OBRAS DEL MENSAJE


El Tiempo De Unión Y Señal
Jeffersonville, Indiana, E.U.A.
63-0818
1 Buenas tardes. Es un privilegio estar aquí en esta noche y pararme en este lugar.
2 Yo, esta mañana, viniendo por la carretera… me había ido a orar, esperando en el Señor. Y viniendo por la carretera sintonicé un ministro por la—la radio, al Hermano Smith, el hermano de color (¿lo escucharon esta mañana?, ¿alguno de Uds.?) allá en, creo que es Ohio. Alguien me contó de cómo predicaba, y dijo: “Ud. debería sintonizarlo, así”.
3 Por casualidad lo sintonicé esta mañana. Y él, efectivamente, estaba diciendo de cómo el pecado abunda en el mundo hoy, y estaba… Y sintonicé un poco más adelante a otra estación, y camino acá escuché a otro. Para cuando llegué aquí, estaba a punto de ver si no era muy tarde para venir a la iglesia en esta mañana cuando llegué. Así que somos realmente muy privilegiados de estar aquí en esta noche, y servir en el servicio del Señor.
4 Y hablando del Hermano Neville y del mensaje el otro día a esta damita, nuestra hermana que acaba de partir; era, todos sabemos de quién se trata, era la Hermana Weaver. Y pensando acerca de un hombre aquí que va a ser bautizado en esta noche; ella… Yo la bauticé a ella en este bautisterio cuando yo… ellos tuvieron que traerla aquí en una silla de ruedas. Se estaba muriendo de cáncer, y solo le quedaba esa noche de vida; los médicos la habían desahuciado, moriría a la mañana siguiente. Y fui a su casa y traté de hablarle de sanidad Divina, y ella solo repetía: “No soy digna que Ud. venga bajo mi techo”. Dijo ella: “Yo—yo no soy digna que un ministro esté en mi casa”. Dijo: “Yo soy una pecadora”. Pero dijo: “¡Señor, yo no quiero morir así!”. Y entonces, Grace Weber, de aquí, me llevó allá. Yo acababa de llegar, cansado de las reuniones; y allí cuando yo estaba orando por ella, y al leerle la Escritura, ella fue salva. Entonces, ella casi no podía levantar la mano, pero quería estrechar manos con todos. Ella solo… Algo le sucedió.
5 Y mientras estrechaban las manos, yo vi una visión de ella yendo a un gallinero, que regresaba. Dije: “Muy bien, todo va a estar bien ahora”; y de esto hace dieciocho años. Y ella se ha mantenido a la delantera de ese cáncer todo el tiempo. Y si ella murió… No murió de cáncer; ella tuvo un ataque al corazón y eso la mató. La tenían con oxígeno; ella murió de un ataque al corazón.
6 Y luego, estaba pensando, para finalizar, cuando la gente salía, pues ellos cantaron: Entonces llegó Jesús. Eso exactamente es lo que sucedió, Él vino y le otorgó vida esos dieciocho años. Y yo pensé, cuán apropiado: esa mujer probablemente no supo que estaba haciéndolo así; y por otro lado, es posible que sí. Pero cuán apropiada esa parte allí: Entonces llegó Jesús.
7 Ahora, falta un poquito, eso—eso espero, antes de mi gran preparación para las reuniones. Me pongo muy nervioso. Esta mañana estaba muy nervioso; fui a—a orar. Y estoy—estoy en casa, de regreso aquí. La familia, los acabo de llevar a Arizona, y estoy… para que los niños entren a la escuela. Y estoy de regreso aquí para—para descansar, ir de cacería con el Hermano Wood y con un grupo de los hermanos aquí; para ir a cazar esta próxima semana. Vamos a ir a Kentucky. Y yo estaba… he estado en… Sucedió que vine el día que—en que la Señora Weaver falleció, y se dió que pude estar aquí y ayudar al Hermano Neville en ese funeral.
8 Ahora, no trato de… yo no trato de—de decir mucho sobre eso, Uds. saben, acerca de la gente quejándose. Pues, pienso que una de las cosas más horribles es ver a un—un hombre o a una mujer que está constantemente quejándose. Siempre he pensado: “¡Dios, guárdame de eso!”. ¿Ven?, eso—eso constantemente, debilita la fe, Uds. saben. Uno solo—uno solo… Si Uds.—si Uds.… Yo sé que a medida que envejecen, a cada uno de nosotros algo nos va a suceder, y algo va a suceder. Y yo sé que esas cositas van a acumularse, eso es a medida que uno envejece, tiene que ser. Pero pienso que una de las cosas más horribles, es que Satanás corone la vida de alguna persona: un anciano o una anciana, amargada, ¿ven Uds.? Yo—yo espero no llegar a ese punto. Espero poder soportarlo, mis cargas, y—y llegar a un lugar en donde… Yo quiero que mi vida sea coronada con la Gloria de Dios: con Su tolerancia, benignidad, paz, mansedumbre, y llena del Espíritu Santo.
9 Y, yo… Una de las cosas principales que siempre me ha perjudicado toda mi vida, ha sido una condición nerviosa. Que cuando me desgasto, entonces me preocupo mucho. Me pongo… siento como que a nadie le importa uno, Uds. saben, y—y uno está todo… Uds. también pasan por eso. Y sucede que yo tengo una gran sobredosis de eso, Uds. saben, y algunas veces es muy grave, y a duras penas puedo… Es tensión, y eso es lo que lo causa. Y entonces llego al punto en que muchas veces, especialmente con tantas de esas visiones, ¿ven Uds.?, me afecta. Miro a una persona, pienso: “Esta es una visión. No, no, no, no es. ¡Sí! ¿Será que no?”. ¿Ven Uds.? Y Uds. no se dan cuenta el precio que viene con eso. Entonces—entonces uno—uno se pregunta. Entonces uno empieza a pensar: “Bueno, estás…”. Entonces uno se desvía a pensar: “Bueno, ahora, ¿qué—qué he hecho? Aquí estoy, tengo—tengo cincuenta años y no he hecho nada para el Señor; y me—me estoy envejeciendo. Y ¿qué es…? ¡Oh, hermano!”. Entonces a uno le da lo—lo que llamábamos “la melancolía”. Algunos de Uds. hermanos, como de mi edad, recuerdan lo que solían decir: “Tengo la melancolía”. Papá hablaba acerca de eso y yo me preguntaba qué quería decir, y ahora realmente sé a lo que él se refería. Entonces, cuando se sientan de esa manera, lo cual nada de eso es verdad; solo es uno, y uno lo sabe. ¿Ven?, uno sabe, solo es uno haciendo eso.
10 Entonces procuraba tranquilizarme un poco ahora, y prepararme para el—el gran esfuerzo que espero que se acerca pronto. Y luego por… Tengo que ir a Nueva York inmediatamente, y yo… a una reunión allá, una campaña. Y luego bajar a Shreveport, luego regresar a Phoenix. Y luego recorrer el oeste… la frontera sur de los Estados Unidos. Y ellos luego están haciendo preparativos ahora para ir al extranjero, para empezar tan pronto como podamos después del primero del año, tal vez marzo, abril, algo así; en donde se empieza en Estocolmo u Oslo, e ir alrededor del mundo, si podemos en esta próxima gira.
11 Y ahora estoy en casa descansando un poquito, para volver en mí mismo y recuperarme. Y si es la voluntad del Señor, regresaré el próximo domingo de allá de Kentucky. Y—y si está bien, le place al Señor y al Hermano Neville no le molesta, pues, trataré de tomar el servicio del próximo domingo, si—si es la voluntad del Señor. Y si Él está tan dispuesto como el Hermano Neville, yo—yo estaré aquí. Sí, señor, Él está tan… si Él está tan dispuesto al respecto como el Hermano Neville; espero que lo esté. Ahora, vean, entonces sé que muy pronto, si es la voluntad del Señor, me ausentaré de Uds. por mucho tiempo.
12 Y yo… solo pequeños mensajes, al captar una cosita en mi corazón, entonces yo—yo—yo siento que quiero expresársela a Uds., ¿ven?, y que podamos tener compañerismo alrededor de eso. Ahora tengo unas cuantas, cinco o seis que me acaban de venir en los últimos días. Y fui por dos días a cazar ardillas aquí. Y entro al bosque y me llevo un lápiz y papel. ¿Ven? Ahora, para cuando hay buena luz, me recargo contra un árbol en alguna parte. Y si no me duermo, empiezo a orar, y luego yo, el Señor me da algo, empiezo a escribir notitas de eso, ¿ven Uds.? Uds. saben lo que quiero decir; cuando uno está a solas, y luego uno… Entonces cuando regreso aquí, las escribo todas en una libreta. Y luego cuando me llaman, yo voy y tomo mi libreta y la reviso y veo qué puedo empezar, ¿ven Uds.? Eso es lo que sucedió ahora.
13 Y ahora quiero, si es la voluntad del Señor, hablar solo… intento hacer… acortar esos grandes mensajes largos, ¿ven?, que le toman a uno horas. Y el Señor me ayudó a dar uno bastante corto en Chicago, la última noche allá, como de treinta minutos. Y alguien vino, dijo: “No pensé que Ud. era capaz, ¡pero lo hizo!”. Así que, treinta minutos de como dos horas y media o tres, Uds. saben. Así que tal vez pueda darme prisa esta noche y practicar un poco, no retenerlos demasiado.
14 Dios los bendiga. No importa a dónde yo vaya, nunca habrá un lugar como este tabernáculo aquí. Es hogar dulce hogar. Y doy mis condolencias a la familia Weaver. Y con este precioso hermano de color que murió, oré con él un ratito antes que partiera, y era de buen carácter. Y él ahora está en Casa con Dios, y todo ha terminado. Y uno tendrá que partir de todas maneras, y todos sabemos eso. Así que, estamos… Que el Señor descanse sus almas en paz, y algún día esperamos reunirnos en una Tierra más allá donde no hay enfermedad, dolor ni muerte. Hasta entonces, hagamos todo lo que podamos por el Evangelio.
15 Hablando de tensión, estaba orando al respecto esta mañana. ¿Qué haría uno si no tuviera tensión? Solo piénsenlo. La tensión es parte del vivir. Eso me alentó al pensarlo. Si no tuviera tensión uno sería como una muñeca de trapo, no tendría sentimientos; no habría nada en lo que uno pudiera trabajar. Como un esposo y una esposa; tal vez si ella quiere hacer algo y ellos quieren actuar juntos (especialmente Cristianos), y el otro quiere… Y entonces cuando Uds. se juntan para… Ud. se da cuenta lo que ella ha hecho; ella se da cuenta… ¿Ven?, la tensión verdaderamente los une más a Uds. Y alguien le dice: “Bueno” dicen, “solo piense en la esposita que pasó por tanta tensión cuando Ud. no estaba portándose bien, o en el esposo que pasó bajo algo de tensión cuando Ud. no estaba portándose bien. Entonces cuando se perdonó todo, mire cómo se sintió Ud. para con él. ¡Vaya!, Ud. solo…”. ¿Ven?, uno necesita la tensión. Eso es todo.
16 Y simplemente piense en las sensaciones, ¿qué pasaría si Ud. no tuviera ninguna sensación, dolor ni nada? ¿Qué pasaría si no hubiera dolor en lo absoluto? Ud. no tuviera sensación en lo absoluto. ¿Ve? Y si Ud. no tuviera sensación, entonces uno de sus sentidos no existiría. ¿Ve? Así que ¿ve?, todo está bien de todas maneras. Así que, “Dios, danos gracia para resistir eso”, esa es la cosa. Si tan solo nos paramos con esa gracia, y nos paramos allí y decimos: “Sabemos que cuando esta vida se termine, aquella otra grandiosa está al otro lado, a donde nosotros esperamos ir”. Y ahora, nosotros—nosotros recordamos que todas estas cosas, son una tensión.
17 Y, algunas personas quieren presentar el Cristianismo como que “uno no tiene preocupación. Uno…”. No, ¡no es así! “Ud. no tiene tensión”. ¡Oh, no! Ud. añade tensión cuando llega a ser un Cristiano, porque Ud. era una clase de persona holgada, sin preocupaciones, con todo lo que estaba allá, sin importarle a Ud. lo que hacía.
18 Pero cuando Ud. llegó a ser un verdadero Cristiano, a cada momento Ud. está preguntándose: “¿Estoy agradando a mi Señor? ¡Si pudiera oír de Él!”. Eso lo pone a Ud. en tensión, lo pone en alerta. Eso es lo que lo hace a Ud. lo que Ud. es. Después de todo, la tensión es una bendición. Solo depende de la manera que Ud. lo está mirando. Solo es la manera que Ud. lo está mirando. ¿Ve? Si Ud. solo mira el otro lado, hay—hay… No importa lo delgado que Ud. rebane cualquier cosa, aún tiene dos lados. ¿Ven? Así que Ud. quiere ver ambos lados.
19 Así que la tensión… Yo pienso: “¡Oh, vaya!, es… ¿Por qué esta tensión? ¡Si yo hubiera nacido sin esta tensión!”. Bueno, si no hubiera tenido esta tensión, yo no sería lo que soy. Yo tal vez no hubiera sido un Cristiano. Fue esta tensión la que me llevó a Jesucristo. ¿Ven? Así que ha sido una cosa bendita para mí.
20 Entonces, como dijo Pablo, cuando tuvo una tensión o algo así, él consultó tres veces al Señor para—para que se la quitara. Y el Señor dijo: “Saulo, mi… Pablo, bástate mi gracia”.
21 Él dijo: “Entonces yo me gloriaré en mis debilidades. Entonces cuando soy débil, yo soy fuerte”. ¿Ven? Mientras eso sea la voluntad de Dios, muy bien.
22 Ahora, yo lo consulté a Él una vez cuando eso me perturbó mucho, que me atemorizaba. Y Él me dijo, hace como ocho o diez años, Él dijo: “Eso no te atemorizará otra vez”. Y nunca lo hizo. No, señor; no—no me preocupo más al respecto. Yo solo lo siento, pero sé que está allí; pero sigo adelante porque eso ya no me atemoriza; estoy muy agradecido por eso. Ahora, Él pudiera haber dicho: “No sucederá más”, tan fácil como: “Ya no tendrás temor”.
23 Así que, Su voluntad es que se cumpla, yo solo la acepto y digo: “Gracias Señor; yo caminaré ese camino”.
24 Ahora, inclinemos nuestros rostros un momento para—para orar. ¿Habrá una petición especial por la cual se ore? (Veo pañuelos puestos aquí). Levanten la mano. Señor, bendice a cada uno de Tus hijos.
25 Nuestro Padre Celestial, nos acercamos ahora a Tu gran trono majestuoso de gracia, porque se nos ha pedido venir; venimos en base a la invitación de Jesucristo. Y venimos con todas nuestras preocupaciones y se las entregamos a Él porque Él tiene cuidado de nosotros. Qué gran consuelo es, saber que Él cuida de nosotros. El gran Dios del Cielo, el Creador, tiene cuidado de nosotros, Su creación. Estamos muy contentos por eso, Señor. ¡Qué consuelo es en estos tiempos que estamos viviendo, cuando parece no—no haber consolación aparte de Tu Palabra! Ese es nuestro consuelo, es Tu Promesa. Y en Tu Promesa, Tu dijiste que hiciéramos notorias nuestras peticiones, y “si pidiereis algo en Mi Nombre, Yo lo haré”. Y todas estas grandes promesas: “Pedid y recibiréis. Di a este monte, ‘muévete’ y si no dudas será movido”. Todas estas Promesas, y podemos obtener de Eso lo que estamos pidiendo.
26 Manos se alzaron, ellos necesitan algo, Señor. Tú conoces sus necesidades; súplelas, Padre. Coloco mi oración junto a la de ellos delante de Ti, mi mano en alto con la de ellos. Aquí están sobre este púlpito aquí, pañuelos puestos aquí. ¡Oh!, cómo el pueblo con fe, con fe valerosa, Señor… Parece ser algo con lo cual Tú me has bendecido, para poder orar por la gente enferma. En dondequiera, en cualquier parte, adonde quiera que voy, es algo acerca de orar por los enfermos. Dios ayúdame ahora. Yo pido con sinceridad que Tú concedas las peticiones de estos pañuelos que han sido puestos aquí, para las personas que han pedido. Permite que Tu misericordia sea sobre ellos.
27 Señor, entendemos que la Hermana Hicks tiene una mujer aquí que vino en un vuelo hasta aquí, de alguna parte, para que se orara por ella, padeciendo de cáncer; y quería saber si ella pudiera traerla aquí. Yo oro, Dios que Tú perdones la vida de esa persona; concédelo. Mi sobrinito, Mikie, acostado allá enfermo y vomitando con una fiebre alta; acabo de salir por la puerta. Señor, yo—yo creo que hicimos la oración de fe allí para que Tú la hayas detenido, y yo—yo—estoy agradecido Contigo, al sentir que la fiebre dejó al niño, antes que yo saliera del cuarto.
28 Ahora, Señor… y gracias por todas estas cosas. Y ahora me ha tocado a mí el hablar sobre Tu Palabra. Danos Tu Palabra, Señor; “Tu Palabra es la Verdad”. Bendice nuestras almas y danos la—la gracia que necesitamos, para poder tomar de las promesas de Dios en esta noche, de Tu Palabra, para sustentarnos el resto de esta semana; concédelo. Bendice a nuestro pastor, esta alma noble, a su esposa, sus hijos, los diáconos, los síndicos y a cada persona que entra o sale de este edificio; concédelo, Padre. En el Nombre de Jesucristo pedimos estas bendiciones. Amén.
29 Ahora, quiero leer dos citas de las escrituras del Señor. Quiero leer primero del Libro de los Salmos, el Salmo 86. Y luego quiero leer de San Mateo el capítulo 16, del 1 al 3. Y quiero leer una porción de este Salmo, no todo, sino hasta el versículo 11, que es un poco más de la mitad.
30 Y quiero anunciar esto, si lo llamara un texto, antes de predicar sobre él: El tiempo de unión y señal. “La señal del tiempo de unión”; eso suena algo complicado. Unión, ¿ven? Tiempo; tiempo de unión, eso es lo que es hoy. Y la Señal de ese tiempo de unión.
31 En—en los Salmos, una oración de David, el Salmo 86: Inclina, oh Jehová, tu oído, y escúchame, Porque estoy afligido y menesteroso. Guarda mi alma, porque soy piadoso; Salva tú, oh Dios mío, a tu siervo que en ti confía. Ten misericordia de mí, oh Jehová; Porque a ti clamo todo el día. Alegra el alma de tu siervo, Porque a ti, oh Señor, levanto mi alma. Porque tú, Señor, eres bueno y perdonador, Y grande en misericordia para con todos los que te invocan. Escucha, oh Jehová, mi oración,…está atento a la voz de mis ruegos. En el día de mi angustia te llamaré, Porque tú me respondes. ¿Oh, no es eso hermoso? Tú me respondes. Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses, Ni obras que igualen tus obras. Todas las naciones que hiciste vendrán y adorarán delante de ti, Señor, Y glorificarán tu nombre. Porque tú eres grande, y hacedor de maravillas; Sólo tú eres Dios. ¡Escuchen ahora! Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo—yo en tu verdad; Une [Une, Biblia en inglés] mi corazón para que tema tu nombre. (Unidad, ¿ven?)…Une mi corazón para que tema tu nombre.
32 Estoy hablando en estos momentos de Tiempo de unión y señal. Ahora, en el capítulo 16 de San Mateo: Vinieron los fariseos y los saduceos, para tentarle, y le pidieron que les mostrase señal del cielo. Y él respondiendo, les dijo: Cuando anochece, decís: Buen tiempo; porque el cielo tiene arreboles. Y por la mañana: Habrá… Hoy habrá tempestad; …porque tiene arreboles el cielo nublado. ¡Hipócritas! que sabéis distinguir el aspecto del cielo, ¡mas las señales de los tiempos no podéis! El Señor añada Sus benevolentes bendiciones a la lectura de esta Palabra.
33 Ahora, estamos hablando de esta unión, tiempo de unión; la señal del tiempo de unión. ¿Ven?, Jesús estaba aquí, en esta última lectura de la Escritura, Él estaba reprendiendo a los del clero por no poder discernir el tiempo o la señal del tiempo. Ahora, eso siempre ha sido una gran cosa para la gente, ¿ven?, el poder discernir la señal del tiempo en el que Ud. está viviendo; porque Dios lo escribe claramente para que a nadie se le escape.
34 Ahora, generalmente, yo iría y escogería de entre otros ministros u otros siervos del Señor de tiempos Bíblicos (como la señal en el tiempo de Noé, la señal del tiempo de Daniel y—y demás, las diferentes señales), pero quiero pasar eso por alto esta noche para—para ahorrar tiempo, para poder… Pero siempre ha sido la manera de Dios darles una—una señal natural del tiempo, para que todos supieran exactamente qué—qué tiempo era. Y estos fariseos debieron conocer su tiempo. Debieron haber conocido qué tiempo era. Él dijo en otro lugar: “Si Me hubieran conocido, Uds. hubieran conocido Mi día”. ¿Ven? Es—es muy, una—una gran cosa que nosotros entendamos. ¿Ven?, “¡Sin entendimiento!”.
35 Por eso es que ellos siempre se referían a los profetas, ellos decían: “Y él tuvo entendimiento por visiones del Señor. Y la Palabra del Señor vino a los—los profetas de antaño”. ¿Ven?, ellos tenían entendimiento por medio de la Palabra del Señor, por los profetas. Y entonces los profetas dan una señal; como un hombre que se acostó de un lado por cierto tiempo, luego, se volteó y se acostó sobre el otro lado. Un hombre tuvo que quitarse la ropa. Y ¡oh!, hay muchas cosas que ellos hicieron para mostrar la señal en la que ellos estaban viviendo. Y ahora sabemos que el Dios que hizo los cielos y la tierra, y—y así estableció Su obra con la que Él describiría Su tiempo por señal, ese mismo Dios vive hoy. Así que debemos estar, algo… Mientras vemos el—el tiempo en el que estamos viviendo, debe haber algo que alguien está pasando por alto en alguna parte. ¿Ven? Porque Dios nunca permitiría que estas cosas sucedieran sin darnos una señal contundente, en donde, para—para que nosotros entendiéramos.
36 Ahora esto es lo que sucede hoy, que el clero, no lo leemos correctamente. Es igual como era entonces, ellos no pensaron que era tiempo. Ellos—ellos pensaron que estaban viviendo muy pacíficamente en ese entonces, y así que, ellos no estaban esperando a ningún Mesías. Y Jesús ha dicho que Su Venida sería “como un ladrón en la noche”, cuando la—cuando la gente no estaría enterada de Su Venida. Pero había algunas de las vírgenes que fueron a encontrarlo, la mitad de ellas, que tenían aceite en su lámpara y estaban listas; ellas estaban pendientes de esa señal. Y a esa es a quien le estoy hablando en esta noche ¿ven?, aquellos quienes están buscando ahora la señal, la señal de Su Venida.
37 Estas señales dadas por el Señor, son dadas solo a creyentes; los incrédulos nunca lo ven. Les pasan por encima y ellos no lo ven. Y ahora, es tan cierto como que un Ángel de Dios se parara en esta plataforma en esta noche, tan cierto como—como yo los estoy mirando a Uds. y yo pudiera estar mirándolo; o Uds. pudieran estar mirándolo y yo no pudiera verlo, o yo pudiera mirarlo y Uds. no pudieran, verlo. Ahora, Uds. saben que eso es Escritural; es exactamente la Verdad. Ellos vieron… Uds. saben que Pablo cayó al suelo, pero ellos… ninguno de ellos pudo ver esa Luz.
38 Esa Luz estaba allí mismo cuando Juan se paró allí delante de las multitudes y de miles allá en la ribera, de hombres del clero, y—y sabios, grandes hombres. Y Juan mismo dijo que él fue testigo que veía al Espíritu de Dios descendiendo como una paloma, viniendo a posarse sobre Él, y una Voz que dijo: “Este es Mi Hijo amado en quien Me place morar”. Y nadie La vio sino Juan. ¿Ven? Era solamente para él.
39 ¿Se fijaron Uds. cuán clara era la señal para los reyes magos? Ellos miraron, allí estaba… Ellos eran hebreos. Ellos en realidad no eran astrónomos hindúes; eran hebreos; porque estaban allá en ese país estudiando astronomía para finalizar su educación. Y cuando ellos estaban… miraron hacia Jerusalén, y sabiendo que ellos vieron esas tres estrellas, cada una por la línea de su—su nacimiento, la de Cam, Sem y Jafet, razas de las cuales ellos provenían, cada uno, y ellos vieron esas estrellas de las líneas de su nacimiento. Esa era una señal para ellos, que cuando esas estrellas se alinearan, el Mesías estaba en la tierra.
40 ¡Oh, vaya! Con razón ellos vinieron: “¿Dónde está Él? ¿Dónde está Él que es nacido Rey de los judíos? Vimos Su Estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle. ¿Dónde está Él?”. Ellos sabían que ese Mesías infante estaba en alguna parte, porque Dios les dio a ellos una señal del tiempo; que Dios y el hombre estaban uniéndose. ¡Qué unidad!, ¡cuando Dios Mismo se unió en un cuerpo humano! La principal, la más grande de todas las uniones que jamás se hayan hecho, fue cuando Dios se unió con el hombre, y dejó Su—Su gran característica de ser Dios y extendió Su tienda, y participó de humanidad y llegó a ser uno de ellos, para redimirlos. Unidad. Que hizo ¿qué? Eso trajo paz entre Dios y el hombre para siempre; ¡cuán agradecidos estamos!
41 Y las señales no fueron enviadas… Ahora, piensen, cada hombre, y todos los astrónomos, la gente de esos días: sus relojes eran las estrellas. Había un atalaya que subía arriba a la—a la torre, y él subía allá y vigilaba. Y él veía cuando ciertas estrellas estaban en ciertas constelaciones, a medida que pasaban él sabía qué hora era. Recuerdan Uds. en las Escrituras: “Atalaya, ¿qué hora es?”. Y el atalaya respondía y le decía qué hora era. ¿Ven?, ellos llevaban la hora por las estrellas.
42 Ahora, ¿no es extraño que estas estrellas estuvieran alineadas exactamente para tres hombres y nadie más lo vio? ¿Ven? Exactamente alineadas. Ahora, ¡Ud. puede estar así de alineado con la Escritura! ¿Ve? Cuando esas estrellas se unieron, se unieron ellas mismas en esta constelación, tres hombres fueron unidos también al mismo tiempo. Y Ud. puede estar tan unido con Dios, en Su Palabra, a tal grado que estas cosas llegan a ser realidades, y Ud. puede verlas y saber que son verdaderas. ¿Ven? ¡La señal del tiempo! Ud. pudiera mirar por encima de eso, decir: “¡Ah, tonterías!”.
43 ¡Pero para uno no es tontería! Para uno, uno está unido con la Palabra, y aquí está Ella. Entonces, es absolutamente Luz, Hermano Pat, cuando—cuando—cuando—cuando uno ve esta señal unirse con el creyente. Y a ese es a quien yo estoy dirigiendo esto, es al creyente, porque el incrédulo nunca lo verá. Y qué reproche sería si Él estuviera en la tierra hoy, para muchos de nuestros clérigos hoy quienes no pueden leer esta señal; las señales que nosotros estamos leyendo diariamente aquí en el tabernáculo, y viendo las cosas. Y otros están leyéndolas y viendo la escritura en la pared, y sin embargo muchos sencillamente lo ignoran y ni siquiera lo ven en lo absoluto. Para ellos no es absolutamente nada; ellos no lo notan.
44 Ahora, fíjense que, en esto, que Él—Él mostró señales nacionales. Ahora cuando ellos le preguntaron acerca de esto, ellos querían señales; y Él les dio señales que se cumplieron. Y ellos querían saber cuándo sería el fin del mundo, cuál sería la señal del fin. Y Él les señaló muchos lugares a través de la Escritura, acerca de las señales nacionales, acerca de una señal celestial, en los cielos, y una señal terrenal; Él les dio a ellos señales, señal, señales, constantemente una señal. Y cuando Él les dijo allí en un lugar, acerca de una señal nacional. Él dijo: “Cuando Uds. vean a las naciones ¿ven? empezar a juntarse alrededor de Jerusalén ¿ven?, entonces nosotros sabemos que el tiempo de su angustia estaba a la mano, cuando Uds. vean a Jerusalén cercada por ejército”.
45 Ahora, antes de que ellos pudieran hacer esto, Dios… El mundo tenía que unirse. Tito, este gran general romano, tenía que reunir sus ejércitos y venir, después de que estos judíos habían rechazado la señal del tiempo dada por Dios para ellos. Ese fue el tiempo en el que Tito reunió sus ejércitos y vino a tomar la ciudad. Primero tenía que haber una unión del pueblo de Dios (así llamado), en contra de la Palabra de Dios, antes que la nación misma pudiera unirse en contra del pueblo de Dios. ¿Ven?, la—la—la unidad, la unión; reuniéndose.
46 Yo creo que estamos viviendo en un gran tiempo de unión. Yo estoy tomando estas luces rojas y señales destellantes y todo (lo de las mujeres, cómo ellas actúan; y los hombres, cómo actúan; y las iglesias, cómo actúan), mostrándole a este grupo pequeño, con todo mi corazón, que yo creo que estamos alineándonos en la línea de la Palabra de Dios en esta gran hora profética, poco antes de la venida del Señor Jesús; uniéndonos y preparándonos.
47 Ahora, ¿ven Uds.?, antes de que Tito reuniera las naciones de… sus ejércitos, Israel se unió y se agruparon, para no creer que Jesús era el Mesías. Ellos lo rechazaron a Él, y lo desecharon y lo crucificaron. Y entonces, cuando ellos rechazaron la salvación que les fue enviada, ellos se unieron para hacer eso. Ahora, tengan eso en mente; ellos se reunieron ¡para rechazar el Mensaje de la hora! Ellos tenían que hacer eso. Y entonces cuando hicieron eso, entonces entró la señal nacional.
48 Las naciones mismas empezaron a unirse, y Tito trajo este gran ejército de romanos y griegos, y sitió las murallas de Jerusalén, encerró entonces a esas personas allí, y ellas se murieron de hambre. Se comían la corteza de los árboles, Josefo, el gran historiador, nos dice. Y se comían la grama del suelo. Aun hirvieron entre ellos sus hijos y se los comieron; vean que era gente demente. Y entonces finalmente cuando Tito, él estaba asentado allá sobre las colinas, allá alrededor de Jerusalén, y—y esas personas allí pensaron que estaban haciendo la voluntad de Dios, cuando vieron a estos ejércitos entrar marchando. Ellos habían rehusado escuchar a ese Gran Maestro, el Señor Jesús, al decirles eso.
49 Ninguno de esos Cristianos fueron atrapados allí, porque ellos vieron la señal y se movieron. ¿Ven? Ellos dijeron: “Los que estén en la azotea, no desciendan o el que esté en el campo no vuelva por su capa; sino que huya a Judea, y oren para que vuestra huida no sea en el tiempo de invierno ni en día de reposo”. Pues en el tiempo de invierno, las—las colinas estarían llenas de nieve; y en el día de reposo la puerta—puertas estarían cerradas, el portón, y ellos serían atrapados en esa condición. ¿Ven? Queremos llegar a eso muy pronto, de ¿cómo el…?, ¿cómo Dios hace esas cosas?, si el Señor lo permite.
50 Fíjense ahora, Él… Ellos oraron que fuera… que no fuera de esa manera, Jesús les dijo que oraran por eso, y ellos no atraparon ni a uno allí adentro. Ellos se habían ido, porque vieron la señal y se fueron; así de sencillo.
51 ¡Oh!, ¡cómo las iglesias de hoy deberían ver la señal del tiempo en el que estamos viviendo! Huyan tan rápido como puedan al Calvario, por Vida; no a alguna iglesia sino a Jesucristo. Únanse con Él y no con alguna organización o algún credo de iglesia. Únanse con Cristo, y estén seguros que es Él. Uds. simplemente no pueden aceptar cualquier cosa; Uds. tienen que estar seguros que es Él. ¡Qué tiempo de unión!
52 Ahora, vemos que ellos rechazaron al Mesías y luego se unieron entre ellos y formaron una liga, e hicieron una—un… un acuerdo entre ellos, que si cualquier persona recibía a Jesús como profeta, que sería excomulgado de la iglesia. ¿Recuerdan Uds. el muchacho ciego, que estaba con los ojos ciegos? Y los discípulos dijeron: “¿Quién pecó? ¿Él o su padre, su madre?”.
53 Y Jesús dijo: “En este caso, ninguno; sino para que las obras de Dios sean hechas, manifiestas”.
54 Y recuerdan Uds., dicen que el padre y la madre no podían responder. Ellos respondieron: “Ellos saben que este es nuestro hijo, pero nosotros no sabemos cómo fue sanado”; porque los judíos habían dicho que cualquier persona que confesara que Él era el Profeta, que serían excomulgados.
55 Pero, vean, las obras de Dios eran que este muchacho no perteneciera a ese grupo. Y él dijo: “Bueno, es algo extraño para mí que Uds. no sepan de dónde viene este Hombre, y sin embargo, Él me dio la vista”. ¿Ven? Ahora, él podía decirlo. ¿Ven?, esas eran las obras de Dios. Él había sido sanado y estaba bien, y podía—él podía decirlo porque no tenía ataduras de ningún lugar. Era en él que las obras fueron hechas, y él efectivamente vio su… por primera vez en su vida.
56 Ahora, los judíos se unieron en contra de Jesús y—y en contra de Su Mesianato, y de Su Mensaje Mesiánico. Nosotros vemos que ahora está sucediendo lo mismo, exactamente lo mismo. El comunismo está uniéndose para destruir a la iglesia, y la única manera en que… eso es después de que la iglesia misma se haya unido también, en el Concilio de las Iglesias, el Concilio Mundial de Iglesias, para negar y para destruir el Mensaje, ¡la Palabra! Ellos han desechado a la Palabra, ¡las iglesias! Ellas no pueden aceptarla porque va en contra de su credo denominacional; no importa cuántas Columnas de Fuego se posarán en nuestras… entre el pueblo, ni cuánta gente haya… cuántas cosas se hayan predicho y sucedido, y todas las grandes señales que Él prometió del último día; ellas no pueden aceptarlo.
57 Por tanto, ellos mismos se están uniendo ahora, y su pastor aquí, y muchos pueden decirles, habiendo leído, que ellos… tienen el movimiento ecuménico del—del mundo. Y el… Hay un ministro luterano encabezándolo. Que, si llegara a suceder un desastre en esta vecindad aquí, si nosotros no estamos unidos con ese movimiento ecuménico, entonces nuestra iglesia ya no puede ser iglesia, y ellos pueden usarla para almacén. O si uno de nosotros, los hermanos, viera a alguien muriendo o herido, y tratara de ministrarle con cualquier bendición Espiritual, nos podrían disparar por eso; esa es la verdad. Nos pueden dar diez años en la prisión federal por ministrar cualquier cosa, porque nosotros no somos un miembro de este movimiento ecuménico. ¿No ven Uds. la marca de la bestia? ¿Ven? ¿Ven?
58 Ahora, nosotros vemos venir este tiempo de unión. ¿Ven? Ahora, ¡fíjense! Y entonces la iglesia misma se ha unido en contra del Mensaje; y entonces cuando ella hace eso, las naciones mismas se están uniendo en comunismo para destruir a la iglesia nuevamente; exactamente lo que hizo la primera vez. ¿Ven? Eso mismo vuelve a repetirse.
59 Israel primero tenía que rechazar el Mensaje. Y cuando ellos rechazaron el Mensaje, entonces lo militar, la vida nacional se unió (de otras naciones), y entró y destruyó a la iglesia. Y hoy, ellos han rechazado el Mensaje del Señor Jesús, y ellos Lo han rechazado. Y ahora, el tiempo ha llegado en donde el comunismo está uniendo al mundo en contra de la iglesia. ¿Ven?, tiene que ser de esa manera. Ahora, es duro decirlo.
60 Fue difícil para esos judíos creer, ellos dijeron: “Vengan ahora, hermanos, vemos que—que nuestro—nuestro Dios está con nosotros, y entonces entraremos—entraremos al templo. Y ahora oraremos, y permitiremos que el santo padre Fulano de tal y el santo padre Fulano de tal, nos guie en oración. ¡Cierren la puerta!”. Y Tito se posicionó y se mantuvo allí como por cerca de un año o más. ¿Ven?, en guardia, y los mató de hambre. Ni siquiera uno de ellos podía salir de la ciudad; y ellos murieron de hambre. Y cuando él entró allí y derrumbó los muros, la sangre brotó y corrió como ríos, allí en donde él masacró todo lo que estaba adentro.
61 Ahora, el Ángel del Señor profetizó eso allá en el Antiguo Testamento, y dijo que sucedería. Y esos ministros que eran clérigos, quienes se suponía que debían estar enterados de aquello y decirle a la gente al respecto, en vez de eso, cuando Jesús se paró entre ellos, ellos ni siquiera lo conocieron a Él; y trataron de hacerlo una—una—alguna clase de—de pata de conejo: “Haznos un truco; ¡déjanos ver cómo—cómo se hizo! Muéstranos una señal”. ¿Ven? Y Él dijo: “Yo…”. ¡Qué cosa!, Él hizo tantas cosas y ellos aun no podían verlo. ¿Ven? Y entonces cuando ellos lo rechazaron a Él como su… el Mensaje de ese día, ellos rechazaron el Mensaje de ese día.
62 Ellos fallaron en ver la señal de ese día. Y la señal de la—la profecía Bíblica se desplegó delante de ellos, y ellos dijeron: “¡Entremos ahora!”. Esos eran hombres santos. Ellos eran hombres cuyas vidas no se podían señalar con un dedo. Ellos no podían ser aquello, y luego—y luego ser un—un—un sacerdote. Un sacerdote moriría, él sería apedreado a muerte por la cosa más mínima. Así que él tenía que vivir una vida santa, limpia. Él no podía hacer eso, porque era apedreado por lo más mínimo. Y ahora, ellos eran grandes hombres y hombres santos a la vista del pueblo y, sin embargo, ellos entraron y dijeron: “Bueno, vamos a… Nosotros tenemos a Dios, el Dios Quien ha estado con nosotros a través de todas las edades. Entraremos en Su santo templo”. ¡Ese era el templo santo de Dios! Pero, ¿ven Uds.?, Él había sido rechazado en Su templo santo. ¿Ven? “Entraremos en la casa del Señor. Ahora, todos Uds. hebreos saben que nosotros somos la raza escogida; estamos aquí. Y Dios es nuestro Dios; el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Él está con nosotros. Él nos librará de esos filisteos incircuncisos allá afuera (por así decir), esos romanos y griegos. Él nos librará de eso. ¡Entremos a la casa del Señor!”.
63 Eso suena bien; pero ¿qué habían hecho ellos? El Edificador de la Casa estaba allí adentro en la forma de un humilde carpintero Galileo, y ellos lo rechazaron; cuando Dios lo había vindicado a Él ser Su Mensajero de la hora, y el Renuevo; y ellos Lo rechazaron. Así que, toda la oración, toda la sinceridad, todos sus sacrificios, no significaron nada para Dios. ¡Ellos lo habían hecho! Y Dios permitió a este gran ejército unirse para destruirla.
64 Y nosotros vemos hoy, cómo las iglesias a través de denominaciones y demás, están rechazando la Palabra de Dios. Ellos no quieren que Ud. les hable de estas cosas, y la ciencia puede probarlo por fotografías y todo lo demás, y aún ellos no quieren tener nada que ver con Eso. Así que, el comunismo se está formando para destruirla, exactamente igual como Tito lo hizo, y la Biblia dice que ellos lo harán. Así es, exactamente.
65 Ahora, ¿ven Uds. en dónde estamos viviendo? En el tiempo de unión. Cuando vemos estas cosas uniéndose, ¡oh!; ¡pero fallamos en ver esas cosas! Uds. pueden—Uds. pueden mirar aquí en la Escritura y ver dónde Él prometió aquello que Él haría. Ahora, lo vemos cumplirse. Vemos en la iglesia lo que Él prometió hacer; lo vemos cumplirse. Vemos a las naciones uniéndose. Vemos a los ismos uniéndose. Vemos a las iglesias uniéndose. Es tiempo de unión. Es la hora de la unión. Ese es el espíritu de la edad: “Tenemos que unirnos”. Todo aquello de lo que Ud. habla tiene que ser organizado; aun ni el gobierno lo recibirá.
66 Saben, como un ciudadano… Yo no puedo como un ciudadano, como un ciudadano de los Estados Unidos, sin embargo, yo—yo… Uds. pudieran darme un cheque por cinco dólares, y yo no me atrevería a ponerle allí mi nombre. ¿Ven? Vean, yo no pudiera hacerlo. ¿Ven?, es un tiempo de unión. Todo tiene que pasar a través de alguna clase de unión, y esa unión es la mismísima cosa que trae la marca de la bestia. ¿Ven? Es un tiempo de unión, y está dirigiéndose directamente a eso. Ud. puede ver eso a simple vista, si Ud. lo mirara. Es un tiempo de unión, en donde todo se está uniendo.
67 El judío—los judíos se unieron en contra de Jesús, como su—como su Mesías. Y entonces, vemos lo que pasó. Ahora vemos lo mismo, el comunismo uniéndose para destruir a la iglesia, después de que la iglesia se haya unido en el Concilio Mundial de Iglesias tratando de destruir el Mensaje, la Palabra de Dios. Ellos tratan de deshacerse de Él. Lo único que pueden hacer, es formar ellos mismos un concilio, porque están separados; un grupo pequeño aquí, los metodistas, y los bautistas, y los luteranos, y los presbiterianos, la Iglesia de Cristo, y así de esa manera. Ellos no pueden hacer nada, porque este estará en contra de este, este estará en contra del otro; sus doctrinas son tan distantes como el este del oeste. ¿Ven?, ellos no pueden hacerlo. Pero una vez juntos, bajo una gran cabeza, lo tendrán. Ellos entonces lo tendrán.
68 De esa manera es que los católicos están tan unidos, el católico romano, por supuesto ellos están en unidad, ellos son… la mayoría son católicos romanos; los griegos y otros católicos son—no son tantos como los católicos romanos. Ahora, ellos se unen, y esa es la razón que se paran juntos. No importa lo que suceda, ese papa es la cabeza de todo. ¿Ven? Y no importa lo que alguien más diga: “Él es el infalible; él es—él es—él es un vicario de Dios, eso es todo; él es el que sigue de Dios; él tiene la jurisdicción sobre el infierno, el Cielo y el purgatorio”. ¿Ven? Así que no hay nada que se pueda hacer en ese caso; lo que él dice es lo que se tiene que hacer.
69 Ahora, los protestantes se están haciendo una cabeza como esa, igual. ¿Y no dice la Biblia que había una imagen hecha a la bestia? ¿Qué es una imagen? Es algo parecido, hecho igual. Allí está, la misma cosa. ¿Cómo es? Es por la unión de ellos mismos, y este es el espíritu de la edad, es el unirse.
70 Uniéndose ahora, tratando de destruir el Mensaje. ¿Cómo Lo destruyen? ¿Cómo pudieran ellos destruir la Palabra de Dios? Ellos pueden dejarla sin efecto, sin efecto, tomando tradiciones como ellos lo hicieron allá en el principio, y dejando la Palabra de Dios sin efecto. ¿Ven?, ellos dicen: “¡Ah!, eso… Realmente, después de todo…”. Uds. ven cómo esta mujer incrédula que está tratando de… ella… olvido ahora su nombre; si tan sólo pudiera recordar. Ella… Estoy tratando de acordarme, de tantas.
71 Yo estaba pensando en esta Señora Nations el otro día; quisiera que tuviéramos otra que se levantara así. Ella fue la que entró en las cantinas y arrojó el whisky, y echó afuera los letreros y todo eso. ¿Por qué no se levanta alguna mujer hoy de esa manera, y viene aquí y destroza algunas de estas fotografías de estas mujeres desnudas de su propia raza y cosas como esas? Porque ya no lo tienen.
72 Ahora, pero esta mujer, una incrédula, quien dijo que—que “la Biblia es inconstitucional, el leerla en escuelas públicas”, y cosas como esas.
73 Ahora ellos también, ¿se han fijado que otra vez ellos están queriendo decir ahora, y grandes eruditos de la Escritura, dijeron que “mucha de la profecía que fue profetizada en la Biblia, estaba absolutamente errada, y que nunca llegó a cumplirse?”. Y Uds. han escuchado eso y lo han leído. Y ellos quieren decir cuanta cosa; ¿ven Uds.?, ellos están tratando de destruir el efecto de esa Palabra. Si ellos solo pueden destruir y substituirla a Ella por un credo o algo que el hombre tiene, que parece a sus ojos ser mejor que la Palabra, entonces ellos la destruirán con su—con su tradición. Y así es como ellos están tratando de destruir la Palabra de Dios, por política denominacional.
74 Ahora, cada iglesia tiene su propia política. La Iglesia de Cristo la tiene, la Iglesia Cristiana la tiene, y los bautistas y los metodistas y los presbiterianos; todos tienen sus diferentes políticas. Ahora, ellos se están alejando de eso porque están separados. ¿Ven?, ellos no pudieran haberlo hecho antes, tienen que hacerlo ahora. ¿Ven?, este es el tiempo de unión, y ahora ellos están juntando todo y amontonándolo para ver qué resultado obtienen. ¡Hermano!, eso es como hornear una hogaza de pan usando carne de caballo y basura sacada del bote de basura y todo lo demás que le pudieran añadir; y lo juntan, y le añaden algunas papas podridas y le mezclan cosas, y vean lo que van a obtener. Yo por nada querría algo así. ¡No, señor! Así lo están haciendo. ¿Ven?, ellos están tomando gente que creen que Jesús fue un mito, una iglesia que cree que Jesús fue un mito; y la otra, algunos creen que Él fue un profeta.
75 Uno dice: “Los días de los milagros ya pasaron”.
76 El otro dice: “Pudiera ser posible”.
77 Y todo esto junto; y la Biblia dice: “¿Cómo pueden dos caminar juntos a menos que estén de acuerdo?”. ¿Ven? Ahora, esa es la clase de unidad que ellos tienen. Y tener algún gran santo padre para encargarle eso, y allí tienen Uds. una imagen a la bestia, exactamente lo que la Biblia dice. Ahora ellos tienen un ministro luterano a la cabeza. Bueno, vemos que es tiempo de unión. Lo mismo ahora, el comunismo y todo uniéndose, en el mundo, y en la iglesia y demás, uniéndose.
78 Observen la naturaleza. ¡Oh, hermano! La naturaleza, si tan solo observaran la naturaleza, ella hace lo mismo. La naturaleza es el calendario de las señales de Dios. ¿Sabían Uds. eso? Jesús les dijo que observaran la naturaleza. El mar estaría rugiendo ¿ven?, y habría diferentes cosas, y terremotos en diferentes lugares, contienda nacional, señales en el cielo, señales en la tierra, en todas partes habría señales de este tiempo venidero.
79 Observen las nubes. Antes de que las nubes puedan traer una tormenta de lluvia, ¿saben Uds. cómo se hace? Muchas nubes pequeñas se juntan, hacen una nube grande. Bueno, a esta le está soplando un poquito de viento; a esta otra le está soplando un poquito de viento, y todas juntas soplan y entonces forman un huracán. ¿Ven? Ellas se unen antes de poder hacer la tormenta; tienen que hacerlo.
80 Observen a los patos y gansos unirse antes de dejar su región. ¿Ven? Ellos se unen. Uno puede verlos volar de este estanque a ese estanque, de aquí a allá, todos ellos juntándose. Ellos están uniéndose, preparándose para su salida. ¿Ven?, solo es… esa es la naturaleza, y Dios creó la naturaleza, y la naturaleza obra por medio del plan de Dios. Es una ley, una ley no escrita de Dios, que la naturaleza obre de acuerdo a Su ley.
81 Tal como hablaba en un servicio fúnebre, de la savia que baja a la sepultura, a lo profundo de la raíz del árbol, para yacer allí hasta la resurrección en la primavera. Es una ley de Dios. No hay inteligencia que pueda hacer que esa savia baje allá; Ud. no la pudiera drenar, Ud. no la pudiera exprimir. No hay una manera mejor de hacerlo que como Dios lo hace. Dios tiene la manera perfecta. Así que, cuando la hoja se cae, entonces Él envía la savia a la sepultura y la esconde. Como dijo Job: “Escóndeme en el sepulcro hasta que pase Tu ira”. ¿Ven? Ella baja allá porque es una ley de la naturaleza, antes de la helada. Miren las hojas ahora que empiezan a caer. ¿Por qué? Es la ley de la naturaleza.
82 Los patos se juntan, todos ellos, y se reúnen alrededor de un líder. Allí, de alguna manera ellos saben; no sé cómo lo hacen, pero ellos saben que ese cierto patito es un líder. Y ese pequeño, todos ellos se juntan y se reúnen alrededor de él, y se alzan en el aire. Y él… Ahora nunca ha estado fuera de ese estanque, pero él se va tan directo como puede a Luisiana o Texas, al campo de arroz. ¿Ven?, antes de que ellos tomen su vuelo, para dejar su hogar en donde han nacido ese año, ellos se unen. ¡Amén! Allí lo tienen Uds.; reuniéndose alrededor de su líder.
83 El problema con el hombre es que él no conoce a su líder. Sí, señor. Ellos se reúnen alrededor de una denominación, ellos se reúnen alrededor de un obispo o de un hombre, pero ellos no se reúnen alrededor del Líder, el Espíritu Santo en la Palabra. ¿Ven? Ellos dicen: “¡Oh, bueno, temo volverme un poquito fanático!; temo dar un paso equivocado”. ¡Oooh, allí lo tienen Uds.! ¿Qué pasaría si el patito dijera: “A mí no me gusta la manera en que él se arregla sus plumas; creo que no lo seguiré”? Ud. moriría congelado. Ud. quedaría atrapado allí si no se va con el—el vuelo cuando sale. Se unen, y la naturaleza hace eso.
84 Los gansos se unen, se reúnen alrededor de su líder; ellos hacen lo mismo.
85 ¿Se han fijado alguna vez en un enjambre de abejas? Las abejas se unen alrededor de su reina, antes de salir en enjambre. Correcto. Y adonde va ella, también ellas van. ¡Sí! ¿Qué hacen? Ellas se unen antes de salir en enjambre. Exactamente; ¡todo en la naturaleza!
86 Los peces se unen antes de la carrera en la primavera. Allá en el océano, Ud. los puede encontrar; esos grandes… lo que nosotros llamamos “humpys”, el salmón. Cuando ellos llegan allá, antes de empezar a entrar en esa carrera, Ud. los verá por cientos de miles allá en ese mar, llegar y juntarse, dar vueltas y vueltas; agua salada, pero en realidad son peces de agua dulce. Y aquí vienen subiendo por esa agua dulce, subiendo allá para la temporada de desovar. Ellos van allá y desovan, como cada cuatro años y mueren tan pronto como desovan. Y ellos saben que van allá para morir, y Ud. no pudiera detenerlos por nada. Ellos saltan escaleras de peces y todo lo demás, para llegar allá, sabiendo que van a su muerte. Pero la ley de la naturaleza los obliga, sabiendo que van allá y desovan en el pozo y mueren. Y los jóvenes salen, y luego algo los une entonces a ellos, y salen rumbo al océano. ¡Están uniéndose! Es una ley. Ud. no puede ganarle a la ley de Dios.
87 Las naciones están—están rompiéndose, para el tiempo ahora en que vemos que—que ellas deben hacer esto. Estamos en el proceso de disturbio nacional. Vemos a las naciones que están rompiendo relaciones. Año tras año, encontramos a esta nación siendo absorbida por el comunismo; esta otra siendo absorbida por el comunismo. Y aquí mismo en nuestra propia nación, está infiltrada con comunismo, ¡y la controlará! ¿Ven?, lo hará, no hay manera de detenerlo. ¿Por qué? Por la misma razón que Ud. no hubiera podido detener a Tito. La gente ha rechazado a Dios y Su Palabra. Sí, señor, así que ellos lo van a hacer, y nosotros vemos eso ahora mismo en proceso.
88 Ahora, por lo regular tomo un par de horas; llevo como unos treinta minutos, en este momento. ¿Ven? Pero para incluir todo esto, estoy resumiendo. Uds. estúdienlo cuando lleguen a casa.
89 Fíjense, están uniéndose en estos momentos. Ud. dice: “Hermano Branham, ¿es verdad eso?”. Ellos vienen a la guerra de Armagedón; es exactamente lo que harán. ¿Ven? Y están uniéndose para eso en estos momentos. Por eso es que tenemos la ONU y todo lo que tenemos. El mundo occidental está uniéndose en contra del mundo oriental, comunismo y demás, todo está uniéndose. Las iglesias están uniéndose. Todo parece estar uniéndose. Uniéndose, ellos uniéndose, vemos eso.
90 También, mientras toda esta unión de la nación, estas señales, señales nacionales, vemos acá en el mundo, terremotos en diversos lugares, diferentes cosas uniéndose; uniendo al mundo, uniendo a la gente, todas las iglesias juntas, todas estas cosas. Y mientras todas estas uniones están aconteciendo, hay otra unión llevándose a cabo. ¡Amén! A esa les quiero señalar a Uds. ahora.
91 Dios está uniendo a Su Novia. Ella está uniéndose del este y del oeste, del norte y del sur. Hay un tiempo de unión, y es ahora mismo. ¿Para qué se está uniendo Ella? ¡Para el Rapto! ¡Amén! Dios La está preparando. ¡Sí, señor, uniéndose! ¿Con qué se está uniendo Ella? ¡Con la Palabra! “Porque todos los cielos y la tierra pasarán, mas Mi Palabra nunca pasará”. Ella se está uniendo con ASÍ DICE EL SEÑOR, sin importar lo que alguna denominación o alguien más diga. Ella se está uniendo. Ella se está preparando. ¿Por qué? Ella es la Novia. Correcto. Y Ella misma está uniéndose con Su Novio, ¿ven?, y el Novio es la Palabra. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”.
92 Y la Iglesia y la Novia y la Palabra, se están unificando tanto, a tal grado que la misma Palabra está manifestando las obras del Novio. ¡Amén! ¿Lo ven Uds.? ¡Una unión! Ya no es: “Únase a la iglesia”; ya no es más de esto, sino huya de todo y átese a Jesucristo. ¿Ven? Es el tiempo de unión; Dios uniendo a Su Novia, trayéndola de regreso; exactamente. Uniendo las Palabras de Su promesa.
93 Segunda de Tesalonicenses, el capítulo 2; Dice, este capítulo 5 dice: “Los santos que están durmiendo en el polvo de la tierra despertarán. Y entonces nosotros nos uniremos con ellos (los que vivimos, con los que han estado muertos), nos uniremos antes de aun llegar allá Arriba”, porque la Novia estará completa cuando Ella llegue Allá. Los que están viviendo, que se están uniendo con la Palabra, y aquellos que se han ido habiendo ya hecho esto; y todo se junta, haciendo la más grande unión de las uniones, antes de irse allá Arriba. ¡Amén!
94 El comunismo tiene que levantarse, estas otras cosas tienen que levantarse, y la iglesia tiene que unirse allá afuera, cuando esas… y las naciones, allá afuera, para el Concilio Mundial de Iglesias; y la Novia tiene que unirse bajo la Palabra de Dios. Para hacer eso, Dios ha enviado la señal Celestial y cosas, que le prueban a la Iglesia, como Él lo ha hecho con la nación. ¡Amén!
95 Dios, ¡tiempo de unión! Sí, señor. ¡Oh, vaya! Pues, ahora recuerden, hay una unión de la Palabra (uniéndose otra vez), trayendo nuevamente “la Fe que una vez fue dada a los santos”. ¡Trayendo nuevamente! Y, esto solamente se podía hacer en este día. El único tiempo en que se podía hacer, es ahora mismo. Nunca fue atacada en ninguna otra; ellos se desviaron en sus parrandas denominacionales. Pero ahora, no pertenece a ninguna parranda denominacional, porque es tiempo de la unión de hombres y de mujeres de cada raza, cada color, cada credo, todo bajo Cristo, por el Bautismo del Espíritu Santo y regresar a la Palabra.
96 ¡Tiempo de unión para la Iglesia! ¡Oh, vaya! Uniendo cada Palabra que ha sido dispersa por todas partes por estas organizaciones: desde Nicea, Roma, cuando organizaron la primera iglesia, y ellos organizaron a Lutero, ellos organizaron a Wesley, ellos organizaron todas las demás iglesias. Y al hacerlo, tuvieron que adoptar un credo, y luego cuando Dios envió algo más, ellos no Lo pudieron recibir. Por tanto, no fue posible hasta ahora. Y Dios prometió en los postreros días, que “la Fe de los padres sería restaurada nuevamente a la Novia”, que sería de esta manera, y no pudiera ser en otro tiempo más que en este tiempo. Miren qué señal del Cielo, como una Columna de Fuego suspendida entre nosotros, y con señales y maravillas del Señor Jesucristo. Y mientras Él nos habla, da en el clavo perfectamente siempre. ¡Amén! Entonces vemos en dónde estamos parados. ¡Tiempo de unión!
97 Vemos naciones uniéndose, vemos al mundo uniéndose, vemos al comunismo uniéndose, vemos a las iglesias uniéndose; y vemos a Dios Mismo uniéndose con Su Novia, hasta que Él y la Iglesia son la misma cosa. ¡Aleluya! Como la pirámide allá. ¡Correcto! Ellos uniéndose; ¡Dios uniéndose! ¿Por qué? Nunca antes, desde la primera edad de la iglesia, estuvo la Columna de Fuego entre el pueblo. Nunca antes desde la primera edad de la iglesia, vieron ellos las cosas que nosotros estamos viendo hoy. Y esto solo fue posible cuando Dios envió los Siete Sellos y nos dio una señal a través de Ello, y envió siete Ángeles del Cielo; y vino a traer otra vez esa Palabra dispersa en esas denominaciones, y la ata otra vez dentro de la Palabra de Dios, para hacer descender su Espíritu Santo.
98 Jesús dijo: “Si permanecéis en Mí, y Mi Palabra en vosotros, entonces pedid todo lo que queráis, os será hecho”. Uniendo a la Novia nuevamente con la Palabra, la cual es Dios. La Iglesia y la Palabra, no la Iglesia y el credo, la Iglesia y la Palabra; la Novia y la Palabra unidas. ¡Oh, hermano! Qué… Restaurar otra vez, ¿qué? La Fe de los padres Pentecostales originales ¿ven?, que había sido dispersa por el grupo de Lutero. No por Lutero mismo; no Lutero, no Wesley, no por esos grandes fundadores. Pero después de su partida, hubo una iglesia que se levantó, y ellos… entonces lo que hicieron con eso, ellos hicieron una organización de aquello. Ellos aceptaron credos y demás, y se fueron tras eso. Y mírenlos a ellos hoy, ahora han entrado en ese Concilio Mundial de Iglesias.
99 Ahora, ¿ven Uds.?, pero en los postreros días ¿ven?, nosotros vemos cosas sucediendo ahora que no sucedieron antes. ¿Ven?, es la señal de Dios, y todo esto uniéndose, es el tiempo de señal. Ahora, nosotros queremos mirar eso cuidadosamente y estar muy seguros de entenderlo. Dejando… Ellos dejaron la Palabra genuina por denominaciones; para aceptar credos y opiniones de diferentes hombres, en lugar de recibir la Palabra.
100 En Apocalipsis 10 dice: “El Mensaje del séptimo ángel”. Ahora recuerden, eso es allí mismo en las Siete Trompetas, y hay siete ángeles que tocan Siete Trompetas. A eso llegamos enseguida. Pero recuerden allí, muy concretamente Ella dice: “El ángel…”, no la Trompeta del séptimo ángel, sino “el Mensaje del séptimo ángel”. ¿Ven?, no la Trompeta del ángel, ¡el Mensaje del ángel! ¿Ven?, el ángel solo tocó la trompeta, ese séptimo ángel, la Trompeta del ángel. Pero aquí dice: “En los días del Mensaje del séptimo ángel” ¿ven?, cuando su Mensaje termina. ¿Ven?, ese es el Mensaje de la edad de la iglesia. En este tiempo, entonces él… el Mensaje, no la Trompeta, y “el misterio de Dios (que está escrito en la Palabra) sería consumado”.
101 ¡Ahora miren en qué día estamos viviendo! Miren esos Sellos, cómo eso atrajo a esa Palabra de Dios dispersa, lo que Lutero y todos los demás, esos grandes reformadores que salieron; volvió y lo mostró en la Biblia, en dónde estarían ellos; cada hombre en su posición, lo que él haría y lo que le sucedería a la iglesia; lo que él haría y lo que le sucedería a la iglesia; todas estas cosas que él no incluyó. Y luego, en el día postrero, cuando no sabíamos nada al respecto, nos predijo de cierta cosa que sucedería; y aun los periódicos y demás lo anunciaron, y baja y revela eso y ata los misterios. ¡Amén! ¡Hermano, eso para mí es sublime! Eso, para mí, alinea la Palabra. ¡Amén! A mí no me interesa lo que—lo que, sí me interesa lo que la gente dice, piensa, correcto, pero para mí eso es la Verdad.
102 Como los reyes magos cuando venían de Babilonia, que clamaron: “¿Dónde está Él, nacido Rey de los judíos? Él está en la tierra ahora mismo; tenemos que encontrarlo”. Correcto. Y yo creo que Él está tan cerca de venir que puedo decir: “¡He aquí, el Novio viene! ¡Yo escucho el clamor de la medianoche!”. ¡Amén! Estamos justamente en el tiempo del fin. ¡Oh, vaya!, ¡qué hora en la que estamos viviendo! Fíjense. ¿Ven?
103 ¡Qué día! ¡Qué tiempo en el que estamos viviendo!, este gran misterio de Dios siendo consumado; trayendo la Deidad, mostrando lo que es; cómo estos pequeños ismos salieron y lo hicieron a Él esto, y alguien lo hizo a Él esto, y alguien lo hizo a Él aquello. Pero el Ángel del Señor descendió y expuso todos sus ismos, y sacó esa Verdad del asunto, y La presentó. Y allí está Ella, no pudiera ser más perfecta; no hay otra manera que pudiera ser. Allí está, eso es lo que Él es. ¿Ven?, la simiente de la serpiente, todas—todas estas diferentes cosas que han sido tan misteriosas entre el pueblo. ¿Ven? ¿Qué es? Él tenía… Esta es la señal, ¿para qué? ¡Para unir!
104 ¿Qué dijo Él en Malaquías 4? ¡Que restauraría! Restauraría otra vez la Fe pentecostal original, con el mismo Mensaje pentecostal nuevamente al pueblo, la misma señal pentecostal, la misma evidencia pentecostal, el mismo Dios, el mismo Poder, la misma enseñanza; todo exactamente, con la vindicación de la misma Columna de Fuego que derribó a Pablo en el camino hacia Damasco, entre nosotros hoy, haciendo las mismas cosas que Él hizo en ese día. ¡Uniendo!
105 Vemos a las naciones uniéndose, vemos al mundo uniéndose, vemos a las iglesias uniéndose. Vemos a la Novia uniéndose, uniéndose con la Palabra. ¿Por qué? La Palabra es Dios. Y como la Palabra… Como el Novio (siendo la Palabra), y la Novia (siendo la que escucha la Palabra), se juntan en una Unión. Ellos se unen como en una boda. ¿Ven?, se están preparando para una boda, y ellos—ellos llegan a ser uno. La Palabra llega a ser Ud., Ud. llega a ser la Palabra. Jesús dijo: “En ese día Uds. lo sabrán. Todo lo que el Padre es, Yo soy; y todo lo que Yo soy, vosotros sois, y todo lo que vosotros sois Yo soy. En ese día vosotros sabréis que Yo estoy en el Padre, el Padre en Mí, Yo en vosotros y vosotros en Mí”. ¿Ven?, en “ese día” ¿Qué día? ¡Este día! Encontramos los grandes misterios ocultos de Dios siendo revelados. ¡Oh, cómo me gusta eso!
106 ¡Oh!, fíjense cómo la ciencia y la Palabra no cuadraban como sucede hoy. Ellos no podían hacer eso antes; solo hoy es cuando les es posible.
107 Fíjense, Él dijo: “Señales celestiales, señales celestiales”. Ciencia y señales nacionales. Ahora ellos tienen grandes señales en el cielo hoy; ellos tienen astronautas y todo. Pero ¿qué hacen estos astronautas al mundo de la ciencia? Les trae terror. Ellos no saben a qué hora ellos pudieran enviar algo así y simplemente dejar caer estas bombas, y nosotros no existiríamos más. ¿Ven? Ahora esas son las señales que ellos tienen: señales de terror en el cielo. ¿Ven? Ellos las tienen: proyectiles atómicos y todo, toda clase de señales.
108 Uds. ven donde ellos firmaron este—este tratado el otro día, que no iban a explotar más bombas en la superficie, pero ahora lo van hacer bajo el agua y bajo tierra, probándolas de todas maneras. ¿Ven? Firmaron un tratado: “No haremos esto, si Uds. dicen que Uds. no lo harán (pero regresaremos a nuestra tierra y lo haremos de esta manera; sabiendo nosotros que Uds. lo están haciendo de la misma manera allá”). ¿Ven? No existe tal cosa, solo es… No hay confianza entre ellos, no hay—no hay nada. Uds. pueden… ¿Ven? Y cada uno está temeroso del otro. Esa es una señal de terror.
109 La ciencia y el hombre y las naciones han producido una señal de terror en los cielos. Seguro que sí. Ahora, temiéndose uno al otro. Y ha habido una señal celestial dada para la… ¿Ven?, ahora ellos tienen una señal en el cielo también, una señal de terror, un hombre en un astronauta; pudiera tener un proyectil atómico y pudiera dejarlo caer y destruir a toda la nación. Suben, en un astronauta, y se mantiene allá. No hay nada que les impida hacerlo. Seguro que pueden hacerlo, ellos… cuando ellos quieran. Ellos pueden convertirla en polvo si quieren, pero… de aquí a quince minutos. Y entonces lo que una puede hacer, lo hace la otra también de la misma manera. Así que, Uds. ven que ellos tienen una señal, pero esa clase de señal los atemoriza.
110 Ellos están uniéndose, juntando sus poderes. El mundo libre está juntando sus poderes. El comunismo está juntando sus poderes con Rusia. Todos; pero cada uno temeroso del otro. ¿Ven?, es una señal de terror. Correcto. Eso es una señal nacional, y cosas.
111 Pero la Iglesia ha recibido una Señal Celestial: ¡un Astronauta! ¡Amén! A Jesucristo, en la forma de una Columna de Fuego; lo que Él era en el Antiguo Testamento, lo que fue cuando encontró a Saulo en el camino allá a Damasco, ¡el mismo Jesús aquí hoy! Y ¿qué es lo que hace Eso? ¿Trae temor? Trae amor, nuestra unión del uno con el otro. ¡Amén! Un afecto el uno por el otro. Eso trae el amor de Dios, ¡oh!, uniéndonos y trayéndonos (el Cuerpo de Cristo), en unidad como una Novia. Eso es lo que está haciendo ahora, esta gran unión, que Dios…
112 Ellos se están uniendo, un grupo aquí para pelearle al otro, un grupo por acá para pelearle al otro. Aquí la iglesia está parada entre ellos; Uds. observen lo que sucede, se unirá a ellos. Eso exactamente es correcto. Pero ahora, nos damos cuenta que eso trae temor y confusiones.
113 Pero la Iglesia, la Novia, está unida por un Dios, bajo un Espíritu: el Espíritu de Dios; en una unión santa de Dios para ser una Novia santa para Dios. Correcto, todo junto; la unidad del Cuerpo. El Cuerpo esperando como una Novia; como—como la Novia que es, como nosotros nos llamamos la Novia. Para el tiempo de unión de la Novia, la Iglesia así está juntándose. Esto debería crear tal amor entre nosotros, que difícilmente pudiéramos estar separados uno del otro. Correcto. Nosotros solo… Ud. no les tiene que rogar a las personas para que oren; Ud. no les tiene que rogar para que adoren a Dios; Ud. no les tiene que rogar para que hagan lo correcto. Ellos están tan enamorados de Él, a tal grado que no hay nada más.
114 ¿Qué pensarían Uds. de una muchachita, una doncellita muy bonita que se va a casar con un joven bien parecido del que ella está locamente enamorada, significa más para ella que su propia vida, y ella sabe de inmediato que se van a casar? A medida que ese día de boda se aproxima, esa pobrecita, déjenme decirles, ella “camina de allá para acá”. ¿Ven? Ella está preparando todo; ella se rinde completamente a él. Correcto. Todo lo que le place a él, eso es lo que ella quiere hacer. Bueno, así debería ser la Iglesia hoy, que nuestra vida esté tan escondida en Dios por medio de Cristo, sellada allí adentro por el Espíritu Santo.
115 Lo que les he estado enseñando aquí, es decirles de estas señales y de diferentes cosas sucediendo, no tengo tiempo para hacerlo ahora; lo haré en otro mensaje, si el Señor lo permite. Pero aún falta una cosita en la Iglesia. Y queremos eso, llegar a eso, y yo estoy al borde de eso ahora. ¿Ven? Queremos llegar a eso, si… Uds. tienen que hacerlo. Si no lo hacen, no tiene caso en lo absoluto, Uds. tienen que hacerlo. Porque miren, el tiempo de unión está a la mano, pues Dios está juntando a la Iglesia para que haya un—un Rapto, para ir a la boda para la gran Unión: cuando Dios y el hombre se unirán por la Eternidad, cuando criaturas del tiempo se unan con el Eterno.
116 Una vez fue hecho en la forma del Hijo del hombre en la tierra. Y Él tuvo que dar Su Vida para traer un poder, para unir a otros hombres con este mismo Poder, como la Novia de Jesucristo. Y ahora, la Iglesia misma Se está uniendo al Cuerpo de Cristo. Ella misma Se liberó, cortó toda pequeña atadura, Ella misma preparándose, juntándose, unión entre ellos; ¡oh, un amor y gozo, y el Espíritu Santo moviéndose entre ellos! ¡Oh, vaya!, ¡qué tiempo!
117 Como vemos a los patos preparándose, vemos a los gansos preparándose, vemos a las bes-… abejas preparándose, vemos las nubes preparándose para la lluvia, vemos todo; cómo se unen para su gran movimiento. Vemos a la Liga de Naciones, de las naciones juntas, uniéndose en comunismo. Los vemos a ellos uniéndose aquí en el mundo occidental. Vemos a la iglesia misma uniéndose, todos estos otros. Así que es absolutamente imposible, en ningún otro tiempo pudiera haber sido de esta manera. No pudiera haber sido de esta manera hace veinte años, no pudiera haber sido de esta manera. No pudiera haber sido de esta manera hace diez años, tiene que ser ahora mismo. ¿Ven?, porque estos ismos y cosas no habían llegado a este lugar.
118 Ahora, ¡despierten! ¡Sacúdanse rápidamente y miren acá afuera en donde estamos! ¿En dónde estamos? Como esos reyes magos, estamos correctamente en línea con Su Palabra, y la Luz del Señor está brillando sobre nuestro sendero. Gloria a Dios en las Alturas. Y gloria sea a Dios Quien nos dio a Jesucristo, a Quien amamos y nos ha traído a este lugar. Y nosotros… Nosotros somos Su pueblo, comprado con el precio de Su Sangre.
119 ¡Oh, hermano! Cuando el tiempo de unión viene, estamos vigilando, a medida que nos unimos el uno con el otro en los lazos de Su Espíritu, nosotros… ¿Podrá ser Su Espíritu? Seguro, es Su Espíritu. ¿Por qué? Es Su Palabra, y Él es… eso es el Espíritu de la Palabra. Y cuando ese Espíritu de promesa viene sobre Ud. y Se vindica y Él mismo Se muestra aquí, ¿es Eso el mismo Espíritu? ¡Era Aquel que estaba con Moisés en el desierto! ¡Era Aquel que estaba sobre Jesucristo! ¡Él es Aquel que encontró a Saulo en el camino a Damasco! ¡Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos! ¡Y Él hace lo mismo!
120 Y vemos a las naciones juntas, vemos a las cabezas de la iglesia juntas; vemos el comunismo junto; vemos los ismos uniéndose; vemos todas estas cosas. Y ahora vemos a la Novia uniéndose con la Palabra. ¡Oh, hermano! Es el tiempo en que los santos se levantarán para unirse con aquellos que están vivos, para ir y unirse con Jesucristo por la Eternidad.
121 Que Dios nos ayude, a cada uno, a unirnos con Cristo en esta noche, rendimos todo lo que somos, todo lo que tenemos, toda nuestra alma, cuerpo y mente a Jesucristo, y a esperar el tiempo de esa unión. Cuando la trompeta de Dios suene en aquel día final, Y que el alba Eterna rompa en claridad, Cuando los muertos en Cristo se levanten y se reúnan en la otra ribera (con la Novia que está viva), para ser levantados juntos.
122 ¡Miren la unión! Dios uniendo a la Iglesia con Su Palabra, la Palabra con la Iglesia, para que ambos lleguen a ser lo mismo: “Di esto y sucederá. Haz esto, sucederá. Esto es; Este Soy Yo delante de Uds., Este Soy Yo probándolo; Este Soy Yo con Uds.”. Muy bien.
123 Nos damos cuenta ahora que el tiempo viene cuando la Trompeta suena, y esos santos que duermen (de allá del pasado), ellos no pueden ser perfeccionados sin nosotros, ellos están dependiendo de nosotros (Hebreos 11); y cuando ellos se juntan, se unirán con los que viven. La Iglesia uniéndose con la Palabra, entonces la Iglesia y la Palabra uniéndose, llegando a ser uno. Los santos muertos con los santos que viven uniéndose para ser uno; y todos yendo juntos para unirse con Cristo allá, para la Cena de la Boda del Cordero.
124 Es tiempo de unión, y las señales están por todas partes. Las señales están en las naciones, las señales están en el comunismo, las señales en el mundo occidental, las señales en el Concilio de las Iglesias. Y la señal está aquí en esta noche, bajo la protección del Espíritu Santo, y la Palabra de Dios está confirmándolo y haciéndolo la Verdad. ¡Amén! ¡Tiempo de unión! ¡La señal del Tiempo de Unión! Inclinemos nuestros rostros.
125 Señor Jesús, mi pobre corazón salta de gozo al ver la posibilidad (de que yo, un hombre de mediana edad), sin embargo, la posibilidad de yo verte venir en esta generación; de estar vivo y parado aquí, y ver cuando esa Trompeta suene: “El que es inmundo, sea inmundo todavía; el que es justo, practique la justicia todavía; el que es santo, santifíquese todavía”. ¡Oh, Señor Dios!
126 Y pensar que nosotros que permanecemos, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, cuando el mundo no sabrá lo que está aconteciendo, pero de repente uno verá aparecer delante de uno a sus amados que han partido, han venido para unirse con uno otra vez. Y seremos transformados en un momento, en un abrir y cerrar de ojos; y seremos juntamente arrebatados para recibir a nuestro Señor en el aire. Y luego unirnos con Él, para estar allí para siempre y nunca tener que estar fuera de Su Presencia otra vez.
127 ¡Qué gran cosa es hoy, Señor!, ¡saber que ahora estamos unidos con un Espíritu! Un Espíritu, el Espíritu Santo, tiene la Palabra empuñada, entra en nosotros. Y qué gran cosa es, qué privilegio soltarnos de todo el mundo, para unirnos en Jesucristo. Y pensar que algún día, en una forma física, con un cuerpo como Su propio cuerpo glorioso, nos sentaremos en la mesa en la Cena de la Boda y allí ser unidos y casados en matrimonio con Él; para vivir como Novia y Novio por todo el tiempo que ha de venir, por toda una Eternidad sin fin.
128 Señor Dios, que esto no sea solo un pensamiento mítico para la gente, sino que llegue a ser una realidad tal, al grado que hambre y sed le venga a la gente y que ellos… al estar leyendo sus periódicos, mirando… escuchando la radio y las noticias, y vean que es tiempo de unión. Las señales están destellando.
129 Señor Dios, como hemos hablado de las mujeres, lo que ellas harían en los postreros días; lo que la iglesia haría en los postreros días; y lo que serían las Edades de las Iglesias, y lo que serían los Sellos, todas estas otras cosas. Y vemos cómo fue, en los días de Noé. Lo vemos cómo fue en los días de Sodoma y Lot, cuando el Ángel de Dios Se dio a conocer en carne humana, que comió la carne de una vaca y bebió la leche de la vaca, y comió pan; y se paró allá y podía decir lo que estaba sucediendo detrás de Él. Y Jesús dijo que la misma cosa sucedería en la venida del Hijo del hombre.
130 Señor Dios, hemos visto la pirámide, cómo la edificamos allá arriba y hemos visto cómo le hemos añadido estas cosas; y nos damos cuenta que estamos en el tiempo del fin, esperando la Piedra Principal del Ángulo. ¡Gloria a Dios! Oramos, Padre, que despiertes a la gente rápidamente ahora, y nos reúnas en amor piadoso y respeto por Jesucristo, y el uno por el otro.
131 Si hay alguien aquí en esta noche en quien no reposa esta esperanza, ¿podría levantar su mano a Dios y decir: “Señor Dios, úneme Contigo, úneme Contigo?”. Dios le bendiga, hermano. Dios le bendiga, y a Ud., a Ud.; sí. “Úneme Contigo, Señor”. ¡Sí! ¡Oh, vaya! Naciones en la quiebra, Israel despertando,
132 Miren a Israel allá, unido. Israel, por todo el mundo han venido a unirse; a unirse y ahora son una nación. Ellos son una nación unida, con su propia bandera, su propia moneda, su propio ejército, todo; si alguna vez lo fueron, hoy lo son. Israel unido, Roma está unida, la iglesia está unida. Y la Novia está uniéndose, amén; y la venida de esa Gran Unión, ¿qué es? Todo está culminando en esa Señal, esa Señal primordial: Jesús y Su Novia uniéndose como uno.
133 Padre, Dios, concede estas bendiciones que yo pido por estas personas, y permite que seamos unidos a Ti en corazón y espíritu, mientras ellos levantan las manos, deseando eso. Señor Dios, límpianos y haznos Tuyos; concédelo, Señor. Eso es todo lo que sabemos y podemos hacer, es pedir. Y luego Tú dijiste que, si lo pedimos y lo creemos, lo recibiríamos; estoy a la espera de eso, Señor. Te doy gracias en el Nombre de Jesucristo. Amén. Yo Le amo, yo Le amo Porque Él a mí me amó, Y me compró la salvación Allá en la cruz. (Amén. ¡oh, hermano!) ¡He aquí el Novio viene! ¡Yo escucho el clamor de la medianoche! Subiremos con una aclamación, si todos nos mantenemos, Y lo encontraremos a Él en el cielo. Vigila y ora, mi hermano, No sea que alguien te quite la corona, Pues el tibio y el descarriado No usará el vestido de boda.
134 Correcto. Preparémonos para este clamor de medianoche. Vendrá en una hora que no pensáis. Habrá un clamor, no entre el mundo incrédulo; será un secreto. Pero los creyentes que esperan esto, ¿ven Uds. las estrellas alineándose? ¿Ven? ¿Qué produjo? Exactamente lo que hizo la primera vez. ¿Ven?, aquí estamos, las señales están llegando. Vemos las señales apareciendo de Su bendita Venida, He aquí, las hojas de la higuera reverdeciendo; El Evangelio del Reino ha llegado a cada nación; Y estamos cerca, el fin está a la vista. Entonces felizmente anunciaremos el Mensaje de Su aparición bendita,
135 ¿Es así? ¡Oh, anunciar el Mensaje de Su aparición bendita! Eso es lo que tenemos que hacer. Decirles a todos: “Prepárense, prepárense para encontrar a Dios”. ¡Amén! Yo le amo. ¡Oh, cuánto Le amo! Entonces, pongámonos de pie ahora. Al despedirnos uno del otro, den la vuelta y estrechemos las manos con alguien, y digamos: ¡Nos veremos! (Saludémonos ahora de mano)…¡nos veremos! Nos veremos a los pies de Jesús; Nos… Recuerden, Uds. pudieran recibir un llamado. Nuestra próxima reunión pudiera ser a Sus pies. ¡Oh, Dios los guarde hasta vernos otra vez!
136 Ahora, solo piénsenlo, antes de vernos otra vez; antes de vernos el domingo en la mañana o el miércoles en la noche, pudiera ser que… cuando menos lo piense, alguien ha desaparecido. Este está ausente, y ellos se habrán ido. ¡Oh, pensar que su esposo ha desaparecido o su esposa ha desaparecido, y—y la esposa de John ha desaparecido, y—y—y aquí los hijos han desaparecido! Todo sucedió. ¿Qué sucedió?, ¡entonces Ud. se habrá quedado! ¡Oh, qué lloro y lamento cuando a los perdidos se les diga de su suerte!, Ellos clamarán a las rocas y a las montañas, (como Israel, regresando a la ciudad para entrar al Templo). Ellos oraron, pero sus oraciones fueron muy tarde. (Ellos rechazaron el Mensaje).
137 ¡Oh, hermano, nunca haga eso! ¡Por lo que más quiera, párese valiente por la causa! ¡Sí, señor!
138 Ahora, hasta que nos volvamos a ver, haremos esto: De Jesús el Nombre invoca, Que te sirva de broquel; Alma débil perturbada, (¿Qué hace Ud.?) Hallarás asilo en Él. ¡Suave Luz, manantial! De esperanza, fe y amor; ¡Sumo bien, Celestial! Es Jesús el Salvador.
139 Inclinemos nuestros rostros ahora, mientras tarareamos. De Jesús el Nombre ensalza, Cuyo sin igual poder, Rey de reyes…coronaremos, Al nuestra jornada terminar. (Será algún día). Suave Luz,…manantial. Hasta que nos volvamos a ver, Dios sea con Uds. De esperanza, fe y amor; Sumo bien, Celestial. Es Jesús el Salvador.
Mensaje extraido de La Voz de Dios
