OBRAS DEL MENSAJE


Dejando Escapar La Presión
Green Lake, Wisconsin. E.U.A
62-0518
1 Gracias. Permanezcamos de pie por un momento mientras oramos. ¿A cuántos les gustaría que los recordáramos en oración esta noche? Podrán darlo a conocer levantando sus manos. Inclinemos nuestros rostros ahora mientras nos presentamos ante Él.
Nuestro Padre Celestial, te estamos pidiendo permiso, mientras venimos en el Nombre del Señor Jesús, para acercarnos a Tu Trono de misericordia. Por ningún motivo queremos pararnos en el Trono de juicio, sino en el Trono de misericordia; pues es en esta misericordia, por medio de Su gracia, que venimos, dándote gracias primeramente de estar vivos aquí esta noche. Oh, cómo quisiera Satanás quitarnos rápidamente de la escena allí en medio de la batalla. Pero los Ángeles acampan alrededor de los que le temen, y estamos tan agradecidos por esto. Y estoy tan feliz por una experiencia tan fresca de conocer la realidad de Su promesa.
2 Te doy gracias esta noche por esta reunión de Cristianos conciudadanos del Reino de Dios, en esta gran ciudadanía aquí en la Tierra que tenemos juntos, en esta manera de tener compañerismo alrededor de la Palabra, sentados juntos en lugares Celestiales en Cristo Jesús. Te damos las gracias por este gran y amplio alcance e influencia que tienen Los Hombres de Negocio del Evangelio Completo con el Evangelio entre la gente de negocio y gente de todas las profesiones y condiciones sociales. Y por estos siervos preciosos ungidos que están aquí en la plataforma esta noche, y en estos terrenos; que detrás de ellos haya una señal de Cristianismo a través de los años de seguir avanzando, y esforzándose en la batalla hasta aquí, hasta la línea del frente. Dios, rogamos esta noche que los Ángeles de Dios tomen Su posición ahora en medio de nosotros.
3 Salva a aquellos que no son salvos. Llena a aquellos con el Espíritu Santo, y colócales la completa armadura de Dios en aquellos que no están calzados y ceñidos y cubiertos. Y oramos que Tú sanes a los enfermos y a los afligidos. Que se levante una aclamación tan gloriosa sobre este campamento, Señor, que Aquel que caminó en el mar de Galilea camine en el lago esta noche y se siente con nosotros, y lidie con nosotros, Señor, con cada uno conforme a nuestra necesidad. Habla a nosotros por medio de Tu Palabra, Señor, pues verdaderamente esa es nuestra esperanza y posición, es en Tu Palabra. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Gracias.
4 Billy, mi hijo, llegó un poco más temprano que yo esta noche, y me dijo: “Me gustaría mucho llevarte allá a los terrenos”. Él dijo: “Tú has visto muchas convenciones, y nosotros hemos estado juntos en la mayor parte del mundo”, dijo, “pero este es uno de los lugares más pacíficos, apacibles que alguna vez hayas visto, papá”.
Y le respondí: “Muy bien”.
Él dijo: “Pero voy a esperar a que se haga un poco más tarde”.
Y le dije: “¿Qué es lo que pasa?”
Él dijo: “Unos hermanos y yo estábamos parados allá en el campo, allá en los terrenos”, dijo, “y dos ardillas grises grandes, gordas, estaban sentadas en el bosque”. Y dijo: “Tú las estarías persiguiendo hasta la medianoche para agarrarlas, así que….”
Le dije: “¡Oh, Paul!”
5 Es un privilegio estar aquí esta noche. Tengo tantas cosas por las cuales estar agradecido: estoy muy contento de estar vivo y de estar en el servicio del Señor. Ciertamente estoy agradecido por este comentario maravilloso que el Hermano Brown, nuestro precioso hermano, acaba de hacer sobre mí hace unos momentos. Yo-yo ciertamente me siento pequeño al pararme detrás de un… Yo no lo voy a llamar lo que lo llamé aquí en la plataforma hace unos momentos, pero ciertamente fue un gran título. Tal vez a él no le agrade eso. Así que él dijo que: “Uno no pudiera diferenciar a los pentecostales de los presbiterianos”. No, no cuando los presbiterianos llegan a ser pentecostales. Correcto. Eso los hace a todos iguales.
6 Y de seguro que… Quedé maravillado del gran mensaje que escuché esa noche del Hermano Brown, viniendo por medio del canal del Señor, Su siervo. Y cómo él bendijo mi alma. Y saber que Dios está levantando esta clase de hombres. Y entiendo que mi precioso amigo, el Hermano duPlessis, de Sudáfrica, está aquí y que ya les habló a Uds. Y estoy seguro que estuvo lleno de unas ricas vitaminas del gran Reino de Dios. Él también trae un mensaje muy estremecedor.
7 Ahora bien, como Uds. saben, antes de llegar tomé un pequeño paseo como de unas cien yardas [91.4 m. -Trad.] de donde yo estaba y alrededor. Y como Uds. saben, esto me hace pensar tocante a tener una convención yo mismo el año que viene y traerla aquí, y ver si pudiéramos rentar estos terrenos, y todos quedarse alrededor, y quedarnos como una semana aquí, sólo orando por los enfermos, trayendo a los enfermos y afligidos. Eso estaría muy bien. Oraremos sobre eso y veremos lo que el Señor tiene que decir sobre eso. A mí me gusta hacer exactamente lo que Él me dice, Uds. saben, y luego me siento bien sobre el asunto.
8 Estoy seguro que estará bien si yo, entre los hermanos aquí, anunciara algunas de mis reuniones que siguen. Supongo que estará bien. Yo sé… Me supongo que no dañará en nada. Y mañana vamos a estar aquí, y mañana en la noche en el banquete, si es la voluntad del Señor. Y luego el domingo en la tarde estaremos en el… no puedo recordar el nombre de ese… Mather, o Mayther, o… [Alguien dice: “Mather”-Ed.] Math-… [“Mather High School”] el auditorio de la escuela secundaria Mather en Chicago, donde estuve para la última convención. Disfrutamos de unos momentos tan gloriosos. Y luego el lunes en la noche, creo que también es en el Mather para una reunión misionera, o una fiesta pequeña de despedida para mi precioso Hermano Joseph Boze con quien hemos estado asociados juntos por tanto tiempo. Es muy bueno ver al Hermano Boze, y al Hermano Carlson, y, oh, al Hermano Sonmore. Son tantos aquí esta noche; miro alrededor y veo sus rostros y estoy muy feliz por esto.
9 Después iré a casa para ir a la convención de Southern Pines, Carolina del sur, el 7, 8, 9, y 10 de junio, con la gente del periódico “El clamor de la medianoche”. Y de ahí voy con otro presbiteriano, el Hermano Bigby. El fue el que escribió ese artículo: “Un doctor presbiteriano se encuentra con un profeta pentecostal”, o algún comentario como ese. Y voy a estar con él allá en Columbia, Carolina del sur. Y luego iré allá a South Gate, al Cow Palace, donde hemos tenido muchas de las convenciones allí con Los Hombres de Negocio. Luego de allí pienso que es a Santa Mónica, creo yo o a algún lugar allá al norte, al norte en California, en Grass Valley, luego iré más al norte a Spokane, creo que es. De allí regresaré a… iré allá a Oregón, Salem, Oregón, y luego seguiré hasta Columbia Británica y al norte hasta Anchorage, Alaska, para organizar una sucursal allí para Los Hombres de Negocio tan pronto como el avivamiento termine. Y luego trataré de regresar a casa a tiempo para aprovechar el invierno para ir al extranjero.
10 De cierta manera he escuchado y observado a mis hermanos pentecostales como ellos han predicho que viene un avivamiento de gran alcance. Y todos nosotros sabemos que el avivamiento que acabamos de pasar ha terminado. Pero tiene que venir algo más que glorioso y grande. Y así que yo he estado estudiando mucho para encontrar estos lugares en la Escritura. Pienso que si nuestra… nuestra revelación debe ser Escritural, y entonces sabemos que está correcto. Si es una Escritura, proviene del Señor. Y estoy empezando a creer que eso es correcto, que viene un tiempo de maduración para los frutos del atardecer.
11 El otro día prediqué sobre “El Árbol Novia”, en la mañana de la Pascua de la Resurrección, cómo es que Cristo era ese Árbol que era perfecto. David lo vio y dijo: “Está plantado junto a las corrientes de Agua”. Y luego cómo Roma cortó a ese Árbol y… el Árbol perfecto dando frutos perfectos de Dios, y lo colgó en un árbol hecho por el hombre. Pero Dios lo resucitó al tercer día. Y luego vino surgiendo un Árbol Novia, produciendo Sus frutos. Y ahí vino el enemigo otra vez y lo cortó a través de la edad del oscurantismo. Pero “Yo restauraré”, dice el Señor.
Cómo es que los luteranos se levantaron y se denominaron, y la viña fue podada. Ahí vinieron los metodistas, se denominaron; la viña fue podada. Ahí vinieron los pentecostales, la denominación; la viña fue podada. Pero el fruto se madura en la copa del árbol cuando salen las luces del atardecer. Nosotros estamos cerca del fin del camino. Así que estamos esperando grandes cosas en el futuro.
Acabo de tener un accidente, como Uds. saben, y la explosión casi me saco ambos ojos. Y estoy muy agradecido de estar aquí esta noche, y de poder ver.
12 Ahora bien, Uds. que anotan Escrituras, yo… o mejor dicho, textos… No sé si llamarle un texto o no a lo que predico. Tengo unas cuantas notas y Escrituras escritas aquí de las que sentí que quizás el Señor quiera que hable un poquito por unos cuantos momentos. Y por lo general nunca me sobrepaso… Bueno, el otro día estuve…Creo que Hermano Southmann, que fueron como unas seis horas o algo así. Me toma mucho tiempo. Como Uds. saben, yo no sé mucho, así que yo-yo tengo que esperar. Y así que, yo como que tengo que tomar mi tiempo. No soy como algunos de estos hermanos que verdaderamente son teólogos, y se desenvuelven tan bien.
Sencillamente tengo que esperarme para expresarlo, y soy algo lento en ello, como Uds. saben. Como que me toma mucho tiempo. Luego me toma mucho tiempo empezar, y luego mucho tiempo para terminar. Pero es… Yo siento… Como que empiezo a “correr”, como Uds. saben. Es igual que manejar un automóvil y pasarlo por todas las velocidades hasta que uno lo mete en una velocidad alta, luego corre muy bien. A uno le gusta dejarlo correr de esa manera por un rato.
13 Entonces, para la lectura de la Escritura, leamos en la Palabra de Dios esta noche de Proverbios el capítulo 18 y el versículo 10, y de Isaías 32:2, para empezar. Ahora, en Proverbios el capítulo 18 y el versículo 10, dice así.
Torre fuerte es el nombre de Jehová; a él correrá el justo, y será levantado [*estará seguro, Biblia en inglés-Trad.].
Y en el Libro de Isaías 32:1 y 2.
He aquí que para justicia reinará un rey,… un príncipe presidirá en juicio.
Y será aquel varón como escondedero contra el viento, y como refugio contra el turbión; como arroyos de aguas en tierra de sequedad, como sombra de gran peñasco en tierra calurosa.
14 Ahora que Dios añada Sus bendiciones a la lectura de esta preciosa Palabra. Uds. oren por mí. Como… Estaba escuchando a un hermanito de color hace unos cuantos días en Louisville, un pequeño predicador pentecostal, y él estaba predicando, repitiéndose constantemente. Y él perdía el Espíritu por unos cuantos minutos, y él se detenía y decía: “¿Están todos Uds. orando por mí?” Entonces él decía… predicaba unas cuantas palabras más, y decía: “Alguien ore por mí”. El decía… Y Uds. no saben lo que eso significa a menos que Uds. se suban aquí una vez.
Cuando alguien sube a la plataforma nunca debería ser sólo para ser visto o venir para ser oído. Uds. deben venir, y venir de la frescura de su cuarto en oración, entrando a una congregación bajo la Unción, para hacer exactamente lo que el Espíritu Santo le dice que haga, decir exactamente lo que Él dice. El… No sé lo que Él hará.
15 Algunas veces cuando empiezo a predicar de esta manera, veo el Espíritu Santo moviéndose por todo el altar, y llama a hombres y a mujeres viviendo en adulterio y demás, los trae al altar y lo confiesan y lo he visto librar y sanar a la gente. Y uno no sabe lo que Él va a hacer.
Lo he visto a Él traer mensajes que cortan a los cristianos; y algunas veces bendicen a los cristianos. Y uno no sabe; uno sólo va allí; eso es todo. Y si usted sale con cualquier cosa que es demasiado rígido bajo su propia idea, pudiera caer en un fiasco.
16 Había una vez un pequeño… un ministro de nombre Jack Moore (muchos de Uds. lo conocen, él es un miembro de este compañerismo), y él tenía un muchachito llamado David. Varias veces lo he traído a memoria. Él tenía como unos… en esos días David tenía como seis años de edad. Y él había oído a su papá predicando, y a todos los predicadores, así que él pensó que el Señor lo había llamado a predicar. Así que él dijo… continuaba diciendo: “Papi, yo quiero predicar”.
Y su papá dijo: “Muy bien, David, uno de estos días”.
Y él continuaba diciendo: “Mira, papi, tú me prometiste que me ibas a permitir predicar”.
Así que su mami lo vistió muy bonito, y le puso una corbatita de moño, y pantalones largos, una camisita blanca. Él parecía un clérigo. Subió y se sentó en la silla esa noche, preparándose para predicar. Así que el Hermano Jack dijo: “¿Saben qué, amigos?”, él dijo, “David ha querido predicar desde mucho tiempo”. Dijo: “Le vamos a dar la oportunidad ahora”. Dijo: “Ven, David, ven aquí y predica”.
Dijo: Él se levantó de esa silla como un… como que iba a encender al mundo. Fue allá al fin de la plataforma. Él como que miró a la derecha y a la izquierda“. Dijo: ”Se miraba muy desinflado“. Dijo: Simplemente no funcionará”. Él se regresó y se sentó.
Lo he visto muchas veces en las que yo pensé que no había funcionado. Así que nosotros predicadores nos tenemos que mantener y tambalear a través de ello de todas maneras. Así que, como el hermanito dijo: “Oren por mí”.
17 Pensando en el tema, después de leer este texto glorioso ahora, y entrando a la parte principal del servicio, quiero tomar un texto esta noche que viene a mi mente y que yo he tratado de exponerlo antes, en el tema de “Dejando escapar la presión”. He pensado que sería muy apropiado.
Hay tanta presión en dondequiera. Pareciera que todos están bajo una presión. ¿Qué la produce? ¿Cuál es el problema? Todo… Es un día de presión. La gente está manejando por las calles a noventa millas [144 km. -Trad.] por hora y recibiendo infracciones de los policías. Y manejan tan rápido por la calle, casi toman el riesgo de perder sus vidas… al dar la vuelta y rebasar a alguien, y quedar a cinco pies [1.5 m. -Trad.] enfrente de alguien más, para llegar a una cantina y beber una hora antes de llegar a casa. ¡Presión! Eso es correcto.
18 Aun a los cristianos, les está afectando. Vean a algunos de ellos todos presionados, y cerrándoles de golpe, con el suficiente temperamento acumulado como que si fueran a explotar. ¿Cuál es el problema? Algo anda mal. Eso no debería ser así. El mal genio viene de Satanás.
Sin embargo todos están bajo una presión. Por supuesto yo no creo que es este grupo aquí. Pero-pero es… Como Uds. saben, estas reuniones están siendo grabadas, así que irá a otros lugares (¿ven Uds.?), así que yo estaré hablando a ese grupo que está bajo presión. Pero yo pensé, como Uds. saben, que eso como que afecta a todos los grupos: la presión. Si Satanás los puede poner bajo presión por lo menos una sola vez, él casi los tiene derrotados. Eso es correcto. Hay mucha presión. La gente está haciendo las cosas incorrectamente, y está tratando de esconderse de ellas. Bueno, la única cosa que se logra es acumular más presión. Simplemente acumula más presión.
19 Yo sé lo que significa presión. Casi pierdo la vida el otro día debido a la presión. Estoy contento que el Señor me dio una recreación de salir a pescar, y a cazar.
Todos saben que mi madre acaba de partir hace unos meses, una santa bendita de Dios, pienso yo. El otro día, el Día de las Madres, no me coloqué la rosa. Algunos de ellos dijeron: “¿Qué es lo que pasa, Billy?” Dijeron: “¿No acaba de morir tu madre?” Dijeron: “¿Por qué no usas una rosa blanca?”
Dije: “No puedo usar una rosa blanca. Mi madre no está muerta; ella está viva”. Sí. Yo dije: “Si usara dos, entonces pondría una piedra de tropiezo en su camino. Si yo sólo usara una blanca, yo mismo sería un hipócrita, porque yo creo que ella está viva. Ella no está muerta”. Jesús dijo. “El que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en Mí, no morirá Eternamente”. Yo creo eso. Esa es Su Palabra.
20 Y así que, yo iba a… Mi recreación es pescar y cazar. Y estoy contento de eso. Cuando llego a casa y… Entran llamadas, personas sentadas allí de todas partes, que llevan meses esperando y ellas están bajo presión también, y tratando de averiguar lo que el Señor quiere que ellas hagan, y qué hacer en sus vidas, y nos quedamos allí hasta que Dios habla desde el Cielo y lo revela a ellas. Y eso también acumula presión con la gente.
Entonces cuando me pongo tenso, voy allá… Yo pertenezco a algunos clubes para ir allá y disparar al blanco. Y siempre había deseado un rifle Weatherby Magnum. Pero yo… Oh, algunos de mis amigos me lo hubieran comprado (son muy costosos), pero yo-yo no podía permitir que lo hicieran. No me podía ver permitiendo que mi amigo pagara tanto así por un rifle cuando yo sé de misioneros que están predicando sin zapatos. Así que yo-yo-yo no pudiera hacer eso.
21 El Hermano Art Wilson le dio a mi hijo un rifle pequeño, hace algún tiempo. Y él no sabía que él era zurdo, y tiene un cerrojo de mano derecha. Otro amigo mío que administra una sucursal de Weatherby, él dijo: “Permítame llevar ese rifle y enviarlo a Weatherby y que le hagan el diámetro del cañón más grande, y yo le haré de él un Weatherby Magnum”. Dijo: “Si Ud. lo hace, le costará treinta dólares”. Dijo: “Yo lo puedo hacer como por doce dólares. Y permítame-permítame hacerlo”.
Bueno, finalmente, estuve de acuerdo. El es un hermano metodista que acaba de recibir el Espíritu Santo. Y le dije: “Hágalo”, él tenía tantas ganas de hacerlo. Yo lo llevé al campo de tiro y le metí una bala, y lo levanté para disparar. Y vi fuego por encima de mi cabeza como de unos cinco pies [1.50 m. -Trad.], y eso fue todo lo que yo supe por un segundo o dos. Pensé que había muerto. Y una cosa gloriosa es que yo tenía el sentir más pacífico, que creo que si hubiera tenido que morir, pienso que no hubiera sentido temor.
22 Y así que, no podía ver, oír, ni nada. Y el rifle explotó todo en pedazos, a tal grado que el cañón se fue hasta la línea de las cincuenta yardas [45.50 m. -Trad.] en esta dirección, y la caja y las cosas así llegaron a cincuenta yardas [45.50 m. -Trad.] detrás de mí, y los pedazos del rifle rompieron la corteza del árbol, y se derritió en mi mano, lo que quedó. Y yo podía oír algo como salpicando; sonaba como… Estaba tratando de volver a mí mismo, y estaba tratando de mantener mis ojos abiertos para ver lo que había sucedido.
Y un fragmento me había penetrado la frente. Y uno se fue rodeando mi ojo de esta manera y hacia abajo de esa manera, y uno en el pómulo, uno penetró el cráneo. Este pegó en este lado del ojo, y este entró en el hueso, y este penetró y tumbó ese diente allí. Y así que, estaba teniendo mucha dificultad para ver.
23 El hombre que estaba conmigo, iba caminando para ver dónde le había pegado al blanco. No lo podía escuchar, y no le podía hablar. Y estaba manteniendo este ojo abierto con mi mano, tratando de llamarle la atención. Finalmente llegó hasta donde estaba. El Hermano Wood estaba tan nervioso que ni siquiera podía encender el automóvil. Así que nosotros… Finalmente el… Yo fui y me lo lavaron y algunos fragmentos ellos me los sacaron de mi cráneo. Y miré esos grandes fragmentos que penetraron una pulgada y media [3.7 cm. -Trad.] o dos pulgadas [5 cm. -Trad.] en un árbol.
Ahora, la Compañía Winchester prueba que el rifle de ellos puede soportar seis mil novecientas libras de presión [3,105 kg. -Trad.]. Y esta… esa había sido como de cuatro toneladas. Así que (¿ven Uds.?), deben haber sido seis u ocho toneladas que explotaron como a una pulgada [2.5 cm. -Trad.] de mi ojo. Eso, si eso explotó el rifle, simplemente hubiera quedado tanto así de mí allí. Así que, ¿cuál fue el problema? De la manera que ellos aumentaron el diámetro del cañón del rifle, dejó mucho espacio en la cabeza de él. En lugar de que el rifle explotara hacia adelante, explotó hacia atrás. Así que se-se fue hacia mi cara, y explotó ese cerrojo, el cual pesa como una libra y media [.670 kg. -Trad.]; (¡oh, vaya!) lo que causo que llegara hasta el corral del venado que estaba muy atrás de mí en el Club de la Conservación.
24 Y a medida que pienso de ello, yo pienso: “¡Dios, estoy muy contento de estar aquí!” Comprendo que Satanás me estaba tratando de matar allí. Pero él no lo puede hacer hasta que Dios esté listo para llevarme a Casa. Entonces estaré listo para partir, en ese momento. Hay algunos enfermos más por los cuales se deba orar, o algo que se tenga que hacer.
Entonces pensando en esa presión, yo pensé… Como Uds. saben, eso me recuerda de algo. Pudiera ser bueno comentarlo por unos momentos. Eso demuestra que si ese rifle hubiera empezado en primer lugar como un Weatherby Magnum, hubiera sido hecho para soportar esa presión. Pero no era un Weatherby Magnum; era un Winchester convertido en un Weatherby Magnum. Así que, no podía soportar la presión. Y pensé: “Esa es una cosa muy impresionante. Algún día tomaré un texto sobre eso”.
25 Si nosotros iniciamos sólo fingiendo ser cristianos, sin regresar a las mismísimas bases para nacer de nuevo, Uds. explotarán en algún lugar a lo largo del camino. La presión es muy fuerte. Uds. no la pueden soportar a menos que estén construidos para soportarla. Y Uds. no pueden ser construidos para soportarla hasta que Dios eche mano de Uds., y no sólo los pula a Uds., sino que los empiece desde el principio y los traiga a que sean un verdadero Magnum, un verdadero hijo de Dios que está construido para soportar la Palabra, construido para soportar la presión, la presión del día.
Muchos explotan. Los hombres están tratando de personificar a otros, y así que ellos explotan tarde o temprano. Dios nos ha traído a esta tierra y nos puso en la Iglesia y en diferentes cosas, y nosotros tenemos que ser lo que somos. Dios por Su previo conocimiento nos colocó en la Iglesia. Y estoy tan contento de eso. La presión se acumula, y tarde o temprano se-se mostrará en Uds.
26 Unas cuantas noches atrás nuestro pastor se había… no estaba enfermo; él sencillamente estaba exhausto, pues no paraba, estaba trabajando muy duro. Aparte de todas mis llamadas, ellos me llamaron para atender las de él, y yo fui al hospital. Ellos me dijeron de una cierta señora allí que iba-que iba a tener una colostomía a la mañana siguiente, y ella quizás muriera en la mesa de operaciones. Y ella era una pecadora. El pastor no podía llegar a ella, así que ellos… yo atendí su llamada. Y fui al… Me dijeron que ella estaba en el cuarto 321. Y fui al piso de arriba. Y yo quería ser amable, porque era justo antes de la hora de visita. Y quería hablarle a ella a solas. Y dije: “Señora (a la enfermera), ¿me pudiera informar de una dama que se llama Tal y tal?”
Ella respondió: “Yo no sé”, toda bajo presión.
Así que dije: “Me dijeron que ella estaba en el 321”.
Dijo: “Entonces, ¿por qué no vas al 321 y miras?”
Y dije: “Gracias, señora”.
Me fui al 321, y dije: “¿Está aquí una señora llamada Señora Knuckles?”
“No hay nadie aquí con ese nombre”.
Oh, no quería regresar a esa señora otra vez. Así que, crucé el pasillo, y yo dije: “¿Está aquí la Señora Knuckles?”
“No, no hay nadie aquí que se llame Señora Knuckles”.
27 Así que, me regresé. Había otra enfermera allí en el pasillo, y le dije: “Me dijeron que fuera al 321, y la señora es la Señora Knuckles…”.
Dijo: “Pudiera haber sido 221. Vaya al piso de abajo”.
Le dije: “Sí, señora. Gracias”.
Fui al piso de abajo y allí estaba un doctorcito sentado. (no lo digo con el afán de ofender) pero él estaba tan ancho como estaba de alto. Y… Estaba sentado allí, con uno de esos cortes de cabello “flattop”, como de mi edad, y dándole vuelta a su estetoscopio alrededor de su dedo. Le dije: “¿Cómo está Ud.?” Y él sólo miró de lado. Pensé: “Oh, oh, yo no quiero hablar con él. Demasiada presión aquí”.
Así que, fui con la enfermera, y dije: “Señora, estoy un poco confundido”. Le dije: “Fui al piso de arriba para encontrar a una señora, la Señora Knuckles, que se suponía estar en el 321, que va a tener una operación en la mañana de colostomía debido al cáncer”. Le dije: “¿Me pudiera Ud. decir si ella está en ese piso? La enfermera de allá arriba dijo que ella pudiera estar en el 322, o en el 331 aquí abajo”.
Ella dijo: “Bueno, entonces, vaya a ver”.
Le dije: “Gracias”.
28 Regresé allá. Y ellos no sabían nada al respecto. Así que entonces, yo regresé. Y al regresar, una señora en el pasillo dijo: “Ve y pregunta a esa enfermera allá”.
Así que fui a ella, y ella dijo… Le dije: “¿Cómo está Ud.?”
Ella dijo: “¿Cómo está Ud.?” Muy amable, calmada.
Y le dije: “¿Me pudiera decir si hay una señora en este piso?” Le dije: “Estoy muy confundido”. Le dije: “He estado en el piso de arriba y en el piso de abajo”. Y dije: “Una señora llamada Señora Knuckles”.
Ella dijo: “Espere un momento, señor”. Ella se quitó su mascarilla que tenía sobre su cara (ella había estado en una operación), fue allá y recogió el registro. Ella lo revisó. Ella dijo: “Oh, sí”, dijo, “ella está en el 221”.
Le dije: “Muchísimas gracias, señora”.
Ella dijo: “De nada”.
29 Pensé: “Bueno, alabado sea Dios. Eso… Ella tiene… Aunque anda apurada, sin embargo ella está… ella por lo menos tiene cortesía”. Así que me fui y regresé allá, y ahí estaban tres… los sectores del piso estaban todos divididos, y yo-yo no sabía a cuál dirección ir. Y miré, y no podía ver ningún aviso. Ahí venía ese doctorcito cargando su maletín, con su estetoscopio en la mano. Le dije: “Señor, ¿me pudiera decir dónde está el 221?”
Él dijo: “En esta dirección, y en esa dirección”.
Dije: “Gracias por su información. Ese….”
¡Oh!, todos están bajo presión. Correcto. No hay tiempo, no… Todos parecen que van a alguna parte. Apresurarse y esperar. Todo el mundo parece estar plagado con ello. Y los doctores no tienen el remedio. Eso es correcto. Pero estoy tan contento esta noche que en medio de todo esto, yo sé de Alguien que tiene el remedio. Ese es Dios. Él tiene el remedio, de cómo sacarnos de esta presión.
30 Estaba platicando con un doctor sobre eso. Oh, hace un año o más. El dijo: “Hermano Branham”, él dijo, “como Ud. sabe, las instituciones para dementes están llenas”. Él dijo: “Los psiquiatras se están desmoronando, y ellos tienen psiquiatras curando a los psiquiatras”.
Y dije: “¡Oh, vaya!”
Él dijo: “Me pregunto: ¿cuál es el remedio?”
Le contesté: “Yo lo tengo”.
Él dijo: “¿Cuál es?”
Él es la Respuesta a todo ello“.
Y él dijo: “Creo que tiene la razón”.
Esta edad neurótica, nadie tiene un momento. Bueno, solía ser que nosotros podíamos ir allá y visitar al vecino. Algunas de Uds. hermanas, pues, Uds. no tienen tiempo para orar.
Estaba pensando de-de Juan Wesley. La Hermana Susana Wesley tuvo diecisiete hijos, y ella no tenía una lavadora y secadora de ropa automáticas. Y ella no abría la llave y obtenía agua caliente. Ella la traía de un manantial en un balde de cedro. Pero sin embargo, ella podía encontrar dos o tres horas cada día para reunir a esos pequeñitos y enseñarles la Biblia. Y de allí salió un Carlos y un Juan quienes cambiaron el curso del mundo.
Ahora, vean, estamos tan histéricos, sólo yendo a alguna parte, y no yendo a ninguna parte, sencillamente precipitados.
31 Ahora bien, en el Antiguo Testamento cuando un hombre había hecho algo mal, y quizás él había matado a un hombre, o-o había hecho algo mal, entonces ese… Los amigos de ese hombre que él mató, perseguían a este hombre hasta que lo encontraban, y lo mataban también, porque en el Antiguo Testamento era “diente por diente, y ojo por ojo”.
Pero Josué construyó algunos lugares llamados las casas de refugio. Y estos lugares… Había uno de ellos en Ramot de Galaad. Pienso que había cuatro lugares de Dan a Beerseba. Y eran lugares de refugio, a los cuales, si un hombre había hecho mal y no había sido intencional, él podía venir a las puertas de la ciudad de uno de estos refugios y abogar su caso, y decirles que él no quiso hacer ese mal. Y entonces él podía entrar a esa ciudad y estar a salvo de su enemigo.
32 Bien, pero si él dijo una mentira y los que lo perseguían lo encontraban, ellos lo podían sacar de allí mismo del altar, si él había dicho una mentira. Pero si él dijo la verdad, y él no quiso hacer el mal, bueno, ellos podían… El podía estar a salvo mientras estaba en esa ciudad. Ahora, ese era un lugar de seguridad, un lugar de refugio donde el que mató… o mejor dicho, él estaba a salvo de que el perseguidor lo matara a él. Él estaba protegido. Pero primeramente debía ser un hombre que lo hizo accidentalmente. Si él lo había hecho de una manera deliberada y con premeditación, entonces no había esperanza para ese hombre; él ni siquiera tenía una-una oportunidad. Pero si él no lo quiso hacer….
Ahora bien, me gustaría detenerme aquí sólo un minuto. Hay gente hoy, y tal vez algunos de ellos estén aquí, que Uds. hacen mal pero no fue su intención hacerlo Yo me he encontrado con hombres que están usando el Nombre del Señor en vano, y me he encontrado con mujeres paradas con cigarrillos en su mano, fumando sin parar, y hombres maldiciendo, y al caminar uno frente a ellos así, lo reconocen a uno como un cristiano, entonces dicen: “Discúlpeme, señor. No quise decir eso”.
33 Yo he visto mujeres casi quemarse las manos, al estar sosteniendo ese cigarrillo detrás de ellas en vergüenza. Un hombre bebiendo tratará de esconderse, meterse en alguna parte. ¿Ven?, ellos… Para ese tipo hay una esperanza. Pero hay algunos de esos que se acercan y maldicen en la presencia de un cristiano para hacerse los listos. Ese hombre está más allá de esperanza.
Cuando uno predica en contra del mal proceder, de la santidad, y predica que las mujeres no deberían usar ropa inmoral (esa ropita, los pantaloncitos cortos que ellas usan), y ellas los usan sólo por molestar. Y cuando ellas hacen eso, no hay lugar de refugio para ellas. Si estuviera allí, ellas ni siquiera lo buscarían. Así que, tarde o temprano, eso las va a alcanzar.
34 Pero para aquellos que quieran un lugar de escape… No se pueden sentir confortables cuando están haciendo el mal. No hay manera de sentirse confortable. Cuando un hombre rompe las leyes de Dios, él sabe que es culpable. Y Uds. saben que la jauría del infierno está justo detrás de Uds., y tarde o temprano sus pecados los alcanzarán.
35 Algunos de Uds. hombres de negocio, si tuvieran que salir y voluntariamente engañaran a alguien, Uds. saben que han hecho mal. Y tarde o temprano eso los va a alcanzar. Eso es correcto. Ellos creen que: “Oh, bueno, no le hará daño a nadie”. Pero cuando Uds. se alistan para acostarse en la noche, hay algo en lo profundo de Uds. que se los dice cuando están orando. Está delante de Uds. Uds. saben que están errados.
Ahora bien, todos nosotros tenemos cosas que no les podemos hacer frente. Algunas veces tenemos deudas que no podemos pagar. Algunas veces tenemos promesas que no podemos cumplir, y yo tengo muchas de ellas. Pero hay una sola cosa que me siento bien al respecto. En la noche cuando yo he hecho todo lo que puedo hacer, cuando yo he visitado a toda persona enferma que podía. Y sin embargo muchos de ellos pensarían: “El es un hipócrita. Él nunca vino a mí. Mi bebé es tan importante como ese”. Y sé que ellos se sienten de esa manera. Tienen el derecho de sentirse de esa manera.
36 Pero cuando he utilizado mi última pulgada de energía, cuando he hecho lo mejor que he podido hacer, y me arrodillo ante el Padre en la noche y digo: “Dios, hay cien personas aquí en esta ciudad esta noche que me están llamando para que vaya a ellos, pero yo simplemente no puedo seguir más adelante; Tú conoces mi fuerza”, entonces yo siento que si Él me llamara, y reposo mi cabeza en la almohada para morir, en esa almohada esa noche, estoy en un Refugio. He hecho lo mejor por mi Señor. Y si nosotros podemos hacer eso, entonces Dios abre un camino para nosotros.
Ahora este hombre llegando a este lugar de refugio. Ahora, cuando él entra allí, primero él debe querer entrar. Él debe desear escapar de la ira que lo está presionando. Él tiene que querer hacerlo.
37 Ahora, no es mi intención decir esto solo por criticar, y Dios sabe eso; mi intención está a un millón de millas de eso. Pero yo he estado en reuniones donde predicadores estaban predicando, y decían: “Algunos de Uds. vayan por los pasillos, encuentren a sus amigos, y tráiganlos aquí”. Ahora, yo siempre he estado un poco reacio en hacer eso. Yo creo que si la-la Palabra no convence… Y si sí convence, el Espíritu Santo guiará. Emplean demasiado las emociones. Un hombre que viene a Cristo debe venir bien de su mente, reverentemente, sobre las bases del Espíritu Santo dándole convicción, y-y mostrándole a él que Alguien murió para salvarlo, viniendo con una mente sana sobre las bases de la Palabra, creyendo, aceptando a Cristo, el auxiliar para su vida.
38 Ahora, yo creo que un hombre que viene a Cristo… Y Cristo es nuestro Refugio. Ahora, ese es el Refugio del Nuevo Testamento: Cristo. Ahora bien, un hombre que viene a este Refugio debe querer venir. Y él debe recordar otra cosa, que se debe quedar allí. ¡Oh, hermanos! Él no puede nada más entrar hasta que los perseguidores se hayan ido y luego salirse otra vez. Él tiene que estar satisfecho de permanecer allí.
Y yo creo que si un hombre con su mente cabal pudiera darse cuenta que la muerte va galopando detrás de él, y que va rumbo al infierno del diablo, y pudiera encontrar un lugar de Refugio, y luego querer salirse otra vez, algo anda mal con ese hombre. Y mientras él esté en el Refugio, él está seguro. Y si alguna vez vuelve a salirse, él estará expuesto a sus asesinos. Y en Cristo tenemos un Refugio y estamos seguros que estamos a salvo de la ira de Dios, y de la ira del infierno que viene sobre nosotros.
39 Ahora bien, en este lugar de refugio, este hombre se debía querer quedar. Y es lo mismo hoy día. Nosotros nos debemos querer quedar. Y déjenme decir esto. He estado detrás del púlpito treinta y dos años, ya muy pronto. Empecé a predicar cuando era sólo un jovencito. Y yo digo esto de lo profundo de mi corazón. Nunca he sentido ni en una sola ocasión, el querer dejar este glorioso Lugar. “Yo estoy seguro en el pabellón de Dios, feliz en Su amor y gracia”, como el escritor dijo, “Estoy viviendo en el lado aleluya”. Yo estoy tan contento de estar aquí. Ni por todos los millones dorados de la tierra dejaría este Lugar bendito, no, aunque el tentador frecuentemente ha tratado de persuadirme, pero yo estoy seguro en el pabellón de Dios, feliz en Su amor y Su gracia,…. ¡Oh, es un lugar tan confortable en el cual estar! Sé que estoy seguro de mi enemigo mientras….
40 Ahora, cuando este hombre está huyendo, y con un enemigo persiguiéndolo, pronto él lo alcanzará y lo hará pedazos por el pecado que cometió. Pero cuando él está allí adentro, él puede dejar escapar la presión. Él está a salvo. El guarda en la puerta lo recibirá, antes que sus asesinos lo alcancen, porque él ha llegado seguro a la torre de refugio. Ahora. Después cuando él está allí adentro, cómo se siente seguro deja escapar la presión. “¡Fiuu, qué cosa! Ellos estaban listos para alcanzarme, pero estoy a salvo ahora”. Qué lugar para encontrar un refugio, un lugar de seguridad. Afuera él moriría; pero adentro estará muy bien.
Entonces Dios nos hizo una torre de Refugio. Ahora, la Biblia dice que “Torre fuerte es el Nombre de Jehová; a él correrá el justo y será levantado [estará seguro, Biblia en inglés-Trad.]”. Ellos ya no serán perseguidos, sino que están seguros. ¡Oh, simplemente amo eso! El lugar de seguridad provisto por Dios. ¡Amén! El enemigo no los puede alcanzar, pues Uds. están seguros en Cristo.
41 Tal como en varias ocasiones he contado de una ocasión en el oriente, iba paseando en un jeep con un amigo ministro, e íbamos subiendo una colina. Y allí había algunas ovejas, y algunos burros, y todo, pastando. Y había un hombre allí vigilándolos, y le dije: “¿Cómo le llamaría Ud. a ese hombre?”
Él dijo: “Hermano Branham, él es un pastor”.
Y le dije: “Bueno, yo pensé que un pastor sólo pastoreaba ovejas”.
“Oh”, él dijo: “No. Un pastor pastorea ovejas, chivos, ganado, burros, camellos, y todo lo demás”.
Y le dije: “Bueno, yo no sabía eso”.
El dijo: “Pero aquí hay algo que quiero que Ud. sepa, Hermano Branham”. El dijo: “Cuando el Sol se empieza a ocultar, el pastor va entre todos los-los animales, y él busca hasta que él encuentra la última oveja. Y él las trae al corral, y las pone dentro del corral en la noche. Pero el resto de ellos se quedan afuera, aunque él pastorea a todos ellos”.
42 Entonces me vino este pensamiento: “¡Oh, Dios, no me permitas ser como un burro! Permíteme ser una oveja, para que cuando mi flama esté disminuyendo y el sol de mi vida se esté ocultando, llévame seguro dentro del corral cuando mis ojos se estén cerrando”. No quiero ser dejado afuera sólo como un así llamado cristiano. Yo quiero ser una-una verdadera oveja. Yo quiero….
Todos ellos comen en el mismo pastizal. Igual como dice la Biblia: “La lluvia cae sobre el justo y el injusto”. La gente se sienta junta, multitudes de gente. Algunos de ellos lo son, y algunos de ellos no lo son. El mismo Espíritu cae sobre todos ellos. El Espíritu bendecirá a la misma multitud. Caerá… la lluvia caerá sobre la cizaña, y ella se erguirá y se regocijará. Es la misma lluvia que cae sobre el trigo y lo hace que haga lo mismo. Pero por el fruto de ellos son conocidos. Los cristianos producen vidas cristianas.
43 Noten ahora: la zona de seguridad de Dios, el lugar de seguridad de Dios. Y cuando estamos aquí adentro, en este Refugio, tenemos un-un derecho al poder sanador de Dios. Si Dios perdona a Su enemigo y lo mete en el Refugio, ¡cuánto más Él cuidará de él después que Él lo tiene a él allí adentro! ¿Ven? Hay poder sanador. Así que cuando los cristianos se enferman, no hay necesidad de estar todos “llenos de vapor” al respecto. Sólo recuerden: “Por Su llaga fuimos nosotros curados”. Esa es la promesa. Él lo prometió, así que Él sencillamente no se puede retractar de ello.
Es un lugar de Refugio para nuestras enfermedades, para nuestras preocupaciones. “Echad toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros”. Es un Refugio. Confíen en Su Palabra, en Sus promesas. Cada promesa que Él hizo les pertenece a Uds. mientras Uds. estén en Su Reino. Mientras Uds. vengan a Él para refugiarse, entonces tienen derecho a toda promesa que Él hizo. Todo Cristiano aquí, o en cualquier otra parte, tiene derecho a todo por lo cual Cristo murió. Y cuando Uds. están en Cristo poseen la cosa completa. Es toda suya. Eso es exactamente correcto.
44 Miren a la mujer sunamita, cuando ella tenía… el niñito había muerto. Oh, me puedo imaginar a ese niñito que le fue dado a ella por el Señor, bueno, cuando el profeta habló… Y el muchachito, como de unos doce años de edad, él estaba con su papá un día en el campo de cosecha. Él quizás tuvo una insolación. Él gritó: “¡Mi cabeza!” Y tan pronto como el padre llegó a la casa, allí lamentando, y demás; el niñito estaba muerto, el niñito. Ella lo había acostado en la cama de Eliseo.
Y ella dijo: “Enalbárdame una mula. Voy a ir a la cueva donde está el profeta”.
Y su esposo dijo: “No es nueva luna, ni día de reposo. Él no estará allí”.
Ella dijo: “Todo estará bien”.
Así que entonces cuando Giezi la vio venir, y Eliseo se puso en la puerta de su cueva y miró, él dijo: “He aquí la sunamita, y ella viene cabalgando rápido. Algo debe andar mal”. Y él dijo: “Ve y pregúntale a ella”.
Él dijo: “¿Está todo bien contigo? ¿Le va bien a tu marido? ¿Le va bien al niño?”
Ella dijo: “Todo está bien. Todo está bien”.
45 ¿Por qué? Porque ella podía dejar escapar la presión. Ella había llegado al representante de Dios. Ella había llegado a la Palabra Viviente. La Palabra del Señor vino a los profetas. Y cuando ella estaba en la presencia de este hombre quien tenía el favor suficiente con Dios para decirle a ella que tendría el bebé, ella estaba en la presencia del mismo hombre quien tenía la Palabra de Dios que era verdad. ¡Aleluya!
Estoy tan feliz en esta noche de estar en la Presencia del mismo Dios que me salvó de una vida de pecado, y me prometió que me resucitaría en el día postrero, que Él sanaría mis enfermedades, Él tendría cuidado de mí cuando yo estuviera aquí. La presión se va. Olvídense de la presión.
Ella se acercó y se postró ante Eliseo y dijo: “Todo está bien”. Seguro. Ella llegó a la Palabra. Ella entró en la Presencia de Dios. Se le quitó la presión. Todo está bien ahora; se le quitó la presión, porque ella había llegado al representante de Dios.
46 Y el Representante de Dios en la Tierra hoy día es el Espíritu Santo. Y cuando Uds. están en Su Presencia, y lo ven a Él bendecirlos., ¿cómo pueden Uds. acumular tal presión como para odiar a su vecino? ¿Cómo pueden Uds. acumular una diferencia denominacional en su corazón? Dicen: “Si ellos no fueran pentecostales, si él fuera de la unidad, si él fuera trinitario, si él fuera… si perteneciera a las asambleas, si él perteneciera a la Iglesia de Dios, yo pudiera tener compañerismo con él”. ¿Cómo pudieran Uds. hacer eso en la Presencia del Dios Todopoderoso? ¿Cómo puede el Espíritu Santo caer sobre una congregación, y luego formar diferencias denominacionales? ¿Cómo pueden hacerlo? Dejen escapar la presión.
El problema es que nosotros acumulamos nuestra propia presión, porque nosotros nos inclinamos a la denominación. Oh, América está podrida con ella, la denominación, trazando cercas, credos. ¿Qué les interesa a Uds. tocante a esos credos y cercas? Entren en la Presencia de Dios. Entren en la Presencia del Espíritu Santo. Dejen escapar la presión entonces.
47 Eso es algo bueno que me gusta de estas reuniones de compañerismo de Los Hombres de Negocio. Parece que uno se siente como que está en su propia casa. Dejan escapar la presión; no se avergüencen de ello. Yo me he quedado con ellos en los hoteles más finos, y en los lugares más grandes, y permiten que el Espíritu Santo venga a un presbiteriano, bautista, metodista, que todos estrechen manos y griten y aclamen y alaben a Dios. ¿Por qué? Porque ellos dejaron escapar la presión. Esa es la razón que hacen eso. A ellos simplemente no les interesa lo que alguien tenga que decir. Ellos están en la Presencia de Dios dejando escapar la presión. Qué lugar tan maravilloso para hacerlo. Hay el lugar suficiente para correr; salir allí y sólo ir corriendo, eso es todo. Dejen escapar la presión. Es bueno hacer eso. Si Uds. no lo hacen, Uds. pudieran explotar, estallar una válvula en alguna parte. Muy bien.
48 Ahora, miren, recordemos: confiamos en Su Palabra. Ahora bien, aun… Uds. -Uds. dicen: “¿Puedo confiar en Él cuando estoy enfermo?” Seguro. Miren a María, o mejor dicho, fue Marta, cuando su hermano había muerto y ella envió por Jesús. Y en lugar de venir, Él se alejó. Ella envió por Él otra vez, y Él se alejó más. Eso es presión acumulada.
Miren, en lugar de que yo… “Yo le pedí a Él hoy día, y Él se alejó más. Y yo le pedí a Él otra vez y Él se alejó aún más”. Pero después de un rato, después que ella lo enterró, y oyó que Jesús venía, ella fue ante Su Presencia, cayó a Sus pies, no para reprocharle. Si Uds. se acercan a un don de Dios de esa manera, Uds. no recibirán nada. Uds. tienen que venir con reverencia, con respeto.
Cuando Uds. vienen sólo para decir: “Voy a ir solo para intentarlo”, no hagan eso. Uds. no van a conseguir nada. Uds. vengan con reverencia, completamente rendidos, como el hombre viniendo a la puerta de refugio. Como Uds. saben, es su… es el único lugar al que él puede ir. Uds. deben venir creyendo.
“Oh, yo iré al altar y veré si puedo hablar en lenguas. Iré allá y veré si puedo gritar”. ¡Oh, hermano, vale más que Ud. se quede en su asiento! Ud. no va a recibir nada. No.
49 Pero cuando Uds. vienen sabiendo que ese es su único lugar de Refugio… Cuando Uds. están sentados en una reunión, y están presionando: “No recibí una tarjeta de oración”. He visto a gente hacer eso. La presión se acumula; a ellos se les pasa por alto completamente. Los he visto parados en la reunión en-en la fila de oración, llegan allí y dicen: “Bueno, si yo…” ¿Ven?, Uds. -Uds. -Uds. -Uds. están peleando contra Uds. mismos. No hagan eso. Sólo vengan con confianza, con reverencia. Entren en la Presencia de Dios, sabiendo que Dios hizo una promesa y eso lo concluye.
50 Marta se acercó y dijo: “Señor, si hubieses estado aquí…”; no dijo: “¿Por qué no viniste?” Sino que dijo: “Si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora, Señor, que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”. Ella dejó escapar la presión. Aunque sus ojos estaban llenos de lágrimas, aunque su cuerpo débil estaba gastado, pero ella podía decir esto: “Si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”. Me gusta eso. Sí, señor. Y ella recibió aquello que estaba buscando.
¿Por qué? Ella entró en Su Presencia. No toda “llena de vapor”: “¿Por qué no viniste cuando te llamamos? Nosotros dejamos la iglesia. Nosotros abandonamos nuestra denominación. Salimos para caminar Contigo. Y pensamos que Tú eras un Libertador. Te hemos visto sanar a los enfermos. Y a Tu propio amigo, Tú lo dejaste morir. Y yo envié por Ti”. Eso hubiera sido una versión moderna pentecostal. No, no, Marta no. No, señor. Ella dijo: “Señor (eso es lo que Él era, su Señor), si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”.
“Oh”, Él dijo: “Tu hermano resucitará”.
Ella dijo: “Yo sé, Señor, él… en los días postreros él resucitará”.
Él dijo: “Yo soy la Resurrección y la Vida; el que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá”. Él quería ver cuánta más presión Él le podía poner a ella, pero ella no la recibiría.
“Sí, Señor; yo he creído que Tú eres el Hijo de Dios, que has venido al mundo”. Se le quitó la presión. ¿Por qué? Porque ella había encontrado el Refugio. Ella había encontrado el Escondedero. Aun en medio de la muerte, ella encontró el Refugio.
51 Ahora, hay un Refugio en el tiempo de muerte. ¿Creen Uds. eso? Veamos allá en Egipto la noche de la Pascua. Eso fue allá en Egipto, para aquellos esclavos. Y llegó un tiempo que Dios se cansó y hastió de la manera que la gente estaba tratando a Su pueblo. Y así que, ¿qué hizo Él? Él requirió una-una expiación para proteger a Su pueblo. Él siempre abre un camino para proteger a Su pueblo, si el pueblo sólo lo recibe.
Y ahora tomemos sólo un caso allá en Egipto. Es de noche, y al fijarme, y ahí viene… La noche llegó. Nunca hubo una noche como esa desde que ellos habían estado allí. Oh, era una noche horrible. Todo estaba oscuro y en tinieblas. La luna no brilló. Las estrellas no salieron. ¡Oh, qué noche tan horrible! Todo era sombrío.
52 Y un muchachito va a la ventana y mira hacia afuera. El dice: “Papá, ¿conoces al muchachito egipcio con el que yo jugaba en la calle? Mira, hay dos grandes alas negras suspendidas sobre su casa. Allí está su madre en la calle; ella está gritando: ¡Mi niño está muerto, mi primogénito!”
Entonces él agarra a su papá y dice: “Papá, ¿no te importo yo? ¿No sabes que yo soy tu primogénito?”
Puedo ver a ese padre, tan calmado como podía estarlo, tomar a su hijo de la mano y llevarlo a la puerta, y decir: “Hijo, ¿ves esa sangre en el dintel? ¿Ves eso en el dintel de la puerta? ¿La ves?”
“Bueno, papá, ¿qué tiene que ver eso con esto?”
“Hijo, esa es la promesa de Dios. Sólo deja escapar la presión ahora. Él dijo: Veré la sangre y pasaré de vosotros. Veré la sangre y… Esa es la promesa de Dios. Así que esas alas no vendrán”.
El muchachito va a la ventana y vuelve a mirar. Dijo: “Papá, ¡ahí viene!” Su padre estaba ocupado en algo más. El Ángel se dirigió hacia la puerta, pero cuando El vio la sangre, En la pasó por alto. ¿Ven?
¿Qué es? Es dejando escapar la presión. Dios lo prometió, y es la promesa de Dios. Él siempre cumple Su promesa. Eso es correcto.
53 Quiero tomar una cosita para nosotros. ¿Se fijaron Uds.?(ya que estamos en esto de Israel) Cuando ellos estaban en Egipto, ellos eran esclavos. Ellos nunca, nunca, nunca habían visto la tierra prometida. Ninguno de ellos había estado allá. Ellos no sabían nada al respecto, sino únicamente lo que ellos habían oído. Dios prometió que El los iba a llevar a una-una tierra prometida donde fluía leche y miel. Eso era una gran cosa para un montón de esclavos que eran golpeados, y a los que se les arrojaba su pan enmohecido, y que eran azotados cada día. Eso era una cosa horrible.
Ahora bien, escuchen, cristianos, observen bien en esta parábola aquí. Ahora, después cuando ellos escucharon que había una-una tierra prometida, que fluía leche y miel, donde ellos podían vivir en sus propios hogares… Ellos no tendrían que tener temor, un lugar de refugio, donde ellos podían cultivar sus jardines, tener sus hijos, y estar seguros. De repente del desierto vino un profeta con una Columna de Fuego siguiéndolo, o mejor dicho, él siguiendo a la Columna de Fuego. Y ellos emprendieron su jornada a la tierra prometida.
Cuando ellos llegaron a Cades Barnea, ¿qué sucedió allí? Josué… Había uno con ellos, un gran guerrero llamado Josué, lo cual significa: “Jehová-Salvador”. El entró en la tierra prometida y trajo de regreso la evidencia.
54 Ahora bien, recuerden: ellos no sabían si esa tierra existía o no. Ellos únicamente viajaron por fe a esa tierra prometida. Ellos no sabían en dónde estaba. La Columna de Fuego los guió a ella. Este profeta iba caminando, observando esa Columna de Fuego, y ellos la siguieron hasta que llegaron a la tierra prometida. Y Josué cruzó el Jordán, y entró a la tierra prometida, y trajo de regreso la evidencia de que la tierra era exactamente lo que Dios les había prometido. Y la gente probó las uvas, un montón de uvas que se requirieron dos hombres para cargarlo. Era exactamente de acuerdo a la promesa de Dios. Ellos la tenían. La tierra estaba justo al otro lado del Jordán. Bueno, seguro, ellos nunca la habían visto. Ellos sabían que nadie había estado allí. Pero Dios hizo la promesa, y Dios siempre cumple Su promesa; eso fue trayendo hombres de la esclavitud al punto donde ellos pudieran tener su propio hogar.
55 Luego un día vino otro gran Guerrero, su Nombre fue Jesús. Él enseñó que había una… “En la Casa de Mi Padre muchas moradas hay”. Él enseñó que había Vida después que el hombre moría aquí, que él podía vivir otra vez. Él enseñó que había una resurrección de los muertos, y que un día Él vendría y juzgaría a todo el mundo.
Y un día Él fue al Jordán de muerte, cruzó al otro lado del Jordán, y regresó al tercer día trayendo la evidencia de que sí hay una resurrección de los muertos. ¡Aleluya! Él estuvo allí y comió pescado y pan. Él estuvo con ellos por cuarenta días, y se presentó vivo. Dijo: “Palpadme. Yo no soy un espíritu. Yo soy un hombre de carne y huesos”.
¿Quién era Él? Era el Josué de nuestro tiempo, que ha cruzado el río de la muerte y regresó de nuevo con la evidencia. No solamente eso, sino que Él dijo: “Todo aquel que cree en Mí, no morirá Eternamente”. Y ellos fueron comisionados a ir al aposento y esperar, y Él les iba a enviar las arras de la salvación de ellos.
56 ¿Quieren Uds. saber lo que son las arras? Si yo les comprara a Uds. su granja por diez mil dólares, yo les diera a Uds. mil dólares para que me la retuvieran. Es una promesa que Uds. la retienen para mí. Ese es el dinero de las arras. Bueno, Él dijo: “Les voy a probar, que ustedes tendrán las arras de su salvación. Pero esperen allá en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo Alto”.
Un día yo, yo mismo, estando en pecado, sin lugar a dónde ir, ¿qué sucedió? Igual como sucedió en aquel entonces, en el Día de Pentecostés, Dios envió de regreso el Espíritu Santo sobre los discípulos que esperaban. Y cuando ellos esperaron, ellos fueron llenos con el Espíritu Santo y resucitaron de la muerte.
¿Qué es muerte? Es pecado. Los pecados. “La paga del pecado es muerte”. ¿Qué es muerte? Es incredulidad. “El que no cree, ya ha sido condenado”. Mucha gente hoy día se hace llamar ella misma cristiana. Ellos quieren creer algún credo de alguna iglesia. Uno les dice la Palabra de Dios, y ellos se ríen en su cara. Eso es pecado. Debido a que Ella no está de acuerdo con su credo, ellos no tendrán nada que ver con Ella. Uds. sólo… vale más que hagan cualquier otra cosa. La Palabra de Dios se mantiene verdadera. Correcto. Y cuando ellos-cuando ellos bajaron de allá, ellos sabían que tenían la evidencia de la resurrección.
57 Miren, hoy día, ese es el Refugio que tenemos. Miren lo que acontece. Cuando somos reconocidos… Él fue nuestra muerte substitutiva. Cuando comprendemos que no es nuestra justicia sino la de Él, y cuando lo aceptamos a Él como un Salvador personal, entonces vamos al sepulcro con Él en el bautismo, y morimos con Él. Si Uds. no mueren, no deberían ser sepultados.
Así que cuando Uds. están muertos al… y confiesan sus pecados, y Uds. mismos se llaman un pecador, y piden misericordia, y son sepultados con Cristo en el bautismo, también fuimos resucitados con Él en la resurrección.
Y ahora siendo resucitados del pecado (¡aleluya!; ahora me siento religioso, hermano), siendo resucitados de los muertos en la semejanza de Su resurrección, nosotros estamos resucitados de la vida de pecado, y estamos sentados con Él en lugares Celestiales en Cristo Jesús, llenos con el Espíritu Santo, con la evidencia de Vida Eterna de que ahora ya estamos resucitados de los muertos. Nuestras almas están vivas esta noche con Cristo, porque el pecado está debajo de nosotros y hemos resucitado de allí, lo cual es las arras de nuestra resurrección. ¡Amén!
58 ¿Cómo saben que han pasado de muerte a Vida? ¿Dónde están parados? Porque hemos resucitado del pecado. Siendo sepultados con Él en el bautismo nosotros fuimos resucitados con Él en la resurrección. Y ahora nuestras almas están con Él y Él está con nosotros. Sentimos Su Presencia, vemos Sus obras. Vemos a Él haciendo las mismas cosas que Él hizo cuando Él estuvo aquí en la Tierra, obrando por medio de la Iglesia: sanando a los enfermos, conociendo los pensamientos que están en sus corazones, discernimiento, poderes, resucitando a los muertos, haciendo exactamente las cosas que Él hizo.
Entonces deje escapar el vapor, hermano. No hay nada de qué preocuparse. Ya hemos resucitados con Él en Cristo Jesús. Estamos ahora sentados en lugares Celestiales; no que estaremos, sino que estamos, ahorita, resucitados con Él, sentados en lugares Celestiales con las arras de nuestra Eterna salvación. (¡Fiuu!) Eso es correcto. ¡Amén! Dejen escapar el vapor. Que envíen bombas atómicas, lo que Uds. quieran, nosotros estamos resucitados con Él. ¡Amén!
59 ¿A qué se trata todo ese vapor? ¿De qué están discutiendo, corriendo de denominación a denominación? Dejen escapar el vapor; vengan a Cristo. Reciban el Espíritu de Dios dentro de Uds.; Uds. miren al pasado y vean de dónde vinieron. Uds. miren allá abajo, al mundo. Uds. no caminarían en eso otra vez. No. ¿Por qué? Porque Uds. están resucitados con Él. Uds. son una nueva criatura, sentados en lugares Celestiales en Cristo Jesús. Dejen escapar el vapor.
Josué cruzó al otro lado y les trajo la evidencia. ¿Qué hicieron ellos? Murmuraron, lo descreyeron. Así también el mundo religioso de hoy día. Ellos no creen que Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Ellos tienen temor de ello. Ellos tienen temor del Espíritu Santo, y esa es la mismísima evidencia de nuestra resurrección, de que tenemos Vida Eterna.
60 Miren aquí, otra cosa con la que pudiera remachar esto: Elías y Eliseo siempre fueron un tipo de Cristo y la Iglesia con una doble porción. “Las obras que Yo hago, vosotros las haréis también; y aun mayores que estas haréis porque Yo voy a Mi Padre. Cuando Yo voy a Mi Padre, mayores, o más de ellas, Uds. harán”.
Cuando Elías llamó a Eliseo, cuando Dios le habló a él en la cueva con una Vocecita apacible y delicada [Silbo apacible y delicado, Biblia en español-Trad.], él tomó su manto y fue allá a ver a ese joven profeta yendo por el campo con un buey. Él sabía cómo arar derecho un surco. Así que él tomó su manto y lo arrojó sobre él. Él lo ha de haber tomado de nuevo. Él fue bautizado (¿ven Uds.?), con el espíritu que estaba en Elías. Él tenía una sola porción. Él fue llamado a ser un profeta. Entonces cuando él fue al Jordán con él, y él cruzó el Jordán con una sola porción. Cuando regresó, él tenía dos porciones. ¡Gloria a Dios!
Cuando el Espíritu Santo viene sobre nosotros hoy día, Uds. reciben una sola porción. Cuando nosotros cruzamos el Jordán de muerte y regresamos en la resurrección, nosotros tendremos ambos, un cuerpo espiritual y un cuerpo físico resucitado con Él. (Espero que no los esté ensordeciendo).
61 ¡Oh!, pero, hermano, ¿pueden ver lo que estoy tratando de decir? Ya estamos resucitados. Estamos bajo… [Una profecía es dada-Ed.]. ¡Aleluya! Resucitados con Él, sentados ahora. ¿Dónde estaban Uds.? ¿Cuántos cristianos hay aquí?, levanten sus manos. Como cristianos, ¿miran Uds. al pasado y ven de dónde vinieron primero? Eso demuestra que una vez Uds. estaban muertos. Uds. no hubieran venido a una reunión como esta. Uds. no se hubieran sentado-Uds. no se hubieran sentado en un edificio caluroso como este. Uds. no hubieran empleado su dinero y cruzado el país. Uds. hubieran ido a algún antro o algo así. ¿Por qué? Porque Uds. estaban muertos. Era la naturaleza de Uds. Uds. eran un pecador por nacimiento.
Pero Cristo regresó y dijo: “No os dejaré huérfanos. Les daré a Uds. las arras de ello. Yo enviaré el Espíritu Santo sobre Uds. (¡oh, hermanos, ahí lo tienen Uds.!), lo cual es las arras”.
62 Y hoy día nos encontramos nosotros mismos con el mundo bajo nuestros pies. La gente piensa que estamos locos. ¿No saben Uds. que toda la cosa nos pertenece? ¿Cómo pueden Uds. comprar paz con dinero, comprar amor con dinero (eso es lo que las naciones están tratando de hacer), gozo con dinero? “Vayan a la farmacia y cómprenme veinticinco centavos de gozo. Sí, señor. Lo estoy necesitando”. Uds. no lo pueden hacer.
¿Por qué? Porque es un don de Dios. Viene de Dios, y es gratuito para Sus hijos que están en el Refugio de Cristo, para aquellos que han resucitado con Él en lugares Celestiales. Ahorita estamos sentados con Él, en Él. “Torre fuerte es el Nombre de Jehová; a él correrá el justo y será levantado”. ¡Qué compañerismo es el estar en Él! ¡Gloria!
63 Yo soy un pentecostal-bautista. Sí, un bautista con una experiencia Pentecostal. ¿Por qué? Porque yo puedo… yo he aceptado esa evidencia. He recibido a mi Señor. Yo veo en donde en una ocasión… Miraba aquí en la Biblia, y Ella decía cosas diferentes. Yo decía: “Oh, bueno, la iglesia dice: Bueno, eso fue para otro día”.
“Id por todo el mundo y predicad el Evangelio. Estas señales seguirán a los que creen”.
“Esa es una mala traducción”, y todas estas otras cosas. “Hay algo mal con Ella”. Y eso causó que yo fuera un incrédulo en Ella. Pero un día (¡aleluya!), yo morí a esa cosa y llegué a estar vivo en Él por medio del Bautismo del Espíritu Santo. Y esta noche yo estoy resucitado en Él, resucitado por encima de la incredulidad. Yo creo toda Palabra de Ella. Yo creo que Ella es así. Yo lo he visto a Él obrando, comprobándola, exactamente de la manera como cuando Él estuvo aquí la primera vez, así también Él está hoy día, como Él prometió que estaría en el tiempo del atardecer. Estamos ahora sentados con Él en lugares Celestiales. Dejen escapar el vapor. No hay necesidad de estar todo debatido por todo lo que sucede. ¿De qué sirve? Yo he estado debatido.
¿Después de que ellos siguieron Sus instrucciones? Seguro.
64 Muchos así llamados cristianos de hoy, corren de denominación a denominación, ellos salen corriendo y toman la carta de ellos, dicen: “Estoy cansado de ser un metodista. Voy a convertirme ahora en bautista. Llevaré mis cartas allá a los bautistas”. Los bautistas corren a los presbiterianos. Los presbiterianos corren a este, a ese, y al otro. Los grupos pentecostales están corriendo de unos a otros. ¿Qué están haciendo? ¿Cuál es el problema? Eso demuestra que eso acumula vapor. Uds. no saben en dónde están parados.
“¿Quién está correcto, Hermano Branham? ¿Están estos correctos, o están estos correctos, o está este correcto?”
Cristo está correcto. “¿Cómo lo recibo yo?”
“El que oye Mis Palabras, y cree al que me envió, tiene Vida Eterna; y Yo le resucitaré en el día postrero”. ¡Amén! Debido ¿a qué? A que él creyó la Palabra de Dios. Eso es.
Algunos nos hacen creer que tenemos que gritar para recibirlo. Los metodistas creyeron eso. Ellos se dieron cuenta que muchos que gritaron tenían mucho vapor detrás de ello. Eso es correcto. Acumularon temperamentos y pelearon con los luteranos.
Los pentecostales dicen: “Uds. tienen que hablar en lenguas para creerlo”. Ellos hablaron en lenguas y pelean unos con otros. “Uds. viejos de la unidad: no voy a tener nada que ver con Uds.”
“Uds. viejos trinitarios, no voy a tener nada que ver con Uds. Uds. Fulanos de tal antiguos, yo…” ¿Ven?, todavía tienen vapor. Todavía no han llegado al lugar correcto.
65 Pero, hermano, cuando Uds. llegan a ese lugar donde están muertos y resucitados con Él en la resurrección, Uds. aman a su hermano, a su hermana. No hay denominación que pueda romper esa barrera. Uds. son cristianos, y Uds. son uno en Cristo Jesús, aunque sean un presbiteriano, un metodista, un bautista, o lo que Uds. pudieran ser; y lo ven a Él moverse entre nosotros. Eso es correcto. Amén.
¿Ven hacia donde nos está llevando nuestra denominación? Nos dan un montón de tonterías. Separan nuestro compañerismo, rompen las barreras, ponen a la gente bajo presión, y todo, tratando de pelear por una organización la cual va a morir y extinguirse. No va a morir; ya está muerta. En primer lugar ya está muerta.
66 Pero Cristo… Uds. están en Cristo, Uds. están vivos. Si Uds. están en Cristo, Uds. creen Su Palabra. Si Uds. están en Cristo, Él mismo se manifiesta a Uds. Si Uds. están en Cristo Uds. han pasado de muerte a Vida. “Torre fuerte es el Nombre de Jehová; a él correrá el justo y será levantado”. La denominación no es una torre fuerte, el credo no es una torre fuerte, sino que “Torre fuerte es el Nombre de Jehová; a él correrá el justo y será levantado”.
Dejen escapar el vapor; sólo vengan a Cristo. No vengan diciendo: “Bueno, yo tomaré el credo de esta iglesia. Tomaré el credo de esa iglesia”. Tomen el poder de Dios. Tomen el Nombre de Jesucristo. Oren en Él. Bauticen en Él. Oren por los enfermos en Él. Echen fuera demonios en Él. “En Mi Nombre echarán fuera demonios”. Vivan en Él; griten en Él; caminen en Él; mueran en Él. ¡Amén! “Todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el Nombre de Jesucristo, dando gracias al Padre”. ¡Amén! Eso es.
67 “Torre fuerte es el Nombre de Jehová; a él correrá el justo y será levantado”. Ahora, Uds. no pueden venir por medio de algún-de algún credo o-o algo como eso. Uds. tienen que morir y venir a Él. Uds. tienen que entrar en Él, y morir a Uds. mismos, y resucitar. Y entonces toda Palabra de Dios llega a ser real…
¿Pueden imaginarse a un hombre teniendo el Espíritu Santo que escribió la Biblia, y luego decir: “Los días de los milagros ya pasaron”? ¿Pueden imaginarse a un hombre, no importa cuán profundo él esté en teología, o-o lo demás, negar la mismísima Palabra de la Biblia que el Espíritu Santo escribió, y decir que el Espíritu Santo está en él?
68 ¿Pueden imaginarse a una mujer usando unos de estos pantaloncitos cortos, caminando por las calles de una punta a la otra, cuando la Biblia lo condena? ¿Pueden imaginarse a la gente haciendo… la-la gente de hoy día viviendo de la manera que ellos viven y luego diciendo que ellos tienen el Espíritu Santo?
Pues, los mismísimos frutos que Uds. producen, amigos, prueban que no lo tienen. Uds. están soplando un silbato del cual Uds. no saben nada. Cuando Uds. están muertos, están muertos. Cuando Uds. están Vivos, están Vivos. Y las cosas viejas han pasado y toda Palabra de Dios es acentuada con un “Amén”. No importa lo que digan sus credos o denominación, la Biblia dice. “Sobre esta roca edificaré Mi Iglesia; y las puertas del infierno no prevalecerán contra Ella”, dijo Jesús. ¡Fiuu! ¡Amén! Me imagino que Uds. piensan que estoy enojado. No estoy enojado. Sólo estoy borboteando. ¿Ven? El amor, el amor es correctivo. El amor es corrección Divina. ¡Oh, la promesa…!
69 ¿Por qué? ¿Por qué corren ellos de lugar a lugar? ¿Por qué se unen ellos a esto, y corren a esta aquí, de esta organización a esa? Ellos sólo acumulan vapor. ¿Cuál es el problema? Ellos nunca han llegado todavía al Refugio correcto. Hay paz, amor, gozo, benignidad, paciencia, fe en el Espíritu Santo, en el Reino de Dios. Las otras cosas ya pasaron.
“Torre fuerte es el Nombre de Jehová”. Nosotros lo alcanzamos, y nosotros lo creemos, y estamos seguros en el pabellón de Dios. Y cuando-cuando Uds. hacen eso, Uds. saben entonces que han pasado de muerte a Vida. Uds. miren al pasado y vean que en una ocasión Uds. descreyeron a Dios, y ahora Uds. le creen a Él. Uds. vean que en una ocasión discutieron sobre un credo y ahora Uds. están en la Biblia.
70 Cierta vez… Alguien les dijo que no había tal cosa como hablar en lenguas, que no había tal cosa como esa, y que la Biblia no enseñaba esto. Y Uds. lo leyeron, y allí estaba en la Biblia. Y dicen: “Pero el pastor dice, o la… mi denominación dice que eso fue para otro día”. Bueno, Uds. todavía están muertos en pecado. Levántense por encima de eso. Eso es incredulidad.
“Oh”, Uds. dicen: “Pero yo vivo santamente”. No hay nadie aquí, no hay un pentecostal en América que pueda vivir tan santamente como esos africanos paganos. No, señor. ¿Qué de los mahometanos? ¿Qué de la santidad de ellos? Traten de vivir con ellos una vez. Traten de comparar su justicia.
71 En una tribu allá, si una jovencita no se ha casado a cierta edad, su virginidad es probada y se dan cuenta por qué ella no se casó. Si ella es encontrada mancillada, ella tiene que decir quién fue el hombre que lo hizo, y ambos son matados. Hubiera mucha matanza aquí en la nación, si hicieran eso, ¿verdad? Traten de compararse con eso.
Oh, pero hoy día si le decimos a la gente cómo vivir, ellos se hinchan y explotan, y se van tras algo más, y dicen: “Yo no lo quiero oír. Bueno, Ud. siempre me está reprendiendo”. Eso me recuerda de Miqueas, cuando él se presentó ante Elías, o mejor dicho, ante Acab. El se presentó allí porque él había tomado la Palabra de Elías. Él comparó su visión con lo que el profeta había dicho antes que él, con la Palabra de Dios. Y cuando tenemos una visión y no se compara con la Palabra de Dios, entonces déjenla en paz. Quédense con la Palabra. Sí, señor.
72 Ahora. Isaías lo describió a Él. Cuando él lo vio, él dijo… Miren, cuando ellos lo vieron a Él en este compañerismo, lo vieron en esta Torre fuerte, habitando en Ella y creyendo en Ella… Él es un Refugio. Pero cuando Isaías lo vio aquí en el capítulo 32, él dijo: “El es una Roca en tierra calurosa”. Esa debe ser esta tierra, una tierra calurosa, sombría.
“Oh”, Uds. dicen: “¡Vaya!, esta es una tierra de gozo y felicidad”. Sí, sé que lo es. Así como prediqué, creo que fue el último domingo sobre La manera de un verdadero profeta. Cuando Amós vino y miró a esa ciudad, ese antiguo predicador campesino, calvo, y con la barba colgándole para todos lados, sus ojos se entrecerraron; él no la miró como uno de esos turistas modernos mira a Hollywood, mirando a lo encantador y cosas así. Sus ojos se entrecerraron, él miró allá hacia abajo y dijo: “Él mismísimo Dios en el que Uds. reclaman confiar, los destruirá”. Si él viniera a América esta noche, él diría la misma cosa: “Él mismísimo Dios que Uds. reclaman servir, los destruirá” Y Él lo hizo. Él sólo predicó como por unos trece años, pero él vivió para ver su palabra ser cumplida. Él era un hombre valiente con la Palabra de Dios.
73 Uds. dicen: “¿Cómo supo Amós eso?” Porque él podía diagnosticar ese caso exactamente como un doctor diagnostica un caso. Cuando un doctor toma un caso, y lo examina, y ve los síntomas en el caso, que es cáncer, y está muy avanzado, él dice: “¡Es muerte!” No hay esperanza en cuanto a lo que él sabe. No hay esperanza para ese paciente porque está muy avanzado.
Pero cuando un real y verdadero profeta de Dios mira hacia abajo y ve el pecado de una nación, viendo a nuestras mujeres cortarse el cabello y usar vestidos que son inmorales; y ve a hombres teniendo una apariencia de piedad, y ligados al credo, y cosas así, guiando a hombres en error, ciegos guías de ciegos; diagnosticando el caso por la Palabra de Dios, no puede suceder nada sino destrucción. Es todo lo que queda. El cáncer se lo ha comido, y está podrido hasta el tuétano…
74 Entre todas las denominaciones se ha hecho eso. No hay nada que hacer sino clamar contra la cosa que está mal. ¡Amén! Eso significa: “Sea así”, y eso es correcto. Muy bien. “Una gran Roca en tierra calurosa, un Refugio en el tiempo del turbión”. Oh, estoy tan contento que él lo vio como una gran Roca en tierra calurosa.
Oh, me acuerdo que no hace mucho tiempo estaba leyendo un libro acerca de un águila, una cierta clase de águila. Creo que ella está en… allá en el Oriente. Prediqué aquí hace un tiempo sobre ello, Como el águila excita su nidada. Y estaba leyendo sobre las águilas, y me di cuenta que hay cuarenta tipos diferentes de águilas.
Pero esta cierta águila… La Biblia dice que como el águila renueva su juventud, renueva su fuerza, “levantaremos alas como las águilas”, y demás. Y esta cierta águila, cuando ella se empieza a envejecer, ella sabe que va a morir muy pronto; le aparece una costra sobre su cabeza. Ella tiene cabeza calva, como Uds. saben.
75 Y por esa razón que Dios mismo se compara a un águila. Él compara a Sus hijos a águilas. Y debido a que ellas son las aves que vuelan más alto, ellas pueden subir más alto que cualquier otra ave que existe. Sus ojos son muy agudos. De nada les serviría subir tan alto a menos que puedan ver lo que está pasando aquí abajo, ver muy a lo lejos. Él compara a Sus profetas a águilas que pueden volar allá arriba de esa manera, y mirar muy a lo lejos y ver cosas que vienen, bajar y decirle al pueblo lo que está por acontecer, el águila.
Y esta águila vieja, cuando ella se empieza a envejecer, encuentra… Y sube muy alto a la hendidura de las rocas, y encuentra una cierta roca. Ella sube allá. Ella se está envejeciendo tanto que casi no puede caminar por allí. Esa costra sobre su cabeza la está matando.
Entonces con su cabeza empieza a golpearse contra esa roca, la golpea contra la roca hasta que quita la costra de su cabeza. Oh, le duele. Uno la puede ver allá aleteando por ahí. Ella daba un salto para atrás (la estaba observando con mis binoculares), y otra vez golpeaba su cabeza. ¿Qué está tratando de hacer ella? Quitar esa costra. Y empezaba a sangrar y la sangre le corría por toda ella hasta que se quito esa costra.
76 Y si no se la puede quitar, muere. Pero si se la quita, se empieza a regocijar y a dar chillidos a voz en cuello. Uds. la pueden oír por millas, sólo dando chillidos a voz en cuello. ¿Por qué? Porque ella sabe que se quitó toda la costra. Ella sabe que su juventud va a ser renovada porque se quitó la costra. Eso es maravilloso. Aprecio eso del águila.
Pero, hermano, yo sé de un Roca. ¡Amén! Yo sé de una Roca en la que el pecador agobiado se puede golpear allí, no su cabeza, sino golpearse él mismo en oración hasta que toda la costra del mundo se le quite, toda la incredulidad, las cadenas se rompan. Y ese hombre se puede golpear él mismo allí en oración hasta que toda cadena de pecado se rompa de él.
Yo sé en dónde prostitutas se pueden golpear hasta que llegan a ser damas. Yo sé en dónde borrachos y apostadores se pueden golpear hasta que ellos llegan a ser santos de Dios, hombres de Dios. Yo sé de una Roca. Esa Roca es Cristo Jesús, nuestro Refugio. Y tan pronto como Uds. se quitan a golpes todo el mundo de Uds., entonces renuevan su juventud.
77 ¿Se rejuvenecen de qué? Uds. saben que pueden empezar a alabar a Dios porque es de seguro que tienen Vida Eterna, porque Él lo prometió. Sólo quédense allí hasta que todo el mundo se vaya de Uds. Pero mientras algo de la costra del mundo todavía esté pegada en Uds. vale más-vale más que se continúen golpeando, porque Vida Eterna todavía no está allí. Cuando Uds. dicen: “Pues, creo que parte de la Palabra de Dios está correcta”, entonces todavía tienen costra allí. Sí, señor. Cuando las mujeres todavía se cortan su cabello y usan pantaloncitos cortos, hay bastante costra allí.
Alguien me dijo quejándose respecto a eso el otro día. Él dijo: “Hermano Branham, la gente lo respeta a Ud. como un profeta”.
Le dije: “No soy profeta”.
Él dijo: “Pero ellos dicen que Ud. lo es. ¿Por qué no le enseña a la gente cómo recibir los… cómo recibir dones de profecía y cómo recibir esas cosas allí? Deje de decirles a esas mujeres, a esos hombres acerca de sus credos, y a las mujeres de la manera que ellas se visten”.
Le respondí: “Si ellas no pueden aprender sus a.b.c s, ¿cómo les voy a enseñar álgebra?”
No tienen la decencia común de limpiarse, y ser y actuar como Cristianas, ¿cómo les va a enseñar uno a ellas… darles una educación de escuela secundaria cuando ellas no han salido todavía del jardín de infancia, y no desean salir? No es mi intención enojarme o-o ser detestable. Pero esa es la verdad. ¡Amén! ¡Fiuu! Me siento religioso.
78 ¡Quédense allí! Cuando el Espíritu Santo venga, Él los hará una criatura diferente. Cuando se quitan a golpes todo el mundo, y se quitan a golpes las cadenas y toda la incredulidad, entonces Uds. creen que Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, Uds. creen en el poder de Dios, Uds. creen en la resurrección, Uds. creen en el Bautismo del Espíritu Santo, Uds. creen en todos estos dones espirituales y los ven obrando.
¿Por qué? Porque Uds. están muertos con Él, y sepultados con Él, y resucitados con Él. Ahí lo tienen Uds. Entonces el vapor desaparece. ¡Oh, hermano!, el predicador no puede predicar una sola Palabra que los condene (no, señor) porque Uds. pueden decir: “Amén” a todo lo que él dice (¿ven?), porque Uds. se han quitado a golpes todas las viejas cadenas. Eso es todo. Uds. no están confiando en un credo; Uds. están confiando en Cristo. Sí, señor.
79 Sí, cuando esa vieja costra se quita a golpes, entonces están bien. Uds. están para ser… para tener entonces un rejuvenecimiento, una vida renovada. Uds. tienen Vida Eterna, Zoe, la propia Vida de Dios morando en Uds. Entonces Uds. están Vivos, no están muertos. Entonces sus deseos y afectos están en las cosas de Arriba, no en las modas y pasiones de este mundo, saliendo por ahí a los bailes, y yendo a los cines.
Y muchos de Uds. gente pentecostal se quedan en casa en la noche y ven la televisión y cosas así, y no asisten a sus cultos de oración, y eso es porque sus seminarios de aquí “produjeron” a algunos predicadores Elvises afeminados, en lugar de hombres de Dios que se pararán firmes y les dirán la verdad. Eso es exactamente correcto. Lo que ellos están tratando de hacer….
¿Saben Uds. qué clase de cosecha estamos cosechando? Nosotros estamos cosechando una cosecha denominacional porque sembramos una semilla denominacional. Esa es la única clase de semilla que puede brotar, es semilla denominacional, porque eso es lo que estamos sembrando, tratando de meter a la gente en esto y meter a la gente en eso.
80 Uds. deberían llevar a la gente a Cristo, y olvidarse de sus diferencias denominacionales. Regresarlas una vida santa por medio de un Dios santo y por medio del Espíritu Santo, y vean el poder de Dios moverse como se movió en una ocasión. ¡Amén! Nos llamamos nosotros mismos cristianos y negamos la Palabra: “Teniendo apariencia de piedad pero negando la eficacia de ella…” Y luego dicen: “Bueno, lo que necesitamos hoy día…” Con razón tenemos presión acumulada.
¿Está correcto el metodista? Una jovencita vino a mí no hace mucho tiempo. Ella dijo: “Hermano Branham, ¿cree Ud. que es incorrecto para una jovencita con el Espíritu Santo usar faldas de escándalo?”
Le pregunté: “¿Qué es una falda de escándalo?”
Y ella dijo: “Bueno, es esto y lo otro, y las faldas, las faldas interiores se enseñan”.
Le dije: “¿Para qué una jovencita con el Espíritu Santo querrá mostrar sus faldas interiores?”
¡Qué vergüenza-qué vergüenza! Pues, ¿qué es lo que pasa con… qué es lo que pasa con nuestros hermanos hoy día? ¿Qué es lo que pasa con la predicación hoy día? Ellos tienen miedo de hacerlo, debido a que es un boleto de comida; tienen temor de que los echen fuera. Pues, ellos-Pues, ellos no me tuvieron que echar fuera. Yo me salí de todas maneras.
81 Y no me iba a unir con los incrédulos. Jesús dijo: “No hagan eso. No os unáis con los incrédulos; sino salid de en medio de ellos, y apartaos, dice Dios, y Yo os recibiré”.
Con razón no puede suceder nada. Con razón estamos tratando de edificar un avivamiento pentecostal. Con razón hemos fallado, y hacemos las cosas que estamos haciendo. Bueno, hermano, estamos sembrando la semilla incorrecta. Estamos sembrando lo que nuestras organizaciones creen, lo que nuestros credos nos enseñan.
Billy Graham pudiera recorrer el país cientos de veces, y Oral Roberts, y-y Jack Shulers, y todo el resto de ellos. Eso nunca será de beneficio hasta que nosotros regresemos a Dios, regresemos a….
82 ¿Y cómo pudiera ser que un gobierno se edificará así mismo? Uds. dicen: “Es el gobierno”. ¿Saben cuál es el problema con el gobierno? Es porque nosotros mismos lo elegimos. Es en la gente en donde está la causa, en donde está el problema. Nosotros elegimos la clase de gobierno que tenemos. Porque eso es lo que está en nuestro corazón. Eso es lo que estamos tratando de hacer. La gente quiere algo como eso. Ellos votan por eso.
83 Van a la iglesia… Yo estuve en un cargo no hace mucho, donde un hermanito había estado predicando como por unos seis meses. Y los síndicos y la directiva de diáconos lo llamó y le dijo: “Ud. va a tener que parar eso. Nosotros no toleraremos tal cosa como esa”.
Dijo: “Parar, ¿qué?”
Dijeron: “Ese mensaje que Ud. está predicando”.
Dijo: “¿Mensaje? Estoy predicando la Biblia”.
Él dijo: “Nosotros no creemos tal cosa”.
“Bueno, ¡es la Biblia!”
¿Saben Uds. lo que hicieron? Ellos le dijeron que lo iban echar fuera.
Él dijo: “Uds. no tienen que hacer eso. Yo ya estoy fuera”. Eso es correcto. Seguro.
¿Cuál es el problema? Es la gente. Es un boleto de comida. Yo preferiría… Uds. dicen: “Pues, Ud. no puede, Ustedes…. Tienen miedo que la gente… si Ud. no tiene una tarjeta….”
84 ¿Pueden imaginarse a Amós teniendo una tarjeta en aquel día cuando llegó allá para predicarle a la gente, y decir: “Aquí está mi tarjeta de compañerismo; tengo cooperación con todos los fariseos y saduceos”? Ellos lo odiaban. Eso es correcto. Ellos lo odiarían hoy día. Si él se parara hoy día, él se pararía firme en esta Palabra, la misma cosa, y condenaría desde la-desde la católica hasta las pentecostales. Él haría la misma cosa. Él de seguro lo haría. Él no tendría ninguna-él no tendría ninguna cooperación. Él no tendría que traer una tarjeta de compañerismo. Pero él tenía ASI DICE EL SEÑOR. Eso es lo que la gente no quería.
¿Creen Uds. que si él caminara por las calles hoy en día y viera a la gente, creen Uds. que su alma justa podría quedarse quieto? Claro que no. No. Ese es el problema, por lo cual nuestra presión está acumulada. Ese es el problema con nuestra nación de hoy día. Ese es el problema con nuestro mundo de hoy día.
85 Hace algún tiempo estuve observando, cuando estuve en África, al lado del corral donde una ovejita se había extraviado del corral. Y la ovejita se puso muy nerviosa de repente. Yo pensé: “¿Qué le pasa? ¿Qué le pasa?” Por casualidad me fijé que allí venía un león aproximándose. Ella no podía ver el león. Ni tampoco podía oler al león. Pero había algo avisándole a ella de ese peligro. Se puso nerviosa; ella empezó a balar; ella seguía balando. Ella no sabía en cuál dirección ir.
Ese es el problema, es lo que está acumulando presión. Tienen miedo de las bombas atómicas. Todo el mundo, ellos están temerosos de que algo va a suceder. Ellos saben que algo va a suceder. Bueno, seguro que va a suceder. Pero, ¿qué puede importar eso? ¡Amén! Es un viaje rápido a la Gloria. Bueno, nosotros ya estamos muertos. Estamos muertos. Estamos resucitados con Él en lugares Celestiales. Es nuestro deseo ir a encontrarnos con Él.
86 Un ministro me llamó no hace mucho tiempo y dijo: “Hermano Branham, Ud. asusta a la gente, diciéndole de esa manera tocante a que Jesús viene quizás en cualquier momento”. Dijo: “Ud. pone muy nerviosa a la gente”.
Le dije: “¿Muy nerviosa?”
“Bueno”, dijo: “Claro que sí. Nadie quiere estar pensando en el mundo”.
Le dije: “Esa es la cosa más grande de la cual puedo pensar. Entonces ellos no están listos”.
87 Él dijo que: “A todos los que aman Su venida, Él aparecerá la segunda vez”, a aquellos que aman Su venida. Pero si Uds. están tan ligados a la tierra y todavía viven aquí abajo, que Esto no les importa un millón de veces más que lo que eso les importa a Uds., entonces Uds. todavía están aquí abajo. Y si Uds. están aquí arriba, Uds. han pasado de eso a aquí arriba. ¡Amén! Sólo dejen escapar la presión, amigos; todo está bien. Oh, sí. Eso es correcto. Sólo dejen escapar la presión. Si Uds. vienen a Cristo, esta Gran Roca, quitan toda la incredulidad a golpes, y eso… entonces empezarán a regocijarse, porque la presión se va a ir muy pronto. Eso es correcto.
88 Como cuando aquellos viejos esclavos, en los días de la Proclamación de Emancipación, cuando fue firmada aquella mañana. Estaba leyendo hace muchos años acerca de donde… cuando ellos firmaron la-la Proclamación. Esos esclavos estaban tan contentos pues en un cierto día, ellos iban a ser libres. Y el momento cuando ellos iban a ser libres, era cuando el-el sol saliera. ¿Saben Uds. lo que ellos hicieron? Las mujeres y los niños y los pequeñitos y los inválidos, todos ellos estaban aquí abajo; todos ellos estaban en hilera arriba y abajo de la ladera, porque tan pronto como el sol empezara a salir, ellos serían libres esa mañana al salir el Sol. No recuerdo la fecha por el momento. Quisiera poder recordarla, pero no la recuerdo en este momento. Yo pensé que la recordaría y tampoco la anoté, así que yo no recuerdo la fecha.
89 Pero de todas maneras, esa mañana, tan pronto como ellos pudieran… ellos iban a ser libres en cuanto saliera el Sol. Bueno, los más fuertes de ellos, como los cristianos más fuertes hoy día, subieron hasta la cumbre de la colina, y ellos vigilaron cuando el día empezara a rayar. Y cuando… Cuando menos pensaron, al despuntar el Sol, el que estaba en la cumbre de la colina gritó a voz en cuello: “¡El Sol ha salido! ¡Somos libres!” Y él le gritó al que seguía abajo. El que seguía abajo le gritó al que seguía abajo, el que seguía al que seguía, hasta que llegó al pie de la colina. Ellos pudieron dejar escapar la presión. “¡Somos libres!” ¿Por qué? “El Sol ha salido”. ¡Amén!
Ese fue el S-o-l. Pero déjenme hoy gritar: “El Hijo ha salido, el H-i-j-o. Las luces del atardecer están brillando. El Espíritu Santo está aquí. El Hijo de Dios reina en los corazones de la gente”. Dejen escapar la presión. Él está aquí. El Hijo ha salido. Ahora, estoy tan contento por eso, viendo las mismas cosas sucediendo que sucedieron cuando Él estuvo aquí. Aquí está obrando Él otra vez en Su pueblo en este último día. Así que, nosotros podemos dejar escapar la presión.
90 Él se ha levantado, salido del sepulcro. Él ha salido de entre los muertos. Él ha estado resucitado por dos mil años, y estamos viviendo con Él, resucitados con Él, sentados en lugares Celestiales en Cristo Jesús (¡amén!), ya resucitados de entre los muertos. ¿De qué les sirve tener presión sobre Uds.? ¿Vivir? Pues, Uds. tienen que vivir. Uds. no pueden morir. “El que oye Mis Palabras, y cree al que me envió, tiene Vida Eterna”. Eso es correcto. “Yo soy la resurrección y la Vida”, dijo Jesús: “El que cree en Mí aunque esté muerto, vivirá; todo aquel que vive y cree en Mí, no morirá eternamente”. ¿Ven? Nosotros ya estamos resucitados con Él. Tenemos las arras de ello; el Espíritu Santo declara que así es. Nosotros hemos pasado de muerte a Vida. ¿Cómo saben Uds.? Todo el mundo ha sido quitado a golpes de Uds.
La vieja águila puede dar un chillido porque toda cadena ha sido quitada de ella, toda la costra del mundo ha sido quitada. Y cuando la costra mundanal, los hábitos mundanos, todas las discusiones, y temperamentos, argumentos, y todo el mal comportamiento, el correr de denominación a denominación, todo está completamente concluido y Uds. están en Cristo Jesús, Uds. saben que la Vida Eterna habita en Uds., pues Uds. miran al pasado y ven de dónde vinieron, de allá de ese fango y discusiones allá abajo. Ahora estoy aquí arriba, salvo por los siglos de los siglos en Cristo Jesús, una nueva criatura.
91 Hace unos cuantos años atrás estaba muy arriba en las montañas predicando. Y estaba predicando una noche tan duro como podía sobre “santidad al Señor”, y cómo estaría sobre todo corazón y sobre los caballos. Y que esa gran sombra estaría de día, y una Columna de Fuego de noche sostenida sobre el Monte de Sión, y demás. Y cuando terminé de predicar hice un llamamiento al altar. Había un viejo talador de árboles allá atrás, y Dios como que dijo: “Sigue así un poquito más”.
Y dije: “Si alguien quiere venir y recibir al Señor, venga ahora”. Y él no venía. Les pedí que tocaran el himno otra vez. Ellos tocaron el himno. Inmediatamente, ahí venía él corriendo de esa manera. Él había venido ahí para echarme fuera de la reunión. Sus overoles estaban todos rotos así, y él tenía un-un clavo viejo grande metido en un lado de los overoles; había estado cortando forraje. Y él fue allá para enfrente, casi no podía llegar al altar. Él se cayó, y gateó, gritando: “¡Dios, ten misericordia de mí!”, de esa manera, vino al altar y fue salvo.
92 Al día siguiente, por la noche, él vino y se sentó allí con sus hijitos. Su niño pequeño se acercó, un pequeñito como de unos cinco años de edad, dijo: “Hermano Branham”, dijo, “tenemos un buen papá ahora”. Dijo: “Todas las noches él venía y se emborrachaba, y nos azotaba y todo”. Dijo: “Pero esta noche todos nosotros pedimos las bendiciones en la mesa”. El había pasado de muerte a Vida.
Justo antes que yo me preparara para predicar, él dijo: “Hermano Branham: ¿me permitiría un momento para decir algo?” El dijo….
Dije: “Sí, señor. Venga aquí, hermano”.
Él subió allá arriba. Él dijo: “Yo-yo una vez estaba muerto, pero ahora yo estoy Vivo”. El dijo: “Todo ha sido cambiado para mí”. Él dijo: “Yo soñé anoche, Hermano Branham”.
Le pregunté: “¿Qué soñó? ¿Nos lo pudiera contar?”
El dijo: “Ud. sabe, Hermano Branham, soñé que era un conejo”. Y él dijo: “La jauría venía contra sobre mí”. Y dijo: “Yo iba corriendo, pero esa jauría de piernas largas venía muy cerca de mí, justo para atraparme”. Dijo: “Ella estaba ladrando”, dijo, “y llegó tan cerca de mí a tal grado que podía sentir su aliento en mis talones”. Y dijo: “Todo… Yo podía sentir que me mordisqueaban cada vez que daba un salto”.
93 Y dijo: “Miré y allí estaba una enorme roca, y había una hendidura en esa roca. Y sabía que si podía entrar en esa hendidura pequeña (era lo suficientemente grande para que yo entrara), esa jauría no podría entrar allí. Yo sabía que ella no podía ni rasguñando atravesar la roca. Sabía que estaría seguro si podía entrar en esa roca”. Y dijo: “Llegué justo a tiempo”. Él dijo: “Cuando llegué ahí adentro”, dijo, “me senté y me empecé a relajar”.
Eso es: dejen escapar el vapor. Eso es. Sólo vengan a la Roca. La jauría del infierno está “galopando” justo detrás de Uds., el pecado marcando sus vidas a medida que siguen adelante. Uds. reclaman… Y si Uds. reclaman ser un cristiano y todavía aman al mundo, si Uds. reclaman ser un cristiano y no creen en la Palabra, esa es la jauría del infierno ladrando justo detrás de Uds. Él los tiene escondidos bajo algún credo o alguna otra cosa, en un matorral; él los puede atrapar allí.
94 Solamente hay un lugar a salvo, esa es la Roca, hermano. Hay una hendidura en esa Roca esta noche; está abierta para predicadores. Está abierta para la incredulidad. Corran y entren en Ella, y dejen escapar la presión. Siéntense allí. Uds. están seguros por los siglos de los siglos. Sólo dejen escapar la presión y Uds. estarán bien. Corran a Cristo, porque Él es nuestro Refugio. “El es nuestro Refugio [Amparo, Biblia en español-Trad.] y nuestra Fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”. Inclinemos nuestros rostros un momento.
95 Tengo como treinta cosas aquí sobre las que todavía quería hablar, pero no los quiero cansar. Se está haciendo tarde. Pero les voy a preguntar algo a Uds.
Muchos de Uds., prácticamente todos aquí, han asistido a mis reuniones antes. Y Uds. saben que no pueden señalar una sola cosa que el Espíritu Santo haya dicho que no estaba correcta. Uds. saben eso. Pero déjeme decirle algo. Amigo: no se refugie en su organización. No se refugie en algunas experiencias pequeñas. El mundo está lleno esta noche de algunos que van por ahí con sensaciones: fuego, humo, sangre, columnas, y todo lo demás. No crea Ud. eso. Únicamente hay una sola sensación, esa es Cristo. Cuando Ud. está ahí adentro, hermano, hermana, su vida es cambiada. Ud. llega a ser una nueva creación. Ud. ha pasado de muerte a Vida. Yo-yo no lo puedo juzgar a Ud. Yo nunca… no fui enviado para juzgar; yo únicamente fui enviado para esta Palabra.
96 Sólo tomen inventario y mírense Uds. mismos esta noche, cada uno aquí. No sé quiénes son Uds., pero sólo piensen de Uds. mismos. Sólo véanse a Uds. mismos, piensen de la manera que Uds. lo están haciendo, lo que están haciendo. Uds. mujeres, véanse a Uds. mismas. Uds. hombres, véanse a Uds. mismos.
Predicador, véase a Ud. mismo. ¿Qué de su organización? ¿Significa tanto para Ud. esta noche, que si la verdad de Dios viene, Ud. no la pudiera aceptar, Ud. se quedaría con su organización? Entonces Ud. todavía es un pecador. Ud. es un incrédulo. Si Ud. pone algo entre Ud. y la Palabra de Dios… Ahora, recuerde que Ella es Jesús; El es la Palabra. “En el principio era la Palabra [Verbo], y la Palabra [Verbo] era con Dios. Y la Palabra [Verbo] fue hecha carne y habitó entre nosotros”. El es la Palabra. ¿Hay algo entre Ud. y Dios?
97 Ahora bien, con sus rostros inclinados, les voy a preguntar a Uds. Los he retenido mucho tiempo. Pero, ¿cómo sé yo que la siguiente explosión no me matará a mí? En algún momento u otro yo tengo que partir. Si Dios no ha respaldado toda Palabra que he dicho… No porque soy yo; es porque es Su Palabra. Yo he tenido que…?… sus organizaciones de lugar a lugar, no contra Uds.; contra ese sistema que los separa a Uds. unos de otros, ese sistema que les permite quedarse allí adentro y vivir como el mundo, y todavía reclamar ser un cristiano cuando Uds. saben que no lo son. Si Uds. no se pueden comparar con la Palabra, entonces algo anda mal. Eso es para ministros y todos. Uds. saben que eso es correcto.
Ahora, piénsenlo. Alguna explosión, algo en alguna parte los va a matar uno de estos días. Uds. tienen que partir, y se van a tener que enfrentar con Dios. Uds…. Y mientras todavía hay una oportunidad de escapar de la jauría, vayamos a la Roca esta noche. ¿Irán Uds. conmigo? Yo les mostraré el camino. Mientras tienen sus rostros inclinados, todo ojo cerrado, ¿a quién le gustaría ser recordado en oración?, levante su mano, diga: “Hermano Branham, ore por mí”. Dios lo bendiga a Ud., a Ud., a Ud., sí, ¡sólo miren por todo este edificio!
98 “Oh, guíame a la Roca, Señor. Guíame a esa Roca que es más alta que yo, el Refugio en tiempo del turbión. ¡Guíame, oh, Señor, guíame! Yo no me quiero quedar en este mundo. Yo no me quiero quedar aquí para ser consumido con él”. “Los que viven por la espada, perecerán por la espada”. Los que viven en el mundo, morirán con el mundo. Los que viven para este mundo y en este mundo, perecerán en la explosión atómica. Sencillamente es ceniza atómica.
Miren a esta gente de hoy día en las calles. Mírenla en los patios. Mírenla dondequiera que ella va. Uds. se preguntan cuál es el problema. Ella es buscadora de placeres, fumadora de cigarrillos, bebedora, yendo a garitos, mujeres inmoralmente vestidas, sabiendo que ellas están cometiendo adulterio.
Ud. dice: “Yo soy tan limpia como cualquiera”. Pero, señora, de la manera que Ud. misma se viste y sale ahí a la calle, los hombres la miran a Ud. Jesús dijo: “Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella”. Cuando ese pecador responda por adulterio, Ud. será la que se presentó de esa manera. Piénselo ahora.
99 Uds. hombres que comprometen la Palabra del Dios Vivo por un bocado de una denominación, ¡vergüenza les debería dar! Arrepintámonos. Pidamos perdón a Dios. No permitamos que esta convención aquí en este lago sea en vano. Llevémonos a Dios con nosotros. Vayámonos de aquí llenos con el Espíritu, con un Fuego ardiente en nuestros corazones. Corramos a esa Roca, la única cosa que nos puede ayudar.
Algún día su organización, y sus-sus amigos que los están persuadiendo a Uds. a ir en el camino equivocado, aun su pastor, perecerán con el mundo, si él los está dejando vivir de esa manera, y no les dice nada al respecto. Miren a esos sacerdotes que reclamaban ser santos y amonestadores; Jesús dijo: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y sus obras queréis hacer”. Y sin embargo ellos eran limpios, hombres rectos (parecían ser), pero ellos negaban la Palabra Viviente. Ellos tenían una apariencia de piedad. El profeta les dijo, dijo: “El mismísimo Dios que Uds. sirven, El los… Él los consumirá”. Él mismo que Uds…. Y sí lo hizo.
100 Y permítanme decir esto esta noche: el mismo Dios en el que América reclama que creen, será el mismo Dios que la hundirá debajo del mar. Ella arderá como un fuego eterno; todo el mundo, el mundo cristiano así llamado, viviendo de la manera que ellos viven, abrazados a credos y cosas como esas, y negando a Dios.
Con razón su org-… Con razón el avivamiento murió. Ellos llegaron a un cierto lugar, y luego ellos empezaron a meter esto, y a meter eso, y a poner millones de dólares en nuevos edificios educacionales y cosas como esas, cuando nunca fue ordenado por Dios el hacer eso; sin embargo predican el Evangelio.
101 Piénsenlo. ¿Qué si esta noche mueren? ¿Qué si morimos en el camino a casa? Si la siguiente explosión me mata a mí, quiero que el mundo sepa esto: yo creo en la Palabra de Dios, toda Palabra de Ella. Yo la he aceptado en mi corazón como Cristo Jesús. Yo creo que el Espíritu que está dentro de mí dice… acentúa toda Palabra con un “Amén”. Yo he vivido para ver el día en el que toda promesa que Él hizo, la he visto cumplida. Sé que Él viene.
Sé que Él viene por una Iglesia, y de seguro será en la minoría. “Dos estarán en el campo; tomaré uno y dejaré al otro. Estarán dos en la cama; tomaré uno y dejaré al otro”, una resurrección universal, un rapto. Estemos listos para ello, amigos. Esta es la hora. Qué hermoso momento aquí en este gran lago, aquí donde estamos parados, como lo hicimos… como Jesús lo hizo en Galilea, con el Espíritu Santo aquí en nuestro edificio esta noche, moviéndose sobre la gente, cuando en este grupito de ciento cincuenta o doscientas personas, casi dos tercios de ellas levantaron sus manos. Arrepintámonos.
102 Nuestro Padre Celestial, nos damos cuenta, Señor, que la iglesia ha perdido su primer amor. Podemos ver que toda la iglesia, por toda la nación, ha mermado, no únicamente por toda la nación, sino por todo el mundo. Comprendemos que Tú hablaste la otra mañana y dijiste que el tiempo de plantar la semilla había terminado aquí, que el único lugar para sembrar semillas era en los campos extranjeros. Esto es espigar sobre el rastrojo. Y, ¡oh, Dios!, verdaderamente esas palabras estaban correctas.
Y ahora, en esta noche mientras vemos a estos preciosos que han empezado, que lo han demostrado, tratando de avanzar. Ellos comprenden que ellos… que sus vidas no cuadran con esa Palabra. Hay algo mal en alguna parte. Ellos tienen presión, temperamentos, e indiferencias; y ¡oh, Dios!, o cosas repugnantes que los hacen comportarse mal y no actuar como cristianos. Ellos mismos se encuentran que no están satisfechos. Andan deambulando de una organización a otra, de un lugar a otro.
103 Aunque tal vez gritaron, aunque pudieron haber danzado la mitad de la noche, aunque pudieron haber hablado en lenguas como derramar chícharos en un cuero de vaca seco, ellos pudieron haber hecho todas estas cosas, Señor. Y sin embargo, ¡oh, Dios!, Pablo dijo: “Si yo hablase lenguas humanas y Angélicas, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Si tuviese fe que trasladase las montañas, si repartiese mis bienes para dar de comer a los pobres”, y todas estas cosas, sin embargo él llega a ser nada.
¡Oh Dios!, permite que los hombres no estén dependiendo solo en sensaciones y demás. Que ellos vengan a Cristo quien es la Palabra, se eleven por encima de toda incredulidad, y sigan al Espíritu Santo hacia la Tierra prometida. Concédelo, Señor. Tú cruzaste al otro lado del Jordán de muerte. Tú regresaste. Tú nos probaste que sí había una buena Tierra allá al otro lado donde el hombre vive para siempre. Tú nos diste los frutos de la resurrección. Tú nos permitiste gustar de los dones Celestiales.
104 Y está escrito en Hebreos el capítulo 6: “Los que una vez fueron iluminados (pentecostales), y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo y gustaron de los dones Celestiales (el alimento Celestial de Dios, y ahora se puede ver que ellos han recaído)”, dijo, “ya no queda más sacrificio por el pecado, sino una horrenda esperanza de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar al adversario”. ¡Oh, Dios!, que los creyentes fronterizos entren corran a Canaán esta noche tan rápido como puedan. Concédelo, Señor.
Permite que cada pequeño conejo en esta noche, Señor, que van saltando con lo que les queda de vida en ellos, que encuentren esa Roca, Señor. Oh, Dios, que esta convención nunca se detenga al grado que las reuniones de oración se estén llevando a cabo aquí en los matorrales y por dondequiera, hasta que esta gente encuentre esa Roca donde las mujeres puedan ser como santas de Dios, donde ellas puedan vestir como santas, y actuar como santas, y-y hablar como santas; y los hombres puedan entrar a sus púlpitos, y los diáconos entrar en sus oficios, y los síndicos y los demás, con la-la integridad y el poder de la resurrección de Cristo, para orar para que venga un avivamiento en… sobre la gente. Concédelo, Señor.
105 Que la iglesia sea salva, Dios. Tú dijiste: “Todo lo que el Padre me ha dado, vendrá. Ninguno puede venir a Mí, si el Padre no le trajere. Y todo lo que Mi Padre me ha dado, vendrá”. ¡Oh, Dios!, ¿es muy tarde? ¿Nos alcanzará la jauría antes que lleguemos a la Roca? Oh Dios, que no sea así. Que todo hombre y mujer se pellizquen, despierten al hecho que estamos en el tiempo del fin. No puede tardar más la Venida de nuestro Señor.
Hablando de una convención el año que entra, ¿cómo sabemos si no será esta noche, o en la mañana, que Él vendrá? ¿Cómo sabemos si uno de nosotros, o muchos de nosotros aquí, pudiéramos ser llamados antes que amanezca? Entonces nos tendremos que parar en el Juicio. ¿De qué nos sirven todas estas cosas del mundo? Nosotros pereceremos con ellas. Dios, nunca nos levantaremos en la resurrección, sino únicamente para ser condenados. Dios, conceda que nos libremos de toda cadena esta noche, para que vengamos a la Roca, y vivamos allí en Cristo Jesús por los siglos de los siglos (concédelo, Señor), entremos a la Roca y dejemos escapar la presión. Concédelo, Padre.
106 Los encomiendo ahora a Ti En el Nombre de Jesucristo, que cada uno de ellos logre llegar seguro a la Roca donde está la seguridad de ellos, y que puedan ver sus vidas sin la costra que fue completamente arrancada. Muchos, Señor, muchos, muchos, Señor, son engañados. Cuando ellos piensen que están en la Roca y miren sus vidas y vean que ellos no están ahí, vean las cadenas del mundo, el deseo, las cosas del mundo todavía están colgando de ellos; ellos saben que todavía no han quitado a golpes la costra en oración.
Dios, permite que en estos cuartos del hotel esta noche hayan cultos vivos de oración de toda la noche, de golpear y de orar, ¡oh Dios!, hasta que los cristianos nazcan y sean llenos con el Espíritu Santo, y empiecen vidas nuevas. En el Nombre de Jesús lo pedimos, para la gloria de Dios. Amén.
¿Le aman?
Yo le amo (adórenle ahora en el Espíritu, con corazón firme)…
Porque Él a mí me amó;
Y me compró mi salvación,
Allá en la cruz.
107 ¿Entienden lo que quiero decir? Que estamos muertos, que Uds. ya están resucitados con Él. Eso es las arras de nuestra salvación. Estamos sentados juntos en lugares Celestiales. Miren hacia el pasado a los lugares de donde Uds. vinieron. Miren lo que está sucediendo; examínense Uds. mismos; tomen inventario. Indaguen: “¿Pasé por alto Su Palabra? Yo-yo no… Yo-yo-yo sé que la Biblia dice eso, pero yo no lo creo de esa manera”. Tengan cuidado; Uds. todavía no están muertos. Si el Espíritu Santo estuviera allí adentro, El dijera: “Amén. Esa es Mi Palabra”. ¿Ven?
“Bueno, yo creo que los días de los milagros ya pasaron”.
¿Cree Ud. eso? Y la Biblia dice: “El es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”
“Yo creo que las señales de Marcos 16 fueron para otra generación”.
¿Cree Ud. eso, a pesar que Él dijo: “Estas señales seguirán a los que creen”? ¿Qué tan lejos? “Hasta el fin del mundo”. “He aquí Yo estoy con vosotros todos los días. Y las obras que Yo hago, vosotros las haréis también”. ¿Por cuánto tiempo? “Hasta el fin del mundo”. Todas las promesas de los profetas, de que en este atardecer… El profeta dijo que habría un día que no sería llamado ni día ni noche. Sería lúgubre.
108 ¿En dónde se levanta el Sol? En el Este. ¿En dónde se oculta? En el Oeste. ¿Cómo viaja la civilización? Del Este al Oeste. Ahora, ha habido un día desde que el Hijo, H-i-j-o, se levantó con sanidad en Sus alas [en Sus alas trajo salvación, Biblia en español-Trad.] en el Este sobre la gente Oriental. Y ahora, ha habido un día de organización, de denominación, con la suficiente luz para ver adónde van, poner su nombre en un libro y aceptar a Cristo como Salvador. Pero Él prometió que “en el tiempo de la tarde, habrá Luz”.
Ahora, las Luces del atardecer han salido, mostrando que el mismo sol [s-u-n, en inglés], que se levanta en el este es el mismo Sol que se pone en el Oeste. La religión, la civilización, la salvación, ha viajado del Este al Oeste como el Sol. Y ahora el H-i-j-o [S-o-n, in inglés] [el Hermano Branham usa “s-u-n” y “S-o-n”, palabras cuya pronunciación en inglés es muy parecida-Trad.], el mismo Espíritu Santo que cayó en el Día de Pentecostés está cayendo en el Oeste. No podemos ir más adelante. Estamos en la costa del Oeste. Si vamos más adelante, estaremos en China, de regreso otra vez en el Este, donde empezó. ¿Ven? Pero habrá Luz en el tiempo de la tarde. Es la hora, amigos. Es la hora. Por favor recíbanlo.
109 Y escuchen. Permítanme darles a…. ¿Está bien tomar un minuto más? Escuchen. ¿Tienen temor Uds. del comunismo? ¿Por qué le temen Uds. al comunismo? Despierten Uds. El comunismo está en las manos de Dios. Observen el instrumento que Él está usando. Nunca Uds…..
No hay ni una sola Escritura en la Biblia que diga que el comunismo gobernará al mundo. Pero la Biblia sí dice que el romanismo gobernará al mundo. ¿Qué fue el hierro y el barro en los pies? ¿Fue el comunismo? No, señor. Fue el romanismo y el Protestantismo. Exactamente correcto. Ese acero, ese hierro, Roma, abarcó hasta los pies. Es romanismo. Y miren en dónde está asentado hoy día.
Desde que nuestro presidente, el Señor Kennedy, fue elegido… En los últimos seis meses, desde que fue elegido, en el estado de Kentucky, como unas trescientas diez mil personas se han vuelto de protestantes a católicas sólo en el estado de Kentucky. Salió en el periódico el otro día.
110 Fíjense qué es lo que está sucediendo ahora. ¿Qué es? El Concilio mundial de iglesias; ellos hablan tocante a eso. Y ellos dicen todas estas… Como nuestro hermano presbiteriano, y los demás, entrando. Eso es maravilloso. Yo también creo en eso.
Pero ¿alguna vez despertaron Uds. para pensar que Jesús dijo que esa virgen fatua cuando ella empezó a clamar por aceite, fue en ese momento que el Esposo vino? Cuando ellas despertaron y empezaron a comprender que no tenían aceite, ellas fueron a comprar aceite. Y fue en ese momento, cuando ellas fueron a comprar aceite, que el Esposo vino y la Novia entró. ¿No pueden ver Uds. eso?
111 Nosotros pensamos en todos estos episcopales, presbiterianos y luteranos. Nosotros apreciamos eso. Nosotros los vemos entrar. Pero es una señal para nosotros. Este es el tiempo cuando ellos vienen a comprar ese Aceite. Las vírgenes han estado dormidas todo el tiempo. ¿Cuál es el problema con estos pastores de hoy día? ¿No saben la hora en la que Uds. están viviendo? Jesús dijo: “Si me conocieseis, también Mi día conoceríais”. Dijo: “Sabéis distinguir el aspecto de los cielos, ¡mas las señales de los tiempos no podéis!”
¡Despierten, amigos! ¿No saben que la Biblia dice (a esta iglesia pentecostal, de la manera que se-se está conduciendo ahora): “A la hora que no pensáis…”? ¿Saben Uds. que la iglesia pentecostal es la edad de la Iglesia de Laodicea, la última de ellas, que sería tibia, Dios la vomitaría de Su boca?
112 Cada edad de la Iglesia, y toda estrella, todo ministro por toda la edad de la Iglesia, todo Ángel a la Iglesia ya se ha manifestado. Y, ¿saben Uds. que esta edad de la Iglesia fue la única edad de la Iglesia en la que Jesús fue echado fuera de Su iglesia, y fue encontrado llamando a la puerta tratando de entrar de nuevo, en la edad de la Iglesia de Laodicea? ¿No ven Uds. la hora en la que estamos viviendo?
Deseo poder venir aquí por unas-unas dos o tres semanas, sólo para enseñar enseñanzas Bíblicas de profecía y cosas así. ¡Vean dónde estamos viviendo, amigos! ¿Qué es lo que pasa con la gente? ¿No pueden ver que estamos en el tiempo del fin? Está por todas partes. La cosa siguiente será un arrebatamiento… reuniendo ese grupito. En un mes, más o menos, Ella se irá, tan pronto como se reúna. Bueno, estamos en el fin. No hay esperanzas que queden en ninguna parte. Corran a Cristo, amigos.
113 Es a través de sus regalos que he alimentado a mis hijos. Por medio de sus bondades, yo he tenido un ministerio. Por medio de la gente, los pentecostales, que dejé a la iglesia bautista para venir a ellos, Uds. han sido los únicos. Cuando ellos me dijeron que yo era un fanático, que no había tal cosa como profecía, no había tal cosa como estos Ángeles apareciendo, y cosas así… Yo invoco a Uds. por testigos esta noche. ¿Les he dicho a Uds. algo, de las decenas de miles, que no se haya cumplido?
¿Recuerdan Uds. cuando ellos vinieron ante Samuel y ellos dijeron: “Nosotros queremos-nosotros queremos que Saúl sea un-sea un rey”?
Y Dios le dijo a Samuel, dijo: “Ellos no te han rechazado a ti como profeta; ellos me han rechazado a Mí”. Dijo: “Ve allá y párate ante ellos”.
Dijo: “¿Les he dicho alguna vez algo en el Nombre del Señor que no se haya cumplido? ¿Les rogué alguna vez para mi sustento?”
Ellos dijeron: “No. Esas cosas están correctas, pero todavía queremos el rey”.
114 Ahí lo tienen Uds. Es el mismo lugar otra vez. Es la iglesia. Es la iglesia. No es la nación; es la gente. Si ella… Miren nuestra televisión. Miren nuestros periódicos. Miren nuestros anuncios publicitarios. Miren nuestras mujeres. Miren nuestros hombres. Miren nuestras iglesias. Bueno, están podridas hasta el hueso. Eso es exactamente correcto. Y luego le llamamos a eso cristiandad.
No confíen Uds. en esas cosas, amigos. Yo los amo; yo no estoy tratando de-tratando de vociferar, o decir algo que está errado. Les estoy diciendo en el Nombre del Señor. Si Uds. han creído estas otras cosas y las vieron cumplirse, Uds. crean esto. Es más tarde de lo que Uds. piensan. Dios los bendiga. Vale más que lo vuelva a su… al presidente aquí, el Hermano Sonmore, o a alguno de ellos aquí.
115 ¿Le aman Uds.? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. Cantemos éste, una vez más. Y yo quiero que todos Uds. metodistas estrechen manos con los bautistas, y Uds. pentecostales de la misma manera. Y sólo digan: “Yo le amo a El también, hermano. Y con la ayuda de Dios yo le voy a servir con todo mi corazón”. ¿Creen Uds.? ¿Harán eso?, digan: “Amén”. [“Amén”].
Yo le amo, yo le amo,
Porque (eso es correcto; amén) El a mí me amó;
Y me compró mi salvación,
Allá en la cruz.
116 ¿Cuántos quieren irse en ese rapto?, levanten su mano. Muy bien. ¿Ven?, Él todavía está lidiando con Uds. ¿Ven?, sí hay un Refugio para Uds. si Él todavía está lidiando. Esforcémonos para seguir adelante. Yo tengo mis dos manos levantadas. Yo quiero estar en él también. “Oh, aún más cerca, cerca, oh, cerca de Tu cruz, llévame, ¡oh, buen Pastor!” Allí es en donde yo quiero estar, ¿Uds. no? Miren, mientras cantamos éste: Yo le amo, levantemos nuestras manos a Él y cantemos con todos nuestros corazones.
Yo le amo, yo le amo,
Porque El a mí me amó;
Y me compró mi salvación,
Allá en la cruz.
117 Ahora mientras inclinan sus rostros, cierren sus ojos, piensen muy sinceramente ahora. Todos los que no tienen el Bautismo del Espíritu Santo con las señales de amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, mansedumbre, fe, todas estas señales siguiéndolos… No importa qué más ha sucedido, ese es el fruto del Espíritu. Y si eso no está en su vida: bondad, mansedumbre, paciencia, amor, perdonar a toda persona, si esas señales no están en la vida de Uds. (miren, nadie mire; mantengan sus rostros inclinados), levanten sus manos, digan: “Ore por mí, Hermano Branham”. Yo diría como el noventa por ciento de la congregación.
118 ¡Oh, Jesús, por favor¡ Dios… Dios, simplemente odio el tener que “cortar” a esa gente de esa manera. Pero, ¡oh!, ¿qué haré yo parado allá en el Día del Juicio? Y luego ver esas manos y esas mujeres gritando con esos rostros con luz tenue, sus ojos desorbitados y diciendo: “¿Por qué no me dijiste?” Cuando esos hombres digan: “¡Oh, si tú me hubieras dicho en ese entonces!” ¡Dios, ayúdame!
Por favor guárdame, Señor. Permíteme ser verdadero. Permíteme ser honesto. Permíteme ser recto, Señor. Ayúdame a-a conocer Tu Palabra, para que yo la pueda hablar. Y ayuda a esta gente, querido Padre.
Piensen solamente en esto, en una conferencia pentecostal aquí, y noventa por ciento con sus manos levantadas después de un mensaje duro, de reprensión, que salió directamente de la Palabra, el Espíritu Santo arrasando por todo aquí. Pero Dios, yo estoy muy contento que ellos todavía lo pueden comprender. Y un hombre o una mujer que lo comprende y lo puede saber, Dios, tiene que ser Tu Espíritu hablando a ellos. Oro, y reclamo el alma de cada uno de ellos. Como Tu siervo, Señor, yo… Como Moisés, yo me paro entre ellos, Señor, y ese Juicio por venir. Te suplico, Señor. Ellos levantaron sus manos. Si yo te he complacido, Padre… Yo sé que no te he complacido, pero si yo he hecho algo que ha-que ha sido de algún beneficio para Ti, óyeme ahora esta noche, Señor.
119 Esta es gente que se ha sacrificado. Ha hecho todo. Ella me ama, Señor, y ella ama la Palabra. Ella ama… Y quiere estar bien. Señor, abre ese Refugio esta noche. Dios, que ella entre corriendo a Él. Si es ahora mismo, en esta noche en el cuarto de oración, en sus recámaras despiértala en sueños y cosas así, Señor. Derrama Tu Espíritu sobre ella. Que encuentre esa Roca, Señor. Oh, Dios, que las almas de esa gente sean una flama de fuego. Concédelo, Señor.
Te amamos, y te creemos. Y Tú dijiste esto en Tu Palabra: “Pedid todo lo que quisiereis. y os será hecho. Si permanecéis en Mí, y Mi Palabra permanece en vosotros, pedid todo lo que quisiereis”. Dios, yo he tratado de cumplir todo precepto de la Palabra, aunque los hombres me hayan cerrado las puertas de las organizaciones y todo lo demás. Pero yo todavía la creo. Yo me he parado firme por Ella, Señor. Ahora, oye mi oración. Yo te pido por cada uno de ellos. Te pido por cada uno de ellos. Dios, que todos ellos estén en el Rapto. Que sean llenos con el Espíritu, con todas las señales de un Dios Vivo viviendo entre ellos, Señor. Concédelo. En el Nombre de Jesús pido por ellos. Amén.
120 El Hermano Carlson dijo que tal vez debería preguntar si hay gente enferma que quiere que se ore por ella. ¿Hay aquí esta noche enfermos que quieren que se ore por ellos? Levanten sus manos si hay. ¡Oh, qué cosa! Hay muchos de ellos. ¿Hay otra noche de reunión, vamos a tener otra noche? Hay un banquete en esa noche. Bueno, déjenme decirles lo que vamos a hacer, pongan sus manos unos sobre otros mientras están allí. “La oración de fe salvará al enfermo, y Dios lo levantará”.
Miren hacia acá, quiero que me miren a mí. Yo sostengo mi Biblia. ¿Qué bien me haría pararme aquí como un impostor? Tengo una esposa y tres niños en casa. Tengo niños que lloran cuando me voy. Tengo una iglesia en casa que me ruega que me quede (“¡no te vayas!”), está dispuesta a construir tabernáculos, y todo lo demás. Pero mucha gente no puede ir allá. Yo tengo que ir a ellos. ¿Ven? ¿Qué bien me haría pararme aquí-qué bien me haría pararme aquí y decirles a Uds. algo que estuviera errado?
121 Tengo cincuenta y dos años de edad. He sido un ministro por treinta y dos años. Siempre que he orado sinceramente por algo en cualquier ocasión, Él me lo ha concedido. o me ha mostrado por qué Él no me lo podía dar. Eso es exactamente correcto. Yo siempre me he dado cuenta que si pido por ello y Él me muestra eso, yo-yo estoy contento que Él no me lo dio. Yo digo eso como un hermano que se tendrá que encontrar con Uds. en el Día del Juicio con el mismísimo mensaje que yo prediqué esta noche.
Uds. sinceramente pongan sus manos unos sobre otros, y oren unos por otros. No duden ni un poquito, sino crean que Uds. recibirán lo que han pedido, y Dios se los dará a Uds. A mí no me importa cuán enfermos estén Uds., o qué esté mal con Uds., Dios lo concederá. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”-Ed.]. Pongan sus manos unos sobre otros. Yo les voy a citar a Uds. la Palabra. “Y estas señales seguirán a los que creen: Sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. ¿Quién? Uds., Uds. creyentes. No oren por Uds. mismos ahora; oren por el que Uds. tienen sus manos puestas, porque ellos están orando por Uds.
122 Nuestro Padre Celestial, sé que la Palabra ha salido. Encontró Su lugar. Y mira, yo les he dicho que hay una zona de seguridad. Y en esta zona de seguridad hay poder sanador. Y Señor, ellos tienen sus manos puestas unos sobre otros. Ellos son creyentes. Y nosotros te creemos. Mira, Satanás ha atado a alguna de esta gente con enfermedades. Ellos están orando unos por otros con sus manos puestas unos sobre otros. Satanás, tú perdiste la batalla.
Me he tratado de parar honestamente en la Palabra de Dios. Y Él dijo: “Si permanecéis en Mí, y Mis Palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que quisiereis, y os será dado”. Por lo tanto, Satanás, yo vengo en el Nombre de Jesucristo sobre las bases de Su Sangre derramada, Su resurrección, y la Aparición de El aquí esta noche en el poder de Vida Eterna. Suelta a esta gente en el Nombre de Jesucristo. Yo te desafío a que ya no los detengas más tiempo. Sal de ellos, Satanás, para que ellos se puedan ir y sean libres. En el Nombre de Jesucristo.
123 “La oración de fe salvará al enfermo; Dios lo levantará”. ¿Son Uds. los hijos de Abraham? ¿Tienen Uds. que ser un hijo de Abraham? A Abraham, no le importó cuánto tiempo tomó: “Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció, dando gloria a Dios”.
No importa cuánto el diablo les diga: “No, no, no”, Uds. digan: “Sí, sí, sí”. Uds. crean la Palabra de Dios esta noche, y Dios la cumplirá. Todo lo que Uds. han pedido, lo recibirán, si creen con todo su corazón.
Ahora les quiero hacer una pregunta a Uds. Sobre las bases de la Sangre derramada, sobre las bases de saber que Uds. son Cristianos, y que la promesa es verdadera, si Jesús prometió Vida después de la muerte, entró a la muerte, y regresó con Vida para probarlo, y les dio Vida por el Espíritu de Él que está dentro de Uds., y Su Presencia que está aquí ahora, ¿cómo puede eso fallar? No puede fallar. “El Cielo y la tierra pasarán, pero Mi Palabra no pasará”.
Si estamos reclamando ser la Simiente de Abraham, la Simiente Real, la Simiente Real de Abraham, y nosotros dudamos Su Palabra, y, ¿entonces decimos que somos Simiente de Abraham? Abraham era un hombre de setenta y cinco años de edad, y su esposa era de sesenta y cinco, y ellos eran infecundos, estériles. Dios les dijo que iban a tener un bebé. Ellos esperaron veinticinco años, hasta que ella tenía noventa años y él tenía cien, y él todavía le estaba dando alabanza a Dios porque él iba a tener el bebé. Y, ¿nosotros no podemos creer sino unos cuantos minutos?
Yo creo que cada uno de Uds. está sanado. ¿Creen Uds. lo mismo?, levanten sus manos: “Yo lo acepto sobre las bases de la Sangre derramada”. Dios los bendiga. Entonces Uds. están sanados en el Nombre de Jesucristo. Amén.
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