OBRAS DEL MENSAJE


El Ciego Bartimeo
Los Angeles, California, E.U.A.
59-0408
1 Permanezcan de pie solo un momento mientras ofrecemos unas palabras de oración. Inclinemos nuestras cabezas.
Querido Dios, es con corazones agradecidos que inclinamos nuestras cabezas en Tu presencia esta noche para darte gracias por lo que Tú has hecho por nosotros en los días pasados. Y pedimos, Señor, que nos perdones de todas nuestras transgresiones, y perdónanos de todas nuestras iniquidades, y pedimos que nos bendigas en una manera extremadamente abundante esta noche, hasta el punto que salves a cada persona perdida que está en Tu presencia Divina, o que está escuchándonos al aire. Y también oramos, Señor, que sanes a cada uno esta noche de sus aflicciones. Estamos muy felices de verte cada noche haciendo estas grandes maravillas aquí ante nosotros. Y estamos ciertamente agradecidos contigo, Señor. Y oramos que bendigas este lugar llamado el Templo Angelus, sus pastores, sus colaboradores, y la escuela, y todo para lo que representa, y aquellos quienes están juntos trabajando duro para el Reino de Dios, todas las iglesias a través del país.
Danos de Tu presencia esta noche, Padre, que podamos guiar a aquellos quienes están extraviados del camino de regreso al sendero antiguo una vez más. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
Pueden sentarse.
2 Ciertamente es un gran privilegio estar de nuevo una vez más esta noche para hablar de nuevo acerca del Único que amo tanto. Y estoy seguro que es el sentir de cada individuo aquí, es pensar: “El Único que amamos tanto, el Señor Jesús.”
Mañana en la noche ahora, el pequeño Ricky va a estar aquí para testimonio. Muchos de Uds. que han oído su… del gran milagro que Dios operó por él. Su padre y madre van a traerlo mañana en la noche.
3 Y ahora esta noche, para una lectura de la Escritura, deseo leer en el libro de San Lucas, el capítulo diecinueve y los versos treintaisiete y treintaiocho;
Y le dijeron, que Jesús de Nazaret pasaba por ahí.
Y él clamó, diciendo, Jesús, Tú Hijo de David, ten misericordia de mí.
4 Nuestra escena se abre esta noche en la ciudad de Jericó. Está ubicada exactamente al pie de las montañas, de Jerusalén estando en las montañas y Jericó está abajo en el valle. Se asienta casi en las llanuras del Jordán. Y pienso que se supone que es una de las ciudades más bajas que hay en toda Palestina.
Y debió haber sido una mañana fría, alguien dijo, como en Octubre.
Había muchos mendigos en la región en ese día. Y había…los doctores no eran capaces de ayudarlos. Muchos de ellos estaban enfermos y afligidos en tal manera que los doctores no los podían ayudar. Y otra vez, si ellos eran mendigos, quizá ellos no tenían dinero suficiente para tener las operaciones hechas que pudieran haber sido hechas.
Y ahora estamos abriendo la escena de esta mañana fría. Miramos y podemos ver a tal mendigo (del cual acabamos ahora de leer) buscando a tientas algunas rocas que se extendían de la muralla de la ciudad, donde se habían derrumbado en los días de Josué que por el sonar de la trompeta y la promesa de que Dios iba a derribar la muralla.
Y el mendigo del cual estamos ahora hablando, era un hombre ciego. Su nombre era Bartimeo. Y él había llegado tarde esa mañana para tomar su lugar el cual estaba a la puerta, algo igual a como es ahora, que cada hombre tiene su propio lugar para mendigar o vender. Y Bartimeo había llegado tarde. Casi toda la gente había hecho el mandado en la ciudad,—los mercaderes y todos los demás. E iba a ser muy difícil para él conseguir una moneda para el día porque, normalmente, los hombres, no siendo una ciudad rica, ellos quizá tendrían una moneda que ellos podrían tirarle a un mendigo. Y el primero que miraban quizá era el primero que obtenía la moneda.
5 Y Bartimeo se había atrasado en llegar a su lugar para mendigar. Y durante toda la noche, él había soñado que él podía ver. Algo había sido muy extraño sobre esto. Él soñó toda la noche, dando vueltas y vueltas, que él podía ver una vez más, pues se nos ha dicho que él había estado ciego desde que era un hombre joven.
Y como lo puso el poeta, con su abrigo rasgado puesto, o su pequeño manto, y sus mangas todas rasgadas… Y debió haber sido un cuadro patético ver a este hombre después de ser muy tarde sentado a la puerta para mendigar por algo que comer ese día. Luego tratando él mismo de encontrar una roca donde sentarse.
Uds. saben, yo pienso que la ceguera es una de las cosas más crueles en las que podemos pensar—una persona que no puede ver la luz del día. Y si podemos pensar de la ceguera natural, cuán tremenda es, cuánto más tremenda es la ceguera espiritual para aquellos que tienen buenos ojos y no pueden ver las promesas de Dios.
Y mientras el buscaba a tientas su camino, finalmente, en la luz del sol—el sol quizá no se había levantado lo suficiente alto aun para que el sol diera fuera de la muralla—él encuentra una roca y se sienta.
6 Yo leí una pequeña historia hace algún tiempo sobre Bartimeo el ciego. Decía que… no sé, quizá era ficción. Pero decía que él mendigaba a la puerta de Jericó, y él era un hombre casado, y él tenía una niñita de casi doce años. Y nunca había podido ver a esta niñita. Y cuando él… si se sientan en la puerta y no tenían una atracción para atraer la atención de la gente que pasaba por ahí, era más difícil conseguir una moneda.
Igual como vemos hoy, ellos tocan un instrumento o hacen algo. recientemente en India, oh, ellos tienen una serpiente cobra a la que quieren tocarle un pequeño silbato para encantarla, o un monito para golpearlo con una varita como si estuviera recibiendo una paliza o algo—algo para atraer la atención.
7 Bartimeo el ciego, dicen, tenía dos tórtolas que hacían pequeñas volteretas una sobre la otra. Y eso atraía la atención de los transeúntes.
Y también en este día encontramos que una persona ciega es dirigida por un perro que está entrenado para cruzarlos la calle. Olvido como es que los llaman. (¿Qué?) Perro Guía. En aquellos días, en lugar de tener un perro entrenado, ellos tenían una oveja que los dirigía.
Y se nos dice que una noche la esposa de Bartimeo se puso muy enferma. Y él salió a un lado de la casa y se arrodilló, después que el doctor se había ido y dicho que él no sabía qué hacer por ella, y él oró a Dios. Y él dijo: “Señor, si Tú solo permites que mi querida esposa preciosa sane, yo te prometo que tomaré estas dos tórtolas y las ofreceré a Ti en sacrificio. ” Y su esposa sanó.
8 Un tiempo después, su hijita se enfermó, una enfermedad muy grave con una fiebre. Y él salió al lado de su casa y oró, y dijo: “Señor, no tengo nada más sino mi cordero.” Y si Tú permites que mi bebé viva, yo te prometo que tomaré mi cordero y lo daré como sacrificio sobre el altar.“ Y a medida que la pequeña historia avanza, su niñita sanó.
En su camino subiendo a la iglesia para ofrecer el sacrificio, él se encontró al sacerdote. Y él dijo: “¿A dónde vas, ciego Bartimeo?”
Él dijo: “Sacerdote, voy al templo del Señor a dar mi cordero como sacrificio.”
Y él sacerdote dijo: “¡Bartimeo, tú no puedes ofrecer este cordero! ¡Este cordero es tus ojos! Yo te daré el dinero para que te compres un cordero. Ve a los establos y compra un cordero y ofrécelo, porque este cordero es tus ojos.”
El ciego Bartimeo dijo: “Yo estoy agradecido con Ud. por esta benevolencia que desea mostrarme. Pero, vea, yo nunca ofrecí a Dios un cordero, ¡yo le ofrecí éste cordero!”
“Bueno,” dijo él: “No puedes hacer eso, porque este cordero es tus ojos.”
Él dijo: “Oh siervo del Señor, si yo solo mantengo mi promesa a Dios, Dios me proveerá de un cordero para mis ojos.”
Y cuan cierto es eso—si nosotros solamente mantenemos nuestra promesa a Dios, nuestros votos, e ir a nuestros principios.
9 Y mientras lo vemos sentado ahora en el sol cálido, ¿Qué va él a hacer? El invierno se acerca, y quizá sin leña en casa, y las cosas que él necesita.
Y él comenzó a soñar en su mente del sueño que tuvo aquella noche, que podía ver de nuevo. Y eso le trajo memorias de su niñez.
Uds. saben, pienso que eso es bueno para todos alguna vez, en este día en el que vivimos en este ajetreo y bullicio de la vida, si solo nos escapáramos de nosotros alguna vez y nos sentarnos y nos ponernos a pensar sobre Dios y Su bondad. Es regularmente cuando pensamos en Él que Él aparece. Fue mientras aquellos en el camino desde Jerusalén a Emaús, mientras estaban pensando y hablando de Él, que Él apareció entre ellos.
Y él comenzó a pensar en algo como esto: cuando él era un muchachito allá en las colinas de Judea, las florecillas amarillas, y cómo él solía salir siendo un niñito y recogía esas florecillas, y cuán bonitas eran, especialmente cuando salían en la primavera; y cómo él miraba los cielos azules y se preguntaba qué tan lejos estaba hasta el cielo. Pero desde ese día, su vista fue cerrada a tal cosa.
10 Entonces recordó otra cosa tremenda de su infancia, de cómo esa hermosa madre judía solía tomarlo en sus brazos después de su almuerzo, y se sentaba fuera en la entrada y lo mecía y… para hacer que tomara su siesta, y le decía historias Bíblicas del Gran Jehová Dios, de cómo Dios había guiado a su pueblo fuera de la esclavitud de Egipto, y los había traído dentro de esta gran tierra en la que vivían. Y él simplemente amaba oír aquellas historias.
Una que le gustaba bastante, era pensar que justo abajo al final de la colina en el vado, fue donde Dios Jehová detuvo el Jordán y lo mantuvo quieto, hasta que el poderoso Josué y el ejército de a pie lo cruzó. Él amaba esas historias del poder de Dios.
Luego había otra que le gustaba de veras. En la Biblia, se nos dice de una mujer, y ella era una mujer Sunamita. Y ella tenía un muchachito tal como él. Cómo mamá le contaba estas historias, y sus ojitos dormitaban mientras miraban su rostro hermoso…
11 Y entonces en la historia de esta mujer Sunamita, cómo era que el profeta Elías era un hombre maravillosamente amable. Y esta mujer Sunamita lo respetaba por ser un gran siervo del Señor. Y ella era anciana, y no tenía niños, y cómo la había bendecido el profeta, y le dijo que ella iba a abrazar un hijo. Y en el tiempo señalado, llegó el muchachito.
Oh, él amaba esa historia, porque era sobre un muchachito. Y cómo este muchachito amaba a su papi. Un día afuera en el campo mientras estaban juntando el grano, el amiguito debió haber tenido una insolación. Fue como al mediodía, y él comenzó a gritar: “Mi cabeza, mi cabeza.” Y el padre mandó que llevaran al muchachito a su madre. Y ella lo sostuvo en su regazo por unas pocas horas, y todo su aliento se fue de él, y murió.
12 Y cómo la mujer debió haber estado muy inspirada, que llevó al amiguito a la cama del profeta y lo recostó en la cama. ¡Qué maravilloso lugar para recostarlo!
Y su gran fe en Dios, dijo ella: “Ensíllame ahora una mula, continúa, y no te detengas.” Ella le dijo al sirviente: “Hasta que lleguemos al hombre de Dios.” Ella pensó que si alguna vez pudiera entrar en la presencia de Elías—él era quien le dijo que el bebé venía—entonces seguramente él podría decirle porqué Dios se llevó al bebé. Y a mí mismo me gusta esa historia.
13 Y cómo fue que cuando Elías la vio venir…Dios no revela todo a Sus profetas. Él sólo deja saber a Sus profetas lo que Él quiere que sepan. Él no revela todo a Sus profetas.
Y este gran profeta Elías, aun con lo poderoso que era, y bendecido de Dios, aun dijo… Su corazón estaba lleno de tristeza, y Dios lo había escondido de él, y no le había dicho nada al respecto. Y cuando ella se acercó lo suficiente, él dijo: “¿Está todo bien contigo? ¿Y todo bien con tu esposo? ¿Y todo bien con tu hijo?”
Ahora, escuchen a la mujer. Ella dijo: “Todo está bien.” ¡Qué fe! Dios quiera que pudiéramos tener fe como esa. Ahí yacía su bebé un cadáver, y su esposo torciendo sus manos y tirando su cabello, gritando y llorando afuera de la casa, y todos los vecinos llorando. Y aquí estaba ella: una madre arrancada de un preferido de su corazón llevado a la muerte, pero: “Todo está bien.”
Ella estaba cerca del hombre que representaba a Dios para ella. Él era el representante más cercano de Dios. “Todo está bien.” Entonces ella corrió y cayó a sus pies, y comenzó a revelarle lo que había pasado.
14 Y Elías le dijo a su siervo, dijo: “Toma mi báculo y ve. Y si alguien te saluda, no le respondas. Sólo ve y pon el báculo sobre el bebé.”
Yo sí creo que ahí es dónde San Pablo obtuvo la idea de tomar pañuelos de su cuerpo, porque Elías supo que cualquier cosa que él tocaba era bendita, porque el Espíritu de Dios estaba sobre Él.
Pero la fe de la mujer no estaba en el báculo; estaba en el profeta. y a mí me gusta su determinación. Ella dijo: “Vive el Señor, y tu alma nunca muera, que no te dejaré.”
¡Si pudiéramos esta noche sostenernos del representante de Dios de esa manera! Si pudieran decirle esta noche al Espíritu Santo: “Tan cierto como que Tu eres el Espíritu inmortal de Dios, me has dado una promesa en la Biblia de mi sanidad, y yo voy a agarrarme hasta que vea algo suceder,” habrá milagros tomando lugar. El cojo saltará y correrá, y los doctores de Los Ángeles estarán sorprendidos mañana al ver a sus pacientes sanos y bien.
15 Si tan sólo pudiéramos hacer contacto con el agente de Dios. El agente de Dios entonces fue Elías. El Agente de Dios ahora es el Espíritu Santo. ¡Agárrense de Él! Una vez que entren en contacto, y sientan al Espíritu Santo sobre Uds., entonces agárrense de Él. “¡No te dejaré!” Quédense con Él igual como hizo Jacob cuando luchó con el Ángel. “Yo voy a agarrarme de Ti hasta que Tú me bendigas y me des las cosas que estoy deseando.”
¿No estallaría un maravilloso avivamiento en el Templo Ángelus, y por todo aquí arriba y abajo de la costa, si la gente que está aquí esta noche, y aquellos que están escuchando al aire, toman esa actitud hacia el Espíritu Santo esta noche: “¡Yo me voy a quedar Contigo hasta que descubra lo que quiero saber!”
16 Y Elías vio que la tenía en sus manos; no había nada más que hacer sino ir con ella.
Y si Ud. se queda con el Espíritu Santo, quédese en Sus manos…. Él lo ama lo suficiente para venir a Ud. y bendecirle, y salvarle, entonces ¡quédese en Sus manos! ¿No recuerdan a Jesús enseñando acerca del juez injusto? Cómo dijo él: “Aunque no temo a Dios ni a hombre. Pero la mujer me es molesta día y noche clamando tras mí.” ¿Cuánto más Dios les dará el Espíritu Santo a quien clama por Él día y noche?
Si tenemos fe para creer que Dios puede hacerlo, y lo hará, ¡agarrémonos de eso y sostengámoslo! No lo dejemos ir. Quédese con eso. Si no llega ahora, vendrá diez minutos más tarde, una hora más tarde, dos semanas más tarde, un mes más tarde—no importa cuando llegue, yo me sostengo, y yo me voy a quedar con eso.
17 Entonces Elías ciño sus lomos y fue con la mujer. y al llegar a la casa, él no tuvo suficiente apoyo espiritual, pues estaban caminando por la casa, gritando y yendo así. Y Elías entró y los sacó y cerró tras ellos la puerta.
Ahora, él no oró. Él sólo camino de un lado a otro por el piso, esperando por la unción que llegara a él, mirando a los lados a la pequeña silueta recostada ahí de ese bebé, pero esperando por el Espíritu Santo que lo tocara. De atrás para adelante, arriba y abajo en el piso. Y cuando sintió que el Espíritu del Dios viviente vino a él, él mismo se acostó a través del bebito, puso sus labios contra sus labios, su nariz contra su nariz, sus manos contra sus manos, y estornudó siete veces, vino a vida. Lo presentó de nuevo a su madre.
De muerte a vida, cuando el Espíritu Santo viene, eso es lo que hace. Trae de muerte a vida, física y espiritualmente. Toma el cáncer y lo condena y lo saca cuando el Espíritu Santo viene. Toma la muerte trabajando en el cuerpo y la condena para poder darles su vida para Su gloria. Toma al pecador y que está apartado de Dios, lejos de Cristo, un sujeto del infierno, y lo limpia de toda injusticia y lo hace un hijo del Dios viviente, cuando el Espíritu Santo desciende.
18 Oh, eso emocionaba al corazón del muchachito el escuchar las historias. Oh, entonces veo, él oye un ruido viniendo. Él se levantó de su roca. ¿Qué es? Suena como la pezuña de una mulita. “Oh, debe ser alguien rico. Me apuraré rápidamente y le pediré a esta amable persona una moneda.” Y él oye a un mensajero yendo enfrente de la mulita para dirigirla, mientras que sus pequeños pies golpean sobre los adoquines descendiendo a Jerusalén.
Él sale con sus ropas rotas y dice: “Por favor, amable señor, ¿me da una moneda? Estoy aquí sentado hambriento. Yo soy un hombre ciego, y me levanté tarde esta mañana. Soñé toda la noche que iba a recibir la vista. Y sólo dormí de más. Y todos ya entraron. ¿Sería tan amable de darme una moneda?”
Yo puedo oír la voz venir del que va montando la mulita, decir: “¡Fuera de mi camino, ciego! Mendigo, no tengo tiempo para detenerme por ti esta mañana. Yo soy el siervo del Señor. Yo soy un sacerdote de Jerusalén. Y yo entiendo que algún profeta fanático, llamado Jesús de Nazaret, va a estar en esta ciudad en este día. Y no queremos campañas de sanidad aquí. Yo he venido para juntar a la sociedad de todos los sacerdotes de Jericó, y para detener ésta cosa antes de que aún comience. Así que, ”¡A un lado, mendigo!“
19 Y la mulita prosigue con el hombre. Regresa y encuentra su roca de nuevo. Él se tiene que mover sobre— diremos, como dos o tres rocas encima—pues el sol se está levantado más alto. Y mientras se sienta, está pensando en esa historia “Oh, si tan sólo hubiera podido vivir en los días de Elías el profeta. ¡Qué tiempo más grandioso debió haber sido! Si hubiera vivido en esos días, Uds. saben, yo creo que yo pudiera haber ido a Elías, y él hubiera orado por mí, y Dios hubiera abierto mis ojos ciegos. Pero, ¡Ay!, todos los sacerdotes nos dicen que los días de los milagros han pasado. Que no hay cosa semejante como profetas y milagros ya más.
“pero me pregunto, ¿Por qué ese Dios que pudo hacer los cielos y la tierra, que pudo abrir el Mar Rojo, que pudo hacer milagros a través de Sus siervos, por qué no podemos hacerlo hoy nosotros? Pero ellos son los instruidos. Ellos dicen que aquellos días han pasado y se han ido, hace mucho.
20 Entonces él recuerda a ese mismo profeta: Elías, y Eliseo, que bajaron por ese mismo adoquinado… o, camino, hombro a hombro, bajando al Jordán, quinientas yardas de donde él estaba sentado, para abrir ese Jordán.
Oh, lo puedo imaginar diciendo: “Si pudiera oír sus pasos bajando ese camino ahora, yo correría ahí rápidamente y caería a su lado y diría: Oh, grandes profetas del Señor Dios, yo creo que Uds. son siervos de Dios. Sólo ofrezcan un oracioncita por mí y Dios me dará mi vista de regreso.” Pero por supuesto, ellos se habían ido hace años. Los días de los milagros se habían terminado.
Entonces el comienza a pensar en algo más. Que después que Josué había cruzado el Jordán, el cual fue abierto por la mano de Dios, un día justo antes de que fuera a tomar Jericó…. Josué era un guerrero poderoso. Y él estaba caminando alrededor, viendo sobre las grandes murallas con torres, y se preguntaba de qué modo él iba a pasar sobre esas murallas para dirigir su ejército para tomar la tierra que Dios había prometido. Dios prometió la tierra, pero él tuvo que pelear por cada pulgada de ella.
21 Hermana, en esa silla de ruedas, y sobre este catre, Dios prometió su sanidad, ¡Ud. tendrá que pelear cada pulgada de ella! El diablo les hará pelear con la espada de Dios cada pulgada que Uds… Pero recuerden, pisadas son posesión. “Donde pise la planta de vuestros pies, eso les doy a Uds.” cada paso que den. Uds. saben, eso me pone religioso. Pisadas son posesión. ¡Y toda la tierra que pise vuestro pie sobre ésta tierra prometida, es vuestra!
Y es lo mismo para cada creyente esta noche. Todo lo que puedan tomar, cualquier promesa divina de Dios, y reclamen y sostengan, es vuestra. Pisadas.
Y entonces cuando Josué no había llegado muy lejos todavía…. Él acampó, y él estaba fuera considerando la situación. De repente, él miró y ahí parado un gran Guerrero con Su espada desenvainada. Así que Josué sacó su espada y fue a Su encuentro. Así que él se detuvo y dijo: “¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos?”
Y la voz vino del que tenía Su espada levantada en el aire; Él dijo: “Yo soy el Capitán de las huestes del Señor.”
El poderoso guerrero Josué se quitó su casco y lo puso en la tierra.
22 El ciego Bartimeo dijo: “Si tan sólo pudiera haber estado sentado en esta puerta cuando ese Capitán en jefe de las huestes del Señor estuvo parado ahí, yo hubiera obtenido mi sanidad. Si yo hubiera sabido solamente que Su presencia estaba ahí.”
Poco sabía Él, que a menos de doscientas yardas de él justo ahí venía ese mismo Capitán, el Señor Jesús, el Capitán de las huestes del Señor. Entonces, de pronto, hubo un ruido. No es muy inusual, que donde está Jesús, normalmente hay mucho ruido.
Y lo oímos venir de fuera de la puerta, gritando, algunos dando voces, “¡Hosanna al que viene en el Nombre del Señor!” Otros decían: “¡Tú poderoso profeta de Galilea!”
Y los otros diciendo: “¡Fuera con Él!”¡Él es un brujo! ¡Él es Belcebú! Él hace nada más que engañar al pueblo. Él es un espiritista. Él es un lector de la mente. ¡Fuera con semejante hipócrita!“ Y ellos le estaban lanzando vegetales pasados, me supongo. Lo puedo escuchar, ya que algunos decían una cosa y los otros otra, y la gran euforia viniendo…
Y Uds. saben dónde está Jesús, normalmente hay una multitud mixta como ésa. Siempre es de esa manera. Hay una multitud mixta; unos a favor de Él, y otros contra Él.
23 Pero Él viene caminando. Lo puedo ver mientras camina calmadamente, un cuerpo de apariencia frágil, a medida que Él se movía por un lado del camino, y unos gritando una cosa y otra. Y de repente, ahí llega una voz aguda que el ciego Bartimeo puede oír. Es ese mismo sacerdote que le habló unas cuantas horas antes. Decía: “Di, Tú sanador divino que hiciste esa falacia en ese hombre llamado Lázaro, si Tú eres el sanador divino y puedes levantar a los muertos, nosotros tenemos un cementerio lleno de ellos por acá. Ven levanta a algunos de ellos.”
Uds. saben ellos han estado muertos por un largo rato, pero ese espíritu aún vive hoy. “Si puedes sanar, haz esto. Si puedes hacer tanto, haz esto.” Dios no puede obrar contrario a su fe; Uds. tienen que creerlo. Si Uds. lo creen, Uds. no se harían preguntas como esa.
El mismo que dijo en la cruz: “Si eres el Hijo de Dios, solo desciende y te creeremos.” El mismo tipo lo encontró en el desierto, decía: “Si eres el Hijo de Dios… Si eres… Y Tú eres el obrador de milagros, vamos a verte hacer un milagro aquí ante mí y lo creeré.”
Dios no hace payasadas para la gente. Él tiene un propósito de hacer las cosas. Dios no hace cosas sólo al azar o para complacer a los incrédulos. Él obra Su voluntad para cumplir Sus promesas.
24 Y mientras le veo ahí sentado, comienza a levantarse, y la multitud estaba presionándolo, y él cayó sobre sus rodillas; él dijo: “¿Qué es todo este disturbio? ¿Quién es ese que pasa por aquí?”
Y algunos de ellos empujándolo hacia atrás: “Oh, siéntate.”
Y finalmente, puedo ver una damita de corazón amable inclinarse sobre el anciano mendigo ciego, y como que lo levanta sobre sus pies. Y él dice: “Amable señorita, ¿Sería tan buena y amable de decirme de qué se trata toda esta prisa y disturbio?”
“Oh,” dijo ella: “Señor, quizá Ud. no entiende. Ése es el Profeta Galileo que va pasando por aquí.”
“¿Qué Profeta Galileo, mi preciosa señorita? ¿Qué Profeta Galileo? Yo jamás oí de alguno.”
“Es Jesús de Nazaret, el Hijo de David. ¿Está familiarizado con la Escritura, caballero ciego?”
“Sí, estoy familiarizado con la Escritura. Yo acabo de estar aquí sentado en el calor del sol pensando sobre el gran Dios Jehová.”
“Bueno, este hombre que va pasando es Jesús de Nazaret, Su Hijo, quien sana al enfermo y hace buenas cosas amables a la gente.”
“Oh, ¿No estarás diciendo que ese es el Hijo de David? Ahora Él está muy lejos bajando el camino. Yo jamás seré capaz de pasar a través de ese gentío.” Él está casi a cien yardas del camino, y entonces quizá doscientas bajando el camino.“ ¿Cómo voy a hacerlo? Pero si Él es el Hijo de David, el Espíritu de Dios en Él. Y si Él es el Hijo de David, él oirá mi clamor.” Y él gritaba: “Oh Jesús, Tú Hijo de David, ten misericordia de mí.”
25 Bueno, Jesús pudo no haberlo escuchado, físicamente, porque todos estaban gritando una cosa y otros otra. ¿Pero que fue? Su fe lo tocó. Y Él se detuvo.
Recuerden, Él estaba en Su camino a Jerusalén para ser ofrecido como un sacrificio por los pecados del mundo. Y el peso de todo el mundo descansaba sobre Sus hombros. Y todo eso, y los gritos de un lado al otro, aún la fe de un mendigo ciego e insignificante lo detuvo en Su trayectoria.
La fe de una personita individual insignificante aquí en este edificio esta noche lo traerá a Él de la Gloria a este edificio aquí, para probar que Él aún es el Hijo de David—el mismo ayer, hoy, y por siempre. No importa cuán pobre es Ud., de qué color es su piel, lo que Ud. sea, eso no importa. Él se detendrá al más débil clamor de fe.
26 “Tú Hijo de David, ten misericordia de mí.”
Jesús se detuvo, dijo: “Tráiganlo aquí.” ¿Qué estaba sucediendo? Dijo: “¿Qué quieres que te haga?”
Él dijo: “Que yo reciba mi vista.”
Él dijo: “Bueno, tu fe te ha sanado ya.” ¿Qué fue? Dios había provisto un cordero para los ojos del ciego Bartimeo.
Ese mismo Cordero es provisto esta noche para cada persona espiritual o físicamente ciega en este mundo que tenga suficiente fe para clamar desde su corazón: “Tú Hijo de David, ten misericordia de mí.” Él quitará ese cáncer, Él quitará esa enfermedad, la ceguera, lo que sea que esté mal con Ud. Tan solo el clamor más débil de fe, Dios tiene un Cordero provisto, el mismo ayer, hoy y por los siglos.
27 Fue la fe del hombre que lo detuvo. Fue la fe de la mujer en el…. Ella se abrió paso entre de la multitud y tocó Su vestidura y Él volteó a su alrededor.
Es el mismo Jesús que le pudo decir a Simón cuál era su nombre, y cuál era el nombre de su padre. Es el mismo Jesús que pudo ver alrededor de la montaña quince millas y decirle a Natanael antes que él llegara a la reunión: “Yo te vi cuando estabas bajo el árbol.” Es el mismo Jesús que vio a la prostituta en el pozo, que miró en su rostro y dijo: “Ve, trae a tu marido y ven acá.”
Cuando ella dijo: “No tengo marido,” Él dijo: “Eso es correcto, has tenido cinco.”
Y ella dijo: “Señor…”
No como los sacerdotes de ese día. Ellos decían que Él era Belcebú, un adivino, un espíritu del diablo: “Estas cosas fueron hechas por un espíritu inmundo.”
Pero esta mujercita dijo: “Señor, percibo que Tú eres profeta. Sabemos—nosotros los Samaritanos sabemos—que cuando el Mesías venga, esta será la señal que sigue al Mesías, pues Él nos dirá todas las cosas. Él es el Dios profeta que Moisés dijo que se levantaría. Y Tú debes ser Su siervo. Pero nosotros sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos dirá todas las cosas. Pero ¿Quién eres Tú?”
Fue esa voz que pudo decir eso: “Yo soy Él.”
Y ella corrió dentro de la ciudad diciendo: “Vengan, vean a un hombre que me dijo las cosas que he hecho.”
Y ese testimonio de una mujercita conmovió a la ciudad entera, hasta que los hombres creyeron al Señor Jesús. Y entonces Él nunca sanó a nadie. Él envió a Felipe allá después de Su resurrección para sanar al enfermo.
28 Ese mismo Jesús puede venir al Templo Angelus esta noche, en el mismo poder de Su resurrección. Y su fe puede llamarlo a la escena, si Uds. tan sólo permiten que Él lo haga. Pues Él es el Cordero de Dios, que ha sido muerto desde la fundación del mundo, quien sana todas vuestras dolencias, y perdona todos nuestros pecados.
Inclinemos nuestras cabezas y hablemos con Él.
Señor, ¿cómo pudiéramos hablar contigo, Señor, en tal manera y tener el vocabulario para que podamos expresar de nuestros corazones cómo te amamos y te agradecemos? Nosotros quienes hemos testificado Tu poder de resurrección, nosotros quienes te hemos encontrado preciado a nuestros corazones. Oramos, Dios, que vengas ahora. Una palabra de ti será más de lo que nosotros podríamos decir en un millón de vidas, porque el hombre puede decir casi todo lo que desea; pero una palabra de Ti, oh Señor, confirmará Tu Palabra ser verdadera.
Te pedimos entonces, Señor, que salves a cada persona aquí. Y si encontramos favor a Tu vista, de nuestra fe…. No porque nosotros seamos demasiado santos, nosotros no confesamos eso. Pero confesamos que tenemos fe en Aquel que fue santo, y hemos confesado nuestros pecados, y pedimos que nos perdones, y hemos tenido al testigo de Su Espíritu Santo sobre nosotros. Nos paramos justificados por Sus obras.
Pedimos, Señor, que vengas ahora en nuestros medios. Toma nuestra fe, todo lo que podamos reunir juntos. Permite que el gran Espíritu Santo entre y continúe las obras del Señor Jesús, ese cuerpo precioso que se sienta a Tu diestra esta noche como un Sumo Sacerdote para hacer intercesión sobre nuestra confesión. Salva al perdido y sana al enfermo. Lo pedimos en el Nombre de Jesús.
29 Y mientras tenemos nuestras cabezas inclinadas, antes que haya una cosa visible hecha, ¿Cuántos en esta gran audiencia esta noche levantarían sus manos a Dios y dirán: “Dios, he estado pensando sobre Ti durante todo el día, Acércate ahora a mí Te necesito?”. “¿Levantarían sus manos a Él?” Te necesito, Señor. Acércate a mí.“ Dios les bendiga.
Habrá alguien aquí que sencillamente no está bien con Dios, diciendo: “Señor, ahora creo; antes que aún te vea hacer alguna cosa, quiero que seas misericordioso conmigo. Yo he hecho mal, y voy a confesar mis pecados ahora mismo a Ti. Ten misericordia de mí.” Levanten su mano, ¿Lo harán? Dios les bendiga, Ud., Ud., Ud., (Oh, Hermano) a través del edificio, en el balcón. Docenas de manos.
30 Señor, antes de que ellos hayan visto un movimiento Tuyo, y este mensajito entrecortado, de alguna manera, el Espíritu Santo se ha acercado, el Capitán de las huestes del Señor. Ahora, pruébate a Ti mismo, querido Dios, realizando las señales y maravillas de la misma manera que Tú las hiciste antes de Tu crucifixión, y estas personas te recibirán rápidamente como su Salvador. Dedicamos a Ti el servicio ahora, Señor. Yo he hablado de Ti, ahora habla Tú, Señor, y confirma que yo he dicho la verdad, si así lo encuentras digno de hacer esta noche, Señor. En el Nombre del Señor Jesús, lo pido. Amén
31 Nuestra Hermana en el piano… ahora, Uds. que han levantado sus manos hace unos pocos momentos, yo les llamaría ahora mismo. Pero siendo que… yo hice eso por un propósito. De alguna manera esta noche, me siento extraño, que el Espíritu Santo está cerca esta noche. Veo como una expectativa sobre la audiencia para recibir algo. oh, qué noche pudiera ser. El Espíritu Santo, estoy seguro que Él está aquí. Estoy positivo de eso. Y si Uds. sólo hacen contacto con Él ahora, y dicen: “Oh Cordero, Tú fuiste el Que fue inmolado también por mí. Me agarro de Ti ahora para mi sanidad, mi salvación,” ya sea de lo que tengan necesidad.
Ahora, en la iglesia Él ha enviado dones. Algunos son apóstoles. Apóstol y un misionero es la misma palabra, significa: “Un enviado.” Porqué el misionero deseó ser llamado un misionero, no sé el porqué. Porque un misionero y un apóstol ambos significan: “Un enviado.” Unos misioneros, o profetas…Apóstoles, profetas, maestros, evangelistas, y pastores, esos son los oficios de la iglesia. Y estos oficios deben ser avivados con el Espíritu Santo, no puestos por hombres, pero puestos por el Espíritu Santo dentro de cada iglesia. Apóstoles, profetas, maestros, evangelistas, pastores—estos son los oficios que Dios estableció dentro de la iglesia. El hombre no tiene nada que ver con esto. Dios los pone en la iglesia.
32 Oh, tenemos, por supuesto, algunos manufacturados, y…. no quiero decir eso para ser crítico, amigo. No me malentienda. Pero yo quiero decir que en este día, cuando tenemos un evangelio social que está siendo bastante predicado, es sólo una rutina regular el ir a la iglesia y… eso está mal. Dios vive en Su pueblo.
Él está vivo, obrando entre Su gente, resucitado, y llamando a Su pueblo a salir, y cortejándolos a Él. Y estos oficios verdaderos de Dios testifican la misma cosa, porque ellos están llenos con ese Espíritu de Él que vivió en la tierra en carne humana en el cuerpo de Jesús, el cual se sienta a la diestra de Dios ahora para hacer intercesiones, y Su Espíritu está acá abajo moviéndose entre Su pueblo. Bendito sea Su santo Nombre. Moviéndose en Su pueblo, una Iglesia viviente, llena con el Espíritu, todo de Sus dones y maravillas obrando perfectamente en el cuerpo.
33 Eso debiera hacer a cualquier hombre desear venir.
Justo ahora, cuando vemos que cualquier cosa puede pasar en un…. Antes que este servicio finalice esta noche, todos nosotros podríamos estar en la eternidad. Una bomba de hidrógeno pudiera golpear a Los Ángeles. Y no hay duda “Los Ángeles” está escrito en un hangar lejos en el Este ahora en algún lugar. Uds. saben eso. Ellos han establecido un tiempo en cada ciudad de los Estados Unidos, y nosotros tenemos cada bomba programada sobre ellos. Sólo dejen que uno tire del gatillo, eso es todo.
Ellos tienen una bomba que volaría un agujero en la tierra a ciento setenta y cinco pies [53.34 metros- Trad.] abajo por cien millas cuadradas [258.99 KMS. Cuadrados-Trad.]. ¿Dónde se meterán para esconderse de eso? Porque el golpe se adentraría hasta lo volcánico. El golpe rompería cada hueso en su cuerpo si Uds. pudieran ir a mil pies [304.8 Metros-Trad.] en la tierra. No pueden esconderse. No estamos yendo en esa dirección de todas formas; estamos yendo en ésta dirección, arriba de esta manera.
34 Así que, amigo bienaventurado, en el tiempo de la Biblia, la última iglesia, antes que Dios destruya a Sodoma con fuego y azufre, Él vino a Su iglesia, Su iglesia elegida. Él envió a dos ministros allá para predicar en Sodoma. Pero Él vino a Su iglesia elegida en Su… en un cuer… [Porción sin grabar en la cinta.]
Jehová Dios hizo eso, y se sentó con Su espalda volteada hacia la tienda hablando con Abraham. Y Él dijo: “No voy a encubrir ningún secreto de ti, Abraham. Tú has esperado por ésta promesa. Y como el próximo mes, yo me voy aparecer a ti en el tiempo de la vida para Sara.” Y Sara, en la tienda, se rio para ella misma. Y el Ángel dijo: “¿Por qué se rio Sara?” y la Biblia dice que Él tenía Su espalda volteada hacia la tienda. ¿Qué es lo que hizo? Él discernió su espíritu. ¿Qué fue? Sólo esa señal fue dada justo unas pocas horas antes que Sodoma fue quemada. Esa es la última señal.
35 ¿Qué hizo Él justo antes que viniera a los suyos?, ¿Los suyos no le recibieron? Él vino y le dijo a Pedro quién era él. Él le dijo a Natanael de dónde venía. Él se lo dijo a la mujer en el pozo. Ambos Judíos y Samaritanos, pero nunca ante los Gentiles, ni una vez. ¿Por qué? Él dijo que eso vendría.
Pero ahora es el fin de la edad Gentil. Estamos al final. Hemos tenido señales y maravillas de milagros de sanidad, evangelistas, y poderes, y demás; ¿Pero cuál es la última señal? Dios es infinito. Y si Él hace una cosa una vez, Él tiene que hacerlo de nuevo sobre las mismas circunstancias; Él tiene que realizar la misma cosa. Este es el final de la Edad Gentil. Ahora, todo esto es Escritura. Ahora, ¿Es eso verdad? ¿Funcionará? Que Dios lo conceda.
36 ¿Repartieron hoy tarjetas de oración? ¿Vamos a tomar la K? K. Muy bien. No podemos parar a demasiados de una vez. K número, ¿Quién la tiene? Tarjeta de oración K número 1, ¿Levantaría su mano? (Si se apaga la luz en el balcón) K número 1, ¿levantaría su mano? K número 2, ¿Levantaría su mano? Justo aquí. Venga acá, dama, por aquí abajo. Número 3, levante su mano. Muy bien, por acá, esta dama aquí. Número 4, levante su mano. Número 5, levante su mano. Muy bien, por aquí. Venga por acá abajo en esta dirección. Número 6, ¿Es Ud. K número 6? Muy bien. Si no puede moverse de la silla, déjala sentada, eso está bien, ella está en la línea de oración. Eso está bien. Sólo déjenme saber cuándo el 6 sea llamado. K número 7, levante su mano. K número 8, levante su mano. 9 levante su mano. 10, levante su mano. 11, 12, 13,14, ¿K14? 15, 16, 17, 18; Sólo sigan avanzando. 18, 19. 20.
37 ¿Se fijaron anoche en la habitación?, parecía como si el discernimiento estaba sucediendo, la gente parecía juntarse. Pero si ellos no se juntaron, bueno entonces fue… Cuando el Espíritu de discernimiento venía, eso los hizo reunirse. Seguro, debería.
Quiero hablarle a la audiencia sólo un momento. Mi ministerio es sólo una señal un poco más avanzada para la iglesia que la imposición de manos. imposición de manos fue una costumbre judía. Cuando la hija de Jairo estaba muerta, Jairo le dijo a Jesús: “Ven, pon Tus manos sobre ella.” Pero cuando el Gentil Romano, su siervo estaba enfermo, él dijo: “No soy digno que entres bajo mi techo, mas di la Palabra.” Eso fue todo.
Ahora, hemos tenido señales de imposición de manos, a lo largo de dos mil años. Pero ahora, estamos al cierre de la edad. Ahora es algo diferente. Mi ministerio es éste: Es por medio de un Espíritu de discernimiento, que pueda manifestar presente a Jesús, ese Cordero del cual estamos hablando que ha sido muerto.
38 Ahora, ¿Cuántos saben que no hay un hombre en la tierra que les pueda sanar? Uds. saben eso. Nadie les puede sanar. Si lo hay, entonces la Escritura está equivocada. Y el Salmo 103:3 dice: “Yo soy el Señor quien sana todas tus dolencias.” Así que entonces, Uds. vean, no hay hombre que pueda sanarles. Dios hace la sanidad.
¿Desean poner a la hermana en la fila? ¿Cuál era ella, 6 o 7 ahí, no lo era, o algo así? ¿Qué dice? Número 6. Muy bien. Si desea sentarse justo aquí, bueno, eso está todo perfectamente… ¿Qué dice? Como sea, si Ud. desea ponerla en la fila o dejarla ahí. Cuando llegue el turno seis, yo iré y oraré por ella. Muy bien, señor, sólo siéntese ahí. Muy bien, señor, muy bien, señor.
Muy bien. Y el resto de Uds. que están en sus asientos y demás, y pueden levantarse así, sólo colóquense por ahí, y todo eso está perfectamente bien.
39 Ahora, el ministerio es para hacer notorio al Señor Jesús, Su presencia. Entonces si Dios prometió esto y Él guarda esa promesa, ¿Cuánto más sobrenatural y mayor es eso que cualquiera que sea sanado? ¿Cuántos saben eso? Pues seguro.
Pudiera ser un pequeño caso de…. Si estuviera lisiado, o cojo, o quizá Ud. se sentó y trató, pudiera levantarse y quizá dar algunos pocos pasos; pero ver algo tan sobrenatural, eso va abajo dentro de la vida de la persona, y saca cosas y revela los secretos del corazón. Eso prueba Su presencia. Eso es correcto.
Entonces deberían creer, todos. Y el grupo entero pudiera ser sanado a la vez. ¿Creen eso? ¿Creen todos? Levanten su mano, todos Uds. quienes creerán eso.
No pongan más en la línea de oración por ahora. yo quiero ver que tanto lo creen. Ven aquí, Billy. Sólo detén la línea de oración y sube acá por un minuto. Vamos.
40 ¿Cuántos en esta audiencia no tienen una tarjeta de oración y creen que Jesucristo les sanará? Vean en esta dirección y oren. ¿Dice la Biblia que Él es el Sumo Sacerdote que puede ser tocado por el sentir de nuestras debilidades? Y si Uds. lo tocan, Él actuará de la misma manera que lo hizo entonces cuando Él estuvo aquí en la tierra, si Él es el mismo Sumo Sacerdote. Ahora, vean en esta dirección y crean con todo su corazón. Tengan fe.
¿Cuántos tienes ahora en la línea? ¿veinte? Esos son suficientes ahora. tráelos.
Ahora, párese ahí sólo un momento, dama. La mujer, me supongo que nunca la he visto. Me supongo que somos extraños el uno al otro. Eso es correcto. Ambos levantaremos nuestras manos de que ésta es la primera vez que nos encontramos. La audiencia visible puede ver esto. Y la radio audiencia, aquí estamos con una gran multitud masiva en el Templo Angelus esta noche. Y hay gente enferma por todo el lugar. Y Uds. en la transmisión radial quienes están escuchando…
41 Jesucristo, el Hijo de Dios, cuando Él apareció aquí en el día postrero con el pueblo Gentil, como prometió hacer, Él tendrá que mostrar la señal del Mesías, Su resurrección, igual como hizo cuando estuvo aquí en cuerpo físico. Él está ahora aquí en el cuerpo corporal de Su iglesia cuando estamos juntos unidos en oración, y el Espíritu Santo está presente.
Igual que Pablo, cuando él miró y dijo: “Percibo que tienes fe para ser sanado.”
Cuando él estaba fuera en un barco esa noche, y el barquito sacudiéndose, y diez mil diablos habían jurado que ahogarían a Pablo, y cada destello de relámpago descendía con un demonio fulminante sobre las olas; y a pesar de todo el Ángel del Señor vino a Pablo, y Pablo corrió y dijo: “Tengan buen ánimo. Porque el Señor Dios, de quien cuyo siervo soy, envió Su Ángel, y se paró junto a mí; ninguno de nosotros se va a perder.” Él supo de lo que él estaba hablando. Ese mismo Jesús vive esta noche.
42 Aquí está una mujer que es una completa extraña. No sé nada de ella, nunca la he visto en mi vida, y ella nunca me ha visto. Ambos tenemos las manos levantadas de que nunca nos conocimos o visto el uno al otro. Y aquí está la Palabra de Dios sobre éste escritorio sagrado
Uds. dijeron que si Jesús era el mismo, Él actuaría igual y haría lo mismo como la Biblia dijo que Él es el mismo.
Aquí está un hombre y una mujer, igual como en San Juan 4, cuando Jesús nuestro Señor se encontró con la mujer en el pozo, y Él nunca antes la había visto. Ella tenía un problema. Y Él le habló a ella sólo un minuto hasta que Él captó su espíritu, y le dijo cuál era su problema. y tan pronto como a ella se le dijo su problema, ella dijo: “Percibo que Tú eres un profeta. y estamos buscando al Mesías venidero para que haga esto.” Todos los que saben que esa es la verdad en esta audiencia visible, digan: “Amén.”
43 Jesús dijo: “Un poco, y el mundo no me verá más. Pero vosotros me veréis, porque Yo (pronombre personal), Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo, aún en vosotros.”
Entonces si les dijera que tengo el espíritu de John Dillinger, el forajido, Uds. esperan a que tenga armas y sea malo. Si yo dijera que tengo el espíritu de un artista, Uds. esperarían que fuera capaz de pintar un cuadro de un artista.
El Espíritu de Cristo está en la iglesia, ella hará las obras de Cristo. Tiene que; es el mismo Espíritu.
Ahora, yo soy un hombre, un pecador salvo por gracia. Pero un don divino…. Ahora, si esa mujer está enferma, yo no sé si lo está. Yo no sé, no tengo idea por qué ella está ahí parada. No tengo el medio para saber. Yo no sé quién es ella, de dónde viene, nada, cómo… ella pudiera estar en problemas financieros. Ella pudiera estar en problemas espirituales. Ella pudiera estar en problemas físicos. Yo no sé. Pero si Dios me revela con respecto a ella, ¿Cuántos creerían entonces con todo su corazón? Muy bien. Ahora sean reverentes.
44 Sólo párese ahí, dama. Ud. será la juez. Y que el Señor añada Sus bendiciones. Para esto, ahora mismo, la Palabra de Dios puede probar si le he dicho o no la verdad. eso es correcto. Así que Él es capaz de hacerlo. Si lo hará o no, eso yo no lo sé.
Pero la veo que ha tenido un examen de un doctor. Y son piedras, cálculos biliares y cálculos renales o algo. eso es cierto, en los cálculos. Eso es exactamente correcto. Y él piensa que Ud. debe ser operada por eso. Si esa es la verdad, levante su mano. Ahora, ¿Cree Ud.?
Ahora, para cubrir todas las conjeturas, para que el crítico no sea capaz de criticar. Ahora, prepárense, y si algo más es dicho a la mujer, no diga que Él lo hará, pero si así es, entonces sólo regocíjense, y hagan contacto con ese Espíritu Santo que está ahora mismo en el edificio, y agárrense de eso. Y Uds. allá en la trasmisión radial, hagan la misma cosa.
45 Yo no sé lo que le dije. Pero lo que sea que fue era la verdad. La recuerdo levantando la mano. Vean, es otro mundo. Es un mundo Espiritual al que Uds. entran para ver algo que ha pasado. Sí, lo veo venir nuevamente, un hombre de aspecto bastante fuerte, haciendo un examen. Cálculos biliares. Eso es correcto. Y cálculos renales, se sugiere una operación. Ud. es de afuera de la ciudad. Ud. es del oeste. Phoenix. Phoenix, Arizona. Sí, señor. Y si Dios me dijera cuál es su nombre, ¿Le ayudará? Señora Rose Wagner, puede irse a casa ahora y ser sana. Dios le bendiga. Muy bien. Dios le bendiga. Dios le bendiga.
¿Creen ahora con todo su corazón? Eso debería establecerlo. Es el gran Espíritu Santo que está en el edificio, la promesa de Jesucristo siendo hecha real. Debería hacer a cada uno de Uds. agarrarse a Dios y decir: “Sí, Señor, yo sé que estás aquí. Me voy a agarrar ahora. No voy a dejarte ir. Yo voy a ser como la mujer Sunamita para con Elías. Me voy a agarrar hasta que obtenga el deseo de mi corazón.”
46 Aquí está una damita que han traído aquí arriba también. Somos extraños el uno al otro, me supongo. Dios conoce a ambos. Si Dios revela mientras el Espíritu Santo está presente las cosas…algo que Ud. sabe que yo no sé nada al respecto, si nunca la he visto y no la he conocido, bueno, entonces, tiene que haber algo sobrenatural.
Esa mujer sigue apareciendo la que acaba de estar en la plataforma sólo hace unos pocos minutos. ¿A dónde fue ella, la que fue sanada? Una mujer… oh, ¿es esa ella de pie allá atrás en la audiencia? Vea en esta dirección; yo la sigo viendo de pie aquí. Sí, es algo en su corazón por lo que Ud. está orando. Es su hermano. Él tiene un problema del corazón, ahí de Ud. Pero él no es de Arizona. Siendo como lo habló aquí en la plataforma: “Arizona.” Él no es de Arizona; él es de Indiana—Indianápolis, Indiana. Vaya a casa, señor, Jesucristo le sana.
¿Ven al Espíritu Santo? El hombre no… Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Agárrense de la mano del Dios incambiable y Sus promesas, y pueden tener lo que piden. Es la misericordia de Dios y Su bondad. ¡Cuán grande eres, Señor! ¡Cuán grande eres! Después de mil novecientos años, ¡Él está todavía vivo! Y cuando no haya más luna, o estrellas, o mundos, Él todavía estará vivo, y Sus súbditos estarán con Él, vivos todavía. Oh, entramos en una eternidad. nadie puede explicar lo que eternidad significa. Es por siempre, más que por siempre; “Por siempre” es un espacio de tiempo. Eso es infinito.
47 Si Dios me revela, dama, Ud. que está aquí de pie, cuál es su problema. Yo no quiero ser grosero, pero ahí sigue estando esta mujer—otra mujer—de pie, algo pelirroja. Y Ud. es de cabello cano. Vea, sabía que había una diferencia en Ud. Y era algo más en su corazón que no fue completamente satisfecho. Luego hay un hombre que siguió apareciendo. Y vi que había algo conectado por eso, eso…
Pero si el Señor me revela cuál es su problema, o algo sobre eso… ¿me creerá ser Su profeta… o Su siervo? Ud. está sufriendo con un problema del corazón. Eso es una fuga del corazón, dice el médico. Eso es correcto. Si eso es correcto, levante su mano. ¿Cree ahora? Ahora, sólo un momento. Hay algo más en el corazón de la mujer. Ella está preocupada por alguien más, porque hubo una niña que apareció junto a ella. Eso es correcto. ¿Verdad? ahora, sólo observe sólo un momento, y vea lo que dirá el Espíritu Santo. Sí, es una niña; Es su nietecita. Y ella está en alguna clase de escuela. Ella tiene ataques. Eso es correcto. Eso es verdad.
Aquí otra cosa que Ud. necesita. Ud. siempre ha deseado un caminar cercano con Dios. Ud. no está caminando del todo bien con Él ahora. y su esposo también necesita un caminar más cerca con Dios también, justo ahí atrás. Eso es correcto. Muy bien, Ud. sólo crea con todo su corazón, y Uds. caminarán cerca de Dios, y Dios liberará a su nieta y le sanará. Ahora, Ud. crea y vaya a casa. Y Dios sea con Uds. y les bendiga. Amén. Dios les bendiga.
Agradezcamos al Señor. Sólo digan: “Gracias, Señor Jesús,” por Su bondad y misericordia. Sean ahora muy reverentes. Sean muy reverentes.
48 Esta persona que se está acercando….aquí está un perfecto cuadro de Juan, el cuarto capítulo, un hombre blanco y una mujer de color. Ese fue un judío y una Samaritana. Ahora, dama, me supongo que somos extraños el uno al otro. El Señor nos ha reunido esta primera vez. Si Dios me revela, igual como Él lo hizo con la mujer en el pozo, algo en su corazón, el secreto por el cual está aquí, ¿lo creerá y sabrá…? Ud. sabe si es o no es la verdad. y si Él conoce lo que ha sido, seguramente Él sabe lo que será. Eso es tan verdadero como puede ser. Ud. tiene muchas cosas mal con Ud. Ud. se ha caído, tuvo una caída recientemente, y se lastimó su estómago, también sus rodillas. Y aquí está otra cosa. Ud. es una predicadora. Eso es ASÍ DICE EL SEÑOR. Ud. está sana. Vaya a casa. Jesucristo la sana.
Bendito sea el Nombre del Señor, Tengan fe.
49 Justo en línea con la mujer, aquí sentada, en ésta segunda hilera aquí atrás, dama—esa persona, esa segunda persona ahí sentada, sufriendo con un problema en la cabeza—allá atrás ¿Cree Ud. que Jesucristo le sana? ¿Aquí atrás en la segunda hilera? Si Ud. cree lo cree con todo su corazón, Ud. puede tenerlo.
Ud. tiene cáncer. Está sombreado de muerte. Ud. sólo tiene una esperanza, está en Jesucristo. ¿Cree Ud. que si Jesucristo, muy interesado, sabría por lo que está aquí, y me revelara cuál es su problema, creerá que le sanará ahora? si le digo dónde está localizado el cáncer,…. Está en la vejiga. Eso es correcto. ¿Es correcto eso? Ahora, ¿Le cree? Muy bien, puede irse a casa y Jesucristo le sana. Dios le bendiga. Amén.
Tengan fe en Dios. No duden. Crean con todo su corazón. “Si puedes creer.”
50 Esta es la dama, ¿La siguiente? Muy bien. Somos extraños también el uno al otro. No la conozco; nunca antes la he visto.
Aquí atrás sentada con alta presión de la sangre, ¿Cree que Jesucristo le sanará? Si lo cree con todo su corazón, tenga fe en Dios, Ud. puede tenerlo.
Lo suyo es complicaciones, demasiadas cosas malas con Ud. sencillamente. Eso es correcto. Causado por un accidente. La veo ahí parada… Oh, camiones… la golpeó un camión; eso es lo que lo hizo. Eso es correcto. ¿verdad? levante la mano si esa es la verdad. Ahora, si Dios pudiera traerme a esa escena, cuando vea esa cosa acontecer, ¿cree que Dios le sanará? Muy bien, Ud. tiene su sanidad. Entonces siga su camino y regocíjese. Diga: “Gracias, Señor Jesús.” Dios le bendiga.
Ahora, este… Ponga su mano sobre la mía, dama. Si Dios me revela mientras miro a través del edificio en esta dirección, si Dios me muestra por una visión lo que está mal con Ud. y yo mirando en esta dirección, ¿Creerá con todo su corazón que es Jesucristo el Hijo de Dios? ¿Lo hará? Entonces Ud. está en una condición asmática, tosiendo, ahora se ha terminado. Puede irse a casa y ser sana. Dios le bendiga. Tenga fe.
51 Ponga su mano… venga aquí. ¿Cree que Dios puede decirme, mirando hacia arriba al cielo de ésta manera, cuál es su problema? Diabetes. Crea, vaya a casa y sea sana. Tenga fe.
¿Le cree a Dios? Tosiendo, asmática. Vaya a casa… un problema femenino, todo la deja ahora. Vaya a casa y sea sana.
Ahora, si se mantiene creyendo así, ni siquiera requiere discernimiento. Su problema es en su espalda. Vaya a casa, diga: “Gracias, Señor Jesús.” Ud. sanará y se estará bien.
Ud. debe orar, porque es cáncer. Oh Señor, yo expulso este diablo malvado llamado cáncer de ésta mujer moribunda. Yo pongo entre ella y la muerte la Sangre de Jesucristo. Que eso la deje. Vaya regocijándose, diciendo: “Gracias, Señor Jesús.”
Ud. lo tuvo también, señor. Crea ahora. Cuando eso le dejó, eso le dejó a Ud. también. Vaya, creyendo con todo su corazón. Crea ahora.
Problema del corazón. Sólo siga avanzando, diciendo: “Gracias, Señor Jesús,” y creyendo.
El problema está en su espalda. Crea con todo su corazón y váyase a casa y que esté bien, en el Nombre del Señor Jesús.
¿Cree que Jesucristo le sana y le hará estar bien si impongo mis manos…?
Gracias sean dadas a Dios. Si eso no significa algo, mire hacia afuera allí.
52 Señor, bendice a nuestra hermana, y envíale a casa para que sea sana en el Nombre de Jesús. Tenga fe ahora.
Ud. está asustada que va a quedar lisiado por toda su vida con esa artritis. Si Ud. cree con todo su corazón…. ¿Sí cree? Sólo bájese de la plataforma como una dama joven, creyendo que Dios le hará estar bien, y Él lo hará, si Ud. cree solamente.
Su corazón le molesta. ¿Cree que Jesucristo le sanará? Venga acá, déjeme imponer manos sobre Ud. Señor Dios, en el Nombre de Jesús yo oro que sanes al hombre. Amén.
Muy bien, venga.
Justo aquí abajo. La dama sentada justo al cruzar esto aquí, mirándome, ha tenido problemas internos, ella tiene una bufanda alrededor de su cuello. ¿Cree que Jesucristo le hará estar bien, dama? Sentada ahí atrás, la última hilera allá. Si lo cree con todo su corazón, acéptelo en el Nombre del Señor Jesús y sea sana. Dios le bendiga, hermana. Eso es correcto. Eso es correcto.
¿Qué tocó ella? ¿Qué le pasó a ella? Ella tocó al Sumo Sacerdote, el Único que puede ser tocado por el sentir de nuestras debilidades.
Muy bien, Ud. tiene azúcar diabetes. ¿Cree que Jesucristo le sanará? Entonces vaya a casa regocijándose, diciendo: “Gracias, Señor Jesús.”
¿Cree que Dios le sanará de este tumor, y que Ud. no tendrá que tener una operación? Váyase y el Señor Jesús le bendiga.
53 Conozco a esta mujer que se está acercando. Sé quién es. No tendré que tener discernimiento. Conozco bien a esta mujer. Es la Señora Peterson. Ahora, ella es mi amiga, recién estuvo el otro día en la casa. Deseo orar por ella. Bendito Señor, vengo en el Nombre de Jesús para orar por esta querida madre de Israel, como sería dicho. Pido que la sanes. Permite que las bendiciones de Dios descansen sobre ella, y condeno este problema en su cuerpo a través del Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga, Hermana Peterson. Ella es mi amiga de Minneapolis.
Muy bien, hermana aquí abajo, Ud.va a creer ahora, ¿Estaba en la fila? Ese es su esposo ahí sentado. Dígale: pon tus manos sobre ti de esta manera ahora, y puedes levantarte e irte a casa esta noche y sé sano. Ahora, sólo crea. Mantenga su mano sobre la de ella sólo un minuto.
Aquí arriba en el balcón, como a tres hileras arriba y dos adentro, una dama ahí sentada está sufriendo con venas varicosas. ¿Cree, dama, que el Señor Jesús le sanará? Sí, Ud. mirando alrededor. ¿Lo cree con todo su corazón? Si puede, acéptelo ahora mismo, y puede irse a casa y ser sana en el Nombre del Jesucristo.
54 ¿Cuántos más de Uds. aquí desean recibir las bendiciones de Dios ahora mismo, y creen que Dios les sanará? Muy bien, hermano.
Alguien más recaído por aquí, ponga sus manos sobre esta persona aquí. Yo puedo mostrarle el reino de Dios acercándose a Ud. ¿Cree que es el mismo Cordero de Dios? Sobre esta otra dama aquí, también.
El Cordero de Dios que quita el pecado del mundo y la enfermedad del mundo, Él está ahora presente para sanar. ¿Creen eso? Cuánto más… ¿Qué más Él pudiera hacer? Si Él estuviera parado aquí con este traje puesto, Él no pudiera hacer más que lo que está haciendo ahora mismo. Él fue herido por nuestras transgresiones; por Sus llagas fuimos curados—tiempo pasado. Sus sanidades ya están completas. ¿Lo creen? En Su presencia, Él quien ahora está aquí, está bendiciendo sus almas. ¡Agárrense de Él! ¡Échenle mano!
No piensen que soy un fanático. No soy un fanático. Yo sé dónde estoy. Y sé de lo que estoy hablando. El Espíritu Santo está aquí y hará que cada uno de Uds. esté bien, ¡Si lo creen!
55 Oh Señor, en el Nombre de Jesucristo, yo hecho fuera el poder del demonio de temor de esta audiencia y de la radio audiencia. Y que esos en la transmisión radial, puedan levantarse de sus camas, levantarse de sus sillas de ruedas, salir de la habitación de hospital, caminar alrededor, vaya regocijándose, agarrándose, porque Jesucristo, el Hijo del Dios viviente se ha levantado de los muertos y está presente. Levántense de la silla de ruedas.
Aquí viene una dama levantándose de ésta silla de ruedas ahora, ella estaba aquí sentada en una silla de ruedas; ella ha aceptado su sanidad. Ellos están tratando de lograr que otra dama salga del catre.
Pongámonos de pie y demos alabanza a Dios. Levántese cada uno de Uds. en el Nombre del Señor Jesucristo. Póngase sobre sus pies. Han tenido manos impuestas sobre Uds. Cada uno de Uds. puede ser sanado. Cante y dele a Él alabanza.
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