OBRAS DEL MENSAJE


¿Por Qué?
Chautauqua, Ohio, E.U.A.
59-0813
1 Ciertamente es bueno estar de regreso otra vez aquí esta noche en Chautauqua, y estar de regreso con victoria en mi corazón del Señor Jesús.
Sólo un poco cansado, no he dormido desde antenoche. Me fui a casa por mi familia. Mi viejo Ford se descarrió. O no se descarrió; simplemente se gastó. Así que tuve que llevarlo al taller allá, y al llegar aquí, está de vuelta en el taller ahora. Así que es… está por dejar de funcionar. Así que, estamos muy contentos de estar aquí.
Y ahora, nos quedan dos grandes noches, el viernes y el sábado. Y estamos esperando que nuestro Señor haga grandes cosas durante estas noches. Y aún no sabemos lo que nos depara todavía esta noche. Me gusta eso, porque así uno puede estar en expectativa de que suceda cualquier cosa. Simplemente no sabemos la hora en que Dios vendrá a nosotros aquí y… y simplemente darnos otro Pentecostés. Eso es lo que necesitamos. Y estaré feliz de estar justamente aquí con Uds., cuando eso suceda, disfrutando el compañerismo, la frescura del Espíritu Santo. Y les diré que, nuestro territorio realmente lo necesita.
2 Acabamos de tener un caso allá en casa. Este… Lo miré en el periódico de la mañana, de una mujer que disparó y mató a un hombre por la espalda, y fue liberada en las cortes. Dijo que se había vuelto ciega al momento de disparar. El abogado opositor dijo: “Si que es muy buena para disparar cuando esta ciega”.
Pero sólo muestra lo que el dinero puede lograr para cerrar un caso. El asesinato pareciera ser algo tan ligero. Y el crimen va en aumento.
Por supuesto, todos lo están viendo en los periódicos sobre estos rocanroleros y lo que sucedió, y en el parque de aquí y lo que sucedió. Y no hubo la suficiente evidencia allí, porque algunas hijas de jueces y alcaldes estaban involucradas. Así que, no se encontró la suficiente evidencia en cien personas que presentaron los cargos.
3 Hermano, todas las cosas están equivocadas con excepción de Dios. Sólo resta una cosa que está correcta, y esa es Dios. Solamente una Justicia, y esa es Dios. Pero viene el día cuando el Juez Justo dará un Juicio Verdadero, y el mundo será juzgado por Él, Jesucristo. Estamos contentos de saber eso, que no importa lo que suceda aquí, viene un día. Así que, estamos esperando ese día, y presionando hacia la meta de nuestro Supremo llamamiento en Cristo, esperándolo que venga a cualquier hora.
Uds. saben, no veo que falten muchas cosas que esté… que impida que Él venga a cumplir todas las profecías concernientes a Su regreso. Hermano Sullivan, ¿puede decirle “Amén” a eso? [El Hno. Sullivan dice: “Sí, señor”. Trad.] Yo creo eso también, Hermano. En cualquier hora, Él pudiera regresar.
4 Uds. saben, pienso que nuestras reuniones son por demás muy cortas. Cuando la gente está toda reunida, ¿no sería agradable ahora, si no tuviéramos que… si tuviéramos tres o cuatro semanas de esto en donde pudiéramos tener servicios de instrucción por la tarde, y predicar de la segunda venida, y presentar las Escrituras y hablar de Ellas. Y tener una reunión ministerial cada mañana alrededor de las diez de la mañana donde los ministros se juntaran a tener compañerismo? Oh, sí es la voluntad del Señor, puedo simplemente sentirlo en el aire. Voy a hacerme una gran carpa uno de estos días, para montarla en algún lugar y quedarnos por cuatro o seis semanas cada vez. Y luego… Creemos entonces si algo… Después que se haya orado por la gente…
Muchas veces, la gente no sabe como aferrarse a la sanidad. En una pequeña reunión como esta, no se les puede instruir. Tenemos a pecadores aquí, así que se les tiene que predicar la Palabra, hacer los llamamientos al altar. Uno tiene que pensar en la unción del Espíritu Santo bajo discernimiento. Y todas esas cosas, y solamente con una o dos noches para hacerlo.
5 Y luego, por ejemplo cuando una persona es sanada: si no son… Vean, la fe no conoce derrota.
Una joven mujer vino a mí hace unos años. Fue cuando las jovencitas empezaron a usar esas, las que llaman faldas de escándalo en nuestra región. Está como abierta por los lados. Y ella era una muchacha Cristiana de cierta iglesia denominacional. Y ella me dijo: “Hermano Branham”, dijo: “¿Piensa que es incorrecto para nosotras Cristianas usar este tipo de faldas?”.
Y le dije: “¿Qué tipo es ese?”.
Y me contestó: “Es una falda de escándalo”.
Le dije: “En primer lugar, no veo la razón por la cual una Cristiana quisiera usar cualquier cosa que sea escandalosa”. Pero le dije: “Si… ¿Por qué me preguntas? Hay una duda en tu mente. Y mientras haya una duda en tu mente, no lo hagas”. Esa es la mejor manera de mantenerse apartado de lo errado. Si hay una duda en su mente, aléjese de ello. Pero entonces cuando está perfectamente claro para Ud., entonces hágalo. Entonces podrá hacerlo con fe.
6 Esa es la manera que trato de hacerlo en mis reuniones. Con alrededor de cuatrocientas ciudades mayores aquí en América llamándome, aparte de las otras del mundo, las extiendo y oro hasta estar seguro en mi corazón que es Dios llamándome para cierto lugar. Entonces voy. No importa que tan mal resulte, lo que sea, siempre encuentro que es Dios trabajando, quizá con una persona.
Siempre lo mejor es obedecer a Dios, y no tener dudas. Ahora, si hay alguna pregunta en su mente sobre recibir el Espíritu Santo, ya sea que si es para hoy o no, nunca lo recibirá de esa forma. No puede. Tiene que saber que la promesa es para Ud. Y Ud. está… Y luego si hay algo en su vida que lo condena, le conviene mejor arreglar eso primero, porque Él no vendrá sobre eso. ¿Entienden? Tiene que arreglarlo. Entonces cuando tenemos todo bien claro, y lo entendemos perfectamente, entonces podemos empezar a caminar.
7 Jesús dijo en San Marcos 11:24 “Cualquiera que dijere á este monte: Quítate, y no dudare en su corazón, mas creyere que será hecho lo que dice, lo que dijere le será hecho.” No lo que yo diga, lo que Ud. diga. Vea, si no lo duda en su corazón, mas creyere que será hecho lo que dice, lo que dijere le será hecho.
Pero ahora, antes de obtener eso… Y de la manera que siempre trato de pensar en eso, tiene que haber el motivo correcto y el objetivo correcto. Y si su motivo es correcto, su objetivo es correcto, y su fe es correcta, porque siente que es la voluntad de Dios, nada impedirá que suceda. Sólo piense en eso.
8 No importa lo que sea. Si Ud. le dice a este monte: “Quítate”. Y tal vez, si tuviera que ir al monte con un propósito, no para decir… Alguien diría: “Oh, soy un gran hombre de fe. Moví ese monte”. Nunca se moverá.
Pero si hay algo atrás de ese monte al cual necesita llegar para hacer la voluntad de Dios, y no puede subir, bajar, rodearlo, y sin embargo hay algo en su corazón diciéndole que vaya, Ud. hable la palabra. No lo dude. Y quizás cuando hable la palabra, sólo un granito de arena se cae. Pero va en camino. Al siguiente día, se caerá una cucharada, al siguiente día, una tacita completa. Nunca lo notaría. Pero si solamente se mantiene firme, sabiendo que se está llevando a cabo, después de un rato, la cosa completa se derrumbará.
De esa manera es con Sanidad Divina. Cuando puede ver al Espíritu Santo trabajando, la Palabra sobre ello, y el Espíritu Santo ungiendo esa Palabra, y probando que Él está aquí en nuestros medios para vindicarse a Sí Mismo y para darle a Ud. la promesa, entonces puede aceptar su sanidad.
9 Si hay pecado en su vida, sáquelo. Si hay condenación, sáquela. Si hay duda, sáquela. Hasta que pueda ver perfectamente que es la voluntad de Dios, el plan de Dios, y Ud. incluido en él, entonces diga: “Enfermedad, en el Nombre de Jesucristo, apártate de mí”. Y recuerden, podrá no sentirse bien por una semana. Pero tan pronto dijo la palabra, algo sucedió. Dios tiene que guardar Su Palabra. Esa enfermedad se estremece, y empieza a soltarlo. Se irá sin tan solo puede creer. No dude.
Como Pedro caminando sobre el agua, Él le dijo: “¿Por qué dudaste? Oh, hombre de poca fe”. Solo porque se estaba hundiendo, eso no tenía nada que ver con ello. Dios le había ordenado, y Su Palabra era suficiente. De esa manera debemos de pensarlo también. Bueno, eso está fuera de mi texto de esta noche. Pero, es la verdad.
10 Ahora, vamos a tratar de seguir con las tarjetas de oración, si hay alguna que resta para esta noche, lo que sea que el Espíritu Santo hará. Y luego mañana en la noche, trataremos de repartir más tarjetas de oración. Pienso que nos sobraron muchas de la primera o segunda noche, porque el Espíritu Santo ha estado obrando una cosa maravillosa entre nosotros. Oh, y como debiéramos de apreciar eso. Y estoy seguro que también lo hacen. No habrá ni una…. cabida para ninguna duda.
11 Me gustaría decir esto a manera de testimonio. Hay tantas cosas que pudiera decir. Mientras manejaba hace solamente unos minutos, estaba una… una mujer joven vino a mi encuentro. Y dijo: “Hermano Branham, no quiero interrumpirlo, pero…” dijo: “No puedo evitar decirle esto”.
Le dije: “Muy bien, hermana”.
Y tenía en brazos el bebé más hermoso y curioso. Y ella dijo: “Cuando Ud. estuvo aquí la última vez, estuve en la línea de oración. Y cuando me acerque a Ud. me dijo: ”Por lo que está aquí es, Hermana, no es por alguna enfermedad, pero está perdiendo sus bebés debido a abortos. Y quiere que le pida a Dios que la deje tener un bebé“. Y le dije: ”Y eso es algo muy honorable“.
Y ella dijo: “Eso es correcto, señor”.
Y después dije Algo, como suele suceder: “ASÍ DICE EL SEÑOR, vaya a casa porque tendrá su bebé”. Y esta noche, ella me mostró un pequeño, dulce y regordete bebé que Dios le dio en Su sublime gracia.
La dama está aquí en algún lugar. Creo que su nombre es Sra. York, según me dijo. ¿Está por aquí cerca, Sra. York? Aquí se encuentra ahora mismo con el bebé en sus brazos.
Oh, el mismo Dios del Antiguo Testamento es el mismo Dios hoy. Él nunca falla. Así que les hablaré de una mujer que conozco que…
12 Al ver algunos de mis amigos canadienses sentados aquí de Canadá. Hace aproximadamente catorce años, esta mujer siendo alrededor de cuarenta y ocho años de edad, vino a la reunión: Una Alemana-Canadiense. Y dijo que el Señor le había dicho en la línea de oración, a través del discernimiento, que era estéril. Y los doctores habían dicho que ella nunca podría tener un hijo. Y dijo: “También está sufriendo con la terrible enfermedad de tuberculosis”.
Y dijo: “Eso es verdad, señor”.
Dije: “Regrese a casa porque esta sanada de su tuberculosis, y Ud. va a abrazar un pequeño y hermoso bebé de ocho libras, [3.63 Kg. Trad.] ASI DICE EL SEÑOR”.
Se regresó a casa y estuvo fuerte y sana. Los doctores dijeron que su caso era retardado. Así que no había razón por la cual estar intentando más.
13 Después que pasaron como ocho años… Se le nota la edad ahora a la mujer. Ella dijo que asistió a una iglesia que le dijo: “Hermana, si eso hubiera sido del Señor, ya hubiera sucedido”. Y ella lo creyó. Y tan pronto se levanto en contra de aquello, se enfermó de nuevo con tuberculosis. Y luego, el predicador, no de manera intencional, no lo creo, dijo que yo era un psicólogo, uno que lee la mente, y lo único que estaba haciendo era leyendo lo que estaba en su mente. Y su leal esposo se paró y dijo: “Pero él le dijo: ASI DICE EL SEÑOR”. Y el predicador se rió de él. Y la esposa se encamo con tuberculosis.
14 Estaba en el Norte de Columbia Británica en un viaje de cacería. Bajando hacia Edmonton, me detuve como por dos horas. Había como siete u ocho mil personas reunidas. Y después del servicio… No traía mi saco, sino un pequeño saco de vestir. Y el… un hombre se acercó y dijo: “Hermano Branham, le daré mi abrigo”. Estaba con calor y sudando.
Y le dije: “No, Th…” Le dije: “¿No es Ud. el Hermano Doble?
Él dijo: “Lo soy”.
“Oh”, dije: “¿Cómo está su esposa?”.
Y él dijo: “Hermano Branham…”. Me contó la historia. Dijo: “Ella está muy mal de tuberculosis”.
Le dije: “¿Por qué lo dudó?”.
Él dijo: “Bueno, Hermano Branham, estaba tardando tanto; que ella empezó a dudar”.
Le dije: “No me importa cuánto pueda dudarlo. Yo vi una visión. Ella estaba sosteniendo un bebé regordete varón. Y llegará a suceder independientemente de lo que ella diga o piense, porque Dios ya lo dijo. Una visión no puede ser impedida”.
15 Fred Sothmann, un buen amigo mío, presente en este momento. Aproximadamente hace dos años, creo que ha pasado tanto tiempo así, el Hermano Fred, o tres, estábamos en Saskatchewan… Prince Albert, creo que fue allí. Prince Albert, Saskatchewan. Y en una arena… Llegó un telegrama. La Sra. Doble iba en camino con espacio de tres días para dar a luz a su bebé. Y la trajeron en un carro especial, por su edad, tenían miedo que no sobreviviera. Yo oré por ella.
Y ella dijo: “Una cosa, Hermano Branham, confesé mi pecado de incredulidad”. Pero dijo: “Una cosa que quiero pedirle es su confirmación. Ud. dijo que sería un varón”
Le dije: “Será un varón”.
Y tan pronto como pudieron regresar a casa, ella tuvo un bebé varón de 8 libras [3.63 Kg. Trad.] que esta noche anda corriendo allá en Canadá, de una madre de más de cincuenta años, porque Dios guarda Su Palabra. Él nunca falla.
16 Oremos. Señor, mientras estábamos en este… esto, a lo que llamamos tiempo, se va tan rápido. Pero un día daremos un paso fuera del tiempo hacia eternidad. Y nos sentaremos junto al rio debajo de un árbol siempre verde. Y allí, conoceremos a nuestros amigos y testificaremos, y alabaremos Su Nombre para siempre. Estoy esperando a ver millones de ellos a los cuales les he predicado y ministrado.
Pero mientras estamos aquí, Señor, en el calor del día, oramos esta noche que nos des de Tu gracia y de Tu misericordia, y que cada persona enferma que está aquí… enferma de pecado o enferma en el cuerpo, que está noche sea para ellas un ASI DICE EL SEÑOR. Que podamos encontrarnos después, de la misma manera que nos encontramos esta noche con esta linda mujer, la Sra. York, que nos encontremos en otro tiempo, tal vez en esa gran carpa en algún lugar, y escucharlos testificar que fue en Chautauqua donde Tu misericordia bajó y los sanó, los salvó, y los llenó con el Espíritu Santo. Concédelo, Señor.
Bendice estas cuantas palabras que serán leídas de Tu Palabra. Deseamos leerlas, porque nuestras palabras fallaran, pero Tu Palabra es eterna y no puede fallar. Bendice los esfuerzos que hemos invertido, sanando a los enfermos y salvando al perdido, trayendo al descarriado de vuelta a casa. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
17 Este pastor fiel… Tengo una pequeña nota escrita aquí: “El altar está hacia su derecha”. Eso muestra a un fiel y real pastor, que quiere ver a los perdidos salvos. Es por eso que estamos aquí, para ver a los perdidos salvos y para bendecir a la gente. Y Uds. siempre son una bendición para mí.
En el libro de Jeremías, el capítulo 8 y versículo 22, lo leeré.
¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay allí médico? ¿Por qué, pues, no hubo medicina para la hija de mi pueblo?
Quiero tomar un texto, y si pudiera llamarlo, sobre este tema: “¿Por qué?
18 Dios, cuando hace una vía de escape, o manda una lluvia de bendición, y la gente lo ignora, Dios pregunta: “¿Por qué?” Él tiene el derecho de preguntar: “¿Por qué?”Cuando Él prepara todo y lo presenta, y luego la gente lo rechaza, Dios quiere saber: “¿Por qué lo hicieron?”. Y Él tiene el derecho de preguntar: “¿Por qué?” porque Él lo hizo por nuestro bien.
Tal como aparece en II Reyes primer capítulo, después de la muerte de Acab, ese rey malvado de Israel, y Ocozías reinó en su lugar, el cual era su hijo. Y él fue tan malvado como su padre y madre, Acab y Jezabel. Y mientras caminaba en el piso alto de su palacio en Israel mientras reinaba sobre ellos, se cayó. Y cuando lo hizo, una gran enfermedad le sobrevino, que casi estaba como muerto. Y mandó llamar a dos de sus soldados y los mandó a Ekron a consultar al dios, Baal-zebub, si se iba a recuperar o no de esa enfermedad. Lo hizo secretamente.
19 Y mientras iban de camino, haciendo esta cosa malvada… No hay maldad que Dios no conozca al respecto. Había un pequeño profeta calvo sentado allá sobre un montón de maleza en algún lugar del desierto. Y el Ángel del Señor vino a él y le dijo lo que estaba aconteciendo. Y Él le dijo: “Sube allá y párate en el camino”.
Y cruzó el desierto y arriba de la colina detuvo a los dos soldados. Y dijo: “Regresen y díganle al rey, ¿No hay Dios en Israel? ¿No hay profeta en Israel para que tengan que consultar estas cosas, para que tengan que enviar a Ekron al dios, Baal-zebub? ¿Es esa la razón? ¿No hay profeta aquí o no hay Dios que consultar, para que tengas que ir a tales recursos como esos?” Dijo: “Ve y dile: ”ASI DICE EL SEÑOR, ya no te levantarás de la cama, sino que vas a morir por su maldad“.
Los soldados se dieron la vuelta y regresaron. Y cuando regresaron a este rey, les dijo: “¿Por qué han regresado?”
Dijeron: “Nos encontramos con un hombre. Y él nos dijo tal cosa”.
El rey les preguntó: “¿Cómo era ese hombre que les salió al encuentro?
Ellos respondieron: “Era un hombre vestido con una capa peluda, y con un cinturón de cuero en la cintura”.
Y el rey dijo: “Ese es Elías, el Tisbita”. Él sabía que había hecho mal.
20 Había Dios en Israel. Había profeta en Israel. Pero fue por causa de la terquedad del rey. Fue por causa de su maldad y de su pecado deliberado, la razón por la que no vino a consultar a Dios al respecto. Y perdió su vida.
De la misma forma es hoy en día. No necesitamos tantas ONUs. [Organización de las Naciones Unidas. Trad.] Si somos una nación Cristiana, llamemos a Dios a la escena. La razón por la cual no hay Bálsamo en Galaad… Claro que hay Bálsamo. Hay un Dios en América. Hay un Dios aquí. Es por la terquedad de la gente que no quieren ir a consultarle. Prefieren tomar consejo de algún estudiante intelectual, en lugar de venir al bendito Espíritu Santo que Dios envió a la Tierra. Es la razón por la cual nos encontramos hoy en tal condición. No es porque no haya un Dios, no es porque el Espíritu Santo no sea todavía real, es por la terquedad de la gente. Es porque ellos quieren pecar. Es porque desean hacer tales cosas. Eso es lo que está en su corazón.
21 Es como un hombre muriendo en las escaleras del doctor. Si el doctor tiene el remedio para la enfermedad que ese hombre tiene, y el hombre se queda en los escalones, pero rehúsa tomar el remedio, morirá allí. Y no es la culpa del doctor. Él tiene el remedio, y está dispuesto a dárselo, pero el hombre es demasiado terco para tomarlo.
Y también es así hoy. No hay necesidad que un hombre muera en pecado. No hay necesidad de todas estas cosas que están sucediendo. Dios tiene el remedio. Y la gente se queda en los escalones de la iglesia y muere porque no lo reciben. Mueren en pecado sentados en la banca de la iglesia, porque no lo reciben.
22 Hay Bálsamo en Galaad. Hay un Médico allí. Pero la gente no toma Su medicina. El miembro local de la iglesia, tibio, piensa que es demasiado bueno como para tomar la medicina del Espíritu Santo. El Espíritu Santo es la medicina de Dios. Es la cura. Pero el miembro de la iglesia local no lo hace. Van a la iglesia. Ponen su nombre en los libros. Están dispuestos a pagar su diezmo. Están dispuestos a hacer cosas como esas. Pero cuando se trata de tomarse la medicina, no lo hacen.
23 Ahora, ¿cómo conseguimos la medicina? La primera cosa, fue que la ciencia empezó a investigar hasta que encontraron cierta toxina. Y luego la inyectaron en un conejillo de indias. Y vieron como el conejillo de indias reaccionó con eso. Y luego si el conejillo de indias se recupera, y funciona perfectamente, entonces se la dan a los seres humanos.
Miren, no todos los seres humanos están hechos como los conejillos de indias. Le pueden dar cierta medicina a un hombre, y ayudará a uno y matará al otro. Así que, pudiera tener una excusa para eso, porque la medicina ayudará a uno y matará al otro. Así que pudiera tener sus dudas sobre eso, pero no tiene que tener dudas sobre el Bálsamo de Dios, la Toxina de Dios, el Espíritu Santo. Curará cada vez que sea aplicada. Ha sido probada y aprobada, y es perfecta. La cura del conejillo de indias está bien.
24 El pecado del mundo actual, la enfermedad más grande no es la del corazón; es la enfermedad del pecado la que está matando al mundo. Es lo que está rompiendo a la nación hoy en día, rompiendo al mundo entero, es el pecado. Y hay bastante cura para ello. Pero la gente no la toma. No quieren tener nada que ver con eso.
Igual como el hombre sentado en las escaleras del doctor. Aquí sale un hombre sano que tenía la misma enfermedad. Otro sale y dice: “Eso es fanatismo. No volveré a entrar”. Él morirá allí mismo, porque se rehúsa a tomar la medicina.
Y de esa manera es. Un hombre morirá y hundirá en una oscura eternidad sin conocer a Dios si rehúsa el Bautismo del Espíritu Santo. La Toxina de Dios es para él.
Algunas personas dicen: “No puedo dejar de pecar”. “Hermano Branham, tengo el hábito del cigarro. Simplemente no puedo dejarlo”. “Tengo el hábito de beber, no puedo dejarlo”. “Tengo temperamento. Simplemente no me puedo deshacer de él”. Ud. sólo lo está deteniendo. Se está negando a usar la Toxina de Dios. Lo curaría, si únicamente se la toma. Y algunas veces es difícil, pero siempre le hará bien. Se requiere de una medicina con mal sabor algunas veces, para que pueda hacerle bien.
25 Mi anciana madre, de las antiguas madres de Kentucky… Vivíamos allá en las colinas donde comíamos guisantes de frijoles pintos y pan de maíz, pellejos de carne de los cuales obteníamos manteca para untarle al pan de maíz. Y cada sábado por la noche, mamá nos bañaba en una tina grande de cedro. ¿Cuántos de Uds. Kentukianos vieron alguna vez una tina vieja de cedro? Seguro. Y déjenme decirles; el agua no se cambiaba, solo se le añadía un poco más de agua tibia, desde el primero hasta el último de los nueve muchachos. Y luego, la siguiente cosa que se llevaba a cabo el sábado por la noche para evitar parásitos, de la comida que teníamos que comer, nos hacía tomar aceite de ricino. Todavía no puedo soportar la peste de esa cosa. Y llegaba apretando mi nariz. Y decía: “Oh, mamá, me enferma tanto”.
Ella decía: “Si no te hace enfermar, entonces no te hará ningún bien”.
Y de esa manera es con el Evangelio. Tiene que hacerlos enfermar primero de su pecado para que pueda hacerles algún bien. Apriete su nariz y tómeselo. Tal vez lo hará comportarse como, no sé qué, pero yo… Es bueno de todas maneras. En cada ocasión curará el pecado.
26 Sí, la razón por la cual la gente no quiere tomarla, es por su estilo y orgullo. Veo que se está metiendo sigilosamente entre nosotros gente pentecostal. Un poquito de orgullo, no queremos hacerlo. “No quiero ir al altar y arrodillarme y lloriquear”
Bueno, déjeme decirle algo. Tengo una audiencia mixta aquí, pero quiero que entiendan esto en la luz que se dirá. Cualquier nacimiento es un desastre. No me importa donde sea. Si es en la porqueriza de la granja, si es en una casa, o en un cuarto de hospital decorado de rosa, un nacimiento es un desastre. Y también el nuevo nacimiento es un desastre. No puede llegar almidonado y decir: “Yo recibo a Cristo como mi Salvador personal”. Tonterías. Venga aquí y arrodíllese en el altar y quédese allí hasta que haya nacido de nuevo. Es un desastre, pero traerá vida. No importa bajo que escala o nivel tengo que llegar.
27 Mis Hermanos bautistas me dijeron: “Billy, te vas a convertir en un santo -rodador”. A mí no me importaba si era un santo-rodador o santo-saltador, el nivel que haya sido, yo quería vida nueva. No me importaba que fuese, que nivel fuera. Cuando Ud. está listo para recibirlo, Ud. vendrá y lo recibirá. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán hartos.
El hombrecito allá de color del Sur estaba tan feliz con el Espíritu Santo. Y su jefe le dijo: “Me gustaría tener un poco de esa religión que se siente en el corazón”.
Le dijo: “Bueno, jefe, puede tenerla”.
Le contesto: “Bueno, espera un poco”, dijo: “Cuando esté listo para recibirlo te avisaré”.
Le dijo: “Muy bien, lo estaré esperando”.
28 Así que un día lluvioso. Oh, la lluvia simplemente caía torrencialmente. Y el jefe dijo: “Mose, estoy listo para recibir el Espíritu Santo del cual has estado hablando”.
Le dijo: “Muy bien, jefe, estaré feliz de ir contigo”.
Así que le dijo: “Vayamos al almacén de maíz. Ahora ya se sacó todo el maíz, y lo acaban de barrer. Esta agradable, seco y limpio”.
Y caminaron hacia allá, y Mose dijo: “Pero jefe, este no es el lugar donde se recibe”.
Él dijo: “Muy bien, iremos entonces al pajar”, dijo: “Es agradable y blandito, y huele a paja”. Dijo: “Iremos arriba del pajar”.
Y cuando subieron hasta allá, Mose miró alrededor. Le dijo: “Pero este no es el lugar donde se recibe, jefe”.
Le preguntó: “¿Entonces Mose, en que parte se recibe?”.
Le contestó: “Sígame”. Dijo Mose. Y empezó a remangarse los pantalones, y camino hacia la porqueriza que lo cubrió hasta las rodillas, y le dijo: “Aquí es donde lo recibe”.
“Oh”, él dijo: “Yo… yo no quiero entrar allí”.
Le dijo: “Desde que empezamos no pensé que estaba listo”. Eso es. Cuando realmente quiere a Dios, no me importa la manera que venga, estará listo y dispuesto. Entonces lo recibirá.
29 Cualquier cosa tiene que morir para obtener vida. Y la vida solamente viene a través de la muerte. La vida es a través de la muerte.
Tome Ud. un grano de maíz y plántelo. Al menos que el grano de maíz se quede allí, y no que muera solamente sino que se pudra, entonces producirá nueva vida a partir de ese desastre podrido. Y hasta que el hombre tome aquellos… toda su psicología hecha por el hombre y las arranque por medio del Espíritu Santo, y se quede allí hasta que sus propias ideas se pudran, entonces ellos recibirán el Espíritu Santo. Cuando Ud. pueda quitar todos esos credos y arrancar esas cosas de Ud., que se le pudran hasta estar muertos y podridos… Eso suena muy feo, pero es la única manera de decirlo. Uds. lo entienden. Hasta que se pudra, entonces una nueva Vida vendrá.
30 Pero al menos que haya esperanzas de que se pudra, la Vida nueva no vendrá. Es por esa razón que nos levantamos muchas veces del altar sin el Espíritu Santo, porque no nos podrimos lo suficiente a nuestros propias ideas. Tenemos que encontrarnos con Dios a Su nivel. Me gusta encontrarlo a Él allí, porque nunca me ha fallado.
El nuevo nacimiento no es diferente a cualquier otro nacimiento; es un desastre. Debieron haber visto en el desastre que estuve cuando yo lo recibí. Y cada cierto tiempo cuando viene sobre mí de nuevo, vuelvo a verme desastroso con ello. Lloro y lloriqueo, y me comporto de tal manera al punto que no me veo muy bien que digamos, pero hará… Tengo algo en mi interior que continúa llevándome más y más y más y más y más. Es la nueva Vida. No me importa cómo se vea; lo que quiero saber es qué es. Eso es lo importante.
31 Miren, hubo un tiempo cuando no había toxina para la viruela. Hubo un tiempo cuando la vacuna de Salk para niños con polio, no la tenían. Pero ahora ya la tienen. Ellos la tienen.
Hubo un tiempo cuando no había cura para el pecado. Hubo un tiempo cuando la… bajo la ley de muerte, Dios causo que el ganado muriera, y que las ovejas murieran. Y bajo eso, una propiciación era hecha por el pecado, pero solamente cubrió el pecado. No lo quitó. Así que el hombre tenía una excusa. Él regresaba y su corazón no era cambiado. Cada año, el podía venir y ofrecer un cordero para la limpieza y por su pecado.
Pero ahora, no hay excusa. Hay suficiente Toxina en la casa de Dios. Y es para la cura del pecado.
Es para el pecado, una doble cura,
Me salva de la ira y me hace puro,
Hay una Toxina en la casa de Dios.
32 Ahora, cuando los doctores investigan una medicina para sus pacientes, es probada en un conejillo de indias. Pero cuando Dios quiso probarlo en la raza humana, Él nunca vacunó a un conejillo de indias, pero vacunó a Su Hijo. El Señor Jesús tomó la Toxina del Espíritu de Dios.
Y Su acción aquí en la Tierra probó que así fue. Cuando escupieron sobre Él, oro por perdón. Cuando fue irritado, Él no los irritó. Eso mostró que la Toxina funcionó. Cuando lo mataron, y murió en la cruz sangrando y quejándose, Él estaba orando para que se les fuera perdonado. La Toxina funcionó muy bien. Finalmente una espada romana embalsamó Su cuerpo al aplastar Su corazón y agua y sangre brotaron. Ellos dijeron: “Ahora se ha ido. Ha dado el Espíritu”.
La tierra se estremeció. Él murió al punto que el Sol dejo de brillar. Él murió al punto que las estrellas dejaron de brillar. Él murió al punto que la Tierra estaba tan oscura que se podía palpar. Él murió y fue a las regiones más bajas del infierno llevando nuestros pecados. Ud. no podría ir más profundo en el infierno de lo que Él fue. Ud. no podría sufrir más fuerte de lo que Él sufrió. Ud. no podría morir de la manera más sentida como Él murió.
33 Pero Hermano, en aquella primera mañana de Pascua, la Toxina empezó a trabajar. Rompió los sellos de la muerte. Golpeó al diablo en la cara. Hizo que la piedra rodara, y al Hijo de Dios vivir otra vez. Él está vivo para siempre. La Toxina funcionó.
Dios la puso en Su propio Hijo para probar que funcionaría. Dios fue hecho carne y habitó entre nosotros. Así es como Dios estuvo en Cristo. Dios bajó y tomó esta Toxina en Sí Mismo en un cuerpo humano que Él mismo se creó, el Hijo de Dios. Y Él vivió en eso, y Él tomó la Toxina. Pero en la mañana de Pascua, probó que funcionó.
Luego Él tenía unas personas que estaban listas para eso. Cuando pusieron su dedo… Unos de ellos tan dudosos de la medicina, estaban sentados en las escaleras hasta que tocaron Su costado. Y había otros más que se regresaban descarriados en el camino a Emaús, pero lo vieron a Él hacer algo semejante a lo que hizo antes de su crucifixión. Ellos supieron que la Toxina estaba funcionando.
34 Oh, Hermano. Me van a llamar un santo-rodador de todos modos. Sigue funcionando tan real a como lo estuvo entonces. Hay Bálsamo en Galaad. Hay una Toxina para la enfermedad. Hay una Toxina para la sanidad del alma y del cuerpo. Es en la casa de Dios hoy en donde:
Hay una fuente llena de sangre,
Sacada de las venas de Emanuel,
Cuando los pecadores se sumergen debajo del raudal,
Pierden todas sus manchas de culpabilidad.
El ladrón agonizante se gozó por ver,
Esa fuente en su día;
Y puedo, aunque vil como él
Lavar todos mis pecados.
No me digan algo diferente. He sido vacunado por Él. Quita el deseo de pecar de sus corazones y pone un Aleluya allí que nada puede compararlo, cuando han sido vacunados. Dicen: “No creo que pueda mantenerme”. Solo vacúnese una vez.
35 Miren, les probaré a Uds. lo que es el Bálsamo de Dios y lo que es la vacuna. Los primeros candidatos fueron ciento veinte. Subieron al aposento alto para vacunarse. Él dijo: “He estado con vosotros, pero ahora voy a estar en vosotros”. Ellos subieron para la vacuna. Y de repente, allí vino desde el cielo el Suero como un viento recio y lenguas de fuego ardiendo. Y vacunó a ciento veinte.
Tanto gozo lleno sus almas, hasta que hablaron en otras lenguas y corrieron por las calles gritando y actuando como un montón de hombres borrachos. A ellos no les importó como se miraba. A ellos no les importó lo que alguien dijera. Ellos vinieron al nivel de Dios para recibirlo. Si alguna vez Ud. lo recibe, vendrá al mismo lugar. Es el único lugar donde Él lo da, en ese nivel.
36 Funcionó tan bien que unos cuantos días después de eso, había un hombre a punto de condenar a la gente llamada gentiles. La vacuna empezó a funcionar y vio una visión. El mismo hombre que empezó a caminar por la puerta llamada Hermosa. La vacuna empezó a trabajar cuando vio a un hombre cojo desde el vientre de su madre. Él no quería decir: “Si tan solo hubieras conocido a Jesús cuando estuvo aquí”. Él también había sido vacunado. “Lo que tengo, te doy”, él dijo.
Oh, estoy tan contento de que haya suficiente Suero. Si. Bastante de ello.
Funcionó tan bien al punto que cuando uno se estaba muriendo, y ellos estaban construyendo el patíbulo para cortarle la cabeza. ¿Cómo va a funcionar esa vacuna, Pablo? Él dijo: “He peleado la buena batalla. He acabado la carrera. He guardado la fe. Por lo tanto una corona me espera, que el Señor Justo Juez me dará aquel día. Y no sólo a mí, sino también a todos los que han sido vacunados”.
Luego aquellos dijeron: “El sepulcro te moldeará”, dijo el diablo.
Él dijo: “Sepulcro… Oh, muerte, ¿dónde está tu aguijón? Sepulcro, ¿dónde está tu victoria? Pero gracias sean dadas a Dios Quién nos ha vacunado por medio del Señor Jesucristo, porque Él vive, yo vivo también. Seguro.
37 Se les preguntará porque no la obtuvieron, hay bastante Suero.
En el día de Pentecostés, cuando vieron todo lo que se estaba llevando a cabo, había unos corazones sinceros allí, y querían ser candidatos. Así que dijeron: “¿Qué haremos? ¿Hay un médico aquí?”Dios preguntó: “¿No hay allí médico?”. Gracias a Dios todavía tenemos médicos. “¿No hay médico aquí?”.
Hubo uno que se levantó llamado Doctor Simón Pedro. Él dijo: “Les voy a escribir una receta, y durará para siempre; porque es para Uds. y para sus hijos, y para los que están lejos, y para todos cuantos el Señor nuestro Dios llamaré, podrán tomarla”.
La receta del Doctor Simón Pedro sigue siendo buena está noche. Si no lo creen, vengan a la oficina para que se la surtan. ¡Aleluya!. Oh, seguro. La vacuna es buena. Funcionará. Es buena; es buena.
38 Ahora, cuando lo vimos a Él vacunando, viendo las señales que Él hizo retornando, eso muestra que han sido vacunados con la misma cosa.
Hermano, si el Espíritu Santo obra igual en los miembros de la Iglesia que Cristo ha salvado, entonces ellos resucitarán de los muertos de la misma manera que Él lo hizo. Con razón podemos decir: “Muerte, ¿dónde está tu aguijón? Y sepulcro, ¿dónde está tu victoria?
Si sanó al enfermo en aquel día, la misma vacuna lo hará para Ud. el día de hoy. Si fue un… un antídoto para el pecado, un antídoto para la enfermedad. Es la misma cosa hoy.
Entonces Hermano, Hermana, sobre esta base, permítanme preguntarles está última pregunta: “¿Por qué hay mucha confusión entre nosotros? ¿Por qué hay tanto pecado en nuestros medios? ¿Qué es lo que pasa? ¿Es acaso porque no hay Bálsamo en Galaad? ¿Es acaso porque no hay Espíritu Santo? ¿Por qué, entonces, está la iglesia en esta condición? ¿Por qué, entonces, es acaso porque no hay Médico?
Oh, sí lo hay. Lo hay. Pero Ud. morirá en los escalones bajo su ministerio, no conociendo de Dios o siendo sanado, al menos que se tome la receta que se le ha escrito: “Yo Soy el Señor que sana todas tus enfermedades”. ¿Pueden creerlo? Que el Señor les bendiga al pensar en ello mientras inclinan sus rostros.
39 Oh, Señor, estamos tan contentos que hay Bálsamo en Galaad. Estamos muy contentos que hay un Médico allí. Y después en el día del juicio, esta América que se para en su propia justicia, Inglaterra y otras grandes naciones que han escuchado el Evangelio se les preguntará: “¿Por qué no lo recibieron?”. Cuando médicos ungidos salen para hacer uso de la Palabra, y los resultados siguen a cada uno que llega, entonces hay Bálsamo en Galaad.
Aquí están sentados unos de ellos en esta noche, alcohólicos, mujeres miserables, hombres inmorales que una vez caminaron por las calles con lujuria, y hoy son santos. Hay mujeres que bebieron y se punzaron agujas en sus brazos hasta que los médicos terrenales no pudieron hacer nada por ellas. Y hoy en día, son testigos de arriba abajo por las calles de la Sublime Gracia de Jesucristo. Hay mujeres estériles sosteniendo niños en sus brazos, porque fueron vacunadas para cuidar a sus hijos. Están aquellos que fueron ciegos y ahora ven. Están aquellos que fueron cojos y ahora caminan. Están aquellos que tuvieron cáncer, muriendo, y están vivos porque hay Bálsamo.
40 No importa que tanto el incrédulo menea su cabeza y se va, eso no quita la Toxina. Hay bastante de ella en esta noche en los brazos de Cristo. Oramos, Señor, que vacunes a cada persona aquí esta noche que tiene el deseo de pecar en su corazón. Quítalo de ellos, Señor: “Mi gracia es suficiente”, dice el Espíritu Santo.
Ahora, oramos, Padre, que Tu sanes a los enfermos, da misericordia a aquellos que están en necesidad, porque hay Bálsamo en Galaad, y hay un Médico allí. El Gran Médico está allí, Aquel que nunca ha perdido un caso, nunca ha perdido un paciente, y no puede perder nada. Pero dijo: “Todo lo que el Padre me ha dado, no perdí ninguno, y Yo lo resucitaré en el día postrero”. El gran Médico. Nos ha mostrado Su Presencia entre nosotros noche tras noche. Y oramos, Dios, que Él haga lo mismo esta noche salvando al perdido y sanando al enfermo. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
Oh, yo quiero verle, ver al Salvador.
Quiero ver Su rostro lleno de amor;
En aquel gran día, yo he de cantar,
Ya pasó, todo afán, todo mi pesar.
¿No quieren verlo? Cantémoslo.
Oh, yo quiero verle, ver al Salvador.
Adorémosle ahora.
Quiero ver Su rostro lleno de amor;
En aquel gran día, yo he de cantar,
Ya pasó, todo afán, todo mi pesar.
¿No les hace sentirse bien? Oh, yo le amo. ¿No le aman Uds.? Cantemos esa buena cancioncita antigua: “Yo le amo, yo le amo, porque Él a mi me amó”. ¿Cuántos se la saben? ¿Cuántos Cristianos están aquí esta noche, levanten sus manos? Ahora, bajen sus manos. ¿A cuántos les gustaría ser Cristianos, levanten sus manos? Dios le bendiga. Dios le bendiga. Eso es bueno. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga. De este lado… Muy bien. Ríndanse a Él en este momento, allí donde se encuentran sentados. Hagan esa rendición mientras cantamos: “Yo le amo”.
Yo le amo, yo le amo (levanten sus manos ahora)
Porque Él a mi me amó
Y me compró la salvación
Allá en la cruz.
Oh, entonces confío y tengo la esperanza que Dios les acaba de salvar el alma. [El Hno. Branham empieza a tararea. Trad.]
Porque Él a mi me amó
Y me compró la salvación
Allá en la cruz.
41 Oh, ¿Simplemente no le aman? ¿No les gusta simplemente adorarle y sentir la bondad de Su misericordia? Sí, aunque ande por valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno porque Tú estarás conmigo.
El mensaje ha terminado. Solo adórenle en su corazón. Pablo dijo: “Si canto, cantaré en el Espíritu. Adoraré en el Espíritu”. Él está aquí. Yo sé que Él está aquí. Oh, simplemente le amo. Ahora, a la manera de Uds., mientras el piano y el órgano y demás está tocando, solo Adorémosle. Cierren sus ojos.
Yo le amo, (Señor te amamos) yo le amo
Porque Él a mi me amó
Y me compró la salvación
Allá en la cruz.
42 Ahora, con nuestros rostros inclinados… Al amigo pecador, si todavía no le conoces y sabes que Él está presente, ¿le gustaría caminar hasta acá? Permítame estrecharle la mano aquí y orar con Ud. por solo un momento. Esta invitado. Mientras cantamos, si el Espíritu Santo le hablara… “Quiero pasar. No me avergonzaré de Él. Voy a pasar y pararme enfrente esta noche. En verdad lo digo. No me importa lo que mi vecino diga”. No, pasará para recibir el nuevo nacimiento. Será un desastre. Se reirán de Ud., y hablarán de Ud. ¿Pero está listo para llevar la afrenta de Cristo? Como Pablo le dijo a Agripa: “Conforme al Camino que ellos llaman herejía (eso es, locura), así sirvo al Dios de mis padres”. ¿Se unirá a estas filas esta noche?
Yo le amo,
Porque (estaré esperando) me amó
Y me compró la salvación
… en la cruz.
[El Hno. Branham empieza a tararear. Trad.]
Dios le bendiga, mi Hermano. Venga hasta acá. [El Hno. Branham ora con el hombre. Trad.]… en el Nombre del Señor Jesús…?… este hombre…?… sinceramente ahora, entonces Tu sanaras su alma y cuerpo. Se irá una persona diferente para ser Tu siervo a partir de esta noche… Vaya ahora y reciba el Espíritu Santo.
Habrá algún otro que quiera decir: “Quiero aceptarlo a Él”.
Él tomará cartas en el asunto, para concluir la situación. Él tiene unos hábitos. Le dije al respecto. El Espíritu de Dios está aquí. Él tomará cartas en el asunto ahora mismo para arreglar eso.
43 [El Hno. Branham ora junto a la gente que pasó al altar. Trad.] Oremos. Señor, mientras esta señora y este niño pequeño hincados aquí, en este escalón permite que se den cuenta que están en las escaleras de Jacob, subiendo ahora de los pecados terrenales y cosas que les estaba impidiendo de tener compañerismo con Dios….? … La Sangre de Jesucristo… dales Vida Eterna y llénalos con el Espíritu Santo, en el Nombre de Jesús. Dios le bendiga hermana… Vaya hacia ese lado… Querido Dios, mientras estos pequeñitos van de paso, vienen consagrando sus vidas a Ti. Sólo son unos niños, y yo solemnemente… su fe…. Oro para que Tú los bendigas. Que sean llenos del Espíritu Santo cada uno… Y con la Sangre que… Cristo, estaremos confortándoles para que ellos jamás… a ellos…
Dios, salva a este… dale a ella… Permite que el Espíritu Santo…
Señor, perdona el pecado, Señor… su corazón pueda… Y luego, Señor…
Señor Jesús, escucha su oración, Señor, concédelo está noche…
44 [Un Hermano pide más obreros mientras el Hermano Branham continúa orando por las los que oran. Trad.]… Oro Señor, yo oro… Señor… [Espacio en blanco enla cinta. Trad.]
Mi salvación. (¿Habrá más pecadores que quieran pasar?)
Allá en la cruz.
… dándose cuenta….?
[Un hermano pide más obreros mientras el Hermano Branham continúa orando por las personas en el altar. Trad.] Oro que… el poder de Dios… Señor, yo oro… perdónale sus pecados. Que este sea el tiempo en que el Espíritu Santo… La Sangre de Jesucristo.
[Un Hermano canta: “Yo le amo”. Espacio en blanco en la cinta. Trad.]
Porque Él a mi me amo,
… mi salvación
Allá en la cruz.
45 ¿Están seguros que no quieren pasar? Estos niños pequeños, hombres jóvenes, haciendo confesiones parados aquí, lágrimas corriendo por sus mejillas, saliendo de esas fiestas de rock-and-roll y cosas. Eso es lo que Dios quiere ver. Ese es el propósito. La sanidad puede esperar un minuto. Queremos la sanidad del alma. Si Ud. sana de su cuerpo, posiblemente, si vive lo suficiente, se enfermará de nuevo. Pero si alguna vez es sanado de su alma, jamás volverá a enfermarse.
[Espacio en blanco en la cinta. Trad.] … la verdad es que tiene que morir antes de vivir.
46 Muy bien. ¿Cuántos creen que el gran Espíritu Santo está aquí? (¿Qué eran las tarjetas de oración que se repartieron la primera noche? ¿Qué? As.) Dimos primero las tarjetas de oración con As. Queremos llamarlas primero. ¿Cuántos tienen tarjetas de oración con A?
Muy bien. Antes de que alguien venga, ¿Cuántos no tienen una tarjeta de oración, y quieren que Dios los sane, levanten su mano? Levanten ahora su mano para que pueda ver quiénes son. Por todo alrededor, en todas partes, sin tarjeta de oración, pero quieren que Dios los sane.
Muy bien. Estemos en oración solo por un momento. Ud. lleve su carga al Señor. Ahora, si llamo a alguien con tarjeta de oración, déjenme saber si tenían tarjeta. Les preguntaré si el Espíritu Santo… porque habrá mucha gente con tarjeta de oración que vendrá.
Ahora, sean reverentes. Si Dios, sin tarjetas de oración, prueba… ¿Cuántos han estado en las reuniones antes? Veamos sus manos. Casi todos Uds. estoy seguro. ¿Ven?
47 Jesús volteó a mirar a la audiencia. Le dijo a Pedro: “Tu nombre es Simón, y el nombre de tu padre es Jonás”.
Él le dijo a Natanael: “Te vi antes que llegaras aquí cuando estabas debajo de la higuera”.
Él le dijo a la mujer junto al pozo: “Ve, llama a tu marido y ven acá”.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Él dijo: “Eso es verdad, porque cinco has tenido”.
Ella dijo: “Me parece que eres profeta. Sabemos que el Mesías hará estas cosas”.
Él dijo: “Yo soy el Mesías. Yo Soy el que habla contigo”.
Ella corrió a la ciudad diciendo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho las cosas que he hecho”.
Él percibió sus pensamientos, sabiendo lo que estaban haciendo. Esa fue la señal del Mesías entonces. Y si Jesús es el mismo ayer, y hoy y por los siglos, es la señal del Mesías hoy. ¿Es eso correcto?
48 Esto lo menciono para que lo sepan antes de llamar las tarjetas de oración, porque voy a formarlos aquí arriba y orar por aquellos aquí en el altar sin discernimiento. Los quiero con… con sus tarjetas de oración, sin discernimiento; Uds. que no tienen las tarjetas de oración, miren lo que el Espíritu Santo dirá. Oremos.
Hubo una mujer en una ocasión, que tocó Su vestidura. Él no la vio hacerlo, tampoco lo sintió en Su cuerpo físico, cuando ella lo hizo. Pero se volteó y dijo: “¿Quién me tocó?”
Nadie dijo absolutamente nada; lo negaron. Pero Él miro alrededor hasta que encontró a la pequeña mujer. Y Él dijo: “Tú fe te ha salvado”. ¿Es eso correcto? Le dijo que tenía un flujo de sangre, y que su fe la había salvado.
49 Y ahora la Biblia dice que Él es el Sumo Sacerdote en esta noche que puede compadecerse de nuestras enfermedades. ¿Lo creen? ¿Con todo su corazón? Muy bien. Vea si puede tocarlo. Me rindo al Espíritu Santo, y veremos si algunas de Uds. pequeñas mujeres, o pequeños hombres o quienquiera que sea allá puede tocarlo. Alguien en esta dirección, ríndanse. Créanle. Tóquenlo por fe, vean si Él es el mimo Jesús.
Muy… Eso es muy atrás, Yo… Se sigue manteniendo. Un momento.
Aquí está de nuevo. Esta pequeña mujer sentada justo aquí sufriendo con problema en la cabeza. La pequeña mujer que parece mirarme, cabello largo, pareciera que esta recargada sobre su espalda, sacudiendo la cabeza. Ud. tiene un problema en la cabeza, ¿no es así señora? O lo tenía. Ya no lo tiene; se ha ido. ¿Somos extraños uno del otro? ¿Tiene una tarjeta de oración? ¿No la tiene? ¿No tiene una tarjeta de oración? ¿No nos conocemos? Si no nos conocemos uno al otro, mueva su mano de esta manera, si no nos conocemos uno al otro, primera vez en la reunión. ¿Fue eso correcto, lo que se dijo? Muy bien. Tiene lo que ha pedido. Vaya a casa y sea sanada.
¿Qué tocó ella?
50 Veo a un hombre joven sentado debajo de donde esta ella. Muy delgado. Tiene una sombra de muerte. Es un muchachito. Tiene una sombra oscura sobre él. Es leucemia. ¿Lo cree, querido muchachito, que Dios te sanará? Levántese de su asiento. Póngase de pie. No lo conozco. Solamente estaba sentado allí orando. ¿Es eso correcto? Levante su mano si es eso la verdad. ¿Cree que Jesucristo lo sana? Vaya a casa. Yo condeno ese cáncer en el Nombre de Jesucristo. La sombra de muerte se ha ido de Ud.
Alguien más… Veo a una pequeña mujer ondeando su pañuelo blanco de aquel lado, tiene puesto un vestido amarillo. Ella está llorando. Es una Luz suspendida sobre ella. ¿Tiene una tarjeta de oración, señora? ¿No la tiene? ¿Cree que soy el profeta de Dios? ¿Me creerá si me rindo a mi mismo al Espíritu Santo, y que Él me dirá cuál es su problema? Ud. tiene problema de corazón y una condición nerviosa. Si eso es correcto, mueva su pañuelo de un lado a otro. Está sanada. Vaya a casa. Jesucristo lo sana.
51 Alguien más hacia esta dirección, que no tenga tarjeta de oración, levante su mano para que pueda ver quiénes son, orando. Oremos.
Aquí está una dama sentada justo aquí, orando, en esta fila. Hay una Luz suspendida sobre ella. Ella tiene… No, no hay nada mal con ella; tiene una criaturita. Y la criaturita, una pequeña niña, tiene algo mal… Es una parte de su rostro que no se desarrolló bien. ¿Lo creerá con todo su corazón? El rostro de la criatura estará normal, si lo puede creer. Vaya a casa y recíbalo. Sea sanada para el Reino de Dios.
Atrás de aquí… Está una dama sentada justo por aquí. Tiene puesto un vestido blanco. Ella está orando. Está levantando su mano. ¿Cree que Dios sanará para Ud. ese problema de corazón? Si lo cree, póngase de pie. Muy bien. Quiero preguntarle algo. Mientras Ud. oraba: “Señor, que me llame a mí”… No la conozco. Si eso es correcto, mueva su mano. Muy bien, no la conozco. Estaba orando para que yo la llamara. Ud. tocó al Sumo Sacerdote. Tan pronto como la llame, algo sucedió. Una sensación muy tibia la recorrió. Si eso es correcto, mueva su mano. Su problema de corazón se ha ido. Puede irse a casa y ser sanada en el Nombre de Jesucristo.
52 ¿Lo cree ahora? Ahora, ¿cuántos tienen la tarjeta de oración A? Vengan y fórmense al lado de este lugar aquí: Tarjeta de oración A.
53 [Espacio en blanco en la cinta. Trad.]… creyente del Señor Jesús? ¿Creerá si oro por Ud., pongo mis manos en Ud., que se pondrá bien? No podemos tomar toda esta línea de oración; Uds. saben eso. Pero podemos orar por Uds. Después de todo, la oración de fe salvará al enfermo. ¿Es eso correcto? Ahora, quiero que mire a todas esas personas en la audiencia.
Mientras estas personas están pasando por la línea, ¿Cuántos prometen que estarán orando por ellos? Levanten sus manos allá.
54 Ahora, nuevas tarjetas de oración serán entregadas mañana a las seis en punto otra vez por la tarde. Así que… vamos a orar por todos los que tengan una tarjeta de oración. Todos los que tengan una tarjeta de oración, vamos a orar por ellos. Ahora, no necesariamente tenemos que tener una tarjeta de oración.
Ahora, esto es para la tarjeta de oración A. Creo que han repartido unas más. Billy dijo que repartió Cs y Bs., algo así. Bs. Bueno, ahora, sosténganlas. Serán las siguientes. Vean, esta son para las A. Esta es para las A. Lo prometimos hace mucho.
Ahora, si solamente pueden ser reverentes y orar, estos… este es un servicio de sanidad. Ahora, pienso que me iré aquí al final de esta hilera, o en algún lugar por aquí, para que la gente al final del la hilera se ponga a orar. Ahora, todos, mantengan sus rostros inclinados y oren. Todos, si son sinceros y creen que el Espíritu Santo aquí…
55 La unción… tengo la unción sobre mí ahora. Ahora, voy para allá a imponer manos sobre Uds. mientras la unción está sobre mí. Es por esa razón que tuve el discernimiento primero.
El hombre con el problema de riñón sentado allí. Vaya a casa, señor, esta sanado. Dios lo sana. Olvídese de eso ahora. Sentado allá en lo oscuro.
Muy bien. Ahora, crea con todo su corazón.
Venga ahora. [Un Hermano canta mientras el Hermano Branham ora por la gente en la línea de oración. Trad.] [Espacio en blanco en la cinta. Trad.]
56 San Juan: “¿Sabéis lo que he hecho por vosotros? Ahora miren. Mientras estamos orando, no nos gusta… No tenemos tiempo para el discernimiento, porque… Oh, hubieron unos pocos que eran unos casos muy malos, y otro de un pecador. Así que, fue… Tenían que llamarse. Pero de otra manera, fue mientras estaba el discernimiento del Espíritu Santo sobre mí, que estaba imponiendo las manos sobre los enfermos.
Ahora, con todo mi corazón, oraré por Uds. Es todo lo que puedo hacer; sólo soy un hombre. ¿Entienden? Ahora… Pero el Espíritu Santo está aquí, y les recompensará si pueden creer que toda enfermedad, dolencia o aflicción de su cuerpo ha sido condenada. ¿Ven? Está condenada. No… no se puede quedar con Uds. más tiempo. Ahora, observen. Uds.…
57 Oré por una mujer que tenía sus manos deformes. Y ella… ella tal vez estaba esperando que sus manos se le enderezaran. Nos podíamos haber quedado con la mujer tal vez como media hora, si nos hubiéramos quedado hasta ver que alguna diferencia empezará a notarse. Entonces eso le hubiera quitado la oportunidad a alguien más. ¿Ve?
Miren, tal vez una de estas noches, lo hagamos así. Yo debería… Si pudieran ver… Hasta que pueda ver en la audiencia que algo está por suceder, entonces traeré al paciente, tal vez, aquí a la plataforma. Lisiados, afligidos, todos sanan por igual… Sólo están esperando que algo suceda. Eso no significa que no ha pasado. Algunas cosas… Tal vez no vea la diferencia en…
58 Hace un tiempo atrás, estaba en una reunión. Y una mujer vino, tenía ulceras en el estómago. Y yo dije: “ASI DICE EL SEÑOR, está sanada”. Otra mujer vino, tenía un gran nudo en su cuello. “ASI DICE EL SEÑOR, está sanada”. Se fueron a sus casas creyendo.
Semanas pasaron. Aquella mujer trató de comer con ese problema en el estómago. Estaba tan mal, que no podía soportar nada en su estómago. Pero aún así, ella se mantuvo.
Una mañana, mientras los niños se habían ido a la escuela, tomó un poco de avena de uno de los platos que habían dejado y empezó a comer; tenía tanta hambre. Una sensación muy extraña le sobrevino, nunca le molestó. Tomó un pan tostado y le puso mantequilla, se lo comió. Después guiso dos huevos y tomó una taza de café, nunca le dolió. Se había ido.
59 Ella estaba feliz. Ella corrió por la calle para ir a decirle a su hermana que… que tenía ese gran nudo en su cuello, que no se le había quitado. Las llamaron fanáticas porque habían creído. Y ella cuenta que cuando llegó allá, esa mujer estaba gritando, saltando de arriba abajo. Entró corriendo y dijo: “Sabes algo, estoy sanada de mi problema de estómago”.
Ella le dijo: “Me acabo de levantar hace un rato, sacudí cada sábana. El nudo se fue; y no sé dónde está”.
¿Ven lo que sucedió? Dios no siempre llega al instante. Uds. se acuerdan de Daniel… El Ángel le dijo que hacía veintiún días que trataba de llegar.
Si el Ángel del Señor, El cual está aquí, es el Ángel del Señor, Él mismo probará estarlo. Y si yo he pedido una bendición con la sinceridad de mi corazón sobre Uds., y con la misma sinceridad la reciben, y no hay ninguna duda en su mente para nada, solo manténgase con eso y fíjese lo que sucederá. Tiene que suceder. Tiene que hacerlo, es la Palabra de Dios. Es la promesa de Dios. Él lo tiene que hacer.
60 Ahora, ¿cuántos de Uds. creen que van a ser sanados, independientemente de cualquier cosa? ¿Ven? Van a estar bien. Tienen que estarlo.
Ahora, aquí está un… un contenedor con pañuelos. Y ahora, oremos por ellos.
Señor, se nos ha dicho en la Palabra sagrada, que ellos tomaron sudarios y pañuelos del cuerpo de Pablo y espíritus malos salieron. Ese fue el mismo Pablo que podía mirar a alguien fijamente y decirle que percibía que tenían fe para sanar. El mismo Pablo, que estaba sobre la nave aquella noche cuando el Ángel del Señor se paró a su lado y le dijo: “No temáis, Pablo, ninguno se perderá”. Y él podía correr en medio de las olas y cantar. Y la tormenta tan fuerte como podía estarlo, tal vez aún más fuerte. “Pero sed de buen ánimo”, él dijo: “Porque el Ángel de Dios, cuyo siervo soy, se paró a mi lado anoche y me prometió liberación”. Ellos vieron ese Ángel obrando a través de Pablo.
61 Señor, no somos San Pablo, pero Tú sigues siendo Jesús. Los mismos Ángeles de Dios, el mismo Espíritu Santo… Y pongo mis manos sobre estos pañuelos, y ruego en el Nombre de Jesucristo, que cada persona que toque estos pañuelos sean sanados. Concédelo, Señor.
Y Padre Dios, como se dijo una vez, que Tus hijos iban saliendo de esclavitud, yendo hacia la tierra prometida de buena salud, prosperidad. Y el Mar Rojo se interpuso en su camino. Dios miró a través de la Columna de Fuego y con desaprobación miró al Mar Rojo, porque estaba deteniendo a Su pueblo de las bendiciones. Y el mar tuvo miedo y retrocedió, e Israel avanzó hacia la tierra prometida.
Y Padre Dios, y mientras Tu observas estos símbolos en Tu Palabra, las cuales nosotros solemnemente creemos ser verdaderas. Y mientras aprieto estas a mi corazón, Señor, permite que el Dios del Cielo no vea otra vez tanto así por la Columna de Fuego, pero a través de la Sangre de Su propio Hijo Jesús que dio la promesa de la sanidad. Por Sus llagas hemos sido curados. Y que cuando estos pañuelos sean puestos sobre los enfermos, que el diablo los suelte, y que puedan ir a la promesa que Dios les ha dado: “Por Sus llagas, hemos sido curados”. Los mando a los enfermos y afligidos en el Nombre de Jesucristo. Amén.
62 Creo solemnemente con todo mi corazón que Cristo sanará a cada persona que use esos pañuelos. No hay ni una duda en mi corazón. No dudo. Dios lo dijo. Entonces por qué me pararía aquí a retarlo. En África, medio millón de personas… mejor dicho en India… En África, miles de miles de brujos con todo tipo de supersticiones: “Venga aquí y prueba que eres Dios”. No le tengan miedo. Jesús aún es Jesús. Dios aún es Dios. No hay suficientes diablos en tormento que puedan desafiar Su Palabra. Y nada que pueda contrarrestar cuando una fe inadulterada descansa sobre cualquier promesa que Dios da. Es la verdad, y permanecerá ante cualquier prueba feroz. Amén.
¿Le aman? Cantemos mientras todavía allá atrás están gritando y recibiendo el Espíritu Santo. Levantemos nuestras manos mientras cantamos: “Yo le amo”. Nos puede dar un tono, hermana, o alguien.
… le amo, (Pongámonos de pie ahora) Yo le amo,
Dios le bendiga, doctor. Ya oré por ellos. ¿Quiere despedir a la audiencia? Nos vemos mañana.
Amo…
El Señor les bendiga mucho. Hermano…
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