OBRAS DEL MENSAJE


La Creencia De María
Los Angeles, California, E.U.A.
59-0409
1 Para orar. Oh Señor, estamos agradecidos de Ti, por tener el privilegio de venir nuevamente a la casa de Dios. Creo que está escrito en las Escrituras: “Yo me alegré con los que me decían: a la casa de Jehová iremos”. Sabemos que no hay mayor privilegio que el que tenemos al venir a Tu casa y adorarte. Pedimos en esta noche, Padre, que ésta sea una noche sobresaliente debido a la presencia del Espíritu Santo. Que los pecadores sean salvos en esta noche, todo el que esté en el orden divino. Que todas las enfermedades sean sanadas en esta noche, y el Nombre de Dios sea glorificado. Porque lo pedimos en el Nombre de Su amado Hijo, nuestro Salvador, Jesucristo. Amén. Pueden sentarse.
2 Hace algunas noches estuve contando aquí, el relato de lo que ocurrió en Los Ángeles, tanto a la audiencia visible, como a la audiencia radial. Sobre uno de los casos más patéticos que haya visto; era un niño que se estaba muriendo de cáncer, en un hospital aquí. Yo estaba con mi buen amigo, el Hno. Miner Arganbright. Ocurrió que mientras yo contaba el relato, el padre del niño estaba presente, y yo le pedí si podía traerlo esta noche, ahora tiene como siete u ocho meses de edad. El bebé fue dado de alta del hospital y comió su primera comida, y está bien ahora. Así que la familia está aquí esta noche para presentar a esta audiencia visible al pequeño Ricky DePompa. Lo traerán en este momento, y Uds. podrán ver al pequeño que estaba muriendo de cáncer en el hospital, pero que el Señor Jesús sanó a este niño, de unos nueve meses de edad, supongo yo, Ricky DePompa. Alabemos a Dios por esta gran cosa. Ese es el pequeño Ricky, yo creo que es un milagro del Dios Todopoderoso. Sé que todos Uds. están contentos.
3 Inclinemos nuestros rostros y demos gracias. Señor, un trofeo de Tu gracia.
El pequeño Ricky está vivo en esta noche por Tu bondad. Aquí está él, y nosotros estamos agradecidos. Permite que el pequeño se convierta en un gran hombre para tomar esta Espada, después que su padre haya terminado. Pido esta bendición para el pequeño Ricky en el Nombre de Jesucristo. Amén.
4 Gracias a todos Uds. por haberlo traído en esta noche, muy amable de su parte. Gracias, muy amable. Audiencia radial, Uds. deberían haber visto a este pequeño que tenía la cabeza casi dos o tres veces más grande que el tamaño normal de un bebé. Sus pequeñas mandíbulas estaban tan cortadas y… donde los doctores habían trabajado fielmente para salvar la vida del pequeño. Ya no se podía hacer nada. Aquello había hecho enojar al demonio, la lengua se le había salido de la boca y se había vuelto negra, le impedía la entrada de aire, y no podía respirar ni por la nariz, ni por la garganta. Tuvieron que abrir aquí en su garganta o en el pecho, para ponerle un pequeño tubo para que pudiera respirar de esa manera; y una enfermera sacaba la flema de allí para que el pequeño pudiera mantenerse respirando. Pero aquí está él en esta noche como un niño normal, por la gracia de Dios, estamos agradecidos del Señor. Ahora, para Uds. que están sufriendo de cáncer, tengan valor, Dios es un Sanador.
5 En esta noche deseo leer un poco de la sagrada Palabra de Dios que se halla en San Lucas capítulo 1, versos 37 y 38. Creo que leeré también el verso 36.
Y he aquí tu parienta Elisabeth,
Ella también ha concebido hijo en su vejez;
Y este es el sexto mes para ella, La que llamaban estéril;
Porque nada hay imposible para Dios.
Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor;
Hágase conmigo conforme a Tu Palabra.
Y el Ángel se fue de su presencia.
El sol de la primavera ya estaba saliendo en los cielos de Judea, cuando ella salió por la calle aquella mañana con la vasija para el agua debajo del brazo. Su mente juvenil iba pensando en el día anterior, donde en la sinagoga, ella y su esposo prometido se habían sentado y escuchado un sermón del rabí.
En su predicación él le había explicado a la gente el porque ellos estaban asentados en aquella tierra, que había sido una promesa que Dios le había hecho a su padre Abraham centenares de años antes, que ellos heredarían aquella tierra; y que cuando Dios hacía una promesa no podía retractarse de aquella promesa. Que habían atravesado el Mar Rojo como por tierra seca; y que antes de eso Dios los había librado de las manos del enemigo.
6 A Dios le gusta librar a Sus hijos de la mano del enemigo, lo ha probado por la forma en que lo hizo con el pequeño Ricky aquí. Los libró de la mano del enemigo por medio de grandes señales y prodigios; en el desierto los alimentó durante cuarenta años, y salieron del desierto, de un viaje de cuarenta años, sin ningún enfermo entre ellos. Ni siquiera su ropa se desgastó. ¡Qué gran Dios tenían ellos! Pero al final de su mensaje arruinó lo que había estado hablando, cuando dijo que aquellos tremendos días de Jehová lidiando con el pueblo de esa manera, ya no eran necesarios. Ellos se habían establecidos en su patria y ya no necesitaban exactamente milagros, tenían buenos médicos para sus enfermedades (lo que ciertamente está bien) y que estaban mucho mejor, tenían casas y ya no necesitaban al Dios de los milagros. Pero de alguna manera aquello no satisfizo la sed y el hambre de José y María. Fíjense, ellos estaban comprometidos para casarse pronto.
7 Y era costumbre que después que el servicio terminaba, él iba a casa con ella algunas veces, a la casa de ella. Porque su hogar estaba atravesando la colina donde José el carpintero, estaba construyendo una casa especial, Uds. saben, debía tener ese pequeño toque especial, porque era allí adonde iba a llevar a su novia. Las puertas tenían que cerrar perfectamente, las ventanas tenían que estar niveladas, porque era allí donde iba a pasar la vida con su esposa. Y después del almuerzo, tal vez salían al porche del frente y contemplaban hacia aquella casita, soñando con el momento cuando estuvieran juntos, viviendo felices en la casa, las rosas estarían junto a las ventanas y demás. Entonces, este cierto domingo por la tarde, José dijo: “Éste parece ser un día extraño”.
8 María dijo: “¿Sabes? Desde que escuché al rabí decir que este gran Dios que nos trajo aquí y nos hizo lo que somos, pero que ahora ya no tiene que hacer cosas por nosotros como lo hizo en aquel entonces, he estado pensando por mucho tiempo, que si este Dios fue tan poderoso en los días de nuestros padres como lo fue en los días de nuestros abuelos, ¿por qué entonces no es el mismo gran Dios hoy?”. Ésa es una buena manera de pensar. Ella regresó a la casa, y dijo: “Voy a leer las Escrituras, donde Dios me dirija”.
Tomó el rollo de Isaías y comenzó a leer, digamos que algo así. Isaías 9:6.
“Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado”. Ella miró con sus tiernos ojos y le dijo al que iba a ser su esposo, a José: “¿De quién crees tú que estaba hablando el profeta?”. José respondió: “Pues, María, yo creo que estaba hablando del Mesías que vendrá. Por eso es que nosotros mantenemos nuestra sangre limpia y no la mezclamos con las demás naciones, porque algún día Dios va a enviar al Mesías entre nosotros”.
Mientras iba por la orilla de la carretera, muy temprano, mientras el sol salía, iba meditando en eso. Iba al pozo público a buscar el suministro de agua diario. Por lo general las mujeres iban un poco más tarde a buscar el agua, pero de alguna manera María fue dirigida a ir temprano aquella mañana. Mientras iba meditando en esas cosas, sintió una extraña sensación a su alrededor.
9 Uds. saben, por lo general es cuando estamos meditando en Dios y mantenemos nuestras mentes en Dios, cuando Dios se nos acerca. Yo creo que ése es uno de los tremendos problemas de la gente de este día: Tenemos demasiadas cosas en mente. Y aún cuando asistimos a un servicio de sanidad, parecemos pensar: “Bueno, esta noche no conseguí una tarjeta de oración”. O tal vez: “No se va a orar por mí”. Jamás podremos conseguir mucho mientras mantengamos esa clase de pensamientos. Este Templo Angelus, está sediento de un derramamiento del Espíritu Santo; y no sólo éste, sino que todos los Estados Unidos, hablando de la atmósfera cristiana, están esperando un avivamiento en nuestro tiempo. Pero estamos esperando que suceda algo, y yo creo que Dios ha permitido que suceda, pero nosotros lo estamos llevando a otra parte que se nos pasará por encima, y nuestro tiempo de gracia se acabará.
Esta noche comenzará el avivamiento en el Templo Angelus. Creamos que ésta es la noche en que Dios obrará mucho más abundantemente de lo que nosotros podríamos hacer o imaginar. Él lo hará en esta noche. No acepte un no como respuesta, cuando uno piensa en esas cosas crea una atmósfera alrededor de uno.
10 Mientras ella meditaba en esto, levantó su mirada y pensó haber visto un rayo de luz. Tal vez la doncella se frotó sus ojos angelicales, miró a su alrededor y pensó: “Bueno, tal vez fue el sol que hizo reflejo sobre algo”. Siguió andando, cruzó la esquina dirigiéndose hacia el pozo público. Bajó nuevamente su cabeza y se acomodó el chal sobre sus hombros. Continuó su camino pensando en: “¿Qué significará Isaías 9:6?”. Cuando Dios pone algo en el corazón de una persona, está listo para hacer algo. Por eso es que Él está listo para darle al Templo Angelus un derramamiento del Espíritu, porque eso está en sus corazones. Mientras ella meditaba en esas cosas, al rato levantó su cabeza nuevamente y sintió una sensación muy extraña. A mí me gusta sentir la presencia del Espíritu Santo, eso da bendita seguridad. No siempre hay que verlo, está allí de todas maneras.
11 Mientras ella seguía avanzando, levantó de nuevo su cabeza y allí estaba esta gran Luz delante de ella, tal vez la misma Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel. De aquella Luz salió caminando el gran arcángel Gabriel y le dijo: “Salve María”. Eso significa detenerse. “Bendita tú entre las mujeres”. No es difícil decir que las otras mujeres fueron al pozo aquella mañana, pensando tal vez en lo que tenían que lavar, algunos quehaceres o algunas sociedades en la iglesia de las que tenían que encargarse; pero María iba meditando en las Escrituras. ¿No iban Cleofas y su amigo, la primera mañana de resurrección, meditando en las Escrituras cuando Jesús se les apareció? Al ver a este gran ángel, eso dejó pasmada a la virgen y ella se detuvo. Él se le acercó, la saludó y le entregó un mensaje. Aquel era un mensaje difícil para que aquella niña lo creyera, porque no era más que una muchacha. Pero él le dio algo para que creyera que era mayor y difícil de creer que cualquier otra cosa que le haya dado a alguien.
12 Seis meses antes, él se había encontrado con Zacarías, el sacerdote en el templo, éste era un hombre anciano que había leído y enseñado las Escrituras. Debido a que era un anciano y su esposa era estéril, el ángel, el mismo ángel, le dijo que después de los días de su ministración en el altar, meciendo el incienso sobre las oraciones de la gente, cuando regresara a casa su esposa concebiría y daría a luz un hijo. Aquel predicador cuestionó al ángel: “¿Cómo puede ser esto? Yo soy anciano y mi esposa también es anciana”. Él tenía muchísimos ejemplos en la Biblia. Tenía a Ana en el templo que había tenido a Samuel el profeta después que ya era anciana, allí estaba Sara que dio a luz a Isaac después de tener casi cien años de edad. Y aquí esta mujercita tenía que creer algo que jamás había ocurrido: Una mujer concibiendo un hijo sin conocer varón. Ella preguntó: “¿Como serán estas cosas, mi Señor?”. Él le respondió: “El Espíritu Santo hará sombra sobre ti y lo santo que nacerá de ti será llamado el Hijo de Dios”. Fíjense en ella, ella no cuestionó eso, ella dijo: “He aquí la sierva del Señor, hágase conmigo conforme a Tu Palabra”. Si nosotros pudiéramos hacer eso. Eso es lo único. Eso es lo que Dios ama. Ésa es la única forma de estar bien con Dios, aceptándolo en Su Palabra. Ésa es la única manera que existe de complacer a Dios, aceptar Su Palabra. No confíe en su conocimiento. Ud. razonará: “¿Cómo se puede hacer esto? Esto no se puede hacer”. Cuando Ud. razona entonces pierde la victoria. Nosotros debemos desechar los razonamientos y creer que lo que Dios ha dicho es la verdad.
13 María lo aceptó a Él en Su Palabra, y Él le cambió todo el curso natural de la vida; y cambiará el curso de su vida en esta noche si Ud. lo acepta en Su Palabra. Si Ud. es un pecador, Él enderezará esa vida torcida suya. Si es vil e inmoral, Él lo hará tan puro como un lirio, si tan sólo lo acepta en Su Palabra. Esa conciencia vil de pecado que lo hace mirar lo inmoral, y usar el Nombre del Señor en vano, si tiene mal genio, suficiente como para pelearse con una sierra eléctrica, Él le cambiará ese curso de la vida y lo hará una nueva criatura en Su Hijo, Cristo Jesús, por tan sólo aceptarlo a Él en Su Palabra. Si en esta noche Ud. tiene cáncer, Él le cambiará eso y le dará salud; si tiene tuberculosis o algún tipo de enfermedad que los médicos nada pueden hacer, Él cambiará eso para Ud., si tan sólo Ud. lo acepta en Su Palabra. Y ésta es Su Palabra: “Yo soy el Señor tu Dios que sana todas tus dolencias”. ¡Oh, qué glorioso y maravilloso es nuestro Señor!
14 Ahora, tan pronto el ángel le dijo lo de su prima, ella aceptó que se hiciera la voluntad del Señor. Lo único que sabía que iba a suceder era que el Espíritu Santo lo iba a hacer. Oh, si tan sólo nosotros pudiéramos hacer que eso se asiente en nuestros corazones. ¿Cómo puede curarse un cáncer cuando los médicos lo han desahuciado? No soy yo el que tiene que procurar resolver eso, se necesita la Palabra del Espíritu Santo, Él fue quien hizo la promesa, y Él es quien confirma esa promesa. Él está obligado a mantener esa promesa.
15 Quiero que se den cuenta de otra cosa respecto a María. Ella no esperó hasta estar segura, ella no esperó hasta sentir la vida o alguna señal física de que iba a tener este niño, antes de comentar algo sobre eso. Ella sólo aceptó… la Palabra de Dios fue suficiente para ella y de inmediato comenzó a gozarse. Oh, si el Templo Angelus, si la gente que está aquí en esta noche, Uds. saben que es la voluntad de Dios comenzar aquí en esta noche, Uds. saben que es la voluntad de Dios enviar un avivamiento a este tabernáculo aquí esta noche. Dios hizo la promesa. Me han pedido que me quede otra semana y he aceptado quedarme otra semana, porque… gracias. Porque yo estaba…
16 Antes de salir de casa extendí el tiempo un poco para tomar un viaje de pesca adonde siempre he querido ir, allá en México con mi buen amigo el Hno. Arganbright. Él me iba a llevar allá por cuenta suya. A mí me encanta pescar, pero esto fue puesto delante de mí. Las reservaciones están hechas, el avión está listo para partir el lunes; pero sentí en mi corazón que Dios iba a hacer algo aquí en el Templo Angelus. Y yo no soy un fanático. Cuando salí de casa le dije a mi secretario, al señor Mercier: “Creo que me quedaré una semana extra en el Templo Angelus, porque quiero ver que comience nuevamente un avivamiento en ese templo, que envíe el poder de Dios y recorra el mundo”. Que el avivamiento del pueblo de Dios sea: juntarse de nuevo hueso con hueso y los tendones… yo creo que Dios lo va a hacer. De alguna manera siento que tengo una promesa que Él lo hará. En mi corazón se mueve algo, y me dice que algo va a ocurrir. He cancelado todo para prepararme para esto, dándole la oportunidad para ver que es lo que hay en mi corazón y que habla de esto.
17 María no esperó hasta estar segura, ella no esperó hasta ver una señal física. Si yo buscara una señal física para lo que he sido guiado esta noche, buscaría que cada asiento aquí estuviera ocupado, cuando el lugar apenas está ocupado en dos tercios. Pero eso no importa, nosotros no tenemos que tener una tremenda multitud. En el aposento alto habían ciento veinte, pero todos estaban en las manos de Dios, y Dios comenzó un avivamiento con esos ciento veinte que estaban completamente rendidos en Sus manos, y que nunca ha terminado, un fuego que no se puede extinguir. ¿Qué podría hacer Dios aquí en esta noche, con estos centenares en Sus manos? Se trata de prepararse, de creer, sosteniendo Su promesa delante de Él.
18 Ahora, María pudo haber esperado hasta tener algún tipo de señal de que iba a ser madre. Y Ud. podría esperar hasta que termine el culto para sentir que puede mover un poco mejor su pierna paralizada; o para escuchar un poco mejor por ese oído sordo; o parecería que el cáncer no le estuviera molestando mucho. Eso no es tomar a Dios en Su Palabra, aceptar a Dios en Su Palabra es escuchar Su Palabra, aceptarla y comenzar a gozarse con eso.
19 Podríamos ver a quinientos pasar al altar esta noche, lo cual sería una buena señal entonces de que el avivamiento va a comenzar. No tenemos que tener quinientos en el altar, sólo tenemos que aceptar la Palabra de Dios para eso y comenzar a gozarnos, algo ocurrirá. Eso vivifica la Palabra mientras la regamos con alabanzas. ¿Que hace crecer a una semilla? El agua. Lo que hace crecer a la Palabra de Dios, son las alabanzas de Dios.
20 Cuando Jesús les dijo que esperaran en el aposento alto o en la ciudad de Jerusalén hasta que fueran investidos con poder de lo alto, esa palabra cayó en sus oídos, ellos estaban en el templo continuamente alabando a Dios, día y noche. ¿Qué estaban haciendo? Regando aquella promesa. De repente vino un sonido del cielo, como un viento poderoso y llenó toda la casa donde estaban sentados. La Palabra estaba siendo regada, cobró vida y comenzó a crecer.
21 Uds. quieren un avivamiento, comiencen a regar la Palabra, la promesa. Eso me hace sentir religioso. Si Ud. quiere salir de esa silla de ruedas, comience a regar la Palabra; si quiere terminar con ese cáncer, comience a regar la Palabra. El pequeño Ricky que está aquí en esta noche, es un testimonio de que Dios sana el cáncer. Él sana el cáncer y sana todas nuestras enfermedades. Hemos visto miles y miles de pruebas infalibles de eso.
22 En esta noche sentada en alguna parte de la audiencia, está la señora Upshaw, la viuda de William Upshaw. Esto ocurrió aquí en la Iglesia Kopp, que creo ahora se llama la Iglesia Mundial. Cuando el Hno. Kopp estuvo allí y tuvimos la reunión esa noche, yo nunca en mi vida había oído de William Upshaw, y él había sido miembro del congreso, creo yo que por unos diecisiete años.
23 Pero cuando yo pasé a la plataforma, y él conocía al anciano predicador Bautista que me ordenó en la Iglesia Bautista, al doctor Roy E. Davis. El doctor Davis le había dicho que viniera a verme cuando yo visitara la costa, para que yo orara por él. Él fue y estaba sentado en su silla de ruedas. De repente yo vi una pila de heno y a un muchacho que caía y se lastimaba la espalda, comencé a relatar lo que estaba viendo y alguien dijo: “Ése es el congresista que está sentado allí, William Upshaw”.
24 Y a los minutos, él me preguntó qué si yo pensaba que él mejoraría. Al momento lo vi en visión caminando por encima de la cabeza de las personas, inclinándose como lo hacía él conforme a la costumbre sureña. En un lapso de un minuto, él estaba en la plataforma gozándose y alabando a Dios, después de haber estado en una silla de ruedas durante sesenta y tantos años, creo yo. Esa, es la evidencia de que Dios sana a los que están en silla de ruedas, después de haber estado sentados en silla de ruedas, siendo empujados por más de medio siglo.
25 Dios hace las cosas a Su manera, cuando los hombres y las mujeres lo aceptan en Su Palabra. El congresista dijo que algo lo tocó y él supo que era la verdad. Yo no lo conocía. Y que si Dios estaba tan cerca de él así, él lo aceptaría. Se levantó de la silla de ruedas y eso bastó. Vivió por muchos años testificando y glorificando a Dios; y esta noche con un cuerpo inmortal anda por las calles de oro con los santos que partieron antes.
26 El otro día estuve hablando con su esposa y ella se secó las lágrimas de sus ojos mientras lo llamaba su príncipe. Yo le dije: “Él sólo se fue al piso superior, no está muerto, se fue al piso superior y está esperando allí para ayudarla a subir uno de estos días”. Cuando lo aceptamos en Su Palabra, Dios obra misteriosamente.
27 María salió rápidamente a testificar que iba a tener este niño. ¿Cómo lo iba a tener? Ella no había conocido varón, nunca había ocurrido algo así; pero ella aceptó la Palabra del Señor por lo que quería decir y comenzó a gozarse. Si cada persona que está aquí en esta noche atada por pecado en su vida, lo acepta a Él en Su Palabra, y comienza a gozarse, ya que Jesús dijo: “El que a Mí viene, no le echo fuera… Aunque tus pecados fueran como la grana, serán como blanca lana”. No hay necesidad de estar atado, en esta noche Ud. puede ser libre de su carga de pecado. Si en esta noche hay aquí quienes están atados por la enfermedad, acéptenlo en Su Palabra y comiencen a gozarse. Él así lo dijo, y Él no hace acepción de personas. “El que quiera venir, venga”.
28 Ella estaba tan contenta por aquello, tan contenta de que Dios le hubiera permitido que un gran milagro ocurriera en ella. Estaba tan contenta por aquello y por saber de su prima Elisabeth, que salió de Nazaret a las montañas de Judea. La virgen yendo por el camino hasta la región montañosa…
29 Ahora, ya Elisabeth llevaba seis meses como madre y estaba muy agotada por eso. El niño que le había sido prometido en su avanzada edad, tenía seis meses y todavía no tenía vida. Eso es también anormal porque como a los tres o cuatro meses aparece la vida, pero iban seis meses y no había vida. Elisabeth se lo había guardado para sí. De alguna manera ella en su corazón creía, a pesar de su miedo, que si Dios le había hecho esta promesa a Zacarías su esposo, que era un hombre justo, ella había orado por este niño y las señales lo estaban mostrando, ella tejería los escarpines y estaría lista. Eso es, preparada para eso. Oh, Uds. en esta noche desarrópense, pongan los pies en el piso, alístense, salgan de las sillas de ruedas, bajen de los lechos, prepárense para eso. Dios que hizo la promesa, cumple la promesa si Ud. la riega con alabanzas de: “Gracias Señor”. Seguro de saber lo que está haciendo, porque está parado en Sus promesas.
30 Recientemente en Sudáfrica, un hombre que nunca en su vida se había puesto un par de zapatos en sus pies, había permanecido muy adentro en la selva, habiendo nacido allí de padres misioneros, hacía muchos años, había nacido con los pies deformes; cuando él pasó hasta allí con sus pies torcidos, llevaba una caja de zapatos debajo del brazo y alguien le preguntó: “¿Qué llevas allí?”. Él respondió: “Un par de zapatos”. Le dijeron: “¿Qué esperas hacer con ellos? ¿Van a ser para tu papá?”. Él respondió: “Yo los voy a usar”. Y cuando terminó el servicio tenía esos zapatos puestos y andaba corriendo por aquel terreno tan fuerte como podía, alabando a Dios. ¿Qué hizo él? Aceptó a Dios en Su Palabra. Cuando fue interrogado, dijo: “Yo vi pasar a otros que estaban paralíticos y fueron sanados; vi que los ciegos pudieron ver nuevamente, y Dios no me rechazaría a mí”. Así es que se cree esto. “Dios no me rechazará a mí”.
31 María sabía que Dios no la rechazaría a ella. Así que fue a las montañas, y yo puedo ver a Elisabeth sentada en un pequeño cuarto de la choza de adobe; corre la cortina y dice: “Parece que conociera a aquella muchacha que viene allá”. Vuelve a mirar y dice: “Es mi prima María, nunca en mi vida la había visto tan hermosa, vean como se ve tan contenta”. Sale de la habitación, se le echa al cuello a María, y comienza a abrazarla y a apretarla. Uds. saben, la gente acostumbraba tener sentimientos por los demás, pero hoy parece que ya no se preocupan por los demás, pareciera que todo ese sentimiento hermanable ha desaparecido de la gente. Eso es una vergüenza.
32 Sé que mi esposa no está aquí esta noche, pero hace cierto tiempo ella y yo estábamos en el centro de la ciudad, íbamos por la calle; y una dama apreciada que yo conocí en New Albany dijo: “Hola Hna. Branham”. Yo nunca la escuché a ella decir una palabra y le dije: “Querida, la señora te habló”. Ella me dijo: “Yo le respondí”. Le dije: “No te oí hacerlo”. Y ella dijo: “Yo sonreí”. Oh hermano, a mí no me gusta esa sonrisa tonta, a mí me gusta un verdadero apretón de manos fuerte a la antigua, me gusta que tenga sentimiento. ¿Cuál es el problema con la gente en esta noche? Son tan secos y almidonados. Eso es lo que ocurre con la Iglesia Pentecostal, Uds. son tan almidonados amigos; eso es lo que le pasa a la Iglesia Bautista, a la Iglesia Metodista y a la gente en general.
33 Paul Rader, quien probablemente predicó aquí en este tabernáculo y en este mismo púlpito donde yo estoy predicando esta noche, ya se fue a la Gloria, en una oportunidad él comentó que su esposa y él estaban sentados a la mesa, ella quería hacer algo, y él le dijo: “No hay necesidad de hacer eso”. De alguna manera hirió sus sentimientos. Y él pensó: “Bueno, si sus sentimientos son heridos así de fácil, que sean heridos”. Entonces se levantó, puso el periódico sobre la mesa y salió a la calle. Su costumbre era que ella lo acompañaba hasta la puerta y lo despedía con un beso; y cuando él llegaba al final de la cerca siempre volteaba y la saludaba. Él contó que ella lo despidió con un beso, él llegó al final de la cerca, miró hacia atrás y ella lo saludó. Dijo que él se fue por la calle y algo comenzó a condenarlo, le dijo: “¿Qué tal si ella muriera hoy mientras tú no estás? ¿O qué si te ocurriera algo a ti? ¿Esa extraña sensación que fue solamente un asunto familiar…?”.
34 Dijo que se sintió tan condenado que dio la vuelta y corrió hacia atrás muy rápido, abrió el portón de un tirón, entró, abrió la puerta, buscó a su alrededor y no la veía; pero la escuchó, estaba detrás de la puerta llorando. Él comentó que no dijo nada, sólo se acercó, la miró directo al rostro, y la besó nuevamente, dio la vuelta y volvió a salir, ella se quedó parada allí y lo saludó de nuevo. Dijo, que la diferencia de aquello era que la última vez que ella lo saludó, había un sentimiento en eso.
35 Bueno, así es como es amigos, no podemos imitarlo artificialmente, necesitamos fuego Pentecostal y amor fraternal de nuevo en la Iglesia del Dios vivo. Tenemos mucho maquillaje artificial de Hollywood, necesitamos una religión a la antigua, que aniquile el pecado, azul como el cielo y enviada por Dios, que comience desde el púlpito y recorra todo.
36 Aceptando a Dios en Su Palabra… María, oh, ella se estaba gozando y dándole palmadas en la espalda, y Elisabeth le daba palmadas a ella. Puedo oír a Elisabeth decirle a María: “Oh querida, nunca te había visto tan feliz, debe ser que José y tú se casaron”. “No”. “Bueno, ¿Por qué estás tan contenta? Yo sé porque estás tan contenta, porque yo voy a ser mamá”. Ella le dijo: “Sí, eso es una parte, supe que ibas a ser mamá”. Ella le dijo: Pues María, eso es verdad, pero me he guardado esto para mí durante seis meses, estoy un poco turbada María, porque voy a ser mamá y durante seis meses todavía el niño no se ha movido. Estoy un poco preocupada”. Puedo ver los hermosos ojos de María brillar y decir: “Elisabeth, tengo algo que decirte, yo también voy a ser madre”. “Oh María, ¿no acabas de decirme que tú y José no se han casado?” “Cierto, todavía no estamos casados”. “¿Y vas a ser madre?”. “Sí, oh estoy…”. Ella estaba tan sorprendida, pero María le dijo: “Espera un momento Elisabeth, la otra mañana iba camino al pozo y el mismo Ángel que se le apareció a Zacarías se me apareció a mí allá, me dijo que iba a dar a luz un niño sin conocer varón y que debería llamar Su Nombre Jesús”. Tan pronto como ella dijo: “Jesús”. El pequeño Juan tuvo un ataque de gritos y comenzó a saltar de alegría. Ella le dijo: “¿Cómo es que la madre de mi Señor viene a mí? Porque tan pronto oí tu salutación mi bebé saltó de alegría en el vientre”.
37 Si la primera vez que el Nombre de Jesucristo fue mencionado por labios mortales, le dio vida a un niño muerto, ¿qué debería hacer en este Templo Angelus que afirma haber nacido de nuevo del Espíritu del Dios vivo? Acéptenlo en Su Palabra, comiencen a gozarse, comiencen a creerle, Dios hará cosas tremendas por Uds. si tan sólo creen. Crean en Él, acepten Su Palabra, eso es lo más honorable que pueden hacer, aceptar a Dios en Su Palabra. No dejen de creer en Él, crean con todo lo que hay en Uds., créanle y Dios hará que se cumpla. ¿Creen eso?
38 Oremos. Oh Señor, Tú conoces la debilidad de la vida humana y conoces la fortaleza del Nombre de Jesús, porque cuando estuvo en la tierra, Él nos dijo que al creer eso, ocurriría lo que dijéramos, y podríamos recibir lo que hubiéramos hablado. Danos fe en esta noche Señor. Danos fe cuando reclamamos un avivamiento, un derramamiento aquí en el Templo Angelus, en los próximos días. Danos de Tus bendiciones en esta noche para comenzar en este momento, que los hombres y mujeres presentes aquí, que han anhelado y esperado el momento cuando pudieran alcanzar por fe, y decir: “Jesús, rindo mi vida entera a Ti ahora, estoy enfermo y cansado de vivir a medias para Ti”. En esta noche concede Señor, que ellos puedan experimentar el gran derramamiento del Espíritu Santo en sus vidas.
39 Dale a ese pobre pecador, Señor, quien es un extranjero apartado de Dios, que anda sin Dios, sin esperanza y sin misericordia; pero que a su debido tiempo, Cristo murió por esa persona y ahora ha enviado al Espíritu Santo para traerlos a Él. Concede Señor, que en esta noche esa persona pueda recibirte como su Salvador personal.
40 Que el avivamiento comience de inmediato Señor. Que seamos como dijo Longfellow: “No seáis como el ganado sin entendimiento, sé un héroe”. Concede Señor, que cada cristiano se acerque un poco más a Ti, que tome su fe y la presente a Ti, y diga: “Señor, ayúdame a hacer todo lo que esté en mi poder ahora, viendo que Tú estás cerca”. Que el gran Jesús que anduvo por Galilea enviando al Espíritu Santo, Su representante, para representarlo a través de esta edad, conceda que ellos lo acepten en esta noche.
41 Oh Señor, oramos también por los que están enfermos y necesitados, los que están atados a sillas, lechos y camillas; Tú estás más que dispuesto a libertarlos en esta noche, si ese pequeño rayo de fe que ahora ellos tienen en sus corazones se enciende, Señor, como un bosque ante la promesa de Dios. Que puedan levantarse de sus sillas y de su enfermedad en esta noche; ya sea con problemas cardiacos y distintas dolencias, sean hechos libres por el Hijo de Dios, que comience un avivamiento a la antigua en Los Ángeles.
42 Los que están a través de la radio, Señor, los que están enfermos y afligidos, y todos los días tenemos noticias de ellos: “Oh, como deseo poder ir al templo”. Dicen ellos. Ve hasta allá ahora Señor, por las ondas etéreas de la radio, acércate a ese anciano padre, que está allí en cama, a la madre que está allá en el hospital, y al niño o quien pueda ser; que el poder del Dios vivo entre a sus vidas, conjure sus enfermedades a la Luz del calvario, y los levante en salud y fuerza nuevamente.
43 Ese pecador que podría estar escuchando en este momento, Señor, que pueda rendir su vida ahora mismo. Aquel muchacho apartado, al que mamá no podría hacer que asistiera a la iglesia y por casualidad está escuchando, esa joven que anda en ese rock and roll de la adolescencia, Dios, permíteles saber que su cuerpo pronto será comido por los gusanos, entonces esa alma errante estará allá en medio de los demonios del tormento, de todas las edades por venir. Dios, permite que ese muchacho regrese a Jesús rápidamente en esta noche. Concédelo, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
44 Antes de… le dije a Billy que no repartiera tarjetas de oración en esta noche, tenía otra cosa en mente. Mi alma arde por un avivamiento, eso es lo que está quemando mi corazón. Cuando vine a Los Ángeles por primera vez, oí de la fundadora de este templo, la señora McPherson. Visité al Forest Lawn, creo que así se llama, visité su tumba, me paré allí, incliné mi cabeza, y dije: “Señor, gracias por la tremenda vida de esta mujer”. Yo no sabía quien era ella, no tuve el privilegio de verla. En casa tengo sus cintas, sus libros y demás que he leído. Tal vez la dama cometió sus errores, igual que yo y Ud., todos nosotros los hemos cometido; pero este templo se levanta en esta noche como un memorial de su amor por Jesucristo.
45 Estas naciones alrededor de este mundo son también un memorial para la honra de Dios, de la obra. Amigos, seamos sinceros. Eso es exactamente correcto. Que permanezca mucho tiempo como una estación salvadora de almas para el reino de Dios, hasta que Jesús venga, esa es mi sencilla y humilde oración.
46 Uds. están esperando por algo, desean algo. Cada corazón aquí anhela algo, los corazones a través de la radio están anhelando algo, acepten mi palabra como su hermano. Yo sé que no sé hablar bien, en primer lugar no tengo educación y soy sureño, confundo todas mis palabras, pero no le presten atención a eso, pásenlo por alto. Fíjense en lo que estoy hablando, es sobre Jesús, y Él me salvó con toda mi corrupción, mi incorrecta manera de hablar, mi conversación sin ética, Él me salvó con todo eso. Y como dijo alguien en la audiencia: “Es lo suficientemente buena”. Para mí lo es, mientras yo sepa que Él está en mi corazón eso es todo lo que importa; lo siguiente es agradarle, hacer todo lo que sé para complacerlo.
47 Ahora, siendo que le dije a Billy que no repartiera tarjetas de oración, pensé que en esta noche hablaría de cerca para hacer que la gente le sirva a Dios. Ahora el Espíritu Santo está aquí, el Ángel del Señor. Que diferentes tipos de filas hay aquí en esta noche, al tomar una, pasando por ellas adonde el Espíritu Santo me dirija a moverse y hablar con la gente por el discernimiento. Hace un momento, oí al Hno. duPlessis explicando eso también. He tomado la fila, tomando uno por uno para discernimiento, luego en distintas maneras.
Pero parece que la gente no capta eso aquí en los Estados Unidos. ¿Qué es lo que ocurre mis queridos amigos?
48 Fíjense si un hombre entrara por esa puerta en esta noche, podría ser un Ruso o Siberiano, con una barba grande; pero si él le diera a Ud. un cheque… si él viniera directo del correo y el mensajero le diera a Ud. un cheque por un millón de dólares, Ud. podría gozarse con el cheque tanto como si se lo hubiera traído el príncipe de algún país extranjero. Es el cheque en lo que Ud. se fija. Ahora, en esta noche Cristo está presente y Uds. están buscando algo allá en el futuro, me temo que le van a pasar por encima como ha sucedido en todas las edades. Permítanme expresar ahora un pensamiento que vaya con la palabra que acabo de hablar. ¿Se dan cuenta Uds. que así ha sucedido en todas las edades? Uds. los Católicos llaman Católico a San Patricio, tanto como lo soy yo, yo soy Católico a la antigua, como ya les he dicho. Pero después de muerto su ministerio acabó y entonces lo canonizaron Católico.
49 San Francisco de Asís, el predicador ambulante con una Biblia debajo del brazo quien… las aves estaban cantando y él les decía: “Cálmense mis hermanas mientras yo predico el Evangelio”. Después de muerto Uds. lo convirtieron en católico. ¿Y que de Juana de Arco? Cualquiera de Uds. niños que van a la escuela conocería de ella, como era que esa dama veía visiones y hacía milagros. ¿Qué hizo la Iglesia Católica? La quemó en la estaca como bruja, como un Beelzebú… [Espacio en blanco en la cinta. Ed.] …Porque ella estaba ungida con el Espíritu de Dios y hacía milagros, pero la iglesia no la reconoció hasta que partió. Tengan cuidado de que nosotros no hagamos lo mismo. El está aquí ahora en Su plenitud, en Su poder. Tengan cuidado, si no esperan hasta… Todos los que no recibieron el sello de Dios, recibieron la marca de la bestia. Uds. saben lo que era la marca de la bestia, era rechazar el sello de Dios. En el Antiguo Testamento cuando la trompeta sonaba, cuando el sacerdote hacía sonar la trompeta, si un esclavo no quería salir libre, tenía que ser sellado, horadado en la oreja con una lezna. Entonces era esclavo el resto de sus días. La fe viene por el oír, pero si Ud. no oye y lo recibe, entonces es marcado del otro lado, entonces no puede entrar. Comencemos esta noche un avivamiento, y abramos nuestros corazones al Espíritu Santo mientras la hora está aquí.
50 Si Jesucristo, el Hijo de Dios, viniera a esta audiencia ahora con Uds. sentados allí, si Él viniera y desde la plataforma aquí hiciera como hizo en los días de Su carne, ¿cuántos aquí lo recibirían? Levanten sus manos mientras están sentados aquí, sin importar quien sea Ud., si se le prueba cabalmente una vez que esto es la verdad… Moisés tenía una señal que hacerle al pueblo y la hizo, Israel lo siguió; él no tenía que seguir realizando aquella señal una y otra vez, ellos comenzaron a seguirle y otros milagros ocurrieron. Jesús tenía una señal que llevar a cabo, los fieles le creyeron cuando pudo percibir sus pensamientos, los demás dijeron que Él era beelzebú por haber hecho aquello. Ahora, ¿qué lugar le gustaría tomar a Ud. en esta noche, si tuviera que elegir?
51 Ahora, estoy… toda persona enferma o que esté sufriendo… para quitarnos eso de nuestras manos… aparte del Hno. Duffield que está sentado allí, no hay una persona aquí que yo conozca. Al Hno. David duPlessis. Hasta donde sé, esas son las únicas personas que he visto aquí que yo… este hermano acá, olvidé su nombre, el maestro. Weston. Sí, el Hno. Weston. Ésas son las únicas personas que conozco en esta audiencia.
52 ¿Cuántos allí saben que yo soy completamente desconocido para Uds.? Levanten sus manos, levanten sus manos. Yo no los conozco. Muy bien. Ahora si Ud. está sufriendo, crea a Dios. Esto es un reto. Y si Jesucristo viene… “¿Cómo se hace eso Hno. Branham?”. Desearía poder decirles, pero no lo sé. Sólo me rindo al Espíritu Santo y la fe de Uds. lo logra. Yo no tengo nada que ver en esto, son Uds. los que lo hacen. Cuando Dios iba a usar Su don, éste estaba en Jesús. Él demostró que Lázaro iba a morir y lo llevó lejos por cuatro días, Él sabía todo y le dijo lo que ocurriría. Cuando Él regresó, resucitó a Lázaro de los muertos, y dijo: “Te doy las gracias Padre, porque siempre me oyes, pero lo dije por estos que están aquí”. Nada de Él se debilitó.
53 Pero una dama tocó Su manto y Él se debilitó por eso, por un flujo de sangre. Fíjense, eso era la dama usando el don de Dios, el otro fue Dios usando Su don. Ahora, cuando Dios da una visión tremenda, algunas veces es durante horas. Mi esposa me ha dicho que a veces me he sentado y ni siquiera me he movido durante bastante tiempo. ¿Qué es eso? Es que algo está sucediendo, Él me dice todo lo que va a ocurrir. Haré que alguien registre eso. Tantas veces que Uds. me lo han oído, centenares y centenares de veces, ni una sola vez ha fallado y no puede fallar. Yo puedo fallar, pero eso no puede, porque ése es Dios. Yo soy sólo un canal al que se le ha dado un don, para que me rinda al Espíritu Santo; y cuando el Espíritu Santo comienza a moverse sobre uno por cierta cosa, se comienza a mover aquí dentro, eso se apodera de mi voz y habla. Así es, eso es todo lo que puedo decir al respecto. Ud. no puede explicar eso. El hombre no puede explicar a Dios, hay que creerle a Dios por fe. Ud. no conoce a Dios por educación. Ninguno de sus grados hacen que Ud. conozca a Dios mejor, a Dios se le conoce por fe, sólo por fe. Su fe es lo único que lo puede tocar.
54 Ahora, vamos a orar. Uds. rindan sus espíritus. Por favor, si Él lo hace, no falle Ud., Uds. que levantaron sus… si Ud. es un pecador, yo quiero que pase aquí al altar; si es un descarriado, quiero que pase tan pronto esto termine, si Él lo hace. Si Ud. es un cristiano, yo quiero que se levante en fe cristiana y prometa que le servirá a Dios con todo su corazón, y no dejará de orar hasta que el avivamiento comience a moverse.
55 Señor, yo no conozco a esta gente y Tú lo sabes, Señor. Pero ruego que en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús, te muevas en estos corazones para que tengan fe. Padre, me doy cuenta que no haría ninguna diferencia lo mucho que Tú me ungieras a mí, si no ungieras a alguien allá para que lo crea, no se podría hacer nada; porque cuando Tú visitaste Tu región, no se pudo hacer muchos milagros debido a la incredulidad de ellos; o ningún milagro se realizó. Tú eres el mismo de ayer, hoy y por siempre. Pero cuando los que te creyeron, te recibieron, entonces ocurrieron señales y maravillas. Permite que sea así nuevamente en esta noche Señor.
56 Tú conoces el corazón de Tu siervo. No estamos tratando de ser distintos, sólo estamos procurando explicarle a la gente, Señor, que Tu deseo es que ellos se levanten en el Nombre de Tu Hijo, Tu presencia está aquí para sanarlos, salvarlos de sus pecados y sanarlos de sus enfermedades. Oh, Señor Dios, Tú que enviaste Tu ángel y comisionaste esta obra, permite que ocurra de nuevo. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
57 Cada uno de Uds. en la audiencia, sean muy reverentes ahora. Permanezcan tranquilos, miren hacia acá, crean y digan en sus corazones: “Oh, Señor Dios, si Tú quieres esta vez, permite esto una vez más para mí. Yo sé que el hombre no me conoce, no sabe nada de mí, pero permítele que me hable. Yo quiero tocar el manto de Tu Hijo Jesús, el Sumo Sacerdote. Si yo hiciera eso, entonces habla a través del Hno. Branham como hiciste con Tu Hijo Jesús aquel día, cuando Él prometió que las cosas que Él había hecho nosotros también las haríamos. Entonces, si Tú quieres haz que esa promesa se cumpla, Señor. Tú lo prometiste, Tu prometiste enviarlo y si Tú enviaste ese don a la iglesia, entonces la sanidad también está en la iglesia, la promesa es mía y Tú estás lidiando conmigo”. Estoy seguro que Dios le bendecirá si hace eso. Sean tan reverentes como puedan, estén quietos. Me doy cuenta que Uds. saben donde estoy parado en este momento. Tengo que ser hallado diciendo la verdad o una mentira ahora mismo.
58 Aquí está una dama sentada con su pañuelo puesto en la nariz, está sentada allí llorando, las lágrimas le corren por el rostro. Ella está sufriendo con un problema nervioso, ¿no es así hermana? Quiero preguntarle algo: ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? No. Bien, por supuesto, supongo que no repartimos tarjetas de oración, no hay tarjetas de oración. Pero, ¿no era Ud. la que estaba sentada allí orándole al Señor: “Permite que sea yo, Señor?”. Si es correcto, levante su mano señora. Ahora, si somos desconocidos el uno para el otro, levante su mano así, que yo no sepa nada de Ud., nunca la he visto en mi vida.
59 ¿Qué tocó ella, amigos? Díganme que clase de poder tocó ella que conoce los secretos de su corazón y le pudo decir porque estaba orando, le repitió su oración. ¿Creen Uds. que esa mujer orando en el Nombre de Jesús, pudo tocar otra cosa que no fuera Cristo? Despierten al hecho que Jesucristo está aquí. No soy yo, yo lo represento a Él. Aquí mismo está parado ese Ángel, ¿no pueden Uds. ver esa Luz?
60 Está justo sobre una dama que está sentada, me está mirando directamente en esta dirección. Ella está sufriendo con un problema de los pulmones. Su nombre es Cleo. ¿Cree Ud. que Jesús la sanó de ese problema en los pulmones? Ud. está sana hermana. Quiero preguntarle algo mientras está de pie. Yo no la conozco, ¿verdad? Levante su mano para que… nunca la he visto o somos perfectamente desconocidos, ¿es eso verdad? Pero Ud. estaba orando para que Dios la tocara. Para que Ud. pueda saber que yo soy el siervo de Dios, Ud. está aquí sin dinero y no puede quedarse mucho tiempo, ¿no es eso verdad? vuelva a casa ahora, Ud. está bien, su problema de los pulmones se ha ido. Amén.
61 Uds. sólo créanle. Aquí, justo en esta fila de acá atrás está sentada una dama mirándome directamente. Ella está sufriendo de un problema abdominal, está en su estómago, aquí adentro. Ud. tiene ciertos crecimientos en su cuerpo o algo así. Eso es cierto, ¿no es así? Ud. es de Michigan. Si cree con todo su corazón y todo lo que hay dentro de Ud… si cree con todo lo que hay dentro de Ud., puede irse a casa, y estar bien. ¿Lo hará señora? Levante su mano, y diga: “Lo acepto”. Muy bien. Vuelva a casa ahora y sea sana, Jesucristo la sana. Yo no la conozco a Ud., ¿es así señora? Nunca la he visto. Somos de estados distintos y demás; si eso es correcto, levante su mano señora. Cierto. Pero Dios la conoce. Ahora, ¿creen Uds.? ¿Cada uno de Uds.?
62 ¿Qué tal Ud. aquí frente a mí? Justo aquí al frente en esta dirección. Crean Uds. allá arriba en los balcones. No se incomoden, acérquense reverentemente, y digan: “Señor Dios, háblame”. A mí no me importa si Ud. es rico o pobre, mientras tenga suficiente fe sencilla para tocar al Sumo Sacerdote. Aquí, aquí está la Luz sobre una dama de color que está sentada justo aquí al final de la fila. Justo aquí. Señora Jones, ésa es Ud. La gente no lo capta, uno casi tiene que decirle quienes son. Señora Jones, yo no la conozco a Ud., ¿es eso verdad? Ud. tiene diabetes. ¿Cree Ud. que Jesucristo la sanará? Si eso es verdad, levante sus manos. Muy bien, vuelva a casa y sea sana en el Nombre del Señor Jesús.
63 Si pueden creer. Les mostraré algo. Eso atrajo la atención de una dama sentada al lado de ella, no sé si la dama puede oírme o no, ruego que Dios permita que mi voz llegue a ella. Ud. tiene sordera, son sus oídos. Eso es cierto. Ud. tiene un crecimiento en el dorso de su mano, Ud. es la señora Brooks. Cierto, ahora Ud. puede oírme. Vaya a casa y sea sana, Jesucristo la sana. Digamos: “Gloria a Dios”. Si pueden creer, todo es posible. ¿Qué tal alguien por aquí atrás?
64 Aquí atrás en medio del pasillo está orando una dama, ella tiene presión sanguínea alta, la veo poniéndose algo alrededor de su brazo. Esta dama que está aquí mismo, mirando hacia un costado… señora… Señor ayúdame. Señora Fry. Póngase de pie señora Fry, Jesucristo la sana. ¿Creen Uds.? Aquella dama, la que está sentada a su lado, ella tiene un problema que ha tenido por mucho tiempo. ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración señora? No, por supuesto que no. Muy bien. Póngase de pie por un momento. El Ángel del Señor está alrededor de la dama, esa Luz. Esta señora que está aquí, se lo diré para que sepa que recibió lo correcto. Esta dama no es de aquí, es de Arizona. Ud. tuvo un accidente automovilístico hace algún tiempo y desde entonces eso le ha molestado. Eso es ASÍ DICE EL SEÑOR. Correcto. Todo ha terminado ahora. Vean lo que ella está haciendo, está cambiando su cuerpo. Jesucristo la sana. ¿Creen Ud. ahora? Bendito sea el Nombre del Señor. Cuando ni siquiera pueden responder a esto, Dios los llama por sus nombres y les dice quienes son.
65 ¿Cuántas personas aquí quieren caminar cerca de Dios y quieren que este mismo Espíritu Santo que está aquí ahora, venga a estar en sus vidas? ¿Desean levantar sus manos ahora? ¿Desean ponerse de pie todos los que quieren caminar con Dios? El Espíritu Santo está aquí. ¿Cuántos pecadores y descarriados hay que saldrán hasta el pasillo y me permitirán pasar acá y orar por Uds. aquí mismo? ¿Desean pasar ahora? Pasen, pasen mientras el órgano está tocando. No, no, no… sólo porque hicimos levantar a la gente… el servicio de sanidad tendrá lugar dentro de poco.
66 Quiero que Uds. los que no están bien con Dios y saben que no lo están, que pasen ahora por aquí. Está bien. Vengan hasta este lugar aquí, pasen. Correcto. Siga pasando amigo pecador, está noche le ofrezco a Jesús, el mismo Jesús que conoce los pensamientos del corazón. ¿Por qué no puedo llamarlos a todos? Hermano, véanlos pasar. ¿Ven? Pero Él es el que me lo está diciendo, Él es el que está hablando: “Aquí hay pecadores y descarriados, llámalos rápidamente”.
67 Esta puede ser la última oportunidad que Ud. reciba. Acepte a Dios en Su Palabra, Él le está hablando ahora, ahora es el momento de su redención. Pase amigo pecador, pase descarriado, apartado que se ha alejado de Dios, regrese a casa esta noche, ¿lo hará? Les ofrezco a Jesucristo el Hijo de Dios, que está presente ahora, el mismo que le está hablando a su corazón. Sea muy honesto ahora, por esta vez en su vida, sea honesto, el Espíritu Santo le está hablando ahora, pasen ahora.Venga toda alma oprimida por el pecado, hay misericordia en el Señor.
Hay un precioso manantial,
de sangre de Emmanuel,
Que purifica a cada cual,
Que se sumerge en el.
El malhechor se convirtió
Pendiente de una cruz,
El vio la fuente y se lavó
Creyendo en Jesús,
Y yo también en mi pobre ser
Allí logré lavar.
La gloria de su gran poder
Me gozo en ensalzar.
Oh, bendito sea el Señor. Me siento profundamente ungido con el Espíritu Santo.
El amor Redentor ha sido mi lema,
Y lo será hasta que muera.
Entonces en un dulce canto
Cantaré de Tu Poder Salvador,
Cuando esta lengua
Yazca silente en el sepulcro.
68 Yo no puedo morir, Él me dio vida inmortal por Jesucristo. Puede que algún día Ud. lea una historia verdadera de que el Hno. Branham partió, pero recuerden que no estoy muerto, yo no puedo morir. Él me dio vida, yo la acepté y el mismo Espíritu Santo me da testimonio aquí mismo en esta noche, está aquí. Les estoy diciendo la verdad. El Hijo de Dios está presente ahora mismo, confirmando que yo he dicho la verdad. Ven amigo pecador, éste es el lugar para hallar descanso. Si estás cansado y agotado de los problemas de la vida, si estás confundido y preocupado por morir, ven y permite que Jesús entre a tu corazón y quite todo pecado. Descarriado, pasa ahora, pasa al altar. Oremos.
69 Muy bien. Todos ahora, ¿ya terminaron? No permitan que esto se les escape en esta noche, ésta es la noche en que algo puede ocurrir, yo he orado todo el día. Oh Dios, haz algo en esta noche. Yo he cancelado y puesto todo a un lado para venir aquí a hacer esto, sé que algo le está hablando a mi corazón. La Palabra de Dios así lo dice. Su Espíritu Santo aquí respalda y dice que esto es la verdad. ¿Qué más pueden desear Uds.? ¿Qué más puede hacer Él?
70 Recuerden, éste es el fin de la dispensación Gentil. Recuerden, esto es Así Dice el Señor. Es hora para que la edad de los gentiles termine, y cuando la edad Gentil termine, el Evangelio se va a los Judíos y todo habrá terminado para entonces. Entren al reino rápidamente, hijos. Vengan Metodistas, vengan Bautistas, vengan Presbiterianos. Lo único que le estamos pidiendo es que vengan a Jesús.
71 Pentecostés no es una denominación, Pentecostés es una experiencia, Pentecostés no es una denominación, Pentecostés le pertenece a todos, es una experiencia que se tiene. No se puede organizar Pentecostés, Pentecostés es una experiencia que Dios le da a los creyentes. Es para Ud. Metodista, Presbiteriano, Bautista, Luterano y los demás. Yo mismo soy un Bautista y tengo el Espíritu Santo, soy un Bautista con el Espíritu Santo y estoy contento por eso en esta noche, de haber tenido una experiencia de haber nacido de nuevo del Espíritu de Dios.
72 ¿Cuántos de los que están en sus asientos ahora, quieren un caminar más profundo con Dios? Levanten sus manos los que tienen el Espíritu Santo y quieren caminar más profundamente con Dios. Dios bendiga sus corazones. Eso es. Oh, veo que eso golpeó a una persona allí mismo, tan cierto como estoy parado aquí. Él está aquí para hacerlo, si Ud. tan sólo le cree. Ahora cada uno levantemos nuestras manos, mientras oramos por los enfermos, oramos por los afligidos, oramos para que caiga el Espíritu Santo. Uds. oren por alguien cerca de Ud. para que reciba el Espíritu Santo y ellos estarán orando por Ud. Vamos a ver suceder eso ahora, el Espíritu Santo está aquí. Oh Señor, creador de los cielos y la tierra, envía el fuego del cielo y llena este salón y cada corazón con el bautismo del Espíritu Santo. Que caiga como un viento poderoso penetrando en cada corazón y que ellos pierdan todo el orgullo, su egoísmo, y caigan en los brazos de Dios, y sean llenos con el Espíritu Santo.
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