OBRAS DEL MENSAJE


Miren
Phoenix, Arizona, E.U.A.
63-0428
1 Hermano Jimmy. Y buenos días, amigos. Es… Estoy muy contento de estar aquí en Phoenix de nuevo
en esta mañana, disfrutando de este buen tiempo de compañerismo. Desearía poder sentarme por un
buen tiempo, escuchando estos cantos tan bonitos, y ver al joven Jimmy entrar de veras en ese canto.
¡Umm! No hay nada fingido en ese muchacho, ¿verdad?
Y el hermano Outlaw me estaba diciendo esta mañana que ésta es su preciosa madre acá junto a la
puerta, de ochenta y un años de edad. Dios le bendiga, hermana. Supongo que hace muchos años
cuando Ud. arrulló a ese bebito en sus brazos, y esas manitos acariciaron las mejillas suyas, quizás en
aquel tiempo Ud. no pensó que estaría sentada aquí, ya de ochenta años, escuchándolo a él en su
iglesia. ¿Ud. lo creyó así en aquel entonces? Eso está muy bien, muy bien. Muy contenta. Dios le dé…
Bueno, no puedo decir que muchos años, porque Ud. es—Ud. es, en su interior, un ser Eterno. ¿Ve Ud.?
Así que Ud. nunca comenzó, y no puede tener fin, Ud. simplemente tiene Vida Eterna. Eso es muy
bueno.
2 Hermano Dyson, aún no he tenido el privilegio de conocerlo, pero él va a continuar este servicio
durante la próxima semana, comenzando esta noche, aquí en la iglesia. Y estoy… Verdaderamente
espero que haya éxito aquí en este avivamiento. Deseara que sólo pudiera sentarme aquí atrás en algún
lado y simplemente empaparme de las cosas buenas de Dios, mientras nuestro hermano predica. Me
dicen que él es hijo de un misionero de Jerusalén. Así que estoy seguro que Uds. van a disfrutar del
ministerio de nuestro hermano esta semana. Si es posible, asistan, escúchenlo, respáldenlo. Y aquellos
que no pueden venir, y Uds. están lejos de casa, son de fuera de la ciudad, y no pueden regresar, hagan
como yo voy hacer, orar por él, y oren por el éxito del servicio.
3 Recuerdo la primera vez en Phoenix. Fue en esta iglesia, sólo que estaba en un lugar diferente. Era
la iglesia, pero fue en un techo diferente bajo el cual adoramos, y el gran compañerismo que
compartimos con el hermano Outlaw. Yo tengo un disco que fue grabado durante esa reunión. Y es
siempre… Cuando me siento un poco deprimido, voy y pongo este disco, y ya casi está rayado. Quizás,
tal vez el hombre que lo grabó está aquí esta mañana? es un disco flexible pequeño, rojo. Y luego, por
supuesto, yo tengo muchos de los últimos discos de este coro de jóvenes aquí, los cuales en aquel
tiempo eran unos niñitos, cantando. Nosotros les sacamos mucho provecho.
Cuando escuchamos estos cantos tan buenos, le dije al hermano Outlaw: “Me contenta que los
estén grabando, porque quiero estudiar eso. Me gusta oír esos cantos y tocar la cinta, oír los cantos
cuando uno puede sentarse”.
No hay nada como la música. Uds. saben, Dios sana por medio de la música. ¿Sabían eso? Ajá. Dios
sana por medio de la música.
4 Dios sana por medio del amor. ¿Ven? Dios sana por medio de la medicina. Dios sana por medio de la
oración. Dios tiene muchas maneras de sanar. Depende de qué clase Ud. necesita.
A veces al emplear un poco de amor, eso cura una antigua herida, algo de antaño que ha sido un
rencor o algo. Lo sanará de repente, simplemente con un poco de amor, un poco de afecto.
Algunas veces cuando uno se siente todo decaído, y, como decimos, una expresión de la calle:
“estar por los suelos”, (¿ven?), simplemente ponga una de esas cintas, esa música, o un disco, y déjelo
que toque. Cuando se dé cuenta, Ud. estará moviendo el pie, o la mano, al compás, y para entonces
todo habrá pasado. Ud. estará recuperado y listo para comenzar de nuevo.
5 Ahora, estos Mensajes de seis horas, no son del tipo evangelístico, eso es cuando estoy en casa y
—y simplemente… Allá todos saben cómo soportarme, pues predico muy extenso. Y mucha gente puede
decir más en cinco minutos, (¿ven Uds.?), de lo que yo puedo decir en esas seis horas. Así que,
depende de lo que Ud. está diciendo.
Miren, creo que esta mañana… Tengo una notita aquí, que hay una hermana aquí que quiere
presentar su bebecito al Señor. Y le dije al hermano Outlaw: “¿Ud. no bautiza infantes?”
Él dijo: “No”. No, él simplemente los presenta como dice la Biblia que los presentemos.
6 Así que yo—yo pienso, en este momento, si esta hermana que tiene a este pequeñito para
presentarlo, tráigalo por favor. Y nosotros—nosotros creemos en esto, siendo que es una doctrina de la
Biblia. Y procuramos seguir la Escritura y el patrón que el Señor Jesús nos dejó, tan cerca como
sabemos hacerlo, haciéndolo de la manera que Él lo hizo. Y no hallamos ningún lugar en la Biblia donde Él
los bautizó o incluso los comisionó a ellos para que los bautizaran. Él—Él simplemente… Dice que: “Ellos
trajeron niñitos a Él para que los bendijera. Y Él puso Sus manos sobre ellos y dijo: Dejad los niñitos
venid a Mí, y no se lo impidáis, porque de los tales es el Reino de Dios”.
Así que si la organista o pianista nos toca un poco de esa música tan hermosa, lentamente:
“Traedlos, traedlos, traedlos de los campos de pecado”. Creo que Uds. conocen el canto.
7 ¿Cómo se llama el pequeñito? [La madre dice: “Es una niñita. Se llama Rebeca”.—Ed.] Rebeca. ¿Cuál
es el apellido? [“Hammer”.] Hammer. Este es el hermano y la hermana Hammer. [“Sí”.] Dios les bendiga.
¿Es ésta su única? [“Es nuestra cuarta hija”.] Cuarta hija. Ud. debe ser un evangelista. Felipe tenía
cuatro hijas, Uds. saben. [“Eso es correcto”.] Y todas eran profetisas. [El padre dice: “Yo no soy
ministro”.] Ud. quizás no lo sea, pero yo confío que Dios le dé cuatro profetisas de estas hijas, de todos
modos, hermano Hammer.
Muy adorable. Ella está bostezando ahora. Uds. deberían verlo. Me gustan, pero siempre temo
cuando los cargo para presentarlos, yo siempre temo que los vaya a quebrar. Uds. saben, ellos son
algo… Yo—Yo me siento muy raro cuando los cargo. Y mi esposa siempre me dice: “Tú no puedes
quebrarlos”. Así que… Pero ellos se ven tan adorables. Se ven como que uno simplemente tiene que
manejarlos. Así que voy a intentar cargarla, si está bien.
Miren, este es un trabajo que a mi esposa le gustaría. ¿No es ésa una muñequita? Rebequita
Hammer, ¿cómo estás? Qué bueno. Estamos agradecidos por esto, cómo Dios le ha dado a esta unión
esta niña tan hermosa. Esto tiene que venir de Dios únicamente. Nadie puede dar vida sino Dios.
Inclinemos nuestros rostros.
8 Nuestro Padre Celestial, en esta mañana traemos a Ti este terroncito de amor que ha sido puesto en
este hogar, por Tu gran mano. Cómo la madre lo ha cargado bajo su corazón, estos meses, anhelando
ver cómo sería ella cuando llegara. Y aquí está en esta mañana, esta niñita tan adorable y hermosa. Y
ella le dio un nombre Bíblico. Y ahora viene al altar de Dios, ella y su esposo, para presentarla, para
devolvérsela al Dios que se la dio a ellos. Te rogamos Padre, que bendigas su hogar. Bendice su familia.
Bendice a esta pequeña Rebeca.
En la Biblia, encontramos que la gente traía bebecitos a Ti, para que Tú pusieras Tus manos sobre
ellos y los bendijeras. Y si Tú tan sólo estuvieras aquí en un cuerpo visible en esta mañana, pues, este
padre traería esta pequeña Rebeca a Ti. Sabemos, Señor, que nuestras manos son un sustituto muy
pobre para esta gran misión, pero Tú nos has mandado que lo hagamos. Por lo tanto, Señor, yo te
entrego a la pequeña Rebeca, en el Nombre de Jesucristo, en una dedicación. Que Tú tomes su pequeña
vida y la uses, Señor, para Tu gloria. Y te alabaremos por ello, en el Nombre de Jesús. Amén.
9 Dios les bendiga. Conceda el Señor que la bebecita viva y sea una mujer excelente y una gran sierva
de Cristo para el día de mañana, si existe un mañana. Dios les bendiga a ambos, son muy amables.
¡Oh!, esos pequeñitos. Es esa inocencia. Frecuentemente he pensado cuán inocente es un niño. Y
sin embargo, si nosotros tan sólo pudiéramos ser tan inocentes como uno de esos niños… Pero venimos
a darnos cuenta, que nosotros somos más inocentes, cuando la Sangre de Jesucristo nos ha limpiado de
todo pecado.
10 Miren, abramos en las Escrituras. Para Uds. que les gusta leer la Escritura, abramos en el libro de
Hebreos, el capítulo 9, para unas palabras. Empecemos con el versículo 24 del capítulo 9.
Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo
para presentarse ahora por nosotros ante Dios?
y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año
con sangre ajena.
De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo? pero
ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo
para quitar de en medio el pecado.
Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto
el juicio,
así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos? y aparecerá por
segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.
Que el Señor añada Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra. Inclinemos nuestros rostros ahora
para orar.
11 Dios todopoderoso, Quien es el principio de todas las cosas, que hizo el mundo por medio de
Jesucristo, venimos a Tu Presencia, en este edificio esta mañana, como Tu pueblo reunido, para
primeramente ofrecernos a Ti para servicio? para darte gracias por lo que ya hemos recibido de Tu mano?
rogándote que bendigas la lectura de esta Palabra. Que el Espíritu Santo continúe haciendo la Palabra
real para nosotros, mientras nos dirigimos al Autor de la Palabra, pues lo pedimos en Su Nombre,
Jesucristo. Amén.
12 Miren, vamos a tratar, en esta mañana, de tomar apenas cuatro letras, en una palabra: Miren, como
tema, y lidiar con ella un ratito, como el Señor nos guíe a hacerlo. Tengo unas cuantas notas escritas
aquí, y unas Escrituras a las que pudiéramos referirnos, a medida que avanzamos. Miren.
M, i, r, e, n, miren. La palabra, realmente, cuando… Es usada frecuentemente. Pero: “mire…”, cuando
Ud. oye esa palabra, generalmente es alguien tratando de hacerle ver lo que ellos están mirando. Ellos le
dicen a Ud.: “Mire”. Como al ir por el camino, Ud…. alguien quizás vea una cierta escena, y ellos digan:
“Mire”, y entonces expresan lo que es. Ya sea a la montaña, al—al cacto, o a lo que sea que ellos están
mirando. Pero, la primera cosa, para llamar su atención, es: “Mire”.
13 Ahora, hoy en día todo el mundo está mirando. Todo el mundo está buscando algo, y esperando que
algo suceda.
Sabemos que el mundo constantemente está observando los cielos, el radar y las pantallas que
tenemos alrededor del mundo. Cada nación tiene—tiene como un ojo mágico para su defensa, mirando
para—para ver que aparezca algo en esta pantalla, como un misil o algo. Luego, ellos tienen algo allí
para regresarle a aquél que lo envió hacia acá.
14 Todo está mirando. La compañía Ford está esperando fabricar un mejor Ford. La Chevrolet está
esperando fabricar un mejor Chevrolet. Phoenix está esperando hacer una ciudad mejor y más grande.
La nación está buscando más territorio, para así expandirse. La iglesia, la iglesia nominal, está buscando
más miembros.
Pero la Novia está esperando la Venida de Su Señor.
Todos nosotros estamos mirando. Depende de lo que la voz esté tratando de decirle a Ud. que
busque. Algunos de nosotros estamos diciendo: “Busquen esto”. Y si es una iglesia, estamos diciendo
que queremos tantos miembros más este año. Eso está bien.
15 Pero la Voz de la que estoy tratando de hablarles en esta mañana, la del escritor de esta epístola, el
cual creemos que es Pablo, está diciendo: “Esperando la Venida de Jesucristo, por segunda vez”,
esperándolo a Él. Y para hacerlo, Ud. tiene que ver algo antes que pueda decirle a alguien más que mire
lo que Ud. está viendo.
Noé tuvo una experiencia de esto. Y él… por fe él vio la venida de un diluvio, una gran lluvia que iba
a cubrir la tierra y a quitar toda la… lavar la tierra? la re-dedicación nuevamente a Dios, la inmundicia del
mundo en que la gente había entrado, esa conglomeración en la que estaban en aquel día. Y tenía que
ser lavada completamente, para comenzar de nuevo.
16 Acabo de terminar una serie de servicios sobre los últimos siete sellos. Y encontramos, en este
sexto sello, que hay una gran interrupción en—en la naturaleza. La luna, las estrellas, la tierra vomita.
La iglesia es purificada, Israel es purificado, y todo es purificado bajo ese séptimo sello, de manera que
el Milenio pueda comenzar. Primero tiene que haber una limpieza.
Y eso es lo que la iglesia hoy… Y lo que quiero señalarles, es que necesitamos una limpieza. Antes
que cualquier cosa pueda comenzar de Dios, nosotros tenemos que tener una purificación. Y cuando
miramos y vemos las cosas que son ahora, bajo las condiciones actuales, existiendo de la manera en que
están, podemos ver que tiene que suceder algo antes que Dios pueda continuar con Su programa, y es
una purificación. Muchos de nosotros, yo diría, pudiéramos mirar al pasado…
17 Yo tengo una cinta, o una… Bueno, es una película que fue filmada en Jerusalén cuando le
preguntaban a los judíos, cuando ellos regresaban de Irán y de muchos lugares, hace unos años, hace
como cinco años, cargando a sus seres queridos sobre sus espaldas, y bajándolos de los barcos y de los
aviones, y demás, al regresar. Les hicieron la pregunta: “¿Están Uds. regresando a su patria para morir?”
Ellos dijeron: “Nosotros estamos viniendo para ver al Mesías”.
Cuando Uds. vean a Israel, ese árbol retoñando, ésa es una gran señal. El tiempo está a la mano
cuando Israel llegue a ser una nación, y ella es una nación hoy.
Vemos cosas aconteciendo que para el mundo… ellos están tan ciegos como estaban en los días de
Noé. Pero para nosotros los que esperamos a Cristo, la segunda vez, es una señal de que Él viene
pronto. Vemos que algo está a punto de suceder. Y depende de lo que Uds. estén mirando.
18 Miren, Noé sabía por la Palabra de Dios que venía un diluvio. Por fe él lo vio. Él sabía que eso iba a
suceder, por cuanto la Palabra de Dios lo había prometido. Miren, Noé mismo, por fe, vio lo que decía la
Palabra de Dios. Pero el mundo no podía verlo, debido a que no podía ser probado científicamente que
hubiera agua arriba en el cielo. Pero Noé sabía que sí había, por cuanto Dios lo había dicho.
Esa es… La Iglesia, la Novia, la llamada a salir hoy, sabe que la Venida del Señor está a la mano, a
pesar de cuánto hayamos podido ir progresando, y lo demás, y tenido éxito en dividir un átomo, y—y en
enviar un—un mensaje en radar a la luna. Eso no significa nada para el creyente, únicamente es una
señal de que la Venida del Señor está a la mano. Vemos naciones en quiebra, y las naciones viniendo…
cayéndose en pedazos, y el mundo cayéndose en pedazos, y el movimiento de la iglesia haciéndose
pedazos. Entonces somos enseñados que: “Nosotros recibimos un Reino inconmovible”. Pero a medida
que estas cosas empiezan a suceder, la Iglesia se une más y más, con la… por la Palabra de Dios. Es un
día muy tremendo en el que estamos viviendo. Y estamos…
19 Todo el mundo está buscando algo. Uds. tal vez estén esperando la hora en que lleguen a casa,
para comer su almuerzo. Quizás haya una—una comida campestre esta tarde, donde Uds. vayan a llevar
a su familia. Pudiera haber una cosa u otra, la próxima semana, que Uds. estén esperando que venga un
vecino, o un amigo. Pero todos están esperando algo.
20 Y como un grupo de creyentes hoy, reunidos juntos, queremos fijar nuestros pensamientos, nuestros
principios y lo demás, en la Venida del Señor: “Esperando a Cristo, el Cual aparecerá por segunda vez,
sin relación con el pecado, para salvar a aquellos que creen y que están esperando que Él venga”. Dios,
aquí, el… por medio del escritor, nos está invitando a—a ver esto y a considerarlo. Nosotros… El escritor
dice aquí, que: “Nosotros esperamos a Cristo, por segunda vez, para verlo tal como Él es”.
Y miren, nosotros sabemos que la Palabra es Cristo. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con
Dios, y el Verbo era Dios”. Y Hebreos 13:8 dice que: “Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Por lo
tanto, es la Palabra a lo que nosotros miramos, entonces, pues Ella es la—la expresión de lo que es Dios.
Y cuando Dios vino en Cristo, Él fue la expresión de lo que era Dios. Y lo que sea que Él era, Él
permanece siempre, porque Él es Eterno y no puede cambiar.
¡Qué esperanza nos da, que Dios no nos ha dejado sin un verdadero testigo en los días de confusión
en que vivimos hoy! Sin embargo, ciertamente somos un pueblo privilegiado, si tan sólo miramos al
verdadero testigo que tenemos: la Palabra, (¿ven?), porque ésa es la revelación completa de Jesucristo.
Nada puede ser añadido a Ella, ni quitado, porque es la revelación de Jesucristo.
Dios nunca ha dejado a Su pueblo sin un verdadero testigo. Dios va a juzgar al mundo por
Jesucristo. Y si Jesucristo es la Palabra, entonces Dios juzgará a la iglesia, o al mundo, por la Palabra,
pues él es la Palabra. Viene un juicio. El pecador lo sabe.
21 Mucha gente, cuando uno habla de Iglesia, ellos tienen una idea rara. El mundo, cuando ellos pasan
al lado de la Iglesia, (me refiero al Cuerpo de Cristo reunido junto), ellos piensan de nuestras mujeres
con pelo largo y despeinado, con vestidos negros y por el estilo. Y piensan de los hombres con dedos
largos, vestidos con ropa negra, y condenándolos a ellos siempre. En buen sentido de la palabra, eso es
verdad, porque: “La Iglesia es un pueblo peculiar, un pueblo llamado fuera”.
Y la razón que se mira de esa manera para el hombre que quiere juzgar a la Iglesia en esa condición,
es por causa de que la Iglesia siempre está condenando todo lo que él piensa que es bueno. Y si él es
un pecador, él piensa que el pecado es bueno, los placeres de la vida, tales como vivir en el mundo. Y
cuando la Iglesia se para firme y condena esa cosa, para él Ella se parece a un animal horrible. Pero si él
tan sólo supiera, que ésa es la única manera de Dios traer salvación, (correcto), expresando la Palabra
de Dios por medio de los labios de Sus siervos.
22 Miren, Dios pudo haber escogido predicar el Evangelio por medio del sol, por medio de la luna, por
medio de las estrellas, por medio del viento, o por medio de la naturaleza. Pero Él escogió hombres para
que predicasen el Evangelio, y de allí es de donde vendrá la Voz de Dios. Y Uds. pueden juzgar la voz de
acuerdo a la palabra que expresa, entonces pueden ver qué clase de voz están escuchando. Si es
contraria a la Palabra, no la escuchen. Pero si es la Palabra, entonces Dios está obligado a respaldar esa
Palabra y vindicarla, y hacerla Verdad, por cuanto Él prometió hacerlo. Así que estamos viviendo en un
día tremendo, donde estas Palabras de Cristo son expresadas.
23 Cuando Él vino al mundo, Él era la Palabra, Él mismo. Él no tenía que escribir libros. Él nunca escribió
un libro. ¿Por qué? Porque Él era la Palabra. Él no tenía que escribir acerca de nada, porque Él era Aquel
del cual habían escrito los demás. Él era la Palabra. Por lo tanto, Él no escribió nada con Su Propia mano.
Él era la Palabra Misma. Y Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos, así que Él aún sigue siendo la Palabra.
Un día Él le dijo a los judíos, dijo: “¿Quién me puede acusar de pecado?” Miren, pecado es
“incredulidad”. “¿Quién puede señalarme con el dedo y decir que Yo no he cumplido toda Palabra que
estaba escrita acerca de Mí?”
24 ¿No sería una cosa gloriosa esta mañana, mis hermanos y hermanas, si la Iglesia del Dios vivo
pudiera pararse y decir: “¿Quién puede acusarme de pecado? Cada don que Dios prometió en la Biblia, y
todo lo que Él prometió que sería hecho, está operando en medio nuestro hoy. ¿No es eso algo
maravilloso? ¿Quién puede…? Entonces nosotros… Los pensamientos denominacionales desaparecerían de
la existencia por completo al ver a Dios hablando por Sí mismo.
Tantas personas están esperando distintas… Nadie quiere morir. Nadie quiere perderse. Todos quieren
estar en la Presencia de Dios. Yo quiero, Uds. quieren, todos quieren. Pero no estamos dispuestos a
venir en la manera que Dios ha provisto para que vengamos. ¿Ven? Eso es lo que lo hace tan diferente.
25 El otro día, mi hijo Billy me dio una cámara. Y él me mostró un—un objeto. Él dijo: “Papá, toma esa
fotografía allí”. Bueno, es una Petra de 35 milímetros. Y yo tomé la pequeña cámara y miré el objeto.
Había como tres objetos parados allí, un cacto Saguaro. Yo podía ver un tallo, dos tallos, tres tallos. Me
la quité y miré, y había un solo cacto. Me la volví a poner, y parecía que había tres tallos.
Bueno, y así ocurre a veces cuando tenemos las cosas desenfocadas. Se requiere de un Telémetro.
Y nosotros tratamos de poner algo de Dios muy allá en alguna otra parte, y alguna u otra cosa. Quizás
no hemos usado nuestro Telémetro. Dejemos que el Espíritu Santo aparte nuestras ideas de nosotros
mismos y nuestra teología de iglesia, y dejemos que el Telémetro venga y nos conecte, y entonces Uds.
no verán tres ni cuatro. Uds. verán un solo objeto de Dios. ¿Ven?
26 Mirando a través de la misma cámara, un hombre puede ver algo, pero su propia inteligencia le dice
que allí hay un solo tallo. ¿Ven?
Pero así es como hace el Espíritu Santo, si tan sólo permitimos que Él tome la preeminencia. Él
tomará la Palabra de Dios y la enfocará, a tal grado que veremos lo que estamos mirando en ese
momento. Y entonces Ud. se dará cuenta, si la gente está tratando de mostrarle algo, que tal vez no
esté tan errado, después de todo, ¿ve Ud.?? si Ud. tan solo deja que el Telémetro salga, la Palabra
Misma, empiece a mostrar la Palabra en manifestación. Amén. Lo—lo hará si Ud. tan solo se lo permite.
¿Ve? Pero Ud. tiene que usar el Telémetro, para enfocar su—su… Si pegó en el blanco una vez, volverá a
pegar.
27 A mí—a mí me encanta disparar, dispararle al blanco. Y no hace mucho estaba cazando ardillas en
Kentucky. Y había… Espero que esto no les suene sacrílego, decir esto en un sermón, pero yo—yo se los
contaré. Estoy tratando de aclarar un punto. Y este rifle, yo lo ajusté bien. Y yo he tratado con armas
desde que era niño. A mí—a mí me encantan. Y yo—yo tenía este rifle modelo 75, tan afinado, que podía
dispararle al ojo de una ardilla a una distancia de cincuenta yardas, cada vez, con él.
Yo tenía un papel de parte del campo de tiro, firmado, que: “Metió nueve balas por el mismo orificio,
a cincuenta yardas, en un día lluvioso y con viento”. Y me lo firmaron y fue notariado. Y eso fue el Señor
ayudándome, por supuesto, para hacer eso. Eso es poco común.
28 Y empecé a dispararle a la ardilla y me di cuenta que le pegué en otra parte que no era el ojo y me
puse nervioso. Volví a intentarlo, en papel, y no pegaba en el blanco. Pegaba dentro de, oh, un cuarto
de pulgada, o de media pulgada, algo así, a cincuenta yardas. Pero yo sabía que podía hacerlo mejor que
eso. Le hice de todo lo que sabía hacer, a ese rifle, y parecía que nada lo arreglaba correctamente.
29 Así que lo envolví en la caja y lo envié a la Compañía Winchester para que lo revisaran, para que me
lo acomodaran bien. Ellos me escribieron una carta muy bonita la cual tengo en mis archivos en casa. Y
dice—dice: “Reverendo Branham”, “con ese rifle Ud. podrá formar un grupo de una pulgada de diámetro,
a veinticinco yardas”. Dijo: “Sólo es un modelo 75”. Dijo: “No es un arma de tiro al blanco. Sólo es una
arma cualquiera”. Y dijo: “Ud. nunca mejorará más que eso”. Miren, esa era la Compañía Winchester que
había fabricado el rifle, dijo: “Una pulgada a veinticinco yardas”, y yo hacía nueve agujeros consecutivos
a cincuenta yardas.
Miren, aquí está mi pensamiento. Mi esposa me dijo: “Pues mira, Bill”, ella dijo, “si esa compañía que
fabricó el rifle dice eso, y no hará mejor que eso, entonces ¿quién eres tú para decir que…?”
Yo dije: “Cariño, aquí está la cosa. A mí no me importa lo que diga la compañía. Yo he visto que lo
ha hecho, y sé que lo hará”.
30 Y me senté allí, mientras los otros hermanos estaban disparándole a las ardillas. Donde ellos
quisieran pegarles estaba bien, ya fuera a medio cuerpo, en la espalda, dondequiera. Yo estaba sentado
debajo de un árbol, llorando. Dije: “Dios, estoy tan nervioso. No puedo controlarme. ¿Por qué me hiciste
así, un tipo tan nervioso?” Y sólo…
Y estoy consciente de que estoy parado aquí con la Biblia abierta. Y una Voz me dijo (y tan claro
como me están escuchando a mí), dijo: “Tú fuiste formado así con un propósito”.
Porque hasta que uno… Uno sabe que ese rifle va pegar en el blanco porque… O sea, si pegó una
vez en el blanco, pegará nuevamente. Es el mismo rifle.
31 Por lo tanto, yo lo veo. ¿Ven? Al obedecer esta Palabra, y tomando el Telémetro y traer el asunto a
donde yo puedo ver lo mismo que vieron aquellos apóstoles, el mismo Evangelio que ellos predicaron,
producirá los mismos resultados, porque lo hizo para ellos. Pegará en el blanco cada vez. No importa lo
que digan las iglesias, y lo que la gente reclame ser, yo—yo sé que pegará en el blanco, porque… Y eso
es lo que yo quiero mirar, esa Palabra para ver que Ella está enfocada exactamente, para ver la misma
visión que ellos vieron. Y Ella hará lo mismo que hizo para ellos. Sanará a los enfermos. Levantará los
muertos. Echará fuera demonios. Producirá una Iglesia gloriosa que estará dispuesta a sellar su
testimonio con su propia sangre si fuere necesario hacerlo. Porque depende de lo que Uds. estén
mirando.
Miren, si yo hubiera tomado en cuenta lo que dijo la Compañía Winchester, la cual se supone que es
la que hizo—que hizo el rifle, entonces yo les hubiera hecho caso. Pero yo sabía que no era así.
32 Miren, si yo acudo a la iglesia, y ellos dicen: “Oh, esos días han pasado, y no existe tal cosa como
Esa, y…” ¿Ven? ¿Ven en dónde estarían? Estaría muy fuera del blanco. ¿Ven?
Pero si Él alguna vez fue Dios, Él todavía es Dios. Él siempre fue Dios, y Él no puede ser ninguna otra
cosa sino Dios. Y Él es el Dios Eterno. Por lo tanto, nosotros queremos mirar hacia ese Blanco? no al
blanco al que le está disparando la iglesia, sino al Blanco que Cristo le está disparando.
“Nosotros esperamos que Cristo aparezca, el mismo Jesús”. Él dijo, cuando estuvo aquí en la tierra:
“Un poquito y el mundo no me verá más. Sin embargo, vosotros me veréis, porque Yo estaré con
vosotros hasta el fin del mundo”. Ese Mismo que pudo dirigir la Palabra, y ser la Palabra, y dirigirla directo
al Blanco, ese mismo Señor Jesús está aquí esta mañana en la forma del Espíritu Santo, para dirigir
nuestros pensamientos y enfocar bien Su Palabra, en un solo Dios verdadero, en un solo propósito, en
un solo logro. Y si nosotros tan sólo lo dejamos a Él hacerlo, Él enfocará la Palabra en un lugar tal que
probará que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Depende de lo que Uds. quieran mirar.
33 Nosotros debemos enfocar nuestras vidas. No lo que diga alguien más, sino enfocar nuestras vidas
hacia Él. Y Él es la Palabra. ¿Ven? Si nosotros alineamos nuestras vidas con la Palabra, entonces la
Palabra y nuestra vida llegan a ser lo mismo. Él dijo: “Si permanecéis en Mí, y Mi Palabra en vosotros,
entonces pedid lo que quisiereis y os será concedido. De cierto os digo, que si dijereis a este monte,
muévete, y no dudareis en vuestro corazón, sino creyeres que lo que habéis dicho sucederá? podéis
recibir lo que habéis dicho”. ¡Oh, hermanos! “No lo que Yo dije? lo que vosotros dijereis, podéis tenerlo”,
porque Uds. y Él llegan a ser lo mismo. Porque la mente que estaba en Cristo está en Uds. Y la mente
que estaba en Cristo era cumplir la Palabra del Padre. Lo cual, Él era la Palabra. Allí lo tienen. Entonces
Uds. y la Palabra están enfocados juntos. Uds. llegan a ser una unidad viviente de Dios. ¡Qué tremendo!
34 Hubo un tiempo en que los pecados del hombre… Cuando el hombre pecó delante de Dios, él cruzó
un gran abismo. Como dijo el escritor aquí, que: “Él aparecerá en los últimos días para salvar a los que le
esperan”. Miren, este gran abismo que el hombre cruzó, él no dejó un camino de regreso. Él no podía
regresar otra vez, por cuanto cruzó esa separación entre él y Dios.
Dios, estando lleno de gracia y misericordia, tomó un sustituto, y fue un cordero, o un animal, que
era ofrecido, como muerte sustitutiva. “Pero la sangre de toros y machos cabríos”, como dice aquí
Hebreos, un poco antes de donde leí, “no puede quitar el pecado”. Únicamente cubría el pecado. Era una
propiciación, (ciertamente), pero sólo cubría el pecado, porque eso hablaba de una buena consciencia,
esperando a que viniera la Sangre que limpiaría el pecado, que lo divorciaría, que lo repudiaría para
siempre.
35 Miren, cuando Jesús vino, Él no era un hombre cualquiera. Él no era simplemente la tercera persona
de la trinidad. Él—Él era Dios. Él era Dios Mismo. Él—Él era Emanuel. Y somos enseñados en la Biblia, que:
“Nosotros somos salvos por la Sangre de Dios”. Cuando Dios Mismo llegó a ser uno de nosotros, Él—Él
cambió Su—Su—Su, lo que Él era. Él cambió Su tienda. Él vino condescendiendo de la Gloria y se hizo
hombre. Por lo tanto, nacido sin sexo, Él se creó un cuerpo en el cual Él mismo vivió. Emanuel, Dios
representó con nosotros, la Palabra se hizo carne entre nosotros, y vivió con nosotros, para redimir
muchos hijos de nuevo hacia Dios, por medio del derramamiento de esta Sangre.
El cuerpo, seguro, era Cristo. Era el Ungido. Y si Cristo significa “el Ungido”, y Él es el mismo ayer,
hoy, y por los siglos, y Él es la Palabra, entonces la Palabra es la unción. “Si permanecéis en Mí, y Mi
Palabra en vosotros, entonces decid lo que quisiereis”. Es la Palabra de Dios, la Palabra ungida. Eso es lo
que lo hace.
36 Miren, hubo un tiempo, como ya he comentado, en que una mujer, cuando ella tenía una mancha en
un—un pedazo de tela blanca, ella… No había manera de quitarla. Yo recuerdo cuando mi madre solía
poner café negro sobre grasa, para tratar de quitar una mancha de algo. Y recuerdo una ocasión cuando
ella solía tomar una botella de trementina y tratar de lavar la mancha, aceite de carbón y demás, para
quitar la mancha de una prenda de vestir. Bueno, no se quitaba bien. Aún quedaba una marca de ella. Yo
quisiera tomar eso como un símbolo de la sangre de los machos cabríos y ovejas, y demás.
37 Pero ahora han inventado una cosa llamada blanqueador. Y ese blanqueador, cloro o lo que sea, es
un blanqueador que ha sido inventado. Y ¿qué si en esta mañana yo tuviera una tina llena de ese
blanqueador puesta aquí, y un—un gotero con tinta negra? Estudiémoslo por un momento. ¿Qué es esa
tinta negra? Gran parte de ella es agua. Pero, el color, ¿de dónde vino el color? El color tuvo que
comenzar. Nosotros sabemos que es una creación. Así que si empezó con una creación, tuvo que venir
de un Creador antes que pueda ser una creación.
38 Yo no sé lo que significan estas palabras. No podría desglosarlo. Pero Uds. discúlpenme las palabras
que voy a usar, es sólo para aclarar un punto. Bueno, digamos, pues, que cuando cae…
Miren, esta gota de tinta fue hecha con un propósito. Ese color llegó a ser ese color con un
propósito. Esa sola gota de tinta puede firmar su sentencia de muerte, puede enviarlo a Ud. a la silla
eléctrica. O esa sola gota de tinta puede perdonarlo a Ud. de sus pecados. Fue puesta aquí con un
propósito. Tenemos que usarla para la cosa correcta.
Pero por ejemplo, está concluido. Dejamos caer esa gota de tinta en una tinaja de cloro. ¿Qué
sucede con la gota? Uno no puede ver algo sucediendo, pero ya no existe el color. El color se deshace.
Uno no sabe a dónde se fue. Es que se ha vuelto a forma de ácido. Desde luego, el agua es una
fórmula: H20. Y así vuelve, el agua vuelve al agua que está en el cloro. Pero la química en el cloro lo
deshizo tan completamente, que no se halla nada en ninguna parte. Desapareció. Pasó a… Digamos que
volvió a los ácidos. ¿De dónde vinieron los ácidos? Es que vuelve, digamos que vino de—de los átomos, o
moléculas. Y ¿cuáles moléculas? Moléculas de los átomos, átomos hasta electrones, y eso sigue y sigue.
Pensemos en eso. Cuando eso comenzó allá, decimos que vino de átomo, o de molécula, digamos
molécula 41 por molécula 69 nos da molécula H. ¿Qué tal si hubiera sido 68 en vez de 69? Eso hubiera
sido rosado en vez de negro. Algo tuvo que determinar eso. ¿Qué tal si hubiera sido átomo por 4, por 6,
por 11? Hubiera sido… Si resultó 6 en vez de 11, eso hubiera sido marrón. ¿Ven? Eso tuvo que provenir
de algún lugar donde alguien lo diseñó.
39 Miren por la ventana y vean esa palmera. ¿Qué es eso? Es ceniza volcánica con una vida en ella.
Desde allí, mire al otro lado de la calle y verá un eucalipto. ¿Qué es eso? Ceniza volcánica con vida en
él, una clase distinta. Miren, Uds. ven una rosa. ¿Qué es eso? Ceniza volcánica con vida en ella. ¿De
dónde vino el color? Sólo piensen en eso. Pues, ¿quién le dio color a esa flor? Allí hay dos flores, de la
misma especie, una es amarilla y la otra es roja. Ambas provienen de una semillita. Y ¿qué… de dónde
vino el color? Parte de ella es verde, parte blanca, parte roja, parte amarilla, ¿de dónde vino el color? El
mismo sol brilló en el mismo lugar. Algo tiene que determinar eso. Es una sustancia natural, así que tuvo
que tener una creación en algún lado. Ahora miren, entonces, ¿qué hace? Regresa directamente al
principio, a un Creador.
40 Entonces, si el pecado puso una mancha en un ser humano, y Moisés, al ofrecer una oveja, podía
tomar la—la Voz de Dios…
“Yo pondré Mis Palabras en tu boca”.
Y él se presentó allí con la Palabra de Dios, y dijo: “Hayan moscas”. Y no había una mosca, en
ninguna parte. En menos de cinco minutos, quizás, una mosca verde empezó a zumbar alrededor. En
otros diez minutos, quizás había dos libras por yarda cuadrada de moscas. ¿Qué era eso? La Palabra de
Dios en la boca de Su profeta. La Palabra de Dios es creadora. Pero tiene que venir de la fuente
correcta.
41 Y entonces, si Dios pudo tomar a ese hombre, y así formar un puente a través de eso, por medio de
la sangre de ovejas y machos cabríos, y pudo hacer la Palabra de Dios creativa por medio de la boca de
un hombre, ¿cuánto más…? no sólo eso, sino la creativa… o el poder del sacrificio de un toro o un macho
cabrío. Pero la Sangre de Jesucristo, que cuando el pecado es confesado y cae en ese blanqueador de
Dios, la propia… la propia manera creativa de Dios para quitar la mancha, tan alejada, que es puesta en
el Mar del Olvido, para no ser recordado más.
Cuando un hombre confiesa sus pecados y se enmienda con Dios, y Dios deja caer el pecado de esa
confesión en la Sangre de Su propia Sangre, y perdona ese pecado, y—y reemplaza en ese hombre el
Espíritu original que debería haber estado allí, Su propio Espíritu, convirtiéndolo en un hijo de Dios,
¡cuánto más debiera el poder creativo de Dios estar en la Iglesia! ¿Ven? Eso derriba toda muralla de
pecado. Derriba… ¿Ven?
42 Hoy día la gente trata de decir: “Esas palabras fueron para otra edad”. Lo son, si Ud. aún no está bajo esa Sangre.
Pero si Ud. está bajo esa Sangre, el poder de Dios por medio de Su Palabra sigue siendo el mismo.
Tiene que ser el mismo. Si Él pudo hacer eso mediante la sangre de ovejas y animales, ¿qué de la Sangre
de Jesucristo?
¡Como Él podía hacerlo! Nosotros debemos cuadrar nuestras vidas y alinearlas con la Palabra de
Dios. Así como cuando tomamos una cámara fotográfica, o cuando tratamos de enfocarla bien antes de
tomarla, y entonces tenemos la fotografía genuina. Eso es lo que queremos hacer: enfocar nuestras
vidas en Jesucristo, hasta que Cristo y Ud. lleguen a ser la misma Persona. Ud. es un hijo adoptado de
Dios por la Sangre de Jesucristo el Justo.
43 Entonces la Iglesia estaría avanzando sin fricción, sin daños, sin perjuicios, sin—sin dudas, sin
escrúpulos, sin fricción. Estaría moviéndose en el poder de la Palabra de Dios, manifestando cada
bendición Divina que Dios le prometió, si tan sólo hiciera eso.
Debemos enfocar nuestras vidas, y entonces verlo a Él y solamente a Él, no algún obispo o algún
hombre grande, o algo que tomamos como un patrón, pero más bien miramos a Jesucristo. No alguna
organización, no algún papa, ni—ni algún arzobispo de Canterbury, o algún otro “hombre divino”, al que
llamamos en la tierra. Pero debemos mirar a Jesucristo. Él es la Palabra. Y la única…
44 Abraham, cuando a él se le mandó que habitara en una tierra extraña, y que esperara la promesa, él
nunca dudó de la promesa.
El Cristiano mira lo que no se ve.
Recuerden, Uds. están dotados de cinco sentidos. Uno de ellos es la vista. Pero yo les probaré a
U d s . q u e s u v i s t a n o l o v e t o d o . A q u í , e s t a m a ñ a n a , a q u í e n e s t a s a l a a h o r a m i s m o , h a y
representaciones vivientes de criaturas en esta sala. Hay voces vivas en esta sala. Si Uds. no lo creen,
entonces vayan y prendan la televisión y vean si no hay gente a través de la nación que están siendo
representadas aquí mismo en esta sala esta mañana. Sus figuras y sus seres están pasando por esta
sala. ¿Es cierto eso? ¿Por qué? La única manera en que Uds. lo sabrán, es que un transmisor lo capte y
lo transmita a la realidad.
45 Y la única forma en que la iglesia sabrá que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, es
entrando en ese transmisor, la Sangre, la cual transmite nuestros pecados lejos de nosotros, y nos lleva
al otro lado de ese abismo, a la Presencia de Dios, siendo hijos de Dios en los cuales Él se representa a
Sí mismo. ¡Oh, qué cosa tan tremenda! Si miráramos eso esta mañana, olvidaríamos las diferencias de las
cosas que hay en el mundo hoy, y las cosas que buscan los demás, y los grandes números y demás.
“Tenemos los ojos puestos en Jesucristo, Quien es el Autor y Consumador de nuestra Fe”.
46 Ahora recuerden, toda la armadura Cristiana es sobrenatural, si Ud. es un Cristiano.
Ud. dice: “Ver es creer”. Ud. nunca podrá ser un Cristiano si cree eso.
“Porque fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Ud. no puede ser un
Cristiano y tener que ver la cosa. Toda la armadura de Dios es sobrenatural. Amor, gozo, paz, fe,
longanimidad, bondad, humildad, mansedumbre, y Espíritu Santo, todo eso no se ve. Y el Cristiano no
mira a lo que él puede ver con sus ojos. Él mira a lo que él ve con su fe.
47 Y su fe solamente puede estar basada en una sola cosa, y esa es la Palabra. Amén. Miren, me
siento como un bautista gritón. Sí señor. ¿Ven? Cuando Uds. llegan a esa Palabra, ésa es la cosa
viviente. Esa es la Palabra. Cuando su mente y sus ojos pueden estar fijos en esa Palabra, y enfocan
eso a tal grado que pueden ver exactamente lo que Dios está haciendo, qué cosa tan maravillosa.
Abraham la vio. ¿Ven? Él no miró ninguno de los malentendidos de la promesa. ¿Qué tal si él hubiera
mirado y dicho: “Aquí estoy yo con setenta y cinco años de edad. Y cierta voz me habló y me dijo que
yo voy a tener un bebé con mi esposa. Ella tiene sesenta y cinco años de edad, como quince o veinte
años pasada la menopausia?” ¿Qué hubiera hecho él? Pero ¿qué hizo él? Él nunca le puso atención a lo
que eran las cosas naturales. Él miró lo que Dios dijo. Llegó a ser una realidad tal para él que él no vio
nada más sino lo que Dios dijo. Él dejó su hogar. Él se separó de toda incredulidad, de todo lo que
trataba de apartarlo. Él se separó de manera que pudiera caminar solo.
48 Eso es lo que tiene que hacer todo creyente genuino: separarse de estos que dudan e incrédulos, y
caminar con Cristo. Ella—Ella es Vida para Uds.
Y Abraham hizo tal cosa. Y veinticinco años después, lo encontramos todavía creyendo la misma
promesa. ¿Por qué? Él había enfocado su—su mente en la voluntad de Dios, por medio de la Palabra de
Dios, y la creyó.
Si nosotros podemos enfocarnos en el plan de Dios, en lo que Dios quiere para nosotros, y en lo que
Dios nos prometió, y dejar quieto todo lo demás. No importa el tiempo que pase, sólo sigan creyendo.
Romanos 4 aquí, hallamos que Romanos 4:14 dice: “Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa
de Dios”. Él no permitió que la incredulidad lo contaminara, en lo absoluto. Él miró una sola cosa, y esa
era la Voz que le había hablado.
49 Eso es lo que debería hacer la Iglesia hoy. Miren a esa sola cosa, la Voz, la Palabra de Dios que nos
habla a nosotros. Las iglesias y las gentes pueden hablar de cualquier manera. Pero, dirijan su mirada
hacia la Voz. ¿Qué estamos mirando?
Él puso su mirada en la Voz que le habló. “Él llamó todo contrario a esa Voz como si no fuese”. Y sin
embargo, materialmente, eso estaba tan fuera de enfoque con el mundo como lo era en el tiempo de
Noé. Así estaba fuera de enfoque.
¿Por qué? En el tiempo de Noé ellos no podían probar que hubiera lluvia allá arriba. Pero Noé sabía
que si Dios lo había dicho, Él podía poner lluvia allá arriba.
Abraham sabía que su—su cuerpo estaba casi muerto, pero él no consideró su propio cuerpo. Él no
consideró la esterilidad de la matriz de Sara. Una jovencita… Él se había casado con su hermanastra,
había vivido con ella todos esos años. Y ahora ella tenía noventa años de edad, y él tenía cien. Pero él
ni siquiera pensó en eso. Eso ni le pasó por la mente. ¿Por qué? Porque él había sacado del enfoque toda
la incredulidad. ¡Oh, gloria!
50 Eso es lo que debe hacer la Iglesia. Eso es lo que debe hacer todo miembro de la Iglesia: sacar del
enfoque toda la duda. Miren únicamente a esa Palabra. Él lo prometió. Dios lo dijo. Tiene que ser de esa
manera.
La Biblia dice: “Él creyó en esperanza contra esperanza. Él no dudó, por incredulidad, de la promesa
de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios”. Cada día se fortalecía más porque el milagro
sería mayor.
51 Algunas veces nosotros no podemos esperar de una noche a otra. A veces no podemos esperar de
un avivamiento a otro. Tenemos que salir y enredarnos con las cosas del mundo. Cómo deberíamos
avergonzarnos de nosotros mismos.
Antes que vengamos aquí a confesar y entrar en esa Sangre que nos limpia de todo pecado,
deberíamos enfocarnos bien, hasta ver a ese Dios vivo y verdadero parado allí, el Cual hizo la promesa,
que: “Los cielos y la tierra pasarán, pero Su Palabra no puede fallar”. Quédense allí sobre Eso, y
entonces no serán zarandeados con vientos de doctrinas, llevados de lugar en lugar, de acá para allá.
Pero, Uds. saben en dónde están parados, porque Dios los ha enfocado. Uds. ven su propia vida
pegando en ese blanco, como lo hicieron aquellos apóstoles. Uds. viven de la manera como ellos
vivieron. Uds. fueron bautizados de la manera como ellos fueron bautizados. Uds. ven los mismos
resultados que ellos vieron. Lo ven obrando en Uds. Uds. están centrados, porque saben que están
pegando en el blanco. Amén. Entonces Uds. saben en dónde están parados. Depende de lo que Uds.
estén mirando. Si están mirando a alguien más, de todas maneras se irán. Cualquier vientecito los hará
fallar de dar en el blanco. Pero, oh, Uds. no pueden fallar al blanco cuando están bien enfocados. Eso es
todo. No hay nada que pueda detenerlo. Dios lo llevará a su…
52 Como la piedrita en la honda de David, ella fue directo a su destino.
Así también sus oraciones irán directo a su destino, porque son ofrecidas en la Sangre de Jesucristo
que los limpia a Uds. No hay un pecado ni una mancha en Uds. en ninguna parte. Eso es correcto. No
puede ser. Mientras que ese Cloro esté entre mí y Dios, ¿cómo va Él a ver mi pecado? ¿Cómo puede Él
hacerlo?
Si yo cometo un pecado, no es voluntariamente. “El que pecare voluntariamente después de haber
recibido el conocimiento de la Verdad…” Uds. sí pecan, pero no es pecado voluntario. Pero no lo hacen
voluntariamente, porque, en su corazón, Uds.—Uds. no quieren hacer esas cosas.
Pero cuando lo hacen voluntariamente, ya es distinto, entonces yo pienso que Uds. no estaban allá
desde un principio.
Miren, la cosa de esto, es venir a un lugar en donde toda la mancha de pecado es lavada. Entonces
Uds. están redimidos por la Sangre del Cordero. Ud. es un Adán, como él lo era antes de que cayera. Ud.
es un hijo de Dios, lavado en la Sangre de la Propia Sangre de Dios.
53 Es sangre lo que produce un niño. Es sangre, únicamente. La sangre proviene del sexo masculino. La
sangre viene del hombre. La mujer, ella produce el óvulo, la carne. Pero el hombre tiene la hemoglobina,
lo cual, de allí es que viene el germen. Y en el germen es donde—es donde está la vida.
Y la Vida no viene por confesión en alguna iglesia, o por algún credo, o por algún documento. Pero la
Vida viene cuando Ud. ha nacido de nuevo por medio de la Sangre de Jesucristo. El germen, el… “Las
obras que Yo hago vosotros también las haréis. El que creen en Mí, aunque esté muerto, vivirá. El que
vive y cree en Mí no morirá”. Allí está esa Vida de Dios, como un hijo de Dios, nacido por la Sangre de
Dios. Y Ud. es… El mismo Espíritu Santo que escribió esta Biblia la enfocará de nuevo a Ud. otra vez. No
hay una denominación o un credo que pueda hacer eso. Sólo Dios Mismo puede tomar la cámara de sus
ojos y permitirle ver lo que es Dios, y cuál es Su propósito. Sí señor. Ciertamente.
54 Ahora, nos damos cuenta que Moisés, nos damos cuenta que más adelante él—él edificó… Él vio a
Israel. Moisés, el gran profeta, él miró por la ventana. Él fue criado en el palacio de faraón. Y él miró por
la ventana y vio a un montón de adoberos. No eran nada más que gente media vestida con latigazos
sobre sus espaldas, sin ninguna forma en lo absoluto para ser libertados. Pero Moisés conocía la Palabra
de Dios, y él los miró a ellos como un pueblo que tenía una promesa. No importaba cuánto el mundo de
aquel día los miraba como un montón de adoberos o esclavos, él los miraba como un pueblo que tenía
una promesa.
55 Faraón los miraba por la misma ventana, pero él veía esclavos.
Moisés vio la victoria. ¿Por qué? Porque él se había enfocado. Aunque era un príncipe, aunque era
heredero al trono de Egipto, él se enfocó lejos de la codicia del mundo. Se enfocó lejos de la hermosura
y el poder que tenía a su alcance a recibir. Él enfocó para que eso quedara fuera, y él pudiese ver allá
un pueblo bendecido por la promesa de Dios. Entonces enfocó bien, por cuanto él sabía que Dios le había
prometido a Abraham que Él visitaría a Su pueblo. Y él sabía que había sido levantado para ese
propósito, y se enfocó para que todo lo demás quedara fuera.
56 Faraón no tenía este potencial. Le fue ofrecido, pero él lo rechazó. Y cuando lo rechazó, entonces él
ya no podía enfocar.
Ningún hombre, después de haber rechazado la Palabra de Dios, él ya no puede enfocarse en Eso,
por cuanto Ud. rechaza la Palabra que lo trae a Ud. a una relación con Cristo. Eso es correcto. Así que…
Pero, Moisés miró por esa misma ventana y lo creyó. ¿Por qué? Porque Moisés miró por fe. Fue así
como Moisés miró.
Ahora, escuchen bien esta declaración. La fe… Miren, no fallen en captar esto. La fe está diseñada
para ver lo que Dios quiere y desea. No existe conocimiento alguno que pueda hacer eso. Sólo la fe está
diseñada, y le fue dada a la raza humana, para averiguar cuál es la voluntad de Dios.
Tome Ud. la fe que Ud. tiene, y si no se alinea con la Palabra de Dios, entonces déjela quieta. Ud.
tiene la fe incorrecta.
Pero cuando su fe dada por Dios lo enfoca a Ud. con la Palabra de Dios, Ud. entonces está alineado
perfectamente y centrado. ¡Oh, hermanos! Que Dios nos ayude en esta hora, en esta gran hora en que
vivimos. ¡Fe, diseñada para ver lo que Dios quiere! ¿Cómo lo ven Uds.? A través de la cámara de Su
Palabra, Su promesa. Esto es una revelación completa de Jesucristo.
57 Entonces, cuando la fe que está en Ud. lo enfoca en esta Palabra, todas las denominaciones, credos
y todo, todo eso queda desenfocado. Ud. está enfocado directamente en la Palabra de Dios. Ud. está
alineado con el blanco. Sólo necesita un toquecito. Amén. Esa oración vuela directamente a la Presencia
de Dios, por cuanto no hay nada que la detenga. Sí. Así es como se logra, cuando Ud. está bien
alineado con Dios, bien enfocado, y para entonces Ud. está mirando al blanco.
Ud. no está mirando lo que alguien más dice: “Esto no puede suceder, y esto no puede suceder”.
Ud. más bien está mirando a lo que Ud. sabe que sí sucedió. Mire su blanco. Vea en donde ellos
pegaron en el blanco. Si ellos pegaron en el blanco en aquel día, Él es el mismo ayer, hoy, y por los
siglos. Enfoque dejando afuera todos esos credos y cosas con los que Ud. se enredó. Regrese a la
Palabra, luego confiese su incredulidad, y permita que Dios tome Su Espíritu Santo y así enfocará su
mirada directamente en Jesucristo. Entonces estaremos mirándolo a Él y no a lo que alguien más diga.
58 Ni siquiera a lo que diga el doctor, tan bueno como pudiera ser. Él tiene su lugar. La iglesia, tan
buena como… Ella tiene su lugar. No negamos eso. Pero eso tiene, todo tiene su lugar. Disparará, pero no
pegará en el blanco.
“Sólo aquellos que esperan a Cristo por segunda vez”. Ése es el blanco. Depende de qué Uds. están
mirando. Sí.
Ahora, hoy… Vean, la fe está diseñada para hacer esto. La misma fe hoy ve la misma cosa. La fe de
la Iglesia hoy debería ver el mismo programa de Dios. Quiero que no fallen en ver esto. La Iglesia hoy,
que es llamada de Dios, ciertamente verá el programa de Dios, porque el programa de Dios está escrito
Aquí, el Plano. Y el Espíritu Santo, por medio de la fe, es el que la lee y la pone junta.
59 Entonces ¿cómo podría un hombre decir que él está lleno del Espíritu Santo, y el Espíritu Santo dice
una cierta manera de hacer algo en la Biblia, y este hombre entonces viene y dice: “Oh, bueno, eso es
fanatismo”? ¿Podría el Espíritu Santo ser… el verdadero Espíritu Santo negar Su Propia Palabra? [La
congregación dice: “No”.—Ed.] No. Tiene que quedarse con la Palabra porque es Dios. ¿Ven?
¿Qué está Ud. mirando? ¿Qué está viendo? Nosotros debemos ver a Jesús. Y la única forma en que
vemos a Jesús, es viendo la Palabra. Esto es el—el Símbolo natural del Espíritu. ¿Entienden lo que quiero
decir? Ella es la Letra que el Espíritu vivifica. ¿Lo ven? Esto es la Letra que… y el Espíritu vivifica esta
Letra y la hace una realidad. Sí.
60 Moisés miró por fe. Y hoy día, el hombre que ve el programa de Dios, hace lo mismo, mira por fe.
Más adelante Moisés vio esta gran cosa. Cuando el pueblo se metió en problemas, ¿qué hizo él? Él
hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un asta. Y dice que cuando eran mordidos por las
serpientes, por causa de su incredulidad, que: “Todo el que miraba a esta serpiente vivía”. Noten. El
hombre que simplemente venía y miraba…
Miren, el palo, la vara en que estaba, era una pedazo de árbol que fue cortado allá en el desierto,
probablemente un pedazo de mezquite, o—o algo así que Uds. tendrían aquí, madera dura, o lo que
pudiera ser. Ya había sido separada de su crecimiento natural. Estaba muerta dentro de sí misma. El
bronce era probablemente un pedazo de los cascos de los romanos, o—o algo que ellos habían recogido
en el despojo. Y fue moldeado y juntado, y convertido en una serpiente.
61 Si la gente iba allí, sólo como a un ídolo, para mirar a esa serpiente, ellos no recibían nada.
Pero cuando el verdadero creyente iba allí y miraba esa serpiente, con la Verdad revelada
espiritualmente… Esa serpiente en sí misma, siendo que estaba en la forma de una serpiente,
representaba al pecado ya juzgado. Ellos veían el pecado, su incredulidad, ya juzgado, desde la
serpiente del jardín del Edén. Y la serpiente estaba hecha de bronce, lo cual significa juicio Divino. ¿Ven?
El altar estaba hecho de bronce, altar de bronce, sobre el cual se ofrecía el sacrificio? bronce, juicio
Divino.
62 El gran profeta Elías, cuando él miró los cielos en los días de su ministerio, los tres años y medio, y
no había nada de agua, él dijo que: “Los cielos parecían como bronce”. ¿Qué era eso? Juicio Divino sobre
una nación incrédula al mensaje de Dios, su fe estaba tan opaca que no pudieron verlo en aquel día.
Yo me pregunto hoy si vemos todos los hidrógenos y oxígenos, y las bombas y cosas que hemos
creado, me pregunto si no vemos una nación, un tiempo que se ve como de bronce. Es juicio Divino.
63 Hemos llegado a ser tan profundos en nuestros intelectos. Hemos educado a nuestros hijos a tal
grado que tenemos un montón de sabelotodos. Y tenemos… lo que tenemos… Aun nuestras iglesias y
demás, y nuestros hijos yendo a seminarios, saliendo aquí, y van allá y aprenden algún Ph.D. y L.L.D.
Permítanme decirles algo: cada vez que él obtiene uno de esos títulos, él se aleja más y más de Dios.
Dios es tan sencillo. La razón que el hombre no puede encontrar a Dios, es que él no se vuelve lo
suficientemente sencillo.
Alguien dijo: “Hermano Branham, ¿cómo ve Ud. visiones?”
64 No soy yo. ¿Ven? Uno—uno tiene que salirse del cuadro. Dios hizo una promesa. Dios tiene que
quedarse con esa promesa. Pero uno tiene que ser lo suficientemente sencillo para apartarse de su
propia manera.
Alguien dijo: “Éste sería un gran hombre si él tuviera un L.L.D. de nuestro colegio”. Si así fuera, se
mueve otro tanto aparte de Dios.
Yo dije: “Hoy día el hombre puede enviar un mensaje hasta la luna. Pero él pisotea una hoja de
grama la cual no puede explicar si tuviera que hacerlo. Dios se esconde en la simplicidad. ¿Ven? Uds. no
pueden hacerse lo suficientemente sencillos. Un hombre recibe una educación, y cuando menos sabe, él
es tan grande que no puede humillarse.
Y Dios es tan grande que Él se humilla y se esconde del pecador. Jesús le dio gracias a Dios por eso.
Él dijo: “Te doy gracias, Padre, Creador de los cielos y la tierra, que has escondido Esto de los sabios y
entendidos, y se lo revelas a los niños que quieren aprender”. La manera de conocer a Dios es
haciéndose sencillo. La manera de subir es bajando.
65 ¿En qué dirección está el polo norte o sur? Uds. están parados en el espacio. ¿Ven?
La manera de subir es bajando. “El que se humilla será ensalzado. El que se ensalza será humillado”.
¿Ven? Nosotros debemos humillarnos, no tratar de saber demasiado.
Simplemente conozcan una sola cosa. Dejen todo lo demás fuera del enfoque y miren solamente a
Jesucristo. Si Ud. no sabe escribir su nombre, eso no tiene nada que ver con ello. Sólo enfoque su
corazón en Cristo y Su voluntad, y observe lo que sucede. Sí. Ciertamente.
66 Miren, muchos fueron allí y miraron y dijeron: “Allá está una gran serpiente. La gente va ahí y es
sanada, al mirar a la serpiente. Quizás será mejor que tomemos a la familia y vayamos allá”.
Uno oye tales cosas hoy. “Hay un gran sanador que va a venir a la ciudad. Y él, miren, todos iremos
allá y seremos sanados”. Miren, cuando Uds. piensan de esa manera, ciertamente tienen su cámara
desenfocada. Sí señor.
Enfóquenla en Jesús, y solamente en Él. Miren hacia Él, y verán cuál es el propósito de Dios.
Miren, cuando ese hebreo iba allí y miraba esa serpiente de bronce, y decía: “Ese bronce, esa
serpiente significa pecado ya juzgado. Bronce es juicio Divino sobre ella, y Dios ha juzgado mis pecados.
Y—y yo soy… Por medio de esta serpiente de bronce, la cual representa algo que ha de venir, pecado ya
juzgado. Yo soy libre”. Él entonces era sanado. Eso es correcto.?
67 Y hoy, Jesús dijo en San Juan 3:14, “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es
necesario que el Hijo del Hombre sea levantado”. Si Uds. pueden mirarlo a Él? no como a un hombre de
iglesia, no como a un profeta, no simplemente como a un buen hombre, no como a una tercera persona
de una trinidad, o algo así. Si Uds. más bien pueden mirarlo a Él como siendo Emanuel Mismo, el Cual
bajó y dio Su vida, y fue levantado para que: “Todo aquel que crea en Él no se pierda, sino que tenga la
Vida Eterna”.
68 Si Uds. pueden enfocar su cámara hasta ver eso, y saber que le costó la vida a Dios mismo…
Cuando Él creó Su vida aquí Él no tuvo que darla. Él la puso gratuitamente. Él era Dios. Él no tenía que
morir, pero lo hizo gratuitamente, dio Su propia vida, para que pudiera traer hijos a Él, para que Su obra
pudiese continuar. “Las obras que Yo hago…”, Juan 14.12, “las obras que Yo hago, vosotros también las
haréis”. Si esas cosas pudieron ser hechas de esa manera, y Uds. pueden verlo a Él y solamente a Él,
entonces Uds. tendrán su cámara bien enfocada, al grado que Dios podrá usarlos a Uds. Ciertamente.
69 Miren, si Uds. simplemente miran allí y dicen: “Yo tengo un crucifijo colgado en mi automóvil. Yo
tengo uno en mi casa, una cruz”. Eso está bien. Pero no se trata de eso. No es eso de lo que Él está
hablando.
Ud. tiene que entender que Dios sabe que Ud. es un pecador. Y que Ud. ha confesado sus pecados,
y que Dios ha cargado la iniquidad suya sobre Él, sobre Sí mismo, y se hizo hombre. Él cruzó Su manera
de ser, y bajó de ser Dios para ser hombre, para que Él pudiera morir en lugar suyo, para darse a Sí
mismo por Ud. Y Ud. confesó su pecado. Y no un cloro inventado, sino un—un poder de Dios que fue
hecho Sangre, para que Él pudiera quitar la sangre pecaminosa de Uds. por medio de deseo sexual, y
hacerlos un hombre y una mujer de Dios, libres. Allí lo tienen.
¿Qué están Uds. mirando? Ud. dice: “Oh, yo pertenezco a las asambleas de Dios. Yo pertenezco a la
pentecostal unida. Yo pertenezco a la metodista, a la bautista”. Ud. todavía se está enfocando mal.
Enfóquese bien en Jesucristo. Amén. Oiga la respuesta venir: “Todos tus pecados, que son muchos,
te son perdonados”. Sea per-…
70 Sea persistente, como la mujercita sirofenicia. No importó cuántas decepciones tuvo, mientras
venía, ella todavía se había enfocado en que ése era Dios. Y ella vino a Él y obtuvo lo que pidió, porque
tenía el enfoque correcto. Ella lo tenía, no importaba cuántos vientecitos vinieran y dijeran: “Los días de
los milagros han pasado. Tu esposo te dejará”. Eso no le molestó a ella en lo más mínimo. Esa bala fue
directo a su punto. Amén. Nosotros podemos enfocarnos en…
[Espacio en blanco en la cinta—Ed.]… tiempo. Entonces estamos esperando que Él venga. Ése es el
que va… ¡Oh, hermanos! Vean, Uds. tienen que captar el propósito. Tienen que llegar a saber lo que es.
71 Fíjense en la puerta de las ovejas. Allí había gente. Dios siempre ha tenido una manera para que el
hombre busque la salvación. Aquella serpiente de bronce, la gente tenía que mirarla. Correcto. Y en la
puerta de las ovejas, ellos tenían que mirarla. Esa gente se sentaba allí…
Pensemos que era un hospital. Había muchos enfermos y afligidos. Había miles, multitudes acostados
allí. Era como un hospital hoy. Las manos tiernas de sus seres queridos los atendían, exactamente igual
a como lo harían hoy en un hospital.
Ellos estaban esperando. Sus ojos observaban esa agua. Había cinco pórticos donde estaba la
puerta de las ovejas. Está en—está fuera de Jerusalén. Y allí… o la puerta… Y entonces cuando él
venía, observaba. Tenía que haber algo sobrenatural aconteciendo. Y tan pronto sucedía aquel
fenómeno sobrenatural, ellos corrían hacia el agua.
Fíjense en la iglesia hoy. Dios quiere que esperemos lo sobrenatural cuando Su Palabra es hecha
manifiesta y vindicada. Y hoy huimos de eso porque no está conectado con nuestras organizaciones.
¿Ven?
72 En la puerta de las ovejas ellos esperaban el movimiento sobrenatural. Dios siempre se ha movido a
través de Su pueblo, por medio de una vindicación sobrenatural de Su promesa. Él prometió que lo haría.
Cuando ellos veían esa promesa empezar a moverse, en algo sobrenatural, ellos se apresuraban para
obtenerlo.
Y hoy en día, el Espíritu Santo, el poder sobrenatural de Dios, está en la tierra moviéndose,
mostrando cosas. Y la gente le huye, en vez de entrar en ello, la Palabra hecha carne y vindicada, las
mismas cosas que Él hizo y prometió que nosotros haríamos, haciendo las mismas cosas. Y si eso no
está conectado con nuestros grupos, no tenemos nada que ver con ello. Correcto.
73 Jesús fue y encontró a un solo hombre en toda la iglesia. Ud. dice: “¿Sana Dios a todos?” No señor.
Y hermanos pentecostales, permítanme decirles esto. Uds. estás esperando un tiempo por venir
cuando habrá hombres aquí en la tierra, que irán a los hospitales para librarlos, y digamos para vaciar
todo el hospital. Jamás sean engañados de esa manera. Créanme. Uds. creen que eso es una mentira.
Eso nunca aconteció. Cuando Jesús…
Digamos que aquello era un hospital. Él entró allí por la guianza del Espíritu. Él halló a un hombre que
Él sabía que estaba dispuesto. Y Él le habló a ese hombre y le declaró lo secreto de su vida, se lo dijo
allí.
No era que él no podía caminar. Podía caminar. Pero era que alguien le ganaba, corriendo. Él dijo:
“Entretanto que voy, otro desciende antes que yo”. ¿Ven? Él no era ciego, ni era sordo, ni era mudo. Él
no era inválido. Él tenía algún tipo de enfermedad retardada, no lo iba a matar. Él la había tenido por
treinta y ocho años. Y él intentaba llegar allí, pero alguien que estaba en mejores condiciones que él se
metía, y entonces la virtud del Ángel se iba.
74 Hoy vamos y encontramos a un hombre de Dios, guiado por el Espíritu de Dios, ve una visión, o va y
hace una cosa como esa, y ellos dicen: “Pues, aquí está Jones, sentado en la esquina. Déjenme ver que
Uds. sanadores lo sanen a él”.
¿Pueden ver a ese mismo diablo, que le dijo a Jesús, con un trapo envuelto alrededor de Su cabeza?
Y dijeron… Lo golpearon en la cabeza con un palo. Y dijeron… Se pasaban el palo, los unos a otros.
Dijeron: “Dinos quién te golpeó y entonces creeremos que eres profeta”.
Pues, antes que el mundo comenzara, él sabía quién tenía ese palo en la mano. Él no hizo payasadas
para nadie. Él hizo exactamente lo que era la voluntad de Dios. Y la Iglesia hará la misma cosa. ¿Ven?
La puerta de las ovejas… Pero ellos estaban vigilando por algo. Estaban esperando algo.
75 Miren, si ellos decían: “Oh, bueno, iremos allá y veremos lo que hacen los demás. Veremos si eso
tiene aspecto de sobrenatural”. Ellos nunca recibían nada.
Pero es ese hombre que tuvo que esforzarse, no se sentó en la parte de atrás, sino al frente? ese
hombre que esperó el llamamiento al altar, ese hombre que esperó para ver algo sobrenatural.
Como este hombre aquí, el hijo del hermano Williams, criado en una familia pentecostal. Pero, sin
embargo, una vez, parado en una reunión donde su papá se sintió guiado a enviarlo, y allí estaba ese
joven parado allí, y él vio la mano sobrenatural de Dios, y rápidamente se hizo Cristiano. Él estuvo
dispuesto a aceptarlo, pues vio el movimiento del agua. Él sabía que había algo sobrenatural.
76 No es un “unirse a la iglesia, estrechar las manos, y un millón más en el 44, o una iglesia nueva, un
edificio nuevo, o algo nuevo”.
Era una vida nueva que vino por medio de un movimiento sobrenatural, lo cual ellos estaban
esperando que sucediera. Ellos conocían cada cierto tiempo? entonces descendían, y así pues
esperaban.
Miren, si eso no está aconteciendo todo el tiempo, y estamos en la azotea, saltando alrededor,
pensamos: “Bueno, nos iremos de esta iglesia. Esto se ha enfriado”. ¡Qué tonterías! ¡Cómo es que no
podemos esperar! Abraham no esperó… Él no pensó que Dios se había enfriado. Él esperó veinticinco
años, y entonces vio la mano de Dios moverse.
Ellos esperaban en la puerta de las ovejas, mes tras mes, (o lo que fuera), por ese solo movimiento
sobrenatural. Pero lo esperaban. ¡Oh, hermanos! Ellos lo estaban esperando.
77 Y hoy día nosotros hemos perdido esa visión: Pentecostés. Hemos perdido algo. Miremos a Cristo.
Nuestras denominaciones se han extendido a tal grado que ya se han ido bien lejos, y ahora estamos
peleando y tratando de obtener más iglesias y más grandes, y clases más refinadas, y predicadores más
educados, y lo demás. Y ¿qué tenemos? Nos hemos alejado de la mera Cosa que Dios nos dijo que
miráramos. ¿Qué están Uds. mirando?
Miren y vivan. Eso es lo que debemos hacer si esperamos vivir.
Otros tal vez se burlaron de ellos, dijeron: “Ese montón de aleluyas allá, ahí alrededor de ese
estanque. Pues, ellos dicen que es un… Pues, no es nada sino el viento. Bueno, el viento baja y sopla el
agua hacia atrás”.
No para ellos. Era el Ángel de misericordia. Era el Ángel de sanidad. Y yo creo que era el Ángel,
aunque parezca tan sencillo. Pero, (¿ven Uds.?), Dios se esconde en la simplicidad.
78 Ellos han venido a la reunión y dicen: “Hermano Branham, yo no sabía que Ud. era un aleluya. Porque
me fijé en todo ese grupo gritando, y clamando, y haciendo bulla mientras que Ud. estaba hablando, y
gritando amén y así sucesivamente. Pues, eso no es nada sino emoción”. Pudiera serlo para Uds. que no
creen.
Pero para nosotros que hemos gustado de las cosas buenas de Dios? ¡nosotros los que sabemos lo
que es el Espíritu Santo!
Ud. dice: “Esa gente hablando en lenguas, simplemente están balbuceando algo. Ellos sólo… Es
solamente intelectual. Es solamente algún entusiasmo”. O alguien dice… Pudiera ser así, para Ud.
Pero para ése sobre el cual está cayendo, para él es diferente. Sí señor. Sí señor.
Ud. dice: “Bueno, mire, Ud. sabe, es simplemente el día de… Esa—esa cosa, hay—hay… Bueno, la
gente no creerá eso”.
Eso no detendrá en lo absoluto el verdadero movimiento de Dios. Jesús vino justo en medio de la
incredulidad, pero eso nunca lo detuvo a Él para nada. Él siguió adelante.
79 La gente hoy, no importan cuánto traten de decir que es fanatismo, la gente sigue creyéndolo. Ellos
no pueden explicarlo. No saben lo que es. Ellos no saben. Ellos tienen una idea de lo que es.
Como Benjamín Franklin, con un cometa en la mano, él dijo: “Lo tengo. Lo tengo. Lo tengo”. Él sabía
que tenía algo.
Así también este hombre y mujer que quizás no pudieran decirles a Uds. qué son los átomos, o
cuántas moléculas hay en un átomo, pero ellos saben que tienen el Espíritu Santo. ¿Por qué? Porque
ellos lo enfocaron con la Palabra de Dios, lo que Pedro dijo el día de Pentecostés. “Arrepentíos, cada uno
de vosotros y bautícese en el Nombre de Jesucristo para el perdón de sus pecados, y recibiréis el don
del Espíritu Santo”. Cuando ese pecado confesado cae en esa Sangre, toda Sangre es remitida… La
Sangre remite el pecado y el hombre se para como un hijo de Dios. Amén.
80 Entonces él está enfocado: “Pedid lo que quisiereis y os será hecho”. Entonces, de una manera u
otra, parece que Ud. conoce la voluntad de Dios. De una manera sobrenatural, hay un movimiento, algo
dentro de Ud. le dice: “Ve aquí y haz esto”. Ve allá y haz aquello“. Vea, hay algo dentro de Ud. que
siempre golpea en el blanco exactamente como debe ser. ¡Oh, cuán maravilloso!
80
Tenemos que terminar porque ya se está haciendo demasiado tarde. Sólo unos minutos más.
81 Aquella gente quizás se rió, pero eso no los detuvo a ellos. Ellos esperaron de todas maneras.
Quizás la gente diga, nuestra iglesia, nuestros hermanos: “El—el enfriamiento del Mensaje”, y así por
el estilo.
No se ha enfriado. Es que estamos esperando el movimiento del agua. Yo estoy esperando ver que
algo suceda. Yo estoy aquí en Tucson ahora. ¿Por qué? Yo no sé. El agua me movió para acá. Yo estoy
esperando ver que algo suceda. Va a suceder.
Yo les dije, cuando vine aquí, el otro día: “Algo sucederá. Habrá un trueno o un estallido, y esos
sellos serán revelados”. Obtengan las cintas y averigu?en si es correcto o no. ¿Ven? Oh, nosotros
esperamos el movimiento del agua.
82 Vimos algo allá lejos, en una parte del desierto al norte de Tucson. Lo mismo que les dije aquí mismo,
antes que sucediera. Yo estaba quitándome unos cadillos, y en eso la cosa estalló, y estremeció toda la
montaña. Las rocas rodaron, y lo demás de esa manera. Y el Espíritu Santo se volteó y dijo: “Regresa a
tu hogar inmediatamente, porque los Siete Sellos serán abiertos”. Consigan las cintas y dense cuenta.
Eso fue ASÍ DICE EL SEÑOR, dicho antes que sucediera, y todo. Averigu?en si es Verdad, o no. Cuando yo
haya partido, eso seguirá viviendo.
Estamos en el tiempo del fin, amigos. Yo estoy esperando que Jesús venga. Ese bendito Señor Jesús
a Quien yo he amado, y a Quien le he entregado mi vida, siendo un joven, yo todavía estoy esperando
que Él venga. Yo creo que Él vendrá. Aunque tarde, como con Abraham. No obstante, yo me fortalezco
y me enamoro más de Él, expresándome diariamente a Él. Yo sé que cada creyente aquí hace la misma
cosa.
No importa lo que otros digan: “Oh, tú eres un anticuado. Tú deberías venir… A mí no me importa lo
que ellos digan.
Yo todavía le creo a Dios. Yo enfoqué bien en la Palabra y sé que eso es Verdad. Nadie ha podido
moverme de ella aún. Mientras que Dios mantenga mi corazón fijo en esa Palabra, yo me quedaré allí.
Amén.
83 Elías, él… Un día cuando él estaba esperando que algo viniera, para traerle ayuda a la gente, él miró,
y miró hasta que el anciano, de ochenta y tantos años de edad, ya estaba demasiado cansado como
para subir la montaña, después de haber estado ayunando, orando. Pero Dios le dijo que si ellos se
arrepentían, algo sucedería. ¿Qué estaba él mirando? Él envió a su siervo y le dijo: “¡Sube allá y mira!
¡Mira! Algo va a suceder”. Habían pasado tres años y medio, y nada de lluvia, ni una nube, no caía ni
siquiera rocío. Pero dijo: “¡Ve y mira!”. Y Elías o…
Giezi se paró allí y miró, y miró, y miró. Él no veía nada. Regresó y dijo: “No veo nada”.
“¡Regresa otra vez!”. Amén. “¡Regresa y quédate hasta que suceda!”.
84 Y Elías regresó…. o, quise decir, Giezi, y miró y miró y miró.
Y Elías, con esa cabecita calva sentado allí en el sol, y sus bigotes y su barba, barba blanca, y eso
bracitos de aspecto huesudos sobre sus rodillas huesudas. Él dijo: “Señor Dios”, a medida que comenzó a
orar.
Dijo: “¡Regresa otra vez ahora!”. Amén. ¿Qué estaba él haciendo? Él estaba esperando que Dios
cumpliera Su promesa, sin importar lo bronceado que se veía la cosa, o cuánto juicio había sobre ella.
Eso es correcto.
Alguien dijo, el otro día, él dijo: “Hermano Branham, Ud. cree Eso, y Ud. habla tanto en contra de las
religiones organizadas. ¿Qué le hace a Ud. hacer eso?”
Yo dije: “Nada en contra de los hermanos en esa organización, pero yo lo que estoy en contra es del
sistema”.
Como los discípulos yendo a embalsamar el cuerpo de Jesús. Ese cuerpo estaba casi listo para
podrirse, (correcto), había una hediondez horrible. Pero ellos se quedaron con eso.
85 Es la misma cosa hoy día, aunque la iglesia se ha enredado toda. Está en toda clase de condiciones.
Está separada en ismos y formalidades y de todo, pero yo tengo que quedarme con ella. Debemos
quedarnos allí. Tenemos que quedarnos allí porque la amamos. Hay algo en nosotros, impulsándonos. Los
latidos de nuestro corazón nos dicen: “Quédate con ello, porque habrá una resurrección un día, y de allí
Dios los sacará”. ¡Amén! Sí. ¡Maravilloso Señor Jesús! Muy bien.
86 Encontramos que Elías siguió mirando hasta que vio apenas el tamaño de la mano de un hombre.
Ahora, la incredulidad hubiera captado eso rápidamente. “¿Es lo mejor que puedes hacer?” ¿Ven? “Si
eso es todo lo que puedes producir, bueno, quédate con ello”.
Pero ¿qué era eso? Él estaba esperando por lo sobrenatural. Oh, él sabía que sólo la mano de Dios
podía hacer eso. Y cuando él vio esa mano: J-e-s-u-s, él tuvo f-e. Sí. Y cuando él la vio, dijo: “Una
lluvia grande se oye”. ¿Qué era eso? ¡Él aceptó el primer movimiento!
87 Oh, incrédulos, en esta mañana, Uds. que han estado todos enredados en sus bautismos en agua y
todo lo demás, permitan que el Espíritu de Dios abra sus ojos y les muestre apenas una cosita, y
entonces comiencen desde allí. “Una lluvia grande se oye”. Uds. que creen en credos en vez de en la
Palabra, regresen a la Palabra, y vean el primer pequeño movimiento. La fe lo aceptó. “Allí está lo que
estoy esperando”.
Nosotros estamos esperando la Venida del Señor. Vemos al Espíritu Santo cayendo en los últimos
días. Vemos señales y maravillas. Observamos lo que está sucediendo. ¿Ven? ¿No lo ven Uds.? ¿Qué
están Uds. mirando? Eso es exactamente lo que Dios dijo que acontecería. Permitan que la fe lo agarre,
digan: “Yo también lo quiero”.
88 Miren a Elías. Cuando él lo aceptó, Uds. saben que su vida debió haber sido renovada. Él pasó al
carro de Acab. Él corrió delante del carro, siendo que antes no podía ni siquiera subir la colina. Él corrió
delante de esos caballos veloces. “Saquen los barriles de agua. Una lluvia grande se oye”. El primer
pequeño movimiento, “¡Gloria!”.
Al primer pequeño movimiento en el estanque de Betesda, ellos se apresuraron para llegar a Ello.
Amén.
Oh, si la gente aquí… Si Uds. no han recibido el Espíritu Santo en esta mañana, si ese primero
pequeño sentir le dice: “Esa es la Verdad. Ese hombre está diciendo la Palabra que es la Verdad”,
entonces apresúrense lo más que puedan. No esperen. ¿A Qué están Uds. mirando? La hora es más
avanzada de lo que Uds. se imaginan. Muévanse hacia Ella, tan rápido como puedan. ¿Por qué? Cuando
Elías vio ese movimiento, era la evidencia de una oración contestada.
89 Oh Dios, ojalá que cada persona aquí esta mañana, que siente este Espíritu Santo en nuestra
presencia en estos momentos, pudiera darse cuenta de eso. Esa es la evidencia de una oración que Uds.
oraron, y que ha sido contestada en la Presencia de Dios. Todo aquel que desee el bautismo del Espíritu
Santo, si Ud. siente ese pequeño sentir maravilloso, diciéndole que: “Yo creo que esa es la Verdad…” Si
Ud. piensa que: “Esa es la evidencia de mi oración contestada”, levante sus manos y diga: “Dios, yo lo
recibo ahora”, entonces algo sucedería. Depende de…
90 Dios nos da señales a cada lado, y nosotros seguimos como si nada, y no les ponemos atención. Sí.
¡Oh, hermanos!
Elías sabía que eso era una respuesta a la oración.
Jonás rehusó ver cualquier cosa que fuese contraria. Él estaba en el vientre de la ballena, en el
fondo del mar. Pero él dijo: “Eso no me esconderá”. Él dijo: “Una vez más miraré hacia Tu santo templo”.
¿Qué estaba él mirando? Él en realidad no podía ver el templo, pero él vio la promesa que había sido
hecha por el templo.
Oh Dios, si nosotros tan sólo pudiéramos ver la promesa de la Palabra, que Cristo prometió: “Donde
estén dos o tres reunidos en Mi Nombre, allí estoy Yo en medio de ellos. Y todo lo que pidieren,
recibirán”. Si tan sólo pudiéramos ver eso, y con el primer movimiento, entrar rápidamente en Ello. No
esperen más. ¿Qué están Uds. esperando?
Dios contesta sus oraciones, y coloca la cosa a su alrededor, y entonces Uds. dicen: “Bueno, mire,
déjeme ver, ¿qué diría fulano de tal?” Oh, no hagan eso.
Miren a Cristo. Miren lo que Él dijo: “Yo estoy allí donde dos o tres estén congregados en Mi Nombre.
Yo estoy allí en medio de ellos. Pidan y recibirán”. ¡Qué promesa, qué promesa Divina!
Él rehusó ver cualquier cosa que lo haría dudar.
91 Si el diablo le dice a Ud., dice: “Mira, espera un momento, quizás tú estés un poquito mejor esta
noche, cuando el avivamiento comience”. Pudiera ser justo, eso pudiera estar bien, pero no espere hasta
que el avivamiento comience. Sea…
Hágase parte del avivamiento ahora mismo. Dios quiere comenzarlo en Ud. Dios quiere comenzarlo en
la iglesia. El Espíritu Santo tomará el mensajero, entonces, y enviará el mensaje. Dios vindicará ese
Mensaje con grandes señales y maravillas. ¿Ven? Rehúsen ver cualquier cosa que los haga dudar.
Jonás lo hizo, y Dios lo liberó del vientre de la ballena. Ciertamente. Sí señor.
92 Job, cuando incluso todos sus amigos le habían dado la espalda, y todo iba mal, Job se mantuvo
mirando hacia el cielo. Algunos de ellos le dijeron: “Tú eres un pecador secreto. Tú—tú, tú estás
mirando… Job, ¿para qué estás mirando así hacia arriba? Por cuanto tú has pecado, Dios ya te ha
probado lo que Él te ha hecho. Tú eres un pecador secreto, Job”.
Pero Job sabía que él no era pecador. Él más bien había cumplido con cada Palabra que Dios había
requerido, ese holocausto. Ese holocausto era todo lo que Dios había pedido. Dios solamente había
demandado ese holocausto, y Job sabía que él había hecho el sacrificio de holocausto.
Dios solamente le pide a Ud. que crea Su Palabra. Amén. Amén. Él no le pide todos estos ismos y
credos, y todo lo demás. Él sólo pide que Ud. crea en Él. “¡El que cree en Mí!” Amén y amén. “¡El que en
Mí cree, las obras que Yo hago!” “Mirad a Él, todos los confines de la tierra, y vivid”. “Él es el mismo ayer,
hoy, y por los siglos”. Amén y amén. Sí señor. No esperen más nada. Miren.
93 Job se paró y miró. Él vio su carne toda corrompida. Vio sangre sobre él. Vio sarna sobre él. Su
esposa vino. Los miembros de su iglesia lo abandonaron y lo acusaron de ser un pecador secreto. Su
esposa vino y le dijo: “Te ves miserable. ¿Por qué no maldices a Dios y te mueres?”
Él dijo: “Como mujer fatua has hablado. Jehová dio, Jehová quitó? bendito el Nombre de Jehová”.
En ese momento, cuando él se quedó con la Palabra, entonces los relámpagos empezaron a
destellar, los truenos rugieron, y el profeta miró hacia el cielo. Y él dijo: “Yo sé que mi Redentor vive. En
los últimos días Él se parará sobre esta tierra. Y aunque, después que los gusanos de la piel hayan
destruido este cuerpo, no obstante en mi carne he de ver a Dios, al Cual veré”.
94 Observen. Primero, él es llamado “Redentor”? luego, Él es “Dios”. “Yo sé que mi Redentor vive. En los
últimos días, Él se parará sobre la tierra. Después que los gusanos de la piel destruyan este cuerpo, aun
en mi carne he de ver a Dios, al Cual veré por mí mismo. Mis ojos le contemplarán, y no otro”. Cuando él
estaba muriendo, y su cuerpo pudriéndose, mientras él estaba en la carne, él miró hasta que vio la
resurrección, (aleluya), y sabía que él estaba incluido en ella, por cuanto estaba guardando la Palabra
de Dios. Mire y viva, mi hermano. Amén. Él vio cuál era el propósito de Dios, y lo cumplió. Dios tenía una
razón para probar a Job.
Él ha tenido una causa en probar al pueblo. Todo es hecho por una razón. Él está haciendo la misma
cosa hoy. Él nos envía señales y maravillas entre la gente. Él envía la Verdad del Evangelio, y deja que
ellos le pasen por encima, para mirar algún credo, niegan la Verdad genuina y aceptan un credo? niegan
Esto y toman eso, sabiendo que la Biblia enseña contrario a eso. Pero Él lo hace como una prueba.
Entonces no habrá excusa en el Día del Juicio. ¡Oh, hermanos!
95 Miren lo que está prometido en los últimos días. Ya para terminar, permítanme decir esto antes que
terminemos. Miren lo que está
prometido en los últimos días.
Miren lo que Él ya ha hecho en estos últimos días. Él ha derramado el Espíritu Santo sobre Su
pueblo, trajo de nuevo el Pentecostés original otra vez, trajo de nuevo el bautismo original del Espíritu
Santo? trajo de nuevo el bautismo en agua original, trajo todo, de nuevo a su original. Y así ha seguido y
nos ha traído la evidencia original de Cristo, al mostrarnos visiones y profecías que no han fallado ni una
sola vez. Y así moviéndose, con todo de la misma manera, para mostrar que está más allá de la mente
humana. Ellos no podrían hacer eso. Es Dios.
96 Miren esa gran Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel. Cualquiera, cualquier erudito de la
Biblia, sabe que ése era el Ángel del Pacto: Jesucristo.
Hebreos dice, Hebreos
capítulo 11 dice, que: “Moisés abandonó Egipto, teniendo el reproche de
Cristo por mayores riquezas que lo de Egipto”. ¿Ven? ¿Qué era eso? Era Cristo en el desierto.
En Juan 16 o… Discúlpenme. Juan 6, cuando ellos estaban tomando la comunión, o lo que fuera,
partiendo el pan y disfrutando de un tiempo tremendo allí en el jubileo. Jesús dijo: “Yo soy el Pan de Vida
que descendió de Dios, del Cielo. El que come Mi carne tiene Vida Eterna, y Yo le resucitaré el día del—
en los días postreros”. Él sabía que lo haría. Él dijo que Él era el Pan de Vida.
97 Ellos dijeron: “Tú te haces a Ti mismo Dios. Tú te haces a Ti mismo… Dijeron: ”Pues, nosotros
sabemos que Tú estás loco“. Loco significa ”demente“. ”Nosotros sabemos que Tú estás loco. Tú eres
un Hombre que no tiene más de cincuenta años de edad, y aquí Tú dices que Tú viste a Abraham?
Nosotros sabemos que Tú estás loco. Tú estás fuera de sí. Tú eres un fanático religioso“.
Él dijo: “Antes que Abraham fuese, YO SOY”. Amén.
¿Qué era YO SOY? Esa Luz ardiente en esa zarza. Moisés la vio. Él la observó todos los días de su
vida, y le guió directamente a la tierra prometida.
Esa misma Luz bajó y estaba parada allí. Y Él dijo: “YO SOY antes que Abraham fuese. YO SOY esa
zarza ardiente. YO SOY EL QUE SOY, aquél Ángel de Luz. Yo vine de Dios, y vuelvo a Dios”.
98 Unos días después de la resurrección, Saulo de Tarso iba camino a Damasco a perseguir a los
Pentecostales. Y mientras iba camino hacia allá, hubo una gran Luz que bajó y le cegó los ojos. Él
podía… Ninguno de los demás pudo ver esa Luz, pero él sí. Fue tan brillante para él que le cegó los ojos.
Le dijo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?”
Él dijo: “Señor, ¿quién eres?”
Él dijo: “Yo soy Jesús”. Aquella misma Luz que estaba en la zarza ardiendo, la misma Luz había
venido de Dios y vuelto a Dios.
99 Y nosotros tenemos una fotografía de esa misma Luz entre nosotros hoy, haciendo las mismas
maravillas, y los mismos milagros, y las mismas señales, y aun así andamos buscando otra cosa. La
Verdad del Evangelio, de la vindicación de la Palabra, este bautismo del Espíritu Santo, el bautismo en el
Nombre de Jesucristo, estas cosas que nosotros enseñamos, son absolutamente la Verdad. ¿Dónde son
ellas vindicadas? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Amén. ¡Fiuu! Me siento religioso. Sí. ¿Por qué?
Porque el Espíritu Santo está aquí. Porque Él lo ha probado alrededor del mundo, una y otra vez, y nunca
ha fallado ni una sola vez. Amén.
¿Qué están Uds. mirando? ¿Qué están Uds. esperando? Ajá. Es tiempo. Las aguas están siendo
agitadas. Entren ya? las señales de los últimos días.
“Habrá Luz en el tiempo de la tarde”, Uds. saben. Sí. “Habrá”, dijo Haywood. Y eso es correcto. “La
senda a la Gloria seguramente hallarás”. Sí, en estos últimos días, Uds. lo harían.
100 Miren. Depende de lo que Uds. están mirando. Miren lo que ha acontecido. La Columna de Fuego, el
Espíritu Santo, Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Ahora miremos. Creamos. Entendamos que
estamos viviendo en los últimos días. Estamos en las últimas horas. Y estamos en los últimos minutos de
la última hora.
Yo tengo una película, y quizás se la traiga al hermano Outlaw, en algún momento, para mostrarles
eso en un servicio del miércoles por la noche, la cual fue hecha en Jerusalén, la llaman Tres Minutos Para
La Medianoche. Para que vean lo que la ciencia ha dicho.
La Biblia dice, Jesús dijo: “Cuando veáis la higuera, y los demás árboles retoñando”, Israel
regresando como nación. Ellos son una nación. Vemos también los otros árboles: Los metodistas
teniendo sus retoños, los bautistas teniendo los suyos, los católicos teniendo los suyos, todos los demás
teniendo los de ellos? los pentecostales a través de Oral Roberts, teniendo los suyos? todos los demás
teniendo sus avivamientos, echando su pámpano. “Entonces sabed que el tiempo está a la mano. Esta
generación no pasará hasta que todas estas cosas sean cumplidas”.
101 Vemos a Israel en su patria, con su insignia levantada en alto, la estrella de David de seis puntas.
Tiene su propia moneda, es una nación independiente, con su propio ejército. Tiene todo. Ella es—ella es
Israel. ¿Qué es? Ella está allí, lista para la purificación de donde Dios sacará a esos ciento cuarenta y
cuatro mil.
Miren la iglesia hoy, está en su caos, toda confundida y lo demás. Está mirando: “Y nosotros
tenemos más aquí. Tenemos más que ellos. Nosotros somos esto, aquello, y lo otro”.
102 Pero esa Novia está esperando la Venida del Señor Jesús. Lo cual, esa secreta, secreta Venida de
Cristo vendrá y arrebatará a Su Novia en la noche. Como un libro que yo leí de Romeo y Julieta, una vez,
cómo es que él vino con una escalera y sacó a su novia entre ellos. Eso es lo que… Jesús vendrá un
día, y buscará a ése que no está mirando sus credos, sino mirando a Cristo, esperando que Él venga,
con su corazón centrado.
Ellos eran parientes consanguíneos, como Isaac y Rebeca, parientes de la misma sangre. A eso
tenemos que llegar nosotros, a parentesco consanguíneo con Cristo, por medio del Sacrificio, cuando
nuestros pecados son omitidos por la Sangre de Jesús? no por lo diga alguna iglesia, ni por lo que diga
alguien más? sino por lo que la Sangre ha hecho, y probó que ha sido hecho, por medio de la Palabra,
obrando la misma cosa, llevando a cabo el mismo ministerio que Él tuvo. Amén.
103 ¿Qué están Uds. mirando, iglesia? Oh, estos últimos días. Oh, Él ha estado entre su pueblo, y
nosotros lo hemos olvidado. Él se sentó justo en medio nuestro, y no lo supimos. El Espíritu Santo está
aquí en esta mañana, y tal vez muchos se irán y se olvidarán. Quizás muchos que están enfermos
olvidarán creer y anclar su fe donde debería estar ahora. El verdadero…
Ciertamente el estanque está agitado. Las aguas se están abriendo hacia atrás, de lo natural,
mostrando lo sobrenatural. El Espíritu Santo está aquí, tomando a un grupo de gente normal, inteligente,
sentado aquí, bien vestido, bien educado, mirando. El Espíritu Santo cae sobre ellos y algo los hace dar
vueltas. Ellos gritan: “¡Gloria a Dios! ¡Aleluya!” ¿Qué es lo que sucede? El movimiento del agua. Amén.
104 Pecadores sentados allí, descarriados, prostitutas, borrachos, y todo lo demás, son santos,
piadosos. Uds. no pueden poner un dedo de reproche sobre sus vidas, en ninguna parte, desde que ellos
lo recibieron. ¿Qué es? El movimiento de las aguas. ¿Qué están Uds. mirando? El Espíritu Santo cae entre
nosotros…
Hace un rato estaba sentado allí con el hermano Outlaw, señalándole personas, que están aquí con
enfermedades y cosas. Y puede suceder ahora mismo, mostrando así las diferentes cosas que han
sucedido en vidas y lo demás. ¿Qué es eso? Es el Espíritu Santo, Jesucristo, el mismo ayer, hoy, y por
los siglos. ¿Qué estamos nosotros esperando? ¿El movimiento del agua? Ya se está moviendo. Muy
pronto el Ángel se irá, y toda la virtud se irá, y entonces no quedará salvación alguna. Uds. serán
dejados en las tinieblas de afuera.
Hay una historia que leí hace unos días. Quiero decir esto ya para terminar. Hay un muchacho que
había cometido un homicidio. Él hizo algo malo.
105 Bueno, Uds. saben, el otro día me llamaron a un caso aquí en Texas. El otro día recibí un certificado
de parte de ellos, decía: “Salvando una vida”. Fuimos allá a ver a ese pequeño Ayers. Ese hombre que
tomó la fotografía del Ángel del Señor, el cual, esa noche allá en Houston, me criticó y dijo todo lo
posible en contra mía. Puso sus brazos alrededor de mí, me abrazó, y dijo: “Imagínese, hermano
Branham, el mismísimo hombre del cual yo dije que estaba hip-… practicando hipnotismo, ha venido a
salvar a mi hijo de la silla eléctrica”. Correcto. Yo hablé allí delante de todos ellos. Y ¿qué hizo el
gobernador? Lo perdonó. Oh, hermanos, cuando él iba a morir en cuatro o cinco días, después. Correcto.
¿Por qué? Yo estoy interesado en la vida. ¡Vida!
Yo dije: “Señor, Ud. no tiene derecho a quitarle la vida a ese muchacho. La primera sangre que
alguna vez fue derramada, fue cuando un hermano derramó la de otro. Él derramó su sangre. Pero Dios
no le quitó la vida con pena capital. Él puso una marca sobre él, para que nadie lo matara. No se la
quiten”. Amén y amén. Correcto. Nosotros estamos interesados en la vida.
106 Un día, el hijo de una madre había matado a un hombre. Él estaba allí, listo para morir. Y entonces la
madrecita se paró junto a la puerta del gobernador, y pidieron entrar. Y finalmente, uno de los guardias,
dijo: “Gobernador, la madre de ese muchacho está aquí afuera y quiere… Ella quiere verlo a Ud.”.
Y cuando ellos abrieron la puerta y le dijeron: “Señora, él la recibirá”.
La pobrecita se arrastró sobre sus manos y rodillas, hasta sus pies, y puso sus manos… sus manos
sobre los pies de él, y dijo: “Gobernador, su señoría”, dijo, “Ud. es el único hombre que queda, que puede
salvar a mi hijo. Por favor, amable señor. Yo sé que él es culpable. Él es tan culpable. Su corte de
justicia lo encontró a él culpable”. Y ¿cuántos de nosotros no somos culpables en las cortes de Dios? “Su
corte de justicia lo encontraron a él culpable. Él en verdad mató, y está sujeto a muerte. Yo sé eso.
Pero, señor, como hombre, Ud. no tiene derecha a quitarle la vida a mi hijo. Sólo Dios puede dar vida, y
sólo Dios puede quitarla. No lo haga, señor. No, por favor. Le ruego, con todo lo que pudiese aguantar el
corazón de una madre”. Y entonces él la despidió.
Le partió el corazón, tanto, las súplicas de esa madre, a tal grado que él fue a la cárcel, a la prisión
donde estaba recluido el muchacho, allí en la prisión.
107 Es que el hombre se había formado un complejo. Casi como lo ha hecho la iglesia hoy: “O lo predicas
de la manera que a mí me gusta”, o Uds. no lo oirán en lo absoluto. “¡Yo no pondré atención!” Estaba… y
estaba sentado allí. Hombre tras hombre había ido a verlo, tratando de hablarle. Él se había fortificado al
grado que no estaba dispuesto a escuchar más.
Así que el gobernador entró. Él dijo: “Hijo, me gustaría hablar contigo”.
Él dijo: “¡Cállese y váyase de aquí!”, en su celda.
Él dijo: “Hijo, he venido a ayudarte”.
Dijo: “Le dije que se fuera de aquí”.
Así hace la gente hoy con el Espíritu Santo. Sí. “Váyase. Yo no quiero tener nada que ver con Eso”.
Y llama a la puerta. “Si yo hago eso, tendré que renunciar a mi fiesta de barajas. Tendré que renunciar a
esto. Tendré que renunciar a aquello. Tendré que renunciar al credo de mi iglesia. Tendré que dar…”
¿Ven? Será mejor que Ud. escuche. Él es el Único que tiene perdón. Eso es correcto. ¿Qué están Uds.
mirando? ¿Ven?
108 Él había mirado tantas cosas, que tuvo miedo de mirar a este hombre. Él mantuvo su cabeza
volteada.
Así hace la gente hoy con el llamamiento al altar. Ellos mantienen su cabeza volteada. No quieren
oírlo. Ellos le dan la espalda a Dios que les está diciendo: “Esa es la Verdad”. Una Vocecita muy pequeña,
como un toquecito…
Uds. saben, Elías, él escuchó el viento fuerte, sangre, fuego, humo, y eso no lo molestó a él. Pero
cuando él escuchó esa Vocecita, salió. ¡Oh, esa Vocecita que la iglesia ha fallado en oír! Correcto.
Así que, el—el—el hombre trató lo mejor que pudo. El gobernador intentó hablar con el muchacho. El
muchacho dijo: “O Ud. se va de aquí o lo saco”.
Él se dio la vuelta y dijo: “De acuerdo, hijo. Yo hice lo mejor que pude”.
109 Cuando él salió, el muchacho miró alrededor, arrogante, mientras él iba bajando por el pasillo.
Y en eso, uno de los guardias salió y dijo: “Gobernador, ¿le fue bien?”
Él dijo: “No, él no quiso escuchar”.
Ese muchacho saltó. Él agarró los barrotes y dijo: “¿Quién era ése?”
“Ése era el gobernador. Vino a perdonarte”.
Ya era demasiado tarde. Él gritó. Lloró. Él dijo: “Piensen esto. El gobernador estuvo aquí en mi celda,
para perdonarme, y yo lo rechacé”.
Y cuando le pusieron la soga alrededor del cuello, antes que le pusieran el capuchón negro, después
que hubo dado los trece pasos, las últimas palabras que él dijo, fueron: “Piensen esto. El gobernador
estuvo en mi celda para perdonarme, y yo lo rechacé”. Y lo ahorcaron.
110 Oh, hay más que un gobernador aquí esta mañana. Jesucristo está aquí. Y esa celdita, llamada
hombre o mujer, Él está aquí para dar perdón. No, no lo rechacen. No lo hagan. Hallen su propósito para
el cual Dios los trajo aquí a esta vida.
Estamos en una hora muy tremenda, amigos. Uds. saben eso. Como dice ese himno antiguo:
Las naciones están en quiebra, (Miren qué hora es.), Israel está despertando,
Las señales que predijo la Biblia?
Los días de los gentiles están contados, cargados de horrores?
“Regresa, Oh disperso, a lo tuyo”.
El día de la Redención cerca está,
Los corazones de los hombres están desfalleciendo de temor?
Sean llenos con Su Espíritu, vuestras lámparas arregladas y limpias. (¿Qué?)
Alcen la mirada, vuestra Redención cerca está.
Eso es correcto.
Los falsos profetas están mintiendo, la Verdad de Dios están negando,
Que Jesús el Cristo es nuestro Dios?
Eso es correcto.
Esta generación desprecia la revelación de Dios,
Pero nosotros caminamos donde los apóstoles han andado.
El día de la Redención cerca está,
Los corazones de los hombres están desfalleciendo de temor?
Sean llenos con Su Espíritu, vuestras lámparas arregladas y limpias,
Alcen la mirada, vuestra Redención cerca está.
111 Eso es correcto. Alza la mirada, hermano, y apártate de todo este dogma del mundo. Mira hacia
arriba. Mira a Cristo. Mira a Jesús, como dice el canto.
“Mira y vive”, mi hermano, vive?
Mira a Jesús ahora y vive?
Está grabado en Su Palabra, aleluya,
Es tan sólo que “miremos y vivamos”.
¿Qué están Uds. mirando esta mañana?
“Mira y vive”, mi hermano, vive?
Mira a Jesús ahora y vive?
Pues está grabado en Su Palabra, aleluya,
Es tan sólo que “miremos y vivamos”.
¿Creen eso? Cantémoslo juntos. ¿Se lo saben?
“Mira y vive”, mi hermano, vive?
Mira a Jesús ahora y vive?
Está grabado en Su Palabra, aleluya,
Es tan sólo que “miremos y vivamos”.
Ahora cantémoslo juntos.
Mira y vive, mi hermano, vive?
Mira a Jesús ahora y vive?
Está grabado en Su Palabra, aleluya,
Es tan sólo que “miremos y vivamos”.
112 ¿Qué están Uds. mirando? Para aquellos que esperan a Jesús, por segunda vez, Él vendrá en Gloria
para salvación, para sacarnos de este mundo pecaminoso, de este pecado y cosas en que estamos.
¿Creen eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Miren y vivan. Lo único que Uds. pueden hacer es
mirar, aceptar la Palabra. Así como la serpiente sobre un asta representó la Palabra viviente que sería
hecha carne, de igual manera la Palabra hoy representa la Presencia del Espíritu Santo cuando la vemos
vindicada en nuestros medios. Él está en nuestra celdita esta mañana. ¿No lo escucharán a Él mientras
inclinamos nuestros rostros?
Continúe, hermano.
“Mira y vive”, mi hermano, vive?
Oh, mira a Jesús ahora y vive?
Está grabado en Su Palabra, aleluya,
Es tan sólo que “miremos y vivamos”.
[El hermano Branham empieza a tararear Mira Y Vive—Ed.]
Mira a Jesús ahora y vive?
Está grabado en Su Palabra, aleluya,
Es tan sólo que “miremos y vivamos”.
113 Mientras tienen sus rostros inclinados, mire a Jesús ahora, hermano, la Palabra. Si Ud. nunca se ha
arrepentido, arrepiéntase. Si nunca ha sido bautizado en el Nombre de Jesucristo, bautícese. Ud. tiene
una promesa genuina de Dios, de que Ud. recibirá el Espíritu Santo. Con eso fue que comenzó la Iglesia
original, y la manera en que comenzó. Dios es infinito. Él no puede cambiar Su programa. Esa es la
manera en que debe permanecer siempre. La Iglesia fue inaugurada en el Día de Pentecostés, mediante
arrepentimiento, bautismo en el Nombre de Jesucristo, y una promesa de recibir el Espíritu Santo. “Estas
señales seguirán a los que creen”.
Si eso nunca le ha sucedido a Ud. amigo, ¿levantará Ud. su mano a Dios ahora y dirá: “Hermano
Branham, ore por mí?”. Dios le bendiga, a Ud., a Ud. Dios le bendiga. Bien. Dios le bendiga, a Ud., a Ud.
Eso está bien. Muy bien.
“Miren y vivan”, mis hermanos, vivan?
Miren a Jesús ahora y vivan?
Miren, está grabado en la Palabra, aleluya,
Es tan sólo que “miremos y vivamos”.
114 Miren, está grabado aquí en la Palabra. Estamos en los últimos días. No hay nada inventado en esto.
No hay nada falso, nada de engaño. Es la Palabra siendo manifestada. Es la Palabra diciendo la Verdad.
Uds. han—Uds. han estado en las reuniones. Uds. han estado antes en las reuniones, y saben que es la
Verdad.
Miren, tenemos muchos personificadores. Sabemos eso. Pero no los miren a ellos. Hubo una multitud
mixta que salió con Moisés. Pero, recuerden, hubo unos verdaderos Israelitas allí que fueron a la tierra
prometida. ¿Ven?
115 Lo mismo es en este grupo, hermano. Hay hombres y mujeres llenos del Espíritu verdaderamente
genuinos, verdaderos, verdaderos, no se les puede poner un dedo de reproche en sus vidas. ¿No quieren
Uds. mirar y vivir esta mañana? Aparten la mirada de los personificadores. Aparten la mirada de los—de
los que serían fanáticos. Aparten su mirada de todo eso y miren al verdadero Jesús. Nosotros estamos
grabados en Su Palabra. Aleluya. “Él aparecerá para aquellos que le esperan por segunda vez”.
Si quisieran pasar al altar, para recibir la oración, si no han recibido el Espíritu Santo? si no han
llenado estos requisitos, del Libro de los Hechos, de los cuales habló Pedro, y si quisieran llenarlos en
esta mañana… Mientras cantamos un verso más, me gustaría invitarles a que vengan y se paren frente
al altar para orar. Y luego efectuaremos el bautismo, o mejor dicho, oraremos para que reciban el Espíritu
Santo. Mientras cantamos.
Oh, “Miren y vivan”, mis hermanos, vivan?
Miren a Jesús ahora y vivan.
¿Alguien más?
… Grabado en la Palabra, aleluya,
Es tan sólo que “miremos y vivamos”.
“Mira y vive”, mi hermano, vive?
Oh, mira a Jesús ahora y vive?
Está grabado en la Palabra, aleluya,
Es tan sólo que “miremos y vivamos”.
¿Qué pasa con las mujeres esta mañana? ¿Todos hombres? Rara vez se ve eso. Esta es la hora de
sinceridad. Muy bien.
“Mira y vive”, mi hermano, vive?
Mira a Jesús ahora y vive?
Está grabado en la Palabra, aleluya,
Es tan sólo que “miremos y…”
116 Siento que debería haber alguien más. Vamos. Estos, estos cuatro hombres parados aquí, hay más
que eso aquí. Vamos. ¿Uds. quieren vivir? Recuerden, Dios lo escribe. Ellos preguntaron: “¿Cómo
debemos… Qué debemos hacer para ser salvos?” Y se les dijo. Miren, Él no puede cambiar eso, y jamás
ha cambiado, a través de las edades de la Biblia.
Miren, nosotros tenemos diferentes ideas. Nosotros cambiamos eso ahora. ¡Oh, vaya!, todo. Pero
no, no hagan eso. No miren lo que ellos están haciendo ahora.
Miren lo que Él dijo Aquí. Miren la Biblia. Mire y viva, hermano. Esa es la única manera en que Ud.
puede? hermana, también. Venga ahora, si Ud. no ha recibido esta experiencia y sabe que es
exactamente la Biblia, con Dios Mismo allí, vindicándolo. No corran el riesgo.
117 ¿Qué está Ud. mirando en esta mañana? ¿Qué está mirando? ¿Se detuvo Ud. en este día tan horrible
y ajetreado en que vivimos? ¿Qué está esperando? Dios ha dispuesto todo.
El movimiento del agua, con ese primer pequeño movimiento, la gente entraba rápidamente.
La señal de la mano en el cielo, Elías dijo: “Esa nube del tamaño de la mano de un hombre, como un
vapor”. ¿Qué sucedió? Él siguió creyendo. “Una lluvia grande se oye”. Esa nube se convirtió en dos
nubes. Dos nubes se convirtieron en una colina. La colina se convirtió en una montaña. La montaña se
convirtió en otra montaña. Y de repente, todo el cielo estaba tronando, la lluvia iba a caer. ¿Qué
sucedió? Él aceptó lo que Dios envió.
Y esta mañana, si esa Cosita ha tocado su corazón, y dice: “Yo necesito eso”, eso es esa pequeña
señal del tamaño de la mano de un hombre. Vengan.
“Miren y vivan”, mis hermanos, vivan?
Oh, miren a Jesús ahora y viva?
Oh, está grabado en la Palabra, aleluya,
Es tan sólo que “miremos y vivamos”.
Inclinemos nuestros rostros.
118 Me pregunto si Uds. hermanos aquí, algunos de Uds. hermanos ministros, si quisieran bajar, algunos
de Uds. hermanos, y pongan las manos sobre éstos hermanos que bajaron aquí, por favor, hermanos.
Por toda la iglesia inclinen sus rostros ahora, estén en oración. Estos hermanos están orando ahora,
y todos pongan las manos sobre ellos y oren.
Aquí vino otro.
119 Señor Jesús, en base a la confesión que él viene a hacer hoy, yo te ruego, Dios, que Tú lo llenes
con el Espíritu Santo, Señor. Él está mirando ahora hacia el Calvario, donde solamente la Sangre de
Jesucristo puede limpiarlo. Una sola Sangre puede formar el puente por ese vacío. Ésa es la Sangre de
Jesucristo que fluye entre el vacío, y lo coloca junto a Dios en esta noche. Concédelo Padre, a través
de Jesucristo. Amén.
120 Todos en oración ahora, poniendo sus manos sobre ellos, hermano, estos hombres que están
parados aquí. Orando con todo su corazón ahora.
Miren, venga ahora para hacer su confesión. Dios no puede mentir.
Esa es exactamente la manera como yo lo recibí, cuando pasé y dije: “Señor Dios, yo soy
profundamente sincero. De veras lo digo, de todo corazón. Esto es entre la vida y la muerte, y yo—yo
no quiero morir. Yo—yo quiero vivir, y yo—yo quiero ir al Cielo. Y Tú lo prometiste”.
Yo nunca había oído de tal cosa como Pentecostés, nunca. Pero dije: “Aquí en la Biblia el requisito
fue, de acuerdo a esta Biblia, de que yo me arrepintiera, y eso hice. Y he sido bautizado en el Nombre
de Jesucristo. Ahora, Señor, Tú me prometiste el Espíritu Santo. Tú prometiste hacerlo”.
121 Yo no había oído eso de hablar en lenguas, no había leído sino sólo lo que está ahí en la Biblia. Yo no
pensaba que hubiese tal cosa. Y allí mismo vino una Luz a través del cuarto, en forma de una cruz, y lo
que sea que estaba en ella estaba hablando en lenguas. Yo dije: “Yo no entiendo Tu Voz, señor, Tu
lenguaje. Si Tú no puedes hablar inglés, entonces yo no entiendo Tu lenguaje? si tan sólo regresas y
hablas de nuevo, será una señal de que Tú me has aceptado”. Y ahí estaba nuevamente.
Oh, hermano, yo miré y viví, en ese momento. Yo he estado viviendo desde entonces, en las esferas
gloriosas de Dios, donde el poder de Dios está fluyendo libremente por la llave de Sus bendiciones.
122 Miren, levantemos nuestras manos mientras nos ponemos de pie, cada uno de nosotros aquí, y estos
hombres. Miren, hermanos, el Espíritu Santo está aquí. El Perdonador está aquí mismo al lado suyo.
Creamos con todo nuestro corazón ahora. Cada uno creamos. Miren, alcemos nuestras voces a Dios.
Dios les bendiga.
Padre Celestial, oramos…
Señor Jesús, ¡te ruego que concedas esto!…
Señor, ¡que ella no falle en verlo ahora!… Tú la salvaste a ella de la muerte. Ahora ella es libre para
vivir…
“Miren y vivan”, mis hermanos, vivan?
Miren a Jesús ahora y vivan?
Oh, está grabado en la Palabra de Dios, aleluya,
Es tan sólo que Uds. “miren y vivan”.
Oh, “miren y vivan”.
Todos Uds. que están enfermos, miren de igual manera ahora, miren a Jesús.
Miren a Jesús ahora y vivan.
www.messagehub.info
Sermones Por el
Rev. W.M. Branham
“…en los días de la voz…” Apoc.10:7
Así es. Como la serpiente de bronce. No había ningún poder en la serpiente, pero es a lo que ellos
miraban. Miren, la promesa dice: “Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”. Yo pongo mis manos
sobre él porque es una representación, como la serpiente de bronce. Que ellos miren a Jesús, allá, el
Cual murió. Él es la propiciación para sanar a nuestros amigos enfermos. Él es la propiciación de nuestros
pecados. Que el poder de Dios descienda sobre esta agua, y sane a cada uno, en el Nombre de
Jesucristo, el Hijo de Dios.
¿El bebé? ¿El bebé?
123 En el Nombre de Jesús… En el Nombre del Señor Jesús… Oh, en el Nombre de Jesucristo.
Dios les bendiga ahora. Crean con todo su corazón. Créanlo.
Oh, “miren y vivan”, mis hermanos, vivan.
¿Cómo lo hacen Uds.?
Uds. miren a Jesús ahora y vivan?
Oh, está grabado en…
Recuerde, hermano…
¿Saben Uds. cuál es el problema con las iglesias hoy? Nosotros nos… Nosotros—nosotros—nosotros
nos damos por vencidos demasiado rápido. Elías se quedó allí y oró, y oró, y oró hasta que algo sucedió.
Y cuando él sintió esa cosa muy pequeña caer en su corazón, dijo: “Una lluvia grande se oye”. Si los
hombres y las mujeres que están aquí, que quieren a Cristo o al Espíritu Santo, que quieren ser sanados,
si ellos tan sólo se quedaran allí y dijeran: “Señor, Tú lo prometiste. Tú lo prometiste”, entonces sentirán
algo pequeño que comienza. Digan: “Aquí está, Señor. Yo lo acepto”, entonces algo va a suceder.
Oh, “miren y vivan”, mis hermanos, vivan.
Miren a Jesús ahora y…
Levanten sus manos ahora. Acepten lo que desean. Él está aquí en la celda con Uds. muy bien.
¡Aleluya!
Muy bien, hermano, venga por favor.
Mensaje extraido de Messagehub
