OBRAS DEL MENSAJE


Entonces Les Fueron Abiertos Los Ojos, y Le Reconocieron
Tampa, Florida, E.U.A.
64-0416
1 Y del Evangelio de San Lucas, empezando del capítulo 24 y el versículo 13. Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba de Jerusalén como a sesenta estadios. E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó, y caminaba con ellos. Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen. Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes? Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que en ella han acontecido en estos días? Entonces él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; y cómo le entregaron los principales sacerdotes y los gobernantes a la…a sentencia de muerte, y le crucificaron. Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido. Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro; y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo, que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron…él vive. Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron. Entonces les dijo él: ¡Oh insensatos,…tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrase en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba…todas las Escrituras lo que de él decían. Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos. Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos. Y aconteció que estando ellos, sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio. Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista. Y se decían el uno al otro: ¿No ardían nuestros corazones en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría la Escritura?
2 Vamos a perma-… inclinar ahora nuestros rostros en oración.
3 Dios Santísimo, nos acercamos a Ti en el Nombre de Jesús, Tu Hijo. Y creemos que estamos en la Presencia Tuya ahora, mientras que por fe venimos a Tu gran altar, estando allí Su Sangre, para hablar por nosotros, intercediendo. Y realmente somos un pueblo necesitado, Señor. Necesitados de Ti, y pedimos—pedimos Tu gracia. Y viendo las profecías cumplidas hoy, que la—la iglesia, de cómo nos hemos enriquecido en las cosas del mundo, y pensamos que no tenemos necesidad de nada, y Él dijo que estábamos “desnudos, ciegos, miserables y ciegos, y no lo sabíamos”. Y, Padre, entonces pedimos gracia, para que abras nuestros ojos al entendimiento de Tu Palabra, para que podamos entender la hora que estamos viviendo, para que podamos prepararnos para Su aparición, ya que realmente creemos que está cerca. Y ahora pedimos que Tú nos concedas esta noche los deseos de nuestro corazón, de acuerdo a Tus riquezas en Gloria;
4 ¡perdonando nuestros pecados, Señor! Nuestra—nuestra oración es que no mires nuestros malentendidos y nuestra—nuestra ignorancia respecto a las cosas que debemos saber, que nos perdones por eso. Y recuérdanos, siendo solo seres humanos, Padre, estamos sujetos a todo tipo de errores y problemas. Tú eres el infinito, infalible, Dios Eterno. Nuestra oración es que seas misericordioso con nosotros y nos concedas las bendiciones que pedimos, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden sentarse.
5 Ahora, estamos agradecidos nuevamente esta noche por la oportunidad de estar aquí en el… este auditorio, y tener este gran tiempo para confraternizar de nuevo alrededor de las cosas de Dios.
6 Lamento haberlos retenido anoche, contrario a mi promesa, pues, les dije que saldríamos cada noche a—a, entre las nueve y las nueve y media. Y me—me—me pasé anoche, y lo—lo lamento, haberlo hecho. Ahora, esta noche trataré de redimirme con Uds., porque sé que muchos trabajan. Y Uds. tienen que ir a trabajar. Uds., Uds. personas, Uds. las mujeres tienen que despachar a sus maridos al trabajo y demás. Y muchas de Uds. trabajan, y es difícil.
7 Y creo que hoy hemos tenido mucha predicación. Muchos buenos ministros, ministros capaces nos han traído la Palabra, sus pastores y—y evangelistas, y demás, que pasan por la ciudad. Pero, creo que lo principal que yo estoy tratando de—de traerles, es la—la realidad de la Presencia de Cristo, para que—que Uds. puedan verlo a Él y saber que es Él, por medio de la identificación de Su promesa para el día.
8 Ahora, anoche tratamos de dar un pequeño resumen, y esta noche tenemos otro pequeño resumen, y tal vez mañana por la noche.
9 Entonces, si el Señor permite, el sábado por la noche, al no tener que levantarse tan temprano el domingo por la mañana, yo—yo quiero intentar presentar el Mensaje de una—una manera que sea comp-… más comprensible para los pastores y aquellos que pueden… apoyándolo con las Escrituras.
10 Y luego, el domingo por la tarde, queremos—queremos tener una—una línea de oración, y orar por los enfermos, imponiendo las manos sobre los enfermos y orando por ellos de esa manera. Y descubrimos que eso tuvo éxito, para aquellos que no pueden levantarse por fe y simplemente creerle a Él y aceptarlo. A mi manera de pensarlo, sería mejor si nosotros pudiéramos levantarnos y aceptarlo a Él.
11 Acá en Sudáfrica, cuando yo estaba en una reunión allí en Durban, donde unas doscientas mil personas, supongo, se habían reunido en el hipódromo de Durban. Habían, trajimos… Ellos solo tenían a cinco personas en la plataforma. Y cuando la quinta persona fue sanada, en la plataforma, y se les preguntó a los nativos allí afuera, donde solo estaban acostados… ¡Oh, vaya!
12 Bueno, ese es uno de los hipódromos más grandes del mundo. Es mucho más grande que Churchill Downs, de Louisville. Y todos los ingleses van allí para sus deportes de invierno, las carreras. Y teníamos el hipódromo, y estaba lleno hasta el tope, y toda la pista. Y yo estaba al otro lado, en un—un edificio. Sidney Smith, el alcalde de Durban, me llevó allí ese día, al hipódromo.
13 Y pude ver, con una oración por la congregación, después de que esos nativos… Algunos de ellos no sabían cuál era la mano derecha y la izquierda. Y los vi, después de que ellos vieron…
14 Y les expliqué. Yo tenía quince intérpretes diferentes. Cuando uno decía una frase, había que esperar que quince hombres diferentes lo dijeran. Ahora, ya sabrán lo difícil que fue, para las tribus. Y luego, después de que eso terminaba, y les explicaba en breve lo que era Jesús, les dije: “Muchos de Uds. aquí son catalogados como Cristianos”; aunque llevaban un ídolo en la mano.
15 Y le pregunté a uno. Le dije al Sr. Smith, le dije: “Ese nativo, ¿por qué tendrá ese ídolo? Y como dijo Ud.: ‘Esa era una etiqueta Cristiana’”.
16 Él dijo: “Lo es”. Dijo: “Él es un Zulú”. Dijo: “Puedo hablar su idioma. Solo pregúntele”. Y él solo lo hizo para beneficio mío. Y yo… Nos acercamos a él. Y le llamé “Thomas”. Él dijo: “Dígale lo que quiera, porque era un incrédulo”.
17 Y le dije: “Thomas, ¿eres Cristiano?”. Y, sí, él—él Lo creía. Y le dije: “Bueno, ¿para qué tiene ese ídolo en la mano?”.
18 “Bueno, eso—eso también era Dios. Y su padre cargaba este ídolo y, cuando el león lo persiguió. Y él lo tenía rociado con sangre. Y—y encendió un pequeño fuego, para decir la oración que el brujo le dijo, y eso ahuyentó al león”.
19 Pues, dije: “Yo soy un—un…”. La palabra jagter, jagter significa un “cazador”. Leeu—leeu jagter, que es “cazar leones”. Dije: “Yo soy un—un cazador de leones. Y no fue la oración lo que ahuyentó al león, fue el fuego, el—el león le teme al fuego”.
20 Él dijo: “Bueno, que él creía en Amoyah”. Amoyah significa que es “una fuerza invisible” como Dios, o como el viento. ¿Ven? Amoyah, algo que uno puede…“Él creía en Amoyah. Pero si Amoyah fallaba, esto no”. ¿Ven? Ahora, esa era la fortaleza del Cristianismo, para ellos.
21 Y les dije a ellos. Dije: “Ahora, vean, lo que el misionero les dijo sobre Cristo es correcto. ¿Ven? Pero” dije, “hay… Vean, él no les contó todo. Él les quiso decir que, ‘Sus grandes poderes habían cesado cuando Él murió allá en la cruz, y ya no tenemos eso’. En eso él está equivocado. Él sí está vivo, y entre nosotros, ¿ven?, así como Él siempre lo ha estado”.
22 Y cuando ellos vieron eso probado, así como Uds. anoche, calcularon veinticinco mil sanados a la vez. Piensen en eso.
23 Y al día siguiente, el Sr. Smith me llamó, y dijo: “Hermano Branham, vaya a su ventana que mira hacia el Océano Índico, en su—su habitación del hotel”. Y allí venían siete furgonetas grandes, inglesas. ¡Oh, vaya! Nosotros no tenemos un camión que pueda sostener un tercio de lo que ellos sostendrían, simplemente amontonados, llenos de muletas y portadores, en los que trajeron cargados a sus seres queridos de las selvas, amontonados allí. Venían en ellos, el día anterior. Y aquí están, caminando detrás de estos camiones, miles de ellos, con sus manos en alto, cantando: “Todas las cosas son posibles. Solo creed”.
24 Ahora, si el pagano, un hombre que no distingue la mano derecha de la izquierda, un—un hombre en esa condición, solo logra ver eso suceder una vez, con una lectura de la Escritura y que se le explica, ¿qué de nosotros, quienes reclamamos ser personas llenas del Espíritu?, ¿qué de nosotros? ¿Ven?
25 Pero, el asunto es que hemos sido tan adoctrinados, que cada uno da su propia opinión. Y, bueno, solo son diferencias entre la gente que uno está conociendo. Saben, ser… Y un pagano no significa del todo que tiene que ser analfabeto. Hay paganos educados, Uds. saben, y son los peores de todos. Así, así es. Cuando uno va a hacer un llamado… eso se los digo. Al viajar el mundo, le he dado varias vueltas al mundo, pero ¿saben Uds. dónde necesitan misioneros más que nunca? EUA. Aquí mismo. Aquí está el campo para el misionero. Así es. Que vengan algunas de esas personas que no distinguen la mano derecha de la izquierda, y les enseñen a estas personas lo que es Dios. Sí. Estos tienen tantos intelectuales, que han perdido completamente toda visión del asunto. Sí. Solo, ellos Lo tratan de explicar, y Lo tratan de—de resolver, o Lo tratan de descifrar.
26 El nativo no intenta descifrar nada. Él simplemente cree. Y eso es lo que Ud. tiene que hacer, para estar bien con Dios, solo creer. Ud. no puede descifrar a Dios.
27 ¿Qué si Moisés… cuando vio esa zarza que no se consumía? Ahora, Moisés era un químico. Y Moisés fue instruido en toda la sabiduría de los egipcios. Pero cuando él vio ese arbusto, fue extraño. Pues, él no dijo: “Bueno, creo que iré allí. Cuando el fuego se apague, tomaré las hojas de ese arbusto y las llevaré al laboratorio y veré con qué han sido rociadas, ¿ven?, para ver por qué ese arbusto podía arder y—y no se consumía”. Ese hubiera sido el enfoque científico.
28 Pero ¿qué hizo él? Se quitó los zapatos y se sentó a hablar con Eso. Dios le respondió. ¿Ven? Cuando Ud. se humilla, humíllese a sí mismo.
29 ¿Qué si Marta hubiera dicho… cuando ella oyó que Jesús…? Después de que él, enviar, para que viniera a orar por Lázaro, llevaba muerto cuatro días. ¿Qué si ella hubiera salido corriendo, dicho: “Yo pensé que estábamos creyendo algo”? Ella tenía el derecho de reprocharle a Él, Uds. saben, porque Él no había venido cuando ellas llamaron.
30 Pero, ¿ven?, ella vino correctamente. Ella fue a Él, dijo: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Y aún ahora, todo lo que Tú le pidas a Dios, Dios Te lo dará”. ¡Oh! ¿Qué? Eso es. Esa es la idea. ¿Ven? Ella vino correctamente.
31 Miren esa fe, cuando tocó a Jesús. Él dijo: “Tu hermano se levantará de nuevo”.
32 Ella dijo: “Sí, Señor. En el día postrero, en la resurrección general, él resucitará. Él era un buen muchacho”.
33 Él dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá. Todo aquel que vive y cree en Mí, nunca morirá. ¿Crees esto?”.
34 Ella dijo: “Sí, Señor. Yo creo que Tú eres ese Mesías, el Hijo de Dios que vendría al mundo”. ¡Oh, vaya! “¿Dónde lo habéis sepultado”?
35 Hablaba con una mujer no hace mucho; he citado esto, vale la pena de nuevo, es, ellos son personas que dicen creer en la sanidad Divina, es una creencia psíquica y mental, creer con la mente sobre la materia. Y ellos no creen que Jesús era Divino. Y dijeron que, “Él era un hombre bueno, pero que Él era un maestro y un filósofo, pero Él no podía ser Divino”.
36 Yo dije: “Si Él no era Divino, Él era el mayor engañador que el mundo ha tenido. Sí, señor. Ud. no puede concluir de eso más que fuese Divino”.
37 Ella dijo: “Si yo le pruebo, por su propia Biblia que Él no era Divino, ¿Ud. lo aceptará?”. Le dije: “Ud. no puede probarlo por la Biblia que yo leo”. Ella dijo: “Bueno, se lo mostraré”. Yo dije: “Bien”.
38 Ella dijo: “En San Juan, el capítulo 11” dijo, “la Biblia dice que cuando Jesús fue a la tumba de Lázaro, ‘Él lloró’”. Yo dije: “Seguro”. Ella dijo: “Pues, ¿cómo podría Él llorar, siendo Divino?”.
39 Yo dije: “Bueno, Ud. simplemente no ve lo que Él era. Cuando Él fue a la tumba, llorando, Él era un Hombre. Pero cuando Él enderezó sus pequeños hombros y dijo: ‘Lázaro, ven fuera’ y un hombre que llevaba muerto cuatro días salió de la tumba, eso era más que un hombre; Eso era Dios en un Hombre”. ¿Ven? Seguro.
40 Era un Hombre cuando Él bajó de la montaña, con hambre y buscando de comer en un árbol. Él maldijo el árbol porque no tenía de comer. Era un Hombre cuando Él sintió hambre. Pero cuando Él tomó cinco panecillos y dos peces, y alimentó a cinco mil, recogiendo siete canastas llenas, eso era más que el Hombre. Eso era Dios en un Hombre. Y Dios solo Se representa a Sí Mismo en el hombre. Él escogió al hombre.
41 Cuando Él estaba acostado allí en esa barca esa noche. Donde, virtud había salido de Él todo el día, habiendo predicado, y la gente tras Él jalando, el discernimiento y todo eso; y la tormenta sobre el mar. Supongo que diez mil demonios juraron que Lo ahogarían esa noche, Él estando acostado allá atrás, dormido en la parte de atrás de la barca; ellos rebotando como un corcho de botella allá en ese mar poderoso en alguna parte. Él era un Hombre cuando estaba cansado, acostado allí, durmiendo. Es cierto. Pero cuando Lo despertaron, puso Su pie en el borde de la barca, miró hacia arriba, dijo: “Calla, enmudece” eso allí era más que un Hombre. Sí. Eso era Dios en un Hombre.
42 Era un Hombre cuando Él murió en la cruz, pidiendo misericordia. Él era un Hombre. Pero cuando rompió los sellos de la muerte, el infierno y la tumba, y se levantó al tercer día, Él demostró que era más que un Hombre; era Dios en un Hombre. Con razón, todo hombre que ha llegado a ser algo lo creyó. Todo poeta y todos lo que han llegado a ser algo, lo han creído. Así es. Él era más que un Hombre; Él era Dios.
43 Ahora, Dios, en Su Propio Hijo, hizo un cuerpo en el cual Él vivió, Se tabernaculizó, cambió Su aspecto. Solo piensen: Jehová acostado en un pesebre, sobre un montón de estiércol en un granero, llorando como un bebito. Esas manitos de bebé, el pequeño Jehová bajando y velándose en—en esa forma. Miren a Jehová jugando afuera, de adolescente. Miren a Jehová construyendo en un taller de carpintería. Jehová colgado en la cruz. Luego, cuando Él resucitó, probó que Él era Jehová. Así es. “Dios, en Cristo, reconciliando Consigo al mundo”. Él era más que un filósofo; Él era más que un profeta. Él era Emanuel.
44 Ahora, esta noche vamos a abordar esto, un tema aquí. Bueno, acabamos de leer las Escrituras. Y vamos a tomar esto como texto: Entonces les fueron abiertos los ojos, y Le reconocieron.
45 Ahora, nuestra escena comienza en un momento hermoso, o escenario, como para esta época del año. Fue en—en una Pascua. Y era la primera, una hermosa Pascua. Y Jesús había vuelto de los muertos, en la primavera, de la Pascua, viviendo de nuevo entre la gente. Y muchos que Lo amaban, no lo sabían.
46 Y así igual sucede hoy. Hay mucha gente que Lo ama, que realmente no puede creer que Él está con nosotros ahora. Ellos, ellos simplemente parecen no poder comprender eso.
47 Ellos, sí, muchos de ellos en ese día, que habían caminado y hablado con Él, no podían comprender que Él había regresado de entre los muertos, aunque tenían testigos, habían estado en la tumba, y así sucesivamente, y sabían que Él se levantó de los muertos, pero aún así no podían creerlo. ¿Por qué? Me pregunto ¿por qué? ¿Ven?, eso es bastante inusual. ¿Ven? Hay… Es demasiado inusual.
48 Y normalmente es en las cosas inusuales donde está Dios. Son las cosas inusuales las que Lo hacen a Él Dios. ¿Ven? Eso es lo que lo hace lo que Él es, las cosas tan inusuales que Él hace.
49 Ahora, fue inusual cuando José, antes del nacimiento, cuando él encontró a María; su cariño tan encantador con la que estaba comprometido, para casarse. Él se enteró que ella iba a ser madre, sin estar casada. Así que ella, sin duda, le había contado de la visita de—de Gabriel, el Ángel. Y José era un hombre justo. Era un hombre bueno. Y él era—él lo era. Quería creerle. Me puedo imaginar que él la amaba con todo su corazón, al ver a esa joven doncella hebrea, y—y al mirarla a los ojos, y—y cuando ella decía: “José, querido. El gran Ángel, Gabriel, me visitó, y Él dijo que ‘el Espíritu Santo me hará sombra’. Y la Cosa Santa que nacería en mí, sería… de mí, sería llamada ‘el Hijo de Dios’”.
50 Ahora, él quería creerlo. Pero nunca antes había sucedido algo igual, así que, eso era demasiado inusual. Y, miren, e allí un hombre justo, un hombre bueno, siendo que la Escritura lo decía: “Una virgen concebiría”, y él no entendía. ¿Ven? La Escritura decía que así nacería Cristo, sin embargo, José no podía entenderlo, porque era demasiado inusual.
51 Ahora, en esos días ellos no tenían profetas. El hombre era… Ellos no habían tenido profetas por cientos de años, y Dios, por tanto, trató con él en un sueño. Un sueño es una manera secundaria. La manera correcta siempre es la Palabra, primero. Ahora, Dios tiene una manera de probar si Su Palabra es correcta o no; o donde había cualquier…
52 En el Antiguo Testamento, Aarón tenía las doce piedras, las piedras de nacimiento, en su pectoral aquí. Y ellos lo colgaban del poste en el templo. Si un profeta profetizaba, o un soñador contaba un sueño, ellos los llevaban allá ante esto, lo que se llama, como los ministros lo conocen, el Urim Tumim. Y así, esto, cuando este soñador contaba su sueño, o el profeta contaba su profecía, y las luces sobrenaturales no destellaban sobre eso, para efectuar el Urim Tumim, entonces, no me importa lo real que sonara, estaba errado. El Urim Tumim tenía que atestiguar de que eso era lo correcto. Bueno, eso, el sacerdocio aarónico ahora fue eliminado, y el antiguo Urim Tumim.
53 Pero Dios aún tiene un Urim Tumim, y es la Palabra. Si—si un profeta profetiza, o un soñador sueña un sueño, y es contrario a esa Palabra, no me importa qué tan real suene, olvídelo. Ese es el Urim Tumim de Dios; Ella lo es. Y Ella tiene que responder, para que aquello sea veraz. Y eso es Dios interpretando Su Propia Palabra.
54 Y, entonces, Dios no tenía profetas en la tierra, en ese día, así que Dios le habló a José por la vía secundaria. Mostrando que, si no hay nada presente que deba traerlo, Dios puede trabajar a través de lo que sea, cualquier cosa que Él haya prometido. ¿Ven? Él puede elaborar un sueño. Si no hubiera un profeta, entonces Él podría elaborar un sueño.
55 Entonces, no importan cuáles sean nuestros pequeños dones, Dios puede hablarnos como Él quiera, pero tiene que ser con la Palabra. ¿Ven? Eso tiene que ser conforme a la Palabra.
56 Ahora, vimos que su sueño era conforme a la Palabra, porque Isaías dijo: “Una virgen concebirá”. Y así fue, su sueño era conforme a la Palabra, y esta era la que había concebido. Y entonces cuando el—el Espíritu del Señor, el Ángel del Señor, se le apareció en este sueño, y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado del Espíritu Santo es”, bien, allí quedó entonces resuelto.
57 Él era un hombre justo. Él quería creerlo. Él quería creer eso, pero era demasiado inusual para él.
58 Y si un hombre quiere creer alguna cosa, y—y tiene la Verdad ante él, Dios proveerá alguna manera para vindicar eso, para probar que es la Verdad. Dios está obligado a hacerlo, porque para eso lo salvó, aquellos que están ordenados a Vida.
59 Ahora, encontramos que eso inusual era—era el asunto que—que ellos no pudieron entender. Y esta resurrección era inusual.
60 Ellos, y si aun se hubieran fijado, esa era Su Palabra prometida. Él se los había dicho, dijo: “El Hijo del Hombre subirá a Jerusalén, y de los gentiles padecerá muchas cosas, será entregado en sus manos y será crucificado, será sepultado; y resucitará al tercer día”. ¿Ven? También dijo Él: “Como Jonás estuvo en el vientre de la ballena tres días y noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y noches”. David, uno de sus profetas, profetizó, dijo: “No dejaré Su alma en el infierno, ni permitiré que Mi Santo vea corrupción”. ¿Ven? Y todos los profetas hablaron de Él.
61 Y pareciera que estos discípulos, con todo, pareciera que hubieran, lo hubieran reconocido, y deberían haber sabido esto. Pero, verán Uds., no les fue dado. Y era la Palabra prometida para ellos, y aún no La reconocieron. ¿Ven? Se cumplió, exactamente lo que Él dijo que sucedería, lo que el Antiguo Testamento dijo que sucedería. Se cumplió perfectamente, y aún, ellos no lo entendieron.
62 Fíjense entonces mientras ellos iban, dos de ellos, Cleofás y su amigo, camino a Emaús. Y era la mañana del domingo. Así que ellos iban camino allá, hablando. Iban por el camino, muy tristes. ¡Vaya, algo los tenía muy decepcionados, parecía un velo!
63 Y Dios permite cosas así que sucedan. Él lo hace a propósito, solo para—solo para probarlo a uno. Ahora déjenme presentarles esto claramente, para que entiendan: que todo hijo que viene a Dios tiene que ser entrenado como un niño. Él tiene que ser probado; todo hijo. Si Ud. nunca es probado, Ud. no es un hijo. Si Ud. no puede soportar el castigo de Dios, entonces Ud. es ilegítimo, y no un hijo de Dios. Ud. reclama que Dios es su Padre, y dice: “¡Oh, yo no puedo creer!”. Bueno, eso solo muestra que Dios no es su Padre, ¿ve?, Ud.—Ud. Lo entendería. Ahora noten, esta prueba, Dios prueba a cada uno de Sus hijos. Todo el que viene a Él debe primero ser puesto a prueba, examinado, probado.
64 Mírenlo a Él cuando estaba aquí en la tierra. Un día miró alrededor, había grandes multitudes de personas con Él. ¡Oh, cuando primero empezó, realmente Él era muy amado! Todas las iglesias abrían sus puertas; “este joven Rabino, pues, no hay duda que es un gran Profeta que ha surgido entre nosotros. Él está sanando a nuestros enfermos. Pues, Él viene con estos servicios de sanidad. Él obra grandes cosas”. Eso estaba bien. Pero un día había demasiados siguiéndolo. ¿Ven? Esa había sido la señal para atraer la atención de la gente.
65 Ahora, una Voz tiene que seguir esa señal. Y esa era Su Doctrina. Fíjense. Pero cuando vino la Voz, ¡oh, fue diferente! ¡Vaya! Ellos, ellos Lo crucificaron porque Él se había hecho igual a Dios. Cuando Él sanaba a los enfermos y hacía los milagros, y discernía los pensamientos de sus corazones, eso era maravilloso. Pero cuando Él dijo: “Yo y Mi Padre uno somos”, ¡oh, vaya!, Eso fue demasiado para ellos. Ellos no pudieron tolerar Eso. ¿Ven? Ellos… Eso fue demasiado.
66 “Él Mismo Se hace Dios, así que Él—Él quiere ser igual a Dios”.
67 Bueno, Él lo era. Él era el Hijo de Dios. Y Él dijo: “Vosotros los llamáis, a quienes vino la Palabra, vuestra ley lo dice, que: ‘La Palabra vino a los profetas’ y vosotros los llamáis a ellos ‘dioses’. Entonces, si podéis llamar a un profeta, ‘dios’, ¿cómo podéis condenarme a Mí cuando digo que Yo soy el Hijo de Dios? Escudriñad las Escrituras; Ellas son las que os dicen lo que Yo debo hacer. Si Yo no hago conforme a lo que dice la Palabra que debo hacer, entonces no Me creáis. Pero si hago las obras de Mi Padre, lo cual es la Palabra, entonces—entonces creed a las obras que Yo hago”. Aun así no pudieron hacerlo.
68 Entonces, Jesús dijo, un día. Ahora miren. Él no explica las cosas; solo las dice. Fíjense. Él dijo: “Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis Su Sangre, no tenéis Vida en vosotros”.
69 ¿Pueden Uds. imaginarse lo que un grupo de intelectuales, un grupo de doctores parados allí, y rabinos, gente bien entrenada y altamente educada, pensaron, cuando Él dijo eso? ¡Oh!, puedo imaginarme que el doctor miró, dijo: “¡Fiuu!”. Los—los ministros se levantaron, dijeron: “Ah-ah, ah-ah. ¿Ven? Eso—eso lo expone, allí mismo”.
70 Ahora, Él no explicó Eso. Él jamás Lo explicó; no tuvo que hacerlo. Él no tuvo que explicar Eso.
71 “Vaya” dijeron ellos, “pues, vaya, Él nos hará… Él quiere que seamos vampiros humanos. ¿Beber sangre humana? ¿Y comer carne humana?”.
72 Él no dijo cómo se haría; simplemente dijo: “¡Si no lo hacéis!”. ¿Ven?
73 Y entonces esa multitud de afuera, miles, dijeron: “Ah-ah. Ahí está Él. ¿Ven? Sí. Yo sabía que eso saldría a la luz, después de un tiempo”. ¿Ven?, ellos estaban esperando que eso saliera, y Él se aseguró de que sí saliera. Ellos eran parásitos, para empezar, y no caminaron con Él más.
74 Entonces, Se dio vuelta. Tenía setenta con Él. Entonces, les dijo a esos setenta, dijo: “¿Qué dirán cuando Uds. vean al Hijo del Hombre subiendo al Cielo de donde vino?”. Ahora, Él no lo explicó.
75 Se miraron entre ellos, dijeron: “Pues, ¿el Hijo del Hombre, que subirá de donde Él vino? Pues, conocemos a Su madre; conocemos Sus hermanos, Sus hermanas. Vimos el pesebre donde Lo acostaron cuando nació. Vimos la cuna en la que fue mecido. Pues, Él viene de Nazaret. ¿Que viene de allá Arriba? Dura es esta Palabra”. Y ellos no caminaron más con Él. ¿Ven?
76 Ahora, estos discípulos parados allí todo el tiempo. Ellos tampoco sabían de Eso, pero Lo creyeron. Ellos no podían explicar Eso; Él no Lo explicó. Pero, vean, ellos habían sido ordenados a Vida. Ellos no podían explicar Eso, pero permanecieron allí. Y Él Se volvió y dijo: “He escogido a doce de Uds.; uno es un diablo”. Él dijo: “¿Queréis acaso iros también vosotros?”.
77 Y ahí es donde Pedro dio esas palabras tan memorables: “Señor, estamos convencidos que solo Tú tienes la Palabra de Vida. ¿A dónde iríamos?”. Allí fue, ¿ven? ¿Ven?
78 Él no Lo explicó. Él dijo eso para que aquellos rechazaran. ¿Ven? La fe no pregunta, no razona; ella escudriña en la Escritura por eso. Si ellos hubieran escudriñado la Escritura, allí hubiera quedado probado Quién era Él. Pero Él los desprendió así, diciendo cosas y no explicando Eso.
79 Y aún allí en los patios, cuando Le amarraron este trapo en la cara, y algunos Lo golpearon y Lo abofetearon. Dijeron: “Si—si Tú eres un profeta, dinos quién Te golpeó ahora, y—y nosotros—nosotros Te creeremos”. Igual, era ese mismo diablo vil que—que estaba allá arriba, por todo el trayecto, cuando Él fue tentado, cuando primero empezó Su ministerio. Dijo: “Si Tú eres el Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en pan”. El mismo en esos sacerdotes y rabinos allá, dijo: “Si Tú eres el Cristo, baja de la Cruz y pruébalo a nosotros”. ¿Ven? Él podría haberlo hecho. Él sabía quién Lo golpeó, pero Él no payasea para nadie.
80 Él era la Palabra, y Él aún es la Palabra. Siempre fue la Palabra y Él sigue siendo la Palabra. Y de haber escudriñado, ellos podrían haber visto Eso, pero no lo hicieron.
81 Ellos estaban… noten, camino allá, ellos estaban… Uno… Los que están sentados aquí, quiero que presten mucha atención. Ellos estaban hablando sobre Él cuando se les apareció.
82 Ahora, así es como Él viene, es cuando Uds. están hablando de Él. El problema hoy es que hablamos de muchas otras cosas y no de Él. Siempre hablamos de lo que tenemos por hacer, y algún negocio, o que hay que lavar, o este tipo de detergente que se debe usar; cuando Uds. deberían estar dándole a Él la alabanza y la gloria. “Allí donde están nuestros tesoros, también está nuestro corazón”.
83 Ellos debieron haberlo reconocido a Él, pero no sucedió. Y así es hoy; siendo que la Escritura lo ha dicho. ¿Ven?
84 Él—Él les reveló a ellos las promesas de la Escritura concernientes a Sí Mismo para esa edad. Recuerden, Él comenzó desde el principio. Él dijo: “¡Oh, insensatos y tardos de corazón!”. Él les explicó a ellos las Escrituras. Y después de haberles predicado las Escrituras, ni aún así Lo reconocieron. Si esa no es una—una congregación moderna, no sé. Ellos, habiéndoles sido explicadas las Escrituras, y aún así no lo captaron. Ellos iban caminado allí, reclamando ser Sus discípulos. Aún así, no Lo reconocieron, después de Él haberles declarado la Escritura para esa edad, lo que Dios había determinado.
85 Él dijo: “¿No sabéis que Cristo debía padecer estas cosas, y entrar en Su gloria y resucitar?”. Él de-… Ellos debían saber esto. Dijo: “¿No sabéis todo lo que los profetas dijeron acerca de Cristo?”. Y Él comenzó desde atrás, y les explicó todo a ellos, y se los presentó. Y aún así no lo reconocieron, después de exponer la Escritura tan perfectamente como era posible. Y ellos habiendo caminado alrededor de Él, supuestamente Sus discípulos: “¡Uh, oh! ¿Eso es eso? ¿Eso es eso?”. Y, con todo, Él era esa Escritura cumplida, parado allí, y ellos aún no lo captaron. ¿Ven?
86 Ahora, ese sencillamente es un muy buen cuadro del día que vivimos; no lo digo despectivamente. Lo digo como Verdad; así exactamente.
87 Ellos aún no Lo reconocieron a Él, aunque Sus promesas que había hecho fueron cumplidas. Y Él estaba declarándoselos, y parado allí mismo en la Persona, y con todo, ellos nunca Lo reconocen.
88 Fíjense en la reprimenda a ellos por no reconocer la Escritura cumplida.
89 Ahora, siendo que ellos debían haberlo sabido. Ellos eran discípulos; eran hombres que habían hecho un gran sacrificio. Ellos eran hombres que Lo amaban a Él; eran hombres que fueron entrenados por Él. Y aún después de Él haberles declarado estas cosas, parado allí con ellos y decir que este asunto sucedería, y aquí había sucedido, y aun que ellos estaban parados allí con Él después de Su resurrección, y no Lo reconocieron a Él.
90 Uds. dicen: “¿Podríamos nosotros hacer una cosa así?”. Es posible que pudiéramos hacer eso. Así es. Podría ciertamente ser posible. Después de que Él prometió en Su Palabra lo que iba a hacer, y nosotros vemos que se cumple tal como Él dijo, y aún le pasamos por encima. Eso es lo que ellos habían hecho.
91 Ahora, les dijo directamente que Él iba a ser crucificado, resucitaría al tercer día, y comenzó entonces a decirles todo al respecto.
92 Y ellos estaban tristes, dijeron: “Sabes, algunos de los nuestros fueron a la tumba, y algunas de las mujeres. Ellos dijeron que Él se levantaría de los muertos. Todo este rumor se ha levantado por ahí”. Y dijeron: “¿Eres solo un extranjero por aquí? ¿No sabes estas cosas?”.
93 Dijo: “¿Qué cosas?” como si Él no supiera nada al respecto. ¿Ven?, Él lo dijo solo para despistarlos. Y Él lo hizo a propósito, solo como prueba.
94 ¿Y no saben Uds. que Él no cambia Su naturaleza? Él hace eso mismo, solo para—para probarlos a Uds., ver lo que Uds. harán. Él hará algo de alguna manera, eso será arrojado ante Ud., y solo es para ver lo que Ud.—lo que Ud. dirá sobre Eso, su actitud, lo que escoge, lo que Ud. piensa sobre Eso. Él lo hace a propósito, aún lo hace, porque esa es Su naturaleza inmutable. Él lo hizo en los tiempos de antaño.
95 Recuerden a Elías. Él incluso permitió que un soldado lo golpeara a él. Él dijo: “Yo era un centinela, parado al lado de… para Acab, y dejé que el prisionero escapara”. Él no hizo eso, pero lo hizo así para que él pudiera dejar que Acab dictara su propio juicio.
96 Hizo lo mismo en los días de Noé, y Él—Él no puede cambiar Su manera. Y Dios desciende de una manera. Pero siempre…
97 Ud. dice: “Bueno, ¿cómo podría yo saber lo que es correcto y lo incorrecto?”. Es la Escritura prometida para esa hora. Es la Escritura que es prometida.
98 Si ellos hubieran salido de su tradición, y se hubieran alejado de esa tradición en la que estaban, y leído las Escrituras, ¡como Él les dijo que hicieran! “Escudriñad las Escrituras, porque en Ellas os parece que tenéis la Vida Eterna, y Ellas son las que dan testimonio de Mí. Ellas os dicen Quién soy Yo”.
99 Y ellos dijeron: “Bueno, pues, el rabino nos dijo esto y aquello. Nosotros, nosotros creemos lo que dice la iglesia”. ¿Ven?
100 No es lo que dice la iglesia; es lo que Dios dijo. Lo que Dios dijo, no lo que la denominación dice, o eso. Ud. créale a Dios. Ahora, y en eso es donde ellos fallaron, por andar con tanta tradición que fallaron en reconocerlo.
101 Ahora, encontramos entonces que Él dijo… Él los reprendió, observen: “Insensatos y tardos de corazón para entender todas las señales Escriturales y las cosas que deben suceder en esta edad. Insensatos, tardos de corazón para entender todo lo que los profetas han dicho que debe acontecer en este día, todas estas señales que Uds. ven. La Biblia dice que estas señales debían acontecer en este día, y Uds. las ven aconteciendo, y después ¿son Uds. tan insensatos como para no creerlo?”. Y Él diciéndoselos directamente a ellos, y ellos aún no Lo reconocieron. ¡Hablar de ceguera!
102 ¿Pudiera eso sucedernos? Nos podría suceder, si no escudriñamos las Escrituras, para averiguar qué hora estamos viviendo, ver qué hora, qué es, cómo. Puede ser más tarde de lo que pensamos.
103 ¡Con todo y que ellos reclamaban ser Sus discípulos! Reclamaban que ellos habían creído toda Palabra que Él había—Él había dicho. Ellos habían creído toda la Biblia. Y aquí estaba el—aquí estaba el Mesías, el Dios de la Biblia, parado allí como identificación, identificando la propia Palabra escrita. Y se suponía que ellos eran creyentes de esa Palabra. Y Él refiriéndose atrás, y diciéndoles, que, “¿Recuerdan Uds. lo que fue dicho sobre esto; y lo que fue dicho sobre esto; y cómo Jesús debe hacer esto; o cómo el—el Cristo debe hacer esto; y cómo entonces todas estas cosas?”. Y aún así ellos no Lo entendieron. Ellos no sabían. ¿Por qué fue? Ellos conocían la Palabra, en cuanto a la letra, pero ellos no entendieron la Palabra en Su interpretación literal.
104 Eso es lo que sucede hoy. Cada hombre tiene su propia interpretación; cuando Dios condena todo el asunto. Dios da Su propia interpretación. Si Dios dijo que haría algo; cuando Él lo hace, esa es la interpretación de eso. Dios interpreta Su Propia Palabra. Allí estaba Él, parado allí, Su Propio intérprete.
105 ¡Aleluya! Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Él da Su Propia interpretación. No necesita de algún seminario, ni de ministros, de mí, de Ud., de ningún otro que lo interprete a Él. Él lo prometió, y luego Él se da la vuelta y lo hace. Allí concluye. Eso mismo se interpreta.
106 Y allí estaba parado Él, el gran poderoso Conquistador de toda enfermedad, toda dolencia, la muerte, el infierno, la tumba. Y Se levantó de nuevo, lo que ellos habían creído todo el tiempo. Y allí estaba parado Él, pero ellos no podían creerlo. Y Él refiriéndose a Sí Mismo todo el tiempo, les dijo: “Y comenzando con Moisés y los profetas, les expuso todas las cosas que estaban escritas concernientes a Sí Mismo”, y aún así ellos no lo entendieron. Simplemente parecía que no podían entenderlo. Era todo.
107 Es igual ahora. ¿Qué es lo que sucede hoy, la razón de ello? Estamos demasiado ocupados aprendiendo nuestros credos. Estamos demasiado ocupados con nuestros—nuestros programas denominacionales. Estamos demasiado ocupados con las cenas de sopa y la lotería en la iglesia. Estamos demasiado ocupados con la ayuda a la sociedad, de las damas. Demasiado ocupados con nuestros programas de televisión y todas estas otras tonterías. Estamos demasiado ocupados para escudriñar las Escrituras, para averiguar si están correctas o no.
108 Si Ud. fuera al restaurante y pidiera una taza de sopa, y tuviera una araña, Ud. demandaría el restaurante. Ud. no se la tomaría por nada, teniendo allí una araña, porque Ud. teme que pueda matar este cuerpito.
109 Pero Ud. le meterá cualquier cosa a esa alma, lo que sea, cualquier tipo de credo, y no estudia eso, para ver si es lo correcto o no. “Hay camino que al hombre le parece derecho”. Escudriñe las Escrituras. Pues, saben, esa alma es Eterna. Así que, no hagan eso. Solo vigilen lo que dejan entrar ahí, ¿ven?, estos credos y todas estas cosas. Lo tenemos como una logia, solo unirse a una logia y queda resuelto. Y así piensa la gente hoy en día. Por eso es: Ellos no tienen tiempo para andar estudiando, meditando, escudriñando cosas, ni queriendo averiguar si están correctas o no.
110 Dejen que el Cristo Mismo Lo interprete. Y si Eso se cumple, lo que Él dijo, entonces esa es la Verdad. Busque y vea si es para este día.
111 Como a eso que me referí anoche, Moisés no podía venir con el mensaje de Noé. Jesús tampoco podía venir con—con el mensaje de Moisés. ¿Ven? Así fue, había sido determinado para cada hora.
112 Ahora, nosotros no podríamos venir con el mensaje de Lutero, ni con el wesleyano, ni con el mensaje de Pentecostés. Nosotros estamos más allá.
113 Uds. dicen: “¡Oh!, eso es algo que Ud. se está…”. Bueno, también la iglesia católica pensó que Lutero se lo estaba inventando. Wesley también pensó que ellos… Los luteranos pensaron que Wesley se lo estaba inventando. Los de Wesley también pensaron que Pentecostés se lo estaba inventando.
114 Pero el asunto es: escudriñen las Escrituras. Ella identifica cada edad. Y si las cosas que Él está haciendo ahora no Lo identifican, promesas de Dios, entonces déjenlo. Pero si Él dice que eso sucederá, y sucede, entonces crean que no es el hombre. Es Dios hablando, obrando Su Propia interpretación de Su Palabra.
115 “Insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho sobre el Cristo”. Aun Sus discípulos no podían creer la Palabra escrita, por andar ocupados con: ¡Oh, vaya!, entristecidos por eso.
116 Sin embargo, ellos afirman hoy en día que creen, que Él resucitó al tercer día. Predicamos sobre eso: “¡Oh, nosotros creemos que Él resucitó al tercer día, que Él está vivo para siempre!”. Y dejen que Él haga algo así como Él prometió que haría, miren lo que ellos dicen: “Pues, o son un poco de santos rodadores, o es telepatía mental, o es algún tipo de adivino. O…”. Igual como ellos lo hicieron allá. ¿Ven?, es ese mismo espíritu. Ahora, recuerden: el diablo se lleva a su hombre pero no su espíritu; el espíritu estaba sobre aquellos hombres allá, maestros religiosos.
117 Recuerden, nadie podía señalar un dedo contra esos fariseos. Ellos tenían que vivir correctamente; morían apedreados si no era así. Eran finos, hombres finos, maestros altamente educados, eruditos. Y Jesús dijo: “Uds. son un grupo de culebras. Hacéis las obras de vuestro padre”. ¿Por qué?, ¿por qué podría un Hombre, Dios, dar una interpretación de un hombre con ese tipo? ¿Cómo pudo Él decir una cosa así? Fue porque que ellos rehusaron ver la Palabra identificada al manifestarse.
118 Ahora, hoy, hemos llegado, muchas veces hemos dicho, el—el luterano ha dicho: “Cuando Ud. cree en el Señor Jesucristo, Lo tiene. No es más”. Los nazarenos y Peregrinos de la Santidad, y los Metodistas Libres, han dicho: “No, Ud. tiene que gritar, para recibirlo”. Los pentecostales dicen: “Ud. tiene que hablar en lenguas, para recibirlo”. Todo eso está errado.
119 Yo he visto a los brujos hablar en lenguas, y a las brujas. Los he visto saltar y gritar, y he visto a los mahometanos enterrarse astillas bajo sus dedos, y gritar más fuerte que yo haya oído a los pentecostales, en mi vida.
120 Aunque, creer es correcto, hablar en lenguas es correcto y gritar es correcto, y regocijarse; pero eso aún no es Aquello.
121 Esos fariseos, algunos dijeron: “Bueno, es el fruto del Espíritu, que está correcto”. Esos fariseos tenían más fruto del Espíritu, lo que llamamos fruto del Espíritu, de lo que podrían, nosotros podríamos producir.
122 ¿Quién diría Ud., si yo fuera a ponerlo a Él en juicio ahora, digamos que algún joven vino aquí a la ciudad el otro día, y Él Mismo dice ser un profeta? Pongámoslo a Él en juicio por un minuto. Y ahora estoy hablando con Uds., en contra de Él; Dios me perdone por decir tal cosa, pero solo es para establecer algo. Y yo digo: “Este Joven, Él está por aquí. Se llama a Sí Mismo un profeta. Él viene de Galilea. Él hace muchas sanidades y cosas, pero eso no significa nada. Miren aquí, nosotros tenemos el estanque de Betesda. El lisiado yace allí, cuando ese Ángel baja y agita el agua, cualquiera entra. ¿Por qué querría Dios algo más, aparte de eso?”. ¿Ven?, ellos fallan en reconocer la Palabra de ese día. La promesa estaba para ser cumplida.
123 Ahora, ellos dicen: “Lo juzgaremos a Él por el fruto del Espíritu. Pues, mire, ¿quién siempre estuvo allí? ¿Quién fue, cuando Ud. andaba parrandeando, de joven, él dedicó todo su tiempo al estudio de la Palabra de Jehová? Su anciano sacerdote piadoso. ¿Quién fue, cuando papá y mamá estaban a punto de separarse, que pusieron su brazo sobre uno y el del otro sobre el otro, y los reconciliaron? Su anciano sacerdote piadoso. Correcto. ¿Quién fue, cuando las cosechas de su padre fallaron, y él no tenía dinero, Ud. no tenía nada qué comer?; ¿quién fue que le escribió un cheque y le dio el dinero, o para sacarlo adelante? Ese anciano sacerdote piadoso. ¿Quién fue el que estuvo al lado de su madre y padre, cuando Ud. nació, cuando Ud. primero vino a este mundo? Ese anciano sacerdote piadoso. ¿Quién fue que lo cargó a Ud. en brazos y le circuncidó al octavo día, y lo dedicó a Ud., una vida para Dios? El anciano sacerdote piadoso.
124 “Y además, mire, hay hombres de negocios aquí en nuestra ciudad. Jehová requiere un cordero. Estos hombres de negocios son hombres de mercancía. Ellos venden, comercializan, así que ellos no tienen—ellos no tienen, crían corderos. Y el sacerdote proveyó una manera para ellos poder limpiar su alma, conforme a la Palabra de Dios, y ellos construyeron pequeñas jaulas allá en los patios. Y trajeron aquí al hombre que vendía los—los corderos, permitiéndoselo a estos hombres que quieren ofrecer una ofrenda por el pecado por su alma, lo requerido por Jehová, al ellos subir a comprar este cordero.
125 “Entonces, ¿qué hizo este Tipo cuando subió allá? Él volteó las mesas del dinero y los sacó de allí con azotes, buscando impedir que un hombre reconciliara su alma con Dios. ¿Y qué dijo Él de ese anciano sacerdote piadoso suyo? ‘Que eran un montón de culebras, y del diablo’”. ¿Hablar del fruto del Espíritu? Ellos le ganaban a Él, por mucho.
126 Pero ¿cuál es la evidencia de un creyente? Que—que él creerá la Palabra identificada de la hora. Eso siempre lo ha sido. La gente enreda Eso con toda clase de tradiciones y religiones, y denominaciones, y educaciones, y todo eso así. Pero Dios viene, con Su Palabra, y La confirma para la hora. Esa es la evidencia.
127 Mírenlo a Él y vean. Él dijo: “Si Yo no hago las obras de Mi Padre, no Me creáis. Escudriñad las Escrituras, en Ellas os parece que tenéis Vida Eterna; Ellas testifican de Quien soy. Y si no hago lo que la Escritura dice que Yo haría, entonces no Me creáis”. ¿Ven? Y con todo, ellos no supieron de eso. Y después de caminar con Él, y aquí Él identificándose de nuevo después de la resurrección, y mostrando eso, que era Él, por las Escrituras.
128 Aún sigue así, saben, hoy, después de que Jesús ha resucitado de los muertos y ha aparecido a la gente en los días postreros.
129 Pues, ellos dijeron, hace años, cuando el grupo pentecostal primero comenzó: “Que ese asunto no existía”. Es la iglesia de más rápido crecimiento en el mundo, la pentecostal. Es el mensaje que han tenido ahora desde hace cincuenta años. Ellos dijeron: “Eso no se podrá hacer” pero se hizo de todas maneras. Ellos dijeron que: “No había tal cosa como el Espíritu Santo”. La gente avanzó, Lo recibió de todas maneras. Dios prometió que derramaría Su Espíritu. ¿Cómo van Uds. a detener eso, cuando Él prometió que lo haría? Ellos dijeron: “Nadie lo creerá”, pero ellos sí lo creyeron.
130 “Dios puede levantar hijos a Abraham de estas piedras, que creerán Su Palabra”.
131 Ellos siguieron adelante. Vinieron a ser la iglesia más poderosa que hay en la tierra. Nuestro Visitante Dominical, el Visitante Católico, publicó, no hace mucho, que, “La iglesia pentecostal es la iglesia de más rápido crecimiento de todas las organizaciones”. Decía: “Su iglesia fue testigo de un millón de conversiones en el último año, y la pentecostal tuvo un millón quinientos mil el año pasado”. Eso no incluye la mía, la de Roberts, ni esas otras reuniones así. ¿Ven? Solo son aquellos que son ingresados en—en la membrecía. Algunos de estos, ellos no saben a dónde van, en estas campañas evangelísticas. Pero ellos registraron un millón quinientos mil conversos en un año, atestiguado por la iglesia católica. ¿Ven?
132 Ellos dijeron que no se podría lograr, y ahora los presbiterianos, metodistas y bautistas, Lo están buscando. Y los pentecostales están lo suficientemente ciegos para no ver la hora. ¿No lo saben Uds.? Fue en esa séptima vigilia, cuando las vírgenes durmientes dijeron: “Venid, dadnos un poco de vuestro Aceite”. Y cuando él, ellas respondieron: “Para que no nos falte a nosotras”. Y mientras aquellas intentaron comprarlo, el Novio vino, y ellas entraron. Allí estamos. ¿Ven?
133 “E insensatos (¿Podría Él decir otra vez?) tardos de corazón para creer todo lo que la Escritura dice acerca de este día; para creer que esta iglesia de Laodicea, que Él es sacado de la iglesia, y porque, ‘Somos ricos, no tenemos necesidad de nada’”.
134 “Pues, somos una de las organizaciones más ricas del mundo, el movimiento pentecostal”. ¡Oh, vaya! Antes estábamos allá en el callejón, pero, hermano, ella ahora está en la calle principal, con las mejores iglesias y los mejores seminarios. Y estamos construyendo una, una de cincuenta millones de dólares, aquí mismo ahora, ¿ven?, y toda clase de cosas grandes. ¡Rica!
135 Pero es entonces cuando Uds. olvidan la promesa. Uds. empiezan hacia la tradición. Y es por eso, cuando Él Mismo viene a identificarse, que la gente está tan fría e insensible, con su educación y filosofía y demás. Ellos han convertido los—los mandamientos de Dios en una tradición. Uno se para y les habla, y ellos simplemente, no tiene cabida en ellos para nada; Eso regresa. Ahora, si Eso viniera altamente pulido, si algún gran obispo o alguien presenta algo así, bueno, ellos—ellos recibirían eso. Pero, verán, Eso nunca ha venido de esa manera. Si alguna organización toda aceptara Eso, estaría bien, pero Él nunca hizo eso. Él jamás lo hizo.
136 Si Él hubiera venido con Caifás, y Caifás hubiera dicho: “Ahora, yo soy el Mesías; soy el que debe venir ahora”. ¿Ven?, ellos hubieran dicho: “¡Oh, gran santo padre, tú eres el Mesías!”. Pero, ¿ven?, eso no identifica al Mesías. Sus—sus ritos religiosos, eso no lo hacía a él Mesías. Él fue la señal que la Biblia dijo que lo haría Mesías.
137 Así mismo es hoy, nuevamente; no nuestras denominaciones, no nuestros credos, sino el ASÍ DICE EL SEÑOR. Ahora fíjense.
138 Igual es hoy, nosotros mismos nos llevamos igualmente a eso, aún creemos credos, en la denominación y en la educación mundana, y todo eso. Pues, saben, muchas de nuestras iglesias han empezado a aceptar la idea de que un misionero, antes de poder ir al campo, necesitan tener una evaluación psíquica por un psiquiatra, para ver si su coeficiente intelectual es suficiente para ser un misionero. Ahora, eso es contrario a la Escritura.
139 La Biblia dice que Pedro era un hombre del vulgo y sin letras. Él ni siquiera podía firmar su propio nombre. Pero le agradó a Dios darle las llaves del Reino, porque él vio al Mesías y conoció Su evidencia, y cayó a Sus pies y Lo reconoció a Él como el Mesías. Él creyó la Palabra. “Y tú eres Pedro. Te digo que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré Mi Iglesia”. No sobre Pedro, no sobre Jesús, sino sobre su revelación espiritual de Quién era Él.
140 Lo mismo que Él hizo con Abel. “Abel por fe ofreció a Dios más excelente sacrificio que el de Caín”. Ambos muchachos ofrecieron; ambos muchachos oraron; ambos muchachos construyeron un altar; ambos muchachos adoraron al mismo Dios. ¿Ven? Uno fue aceptado, el otro fue rechazado. Porque, por revelación, Abel vio que no eran frutos o manzanas lo que nos sacó del huerto de Edén; fue sangre. Y él ofreció sangre, y Dios la recibió.
141 Y miren—miren arriba en Moab, la gran organización. ¡El mismo Dios! Allí sale Balaam, el obispo, y construyó siete altares como los que tenía Israel allá abajo. Puso siete sacrificios limpios, becerros, y siete carneros, hablando de la Venida de Cristo. En fundamento, ambos tenían razón. Pero miren aquí abajo a este pequeño grupo de renegados flotando por allí, ni siquiera pasarán por la tierra. Su pastor temeroso de que tendrían algún tipo de avivamiento allá arriba, así que no los dejaban pasar. Estaban en su camino a la tierra prometida, de hecho, y él no dejaba pasar a su hermano, Israel. Así es. Él…
142 Lo que Balaam falló en ver fue esa Roca herida y esa serpiente de bronce, el júbilo del Rey en el campamento. Ellos fallan en ver esa identificación de Dios entre ellos. Los dos tenían profetas; Balaam allá arriba, y Moisés aquí abajo. Pero Moisés estaba identificado con la Palabra. Esa es la diferencia. Los dos, grandes predicadores, pero este hombre estaba identificado con la Palabra. Él no era poderoso, de una nación como esa lo era. Pero él estaba identificado con la Palabra, y tenía la evidencia de Eso. Amén.
143 Esa es la verdadera tripulación creyente: Cristo con nosotros; Cristo en nosotros. “Un poco y el mundo no Me verá más; pero vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo”. Fíjense.
144 Ahora recuerden, rápidamente: ellos fallaron en verlo. No, ellos no lo entendieron, cómo era posible. Y la Palabra prometida era para su edad. Él era esa promesa cumplida, y ellos aún no lo ven, una señal indudable de un verdadero profeta. Vean lo que Él hizo. Y ellos, ahora fíjense, ellos fueron…Rápidamente…
145 Él dijo: “¿Tú, siendo forastero, y no sabes de Jesús de Nazaret, un Profeta en obra, poderoso ante Dios y el pueblo? Nosotros creemos y sabemos que Él era un Profeta”. Obsérvenlo a Él, tan pronto como ellos Lo identificaron…
146 Él continuaba preguntando: “¿Qué, de estas cosas que pasaron? ¿Qué, qué ocurrió?”.
147 Él dijo: “Jesús de Nazaret, un Profeta, poderoso delante de Dios y los hombres. Y nosotros creímos que Él sería Aquel que traería liberación a Israel”.
148 Y tan pronto como ellos Lo reconocieron a Él como un Profeta, miren, inmediatamente Él fue a la Palabra; una—una señal real de un verdadero profeta. Un verdadero profeta va a la Palabra, siempre, porque la Palabra del Señor viene al profeta. ¿Ven? Y él va a… Y miren lo que Él hizo. Ellos Le dijeron que creían que Él era un Profeta. Ahora, es conveniente, correspondiente a un profeta, identificarse con la Palabra, amén, porque la Palabra siempre viene al profeta.
149 El Dr. Davis ya anciano, estará sentado aquí; pues, no sé si esté o no. Yo creo que él está por aquí en la Florida, en alguna parte, me dijeron. Dr. Davis, si Ud. está aquí; él fue el que me ordenó en la iglesia Bautista Misionera. Nosotros discutíamos sobre la Escritura. Y él decía que, “Juan el Bautista bautizó a Jesús, primero… O, Jesús bautizó a Juan, primero, porque Juan nunca había sido bautizado. Y él estaba predicando el bautismo, y nadie era digno de bautizarlo, así que Jesús bautizó a Juan” dijo, “cuando él se lo permitió a Él”. Bueno, yo no podía entender eso en mi mente, cómo Él lo haría. Yo no entendía esa Escritura.
150 Un día cuando estábamos solos, y el Ángel del Señor estaba presente, Él me lo reveló a mí.
151 Vean, ahora miren: Jesús era la Palabra; Juan era el profeta. Allí están dos de los más grandes en la tierra; Dios y Su profeta. Y la Palabra era Dios. Y siempre le corresponde a la Palabra venir al profeta. Y Juan era el profeta. Y aquí viene la Palabra caminando directamente allí al agua, al profeta. La Palabra vino al profeta, en el agua. Amén. Me siento religioso. La Palabra viene al profeta, absolutamente. Y aquí estaba Él, la Palabra en forma viviente; y aquí estaba el profeta; de pie en el agua. Y la Palabra vino al profeta. Puedo ver sus ojos cuando se encuentran.
152 Juan miró hacia arriba, vio los cielos abrirse, esa paloma bajando como con alas de fuego, sobre Él. La Voz viniendo de Allí, diciendo: “Este es Mi Hijo amado en Quien Me complace morar”.
153 Cuando Juan miró, vio esa Luz sobre Él, lo que haya sido. Primero, cuando se dirigió a la orilla, dijo: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.
154 Él estaba tan perfectamente preocupado, en creencia genuina, que dijo: “Hay Uno de pie entre Uds., Cuyos zapatos no soy digno de llevar. Él bautizará con el Espíritu Santo y Fuego”. Sabía que Él tenía que venir en sus días, porque él era el precursor de Él. Él dijo: “Hay Uno entre Uds. ahora, a Quien Uds. no conocen. Pero yo Le conoceré, uno de estos días, cuando vea esa señal identificarlo”. Entonces Jesús salió caminando allí, un día.
155 Él dijo: “Allí está el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”.
156 Jesús caminó, la Palabra, directo al profeta, en el agua. Juan levantó la mirada hacia Él, en humildad. Él dijo: “Tengo necesidad de ser bautizado por Ti. ¿Por qué vienes Tú a mí?”.
157 Observen esto ahora: la Palabra y el profeta, juntos. ¿Ven?, el profeta tendrá que conocer la Palabra, porque la Palabra se manifiesta al profeta. Ahora aquí estaba su profecía cumplida: él “presentaría al Mesías”. Y aquí está el profeta y la Palabra, juntos.
158 Y él dijo: “Yo necesito ser bautizado por Ti. Y ¿por qué vienes Tú a mí?”.
159 Jesús lo miró directo al rostro, y dijo: “Deja ahora, porque así nos corresponde, conviene, nos corresponde, que nosotros cumplamos toda justicia”. Y cuando lo bautizó a Él, miren, ¿qué fue? Jesús dijo: “Como profeta, tú sabes que Yo soy el Sacrificio, y el Sacrificio tiene que ser lavado antes de ser presentado”. Amén. Amén. Así que, la Palabra vino al profeta, siempre. Correcto, sí. Entonces Le dejó. Él dijo: “Eso es exactamente lo correcto”.
160 “Nos corresponde a nosotros cumplir toda justicia. Yo soy el Sacrificio. Yo debo ser lavado. Es correcto. Tú necesitas ser bautizado. Amén. Pero déjalo que sea así, porque corresponde que tú y Yo, que cumplamos toda justicia”. ¡Aleluya!
161 Hombres y mujeres, así corresponde que nosotros, como pueblo pentecostal con el Mensaje de Dios, que cumplamos toda justicia, y que creamos en Él. Corresponde que nosotros cumplamos toda la justicia.
162 Fíjense, siendo un Profeta, entonces Él fue directamente a la Palabra. Pues ellos dijeron: “Jesús de Nazaret, Quien era un Profeta, poderoso en obra delante de Dios y el pueblo”. Entonces, si Él era un Profeta, identificado, pues Él regresó y tomó las propias palabras de ellos de lo que afirmaban que era Él. Que esto no se les pase. Tomó lo que ellos habían dicho que era Él, tomó la Palabra escrita y Él Mismo Se identificó ser eso; y aún no lo entendieron. Ellos no entendieron. Aunque habían dicho que Él era Profeta; y aquí estaba Él, un Profeta. Y Él fue directo a la Palabra, y tomó la Palabra e identificó Su Propio ministerio.
163 Y ellos dijeron: “Ese—ese es un buen sermón, seguro. Nuestros corazones ardían en nosotros”. Eso fue todo; pero nada más.
164 ¿Me pregunto si eso mismo nos pudiera pasar a nosotros? Está escrito que lo haremos, es cierto, así que lo haremos. Fíjense.
165 ¡Oh, qué señal de un verdadero profeta, siempre directo a la Palabra! Aunque, ellos no podían entender Eso. Él era… Su enseñanza era demasiado.
166 Y, ¡vaya, oh, vaya!, ¿a dónde se va ese tiempo? Quedan unos ocho minutos, de la hora para despedir. Fíjense. No puedo entender a dónde se han ido esos cuarenta y cinco minutos tan rápido.
167 Fíjense. Miren esto. Aunque ellos no podían entender, aunque Ud. no pueda, pero por favor haga lo que ellos hicieron: ellos Lo invitaron a Él a entrar. Ellos dijeron: “Entra. El—el día ya ha declinado. Entra”. Eso es. Eso es. Es entonces, y solo entonces que Él Mismo puede darse a conocer, cuando Ud. lo invita a Él a entrar.
168 Ud. dice: “Yo no entiendo eso. Lo he oído explicado por la Palabra, cómo estas cosas deben suceder en este día, pero yo—yo—yo—yo no puedo entenderlo”.
169 Pero, aún así, invítelo. Diga: “Entra, Señor Jesús”. ¿Por qué no lo hace Ud. ahora mismo?, ¿ve?, “¿entra?”.
170 Cómo, ahora fíjense, después de ellos decirlo… Él actuó como si fuera a seguir de largo y dejarlos. Él podría actuar así para Ud. Pero Él no lo hará, si Ud. Lo invita. Él dijo, se iba, pretendiendo como que iba más allá. Y ellos dijeron: “Es la noche, ha declinado el día, ahora ven y quédate con nosotros”.
171 Y Él se dio vuelta, dijo: “Está bien, entraré”. Así que, Él entró. Ahora, eso es lo principal.
172 Aunque Ud. no pudo entender la Palabra; Ud., le es demasiado—demasiado profunda o lo que sea. Ud. no La entiende. Ud. está todo lleno de diferentes credos. Y este dijo aquello, y esto y aquello. Y su pobre mente tan, que Ud. no sabe qué pensar. Le diré qué hacer. Solo haga como hicieron ellos. Diga: “Entra, Señor, y quédate conmigo solo esta noche. ¿Lo harías? Solo entra y quédate ahora conmigo”.
173 Y cuando Él entra, ellos cierran la puerta. Fíjense entonces cómo Él lo hizo.
174 Fíjense como Él Se dio a conocer a ellos, después de que la Palabra predicada no lo hizo, la Palabra predicada y la Palabra identificada. Y ellos reclamaron que Él era un Profeta. Y reclamaron ser Sus discípulos. Y Él les habló todo el día, y aún ellos no lo entendieron por la Palabra predicada. No, señor. Ellos no lo entendieron. Pero una vez adentro, habiendo ya entrado, Él les abrió sus ojos a Quién era Él. Él les abrió los ojos.
175 ¿Cómo lo hizo Él? Al hacer algo como lo hizo antes de Su crucifixión. Él abrió sus ojos, y Lo vieron a Él obrar algo que ellos Le habían visto hacer, y Él—solo Él lo hace.
176 Él es diferente de todo otro hombre. Si Ud. llega a verlo a Él, hay—hay… No hay hombre que puede hacer lo que Él hace. ¿Ven? Y ellos no lo hacen como Él lo hace. Y Él siempre lo ha hecho de esa manera, y Él nunca cambia. Y Hebreos 13:8 es correcto: “Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”.
177 Ya estando adentro, una vez que Él entró en ellos, entonces Él Mismo Se identificó al hacer algo que Él… como Él siempre lo hacía.
178 Lo mismo que Él hizo con la mujer en el pozo. Fíjense. Ella llegó allí, muy arrogante, una vil mujercita de mala fama. Probablemente la pobre niña había sido echada a la calle, para vivir como pudiera. Pero en el fondo de su corazón ella tenía una Semilla predestinada allí.
179 Y esos sacerdotes y todo eso allá, ellos tenían una—tenían una educación, algo—algo concebido. [Cinta en blanco.—Ed.]…para empezar. Él lo dijo.
180 Pero esta mujercita, su vida estaba toda tiznada. Aquí abajo había un poco de luz, pero muy en el fondo allí había una semilla esperando. ¿Ven? Y tan cierto como la luz pueda irrumpir sobre una semilla que ha sido germinada, vivirá.
181 Entonces, aquí viene ella. Tal vez se había retrasado en su labor y, como sea, ella no podía venir con las demás mujeres. Y ella, tal vez una mujercita linda, cargaba su cántaro de agua al hombro. Y subió allá y empezó a bajarlo al pozo. Y ella oyó a este Hombre decir: “Tráeme de beber”. Él comenzó a hablar con ella. Y Él dijo: “Ve, llama a tu marido, y ven acá”.
182 Ahora, ¿lo ven?, en el fondo, ella sabía que eso era la señal del Mesías. Ella Le dijo: “No tengo marido”.
183 Dijo: “Así es. Has tenido cinco, y el que tienes ahora no es tu marido”.
184 Ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres un profeta. No hemos tenido un profeta por cientos de años. Me parece que Tú eres un profeta. Ahora, sabemos que nosotros estamos esperando al Cristo, el Mesías ungido. Y cuando Él venga, eso exactamente es lo que será Él”. Ahora miren. Él dijo: “Yo soy, el que habla contigo”.
185 Directamente a la ciudad fue ella. Ella no tenía ese derecho, según sus leyes. Una mujer de esas, el hombre no la escucharía. Pero ¿tratar de detenerla? Era como una casa en llamas, en un día de viento. Ella salió para allá. Dijo: “Venid, ved a un Hombre Quien me ha dicho las cosas que he hecho. ¿No es este el Mesías?”.
186 Ahora recuerden: Jesús no repitió eso. Él no lo hizo una sola vez allá, pero dicen que toda la ciudad creyó en Él por el testimonio de la mujer. Piénsenlo. ¡Oh, vaya!
187 Sabiendo ella de la promesa, lo que sería el Mesías, y ella al ver cumplida esa promesa, eso abrió sus ojos. ¿Ven? El pecado se los había cerrado, pero cuando esa promesa… Ella dijo: “Ese es… El Mesías hará eso cuando Él venga”.
188 Él dijo: “Yo soy”. Sus ojos le fueron abiertos. Ella tiene Vida Eterna porque sus ojos fueron abiertos.
189 Los ojos le fueron abiertos a Pedro; a Natanael. Hablamos de eso anoche.
190 ¿Qué le habrá hecho eso a nuestros ojos en estos días? Una promesa cumplida, ¿nos habrá abierto los ojos? Vemos en San Juan 14:12, Hebreos 13:8, San Juan 14:9, y vemos en Lucas 17:27-28, y todas estas Escrituras prometidas, Malaquías 4, todas ellas cumplidas aquí mismo ante nosotros, ¿qué le habrá hecho a nuestros ojos? Si no los abre, los cegará Eternamente; abre unos, ciega los otros. ¿Ven? Se los abre a quienes… estos últimos días, lo que Él ha prometido hacer. Esto lo que Él dijo, que Él lo haría: “Restaurar de nuevo la Fe”.
191 ¡Oh, pueblo pentecostal!, profesantes del Santo Espíritu de Dios, que el Dios del Cielo abra—abra sus ojos de la tradición, a un Dios vivo, por una promesa de la Biblia que nosotros reclamamos creer, lo que Él dijo que haría. La Simiente real de Abraham, llamada a salir en los últimos días, y Jehová bajaría entre la carne de Su pueblo y haría exactamente como Él hizo en los días de Sodoma.
192 ¿Oyeron las noticias esta noche, cómo, en este mismo estado, olvido cuántos centenares de maestros, maestros escolares, fue probado que eran homosexuales. Las noticias de esta noche. ¡Oh, está podrido hasta la médula!, todo. El gobierno, dicen, y los funcionarios del gobierno, hay casi un cuarenta por ciento de ellos, comprobado, homosexuales. En mi oficina hay arrumes de cartas, madres llorando, sus hijos viviendo con chicos y… Solo es el día en que estamos viviendo. ¡Todo!
193 Naciones en la quiebra. Israel está despertando. Ella está en su patria. La higuera está reverdeciendo.
194 ¡Oh, la iglesia está dormida, en Laodicea! Y Jesús, buscando cooperación, ¡y ni siquiera puede!…?… ¿Ven? Aún, con todas las cosas que dice la Escritura, la iglesia continua somnolienta, apartándose, en un lecho de mundanalidad.
195 ¡Oh, iglesia!, si no puedes entender la Palabra, solo abre tu corazón y observa si Él Mismo no Se identifica como lo hizo allá: “El mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Inclinemos nuestros rostros un momento.
196 Padre Celestial, a veces podría ser… no es que quiera ser brusco con la gente; yo no quiero ser rudo. Pero, Señor, como expresó un carpintero: “¿Cómo puede uno hacer que la tabla se mantenga, si uno no remacha el clavo?”. Y oro, Dios, que ellos entiendan que solo es por amor Cristiano que—que queremos remachar Esto. Podría ser la visitación para algunas personas aquí, que por última vez a ellos les sea permitido. Podría ser la última vez que nos reunamos. Esta ciudad quizás nunca tenga otro avivamiento semejante.
197 Sin embargo, en algún momento seguirán “teniendo un avivamiento” dicen ellos, y la iglesia se habrá ido, ya sellada. La puerta… Noé estaba en el arca cuando la puerta se cerró detrás de él, siete días antes de que viniera la lluvia, que nadie pudo entrar en el arca. El mundo siguió igual, ningún cambio.
198 Y algún día podría ser así mismo, ellos podrían despertar a lo que dijo Jesús, cuando los discípulos dijeron: “¿Por qué dicen los escribas: ‘Elías debe venir primero’?”. Jesús dijo: “Él ya vino y Uds. no lo supieron”.
199 Así podría ser, la Venida y el arrebatamiento. Un día de estos ellos entrarán en la Tribulación. Ellos dirán: “Yo pensé que la Novia se iba. ¿La iglesia irá a la tribulación?”. Seguro, la iglesia irá a la tribulación, pero no la Novia. “Pues, ¿no se supone que esto es primero?”.
200 Y entonces la Palabra podría ser: “Ella ya se ha ido. Uds. no lo supieron”. Ellos seguirán teniendo iglesia, como antes.
201 Dios, permite que las personas, esta noche, aunque no entiendan las Escrituras, puede que sea un enigma para ellos, pero que cada uno solo diga: “Entonces, Señor Jesús, Tú Quien estás presente, entra y quédate conmigo. Yo—yo tengo necesidad. Y yo leo en la Biblia donde una mujer tocó Tu manto, y Tú Te volviste y le dijiste cuál era su problema, y dijiste que su fe la había salvado. Y esto es lo que leo en la Biblia, que Tú eres ahora ‘un Sumo Sacerdote que puede compadecerse por el sentir de nuestras debilidades’, y Tú eres ‘el mismo ayer, hoy y por los siglos’. Ahora entra a mi corazón, Señor, y revelalo a mí. Aunque he caminado y Te he amado, pero, realmente nunca lo he visto hecho. Por tanto, oro, Dios, que lo hagas por mí, esta noche”.
202 Concédelo a esas personas, Padre. Y que nuestros ojos sean abiertos, en toda la iglesia, y veamos a ese encantador y dulce Señor Jesús resucitado, el mismo ayer, hoy y por los siglos. Concédelo. Que nuestros ojos sean abiertos, para la honra del Reino de Dios, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
203 Ahora, para dejarlos salir a tiempo, no me quedaría tiempo de llamar a una línea de oración aquí arriba, aunque ellos tal vez tengan tarjetas de oración. Ud. no necesita estar aquí arriba. Dios es tan grande aquí afuera, como lo es en cualquier lugar.
204 ¿Él es, creen Uds., omnipresente? Seguro, Él es. Él es omnipresente por ser omnisciente. Ahora, Él no es omni-… como un hombre, porque Él, por ser omnisciente, Él sabe todas las cosas. Y, por lo tanto, Él—Él está en todas partes, por ser omnisciente.
205 Como la palabra predestinar, es una palabra mala. La usé hace unos minutos, y caí en cuenta, porque sentí que el espíritu retrocedió. Muchas personas no creen en la predestinación. Predestinación es una palabra mala. Realmente es previo conocimiento. Dios sabe, previamente, quién lo hará y quién no, entonces Él puede predestinar por Su previo conocimiento. Por esa razón Él sabe quién y quién no lo hará. ¿Ven? Él no… Él, “Él no queriendo que ninguno perezca”. Pero Él sabe quién perecerá. Si no, entonces Él no fuera Dios. Él tiene que ser omnipotente tanto como—como omnipresente; ¿ven?, omnisciente, omnipresente, omnipotente, infinito. Infinito. Si no lo es, Él no es Dios. Así que, Él sabe todas las cosas, por tanto, Él sabe el final desde el principio, porque Él es la Palabra.
206 Ahora, soy desconocido completamente. No veo a una persona aquí que yo conozca, a no ser que sea este chico aquí. Será que conozco a este chico, ¿no tenía Ud. una barba larga o algo, que llevaba hace mucho tiempo? Tal vez se los cuente, cuando… Yo—yo creo que ese es, el chico sentado en la banca del frente. Aparte de eso, no veo a una persona que conozca. No veo a nadie allí afuera. Miré por casualidad. El chico estaba allí, llorando, hace unos minutos, limpiándose los ojos. Pensé: “Parece ese mismo joven con el que tuve una entrevista privada una vez”. Y yo ni siquiera sé de dónde es; solo reconocí su rostro. No he… ¿Ven? Pero esa es la única persona que conozco aquí ahora. Muy bien.
207 Ahora ¿abrirán Uds. así su corazón? ¿Cuántos de Uds. necesitan de Dios? Levanten la mano, digan: “Tengo la necesidad. Tengo esa necesidad”. No me importa dónde o quién sea Ud., solo levante la mano. Y yo vi.
208 Ahora, que el Dios del Cielo, Quien levantó a Su Hijo, Jesucristo, Quien por Su Palabra escrita estoy tratando, por un don Divino, de identificar Su Presencia ante estas personas, para gloria de ellos, que Él envíe el Espíritu Santo sobre mí. Que por este don, me doy libertad, para ser… para identificar a Jesucristo en carne humana, así como Dios fue identificado en carne humana en los días de Sodoma, cumpliendo Su Palabra. Que Él lo conceda en el Nombre de Jesucristo.
209 Ahora en reverencia, todos, solo comiencen a orar ahora en su corazón: “Señor Jesús, abriré mi corazón; y entra. Y déjame cerrar toda mi incredulidad, por fuera. Entonces hazme saber aquello que hiciste antes de Tu crucifixión, entonces sabré que Tú has resucitado de los muertos”.
210 Ahora, eso no los puede discernir a cada uno de Uds. Es exactamente cierto. Pero a algunos de Uds., sin duda, los discernirá. Y si discerniera a uno, como a esa mujer allá, el resto de nosotros… La gente en—en Sicar no necesitó que eso les fuera obrado, ellos lo creyeron. Y si alguien, tan solo una mujer, un hombre, un muchacho, un niño, quienquiera que sea, fuera identificado de esa manera, si esas personas allá atrás, quienes nunca Lo han visto a Él, y hemos sido instruidos en eso, ciertamente deberíamos creer. ¿Verdad que sí, hermanos? ¿Les suena sensato a Uds.? Seguro.
211 Es difícil cuando uno está predicando así, luego viene… Verán, son dos dones diferentes: Uno es predicar; el otro es videncia.
212 Ahora solo crean con todo su corazón, cada uno de Uds. No duden, tengan fe en Dios. Empecemos mirando por este lado de aquí, alguien. Alguien, solo mire. Ud. tendrá que pararse por aquí, hay todo tipo de creencias. No es presionando; verán, le pasarán por encima. Es tan, es como una parte suya. ¿Ven? Solo relájense, y digan: “Bueno, por supuesto, esa es la Palabra. Yo La creo. Ese compañerito allí arriba no me conoce. Pero yo conozco a Jesús. Él ha dicho la Verdad sobre la Palabra, y yo lo creo”. Solo hágalo así, diga: “Estoy enfermo y necesitado, y tengo necesidad”. Yo no puedo sanarlo a Ud., y esto no le sana, pero solo identifica.
213 Con razón Uds. podrían desconfiar. Uds. solo—solo ven un toque de Eso aquí arriba. Esto dice qué sucederá y quién, dónde, y todo al respecto. Y ni una vez, Esto no ha llegado a fallar una vez, en las decenas de miles de veces, alrededor del mundo. ¿Cuántos Lo han seguido y saben que es la verdad? Levanten la mano. ¿Ven? ¡Bueno, vaya! ¿Ven? Nunca… Eso, Eso no puede ser más que Dios, y ser tan preciso, ¿ven?, porque es promesa Suya. Eso no puede fallar. Ahora, Él no…
214 Eso no lo sana a Ud., porque Él ya lo ha hecho. Él solo está identificando que está aquí para cumplir esa promesa. Ahora, si Él ha cumplido esa promesa, Él cumple la promesa de sanidad. ¿Correcto, hermanos? Él cumple Su promesa de sanidad si Él cumple esa promesa. Es una señal más segura.
215 ¿Qué si alguien estuviera aquí en una silla de ruedas, y yo lo levantara?, podría ser un buen caso de psicología, o alguna cosita que pudiera hacer que esa persona camine. Pero eso no puede discernir los pensamientos del corazón. ¿Ven? Eso es una cosa segura. Saber lo que Ud. ha hecho, quién es, y todo lo de Ud., eso requiere a Dios, solo Él, para que sea perfecto cada vez.
216 Miren, yo—yo quisiera—yo quisiera poder explicar esto. No es necesario que intente explicarlo; no se puede.
217 Pero ahora, si yo pudiera hablar esta palabra, algo dentro de mí ha pasado a otra dimensión. ¿Ven? Estoy mirando directamente esa Columna de Fuego que siguió a Israel a través del desierto. ¿Cuántos han visto Esa fotografía? Veamos su mano. Seguro. Estoy mirándola directamente, está aquí mismo, La estoy viendo directamente, ámbar, una especie de verde-amarillento, girando alrededor.
218 Veo que aparece una mujer. Ella está aquí mismo, sí, mirándome directamente. Y está abajo aquí mismo, mirándome directamente. Y ella sufre. Está orando por una enfermedad que sufre. Es una enfermedad de la sangre. Es diabetes. Así es. Eso es correcto. Ambos, Uds. dos, donde esos chicos sentados allí lisiados, Uds. tienen diabetes, levanten las manos. ¿Ven?
219 Ahora, ¿qué es eso? Ud. estaba pensando en eso, ¿verdad? Queriendo abrir su corazón. Ahora, ¿ve?, Él entró directamente e hizo exactamente cómo lo hizo antes de Su crucifixión. Ahora, Ud. no me conoce, ¿verdad? Ninguno de Uds. me conoce. Si es así, levanten las manos, si no me conocen. Muy bien. Muy bien. Uds. no me conocen. Entonces, ha tenido que ser Él, porque yo no los conozco; ha tenido que ser Él.
220 Si Uds. solo lo creen, de todo corazón, Dios lo manifestará; pero Uds. tienen que creerlo.
221 Aquí, hay un hombre que susurró, le dijo algo a alguien. Él está sentado aquí mirándome, un poco robusto, tiene puesta una camisa blanca. Somos extraños el uno al otro, señor. ¿Verdad que sí? Él está sentado junto a Ud., uno más allá. No. Está detrás de Ud., señor. No, detrás de Ud. Es el hombre de la camisa blanca. Conserve su lugar. Ud., Ud. cree. El hombre de la camisa blanca. Si Dios permite… Es Ud. Sí, señor, mire alrededor. Si Dios me dice cuál es su problema, ¿cree Ud. que Él lo sanará? Ud. tiene problema cardiaco. Si es correcto, levante la mano. Muy bien. ¿Acepta Ud. su sanidad?
222 Ahora, hay un hombre aquí mismo, levantó su mano, en algún lugar por aquí. Está en este pequeño… Ud., ¿cree Ud. que yo soy el siervo de Dios, Su profeta? ¿Lo cree? Ud. también sufre de un problema al corazón; también tiene artritis. Esa es su esposa sentada a su lado, y ella sufre de artritis. Y también sufre de mareos. Si es así, levante la mano. Así es. ¿Creen que puedo decirles quiénes son? Sr. y Sra. Jones, pueden creer, crean ahora y sean sanados.
223 Crean con todo su corazón. Ahora, yo soy un extraño para Uds. Tengan fe en Dios. No duden. Solo crean.
224 Aquí está sentado un hombre, un poco canoso, sentado aquí en el extremo, se peina el pelo de lado. Allí está esa Luz, junto… Sí, señor, Ud. estaba en su silla. ¿Cree Ud. que yo soy el profeta de Dios, Su siervo? ¿Cree que esa fiebre del heno le va a dejar, y Ud. estará bien? ¿Lo cree? Levante la mano. Ahora, yo soy completamente un desconocido. Eso es lo que Ud. estaba pidiendo.
225 El hombre junto a Ud. también levantó la mano, porque creyó. Bueno, lo que… Él no tiene fiebre del heno, pero tiene artritis. Así es. Así es, mueva la mano, señor. Así es. A-já. Ahora, le pregunto, ¿cree? Lo único que Ud. tiene que hacer es tener fe.
226 Esta damita sentada aquí al final. ¿Cree, dama, cree con todo su corazón? Ajá. ¿Cree que ese problema estomacal la va a dejar? ¿Lo cree? Ud. tiene una carga en su corazón, ¿no? Es por su hija. Ella no está aquí. ¿Cree que puedo decirle dónde vive ella? Ella vive en California. Hay una sombra oscura sobre ella. Ella va a morir si no se hace algo al respecto, porque tiene la sombra del cáncer. Si es verdad, levante la mano. ¿Cree que puedo decirle quién es Ud., con la ayuda de Dios? Jesús le dijo a Simón quién era. ¿Verdad que sí? Sra. Ackerman. Así es, levante la mano. A-já. Correcto.
227 Una damita misionera sentada allí junto a Ud., de hecho, ella está un poco preocupada por algunas cosas. Así es. Orando por una amistad, Ud. misma está toda agotada. ¿Es eso cierto? Y Ud. es una misionera. Crea con todo su corazón. Yo no la conozco, nunca la he visto. Pero eso es cierto.
228 La señora sentada detrás de Ud., de cabello gris, con problema estomacal. ¿Cree que Dios la sanará de eso? Ud. también puede recibirlo.
229 ¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Ven? ¿Qué es? Es eso identificado. Bueno, la Palabra lo dice, ahora Él está aquí entrando a sus corazones y revelándose Él Mismo igual como Él lo hizo. ¿No es eso exactamente lo que Él hizo antes de Su crucifixión? Levanten la mano. Entonces, Él ha resucitado de los muertos. ¿Lo creen? Y ahora si Uds. están en Su Divina Presencia, ¿se han abierto ahora sus ojos para reconocer que el mismo Dios ante el cual Uds. se van parar en el Día del Juicio, está aquí mismo entre Uds. ahora y sabe todo lo que están pensando? ¿Inclinarán Uds. ahora su rostro?
230 ¿Está Ud. pensando en Él? ¿Le gustaría que Él fuera su Salvador? Si es así, ¿se pondría Ud. de pie para hacer una oración? Ud. que quiere que Él sea su Salvador, póngase de pie para orar. Dios lo bendiga, señor. Dios la bendiga, señora. Dios la bendiga, señora. Dios le bendiga. Solo miren. Ahora, nosotros… Pónganse de pie, solo un momento, para que pueda orar por Uds. Pónganse de pie. “Yo quiero aceptarlo a Él como mi Salvador. En la Presencia Divina de Su Ser ahora, yo quiero aceptarlo a Él como mi Salvador”. ¿Habrían más? Creo que los hay, entonces si solo se ponen de pie. Dios le bendiga. Dios le bendiga.
231 Háganlo ahora, ¿ven? No esperen hasta mañana. Mañana podría ser demasiado tarde. Hoy Él es su Salvador, mañana Él podría ser su Juez. ¿Ven? Así que ahora, si Él está hablando a su corazón, igual como Ud. abrió su corazón… Dios le bendiga a Ud., a Ud. Así es. Solo sigan de pie. Si Ud. cree de todo corazón, ¿lo aceptaría a Él, mientras Ud. está en Su Presencia? ¿Lo—lo haría Ud.? ¿Lo aceptaría a Él como su Salvador?
232 Me pregunto si Ud. lo haría, mientras se pone la mano sobre el corazón, así, cada uno de Uds. Oremos. Ahora oren a su manera: “Dios, sé misericordioso conmigo, un pecador”.
233 Y luego, cuando Uds. lo hagan, los quiero, en unos minutos, que suban aquí y testifiquen que lo han aceptado a Él como su Salvador. “Porque si Uds.—si Uds. dan testimonio de Mí delante de los hombres, de él daré testimonio Yo delante de Mi Padre y de los santos Ángeles. Si Ud. se avergüenza de Mí delante de los hombres, de él Me avergonzaré delante de Mi Padre y de los santos Ángeles”. Ahora fíjense, recuerden: Él conoce su corazón. Él ha probado eso. Él es la Palabra. Ahora, quiero que lo hagan, en unos minutos. Quiero ahora que Lo acepten a Él, mientras oramos.
234 Señor Jesús, cuando esa Luz se movía sobre las personas alrededor, las visiones irrumpían sobre las personas. De repente, Eso se detuvo y regresó, y Tú me dijiste que hiciera esto. “La obediencia es mejor que el sacrificio”.
235 Y, Señor Jesús, este grupo de personas, muchos de ellos están creyendo en Ti ahora mismo. Ellos Te están aceptando como—como su Salvador. Ellos creen. Ellos saben que es verdad. Ellos estaban aquí mismo cuando sucedió, y saben que Tú has resucitado de los muertos, y que aún estás vivo, y saben que vamos a ir al Juicio, a encontrarnos Contigo en el Tribunal de Cristo. Y queremos el perdón, Señor. Tú dijiste, en Tu Propia Palabra; lo citaré, Padre, solo para que—que sepamos. Tú dijiste: “El que oye Mis Palabras”, eso exactamente es lo que hemos estado hablando esta noche, “y cree en Él que Me envió” ellos creen, “tiene” tiempo presente, “Vida Eterna y no vendrá al Juicio, sino que ha pasado de muerte a Vida”. Ahora, esa es Tu Palabra, Señor, así como Juan 3:16 y todo el resto de la Palabra. Tú dijiste: “El que cree”.
236 “El que Me confiese” repito, dijo Él, “delante de los hombres, a él lo confesaré Yo delante de Mi Padre y de los santos Ángeles. Pero el que se avergüence de Mí delante de los hombres, de ese Me avergonzaré delante de Mi Padre y de los santos Ángeles”.
237 Ahora, en Tu Presencia Divina, habiendo Tú venido esta noche, y todos aquí somos creyentes Cristianos, sentimos la Presencia de Tu gran Ser, ese gran sentimiento augusto de la Deidad, o Dios moviéndose alrededor, entre nosotros. Con razón, Señor, Eso ciega los ojos del incrédulo que no cree la Palabra. Y ¡cómo abre Eso los ojos de aquellos que creerán!
238 Ahora, Tú has abierto los ojos de estas personas, revelándote Tú Mismo a ellos. Ahora, Señor, abre los corazones de estas personas y haz Tu morada con ellos, Padre. Son Tuyos. Te los entrego a Ti. Ellos son trofeos de Tu Palabra. Tu Palabra los ha llamado, y Tu Palabra se ha identificado ante ellos. Y ahora ellos mismos han identificado, poniéndose de pie, para dar testimonio de que quieren que Tú perdones sus pecados. Tú dijiste: “Al que a Mí viene, no le echo fuera”. Y los cielos y la tierra pasarán, pero Tu Palabra no fallará. Ellos son Tuyos, Señor. Te pertenecen. En el Nombre de Jesucristo, reclamo a cada uno de ellos. Y Tu Nombre será alabado por ello.
239 Que sean incluidos en la Novia, vayan en la resurrección. Y si nunca llego a hablar con ellos, en la tierra, o a estrechar sus manos, o el privilegio de bautizarlos en el bautismo Cristiano, que, Dios, en ese Día cuando todo haya terminado y nos sentemos en la Cena de las Bodas, que yo tenga el privilegio de mirar sobre la mesa, y ellos digan: “¡Oh, vaya!, fue allá en Tampa, Florida, aquella noche, Hermano Branham, que yo me paré”. Y yo diga: “Ahora aquí está Él. ¿Ven?, Él es el mismo”. Concédelo, Señor. Guárdalos con Tu gracia. En el Nombre de Jesucristo, lo pido. Amén. Y pueden sentarse.
240 Solo en unos minutos vamos a llamar para que suban aquí y den prueba de su identificación.
241 Ahora, Uds. que se pusieron de pie, Ud. que se puso de pie mientras se hacía la oración, ¿daría Ud. testimonio de algo, que Ud. ha hecho lo correcto, y que Ud. cree que Él es el Hijo de Dios, y Ud. ahora lo acepta a Él como su Salvador personal? Levante la mano, diga: “Ahora yo lo acepto a Él”. Dios los bendiga. Parece al cien por cien. “Yo ahora Lo he aceptado a Él como mi Salvador”.
242 Ahora el siguiente paso para Ud. es ser lleno del Espíritu Santo. (¿Tiene espacio, verdad, hermano? Un cuarto para eso. Aquí. Sí, señor.) Los invitarán allí en un minuto.
243 Ahora, para terminar la línea de oración, vamos a parar… Pues, no estén en movimiento. Verán, cada vez que Uds. se mueven, eso interrumpe al Espíritu de Dios. ¿Ven? Ahora no se muevan. Aquí estoy, retrasado otra vez. Pongan entonces sus manos el uno sobre el otro, y solo pongan sus manos el uno sobre el otro y oren el uno por el otro. Ahora, así es. Así es. Uds. cada uno son creyentes.
244 ¡Oh!, ¿no es… no se sienten bien? Digan: “Amén”. ¿No sienten como que ahora Uds. están en la Presencia de Dios, ese dulce sentimiento de humildad? Que nuestras almas no se dejen llevar por el mundo y las cosas; siendo que ese encantador sentimiento tan dulce de nuestro gran Mesías, Jesucristo, está ahora mismo entre nosotros en la forma del Espíritu Santo. El mundo no sabe nada al respecto. Pero nosotros lo conocemos a Él; Lo hemos visto. Nosotros lo hemos visto identificarse Él Mismo.
245 Recuerden: en los días de Abraham, ese—ese Dios que estaba en carne humana, Él nunca fue allá a Sodoma. Dos predicadores fueron allá, pero no Él. Él se quedó con la elegida, la iglesia llamada; era para quienes era Su Mensaje. ¿No es maravilloso que Él venga a nosotros, hoy? Nosotros nos vemos identificados como la Simiente real de Abraham. Quien, con Su espalda hacia a la tienda, dijo lo que Sara estaba pensando. Lo mismo viene aquí esta noche, hace lo mismo, en carne humana. Jesús dijo que eso acontecería: “Los días cuando el Hijo del Hombre fuere revelado”.
246 Ahora, Él dijo lo siguiente: “Estas señales seguirán a los que creen; si ponen sus manos sobre los enfermos, ellos sanarán”.
247 Ahora tomados de manos, sus corazones unánimes, inclinemos nuestros rostros ahora y oremos por los enfermos.
248 Nuestro Bondadoso Padre Celestial, Te presentamos esta congregación expectante, y en esta Divina Presencia, ¡oh, Dios! Con razón aquellos discípulos, Cleofás y su amigo, tardaron todo el día en llegar a Emaús. Pero, en pocos momentos, ya habían regresado. Estaban con los demás discípulos. Ellos no regresaron a discutir sus puntos religiosos, sino que vinieron porque ellos Lo habían visto a Él. Ellos se habían… Se encontraron con Él. Ellos—ellos—ellos—ellos Le oyeron predicar, y Le vieron identificarse, que Él era el Cristo resucitado.
249 Tú eres la Palabra. La Palabra ha sido predicada. La Palabra Se ha manifestado. “La—la Palabra discierne los pensamientos que hay en el corazón”. Allí lo dice. Y nosotros estamos seguros como ellos, Señor, tan seguros como ellos. Nosotros vemos la señal de la resurrección, y sabemos que es una identificación de Ti Mismo revelándote, pues Tu Iglesia y la Palabra tiene que ser una, porque el esposo y la esposa son uno. La Novia y la Palabra llegan a ser uno.
250 ¡Oh, Dios, cuando Lo vemos entre nosotros, cómo nos regocijamos en Eso!; y al ver los mismos atributos, la misma fotografía siendo tomada, científicamente.
251 El Ángel del Señor que sacó a Israel de Egipto y los llevó a la tierra prometida, “fue hecho carne y habitó entre nosotros”, subió a lo Alto. Él dijo: “Yo vengo de Dios, y regreso a Dios”.
252 A los pocos meses, aquí estaba Él en el camino a Damasco, con Saulo, cuando lo derribó. Y Saulo, viendo esa misma Columna de Fuego, dijo: “Señor, ¿Quién eres?”.
253 Él dijo: “Soy Jesús. Dura cosa te es dar coces contra el aguijón”.
254 ¡Oh, Señor!, vemos que dos mil años después aquí está Él, probado científicamente, y probado por la fe, está en la iglesia y haciendo lo mismo que Él hizo, para identificar las Escrituras exactamente para este día. Ya no descreemos, Señor. Nosotros creemos. Ayuda nuestra incredulidad; que nuestros corazones sean liberados.
255 Que la enfermedad quede impotente. Estos creyentes tienen las manos unos sobre otros. La oración de fe se hace en este momento. “Ella salvará a los enfermos, y Dios los levantará”.
256 Satanás, suelta a esta congregación. En el Nombre de Jesucristo, déjalos ir, para que sean libres de la enfermedad y de los males, para la gloria de Dios.
257 Ahora solo manténgase Ud. encerrado. Solo empiece a orar. Ore a su manera. Impongan ahora sus manos unos sobre otros. Solo sigan orando, digan: “Señor Dios”, a su manera ahora. Yo oré por Uds., ahora Uds. oren el uno por el otro. Ponga sus manos allí sobre su vecino, diga: “Señor, sana a esta mujer. Sana a este hombre. Yo lo creo. Yo lo reclamo para ellos. Ellos lo reclaman para mí. Yo creo que Tú estás aquí”. Pues, habría que ser insensible para no creer eso. Créanlo, con todo su corazón.
258 ¡Que el Señor Dios los sane a cada uno! Solo oren en alto, y crean. Que el Señor los sane a cada uno de Uds., desde la planta de sus pies hasta la coronilla de su cabeza. Amén.
Mensaje extraido de La Voz de Dios
