S.881 62-0118  CONVENCIDOS LUEGO INTERESADOS 

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OBRAS DEL MENSAJE

Convencidos Luego Interesados

Tempe, Arizona, E.U.A.

62-0118

1 Muchas gracias hermano. Pueden tomar asiento. Ciertamente considero un privilegio de estar esta noche aquí con el Hermano Groomer y con su iglesia, y de saludar la manada que tiene su estadía aquí en Tempe, Arizona. Yo creo que es… Esta es la ciudad que construyó la gente mormona, ¿no es así? No. Es Mesa. Tengo de mi conocimiento que es una de las pequeñas ciudades. Hace muchos años, cuando apenas era un jovencito, en la dedicación del templo mormón… No me acordaba si había sido en Tempe o Mesa que el Hermano había mencionado.

2 Siempre llego tarde, nunca a tiempo. Uds. saben, me dicen que estuve un poquitito pasado del tiempo normal cuando nací en esta Tierra. Mantuve a mi esposa esperando un largo tiempo el día que nos casamos. Si puedo estar tarde en mi funeral entonces, eso sería lo siguiente. Ese es el tiempo que en verdad quiero llegar tarde, muy tarde. Pero la gente ha sido tan bondadosa en esperarme.

3 Me quede atrapado por dos días en una tormenta de nieve antes de llegar aquí, y estoy dos días atrasado en la reunión aquí con el Hermano Groomer. Debí haber estado aquí desde el martes en la noche. Pero hemos hecho unos arreglos para ponernos al corriente y… o cuál sea la manera que ellos lo han arreglado. Pudiera estar equivocado en esto. Pero ellos lo han arreglado de tal forma que pueda ponerme al día.

4 Anoche tuvimos un culto maravilloso en la otra iglesia con… el Hno. Hatton, creo que así es… Hermano Hatton, un caballero cristiano muy fino. Yo lo conocí ayer y estuve en su estudio unos momentos con él y tuvimos un tiempo de compañerismo, y la oportunidad de orar uno por el otro. Tuvimos un servicio maravilloso anoche, pero nos quedamos un poquito tarde, mantuvimos a la gente hasta tarde. Y eso es ya como una costumbre en mí. Pero esta noche no lo voy a hacer. No. No es mi intención pasarme de las cuatro horas. Nunca lo planeo de esa forma. Así que, normalmente es así en el Tabernáculo o en alguna parte.

5 Veo algunos de mis amigos de alrededor de Jeffersonville que están visitando. Tenemos gente que están sentados aquí esta noche, me di cuenta, han manejado desde Macon, Georgia, cada domingo para tener… Eso es como unas setecientas catorce… [1,424.4 km. -Trad.] Eso es como unas mil quinientas millas [2,400 km. -Trad.] de viaje redondo para venir a la iglesia en domingo. Y ellos no hacen eso sólo una vez. Cada día del año que tenemos servicio en el tabernáculo, ellos manejan desde Macon, Georgia.
Veo aquí al Hermano y a la Hermana de Ohio. El Hermano Dauch es bien entrado en días, pero… sólo él y su esposa juntos, y él Señor ha sido muy bueno con ellos. Y ellos manejan cada domingo, está pareja anciana, desde Ohio, desde… con carreteras congeladas. Y ella, una mujer, manejó desde Ohio hasta aquí para poder estar en las reuniones.

6 Y aquí hay gente de Macon y de diferentes lugares, que se ha reunido para los servicios. Estamos contentos de tener amigos como esos. Muy feliz de compartir nuestros privilegios juntos, nuestro compañerismo juntos. Porque verdaderamente, afirmamos que somos peregrinos y extranjeros. Este no es nuestro hogar.
Creo… miré alrededor y vi un Hermano desde allá de Iowa que está aquí, si acaso es así. ¿Es así, Hermano? ¿Qué se encuentra aquí? El cuñado del hermano Norman de Iowa.
Somos como Abraham. Somos… dejamos el mundo y estamos buscando una ciudad cuyo arquitecto y constructor es Dios. Estamos creyendo que un día, un día glorioso, veremos esa Ciudad. Todo el deseo de mi corazón es ver esa gloriosa Ciudad.

7 Ahora bien, estamos confiando en Dios para que nos bendiga esta noche, y nos dé de Su Presencia. Y solo estaba… solo diciendo eso para un pequeño… para cambiar la atmósfera con una pequeña sonrisa, cuando yo dije tocante a predicar cuatro horas. Ahora, yo soy culpable de hacer eso (¿ven?); y la gente es culpable de sentarse y escuchar tanto tiempo. Pero es algo un poco duro, castigarlos de esa manera.

8 Esta es una iglesita bien construida. Casi puedo verlos a todos. Sería un buen tiempo… buen lugar aquí para un verdadero servicio de sanidad, si tuviéramos uno en alguna ocasión… de tenerlo. Me fijé que muy allá en la parte de atrás, veo a la Hermana Evans allá atrás. No veo al Hermano Evans. Ellos también son de allá de Macon, Georgia, allá muy abajo en la región calurosa. Ellos nos hablaron el otro día, y dijeron que se estaban vengando de nosotros los yanquis de allá del norte. Ellos tuvieron nueve pulgadas [22.5 cm. -Trad.] de nieve, así que ellos… era algo de qué alardear, teniendo toda esa nieve. ¿Tuvieron un buen viaje? Bueno, eso está muy bien, Hermano Evans.

9 Solamente un pequeño testimonio del Hermano Evans, que está sentado allá atrás, que me gustaría dar, si está bien con Ud., Hermano Evans, si es… De la manera que conocí al Hermano Evans fue en el MET allá en Filadelfia. El Hermano Theo Jones, muchos de Uds. han oído de él; él es un hermano del Evangelio Completo, un predicador muy fino. Y nos conocimos, y me preguntó si podría ir al MET con él un par de noches de servicio; y yo estuve de acuerdo en ir cuando veníamos de alguna parte.
Y el Hermano Leo Mercier y el Hermano Gene Goad se habían familiarizado con el Hermano Evans de alguna manera, y ellos dijeron: “Hay un hombre que quiere conocerlo en una de las entrevistas privadas”, dijeron, “de allá de Georgia”.
Y dije: “Muy bien”. Y mi esposa y mi niñito… el pequeño José, como muchos de Uds. se acuerda que el Señor me mostró seis años antes que él naciera… El doctor dijo que era imposible, que él no podía nacer; pero el Señor dijo que iba a ser así. Así que José vino exactamente a tiempo. Y así que, nosotros… Él tenía como unos dos años de edad entonces, o tres.

10 Y recuerdo la mañana cuando nos levantamos en el hotel; José me estaba viendo cuando me estaba vistiendo para ir a desayunar con el Hermano Evans. Todavía no lo había conocido. Y le dije a mi esposa: “Meda, sabes cariño, este hombre que vamos a conocer… (Se lo describí)”, yo dije… “(él y su esposa) Vi una visión de él esta mañana. A él le gusta pescar, pero es un infractor”. Y yo dije: “Lo veo haciendo algo que él no debería hacer”. Y yo dije: “No sé si le debería decir a él o no”.
“Bueno”, dijo ella: “Vale más que seas indulgente con él”.
Y le dije: “Lo seré”.
Y así que, el pequeño José se levantó de la cama. Él dijo: “Papi, ¿sabes que David va a tener un accidente en su motocicleta?”
Y le dije: “¿Qué dijiste, hijo?”
Su madre lo captó. Dijo: “David….”
David Wood vive al lado de mí. Él era un Testigo de Jehová, y su pierna tuvo parálisis infantil, y tenía su pierna encogida. Y en una de las reuniones su padre y su madre lo tenían allí, y el Señor Jesús reveló todo sobre él, lo que él era, y le dijo que se pusiera de pie, que estaba sano. Y allí su pierna se normalizó.

11 Y su padre es un contratista. Él dio su corazón al Señor Jesús, y se mudó al lado mío, y ha estado viviendo allí por varios años. Y el muchacho, él ni siquiera sabe cuál pierna era la que estaba encogida, a menos que lo piense. Hay gente sentada aquí esta noche que conoce al muchacho. ¿Cuántos de Uds. aquí conocen a David Wood? Hay muchos de Uds., seguro, que han visto al muchacho.
Y José dijo: “Acabo de ver a David lastimarse en una motocicleta allá en la calle cerca de la escuela”.
Bueno, yo pensé… Unos cuantos días antes de eso, él me había dicho que estaba esperando que su hermanita llegara a casa. Él estaba en su bicicleta. Él dijo: “Papi, yo vi…” Dijo: “¿Hay un hombre allá arriba que tiene una mano así de grande?”
Y le dije: “No sé. ¿Por qué?”
Él dijo: “Miré hacia arriba”, y dijo, “yo iba hacia la calle en mi bicicleta”, y dijo, “vi una gran mano, parecía la mano de Jesús, que me sostenía para que no me metiera en la calle”.

12 Bueno, no le dimos mucha atención a eso. Pero cuando él nos contó esta profecía, de que David se iba a lastimar en una motocicleta, eso fue algo extraño para mí. Y ustedes saben, estuvimos tres días en casa… Y él me dijo cuál pierna iba a ser, la del lado derecho, y que él se iba a desgarrar su ropa, lastimar su lado derecho. Nosotros dijimos: “Tú soñaste eso anoche, José”.
“No, no”. Nunca lo soñó; él dijo: “Yo vi a David ahorita sucediéndole”. ¿Ven? Bueno, yo pensé que era cosa de él.
Tres días después que llegamos a casa, David se subió en una motocicleta. Un muchacho vino de Louisville en la motocicleta. Y él manejó por la calle, y allí en el lugar exacto se cayó de la motocicleta, y se raspó toda su pierna en el lado derecho.

13 Y ese fue justo el día que conocí al Hermano Evans. Así que después de hablar con él, y viendo que él era un buen hermano sureño, dije: “Le quiero preguntar algo a Ud.” Le dije: “Ud. va a pescar allá en alguna parte en los pantanos, a mí me parece que es la Florida”.
Él dijo: “Sí voy a allá”.
Dije: “Recientemente Ud. tenía un saco lleno de pescado. Ud. no debía haber tenido tantos así”. Y le dije…
Y él dijo… como que… su cara se enrojeció, inclinó su cabeza. Y le dije: “Uds. venían saliendo, Ud. y su muchacho, y Ud. escondió esos pescados tres veces, porque Ud. vio al guardabosque a la salida; Ud. pensó que era él”.
Él dijo: “Sí, señor; eso es correcto”, su cara muy enrojecida, él y su esposa.
Pero yo dije: “Hay sólo….”
Él dijo: “Lo siento. Yo no debería haber hecho eso”.
Le dije: “Pero sí que me gustaría mucho ir a pescar allá con usted”.
Bueno, él me llevó. Y fui. Allá Y en…
Allá muy metido adentro sólo hay serpientes peligrosas en esos… caimanes, y cocodrilos, serpientes y todo, muy adentro. Son peores que los monstruos gila de Arizona. Ellos tienen lo que ellos llaman la cascabel enana, una serpiente pequeña, pero es muy mala. Y su hermano había sido mordido por una de ellas como unos tres o cuatro meses antes que eso, y todavía traía su pierna enyesada, y un aro sobre él por meses. Estando acostado en el hospital, no sabían si él iba a vivir o morir, su hermano menor.

14 Así que el Hermano Evans y yo habíamos entrado muy adentro, y yo estaba pescando. ¡Oh, había tenido un gran día! Sencillamente amo pescar. Yo soy el pescador más malo en el mundo, pero tengo un buen Guía: Él. Y Él me dice dónde están, y por lo general los pesco. Y pesqué unos muy buenos ese día.
Y una muy grande estaba en el anzuelo pero estaba batallando con ella, una lubina grande como de diez u once libras [4.5 kg. y 4.950 kg., respectivamente-Trad.], me imagino; y yo no la podía detener. Y a la pequeña abeja artificial, la echaba fuera de su boca; y su boca estaba así de grande, y la pequeña abeja artificial estaba como de este tamaño. Ella podía subir y sencillamente echarla fuera de su boca. Pero estaba muy enojada. Yo arrojé la línea otra vez, y ella la mordió por tercera vez.
Y el Hermano Evans dijo: “¡Oh, agárrala, Hermano Branham!” Así que yo estaba tirando allí con esa caña de pescar, tratando de hacer que esa lubina la mordiera otra vez; y otra, ¡oh!, algo, era muy grande y la mordió, y como que la cansé. La mantuve fuera de los lirios de la laguna hasta que estaba cerca de la orilla.

15 El Hermano Evans sentado allí, se había mojado sus pies. Él sólo se remango los pantalones hacia arriba, y estaba descalzo. Él dijo: “Espere un minuto”. Los juncos y cosas estaban de esa manera. Dijo: “Yo la agarraré”.
Le dije: “No te preocupes. La traeré arrastrándola. Si se suelta, tenemos bastantes”.
Así que empecé a tirar de ella así. Él dijo: “Yo la agarraré”. Y al meterse, una cascabel enana lo mordió, al momento de meterse, en la parte de arriba del pie, por arriba del tobillo.
Nunca había escuchado un… vi tal mirada en un rostro, ni oído tal grito. Se salió de allí, apretando sus manos de esa manera, y rechinado sus dientes, así parecía. Y allí estaban unos pequeños… como así de separados, donde los colmillos de la serpiente lo habían mordido allí en su pierna.
Ahora, en unos pocos minutos se convierte en la persona más enferma en el mundo. Y más vale ir a conseguir auxilio o ir a alguna parte, porque morirá. Y ese veneno de una cascabel enana es realmente venenoso.
Bueno, él es un hombre grande; yo era muy pequeño para cargarlo como unas dos millas [3.2 km. -Trad.] hasta el automóvil, a través de esos pantanos. Y veíamos caimanes por dondequiera, y no soy muy valiente alrededor de ellos de todas maneras. Así que…
Y pensé: “¿Qué puedo hacer?”
Y en ese momento pareció que algo me habló, y vi que la Escritura del Señor, decía: “Y hollarán escorpiones, y serpientes, y nada os dañará”. Después pensé en su hermano, pero su hermano no es creyente. Él no es cristiano. Pero este hombre sí es cristiano. Así que, él sólo se estaba apretando y sosteniendo su pierna.

16 Puse manos sobre él. Yo dije: “Padre Celestial, estamos en un estado de emergencia, y yo no puedo cargar a mi hermano. Y aparte de eso, él estará tan enfermo para cuando yo lo saque de aquí, que no sé si llegaríamos a tiempo para recibir ayuda o no. Pero está escrito en Tu Palabra que nada os dañará, y él es un creyente”.
Y me fijé que él dejó de sufrir o de hacer ruido. Y cuando terminé de orar, él estaba sentado mirándome sonriendo. Él dijo: “Se me fue todo el dolor”.
“Bueno”, yo dije: “¿Continuamos?” Continuamos pescando; pescamos todo el día. Esa noche, como a las once…. Pescamos tantas lubinas grandes, que cuando llegamos a la civilización otra vez, bueno, ellos estaban allí tomando fotografías, y mirándolas, muy avanzada la noche, como a las once.

17 Y su hermano, el que fue mordido por una serpiente, estaba administrando una tienda de carnadas. Y él vino, y le contamos la historia, le mostramos el lugar. Y su hermano dijo: “Está bien ser religioso, pero no insensato”. Dijo: “Vete a un hospital tan rápido como puedas y recibe primeros auxilios”.
El Hermano Evans dijo: “Si Dios Todopoderoso me ha protegido desde las once de esta mañana, hasta las once de esta noche, eso lo concluye”. Ni siquiera tuvo otro dolor. ¿Se pondría de pie Ud., Hermano Evans, para que la gente pueda ver de quién estamos hablando? Este es el hermano aquí mismo que es de …
¡Oh! Él es Dios dondequiera que estén. Él es la Presencia que nunca falla de Jesucristo. “He aquí, Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Y Él reta que pongan la fe de Uds. en Su Palabra en cualquier momento que quieran, y Él la cumplirá.

18 Ahora yo estoy… Es un privilegio estar aquí esta noche con nuestro buen Hermano Groomer, y yo he… Él me había estado invitando por mucho tiempo que viniera aquí, y pienso que es maravilloso estar aquí esta noche, y con estos otros finos hermanos; llegué a conocer al Hermano Ballard aquí, y a muchos de Uds. Y todos estamos esperando estar en el desayuno de Los hombres de Negocio, y allá en la-en la… ¿Cuál es el nombre de ese…? Ramanda. ¿Dije eso correctamente? Ramada. ¿Es en español?
Recuerdo que en una ocasión aprendí una sola palabra en español: oya. Ya no la digo correctamente. Vale más que deje de decir eso. Yo quise decir: “¿Me oyen?” O algo así: oye, u oya… [Una hermana pronuncia para el Hermano Branham la palabra “oye”-Ed.]. Oye, esa es. Oye, esa es. Y luego, esa: ¡Gloria a Dios!, gloria a Dios. Esa es: ¡Gloria a Dios!, ¡gloria a Dios! Yo recuerdo esa desde hace mucho tiempo. Así que yo todavía estoy gritando: ¡Gloria a Dios!

19 Por lo tanto ahora, en esta noche, para que no estén parados por mucho tiempo, y por un corto tiempo de compañerismo… Y dispénseme por estar aquí en la plataforma hablando esto y regocijándome, pues yo estoy muy contento de estar aquí. Yo pienso que Dios quiere que sus hijos estén contentos. Creo que lo podemos llevar a los extremos, y no tener sinceridad al respecto; pero yo creo que Dios quiere que Su pueblo esté muy contento, y sea sociable, amigable de lo profundo de nuestros corazones, amándonos unos a otros como Dios por causa de Cristo, o mejor dicho, como Cristo nos amó. Yo pienso que por eso debemos ser unos cristianos felices.

20 Ahora bien, antes de leer la Palabra, hablemos al Autor por un momento, mientras inclinamos nuestros rostros. Y ahora con nuestros rostros inclinados haciendo ahora a un lado nuestro ratito de compañerismo, de familiarizarnos y renovar nuestro compañerismo, me pregunto si en este pequeño edificio, afuera o adentro, si hubiera cualquier petición para ser presentada, y Uds. la hacen saber levantando su mano, sólo… Dios conoce el corazón de Uds. ¡Dios, ten misericordia! ¡Dios, ten misericordia! Miren, Él conoce su necesidad. ¿Cuántos tienen una necesidad espiritual, que la hagan saber levantando sus manos? Dios los bendiga. Y ahora, para sanidad de su cuerpo, levanten sus manos, veamos si hay alguna gente enferma. ¡Oh, hermanos! Es un mundo enfermo, ¿no lo es? Hablémosle a Él, quien puede hacer todo lo equivocado, correcto.

21 Dios Todopoderoso, así como Tú le apareciste a Abraham en el Nombre del Dios Todopoderoso, Tú eres Dios Todopoderoso desde la Eternidad y hasta la Eternidad. Y estamos muy contentos esta noche que tenemos el privilegio de venir a Ti, sabiendo esto, que si atendemos a la invitación de Jesús, que allí tenemos la seguridad que Tú estás escuchando, pues Él dijo: “Todo lo que pidiereis al Padre en Mi Nombre, lo haré”. Ahora, creemos eso, porque es una Palabra de Dios.
Y nosotros tenemos muchas necesidades esta noche, Señor. Te damos gracias por esta iglesia, y por una nación en la que nosotros todavía podemos tener este tipo de reunión, por una ciudad que no cierra las puertas. Te damos gracias por su pastor, nuestro precioso hermano, y por toda la mesa directiva, los diáconos, los síndicos, y todos los miembros. Y, Dios, por encima de todo esto, te damos gracias por todo peregrino que está aquí esta noche, aquellos que están peregrinando con nosotros aquí en la Tierra.
Nos hemos congregado, Padre, en la sinceridad de adoración, y creyendo que Tú te encontrarás con nosotros, y que no fallarás en bendecirnos, y en darnos nuestros deseos más mínimos. Y Tú viste las manos de este pueblo por las condiciones espirituales. ¡Oh, Dios, retira todo temor y duda esta noche! Que el Espíritu Santo tenga preeminencia.

22 Dios, oramos por aquellos que están en una condición física interrumpida, que no pueden disfrutar la vida, que el diablo les ha hecho mal y los ha enfermado. Que ellos sepan esta noche que por la llaga del Señor Jesús todos fuimos curados. Que tengamos valor esta noche para escalar a la Presencia de Dios por fe; pues verdaderamente, Dios es nuestro Padre, y fe es nuestra madre que nos lleva a nacer en Dios. Así que, que nosotros por medio de la madre fe seamos llevados a la Presencia del Dios Padre quien dio la promesa, y que nos libre de todo mal, como Él nos enseñó a orar: “Líbranos del mal”.
Ahora, Señor, bendice a estos ministros visitantes. La reunión de Los Hombres Cristianos de Negocio que viene, oramos por ésa, que muchas almas sean salvas. Y cuando nos vayamos esta noche, que podamos decir como aquellos que iban a Emaús: “¿No ardían nuestros corazones en nosotros mientras Él nos hablaba en el camino?”
Bendice Tu Palabra mientras la leemos. Tu Palabra es una Lámpara, una Luz que da luz desde la Tierra a la Gloria. Y que subamos un poquito más alto en la escalera esta noche, Señor, mientras… por causa de nuestro compañerismo juntos en la Presencia de Jesucristo.
Ahora, Padre, desde este momento entra en nuestra presencia. Toma la Palabra del Dios Vivo, y dala a todo corazón hambriento. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

23 Ahora, para Uds. que les gusta escribir los textos, o quieren leer en las Escrituras con nosotros, si Uds. abren sus Biblias en San Juan, el capítulo 1, quiero leer una larga porción de la Palabra que está en San Juan, el capítulo 1. Y ahora, vamos a empezar con el versículo 15 de San Juan, el capítulo 1.
Juan dio testimonio de él, y clamó diciendo: Este es de quien yo decía: El que viene después de mí, es antes de mí; porque era primero que yo.
Porque de su plenitud tomamos todos, y gracia sobre gracia.
Y la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.
A Dios nadie le vio jamás; pero el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre,… le ha dado a conocer.
Pues este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron de Jerusalén sacerdotes y levitas para que le preguntasen: ¿Tú, quién eres?
Confesó, y no negó, sino confesó: Yo no soy el Cristo.
Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo: No soy. ¿Eres tú el profeta? Y respondió: No.
Le dijeron: ¿Pues quién eres? para que demos respuesta a los que nos enviaron. ¿Qué dices de ti mismo?
Y dijo: Yo soy la voz de uno que clama en el desierto: Enderezad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.
Y los que habían sido enviados eran de los fariseos.
Y le preguntaron, y le dijeron: ¿Por qué, pues, bautizas, si tú no eres el Cristo, ni Elías, ni el profeta?
Juan les respondió diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis.
Este es el que viene después de mí, el que es antes de mí, del cual yo no soy digno de desatar la correa del calzado.
Estas cosas sucedieron en Betábara, al otro lado del Jordán, donde Juan estaba bautizando.
El siguiente día [el Hermano Branham aclara su garganta y luego dice: “Perdónenme”-Trad.] vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.
Este es aquel… quien yo dije: Después de mí viene un varón, el cual es antes de mí; porque era primero que yo.
Y yo no le conocía; mas para que fuese manifestado a Israel, por esto vine yo bautizando con agua.
También dio Juan testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y permaneció sobre él.
Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre-sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo.
Y yo le vi, y he dado testimonio de que éste es el Hijo de Dios.
El siguiente día otra vez estaba Juan, y dos de sus discípulos.
Y mirando a Jesús que andaba por allí, dijo: He aquí el Cordero de Dios.
Le oyeron hablar los dos discípulos, y siguieron a Jesús.
Y volviéndose Jesús, y viendo que le seguían, les dijo: ¿Qué buscáis? Y ellos le dijeron: Rabí (que traducido es, Maestro), ¿dónde moras?
Y les dijo: Venid y ved. Y fueron, y vieron donde moraba, y se quedaron con él aquel día; porque era como la hora décima.
Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan, y habían seguido a Jesús.
Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que traducido es, el Cristo).

24 Que el Señor añada Sus bendiciones a esta lectura de Su Palabra. Y ahora, con el interés más profundo, que pueda tener su atención por unos cuantos momentos a un pequeño texto… si lo pudiera nombrar de esa manera… Sentado en el escritorio hace un rato, como a las tres o cuatro de esta tarde, leyendo, esto me impresionó. Y para sacar un texto de esto, quiero tomar estas dos palabras: Convencido luego interesado. Convencido luego interesado.

25 Ahora bien, nosotros estamos viviendo en un tiempo terrible. Estamos viviendo en un tiempo de una gran apostasía. Sabemos eso. Estamos conscientes. Anoche yo estaba predicando sobre el tema de “Presumiendo” allá en la otra iglesia: la gente tomando alguna clase de “algo”, y sólo presumiendo que son cristianos. Y la palabra presumir, como explicamos anoche, significa: “Aventurar sin autoridad”. Y mucha gente está presumiendo hoy. “Bueno”, ellos dicen: “Yo hice tal y tal cosa. Yo me uní a la iglesia. Yo fui sumergido en agua. Yo presumo que soy un cristiano”. Eso no funcionará. Eso… Uds. no pueden presumir algo que… Uds. tienen que estar seguros que lo son. Uds. realmente tienen que saber que son cristianos.

26 El día de hoy, me siento, al enfrentar…. Nuestra nación tiene más cristianos que son miembros activos que lo que la nación jamás haya tenido. Pero ¿sabían Uds. que el año pasado, de acuerdo a la estadística, que no ha habido… el… que ningún seminario… que uno de ellos apenas alcanzó la misma cantidad de estudiantes que el año pasado, pero que los demás seminarios, o escuelas, o escuelas Bíblicas, no alcanzaron el grupo de ministros requeridos? Gente joven con llamamiento en sus vidas para salir al campo, y lo demás, que van a ser entrenados, y lo demás, cómo ellos se paraban en fila para inscribirse en las escuelas; y ahora Uds. difícilmente los pueden convencer que se inscriban. Algo anda mal en alguna parte. ¿Ven? Creo con todo mi corazón, sin ningún… esperando no estar diciendo algo errado, pero yo creo que es debido a la falta de interés, de preocupación, no hay suficiente preocupación. Hay mucha preocupación tocante a hacer una bomba atómica, mucha preocupación tocante a quién va a llegar a la luna primero, y-y… No estoy preocupado en llegar a la Luna. Quiero llegar al Cielo, es adónde yo quiero llegar.

27 Uds. saben que ellos siempre están vociferando tocante a: “Nosotros pusimos a un hombre en el espacio primero”. Rusia nos sigue vociferando: “Nosotros pusimos un hombre en el espacio”. Pues, nosotros hemos tenido Uno en el espacio por dos mil años. Seguro, nosotros… Ellos están tan atrasados. Ellos están dos mil años atrasados de nosotros. Nosotros tuvimos un Hombre en el espacio muy en el pasado hace dos mil años, resucitó de la tumba, y está en el espacio, y por dondequiera. Seguro que sí. Así que a Ese es al que estamos esperando. Él nos llevará adónde Él dijo: “En la casa de Mi Padre muchas moradas hay, y voy a preparar un lugar”, en alguna parte más allá del espacio. Yo no sé. Pero Él regresará para recibirnos. Esa es la cosa. “No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. Oh, yo amo eso. Eso sencillamente me hace saber que hay un Hogar en la roca en alguna parte, más allá de la cumbre de la montaña, como dijo el poeta.

28 Ahora bien, esta apostasía es falta de interés por el Cuerpo de Cristo. Yo creo que tal vez la cosa correcta no ha sido presentada. Muchos jóvenes estudiantes que tendrían un llamamiento en sus vidas ven tantas fallas allá, y realmente ven que el orden y el programa de hoy día ha fallado. No… Cristo no ha fallado, pero el sistema que hemos creado ha fallado. El programa de Cristo no ha fallado, sino que el sistema de la gente ha fallado. Ahora, Cristo tiene un programa en el cual debemos entrar.

29 Ahora nos pudiéramos quedar mucho tiempo en estas cuantas Escrituras y cosas a las que yo me quiero referir. Pero para irnos rápido, empecemos ahora y empecemos en el Libro de Isaías, y empecemos con Juan siendo llamado primero “una voz que clama en el desierto”, algunos setecientos doce años antes de su nacimiento.
Y cuando… Zacarías, su padre, un sacerdote en su día, era un ministro en el templo del Señor. Y él y su esposa, Elisabet, eran de edad muy avanzada. Y el Espíritu Santo vino a Zacarías, y lo bendijo, y le dijo a él tocante al niño, como todos nosotros sabemos. Pero ha de haber sido una cosa extraña, y un sentir en el corazón de esa pareja anciana, cuando ese hijo prometido llegó, y su habla… Él había estado mudo hasta el momento que él habló su nombre, de acuerdo a la Palabra de Dios.
Vean, la Palabra de Dios es tan perfecta. Y porque ni una tilde ni una jota puede pasar, no puede pasar hasta que se haya cumplido. Jesús viene, y Él viene por una Iglesia sin mancha y sin arruga. Y ni una Palabra, ni una jota de Eso fallará. La Iglesia estará en esa condición cuando Jesús venga. Ellos están esperando en nosotros.

30 Ahora, noten que Zacarías y Elisabet… Siendo que ellos eran de edad muy avanzada, ellos sabían que no serían capaces de vivir el período de vida suficiente para ver a su hijo… lo que Dios tenía designado para él. Pero ellos sabían que Dios estaba con él, porque el Espíritu Santo había prometido esa promesa, y ellos sabían que Dios se encargaría del hijo de ellos. Ahora bien, de acuerdo a la historia, ellos murieron cuando él tenía como nueve años de edad.
Y Juan… ¡Cuán extraños son estos hombres! Ahora, lo más común sería que Juan, habiendo salido de un hogar de un sacerdote, que él siendo un hombre religioso, y sabiendo que había un llamamiento en su vida, lo más común sería que él hubiera ido directamente a la escuela y hubiera llegado a ser un sacerdote como su padre. Mire, eso hubiera sido el pensamiento natural. Cuando un joven recibe un llamamiento en su vida, la primera cosa que ellos piensan es ir rápidamente al seminario en alguna parte (¿ven?), ir rápidamente a la escuela, o algo por el estilo. Esperar hasta recibir los títulos, y lo demás, antes de predicar. Y ahora, Juan hizo lo opuesto a eso.

31 En lugar de ir a la escuela de la cual su padre salió… Él sabía que había un llamamiento en su vida, y él sabía que iba a anunc-… él iba a introducir el Mesías al mundo, porque él iba delante de Él, y no podía haber un error en ello.
Así que en lugar de… Él sabía que si iba a la escuela y les decía: “Muchos de Uds. aquí no lo entienden, pero yo soy el que nació de Zacarías, el sacerdote, quien obtuvo su educación aquí en esta escuela de teología, y yo he… Uds. conocen a mi madre, una mujer justa, y Uds. saben quién soy yo”. “Así que yo vengo obispo, arzobispo, y lo demás, para aprender cómo será la apariencia de este Mesías, porque yo tendré que saber cómo se ve Él. Yo tendré que estar seguro, porque Él va a ser un Hombre. Yo voy a tener que saber cuál es su apariencia, para que yo realmente pueda introducirlo al mundo”.

32 Ahora bien, ese es un oficio importante. Mis hermanos, ¿saben Uds. que nosotros tenemos ese mismo oficio? Correcto. Es verdaderamente introducir el Mesías al pueblo.
Así que él sabía que si iba a la escuela, que cada hombre tendría una idea diferente al respecto, y únicamente causaría confusión. Pero Juan, a la edad de nueve años de edad, fue al desierto para estar a solas con Dios, para no cometer un error. Él quería saber cómo sería este Mesías, cómo lo encontraría, cómo se miraría Él, para así poderlo introducir.
Y nos damos cuenta que, en lugar de ir para recibir todos los títulos y salir como un sacerdote como su padre lo era, y seguir las pisadas del padre de su padre, él se apartó lo más que pudo de la escuela, y se fue al desierto, a estar a solas con Dios.
No tengo nada en contra de las escuelas. No tengo nada en lo absoluto en contra de eso. Ellas están muy bien. Pero algunas veces, después de que Uds. han obtenido su título en la escuela, todavía tienen que ir al desierto en alguna parte, para encontrar la voluntad de Dios. Eso es correcto. Es verdad.

33 Ahora Juan, llevando este gran oficio, se fue directamente al desierto, y estuvo allí desde la edad de nueve años hasta que él tuvo treinta años, en el desierto.
Ustedes pueden notar por la manera que él hablaba, que él era un hombre del desierto. “¡Oh, generación de víboras!” ¿Ven? Él estaba acostumbrado a las víboras del desierto. ¿Ven? “Oh, el hacha está puesta a la raíz del árbol”. ¿Ven? Él era del desierto. ¿Ven? Él predicó como en lo que él había vivido, en el ambiente que él había vivido. Y él daba esos símbolos de las cosas que había aprendido allá en el desierto.

34 Ahora bien, ¿por qué estaba Juan tan seguro? ¿Notaron que él no dijo: “Tal vez este es”? Él dijo: “¡He aquí, este es!” ¿Cómo pudo él estar tan seguro?
Ahora, leamos otro versículo. El versículo 26, yo lo tengo escrito aquí. Yo quiero ver que sacamos de este versículo 26 aquí.
Y Juan les respondió diciendo: Yo bautizo con agua; mas en medio de vosotros está uno a quien vosotros no conocéis.
Mire. Juan lo sabía. ¿Cómo estaba Juan tan seguro que en medio de ese montón, en alguna parte, parado allí en ese momento, estaba ese Mesías? “Mas en medio de vosotros ahora está Uno a quien vosotros no conocéis, y Él es el que bautiza con el Espíritu Santo”. ¿Ven? Él lo conocía a Él. ¿Por qué? Porque el tiempo estaba a la mano.

35 Hermanos, el tiempo está a la mano. Le conviene al cristiano, no sólo unirse a la iglesia, o depender sobre alguna maniobra, alguna sensación, o algo de esa índole, sino estar seguro que se está correcto. Ahora, hay tanto hoy día que nosotros tenemos. Algunos admiten que es por medio de la educación. Algunos admiten que es por medio de aprender credos. Algunos admiten que es por medio de pequeñas sensaciones raras. Algunos admiten que es por medio de diferentes cosas. Lo cual, yo no tengo nada en contra de eso. Eso está bien. Pero eso no es de lo que yo estoy hablando. Uds. pueden tener eso sin tener la cosa real. ¿Ven? Y eso es lo que estamos tratando de decir. Debemos estar seguros, porque el tiempo está a la mano para el verdadero derramamiento del Espíritu Santo. Él prometió que Él lo derramaría en los últimos días.

36 Ahora, hay muchas personas que dicen si usted tiembla, mantenga sus ojos cerrados, hagan toda clase de cosas, y reciban sensaciones… Uds. reciben espíritus, amigos. Pero si la vida de Uds. no concuerda con lo que Uds. están profesando, entonces hay algo mal con el espíritu que Uds. tienen. ¿Ven? Y es verdad. ¿Ven? Uds. tienen que estar seguros. El Espíritu Santo producirá una vida santa. Eso es correcto. Y si el deseo está en el corazón de Uds…. Si Uds. mismos se tienen que forzar constantemente para tratar de hacer lo que es correcto, y todavía Uds. están hambrientos del mundo, entonces algo anda mal. ¿Ven? El Espíritu Santo en Uds. no tendrá hambre por el mundo, tendrá hambre por Dios. Si es difícil para Uds. ir a la iglesia, y se fuerzan Uds. mismos para venir cuando la iglesia se abre, hay algo mal con ese espíritu. Lo está tratando de mantener alejado de Dios. El Espíritu de Dios los llevará directamente a la iglesia cada vez que las puertas se abran para tener compañerismo. Sí, señor. ¿Ven? Así que Uds. tienen que estar seguros de esto ahora. El tiempo está a la mano.

37 Ahora, Juan sabía que el tiempo estaba a la mano, así que por lo tanto él dijo: “Mas en medio de vosotros aquí, en alguna parte, está Uno a quien vosotros no conocéis”. Ni tampoco él lo conocía en ese momento, o él hubiera dicho: “¡Aquí está Él!, o, ¡allí está Él! ¡Ese es Él parado allí!”
Pero Juan…si él hubiera ido a la escuela, él probablemente hubiera señalado a cincuenta. Pero, ¿ven Uds.?, Juan había ido a una escuela diferente. Juan había estado ante Dios. A Juan se le había revelado por Dios exactamente la Palabra de Dios, de cómo sería el Mesías. Así que él estaba esperando ver la señal del Mesías. Él quiso ver dónde estaba el Mesías. Dios le había prometido: “Yo te vindicaré a ese Mesías”. Déjenme decirles ahora, si Uds. quieren la Escritura para eso, de que será una señal Escritural, el versículo 33, tomemos el versículo 33 aquí y leámoslo. Ahora, observen:
Y yo no le conocí… conocía;…. Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo.

38 ¿Ven? Allí estaba… Dios quiere estar seguro de que no haya confusión en ello. Dios dijo: “Juan, Yo te voy a dar una señal. Y luego cuando tú veas esta señal sobre Él, eso va a probar que ése es Aquel.”.
Juan dijo: “Él está allí en alguna parte, pero yo no le conozco todavía”. Pero tan pronto que él vio el Espíritu descendiendo y reposando sobre Él… Nadie más lo vio, sino Juan. Sólo piensen en eso. El Espíritu Santo descendió en forma de una Paloma, y reposó sobre Jesús, y nadie lo vio excepto Juan, porque la promesa le fue hecha a Juan.

39 Ahora, si hay un incrédulo aquí que no cree en el Bautismo del Espíritu Santo, y dice: “Yo sencillamente no lo creo”, Ud. nunca sabrá nada al respecto. Usted dice: “Yo no creo en sanidad Divina. Yo no puedo ver que esté correcto”. Seguramente que Ud. no puede. No, señor. Pero “el que cree…” Es para creyentes. Aquellos que tienen hambre en su corazón por ver a Dios, ellos lo ven. Nadie….
Esos hombres que estaban con Pablo, no vieron esa Luz suspendida allí sobre Pablo. Ellos no vieron la Luz. Pero fue tan real para Pablo, a tal grado que le cegó sus ojos, fue tan resplandeciente que cegó los ojos de un hombre parado allí, mirándola, y los otros parados alrededor ni siquiera la pudieron ver. Así que pueden ver, es enviada a aquellos que creen y que están listos para recibirla.
Los hombres sabios, los magos del Este, siguieron la Estrella por dos años, cruzando el río Tigris, y a través de las planicies. Y venían desde Arabia, pasaron la India, y llegaron a Jerusalén, siguiendo esa Estrella. Y pasó por todo observatorio, y ninguno de ellos escribió algo sobre Ella; aquellos no la vieron, pero ellos la vieron.

40 Por lo tanto, creo que el Espíritu Santo está aquí esta noche. Está aquí para aquellos que están destinados a recibirlo, aquellos que lo creen, aquellos que lo están esperando. Está aquí para arreglar cada uno de sus problemas espirituales. Está aquí para sanar a toda persona enferma que está presente. Está aquí. Pero Uds. tienen que venir y entrar en la atmósfera de Él, y en la actitud para recibirlo. Uds. tienen que venir, no todos emocionados. Uds. tienen que venir en base de creer una promesa que Dios hizo. Eso lo logra. Eso es lo que lo logra.

41 Él estaba esperando ver esa señal, y luego él estaba… para poder anunciarlo a Él. Y lo hizo. Ahora, al siguiente día, Juan lo vio otra vez, y él dijo: “He aquí el Cordero de Dios”. Él estaba seguro. Él sabía que Ese era Él.
Ellos dijeron: “¿Cómo lo sabes?”
Él dijo: “El que me envió al desierto para bautizar con agua, dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre Él, Él es el que bautiza con el Espíritu Santo y Fuego”.

42 Estaban dos de sus discípulos parados allí, y ellos siguieron a Jesús. Y cuando nosotros… Fue Felipe y Andrés… Pero cuando ellos llegaron a Él, ellos dijeron: “Rabí, ¿dónde moras? Nos gustaría saber dónde vives. Ahora, nosotros hemos estado escuchando a un profeta parado allí en el río. Y él nos ha estado diciendo ya por seis meses, que va a venir un Mesías, y que él lo reconocería. ”Ahora nosotros sabemos que ese profeta es un hombre justo. Nosotros creemos que él es un profeta. Él es un profeta vindicado. Nosotros sabemos que lo es. Y él dice que Tú eres el Mesías. Ahora, nos gustaría saber dónde vives“.
Y Él les dijo: “Venid y ved”. Y ellos entraron y se quedaron toda la noche con Él, porque ya estaba avanzada la tarde.

43 Si notaron, se quedaron con Él esa noche. Y a la mañana siguiente, Andrés estaba tan completamente convencido, a tal grado que quiso ir a buscar a su hermano. ¿Ven? Ahora, esa es la única manera que yo veo que pueda venir un interés en la iglesia y de regreso entre la gente, y es de quedarse el tiempo suficiente hasta que Uds. estén convencidos de que el programa está correcto y que es Dios; y no es alguna ilusión mental, o emoción, o psicología, o algún alboroto. Es absolutamente el Bautismo del Espíritu Santo que Dios prometió derramar en los postreros días.
Esa es la razón que los seminarios están disminuyendo. Ellos están viendo que todo lo que obtienen, de una manera u otra, no… Siempre están prometiendo algo a lo que Uds. nunca alcanzan, algo que ellos prometen, y sólo continúan prometiendo, y prometiendo, y prometiendo. Uds. nunca lo alcanzan. “Pero, porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”, Pedro dijo eso en el Día de Pentecostés.
Ahora bien, no sólo era para un grupo muy allá en otra edad del pasado; es para el día de hoy. ¿Qué tan lejos? “Para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Las señales iban a seguir al creyente, para que ellos supieran quiénes eran; dándoles una vindicación, de que ellos lo eran.

44 Ahora, Andrés llegó a estar muy, muy interesado, porque él se quedó con Él toda la noche y estaba convencido. Y luego cuando él llegó a estar convencido que Él era el Cristo, entonces él se preocupó por alguien más. Y yo creo que todo hombre, toda mujer, todo joven o jovencita, que alguna vez se quedo el tiempo suficiente, y está convencido que es correcto, y que es el Espíritu Santo, estará tan abrumado en su corazón, que no se podrá quedar quieto y dejar que esta gente muera de esta manera en vergüenza y pecado. Le agobiará el corazón a Ud., y le hará salir aquí a estas calles. Le sucede a todo cristiano, al ver a la gente completamente entregada al pecado: bebiendo, apostando, maldiciendo, jurando, fumando. Cada automóvil que va delante de Ud., hay una mujer con un cigarrillo en sus dedos, con unos de esos cortes de cabello crepé, que ellas están usando ahora, y toda esa tontería que es tan común. Y miles de ésas profesan ser cristianas.

45 ¿No comprende, amigo (siendo que estoy en esto), que así como la primera dama de este país…? ¿Sabían Uds. que Jezabel también era la primera dama de aquel país? Seguro que sí. ¡Pero Elías la expuso! Ella lo odió, pero él le dijo en dónde ella pertenecía. De hecho, él era su pastor. Ella no quiso admitir eso, pero él sí lo era. Eso es correcto. Él se lo dijo a ella.

46 Ahora vemos todo el pecado y cómo están las cosas y eso agobia el corazón de cualquiera. Ver niñitos… Mi esposa me estaba diciendo esta mañana… Nosotros fuimos a la iglesita en aquel otro lugar. El Hermano Williams nos llevó ayer. Y ella me dijo: “Bill, fue muy emocionante…”
Después de caminar por las calles y viendo niñitas no mayores de doce años de edad, caminando con cigarrillos en sus manos, y muchachos viniendo de la escuela, con sus manos alrededor de ellas, en el lugar impropio. ¡Niños! Pues, los policías deberían arrestar tal cosa como esa. Pues, ¡eso es corrupción! ¿Qué…? Esa pobre muchachita, ¿qué le sucederá a ella? Estará allá en los antros, y todo lo demás, bebiendo, y apostando, y comportándose mal con esos muchachos, y ni siquiera mayor de doce, catorce años de edad, y la madre de ellas en la misma condición. Eso es correcto. Y todos ellos pertenecen a la iglesia.

47 Ella dijo, de aquella iglesia de ayer: “Fue dulce al ver un grupo de niñitos, como de ocho o nueve años de edad, todos entrar e ir al altar y orar, y luego coger trapos y limpiar los asientos para que la gente pudiera entrar esa noche”. ¡Bendito sea el Nombre del Señor! Todavía hay un renuevo que queda en alguna parte. Hay un remanente que Dios llamará a reunirse. Muy bien.

48 Convencido y luego interesado. Ahora, Andrés estaba interesado en su hermano, tan pronto que él estuvo absolutamente convencido de que Ese era el Mesías. ¿Cómo lo logró? Él se quedó con Él toda la noche. El problema es que nosotros no nos podemos quedar con Él cinco minutos. “Oh, tengo que llegar a casa. Están dando cierto programa de televisión. Tenemos que ver ese drama. Yo no me puedo quedar más tiempo, esto es todo lo que me puedo quedar. No me he perdido de ninguno por mucho tiempo. Es una serie que están pasando, ustedes saben y así que no puedo”. Eso es todo. “Déjame decirte, yo tengo que hacer esto, o aquello. Yo no puedo hacer esto y hacer eso”. No hay tiempo.
¡Oh, hermano! “Buscad primeramente el Reino de Dios y Su justicia”. ¿Ven? Pero la cosa es que… entonces se pierde el interés, y después de un tiempo, Ud. ha perdido toda la… Ud. ha perdido todo. Entonces no está interesado en nada, sino de Ud. mismo. Eso es correcto.

49 Nosotros estamos muy interesados hoy en llenar nuestras iglesias. Nosotros queremos ver si los… si nosotros pentecostales no podemos conseguir más que los bautistas. Los bautistas quieren conseguir más que los metodistas. Y ellos gradualmente están vociferando que están consiguiendo más y más todo el tiempo. Pero, ¿qué han conseguido?
Ellos no tienen nada más que la escoria proveniente de las calles, cuando no deberían meter en la iglesia nada, sino los puros y santificados y separados. Con razón el pecador tiene un tiempo terrible. Bueno, la gente, aun nuestra pentecostal, presumiendo que ellos son cristianos, van por ahí jugueteando con el mundo, yendo a cines y fiestas y bailes, las mujeres cortándose su cabello y usando faldas inmorales.

50 ¿Uds. dicen que ellas no lo hacen? Vengan a un desayuno de Los hombres de Negocios y dense cuenta si ellas lo hacen o no. Entren a cualquier iglesia pentecostal el domingo en la mañana, y dense cuenta si no lo hacen casi todas ellas. Las mujeres apretujándose en vestiditos y cosas así, y actúan tan repugnantes, y todo por el estilo. ¡Es una vergüenza! Ud. sabe que lo es.
Pues, Uds. dicen: “Bueno, Ud. no debería decir eso”. ¡Dios, ten misericordia! Dios danos a alguien que tenga el valor suficiente para decirlo. Es la Biblia. Sí. Esa es la cosa que se tiene que decir. Seguro.
Bueno, el hombre… un hombre que le permite a su esposa hacer eso, yo también le tengo poco respeto. ¿Cómo pudiera ser él un cristiano cuando debe gobernar su propia casa, y mantenerla en orden? Bueno, ¡es una lástima! Nosotros deberíamos regresar a la santidad, regresar a lo correcto, regresar a Dios. Es tan….

51 Pero cuando Uds. ven, cuando el mundo ve, la iglesia tan… Nosotros gente pentecostal profesamos algo, y el mundo dice que no lo tenemos. ¿Ven? Dicen: “Ellos no lo tienen. Ellos no son diferentes de los demás”. Bueno, eso es exactamente correcto. Ellos están correctos, exactamente.
Como Uds. saben, nosotros siempre estamos tratando de igualarnos con el mundo. Nosotros estamos tratando de brillar más que ellos. Como dije la otra noche, Uds. los están tratando de buscar en sus terrenos. Déjenlos que vengan a nuestro terreno. ¿Ven? Nosotros no queremos tratar de obtener lo que ellos tienen. Nosotros recibimos algo que ellos no pueden tener, a menos que lleguen a ser uno de nosotros. Eso es correcto. Sean un vaso del Señor, tengan a Cristo.
Cristo dijo: “Y Yo, si fuere levantado, a todos atraeré a Mí mismo”. Pero vean, cuando la iglesia no hace eso, ellos se levantan… Uds. lo deberían levantar a Él, como dice la alabanza, viviendo como los cristianos deberían vivir. ¿Ven? Pero en lugar de eso, empezamos… Las mismísimas cosas que hacemos y cosas así, prueban que nosotros no lo recibimos. ¿Ven? Así que Uds.,… ellos sólo están presumiendo eso, como yo dije la otra noche. No hagan Uds. eso. Regresen. No acepten un substituto, porque morirán.

52 Y recuerden, que cuando Uds. mueren, y esa alma los deja a Uds., ella no cambia. No, señor. La muerte no cambia el alma. Cambia su lugar de morada, pero todavía es la misma alma. Así que si no ha nacido de nuevo, y no es parte del Espíritu Eterno de Dios, entonces ella tuvo un principio. Todo lo que tiene un principio, tiene un fin. Esa es la razón que Dios es la única cosa que es Eterna.
A menos que Uds. nazcan de nuevo y tengan Vida Eterna (la palabra griega Zoe allí, significa: “La propia Vida de Dios” en Uds.), Uds. perecerán. Pero cuando la Vida de Dios está en Uds., no pueden perecer al igual que Dios no puede perecer (eso es correcto), porque Uds. son hijos de Dios, renuevos de Dios, y tienen Vida Eterna. Oh, esa es la cosa que la iglesia necesita. Entonces cuando Dios está en Uds., entonces El vive Su propia Vida por medio de Uds. ¿Ven? Y así es cómo nosotros sabemos que somos cristianos. Entonces Uds. están interesados en su hermano.

53 Si el Espíritu que estuvo en Cristo, que…. Él estaba tan interesado que descendió del Cielo, renunció el Cielo, descendió aquí a la Tierra, y nació en un establo de estiércol con un montón de ganado balando, ni siquiera con ropa para ponerle. El se asoció… No tenía lugar dónde recostar Su cabeza; ni tenía una tumba para ser enterrado; fue azotado y herido, de la manera que Él lo fue. Él estaba lo bastante interesado, y Dios amó tanto al mundo, a tal grado que Él dio Su Hijo unigénito, y todas esas cosas allí, que ese Espíritu que estaba en Él, y Él está en Uds…. ¿Y luego, no estamos interesados uno del otro? ¿Y de la Iglesia?

54 La gente constantemente me está diciendo… Un hombre me dijo no hace mucho, dijo: “Hermano Branham, deje de criticar a la iglesia. Deje de decir esas cosas. No es negocio suyo decirlo”.
Le dije: “¿Quién lo va a decir, entonces?” Correcto. Seguro que es nuestro deber. Es nuestro deber realmente decirle a la gente la Verdad, porque Uds. la van a encarar otra vez. Esto sólo es una pequeña estancia; Eso allá es Eterno. Quedémonos con ello, digamos la verdad y seamos verdaderos al respecto. Sí, interesados primero. Antes que Uds. puedan estar interesados, Uds. tienen que estar convencidos que están correctos. Entonces cuando Uds. están convencidos que Dios está correcto, y que Dios está en Uds., y que Dios hizo tales cosas tan grandiosas para Uds., entonces Uds. están seguros. Si Uds. ven a su hermano en error, Uds. van y le dicen al respecto. Si no lo hacen, hay algo que anda mal. Eso es la verdad.
Ahora, y si Uds. ven que la iglesia está errada, no importando… Uds. aman a la iglesia y Cristo amó a la Iglesia. Y Él dio Su vida por Ella, y se supone que debemos hacer la misma cosa, no sólo se supone, sino que nosotros lo haremos si tenemos el amor de Cristo en nosotros. Nos constriñe y nos conviene hacer eso, como cristianos. Sí.

55 Tan pronto como Andrés se convenció que Ese era el Mesías, ¿qué hizo él? Sin duda esa noche, sentado allí en la reunión, él y su compañero Cristo, estando allí en la casa, sin duda que Jesús se refirió a las Escrituras y le empezó a decir.
Ahora, Andrés era un erudito, porque su padre lo era… Su… Él y Pedro lo eran… Su padre era un fariseo, y él era un hombre bien instruido. Y así que él sabía cómo sería el Mesías. Y cuando él vio al Mesías haciendo las cosas que el Mesías debería hacer, él vio la manera que Él vivió y todo, él estaba convencido que Ese era el Mesías. Ahora, cuando Uds. ven a Dios tomar control de Uds., y cambiar su vida, para hacerlos de lo que Uds…. lo que Uds. no son, a lo que Uds. deberían ser, entonces Uds. están listos para decirle a alguien más al respecto. Uds. están convencidos.

56 Pero el problema de ello, es que llegamos… tenemos un momento breve y lo evitamos rápidamente. Nosotros sencillamente decimos: “Oh, no nos podemos quedar allí mucho tiempo. No, no nos hables diez días, o toda la noche”. No, nosotros nos tenemos que ir, y quizás estrechemos manos con el ministro, o ponemos nuestro nombre en el libro, o pasemos por alguna pequeña sensación. “Nosotros lo recibimos”. Allá afuera… Una noche en la cantina, y a la siguiente noche predicando el Evangelio. ¿Ven? ¿Ven? ¡Oh, qué cosa! Ahí es dónde está el problema. Por eso es que nos confundimos tanto al respecto (¿ven?), en esas cosas. Que el hombre se pruebe a sí mismo.

57 Recuerdo el primer sermón que traté de predicar. Yo aprecio a ese anciano predicador de la Bautista misionera. Yo me subí allí. Y había visto de la manera que él predicaba. Yo sólo era un joven, que había estado en el Camino como por seis meses o un año. Y él me llamó, dijo: “Ahora, quiero que prediques mañana, es decir, el miércoles en la noche”.
Me paré en el púlpito y pensé que lo había hecho igual que un predicador. Yo pensé que lo hice bien. Las madres ancianas después me palmearon la espalda y dijeron: “¡Hermano Billy, eso estuvo sencillamente maravilloso!” Las madres ancianas, Uds. saben, por ahí llorando, decían: “Y Dios te va a hacer un predicador”.
Pensé. “Oh, yo espero que sí me haga un predicador”. Yo pensé que lo había hecho muy bien.
Fui con el anciano Dr. Davis, sentado allí, disgustado. Le dije: “¿Cómo prediqué, doctor?”
Dijo: “Lo peor que alguna vez he oído”.
¡Oh, qué cosa! Pensé que hice todas las emociones y todo lo que se debía hacer, mover las manos y todo lo demás, ustedes saben, como lo hace el predicador. Yo pensé que había hecho todo eso. Lo había observado e hice exactamente lo que él hacía.
Él dijo: “Lo peor que alguna vez he oído”.
Dije: “¡Hermano Davis….!”
Él dijo: “Yo nunca oí tal cosa en mi vida”. Él dijo: “Jovencito, yo quiero que te reúnas conmigo en mi estudio, mañana por la tarde, a las dos”.

58 Pensé: “¡Oh, qué cosa!” Así que a las dos fui allá, todo desplumado, ¿ven Uds.? Yo dije: “Buenas tardes, Dr. Davis”.
Dijo: “¿Cómo estás, Billy? Siéntate”.
Le dije: “Sí, señor”.
Él dijo: “Me imagino que tus sentimientos estas heridos”.
Dije: “Sólo están pisoteados, eso es todo”. Le dije: “Bueno, ¿qué hice mal?”
Él dijo: “Te quiero contar una pequeña historia”. Dijo: “Como tú sabes, yo estudié para abogado antes de ser ministro”.
Le dije: “Sí, señor, yo sé eso”.
Él dijo: “Billy, en un tiempo yo estudié la ley, y lo hice de la manera que tú estudiaste la Biblia, o mejor dicho, de la manera que tú estudiaste respecto al ministerio”.
Él dijo: “Yo pensé que yo era un abogado cuando recibí mi magistratura”. Él dijo: “Yo me subí allí y abogué un caso de divorcio en una ocasión, mi primer caso”. Y dije: “Yo había visto a esos abogados golpear en la mesa de esa manera, y gritar: ¡Su señoría, señor, Juez! Y lloraban y limpiaban las lágrimas de su rostro. Esta pobre mujercita, ella es fulana de tal, y así”. Dijo. “Y después de un rato el abogado anciano, que era mi oponente, al lado opuesto”, dijo, “él sólo estaba sentado, y me observó por largo tiempo”. Dijo: “Yo lloré. Golpeé el escritorio, e hice todo igual que los abogados lo hacían”. Y dijo: “¡Qué cosa! El oponente anciano sentado allá, el otro abogado al lado opuesto, el abogado del hombre estaba sentado allí. El dijo después de un rato, dijo: Juez, su señoría, ¿cuánto más de esta tontería puede soportar su jurado?”
Dijo: “Yo perdí el caso”. Y dijo: “Fui realmente derrotado”. Él dijo: “Aprendí algo entonces, ¿ves? Y le pedí al juez. Él dijo: No… Dijo: ”El abogado también era amigo mío. Pero“, dijo, ”él bajó allí y dijo: Roy, yo hice eso a propósito. Dijo: ¿Ves?, tú estabas demostrando emociones. Tú estabas llorando, meneando tu cabeza, y esforzándote demasiado. “Dije: Yo lo hice exactamente como los otros abogados lo hacen.
“El dijo: Pero tú no estabas poniendo ni una tilde de la ley en ello. No son tus emociones las que ganan el caso; es el veredicto de la ley. Tú tienes que saber lo que la ley dice al respecto.
“Y es de la misma manera hoy, respecto a ti”. Dijo: “Billy, tú meneaste tu cabeza, y tú lloraste y brincaste, pero nunca predicaste una sola palabra de la Biblia. Tú estabas demostrando toda clase de emociones”. Es la Palabra de Dios lo que cuenta. Es la Palabra de Dios que lo dice. Exactamente correcto. Tiene que ser la Palabra, exactamente la Palabra.

59 Y cuando ellos vieron que esa Palabra se hizo carne allí en Jesucristo, Andrés estaba completamente convencido, y luego estaba interesado en su hermano. Él fue rápidamente. ¿Se fijaron Uds.? Él no dijo: “Ven, Simón. Yo quiero que vengas y te sientes en la reunión conmigo. Tal vez podamos discernir los espíritus, y nos podamos dar cuenta si este Hombre realmente es el Mesías o no”. Él no dijo eso. Él dijo: “Lo hemos encontrado a Él”. No hubo tartamudeo al respecto. “Nosotros encontramos al Mesías. Ven a verlo”. Él estaba completamente convencido.

60 Moisés, de la misma manera, cuando él pensó conquistar allá en Egipto y mató un egipcio, él se desintereso. Él no hacía… Él no estaba interesado en ello. Si Dios iba a estar con él, ¿por qué Él no estaba con él? Así que él fue y se casó con una mujer hermosa. Y así que tuvo un bebé con ella, Gersón, y ellos se establecieron. Y él iba a heredar una manada grande de ovejas allá de Jetro, el sacerdote medianita. Y él estaba… Todo era fácil. Él vivía con su esposa, y tenía un pequeño hogar, y, como Uds. saben, sencillamente… Le estaba yendo muy bien; tenía un buen trabajo, iba a ser heredero. Todo estaba muy bien. Él estaba despreocupado.
Él ya no sintió el látigo del capataz. Él no estaba interesado en sus hermanos allá abajo, en esas pobres parteras, y en las mujeres dando a luz a sus bebés que… a los cuales les hacían estallar sus cabezas y los arrojaban a los cocodrilos; y ellos, cómo los hacían servir duro allá en esclavitud y servidumbre. Él no estaba interesado.

61 Él tenía su casa pagada, igual que hoy día la tenemos. Esa es la primera cosa de la cual pensamos: pagar la casa. Eso está bien. Uds. lo deberían hacer. Correcto. Pero hay algo que se debería hacer antes de eso: Dios, primero. El bienestar de la iglesia, es el deber de cada hombre en esta iglesia aquí, el ver que todo marche bien. Y Uds. ponen su fuerza en ello, para traer a todo hombre y mujer, joven o jovencita que Uds. puedan, en las plazas y vallados, y a la salida de los caminos, para traerlos a la iglesia.

62 Moisés se había relajado: “Déjalos… Me imagino, si de esa manera ellos lo quieren hacer, muy bien”. ¿Ven? El todavía no había tenido una experiencia personal.
Así que, un día, en la parte de atrás del desierto, un pastor anciano con barba iba cruzando allá la colina, con una vara en su mano. Él se encontró cara a cara con Dios; Jehová Dios asentado allí en una zarza, y ella ardiendo. Dios atrajo su atención lo suficiente para que se acercara allí y se quitara su calzado. Y él oyó la Voz de Dios. Él estaba convencido que era el “YO SOY EL QUE SOY. Yo nunca fallo. Yo soy el que estuve con Abraham, Isaac, y Jacob. Yo todavía Soy el mismo Dios”.
[Porción sin grabar en la cinta-Ed.].

63 Entonces cuando él se dio cuenta que Dios no era un montón de credos, que Dios no era un montón de doctrinas, que Dios era un verdadero Dios Viviente, entonces su corazón estaba en fuego. Nada lo iba a detener entonces. Y él se dio cuenta que era el propósito de Dios librar a Israel, y que él fue llamado para la obra. ¡Oh Dios, danos predicadores así! Eso es lo que nosotros necesitamos, hermanos. ¿No es así, hermanos? [Los hermanos dicen: “Amén”-Ed.]. Eso es correcto. En lugar de salir huyendo a alguna otra parte…

64 Todas las experiencias de seminario de Moisés se terminaron entonces. ¿Ven? Él era un hombre inteligente. Él fue enseñado en toda la sabiduría de los egipcios; él los podía enseñar. Pero no le aprovechó nada. Él tuvo que tener una experiencia personal con Dios. Y lo encontró a Él allí, cara a cara, y habló con Él. Y tan pronto como él habló con Él, y se dio cuenta cuál era la idea de Él, y cuál era el programa de Él, allí entonces se intereso en sus hermanos que estaban en servidumbre. Y cualquier hombre o mujer que alguna vez se encuentre cara a cara con Dios, y que se vaya de allí tomándolo como una cosa ligera el ver gente en las calles, en juerga y en pecado… Eso lo mata a uno.

65 Le dije a mi esposa hace tiempo, y a algunos de mis hermanos, yo dije: “¿He perdido mi mente? ¿Soy yo un hombre loco? ¿Por qué continúo gritándole a la gente? ¿Por qué digo esto? Y yo ayuno”, yo dije, “yo ayuno y oro, para dejar de hacer eso”. Mientras más ayuno, más feo se pone el pecado. ¿Ven? Se hace peor, hasta el grado que, honestamente, uno ni siquiera puede salir.
Mi esposa quiso que yo fuera con ella a una cierta tienda el otro día. Llegué a la puerta, y ahí venía pasando una señora… Y yo sé a qué iglesia va la mujer. Y ella… Fue horrible. Yo pensé gritar: “¡Vete de aquí, coco [figura imaginaria monstruosa, usada para amenazar a los niños-Trad.], me voy a portar bien!” Yo vi todo ese gran cabello encrespado de esa manera, con pintura que se veía azul verdoso alrededor de los ojos, de esta manera, y abajo de esa manera. Venía contoneándose por allí, se miraba como una salchicha de tan apretada con esa ropa. Déjenme decirles, ¡oh, fue terrible! Correcto.

66 Estuve recientemente en un desayuno de Los Hombres de Negocio allá en Los Ángeles, y estaba parado allí esperando para que entrara el Hermano Arganbright. Y entró una dama. Yo nunca había visto algo semejante. Yo pensé: “¡Oh, qué cosa, mira a esa pobre mujer! Algo anda mal en ella”. Así que yo pensé…. Me empecé a alejar y yo dije: “No. Yo soy un ministro. Yo debo hablar con ella. Yo he visto cáncer, he visto lepra, pero nunca he visto algo así. Ella tiene todo verde bajo los ojos”.
Y empecé… Yo me encaminé hacia allá. Ahora, los seres humanos no se miran de esa manera, a menos que estén muertos o algo así, o con gangrena. Así que, yo fui allá y pensé… Ustedes saben, yo iba a acercarme a ella y decirle: “Hermana, dispénseme. Yo soy un ministro, y mi ministerio es orar por los enfermos. No sé, pero, ¿le gustaría que orara por Ud.?”
Y mientras estaba pensando, ahí llegó otra, y luego otra. Era la primera vez que yo lo había visto, un color muy raro por aquí arriba, como Uds. saben, y azul aquí arriba, y verde aquí abajo. Y se miraba la cosa más rara. Y, honestamente, tenía una cabeza así de grande. Yo nunca había visto algo semejante. Me sentí muy avergonzado de mí mismo. Pues, ¡es una desgracia! Ciertamente que lo es. Y con ese tipo de ropita puesta, como Uds. saben, los pantalones, “slacks”, como ellas los llaman. Cuando la Biblia dice que “una mujer que se pone ropa que pertenece a un hombre, es una abominación ante los ojos de Dios”. ¡Oh!

67 Toda la cosa ha de ser una hediondez ante Dios. ¿Y cómo puede su corazón mirar eso, y no interesarse? Cuando Uds. ven su propia nación, su propio pueblo, seres humanos temblando en el tormento, yendo al infierno, y Uds. no pueden hacer nada al respecto. Déjenme gritar mientras tenga una voz para gritar. A mí no me importa lo que alguien diga, existe el bien y mal. Yo quiero estar en el lado del bien cuando me pare ante Dios. Yo me quiero parar y… Sí. Seguro.
Moisés se intereso después que él realmente se dio cuenta que Dios era Dios. Él estaba interesado.

68 Jacob, una noche, como Uds. saben, él había dejado a Labán, y él iba en su camino de regreso… El deseo vino a su corazón de visitar su tierra natal. Y miren, nos damos cuenta que él tenía temor. Él no tenía… Él tenía temor de encontrarse con su hermano. Así que se puso a cuentas antes de cruzar el Jordán, y él oró toda la noche. Y él luchó con el Señor, luchó toda la noche. ¡Oh!, él dijo: “Yo no te dejaré ir”. Me gusta eso. Aférrense de Él. Correcto. Quédense toda la noche con Él. Andrés lo hizo. Quédense toda la noche con Él. Y él luchó con el Ángel toda la noche. Y el Ángel dijo: “Está amaneciendo. Debo partir”.
Él dijo: “No te dejaré ir. Yo quiero algo en mí que sea diferente. Yo quiero algo en mí que me cambiará”.

69 Y si pueden notarlo, tan pronto que el Señor lo bendijo, con la bendición que él pidió, él estaba listo entonces para cruzar el río e ir a ver a su hermano. ¿Ven? ¿Por qué? Porque él luchó toda la noche. Él se quedó con Dios toda la noche, y luchó con Dios. Ahora bien, si él sólo hubiera dicho: “Oye, déjame solo ahora, yo estoy cansado”, (¿ven?), la bendición nunca hubiera venido. ¿Ven? Él nunca se hubiera quedado allí. ¿Ven? Pero él se quedó toda la noche. ¿Ven? Él luchó con Él toda la noche, entonces estaba listo para ir a encontrar a su hermano a la mañana siguiente.

70 El pequeño David, en una ocasión, vea… En primer lugar, Uds. deben estar convencidos. Luego la cosa que sigue, Uds. están interesados después que están convencidos. Ahora bien, Jacob sabía (antes que yo pase a David), Jacob sabía que el Dios que lo había separado de su hermano, el Dios que lo había enviado a otra tierra y que había estado con él, y lo había bendecido y le había dado todo lo que él tenía, y que le había hecho una promesa que lo cuidaría, que lo multiplicaría si él regresaba a su propia tierra, él sabía que si sólo podía entrar en contacto con ese Dios, entonces estaría interesado; así que él lo hizo. Muy bien.

71 Ahora bien, David, un día fue para llevar unos pasteles de higo, y un pastel de pasas que su padre había preparado. Isaí los había enviado con David. Él era un joven, y sus hermanos estaban allá con Israel en una guerra. Y los filisteos los tenían arrinconados y los tenían en un lado de una colina, y los filisteos estaban al otro lado. Y el pequeño David vino con su saquito de pastor puesto, y su honda enrollada en su bolsillo o en alguna parte. Y llegó allá, y él oyó un gran rugido que salió de un gigante allá, desafiando los escuadrones del Dios Vivo.
Bueno, eso como que irritó a David. ¿Ven? Ahora, David llegó ante Saúl, y le dijo a Saúl… Después que las noticias se propagaron de lo que él dijo, que él iría a pelearle, él llegó ante Saúl. Y Saúl dijo: “Bueno, tú eres más que un muchacho. Y tú sólo eres un jovencito pelirrojo. Y él es muchas veces más grande que tú, y ha sido un guerrero desde su juventud. ¿Cómo le pudieras tú pelear a un hombre como ese?”

72 Ahora observen. David primero fue convencido. ¡Amén! Él estaba convencido, luego estuvo interesado en sus hermanos. Si ellos estaban muy acobardados para pelearle, él le pelearía. ¡Amén!
¡Ahí lo tienen Uds.! Esa es la clase de cristianos… Si el resto de ellos no lo hace, hagámoslo nosotros. ¡Amén! ¡Aunque se tengan que parar solos, párense solos! Griten lo que es correcto y lo que está mal. Díganlo allí, díganlo, no importa lo que alguien diga respecto a Uds. Párense firmes en la Palabra de Dios y digan que Ella está correcta. Quédense con Ella. ¡Oh, qué hora!
David estaba convencido. Él sabía que Dios era real. Así que Saúl ha de haber dicho algo así: “Hijo, yo admiro tu valor. Pero tú no puedes ser un contrincante para ese hombre”. ¿Ven?, ellos estaban mirando a lo exterior.

73 Pero David estaba convencido. Él dijo: “Escucha: un día”, él dijo, “tú siervo aquí, estaba pastoreando las ovejas de mi padre”. Y dijo: “Un león vino y tomó uno de los corderos, y huyó con él”. Y dijo: “Tu siervo fue tras él, y lo derribó con una honda. Él se levantó contra mí, y le eché mano de la quijada y lo maté”.
Él dijo: “Luego otro día, otro animal, un oso, vino y tomó una, y huyó. Y yo lo maté. Yo estoy convencido que el Dios que me pudo librar de las garras del león, de las garras del oso, ¿cuánto más me librará de ese filisteo incircunciso fanfarrón que está allá?” Sí, señor.
“¿Cuánto más Él lo hará? Yo estoy convencido que es correcto. Y mis hermanos no tienen el valor para pelear. Eso es correcto. Pero yo estoy preocupado tocante a los escuadrones del Dios Vivo. Yo estoy preocupado al verlos retroceder en estos asuntos”. ¡Amén!

74 ¿Dije algo? Muy bien. Sí, señor. Yo estoy preocupado que ellos retrocedan en el asunto de Dios, diciendo que “Jesucristo no es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. Yo estoy preocupado tocante a ellos retrocediendo, y diciendo: “La santidad no pertenece en la iglesia. No hay tal cosa como santificación del Espíritu”. Yo estoy preocupado tocante a que ellos dicen que “los días de los milagros ya pasaron”. ¿Qué es lo que les pasa a ellos? ¿Cuál es el problema? Estamos preocupados.
Si ellos tienen temor hacerlo, nosotros tuvimos una experiencia aquí. Nosotros enfrentamos al diablo. Eso es correcto. Y el Dios que pudo derrotar al diablo en mi vida, y derramar dentro de mí el Bautismo del Espíritu Santo, puede matar a ese diablo incircunciso allá, que está tratando de desafiar a los escuadrones del Dios Vivo. ¡Amén!

75 David estaba interesado. ¿Por qué? Porque él estaba convencido que Dios era Dios. Él estaba convencido que un Dios que lo podía usar a él con esa honda, y matar a un león, podía también tomar bajo control a ese filisteo incircunciso fanfarrón. ¿No puede ver eso Ud., amigo? Un Dios que puede llenar a un hombre con el Espíritu Santo, ¿Acaso no puede sanar a un hombre o a una mujer, que trata de (palabras no claras.- Trad.) a un cristiano? ¡Oh, seguro que Él sí puede! Un corazón hambriento que quiere conocer a Dios, el Dios que desafió al diablo y lo sacó de mi vida, y puso a Cristo allí adentro, ¿no lo puede hacer Él por otro hombre también? Seguro.
El Dios que puede quitar de Uds. los deseos del mundo, ¿no puede quitar Él también los deseos del mundo del siguiente hombre? Claro que Él puede. ¿Ven?, la cosa es que Uds. necesitan estar convencidos, y luego Uds. pueden estar interesados después de que estén convencidos.

76 Allá en Jueces, nosotros encontramos el tercer juez. Muchos de Uds. nunca lo leyeron. Su nombre es Samgar. Un versículo pequeñísimo se escribió de él, al pie de las páginas de la Biblia, aquí en mi Biblia Scofield. Y Samgar, él era un-un israelita. Y durante el tiempo de los jueces, los filisteos dejaban a todos los israelitas levantar su cosecha. Y, ¿qué hacían ellos? Ellos llegaban, entraban, después que los israelitas habían trabajado todo el verano, les quitaban su cosecha, y regresaban a casa.

77 Un día, Samgar allí, él estaba parado, tenía su granero,… terminó de trillar, tenía su trigo allí. Y probablemente su esposa estaba algo andrajosa, y sus niñitos, Uds. saben, con sus mejillas pálidas. Tenían que vivir muy escasamente, debido a que el año anterior, los filisteos tomaron todo. Ellos sólo tenían que recoger espigas por ahí, espigar lo que podían. Y allí estaban ellos en esa condición.
Y para el tiempo que Samgar tenía todo puesto en orden para el invierno, él oyó un ruido. Él miró por la ventana. ¿Quién venía? Ahí venían seiscientos filisteos, todos armados con lanzas, espadas colgadas a su lado, cascos de bronce como de una pulgada [2.5 cm. -Trad.] de gruesos; grandes y fuertes, cubiertos de esa manera con metal, y cotas de malla, como ellos lo llaman. Ahí venían, “tromp, tromp, tromp”, marchando ¿para qué? Para quitarle lo que él tenía. Eso es. ¿Saben qué? Samgar, me lo puedo imaginar, miró a su familia. Él miró allá afuera a aquellos filisteos. Después él miró hacia el Cielo.
Él pensó: “Yo soy un judío, estoy en el pacto. El Dios de Abraham, Isaac, y Jacob, de mi padre; es mi Dios. Yo estoy circuncidado. Yo no soy un guerrero. Yo no sé nada tocante a una espada. Pero estoy interesado en mi familia. Estoy convencido que Tú eres Dios”

78 ¡Aleluya! ¡Eso es! No gritar: “Oiga, Sr. Filisteo, espere hasta que yo reciba mi licenciatura de letras, Ud. sabe, mi Ph.D. [título-Trad.]. Yo aprenderé cómo batirme en un duelo”. No, él no tenía tiempo para eso. Sólo sabía que Él era Dios, eso es todo.
Él dijo: “Yo sé que Él es Dios. Yo estoy convencido que Él es Dios. Yo sé que soy un judío. Yo sé que estoy en el pacto. Yo sé que estoy circuncidado”. ¡Oh, vaya!
Hoy en día nosotros fuimos circuncidados por una circuncisión más grande que ésa. Estamos circuncidados por el Espíritu Santo, cuando el mundo es cortado completamente de Uds. ¿Están Uds. en el pacto? ¿Son Uds. cristianos? ¿Están Uds. llenos con el Espíritu Santo? ¿Están Uds. circuncidados por el Espíritu Santo? Entonces, hermano, toda promesa en la Biblia le pertenece a Ud. ¡Amén!

79 Dios tiene gracia allí para hacer que Uds. mujeres se dejen su cabello largo. Tiene gracia allí para hacer que Uds. hombres se aseguren de que ella lo haga. Tiene gracia allí para todas esas cosas. Tiene gracia allí para su sanidad. Correcto. Él es Dios. Si no es así, ¿para qué estamos orando? ¿Para qué nos estamos comportando de esa manera? Nosotros somos un metal que resuena o címbalo que retiñe, y hemos llegado a ser la sal que ha perdido su sabor. Ciertamente.

80 Nosotros somos Pentecostales, o ¿lo somos? La cosa que sigue, si somos Pentecostales, seamos Pentecostales. Si el Mensaje está correcto, entren en Él. Si no está correcto, sálganse de Él, y encuentren donde esté correcto. Seguro. Si Dios es Dios, sírvanle a Él. Pero “no podéis servir a Dios y a las riquezas al mismo tiempo”. Sirvamos a Dios. Estén convencidos, y luego Uds. estarán interesados. Entonces la iglesia verdaderamente empecerá a crecer, porque Uds. saldrán y conseguirán a todos los que puedan para traerlos dentro.
Pero mientras Uds. le den la vuelta, y digan: “Bueno, ese es trabajo del predicador…”. No es trabajo del predicador. Es trabajo de todos. Correcto. Todo cristiano nacido de nuevo tiene ese mismo Espíritu en ellos. El predicador pudiera estar dotado, pero eso es sólo un don del Espíritu Santo, no el Espíritu Santo; es un don del Espíritu Santo.
Los predicadores son llamados, los profetas, y maestros, y evangelistas, y pastores, y los demás; ellos reciben el Espíritu Santo, y luego un don para hacer estas cosas con él. Pero Dios no tiene hijos insignificantes o hijos importantes. Todos ellos son hijos para Él. Eso es exactamente correcto. Y su posición correcta es estar sentados ahorita en lugares Celestiales en Cristo Jesús, con todo el poder.

81 Ud. dice: “Hermano Branham, yo soy el menos en la iglesia. Yo sólo soy un tipo pequeñito”. Pero recuerde: cuando Él subió a lo Alto… Vea, Ud. subió con Él. Ud. está en el Cuerpo. Y Ud. está con Cristo ahorita, sentado en lugares Celestiales. Si Ud. es la piel de la planta del pie, todo demonio está debajo de Ud. Eso es correcto. Es exactamente correcto. ¡La Iglesia! Donde está la cabeza, el cuerpo está con él. Y si nosotros somos sepultados, muertos, sepultados en Cristo, entonces somos resucitados con Él en Su resurrección, y sentados en lugares Celestiales en Cristo Jesús, con todo fuego del infierno debajo de nosotros. ¡Amén! Correcto. No importa cuán insignificante sea Ud., todo demonio está debajo de Ud.
¿Por qué? Porque nuestro gran Conquistador ha conquistado todo pecado, todo, toda enfermedad, toda… aun la muerte misma. Eso es correcto. Somos más que vencedores en Él. La única cosa, estamos sentados con Él en Su Trono, acudiendo a Él mientras Él vigila, el Padre. Eso es. Está allí. Muy bien.

82 Samgar se hartó de ello. Él dijo: “Yo estoy convencido que Él es Dios. Yo estoy interesado en mi familia”. ¿Saben Uds. lo que hizo él? Él tomó esa aguijada de bueyes, y fue allá apresuradamente, y se puso en medio del camino, y mató a seiscientos filisteos. ¿Saben Uds. lo que es una aguijada de bueyes? Bueno, es una vara como de, oh, me imagino, como de seis, siete pies [1.80, 2.10 m. -Trad.] de larga, quizás no tan larga así, con un pedacito de bronce al fin de ella, o algo, o hierro. Y cuando el arado se atoraba, algunas veces ellos escarbaban el arado con ella para desatorarlo, y luego pinchaba con la aguijada a los bueyes de esa manera: “¡Apúrense! ¡Apúrense! ¡Avancen!”, de esa manera.
Con una vara en su mano, sin nada puesto más que sus overoles, ropa de granjero, y ahí esos filisteos estaban vestidos con el casco y la armadura, con la lanza. Y un judío pequeñito… él no solo hizo que huyeran, sino que los mató. ¡Amén! ¿Cómo se conservó entera esa vara? Con el primer golpe que él dio al golpear la cabeza de un filisteo con la armadura puesta así, esa aguijada de bueyes se hubiera quebrado en cincuenta pedazos. Pero él tumbó a uno a un lado, y a otro al otro lado, así, hasta que él tumbó a todo el montón de ellos y los mató. ¿Por qué? Porque él estaba convencido. ¡Amén! Y él estaba interesado.

83 Un hombre puede pelear por su familia de esa manera, bajo circunstancias como esas, ¿cuánto más debería pelear la Iglesia del Dios Vivo con el Bautismo?
Samgar tenía una aguijada de bueyes. ¡Uds. tienen el Bautismo del Espíritu Santo! ¡Oh, hermanos! (Nosotros no nos queremos quedar cuatro horas esta noche, así que vale más que avancemos). Muy bien. Sí, señor.

84 Abraham, ¿saben Uds. lo que él hizo? Él atendió a unos invitados un día. (No recuerdo… está por allí en el 16, 17… no, como en el capítulo 19, me parece, de Génesis). Un día él atendió a un grupo de hombres, hasta que él quedó completamente convencido quiénes eran Ellos. Él alzó sus ojos cuando él estaba sentado a la puerta de la tienda. Él vio tres hombres llegando; Sus ropas estaban polvorientas. Los miró. Él era….
Un pequeño sentir extraño vino sobre él, de que esos hombres eran un poquito diferentes de los otros hombres, así que él corrió hacia Ellos. Él dijo: “¿No pasarás, y te sentarás debajo del encino, y”, dijo, “y tomarás un pequeño descanso? Y te traeré un poco de agua, y te lavaré Tus pies. Y te daré un bocado de pan. Y luego Tú te refrescarás, y luego puedes seguir Tu jornada”. ¿Ven? ¿Qué fue? Él no iba a dejar pasar la oportunidad. Uds. tampoco la dejen pasar esta noche. ¿Ven? Él se iba a aferrar de esa oportunidad.

85 Ahora bien, él dijo: “Tú siéntate aquí ahora, y yo voy a ir a traer el agua”. Él lavó los pies de Ellos, como Uds. saben, observando. Dijo: “Yo estoy bastante seguro que estoy correcto”.
Él pasó al siguiente hombre, lo miró, ustedes saben y lavó sus pies, le sacudió el polvo de su ropa. Le dijo a Sara, dijo: “Ahora prepara pan, rápidamente”. Y les dijo a los siervos, les dijo: “Tomen ese becerro que acabo de matar”. Dijo: “Cocinen unas chuletas. Y ahora les vamos a dar de comer a estos hombres”.
Él continuó lavando. Dijo: “Ahora, estoy muy seguro. Yo estoy bastante seguro”. Y así que entonces después de un rato….
Siguió adelante por un ratito. Ellos se sentaron y comieron. Tal vez, cuando ellos estuvieron listos, que terminaron de comer…

86 Ellos continuaban mirando hacia Sodoma. Y después de un rato, Uno de Ellos habló y dijo: “Abraham”. Miren, no Abram. Sólo unos cuantos días antes Dios le había cambiado su nombre. “Abraham, ¿dónde está Sara?” No S-a-r-a-i, sino S-a-r-a, Sara. “¿Dónde está Sara tu mujer?” ¿Cómo supo Él que el nombre de él era Abraham? ¿Cómo supo Él que estaba casado? ¿Cómo supo Él que tenía una esposa? ¿Cómo supo Él que el nombre de ella era Sara? Y ¿cómo supo Él que había sido cambiado de Sarai a Sara, y a él de Abram a Abraham?
Abraham dijo: “¡Oh, qué cosa! ¡Ah! Ese debe ser… Yo lo vi a Él en Espíritu, pero Este debe ser Él”. Y Abraham dijo: “Ella está en la tienda”. Y la Biblia dice que el Hombre tenía Su espalda volteada hacia la tienda. Dijo: “Ella está en la tienda, allá atrás, detrás de Ti”.
Él dijo: “Abraham, Yo te voy a visitar según el tiempo de la vida. Tú esperaste esto por veinticinco años. Tú tienes noventa años de edad, o mejor dicho, cien años de edad, y ella tiene noventa. Y ahora tenemos…Yo te voy a visitar ahora, y tú vas a tener ese hijo que Yo te prometí”. (Yo, un pronombre personal). “Yo te prometí”.
Abraham dijo: “Ahora sé que es así. Yo lo sé”.

87 Pero Sara, allá en la tienda, ella no lo entendió. Ella dijo: “¡Ah!” Se rió, dijo: “¿Yo, una mujer vieja, casi de cien años de edad, tendré deleite con mi señor, y”, dijo, “siendo él viejo también? ¿Cómo pudiéramos ser como una familia?” Dijo: “No pudiéramos ser eso”. Dijo: “Simplemente no pudiera suceder”. Y ella se rió dentro de sí.
Y el Hombre con Su espalda volteada hacia la tienda, dijo: “¿Por qué se rió Sara, diciendo que esta cosa no pudiera ser?”
Entonces Abraham supo. Entonces Abraham supo. Entonces Sara supo. Y ella salió temblando, dijo: “Yo nunca dije eso”.
“Sí, tú sí lo dijiste”.
Oh, entonces Abraham estaba convencido que era Dios. Él lo llamó “Señor”, letras mayúsculas S-E-Ñ-O-R, lo cual es Elohim. No era sólo un mito; Él era Dios. Él estaba sentado allí. Dijo: “¡Oh!” El estaba completamente convencido que Ese era Dios.

88 Así que, Él iba a Sodoma. Y, ¿qué hizo él? Entonces él estaba interesado en su hermano perdido allá en Sodoma. Rápidamente, cuando él vio lo que iba a suceder, Él dijo: “Si Tú encuentras cincuenta hombres allí que sean justos, ¿la perdonarás? ¿Cuarenta?” Y así siguió hasta “diez”. ¿Ven? Él estaba interesado en su hermano.
Eso es, hermano. Nosotros estamos interesados en nuestro hermano cuando estamos convencidos que es Dios. Y si nosotros gente pentecostal estamos convencidos que Este es Dios, entonces estaremos interesados en nuestros hermanos. Eso es correcto. Y nosotros actuamos como que no estamos completamente convencidos. Y algunas veces cuando oramos por los enfermos, la enfermedad continúa, dicen: “Bueno, yo-yo no sé. Ore por mí otra vez”, y así, de atrás para adelante; actuamos como que no estamos completamente convencidos que Dios cumple Su promesa.

89 Dios cumple Su promesa, hermano. Seguro que sí la cumple. Si no es Dios….si no es la promesa de Dios, entonces Él no la tiene que cumplir. Pero si es Su promesa, Él la tiene que cumplir para ser Dios. No hay nada mal con Dios; el mal está con Uds. y conmigo. Dios prometió lo que Él haría en los últimos días, cómo Él mismo se manifestaría en los últimos días.
Jesús dijo en San Juan 14:12: “El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él las hará también”. Cuando Felipe llegó allí ante Jesús, y vio esas cosas suceder, él corrió y llamó a Natanael. Natanael vino. Cuando Natanael entró en Su Presencia, él estaba completamente convencido (sí, señor), cuando Él dijo: “Yo te vi cuando tú estabas debajo de la higuera”.
Él estaba convencido que Ese era el Mesías. Él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios”.
Yo sé que la mujer junto al pozo, ella estaba completamente convencida cuando Él le dijo a ella que había tenido cinco maridos en esa ocasión. Ella estaba convencida. Y no únicamente ella estaba convencida, sino que ella estaba interesada. Ella corrió a la ciudad y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho las cosas que he hecho. ¿No será éste el Mesías?” ¿Ven? Estaba completamente convencida, creyó, supo que era verdad.

90 ¡Oh Dios, ten misericordia de nosotros! Nosotros nos deberíamos quedar con Él hasta que estemos convencidos (eso es correcto), para saber si está correcto. Luego, al ver Su promesa hecha viva entre nosotros, nosotros estaríamos interesados. ¡Si tan sólo tomáramos el Libro de Dios aquí, y dijéramos: “Él lo prometió hacer”, y luego nos quedáramos hasta que estuviéramos convencidos que Él es el Dios de esta Palabra, para verlo a Él mismo manifestarse en esa Palabra, haciendo que esa Palabra viva, mostrar que Uds. han recibido la promesa aquí! “Si permanecéis en Mí, y Mis Palabras” (no sólo una de ellas; todas ellas) y Mis Palabras permanecen en vosotros, entonces pidan lo que quieran, y les será dado a vosotros“. Eso es correcto. ¿Ven?
Tiene que… No que esté correcta este día y mañana dudarla. Si Uds. la desechan mañana, y dicen: “Bueno, déjenme decirles a Uds., yo no sé si está correcta o no. Pudiera haber sido para alguien más; no sé si es para mí”. Entonces (¿ven Uds.?), no permanece. Se va. ¿Ven? Los pájaros pasan y la recogen, las aves del cielo. Pero si cae más allá de cualquier razonamiento, dudas, o cualquier otra cosa, producirá cien por ciento. Interesados.

91 Eso me recuerda… Yo tengo varias Escrituras aquí a las que me quiero referir, pero voy a terminar en un minuto; diré esto. Yo vi el otro día una pequeña caricatura en el periódico. (Quiero terminar diciendo esto). Eso me impresionó. Y era una caricatura bastante sobresaliente. Era un niñito. Él estaba bien vestido en un domingo en la mañana, listo para la escuela dominical. Su cabellito estaba peinado, y traía su sombrero en la mano. Se había lavado su cara. Y había desayunado, y había cepillado sus dientes, y estaba listo para ir a la escuela dominical. Y él estaba parado a la puerta de la recámara de su papá y de su mamá que estaban dormidos, tocando en la puerta, diciendo: “¿Cuál de Uds. me va a llevar a la escuela dominical?” Interesado. Eso es. Eso es exactamente, amigos, interesado.

92 ¿Se dan cuenta Uds. de la responsabilidad de esta ciudad de Tempe aquí, lo cual creo yo, que está sobre sus hombros? Yo creo que Dios los ha hecho a Uds. faros, a cada uno de Uds. tienen la responsabilidad de los pecados de esta ciudad; están descansando sobre Uds. ministros y sobre la gente de la iglesia, los peregrinos, mientras estamos peregrinando. ¿No creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. Muy bien.
Qué es… Uds. no tienen miedo. Seguramente que Uds. no tienen miedo de tomar a Dios en Su Palabra. Dios cumple Su Palabra. Dios no es un Dios que dice que Él es una cosa, y luego que es otra cosa. ¿Ven? Si Él promete algo, esa cosa Él la hará. Dios cumple Su Palabra. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”-Ed.].

93 ¿No creen Uds. que el mismo Jesús que resucitó de la tumba, ha regresado en la forma del Espíritu Santo y está en nosotros ahora? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. “Todavía un poco y el mundo no me verá, pero vosotros me veréis; vosotros me veréis (¿ven?), porque estaré con vosotros, aun en vosotros (¿ven?), hasta el fin de la consumación. Hasta el fin del mundo, Yo estaré con vosotros. No los desampararé, ni los dejaré. He aquí, Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. (¿Ven?) El mundo no lo verá, pero vosotros lo veréis”. El mundo no lo cree. Uds. son los que… Los que lo creen son los que lo reciben. Eso es verdad.

94 ¡Oh!, ahora, amigos, aquí está el secreto. Aquí está la cosa que yo quiero que Uds. sepan. Yo estoy muy contento de venir a predicarles a Uds. esta noche. Uds. son una audiencia muy amable. Estoy muy contento de estar aquí en la iglesia del Hermano Groomer. Yo recuerdo… creo que Ud. era tesorero en una ocasión, o algo de esa índole, en una de nuestras reuniones, o algo de esa índole, obrando como secretario, tesorero, y lo demás. Yo siempre quise venir a su iglesita. Él me pidió, en aquellos tiempos: “Hermano Branham, venga y predíquenos”.
Hay otro grupo de gente al que me gustaría ir, ese es el de esos indios de aquí del norte, al norte de aquí, los indios navajos o mejor dicho, los indios apaches, esa gente preciosa. Yo recuerdo esas reuniones allá, cómo las tuvimos. Y dondequiera que estoy, todavía recuerdo esas reuniones preciosas allá con esa gente. Y yo…. El mismo Mensaje que yo prediqué al principio, yo todavía tengo la misma cosa. Yo todavía permanezco firme de la misma manera. Es Dios, amigos.

95 Yo estoy completamente convencido que este Camino del Espíritu Santo, es Dios. Ahora esa es la Verdad. Yo lo creo con todo mi corazón. Ahora bien, y si nosotros…. Uds. tienen que estar convencidos. Si Uds. no lo están, entonces Uds. no están interesados.
Ahora, si yo no estuviera interesado, o mejor dicho convencido que el Camino del Espíritu Santo estaba correcto, todavía estaría en la iglesia Bautista, porque ellos son un grupo de finos hermanos allá en aquella iglesia Bautista. Sí, señor. Aquellos hermanos de la Misionera son finos hermanos, algunos de ellos. Pero los amo todavía.
Y yo estoy completamente convencido que la iglesia… Es tiempo que la iglesia sea bautizada con el Espíritu Santo, lo cual es Cristo entrando en Uds., dándose él mismo a conocer por medio de milagros. Miren, los Bautistas creen eso también, y la mayoría de las iglesias aparte de la católica. Los católicos aceptan esa pequeña oblea, como Uds. saben, que Dios está en esa oblea. Una noche yo voy a predicar sobre eso, Uds. saben, Paganismo contra Cristianismo, si es la voluntad del Señor, así que… tocante a esa oblea siendo Dios.

96 Ahora bien, yo creo que todos los protestantes creen en el gran movimiento evangélico, los que verdaderamente han nacido del Espíritu de Dios o los que tienen algo de Dios en ellos. Ellos saben que el Espíritu viene, pero ellos no dicen que Él… Cuando Él viene, Él ha cambiado Su naturaleza, parece que piensan así. (¿Ven?) Ellos piensan: “Bueno, Él simplemente tolera el mundo, y la gente puede vivir de la manera que ella siempre ha vivido (¿ven?); sólo vaya a la iglesia y trate de ser un buen hombre, haga lo mejor que Ud. pueda”.
Eso no es, amigos. Cuando el Espíritu Santo entra en Uds., Él los hace una nueva criatura. Sí, señor. Él los hace una nueva criatura. Y Él mismo se coloca dentro de Uds., y Uds. son Su ídolo. Uds…. El está viviendo dentro de Uds., obrando, haciendo Su propia voluntad en Uds.

97 Ahora, yo leí el Antiguo Testamento primero, y vi lo que Dios era en el Antiguo Testamento por medio de esos profetas. Fui al Nuevo Testamento, y tomé el Nuevo Testamento, y me di cuenta que el mismo Dios del Antiguo Testamento era también el mismo Dios del Nuevo Testamento.
Luego tomé del Nuevo Testamento, hasta que organizaron la iglesia católica primitiva, lo cual fue como unos trescientos años después, en el concilio de Nicea, cuando los obispos adoptaron el nombre de “papa”. Y la iglesia romana, tomó el lado del dogma. La católica ortodoxa creyó la Biblia y siguió adelante. Pero la iglesia romana tomó el lado del dogma, y ellos todavía lo hacen hoy día. Y así que entonces, allí, ellos perdieron los milagros y señales. Eso continuó por cientos de años, hasta la reforma.
Luego la reforma surgió. Ahí salió Martín Lutero y Juan Wesley, creo yo, ángeles de las edades de la Iglesia, como ya hemos pasado por la edad de Filadelfia y de la edad de Tiatira y ahora estamos en la edad de Laodicea. Y la escena más lastimosa de todas, es la de esta edad de la iglesia de Laodicea, porque Cristo fue echado afuera de Su iglesia, y estaba tocando, tratando de regresar dentro de ella. Eso es correcto. Sí. Eso es correcto. La iglesia en la que nosotros estamos, El está tratando de entrar de nuevo después que ha sido echado afuera.

98 ¡Oh! hermano, hermana. ¡Cómo Él desea entrar en medio de Su iglesia! ¡Cómo quiere Él moverse entre ellos! ¡Cómo quiere Él mismo expresarse al mundo! Él únicamente lo puede hacer al usarlo a Ud. y a mí.
¿Cómo supieron ellos que Ese era el Mesías? ¿Cómo supo la mujer junto al pozo que Ese era el Mesías? Cuando Él le dijo a ella que había tenido cinco maridos. ¿Cómo fue que Natanael dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Vivo”?
Porque Él le dijo: “Yo te vi cuando estabas debajo de la higuera”. ¿Ven? Así es cómo ellos lo supieron. Esa era la señal del Mesías. Esa es la verdad. Pregunten a cualquiera. Miren por toda la Biblia. Eso es lo que es, la señal del Mesías.

99 Ahora, Él está…. He pasado por esta región muchas veces. Y yo no soy el Mesías. Yo soy su hermano. Pero lo que estoy tratando de decir es que el Mesías, el Cristo, el mismo Espíritu Santo que estaba en Cristo.
Eso es lo que lo hizo a Él el Mesías. Cristo significa: “El Ungido”. El era un cuerpo de carne que fue concebido en el vientre de una mujer.
¿Y algunos de Uds. personas, buenos católicos, tratan de hacerla a ella una diosa? ¿Comprenden Uds. que ella no fue más que una incubadora que Dios usó? Seguro que no. Ella no era la reina del Cielo. Ella era una mujer; Dios escogió esa mujer, porque ella era limpia y era una virgen, y le hizo sombra a ella con el Espíritu Santo y creó un cuerpo en ella, por medio de Su propia creación. Ella no contribuyó con esperma en ello en lo absoluto, de ninguna manera. Claro que no.
Él no era ni judío ni gentil. El era Dios. El fue creado dentro del vientre. Y ese cuerpo Santo, limpio, sin ningún esperma de un ser humano en lo absoluto, era un vaso santificado y Santo en el que Jehová habitó. Por lo tanto, Jesús dijo: “No soy Yo el que hago las obras; es Mi Padre que mora en Mí, Él es el que hace las obras”. Eso es correcto. El podía hablar y decir las palabras, y lo que era… “No soy Yo; es Mi Padre que mora en Mí”. ¿Ven?

100 Y Su Padre… Esa era la razón que Él oraba al Padre. Él dijo…. Alguien me preguntó, dijo: “Bueno, entonces, ¿cómo podía Él orar al Padre, si el Padre estaba en Él?”
Dije: “¿Cómo ora Ud. al Padre, si el Padre está en Ud.?” ¿Ven? Ahí lo tienen. Uds. oran al Espíritu Santo, así que… claro que lo hacen, ¿ven? “Dios estaba en Cristo reconciliando Consigo al mundo”. El gran Jehová Dios habitó en Cristo. Nosotros… Está en nosotros por medida; en Él sin medida. Ahora bien. Pero esa medida que está en Él, la Iglesia entera está junta en un Cuerpo… ¿ven?

101 Ahora encontramos que el mismo Dios… que estaba en el Antiguo Testamento, estaba en el Nuevo Testamento. Hasta el Concilio de Nicea, Él todavía estaba en la Iglesia. Y aquí lo encontramos a Él en los últimos días, el mismo Dios, el mismo Espíritu Santo, la misma señal, los mismos prodigios, los mismos milagros, la misma expresión, la misma cosa.
Escuchen. Uds. saben que yo hago obra misionera. Yo he estado prácticamente alrededor del mundo como unas siete veces. Fíjense. Allá en los países donde la gente ni siquiera sabe cuál es la mano derecha o cuál la izquierda, ni siquiera podía hablar una sola palabra de inglés. Algunos de ellos ni siquiera tienen un dialecto. Ellos no tienen frases ni nada. Ellos sólo hacen alguna clase de sonido incoherente, como pájaros. Algunos de ellos hacen sonidos incoherentes como animales que ellos oyen en los bosques; parlotean, gorjean, hacen toda clase de sonido. Nunca habían oído de tal cosa como Jesucristo ni nada así. Pero, hermano, permita que el Espíritu Santo caiga en ellos, y ellos hacen la misma cosa que Uds. hacen aquí. Eso es correcto. Correcto. Ellos hacen la misma cosa que Uds. hacen aquí en Tempe (eso es exactamente correcto), sin decirles a ellos nada al respecto. No, señor. La cosa, es que el Espíritu Santo lo hace. Ellos hacen la misma cosa que Uds. hacen. Es el Espíritu Santo, hermano.
El es Dios en Alemania. El es Dios en Suiza. El es Dios en Arizona. El es Dios en todas partes. El es Dios en la azotea. El es Dios en el sótano. El es Dios en la iglesia. El es Dios en Uds. ¡Amén! Sí, señor. Yo le creo a Él. Toda Palabra que Él habló es ASI DICE EL SEÑOR. Yo creo que esta Biblia es la Verdad. ¡Amén! ¿Lo creen Uds. de esa manera? [La congregación dice: “Amén”-Ed.].

102 ¿Hubo personas enfermas aquí que necesitan oración? Levanten sus manos. Anoche tuvimos una pequeña fila de oración. Muy bien. Ahora no vine a la iglesia en esta ocasión… yo no vine. Ustedes saben que al repartir tarjetas de oración, y subiendo a la gente aquí, y quizás tomando seis o siete o diez, o algo así, me pongo tan débil que casi me tienen que cargar para sacarme. Yo sólo vine para orar, poner manos sobre los enfermos y cosas así, continuando así.
Por supuesto que se puede hacer de la otra manera. Eso depende de la gente (¿ven Uds.?), o mejor dicho, depende de Dios, lo que Dios quiera hacer. Pero Él es Dios, a mí no me importa dónde sea; son las cosas sencillas. Hermano Welch, cuando esa serpiente lo mordió, no hubo una visión respecto a eso, ¿hubo? Sólo puse mis manos sobre él, eso fue todo. Porque, Él es Dios.

103 Una noche, o en uno de los desayunos en alguna parte… Yo les quiero contar algo, pues algo sucedió hace sólo unas cuantas semanas. Desde que perdí a mi madre y estando orando, adentrándome en el bosque, y usando ropa interior aislante, para meterme en la caverna en el tiempo de invierno, con temperatura de cero allí, y estar allí día tras día, y noche tras noche, viniendo ante Dios, hasta que Él descendió y me habló (sí, señor). Seguro que… yo estaba seguro. Debe ser así. Tengo que estar seguro de lo que yo estoy hablando, porque tengo almas que creen en mí. Y tengo almas que creen que les estoy diciendo la Verdad, que Dios me envió. Y que Dios está obligado a pararse detrás de Su Palabra y respaldar eso. Y Él lo hará. Sí, señor. Si Él lo envía a Ud., Él vindicará que Él lo envió a Ud. Exactamente. ¡Amén! Yo creo eso, ¿Uds. no? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. ¡Amén!

104 Yo sé que Él está aquí en estos momentos. Amén. Hay algo que se está derramando completamente sobre mí ahorita. Yo sé que estamos sentados esta noche en lugares Celestiales en Cristo Jesús. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. ¡Amén! Voy a cambiar mi pensamiento. Yo no estoy cambiando mi pensamiento, sino que Dios me lo está cambiando. Amén.
Yo no veo una persona que conozca aquí, a menos que sea esa señora sentada allí. Esa señora allí, creo que se oró por ella anoche. Todos los que están enfermos, levanten su mano. Todos los que no me conocen, y saben que yo no sé nada tocante a Uds., quise decir, levanten su mano. Muy bien, me supongo que están por dondequiera. Eso es correcto.
Si Dios, ese mismo Dios… Amén. Aquí está un reto. Miren allí, hay gente que uno no conoce, que nunca la ha visto. Si Ud. está enfermo, Dios sabe que Ud. está enfermo. Si Ud. está quebrantado de corazón, Él sabe que Ud. está quebrantado de corazón. Si Ud. pecó, Él sabe que Ud. ha pecado. A propósito de un milagro…

105 Ahora, se necesita que el poder del Dios Todopoderoso descienda y pruebe que Él es el mismo Dios que siempre ha sido, y que todavía es Dios. Si Él hace eso por lo menos tres veces en este edificio ahorita, dos o tres veces, como una-como una confirmación… Yo no-yo no sé si Él lo hará o no. Pero acabo de ver ese reloj acercándose a las nueve y media. Yo sé que teniendo una fila de oración con tanta gente así, nos tomaría hasta las once y media. Y yo sé que el Hermano Norman está manejando todo el trayecto, ciento y algo de millas [160 y algo de km. -Trad.] hasta Tucson; y también otros hermanos. Y mañana en la noche… Yo tengo diez o doce servicios todavía, quizás quince todavía por predicar. Yo sólo…. Creo que ahorita, si Uds. creen conmigo que estamos en lugares Celestiales… [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. Permítanme preguntarles y probarles a Uds. que Dios todavía es Dios esta noche en este edificio tanto como Él lo fue cuando él, Abraham, habló con Él allá en aquel cuerpo de carne.

106 Recuerden que esa carne… no sé lo que era. Ellos dicen: “Era una teofanía”. Los ministros tratan de decir que era una teofanía. Pero ¿cómo una teofanía come chuletas de becerro? No, señor. Una teofanía no come. Él era un Hombre en un cuerpo de carne, pero sin embargo era Dios. ¿De qué era eso señal? Él dijo: “Como fue en los días de Lot y Noé, así será en la Venida del Hijo del Hombre”, que Dios descendería dentro de carne humana y Él mismo se daría a conocer, así como lo hizo allá en aquel entonces. Esa fue, recuerden, esa fue la última señal que fue dada antes que el fuego cayera y destruyera a Sodoma y a Gomorra.
Y este mundo hoy día, y esta nación, y esta gente, ha llegado a ser como una Sodoma moderna. Eso es correcto. ¿Y qué dijo Él? “Como fue en los días de Noé, así será: comiendo, bebiendo, dándose en casamiento”. “Como fue en los días de Lot”.
¿Qué sucedió cuando Lot…en los días de Lot? ¿Qué sucedió? Miren. Un Ángel descendió, o unos Ángeles descendieron en la forma de hombres. Y ese Hombre, con Su… Sin conocer a Abraham, le dijo sobre sus condiciones, y tocante a Sara, y qué iba a suceder, y todo al respecto. Y allí ellos entonces se dieron cuenta que Abraham estaba convencido que Ese era Dios, y empezó a interceder por su hermano. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. Dios lo prometió.

107 No importa… Uds. no tienen que estar en una gran catedral. Uds. no tienen que tener miles en la campaña. “Donde estén dos o tres congregados, Yo estoy en medio de ellos”. Si Dios lo prueba esta noche, puede discernir los pensamientos de Uds….. Y la Biblia dice, en Hebreos el capítulo 4, escuchen atentamente: “La Palabra de Dios es más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, y los tuétanos”. ¿Es correcto eso? “Y aun discierne los pensamientos de la mente”. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”-Ed.].
¿Qué es la Palabra de Dios? “En el principio era el Verbo [la Palabra-Trad.], y el Verbo [la Palabra] era con Dios, y el Verbo [la Palabra] era Dios, y el Verbo [la Palabra] fue hecho carne y habitó entre nosotros”. Por medio de Su vida honesta y Su cuerpo santificado, Su Sangre pura sin adulteración… Él la dio gratuitamente por nosotros pecadores inmundos, y por medio de eso, Dios tomó Su sacrificio y santificó una Iglesia, para que Él pudiera enviar de regreso Su Espíritu Santo para continuar las obras que hizo Jesús. “Las obras que Yo hago, vosotros las haréis también”. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”-Ed.].

108 ¿Creen Uds. que Jesucristo es el Hijo de Dios nacido de virgen? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. ¿Creen Uds. que Su Sangre Santa no era de hombre? [“Amén”]. Sabemos que la célula de sangre proviene del sexo masculino, y por lo tanto fue solo Dios quien creó una Sangre y produjo el Hijo Cristo Jesús. Y Él era el Hijo de Jehová Dios. [“Amén”]. Dios habitó en Él. Y luego cuando Él dio Su vida, como un rescate en el madero, y Él lavó al pecador que creería en Él y que lo ha aceptado a Él, y una propiciación por nuestros pecados ha sido hecha, y nos ha lavado por el lavacro de la Palabra y nos ha limpiado, y ahora nosotros llegamos a estar santificados. No es qué tan buenos somos, sino que es Su misericordia, para que el Espíritu Santo pudiera continuar la obra por medio de la Iglesia, por toda la edad, para declarar que “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. Amén.

109 Eso abarcó tres cosas en ese entonces: “Ayer, y hoy, y por los siglos”, tres filas de iglesia. ¡Amén! Dejen que Dios llame de todas las tres filas entonces. ¿Lo creerán? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. Oremos.
Padre Celestial, únicamente Tú puedes hacer esto; pero es para que esta gente pueda saber, Señor, que la hora está a la mano… Tal vez no vivamos hasta el día de mañana. No sabemos tocante a eso. Pero tenemos que encontrarte. Estamos seguros de eso. “Está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio”. Nosotros tenemos que encontrar a Dios en alguna parte.
Y, Dios Padre, yo he enseñado esta noche que Tú todavía eres el mismo Dios. Y la gente Señor… Estoy confiando que Tú mismo te harás tan real, de esta manera, Padre. Ellos han oído la predicación. Nosotros tenemos algunos de los ministros más finos, creo yo, Padre, que hay en el mundo, que viven en esta región, y hombres verdaderamente santos, dedicados al servicio de Dios, en estas finas iglesias por todas estas… esta región aquí. Creo eso. Ellos son mis hermanos. Y yo vine, Señor, entre ellos, aun como un desconocido un día, y ellos me recibieron. Y ellos me aceptaron, y me aman.
Y sin embargo, muchas veces tengo que reprender y decir cosas. Los veo algunas veces estar de acuerdo con alguna organización o con denominaciones, que los saca del sendero trillado; entonces yo los reprendo. Y todavía ellos son igual de dulces, y me aman; entonces yo sé que son Tus siervos, Padre. Y ellos saben que yo no hago eso para ser detestable; Señor, Tú nunca lidiarías con una persona así. Ahora, Padre, para que sepan que la manera para regresar es a través de la santidad, y a través de la santificación del Espíritu y la consagración de las vidas, permite que el pueblo….

110 Pudiera ser que haya desconocidos aquí esta noche. Pueda que haya presbiterianos, metodistas, católicos, un grupo así con nosotros esta noche. Pueda que haya de aquellos que no creen. Y entonces, Padre, sólo por predicar la Palabra, ellos tienen el derecho de irse, quizás, y decir: “Mi pastor lo enseña diferente. Mi sacerdote lo dice diferente”. Pero, Señor, cuando ellos saben que la Biblia… Todas las denominaciones saben que Hebreos 13:8 dice que “El es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. Ahora, Tú, Señor, que…. Una pequeña mujer tocó Tu manto un día, abriéndose paso a través de una multitud, y Tú te volteaste, dijiste: “¿Quién me tocó?” Y todos lo negaron. Pero ese gran poder de Dios que estaba en Ti, la plenitud de Dios, Tú miraste por toda la audiencia hasta que encontraste a la mujercita que tenía el flujo de sangre. Y cuando Tú le dijiste acerca de ello, su flujo de sangre se detuvo, se secó. Tú eres el mismo Dios.
Oro en esta noche, Dios, que Tú santifiques a estos creyentes aquí que están enfermos. Cuando menos uno, o uno de cada fila, o más, Señor, a lo largo, atrás, allá atrás, los que están parados afuera, dondequiera que estén, que alguien lo vea, más allá de toda sombre de duda, que “Esta es la Verdad. El Espíritu Santo está correcto. Y la Biblia está correcta. Y Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. Yo pido esta bendición en el Nombre de Jesucristo, y para Su gloria. Amén.

111 Ahora bien, a esta pequeña audiencia que está esperando, yo quiero que oren sólo un momento, en sus corazones, y yo quiero que Uds. miren en esta dirección. Yo quiero que crean con todo su corazón que Dios está en el edificio. Ahora, Él está en forma de Espíritu. Todos sabemos que “Dios es…” [La congregación dice: “Espíritu”-Ed.]. “Y los que le adoran a Él, en Espíritu y en Verdad es necesario que adoren”. Ahora, ¿qué es la Verdad? Es Cristo, la Palabra. La Palabra es la Verdad. El Espíritu es el Espíritu Santo. La Palabra es la Verdad. Y el Espíritu Santo echa mano de la Palabra de promesa, y la manifiesta. ¿Ven? “Si permanecéis en Mí, y Mis Palabras permanecen en vosotros, cualquier promesa que está allí, es de Uds. entonces. (¿Ven?) Si permanecéis en Mí, y Mis Palabras permanecen en vosotros”, entonces no son Uds. es la Palabra de promesa que lo está haciendo. ¿Lo ven? Yo espero que lo vean, hijos. Dios bendiga sus corazones.

112 Uno de estos días vamos a tener nuestro último sermón aquí en la Tierra. ¿Saben Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. Entonces nos vamos a mudar a Arriba. Y Ud. sólo diga: “Dios Padre, el Hermano Branham no sabe nada tocante a mí”. Tal vez Ud. ni siquiera me conozca. Dondequiera, no importa dónde esté Ud., sólo que esté en alguna parte en el edificio. ¿Ve? Sólo diga: “Dios Padre, él no sabe nada tocante a mí, pero permítele que me hable y me diga cuál es mi problema, o algo así, y yo te creeré a Ti Yo te creeré, porque entonces yo sé que la Palabra está en carne; con él y yo, juntos, en contacto con Dios, el Espíritu Santo está aquí. Permite que él lo haga”.

113 Esa dama con sus manos puestas en su regazo, de esa manera, volteó su mirada hacia acá y dijo: “Sí”, en ese momento, mientras ella asintió con su cabeza. Ella lo creyó. Ud. dijo exactamente la cosa correcta.
Hubo una mujer en una ocasión, la mujer sirofenicia. Ella era una gentil. Ella vino al Señor Jesús, y dijo: “¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mi hija!” Ahora, Él no era el Hijo de David para ella. Ella era una gentil (¿ven?), así que Él siguió como si no la hubiera notado. Y ella dio voces tras Él.
Y finalmente Él volteó, dijo: “No está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos”. ¡Oh, eso nos hubiera hecho realmente enojar a algunos de nosotros así llamados cristianos, al llamarnos un perro! Ella nunca… Ella sabía que eso era la verdad.
Ella dijo: “Esa es la verdad, Señor. Pero los hijos… Pero los perrillos comen de las migajas que caen debajo de la mesa de su señor”.
Él dijo: “Por esta palabra (porque tú lo dijiste)….”
La presión alta que Ud. tiene y el problema de corazón, si Ud. lo cree con todo su corazón, la dejará. ¿Lo aceptará Ud.? ¿Ve? Ese era su problema, ¿no lo era? Es verdad. Ud. crea. Yo nunca he visto a la mujer en mi vida. Ella es una desconocida.

114 Ahora, veamos otro. Cerca de ella, una mujercita con un vestido que se mira verde, si Dios no ayuda a esa mujer, ella va a tener que ser operada por un tumor. Si eso es correcto, levante su mano, señora. Yo nunca la he visto a ella en mi vida, pero ella tiene un tumor. La debilidad y tristeza de su corazón… Si Ud. cree que Jesucristo, el Hijo de Dios, ejecutará esa operación y lo quitará de Ud., sin una operación de la mano de un hombre natural, Ud. puede recibir lo que pidió.
¿Están Uds. convencidos? ¿Creen Uds.? Alguien más en el edificio, ore, crea con todo su corazón. Allí está una damita sentada allí, orando. Ella tiene puesto un saco con diseño de cuadros rojos. Ella está enferma y débil. Ella acaba de tener una pulmonía. Eso es correcto. ¿Cree Ud. que Jesucristo la sanará, señora? Si Ud. lo cree, levante su mano muy arriba, y diga: “Yo lo acepto”.
Sentado al lado de ella, el hombre allí con problema de espalda: ¿cree Ud. que Él lo sanará, señor? Entonces levante su mano, diga: “Yo lo acepto”.
¿Creen Uds.? ¿Están Uds. convencidos? Entonces muestren interés.

115 Allá muy atrás en la parte de atrás, una mujercita canosa sentada allá atrás con una bufanda en su cuello, ella tiene artritis en sus manos. Ella ha estado orando por mucho tiempo para que eso sane. ¿Cree Ud. que Dios la sanará, señora? Sentada allí, directamente allí. ¿Cree Ud. que Dios sanará la artritis? Ud. puede recibir lo que ha pedido, si lo cree.
El hombre al lado de Ud., con problema de próstata, si Ud. lo cree con todo su corazón, puede ser sano. ¿Lo cree Ud., señor? Ud. estaba tratando de hacer que ella lo creyera, y no podía hacer que ella lo viera. Pero Dios lo sanó a Ud. del problema de próstata cuando El pasó al lado de ella. Ahora Ud. recibió su sanidad. Dios lo bendiga. Se ha terminado. Se ha ido.

116 Ahí lo tienen Uds. ¿Lo creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. ¿Están Uds. convencidos? [“Amén”]. Entonces estemos interesados. ¿Está el resto de Uds. interesado? [“Amén”]. ¿Cuántos aquí están interesados? [“Amén”]. ¿Hay un pecador presente? ¿Está Ud. interesado en su destino? Antes de orar por los enfermos. ¿Está Ud. interesado en su destino? Si Ud. está interesado en su destino, por qué no viene aquí al frente y recibe a Cristo, cuando esté en Su Presencia aquí en la plataforma. Venga aquí. Sólo venga. Toda persona que esté-que esté interesada y sabe que no está bien con Dios, yo le estoy pidiendo esta noche que venga aquí al altar, y que se pare aquí para orar. Adentro o afuera, no importa dónde esté Ud., venga aquí. Dios la bendiga, señora. Esa es la manera de hacerlo. ¿Hay alguien más que está interesado sobre adónde Ud. va a ir? Si no está seguro que Ud. está bien con Dios, y está preocupado, venga. ¿Están Uds. convencidos que es Cristo? ¿Están Uds. convencidos que yo, un hombre, no pudiera hacer esas cosas? ¿Están Uds. convencidos que Dios lo prometió hacer en los últimos días? Esa es la Palabra de Dios. Él está conve-… ¿Están Uds. convencidos de ello?
Vi algo más suceder en ese momento. ¡Alabado sea Dios! Ellos se darán cuenta de ello. Muy bien. Ahora. ¡Alabado sea Dios! Eso es maravilloso. ¡Amén! ¡Oh!

117 ¿Están Uds. convencidos? ¿Están…? ¿Realmente creen Uds. con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. Alguien aquí que no está seguro de estar bien con Dios, o no, ¿no vendrá Ud. a pararse aquí para orar sólo un momento? Venga al frente.
Ahora bien, si Ud. está… ¿No está convencido de estar completamente bien? Algunas de Uds. mujeres que todavía reclaman tener el Espíritu Santo, y usan el cabello corto, ¿me quieren decir Uds. que con toda esta predicación, que todavía no están convencidas, cuando la Biblia dice lo que dice respecto a una mujer con cabello corto? ¿Eh? ¿Y usar y actuar…? ¿Algunos de Uds. hombres que todavía fuman y viven desordenadamente? ¿Algunas de Uds. mujeres que usan esa ropa, y Dios dijo que es una abominación para Él?
Uds. dicen: “La carne no tiene importancia”. Entonces ¿por qué resucitó Dios la carne de Cristo? ¿Por qué debemos vivir santamente, si no tiene importancia? Seguro que tiene importancia; saldrá de nuevo en la resurrección. Correcto.

118 ¿Creen que esto es el Espíritu de Dios? Entonces los está condenando. Correcto. Y, ¿cómo van Uds. a ser condenados?“ ”El que peca en lo poco, es culpable de todo“. Uds. saben que no se debe hacer eso.
Alguien dijo… Mientras hacía un comentario anoche, alguien me dijo: “Hermano Branham, ¿por qué no deja en paz a esas mujeres? Deja en paz a esos hombres. Deja de hacer eso”. Dijo: “Tú eres… La gente piensa que tú eres un profeta”.
Yo dije: “Yo no soy profeta”.
Él dijo: “Pero la gente afirma que lo eres. ¿Por qué no les enseñas cómo recibir dones espirituales?”
Yo dije: “¿Cómo les puedo enseñar álgebra cuando ellos ni siquiera saben su abecé? Ellos no tienen la suficiente decencia común como para ellos mismos limpiarse y actuar como cristianos. ¿Cómo les va a decir uno cosas espirituales tocante a cosas Celestiales?” Eso es correcto.
Dejen que la iglesia Pentecostal ella misma se enmiende, se ponga bien con Dios, y yo les probaré a Uds. que el Espíritu Santo entrará. Bueno, esta… la iglesia estará tan llena del poder del Espíritu Santo, que no podrá haber un miembro que cometa un solo pecado. El Espíritu Santo lo expondrá, como con Ananías y Safira. Correcto. Pero cómo Uds. pueden hacer eso, cuando ni siquiera aprenden sus enseñanzas de la escuela de jardín de niños. Claro que no.

119 Vengan al altar, como estas mujeres han venido. ¿Me quieren decir que sólo hay dos mujeres en este grupo? Recuerden: depende de Uds., está en sus manos, y nunca se lavarán eso de sus manos. Inclinemos nuestros rostros. Venga al frente, hermana. Mientras ahora creemos en Él, mientras oramos. ¿Estás tú parado para salvación, también, hijo? Dios bendiga tu corazón, hijo. Párate allí.
Ahora, mientras inclinamos nuestros rostros, ellos están trayendo otra señora que quizás no pueda caminar, o algo; ella viene para aceptar salvación. Miren, vamos a permitir… Está bien, sólo déjenla que se pare allí. Está bien, hermana. Ud. no tiene que caminar para lograrlo. Él irá allá al asiento donde Ud. está. Vamos a… Ella sólo quiere hacer….
Ahora, si una mujer que apenas puede caminar y tambaleándose, está convencida que la cosa está correcta, y está lista para venir y arrepentirse por lo que ella ha hecho que está mal, ¿qué de Uds. mujeres, y hombres también, que se pueden poner de pie y caminar bien? Ella se levantará en el Día del Juicio…
Sólo porque nosotros llevamos el nombre de Pentecostales, eso no quiere decir nada. Uds. tienen que nacer de nuevo. Cuando Uds. nacen de nuevo, entonces Uds. caminan en la Luz de la Biblia, Uds. hacen lo que la Biblia dice. Amén. Oremos ahora.

120 Padre Celestial, Tu Presencia está aquí. Y ¡oh!, con cuánta confianza nos hace hablar cuando Tu Presencia está aquí, porque nosotros sabemos que no somos nosotros los que estamos hablando entonces; es el Espíritu Santo hablando. Y, oh, Padre, cómo duele oír algunas veces la propia voz de uno decir cosas que uno nunca las diría en lo absoluto. Pero entonces, ¿cómo pudiera alguno dudar que sea el Espíritu Santo, después que ellos lo ven a Él hacer las obras que El hizo cuando El estuvo aquí en el cuerpo del Señor Jesús, y nos dejó la promesa que El haría las mismas obras por medio de nosotros, Sus siervos?
Y ahora, Padre, estamos agradecidos por Él, porque Él vino a convencer al mundo de pecado. Pecado “es incredulidad”. Pero hay de aquellos que dicen que no se puede hacer, sin embargo se ha probado que sí se hace. Y en el registro científico de hoy, nosotros sabemos que Tú mismo has probado estar con nosotros, con muchas pruebas infalibles.

121 Aquí están estas personas paradas alrededor del altar esta noche, después de hacer este llamado, y de predicar este Mensaje de estar convencido, y luego preocupado. Ellos comprenden que la vida de ellos ha sido superficial, ellos no han sido capaces de hacer las cosas que querían hacer. Y ellos comprenden que no fue culpa Tuya, sino que comprenden que fue culpa de ellos mismos. Así que ellos han venido esta noche, Señor, para confesar que están equivocados.
Algunas de estas mujercitas con su cabello corto, paradas aquí, como aquellas que se pararon anoche, sabiendo que esa es la verdad. La Biblia así lo dice. Es una cosa deshonrosa. “¿Es propio que la mujer ore (en lugar de velo le es dado el cabello), sin cubrirse la cabeza? Ella afrenta su cabeza”. Cómo es que… Esa es una enseñanza cristiana. Y el gran maestro que nos enseñó eso, Pablo, dijo en Gálatas 1:8: “Si un Ángel del Cielo os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema”. Nosotros sabemos que es la verdad.

122 Padre, estos ministros preciosos exponiendo eso, hora tras hora, hora tras hora, la congregación todavía sigue tambaleándose. Cómo sus corazones anhelan ver la iglesia de ellos completamente llena con el Espíritu Santo, y sentarse allí como hombres piadosos y mujeres piadosas, y el Espíritu tan poderoso en la iglesia, a tal grado que todo pecado en la iglesia sea expuesto, y que grandes prodigios y señales acontezcan como acontecieron en los primeros días.
Y Padre, entonces vamos de lugar a lugar, siendo testigos con nuestros hermanos. Y ellos ven el Espíritu Santo moverse por medio de diversas operaciones, y saben que es Dios; entonces ellos se paran sintiéndose condenados. Y dice la Biblia, Señor: “Los pecados de algunos hombres se hacen patentes antes que lleguen a juicio, mas a otros se les descubren después”. Están confesando los de ellos esta noche, Señor, para que se hagan patentes antes. Yo pido que Tú los ayudes, a cada uno de ellos, Señor. Y ahora consagrando sus corazones a Ti, ellos te dan sus corazones, sus vidas, para servicio. ¿Qué más pueden hacer ellos, Señor?

123 Ahora, que el Espíritu Santo, quien trajo convicción por medio de Ello, por medio de Su Palabra y por medio de Su Presencia, para confirmar Su Palabra para asegurar que es la Verdad, que Él les dé a ellos esa porción que santifica, que les dará el deseo de su corazón, con el fin de servirte. Concédelo, Señor.
Un alma preciosa allí dijo que el enemigo estaba… Cuando ella estaba tratando de ser salva y enmendarse, y el enemigo continuaba haciendo que ella dijera malas palabras en contra de Dios, o tener malos pensamientos en contra de Él. Te pido, Padre, ahora como Tu siervo. Yo reprendo ese demonio. ¡Sal de esa mujer!, ¡déjala en paz! Que el Dios del Cielo la llene con el Espíritu Santo. Y Satanás, tú no la puedes atar más tiempo. ¡Suéltala! Déjala ir, en el Nombre de Jesucristo. Esta iglesia, la Iglesia Santa de Dios, ora unánime, que ese demonio nunca regrese a ella otra vez. Que ella se vaya ahora en la paz de Dios, por medio del Nombre de Jesucristo. Nosotros consagramos esto a Ti, Padre, para Tu gloria. Amén.

124 Ahora, sin una sombra de duda en sus corazones y mentes, ahora sólo sobre las bases de que Dios hizo la promesa, y que Uds. han venido a consagrar sus vidas, y que creen con todo su corazón, que están parados en este altar esta noche, diciéndole a Dios que están arrepentidos por lo que Uds. han hecho y que Uds. vivirán una vida diferente desde ahora en adelante, ¿creen Uds. que Dios escucha su oración, y que Uds. serán capaces de hacerlo? Levanten su mano a Él, y digan: “Yo te acepto, mi Señor”. Amén.
Dios los bendiga. Eso es bueno. Ahora Uds. pueden volver a sus asientos, y sepan que todo se ha terminado. Yo lo creo. ¿Lo creen Uds., todos allá? [Aquellos que pasaron al frente, dijeron: “Amén”-Ed.].

125 Ahora bien, ¿cuántos de Uds. en la audiencia están enfermos, y no recibieron… que el Espíritu Santo nunca los llamó? Porque yo vi cuatro o cinco visiones. Ya es… Como que no está en mí ahora, ese discernimiento. Pero yo vi a alguien aquí, o… y luego allá atrás, parado allá atrás. Pero yo no recuerdo lo que era. Esa Luz estaba sobre ellos. Yo vi lo que sucedió.
Pero el Espíritu Santo está aquí, amigos. ¿Lo creen con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. Ahora, ¿cuántos aquí tienen el Bautismo del Espíritu?, levanten su mano. Muy bien. La Biblia dice: “Estas señales seguirán a los que creen”. ¿Pondrán manos Uds. unos sobre otros? Permítanme orar por Uds., desde la plataforma aquí. Así que, son las diez ahora, cinco minutos para las diez.
¿Ha sido anunciado el siguiente servicio? ¿Dónde Ud….?

126 Sí, hermana. [La hermana habla con el Hermano Branham]. Seguro. En el Nombre de Jesús, que él sea sanado de esa asma, y que nunca lo moleste otra vez. Amén. Dios lo bendiga. Yo sé que lo va a dejar, y Ud. va a ser un hombre bien sano, y fuerte.
Dios Todopoderoso, nosotros somos Tus hijos por medio de la fe en Cristo Jesús. Somos miembros del Cuerpo de Cristo, por medio del Bautismo del Espíritu Santo. Nosotros somos peregrinos aquí en la tierra, forasteros, sabiendo que el Cielo es nuestro Hogar, y que esta no es nuestra morada aquí; así que nosotros ponemos nuestra mirada en las cosas que son de Arriba.
Ahora creemos que estamos en lugares Celestiales en Cristo. Que el poder de Dios Todopoderoso se pose sobre este edificio, y entre en cada corazón.
Satanás, te ordenamos por medio de Jesucristo, el Dios Vivo, que dejes a estas personas. Sal de ellas, Satanás, y vete de ellas, para que puedan ser sanadas por medio del Nombre de Jesucristo.

127 ¿Cuántos lo creen?, levanten… ¿Cuántos están convencidos? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. ¿Cuántos están interesados? Levanten su mano, digan: “Yo estoy interesado. Yo estoy convencido que esta es la Verdad. Que, yo estoy ahora convencido que por Su llaga yo estoy curado. Yo estoy ahora convencido que el Bautismo del Espíritu Santo está correcto. Yo estoy ahora convencido que Jesucristo está en nuestros medios”.
¿Qué dijo Juan? “En medio de vosotros está Uno, en medio de vosotros está Uno, a quien vosotros no conocéis”. Yo tendré que cambiar esa parte esta noche y decir que en medio de vosotros está Uno a quien vosotros no ven. Ese es el Espíritu Santo. El es el Único (¡amén!), que hace que toda promesa sea verdad.
¿Lo creen Uds. con todo su corazón, con toda su alma, con toda su mente? Pónganse de pie y acéptenlo entonces como su sanidad, como su salvación, lo que sea que tenga.

128 Recuerden que el servicio siguiente, mañana por la noche, será en la iglesia del Hermano Outlaw. Con el Hermano Outlaw, allá en Phoenix, mañana en la noche. Levantemos nuestras manos ahora y cantemos esta alabanza a Dios. Yo no sé si yo la puedo empezar o no: “Yo le amo, yo le amo, porque El a mí me amó;”…. (Todos juntos ahora).
Yo le amo, yo le amo,
Porque El a mí me amó;
Y me compró mi salvación,
Allá en la cruz.
Ahora ustedes que asisten y siguen los servicios, mañana en la noche, será en la iglesia del Hermano Outlaw. Se llama: “La iglesia del Nombre de Jesús”, allá en Phoenix, en… Ud…. Sí. El Hermano… Sí. El Hermano Groomer lo anunciará.
Muy bien. El Señor los bendiga, hasta que los vea mañana en la noche. Dios sea con Uds.
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