OBRAS DEL MENSAJE


El Cristo Identificado De Todas Las Edades
Louisville, Mississippi, E.U.A.
64-0401
1 Gracias, hermano. Pueden tomar asiento. Ciertamente considero esto un gran privilegio esta noche, estar aquí en Louisville, Mississippi. Hemos esperado este momento, durante bastante tiempo, y pensé que llegaría a Louisville. Yo estoy justo al otro lado del río de Louisville, Kentucky, mi hogar natal. Parece estar de vuelta en casa, estar en Louisville.
Ahora, en aquel lugar, algunos le dicen: “Luavul”, “Louis-ville”, y “Lueyville”. Y no sé cómo es aquí. Creo que nosotros, la mejor manera, la manera que yo siempre le he dicho, era Louis-ville. Parece que L-o-u-i-s- sería Louis-ville. Pero, allá en casa es “Luavul”, y “Lueyville”, y “Louis-ville”, así que solo elegimos la que queremos usar.
Lo principal es que, estamos reunidos en el Nombre del Señor Jesús. Nos hemos reunido aquí sin otro propósito que servirle a Él, y que Su gran Nombre sea honrado entre nosotros, más. Cuando estamos… Cuando la reunión haya terminado, que pudiera… Es posible, como podría ser ahora. Sabemos que le honramos a Él con todo el corazón.
2 Y ahora yo vengo aquí por la invitación de los ministros de esta, la localidad por aquí, y este lugar. Y no vengo con algo diferente de ellos; solo el mismo Evangelio. Yo creo, Jesús dijo una vez, que: “El Reino del Cielo es semejante a un hombre que tomó una red y fue al mar. Y cuando la lanzó, recogió de toda clase de peces”. Ahora, eso es lo que atrapamos en la red del Evangelio.
Cuando un hombre lanza una red al mar o al lago, él casi no sabe lo que va a sacar de allí. Porque, él pudiera sacar cangrejo de río. Y pudiera sacar un pez carroñero. Él pudiera sacar arañas, una serpiente, y cuánta cosa más.
Pero es nuestro deber arrojar la red. No es nuestro deber juzgar. Y yo vengo a tomar mi red, que el Señor me ha dado, y la amarro con las redes de estos hombres, para que nosotros, dos redes llegan un poco más lejos que una sola. Entonces, yo he unido mi red con ustedes hermanos que están aquí. Todos ustedes aquí, que pertenecen a estas iglesias por aquí, yo he unido mi red con la ustedes, para lanzarla aquí al mar y sacarla y ver si el Señor tiene algunos aquí que todavía no han sido capturados. Y que el gran Evangelio de nuestro Señor Jesucristo sea tan identificado entre nosotros, en estas próximas cinco noches aquí, que veamos a todos los que no han sido capturados en esta edad, que puedan ser atrapados en la red del Evangelio, para que el Maestro los use.
3 Ahora, nosotros, esto no se puede hacer solo, solo. Tiene que hacerse con la cooperación y la oración, y todos nosotros juntos, para armonizarnos y unir nuestros corazones, y orar.
Y ahora hemos disfrutado un avivamiento de unos quince años, que según la historia es lo que más ha durado cualquier avivamiento, que yo sepa. Normalmente, un avivamiento dura unos tres años, y luego se dispersa. Pero creo que este es uno de los últimos grandes avivamientos que el mundo recibirá, y ha llegado en la última edad, la edad de Laodicea, al final de la dispensación pentecostal. Y yo creo que la iglesia ahora está llegando a su estado tibio, como la Biblia predijo. Y estamos viendo justo la captura de la última parte, cuando vemos cosas que suceden como ha estado sucediendo en el mundo, en los últimos días.
Por ejemplo, el gran terremoto en Alaska. Nunca ha habido tal terremoto como este, en todo el mundo. ¿Se dieron cuenta? Llegó en Viernes Santo. Uds. saben, la última vez que nuestro mundo fue agitado también fue en Viernes Santo, también, cuando murió nuestro Maestro, y sacudió a todo el mundo. Y recuerden, podría ser la señal de Su regreso. Él dijo que: “Habrá terremotos en varios lugares”. Hoy tenemos otro en California, y están apareciendo en todas partes, terremotos ligeros. Nos damos cuenta, aún el edificio del Capitolio se movió de su lugar y regresó. Y aquí abajo en Baton Rouge, Louisiana, hay una alberca allí, sacó las aguas, directamente desde allí hasta Alaska. Allá en Suiza, Suecia, y por allí, temblaron edificios y cosas, alrededor del mundo.
4 Yo creo que eso está tratando de abrir nuestros ojos, para que veamos la hora en la cual estamos viviendo. Yo estoy aquí en temor piadoso, que, puede ser más pronto de lo que pensamos, Su aparición.
Y hermano y hermana, incluso a los jóvenes, seamos lo más sinceros que podamos. Este puede ser el último avivamiento al que asistamos, y puede que no pasemos por este, hasta Su Venida. Yo le estoy esperando a Él hoy. Si Él no llega aquí hoy, le esperaré mañana, si estoy aquí. Y yo lo estoy esperando a Él ahora, desde que escuché de Su regreso, y de eso ya pasaron treinta y tres años cuando le di mi corazón a Él. Yo he estado detrás del púlpito, treinta y tres años, intentando de proclamar Sus inescrutables riquezas de Su gloria. Y yo confío que Dios se dará a conocer tanto entre nosotros, que cada incrédulo será salvo, y todos los enfermos serán sanados, y los santos del Señor, Sus hijos creyentes, serán levantados en el Espíritu.
5 Un avivamiento no significa conseguir nuevos miembros. Es avivar lo que ya tenemos. ¿Ven? Es avivar.
Yo estaba parado, hace tiempo, viendo las olas en el Lago Michigan, viendo, parado allí afuera, después de un gran avivamiento en Chicago. Yo vi las olas, como venían, solamente en una gran marea, simplemente entrando y saliendo. Pensé, Uds. saben, me recordó de un canto: “Inundaciones de alegría sobre mi alma como las olas del mar”. Y aquellas olas empiezan en algún lugar, en el lago o el mar. Y mientras vienen, agarran velocidad, todo el tiempo. Luego, finalmente, pegan en la costa; solo para irse y regresar de nuevo.
Y así es como hacen las olas de la gloria de Dios. Entran, así como olas, una y otra vez, entran y salen, y entran y salen, las olas de alegría de Dios inundan nuestras almas.
Me pregunto: “¿De qué sirve eso? ¿De qué sirve agitar las aguas de arriba abajo?”. La naturaleza tiene una manera de cuidarse.
Igual como las personas, ahora, cuando usted está en su iglesia con su pastor, cuando tienen una lección de escuela dominical o algo en su iglesia. Tal vez no haya ninguna emoción, o nada fuera de lo común. Pero, sin embargo, hay tanto de Dios en su corazón como cuando está Ud. saltando o gritando.
Yo pensé: “¿Por qué lo hacen?”. Por la misma razón que Dios tiene un avivamiento, es la misma razón por la que Él pone un avivamiento en el océano, pone un avivamiento en el lago. Y el agua, agitándose de arriba abajo, saca toda la basura del agua y la avienta a la orilla. Y yo pienso que eso es algo bueno, que tengamos avivamientos, y como que aleja todas las supersticiones de nosotros, y saca todo del mundo, lo agita, lo saca, y avienta a la orilla, para que las aguas puedan estar libres de tal cosa.
6 Ahora, esta noche, es un tanto… Es la primera vez que estoy aquí, y, sin embargo, no me siento como un desconocido entre ustedes. No lo soy. Yo soy su hermano. Y yo, claro, la novedad de recién conocernos… Probablemente, algunos de ustedes, yo sé que nunca los he visto. Quizás Uds. nunca me han visto a mí. Y siempre hay este pequeño sentimiento de tensión que uno simplemente… Es difícil. Y nosotros solo… Es de esa manera, ahora, en todas partes. Yo estoy haciendo, empezando mi octavo viaje alrededor del mundo. Y yo lo encuentro en todas partes, no importa dónde esté uno.
Pero cuando uno encuentra a gente Cristiana, donde está el Espíritu Santo, no importa qué nación, qué tan lejos esté en la jungla, o lo que sea, ellos tienen la misma cosa que usted tiene cuando recibe el Espíritu Santo. Ellos hacen exactamente lo mismo. Ellos tienen la misma libertad que tienen ellos. Ellos creen de la misma manera y se portan de la misma manera que cualquier otro Cristiano cuando recibe a Cristo.
Pero, en eso, uno encuentra esa tensión. Y creo que la primera noche es un buen momento para irnos familiarizando. Y luego, ahora, entonces, mientras progresa la reunión y continua, entonces nos conoceremos más de lo que conocemos ahora. Pero, cuanto más rápido salgamos de eso, mejor estaremos.
7 El Espíritu Santo es tímido, muy, muy tímido. Y donde hay un solo incrédulo o escéptico sentado allí alrededor, el Espíritu Santo casi no puede obrar. Recuerden, Jesús guio a un hombre una vez fuera de la ciudad, para sanarlo, lo alejó de la incredulidad. Él entró a Su propia ciudad, y la Biblia dice: “Y no pudo hacer allí muchos milagros”. No queremos pensar de esta manera, pero la Biblia dice que Él no pudo hacerlo. ¿Ven? Él no puede hacer nada en contra de lo que usted cree. Usted tiene que creerlo.
Alguien me ha dicho, muchas veces, diciendo: “Hermano Branham, no me importa qué pudiera pasar; yo no lo creo”. Bueno, no era para esa persona.
No es para los incrédulos. Es solo para creyentes, los que creen. “Al que cree todo le es posible”. Los incrédulos no reciben nada. Y entonces ellos no creen en nada, así que no reciben nada. Si solo tienen una teología fría, eso es lo que reciben. Pero los que creen en Dios, y creen que Jesucristo es tan real hoy como siempre ha sido, entonces eso es lo que reciben. “Conforme a vuestra fe, os sea hecho”.
8 Y luego aquí, yo pensé que daría, esta noche, lo que intentamos hacer.
Ahora, me imagino, siendo que esto está patrocinado por Pentecostales, que la mayoría aquí son Pentecostales. Y es con los que yo he participado, aunque nunca me uní a ninguna iglesia Pentecostal, ni a ninguna iglesia determinada. Yo no tengo denominación, una cierta denominación. Y, francamente, yo no estoy a favor de eso. Ellos pueden tener lo que ellos quieran. Pero Uds. trazan líneas, ¿ven?, y Dios, a Dios no le gusta que construyan líneas en Su Iglesia.
Me recuerda de un tipo, una vez, que tenía unos patos, y él les cortaba las alas para que no pudieran salir volando de un corral. Él tenía unos patos de un lado, y patos en el otro. El agua empezó a entrar. Cuando de repente, el agua subió más y más, y los patos se juntaron entonces. ¿Ven? Esto es lo que nosotros tenemos que hacer. Que las aguas empiecen a subir, y luego los patos se juntan, ¿ven? Entonces. Y todos estamos en la misma agua. Así que, las barreras denominacionales pueden salir flotando, si solamente dejamos que las aguas se pongan lo suficientemente profundas.
Como un hombre que tenía un campo de maíz. Un tipo seguía diciendo… Él tenía un campo, plantas por aquí; otra para allá. Y entonces un hombre que cada mañana sobrevolaba por allí, veía aquel campo de maíz. Él dijo: “¿Acaso no es ese un bonito campo de maíz, con uno aquí y otro allá?”. Luego que el maíz creció más alto, llegó hasta la cerca, parecía un solo campo. Así que espero que sea así aquí, que seamos un gran campo de maíz de corazón a corazón para el reino de Dios.
9 Ahora, nuestro propósito.
Ahora, muchas veces, la gente dice: “Hermano Branham, el sanador Divino”. No. Eso es un error. Solamente hay un sanador; ese es Dios. No hay medicina que sea sanadora, ni médico que sea sanador. No hay ningún buen médico que diga ser un sanador. Y si lo hace, entonces le está diciendo algo equivocado.
Yo fui entrevistado en la Clínica Hermanos Mayo, y ellos dijeron: “Nosotros no afirmamos sanar a los enfermos, señor Branham. Solo afirmamos ayudar a la naturaleza. Hay un sanador; ese es Dios”. ¡Y qué tan razonable es eso!
Usted pudiera fracturarse el brazo; un doctor podría colocarlo de nuevo. Pero él no podría sanarlo, porque él no tiene nada con lo cual sanar. Tendrá que desarrollar tejido. Un doctor podría sacar un diente o quitar un apéndice, pero, ¿quién va a sanar? Vean, la Biblia no está equivocada. La Biblia está correcta en cada Palabra. “Yo soy el Señor que sana todas tus enfermedades”. ¡Todas! ¡Ningún otro! Ningún dato. Todavía no han encontrado nada que desarrolle tejido. Encuentran medicinas que pueden envenenar a los gérmenes, hasta que un tejido se una. Pero se necesita a Dios para sanar. Dios es el único sanador que hay.
10 Por lo tanto, la Biblia es perfectamente la verdad. Y en eso podemos manteneros firmes: la Biblia. Tiene que ser ASÍ DICE EL SEÑOR. Ahora, sí creemos que Dios puede hacer cosas que no están escritas en Su Palabra, porque Él es Dios. Él hace lo que desea. Pero, sin embargo, me gusta ver algo, cuando viene en una línea de doctrina, que salga de la Biblia. Porque, yo creo que la Biblia es la revelación completa de Jesucristo. La Biblia dice que eso es lo que es. Es la revelación de Jesucristo. Y no se le debe añadir ni quitar. Entonces, me gusta quedarme justo en lo que dice y lo que promete. Si Él solamente hace lo que promete, esto es todo lo que quiero ver, de todos modos. Entonces sé que lo veré a Él.
Ahora, con esto no tratamos de decir que le damos toda la importancia a la sanidad Divina, porque la sanidad Divina es algo menor. Ud. no puede enfatizar algo de menor importancia. Pero como ochenta y seis por ciento, creo que está estimado, del ministerio de Jesús, era en sanidad Divina. Él…
Como el doctor Bosworth solía decir, mi… Uno de mis asociados que acaba de partir a la Gloria, hace unos años, de… tenía unos ochenta y cuatro años. Él decía: “Sanidad Divina es la carnada que está en el anzuelo. Y uno nunca le muestra el anzuelo al pez. Uno le muestra la carnada, para que tome la carnada y agarre el anzuelo”. Entonces, eso, eso es lo que es. Nosotros queremos capturar los peces para la gloria del Señor; sacarlos del mundo y traerlos al Reino de Dios.
11 Y entonces, sanidad Divina, la cosa principal es la sanidad Divina del alma. El Cuerpo de Cristo necesita sanidad más que cualquier cosa que yo sepa, el Cuerpo de Cristo. Ha sido tan quebrantado por la teología del hombre y diferencias denominacionales, al punto que es un Cuerpo enfermo. Y yo… Y les digo, necesita sanidad, una gran sanidad. Entonces confío que el Señor hará algo grande para la sanidad de Su parte del Cuerpo que está aquí.
Nosotros creemos que hay una, una Iglesia. Y nunca nos unimos a ella. El próximo lunes, cumpliré cincuenta y cinco años, y la familia Branham nunca me pidió unirme a su familia. Yo nací un Branham. Así es como lo soy.
Ahora, así es como somos Cristianos. Nacemos Cristianos. Y usted no se une a eso. Usted nace en eso. Luego uno toma el carácter de Cristo.
12 Ahora, nos damos cuenta también, que, en esto, mucha gente aquí en América, especialmente, que ha sido enseñada. Nosotros tenemos el sistema, o, el Señor lo ordenó, entonces es bueno, de poner manos sobre los enfermos y orar por ellos. Esa fue la última comisión a la iglesia. Eso es muy bueno. Y se ha llevado a cabo, a través de las edades. Cada vez que salía un avivamiento en cualquier edad, hubo sanidad Divina junto con ello, y lo sobrenatural de Dios.
Y ahora, hallamos en esta edad, y yo intentando, lo que quiero lograr es esto. Ha habido tanto en este último día, de gente predicando sanidad Divina, ha puesto demasiada gloria propia en ello, que le ha dado un mal sabor ante el público. Ha sido: “¡Bendito sea al Señor! El hermano Tal y tal puso las manos sobre mí, y, gloria al Señor, fui sanado”. Ahora, ¡si tan solo pudiera omitir eso!
13 Si alguien pudiera decir: “El Señor Jesús me sanó”, cuánto mejor sería eso, ¿ven Uds.? Entonces, con el pequeño ministerio que el Señor me ha dado, es tratar de traerlo a Él a su presencia, que ustedes puedan poner las manos en Él, su Sacrificio, y ser sanados. No es tanto la imposición de manos. Lo cual hacemos, todos nosotros. Oramos y ponemos las manos sobres los enfermos.
Nosotros no sanamos a la gente. Ellos ya están sanados. Cada persona ya está sanada. ¿Cuántos creen esto? [La congregación dice: “Amén”]. Ahora veamos cómo ha sido enseñada nuestra congregación. Hay dos tercios de ellos que lo creen, de todos modos. Ahora, que: “Él herido fue por nuestras rebeliones; por Su llaga fuimos nosotros curados”. Cada atributo por el cual Él murió, en el Calvario, es nuestro desde ese tiempo en adelante, cada cosa por la cual Él murió. “Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. Fuimos curados, tiempo pasado.
Cada pecador está salvo. Desde el día en que Jesús murió en la cruz, Él perdonó cada pecado del hombre.
14 Ahora, Dios es un gran—gran… como un gran Ser. “En el principio Dios…”. ¿Ven? Nosotros… Él ni siquiera era Dios, para empezar. Dios es “un objeto de adoración”. Y Él era llamado… No había nada, para que le adorara. Él era el auto-existente Elohim, y no había nada para adorarle. Cuando Él creó a los Ángeles, entonces había algo para adorarle.
Pero en este gran Dios, Elohim, había atributos. Había atributos allí para ser Dios; atributos para ser Padre; atributos para ser Hijo; atributos para ser Salvador; atributos para ser sanador. Todos estos atributos estaban en Dios. Y si una vez usted ha recibido Vida Eterna, usted estuvo en los atributos de Dios, porque tiene Vida Eterna. Jesús vino como Redentor. Y redimir significa “traer de nuevo al lugar donde empezó”. Correcto. Usted estaba en el pensamiento de Dios. Quizás Él tenía que unir este con esto, y aquí y aquí.
Como un hombre haciendo campanas para la iglesia; pone tanto latón y tanto hierro, y consigue el timbre perfecto. El soldador sabe cómo meterlo todo. Si no lo hace, no consigue el timbre correcto.
15 Y Dios sabe exactamente dónde usted pertenece, y a cuál edad pertenece. Y, por lo tanto, si usted tiene Vida Eterna; la palabra Eterna es “algo que nunca comenzó, o nunca puede terminar”. Entonces, quien sea que usted era, vea, lo que Ud. era, siempre lo fue. Usted era el atributo de Dios siendo desplegado, una Palabra. “En el principio era el Verbo”.
Y la palabra es un pensamiento manifestado. Uno lo piensa, luego lo habla. Como si yo dijera: “La luz”. Yo tuve que pensar “luz” antes de decir “luz”. “Micrófono”, tengo que decir… pensar “micrófono” para decir “micrófono”.
Y nosotros somos los atributos de Dios desplegados.
16 Y me di cuenta, encuentro dos clases de personas mientras sigo adelante. Una de ellas son los fundamentalistas, y la otra son los pentecostales. Ahora, los pentecostales tienen algo, pero no saben quiénes son. Y los fundamentalistas saben algo, pero no tienen nada con ello. Entonces ahora, allí, es como un hombre que tiene dinero en el banco y no puede escribir un cheque. El otro puede escribir un cheque; no tiene dinero en el banco. Si alguna vez podrían juntar la cosa, sería algo grandioso.
Pero, ahora, frente a esto, la forma en que tratamos de llevar la reunión, es para usted, usted como el individuo, para su necesidad en Cristo. La salvación, sanidad Divina, o lo que sea que tenga necesidad, es para, por fe, saber que está en la Presencia de Cristo, y por fe usted extiende la mano y lo recibe. Porque, esa es la de la única manera que lo va a recibir. Es… Por fe somos salvos. Por fe somos sanados. ¿Ven? No que Dios tiene que bajar y hacerlo de nuevo; Él ya lo hizo.
Entonces, vean, la cosa entera es, es, Dios haciéndose tangible. Que, en el gran Día que esta por venir, cuando Cristo se siente en el trono de David y reine en el Milenio, es Dios, tangible, en la tierra.
Ahora Él está en ustedes. Ustedes son Sus atributos. Si usted tiene Vida Eterna, su vida siempre lo fue. Y usted era el pensamiento de Dios: el color del cabello, lo que sea usted, usted estaba en el pensamiento de Dios, y Ud. simplemente se materializó.
Y eso es lo que Dios era cuando Él se materializó en Cristo; Dios, desplegado, manifestado en carne, en Cristo. Él se hizo material; Dios que podíamos tocar. Primera de Timoteo 3:16: “Indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne”. ¿Ven? ¿Ven? Fue Dios siendo manifestado, preparándose.
17 Ahora, aquí estamos en esta forma, todavía somos negativos. Como si tomáramos una foto de algo, y la fotografiáramos. Dios dice: “Él tendrá el cabello oscuro, ojos azules y por el estilo. Él será esto, aquello o lo otro”. Se toma la fotografía, a la edad de unos veinte años, veintidós.
Luego la muerte entra, usted empieza a morir. No importa cuánto coma, qué tan bien ponga comida en su cuerpo, para hacer células de sangre, usted se está muriendo. Y no hay ningún científico en el mundo que pueda explicarlo.
Usted vierte agua de una jarra, a un vaso, se llena a la mitad; luego solo siga vertiendo, empieza a bajar. ¿Qué de eso?
La comida que uno ingiere hace células de sangre. Las células de sangre generan su cuerpo. Cada vez que uno come, se renueva la vida. Cuando usted tenía un año, y en adelante, hasta que llegó a unos veintidós. Y luego, ahora, usted está comiendo la misma comida. Yo estoy comiendo la misma comida que comía a los dieciséis años. A los dieciséis años, cada vez que comía, desarrollaba músculos grandes y fuertes. Llegué a mi plena madurez. Y luego después de la madurez, estoy comiendo la misma comida, y mejor, y más de ella, y estoy envejeciendo y debilitándome, todo el tiempo. Pero cada vez renuevo mi vida, entonces no tendría que morir. ¿Ven?
Pero Dios ha hecho una cita, y el hombre tiene que morir y enfrentarse al Juicio. Y ustedes van a cumplir con esa cita, amigos. Solo recuerden eso. Y mientras estamos aquí, esta noche, nosotros queremos recordar estas cosas, que tenemos que llegar a esta cita. Puede que haya muchas a las que no asistan, pero esa es una que estamos seguros, cada uno, que llegaremos. Y ahora, en esto, es la cita que Dios ha hecho con el hombre. Este cuerpo tiene que llegar, porque todavía es negativo. Está sujeto a muerte.
18 Entonces, Él recibe el Espíritu Eterno, Su atributo desplegado en ese cuerpo, luego, como cualquier foto en su forma negativa, se va al cuarto oscuro. Allí se revela. Sale como una foto perfecta. Y nosotros entramos en el cuarto oscuro, pero para salir después de que el negativo haya sido una foto perfecta, a imagen de Cristo. Nos vamos a la tumba oscura, en el cuarto oscuro para revelar. Se necesita la muerte para revelarlo.
Igual como se necesita la muerte, para uno, para revelar la fotografía de la imagen de Cristo, la vida de Cristo en uno. Uno tiene que tirar lo suyo para que Cristo pueda entrar. Uno tiene que morir a sí mismo.
Así muere su ser físico, para ser formado y moldeado a la imagen de Él. Pero todavía está ese atributo que no puede ser destruido. Nunca puede ser destruido. Es Dios, en el principio. Es Dios sobre nosotros, Dios con nosotros, Dios en nosotros. Y todos son los atributos de Dios: Vida Eterna para los hijos de los hombres.
Ahora oremos.
Querido Padre Celestial, oramos en esta noche que Tú nos bendigas y obtengas gloria de nuestra reunión. Dedicamos este edificio y terrenos, poniéndonos en él, y entregándotelo como una ofrenda, Señor, para honra de Tu Nombre. Concédelo, Señor. Bendice cada cosa que hagamos. Que sea para honrar a Jesucristo, y para que sea una realidad viva entre la gente.
19 Y cuando los servicios hayan terminado, y salgamos de estas reuniones y vayamos a nuestros hogares, que digamos como aquellos hace unos mil novecientos años, esta última Pascua cuando venían de Emaús, cuando Él apareció entre ellos e hizo la misma cosa que había hecho antes de Su crucifixión… Él era el Señor resucitado, porque todavía estaba revelándose en las mismas cosas que hizo antes de Su crucifixión, y sus ojos fueron abiertos y lo reconocieron. Dios, que digamos esta noche, después de mil novecientos años, cuando estemos de camino a casa, esta noche, que digamos: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino?”. Permite que Él se identifique esta noche, entre nosotros, Señor, como el Señor resucitado, listo para regresar por Su Iglesia. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
20 Cada noche, para mantener el orden, estamos… los que han venido por oración; el Hermano Borders, o mi hijo, Billy Paul, uno de ellos, estará aquí cada tarde, como una hora antes de que empiecen los servicios. Y ellos traen tarjetitas que tienen números en ellas. Este muchacho tomará estas tarjetas y las mezclará delante de ustedes. ¿Ven? Para que… luego le da una tarjeta, la que usted quiera. Cuando yo vengo en la noche, cada noche… Esto le da a los que van llegando cada día, la oportunidad de recibir una tarjeta de oración.
Luego cada noche, no muchos llegarán a la plataforma a la vez, pero llamaré una cierta cantidad para que se ore por ellos. Podríamos empezar del… ¿Para qué es eso? Eso muestra que el muchacho que reparte las tarjetas no puede garantizarle nada, o venderle una tarjeta de oración que muestre que usted va a entrar a la línea de oración. Usted tiene la misma oportunidad, porque las tarjetas se mezclan delante de la audiencia.
Otra cosa es, que yo podría empezar de cualquier punto. Puedo empezar desde cincuenta para ir hacia atrás, desde treinta para ir hacia adelante, o desde solo…. Luego a veces cuento cuántos están en esta fila, y lo divido por esta fila, y así, para llegar a un número. Y a veces tomo a un niño, y juzgo más o menos su edad, o algún hombre o mujer, o algo así, Uds. saben, o lo que sea que me vengan en mente. Así que, nadie sabe por dónde va a empezar la línea de oración y eso le da una oportunidad a cada persona. Luego, al final, todos juntos, oramos por cada persona que tiene una tarjeta. Entonces nosotros… Solo guarden sus tarjetas.
21 Ahora muchas veces, en las reuniones hay personas que ni siquiera llegan a la plataforma. Si alguien aquí ha estado alguna vez en la reunión; hay diez que fueron sanados allá cuando uno es sanado en la plataforma. Se requiere fe, no importa dónde esté. Usted tiene que alcanzar esa fe. Esto es todo. Y la fe no es un mito, algo que uno imagina. Es algo que usted sabe.
Y ahora les voy a pedir, ahora, mientras vamos a la lectura de la Escritura esta noche… Vamos a leer del Libro de Hebreos, esta noche, y ahora cuando nos paramos para leer la Palabra… Nos ponemos de pie cuando juramos lealtad a la bandera, y nos ponemos de pie en honor a todos nuestros emblemas nacionales, así sucesivamente. Así que, pongámonos de pie mientras leemos la Palabra de Dios. ¿Quieren? Hebreos, el capítulo 13, versículos 1 a 8.
Permanezca el amor fraternal.
No os olvidéis de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.
Acordaos de los presos, como si estuvierais presos con ellos; y de los maltratados, como que también vosotros mismos estáis en el cuerpo.
Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.
Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré;
De manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.
Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe.
Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
Inclinemos nuestros rostros. Señor Jesús, haz que esto sea una realidad para nosotros esta noche. No solamente la lectura de la Palabra, pero que la Palabra se haga carne entre nosotros. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden tomar asiento.
22 Mientras hablamos solo unos momentos… y cada noche vamos a tratar de salir a las nueve y media, si es posible. Quiero agradecer a mis patrocinadores, otra vez, y a las personas que nos dejaron tener el lugar aquí, los terrenos, de la exhibición de ganado, o lo que sea. Estamos muy agradecidos. Ahora, Uds. son un grupo agradable al cual hablarles y yo pudiera hablar durante mucho tiempo, pero no quiero cansarlos. Cada noche, unos treinta minutos; esta noche será un poco más largo porque es la primera noche.
Quiero hablar el tema en esta noche de: “El Cristo Identificado de Todas las Edades”. Porque, la Biblia dice que: “Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”, en la identidad de Cristo en todas las edades. Ahora ¿se dieron cuenta aquí? La Escritura está diciendo aquí, obedeced a vuestros pastores; considerando su conducta, ¿ven? que el resultado de su conversación sea Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
23 Tantas personas tienen diferentes opiniones de Cristo. Mientras yo viajo por diferentes partes del país, y alrededor del mundo, me doy cuenta que muchas personas tienen sus diferentes opiniones. Ustedes se sorprenderían al saber cuáles son algunas de sus opiniones. Algunos de ellos piensan que Él solo es un maestro maravilloso. Bueno, ahora, Él lo era. Él era eso. Esto es exactamente. Y muchos piensan que Él era un gran filósofo, lo cual, Él era eso. Ciertamente, Él era. Y luego, algunos de ellos piensan que Él era un buen hombre. Él era eso. Pero, vean, Él era más que eso. Él era todo eso, y más. Algunos de ellos piensan que Él era un profeta. Él era un profeta, pero era más que profeta. Él era todo lo que eran los profetas, y más. ¿Ven?
Así que, ¿cómo podríamos saber, ahora, si Él estuviera enseñando… de sus enseñanzas? Él era un maestro y Él era un gran filósofo. Pero de la única manera que sabremos hoy, si quisiéramos identificarlo a Él hoy… Y yo creo que Él se levantó de entre los muertos. Yo creo eso con todo el corazón. Y yo creo que Él ha prometido aquí, que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. “Y Yo estoy con vosotros siempre, y no os dejaré ni desampararé.
24 Ahora, esas Palabras son… o son verdad o no son verdad. Y si no son verdad, entonces, ¿qué estamos haciendo aquí en esta noche? Somos personas miserables, somos personas que… pues, estamos engañados. Todo el mundo Cristiano está engañado si Él no es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Si Él no está vivo esta noche y con nosotros como Él prometió. “He aquí, Yo estoy con vosotros, hasta la consumación, o hasta el fin del mundo. Yo estoy con vosotros siempre”. Ahora, si eso no es verdad, entonces hay algo mal, y somos hallados testigos falsos. No solamente estamos haciéndonos miserables, bajo una falsa pretensión, pero estamos engañando a los demás. Nos encontramos engañando con algo que estamos diciendo y que no lo es.
Si Él solamente es un mito o si Él solamente es algo histórico… ¿De qué sirve un Cristo histórico si no es el mismo hoy? ¿De qué sirve un Dios de Moisés si no es el mismo Dios hoy? ¿De qué le sirve tomar su canario y alimentarlo con buenas vitaminas, para hacer que tenga plumas bonitas y unas alas buenas y fuertes, y luego encerrarlo en una jaula? Vean, no le sirve de nada. Y hablamos de qué tan grande fue Dios, y luego no decimos que Él es el mismo hoy, entonces hay algo mal. Nosotros estamos enjaulados en algún lugar.
Y esa es una falsa concepción de lo que es Dios. La Biblia dice claramente que Él es el mismo, y eso significa que es el mismo. Él es tal como era. No ha cambiado ni un poco. Y Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Y ahora tenemos, hoy en día, en este día y tiempo, igual como lo hicieron en Su día y en todos los días, tenemos nuestro propio pensamiento al respecto. Pero, seguramente, si hay alguna manera en el mundo de que podamos saber realmente, tendremos que averiguar lo que Él era, y luego… averiguar lo que Él era en otras edades.
25 Recuerden, la Biblia dice que Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Entonces tendremos que encontrar lo que Él es, de las otras edades. Para saber lo que Él fue en la edad cuando caminó en la tierra, la edad antes de que caminara en la tierra, y la edad después de que estuvo en la tierra y se fue de la tierra. Tendremos que averiguar lo que era Él, para saber lo que es Él es hoy, siempre, porque Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Ahora, pero, de lo contrario, tendremos que regresar y escudriñar para ver lo que Él fue.
Ahora, nos damos cuenta que en San Juan en el primer capítulo, empezando con el primer versículo, dice: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios…”. Ahora, esos son los atributos, Sus Palabras. Ahora son pensamientos, no están expresados, ¿ven? “En el principio es… era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y el Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros”. En el principio era el Verbo. Bueno, si Él era el Verbo en el principio, Él es el Verbo hoy, porque Él siempre es la Palabra.
Ahora Dios tiene que juzgar al mundo por algo.
26 Y la gente dice… Bueno, ahora, como… Si yo le preguntara a un Católico aquí esta noche: “¿Por medio de qué, cree que Dios juzgará al mundo?”.
El Católico diría: “Por medio de la iglesia Católica”. Bien, ahora ¿cuál iglesia Católica? Ahora tienen la romana, la ortodoxa griega, y muchas de ellas. ¿Cuál iglesia Católica sería?
El Luterano dice: “Por medio de nosotros”, entonces ustedes los Bautistas están fuera. Y luego si dijéramos: “Por medio de la Bautista,”, entonces ustedes los Pentecostales están fuera. Entonces habría tanta confusión, nadie sabría qué hacer, entonces Él nunca prometió juzgar al mundo por medio de la iglesia. Él prometió juzgar al mundo por medio de Cristo, y Cristo es la Palabra. Y la Biblia es lo que juzgará al mundo, lo cual es Jesucristo el mismo ayer, hoy y por los siglos.
27 Ahora, si Él estaba en el principio, Él asignó Su Palabra, tanto para cada generación. Cada vez que Él tenía esta edad viniendo… Él es omnipresente, omnisciente, omnipotente, e infinito. Si Él no lo es, no es Dios. Siendo infinito, Él es eterno. Y luego, en eso, siendo omnipresente (siendo omnisciente, sabiendo todas las cosas, lo hace omnipresente). Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Por lo tanto, Él podía decir el fin desde el principio. Y en cada edad… Él asignó tanto de Su Palabra, en cada edad.
Y luego, por lo general, los hombres lo enredan tanto y el mundo se pone en tal condición hasta que Él tiene que enviar a algún hombre ungido. Todas las edades han sido iguales.
Él se identifica sobre la tierra, en el hombre. Dios no hace nada sin el hombre. La Biblia lo dice, Uds. saben. ¿Ven? Él siempre toma al hombre, porque era un hombre el que Él tenía que usar. Y dejó al hombre… lo puso con libre albedrío, sabiendo que fallaría, para poder desplegar Sus atributos como Salvador, porque no había nada perdido. Y, por lo tanto, Él escogió al hombre. Él pudo haber escogido a las estrellas, Él pudo haber escogido a los árboles, pero Él escogió al hombre.
Una vez, parado, viendo la cosecha; Jesús, Él dijo: “La mies es mucha; los obreros pocos. Oren que el Señor de la mies mande obreros a Su cosecha”. Y Él era el Señor de la cosecha. Miren: “No tenéis porque no pedís. No pedís porque no creéis. Pedid en abundancia para que vuestro gozo sea cumplido”. ¿Ven? Él está dependiendo en que usted pida, y crea que recibirá lo que pide.
28 Ahora, entonces, en el principio, hallamos que Él asignó Su Palabra. Nos enteramos, en los días de Moisés y por todo el trayecto, que Él se identifica cada vez por medio de Sus profetas. La Biblia dice que Él no hace nada hasta primero revelárselo a Sus siervos los profetas. Y recuerden, Dios es un Dios incambiable. Él nunca cambia. Él permanece el mismo ayer, hoy y por los siglos.
Ahora, nos damos cuenta que en cada edad, que el hombre se mete en el programa de Dios. Ellos lo dibujan en sus propias mentes, y se ve bien. Se ve bien, muy fino. Y a veces es tan parecido que tal vez solo sea una palabra diferente, pero esa sola palabra significa la diferencia entre la vida y la muerte.
Fue una palabra que hizo rodar toda la bola cuando Eva no creyó una fase de la Palabra de Dios. Recuerden, ella no… Satanás no se limitó a desechar todo el asunto. Él dijo: “Oh, seguramente esto será de esta manera, y esto es de aquella manera, y Dios tal y tal; pero seguramente Él no hará esto”.
29 Pero Él dijo que lo haría, y, cuando Él dijo que lo haría, esto lo hace verdad. ¿Ven?
Solo, usted tiene que creer cada fase de ello. No importa lo que diga, créalo de todas maneras. Si usted no puede explicarlo, créalo de todas maneras. Usted no puede explicar a Dios. Nadie puede hacerlo. Dios se conoce por fe, no por la ciencia. Uno cree a Dios por fe, porque Él lo dijo, y esto es todo. Siempre que Él lo diga, eso cura al caso. Él lo dijo; no importa cuánto diga la ciencia que no es así.
Noé no podía explicar cómo había agua arriba en el cielo, porque la ciencia decía que no había. Pero si Dios lo dijo, Él es capaz de poner agua allí arriba. Entonces eso lo concluye, ¿ven? Él solo le creyó a Dios. Siempre, el hombre que está ungido con la Palabra cree lo que dijo Dios. Sin importar que pueda probarlo o no, él lo cree de todos modos. Dios es el que lo prueba.
30 Escuchen, hoy siempre estamos como… El hombre siempre alaba Dios por lo que hizo, siempre espera lo que hará, e ignora lo que está haciendo. Siempre ha sido lo mismo.
Y cada uno tiene su propia interpretación privada. Dios es Su propio intérprete. Dios no necesita que nadie interprete. La Biblia dice que es sin interpretación. No necesita al hombre. Dios interpreta la Biblia, Él mismo.
Dios dijo: “Sea la luz”, y fue la luz. Esto lo concluye. Dios dijo: “Una virgen concebirá”, y lo hizo. Eso lo concluye. Cuando Dios dice una cosa, y lo vindica, esa es Su interpretación al respecto. Él dijo que “derramaría Su Espíritu” en estos últimos días, y lo hizo. No hay interpretación al respecto; ya está interpretado. Incrédulos pueden levantarse, y los escépticos pueden pararse, y lo que sea que hagan; pero Dios lo hizo de todas maneras, porque Él dijo que lo haría. Él no necesita que nadie lo interprete a Él. Él hace Su propia interpretación.
Él hizo la promesa, la gente la cree, y Él se la interpreta a ellos. Él es el Señor que sana todas nuestras enfermedades. Yo no puedo decirles cómo lo hace Él, pero lo hace. Él dijo que lo haría, que Él lo haría. Así que depende de nuestra fe. Él no pudo hacerlo allá sin fe; tampoco puede hacerlo aquí, o en cualquier tiempo, sin fe.
Ahora, Él es la Palabra. Él es la Palabra identificada para esa edad.
31 Ahora, el problema con las personas, hoy en día, los encontramos viviendo en el resplandor de otra edad, igual como Jesús lo encontró cuando vino. Él los encontró viviendo en el resplandor de la ley, e ignorando lo que debía acontecer en su edad.
¿Saben cuál es el problema hoy? El problema con el…. ¿Cuál fue el problema con los Luteranos? Bueno, porque ellos estaban viviendo en el resplandor de la edad Luterana, cuando Juan Wesley encontró el secreto de la santificación, ellos no pudieron ir, porque estaban viviendo en el resplandor de la edad de Lutero.
¿Qué les pasó a los Pentecostales? Pues, Wesley estaba tan organizado, al punto que estaba viviendo en el resplandor de otra edad, ellos estaban en la edad de Wesley, cuando el bautismo del Espíritu Santo cayó sobre los pentecostales. Vean, ellos estaban viviendo en lo que dijo Wesley, santificación. Era difícil para ellos creer el bautismo del Espíritu Santo, la restauración de los dones. Ellos estaban viviendo en el resplandor de otra edad.
Eso es lo que estaban haciendo cuando vino Jesús. Dijeron: “Tenemos a Moisés. Tenemos a Moisés”.
Él dijo: “Si hubierais conocido a Moisés, me conocerías a Mí. Moisés escribió de Mí”. Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de Mí“. Esa era la Escritura que debía ser… Dios identificando, interpretando Su Escritura para aquella edad. Y siempre es Cristo. Es Cristo en cada edad. Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Siempre ha sido Cristo.
32 Ahora, nos damos cuenta que… ahora encontramos a nuestros hermanos pentecostales viviendo en el resplandor de una edad pentecostal, y sigue pasándoseles por alto. Ellos están tratando de interpretar la edad pentecostal, cuando hemos pasado eso. Estamos viviendo más arriba en el tiempo del rapto en la venida de… en el tiempo del fin. Pero así es como lo hace el hombre. Es solo… sería de esa manera. Tenemos tanta cantidad destinada para cada edad. La Biblia lo destinó de esa manera, y de esa manera lo tenemos que tener. De esa manera tiene que ser.
33 El Dios inmutable con el carácter inmutable, y sus características permanecen igual. Él no puede cambiar Su característica. No puede hacerlo.
Cualquier cosa se conoce por sus características. Ahora, yo no sé si ustedes tienen el ave “escribano cerillo” por aquí o no. Nosotros le decimos “flicker” y “arrendajo”, los dos son casi del mismo tamaño. Observe a un arrendajo volar. Si Ud. está lejos y lo ve, él hará una línea recta cuando está volando. Pero, un “escribano cerillo”, sube y baja mientras vuela. Vean, esa es la característica del “escribano cerillo”. Uno puede reconocerlo por su acción. Mire a un hombre usar su mano derecha o la izquierda. Él es un caract…
Tenemos mujeres hoy que quieren ser hombres. Se visten como ellos, pero todavía son… Obsérvelas al caminar y lo que hacen. Siguen siendo… sus características siguen mostrando que son mujeres, de todas maneras, ¿ven? Porque simplemente es de esa manera. Llegaremos a eso más tarde. Pero, yo nunca… estamos en otra cosa ahora.
Recuerden, usted es identificado por una característica.
34 Y Dios es identificado por Su gran característica de que ¡Él no puede cambiar! Él dijo, en Malaquías 3:6: “Yo soy Dios y no cambio”. Él absolutamente no cambia. Sus características son las mismas. Cada vez que Él apareció en la tierra, al final de una edad, Él siempre envió a un hombre y lo ungió con el Espíritu Santo, Cristo. El Espíritu Santo es Cristo, el ungido, el Logos. Y salió y viene para identificar las palabras de esa edad. La Palabra del Señor viene a los profetas, la Biblia lo dice, e identifica esa edad, ¿ven? Él no lo hace sin el hombre.
Ahora, Él no puede hacerlo en un grupo. No se puede. Nunca ha sido hecho. Él nunca usó a un grupo; nunca lo hizo. Él usa una sola persona. Usted no es…. Israel fue salvo como una nación, pero usted va a ser salvo como un individuo. Y una persona con la cual Él lidia. Él tenía un… Ni siquiera tuvo un Moisés y un Eliseo al mismo tiempo. Él no podía tener a Elías y a Eliseo al mismo tiempo. Él no podía tener a Juan y a Jesús, al mismo tiempo. Él siempre tiene uno, porque consigue a esa sola persona en su voluntad Divina.
35 Si empezáramos esta noche, y tuviera un hombre, si eligiera a alguien, y coincidiéramos perfectamente en la doctrina. Empezaríamos un pequeño grupo. Dentro de año a partir de hoy, tendríamos tantos Ricky allí, pues, sería una vergüenza. Eso es correcto. Simplemente entrarían como parásitos. Uno no puede mantenerlos fuera. Por lo tanto, nunca fue el sistema de Dios. Dios no puede cambiar. Él lidia igual: con un individuo. Él lo hizo a través de las edades. Él siempre lo ha hecho. Y Su característica es identificada en esa edad. Ahora, no olviden eso, Su característica es identificada en esa edad.
36 Miren en los días de José, el profeta, cómo Jesús fue perfectamente identificado en José. Él nació, fue amado por su padre, odiado por sus hermanos, sin causa. Él amaba a sus hermanos. Pero eran auto-formales como los fariseos, y no tenían nada que ver con él, y lo odiaban porque veía visiones y así sucesivamente.
Pero la misma característica en él mostró que era Cristo. José era un profeta. Él predijo las cosas que sucedieron, exactamente de la manera que pasaron. De la manera que él lo hablaba, de esa manera sucedía. Y él interpretaba sueños. Y nunca dio una interpretación descabellada. Cada vez que dijo que sería así, así fue. Él nació como un profeta para esa edad. Exactamente correcto. Ahora, nos enteramos que Dios desplegó Su característica en José.
37 Cada uno de los profetas desplegó la característica de Dios, porque captó la Palabra para esa edad y la identificó. Dios interpretó Su Palabra de esa edad por medio del hombre. Ahora, nadie puede encontrar un error en eso. Esa es la Escritura. Bueno, si siempre ha sido de esa manera, ¿no tendría que ser lo mismo hoy en día, si Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos? Dios interpretaba Su propia Palabra. Él dijo: “Esta cosa sucederá en cierta edad, y esta cosa pasará”, y Él desciende y lo hace. Ahora, Él no necesita que eso se interprete, porque lo hace por sí mismo.
Él no necesita que nadie lo interprete. Él es Elohim, el auto-existente, Todo-suficiente. Él no necesita ayuda de nadie, ¿ven? Él es Dios, y Él hace como Él quiere.
38 Y hay una cosa de la cual estamos seguros que Él no puede hacer; Él no puede ir en contra de Su Palabra y permanecer Dios. Él tiene que cumplir Su Palabra, porque la Palabra es Dios.
Y Dios es identificado por Su Palabra prometida en una edad. En un cierto… En los días de… ahora, ¿qué…? En los días de Moisés, Él fue identificado. Él fue identificado porque fue identificado por Su Palabra. Él le dijo a Abraham: “Tu descendencia será extranjera en tierra ajena por cuatrocientos años. Yo los sacaré con una mano poderosa”. Ahora, cuando esta gran señal aconteció… Había una gran bola de fuego en una zarza ardiente. Moisés era químico, él fue enseñado en toda la sabiduría de los egipcios. Qué tal si Moisés hubiera ido con su posición educacional, y hubiera dicho, “¡Mira este árbol curioso! Está en llamas. Se está quemando. Las hojas están reventando, y no se está destruyendo, nada se consume. Ahora, cuando termine de quemarse, juntaré unas de las hojas e iré al laboratorio y averiguaré con cuál químico fue rociado”. Nunca hubiera hablado con él.
Pero cuando él se quitó los zapatos y se acercó en humildad… De esa manera es como nosotros encontramos a Dios: cuando quitamos nuestro orgullo y lo ponemos a un lado, y nos acercamos a la Presencia, escuchamos esa Voz que es identificada por: “YO SOY EL QUE SOY. YO SOY el Dios de Abraham, Isaac, y de Jacob. Yo recuerdo Mi promesa, y veo que la condición está madura. Yo he bajado. Yo voy a hablar, y te estoy enviando a ti, y tú serás Mi voz”. ¡Oh, vaya! Así es como Él lo hace.
¿Cómo lo hizo Él? Al identificarse por Su característica en lo sobrenatural. Lo sobrenatural a veces es tan extraordinario que se le escapa a la gente. La gente llega a ser… Buenas personas, lindas personas, pero a veces lo malentienden.
39 Eso es… Fue igual con José. Él no podía entender. Él era un hijo de David, pero no podía entender cómo María podía concebir. Ahora, sin duda, cuando esos grandes y bonitos ojos marrones, miraron su rostro y dijo: “Cariño, yo sé que estamos comprometidos a casarnos. Tengo algo que decirte. Yo tuve una visita de Gabriel y he concebido por el Espíritu Santo, él me dijo. Y esto que nacerá de ti no será tu hijo; será el Hijo de Dios…”.
Y ahora, José quería creer esto. Pero él no podía creerlo, casi. Era demasiado difícil para él creerlo. Pero, Uds. saben, era inusual. Las mujeres no concebían siendo vírgenes, entonces era inusual. Y eso… las cosas inusuales que Dios hace, hacen tropezar a la gente. Deslumbra… abre los ojos de algunos, y ciega a los demás al mismo tiempo. Siempre ha hecho eso. Él hace cosas inusuales de una manera inusual.
Si José hubiera buscado en las Escrituras lo que iba a suceder en ese día… Ahora, no había profetas en aquel entonces. Ellos no habían tenido un profeta en cuatrocientos años. Malaquías fue su último profeta. Y los profetas eran muy inusuales. Entonces no tenían profetas en aquellos días. Así que Dios tomó lo secundario, y le dio un sueño, y le dijo: “José, hijo de David, no temas en recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es”. Vean, Dios identificándose. Él siempre lo hace en la manera sobrenatural.
40 Ahora, estos, José y Moisés, y si tuviéramos suficiente tiempo podría seguir y seguir con ello. Pero entienden lo que quiero decir: que Dios, en cada edad, siempre manda un individuo, una persona. Entonces ¿por qué se agarran de algún grupo, cuando están completamente equivocados? La Biblia lo dice así. Apocalipsis 17, todos serán unidos en un gran grupo. Pero de allí saldrán individuos que están bien con Dios. No un grupo que está bien; el individuo que está bien, el individuo en el grupo.
Ahora, nos damos cuenta entonces, que discutimos y seguimos diciendo que pertenecemos a esto, y que pertenecemos a aquello. Eso no significa nada para Dios. Es usted de manera individual ante Dios. Es, Ud. tiene que pararse solo. Usted es el que tiene que dar el testimonio. Cada uno de ustedes tiene que hacer eso, responder a Dios por la revelación.
41 Ahora ¿qué pasa si le estoy hablando aquí a una persona que… en realidad, no puede recibirlo? No hay nada en ella para recibirlo. La Biblia dice: “La que vive en placer, viviendo está muerta”. ¿Qué había en esos fariseos…? Miren a Jesús, todo lo que sabemos. Él era la Palabra de Dios manifestada. Nosotros creemos eso. La Biblia dice que lo era. Bueno, observen cuando Él hizo Su señal Mesiánica. Los fariseos tenían un poco de luz… Ellos eran buenas personas, vivían una buena vida Cristiana, (o una buena vida religiosa), tenían un poco de luz en ellos. Ellos se habían organizado en un sacerdocio. Ellos tenían un poco de luz. Pero en el fondo de sus corazones, no tenían representación Eterna en la Gloria. Entonces cuando vieron que se llevó a cabo lo sobrenatural, dijeron: “Este hombre es Belcebú, un diablo”. Y, ¿qué pasó? ¡Eso apagó la luz que tenían!
42 Pero había una mujercita de mala fama, una prostituta. En lo profundo de su corazón, pues, ella tenía una representación de uno de los pensamientos de Dios. Allí estaba ella, cargada de pecado. Pero cuando ella vio que esto estaba sucediendo, dijo: “Señor, creo que Tú eres profeta. Yo sé que cuando venga el Mesías, Él nos dirá estas cosas”. ¿Qué hizo Él? Limpió su vida. Él era el Redentor, para ella, porque Él podía levantarla de donde ella venía.
Pero este fariseo, (piénsenlo), tan religioso como podía serlo y Jesús dijo: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y sus obras haréis”. Hombres religiosos, pertenecían a buenas órdenes superiores, y Jesús los llamó serpientes en la grama, y diablos. Ellos rechazaron la Luz de la hora. Esto es exactamente lo que fue.
43 Y Jesús en Su edad, ¿qué era Él? Igual como los profetas de su edad. Cada uno de ellos era la Palabra de Dios siendo interpretada para esa edad. Moisés era la Palabra de Dios interpretada. Dios dijo: “Enviaré allí abajo, y los libertaré. Te estoy enviando a Ti con Mi Palabra. Haré grandes señales y maravillas”. Él lo hizo. María, ella era la Palabra de Dios interpretada. “Una virgen concebirá”. Eso era la Palabra de Dios interpretada.
Ahora aquí llega Jesús a la escena, el Dios de los profetas. Y aquí estaban, tan organizados y discriminados, y oh, en tal condición hasta que no pudieron ni siquiera… ni siquiera lo reconocieron a Él. Él no vino en la manera que ellos pensaban que debía venir. Ellos pensaban que Dios movería una pequeña palanca aquí, y que bajaría los corredores del cielo, y Él descendería para decir: “Caifás, sumo sacerdote de Dios, Yo he llegado”.
Pero Él hizo que naciera un Bebé en un pesebre, en una cuevita, establo en Belén, allí abajo, con la paja y estiércol del establo, un bebito envuelto en pañales, y acostado en un pesebre. No tenía educación. Observen cómo Él corrigió la Palabra. Siendo que Él era la Palabra, Él es la Palabra. Él siempre sigue siendo el mismo ayer, hoy y por los siglos. ¡Correcto!
44 Ahora yo no estoy haciendo… arrojando nada a nadie ni nada. No es mi propósito hacer eso. Si eso estuviera en mi corazón, me acercaría a este altar y me arreglaría primero. Pero miren, a ustedes que le rezan a María como intercesora. Miren a María. Yo creo que ella era una virgen, seguramente, pero ella solamente fue una incubadora que Dios usó para traer el Cristo a la tierra, la casa en la que Dios extendió su tienda, de ser Jehová a ser hombre. Era Emanuel: “Dios morando entre nosotros, acampando con nosotros; Dios, gestionado en carne; Dios, alojado en una tienda llamada hombre, ese era el Hijo de Dios.
Miren a María. Aquí está un Niño, de doce años de edad, nunca fue un día a la escuela hasta donde sabemos. Él está aquí en el templo debatiendo con los sacerdotes. Observen. Aquí viene Su padre y madre. Se les había perdido durante tres días y noches. Y ellos lo encontraron en el templo. Dijeron, “Hijo, te hemos buscado…”. María, (escuchen a María), dijo: “Nosotros, tu padre y yo, te hemos buscado día y noche con lágrimas”. Miren aquí, negando su testimonio. Ella le dijo a José que el Espíritu Santo le había hecho sombra. Ella le dijo a esos sacerdotes que Este era un bebé nacido virginalmente. Y aquí se para y dice: “Tu padre, (José), y yo”. ¿Ven lo incorrecto que es eso?
45 Pero observen la Palabra de Dios. Dijo: “¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?”. La Palabra siempre corrige el error al identificar a Dios entre ellos, un Niño de doce años. Si José hubiera sido Su padre, Él hubiera estado construyendo casas y gabinetes. Pero Él estaba allí afuera derrumbando aquellas denominaciones de aquel día. Él estaba en los negocios de Su Padre. ¿Ven lo que estaba haciendo? “¿Y no sabes que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?”. ¿Ven? Le dijo a Su madre… ¿Ven cómo eso…? ¡Él era la Palabra! ¡Él es la Palabra! Y la Palabra corrige el error mediante la identificación de la característica de Dios. ¡Amén!
Miren. Cuando el mundo…
46 Me puedo imaginar a Simón Pedro… Leí una pequeña historia una vez de él y su hermano, Andrés. Y su nombre era Simón en aquel entonces, Uds. saben, y él todavía no era llamado Pedro. Entonces él y su hermano eran pescadores, junto con su padre, y ellos estaban en el mar. Y el anciano se estaba envejeciendo, y él los llamó al barco una noche y les dijo: “Hijos, saben que hemos confiado en Dios. Muchas veces cuando no teníamos nada para comer, y teníamos facturas que pagar, y salíamos, y no pescábamos nada durante dos o tres días. Y su madre y yo, antes que ella partiera, pues, todos nos juntábamos a orar, y Dios nos daba una buena pesca. Muchachos, yo he confiado en Dios toda mi vida.
“Y yo siempre he vivido, como cualquier verdadero hebreo, para ver la venida del Mesías. Ahora, muchachos, me estoy poniendo demasiado viejo, probablemente yo no lo veré, pero quiero que ustedes estén bien instruidos”. Vemos que pone sus brazos alrededor de Simón, y alrededor de Andrés y dice: “Hijos, justo antes de Su venida, verán una llamarada. Habrá todo tipos de cosas falsas que se levantarán, entonces solamente cegará los ojos de la gente”. Siempre hace esto. (E hizo exactamente eso). “Habrá todo tipo de… Pero, recuerden, no sean engañados. El Mesías será un profeta, porque Moisés dijo, en Deuteronomio capítulo 18, versículo 15, El Señor vuestro Dios levantará Profeta como yo”.
“Ahora, no hemos tenido profetas para manifestar la Palabra de Dios. No ha habido ninguno de ellos aquí para que les llegue la Palabra, así que solo hemos tenido un asunto denominacional por cientos y cientos de años. Pero cuando Aquel llegue a la escena, no sean engañados, Él será un profeta. El Señor mismo se dará a conocer. Él será un profeta, y cuando Él venga, se identificará como un profeta”.
47 Me puedo imaginar, un día cuando Simón fue a ver a Jesús allá en la ribera. Cuando entró en la Presencia de Jesús, Jesús le vio y le dijo… Apenas empezaba Su ministerio, ahora, San Juan capítulo 1. Y después que el Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros, aquí está Él. Ahora, nos dicen que Andrés lo vio primero, y escuchó que Juan predicara, e intentó hacer que Simón fuera. Y él solo: “Oh, pues, solamente es otro predicador. Déjalo”. Y había existido esto, aquello y lo otro. Pero, de repente, pensaron en ir a ver.
Él dijo: “¡Ahora el Mesías ha llegado!”.
Oh, Simón no podía creer eso, así que él se acercó un día a donde Jesús estaba parado. Jesús estaba parado abajo en el lago aquella mañana, y toda la gente se había juntado. Y las mujeres lavaron los trastes a prisa, y pusieron la ropa a un lado, y todo lo que no iban a lavar este día, bajaron para escucharlo hablar. Simón había pescado allí toda la noche, y a lo mejor no había capturado nada de peces ni nada. Se acercó: “Creo que solamente escucharé lo que Él dice”. Se acercó a Él.
Él era un tipo de aspecto extraño. La Biblia dice que no había hermosura para que le deseemos. Él no parecía un rey.
48 La hermosura es del diablo. Siempre. Eso es exactamente cierto. Y quizás lleguemos a eso un poco más adelante. Entonces averiguar…
Vemos lo que ofreció Caín, y vemos lo que era en el Cielo, y averiguar lo que este mundo… lo que es la hermosura vana, y cómo Hollywood ha tomado el control hoy, incluso la iglesia. Sí, señor. Es una concepción falsa del diablo, que se les pase por alto la hermosura del Señor en santidad y poder; no en pintura y polvo, y pantalones cortos y todo lo demás que están tratando de usar y hacer.
Es en la hermosura de la santidad y justicia. No somos de este mundo; somos de un reino que está arriba, donde mora la justicia de Dios. Ellos no se adornan con eso; demasiada televisión y demás.
49 Entonces nos enteramos que Simón se acercó a Su Presencia, y allí estaba parado Aquel que Andrés creía que era el Mesías. Y Jesús, en cuanto vio a Simón, Él dijo: “Tu nombre es Simón, y eres el hijo de Jonás”. ¡Él supo entonces Quién era este! No había truco que allí estaba Dios, identificado otra vez justo aquí en la Escritura, en Su misma característica.
Si José hubiera podido mirar allí atrás y ver eso. Jesús, cuando Él estuvo predicando aquí en la tierra, Él dijo: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí”. Si ellos tan solo se hubieran alejado de la ley. La ley era para ese día, y ellos estaban viviendo en ese tipo de resplandor. Pero aquí están hoy. No pudieron ver la Escritura identificada allí mismo. Y fallaron en verlo, y lo han hecho en cada edad, y lo harán en esta también. No les queda otra cosa. Ha sido predicho que lo harían, entonces lo harán. No hay manera de esquivarlo. La edad de Laodicea hará lo mismo.
50 Ahora obsérvenlo allí. Él se paró allí, y dijo: “Ahora, no hemos tenido un profeta por cuatrocientos años, y aquí está un Hombre que me dice quién soy, y quién era mi padre piadoso. Ese es el Mesías”. Ahora, nos dicen que Simón era un hombre ignorante y sin letras, pero fue hecho la cabeza de la iglesia.
Hallamos que estaba uno parado allí, que se llamaba Felipe, y él vio eso. Y él había tenido estudios Bíblicos con un hombre llamado Natanael. Y si usted marca donde estaba Jesús, hasta donde encontró a Natanael, son quince millas. Esto es una jornada de todo un día. Así que él tuvo que haber corrido hasta allá, rodeando la montaña, de esa manera. Ahora vamos a ver. Él dijo: “Natanael”, cuando se encontró con él. Él dijo: “Tú sabes, hemos estado teniendo estudios Bíblicos”.
“Sí”.
“Bueno, ahora, hemos estado creyendo que es hora de que algo suceda. Las dispensaciones están cambiando, y estamos… es tiempo para que el Mesías venga, porque no hemos tenido ningún profeta ahora por cuatrocientos años. Y Malaquías nos dijo que Él enviaría el precursor delante de nosotros, y yo creo que ese es Juan”.
51 Ahora sabemos que cuando uno ve una señal, una señal verdadera de la Biblia, hay una voz verdadera de la Biblia detrás de eso. Si no hay una voz que siga a la señal, solo la misma vieja voz teológica, olvídelo. Eso nunca vino de Dios. Siempre hay… Él le dijo a Moisés: “Si ellos no creen la primera señal, creerán la voz de la segunda señal”. Tiene que haber una voz con la señal. ¡Absolutamente! Y si es la misma vieja voz teológica, olvídelo. Ustedes ya tenían eso. Es algo… Dios está tratando de atraer la atención de la gente, por una señal, y luego darles la voz, lo que está detrás de la señal.
Tiene que ser una voz Escritural; Moisés no lo hubiera creído, tampoco Pablo en su camino a Damasco, cuando él vio esa señal de la Columna de Fuego. Él gritó: “¡Señor!”. Ese judío nunca hubiera llamado a cualquier otra cosa “Señor”, sino al Señor mismo. Él dijo: “¿Quién eres?”.
Él dijo: “Soy Jesús, y dura cosa te es dar coces contra el aguijón”, ¿ven? Había una señal, y había la voz de la señal. Luego miren lo que él dijo, miren… Observen su ministerio de allí en adelante, lo que él hizo, y verán cómo dirigir la iglesia.
Ahora, nos damos cuenta que allí estaba Él, identificado para Simón.
52 Luego vemos a Natanael, (lo vamos a estar trayendo). Y Natanael dijo: “Ahora, espera un minuto. Ahora, debes estar equivocado”.
“No, no estoy equivocado. ¿Te acuerdas de ese viejo pescador con el cual pescábamos allí abajo?”.
“Sí”.
“Tú sabes, ni siquiera podía firmar su nombre”.
“Así es, aquel recibo, por los peces en aquella ocasión”.
“Cuando él entró en la Presencia de Este que yo creo que es el Mesías… Ahora, quiero preguntarte, Natanael. Tú eres un buen erudito, un buen hebreo, y un buen lector de la Biblia. ¿Qué será el Mesías cuando venga?”.
“Bueno, Él será un profeta, porque la Biblia dice que Él…”.
“Pues, ¿qué dirías si te dijera que Él le dijo a aquel hombre, Simón, quién era y quién era su padre?”.
“Oh, yo no puedo creer eso”.
“Bueno, vamos a averiguarlo. Vámonos. Ven y ve”.
“¿De Nazaret puede salir algo bueno?”, dijo él.
53 Él dijo: “Ven y ve”.
Esa es una buena pregunta. No te quedes en casa a criticarlo. Ven y ve por ti mismo. Él dijo: “Ven, trae tu Biblia y escudríñalo”. Aquí viene. “¿De Nazaret puede salir algo bueno?”.
Él dijo: “Ven y ve”.
Y cuando él llegó a la Presencia de Jesús, Jesús lo miró. Ahora, Él dijo: “He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño”.
Él dijo: “Rabí, ¿de dónde me conoces?”.
Él dijo: “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”.
Él dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”.
¿Por qué? Su característica lo identificó. ¿Por qué? Hebreos capítulo 4, versículo 12, dice que la Palabra de Dios es más poderosa, más cortante que toda espada de dos filos, penetra hasta partir y discierne los pensamientos e intenciones del corazón. Eso es lo que hicieron los profetas, y ellos eran la Palabra. Ellos eran la Palabra en su edad, pero aquí estaba la plenitud de la Palabra, ¿ven? Ellos eran los que podían decir lo que había pasado, discernir los pensamientos; y lo que era, y lo que es, y lo que ha de ser.
54 Entonces allí estaba Él parado.
Oh, había algunos de ellos parados allí, dijeron… Ellos tenían que dar una respuesta a su congregación. Ellos tenían que hacerlo, porque las obras poderosas fueron hechas y no podían negarlo. Vean, ellos ya habían tenido sanidad, en lo que se refiere a la sanidad. Ellos tenían el estanque de Betesda, allí arriba, Uds. saben. En Betesda, ellos se metían en ese estanque y sanaban. Ellos tuvieron sanidad Divina en cada edad, pero aquí estaba un profeta. Ellos tenían que hacerlo. ¿Saben lo que dijeron? “Este hombre es Belcebú, un adivino. Él hace el…”.
Jesús dijo: “Yo les perdono eso. Pero cuando venga el Espíritu Santo en otra edad, para hacer la misma (Palabra) una obra… una palabra en contra de eso, nunca será perdonado, ni en este mundo ni en el venidero”. Eso es la blasfemia: llamando al Espíritu de Dios un espíritu inmundo, que está haciendo la obra de Dios. Piensen en esto muy atentamente ahora. Recuerden, manténgalo en mente.
55 Sí, así es como Él fue identificado ayer. Ese fue Jesús de ayer. Y si Él es el mismo hoy, Él hará lo mismo. Así es como Él se dio a conocer como el Mesías. Así es como lo conocieron a Él, por esa Palabra.
Miren. Eso… Solo hay tres tipos de razas: son los judíos, los gentiles y los samaritanos. Esos son los pueblos de Cam, Sem y Jafet. Ahora, si creemos la Biblia, todos vienen de los hijos de Noé, y estos son los judíos, gentiles y samaritanos.
Ahora, el gentil no estaba buscando a ningún Mesías. Teníamos un garrote en la espalda y estábamos adorando a un dios pagano, nosotros los anglosajones y demás. En aquellos días, éramos paganos, romanos y griegos y así sucesivamente. No estábamos buscando a ningún Mesías.
Pero los hebreos estaban buscando eso, y Él… recuerden, con atención ahora, Él solo se le aparece a los que lo están buscando. Solamente se le aparece a los que lo están buscando. Él se revela a los que lo están buscando. Y Él se reveló a los judíos, muchas veces. Cuando lleguemos, más adelante en la semana, mencionaremos más personajes, pero en este momento…
Ahora hay una samaritana. Ellos también lo están buscando a Él. Entonces Él estaba en Su camino a Jericó, entonces tenía que subir por Samaria, y llegó a la ciudad de Sicar como a las once o a las doce del día, y mandó a los discípulos a la ciudad para conseguir víveres. Mientras ellos no estaban, salió de la ciudad una mujer de mala fama, quizás una muchacha bonita. Ella probablemente, Uds. saben, había sido echada por sus padres y todo. Y ella no había visto nada en la iglesia. Así que simplemente se ganaba la vida de mala manera, por tener demasiados esposos. Y ella vino al pozo, y estaba Jesús sentado allí, un judío.
Él probablemente parecía un poco más viejo de lo que era, porque Él solo tenía treinta años, y nos enteramos en San Juan 6 que ellos decían que parecía que tenía cincuenta. Dijeron: “Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham?”.
Él dijo: “Antes que Abraham fuese, yo soy”. ¿Ven? Pero Su trabajo podría haberle causado una gran tensión.
Allí estaba Él, sentado, recargado en la pared. Y esta mujer se acercó y tomó el pequeño… (los tienen aquí en el Sur), una polea, Uds. saben, y el gancho. Todavía hay allá viejos pozos de la misma manera. Y es una pequeña panorámica, algo parecido. Y ella bajó ese cántaro de agua.
56 Deberían ver a esas mujeres. ¡Ustedes, las mujeres, hablan acerca de caminar correctamente! Yo las he visto tomar estos jarrones que son de unos cinco galones, y los toman y se los ponen arriba de la cabeza, uno allí arriba, y ponen uno en una cadera, y uno en la otra, y caminan por allí, hablando la una con la otra, y nunca derraman ni una gota. Simplemente caminan tan bien como nunca han visto.
Ahora, en el Este, vean, las mujeres malas y las mujeres buenas no pueden asociarse. Es diferente aquí, pero allá no pueden. Ella está marcada, ella está marcada, es todo. Si ella alguna vez llega a tener el esposo equivocado, no pueden asociarse con ella ya más. Pero allí… Está todo revuelto aquí ahora. Ahora nos damos cuenta que… Pero allá no. Así que ella no podía salir con las vírgenes en la mañana, así que tenía que salir alrededor de mediodía para sacar su agua.
57 Entonces ella empezó a bajar el cántaro. Pero había una simiente predestinada en aquella mujercita. Ella bajó aquel cántaro, y escuchó a un Hombre decir: “Dame de beber. Tráeme de beber”. Ella volteó y miró alrededor, y vio a este judío. Y quizás, este judío, un Hombre de mediana edad. Yo no sé lo que eran sus pensamientos en ese momento.
Así que ella dijo: “Pues, no es costumbre que Tú, siendo judío, me pidas a mí, a una mujer de Samaria”, ¿ven? Ella no sabía lo que era. Ella solo… quizás el hombre estaba haciéndose el listo con ella. Así que ella dijo: “No es costumbre de ustedes los judíos”.
58 Y entonces siguió la conversación. ¿Qué trataba de hacer Él? Él estaba tratando de captar su atención.
El Padre le había enviado allá arriba, pero ahora Él tenía que averiguar: ¿por qué allí arriba? Ellos estaban buscando un Mesías. Él ya se había identificado con los judíos, ahora aquí está con los samaritanos. Y dijo: “No es costumbre que Tú me pidas a mí, una mujer de Samaria, tal cosa”.
Entonces Él dijo: “Pero si supieras con quién estás hablando, me pedirías a Mí de beber. Yo te doy aguas que no vienes aquí a sacar”. Y siguieron hablando de la adoración. Directamente Él encontró lo que era su problema. Todos sabemos lo que era, demasiados esposos. Él la vio, dijo: “Mujer, ve y trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Él dijo: “Has dicho la verdad, porque tienes cinco, y con el que estás viviendo ahora no es tuyo”.
¡Observen esa mujer! Miren la diferencia entre ella y aquella organización. Obsérvenla de manera individual. Miren a aquellos fariseos, dijeron: “Este Hombre es Belcebú”.
Mírenla a ella. ¡Ella no! Ella se volteó, y dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta”. Ah, allí está aquella Luz, ¿ven? Cuando el sol pega en la semilla en el momento correcto va a producir vida, tan seguro como cualquier cosa. [en inglés, “hijo” y “sol” se pronuncian iguales – Trad.]. Pegó en la simiente que había en el corazoncito de esa prostituta. Ella dijo: “Señor, yo percibo que eres un profeta. Ahora sabemos que es… Hemos pasado cientos de años desde que tuvimos un profeta. Y sabemos que cuando venga el Mesías. Estamos buscándolo. Entonces cuando venga el Mesías, esto es lo que Él va a hacer”.
59 Esa es la señal del Mesías, ¿no lo ven? Era el Mesías que estaba en Moisés. Era el Mesías que estaba en Enoc. Era el Mesías en cada edad. Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Es Cristo todo el tiempo. Dijo: “Yo sé, nosotros sabemos que cuando venga el Mesías, esto es lo que Él va a hacer”.
Él dijo: “Yo soy, el que habla contigo”.
¡Oh, vaya! En base a eso, ella dejó caer el cántaro, corrió a la ciudad, y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho lo que he hecho. ¿No es este el mismísimo Mesías?”. Y la gente de aquella ciudad, sin ver que se llevara a cabo, toda la ciudad creyó en Él. Eso es correcto. ¿Por qué? Su característica de lo que Él era. Él fue identificado en aquella ciudad de Sicar. Él fue identificado como el Mesías de Dios, por Su (carácter), la característica que estaba en Él, porque Él era el Dios de los profetas. Él era un Profeta. Él era el Profeta manifestado. Él siempre ha sido, a través de las edades, el mismo, y si Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos…
Ahora, para darme prisa y terminar.
60 Se nos dice, en Zacarías 14:6 y 7, que vendrá un día, el profeta profetizó, que no se podrá llamar ni día ni noche. Es un día sombrío, triste, oscuro, pero al caer la tarde habrá luz. La Biblia así lo dice.
Ahora miren, para cerrar. Geográficamente, el sol se levanta en el pueblo del Este, primero. Se levanta en el Este y se pone en el Oeste. Ahora, síganme atentamente. La civilización ha viajado con el sol. Todos saben eso, ¿no es así? Así también el Evangelio. El Evangelio empezó en el Este. Vino desde el Este; cruzando, hasta Alemania, cruzando el Mediterráneo, hasta Alemania; desde Alemania, cruzando el Canal Inglés, entrando a Inglaterra; desde allí, cruzando el Atlántico, entrando a los Estados Unidos, en la Costa Este; y ha viajado hasta la Costa Oeste. Ahora se han unido el Este y el Oeste. Y el mismo sol que se levanta en el Este, es el mismo sol que se pone en el Oeste.
Ahora observen. El Hijo, (el Sol), se levantó como el Mesías, en el pueblo del Este. Y ahora hemos tenido un día, desde que Él se fue, de denominaciones y uniones, y así sucesivamente. Hemos tenido suficiente luz como un día nublado cuando el sol está escondido por las nubes, y ellos han tenido denominaciones. Hemos construido hospitales. Construimos escuelas. Construimos organizaciones. Hemos hecho todas estas cosas, exactamente de la forma en que se supone que debemos hacerlo.
61 Pero Él dijo: “Al caer la tarde habrá Luz”.
Ese mismo Jesús, en Su poder resucitado, se levantará de nuevo, como lo prometió en Malaquías 4, como Él prometió en San Juan 14:12. Como lo prometió en Lucas 17. “Como fue en los días de Sodoma, así será en la venida del Hijo del hombre”.
Miren lo que pasó en los días de Sodoma. Abraham, uno con la promesa del hijo que venía, aquí lo encontramos allí abajo, y vemos la señal que fue hecha.
62 Abajo en Sodoma, vimos lo que pasó. Y Uds. saben que nunca hemos… Ahora, allí…
Lot era un tipo de la iglesia natural, abajo en Sodoma, la organización. Y ellos tienen un mensajero allá. Había un par de mensajeros que fueron para allá, un moderno Billy Graham y Oral Roberts. Y, ¿saben qué? Nunca ha habido un tiempo, en la historia de la iglesia, donde un hombre fuera enviado universalmente a la iglesia, con su nombre terminando en h-a-m, hasta este tiempo.
Billy G-r-a-h-a-m, seis letras. A-b-r-a-h-a-m son siete letras. Pero Billy G-r-a-h-a-m está justo allí en Sodoma, martillando y llamando a salir fuera.
Pero, recuerden, había uno para la iglesia espiritual que estaba afuera, Abraham, de los llamados a salir. Observen qué tipo de señal dio Él. Él nunca predicó mucho de un Evangelio. Él solo le dijo que… la promesa esta cerca… Y Él dijo: “¿Dónde está Sara?”. Ahora, recuerden, ella era Sarai un día antes, y él era Abram un día antes. Ahora Él dijo: “Abraham, A-b-r-a-h-a-m, ¿dónde está S-a-r-a?”. no S-a-r-a-i. “¿Dónde está Sara”, princesa, “tu esposa, padre de naciones?”.
Dijo: “Ella está en la tienda, detrás de Ti”.
Y Él dijo: “Te voy a visitar según el tiempo de la vida”. Un Hombre que comió la carne de un ternero, tomó la leche de la vaca, y comió pan de maíz, tomando leche; un hombre, con polvo en la ropa, y sentado allí dándole la espalda a la tienda. Dijo: “¿Dónde está Sara, tu mujer?”.
Dijo: “Ella está en la tienda, detrás de Ti”.
Y Sara dijo: “Yo, una anciana, como soy, de cien años de edad, (como esposo y esposa había cesado desde hacía mucho tiempo)”, dijo: “¿Tener deleite con mi señor, y él también ya viejo?”. La Biblia dice que estaban bien entrados en edad, habían sido años y años. Ella había pasado por la menopausia hacía cuarenta y cinco años, o más que eso, quizás había pasado por la menopausia hacía cincuenta y cinco años. “¿Y yo tener placer con mi señor, como una mujer joven? Ella se rio entre sí.
63 Y qué hizo… ese Hombre en esa carne humana, dijo: “¿Por qué se ha reído Sara?”. ¿Qué pasó? Abraham le llamó a ese hombre “Elohim”, Dios Todopoderoso representado en un ser humano. Jesús nuestro Señor dijo: “Como fue en los días de Lot, así será en la Venida”. Observen. Cuando el Hijo del hombre está siendo manifestado, dándose a conocer (Lucas 17). Cuando el Hijo del hombre, en los últimos días, esté siendo revelado. El Hijo del hombre siendo revelado, este Evangelio lo está identificando a Él, como fue en los días de Lot.
Miren cómo están haciendo ahora, las naciones pervertidas. ¡Oh, vaya! Miren los homosexuales, miren lo que tenemos ahora. La iglesia es un desastre, la nación es un desastre, y toda la cosa. Dios lo está vomitando desde el fondo de la tierra. Todo es un desastre. Geográficamente, y también en lo material, es un desastre. La escena está lista. Es hora de que Dios regrese en carne humana; la Palabra que es más cortante que una espada de dos filos, y discierne los pensamientos e intenciones del corazón, para aparecer en la escena, para hacer a Jesucristo el mismo ayer, hoy y por los siglos. Es una Palabra prometida que ha sido designada para este día. Estamos viviendo en este día, y Dios está aquí con nosotros para manifestar eso y hacerlo verdad. Inclinemos los rostros.
64 Padre Celestial, Tú dijiste que habría luz al atardecer. Señor, vemos todas las señales; las naciones se están quebrando; Israel está en su tierra natal; terremotos en muchos lugares; los corazones de los hombres desfalleciendo; mentes pervertidas, réprobos en cuanto a la Verdad. Como Janes y Jambres resistieron a Moisés, Tu dijiste que hombres de mentes reprobadas entregados a un engaño para creer una mentira y ser condenados por ella… Pero Tú prometiste que, en ese día, que te darías a conocer, el Hijo del hombre sería revelado, Jesucristo el mismo ayer, hoy y por los siglos, por Su misma característica que lo identificó en cada edad.
Que Él, en esta noche, Señor Dios, gran Jehová, Elohim, baje en Tu pueblo, esta noche, Señor. Baja y date a conocer, que lo creyentes puedan crean. Que la gente pueda entender y saber que Tú sigues siendo Dios, y que eres el mismo ayer, hoy y por los siglos. Y entonces, Señor, los que son ordenados a la sanidad, y los que son ordenados a la Vida Eterna, extiendan sus manos y se aferren, Señor, porque este es el tiempo de visitación. Que no pase en vano. Lo pido en el Nombre de Jesucristo. Amén.
65 ¿Cuántos creen que eso es la verdad, que es el Evangelio? ¿Ahora estamos viviendo en ese día? Esto es la próxima cosa. Si lo es, Dios está solemnemente obligado a identificarlo. Ahora si me pueden prestar toda su atención… Me voy a tardar solo un poquito, les dije en esta noche, quizás quince minutos.
Repartimos tarjetas de oración… ¿Con “A”? ¿A? Muy bien, empecemos rápidamente. A, número uno. Los llamaré solamente uno a la vez, para que puedan pararse por aquí, si quieren. A, número uno. ¿Quién tiene la tarjeta de oración A, número uno, levante la mano? Ahora si no se puede levantar, yo… algunos de ellos vendrán por usted. A, número uno, bien. Ahora solamente vengan como les hable, solamente su número. Bien, A, número uno. Bien. Número 2, ¿levantaría la mano? Número 2, tarjeta de oración A, número 2, levante la mano. ¿Vendría usted, dama? Ahora si hay alguien inválido y no puede levantarse, los ujieres le cargarán. Número 2. 3, solamente levante la mano. Ahorrará tiempo, muy rápidamente, si llaman… Número 3, ¿quiere levantar la mano? Justo aquí, dama. Número 4, levante la mano, número 4. Oración… Número 4, venga. Bien. Número 5, tarjeta de oración número 5. Justo aquí, dama. Número 6.
66 ¿Cómo? ¿Puede caminar? Está bien. Esto… O, llévele una silla allí abajo. La dama está enferma, yo creo, o quizás su esposo, o quien sea que está sentado allí con ella. O es un… Llévele una silla allí, ella está… Bien. Número 7. Número 8. Número nueve, 9. Consigo… Sí, aquí, nueve, nueve. Diez, número diez, ¿tarjeta de oración diez? 11, 12, 13, ¿14? Bajen al otro extremo allí abajo, el catorce. Quince. Bien, póngase detrás de ellos.
Ahora solamente esperen un minuto hasta que estos entren en la línea, para ver dónde estamos aquí. Ahora los demás solamente guarden sus tarjetas un minuto. Ahora, ¿cuántos en esta congregación están enfermos y no tienen una tarjeta de oración? Levanten las manos de esta manera. Bien. Cada… No me importa dónde estén. Bien. Ahora solamente sean reverentes. Ahora, miren, mientras están poniéndose en fila para la línea de oración, ustedes denme toda su atención ahora. Deben escuchar a lo que estoy diciéndoles. ¿Ven?
Noten.
67 Una vez había una mujer… Jesús estaba pasando por el país y cruzó el mar, y Él entró a un lugar y había una mujer con un flujo de sangre. Y todos los sacerdotes y demás estaban afuera, estaban burlándose de Él, claro. Y había un grupo allí afuera que creía en Él. Y Él iba pasando por la multitud. Y la mujer dijo dentro de su corazón…
Ahora escuchen con cuidado ahora. ¿Están escuchando? Digan: “Amén”. Ahora, la mujer… Vean, cualquier cosa lo distrae a uno de lo que está haciendo, ¿ve? Cada persona es un… Yo no estoy lidiando con ustedes como un cuerpo, estoy lidiando con Uds. como un espíritu, un alma. ¿Ven? Y ese movimiento, la mente de uno se va para otra parte, ¿ven? Estoy tratando de aferrarme a eso. Noten, ahora, había un hombre que vio a Pablo, creyendo sinceramente; Pablo dijo: “Percibo que tienes fe para ser sanado”.
Ahora noten.
68 Esta mujer, mientras iba pasando por aquí, ella no podía llegar a Él. Todos estaban poniendo los brazos alrededor de Él y todo. Digamos, solamente por decir ahora, ella no tenía una tarjeta de oración y no podía entrar a la línea. Y entonces, todos: “¡Hola Rabí! Oye, ¿eres el profeta? Creemos que ha de venir un profeta, pero no sé de Ti, ¿ves? No estoy seguro. Me expulsarían de mi iglesia si creyera eso”. ¿Ven? Y Uds. saben, la misma vieja historia una y otra vez.
Entonces esta mujercita, ella lo creyó. Entonces se pasó por un lado y dijo: “Si tocare tan solamente el borde de Su vestidura, seré sana”. Entonces ella lo tocó a Él.
Ahora si alguien alguna vez ha visto un manto palestino, tiene un manto interior, y luego el manto exterior cuelga libremente. Ahora, si alguna mujer tocara el saco de uno de ustedes, solo el borde de su saco, de esa manera y se fuera, usted nunca lo sabría en una multitud como esta. ¿Qué tal aquel gran manto colgando así de lejos de Él? Y ella estaba de rodillas y solamente le tocó Su manto y se regresó. Jesús se detuvo. Él dijo: “¿Quién me tocó?”.
69 Y miren lo que dijo Pedro, ahora, con las llaves de Reino. En otras palabras, pongámoslo en las palabras de hoy: “Pues, Señor, dices algunas cosas tan horribles. Pues, esas personas van a pensar que estás loco, que hay algo mal. Todos te están tocando, todos están diciendo: ”¡Hola, Rabí! Oye, ¿eres el sanador Divino? O, algunos de ellos incluso dicen: Oye, tenemos un cementerio lleno de personas aquí arriba si quieres resucitar a uno de nosotros. Sube y te creeremos si haces eso“. Unos a favor de Él; otros en contra, igual como lo es en cada multitud, ¿ven? burlándose, y algunos creyéndole.
Y Pedro dijo: “Pues, todos te están tocando ¿Por qué dirías tal cosa como esa?”.
Él dijo: “Pero Yo percibo que me he debilitado; virtud salió de Mí”, (eso es fuerza). Miren, Él buscó en la audiencia y encontró a la mujercita. Ella no podía esconderlo. ¿Ven? Ella tenía esa semilla allí adentro. Oh Dios, danos esa semilla. Esto es lo que necesitamos ahora mismo. Él la encontró, y le dijo de su flujo de sangre, dijo que su fe la había sanado.
70 Miren, usted dice que… “Si Él estuviera aquí en esta noche, yo haría lo mismo”. Si Él entrara caminando por este edificio, en esta noche, ¿cree Ud. que si lo tocara sería sanado? Pues, déjeme decirle. En el libro de Hebreos, el capítulo tres, dice que: “Él es ahora mismo un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades”. ¿Cuántos creen que eso es verdad? Bueno, si Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos, ¿cómo actuaría Él hoy? Igual como lo hizo ayer. ¿Cierto?
Ahora, usted no tiene que estar aquí arriba. Usted solo crea, y diga esto: “Ahora, Señor, yo… todo esto es extraño, pero el hombre lo dice de la Biblia”.
Sonó extraño en cada edad. Pero escudríñelo y vea si la Escrituras… Jesús dijo: “Escudriñad la Escrituras; Ellas dan testimonio de Mí”.
71 Ahora escudriñen las Escrituras. Es la verdad.
Estamos en los últimos días. Toda la naturaleza está probando que son los últimos días. La iglesia en su conglomeración, todos van a ir a la gran matanza ecuménica dentro de muy pronto, aquí arriba, ¿ve?, simplemente la madre ramera y todas sus hijas, exactamente como lo dijo la Biblia, tomando la marca de la bestia y no lo saben. ¿Ven? Todos… llegaré a eso después. [Cinta en blanco].
Él es un Sumo Sacerdote. ¿Cómo lo logra usted? Con su fe. Toque Su manto, y vea si Él no se da la vuelta y hace la misma cosa que hizo entonces. La Biblia dice que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Eso sería bastante convincente. ¿Creen Uds. eso?
72 Ahora, todos… nadie se mueva ahora. Estén muy reverentes, ¿ven?, tienen que respetar al Espíritu Santo. Respeto… de la única manera que conseguirán algo de Dios es respetando Su mensaje, respétenlo. Ahora escuchen. Tomemos, todos ustedes Metodistas, Bautistas, pPntecostales, y Católicos, y todos, solamente tomen su religión, su denominación, y pónganla aquí a un lado por unos minutos y digan: “Si Él es la Palabra, la Palabra discierne los pensamientos que están en el corazón. Ese fue el Mesías ayer; ese es Él hoy. Tiene que serlo, y Él lo prometió para este día”.
73 Ahora aquí está una damita parada. Ahora, que nadie se mueva. Solamente sean muy reverentes y manténganse quietos. Ahora yo, por un don… Ahora, un don no es algo que uno toma como un hacha para cortar, y empieza a picar y cortar. Eso está errado. Un don es saber cómo quitarse del camino. Es solamente relajarse y quitarse, y luego Dios entra y lo usa en la manera que Él quiere. Un don es quitarse del camino. ¿Ven? No algo que uno pone en la mano, ir a apuñalar y picar. Eso no es Dios. ¿Ven? La cosa que hacemos es solamente quitarnos del camino, luego el Espíritu Santo entra y lo empieza a usar en cualquier manera que Él quiera usarlo.
Ahora uno tiene que quitarse del camino. No importa lo que Dios haga aquí, Él tiene que hacerlo en usted, también. No importa cuánto me unja a mí, Él tiene que ungirlo a usted. Si Él no lo hace: “no pudo hacer allí ningún milagro”.
74 Ahora creo que vi a alguien, un niño, parecía, sentado aquí en una silla de ruedas o algo. Pensé haber visto un hombre allí atrás. No importa lo que sea, donde esté, ahora solamente crea. Aquí está una mujercita que tiene que sentarse aquí, agachada.
Ahora recuerden, yo no puedo sanar a nadie. No existe tal cosa como un hombre que sana. Es Dios. ¿Cuántos entienden eso ahora? La sanidad ya está comprada. Es hacer que usted crea que Su Presencia está aquí para cumplir Su Palabra. Ahora si yo les he dicho la Palabra, que Él prometió hacer esto, y todos ustedes lo creen. Ahora si Él lo hace, eso lo identifica a Él aquí.
75 Ahora aquí está una mujer parada aquí, una damita. Ella es mucho menor que yo. Y aquí hay una ilustración de San Juan 4, un hombre y una mujer conociéndose por primera vez. Somos desconocidos, supongo, damita (¿lo somos?) el uno para el otro. Sí lo somos. Ahora quiero que la audiencia vea. Yo no la conozco. Yo nunca la he visto. Escucharon que ella lo dijo. Yo no la conozco. Ella no me conoce. Aquí estamos parados. Ahora quizás ella esté enferma, puede ser algo financiero. Puede ser un problema doméstico. Podría ser por otra persona, yo no tengo la menor idea. Yo no conozco a la mujer, nunca la he visto. Pero si Cristo estuviera parado aquí, con este traje puesto, que Él me dio…
Ahora, y digamos que ella que está enferma. Si ella dijera: “Señor, ¿me sanarás?”. Pues, Él le contestaría que Él no puede hacer nada más, y le diría que Él ya lo hizo. ¿Cuántos creen eso? ¿Ven? Él no pudiera hacer…
76 Pero Él podría identificarse como el Mesías. Él sabría eso, porque Él haría… tendría la misma característica.
Ahora no sería yo si Él hiciera eso, porque… Primero, era Dios en la Columna de Fuego, (Dios sobre nosotros); luego Dios con nosotros, en Cristo; ahora Dios en nosotros, ¿ven? hijos de Dios, en la adopción que Cristo vino a hacer, para redimir los atributos de Dios como lo hizo en el principio. Ahora, si Su Palabra mora aquí adentro, y yo he dicho la verdad, y eso es, y la Palabra está aquí adentro, en mi corazón, entonces Dios identificará que esa es la verdad. Luego, ¿qué debería hacer eso a esta congregación? ¿Qué debería hacer, cuando ven la Escritura justo aquí delante de ustedes?
Ahora, ahora yo tengo que hablar con la mujer, porque he estado predicando, solo hablar con ella un minuto, hasta que el Espíritu Santo se empiece a mover. Y luego todos ustedes empiecen a creer. (Ahora, y les veremos mañana en la noche. Ahora, vean, esto aquí, uno está en otro mundo, otra dimensión. Usted simplemente… no sabe lo que está pasando. Usted, quien sea que esté en el micrófono, solamente manténgalo fuerte).
77 Ahora solo quiero hablar con usted igual como nuestro Señor hizo con la mujer junto al pozo. Ahora, yo soy un hombre, y usted una mujer, la primera vez que nos conocemos en la tierra. Y ahora, si… Si Él le dijera, “Quiero tomar agua”, o algo así. ¿Recuerda la historia? ¿Alguna vez lo ha leído en la Biblia? ¿La leyó? Bien. Ahora si el Señor Jesús hiciera la misma cosa en esta noche, me revelara cuál es su problema, o lo que ha hecho, o por qué está aquí, o algo así, usted sabría que tiene que venir de algún poder sobrenatural ¿Creería que es lo que le he mostrado que la Escritura dice que va a ser? Vemos los terremotos, vemos el mundo en este caos, vemos las denominaciones como están, y es hora que esto pase. ¿No es así? ¿Cree Ud. eso? Bueno, ahora, si Él se identificara con eso, tendría que ser Dios. No podría ser yo como un hombre. Yo solo soy su hermano.
78 Ahora, usted es una Cristiana. No porque está diciendo: “Gloria a Dios”. Podría ser una engañadora parada allí, diciendo eso. ¿Ve? Pero, si así fuera, Él lo sabría. ¿Ve? Pero yo siento que su espíritu está vibrando. Es verdad, usted es una Cristiana. Ahora, si el Señor Jesús me revela qué es que le pasa a la mujer, ¿cuántos creerán ahora con todo el corazón? Ahora míreme hermana, solamente un momento. Aquí viene. Vea, ahora yo solamente… Tiene que ser una visión, ¿lo ve? Tendrá que verse en alguna manera, porque… Sí, señor. Ahora aquí está. ¡Gloria a Dios! Tomo a cada espíritu aquí ahora bajo mi control, en el Nombre de Jesucristo. Estén reverentes. Mire aquí solamente un momento, dama. Míreme a mí. Ahora es el momento para que el Señor diga algo o haga algo. Si usted está consciente… si alguna vez ha visto la fotografía de aquella Luz, está en medio de la mujer y yo.
Y ella está aquí… ella está sufriendo con una enfermedad de la sangre. Es diabetes. Si esto es verdad, levante la mano. ¿Ven? Ahora qué tal… Alguien podría decir: “Usted solamente adivinó eso”. Mire aquí, jovencita. Usted es una persona muy fina, ahora. Mire aquí. ¿Cree Ud. que yo soy el siervo de Dios? Sí lo cree. Yo no puedo sanar. Y yo no sé qué es lo que se le dijo. Lo que haya sido, fue verdad, ¿no es así? Aquí hay algo más. Veo una niña. Es una niña por la cual usted está orando, que tiene algo en el oído. Es el oído, ¿no es así? Sí, sí, eso es. Estará bien. Usted estará bien. Ahora vaya, créalo. Vaya, créalo con todo el corazón. Crea, hermana.
79 ¿Ahora creen que Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos? Si solamente creen, solamente tengan fe. ¿Ven? No duden. Vean, discierne los pensamientos e intenciones del corazón“. ¿Cuántos saben que la Palabra hace esto? La Biblia así lo dice. Eso muestra que han estado leyendo la Biblia. No importa dónde esté, crea ahora. La unción…
¿Cuántos han visto aquella fotografía del Ángel del Señor, que fue tomado por aquí? Ahora esa misma Luz no está ni a dos pies de donde estoy parado ahora. Vean, está en otra dimensión que ustedes no verían. Nosotros solamente vivimos en cinco; esta es otra. Ahora sean muy reverentes. Solo un momento.
Ahora aquí está una dama. Yo no la conozco. Yo nunca la he visto. Somos desconocidos el uno para el otro, supongo. Y esta es nuestra primera vez de conocernos. Solo un hombre y una mujer. Si yo pudiera hacer cualquier cosa para usted, ciertamente lo haría, pero solo soy un hombre.
80 Pero, por un don de Dios…
Yo quiero identificar, yo quiero que Jesús se identifique con la Palabra que acabo de predicar, para mostrar que esta es la hora; la Palabra que ha sido apartada para esta hora, que hemos pasado los rangos denominacionales, estamos a punto de irnos en el Rapto. Solo intento que la gente tenga fe para creer.
Igual como en las pirámides, vean, aquella piedra de corona que nunca colocaron. En su billete de un dólar, lo tiene. ¿Ven? Ahora aquel ministerio con la piedra de corona, cuando estaba aquí muy abajo en los de Lutero, Wesley, y por todo el trayecto, solamente es… No una doctrina de pirámide, ahora, ¿ven? Solo estoy mostrando esto para una ilustración. Aquella piedra de corona tendrá que ser tan perfecta como el resto de ello, hasta que encaje directamente en ella. El ministro de Cristo estará en Su Iglesia, exactamente como Él en Espíritu, cuando Él venga a llevarse a la Iglesia. Él redime toda la cuestión y se va en el rapto.
81 ¿Cree usted eso? Solo dije esto porque me relajo un poco, ¿ven? Son… las visiones son difíciles. Aquella mujer tocó Su manto, y Él dijo: “Percibo que virtud…”. Y ese era el Hijo de Dios. Qué de mí, un pecador, ¿ve? ¿Entiende?
Ahora, si el Señor Jesús me revela sus problemas, ¿hará…? Ahora, no tenga miedo. Esto no la lastimará. Usted tiene una sensación muy rara, ¿ve? Eso fue cuando esa Luz se asentó sobre usted. Ahora si eso… para que la gente lo sepa, levante la mano. Entonces usted… un sentimiento muy dulce, muy amable, ¿ve? acaba de moverse sobre usted. Ahora usted no pudiera esconder su vida para nada. Usted sufre con una condición nasal. Eso es correcto. Tiene a alguien en el corazón, por el cual está orando. ¿No es así? Es su esposo, y ese esposo tiene problemas con los ojos, que fue causado por la diabetes, azúcar. Ahora crea con todo su corazón. [Palabras inciertas] ¿Cree Ud.? Entonces recíbalo de acuerdo a su fe, mi hermana. Que el Señor le bendiga. Tenga fe. No dude. Crea con todo el corazón.
82 Ahora nosotros somos desconocidos también, el uno con el otro. ¿Cree Ud. esto? Ahora, pararse en la presencia de un hombre no le haría sentir así. ¿Ven? Usted sabe que es algo aparte de mí. Yo soy tan… Igual como aquel escritorio allí, solamente es un escritorio. Y yo solamente soy un hombre. Pero, ¿cree que está en Su Presencia, no la mía? ¿Su Presencia? Gracias. ¿Ve? Usted realmente cree esto, también. Y tiene que creerlo, porque veo una sombra, ¿ve? Ahora tiene que creer.
Ahora usted está sufriendo con problemas internos, órganos internos. Usted ya tuvo una operación. Así es. La operaron, y no sirvió. Todavía le molesta. Esto es exactamente la verdad. Luego tiene dolores de cabeza severos, aquí, molestándola. Ahora usted sabe que algo tiene que conocer esas cosas, ¿no es así? ¿Cree ahora que puede recibirlo? ¿Lo cree? Bien, vaya y recíbalo entonces, en el Nombre del Señor Jesús.
Ahora todos…
83 ¿Cree que Dios me puede revelar la cosa que usted desea? ¿Lo creería entonces, que ese nódulo en su costado va a desaparecer? Muy bien, entonces vaya y créalo. [Palabras inciertas].
Yo sé que usted está débil. No quiero demorarla más de lo necesario. ¿Cree que yo soy el siervo de Dios? Sí lo cree. Yo soy un desconocido para usted. Y nosotros no nos conocemos. Si yo pudiera ayudarla, seguro que lo haría, dama. Yo caminaría, gatearía, empujaría una moneda con la nariz por las calles de la ciudad para ayudarla, porque está joven y está bajo una sombra. Me doy cuenta ahora, después de haber hablado con usted, usted sabe lo que le pasa. Entonces usted sabe que debe morir y pronto si no se hace algo por usted. Usted tiene un desorden femenino, está en sus femeninos, y es maligno. Es un cáncer. Y usted debe morir y pronto si Dios no la ayuda.
Eso es correcto. ¿Cree que Él va a sanarla? Mire, hermana, esta es su única esperanza. Créalo ahora mismo, con todo el corazón, y viva para el Reino de Dios. Pongo mis manos sobre la damita, en el Nombre de Jesucristo, y condeno al diablo que está quitando su vida. Que la deje, y que esta muchacha viva, en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, hermana. Créalo ahora con todo el corazón. Crea con todo el corazón.
84 Otra sombra. ¿Cree que Dios puede sanarla y aliviarla, y quitarle eso? Tuvo un sentimiento muy extraño cuando eso fue solucionado, ¿no es así? En realidad, eso la dejó allí mismo. Eso es correcto. Ahora usted créalo, con todo el corazón, y se mantendrá lejos de usted. Vaya, crea. Dios le bendiga.
Míreme, hermana. ¿Quiere ir a comer su cena y sentirse bien al respecto? ¿Sí? Siga adelante. Aquella úlcera la dejará, y será sanada.
Mire para acá, dama. ¿De qué tiene miedo? Usted tiene una condición nerviosa. Ha estado molestándola por mucho tiempo. ¿Cree que Dios puede sanar ese nerviosismo y hacer…? Noventa por ciento de esta audiencia está vibrando con la misma cosa ahora mismo. Y eso es exactamente la verdad. ¿Ven? Usted siempre quiere un lugar para poner el pie. Todos le dicen que se calme, y crea esto, aquello, pero usted tiene que tener un punto de partida. En eso se encuentra en este momento. Créalo, ¿lo hará? La Palabra de Dios dice que Ud. está libre. ¿Lo cree? Muy bien, vaya entonces, y sea libre de esa cosa. Bien. Dios le bendiga, hermana.
85 ¿Cree que Dios puede sanar la diabetes y que se pondrá bien? ¿Sí lo cree? Solamente siga moviéndose, diga: “Gracias, Señor Jesús. Me iré y lo creeré con todo el corazón”.
Nerviosa, un problema de damas, y tiene un desorden femenino. ¿Cree que Dios puede…? (Y problemas del estómago, también). ¿Cree que Dios puede sanarla? Siga su camino, regocijándose, diciendo: “Gracias, Señor”.
Míreme, señor. Usted es un hombre bastante fuerte, pero esos nervios están bastante débiles. ¿Cree que se va a acabar esta noche? Vaya, recíbalo en el Nombre del Señor Jesús. Créalo con todo el corazón.
Venga, hermana. Mire para acá. Sí, veo que está intentando levantarse, lisiada, a un lado de la cama. Usted tiene artritis. ¿Cree que Dios la va a sanar? Solamente siga adelante, créalo, y diga: “Jesucristo me hace sana”, y créalo con todo el corazón.
Mi hermana, ¿Cree que Dios puede sanar esa diabetes y aliviarla también? Muy bien. Siga su camino, diciendo: “Gracias, Señor Jesús”, y crea.
86 Él quisiera hacerla creer que va a perder la mente. Él le ha estado diciendo eso, pero él es un mentiroso. Está libre ahora. Vaya a casa y regocíjese, Jesucristo la hace libre. ¿Cree que Dios puede sanar aquel problema del estómago, aliviarlo? Siga su camino, regocijándose, diciendo: “Gracias, Señor Jesús”.
Venga dama. Ahora la misma cosa. No deje que le digan eso. Es una condición nerviosa. ¿Cree que Dios le va a sanar, esta noche? Es su única esperanza. Empiece en su camino, con regocijo, feliz, sonriendo, y sea como era antes.
¿Creen con todo el corazón? ¿Cuántos creen ahora con todo el corazón? Yo creo que Jesús salva, y Su Sangre limpia más blanco que la nieve. ¿Qué de ustedes en la audiencia? ¿Lo creen? Oren ahora, digan: “Señor Jesús el hombre está lejos de mí, pero quizá aquí atrás, en alguna parte, Señor”. Oren y crean.
87 Este hombre sentado justo aquí atrás, tiene problema de la vesícula. ¿Cree que Dios sanará la vesícula y que se pondrá bien? Su fe… usted tocó Algo. Yo no lo conozco, pero él tocó Algo. Aquella dama regocijándose, a su lado allí. ¿Cree que Dios sanará la artritis en usted, dama, y que se pondrá bien? ¿Lo cree? Bien, se puede levantar… Puede recibir la de usted.
El que está sentado justo a su lado, tiene problemas con el ojo. ¿Cree que Dios puede sanar ese problema del ojo y que se pondrá bien? Muy bien, si usted lo cree, puede recibirlo también. Uno que está sentado justo a su lado, tiene un problema en el labio. ¿Cree que Dios sanará ese tumor en su labio y que se pondrá bien? Puede tener el suyo también. Yo los reto a que lo crean. Amén. ¡Tengan fe en Dios! No duden. ¡Solamente crean! ¡Tengan fe!
88 Una dama sentada aquí, mirando allí tan honestamente, sentada allí sufriendo con un problema del corazón. ¿Cree que Dios sanará el problema del corazón y que se pondrá bien, dama? Si lo cree, puede tener lo que pide. Sí. Ahora usted que se puso el pañuelo en la cara, tiene problemas en su cuello y con la espalda. Lo causó un accidente automovilístico. Fue golpeado en un automóvil. Se lastimó el cuello y la espalda. ¿Cree que se va a recuperar? Usted puede tener lo que pide.
¿Qué de los que están por aquí? ¿Alguien por aquí quiere creer? Allí está sentada una dama mirándome, está muy nerviosa, sentada justo allí viéndome. Este es su hijo sentado a un lado de ella, que tiene un problema del corazón. ¿Creen que Dios sanará a los dos? Si es así, levanten las manos, digan: “Yo lo acepto”. Entonces pueden ser sanos, en el Nombre de Jesucristo.
89 Las características de Dios lo identifican. ¿Creen que Él está aquí? ¿Cuántos creyentes? Pongan las manos el uno sobre el otro, entonces. Pongan las manos el uno sobre el otro. Pongan las manos el uno sobre el otro, entonces.
Nuestro Padre Celestial, en el Nombre de Jesucristo, que el diablo deje esta audiencia, que sea echado a las tinieblas de afuera.
Mensaje extraido de Voice of Truth Tabernacle
