OBRAS DEL MENSAJE


Señor, Quisiéramos Ver A Jesús
New York, New York, E.U.A.
63-1112
1 Solo creed;
Solo creed, solo creed,
Todo es posible, solo creed.
Mientras inclinamos nuestros rostros ahora para orar, me pregunto ¿cuántos
quisieran ser recordados? Solamente levanten su mano, y hagan saber su petición. Muy
bien. Oremos.
2 Nuestro Padre Celestial, estamos agradecidos Contigo por esto, por el gran
privilegio que tenemos de congregarnos otra vez antes de la Venida del Señor. Y
oramos, Padre, que esta no sea solamente un reunión ordinaria, pero que sea una
reunión en Ti, en los lazos de Tu amor y compañerismo. Oramos que Tú salves a cada
uno que viene a la reunión. Llena con el Espíritu Santo a aquellos que lo han deseado
tanto, Padre. Sana a cada persona enferma y afligida. Que podamos sentarnos en
quietud y reverencia, esperando en Ti, y esperando la respuesta que viene en camino,
por la que hemos orado tanto. Bendice a este pastor, al Hermano Vick, y al Hermano
Boze y a todos los ministros, a todos nuestros amigos. Ahora nos encomendamos, junto
con este edificio, a Ti. En el Nombre del Señor Jesús, que mientras estemos reunidos
aquí, Tú nos uses para Tu gloria. Amén. (Pueden tomar asiento).
3 Es un privilegio estar aquí. Por mucho tiempo espere el momento en que… uno de
los aspectos más destacados de… Tal como le dije al pastor, esta mañana, mi peregrinar
era para encontrarme con el Hermano Vick, y para tener este tiempo de compañerismo
con él y con Uds.
Yo no vengo a Nueva York muy seguido. Pareciera que es… Yo vivo en Tucson,
Arizona, Uds. saben, y yo siempre ministro allá en el Oeste. Y nos estamos preparando
ahora mismo para ir al extranjero, inmediatamente, para otro recorrido por casi todo el
mundo. Y entonces al ver que iba a tener la oportunidad de venir a Nueva York antes de
ir para allá, ciertamente que lo considero un gran privilegio y una bendición de Dios el
estar aquí con Uds.
4 Ahora, no he venido, como Uds. lo saben desde antes, representando alguna cierta
iglesia o alguna cierta denominación, o algún credo. Yo solamente amo al Señor, y soy
uno de Uds., así que solo estamos aquí para servirle a Él. Y miren, nosotros le servimos
a Él como…
Uds. dicen: “Bueno, a medida que Ud. nos habla, Hermano Branham, lo estamos
haciendo, y… y le servimos al Señor”. Bueno, cuando Uds. lo creen en respuesta, y
juntos servimos al Señor. Los dos juntos hacemos la unidad.
5 Uds. saben, yo solía trabajar de electricista. Y me vine a dar cuenta que uno puede
tener un cable con bastante corriente, pero no será efectiva hasta que esté a tierra. Así
que cuando esté a tierra, entonces Uds. obtendrán resultados, la corriente. Así que
nosotros…. Tenemos que tener ambas partes del cable, para… para hacer que funcione
correctamente.
Y si en algún momento se habla muy bonito, pero no hay nadie para creerlo,
entonces no será efectivo. Pero si hay alguien para creerlo, entonces resulta muy
efectivo. [Un hermano dice: “” ¡Nosotros lo creemos!“. Trad.] Gracias, hermano. Eso es
bueno. Me gusta eso: ”Nosotros lo creemos“. Es por eso por lo que estamos aquí.
6 En realidad creo que estamos enfrentando simplemente un gran evento. Yo… yo
confío que sea la Venida del Señor. Ha llegado a ser… Nosotros sabemos que algo tiene
que ceder, el mundo se encuentra bajo demasiada tensión. Y algo está mal. Todos saben
eso. Y yo… yo creo que estamos enfrentando una cosa grande, y yo creo, con todo mi
corazón, que es la segunda Venida del Señor Jesús. Y confío que Él derramará Su
Espíritu sobre nosotros y que nos revelará las cosas que debemos hacer para estar
preparados para Su venida.
7 Ahora, me doy cuenta, al venir aquí con el Hermano Vick, y estos hermanos… Yo…
Es un gran trabajo, porque han estado aquí muchos hombres grandes, oradores de gran
influencia. Estaba escuchando al Hermano William Booth-Clibborn, en una ocasión, y
comentaba que había llevado a cabo una reunión muy larga en la Iglesia de la Roca. ¿Lo
dije bien? Es la Iglesia de la Roca. Y yo la llamo: “La iglesia de la piedra”, todo el
tiempo. Así que es todo lo que yo… Y por lo tanto, y muchos otros grandes hombres que
han visitado este lugar. Y yo mismo había anhelado estar en la iglesia. Y conocer
hombres… O venir al púlpito en donde la gente ha escuchado a hombres como esos, y el
pastor de Uds., el Hermano Boze, el doctor Lee Vayle, y muchos de esos grandes
ministros, eso como que… como que me hace sentir muy pequeñito. Pero estoy aquí
para hacer mi parte en esto. Tal vez este dedo se sienta muy pequeñito comparado con
la mente, pero sin embargo tiene que… tiene que seguir siendo un dedo. Vean,
nosotros… nosotros debemos de tenerlo.
8 Así que ahora solamente un pequeño texto que nos es familiar, para no quedarnos
demasiado tiempo, un pequeño texto que normalmente introduzco en la reunión, y en
cada ocasión trato de abordarlo de manera diferente.
Vamos a tener una línea de oración, esta noche, para orar por los enfermos en
una… en una línea de oración. Y mi hijo, lo cual conocí unas lindas… unas personas de la
iglesia la piedra, esa mañana, la Iglesia de la Roca, discúlpenme. El Hermano Boze me
dijo que era por causa que en el Oeste, la razón por la que la llamo una… una piedra,
allá en aquel lugar le llaman piedra, aquí le llaman roca. Así que al conocer a esta gente
tan fina, y ellos… pusimos todo en orden, yo dije: “Ahora, yo iré para allá”. Y ellos me
dieron un montón de tarjetas de oración, les dije: “Tome estas y permita que mi hijo las
reparta, para que podamos orar por los enfermos”. Bueno, él no sabía que lo íbamos a
hacer de esa manera, así que él y unos de los hermanos se fueron, y no llegaron a
tiempo para repartir esas tarjetas. Pero me supongo que ellos ya anunciaron alguna
manera en que las estarán repartiendo mañana, como sea que lo hagan, como es que
las van a repartir mañana.
9 Pero entonces pensé, esta noche, en una pequeña introducción sobre lo que
queremos hablar.
Ahora, mucha gente, al hablar de… de sanidad Divina o de cualquier otro tema en
la Biblia, lo primero que encontramos, el obstáculo más grande, es, que la gente trata
de entablarlo ya sea muy atrás en tiempo pasado o en el tiempo futuro, o tan alto que
nadie puede alcanzarlo. Ahora eso es solamente el diablo haciendo eso.
Porque, la Biblia dice: “Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. Él siempre
permanece Dios. Y Él es igual de grande con Su pueblo, cuando encuentra creyentes el
día de hoy, como Él siempre lo ha sido. Y… y yo creo que la Palabra es esta Biblia, que
es la Palabra de Dios, ni más, ni menos. Yo sé que Dios puede hacer cosas que Él no ha
escrito en la Biblia, porque Él es Dios. Siempre y cuando sepa y vea que lo que Él está
haciendo, Él lo ha escrito aquí, lo que Él dijo que haría, entonces yo sé que estoy
correcto, de esa manera. Y así que Él… Sí, si Él cumple tanto de eso, será suficiente para
mí, porque yo lo veo allí que: “Mas él herido fue por mis rebeliones, molido por mis
pecados; el castigo de mi paz fue sobre él, y por su llaga yo fui curado”. Así que con eso
queda concluido el viaje para mí.
10 Y… y Él lo prometió, que nosotros… Que Él nos levantaría en el día final, así que
estamos esperando que llegue ese tiempo. Muchos santos preciosos están esperando,
por supuesto, esa hora.
Ahora, esto, Dios tiene que juzgar a la… a la gente, del mundo. Nosotros creemos
que viene un día cuando Dios juzgará al mundo por Jesucristo. Ahora, tiene que haber
una norma, en algún lugar, por la cual Él la juzgará.
Bueno, la razón es porque mucha gente hoy en día pudiera decir: “bueno, yo
soy…”, aún gente que dice que es: “Cristo”, y: “Yo soy Cristo”, y “Yo soy de Cristo”, y:
“esta denominación es de Cristo, o, esta otra denominación”. Sería un poco confuso si
no hubiera alguna norma.
Ahora si yo fuera a preguntarle a la gente Católica en el edificio, esta noche: “¿Qué
cree Ud.? ¿Por medio de qué cree Ud. que Dios juzgará al mundo?”.
Ellos dirían: “Bueno, por la norma de la iglesia Católica”.
11 Yo pudiera preguntar tal vez a uno de otra denominación. Pues, ellos me dirían:
“Pues, por la norma de nuestra iglesia”. Pudiera ser que ellos no… no lo confiesen
directamente, pero nuestras acciones prueban que eso es lo pensamos. Pero entonces,
¿cuál iglesia estaría correcta? Vean, nosotros no sabríamos a donde irnos. Y luego no es
por ningún cierto grupo, ninguna iglesia, ninguna denominación.
Va a ser por Su Palabra. Vean, esa es la norma. ¿Ven? Porque Él dijo en 1 de Juan,
en San Juan capítulo 1: “En el principio era la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la
Palabra era Dios. Y la Palabra fue hecha carne y habitó entre nosotros, el mismo ayer, y
hoy, y por los siglos”. Así que Esta es una cosa por la cual Él puede juzgar al mundo, a
la que todos nosotros tendremos que dar cuenta, este Libro. Así que confío que Dios nos
abrirá este Libro, esta semana, con Mensajes Evangelísticos, y en las interpretaciones
que Él nos dará, Él Mismo, de Su Palabra, exactamente como está escrito, y que nos la
interprete, y luego que se muestre Él Mismo vivo entre nosotros, para… para… para
hacer eso.
Ahora hay muchas cosas que pudiéramos decir. Y los hombres pueden decir
cualquier cosa, me imagino, que deseen decir. Pero que Dios lo diga, eso lo hace
correcto. Y luego si Dios lo dice, y luego regresa y prueba que Él lo dijo, entonces no
cabe la menor duda, todo está bien.
12 Ahora vayamos, si Uds. quieren irnos siguiendo en estos textos Escriturales; me
doy cuenta que… yo creo que están colocando una cinta aquí mismo. Y creo que ahora,
antes de leer, que también habrá…
Estoy programado para predicar el domingo, ¿es eso correcto, Hermano Vick? [El
Hermano Vick dice: “Correcto”. Trad.] ¿El domingo por la mañana o por la noche? [“Por
las noches, toda la semana”.] Por las noches, toda la semana. [“Sí”] Y no habrá servicio
durante el día, no habrá servicios en el día. Muy bien. Ahora, y entonces nosotros
tendremos…
¿A cuántos les gustaría tener un servicio de sanidad, que oremos por los enfermos?
Veamos sus manos, de esa manera. ¡Oh, vaya! Es en la… en la mayoría, por mucho, yo
creo que un noventa y nueve punto nueve por ciento. Eso es casi… Bueno, muy bien.
Pero nosotros vamos a…
13 Ahora, sanidad Divina no es todo el Mensaje. Jesús puso… Yo creo que ellos
reclaman que un ochenta por ciento de Su ministerio fue sanidad Divina. Pero como el…
el fallecido hermano Bosworth… Muchos de Uds. conocieron al Hermano F. F. Bosworth,
un hombre piadoso y santo. Él solía decir que: “Sanidad Divina es sólo la carnada en el
anzuelo. Uno nunca le muestra el anzuelo al pez, le muestra la carnada”. Y él… Así que…
por lo tanto sanidad Divina es algo menor. Y Ud. nunca podrá hacer algo mayor de algo
menor, pero lo lleva a algo mayor. Así que, nosotros… nosotros podemos ver esto.
Y la Biblia es la Verdad, cada Palabra. Y yo siento que podemos pender nuestra
alma en cualquier Palabra de esta Biblia. Es la Palabra de Dios, y yo pudiera no tener la
suficiente fe para hacer que toda ella obre, pero en verdad creo que se puede hacer, si
yo tengo la suficiente fe para creerlo. Sí, si ellos lo pueden creer.
14 Ahora, en el Libro de San Juan 12:20. Muchos de Uds. que han estado antes en las
reuniones, este les será un texto muy conocido, porque yo lo uso a manera de
introducción para lo que voy a decir el resto de la semana, y sobre lo que queremos
estar hablando, y también en Hebreos 13:8. En San Juan 12:20
Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta.
Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron,
diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús.
Y deseo tomar solamente cinco palabras de eso: Señor, Quisiéramos Ver a Jesús. Y
luego en Hebreos 13:8
Él es el mismo ayer,… y hoy, y por los siglos.
15 Ahora, si Él es el mismo, y, nuestros corazones en esta noche, estoy seguro de
estarme refiriendo a bastantes en esta reunión, que nuestros corazones están
hambrientos de ver a Jesucristo igual como lo estuvieron aquellos griegos. Nosotros…
Nadie puede escuchar de Él, que no quiera ir a verlo. Ha sido el deseo de mi corazón
conocer la realidad.
Y el tener una… una… una amplia experiencia como que recompensa mi falta de
educación, el relacionarme con otras religiones, tales como Buda, y los… los
mahometanos, y diferentes tipos de religiones. Yo las he visto alrededor y alrededor del
mundo, mientras viajo, yo las veo y las escudriño. Pero solamente hay una Verdadera
que yo creo que es la correcta, esta es, la del Cristianismo, vean, y luego es… es la
única que puede probar que el Fundador de esta religión no está muerto, Ahora yo…
16 Ellos llevan, tienen un caballo en la… o parado, mejor dicho, en la tumba de
Mahoma, y ellos creen que un día él se levantará y cabalgará por todo el mundo en
victoria. Y, pero él está muerto. Él ha estado muerto por varios cientos de años. Buda
murió hace como dos mil trescientos años, él fue un filósofo en… en Japón… China.
Pero ahora nuestra religión, de Cristo, Él murió en efecto, Él tenía que morir para
poder salvarnos. Pero nosotros mostramos una tumba vacía. Y ahora Su Vida, se refleja
en nosotros, eso prueba que Él no está muerto, vean, y… y Sus promesas.
17 Ahora, por supuesto, si Ud. dice eso en una nación del extranjero, entre los
mahometanos, ellos le dirán: “Sí, él refleja su vida en nosotros. Pero él nunca prometió
nada, vean, de estas promesas”. Pero él dice: “El Jesús de Uds. hizo estas promesas,
ahora nosotros estamos esperando ver que sus maestros lleven a cabo lo que Él dijo que
prometió”. Vean, eso es lo que se está esperando.
Y allí fue en donde atraparon a nuestro Hermano Billy Graham, aquel maestro
mahometano, bueno, sobre eso dijo: “Si este… Ud. traiga a tantos, y yo traeré a tantos,
y yo haré con ellos lo mismo que Ud. hará”.
Bueno, ese fue un gran reto. Pero un día él le hará ese reto a la persona
equivocada y entonces, vean, será así. Ahora, yo puedo… yo puedo creer que… que Él es
el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
18 Ahora, de acuerdo a las Escrituras, nosotros debemos ser “cartas leídas”, de Él. La
Biblia dice que nosotros somos “cartas leídas”. Y si, esta noche, tuviéramos hambre y
sed de ver al Señor Jesucristo, nosotros como creyentes Cristianos debemos de reflejar
Su Vida, de tal manera, que sea Su completa representación. Nosotros debemos ser eso.
Cada Cristiano debiera representar y reflejar la Vida de Jesucristo. ¿Creen Uds. eso? [La
congregación dice: “Amén”. Trad.] Y yo creo que cada Cristiano debe estar reflejando la
Vida de Cristo. Él dijo, en San Juan 14:22: “Él que en Mí cree, las obras que Yo hago,
también él las hará”. Y entonces nosotros sabemos que eso es verdad, que nosotros
somos Sus representantes. Y si reclamamos que Cristo vive en nosotros, y si Cristo vive
en nosotros, entonces debemos de hacer como Cristo hizo. Nosotros debemos de reflejar
Su Vida.
19 Qué si yo digo, esta noche, que la… que la vida de Shakes… ¿Qué si yo digo que la
vida de Shakespeare vive en mí, o Ud. dice que la vida de Shakespeare vive en Ud.?
Muy bien, Ud. escribiría los poemas que escribió Shakespeare, porque Shakespeare vive
en Ud. ¿Qué si Ud. dice que la Vida de Beethoven vive en Ud.? Ud. sería el gran
compositor que fue Beethoven, porque la vida de Beethoven vive en Ud. No es Ud.
mismo, ahora Ud. es Beethoven o Ud. es Shakespeare.
Y luego si Cristo vive en Ud., allí lo tienen, miren, Ud. vive la Vida de Cristo. Vea,
es de esa manera, si Él vive en Ud. Pero Ud. no puede vivir allí adentro con Él; Él tiene
que vivir en Ud. Así es siempre, Él toma su lugar, y nosotros debemos de representarlo
a Él en todos los aspectos.
20 Ahora encontramos que la primera iglesia lo representó a Él, como cartas leídas, Su
Vida vivía a través de esas personas. Yo no puedo comparar nuestra iglesia de hoy en
día. A pesar de lo difícil que es decir eso, tanto como yo amo a la gente, a pesar de eso
uno tiene que ser honesto y decir la Verdad. Yo no puedo decir que veo, en nuestras
iglesias hoy en día, que estén reflejando a Cristo de la manera que lo hicieron aquellas
personas.
Ellos, ellos sabían que habían estado con Jesús. Encontramos que en San… No, yo
creo que está en Hechos el capítulo 4, que encontramos, a esos pescadores, Pedro y
Juan, y sanando al hombre en la Puerta la Hermosa, y fueron capaces de responder
cualquier pregunta que ellos… que ellos… que el Sanedrín les preguntó sobre ellos, que
les preguntó; sin embargo, ellos eran ignorantes y sin letras. Ellos podían percibir eso.
Ellos no tenían educación, y no eran ministros entrenados, ellos eran pescadores. “Pero
ellos percibieron que habían estado con Jesús”, vean, por causa de que ellos estaban
actuando de la misma manera que Él actuó ante ellos.
21 Ud. puede simplemente vivir con alguien por un tiempo, estar alrededor de ellos,
hasta adquirir sus modos. Y es bueno para nosotros el no irnos y vivir como el mundo.
Pero quedarnos con Jesús hasta que podamos reflejar, que Su Vida se refleje en nuestra
vida.
Y de esa manera fueron aquellos discípulos. Ellos, supieron que ellos habían estado
con Jesús, porque ellos hablaban como Él, actuaban como Él, y sanaban como Él, y cada
respuesta era como Él. Ellos estaban inspirados como Él, y ellos sabían que Él estaba
viviendo en ellos. Eso es lo que deberíamos de ser todo el tiempo, como creyentes. Ellos
actuaban como Él, por haberse relacionado demasiado tiempo.
22 Encontramos que en la Biblia, en el Libro de Reyes, que había un hombre que se
llamaba Josaphat, un hombre justo. Y estaba el hijo de Acab, Joram, y él estaba
adquiriendo los hábitos de su padre, y luego el rey de Edom. Y entonces declararon la
guerra, los moabitas lo hicieron, sobre Israel en aquel tiempo. Y Joram siendo rey,
después de su padre, pues, el mandó llamar a Josaphat. Y Josaphat, un hombre justo,
nunca debió haberse relacionado con esta persona injusta. Pero muchas veces los
Cristianos hacen eso, simplemente sin pensar.
Y así que ellos anduvieron rodeando por el desierto siete días de camino, y, se
dieron cuenta, que se les había acabado el agua. Y uno de ellos clamó: “¡Ah, porque
Dios ha llamado a estos reyes aquí para matarlos!”.
23 Pero Josaphat, siendo un hombre justo, en tiempos de dificultad, se acordó que
Dios todavía estaba vivo. Se dan cuenta, independientemente de las… Aunque nos
apartemos y hayamos hecho el mal, aún Dios está con nosotros. Dios permanece el
mismo. Y Josaphat, recordando esto, clamó: “¿No hay aquí profeta de Jehová para que
consultemos?”.
Y uno de los siervos del rey de Israel respondió: “Sí, aquí está Eliseo. Que daba
agua a manos a Elías”.
Y Josaphat dijo: “La Palabra de Jehová está con él”.
¿Por qué? Fíjese con quien se relacionaba. Vean, él… ellos sabían que este hombre
se relacionaba con un profeta genuino. Y sabían que tenía ese tipo de compañía. Y para
quedarse con ese tipo de compañía, él tenía que caminar una vida bastante derecha, y
él no diría nada… porque él había sido formado bajo la tutela de este gran profeta, Elías.
24 Oh, cómo sería hoy en día si la iglesia pudiera quedarse únicamente con Cristo,
bajo la tutela del Espíritu Santo, sin dejar jamás esa Palabra por credos o algo más,
creerla simplemente de la manera que está escrita. Y los hombres por todas partes
sabrían que Ud. ha estado con Jesús, también. De esa manera lo sabría.
Pero, hoy en día, es una pena. Nosotros como que nos fijamos en algún erudito
bien entrenado o algo. Es en quien creemos que podemos encontrar a Cristo. Nosotros
vamos a las escuelas. Enviamos a nuestros muchachos, a las escuelas, a seminarios; lo
cual está bien, pero, nos damos cuenta, que ellos aprenden a decir discursos elocuentes,
y pueden dar grandes pláticas. Y… y son hombres finos, sin duda, y miles de ellos. Y
ellos saben cómo poner el programa. Ellos saben cómo pararse en la plataforma, saben
cómo presentarles a Cristo a las gentes. Pero hallamos que, que la mayoría de eso,
mucho de eso, bastante de eso, es sólo el hombre; no siendo exactamente un
representante de Cristo, pero un conferencista. Vean, él sabe, ha sido entrenado para
dar cátedra. Ud. le pudiera pedir que de una… una plática que en verdad asombre a las
personas, por su elocuencia al hablar y por la manera que puede comportarse, y como
puede hacer que la gente quede embelesada. Pero, nos damos cuenta, que él lo
aprendió en un seminario en alguna parte, en algún lugar donde ellos lo entrenaron en
cómo hacerlo.
25 Que tan diferente es a San Pablo, cuando él dijo: “No fui a vosotros con excelencia
de palabras o de sabiduría del mundo, pero en el poder del Espíritu Santo; para que
vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres y su cultura, pero en el… en
poder del Espíritu Santo”.
Sí, tenemos otro grupo, al que nosotros como que… al que mucha gente espera
ver, es un hombre al que llamamos un buen tipo. Él se para en la plataforma, y es un
buen bromista. Él puede decir unos cuantos chistes y hacer que toda la gente se ría, y la
gente se juntará en cualquier lugar para escuchar esos chistes. Y tal vez no sean chistes
malos, son simplemente chistes que dicen desde la plataforma, pero yo… yo no creo que
esté correcto. Ahora yo… yo…. Este no es un lugar para estar bromeando.
Este es un lugar de profunda sinceridad. Eso es lo que pasa con la iglesia hoy en
día, nos alejamos de esa profunda sinceridad. Nosotros tenemos que llegar hasta el
fondo, en sinceridad con esto, vean Uds. Y luego, Dios ama la sinceridad, y nosotros no
nos sinceramos lo suficiente en eso.
26 Pero hallamos que, esta persona puede hacer que todos se reían y continuar de esa
forma, y nosotros como que buscamos un hombre así. Pero, en lo que a mí concierne, él
es llamado, para mí, tal vez un “animador”, o simplemente un “payaso de púlpito”, eso
es todo, vean, el pararse allá arriba y… y solamente hacer que la gente se esté riendo.
Cuando, ellos deberían de estar, en… en la Venida del Señor, en una profunda
sinceridad, observando cada instante por Su aparición, porque no sabemos exactamente
la hora en que Él aparecerá. Por lo tanto, nosotros no necesitamos conferencistas, no
necesitamos animadores, y demás.
Y luego hay otra clase de gente, que busca a Dios, si acaso lo están buscando, en el
vestuario de la persona. Mucha gente ve a un hombre viniendo por la calle con un gran…
algún tipo de sombrero religioso puesto, y… y con ropa religiosa colgándoles, y… y, ellos,
ellos piensan que eso es muy religioso, que se parece a Cristo. Y yo no creo. Si así
fuese, entonces… Cristo no se vistió de esa manera, así que no es el vestido. “El Reino
de Dios no es comida ni vestido, pero es longanimidad en el Espíritu Santo”.
27 Ellos buscan en la gente, muchos de ellos, buscan en la gente, la gente busca a
Cristo, mejor dicho, entre sus parientes. Uds. dicen: “Mi madre, ella ha sido un cierto
tipo de miembro de cierta y cierta iglesia por muchos años, o mi padre lo ha sido”. Y
ellos buscan a Cristo entre su gente de esa manera. “Mi familia me crió en tal y tal”.
Pero nosotros no vemos a Cristo, se dan cuenta, no lo vemos.
Uds. saben, María y José cometieron ese error, en una ocasión. Ellos eran gente
buena. Pero subieron a Jerusalén a la fiesta, y en el camino de regreso no estaba Jesús
entre ellos. Así que lo buscaron entre su gente, pero Él no fue encontrado. Y yo pienso
que se parece mucho al día de hoy. Y ellos salieron tratando de encontrar en dónde
estaba. ¿Saben Uds. en dónde lo encontraron? En el mismo lugar donde lo habían
dejado. Eso es correcto.
28 Bueno, es allí en donde lo encontramos a Él. Es allí en donde la iglesia lo va a
encontrar a Él. No lo vamos a encontrar en las conferencias. No lo vamos a encontrar en
entretenimientos. No lo vamos a encontrar en la forma en que nos vestimos, o en la
denominación a la cual pertenecemos. Nosotros tenemos que regresar al Día de
Pentecostés, en donde Él vino a la iglesia, y es allí en donde lo vamos a encontrar.
Porque, es allí en donde la iglesia primitiva lo dejó, en el Concilio de Nicea, y desde
entonces es allí donde a Él se le dejó. Por lo tanto, es… tenemos que regresar a ese
tiempo, para ir por Él. Regresen a donde lo dejamos a Él, a donde podamos tomar Su
Palabra; y no le añada nada ni le quite nada. Solamente créanla en la manera que está.
Esa es… esa es la manera en la que está escrita, de esa manera es. Dios ha tenido
cuidado de Ella, para mantenerla de esta manera, y esa es la norma por la cual seremos
juzgados.
29 Ahora estos griegos no estaban buscando una cátedra, sobre Jesucristo. No estaban
buscando un púlpito de payasos, como dije hace unos momentos. Ellos no estaban
buscando eso. No estaban buscando animadores. Ellos querían verlo a Él, a la Persona, a
Jesucristo. Ellos anhelaban verlo, porque habían oído de Él. “Así que la fe es por el oír, y
el oír, por la palabra de Dios”. Y Él es la Palabra. Vean, Él es la Palabra. ¿Ven? Y ellos
querían ver a Jesús.
Ahora, ellos nunca dijeron que querían escucharlo a Él; ellos ya habían escuchado.
Ellos querían ver. Esa no fue la pregunta: “Quisiéramos escuchar a Jesús. Señor,
quisiéramos, nosotros”, ellos querían, o, “escuchar a Jesús”. Ellos querían ver a Jesús.
Ese fue el propósito de estar preguntando, era para verlo a Él.
30 No para que Él se los explicará. Hoy día, con grandes mensajes intelectuales,
nosotros podemos explicarlo hasta que Uds. puedan ver el cuadro. Pero, eso, eso no es
lo que estamos esperando esta noche. Nosotros… no estamos esperando la mecánica,
nosotros estamos esperando la dinámica de eso. Eso es. Hay demasiados, vean, que…
Nosotros tenemos la mecánica de las religiones de la Biblia tan enfrascadas, que
pareciera verse como un gran tren de dieciséis o de treinta y cinco vagones sobre la vía.
Pero si Ud. no le tiene algo de vapor, entonces el… el… Se requiere de la dinámica para…
para que trabaje junto con la mecánica. Y lo que necesitamos ahora es ver Eso. Esto que
se nos ha sido enseñado durante todos estos años, ¿es la verdad o no es la verdad? Ha
sido explicado, una y otra vez, a través de diferentes seminarios e iglesias, y así
sucesivamente, hasta el punto que estamos esperando ver Quién es esta Persona.
Ahora Ud. dice: “Hermano Branham, ¿Cómo lo va a hacer?
31 Bueno, notaron como ellos acudieron a un siervo de Cristo, que había sido
entrenado para saber qué hacer. No solamente para que dijera: “¡Siéntate, ahora
espera! Siéntate por aquí, y yo te lo voy a explicar”. No, él lo llevó directamente a Él,
porque eso es lo que ellos querían ver. Ellos, dijeron: “Quisiéramos ver a Jesús”. No:
“Quisiéramos que tú nos lo explicaras y que nos digas de qué se trata”. Esa no fue la
pregunta. Pero ellos querían ver a Jesús. Y ellos… Dios tenía a alguien parado allí, a
Felipe, que los podía llevar y mostrarles la Persona, Jesucristo.
Ahora eso es lo que nosotros queremos ver. Nosotros queremos ver la Persona.
Uds. dicen: “Bueno, Hermano Branham, nosotros le veremos cuando Él venga”. Sí, pero
Él prometió que Él, en la Persona del Espíritu Santo, vendría en los últimos días y que
estaría con nosotros, aún en nosotros, hasta el fin del mundo. Y las cosas que Él hizo,
nosotros también las haríamos. Él dijo, en Hebreos 13:8, así como yo lo cité: “Él es… es
el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. Ahora solamente habría una manera de saber lo
que Él es hoy.
32 Hallamos que no hubiéramos podido encontrarlo a Él en finos conferencistas,
porque encontramos a personas que pueden pararse y explicar la Palabra de tal manera,
que nos deja sin aliento. Pero cuando lo encontramos, sigue siendo sólo una
conferencia. Vean, solamente una conferencia, es la mecánica. Y encontramos que el
animador que puede realizar toda la actuación, y demás, pero eso aún no lo es.
Nosotros… No es eso lo que nosotros estamos buscando. Encontramos ese tipo de
religioso, con sus túnicas puestas, y demás, eso aún no es lo que estamos buscando.
¿Ven? No.
Estamos buscando la Persona, Jesucristo. Vean, la Persona, ¡Jesucristo! Ahora, si la
Biblia dice: “Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”, entonces Él debe ser eso, o la
Biblia dijo algo incorrecto. Entonces, yo no creo que Dios vaya a juzgar al mundo por
medio de algo incorrecto.
¿Entonces, en dónde nos encontramos otra vez? Vean, estamos otra vez en un
enredo, porque hay de todo, esta iglesia dice: “Nosotros lo tenemos”, y “Nosotros lo
tenemos”, y “Nosotros lo tenemos”, y así sucesivamente. Pero si Ud. lo tiene, Ud. lo
mostrará, eso es correcto, vean, la Persona, Jesucristo.
33 Ahora, la única manera verdadera de encontrar lo que Él es, es buscando lo que Él
fue, vean, porque Él no cambia. Dios nunca cambia. Él nunca ha cambiado. “Él es el
mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. Él debe permanecer siendo el mismo. Su Palabra
debe permanecer igual. Sus planes deben ser siempre los mismos.
Ahora hemos intentado de todo en el mundo, para librarnos, lejos de Sus planes.
Pero aún permanecen, Su manera es la única. Los hombres han tratado de hacer una
manera de educar a los hombres al compañerismo; eso ha fallado. Nosotros hemos
tratado de denominarlos al compañerismo; eso ha fallado. Dios tiene un lugar en dónde
Él se encuentra con los hombres, y es bajo la Sangre. Y fuera de eso… No hay manera
de fallar. Eso es correcto. Usted tiene, debe tener, bajo la Sangre.
34 Ahora, si un sacerdote Católico, un Judío Ortodoxo, y un Nazareno, y un Peregrino
de la Santidad, y un Pentecostal, pudieran pararse aquí con sus denominaciones y
discutir uno con el otro, todo el día, y afirmar cuán grande es cada una, y demás; pero
deje que todos ellos vengan bajo la Sangre y que se arrodillen bajo la cruz, y con sus
brazos uno sobre el otro, y ellos son hermanos porque ellos tienen… ellos tienen las
cosas en común. Y eso es algo que cada creyente nacido de nuevo tiene en común, es la
Sangre de Jesucristo que los limpia.
35 Una pequeña historia, aquí no hace mucho, de una familia, una linda y pequeña
familia se estaba separando. Un hombre y su esposa habían llegado a un desacuerdo, y
ellos iban a divorciarse. Y el abogado les dijo, dijo: “Ahora, si no quieren que la corte les
quite casi todo lo que tienen, ustedes deberían ir allá, y entre Uds. dos, dividirse las… las
cosas, las de la familia, de su unión”.
Así que ellos fueron a la casa, y se pusieron de acuerdo para cierto día. Ellos
entraron a la sala, y discutieron y se alteraron sobre lo que había en la sala. Después se
fueron a la cocina, y discutieron y se alteraron por lo que había allí, y en las diferentes
habitaciones que había en la casa. Después de un rato, decidieron subir al ático, porque
tenían un viejo baúl allá arriba. Tenían unas cosas antiguas, que habían sido puestas
aparte, así que subieron al ático para sacar este baúl. Y, ellos, uno decía: “Esto es mío”,
“esto es mío”, y discutían sobre eso.
Después de unos minutos, destaparon algo, y ambos se estiraron para tomarlo, y
sus manos se cruzaron. Era un par de pequeños zapatitos, que Dios le había dado a su
unión, y que se les había sido quitado. Y allí, ¿quién podía reclamarlo? Era algo que ellos
tenían en común. ¿Ven? Y con lágrimas en los ojos de cada uno, abrazaron los pequeños
zapatitos entre ellos. El divorcio fue anulado. Vean, encontraron algo que significaba
algo para los dos.
Y yo creo que la Cristiandad debería hacer la misma cosa. Podemos encontrar algo
que tenga un significado para los dos, eso es Cristo. ¿Ven? Que tienen un significado
para todos nosotros, allí podemos tomarnos de la mano uno al otro y pararnos como
hermanos y hermanas en Cristo. Él es Cristo. ¿Ahora está Él vivo? Ciertamente que lo
está: “¡Vive para siempre jamás! Y porque Él vive, Ud. también vive”.
36 Ahora tenemos que regresarnos y observar. Nosotros sabemos que no lo
encontraremos a Él como… como un… un gran educador. Ni siquiera tenemos algún
registro de Él que haya ido a la escuela. Y nosotros… Él no estaría vestido de manera
diferente, porque Él entraba y salía de los hombres, de entre los hombres, mejor dicho,
y nunca… Pues, la gente no lo conocía a Él, todos se vestían igual. Él no se vestía como
sacerdote. Él no se vestía como un hombre religioso. Él se vestía como un hombre
ordinario. Y… y luego para Sus…
Hallamos que la Biblia escribió en lenguaje tan común, Él debió haber usado la
gramática que se usaba en la calle, simplemente un hombre común. Porque, la Biblia
dice: “Y los que eran del común del pueblo le oían de buena gana”, vean, muchos de los
intelectuales no podían relacionarse con una Persona tan común que hablaba
arrastrando las palabras, y demás, como quizás Él lo hacía. Por lo tanto, era un poquito
demasiado para ellos. Y aún lo es, el día de hoy.
Y esa es la razón por la que la Biblia ha llegado a ser un… un problema para la
gente, porque, es, porque tratan de interpretarla con un tipo de lenguaje más elevado,
cuando fue escrita en un lenguaje de la calle, lo ven. La…
37 Así que, Dios se humilló a Sí Mismo. Dios es humildad. “El hombre que puede
humillarse a sí mismo está camino hacia arriba. Él que se ensalza a sí mismo va camino
hacia abajo”, siempre. Así que debemos recordar que la Cristiandad no es queriendo
sobresalir, y tratando de ir adelante de este tipo, pero es dar un paso hacia atrás y
sentándonos en el asiento de atrás, vean, dejando que el otro tipo prosiga, eso… Eso es
la Cristiandad. Humíllese a sí mismo. “Si ellos los demandan en la corte, y les quitan el
saco, dele también el reloj. Si te cargare por una milla, ve con él dos. Y te hiriere en una
mejilla, dale también la otra”. Él fue nuestro ejemplo en todas las maneras que nosotros
debemos de ser. Y si esa Vida puede reflejarse en nosotros, la gente verá a Cristo en
Ud., vean, cuando… cuando ellos puedan ver eso.
38 Bueno, veamos ahora, pudieran haber existido muchos hombres. Jesús fue
diferente a todos los hombres. Pudieran haber existido muchos hombres que podían ser
humildes, e ir la segunda milla, o dar la otra mejilla, pero encontramos que Jesús fue
una Persona diferente.
Ahora, Dios siempre se ha quedado con Su Palabra. Recuerde, Él nunca cambia Su
Palabra.
39 Así como dije, hace unos momentos, sobre la sangre. En el jardín del Edén, cuando
Adán y Eva habían pecado, y Dios tenía que guardar Su ley porque Él era justo. Y el
castigo de la ley era, pues, Él tenía que colocarlo sobre la familia, porque: “La paga del
pecado es muerte, y tú vas a morir”. Y luego cuando ellos llegaron a ser algo por el
estilo, Él tenía una proclamación de emancipación, Él… Él decidió que se requería
sangre. Adán y Eva trataron de hacerse un delantal de hojas de higuera; pero no
funcionaría. Así que, Él requería sangre.
Y Él nunca ha cambiado. Él nunca cambia. Ahora, cuando llegó el tiempo en que
una persona se enfermaba y quería ser sanada por Dios, Dios la sanaba en base a su fe
en Él. Él nunca lo ha cambiado. Aún es igual, exactamente igual.
40 Y cualquier Palabra que Dios dice, nunca puede ser cambiada. Ahora, esa es la
razón por la que yo creo que la Biblia es exactamente como está escrita. Vean, no puede
ser cambiada. No podemos encontrar nada mejor; Dios no puede. Él es infinito. Nosotros
somos finitos. Nosotros cometemos errores, y mañana tendremos más conocimiento del
que tuvimos hoy. Pero Dios no; Él es… Él es eterno, e infinito, omnipotente,
omnipresente, omnisciente. Él, Él simplemente… Él es Dios. Si Él no es todas esas cosas,
entonces Él no es Dios, vean, Él es finito como nosotros. Así que debemos recordar que
Él es Dios, y Sus Palabras son, una parte de Él. Ud. los ha escuchado decir: “Cada
hombre es tan bueno como su palabra”. Eso es verdad. Dios no es mejor que Su
Palabra.
41 Jesús siempre se refirió a la Palabra del Padre, constantemente, todo el tiempo.
“Escrito está. Escrito está”. De esa forma fue que Él derrotó a Satanás, en la Palabra.
“Escrito está”. Ahora lo encontramos cuando Él estaba…
Él vino en el poder de la Escritura, exactamente la interpretación de la Escritura.
Pero la gente de ese día, que estaba esperando que Él viniera, lo pasó a Él por alto,
porque ellos tenían una interpretación, y no podían ir más allá de esa interpretación.
Ellos lo tenían que tener a su manera.
42 Ahora pudiera venir de la misma manera el día de hoy, otra vez, lo ven. ¿No sería
una lástima si así fuera? “Y nosotros lo tenemos todo diseñado, y tenemos tanta
educación que lo ponemos en un pizarrón y les decimos casi la hora en que Él vendrá, y
nosotros les decimos si vendrá cabalgando en un caballo blanco o en una nube.
Sabemos exactamente cómo va ser”. Y pudiera ser totalmente distinto cuando Él venga.
Sí. Él lo hizo. Uds. saben, esas cosas son tan peligrosas cuando se refiere al intentar
decir: “Esto es eso”. Únicamente… únicamente de la manera que está escrito en las
Escrituras, es así.
43 Notaron Uds. que una vez, yo hice una declaración como esta. Una vez los
discípulos le dijeron a Jesús, en… yo creo que en San Mateo 6:11… o 11:6, creo que es,
discúlpenme, 11:6, yo creo que es, que los discípulos de Juan vinieron a Jesús y… y
querían saber si Él en realidad era Aquel. Ahora Juan (había sido) lo presentó a Él, y
estaba en prisión. Y ahora Jesús dijo: “Solamente quédense hasta que termine el
servicio, luego vayan y díganle a Juan lo que vieron”. Ahora, Él nunca le dio a él un libro
de cómo comportarse en la cárcel, o algo por el estilo, o algún discurso intelectual. Él
dijo: “Uds. solamente quédense en la reunión hasta que termine, después muéstrenle a
Juan lo que vieron”. Y mientras iban, Jesús los observaba a medida que cruzaban la
montaña.
44 Él dijo: “¿Qué salieron a ver cuando fueron a ver a Juan? ¿Vieron Uds. a un hombre
vestido en ropa fina, con el cuello volteado, y, Uds. saben, y demás?”. Dijo: “Eso es de
reyes en los palacios. Que besan a los niños y entierran a los muertos, y así
sucesivamente”. Dijo: “¿Pero qué salisteis a ver? ¿A un hombre sacudido por el… el
viento, como una caña?”.
No, Juan no, Ud. no le pudiera decir: “Yo te daré tanto si dejas esa iglesia y vienes
aquí a esta”. Juan no. Él no era sacudido, por organizaciones y cosas. Juan no.
Él dijo: “¿Qué salisteis a ver? ¿A un profeta?”. Y Él dijo: “También os digo, y más
que profeta”. Pero él era más que profeta porque él era el… el…. él era el… el… el arco
entre la ley y la gracia. Él fue el mensajero del pacto de ese día, un gran hombre.
45 Y nos damos cuenta que Él estaba platicando, estaba hablando sobre Juan y sobre
la gran persona que era, Él dijo: “Si lo podéis recibir, éste es de quien está escrito por
los profetas: ”He aquí yo envío mi mensajero delante de Mi faz“. ¿Ven?
Y ellos dijeron: “Bueno, entonces, porque Elías dice…”. Un día que Él estaba
hablando de eso. Dijeron: “¿Por qué Elías dijo que, que la primera cosa era…?”. O, “¿Por
qué dicen los escribas?”, discúlpenme: “¿Qué Elías debe venir primero?”.
Y Él dijo: “Elías ya vino y Uds. no lo supieron”. ¿Ven? ¿Ven? Esos hombres
entrenados esperando ver al precursor de la venida de Jesús, entrenados en todas las
formas de la Biblia, escribas que escribieron la Biblia y que la conocían de la A a la Z,
hacia atrás, hacia adelante. Lectores, oh, vaya, eran hombres de verdad, que conocían
las Escrituras por dentro y por fuera, cada Palabra, pero fallaron en ver que Juan era el
Elías. Aún Sus discípulos nunca lo vieron.
46 Ahora, no sería terrible, uno de estos días, si viésemos el juicio golpeando la tierra,
y nosotros diciendo: “bueno, ¿Por qué es? El rapto se suponía que iba a venir”.
Y Él dirá: “Pues, ya aconteció y Uds. no lo supieron”. ¿Ven? ¿Ven? En un momento,
en un abrir y cerrar de ojos, cuando nadie esté pensando al respecto, y serán robados.
Uds. no lo sabrán cuando se vaya. Déjenme decirles, vale la pena estar listos, como se
dice, y estar listos para esta hora.
47 Ahora tomemos y miremos lo que Él fue. Hallamos que, tan pronto como Él fue
bautizado, Dios vino sobre Él, en la forma de una paloma, y Él se fue al desierto para ser
tentado por cuarenta días. Y allí Él derrotó a Satanás, en la Palabra, primeramente. Él
derrotó a Satanás, en la Palabra.
Después Su ministerio terrenal comenzó. Ahora lo encontramos a Él, en primer
lugar, había un hombre llamado Andrés, en San Juan 1. Encontramos que él salió y fue
por su hermano Simón, y trajo a Simón a la reunión en donde Jesús estaba hablando. Y
cuando lo hizo, y que Jesús miró a Simón; rápidamente, cuando Él lo vio, Él le dijo que
su nombre era “Simón”, y que él era “el hijo de Jonás”. Miren, después, eso le quitó
todo el almidón al apóstol, y él lo reconoció entonces a Él como el Cristo; y finalmente
se convirtió en la cabeza de la iglesia en Jerusalén, porque él había reconocido que Eso
era el Cristo.
48 ¿Se han puesto a pensar que fue lo que lo hizo reconocer que este Hombre era el
Cristo, con sólo decir eso? Fue por causa que el Cristo, según las Escrituras, debía ser un
profeta. Moisés, el guía de ellos y maestro, les había dicho: “Jehová vuestro Dios os
levantará Profeta como yo”. No importaba cuantos hombres intelectuales se levantaran,
tenía que venir un Profeta, y ese Profeta tenía que mostrar la señal de profeta.
Ahora, tal vez les estoy hablando a muchas personas judías, esta noche. Y Uds.
saben, en las Escrituras, el judío creía en su profeta. Porque, era al profeta al que la
Palabra de Dios venía, a él, y solamente a él. La Palabra del Señor venía a los profetas.
“Dios, habiendo hablado muchas veces y en muchas maneras en otro tiempo a los
padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por Su Hijo Jesucristo”.
Hebreos 1. Ahora, el judío le creía al profeta porque el profeta tenía la Palabra de Dios.
49 Ahora, la manera que tenían de saber si este profeta estaba correcto o no, era
porque ellos observaban a este profeta. Y si él decía cualquier cosa, profetizaba, y
llegaba a suceder, Dios dijo: “Escuchen a ese profeta, porque Yo estoy con él. Pero si no
llega a suceder, entonces ignoren lo que él dijo”. Eso es exactamente correcto. Vean. “Si
hay uno entre vosotros, un profeta entre vosotros, que sea espiritual o profeta, Yo el
Señor me daré a conocer a él por medio de visiones, le hablaré por medio de sueños. Y
si lo que dice ese profeta llega a suceder, entonces escúchenlo, porque Yo estoy con él.
Pero si no sucede, entonces no”.
Así que, Jesús estaba parado allí. Y ellos no habían tenido un profeta por
cuatrocientos años, en Israel. Y aquí estaba parado un Hombre que había visto venir a
un pescador ordinario, y le dijo cuál era su nombre y cuál era el nombre de su padre.
¡Qué cosa tan más impresionante! ¿Qué estaba haciendo Él? Él estaba llamando a ese
hombre. Y cuando esa Luz alumbró en esa semilla predestinada, la Vida vino
rápidamente, él reconoció lo que era.
50 Este hombre del cual estamos hablando ahora, Felipe, vio cuando esto sucedió, así
que se fue corriendo rodeando la montaña, está como a quince millas [24kms] y con un
amigo que había sido un… un… un estudioso de la Escritura, junto con él. Y este hombre,
se llamaba Natanael. Y él debió haber tenido un huerto, y así que estaba allá en el
huerto, orando, en ese momento Felipe llegó. Y ambos eran hebreos ahora, esperando
la venida del Mesías. Así que cuando Felipe lo encontró, le dijo: “Venid, ved a Quien he
encontrado, a Jesús de Nazaret, el Hijo de José”
Y, por supuesto, Natanael siendo un gran hombre, y siendo de su conocimiento que
Nazaret era una… una ciudad mala, y él le dijo: “¿Puede algo bueno salir de Nazaret?”.
Él dijo: “Ven y ve”.
51 ¡Esa es una de las declaraciones más impresionantes! Mucha gente se… quedará
sentada y criticará cualquier cosa, en lugar de venir y llevarlo a su corazón, y
escudriñarlo y ver si está correcto. Si aquellos escribas hubieran hecho tan solo eso con
Jesús, la… Uds. gente judía no estarían ahora en la condición que están. ¿Ven? Y el
mundo, las iglesias no estarían de la manera en que están ahora. La gente, nosotros no
estaríamos en la manera en que estamos, si estudiáramos las Escrituras y si Dios
levanta algo. Nosotros sabemos que hay mucho fanatismo; siempre ha habido, siempre
habrá, hasta que Jesús venga. Pero entonces, los falsos profetas y los falsos cristos, y
todo lo demás, se deben de levantar en el mundo, mostrando el tiempo de la señal, las
señales de los tiempos, mejor dicho, y así sucesivamente. Pero Él dijo: “No lo vayan a
creer”. ¿Ven? Pero ahora fíjense, en esto, ellos no se detuvieron en pensar Quien era,
sino en lo que Él estaba haciendo.
52 Felipe dijo: “Ven, y ve por ti mismo”. Así que Felipe y… y Natanael se fueron por el
lado de la montaña, juntos, llegaron a la reunión algo así como esto, por decirlo, a
donde Jesús estaba hablando.
Ahora, yo no sé cómo fue que llegaron. Él pudo haber estado parado allá entre la
audiencia, él quizás pudo haber estado aquí arriba en donde Jesús estaba orando por los
enfermos. No es… no se nos fue dicho en que parte estaban. Pero tan pronto como Jesús
miró al hombre, Él dijo: “¡He aquí un israelita, en quién no hay engaño!”. Ahora miren
con qué Él se está identificando a Sí Mismo, cuando Él estuvo aquí ayer.
Miren, Él nunca dio grandes discursos intelectuales. No tenemos registro de que Él
haya sido educado en seminarios, como dije. Él nunca escribió un libro. Él nunca escribió
una palabra. Él escribió algo en la tierra, y luego tomo Su mano y lo volvió a borrar.
¿Por qué Él no escribió algo? Porque Él era la Palabra.
Por lo tanto, vean, si tan sólo hubieran sabido, Él era la Palabra. Él era la misma
Palabra siendo hecha carne. Él era Dios en carne. Dios estaba en Cristo, reconciliando el
mundo a Sí Mismo.
53 Ahora noten lo que Él hizo, cuando Felipe trajo a este ferviente judío, Él dijo: “He
aquí un israelita, en quien no hay engaño”.
Bueno, alguien pudiera decir: “Seguro, lo podían notar, por la manera en que
estaba vestido”. No, toda la gente del Este usa turbantes, y usan barba, ellos usan
vestiduras. Uno no podría diferenciar un asirio o cualquier otra persona. Él sencillamente
traía puesto ese tipo de vestidura.
Dijo: “He aquí un israelita, en quien no hay engaño”. ¿Cómo supo Él que era así de
justo, el hombre honesto que él era? Él podía haber sido un… un criminal. Él podía haber
sido un ladrón que vino allá con Felipe. Él no sabía, pero Él tenía una manera de saberlo.
54 Y a él, le impresionó tanto este Hombre, que le dijo: “Rabí”, lo cual significa
maestro: “¿Cuándo me viste? ¿De dónde me conoces?”.
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te vi”. ¿Ven?
¿Y qué fue lo que este erudito de la Palabra supo por eso? Él supo que era ese
Profeta. Él dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel”.
Y Jesús le dijo: “Porque te he dicho estas cosas, lo crees, ahora verás cosas
mayores que esta”.
Pueden ver como Él se identificó a Sí Mismo. No con una cierta vestidura, no en una
gran… siendo un gran conferencista, algún grado de doctorado de alguna universidad.
55 Esas cosas están bien. No las estoy criticando. Estoy tratando de sacar algo de
aquí, vean, para mostrárselos. Esas denominaciones y universidades, y las vestimentas,
en lo que a mí concierne, están bien, pero no estamos hablando de esas cosas ahora.
¿Ven? Ciertamente yo prefiero ver a un hombre con atuendo religioso que verlo como
algunas de estas mujeres que andan allá afuera en la calle, ven, o algo así. Prefiero
verlo, aún si él es un fanático en su religión, yo prefiero verlo así que verlo aquí afuera
borracho en alguna parte, en una zanja, ven, así que no tengo nada en contra de eso.
56 Pero lo que estoy tratando de decir, estamos tratando de encontrar esa Persona, a
Jesús. Esa es la Persona que estamos buscando. ¿Qué de esta Palabra? Esa, ¿Puede esa
Palabra mentir? No, señor, no puede mentir y ser Dios. Dios no puede mentir. Y esta
Palabra es Dios. La Biblia dijo que lo es. Y ahora estamos tratando de ver lo que Él es.
¿Cómo podemos identificarlo a Él? No en vestiduras, no en denominaciones, no es
discursos. ¿Cómo lo vamos a encontrar? Nosotros lo vamos a encontrar en la Persona
que Él es, en lo que Él es ahora. Noten, esa fue la manera en que ellos lo supieron allá
atrás. No por Sus vestiduras, no por Su educación de Su escuela.
Él no podía decir que venía de alguna escuela. Dijo: “¿De dónde vienes Tú? ¿De qué
escuela salió Él? No sabemos nada de este Hombre”. Seguro, nunca tuvieron algún
registro de Él de ninguna parte. Pero Él…
57 De esa manera salieron los profetas. Ellos no sabían de dónde habían salido. No
supieron nada de Elías, ni del resto de ellos. Ellos simplemente salieron de ninguna
parte, y así se fueron. Eso era todo lo que sabían. Son hombres a los cuales Dios puede
tomar. Hombres como Ud., que Dios puede tomar y declararse a Sí Mismo, para que Él
pueda juzgar justamente una generación, por la que pueda juzgar una nación, juzgar al
mundo. Porque, la Palabra tiene que salir a alguna parte, y Él se encarga de que los
Elegidos tengan la oportunidad de escuchar Eso.
58 Ahora nos damos cuenta, que cuando Jesús estaba…. Estaba hablando, y él lo
reconoció, estaban aquellos que… [Espacio en blanco en la cinta. Trad.]
Estaban aquellos parados allí, que tenían que llevarle una respuesta a su
congregación. Estaban aquellos que tenían que responderle a sus denominaciones, ya
fuesen fariseos, saduceos, herodianos, lo que fueran. Así que se pararon allí, y dijeron:
“Este Hombre hace eso por Belcebú. Él es un adivino”, en otras palabras. “Él lo hace por
telepatía. Él les lee la mente”.
“Jesús percibía sus pensamientos”. Ellos no tenían que decirlo en voz alta. Él sabía
lo que estaban pensando. Él captaba sus pensamientos.
59 Él es el mismo hoy como lo fue entonces. Él sabe lo que Ud. está pensando. ¿Ven?
Si Él es la Palabra, Él tiene que permanecer como la Palabra. Ahora, en Hebreos 4, la
Biblia dice que: “La Palabra de Dios es viva y eficaz, penetrante como una espada de
dos filos, que discierne aún los pensamientos del corazón”. ¿Qué es? La Palabra, la
Palabra de Dios puede discernir los pensamientos que están en su corazón.
Eso es exactamente lo que Él fue, la Palabra, y la Palabra puede discernir los
pensamientos que están en el corazón. ¿Ven? Ahora, eso es lo que fue la Palabra. Ellos
debían haber sabido eso, vean, que esa era la razón. Él percibió sus pensamientos, los
miró a ellos. Y Él dijo: “Yo los perdono por eso”, porque Él aún no había sido crucificado.
El Espíritu Santo todavía no había venido.
60 “Pero”, Él dijo: “Cuando el Espíritu Santo venga”, para hacer la misma cosa que Él
estaba haciendo, porque Él había prometido que lo haría, vean: “Cuando el Espíritu
Santo venga, Él les traerá estas cosas a la memoria, lo que Yo les he enseñado, y les
mostrará cosas por venir”. ¿Ven? “Ahora cuando Él venga a hacer la misma cosa que Yo
estoy haciendo, una palabra en contra no les será nunca perdonado, ni en este mundo ni
en el mundo venidero”. Vean, es así de estricto como será en estos últimos días. ¿Ven?
Va a separar, vean.
Entonces Dios en Su juicio, igual como Él lo hizo en el Edén, lo dirá justamente:
“Uds. lo vieron, Uds. lo supieron. Yo lo probé, y Uds. no lo creyeron”. Eso es.
61 Ahora, y observen lo que Él hizo cuando él hizo esto, lo que Él dijo. Felipe dijo: “Tú
eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”. Jesús le dijo que cosas mayores que estás
él diría. Ahora, eso fue para los judíos.
Ahora hay tres clases de razas sobre la Tierra, por mucho que nosotros… nosotros
lo queremos creer, esas son: judíos, gentiles y samaritanos. Nosotros siempre… Dios es
perfecto en tres. Y hubo tres hijos de Noé, y de estos tres hijos salió toda la raza de
gente.
62 Encontramos ahora que, el Espíritu Santo. Pedro en el día de… antes del día de
Pentecostés, le fue dado las llaves del Reino. Nos damos cuenta que él le abrió a los
judíos, en el Día de Pentecostés. Y él descendió a Samaria, y le abrió a ellos. Regreso a
la casa de Cornelio, y la abrió allí. Y él no tuvo que volver a hacerlo; estaba abierto para
el mundo, vean, de esa manera, el Espíritu Santo. Pero si se acuerdan, Felipe fue y le
predicó a los samaritanos, e hizo que se bautizaran en el Nombre del Señor Jesús,
solamente que el Espíritu Santo todavía no había descendido sobre ninguno de ellos; y
mandaron llamar al que tenía las llaves, y él les impuso las manos, y el Espíritu Santo
vino sobre ellos. Eso es correcto. Esos fueron los judíos, los gent…. Esas tres razas de
gente.
63 Ahora, nosotros los gentiles, éramos paganos, romanos, griegos, y demás.
Nosotros adorábamos ídolos. Nosotros no estábamos buscando a ningún Mesías. No
teníamos tiempo para ningún Mesías. Teníamos nuestros propios dioses, nuestros
antepasados. Pero los judíos estaban esperando un Mesías. Y también los samaritanos,
porque ellos eran mitad judío y gentil.
Ahora, Jesús se le aparecerá a aquellos que lo están buscando; solamente a esos,
nada más. Él no tiene ninguna obligación con el incrédulo. Pero está obligado con el
creyente. Él tiene la obligación de levantar a los creyentes, vean, en los últimos días,
solamente con el creyente.
64 Ahora hallamos, que Jesús aquí se había dado a conocer al judío. Lo cual, tenemos
a muchos otros, podríamos tomar al ciego Bartimeo, pero para ahorrar tiempo… Hay
muchos otros a través de la Escritura, donde Él les probó con exactitud que era el
Mesías, al mostrarse como Profeta. “El Señor vuestro Dios os levantará Profeta como
yo”.
Ellos no tenían profetas. Pero aquellos que se habían alejado de la idea de que él
era Profeta, tenían que darle una respuesta a ellos, así que solamente dijeron: “Él es
un… un diablo, un brujo, o, Uds. saben, algún mal espíritu está haciendo eso”.
Y Él dijo que: “Era un pecado imperdonable, el llamarle a la obra del Espíritu Santo,
un mal espíritu, una cosa mala, aquello, del Espíritu Santo viniendo y manifestando Su
Palabra”.
65 ¿Por qué? Había sido profetizado que Jesús haría esta mismísima cosa. Cuando Él le
dijo a los judíos, Él dijo: “Bueno, ¿Quién de vosotros puede condenarme? ¿Quién de
vosotros puede acusarme de pecado?”. Pecado es: “Incredulidad”. Si… Él dijo:
“Escudriñad las Escrituras, porque en ella os parece a vosotros tener la Vida Eterna, y
son ellas las que dan testimonio de Mí”. Ellos debían haberlo sabido. Ellos pensaban que
lo sabían, pero no lo sabían, hubieran conocido allí mismo que Él era la Palabra. Él podía
discernir los mismos pensamientos de sus corazones, y demás, y hacer exactamente lo
que los profetas hicieron.
Porque, Él fue más que un Profeta, Él fue el Dios de los profetas. Él fue la cabeza y
el… el último de los profetas. En este día Él habla, Él Mismo, a través de Su Iglesia.
66 Ahora si notamos aquí, que, Él se identificó perfectamente a Sí Mismo con los
judíos, que Él era el Mesías, al probar que Él era el Profeta. Nosotros sabemos eso. No
hay otra manera. No por Su vestidura, no por Su forma de hablar, ni por ninguna otra
cosa pero siendo…
Y luego Ud. dice: “Bueno, Él echo fuera a los demonios”.
Él declaró que los fariseos hacían la misma cosa. Él dijo: “Más si Yo echo fuera
demonios, por el dedo de Dios, ¿vuestros hijos por quién los echan fuera?”. ¿Ven? Así
que ellos también estaban echando fuera a los demonios. ¿Ven? Entonces, pero Él los
estaba echando fuera por el dedo de Dios, dijo: “Entonces el Reino de Dios ha llegado a
vosotros”.
67 Ahora, nos damos cuenta que la cosa que lo identificó a Él exactamente como el…
el Mesías, era el profeta, porque Mesías significa: “El Ungido”. ¿Ungido con qué? Con La
Palabra. La Palabra nos unge igual como a una semilla con agua, en la tierra correcta,
produce exactamente la promesa. Esa es la razón por la que Él dijo: “¿Quién puede,
quién puede condenarme a Mí? ¿Quién puede decirme que Yo…? Si Yo no hago las obras
de Mi Padre, entonces no me creáis. Y esta es la Palabra. En el principio era la Palabra, y
la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Si Yo no hago lo que esta Palabra
prometió para esta generación, entonces no me creáis”, dijo Él.
Oh, ¿no sería maravilloso en este día, si la iglesia pudiera decir la misma cosa, que
nos pudiéramos quedar allí? Mire, si nosotros no hacemos las obras de Dios, entonces
no es de Dios. Y dondequiera que Dios está, tendrá lugar lo sobrenatural, porque Él es
sobrenatural. Vean, Él es… Él es Espíritu. Dios es Espíritu.
68 Ahora hallamos que Él se dirigía hacia Jericó, pero tenía necesidad de pasar por
Samaria. Ahora, Samaria se encuentra al otro lado de la montaña. Jericó se asienta
abajo de la colina. Pero mientras iba Él en camino, en lugar de bajar directamente a
Jericó, Él rodea hasta Samaria. Me pregunto ¿por qué? Y Él llega a una ciudad llamada
Sicar. Y ellos… envió a los discípulos a comprar unos víveres, comida.
Y mientras ellos estaban allá adentro comprando comida, Él se sentó junto al pozo.
Y era un pozo, como con una pequeña panorámica, parecida, un lugar público de
reunión para aquella gente que venía a sacar agua. Y todavía está allí hoy. Y las vides
crecen por las paredes, y Jesús estaba allí sentado recargado en la pared.
69 Y mientras Él estaba sentado allí, venía una joven de la ciudad. Nosotros la
llamaríamos el día de hoy, una mujer de mala fama. Y tal vez la criatura fue impulsada a
eso, y, ella, tal vez sus padres la soltaron en la calle. Y Uds. saben lo que eso significa. Y
yo pienso que la dama, la mujer, realmente le pasó algo; no se nos ha dicho en la
Escritura, pero observen lo que sucedió en el corazón de la mujer. ¿Ven? Ella vino a
sacar agua, y debió haber sido alrededor de medio día.
Normalmente las siervas, aún el día de hoy, salen muy temprano por la mañana y
sacan su agua, y la colocan en sus cabezas, en esas grandes vasijas de barro, y llevan el
agua para tomar y para las labores domésticas, y para lo que sea que la ocuparán.
70 Y esta joven mujer salió alrededor de medio día. ¿Por qué? Ella no podía asociarse
con el resto de la gente, la… la gente buena. Ella no podía ser sorprendida en medio de
ellos. Ellos la rechazarían, y ella se sentiría mal por eso, así que se quedaba atrás. Ella
sabía qué tipo de vida estaba viviendo, así que se mantenía lejos de la gente religiosa.
Ahora nos damos cuenta, que cuando ella salió, probablemente no se fijó que
Alguien estaba sentado recargado en la pared.
Y esas jarras que ellos tenían, como las llamo. Son… Algunos les llaman baldes.
Tienen agarraderas. Están hechas de… de barro. Y tienen una polea, y solo los dos
ganchos donde va. Ellos los bajan por el pozo. Y siendo… los dejan caer y los llenan de
agua, y lo suben otra vez. Y ellos las llevan en la cabeza, y en sus caderas, mientras
caminan.
71 Y esta mujer estaba a punto de tal vez enganchar en los ganchos de… de la jarra, y
estaba a punto de bajarla, y ella escuchó una Voz, diciendo: “Mujer, dame de beber”. Y
ella volteó a ver Quién era. Y quizás estaba allí sentado, más o menos, un judío de
mediana edad sentado allá. Y Él no tenía más que treinta y tantos años, treinta y dos o
treinta y tres años, en ese tiempo.
Y, pero Él debió haberse mirado un poco más mayor de lo que estaba, porque Él
había sido llamado, en San Juan 6, como de cincuenta años. Dijo: “Tú no tienes más de
cincuenta años, y ¿Tú dices haber visto a Abraham? Ahora sabemos que Tú estás loco.
Tú estás demente”, lo cual significa loco. “Tienes demonio”.
Él dijo: “Antes que Abraham fuera, Yo Soy”. ¿Ven?
72 Ahora, Él debió haber tenido unas poquitas de canas, o algo así. Él estaba sentado
allá, parecía un hombre de mediana edad. Y Él…. Ella dijo: “Pues, no es costumbre”.
Vean, había una… segregación entre ellos. Ellos no se trataban entre sí. Dijo: “No es
costumbre que Tú siendo judío le pidas a samaritanos favores como ese”.
Él dijo: “¡Pero si tú supieras Quien es el que habla contigo!”.
Vean, ¡oh, allí lo tienen! Si tan sólo supiéramos, oh, cuando leemos esto, con Quien
estamos hablando, vean. Cuando Uds. están orando, si Uds…. Jesús dijo: “Cuando estéis
orando, creed que recibiréis lo que pidiereis”. ¿Ven?
“Si tan sólo supieras con Quien hablas, de Mí pedirías agua, y Yo te daría agua que
no se saca de este pozo”.
73 Y la… la conversación continuó por un ratito más. Ella dijo: “Bueno, nuestro padre…
”. Vean, ella siendo samaritana, sin embargo dijo: “Nuestro padre, Jacob, cavó este
pozo. Y él bebió de él, y sus hijos, y le dio de beber al ganado, y así sucesivamente”.
Pero Él dijo…. “Pues, Uds. dicen, ”adoren en Jerusalén, y… y otros, adoren en esta
montaña, y demás“.
Él dijo: “Nosotros… los judíos, la salvación viene de los judíos. Nosotros sabemos
cómo adorar. Pero,” dijo: “Escuchadme. La hora viene, y ahora es, cuando nuestro
Padre busca a los verdaderos adoradores, que estarán adorando en Espíritu y en
Verdad”. Vean, ¡en Espíritu y en Verdad!
74 Y su conversación siguió por… por un poquito más. ¿Qué estaba haciendo Él? Ahora
casi tienen que tomar mi palabra en esto. Vean, yo creo que Él estaba tratando de
encontrar cuál era su problema, lo que tenía en mente. Ahora, recuerden, el Padre lo
había enviado a Él allá: “Me es necesario pasar por Samaria”. Ahora, Él dijo… Y eso está
en San Juan 4.
Ahora en San Juan 5:19 cuando Él había sanado al hombre en la puerta llamada La
Hermosa, nosotros sabemos que… No, discúlpenme, Él estaba en el estanque de
Betesda. Él sanó a este hombre, y fue cuestionado del porqué no había sanado a todo el
resto de ellos.
75 Ahora, ese hombre. Había gente allá que estaba coja, paralizada, debilitada, ciega.
Y aquí venía Él caminando por el lugar, caminando por el estanque, y Él se fue a un
hombre, que, yo no sé lo que él tenía. Tal vez tenía tuberculosis, problema de próstata,
o algo. Él estaba retrasado, él la había tenido por treinta y ocho años, no lo iba a matar.
Él… él podía… él podía caminar, el descendía.
Pero noten, Él pasó por entre toda esa gente del estanque, por donde estaban
todos, multitudes, miles de ellos, a medida que yacían en la puerta de las ovejas:
“Esperando el movimiento del agua”. Dios siempre ha tenido una manera de sanidad
Divina, para la gente. Así que el primero que llegaba con la suficiente fe, sacaba virtud
del agua, y era sanado.
76 Pero noten, este Hombre Jesús paso por allí, el cual era el mismo Dios de la
creación, y Él pasó por la puerta, y se mezclaba entre la gente, sólo piénsenlo, teniendo
compasión. ¿Creen Uds. que Él tenía compasión? [La congregación responde: “Amén”.
Trad.]
Ahora solamente deténganse un momento y piensen en esto. Hay una mujer con
un bebé con la cabeza llena de agua tal vez así de grande, pasando por el lado. Y aquí
estaba un hombre ciego: “Alguien que tenga misericordia de mí y me meta al estanque”.
La Biblia dice que había cojos, ciegos, paralíticos, debilitados. Un pobre hombre
acostado allá, que probablemente sus brazos no eran tan siquiera así de grandes. O, una
pequeña madre con un montón de niños en casa, y el compasivo Jesús la pasó de largo.
¿No es extraño? Y, sin embargo, lleno de compasión. Pero eso es la Biblia. Cualquiera…
Vean, fíjense ahora. Nosotros no sabemos lo que significa compasión.
77 Fíjense en Él. Él encontró a un hombre acostado sobre un lecho, que podía caminar,
y Él le dijo: “¿Quieres ser sano?”. ¿Por qué a ese? Vean, ¿Por qué a ese? Ahora observen
y Él les dirá. Jesús sabía que éste hombre había estado allí en ese tiempo, miren, todos
estos años. Él lo sanó, le dijo que tomará su lecho y que se fuera a su casa. Y él lo hizo.
Ellos lo encontraron llevando su lecho, y encontraron a Jesús y lo trajeron ante la corte.
Escuchen lo que Él dijo: “De cierto, de cierto os digo, No puede el Hijo hacer nada
por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre”. Allí está la compasión, sabiendo la
voluntad de Dios y luego haciéndola. ¿Ven? ¿Ven? “El Hijo no puede hacer nada por Sí
mismo, sino lo que Él ve”, no que escucha. No… ¿Ven? “Lo que Él ve al Padre haciendo,
eso hace el Hijo igualmente”.
78 Así que Él debió haber tenido una… una visión sobre yendo hacia allá: “Él tenía
necesidad de pasar por Samaria”, y Él sabía que esta mujer estaría allá. Así que
sabiéndolo, Él sólo llegó allá y permaneció en esta puerta, mandó a los discípulos
aparte. Ellos… Después Él no sabía qué hacer cuando la mujer empezó a hacer estas
preguntas y demás, así que Él sólo espero que el Padre se lo mostrara. Y cuando Él
encontró cuál era su problema… ¿Cuántos saben lo que era? Ella tenía demasiados
maridos. Y entonces Él le dijo a ella, le dijo: “Ve, llama a tu marido y ven acá”.
“Pues”, ella dijo: “No tengo marido”. Eso se vio como una reprimenda directa.
¿Ven?
“Pues”, Él dijo: “Has dicho la verdad, porque cinco has tenido, y con el que ahora
estás viviendo no es tu marido. En eso ahora has dicho bien, no tienes marido”.
79 Observen la mujercita. Uds. saben, ella le podría enseñar al noventa por ciento de
los clérigos, del día de hoy, el Evangelio. ¿Ven? ¿Por qué? ¿Por qué esos sacerdotes
parados allí le llamaron: “Belcebú”, cuando su Biblia decía que eso era lo que Él haría?
¿Es eso correcto? Y aquí estaba una prostituta, una mujer de mala fama, y, tan pronto
como Él le dijo eso a la mujer, ella nunca dijo: “Bueno, Tú eres Belcebú”.
Ella dijo: “Señor, percibo que Tú eres un Profeta”. Ahora observen la frase:
“Nosotros percibimos, yo percibo que Tú eres un profeta. Nosotros sabemos que cuando
el Mesías venga, el cual es llamado el Cristo, estamos esperando que Él venga, y cuando
Él venga, nos declarará estas cosas. Esto es lo que Él va a hacer”.
Esa fue la señal del Mesías, ayer. Esa es la señal del Mesías, hoy, la misma. ¿Ven?
80 “Sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos dirá estas cosas, pero, ¿quién eres
Tú?”. Esa era la pregunta. “Yo sé que Tú eres un profeta. No hemos tenido uno por
cientos y cientos y cientos de años”.
“La carta del tatara-tatara abuelo dice aquí que él tuvo un profeta, el último,
Malaquías, hace cuatrocientos y tantos años; desde entonces no hemos tenido un
profeta en Israel, pero aquí está un Hombre diciéndome esto”.
“Tú eres un profeta. Y nosotros estamos esperando por el Mesías”.
Jesús dijo: “Yo soy, el que habla contigo”.
Esa es Su identificación. Así fue como Él se identificó A Sí Mismo a Israel. Aquí está
Él con los samaritanos, identificándose a Sí Mismo.
“Yo soy, el que habla contigo”. Y, en base a eso, ella nunca lo cuestionó. Vean, la
Vida fue conocida de ante mano por Dios.
81 Y no interesa qué tanto esos fariseos trataran de ser religiosos, Jesús dijo: “Ellos,
ellos fueron cegados”. Él dijo: “Bien habló Isaías de Uds.: tienen ojos, pero no pueden
ver. Tienen conocimientos, pero no entienden. Uds. son maestros, y no saben de lo que
están hablando, se dan cuenta, Uds. tienen todas estas cosas”.
Porque, miren, Jesús dijo: “Ningún hombre puede venir a Mí, si mi Padre no lo
trajere, y todo lo que el Padre me ha dado, vendrá a Mí”. Y Él dijo eso, ¿lo dijo Él? [La
congregación responde: “Amén”. Trad.] ¿Ven?
82 ¿Qué fue eso? Allí está la Biblia que dice, en Heb…. En el Libro de Apocalipsis. En
los últimos días cuando el “anticristo” se levante en la… la escena, tan parecido a la cosa
real, “engañará a los mismos elegidos si fuera posible”. Pero, y luego Él vuelve a decir:
“él engañó a todos los que estaban en la tierra, cuyos nombres no están escritos en el
Libro de la Vida del Cordero, que fue inmolado desde antes de la fundación del mundo”.
Miren, sus nombres fueron puestos en el Libro de la Vida, en el Libro de la
Redención. Jesús vino a redimir a aquellos que tenían sus nombres en el Libro. Y cuando
el último nombre sea redimido, el Cordero toma el Libro y sale; eso es todo, se termina
la redención, queda cerrada. Aquellos.
83 ¿Y qué era ella? Ella era una de las que tenía su nombre Allá. No importaba en que
condición ella se encontraba, tan pronto como la verdadera Luz del Evangelio impactó en
esa pequeña prostituta, ella lo reconoció. ¿Por qué? Había algo allí adentro para
desencadenarlo. Miren, ella lo reconoció.
Usted pudiera vaciar agua en la gasolina, solamente lo retrasa; pero deje que un
pequeño fuego lo impacte una vez, y observen lo que sucede, ven. Se necesita la chispa
de fe, a la Palabra de Dios. ¡Cuando ellos saben que es la Verdad, algo sucede!
Ella no volvió a hacer otra pregunta. Ella supo que ese era el Mesías. ¿Por qué? Él
se había identificado plenamente a Sí mismo. Igual como Felipe dijo: “Pues, ¡Tú eres el
Hijo de Dios, el Rey de Israel!”.
Hubo aquellos allá que dijeron: “Eso es, Él es un adivino, eso es lo que Él es”.
Él dijo: “Uds. no serán perdonados de eso, cuando el Espíritu Santo lo haga”. ¿Ven?
Él lo dijo.
Pero ahora observen aquí como Él fue se identificó con ella. Y ella corrió
rápidamente a la ciudad, y le dijo a los hombres.
84 Ahora, en realidad, si hay alguien aquí del Este, Ud., la Biblia llega a ser un libro
nuevo a… a un hombre del Oeste, que vaya una vez al Este, vean, por causa de las
costumbres, ellos todavía viven de la misma manera. Ella no tenía ningún derecho de ir
a la ciudad y hablar con esos hombres. Ella no podía hacerlo. Ellos en realidad no la
hubieran escuchado.
Pero ella tenía un mensaje, nada iba a detenerla. Vean, ella había encontrado la
Vida, algo que la había impactado. Ella corrió a la ciudad y le dijo a los hombres: “Venid,
ved a un Hombre que me ha dicho las cosas que he hecho. ¿No es éste el mismísimo
Mesías? ¿No es eso lo que hemos estado esperando?”.
85 ¡Identificado como el Mesías! Y la Biblia dice que, cuando Jesús entró a la ciudad, Él
no volvió a hacer eso ni una sola vez más, a ellos no. Pero ellos creyeron lo que la mujer
había dicho, y lo recibieron. Él no sanó a ningún enfermo; Él sabía que Felipe vendría a
hacer eso, por lo tanto, y los enderezaría, después que el Espíritu Santo viniera, así que
Él solamente les hizo saber que Él era el Mesías.
Ahora miren, estaban los judíos, que reconocieron a Jesús. Él fue identificado al
finalizar su dispensación, como Mesías, y de esa manera fue que Él hizo.
De la misma manera con los samaritanos, ellos estaban esperando por un Mesías.
De esa manera Él se identificó a Sí mismo como Mesías.
86 Ahora han pasado dos mil años de los gentiles, que recibieron el Evangelio. Ahora
nuestra dispensación se está terminando, la edad de la iglesia, la estamos finalizando. Él
es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, nunca cambia Sus planes. Y si Él estuviera
parado entre nosotros, esta noche, Él no sería un gran hombre con vestuario
eclesiástico, o un orador de discurso, o conferencista, o algo, pero Él nos probaría a
nosotros que Él fue el Mesías. ¿Ven? Él dijo, cuando estuvo aquí en la tierra, Él dijo:
“Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del hombre”.
Observen esto detenidamente. En los días de Sodoma, y siempre, ha habido tres
clases de gente.
Tres es un número “perfecto”, lo sabemos. Y siete es “consumación”. Cuarenta es
“tentación”. Cincuenta es “jubileo”. Uds. conocen las matemáticas de la Escritura.
87 Pero ahora noten, en… en Sodoma, allí estaban sus tres clases de personas.
Estaban sus sodomitas, que eran incrédulos. Allá estaba Lot y su grupo, los cuales eran
creyentes tibios, la iglesia natural. Allá estaba Abraham, el espiritual, llamado a salir
fuera, elegido, allá afuera en el desierto lejos de Sodoma.
Fíjense, tres Ángeles bajaron del Cielo, un día. Los pecados de Sodoma habían
llegado a ser igual de malos como están ahora en el mundo. Ellos descendieron. Ahora,
Ellos se miraban como los hombres. Estaban vestidos igual como el hombre se viste;
con polvo en Ellos, y Sus pies estaban sucios por caminar. Y Abraham, sentado bajo el
roble, los vio venir a la distancia.
88 Ahora nos estamos refiriendo a lo que Jesús dijo que sucedería en el último tiempo,
justo antes de Su Venida. Ahora, recuerden, los sodomitas eran los gentiles.
Fíjense ahora, hallamos que, Ellos llegaron, estos Hombres. Y Abraham,
espiritualmente, notó que había algo en esos hombres que era diferente a los
desconocidos ordinarios.
Sencillamente hay algo, cuando un creyente se encuentra con un creyente, ¡cuando
un creyente se encuentra con la Palabra! Cuando algo, igual que con la mujer, miren,
ellos… ellos han sido ordenados para Eso. Ellos no pueden evitar el creerlo. Hay algo que
los impacta, vean, ellos lo tienen.
89 Y cuando Abraham vio a estos Hombres acercándose, él salió. Y él dijo: “Mi Señor,
¿Pudieras pasar y dejarme que traiga un poco de agua, y que lave Tus pies? Te daré un
bocado de pan, en Tu mano, y podrás continuar Tu camino, pues por eso es que has
pasado por aquí”. Ellos se hicieron a un lado.
Ahora, en la gran tienda principal, era donde vivía Abraham. Y muchos de sus
siervos, los suficientes como para pelear un ejército, vivían alrededor de allí. Ellos eran
ganaderos. Así que él corrió y le dijo a Sara, su esposa: “Ve a cernir harina, o una
comida”. Uds. saben, como cernirla o amasarla. “Y prepara unos panes cocidos debajo
del rescoldo. Y… y luego, también, él fue al rebaño y encontró un becerro gordo y… y lo
mató, y se lo dio a un criado, y le dijo: ”Aderézalo, y prepara unos… unos filetes“. Y
luego salió y platicó con los Hombres.
Rápidamente, él regresó y agarró la harina y el… el pan, y tomó leche y carne, y
salió y lo colocó frente a Ellos. Y la Biblia dice: “Ellos se lo comieron. Ellos comieron”.
90 Y notaron, que un Hombre en particular se mantenía mirando hacia Sodoma. Y Él
dijo: “No mantendré esto en secreto”.
Dos de ellos se levantaron y se fueron. Ellos bajaron a Sodoma.
Un moderno Billy Graham y un Oral Roberts, así que Ellos van en camino, vean,
bajan a los sodomitas, para dar con ímpetu el Evangelio igual que Billy Graham y los
demás lo están haciendo. ¿Lo notaron alguna vez? Mantengan esto ahora. Yo espero no
decir nada equivocado. Pero, hemos tenido esto, en forma espiritual.
Uds. deben… Uds. nunca deben de mirar las cosas en lo natural. En cualquier cosa
miren el espíritu. Si Uds. quieren ver una ciudad, miren el espíritu que tiene. Miren a su
familia, miren el espíritu en la familia. Miren al hombre, miren el espíritu que está en él.
Vean, cualquier cosa que Uds. miren, todo tiene que tener un motivo y objetivo. ¿Ven?
91 Y observen aquí, sabían que, todos los grandes hombres que hemos tenido, como
Sankey, Finney, Moody… Moody, Knox, Calvin, y demás, todavía no había habido uno en
el campo, con un ministerio a la iglesia nominal, que terminará con h-a-m, como A-b-ra-
h-a-m, G-r-a-h-a-m. Nunca antes. Él está en el medio de Sodoma, es por eso. El
hombre está haciendo un trabajo maravilloso. Es allí donde se supone que debe de
estar, vean, h-a-m significa “padre de naciones”. ¿Ven?
Ahora noten, uno de ellos fue allá a predicarle a los sodomitas. Ellos fueron para
allá.
Uno de ellos se quedo aquí con Abraham. Noten ahora, el había sido “Abram” unos
días antes de eso. Y ella había sido “Sarai” no S-a-r-a. ¿Ven? Es r-a… Y él ahora era A-br-
a-h-a-m. Y, noten, Él lo llamó por su nombre nuevo: “Abraham, ¿dónde está tu esposa
S-a-r-a, Sara? ¿En dónde está ella?”.
92 Las mujeres eran poquito distintas a lo que son ahora, vean, ellas no salían en los
negocios de su esposo. Ellas se quedaban atrás…. Ella estaba atrás en la tienda. Así que
él dijo, él dijo: “Ella está en la tienda, detrás de Ti”.
Él dijo: “Abraham, Yo”, pronombre personal: “Yo te voy a visitar de acuerdo a la
promesa que te he hecho”. ¿Quién fue Ese? ¿Ven? ¿Quién era esta Persona parada allí
con ropa polvorienta? “Yo te voy a visitar de acuerdo a la promesa que te he hecho”.
Y Sara, siendo una mujer vieja, ella como que se, como lo llamaríamos el día de
hoy, como que se rió disimuladamente, Uds. saben, se rió entre sí. “¿Yo, siendo una
mujer vieja?”. Ella tenía ahora cien años, ven. Dijo: “¿Yo, siendo una mujer vieja, vieja;
y mi señor?”, el cual era su esposo: “¿siendo viejo, también, y tener placer?”. Ahora
estamos en una audiencia mixta, pero yo… Uds. escuchan a su doctor; y yo soy su
hermano. Vean, así como una… una… una relación social, había cesado, hacía muchos,
muchos años, vean, así que ellos… ellos no tenían ninguna relación familiar. Y él dijo…
“¿Tener yo placer con mi señor, siendo vieja?”. Ella lo dudó.
93 Y el Ángel, el Mensajero, el Hombre, el Humano, en carne humana comiendo
becerro de vaca y tomando su leche, y comiendo pan, dijo: “¿Por qué se ha reído Sara,
atrás de Mí?”. ¿Ven? Piénsenlo.
Jesús dijo: “Eso se repetirá de nuevo, así como fue”. ¿Qué de eso? Ahora
recuerden, Aquel no lo hizo allá abajo en Sodoma. Él solamente manifestó la señal allá
arriba al grupo elegido que no iba a pasar por el fuego. Recuerden, eso fue antes que los
reinos conocidos de los gentiles fueran quemados. Y eso es exactamente lo que
acontecerá ahora. Eso es lo que estábamos buscando, ahora mismo. “Dios” Jesús dijo:
“será manifestado”, en otras palabras: “en los últimos días, en seres humanos. Así como
fue en los días de Sodoma, así será en la venida del Hijo del hombre”.
94 Ahora, recuerden, el elegido nunca vio otra señal después de esa. Ni una sola vez
se le volvió a aparecer Dios a Abraham después de eso. Ninguna otra cosa en el mundo,
pero Sara inmediatamente se convirtió en una mujer joven, y Abraham en un hombre
joven; y ellos fueron allá, y Abimelec se enamoró de ella y quería casarse con ella, y ella
siendo de cien años. Y trajeron a luz a este hijo. ¿Por qué? Ellos estaban esperando al
hijo prometido.
Y eso es lo que nosotros estamos esperando el día de hoy, al Hijo prometido. Y
antes de que ese Hijo prometido llegue, la iglesia elegida deberá ver a Dios manifestado
en carne, diciendo los secretos del corazón, y conociendo las cosas que yo he hecho“.
Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”.
95 Recuerden, aquel que está allá en Bab…., en Sodoma esta noche, dando el
mensaje, un noble hermano, Billy G-r-a-h-a-m, solamente seis letras, G-r-a-h-a-m, (el
de él era A-b-r-a-h-a-m), el mensajero a la iglesia nominal, dándoselos con ímpetu,
exactamente. ¿Y qué fue lo que hizo? Solamente él hizo un milagro, los volvió ciegos. Y
predicando la Palabra vuelve ciego al incrédulo. Sí, él lo creyó. Por supuesto, él cree
esto; pero él fue enviado, él dijo, a esos políticos, para cegarlos. Y eso es exactamente
correcto, así que allá está él en la Babilonia del mundo, allá abajo en la… en la Sodoma
moderna, predicándole a esas denominaciones, martillando a más no poder.
Y la gente ni siquiera lo está aceptando con sinceridad. La otra noche, en Los
Ángeles, en una gran reunión, vi a cientos de cientos viniendo al frente para hacer su
decisión. Gente joven viniendo, adolescentes, golpeándose uno al otro, y mascando
chicle, y jalándose el cabello uno al otro, y actuando, viniendo a hacer una decisión.
¡Con razón es una Babilonia! ¡Con razón es una Sodoma! La cosa entera está lista para
ser quemada.
96 Dios está aquí. Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Su poder es el
mismo el día de hoy como siempre lo ha sido. Él no falla. Él no puede fallar. Él es Dios.
Él tiene que permanecer Dios. ¡Correcto! “Señores, quisiéramos ver a Jesús”, no
escuchar la mecánica: “ver la dinámica de Él”. ¿Lo creen Uds.? [La congregación dice:
“Amén”. Trad.] Ahora esta semana lo vamos a esperar a Él, vamos a esperar que
camine entre nosotros y que nos muestre que Él es el mismo ayer, y hoy y por los siglos
“ .
Miren, cuando Él fue crucificado, los viejos críticos, aquellos soldados borrachos
romanos salieron allá y le pusieron un trapo sobre Su rostro, y le pegaron en la cabeza,
dijeron: “Ahora, si eres Tú profeta, profetiza y dinos quién te pegó”. ¿Ven? Él no hace
payasadas para el diablo. Él nunca abrió Su boca y dijo una palabra. Por supuesto, Él
sabía. Ellos se habían pasado la vara, uno al otro, y dijeron: “Dinos quién te pegó ahora,
y nosotros te creeremos”. Vean, esos son los críticos, ellos no lo creían. Él era un
Profeta, pero Él no hace payasadas para la gente“.
97 Estas no son diversiones de feria. Esto no es algo como, un espectáculo de
plataforma. Es la Presencia de Jesucristo. Es Su Poder entre la gente, y debemos entrar
en eso con la más profunda sinceridad.
Satanás también dijo: “¡Si eres el Hijo de Dios! Tú dices que puedes obrar
milagros, déjame verte hacer eso, o hacer aquello”.
Él dijo: “Aléjate de Mí, Satanás. Porque, escrito está”, eso es correcto: “Al Señor
solamente servirás, y solamente a Él adorarás”. Así que nosotros… o más bien: “Adora al
Señor; a Él solamente servirás”.
98 Ahora nosotros sabemos que Él es el mismo. Ahora si venimos esta noche, nos
daremos cuenta entonces si… Jesús no puede fallar, porque Él era Dios. Él es la Palabra.
La Palabra y Cristo son lo mismo. Entonces si la Palabra lo prometió (la Palabra) que
esto sucedería en los últimos días, el Espíritu de Elías había de regresar en el último día,
eso es correcto, sobre la gente, y él debe volver los corazones de los hijos de los padres
de regreso a los padres, a la Doctrina, a los principios de la Biblia. Ellos se han ido con la
denominación, la organización. Y el gran poder de Dios está por venir sobre la gente,
con una paz maestra que volverá sus corazones a recordar que Él sigue siendo Dios, y Él
es Dios. Jesús prometió que las cosas que Él hizo, Sus creyentes las harían también:
“Las obras que Yo hago”.
Un tipo dijo: “¡Oh, nosotros podemos hacerlas! Nosotros hacemos las obras
mayores”.
Yo dije: “Solamente haga las obras que Él hizo. Eso es lo que Él dijo, vean. Hagan
eso primero”.
Él dijo: “Bueno, nosotros tenemos hermanos denominaciones por todo alrededor,
que esta predicando el Evangelio por todo alrededor del mundo. Él no pudo hacer eso”.
Yo dije: “Entonces hagan las obras que Él hizo, primero, entonces hablaremos con
respecto a eso”.
99 ¿Están instruyendo? Pero Jesús nunca dijo: “Id por todo el mundo y enséñenles
esto, o enséñenles aquello”. Él dijo: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio”.
Predicar es: “demostrar con poder del Espíritu Santo”. “Estás señales les seguirán”, no
viene por instrucción, eso es correcto, vean: “El que creyere”. No viene por
conferencias. Viene por la Presencia del Dios vivo moviéndose, en carne humana,
probándose Él mismo que Él es el mismo ayer, y hoy y por los siglos. Eso es correcto. Él
nunca falla en ser el mismo. Viene tan simple. La simplicidad de ello es lo que aleja al de
mente intelectual.
100 Eso fue lo que provocó que no creyeran a Jesús. “¿Cómo puede un hombre…? Pues,
Tú naciste en pecado, ¿cómo es que puedes venir a enseñarnos qué hacer? Nosotros
somos sacerdotes. Nuestros padres fueron sacerdotes, nuestros abuelos. Nosotros,
nosotros conocemos esa Biblia, por dentro y por fuera. ¿Y Tú tratas de decirnos qué
hacer?”.
Él dijo: “Ustedes son de vuestro padre, el diablo, y sus obras harán”. ¿Ven? Y,
bueno, vaya, eso fue una cosa extraña para decírsela a un montón de clérigos como
esos.
Pero él dijo: “Bueno, nosotros tenemos a Moisés. Nosotros somos… Nosotros
sabemos”.
Él dijo: “Si hubieseis creído a Moisés, me conocerías a Mí”, Él dijo: “porque Moisés
habló de Mí. Moisés habló de Mis días. Y si no pueden creerle a las palabra de Moisés,
¿cómo me van a creer a Mí?”. Seguro. Dijo: “Si no me pueden creer a Mí como hombre,
entonces crean en las obras que hago; ellas son las que dan testimonio de Quien soy
Yo”.
101 Bueno, es la misma cosa. El gran Espíritu Santo, el Mesías, la Unción, viene sobre
nosotros el día de hoy, y produce exactamente Su Vida.
Igual como si Beethoven pudiera… pudiera… pudiera producir otra vez, si la vida de
Beethoven viviera en mí, pues, yo compondría canciones. Si la vida de John Dillinger
viviera en mí, yo sería un criminal. Si la vida de… de alguna otra persona, quien sea que
fuere, si estuviera en mí, en mi vida.
Y si la Vida de Jesucristo está en Ud., eso es lo que Ud. será. Vean, exactamente,
Ud. hará Sus obras. Jesús así lo dijo.
Yo sé que eso es demasiado difícil para las personas que no creen en lo
sobrenatural y así sucesivamente. Y se me ha hecho tarde, amigos, pero solamente
déjenme decirles esto, para concluir. No, no cierren su corazón a ello. Vengan,
solamente sean muy razonables, sensibles, vean.
102 Vengan, lean las Escrituras y dense cuenta si esas cosas son correctas, vean si esa
es la manera en que el mundo se dio cuenta que Él era el Mesías, vean si esa es la
manera en la que Él se identificó a Sí mismo. Y si Él lo hizo entonces de esa manera
frente a esas dos razas de gente, ambos samaritanos y judíos porque ellos lo estaban
esperando, ahora cuando nosotros lo estamos esperando a Él. Recuerden, ellos habían
tenido años de enseñanza, más de dos mil años, enseñando que Él había de venir y lo
que sería. Y cuando Él vino, de esa manera fue que Él se identificó a Sí mismo.
Bueno, si Él viene también al final de la edad gentil, Él tiene que identificarse de la
misma manera o Él no es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Él les dio… Si Él permite
que esta edad gentil entre, bajo una concepción intelectual, entonces Él ciertamente los
perjudica, vean, porque Él lo hizo para mostrarles que Él era esa Palabra. Y Él debe de
hacer la misma cosa.
103 Aunque ellos fueron enseñados, eran grandes líderes religiosos, mucho más allá de
lo que tenemos hoy en día. Ellos eran una nación, una nación gobernada por las leyes de
la Biblia. Lo eran. Nosotros, se supone que lo somos, pero, oh, misericordia, todos
sabemos que estamos a un millón de millas de eso. La gente no pudiera vivir en
aquellos días de la manera que lo hacen ahora. Hombres con cuatro o cinco mujeres, y
esposas, ellos serían apedreados hasta morir. Y las… ¡Y las cosas que hacemos hoy, y
nos decimos llamar una nación religiosa! No podemos hacer eso… o ellos no podían
hacer eso, mejor dicho. Ellos podían…. Nosotros podemos, pero ellos no podían.
Porque… y, ellos tenían que ser enseñados. Cada hombre tenía que ser circuncidado.
Tenía que estarlo, o era apedreado hasta morir. Aún si él cargaba demasiado peso en
día sábado, si llevaba demasiada tinta para escribir muchas cartas, él era apedreado
hasta morir. Ellos tenían que ser religiosos. Y estudiaban la Biblia, día y noche, y aún así
fallaron en conocer Su Mesías cuando se paró en sus medios, cuando la Biblia les dijo
exactamente lo que Él sería.
104 Ahora, sabemos tanto. Si yo digo: “¿Aparece mi mano?”. Yo no sé si esto hará una
sombra o no, no, es demasiada la luz. Pero cuando Ud. se para lejos de la luz, Ud. mira
su mano, puede ver lo que es la sombra. Si Ud. nunca ha visto su mano o nunca se ha
visto a sí mismo, si puede ver lo que es su sombra entonces sabrá lo que será en
realidad, porque solamente está reflejando lo que Ud. es. ¿Ven?
Ahora sabemos lo que fue Cristo, como sombra, la manera en la que Él se
manifestó. ¿Ven? Y vemos allá atrás lo que Él hizo, ahora debe de reflejarse en nosotros.
El Evangelio, Cristo, la manera en la que Él lo reflejó allá, la manera en la que Él lo
refleja hoy, eso lo hace el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. ¿Lo creen Uds.? [La
congregación dice: “Amén”. Trad.]
105 Inclinemos nuestros rostros para orar por un momento. Ahora todos sean tan
reverentes como puedan, solamente ahora por unos minutos.
Siento mucho que Billy no haya podido repartir tarjetas de oración. Yo lo siento…
siento mucho eso. Las estaremos repartiendo, mañana, yo creo, en el servicio, o
esperen… ¿Tienen Uds. servicio por la mañana? No. Será en el servicio de la noche,
mañana en la noche alrededor de las siete, a las siete quince, y recibirán las tarjetas de
oración. Estaremos orando por los enfermos, si el Señor lo permite.
106 Jesucristo es un sanador. Ahora recuerden, amigos, no hay hombre que sea un
sanador. No. No hay hombre que sea un salvador. Jesucristo: “Él fue herido por nuestras
rebeliones”. Cada pecador es perdonado por Jesucristo, pero no le hará ningún bien
hasta que lo acepte. “Por Sus llagas hemos sido sanados”. Uds. deben creerlo ahora.
“Uds. fueron”, no que serán. Uds. ya lo están, pero deben aceptarlo. Ahora Uds. créanlo
con todo su corazón.
Por cierto, estaba pensando. ¿Cuántos de Uds. que están aquí lo creyó desde la
primera noche? Levanten su mano, ¿Qué cree que les he dicho la verdad? [La
congregación dice: “Amén. Trad.]
107 Oremos. No nos vamos a esperar por las tarjetas de oración. El Espíritu Santo es
igual de grande ahora como si tuvieran la tarjeta de oración. La tarjeta de oración no
hace nada sino que les da… [Espacio en blanco en la cinta. Trad.]
Inclinen sus cabezas. Les quiero preguntar algo. Una vez, Jesús de Nazaret… si
alguna vez me atrapan diciendo algo que no es escritural, que la Biblia no lo dice,
ustedes tienen la obligación de venir a mí, vean, y decírmelo. Jesucristo dijo…
Cuando Él estuvo aquí en la Tierra, Él iba a atravesar el mar, y lo detuvieron. Y
cuando iba de camino, hubo un hombre que vino a Él, que se llamaba Jairo, y él era… su
niña pequeña estaba muy enferma, y ella se estaba muriendo. Francamente, se murió
antes de que Él llegara.
Y allí estaba una mujer, que tal vez vivía en la colina, que había oído hablar de Él, y
su fe en verdad creía que era, que Él era el Mesías.
108 Así que había muchos escribas y fariseos parados allí, diciendo: “No le presten
atención a ese Hombre. Ese hombre los hará pedazos, los confundirá. Uds. estarán
dejando la sinagoga. Él… Él no… Uds., Uds. no sabrán que creer. No le presten atención
a ese Hombre”.
Pero eso no detuvo a la mujercita. La Biblia dice que ella había tenía un flujo de
sangre por muchos años. Y ella había gastado lo que tenía para vivir y se lo había dado
a los doctores. Y los doctores sin duda que trataron muy duro de ayudar a la mujercita,
pero no podían hacerlo. Ella aún tenía esa descarga de sangre, y estaba amarilla, tal vez
se miraba enferma. Y de repente, ella escuchó. “¿Por qué hay tanto ruido allá en la
ribera?”.
Ellos dijeron: “El Profeta de Galilea viene llegando”.
“¿Ese Jesús?”.
Vean, Jesús es un nombre judío común. Yo conozco a mucha gente que se llama
Jesús. Justo donde vivo allá en Tucson, conozco a tres o cuatro hombres allá, aún
ministros que se llaman Jesús.
109 Pero este es Jesús el Cristo, el Ungido, vean, el Hijo de Dios; y este Profeta, Jesús,
venía llegando. Ella sabía eso, que Él era el profeta. Y ella sabía que Dios era la Palabra,
y Él viene a Sus profetas, así que ella dijo: “Si tan solo tocó la vestidura del Hombre, yo
seré sana”.
¿Están familiarizados con la historia? [La congregación dice: “Amén”. Trad.] Muy
bien. Recuerden, ella se fue abriendo paso entre la multitud.
Ahora, cualquier sabe que el ropaje palestino, tiene una vestimenta por debajo y un
manto, y se mueve de un lado a otro cuando caminan. Todos los hombres, mujeres, y
todos, las usaban. Y cuelgan sueltos, y ellos tienen una especie de calcetín en sus… en
sus piernas, y cosas, para evitar que el polvo y cosas se le peguen en las extremidades.
Y mientras caminan, por supuesto, la vestimenta va recogiendo el polvo.
110 Y a medida que pasaban, tal vez ella tuvo que gatear entre ellos. Y todos estaban
poniendo sus manos alrededor de Él: “¡Rabí!”. ¡Tal y tal! Y algunos de ellos diciendo:
“Bueno, Él es… no hay nada en Él”. Así es en las multitudes mixtas, nosotros siempre las
tenemos en todas partes. Pero esta mujercita se abrió paso y tocó el borde de Su
vestidura.
Eso fue la parte externa de Su vestidura. Ahora, si Uds., yo nunca lo sentiría, o
Uds. no lo sentirían si les tocara el saco, o si Uds. tocarán el mío, y estando pegados a
ustedes. Estas vestiduras palestinas eran sueltas, colgando tanto así de Sus pies,
físicamente, Él nunca lo sentiría. Y ella tocó Su vestidura, se devolvió, se sentó, o lo que
haya hecho.
Jesús se detuvo, y dijo: “¿Quién me ha tocado?”. ¿Es eso verdad? [La congregación
dice: “Amén”. Trad.] Muy bien. Ahora observen.
Ahora, ese fue Jesús ayer. Y nadie dijo nada, y Él miró alrededor por la audiencia
hasta que encontró en donde estaba esa fe, y Él se lo reveló a ella. Él dijo: “Tu fe te ha
salvado. Tu flujo de sangre se detuvo”. ¿Es eso correcto? “Tu fe”. Ahora, ese fue Jesús
ayer. Ahora es, ahora la Biblia dice…
111 Ahora yo sé que hay muchos ministros y grandes académicos muy capaces
sentados aquí. Ahora, ¿acaso no dice la Biblia, en el Libro de Hebreos 3, que: “Él está
ahora mismo como Sumo Sacerdote, viviendo para siempre para hacer intercesiones en
base a nuestra confesión?”. ¿Es eso correcto? Un Sumo Sacerdote, viviendo para
siempre para hacer intercesiones y que puede ser tocado por nuestras enfermedades.
¿Es eso correcto? Ahora si Ud. le toca a Él, ¿Cómo sabrá Ud. que le ha tocado? Él
actuará de la misma manera que lo hizo ayer. ¿Es eso correcto? ¿Ven?
112 Ahora si Ud. lo toca a Él, a Él, no a alguien más; a Él, si lo toca a Él. Él es el Sumo
Sacerdote, y Ud. lo toca por medio de sus enfermedades. “Señor Jesús, estoy enfermo.
Debo morir, los doctores me dijeron que no puedo vivir, pero de alguna manera…. O yo
he gastado mi dinero. Yo… yo ni siquiera puedo costear el ir con el doctor”. Y cualquier
otra cosa que sea su problema, o, aún: “yo he ido con el doctor”, lo que sea. Y diga:
“Señor Dios, yo soy Tu siervo”. Y si no lo es, diga: “Yo seré Tu siervo. Yo, yo te creo.
Hay algo con respecto a lo que se ha leído esta noche, o que se me ha dicho, que suena
igual que la Biblia. Yo la he leído y sé que es la verdad. Y este hombre trata de retar
nuestra fe, retando nuestra fe, aquí en Nueva York, Nueva York; diciéndonos que Tú
sigues siendo el mismo, que Tú ahora mismo eres un Sumo Sacerdote y que actuaras en
base a la misma cosa, si tan solo puedo tocarte. Señor, permíteme tocar Tu vestidura”.
113 Ahora, ¿cómo lo sabrá Ud.? Ahora, la única manera en que lo sabrá: “Ahora, yo sé
que el Hermano Branham no me conoce, y él solo es un hombre, vea. Él solo es un
hombre parado allá, eso es todo. Él no sabe nada de mí. Pero si yo puedo tocarte,
entonces Tú háblale a él y que él me hable a mí”.
Porque, solamente Dios puede trabajar a través de la agencia del hombre.
¿Cuántos saben eso? Exactamente. Él nunca hace nada fuera del hombre. No, señor.
“No hará nada hasta que primero Él se lo revele a Sus profetas”. ¿Es eso lo que dice la
Biblia? Esos son Sus predicadores. Sí.
Ahora Uds. crean con todo su corazón, y digan: “Señor Jesús, permite…”. Ahora no
estén nerviosos, excitados, vean; presione Ud. mismo, brinque sobre eso, Ud. trate de
hacer algo. Bueno, en simplicidad.
114 ¿Cuántos de los que están aquí me son desconocidos, y que están enfermos?
Veamos sus manos levantadas, digan: “Yo… yo necesito sanidad”. Bueno, muy bien,
prácticamente todos.
No conozco a nadie aquí, exactamente, al que pueda hablarle, o que conozca. Yo
conozco a este Hermano Anthony sentado aquí. Yo… eso es casi… Y ahora, hermano, yo
creo que es el Hermano Tyler sentado aquí mismo, yo creo. ¿No es ese el Hermano Pat
Tyler? Sí. Muy bien. Y eso pensé.
Ahora, el conocer a alguien más, yo pudiera… pudiera haberlo visto, y usted
pudiera haberme visto a mí, pero el Padre Celestial sabe que yo no reconozco a nadie
aquí de tiempo atrás. Sí, yo conozco a este muchacho sentado aquí tomando las cintas,
porque él es uno de los muchachos de la cinta. Y fuera de eso… Su padre debe de estar
aquí en algún lugar, porque pienso que andan juntos. ¿Se encuentra aquí, Hermano
Sothmann? ¿En dónde está? Oh, está allá en la parte de atrás. Muy bien.
Ahora Ud. mismo, yo sé que se nos está haciendo tarde, y nosotros… Me supongo
que debíamos de haber salido de aquí hace mucho, pero solo… solo un momento.
115 Una cosa es decir cualquier algo, y otra cosa es que Dios pruebe que está correcto.
Ahora si yo digo que Uds. tienen el derecho de desc…. No, Uds. no tienen derecho de
descreerlo, porque yo lo estoy leyendo de la Biblia, vean. ¿Ven? Pero si Dios confirma
que así es, entonces Uds. sabrán si es así o no.
Ahora solo en humildad inclinemos nuestros rostros para orar.
Señor Jesús, yo sé que este es un gran reto. Es un reto que quizás yo… yo… yo no
debería de haber hecho. Yo no lo sé. Pero siento que muchas de estas personas han
estado antes en las reuniones, ellos, ellos te conocen y saben que Tú… que Tú estás hoy
en la Tierra. Y ellos saben que Tú…. Que Tú guardas Tu Palabra al representarte a través
de la agencia humana. Y, Señor, si Tú tan sólo le hablas a una persona, o dos, o tal vez
tres. Y fue dicho: “En la boca de dos o tres testigos, sea establecida toda palabra”.
Permite que por lo menos tres personas aquí, Señor, que yo no conozca, que puedas Tú
hablarles. Y deja que toquen Tu manto, luego déjame solamente ver la visión y sepa así
que decir. Permite que el Espíritu Santo use mis labios, como Tú lo has permitido, y de
manera tan bondadosa, Señor, y en una persona tan indigna. Y no hay ninguno de
nosotros digno, ninguno de nosotros; pero alguien tiene que hacerlo, así que yo… yo
oro, Dios que Tú lo hagas esta noche. ¿Lo harás? Solamente para que sea conocido, en
esta gran ciudad que está condenada al juicio, muy pronto. Todo el mundo, nosotros
sabemos, no puede aguantar en esta condición. Y pudiera haber gente aquí que nunca
más estarán, tal vez por eso estoy haciendo esto, diciendo esto. Yo oro, Padre, que Tú
hagas que esta Palabra que he predicado, es Tú Palabra, que sea conocida, en el
nombre de Jesús.
116 Ahora solamente mantengan sus rostros inclinados, y solo oren, digan: “Señor
Jesús, permíteme tocar Tu vestidura”. Ahora cuando terminemos de orar, entonces
volteen para este lado, para que puedan…
Ahora, no estoy diciendo que me miren a mí, todos Uds. saben eso. Como Pedro y
Juan pasaron por la puerta llamada La Hermosa, y le dijeron al hombre lisiado:
“Míranos”, eso no significaba… en otras palabras: “Presta atención a lo que te voy a
decir”.
117 Ahora Uds. oren, y digan: “Señor Jesús, el Hermano Branham no me conoce, pero
Tú me conoces. Tú solamente permíteme tocar Tu vestidura, porque él me acaba de
decir que Tú eres un Sumo Sacerdote que puede ser tocado por mis enfermedades, y
me dijo que Tú eres el mismo ayer, y hoy y por los siglos, y que Tú reaccionarás de la
misma manera que lo hiciste cuando la mujer toco Tu vestidura. Y en verdad que eso
quitara toda duda de mí porque yo… yo sabré entonces que Tú eres el mismo ayer, y
hoy y por los siglos”.
Y entonces la Escritura será cumplida cabalmente. Nosotros podemos conocer a
Jesús esta noche, como lo conocimos entonces. “Señores, quisiéramos ver a Jesús”. Si
yo entrará con cicatrices en mi mano, yo sería… sería un hipócrita. Uds. no lo conocerán
por eso. Uds. no lo conocerán por la manera en la que Él se vistió. Uds. lo conocerán por
Su Vida, eso fue lo que lo identificó como Siervo de Dios, un Profeta.
Ahora solamente oren y tengan fe.
118 Aquí está una dama. Yo no quiero decirle nada a ella, porque Uds. saben lo que
está mal con ella. La dama sentada allí, yo creo que es, ella tiene bocio y esta orando
por eso. No se le ve en el cuello. Pero Ud. puede ver su cuello en cierta manera, y,
cuando retira su falda, se ve. Yo no la conozco. Pero si Ud. lo cree con todo su corazón,
eso se irá de usted. Si. Yo… yo… yo… yo…
Si Ud. tan solo… solo tenga fe ahora, solo no dude. Solo ore, y diga: “Señor Jesús,
estoy esperando tocar Tus vestiduras. Revélate a mí”.
Ud. dice: “¿Qué está esperando, Hermano Branham?”. Una visión
Ahora sean muy reverentes. No, no se muevan, miren, miren, Uds. interrumpen.
Solamente sean muy reverentes.
Aquí, observen esto, fíjense aquí. Aquí está una dama, orando, sentada,
mirándome. Veo sangre goteando. Es en el estómago. Ella tiene un sangrado en el
estómago. ¡Si lo pueden creer! ¿Es eso correcto, dama? Levante su mano. Yo soy un
desconocido para Ud. Yo no la conozco, pero eso es la verdad. Se acaba de detener. ¡Su
Fe!
Les quiero preguntar, ¿qué fue lo que tocó la mujer? Yo no la conozco. Yo nunca la
he visto en mi vida. Es solo una mujer, es todo lo que sé. ¿Ven?
119 Aquí está una dama en la parte final de… por aquí al final del la hilera. Justo
entonces vi lo que sucedió, parece como que se reflejó a otra mujer ahora mismo. Es
ella. Ella tiene problemas en la espalda, y ella… Tiene algo mal en su espalda.
Ponga su mano sobre la otra dama a un lado de Ud., ella también tiene algo mal en
la espalda. Muy bien. Ella casi no se puede levantar y sentar.
La dama sentada a un lado suyo se está volviendo ciega, esta otra de este otro
lado, se está volviendo ciega. Yo quiero que Ud. ponga sus manos sobre ella, también.
Eso es correcto. Eso es correcto. Ahora créalo con todo su corazón, quedará terminado.
Ahora observen lo que sucederá.
120 ¿Lo cree? Veo una sombra oscura colgando en la parte de atrás de aquí, sobre una
pobre mujer. Ella se va a morir; ella tiene cáncer. Vea, si Dios no la toca, ella debe
morir. Estoy seguro que ella… Dios, ayúdame. Sra. Katur, si Ud. lo cree con todo su
corazón, Jesucristo la sanará. Lo cree. K-a-t-u-r, si lo puede creer con todo su corazón,
Jesucristo la sana. Póngase de pie, dama, y dele la gloria a Dios. Muy bien, puede irse a
casa y ser sanada. Yo nunca he visto a la mujer, en mi vida. Nunca la he visto, en mi
vida. Ella es una total desconocida para mí.
Ud. dice: “Bueno, Ud. la llamó por su nombre”.
Bueno, no es más que eso. Jesús llamó a Simón por su nombre, le dijo que su
nombre era Simón, y cuál era el de su padre. ¿Es eso correcto? “Señores, quisiéramos
ver a Jesús”.
“Jesucristo es el mismo ayer, y hoy y por los siglos”. ¿No creen eso? ¿No creen que
están ahora en Su Presencia? ¿Cuántos creen eso? [La congregación dice: “Amén”.
Trad.] ¡Ahora veremos a Jesús, a Jesucristo! Ahora, no fui yo quien sanó a esas
personas. Ahora aquí va de nuevo. ¿Ven? Muy bien, solo tengan fe.
121 Les diré lo que deben de hacer ahora. Uds. creyentes pongan sus manos unos
sobre otros, de esta forma, vean, pongan su mano sobre alguien a su lado. Jesús, voy a
citar las últimas Palabras que Él dijo cuando dejó la Tierra: “Estas señales seguirán a los
que creen”. ¿Dijeron Uds. que creían? “Estas señales seguirán a los que creen”.
Por supuesto, tenemos a creencia y tenemos incredulidad, mezclada. Siempre
tenemos eso. Siempre hay tres clases de personas; creyentes, creyentes
manufacturados, e incrédulos. Y tenemos eso, también. Pero su oración, ahora, en
donde están sentados, tenga fe por la persona donde colocó sus manos. “Cree”.
Jesucristo dijo esto.
Recuerden ahora, si Ud. no cree, tenga mucho cuidado, porque estas enfermedades
se pasan de una persona a otra. Nosotros sabemos eso. Lo leemos en la Biblia, cuando
espíritus malignos salieron de uno para irse a otro. Y vemos que todos… Muchos de Uds.
han estado en las reuniones y lo han visto. Si eso es correcto, digan: “Amén”. [La
congregación dice: “Amén”. Trad.] Seguro, personas quedan paralizadas, y se quedan
mudan, mueren, justo allí en la reunión, de todo.
122 Ahora en la manera que esté orando, no ore por Ud. mismo. Ud. ore por la persona
donde está su mano. Vean, Ud. ore por ellos.
Ahora si hay una persona aquí, mientras ellos están conectados de esa manera,
que no sea Cristiana, y que quiera aceptar a Cristo como su Salvador, lo pueden hacer
con tan solo poniéndose de pie, diga: “Yo quiero aceptar a Jesús como mi Salvador,
ahora mismo, en Su Presencia. Yo quiero ponerme de pie, para mostrarle a la
congregación, que soy un testimonio a Jesucristo. Yo lo acepto ahora mismo, como mi
Salvador”. Si nunca han hecho esto antes, Ud. tiene el privilegio de pararse ahora. El
hará… Ud. póngase de pie ahora por Él, Él se parará por Ud. después cuando Ud. esté en
el Tribunal del Juicio. Si Ud. no es Cristiano, acéptelo ahora.
123 Y ahora Uds. que tienen sus manos unos sobre otros, oren unos por los otros.
Ahora recuerden, ellos están orando por Uds. Uds. oren por ellos. Ahora yo voy a orar
aquí arriba, junto con Uds., por toda esta gente.
Dios le bendiga en la parte de atrás, mi hermano. Dios del Cielo, sé misericordioso.
Eso está muy bien, es una cosa con valentía. Pudiera haber alguien más que se pondrá
de pie, diga… Jesús lo conoce. “Nadie puede venir…”. Dios le bendiga hermana. Eso está
bien.
Solamente vean la Presencia de Jesucristo viniendo a la reunión y hacer
exactamente lo que Él hizo en la Escritura. Es totalmente imposible que un hombre haga
eso. Se necesita el Espíritu para hacer eso.
Ahora si Uds. lo quieren llamar igual como los fariseos: “Un espíritu del maligno”,
entonces Uds. recibirán esa recompensa.
Y si Uds. lo llaman: “El Espíritu de Dios”, entonces acéptenlo. Acéptenlo como su
Salvador, porque Él es Jesucristo, el único Salvador del mundo. Y Él es… Él es el Hijo de
Dios, que murió por Uds., Él está aquí en esta noche en la persona del Espíritu Santo. Él
todavía es Jesús, todavía es Jesucristo en la persona del Espíritu Santo, lo cual es Cristo
en la forma de Espíritu. Y si nunca lo han aceptado como Su Salvador, se pondrían de
pie, Uds. saben, y Él dará testimonio de Uds. si Uds. dan testimonio de Él.
124 Algunos se pusieron de pie. Si hay alguien más, rápidamente antes de orar; Dios le
bendiga. Dios le bendiga. Dios le bendiga, y a Ud. a Ud. en Su Presencia. Eso está bien.
Muchos, esto está bien. Dios le bendiga. Dios le bendiga, hermana. Dios le bendiga, muy
atrás, el hombre ya se paró, levantó sus manos. Dios le bendiga. Y Dios le bendiga a Ud.
Eso es bueno. Dios le bendiga. Eso es maravilloso. Eso está bien. Tómenlo a Él ahora
mismo.
125 Recuerden, ahora mismo, en el Nombre de Jesucristo, no hay vida aquí que pueda
esconderse de Dios ahora mismo, que no pueda Él revelármelo exactamente. Uds. saben
eso, muchos de Uds. han estado; todos Uds. que han estado antes en las reuniones, y
que lo han visto tomar turnos de manera masiva, digan “Amén”. [La congregación dice:
“Amén”. Trad.] Seguro. Uds. saben que es la verdad. Y ahora mismo, yo sé que hay
gente aquí que deberían de rendirse ellos mismos a Cristo. Por favor háganlo. Por favor
háganlo mientras Uds…. mientras tienen la oportunidad, en su Divina Presencia. ¡Oh,
revisen! Pudiéramos estar más tarde de lo que pensamos, ahora mismo.
126 Cuando Él, Su augusta Presencia, viene y nos bendice, y lo prueba por medio de la
Escritura, aquí está Él, una Palabra confirmada. Ocho o diez personas de aquí, fueron
sanadas, sentadas aquí. Y hay más. Si pueden tomar mi palabra, como Su siervo, esa
Luz que ven Uds. en la fotografía que la ciencia tiene aquí en Washington, D.C. como:
“El único Ser sobrenatural que ha sido fotografiado”, esa Luz está simplemente dando
vueltas por el edificio, vueltas y vueltas, vueltas y vueltas. Ahora, eso es correcto.
127 Ahora Uds. crean. Jesucristo dijo, las últimas Palabras que Él dijo cuando partió de
la Tierra: “Estas señales seguirán a los que creen. Si pusieren las manos sobre los
enfermos, ellos sanarán”.
“Y Él fue recibido arriba en Gloria. Y ellos fueron a todas partes, predicando, el
Señor trabajando con ellos, confirmando la Palabra con señales que les seguían”.
Oren unos por otros mientras yo oro por Uds. desde este púlpito.
128 Señor Jesús, el Hijo de Dios que resucitó de entre los muertos, al tercer día, la
muerte y el infierno no pudieron retenerlo. Él ascendió a lo Alto, se sentó a la diestra de
la Majestad en las Alturas, donde vive para siempre para hacer intercesiones en base a
nuestra confesión. Y ahora, y Su Presencia vital aquí en la forma del Espíritu Santo, que
ha hecho la obra y ha percibido los pensamientos en los corazones de la gente, les dijo
sus enfermedades, los pronunció sanos. Oh, Dios, el ver Tu gran obra poderosa; el saber
que en este día tan enredado, tan mezclado, lleno de política, lleno de política de iglesia,
lleno de todo tipo de cosas, sin embargo el Dios viviente está presente ahora mismo
entre nosotros esta noche. No discursos, nada más que la evidencia, el Espíritu Santo,
en nuestros medios, Jesucristo llevando a cabo las cosas que Él hizo cuando estuvo aquí
en la Tierra. ¡Oh Dios, ten misericordia!
129 Y, Satanás, tú ves las manos de esta gente puestas unos sobre otros. Tú eres un
ser derrotado. Ya no puedes mantener más a estas personas. Yo te ordeno, en el
Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, que dejes ir a esas personas y que salgas fuera
de ellas. Sal fuera, enfermedad y aflicción, de estas personas. Te conjuro, en el Nombre
de Jesucristo, que las dejes.
¡Créanlo ahora con todo su corazón! Si Uds. lo creen, pónganse de pie ahora y
acéptenlo. Levanten sus manos a Dios y digan: “Yo ahora acepto mi sanidad, yo lo
creo”. Ahora levanten sus manos y denle a Él alabanza, digan: “Gracias, Señor Jesús”.
Todo es posible, solo creed;
Solo creed, solo creed,
Todo es posible, solo creed.
Mensaje extraido de Messagehub
