OBRAS DEL MENSAJE


Quisiéramos Ver A Jesús
Port Albemi, BC Canada
62-0727
1 Gracias, Hermano Roy. Pueden tomar asiento. En verdad que considero este un gran privilegio el estar esta noche aquí en esta bonita ciudad, junto con Uds. Cristianos que son peregrinos y extranjeros en esta tierra. Y estamos profesando que buscamos una ciudad cuyo Arquitecto y Constructor es Dios. Reclamando ser la simiente real de Abraham. Aquellos que están en Cristo son simiente de Abraham y son herederos con Él según la promesa. Les traigo saludos de otros Cristianos de alrededor del mundo. Estoy seguro que a ellos les hubiera gustado estar aquí, con todos nosotros juntos esta noche para el servicio de adoración. Pero estamos esperando que llegue el tiempo cuando estaremos todos juntos para el servicio de adoración cuando lo coronemos a Él Rey de reyes y Señor de señores.
2 Nosotros estamos… Me acabo de dar cuenta que cuando llegamos era justo el tiempo cuando se estaba llevando a cabo una convención, creo, de varias organizaciones. Yo lamento que hayamos llegado en ese tiempo, porque yo sé cómo se siente. Yo sé cómo los hermanos sienten que… cuando algo así sucede en el preciso momento cuando están llevando a cabo su convención. Pero mi Hermano y amigo Eddie Byskal y yo teníamos únicamente disponible este tiempo para estar aquí, sólo vamos de paso. Y esa es la razón por la que ellos programaron rápidamente solo tres servicios, y después continuaremos viajando.
Y esperamos que Dios concederá una gran bendición para nuestra reunión, y confiamos que ellos tendrán una de las más grandes reuniones de campamento, o convenciones, o cualquier cosa que estén llevando a cabo, la mejor en años, confiando que Dios estará con ellos ayudándoles.
3 Ahora, es bueno andar visitando por los alrededores, y ver a todos los hijos del Señor. Yo no había estado en la isla antes. Nosotros apenas salimos de Port Alberni, de ese lugar, en donde nos encontramos con nuestros amigos indios, y mucha de la gente blanca. Y tuvimos tres noches gloriosas de servicios con ellos. Se suponía que yo debía estar con ellos la primavera pasada, y yo no pude venir en esa ocasión debido a una explosión de un rifle con el que estaba disparando al blanco.
Y yo tomé un rifle que no le habían aumentado el diámetro del cañón correctamente, y explotó directamente en mi cara, y por poco me deja ciego varios días, y sordo, y fue algo muy malo. Eso debería haber… según la manera en la que sucedió, eso debería haber… parecía que debería haber explotado mi cuerpo de mi cintura para arriba. Eran como seis mil ochocientas libras de presión [3,060 Kg. Trad.] que explotaron el rifle y el telescopio y todo lo demás en mi cara. Y ni siquiera me hizo una cicatriz. Así que estoy agradecido por eso. Pero casi no podía ver, y era algo difícil oír por unos cuantos días… como si estuvieran sonando campanas en mi oído.
4 Y se suponía que un día antes era cuando tenía que salir, y solo recorrimos la reunión para esta fecha. Era la única fecha en que podía ser, porque íbamos a estar aquí en Washington, y por ese motivo fue que venimos.
Y si hay alguien aquí de los líderes de esta convención que se está realizando, díganles que no lo hice de forma intencional porque ellos estaban teniendo la convención. Yo solamente lo hice porque iba pasando. Y algunos que no pudieran asistir a la convención, o a la reunión de campamento, o lo que sea, pues, pudieran venir y tendríamos un pequeño tiempo de compañerismo con ellos. Ellos tienen su programa, de seguro, ya hecho, o tal vez yo hubiera podido ir allá al campamento, o lo que sea y hubiera podido hablarles. Pero ellos… Yo tendría que haberles avisado con tiempo, porque ellos tienen ya su programa, y claro que a mí no me gustaría llegar cuando alguien más… Y tomar el lugar de alguien más. Y ellos…
5 Estamos aquí para orar por los enfermos, y para orar por los perdidos (si hay alguien que haya venido para que se ore por ellos, nosotros estaremos felices de hacer eso) y simplemente para tener compañerismo alrededor de la Palabra. A mí me gusta eso: tener compañerismo alrededor de la Palabra de Dios.
Ahora, si Uds. conocen enfermos que no estén asistiendo al campamento, o la convención, bueno, pues tomen el teléfono en la mañana y llámenlos. Traigámoslos a todos aquí, y oremos por ellos, y tal vez el Señor los sanará. Yo creo que Él lo hará.
6 Ahora, yo creo que el Cristianismo es convincente, y es… Si se predica en su simplicidad, y Dios revelará el Cristianismo en una presencia viva. Ahora, si viene tan sólo en rituales, credos, no es muy convincente, porque es muy malentendido, es… Hay algo mal en eso. Eso es cuando el hombre lo ha contaminado al añadirle dogmas y demás. Entonces no es convincente en lo absoluto. Pero el ver sólo la Biblia en su sencillez y leerla, y verla como se mueve y vive entre la gente, yo mismo creo que es muy sobresaliente. Yo realmente amo eso. Y tal vez…
7 Yo soy un sureño. Y todos aquí, desde que llegué, me han estado diciendo que hablo gracioso. Espero no sonarles gracioso a Uds. porque me he esforzado por tratar de hablar igual que Uds. canadienses. Pero simplemente no está en mí. Yo simplemente no puedo hacerlo. Pero yo confió que el Espíritu Santo les revelará lo que estoy tratando de transmitirles, mis palabras.
8 Y ahora, nosotros creemos que el Cristianismo es convincente, y luego no hemos venido representando alguna cierta denominación, pero representándolas a todas ellas. Y la manera de… Creemos que Cristo es la Cabeza de la Iglesia, la cual Él ha comprado con Su propia Sangre, y por un Espíritu somos todos bautizados en un solo Cuerpo. Nosotros creemos que nos unimos a nuestras diferentes organizaciones, pero somos bautizados en un solo Cuerpo, Cristo, por el Espíritu Santo: Un Señor, una fe, y un bautismo.
Yo siempre he hecho esta afirmación, (oh, no siempre, pero varias veces), he dicho: “Saben, yo he pertenecido a la familia Branham por cincuenta y tres años, y ellos nunca me pidieron que me uniera a la familia. Yo nací siendo un Branham”. Y de esa manera creo que somos Cristianos. Nosotros somos Cristianos por nacimiento.
Ahora, nosotros tenemos nuestras organizaciones. Y muchas veces los, oh, los metodistas, presbiterianos, católicos, anglicanos, y así sucesivamente, intentan decir que somos una organización Pentecostal. Ese es un error. Nosotros no podemos organizar a Pentecostés. Pentecostés es una experiencia para todos los creyentes, (¿ven?). Es una experiencia.
Yo tengo muchos amigos anglicanos que tienen el Espíritu Santo. Yo tengo muchos metodistas… Hace poco ayudé a guiar a cuatrocientos luteranos en el bautismo del Espíritu Santo, vean. Y así que, todo el Colegio Betania recibió el Espíritu Santo a la misma vez. Así que, miren, no es una organización, es una experiencia para todo aquel que lo desee.
9 En África, entre los paganos y los hotentotes, vi a treinta mil nativos recibirlo a la misma vez. Así que, miren, en la India, en Bombay, en donde tuvimos la audiencia más grande a la cual yo le haya hablado en toda mi vida, o sea, en una sola reunión, oh, casi medio millón, creo yo. Pero yo vi a miles y miles de ellos a la misma vez aceptar a Cristo como Salvador; eran tan innumerables, que yo ni siquiera podía ver cuántos había. Y ellos eran Mahometanos, Hindúes, Budistas, Sijes, Jainís, y muchos otros más. ¿Ven? Pero todos ellos recibieron un Pentecostés (¿ven?), porque es para “todo aquel que quiera”, puede ser partícipe de Ello.
Juan 6:44
Y Jesús dijo: “Ninguno puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere primero. Y todo lo que el Padre me ha dado vendrá a Mí”. Y aquel que viene, de seguro, tiene Vida Eterna, con la seguridad de que resucitará en el día postrero. Así que, ¡Qué seguridad y descanso es el ser un Cristiano! Y saber que en este día, cuando el mundo está tan nervioso…
10 Ahora, yo no sé cómo se está sintiendo la gente canadiense en estos días, pero los americanos están aparentando la más grande fanfarronada que yo jamás haya visto, al igual que el resto del mundo. Se están comportando como si no tuvieran miedo, pero en verdad se están muriendo de miedo. Ellos están escondiendo al gobierno en todo tipo de lugares y excavando en la tierra. Me hace recordar de un jovencito caminando por un cementerio de noche, silbando, aparentando ser muy valiente. Él sólo está silbando en la oscuridad.
Las acciones de ellos hablan más fuerte que sus palabras, porque la hora ha llegado donde ya no vamos a necesitar la fuerza militar. Sólo basta un fanático para que apriete el botón, y todo el mundo explotará. Yo no creo que sucederá. Dios no puede contrarrestar su propio propósito. La tierra ha sido puesta aquí, y habrá un Reinado milenial sobre la tierra por mil años después que la Iglesia haya sido llevada a Casa. Así que la tierra no va a explotar. Por lo tanto, sólo tengan la plena seguridad que no va a suceder… es sólo una fanfarronada.
11 Y cuando estas cosas comiencen a acontecer, entonces levanten sus cabezas, porque la redención cerca está. No miren hacia abajo ni se preocupen. Sencillamente estamos llegando al punto de la Venida de nuestro Señor Jesús. En lugar de preocuparnos, deberíamos ser las personas más felices de todo el mundo. Y lo somos. En verdad. Lo somos, porque no tenemos temor de las bombas. Pues, no nos preocupan las bombas.
Y como yo dije la otra noche, uno no pudiera excavar lo suficiente para escapar de ello. Pues, no fuimos hechos para ser topos; fuimos hechos para vivir sobre la tierra (¿ven?), vivir en paz y en amor, confiando en Dios. Y ellos están tratando de construir refugios contra bombas y construirlos de acero. Pues, si Uds. excavaran un millón de pies en la tierra, pues, de igual manera estarían perdidos tan pronto la bomba cayera. Si cayera a una distancia de cien a doscientas millas [161 Km. a 322 Km. Trad.] de donde estén Uds., pues, el impacto quebraría cada hueso en su cuerpo allá abajo. Haría un hoyo de 150 yardas [136.5m. Trad.] de profundidad y cubriría un área de 150 millas cuadradas [388.5. Km. Trad.] Y esas son de las que estamos enterados. No sabemos qué otras tienen ellos, de las cuales no nos han dicho.
12 Pero Uds. saben, pero hay algo bueno, Uds. saben, la ciencia puede inventar todo tipo de cosas, pero Dios siempre lleva la delantera en eso. Nosotros tenemos un refugio antibombas. No está hecho de acero, está hecho de plumas. Estamos descansando bajo Sus alas. Y al instante que explote… antes que explote, nos habremos ido a una Tierra donde no habrá más enfermedades, ni pesar, en donde la vejez volverá a renovarse a la juventud; y será así para siempre. ¿No es eso un consuelo, especialmente para nosotros que ya estamos viejos? La juventud… Pero sólo recuerden, está a la salida del sol.
13 Yo estuve hablando con los Kiwanis no hace mucho tiempo, y estaba un fino doctor… Varios doctores estaban presentes, y me estaban haciendo preguntas sobre la vida misionera y demás. Y un doctor muy fino, aparentemente un buen hombre, pero él simplemente no podía creer que… en el nacimiento virginal, y él simplemente dijo que no podía creer que existiera Dios.
Y yo dije: “No me gustaría que Ud. usara un bisturí en mí. Yo tendría miedo en confiar en Ud. doctor, si Ud. no cree en Dios”. Y así que… Otro especialista estaba parado a mi lado el cual era un creyente firme.
Y él dijo: “Bueno, yo creo que todo lo que no se puede comprobar científicamente no es real, Sr. Branham”. Él dijo: “Yo creo en la ciencia”.
Yo dije: “Yo también. Yo creo que uno puede escalar el árbol de la ciencia hasta llegar a su fin. Luego uno se sube al árbol de la fe y simplemente continúa escalando”, yo dije: “porque es un… Yo creo en escalar ese árbol”.
Él dijo: “Bueno, todo lo que no puede ser comprobado científicamente no es una realidad”.
“Oh”, yo dije: “Doctor, ese comentario que ha hecho es muy terrible”.
Y él dijo: “¿Por qué dice eso?”
Yo dije: “Yo tomaré el lado opuesto. Cualquier cosa que pueda ser comprobada científicamente no es una realidad”.
“Oh”, él dijo: “Ud. está hablando, Hermano Branham, como si Ud. estuviera trastornado”.
“Bueno”, le respondí: “cuando Ud. dice que no hay un Dios, Ud. está hablando como si Ud. fuera un delincuente. Así que… así que el necio dijo en su corazón: ”No hay Dios“. Así que empezamos a hablar con mucha franqueza uno al otro, y yo dije: ”Mire ahora, doctor. ¿Es Ud. un hombre casado?“.
Él dijo: “Sí lo estoy”.
Le pregunté: ¿Ama Ud. a su esposa?“.
Él dijo: “Si no la amara no me hubiera casado con ella”.
“¿Tienen hijos?”.
“Sí”.
Dije: “Entonces, ¿qué diferencia hay entre el amor que Ud. tiene por su esposa y el que Ud. tendría por cualquier otra mujer?”.
“Oh”, dijo él: “porque ella es mi esposa y mis hijos… Es la madre de mis hijos”.
Yo dije: “Eso es correcto”. ¿Ven? Lo atrapé allí mismo en su propia astucia. Le pregunté: “¿Qué fue lo que dijo? ¿Qué Ud. la ama?”.
Él dijo: “Sí”.
Le pregunté: “¿Cómo sabe Ud. que la ama?”.
Él dijo: “Bueno, por supuesto, yo sé que la amo”.
Yo dije: “Muy bien. Entonces, ¿qué es el amor? Muéstremelo científicamente. Vayamos a la farmacia, e inyécteme una libra [0.45 kg. Trad.] de eso en mis venas. Lo necesito”.
14 Entonces, de acuerdo a lo que él dijo, no hay tal como el amor, porque Uds. no pueden comprobar científicamente el amor que está dentro de Uds. Toda la armadura del Cristianos es fe, invisible. ¿Ven? ¿Qué es la armadura Cristiana? Amor, gozo, paz, fe, longanimidad, mansedumbre, bondad, paciencia, el Espíritu Santo, Dios, Ángeles. Todo es sobrenatural. Y todo lo natural provino de la tierra y regresará a la tierra. Son sólo las cosas sobrenaturales las que viven; que son eternas.
15 Yo le tenía una cosita reservada. Le dije: “Doctor, le voy a hacer una pregunta. ¿Ud. cree que el hombre fue hecho del polvo de la tierra?”.
Él dijo: “Oh, yo… yo pudiera… Yo creo que el hombre es polvo de la tierra. Sí, señor”. Dijo: “Mire, uno come los alimentos, y los alimentos se convierten en sangre, y la sangre forma tejidos. Y por lo tanto viene a ser… Ud. come, por ejemplo, come carne, y demás y produce calcio, potasa, y lo que fuera, hierro, y lo que uno necesita para su cuerpo y eso va fortaleciendo.
Yo dije: “Por lo tanto… Tal vez diciéndolo en otras palabras, Ud. cree que el hombre provino del polvo de la tierra, pero que Dios en el principio no creó al hombre original, del cual nosotros provenimos”.
Y él dijo: “Tal vez de esa manera es como uno podría decirlo”.
Así que yo le dije: “Me gustaría hacerle una pregunta”. Y yo dije: “Ahora, vamos a decir algo aquí. Yo voy a… ¿Es verdad que yo estoy hecho de dieciséis elementos? Ud. admitió eso (sí), de la tierra. Ahora. Entonces, cuando yo tenía quince años, yo era un joven fuerte y saludable. Y ahora, cada vez que como, Ud. dice que yo… que la comida produce células de sangre”.
Él dijo: “Eso es correcto”.
Yo dije: “Entonces cada vez que yo como, yo renuevo mi vida”. Eso es correcto. La sangre es la vida, la vida está en la sangre, seguro que sí. ¿Ven? “Cada vez que como, yo renuevo mi vida”.
Él dijo: “Eso es correcto”.
Yo dije: “Entonces mientras que yo esté comiendo, ¿por qué he de morir? Mientras que Ud. pueda estarse llenando de comida, ¿por qué ha de morir? ¿Ven? Porque yo vivo por medio de células de sangre y la comida produce células de sangre. Y entonces, si yo renuevo mi vida…”.
Yo dije: “Aquí hay otra cosa que quiero preguntarle. Cuando yo tenía dieciséis años, yo comía la misma comida que como hoy. Pero hoy, yo como más y mejor. Y cuando tenía dieciséis años, quince, dieciséis, cada vez que comía crecía y me fortalecía. Entonces de repente yo llegué como a eso de los veintiún años; desde ese punto hasta como a los veintitrés, yo me quedé igual.
“Ahora yo tengo cincuenta años. Yo como la misma comida que comía entonces. ¿Y por qué es que me estoy debilitando, y acabando todo el tiempo, en vez de seguir creciendo, cuando estoy comiendo la misma cantidad de comida, e ingiriendo el mismo tipo de vida?”. Allí está una para su consideración.
16 Observen. Si tuviera un tarro en mi mano, o una jarra, echándole agua a un vaso, echándole agua de este gran tarro, un tarro lleno… de vidrio, o mejor dicho, de una jarra de vidrio… y se llena hasta la mitad, y luego yo empiezo a llenarlo más rápido, y entre más yo le vierto, más se baja. Científicamente compruébeme qué le sucedió en el vaso de agua. No hay respuesta para eso, vean.
Bueno, esa es la misma cosa con esto aquí. Yo ponía comida en mi cuerpo a los dieciséis. Desde que tenía un año hasta los dieciséis en adelante… Cuando nací, comencé a comer comida de la tierra, y me empecé a poner cada vez más y más fuerte, más grande, cada vez me hacía un hombre más grande. Y de repente me detuve. Seguí comiendo la misma comida. Empecé a irme para abajo, cuando yo seguía ingiriendo comida igual como cuando iba creciendo, vean. No hay respuesta para eso. Dios ha fijado una cita; y eso es todo.
Por lo tanto, en vez de poner mi fe en los científicos, en la educación, o en cualquier cosa que haya en este mundo, yo baso mi fe en la Palabra de Dios, y nada más.
17 Yo tengo un antecedente Católico, siendo un irlandés. Mis ancestros (no mi padre ni mi madre, pero la generación anterior) vinieron de Dublín, Irlanda, y eran Católicos. Cuando yo era… Conocí de Dios cuando yo era un niño pequeño. Yo quería averiguar quién era Dios; y mis parientes no iban a la iglesia. Así que yo le pregunté al sacerdote sobre Dios, y él dijo: “Dios está en Su iglesia. Allí es donde Dios habita. Ud. tiene que pertenecer a Su iglesia”.
Yo dije: “¿Cómo puedo pertenecer a ella?”. Por supuesto, Uds. gente Católica, entienden lo que se me dijo.
Después me vine a dar cuenta que… Yo jugaba en un vecindario alemán, en donde yo fui criado, entre gente que se apellidaba Halman, Roderick, Fisher, Roder y así sucesivamente. Yo era el único… Otro muchachito y yo éramos los únicos irlandeses en toda la escuela. Bueno, todos estos muchachos eran Luteranos. Bueno, ellos decían que su iglesia era la iglesia.
Luego me vine a dar cuenta que había otra iglesia que se llamaba Bautista, Presbiteriana, Anglicana. ¡Oh, vaya! Bueno, ¿en cuál de esas iglesias se encontraba Él? Eso es lo que yo me preguntaba. ¿En dónde está Él? Si esta está bien, esta tiene que estar mal, porque es contraria la una de la otra. Ahora, ¿en cuál de esas iglesias está Dios?
Yo me senté y empecé a leer la Biblia, observando la naturaleza. Me vine a dar cuenta que la Biblia dice que: “Cualquiera que le quite algo a esta Biblia, o que le añada algo a Ella, al mismo se le quitará su parte del Libro de la Vida. Así que yo vi que Dios juzgará al mundo un día por Jesucristo y Su Palabra.
Ahora, por lo tanto, yo creo la Biblia. Yo creo que Dios puede hacer cosas que no están escritas en Su Palabra. Pero mientras que Él haga exactamente lo que Él ha puesto en la Palabra, yo estaré satisfecho con eso.
18 Algunos de Uds. hermanos se acuerdan que en el Antiguo Testamento tenían una manera de saber si un profeta estaba diciendo la verdad, o si un soñador había soñado algo correcto, o si su sueño había venido de Dios. Lo llevaban a él al templo donde estaba colgado el pectoral de Aarón, y era llamado el Urim y Tumim. Muchos de Uds. saben eso por leer la Biblia. Y cuando este profeta comenzaba a profetizar, y esas luces sobrenaturales no destellaban, formando un arco iris que… haciendo el Urim Y Tumim de ese pectoral, no importaba que tan verdadero sonara, ellos no lo creían. No, señor. Tenía que haber una respuesta por parte de Dios.
Ahora, en el Antiguo Testamento fue abolido y cumplido… No abolido, pero cumplido. Y cuando eso sucedió, recibimos un Nuevo Testamento. Ahora, el antiguo Urim Y Tumim estaba (en el sacerdocio Levítico), sobre el pecho de Aarón. Pero en este tiempo tenemos otras dos tablas de la ley: el Nuevo y el Antiguo Testamento. Y para mí, ese es el Urim y Tumim de Dios. Si Dios no responde por medio de Su Palabra cuando vemos algo, entonces yo lo dejo en paz. Pero mientras que sea la Palabra, entonces yo sé que los cielos y la tierra pasarán, pero Su Palabra no fallará.
Por lo tanto, yo creo que la Biblia es la verdad absoluta de Dios, y no se le debe añadir ni quitar, sino solo ser vivida, predicada en Su simplicidad, vivida de la manera que está escrita, y Dios es… Si Él alguna vez fue Dios, Él todavía es Dios. Y si Esta es Su Palabra, y Él hizo una promesa que Él no puede respaldar, entonces Él no es Dios.
19 Y amigos, me he dado cuenta que hasta este momento… He estado treinta y un años detrás de la plataforma, en el púlpito. Y nunca he visto algo que Él haya prometido, que no haya hecho. Eso es correcto. Yo le he pedido cosas que no he recibido, pero nunca le he pedido a Él algo en sinceridad, que no me lo haya dado o dicho porqué Él no me lo pudo dar. Hay muchas cosas que yo no sé. Yo soy finito; Él es infinito. Así que el gran Dios infinito… Y yo, siendo un hombre finito, hay muchas cosas que yo deseo que no serían buenas para mí tenerlas, así que sólo confío en Él como Mi Padre para que Él me dé lo que es correcto.
20 Y estamos aquí en esta noche para orar con Uds., y hablarles de la Palabra, en estas próximas tres reuniones, y mañana en la noche, y el domingo en la tarde; y confío que me darán toda su atención, y me quedaré sólo en las páginas del Libro. Y yo no predico doctrina acá en las reuniones. Yo estoy aquí para mantener el mensaje sencillo, para orar por todos los hijos de Dios.
Y las preguntas religiosas que pudieran tener en sus mentes, yo les aconsejo que le pregunten a su pastor y no a mí; porque cada hombre está guiando a su rebaño. Y si él, su pastor los ha guiado de manera segura hasta aquí, confíen que él los llevará el resto del camino. Si él los trajo al punto de ser llenos con el Espíritu de Dios, y a vivir la vida que confió que están viviendo, pues, confíen en él para el resto del camino. Él será capaz de contestarles sus preguntas.
21 Ahora, al estar creyendo la Palabra, tenemos sólo un pequeño mensaje formal que presentamos en cada campaña, y ese es el tema de: Jesucristo es el mismo ayer, y hoy y por los siglos. Si…. Ahora sabemos que eso está en la Biblia, Hebreos 13:8.
Y ahora, yo tengo otra parte de la Escritura que deseo leer, y después (eso se encuentra en San Juan 12:20), y solamente hablar unos cuantos minutos de la Escritura, y orar por los enfermos, y dejarlos salir temprano porque yo sé que la gente de la ciudad tiene sus trabajos, y tienen que marcar el reloj. Y no estamos aquí en una de las grandes campañas, pero espero que algún día podamos regresar para tener una semana o dos para que nosotros… Pero esta sólo es una pequeña reunión de introducción.
Uds. por supuesto, no podrán captar (estoy seguro), todo el objetivo de la reunión del cual estamos hablando, y cómo el Espíritu Santo… Pero yo les pido, como mis amigos, y como creyentes Cristianos aquí esta noche, que Uds. escudriñen lo que digamos por medio de las Escrituras. Y si no es Escritural, entonces Uds. están obligados a decirme al respecto y a mostrarme en dónde está mal. Y si es Escritural, entonces Uds. están obligados a obedecer la Escritura.
22 Ahora, antes de leer, hablemos con el Autor mientras inclinamos nuestros rostros. Con nuestros corazones inclinados, me pregunto aquí en mi propio corazón, esta noche, si hay alguna petición en sus corazones, que Uds. quieren que Dios se las conceda durante esta reunión. ¿Levantarían sus manos, con sus rostros inclinados? Y en su corazón digan: “Señor Jesús, yo quiero que Tú contestes mi petición durante esta reunión. Tengo a alguien enfermo. Yo mismo estoy enfermo. Tengo un amigo perdido, hermano, hermana, niño, esposo. Recuérdalos, Padre Dios, durante esta reunión. Que algo suceda para que ellos sean salvos y sanos”. Dios les bendiga.
23 Nuestro Padre Celestial, nos acercamos a Tu trono de gracia en este momento, y en esta hora, creyendo que Tú contestarás cada petición. Te damos las gracias por esta leal, y también podemos decirlo de esta manera: esta real reunión canadiense. Y Señor, nosotros queremos ser leales a nuestro Dios. Así que nos hemos reunido en esta tarde calurosa para adorarle a Él en el Espíritu de Su Verdad. Y oramos, Padre Celestial, que Tú bendigas nuestro ser.
Bendice a esos hermanos que están llevando a cabo la campaña. Te rogamos que Tú estés en esas reuniones. Señor, y les concedas todas las cosas mucho más abundantemente de lo que ellos pudieran hacer o entender. Y ahora te pedimos esta noche por estas peticiones.
Estas personas tienen algo en sus corazones. Casi toda la congregación esta noche levantó sus manos. Hay algo detrás de esa mano, Señor, en el corazón. ¿Se las concederás? Ahora, yo ofrezco mi oración. A medida que ellos oran en silencio. Yo oro que Tú… Mi oración es que Tú les respondas sus peticiones. Yo pongo mi oración junto con la de ellos sobre Tu altar de oro con ese Sacrificio, el Señor Jesús. Escúchanos, Dios.
Él nos dijo: “Si algo pidiereis al Padre en Mi Nombre, Yo lo haré”. Ahora, oramos que Tú concedas esta petición, y nos concedas un gran y hermoso tiempo juntos, mientras tenemos compañerismo alrededor de la Palabra. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús, Tu Hijo. Amén.
24 Ahora, en el Libro de San Juan 12, y en el… empezaremos en el versículo 20, y leeremos el versículo 20 y 21.
Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta,
Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús.
Ahora, como un tema yo quisiera tomar eso: “Quisiéramos ver a Jesús”. Como texto. Hebreos 13:8 “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. Ahora, miremos directamente en la faz de la Palabra de Dios.
25 Ahora, la Biblia dice aquí que estaban unos griegos que habían subido a adorar que habían oído acerca de Jesús, y se acercaron a uno de Sus discípulos para ver si lo podían ver a Él. Y a ellos se les concedió ese privilegio. Ahora, el… ¿Cuántos aquí quisieran ver a Jesús, con toda sinceridad desde su corazón? Todos nosotros. ¿Pueden ver mi mano? Bueno, entonces, la pregunta es esta: Ahora, si Jesús es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, y nuestro deseo es el mismo deseo de aquellos griegos, ¿por qué no podemos verle a Él?
Uds. no pueden hacer que la Biblia diga algo errado, porque no lo dice. Ahora, si Dios es Dios, Él tiene que pararse por esta Palabra. Él debe cumplir esa Palabra para poder ser Dios.
Ahora, estos griegos deseaban verle. Él no hace acepción de personas, la Biblia lo dice, y ellos deseaban verle a Él, y a ellos se les fue concedido el privilegio de verlo. Ahora la Escritura no dice que ellos hablaron con Él; ello solamente lo vieron. Y eso es lo que queremos hacer. Queremos verlo a Él.
26 Ahora, sabemos que Él era… Él sufrió bajo Poncio Pilato. Él fue crucificado, murió y fue sepultado, resucitó al tercer día y ascendió al Cielo, y ahora está sentado a la diestra de la majestad de Dios en las alturas, viviendo para siempre para interceder en base a nuestra confesión. Nosotros sabemos eso. Y Él está ahora mismo como Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades. Sabemos que la Biblia enseña eso, en el Nuevo Testamento.
27 Ahora, si nuestro deseo en esta noche, como una congregación de gente que se ha reunido… En aquel entonces sólo hubo dos, y ellos pudieron verle a Él. Y ahora hay aquí tal vez como ciento cincuenta, y nosotros queremos verle a Él. Así que, si Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, veámosle a Él, y veamos lo que Él fue.
¿Qué tipo de persona piensan Uds. que esos griegos estaban buscando? ¿Estaban buscando un rabí con sus mantos puestos y un turbante? Bueno, cualquier hombre pudiera haber usado mantos y un turbante. Cualquier hombre hoy en día pudiera hacer la misma cosa. Por lo tanto si viéramos a un hombre, y quisiéramos ver a Jesús, que fue el Mesías, el Cristo ungido, entonces pudiéramos ver a cualquier hombre usando un turbante y un manto como los que ellos pensarían que Él hubiera usado, igual que un sacerdote. Ese pudiera haber sido Jesús. Pero eso hubiera sido muy confuso, porque había muchos hombres que se vestían así. Así que ellos no querían ver como estaba Él vestido.
Así que tal vez ellos querían ver Su estatura, quizás qué tan alto era, qué tan anchos sus hombros, o la manera que Él peinaba Su cabello, o algo así. Entonces cualquier hombre pudiera imitar eso. Pero ellos querían ver al Ungido. Así que si ellos querían ver al Ungido, ellos estarían buscando un Cristo ungido.
28 Ahora, la Biblia dice… Estoy leyendo en San Juan. Estamos regresando a San Juan capítulo 1, para ver simplemente como era Él. Casi estamos en la mitad del capítulo, en el 12, ahora de San Juan. Vayamos al comienzo de San Juan para ver qué era Él. Y si podemos llegar a saber qué era Él, entonces sabremos qué es Él. ¿Es eso correcto? Entonces sabremos qué estamos buscando.
Ahora, si Él viniera a esta hermosa ciudad en esta bella isla aquí de Victoria, y si nosotros lo estuviéramos buscando (y lo estamos buscando esta noche) y aquí está Su promesa que Él es el mismo, entonces tenemos que averiguar qué estamos buscando. Si nosotros…
29 Si estuviéramos buscando la forma de vestir, probablemente iríamos y viéramos, quizás, quizás a un sacerdote ortodoxo vestido de la manera que Él lo hizo, o algún judío. Él no se vestía diferente al hombre ordinario en la calle, sino que Él sólo usaba un manto normal. Él no usaba algún tipo de ropa religiosa, porque Él caminaba entre los hombres. Y ellos no se daban cuenta quién era Él, porque Él se vestía exactamente como los hombres comunes.
Yo creo que si Él estuviera aquí hoy, Él sería un hombre de limpia apariencia, usando un traje, una corbata, al igual que cualquier otro hombre. Él no se vestiría con todo tipo de ropa religiosa. Yo no creo que Él haría eso. Yo no creo que las plumas hagan al ave. Es la naturaleza del ave, porque las aves más hermosas que tenemos se alimentan de carroña. Así que nosotros… Las plumas no hacen al ave.
Entonces, era algo en Él que estos griegos deseaban ver, y eso es lo que nosotros queremos ver esta noche. No queremos ver…
30 Ahora, si dijéramos: “Vayamos a la ciudad y busquemos por todos lados. Me dicen que Jesús está en esta ciudad. Vayamos a buscarlo”. Si miráramos… si nos fuéramos por la calle, y encontráramos a un hombre que tuviera cicatrices en sus manos, y huellas de clavos, y alrededor de su frente tuviera marcas de espinas, y la sangre rodándole por su rostro, y lo encontráramos con cicatrices de clavos en sus pies, cualquier hipócrita pudiera tener eso. Seguro. Quién sea. Tenemos que buscar por lo que Él era, la Persona de Jesús. Así que ahora, veamos cómo era Él en Su Persona.
31 Ahora, Juan dijo en el primer capítulo: “En el principio era la Palabra”. Ahora, una palabra es un pensamiento expresado. Primero es un pensamiento. Lo piensan, luego lo hablan. Y Él era la Palabra. “En el principio era la Palabra, y la Palabra era Dios. Y la Palabra fue hecha carne y habitó entre nosotros”. ¿Es eso correcto? En el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra… Porque fue Su pensamiento antes que Él lo expresara, y era Dios. Y cuando Él lo expresó, llegó a ser Dios, porque la Palabra es una parte de Dios, al igual que Ud. es una parte de su palabra. Y cuando Él la expresó, llegó a ser Dios. Y esa Palabra fue hecha carne, y habitó entre nosotros. Y lo vimos a Él, el Unigénito del Padre, lleno de gracia.
Ahora, si Él fue la Palabra entonces, una Palabra expresada y manifestada, entonces Él tiene que ser lo mismo esta noche, porque cuando Dios habla Él no puede retractarse. Miren, de esa manera Uds. deben tener confianza en su Biblia. Su Biblia es esto: Dios escrito en papel en la forma de Palabra, porque Ella es Dios. Aún en el Antiguo Testamento, la Biblia dice que la Palabra de Dios vino a los profetas. La Palabra de Dios vino a ellos, a los profetas.
32 Ahora, cuando Jesús estuvo aquí en la tierra, les dijo a aquellos que no creían en Él… Él fue un hombre ordinario, y Él se llamaba a Sí mismo Dios. Ellos dijeron: “Cuando Tú mismo te haces igual a Dios, sabemos que estás fuera de sí (y la expresión: ”fuera de sí“, por supuesto, entendemos que significa ”loco“) y estás loco. Tú eres un samaritano. Tienes un demonio”, y demás.
Pero Jesús dijo: “Escudriñad las Escrituras; porque en Ellas pensáis que tenéis la Vida Eterna, y Ellas son las que testifican de Mí. Ellas son las que dan testimonio de Mí”. Testificar es dar testimonio. Cuando Ud. va a un juicio como testigo, Ud. está testificando por alguien, (¿ven?). Y Jesús dijo: “Las Escrituras son las que dan testimonio de Mí”. Entonces Él era la Palabra de Dios expresada en carne humana. ¿Lo ven? La promesa de Dios hecha carne para expresarse Ella misma; eso es lo que Cristo era: La Palabra de Dios expresada en forma humana. La Palabra fue hecha carne y habitó entre nosotros.
Y una vez más, Él continúa diciendo: “Si Yo no hago las obras de Mi Padre, entonces no me creáis. Pero aunque no me creáis a Mí, creed a las obras”. Miren, eso es Dios expresándose Él mismo por medio de la carne. Él era Dios hecho carne, la Palabra, la Palabra viviente.
33 Esa es la razón por la que los Cristianos… Yo creo que es tan real esta noche, y que… que nosotros deberíamos de vivir la clase de vida correcta, porque, miren., hay mucha gente que no se tomará el tiempo para leer la Biblia, pero ellos los leerán a Uds. Miren, Uds. son epístolas escritas por Dios, un Cristiano real y verdadero, que ha nacido de nuevo, es la Palabra expresada una vez más, porque Uds. son epístolas escritas por Dios, leídas por todos los hombres.
¿Qué tipo de personas deberíamos ser si sabemos que nuestras vidas son una Biblia viviente y abierta para el incrédulo, para expresar a Dios en nuestras propias vidas? Fíjese. Miren, vemos que Él era la Palabra, y la Palabra fue hecha carne y habitó entre nosotros. Ahora, nos damos cuenta que en Hebreos (Uds. que lo están anotando), Hebreos 4:12, la Biblia dice que la Palabra de Dios es más cortante que toda espada de dos filos, que penetra hasta partir los tuétanos, y discierne los pensamientos que están en sus corazones. La Palabra de Dios discierne los pensamientos que están en sus corazones. Por lo tanto, Dios esta noche, siendo la Palabra, sabe exactamente lo que están pensando en este preciso instante. Así que, ¿no deberían ser nuestros pensamientos puros, limpios, santos, siempre pensando lo mejor?
34 Jesús le dijo a los Fariseos, dijo: “¿Cómo podéis hablar lo bueno, porque de la…?”. Dijo: “Hipócritas”, dijo: “de la abundancia del corazón habla la boca”. ¿Ven? Ellos estaban pensando algo en su corazón y hablando algo diferente con su boca. Así que eso los hacía ser unos hipócritas. Dijo: “¿Cómo podéis hablar lo bueno cuando de la abundancia del corazón…?”. Él sabía lo que estaba en sus corazones. ¿Ven? “¿Cómo podéis hablar lo bueno, cuando debierais hablar de vuestros corazones?”.
Por lo tanto, nunca debiéramos hablar nada sino sólo aquello que creemos y entendemos, y que sea puro, sin mancha, y santo. Y luego que nuestras conversaciones sean limpias y puras, nuestros pensamientos pensando las mejores cosas, pensando los pensamientos de Dios, quedándonos con el programa de Dios, y apartados de las cosas del mundo.
35 Es una pena que las cosas del mundo tengan que llamarle la atención a la iglesia en estos días. Y Satanás tiene una manera tan brusca de hacer… de meter la televisión en los hogares y otras cosas, y corromper las mentes de la gente, al grado que hasta el día de hoy un gran porcentaje de las iglesias, que se hacen llamar así mismos Cristianos, se quedan en casa sin asistir al servicio de oración el miércoles en la noche, para alcanzar a ver uno de sus programas favoritos de alguien de Hollywood, o de alguna otra parte, que no debería ni aun ser puesto en la pantalla, quizás viviendo con tres o cuatro esposos, o esposas, y comportándose mal, y viviendo todo tipo de vidas, yendo a fiestas de borracheras, y fumando, y mintiendo, y haciendo todo lo que se puede hacer que está mal.
Y nuestras iglesias se están vistiendo a la moda… Aún nuestro vestir el día de hoy está siguiendo el ejemplo de Hollywood. ¡Qué lástima que tenga que ser así, que nuestras mentes piensen… que no puedan permanecer puras y santas con Cristo! Le ha afectado a la iglesia. La ha paralizado, y ha causado una cosa horrible. Todos nuestros periódicos y lo demás parece estar corrompido. Pero escuchen, amigos, es en esta hora de corrupción, y en ese tiempo de corrupción, en el cual Dios toma para Sí mismo una Novia que sale de esa corrupción. Eso es lo que Él está buscando, para conseguir una Iglesia que es llamada por Su Nombre, alguien que busque una vida que no tendrá fin.
36 Qué si está noche le dieran a Ud. el tiempo como para vivir por diez mil años, y estar todo… y ser el rey sobre toda la tierra. Preguntarían: “¿Canjearía eso por su experiencia, Sr. Branham?”. ¡No, señor! Si yo viviera diez millones de años, y no me envejeciera más allá de los veinte años y si poseyera toda la tierra y todas las cosas en ella; y si me dieran la garantía que nunca me fuera a enfermar por diez millones de años, aún así yo se los arrojaría en su regazo. Yo tengo algo mayor que eso. Yo tengo vida eterna.
Cuando esos diez millones de años se acaben… Comparándolos con mi Vida Eterna, pues, ni siquiera sería… Nunca tuvo principio, así que no puede llegar a un fin. Yo llegué a ser un hijo, y Uds. llegaron a ser un hijo o hija de Dios. Y Dios nunca comenzó, así que Él nunca tendrá fin. Así que la Palabra de Dios debe ser expresada en nuestro propio ser.
37 Ahora. Ahora hallamos que cuando Jesús vino a la tierra… Ahora, para poder expresar la Palabra de Dios, Él tenía que ser un profeta, porque siempre la Palabra del Señor vino a los profetas. Ahora, sabemos eso. Ahora, en Deuteronomio 18, y… dice que… Moisés dijo (el gran líder que Dios había escogido, y al cual había enviado con un Luz sobre él, una Columna de Fuego, y que había guiado a los hijos de Israel a la tierra prometida de acuerdo a lo que Él le había dicho a Abraham muchos años antes, y los guió hacia ese lugar)… Él dijo en el tiempo de su partida: “Ahora, el Señor vuestro Dios os levantará de entre vuestros hermanos un profeta como yo”.
Y él continuó diciendo que las personas que no le creyeran a este profeta, serían cortadas de la congregación. Y ellos lo negaron a Él y le descreyeron a Él, y fueron cortados de la congregación. Eso es exactamente correcto. Fíjense. Así que Él tenía que ser un profeta.
38 Si Uds. leen en San Juan 5:19, Jesús mismo dijo, después de haber pasado por el estanque de Betesda… Y allí Él encontró a este hombre acostado allí, y lo interrogaron con respecto a sanar el resto de ellos, o lo que ellos hayan hecho. Él dijo: “De cierto, de cierto os digo, no puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre: también eso lo hace el Hijo igualmente”.
Ahora, ¿creen Uds. que esa es una Escritura inspirada por Dios? Entonces Jesús nunca hizo un milagro, o nada, sin primero haber visto una visión del Padre haciéndolo. No podemos hacer que Él mienta, y hacer que continúe siendo Dios, ¿lo ven?
Uds. deben de creer la Palabra, tal y como está escrita. No hay contradicción en Ella. Yo he preguntado durante todos los años por una persona que me muestre una contradicción. No está allí. Aunque todo el Libro de sesenta y seis… fue escrito cientos y cientos de años de diferencia por distintos profetas y los demás, pero aún así todas las palabras se unen y cuadran unas con otras, así de esta manera. Eso es correcto. No se contradice. No lo hace.
Así que vemos que la Palabra es verdadera. De esa manera es como Ud. puede tener fe, no en una iglesia, en una organización, sino en la Palabra. Esa es la cosa que no va a pasar.
39 Y si Dios alguna vez es llamado a la escena para tomar una decisión, con la primera decisión que Él haga, Él tendrá que permanecer siempre con esa misma decisión.
Ahora, miren. Uds. y yo podemos tomar una decisión y tal vez después de un tiempo nos damos cuenta que estábamos mal, así que tomamos otra decisión. Una que es mejor. Después nos damos cuenta que estábamos mal allí también. Tomamos otra decisión, porque somos finitos, seres humanos de la tierra, criaturas de tiempo.
Pero Dios es infinito, así que Él no puede tomar mejores decisiones, porque cada decisión es perfecta. Si acaso… y si Él… Si no es así… Si Él es llamado a la escena para salvar a un hombre, y sobre esa base Él salva a ese hombre, Él tiene que quedarse siempre en la misma base en la que Él salvó al primer hombre. Si Él no lo hace así, entonces Él se equivocó cuando lo hizo la primera vez. Y entonces Ud. tendría que decir que Dios cometió un error.
Miren, Uds. dirían: “Yo me equivoqué. Yo no debería haber hecho eso. Lo haré como Ud. lo hace, o lo haré de esta otra manera”. Miren, ¿qué tipo de Dios sería ese? Dios es infinito. ¿Cuáles fueron las bases sobre las que Dios salvó al hombre la primera vez? Bajo la sangre derramada, y Él nunca lo ha cambiado, y Él nunca lo va a cambiar. ¡Sí, señor! Es la sangre la que salva.
40 En el jardín del Edén, un animal inocente fue inmolado, su sangre fue derramada para salvar a Adán y a Eva de los tormentos del más allá, del infierno; fue la sangre de un inocente. Y hoy en día, aunque hemos tratado de meter a la gente con educación, hemos tratado de denominarlos a eso, hemos tratado de hacer de todo, y nos damos cuenta que separamos a los hombres. Pero bajo una sola cosa, la Sangre derramada, todos podemos ser hermanos y hermanas en Cristo. Todavía es la Sangre derramada de un Inocente la que salva.
La sanidad Divina se basaba en… La primera vez que Dios fue llamado a la escena para sanar a un hombre, lo primero, según entendemos, que fue… utilizado. Y cuando Él lo hizo, lo basó sobre “Si puedes creer…”, y Él no lo ha cambiado desde entonces. Es una fe en la promesa de Dios. Por lo tanto, debe permanecer siempre igual.
41 Y si notan, en el sacrificio de Abraham, Él separó… Cuando Él hizo la confirmación, en el capítulo 16 de Génesis, cuando Él tomo a esos… a la cabra y a la becerra y las partió por la mitad, porque las dispensaciones han venido de un cordero natural al Cordero de Dios. Pero, ¿se fijaron, que él no partió el palomino ni la tórtola? Y siempre han representado la sanidad Divina, porque cuando un leproso, o alguien era limpiado, ellos mataban a un ave, y derramaban la sangre sobre la otra, sobre sus alas. Salía clamando: “Santo, santo a Jehová”, salpicando la tierra para una expiación. Y a las aves no las partió porque estaban incluidas en la expiación.
Y si la antigua expiación tenía sanidad Divina, ¿cuánto más grande es esta nueva Expiación? ¿Ven? Así que no hay ninguna duda para con Dios.
42 Ahora, aquí estaba Él. Él vino para cumplir la Palabra de Dios. Para poder cumplir la Palabra de Dios, Él tenía que ser la expresión de la Palabra de Dios. Ahora, observen qué recibimos nosotros. Regresemos. Pudiéramos tomar mucho tiempo, pero no lo haremos. Ahorraremos tiempo, si nos es posible.
Noten. Encontramos que Su ministerio comenzó aquí en San Juan, y hallamos que… Sabemos de Su nacimiento, y cómo Él salió del desierto y fue bautizado por Juan, y luego se fue al desierto, y fue tentado por el diablo durante cuarenta días, y después el salió del desierto. E inmediatamente grandes señales y maravillas empezaron a suceder. Ahora, Juan dio testimonio, vio la señal del Mesías.
43 Ahora, Juan no fue a la escuela para aprender esto, aunque su padre era sacerdote. Su padre murió cuando él tenía como nueve años de edad. En lugar de irse por la línea normal de su padre para llegar a ser un sacerdote, y demás, y todas las escuelas… Su trabajo era demasiado importante. Él tenía que precursar al Mesías. Él iba a ser aquel que había de introducirlo.
Isaías profetizó de él setecientos doce años antes que él naciera. “Habrá la voz de uno clamando en el desierto”. Y también cuatrocientos años antes de su nacimiento, Malaquías, el último profeta, dijo: “He aquí, yo os envío Mi mensajero el cual preparará el camino delante de Mí”.
Así que él no debía tomar cualquier idea de escuela sobre eso. Él debía irse al desierto. Y cuando él volvió a salir… Él se quedó allí hasta que estuvo seguro que sabía cuál era la señal. Y aquí está lo que él dijo: “Aquel que me dijo en el desierto que fuera y bautizara con agua, dijo: Sobre quien vieres descender el Espíritu y que permanece sobre Él, Ese es el que bautizará con el Espíritu Santo y fuego”. Él tenía que estar seguro.
Y amigos, si Cristo estaba por venir, y Juan tenía que estar completamente seguro de lo que él estaba haciendo, que esto penetre profundamente en su corazón. Nosotros tenemos que estar completamente seguros de esto. Hay todo tipo de cosas sucediendo, pero nosotros tenemos que estar seguros. A Ud. no se le da la oportunidad de regresar y de volver a intentarlo. Ud. tiene que hacerlo ahora, o nunca. Este es su tiempo.
44 Ahora, inmediatamente Jesús… Hubo un hombre que se llamaba Andrés, un gran hombre, un hombre fino, un pescador. Él y su hermano, Simón, pescaban juntos. Así que ellos escucharon del ministerio de Juan. Y así que, siendo religiosos, ellos estudiaban mucho juntos las Escrituras, sabían que iba a venir un Mesías.
El padre de ellos, Jonás, era un fariseo, un maestro. Y yo… Se nos ha sido dicho, que un día él se sentó al lado de su pequeña barca y les dijo a Andrés y a Pedro: “Hijos míos, yo siempre pensé que viviría para ver al Mesías”. Pero mientras que el viento movía su cabello canoso (su piel arrugada), él dijo: “Seré reunido con mi pueblo, así que yo supongo que no lo veré a Él. Pero tal vez Uds. lo verán en su día”.
“Ahora, hijos míos, cuando el Mesías venga, antes de Su Venida, habrá todo tipo de cosas aconteciendo, todo tipo de Mesías. Pero no sean engañados, hijos míos. Recuerden, la Biblia nos enseña… Moisés, nuestro profeta, nos enseña que cuando el Mesías venga, Él será un profeta, no un pedagogo, no un erudito, sino un profeta, el Rey-profeta, en donde todos aquellos grandes dones que estuvieron en aquellos profetas llegarán a ser uno en la Deidad. ¿Ven? Él será el Rey-profeta.
“Uds. deben recordar que Moisés nos dijo que no fuéramos engañados, pero que Jehová Dios levantaría a este Mesías, y que Él sería un profeta”.
45 Así que cuando vino Juan, ellos le preguntaron. Le dijeron: “¿Eres tú aquel profeta?”.
Él dijo: “No lo soy. Pero Él viene tras mí, cuyo calzado no soy digno de desatar. Él viene tras mí. Yo no soy aquel Profeta, pero Él viene tras mí. Y yo os digo que Él está entre vosotros ahora mismo, y no lo conocéis”. Y Él estaba allí. Dijo: “Hay Uno entre vosotros ahora mismo a quien vosotros no conocéis. Ese es Él”.
Él estaba tan seguro que Él estaba viviendo en ese día para ser… él sabía que su trabajo consistía en anunciar al Mesías. Y cuando él estaba anunciando la venida del Mesías, él sabía que tenía que ser en esa edad, allí mismo. Así que él dijo: “Él está entre vosotros. Él está aquí en la tierra hoy. Él está parado entre vosotros”.
46 ¡Qué cosa! ¿No hubiera sido eso una carnada para todas las denominaciones de aquel día? “Bueno, aquí tenemos al Dr. Tal y tal, al Rabí Tal y tal. Miren, qué joven de apariencia tan fina es él. Miren cómo él se peina su cabello, qué tan bien habla. Pues, él es… Pues, él se graduó… Él recibió su Licenciatura en Arte cuando sólo tenía quince años de edad. Pues, Uds. saben que él tiene que ser el Mesías”. ¿Ven?
Pero Juan meneaba su cabeza en desaprobación. Él dijo: “Aquel que me dijo en el desierto que fuera a bautizar con agua dijo sobre quien viere el Espíritu venir, descendiendo, esta Luz descendiendo del Cielo, y viniendo sobre Él. Ese es Él. Yo estoy esperando encontrarlo”. Un día él salió caminando, y allí estaba Él. Y lo vio a Él. Un hombre sin educación, ni siquiera fue a la escuela un solo día en Su vida, no tenemos ningún registro de que Él haya asistido a la escuela, nunca escribió un libro. Nada. Nosotros apenas sabemos… Él sencillamente apareció, y se fue de la misma manera que vino. Pero Él era Emanuel.
47 Para entonces Andrés había estado siguiendo estas reuniones, escuchando a Juan, y él se paró allí aquel día, y oyó a Juan decir: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Juan, parado allí maravillado, mirando a Algo, que venía descendiendo, y una voz diciendo: “Este es Mi Hijo amado en quien me complazco morar”. Nadie más la oyó; nadie más lo vio. Pero Juan dio testimonio de haberla visto.
¿Por qué? Se le había prometido a él. El resto del mundo no se sentaría aquí esta noche. A Uds. se les ha prometido algo, y Uds. lo están buscando. Esa es la razón que Él se revela a Sí mismo de la misma manera.
48 Así que ellos estaban observando. Juan dio testimonio. Andrés se va a su casa, y le dice a Simón esa noche: “Hemos encontrado al Mesías”.
Bueno, me puedo imaginar a Simón diciendo: “Mira, espera un minuto, Andrés. Se nos ha sido enseñado mejor que eso. Ahora, un profeta así llamado de allá del desierto… Oh, lo que sea que digas”.
Y un día Simón entró con él en la Presencia del Señor Jesús. Miren, Simón no era educado. Sabemos que la Biblia dice era ignorante y sin letras, las dos cosas. Él ni siquiera podía firmar su propio nombre. Ese es el tipo de persona que Dios escogió. Y si la educación es algo tan importante, ¿por qué escogió Él a una persona como esa para darle las llaves del Reino?
Vean, nos salimos del camino. Ahora, yo no estoy respaldando la ignorancia; sólo estoy dando los hechos. Dios quiere un corazón humilde. Yo prefiero que mis hijos conozcan a Jesucristo como su Salvador, y que no sepan como firmar su nombre, que tener… que ser los mejores educados que existen en todo el mundo. Eso es correcto. Noten. Porque eso es Vida Eterna, el conocerlo a Él.
49 Aquí estaba Él. Simón caminó hasta su presencia. Dijo: “Solamente ven una vez a escucharlo. Él va a comenzar a predicar en unos cuantos días, porque Él ha salido del desierto. Y la gente ha comenzado a llegar, y Él ha comenzado a orar por los enfermos, y están siendo sanados. ¿No será Ese el Mesías?
“Ahora, mira esto, Andrés. El Mesías, de acuerdo a la Palabra, será un profeta”.
“Bueno, yo creo que Juan era un profeta”.
“¿Qué señal mostró él que prueba que era profeta?”. Él solamente habló, (¿ven?). Muy bien.
Pero fue a ver a esta persona. Ahora, aquí venía Simón caminando directamente ante Su presencia. Y tan pronto como Jesús lo miró, le dijo: “Tu nombre es Simón, y tú eres el hijo de Jonás”. ¡Eso fue suficiente! Él supo en ese momento que era el Mesías. ¿Por qué? No solamente Él lo conocía a él, pero Él sabía sobre su padre piadoso, quién lo había mantenido en la Palabra. ¿Se da cuenta cómo todo encaja a la perfección? Simón Pedro reconoció rápidamente que ese era el Mesías, y se le fueron dadas las llaves del Reino.
50 Estaba uno parado allí de nombre Felipe. Él también había sido un lector de la Biblia, y él y un hombre llamado Andrés habían tenido mucho compañerismo, igual como lo hacen Uds., cuando van a la casa… Si Uds. lo creen… ¿Cuántos de Uds. estudian juntos, estudian la Palabra? ¿Y van a sus casas y escudriñan las Escrituras?
Y ellos estaban preocupados del tiempo en el que estaban viviendo, así que ellos escudriñaban las Escrituras muy detalladamente. Y al hacerlo, se dieron cuenta qué iba a ser Él. Y cuando Felipe vio eso, eso fue suficiente para él. Se fue rodeando la colina, que son como unas quince millas [24 km. Trad.] para rodear la colina. Si Uds. alguna vez visitan Palestina, podrán marcar esos lugares. Y él fue allá un día y regresó al siguiente día.
51 Ahora, cuando él encontró a Natanael, él estaba allá en el huerto, en su arboleda de higueras, y estaba allá orando. Y así que aquí venía Felipe buscándolo. Él lo encontró orando de rodillas, orándole a Dios. Después que él hubo terminado de orar, él se levantó. Y él dijo: “Natanael, ven y ve a quién hemos encontrado. Hemos encontrado al Mesías del cual habló Moisés, el profeta del cual Moisés dijo que el Señor nuestro Dios levantaría. Lo hemos encontrado”.
Me puedo imaginar a Natanael diciendo: “Felipe, ¿qué quieres decir? ¿Quién es?”.
“Es Jesús de Nazaret, el hijo de José”.
Ahora, eso fue demasiado para ese hombre. Él dijo: “¿De Nazaret puede salir algo bueno? ¿De ese montón de santos-rodadores, o (dispénseme) de entre esa gente? ¿Pudiera salir algo bueno de entre ellos? Pues, sabemos que si tiene que salir de alguna parte, tendrá que ser de nuestra denominación. ¿Pudiera algo bueno salir de allí?
Ahora, Felipe le dio la mejor respuesta que cualquiera le pudiera dar. Él dijo: “Ven y ve”. No se queden en casa criticando. Vengan, tomen las Escrituras, y averigüen si está bien o no“.
52 Cuando iban de camino rodeando la colina, puedo escuchar su conversación. Puedo escuchar a Felipe decirle a Natanael, le dice: “Natanael, ¿recuerdas aquella ocasión que le compraste pescado allá en el río a aquel pequeño pescador que se llamaba Simón, que no podía firmarte el recibo?”.
“Sí, lo recuerdo. Muy bien. Mira, Oh, yo conocí a su papá. Yo le compraba pescado a Jonás, a su papá. Él tiene un hijo de nombre Andrés”.
“Sí, ambos son creyentes. Y tan pronto como Simón se acercó a la Presencia de este Mesías, Él lo vio al rostro, y lo llamó Simón, y le dijo el nombre de su papá”.
“Ahora sabemos que la Escritura dice que Jehová va a levantar un profeta. Y nosotros somos judíos, y somos conocidos por creer a nuestros profetas. Y nuestra Biblia nos dice aquí también: ”Cuando haya entre vosotros uno que es espiritual o profeta, Yo, Jehová le hablaré a ese profeta. Y si lo que él dice, llega a suceder, entonces óiganle. Y si no sucede, entonces no le oigan“. Y aquí está un Hombre que lo que Él dice da exactamente en el blanco probando lo que dice. No me sorprendería si Él te llamara cuando estés delante de Él”.
53 Muy bien. Cuando ellos se acercaron a Su Presencia, tal vez Jesús estaba llevando a cabo una línea de oración, o lo que fuera. Él pudiera haber estado allá en la audiencia. Pero dondequiera que Él estaba, cuando Jesús fijó Sus ojos en él, Él dijo: “He aquí un Israelita en quien no hay engaño”. Eso lo desinfló.
Él dijo: “Rabí, ¿Cómo es que me conoces?”. Miren, todos se vestían igual. Ellos usaban barba, turbantes, mantos. “Rabí, ¿de dónde me conoces?”.
Él le respondió: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol te vi”. ¡Oh, qué ojos! “Te vi debajo de la higuera”.
54 ¿Saben una cosa…? Ese hombre que había sido enseñado por la Escritura, esa simiente predestinada a Vida Eterna, cuando esa Luz destelló frente a él, él dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”. No fue Su vestidura lo que lo logró, ni fue su tamaño lo que lo logró, ni el estilo de Su peinado, ni la manera en que Él se arreglaba Su barba, sino que el Espíritu que estaba en Él mostraba que era Dios, la Palabra hecha carne, porque podía discernir los pensamientos del corazón.
Ese fue Jesús ayer. Y si Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, Él será el mismo. De esa manera Él lo será hoy. ¿Es eso correcto? Si Ese fue Jesús, será el mismo Cristo.
55 Miren, como dije hace un par de noches, si Uds. pudieran tomar toda la vida de un árbol de durazno, y transferir la vida de un árbol de pera a un árbol de durazno, producirá duraznos. Claro que sí. Producirá según el tipo de vida que esté en él. “Por sus frutos los conoceréis”. Jesús dijo en San Juan 14:12: “El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él las hará también”. [Espacio en blanco en la cinta. Trad.]… Hijo del hombre, Ángeles ascendiendo y descendiendo, y así sucesivamente.
Uds. están en posición. Uds. mismos se posicionan al reconocerlo a Él, que… Uds. están en condición ahora para ver cosas mayores. Oh, si nosotros tan sólo pudiéramos llegar a esa posición para reconocerlo a Él, entonces veríamos la sanidad obrando en nuestro cuerpo, entonces veríamos el gozo viniendo, y veríamos grandes cosas acontecer.
56 Ahora, tal vez su sacerdote estaba parado allí. Oh, estaban parados unos allí que no lo creían, los maestros de esos días, parados allí con sus manos por detrás de ellos. Ellos sabían que tenían que darle una respuesta a su congregación. Ya lo habían hecho. ¿Saben Uds. qué les dijeron? Ellos dijeron: “Este Hombre es un Belcebú, el diablo, un adivino”.
Y Jesús dijo: “Los perdono por llamarme eso. Pero un día el Espíritu Santo vendrá a hacer la misma cosa, y hablar una palabra en contra no les será perdonado en este mundo ni en el mundo venidero”. Así es de pecaminoso… así es cómo es en este último día. Hemos tenido dos mil años de enseñanza. Allí estaba Él. Cómo pudiéramos continuar con estos personajes pero por causa del tiempo… Tal vez lo continuaremos mañana en la noche.
57 Noten. De esa manera… Ahora, recuerden, estaban aquellos allí que eran hombres santos, eran hombres buenos, eran maestros. Pero Jesús dijo: “Uds. recorren los mares para hacer un prosélito de una persona. Y cuando lo traen al rebaño, él es dos veces más hijo del infierno que lo que era antes”. Él dijo: “Porque Uds. invalidan los mandamientos de Dios por vuestras tradiciones”.
Y ese es el problema hoy en día. Hemos tomado la tradición y la hemos incorporado en la iglesia, en vez de tomar lo que Dios dijo. ¿Ven? Miren, Uds. saben que Jesucristo no vino de la manera incorrecta, Él vino exactamente de la manera que la Biblia decía que Él vendría. Pero sus tradiciones habían figurado a Cristo como algo muy lujoso, y Él vino pobre y humilde, exactamente como la Biblia decía que Él vendría. Y Él hizo exactamente la misma cosa, y mostró Su señal Mesiánica exactamente de la manera que la Biblia decía: Pero a ellos no se les había enseñado a creerlo de esa manera.
Dios, que no se nos vaya a pasar por alto en esta ocasión. Tengamos corazones abiertos y mentes abiertas para escuchar. Para que la Palabra…
58 Él era la Palabra, y la Palabra era Dios y la Palabra fue hecha carne. Y la misma Palabra prometió: “Un poquito y el mundo no me verá más, pero vosotros me veréis porque Yo (y Yo es un pronombre personal), Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin de la consumación”. Correcto. “Y las obras que Yo hago, vosotros también las haréis. No os preocupéis qué hablaréis, porque no sois vosotros los que habláis. Es el Padre, el Espíritu Santo que mora en vosotros. Él es el que habla. Yo no hago nada hasta que el Padre me lo muestra”. Él veía una visión.
Ahora, la misma cosa se aplica al día de hoy. Todo lo que Dios era, Él lo vertió en Cristo. Todo lo que Cristo era, Él lo vertió en la Iglesia. Es el mismo Dios todo el tiempo. Dios sobre nosotros. Él no podía acercarse a nosotros porque éramos pecaminosos. La sangre de corderos no podía quitar el pecado. Pero luego, Dios fue hecho carne y habitó entre nosotros. Nosotros creemos eso. Dios estaba en Cristo, reconciliando Consigo al mundo. Cualquier Cristiano cree eso.
59 Hoy en día, cuando ellos lo tratan de hacer a Él sólo un filósofo o un maestro, simplemente me consume. Él era Divino. Él era más que un maestro, o un filósofo. Él era Emanuel. Dios creó para Sí mismo un cuerpo, Su Hijo, y descendió y habitó en ese cuerpo: Dios en Cristo. “No soy Yo el que hace las obras, es Mi Padre. Él me muestra qué hacer, y Yo sólo actúo en Su Presencia, en Su lugar”. San Juan… ¡Oh, vaya! Es muy fácil (¿ven?) ver de qué estaba Él hablando.
Vean. Cuando Él estuvo aquí en la tierra, él dijo: “Yo salí de Dios y vuelvo a Dios”. ¿Es eso correcto? Miren, cualquier maestro sabe que esa Columna de Fuego que siguió a los hijos en el desierto… o los hijos de Israel siguieron esa Columna de Fuego, que ese fue Cristo. Todos Uds. creen eso, ¿verdad? Fue el Ángel del Pacto.
60 Moisés renunció a Egipto, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios. Ese era Cristo. Entonces, allí estaba ese Ángel que estuvo en… Bueno, Él dijo la misma cosa. Les dijo que Él era. “Antes que Abraham fuese, YO SOY”. El YO SOY fue el que estuvo con Moisés en el desierto en esa zarza ardiente… San Juan 6: “Antes que Abraham fuese, YO SOY”, y ese fue un estatuto para todas las generaciones. No “Yo seré, Yo fui”, sino “YO SOY” (tiempo presente), el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
61 Su muerte, sepultura y resurrección… Y uno llamado Saulo iba en su camino a Damasco para arrestar a la gente por estar en este Camino. Y cerca del mediodía, él fue derribado por una Luz, la misma Luz. No puede cambiar. Tiene que permanecer igual. “Yo vine de Dios (hecho carne), Yo vuelvo a Dios”. Amén.
¿Cómo sabe que era el mismo Dios? Él dijo: “Señor…”. Él dijo: “Saulo, Saulo, ¿Por qué me persigues?”.
Él dijo: “¿Quién eres Señor?”.
Él dijo: “Yo soy Jesús”.
Fue Él quien entro esa noche, esa Luz, y le quitó las cadenas a Pedro, y abrió la puerta, y lo sacó, el Ángel del Señor. “Yo salí de Dios, y vuelvo a Dios”, haciéndolo a Él Jesucristo, el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Él está con nosotros esta noche, el mismo Dios.
Noten, en Abraham, Él le mostró por toda la trayectoria esas señales, pero finalmente llegó a la última señal maestra.
62 Ahora. Ahora recuerden, estamos sentados aquí en esta noche. Yo veo a algunos de mis amigos indios del lugar. Ellos son indios; aquí hay alemanes, suecos, irlandeses, todo tipo diferente de gente, o a lo que nosotros les llamamos nacionalidades. Pero solamente hay… Todos provenimos de un solo hombre: Adán. Y sólo hay tres razas en todo el mundo, y esas son la gente de Cam, Sem, y Jafet, porque de esas tres… Después de la destrucción antediluviana no había nadie más en la tierra.
63 Y fíjense en Pedro con las llaves. Él le abrió a los judíos en Pentecostés, a los samaritanos, y luego allá con Cornelio. Y desde ese entonces, fue para todos. Vean. Eso es judíos, samaritanos, y gentiles. Ahora noten, los judíos y samaritanos… los samaritanos eran mitad judío y gentil. Así que ellos creían en un Dios, pero estaban buscando un Mesías. Y si ellos buscaban un Mesías, entonces Él tiene la obligación de presentarse a ellos. Amén. Me siento bastante religioso en este momento. Al saber que Él cumple Su promesa.
Ahora, él vino al judío, al judío elegido, y Él dio a conocer Su señal ante todos ellos. Algunos de ellos dijeron: “Ajá, Belcebú. Él es un adivino”, llamando a las obras de Dios un espíritu inmundo, porque podía discernir los pensamientos, sin saber que la Palabra es un discernidor de los pensamientos: ¡Un Profeta! Un profeta a quien la Palabra del Señor viene, lo hace a Él la Palabra en una porción. Como nosotros somos esta noche, porciones de la Palabra. Él tenía toda la Palabra. La Plenitud de Dios estaba en Él. Él lo tenía sin medida; nosotros lo tenemos por medida. Pero es el mismo Espíritu.
64 Noten. Y Él se paró allí mismo haciendo exactamente la señal Mesiánica, y solo un judío de vez en cuando le creyó a Él. Ahora, había aquellos que no le creían a Él, y uno no pudiera decir que no eran buenos hombres. No, señor. Ellos sí eran buenos hombres. Ellos tenían que vivir bien. Uno no pudiera decir que no eran honestos y rectos; no engañaban ni robaban. No, señor. Pero esas cosas no lo salvan a uno. No es por buenas obras que somos salvos. Si las buenas obras hubieran sido suficientes, entonces Cristo no hubiera tenido que morir.
Vean Uds. es por un nacimiento. Uds. tienen que nacer de nuevo. Uds. simplemente lo tienen que hacer. No hay manera alguna para escaparse de ello. “El que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino”. Ahora, miren. No es pecado mentir, robar, emborracharse, cometer adulterio. Eso no es pecado. Esos son los atributos de la incredulidad. El único pecado que existe es la incredulidad. La única justicia que existe es la fe. La fe y la incredulidad; todo proviene solamente de esas dos fuentes. La Biblia dice: “El que no cree, ya ha sido condenado”.
Así que entonces, lo religioso…. Los budistas son religiosos. Esos mahometanos son tan honestos a más no poder. ¿Ven? Seguro que sí. Ellos son religiosos, amables, gente buena, pero incrédulos. Así que eso los hace pecadores. Y cualquier hombre que no cree toda la Palabra de esta Biblia, el espíritu del tal está mal. El Espíritu Santo escribió la Biblia. Así lo dice. Hebreos el capítulo 1, dice: “Hombres de la antigüedad inspirados por el Espíritu Santo escribieron la Biblia”. Correcto. Así que, el Espíritu Santo escribió la Biblia. ¿Puede Él darse la media vuelta, y negarla, o inyectarle algo a Ella, que no sea correcto? El genuino Espíritu Santo en la vida de cada hombre acentuará cada versículo en esa Biblia con un “Amén”. El genuino Espíritu Santo, la cree.
65 Ahora, estos samaritanos estaban buscando un Mesías. Cuando los judíos vinieron, Él se mostró a Sí mismo como el Mesías. Y cuando Él hizo eso, ellos reconocieron que Ese era el Mesías. Otros no quisieron reconocerlo porque su iglesia se los prohibió. Bueno, Uds. saben lo que sucedió.
Después estaban unos samaritanos. Un día, Él estaba allí en Jerusalén e iba para Jericó, que estaba al bajar el monte, allí por el camino que conducía a Jericó. Pero le era necesario a Él pasar por Samaria. Eso sería como yo yendo a mi casa en Indiana, pero yéndome por el camino que lleva a California, desviándome mucho del camino. Yo vivo en esta dirección, California, supongo, que está para esta dirección. (¿Ven?), por la costa. Y yo tengo que ir hacia el Este.
Pero Él se fue por Samaria, y Él se detuvo en una ciudad llamada Sicar, y Él envió a Sus discípulos a comprar algo de comer. Y mientras ellos iban a la ciudad de Sicar, ¿qué sucedió? Jesús estaba sentado allá enfrente del monte, y en eso sale una mujercita de la ciudad. Eso se encuentra en San Juan el capítulo 4. En eso salió una mujer de la ciudad, llamada la mujer de Samaria. Ahora, escuchen con mucha atención.
66 Esta mujer salió.
Ahora, ella era una mujer de mala reputación. Ahora, si tuviéramos que decirlo en nuestros días, nosotros diríamos: “La dama de la luz roja”, o algo así. Aquí está el problema que ella tenía. Ella tenía muchos maridos. Ella había tenido cinco maridos, y en ese entonces ella estaba viviendo con otro. Así que no era de ella.
Entonces, ella salió por agua alrededor de las once de la mañana, y miró alrededor, y vio a un judío que le dijo: “Mujer, dame de beber”.
“Pues”, ella dijo: “Tenemos por aquí… nosotros tenemos segregación aquí. Pues, Ud. no debería pedirme eso. Yo soy samaritana, y Ud. es un judío. No nos relacionamos unos con otros”.
¿Qué estaba haciendo Él? Ahora, Uds. tienen que tomar mi palabra. Él estaba contactando su espíritu. Él Padre le había dicho que fuera para allá, y allí estaba la única persona que Él veía. Así que ella llegó allí; por lo tanto ella debía ser. Así que Él está contactando su espíritu. Él dijo…
Ella dijo: “Pues, nuestros padres bebieron del…”.
Pero Él dijo… Primero Él dijo: “Yo… Si me pidieras a Mí, Yo te daría agua que no tuvieras que venir aquí a sacarla”.
Ella dijo: “Oh, el pozo es hondo, y Tú no tienes nada con qué sacarla”.
Él empezó a hablar con ella. ¿Ven? Él estaba captando su espíritu.
Y ella dijo: “Pues, Uds. adoran en Jerusalén; nosotros adoramos en este monte”, y así sucesivamente.
Él dijo: “La hora viene cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en Espíritu y en Verdad”. Él captó cuál era su problema. Él dijo: “Ve, trae a tu marido y ven acá”.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Él dijo: “Has dicho la verdad. Porque cinco maridos has tenido, y con el que ahora estás viviendo no es tu marido”.
Observen a esa mujercita. Ella sabía más de Dios que la mitad de los predicadores de hoy en día, aún en la condición en la que se encontraba. Ella se detuvo. Estaba sorprendida.
Mírenlos a ellos… Miren a esos sacerdotes de aquel entonces; decían: “Este Hombre es Belcebú, un adivino”.
Pero esa mujercita prostituta se detuvo y dijo: “Señor, paréceme que Tú eres aquel profeta. Sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos declarará todas estas cosas. Pero, ¿quién eres Tú?”.
Él dijo: “Yo soy, el que habla contigo”. Ese fue Jesús ayer.
67 Miren lo que hizo ella. Ella dejo el cántaro. Corrió a la ciudad, y le dijo a aquellos hombres: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será éste el mismísimo Mesías?”. En otras palabras, ¿no es está la señal que el Mesías ha de mostrar?
Miren la diferencia, cuando esa Luz, ese Espíritu pasó sobre esa pequeña simiente predestinada yaciendo allí, ordenada para Vida Eterna. A esos maestros religiosos no les conmovió en lo más mínimo. Ellos estaban tan concentrados en su propia manera de hacer las cosas, que esto no podía… Tenía que ser a su manera y de ninguna otra manera.
Pero cuando esto impactó en esa pequeña prostituta (ella había sido ordenada para Vida Eterna), ella dijo: “Sabemos; se nos ha sido enseñado; creemos. (¡Amén!) Sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos declarará todas estas cosas. ¿Quién eres Tú?”.
Él dijo: “Yo soy Él”.
¡Eso fue suficiente! Eso era todo. Ella vio que aquí la señal se había llevado a cabo. Ella supo que era el Mesías. Ella corrió a la ciudad y les dijo a los hombres: “Venid, vean a este Hombre. ¿No es esta la mismísima señal que el Mesías debía hacer?”. ¿Ven? Y la Biblia dice que la gente de aquella ciudad creyó en Él por el testimonio de la mujer. Él nunca tuvo que hacer una cosa más. La mujer había testificado que era la verdad. “Me dijo que tenía cinco maridos, y Uds., hombres, saben que es así”. Eso es. Y Él era el Mesías.
68 Ahora, si esa fue la manera por la cual ellos lo conocieron a Él ayer, y Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos… Uds. pueden decir: “¿Qué acerca de ayer?”. Pablo les estaba escribiendo a los hebreos en el tiempo de la Biblia. En el “Ayer” fue Dios que estuvo en los profetas. ¿Creen Uds. eso? Miren a David subiendo el monte, un rey rechazado, llorando. Casi quinientos años después de eso, el Hijo de David se sentó en el mismo monte, llorando, un Rey rechazado.
Miren a José, vendido por treinta piezas de plata, casi treinta piezas de plata. Mírenlo a él. Cuando él nació, él era un profeta, podía profetizar, predecir cosas venideras, interpretar sueños, era espiritual, amado por sus padres… por su padre, odiado por sus hermanos, exactamente como fue con Jesús. ¿Ven? Y fue echado a una cisterna y suponían que había muerto; fue sacado de allí y se sentó a la diestra de Faraón. Ningún hombre…
En su prisión… Igual que Jesús, clavado en la cruz, en su prisión, hubo uno que se perdió, y otro fue salvo. Y en José, hubo uno que se perdió, y otro fue salvo. Y él ascendió hasta al lado de Faraón, y ninguno podía venir a Faraón, sino sólo por José. Jesús subió al cielo. Ninguno puede venir al Padre, sino sólo por Jesús.
Y cuando José dejaba el trono para salir, la trompeta sonaba, y toda rodilla se doblaba. “Doblad rodilla, José viene en camino”. Y cuando Jesús deje el trono cada rodilla se doblará, y cada lengua confesará. Ese fue el espíritu del Mesías en esos hombres. Esa es la razón por la que la Palabra de Dios vino a los profetas. Y aquí la Palabra completa de Dios fue manifestada a fin de redimir al hombre.
Ahora, si eso fue lo que Él era ayer, eso es lo que Él será hoy. Luego Pablo dijo que él será el mismo por todos los siglos. Así que vemos…
69 Ahora, allí aparecieron los judíos y los samaritanos. Pero nosotros los gentiles, nosotros no estábamos buscando ningún Mesías. Éramos romanos, anglosajones, adorando ídolos, y demás. No estábamos buscando ningún Mesías, así que Él nunca se nos dio a conocer. Ni siquiera una vez hizo él eso ante un Mesías… ante un gentil. Búsquenlo en la Biblia, ni siquiera una sola vez. ¿Por qué?
Ahora recuerden, Él no puede cambiar. Y al fin de la dispensación judía, y esos… Si Él probó que Él era eso, y les permite a los gentiles continuar sólo con teología, sin ver la misma cosa, entonces Él no es Dios. Él hizo algo allí al final del tiempo de su raza que Él no hizo aquí. Ahora, ¿lo prometió Él? Sí. Rápidamente ahora, y voy a terminar.
70 Jesús dijo en San Lucas: “Como fue en los días de Sodoma, así será también en la venida del Hijo del hombre”. Uds. saben eso. Observemos a Sodoma…. a Abraham, un tipo de la iglesia. Recuerden que siempre han existido tres clases de gente. Eso son los creyentes, los creyentes manufacturados, y los incrédulos. Se encuentran en cada grupo. Allí vienen.
Abraham venía de un largo camino, y había visto grandes maravillas ante Dios, grandes señales. Ahora, él representa a la iglesia elegida. Dios le dio a Abraham el pacto sin condiciones, lo salvo en Su gracia, o por Su gracia, incondicionalmente… a Abraham y a su simiente, vean.
Uds. no buscan a Dios, Dios los busca a Uds. Dicen Uds. “Yo busque y busque”. No, no. Fue Dios buscándolos a Uds. Uds. simplemente no querían desprenderse; eso es todo. ¿Ven? Eso es todo. Dios busca al hombre, no es el hombre buscando a Dios. La mera naturaleza del hombre se manifestó en el huerto del Edén. Cuando él pecó, en vez de salir confesarlo, él huyó. No fue Adán corriendo por todo el huerto: “Dios, Dios, ¿dónde estás Tú?”. Fue Dios diciendo: “Adán, Adán, ¿dónde estás tú?”. ¿Ven? Es la misma cosa hoy en día. ¿Ven? Fue Dios buscando al hombre. “Ninguno puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere primero”. ¿Ven?
71 Ahora, allí estaban. Miren, Abraham había visto grandes señales delante de Dios. Miren, Abraham tenía un pariente, un sobrino, el cual era Lot. Y Lot había hecho su elección, de vivir como el mundo allá en Sodoma. ¿Conocen Uds. esa historia? Allí estaban los sodomitas: los incrédulos. Allí estaban los creyentes tibios: Lot y su familia. Aquí estaba Abraham y su familia, estando aquí posicionados. La hora había llegado para que cayera el fuego. ¿Qué sucedió? Escuchen atentamente ya para terminar.
Un día hubo tres Ángeles que llegaron al campamento de Abraham. Uno de ellos era Dios mismo. Abraham lo llamó: “Elohim”, lo cual es Dios, mi Señor, S-E-Ñ-O-R con mayúsculas, el que existe de Sí mismo. Llegaron… Dos de ellos descendieron a Sodoma, y predicaron el Evangelio, y trataron de sacarlos de allí. Todos los que creen eso, digan: “Amén”. [La congregación dice: “Amén”. Trad.] Nosotros creemos eso. Lot salió de allí.
72 ¿Recuerdan que estrictas fueron Sus palabras? Aún el Ángel dijo: “Ni siquiera miren atrás”. Y la esposa de Lot se volvió para mirar atrás, porque sus hijos y sus nietos se estaban quemando en los juicios de Dios. Ella se volteó, y allí está todavía hasta el día de hoy. Uds. tienen que obedecer.
Uds. dicen: “Oh, no hace ninguna diferencia”. Sí hace una diferencia. Porque una mujer sólo descreyó un poquitito de la Palabra, causó toda enfermedad, todo pesar, toda muerte, y todo lo demás; esa fue Eva.
Y Jesús dijo: “Acordaos de la mujer de Lot”. Ella tenía mucho más por lo cual mirar atrás que lo que nosotros tenemos. Sus hijos y nietos se estaban quemando en los fuegos del juicio de Dios, y ella… Esa madre sólo se volteó para mirar atrás. Sólo que a ella se le había mandado, por medio de ese Ángel, que no lo hiciera, y ella se volteó de todos modos. Y ella está allí hasta el día de hoy como una estatua de sal, una desgracia, por todos los años.
73 Noten.
Ahora estos Ángeles llegaron, y dos ellos fueron allá abajo y le predicaron a Lot y a su familia. Ellos no hicieron muchos milagros. Ellos hicieron unos cuantos milagros, como causar ceguera cuando ellos vinieron a tomarlos, y la predicación del Evangelio ciega los ojos del incrédulo. Pero ellos estaban predicando: “¡Salgan de aquí! ¡Salgan fuera de Sodoma!”.
Pero escuchen, Aquel que estaba hablando con Abraham no dijo: “Salgan de Sodoma”, porque él y su grupo no estaban en Sodoma. Esa era la Iglesia elegida. Ahora recuerden que Jesús dijo: “Como fue en aquel día, así será en la venida del Hijo del hombre”. Ahora escuchen atentamente.
74 Y miren, ¿cuántos aquí han nacido de nuevo? Veamos sus manos. Espíritu… Muy bien. Uds. ahora ya deberían poder recibir carne. Escuchen atentamente. “Como fue en los días de Sodoma, así será en la venida del Hijo del hombre”. Ahora, estos dos mensajeros, mensajeros sobresalientes, llegaron allí. Lot había dado su mensaje, pero les sonó como algo sin importancia. No le prestaron a él nada de atención, porque la vida que él vivía lo decía todo: una iglesia tibia. Aún sus propios hijos no le creyeron.
Pero cuando estos mensajeros llegaron, ellos vieron que eran hombres piadosos. Y si Sodoma no ha recibido sus hombres piadosos hoy en día en un Oral Roberts y un Billy Graham, yo nunca he conocido a uno —hombres piadosos sacudiéndolos.
75 Miren a Billy Graham, ese gran evangelista, allá afuera en Sodoma, predicándoles fuertemente… sin hacer milagros. Pero: “¡Salgan de aquí! ¡Arrepiéntanse o perecerán!”, clama él. Y escuchen, hemos tenido grandes hombres a través de las edades. Hemos tenido a Moody, Wesley, Shankey, Finney, Knox, Calvin… hasta llegar hasta aquí. Pero nunca habíamos tenido u n mensajero a la iglesia nominal que su nombre terminara de la misma manera en la que terminaba el de Abraham, para mostrar que él era la simiente de Abraham: G-r-a-h-a-m, a la iglesia nominal. Hemos tenido todo tipo de nombres, pero nunca ese nombre. Esto es.
Y ahora, hay un mensajero enviado a la iglesia elegida, a Abraham. Observen lo que Él hizo. Él se sentó allá, y Él dijo: “Abraham…”. Ahora, recuerden que un día antes, su nombre era Abram, y el nombre de su esposa S-a-r-a-i, Sarai. Fue cambiado a Sara, S-a-r-a; y el nombre de Abram a Abraham.
76 Observen ahora a este mensajero. Tenía la apariencia de un hombre, con ropa puesta, con polvo en la ropa, sentado allí comiendo chuletas de ternera y bebiendo leche y comiendo mantequilla, y pan. Correcto. Era Dios sentado allí. Él dijo: “Abraham, ¿en dónde está Sara tu esposa?”. S-a-r-a. ¿Cómo supo que su nombre había sido cambiado de Abram a Abraham? ¿Cómo supo que él tenía una esposa? Y ¿Cómo supo que su nombre era Sara?
Y Abraham dijo: “Ella está en la tienda detrás de Ti”. Fíjense que la Biblia específicamente dice: “… detrás de Él”.
Miren esto. Eso comprueba… “Yo (pronombre personal), Yo te visitaré según el tiempo de la vida, como Yo te prometí”. ¿Ven quién era Él? Era el Dios que había estado hablando con él por toda la jornada, los veinticinco años que él había estado creyendo en Él. “Te voy a visitar según el…”. Y Sara ya tenía noventa años de edad, y Abraham tenía cien. Ellos… ellos no habían estado llevando una vida marital como esposo y esposa. Uds. saben lo que les estoy diciendo, Uds. son adultos. ¿Ven? Eso… Ellos… Eso había cesado para ellos hacía muchos años, porque eran de edad avanzada.
Y ella se rió entre sí, (a lo que nosotros llamamos en los Estados Unidos: reírse disimuladamente, Uds. saben) ella dijo: “¿Yo una mujer anciana, y mi esposo sentado allí también anciano, y volveremos a tener deleite como una pareja de recién casados?”.
Y el Ángel, con Su espalda hacia la tienda dijo: “¿Por qué se ha reído Sara, diciendo que estas cosas no pueden suceder?”. ¿Ven qué señal recibió esa Iglesia? Ellos habían tenido todo tipo de señales, pero esa fue la última.
77 Entonces cuando la simiente de Abraham por medio de Isaac, la simiente natural, el judío, llegó al fin de su vida, allí estuvo ese mismo Dios manifestado en carne, mostrando Su señal Mesiánica, la misma cosa. Miren, luego aquí vienen los gentiles, la simiente real de Abraham por medio de Cristo, al fin de su edad, con dos mil años de enseñanzas.
Ahora, los Pentecostales vinieron hablando en lenguas, interpretaciones, y demás, y tuvieron todo tipo de milagros. Pero recuerden, aquí estamos. Estamos al final de la edad, recibiendo la misma señal que ellos recibieron al fin de la edad, justo antes de que cayera el fuego. “Señores, quisiéramos ver a Jesús”. Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
¿Qué buscarían Uds.? Esa vida que estuvo en Cristo estará en Su iglesia, (¿ven?). Dios… ese Hombre era Dios, representado Él mismo en carne humana, en la forma humana. Ahora Dios se representa en carne humana de Su iglesia… Dios, el Espíritu Santo, en Su iglesia, moviéndose a través de Su iglesia, hablando en lenguas, interpretando lenguas, sanando al enfermo, y luego la última señal… la Palabra manifestándose a tal grado que es un discernidor de los pensamientos y las intenciones del corazón. ¿Cuántos pueden ver eso, y creen que es eso la verdad? Oremos.
78 Padre celestial, nuestros corazones están gozosos esta noche de saber que Jesús todavía vive. Dos mil años de críticas jamás podrán cambiarlo a Él. Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Los programas educacionales han tratado de cambiarlo a Él. Grandes denominaciones han surgido, y han tratado de cambiarlo. Pero Él es un Dios inmutable. Él no cambia.
Un día, después de su muerte, entierro y resurrección, estaban dos amigos caminando por el camino con corazones apesadumbrados, en una mañana de resurrección. Ellos decían, hablando sobre su muerte y sepultura: “¿Cómo pudo soportar el morir? y siendo quien ellos pensaban que Él era.
Y un hombre salió de entre los arbustos, y empezó a platicar con ellos. Ellos no sabían quién era. Pero cuando llegó el tiempo de la tarde, como a esta hora de la tarde, ellos le pidieron que entrara junto con ellos al mesón y que se quedara toda la noche con ellos. “Pedid y recibiréis”. Ellos cerraron las puertas, y estando a la mesa Él hizo algo de la misma manera que había hecho antes de Su crucifixión, y ellos reconocieron que no había hombre que pudiera hacer eso como Él. Entonces supieron que era Jesús, y Él se desapareció de su vista.
Y ellos corrieron, y le contaron a los discípulos: “Verdaderamente Él ha resucitado”. Y dijeron: “¿Acaso no ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino?”. Concédelo otra vez esta noche, Padre. En el Nombre de Jesús lo pedimos. Amén.
79 Comencé a notar que la gente se estaba yendo, y no me había fijado que… La noche de Uds. llega muy pronto aquí. ¿Ven? Allá en casa para… para esta hora de la noche, oh, ha estado oscuro por horas allá en casa. Pero aquí parece como que Uds. apenas se acuestan (el sol sólo se está ocultando) cuando ya tienen que levantarse de nuevo. Así que es… Siento mucho haberlos retenido por tanto tiempo.
Llamaremos para formar una corta línea de oración esta noche y oraremos por los enfermos. Yo sé que esto será algo nuevo. Les voy a pedir que hagan algo. Y permítanme decir que si todos simplemente permanecen sentados, sólo por los próximos quince minutos, estaríamos muy agradecidos con Uds. ¿Ven?
80 Ahora, estos indios sentados aquí enfrente han estado en las reuniones antes… ayer. Pero supongo que muchos de Uds. gente blanca aquí, y demás, nunca han estado en una de las reuniones. Pero recuerden, Él sigue siendo el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Y ahora, si Él tan sólo viene aquí a nuestros medios, y muestra que Él es el mismo…
Ahora un vestuario no hace ninguna diferencia. Es la vida, la acción, que lo hace a Él el mismo. Él está actuando en Su iglesia. No interesa como este actuando en mí, Él tiene que actuar a través de Uds. también, porque nosotros juntos formamos la unidad de Él. Uds. tienen que creer. Cuando Él estuvo en la tierra, hubo muchas obras poderosas, milagros, que Él no pudo hacer a causa de la incredulidad de la gente. Uds. tienen que creer en Él. Y luego entre los dos, entre Uds. y yo, y los otros creyendo, entonces vemos a Cristo manifestarse entre nosotros.
81 Ahora, rápidamente. Normalmente lo hacemos un poco diferente, pero esta noche creo que Billy Paul me dijo (¿en dónde está él?), que él había repartido tarjetas de… o, ¿repartió las tarjetas de oración? Él no está aquí. ¿Repartió las tarjetas de oración? ¿Las repartió? Muy bien. Miren en la parte de atrás, y vean qué tipo de letra tiene. ¿Es una A, B, C, o cuál es? ¿Cuál es? V. V. Muy bien. Y me imagino que… que… al llamarlas alguien… ¿tiene…? ¿Tiene un 5 ó 6, u 8 o 10 ó 15 ó 20, ó 30, o algo así en ella? ¿Tiene alguien uno de esos números? Sólo digan: “Sí”. Muy bien. Entonces es de la 1 en adelante.
Llamemos pues, la número 1. ¿Quién tiene la tarjeta de oración número 1? ¿Levantaría tan sólo su mano? Este hombre aquí; venga aquí, señor. La número 2, la tarjeta de oración número 2. ¿Levantaría su mano, en dondequiera que éste Ud.? La tarjeta de oración número 2. V, como en Victoria. V número 2, un 2 y una V, V número 2. Muy bien. V número 3, Si Uds. no se pueden levantar, los traeremos aquí. La señora aquí, muy bien. Venga aquí, señora. V número 4. ¿Quién tiene esa? La número 4. ¿Levantaría su mano? Nos ayudaría mucho si… Oh, lo siento. Aquí. La número 5, Sólo mientras que nosotros… Eso es correcto. Eso es correcto. ¿La número 6? ¿La tarjeta de oración número 6? La 6. ¿Todos hablan inglés? ¿En dónde está el Hermano Eddie? ¿Todos hablan inglés? ¿Ven la 6?
82 Salí este día y estaba en el mostrador de un comedor, y un grupo de este lado estaba hablando un idioma, y el otro de este lado, hablaba otro idioma; y la mesera estaba hablando otro idioma. Así que sé que hay una mezcla aquí de idiomas. ¿Cuál? ¿La 6? La 7. Eso es correcto.
Algunas veces están sordos y no pueden oír. Luego recibo una carta en mi oficina diciendo: “Nadie me dijo nada. Yo estoy sordo”. ¿La 7, la 8, la 8? Muy bien. La 9, la 9, la tarjeta de oración número 9. Miren a su vecino, vean si él tiene una tarjeta. Se mira así. Pueda que esté sordo, o tal vez esté inválido, y simplemente no se puede levantar. (¿Ven Uds.?) o algo así. Entonces los tendremos que traer. La número 9.
Ellos tienen… He durado mucho hablando, y ha habido varios que han salido. Tal vez eran… Miren, ellos perderán su número. La número 10, la señora aquí. ¿La número 11? ¿La 11? Oh, hermanos. Ellos… Oh, la jovencita. Pues, Dios te bendiga. La número 12. Aquí. ¿La número 13, la 13? ¿Pudieran…? Miren ahora por todas partes otra vez, vean si alguien está sordo o no se puede levantar. La número 13. Detengámonos allí.
83 Ahora, por favor, cuando obtengan sus tarjetas… No obtengan una tarjeta a menos que se vayan a quedar, porque eso… Miren mañana en la noche, llamaremos de alguna otra parte (¿ven Uds.?) tal vez de la cincuenta, contando hacia atrás, o de la veinte, contando de la otra manera, o algo así. ¿Ven Uds.? Se les pasará por alto, y no se pueden intercambiar. Deben quedarse con ellas.
Ahora, el joven viene aquí por las tardes, toma las tarjetas y las mezcla todas ante todos Uds. Simplemente les da una tarjeta a todo aquel que quiera una, hasta que él haya repartido cierta cantidad. Pero ¿cuántos saben que hay más gente que es sanada allá en la audiencia que aquí en la plataforma? ¿Cuántos han estado en una de nuestras reuniones antes? Levanten su mano. Oh, hay varios de Uds. Bueno, ¡Oh, vaya! ¿Por qué entonces no tomé otro tema esta noche? ¿Saben qué…? ¿Ven? ¡Oh, vaya!, no sabía que estaba entre este tipo de gente. Muy bien. Entonces Uds. allá crean con todo su corazón.
84 ¿Cuántos de aquel lado no tienen una tarjeta de oración, y aún así Uds. creen que Dios los va a sanar? Levanten su mano, digan: “Yo creo”. Muy bien.
Permítanme decirles algo, lo que la Biblia dice ahora. La Biblia dice que en una ocasión una pequeña mujer…. Digamos que ella no tenía una tarjeta de oración, pero ella creía que Él era el Hijo de Dios. Y ella dijo: “Si tan sólo puedo tocar el borde de Su vestidura, seré salva”. ¿Cuántos recuerdan la historia?
Y cuando Él la tocó a ella… Cuando ella lo tocó a Él, Él volteó, y dijo: “¿Quién me ha tocado?”. Y todos… ¿Ven?, Él no sabía. Jesús no hubiera mentido. Él dijo: “¿Quién me ha tocado?”. Y nadie sabía. Así que después de un rato, Él miró alrededor hacia la audiencia. Su fe… porque ella sintió dentro de sí que su flujo de sangre se había detenido… Su fe la había sanado. Ella no pudo retenerse. Su fe lo había hecho. Así que su fe en Cristo… Él la encontró, y le dijo que su fe la había salvado. ¿Es eso correcto?
85 Ahora presten mucha atención. Si Él es el mismo como lo fue ayer… ¿Cuántos creen que la Biblia dice que Él ahora es un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades? Bueno, ¿Cómo actuaría Él si Ud. lo tocará? De la misma manera que lo hizo entonces. ¿Es eso correcto?
Así que ahora oren Uds., los que no tienen tarjetas de oración y demás, Uds. oren, y crean, y digan: “Señor Dios, permíteme tocarte, y habla a través del Hermano Branham. Tú eres el Espíritu Santo. Tú estás aquí. Yo tengo fe en Ti. El Hermano Branham tiene fe en Ti. Él fue enviado aquí para decirnos, y decir que es… lo que fue la Cristiandad. Ahora permite… Tú habla a través de él como lo has hecho, y yo lo creeré. Amén.
86 Ahora, muy bien. Ahora, sean muy reverentes. No se estén moviendo por favor. Ahora en el Nombre de Jesucristo, tomo a cada espíritu aquí bajo mi control, para la gloria de Dios y para la gloria de Jesucristo. Ahora, si Uds. han seguido las reuniones en diferentes partes, Uds. saben lo que sucede. Algo terrible pudiera suceder. Uds. saben, Uds. lo han visto suceder. ¿Ven? Así que siéntense muy quietos, y sólo respondan rápidamente, hagan cualquier cosa que Él les diga que hagan ahora. Él Ángel del Señor está cerca. “Señor, quisiéramos ver a Jesús”.
Ahora, ¿han visto algunos de Uds. alguna vez la fotografía de ese Ángel que ellos tienen en Washington, de esa Luz, de ese Ángel del Señor? Ellos la tienen aquí, me imagino. Los hombres la tienen aquí. Miren, si Ese es el mismo Espíritu aquí como fue en aquel entonces, manifestará la Palabra como la manifestó en aquel entonces. (¿Es eso correcto?), porque Ese era Jesús en el desierto. Era Jesús cuando se hizo carne, cuando Él resucitó Él era Jesús, cuando regresó en la forma del Espíritu Santo, todavía era Jesús, el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
87 Ahora, no hay nadie en el edificio que yo conozca. Yo no conozco a estos jóvenes sentados aquí. Son jóvenes indios de aquí de la reserva, pero yo… Ellos estuvieron en la reunión. Yo sé que ellos… ellos son de allá, pero yo… yo no sé sus nombres. Y aparte de eso, hay… Yo… yo sé que hay unas personas aquí… Yo tengo un par de… Creo que ese es el padre del Hermano Borders, allí sentado. Yo… yo creo que es así, justo en la esquina. Y… y ese es otro hermano… Se me olvida su nombre, y su esposa y bebé, sentados en la parte de atrás. Pero ellos son de aquí de alguna parte. Lo conocí hace un par de días. Y aparte de eso, no veo a nadie aquí que yo… El Hermano Eddie, y este señor y esta señora, sí, sentados aquí. Ellos tocaron música. Todos en esta fila de oración que saben que yo no sé nada de Uds. levanten su mano. Uds. que están en la fila de oración. Levanten sus manos, si Uds.…. si yo no sé nada de Uds., levanten sus manos. Todos allá en la audiencia que saben que no sé nada sobre Uds., levanten sus manos. Allí lo tienen.
88 Ahora, aquí está un hombre; es la primera vez que nos encontramos. Yo no sé. Él pudiera haber estado en una reunión en alguna parte, o algo así. Pero lo que quiero decir, de conocerlo, yo no lo conozco. Dios lo conoce a él; yo no lo conozco a él. Pero aquí nos encontramos por primera vez. Mire, yo no sé por qué está Ud. aquí… ¿Me pueden oír, todos allá en la audiencia? Vean, muy bien. Ahora escuchen cuidadosamente.
Ahora, yo no sé si Cristo lo hará. Pero si Él lo hace, entonces eso muestra que “quisiéramos ver a Jesús”. Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. El Cristianismo, como yo dije hace un rato, es convincente cuando es enseñado en la simplicidad de la Palabra, y luego vivida de la manera que se debe vivir, siendo Cristo, no el Cristiano, sino Cristo en el creyente Cristiano.
89 Ahora, si Ud. estuviera aquí por causa de problemas económicos, mire, yo sería de muy poca ayuda para Ud. Si estuviera aquí por causa de problemas domésticos, yo no sabría cómo tener el tiempo suficiente para hablar con Ud. y su esposa, si Ud. tiene una. Si está aquí por causa de una enfermedad, no hay nada que yo pudiera hacer tocante a eso, sólo imponer mis manos sobre Ud.
Pero qué si Ud. dijera que está aquí por causa de una enfermedad, y yo me acercara a… Y luego si Ud. tuviera cáncer, y yo me acercara y le dijera: “Señor, ¿cuál es su problema?”.
Ud. diría: “Tengo cáncer, señor”,
“Gloria a Dios, Jesús dijo: Estas señales seguirán a los que creen. Sobre los enfermos pondrán las manos (¡Aleluya!) y sanarán. Bendiga al Señor y siga adelante”. Bueno, eso pudiera ser cierto. ¿Ven? Eso pudiera ser cierto. ¿Ven? No tenemos nada qué decir en contra de eso.
Pero ahora, ¿qué si…? Ud. se hubiera preguntado tocante a eso, hermano. Pero ahora, ¿qué si Cristo viene y le dice lo que Ud. ha sido, o algo que Ud. ha hecho, o le dice cuál es su problema, o algo así como Él lo hizo en la Biblia, como hable esta noche al respecto? Entonces Ud. sabrá que eso tendría que venir de un poder sobrenatural. ¿Es eso correcto? ¿Creería la audiencia eso? Tendría que venir de manera sobrenatural, porque aquí está la Biblia sobre mi corazón, en lo que concierne de haber visto a ese hombre, Dios en los cielos sabe que yo nunca lo he visto hasta donde yo sé, al menos que me lo haya topado en la calle, o que él se haya sentado en alguna reunión, o algo por el estilo. Pero el conocerle, yo no lo conozco. Eso es correcto.
90 Aquí estamos parados. Ahora si el Espíritu Santo me revela su problema, o algo al respecto, entonces sabremos que hemos visto el mismo Cristo… Ahora, Ud. sabe que tendría que ser un poder sobrenatural. Todos Uds. saben eso. Algunos de Uds. pudieran decir: “Bueno, no es de Dios”. Muy bien. Eso fue lo que los fariseos dijeron. Uds. obtendrán el mismo tipo de recompensa. Si es Dios, Uds. han blasfemado el Espíritu Santo, y no hay perdón por eso, (¿ven?). Ahora, si Uds. creen que es Dios, entonces recibirán la recompensa de Dios. Recuerden, no soy yo; es Él, vean. Es Él, Cristo.
Sí, señor. Uds. pueden ver que allí está esa Luz alrededor de él ahora mismo. Él está consciente de eso, de un sentir muy dulce y agradable alrededor de Ud. Si eso es correcto, levante su mano. ¿Ven? Eso es correcto. ¿Qué no pueden ver esa Luz esmeralda? Aquí está Él. Él ha estado bajo esta aflicción por mucho tiempo. Es una condición nerviosa. Ud. ha estado en tal condición que no ha podido trabajar por mucho tiempo, quebrantándose de salud constantemente.
91 En cada reunión yo tengo a alguien que no presta atención. ¿Por qué dudan? Alguien dijo: “Él sólo adivinó eso”. Yo no lo adiviné. Cuando Simón Pedro vino a nuestro Señor, Él le dijo quién era. ¿Cree Ud. que Dios puede decirme quién es Ud.? ¿Le haría darse cuenta que le he dicho la verdad, que su nerviosismo ha terminado? ¿Lo haría? Sr. Ripping, vaya creyendo con todo su corazón y sea sanado. ¿Creen en Él? ¿Creen en Cristo? Ahora, ahora, pregúntenle. Si Uds. conocen al hombre, pregúntenle.
Sean muy reverentes. Por favor, no anden de aquí para allá. ¿Ven? Uds. son un espíritu, y cuando se mueven, hace contacto, y simplemente me distrae. Sólo quédense allí sentados y crean. Tengan fe. Sólo seguiremos unos minutos más.
92 ¿Cómo está señora? Somos desconocidos uno para el otro. Somos… Me imagino que Ud. es un poco mayor que yo, y probablemente nacimos años aparte y millas aparte. Aquí nos encontramos por primera vez, así como nuestro Señor se encontró con una mujer en una ocasión junto al pozo, en San Juan 4, en Sicar. Y El habló con ella lo suficiente para darse cuenta cuál era su problema, y le dijo cuál era su problema y ella lo creyó. Y ella fue y dijo: “Venid, ved a un hombre que me ha dicho cuál es mi problema. ¿No será éste el Mesías?”. ¿Creería la misma cosa al encontrarnos aquí Ud. y yo? ¿Creería cada mujer aquí la misma cosa?
Aquí está mi mano sobre la Biblia. Yo nunca he visto a la mujer, ni sé nada sobre ella. Pero aquí está ella, parece ser una buena mujer. Sí, la señora está sufriendo, primero, la veo tratando de levantarse de la cama. Es artritis. Ella tiene artritis. Y luego la otra cosa es que Ud. tiene dificultades para oír. Ud. no oye muy bien. Eso es correcto. Otra cosa es que Ud. tiene un problema en su rostro. Veo que ha tenido una operación. Su esposo allá también está enfermo. Eso es correcto. ¿Cree Ud. ahora que Él la va a sanar? Muy bien. Vaya, créalo, y Ud. puede recibir lo que Ud. ha pedido, en el Nombre del Señor Jesús. ¿Lo creen? Tengan fe. No duden. Crean ahora con todo lo que está en Uds.
“Si puedes creer…”.
93 ¿Cómo está? Soy un desconocido para Ud.; Ud. es una desconocida para mí. Cristo nos conoce a ambos. Supongo, al mirarla que Ud. es india. Muy bien. Ahora, aquí nos encontramos como… Aquí está… aquí está exactamente San Juan 4. Aquí está un hombre blanco y una mujer india encontrándose, como Jesús, siendo un judío, y ella una samaritana. Él le dejó saber a ella de inmediato que Dios era el Dios de todas las razas, y eso es correcto.
Ahora, si Dios me revela qué está en su corazón, o algo al respecto, sobre Ud., Ud. sabrá si es la verdad, o no. ¿Lo aceptará a Él y le creerá con todo su corazón y creerá que Él es el Mesías resucitado, y es Su Espíritu haciendo esto? ¿Lo creerá Ud.? Que Dios le conceda su petición. Yo veo a un pequeñito. Es un bebé. Ud. está orando por un bebé, su bebé. Está en el hospital. Y ¿cree Ud. que Dios me puede decir qué está con el bebé… qué está mal con el bebé? Tiene problema del corazón, y Ud. está orando para que Dios le permita vivir. No lo dude. Dios le da a Ud. su petición. Vaya ahora, que su bebé sea sanado. Ahora, no dude. Crea con todo su corazón.
94 ¿Están creyendo? Tengan fe. No duden. Somos desconocidos el uno para el otro. Sin embargo, el Señor Dios nos conoce a los dos. Él hizo algo en la audiencia, y yo no lo capté en ese momento; alguien está orando. Sólo tengan fe. No duden. Crean con todo su corazón, porque Él es Dios. Él no puede fallar.
Voltee para acá solo por un minuto. Siendo que… Si yo pudiera ayudarle y no lo hiciera, entonces yo no sería digno de pararme en el púlpito con mi Biblia aquí. Ese problema de próstata lo ha dejado. Créalo con todo su corazón. Dios le sana. ¿Qué fue lo que Ud. tocó? El borde de Su vestidura. Ud. lo cree. ¿No es Él maravilloso?
Artritis. El hombre, allí sentado, mirándome con unos lentes puestos, si puede creerlo de todo corazón Dios lo sanará. ¿Lo cree Ud.? ¿Lo aceptará? Dios le bendiga. ¿Tiene una tarjeta de oración? Ud. no la necesita. Su fe lo ha sanado.
¿Qué fue lo que él tocó? Vean, él estaba allí sentado orando, y él tocó al Sumo Sacerdote, el Sumo Sacerdote voltea a ver a Su iglesia y habla. “Señor, quisiéramos ver a Jesús”.
¿No pueden ver que Él está vivo? No estamos sirviendo a un Dios muerto; Él es un Dios vivo. Ese es Él. Esa es Su Presencia, lo que Él prometió aquí, la Iglesia recibiendo su última señal, justo antes que el fuego caiga ahora. Tenga fe solamente. No duden.
95 Ahora, aquí esta una damita, yo no la conozco. Yo nunca la he visto. Somos totalmente desconocidos. Pero si Dios el Señor me revela algo tocante a la mujer, ¿los haría a todos Uds. creer, y saber que Él está aquí? ¿Lo creerán con todo el corazón? Sin conocerla, pero aún así Dios sí la conoce a Ud., y en Su Presencia, mientras estamos de pie, Ud. es Cristiana. Y Ud. está sufriendo con una debilidad, algo como un problema del corazón. Aquí… Sólo es un corazón débil. Sin embargo, hay algo peculiar tocante a Ud. Veo olas de agua, veo que Ud. es una misionera, y Ud. está tratando de recuperar las fuerzas para regresar a un cierto lugar. Es lo… Es a… a Brasil. Crea con todo su corazón, y Ud. puede regresar y predicar el Evangelio y ser una misionera.
¿Creen Uds. con todo su corazón? Simplemente no duden, sino crean con todo su corazón que nuestro Dios el Señor y Padre Celestial está aquí. Qué si yo no le dijera nada a Ud., sólo impusiera manos sobre Ud. ¿Creería Ud. que sanaría? ¿Lo creería? Ud. lo acaba de creer. Bueno, Ud. fue sanada cuando estaba sentada en su asiento, cuando Ud. se levantó. Ese sentir muy extraño vino sobre Ud. La vi tomar su lugar en la línea de oración. Ha terminado. Vaya. Dios la bendiga.
Venga. Cuando ella se levantó, esa Luz vino sobre ella. Esa es la razón que dije inmediatamente que aquí estaba el Ángel del Señor.
96 ¿Qué tal? ¿Cree que Dios sana problemas en el corazón, y que la gente se recupera? Él ha sanado su corazón, también. Así que continúe su camino, diciendo: “Gracias, Señor”, y créalo con todo su corazón, y Dios hará que se recupere.
¿Qué tal? ¿Cree que yo soy Su profeta, su siervo? ¿Lo cree? Dios sana artritis, también, ¿no es así? Él también lo sana a Ud., ¿Lo cree? Muy bien. Vaya y su artritis lo dejará. Tenga fe en Dios.
Ud. se quitó los lentes antes de venir hacia acá. Muy bien. Pero eso no es lo importante. ¿Quiere ir a comer su cena, y que ese viejo problema estomacal lo deje y ser sanado? Vaya a comer. Jesucristo lo sana. Créalo con todo su corazón.
Esta mujer es una mujer nerviosa, muy nerviosa. Y ha llegado a ocasionar que le empiece a molestar el estómago. Es un estómago nervioso… una condición péptica en el estómago. ¿Cree que puede irse ahora y comer? ¿Lo acepta, y lo cree? Muy bien. Entonces vaya creyendo, en el nombre… Ahora, mire. En realidad no es su estómago, es su nerviosismo. Así que solamente vaya y eche mano de su fe, y salga y sea sanada. Jesucristo la sanará si puede creerlo. Muy bien.
97 Traigan a la pequeña niña. ¿Cómo estás? Tú eres una niñita dulce. ¿Crees que cuando Jesús estuvo aquí Él tomó a niñitas como tú y puso Sus manos sobre ellas? Y ellas tenían esa sinusitis igual como tú la tienes. ¿Crees que ellas sanaron? ¿Crees que Él me envió para imponer mis manos sobre ti? Muy bien. Lo has recibido. Padre Celestial, yo condeno ese diablo que está molestando a esta niña. Que la deje, esta condición asmática, y que nunca regrese. En el Nombre de Jesús. Amén. Continúa tu camino, ahora, cariño. Tú sanarás y cree con todo tu corazón.
Acérquese hermana. ¿Qué tal? Somos desconocidos, pero Dios nos conoce a ambos. ¿Es correcto eso? Mire, mujeres como de su edad normalmente tienen una condición nerviosa de todos modos. Ud. la tenido por bastante tiempo, y la ha dejado con un estómago malo; no puede comer. La veo alejándose de la mesa, dejando cosas. Pero… pero ahora Ud. ya no tiene que hacer eso. Él la sana. Vaya y coma. Crea con todo su corazón en el Nombre del Señor Jesús.
¿Creen con todo su corazón, allá en la audiencia? Si Uds. pueden creer, todo es posible. El hombre sentado aquí junto a una señora que me está mirando directamente, un problema de la próstata, nervioso, levantándose en las noches; pensó que Él lo había pasado por alto, pero Él no lo hizo. Ud. estaba orando por eso. Levante su mano, si es así. Dios le bendiga. Todo ha concluido. Vaya a casa. Descanse bien esta noche. Jesucristo lo sana.
98 “Señores, quisiéramos ver a Jesús”. ¿Creen en Él? ¿Cuántos creyentes hay en el edificio? Levanten su mano. Jesús dijo esto también: “Estas señales seguirán a los creyentes”. ¿Es eso correcto? “Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”. ¿Es eso lo que Él dijo? Bueno, si Él está aquí ahora, y Uds. ven que Él está aquí, ¿no les cumplirá a Uds. Su Palabra? Entonces pongan sus manos unos sobre otros. Sólo pongan sus manos unos sobre otros. Muy bien. Eso es correcto. Pongan sus manos unos sobre otros. Uds. que quieren creer.
Ahora, si Uds. son creyentes, oren por las personas sobre las cuales tienen puestas sus manos. Sí, señor, con esa tuberculosis, ya no se preocupe al respecto. Se ha ido. Tenga fe. Regrese a su reserva alabando a Dios. Se ha terminado. Los reto a que lo crean.
Jesucristo está viviendo esta noche. Él está aquí entre nosotros ahora mismo. Uds…. Uds. oren por las personas sobre las cuales Uds. tienen puestas sus manos, porque ellos están orando por Uds. Inclinemos nuestros rostros ahora.
99 Nuestro Padre Celestial, hemos sido tan bendecidos esta noche al ver el gran Espíritu Santo venir aquí con nosotros en esta isla esta noche, y manifestarse Él mismo como el Señor resucitado, el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Los creyentes están aquí sentados. Ellos tienen sus manos puestas unos sobre otros. Ellos están orando unos por otros mientras que Tu Presencia está aquí.
¡Oh, Dios! ¿Pudiera estar la gente tan adormecida de espíritu al grado que no pueda reconocer Tu Presencia? Entonces sabemos, Señor, que están eternamente perdidos. Pero Padre, esta gente aquí que cree que Tú estás aquí y que están listos para recibirte, han puestos sus manos unos sobre otros. Yo me he debilitado, y oro, Padre Celestial, que Tu mandarás una confirmación de fe a sus corazones para que puedan recibir a Cristo, el Gran Sanador, en sus corazones mientras que Él está presente. Concédelo.
100 Y Satanás, tú que los has atado con estas enfermedades y aflicciones, protesto contra ti. Tú eres un ser derrotado. Tú has sido expuesto aquí. Las personas que te han prestado atención saben esta noche que has sido expuesto. Y ya no puedes retenerlos más. Tú estás solo mintiendo, y nosotros tomamos la preeminencia al decir que nos paramos en el Nombre de Jesucristo, quien se levantó de la tumba. Y por Su Sangre y Vida Él conquistó y te arrancó toda autoridad que tenías.
Tú no tienes ninguna autoridad. Tú eres un fanfarrón, y te decimos que dejes a esta gente. En el Nombre de Jesucristo, sal de ellos para que puedan ser sanados. La oración de fe salvará al enfermo, y Dios los levantará.
101 Si es Ud. un creyente genuino, y cree que está en la Presencia de Cristo, yo quiero que acepten su sanidad. A mí no me interesa que tan lisiado pueda estar, qué problema sea, póngase de pie en fe creyendo que Jesucristo los va a sanar. ¡Póngase de pie! No importa lo que esté mal, póngase de pie de todas maneras, si lo pueden creer. ¡Amén! Toda la audiencia se ha puesto de pie.
Aquí está Él, el gran Espíritu Santo moviéndose entre Uds. Yo le amo, yo le amo porque Él a mí me amó primero. Levanten sus manos, y denle a Él ahora la alabanza. Yo le amo, yo le amo, porque Él a mí me amó primero.
¿Le aman Uds.? Levanten sus manos, y alábenle a Él, y díganle que Uds. lo aman a Él.
102 Padre Celestial, te damos las gracias por Tu generosidad, por Tu bondad, por Tu misericordia, por la fe de esta gente. Dios, barre esta gran ciudad. Muévete aquí, oramos para que la gente lo haga, Señor, y que pueda traer a los enfermos, al ciego, al paralizado, al cojo, y al afligido. Y que el poder que resucitó a Jesús de la tumba, pueda venir y probarle a esta isla antes de que sea demasiado tarde que Jesucristo está vivo, y que Él es el mismo ayer, y hoy y por los siglos. Ahora denle a Él alabanza. Levanten sus manos y adórenle, y Dios esté con Uds. hasta que volvamos a vernos.
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