OBRAS DEL MENSAJE


Sediento De Vida
Chicago, Illinois, E.U.A.
59-0613
1 Buenas noches, amigos. Ciertamente es un—un privilegio para mí estar aquí esta noche para disfrutar de este tiempo de compañerismo en esta iglesia. No sabía que iba tener este privilegio sino hasta hace unos días. Y entonces, de repente surgió que yo debía venir a este Tabernáculo Beula para predicar. Y mirando este tabernáculo, a mí realmente me gusta. La manera en que está construido, ellos… Nosotros estamos a punto de construir un Tabernáculo en Jeffersonville, y quizás yo envíe algunos de ellos acá para que miren esto. A mí me gusta esto para nuestra iglesia allá, hermano.
Y luego al ver el hermoso edificio, y el… Conocí al pastor de Uds. por primera vez, que yo recuerde, allí en el estudio hace unos momentos, en el cuarto que está al lado. Él fue amistoso y amable, hospitalario, y cuando entré y escuché estos antiguos cantos de Sión siendo entonados… Y me di cuenta que ellos eran Canadienses. Y desde luego, nosotros simplemente… como un guante en mi mano… Yo verdaderamente aprecio estar por acá esta noche. Y con razón es una iglesita hermosa. Una iglesia realmente es lo que hay dentro de ella. Eso es lo que la compone.
2 Nosotros muchas veces pasamos por las calles y vemos una—una cosa. Y a veces decimos: “¿No es ese un hogar hermoso?” Ahora, pudiera verse como una casa hermosa, pero el hogar es el orden de la casa. Uno ve el orden que hay en ella, el orden de la familia.
Y allí es donde yo pienso que está la casa de Dios. No es tanto el templo hermoso, lo cual sí apreciamos, pero es el orden que hay dentro de él. ¿Qué clase de orden tienen ellos? ¿Realmente son ellos Cristianos, verdaderamente adorando al Señor, le aman a Él de veras? Es una casa de corrección, un Evangelio siendo predicado, y acompañado por las señales que Jesús nos dio las cuales habrían de seguirnos a nosotros. Y yo estoy seguro que es de esa manera aquí en este Templo Beula.
3 Cuando pienso en el nombre de Beula, me hace recordar de cuando yo era apenas un muchacho. Yo estaba con una amiga, y ella me llevó a la—a la Iglesia Bautista Sión cerca de Salem, Indiana. Y el canto que ellos cantaron fue: “Oh, Tierra De Beula, Dulce Tierra de Beula”. Como en el monte más alto que yo… “Bueno, parece que al fin llegué a la Tierra de Beula, ¿no es así?” Eso fue antes de que yo fuera salvo. Y nunca olvidaré ese Espíritu tan fino en esa iglesia. Y recuerdo más adelante, que Sión también estaba cerca de Salem, en la—en la Biblia.
Así que al estar aquí esta noche con nuestro adorable pastor, y al hermano Grant, con los cantantes Canadienses, el hermano Boze, y muchos otros, sentimos como que deseamos un tiempito de compañerismo alrededor de Su Palabra.
4 Yo estaba tratando de hacer que el hermano Grant predicara en mi lugar. Cuando entré, yo estaba un poco ronco, pues he estado hablando hasta dos veces por día, algunas veces. Y mis reuniones son continuamente de lugar en lugar. Y yo sencillamente me canso. Uds. saben cómo es eso, estoy seguro. Le estaba diciendo… La otra noche, yo le decía al hermano Grant: “Muchas veces, nosotros queremos salir como un—un cohete, y entonces caemos como una roca”. Esa es más o menos la manera en que lo hacemos. Así que aminorar la marcha de vez en cuando.
Ahora, en este tiempo, yo debía estar, esta semana en las Islas Fiji. Y luego el 15 debía comenzar, o a mediados de este mes, en Sydney, Australia, y Nueva Zelandia. Pero tuve que posponerlo por unos días, y eso me dio la oportunidad de venir a Chicago para visitar. Es la primera vez acá en esta… supongo que le llaman el lado oeste, ¿no es así? [Otro hermano dice: “Sur”—Ed.] Lado sur. Estoy todo desorientado—el lado sur.
5 Y el ministerio del que hablaba el hermano Joseph, yo estoy seguro que no es extraño para Uds., ya que Uds. han estado en las reuniones muchas veces. Y lo que nuestro Señor hace es maravilloso, nosotros verdaderamente lo apreciamos con todo nuestro corazón.
Esta noche por el camino, yo estaba hablando con el hermano Grant. Y estábamos intercambiando ideas de él y el hermano Boze acerca de Ultramar, en África, y la India, y—y diferentes lugares adonde hemos estado.
Y yo estaba relatando un caso que sucedió en la India, que sucedió en la plataforma. Después de esa tarde, yo había sido entrevistado por (quiero decir), diecisiete… Quizás fueron siete, ya que era a través de un intérprete, lo cual diferentes religiones estaban representadas allí esa noche, o mejor dicho esa tarde. Y todas las diferentes de ellas estaban en contra de la religión cristiana. Ahora, pueden imaginarse cómo se sentía uno. Yo estaba en el templo de los Jainos. Luego había Sikhs, los Jainos, los Mahometanos, los Buddhas, y demás. Y todos estaban en contra del Cristianismo.
Y casi todos creían en la reencarnación. Por lo tanto ellos hacen los pequeños friegasuelos, y barren la calzada a medida que andan, para así no pisar ningún mosquito ni nada, ya que eso pudiera ser un familiar que ha muerto. Ahora, ¿cómo podría Ud. alguna vez beber una expiación de sangre como antídoto por el pecado para una persona que no—que no—que piensa que es malo pisar un mosquito? ¿Ven?, Uds. nunca pudieran hacerlo. Así que yo hablé mi parte. Yo sentí que hubiera sido un traidor a Cristo si no hubiera dicho algo.
6 Así que entonces esa noche en la reunión, no pudimos salir fuera de la ciudad, pues tenían una ley que para tener protección policíaca, teníamos que permanecer en la ciudad. Y el alcalde de la ciudad había salido; él estuvo conmigo esa tarde, y muchos de los grandes líderes, el obispo de la iglesia metodista, y muchos otros líderes cristianos, nos reunimos en el hotel Taj.
Así que ellos dijeron que yo tenía que llevarla a cabo en la ciudad. Y cientos de miles asistieron a la reunión. No hubo manera de calcular cuántos estarían allí, ya que hasta donde uno podía ver era una sola masa de gente. Y tardamos dos horas y algo, con guardias al lado del carro, para llegar adonde comenzó la reunión, nos abrimos paso con el carro para llegar al sitio para predicar. Uds. pueden imaginarse el tiempo que se necesitaría. Ellos estaban apiñándose, y empujando, y subiéndose a los carros. Avanzábamos unos cuantos pies, y entonces los guardias y cosas para hacerlos moverse…
7 Pero cuando llegamos al púlpito, para comenzar a predicar, yo hablé sobre el tema de Jesucristo, el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Y ellos… Lo que Él fue ayer… y que nosotros podíamos esperar lo mismo hoy si Él es el mismo, que Él no está muerto, sino que Él ha resucitado de los muertos…
Y entonces, siendo que no pudimos hacer que repartieran tarjetas de oración, simplemente tuvimos que dejarlos subir de la mejor manera que pudieran. Y los guardias traían a la gente. Bueno, después que unos cuantos habían pasado, y ellos habían empezado a ver cómo el Espíritu Santo daba a conocer las condiciones y lo que ellos habían hecho, entonces…
Por supuesto, bajo la unción, uno podía discernir que la gente estaba pensando que era una telepatía o algo así, siendo que ellos tenían mucha brujería y de todo en la India.
8 Ud. sencillamente prepárese para creer cualquier cosa, cosas que Ud. no pensaba que creería cuando llega allá, pues todo es una religión en sí. Ellos caminan a través del fuego; toman una lanza y la pasan a través de la boca, toman una espada y la pasan a través de su corazón y vierten agua a través de ella, y les sale por la espalda, y la sacan y ni siquiera sangran, y… Oh, Ud. puede subirse a un árbol y llevar a un muchachito y un saco, el padre sube allá y lo corta en pedazos, extremidad por extremidad, y lo tira para abajo, y lo meten en el saco, y él patalea y gritar: “Déjame salir de aquí, papá”. Sólo prepárese para creer cualquier cosa cuando Ud. llegue a la India.
Obreros del diablo, y no piensen Uds. que ellos no lo retarán a uno; lo harán. Y vale más que Ud. sepa lo que está hablando. Allí es donde Ud.—Ud…. Uno no puede hacer lo que hace en los Estados Unidos, simplemente hacer cualquier cosa. Uno tiene que estar seguro que está correcto, o no diga nada en lo absoluto.
9 Así que esa noche en la plataforma, uno podía empezar a sentir que los Rajis y aquellos sentados allí creían que eso era telepatía. Y al poco rato, un… Pasó un leproso. Y yo no sabía mucho acerca de lidiar con lepra, sólo en África donde tuve una experiencia…
Este pequeño leproso con sólo muñones como brazos, su cara toda carcomida, vino y me abrazó. Yo oré con él. Y mientras abandonaba la plataforma… Entonces el siguiente que subió era un ciego. Y el Espíritu Santo le dijo quién era. Yo no podía pronunciar su nombre, sólo tuve que deletrear su nombre. Le dijo cómo es que él había estado en esa condición durante veinte años, y que era un adorador del sol; y que él había quedado ciego adorando el sol—mirándolo, y también que era un mendigo y tenía dos hijos. Todo eso era verdad. Y luego, yo dije: “Vean, yo no puedo sanarlo a él, ya que no puedo hacer lo que Dios ya ha hecho, pues Él fue herido por nuestras rebeliones, y con Sus llagas fuimos nosotros curados”.
10 La sanidad Divina no es algo mágico, o—o algún pequeño movimiento, o alguna pequeña bendición que la gente carga en las manos, sino es una fe indudable que Ud. tiene en la resurrección de Jesucristo. Es una obra consumada que fue hecha por Cristo en el Calvario.
Yo pudiera preguntar en esta noche, ¿cuántos fueron salvos durante este avivamiento que Uds. han tenido aquí? Algunos de Uds. levanten la mano. Si yo dijera, ¿cuántos fueron salvos hace diez años? Uds. levantarían la mano. Pero eso en un sentido es correcto y en otro sentido no es correcto. Ud. no fue salvo hace una semana o hace diez años, Ud. fue salvo hace mil novecientos años. Cuando Jesús murió en el Calvario, Él expulsó el pecado del mundo. Pero jamás le hará ningún bien a Ud. hasta que lo acepte. Ud. simplemente lo aceptó anoche o hace diez años.
Y en ese mismo tiempo es que “Él fue herido por nuestras rebeliones, con Sus llagas fuimos nosotros curados”. Es la fe suya en una obra consumada, que Dios hizo a través de Cristo por Ud. en el Calvario. Está completa. No hay un pecador aquí esta noche que no haya sido salvado. Y Ud. todavía está bajo las misericordias de Dios, mientras que Ud. esté viviendo y que Dios esté lidiando con Ud. Pero cuando Ud. muera, y pase más allá de eso, entonces Ud. está—Ud. está bajo juicio. Ud. ya se juzgó a Ud. mismo.
11 Y la sanidad… No hay una persona aquí… Si hay alguien aquí enfermo… Cada uno de Uds. ya ha sido sanado. Tanto como alguna vez pudieran ser sanados. Pero es la fe de Ud. para creer y aceptar su sanidad de que Jesús fue herido por sus rebeliones, con Sus llagas fueron Uds. sanados.
Así que nadie puede sanar. Yo jamás he sanado a alguien en mi vida, y nunca lo haré. Pero he tenido algunas respuestas directas a la oración muchas veces cuando he orado por personas. Es una oración que… La oración de fe salvará al enfermo.
Así que no había forma en que yo pudiera sanar al hombre. Y él estaba—había estado ciego durante veinte años. Un doctor metodista estaba presente el cual lo examinó. Sus ojos estaban blancos por estar ciego. Y entonces mientras ofrecía la oración por el hermano y lo despedía de la plataforma, fue la gracia soberana de Dios… Vino una pequeña sombra sobre él. Y yo la miré, y era una visión. Allí estaba el hombre con su vista normal como cualquiera. Ahora, dense cuenta que fue—fue la gracia de Dios que lo hizo.
Entonces era la oportunidad. Allí estaba mi oportunidad para hablarle a la gente entonces. Y dije: “Yo fui recibido hoy en el templo de los Jainos, y habían allí diecisiete religiones distintas criticando nuestro cristianismo…” Y yo dije: “Ahora, en esta noche, aquí está un hombre adorador del sol, que está ciego. Y Uds. dicen que la religión Mahometana es tres veces del tamaño del cristianismo…” Lo cual es cierto.
Los Budas sobrepasan grandemente al Cristianismo, y el Cristianismo ocupa el tercer o cuarto lugar en las religiones del mundo, hablando numéricamente. Eso es incluyendo a católicos y protestantes juntos.
12 Y yo dije: “Seguramente alguien está correcto y alguien está errado. Tiene que ser así. Existe un Dios vivo y verdadero. Él tiene una salvación para Su pueblo. Y aquí está un hombre que ha adorado a la—a la creación en vez de al Creador, creemos eso. Pero él está ciego y quiere venir al Dios verdadero y genuino.
Yo dije: “Ahora, yo le pido al sacerdote Mahometano que venga acá y restaure la vista de este hombre ciego. Y si él puede hacerlo, entonces este hombre ciego se convertirá en un mahometano, y yo también, si él puede restaurarle la vista a este hombre ciego”. Y dije: “Yo reto también al sacerdote de Buda, a todos los Jainos, o a cualquiera de las otras religiones aquí, a cualquiera de Uds. los líderes, vengan acá Uds. hombres santos, y restáurenle la vista a este hombre. Pues si hay un Dios que lo creó a él, y él desea volver con un corazón verdadero para adorar a ese Dios, seguramente ese Dios le restaurará la vista y lo pondrá de nuevo en condiciones para adorarlo a Él”.
Ahora, yo por nada hubiese dicho eso si no hubiera habido una visión y supiera de lo que yo estoy hablando.
13 Así hizo nuestro Señor. Él dijo: “Yo no hago hasta que el Padre me muestra primero qué hacer”, San Juan 5:19. Ningún profeta, ni el Señor Jesús, anduvo alguna vez haciendo las cosas simplemente a la ventura. Jesús no podía morir, porque Él era Dios. Y Él dijo: “De cierto, de cierto, os digo, que el Hijo no puede hacer nada de Sí mismo, sino lo que Él ve hacer al Padre (no que oye al Padre hacer), sino que ve hacer al Padre”.
Elías en el Monte Carmelo, cuando él preparó el carnero y todo, él se presentó ante el pueblo y dijo: “Señor Dios, yo hice esto por mandato Tuyo”. Siempre es Dios, la carne no puede gloriarse en ninguna parte. Y fue una visión. Y por esa razón él podía hablar resueltamente, por cuanto Dios lo había dicho. Eso lo concluye.
Así que todos ellos se quedaron callados. Yo dije: “Este es un grupo de gente muy calladito”. Y dije: “Bien, hoy, Uds. Mahometanos estaban tratando de decirme cuánto más grande era la religión Mahometana que el Cristianismo. Ahora, que pasen al frente los sacerdotes y lo hayan, o cualquiera de los demás”. Dije: “La razón por la que ellos no pueden hacerlo, la razón por la que ellos vienen es porque ellos no pueden hacerlo”. Y dije: “Yo tampoco puedo hacerlo. Pero el Dios del Cielo que levantó a Su Hijo, Cristo Jesús, el cual está vivo hoy, y a Quien yo estoy representando, me ha mostrado una visión que el hombre va a recibir su vista. Ahora, si Él no lo hace, entonces yo soy un líder falso y debería ser corrido de la India”. Pero dije: “Si Él sí lo hace, y todos Uds. han visto cómo sus sacerdotes y—y sus hombres santos se quedaron callados”. Dije: “Yo—yo quiero ver al hombre recibir su vista. Yo no quiero discutir sus libros de texto y su religión. Yo simplemente quiero que al—al hombre se le dé su vista. Y dejemos que el Dios que es el Dios de la creación, Quien hizo la raza humana, le devuelva su vista, ya que no se requerirá de un engaño. Tendrá que ser real, pues tendrá que ser creado, debido a que él no tiene ojos”.
14 No tengan temor. Nuestro Dios es Dios. Si Él alguna vez fue Dios, Él es Dios aún. Si Él es Dios en lo absoluto, Él es Dios de toda la creación. Y entonces cuando decía eso, luego dije: “Ellos no dicen nada. Y yo no puedo pero Dios ha escogido que esto sea así. Ahora, veremos si sucede”. Y ellos inclinaron sus rostros. Y cuando oramos, los ojos del hombre se abrieron, podía ver tan bien como cualquier persona aquí:
Oh, yo dije: “¿Cuántos de Uds. recibirán a Jesucristo como su Salvador personal si los ojos de este hombre se abren?” Y tan lejos como uno podía ver, decenas de miles de manos se alzaron al aire.
Y entonces, sin ninguna cooperación entre las iglesias… Quizás, esta noche, noventa y nueve de cada mil está otra vez en los templos del Buda y los demás, debido a la falta de cooperación entre la gente para ir allí y guiar a esa gente a las iglesias. Es una lástima que no haya cooperación entre los cristianos hoy cuando Dios procura hacer algo. Esa es la cosa más difícil que yo he encontrado, y la cosa más malentendida, que la gente no coopera porque Ud. no es de su denominación. Es una desgracia para el mundo.
15 Ahora, en esta noche, yo no vine para hablarles sobre sanidad Divina. Yo sólo vine para hablarles unos minutos, para familiarizarme con Uds., para que nos conociéramos unos a otros, ya que sólo pasamos por este mundo una sola vez, y después habremos de pasar una eternidad juntos.
Y ahora, inclinemos nuestros rostros por un momento para orar.
Oh Señor Dios, creador de los cielos y la tierra, venimos a Ti tan humildemente como sabemos venir con nuestros rostros inclinados hacia el polvo de donde fuimos sacados, y algún día, si Jesús tarda, regresaremos a él. “Aunque los gusanos de la piel destruyan este cuerpo, no obstante en mi carne yo he de ver a Dios”. Estamos tan contentos por esa esperanza que yace dentro de nuestro seno en esta noche, que nosotros, algún día, veremos a Aquél a Quien amamos y creemos, Quien es también el Invitado invisible en este edificio esta noche.
16 Ahora, Tu Palabra está abierta ante nosotros, Señor, y te pedimos que bendigas Tu Palabra que… Circuncida los labios que han de hablar, y los oídos que han de oír.
Y concede, Señor, si hubiera alguno aquí que no sea cristiano, que ellos se entreguen humildemente a Ti. Si hubiere aquellos que se han descarriado, que ellos puedan venir, como el hijo pródigo, de nuevo a la casa en esta noche—a la casa del Padre. Y oramos, Señor, por aquellos que están enfermos. Si hubiera alguno de esos aquí, o afligidos, que mientras la Palabra está saliendo reciban ellos a Jesús y sean sanados de sus dolencias.
Bendice este Templo Beula. Bendice a su amoroso pastor, y a todos, los diáconos, y la mesa directiva, y a todos los laicos. Que pueda permanecer por mucho tiempo como un memorial de Jesucristo y de Su causa. Que de aquí salgan misioneros y—y ministros que ayuden a evangelizar el mundo. Bendice cada esfuerzo que ellos hagan. Y estos hermanos aquí, y estos hermanos de Canadá, su—los directores de canto, y—y los músicos, rogamos Señor, que Tú bendigas su ministerio. Hazlo rico, Padre. Dales almas como paga, pues creemos que ese es el deseo de sus corazones.
Perdona todas nuestras faltas. Permite que el Espíritu Santo nos visite esta noche, pues seguimos esperando en Él en el Nombre de Jesús.
17 Sólo para hablarles a Uds. por unos momentos, lo cual no sé a qué hora terminan los servicios. Ya son casi las nueve. Y mañana es un gran día para nosotros nuevamente, y sé que lo será para Uds. Y quiero hacerles a Uds. una invitación. Si Ud. está cerca de alguna de las reuniones, pues, venga, siéntase como en casa. Si Ud. está por allá cerca de Jeffersonville, pues, visítenos mientras está por allá. Y pastor, Ud. sabe, Ud. está bienvenido, todos.
18 Queremos abrir en el Salmo 63 sólo para una pequeña lectura sobre un texto muy conocido.
Dios, Dios mío eres Tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de Ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas,
Para ver Tu poder y Tu gloria, así como Te he mirado en el santuario.
Porque mejor es Tu misericordia que la vida; mis labios te alabarán.
Yo a menudo me he preguntado sobre qué hablaba David. Y recuerdo la primera vez que leí esa escritura, que yo sencillamente no podía entender lo que David quiso decir cuando dijo: “Porque mejor es tu misericordia que la vida”. ¿Qué podría ser más grande que la vida?
Si el Señor viniese a mí esta noche y me dijera: “Te voy a convertir de un anciano a un joven de aproximadamente dieciocho años de edad; te dejaré vivir mil años sobre la tierra, y daré toda la riqueza del mundo en tus manos, y te prometo que nunca tendrás un día de cansancio, sino que todo será gozo durante mil años”,… O, “te dejaré vivir cincuenta años más, y lo haré a tal grado que mendigues por la calle, y andes arrastrándote por allí en enfermedad; pero con todo eso al final, te daré Vida Eterna”.
Yo diría: “Señor, déjame mendigar. Deja que me arrastre, o déjame sufrir, o cualquier cosa con tal que yo tenga Vida Eterna”.
La Vida es lo que lo conduce a Ud. Es lo que hace su conducta. Uds. sencillamente no pueden esconder la vida real. No hay manera de hacerlo.
19 ¿Alguna vez han echado Uds. una acera? Sin duda que algunos de Uds. los hombres lo han hecho. Y recogen toda la tierra, y arman la acera y le vacían el concreto. Pero luego en el verano cuando Uds. van a cortar el césped, ¿saben en dónde está más densa la grama? Por la orilla de esa acera. Está dos veces más densa allí como en cualquier otro lado. ¿Por qué es así? Porque allí debajo de ese concreto, Uds. cubrieron algunas semillas. Pero tan cierto como ese sol comienza a bañar la tierra, y la estación es la correcta, esa semilla tiene vida en ella. Y Uds. no pueden esconder la vida. Ella abrirá paso por encima de ese concreto hasta salir, para así levantar su cabecita y alabar a Dios. Uds. sencillamente no pueden esconder la vida.
Y es por eso que si Uds. tienen Vida Eterna, lo pueden sepultar a Ud. en el mar, o—o incinerar su cuerpo, pero Ud. volverá a vivir cuando Jesús venga. No hay manera de retenerlo a Ud. Uds. no pueden esconder la vida genuina.
20 Yo tuve un capellán amigo mío de la Primera Guerra Mundial. Él me estaba contando, él dijo: “Billy, un día ellos lanzaron ese gas mostaza y de cloro allá en Francia en la primera Guerra Mundial”. Y dijo: “Nosotros estábamos allí cerca de Alsace Lorraine”. Y dijo: “Fue un día terrible para mí. Era la pascua, y oh, el gas había quemado los árboles, y la grama, y no había nada vivo”. Y dijo: “Era una mañana lluviosa, y una enfermera pasó por el cuarto. Y ella tenía un—un ramo grande de lirios cala en la mano. Y ella iba pasando por los lechos de esos soldados heridos, dándoles un lirio a cada uno”. Dijo: “Esos muchachos lisiados, algunos de ellos quemados, y otros ciegos, agarraban ese lirio y gritaban y lloraban, porque era un símbolo de casa”. Dijo: “Yo no pude soportar aquello. Salí y el Comandante dijo: Capellán, yo voy a ir al frente para inspeccionar unos tanques que fueron—o unos vehículos que fueron destruidos, para ver si hay algunos de ellos que puedan ser traídos ahí a la tierra de nadie de donde sacaron a los alemanes”.
21 Dijo: “Yo salí allí y él fue—me llevó en una motocicleta con un asiento lateral”. Y dijo: “Cuando nos detuvimos allá en el campo”, dijo, “yo miré alrededor y pensé, oh, qué lugar más desolado es este”. Dijo: “No hay una hoja en un árbol. No hay una hojita de grama en ninguna parte. Y sin embargo, es Pascua”. Y dijo: “Caminé por allí y fui atraído hacia una cierta roca pequeña, y dijo: ”La volteé con mi pie“. Y dijo: ”¿Qué piensa Ud. que estaba debajo de esa roca?“ Dijo: ”Había un pequeño Lirio de Pascua que había estado escondido debajo de la roca todo el tiempo durante la guerra y el gas“. Dijo: ”Empecé a arrancarlo, y dije, Es demasiado sagrado“. Dijo: ”Me arrodillé allí y dije, Señor, escóndeme en la Roca de los Siglos. Preserva mi vida, oh Señor, así como has preservado al lirio“. Vida, es una cosa grandiosa. Vida moldea el carácter suyo.
22 Hace algún tiempo allá en las tierras del sur de donde soy, ellos solían tener esclavitud allá hace años. Ellos… La gente africana los traían, los—los Boers, mejor dicho. Y—y ellos traían a los—los hombres de color del África. Y los vendían en el sur como esclavos. Oh, era un pecado terrible y una cosa muy mala hacer eso. Pero ellos llegaron a ser tan comunes a tal grado que los vendían como venden carros usados en un estacionamiento, simplemente van allí y—y los compran. Y los agentes de compra venían y los compraban, y los llevaban, y los vendían para hacer dinero, seres humanos por los cuales Cristo murió.
Y cuentan la historia que un día un agente de compra pasó por una gran plantación. Y había muchos esclavos en la plantación. Entonces él le dijo al—al dueño, dijo: “Me gustaría mirar sus esclavos, tal vez yo pueda ofrecerle unos buenos precios”.
El dueño dijo: “Sírvase Ud.”.
Y él fue a mirar la plantación. Y los esclavos estaban lejos de su hogar. Ellos habían sido capturados, llevados lejos de mamá, lejos de bebés a veces—de madres, lejos de esposos, y traídos acá y los usaban como bestias de trabajo. Ellos estaban tristes. Sabían que nunca más verían a papá, a mamá, al bebé. Ellos eran esclavos y extranjeros en un país extraño. No tenían ánimo en ellos para trabajar. Y ellos tomaban látigos y los azotaban para hacerlos trabajar.
23 Y ellos se fijaron en un esclavo joven, un hombre joven. Ellos no tenían que azotarlo nunca. Él tenía su pecho erguido, y su rostro en alto. Él estaba siempre haciendo su trabajo. Entonces rápidamente, el comprador dijo: “Me gustaría comprar aquel esclavo”.
Pero el dueño dijo: “Pero él no está en venta”.
Bueno, dijo: “Él es tan diferente a los otros esclavos”. Dijo: “¿Es él un jefe de los demás?”
Y el dueño dijo: “No, él no es ningún jefe. Él simplemente es un esclavo”.
Él dijo: “Bueno, quizás Ud. lo alimenta a él un poco mejor que a los demás esclavos”.
Y él dijo: “No, él come afuera en la cocina con el resto de los esclavos. Él simplemente es un esclavo”
“Bueno”, dijo el dueño, “¿Qué lo hace a él tan distinto a los otros esclavos?”
Y el dueño dijo: “Yo me pregunté eso por mucho tiempo. Pero un día descubrí la razón”. Dijo: “Ud. sabe, allá en su patria, su padre es el rey de la tribu. Y aunque él es un extranjero, no obstante él sabe que es hijo de un rey, y se comporta como uno”.
24 ¿Qué deben hacer los Cristianos? Nosotros somos extranjeros. Pero nuestro Padre es el Rey, y nosotros somos hijos e hijas de Dios. Debemos conducirnos como hijos e hijas de Dios.
Cuando yo veo a la iglesia volviéndose tan suelta, y las mujeres en su manera de vestir inmoral, y los hombres en su conducta, eso me contrista, porque somos hijos e hijas de Dios, y debemos actuar, y caminar, y hablar, y conducirnos de esa manera. Cuando nos alejamos de eso, me temo que algo anda mal en nosotros. Hemos perdido la visión de quiénes somos. Porque la vida que hay en nosotros es lo que nos guía y nos dirige.
Así que al pensar en David diciendo que—que “Mejor es tu misericordia que la vida”, debe haber dos clases distintas de vida, o yo lo diría de esta manera: más de una clase de vida.
Y algunas personas piensan que esta vida es—es sólo una—consiste de juerga, bebida, o andando de inmoral, o yendo a bailes; a eso le llaman vida.
25 Yo estaba llevando a cabo una reunión… Y me duele decir esto, porque algunos de mis amigos de Canadá están sentados aquí. Pero yo estaba en Canadá, y el director de la reunión también está presente ahora, el hermano Sothmann allí, donde yo estaba teniendo una reunión en la arena de hielo. Y ellos me habían puesto en el hotel. Y esa tarde cuando vine… Yo había estado en Canadá por un tiempito, y no había visto el pecado y el alboroto, como lo vemos aquí en casa.
Y esa noche cuando fui de donde había estado en el país, y fui al hotel, observé a unos americanos que venían, había botellas de whiskey regadas por todos lados. Y esa noche cuando llegué de la iglesia, del servicio, subí al ascensor. Y yo había estado allí por alrededor de una semana; nunca había visto una cosa así.
En el ascensor había botellas de whiskey y latas de cerveza por todas partes. Y cuando el muchacho cerró la puerta para subirme en el ascensor, yo miré alrededor. Y él sabía quién—quién era yo, y dijo: “Es terrible”.
Y yo dije: “Algunas veces personajes como esos me hacen sentir avergonzado de que soy americano, con semejante conducta como esa”. Y él me dejó en el piso, bien arriba casi en lo último.
26 Y era una cierta logia de aquí de América que estaba teniendo la convención allí en Canadá. Y cuando me bajé del ascensor, oh, había un alboroto terrible en todas partes. Y allí al final del pasillo había dos mujeres jóvenes, me supongo que en veinte o treinta años. Y ellas apenas tenían puesto su ropa interior con una botella de whiskey en la mano, bastante ebrias, y ambas con anillos matrimoniales. Oh, desde luego, ellas simplemente estaban “divirtiéndose sanamente”. ¡Eso es pecado!
Y ellas estaban tratando de bajar descalzas, sin medias; y sólo con la ropa interior allí y con esa botella de whiskey en la mano, con los ojos borrosos; y hombres tratando de salir de las habitaciones, cayendo sobre ellas y tratando de agarrarlas de esa manera, tan ebrias que casi no podían levantarse.
Y yo pensé: “¡Qué vergüenza!” Pero a eso le llamamos aquí en los Estados Unidos: sólo un tiempito de “diversión sana”. Quizás un papá en casa cuidando del bebé. Y no es solamente las mujeres, los hombres hacen lo mismo. Pecado es pecado; a mí no me importa dónde sea; es pecado, y es incorrecto, y nosotros siendo una nación cristiana, visitando a nuestros vecinos de esa manera, aun con nuestras logias y demás, y comportándose en tal desgracia como esa.
27 Yo me detuve. Y un joven cruzó tambaleándose y pegó la cabeza contra el otro lado y cayó tendido en el piso, se levantó, y diciendo toda clase de cosas malas. Y estas jovencitas bajaron y se detuvieron. Yo me metí en un lugarcito para observar. Y esas jóvenes se detuvieron exactamente enfrente de mí. Y cada una bebió un trago de la botella, se agacharon y se alzaron esa pequeña enagua, y levantaron el pie al aire y gritaron: “Yupi, esto es vida”.
Yo salí al piso y agarré a ambas de la mano. Dije: “Perdónenme, esto no es vida: ¡esto es muerte!” La Biblia dice que: “La que vive en placeres viviendo está muerta”.
Y hay demasiado de ese tipo de comportamiento en nuestras iglesias hoy a través de la nación, y sin embargo llamándose de cristianos.
Esa es la más grande piedra de tropiezo que haya tenido el Cristianismo, no el contrabandista en la esquina; nosotros sabemos que él está marcado, pero los hipócritas que se llaman de Cristianos y viven en la iglesia con semejante vida como esa. Eso muestra que ellos nunca han conocido al Señor Jesús, o de otra manera no harían eso. Esa clase de vida es horrible. Esa no puede ser la clase de vida de la que estaba hablando David.
28 Algunas personas piensan que es ganar dinero: “Eso es vida; ganar dinero, mucho dinero”. Y después de un tiempo Ud. lo pierde y toma una pistola y se vuela los sesos. Eso no puede ser vida. Eso es muerte.
Algunas personas piensan que su vida alegre, y saliendo a los bailes y cosas, contando chistes, y comportándose escandalosamente, inmorales, pero a la mañana siguiente tienen un dolor de cabeza, congojas, y hogares rotos. Eso no es vida. Eso es la muerte disfrazada. Eso es el lobo disfrazado de oveja. Eso no puede ser vida. Eso es muerte.
Y el mundo es engañado por esas cosas. Pero la gente es, mi hermano, mi hermana, en esta noche, ¿qué hace a los hombres y las mujeres hacer eso si están bien de la mente? ¿Qué los hace hacer eso? ¿Qué los hace desear beber whiskey? ¿Qué hace a la gente americana fumar cigarrillos, cuando la revista Selecciones dice que ciento treinta y tres mil están condenados este año por fumar cigarrillos? Pero ellos lo hacen de todos modos. El cáncer está en aumento… Artículos: “Cáncer por vagones”. Pero ellos venden más cigarrillos cada día: “Compre una caja de cáncer, una botella de tuberculosis”. Y ellos buscan y fuman esas cosas por placer. Algo anda mal. ¿Qué es? Ellos no pueden evitarlo, dicen.
29 Si el diablo no puede pervertirlo a Ud. con esas cosas, entonces él lo tomará a Ud. y tratará de dejarlo que Ud. se una a una iglesia en alguna parte para apartarse de ello, y entonces Ud. estará igual de mal, intentando esconderse debajo de alguna iglesia o algún credo, o alguna denominación. Eso está mal.
Pero ¿qué hace que un hombre haga eso en primer lugar? Es porque cuando Dios hizo al hombre, Él lo creó a él de esa manera. Él hizo al hombre para que tenga sed.
Hay un lugarcito en el corazón el cual nada llenará sino Dios. Y el hombre está sediento de algo, y esa sed genuina es de Dios. Y nadie tiene derecho de intentar saciar esa sed santa dándosela al diablo para las cosas del mundo. Ud. no tiene derecho, ningún derecho de tratar de esconder esa sed al unirse a una iglesia. Dios es el único que puede saciar eso. Dios, el Espíritu Santo, es lo único que puede satisfacer esa sed. Jesús dijo: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia”. Y es Dios tratando de llegar al corazón humano. Pero el diablo procura saciar eso al dejar que ellos beban hasta morir, o corran hasta morir, o hagan otra cosa. Pero Dios creó al hombre para que tenga esa sed santa. Y si Ud. no toma a Dios, entonces tendrá que tomar otra cosa para—para apaciguar ese llamado. Eso es lo que hace a un hombre de esa manera.
30 Dios lo hizo a él para que fuera un rey. Dios quiere sentarse en el trono del corazón suyo. Ud. no tiene derecho a permitir que el diablo ponga esas cosas de su naturaleza en Ud. Ud. no tiene derecho de intentar satis… Y permítanme decir esto: no hay nada que pueda satisfacer excepto Dios. Ud. puede hacer lo que quiera, beber hasta volverse loco, pero Ud. nunca estará satisfecho hasta que Cristo ocupe Su lugar en el corazón humano. Eso lo concluye. Entonces la fe entra.
Mucha gente ve grandes iglesias, grandes denominaciones, el mundo intelectual. Ellos miran alrededor a lo que puedan ver con sus ojos.
31 Yo estuve en un desayuno con Billy Graham, hace algún tiempo en Louisville. Y él dijo… Agarró la Biblia y dijo: “Esta es la norma de Dios”. Dijo: “Yo voy a una ciudad y llevo a cabo un avivamiento. En seis semanas tengo veinte mil convertidos”. Dijo: “Al año siguiente regreso, y de los veinte mil no quedan ni veinte”. Y luego él dijo: “Pablo entraba a una ciudad y obtenía un convertido, y al año siguiente regresaba y tenía veinte de ese uno”. Él dijo… Ahora, aquí lo que Billy dijo, habiendo allí un grupo de predicadores, como trescientos de ellos, él dijo: “Son Uds. montón de predicadores perezosos, que se sientan con los pies encima de su escritorio, y no salen a visitar a la gente”. Dijo: “Esa es la razón por la que ellos no permanecen”.
Y yo pensé: “Sr. Graham, mi precioso hermano, un hombre ante el cual me quito el sombrero como un soldado de Dios muy valeroso. Sí. Pero Pablo tenía algo distinto. Pablo no salía a visitarlos después de su conversión, pues él abandonaba la ciudad y regresaba a ese convertido. Pero lo que él hacía con ese convertido, es que él lo guiaba a algo que encendía su alma”. No el predicador perezoso, si él tuviera la misma cosa no sería perezoso así. Él estaría sobre la marcha para Cristo, con algo ardiendo en su corazón que no lo dejaría estar quieto. Pero nosotros sólo los llevamos a través de sus intelectos.
32 En el huerto del Edén, el diablo escogió la cabeza del hombre. Dios tomó su corazón. El diablo trata de mostrarle lo que él pueda ver con sus ojos. Pero Dios, en su corazón, hace que él por fe crea cosas que él no puede ver. “Porque fe es la certeza de las cosas que se esperan, la convicción de lo que no se ve”.
¿Ven?, el hombre quiere ver un lugar grande, o—o algo grande con un efecto psicológico. Dios no está en la psicología. Él no trabaja con los poderes mentales. Uds. nunca podrán razonar a Dios. Uds. le creen a Dios por fe.
33 Hablando en un desayuno esta mañana, yo decía que la razón que los hombres van y se unen a las iglesias y ponen sus nombres en ellas, es porque ellos están tratando de evitar el nuevo nacimiento. Ellos no quieren el nuevo nacimiento. Oh, algunos de los teólogos hoy creen que lo que ellos llaman nuevo nacimiento es un apretón de manos, y poner su nombre en un papel, y creer en una declaración de credos. Pero el nuevo nacimiento es morir, y nacer otra vez, una nueva criatura en Cristo.
Cualquiera sabe que cuando un bebé nace, a mí no me importa si es en el suelo de un establo, o sobre un colchón de paja, o en un—un cuarto de hospital todo cerrado; es un desorden, no importa dónde nazca. Pero ¿qué es? Es un desorden, pero produce vida. Y eso es lo que necesitamos hoy: es un nacimiento—un nacimiento espiritual. Es un desorden, pero produce vida—vida cristiana, Vida nueva, Vida, esa vida de sacrificio.
34 Algunas personas dicen: “Yo no pertenecería a una de esas iglesias del Evangelio Completo. Ellos claman y gritan, y sacuden las manos alrededor, y cosas así”. Eso está bien. Ellos quizás actúen raro, pero han nacido. Puede que se mire como un revoltijo, pero tienen Vida. Esa es la cosa. Mientras que Uds. tengan vida… Pregúntele a uno de ellos si está satisfecho. Vigile la manera en que él actúa, los lugares adonde él va.
Ud. conoce al ave por sus hábitos. Un cuervo y una paloma no pudieran tener compañerismo; su dieta es diferente. Y un cristiano no puede mezclarse con el mundo. El cuervo es un hipócrita. Un hipócrita es un—es un engañador. Un cuervo puede posarse sobre un cuerpo muerto y comer todo el día, y volar al campo de trigo y comer trigo con las palomas. Sin embargo la paloma puede comer trigo, pero no puede comer el cuerpo muerto. ¿Por qué? Porque ella no tiene hiel. No podría digerirlo.
Y así es con un cristiano; la amargura es quitada de él. Él no podría digerir el mundo. Pero un hipócrita puede vivir en pecado todo el día, y venir a la iglesia en la noche, y gritar como los demás. Eso es un hipócrita.
35 Ahora, cuando Ud. nace de nuevo, Ud. no tiene que ser un hipócrita; Ud. es una nueva criatura. La hiel de amargura es—el deseo del mundo es quitado de Ud.
“Oh, Tu misericordia es mejor que la vida, pues anhelo ver Tu poder como te he visto en Tu Santuario. Mi alma tiene sed de Ti como en tierra seca donde no hay agua”. David era pastor. Él era un hombre del bosque. Él conocía la acción de la fauna.
Ahora, es posible que tengamos algunos hermanos cazadores aquí. Yo soy cazador. Y miren, allá en África, ellos tienen venado, el corzo. Ahora, cuando ellos tienen perros salvajes… Nosotros los tenemos aquí, llamados lobos. El venado por lo regular se alimenta en una manada, y siempre hay un vigilante de guardia todo el tiempo, vigilando. ¿Ven Uds.?, generalmente, ellos salen y se mantienen en alerta. Y por lo regular, es una gama, ella está vigilando a su cachorro.
36 Si algunas de nuestras madres americanas simplemente mantuvieran la guardia con sus hijas así como la gama madre hace con su pequeño cervato, no tendríamos tanta delincuencia juvenil.
Entonces ellos… Fíjense, los perros salvajes vienen en pos de ese venado, y se acercan muy sigilosamente. El líder de la manada se acerca sigilosamente, vigilando dónde están los—los venados. Y si ellos pueden separar a un venado, estando éste tan ocupado en lo que está haciendo, al grado que él nunca notará al perro que viene acercándose, pues el perro es inteligente, él se pone en donde el viento le da en la cara, o el lobo. Él se desplaza muy sigilosamente. Cuántas veces yo los he observado hacer esto. Y ellos se acercan muy despacio, y están observando. Y al poco rato, esa venadita, los sentidos en ella empiezan a decirle que el peligro está cerca. Sin embargo ella no puede olfatear al perro, tampoco puede verlo. Pero ella sabe que algo anda mal. Porque ella es una venada, y sabe eso—adónde está el peligro.
37 Y no hay nadie que haya entrado deliberadamente al pecado sin que Dios no les advierta primero. Algo le dirá a Ud. Y esta noche hay muchas jovencitas aquí escuchando, y el lobo está deslizándose sobre ella. Uds. saben, ellos tienen lo que llaman el pito del lobo. Ellos… Un pito de lobo. Y ellos le están silbando a estas jovencitas. Y ellas saldrán a la calle y se ponen ropa que no es apropiada para una damita. Y vergüenza debería darles a Uds. madres que les permiten hacerlo.
Hablan del analfabetismo de Kentucky de donde yo vengo: algunas de aquellas mamás antiguas allá… Si una de sus hijas salía y hacía eso, ella le sacaría ampollas de un lado a otro con la tablilla de un barril. Correcto. Pero, oh, Uds. piensan que ella es popular. Ud. le enseña a cómo bailar zapateado, y hacer todas esas cositas, y le pone esa ropa así. Y entonces cuando ella termina en deshonra, Ud. es la culpable. Esa es la pura verdad.
38 Lo que necesitamos esta noche son mamás chapadas a la antigua como las que solíamos tener en América. Necesitamos padres y madres de oración, que llevarán a sus hijos delante de Dios en lugar de a un espectáculo de Elvis Presley o algo así.
Les silban a las muchachas para hacerlas que volteen. Ellas piensan que ellos son lindos. Querida, ¡si tan sólo supieras que ese es un sabueso del infierno! Correcto.
39 Algunos de Uds. jóvenes… Una pequeña Jezabel pintada allí afuera, Uds. piensan que ella es bonita. Ella quizás se mire así por afuera; Uds. debieran sorprenderla cuando su cara está lavada; quizás no piensen lo mismo acerca de ella. Tal vez tenga un corazón tan negro como las paredes tiznadas del infierno. Uds. no pueden decir… No se fijen en eso. Eso es viejo y pasará.
Busquen algo que sea real y genuino. Vean si esa muchacha es nacida de nuevo. Si ella no es salva, entonces no tenga nada que ver con ella. Y hagan lo mismo respecto a un joven.
El problema con nuestras filas Cristianas hoy es que se están desmoronando, y se están casando, y con sus matrimonios mixtos, y es un enredo tal que no hay nada que pueda enderezar la cosa. Estamos alistándonos para el juicio. Dios destruirá la cosa entera un día de estos con una bomba atómica. Y los nombres de Uds. están escritos en ella en Rusia hoy. Y el mundo entero está temblando y preguntándose qué pasa. El lobo está acercándose. Hemos coqueteado demasiado con el resto del mundo, con las cosas del mundo.
40 Ahora, lo siguiente que sabemos, es que esta venadita comienza a salirse del rebaño donde ella tenía protección, se aleja de la iglesia donde ella recibe el Espíritu Santo, a través de la predicación de la Palabra. Nosotros somos lavados por el lavacro de la Palabra. Y entonces, si Ud. se aleja, y comienza a quedarse en casa en vez de ir a la iglesia, y mira la televisión el miércoles por la noche cuando hay reunión de oración, allí mismo Ud. va de salida. Cuando sus deseos están más para ver algún programa de televisión que para escuchar el Evangelio, algo anda mal en su alma. Correcto. Es verdad.
[Uno habla en lenguas; otro interpreta—Ed.] Amén. Ahora, si yo entiendo bien las Escrituras, un hombre hablando en una lengua desconocida para sí mismo, y otro interpretándola… Un hombre no sabiendo lo que él está hablando, y el otro no sabiendo lo que está diciendo, pero la voz es interpretada a nosotros como un llamado de parte de Dios. Eso es correcto. “Mirad a Mí”, dijo Él, “Todos los términos… Yo soy el Sanador, El que da vida, la visión de vida. Él es Vida. Oh, cuánto le damos gracias a Él que tenemos la oportunidad de venir a la Fuente que está llena con Sangre sacada de las venas de Emanuel.
41 Este venadito, sólo para terminar eso. Si ese lobo da un salto sobre ese venadito… Él tiene dos colmillos de sangre. Y él agarrará a ese venadito por detrás de la oreja. Y él clavará esos colmillos, y entonces domina su peso. Y esos colmillos enormes cortarán el cuello de ese venadito. Y él dará un salto y luego caerá, y dentro de minutos estará todo rodeado de perros, lobos, para comer los huesos del animalito.
Y así obra satanás. Si él puede llegar a acercarse lo suficiente para atraparlo allí, los sabuesos del infierno le saltarán encima, y le quitarán todo lo que hay en Ud. —toda su moral, y todo, todo lo que Ud. tenga. Ud. quedará blanqueada y deshonrada ante Dios.
42 Ahora, algunas veces si el venadito está alerta, muy inteligente… ¿Ven?, o ve al venado—al perro viniendo, éste saltará. Y cuando lo hace, el perro… Si no lo puede agarrar por la oreja, por la vena yugular aquí, entonces lo agarra por el costado.
Bueno, ese es más o menos el equilibrio medio del venado. Los cuartos traseros son más pesados que los delanteros, pero los delanteros tienen un cuello y cabeza. Así que ese es más o menos el medio del venado. Él lo agarra allí. Lo sacude de un lado a otro así, y el venado no puede correr. Ha perdido el equilibrio y caerá. Y entonces, él es cubierto nuevamente por los perros.
Ahora, si el venadito está alerta, y tan pronto como el perro lo agarra por el flanco, si éste se sacude de lado rápidamente, o se levanta y salta de lado así rápido sin tratar de correr, sino simplemente saltar, o saltar de lado, y así el pedazo de carne se soltará de la boca del perro. Él entonces tiene que huir por su vida.
De eso es que David está hablando. ¿Alguna vez han visto Uds. a un venado herido?
Allá en el sur, ellos los cazan con perros. Yo pienso que esa es una cosa muy mala. Pero ellos los cazan con perros. Y cuando un venado está herido, si ese venado puede llegar adonde hay agua, vivirá. Uds. nunca lo atraparán. Porque él no sangrará más.
43 David dijo: “Como el ciervo brama por las corrientes de agua, mi alma tiene sed de Ti, oh Dios”.
¿Pueden Uds. imaginarse al venadito con la sangre saliendo de él, y éste corriendo, y los sabuesos tras él? Y tiene su naricita levantada [El hermano Branham imita al venado jadeando—Ed.] olfateando por todos lados. “Si yo tan sólo pudiera oler agua. Tengo que llegar adonde hay agua o moriré”. Una vez que llega al agua está a salvo. Él tiene que encontrar agua o muere. David dijo: “Como el ciervo brama por las corrientes de agua, mi alma tiene sed de Ti, oh Dios”.
Cuando hombres y mujeres llegan a un punto en que tienen que tener a Dios o morirán, Uds. llegarán a la corriente de agua. Correcto. Si Ud. está enfermo y necesita sanidad, si Ud. está en una condición grave, yo puedo decirle que hay una fuente llena de Sangre sacada de las venas de Emanuel, donde los pecadores que se sumergen debajo del raudal, pierden todas las manchas de culpabilidad. Es Vida Eterna conocerlo a Él, no conocer Su Libro, no conocer Su iglesia, no conocer Su credo, sino conocerlo a Él, conocerlo a Él como Su Salvador personal, como su Señor, que lo llena a Ud. con el Espíritu Santo. Eso pone Vida en Ud. para caminar hacia delante. Esa es la Vida de la cual hablaba David.
Mis labios te alabarán, porque mejor es Tu misericordia que la vida. Mis labios te alabarán.
44 Inclinemos nuestros rostros por un momento. Siento que ese mensaje hace un momento era algo cortándome, y diciendo que este es el momento. Vamos a orar.
Me pregunto cuántos aquí quisieran ser recordados en oración ahora mismo, levante sus manos y diga: “Recuérdeme, hermano Branham, ante Dios”. Dios les bendiga; eso está bien. Dios les bendiga.
¿Cuántos aquí que no son cristianos, quisieran tener un—un compañerismo con Cristo, Ud….? Ud. quizás se ha unido a la iglesia en alguna parte. Ud. quizás ha sido sumergido en agua. Pero sin embargo Ud. sabe que esa sed y hambre por Dios no está en su corazón, pero Ud. quisiera tenerla allí, levante sus manos y diga: “Recuérdeme, hermano Branham; ore por mi esta noche”. Dios le bendiga, señora. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, señora, eso está bien. Dios le bendiga; eso está bien.
45 ¿Hay un descarriado aquí…? Sí, allí atrás, hermana, Dios le bendiga. ¿Hay un descarriado aquí, que diría: “Hermano Branham, yo me he descarriado. No quiero pensar que era un hipócrita, hermano Branham, pero yo—yo realmente no estoy viviendo donde debería vivir. Si yo abandonara este edificio esta noche y me fuera a casa, y sintiera mi corazón actuando un poco raro, yo llamaría al doctor, y él viniera y dijera: ”Es un ataque al corazón. Ella está muriendo. Él está muriendo“. Pudiera ser así. Hermano Branham, yo—yo no quiero que eso suceda así. Yo—yo no estoy listo para partir todavía. Yo—yo no estoy preparado con Dios. Yo—yo quiero una caminata más cercana”. ¿Levantaría Ud. sus manos y diría: “Dios, recuérdame?” Dios le bendiga, eso es bueno. Hay manos por dondequiera.
46 Voy a pedirle al pianista u organista, cual fuere, que venga al órgano sólo un momento o al piano, uno u otro. Y yo voy a orar. ¿Hay algunos aquí que realmente… que están viviendo para Dios, pero que quisieran tener una caminata más cercana con Dios, diga: “Señor, recuérdame. Mi alma está sedienta, oh Señor. Yo—mi… Yo estoy tan sediento que no sé qué haré, Señor. Ayúdame. Yo estoy—yo estoy muy necesitado. Yo he…” “Yo quiero venir”.
Hay una fuente llena con Sangre, sacada de las venas de Emanuel. Ninguna otra fuente, donde pecadores se sumergen bajo el raudal y pierden todas sus manchas de culpabilidad. El ladrón moribundo se gozó al ver esa fuente en su día. Que allí pueda yo, aunque vil como él, lavar todos mis pecados.
47 Mantengamos nuestros rostros inclinados sólo un momento ahora mientras que la música está sonando dulcemente.
Cierto día había un joven que estaba muriendo en el campo, un soldado. Otro cristiano se le acercó y le dijo: “Tú estás muriendo, amigo”.
Dijo: “Lo sé”.
Dijo: “¿Eres cristiano?”
Dijo: “Yo—yo antes lo era”.
Él dijo: “¿Qué pasó?”
Dijo: “No sé”.
Dijo: “Yo me aparté de Juan 3:16, pero eso nunca se apartó de mí”.
Así es, hermano, si Ud. alguna vez gustó de la bondad del Señor, eso nunca lo dejará a Ud. Puede que Ud. se aleje, pero eso nunca lo dejará a Ud.
48 Señor, ten misericordia de nosotros, Señor. Sin duda que esta será la última vez que algunos de nosotros, Señor, nos veamos sobre esta tierra. Hay aquellos aquí esta noche que nunca los verán a ellos otra vez hasta que este sermón sea tocado en la gran grabadora de Dios en el día del juicio, donde la gran película será mostrada, y allí estarán las manos levantadas. Señor, ellos serán unos testigos de que ellos te creyeron y te quieren. Ahora, Tú has dicho que: “El que a Mí viene, no le echo fuera. El que oye Mis Palabras, y cree en el que me envió, tiene Vida Eterna; Yo sé, Señor, que ninguno pudiera haber levantado la mano sin que Tú la vieras. Y ellos rompieron toda regla científica cuando levantaron sus manos. Porque según la ciencia, sus manos deben colgar hacia abajo, pero hubo un Espíritu al lado de ellos, el Espíritu Santo que dijo: ”Levanta tu mano“. Y ellos levantaron la mano, rompiendo la regla científica, ¿por qué razón? Porque hay una Vida dentro de ellos que ha tomado una decisión por el Creador y ellos han levantado sus manos. Recíbelos, Dios Padre. Y también está escrito…
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