OBRAS DEL MENSAJE


Jesucristo Es El Mismo Ayer, Y Hoy, Y Por Los Siglos
Grand Prairie, Alberta, Canada
61-0516A
1 Gracias. Es muy grato estar de regreso en esta tarde, después de tener un tiempo tan maravilloso esta mañana y compañerismo alrededor de La Palabra del Señor. Estamos contentos de volver a visitarlos, personas tan fina de aquí de Prairie.
Y esta mañana estábamos hablando sobre el tema de logros y la manera provista por Dios. Y le estaba diciendo a los que asistieron a la clase en esta mañana, que el hombre está tratando de lograr algo por él mismo, siempre tratando de decir“: ”Yo hice esto“ o ”Yo hice aquello“.
Y estábamos hablando sobre el tema de qué maravilloso sería, cómo las noticias se dispersarían por todo el mundo en unos cuantos momentos, si la gente encontrará una manera de controlar la lluvia, si pudieran colocarla sobre los cultivos o quitarla de los cultivos. O si ellos pudieran encontrar una medicina en alguna parte que causará que un hombre viejo regrese a la juventud, y una mujer joven otra vez, y que pudieran vivir para siempre, pues, enviarían las noticias por todas partes. Ellos están tratando de lograrlo, pero ya fue logrado. Cristo hizo esto por nosotros, y Él es el logro de Dios para nosotros y debemos de creerle a Él.
2 Ahora, estos servicios no son para… Algunas veces son llamados servicios de sanidad divina. Ahora, yo no creo que exista un hombre que pueda sanar a las personas. Creo que la sanidad viene por fe en Cristo, igual que la salvación. No hay alguien que pueda perdonar nuestros pecados. Ya han sido perdonados. Cristo salvo al mundo de pecado cuando Él murió en el Calvario. Nunca será de beneficio excepto cuando Ud. lo reciba como su beneficio personal. Y de esa manera es con la sanidad. Todo lo que Dios pudiera hacer por un enfermo y afligido, Él lo hizo cuando Él murió en el Calvario. Y ahora, Él lo compró para nosotros. Ese fue Su logro. Ahora… pero para recibirlo tenemos que aceptarlo como nuestra propiedad personal: La Salvación.
Pudiera preguntar el día de hoy: “¿Cuántas personas de Uds. fueron salvas hace diez años? Muchas manos se levantarían. ”¿Cuántos fueron salvos el año pasado? Las manos se levantarían. Pero vean que Uds. no fueron salvos hace diez años o el año pasado. Ustedes fueron salvos hace novecientos años. Uds. lo aceptaron hace diez años o cuándo lo hayan hecho. Ya es una obra consumada. La Biblia dice: “El herido fue por nuestras transgresiones, por Sus llagas fuimos nosotros curados”. ¿Ven? Es en tiempo pasado, algo que sucedió.
Tan simple y sin embargo sanidad divina es una de las obras maestras más grandes de la Biblia, las obras maestras de Dios han sido dadas a la iglesia cristiana. Ha sido olvidada, hace mucho, pero es algo que nos pertenece. Es algo que es de tu propiedad personal.
3 Y ahora, que digan que eso no es así, han llegado muy tarde para eso, porque yo he dado siete vueltas alrededor del mundo y lo he visto en cada nación. Decenas de miles de ciegos, sordos, mudos, afligidos, cánceres, tumores, leprosos; y aún muertos y doctores lo han documentado, que han estado muertos por horas y levantados de nuevo a la vida. Así que ahora, eso no solo pueden ser declaraciones. Nosotros no lo aceptaríamos de esa forma. El doctor lo tiene que decir. Vean, tiene que ser una declaración autenticada antes de poderla publicar.
Y hay decenas de miles que nunca han sido publicadas, porque no soy dado mucho a publicar tales cosas, a menos que sea sólo entre nosotros. Jesús dijo en un lugar: “No le digas a nadie. Solo sigue adelante y dale la gloria a Dios”. Así que pienso que hoy le ponemos mucho énfasis en publicar y algo que es para jactarse. Pero Cristo no es uno que se jacta. Él es el Hijo de Dios, humilde. ¿Cómo pueden los hombres creer a menos que hayan sido ordenados para creer? Hubo mucha gente en Sus días que no lo creyeron, pero Él vino a ésos que sí lo creían.
4 Hace tiempo un hombre me dijo… Estaba leyendo un artículo, y decía que el… respecto a un pequeño bebé allá en México que había muerto en la reunión… o mejor dicho, había muerto esa mañana como a las nueve, y ya eran las once de la noche de ese día. Y el doctor firmó la declaración que él pronunció muerto al bebé a las nueve de esa mañana, y a las once de la noche de ese día, estaba vivo. Yo oré por él allí, después de ver una visión. Y oré y puse manos sobre el pequeño bebé frente a… oh, cincuenta o setenta y cinco mil personas, y el pequeño bebé empezó a patear y a llorar, y resucitó, y está vivo hoy, hasta donde yo sé. El doctor firmó una declaración de eso.
Y así que son como unas cinco ocasiones que yo he visto suceder tal cosa. Y así que el hombre me dijo: “Voy a investigar esto para ver si eso es verdad”.
Y dije: “Le ahorraré la molestia. Aquí está la declaración del doctor”.
Él dijo: “Si tú pudieras resucitar… si tú fueras y oraras por miles y ellos resucitaran de entre los muertos o… y con cánceres”, él dijo, “yo todavía no lo creería”.
Le dije: “Seguro que no. No es para incrédulos. Sólo es para aquellos que creen”. Eso es correcto. El únicamente puede lidiar con aquellos que creen.
5 Y únicamente hay un pecado: incredulidad. Mantengamos eso en mente. Únicamente hay un pecado. Ahora, beber, apostar, cometer adulterio, decir profanaciones, eso no es pecado. Esos son los atributos de la incredulidad. Jesús dijo: “El que no cree ya ha sido condenado”.
En los días de nuestro Señor, Él encontró muchos hombres que vivían vidas santas, caballeros limpios y respetables. Y ellos eran eruditos, obras maestras de erudición. Y sin embargo, Él les dijo: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo”, porque ellos no le creyeron a Él. ¿Ven? El mensaje, ellos no lo creyeron. Eso los hizo a ellos incrédulos. Él no los pudo ayudar. En Su propia tierra había muchos que Él no pudo ayudar, debido a la incredulidad. Así que Él no los puede salvar a Uds. estando en incredulidad, ni tampoco los puede sanar a Uds. estando en incredulidad. Es tan sencillo como “sólo creerlo”.
6 Ahora, antes que Uds. puedan creer algo, tienen que tener alguna clase de idea de lo que Uds. están creyendo y el por qué. Yo no creo que Dios sane a la gente sólo para mostrar Su poder para sanar. Yo creo que Él sana a la gente para mostrar que Él cumple Su Palabra y guarda Sus promesas. Cuando Él vino a la Tierra la primera vez, Él dijo que hizo eso “para que se cumpliera lo que fue hablado por los profetas”. Toda la Palabra de Dios debe ser cumplida, toda Ella.
Cuando Jesús murió en el Calvario, nosotros sabemos que Su alma fue al infierno; Su cuerpo fue al sepulcro; Su Espíritu fue a Dios. En el Calvario Él dijo: “En Tus manos encomiendo Mi Espíritu”. Y Su Espíritu fue a Dios el Padre, a Sus manos.
La Biblia dice que Su alma… Él fue al infierno y les predicó a los que estaban en prisión, que no se arrepintieron durante la paciencia en los días de Noé.
Su cuerpo, lo sabemos, ellos lo pusieron en un sepulcro y lo sellaron con una roca; rodaron una piedra, y lo sellaron.
7 Entonces, Jesús mismo, Su Espíritu… lo cual, cada uno de Uds.…. Ese era el Espíritu de Dios en Él, pero detrás de ese obstáculo, como este, la Palabra de Dios estaba esperando para ser cumplida. Él no podía resucitar hasta el tercer día, porque David había dicho: “No dejarás Mi alma en el Seol, ni permitirás que Tu Santo vea corrupción”. Todos nosotros sabemos que la corrupción comienza en el cuerpo humano a las setenta y dos horas.
Ahora, Él sabía que en algún momento dentro de esas setenta y dos horas. Él debía resucitar de entre los muertos, pues Él les dijo a ellos: “Destruyan este cuerpo, y Yo lo resucitaré en tres días. (¿Ven?) Destruyan este templo, y Yo lo resucitaré… resucitaré en tres días”.
Ahora, vean, para guardar y para cumplir la Palabra de Dios, Él estaba detrás de la Palabra de Dios con una promesa, hasta que esos tres días fueran completamente cumplidos. Después del tercer día, la pared fue derrumbada. En aquella mañana, cuando el tiempo fue cumplido, Su Espíritu descendiendo de Dios, descendió al sepulcro, resucitó Su cuerpo, rompió los sellos de la muerte, del infierno, y del sepulcro, y resucitó y vive por los siglos de los siglos.
8 Ahora, Él está vivo hoy: alma, cuerpo, y Espíritu, Él está vivo. Ese es siempre el tema de nuestras reuniones: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”.
Ahora, sobre las bases de esto… Y yo no quisiera que alguien dijera: “El Hermano Branham es un sanador Divino”. Porque no creo que hay tal cosa. Yo sí creo que Cristo es el Sanador, y creo que Él nos ha sanado: “Por Su llaga fuimos curados”.
Y muchas veces… No hay duda que tenemos una mezcla aquí en esta pequeña iglesia esta tarde, probablemente de todas las diferentes denominaciones. De algunas o de varias diferentes denominaciones, yo debería haber dicho. Muchas de ellas, quizás han sido enseñadas en contra de la sanidad Divina.
Y muchas veces los hombres que enseñan contra eso, no sabiendo lo que están haciendo, sin embargo ellos trazan la idea incorrecta, porque ha sido mal representada. Algunas veces la verdad puede ser mal representada, y sencillamente se arruina la verdad. Pero sanidad Divina está correcta. Es la Palabra de Dios; así que por lo tanto, debemos basar nuestra fe sobre Su Palabra. ¿Ven? Ahora hay… Y entonces, es algo que ya se ha hecho, algo que Cristo ya ha hecho por nosotros.
9 Ahora recuerden, nosotros creemos esto: que la Palabra de Dios tiene que ser cumplida; que Dios mismo es infinito; Él es infalible; Él es omnipresente, omnisciente, omnipotente, e infinito. Si Él no lo es, entonces Él no es Dios. Y si Él sí es eso, entonces Él sabía el fin desde el principio. Antes que hubiera un mundo, Él sabía que nosotros estaríamos congregados aquí esta tarde, si Él es infinito. Él sabía lo que Uds. estarían pensando en su corazón, antes que el mundo aun empezara. Él sabía de lo que Uds. estarían pensando en este momento. Él sabía de todo mosquito que habría en la Tierra, y cada vez que pestañara. Eso es lo que significa infinito.
Y si Él no es infinito, entonces Él no es Dios. ¿Ven? Así que debemos recordar que no estamos lidiando con algo en tiempo y espacio como nosotros lo somos, finitos. Estamos lidiando con Algo que es infinito. Y si esta es la Palabra de Dios, entonces es tan infinita como Dios es infinito. ¿Ven? Ahí lo tienen. Uds. deben tener fe en la Palabra. Esa es de la única manera que funcionará.
10 Y la Palabra de Dios es una Semilla. Y Uds. agricultores aquí, Uds. saben que si siembran una semilla en la tierra y cuidan de ella correctamente, si está en la clase correcta de tierra, producirá lo que es la semilla. Y la Palabra de Dios es una Semilla. Y si Uds. la siembran en la clase correcta de tierra, y de fe, y la cuidan bien, producirá exactamente lo que es. Si es para sanidad, producirá sanidad; si es para salvación, producirá salvación; si es para gozo, producirá gozo. Y toda promesa en la Biblia es verdadera.
Y sólo recuerden, pueden tomar nota de esto, que la actitud mental correcta hacia cualquier promesa divina de Dios la traerá a cumplimiento, si Uds. pueden tener la actitud correcta hacia esa promesa.
Ahora, la Biblia dice: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios… Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros”. Entonces si la Palabra era Dios, entonces todavía es Dios.
11 Ahora, ningún hombre es mejor que su palabra. Si Uds. no pueden aceptar mi palabra, entonces yo nunca pudiera ser su amigo. Y si yo no pudiera aceptar su palabra, yo no pudiera confiar en Uds. Pero cuando podemos aceptar la palabra del uno y el otro, creyendo en Ud…. Ahora, de esa manera Uds. lo hacen con Dios. Y ningún hombre es mejor que su palabra. Si Uds. hacen una promesa, Uds. siempre la deberían cumplir, o decir la razón por la cual Uds. no la pueden cumplir, darlo a saber, porque la palabra de un hombre es su garantía. Y la Palabra de Dios es la garantía de Él. Si Dios no cumple Su Palabra, entonces no es la Palabra de Dios. Pero si Él sí cumple Su Palabra, entonces Él es Dios en Su Palabra. Dios todavía está en Su Palabra. Y cuando Su Palabra entra en Uds., entonces la palabra de Uds. llega a ser la Palabra de Él. Eso es lo que trae a suceder, lo que Uds. hayan pedido. Es así de sencillo.
Dios es un Creador. Dios creó todo. Todas las cosas buenas provienen de Dios. Y las cosas malas, las cosas perversas, son las cosas correctas pervertidas.
12 Ahora, Satanás no puede crear. Por lo tanto, Satanás no puede sanar. Y no existe una medicina en el mundo que lo pueda sanar.
Ningún doctor les dirá que él tiene una medicina que los sanará. Y yo diré esto: nosotros no estamos en contra de doctores. Nosotros estamos agradecidos por los doctores y por sus medicinas. Pero estamos viviendo en el día cuando tenemos los mejores doctores que jamás hayamos tenido, la mejor medicina que jamás hayamos tenido, los mejores hospitales que jamás hayamos tenido, y más enfermedades que jamás hayamos tenido; es porque tenemos más incredulidad que jamás hayamos tenido. Eso es sencillamente la historia de ello.
He sido entrevistado por John Hopkins, y por los Hermanos Mayo [hospitales de renombre en los EE.UU. -Trad.]. Uds. saben cómo es un ministerio como éste que se divulga por dondequiera. Y Jimmy Mayo y ellos, dijeron: “Nosotros no profesamos ser sanadores, Hermano Branham. Nosotros profesamos asistir a la naturaleza. Hay un solo Sanador; ese es Dios”. Dijeron: “Nosotros podemos sacar un diente, pero, ¿quién sanará el lugar de dónde salió? Nosotros podemos sacar un apéndice, pero, ¿quién sana? Algo se tiene que crear”.
13 Ahora. Si me cortara mi mano esta tarde y… Nosotros no tenemos una medicina en toda la ciencia médica para sanar esa cortada de cuchillo en mi mano, no hay ni una. “Pues”, Uds. dicen: “Sí, sí tenemos una, Hermano Branham”.
Les pido me digan cuál es. Mucha gente muere de cortadas de cuchillo. Díganme qué es lo que la sana.
“Bueno”, Uds. dirían: “Oh, ellos le ponen penicilina”.
La penicilina no sana; sólo la mantiene limpia mientras que Dios la sana.
“Bueno”, Uds. dicen: “Bueno….” Cualquier medicina que sane una cortada de cuchillo en mi mano, sanaría una cortada de cuchillo en mi saco, sanaría una cortada de cuchillo de este escritorio.
“Bueno”, Uds. dirían: “Hermano Branham: la medicina no fue hecha para sanar su saco o su escritorio. Fue hecha para su cuerpo”.
Bueno, tal vez entonces, digamos que yo me cortara mi mano esta tarde y cayera muerto. Y Uds. me llevaran allá a la morgue, y al empresario de la funeraria, y allí ellos embalsamaran mi cuerpo con un líquido, y me hiciera ver natural por cincuenta años. Si Uds. me dieran una inyección de penicilina todos los días. Permitieran que vinieran los mejores doctores de Inglaterra, Alemania, de dondequiera, y me atendieran por cincuenta años. Esa cortada de cuchillo estaría exactamente como estaba cuando fue cortada el primer día.
14 Ahora, si la medicina es hecha para sanar el cuerpo humano, ¿por qué no la sana entonces? ¿Ven? Entonces la medicina no fue hecha para sanar el cuerpo humano, ni nada.
Ahora Uds. dicen: “Bueno, Hermano Branham, es que la vida ha salido de su cuerpo”. Ahora estamos en el mismo pensamiento. Ahora, ¿quién es el sanador entonces, la medicina o la vida? Y Uds. díganme qué es vida; yo les mostraré lo que es Dios (¿ven?), porque Dios es Vida. ¿Ven? La medicina no desarrolla células.
Si yo me quebrara el brazo trabajando allí en mi automóvil, y corriera con el doctor, lo cual sería la cosa lógica de hacer, y dijera… (Ahora, pero esto no sería lógica) yo diría: “Doctor” diría “sane mi brazo rápidamente, señor. Yo tengo que terminar mi automóvil esta tarde”.
Él me miraría y diría: “¿Qué dijo Ud., Sr. Branham?”
“Sane mi brazo, señor. Ud. es un sanador, ¿no lo es Ud.? Sane mi brazo para que yo pueda reparar mi automóvil”.
Pues él diría: “Ud. necesita sanidad mental”. Y eso sería verdad. ¿Ven?
15 Él no pudiera sanar mi brazo, pero él pudiera alinear el hueso para que Dios lo pudiera sanar. Él no pudiera producir el calcio y la vida para unir ese hueso. Por lo tanto, el doctor con su entendimiento pone el hueso en su lugar, pero Dios lo sana. ¿Ven?
En el Salmo 103:3 dice: “Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de Sus beneficios. Él es quien perdona todas tus iniquidades, Él que sana todas tus dolencias”. Así que la Palabra de Dios nunca puede fallar. Dios es el Sanador. Siempre debemos mantener eso en mente: Dios es el Sanador.
16 Y ahora para nosotros en esta hora, justo antes de abordar a nuestro Señor Jesús… Y como yo dije esta mañana, mi propósito de estar aquí fue de tener una pequeña vacación. Algunos de los hermanos me van a llevar aquí a pescar después que terminen los servicios, y a cazar. Yo he estado ahora en el campo por seis meses sin descanso. Estoy agotado, cansado. Y quizás pronto, inmediatamente, estaré partiendo otra vez para el extranjero.
Y ahora, al tener que pasar por aquí, después que una vez los había visitado, yo pensé que no estaría bien pasar por este grupo fino de personas aquí, y no tratar de honrar a nuestro Señor, y disfrutar de su compañerismo, y hacer lo que pudiéramos para poner nuestras cosas para mirar a nuestro Señor Jesús otra vez en nuestros medios. Así que esa es la razón por la cual estoy aquí para estas tres noches, o tres días, es para tener compañerismo con Uds. alrededor de Cristo, y con mis hermanos aquí, alrededor de las cosas de Cristo. Y ahora pudiera acontecer una gran cosa aquí, si tan sólo ponemos nuestra mente en la Palabra de Dios y en la promesa de Dios. Tengan fe.
17 Ustedes hombres aquí que están casados, ¿por qué se casaron con su esposa? Uds. tenían confianza y fe que ella sería una verdadera esposa y madre, y lo demás. Uds. mujeres, fue de igual manera con sus esposos, de igual manera. Los novios que están pensando casarse. Uds. están estudiando al hombre con quién se casarán, o a la muchacha con quién se casarán. Uds. deben tener fe en ellos, o vale más que no se casen con ellos. ¿Ven?
Bueno, es de la misma manera tocante a Cristo. Nosotros estamos aquí estudiando, y tenemos que tener fe para lo que venimos. Porque recuerden: todas las bendiciones redentoras ya han sido compradas. ¿Podemos creer eso con todo nuestro corazón, que todas las bendiciones redentoras ya han sido compradas? Dios logró eso para nosotros por medio del Calvario, con Jesucristo.
Jesús dijo al Padre: “¡Consumado es!” ¿Qué es lo que está consumado? Todo el plan de salvación, todo está consumado, “todas las promesas que Yo hice”. El depósito está puesto delante de Dios, de que todos los pecados están perdonados. Y que hemos salido del mercado de esclavos, y todo ha sido redimido. “Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. Todo está terminado.
18 Ahora deseo abordar la Palabra por unos cuantos momentos. Y antes que lo hagamos, abordemos al Autor de la Palabra, mientras inclinamos nuestros rostros para orar.
Compasivo y glorioso Padre santo, el Dios todopoderoso, quien trajo de nuevo al Señor Jesús de entre los muertos, lo resucitó, y nos lo ha presentado como un Ser vivo, al Hijo de Dios; y por mil novecientos años, ha caminado con Su pueblo en la Tierra…
Estamos muy contentos hoy, en este tiempo tan trágico, donde se nos ha dicho que han encontrado, por las investigaciones, misiles que explotarían la Tierra, y casi todas las naciones las tienen, sabiendo que eso cuadra exactamente con la Palabra de Dios para este último día. Entonces vemos esas cosas, y que tienen esas armas, la mayoría de las naciones, naciones pecaminosas, naciones impías, tienen esas armas. En cualquier momento pudiera haber una explosión. O en el radar se pudieran captar misiles viniendo de una cierta nación, y entonces todas ellas dispararán sus misiles. La Tierra no lo pudiera sobrevivir.
Entonces, sabemos que eso pudiera suceder antes del amanecer. Pero antes que esto suceda, se nos dice que Jesús vendrá para recibir a Su pueblo. Pues Él dijo. “Como fue en los días de Noé…” Justo antes de la destrucción del mundo, Noé entró en el arca antes que cayera la lluvia.
19 Y “Así como fue en los días de Lot…” El Ángel dijo: “Date prisa, escápate allá, sal de aquí; porque nada podré hacer hasta que hayas llegado allí”. Y Lot salió de Sodoma, y luego el fuego cayó. Y Sodoma fue completamente destruida, y hoy yace en el fondo del Mar Muerto.
Y Jesús dijo: “Como fue en los días de Noé y en los días de Lot, así será en la Venida del Hijo del Hombre”.
Y entonces, si podemos ver (y la ciencia dice que faltan tres minutos para la medianoche) que el mundo no podrá sobrevivir estas horas que estamos afrontando, y nosotros sabemos que pudiera suceder en cualquier tiempo, entonces, ¿qué tan cerca está la Venida de nuestro Señor?
Oh Dios, estos tres servicios que se aproximan, oro para que Tú sacudas a esta pequeña pradera como nunca antes ha sido sacudida. Concede que toda iglesia tenga un avivamiento aquí por toda la pradera. Que muchas de estas preciosas personas, estos escandinavos y los demás, por todas estas praderas aquí, sean traídos a Cristo, para que cuando Jesús aparezca, que los sepulcros se abran y nosotros salgamos, y vayamos a encontrarlo, y estemos con Él para siempre, porque, ¿qué más pudiéramos esperar en la Tierra sino Su Venida?
20 Ahora, Padre, nos encomendamos a Ti en esta tarde. Y a esta audiencia, bendícenos juntos, y que el compañerismo sea grande junto con la Palabra de Dios. Y cuando termine el servicio, y nos paremos para decir la bendición, y vayamos a nuestros hogares diferentes (algunos a su hogar allá en la pradera, y algunos a su hogar allá en la ciudad, y en diferentes lugares, y de regreso a los moteles y hoteles), que digamos como aquellos que iban a Emaús en aquella mañana de resurrección, cuando Tú caminaste con ellos todo el día y ellos no te reconocieron… Tú les declaraste la Palabra de Dios a aquellos, y todavía no te reconocieron. En muchas ocasiones, estos preciosos granjeros y amados han visto la muerte a la puerta. Quizás ellos no reconocieron que eras Tú el que lo hizo, que les salvo la vida.
Pero ellos dijeron, los que iban a Emaús: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino?” Que nosotros digamos lo mismo. Que el glorioso Jesús resucitado venga entre nosotros esta tarde y nos muestre que Él todavía está vivo, y nos ama, y nos encuentre en donde dos o tres estén reunidos. Te lo pedimos en el Nombre de Jesucristo. Amén.
21 Ahora, me gustaría leer una Escritura que se encuentra en el Libro de San Juan 12:20.
Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta.
Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús.
Luego me gustaría tomar mi texto de Hebreos 13:8. Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
Ahora, recuerden: yo estoy citando la Santa Palabra de Dios. Y yo creo que esos griegos, en ese día, cuadraron su petición con el deseo que tenemos el día de hoy. Ellos habían oído de Jesús. Y ninguno puede alguna vez oír de Él, que no ame el querer verlo. Si pudiera decir en esta tarde: “¿Cuántos en este edificio amarían el poder ver a Jesús?” Me supongo que toda mano se levantaría. Veamos, ¿A cuántos les gustaría ver a Jesús? Bueno, eso es maravilloso. Gracias.
22 Creo que todo aquel que alguna vez escucha de Él, anhela por verlo, porque Él es diferente de cualquier otra persona. Nunca hubo un hombre como Él, y nunca habrá uno. Había algo diferente de los filósofos eruditos griegos de aquel día. Había algo diferente de la iglesia y de la tradición de los judíos.
Jesús, hasta donde sabemos, no tuvo educación terrenal. El apóstol Pedro, ninguno de los grandes teól-… discípulos de la Biblia tuvo educación, excepto el apóstol Pablo. Y él nos dijo que tuvo que olvidar todo lo que alguna vez aprendió con el fin de conocer a Jesús. Y luego él dijo, también: “Yo no fui a vosotros con palabras persuasivas de hombres para que vuestra fe no esté fundada (en otras palabras), en concepciones intelectuales de hombres, sino que fui a vosotros en el poder y demostraciones del Espíritu Santo, para que vuestra fe esté en Dios”.
23 Nos damos cuenta que el apóstol Pedro no tenía la suficiente educación para escribir su propio nombre, sin embargo Jesús le dio las llaves del Reino. Jacobo y… Pedro y Juan, pasando por la puerta llamada la Hermosa, ellos percibieron que ellos eran hombres ignorantes y sin letras, pero les reconocían que habían estado con Jesús. Así que esa es la cosa que buscamos hoy, es estar con y asociados con Jesús. Y si Uds. alguna vez se asocian con Él, nunca jamás serán los mismos otra vez. Eso es verdad. Uds. nunca pueden ser la misma persona después de asociarse una vez con Jesús.
Ahora hablamos acerca de esta gran Persona de Cristo, el cual era Dios en carne. Nosotros hablamos de que Él era una Persona tan grande, que ninguno en la Tierra fue como Él, ni pudiera ser como Él. Pero entonces nos preguntamos qué le sucedió a esa Persona. ¿Dónde está El? ¿Qué llegó a ser de Él?
24 Ahora muchas veces tratamos, a través de la incredulidad, de explicar que Sus días ya pasaron, pero eso no satisface las Escrituras que dicen que Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Y entonces, si el deseo de Uds. hoy, es el mismo deseo que esos griegos tenían: “Señores, quisiéramos ver a Jesús”, y a ellos se les concedió ese privilegio… Ellos lo pudieron ver. Entonces si nosotros deseamos ver a Jesús, y si Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, entonces, ¿por qué no se nos puede conceder ese deseo?
Creo que sí podemos, porque Él lo prometió: “Todavía un poquito, y el mundo no me verá más…” Ahora, “el mundo” allí, como los hermanos, los eruditos, saben, que “el mundo” allí, proviene de la palabra griega kosmos, lo cual significa: “El orden del mundo”. “El mundo no me verá más; pero vosotros (la Iglesia) me veréis, porque Yo (Yo es un pronombre personal), Yo estaré con vosotros aún en vosotros, hasta el fin de la consumación”. Vean, todo el camino. Entonces eso lo hace a Él el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
25 Entonces Él tiene que ser no uno que sólo se le parezca, ni uno que sería algo semejante, sino que Él tiene que ser el mismo: el mismo en actitud, el mismo en poder, el mismo en todo, excepto un cuerpo físico, que está a la diestra de Dios. Su Espíritu está aquí dentro de nosotros, para Él mismo manifestarse y para tomar nuestras propias vidas y hacerlas exactamente igual a la de Él. Eso es lo que Él prometió. “El Espíritu Santo, cuando Él venga, Él dará testimonio acerca de Mí, y os hará saber las cosas que habrán de venir”. Ahora sabemos que eso es verdad.
Entonces, si yo les dijera en esta tarde, a Uds. hermanos metodistas: “¿Creen Uds. que Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos?”
Uds. dirían: “Por supuesto que sí, Hermano Branham; Él es el mismo”.
Si yo les dijera a Uds. hermanos bautistas, o a Uds. pentecostales, o a los presbiterianos, o a los anglicanos, o a los nazarenos, o a los santos peregrinos, o a cual sea la denominación que nosotros pertenezcamos: “¿Creen Uds. eso?”.
“Por supuesto que sí, seguramente que Él lo es. Nosotros creemos que Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”.
Entonces, ¿es Él el Sanador? ¿Qué hace Él este día? ¿Lo ven a Él en la iglesia de Uds., exactamente como Él era en los días del pasado? Ahora, esa es la pregunta. ¿Ven? Uds. lo aceptan desde un punto y una concepción intelectual, pero, ¿es Él el mismo en realidad? Esa es la cosa principal.
26 Ahora la Biblia dice que Él es el mismo. Uds. dicen: “Hasta cierto punto de vista”. Ahora, no dice: “Hasta cierto punto”. Ella dice: “El es el mismo, el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. Yo sé que eso quizás suene muy extraño para algunos de Uds., pero yo únicamente estoy citando la Escritura. Yo no soy responsable por haberla escrito; yo nunca la escribí. Pero el Espíritu Santo la escribió, y Él es responsable por Ella. La única cosa que yo sé, es que dice eso, y debo creer eso; si yo soy un cristiano, debo creer que toda Palabra de Dios es la verdad. No debe haber excepciones en nada.
Ahora, yo quizás no tenga la fe suficiente como para hacer que todas estas Palabras vivan otra vez, pero yo nunca sería un estorbo para alguien que sí tuviera la fe como para hacerlo. Si yo no puedo caminar como Enoc y no morir, y sólo tomar un paseo por la tarde e irme al Hogar con Dios sin morir, si no tengo tanta fe así, yo nunca… yo estuviera agradecido a Dios por alguien que sí tuviera tanta fe así como para hacerlo. Nunca diría que no se puede hacer, porque es la Palabra de Dios.
27 Entonces, si Él sí es el mismo y nosotros deseamos verle, entonces debemos ver el mismo Jesús que ellos vieron, si Él permanece el mismo. Ahora, eso suena lógico, ¿no es así? Ahora averigüemos que….
Ahora, si yo dijera: “¿Creen eso Uds. hermanos metodistas, y bautistas, tal como ya lo he citado?”
“Sí”. Bueno, ahora, de la única forma… Uds. dicen: “Él está en nuestra iglesia”.
“Él está en nuestra iglesia”.
“Bueno” yo digo: “Eso es verdad. Yo creo eso”. Pero averigüémoslo…“ La única manera de estar correctos, para saber si la Palabra es verdad o no (lo cual, sí es verdad), es regresar y darnos cuenta lo que Él era. Y si nosotros nos podemos dar cuenta lo que Él era, entonces nos daremos cuenta lo que Él es, y lo que Él siempre será. ¿Es correcto eso? ¿Suena eso bastante claro? Vean. Lo que Él era, Él es.
Bueno, ahora, si nosotros fuéramos hoy a buscar a Jesús, ¿a qué tipo de persona iríamos? Y ¿qué tipo de Espíritu sería, si fuéramos a nuestras iglesias para buscarlo?
28 Vayamos buscando en cada una y veamos que podemos encontrar. ¿Encontraríamos a un hombre con su cuello volteado al revés, o un turbante en su cabeza, o algo igual a cómo son nuestros grandes así llamados hombres santos de hoy? No así Jesús; Él se vestía como los hombres ordinarios. Él entraba y salía entre hombres, vestido como vestían los hombres.
Nosotros no buscaríamos a algún erudito intelectual. Nosotros no tenemos registro de que Él alguna vez haya asistido un día de escuela. Bueno, entonces, ¿qué buscaríamos? Nosotros buscaríamos al Mesías, el Ungido.
Ahora, en… ahora, yo he leído de San Juan 12. Ahora, mientras continuamos, pasaremos por la Escritura, día… o mejor dicho, reunión tras reunión, para mostrar que estas cosas están correctas. Ahora, empezamos en San Juan. Regresemos al principio de San Juan. (Si Uds. no lo leen aquí, lo pueden leer en casa, anotando las citas). Y regresemos ahora y démonos cuenta lo que fue Jesús. Y si nosotros nos podemos dar cuenta lo que Él fue, y Él mismo prueba ser el mismo hoy, ¿los haría felices? ¿Estarían felices todos Uds. por eso, si eso lo hiciera a Él el mismo hoy?
29 Ahora, tenemos… Yo me he parado en los campos extranjeros con el Corán en una mano, de la religión mahometana, la cual es una de las más grandes del mundo, y con el libro de Buda, y la Biblia en cada… en esta mano, y he dicho: “Alguien tiene que estar equivocado. Hay mucha diferencia. Alguien tiene que estar correcto, si es que hay un Dios. Ahora probémoslo y veamos cuál está correcta”.
Nunca tengan temor de traer la Palabra de Dios a una confrontación. Él siempre estará allí. Y así que, sólo tengan fe y crean en Él. No traten de añadir algo o quitar algo de Ella, sino sólo créanla de la manera que está escrita y digan: “De esa manera es”. Luego crean eso sin una sombra de duda, y Dios está obligado, si Uds. verdaderamente lo creen, no fingir que lo creen. Miren, él no será engañado. Satanás no será engañado. Él es un engañador, pero… Si él los puede engañar a Uds., él lo hará. Pero cuando Uds. vienen con fe genuina, él sabe si Uds. están fingiendo o no.
30 Cuando a los discípulos les fue dado poder para sanar a los enfermos, diez días después los encontramos derrotados en un caso epiléptico. Y yo me imagino a Pedro diciendo: “Esperen, yo les enseñaré cómo lo hice allá en Capernaum”.
Y el otro decía: “Te mostraré cómo lo hice yo”.
Y ninguno de ellos podía hacer a ese demonio salir del niño. Pero cuando vino Jesús, y el padre fue a ver a Jesús, él dijo: “Yo lo traje a tus discípulos y ellos no pudieron hacer nada por él, y yo te lo he traído a Ti”.
Él dijo: “Yo puedo, si tú crees; porque todas las cosas son posibles para aquellos que creen”. Y el niño entró en la convulsión más fuerte que jamás había tenido, porque ese demonio sabía que él se había encontrado con fe en un nivel diferente del que los apóstoles tenían. Él se había encontrado con una fe perfecta.
Eso es lo que debemos tener: fe perfecta, para hacer que obre perfectamente la perfecta Palabra de Dios. Eso es. Lo debemos creer sin una sombra de duda.
31 Ahora, volvamos a Galilea, tomemos un viajecito mental ahora por unos veinte minutos. Vayamos a Galilea y averigüemos lo que Jesús fue. Sabemos de Su nacimiento y de Su concepción inmaculada y cómo Él nació.
Y Juan se fue al desierto a la edad de unos nueve años, y orando y ayunando delante de Dios. Y a los treinta años de edad salió predicando del Mesías que venía. Y un día, un Hombrecito ordinario iba caminando en la orilla, pero había una señal sobre Él la cual era la señal Mesiánica, y Juan la reconoció. Y él dijo: “Yo sabía que era Él, pues yo vi la señal que Él me dijo en el desierto que… quién sería Él”.
Jesús fue bautizado por Juan. Entonces nos damos cuenta que por cuarenta días Él fue tentado por el diablo en el desierto. Luego, después que Él salió de Su tentación, lo encontramos entrando inmediatamente a Su ministerio en público, (miren, para eso estamos aquí esta tarde), entrando a Su ministerio en público. Y los enfermos empezaron a sanar cuando Él oraba por ellos. Y eso causó una gran conmoción entre las iglesias. “¿Quién es este Hombre?” Ellos no tenían respuesta en sus credos. Y ellos no podían negar las cosas sobresalientes que estaban sucediendo.
32 Así que hubo un pescador llamado Andrés, y él tenía un hermano llamado Simón. Y Andrés trataba de conseguir que Simón fuera a la reunión. Y finalmente un día Simón estuvo de acuerdo a ir. Y cuando Simón llegó ante la Presencia del Señor Jesús (observen atentamente), cuando él llegó ante el Señor Jesús, Él no le preguntó a él si ya tenía Su Bachillerado en Letras, ni le preguntó a qué organización él pertenecía. Él sencillamente se acercó a él, así como Uds. se han acercado, como yo me he acercado. Y tan pronto que los ojos de Jesús captaron los de él, Él dijo: “Tu nombre es Simón, y tú eres el hijo de Jonás”.
Simón se sorprendió. Pues su padre Jonás era un fariseo, un gran hombre, y si Uds. han leído la historia, él le dijo a su hijo que algún día el Mesías vendría; y todos ellos estaban esperando un Mesías. ¿Saben Uds. que ellos pensaron que Juan era el Mesías?, porque la verdadera y real Iglesia estaba esperando a un Mesías. Y recuerden que Él únicamente viene a aquellos que lo están esperando. Él únicamente salva a aquellos que creen que Él los puede salvar. Él únicamente sana a aquellos que creen que Él los sana. Y Simón, esperando un Mesías….
33 Había sido prometido por cuatrocientos años, desde el Edén. Los profetas habían hablado de ellos. Vivían por la ley de Moisés. Y Moisés (y si Uds. se quisieran referir a ello, es Deuteronomio 18:15-22), citando las palabras que él dijo a Israel, él dijo: “Jehová tu Dios levantará un Profeta como yo; y sucederá que cualquiera que no oyere a ese Profeta, será cortado de entre el pueblo”.
Ahora, todo Israel que fue enseñado en la Palabra (ahora, no olviden esto, clase); ellos sabían que el Mesías iba a ser un Profeta. Ahora, Israel debía oír a sus profetas. La Biblia dice, hablando Dios a Israel: “Si hay uno entre vosotros que es espiritual o profeta, Yo, el Señor Dios, me daré a conocer a él en visiones, le hablaré a través de sueños; y si lo que ese profeta dice se cumpliere, entonces escucha a ese profeta. Pero si no se cumpliere, no tengas temor a ese profeta, porque Yo no estoy con él. Pero si lo que él dice se cumpliere, entonces ten cuidado. Yo he enviado a ese profeta”.
34 Entonces Juan, ellos sabían que él era un profeta, porque él les había dicho lo que iba a venir, y estaba introduciendo al Mesías. Ahora, este Mesías iba a tener una señal, y esa señal era de un Dios-Profeta. Él no era únicamente un Profeta, sino que Él era un Dios-Profeta. Él era el Dios de los profetas, pero Su señal Mesiánica era hacer la señal de un profeta.
Así que ellos dijeron: “Veámoste hacer la señal de profeta, y te creeremos”, cuando ellos le pusieron el trapo sobre Su rostro.
Pero aquí Él estaba con el elegido, con alguien que iba a creer. Simón, nunca lo había visto en su vida y Él puso su mirada sobre él y dijo: “He aquí un israelita en quién…” No, les pido me perdonen. Él dijo: “Tu nombre es Simón, el hijo de Jonás. De aquí en adelante serás llamado Pedro”. Me imagino que eso “desinfló” a ese fariseo, cuando él vio a ese Hombre que nunca lo había mirado a él, o nunca lo había visto a él en su vida, decirle quién era él, cuál era su nombre, cuál era el de su padre.
Ahora, esa fue la señal del Mesías. Ese fue Jesús ayer. Así fue cómo Él mismo se dio a conocer al pueblo, siendo el Mesías.
35 Ahora, había uno parado allí llamado Felipe (yo todavía estoy en el primer capítulo de San Juan), uno llamado Felipe, un buen hombre, un hombre justo. Él vio lo que sucedió. Y hay algo al respecto, que cuando Uds. ven a Jesús venir a la escena, Uds. sencillamente no pueden guardar su paz. Uds. le tienen que decir a todos al respecto, eso es, si Uds. lo aman a Él. Así que Felipe, oh, él estaba tan entusiasmado a tal grado que dijo: “Yo tengo que ir y decirle a Natanael, mi amigo”.
Ahora, muchos de Uds. hermanos aquí pudieran haber estado en Palestina. Si Uds. marcaran el lugar dónde Jesús estaba en aquel momento, hasta dónde Natanael estaba, son como unas quince millas [24 km. -Trad.] rodeando la montaña. Y Felipe rodeó la montaña y él encontró a Natanael. Y dramaticémoslo aquí por un momento, un pequeño drama.
36 Me lo puedo imaginar a él llegar a la puerta, y tocar la puerta. Y la esposa de Natanael vino a la puerta, y él le preguntó: “¿Dónde está Natanael?”
“Oh, él está paseando por su huerta”.
“Debo verlo inmediatamente”. Y él se va a la huerta. Allí él encuentra a Natanael arrodillado, debajo de la higuera, orando. Quizás: “Oh, Dios, (algo así, tal vez), nosotros hemos anhelado y esperado ese Mesías que ha de venir. Nosotros creemos que Tú lo enviarás algún día. Nosotros creemos eso, Señor. Lo estaremos esperando cuando Él venga. Amén”.
Ahora, siendo que Felipe era un caballero cristiano, él no interrumpió la oración, por supuesto que no. Él se paró reverente hasta que Natanael terminó de orar. Entonces Natanael se levanta, y empieza a sacudir su ropa. Y rápidamente… Él no dijo: “¿Cómo va la siembra?” o… El mensaje era urgente. Él se lo tenía que dar rápidamente.
37 Así es hoy, hermanos. El mensaje… Nosotros no tenemos tiempo para quince años de escolaridad. El mensaje es urgente. El mundo está a su fin. El tiempo está a la mano. Estas mismísimas cosas que Uds. verán durante esta reunión prueban que lo siguiente es la Venida del Señor, la traslación de la Iglesia; es Escritural.
No estoy diciendo eso para traer temor. Estoy diciendo eso como una advertencia para estar preparados. Nosotros no sabemos en qué minuto Él pueda venir.
38 Ahora, fíjense en lo que sucedió. Él dijo: “Ven y ve a quién hemos encontrado, a Jesús de Nazaret, el Hijo de José”. Y Felipe habló esas palabras a Natanael.
Y Natanael era un ortodoxo fiel, Uds. saben, así que… Él era muy “almidonado”, me supongo. Él dijo: “Ahora (algo así), espera un momento. ¿De Nazaret puede salir algo de bueno?”
Y tal vez ellos pudieran haber dicho esto: “Ahora, si tuviera que venir algo como eso, bueno, por supuesto vendría por medio de nosotros los fariseos”.
O los saduceos pudieran haber dicho: “Eso vendría por medio de nuestra iglesia.” Y si viniera, bueno, por supuesto, los corredores del Cielo se abrirían, y el Mesías descendería sobre el…por arriba del templo. Y Él diría: Caifás, el honorable sumo sacerdote, heme aquí“.
39 Pero, ¿ven Uds.?, Dios no hace las cosas de esa manera. Él nunca lo hizo así, y Él nunca lo hará así. Él viene y toma las cosas insensatas del mundo y hace algo de ellas, y Él mismo prueba que cumple Su Palabra. Ahora, escudriñen las Escrituras y dense cuenta si eso no es verdad. Él toma algo que es insignificante.
Cuando Él llamó a Sus apóstoles, ¿qué escogió? Pescadores, gente sin educación. ¿Por qué no escogió Él a la gente culta? ¿Por qué no escogió Él a los sacerdotes? Ellos tenían ministros en ese día que excederían en mucho todo lo que nosotros alguna vez hemos tenido. Ellos tenían que provenir del linaje de los Levitas para ser sacerdotes. El tatarabuelo, tatarabuelo, tatarabuelo, tatarabuelo, tatarabuelo, del abuelo de ellos, eran sacerdotes. Y, ¿por qué no escogió Él a ese tipo?
Pero, ¿ven?, Él eligió algo que no era nada, para probar que Él es Dios, que Él puede hacer algo de nada.
Y tan rápido, o tan pronto como Uds. y yo podamos darnos cuenta que somos nada, así es cuán rápido Dios puede empezar a obrar con nosotros, cuando saquemos de ello nuestras ideas intelectuales, y sólo digamos: “Dios, yo creo; ayuda mi incredulidad”. Eso es. Si la Palabra lo dice, entonces es verdad. Dios respalda Su Palabra, y Él está en Su Palabra, y Él es la Palabra.
40 Ahora, notamos que ese ortodoxo fiel lo miró y dijo quizás algo así: “Ahora, Felipe, yo te he conocido como un buen hombre. Hemos ido a la iglesia juntos por años. Pero yo creo que tú te fuiste a un extremo. Algo mal debe andar contigo. Tú has de haber tenido alguna clase de ilusión. ¿Me quieres decir que un hombre de Galilea sería el Mesías? ¿Es ese Hombre del que oí que tuvo un nacimiento ilegítimo, aquel bebé del que hace años ellos hablaban, con un nombre malo para empezar? Y aquí tú me vienes diciendo que resultó ser el Mesías. ¡Oh, Felipe, entra a la realidad! ¿De Nazaret puede salir algo de bueno?”
Pienso que él le dio una respuesta que nos detendría a todos nosotros. Él le dio la respuesta correcta. Él dijo: “Ven y ve”. ¡Eso es! No se queden en casa criticando. Traigan su Biblia y vean si está correcto. Esa es una buena doctrina para nosotros. “Ven y ve”.
“Escudriñad las Escrituras”, Jesús dijo: “Porque Ellas son las que dan testimonio de Mí”.
Ahora. “Ven y ve”.
41 Puedo imaginarme, que mientras ellos emprendieron el camino de regreso, para llegar al día siguiente, son quince millas [24 km. -Trad.]. Probablemente les tomó dos días de camino de regreso. Yo me puedo imaginar que por el camino… Entremos en su conversación. (ahora, no será escritural). Así que entonces, en la conversación de ellos, yo puedo oír a Felipe decir, tal vez, “Natanael, tú no pudieras creer eso, señor, mi hermano, tú eres un teólogo. Tú eres un hombre de autoridad en la Escritura. ¿Qué lees tú del Mesías? ¿Qué será el Mesías cuando Él venga? ¿Qué tipo de Hombre deberíamos de buscar?”
“Oh”, dijo Natanael: “Él será un Profeta, porque la Biblia dice que Él será un Profeta. Nuestras Escrituras sagradas dicen que Él será un Profeta”.
42 “Bueno, ¿recuerdas tú a aquel pescador que le compraste pescado aquel día llamado Simón, y él no tenía la educación suficiente como para escribir su propio nombre?”
“Sí, yo recuerdo eso muy bien”.
“Él vino ante ese Jesús de Nazaret, y Jesús de Nazaret le dijo quién era él. Y no sólo eso, sino que le dijo quién era ese piadoso padre anciano de él. Y no me sorprendería si Él te dijera quién eres tú”.
Bueno, yo me puedo imaginar a Natanael decir: “Si es así… Yo no sé; yo nunca he estado allí, pero si eso es así, ese será el Mesías, porque eso es lo que Él debe hacer; Él es un profeta. Y nosotros no hemos tenido un profeta”, él dijo, “Desde hace cuatrocientos años, no hemos tenido profeta. Y hemos estado esperando este Mesías, que es lo siguiente por acontecer”. (Nosotros no hemos tenido uno por dos mil años). “Pero estamos esperando uno. Ahora.” él dijo: “Este Mesías, si Él es el Mesías, entonces yo lo veré a Él hacer la señal”.
43 Entonces entraron a la congregación. Puedo suponer que quizás él estaba en la fila de oración, o quizás él estaba parado allá en la audiencia. Yo no sé. Pero, sin embargo, tan pronto como Jesús volteó y captó su mirada, Él dijo: “He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño”.
Ahora, digamos que haya estado presente un crítico. Dicen: “Bueno, seguro, él estaba vestido como un israelita”. ¡Oh, no! Los del Oriente todos visten igual. Ellos visten un manto largo y un vestido interior y un turbante, y usan barba. Así que El no le podría haber dicho a él… El podría haber sido un griego o algo más.
Él dijo: “He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño”.
Me puedo imaginar que el “almidón” se le salió rápidamente. Y él dijo: “Rabí (lo cual significa: Maestro), ¿de dónde me conoces? Esta es la primera vez que nos hemos conocido. Y ¿cómo supiste que yo era un israelita, un hombre sin engaño?”
¡Escuchen! Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”. ¡Qué ojos!
¿Qué dijo ese creyente fiel, que conocía las Escrituras? “¡Rabí!, Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel”.
Jesús dijo: “¿Porque te dije eso, crees? Cosas mayores que estas verás”.
44 Ahora, ese fue Jesús ayer, la manera que Él se dio a conocer al pueblo como el Mesías. Si Jesús es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, de esa manera Él será hoy, si Él es el mismo. ¿Es verdad eso? Tiene que ser. Ahora, hay muchas otras citas que pudiéramos decir, pero el… yo sé que nosotros no tenemos sino unos cuarenta y cinco minutos más. Y lo explicare más con la Escritura.
Pero me gustaría ir como a… Digamos esto. Hay tres razas de gente en la Tierra. Yo sé que Uds. dicen: “Yo soy esto, eso, o lo otro”. Pero sólo hay tres razas; todos nosotros provenimos de los hijos de Noé (la Escritura está correcta): Cam, Sem, y Jafet. Ahora, en Su día llegaron a ser: judíos, gentiles, y samaritanos.
Ahora, nos damos cuenta que había una raza de gente llamada la samaritana (la cual es mitad judío y gentil), y ella estaba esperando el Mesías. Ella quería ver al Mesías.
45 Ahora, recuerden: allí estaban parados aquellos que vieron a Jesús hacer eso. ¿Saben Uds. lo que dijeron? Ellos eran grandes predicadores, grandes maestros, y ortodoxo en sus creencias. Pero ellos dijeron: “Este hombre es Beelzebú. Él es un adivino”.
¿Qué les dijo Jesús? Ellos no se lo dijeron en voz alta, pero Él percibió sus pensamientos. Todos nosotros sabemos que eso es Escritura. Él percibió sus pensamientos, y Él volteó hacia ellos, y dijo: “Yo les perdono por eso”, por esos pensamientos malos, llamando a las obras de Dios un espíritu malo el que las estaba haciendo, un Beelzebú, un adivino. Hoy, ellos lo llaman algo similar, o telepatía, un nombre malo, a las obras de Dios. Él dijo: “Pero un día el Espíritu Santo vendrá para hacer la misma cosa. (Ahora, aquí está donde nos coloca). Una palabra en contra de eso, nunca será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero”. Así es cuán sagrado es. “Una palabra en contra de eso nunca será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero”.
Por lo tanto si Él está haciendo esto, ¿ven Uds. en qué posición nos coloca? Nos sella en un lado o en el otro. El tiempo de separación ha llegado: el juicio investigador.
46 Ahora, lo encontramos en muchos otros lugares. Tomaremos el siguiente capítulo. Bueno, primero, vayamos a… Ahora, hay un judío, un gentil, y un samaritano. Ahora, en ninguna ocasión Él hizo esa señal delante de un gentil. Uds. no lo pueden encontrar en las Escrituras. Los gentiles éramos nosotros, los anglosajones, los gentiles. Nosotros no estábamos esperando que viniera algún Mesías. Teníamos garrotes en nuestras espaldas y adorábamos ídolos (¿ven?): paganos, romanos, y todo lo demás.
Pero Él viene a aquellos que lo están esperando. Él lo hizo así en aquel día. Si Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, Él lo hará así otra vez hoy. Él viene por aquellos que lo están esperando, aquellos que están anhelando, como estaban anhelando esos griegos: “Quisiéramos ver a Jesús”.
47 Ahora, Él iba rumbo a Jericó, el cual estaba al pie de la montaña (lo cual Jerusalén está en la montaña). Pero Él dijo que le era necesario pasar por Samaria, ahora, arriba hacia la ciudad de Sicar. Ahora notamos que Samaria se encuentra al subir en esa dirección. Subir en esa dirección y luego bajar a Jericó, era muy fuera del camino de Él. Pero El fue a esa cierta ciudad samaritana, de Samaria. Y Él se sentó y envió a Sus discípulos para comprar alimentos.
Y cuando ellos no estaban, vino una mujer de… pues, de mala fama, como la llamaríamos aquí en América, que ella era una mujer de mala fama. ¿Cuántos saben lo que estaba mal en ella? Ella había roto sus votos matrimoniales. Ella había tenido cinco esposos y digamos que era una mujer hermosa. Y todos se habían ido.
Y si Uds. alguna vez han estado allí, el pozo todavía está allí. Es un pequeño panorama, algo como esto
48 Y Jesús, Él únicamente tenía treinta años de edad, o todavía no tenía treinta y tres, pero sin embargo, Él se ha de haber mirado mayor que eso. Cuando Él le estaba hablando a los judíos en San Juan 6, cuando estaban teniendo la fiesta, y ellos estaban bebiendo esa agua, representando el agua de la roca herida en el desierto, Él dijo: “Yo soy esa Roca que estaba en el desierto”.
¡Oh, eso conmovió la justa indignación de ellos! Y dijeron: “¿Tú nos quieres decir que has visto a Abraham, y aún no tienes cincuenta años?” Él se veía de cincuenta años, pero Él únicamente tenía treinta años. Su obra probablemente le causó eso a Él, quizás lo hizo encanecerse un poco.
Pero, ¿qué les dijo Él a ellos? “Antes que Abraham fuese, YO SOY”. Él era el Dios de Abraham. Pero allí estaba Él, vestido con ropa como un hombre ordinario. Así que el Hombre se ha de haber visto un poco envejecido.
49 Pero Él era un judío, y allí había marginación. Igual que la disputa que estamos teniendo tocante a eso allá en Louisiana y Georgia (yo tengo algunos amigos de Georgia sentados aquí), tocante a la marginación… [Porción sin grabar en la cinta-Ed.]…. negros y blancos, y lo demás. Esta era entre judíos y samaritanos. Y así que Jesús vio a la mujer venir y….
Bueno, si Uds. alguna vez han estado en el Oriente,… sus costumbres nunca cambian. Para estar en lo correcto, ella no podía salir con las mujeres decentes. ¿Ven? Ellas tienen que ir… las vírgenes van temprano y toman su agua.
Y yo las he visto tomar un cántaro de agua (que contiene cinco galones), se lo ponen en la cabeza, y uno en cada cadera, y caminan así, hablando como las damas suelen hacer, Uds. saben, y nunca derraman ni una gota de agua. Es sorprendente observar cuán perfecto y derecho ellas caminan con eso, hablándose una a la otra, Uds. saben, y nunca se mueve ese cántaro grande de agua en la cabeza de ellas. Tiene dos agarraderas grandes en él, de donde ellas lo amarran para bajarlo con la polea dentro del pozo para obtener el agua.
50 Y esa mujer joven llega allí. Ella, tal vez, estaba cargando el cántaro en su cadera, como acostumbran, con la agarradera debajo de su brazo. Y ella quizás estaba pensando concerniente a lo que ella había hecho la noche anterior. Ella no se podía asociar con las mujeres buenas. Así que, ella empezó a bajar el cántaro dentro del pozo. Y ella escuchó una voz diciendo: “Dame de beber; mujer, dame de beber”.
Y ella volteó, y sentado allá, para el lado de las vides, contra la pared, estaba sentado un judío de mediana edad. Rápidamente ella dijo: “No es costumbre que un judío le pida favores a una mujer samaritana”. Oh, la marginación era amarga. “Nosotros no tenemos tratos uno con el otro. Y Tú, siendo judío, y yo una mujer samaritana, ¿cómo es que Tú me pides un trago de agua?”.
Escuchen lo que contestó: “Mujer, si tú supieras con quién estás hablando…” (¡Oh, hermanos!, de esa forma es hoy). “Si tú únicamente supieras con quién estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber; Yo te traería Agua, o mejor dicho, te daría Agua que tú no tendrías que venir aquí para sacarla”.
“Oh”, ella dijo: “El pozo es hondo, y Tú no tienes nada con qué sacarla”.
51 Y la conversación siguió. ¿Qué estaba haciendo Jesús? Ahora aquí Uds. van a tener que tomar mi palabra. (Yo espero que la tomen). Él estaba contactando su espíritu. Él sabía que algo andaba mal allí. El Padre lo había enviado a Él allí, así que, Él sabía que esa mujer venía; porque Él dijo en San Juan 5:19: “De cierto, de cierto os digo: no puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre”. ¿Ven?
Ahora, el Padre lo ha de haber enviado a Él allí, y Él vio que esa era la mujer, así que tuvo que contactar su espíritu, tuvo que platicar con ella, hasta que Él encontró dónde estaba su problema. Él dijo….
Ella dijo: “Uds. adoran en Jerusalén, y nosotros adoramos en este monte”. La conversación siguió por un buen rato. Finalmente, Jesús captó su problema. Ahora, ¡escuchen! Dispénsenme, no estoy tratando de gritarles. Yo he estado predicando al aire libre y demás, y pienso que hago mucho ruido. Dijo: “Tú no tienes nada con qué sacarla, así que, ¿cómo pudieras Tú obtener el agua?”
52 Dijo: “Bueno, mira, si tú supieras con quién estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber. Yo te daría Agua que tú no tendrías que venir aquí para sacarla”. Y la conversación siguió. Él dijo: “Ve, llama a tu marido, y ven acá”.
Oh, yo puedo ver sus ojos iluminarse. Ella dijo: “No tengo marido”. Qué conmoción ha de haber causado eso.
Él dijo: “Bien has dicho. Cinco maridos has tenido y con el que tú estás viviendo ahora, no es tu marido. Así que, bien has dicho”.
Escuchen a esta prostituta, mujer de mala fama. Ella sabía más tocante a Dios que la mitad de los predicadores en los Estados Unidos. Ella nunca dijo: “Tú eres Beelzebú, un demonio”. Ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta. (Ahora, escuchen). Nosotros sabemos, nosotros samaritanos, nosotros sabemos que Cristo viene, el cual es llamado… que el Mesías viene, el cual es llamado el Cristo, el Ungido. Y cuando Él venga, esa será la señal que Él mostrará. Él nos declarará esas cosas. Tú eres profeta, pero estamos esperando el Mesías. Y cuando ese Mesías venga, Él nos declarará estas cosas. Esta será Su señal”.
53 ¡Oh, iglesia! ¿Lo pueden ver? Ese es el Mesías. Esa es la señal del Mesías. “Nosotros sabemos que cuando Él venga, Él nos mostrará estas cosas”. Ella nunca dijo: “Tú eres Beelzebú. Tú has de ser un adivino”. Ella …
Ahora, eso es lo que los predicadores lo llamaron a Él, los clérigos de renombre de ese día, los sacerdotes; ellos dijeron: “Ese tipo es un telepatista. Él es un psíquico. El es un adivino”.
Jesús dijo: “Yo los perdono, pero algún día el Espíritu Santo viene para hacer eso; si Uds. hablan una palabra en contra de eso, nunca les será perdonado”. Y ese día ha llegado. Sí. Ahora… estaba hablando de otra generación.
54 Fíjense. Ella dijo humildemente: “Señor, me parece que Tú eres profeta. Nosotros sabemos, nosotros samaritanos, nosotros estamos esperando que venga el Mesías. Y cuando venga ese Mesías, Él nos mostrará la señal de que Él es el Súper-Profeta. (¿Ven?) Nosotros sabemos que cuando Él venga, sabremos que Él es un Profeta, porque Él hará estas señales”.
Escúchenlo a Él: “Yo soy, el que habla contigo”. Nunca hubo un hombre antes y nunca habrá uno después que pueda decir eso. “Yo soy, el que habla contigo”.
Y con eso, ella dejó su cántaro de agua y entró corriendo a la ciudad y dijo: “Venid, ved a un Hombre (ahora, escuchen clase, Uds. que leen la Biblia), venid, ved a un Hombre que me dijo todo cuanto he hecho. ¿No es éste el mismísimo Mesías?”
Y ellos salieron y lo invitaron a Él a que entrara a la ciudad. Y la Biblia dice que los hombres de esa ciudad, la gente, creyó en Él debido al testimonio de la mujer.
55 ¿Pudiera eso ser un engaño? No, señor. Esas son las Escrituras, ¿verdad? Bueno, si ese fue Jesús ayer, es Jesús hoy.
Ahora, miren. Todos nosotros estamos conscientes, que ese fue el tiempo del cierre para los judíos. Ellos rechazaron a su Mesías. Nosotros sabemos eso. Ahora, ellos estaban esperando al Mesías, y cuando llegó el Mesías, Él fue rechazado. Y cuando Él hizo la señal del Mesías, Él fue llamado un espíritu inmundo.
Él nunca lo hizo para la otra raza, la gentil, porque Él fue crucificado, y resucitó; y Pedro le predicó el mensaje a la casa de Cornelio, y lo demás. Ahora, nunca lo hizo Jesús. Pero recuerden: fue prometido (y Dios no puede romper Su Palabra), que sí sucedería a los gentiles en el tiempo del fin. El profeta dijo: “Y será un día que ni será ni día ni noche; mas acontecerá que al tiempo de la tarde habrá Luz”.
56 Ahora, nosotros hemos tenido un día. ¿Dónde se levanta el sol? En el Este. El mismo sol cruza el horizonte y se pone en el Oeste; no es otro sol, sino que es el mismo sol. Y cuando se levantó en el Este, brilló sobre la gente oriental, sobre los samaritanos y sobre los judíos. Y cuando Él estuvo allá, Él produjo Su señal para mostrar que Él era el Mesías.
Ahora, hemos tenido dos mil años de un día que no es claro, algo igual a como está afuera ahorita o un poquito más oscuro. Hemos tenido grandes avivamientos, caminando en la luz que tenemos que no es clara. Hemos tenido un día en el que pudimos formar grandes organizaciones, edificar grandes iglesias, grandes escuelas, seminarios. Todo eso está bien. Pero es el tiempo del atardecer ahora; el sol se está ocultando.
La civilización ha viajado con el sol. Las civilizaciones más antiguas son las del Este. China es la civilización más antigua. Y la civilización ha viajado con el sol. ¿Dónde estamos ahora? Estamos en la costa del Oeste. Si vamos un poquito más adelante, regresaremos al Este otra vez. Estamos al caer la tarde. “Y habrá Luz al caer la tarde”. ¿Qué es? Es el mismo sol.
57 Ahora, Dios es un Dios infinito. Él es infinito. Sabemos eso. Y si Él, después de todos esos años de enseñanzas intelectuales, Él fue al judío y al samaritano antes del fin del tiempo de ellos, y les mostró la señal del Mesías, Él no sería el mismo Dios si nos dejara a nosotros los gentiles entrar con una idea intelectual. Absolutamente Él debe hacer la misma cosa, y Él prometió que Él lo haría a la iglesia gentil.
Ahora, para el beneficio de mis hermanos clérigos, para que ellos puedan tener una idea, un entendimiento quizás un poco más claro, Jesús dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”.
58 Ahora, observemos solo por un minuto. Y por favor, si yo digo algo aquí que es contra una iglesia o algo, o ciertas denominaciones, no es mi intención decirlo de esa manera. Yo sólo estoy tratando de traer un punto.
Fíjense bien en Abraham. Él iba a ser el padre de las naciones por medio de su Simiente real, la cual es Cristo. Ahora, la promesa completa no podía acontecer a los judíos, porque por medio de Isaac la promesa es toda para la raza judía; pero en estos últimos días Él lo ha prometido para Abraham y su Simiente, la cual Cristo es su Simiente, la Iglesia de este lado. Ahora, no sólo a Abraham, sino a su Simiente. Si es la voluntad del Señor, si tengo una o dos horas extras, me gustaría predicarles a Uds.: Abraham y su Simiente después de él“.
59 Noten cómo Él trajo a Abraham a través de esas etapas de justificación, santificación, y Bautismo del Espíritu Santo, exactamente la misma cosa que Él hizo aquí, exactamente. Lo posicionó a él como un hijo, y justo antes que Sodoma fuera destruida.
Ahora, mantengan en mente que siempre hay tres clases de gente, como por ejemplo judíos, gentiles, y samaritanos; eso es creyente, manufacturado, e incrédulo. Así que encontramos eso. Y toda reunión lo produce. Toda multitud lo produce; nosotros sencillamente lo tenemos.
Ahora bien, miren a aquel día. Abraham no fue a Sodoma. Pero Lot fue a Sodoma. Él todavía era un creyente, como la iglesia ordinaria, el creyente ritualista, pero sin embargo era un creyente. Y él estaba en Sodoma, porque él pensó que él podía ganar dinero extra o ser un poco más popular. Yo pienso que allá, él llegó a ser el alcalde de la ciudad o algo así. Y allá, su esposa pertenecía a todos los clubes y lo demás, y era difícil para ella dejar eso. Pero justo antes que eso sucediera….
60 Ahora miren: había… Abraham era el elegido. Y todos nosotros sabemos que Cristo viene por una Iglesia elegida; que el rapto es el remanente (sabemos eso), la Iglesia elegida. Los otros pasan por el juicio. Pero primero los elegidos se van en el rapto, porque ellos no pueden entrar en el juicio. Jesús dijo: “El que cree en Mí tiene Vida Eterna. El que oye Mis Palabras y cree al que me envió, tiene Vida Eterna; y no vendrá a juicio, mas ha pasado de muerte a Vida”. (San Juan 5:24). Nosotros estamos en Cristo, ya juzgados. Dios nos juzgó por nuestra fe en Su Hijo, Jesucristo. Y por medio del Espíritu Santo somos bautizados dentro de ese Cuerpo y llegamos a ser parte de Cristo, la Iglesia elegida.
Abraham representó la Iglesia elegida, lo mismo que la Iglesia elegida de su Simiente después de él en este día. ¿Lo están siguiendo? Abraham… No sólo Abraham, sino que su Simiente después de él. Y él era el padre de las naciones. Lo cual, aquí estamos hoy día: yo soy irlandés, y algunos quizás son indios, y algunos son noruegos, y algunos son de otras. ¿Ven? Todos nosotros estamos aquí, pero Dios de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres. Todos somos uno en Cristo, “porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un Cuerpo”. Eso es correcto. Esa es la Iglesia elegida.
61 Ahora, hay una iglesia que no cree en el Bautismo del Espíritu Santo, allá en Sodoma. Todavía hacen las cosas que ellos hacen en Sodoma: bingo, bunco, cenas de sopas para vender, toda clase de cosas, se visten como el mundo, actúan como el mundo, y todavía ellos mismos se llaman miembros de la iglesia. Vean. Esa es la iglesia de Sodoma. Ahora, justo antes que llegara el fin….
Ahora recuerden, la palabra iglesia significa: “Llamados a salir fuera”, siendo separados, segregados de incredulidad, creyendo toda Palabra de Dios. Y fíjense en Abraham… Abraham no dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, no importó cuánto tiempo tardara. Oh, cuando Sara tenía sesenta y cinco años de edad y Abraham tenía setenta y cinco, él era estéril, ella era infértil. Y sin embargo, Dios le dijo que él iba a tener un bebé por medio de esa mujer; y él lo creyó e hizo arreglos para ello. Y veinticinco años después, él todavía creía la misma cosa, sin ninguna evidencia. Se estaba poniendo más imposible todo el tiempo. Pero la Biblia dice que él dijo….
62 En cambio, se pudo haber orado por Ud., y Ud. dice: “Bueno, yo no veo ningún cambio en mí”, y entonces Ud. retrocede. (¿Ven?) Esa no es la Simiente de Abraham. Cuando la Simiente de Abraham capta esa promesa, no hay nada que la va a mover. Se va a quedar allí mismo, sin importar lo demás.
Puedo oír a Abraham diciendo… entrar y decir: “Sara”.
“Sí, cariño”.
“Yo me acabo de encontrar con Dios allá afuera”.
“Oh”.
“Él dijo que vamos a tener un bebé”.
¿Se pudieran Uds. imaginar a un hombre anciano de setenta y cinco años de edad, y a una mujer anciana de sesenta y cinco años de edad, yendo allá al doctor para hacer arreglos para el bebé? El doctor diría: “El anciano, pobrecito anciano, está loco”. Pues, de esa manera es con todo aquel que es espiritual, todo aquel que ama a Dios: ellos son considerados un poquito locos, Uds. saben, así que… “Bueno, el anciano, déjenlo en paz; él es inofensivo”.
Bueno, Dios le dijo a Abraham: “¡Sepárate de tal gente! ¡Sal fuera, apártate de esa incredulidad!”
63 Perdónenme, hermanas, tengo que traer un punto aquí. Pero quizás después del primer mes, o de ciertos días, yo puedo oír a Abraham decir: “¿Qué de…?” ¿Ven?, miren, recuerden, hacía como unos veinte años que ella había pasado la menopausia. Así que dijo: “¿Cómo te sientes, cariño?”
“No me siento diferente”
“¡Bendito Dios, lo vamos a tener de todas maneras! Haz las botitas tejidas, y todas las cobijitas, y lo demás. Lo vamos a tener de todas maneras”.
“¿Cómo lo sabes?”
“Dios así lo dijo. Eso lo concluye. Dios así lo dijo”. Bueno, pasó un año. “¿Cómo te sientes, cariño?”
“No me siento diferente”
“¡Gloria a Dios, será un milagro más grande ahora que lo que fue al principio! Lo vamos a tener de todas maneras”.
64 Pasaron veinticinco años. Ahora ahí está ella, una abuelita, vean, y Abraham está viejo y entrado en años. Ahora, “Querida, ¿cómo te sientes ahora?”
“No me siento diferente, cariño”.
“¡Gloria a Dios, lo vamos a tener de todas maneras!”
“¿Cómo sabes tú?”
“¡Dios así lo dijo!”
Ahora, la Simiente de Abraham se para firme de la misma manera: “¡Dios así lo dijo!”
Entonces Uds. dicen: “Bueno, se oró por mí, pero yo no creo sentirme diferente”. Esa no es la Simiente de Abraham. No, no. La Simiente de Abraham lo cree. A mí no me importa lo que… Cincuenta doctores se pudieran parar y decir: “¡Ud. va a morir!”
“No, no es así, doctor”.
“¿Cómo lo sabe Ud.?”
“Dios así lo dijo”. Eso lo concluye.
65 Ahora, noten, él estaba esperando. Los años habían pasado. La belleza se había desvanecido; y ella estaba anciana, y él estaba anciano. Y un día Abraham, todavía manteniéndose separado, representando a la Simiente de Abraham hoy día, separada del mundo, llamada a salir fuera, apartada… Esos son los cristianos, los verdaderos creyentes cristianos: apartados, llamados a salir fuera.
Ahora, Abraham, sentado allá en la colina, las cosas no le iban muy bien. Él no era rico. El ganado se estaba muriendo de hambre.
A Lot le estaba yendo muy bien. Él estaba allá en Sodoma, como alcalde de la ciudad, y, ¡oh!, su esposa pertenecía a todos los clubes, y sus hijas pertenecían a todas las sociedades, y, ¡qué cosa!, me imagino que ellos eran como los sodomitas. Así que ahí estaban ellos, allá abajo en Sodoma.
Así que entonces, un día mientras Abraham estaba sentado bajo la sombra del encino, donde su tienda estaba erigida, él vio a tres hombres que venían caminando. Hay algo tocante a un cristiano, que cuando Ud. ve a Cristo, Ud. lo puede reconocer a Él. El miró a esos hombres, y él corrió a encontrarlos. Ahora, él no dijo cómo un pagano: “¡Mis señores!” Él dijo: “¡Mi Señor!, pasa. Siéntate debajo del árbol y descansa. Y te traeré un poco de agua, y te lavaré Tus pies. Refréscate y te traeré un bocado de pan para que Tú comas”. Los quería atender a Ellos, porque en lo profundo de su corazón él creyó que había algo tocante a eso. Él estaba vigilando eso. ¿Ven Uds.? Así que Ellos se sentaron.
66 Y lo puedo ver regresar a la tienda, a la tienda principal. Él dijo: “Sara, cierne harina”. En otras palabras: “Amasa y haz pan”, Uds. saben.
Y, ¿cuántos saben lo que es amasar para hacer pan? Recuerdo que mi mamá tenía un cernidor grande, y tenía un recipiente grande. Nosotros poníamos la harina adentro de allí. Y ella tenía una cuña. Ella raspaba con esa cuña por arriba de ese cernidor, Uds. saben, y sacudía la harina haciéndola pasar por el cernidor para hacer el pan de maíz.
Y así que, fue y dijo: “Amasa algo de flor de harina, o harina”. Y dijo: “Haz algunos panes cocidos debajo del rescoldo”.
Y él corrió a las vacas, y encontró un becerrito, y lo preparó, y se lo dio a los hombres… o mejor dicho, lo mató, y se lo dio al criado para que lo preparara.
Y él regresó y se estuvo con Ellos; él trajo la carne y se las puso allí. Ahora, recuerden: Ellos comieron la carne, y bebieron leche, y comieron pan.
Noten. Y ¿a quién le dio de comer eso? A Dios. Ese era Dios. Abraham lo llamó Elohim. Uds. hermanos saben eso. Elohim es el auto-existente, así como Él empezó en Génesis 1, Elohim. Elohim, el gran YO SOY, en carne humana, comiendo carne, bebiendo leche, comiendo pan de maíz, y sentado bajo la sombra de un árbol, con polvo sobre Su ropa, sencillamente un hombre común. Pero Abraham sabía que Ese era más que un hombre.
67 Dos de Ellos se levantaron y se fueron a Sodoma. Ellos fueron allá para predicar, allá en Sodoma. ¡Oh!, si Uds. son espirituales probablemente lo captarán. ¿Se fijaron Uds.? Esos dos que fueron allá, Ellos no hicieron milagros, sino que únicamente les cegaron sus ojos en la puerta. Y predicar el Evangelio ciega los ojos de los incrédulos. Pero había dos hombres que fueron allá para predicar, para sacar fuera a Lot de Sodoma.
Miren hoy día. No es extraño que en estos últimos días… por todas las edades, por todas las edades de la Simiente de Abraham, el empalme de la Iglesia, hemos tenido a: Moody, Sankey, Finney, Knox, Calvino, Spurgeon, Wesley, y los demás, pero nunca… y tuvimos a Billy Sunday, pero nunca hemos tenido antes un Billy Graham.
68 Noten, el Ángel había cambiado el nombre de Abram a Abraham, deletreado A-b-r-a-… A-b-r-a… A-b-r-a-h-a-m, dándole a él parte de Su Nombre: Abraham, Elohim; porque él iba a ser padre de naciones, también.
Y la iglesia intelectual por todas las edades nunca antes ha recibido un mensajero que haya sido conocido antes internacionalmente con un nombre terminando en h-a-m. ¿Ven en dónde está? Un moderno Billy Graham en Sodoma: “¡Salgan de eso!” Eso es lo que Billy Graham está clamando: “¡Salgan de eso!; el fin está a la mano”. G-r-a-h-a-m, nunca lo ha habido en la historia de la iglesia, pero ¡esto es! Fíjense bien en nuestro Señor referirse a ello.
69 Entonces había un Ángel que se quedó con Abraham. Fíjense qué clase de milagro Él le dio a esa Iglesia elegida. Él tenía Su espalda volteada hacia la tienda. ¿Por qué no le llamó Abram? Él dijo: “Abraham, ¿dónde está tu mujer?” No S-a-r-a-i, sino S-a-r-a. “¿Dónde está Sara tu mujer?”
Y él dijo: “Ella está en la tienda detrás de Ti”. La Biblia dice que la tienda estaba detrás del Ángel, o del Mensajero; un Mensajero sentado allí comiendo carne, y bebiendo leche. Dijo: “Ella está en la tienda detrás de Ti”.
Él dijo: “Abraham, Yo (pronombre personal), Yo te voy a visitar según el tiempo de la vida, como Yo te lo he prometido”.
70 (Ahora, yo le estoy hablando a una audiencia mixta, y Uds. jovencitas discúlpenme si esto es ofensivo, pero es para traer un punto). Ahora, la Biblia dice que ambos eran de edad avanzada. Como esposo y esposa, la relación había cesado por años. ¿Ven? Ellos tenían cien años de edad. Quizás hacía veinte años que ellos habían cesado como esposo y esposa. Y Sara, en su corazón, se rió entre sí diciendo: “¿Yo, una mujer anciana de cien años de edad, pudiera tener deleite con mi señor (su esposo) otra vez? Pues, ¡no pudiera ser! Esas cosas no han estado con nosotros por años y años y años. ¿Cómo pudiera ser?” Y ella se rió entre sí.
Y el Ángel dijo: “¿Por qué se ha reído Sara diciendo que estas cosas no pudieran ser?”
¿Qué dijo nuestro Señor? “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. ¿Qué? Las Luces del atardecer, prometidas a los gentiles. El mismo Dios que se manifestó así mismo allí en un cuerpo humano y desapareció en un momento, ese mismo Dios se manifestaría Él mismo en un pueblo, en carne humana, en la forma del Espíritu Santo, un pueblo creyente en los últimos días en la Luz del atardecer. Jesús así lo dijo. ¿A quién? A los gentiles, la Simiente de Abraham, los cuales consistían de muchas naciones.
71 Ellos tuvieron el ángel que ejecutó la señal a la iglesia denominacional; G-r-a-h-a-m, él está haciendo su señal. Eso es correcto.
Y ahora, el Ángel de Dios dentro de la Iglesia elegida, el Ángel viniendo del Cielo, el Espíritu Santo, un Mensajero, para probar que Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos; lo que Él hizo en aquel entonces, Él lo hace ahora.
Jesús dijo: “Yo soy la Vid, vosotros los pámpanos”. Y si la vida que está en el pámpano produce un pámpano, traerá la misma vida que está en la Vid. Y “las obras que Yo hago, vosotros las haréis también; y aun mayores haréis porque Yo voy al Padre”. La iglesia intelectual tiene sus mensajeros. La Iglesia sobrenatural tiene su Mensajero, el Espíritu Santo, ejecutando y haciendo las mismísimas señales que Jesús hizo cuando Él estuvo aquí en la Tierra. Entonces, ¿cuál es la Luz de hoy día? Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
72 “Señores, quisiéramos ver a Jesús”. Entonces lo que Él fue ayer, Él será hoy. ¿A quién la hizo? A los judíos y a los samaritanos, no a los gentiles. Pero prometió que al caer la tarde, para la Simiente de Abraham, sería la misma cosa.
Ahora, yo pudiera hablar otra hora, o más, sobre ello; pero una sola palabra de Él será más que diez millones que pudiera decir yo o cualquier otro ministro.
Ahora, nosotros sabemos que eso es verdad. Esa es la Escritura. Esa es la promesa. Pero ahora, ¿lo hará Él? Esa es la pregunta: ¿lo hará El? Y, ¿en dónde estamos nosotros? Nosotros estamos en el atardecer. Estamos viviendo bajo las Luces del atardecer.
Recuerden que el mismo sol que se levanta en el Este, es el mismo sol que brilla en el Oeste. Y el mismo S-o-l que se levanta allá, es el mismo S-o-l que se pone aquí. Y el mismo H-i-j-o que brilló Luz sobre eso, es el mismo H-i-j-o en los últimos días, para los samaritanos y para los judíos quienes lo estaban esperando a Él, y ahora para los gentiles, siendo que lo estamos esperando a Él en el tiempo del atardecer [el Hermano Branham usa aquí las palabras son y sun cuya pronunciación en inglés es muy parecida, significan: Hijo y sol respectivamente-Trad.]. ¡Dios tenga misericordia de Uds.!
73 Yo sé que se tienen que darse prisa para llegar a casa para comer, y volver a la iglesia otra vez. Recuerden: escudriñen las Escrituras. Traigan sus libretas para anotar las Escrituras que yo cito. Si Ellas no están correctas, Uds. está solemnemente obligados a venir a mí y mostrarme… Yo no quiero estar errado. Pero yo no estoy errado, mientras que la Escritura lo diga así, y que Dios lo confirme. Un hombre puede decir lo que él quiera; eso es un hombre. Pero cuando Dios habla, ¿Se atrevería alguien a dudarlo? Es separación eterna de Su Presencia, para siempre.
Ahora, ¿qué pudiéramos hacer si podemos entender y darnos cuenta que Jesús todavía vive? Pues, nosotros, hoy vamos a un servicio, y actuamos como si vamos a un servicio fúnebre en lugar de… Nosotros vamos para honrar a los muertos, en lugar de adorar y aclamar a un Conquistador. Cristo conquistó la muerte; Él conquistó el infierno; Él conquistó el sepulcro; Él conquistó el pecado, conquistó la enfermedad. Estamos aclamando a un Conquistador, no a alguien que murió hace miles de años que vivió una vida buena, sino a Cristo que resucitó, y es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
Pueda que yo esté un poco emocionado, pero si Uds. se sintieran de la manera que yo me siento, Uds. también estarían emocionados; porque yo me siento muy religioso en este momento, porque yo sé que Él vive. Y las Escrituras son verdad. Porque Él vive, Uds. pueden vivir también.
74 “Señores, quisiéramos ver a Jesús”. Entonces, Señor Jesús, ven a nuestros medios, entra en nuestra carne, entra en mis hermanos ministros, entra en mí, que entre en Uds. allá en la audiencia. Y sólo ven, y que nos rindamos a Ti, y luego Tú ejecutes y muestres que Tú eres el Cristo Vivo, el Espíritu de Dios que vive entre nosotros, que ejecutas y cumples Tu Palabra, y confirma lo que es prometido. Oremos ahora con nuestros rostros inclinados.
Señor Dios, Creador de los Cielos y la Tierra, el Autor de Vida Eterna, y el Dador de todo don bueno y perfecto… y ese Don más perfecto, Señor, del que podemos pensar, fue el Don que Tú nos diste, el Hijo de Dios. Y que Él está vivo hoy, por los siglos de los siglos, y ha estado con la Iglesia por todo este tiempo lúgubre. Y ahora mientras vemos en este día, que la Luz está brillando en el tiempo del atardecer sobre la gente del Oeste, probando que Tú guardas Tu Palabra al pie de la letra… Y te pido, Dios, que todo hombre y mujer aquí hoy lo reciban, crean en Él. Aquellos que no lo conocen a Él cómo su Salvador, que ellos lo reciban a Él en estos momentos y digan: “Señor, ayuda mi incredulidad”.
75 Que esos que todavía no han sido llenos con el Espíritu para servicio, que ellos digan: “Sí”, ese Eterno “sí” al gran Espíritu Santo.
Y he leído de Tu Palabra hoy, Señor. Quizás no teniendo educación y no siendo competente, nunca siendo competente, como para producir o para introducir las Escrituras, pero lo que a mí me hace falta, que el Espíritu Santo lo compense en confirmación. Concédelo, Señor. Que sea tan sencillo a tal grado que los niños lo puedan ver, que todos lo crean.
Concede que toda persona aquí que está enferma, pueda ver, y fijarse, y decir: “Jesús nuestro Señor, está vivo, y yo creo en Él por mi sanidad”.
Y que sus doctores les digan inmediatamente sin dudarlo: “¡Hay tal mejoría en Ud.!” Entonces en lo profundo de sus corazones ellos sabrán que Jesús ha entrado para tomar control del caso, y ellos estarán saludables. Concédelo, Señor.
76 Bendice a estos ministros que están sentados atrás aquí en esta plataforma. Y sin duda ellos representan muchas diferentes iglesias. Y bendice al pastor de esta iglesia. Bendice a sus diáconos, a sus síndicos. Bendice a todo el laico en todas partes. Y por todo este valle y esta pradera, envía un avivamiento en toda iglesia. Envía un avivamiento a los anglicanos, y a los presbiterianos, y a los pentecostales, y a todos, Señor, para que pueda haber una gran visitación del Espíritu Santo de Dios aquí en Grande Prairie, que las noticias se dispersen por todas las provincias, y por todas las naciones y dominios, que Jesús todavía vive.
Anhelamos verlo a Él, Señor. Y como nuestro hermano muy bien lo declaró esta mañana, cuando dijo que viniendo aquí, que había… estaba siguiendo los postes indicadores, mirando la señal, de cómo llegar a Grande Prairie. No fue la señal que lo trajo a él aquí; fue la señal que lo apuntó a él aquí. Así que, que ellos comprendan hoy… como he citado las Escrituras, “Quisiéramos ver a Jesús”, que toda persona aquí sea capaz de verte, Señor, en el poder de Tu resurrección, viviendo entre nosotros.
77 Y cuando nos vayamos esta tarde, como yo cité anteriormente, que nos vayamos a casa como aquellos que iban a Emaús. Ellos caminaron Contigo todo el día. Tú les hablaste, les declaraste las Escrituras, pero ellos no reconocieron que eras Tú. Entonces esa tarde cuando Tú hiciste como que te ibas más lejos, y ellos te obligaron a que Tú entraras y te quedaras con ellos… ¡Oh, Dios!, que los discípulos de hoy, como Cleofas, te obliguen a venir y te quedes con nosotros, Señor. Y cuando Tú entraste a su lugarcito en el mesón, Tú cerraste las puertas, y luego Tú hiciste algo igual a lo que Tú hiciste antes que fueras crucificado, y sus ojos fueron abiertos porque ellos sabían que nadie lo hacía exactamente de esa manera.
Padre, nosotros somos ministros y clérigos y mensajeros del pacto, pero nosotros no lo podemos hacer de esa manera, Señor. Nosotros no podemos hacer las cosas que Tú hiciste. Pero Tú puedes venir y cumplir Tu Palabra, que-que las obras que Tú hiciste, nosotros las haríamos también. Entonces ven, Señor Jesús, y haz las cosas como Tú las hiciste antes de que fueras crucificado, para que esta gente cristiana, temerosa de Dios, pueda tener la seguridad de que nuestro Señor no está muerto, sino que Él ha resucitado otra vez. Y que como Cleofas y su amigo, vayamos de casa a casa diciendo: “¡En verdad, el Señor ha resucitado!”, ligeros de pies y muy gozosos, no para argumentar la religión de ellos, sino para decir: “¡El Señor ha resucitado!” Concédelo, Padre.
78 Nos encomendamos nosotros mismos, nuestros cuerpos, nuestros espíritus; y todo lo que está en nosotros, nos encomendamos a Ti ahora. Y estamos esperando oír una sola palabra de Ti, y será suficiente, Padre. Si Tú sencillamente pruebas que estás viviendo aquí entre ellos, entonces ellos te creerán, Señor. Esta gente de la pradera, honesta de corazón, ella te creerá. Y luego ella se irá a casa; no tendrá que decir: “El Hermano Branham hizo esto y lo otro”, porque ella sabe que yo no lo podría hacer; pero ella dirá: “Mi Señor está vivo, y yo lo amo. Y yo lo alabaré, y asistiré a Su iglesia. Y yo cumpliré mi obligación como cristiano; yo testificaré; yo le creeré todos los días de mi vida”. Ese es el propósito por el que lo pedimos, en el Nombre de Jesús. Amén.
79 ¿Lo aman a Él? ¿Todos Uds. metodistas lo aman a Él? bautistas, presbiterianos, pentecostales, ¿todos lo aman a Él? Sólo cantemos una pequeña estrofa. A mí me gusta adorarlo después de que la Palabra viene de una manera cortante y demás. Adorémoslo a Él en una alabanza, con ese buen himno antiguo de la Iglesia: Yo le amo. ¿Cuántos lo saben? “Yo le amo, porque…” Cantémoslo.
No se fijen quién esté sentado a su lado; no traten de tener… Algo que a mí no me gusta, es una voz sobreentrenada, sosteniendo su voz a tal grado que se ponen azules en su cara. Ellos no están cantando; ellos sólo están gritando. Pero yo amo ese buen cantar sentido de corazón, chapado a la antigua, donde uno quizás no sea capaz de sostener un tono en un balde, pero sin embargo lo está cantando de su corazón. Ahora, Uds. dicen: “Bueno, yo no soy un cantante”. Eso no importa. Entonces, “cantad alegres a Dios”. La Escritura así lo dice.
Yo le amo, yo le amo,
Porque Él a mí me amó;
Y me compró mi salvación,
Allá en la cruz.
80 Ahora, mientras lo cantamos otra vez, estrechen manos, Uds…. todos Uds. de diferentes denominaciones y dif-… Estrechen manos unos con otros, digan: “Dios lo bendiga; estoy contento de estar aquí adorando”. ¿Qué estoy tratando de hacer? Hacer que el Espíritu se empiece a mover entre Uds. ¿Ven?
Yo le amo, yo le amo,
Porque Él a mí me amó;
Y me compró mi salvación,
Allá en la cruz.
Ahora, ¿saben Uds. lo que deberíamos hacer? Pablo dijo: “Si yo adoro, adoraré en el Espíritu. Si yo canto, cantaré en el Espíritu”. Así que hagamos ambas, mientras levantamos nuestras manos y cerramos nuestros ojos, muy quietamente y suavemente en el Espíritu.
Yo le amo (alábenle a Él)…
Porque El a mí me amó;
Y me compró mi salvación,
Allá en la cruz.
Ahora, inclinemos nuestros rostros y tarareémoslo. [El Hermano Branham tararea-Ed.].
81 Ahora, que el piano lo toque, mientras adoramos en nuestros corazones.
Oh, Jesús, Hijo de Dios, Rosa de Sarón, Lirio del valle, Estrella de la Mañana, estamos en la minoría, Señor, cuando se trata de números del mundo; pero como la Escritura dice, nosotros tenemos a Jesús.
Nosotros no tratamos de competir con el mundo en sus ejercicios psicológicos de gran importancia. No los tratamos de opacar a ellos con juegos de pelota y entretenimientos intelectuales. No podemos estar a la altura de ellos. Padre. Tú dijiste: “Los hijos de la noche son más sabios que los hijos del día”. Así que sabemos eso, Padre. Pero tenemos a Jesús. Ellos no lo tienen. Y si esa persona está aquí hoy, que no tiene a Jesús, y no sabe qué ha pasado de muerte a Vida, que esta sea la hora que lo reciba a Él ahora como su Salvador, sea llena con el Espíritu de Él, porque lo pedimos en Su Nombre y para Su gloria oramos. Amén.
Yo le amo, yo le amo,
Porque El a mí me amó;
¿Simplemente no aman eso?
Oh, qué comunión, Oh, la que gozo da,
En los brazos de mi Salvador.
¡Oh gran bendición
En su paz me da! ¡Oh! Yo siento en mí su tierno amor.
Ahora, Uds. son muy amables, una congregación muy fina. Yo sé que Dios hará algo por Uds. Ahora, yo le acabo de preguntar a mi hijo… Por lo general nosotros repartimos tarjetas cada día. Las tarjetas no les aseguran nada a Uds. Solamente es tener la tarjeta para que así nosotros… Yo les mostraré a Uds. en esta pequeña congregación. ¿Cuántos aquí quieren que se ore por Uds., sin importar si Uds. tienen una tarjeta o no?, levanten su mano, están por toda la cong-… Ahora, ¿quién va a ser el primero? Ahí lo tienen, ¿ven? Uno tiene que tener alguna manera de mantenerlos alineados. Miren, ¿ven?, yo… ¿Cuál letra? “A”. “A” de la 1 a la 50. Muy bien. “A”, número 1 a la número 50, es de donde empezamos a orar por los enfermos. [Porción sin grabar en la cinta-Ed.].
82 No conozco al hombre. Yo nunca lo he visto. Yo voltearé mi espalda hacia él, como les he hablado a Uds. acerca de esa cosa esta tarde. Señor, yo no lo conozco a Ud. Si somos desconocidos uno para el otro, levante su mano. Y yo nunca lo he visto a Ud. en mi vida, sino que únicamente cuando Ud. vino caminando aquí. Ahora, yo tengo mi espalda volteada hacia Ud. Pero para que vea la gente, la congregación (si Él lo hace), que El está cumpliendo Su promesa… Así como Él fue a Abraham en carne en aquel entonces y Él mismo se manifestó, Él entra a Su carne que Él ha redimido, y Él mismo se manifiesta a la Simiente de Abraham. ¿Entienden eso? Ahora, el Dios del Cielo sabe que no conozco al hombre.
Ahora, yo tomo a todo es-… Aquí está Él. Él está aquí ahora. Yo tomo a todo espíritu aquí, bajo mi control en el Nombre de Jesucristo. Esa Columna de Fuego que Uds. ven en la fotografía, Está a no más de dos pies [60 cm. -Trad.] de donde yo estoy parado ahora mismo.
83 Ahora, que el hombre que está detrás de mí, sólo ore. Diga: “Señor…” o lo que esté mal. El pudiera estar enfermo; él pudiera tener problemas financieros. Yo no sé. Lo que sea, que el Espíritu Santo pruebe la Palabra de Dios aquí mismo delante de Uds.
Ahora, Dios del Cielo, está en Tus brazos, en Tus manos. Yo sólo soy Tu siervo. Y permite que se sepa que Tú eres Dios y que yo les estoy predicando Tu mensaje verdaderamente y limpiamente. Yo te he honrado, Señor; ahora, honra la Palabra que yo he predicado. Yo me encomiendo a Ti en el Nombre de Jesucristo, para que estas personas puedan saber que Tú eres Dios y que yo soy Tu profeta.
84 El hombre parado detrás de mí, no está orando por sí mismo. Él está orando por alguien más, y ese es un niño. El niño no está aquí. El niño está sufriendo de una hernia. Si Ud. lo cree con todo su corazón, la hernia dejará al niño. ¿Esas cosas son correctas? Si lo son, levante su mano. Entonces se puede ir, y crea y reciba lo que Ud. ha pedido.
Quiero hablar con Ud., mujer. Jesús encontró a una mujer en el pozo en una ocasión. Esta es nuestra primera ocasión que nos encontramos, me supongo, en la vida. No nos conocemos uno al otro. Ud. es mucho más joven que yo. Probablemente nacimos millas aparte y años aparte, y aquí está nuestra primera ocasión que nos encontramos. Ahora, Jesús encontró a una mujer en una ocasión. Yo no soy Él, ni Ud. es ella; sino que es para que Su Palabra pueda ser cumplida, para permitir que la gente vea que Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
85 Alguien en la audiencia… Algo sucedió en la audiencia. Yo sólo la tengo que seguir. Yo veo la Luz, y es una visión; sencillamente se va de mí.
No la conozco a Ud., como he dicho. Y Jesús encontró a una mujer en una escena como ésta, y Él le habló a ella por unos cuantos minutos para así encontrar el secreto de su corazón, y Él le dijo a ella cuál era su problema. Y ella dijo rápidamente: “Señor, me parece que eres profeta. Nosotros sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos declarará estas cosas”.
Jesús dijo: “Yo soy, el que habla”.
Y ella entró corriendo a la ciudad y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me dijo lo que estaba mal”, las cosas que ella hizo. Dijo: “¿No será éste el mismísimo Mesías?”
86 Ahora, señora, esta tarde, yo sin conocerla a Ud., y Ud. sin conocerme a mí, ¿es eso correcto? Entonces si el Espíritu Santo permanece el mismo, el que estuvo dentro de Jesús está dentro de nosotros, porque Dios estaba en Cristo reconciliando Consigo al mundo; Él era el Hijo de Dios, y nosotros somos adoptados hijos e hijas de Dios. Y si Él me dice algo que Ud. ha hecho, algo que Ud. está planeando hacer, o algo por lo que Ud. está aquí, una enfermedad, o alguien por quién Ud. quiere que se ore, o algo así, ¿la haría creer y tener fe? ¿Lo creería el resto de la audiencia? ¿Conoce alguien a la mujer? Muy bien.
Ahora, no tengo miedo. Ud. es una cristiana, porque yo siento la vibración de su espíritu. ¿Ve? Ud. es una creyente cristiana. Ud. no tiene nada de qué preocuparse. Sólo sea humilde, crea. Una cosa de la que padece Ud. es de una condición nerviosa. Ud. está sumamente nerviosa. Eso es correcto. Y Ud. tiene un problema de señora, un problema de mujer, relajamiento pelviano. Eso es verdad.
87 Ahora, yo no adiviné eso. Yo estaba tratando de encontrar de dónde vino eso. Yo no adiviné eso. Eso no es adivinar; eso es verdad. ¿Es verdad eso, señora?, levante su mano. Déjeme ver…
Ni siquiera sé lo que yo dije; de la única manera que yo sé, es oír la cinta. Eso es unción; uno está en otro mundo, en otra dimensión.
Sí, ahí viene ella. Yo la veo. Es una condición nerviosa. Ella sufre de eso, especialmente tarde en la noche cuando ella está muy cansada. Ella se pone muy angustiada entonces. Y, sí, yo veo el examen médico que muestra que tenía un problema de señora. Eso es correcto. Ella… también ella tiene una condición de la vesícula, y tiene problema de corazón; es un corazón nervioso. Esas cosas son verdad, ¿verdad que lo es? Eso es correcto.
Hay alguien más que Ud. quiere que sea sanado también, ¿no es así? Es su esposo, sentado en la audiencia. ¿Cree Ud. que Dios me puede decir qué está mal en él? Si yo lo digo, ¿piensa Ud. que él lo aceptaría como su sanidad? ¿Ud. lo aceptaría? Entonces la condición asmática lo dejará a él si puede creer. Vaya y crea ahora. No dude. Jesucristo la sanará. Dios la bendiga.
88 ¿Creen Uds. con todo su corazón ahora? Sólo tengan fe. No duden. ¿Cómo está Ud.?
Allá muy atrás, sentada allá atrás, la señora sufre de piedras en la vesícula. La dejó a Ud. en ese momento, señora, así que Ud. se puede ir y ser sana. Jesucristo la sana.
No la conozco. Somos desconocidos uno del otro. Si Dios me dice cuál es su problema, ¿me creerá que soy Su siervo, y creerá que Él vive? Yo le quiero decir esta cosa a Ud. Ud. está-Ud. está consciente que algo está pasando; es un sentir muy dulce y humilde. Si es correcto eso, levante su mano para que la audiencia la pueda ver. Yo estoy mirando directo a esa Luz. Si Uds. hermanos aquí pueden ver, miren allí y vean esa Luz como de color esmeralda moviéndose. Ahora la mujer ahora se aleja de mí.
Sí, ella tiene un crecimiento, y el crecimiento está en el lado izquierdo del pecho, debajo del pecho izquierdo. Eso es: “ASI DICE EL SEÑOR”. Crea con todo su corazón; Ud. puede ser sanada. ¿Tienen Uds. fe? ¿Creen Uds. con todo su corazón? No duden ahora. Sólo tengan fe. Digan: “Yo sí creo”.
89 Tiene dolores de cabeza, ¿no es así? ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? Sí. Ud. ya no la necesita. Yo no la conozco. Si eso es correcto, levante su mano. ¿Qué tocó Ud.? Yo les pregunto a Uds.: ¿qué tocó ella? Ella está a veinte pies [6 m. -Trad.] de mí, o treinta [9 m. -Trad.]. Ella nunca me tocó a mí, sino que ella tocó a ese Sumo Sacerdote que puede compadecerse de las debilidades de ella. Esa es la razón que ella puede ser sanada, es porque ella cree. Yo los reto a Uds. a que lo crean; observen lo que sucede.
¿Es esta la señora que…? ¿Cómo está Ud., señora? Somos desconocidos uno del otro también, me supongo. Dios nos conoce a ambos. ¿Es correcto eso? ¿Cree Ud. que Dios nos conoce a ambos? ¿Qué idioma habla Ud.? ¿Noruego? (Venga aquí. ¿Hay alguien que sea alemán? ¿Dónde está ese hermano alemán? ¿Habla Ud. alemán, hermano?)
Somos desconocidos uno del otro. (No, Ud. dígaselo a ella en alemán.) Yo no la conozco a Ud. Muy bien. Espere un momento. Ahora fíjese bien, de la visión… (¿Puede Ud. decir: “visión”?) Si… Yo veo visiones, (dígale su a ella su problema, si puede creer… si yo… si quiere que se ore por ella. ¿Es ella alemana? ¿Habla Ud. alemán? Muy bien. Espere un momento. ¿Ve? Lo que diga la visión… Ahora, Ud. lo tiene que captar muy rápido, porque se va de mí. Ahora, Ud. sólo diga lo que yo digo. Dígalo Ud. en alemán).
90 Si Dios me revela por lo que Ud. está aquí, ¿me creerá Ud. que yo soy Su siervo? Si me creerá, levante su mano. Ud. sufre… (Cáptelo ahora; espere hasta que yo lo capte otra vez. ¿Ve? Captémoslo a medida que viene, porque lo tengo que decir cuando lo veo. Ella estaba… Yo estaba allí en el mismo… Pero la visión me dejó por un momento). Ella tiene un problema del estómago y es debido a una condición nerviosa. Una condición nerviosa que causa el problema del estómago. (Dígalo ahora). ¿Cómo sabría yo eso, cuando yo ni siquiera puedo hablar su propio idioma? Dios me lo revela.
Hay algo en su corazón. Ud. quiere que se ore por alguien más. Es por su esposo. Son sus oídos. El no está aquí, pero si Ud. lo cree… Ahora ella está entendiendo inglés. Ud. se puede ir ahora y recibirlo en el Nombre de Jesús, y reciba lo que Ud. pidió…
91 Ahora, ¿qué de eso? ¿Ven?, cuando vino la Divina interpretación, ella entró en el canal. Vendría… Yo pensé que quizás lo haría, para que Uds. pudieran ver que Dios los pueda hacer entender a Uds. cualquier clase de idioma que quieran. Y mientras yo estaba en la visión, sin saber lo que yo estaba hablando, ella lo entendió en inglés en ese momento. ¿Ven? Ahí estaba. ¡Oh!, ¿no es Él real? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. Ahora, ese es nuestro Señor Jesús, quien es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
Ponga su mano sobre la mía. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Entonces la diabetes la dejará, y Ud. se puede ir a casa y ser sanada. Tenga fe en Dios. Cuando Ud. estaba parado allí interpretando para mí… Ud. ha estado tullido con artritis. Ud. casi no se pudo levantar en la mañana. Yo he estado teniendo mucha dificultad; eso es lo que me hizo… durante la visión, Ud. tenía tanta fe, que Ud. la estaba atrayendo de esa mujer todo el tiempo. Esa artritis que Ud. ha estado teniendo, olvídela. Siga adelante; Ud. va a estar bien y sano Dios lo sana.
92 Bueno, la espalda está bien ahora; Ud. se puede ir a casa y ser sana. Jesucristo la sana. Ahora, ¿no se sintió Ud. muy bien cuando yo dije eso? Es porque Ud. tenía la misma cosa, y Ud. fue sanada en el mismo momento. Digamos: “¡Alabado sea Dios quien nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesús”!
Y la misma cosa otra vez, un problema de espalda. ¡Alabado sea el Señor! Se puede ir, crea con todo su corazón.
Ahora, Ud. sufre de una condición nerviosa esta noche. Todos le estaban tratando de decir: “¡Vuelve en si!”, pero Ud. no puede. Hay algo que la asusta a Ud. y la preocupa. Yo no le estoy adivinando sus pensamientos, pero Ud. no pudiera esconder su vida ahora si Ud. lo tuviera que hacer. ¿Ve Ud.? Pero Ud. ha estado tratando de encontrar un lugar dónde Ud. pudiera empezar, y decir: “¡Yo empezaré esta noche desde aquí!” ¿Es correcto eso? Ud. está en el lugar ahorita. Crea en el Señor Jesucristo, y el nerviosismo la dejará. Se puede ir, y sea sana en el Nombre de Jesucristo.
93 Ud. está por tener una operación de un tumor. ¿Cree Ud. que Dios puede sanar el tumor, quitárselo de su hombro, y sanarlo a Ud., de su hombro izquierdo? Se puede ir y crea, y lo dejará. Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”
Artritis. ¿Cree Ud. con todo su corazón que El lo sanará? Se puede ir, teniendo fe en Dios, y Dios se lo concederá a Ud.
Ahora, cuando Ud. subió aquí hace unos momentos, y la tuve que llamar a Ud., Ud. estaba un poquito preocupada. Yo no quería que Ud. estuviera preocupada, porque una persona con problema de corazón nunca debería estar preocupada; pero Ud. ya no lo tiene ahora. Jesús la sana, así que siga su camino.
¿Creen Uds. allá en la audiencia con todo su corazón? ¿Qué de la señora sentada allí con venas varicosas, mirándome? ¿Cree Ud. que Dios la sanará, señora? ¿Lo acepta Ud.? Levante su mano si eso es correcto. ¡Créalo! Tenga fe en Dios.
La señora sentada allá atrás con problema en sus piernas, ¿cree Ud. que Dios le sanará la pierna, la sanará? Si Ud. lo cree, sólo acéptelo y diga: “¡Gracias a Dios!” Ud. lo puede recibir.
94 Yo reto a todos Uds. en el Nombre de Jesucristo, que crean que Ese es Dios mostrando la señal de que Él todavía es el Mesías. El es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. ¿Lo creen Uds.?, levanten sus manos.
Ahora, yo les voy a citar Su Palabra. Aquí está lo que Él dijo. Ahora, Él está presente. Yo no puedo hacer esas cosas. Me estoy debilitando. Apenas los puedo ver a Uds. ahora (¿ven?), porque se está desvaneciendo. Si una de esas….
95 Una mujer tocó Su manto y, ¿qué sucedió? ¿Qué piensan Uds. que le haría…? ¿Él siendo el Hijo de Dios, y siendo yo un pecador salvo por gracia? Daniel vio una sola visión, y estuvo perturbado de su mente por muchos días. ¿Es correcto eso, hermanos? Y eso lo lleva a uno a un punto donde… Y yo estoy débil de todas maneras, por no parar en seis meses.
Ahora, Él está aquí. El Cristo de Dios está aquí. ¿Hay uno aquí que no ha sido un creyente hasta este momento, que quisiera levantar sus manos y decir: “Hermano Branham, ore por mí; yo ahora creo en el Señor Jesucristo con todo mi corazón, y lo acepto a Él como mi Salvador”? Dios la bendiga a Ud., allá atrás, señora. ¿Habría otro? Dios lo bendiga. Dios lo bendiga, señor. Dios lo bendiga, allá atrás. ¿Por el pasillo de en medio?
“Yo ahora en la Presencia del Cristo resucitado, ante el cual yo me pararé en el Día del Juicio…” Recuerden: Uds. se pararán ante el mismísimo Espíritu que está aquí ahora en el Día del Juicio, para dar cuenta por lo que Uds. hicieron esta tarde. ¿Lo recibirán Uds.? ¿Lo recibirán Uds.? ¿Alguien en este pasillo izquierdo aquí?, levante su mano, diga: “Yo he sido un miembro de iglesia. Nunca realmente he nacido de nuevo. Yo no sé lo que significa ser un cristiano completamente consagrado, pero ahora yo consagro mi vida a Él. Yo quiero ser un cristiano, mientras Su Presencia esta aquí, y sabe…” Uds. dicen: “¿Cómo lo sabré?” Es ese el que les está hablando a Uds. ahora mismo en su corazón.
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