OBRAS DEL MENSAJE


Como El Águila Que Excita Su Nidada
Yakima, Washington, E.U.A.
60-0804
1 … Todo es posible, Señor, creo yo. Inclinemos nuestros rostros sólo un momento para orar. Bondadoso Señor, nos estamos acercando a Tu trono de misericordia en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús. Te queremos dar las gracias por todas las bendiciones que Tú nos has dado. ¡Cuán bueno Tú has sido con nosotros! Y pedimos, Padre, que Tú continúes estando con nosotros. Muchos están enfermos y necesitados, y pedimos que Tu poder los sane. Estoy muy contento de recoger estas cartas enviadas por personas que han estado aquí, que estuvieron enfermas, afligidas, y que están ahora saludables y aun declaradas sanas por los doctores. Dios, que no haya ni uno debilitado en nuestros medios, al terminar el servicio. Que la gracia de Dios sea con nosotros. Aquellos quienes están viniendo buscando salvación, oh Dios, que ellos encuentren esa Roca en una tierra calurosa y el refugio contra el turbión. Y que el gran Espíritu Santo, Señor, bautice a todo creyente dentro del cuerpo de Cristo, por Su Presencia y el Bautismo de Su Ser.
2 Recuerda a ésos que están convalecientes, Señor, en tal manera que ellos no se pueden mover, están hospitalizados, y de otras maneras. Pedimos, Padre, que Tu Espíritu los sane. Ahora, que el Espíritu Santo escudriñe todo corazón que está aquí esta noche. Que sea un tiempo de escudriñamiento; que sea un tiempo de sinceridad y de examinar. Te pedimos que Tú bendigas la Palabra mientras la leemos. Y luego, que el Espíritu Santo tome toda necesidad que haya aquí esta noche, colocando la Palabra sobre eso, para que podamos ver que tenemos una bendición redentiva esperando. Concédelo, Padre, porque te lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Se pueden sentar.
3 Ciertamente tuvimos un día maravilloso hoy. Yo–yo me prolongué un poquito anoche en la reunión, que yo… mi esposa y ellos no me podían hacer reaccionar como por unos diez minutos después que salí del edificio, pues tuve demasiados en la línea, yo pienso. No es cuando uno está allá arriba (¿ven?), allá arriba en esa gloriosa unción, ni es cuando uno está aquí abajo; es en medio de eso lo que cuenta, cuando uno está pasando de una a la otra, y saliendo de esa unción de regreso a esto otra vez. Pero, ¿de qué le habla eso a uno? Que hay una Tierra más allá del río. Hay un Lugar verdadero en el cual podemos encontrar paz, y gozo, y satisfacción. Y ahora, si es la voluntad del Señor, mañana en la noche repartiremos tarjetas de oración a las seis y media, los hermanos lo harán, y luego… Y no nos queda mucho más tiempo, ¿verdad? Tenemos… Mañana en la noche será… ¿será el viernes? Viernes, sábado y domingo, tres noches más.
4 Bueno, eso es… Todo el que quiera que se ore por él, y demás, venga ahora y obtenga sus tarjetas de oración, y los llamaremos en la fila, y oraremos por Uds., y haremos todo lo que podamos. Y si Uds. se tienen que ir antes que terminen los servicios, vayan al cuarto designado para emergencias, y… nos gustaría que El viniera aquí, entonces el Espíritu Santo puede encontrar si hay algo, estando en la Luz, cuando está bajo ese discernimiento (¿ven?), si Uds. tienen algo que han hecho, o algo que no han hecho, algo que Uds. deberían haber hecho. ¿Ven? No importa cuánto se haya orado por Uds., nunca los dejará hasta que hagan esa cosa bien. Uds. se pudieran estremecer, se les pudiera poner manos, y se les pudiera derramar aceite sobre Uds., y no los dejará. Se quedará allí mismo. Miren: hubo una… Jesús les dio a Sus discípulos poder para echar fuera demonios. ¿Cuántos saben eso? Seguro. Diez días después, los encontramos todos derrotados con un caso de epilepsia. ¿Ven? Pero cuando… Ese diablo se quedó allí mismo. Y luego cuando vino Jesús, y ese diablo supo que él se encontró con alguien que estaba en un nivel más alto que el que esos discípulos estaban, y él tenía que salir. Ahora, nosotros siempre debemos estar bien preparados en oración, y haber confesado todo, y listos para ser sanados. Y entonces si Uds. hacen eso, únicamente hay una cosa que queda: echar fuera al enemigo. Eso es todo. Si Uds. han orado, y están seguros que es la voluntad de Dios que los sane, y Uds. han orado sobre eso, eso–eso lo concluye. ¿Ven?, únicamente hay una cosa que hacer entonces, la única cosa que un don puede hacer es echarlo fuera. Todo está terminado. ¿Ven? Está hecho entonces. Y estoy tan contento que podemos–podemos ver, que sabemos que algo ha sucedido, cuando– cuando se cumple.
5 Hoy fue una… Esta mañana me levanté temprano, y no dormí muy bien anoche, y me levanté temprano esta mañana, y el Espíritu Santo me estaba hablando. Y El me dijo: “¡Sal!; Yo te usaré”. Y así que, la única cosa que sabía era salir. Eso era todo. Y yo pensé: “Bueno, mi automóvil necesita un cambio de grasa, así que yo… o mejor dicho, de aceite”, así que yo fui a la gasolinera. Yo pensé: “Señor, quizás alguno de estos hombres aquí”. Y hablé con un fino muchacho Presbiteriano que transportaba gasolina, y con diferentes personas. No parecía que había algo urgente. Y sucedió un accidente en la esquina. Yo dije: “¡Esto es!” Fui allá, pero nadie se hirió, así que ellos… eso no era. Me subí a mi automóvil, pensé: “Regresaré a casa”. Me dirigí hacia mi casa, y bueno, Algo me dijo: “Continúa manejando”.
6 Así que, yo he hecho mi lugar de oración en los alrededores de la Mont-… Monte Rainier, por aquí, internándome en el breñal. Y hay algo tocante a salir en donde está la naturaleza: uno encuentra a Dios. Sólo–sólo para estar solo con uno mismo. Y yo traía al pequeño José conmigo, mi hijito, y Algo me dijo: “Apártate a un lado de la carretera aquí y detente, porque es un… ¿Por qué no dejas al muchachito observar a los pescadores?” Bueno, ellos pescaron como por diez minutos y se fueron, así que José y yo estábamos sentados allí. Bueno, yo pensé: “Bueno, subiremos manejando hasta el lugar de oración, y luego dejaré que José juegue mientras yo leo y oro, luego bajaremos de regreso”. Yo como eso una vez al día, así que…. Algo no me dejaba en paz. Y pensé: “Bueno, José, yo traigo un trapo debajo del asiento; lavemos los–los tapetes del automóvil de la iglesia. Yo estoy manejando su automóvil”. Así que yo pensé: “Lo quiero cuidar bien”. Y yo… Estaba lavando los tapetes, y yo pensé: “Eso está bien”.
7 Y yo tenía la puerta abierta. José, él estaba lavando la llanta allí, Uds. saben, ese muchachito como que se estaba entreteniendo él mismo. Y de repente, se detuvo un automóvil, y empezó a retroceder. Alguien pensó que alguien estaba en necesidad. Y luego, me vine a dar cuenta que en ese automóvil estaba una mujer muriéndose de cáncer, una esposa de un ministro. Y ellos habían sido guiados muy extrañamente. Ellos habían ido al lugar en donde yo me estaba quedando, y yo me había ido. Ellos dejaron un pañuelo para que se orara por él, y se regresaron por otra ruta que ellos debían ir, y Algo les dijo a ellos: “Den la vuelta y regresen”. Y ellos se fueron rodeando por esta otra dirección, iban bajando, dijeron: “¿No es extraño esto? ¿Por qué estamos yendo en esta dirección?” Y en ese momento, dijeron: “Me pregunto si esa gente está… algo mal les pasó a ellos, allí en el automóvil”.
8 Y al mismo tiempo, yo estaba adentro del automóvil, agachado, restregando de esa manera. Y me iba a ir en unos dos minutos más o menos; yo me dirigía hacia el lugar de oración. Y allí estaba una mujer en el asiento de atrás del automóvil, muriéndose de cáncer. ¡Cómo Dios derramó Su Espíritu allí! ¿No es maravilloso cómo El obra, cuán misteriosamente El nos guía de lugar a lugar, y hace que toda esquina cuadre exactamente como…? Eso no es sólo coincidencia; eso es ser guiado espiritualmente. Uds. creen eso, ¿no es así? Hijos e hijas de Dios son guiados por el Espíritu de Dios.
9 Ahora, abramos en las Escrituras esta noche, para la lectura de la Escritura, en el libro de Deuteronomio, el capítulo 32, y empecemos con el versículo 7 y leamos una porción ahora, hasta el versículo 12 inclusive. Acuérdate de los… antiguos… Acuérdate de los tiempos antiguos, considera los años de muchas generaciones; pregunta a tu padre, y él te declarará; a tus ancianos, y ellos te dirán. Cuando el Altísimo hizo heredar… las naciones, cuando hizo dividir a los hijos de los hombres, estableció los límites de los pueblos según el número de los hijos de Israel. Porque la porción de Jehová es su pueblo; Jacob la heredad que le tocó. Le halló en tierra de desierto, y en yermo de horrible soledad; lo trajo alrededor, lo instruyó, lo guardó como a la niña de su ojo. Como el águila que excita su nidada, revolotea sobre sus pollos, extiende sus alas, los toma, los lleva sobre sus plumas, Jehová solo le guió, y con él no hubo dios extraño. Me gustaría tomar para un texto (lo cual si fuera la voluntad del Señor esta noche), un texto raro, extraño: “Como el águila que excita su nidada”, revolotea sobre sus pollos, extiende sus alas, los toma sobre sus alas, y los lleva.
10 Yo con frecuencia me he preguntado porqué Dios comparaba Su heredad a un águila. Y un día, me di cuenta en la Biblia que Dios mismo se llama un águila. El es Jehová Aguila, y Sus hijos son aguiluchos, águilas jóvenes bajo las alas de Jehová. Y como un naturalista, me–me gusta estudiar la naturaleza. Mi primera Biblia fue la naturaleza. Me fijaba cómo todo acontecía en la naturaleza, y cómo tenía que ser Dios; nadie más pudiera ser eso, sino Dios. Y eso me dirigió a creer que había alguna gran Fuerza suprema en alguna parte, que controlaba todas esas cosas. Como nosotros….
11 En la India, no hace mucho tiempo, yo fui invitado por diecisiete religiones diferentes, una tarde, en el templo de los Jains. Ellos tenían a los Budas, a los Mahometanos, a los Sikhs, a los Jains, y a todos los demás; y ellos son–ellos son una gente muy rara. Pero de todas esas diecisiete religiones, muchos de ellos (aparte de los Mahometanos y otros pocos), ellos creen en la reencarnación, al grado que ellos cargan un trapeador pequeño [utensilio para limpiar el piso–Trad.], y trapean el piso, para estar seguros que al caminar, no pisen una pequeña mosca o un insecto, porque pudiera ser su tío o tía, o alguno que ha regresado. ¿Cómo pudiera uno alguna vez predicar una religión sanguínea a una gente que no mata una mosca? ¿Ven? Y así que, yo tuve que esperar y dejar que Dios El mismo hiciera eso, y El verdaderamente hizo una gran cosa en la India.
12 Pero si miramos la naturaleza y nos damos cuenta cómo todo eso obra, entonces Uds. sabrán que allí… la base del Cristianismo. Y el Cristianismo es la única religión que está correcta. Porque el Cristianismo está basado en muerte, sepultura, y resurrección. Ahora, no es reemplazar. Ahora, si yo dejo caer este papel en el piso, y digo: “Bueno, dejé caer ése; pondré éste otro en su lugar”. Eso no es resurrección; eso es reemplazar. Pero el mismo Jesús que descendió en la tierra, es el mismo Jesús que subió de la tierra. Y la resurrección, o mejor dicho, el Cristianismo está basado en la resurrección. Por lo tanto, cuando uno puede ver el bosque y los árboles, y observa….
13 Aquí hace unos cuantos meses… Bueno, hace como un año que se cumple este próximo… como cuatro… tres semanas contando de ahora, yo estaba allá en Kentucky cazando ardillas. Y habíamos tenido una reunión muy cerca de allí, hacía dos años antes de eso, en un campamento Metodista, por dos noches. El Señor hizo grandes pueb-… cosas entre el pueblo Metodista. Y así que, ellos…. Los Metodistas solían creer en sanidad Divina. Juan Wesley sí creía. Yo tengo su libro, su libro de texto, y lo demás, sus notas. Y así que, ellos solían creer en sanidad Divina. Muchos de ellos todavía creen. Y así que, hay un gran avivamiento entre la gente. Así que, en ese gran campamento allá, allá en la Metodista del sur, ellos–ellos me habían llamado allá para una–una campaña, y yo pasé el sábado y el domingo con ellos.
14 Y el Sr. Wood, el cual era antes un Testigo de Jehová… Y su hijo inválido, su pierna encogida debajo de él, un jovencito, sentado allá atrás en la reunión, con su padre sentado allí criticando, y su madre sentada allí orando, el Espíritu Santo volteó en un lugar en donde había, me imagino, por lo menos ocho o diez mil personas, y dijo: “El joven sentado allá atrás con la pierna inválida, su padre es un Testigo de Jehová, y él es un–un contratista, su nombre es Banks Wood; su madre es una Metodista. El nombre del joven es David. ASI DICE EL SEÑOR, ponte de pie; Jesucristo te sana”. El se levantó; él ahora ni siquiera sabe cuál pierna era, a menos que ellos…. Así que el Sr. Wood, él realmente fue salvo, y él trajo a todo el resto de su familia (su padre, y madre, y a todos ellos), dentro del pacto de Cristo por el Bautismo del Espíritu Santo. Y él y yo estábamos cazando juntos; habíamos estado allí como unas dos semanas. Y él dijo: “Está muy seco”. Tuvimos que bajar a los lugares bajos para encontrar… en donde estaba lo suficiente húmedo para caminar, o las ardillas lo oyen a uno. Y así que él dijo: “Yo sé en donde hay un hombre que tiene quinientos acres”. Dijo: “Pero, lo dudo mucho que él me permita cazar, porque él es un perfecto ateo”. Y yo dije. “Ese sería un buen hombre para que nosotros lo conozcamos”.
15 Así que, fuimos allá, y él se estacionó enfrente de su casa, y él estaba sentado en el patio, hablando con un anciano. Y cuando llegamos, el Sr. Wood se salió y le dio la vuelta al automóvil y dijo: “¡Hola!, Jim”, o cual haya sido su nombre. Dijo: “¿Cómo estás?” El dijo: “Me imagino que Ud. no me conoce”. El dijo: “Sí, sí te conozco; creo que tú eres el hijo de Jim Wood”. El dijo: “Eso es correcto”. El dijo: “Quisiera saber si yo pudiera cazar aquí”. Dijo: “¡Está muy seco!; hemos estado cazando allá en el otro arroyuelo, llamado Dutton”. Y dijo: “Está muy seco allá”. El dijo: “Yo tengo quinientos acres aquí. Cualquier hijo de Jim Wood puede tener el placer de cazar en cualquier parte que él quiera o en cualquier momento que él quiera”. Dijo: “Yo nunca he tenido un amigo en mi vida más honesto que Jim Wood”. El dijo: “Gracias”. El dijo: “Mire, yo traigo a mi pastor conmigo”. El dijo: “Wood: ¿no me quieres decir que has llagado tan bajo, al grado que tienes que traer un predicador contigo adondequiera que tú vas?” Y él dijo: “Bueno, yo no sé a qué se refiere Ud., pero yo….”
16 Y yo me salí del automóvil. Y me acerqué, y dije: “¿Cómo está Ud., señor?” El dijo: “¿Cómo estás tú?” El dijo: “Bueno y tú eres el predicador”. Con sangre de ardilla, y sucio, ¡oh, hermanos!, con la barba así de larga, y yo dije: “Sí señor. Creo que soy”. Y él dijo: “Bueno, me imagino que Wood te dijo que yo soy un ateo”. Yo dije: “Bueno, él dijo algo tocante a eso, pero me es difícil pensar que un hombre que muestra la bondad que Ud. ha mostrado, fuera realmente un ateo”. Yo dije…. El dijo: “Bueno, se supone que lo soy”. Yo dije: “Me da gusto que Ud. dijo que se suponía que Ud. lo era”. Y él dijo: “Bueno”, él dijo, “te voy a decir algo”. Dijo: “Yo nunca he visto algo que alguna vez pudiera… algo más que sicología, que alguna vez me pudiera probar que haya algo de un Dios”. El dijo: “Yo oigo a esos predicadores gritar a voz en cuello y hablar tocante a que había un Dios, y decir que El murió allá hace mucho tiempo, hace dos mil años”. Y dijo: “¿Qué bien me haría un Dios como ése, que ha estado muerto hace dos mil años, después que yo muera?” ¿Ven? Yo dije: “Sí, allí terminó. Y Ud. tiene razón”. Yo dije: “Pero allí no terminó”. Y él dijo: “Bueno, hubo… Yo no he ido a la iglesia”, él dijo, “como por cincuenta años”. El tenía como unos setenta y cinco años de edad. Yo dije: “Eso no es mucho de lo cual jactarse, ¿lo es, señor?” El dijo: “No, creo que no lo es”. El dijo: “Pero hubo un predicador que tuvo unas reuniones aquí en el…” él dijo, “en Acton no hace mucho, en esos campamentos Metodistas”. El dijo: “Si ese hombre alguna vez viene a esta región otra vez, yo voy a ir a oírlo”. Yo dije: “Sí, señor”. El Hermano Wood me miró y me guiñó el ojo, Uds. saben. Y yo dije: “Sí, señor”. Yo dije: “¿Cómo se llamaba?” Dijo: “No sé su nombre”. El dijo: “Pero la tía anciana Melissie fulana de tal, vivía allá en la colina”. Dijo: “Yo… Yo y mi esposa, teníamos yendo allá dos semanas a levantarla y quitarle la sábana de abajo; ella ni siquiera se podía mover por el cáncer del estómago”. Y dijo: “Los doctores la habían desahuciado muchos meses antes de eso”. Y dijo que ella… que ellos ni siquiera la podían poner en el bacín plano. Y dijo: “Su hermana fue a esa reunión esa noche”. Dijo: “Había algunos, quizás, tres mil personas allá en los campamentos”. Y dijo: “Ese predicador, en su primera noche allí, miró hacia esa audiencia y llamó a esa mujer por su nombre, y le dijo a ella quién era esa mujer por la que ella estaba orando. Y la mujer empezó a llorar. El dijo: ‘Ahora, tome ese pañuelo que Ud. bañó con sus lágrimas, y vaya y póngalo sobre la mujer, porque ASI DICE EL SEÑOR, ella vivirá’”. Y dijo: “Yo pensé que ellos tenían al Ejército de Salvación allá en la colina, esa noche, cuando ellos regresaron allá, por la gritería y el alboroto”. Dijo: “Nosotros pensamos que esa mujer había muerto”. Y dijo: “Mi esposa y yo nos pusimos nuestra ropa (eran como las diez de la noche), y fuimos allá, y ella se estaba friendo pasteles fritos, de manzana, y se los estaba comiendo”. Y dijo: “Ella ni siquiera podía beber agua de cebada esa mañana”. El dijo: “Y ahora, ella no hace únicamente su propio trabajo, sino que ella hace todo el trabajo de los vecinos”. Y yo dije: “Eso fue maravilloso”. Y él dijo: “Ahora, cuando yo… si ese hombre alguna vez regresa aquí otra vez, voy a ir allá para oírlo”. Yo dije: “Bueno, y Ud…. ¿Eso lo haría a Ud. creer en Dios, si Ud. viera algo como eso?” Dijo: “Bueno”, dijo, “mira, me–me imagino que eso es algo que uno puede ver”.
17 Yo dije: “Bueno, eso está bien”. Yo recogí una manzanita allí. ¿Cuántos saben lo que es un avispa con pintas amarillas? Y así que, una avispa con pintas amarillas estaba en esa manzana, y la espanté, y–y me empecé a comer la manzana. Yo dije: “Estas son buenas manzanas”. Dijo: “Sí, sí son”. Yo dije: “¿Cuán viejo es ese árbol?” El dijo: “Bueno”, dijo, “yo lo planté allí”. Dijo: “Me imagino que ese árbol tiene como unos treinta y cinco o cuarenta años”. Yo dije: “¿Produce manzanas cada año?” El dijo: “Sí, seguro que sí”. El pensó que yo estaba tratando de cambiar su tema, ¿ven Uds.? Así que yo dije: “Bueno, yo le quiero preguntar algo a Ud.” Yo dije: “Estamos como a mediados de agosto o en la última semana de agosto”, dije, “y me fijé que las hojas de ese árbol se están cayendo”. El dijo: “Sí, sí”. Y yo dije: “Mientras… Me pregunto qué haría que esas hojas se caigan de ese árbol”. El dijo: “La savia se ha bajado”. Yo dije: “¿Adónde se fue?” Dijo: “Se fue a las raíces. ¿Ve?” Yo dije: “Bueno, ¿qué la hace que se vaya allá abajo?” El dijo: “¿A qué estás llegando?” “Bueno”, yo dije: “Seguramente que antes que hubiera alguna helada o alguna cosa, Algo le tenía que advertir a esa savia que se bajara a las raíces”. Y él dijo: “Bueno”, el dijo, “eso sólo es la naturaleza”. “Bueno”, yo dije: “Ud. ponga un bote de agua en un poste, y vea si se baja”. ¿Ven? Y él dijo: “Bueno, ¿qué estás queriendo decir?” Yo dije: “Señor, Ud. admitió que hay Algo que toma esa savia. Si se quedara aquí arriba, mataría el árbol; Ud. nunca obtendría otra manzana. Así que Algo advierte a esa savia, y se baja a las raíces del árbol y se esconde hasta la primavera, y luego sube y da otra cosecha de manzanas”. Dijo: “Eso es correcto”. “Bueno”, yo dije: “La misma Inteligencia que le dijo a ese árbol, a esa savia en ese árbol: ‘Baja a las raíces, viene el tiempo de invierno (antes que aun tengamos una oleada de frío, o una helada), baja allá y escóndete’, esa es la misma Inteligencia que me dijo que esa mujer iba a vivir”. El dijo: “¡Tú no eres ese predicador!” Yo dije: “Yo soy”. Allí… ¿Ven? Bueno, él dijo: “¿Sabes qué? Ven aquí, yo quiero estrechar tu mano”. Dijo: “Yo nunca pensé en eso”. Yo dije: “Señor, Dios está en todo lo que lo rodea a Ud. ¿Quién puede hacer una flor de un color, y otra de otro color, siendo de la misma variedad en el mismo sol, o la misma…? ¿Ve? Hace una de color rosa, y la otra roja, y la otra blanca, y demás. ¡Dios! Dios está en la naturaleza. Si Ud. sólo lo estudia a El, El–El vive en la naturaleza”.
18 Cuando yo empecé a ver que Dios se llamó a El mismo un águila, y llamó a Sus hijos, águilas, a Sus profetas, entonces me pregunté porqué. Y me puse a estudiar tocante al águila. Un águila es una ave poderosa. Miren, la misma palabra “águila”… Hay cuarenta clases diferentes de águilas de lo que sabemos. Aguila significa: “el que desgarra con el pico”. Entonces, un–un águila es una ave extraña. Ella puede volar más alto que cualquier otra ave que hay. No hay otra ave que pueda seguir a un águila. Si un halcón tratara de seguir a esa águila, él se desintegraría en el aire. El no está hecho para eso. Un águila se puede remontar tan alto, que ninguna otra ave puede llegar cerca a ella. Ella se pierde de vista, sencillamente se remonta en las alturas. Bueno, miren, no le haría nada de bien a ella que se remonte allá, a menos que esté hecha para vivir mientras ella está allá arriba. Y esa es la razón que Dios les llamó a Sus profetas, águilas. Entre más alto sube uno, más lejos puede ver. Bueno, entonces, si ella no tiene un ojo para que pueda ver, que su ojo se compare con su ascenso, entonces: ¿qué bien le haría que se remontara allá arriba, si ella estuviera ciega?
19 Así que, de esa manera mucha gente trata de remontarse tan alto, y está ciega después que llega allá. Así que, ¿qué bien le hace subirse allá arriba? ¿Ve? Ud. piensa que obtendrá su Ph.D., doble L.D., D.D.D., Q.S.D., y todas las otras clases de–de títulos. Pero qué si Ud. se remonta allá arriba y no está capacitado; Ud. estaría ciego a la mismísima cosa por la cual Ud. se remontó. No le haría nada de bien; Ud. ya no podría ver más. Como el hermano dijo tocante a la llave, el otro día, que él dejó, o mejor dicho, que el hombre dejó. Así que un águila, con el fin de que se remonte a las alturas, ella tiene que ser una ave especialmente hecha. Y un hombre, para que sea un siervo del Señor, es una persona especial. El tiene que ser cambiado en el interior, y ser hecho de nuevo. Esa es la razón que Dios llama a Sus hijos, a Sus profetas, águilas. El se tiene que remontar a las alturas. Su ojo….
20 Y otra cosa: si esa águila se tratara de remontar allá a las alturas con sólo unas plumas ordinarias, como las de un cuervo, o como las–las de pichón, bueno, cada pluma se le saldría. ¿Han tratado alguna vez de sacarle una pluma a un águila? Más les vale que cojan unas tenazas y tiren de la pluma, poniendo el pie sobre el águila, porque esas plumas están muy bien sujetas. Si no fuera así, ella… se le caerían al águila cuando se remontara allá arriba en esas esferas en donde… las de otras aves. Así que, ¿ven Uds.?, ella tiene que ser una ave especial.
21 Otra cosa tocante al águila: un águila es una–una ave especial, porque ella nunca edifica su nido en el suelo. Ella edifica su nido muy en lo alto. El compara eso a Su Iglesia. “Vosotros sois una ciudad asentada en un monte”, no en un valle. “Vosotros sois una ciudad asentada en un monte”, que se puede ver de lejos. Una luz encendida se puede ver de lejos. La Iglesia asentada en alto, con expectativas elevadas, ambiciones elevadas….
22 Yo no tengo muchas esperanzas de la iglesia de un pastor que no tiene ambiciones para que ellos mismos se mejoren día tras día, y año tras año. Una iglesia que verdaderamente es una Iglesia del Dios Viviente, nunca se detiene, y dice: “Bueno, yo apenas entré, me imagino que todo está bien ahora”. Esa no es la Iglesia de Dios. Ella tiene una ambición de seguir adelante. “Bueno, yo he hecho mi parte; yo traje a un pecador este año y fue salvo”. Hermano: esa no es la ambición de la Iglesia de Dios. Si él trae uno, él quiere otro, y otro, y otro, y otro, y otro. No hay fin a ello. Sencillamente continúa remontándose en lo alto. ¿Ven? Nosotros queremos tener una ambición, y expectativas. Dios quiere que seamos de esa manera.
23 Entonces, yo quiero que Uds. se fijen en otra cosa. Un águila renueva su juventud. ¿Sabían Uds. eso? Un águila de hecho renueva su juventud. Miren: ella se envejece tanto al grado que casi no puede volar, y de repente algo le sucede a ella. Miren, ella es de la misma edad, pero recibe un–un sentir rejuvenecedor en ella, y sencillamente ella misma se restaura. Ella es otra vez un águila saludable. Ahora, la Biblia dice que el águila renueva su juventud. Y yo recuerdo que la primera ocasión que estuve en una reunión Pentecostal, fue en Mishawaka. Yo era un joven predicador Bautista, y… allá al norte. Y yo oí a esa gente. Ella tenía anuncios en la parte de atrás de sus automóviles, y yo pensé: “Creo que entraré; es una reunión religiosa”. Y me senté en la parte de atrás en la reunión, y los oí predicando allá arriba. ¡Oh, hermanos!, yo nunca había oído tal predicación en toda mi vida. Y esa noche, yo pensé: “Creo que me subiré a la plataforma”. Ellos dijeron: “Todos los predicadores, vengan a la plataforma”. Había cientos de ellos. Y, así que yo… Ese día, yo me había estado fijando que todos los predicadores jóvenes predicaban tocante a lo que Jesús había hecho, y todo tocante a eso, y–y ¡oh!, yo pensé que ellos tenían un mensaje maravilloso. Yo nunca había oído tal cosa antes. Y ellos hablaban en lenguas, y gritaban, y danzaban, y corrían por dondequiera. Yo pensé: “¡Qué barbaridad! Ellos no tienen buenos modales, pero–pero de seguro están disfrutando de unos buenos momentos con ello, así que yo–yo me imagino que eso está bien”. Así que esa noche, en la plataforma, él dijo: “Quiero que cada ministro se ponga de pie y diga de dónde viene, y cuál es su nombre”. Así que cuando llegó mi turno, yo dije: “William Branham, evangelista Bautista, Jeffersonville, Indiana”, y me senté.
24 Y luego ellos trajeron esa noche, para la reunión de la noche, a un anciano de color, con un saco antiguo de predicador, larguísimo, con cola, como el que solíamos usar en el sur, con cuello de terciopelo, con un pequeño borde de cabello blanco alrededor de su cabeza. Pobre anciano casi no se podía subir allí. El dijo: “Bueno, déjenme decirles a Uds.” El dijo: “Yo voy a tomar mi texto esta noche (creo que fue en Job 7:27 [el Hermano Branham quiso decir Job 38:4–Trad.], o algo así): ‘¿Dónde estabas tú cuando Yo fundaba la tierra? Házmelo saber… sus límites. Cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios?’” Y yo pensé: “¡Qué cosa!, ¿por qué no ponen a alguno de esos jóvenes allí? ¿Un anciano como ése, delante de como unas trescientas personas? Bueno, no deberían haber puesto a ese anciano allí. El está tan tieso que casi no se puede mover”.
25 Ahora, todos los hermanos habían estado predicando de lo que había pasado aquí en la tierra; él empezó allá en el pasado como unos diez mil años antes que el mundo fuera formado, cuando los hijos de Dios se regocijaban, y alababan todas las estrellas del alba. El los cruzó por los cielos, y por abajo del arco iris horizontal como en unos cinco minutos. Luego él dio un salto en el aire y dijo: “¡Yupiii!”, golpeó sus tacones al juntarlos, y caminó de puntas allí, y dijo: “Uds. no tienen el espacio suficiente aquí arriba para que yo predique”, y se bajó de la plataforma. Yo dije: “¡Hermano!, eso es lo que yo quiero. Si eso hace a un anciano actuar de esa manera, ¿qué haría conmigo, y yo sólo tengo veinticinco años de edad?” Déjenme decirles, eso renueva su juventud. ¿Es correcto eso? Cuando viene el Espíritu Santo, hace al anciano actuar como joven. Sí. Ellos llegan a ser águilas. Hay algo tocante a… Yo nunca olvido eso. Quizás pudiera hacer un paréntesis aquí.
26 Esa noche, yo dormí en el maizal, y tomé mi viejo… Yo tenía un viejo modelo T, Ford, que corría treinta millas por hora [48 km.–Trad.]: quince millas [24 km.–Trad.] en esta dirección, y quince [24 km.] en esta otra dirección. Así que… Y quité el asiento trasero y el asiento delantero, y puse mis pantalones de algodón rayados entre ellos, y los planché. Yo soló tenía un dólar cincuenta para regresar a casa, para comprar gasolina. Me conseguí algo para comer, unos panes viejos y–y cogí agua de una boca de riego. Y oré toda la noche; yo dije: “Señor: yo nunca he visto tal gente en mi vida. Yo nunca he oído tal cosa. Ahora, yo no estoy de acuerdo con sus modales, porque sencillamente no tienen nada de modales”. Pero yo dije: “Pero de seguro creo que ellos son la gente más feliz. Ellos no se avergüenzan de su religión”.
27 Y así que a la mañana siguiente entré, y me senté. Traía puesta una camiseta de mangas cortas, Uds. saben, y mis pantalones de algodón rayados. Nosotros los Bautistas, nosotros aun usábamos un cuello volteado hacia atrás, Uds. saben. Así que–así que nos subimos allá, Uds. saben (yo estaba en vacaciones), así que, yo soy… me senté allí, y me senté al lado de un hermano de color. Ahora, ellos tenían que tener sus reuniones… De eso ha sido varios años, y ellos tuvieron su convención en el norte. Dos o tres diferentes denominaciones de Pentecostales estaban teniendo su convención. Yo pienso que ellos se han unido ahora; ellos se llamaban P.A. de W., y la P.A. de J.C., o… creo que ahora se llama la iglesia Pentecostal unida. Así que, entonces… Creo que eso es correcto. Así que, sin embargo, ellos… yo estaba sentado allá atrás… allá en la audiencia, y me senté al lado de un hermano de color. Y así que un hombre joven subió a la plataforma, y dijo: “El… ese ministro joven que estaba en la plataforma anoche, su nombre es Branham. El era un evangelista, un Bautista. Queremos que él traiga el mensaje esta mañana”. ¡Oh, hermanos! Me acurruqué en el asiento. Yo nunca había estado delante de un micrófono en mi vida. Y yo–yo no sabía qué hacer, y con pantalones de algodón rayados y una camiseta con mangas cortas. Yo sencillamente me acurruqué en el asiento. Así que en unos cuantos minutos, él lo anunció otra vez, dijo: “Alguien afuera, ese joven ministro llamado William Branham”, dijo, “díganle que pase. Queremos que él traiga el mensaje esta mañana”. Ellos cantaron otra alabanza y esperaron. Yo sólo me acurruqué en el asiento. Y ese hermano de color me dijo: “¿Lo conoces?” “¡Oh!” Yo dije: “Sí, señor”. Dijo: “Ve, tráelo”. Y yo dije: “Mire, hermano, venga aquí. No diga nada”. Yo dije: “Yo soy él”. “¡Oh!, ¿eres tú?” Yo dije: “Sí, yo soy él”. El dijo: “Bueno, ve y sube allá”. Yo dije: “¿Con camiseta con mangas cortas y pantalones de algodón rayados?” El dijo: “A esa gente no le importa cómo te vistas. Ve y sube allá”. Yo dije: “No. No”. Yo dije: “¡Ch-h-h!, guarde silencio. No diga nada”, y así de esa manera. El dijo: “¿Alguien encontró a William Branham?” Dijo: “¡Aquí está! ¡Aquí está! ¡Aquí está!” Me sentí tan raro, con pantaloncitos de algodón rayados y una camiseta con mangas cortas. Yo sí tenía bastante cabello en ese entonces para peinarme un poquito, Uds. saben. Así que subí a la plataforma, y pensé: “¿Qué voy a decir? Toda esta gente está tan feliz de esa manera”. Y nunca se me olvida que tomé mi texto en Job. Y yo no soy… Perdónenme, tomé mi texto en Lucas: “El hombre rico alzó sus ojos en el infierno y luego lloró”. Y yo dije: “No había niños allí, y luego él lloró”. Alguien dijo: “¡Amén!” Yo nunca había oído eso antes, cuando yo estaba predicando. Y dije… Yo dije: “No había flores allí, y luego él lloró. No había Dios allí, y luego él lloró”. Ellos empezaron a decir: “¡Amén! ¡Amén!” Yo sólo continué diciendo: “No había flores allí, ni niños allí, ni Cristianos allí. Luego él lloró, y luego él lloró”. Luego yo lloré. [El Hermano Branham se ríe–Ed.].
28 ¡Oh, Dios es maravilloso! ¿No lo es? Renueva nuestra juventud. El renueva nuestra juventud como el águila. Ahora, el águila es una ave poderosa. Yo me pudiera quedar en esto hasta la mañana, sólo tocante al águila. Una de las cosas más tristes que alguna vez vi (pienso yo), en mi vida… Yo estaba en Cincinnati no hace mucho, hace como unos tres o cuatro años; llevé a mis niños allá para ver el zoológico. Y yo–yo tenía a mis pequeñitos, y los iba llevando alrededor, mostrándoles el zoológico, mientras mi esposa estaba preparando la cena, y nosotros estábamos teniendo una excursión esa tarde del sábado. Y llegué a una jaula grande. Y allí yo vi algo…. Yo siempre siento lástima por cualquier animal que está enjaulado. Yo ni siquiera puedo tener un canario en mi casa. ¿Ve? A mí no me gusta ver nada enjaulado. No, señor. A mí no me gusta que nada esté en esclavitud. Yo creo en libertad. Y yo voy al zoológico y veo esos leones caminando de un lado a otro. Y cuando estuve en Africa, ellos me dieron dos leones pequeños domesticados, y yo me los pudiera haber traído a casa, pero dije: “Si yo…” Dije: “¿Qué voy a hacer con ellos?” Dije: “Otro… En un año serán unos enormes animales”. El dijo: “Póngalos en un zoológico”. Yo dije: “Mejor los suelto aquí en el desierto”. Yo nunca pondría nada en prisión. A mí no me gusta que nada esté en esclavitud.
29 Y así que, yo–yo iba caminando por allí, y ellos acababan de capturar un águila grande, un ave enorme, hermosa, y la habían puesto cautiva en esa jaula. Y esa águila, todas las plumas se le habían arrancado de su cara y de su cabeza, por los golpes. Las plumas de sus alas todas se le habían arrancado al golpearse de esa manera. Y me paré y la miré. Y caminaba hacia la parte de atrás de la jaula, y volvía a regresar otra vez, y se lanzaba dando un aleteo con esas grandes alas, y se estrellaba contra esa jaula, y caía de lomo otra vez de esa manera, se quedaba allí acostada y miraba hacia los cielos, con esos ojos fatigados miraba alrededor. ¿Por qué? ¡Oh!, ella es una ave nacida para estar en el cielo. Ella vive en los cielos. Ella misma no se podía liberar. Estaba absolutamente indefensa. Alguien la había capturado, algún hombre inteligente la capturó y la puso allí adentro. Ella se había arrancado las plumas de sus alas al golpearse. Se había arrancado las plumas de su cabeza al golpearse. Ella estaba allí acostada con sus patas levantadas, con esos ojos mirando hacia arriba adónde ella verdaderamente pertenecía. ¡Cómo anhelaba ella ser libre, y extender sus grandes alas y volar por los cielos, con chillidos! ¡Qué estuviera libre otra vez! Ella podía mirar, pero estaba en una jaula.
30 Yo pensé: “Esa es la cosa más lastimosa que alguna vez he visto en mi vida”. Yo pensé: “Si ellos me la vendieran, yo compraría esa águila ahorita mismo y la soltaría, aunque yo me tuviera que medio morir de hambre, y racionar los alimentos de mis hijos para pagar que esa águila fuera soltada”. Ellos no lo harían. Y fui allá y me senté. No podía evitar llorar. Entonces Algo me dijo: “Tú has visto algo peor que eso. Ves a hombres que nacieron para ser hijos de Dios, encadenados por credos y denominaciones, y–y gente que dice: ‘Los días de los milagros han pasado’, cuando de hecho él ha nacido para ser un águila, para volar allá en las luces del Cielo, ¡hermano!, bajo el poder y la fuerza sobrenatural de Dios, para caminar por fe y no por vista. Y algún hombre astuto lo ha capturado y lo ha atado a algo por medio de un credo o algo: ‘Repite este credo, y eso es todo lo que tú tienes que hacer’”.
31 ¡Oh, hermano, para sacar a ese hombre de una jaula! …Ver hijos e hijas de Dios enjaulados, es–es lastimoso. La cosa más triste que yo alguna vez he visto es saber que hombres y mujeres que han nacido… Ver a mujeres caminando por la calle, medias desnudas, con esa ropita puesta alrededor de aquí, y ¡saber que esa mujer está absolutamente poseída de un espíritu perverso! Correcto. Hermana, permítame decirle algo a Ud.: Ud. dice: “Yo soy tan pura como un lirio. Yo la uso”. Pero, comprenda Ud. algo. Déjeme decirle a Ud.: en el Día del Juicio Ud. va a responder por cometer adulterio. La Biblia dice: “Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”. Ud. pudiera ser tan pura como un lirio, pero si Ud. se viste de esa manera, y los hombres pecadores del mundo la miran a Ud., él va a tener que responder por cometer adulterio con Ud., y Ud. va a tener que responder por presentarse de esa manera delante de él. Correcto. ¡Esas ropitas sexuales e inmundas que las mujeres usan! Y también está entrando en nuestras filas Pentecostales. ¡Es muy penoso! No, ¡nunca haga Ud. eso!
32 Una señora me dijo… Yo dije algo así en una ocasión, y esta mujer me dijo, dijo: “Bueno, Hermano Branham, no venden otra clase de ropa, sino de esta clase”. Yo dije: “Todavía venden telas, y tienen máquinas de coser. No hay excusa en lo absoluto”. Correcto. Hermano: cuando este corazón se enmienda con Dios allí, y ese espíritu de águila se empieza a elevar, Ud. se eleva por encima de esas cosas del mundo. El problema es que no estamos asistiendo a las reuniones de oración, asistiendo a la iglesia, y haciendo lo que es correcto. Nos estamos quedando en casa para ver alguna película o algo por ese estilo, en nuestras televisiones, programas sin censura, algunos de esos chistes sucios y cosas, que ellos están diciendo. Y eso es una cosa mala para poner delante de un–un joven… nuestra generación de gente joven. La… Solía estar mal para la gente, la gente de santidad, el ir al cine. El diablo les hizo una mala jugada a ellos; él se los puso allí dentro de la casa. Eso es exactamente correcto. ¡Oh, es muy penoso! Pero, hermano, déjeme decirle, lo pudieran poner a Ud. dentro de una jaula, pero todavía Ud. es un águila. Yo le puedo decir: hay una manera de salir en esta noche. Sí, verdaderamente. Sí, señor.
33 Eso… Uds. saben, nos conviene estudiar al águila sólo un poquito. Nos pudiéramos quedar en eso por horas, pero estudiemos esa águila sólo un ratito y veamos lo que ella es. Ahora, es lastimoso ver eso. Los hijos y las hijas que han nacido para ser hijos e hijas de Dios…. Allá en Iowa, no hace mucho (nos detendremos sólo un segundo otra vez), yo… un hombre me llevó a cenar con él. Y él salió afuera–afuera y miró; él dijo… El era un… él criaba cerdos. Eso es legítimo. Eso está bien, si él quiere hacer eso. El dijo: “Yo tengo la mejor manada de cerdos en esta región”. El dijo: “Esta manada, mi padre la empezó; él nos crió a todos nosotros, sus hijos; me dejó la manada. Yo he criado a todos mis hijos. Yo les dejaré a ellos la manada, y siguió”. Y yo dije: “Eso está muy bien, señor”. Yo… El dijo: “Yo–yo soy dueño de todo este… [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].
34 [Porción perdida en la cinta–Ed.]… ninguna serpiente pudiera subir allá. Está muy alto en ese lugar. Luego va y recoge matas verdes espinosas, y regresa y entreteje eso en el nido de lado a lado, para estar seguro que ningún viento lo vaya a volar, porque está anclado en la roca. ¡Oh, hermanos! ¡Me gusta eso! Dios edifica Su Iglesia anclándola en la roca. “Sobre esta roca, edificaré Mi Iglesia”. Anclada en esa roca. El es la Piedra Principal del Angulo. Y cuando ella edifica su nido allá arriba, entonces… Ahora, está todo lleno de espinas. Así que mire, una madre águila, ella va a estar segura que sus pequeñitos van a tener un–un buen lugar para quedarse, así que ella sale y obtiene todo lo que ella puede. Ella mata un conejo, se come la carne, toma la piel, y la mete en esos lugarcitos, en toda pequeña hendidura, y lo aprieta, hasta que llega a ser un lugar bien acomodado y bien arreglado como puede estar, cuando–cuando el nido está terminado. Ahora, ella… ¿para qué se está preparando? Ella se está preparando para sus pequeñitos. Y ella quiere que ellos tengan un lugarcito bonito y blando en el cual caminar allí y demás. Ella está cuidando de ellos. ¡Cómo Dios hace la misma cosa para Sus hijos! ¡Oh!, ¡cómo bendice El nuestro corazón! Cuando nacen los aguiluchos, tienen un nidito blando en el cual caminar.
35 Uds. recuerdan cuando nacieron de nuevo, la primera vez que el Espíritu Santo vino a Uds., y llegaron a ser unos Cristianos; Uds. se sentían como que iban caminando sobre plumas, ¿no es así? Yo recuerdo cuando yo fui salvo, yo… Bueno, yo estaba como a unas cuarenta yardas [unos 36 m.–Trad.] de la casa, y había una acera de tablones que dirigía hacia allí. Y déjenme decirles, yo no creo que alguna vez toqué un solo tablón yendo por allí. Y mi mamá me dijo: “¿Qué es lo que pasa contigo, Billy?” Yo dije: “Yo no sé, mamá. Sencillamente no le puedo decir”. Y yo–yo tomé mi Biblia; no la podía leer. Tomé un himnario; no lo podía leer. Lo puse a un lado. Luego salí para atrás de la casa. Había allí una vía de ferrocarril en la parte de atrás, y me subí a esa vía de ferrocarril (tuve que dejar escapar el “vapor” en alguna parte), y corrí por la vía tan veloz como podía, y salté muy alto en el aire, y grité a voz en cuello: “¡Yupiii!”, tan fuerte como podía. Yo tenía que “ventilar” ese sentir. ¡Oh!, yo estaba flotando en el aire. ¡Hermanos!, ¡ese nuevo nacimiento!
36 Cuando ese pequeño aguilucho llega, ¡oh!, él es un… él ama su hogar. Ahora, la madre águila sale y caza peces, y caza conejos, y caza ovejas o lo que ella puede cazar, y le prepara a ese pequeño aguilucho una buena dieta. Ella se asegura que ese aguilucho obtenga la cosa correcta. Yo estoy tan contento que Jehová se asegura que Sus aguiluchos obtengan la clase correcta de alimento. El lo pondrá delante de Uds., sin importar si Uds. lo quieran comer, o no. Uds. tendrán que voltear su cabeza. Pero si Uds. son águilas por nacimiento: “Mis ovejas, Mis aguiluchos, conocen Mi voz”. Ellos reconocen el alimento. Dijo: “¿Me amas, Pedro?” Dijo: “Apacienta Mis ovejas”. Me gusta eso: “Apacienta Mis ovejas”. “Pastorea Mis ovejas”, no las forces; ¡apaciéntalas! Apaciéntalas con la Palabra de Dios; a ellas les gusta la comida de oveja. Uds. saben, a alguna gente no le gusta esa comida de oveja. La comida de oveja es ese buen sentir chapado a la antigua de la salvación chapada a la antigua, se siente tan libre como se puede sentir, y sin condenación. Bueno, nosotros nos solíamos parar y palmear nuestras manos y cantar: “Yo me siento muy bien; no hay condenación en mi corazón”, disfrutando unos momentos grandiosos. Y por supuesto, eso causará que las gallinitas miren hacia arriba y digan: “¡Aaah, es fanatismo!”
37 Hubo un granjero no hace mucho tiempo que era un granjero ambicioso. El no tenía algo que se podía llamar una granja, pero él cultivaba buenas cosechas, y hacía todo lo que él podía para cuidar de su ganado. Y el otro hombre tenía buenos tractores, pero él era muy perezoso para–para cultivar. Bueno, cuando llegó el otoño, él–él cortó el trigo y lo puso en el granero. El tenía un granero hermoso, ¡oh, qué cosa!, un granero bonito. Pero el otro hombre, él no tenía tiempo para el granero, pero éste se estaba asegurando que los… sus animales tuvieran buen alimento. Así que nació un becerro en cada establo, y–y al siguiente año, cuando llegó la primavera, Uds. saben, probablemente el becerro que había nacido en el establo bonito, con grandes y altas torres, Uds. saben, y asientos afelpados… (Uds. saben de lo que estoy hablando, así que Uds. pueden leer entre líneas). Pero él no tenía mucho alimento.
38 Así que entonces, ellos los soltaron, ambos lo hicieron, para que tomaran un poco de la brisa de primavera. ¡Oh, hermanos!, ese becerrito que había estado en una misionsita allá, en alguna parte, una iglesita, Uds. saben, él–él estaba bien gordo, y redondo, y lleno de vitaminas. ¡Hermanos!, cuando él salió allí, y ese viento empezó a soplar por encima de él (él estaba lleno de jengibre), él empezó a saltar y a “golpear sus tacones al juntarlos” y a–y a saltar, y a saltar, y a saltar. Bueno, él se estaba sintiendo bien. Ellos soltaron al otro becerrito; él había sido alimentado con hierbas eclesiásticas, Uds. saben. Cuando él salió allá, ¡pobre becerrito!, el viento casi lo tumbaba, iba tambaleándose de esa manera. Y él metió su carita en una hendidura de la cerca, y miró, y vio a ese becerrito contento y saltando, y saltando para todos lados, dijo: “¡Aaah, qué fanatismo!”
39 ¡Oh!, a mí me gusta comer comida de oveja, buena comida, el poder de Dios, la Palabra de Dios. El Espíritu Santo se alimenta de eso. Eso es lo que la iglesia necesita esta noche: una buena predicación sólida, Evangélica, una enseñanza Evangélica, una salvación Evangélica, y el Espíritu Santo Evangélico. ¡Amén! No estamos tan interesados en qué… Esta nación pudiera que no necesite un nuevo presidente; la ciudad pudiera que no necesite un nuevo alcalde; pero lo que nosotros necesitamos hoy en día, es un buen avivamiento de San Pablo, chapado a la antigua, y el Espíritu Santo de la Biblia de regreso en la iglesia otra vez. Eso es lo que necesitamos: ovejas alimentadas con comida de oveja, no de hierbas eclesiásticas.
40 Ahora, ese nidito estaba todo arreglado, y ella le traía a él la–la comida, y él comía, y, ¡oh, hermanos!, él estaba creciendo. Ahora, cuando menos pensó, le empezaron a salir algunas plumas, Uds. saben. Empieza a entrar en la segunda obra de gracia. Y él–él empieza a emplumar mucho, Uds. saben. Así que la madre águila empieza a mirar en el nido, y ella empieza a pensar: “¿Sabes qué?, yo no quiero que mis hijos lleguen a ser gallinas”. Eso es todo. Uds. saben, Dios está determinado en eso. Y El no quiere que seamos gallinas ligadas a la tierra. Así que la madre águila dijo: “Me tengo que encargar de esto”. Así que, la primera cosa, Uds. saben, ella sacó a esos aguiluchos de ese nido. Eso es todo. Si ellos se quedaran allí, ellos se quedaban ligados a la tierra. Y de esa manera es. Uno sólo… Yo con frecuencia me he preguntado porqué fuimos y obtuvimos grandes educaciones, de las escuelas, para ser un predicador, y luego entramos con toda la historia de la iglesia, y todo eso, y todas las vitaminas y todo, y luego resultan diciendo: “Bueno, por supuesto, los días de los milagros ya pasaron”.
41 ¿Cómo pueden Uds. alguna vez tomar a un hombre que se está muriendo congelado, cómo pueden Uds. alguna vez descongelarlo por medio de un fuego pintado? Qué si un hombre se está congelando, y Uds. le dicen: “¿Ve Ud. ese enorme fuego pintado allí? ‘En el Día de Pentecostés vino un estruendo como de un viento recio que soplaba; el cual llenó toda la casa donde estaban sentados’”. “Sí, yo estoy tiritando”. “Oh, el Espíritu Santo cayó sobre ellos, en lenguas como de fuego. ¡Oh!, eso fue una gran cosa, pero eso fue en el pasado”. ¿Ven? Eso es un fuego pintado. Uds. no se pueden calentar con eso. Si necesitamos fuego hoy en día, entonces no nos podemos calentar con un fuego histórico. ¿Qué bien hace un Dios histórico? Si el Dios de Abraham no es el mismo Dios hoy, si el Dios de Pablo no es el mismo Dios hoy, si el Espíritu Santo que cayó en Pentecostés no es el mismo hoy, ¿en dónde estamos entonces? Correcto.
42 Es como darle a sus canarios muchas semillas con vitaminas que le produzcan buenas alas, y mantenerlos en una jaula todo el tiempo. ¿Ven? El no puede usar sus alas. ¿Cuál es el provecho de aprender todo tocante a Dios, si Uds. tratan de decir que El murió hace dos mil años, y que todo se terminó allí? ¡Yo creo que El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos! ¡El vive! Y El dijo: “Porque Yo vivo, vosotros también viviréis”. ¡Amén! Yo estoy contento por el alimento de águila. Correcto.
43 Ahora, la madre águila está determinada a que ellos no se adapten mucho a ese nido. Y Dios está determinado a que un bebé nacido de nuevo, no se adapte a este mundo. Correcto. El no quiere que nos adaptemos aquí. El nos va a preparar para llevarnos en un vuelo. Unos cuantos días antes que la madre águila lleva a sus pequeños en un vuelo, ¿saben Uds. lo que ella hace? Primero ella sube allí. Ella se para en el nido. Y algunas águilas miden catorce pies [4.2 m.–Trad.] de la punta de una ala, a la otra; es la ave más grande que tenemos. Ella se para en ese nido. La madre águila generalmente es la más grande de los dos. Y ella camina de una punta a la otra en ese nido, y da un chillido: “¡Cauu!” Es un chillido muy agudo que un águila da. ¿Qué está tratando de hacer? Ella está tratando de enseñar a sus bebés el sonido de su voz. Ellos van a entrar en algunos peligros en un ratito, así que ellos tienen que conocer el sonido de la voz de la madre. Oh, déjenme decirles, vale la pena escuchar la Voz de Dios, la Voz apacible que habla profundo y rico. Atrae la atención de Su pueblo.
44 Y ella camina de una punta a la otra en ese nido. Y luego, algunas veces, ella extiende esas grandes alas, las mueve de atrás para adelante. Y esos aguiluchos, como que los tambalea un poco, Uds. saben. Y ellos miran de nuevo, y: “¡Oh, mamá, qué ave tan poderosa eres tú!” ¡Oh, sencillamente me gusta eso!, porque Dios tiene dos alas: el Antiguo y el Nuevo Testamento. El las extiende, y nosotros la miramos, y miramos hacia arriba y decimos: “¡Cuán poderoso eres Tú! ¡Cuán poderoso eres Tú!”, cuando oímos que El abrió el Mar Rojo y cruzó al otro lado a los hijos de Israel, que El resucitó a Lázaro de los muertos; El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos; el Nuevo y el Antiguo Testamento, el mismo Dios, el mismo Jehová, el mismo Espíritu Santo está aquí en la Iglesia hoy en día, moviéndose de una punta a la otra. “¿Ven cuán poderoso soy Yo? Yo soy el Mismo que liberó a Moisés; Yo soy el Mismo que liberó a Daniel; Yo soy el Mismo que sacó a los jóvenes hebreos del horno de fuego ardiendo; Yo soy el Mismo que estuve en Sodoma y Gomorra. Yo soy el Mismo que le habló a Abraham. ¡Oh, YO SOY EL QUE SOY! ¡YO SOY, el presente ahora!”
45 ¡Oh!, Dios va a llevar a Sus aguiluchos en un vuelo a solas uno de estos días. Sí, señor. ¿Qué es lo que El está preparando? ¿Ven?, ellos nunca conocieron nada sino un nido. Ellos nunca conocieron nada sino una denominación o un credo. Y ellos son águilas, así que Dios está caminando de una punta a la otra, aun en esta reunión, noche tras noche, mostrando lo que El es. El es el “YO SOY EL QUE SOY”, El lo dijo; El es Dios, El es Jehová Aguila, tratando de mostrar a la gente que El es la misma Ave grande y poderosa. La madre águila dice: “¿Ven estas grandes y poderosas alas mías? Mira a tú hermano mayor, y a ésos que vuelan por aquí para verte de vez en cuando, yo los saqué del nido en estas alas. ¡Cree en mí!” ¡Oh, aleluya! Yo miro allá, al Pentecostés. El se impulsó con Sus alas a lo alto para darles un Pentecostés en el año 33 después de Cristo. El todavía da el Pentecostés a Sus hijos hoy en día. ¡Amén! “Yo soy Jehová Aguila. Yo los llevo en alas de águila. Yo soy el mismo ayer, y hoy. Yo era el que sacó a los jóvenes hebreos del horno de fuego ardiente. Yo era el que le habló a Moisés en la zarza ardiendo. Yo soy el mismo. Yo quiero que des un paso adelante. Si estás enfermo, si estás necesitado, Yo quiero que des un paso adelante. ¡YO SOY EL QUE SOY! Yo soy Jehová, oye Mi Voz. ¡Escúchame!, no escuches la voz de alguna gallina tratando de hablarte, o de algún buitre”. Es mejor que escuches a Mamá Aguila. Esta es Su Voz aquí en la Palabra. ¿Qué va a hacer El?
46 Ahora, esas grandes alas, ellos tienen que confiar en esas alas. Ahora, ella mira a su cría otra vez; desde que han estado en ese nido viejo eclesiástico, no se miran muy bien. Ahora, ellos tienen muchas plumas sueltas allí, y ella sabe que si ella alguna vez se lleva a uno de esos aguiluchos en el aire, y lo deja caer con esas plumas sueltas, se quebrará su cuello. Y hay todavía mucha duda en la iglesia para tomar un vuelo. Correcto. Tiene muchas plumitas nuevas saliéndole, muchas plumas sueltas. Así que, ¿saben Uds. lo que El hace? El nos da la tercera obra de gracia. Ella se para allí y abre esas grandes alas, y las empieza a mover de esa manera, y un viento recio soplando desciende allí, y todas esas plumas sueltas empiezan a volar. ¡Oh, cuándo ese viento recio soplando desciende del Cielo, el Bautismo del Espíritu Santo, todas las plumas de duda volarán de Uds.! ¡Amén! Ahora, yo me siento religioso (¡amén!), yo siento como que quiero hablar con Uds. ahora. ¡Oh!, cuando esos días de duda, esas plumas pequeñas están metidas allí, diciendo: “Los días de los milagros han pasado. No hay tal cosa como el Espíritu Santo”, permitan que ese viento recio soplando de las alas del Nuevo y Antiguo Testamento se empiece a mover de atrás hacia adelante, diciendo: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Bueno, todas esas pequeñas plumas empecerán a volar. Más les vale a Uds. que no empiecen a volar con ésas en Uds.; si Uds. lo hacen, estallarán en el aire, en alguna parte; nunca podrán tomar ese vuelo a solas. Ella se está preparando.
47 Bueno, ella saca todas las plumas de ellos abanicándolos, para ver si todas ellas están bien puestas, y bien sujetadas. Ahora, ella se está preparando para llevarlos en un vuelo. Ellos no quieren ir; ellos están muy satisfechos caminando en ese nido. Así que, ¿saben Uds. lo que ella hace enseguida? Ella se mete a ese nido, y con ese pico grande, ella saca esas plumas. Ella saca la piel de oveja, y la arroja afuera, por arriba de las paredes del nido. No queda nada allí adentro, sino espinas, y esos aguiluchos están pasando por un momento difícil. Uds. saben, es como cuando Uds. primero recibieron el Espíritu Santo, Uds. saben, y todos empezaron a hablar de Uds., y hacer burla de Uds., y todo lo demás. ¿Recuerdan Uds. cómo era eso? Cada vez que se sentaba, una espina los pinchaba, y acá en este otro lado, Uds. saben. Pero El no quiere que Uds. se adapten a este mundo. El está listo para llevarlos a Uds. a alguna parte. Algunas veces El permite que una enfermedad venga sobre Uds. El permite que un cáncer, permite que un tumor, o que algo venga sobre Uds. para ver si Uds. están listos para un vuelo. ¡Oh!, ver si Uds. están listos. ¿En dónde están todas las plumas? Ver si todo está correcto.
48 Sí, el doctor me examinó y me dijo: “Tú tienes tres minutos más para vivir”. Sí, pero si yo le hubiera prestado atención a eso, yo hubiera estado muerto hace años. Pero El solamente sopló de mí todas las plumas sueltas de alguna manera u otra.
49 Y ese aguilucho, él se moverá y… todo es una situación miserable. El se sienta: ¡ay!, él se pinchó su pie. Y él sencillamente… Hay espinas por todo el nido, esas zarzas verdes. Ella las puso allí adentro por un propósito. Y la Biblia nos dice que nuestras pruebas son más preciosas que el oro, y luego nos quejamos al respecto. ¡Oh!, “¿debo yo ser llevado al Cielo en un lecho de rosas, mientras otros pelearon para ganar el premio, y navegaron por los mares sangrientos?” Bueno, nosotros gente americana, sólo nos queremos sentar tranquilamente y ser entretenidos. Y si alguien dice algo, dice: “Oye, oí que te uniste a los santos rodadores”, decimos: “Bueno, mujer, creo que ya no regresaré más allá”. ¡Oh, hermano!, Ud. no es un águila muy buena; Ud. pudiera ser un buitre, pero Ud. no es un águila. Eso es una cosa de seguro. Permítame decirle, hermano, sí, señor, si Ud. es un buitre, Ud. come las cosas del mundo, pero un águila come carne fresca. ¡Aleluya! Un águila de Dios come la Palabra de Dios y sólo eso. El no tiene… El no puede digerir esa cosa del mundo. Correcto. No la–la digerirá. El sencillamente no la pudiera soportar de todas maneras. El quiere carne fresca. El quiere la frescura del Espíritu Santo, la carne de Dios sacada directamente de la Biblia. El anhela eso; él conducirá a través de tormentas de nieve y por todas partes. Cuando él oye que hay un avivamiento en proceso, él sale para allá tan rápido como puede. Jesús dijo: “En donde estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas”. ¡Amén! Si son Presbiterianos, Metodistas, Bautistas, o lo que ellos sean, cuando el poder de Dios empieza a caer de acuerdo a la Palabra de Dios, las verdaderas águilas genuinas vendrán a esa fiesta. No hay nada en el mundo que las mantenga alejadas de allí; van de todas maneras, adónde el poder de Dios está cayendo. Uds. pueden decir que ellos son “santos rodadores” o lo que Uds. quieran, ellos irán de todas maneras, no les hace… debido a que son águilas. Ellos–ellos comen de eso. Eso es de lo que ellos se alimentan.
50 Esa madre, llega el tiempo que ella tiene que excitar esa nidada, y ella arroja todo eso afuera, y arroja toda la–la–la parte blanda afuera, y pone algunas pruebas sobre Uds. Ahora, ¿qué haría un buitre pequeño que estuviera allí adentro de ese nido? El nunca se saldría de allí; eso es todo. Pero un águila excita su nidada y está lista. Ahora, un día, ella dice: “Bueno, creo que es tiempo de llevar a mis hijos en un vuelo”. Y ella viene en el aire dando chillidos. “Sí, ahí viene mamá”. Ellos la conocen. Igual que una Iglesia llena con el Espíritu Santo: cuando el Espíritu Santo empieza a caer, las manos se levantan: “¡Aleluya!, ¡El está aquí!” ¡Amén! “¡Oh, estoy tan contento!” Bueno, su vecino está sentado allí; ¡a Ud. no le importa quién esté sentado allí! La Mamá Jehová viene al nido. ¡Gloria! ¡Que El caiga en esta noche! ¡Que extienda Sus grandes alas en este lugar aquí!; ¡que saque a toda persona de la silla de ruedas, lleve a todo pecador al altar! El vendrá sobre las alas de un águila. ¡Amén! ¡Oh, me siento bien! Sí, señor, El vendrá, si Uds. le permiten, si Uds. lo invitan a El. Uds. oirán ese chillido venir: “Mis ovejas conocen Mi voz. Ellas la pueden reconocer”.
Mensaje extraido de Voice of Truth Tabernacle
