OBRAS DEL MENSAJE


Un Testimonio En El Mar
Port Albemi, BC Canada
62-0726
1 Permanezcamos de pie por un momento en esta noche e inclinemos nuestros rostros para orar ante el Señor. Me pregunto en esta noche, mientras tenemos ahora nuestros rostros inclinados, si tenemos algunas peticiones que… que aún no han sido contestadas, y desean que el Señor las conteste en esta noche, levanten su mano. Oremos.
2 Nuestro Padre santo, nos estamos acercando a Ti en esta noche en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesucristo, siendo invitados por Él al gran trono eterno de la misericordia de Dios. Y oramos, Padre, que Tú nos concedas las peticiones que hemos pedido.
Ahora, Padre, cada uno está haciendo notoria su petición a Ti en su manera, y yo hago la mía notoria. Dios, que puedas contestar cada una de sus peticiones, esa es la mía. Y coloco mi oración con la de ellos sobre la ofrenda donde se encuentra nuestro sacrificio. Y en el Nombre de Jesucristo, contéstala esta noche, Señor. Danos a todos nosotros la satisfacción de fe que recibiremos lo que hemos pedido.
Salva a los perdidos. Dales gozo a aquellos que están peregrinando esperando por la venida del Señor. Sana al enfermo y al afligido. Recibe gloria y honor a Tu Nombre. Ahora, con nuestra oración, y con la lectura de la Palabra, y nosotros mismos, nos encomendamos a Ti. Estamos en Tus manos. Úsanos como Tú consideres apropiado.
Padre, sabemos que hay mucha gente que no leerá la Biblia, pero Tú has hecho a Tu iglesia unas epístolas leídas, la Palabra de Dios manifestada. Y la gente puede observar las vidas, y ver lo que la Palabra de Dios es, porque la vida de un Cristiano expresa la Palabra. Entonces, ¿qué tipo de Cristianos deberíamos de ser, Señor? Ayúdanos a ser Cristianos de la Biblia, donde las obras y la Vida de Jesucristo puedan darse a conocer a través nuestro. En Su Nombre, lo pedimos. Amén. Pueden tomar asiento.
3 Qué gran privilegio es el tener estas tres noches con Uds. Quiero agradecer primeramente al Hermano Eddie por invitarme para acá, y por conseguir estos otros finos hermanos para que vinieran a ayudarnos. Los músicos, y la hermana que tocó el piano, y el hermano y la hermana que estuvieron cantando. (Uds. pensaron que no los escuchaba, pero si lo hice. Simplemente estaba sentado allá en el carro después que llegué, y escuché los cantos), y a los amigos indios que cantaron para nosotros, y… y los jóvenes que cantaron el especial. Y quiero obtener una cinta de eso. Para mi propio uso, yo la quiero. Y yo tengo cintas de personas cantando de alrededor del mundo, y quiero tener a mis amigos indios en la cinta, los que estaban cantando.
Agradecemos a cada uno, y al caballero que nos permitió tener este auditorio. Y estamos muy agradecidos. Y confío que esta…. que esta puede ser… Las tres noches fueron a modo de introducción, únicamente para familiarizarme con Uds. Y yo espero volver un día, si es la voluntad del Señor y si Uds. quieren que regrese, y de ese modo quedarnos más tiempo.
4 Esta tarde tuve el privilegio de cabalgar hasta la reserva de Uds., por el río (yo creo que le llaman una pequeña ensenada, península, allá por donde está la reserva), con el hermano, un hermano Cristiano, en su bote. Fuimos a pescar y regresamos.
Y tuve la oportunidad de ver a algunos de los hermanos allá en el lago, o en el mar, pescando en su bote. Y cuando estaba allá pensé: “Cómo deseo tener el tiempo esta noche para predicar el sermón: Señor, toda la noche hemos estado trabajando y nada hemos pescado; más en Tu Palabra echaré la red”. Echen la red del otro lado de la barca.
Pero al hablar con este hermano, quien también es un indio… Y él cree que estaría bien, quizás cuando regrese, venir a la reserva y vivir allí por un tiempo, ir de un lugar a otro entre la gente, y hablar con ellos, y orar con ellos allí. Uds…
5 Honestamente, no le hace justicia a la reunión el tener que llegar todos apurados como lo hacemos, y echar solamente un vistazo, y cuestionarse e irse. ¿Ven? Y yo me senté y le expliqué el día de hoy a este hermano indio (y se me ha olvidado su nombre. ¿Cómo se llama?) El hermano Johnson… Robert Johnson. Tal vez él puede hablar con Uds. y contarles más al respecto. Estuvimos sentados en el taxi.
Y mientras le estaba explicando, yo le dije: “Hermano Robert…”….sobre una cierta cosa al momento de pedir algo. Y él me estaba diciendo como el Señor ha respondido la oración, y le dio su pequeño hijo y demás, como fue que su esposa entró en el Espíritu de Dios, y hablando en lenguas, y hablando en su lengua, siendo ella y él de diferente tribu, y como es que… como Dios los ha bendecido, y todo lo demás. Y luego yo le dije: “Ahora, le vamos a pedir al Señor algo”. Y cuando yo dije: “Entonces en esto, Hermano Robert, Ud. sabrá como decírselo a la gente”. Y cuando le pedimos al Señor, Él baja inmediatamente y lo revela.
Y justo en ese momento, el bote se sacudió. Y yo dije: “¿Cree Ud. que golpeamos algún leño?” Y él me miró. Yo dije: “No, eso solamente fue Él haciéndonos saber eso”. Y luego… Nosotros volteamos hacia atrás. No había leños o nada allí que golpear. Fue allá en el mar. Fíjense, y como hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló. ¿Ven? Y él siempre lo recordará, y también yo… la Presencia del Señor… mientras el resto de ellos estaba en cubierta tomando una siesta. Así que tuvimos un tiempo de compañerismo. Y espero poder regresar de nuevo.
6 Uds. apenas me conocen, y tienen el derecho de estar un poco desconfiados. Solamente que agradezco que no lo están. Tal vez los otros sí. Pero yo pensé que tal vez… He tenido la esperanza de ver que el Señor haga algo tan sobresaliente que causará que el resto de ellos que están allá puedan ver lo que ha sucedido. Así que estoy confiando. Y se me ha sido dicho que algo sucedió durante la reunión, y yo le dije al Hermano Roberts lo que debía decirle al pariente de la persona, y así que… y como continuar en caso que Satanás trate de regresar. Aquí que ahora…
7 Y quiero darle las gracias a la gente blanca por su fina cooperación, al venir acá para… con sus hermanos indios y aquellos, y parándose juntos, y ayudando a patrocinarlo… colocando sus hombros en la rueda, como decimos, y empujando con todo lo que pueden. Y Dios también los ha honrado, porque hay muchos del Espíritu…. Muchas veces el Espíritu de Dios salió en la reunión y atrapó aquellos, y los sanó. Y quiero darles las gracias, muy amable de su parte. Dios les bendiga.
8 Y ahora, o mañana por la noche, estaremos en Victoria. Creo que lo han anunciado, en dónde se encuentra, en dónde se estará llevando a cabo la reunión, si alguno de Uds. tiene amigos allá, y quieren invitar a los que están enfermos. Estaremos felices de ir. Ahora, lo que quiero hacer cuando regrese, es solamente tomar más tiempo (¿Ven?), y no tratar de quedarnos muy tarde por la noche, pero solamente entonces tener un servicio por la mañana de instrucción y decirles lo que el enemigo hará. Y permitir que aquellos en los cuales el enemigo ha sido echado fuera, luego él regresa… Encontramos que cuando el espíritu inmundo ha salido del hombre, él anda por lugares secos, luego regresa de nuevo con otros siete diablos. Y mucha gente piensa que algunas veces cuando se enferman, que esa es una señal, pues… Tomemos por ejemplo, solamente un momento de instrucción, porque está haciendo calor, y sé que está muy caluroso. Pero ahora, como por ejemplo… Permítanme ver que podemos… Muy bien, tomemos por ejemplo un tumor.
9 Ahora, ¿qué es un tumor? ¿Qué es el cáncer? Es una multiplicación de células, que ha salido de una célula que se descarrió. Ahora, Uds. también fueron hechos de una sola célula. Miren, a través del santo matrimonio, su madre y padre tuvieron algo que ver al traerlo a la Tierra. Primeramente es una semilla. O en realidad, el huevo viene de la hembra, y el germen viene del macho. Ahora, la gallina puede poner un huevo, o un pájaro puede poner un huevo, y ni siquiera tiene que estar con el pájaro macho. Pero nunca empollará. No es fértil. Vean, tiene que estar con el macho para ser fértil. Ahora, así que la…
10 Esa es la razón que en el caso de Cristo ellos… Una gente dice que Él fue judío. Nosotros quisiéramos creer que Él fue indio. Otros quieren creer que fue anglosajón. Algunos dicen que Él fue gentil. Él no fue ninguno de esos. Él era Dios. No fue ni judío ni gentil. ¿Ven? La célula de la sangre viene del sexo macho. Y en este caso, el Espíritu Santo hizo sombra sobre la virgen, y creó la célula de sangre, la cual… Dios no es judío ni gentil, y Él fue la Sangre de Dios, Su Padre. ¿Ven?
11 Por lo tanto, todos nosotros hemos nacido por deseo sexual, y con sangre en nosotros, o más bien con sangre pecadora, a través de una manera pervertida de traer hijos a la Tierra. Dios solamente habló, y Adán vino a existencia. Y la… Así que la mujer no estuvo en la creación original. Ella es un sub-producto del hombre. Él tomó de su lado una costilla. Y él… Adán en espíritu es tanto masculino como femenino, ambos femenino y masculino en el espíritu. Y Dios separó lo masculino de lo femenino, y puso lo femenino en la mujer, y lo masculino en el hombre. Y miren, ambos cuerpo y espíritu, ellos son uno.
Esa es la razón por la cual cuando Sara se rió del Ángel, diciendo como podían ser esas cosas, Dios podía haber matado allí mismo a la mujer. Pero Él no podía lastimarla, porque era una parte de Abraham. Él hubiera lastimado a Abraham al llevarse a Sara.
Es por esa razón que nuestros pecados de hoy, cada uno de ellos será condenado, pero Dios no puede llevarnos porque si lo hace Él lastimaría a Cristo. Somos parte de Él. Nosotros somos la Novia, ¿pueden verlo? Allí lo tienen. Así que la gracia nos sostiene en nuestras equivocaciones hasta que podemos ver mejor. Así que estamos muy agradecidos por eso.
12 Ahora, esa célula de sangre que proviene… Ahora, sabemos de dónde venimos. Ahora, si pudiera tomar a un hombre y quitarle célula por célula, y dividirlo en pedazos, regresará a… De las millones de células, regresará a una célula pequeñita en el vientre de su madre. Y esa célula empezará a multiplicarse. Y cada simiente da según su género: un perro dará un perro, un pájaro dará otro pájaro, un hombre a otro hombre, y así sucesivamente. Y traerá al hombre. Él empezará a crecer, y a crecer, construyendo células, hasta que llega a cierto punto. Entonces allí se detiene, y es ya adulto.
13 Ahora, sabemos de dónde vino su cuerpo. Pero en ustedes, digamos que en Ud. está un cáncer, o un tumor, o una catarata o un quiste. ¿De dónde vino? ¿De dónde vino esa cosa? Vean, la primera cosa, el diablo no puede crear. Esa es la razón por la cual el diablo no puede sanar. Solamente hay un Creador; ese es Dios.
Pero las células que se descarriaron, que están heridas… Como en el seno de una mujer unas veces se levanta un cáncer. Es por causa del bebé o de alguna lesión en su seno. Y esa pequeña herida, la célula se rompe y otra vida entra a la casa de esa célula. Cuando las células han sido heridas, la vida del cáncer entra en ellas y comienza a multiplicar células.
Ahora, vean, aquí está un cáncer o un tumor, un poquito más grande, grande, multiplicando las células. ¿Qué está haciendo? Chupando su torrente sanguíneo, matándolo a Ud., envenenándolo. Finalmente lo atrapa. El doctor en algunas ocasiones puede operar, si es que lo encuentra en una etapa temprana y lo toma y corta toda la cosa alrededor. Pero si queda un pedacito, crecerá de la misma manera.
14 Ahora, en sanidad Divina no estamos lidiando con ese crecimiento; estamos lidiando con la vida en ese crecimiento. Miren, por ejemplo, si Ud. fuera un cáncer en la Tierra, yo… yo no lidiaría únicamente con su cuerpo. Yo lidiaría con el espíritu. Si puedo sacar ese espíritu de ese cuerpo, automáticamente regresaría al polvo. Bueno, si Ud. puede sacar la vida de ese cáncer, tomaría… la naturaleza se encargaría del resto por sí sola.
Ahora, observen. Cuando el cáncer muere, o el tumor, ¿qué sucede? Inmediatamente, igual que la catarata del ojo, se encoge. Cualquier cosa que muere, se encoge. Nosotros sabemos eso. Pregúntele al director de su funeraria. Obsérvenlo quitando un ojo artificial, o la dentadura postiza. Se encogerá.
15 Miren, ustedes hermanos que están aquí que cazan. Ud. mata un venado esta noche. Lléveselo a casa, póngalo en la balanza, y vaya a decirle al resto: “Ese venado peso exactamente trescientas libras”. (136 Kg. Trad.) Tengan cuidado en la mañana, él pesará unas libras menos. Se encoge. Pero solamente déjenlo allí unos cuantos días, y luego póngalo de nuevo en la balanza, él estará más grande de lo que estaba la primera vez. ¿Por qué? Las células se están hinchando. Se están pudriendo (Eso es correcto), han empezado a podrirse.
Bueno, esa es la misma cosa que hace un tumor. La gente, primeramente recibe un alivio, y dicen: “¡Bravo, oh, vaya! Me siento mejor. Pues, yo… Muy bien. Puedo verlo. Gloria a Dios. Puedo verlo”. Aproximadamente en unas setenta y dos horas, ¿qué sucede? Eso comienza a… La corrupción empieza a entrar. En el cuerpo humano, la nariz se hunde. ¿Ven? Empieza a podrirse. Bueno, la misma cosa le sucede al tumor dentro de Ud. Y cuando eso sucede, empieza a hincharse. Entonces Ud. dice: “Oh, he perdido mi sanidad. He perdido mi sanidad”. Y su incredulidad hace que esa cosa regrese otra vez. ¿Ven?
16 Así como la fe lo mata, la incredulidad lo resucita otra vez. Cuando el espíritu inmundo ha salido, anda por lugares secos buscando donde reposar. Luego regresa de nuevo con otros siete espíritus. ¿Ven? Ahora, si el buen hombre de la casa no se encuentra allí para salvaguardar (la fe) cuando él regresa… “A mí no me importa que tanto lo sienta, lo que concierna al respecto, yo estoy sanado”, eso le cierra la puerta.
Ahora, pudiera ser que se ponga muy enfermo, ¿por qué causa? Es igual a una infección en su cuerpo. El crecimiento muere, y luego se pudre. Y el corazón, cada vez que palpita, avanza y purifica la sangre. Sabemos eso. La sangre recoge la infección y provoca que le dé fiebre y enfermedad, y usted se pone más enfermo que al… Y la gente piensa que ha perdido su sanidad, cuando en realidad esa es una señal que la tiene.
17 Miren, hay muchas cosas que están relacionadas con eso. No tengo el tiempo para explicarlo. ¿Ven? Pero solamente recuerden, cuando Ud…. La razón por la que no tomo el tiempo ahora mismo para explicarlo es porque si en verdad lo creen, no hay nada que se interpondrá en su camino. De todas maneras lo van a obtener. ¿Ven? Y luego, otra vez, en el… el… el Espíritu Santo anunciando algo que debe hacerse, observen. Les diré lo que fue. Ahora, esperen un minuto, y les diré lo que será. ¿Ven? No corran muy rápido. Esperen. Y luego si lo hace, hablará por sí mismo. Ese fui yo hablando por medio de un don. Este otra es: “ASÍ DICE EL SEÑOR”, lo que Él habla. Créanlo con todo su corazón.
18 Ahora, carácter… Siempre Uds…. Todos Uds. de la iglesia de Dios, vivan bien, vivan correctamente. La gente está observando la manera en la que están viviendo. Y si hay cualquier cosa que esté impidiendo la Cristiandad el día de hoy, es la manera en que están viviendo los que profesan ser Cristianos: deshonestos, deshonrosos, y viviendo de cualquier forma. No hagan eso. Somos Cristianos.
Alguien está observando su vida, eso es así. Sean honestos. Dejen que todo el mundo lo sepa. Permitan que su trato sea honroso a carta cabal, y no tomen nada que no les pertenezca. No digan nada sino la verdad. Y Uds. Siempre pueden decir la verdad en cada ocasión, y Dios honrará la verdad. Y siempre hagan lo que es correcto. Traten a todos bien. Si no los tratan a Uds. Bien. Uds. trátenlos a ellos bien de todas maneras. ¿Ven? Jesús nos trató bien cuando nosotros no lo tratamos bien a Él. Y Su Espíritu en nosotros…
19 Una pequeña historia encaja aquí muy bien. Allá en el Sur solían vender esclavos. Uds. Canadienses han leído sobre eso, de la esclavitud en el Sur. Pues, ellos solían andar por los alrededores, y los compraban igual como comprar automóviles usados en un lote, y les daban una escritura de venta, vendiendo seres humanos.
Yo nunca he creído que un hombre deba ser esclavo. Dios hizo al hombre, y el hombre hizo esclavos. Nadie debe estar bajo alguien más como esclavo. Nosotros somos hermanos. Nosotros provenimos de un gran árbol genealógico de Adán y Eva en el huerto del Edén. Noten, espiritualmente nosotros nacimos de Dios. Eso cambia nuestro carácter.
Pero sólo… Estos esclavos fueron traídos del África por los Bóers [bóers granjeros sudafricanos descendientes de los pobladores holandeses. Trad.] Y fueron traídos a las islas cerca de la Florida, y fueron traídos, pasados de contrabando y vendidos como esclavos. Y oh, es lastimoso cómo fueron tratados. Y ellos estaban tristes. Ellos nunca regresarían a casa.
Ellos tomaban a éste hombre grande y fuerte, que quizás tenía una esposa con niñitos, y él era apartado de esa esposa, y lo vendían y lo mezclaban como ganado con una mujer grande, para criar esclavos más grandes para que así ellos pudieran arrastrar una carga más pesada, y así sucesivamente. Oh, así como animales… Y eso no era correcto, no estaba bien, en ningún tiempo estuvo bien, nunca estuvo y nunca estará bien.
Y así que entonces, al hacer eso, estas personas estaban tristes. Y los azotaban para hacerlos trabajar, ya que no querían trabajar. Ellos estaban lejos de su hogar. Quizás nunca verían a sus seres amados otra vez, a sus hijos, a su padre o a su madre. Y así que uno de ellos…
20 Y ellos iban por ahí, los agentes de compra y venta iban por los alrededores y compraban estos esclavos, y los vendían de nuevo, como Uds. lo hacen con automóviles o alguna otra cosa. En una ocasión llegaron a una plantación, uno de los agentes dijo: “¿Cuántos esclavos tiene Ud. aquí?”.
Le respondió: “Alrededor de ciento cincuenta”.
Le dijo: “Me gustaría mirarlos”.
Y él se fijó cómo tenían que azotar a unos de ellos y hacerlos que continuaran. Pero había un joven allí, que no tenían que azotarlo. Hermano, tenía sus hombres erguidos, y su barbilla levantada, de la manera exacta (oh, qué cosa), ¡qué esclavo tan diferente!
Y el agente dijo: “Yo quiero comprar ese esclavo”.
Pero el dueño le dijo: “Él no está a la venta”.
“Pues”, dijo: “¿Acaso es el jefe sobre de los demás esclavos?”
Dijo: “No. Él no es el jefe. Él sólo es un esclavo”.
“Bueno”, dijo: “Tal vez Uds. lo alimentan mejor que los demás esclavos”.
Él respondió: “No. Él come allá en la cocina con los demás esclavos”.
Él le dijo: “Bueno, ¿qué es lo que lo hace tan diferente a los demás?”.
Y el dueño dijo: “Sabe, yo mismo me pregunté eso en una ocasión, hasta que un día me di cuenta que allá en su tierra natal su padre es el rey de la tribu, el jefe, el rey de la tribu”. Y dijo: “Aunque él es un extranjero, lejos de su hogar, él todavía sabe que él es el hijo de un rey, y él se comporta como uno”.
21 ¡Qué lección para Uds. y para mí! Quizás nosotros estemos entre pecadores, e incrédulos, como extranjeros aquí en el mundo, pero somos hijos e hijas de Dios, del Rey Dios. Entonces, conduzcámonos de tal manera que nuestro carácter sea como hijos e hijas de Dios; actuemos como hijos e hijas de Dios, para que no tengamos que ser llevados por doquiera, y hacer… tener que ser empujados a creer la Palabra. ¡Crean la Palabra! Los hijos de Dios creen Su Palabra. Las hijas de Dios creen Su Palabra. Y por lo tanto, debemos hacer que nuestro carácter sea como hijos e hijas de Dios, y que el Espíritu Santo nos moldee a unos creyentes.
22 Muchas gracias. Dios les bendiga. Y espero que el Espíritu Santo haya hecho algo por Uds. para que nunca se olviden de Él, y siempre lo amen. Y si yo no regreso para verlos otra vez, que Dios sea con Uds. Yo los encontraré allá en el otro Lado.
Ahora le voy a hablar a mis amigos indios Muy allá por aquellos senderos interminables de caza en la Gloria, los encontraré por allá. Yo estaré… Me iré caminando por el sendero de caza. Yo me encontraré con todos los que amo. Ellos estarán allá. Uds. saben, esa es la oración del indio en la hora de la muerte. Así que me encontraré con Uds. allá Arriba en el sendero de caza.
A Uds. personas blancas, Él que mantiene la Luna resplandeciendo para que nosotros sepamos cómo conducirnos en la oscuridad, que Él guíe también su sendero. Nos encontraremos en esa Tierra gloriosa.
23 Nuestro Padre celestial, ahora nos encomendamos a Ti. Ábrenos la Palabra. Concédelo, Padre. Estamos sentados en este lugar caluroso esta noche, la gente abanicándose. Ellos no vienen aquí para ver cómo vienen vestidos los demás. Ellos vienen aquí porque te aman. Muchos de ellos han ahorrado su dinero, juntaron sus centavos y vinieron a la reunión. ¡Cómo te agradecemos, nuestro Padre! Dios, bendícelos. Oh, si yo he hallado gracia delante de Ti, Señor, contesta mi oración por cada alma que está en esta reunión. Concédelo, Dios. Y aquellos que han asistido, y a sus seres amados, concede su petición. Padre. Yo oro, como Tu siervo, con todo mi corazón, en el Nombre de Jesús. Amén.
24 Deseo leer esta noche, y sólo un poquito… Yo pensé, en el camino, que iba a hablar otro tema. Y yo pensé: “Bueno…”Sentado allí afuera en el automóvil yo… esperando, pensaba en ello.
Ahora ya son aquí como doce minutos para las nueve. En realidad, deberíamos estar saliendo en treinta y cinco minutos. (¿Ven?), de acuerdo al programa. Y yo… Uds. son tan amables que es muy bueno hablarles, simplemente no encuentro la manera de parar. Pero yo sólo… simplemente continúo hablando. Así que oren.
Yo voy a hablar sobre algo más, sólo por unos cuantos minutos. Luego creo que voy a llamar una línea de oración, y oraré por cada persona que está aquí que quiera que se ore por ella, oraré por cada una. Así que… que Uds. que están asistiendo y quizás creyendo y queriendo que se ore por Uds., yo oraré por Uds. ¿Ven? Y yo quiero que Uds. crean. Ahora, nosotros sólo vamos a tratar de crear sólo un poco de fe, y hacer un poquito de… darle más empuje a la reunión, y Uds. escuchen con mucha atención.
25 Y ahora, voy a leer del Evangelio de San Mateo, el capítulo 12, versículos 26 y 27, un pequeño texto, muy conocido, que va con el mensaje. Yo no quiero hablarles a mis hermanos y hermanas indios sobre cuatro o cinco cosas diferentes. En tan corto tiempo, es mejor que me quede exactamente en la misma línea. Ellos simplemente captarán eso bastante bien y lo entenderán. Y ellos lo creen, ahora, si yo… si yo puedo saber lo que ellos están pensando al respecto. Yo puedo decir eso porque sé que lo creen. Yo sé que sí. Ahora…
Y los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo.
Pero Jesús enseguida… Pero enseguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!
Ahora, mi tema esta noche es: “Un Testimonio En El Mar”, como nosotros lo estábamos teniendo el día de hoy, Hermano Robert, si Ud. está aquí: “Un testimonio en el mar”, y mi texto esta noche es: “¡Yo Soy, No Temáis! Así que ahora, que el Señor añada Sus bendiciones a la Palabra.
26 Deseo presentárselos como un pequeño drama, como un testimonio. ¿A cuántos les gustan los testimonios? ¡Oh, vaya! El Hermano Eddie me dijo, él dijo: “Sabe, Hermano Branham, después que se terminan las reuniones allá” dijo: “Mis hermanos indios dicen que ellos se juntan y empiezan a testificar. Y entre ellos se abre un culto, y todos ellos van a…”. Y dijo: “Luego todos se quedan callados después de un rato. Luego alguien más se levanta y testifica, y comienza el culto otra vez”. Y dijo: “Ellos sólo se quedan allí. Mientras que el Espíritu esté allí, ellos se quedan allí”.
Esa es una muy buena… buena y sana filosofía, no filosofía, pero es tener un buen juicio… es… eso de quedarse con el Espíritu. Uds. saben, adondequiera que el Espíritu de Dios se movía (esa Columna de Fuego), adondequiera que Ella se movía, entonces los hijos de Israel la seguían. Y cuando Ella se apartó de la iglesia Católica, hace cientos de años atrás, Lutero la vio, y la siguió. Pero luego él fundó una organización basada en eso. Dios se apartó de entre la organización.
Y luego Wesley la vio, en Inglaterra, y él fundó una iglesia llamada la iglesia Wesleyana. Después de su muerte, él, y…. Whitfield, y… y Asbury, y otros, fundaron una organización, y Dios se apartó de ella. Y un grupo de gente, llamado los Pentecostales, la vio, y la siguió. Pero, lo que hicieron fue la misma cosa: fundaron una organización basada en eso. Y Dios simplemente se aparta de cualquier organización y sigue adelante. Sigan el Fuego. Ahora, yo… oro para que las ricas bendiciones de Dios estén sobre Uds.
27 Debió haber sido como a esta hora de la tarde. El Sol se estaba ocultando. Había sido un gran día, y ese pescador grande y fuerte, con esos grandes hombros, estaba empujando la barca fuera de la orilla. Y cuando él había alejado la popa lo suficiente, pues él se subió a bordo y se sentó al lado del su hermano Andrés.
Ahora, en aquellos días no tenían una lancha como la tenemos hoy en día, con un motor para propulsarla. Ellos tenían remos, y ellos le llamaban a eso una barca. Algunas veces ellos tenían la vela izada. Y si los vientos estaban soplando, ellos podían navegar y virar, como Uds. pescadores saben hacerlo.
Pero entonces, siempre ha sido un misterio para mí, cómo es que Uds., por medio de esa vela, pueden controlar el viento, cómo es que pueden ir contra el viento, y el mismo viento puede ayudarles a avanzar. Sólo es la manera que Uds. fijan sus velas. De esa manera es también con la fe. Si Uds. simplemente saben cómo fijar sus velas de fe, hará algo por Uds., justamente en medio de la dificultad, y los hará salir avante, si saben hacerlo. Ahora, Uds. marineros aquí saben de lo que estoy hablando. Noten.
28 Entonces él tomó sus remos… Ellos tenían unos remos grandes y largos, y remaban su barca. Y se sentaban y remaban unas cuantas veces, luego devolvían el saludo a la gente que estaba en la orilla. Ellos habían tenido una gran reunión esa tarde. Oh, había sido una reunión maravillosa, grandes cosas habían sido hechas, y la gente estaba muy alegre, al grado que estaba parada en la orilla gritando: “Adiós. Regresen a visitarnos una vez más”.
Uds. no… Cuando Uds. tienen una buena reunión como esa, hermano, ¿no les entristece partir? Así es como a mí me entristece pensar que ésta es la última noche aquí por un tiempo: simplemente odio tener que partir. Desearía que tuviéramos como dos o tres semanas para quedarnos aquí. Y cuando se iban yendo, ellos se sentían de la misma manera acerca de los hermanos, y ellos estaban agitando sus manos, diciendo un: “Adiós. Tráiganlo a Él de nuevo. Regresen y quédense con nosotros otra vez. Queremos verlos por aquí”.
29 Y ellos iban cruzando el mar. Oh, estaba muy tranquilo, y en calma, y los remos sumergiéndose en el agua, lo cual es música a los oídos de un marinero, oír esos remos sumergirse dentro del agua. Y ellos agitaban sus manos en señal de despedida. Y mientras la pequeña barca seguía avanzando, y el Sol continuaba ocultándose, después de un rato, la gente en la orilla llegaba a verse más pequeña y más pequeña, y la barquilla llegaba a verse más pequeña para ellos. Después de un rato, ya no los podían ver agitar sus manos, ni tampoco podían oírlos decir: “Adiós”, a ellos.
Y ellos dijeron: “Debemos aumentar la velocidad”. Y así que ellos remaron arduamente hasta que el Sol se ocultó, hasta ocultarse completamente. Después refrescó en el lago de Galilea. Y debió haber sido el pequeño Juan… Él era un jovencito. Él se debió haber cansado pronto, porque él no era un lobo de mar rudo, como lo eran los demás que conocían esas barcas, y cómo pescar, y todo. Todos ellos eran pescadores, así que sabían cómo tirar de esos remos: Simón, y Andrés y todos los demás.
30 Pero Juan era joven. Yo lo escucho decir: “Fiuuu. ¡Qué barbaridad! ¡Mmm! Hermanos, descansemos un momento. Me estoy fatigando”. Así que ellos dejaron de remar, y el joven Juan se quedó allí un ratito con su rostro inclinado, y su cabello negro colgándole sobre sus ojos. Y él se lo acomodó hacia atrás.
Él dijo: “A mí me gustaría tener un culto de testimonios. Eso es algo bueno, mientras estamos descansando. A mí me gustaría tener un culto de testimonios. Y a mí me gustaría ser el primero en testificar”.
Uds. saben, cuando uno tiene algo que decir, uno simplemente no puede mantenerlo quieto. Uno tiene que decirlo. Sencillamente se desborda de uno, uno tiene que decirlo.
“A mí me gustaría tener un culto de testimonios”, dijo el joven Juan. “Y a mí me gustaría empezar este culto de testimonios. Hermanos (mientras él se ponía de pie en la barca, Uds. saben), hermanos, me gustaría decir esto, que desde este día en adelante, no importa cuánta gente nos diga que estamos errados, ellos ya nunca me lo podrán seguir diciendo. Yo los escuché llamar a nuestro Maestro un adivino, un demonio, Belcebú, toda clase de nombres. Pero yo sé que están equivocados. Porque hoy, cuando lo vi hacer lo que Él hizo hoy, eso lo concluyó para siempre para mí”.
31 Ahora, él dijo: “Uds. saben, cuando nuestra gente llegó aquí por primera vez de Egipto, subieron por la tierra de Palestina, y entraron a este país…. Yo solía vivir en una colina un poco más allá de Jericó. Y siendo un niñito, un muchachito judío, yo solía correr por las colinas y jugaba por allí. Y en la tarde, después que mi mamá me daba mi comida, pues, ella me llamaba y me sentaba en el porche. Y en la primavera, yo recogía un manojo de flores y se lo daba a ella. Y mi hermosa madrecita judía solía sentarme allí y me acariciaba la cabeza, y echaba mi cabello hacia atrás, y me contaba historias de la Biblia hasta que me dormía. Oh, yo recuerdo esas historias de la Biblia”.
Es una lástima que hoy en día les contamos a nuestros niños demasiado de David Crockett, o de algo parecido, en lugar de Cristo. Les contábamos toda clase de historias menos de las historias de la Biblia.
32 Y así que de repente, él dijo: “Mi madre me contaba una historia diaria. Ella me decía: ”Juan, allí en ese mismo río muy cerca de aquí, en el mes de abril, Josué, ese gran guerrero, habló con Dios, y Dios amuralló el río, e Israel cruzó sobre tierra seca cuando el Jordán estaba desbordándose“.
“Y cuando él cruzó, él se encontró con el Jefe Capitán del ejército de Jehová en la puerta de Jericó. Y también cómo es que anduvieron por el desierto y cómo Dios sacó a nuestro pueblo”.
“Ahora Juan, nunca te olvides de esto: Dios por medio de un profeta, Moisés, bajo una gran Columna de Fuego, sacó a nuestro pueblo y lo guió a esta tierra prometida. Y tú sabes, Juan, mi pequeño niño…”.
Y dijo: “Yo volteaba a ver el rostro de mi madre, y ella decía: Juan, tú sabes, Dios le dijo a nuestro pueblo: ”Uds. no tienen que llevar nada de comida. Yo voy a alimentarlos mientras Uds. estén en el desierto“. Y Él hizo que cayera pan cada noche y lo colocó de la mejor manera en el suelo. Y a la siguiente mañana, todo lo que nuestro pueblo tenía qué hacer era salir y recoger ese pan y comérselo.”.
Y él decía: “¿Saben qué le decía a mi madre? Madre, ¿Dios hizo qué? ¿Quién fue el que hizo que cayera ese pan?”.
“Dios. Él hizo que cayera pan, y lo dispuso para que nuestro pueblo pudiera comer, y lo hizo que cayera cada noche para ellos”.
“Y yo recuerdo, hermanos”, le decía al resto de ellos: “Me acuerdo que solía decirle a mi madre: Madre, ¿tiene Dios una larga hilera de hornos allá Arriba y una gran multitud de Ángeles trabajando en la noche? ¿Y pone Él todo el pan en los hornos, y Él lo hornea, y luego baja rápidamente y lo esparce sobre el suelo?”.
“Ella decía: No, Juan. Tú sólo eres un niño pequeño. Tú no entiendes. Mira, Dios es el Creador y Dios no tiene que tener hornos. Él solamente habló, y creó el pan”.
33 Después él dijo: “Hermanos, hoy, cuando lo vi a Él tomar esos dos pececitos y cinco panecillos, ese poquito de pan, y partir ese pan y alimentar a cinco mil, yo sabía que era el mismo Jehová que alimentó a nuestro pueblo. Y aquí está Él alimentándolos todavía el día de hoy. No tengo la menor duda, sino que…
“Noten la apariencia que tenía Él en Su rostro. Él no estaba ni siquiera un poquito preocupado. Él sabía exactamente qué hacer. Recuerden, Él nos dijo que hacía lo que el Padre le mostraba a Él. Y allí estaba Él, cuando había centenares… Cinco mil hombres y mujeres y niños, todos hambrientos, habían pasado todo el día sin comida, en medio de todo ese polvo, sólo para oír una Palabra o dos de Sus preciosos labios”.
“Cansado, Él se sentó sobre la roca, y un niño pequeño se había salido de la escuela, (Uds. saben, ausentado sin permiso) y él se había ido a pescar. Y él escuchó a Jesús y vino al lugar. Fue el que tenía el almuerzo”.
34 Ahora, escuchen, muchachitos, inditos y gente blanca, lo que sean: fíjense, ese niño pequeño tenía sólo cinco panecillos y dos pedazos de pescado. No era mucho para él mientras que estuviera en su mano. Pero cuando él dio lo poquito que tenía a Jesús, eso alimentó a cinco mil. ¿Ven?, nosotros no tenemos mucho, pero lo poquito que tenemos, si sólo se lo damos a Él, Él lo multiplicará, (¿Ven?), y lo hará hacer grandes cosas.
La poquita fe que puedan tener, pónganla en Él y digan:“Esto es todo lo que tengo, Señor, pero yo voy a creer con eso”. Observen lo que Él hará con ello. Sólo observen lo que sucede. Quédense allí con ello. Observen cómo los cuida a través de toda curva, y los trae directamente a la promesa que Él hizo. Sí, Él conoce el camino. Noten.
35 “Y cuando lo vi a Él alimentar a esos cinco mil, parado allí tan calmado como podía estarlo, partiendo el pan… Y yo me subí en la roca, miré por encima de Su hombro para ver cómo estaba haciéndolo. Él echo mano de ese pan, y lo partió, se lo dio a alguien. Y cuando Él volvía a meter la mano, allí estaba otra vez”.
Yo quiero preguntarle algo, hermano, científico, o a cualquier otro, ¿qué clase de átomo liberó Él?
En cada ocasión… No era únicamente trigo y leche, los ingredientes del pan, sino que ya había crecido, había sido horneado y estaba listo para servirse. Cada vez que Él metía Su mano para sacarlo, allí estaba. Partía ese pan, lo repartía, volvía a meter la mano, de nuevo era un pan entero. Él continuó partiéndolo, y repartiéndolo de esa forma. Cada vez que Él cogía ese pescado o pescadito, (pececillos, los llamaríamos, arenques quizás, como así de largos), salía ya cocinado. Así que Él sólo le cortaba un pedazo, lo repartía, y metía la mano, y allí había otro arenque ya cocinado. Amén. ¡Oh, hermanos! Ahora, esa es la verdad. La Biblia así lo dice. Allí estaban. Él hizo crecer ese arenque, lo engordó, y lo hirvió, y lo cocinó, y lo tuvo listo. En cuanto Él volvía a meter Su mano, y lo partía, y volvía a meter Su mano, ese pequeño arenque simplemente continuaba creciendo, con sólo estarlo cortando de esa manera.
Cada vez que Él cogía un panecillo, Él sólo decía: “Mira, panecillo, crece de nuevo. Aquí tienen. Aquí tienen”.
36 “Y mientras permanecía parado allí”, dijo el joven Juan: “y mi corazón saltó dentro de mí, porque yo supe que en ese cuerpecito estaba Jehová. Dios estaba allí, porque ese es el mismo Dios del cual mi madre solía contarme, Quién podía crear pan en los cielos. Y aquí está Él en la Tierra haciendo la misma cosa”. Amén. ¡Oh!
Y él comenzó a gritar. Andrés dijo: “Espera un momento, Juan. Estás meciendo la barca. Tú nos vas a volcar a todos aquí. No te pongas tan emocionado”. Él sencillamente estaba saltando, gritando: “Gloria a Dios”. Y él le dijo: “Siéntate, Juan. Tú estás en una barca. Tú nos vas a volcar”.
37 Y Simón, sentado allí sudando bajo la camisa: “Apúrate Juan. Tengo que decir algo”. ¡Oh, vaya! Uds. saben, de la misma manera lo hacemos nosotros en cultos de testimonios. “Oh, a mí me gustaría que no hablara tanto. Me gustaría que se quedara callado. Si yo pudiera decir algo…” Eso es lo que… Oh, simplemente lo hace a uno rebosar de gozo. Uds. saben. La Biblia dice que serían fuentes de agua, burbujeando (amén), simplemente no se pueden mantener quietas.
Jesús le dijo a la mujer junto al pozo, que el agua que Él daría serían fuentes saltando. Fiuu. ¡Oh! Y yo les digo, después de haber visto esa reunión en aquel día, todos ellos estaban rebosando de gozo allá en el mar.
38 Y el pequeño Juan finalmente tuvo que sentarse, porque Simón, el corpulento, se levantó. Él dijo: “Uds. saben, Andrés, mi hermano aquí…. Ahora, manténganse quietos. Cuando Andrés vino y me dijo acerca de que él había encontrado al Mesías, no podía creer tal cosa, porque yo era un lector de la Biblia. Yo sé lo que la Biblia dice. Así que un día él… Después que nosotros lavamos nuestras redes y llegamos, yo fui llevado a la Presencia de Jesús. Y me acuerdo que un día cuando mi padre anciano… Todos Uds. lo conocieron, oh, el fariseo, un creyente fiel y verdadero. Nosotros no teníamos comida. No teníamos qué comer. Y éramos pescadores, vivíamos junto a la playa. Y nuestro padre nos había enseñado a pescar en el mar para ganarnos la vida. Él nos estaba criando para que llegásemos a ser muchachos honestos, y a hacer lo que era correcto. Y puedo ver a mi anciano papá con ese cabello canoso colgándole”.
“Y ese día cuando fuimos a… Y mamá ya se había ido a la gloria, y únicamente quedábamos Andrés, y yo, y papá… Y teníamos unas cuentas por pagar. Y esa mañana antes de irnos, oh, yo puedo ver a mi anciano papá arrodillarse junto a la barca, y decir: Gran Jehová, Tú dijiste: ”No debáis a nadie nada“, y yo estoy en deuda. No he podido pescar nada. Ninguno de los otros aquí en la ribera ha podido pescar algo. Sencillamente no están circulando. Pero, Dios, Tú eres el Creador. Yo tengo tanta necesidad de pescar. ¿No me ayudarías hoy a atrapar unos peces? Y ese día nosotros obtuvimos una carga maravillosa de pescados”
39 “Y cuando llegamos, y lavamos nuestras redes, me acuerdo que mi papá estaba sentado y puso su mano sobre mí diciendo: Simón, mi muchachito, papá está envejeciendo. Yo voy a tener que ir a unirme con nuestro pueblo muy pronto. Toda mi vida, muchachos… Ven aquí Andrés, y siéntate en mi rodilla. Toda mi vida he creído que vería al Mesías. Yo creía que vería al Cristo, al que todo nuestro pueblo ha esperado, por todos estos miles de años. Y sin duda que ya no me tocará verlo, porque mis días están por terminar. Pero muchachos, a lo mejor Uds. sí lo verán”.
“Ahora, yo no quiero que Uds. se vayan a enredar ni que sean adoctrinados con la tendencia moderna del mundo, pero quiero que Uds., muchachos recuerden que cuando el Mesías haya venido, cuando Él venga, recuerden que la Escritura dice que Él será un profeta como Moisés”.
“Y recuerdo a mi anciano papá, recuerdo cuando lo sepultamos (Andrés asintió con su cabeza: Eso es correcto). Y cuando Andrés y yo llegamos a estar enfrente de Jesús, Él me miró y dijo: Tú nombre es Simón, y tú eres el hijo de Jonás. ”Oh,“, dijo él: ”Eso lo concluyó para siempre para mí, allí mismo. Yo supe que Ese era ese profeta, porque no solamente me conocía a mí, pero Él conocía a mi anciano padre piadoso que me había instruido a siempre creer la Palabra de Dios, y que ese Mesías sería un profeta. Nosotros también lo conocíamos. Eso lo concluyó para mí“.
40 Y por supuesto, para ese tiempo Felipe estaba mirando a Natanael, sólo riéndose, Uds. saben, dijo: “¿Puedo, Natanael?”.
Él dijo: “Adelante, Hermano Felipe”.
“Bueno, Uds. saben, cuando vi que eso se llevo a cabo, me fui corriendo al otro lado de la montaña para que Natanael fuera para allá. ¿Y qué de eso, Natanael?”.
Él dijo: “Déjame que yo lo cuente. Déjame que yo lo cuente”.
“Bueno, no mezas la barca. Quédate quieto”.
Él se puso de pie, se levantó y comenzó a hablar, Uds. saben. Él dijo: “Bueno, yo siempre….Felipe y yo habíamos estudiado las Escrituras, y sabíamos que… que la iglesia moderna no iba por buen camino, ni en lo más mínimo, porque ellos estaban esperando que alguna alcurnia saliera del Cielo. Y ellos no creían que Dios iba a venir, pero nosotros creíamos que Dios iba a ser un Hombre”.
41 De seguro fue algo impactante. Cuando Dios cambió Su forma, cuando Dios llegó a ser uno de nosotros para poder salvarnos, Él lo tenía… En el Antiguo Testamento, Uds. tenían que… Antes que Uds. pudieran redimir, Uds. tenían que ser un pariente redentor. La historia de Ruth lo detalla de una manera hermosa. ¿Ven? Tenía que ser un pariente, y Dios tuvo que llegar a ser un pariente de nosotros, llegar a ser uno de nosotros. Piensen en Jehová Dios en un pesebre llorando como un bebé. Piensen en Él jugando como un niño. Piensen en Él construyendo una casa de la misma madera que Él había creado. Amén.
42 Ellos creían que Él sería… y que Él sería ese gran Profeta. Y Natanael dijo: “Cuando yo vine delante del Señor Jesús, un poquito escéptico de lo que Felipe me había contado… Y Felipe me dijo: Bueno, Él pudiera aún decirte quién eres tú cuando llegues allí, a mí no me sorprendería”.
Pero dijo: “Cuando yo vine delante de Él, Él dijo: He aquí un israelita en quien no hay engaño. Y yo le dije a Él: Rabí, ¿de dónde me conoces? Dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi”. Eso lo concluyó para mí“.
“Y ¿saben hermanos lo que hice? Uds. estaban allí. Yo corrí y me postré a Sus pies y dije: Rabí, Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel. Y allí estaba mi pastor, allí con… y explotó como sapo, sentado allá mirándome. Pero para entonces eso ya no me importaba, porque yo ya había visto la cosa real. Yo corrí directamente de todas maneras y lo creí, porque yo sabía que la Biblia decía que eso era exactamente lo que Él haría”.
43 Oh, ¿acaso no pudiéramos llevar a cabo un culto de testimonios esta noche? Lo que Dios dijo que Él haría en los últimos días, lo estamos viendo cumplirse. Amén. No importa lo que alguien más diga. Si ellos quieren ser presbiterianos, o anglicanos, o lo que quieran ser, eso está bien. Eso depende de ellos. Pero nosotros vimos algo. Vimos en la Escritura lo que Él iba a hacer en los últimos días, y nosotros lo miramos a Él derramar Su Espíritu sobre el lugar (¡Aleluya!), y vemos señales y maravillas llevarse a cabo, vemos la mismísima Presencia del Cristo Vivo, Él mismo manifestándose. Y ahora, por toda la Escritura, cuando Él mostraba Su última señal a una generación, eso la finalizaba. Y aquí estamos viendo la última señal de la generación, como Él dijo que acontecería en el tiempo de la tarde.
44 Ahora, oh, ellos debieron haber tenido un verdadero testimonio. Andrés dijo: “Hermanos, ¿puedo decir solamente unas palabras? Me gustaría decir algo. ¿Recuerdan Uds. la ocasión que fuimos allá a Sicar, y que fuimos enviados a la ciudad para comprar algo de comida? Y cuando regresamos… Nuestro Maestro no fue a la ciudad con nosotros, pero Él se sentó y descansó. Y cuando regresamos, escuchamos a alguien hablando. Y nos escabullimos escondiéndonos detrás de un arbusto, y observamos por encima del arbusto, y allí estaba una mujer de mala fama, una mala mujer, una prostituta hablando con nuestro Maestro. ¿Recuerdan Uds. cuán sorprendidos estábamos? Nosotros pensamos: ¿Una mujer como esa, hablando con nuestro Maestro? Obsérvelo a Él reprenderla. Obsérvelo a Él echarla de de Su Presencia”. De esa manera piensan todavía. Él no lo hace.
“Pero nos venimos a dar cuenta que Él le pidió a ella un favor. Él dijo: Dame de beber. Bueno, sabemos que ningún Rabí, o nadie de nuestros fariseos nunca le pedirían a una mujer como esa que hiciera algo por él. Pero aquí estaba nuestro Maestro, el Dios de la creación, sentado aquí en un cuerpo de carne y pidiéndole a una mujer de mala fama que le trajera a Él de beber, que le hiciera a Él un servicio”. Amén.
45 Eso es lo que para mí lo hace a Él Dios, porque Él se humilló Así Mismo. Dios en humildad. Nunca olviden eso. Humildad es Dios. Nunca es presuntuoso, tampoco… Siempre en humildad.
“Y nosotros lo escuchamos a Él. Pensamos: De seguro en un minuto más Él tomará una vara y la correrá haciéndola regresar a la ciudad que pertenece. Pero Él dijo: Dame de beber, y ellos empezaron a hablar de religión. Ella dijo: Nosotros adoramos en este monte. Tú dices que en Jerusalén…, y demás. Y Él platicó con ella por un rato. Y después de un rato, Él le dijo: Ve, trae a tu marido y ven acá. Y ella respondió: No tengo marido. ¿Lo recuerdan?”.
46 Mateo dijo: “Sí, lo recuerdo. (Él fue el que escribió esto, Uds. saben). ”Oh, sí. Yo lo recuerdo. Mi corazón por poco dejaba de latir. Yo pensé: ¡Oh, vaya! ¡Ajá! Por primera vez nuestro Maestro se equivocó. (¿Ven?), porque Él le dijo a ella que tenía marido, que fuera a traer a su marido, y ella dijo: No tengo marido. Y luego Él se dio la vuelta y dijo: Has dicho la verdad. Entonces todos nos quedamos pasmados. Aquí Él dice: Ve, trae a tu marido, y ella dijo: No tengo marido, Él dijo: Eso es cierto.
Fíjense. “Ve, trae a tu marido”.
“No tengo marido”.
“Eso es cierto”.
Noten. “Oh, todos estábamos atónitos, y nuestros corazones palpitaban, y nos levantamos de los arbustos que estaban detrás de Él para ver que cuál sería Su respuesta después de eso. Oh, Él se había equivocado. Ella había dicho: No tengo marido; y sin embargo nosotros creíamos que Él era el Mesías. ¿Cómo pudiera esa gran señal Mesiánica estar errada? Y sabíamos que él era el Mesías, porque Él había hecho la señal del Mesías. Por lo tanto nosotros… (El Mesías es Dios, el Ungido. Y el Ungido es la Palabra. Y la Palabra fue manifestada. ¿Ven? Sabíamos que Él era el Mesías. Y aquí se encontraba Él. En cada ocasión había acertado con excepción de esta. Pero ahora había fallado, ya que Él le había dicho a la joven: Ve, trae a tu marido, y ella había dicho: No tengo. Él había dicho: Has dicho la verdad. Bien has dicho, porque cinco has tenido, y con el que ahora estás viviendo no es tuyo. Oh”.
“Y nos dimos cuenta de lo que dijo la mujer. Ella volteó y lo miró sorprendida, y dijo: Señor, me parece que Tú eres profeta. Ahora, eso… En realidad, en la versión King James está mal traducido. Está bien. Está bien así. Pero si Uds. se fijan en las referencias que están al margen sobre eso y lo buscan en el griego original (y muchos de los estudiantes bíblicos aquí lo leen), dice: ”Tú eres aquel profeta. ¿Ven? Está escrito en la referencia. “Tú eres aquel profeta. Me parece que Tú eres aquel profeta”. Ahora, sabemos que cuando el Mesías venga, que es llamado el Cristo (o aquel profeta, el Mesías, el Cristo, todo refiriéndose a la misma Persona), cuando Él venga, Él nos declarará todas estas cosas“.
“Y Jesús dijo: ”Yo Soy, el que habla contigo“.
“Y esa mujer se fue corriendo a la ciudad y empezó a decirle a todos los hombres: Venid, ved a un Hombre que me ha dicho lo que he hecho (Ahora, observen), me dijo lo que he hecho. ¿No será éste el mismísimo Mesías? Y Uds. saben, todos fuimos a la ciudad para ver lo que había sucedido. Y todos los hombres de aquella ciudad creyeron el testimonio de la mujer. Oh, fue grandioso”.
47 Más o menos en ese momento Mateo dijo: “Permítanme…”, o dijo: “Esperen un momento. Yo quiero… yo tengo algo que quiero decir. Permítanme testificar rapidito. (Ya se estaba haciendo un poco tarde, Uds. saben). Permítanme testificar”. Dijo: “¿Se acuerdan de aquella ocasión cuando nuestra hermana Rebeca…? Ella vivía en Jericó. Y nuestro Señor había ido a comer allá en Jericó, y nosotros habíamos entrado en la ciudad”.
“¿Se acuerdan cómo testificaba Rebeca? Oh, ¿se acuerdan cómo nos pedía en cada culto: Oren por mi esposo para que sea salvo. Oren por mi esposo para que sea salvo? Su nombre era Zaqueo, aquel hombrecito”. Él era un hombre de negocios. Digamos que él administraba un restaurante y que tenía una firme composición… mejor dijo, competencia, y él estaba muy enojado porque Jesús iba a ir a comer a otro lugar, como si el suyo no fuera lo suficientemente bueno.
48 “Y Rebeca oraba constantemente. Ella decía: Zaqueo, pudiera ser que tú tengas muchos competidores, y pudiera ser que tengas muy buena relación con el rabino Levinski, el sacerdote, el rabino que viene y come contigo (en el Club de los Kiwanis, o lo que fuera). Pudiera ser que lleves muy buena relación con él. Pero déjame decirte algo. Este Hombre es un profeta. Y Él…”
“Pues, ¿sabes lo que me dijo el rabino? Que no hemos tenido un profeta desde hace cuatrocientos años, desde Malaquías que fue nuestro último profeta. ¿Y me quieres decir, que ese muchacho, que nació allá a la orilla del mar, en una de esas pequeñas chozas, en alguna parte de allá, pudiera llegar a ser un profeta? ¡Ah! Rebeca…”. [Espacio en blanco en la cinta. Trad.]
“Nosotros sabíamos que si en algún momento él se sentaba a hablar con Jesús, él se convencería. (Y eso es lo mismo hoy en día, si tan sólo Uds. se pudieran sentar y hablaran con Él por unos cuantos minutos, Uds. lo entenderían). Así que, ¿se acuerdan de lo que Rebeca nos dijo? Ahora, voy a repetir el testimonio de Rebeca”, dijo Mateo.
49 “Ahora, Uds. saben, durante toda la noche el pequeño Zaqueo había estado inquieto”. Uds. saben, cuando se ponen a orar por alguien, como que la persona se empieza a sentir mal. Si Uds. quieren que alguien sea salvo, o que algo acontezca, sólo comiencen a orar por ellos. Esa es la razón que nosotros no… La oración es la cosa más grande que alguna vez haya sido puesta en las manos del hombre. La oración aún cambia a Dios. Dios pronunció muerte sobre un hombre en una cierta ocasión. Él volvió su rostro a la pared y oró, y Dios le extendió su vida quince años más. Correcto. Eso es cierto.
“Así que nos percatamos que la pequeña Rebeca oraba todo el tiempo. Y esa noche ella no podía dormir. Ella miró de reojo. Ella dijo… Zaqueo se encontraba inquieto. Ella dijo: ”Señor, yo sé que Tú estás lidiando con él. Yo sé que Tú estás lidiando con él. Ahora, Jesús, el Profeta, va a venir a la ciudad para una reunión aquí, y yo anhelo tanto que él pueda verlo a Él. Señor, pon todos los medios. Simplemente, haz que él se sienta miserable. Simplemente, haz que él ni pueda dormir“.
“Allí estaba él, sin poder dormir. Entonces está bien, eso está bien. Así que a la mañana siguiente…”. Ella se quedo dormida, después de haber orado toda la noche.
50 Y si Uds. quieren que su esposo sea salvo, hagan lo mismo que hizo Rebeca. Sólo comiencen a orar por él. Y Uds. saben, allá en el mar donde él se encuentre pescando, o allá en su trabajo, él va a caer bajo tal convicción que ni siquiera va a poder dormir. Sí, señor. Eso es correcto. Él sencillamente va a… Y si Ud. quiere que su esposa sea salva, haga Ud. la misma cosa, y ella se apartará de todas las fiestas de cartas y de cualquier cosa a la que ella pertenezca. Ella no podrá quedarse allí. ¿Ven? Con toda seguridad. Sí, señor. Oh, hay un gran poder en la oración.
“Y ella dijo que había orado, y al amanecer se quedo dormida. Y de repente ella se despertó. Un poquito antes de que saliera el sol, Zaqueo ya se había levantado. Se puso la mejor ropa que tenía, y ella dijo: Gracias, Señor. Yo sé. Yo sé que Tú estás lidiando con él”. Y así que ella se dio la media vuelta y le dijo: “Oh, cariño, ¿qué fue lo que te hizo levantarte tan temprano?”.
“Oh, él dijo: nada. Solamente pensé en salir en caminar y tomar un poco de aire fresco. (Uds. saben cómo uno puede encontrar todo tipo de pretextos. ¿Se dan cuenta?) Creo que voy a salir a tomar mucho aire fresco. Tú sabes, se siente algo sofocado aquí en la habitación”.
51 “Bueno, ella pensó: hemos estamos casados por veinticinco años, y nunca antes lo había hecho. Así que, algo debe estar mal ahora. Así que nosotros sabemos que… Y se supone que Jesús va a llegar en cualquier momento. Así que voy a actuar como si no me importara. Pero él no cree que Jesús sea un profeta. Así que si él pudiera convencerse que Él es un profeta, entonces él reconocerá la Palabra del Señor, porque él es un judío, y él sabe que la Palabra viene a los profetas. Entonces sabrá que Él tiene la Palabra del Señor.
“Así que ella lo observó, y él se arregló con lo mejor, y se peinó su barba, y se puso el cabello hacia atrás, y se puso su mejor turbante. Y él se fue caminando por la acera, mirando hacia atrás para ver si Rebeca estaba mirando. Y ella estaba junto a otra ventana, mirando por entre las celosías así de esta manera, viendo lo que él estaba haciendo”.
“Ella se puso de rodillas y dijo: ”Gracias, Señor, gracias. Él va directo allá para ver lo que sucede. Yo sé que Tú vas a responder mi oración“.
De esa manera Uds. tienen que creer: Que Dios se los concederá.
52 “Así que entonces, se va caminando, Uds. saben, y se va por toda la calle, y él mira hacia todos lados. Ahora, si él va a hacer eso, él lo hará por este lado, por debajo de los árboles. Pero en vez de eso, él se fue directamente hacia la puerta del Sur por donde Jesús iba a entrar. ¿Ven?”
“Él llega allá. Él pensó: Llegaré al lugar muy temprano, dijo entre sí, como después lo testificó. Llegaré al lugar temprano, y voy a ver allí a este falso profeta…el así llamado profeta de Galilea. Cuando Él pase por aquí, le haré saber lo que pienso de Él”. Ajá. Uds. no se dan cuenta. ¿Ven? Cuando ellos se ponen muy irritables, sólo recuerden que Dios todavía está lidiando con ellos. ¿Ven? Él sabe cómo hacerlo.
53 “Y entonces, ¿saben que sucedió? Cuando él llegó allá, la calle ya estaba llena de gente, habían permanecido allí toda la noche esperando por Él. Uds. saben. Él tenía amigos también. Y él llegó allá, y él era tan pequeño… Él tal vez hubiera sido alguien grande en su propia congregación, pero en esa congregación era igual como cualquier otro hombre”.
Uds. saben, a mí me gusta esta religión antigua. Hará que uno con un traje de esmoquin y uno con un overol se abracen y se digan: “Hermano…”. Hará que una con un vestido de algodón y una… y una con un uno de seda se abracen y se digan: “Hermana…”. No hace acepción de personas. Uds. son sólo como cualquier otro hombre. No importa qué posean Uds., o quién sean Uds., sólo son como cualquier otro hombre. No hay personas importantes entre nosotros. Todos somos hijos de Dios. Eso es correcto. Así es. ¡Oh, vaya!
54 “Y llega él allí, y pensó: Cuando me vean a mí, Zaqueo, el gran comerciante de esta ciudad caminando por allí, todos se harán a un lado, y dirán: Su señoría, señor. Pero ellos se dieron cuenta que él era como cualquier otro hombre. Y al llegar allí, él era tan pequeño entre ellos que él… Que nadie… Él no alcanzaba a ver a Jesús. Él dijo: ¿Sabes qué? Ahora, esto… Él va a entrar…. Esta es la Avenida Gloria. Ahora, forzosamente tiene que pasar por el Cruce Aleluya, y subir por la Avenida Aleluya”.
Él siempre pasa por esas calles: Gloria y Aleluya, y Amén, y Gloria a Dios. Él siempre viaja por esas calles. Sólo párense por allí. Después de un rato lo verán.
55 “Y él se fue corriendo por la calle tan rápido como podía, y llegó a la Avenida Aleluya. Y él dijo: Mira, me voy a parar aquí, allí en la esquina. Se puso a pensar, Uds. saben: Hay toda una aglomeración, y va en aumento a medida que pasa el tiempo. Y para cuando Él llegue allí, simplemente me van a atropellar. Así que, ¿saben lo que pienso hacer? Creo que me subiré al árbol de sicómoro que está allí, y así tendré una muy buena panorámica de Él”.
“Así que él brincó. Él era tan pequeño que no pudo alcanzar la rama. Así que él miró hacia un lado, y los recolectores de basura todavía no habían recogido la basura. Así que él se agachó, y agarró el bote de basura, y se dejó venir”. (Oh, Uds. saben, si están determinados en ver a Jesús, Él los hará hacer cosas que Uds. nunca pensaron que harían). ¡Oh, qué cosa! Ahí está él, el hombre de negocios de la ciudad, cargando el bote de la basura“.
Y para cuando llegó allá, su competidor lo miró. (Me pregunto si alguien aquí esta noche ha sido expuesto de esa manera. Oh, simplemente expuesto. Me pregunto si pudiera ser así para alguien sentado aquí. “Oh, ¡Qué cosa! Yo no quería que nadie me viera aquí”. Pero, Uds. saben. Él sabe exactamente en dónde están Uds.).
Así que él bajo el pequeño bote de la basura, y su competidor dijo: Oh, veo que cambió de puesto: en vez de comerciante, ahora él es un recolector municipal de basura“.
“Así que él no le prestó atención a eso (con su carita sonrojada). Pero él había determinado que vería a Jesús. ¿Ven Uds.? Él lo quería mirar a Él. No creía que Él fuese un profeta. Y si Él no era un profeta, él iba a ir allá y le iba a decir a Él al respecto, tan cierto como cualquier otra cosa, eso era todo. Le iba a ir a decir: Pues, Tú eres un impostor. Tú no deberías estar en esta ciudad”.
“Así que él se sube al bote de la basura y se trepa. (Oh, oh, Uds. no usan esa palabra por aquí de treparse, ¿o sí? Esa es una expresión sureña, que significa subirse a un árbol, Uds. saben, usando sus rodillas, para asirse de él. Nosotros decimos: Trépate en aquel árbol). Se subió al árbol, y se subió, y encontró un lugar donde dos ramas se encontraban así. Y él se sentó allí en medio de ellas.
Allí es a donde todos llegamos; donde dos caminos se encuentran, el de Uds. y el de Dios; allí es donde Uds. toman su decisión.
“Él se sentó allí, mirando, bien vestido, quitándose la basura, sacándose las astillas de sus manos. ¡Qué desorden! Pero él quería ver a Jesús”.
56 Hará que Uds. lleguen a ser un desorden. Eso es lo que pasa con la gente hoy en día. A ellos no les gusta el Nuevo Nacimiento. Ellos tratan de hacerlo alguna otra cosa. Ellos se quieren saludar de manos, decir: “Yo creo en el Dios Todopoderoso, el Padre. Creo en la santa iglesia católica romana, en la comunión de los santos, y… y lo recibo a Él como mi Salvador. He nacido de nuevo”. No, no, no.
Escuche, hermano. El Nuevo Nacimiento es más que eso. Escuchen. Yo les quiero decir algo. Cualquier nacimiento es un desorden. A mí no me interesa si es en una pocilga, o si es en el cuarto de un hospital. Cualquier nacimiento es un desorden. Y permítanme decirles, el Nuevo Nacimiento no es nada menos que eso. Es un desorden. Uds. llorarán, gritarán, y las lágrimas les lavarán el maquillaje de la cara. Pero si… Uds. tendrán que morir, pero eso trae una vida nueva. Esa es la cosa principal. Eso traerá vida nueva, y Uds. serán una criatura diferente. Hará de Uds. un desorden, pero Uds. tendrán que hacer eso para nacer de nuevo. Uds. tienen que llegar a ser un desorden. (¿Ven?), pero eso traerá vida nueva.
57 “Y ahí se encontraba él, sentado allá arriba, quitándose la basura de encima. Y Uds. saben, él dijo: Ahora, Rebeca me dijo… Y ella se encontraba en casa, brincando de arriba a abajo, diciendo: ”Dios, yo sé que Tú estás contestando la oración. Aleluya. Él lo va a entender el día de hoy. Eso es todo, porque él no regresó. Él hubiera salido a caminar por la acera y hubiera regresado si él quería tomar un poco de aire fresco. Pero él se fue tan rápido como podía, y yo lo vi a él yendo hacia la Avenida Aleluya tan rápido como podía. Yo sé, Señor. Gracias de ante mano por responder la oración.
58 “Así que entonces, ¿qué sucedió? Entonces allí arriba estaba sentado el pequeño Zaqueo, y dijo: ”Sabes, Rebeca dijo que Él era un profeta. Ahora, alguien me pudiera ver aquí arriba y señalarle a Él que estoy aquí antes de tener la oportunidad de decirle lo que yo pienso de Él. Así que él extendió su brazo y alcanzó unas ramas, y se las puso enfrente de él, y se camufló, allí en el… Uds. saben como un cuervo allí en un… en un árbol. Se acomodó muy bien allí, y se camufló.
“Él tenía allí una hoja grande de sicómoro. Él la hizo como una ventana. Él la podía levantar y mirar; luego la podía volver a bajar. ¿Ve? E inmediatamente él oyó un ruido. (Uds. saben, hay algo de extraño en eso. Casi en todas partes a donde va Jesús, hay mucho ruido). Él oyó… Él dijo: Pues, de seguro que ya viene llegando. Hay mucho ruido”.
59 “Y después de un rato, Él dobla la esquina. Y cuando Él dobla la esquina, él mira a la multitud alrededor de Él, a cuatro o cinco hombres apartando a la gente de Él, y a Él doblando la esquina. Él dijo: ¿Es ése hombrecito tan pequeño?”.
Como Uds. saben, la Biblia dice: “Mas sin atractivo para que le deseemos”. Él no parecía ser algún gran rey, o sacerdote, o alguien así. Él era un Hombrecito humilde, caminando por allí con Su rostro inclinado… rostro inclinado. Él siguió caminando hasta que Él llegó a estar debajo del árbol. Y ahí estaba Zaqueo sentado allá arriba, Uds. saben, sosteniendo la hoja, Uds. saben, mirando de esa forma.
“Y justo en el momento que Él pasaba debajo del árbol con Su rostro inclinado, miró hacia arriba, y dijo: Zaqueo, bájate de allí. Voy a ir a cenar a tu casa”. ¡Gloria!
¿Era Él un profeta? ¡Amén! Claro que lo era. No sólo supo que él estaba en el árbol, pero Él supo que su nombre era Zaqueo. ¡Amén!. ¡Gloria!
60 Debió haber sido Natanael el que dijo: “Un momento. ¿Se acuerdan de aquella ocasión cuando aquel fariseo fue y le pidió a Él que comiera con él?”.
“Sí”.
“Ellos no nos invitaron a nosotros, y no podíamos ir sin una invitación. Pero Él fue, y ellos dejaron que Él se sentara allí adentro sin lavarle Sus pies. Uds. recuerdan a aquella mujercita que tomó sus pocos denarios romanos y fue allá, y compró un frasco de alabastro, y se escabullo allí. Y ella estaba allí a Sus pies. Y allí estaba Jesús con pies sucios”. Oh, suena sacrílego decirlo así, pero ellos hicieron eso.
61 Uds. saben, cuando uno entra a sus casas allá, la primera cosa que ellos hacen, ellos toman a un mozo que lava pies… Noten, el que recibe el salario más bajo de todos, es el mozo que lava los pies. Él va allá, y cuando entra un invitado, él levanta sus pies, y le quita sus sandalias y le lava sus pies, porque ellos tenían…. Ellos caminaban por las calles, y los animales iban por este mismo camino también. Uds. entienden, donde estaban los animales y… y andaban en el polvo. Y cuando caminaban, ellos llevaban puesto un manto, y levantaban ese polvo, y se les pegaba en las piernas, y demás. Y oh, la peste de los animales. Por lo tanto no era… No era conveniente entrar a una casa en esa condición.
Así que ellos tenían a un mozo que lavaba pies. De todo el montón, él era el hombre que recibía el salario más bajo. Y él iba allá, y lavaba sus pies, y luego… y luego los hacía sentirse bienvenidos (¿ven Uds.?), les ponía un par de sandalias limpias. Y Jesús llegó a ser un mozo que lavaba pies, el oficio más bajo en la Tierra. Y hubo alguien que no le lavó los pies.
62 Y después, la siguiente cosa que hacen… Esos rayos directos del sol palestino eran muy calientes, así que les quemaba el cuello y el rostro. Y ellos le daban un tipo de perfume, y se lo ponían allí, y les lavaban el rostro con eso. Y refrescaba… Tenía un efecto refrescante, como el mentol. Y provenía del capullo de una rosa que se daba en lo alto de la montaña. La reina de Sabá llevó un montón de eso a Israel, cuando ella fue allá en el tiempo de Salomón. Y luego se lo secaban.
Entonces la siguiente cosa era darle el beso de bienvenida al invitado. (Venga aquí, hermano). De esta manera lo hacían. Ellos tomaban sus manos así, y cuando ellos entraban, eran bienvenidos. Ellos se tomaban uno al otro así, iban… Y luego ellos cambiaban de manos así, por aquí, y por este lado. Y ellos todavía lo hacen así: los besan en el cuello, les dan la bienvenida (¿Ven?), les dan el beso de bienvenida.
63 Bueno, allí estaba Jesús. Ahí estaba ese anciano… ese gran rabino anciano, sentado ahí, Uds. saben, con todo su vino, y… y toda su comida fina allí. Y la gente pobre, ellos no podían venir. Y ellos olían ese aroma, de carnero horneado, pueden imaginarse, y ¡oh, vaya, cómo deseaban poder asistir! Pero ellos no podían venir. Se les hacía agua la boca…
Oh, esos rabinos. Ellos ganaban mucho dinero, y podían hacer grandes banquetes. Así que…. Y Jesús había entrado allí, y todo el resto de ellos había sido bienvenido. Y Él había hecho a un lado su agenda tan apretada para poder asistir, y ellos ni siquiera le dieron la bienvenida: Lo dejaron que se sentará allí todo sucio.
¿Y saben que dijo el anciano rabino Levinsky del otro lado? Él dijo… Y esta mujer volteó para aquel lado, y vino, y lo vio a Él sentado allí. Ella dijo: “Oh, ¿quién es Ese? ¿Sabes quién es Ese?”
Y alguien dijo: “Se supone que Él es ese profeta. Él no es profeta. Él rabino va a probar hoy que Él no es un profeta. Para eso es que él lo mandó traer aquí”.
64 Recuerden esto, cuando un hombre de ese tipo invita a Jesús, él tiene una jugada oculta en alguna parte. Él tiene algo oculto en algún lugar. Él no tenía ningún negocio, no tenía ningún trato con Jesús. Era sólo para atraer a la gente o algo así. Así que él hizo que viniera el resto de los sacerdotes. Él iba a mostrar que Él no era profeta.
Y así que Jesús vino de todos modos. No importa cuánto Él… o lo que Ud. esté tratando de hacer al respecto, o tratando de exponerlo, si Ud. lo invita, Él vendrá. Él siempre cumple con Sus citas. Él nunca falta. Por lo tanto allí estaba Él.
65 Allí estaba Él sentado aquella noche, aquel día. Y esta mujercita dijo: “Si ese es Él, ese es el Hombre. Yo creo que Él es un profeta, y Él fue el que perdonó a María Magdalena, esa mujer igual de mala que yo; le perdonó sus pecados”.
Se fue a la ciudad, y subió por un callejoncito, y subió unos escaloncitos que rechinaban, en una chocita; metió su mano y sacó el poquito dinero que ella había recaudado por medio de su mal vivir. Ella sacó eso, ese monedero. Y ella dijo: “No lo puedo hacer. Él es un profeta. Y Él sabrá cómo obtuve este dinero. Él… Pero es todo lo que puedo hacer. Es todo lo que tengo Es necesario que lo vea a Él. Yo soy una pecadora. Es necesario que le pida perdón”.
66 Y salió rápidamente a la calle y compró un frasco de alabastro con perfume. Se escabulló en la reunión. Yo no sé cómo ella llegó allí. Y ella miró, y allí estaba sentado Jesús. Y cuando ella llegó a donde Él estaba, su corazón empezó a palpitar cuando ella lo miró a Él.
Y ella se postró a Sus pies y miró hacia arriba. Y ella era tan pecaminosa al grado que las lágrimas le empezaron a rodar por su rostro, y bañaron Sus pies, Uds. saben. Y ella estaba… ella estaba tratando de secarlos. Ella tenía tanto temor al pensar que pudiera estar haciendo algo mal. Ella trataba de secarlos y luego hacía… [El Hermano Branham lo ilustra. Trad.], y besaba Sus pies, y miraba hacia arriba, y le rodaban las lágrimas. Ella tomó su cabello, y los estaba secando de esa manera.
Y ella rompió el frasco de alabastro y lo derramó sobre ellos, llorando porque sabía que era una pecadora. Y Uds. saben, ella pensó… Si Jesús hubiera movido un pie, ella hubiera salido corriendo de allí. Pero, ¿se dan cuenta?, no importa lo que sea, si Uds. tratan de hacerle a Él un servicio, Él permitirá que lo hagan. A él le gusta que Uds. le hagan un servicio.
Y simplemente puedo verlo a Él quieto mirándola. Y ella estaba lavando Sus pies, y ella clamaba: “Yo soy una pecadora. No soy digna de hacer esto. Pero, Señor, yo no puedo soportar verte aquí sentado y Tus pies todos sucios y oliendo de esta manera. No está bien”, lavando Sus pies así de esta manera, nerviosa.
67 Y el viejo fariseo egocéntrico se volteó y explotó, dijo: “Hmph, Hmh. Oh, si Él fuera un profeta, Él sabría qué tipo de mujer le está lavando los pies, si Él fuera un profeta. Eso prueba que Él no es un profeta”.
Jesús simplemente permaneció quieto hasta que ella finalmente hubo terminado su servicio. Así lo hace Él con Uds. y conmigo. Sigan adelante y hagan su servicio. Entonces cuando Él hubo terminado, Él sólo se incorporó y la miró. Y ella se levantó. ¿Qué va a decir Él? Él nunca le dijo a ella….
Él se volteó y miró hacia donde estaban los fariseos, y él dijo: “Simón, tengo algo que decirte. Tú me invitaste aquí, y Yo vine. Pero cuando llegué, tú nunca me diste agua para Mis pies. Nunca ungiste Mi cabeza que se encontraba calurosa, no le pusiste perfume. Nunca me diste un beso”. (Cuando Ud. da un… el beso palestino en el cuello le está diciendo: bienvenido, pase Ud. Ahora es como un hermano. Ud. puede ir a la nevera, y tomar algo para comer, y puede quitarse los zapatos, y recostarse en el sofá, y hacer lo que Ud. quiera. Ud. está como en casa cuando ellos le dan el beso de bienvenida“). Pero dijo: ”Tú nunca me diste el beso de bienvenida“.
“Pero esta mujer”. (Él volteó a verla), dijo “esta mujer, desde que llegue, desde que ella llegó, no ha dejado de besar Mis pies, y de lavarlos con las lágrimas de sus ojos. (¡Qué hermosa agua: lágrimas de arrepentimiento; haciéndole a Él un servicio!) Oh, ella continuamente ha estado lavando Mis pies con sus lágrimas. Ella ha besado Mis pies, no Mi cuello, Mis pies, desde que llegue aquí”.
68 Y ella se pregunta qué va a decir Él. Su boca toda aceitosa por el ungüento; sus grandes ojos cafés bien abiertos; su cabello colgándole, el… Su rostro ahora está tenso, y haciéndose todo tipo de preguntas. Luego Él se vuelve y la mira. Ahora, miren si Él es un profeta o no. “Y Yo le digo a ella, que sus pecados, que son muchos, todos le son personados. (Eso es lo que yo quiero oírle decir). Sus pecados, que son muchos, todos le son perdonados”. Amén. ¿Era Él un profeta?
69 Uno de ellos dijo: “¿Recuerdan Uds. (otro se levantó ahí)…? Dijo: ”¿Recuerdan también, que al pasar Él por la puerta aquel día, saliendo de Jericó, había un ciego sentado allí, y él había estado sentado allí hablando? Su nombre era Bartimeo. ¿Recuerdan su testimonio?“.
“Sí”.
“Él dijo que una multitud empezó a hacer mucho ruido, y él dijo: ¿De qué se trata todo ese ruido? Y la gente lo estaba atropellando”.
Uds. saben, cuando Jesús viene todavía hay mucho ruido. Y ahí había… Yo puedo… Dice que él oyó que el jefe, el consejero general, el jefe de la asociación ministerial llegó allí para parar ese avivamiento. “No pueden tener tal avivamiento como ese aquí”. Y así que ellos estaban tratando de que Él se fuera de la ciudad.
“Y corrieron a decirle: ”Oye, nos enteramos que Tú resucitaste a un hombre de entre los muertos llamado Lázaro. Tenemos todo un cementerio lleno de ellos aquí arriba. Ven y resucítalos. Te creeremos“. ¿Ven?, pero Dios no hace payasadas para nadie.
70 Hubo en otra ocasión otro grupo que no creía que Él fuese profeta. Ellos le colocaron un trapo sobre Su rostro en la plaza romana, y tomaron una vara, le colocaron un trapo sobre Su rostro, y lo golpearon en la cabeza, y dijeron: “Si Tú eres un profeta, dinos quién te golpeó. Te creeremos. Dinos quién te golpeó”. Pero Él nunca abrió Su boca ni dijo una Palabra. Por supuesto que Él sabía quién lo había hecho, pero Él no hace payasadas para el diablo. Él sólo hace cosas para glorificar al Padre. Esa es la misma cosa con… Sí. “Si tu eres un profeta…”. Todos ellos lo dudaban. Eso es correcto. Todos ellos lo dudaban.
“Zaqueo dijo que él dudaba, pero que después llegó a ser un creyente. Él llegó a ser un miembro de la iglesia de los hermanos del Evangelio completo, y fue muy fiel allí, porque él creyó que Él era un profeta”.
71 “Luego venimos a darnos cuenta que cuando Bartimeo el ciego estaba parado allá, una señorita se le acercó. Y él estaba todo… Él había sido empujado a un lado, y ella lo levantó. Ella dijo: Señor, ¿qué es lo que sucede?”.
Él dijo: “Señorita, por favor dígame, ¿Quién es el que está pasando por aquí?”.
“Oh, ¿no lo sabe Ud.? ¿Es Ud. un judío, y no sabe el día ni la hora en que estamos viviendo?”.
“No, mi querida damita. No sé Quién podría ser”.
“Yo soy Su discípula”.
“¿Quién es Él?”.
“Él es Jesús de Nazaret”.
“No había escuchado de Él”.
“Pues, él es el profeta de Galilea del cual hablaron las Escrituras”.
“Oh, ¿el Mesías, el Hijo de David?”.
“Sí”.
“¿En dónde está Él?”.
72 Ahora, si alguna vez han estado en Jericó, pongan una marca en donde…. en donde estaba sentado Bartimeo el ciego, y marquen en donde estaba Jesús cuando Él lo escuchó. Era imposible que Él lo escuchara en medio de alguien diciendo: ¡Viva, oh profeta! ¡Gloria a Dios en las alturas!, y demás, y el otro diciendo: Sáquenlo de la ciudad. Él es un falso profeta. Resucita a los muertos; muéstranos algo aquí“: una multitud mixta. Uno no pudiera… Él no lo hubiera podido escuchar. Su voz natural no la hubiera podido escuchar.
“Pero Bartimeo el ciego se arrodilló y dijo: Oh, Jehová Dios…”.
“Y cuando él lo hizo, Jesús se detuvo. Yo quisiera poder predicar tocante a eso: Entonces Jesús Se Detuvo. Él se detuvo, y dijo: Tráiganlo aquí”.
Su fe, la fe de ese mendigo ciego detuvo al Hijo de Dios en camino a Jerusalén con el pecado de todo el mundo sobre Él, yendo al Calvario para ser crucificado. Y la fe de un mendigo arrodillado, clamando… Su fe… Él sintió su fe. Seguro, Él era el profeta de Dios.
73 ¡Oh, qué culto de testimonios! Quisiera que tuviéramos tiempo para continuar, pero no lo tenemos. Tenemos que parar el culto de testimonios y terminar. Oh, quizás se estaba poniendo un poco tarde, y ya había oscurecido. Oh, esa barca simplemente se mecía de un lado al otro, mientras gritaban: “Gloria. Aleluya”. Oh, se sentían tan satisfechos. Ellos sabían que Él era el Mesías.
Más o menos a esa hora, muy allá atrás de los montes en Galilea, el diablo se levantó. Él dijo: “Ajá. Los tengo exactamente donde yo los quiero. Se han ido sin Él. Ahora los atraparé”.
74 Y yo me pregunto, hermanos, si nuestras iglesias no han hecho la misma cosa. Por la emoción del avivamiento, estamos tratando de encontrar quién puede tener la iglesia más grande, y la organización mejor vestida, la congregación mejor vestida, mejor dicho, y la organización más grande, con más miembros. Me pregunto si no nos hemos ido en todo esto sin Él (¿ven?), dejándolo atrás. Dejando… Sólo porque nosotros tenemos un… un mejor grupo de gente, y una iglesia más grande y…
Y eso es lo que me temo, que mi iglesia Pentecostal, de la cual soy celoso, que pudiera fallar en ver de lo que se trata realmente, ese verdadero Reino de Dios. Recuerde, hermano, hermana, Pentecostés no es una organización. Pentecostés es una experiencia: metodistas, bautistas, anglicanos, quienquiera que sea. Pentecostés… Uds. no pueden organizar a Pentecostés, porque es el Espíritu Santo. ¿Ven? Y Uds. no pueden. Es una experiencia que viene a toda gente.
75 Y luego ellos lo vieron a Él. Se habían ido sin Él, así que él dijo: “Aquí está mi oportunidad para hundirlos”. Entonces empezó a soplar su aliento venenoso. Fiuuuu… El gran mar empezó a… Dijo: Los hundiré allá en medio del mar ahora mismo. Los tengo allá donde ellos mismos no pueden ayudarse“. Fiuuu. Ola tras ola….
¿Qué es lo que él está diciendo hoy con una ola tras otra? “Los días de los milagros ya pasaron. Fiuuuu… No hay tal cosa como sanidad Divina. Usted gente Pentecostal no deberían haber empezado eso. Uds. se deberían unir a las grandes iglesias ecuménicas. Uds. deberían entrar al Concilio Mundial de Iglesias. Fiuuuu”. Olas de duda entrando en la iglesia…
76 Y lo primero que sucedió fue que su pequeña igles… su pequeña barca quedó inundada. El mástil de la vela se quebró. Los remos se quebraron. La pequeña… Uds. saben qué significa cuando una barca se llena de agua. Está a punto de hundirse. Y allí estaban: todas las esperanzas se habían perdido. La pequeña barca… Sólo tuvieron que dejarla a la deriva.
Y las olas, y el diablo sentado en cada ola diciendo: “Hah. Los atraparemos en la siguiente. Los hundiremos en la próxima. Son discípulos de Cristo. Los hundiremos porque ellos se han ido… Tuvieron temor de Él. Ellos se fueron… Así que ahora, los… los… los atraparemos; los atraparemos”.
Y allí estaban, yendo de un lado al otro, y el diablo diciendo: “Los hundiré en la siguiente”.
77 ¿Pero saben algo? Cuando ellos se fueron, Él no los dejó. Él subió al monte más alto que había en la tierra para así poder observarlos, vigilar por donde iban. Y Uds. saben que cuando Él murió allá en el Calvario, Él nunca nos dejó. Él resucitó y ascendió y siguió ascendiendo, entre Marte, Júpiter, Venus, más allá de la Luna, las estrellas, la Vía Láctea, entró hasta el Cielo, y subió más arriba que el Cielo. La Biblia dice que Él ascendió. Aún el Cielo es el estrado de Sus pies. ¿Por qué? Entre más alto sube uno, más lejos puede ver uno. Y Su ojo está sobre el gorrión, y yo sé que Él está vigilando ahora mismo.
Cuando vinieron los problemas, Él los miró que estaban en problemas, y de repente, aquí venía Él caminando hacia ellos sobre el mar, caminando. Y lo más triste de esta historia es así. Aquí está la parte más triste. Estaban a punto de hundirse. Y si nuestras iglesias no regresan a un avivamiento otra vez, si no regresan al Espíritu Santo, si no regresan… y no siguen moviéndose en esa dirección, como las iglesias denominacionales se están yendo, nos vamos a hundir. Eso es correcto. Estamos retrocediendo, porque toda iglesia que alguna vez se haya organizado, Dios la colocó sobre el estante. Y yo quiero que un historiador me diga en dónde ella volvió a surgir. La historia no dice que lo haya hecho.
Y yo he estudiado El Concilio de Nicea, El Concilio Pos-niceno, Los padres Ante-nicenos, Las dos Babilonias de Hislop, Las edades primitivas de Pember. Oh, no hay un lugar donde la iglesia se haya organizado, que Dios no la haya colocado sobre el estante; y nunca la volvió a usar, y tomó algo más, y siguió con eso. Eso es correcto. “Dios puede de estas piedras…”. Allí es donde está nuestro problema en esa noche. En esta noche yace allí.
78 Y allí venía Jesús caminando sobre el mar, y ellos pensaron que Él era un fantasma. Tuvieron temor de Él. Ellos dijeron: “Oh… ”. Ellos clamaron: “Oh, se mira fantasmal. Me temo que sea un espíritu. Ellos tenían temor de la única cosa que los podía salvar.
Ahora, permanezcan muy quietos. La misma cosa está sucediendo hoy. A donde sea que uno vaya, y ellos ven que el Espíritu Santo está discerniendo, exactamente lo que Él dijo, probando que Él es el Mesías obrando en Su pueblo, la gente dice: “Es telepatía. Pues, ese hombre es un adivino”. ¿Ven? La misma cosa que ellos llamaron la cual… ¿Ven?
La única cosa que los puede salvar, y le tienen miedo. Eso es correcto. Pero ¿qué dijo Jesús? Él dijo: “No temáis. Sed de buen ánimo. Yo soy”. Amén. “¡No tengan miedo. Yo Soy. No temáis! Que Él diga eso a nuestros corazones esta noche, amigos.
79 Al venir por esta línea de oración, recordémoslo: “¡No temáis!”Ahora, si Uds. tienen una pequeña superstición, si hay una pequeña sospecha en su corazón… Dispénsenme por mezclar mis palabras. Estas han sido once reuniones consecutivas para mí y cerca de mil quinientos discernimientos en los últimos dos meses. Casi estoy acabado. Me quedan tres noches más, y tengo que descansar un poco, o simplemente no podré quedarme aquí. Todo… Me siento y hablo con la gente, y parece que todavía es una visión. ¿Ven? Esa es la razón que estoy… estoy cansado. Uds. no se dan cuenta por lo que estoy pasando. Pero yo debo trabajar. El sol pronto se ocultará, y no habrá ya más luz. Entonces habrá oscuridad.
80 Ellos dicen que el comunismo tomará control del mundo. No vayan a creer eso. El comunismo no va a hacer nada. Muéstrenme un lugar en la Biblia en donde el comunismo tomará control. La Biblia dice que el romanismo tomará control, no el comunismo. Fíjense en la visión de Daniel. ¿Ven? No es el comunismo; es un títere en las manos de Dios para destruir el romanismo.
Pero el romanismo, téngale temor a eso, no al comunismo. No es nada, no llegará a nada. Sólo… Uds. escuchan que toda Rusia es comunista. Yo he estado allí. He visto algunas de las más finas personas que alguna vez haya visto en mi vida. Sólo el uno por ciento de toda Rusia es comunista. Lo que Rusia necesita… Ellos vieron la decadencia de la iglesia católica, y de la manera que se comportaba y no hicieron nada. Ellos le quitaron todo el dinero al país, y se volvieron comunistas. Eso es correcto. Deberían haber apoyado ese principio…
Rusia necesita un avivamiento. Cuando aquel muchachito fue levantado de entre los muertos allá en Finlandia, yo me paré allí con cientos de esos soldados comunistas, con ese saludo comunista, y las lágrimas rodándoles por sus mejillas. Cuando se divulgó por todo el territorio, dijeron: “Nosotros recibiremos a un Dios que puede levantar a los muertos”. Sí, señor. Claro que sí. Ellos quieren un aviv… Ellos necesitan un avivamiento.
81 Lo que necesitamos es un… Dios sólo necesita un hombre que Él pueda traer bajo Su completo control. Eso es todo lo que Él necesita. Hermano, Cristo está aquí esta noche. No le tenga miedo. Es Cristo. Cuando Ud. pase por esta fila, sólo recuerde esto: que es Cristo. Voy a hacer que la congregación se ponga de pie y voy a orar por ellos. Voy a hacer que mis hermanos ministros aquí, que creen en sanidad Divina, que vengan para acá.
Muchas veces las personas… Un ministro llega a la ciudad, y tal vez tenga mucha fe, y tal vez él sea… sea el único que predique, y él sea el único que ore por los enfermos y aún bautice a la gente, entonces ¿qué sucede? Luego al irse el evangelista, el pobre pastor pareciera que está sentado en la última fila, sin nada. Después de todo, ese es su pastor. Ese es el hombre que los ha traído hasta aquí. Sigan confiando en él.
82 Y yo quiero que todos Uds. sepan que no tienen que esperar algún tipo de don especial que pase por aquí. Si Uds. tienen cualquier necesidad de cosas espirituales, consulten a su pastor. Él fue el que los guió a Uds. hasta aquí con seguridad, él continuará guiándolos. Eso es correcto. El siervo de Dios…
Y quiero que sepan que… La otra noche yo me paré en una fila donde había treinta o cuarenta pastores, y yo me fui hasta lo último de la fila y de esa manera seleccioné a las personas. Y un gran… El mayor porcentaje de ellas fueron sanadas antes que llegaran a donde yo estaba parado. Esos pastores llenos del Espíritu Santo, imponiendo sus manos sobre ellos… Eran metodistas, bautistas y pentecostales, y todos juntos allí. Ellos estaban creyendo. Tenían el Espíritu Santo, y ellos lo estaban creyendo. (Eso es correcto), y ellos estaban logrando que el trabajo se realizara. Eso es verdad.
83 Y no tengan temor de este discernimiento. Dios lo prometió. Y estas cuantas noches… ¿Lo creen? Tengan fe en Dios. Oremos ahora mientras inclinamos nuestros rostros. Ahora, estamos a punto de terminar. En los próximos veinte a treinta minutos nos estaremos despidiendo los unos de los otros.
Si vengo de regreso el próximo año, algunos de nosotros ya no estaremos aquí. Uds. saben eso. Tal vez ni yo mismo esté aquí. Ud. tal vez ya no esté aquí. Esta será nuestra última reunión en esta Tierra. Entonces nos tendremos que encontrar otra vez. Eso será en el juicio, o el tribunal de Cristo. Uds. se pararán allí justificados o sin ser justificados. Será muy tarde para entonces. Uds. no pueden hacer nada al respecto. Y Uds. saben y creen, que Dios por toda Su Biblia aquí ha probado vez tras vez que Su Presencia está aquí.
84 ¿No son Uds. Cristianos? No les voy a pedir que vengan aquí al altar; sólo les voy a hacer una pregunta. Quiero que me respondan de corazón. Si Uds. no son Cristianos, y Uds. quieren que ore por Uds. para que sean Cristianos, ¿levantarían tan sólo su mano mientras todos mantienen sus rostros inclinados? Digan: “Ore por mí, Hermano Branham. Yo no soy…” Dios le bendiga, señora. Algunos… Dios le bendiga. ¿Otro? Diga… Dios le bendiga. Señora. Y Dios lo bendiga, hermano. Dios le bendiga a Ud., por aquí. Dios lo bendiga, señor. Dios te bendiga, joven. Dios le bendiga a Ud.
“Yo no soy un Cristiano. Yo quiero ser un Cristiano. Yo levanto mi mano”. Dios lo bendiga, allá atrás, señor. Ahora, recuerden, yo no hubiera hecho esta pregunta si no fuera porque el Espíritu Santo ya me había tocado. Esa es la razón que seguí con el mensaje ¿Notaron el tono diferente cuando yo llegué al lavamiento de los pies de la mujer, o mejor dicho, la mujer lavando los pies de Jesús? Esa Luz voló hacia mí, está aquí mismo delante de mí ahora mismo. ¿Ven? Esa es la razón que sólo estoy haciendo lo que Él me dice. “Diles que levanten sus manos”.
Dios le bendiga a Ud. Dios lo bendiga a Ud., hermano, Dios le bendiga a Ud., sí. Veo su mano. ¿Alguien más? Dios le bendiga a Ud. “Ten misericordia de mí, Dios. Yo quiero ser salvo”. Dios le bendiga, señora, El mundo le está tirando polvo a Él otra vez, la suciedad del mundo. Le llaman a Él un santo rodador. Les llaman un montón de gente loca. Yo quiero hacer mi decisión, que con mi vida… Que viviré santamente en la presencia de este mundo. Yo quiero lavar el polvo de Sus pies. El criticismo con que ellos critican a Su santa Iglesia… Yo quiero lavar el polvo de Sus pies con mis lágrimas de arrepentimiento“. Dios le bendiga a Ud. hijo. Dios le bendiga a Ud. señora. Eso es bueno.
Oh, veo a mucha gente blanca con sus manos levantadas. Dios le bendiga a Ud. Dios le bendiga a Ud., le bendiga a Ud. Eso es maravilloso. Sólo crean. Todo es posible para aquellos que creen. Sólo tengan fe. Muy bien.
85 Padre celestial, Tú viste esas manos. Yo soy… Como Tu siervo, yo los estoy reclamando a ellos. Yo estoy reclamando a esta gente preciosa. Algunos de ellos no los volveré a ver otra vez. Pero, Dios, ellos desafiaron toda ley científica en ese momento. Ellos levantaron sus manos. Ahora, de acuerdo a la ciencia, nuestras manos tienen que colgar hacia abajo. La gravedad las mantiene sujetas a la tierra. Pero eso muestra que ellos tienen un espíritu dentro de ellos que puede hacer decisiones, y ellos levantaron las manos a su Creador, mostrando que un espíritu dentro de ellos… Y hay Uno por fuera hablándoles, y ellos están respondiendo a ese Espíritu, el cual es el Espíritu Santo.
Y Jesús, yo quiero citar Tu Palabra. “Cielos y tierra pasarán, pero Ellas no”. Tú dijiste en la Escritura en la Santa Biblia en San Juan 5:24: “El que oye Mis Palabras…” Y yo acabo de citar Tu Biblia esta noche: “El que oye Mis Palabras, y cree al que me envió, tiene Vida Eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a Vida”. Tú lo prometiste, Señor. Ellos levantaron sus manos. Ellos te creen a Ti. Ellos creen en el que te envió. Ellos están aceptando la Palabra, y yo los reclamo. Y Satanás no puede permanecer alrededor de ellos ya más. Yo los reclamo para el Evangelio.
Y Jesús se los da a Su Padre como regalos de amor. “Y nadie puede arrebatarlos de la mano de Mí Padre”. Son Tuyos, Señor. Yo creo que ellos… que ellos empezarán a asistir a una iglesia Cristiana en alguna parte, una iglesia buena del Evangelio completo, y serán bautizados en el bautismo Cristiano y recibirán el Espíritu Santo. Y cuando la neblina de la muerte empiece a cubrir su rostro una de estas mañanas, cuando sus corazones paren, el gran barco de Sión vendrá y recogerá a sus pasajeros y los llevará con seguridad al otro Lado. Concédelo, Señor. Yo lo creo, confiando en el Nombre de Jesús. Amén.
86 Yo le creo a Él. ¿Le creen a Él? Ahora, cada uno que levantó su mano… Ahora, yo creo en hacer llamamientos al altar. Ciertamente que sí creo. Pero el real… Eso no es apostólico. La Biblia dice: “Cuantos creyeron fueron bautizados”. ¿Ven? Las reuniones de oración han sido… Ciertamente, nosotros empezamos a hacer llamamientos al altar, para que vinieran y oraran en los días de los metodistas, la iglesia primitiva en Inglaterra, cuando ellos organizaron la escuela dominical y demás. Pero es… eso está bien. Yo creo que los Cristianos deben venir alrededor del altar para orar, los pecadores y los demás. Pero ahorita (¿ven?), no hay espacio, hay instrumentos y todo aquí.
Pero yo creo que Uds. hicieron eso en serio. Y si no lo hicieron en serio, no les ayudaría de todos modos. (¿Ven?) Pero si Uds. lo hicieron en serio, Uds. han pasado de muerte a Vida. Eso es exactamente lo que Él dijo. Eso es correcto, si Uds. lo hicieron en serio. Hubo como treinta, cuarenta manos.
87 Ahora, ¿pueden ver a estos pastores aquí? Ellos son sus hermanos. Vayan a sus iglesias y sean bautizados. Y permitan… pregúntenles sobre como recibir el Espíritu Santo. Ellos los instruirán, en cómo hacerlo. Ahora, cuando oremos por Uds., quiero estar seguro que el Espíritu de Dios esté sobre nosotros. Muy bien.
Quiero preguntarles: ¿Creen Uds.? ¿Ven la fotografía allá, esa Columna de fuego que está en la fotografía?“. Uds. la han visto. Miren, yo la he visto desde que era un niño. Está documentada en todo tipo de archivos. La primea vez que fue fotografiada, el periódico de Canadá lo publicó, hace treinta y un años, por toda la provincia de Canadá, por todas las provincias del Dominio de Canadá. Decía: ”Una Luz mística aparece sobre un ministro mientras bautizaba en el río“. Eso sucedió en 1930, al pie de la Calle Spring en Jeffersonville, Indiana, cuando casi diez mil personas estaban paradas allí. Y yo estaba bautizando la persona número diecisiete.
Yo dije: “Padre Celestial…” Y yo era un joven predicador Bautista, y dije: “Padre Celestial, solamente puedo bautizarlo en agua dentro del compañerismo de esta iglesia. Pero oro que Tú los bautices con el Espíritu Santo”. Y cuando dije eso, Algo dijo: “Mira hacia arriba”. Lo escuché por tercera vez diciendo: “Mira hacia arriba”.
Y volteé y miré, y un gran rugido pasó por encima de la multitud, y allí venía esa Luz remolinándose mientras descendía, y se puso exactamente sobre mí, donde estaba parado. Y una Voz salió de allí, dijo: “Como Juan el Bautista fue enviado para ser precursor de la primera Venida de Cristo, tu Mensaje será precursor de la segunda Venida”. Mírenlo hoy. Un avivamiento comenzó después de eso, y ha recorrido todo el mundo, un avivamiento Pentecostal del Espíritu Santo. Ahora, luteranos, bautistas, presbiterianos, católicos y todos están recibiendo el Espíritu Santo, en todas partes y la iglesia se está preparando para entrar. El Mensaje está llegando a su fin. ¿Ven? Allí lo tienen.
88 Ahora, todos sabemos que ese Ángel del Pacto, la Columna de Fuego era el Ángel del Pacto, el cual era Cristo. ¿Creen Uds. eso? Uds. hermanos creerán eso, los ministros, claro que sí. ¿Ven? Él era… Moisés abandonó a Egipto, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de Egipto. ¿Ven? Era… Ahora, Ese era Cristo en esa Columna de Fuego, cuando Él se asentó sobre el monte.
Ahora, cuando Él bajó a la Tierra, Él dijo: “Yo salí de Dios, y vuelvo a Dios”. ¿Es eso correcto? Y después de Su muerte, sepultura y resurrección, después de Su ascensión, Saulo, el cual después fue llamado Pablo, iba camino a Damasco a arrestar unas personas que estaban en este Camino. Y justo a mediodía, esa gran Columna de Fuego apareció frente a él, y lo derrumbó y lo dejó ciego. Y una Voz dijo… Ahora, nadie vio la Columna de Fuego más que él.
¿Creen Uds. que los magos siguieron una estrella? Ningún observatorio la vio ni nada, todos juntos observando los cielos. Nunca la vieron, porque ellos no la estaban buscando. ¿Ven? Él solamente aparece a aquellos que Él quiere.
Noten, Saulo fue derribado. Ellos… ellos… ellos no vieron ninguna Columna de Fuego pero fue tan real para Saulo al punto que lo dejó ciego. Y una Voz salió de Ella, dijo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”.
Él dijo: “¿Quién eres? ¿Quién es esta Columna de Fuego?”.
Él dijo: “Yo Soy Jesús. Yo salí de Dios. Yo vuelvo a Dios”.
Ahora, Él… Todo lo que Dios era, Él lo vació en Cristo. Él era la plenitud de la Deidad corporalmente. Y todo lo que Cristo era, Él lo vació en Su Iglesia. “En aquel día vosotros conoceréis que Yo estoy en el Padre, el Padre en Mí, Yo en vosotros y vosotros en Mí”. ¿Ven? Es Dios. Era Dios sobre nosotros, Dios con nosotros, Dios en nosotros. ¿Ven lo que quiero decir? Ahí está, el mismo Dios.
89 Ahora, si esa Luz no hace las mismas obras que hizo cuando estuvo en el Hijo de Dios, entonces no es la misma. No lo es. Pero si hace las mismas obras… Igual como he dicho, si Uds. quitan toda la vida de un árbol de manzana, cada porción de esa vida, y le transfieren la vida de un árbol de pera al árbol de manzana, entonces producirá peras (¿Ven?), porque esa vida está en él. Eso es lo que producirá. El fruto depende de la vida, por supuesto.
Y es la misma cosa aquí. Si uno pone la Vida de Cristo, y saca la vida de un pecador… El primero tiene que morir, y luego cuando la Vida de Cristo entra en él, entonces él producirá la Vida de Cristo porque Eso es lo que está viviendo en él. ¿Ven? Si… “El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él también las hará”, porque Su vida está en él.
90 Ahora, sus hermanos, sus pastores, tal vez ellos no puedan profetizar y predecir cosas, porque los profetas nacen siendo profetas. Hay un don de profecía en la iglesia, pero los profetas nacen siendo profetas, siempre. ¿Ven? La voz de profecía en los servicios, el don de profecía tiene que ser juzgado.
Pero fíjense. Ahora, pero hay más que sólo un… Hay apóstoles, profetas, pastores, maestros, evangelistas. ¿Ven? Todos son oficios. Y estos hermanos… Yo no soy un maestro, o un predicador (¿Ven?), porque no puedo desempeñar su oficio. Ellos no pueden desempeñar el mío. Pero Dios ha puesto en la iglesia… Estos hombres también son hombres de Dios, tienen tanto derecho como cualquier otro de orar por quien sea. Y yo solamente estoy aquí…
Vean, todos somos parecidos a… (Para que mis hermanos indios lo entiendan), todos estamos pescando. Así es. Y hay sólo tantos pescados en este lago que se tienen que pescar, y eso es todo. El Reino de Dios, es como un hombre que tomó una red, y fue y echó la red y la sacó; él tenía ranas, lagartijas, insectos, serpientes y pescados. Pero ellos eran pescados desde el principio; ellas eran ranas desde el principio. En poco tiempo, las ranas saltarán de regreso al agua, y las serpientes se regresarán deslizándose, las arañas acuáticas retrocederán, y el cangrejo correrá debajo de algo. Pero los pescados son del Maestro.
91 Ahora, estos hermanos están pescando en diferentes partes del gran lago de Dios. Ahora, yo vine aquí a esta pequeña ciudad para lanzar mi red con la de ellos, para que podamos lograr un mayor alcance, lejos de cierta esquina, o una cierta comunidad para lograr un mayor alcance, y tirar de… Son todas nuestras redes puestas juntas. ¿No lo ven? Somos hermanos. Pudiéramos no estar de acuerdo. Si yo vengo y le pregunto al Hermano Byskal aquí tocante a alguna teología… teología, él estaría… Pudiéramos no estar de acuerdo. Y yo jamás me he encontrado con un hombre más fino en mi vida. ¿Ven? Pudiéramos no estar de acuerdo. Pero…
Mis hijos allá… Yo tengo tres hijos en casa. Cuando salgo a comprar helado; tengo que comprar de tres diferentes sabores. Uno quiere de vainilla, el otro quiere de fresa, y otro quiere de chocolate. Bueno, cuando llegó con el helado, parece un arcoíris. Pero fíjense. Todos son helados. El sabor no cuenta. Allí lo tienen, hermanos. Yo…? Eso es correcto. Todos estamos comiendo helado.
92 Por medio de un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un solo cuerpo. Y la razón por la que podemos sentarnos aquí esta noche… un arcoíris es un Pacto. Dios es un Dios de variedad. ¿No creen Uds. eso? Dios no tiene algo como Sears and Roebuck, Harmony House. [Tiendas departamentales. Trad.] No señor. Dios es un Dios de variedad. Él hace montañas grandes. Él hace montañas pequeñas. Él hace los desiertos. Él hace los mares. Él hace al hombre bajito, al hombre alto. Él hace flores blancas, flores negras, flores azules, flores rosas. Él es un Dios de variedad. Y de esa manera Él lo quiere.
Pero la… Ahora, ¿qué si la flor blanca se le acerca a la flor roja, y le dice: “Mmm. Yo no voy a estar en ese ramo de flores de Dios. No, señor, porque no soy… porque no eres una flor roja?”. No, ellas simplemente se combinan para el Maestro. Amén. De esa manera lo hacemos, nos combinamos para el Maestro. Eso es correcto.
93 Ahora, el Espíritu Santo está aquí, y Jesús dijo: “Si no hago las obras de Mi Padre, entonces no me creáis”. ¿Es eso correcto? Ellos no podían creer que Él, siendo un hombre, era Dios. Simplemente no podían verlo, que eso pudiera ser algo. Decían: “Tú te haces a Ti Mismo igual a Dios”, siendo Hijo de Dios“. Noten, nosotros sabemos que Jesús era el Hijo. Él dijo: ”El Hijo no puede hacer nada por Si Mismo, sino lo que ve hacer al Padre“.
Tomas dijo: “Muéstranos al Padre y nos basta”.
Él dijo: “¿Tanto tiempo he estado con vosotros y todavía no me conoces? El que me ha visto a Mí, ha visto al Padre. No soy Yo el que hace las obras. Es mi Padre que mora en Mí”. Dios es un Espíritu, Jesús era el hombre. Él era un Tabernáculo en el cual Dios habitó. ¿Ven?
Ahora, Él tenía el Espíritu sin medida, como toda el agua que está en el mar. Eso era lo que estaba en Él. Pero en nosotros, es únicamente una cucharada de eso. Nosotros lo recibimos por medida. Pero recuerden, los mismos químicos que están en todo el mar están en la cuchara, no es mucho de él, pero es del mismo tipo. Amén. ¿Ven? Eso es correcto. Esa es la razón por la cual Él dijo: “El que cree en Mí, las obras que Yo hago, él las hará también”.
Ahora, cuando Él mostró Su señal Mesiánica, solo fue para algunos. Él fue un Maestro. Aquí están… Aquí hay diferentes cosas, todo lo que Él hizo. Aquí está representado en Su iglesia. Él está aquí para ayudarles, y aquí estamos predicando la Palabra, haciendo todo lo que podemos para ayudarles.
94 Ahora, si yo les he dicho la verdad, Dios está obligado a Su verdad. ¿Es eso correcto? Ahora, antes de venir aquí… Y Uds. conocen a sus pastores, Uds. saben que ellos son maestros. Uds. saben que son hombres poderosos de Dios en la Palabra. Y ahora, para que Dios pueda declarar si he dicho o no la verdad. ¿Cuántos aquí ahora están enfermos? Levanten sus manos. Antes que oremos, sólo levanten su mano, digan: “Estoy enfermo. Quiero que ore por mí”. Muy bien. Miren, hay muchas manos. Ciertamente que no pudiera distinguir quién es quién. Ahora. Sólo oremos en nuestros corazones.
Ahora, la Biblia dice que Jesucristo es un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades. Si eso es correcto, digan: “Amén”. Ahora mismo Él es un Sumo Sacerdote. Y si Uds. lo tocan a Él… Y Hebreos 13:8 dice que Él es el mismo ayer, hoy, y por todos los siglos. Él actuará de la misma manera. ¿Ven? Él está en la forma del Espíritu Santo. Entonces si… si Uds. tocan Su manto, como lo hizo la mujer con sus enfermedades, entonces Él les contestará, porque aquí está una porción de Su Iglesia como maestros, y otros medios y canales (¿Ven?), y sólo vean si no es Dios. Que la gente aquí sepa que Él es Dios. Él es Dios, y Él permanece el mismo ayer, hoy y por todos los siglos.
95 Ahora, oremos en silencio, cada uno, por nuestras enfermedades. Que cada uno ore en su propia manera. Sólo crean. Digan: “Dios, sé misericordioso. Permíteme tocar Tu manto, Padre. Confieso mis pecados. Estoy errado. Y Señor Dios, si Tu tan sólo me dejas…
Y los que están allá que lo acaban de aceptar a Él, digan: “Señor, ese hombre de seguro sabía que había pecadores aquí o él no hubiera hecho un llamamiento como ese. Y yo levanté mi mano. Yo nunca he visto algo semejante llevarse a cabo. Yo le oí contar cosas acerca de ese culto de testimonios. Si yo lo veo llevarse a cabo, yo también empezaré un culto de testimonios; lo vi llevarse a cabo, porque ellos dijeron que Tú eres el mismo”. Ahora, oren y digan: “Padre, permíteme tocar Tu manto. En el Nombre de Jesús. Amén.
96 Ahora, miren hacia acá. Crean. Sólo vayamos por… por secciones para así poder concentrarme en la sección. Ahora, crean con todo su corazón. Ahora, permitan que el Espíritu Santo… Solemnemente ahora, todos tan reverentes y quietos como puedan estar. Y simplemente no… Mire… mírenme, pero no…
Así como Pedro y Juan dijeron al pasar por la puerta: “Míranos”. Eso quería decir que prestara atención a lo que ellos estaban diciendo. Dijo: “No tengo plata ni oro. Lo que tengo te doy”.
Ahora, si yo pudiera sanar a cualquiera de Uds. yo vendría a hacerlo. Uds. saben eso. Pienso que Uds. creen que si yo pudiera hacerlo…. Pero no puedo. Nadie más puede. Ni siquiera Dios mismo. Él ya lo hizo. La única cosa es que Él sólo les permite saber que Él está aquí para confirmar que lo que Él dijo era cierto. ¿Cuántos entienden eso? Que Su Presencia confirma que…
97 Fíjense en esto. Pues, es mucho más grande el… el ver a una… una persona allá en la audiencia que nunca han visto en su vida, y que su vida le sea revelada, o algo así, de esa manera, que lo que sería si solamente impusiéramos manos sobre los enfermos y verlos sanar. Es un milagro que no hemos tenido en la iglesia por dos mil años.
Pero fue prometido en el tiempo del atardecer, y aquí estamos, no a la iglesia formal, pero a la Iglesia elegida, únicamente a la simiente de Abraham. Ahora, crean.
Si alguien no cree que es Dios, venga aquí y tome mi lugar. Tengan fe.
98 Está aquí una jovencita… una linda jovencita sentada aquí mirándome, una jovencita… jovencita india. Tú tienes algo mal, hermana. Y dentro de tu corazoncito de niña, te has asido de Algo. Yo quiero preguntarte algo, hermana. Tú sentiste un sentir muy dulce a tu alrededor, tan pronto como hablé, ¿verdad? Esa Luz vino directamente sobre ti. Estás sufriendo de un eccema que no quiere quitarse. Eso es correcto, ¿verdad? Si eso es correcto, levanta tu mano. Te va a dejar ahora. ¿Ves? Tu fe hace eso. Cariño, ¿tenías una tarjeta de oración? Tú… tú tenías una. Ya no tendrás que usarla. Yo miré hacia abajo. Yo pensé que vi algo en su mano. Sólo sean reverentes.
Aquí, una mujer blanca, sentada muy lejos en la parte de atrás mirándome. Ella está sufriendo con algo mal en su garganta y en su pecho. Dios no permitas que se le pase por alto. Padre Celestial, ayúdanos, por favor. Señorita Alexandra, ¿cree Ud. con todo su corazón? ¿Lo cree? Levante su mano. Muy bien.
Escuche, escuche esto. Cuando hablé la primera vez, Ud. pensó que era Ud., pero Ud. no estaba segura. Eso es correcto. Entonces Ud. se puso un poco descontenta, temerosa. Esa luz se fue de ella y luego regresó. ¿Ven? Entonces cuando lo hizo, la vi que tenía algo en su mano viniendo del correo, y decía: “Alexandra”. Muy bien. Siga adelante. Su fe la salva. Amén. ¿Le creen a Él? Lo único que tienen que hacer es pedir y recibir.
99 ¿Qué acerca de alguien aquí? Aquí. Aquí está un hombre entre la mediana y la tercera edad. Me está mirando directamente. Se está preguntado en su corazón si realmente le estoy hablando a él. Sí es Ud. Está sufriendo con algún tipo de cosa en su rostro, como un nervio que se está muriendo. Y es un… Comenzó en un hospital, o algo, o algún tipo de algo que Ud. había hecho. Y Ud. no puede dormir; le molesta mucho. Si eso es correcto, levante su mano. Ahora crea, y ya no le molestará más.
Su esposa sentada allí, la dama sentada a su lado con el vestido de lunares, la emocionó tanto al grado que no sabía qué hacer. Eso es correcto. No la conozco, dama, ¿o sí? ¿Cree que soy el profeta de Dios? ¿Me recibirá como Su profeta? Si yo le dijera, y Ud. siendo una desconocida para mí, y ya que Ud. es una creyente, porque le sucedió a él, si Ud. me cree con todo su corazón, y yo le puedo revelar cuál es su problema, Ud. sabrá si es la verdad o no. Ahora, Ud. está gravemente enferma. Es un problema del corazón. Si eso es correcto, levante su mano. Ahora, Ud. crea con todo lo que está en Ud. y eso la dejará. “¡No temáis. Yo Soy. Tened ánimo!”.
100 Aquí está una dama india, sentada allá atrás, mirándome. Ella puso su mano en su cabeza, frotándose el rostro. Ella tiene un problema en el brazo que la está molestando. Oh, Dios, que ella no falle en verlo ahora. Hermana india, le estoy hablando a Ud., Señorita Jacobson, créame con todo su corazón. Eso lo logró. Allí lo tiene. Amén.
¿Lo creen? Ahora, ¿creen Uds. que Ese es el Espíritu Santo? Levanten su mano. Luego miren. Entonces esa Unción que está sobre mí ahora mismo, y créanme a medida que les digo la verdad, y Dios confirma que es la verdad. Entonces, ese mismo Espíritu Santo, sólo en otro ministerio, está sobre estos hombres, todos nosotros. Ahora, nos vamos a poner de pie aquí, todos nosotros ungidos con el Espíritu Santo, y que toda persona en el edificio pase por aquí, y oraremos e impondremos manos sobre ustedes.
Y la Biblia dice: “Estas señales seguirán a los que creen”. Les seguirán: o sea a mí y a Uds. juntos, a Uds. y a ellos juntos. ¿Ven? Uds. crean. Nosotros impondremos manos sobre Uds. y oraremos por Uds. mientras pasan. Salgan del edificio, simplemente gozosos y alegres, y nunca lo vayan a soltar y Uds. se pondrán bien.
101 Ahora, si Uds. creen que yo soy un verdadero siervo de Cristo… Yo les he hablado la Palabra de Dios. Dios ha descendido y confirmado la Palabra de Dios, y yo les he hablado a Uds., mostrándoles que es Dios, y que la Palabra de Dios les promete esto a cada uno de Uds. ¿Qué más puede hacer Él? Nada. Él no los puede sanar, porque Él ya lo hizo.
L a única cosa que ustedes tienen que hacer es pasar por aquí. Y tan pronto como Uds. entren al agua y sean bautizados, y Uds. digan: “Yo soy un Cristiano, porque me he arrepentido y he sido bautizado”. Cuando ustedes pasen por aquí, y manos sean puestas sobre ustedes, diga: “Yo estoy sano, porque Dios dijo que la oración de fe salvará al enfermo”. Váyanse de aquí… Sólo salgan de aquí como si Uds. están saliendo del Calvario, gritando y alabando a Dios. Ha terminado. ¿Lo creen? Amén. Yo le amo, ¿Uds. no? Amén.
Hay una Fuente llena de Sangre,
Sacada de las venas de Emanuel,
Cuando los pecadores se sumergen debajo del raudal,
Pierden todas sus manchas de culpabilidad.
El ladrón muriendo se regocijó al ver
Esa fuente en su día;
Que allí pueda yo, aunque vil como él,
Lavar todos mis pecados.
Desde que por fe yo vi ese raudal,
Que Tus heridas fluyentes suplen,
Amor redentivo ha sido mi tema,
Y lo será hasta que muera.
Entonces en una alabanza más sublime y dulce,
Yo cantaré de Tu poder para salvar,
Cuando esta pobre lengua ceceante y tartamuda,
Yazca silente en el sepulcro.
¡Aleluya! Yo le creo a Él. Hay un lugar en la Fuente para cada uno de nosotros. Oh, cuando nos sumergimos por fe en ese raudal que sana, siendo derramado por Dios desde el Cielo, siendo derramado sobre el pueblo, mostrándoles Su Presencia… Él está aquí ahora. Él los ama. Él los ama a cada uno de ustedes.
102 Ahora, ¿cuántos de ustedes tienen tarjetas de oración? Levanten sus manos. Aquellos que tienen tarjetas de oración en esta hilera, en esta sección, que se paren junto a la pared de aquel lado. Todos con tarjetas oración, párense de aquel lado. Y todos los que tienen tarjetas de oración en esta otra sección, que se paren en el pasillo de en medio. Y tan pronto como ellos lleguen al final. Uds. síganlos a ellos. Luego tan pronto como se acaben todas las tarjetas de oración, que esta sección se pare de aquel lado. Y los que en esta sección no tengan tarjetas de oración, hagan una fila allí detrás de ellos. El Hermano Borders tomará el micrófono y los instruirá.
Y ahora, vengan acá mis hermanos. (Gracias, Hermano Eddie). ¿Por dónde sería mejor llegar? Me pregunto. Muy bien. Está… Tal vez haya algunos de ellos que están inválidos. Les diré lo que vamos a hacer. Vamos a bajar hasta allá. Vayamos hasta allá. Eso es lo que podemos hacer ahorita. Muy bien. Sólo vengan. Vengan directamente hasta acá, cada uno de los hermanos. Solamente párense aquí. [Espacio en blanco en la cinta. Trad.]
103 Hasta que nos encontremos, hasta que nos encontremos.
Hasta que nos encontremos a los pies de Jesús;
Hasta que nos encontremos, hasta que nos encontremos,
Dios sea con Uds. hasta que nos encontremos otra vez.
¿No es Él maravilloso? ¿Cuántos de Uds. creen que van a estar completamente sanos? Amén. Qué hermoso, hermoso. Dios les bendiga. Cerremos nuestros ojos, mientras nos despedimos. Esperemos verlos otra vez. Y hasta volver a verlos, estaré orando por Uds. Uds. estén orando por mí. ¿Lo harán? Yo nunca olvidaré Port Alberni. Lo único que deseo haber tenido más tiempo para quedarme aquí. Los amo con un amor Cristiano imperecedero. Si en cualquier ocasión yo puedo hacerles un favor, las noches no se alargarán mucho, ni la lluvia caerá muy fuerte. Llámenme. Oraré por Uds. a cualquier hora. Cualquier cosa que yo pueda hacer por Uds. para hacerles un favor. Hasta que nos encontremos otra vez.
Hasta que nos encontremos, hasta que nos encontremos,
Dios sea con ustedes, hasta que nos encontremos otra vez.
Eso es. [El Hermano Branham empieza a tararea. Trad.] Solamente tararéenlo. ¡Oh, qué maravilloso! Que dulce es cuando los hermanos habitan juntos en armonía, cómo el buen aceite de la unción que estaba en la barba de Aarón, que descendía hasta el borde de su vestidura. Me duele dejarlos. Dios les bendiga. Cantémoslo otra vez, ¿lo harán?
Hasta que nos encontremos, hasta que nos encontremos,
Hasta que nos encontremos a los pies de Jesús (Hasta que nos encontremos)
Hasta que nos encontremos, hasta que nos encontremos,
Dios sea con ustedes, hasta que nos encontremos otra vez.
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