S.788 61-0101  Apocalipsis Capítulo Cuatro #2 

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OBRAS DEL MENSAJE

Apocalipsis Capítulo Cuatro #2

Jeffersonville, Indiana, E.U.A.

61-0101

1 Estoy muy contento de estar aquí nuevamente esta mañana. Pensaba en cómo esta nieve… Ahora, y si estuviéramos en Colorado, esta nieve sería muy suave y esponjosa, y estaría como a cuarenta grados bajo cero. Y uno pudiera “Fiuu…” soplar así, y bajaría directamente hacia el polvo. Y así sería durante todo el invierno. Pero ahora, estando aquí, en esta… como es una zona intermedia, ahora se torna muy húmedo y aguanieve y mal, y—y parece como que yo—yo quisiera tan solo poder volar lejos, allá a Arizona, y esperar hasta que llegue la primavera y luego regresar.

2 Así es como todos nos resfriamos, los gérmenes y demás ahora yacen sobre la tierra y se congelan y luego se descongelan, y luego se congelan y luego se descongelan. Y eso sube y lo respiramos, y nos dan dolores de garganta, dolores de cabeza, y dolores y malestares. Y, ¡oh, oh!, ¡qué tiempo!, ¡qué lugar!

Pero hay una tierra más allá del río,

Que le llaman el dulce más allá,

Y solo alcanzamos esa ribera por grado de fe;

Uno por uno llegamos a ese portal,

Para habitar allí con los inmortales,

Algún día se tocarán esas campanas doradas por ti y por mí.

3 Es nuestra llegada final a Casa, ¿verdad? Ese día es el que estamos esperando.

4 Ahora, anoche realmente disfruté esos sermones maravillosos y las cosas que oí de mis hermanos. ¿Dónde está Pat Tyler?, ¿estará él esta mañana? Pat, ¡oh!, no te vi sentado allí tan grande en vivo y el doble de natural. Y—y yo—yo no te vi allí sentado. La primera vez que tuve a Pat… que oí a Pat hablar, realmente que lo disfruté, estoy seguro que así fue con todos.

5 Y luego el hermanito que dio aquí ese testimonio fogoso como sermón, que realmente sonó como una ametralladora disparando. Un cierto hermano, lo conocí, de Ohio. ¿Estará él aquí esta mañana? ¿En alguna parte? El Hermano Neville comentó que él dispara tan rápidamente.

6 Luego el Hermano J. T. Parnell. Y—y pienso que no llegaron al Hermano Beeler. Y ¿está él, el Hermano Parnell aquí? ¿El Hermano Parnell y el Hermano Beeler? No estoy seguro, pensé que vi al Hermano Beeler.

7 Estas luces, este es un… Cuando construyan el tabernáculo nuevo, espero que lo acomoden diferente, un poco diferente. Este es nuestro primero experimental. Y entonces, si llegamos a conseguir uno nuevo, pues queremos algo un poco diferente de este; uno no puede ver; me gusta que un tabernáculo sea construido con un poco de inclinación, hacia abajo así, la audiencia. Uno está mirando directamente a su audiencia todo el tiempo. Y entonces, especialmente en las reuniones de discernimiento, uno puede ir alrededor. ¿Ven?, verlos alrededor así, de arriba abajo. Y, luego, aun si uno necesitara de un pequeño balcón para salir, sería mejor.

8 El Hermano Littlefield, si Billy está aquí, me llamó anoche y él va a enviar las descripciones de ese tabernáculo que dediqué allí, el cual los arquitectos… Hermano Wood: costó, me parece que quinientos dólares, solo para que el arquitecto lo dibujara. Y él—él va a enviar eso con el precio y todo, de todo el material y cada dos por cuatro, y tanto por tanto que requiere. Y él nos lo va a enviar, y quiere venir; y dijo que irá a ver a los madereros y demás, y verá si puede conseguir que hagan un—un descuento como lo hicieron con el suyo. Es un tabernáculo muy hermoso, no muy grande, pero es una estructura hermosa.

9 Entonces le hablé, dije: “Yo—yo se lo daré a los síndicos y diáconos tan pronto como Ud. se lo envíe a Billy y—y entonces dejaremos que ellos vean los fondos de cuánto necesitan para empezar su edificio”.

10 Él dijo: “Cuando lo haga, voy a ir, me pondré un par de overoles y me quedaré con Uds. durante ese tiempo”. El Hermano Littlefield es un hombre muy lleno de gracia, un hombre amable, muy bueno.

11 Ahora, ¿se sienten todos preparados para comenzar el año nuevo ahora? ¡Amén! Comenzar el año nuevo. Queremos comenzarlo correctamente: sirviendo al Señor. ¿Cuántos se levantaron esta mañana y le dieron gracias a Él por el año viejo y todo lo que significó, y Le pidieron: “Olvida lo pasado”? Pues, nosotros lo hicimos al pie de la cama cuando nos levantamos, y luego vinimos a la mesa y es donde normalmente tenemos un pequeño altar familiar, ellos se reúnen alrededor de la mesa y oran.

12 Y, pues, siempre tratamos de hacerlo una costumbre de orar en la noche antes de acostarnos. Yo lo he hecho desde que primero me convertí. Me levanto por la mañana, y está muy oscuro y con mucha neblina para yo caminar, no—no sabría por dónde voy. Pero tan solo le pido a Él que me tome de la mano y me guíe durante el día.

13 Luego recuerdo, aquí al otro lado de la calle, cuando yo tan solo era un joven, Billy Paul tenía como tres años o cuatro, y vivíamos allí al otro lado de la calle. Y una noche él quería tomar agua, y estaba allá en la cocina, el cucharón en el balde. Y yo dije… ¡Oh, yo estaba muy cansado, había trabajado fuertemente todo el día y predicado la mitad de la noche! Y—y él dijo: “Papá, yo—yo quiero beber agua”.

14 Y dije: “Billy, solo ve allí a la cocina, está sobre la mesita”. Yo dije…

15 Él se levantó, frotó sus ojos y miró por allí, dijo: “Papá, tengo miedo de ir”. ¿Ven?

16 Y dije: “Bueno, pues… está bien”. Dije: “Solo ve, querido, y bebe. Papá está muy cansado”. Solo es una corta distancia, como a esa ventana.

Y él—él dijo: “Pero tengo miedo de ir, papá”. ¿Ven?

17 Pues me levanté con el pequeño. Y se extendió y tomó mi mano, y fue una cosa buena; no habíamos caminado cuatro o cinco pasos cuando él dio con una alfombra donde Meda había encerado el piso, pues sobre un pedazo de linóleo, y Uds. saben cómo es eso. Y él se resbaló, pero yo lo tenía de la mano, y él entonces me apretó un poquito más fuerte. Y entonces me paré allí un momento, y pensé: “Dios, eso es correcto”. ¿Ven? “Yo no quiero dar un paso sin que Tú me tengas de la mano, porque no sé cuándo vaya a resbalar”. ¿Ven Uds.? “Y mientras pueda sentir Tu gran y poderosa mano sujetar la mía, sé que Tú me sostendrás en los tiempos de mi…”. ¿Ven?

18 Así que, trato de hacerlo una costumbre, de—de mantener mi mano en la Suya. Y algunas veces he hecho cosas que parecían ridículas a mi manera de ver, tales cosas que parecen muy fuera de lo natural a la mente humana; pero si tan solo lo dejamos en paz, vengo a enterarme que era lo único que se podía hacer, que fuera lo correcto.

19 Saben, las cosas que no parecen correctas aquí, si Dios los guía a ellas, resultarán bien por acá en alguna parte, ¿ven Uds.?, porque Él sabe cómo guiar. Así que, al ver que Él es nuestra gracia toda suficiente, y todo de lo cual tenemos necesidad o nos importa, está en Él, entonces hagamos todo lo demás a un lado excepto a Él y aferrémonos de la mano incambiable de Dios.

20 Antes entonábamos un canto aquí, no he oído que lo canten en mucho tiempo. Ahora, yo no puedo cantar, y hay… No creo que haya desconocidos con nosotros. Así que, yo… Por eso intento estos cantitos, Uds. saben, porque me encanta. Y Gene, ¡si dejas que esto salga en esa cinta al público…! Antes entonábamos un cantito aquí:

Ve, el tiempo transitorio,

Nada en tierra quedará.

Pon tu fe en aquello Eternal,

¡En el incambiable Dios!

¿Cuántos de Uds. han oído el canto? ¡Oh, me encanta!, ¿a Uds.? Intentemos una estrofa:

¡En el incambiable Dios!

¡En el incambiable Dios!

Pon tu fe en aquello Eternal,

¡En el incambiable Dios!

Intentemos una estrofa:

Cuando cese tu jornada,

Y si fuiste fiel a Dios,

Un hogar tendrás en Gloria,

Y será felicidad.

¡En el incambiable Dios!

¡En el incambiable Dios!

Pon tu fe en aquello Eternal,

¡En el incambiable Dios!

21 Pongámonos de pie ahora un minuto para orar, por favor, mientras levantamos una de nuestras manos a Dios y lo cantamos de nuevo:

¡En el incambiable Dios!

¡En el incambiable Dios!

Pon tu fe en aquello Eternal,

¡En el incambiable Dios!

[El Hermano Branham tararea.—Ed.]

…-dices vanidades,

De este mundo tan atroz,

Pon tu fe en aquello Eternal,

Que jamás perecerá.

22 Padre Celestial, mientras estamos de pie, Señor, nos encanta entonar esos antiguos cantos, bajan profundamente en lo más interno de nuestro corazón y hacen relucir la expresión de nuestro amor a Ti, el Dios viviente. Y habiendo levantado nuestras manos, Señor, esta mañana, fue un pequeño recordatorio para que “Nos lleves de la mano, Señor”. Como contaba de Billy Paul, de cómo se agarró de mi mano, él se hubiera caído de yo no haberlo tenido. Y, ¡oh, Dios!, ¡cuántas veces hubiéramos caído nosotros si Tú no nos hubieras tenido de la mano! Pensaba en cómo él, sin madre, siendo un bebé… y cómo es que… cómo en el curso de la vida, que los caminos que él había tomado, hubiera muerto hace mucho tiempo, pero hubo una gran Mano que podía alcanzar donde la mía no podía alcanzar, y tomar control. Ahora, estamos muy agradecidos por eso.

23 Estoy tan contento de saber, Señor, que cuando sintamos nuestra alma separándose de este cuerpo, que aún hay una mano que al extender nuestra mano podemos empuñar, que nos guiará a pasar el río. Te agradecemos por estas cosas, esta seguridad, esta bendita seguridad que tenemos, un Ancla del alma, que nos mantiene firmes mientras caminamos en esta jornada o navegando en el solemne mar de la vida.

24 Y oramos, Padre, como dijo el poeta: “El desanimado, y un hermano naufragado, al ver nuestra estabilidad (equilibrados), viéndolo, tomará aliento de nuevo o tomará ánimo de nuevo y se esforzará de nuevo”; sabiendo que el Dios todo suficiente, si tropezamos o caemos, Su gran mano está ahí para ayudarnos. Su gracia es suficiente.

25 Ahora, oramos, Dios, que nosotros, en esta mañana, comencemos el año nuevo con himnos y cantando y regocijándonos, y sabiendo que Dios nos guiará a través de la jornada de la vida y sobre el río de la muerte, a esa Tierra prometida. Nuestros ojos miran más allá de las corrientes crecidas del Jordán esta mañana, donde los campos de—de trébol y los campos perennes crecen, y oramos, Dios, que nuestras almas capten esa visión y que nunca la suelten. Algún día cuando tengamos que llegar a ese arroyo donde cruza, que, como el Elías de la antigüedad, el Manto de Dios hiera los arroyos de la muerte y nosotros pasemos, sin ningún temor. Concédelo, Señor.

26 Ayúdanos mientras nos acercamos a Tu Palabra. ¡Oh, Señor!, oro que Tu Espíritu Santo unja estas Palabras. Verdaderamente que somos insuficientes para enseñarlas, al no ser un maestro. Sabemos que la única manera en que podremos saberlo es que ese gran Maestro principal venga y tome Su—Su lugar de morada en nuestros corazones, y—y subyugue nuestras mentes de tal manera (y nuestros pensamientos) al grado que nosotros… Él nos intérprete las Santas Escrituras. Solemnemente estamos dependiendo en eso. Y, al pensarlo, Dios.

27 ¡Oh!, qué maravilloso que un Padre viviente como ese, que era desde… siendo el mismo nacimiento de la Eternidad, que descendiera a seres mortales y nos ayudara, y trajera Su Palabra y la pusiera en nuestras bocas y corazones y oídos para que pudiéramos oírla y vivir, para redimirnos de una maldición con la cual no tuvimos nada que ver en que viniera, Padre, porque fue hecho por la raza humana y somos los descendientes de esa—esa primera pareja. “Y nacimos en pecado, en maldad fuimos formados”. Pero un Dios justo y viviente sabe que nosotros no tuvimos nada que ver con eso, pero ha hecho una vía de escape y nos dio el privilegio de venir. ¡Cuán contentos estamos que hemos venido a la Casa del Padre!

28 Oramos ahora que Tú bendigas nuestra iglesia aquí, al Hermano Neville, nuestro—nuestro valeroso pastor, Tu humilde siervo. Oramos por nuestros diáconos y nuestros síndicos, que Tú les des el año más grande que ellos hayan tenido. Concédelo, Señor. Dales una larga vida. Fortalécelos, Señor, ellos son Tus siervos. Que ellos siempre puedan mantenerse con valor en el puesto del deber. Bendice al laico, a los—los miembros, a Tus hijos amados que vienen a esta casa. Dios, reclamamos el alma de cada uno de ellos que cruza la entrada de esta casa. La reclamamos para Ti, Señor. Ayúdanos a ser tales ministros trayendo la Palabra tan sencilla y fielmente, por el Espíritu Santo, que ellos anhelen ser como Tú, Señor. Concédelo. Sana a los enfermos y a los afligidos que entran. Y alrededor, por todo el mundo, concédelo en cada casa de Dios.

29 Finalmente, cuando hayas terminado, Señor, que podamos entrar en Tus portales para sentarnos a la mesa de bienvenida de Dios, y comer y vivir juntos a través de las edades incesantes. Hasta entonces, que tengamos salud y fuerza, felicidad, gozo, poder y fortaleza, y las bendiciones del Espíritu Santo para guiarnos. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden sentarse.

30 Agradezco eso musical tan bueno esta mañana. Que… Y apenas llegué a tiempo, conversando con mi buen amigo, el Hermano Skaggs, y—y el Hermano Gene allá atrás, y otro hermano en la—la puerta; que solo pude oír parte, pero quedó muy hermoso en la grabadora.

31 ¿Cómo están disfrutando la Revelación todos Uds.? ¿Muy bien? Creo bastante como mi pequeña, Sara, allá atrás, ha llegado a ser “revoluciones” para mí, solo son—solo son revoluciones que suceden y suceden. Saben, quisiera que tuviéramos desde ahora hasta casi marzo o abril, solo para poner un lienzo muy grande aquí a lo largo de la parte de atrás, y venir durante el día y dibujar esos cuadros y todo el cuadro, y levantarlos y bajarlos como persianas, Uds. saben, como siempre he soñado, alguna vez tener un tabernáculo muy grande en alguna parte donde pudiera extender la mano y bajar este cuadro, que atraviese toda la plataforma; y revelaciones y las interpretaciones que el Señor me ha dado, y tomar un puntero y comenzar por allí y traer estas edades. Luego, cuando terminemos con eso, subimos esa, bajamos la otra así y comenzamos con esa, y la enseñamos completamente. ¡Oh, eso sería como un pequeño cielo!, ¿verdad? Sentarnos todo el invierno, pasarlo sentados con el Señor.

32 ¡Es muy bueno estar a solas con Él! Saben, nosotros solíamos entonar un canto: “Hay veces que me gusta estar a solas con Cristo mi Señor, puedo decirle todos mis problemas, a solas”. ¿Ven? Eso debemos hacer. Ellos cantaban, Roy Davis, antes entonaba un cantito: Escabúllete y ora con Jesús. Todo señala… todo lo que Uds. pueden ver siempre cae directamente en la línea de Jesucristo, ¿no es así?

33 Ahora, sobre las edades de la iglesia de las que hablamos, los últimos ocho días en la reunión… Luego, anoche, creo que llegamos al versículo 2 del capítulo 4 del Apocalipsis. Y supongo que todos Uds. estuvieron aquí anoche para—para captarlo. Y, así que, yo… quizás si avanzo uno o dos versículos esta mañana, y… O hasta donde guíe el Señor, no lo sé. Tengo como hasta el versículo 6 o 7 aquí; solo un pequeño contexto escrito donde puedo regresar en las diferentes partes de las Escrituras y sacar esas cosas, y lo que estudié ayer.

34 Y ahora, nos damos cuenta, anoche dejamos creo que en el versículo 2, comenzando en el 3, creo que fue. Y terminamos con “La Voz de la trompeta”. ¿Es correcto: “La Voz que sonaba”? Permítanme leerlo todo para que regresemos ahora.

Después de esto miré, y he aquí una puerta abierta en el cielo; y la primera voz que oí, como si era de trompeta, hablando conmigo, dijo: Sube acá, y yo te mostraré las cosas…sucederán después de estas.

Y al instante yo estaba en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y en el trono, uno sentado.

Y sentado en el trono…Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra…jaspe y…cornalina; y había en derredor del trono un arco iris, semejante en aspecto a la esmeralda.

35 Ahora, esta hermosa, ¡oh, hermosa lección! Y esta mañana, poco antes que viniera, llegué aquí abajo al versículo 6, pensé: “¡Oh, hermano!, no puedo pasar de eso, porque hay algo aquí en este versículo 6 que quiero que todas las personas escuchen muy bien, cuando lleguemos a estas bestias”. Las definiciones diferentes de estas bestias aquí, buscando en el original, uno es una clase de bestia, y las otras cuatro bestias son otra. Una es de un animal, en el griego, como “animal salvaje”. Esta otra no está traducida correctamente en la King James, porque no son bestias [La Biblia en inglés lo tiene como “bestias” y no “seres vivientes”.—Trad.], son “seres vivientes”. Y cómo esos seres, lo que eran, no eran humanos ni tampoco eran Ángeles. Así que, son “seres vivientes”, y cómo ellos tenían cuatro rostros, y cuatro… ¡Oh, hermano!, traemos eso directamente al Evangelio, y lo trae de nuevo y lo coloca hoy en día tan perfectamente como aquí. Y, recuerden, cuatro es un número terrenal. ¿Ven? Y es una lección hermosa allí, y así que yo—yo estoy muy seguro que no entraremos en eso; quizás sí. ¡Pero es muy maravilloso!

36 Entonces, si el Señor quiere y si aún estamos, quizás el próximo domingo podamos tratar eso de nuevo; tratar de continuar, a ver si podemos terminar este capítulo 4 antes de que nos vayamos. No sabemos exactamente todavía dónde vamos a comenzar de nuevo.

37 Ahora, nos damos cuenta que después, “Después de estas cosas”. Después quería decir que “Después que las edades de la iglesia habían cesado”.

38 Entonces Juan fue llamado a subir más alto, “sube acá”, que significa “sube aquí arriba”. Él le mostró todo lo que iba a suceder en el mundo de la—la edad de la Iglesia. Entonces después que las edades de la iglesia habían terminado, nos damos cuenta entonces que Juan era un tipo de todo creyente verdadero que será llamado por Cristo a lo Alto. ¿Correcto? Llamado: “Sube acá”.

39 Y nos damos cuenta que la Voz que le habló era la Voz de una trompeta, clara, concluyente, y era la misma Voz que le habló a él aquí en la tierra. ¿Ven? Mientras estaba en medio de los siete candeleros de oro, Él le estaba hablando a… o desde. ¡Oh!, me gusta eso: “hablando desde los candeleros”. ¿Ven? Él estaba en los candeleros, hablándole desde ellos a Su Iglesia. Luego, cuando la edad de la iglesia había cesado, Él dejó la tierra y subió al Cielo y llamó a Sus Redimidos arriba con Él. ¡Oh, no es hermoso eso? Yo—yo… ¡Oh, me hace saltar el corazón!

40 Y recuerden, a medida que traemos estas cosas, quiero especialmente que los convertidos jóvenes como la Hermana Ina aquí, o, e Ina, mejor dicho, y su esposo, y Rodney y—y su esposa, y Charlie y demás, entiendan que estas cosas, y muchos de Uds. los jóvenes que acaban de venir al Señor, que aún no han llegado muy lejos por el camino, solo Lo han saboreado y vieron que Él es bueno y misericordioso. Ahora, fíjense en esto: que estas cosas que hablamos, lo que estamos tratando de hacer es establecer su fe, que cuando Dios dice algo tiene que suceder. ¡Eso simplemente no va a fallar! No importa… Puede parecer que esté a un millón de millas… y que nunca puede suceder, pero Dios le dará un giro y hará que suceda. Y Él hace eso para probarlo a uno.

41 Vean lo que Él le dijo a Abraham: “Lleva a tu hijo aquí arriba de la colina y mátalo”, después de él haberlo esperado por veinticinco años. Y Él dijo: “Llévalo aquí arriba y mátalo”. Y ¿cómo va…? “Voy a hacerte padre de naciones”.

42 Y Abraham, de cien años; su esposa, de noventa; y su único hijo… Abraham en ese entonces como de ciento quince. Entonces, él dijo: “¿Cómo va a serlo él?, ¿cómo—cómo puede ser? Si yo, un hombre viejo, tan viejo como soy, y esperé veinticinco años… Tú me diste la promesa a los setenta y cinco, y heme aquí de cien. Y Sara tenía sesenta y cinco, y ahora ella tiene noventa. ¿Cómo? Después que hemos tenido a este bebé… Y Tú me dijiste allá hace mucho, hace veinticinco años cuando yo tenía setenta y cinco años, que ‘yo iba a tener el bebé’ después de vivir con Sara todos estos años; yo era estéril y ella infértil. Entonces ¿cómo? Sin embargo, Tú me hiciste fértil y la hiciste a ella fértil, y luego viniste y nos diste este bebé. Y lo hemos criado hasta los quince años, y Tú dijiste que a través de este niño Tú: ‘Bendecirías a los gentiles y a toda nación en el mundo’, y me harías padre aun de los gentiles, me harías padre. Entonces en las edades que han de venir, Señor, que Tú me harías padre de toda nación bajo el cielo a través de este niño. Y a través de este niño vendría un Redentor, y a través de ese Redentor redimirías toda la raza humana. ¿Cómo vas a hacerlo, Señor?”. Ese no fue el pensamiento de Abraham, esa no fue la pregunta de Abraham. ¡Obediencia! Él no dijo: “¿Cómo vas a hacerlo?”.

43 “No es asunto mío. Tú lo dijiste, así que yo sé que Tu Palabra es correcta, si Tú me has podido cumplir Tu Palabra y mostrarme que cuando yo tenía setenta y cinco años de edad; cuando Tú me llamaste y me dijiste: ‘Sepárate y viaja a una tierra extraña’, llevo en esta tierra veinticinco años. He terminado un anciano, viviendo con una esposa con la que he convivido desde que era una muchacha”, es mi hermanastra. “Y pues he… todo este tiempo. Y Tú me diste este bebé que prometiste; lo recibí como uno de entre los muertos. Y si Tú dices ‘mátalo’, Tú eres capaz de resucitarlo de entre los muertos de nuevo”. ¡Oh, hermano! De esa manera es, así es. Y Él lo hizo.

44 Y tan pronto él obedeció a Dios completamente, apartó el cabello de la cara de Isaac, sacó la daga para matar al… su propio hijo, su hijo unigénito. Dios estaba mostrando un ejemplo, mostrándonos. ¿Para qué lo hizo Él? Él no tenía que hacerlo. Pero lo hizo para que Uds. y yo, pudiéramos mirar estas cosas en este día terrible y oscuro donde los corazones de los hombres están tan llenos de maldad, para que supiéramos que Dios cumple Su promesa. No importa cuán insuficiente parezca, lo imposible que pueda ser, Dios aún sigue siendo Dios y Él cumple cada promesa que hizo.

45 Eso es lo que estoy tratando de decir cuando nos paramos aquí en un servicio de sanidad. Al pararse aquí, Ud. dice: “Yo estoy enfermo”. Y Ud.… No hay duda, Ud. está enfermo. ¡Pero Dios cumple Su promesa! Entonces Él descenderá. Ahora, ¿ven?, Él hizo una expiación aquí que Él—que Él lo sanaría a Ud. Eso es lo que Él ha hecho. Ahora, lo único que Él les pide que hagan es creer eso, que se aferren de eso, así como Abraham.

46 “Bueno, el médico dice que yo—yo viviré un día más”.

47 No me importa. Está bien, eso es todo lo que el hombre sabe, es lo mejor que él sabe. ¿Cómo iba Abraham a recibir este niño después que ya lo había colocado aquí arriba, y la Palabra de Dios le dijo que “fuera a matar al muchacho”? ¿Cómo iba a hacerlo? Ese no es el asunto. Dios dijo que lo hiciera y asunto concluido. “¿Cómo voy a mejorar y el médico dice que no me puedo mejorar”? Yo… eso no es mi… para yo cuestionarlo; es recibir la Palabra de Dios. Y tan pronto eso le es revelado a Ud., de que va a mejorar, entonces Ud.—Ud. solo recuerde que va a mejorar. No hay nada que se lo pueda impedir. Eso es correcto. ¿Ven?

48 Entonces, cuando Abraham, en completa obediencia… ¿Cómo va a hacerlo Él? En el último momento, llegaron los últimos cinco minutos, los últimos tres minutos, los últimos dos minutos, el último minuto, los últimos treinta segundos, llegó el último segundo, cuando la mano ya estaba arriba dispuesta para quitarle la vida al muchacho, Dios dijo: “Detente allí mismo. Detente allí mismo, ¿ves? Veo que tú realmente confías en Mí. Ahora, Yo solo hice esto, Abraham, para mostrarle al Tabernáculo Branham en los días venideros, ¿ves?, en lo que esté sucediendo, que ellos deben confiar en Mí. Ellos no deben dudar de Mí, en lo absoluto. ¡Confiar en Mí!”.

49 Como para ese momento, él… Aquí estaba un sacrificio, él no lo hizo en vano. No, él no lo hizo en vano, porque en ese momento un—un cordero baló, un carnerito se había enganchado por los cuernos allá en el desierto. Y cuántas veces hemos pasado por eso. ¿Cómo llegó ese carnero allá? ¿Cómo, a través de todos esos animales salvajes? A cien millas [161 km] de la civilización, entre leones, chacales, lobos, toda clase de animales salvajes de allá, bien arriba sobre la cima de la montaña donde no hay agua ni pasto, ¿qué estaba haciendo allí? Dios lo creó, lo colocó allí.

50 ¡Y verlo a Él en nuestros días en que estamos viviendo! Ahora, esta mañana voy a tener que contar una cantidad de—de cosas personales para decirlo, para llegar a lo que quiero decir. Por eso estoy poniendo una base para esto como lo estoy haciendo, antes de comenzar con esto. Quiero que entiendan que estas cosas que suenan personales, no es con la intención que sean personales. Ellas solo son traídas para darles un ejemplo para que su fe pueda descansar solemnemente en la fe que está en Cristo, para que puedan descansar sobre Su promesa. Porque Dios cumple Su promesa tan perfectamente como puede ser, ahora mostrándonos.

51 Y miren a ese mismo Jehová-jireh, como Abraham lo llamó a Él, lo cual en hebreo significa: “Dios proveerá para Sí Mismo un sacrificio”. Dios puede hacer eso. Él Se abasteció. Si Él dijo… Él le dijo a Noé…

52 Uds. dijeron: “Pues, eso solo fue a Abraham”. No. Él lo dijo por toda la edad, y Él aún lo está diciendo.

53 Él le dijo a Noé allá atrás, a lo que vamos a entrar esta mañana: “Pues, va a llover”. Pues no había… nunca hubo una nube en el cielo. La corriente de agua más grande era un arroyo de donde Dios irrigaba la tierra, un pequeño manantial en alguna parte. Esa era la corriente más grande de agua que había.

54 Ahora, la gente dice: “¿Cómo va a caer agua de allá arriba? Muéstreme dónde está allá arriba en todo ese sol caliente, si no la hay allá arriba”.

55 “Si Dios dijo ‘construye un arca, que viene’, es asunto mío construir el arca y prepararme, porque viene. Él es Jehová-jireh, Él puede proveer agua allá arriba”.

56 Y lo único que Él hizo fue permitirle al hombre, el hombre insensato y tonto, que lo hiciera exactamente con su ciencia, para cumplir lo que Él sabía que vendría. Dios nunca ha destruido el mundo; el hombre destruye el mundo. Dios no destruye nada, Dios trata de conservar todo. El hombre se destruye a sí mismo por medio de su conocimiento, como lo hizo en el huerto del Edén en el árbol, y demás. Y, así que, algún fanático echó mano de algún poder atómico, en alguna parte que ellos lo tenían.

57 Ellos—ellos ya podían trabajar allá con él, porque en ese entonces podían hacer cosas con él que nosotros aún no hemos aprendido; no estamos tan avanzados. Quizás aún se necesiten tres o cuatro años o más, antes que podamos hacerlo, para hacer lo que ellos hicieron. Ellos construyeron las pirámides y las esfinges y demás. Nosotros jamás podríamos hacer eso. No podríamos reproducir eso, no hay manera que nosotros lo hagamos, a menos que pudiéramos obtener un poder atómico. El poder de la gasolina, el poder eléctrico, no levantaría una de esas rocas, no la movería del suelo. Y algunas de ellas son de una cuadra de alto, arriba en el aire, y pesan un billón de toneladas. ¿Cómo las subieron allí arriba? ¿Ven? Ellos sabían.

58 Y ellos soltaron eso, alguien dejó que una de esas bombas atómicas apareciera en la pantalla de otro, allá en aquellos días. Porque: “Como fue en los días de Noé, como fue, esa clase de civilización, esa clase de gente inteligente; como fue en los días de Noé, así también será, así también será en la venida del Hijo del Hombre”. ¡Una repetición de lo que fue! ¿Ven?

59 Aquí no hace mucho excavaron unos acueductos modernos, estaban por—por aquí en México antes de la inundación antediluviana. ¡Uds. lo vieron! Estaba en el periódico, acueductos modernos, así como los tenemos ahora, que se hundieron tan profundamente debajo de la tierra; alguna cosa atómica los cubrió. Ella estalló y pasó por encima, así. ¿Ven?

60 Ahora, “como fue en los días de Noé”, hombres inteligentes, hombres inteligentes con sus poderes atómicos y todo, podían construir pirámides y esfinges y demás. “Como fue en ese día, así será”. Pero la obra ha de ser acortada en este día, porque ha de ser sacado un pueblo Raptado. Como Enoc, ha de haber un pueblo trasladado. Estamos en esa clase esta mañana, el pueblo que es trasladado como lo fue Noé a través del diluvio.

61 Pero recuerden: antes… ¡No olviden esto! Antes que una gota de lluvia cayera, antes que hubiera una cosa en el cielo, antes que Noé hubiera—hubiera tenido terminada el arca, Enoc fue llevado a Casa. Enoc fue raptado sin morir, solo comenzó a caminar un día, y—y la gravitación perdió su poder sobre él. Y él halló que un pie estaba un poco más alto, y el otro pie un poco más alto, y otro pie un poco más alto, y cuando menos lo esperan, él dijo: “Hasta luego, mundo”. Solo continuó caminando arriba hacia la Gloria.

62 Y cuando Noé miró alrededor y no pudo hallar a Enoc en ninguna parte, él miró alrededor y no sabía para dónde se había ido Enoc, entonces dijo: “Ahora es tiempo de ponernos a construir el arca”. ¿Ven? Y él se puso a trabajar en el arca para cargar al otro lado al remanente.

63 Eso es igual a lo que sucede aquí mismo. La Iglesia fue llevada arriba, al Cielo, y Juan ahora es traído arriba con Ella como un tipo de los resucitados, como lo vimos anoche. Y nos dimos cuenta que esta misma Voz que lo llamó a mirar atrás en la tierra, fue la misma Voz que lo llamó a que subiera.

64 ¡Oh, todo Cristiano! La misma Voz, Charlie, que te llamó un día allá en Kentucky, a que te “Dieras vuelta”, es la misma Voz que te llamará, “¡Sube!”. ¿No estás contento de eso, Hermano Evans? La Voz que dijo: “Date vuelta”, la misma Voz dijo, “¡Sube!”. ¡Oh, hermano! Ahí está, ¡qué llamado! ¡Qué realidad! Clara, bien concluyente como una trompeta: “¡Date vuelta, sírveme! Sube adonde Yo estoy”.

65 Allí lo vimos a él representando aquellos que murieron, Moisés para representar a los santos que murieron; resucitó. Elías, con su grupo en el último día, parado allí con su grupo Raptado. ¡Todos ante el Señor Jesús! Juan reveló que… Jesús les dijo que él—él no moriría, y qué a ellos si él viviera hasta que viera Su venida. Y los discípulos sacaron un dicho.

66 ¡Oh, desearía poder entrar muy, muy profundamente ahora mismo, por unos minutos, para la iglesia! Todos saben… Y cada uno vive una—una vida privada con Dios. Es un asunto individual, cosas del Espíritu que lo lleva a uno a lugares de los cuales uno ni siquiera se atrevería a hablar.

67 He notado esto en mi propio pequeño y humilde ministerio, que muchas veces yo digo algo y no he sabido por qué lo dije, y no parece que está bien (Sin embargo, alguien dirá algo.), pero yo observo y esa cosa llegará a eso tan perfectamente como se puede. ¡Dios lo hará suceder! Cuando yo quiero decir algo, diré: “Bueno, ahora, esperen un minuto. Ese individuo, tal y tal, esto va a suceder aquí, ahora eso—eso sencillamente tiene que ser de esa manera”. Pues, realmente, yo—yo no sé por qué lo dije. Y cuando menos lo esperan, es exactamente de esa manera. ¡Dios lo hace!

68 Ahora, cuando estos discípulos habían dicho: “¡Oh!, Jesús dijo que ‘este hombre no moriría’”. Jesús nunca dijo eso.

Jesús dijo: “¿Qué a ti si él vive hasta que Yo venga?”.

69 Pero ver a los discípulos hacer un dicho de eso, entonces Jesús extendió Su mano hacia abajo y tomó a Juan y lo levantó y le permitió ensayar toda la cosa, ver el ensayo de la Venida del Señor. Juan vio a la Iglesia, él vio el final de la edad de la Iglesia, él vio el fin de los judíos, él vio la Segunda Venida, él vio todo el orden.

70 Y miren lo que Dios tuvo que hacer; hervirlo en grasa por cerca de veinticuatro horas allá, para dejarlos ver a ellos que él era Divino, que el Espíritu Divino había ungido la—la parte del alma… (eso de afuera, lo terrenal, o como sea que lo llamen, la carne humana), lo había impactado tan Divinamente al grado que grasa ardiente y caliente por veinticuatro horas ni siquiera pudo quemarlo. Estaban tratando de sacar el Espíritu Santo de un hombre hirviéndolo; eso no se puede hacer. Entonces lo pusieron en la isla de Patmos, y él escribió el Libro, y regresó y predicó varios años. ¡Hmm! ¡Hmm!

71 Por supuesto, ahora, él tuvo que soportar un apodo: “Él era un adivino, él era un brujo”. ¿Cuántos saben que Juan fue llamado un brujo? ¡Sin lugar a dudas! Jesús también fue llamado así. ¿Ven? Vean, el mundo no sabe nada acerca de estas cosas. “Él era un mentalista”. ¿Ven? Ellos decían que “era tan brujo al grado que él embrujó esa grasa, que la grasa no pudo quemarlo porque él la embrujó”, solo porque él no estaba de acuerdo con sus ideas católicas. Eso era todo.

72 Él era un siervo de Dios que… humilde, tenía una pequeña misión allá que él cuidaba. Él no toleraba esas cosas grandes, y entonces Dios solo lo guardó y lo preservó. Así lo hizo Él con San Martín e—e Ireneo, y por toda la edad.

73 Y Él está haciendo lo mismo hoy, viniendo hasta acá. Ahora, nunca olviden esto: que Dios prometió grandes sacudimientos, y grandes obras poderosas. Ahora, apunten esto en sus notas que están escribiendo, (¿Ven?, ¿ven?), que lo que el hombre llama “poderoso y grande”, Dios lo llama “¡Insensato!”. Y lo que el hombre llama “insensato”, Dios lo llama “¡Grande!”. No olviden eso, ¿ven?, no lo olviden. Eso les ayudará en los años por venir, porque estamos buscando algo más grande cada vez. Y estamos recibiendo algo más grande todo el tiempo, pero las gentes del mundo no lo saben. Tampoco lo sabían en los días de Noé, tampoco lo sabían en los días de Juan, en los días de Jesús, en los días de los apóstoles, en los días de Ireneo, cualquiera de esos días, ellos nunca lo supieron.

74 Aun Juana de Arco, ella era una mujercita santa. Cuando ella solo era una muchacha, Dios le habló en visiones y un Ángel le habló. ¿Saben Uds. lo que dijo la iglesia católica? “Ella es una bruja”. Y ellos la pusieron en un poste y la mataron quemándola, los sacerdotes católicos; la mataron, la sentenciaron a muerte como “una bruja”, y Juana de Arco murió como una bruja. Cerca de doscientos años más tarde ellos descubrieron que ella no era una bruja, ella era una—una discípula de Cristo.

75 Ellos les hicieron lo mismo a todos los santos. Jesús dijo: “¿Cuál de Uds., vuestros padres, no persiguió? ¿Cuál de los profetas vino que no hayan rechazado ellos?”. Dijo: “Paredes blanqueadas”. Dijo: “Vosotros—vosotros vais y—y ponéis el adorno sobre las tumbas de los profetas, y vosotros mismos sois los que los pusieron allí”. ¡Hmm! ¡Oh! ¡Oh! ¿Ven? Él no anduvo con rodeos con ellos. ¡Hmm! Él simplemente se los dijo.

76 “Esta generación de culebras” dijo Juan, “¿quién os enseñó a huir de la ira venidera? No comencéis a decir que tenéis a Abraham por padre”. “Nosotros pertenecemos a ciertas grandes organizaciones”.

“¿Es Ud. Cristiano”?

77 “¡Oh, soy metodista! Soy presbiteriano. Soy pentecostal”. Eso no es, en lo absoluto. Eso tiene tanto que ver como—como—como—como—como la nieve con la luz del sol. ¿Ven? No tiene nada que ver con Eso. Si Ud. es Cristiano, Ud. es un siervo de Dios nacido de nuevo.

78 Ahora, ahora, cuando vino Juan, vimos eso anoche. Ahora, recuerden, cuando Uds. lleguen a esto… Para el contexto del asunto, pues yo—yo les dije. Recuerden: el mundo está recibiendo el sacudimiento más fuerte que haya llegado a recibir, ahora mismo, el mundo eclesiástico.

79 Ahora recuerden, no hay duda que en los días de—de Juan, en los días de Jesús, había grandes festivales y grandes oradores en sus días, grandes hombres intelectuales, y ellos atraían millares de millares de personas. ¿Qué haría Caifás si él llamara a una—una reunión? Él traería a todo Jerusalén, reuniría a todo Israel, de todas partes. Y todos decían: “¡Oh!”,

“Ahora, si Caifás dice tales y tales cosas, eso sería magnífico”.

“¡Oh!, ¿cree Ud. las Escrituras, rabí, reverendo, doctor, obispo? ¿Cree Ud. las Escrituras?”.

“¡Por supuesto, yo creo las Escrituras, soy un erudito célebre!”.

80 “Muy bien. Ahora, la Biblia dice aquí que vendría un tiempo en que ‘Todos los montes saltarán como carneritos, todas las hojas darán palmadas de aplauso, y todos los lugares altos serán rebajados y hechos bajos, todos los lugares bajos serán alzados y hechos altos. Y será hecho por la voz de uno que clama en el desierto’. ¿Cree eso, rabí, reverendo, doctor, pastor?”.

“¡Seguro, yo creo eso”!

“¿Cómo va a suceder”?

81 “¡Oh, Dios enviará a un hombre poderoso a la tierra algún día! ¡Oh, él será grande! Él será una voz de uno que clama en el desierto, o él precursará al Mesías que va a venir. Y cuando él venga, no hay duda en mi mente que descenderá del Cielo y descenderá al templo. Él descenderá aquí mismo al templo, y dirá: ‘Ahora vamos a tomar a todos los romanos y los mataremos a golpes. Eso es todo. Mataremos a golpes a todos los romanos’. Y—y entonces él va a decir: ‘¡Desciende, Mesías!’ Y el Mesías va a descender, y vamos a moldear todas nuestras hoces en… o nuestras espadas en rejas de arado y hoces, y no habrá más guerras”. Y, ajá, esa es la interpretación de ellos.

82 Pero ¿qué sucedió cuando vino? ¿Qué sucedió? No hubo despliegue del Cielo que ellos hayan visto; lo hubo, pero no lo vieron. Ellos no lo vieron. ¿Ven? ¿Cuándo saltaron todos los montes como carneritos? ¿Cuándo se bajaron todos los lugares altos y se alzaron los lugares bajos? Un predicador de cara vellosa salió caminando del desierto y ni siquiera sabía su abecedario. Según la historia, él entró al desierto a la edad de nueve años y no apareció de nuevo hasta que tenía treinta años. Él vivía de las langostas y miel silvestre. Langostas son saltamontes, esos saltamontes largos.

83 Ellos se los comen todo el tiempo. Bueno, Uds. los pueden comprar aquí mismo en el… No piensen que eso es malo, porque Uds. pueden comprarlos aquí mismo en el supermercado si los quieren, abejorros, abejas, langostas, serpientes de cascabel, lo que Uds. quieran, ¿ven?

84 Así que él vivía de langostas y miel silvestre. ¡Qué régimen alimenticio! Pero él fue guardado por el poder de Dios. Él no se vestía con su cuello volteado; como alguien dijo anoche, el Hermano Parnell o alguno de ellos. Él no se vestía con un saco de faldones largos ni todo eso. Salió del desierto envuelto en un gran pedazo de piel de oveja. Como he dicho, quizás… Nosotros tenemos que tomar un baño cada día, y tal vez él no tomaba uno cada tres o cuatro meses, allá en el desierto. Yo no sé. No había mucho que ver en él. Él no tenía un púlpito. Él no iba a ciudades grandes ni tenía grandes campañas. Él se paró allá afuera en las riberas del Jordán, con el lodo hasta sus rodillas, y dijo: “¡Generación de víboras! ¿Quién os enseñó a huir de la ira venidera?”. ¡Hmm! Ahí es cuando los lugares altos fueron hechos bajos, ¿ven?, y los lugares bajos hechos altos. Ajá. Sí, señor.

85 Entonces, cuando menos pensaron, ellos estaban esperando al Mesías que descendiera con Ángeles y cosas, y que se asentasen sobre los telones allá afuera y, en el templo en donde ellos habían edificado para que Él llegara (así como nosotros estamos edificando lugares grandísimos hoy por todas las naciones y demás). ¿Ven? Y ¡cuándo Él vino? Él pasó por alto cada una de esas sinagogas, cada una de esas organizaciones, y descendió a un establo. Ellos Lo forzaron allí.

86 Eso es lo que es hoy. Él es forzado en cosas, forzado a hacerlo, forzado a ser inter-denominacional, porque Su Mensaje no coopera con la denominación. Su Mensaje hoy, predicado por Sus ministros, es inter-denominacional porque las denominaciones lo han sacado; la Biblia lo dice. Él está afuera, tocando, tratando de entrar (¿Ven?), en Su Propia iglesia. Ahí es donde sucede. ¿Ven?, es lo mismo hoy.

87 Así que, recuerden, lo que le parece grande al hombre, es pequeño delante de Dios. Ahora, por eso es que Uds. no necesitan tener muchas flores. Y cuando Dios venga otra vez, cuando Jesús venga de nuevo, Uds. se sorprenderán de esa pequeña lavandera allá en el callejón. Ajá. Uds. se sorprenderán, de ese hombre que no dice nada, que se guarda sus secretos y camina delante de Dios humilde. Uds. se sorprenderán. Va a…

88 Yo prediqué no hace mucho, en el juicio… Las sorpresas en el Juicio. No va a ser una sorpresa ver al contrabandista de licores allá, él sabe que allá va. Seguro. No va a ser una sorpresa ver al mentiroso, al adúltero, todo allá, eso no lo es. Pero la sorpresa será, y la decepción serán aquellos que pensaban que entrarían; ajá, sí, y entonces ser rechazados. Aquellos que dijeron: “Pues, espere un minuto, mi madre perteneció a esta iglesia, mi padre perteneció a esta iglesia, mi abuelo y abuela. Yo he sido un miembro allí toda mi vida”.

89 “Apártate de Mí, hacedor de maldad, Yo ni siquiera te conocí”.

90 Miren los días cuando el pobre anciano Simeón, un hombre desconocido, sin reputación, no sabemos nada de él en la Biblia. Pero la Biblia dice: “Le fue revelado por el Espíritu Santo”, (Allí está él; allí lo tienen.) “que él no moriría hasta que viera al—al Ungido del Señor”.

91 Entonces miren quién era Juan el Bautista, alguna clase de hombre raro, un leñador allá en los bosques. A él le fue revelado. Él salió predicando el Mensaje. ¡Miren eso!

¿Quién era la pequeña Ana?

92 La pequeña virgen, María, allá en la—la ciudad de Nazaret (tan vil como Jeffersonville) y donde el pecado y todo abundaba, pero ella se había conservado pura porque sabía que algún día un Mesías vendría. ¿Ven?

93 José, un carpintero, había perdido a su esposa y—y estaba cortejando a esta muchachita. Y fue por ese medio que el Espíritu Santo vino a eso. Y entonces el mundo viene y le da un sobrenombre, como “santo rodador, pentecostal”. ¿Ven?, le da un sobrenombre: “Pues, ese, ella… ese niño nació fuera del santo matrimonio”. ¿Ven?, ellos creían eso, y parecía que era así. Pero Dios hace eso para cegar los ojos de los sabios y de los entendidos, y Lo revela a los niños que aprenderán.

94 Espero que haya suficiente base para cuando llegue a algo, después de un rato. Voy a mostrarles. ¿Ven este aceite? Ahora, lo que les he dicho, la base, para que vean que no es el hombre, es Dios, yo señalaré a esto. Muy bien.

95 Ahora: “Sube acá”, fue la Voz. Y cuando él abrió oyó sonar la trompeta, e inmediatamente Juan estaba en el Espíritu—estaba en el Espíritu, y tan pronto entró en el Espíritu él comenzó a ver cosas. Uno comienza a ver cosas cuando uno entra en el Espíritu. Primero uno tiene que entrar en el Espíritu. ¿Correcto?

96 Ahora, qué si Ud. fuera a un partido de pelota, y dice: “A mí verdaderamente me gusta el béisbol”. Ajá. Y Ud. consigue un asiento de primera fila, allá en el asiento de palco y Ud. está observando a los Yankees o Bulldogs, quienquiera que sean jugando. Y todos ellos están teniendo un gran partido allá.

97 Y el lado suyo está por perder, y de repente el Babe Ruth moderno prepara su bate así y dice: “¿Ven allá lejos?”. Tienen tres hombres en base. “¡Bam”! Y la manda fuera de vista; se quita la gorra y se abanica; camina a la primera base y mira alrededor, todos esos hombres; va a segunda base, se da la mano con el hombre de segunda base; camina, regresa caminando tranquilamente a la base meta, inclina su… ¡Pues, oh! ¡Oh! ¡Los gritos, los brincos, las aclamaciones, los gritos de “Viva”! Pues, ellos…

98 Yo en realidad los he visto tomar estos… ¿Recuerdan el viejo sombrero de paja? Fui a un partido de béisbol un día y vi a un hombre que pegó un jonrón. Y este hombre que estaba sentado enfrente de mí con un sombrero de paja, se emocionó mucho; él tomó su sombrero, lo jaló hacia abajo, le quedó alrededor del cuello así donde la tapa salió. ¡Pues, él estaba pasándolo en grande! Él—él estaba tan fuera de sí que no sabía lo que estaba haciendo. Pateando y vitoreando y gritando y saltando. Bueno, ahora, Uds. saben lo que pienso, él ciertamente tenía… él era un… él era un… él amaba el béisbol. Él era un entusiasta del béisbol, así como un entusiasta del cigarrillo o entusiasta del whisky.

99 Yo soy un entusiasta de Jesús. Sí. Eso es lo que yo amo. Yo… Si uno llega a ser un entusiasta de Jesús, ¿ven Uds.?, un entusiasta de algo.

100 Entonces pudieran Uds. imaginarse a ese hombre decir: “¡Oh!, seguro, soy un entusiasta del béisbol”. Y su lado está por perder, y los ve surgir y ganar el partido de esa manera, él mira alrededor y “Sí, supongo que eso estuvo bien”. Ajá. Dice que él “ama el béisbol”.

“¡Oh, él es tremendo”!

101 Uds. dirían: “Pues, a Ud. no le gusta, ¿verdad? ¡Hay algo que no está bien en Ud.!”. Todo buen entusiasta del béisbol diría: “¿Qué pasa con ese hombre? Algo no está bien en él. Mírenlo sentado allí”. ¡Ja! Eso es tan…

102 Aten cabos ahora, ¿ven? ¡Oh, cuando uno es un entusiasta de Jesús, y uno siente el Espíritu Santo hacer que penetren esas Palabras, entonces algo clama! ¡Oh, uno llega a estar fuera de sí!

103 Yo espero que este hombre me perdone, él está sentado aquí cerca. El hombre grande, alto y de pelo negro sentado aquí, que estaba parado allí afuera una noche en el vestíbulo, y alguien dijo algo un poco… de ayuda, Uds. saben, eso como que lo bendijo. Y el pobre muchacho ha tenido un tiempo terrible, yo sé que su—su esposa lo dejó y lo demandó para divorciarse porque él amaba al Señor Jesús. Es cierto. Y alguien dijo algo acerca de Jesús, Uds. saben, él era como uno de esos entusiastas. Y él había estado en la guerra y había recibido disparos y todo, el muchacho; sentí lástima por él. Llegó a casa con un… a sus hijos y esposa. Entonces él—él le prometió al Señor que Le serviría, y en cuanto el Señor comenzó a bendecirlo y él se arregló con Dios, su esposa se dio vuelta y lo demandó para divorciarse y lo dejó. Lo dejó sin decirle nada. No obstante, él aún era un entusiasta.

104 Y cuando él se paró allí una noche y alguien dijo algo acerca de Jesús, algo, cuán grande era Él, así, él dijo: “¡Oh, Gloria!”. Lanzó sus brazos hacia adelante, y sus puños atravesaron la pared así. Él no se dio cuenta que lo hizo. Tenía sus puños metidos en la pared. Él dijo: “Hermano Bill, yo pagaré eso”. Creo que el Hermano Wood vino y puso el pedazo, puso otro pedazo. A nosotros no nos importó eso, Hermano Ben, nosotros solo—nosotros solo estamos contentos que Ud. es un entusiasta. ¿Ven?

105 Cuando el Espíritu Santo le hace algo a uno, uno no puede quedarse quieto, hay algo burbujeante que rebosa. Amén. ¡Fuiu! Sí, algo toma control, un entusiasta de Cristo. Cuando uno ama al Señor, hay algo en uno tratando de alcanzar, agarrando, hambriento y sediento, Jesús dijo: “Bienaventurados son, porque ellos serán saciados. Bienaventurados son aun de tener sed, sea que Lo tengan o no”. ¿Cuántos quieren más de Dios? Muy bien. Pues, el hecho que Uds. quieren más de Dios, solo por eso Uds. son bienaventurados. Así no Lo tengan, Uds. aun son bienaventurados. “Y bienaventurados los que tienen hambre y sed”. Uds. son bienaventurados solo por tener hambre y sed. Porque Uds. Lo quieren, son bienaventurados. Porque hay mucha gente que no Lo quiere.

106 ¿Recuerdan mi sermón de la otra noche? ¿Ven?, como el tonto, él guardó la caja y tiró el regalo. ¿Ven? No tomen la caja, tomen el Regalo. Muy bien.

Ahora, al instante…en el Espíritu; y he aquí, un trono establecido en el cielo, y sobre el trono, uno sentado.

107 Ahora, fíjense, un poco más adelante, o lo vimos anoche, creo, sobre este Trono que… Nos damos cuenta que primero no había nada en el Trono, y ahora hay Alguien en el Trono, mostró así que Jesús había venido con Su Iglesia, subiendo a la Gloria y estaba sentado en Su propio Trono. “Sentado en el Trono”, eso es después de la edad de la Iglesia. Ahora, ahora, queremos llegar a eso después de un rato.

108 Ahora Uds. dicen: “Pues, ¿dónde está Su trono hoy?”. Ahora, Hermano Neville, si eso se me pasa por alto, Ud. pregúnteme después de un rato: “¿Dónde está Su trono hoy?”. Creo que llegaré hasta ese punto. “¿Dónde está Su trono ahora si Él no está en Su Trono ahora?”.

Él no está en Su Trono ahora. No, señor.

109 Muy bien, ahora:

Y el aspecto del que estaba sentado era semejante a piedra…jaspe y…cornalina; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en apariencia…en el aspecto a la esmeralda.

110 Ahora, tomemos ahora el versículo 3, para empezar. Y, así que, “jaspe”, Este que estaba sentado en el Trono el aspecto de Él era… En otras palabras, cuando uno Lo miraba, ¡Él estaba en tal esplendor, tal hermosura! ¡Oh, yo quiero verlo a Él! ¿Uds.?

111 Un día… Yo recuerdo a la Hermana Cadle, la Hermana Howard Cadle, creo que muchos de Uds. la recuerdan. Yo estaba allí al otro lado de la calle. Y mi esposa, que ahora está allí sentada, lo recuerda, ella tenía frío, en el cuarto. Y yo me levanté, y tenía una… estufita vieja allí afuera con una… horneábamos el pan arriba en el horno, en el tubo. Y yo… hacía mucho frío y el viento estaba soplando, era invierno, había nieve en el suelo, y el viento bajaba por la chimenea, y yo ni para salvar mi vida podía lograr que esa cosa encendiera. Y yo estaba muy afligido acerca de eso. Y ponía un poco adentro, se apagaba de nuevo. Billy tenía frío y ella tenía frío, yo intentaba encender el fuego. Y entonces encendí por casualidad la radio, y (unos minutos antes, y apenas calentaba, prendió), y la Hermana Cadle estaba cantando: “Cuando llegue a esa Tierra, en una costa lejana, yo quiero ver a Jesús. ¿Uds.?”. ¡Oh, hermano!

112 Yo me senté en medio del suelo y solo me senté allí y empecé a llorar. Uds. saben cómo ella podía cantar, esa dulce voz suya de sinsonte. Yo quiero oírla cuando cruce la frontera más allá; decía: “Quiero ver a Jesús. ¿Uds.?”.

113 Pensé: “¡Oh, Dios!, sí, yo quiero verlo a Él algún día. Cuando las flores todas hayan pasado flotando, yo quiero ver a Jesús”. Cómo… Verle en Su Trono, ¡Su hermosura, Su esplendor! Y si yo… ¡Oh, yo quiero pararme donde se paró Juan, para que pueda solamente estar de pie y verlo a Él!

114 Aquí hace algún tiempo, allá… el tiempo de la esclavitud. Digo esto a favor de mis amigos de color que están aquí esta mañana. Había un anciano de color, y él era un… fue a un lugarcito, al que solían ir.

115 Y antes hacían esto en Kentucky, tener cantos. Quizás mamá Cox y ellos pueden recordar cuando iban y cantaban, Uds. saben, iban a las casas y ellos tocaban un órgano, los jóvenes, y todos cantaban. Solían hacerlo por aquí en Utica, y alrededor en los lugares del campo. Ahora tienen un cuarto de whisky [1l], allá en alguna parte en una fiesta de “rock and roll”.

116 Pero, en ese entonces, ellos cantaban himnos. En una de estas antiguas reuniones de cantar himnos, había un anciano de color que fue salvo. Y el Señor lo llamó a predicar, y al día siguiente él andaba diciéndole a los esclavos en la plantación. Él decía: “El Señor me salvó anoche y me ha llamado a predicarles a mis hermanos”.

117 Y finalmente llegó hasta el dueño del rancho o al dueño de la plantación. Él lo llamó, y dijo: “Sambo, quiero que entres aquí”. Dijo: “Sube a mi oficina”.

Él dijo: “Sí, señor”, caminó a la oficina.

118 Él dijo: “¿Qué es esto que oigo que estás esparciendo entre los esclavos, entre esos hombres allí afuera, mis obreros, mis esclavos, que el Señor te hizo libre?”.

119 Dijo: “Sí, señor”. Él dijo: “Jefe, yo soy su esclavo”. Él dijo: “Yo fui comprado con su dinero, pero…”. Él dijo: “Pero la manera en que Dios me liberó anoche, Jesús me liberó de una vida de pecado y vergüenza, y de una vida de muerte. Él me liberó”.

Él dijo: “Sambo, ¿eres sincero en eso?”.

Él dijo: “Soy sincero”.

120 Él dijo: “Los oí decir que tú ibas a empezar a predicar aquí alrededor a tu—tu gente en las plantaciones y demás”.

121 Dijo: “¡Sí, señor!”. Dijo: “Eso es lo que me propongo hacer, predicar este Evangelio a mi gente”.

Dijo: “¿Lo dices en sinceridad, Sambo?”.

Él dijo: “Soy sincero al decirlo”.

122 Dijo: “Ven, acompáñame a la—a la corte, yo también voy a darte tu libertad. Eres libre de mí, y eres libre de toda esclavitud. Yo te compré, eres mío, y te estoy dando la libertad para que puedas predicar el Evangelio a tu pueblo”. Él fue y firmó la emancipación o la proclamación, y fue puesto en libertad. Él ya no podía ser vendido como esclavo. Él era un hombre libre para predicar el Evangelio.

123 Él predicó entre sus hermanos por años. Muchas personas blancas fueron convertidas bajo su ministerio. Un día el anciano enfrentó la muerte. Él había predicado por treinta o cuarenta años, o más. Y cuando él llegó al punto de morir, estaba acostado en el cuarto, y muchos de sus hermanos blancos se habían congregado alrededor en el cuarto y como por dos o tres horas ellos pensaron que él había partido. Entonces cuando finalmente despertó y miró alrededor en el cuarto, él dijo…

“¿Dónde has estado, Sambo”?

Él dijo: “¡Oh!, ¿estoy de regreso aquí? ¿He regresado de nuevo?”.

Dijeron: “¿Qué pasa, Sambo?”.

Dijo: “¡Oh, yo crucé a la otra Tierra!”.

Dijeron: “Cuéntanos de ella”.

124 Él dijo: “Bueno, yo apenas entraba en Su Presencia”. Y dijo: “Cuando me paré allí” dijo él, “un Ángel se acercó, dijo: ‘¿Es su nombre Sambo Tal y tal?”.

Él dijo: “Sí, señor, lo es”.

Él dijo: “Entre”.

“Entré, y lo vi a Él sentado allí”.

125 Él dijo: “Sambo, ven aquí ahora, después que lo hayas visto a Él quiero que salgas aquí, queremos darte tu túnica, queremos darte tu arpa, queremos darte tu corona”.

Sambo dijo: “No me hable de arpas, coronas y túnicas”.

Dijo: “Pero has ganado una recompensa, queremos darte tu recompensa”.

126 Dijo: “No hable… acerca de mí… de las recompensas”. Dijo: “Solo permítame estar de pie y verlo a Él por mil años. Esa será mi recompensa”.

127 Pienso que más o menos así nos sentiríamos todos: “Solo permítame estar de pie y verlo a Él”. ¡Oh, necesitaré tener un cuerpo diferente del que tengo ahora, cada fibra de su ser, solo para verlo a Él!

128 Allí se paró Juan y lo vio a Él sentado en el Trono, y el aspecto de Él “era semejante a piedra de jaspe y de cornalina”. Ahora, todas las cosas y cada palabra tienen un significado en la Biblia. Ahora, “piedra de jaspe y de cornalina”.

129 Ahora, si se fijan, esto concuerda con el resto de las Escrituras. En las partes de atrás de las Escrituras, Él era Alfa, Omega, Él era el Principio y el Fin; Él era el Primero y el Último, Él era Padre, Hijo, y Espíritu Santo. Él era Todo, todo estaba incluido en Él. Mateo 17 muestra que Él… en el Monte de la Transfiguración, todo había sido reunido en Él.

130 Ahora, “jaspe” era una—era una piedra, y “cornalina” era una piedra. (Ahora llegaremos a sus colores después de un poco.) Ahora, quiero que Uds. se fijen que cada uno de los patriarcas cuando nacieron, sí, toda persona tiene una piedra de nacimiento. La mía, yo nací en abril, el diamante. Y diferentes meses representan diferentes piedras. Pues, con los patriarcas fue igual. Cada vez que un patriarca, cuando él nacía, él… tenía una piedra de nacimiento.

131 Y solo para detenernos aquí por un momento. Cuando aquellas madres hebreas… Permítame mostrarle una Palabra Divina, amigo, para que su fe sea edificada seguramente en la Palabra de Dios. Cada vez, esas madres hebreas, cuando estaban de parto, dando dolores de parto, para nacer… dar a luz a estos hijos, las mismas palabras que ella pronunciaba en su nacimiento le daba al hombre (el bebé que nacía de ella), su nombre, y lo colocó en posición en Palestina donde él va a estar en la venida del Señor. ¡Los dolores de parto en esta madre! Como, Efraín significa “junto al mar”. ¿Ven? Y a Efraín se le dio su porción junto al mar. Y, digamos, Judá significó… No sé lo que la palabra significa, pero podría averiguarlo. Ahora, ¿ven?, ahí es donde no tengo tiempo, estas cosas pequeñas, para averiguar esas cosas. Pero entonces regresando, y Judá, sea lo que sea que Judá signifique, significó su posición colocado entre los hijos de Israel.

132 Y tomen en Génesis 48 y 49, Uds. se darán cuenta allí que Jacob, cuando él estaba muriendo, apoyado sobre su cayado, ciego, él les dijo a aquellos hijos la posición en donde iban a estar en el fin del mundo. Y ellos están en posición allí ahora mismo desde que regresaron a su patria. Le dijo a José: “Tú eres rama fructífera junto al muro”, ¿ven?, “junto a una fuente”, el agua. Se extendió sobre él. Él dijo: “Tú has confiado en Jehovah Dios. Tú fortaleciste tu—tu rama”, (Los Estados Unidos, ¿ven?), “en el Señor, pero algún día esa rama se extendería nuevamente sobre el muro”. Y allí está ella, allí mismo ahora. Exactamente lo que él dijo hace cerca de tres mil años, regresando de nuevo. Le dijo a Efraín que había mojado su pie en aceite, y Efraín se estableció allí mismo donde están los grandes pozos de petróleo. Exactamente.

133 Las palabras de aquella gente, ¿qué estaba sobre aquellos mortales? ¡Dios tomando sus fibras y moviéndose en ellos!

134 Parecía que, cuando el Imperio Romano los esparció, cuando otros los esparcieron, cuando ellos fueron aborrecidos por Hitler, miles de millares de millares, él les inyectó burbujas en las venas y murieron, Uds. podían ver sus cuerpos colgando en los cercos con sus bebés y todo lo demás, y huesos… y los tomaron e hicieron fertilizante de sus huesos. Los sacaban allá y los inyectaban, los ponían en la carreta. Entonces salían, para cuando salían, para comenzar, ellos ya estaban cantando: “El Mesías vendrá y beberemos la sangre de la uva de nuevo”. Cuando ellos caían, muriendo, esos judíos, caminando allí alrededor, sabían que unos cuantos latidos y su corazón llegaría a su fin. Y ellos caían, cantando: “Pronto veremos al Mesías”. ¡Oh, hermano! Hacían fertilizante de sus huesos.

135 Muchos de Uds. soldados aquí saben eso y lo vieron. Me paré en el terreno donde los quemaron y todo lo demás, allí, Hitler y demás. Y miren a Stalin y a Rusia y todos ellos, hicieron lo mismo. Es cierto. Pero ese judío, ¿qué pasaba? Él fue obligado a regresar a su patria. Allí es donde están parados.

136 Yo tengo esa gran película: Tres minutos para la media noche. Cuando esos judíos llegaron, les preguntaban, decían: “Uds. para qué están regresando, ¿para morir en la patria?”.

137 Decían: “Hemos venido para ver al Mesías”. Amén. ¡Hmm! Estamos en el tiempo del fin.

138 Cada uno de esos niños cuando nacían, tenían una piedra de nacimiento. Y cuando Aarón, el sumo sacerdote que estaba sobre cada uno de esos hijos, tenía encima un pectoral, su vestuario. En eso quiero permanecer por un poco más, para entrar en este versículo 6, porque ahí mismo introduce todo símbolo del Antiguo Testamento. Cada… todo el mobiliario y todo en el Antiguo Testamento era un modelo de lo que fue visto en el Cielo, modelado para el ser humano.

139 Y aquí está el pectoral de Aarón, él era un sumo sacerdote. Fíjense, la piedra de nacimiento de cada tribu estaba representada allí. Uno, una piedra de nacimiento, puso allí su piedra; la tribu de Efraín, la tribu de Manasés, la tribu de Gad, la tribu de Benjamín, todos fueron representados aquí adentro. Y así es como… Entonces ellos toman esas piedras de nacimiento, esas gemas bonitas, y las cuelgan en el poste, así. Y si un profeta profetizaba, así sonara correcto o no, ellos lo llevaban a él ante este Urim Tumim y dejaban que contara su profecía. Si una Luz sagrada se encendía allí y empezaba a hacer destellar estas piedras a la vez, era Dios respondiendo. Era para toda la tribu, todas ellas, cada tribu.

140 Ahora, en estas, la primera piedra. La primera, ¿cuántos saben quién fue el primer hijo? ¿Cuál era su nombre? Rubén. Muy bien. ¿Quién fue el último? Benjamín. Correcto. La piedra de nacimiento de Rubén era “jaspe”, la piedra de nacimiento de Benjamín era “cornalina”. El aspecto de Él era semejante a “Rubén y Benjamín”, el Primero y el Último, el que Era, que Es, y que Ha de venir, Él era el Alfa (A) en el alfabeto griego, la Omega (Z) en el alfabeto griego. Él era el Primero, el Último, Él era desde Benjamín hasta Rubén, desde Rubén hasta Benjamín. ¡Oh, hermano! Allí estaba Él, “El aspecto semejante a piedra de cornalina y como piedra de jaspe”. ¡Él estaba sentado en este Trono!

141 ¿Les gustaría a todos Uds. verlo sentado en Su Gloria? Vamos a Apocalipsis 21:10, rápidamente, y solo démosle una mirada a Él aquí. Muy bien, 21:10 al 11.

Y me llevó en el Espíritu a un monte grande y alto, y me mostró la gran ciudad santa de Jerusalén, que descendía del cielo, de Dios,

teniendo la gloria de Dios…teniendo la gloria de Dios. Y su fulgor era semejante al de una piedra preciosísima, como…jaspe, diáfana como el cristal.

142 “Su Fulgor”. ¡La Luz! ¿Quién es la Luz? “Y la Ciudad no tiene necesidad del sol, porque el Cordero es su Lumbrera”.

143 Piedra de “jaspe, cornalina”. La Gloria de Dios es Jesucristo, la Gloria de Jesucristo es Su Iglesia. Y Él era el Primero. ¿Qué era Él? Él era el Principio del tiempo, Él es el Fin del tiempo. Él era el Primero de los patriarcas, Él es el Último de los patriarcas. Él era la Iglesia que estaba en el… Él era el—el Espíritu que estaba en la Iglesia de Efeso, Él es el Espíritu de la Iglesia en Laodicea. Él es el Primero y el Último, de A a Z, el Primero, el Último. ¡El que Era y que Ha de venir, la Raíz y el Linaje de David, la Estrella de la Mañana, el Lirio del Valle, la Rosa de Sarón! ¡Oh, hay cuatrocientos y tantos títulos en la Biblia con relación a Él! ¡Piensen en eso, lo que Él era! Y, sin embargo, Él era el humilde Señor Jesús que nació en un pesebre para las alabanzas de Dios.

144 Cualquier cosa que es humilde, obsérvenla porque eso es correcto. Cualquier cosa que es grande es una cosa engreída, así que no le presten atención; ¿ven?, es mucho viento, y no es nada. Muy bien.

145 Ahora, “El aspecto de Él era semejante a piedra de jaspe y de cornalina”. Regresemos. ¿Tienen…? Tenemos un poco de tiempo, ¿no es así? Aún tenemos cerca de cuarenta minutos. Fijémonos, regresemos a Ezequiel 1. Regresen en la Biblia al Antiguo Testamento, a Ezequiel, y leamos aquí donde también Ezequiel lo vio a Él. Y comparemos estas Escrituras ahora y veamos dónde estamos. Ezequiel el capítulo 1, muy bien, ahora leamos por un momento. Ahora voy a leer los primeros cinco versículos, y luego vamos a leer, yo tengo marcado aquí, desde el 26 al 28. Pero leamos ahora los primeros versículos del capítulo 1 de Ezequiel, el profeta. Muy bien.

Y aconteció en el año treinta, en el mes cuarto, a los cinco días del mes,…estando yo en medio de los cautivos—en medio de los cautivos junto al río Quebar,…(¿Es correcto eso, Quebar? Q-u-e-b-a-r, Quebar.)…y los cielos se abrieron, y vi una visión de Dios.

Y…En…(Ahora observen.) En el mes en que fue deportado el rey Joaquín, a los cinco días del mes,

vino palabra de Jehová al sacerdote Ezequiel hijo de Buzi, en la tierra de…Caldeos, junto al río de Quebar; vino… sobre él la mano de Jehová.

Y miré, y he aquí venía del norte un viento tempestuoso,…

146 Observen a este profeta aquí, quinientos noventa y cinco años antes de la venida de Cristo, miren cómo su visión se compara con Juan:

…venía del norte un viento tempestuoso, y una gran nube,…un fuego desenvolviéndose, y alrededor de él el resplandor, y en medio del fuego algo que parecía como bronce refulgente,

y en medio de ella la figura de cuatro seres vivientes. Y esta era su apariencia: había en ellos una semejanza de hombre.

147 Fíjense, el color del Espíritu de Dios que estaba sobre la semejanza de estos cuatro Seres, era ámbar. Ámbar es verde amarillento. Ahora, observen “verde amarillento”, ámbar, ¡oh!, Él es el mismo ayer… Él Se reveló a Ezequiel, en medio de la visión de Ezequiel. Esta Luz que él vio que venía sobre los cuatro Seres vivientes era verde amarillento. Cuando Él vino a Juan, Él apareció en el esmeralda, que también es “verde amarillento”. Él viene ahora al revelador en verde amarillento. Él viene a nosotros en verde amarillento, ¡la Luz! Anden en la Luz, Él es la Luz.

148 Vamos ahora al versículo 26, para que podamos leer hasta el 28. El versículo 26:

Y sobre la…

¡Oh!, cuando lleguen a casa, quiero que Uds. marquen eso, léanlo todo. Para ahorrar tiempo:

Y sobre la expansión que había sobre sus cabezas se veía la figura de piedra que parecía de piedra de cornalina; y sobre la figura del trono había una semejanza que parecía de hombre sentado sobre él.

149 Ese era el Hijo del Hombre, ¿ven?, Cristo. Ahora observen cómo estaba, cómo estaba vestido Él aquí:

Y vi apariencia como colores del ámbar [En la Biblia en inglés.—Trad.] (observen, alrededor de este Hijo del Hombre), como apariencia de un fuego dentro de ella en derredor—dentro de ella en derredor, desde el aspecto de sus lomos…

150 ¡Escuchen! Sean espirituales, comprendan, y en sus propios corazones aquí. ¡Yo los conjuro en el Nombre de Jesús, guárdense Uds. esto! ¡Pero solo recuerden cuánto bendice!

151 “Yo…” Comencemos de nuevo en el versículo 27. ¡Escuchen, todos! ¡Ahora comprendan!

Y vi apariencia como color ámbar (eso es verde amarillento), como apariencia de fuego dentro de ella…alrededor, (Un fuego como verde ámbar. Ahora:) y desde el aspecto de sus lomos para arriba, (De sus lomos para arriba)…y desde sus lomos para abajo, vi que parecía como fuego, y que tenía resplandor en derredor. (¡Fuego alrededor!)

Como parece un arco iris y en el color, los días que llueve, así era el parecer del resplandor en derredor. Esta fue la visión y la semejanza y la gloria de Jehová. Y cuando yo la vi, me postré sobre mi rostro, y oí la voz de uno que hablaba.

152 ¡Observen! ¿Están listos? ¡Escuchen! Ahora retengan esto, solo recuerden, esto es para que Uds. sepan. (Gene, puedes parar esta cinta). ¡Escuchen! (No, no tengo que detenerla allí, está bien. Quiero decir solo que pares la cinta; esto es para la Iglesia). ¡Fíjense en esto! Ahora, para que Uds. sepan que el color de la Luz que está con el Señor, y la Luz del Señor que sigue al Señor, y es como el Señor, es ámbar, verde amarillento. Ese es el mismo color de la Luz que está con nosotros hoy, como los científicos han tomado Su fotografía, verde amarillento, ámbar.

153 Cuando yo era un niño, y La vi por primera vez, ¿recuerdan Uds., los veteranos aquí? Yo siempre les dije antes que la fotografía fuera tomada: “Era verde amarillento, lo cual es ámbar”. Ahora, para que Uds. sepan que el Espíritu del Señor…

154 Él dijo, cuando lo vio desde los lomos del Ser viviente que estaba en su presencia: “Desde sus lomos para arriba era como fuego, una Luz desde Sus lomos para abajo, estaba cubierto con Luz. Y alrededor había muchos colores, semejante a un arco iris”. ¿Correcto?

155 Quiero que Uds. recuerden, Dios aún existe en los mismos colores, “desde los lomos para arriba, fuego, color ámbar”, tomada con una cámara de película o con una cámara a colores, “ámbar desde los lomos para arriba, desde los lomos para abajo, y por todos lados, muchos colores como los que están en el arco iris en el cielo después de una lluvia”. ¡Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos! El Espíritu Santo aún está en Su poder, aún está en Su Iglesia en estos últimos días. Allí lo tienen. No yo, yo solo estaba parado allí, pero fue una fotografía que fue tomada. Quiero que Uds. miren eso, exactamente lo que vio Ezequiel. Los mismos colores, de la misma manera, y actuó de la misma manera, y carne de la misma manera, de los seres vivientes. ¿Qué es? Los seres vivientes representan a la Iglesia viviente, la Iglesia que está viviendo por el poder y la resurrección de Cristo. Aquellos mismos colores ámbar lo han cubierto desde los lomos para arriba, desde los lomos para abajo.

156 No hay que suponer más, ¡la ciencia ha tomado las fotografías! Miren sus colores, solo miren los colores de fuego allí adentro. ¿Ven? El arco iris. Miren este color esmeralda amarillento. Ahora, en esta cámara, era solo una cámara común de fotógrafo. En esta cámara había color, fotografías a color, color Kodachrome. Miren el color esmeralda allí. Si yo pudiera ponerla sobre una luz en alguna parte donde Uds. pudieran verla allí atrás. ¿Pueden ver ahora? “Semejante a un arco iris”, miren los rayos que vienen de un lado al otro como el arco iris, cada uno de un color diferente. Vamos a entrar en eso en unos minutos, ¿qué son esos colores y qué reflejan?

157 ¡Oh! Eso hace saltar mi pobre corazón de gozo. Y saber que en este día en que estamos viviendo, que Cristo… cuando todos los otros terrenos son arenas movedizas, todos los otros terrenos. Yo pienso: “¿Por qué no puedo decir eso? ¿Por qué no puedo hacer que el mundo Lo vea?”. El mundo no fue destinado a verlo. ¡El mundo no Lo va a ver, ellos nunca Lo van a ver! ¡Pero la Iglesia está recibiendo el sacudimiento más grande que alguna vez haya recibido!

158 En aquellos días ellos no Le podían haber tomado una fotografía. Ellos pueden ahora porque tienen los aparatos mecánicos. Los que están tratando de usar la mecánica para negar a Dios, eso da un giro y prueba que hay un Dios. Eso es correcto, “Esmeralda”. Ahora, recuerden, yo no me inventé eso, se los estoy leyendo directamente de la Biblia. Observen mientras leo, y miren, y he aquí que es el mismo Jehová Dios, no hay ninguna diferencia. Miren el versículo 27:

Y vi apariencia…de bronce refulgente, como en apariencia de fuego…

159 ¿Ven?, como llamas lamiendo. ¿Ven? Colores ámbar surgiendo de un fuego. ¿Lo ven ahora? Ámbar, estos son los colores ámbar surgiendo de un fuego. Aquí abajo dice:

Y parece como un arco…o un arco iris, en los días después que llueve,…arco iris, en los días después que llueve,…

160 Y había un—un “Ser viviente”. Lo que Juan representaba, toda la Iglesia, fue llevado arriba. Se los dije. ¡Una persona aquí en una visión puede representar todo el Cuerpo de Cristo, cubierto! Ahora observen:

Y vi apariencia…de bronce refulgente, como apariencia de fuego con ella…y el aspecto…desde el aspecto de sus lomos para arriba; y desde sus lomos para abajo, vi que parecía como fuego,…

161 Observen, miren el fuego rociado. ¿Saliendo de qué? Del arco iris, los siete colores. Ahora, observen, hay exactamente siete colores allí, y el arco iris tiene siete colores.

…vi que parecía como fuego, y que tenía el resplandor alrededor.

Como parece un arco iris que está en las nubes el día que llueve, así era el parecer del resplandor alrededor. (Alrededor del Trono de Dios, ¿ven?) Esta fue la visión de la semejanza de la gloria de Jehová.

162 Ahora, no Jehová, la gloria de Jehová. ¡La gloria de Jehová cubriendo Su Iglesia porque Él está en Su Iglesia! ¡Amén! ¡Oh, suena como tontería a los insensatos, pero qué grande es para aquellos que creen! Ajá.

…Esta fue la visión y la semejanza de la gloria de Jehová. Y cuando yo la vi, me postré sobre mi rostro, y oí la voz hablar…

163 Ahora él sigue adelante y dice lo que la visión significaba, en lo cual no tenemos tiempo de entrar esta mañana.

164 Ahora, fíjense cómo el Señor en Su gran misericordia nos dio estas cosas.

165 Ahora tomemos otro. Tanto Ezequiel como Juan lo vieron a Él en el misterio de Sus colores y Luz, y Lo llamaron “color ámbar”. Juan, más tarde… Uds. que anotan sus… están anotando las Escrituras, Primera de Juan 1:5 al 7. Juan, más tarde (y él estuvo en la isla de Patmos cerca de tres años cuando escribió el Libro), cuando él regresó, siendo un anciano en sus noventa años, en Primera de Juan 1:5 y 7, él dijo: “Dios es Luz”. Juan tuvo una experiencia, él lo había visto y él sabía que Él era Luz, Luz, Luz Eterna; no luz cósmica, no luz de lámpara, luz eléctrica, luz del sol, sino ¡Luz Eterna! ¡Oh, cuánto lo amo a Él! “Dios es Luz”.

166 Fíjense, vamos a regresar ahora y veremos dónde estamos. Aún estamos en el versículo 3, ¿no es así? ¿Será que vamos a terminarlo? Eso espero. Muy bien.

…el aspecto de Él…era como una piedra de jaspe y sardio; y había alrededor del trono un arco iris, semejante en el aspecto a la esmeralda. (Verde amarillento.)

167 Ahora, “arco iris”, Uds. se dan cuenta que era un arco iris. Regresemos a Génesis 9 y averigüemos, a Génesis 9:13. Y hallaremos aquí atrás el “arco iris”, cuando apareció por primera vez un arco iris. Génesis el capítulo 9, y comenzaremos en el versículo 13, Génesis 9:13. ¿Les gusta Esto a todos Uds.? ¡Oh, a mí me encanta! ¡No solo me gusta, me encanta! Miren:

Mi arco he puesto en las nubes, el cual será por señal (¡Observen!), señal del pacto entre mí y la tierra.

168 ¿Qué? “¿Entre Mí y Noé”? No. “Entre Mí y la tierra”.

Y sucederá que cuando haga venir una nube sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en la nube.

Y me acordaré del pacto mío, que—que hay entre mí y vosotros…

169 Ahora Él regresa a Su pacto entre ellos, pero el pacto del arco iris… ¿Ven?, el pacto era vida para Noé, que Él lo guardó, pero el pacto que Dios hizo Consigo Mismo era un arco iris, que Él no iba a… Ahora, les mostraré cuál era el pacto de Noé con Dios, en un minuto. Pero este era el propio pacto de Dios Consigo Mismo, amén, un arco iris.

170 Ahora, nos damos cuenta que un pacto entonces es una “señal”, una señal. Dios dijo aquí que era una “señal”, ¿verdad? ¿Ven?

…He puesto Mi…Mi arco he puesto en las nubes, (Eso es después de la destrucción del mundo, destruido por agua; toda carne excepto Noé—Noé, fue destruida.) el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra.

171 No “Mí y el mundo”, el mundo es un “cosmos”. ¿Ven? Pero esto es “entre Mí y la tierra”. Dios dijo: “Yo hice esa tierra. Y Yo la traté tan malamente, que la puse patas arriba, y la hice pedazos. Y—y Yo—Yo—Yo—Yo—Yo no debí haber hecho eso, quizás”. Él dijo: “Hasta Me—Me dio lástima, fue una cosa muy horrible”.

172 ¿Qué piensan Uds. que será cuando Él venga ahora en Su ira? Esté en orden, amigo pecador.

¡Oh, estén observando y esperando para contemplar esa escena!;

Él viene otra vez. (¿Lo creen?)

Él viene otra vez. (Yo amo eso, ¿Uds.?)

¡Oh!, ¿serían contados como uno de Sus enemigos? (Yo no desearía ser eso, ¿Uds.? No, señor. Ser un enemigo de… O, ser un enemigo por Él, estar con Él estaría bien. Pero contra Él…)

Sean sin mancha por dentro, estén vigilando y esperando para contemplar esa escena.

Él viene otra vez. (¡Hmm!)

173 Ahora, un pacto, ¿una señal de qué? ¿Una señal de qué? De un sacrificio que ha sido aceptado. Ahora busquen Génesis 8:20 y 22. Ahora, Génesis 8:20 y 22, muy bien, está al otro lado de la página.

Y edificó Noé un altar a Jehová, y tomó…todo animal limpio y…toda ave limpia, y ofreció holocausto en el altar.

Y percibió Jehová olor grato; y dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra (maldecir la tierra) por causa del hombre; porque el intento del corazón suyo es malo desde su juventud; ni volveré más a destruir a todo ser que vive, como he hecho.

174 Y ahora podemos leer el último versículo:

Y…Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y el invierno,…el día y la noche. (Un pacto.)

175 Lo mismo que vio Juan: Jesús, el pacto de Dios aceptado rodeando los cielos. Y alrededor de Él había un arco iris alrededor del Trono, semejante en aspecto a una esmeralda, Luz verde ámbar alrededor del Trono. ¡Alabado sea Dios!

176 ¡Observen! El de Noé se compuso principalmente de… El arco iris de Noé se compuso principalmente de siete colores. Cualquiera sabe que el arco iris tiene siete colores. Ahora, ¿cuáles son los colores? Rojo, anaranjado… violeta. No, rojo—rojo, anaranjado… verde, azul, índigo y violeta. Esos son los colores del arco iris. Ahora, tenemos una cosa profunda aquí, y tendré que tocar los puntos sobresalientes de ellas porque se está haciendo muy tarde. Ahora, recuerden, anaranjado… o, rojo, anaranjado, amarillo, verde, azul, índigo y violeta.

177 Ahora, si Uds. se fijan, siete. Observen. Siete arcos iris… siete colores, quiero decir, un arco iris de siete colores. ¡Eso significaba siete arcos! Siete arcos, siete iglesias reflejando siete luces, cada luz envuelta dentro de la otra. Comenzó con rojo, rojo. Después del rojo viene el anaranjado, el cual es un reflejo del rojo. Después del anaranjado estaba… después—después del anaranjado viene el amarillo, el cual es rojo y anaranjado mezclados, eso hace amarillo. Luego verde. Verde y azul hacen negro. Luego viene el índigo. Y luego después del índigo viene el violeta, que es una parte de azul. ¡Aleluya! ¿No ven Uds.? Dios, en Su arco iris de siete colores, Su pacto que Él hizo, un pacto que confirmó Siete Edades de la Iglesia, de siete colores, que Él salvaría a la tierra.

178 ¿Qué haría Él? Recuerden, Él lo hizo con la tierra, Su color. Pero ahora observen. Este arco iris solamente, horizontalmente, solo cubre (en un arco), la mitad de la tierra. Eso es todo lo que el arco iris de Noé coloreó, solo… cubrió solo la mitad de la tierra. Era en un arco, eso es todo lo que uno puede ver. Pero cuando Juan lo vio a Él en Su color de esmeralda, Él rodeó todo el Trono de Dios. La mitad aún no ha sido contada. Él cubrió… Él solo…la tierra solo hace un arco, solo es la mitad de él; esas son las edades de la iglesia.

179 Pero cuando Juan lo vio a Él en este color ámbar, el color ámbar, Él rodeó y cubrió alrededor como un halo. ¡Un halo! [El Hermano Branham se detiene y da golpecitos en algo para ilustrar.—Ed.] ¡Un halo de color ámbar rodeó Su ser! ¿Ven? Un color, un Dios sobre todos, por todos, y en todos, pero hay Siete Edades de la Iglesia.

180 Observen un gran diamante. Solían hallarlos… uno puede hallarlos en África tirados en las calles. Uno no se atreve a quedarse con uno, porque no está cortado. Si Ud. tiene uno que no está cortado, ellos lo encarcelarían a Ud. por eso en el instante, y le darían cadena perpetua por tenerlo. Uno tiene que entregarlo tan pronto lo encuentra.

181 Ahora, ellos toman este diamante… ¡Oh, es una cosa dura! He visto una trituradora de cuarenta toneladas en pie así, ellos echan esa piedra azul allí, la tritura, machaca esa piedra en algo como ceniza, pero no machaca el diamante. Esas cuarenta toneladas cuelgan en un eslabón giratorio, aquí arriba, girando con esos grandes engranajes así, triturando esa roca en pedazos; pero un diamante pasará por ella, sacude esa pieza fundida de cuarenta toneladas. ¡Oh! Cuando es triturado y desciende a través de un cedazo, se cuela para abajo a otros cedazos, es lavado y entonces finalmente pasa por una larga cinta transportadora.

182 El administrador de esas grandes Minas de Diamantes Kimberley era uno de mis ujieres allí en la línea, un hermano muy humilde y dulce.

183 Y entonces como a tres pies [90cm] sobre esa agua, donde fluye, Cosmolina es—es puesta allí. (Uds. saben ¿cómo—cómo le llamamos a esa cosa? El… Meda, ¿qué es aquello que tenemos en el tarro allí en el gabinete? ¡Vaselina!) Y ponemos esa vaselina, como una pulgada de profundidad [2,5cm], muy arriba aquí en el resbaladero por el que desciende. Y fíjense, cada vez que esa roca pasa por encima, rueda sobre esa Vaselina; pero cuando un diamante pasa por encima, se pegará. Un diamante está seco y se pegará a eso. Yo los he visto recogerlos, aun esos muy pequeñitos, y separarlos con lentes. Y les pregunté para qué lo estaban haciendo, ellos dijeron que los venden a América para agujas de vitrola y cosas; no se desgastan, ¿ven?

184 Pero esos diamantes grandes, ahora, allí están, solo son una bola grande. Pero cuando… Ellos los toman y toman máquinas eléctricas y los cortan, y hacen un diamante cortado. Entonces cuando ellos lo cortan, es para reflejar los colores de fuego de su quilate, y también reflejará siete colores.

¡Oh, como Jesús…!

185 ¡Oh!, Ud. podrá tener mucho dinero, Ud. podrá ser dueño de una flota de Cadillacs, Ud. podrá ser un pastor de alguna morgue muy grande o de una catedral de algo, Ud. podrá ser un obispo o un arzobispo, pero, ¡oh, hermano!, cuando Ud. halla esa Joya, ese Diamante, un hombre vende toda la riqueza que tiene, la regala, todo lo demás.

186 Miren a la virgen durmiente. ¡Oh!, ¿qué hizo ella? Ella tuvo que vender algo para comprar su Aceite. ¿Qué tuvo que vender? Sus viejos credos y denominaciones y cosas. Ella vendió todo lo que tenía para hallar a Cristo, Cristo, esa gran Joya. Jesús, ese cuerpo… [Cinta en blanco.—Ed.]…?… Tengo un boleto para ir al Cielo cuando el tren pase por aquí, una de estas mañanas oscuras. ¡Oh, qué bendición!

¡Oh!, preciosa es esa fuente,

Que me hace blanco como la nieve;

Ninguna otra fuente conozco,

Solo de Jesús la Sangre.

187 Ni popularidad, ni cosas grandes, ninguna cosa, ni riquezas, ninguna—ninguna cosa, solo denme esa Fuente preciosa. ¡Eso es todo!

Nada en mis brazos traigo yo,

Simplemente a Tu Cruz me aferro.

188 ¡Esa gran Joya! ¿Qué era? Era perfecta. Fue a la edad de treinta y tres años y medio cuando Dios La hizo pasar por la gran máquina golpeadora, cuando Él La llevó allá y comenzó a darle forma. Él La cortó, Él La trituró, Él La machacó.

…él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestro pecado; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

189 ¿Qué le hizo Dios a ese Hombre perfecto? ¡Solo hay uno de ellos en el mundo, solo uno en el mundo, y ese fue Él! Y Dios lo cinceló aquí: “Y Él fue herido por nuestras rebeliones”. Porque yo era pecador, Él dejó que la Luz del arco iris de Sus Siete Edades de la Iglesia destellara sobre mí, para que yo supiera que Él fue herido por mis rebeliones.

190 Allí está su arco iris de siete colores. “Él fue molido por nuestro pecado, el castigo de nuestra paz fue sobre Él, por Su llaga fuimos nosotros curados”. Dios lo cortó, y lo molió, y lo trituró, y lo cortó, para que Él pudiera reflejar a través de Sus heridas mortales, el perdón de pecados, gozo, paz, paciencia, bondad, mansedumbre, benignidad. Los siete Espíritus de Dios son los siete frutos del Espíritu que se reflejarían de nuevo en Su pueblo. Él fue herido, moldeado y formado, para que la Luz de Dios brillando a través de ese cuerpo de ese único Hombre pudiera redimir al mundo entero; “Si Yo fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a Mí Mismo”. Observen esos colores del arco iris mientras reflexionan.

191 Pero cuando Juan lo vio a Él aquí, ¿qué era? El día de redimir había terminado. Había terminado por completo, así que él lo vio de nuevo en Su condición original, un color ámbar. No solo la mitad del mundo, esto puede solo… el sol solamente puede brillar sobre la mitad del mundo a la vez, ¿ven?, mientras gira alrededor. Pero cuando Juan lo vio a Él, Él estaba sentado con aspecto semejante a piedra de jaspe y de cornalina, colores ámbar; mezclen los dos, obtienen ámbar. “¡Y el color ámbar alrededor del Trono”! ¡Oh, hermano! ¡Oh!, yo—yo les digo, que solo… pudiéramos seguir y seguir.

192 Siete Espíritus, siete colores, siete edades de la iglesia, siete ministros, siete luces, todo está en siete. Dios es perfecto en “siete”. Dios obró seis días, en el séptimo día Él descansó. El mundo existirá seis mil años, los séptimos mil es el Milenio.

193 Fíjense, en un medio círculo, “la mitad aún no ha sido conocida”. Ahora, seguramente estas cosas representan algo.

194 Ahora, en Éxodo 23:13 y en Hebreos 6:12, Dios hizo un pacto Consigo Mismo y juró por Sí Mismo. Hebreos :13 nos dice que, o 9:13, que “Él juró por Sí Mismo”. No había uno mayor por el cual jurar cuando Él le dijo a Abraham y a Isaac, allí Él le dijo a Abraham que Él haría un pacto con él, un pacto Eterno. Dios…

195 Un pacto siempre es hecho por medio de un juramento, así que no hay nadie… Uds. juran por alguien mayor que Uds.; juran por su madre, juran por su nación, juran por algo, juran por Dios. Pero Uds. no pueden jurar a menos que sea alguien mayor que Uds.

196 Y no había nadie mayor que Dios, así que Él Mismo juró, por Sí Mismo. ¡Amén! Jurando por Sí Mismo que Él confirmaría este pacto. Amén. ¡Oh! ¡Fuiu! Juró por eso, que Él “conservaría la Simiente de Abraham”. ¿Qué es la Simiente de Abraham para el gentil? El bautismo del Espíritu Santo, una Simiente de Abraham. Juró por Sí Mismo: “Los resucitaré, a cada uno. Les daré Vida Eterna y los colocaré aquí de nuevo sobre la tierra”. ¿De qué tenemos que apur-… qué pensar?

197 Así que, lo vemos a Él en el arco circular de color verde ámbar. Este verdoso, ¿qué representa el verde? Vida. El verde es verde perenne, siempre permanece verde, es vida. ¿Qué significa? Que Dios ha prometido, así como juró allá en Génesis, que Él “ya no…” (Puso el arco iris en el cielo.) que Él “ya no destruiría este mundo por agua”. Él también hace Su juramento y jura por Sí Mismo que Él resucitaría a toda la Simiente de Abraham, y este mundo será sometido a todo su juicio estremecedor. Los juicios los veremos en las lecciones futuras que tendremos, les mostrará que este mundo eructará y se volverá volcánico, y estallará en pedazos, y estará patas arriba y todo. Pero Él juró por Sí Mismo que Él no lo destruirá, sino que Él lo allanará de nuevo y pondrá a Sus Hijos en la tierra para ese Milenio. ¡Oh, hermano!

Estoy vigilando por la venida de ese feliz día Milenial.

Cuando nuestro bendito Señor vendrá y arrebatará a Su Novia que espera;

¡Oh! Mi corazón está anhelando, clamando por ese día de dulce liberación,

Cuando nuestro Salvador volverá a la tierra otra vez.

198 ¡Oh!, ¡cómo estamos anhelando ver ese Día, Él prometió que el gran Milenio vendría! Y otra cosa, la razón por la cual Él fue rodeado, Él es un Dios que cumple pactos. ¡Él cumplirá Su pacto!

199 Ahora, como sea, veamos el siguiente versículo. ¡Vaya!, queremos ver uno más, y tenemos como diez a quince minutos para hacerlo. ¿Están demasiado cansados? ¿Quieren avanzar? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Muy bien, tomemos el versículo 4:

Y en derredor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos con ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.

200 Quizás no terminemos todo ese versículo. Bueno, comencemos. El versículo 4, miren ahora, cuando Juan lo vio a Él, con ese color esmeralda alrededor de Él, vimos todos los colores, los arco iris y demás, y de qué se trataba todo. Ahora en el versículo 4, lo primero de lo que él habla aquí, en el versículo 4:

Y en derredor del trono…

201 ¡Observen! Es un cuadro muy hermoso aquí, no fallen en verlo, “el Trono”.

202 Saben, regresemos a Moisés. Moisés… No tenemos tiempo para buscarlo, así que Uds. solo acepten lo que estoy diciéndoles. Moisés, cuando se le dio una visión en el Monte Sinaí…

203 Quiero que se fijen que este ya no era un Trono de gracia. Allí, la sangre había desaparecido, y el sacrificio había regresado de nuevo y ellos habían sido aceptados, y la sangre ya no estaba en el propiciatorio. Y era ahora un tribunal, porque truenos y relámpagos salían de él. ¿Correcto?

204 Recuerden, fue como en el Monte Sinaí. Cuando Moisés subió al Monte Sinaí, ¿qué sucedió? Truenos, relámpagos. Y aun si una vaca o un becerro o una oveja, o cualquiera, aun tocaba el monte, tenía que morir. La Biblia dice: “Tan grande fue el temblor que aun Moisés se espantó”. Y Mois-… Él dijo: “Quítate el calzado aquí, tú estás en tierra Santa”. Josué el gran guerrero, que había de llevar a los hijos al otro lado y les repartiría la herencia, solamente podía subir hasta la mitad del monte.

205 Ahí estaba de pie Moisés; allí arriba con los destellos de los colores de Dios, y relámpagos y esmeraldas alrededor de él, viendo esos mandamientos ser escritos. Estando en la Presencia de Dios, esa Voz hablaba: “Moisés, ¿dónde estás? Quítate el calzado, tú estás en tierra Santa”.

206 Era un tribunal ahora, nada podía pararse allí sino los redimidos. Un pecador no podía acercársele en lo absoluto (había terminado), el tribunal. Muy bien.

207 Ahora, Moisés hizo cosas sobre la tierra, hizo el tabernáculo, como las cosas que él vio en el Cielo. Nosotros sabemos eso, ¿no es así? Nos damos cuenta que Pablo hizo lo mismo. Debe ser… Hebreos 9:23, que Moisés hizo las cosas así como las hizo él. Y Pablo en su visión cuando subió al Cielo (cuando él enseñó ese gran Libro de Hebreos), él debe haber visto en su visión lo mismo que vio Moisés, porque dijo de (él enseñó ese maravilloso Libro de Hebreos), cómo ese Cristianismo era el ante tipo del Antiguo Testamento. Él era un gran maestro, Moi-… Pablo lo fue. Ahora, ese era Su Trono entonces. Luego en el…

208 Vamos a… No hay manera, no puedo… Yo iba a pasar esto por alto, pero no puedo hacerlo. ¿Dónde está el pizarrón? ¿Te lo llevaste para atrás? ¿Está atrás, Doc? Bueno, quizás yo pueda hacer que lo vean desde aquí. Yo—yo… Ahora, tomen sus lápices y papel, porque quiero decir algo aquí. Yo—yo estaba sentado esta mañana cuando algo vino a mí. Ahora les diré lo que hice, si Uds. se fijan, yo lo tengo dibujado aquí en la parte de atrás. ¿Ven? Lo dibujé, así como me lo dio el Espíritu, ¿ven?, lo dibujé aquí como iba a ser. Pero yo—yo quiero decir algo aquí mismo.

209 Ahora, Dios, cuando Él se entrona, entonces es Juez. ¿Correcto? ¿Cuándo juzgan los jueces? Cuando él viene a su tribunal, un trono. Ahora, quiero que observen cómo se hizo en el Antiguo Testamento, cómo fueron hechos los atrios al irse acercando a Su trono, y cómo lo vio Juan aquí. No llegaremos a eso esta mañana, a todo. Pero cómo vio Juan los mismos atrios del acercamiento a Él, y cuál es el acercamiento a Su atrio. Ahora, ¡oh, esto me encanta!

210 Ahora, en el Antiguo Testamento, había lo que era llamado la “congregación”, donde el pueblo se congregaba. Lo primero, antes que entraran, la congregación, para entrar allí, ellos tenían que venir bajo la sangre derramada, atrios exteriores. Primero ellos entraban a las aguas de purificación, donde la vaca alazana era sacrificada y hacían aguas de purificación. Ese es el pecador que viene y escucha la Palabra.

211 Así es como este gran rabí judío acaba de ser traído al Señor; me oyó predicar sobre eso allá… en Tulsa. En Tulsa, fue. Estábamos en Tulsa, Oklahoma. Y él vino allí, era solo un espectador. Y él fue después del servicio, él dijo: “¡Yo sé!”. Dijo… Él es uno de los siete rabíes sobresalientes del mundo. Y él vino allí, dijo: “Yo quiero ver lo que esos Hombres Cristianos de Negocios… Los llaman ‘Pentecostales’. Yo quiero ir allí y sentarme, escuchar”.

212 Y cuando el Señor me hizo hablar sobre ese sacrificio de la vaca alazana, después del servicio, él se encontró con algunos de los hermanos allí atrás, dijo: “Yo quiero conocer al hombre. Yo sé que él ni siquiera ha tenido educación, pero…” Dijo: “Yo soy un rabí judío que conozco todos esos diferentes acercamientos y cosas como esas” dijo, “yo nunca había visto eso en toda mi vida”. Dijo: “Yo nunca lo había visto”.

213 Y ahora él es un rabí pentecostal, lleno del Espíritu Santo, yendo a todas partes, predicando el Evangelio. Él se llama a sí mismo: “Rabí Pentecostal”. Él fue al Hotel Washington Youree, el otro día cuando nos reunimos allá en la casa del Hermano Jack, y la señora lo conocía, ella dijo: “Rabí” dijo ella, “le tenemos un buen cuarto, pero” dijo, “no tenemos televisión”.

214 Él dijo: “¡Esas cosas son ‘visiones del infierno’, échelas fuera! Yo de todas maneras no las quiero allí; de estar allí, yo haría que Ud. la sacara”.

Ella dijo: “¡Rabí!”.

Él dijo: “Yo soy un rabí Pentecostal”. ¡Aleluya!

215 Dijo: “Ahora, cuando Ud. vaya a Israel, Hermano Branham, yo quiero ir con Ud.”. Dijo: “Nosotros podemos llevárselo a nuestro pueblo”.

216 Yo dije: “Ahora no, rabí, ahora no. Ahora no, aún no es la hora, espere un poquito”.

217 Ahora fíjense en estos lugares santos. Ahora, cuando uno entra a los atrios, lo primero eran los atrios, los atrios exteriores. Lo siguiente era el altar, donde los sacrificios eran ofrecidos, el altar de bronce. Luego afuera del altar de bronce, había un velo colgado allí que entraba al lugar Santísimo; allí adentro estaba el propiciatorio, allí adentro estaban los Querubines. A eso quiero llegar en nuestra siguiente lección, a esos Querubines que cubren el propiciatorio. ¡Oh, hermano! Yo… Podríamos permanecer todo el mes en eso, ¿ven?, en ese Querubín.

218 Ahora, ahora fíjense cuando ellos entraban. La congregación podía llegar allí; los sacerdotes podían pararse aquí; pero solamente el sumo sacerdote podía entrar allí, una vez al año, llevando la sangre con él.

219 Y él tenía que estar vestido de cierta manera, cierta ropa; tenía que tener una campana y una granada, una unida a la otra. Y cuando él caminaba, él tenía que caminar de cierta manera. Y a medida que él caminaba, el tocaba: “Santo, santo, santo, al Señor. Santo, santo, santo, al Señor”, esas campanas y granadas sonaban juntas, “¡Santo, santo, santo!”. ¿Por qué? Él estaba acercándose a Dios, teniendo la sangre del pacto en su mano, yendo ante Él, llevando la sangre.

220 Ungido (¡Oh, hermano!) con ciertos perfumes. Sus vestidos tenían que ser hechos por manos llenas del Espíritu Santo, manos certificadas hacen sus ropas. La rosa de Sarón, el aceite de la unción, lo derramaban sobre su cabeza, corría por su barba y luego sobre su ser, con el perfume real; una granada y una campana; tomando la sangre de un cordero inocente; y él no se atrevía acercarse a ese velo afuera, él moriría allí mismo donde estaba parado. Así que él tenía que ir, caminando de cierta manera: “Santo, santo, santo, al Señor. Santo, santo, santo”, (acercándose a Dios) “al Señor. ¡Santo, santo, santo!”.

221 Y él iba allí y ofrecía la sangre sobre el propiciatorio, una vez al año. Y mientras estaba allí adentro, él tenía el privilegio de ver la Gloria Shekinah, cuando la Columna de Fuego, la Luz esmeralda, que descendía que guio a los hijos fuera de Israel. Él hasta llenó de humo el templo para que nadie pudiera verlo. La Gloria del Señor caía hasta que estaba todo lleno de humo. Y Él Mismo entraba, entraba detrás del velo y se asentaba en el propiciatorio en el lugar Santísimo. “El lugar más Santo”, es llamado el lugar Santísimo. Y él tenía que estar vestido de cierta manera, caminar de cierta manera, estar ungido de cierta manera. Él era una persona especial para entrar allí. ¡Cómo debe haberlo envidiado la congregación!

222 Pero cuando Jesús murió, el velo del templo se rasgó. No solamente un sumo sacerdote, sino que “el que quiera” puede tener esa misma unción de la Gloria Shekinah y caminar una vida santa: “Santo, santo, santo, al Señor”, y acercarse a la misma Presencia de Dios, por medio de la Sangre de Jesucristo delante de él. Llevarlo a él con: “Señor Jesús, aquí está un hombre enfermo, él es mi hermano. Él está en un lecho de muerte ahora mismo, para morir. Estoy acercándome a Ti: ‘Santo, santo, santo, al Señor’”.

“¿Para qué”?

“Como un sumo sacerdote”.

“¿Para qué”?

“En favor de mi hermano. ‘Santo, santo, santo, al Señor’”.

223 ¡Allí lo tienen! Su caminar a diario, su hablar a diario, su comportamiento a diario, su corazón, su alma y todo: “Santo, santo, santo, al Señor”. Ninguna raíz de amargura, ni nada más: “Santo, santo, santo, al Señor. Santo, santo, santo, al Señor”, a medida que comenzamos a acercarnos en favor de nuestro hermano. El que quiera puede venir, ungido, Sangre delante de él, la Sangre yendo delante de él, tocando: “Santo, santo, santo, al Señor”.

224 Ahora, esos eran los atrios exteriores, el lugar santo. Y el lugar Santísimo, ese era el santuario de Dios sobre la tierra. Observen, fue tipificado conforme a aquel del Cielo. Ahora vamos a regresar de nuevo a esta misma Escritura. ¡Oh, todo mientras pasamos por Apocalipsis, podemos regresar directamente a esto de nuevo! ¿Ven?

225 Ahora, él… Juan, ¿dónde está parado Juan? En los atrios. Leamos un poquito más adelante aquí para que Uds. capten el cuadro:

Y del trono salen relámpagos…truenos…voces; y delante del trono ardían siete lámparas de fuego, (¡Esperen a que lleguemos a eso!) las cuales son los siete espíritus de Dios.

226 Reflejando la Luz de Dios en la Iglesia, directamente desde el Trono de Dios, no a través de un seminario, no a través de algún obispo, sino desde el Trono de Dios, por una revelación del poder de Su resurrección, haciéndolo a Él el mismo ayer y por los siglos; esas siete estrellas estando allí reflejando esa Luz, la Luz Shekinah, de la Gloria Shekinah del lugar Santísimo. Siete lámparas ardiendo, que están encima de estos candeleros, reflejando Su Luz, Sus colores, de Su poder de Su resurrección, directamente dentro de la Iglesia. ¡Amén! ¡Hmm!

Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro bestias llenas de ojos delante y detrás.

227 Y él sigue adelante y comienza a dar esto… estas bestias, lo mismo que vio Ezequiel; esos guardias… uno como un hombre, uno como un león, y uno como el águila. ¿Qué era? Ahora, observen, cuando los traemos y mostramos a ese León de la Tribu de Judá y a todos esos diferentes de sus tribus, que estaban sobre los cuatro muros, y ellos estaban guardando este propiciatorio. ¡Oh, qué cuadro! ¡Oh!, yo solo… Hay días estupendos por delante.

228 Así como los vemos, ahora, ese era el Trono de Dios en el Cielo, Moisés lo hizo en la tierra según el modelo, era el Trono de Dios porque Su tribunal estaba representado aquí en la tierra en el lugar Santísimo. Dios… todo Israel venía a ese lugar para hallar misericordia, porque Dios solamente los encontraba bajo la sangre derramada.

229 Ahora escuchen bien. Entonces la Gloria Shekinah se levantó de ese propiciatorio un día, y Se asentó en otro tabernáculo (¡Amén!), Este: “El Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo”. El Tribunal de Dios. ¡Fiu! “Si lo hablaren contra Mí, les será perdonado”, hablen de otro—otro que viene, otro Propiciatorio. “Hablen… si hablaren contra el Hijo del Hombre, Yo los perdonaré; pero algún día el Espíritu Santo vendrá a morar en el corazón de la gente, una palabra contra Él nunca será perdonada”.

230 Se pone más severo y más severo todo el tiempo, el juicio, porque Dios está continuamente agotando Su paciencia, tratando de conseguir que pecadores vengan a Él para ser reconciliados. Primero, Él estaba en los cielos arriba y resplandeció a través de las estrellas. Segundo, Él estaba sobre la tierra resplandeciendo a través de la Gloria Shekinah. Luego, Él vino y fue hecho carne y habitó entre nosotros, aún agotando Su paciencia. Entonces, Él redimió al hombre por medio de Su Sangre, entró en Su Iglesia en la forma del Espíritu Santo, y hablar contra Eso es una cosa sin remedio, perdida.

231 Ahora pueden ver dónde viene el sacudimiento. Donde el tiempo, ellos no se dan cuenta. La gente no puede comprender lo que significa.

232 Ahora, el primer Trono estaba en el Cielo, el tribunal. El segundo Trono estaba en Cristo. El tercer Trono está en el hombre.

233 Ahora, permítanme tomar esta cosita que tengo dibujada aquí. Vamos a hacer… Desearía tener un pizarrón, y quizás podría hacerlo más razonable para Uds. Vamos a tomar y dibujar los atrios, solo hacerlo en un círculo redondo o así, cualquiera de los dos. Ahora vamos a tomar… Yo creo que quizás así sería lo mejor, vamos a tomar y hacer los atrios.

234 Ahora, ¿qué es un hombre? Él es un ser trino; cuerpo, alma y espíritu. ¿Cuántos saben eso? Observen Dios cómo lo aborda. ¿Qué es su corazón? Recuerdan mi mensaje: ¿Dios escogió el corazón de un hombre para Su torre de control?. El diablo escogió su cabeza como su torre de control; ¿ven?, él le hace ver cosas, viendo a través de sus ojos. Pero en eso… Dios en su corazón le hace creer cosas que él no puede ver. ¿Lo hizo Él? ¿Ven?, Dios está en su corazón, en el corazón del hombre está el Trono de Dios. ¿Lo captan? ¡El hombre! Dios hizo Su Trono en el corazón del hombre.

235 Ahora, observen. ¿Cuál es la primera parte del hombre? La primera parte del hombre es el cuerpo. La siguiente parte es su alma, la cual es la naturaleza de su espíritu que lo hace lo que él es. Él se acerca ahora. Ahora, la tercera parte del hombre es su espíritu, y su espíritu está en el centro de su corazón, y en el centro del corazón es donde Dios viene para el Trono.

236 Uds. recuerdan, recientemente, los—los periódicos anunciaron en Chicago hace como cuatro años, cuando el creyente… el vil incrédulo, mejor dicho, solía decir que “Dios cometió un error a través de Salomón cuando Él dijo: ‘Como es el pensamiento del hombre en su corazón’”. Dijo: “No hay facultades mentales en el corazón con qué pensar. ¿Cómo podría él pensar con su corazón? Él debe haber… Él quiso decir su ‘cabeza’”.

237 Si Dios hubiera querido decir su cabeza, él hubiera dicho su “cabeza”.

238 Como Moisés, ¿qué si Moisés… Dios hubiera dicho: “Moisés, quítate el calzado, tú estás en tierra Santa”; él decir: “¡Oh, pues, me quitaré el sombrero, da lo mismo!”? Él dijo “calzado”, Él no dijo “sombrero”, Él dijo “calzado”.

239 Y cuando Él dijo: “Arrepentíos, y bautícense en el Nombre de Jesucristo”, Él no quiso decir, “Padre, Hijo, y Espíritu Santo”. Él quiso decir exactamente lo que dijo.

240 Cuando Él dijo: “Os es necesario nacer de nuevo”, Él no dijo, “Vosotros deberíais”.

241 Él dijo: “Estas señales seguirán a los que creen”, Él no dijo: “Quizás los seguirán”.

242 ¡Él dice lo que quiere decir! Y Él es Dios y Él no puede retractarse. Él sabe lo que es perfecto, así que Él lo hace de esa manera, y de esa manera Él—Él quiere que sea. Y uno tiene que subir a Eso. No que Él baje a la idea de uno, uno tiene que subir hasta Su idea. Esa es la diferencia.

243 Ahora, ahora, sobre este sistema de, cuerpo, alma… Ahora, si Uds. toman la palabra alma y la buscan, les dirá, en el—en el diccionario Bíblico o el Webster, cualquiera de ellos, que es “la naturaleza del espíritu”.

244 Ahora, aquí está un hombre, digamos que aquí está Juan Pérez. Muy bien, Juan Pérez. Y aquí está Pedro Pérez. Muy bien. Ahora, Juan Pérez es un hombre, cuerpo, él es hermano de Pedro Pérez. Ahora, Juan es un espíritu, alma, cuerpo; y Pedro Pérez es igual (cuerpo, alma, espíritu) como él, cuerpo, alma, espíritu. Ahora, este hombre es malo, vil, engaña, roba, miente, comete adulterio, cualquier cosa mala que él pueda hacer; pero este otro hombre está lleno de amor, paz, gozo. Ambos tienen alma, cuerpo y espíritu. Pues, ¿cuál es la diferencia? Este hombre puede regresar y decir: “Yo recuerdo a mi mamá, recuerdo cosas que hicimos cuando éramos muchachos”; los dos pueden. Los dos tienen espíritu, los dos tienen alma, los dos tienen cuerpo.

245 Pero la naturaleza del espíritu de este hombre es mala; la naturaleza del espíritu de este hombre es buena. ¿Ven? Así que la naturaleza del espíritu es el alma del hombre. ¿Ven? Pues, ahora, Dios está tratando de entrar ¿en qué? Al espíritu y al corazón del hombre. Donde el espíritu está es en el corazón.

246 Uds. saben, y la ciencia dijo (pues no terminé con eso), que el hombre no podía pensar con su corazón. Y la ciencia comienza a descubrir que hay un pequeño compartimiento en el corazón humano (no en el corazón animal, sino en el corazón humano), que ni siquiera tiene una célula de sangre, no hay nada. Ellos dijeron: “Ese debe ser el lugar que ocupa el alma, o el espíritu”. Solo—solo déjenlos en paz, ellos tomarán sus propias tonterías y probarán a Dios. Eso es cierto. Dios hace que los necios testifiquen de Él.

247 Ahora, allí está, grandes titulares en el periódico. La hijita del Hermano Boze dijo: “Hermano Branham, ¿sabe lo que Ud. estaba diciendo el otro día?”. Dijo: “Mire, mire, la ciencia ya lo descubrió”.

248 Yo dije: “¡Pues, bendito sea Dios! Quiero eso, hermana, quiero—quiero eso”.

249 El alma del hombre es la naturaleza del espíritu, y el espíritu mora en el corazón del hombre.

250 Ahora, ahora, ¿qué son los atrios exteriores? Esa es la carne. ¿Ven? Es la primera cosa a la que Uds. vienen, la carne. Uds. tienen que consumir eso primero. Uds. tienen que pasar más allá de la carne. “Yo—yo no siento deseos de levantarme e ir a la iglesia, las carreteras están muy resbalosas. Yo—yo… Hace mucho calor. ¡Oh, la iglesia!, no sé”. Esa es la carne. Muy bien. Ahora, Uds. tienen que acabar y caminar a través de eso, Dios tiene que pasar a través de eso.

251 La próxima vez que Él viene, Él tiene que entrar al alma, esa es la naturaleza. “¡Oh!, ¿qué dirán los Jones acerca de mí? ¡Oh, hermano! Uds. saben, mi iglesia me echará si yo—si yo hago algo así. ¿Ven?”. Pero Uds. tienen que caminar a través de eso.

252 Y cuando Uds. caminan a través de eso, entonces Él entra al corazón y allí es donde Él ocupa el trono. Ese es el Espíritu Santo en Uds. Jesús dijo: “Mucho mejor fuera que una piedra de molino se le colgase de su cuello y se le hundiese en lo profundo del mar, que aun ofender a alguno de estos pequeñitos que creen en Mí”. No hacerles algún daño; tan solo ofenderlos, con solo disgustarlos acerca de algo. Sería mejor que Uds. mismos se ahogaran, o que nunca hubieran nacido en la tierra, que aun ofender a alguno. ¿Lo dijo en serio? ¿Podría Él mentir? ¿Lo dijeron los Apóstoles? No, no. ¡Jesús Lo dijo! Jesús dijo: “Si aun ofendéis a alguno de ellos, estos pequeñitos que creen en Mí”.

“¡Estas señales seguirán a los que creen”!

253 Algún gran hombre dirá: “¡Oh, yo creo en Él! ¡Aleluya!”.

254 “¿Alguna vez ha hablado Ud. en lenguas, interpretado lenguas, echado fuera demonios, visiones y demás, como Él lo prometió”?

“No, esos días ya pasaron”. Él no es un creyente, él es un creyente manufacturado.

255 Jesús dijo, las últimas palabras que Él dijo: “Estas señales seguirán a los que creen, por todo el mundo y a toda criatura”. Eso es correcto. “Ellas seguirán al creyente hasta que Yo regrese”. Esas son las últimas Palabras que Él dijo. ¿Cuántos saben eso? La Biblia, Marcos 16.

Ahora, ¿ven?, él es un creyente manufacturado.

256 Pero cuando Uds. encuentran a un creyente que realmente cree, con señales que lo siguen, y Uds. ven la humildad de su vida, no es un personificador, Uds. saben que son un Cristiano, un artículo verdadero y genuino, solo quédense quietos. Lo que Uds. deben hacer es unirse con ellos, comenzar a avanzar, porque Uds. están avanzando arriba por el camino del Rey.

257 Ahora, ¿qué sucede? Observen esto. Atrios exteriores: era la edad de Lutero, como comenzamos en el Cuerpo de la Iglesia Gentil.

258 Recuerden, ellos eran judíos como hasta el tiempo del—del año 606 d.C. cuando entró en Tiatira, casi todos eran judíos convertidos. Pero después de los judíos, eso cayó aquí tanto sobre judíos como gentiles (pero mayormente judíos). Pero cuando realmente entró en la edad Gentil, vino de este lado, ¿ven?, vino Martín Lutero, Juan Wesley y demás. ¿Ven?

259 Ahora, observen estos tres últimos después de esa Edad del Oscurantismo, llegó a la Edad Media y pasó al otro lado. Cuando viene, observen estos atrios exteriores. ¿Ven?: carne, alma, espíritu. ¿Ven? Esos atrios exteriores, la carne. Ese lugar santo: Nazarenos, Peregrinos de Santidad, Metodistas Libres. ¿Ven? Y luego el lugar Santísimo: vuelve al Pentecostal, donde comenzó en el principio, ¿ven?, vuelve al principio.

260 Ahora, si Uds. lo están dibujando, quiero marcar. Ahora, hay cinco puertas que entran a la carne, que controlan la carne. Uds. lo saben, ¿verdad? Esos son los cinco sentidos. ¿Cuántos sentidos controlan el cuerpo? Cinco: vista, gusto, tacto, olfato, oído. ¿Es correcto? Esa es la carne, el atrio exterior, esas son las cosas de las cuales Uds. no pueden depender porque es carne.

261 Los atrios interiores ahora, tenemos los atrios interiores, lo cual es el siguiente altar. Y entra el siguiente altar, y entra con—con conciencia, imaginaciones, recuerdos, pasiones y afecto. Esos son los cinco sentidos que controlan el atrio interior. Eso es el alma. Sentidos de afectos, eso es el alma, amor y demás. Y luego lo siguiente en este sentido aquí adentro, habría también recuerdos, y conciencia y misericordia, y demás, y—y—y la imaginación. Uds. se sientan e imaginan cosas, ¿qué está haciendo Ud.? Uds. no lo hacen en su carne; sus sentidos no imaginan. Es una corte interior adentro en Uds.

262 Tiene tres puertas. ¿Qué estamos haciendo? Estamos abriendo ahora, no fallen en ver Eso. Viniendo de la carne, los cinco sentidos; a lo siguiente, al alma, los atrios interiores; pero ahora Uds. entran al corazón. ¿Ven?

263 Ahora, allí es donde Uds. buenos Peregrinos de Santidad y metodistas se quedaron allí afuera en ese altar. ¿Ven? Uds. están en los atrios, Uds. luteranos y demás allí atrás en la carne, allí atrás con los cinco sentidos, lo que el ojo puede ver y distinguir. ¿Ven?

264 Aquí vienen los Peregrinos de Santidad que eran simplemente los Metodistas Libres, llegaron al siguiente atrio y creyeron en santidad, porque era llamado el lugar santo donde el sacrificio era puesto.

265 Pero una vez al año entraba el sumo sacerdote al lugar Santísimo lo cual estaba condenado. Hubo la edad luterana; luego la edad metodista; luego esta edad; las luces de la Iglesia viniendo, lo cual es como en el sistema del ser humano.

266 Entonces ¿cómo—cómo entramos en este? Ahora, recuerden, había un velo, un velo que colgaba entre el lugar santo y el lugar Santísimo. En el lugar Santísimo es donde Cristo viene para sentarse en el trono de su corazón, Cristo se entrona. Él viene a través de justificación (¿Es correcto?); santificación; “Y entonces por un…” (¿agua…? por una ¿iglesia…? por un ¿credo…? ¡No!), “por un Espíritu”, de aquí somos todos bautizados en un Cuerpo el cual es el Cuerpo de Cristo. Por medio ¿de qué? El Espíritu Santo.

267 ¿Quiénes entran? Metodistas, bautistas, presbiterianos, pentecostales, el que quiera. Ese velo, ¿saben Uds. qué es ese velo que vela sus corazones de Eso? ¿Están listos? El velo se llama “la voluntad propia”. ¿Captan Uds. el cuadro ahora? Los sentidos allí afuera, los sentidos en el cuerpo y los sentidos del alma, y el velo entre eso y el lugar santo, el lugar Santísimo. ¡Y la única manera en que Uds. pueden entrar allí es tener voluntad propia! “Porque el que…” ¿Qué? ¿El que da la mano? ¿El que es sumergido? ¿El que se une a la iglesia? ¿El que presenta su carta? ¿El que hace…? ¡No! “El que quiera entrar más allá del velo”.

268 Dejen que Cristo venga a los sentidos; dicen: “Pues, yo debería. Lo cierto es que no me quiero ir al infierno. Yo me uniré a la iglesia”. Muy bien, luterano.

269 “Pues, le diré, creo que yo debería vivir una vida diferente, lo que pueda”, santificación en el altar. Muy bien, metodista.

270 Muy bien, entonces el que quiera, que pase el velo rasgado. ¡Oh, gloria a Dios! Estoy al otro lado. ¡Aleluya a Su Nombre! ¡Oh, hermano! El que quiera, que derribe las cortinas de su propia voluntad y que Dios entre en su corazón. ¡Allí está Cristo en Su tribunal, en el corazón humano! ¿Qué ha de suceder?

271 Uds. dirán: “Yo tengo que… ¡Oh, yo—yo puedo contar chistes sucios, eso no me condena!”. ¿Por qué? No tienen nada que Eso pueda condenar. No hay Nadie allí para—para quitarlo. No hay Nadie allí para—para condenarlo. “Pues, le diré” dicen las mujeres, “yo puedo tener cabello corto, eso no me condena”. ¡No es de extrañarse! ¿Ven? “¡Oh!, yo puedo usar pantalón corto… yo puedo hacer esto. Yo…” El hombre dice: “No me hace daño fumar puros y no me perjudica jugar un poco—un poco de naipes y jugar a los dados”, ni cualquier cosa que ellos hacen. “No me perjudica”. Y aún pertenecen a la iglesia, ¿ven? “No me perjudica hacer esto”. ¿Por qué? ¿Por qué? No hay nada allí que lo juzgue.

272 Pero cuando entra Cristo, Ud. ha creado un altar en su corazón y sus pecados son quitados diariamente. El gran San Pablo dijo: “Cada día muero. Sin embargo, yo vivo, mas no vivo yo, Cristo vive en mí”. Allí está el velo interior. ¡Oh, hermano, hermana!

273 Démonos prisa, yo sé… ¡Oh!, no, estoy… no puedo terminarlo, me he pasado del tiempo. Veamos, déjeme solo… No, mejor no. ¿Ven? Quiero tomar los veinticuatro ancianos, y sé que estoy reteniéndoles de su almuerzo. Nosotros solo… Veamos, eso… ¿Cuántos dicen que tome los veinticuatro ancianos? Solo… [La congregación dice: “¡Amén!”.—Ed.] Muy bien, solo un minuto. Muy bien, solo un minuto. “Veinticuatro ancianos” entonces, vamos a verlos rápidamente ahora, “alrededor del Trono, y estaban veinti-… alrededor del Trono”.

274 ¿Ven Uds. ahora lo que…? ¿Dónde está el Trono ahora? En el corazón. ¿En el corazón de quién? Los miembros de las Siete Edades de la Iglesia, ¡Cristo! “Hablen una palabra en contra, o un hecho, Uds. quedan condenados”, Uds. responderán por eso en el Día del Juicio. Y ¿quién juzgará la tierra? Los santos juzgarán la tierra.

275 ¿A quién vio Daniel que venía con millones de millones? A los Santos. Los Libros fueron abiertos, pecadores. Otro Libro fue abierto, el cual era el Libro de la Vida, la virgen durmiente. ¡Oh, hermano! ¿no lo pueden ver ellos? La iglesia durmiente, aquellas que salieron para encontrar al Esposo, ellas dejaron que el Aceite se les acabara en las lámparas; nunca entraron a Esto, nunca dejaron que Cristo tomara control para que Él pudiera obrar milagros y hablar en lenguas y hacer maravillas y cosas para comprobar que Él vivía en Su Iglesia.

276 ¿Qué si Jesús hubiera venido a la tierra y hubiera dicho: “Yo soy Jesús, Yo soy el Hijo de Dios”, que nunca hubiera hecho nada, solo decir: “Yo—yo iré aquí y me uniré a la iglesia”? ¿Hubiera sido ese el Hijo de Dios?

277 ¿Qué dijo Él? “Si Yo no hago las obras de Mi Padre, entonces no Me creáis”.

278 ¡Oh, hermano! ¿Lo ven Uds.? Dios se declara a Sí Mismo, Él ama hacerlo. Él es Jehová. A Él le gusta darse a conocer. ¡Oh, estoy tan contento de eso! Sí, señor. Él se me ha dado a conocer, sé que Él lo ha hecho con Uds. Algunos de Uds. jóvenes recién convertidos, sin embargo, Uds. no… quizás no lo conocen en el poder y las grandes cosas en que los Cristianos de más edad lo conocen, pero Uds. están llegando a eso. Uds. están subiendo por el camino del Rey. No… Solo sigan buscando y persistiendo tan duro como puedan. Corran, corran y corran tan fuerte como puedan. No se detengan por nada, solo sigan adelante.

279 Como la pobre anciana Hermana Snelling decía:

Estoy corriendo, corriendo, corriendo, acabo de llegar;

Corriendo, corriendo, corriendo, acabo de llegar;

Corriendo, corriendo, corriendo, y no puedes sentarte.

Pobre alma, ella está allá hoy.

280 Muy bien, ahora, y había—había tronos y hay veinti-… había veinticuatro tronos. Ahora, ¿cuántos serían esos, veinticuatro? Veinticuatro. Muy bien.

…veinticuatro tronos; y vi sentados…sentados en los tronos a veinticuatro ancianos (uno sobre cada trono), vestidos con ropas blancas, con coronas de oro en sus cabezas.

281 Ahora, “los veinticuatro ancianos”. Quiero que Uds. se fijen que ellos no eran Seres Angelicales. Los Ángeles no están asociados, los Seres Celestiales no están asociados con coronas y tronos. ¿Ven? Ellos nunca están asociados, son Ángeles; ellos nunca vencieron. Si Uds. se fijan un poco más adelante, los cánticos que ellos cantaron y demás, prueban que no lo eran. ¿Ven? Ellos cantaron el cántico de redención; así que, los Ángeles no necesitan ser redimidos. ¿Ven? Muy bien. Pero ellos eran hombres redimidos.

282 No estoy… Uds., no voy a tener tiempo para llegar a esto. Pero los que están anotándolo, si Uds. quieren saber que ellos eran hombres redimidos, vean Mateo 19:28, muy bien, 19:28, Mateo, Apocalipsis 3:21, luego vayan a estos: Apocalipsis 20:4, Apocalipsis 2:10, Primera de Pedro 5:2 y 4, Segunda de Timoteo 4:8, eso les dejará saber que ellos son redimidos. Yo quería cubrir eso esta mañana, ¿ven Uds.? Y uno lo pudiera escudriñar por semanas, ¿ven Uds.? Ellos no eran—ellos no eran Seres Angelicales, ellos no eran Seres Celestiales, ellos eran hombres redimidos. ¿Ven? Uds. pueden considerar sus vestidos, la manera en que ellos estaban vestidos; Uds. pueden considerar su posición, la que ellos tenían; consideren los cánticos, lo que ellos cantaban; y sabrán que ellos no eran Seres Angelicales. Hmm.

283 No me gusta llegar a esto, pero leamos una Escritura más. ¿Lo harían? Muy bien. Regresemos a Daniel 7, un momento, aquí atrás, Daniel 7, y solo leamos una Escritura aquí. Yo quiero… así que esto va a ayudarles a Uds. bastante en el resto del mensaje esta mañana. Estoy seguro que los—que los hará sentirse mucho mejor después que lean esto y vean esto, ver lo que Daniel, el capítulo 7 de Daniel, y empecemos ahora desde… Daniel 7, tomemos el 9, capí-… el versículo 9. Ahora, escuchen bien estas cosas:

Y…Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y cuyo pelo de su cabeza era como lana limpia; y su trono llamas de fuego (Vean Uds., vuelve de nuevo a ese fuego esmeralda.), y las ruedas del mismo, fuego ardiente.

Y…Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones (Allí vienen sus Redimidos.) asistían delante de él; y el Juez se sentó, y los libros (libros, plural) fueron abiertos.

284 Ahora, fíjense, este juez se sentó. ¿Ven? Ahora, observen. Daniel, cuando él vio los tronos en el juicio, estaban vacíos, él vio “tronos puestos, que descendieron del Cielo, el Anciano del tiempo descendió del Cielo”. Pero cuando Juan lo vio, el Trono ya estaba ocupado por Jesús, y los tronos para los discípulos y los patriarcas, redimidos, ya estaban llenos. ¿Ven? Daniel lo vio quinientos años antes del tiempo de Cristo. Y luego después de Cristo, suman dos mil quinientos años, y Juan estaba viviendo en la edad que ha de venir, y él vio todo esto suceder. Donde Daniel no lo vio, (¿Ven?) él solo vio al Anciano del tiempo venir, él lo vio a Él venir. Pero cuando Juan lo vio a Él, el Trono estaba lleno, ¿ven?, los tronos fueron puestos con el Anciano del tiempo, y el juez se sentó. Pero cuando Juan lo vio a Él, los ancianos todavía no habían sido escogidos en el tiempo de Juan… o en el tiempo de Daniel, pero ellos ya estaban redimidos en el tiempo del fin…?… ¡Oh, hermano! ¡Oh, no es eso…! ¿No es maravilloso Él?

285 Así que, Daniel 7, él… ¿qué hizo Daniel? Él vio de antemano el Juicio, vio que los asientos de los tronos estaban vacíos. ¿Ven?, debían estar vacíos. Como Juan en su tiempo, después de la Iglesia raptada, ellos estaban ocupados por los ancianos redimidos. ¡Hmm!

286 ¿Qué significa un anciano? Si Uds. toman la palabra anciano, yo tengo cerca de… todas estas definiciones anotadas aquí, yo solo estoy omitiéndolas. Anciano significa “la cabeza de una ciudad” o “la cabeza de una tribu”. Un anciano, “la cabeza de algo”. Por ejemplo, yo—yo sería… El Hermano Neville ahora mismo es un anciano en esta iglesia. ¿Qué es él? Él es la cabeza de este cuerpo local. ¿Ven? Y el alcalde de la ciudad sería el anciano de esta ciudad; ¿ven?, el anciano de las ciudades. ¿Recuerdan Uds. allá en los tiempos Bíblicos, los ancianos de la ciudad? Anciano significa “la cabeza de una ciudad” o “la cabeza de una tribu”.

287 Ahora, ¿cuántos eran? Veinticuatro, veinticuatro ancianos. ¿Es correcto? Ahora… ¡Oh, hermano! ¿Quiénes eran? Los doce apóstoles y las doce tribus de Israel, los doce patriarcas. El… Ahora lo vamos a continuar a medida que entremos en las otras lecciones, y probaremos que eso es correcto, así que me agrada ahora que están anotándolo. ¿Ven? ¡Los doce patriarcas y las doce tribus de Israel! Ahora, observen. Jesús dijo que…

288 Pedro preguntó un día, dijo: “¿Qué recibiremos? Hemos dejado padre, madre, esposo, esposa, hijos, todo lo demás, hemos dejado todo”. Pedro dijo: “Hemos dejado a nuestras esposas, hemos dejado a nuestros hijos, hemos dejado a nuestros padres y madres, nuestras casas y tierras, para seguirte”.

289 Él dijo: “De cierto, de cierto os digo, que os sentaréis sobre doce tronos para juzgar a las doce tribus”. Allí lo tienen, esos son los redimidos, los ancianos redimidos.

290 Miren—miren a David representando a Cristo. ¿Ven? Cuando David estaba subiendo al poder, en primer lugar él pasó un tiempo horrible antes de llegar al poder; sin embargo, tenía la unción, la unción estaba sobre él. Y mucha gente pensó que él “solo era un pequeño renegado, un pequeño tipo que era diferente, tratando de desbaratar algo”. Pero había algunos hombres que sabían que él vendría a ser el rey, ellos se quedaron con él. Hermano, lo que quiero decir es que no podían ser apartados de él, mientras seguían adelante.

291 Un día él se paró allá arriba en la montaña, miró hacia abajo y vio su pequeña y amada ciudad sitiada por el enemigo. Y él se paró allí y recordó que cuando él era un muchachito, solía sacar las ovejas por allí y bebía esa agua, esa era verdadera agua. (Hemos hablado de ella aquí no hace mucho: Las Aguas de Vida.) Y allí está él: “Pensar, que yo bebí de esa”.

292 Y su más mínimo deseo era un mandato a cualquier hombre que él tenía. Hermano, dos de aquellos hombres agarraron sus espadas y pelearon a través de quince millas [24km] de filisteos, cortándolos a diestra y siniestra, para conseguirle un trago de agua de ese pozo. Ellos sabían que él iba a subir al poder. Sí, señor. Una vez, uno de ellos, para salvarlo, saltó a un foso y mató a un león, sin ayuda. Ellos eran guerreros. Y cuando—cuando él llegó al poder, ¿saben Uds. lo que hizo? Él hizo a cada uno de ellos gobernador sobre una cierta ciudad.

293 ¿Ven a Cristo allí? “El que venciere gobernará sobre una ciudad”. ¡Los vencedores! Hoy cuando vemos que Él está llegando al poder, Cristo gobernará en este mundo. Alemania y los Estados Unidos, y todos tienen que caer, toda nación tiene que caer. Los reinos de este mundo han llegado a ser los reinos de nuestro Dios y de Su Cristo, y Él regirá y reinará sobre ellos. Eso es correcto.

294 Sabemos que Él vendrá al poder, ¡así que el menor de Sus deseos es un mandato para nosotros! “Él quiere que yo lo represente a Él en un pequeño pueblito remoto donde no hay cincuenta centavos de dinero, donde no hay nada más que un pobre montón de gente”, ese es un deseo. ¡Amén!

295 “Ud. no tiene que conseguir a tantos, Ud. no tiene que hacer esto, solo déjeme saber que Él quiere ir”. Amén. Eso es todo.

296 “Si Él quiere que yo haga diferente, actúe diferente”, como estas hermanas y demás, “si Él quiere que yo haga una cierta cosa, bendito sea Dios, es un privilegio para mí hacerlo”. ¡Allí lo tienen! Nosotros sabemos que Él vendrá al poder, no importa lo que el mundo diga. “Si yo puedo despojarme de todo peso del pecado que fácilmente me asedia, déjenme correr con paciencia la carrera que tengo por delante. Déjenme ver hacia el Autor y Consumador de nuestra Fe, Jesucristo”. ¡Llegando al poder!

297 Esos “ancianos”, los veinticuatro ancianos. Muy bien. Doce… En Apocalipsis hallamos esto. En el Libro de Apocalipsis, como en el capítulo 21, hallamos que la ciudad de Jerusalén tenía doce cimientos. ¿Es correcto? Y tenía doce puertas, eran tres a cada lado, tres cuatros son doce. Exactamente como estaba el tabernáculo en el desierto, porque Juan dijo exactamente y vio exactamente lo mismo que Moisés vio cuando él estaba allá arriba, lo mismo que vio Pablo.

298 Y ahora nos damos cuenta que los doce cimientos eran nombres de los apóstoles. Y las doce puertas tenían un nombre de cada tribu en la puerta. ¡Cómo miramos eso y vemos esos doce ancianos, las doce tribus, los doce apóstoles, los doce cimientos, las doce puertas! ¡Oh, hermano! Tomen esos números de Dios y no pueden fallar en ninguna parte, correrá correctamente en todas partes cada vez.

299 Por esa razón, ¿ven Uds.?, tenemos estos seis días en que el mundo ha trabajado, y estamos bien arriba cerca de este séptimo día ahora. Los primeros dos mil años, Dios destruyó el agua… el mundo con agua. Los segundos dos mil años, vino Cristo. Este es 1961, exactamente a la puerta, solo un poco de tiempo. Y miren, Jesús dijo: “Ahora, eso no seguirá su curso” dijo Él, “porque tendré que acortar la obra. Si no lo hago, la bomba atómica destruirá toda carne. Ajá. Por causa de los Escogidos, Yo acortaré la obra en justicia. Acortarla, parte del tiempo”. ¿Ven?, luego los mil años del Milenio, el gran Día.

300 Mientras que la Iglesia ha obrado contra el pecado por seis mil años, y los séptimos mil años es el Milenio. Así como Dios hizo seis mil años para construir el mundo, y en los séptimos mil años Él descansó de todas Sus obras. Y la Iglesia obra contra el pecado por seis mil años, y en los séptimos mil años la Iglesia descansa.

301 Las ropas blancas que estaban sobre los ancianos son las acciones justas de los Santos. Lo blanco significa “justicia”. Y estando con las ropas mostraban que eran “sacerdotes o jueces”, sacerdotes, jueces, profetas y demás, vestidos de blanco; ¿ven?, lo que ellos eran. Ellos estaban con ropas blancas, los veinticuatro ancianos. Habrá veinticuatro ancianos. Habrá doce de ellos para las doce tribus de Israel; los doce apóstoles para la Iglesia.

302 Y ellos estaban sentados en los atrios del gran Rey. Recuerden, estos están sentados allí. Y aquí está la Novia y Cristo sentado en Su Trono, y Su Esposa sentada a Su lado, la Iglesia. Los veinticuatro ancianos… Los ciento cuarenta y cuatro mil eunucos del templo ministrándole. Cuando Él se levanta, Su Esposa va con Él. ¡Oh, oh, hermano! A través de esa gran Edad que viene, cuando todo el pecado y la apariencia de pecados…

303 Todos los grandes edificios finos que la gente tiene en tan alta estima hoy, todo el dinero y concupiscencia y todo el pecado y mujeres bellas y hombres, cualquier cosa que ellos tratan de hacer de sus cuerpos, alguna u otra cosa, es una trampa para que el diablo envíe sus almas al infierno, perecerán y se pudrirán, y gusanos de la piel se los comerán. Y en primer lugar, los gusanos de la piel… todo lo que ellos alguna vez fueron se convertirá en un fuego volcánico para regresar a ser nada sino caída radioactiva y—y todo en ceniza volcánica.

304 Pero una de estas mañanas, amigo, una de estas mañanas, cuando todo eso termine, ella florecerá de nuevo. Los campos con su trébol tornándose blanco y la—la fragancia que da la rosa se combinará con la flor del Árbol de la Vida, y Cristo volverá alguna mañana. Cuando las grandes aves, las palomas, se sentarán en los árboles y arrullarán, y ya no habrá muerte y ya no habrá tristeza. Cristo y Sus Redimidos volverán a la tierra; no serán personas viejas, sino jóvenes para siempre. Inmortales, nos pararemos a Su semejanza, para brillar más que el sol y las estrellas.

Me dirijo a esa ciudad hermosa,

Que mi Señor ha preparado para los Suyos;

Donde todos los redimidos de todas las edades,

Cantarán “¡Gloria!” alrededor del Trono Blanco.

Algunas veces me pongo nostálgico por el Cielo,

Y la gloria que se ha de contemplar;

¡Qué gozo será cuando a mi Salvador vea yo,

En esa Ciudad hermosa de oro!

¡Cuánto anhelo verlo a Él! ¡Oh, yo quiero verlo a Él!

¡Me dirijo a esa hermosa Ciudad!

305 Juan la vio, en la isla de Patmos, que descendía como una Novia ataviada para su marido. La gloria de ella quiero contemplar, algún día.

Yo quiero verle, y ver Su rostro,

Allí cantar para siempre de Su gracia salvadora;

En las calles de la Gloria déjenme elevar mi voz;

Ya pasó todo afán; en el hogar al fin, siempre para regocijarme.

306 El resbalarse y deslizarse un poquito en la nieve, el calorcito y labor del día… Quisiera que mi esposa y Mabel vinieran y me cantaran ese canto, si—si pudieran: “Las dificultades del camino parecerán nada, cuando llegue al final del camino”. Eso es correcto.

307 Recuerdo la noche cuando dejé la iglesia para empezar en la obra de evangelismo, cuando todos Uds. estaban llorando; casi no queda ninguno de ellos, probablemente unos cuantos de Uds. aquí. La Hermana y el Hermano Spencer, y quizás quedan unos—unos cuantos veteranos, cuando ellos lloraron aquí. Pero cuando el Espíritu Santo dijo: “¡Tú tienes que ir!”.

308 Y recuerdo mi primera reunión después de estar ausente por meses. Meda vino a Jonesboro; Becky era una bebita pequeña. Vinieron en el antiguo tren Cottonbelt, tardaron días para llegar allí. Y yo estaba parado allí afuera cuando ella llegó esa noche. Tratamos de llegar al auditorio, a tres cuadras de distancia, la policía estaba cuidando las calles. Hasta las calles estaban llenas. Tuvieron que llevarme a través de las calles y dar vueltas para entrar al lugar. Meda dijo: “¿Vinieron ellos para oírte predicar, Bill?”.

309 Yo dije: “No”. Luego cantamos:

Ellos vienen del Este y del Oeste,

Ellos vienen de tierras lejanas,

Para festejar con nuestro Rey, para comer como huéspedes Suyos;

¡Cuán benditos estos peregrinos son!

Contemplando Su santa faz,

Radiante con amor divino;

Participantes benditos de Su gracia,

Como joyas en Su corona brillar.

¡Oh, Jesús pronto volverá!

Nuestras pruebas entonces cesarán.

¡Oh!, ¿qué si nuestro Señor en este momento viniera

Por aquellos que están libres de pecado?

¡Oh!, ¿te traería entonces gozo,

O tristeza y profunda desesperación?

Cuando nuestro Señor en gloria venga,

Nos encontraremos en el aire con Él.

310 ¡Amén! ¡Oh, yo lo amo a Él! ¿Les traerá tristeza y profunda angustia, o les traerá gozo? Cuando nuestro Señor en gloria venga, nos encontraremos en el aire con Él. Con esos pensamientos en nuestras mentes, inclinemos nuestros rostros. Si el Señor quiere, terminaré este servicio en alguna otra ocasión.

311 Nuestro Padre Celestial, ¡oh, ellos vendrán del Este y del Oeste, ellos vendrán de tierras lejanas! Estoy pensando en ese gran Rapto. La gente a la que le he predicado en África, India, y alrededor del mundo, cómo veré sus rostros de nuevo. Muchos de ellos llorando, saliendo hacia el avión, y apoyándose contra las cercas y gritando y llorando. Estoy pensando de cuando salieron con Pablo una vez, se arrodillaron y ellos oraron. Él dijo: “Estoy seguro que ninguno de vosotros… muchos de vosotros aquí no verán más mi rostro”.

Pero ellos vendrán del Este y del Oeste,

Ellos vendrán de tierras lejanas,

Para festejar con nuestro Rey, para comer como huéspedes Suyos;

Cuán benditos estos peregrinos son;

Contemplando Su santa faz (en la Gloria esmeralda);

Radiante con Luz Divina; (no solo una luz de lámpara o una luz de candela, sino—sino Luz Divina, radiante con Luz Divina).

Participantes benditos de Su gracia,

Como joyas en Su corona brillar.

¡Oh, Dios!

Cuando el carbón de fuego había tocado al profeta,

Haciéndolo tan puro, tan puro como pudiera ser,

Cuando la Voz de Dios dijo: “¿Quién irá por nosotros?”

Entonces él respondió: “Heme aquí, envíame a mí”.

312 ¡Oh!, envía al Ángel esta mañana, al Querubín con seis alas, como lo vio Isaías, volando por el edificio, clamando: “Santo, santo, santo, al Señor”. E Isaías el joven profeta dijo: “Soy inmundo de labios, y estoy entre pueblo inmundo, y han visto mis ojos la Gloria del Señor”. Los pilares del templo se estremecieron. Y un Ángel tomó las tenazas del altar, y tomó un carbón de fuego y lo puso en sus labios, dijo: “Yo limpio tus labios. Ahora profetiza, hijo de hombre”. Envía al Ángel esta mañana, Señor, limpia nuestros labios de cualquier vileza. Limpia nuestros corazones, y entra, Señor. Rompe la voluntad propia. Que… permite que mi voluntad (en Ti) sea Tu Voluntad, Señor. ¡Oh!, haz Tu Voluntad en mí, ¡oh, Dios! Y permite que yo y mi iglesia y mi pueblo seamos Tuyos, ¡oh, Señor! Nos encomendamos a Ti.

313 Y como el poeta siguió diciendo, Padre:

Millones ahora en pecado y vergüenza están muriendo; (allá en África, en India, alrededor del mundo, miles por hora, encontrándote sin conocerte).

Millones ahora en pecado y vergüenza están muriendo; (aún, Dios, me rompe el alma en pedazos pensar en eso).

Escuchen su triste y amargo llanto;

Apresúrate, hermano, apresúrate al refugio de ellos;

Rápidamente responde: “Maestro, heme aquí”.

314 Concédelo, Señor, concédelo de nuevo. Yo he cometido toda clase de errores, Padre, durante este año pasado, oro que Tú me perdones por ellos. Y en este nuevo año, Señor, úngeme de nuevo. Déjame ir a esos millones sentados allá en pecado y vergüenza, que están muriendo, para llevarles esta gran revelación de Tu Verdad, llevándoles la unción del Espíritu Santo; que en ese día ellos puedan venir del Este y del Oeste, brillando como joyas en Tu Corona. Ayúdame, Señor, a ir y buscar y sacarlos de la tierra, del polvo de la tierra, del polvo e inmundicia en que están viviendo. Y permíteles ver a un Dios Santo que los hace limpiarse y vivir como Cristianos, santificados y puros delante de Ti; apartándose del mal, de toda clase de diversiones mundanas, y volviéndose a un Dios viviente, haciéndolos delegados de Tu Reino para ese gran día.

315 Santifica esta pequeña iglesia esta mañana, Señor. Santifica con Tu Espíritu a cada persona que está aquí adentro, y permite que el Espíritu Santo entre a sus corazones, a cada uno de nosotros. Renueva el Espíritu en aquellos que ya re… abrieron sus corazones a través de su propia voluntad, han negado su propia voluntad y han llegado a conocer Tu Voluntad.

316 Aquellos jóvenes, Señor, muchos de ellos apenas son pequeños bebés. ¡Cómo los nutres Tú en Tus brazos! Cómo una madre cuida de sus pequeñitos, secando las lágrimas de sus ojos y—y dándoles cosas especiales porque ella los ama. Así es como Tú amas a Tus bebés recién nacidos, Señor. Ellos no pueden caminar todavía, ellos ni siquiera pueden hablar. Lo único que pueden hacer es llorar y recurrir a Mamá. ¡Oh, Dios!, tenlos en Tus brazos, tiernamente, como corderitos, y guíalos hasta que ellos lleguen a ser maduros de manera que puedan caminar. Entonces guíalos, Señor, a través de las sendas de servicio. Concédelo.

317 Perdona nuestros pecados, como perdonamos a aquellos que han pecado contra nosotros. No nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Porque Tuyo es el Reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos, en el Nombre de Jesucristo. Amén.

318 ¡Dios los bendiga! Confío que el Señor ha hecho algo por Uds. esta mañana para que comiencen el año nuevo sobre esto: que Uds. aman a Jesucristo, y algún día quieren verlo y amarlo y vivir con Él para siempre. Es mi deseo que ninguno de Uds. se pierda, que cada uno de Uds. sea salvo y lleno con el Espíritu Santo, y que sea preservado para ese día de Su Venida, porque yo creo que está a la mano.

Ahora le devuelvo el servicio al Hermano Neville.
Mensaje extraido de Voice of Truth Tabernacle