OBRAS DEL MENSAJE


La Presencia De Dios No Reconocida
Topeka, Kansas, E.U.A.
64-0618
1 Ahora que nuestras multitudes son pequeñas, trataremos de—de darnos prisa, salir para que podamos, trabajando con este único propósito, que Uds. reconozcan la Presencia de Jesucristo. ¿Ven? Si Él está presente, entonces, pues queda todo resuelto. Él hizo la Palabra. Él está aquí para confirmarla. Él prueba que La confirmará. “Él sigue siendo el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Nosotros lo vimos a Él hacerlo anoche, infaliblemente; Le vemos noche tras noche, y día tras día y año tras año. Ni una sola vez Él ha predicho algo, no importa cuándo fuera, cuándo eso fuera a suceder, de las miles de veces, que no diera perfectamente en el blanco, a tiempo y correctamente. ¿Cómo puede ser? ¿Cuántos saben eso y conocen el ministerio, y saben que es la verdad? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Ahí lo tienen. Ni una vez; sin tomar en cuenta lo imposible que fuera, eso sucedía de todas maneras. ¡Él es Dios! ¡Y si tan solo nosotros reconociéramos eso, nos aferráramos de eso!
2 Y ahora solo disponemos de un tiempo corto para estar aquí; pienso que tres noches más o dos noches más y un día, a partir de esta noche. Creo que el domingo en la tarde es el servicio de clausura. Trataremos de concluir el domingo en la tarde para que los pastores y todos… No queremos impedirles que vayan a su iglesia; solo queremos añadir más a la iglesia y darles a Uds. más fe en el Dios que sirven en su iglesia. ¿Ven? Y no queremos que las puertas de la iglesia se cierren, por ninguna razón. Queremos que permanezcan allí, más bien solo queremos ayudarles, animarlos a Uds. Un avivamiento ni siquiera significa añadir más a la iglesia; un avivamiento significa avivar lo que Ud. ya tiene; es correcto, un avivamiento.
3 Una vez yo miraba en la orilla del mar, donde un viento estaba soplando, y sí que estaba agitado. Pues, no fue en la orilla del mar, fue—fue en el Lago Michigan. Yo estaba parado allá observando las olas a medida que llegaban, y—y, ¡oh!, ese mar daba saltos o esas aguas daban saltos, y—y las barcas se mecían. Y pensé: “¿Qué es lo que está pasando?”. Pensé: “Vaya, el lago está teniendo un avivamiento”. Eso es. Daba saltos y se agitaba, ¿por qué? Un viento recio descendía sobre él. Pensé: “Bien, ¿saben algo? No hay ni una sola gota más de agua en él ahora mismo que cuando estaba perfectamente en calma”. No había más agua en él, solo era que estaba todo agitado. Bien, ahora, ¿y por qué está todo agitado? ¿Saben Uds. lo que hace el agitamiento del agua? Le saca toda la basura a la orilla.
4 Eso es lo que necesitamos nosotros: una limpieza que saque la incredulidad hasta la orilla. Permitir que la Palabra de Dios tenga la preeminencia. Eso es lo que necesitamos: un avivamiento y un lavado que saque toda incredulidad, y todos los insectos y las supersticiones y cosas. Venga y vea que Dios aún es Dios. Para eso tenemos avivamientos.
5 El Señor nos ayude mientras tomamos este texto y lo leemos en esta noche. Que el Señor bendiga la lectura de Su Palabra que se encuentra en San Mateo, el—el capítulo 12, versículos 38 hasta el 42.
6 Y mi tema esta noche es: La presencia de Dios no reconocida. Anoche estuvimos hablando de Jesús siendo el mismo ayer, hoy, y por los siglos, y vimos que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Ahora Su Presencia, si Él es el mismo, no es reconocida. Leamos. Entonces respondieron algunos de los escribas y de los fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de ti señal. Él respondió, y les dijo: la generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás, y he aquí más que Jonás en este lugar. Y la reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar.
7 ¡La Presencia no reconocida! ¿Qué podía estar pensando esta gente? Dios siempre ha sido de esa manera cada vez que Él vino. Cuando Jesús estuvo aquí la primera vez, Él dijo: “Uds.—Uds. blanquean y Uds. adornan los muros y las tumbas de los profetas, y Uds. los metieron allí”. ¿Ven? Algo sucede y pasa por alto. “Y Dios lo esconde de los ojos de los sabios y de los entendidos, y lo revela a los niños los cuales aprenden”. Jesús le dio gracias al Padre por hacerlo así. ¿Ven? Pasa allí junto a la gente y no se dan cuenta.
8 Por ejemplo, Uds. personas católicas aquí esta noche, ¿recuerdan hace unos años a Juana de Arco, en Francia, la damita que realmente era…? Ella condujo la revolución en Francia, pero en realidad ella fue una—una sierva de Cristo. ¿Qué le hizo a ella la iglesia de Uds.? La quemó en la hoguera como una bruja, porque ella veía visiones y era espiritual. La iglesia católica la quemó como una bruja, en la hoguera, porque ella era espiritual y veía visiones. Unos años más tarde ellos se dieron cuenta que esa mujer era una santa. Desde luego Uds. hicieron tremenda penitencia; Uds. desenterraron los cuerpos de esos sacerdotes que la condenaron y la quemaron, y los arrojaron al río. Por supuesto, con eso, Uds. hicieron tremenda penitencia por eso, al desenterrar los cuerpos de estos sacerdotes.
9 Ahora, en los días de los profetas, ¿qué sucedió? Ellos hicieron la misma cosa. Ellos no los reconocieron hasta cuando ya habían pasado, finalizado su ministerio, sacado de allí a los Escogidos, y después que ellos habían partido entonces reconocieron que había habido un profeta entre ellos.
10 Jesús, Él vino a la tierra. Y dentro de Él estaba investido el Padre, Dios; “Yo y Mi Padre uno somos. Mi Padre mora en Mí. No soy Yo quien hace las obras, sino Mi Padre. Y si Yo no hago las obras de Mi Padre, no Me creáis”. Ahora, si se fijan, cuando Él vino, menos de un—un uno por ciento del mundo llegó a saber que Él estaba sobre la tierra en ese tiempo, y aun siendo el Salvador del mundo. Y, es más, ellos no reconocieron Quién era Él, incluso la iglesia y a duras penas alguien, sino hasta que Lo habían crucificado, sepultado, y que se levantó al tercer día, antes que se enteraran Quién era Él.
11 Viene y se va, y la gente no lo reconoce hasta que ya ha pasado, y ellos, por cuanto nunca cuadra con su teología, nunca se ajusta al programa del día. ¿Ven lo que sucede?, ellos siempre están viviendo en un resplandor de otra edad, siempre.
12 La razón por la que no aceptaron a Jesús, fue porque ellos estaban viviendo en el resplandor de la Ley. Y cuando vino Jesús, no fue contrario a la Ley, sino que vino a cumplir la Ley; pues ellos no pudieron aceptarlo a Él, porque Su Mensaje no fue exactamente conforme a sus credos, y entonces se llamaron tradiciones. Y Él no vino conforme a sus tradiciones. Él no guardaba sus tradiciones. Y en realidad Él derribó eso y lo hizo pedazos, e—e hizo cosas que eran contrarias, tanto que ellos pensaban que Él estaba dividiendo las iglesias. Y ellos no podían recibirlo a Él a causa de Su Mensaje. Y todos sabemos hoy que Él vino exactamente en línea con la profecía de Dios, pero ellos no lo supieron en ese entonces.
13 Y eso pudiera pasar de nuevo y nosotros no nos enteraríamos. Me imagino que si realmente Él apareciera esta noche, sería muy contrario a todos nuestros cálculos en nuestros bosquejos, y en nuestras escuelas y cosas. Serían muy pocos los que reconocerían lo que estaría sucediendo. Él dijo que así sería, la manera que Él vendría.
14 Ahora, Jesús allá siendo tan Escrituralmente identificado por las Escrituras, y los escribas y fariseos de ese día no pudieron reconocerlo. ¿Por qué no?, ¿por qué no lo hicieron? Porque ellos lo habían entendido de alguna otra manera. Ahí fue donde Jesús les dijo: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en Ellas tenéis la Vida Eterna; y Ellas son las que dan testimonio de Mí”. ¿Lo ven? Ahora, Él vino exactamente de acuerdo a las Escrituras. Pero ellos habían entendido que quizás si Él venía, el Mesías, probablemente haría lo que hizo Moisés o lo que hizo Noé, construirles un arca o alguna otra cosa. Pero, venir como Él lo hizo, ellos no lo habían entendido así; en las Escrituras con sus tradiciones no les fue enseñado, por tanto, la gente estaba tan confundida que no sabía lo que estaba sucediendo.
15 ¿Me pregunto si eso pudiera suceder hoy? ¿Me pregunto si pudiera ser diferente a como nuestras tradiciones nos han enseñado? Y podría venir y suceder algo y nosotros no lo sabríamos hasta que ya haya pasado, y entonces habrá terminado. Más o menos así es como sucederá.
16 ¿Sabían que cuando Juan el Bautista vino a la escena, eso ya había sido predicho desde el Libro de Isaías, cientos de años antes? Isaías lo profetizó como ochocientos años, creo yo, antes de la venida de Cristo. ¿Sabían Uds. que Juan vino exactamente de la manera como Isaías dijo que vendría?, ¿él vino exactamente de la manera como Malaquías dijo que vendría y ni aun los apóstoles lo reconocieron? Un día, en Mateo 11, Juan estaba en prisión, y los apóstoles, algunos de sus discípulos fueron a preguntarle a Jesús si Él era Aquel, o—o debían esperar a otro.
17 Ahora fíjense, Jesús no les dio un libro de cómo comportarse, de cómo comportarse él en la cárcel ni de cómo manejar su carácter. Él dijo: “Quédense y miren lo que sucede, y vayan y hagan saber a Juan las cosas que veis suceder”. Esa era la evidencia de que el… Él era esa Palabra.
18 Y ahora recuerden, la Palabra siempre viene a un profeta; todos sabemos eso. Dios no hace nada sin mostrárselo a Sus profetas. Por eso el Libro del Apocalipsis de Jesucristo es la Plenitud total de Cristo aquí frente a nosotros, el Libro. Ahora, Él tendrá que enviar uno, alguien para que confirme ese Libro, Lo revele, abra los Sellos y todo eso. Pero en cuanto a cualquier revelación adicional de Cristo, ya ha sido reconocida Aquí mismo. Él es la Plenitud de Esto, del Apocalipsis. Ahora fíjense, eso nunca falla, pero la Palabra viene al profeta.
19 Miren a Juan parado en el agua, prediciendo, el profeta, que el Mesías estaba allí mismo entre ellos. Él dijo: “Hay Uno entre Uds. ahora mismo a Quien no conocen; Él los bautizará con el Espíritu Santo y Fuego”. Ahora recuerden, Él estaba parado allí mismo entre ellos, la Biblia lo dice, y ellos no Lo reconocieron. Un día cuando Jesús bajó allá caminando, Juan Lo reconoció, dijo: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Ahora observen, antes de que alguien lo reconociera a Él, Él vino al profeta. Él era la Palabra. Juan era un profeta.
20 Recuerdo que mi antiguo maestro bautista me habló, dijo: “¿Sabes lo que pasó?”. Dijo: “Jesús bautizó a Juan”. Dije: “No lo creo”.
21 Él dijo: “Seguro, Juan nunca había sido bautizado; él vino predicando, bautizando, nadie era digno de bautizarlo a él. Jesús lo bautizó”. Dije: “Yo no sé”.
22 Y un día mientras estudiaba, el Espíritu Santo lo reveló de esta manera, ¿ven? Observen, Él caminó hacia el agua; él dijo: “¿Por qué vienes a mí? Yo necesito ser bautizado por Ti”. Jesús dijo: “Deja ahora” observen, “porque así conviene (nos corresponde) que cumplamos toda justicia”. ¡Juan, siendo un profeta, conociendo la Palabra! Siendo que Él era el Sacrificio, debía ser lavado antes de ser presentado; entonces Él fue bautizado, Juan Lo bautizó, porque: “Así conviene que cumplamos toda justicia”. La Palabra vino al profeta, en el agua.
23 Y entonces cuando Él fue bautizado, con todo, la gente… Y el Espíritu Santo bajó, no todos Lo vieron; Juan Lo vio.
24 El Ángel del Señor pudiera estar aquí mismo esta noche y tal vez una sola persona Lo vea, y nadie más.
25 Esa Luz, esa Estrella que pasó por encima de todo observatorio que los—los sabios seguían; no había observatorio que supiera al respecto, nadie más La vio, en lo absoluto, excepto esos magos, porque a ellos les correspondía verla. Ellos La vieron. Fue real para ellos.
26 Cuando la Luz, la Columna de Fuego hizo que Pablo cayera a tierra en el camino a Damasco, él reconoció que estaba en la Presencia de Dios. Ahora, ese hebreo nunca hubiera llamado “Señor” a ningún otro espíritu, a menos que supiera que Esa era la misma Columna de Fuego que guió a su pueblo a salir del desierto. Él dijo: “Señor, ¿Quién eres?”. “Saulo, Saulo, ¿por qué Me persigues?”. Él dijo: “Yo soy Jesús”.
27 Jesús dijo: “De Dios vine y a Dios regreso”. Él era ese Fuego que estaba en la zarza ardiente que guió a Moisés por el desierto, y a Eso regresó Él.
28 Y ahora aquí estaba él, camino a Damasco, fue derribado. Y todos los hombres que lo acompañaban, en ningún momento vieron esa Columna de Fuego. Y eso fue tan—tan real para Pablo que lo dejó ciego, y tuvo que ser guiado hasta la calle que se llama Derecha, en Damasco. Él estaba ciego.
29 Ananías, un profeta allá, vio una visión, fue y le impuso las manos y él recibió el Espíritu Santo, y las escamas cayeron de sus ojos y pudo ver de nuevo. Eso fue tan real para él que lo había cegado, y a pesar de eso, entre los demás, ninguno reconoció que Eso estaba allí, no pudieron verlo.
30 ¡Y—y así es en esta noche! Hay alguien sentado allí mismo que puede traer a Dios a la escena, cuando el otro ni cuenta se dará. ¡Reconociendo a Dios!
31 Y cuando Jesús estuvo aquí en la tierra, y habiendo llevado a cabo absolutamente la señal que la Biblia dijo que Él haría, sin embargo, ellos no lo reconocieron porque no era conforme a su tradición. Para esa edad, Él no debía venir y hacer lo que hizo Moisés. Él vendría y nacería de una virgen. Y Él, conforme a Deuteronomio 18:15, Él sería un Profeta. Y Él hizo exactamente esas obras y señales.
32 Los judíos siempre buscaban señales. Ellos fueron enseñados a nunca depender de discursos intelectuales; los judíos no les daban importancia. Los griegos enseñaban eso. Pues, no de los discursos intelectuales, sino sobre señales. “Muéstranos una señal”. Esta gente, uno dijo: “Rabí o Maestro, muéstranos una señal”. Ellos querían saber. Y Él ya les había mostrado la señal, y ellos querían otra clase de señal, pero Él solamente podía hacer la señal de esa edad.
33 Y así lo hace Él hoy, este derramamiento del Espíritu Santo es la señal de Su aparición aun en esta edad, como Él prometió.
34 Ellos quieren una señal, y Él les había dado la señal Escritural, pero ellos querían una señal diferente.
35 Ahí es donde tanta gente hoy se va a confundir. Saben, el Rapto podría suceder, ¡y solo piensen en lo triste que sería! Permítanme regresar donde Jesús, o…
36 Juan envió sus discípulos a ver a Jesús, si Él era el Mesías o no. En esa hora Él obró muchas cosas. Cuando regresó, los discípulos, para contarle a Juan lo que habían visto, Jesús les dijo a los que estaban allí sentados, dijo: “¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Qué salisteis a ver cuando Juan estaba predicando? ¿Salisteis a ver a un hombre vestido de blanco, y todo eso, o—o cubierto de delicados vestidos?”. Dijo: “Ellos son los que… en los palacios de los reyes. Ellos sepultan a los muertos y besan a los niños, y casan a los jóvenes y lo demás, eso. Ellos no conocen el manejo de una espada de dos filos”.
37 Dijo: “¿Qué salieron a ver Uds. entonces, una caña mecida por cualquier viento, alguien que algún grupo le ofrece un poco de dinero y él se va con este en lugar de ir por el llamado del Señor? ¡No Juan! Que alguien pudiera hacerlo cambiar de parecer, diciéndole: ‘¿Te daremos más si niegas Esto y aceptas esto?’ ¡No Juan!”. Él dijo: “¿Qué salisteis a ver entonces, un profeta?”. Él dijo: “También os digo ‘más que un profeta’. Y si podéis recibirlo, este es aquel de quien el profeta dijo: ‘He aquí, Yo envío Mi mensajero delante de Mi faz, que preparará el camino’”. Y eso fue Malaquías 3, donde Él lo hizo.
38 Un día los discípulos le preguntaron, diciendo: “¿Por qué dicen los escribas que Elías debe venir primero?”. Jesús dijo: “Él ya vino y Uds. no lo conocieron”, y ellos entendieron que era Juan el Bautista. Aun esos apóstoles elegidos no pudieron ver quién era él. Ese fue el Elías.
39 Ahora miren. Saben, la—la Venida del Señor será una venida secreta. Él dijo: “Habrá dos en la cama y tomaré uno y dejaré al otro”, eso será donde sea de—de noche. “Dos en un campo, tomaré a uno y dejaré al otro”.
40 Saben, muchas personas desaparecen a diario de la faz de la tierra, de las que nadie sabe al respecto. Un día de estos podría ser que la gente tal vez diga: “Pues, ¿quiere Ud. decir que la tribulación, que ya está sobre nosotros? Yo pensaba que la Iglesia se iría antes de la tribulación”. Ellos no se dan cuenta ni entienden que el Rapto podría suceder y ellos no sabrían nada al respecto; es la salida secreta de la Iglesia.
41 Y piensen, la gente continuará predicando, diciendo que creen que están siendo salvos, y sumando a la iglesia y construyendo iglesias, y continuando como lo hicieron en los días de Noé y demás, y sin saberlo; y el Rapto habrá pasado: “ya sucedió y Uds. no lo supieron”. Hay cientos de personas que desaparecen de la tierra y la gente no sabe nada adónde se fueron; no pueden explicarlo; alguien iba para alguna parte, no se vuelve a tener noticias de ellos. Y ese podría ser el Rapto.
42 Déjenme decirles, amigos, solo porque seamos miembros de la iglesia o algo así, eso no nos ayudará mucho. Más vale que Ud. se ciña esa armadura. Más vale que Ud. tome la plenitud de esa Palabra de Dios y se aferre a Ella, y deje toda esta actuación por aquí al estilo Hollywood. Eso ha entrado directamente en la iglesia y es una vergüenza. Pero Hollywood brilla, solo produce una luz brillante, y la iglesia hoy está queriendo igualar a Hollywood. Cristo no está en Hollywood; Cristo está en el individuo. El brillo de Hollywood o… Hollywood brilla, mientras que el Evangelio resplandece con humildad. Dios no está en estos grandes lugares lujosos y toda esta cosa que vemos. Él viene en humildad, en forma de mansedumbre y bondad, así pasa caminando.
43 Y si Ud. está familiarizado con la Palabra, Ud. Lo verá. El que tiene ojo, para escuchar, “que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”, ¿ven? Ahora, ahora hoy, lo cual ha sido identificado.
44 Él mismo Se identificó correctamente a los creyentes de ese día, los que lo estaban esperando. Miren a Pedro y Andrés. Miren a Natanael, no hubo duda en su mente. Miren a la mujer en el pozo, no había ninguna duda allí.
45 Pero estos fariseos, unos días antes de donde se encuentra nuestro texto de esta noche, lo vieron a Él hacer eso y después lo llamaron “Belcebú, un diablo”. Las obras se habían realizado. Ellos tenían que dar respuesta ante su congregación, entonces lo único que podían hacer era llamarlo “un espíritu maligno”. Belcebú era un diablo, como un adivino o algo. Y cualquiera sabe que la adivinación es del diablo. Y ellos estaban haciendo esa comparación, cuando Él era la Palabra que conocía lo secreto del corazón y estaba—estaba probando que Él era ese Profeta que se debía levantar para nosotros en este día, el Profeta-Redentor; y cuando Él hizo eso, la iglesia en aquel día declaró que Él era “Belcebú”.
46 ¿Ven Uds. lo que eran ellos? Él dijo: “Uds. son ciegos, guiando a los ciegos”. Ellos no entran, ni tampoco permiten que los que están bajo ellos entren.
47 Lo que queremos hacer hoy es descubrir la Verdad; tenemos que conocer la Verdad. ¿Será Él el mismo? ¿Estará Él aquí para cumplir lo que prometió que cumpliría? Escudriñen las Escrituras y vean lo que Él debe hacer hoy.
48 Por esa razón John Wesley… o Martín Lutero no podía continuar con el mensaje de Wesley; ellos lo organizaron, hasta allí fue que pudo llegar. Ahí vino Lutero, saliendo de la iglesia católica, y él, ellos… Él fue un cascarrabias para ellos; pero él tenía el mensaje de la justificación, porque eso era la Palabra de Dios, una promesa. Entonces ellos, después de su muerte, ellos organizaron la organización luterana. Entonces ¿qué sucedió? Se abrazaron todos de nuevo.
49 Y conforme a la Escritura, tenía que surgir otra edad de la iglesia, y cuando sucedió, vino la edad de la iglesia de Filadelfia, John Wesley. Y lo que sucedió fue que continuó avanzando hacia el oeste todo el tiempo. Y cuando ocurrió, ahí estaba la edad de la iglesia y John Wesley se levantó, pero Lutero no pudo recibirlo porque ellos ya se habían organizado en la justificación. Él no podía aceptar la santificación.
50 Entonces cuando los wesleyanos se organizaron como lo hicieron, y salieron las pequeñas ramas, que igual hicieron, allí apareció el mensaje pentecostal de la restauración de los dones; ninguno de ellos pudo avanzar, ya estaban organizados.
51 Ahora, la parte lastimosa de esto, es que los pentecostales se han organizado.
52 Miren el día en que estamos viviendo, lo que ha sido prometido para este día. ¿En dónde estamos? Hemos avanzado. La Columna de Fuego se mueve, y los hijos de Israel o se movían con la Columna de Fuego o ellos regresaban a Egipto. Nosotros tenemos que movernos con la Palabra.
53 Y hoy nos estamos volviendo muy perezosos; la iglesia se está volviendo muy mundana y muy indiferente, y muy, sus mentes muy enmarañadas por la televisión y Amamos a Susy y algunas de estas cosas viles, y se quedan en casa. Eso muestra dónde está el corazón de la gente. Y uno les puede decir que estas cosas están erradas y ellos piensan que uno está loco. ¿Qué es? “Amadores del deleite más que de Dios”. ¿Ven?
54 ¡Oh, el placer más grande que conozco es orar hasta darme cuenta que estoy en la Presencia de Dios y reconocerlo! Pienso que eso debería ser lo que emocione a la Iglesia, la Presencia del Espíritu Santo; ver al Dios que hizo la promesa parado entre nosotros, sentir Su Presencia y ver Su Palabra y verla vindicada. Esto debería dar fe para hacer que los lisiados caminen, los ciegos vean, los sordos oigan, los mudos hablen.
55 Yo me paré en Sudáfrica, donde tuve unas doscientas mil personas en el hipódromo de Durban, y cuando ellos vieron una vez que sucedió eso, después de explicárselos de una forma sencilla; y ellos vieron una cosa suceder, siendo revelado, pues, veinticinco mil personas fueron sanadas instantáneamente a la vez. Ellos tomaron siete furgones, camiones tan largos como desde aquí, de seis y dieciocho llantas así, y los llenaron completamente de muletas viejas y cosas. Paganos que ni siquiera distinguían entre la mano derecha y la izquierda.
56 Y al día siguiente, el Sr. Sydney Smith, el alcalde de Durban, me llamó y dijo: “Vaya a su ventana, en dirección al Océano Indico; verá algo que Ud. jamás ha visto”. Y era la escolta policial que venía con siete de esos grandes camiones de carga, con cientos de personas caminando allí detrás; el día anterior estaban en las camillas y catres, y lo que tenían para ser transportados, cantando: “Solo creed, todas las cosas son posibles”. Una semana antes, ellos habían estado en guerra entre ellos, guerra de nativos. Y allí venían caminando, tomados del brazo y de las manos.
57 ¿Por qué? Ellos reconocieron que el Dios del Cielo había aparecido delante de ellos en la forma de Su Palabra. Y nosotros, americanos intelectuales, ni nos movemos. Ellos se levantarán en el Día del Juicio y condenarán a esta generación por lo que nosotros hemos visto.
58 Me recuerda de una mujer en Louisville, Kentucky, no hace mucho, que tenía un bebé, recorriendo la tienda de artículos de diez centavos. Y ella hacía cositas, buscando llamarle la atención y el bebé continuaba mirando fijamente al frente. Y finalmente ella tomó una campanita, algo que debía atraer la atención de un pequeño como de ese tamaño. Y ella hizo sonar la campana y el amiguito solo miraba fijamente al frente. Y ella comenzó a gritar y se desplomó, y algunas personas vinieron a ayudarla. Ella decía: “¡Oh no, eso no puede ser! ¡No puede ser!”. Le preguntaron: “¿Qué sucede?”. Dijo: “El médico dijo que el bebé estaba mejor”. Dijeron: “¿Qué sucede con el bebé, señora?”.
59 Dijo: “Pues, tuvo un ataque hace unos seis meses y solo se queda inmóvil y mira fijamente. No importa lo que sea, que debiera atraer la atención de ese bebé, no le atrae la atención y él solo se sienta con la mirada fija. El médico me dijo que pensaba que estaba mejor. Y lo traje aquí para buscar cositas que deberían atraer a ese niño, pero no da resultado; aún sigue sentado y mira fijamente”.
60 ¡A eso está llegando la iglesia! Dios ha sacudido toda promesa de la Biblia delante de ellos; y aún nos sentamos quietos, mirando fijamente, observando. “¿Qué? ¿Hágalo, muéstreme una señal?”. Y eso sucede constantemente a nuestro alrededor. El traer la Presencia de Dios debería iluminarnos. Dios habiendo hecho una promesa, Él respalda esa promesa. Sí, señor.
61 Después de Jesús probar cabalmente Su señal Mesiánica, que Él era ese Mesías, a pesar de que presenciaron todo eso: “Muéstranos una señal”. ¿Ven?, ellos no reconocieron, ellos estaban mirando fijamente al frente. En ellos no estaba poder creer.
62 “Uno” como solía decir mi anciana madre sureña, “uno no puede sacar sangre de un nabo, porque no tiene”.
63 Con todo, ellos aún no lo reconocieron a Él, por lo cegados que estaban por sus credos y—y—y lo demás que tenían en aquel día. Ellos no sabían de la promesa de las Escrituras, porque los credos la habían ocultado. Sus credos y tradiciones de ese día habían cubierto la promesa de la Escritura. ¡Si ellos hubieran sido enseñados conforme a la Escritura, que esa era la señal que debía seguir al Mesías!
64 ¿Cuántos creen que Él vino con Su señal correcta? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Seguro que sí, Él vino conforme a la promesa. Pero a ellos les había sido enseñado un credo: “Nosotros creemos en esto y creemos en aquello. Todos ellos creen en Dios. Todos ellos…”.
65 Hoy, especialmente nosotros los americanos, pensamos que vamos a ser excusados porque construimos iglesias grandes y tenemos buenos pastores y cosas. Recuerden, si eso fuera así, Dios sería injusto si nos aceptara de esa manera; porque Caín y Abel, los primeros dos adoradores afuera del Edén, construyeron un altar al Señor, ambos ofrecieron sacrificio, ambos hicieron ofrendas, ambos oraron, pero uno estaba correcto y el otro estaba errado. Fíjense, nosotros debemos tener la Verdad, y la Verdad es la Palabra de Dios, siempre. Ahora, es lo mismo hoy, la gente ha llegado a estar tan ciega. Ellos dicen… Yo digo: “¿Es Ud.—Ud. Cristiano?”.
66 “¡Oh, yo pertenezco a cierta-cierta cosa”! ¿Ven?, eso no tiene nada qué ver. Yo no tengo nada en contra de eso, pero no es lo que estoy tratando de decirles. Pertenezcan a la iglesia que Uds. quieran; su marca no hará ninguna diferencia.
67 Yo le estaba diciendo al pastor esta mañana. Allá en Colorado yo cabalgaba en los rodeos y demás. Y me sentaba allí con la pierna cruzada sobre la silla de montar, así. Y la Asociación Troublesome River Hereford pastaba en el Valle del River Troublesome. Entonces al subir a la cima del valle, uno tiene el ramal este y el ramal oeste. Todo el ganado de aquí para arriba, de la Asociación, pastaba en el ramal oeste; y—y el grupo con el que yo estaba, pastaba en el ramal este. Entonces ellos tenían allí el cerco móvil para mantener al ganado fuera de la propiedad privada, y en las montañas durante el verano.
68 Y nosotros reuníamos el ganado, cuatro o cinco marcas diferentes, ocho o diez marcas en el río; reuníamos nuestro ganado en la primavera, lo llevábamos allá arriba. Y yo me sentaba allí, mi pierna cruzada sobre el cuerno de la silla de montar, después de que reuníamos todo el ganado, ya todos estaban marcados y demás, para comenzar a llevarlo de vuelta a los pastos.
69 Y el inspector se paraba allí. Él los contaba a medida que pasaban. Y noté que había toda clase de marcas. El Sr. Grimes tenía la—la—la Barra de Diamante, y allí sobre la de nosotros era La Huella del Pavo, nosotros teníamos el Viejo Trípode, y había diferentes marcas que pasaban por allí. Pero el—el inspector no se fijaba en la marca; él miraba la marca de sangre en la oreja. Nada podía pasar a ese pastizal; era para proteger las asociaciones de cría; permitían el paso al ganado de raza pura para la reproducción; nada podía pasar allá excepto un Hereford de pura sangre. Este tenía que estar marcado en la oreja con la marca de la sangre.
70 ¡Así será en el Juicio! Él no me preguntará si yo fui un—un metodista, bautista, presbiteriano. La marca que yo tenga no significará nada para Él. Solo un Cristiano nacido de nuevo de la Sangre de Jesucristo, será lo que entrará; nada menos que eso entrará. Ahora, queremos recordar, recordar eso.
71 Ahora, cuando Él no es reconocido, Su poder nun-… nunca se manifiesta, cuando Él no es reconocido. No importa cuán presente esté Dios, Ud. tiene que creerlo. Así de sencillo.
72 Como la mujer con el flujo de sangre. Toda esa gente pasaba de largo y todos se ponían de pie, diciendo: “Allá va el Rabí. Ese es el Individuo que afirma ser un Profeta. Este es el fanático”, y cosas como esa.
73 Pero, ¿qué sucedió? Esta mujercita tenía un flujo de sangre y ella había oído acerca de Él. Y cuando ella fue allá, sin considerar lo que cualquiera estuviera diciendo, ella reconoció Quién era Él. Y ella dijo: “¡Si tan solo pudiera tocar Su vestidura!”. ¿Ven?
74 Y cuando esa fe genuina en Dios, llegó a ser una cosa segura para ella, ¿qué fue lo que desató? Desató Su poder para sanarla. Eso lo tocó a Él de tal manera que Él se dio la vuelta y le dijo lo que estaba mal en ella, dijo: “Tu fe te ha salvado”. ¿Qué lo hizo? ¡La fe!
75 Los otros parados allí pudieran haber estado más enfermos que ella, pero ¿ven Uds.?, ella reconoció Su Presencia. Ella sabía que esa era su oportunidad.
76 ¡Si tan solo nosotros pudiéramos hacer eso esta noche, hermanos! Si tan solo pudiéramos darnos cuenta que Él se nos está apareciendo en estas reuniones con un propósito: es para liberar nuestros deseos que tenemos en Él, dárnoslos; pero tenemos que reconocer Su Presencia. Y ahora, la manera como Ud. reconoce Su Presencia, es cuando la Palabra de promesa para esta edad es manifestada, no la Palabra de promesa para la edad de Moisés o alguna de las otras edades, sino la Palabra de promesa para esta edad.
77 Ahora vemos que Él siguió adelante. Y Jairo, un pequeño individuo allá con la hija muerta, ella, él creyó que lo que Él decía era la Verdad. Ahora recuerden, él era un sacerdote, y había sido advertido rigurosamente que “cualquiera que se relacionara con Él sería expulsado de la sinagoga”. Bueno, fuera expulsado o no, él estaba convencido de que Dios estaba presente en Cristo, y que eso era la Palabra. Y, ¿qué hizo eso? Liberó para él el poder de la resurrección que estaba en Él; amén, levantó a una muchacha que estaba muerta que yacía allí, porque él reconoció que Dios estaba en Cristo, y Su Presencia estaba en su casa.
78 Pero en la ciudad donde Él creció, con ese mismo poder en Él, en la ciudad donde creció, ellos aun no lo reconocieron a Él. Para ellos Su Presencia no significaba nada, tal vez era algún fanático: “¿Dónde están estas cosas? Me cuentan que Tú haces esto y esto. Déjame verte hacerlas aquí”.
79 ¿No han oído Uds. eso? “¿Si hay…? Uds. montón de pentecostales y Uds. personas, ¿Uds. creen en Sanidad Divina? Aquí está fulano de tal por acá, déjenme ver que Uds. lo sanen”.
80 Es ese mismo diablo vil, el mismo que dijo: “Si Tú eres el Hijo de Dios, manda que estas piedras se conviertan en pan”.
81 El mismo diablo vil que cuando Le cubrieron a Él los ojos, Lo golpeaban en la cabeza con un palo y decían: “Ahora”, se pasaban el palo uno al otro y decían: “dinos quién te golpeó y Te creeremos si Tú eres un Profeta”. Él no lo hizo. Él no payasea para nadie. Sí.
82 El mismo, cuando Él estaba en la cruz, dijo: “Si Tú eres el Hijo de Dios, baja de la cruz y prueba que eres el Hijo de Dios”. Él podía haberlo hecho.
83 Ellos le dieron allí el elogio más grande que Él había recibido, pero no se dieron cuenta. Ellos dijeron: “A otros salvó; pero Él Mismo no Se puede salvar”. Si Él Se hubiera salvado a Sí Mismo, no hubiera podido salvar a otros. Él Mismo Se entregó para poder salvar a otros. ¿Ven?, ellos no reconocieron la Presencia de Dios; eso fue todo.
84 Ahora eso desata el poder para sanar y, ¿qué? Desatará el poder de abrir sus ojos para reconocerlo a Él o cegará sus ojos para que Ud. nunca lo reconozca a Él. Lo que abre los ojos de uno, cierra los ojos del incrédulo.
85 Pero, en la ciudad, ellos no Le tenían confianza. En la casa del fariseo, él lo invitó a Él allá; donde Simón, un fariseo, y él había preparado una gran cena, y el fariseo quería probarles a ellos que Él no era ningún Profeta. Así que él estaba allá brindando con sus vasos y sus copas, y todos esos perfumes finos en la casa.
86 Y Jesús había entrado sin ser tomado en cuenta por el lacayo, y se había sentado allí. Y, sucio, con el mal olor del—del campo, donde los animales habían recorrido ese camino, y en Sus vestidos. Por eso ellos lavaban los pies en aquellos días.
87 Y, verán, lo primero, cuando uno era invitado a—a un hogar allá en Palestina, cuando ellos usaban esas sandalias, lo primero que hacían era lavarle los pies, y luego le daban algo para caminar sobre sus alfombras, esos tapetes persas finos y cosas, que eran tan hermosos.
88 Lo siguiente que hacían, ellos le daban un poco de aceite en la mano. Era un extracto de un pequeño manzano que se encuentra bien adentro, en la montaña, la rosa del manzano. Después que la rosa se marchita, produce un brote y perfumes finos. Y ellos—ellos se los frotaban en sus rostros. Y esos rayos directos del sol palestino son horribles, y, verán, le hacen producir un olor. Y—y entonces, al llegar, entonces el anfitrión viene hasta la puerta y él los besa en el cuello y les da la bienvenida.
89 ¿Cómo permitieron esos lacayos que Jesús pasara de largo sin lavar Sus pies o—o—o darle aceite para que Él Se ungiera, y ni siquiera le dieran el beso de bienvenida?
90 Pero afuera en la calle había una pequeña prostituta. Pues, todos esos religiosos estaban allí, el grupo completo no lo reconoció a Él. Y una mujercita de mala fama, mirando tal vez a través del portón, lo vio a Él sentado como un despreciado.
91 De hecho, así está Él hoy entre un montón de religiosos, despreciado, inoportuno, no deseado. “Inmundo, sucio, santo rodador” dirían ellos, “alguna clase de—de persona que no está en sus cabales; un adivino, una telepatía mental” o algún mal apodo.
92 Y Jesús, llegaré a eso en unos minutos, dijo: “Hablar una palabra en contra del Hijo del hombre, os será perdonado, pero cuando el Espíritu Santo venga para hacer lo mismo, ni una sola palabra en contra os será perdonada”. ¿Ven?
93 Pero allí esa mujercita vio que Él necesitaba ser servido. Y ella fue rápidamente, fue y consiguió un vaso de alabastro lleno de aceite. Probablemente lo había comprado con el dinero de su prostitución. Pero, ¿qué fue? Ella pudo haber pensado: “Él es un—Él es un Profeta. Pero recuerdo a otra mujer en mi situación, otra persona como yo; ella tuvo la oportunidad y lo reconoció a Él, y fue perdonada”. Allá en el pozo de Sicar, anoche hablamos de eso. “Y si tan solo pudiera llegar a Él, yo sé Quién es Él, le haré un servicio. Aun si los demás, no me importa lo que hagan, yo haré un servicio para Él. Yo reconoceré que Él es el Hijo de Dios”.
94 Ella entró de prisa. Se acercó a Él, y se sintió muy culpable. Así se siente un verdadero pecador arrepentido en Su Presencia: ¡culpable!
95 Y las lágrimas comenzaron a caer, y ella tratando de ocultarlas. Y caían sobre Sus pies. Ella iba a ungirlo, pero las lágrimas caían sobre Sus pies. Y ella comenzó a enjugarlas, y—y lloraba, y—y las limpiaba con sus manos. Y—y Sus pies estaban todos sucios por la tierra que tenían; y—y si lo quieren creer, con el hedor de los animales del camino; todos caminaban por el mismo camino. Y allí estaba Él con ese hedor, sentado allí, y las lágrimas de ella caían sobre Sus pies, y ella tratando de enjugarlos. Y ella no tenía una toalla.
96 ¿Cuál es la belleza y la honra de una mujer? Es su cabello. Por eso es que muchas de Uds. mujeres hoy se lo cortan todo. Eso está errado. Ella, ella tomó su cabello y comenzó a lavar el… Sus pies y a secarlos, su—su hermoso cabello, quitando ese olor de Él, y poniéndolo sobre ella, llevando Su vituperio. ¡Oh, vaya! Ahí es cuando Ud. reconoce Quién está en su presencia. ¿Ven? Nuestras hermanas por poco tendrían que pararse de cabeza para conseguir suficiente cabello para hacer eso. Así que, allí ella lavó Sus pies y los enjugó con los cabellos de su cabeza, y besó Sus pies.
97 Y el vil Simón por allá atrás, dijo: “¡Hum! ¡Hum!”. ¡Oh, puedo verlo inflarse! No reconoció Quién era Él. Dijo: “Les dije que Él no era un Profeta. Si fuera Profeta, Él conocería la clase de mujer que tiene junto a Él”.
98 Jesús no movió un pie. Él solo la observó. Y ella sintió temor.
99 Entonces después que Él terminó, de ella servirle, Él miró allá, dijo: “Simón, una cosa tengo que decirte. Tú Me invitaste aquí. Tú Me trajiste aquí”, en otras palabras, queriendo sacar provecho. “Tú querías lucirte Conmigo. Querías probar que Yo no era Quien Soy. Y tú, cuando me trajiste aquí, debiste haber hecho que me lavaran Mis pies, pero no lo hiciste. Debiste darme aceite para ungir Mi cabeza, pero no lo hiciste. No Me diste el beso de bienvenida. Y esta mujer, desde que llegué, ha lavado Mis pies con sus lágrimas y los ha enjugado con—con su cabello, y constantemente ha besado Mis pies desde que llegué. Tengo algo contra ti, Simón”.
100 Entonces Él se volvió a ella. Puedo imaginarme verla a ella allí con sus grandes ojos bonitos todos manchados, y su rostro, y con la grasa y—y el polvo del camino en su rostro. Y ella piensa: “Pues, ¿habré actuado mal? ¿Habré actuado mal?”.
101 Él dijo: “Y a ella le digo, sus ‘pecados que son muchos, le son todos perdonados. Ve en paz’”.
102 ¿Qué fue? Ella reconoció. Ella reconoció su oportunidad. ¿Ven? Ella lo hizo. Ella le hizo a Él un servicio. Los fariseos no lo hicieron. Ella lo vio y reconoció Su Presencia y ¿qué hizo eso? Limpió. ¿Qué produjo para ella? Perdón. Soltó para ella perdón de sus pecados. ¿Qué más hizo eso? También desató el poder de Dios, para mostrarles a esos incrédulos que Él era un Profeta. Él sabía quién era ella. Eso también liberó gozo y poder y Vida Eterna. Eso soltó.
103 Pero aquel que causó que un enorme clavo atravesara esos preciosos pies, jamás reconoció la Presencia de Dios en Él. También quería que Él le hiciera alguna clase de truco barato, algún entretenimiento.
104 Eso es lo que el mundo quiere hoy: un montón de entretenimiento. No quiere el Evangelio. Ellos quieren ser entretenidos.
105 Y Pilato dijo: “Me gustaría pedirle un milagro a Él o algo así. Tráiganlo aquí”. Allí mismo en la Presencia de Dios y Lo rechazaron, porque (¿qué?) pues estimó más la—la opinión del público que la oportunidad de estar en la Presencia de Dios. ¿Qué sucedió? La mujer fue perdonada y recibió Vida Eterna; pero él perdió su mente y se volvió loco, y se suicidó ahogándose allá en Suiza.
106 Bueno, ocupado, estaba tan preocupado por la opinión popular de aquel día, que “Él era un Belcebú; que solo era una manufactura; que Él no tenía ninguna importancia”, ¿qué hizo? Renunció a eso, renunció a su oportunidad en la Presencia de Dios. Él pudo haber sido perdonado. Dijo: “Yo tengo autoridad para crucificarte. Yo tengo autoridad para liberarte”.
107 Él le dijo: “Ninguna autoridad tendrías si no te fuese dada de Mi Padre”. Él debía haberlo sabido, si hubiera conocido la Escritura. Y él, siendo un judío debía haberlo sabido. Pero, fíjense, las tradiciones le habían enseñado incorrectamente. De esa manera es hoy. ¡Si tan solo él hubiera sido instruido correctamente! ¡Si el hombre hubiera creído lo que decían las Escrituras! Pero su tradición lo apartó de eso.
108 Igual que sucede hoy. La gente tomará el Evangelio genuino, por el que está viniendo el Espíritu Santo y el poder y la gloria de Dios liberando a los pecadores del pecado y dándoles libertad y bautizándoles con el Espíritu Santo y sanando a los enfermos y mostrando señales y maravillas, y la gente se irá diciendo: “¡Aah! ¿Sabes lo que cree mi iglesia? ‘¡Que esas son tonterías’!”. Ud. está renunciando a su oportunidad; Ud. está vendiendo su primogenitura. ¡Otro Esaú!
109 Tantos tienen esa misma oportunidad hoy, de pararse en Su Presencia como aquellos allá. Y todavía, por causa de la opinión popular, ellos La rechazan. ¡Estando en la Presencia de Dios! ¿Yo me pregunto, amigo, en esta noche, si nosotros, que somos Cristianos, estando en Su Presencia y estando enfermos, si nosotros no estamos rechazando la oportunidad de ser sanados solo por creer en Él? Nosotros que afirmamos creer en Él realmente no reconocemos Su Presencia, lo que Él prometió hacer hoy.
110 Vindicado por la promesa de ese día, Jesús le reprochaba a esa generación por no creer Su señal Mesiánica. Lo vemos aquí, Él les está reprochando. ¡Lo llamaban Belcebú! Ellos querían que Él hiciera la señal de Moisés, tal vez abrir el Mar Rojo. De hecho, querían que hiciera la señal de David, tomar el trono y el gobierno. Pero no había Escritura que dijera que Él haría eso. Él tenía que ser un Profeta. Él vendrá como Rey. Pero en ese momento Él debía ser Profeta, y Él hizo la señal que Dios dijo que Él haría en esos días, pero aún querían que Él hiciera alguna señal que los complaciera a ellos. ¿Ven?
111 Y solo me pregunto si nosotros no estamos mirando demasiado hacia el futuro a algo que está aquí a nuestro lado. ¿Me pregunto si pudiera ser de la misma manera?, ¿si nosotros pudiéramos estar pasando por alto nuestra oportunidad? Recuerden, como los tipos del pasado, los tipos no pueden fallar. La última señal de acuerdo a Jesús, Él dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así será en los días cuando el Hijo del hombre” pues no el Hijo de Dios, “cuando el Hijo del hombre sea manifestado”. ¡Fíjense aquí en lo que está sucediendo hoy! Amigos, aquí pudiera decirles algunas cosas que no corresponde que yo les diga, pues los sorprendería.
112 Quiero hacerles una pequeña pregunta mientras nos detenemos, antes de continuar con este servicio, solo por unos minutos. Me pregunto si pudiera hacerles esta pregunta.
113 Todos saben que el mundo, posicionalmente, todo está listo para Su Venida: “Terremotos en diversos lugares; la luna tornándose en sangre o eso rojo volcánico por todas partes, cubriéndola”, como dijo Jesús que vigiláramos esa señal en los postreros días; “el mar rugiendo, los corazones de los hombres desfalleciendo por el temor, y confusos por el tiempo, angustia entre las naciones”.
114 ¡Miren la perversión en aumento hoy! Miren eso hoy, un incremento de cuarenta por ciento en California de homosexuales; ya se ha perdido el afecto natural.
115 Miren el… Miren hoy, cómo la gente se queda en casa, que se llama Cristiana, y escucha a estos personajes como Pat Boone, Elvis Presley, Ernie Ford y aquellos que cantan himnos el domingo; y miran esas cosas, mírenlos besando a esas mujeres y esas cosas allá.
116 Cuando ningún hombre debe siquiera besar a una mujer hasta que se haya casado con ella. Pues esas son glándulas masculinas y femeninas juntándose. Por donde Ud. lo vea, eso no es correcto. Eso potencialmente es un acto sexual. Cuando las glándulas masculinas y femeninas se tocan, eso es un acto sexual. Y es… Que un hombre bese a un hombre en la boca, lo haría vomitar, o una mujer a una mujer. ¿Cuál es la diferencia? Es—es un acto sexual, potencialmente. Es cierto. Un tipo de Cristo besando a Su Novia, ¿se fijan? Uds. nunca deben hacer eso.
117 Pero miren eso hoy, todas estas películas y cosas, pues es un montón de besos y abrazos. Y ya es absolutamente casi un adulterio público, por todas partes, y la gente está tan ciega que no lo ve. ¡Es cierto! Todo está en una condición de Sodoma, sodomitas por todas partes, como dice la Biblia.
118 ¡Tantas cosas, miren estos días, lo que Él dijo que sucedería! Miren las promesas que Él hizo, que sucederían en este día. Y luego examinen, lo que está aconteciendo y vean dónde estamos, entonces Uds. verán si Él aún está en Su Palabra o no.
119 Ellos querían ver la señal de Moisés, la señal de David. Ella no era para la edad de ellos; fue prometida para la edad de Moisés y la edad de ellos. La promesa para esta edad tiene que venir a cumplimiento. Él se los había mostrado claramente, Él, por la Escritura, los invitó a que escudriñaran la Escritura, para ver en qué día estaban viviendo.
120 ¡Él está haciendo lo mismo ahora! Escudriñen la Escritura, Uds. que creen la Biblia. ¿Qué es lo que debe suceder aquí mismo antes de Su Venida?
121 Miren al mundo en posición; ahora, ese es el mundo. Miren la iglesia, dónde está. Miren dónde está ella: “apartándose, tibia, Laodicea, sacando la Palabra”. La cosa completa entrando en el gran concilio de iglesias, el Concilio Mundial de Iglesias, formando la marca de la bestia; lo cual la Biblia proclama que no es correcto, y todas esas cosas y, sin embargo, los protestantes entran directamente en eso de cabeza, porque no conocen la Escritura. ¡Su tradición! ¡Oh, están queriendo un—un—un—un hombre de poder, y lo van a tener! Ellos se van a asegurar de tenerlo.
122 Lo había hecho, miren, pues Jesús mismo había declarado ser perfectamente Quién era Él, y les había probado a ellos Quién era Él, en Su edad.
123 ¡Y hoy es igual! Pues miren, tomemos esa escena de Lucas 17: “Como fue en los días de Sodoma”. Miren el mundo, miren la iglesia, ¡la condición sodomita! Vean en dónde estaba Lot, cuando aquellos hombres aun trataron—trataron de forzar la puerta para llegar a estos ángeles, estos hombres.
124 Fíjense, miren aquí. Ha… Miren, Abraham estaba arriba en la montaña; él no estaba en Sodoma. Eso es un tipo.
125 Siempre hay tres clases de personas en una reunión religiosa: creyentes, manufacturados y los incrédulos. ¡Siempre esos tres! Y allá estaban ellos: allá estaban los sodomitas incrédulos, el creyente manufacturado Lot, y Abraham la iglesia elegida.
126 Ahora observen a sus mensajeros en aquel día. Dos mensajeros fueron y le predicaron a Sodoma. Ellos no hicieron milagros, solo los hirieron con ceguera. La predicación de la Palabra hace eso.
127 Pero observen la clase de milagro que hizo este Ángel que se quedó con Abraham. Él estaba de espaldas. Y le dijo a Abraham que su nombre había sido cambiado: lo llamó “Abraham” en lugar de Abram. Él no podía tener el bebé hasta que su nombre fuera cambiado, tampoco Sara. Él les dijo cuáles eran sus nombres. El Ángel les dijo eso. Y Él dijo que iba a visitar a Sara según el tiempo de la vida.
128 Y Sara se rió por eso. Y cuando Sara se rió… El Hombre que estaba de espaldas, ese Hombre que comía carne de becerro y bebía leche de la vaca y comía pan; un Hombre con Sus vestidos empolvados, un viajero, era Dios Mismo. Y Abraham lo reconoció porque Él conoció los pensamientos que estaban en el corazón de Sara que se encontraba detrás de Él. Dijo: “¿Por qué ha dicho Sara dentro de sí: ‘cómo pueden ser estas cosas?’ ¿Habrá alguna cosa demasiado difícil para Dios?”. ¿Ven? Y Sara salió de prisa y lo negó. Él dijo: “Sí, pero lo has hecho”. Ahora, Él le hubiera quitado la vida a Sara allí mismo, por descreer, pero ¿lo ven?, ella era parte de Abraham.
129 Y nuestra incredulidad en Su gran manifestación de esta hora: ¡nosotros somos parte de Cristo! Él solo (¿ven?) nosotros—nosotros (¿ven?), nuestra… Él—Él tiene que cumplirla.
130 Ahora noten, no ha habido un tiempo en la historia de la edad de la iglesia… Y conozco un verdadero erudito con el que estoy hablando, un historiador. Nunca lo ha habido. Yo le pediría a cualquier estudiante de la Biblia que me diga de un hombre que haya sido enviado a la edad de la iglesia, a esta iglesia, desde la crucifixión de Cristo, con un ministerio a nivel mundial, que su nombre haya terminado con las letras h-a-m como A-b-r-a-h-a-m, hasta este día. Sankey, Finney, Moody, Knox, Calvin; pero, ¿dónde antes hubo un G-r-a-h-a-m, Billy Graham, el gran evangelista allá afuera con las denominaciones que están en Sodoma? Nunca. Hay un Oral Roberts moderno allá afuera con los pentecostales, la misma cosa. ¿Sabían Uds. eso?
131 ¡Pero, h-a-m! Ahora G-r-a-h-a-m solo tiene seis letras, pero A-b-r-a-h-a-m tiene siete letras. Seis es número de hombre, la organización del hombre, obra del hombre; pero A-b-r-a-h-a-m tiene siete letras. Ahora observen, para la Iglesia elegida que es sacada, no esas denominaciones, sino para la Iglesia elegida que estará afuera, recibirá también un mensajero en estos postreros días.
132 ¿Qué está sucediendo allá abajo? ¿Qué está sucediendo aquí arriba? Compare eso con lo que dijo Jesús. Nunca antes en la historia habíamos estado así. ¡Y con las mismas señales que serían hechas! ¿No se dan cuenta Uds., amigos, ni reconocen que es Dios que ha descendido en el Evangelio, en Su pueblo, dándose a Sí Mismo a conocer? ¿No pueden Uds. reconocer la hora en la que estamos viviendo? ¿Habremos llegado al punto en que solo batimos un poco las manos, tocamos el piano y recitamos esto y—y nos apartamos de la Palabra, a tal grado que estamos así de ciegos a eso? Seguramente que no. Reconozcamos la hora en la que estamos viviendo.
133 Pedro, Natán o Natanael, mejor dicho, y la mujer, ellos la reconocieron. Ellos, ellos—ellos reconocieron Su señal, la señal Mesiánica.
134 Igual ahora con estas cosas que estoy diciendo. Entonces para esta edad, Jesús dice… Ahora observen, Él está refiriéndose a allá atrás, hablándoles de una edad. Dios, en cada edad, cuando envió Su Mensaje, el cual fue Su Palabra y que Lo identificó para esa edad, la gente que lo creyó, fue un gran tiempo para ellos; la gente que no Lo creyó, entró en caos. Siempre ha sido así.
135 Como en los días de Jesús, lo mismo. Obsérvenlo a Él parado aquí ahora. Él dijo: “Así como fue en los días de Jonás, con Jonás; porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y noches, así lo estará el Hijo del Hombre”.
136 Él dijo: “La generación mala y adúltera va tras una señal”. Ahora, ¿saben Uds. lo que creo que Él estaba haciendo? Él estaba profetizando: “Una generación mala y adúltera”.
137 Me pregunto si algún hombre en sus cabales puede negar que estamos viviendo en una generación débil y adúltera, ¡con homosexuales y perversión! Y la tasa de divorcio en América es más alta que en cualquier otra nación del mundo. Y el mundo entero ha entrado en ese caos. Casi tres de cada cuatro están divorciados, considerando como unos diez años de matrimonio. ¿Ven? ¡Piensen en eso! Se divorcian, se vuelven a casar y se vuelven a casar, se divorcian y se vuelven a casar. “Estaban comiendo, bebiendo, tomando para sí mujeres y dándose en casamiento”. Miren la hora en la que estamos viviendo. ¿Cuándo se estuvo alguna vez en semejante caos?
138 “La generación mala y adultera demanda señal, fíjense, y ellos recibirán una señal”. ¿Cuál? Esta generación. “Porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena tres días y noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches”. ¿Qué señal recibiría esa generación mala y adúltera? La señal de la resurrección.
139 Y hoy, después de dos mil años, aún vemos a Jesucristo en el poder de Su resurrección, parado entre nosotros, haciendo las mismas cosas que Él hizo allá y que prometió que haría. “La generación mala y adúltera demanda señal, siempre queriendo un ‘muéstreme esto y si Ud. puede haga esto y haga aquello’. Ellos la recibirán: la señal de la resurrección”. Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos; la Palabra manifestada, morando entre nosotros. ¡Cómo deberíamos agradecerle a Dios por Su gran señal!
140 Noten que Él se estaba refiriendo allí a algo más. Él dijo: “Y como la reina del sur se levantará”, esa es la reina de Sabá. Escuchen atentamente ahora. La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar.
141 Fíjense, veamos eso por unos minutos. Él estaba leyendo la misma Biblia que nosotros leemos, acerca de Jonás, y Él estaba leyendo acerca de Salomón. Ahora, cuando llegó la edad de Salomón, él tenía un… él tenía un don de discernimiento. Y toda la gente, la nación entera lo creyó. Todos eran de un mismo corazón y un sentir. Todos lo creían.
142 Si todos, esta noche, si toda América tan solo regresara a Dios y le creyera a Dios, sería la mejor seguridad que tendríamos, sería todo refugio de las bombas y demás.
143 Nadie se metía con Salomón. Ellos le temían, porque él era un hombre con un don. Y eso es lo que la gente creía de él, que era un hombre enviado de Dios, tanto así que lo hicieron su rey. Todas las naciones les temían; no por causa de su poder militar, sino porque Dios estaba con ellos.
144 Y si esta nación que afirma ser Cristiana, si tan solo todos juntos pudieran aferrarse de este gran don que nos ha sido dado en estos postreros días, el Espíritu Santo de Dios sobre la Iglesia; no el credo, ¡el Espíritu de Dios! “No es con fuerza, ni con ejército, sino con Mi Espíritu”, ha dicho Dios. El Espíritu Santo, Jesucristo en la forma de Espíritu sobre nosotros, “el mismo ayer, hoy, y por los siglos”, haciendo que esta Palabra viva para lo que Él dijo que Ella haría. Observen ahora atentamente.
145 ¡Oh, las noticias viajaron por el mundo! Ellos no tenían televisión y radio, ni cosas en aquellos días, así que corrió de labio a oído. Y después de un tiempo, las grandes caravanas atravesaban el Desierto del Sahara, lo cual es un viaje de tres meses desde Palestina hasta donde ella vivía. Y la fe viene por medio de (¿qué?) oír, oír la Palabra de Dios. Y ella había oído acerca de esta gran reunión que estaban teniendo allá, y cada vez que una caravana venía de esa dirección, ella preguntaba: “¿Uds., pasaron Uds. por Palestina?”. “Sí”. “¡Oh!, ¿y qué opinan de eso?”.
146 “¡Oh, eso—eso va más allá de cualquier cosa! Ud. nunca ha visto discernimiento igual. Es como si un dios estuviera sentado allá. El Dios de ellos está representado en un hombre llamado Salomón”.
147 Bueno, “la fe viene por el oír”. El corazón de la pequeña reina comenzó a hambrear por ir allá y averiguar al respecto. ¿Ven?, ella estaba ordenada para Vida.
148 Noten, ahora lo primero que debía hacer, pues siendo una pagana, ella tenía que conseguir permiso de su sacerdote, para ir. Entonces me puedo imaginar verla yendo a su sacerdote, y decirle: “Santo padre, he oído que ellos están teniendo un gran avivamiento allá en—en Palestina. Quisiera permiso para ir allá y verlo personalmente”.
149 “Pero, hija mía, pues no deberías verte involucrada en alguna… Después de todo, nosotros no estamos cooperando con ese avivamiento, así que tú—tú no puedes ir. Mira, esas solo son tonterías. Eso—eso no tiene fundamento. Esa gente dice que ellos pasaron a través del Mar Rojo y que han hecho todo esto, aquello; pero eso no es así. Si algo así estuviera pasando, sería aquí mismo en nuestra iglesia”. Aún tenemos paganos.
150 Entonces encontramos que ella comenzó a sentir hambre. Ella dijo: “Pero mire” dijo ella, “me cuentan que ‘el Dios de ellos allá está representado en un ser humano, y su sabiduría sobrepasa cualquier cosa. Su discernimiento es maravilloso’”. “¡Oh, eso no es cierto”! Ella dijo: “Pero tal vez yo—yo…”
151 “Bueno, mire, Ud. es una reina, no puede relacionarse con un montón de gente como esa. Eso, Ud. no puede hacer eso; ese montón de gente, conocida alrededor del mundo como fanáticos religiosos. Ud. no puede hacer eso”.
152 Pero, vean, cuando Dios comienza a lidiar con el corazón humano, nada va a detenerlo. Esposo, esposa, hijos, pastor, ninguna otra cosa puede detenerlo cuando una persona realmente siente hambre de Dios; ellos irán de todas maneras. Así que ella se preparó, hizo los preparativos.
153 Pues, él diría: “Bien, entonces solo le daré… yo—yo tendré que excomulgarle de nuestro compañerismo”.
154 “Bueno, bien pueda y hágalo. Yo iré de todas maneras. Voy a averiguar todo esto personalmente, y a ver”.
155 Ella había comprado pergaminos y había leído lo que Jehová debía ser, respecto de Sus profetas y lo que Él debía hacer, cómo la Palabra se manifestaría, cómo conocería estas cosas cuando se representara, velado en carne humana, lo que haría. Y ella había leído todas estas cosas. Entonces lo oigo a él decir: “Pues, mire, nuestro libro dice esto”, dijo él.
156 “Sí, mire, yo… mi tátara-tatarabuela se paró delante de esos mismos ídolos. Ella se paró haciendo oraciones, día tras día. Nunca hubo uno que hiciera un solo movimiento, un sonido ni nada. Y yo estoy hastiada de esta vieja forma muerta. Yo quiero ir para ver si existe un Dios vivo”. Es una lástima que no tengamos más de esas reinas hoy.
157 Así que ella se preparó para ir. Ahora, cuando ella llegó a este punto donde tenía que salir, pues, recuerden, ella sufrió gran dificultad. No fue tan fácil como podría serlo para Ud. Ahora vean lo que ella tuvo que hacer.
158 Aquí hay otra cosa que quiero, no quiero omitir. Ella dijo esto: “Iré allá y voy a llevar algún dinero; llevaré algunos regalos. Y si eso es la verdad, voy a respaldarlo. Si no es la verdad, entonces puedo regresar con mi dinero”.
159 Esa mujer podría enseñarles a los pentecostales. Sí, señor. Respaldan cosas allá afuera que se ríen y se burlan de la sanidad Divina, y aun así Uds. financian programas radiales en vez de a su propia iglesia, es cierto, y se ríen y se burlan de las mismísimas cosas que Uds. creen.
160 Pero ella dijo: “Lo llevaré. Y si eso no es lo correcto, puedo regresar con esto”.
161 Ahora recuerden, llevaba toda esta riqueza cargada sobre esos camellos. Y pues, recuerden, los jinetes veloces de Ismael eran ladrones del desierto, andaban por allá. ¡Qué tan fácil hubiera sido para ellos asaltar esta—a esta presa y, pues, hubieran asesinado a esos pocos eunucos que la acompañaban, hubieran tomado ese dinero y desaparecido!
162 Pero hay algo especial, cuando uno realmente se propone y Dios mismo Se está revelando; Ud. se propone ver a Cristo, entonces no existe peligro delante de Ud. ¡Ud. no le presta atención a nada! El médico dice que Ud. va a morir, Ud. ni se fija en eso. Cuando Ud. está presionando, Ud. sabe que hay algo ahí.
163 Algo ardía en el fondo del corazón de ella: ¡fe en este Dios! [Cinta en blanco.—Ed.] …tres meses de viaje por el Desierto del Sahara; no en un Cadillac con aire acondicionado. No, no. A ella le tomó tres meses atravesar el Desierto del Sahara, quizás viajando durante la noche, leyendo los pergaminos en el oasis durante el día, hasta que ella llegó.
164 Ahora, con razón Jesús dijo que ella se levantaría en los postreros días y condenará esta generación, porque algunos de ellos ni siquiera cruzan la calle; y uno mayor que Salomón está aquí, el Espíritu Santo mismo. ¿Ven? ¡Con razón ella se levantará en los postreros días y condenará a la generación!
165 Observen, ella finalmente llegó. Ella no vino como muchas personas, como algunas personas que vienen a una reunión extraña. Ella vino y tomó sus camellos y salió al patio, levantó sus tiendas, y ella iba a permanecer allí hasta que estuviera convencida.
166 La mayoría de las personas vienen, se sientan quizás cinco minutos, tal vez por veinticinco. Tan pronto como el evangelista o alguien dice algo que sea contrario a lo que ella—ella piensa que dice su credo, o ella, el credo de él, ellos se van. ¿Ven?, ni siquiera tienen modales. Con razón ella condenará a esta generación; ella vino a quedarse hasta que estuvo convencida.
167 Me puedo imaginar el primer servicio aquella mañana cuando todas las trompetas sonaron, el pastor Salomón salió. Ella tal vez haya estado sentada a lo lejos en la parte de atrás. Ella dijo: “Ahora veré por mí misma. Yo sé que eso es lo que debe ser Jehová. El hombre puede decir lo que quiera, pero ahora veré”. Entonces ella se quedó allí ese día y observó, y ella vio a todos los que llegaron a la plataforma. Ella vio que ese discernimiento era perfecto.
168 Finalmente, digamos que llamaron su tarjeta de oración, que probablemente no lo fue, pero había llegado su momento de venir delante de Salomón. Y la Biblia dice que “cuando ella fue y se paró delante de Salomón, que Dios permitió que Salomón conociera todos sus secretos. Nada fue oculto”. Entonces ocurrió el milagro en ella.
169 Entonces ella se volteó hacia la audiencia y dijo: “Todas estas cosas que he oído son verdad, y aún es mayor que lo que yo había escuchado”. ¿Ven? ¡Oh, ella se quedó sin aliento, sin poder respirar!, porque aquí había un hombre que sin conocerla, un extraño, le reveló las cosas que ella quería saber.
170 ¡Oh, y Jesús estaba parado allí, que era más que Salomón! Él fue la Plenitud de la Deidad corporalmente. Él fue el Hijo de Dios nacido de la virgen. Él se veló en Él, y Jehová Mismo se manifestó en carne. Y allí estaba Él parado, en Plenitud, y ellos dijeron que no le creerían a Él, un discernimiento mayor. ¿Ven?, Él era Salomón más David, más todos los otros, todos estaban en Él. Todos los profetas estaban contenidos en Él, uno mayor que Salomón.
171 Y aún en aquel día, Él dijo: “Si Uds. hablan esas palabras contra Mí, Yo los perdonaré. Pero cuando venga el Espíritu Santo, eso será aún mayor que lo es ahora, y más condenación”.
172 ¡Y aquí estamos nosotros hoy viendo a ese mismo Dios hacer la mismísima cosa! Yo creo que ella se levantará en el Día del Juicio y condenará a esta generación, porque ella se arrepintió y creyó el mensaje que Salomón estaba predicando, y creyó en Dios. Ella vio algo real.
173 ¿Saben cuál es el problema hoy?, hay personas, muchas personas, es con las personas que pertenecen y solo van a la iglesia y tienen un credo. ¿Ven?, ellos han visto mucha cosa falsa, mucha estatua y mucho edificio grande, lujoso. Y—y, nosotros, no—no vayamos nunca a caer en esa clase de capricho. Vean, Dios no habita en edificios grandes, Él habita en su corazón. ¿Ven? Dios no habita en la educación intelectual, Él está lejos de eso. Él habita en la humildad, en su corazón.
174 Él habita en Su Palabra, y Su Palabra entra en su corazón y Ella Misma habla y lo declara. Él interpreta Su Propia Palabra por medio de Ud. Él quiere encontrar a alguien que Él pueda poseer, para mostrar que Él aún es Dios. ¿Ven? Y Él, eso es lo que Él hará si solo puede hallar a alguien al que Él le pueda hablar. Si Él puede conseguir a otra mujer con un flujo de sangre, Él aún puede hablar la misma cosa. Él aún puede hacer la misma cosa, dándolo a conocer, declarándolo. Nosotros estamos en la Presencia de Dios, sin reconocerlo.
175 Me recuerda una pequeña historia. Puede ser que se las haya dicho alguna vez, no sé, sería de provecho ahora mismo. Como todos Uds. saben, yo—yo practico la caza mayor. Y me encontraba en los bosques del norte; solía subir allá constantemente para cazar. Y allá tenía un amigo llamado Bert Call. Él era un buen cazador, era mitad indio. Nunca había que preocuparse por él, él no se iba a perder. Y nosotros éramos verdaderos amigos, pero ese era el hombre con el corazón más malvado que yo haya visto. Él simplemente no tenía corazón. Les disparaba a los cervatos, son los venados bebés, solo para hacerme sentir mal. Y él decía: “¡Oh, Uds. los predicadores tiene el corazón de gallina! Billy, tú serías un buen cazador si no fueras predicador”. Dijo: “Tú eres demasiado gallina de corazón”. Le decía: “Bert, no es que tenga corazón de gallina”.
176 Ahora, está bien cazar un cervato si la ley lo aprueba. Abraham mató un becerro y se lo dio a comer a Dios. No se trata de su tamaño ni de su sexo.
177 Pero solo era para ser cruel con eso, y él simplemente les disparaba a esos cervatos y se reía, hacía burla porque yo me sentía mal por eso. Bueno, pues, él—él lo hacía.
178 Y un año yo fui allá. Y él se había inventado un pequeño silbato que podía soplar, como si fuera un cervato, Uds. saben, de la manera que llama a su mamá. Y pues, él dijo: “Oye Billy, antes que comencemos esta mañana” dijo, “quiero mostrarte algo que tengo”. Y él me lo mostró. Yo dije: “Bert, no usarías algo así”.
179 Él dijo: “¡Oh, despierta!”. Y el hombre tenía los ojos como los de una lagartija, así como algunas de estas mujeres tratan de pintarse los ojos, Uds. saben cómo, de esa manera. Saben, me miró con esos ojos que parecían de lagartija, y yo, eso por poco me asustaba. Y—y le dije: “Bert, no hagas eso”. Él dijo: “¡Oh, Uds. predicadores corazón de gallina!”.
180 Así que estábamos—estábamos… En esa ocasión yo me había tardado un poco en llegar allá. Y esos ciervos norteños de cola blanca… El venado-mula de aquí caminará directamente hacia uno, pero no uno de esos. Cuando se le ha disparado, él es… Uds. hablan de Houdini como un artista del escape; él es un principiante comparado con ellos. Así que era tarde y les habían estado disparando. Y esos venados se estaban escondiendo, alimentándose en la noche a la luz de la luna, y se recostaban en el día. Nosotros caminamos hasta arriba al viejo desfiladero Jefferson Notch, hasta Mount Washington. Había, eran casi seis pulgadas de nieve sobre el suelo, clima bueno para rastrear; no vimos ni una sola huella. Él dijo: “¿Qué te parece, Billy?”.
181 Yo dije: “Uds. los han espantado todos de aquí con esas viejas ametralladoras que Uds. disparan”.
182 Así que continuamos. Después de un rato, cerca de las once… Siempre llevábamos uno de esos termos lleno de chocolate caliente; es por si uno se lastima o alguna otra cosa, da estimulo, y un emparedado. Así que eran cerca de las once o de las once y treinta, creo yo, cuando llegamos a un claro como del tamaño de este auditorio aquí o este edificio, sin ningún árbol. Entonces él se sentó, apoyó su rifle contra un árbol, comenzó a sacar algo aquí atrás. Y yo pensé que él iba a sacar su—a sacar su termo. Pensé: “Bien, vamos a comer”.
183 Por lo general llegamos a la cima de la montaña y comemos; y uno se va por un camino y el otro por otro, y regresamos. Y conocíamos bien el lugar. Y si cazábamos un venado, simplemente lo colgábamos, y pues sabíamos, íbamos y nos ayudábamos mutuamente a llevarlo. Entonces pensé simplemente que él se iba a comer su almuerzo, y nos separaríamos, porque ya casi estábamos en la línea de los árboles. Así que yo…
184 Él fue a sacar algo de atrás. Y yo iba a sacar mi termo, mi chocolate, y comencé a sacarlo así. Y él sacó ese pequeño silbato de su bolsillo, y le dio un fuerte soplido así. Y me miró de nuevo con esos ojos como de lagartija, y sopló ese silbato. Y cuando lo hizo, como a la distancia del largo de este edificio, una gran gama se levantó.
185 Ahora, por si algunas de nuestras hermanas no lo saben, la gama es la madre venado. Y vean, ese silbato era un bebé, y lloró, y esta gran gama se levantó. Y como a eso de las once del día, cualquiera que caza venados sabe que es una mala hora; ellos están acostados.
186 Así que ella se levantó y miró alrededor. Yo podía verla claramente. Él volvió a mirarme, y sopló de nuevo. Y en lugar de—de correr, ella caminó directamente a ese claro.
187 Ahora, eso es inusual. Ellos no hacen eso. Cualquier cazador lo sabe. Y no lo harán, ellos no harán eso. Pero ella salió caminando allá. ¿Por qué? Ella era una madre; y eso era un bebé. Lo era ¿ven?, simplemente nacía en ella ser una madre, y ese bebé.
188 Y Bert apuntó, echó para atrás ese engranaje, lo bajó en esa treinta cero seis. Y él tenía una puntería mortal. Y lo vi nivelar de esta manera, y yo sabía que él le atravesaría su fiel corazón de lado a lado, con una bala tipo hongo de ciento ochenta granos. Y pensé: “¿Cómo puedes hacerlo, Bert? ¿Cómo puedes ser tan malvado para llamar a esa madre venado allí al descubierto y luego dispararle directo a su corazón, y ella tratando de encontrar a su bebé? ¿Cómo puedes ser tan brutal para hacer eso?”. Yo lo estaba pensando. Y lo vi bajar y nivelar de esta manera.
189 Y yo no pude, no pude mirar eso; simplemente era demasiado. Supongo que tengo el corazón de gallina. Yo solo di la espalda, y pensé: “Dios, ¿cómo él puede hacerlo? ¿Cómo puede un ser humano ser tan malvado para hacer eso, simplemente dispararle al corazón de esa madre fiel?”.
190 Ahora, esa no era una actuación de ella. Ella no estaba montando un espectáculo. Ella era una madre. Ella vio al cazador cuando niveló esa escopeta, pero, ¿corrió ella? No, señor. Su bebé estaba en problemas y ella intentaba encontrar a su bebé.
191 Y yo di la espalda, como dije, y comencé. Dije: “Señor, Dios, ¿cómo él puede hacerlo?”. Presté atención y esperé, esperé, la escopeta no disparó.
192 Y me di la vuelta y miré, y la escopeta se movía así. Él no pudo sostenerla más. Él se dio la vuelta, esos enormes ojos de lagartija habían cambiado; las lágrimas caían de su mejilla. Él arrojó la escopeta sobre la nieve, y dijo: “Billy, ya tuve suficiente de eso. Guíame a ese Jesús del que tú hablas”.
193 Allí mismo sobre esa nieve lo conduje a Cristo. ¿Por qué? Él vio algo real, él vio algo genuino. “Si estos guardan la… su paz, las piedras clamarían”. Esa madre no estaba fingiendo algo. Ella era una madre genuina. No importa si era la muerte o lo que fuera, ella estaba parada allí en la misma cara de la muerte, sabiendo que en cualquier momento aquella bala le atravesaría el corazón; pero ella estaba buscando a su bebé.
194 ¡Oh, si tan solo nosotros pudiéramos ser tan Cristianos como ese venado era una madre! ¿Por qué? Ella nació siendo una madre, ella nació para ser una madre. Nosotros nacemos para creer la Palabra de Dios. Nosotros nacemos para creer en Jesucristo. Inclinemos nuestros rostros.
195 ¿Cuántos aquí ahora mismo, con su mano levantada, dirán: “Hermano Branham, realmente me gustaría ser la clase de Cristiano así como esa pequeña gama fue una madre. Yo—yo desearía que mi corazón estuviera tan lleno de Cristo que yo pueda hacerle frente a cualquier cosa, y ser un verdadero Cristiano tanto como ese venado era una madre. Yo, esa es la clase de experiencia que quiero.”? ¿Levantarían Uds. la mano? Dios lo bendiga. Eso está bien. Dios lo bendiga. Muchos, por todas partes. Estoy muy agradecido que Uds. aún tengan por dentro suficiente de eso real que los hará creer.
196 Vean, ¿qué pasaría si Uds. no creyeran? ¿No sería lastimoso ver a un incrédulo en un punto donde su corazón esté tan endurecido que ya absolutamente no puede creer, condenado, perdido, extraviado, sin saber nada al respecto, sin saber a qué hora la muerte puede tocar a la puerta? Ud. tendrá que salir a la Eternidad.
197 Y Jesús dijo: “El que no naciere de nuevo”, llegar a ser tan Cristiano como esa cierva era una madre, “Ud. nunca verá a Dios; hasta ahí llega Ud., no importa a cuántas iglesias Ud. se afilie”. Él le estaba hablando a un líder religioso de aquel día, Nicodemo, un hombre de ochenta años y le dijo que él debía nacer de nuevo; que tenía que llegar a ser la misma clase de Cristiano como esa cierva allá fue una madre.
198 ¿Habrá alguno que no levantó las manos, que realmente conoce la Presencia de Dios, que La reconozca y diga: “Sé que estoy errado”? Cuando se da cuenta de que Ud. está errado, Ud. está reconociendo la Presencia de Dios.
199 Pero cuando Ud. no sabe que está errado, la Biblia dice: “Eres un desventurado”. En esta edad la iglesia sería “desventurada, miserable, pobre, ciega y desnuda, y no lo sabe”.
200 Solo piense en un hombre o en una mujer que estuviera en la calle, desventurada, ciega, pobre, miserable y desnuda; y Ud. podría decirles que están desnudos y ellos lo escucharían, pero, ¿qué si ellos están desnudos y no lo creen? ¡Qué condición mental es esa!
201 Pues, ahora, esa es la clase de condición espiritual que es. La gente está espiritualmente ciega, desventurada, miserable, desnuda delante de Dios, los pecadores tratando de cubrirse detrás de las hojas de higuera de alguna denominación, y no lo saben.
202 ¿Levantarán la mano, alguien más? Dios le bendiga. Eso es correcto. El Señor le bendiga. Antes de Ud.… Tal vez Ud. sea un desconocido aquí, nunca haya visto a Dios hacer algo. Pero antes de que Ud. vea algo, de todas maneras diga: “Yo acepto eso en base a la Palabra. Yo sé que Uno mayor que Salomón está aquí; el gran Espíritu Santo de Dios está presente. Yo lo siento; yo lo creo. Levantaré mi mano. Soy un pecador; pediré salvación”.
203 Padre Celestial, bendice a estos que tienen sus manos levantadas. Pedimos que les concedas Tu misericordia a aquellos que son—son pecadores. Y, tal vez ellos pertenezcan a la iglesia. Ellos, eso aún no significa que no sean pecadores. Y han levantado sus manos, ellos quieren ser salvos. Señor, había Algo allí al lado de ellos. Ellos reconocieron al Espíritu Santo allí. Y ellos—ellos reconocieron que era Dios, y que les estaba hablando, que, de que ellos no tenían esa experiencia que debían tener, y ellos levantaron las manos.
204 Tú dijiste: “El que a Mí viene, Yo no le echo fuera”. Y yo sé que eso es verdad. Tú dijiste, en San Juan 5:24: “El que oye Mis Palabras, y cree al que Me envió, tiene Vida Eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a Vida. El que a Mí viene, Yo le daré Vida Eterna, lo levantaré en el día postrero”. Esas son Tus promesas, Padre.
205 Yo reclamo a cada uno de ellos. Tal vez algún Cristiano, Señor, que está tratando de caminar por la vida, queriendo vivir cada día mejor, y ellos—ellos quieren una experiencia de—de—de un mejor caminar, ellos también levantaron las manos. Padre, oro para que los bendigas. Que esta noche ellos puedan encontrar esa plena suficiencia en Cristo, la Palabra hecha carne entre nosotros. Concédelo, Señor. Te los encomiendo a Ti, en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén.
206 Dios los bendiga. Y mientras permanecen sentados en mucho silencio (¿ven?) solo por un momento; ¡oh, vaya!, me pasé ahora de mi tiempo por cinco minutos. Perdónenme, no me quise extender hablando tanto. Les diré, vamos a esperar solo por un momento, concédanme apenas cinco minutos más, por favor.
207 ¿Cuántos saben lo que fue Dios? Sabemos lo que la Biblia dice que Él fue, y la Biblia dice: “Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Y Jesús dijo en San Juan el capítulo 14, el versículo 12, Él dijo: “El que en Mí cree, las obras que Yo hago también él las hará”. No el que pretende que cree, sino “el que cree en Mí”. ¿Es verdad eso, mis hermanos ministros? Eso es verdad. ¿Cuántos lectores de la Biblia saben que eso es verdad? “Los cielos y la tierra pasarán”, pero Sus Palabras no pueden fallar. Él prometió eso.
208 Ahora, no hay duda que hay enfermos entre Uds. allá. Yo no los conozco a Uds., en lo absoluto. Y para probar lo que les estaba diciendo hace un momento, así como el Ángel del Señor en los días de antaño, los días pasados, Jesús dijo: “Como fue en los días de Lot, así será en la venida del Hijo del Hombre”. ¿Pueden Uds. ver lo que les estaba diciendo, esos nombres y todas las demás cosas en su posición, la iglesia aparejándose, pueden Uds. verlo? Ahora estoy seguro de que Uds. leyeron entre líneas las cosas que no hablé, Uds. entienden lo que quise decir. Ahora, si Uds. las personas que están aquí, que están enfermas y necesitadas, yo…
209 ¿Cuál es el objetivo de yo estar aquí? ¿Para qué estar yo parado aquí como un engañador? Si estuviera haciendo eso, sería tiempo para que yo… Yo, yo no desearía vivir. Yo, yo preferiría morir. Yo, yo preferiría irme y ser cualquier otra cosa antes que un engañador. Y, ¿qué me haría Dios? Y no sé si yo pase la noche con vida, tampoco Uds. Pero un engañador, nosotros queremos ser… ¿De qué sirve ser un engañador cuando se puede ser un genuino? Pero, fíjense, Eso es muy extraño para Uds.
210 Ahora, miren, si yo afirmo que estas Escrituras deben ser cumplidas, que les he leído y señalado en las últimas dos noches, lo que Jesús fue, ¡lo que es Su Presencia hoy! Y Él debe regresar en los postreros días, eso lo sabemos, por medio de carne humana y manifestarse Él mismo de la misma manera. Todos sabemos eso. ¿Somos conscientes de eso? Digan “Amén” si es así. [La congregación dice “Amén”.—Ed.] Muy bien. Ahora, para consuelo de Uds. yo les digo, digo esto a Uds., en Su Nombre: Él está aquí, el mismo Dios que descendió y le habló a Abraham, que tenía Su espalda hacia la tienda, y Sara estando en la tienda, Él sabía lo que ella estaba pensando.
211 Dijo eso mismo cuando Él vino aquí. Él miró a la audiencia y discernió lo que estaba en sus corazones. Una mujer tocó Su vestido; Él miró alrededor hasta que la encontró, y se lo dijo.
212 El ciego Bartimeo tocó Su vestido, cuando él clamó: “Tú, Hijo de David, ten misericordia”, parado como a doscientas yardas de donde Él pasaba. Su fe detuvo al Hijo de Dios en el camino, y se dio vuelta y dijo: “Tráiganlo aquí”.
213 El pequeño Zaqueo arriba en el árbol, se escondió, dijo, pues tampoco creía que Él era un Profeta. Y Jesús llegó directamente, se paró debajo del árbol y miró hacia arriba, y dijo: “Zaqueo, baja de allí”, lo llamó por su nombre.
214 Siendo que Jesús nunca había visto a Pedro, y Andrés lo había llevado allá. Cuando Él lo vio venir, dijo: “Tu nombre es Simón. Tú eres hijo de Jonás”, le dijo su nombre, le dijo quién era él. Le dijo a Natanael dónde había estado, lo que había hecho.
215 A la mujer, y la clase de condición en la que estaba, cuál era su problema, cuál era su enfermedad.
216 ¡Ese es Dios, amigos! ¿Cuántos lo creen con todo su corazón, dicen: “Eso tiene que ser Dios?”.
217 ¿Cuántos de Uds. aquí saben que yo no sé ni un solo detalle acerca de Uds., levanten la mano?, digan: “Yo sé que ese hombre no sabe nada acerca de mí, él solo—solo es un hombre”. Y eso es lo que soy, solo su hermano. Estoy aquí para tratar de ayudarlos.
218 ¡Pero declaro! ¿Cuántos han leído mi libro y demás? Uds., Uds. saben, ¿creen Uds. que esa es la Verdad? Estos son los postreros días. Y ahora que el Señor Jesús nos ayude.
219 Y si Él viniera esta noche… Y que ninguno de Uds. se mueva. Solo permanezcan en sus asientos donde están, y crean, y el Señor Jesús vendrá esta noche y confirmará estas cosas que Él ha dicho, estas cosas que Él prometió. Si Él confirma que son la Verdad, ¿creerán Uds. en Él? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] ¡Crean!
220 Padre Celestial, he hablado ahora acerca de Ti, de lo que eras, de lo que eres, ahora ¿podrías venir a la escena? Y esas personas sentadas allá entre la audiencia, perfectos desconocidos, Te darás a conocer ante nosotros esta noche, Señor, ¿para que sepamos y reconozcamos que estas Escrituras tienen cumplimiento, ¿que “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”? Entonces si estamos viviendo en los postreros días, así como Él dijo que se revelaría a Sí Mismo en los postreros días, como lo hizo en Sodoma antes de que el hijo prometido llegara a Abraham, pues, para la simiente real de Abraham que está esperando al Hijo real, la misma cosa sucederá. Y observen aún las ubicaciones, el tiempo, los nombres, y todo perfectamente en línea, Padre. Ayúdanos, oramos en el Nombre de Jesucristo. Amén.
221 Ahora quiero que oren cada uno de Uds. Lo que sea que esté mal, solo pídanle a Él. Ahora, Él es el Sumo Sacerdote.
222 A propósito, ¿cuántos ministros se encuentran en el edificio, levanten las manos, en todo el lugar? Me supongo que hay treinta o cuarenta. Ahora, ¿cuántos de Uds. saben esto?, que el Libro de Hebreos, el Nuevo Testamento, nos dice que ahora mismo “Jesucristo es el Sumo Sacerdote que puede ser tocado por el sentir de nuestras debilidades”. Levantarán sus manos y dirán: “Yo sé que eso es la Verdad, la Biblia lo dice”. Eso está bien. Muy bien.
223 Entonces si Él es el Sumo Sacerdote, Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Entonces si Ud. lo tocara a Él esta noche, Él obrará igual como lo hizo allá antes. ¿Es correcto? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] ¡Como Él hizo ayer!
224 Bien, ¡cuando esa mujer tocó Su vestido! Uds. dicen: “¡Oh, si yo tan solo pudiera!”. La fe de Uds. lo toca. Lo físico, Él nunca lo sintió. Fue la fe de la mujer lo que tocó el vestido. La fe suya puede tocarlo a Él ahora. ¿Lo creen Uds.?
225 Entonces, si la Palabra de Dios es manifestada, Él revelará eso mismo y mostrará la misma cosa. ¿Creen Uds. eso con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Muy bien, ahora solo confíen en Él; créanle. No duden, sino que tengan fe en Dios que Él lo hará. Alguien por este lado, solo ore y solo crea con todo su corazón, luego alguien en esta dirección. Y si Dios permite que una o dos personas que Uds. conocen, que eso sea infalible, ¿cuántos de Uds. entonces creerán que reconocemos Su Presencia? [“Amén”.] Entonces eso es todo lo necesario. Eso es todo lo necesario.
226 La dama sentada allí mismo, allí mirándome, sufriendo con un problema cardíaco. ¿Cree Ud. que Dios le sanará el corazón, que la sanará? Ud. tiene un problema cardíaco. Si eso es correcto, levante la mano. ¿Soy un desconocido para Ud., no la conozco? Pero eso es verdad, muy bien, Ud., la dama, la dama de cabello canoso sentada allá. Muy bien.
227 La dama de verde, Ud. levantó la mano allá, que Ud.—Ud.… Su problema es la artritis. ¿Cree Ud. que Dios la sanará de la artritis? Si eso es correcto, levante la mano. ¿Ven? Muy bien. ¿Ven? Sucedió que levantó… Ahora, Algo vino sobre Ud., ¿no es así? Vean esa Luz. ¿Cuántos han llegado a ver la fotografía de esa Luz? Cuelga allí directamente sobre la mujer. De repente una sensación de dulzura ha venido sobre Ud. Eso es lo que lo ha producido, ¿ve? Dios la ha bendecido, la ha sanado y le da su salud, ¿lo cree Ud.?
228 ¿Cree Ud. que Él conoce cuál es su problema? Solamente Él puede sanarla. Es una sombra oscura, epilepsia. Si eso es cierto, levante la mano jovencita. Piensa un poco diferente de como lo hacía hace unos minutos, ¿no es así? ¿Se dio cuenta cuando detuve ese llamado, que hice eso? Fue por eso, fue por Ud. Ahora, si Ud. cree con todo su corazón, esos ataques la dejarán. ¿Lo aceptará y lo creerá con todo su corazón? Dios le bendiga. Vaya, créalo.
229 Esta dama sentada aquí mismo, sufriendo de problema estomacal, ¿cree Ud. que Dios la sanará? Aquí mismo en el extremo, ¿cree Ud. que Dios la sanará, que la sanará de ese problema estomacal? ¿Lo hará? ¿Lo acepta? Muy bien. Dios la bendiga.
230 Yo soy un completo desconocido para esta mujer, no la conozco. Ella solo es una mujer sentada allí, pero Dios sí. ¿Cree Ud. ahora con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Muy bien, solo tenga fe.
231 La dama sentada aquí mismo en el extremo, sufriendo con un problema de la vesícula. Tiene cálculos en la vesícula, el hígado la molesta. Si eso es cierto, levante la mano; un completo desconocido para Ud., si eso es correcto. ¿Ven?
232 Una dama sentada allí mismo a su lado, ella también está sufriendo. ¿Ven Eso? ¿No pueden ver Uds. esa Luz sobre esa mujer? La dama tiene un problema renal. Eso es cierto. Ella tiene envenenamiento urémico en sus riñones. Eso es correcto, levante la mano. La dama que la tocó después, ella está sufriendo de una—una enfermedad de los nervios. Ambas son desconocidas, Uds. no son de aquí. Eso es correcto, ¿no es así? Ud. es de Iowa. Ud. es de la ciudad de Des Moines. Eso es correcto, ¿no es así? ¿Cree Ud. que Dios puede decirme cuál es su nombre, como hizo con Pedro? ¡Si Ud. cree con todo su corazón! Su nombre es la Sra. Wolf. Eso es correcto, levante la mano. Muy bien, regrese sana ahora, Jesucristo la sana.
233 ¿Reconocen Uds. Su Presencia?, ¿saben que Él está aquí? Entonces, ¿por qué no ponen Uds. sus manos unos sobre los otros ahora, mientras que el Espíritu Santo está sobre Uds.? Ese es el Espíritu Santo sobre Uds. Ahora, cada uno de Uds. puede ser sanado ahora si tan solo lo creen. ¿Lo creen Uds. con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.]
234 Padre Celestial, nada falta ahora excepto la fe. Renunciamos a toda tiniebla. Cuando el avivamiento, como dije en el principio, la ola cae sobre el agua para agitarla de arriba para abajo, es para—para—para sacar la incredulidad de ella; ahora mientras que el Espíritu Santo está meciéndose de allá para acá entre las personas aquí, que toda incredulidad sea echada fuera y que el poder del Dios Todopoderoso libere a todo el que sufre esta noche.
235 Yo reprendo al diablo. Satanás, tú no eres más que un fanfarrón, y has sido expuesto aquí mismo entre la gente, por la evidencia Escritural de un Jesús vivo, resucitado. Te conjuro por el Dios viviente, sal de estas personas y déjalas ir, para la gloria de Dios.
236 Todo el que acepta su sanidad, póngase de pie ahora y diga: “Yo creo. No importa lo que suceda, cuánto tiempo tarde, de todas maneras sé que yo estaré bien. Yo lo acepto con todo mi corazón”.
237 Levanten ahora las manos. “Gracias, Señor”. Alaben al Señor. Eso es correcto; alábenle a Él. Ahora, solo levanten las manos y alábenlo a Él por su sanidad, como lo hacen en sus iglesias. Hermano…
Mensaje extraido de La Voz de Dios
