S.1194 65-1121  Que Casa Me Edificareis? 

Tiempo de lectura: 13 minutos

OBRAS DEL MENSAJE

¿Qué Casa Me Edificaréis?

Jeffersonville, Indiana, E.U.A.

65-1121

1 Gracias, Hermano Green. Es un privilegio. Un saludo al Hermano y la Hermana Green, y a todos los que están aquí esta mañana. Y es un privilegio que siento que tengo, me ha sido dado, de venir a este lugar de adoración, para hacer algunos anuncios.

2 No quiero tomar el tiempo del Hermano Green aquí, porque he escuchado predicar al Hermano Green en varias ocasiones, y en verdad me influenció, y al traernos la Palabra de parte del Señor, y de manera tan humilde. Ayer él dijo: “Yo no recibo la Palabra del Señor como quizás viene en revelación, como—como ha sido enviada, pero” dijo, “me—me gusta enfatizar lo que ya se ha dicho”. Dijo: “Como cuando Pablo escribió algo en la Biblia, vengo aquí a enfatizar lo que él dijo”. Dijo: “Yo no tengo un mensaje, solo enfatizar lo que ya ha sido dicho de parte del Señor”. Bueno eso fue realmente extraordinario, un—un joven como ese, y decir, hacer un comentario como ese. Ahora hagamos una oración juntos.

3 Amado Dios, se me dificulta empezar, porque siento que Tú estás aquí hoy, y en Tu Presencia siempre nos sentimos muy pequeños. Y yo—yo Te agradezco por este privilegio. Ahora, Señor, que Tú nos has concedido este lugar, oramos para que Te encuentres con nosotros cada vez que nos reunamos aquí. !Y que Tu Gran Espíritu se mueva sobre esta ciudad! Que podamos traer este Mensaje del Evangelio que nos ha sido dado y puesto en nuestras manos en estos últimos días, que se cumpla, y que traigas cada alma de Tucson y sus alrededores, que Tú has ordenado a Vida. Concede estas cosas, Padre, en el Nombre de Jesucristo. Amén.

4 Creo que quiero leer un pequeño versículo de la Escritura aquí esta mañana, justo antes de decir estas palabras que deseo decir. Se encuentra en el libro de los Hechos, el capítulo 7 del Libro de los Hechos. Y mientras lo buscan, comenzaremos con el versículo 44.

5 Ahora iremos a Shreveport esta semana, esta semana que viene, para una serie de servicios, y pues es nuestra intención, si el Señor quiere. El Hermano Moore, el Hermano Jack Moore, es un muy buen amigo del Hermano Pearry y mío, y amamos al Hermano Jack. El Mensaje, creo, lo desconcertó un poco, especialmente en algunas de las cosas que nosotros amamos y creemos, que—que nos llegó por la apertura de los Siete Sellos, como lo creemos, como: “La simiente de la serpiente” y “la seguridad Eterna de los creyentes” y—y demás, algunos de esos Mensajes. Eso, tal vez para otros… Nosotros no creemos que Esto sea difícil, pero, Eso, se requiere abrir el corazón a la Verdad. Creemos que estamos viviendo en el—el tiempo del fin. Eso es tan real para nosotros, que sencillamente estamos al final del camino.

6 Y al predicar en la iglesia de otro hombre, pues, uno quiere honrar la hospitalidad de ese hombre, por—por brindarle a uno esa oportunidad de entrar a su iglesia. Y yo, ciertamente, sabiendo que ellos no creen en Eso y, los honraría lo suficiente que… Hay mucho más de lo que puedo hablar allá, aparte de traer Eso; a menos que suceda que el Espíritu Santo presione un poco, ¿ven Uds.?, entonces claro que yo diría como Él lo ha dicho. Y yo no sé más que hacer eso, y espero nunca aprender algo que no sea eso. ¿Ven? Solo digámoslo de la manera en que Él Lo dice.

7 Ahora leamos solo un—un versículo o dos de aquí del—del capítulo 7 del Libro de los Hechos, comenzando con el versículo 44. Tuvieron nuestros padres el tabernáculo del testimonio en el desierto, como ha ordenado Dios, cuando dijo a Moisés que lo hiciese conforme al modelo que había visto. El cual, recibido a su vez por nuestros padres, lo introdujeron con Josué a tomar posesión de la tierra de los gentiles, a los cuales Dios arrojó de la presencia de nuestros padres, hasta los días de David. Este halló gracia delante de Dios, y pidió proveer tabernáculo para el Dios de Jacob. Mas Salomón le edificó una casa; si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano, como dice el profeta: El cielo es mi trono,…la tierra el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor; ¿O cuál es el lugar de mi reposo? ¿No hicieron mis manos todas estas cosas?

8 Sobre Esto, la lectura de esta Escritura, quiero expresar las pocas palabras que quiero decir antes de que el Hermano Pearry traiga el mensaje de la mañana.

9 Me parece que este es uno de los grandes momentos de mi visita a Tucson. Vine aquí porque fui guiado a venir aquí. Vine aquí porque el Espíritu Santo, por una visión, me envió aquí. Sé que puede parecer extraño, tal vez. Pero Él, hasta donde yo sé, y hasta donde conozco a Dios, fui enviado por una visión a Tucson. Y me he preguntado cómo es que fui enviado a este lugar en el desierto. Y aquí donde hay…

10 Espiritualmente hablando, acerca de la ciudad, no conozco ningún lugar que esté más muerto espiritualmente, que en la ciudad de Tucson. Hay guerra entre las iglesias. Hay discusiones entre las congregaciones. No hay unidad, y todos agarrando, y sujetando, y apretando, y tratando de persuadir a este, y proselitismo. Es un desierto, espiritualmente hablando, también.

11 Pero luego leo en la Biblia, donde Dios llamó a Moisés separándolo de sus seres queridos y de todo lo que amaba, y lo envió al desierto, para escribir las Leyes de la Biblia. Ese fue el Antiguo Testamento, los primeros cuatro Libros, Génesis, Levítico y Deuteronomio, Éxodo. Él… yo no los mencioné en orden, pero son cuatro Libros. Eso es realmente el Antiguo Testamento. Pues, Lo demás fue lo que dijeron los profetas, en los Salmos de David, y demás, y las Crónicas de los reyes. Pero estos fueron los fundamentos del Antiguo Testamento. Fue Moisés quien los escribió después de haber sido llamado de su patria, donde había nacido y se había criado entre su pueblo, y fue enviado al desierto, para escribir este Libro del Antiguo Testamento.

12 Luego veo que en el Libro del Nuevo Testamento, donde Pablo, que es el autor, o no el autor, sino el escritor del Nuevo Testamento. Él también fue sacado de entre su pueblo, y, por el Espíritu, llevado a Arabia, donde estuvo tres años y medio, para encontrar la inspiración. Y Pablo es el principal escritor del Nuevo Testamento. Ahora, están Mateo, Marcos, Lucas y Juan, pero ellos eran escribas que solo escribieron lo que Jesús dijo mientras Lo seguían. Y, pero, tome Ud. el Libro de Timoteo, y de los Romanos, y de los Hebreos, y demás, Pablo recibió la inspiración para escribir el Nuevo Testamento; tomando todo el Antiguo Testamento como una sombra, y colocándolo en orden. Y Dios honró aquello, y lo hizo el Nuevo Testamento.

13 Y ahora si el Antiguo Testamento tuvo que ser tomado de… el escritor tuvo que ser tomado de entre su pueblo, al desierto, para obtener inspiración para escribir el Antiguo Testamento. Y en el Nuevo Testamento, el escritor fue llevado por el Autor, a un lugar desierto, para obtener la inspiración para escribir el Nuevo Testamento. Y los Libros están sellados con Siete Sellos; también se requeriría lo mismo, creo yo, en estos días, para abrir esos Siete Sellos. Dejar lo que uno ama, lo que uno aprecia, la casita que el pueblo me dio, y toda mi familia y amigos, y una iglesia que estaba floreciendo, y no me faltaba nada; y dejar eso, apartarse repentinamente de eso, y mudarse, a un desierto donde uno no conoce a nadie, y con todo en contra de uno.

14 Pero Dios tiene algo, que impulsa al hombre a hacer cosas que están más allá de su propia idea, para que sea para la gloria y la honra de Dios. Y yo siento que, no tomando la honra, pero yo—yo siento que fue un privilegio dejar todo lo que amaba, para venir aquí a este desierto y sufrir como nunca había sufrido en mi vida, aquí en este páramo, o en este desierto. Pero creo que, al hacer eso y obedecer lo que Dios ordenó que se hiciera, Dios nos ha abierto los misterios de este último día. Y estamos aquí con este Mensaje.

15 Ahora, hubo muchas personas que me siguieron, y eso no es nada raro. Por lo general una persona, nosotros… Las personas se aman, y eso, el amor, lo llevará a hacer cosas que uno no cree que haría. Y muchos de Uds. dejaron sus casas, dejaron todo, para irse, venir acá a este desierto.

16 Muchos me han llamado, muchos me han preguntado: “¿Deberíamos ir a Arizona? ¿Sería un buen lugar para nosotros?”. Bueno, como se dijo sobre Moisés y los demás, no era un lugar de frutas, ni de granadas.

17 Aquí no hay mucho trabajo que hacer, y vivir es caro, y el costo de la vida es alto. Tucson, Arizona es un lugar realmente duro para vivir, los salarios son bajos, y—y la comida es costosa, y la renta. Es—es un lugar horrible para vivir, en ese sentido. Pero es saludable, es seco. Y a veces nos… Nosotros no debemos moldear nuestras mentes en las cosas de esta tierra.

18 Debemos buscar la dirección del Espíritu Santo. Pero había una cosa que me preocupaba al venir aquí, y era decirles a las personas: “Bueno, no deberían venir” o, “deberían venir”, eso se lo dejo a cada individuo, la manera en que Dios guíe a ese individuo a proceder. Creo que cada uno de nosotros debería hacer eso, ser guiado por el Espíritu, en lo que debe hacer.

19 Y muchos de Uds. aquí son de los alrededores de Jeffersonville, y de la congregación allá, y han venido acá. Ahora, lo que me preocupaba, era un lugar de adoración.

20 Y me doy cuenta, como leí aquí en la Escritura, de Esteban y su discurso justo antes de su muerte, porque lo apedrearon inmediatamente después, por su mensaje. Mientras él hablaba, dijo: “Nuestros padres”, hablando de los hebreos en los días primitivos, cómo trataron de encontrar favor con Dios, para construir un lugar de adoración. Él dijo que “Salomón le edificó casa o un edificio”. Conocemos la historia.

21 Pero me gustan sus siguientes palabras: “Si bien el Altísimo no habita en casas hechas de mano”. En otro lugar, en Isaías, dijo: “‘Me preparaste cuerpo; ¿ven?, sacrificio y ofrendas, y edificios, y demás, mas Tú Me preparaste cuerpo’”. Bueno, nos damos cuenta de que estaba hablando del cuerpo donde Dios se tabernaculizó, en Cristo.

22 Pero hoy creo, que la inspiración que ha llegado al—al Hermano Green, para mudarse aquí, él y la Hermana Green, dejando su casa allá en el este, también, para… allá en Texas, para venir aquí con… para empezar de la nada; simplemente por una inspiración, sintiendo que deberían hacerlo. Me agradan los hombres que siguen la dirección de Cristo, sin importar el precio que les cueste.

23 Aunque el mundo entero, quizás sus mejores amigos, piensen que Ud. está equivocado, pero para Ud. no es un error. Mientras sientan que hay algo respaldándolo, es Dios moviéndolos; nunca está errado, y siempre saldrá bien.

24 Vean a esta pareja joven, un joven con talento. No digo esto porque él esté aquí sentado. Y esta joven con sus bebés, con una familia por criar, y él ha dejado su trabajo y todo, para mudarse aquí.

25 Sé que hace años fui llamado al ministerio. Nunca he sido un pastor con éxito, porque tengo un espíritu ambulante, errante. No puedo estar conforme en ninguna parte. Dondequiera que el Espíritu vaya, tengo que ir con Él, porque tengo un Mensaje. Jesús dijo: “También debo predicar en este otro pueblo”.

26 Pero hay quienes son pastores que cuidan el rebaño. Estoy tan agradecido que el Hermano Pearry haya seguido la dirección del Espíritu Santo, y hoy tenemos un tabernáculo. Es pequeño. Pero es suficiente para empezar, para ver lo que el Espíritu Santo… Sin saber, solo avancemos paso a paso. Ahora, creo que si Dios le ha hablado al Hermano y a la Hermana Green, para venir aquí, y ha abierto un lugar donde nuestros niños, en vez de que el domingo por la mañana monten sus bicicletas y estén en las calles y corriendo por ahí, ellos tienen un lugar para venir a adorar; en vez de nosotros sentarnos y escuchar algo que hemos escuchado en la radio, lo cual está bien.

27 Pero nosotros, como este grupo de personas, tenemos un Mensaje para este día. Nosotros, creemos que Dios nos ha dado un Mensaje. Y el Hermano Green, es, no quiero llamarlo mi asociado, porque estamos… Bueno, de hecho, lo es, mi asociado, estamos juntos en este Mensaje. El Hermano Green predica lo mismo y el Mensaje que yo creo. Ha dejado su casa, ha dejado a su gente, ha dejado su iglesia. Él era, creo, era un superintendente de distrito o algo así, de una de las organizaciones, y lo dejó todo cuando escuchó Esto. Dejó todo lo que amaba, también, para venir al desierto, solo para apoyar lo que Dios nos está dando ahora.

28 Y creo que no solo debe estar en nuestros corazones, sino que debe ser nuestro deber respaldarlo, en todo lo que podamos, asistir a los servicios, venir aquí a adorar, y hacer de este un lugar donde Dios pueda revelarnos las cosas que Él tiene para revelarnos. Y como él dijo: “El Mensaje no viene a mí a través de la inspiración, como quizás a algunos de nosotros, pero” dijo, “estoy aquí para respaldar lo que Dios ha dado”. ¡Qué declaración! Y creo que si todos cooperamos juntos, pondremos nuestro corazón en ello.

29 Sé que cada uno de Uds., si se sienten como yo, estoy tan hambriento de ver al Espíritu de Dios moverse, que apenas puedo soportarlo. Algunas experiencias que acabo de tener en la montaña, sentir eso una vez más, ¡ese Algo de cuando fui salvo por primera vez fue tan glorioso para mi corazón! Y podemos llegar a un lugar, podemos sentarnos y verlo entre nosotros, que nos estamos secando. Mientras estamos aquí en el desierto, me reúno con mis hermanos, ellos hablan conmigo y yo con ellos; siempre, como vigilando, sintiendo por medio del Espíritu, como diríamos, y ver la condición de ese hermano, y ver cuál era el problema. Empiezo a sentir que todos vamos en declive, alejándonos del Espíritu. Ha llegado a ser algo demasiado natural para nosotros. Debemos adorar en el Espíritu, donde el Espíritu de Dios… No solo nuestro Mensaje debe ser la llama de la hora, debiera ser la llama en nuestros corazones. ¿Ven? Tiene que estar en nuestros corazones, o no podemos—no podemos presentarlo correctamente a las personas. El Espíritu Mismo tiene que llevar el Mensaje. Y estoy confiando y creyendo en cada uno de Uds., que sean verdaderos Cristianos.

30 Ahora necesitan maestros de escuela dominical. Van a necesitar personal. Y quiero decir esto para que lo entiendan bien. Esta es mi iglesia.

31 Llevo aquí tres años. Y he tenido una puerta abierta, fue el Hermano Mack que me pidió que viniera a predicar. Dios lo bendiga. No he sido invitado por ninguna otra persona; nada en contra de ellos, están bien. El Hermano Brock, un buen amigo mío, el Hermano Gilmore, muchos de estos hermanos pentecostales aquí, son muy, muy buenos amigos míos. Los amo; nada en contra de ellos. Entiendo su posición. No pueden invitarme a venir, y seguir perteneciendo a su organización. ¿Ven?, no pueden hacerlo. Porque, si lo hacen, los echan. Así que ya ven su posición. Yo tuve que enfrentarme a lo mismo. Pero, vaya, que siempre sea: “Buscad primeramente el Reino de Dios”, la voluntad de Dios.

32 Y ahora que, al Hermano Green, Dios lo ha enviado aquí y nos ha abierto una iglesia de la misma Fe preciosa en la que creemos, debemos estar muy agradecidos con Dios, y asistir a cada servicio, ocupar cada lugar que podamos. Y si nos piden que vamos, que oremos, para que busquemos, para que hagamos algo, seamos soldados al pie del… ansiosos por hacerlo. ¿Ven?

33 Mantengan el Mensaje con honra, vivan una vida correcta. No permitan que Le venga reproche. Estamos viviendo al final ahora. Estamos—estamos en una hora muy avanzada. Vivámoslo limpiamente. Bueno, mi vida, su vida, todas nuestras vidas necesitan ser presentadas, delante de Dios.

34 Nuestros jóvenes solo andan por ahí, de un lugar a otro, de un espectáculo a otro, y alejándose más y más de Dios. Así es. Ahora, esa es la verdad. Lo veo en mis hijos, y me veo a mí mismo llegando a un lugar donde no… Uds., Uds. tienen que hacerlo, congregarnos, para adorar a Dios; la Biblia lo dice: “Cuando vemos que se acerca este día, reúnanse mucho más”. Si solo hay dos personas aquí, Ud. sea una de ellas. Ahora eso es… Y si nos reunimos y adoramos juntos, entonces nosotros, hay algo en eso, Jesús dijo: “Donde hay dos o tres congregados en Mi Nombre, allí estoy Yo en medio”.

35 Ahora, como he dicho antes, el Hermano Green me dijo, y él lo dijo. Mi esposa vino, me contó lo que él dijo cuando yo estaba fuera. Eso, y lo que él dijo esta mañana: “El púlpito está abierto siempre”. Ahora normalmente… Es decir, abierto para que yo predique.

36 Ahora, por lo general, yo tenía que conducir hasta Jeffersonville, Indiana, para dar un Mensaje que Dios me dio, para traerlo al pueblo; ir hasta Jeffersonville, Indiana, y cada uno de Uds. en caravana atravesando el país, y conectando los cables y cosas, para escuchar el Mensaje, porque de eso vivimos. ¿Ven?, para eso estamos aquí. Bueno, ya no tenemos que hacer eso.

37 Si Dios me da un Mensaje, puedo venir aquí mismo al púlpito y predicarlo, y sentirme en libertad para hacerlo. Sí. Y creo que por eso, que el Dios Todopoderoso les bendecirá si Uds. solo apoyan a esta iglesia ahora, este grupo de personas. No solo eso, sino que salgamos y veamos si podemos hacer que otros entren. ¿Ven?, hablemos con otros en todas partes, hablemos con ellos sobre nuestra iglesia y lo que significa. Lo que nuestra iglesia… Estamos aquí. Queremos que vengan, traigan desconocidos, y estoy seguro de que será bueno para todos nosotros. ¿Ven? Tenemos un edificio, por el cual estamos agradecidos. Estamos agradecidos por este lugar, para reunirnos.

38 Pero: “Si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano, ¿ven?, ‘Porque el Cielo es Mi trono y la tierra el estrado de Mis pies; y ¿dónde está el lugar de Mi reposo? Mas Me preparaste cuerpo’”.

39 Y somos un Cuerpo de Cristo. Así que a medida que nos mudamos de un edificio a otro, creo, al traer nuestros Mensajes, vendremos y tendremos servicios de sanidad. Y cualquier cosa que el Señor nos revele que hagamos, lo haremos aquí mismo en la iglesia, hasta que crezca tanto que Uds. tendrán que mudarse a otro lugar, y a otro lugar, hasta que venga Jesús. Dios les bendiga.

40 [El Hermano Pearry Green comenta, y luego pide que el Hermano Branham lo ordene. Cinta en blanco.—Ed.] Inclinemos nuestros rostros.

41 Amado Dios, mientras estamos aquí de pie, en esta plataforma, que representa, justo sobre el altar aquí, nos damos cuenta de que somos una—una raza de personas moribundas, en lo que respecta a esta tierra. Miramos las calles y vemos el pecado escrito por todas partes, y que la Gloria del Señor se está yendo rápidamente. Y sabemos que cuando la Gloria del Señor suba, la Iglesia también se irá con Ella. Dios, queremos estar allá.

42 Hace solo unos días, parado aquí en la esquina de la calle, justo al otro lado de la calle, viendo ese desfile por la calle; y viendo esos viejos tanques de la Primera Guerra Mundial al frente, luego venía el grande y pesado tanque Sherman, detrás del cual siguieron y siguieron y siguieron, luego las madres con las estrellas doradas; la pequeña familia destrozada, con una esposa llorando, y un muchachito harapiento que perdió a su papá, una madre anciana que había perdido a un hijo. Pensé: “Qué triste”, pararme en la esquina de la calle y ver pasar algo así. Luego justo cuando pasaban por este edificio, la música cambió a: Firmes y adelante. Tocando sus marchas, detrás; ¡pero cuando pasaron por este lugar!

43 Amado Dios, estoy pensando en otro gran tiempo por venir, que será la resurrección, cuando los de antaño salgan primero, los santos, los patriarcas. “Porque nosotros que vivimos y quedamos, no precederemos o impediremos a los que durmieron; porque sonará la trompeta de Dios y los muertos en Cristo resucitarán primero”. Entonces cuando veamos ese gran… el pueblo que se va, marchando por los cielos; y estaremos de pie, esperando nuestra transformación, sabiendo que también nos pondremos en línea. Dios, haznos soldados fieles.

44 Solo aquellos que realmente se han asociado y han estado en la guerra sabrán realmente lo que significa eso, ver pasar esos tanques. Y, Dios, creemos que aquellos que han estado en la batalla de la vida sabrán lo que significa, cuando estemos esperando nuestro turno para entrar en posición y lugar, en la resurrección, para subir.

45 Y este, mi hermano joven, parado aquí, bien entrenado, listo, vestido, esperando que un anciano le imponga las manos, uno que es un veterano antiguo de allá de la línea del frente, sabiendo que él debe unirse a la batalla también. Amado Dios, estas manos indignas pongo sobre mi hermano, en representación de las Tuyas. Bendice al Hermano Green, amado Dios, a quien bendigo en el Nombre de Jesús. Que él lleve este Mensaje, Señor, a esta ciudad y adondequiera que Tú lo llames. Que sea fiel, lleno del Espíritu, viviendo una vida por encima de reproche. Dios, permite que gane los corazones de las personas, para que les enseñe y les guíe y les dirija en el camino que todos deseamos recorrer. Concédelo, Señor.

46 Bendice a su fiel esposa, a sus hijitos. Bendice nuestros esfuerzos aquí juntos, como hermanos Cristianos aquí en la tierra, para que podamos llevar este Evangelio hasta el fin del mundo. Envía Tú Espíritu sobre él, Dios. Oramos en el Nombre de Jesucristo, mientras lo encomendamos a Ti. Amén. Dios le bendiga, Hermano Pearry. ¡Lleve la Palabra de Dios!

Mensaje extraido de La Voz de Dios