OBRAS DEL MENSAJE


Testimonio
Jonesboro Arkansas U.S.A.
53-0510
1 Buenas noches,amigos. Es un privilegio estar de vuelta aquí esta noche. Solo un poquitoronco. No he estado predicando por mucho tiempo. Las últimas tres o cuatronoches he estado predicando bastante fuerte, por lo que tensó un poco mi voz.Normalmente en mis servicios, el administrador y demás son los que hablan; yo solooro por los enfermos. Así que la predicación es algo nuevo. Uds. pudieron darsecuenta por la manera que lo estaba manejando que era algo nuevo para mí. Peroamo al Señor con todo mi corazón. Confío que esta noche Él se moverá en estegrupito de gente, tenga grandes bendiciones para todos ustedes. ¿Creen que Éllo hará? Sí, Él lo hará.
Y ahora, Élconoce a cada uno de Uds. No veo precisamente a nadie delante de mí queconozca, a menos que sean el Hermano y la Hermana Glover, y su hija sentadaallí, es la única que me acuerdo por su cara. Pero Dios los conoce a cada unode ustedes. Él los conoce desde que nacieron. Toda la comida que llegan a comer,el aire que respiran, Dios se los dio; todo viene de Dios.
2 Yo iba a hablarun cierto tema esta noche, pero mañana en la noche, si es la voluntad delSeñor, quiero empezar de nuevo una serie de temas en Génesis.
Así que pensé quesolo daría un testimonio esta noche, y comenzar la línea de oración. Así queconfío que Dios bendecirá. He estado mucho en oración esta tarde. Así que noquiero alejar esa unción de los enfermos, en este momento. Quiero leer un pocode la Escritura. Se encuentra en el capítulo 4 de San Juan, comenzando con elversículo 46.
Vino, pues,Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Yhabía en Capernaum un oficial del rey, cuyo hijo estaba enfermo.
Este,cuando oyó que Jesús había llegado de Judea a Galilea, vino a él y le rogó quedescendiese y sanase a su hijo, que estaba a punto de morir.
EntoncesJesús le dijo: Si no viereis señales y prodigios, no creeréis.
El oficialdel rey le dijo: Señor, desciende antes que mi hijo muera.
Jesús ledijo: Ve, tu hijo vive. Y el hombre creyó la palabra que Jesús le dijo, y sefue.
Cuando yaél descendía, sus siervos salieron a recibirle, y le dieron nuevas, diciendo:Tu hijo vive.
Entonces élles preguntó a qué hora había comenzado a estar mejor. Y le dijeron: Ayer a lassiete le dejó la fiebre.
El padreentonces entendió que aquella era la hora en que Jesús le había dicho: Tu hijovive; y creyó él con toda su casa.
Estasegunda señal hizo Jesús, cuando fue de Judea a Galilea.
3 ¿Podemosinclinar nuestros rostros solo un momento?
Padre, estamoscontentos esta noche de estar congregados aquí en Tu casa. Al estar sentado enel cuarto allá atrás escuchando a Tu siervo hablar de las cosas maravillosasque Tú has hecho, nuestros corazones están más que exaltados al pensar en lagracia que nos has otorgado, Tus siervos inútiles; Sabiendo que nos das elprivilegio de aceptar la Vida Eterna, ser por siempre bendecidos en la tierraque está más allá de esta en la que vivimos ahora. Y está escrito: cosas queojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Diosha preparado para los que le aman“.
Oramos estanoche que Tú bendigas a esta gente. Tú siervo estando un poco ronco —con tensiónen la voz. Oramos ahora que Tú bendigas; tal vez esto sea con el propósito deagregarle lo máximo al servicio de sanidad. Confiando en que bendecirás a cadauno aquí, y que, cuando nos vayamos de aquí esta noche que podamos decir comoaquellos que vinieron de Emaús aquel día; habían caminado con Él y platicadocon Él, sin embargo no lo sabían, hasta que Él hizo algo que los hizoreconocerlo. Ellos dijeron: “Nuestros corazones ardían en nosotros, mientras loescuchábamos”. Y que Él haga algo esta noche de tal manera que cada unoreconocerá que el resucitado Jesucristo, aquí en esta temporada de primaveraYule, está con nosotros vivo hoy. Salió de entre los muertos, vivo para siempre,para vivir y morar entre los hombres hasta que Él mismo se manifieste en el díadel rapto, para llevar a Su iglesia a casa cuando tomemos cuerpos inmortalescomo es Él. Concede estas bendiciones, lo pedimos en el Nombre de Jesucristo.Amén.
Estaba pensandopor un momento en este hombre, la angustia. Tal vez, una vez, quizá se juntócon un grupo que no se interesaba mucho por Jesús. Pero llegó un tiempo en que tuvonecesidad; él debía venir. Así que vino a ver a Jesús, porque su hijo estabatendido a punto de morir. Él tenía que hacer algo.
Jesús ledijo: “Si no viereis señales, no creeréis”.
Pero elhombre no le contestó a Jesús. Él dijo: “Señor, desciende antes que mi hijomuera”.
4 Ahora, elhombre… Quiero que se fijen en algo; mantenga este punto en mente. El hombrequería que Jesús descendiera a su casa y sanara a su hijo. Pero Jesús no leconcedió esta petición de la manera que él quería. Algunas veces Él no lo hacepor nosotros de esa manera. Ud. quizá diga: “Si puedo entrar en la línea deoración”. “Si Dios hace alguna cierta cosa por mí”.
Pero Jesúsdijo: “Tú hijo vive”. Y el hombre creyó Su Palabra. Ahora, ¿Qué si el hombre nohubiera creído Su Palabra? Habría sido diferente. El hijo habría muerto. Igualque hoy: Si Ud. no cree Su Palabra, Ud. morirá. Está su Palabra: “Todo aquelque quiera, que venga”. Pero si Ud. no lo cree, morirá en sus pecados. Si nopuede creerlo para su sanidad, probablemente morirá enfermo, perecerá en suenfermedad, a una edad temprana. Pero si cree en la Palabra que Él dijo,entonces obtendrá lo que haya pedido, y lo que Él ha prometido.
5 Yo lesestaba hablando esta mañana a ustedes, probablemente al mismo grupo. Le pedimosa la gente que asistiera a sus propias iglesias esta noche. Yo no vine paraalejar a nadie de su iglesia, esperándolos de nuevo mañana en la noche.Queremos que todos estén en su puesto del deber, en su propia iglesia. Laintención del Hermano Reed no es quitar a alguien de la iglesia de alguien más.Él solo quiere que los pecadores que no van a la iglesia que vengan a suiglesia. Aquellos que ya tienen una iglesia en casa… Conozco al Hermano Reed,lo conozco desde hace mucho tiempo. Yo sé cómo está su corazón con Dios. Me hesentado al otro lado de la mesa con él, he trabajado junto con él mano a mano,sabiendo cuando la unción de Dios estaba presente, y supe que tenía unverdadero amigo en T. Richard Reed. Si no fuera así, lo habría sabido. Y yo loaprecio a él.
6 Y portanto, esta mañana yo estaba contando de un evento que sucedió en Finlandia.Una visión había sido dada aquí en los Estados Unidos. ¿Cuántos estaban aquíesta mañana? Veamos sus manos. Entonces se acuerdan de eso. De una visión de unniñito siendo resucitado de los muertos. Cómo es que eso está en el gobiernoFinlandés. Yo tengo los sellos del gobierno Finlandés de un niño que llevabatreinta minutos muerto, atropellado, mallugado, yacía en el camino en unacondición horrible. Dios, dos años antes de eso, había mostrado la visión de loque iba a suceder. El niño fue resucitado de los muertos.
7 Hace unosdías, me encontraba sentado con uno de los administradores, Barón Von Blomberg,un barón de Alemania; San Petersburg, Florida. Él tenía un niñito alemán quesacó de detrás de las líneas rusas cerca de la zona americana, donde conectacon la zona rusa. Él tenía dos hermanas jóvenes. Los soldados rusos entraroncorriendo, estaban violando a esas niñas en el piso. El padre entró corriendo yse las quitó. Le dispararon al padre. Se llevaron a las muchachas y a losmuchachos al campamento, los pusieron en una mina de carbón. Hacían que lasmuchachas sacaran carbón durante el día, las despojaban, en la noche bailabanfrente a esos soldados, desnudas. Una de ellas perdió la mente; la otra, se meolvida lo que sucedió… ella murió. Este niñito se escapó un día. De algunamanera se escondió en unas cosas, se acercó a la frontera, se escabulló pordebajo de la carga de cosas, y llegó a la zona americana. Han pasado como ochoo diez meses desde que él vino. Él podía hablar muy buen inglés.
Él dijo: “HermanoBranham, la resurrección de ese niño en Finlandia arrasó por toda Rusia. Todosellos sabían al respecto”.
8 El otroniñito, donde me quedé en la historia esta mañana… El carro golpeó a uno deellos, le pasó por encima, mallugando su cuerpo; él había estado tendido muertoen la camino, el que fue resucitado de los muertos. Al otro niño se lo llevaronal hospital. La noche siguiente sanó la niñita con los aparatos ortopédicosalrededor de ella, y demás. La gente estaba muy exaltada de ver… Yo ni siquierapodía hablar su lenguaje. Y el Espíritu Santo se levantó de la audiencia,diciendo: “Esa persona sentada justo allí: Así dice el Espíritu Santo,sucedió que hicieron una cierta cosa, tiene una cierta enfermedad”. Elintérprete tenía que decírselos. Eso sería exactamente correcto. Nunca falla niuna sola vez, nunca ha fallado, y no fallará. No puede. Es Dios.
9 Después,recuerdo yendo a casa esa noche. Habían tratado de llevarme con este otropequeño bebé que aún no estaba muerto. Era el tercer día. Ellos no lo habíanbañado. El carro lo golpeó en la barbilla, lo aplastó con el lado de un árbol,mallugó su cabecita, conmoción cerebral. Ud. sabe lo que sucede allí. Era unacondición terrible. Y cuando estaba sucediendo esto, la pequeña madre, elpadre, estaban tan destrozados al punto que se acostaban en la puerta del hotelcuando comenzó eso, y tenían que jalarme por encima de ellos. Eran las reglasde la campaña no hacer visitas a domicilio cuando estamos en las campañas,porque Ud. va con uno, lastimará al otro. Por lo tanto, ponga a todos al nivel:Todos vengan a la reunión.
10 Así que, aldía siguiente, esta mujercita, la pobrecita estaba allí. Y el intérprete, queera una dama, ella dijo: “Hermano”, ella dijo: “Desearía que por lo menos fueray le dijera una palabra al pobrecito padre y a la madre. Su niñito aún no hareaccionado, está allá acostado”.
Yo dije:“Tráigalos”. Así que los trajeron a la planta alta. Así que salimos allí; porsupuesto, ellos tenían que hablar a través del intérprete. Y esa es la razónpor la que no tengo que hablar mucho en las reuniones.
En Áfricatenían quince diferentes intérpretes. Yo diría una palabra como: “Jesucristo esel Hijo de Dios”; me regresaba y sentaba, tomaba un trago de agua, y descansabaun rato antes de que terminaran todos los intérpretes. Uno diría… un ruido,hacía un ruido; hacían: “Blump, blump, blump, blump, blump, blump, blump”. Esosignificaba: “Jesucristo el Hijo de Dios”. Otro haría: “Muck, muck, muck”. Esoera: “Jesucristo el Hijo de Dios. Y para otra tribu, y para otra tribu, y paraotra tribu, hasta que terminaban unas quince tribus diferentes de ellos.
11 Así que, yoiba por un trago de agua, y hablaba con el Hermano Baxter un rato. Era tiempode decir: “Y Él vino a la tierra para salvar pecadores”. Luego podía regresar ysentarme y hablar de nuevo, ¿ven? Así que no se hablaba mucho. Tardaba muchopara transmitirlo. Cualquier tipo de mensaje de unos minutos… Lo que yo diríaen diez, quince minutos aquí, se requería casi de una hora y media, paratransmitirlo.
Así que,cuando veníamos bajando, esta mujercita se encontró con nosotros allí, ella ysu esposo, y ella cayó en el piso. Ella comenzó a decir algo en su dialectofinlandés. Y la señorita Isaacson dijo: “Le está pidiendo que venga y que hagaque su niño sane”. Los doctores ya habían dicho que prácticamente no había nadade esperanza terrenal para él.
12 Así que yodije: “Bueno, no puedo hacer que su niño sane”. Y entonces ella se lo dijo.
Y elladijo: “Bueno, Ud. resucitó al otro niñito de la muerte. Y mi niñito aun no estámuerto”.
Dijo… Eso estres veces que he visto a los muertos declarados muertos por los médicos quehabían resucitado de nuevo.
Uno deellos testificó en este púlpito cuando estuve aquí la primera vez… la segundavez aquí: La señorita Hattie Waldrop. ¿Se acuerdan de eso? En Phoenix, Arizona.Murió con cáncer en el corazón y colon. La siguiente fue una dama… o un hombre,más bien, en mi ciudad de nombre Elías Perry: murió en un accidente, el doctorlo llevó y colocó allí, murió.
13 Hattie fueresucitada de los muertos, vive hoy, trabaja en el Ferrocarril de Pennsylvania.Y el siguiente fue este bebé por aquí. La dama por aquí de Kennett, Missouri.Sé que muchos de ellos pensaban que ella estaba muerta; pudo haberlo estado. Lanoche que la niñita de color ciega fue sanada allí atrás del lugar. Uds. seacuerdan del caso cuando estuvimos aquí la última vez. Ahora, ella pudo haberestado muerta, yo no sé. Yo pienso que estaba en coma. Ella vino y testificó,directamente a California sobre su sanidad, cáncer. Tal vez esté sentada aquíesta noche, hasta donde sé. Pero no sé si ella estaba muerta o no; no sabríadecirlo.
14 Pero detodos modos, conozco las declaraciones de esos tres médicos de que estabanmuertos. Entonces, este pequeño niño, por supuesto, todavía no estaba muerto.Pero estaba inconsciente, no había recobrado la consciencia, este era el tercerdía. Entonces, dijeron: “Venga al hospital”.
Bueno, yodije: “Va en contra de las reglas que yo deje este lugar y vaya al hospital. Yoestoy orando por su niño”. Dije: “Por cierto, ¿son ustedes Cristianos?”.
“No”.
“Pues”, yodije: “¡Mire! Si el pequeño… Si quieren un favor de mí, hallen gracia delantede mí primero”. Yo dije: “Uds. debieran de convertirse en Cristianos. Tal vezDios tendrá misericordia de su niñito, y le perdonará la vida. Pero si seconvierte en Cristiano; tal vez hallen gracia delante de Dios, y aún si Diosles quitara el niñito. Él solo es un mozo; solo tiene como unos seis años deedad”. Dije: “Él se irá al Cielo, y allá arriba no habrá accidentes”. Y dije:“Si Ud. muere como pecador, nunca irá al Cielo, y nunca más lo verá. Pero simuere y Dios se lo lleva, y Ud. es un Cristiano, subirá a vivir con él un día,donde no hay más accidentes. Pero”, yo dije: “luego si Ud. no lo hace, entoncesy… y… si… Puede que Él le perdone su vida”.
Así quevieron que no podían perder de ninguna manera. Así que querían convertirse enCristianos. Nos arrodillamos y oramos. Ellos le dieron su corazón a Cristo. Selevantaron. Cuando se levantaron de allí, entonces esa pobre madrecita (Ellatenía como unos veintidós años de edad, me imagino, veintitrés), ella dijo…ella vino, murmurándome algo, y el intérprete dijo: “Esto es lo que ella dijo: Elladijo, ahora vaya a sanar a mi niño”.
15 Bueno, yodije: “Eso es muy lindo de su parte, hermana, pero yo no puedo sanar al niño”.Yo dije: “El Señor Jesús tiene que dar una visión primero de lo que va asuceder, después yo se lo diré a Uds.”.
Ella dijo:“Vaya y vea una visión”.
Le dije:“Eso es lindo de su parte, pero no puedo hacer eso. Dios tiene que darla, Élmismo”.
Ella dijo:“Bueno, Ud. vio una visión del otro niño”.
Y yo dije:“Sí, eso es correcto. Pero yo no lo pedí. Yo ni siquiera sabía que iba a venirpara acá en ese entonces. Dios solo la dio. Fue Su voluntad soberana”. Dije:“Pues, yo no puedo hacer eso”.
Y elladijo: “Bueno, venga al hospital”.
Yo dije:“No. Eso quebrantaría las reglas. Voy a entrar a la habitación y orar. Diospuede escucharme aquí igual como puede hacerlo en el hospital”.
16 Así que yoentré, comencé a… Ella dijo: “Bueno, vaya a la habitación, esperaré hasta queUd. vea una visión”. Eso era bastante dulce, pero…
Yo dije:“Él incluso podría no darme una visión. Probablemente ni siquiera me hable unacosa. Yo no puedo hacer que lo haga. Es solo si es Su voluntad”.
Así que laseñorita Isaacson finalmente logró que se fueran al hospital. Entonces, enlugar de irse al hospital, se fueron a casa. A los diez minutos sonó elteléfono. Y debieran ver los teléfonos en Finlandia. Tiene un palo largo de esamanera; uno se lo pone por aquí, y la da vuelta a una manivela de este modo.Así que ellos llamaron, y dijeron: “¿Ya vio él la visión?”.
“No”.
Unos diezminutos después, ella volvió a llamar: “¿Ya vio la visión?”.
17 La señoritaIsaacson dijo: “Puede que él ni siquiera vea una. Uds. solo sigan adelante ysirvan a Dios y sean agradecidos, y crean que su niño se va a poner bien”.
Bueno,durante todo el tiempo hasta la hora de la iglesia, ella llamó como cadaquince, veinte minutos, y preguntó si yo había tenido una visión, qué iba asuceder. Yo dije: “Probablemente Él…. Dios me pudiera decir que Él se lo va allevar”. Yo dije: “Si Él se lo va a llevar, bueno, eso es todo lo que podemosdecir. Hágase Tu voluntad”.
18 Así que éldijo… Bueno, nos fuimos a la iglesia. Y esa fue la noche que la niñita fuesanada, que les conté al respecto esta mañana. Camino a casa esa noche,subimos, a la planta alta. La señorita Isaacson se fue a su habitación. ElHermano Jack Moore y el Hermano Lindsay estaban en un cuarto juntos. El HermanoBaxter y Howard, mi hermano, estaban juntos. Yo me quedé solo en una habitaciónpor causa de las visiones. Así que yo simplemente entré. Y espero, si tengoalgunos amigos canadienses aquí, que no piensen mal de mí.
En Canadá, Howardme había dado unos dulces que tienen allá arriba en Canadá, y no tienendemasiada azúcar, saben horrible. Así que él me dijo, entrando esa noche, dijo:“Bill, ¿te acuerdas del dulce de Canadá?”.
Y lerespondí: “Sí”.
19 Dijo:“Debieras de probar este de Finlandia”. Dos pedacitos cuadrados de dulce; yosolo los puse en mi mano. Lo tenía en mi Biblia. Y me fui a mi habitación.Estas grandes mesas de mármol que tienen allá, muy anticuadas. Y coloqué laBiblia en la mesa de esa manera, me salí. Eran como las doce de la noche. Soloestaba gris. No oscureció, era en abril, casi había entrado la luz del día.Ellos solo tienen un día al año, ¿ven? Seis meses está oscuro, seis meses estásoleado. Y es la tierra del sol de medianoche.
20 Miles deLapones bajaron de Laponia conduciendo caribú, trasladándose en una cosita comotrineo. El caribú, con la lengua entre sus piernas, y aquí venían conduciendodetrás de eso, de esa manera. Así que ellos simplemente se juntaron de todaspartes. Teníamos a veinticinco mil en el Messuhalli. Yesa tarde cuando entré al edificio alrededor de las tres en punto, habíadiariamente unas treinta filas en seis cuadras, completamente llenas de gente,aparte que el Messuhalli estaba lleno con veinticinco mil. Ellos amaban alSeñor. En segundo lugar los de Arkansas, yo dije esta mañana. Aman al Señor.Atraviesan cualquier cosa para servir al Señor.
21 Después,cuando yo me levanté, bajé la Biblia, caminé a la ventana, y uno los podía verque venían por los parques simplemente platicando y diciendo acerca de lo quehabía sucedido. Y estaban tan felices y yendo por allí, y hablando el uno conel otro. Y las mujeres con botas grandes, las jovencitas y todos. Y simplementecon unas faldas grandes y gruesas; las tienen que usar en el invierno y elverano, de la misma manera. Aquí, ellos venían pasando, hablando y yendo porallí. Y después de un rato, yo levanté mis manos, dije: “¡Oh gran Jehová Dios, quémaravilloso! ¡Tú eres tan bueno, Señor! Mostrando una visión para resucitar aese niñito. Esta noche sanaste a esa niñita, un poco antes de eso.
22 No lo dijeesta mañana, una de las personas principales de la ciudad allá, como un oficialde algún tipo, su niñita había estado lisiado durante unos diez años por algo;una fiebre le afectó la espalda. Ella caminaba como de esta forma. Y allí mismoen la reunión, Dios la sanó completamente. Ella salió caminando perfectamentenormal. Y oh, había sido una noche maravillosa.
El Sr.Manninen y… ¿Cuántos reciben La Voz De Sanidad, vieron allí las fotografías delas cosas? Habían juntado las muletas y cosas que tenían para caminar, en unbulto así de grande y no podían sostenerlos, de esa manera, en un solo serviciopor la noche. Tan pronto veían que se hacía una sola cosa en la línea de losobrenatural, no tenían que orar por ellos, lo único que hacían: sololevantarse enseguida y salir caminando de todas maneras. Ellos lo creían detodos modos. Uno no tenía que… De esa manera es en otra nación aparte de losEstados Unidos. Pero nosotros de algún modo no somos de esa manera. Es unapena, pero no lo somos. ¿Saben cuál es el problema? Hemos tenido demasiadadoctrina que nos han bombeado. Le tenemos que preguntar al Dr. Tal y tal si esoes correcto. Él dice: “Bueno, es teología”.
El otrodice: “Pues, es telepatía mental”.
El otrodice: “Es un diablo”.
El Dr. Taly tal dice: “Es tontería”.
Otro doctordice: “Es del diablo”.
23 ¡Oh, vaya!Con razón Uds. no pueden creer. Con razón Uds. no pueden creer. Dejen depreguntarle al Dr. Tal y tal. Tomen lo que Jesús dijo. Dejen que eso loconcluya. Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos.
De esamanera es que los fariseos y demás, tuvieron que ir a preguntarle al sacerdotesi acaso estaba correcto hacer esto, o hacer aquello. Es por eso que fallaronen ver a Jesús, y reconocer Quién era Él. La misma cosa hoy, ellos fallan enver al Espíritu Santo. La misma cosa, amigos Cristianos. Escuchen. Ellos tieneniglesias, y nosotros tenemos todo, pero ellos están fallando en ver ese granode vida allí, al Espíritu Santo, obrando señales y maravillas entre Su pueblo,lo que Él prometió hacer.
Él dijo queestaría con nosotros, aún en nosotros, hasta el fin del mundo.
24 Estandoallí alabando al Señor por Su bondad, yo estaba mirando por una gran ventana;estaba un tanto gris. Uno todavía podía leer un periódico en la calle. Y yoduré mucho eran como las once y media o doce en punto. Todos ellos ya se habíanido a sus habitaciones. Y yo estaba parado allí, mirando por la ventana de estamanera, alabando a Dios, a través de esas grandes montañas de cedros allí conmis manos levantadas, yo estaba alabándole a Él. Sentí algo extraño. Aunqueparecía como una luz alrededor de donde yo estaba parado.
25 Miré paradoaquí a mi lado, aquí Él estaba, con los brazos cruzados, mirándome, y frente amí —no estaban antes allí— uno de esos jarrones largos, tanto así de alto. Ytenía dos flores de Pascua, así las llamo; no sé cómo les dicen. Unasflorecitas que sobresalían, que tienen forma de unas campanitas. Amarillas yalgunas de ellas blancas, salen en el tiempo de la Pascua. Nosotros lasllamamos… Creo que las llaman narcisos es el nombre correcto, pero ni siquieracrecen en esa región. Pero allí estaba.
En estejarrón, yo pensé: “Bueno, ¿qué es eso? Y me fijé que una de ellas que estabapara el norte estaba aplanada sobre la mesa, por todo ese jarrón así de alto,estaba acostada de esta manera, y la otra estaba doblada.
26 Y yo lomiré a Él. Allí se quedó de pie como siempre lo hace. Él era un Hombre alto,cabello oscuro hasta Sus hombros, complexión olivo, descalzo, con un mantoblanco largo, tenía Sus brazos cruzados, pesaba alrededor de doscientas libras[90 Kg. Trad.] Él siempre está justo debajo de esa Luz. Y Él se paró allí. Élme estaba mirando. Y yo dije… se dio la vuelta. Yo comencé a arrodillarme. Éldijo: “¿Qué te dio tu hermano?”.
Y yo dije:“Dos piezas de dulce. Y las puse en la mesa”.
Y Él dijo:“¡Comételas!”. Bueno, yo me acerqué y tomé esas piezas de dulce y puse una enmi boca, comencé a masticarla. Yo tenía la intención de comérmelo esa noche, ysimplemente no lo había hecho. Solo las coloqué allí, y caminé hacia allá paraalabar al Señor. Y comencé a masticar ese pedazo de dulce, sabía bien, lotragué. Y cuando lo tragué, esa flor de Pascua que estaba aplanada hacia elnorte, hizo: “¡Swish-hh!”. Se paró inmediatamente de esa manera. Y yo la miré.No lo entendía.
27 Y lo vi aÉl de nuevo. Él dijo: “¡Come el otro pedazo!”. Y lo puse en mi boca, y oh,estaba horrible. Aunque la misma clase de dulce, como una pequeña tableta dechocolate. Y la puse en mi boca. Sabía cómo a… me imagino como sabe el almidón.Solo… Yo me lo saqué de esa manera, y me fijé que esta otra flor de Pascuaestaba colgando como la mitad hacia abajo, empezó a bajar, bajar, bajar, bajar.Yo me lo saqué inmediatamente. Él dijo: “Fracasa en comer eso y el otro niñomorirá”. Yo lo puse de vuelta en mi boca, y comencé a masticar muy rápido. Y melo tragué rápidamente. Y cuando lo hice, esta que estaba inclinada hacia el surhizo: “¡Swish-h-h!”.
28 Ahora, asíes como cayeron los niños cuando fueron atropellados por el auto. El uno cayóal norte, el otro al sur. Y allí ambos estaban de pie. Y yo lo miré a Él; yodije: “Mi Señor, no lo entiendo. ¿Qué significa esto?”.
Él dijo:“Ve, llama a la mujer, y di: Así dice el Señor, tu hijo vivirá y no morirá”.
Él me dejó.Yo me quedé allí. Estaba completamente entumido, como lo estaba esta mañana,sentado en mi cama. Comencé a morderme los dedos, sintiendo mis manos. Pensé: “Oh,si tan solo logro hablar, si tan solo logro hablar. Yo pensé… Mis labios sesentían muy gruesos, y yo miré mi Biblia, y corrí allí al pasillo, dejé escaparun gran grito. Todos Uds. conocen al Hermano Moore y a los demás, puedenpreguntarles. Dejé escapar un gran grito. De repente, las puertas comenzaron aabrirse, la gente asomándose.
29 Yo dije:“Vengan, Hermano Moore, todos ustedes, y la Hermana Isaacson”. Todos ellossalieron. Yo dije: “Hermana Isaacson, vaya y llame a esa pequeña madre, ydígale: Así dice el Señor, su hijo vivirá y no morirá”.
Así queella bajó al pequeño viejo teléfono allí donde estaba el ascensor… o, elelevador, como lo llamamos aquí. Ellos lo llaman ascensor, la cosa que lo subea usted. Y ella marcó este pequeño teléfono, marcó el hogar de la madre, yellos recibieron noticias que el niño se estaba muriendo.
Así que, lamadre dejó a la niñera con su pequeño bebito, y se fueron al hospital. Elhospital es solo una casa allá arriba, solo una casa ordinaria donde tienen quemeter a los enfermos. Así que ella marcó al hospital, y consiguieron que ellaviniera al teléfono; dijeron que el niño se estaba muriendo. La pusieron alteléfono; la Hermana Isaacson dijo: “El Hermano Branham acaba de ver unavisión”, y dijo: “que le dijera: Así dice el Señor…”. La pequeña madre estabagritando. Dijo: “No tema, el niño no va a morir”.
30 Cuando lapequeña madre pudo llegar a un lugar donde podía, ella dijo: “Lo sé muy bien.Nosotros estábamos parados con él hace solo unos minutos, y él se levantó en lacama. Ya lo bañamos, recibió un trago de agua, nos lo vamos a llevar a casa enla mañana”.
Dios yahabía contestado su oración. Amigo, yo nunca toqué al niño, a ninguno de losdos, nunca toqué a ninguno de ellos. Fue Dios, en respuesta a su oración, quelo hizo. Él solo me mostró, y dijo: “Ve y dile esto. Ve a decir esto”. ¿Lo ve?Así que eso no me hace un sanador Divino. Yo no tengo nada que ver con eso.
31 Si yo ledigo al Hermano Reed aquí: “Ve y dile a cierto hombre una cierta cosa”, esesería yo enviando un mensaje. Y algunos de nosotros nacemos, amigos, para serpredicadores —el Hermano Reed, muchos otros. Algunos de nosotros nacemos paraser músicos. Me fijé que esa jovencita esta noche golpeaba esas cosas allí, elxilófono, tocando el órgano, el piano. Pues, yo no sé nada de eso. Pues, yo nosabría si estaba afinado o desafinado. No pudiera decirlo. Dios nunca me envióa tocar música. Pero yo nací un vidente.
Ahora,ellos tocan la música para la gloria de Dios. Esa es la manera de predicar el Evangelio.El hombre lo predica por la Palabra. Y mi manera es por visión. ¿No le creerána todos los testigos que Dios les ha enviado? ¿No pueden saber que Dios está enesos cantos cuando Uds. cantan? ¿Hay algo que bendice su alma? ¿Hay alguien, lapredicación del predicador simplemente les confirma todo? ¿No es eso correcto?Ahora Él tiene otros dones. Hay primeramente apóstoles, segundo, profetas,dones de sanidad, obrando milagros, maestros, y así sucesivamente. ¿Es esocorrecto? Todo para la perfección de la iglesia. ¿Es eso verdad?
Ahora, nodescrean. Tengan fe en Dios. Dios lo traerá a cumplimiento. ¿Lo creen? Vamos ainclinar nuestros rostros. Hermana Reed…
32 Estoyagradecido de que no haya habido uno que haya entrado en sillas de ruedas,catres o camillas, que no haya salido de eso, hasta donde yo sé. Está una damasentada aquí esta noche, parece que tiene un miembro roto, algo. Que elEspíritu Santo pueda revelarle a ella de qué se trata todo eso. Él es elsanador de todas las enfermedades, aflicciones.
Oh, Señor,a medida que mi mente retrocede ahora, a lo largo de estos pocos años, cientosde miles de personas. Bueno, solo estamos un día más cerca del Hogar ahora.Este día está a punto de darle la vuelta a la página. Será otro día para lahistoria. Un día en que tendremos que enfrentar allá en el juicio un día. Unaparte más del servicio, orar por los enfermos, el llamamiento al altar.
33 Bendice aTus siervos en todas partes esta noche. Los ministros valientes de la fe queestán parados en la plataforma proclamando el Evangelio sin temor. Bendícelosalrededor del mundo Señor, por todas las naciones. Manda a Jesús, Tu Hijo. Esteviejo mundo está empapado en sangre Cristiana. Estos altares están bañados conlágrimas clamando: “¡Ven, Señor Jesús!”.
Un día Élvendrá. Le veremos a Él.
Y ahora,Padre, esta noche, siendo que me tocó orar por los enfermos. Siendo que estepequeño grupo se ha reunido en este clima tormentoso, amándote. Han conducidomuchas millas, algunos de ellos. Sin duda algunos están sentados aquí que estánmuy enfermos. Algunos están aquí que se están cuestionando. Dios, que cada unose vaya a casa esta noche, feliz, con regocijo, y sanados. Que los pecadores seconviertan, los descarriados reclamados. Permite que sea una noche gloriosa.Recibe gloria del servicio.
34 Y ahora,Dios Todopoderoso que trajo de nuevo a nuestro Señor Jesucristo de la muerte,envió a su Ángel para ser un espíritu ministrador para dirigir a Tu siervo através de esta vida, que Él se pare a mi lado esta noche aquí y le manifieste aJesucristo a esta audiencia; porque lo pido en el Nombre de Jesucristo. Amén.
[Cinta en blanco]… mil por semana, alrededor del mundo. El otro día recibíuna carta de Alemania. Una dama había estado lisiada en una silla de ruedas conartritis durante años. Ella había leído mi librito: Un Hombre Enviado De Dios;fue traducido en alemán, finlandés, sueco, afrikaans. Oh, yo no sé.
Así que,ella recibió el pequeño pañuelo, tomó las instrucciones, y con un alfiler losujetó en su ropa interior, colocó allí su mano. Ella dijo: “Ahora, diablo, salde aquí”. Pegó un brinco de la silla y se fue caminando por la casa, siguióadelante.
35 [Cinta en blanco]. Y el bebé tuvo un golpe de calor, me imagino, porque comoa las once del día, él estaba afuera en el campo de la cosecha de su papá;comenzó a gritar: “¡Mi cabeza!”. Ellos lo metieron y lo pusieron en el regazode su madre, y murió alrededor de la hora de la cena.
Eliseotenía un cuartito. Ella le había construido un cuartito a Eliseo al lado paracuando él pasara. Tenía una cama allí y un banco, un cántaro de agua. Ella lotomó y lo puso en la cama del profeta. Buen lugar para ponerlo, ¿cierto? Eso escorrecto.
Su esposovino. Él dijo: “Ensilla una mula. Ve adelante ahora. No te detengas”. Él dijo:“No vayas al Monte Carmelo, porque no es Sábado ni luna nueva. El profeta no vaa estar en la montaña”. Él tenía una cueva allá en la que se estaba quedando.Dijo: “Está bien”.
36 Él dijo:“Ensilla esta mula y ve adelante”, al siervo y: “no te detengas, a menos que yote lo ordene”. Me gusta eso. “Ve adelante y no te detengas”. Ella tenía unaalternativa.
Así quecuando el profeta salió, que la vio venir, le dijo a Giezi, su siervo, él dijo:“Aquí viene la sunamita”. Dijo: “Ella trae pesar en su corazón. Y no sé lo queestá mal con ella”. Dijo: “Dios no me lo ha revelado”.
Miren, Diosno le dice todo a Sus profetas. Dijo: “Dios me ha encubierto el secreto”. Éldijo: “¿Te va bien a ti? ¿Le va bien a tu marido, y a tu hijo?”.
37 Ella dijo:“Todo está bien conmigo. Todo está bien con mi marido. Y todo está bien con elhijo”. Yo amo eso. Su bebé yacía como cadáver, pero “Todo está bien”.
Ella sabíaque ese era el profeta de Dios y sabía que ese era el hombre de la hora deDios. Y sabía que Dios estaba en Su profeta. Ella sabía eso. Y si tan solopudiera llegar a ese profeta, descubriría por qué Dios se llevó a su bebé.
Me gustaeso. Pienso que Martha usó lo mismo cuando se encontró con Jesús.
Así que, elprofeta la miró, y ella se postró a sus pies. Giezi la quitó, de esa manera desu maestro. Entonces ella comenzó a revelarle lo que había sucedido.
Ahoraobserven. Él dijo: “Giezi, toma mi bordón, y emprende tu camino. No saludes anadie, no le hables a nadie. Si alguno te saludare, ni siquiera le hables. Y vea poner este bordón sobre el bebé”.
38 Ahora,Eliseo sabía que todo lo que tocaba era bendecido. Pero ahora si pudiera lograrque la mujer lo creyera. Pienso que es de allí de donde Pablo tomó lo de suspañuelos, ¿ven? Él sabía que Dios estaba en Él. Y Eliseo sabía que lo que élbendecía, donde colocaba sus manos era bendecido. Por eso tenemos la orden deponer las manos sobre los enfermos: Lo que usted toque es bendecido. Esa es larazón por la que tomaban pañuelos y sudarios del cuerpo de Pablo. Es por eso quela sombra de Pedro pasaba sobre el público, y reconocían eso.
Avancemoscon esa mujer sunamita solo un poco más; yo amo ese caso. ¡Miren! Pero ella nole tenía fe al palo. Ella dijo: “Vive Jehová y tu alma nunca muere, no tedejaré”. ¡Determinada! Me gusta eso; ¿y a ustedes no? Ella dijo: “Me voy quedaraquí mismo contigo”.
39 Así que élse ciñó sus lomos y se puso en camino. Llegó a la casa, y todos estabanllorando y gritando y comportándose así. Entonces, Eliseo no sabía qué hacer.Ahora observe. Él entró al cuarto donde estaba el bebé acostado, muerto. YEliseo caminaba de arriba abajo por el piso, de un lado a otro, de un lado aotro. Ahora no oraba; caminaba de arriba abajo por el piso. Entonces él fue ytendió su cuerpo sobre el cuerpo del bebé; sus labios sobre los labios delbebé, su nariz sobre la nariz del bebé, su cabeza sobre la cabeza del bebé. Yse colocó allí.
40 Dios en él.La carne del bebé se calentó. Él se levantó, y caminó de un lado a otro, dearriba abajo por el piso otra vez; regresó, se tendió de nuevo encima del bebé;sus labios sobre los labios del bebé, su nariz sobre la nariz del bebé, susmanos sobre las manos del bebé. Y el bebé estornudó siete veces. Ojalá tuvieratiempo para entrar en ese número siete allí, pero no lo tenemos. Estornudósiete veces, y volvió a la vida.
Dios estabaen ese profeta. Y la mujer sabía que si lograba meter a ese profeta en… Diosestaba en Su profeta, y si en algún momento lograba entrar en contacto con Suprofeta, averiguaría sobre su bebé, y su bebé le fue restaurado de nuevo aella, otra vez vivo; porque respetaba a Dios en Su siervo. ¿Es eso correcto?
41 Es por esoque la gente fue sanada con los pañuelos que Pablo envió: Ellos sabían que Diosestaba en ese apóstol. Sabían que él no solo era un apóstol, era un profeta. Ytomaban de su cuerpo pañuelos y sudarios, y los colocaban sobre los enfermos. Yespíritus malignos salían de ellos, y fueron sanados. ¿Es eso correcto?
Inclinemosnuestros rostros.
SeñorJesús, aquí ante mí están colocados unos pañuelos. Un querido papá anciano yciego tal vez sentado allá en una pequeña cabaña en alguna parte detrás de unaparcela de algodón, detrás de una vieja estufa esta noche, esperando que llegueeste pañuelo. Tal vez una madre allá lejos preguntándose exactamente cuándoregresará el pañuelo, con un pequeño bebé afligido acostado en cama mientras loestá bañando ahora, para ponerlo a dormir; esperando que este pañuelo regrese.Dios mire para abajo a las escenas.
42 Uno de losescritos nos enseñó que cuando Israel salió de Egipto, siguiendo el mandato deDios, llegó al Mar Rojo; las montañas de un lado, los desiertos del otro lado,venía el ejército de Faraón, y el Mar Rojo los tenía atrapados. Dijo: “Diosmiró a través de esa Columna de Fuego, con ojos de ira. Y el mar se atemorizó ydividió sus aguas, e Israel cruzó al otro lado”.
Dios,concede esta noche, mientras pongo mis manos sobre estos pañuelos, cuandotoquen a esas personas enfermas, que Dios mire para abajo a través de laColumna de Fuego otra vez con ojos de ira, y que las enfermedades dejen a laspersonas, y crucen al otro lado a la tierra prometida de buena salud yfortaleza. Concédelo, Señor. Yo bendigo estos pañuelos en el Nombre de Tu Hijo,Jesús, para ese propósito. Amén.
43 [Muy bien,Billy, ¿De dónde son? ¿Cincuenta o cien? ¿Qué fue eso? ¿De dónde llamamos? ¿Laprimera parte? ¿Del uno al quince? Vamos a llamar la segunda parte, la últimaparte de eso. Vamos a llamar eso].
Vamos allamar las tarjetas de oración T, que se repartieron esta tarde. Llamar delochenta y cinco al cien. Nosotros regularmente tomamos unas quince que son lasque logramos traer a la plataforma, y luego tomamos de la audiencia.
¿Quiéntiene la T-85? [85, 90, 95, eso es correcto. Muy bien]. 86, 87, 88, 89, 90, al100, fórmense primero. El resto de Uds. mire hacia acá, a mí solo un minuto.¿Cuántos de los que están aquí quieren ser sanados esta noche? Levante su manoy diga: “Yo quiero ser sanado, Hermano Branham”.
¿Cuántos delos que están aquí dicen: “No tengo una tarjeta de oración, pero quiero sersanado de todos modos, Hermano Branham?”. Levanten su mano. Solo miren, parejode arriba abajo por esas líneas, en todas partes.
44 Mi amigoCristiano, seguramente Dios les ha testificado lo suficiente para hacerlessaber que les estoy diciendo la verdad. Si miran hacia acá y oran, y creen quees verdad esta historia que les estoy diciendo, solo acéptenlo. Digan: “Es laverdad”. Con todo… Por los méritos de la Biblia, por la vindicación de laciencia, por lo que Uds. mismos ven…
La Bibliadice: “Por boca de dos o de tres testigos se decidirá todo asunto”. ¿Es esocorrecto? ¿Cuántos dicen que la Biblia dice eso? Digan: “Amén”.
45 La Bibliadice: “Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos”. ¿Es esocorrecto? Él dijo que no hacía nada sino lo que el Padre le mostraba. ¿Es esocorrecto? Él dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”. ¿Eseso correcto? Eso hace que la Biblia esté correcta.
Muy bien.Aquí está la prueba científica de eso, de este día. ¡La misma Columna de fuego!Tienen un derecho… Uds. tienen el perfecto derecho de preguntarle a George J.Lacy. Tienen el perfecto derecho de escudriñarlo. Les pido que lo hagan. Aquíestá en este libro, direcciones, todo. Cualquiera de esos testimonioscualquiera de esas cosas, cada uno de ellos son de buena fe. Pregúnteles yvean. Llámenlos. Si están un poco escépticos, yo pagaré por la llamada.
Muy bien.Entonces, aquí el Espíritu Santo cada noche está haciendo las mismas cosas queJesucristo hizo cuando estuvo aquí en la tierra. ¿Es eso correcto? Así que haytres testigos. La Biblia, la ciencia, y el Espíritu Santo aquí presente ahorapara hacerlo. ¿Es eso correcto?
46 Sería unpecado que Uds. lo descreyeran. Por supuesto, la incredulidad es pecado. Es elúnico pecado que hay. Miren… No creo que llegue a eso esta semana, mientras mimuchacho está formando la línea allí. [¿Algunos ujieres quieren ayudarlo?¿Tienes a todos los quince? Muy bien]. Quiero ver las tarjetas, para que veansi alguien es sordo y no puede pararse, ¿lo ve? Alguien no está con ellos paraseñalarles.
Ahora,quiero que estén en oración. Quiero que crean con todo su corazón. Aquí estáuna cosa que me hace preguntarme, amigo. Por un minuto, solo pensemos de cómo…[¿Es ese el primer paciente? Solo tráiganlo aquí].
Lo que mealarma es, entre la gente del Espíritu Santo, que se le ha enseñado a creer enlo sobrenatural, y entonces cuando ven a Dios en Su poder actualmente, siendoprobado más allá de toda sombra de duda, me da la impresión que todos deberíanvolar a casa, al Cielo ,prácticamente.
47 ¿Pero sabenalgo? Algunas veces nos sentamos: “Bueno, eso estuvo muy bien. Sí, Señor.Apreciamos eso, Padre”. Se van a casa como si solo fuera una rutina regular deldía. Pues, hermano, hermana, si fuera en África, y el Espíritu Santo se movierapor la audiencia allá, y llamara a alguien y le dijera lo que está mal conellos allí, algún pecado en sus vidas, o algo que han hecho, hermano, Ud.escucharía gritos durante cuatro horas; no los podrían silenciar. Todos caeríande rodillas y darían sus corazones a Cristo allí mismo. No, no es difícil allá llamara personas para que vengan a Dios; solodéjenlos ver algo en lo sobrenatural, eso es todo lo que quieren saber. Loleyeron en la Biblia, y cuando lo vieron, entonces lo creyeron. Pero hoy día loexplicamos todo, Ud. sabe, es otra cosa. Esa es la razón que no estamosllegando a ninguna parte. Esa es la razón que no tenemos ningún avivamiento enAmérica.
Escuché aBilly Graham hacer esa declaración hace unos días. Dijo: “Fui por todo el país,a todas partes, pero no tuvimos ningún avivamiento”.
48 Yo pensé:Sí, Billy, eso es correcto. La próxima vez que hable con él, le voy a decir elporqué. Eso es correcto. Si él hubiera hecho lo que George Jeffries le dijoallá en Londres, Inglaterra: “Enseña el bautismo del Espíritu Santo y permaneceallí”, se hubiera quedado allí. Eso es correcto.
Cuando élse paró al lado de Lewi Pethrus, y se sentó a mi lado, dijo: “Voy a ir aInglaterra y recibiré el bautismo del Espíritu Santo, yo mismo”. Muy bien. Sihubiese comenzado eso antes que esa gente lo dejara muerto de frío allá. Sientolástima por él. Ese gran grupo de ministros trataron de mantenerlo aplastado;yo creo que el muchacho realmente saldrá, pero está atado. Él sabe lo que esverdad. Hasta ahorita Dios… Oren por esos muchachos. Oren por todos.
Hay uno delos muchachos, Hyman Appleman, quiero que se aseguren de orar por él; voy aencontrarme con él en unos días. Dios me dio una visión acerca de él. Muy bien,listos.
49 Muy bien,dama. Quiero que venga aquí, solo un minuto, mi hermana.
Ahora,cuando vengan ustedes, personas, no quiero que vengan como si fueran a tocar unposte tótem o algo. Eso no funciona. No. No hay nada allí. Yo solo soy suhermano. No soy más a la vista de Dios que cualquier cosa o ese micróf… Bueno,soy más que un micrófono, por supuesto, porque somos seres humanos, hijos ehijas de Dios. Pero cuando Uds. vengan, quiero que crean que están entrando enSu presencia. Y quiero que vengan con un corazón reverente y verdadero,creyendo con todo su corazón que Dios va a hacer algo por Uds. Luego pídanle aDios y recibirán lo que pidieron. Vengan con reverencia. Vengan como lo hizoMartha, cuando se postró delante de Jesús. Ella dijo: “Señor, si hubieses estadoaquí, mi hermano no habría muerto, mas también sé ahora que todo lo que pidas aDios, Dios te lo dará”. Allí lo tienen. Es allí en donde están.
50 Ahora,dama. Siendo Ud. la primera paciente de la noche, quizá solo tomemos un drama,usted y yo, y hablemos unos minutos. Si estuviéramos viviendo atrás en tiemposBíblicos, y ahora estuviera Ud. caminando por la calle, y viera a Jesús deNazaret; y que Él estuviera usando este traje, esta camisa y corbata. Ud. seacercaría a Él, y diría: “Señor, ten misericordia de mí”.
Ahora, yono sé lo que está mal; quizá no haya nada mal. Si no lo hay, tenga la seguridadque Él le dirá al respecto. Si está aquí solo para engañar, se dará cuenta delo que sucederá en unos cuantos minutos. Muy bien.
51 Así que, siUd. es muy sincera, lo cual creo que lo es, si Ud. se acercara a Él, Élempezaría a hablar con usted, como lo estoy haciendo yo. Él diría: “Pues,mujer”, algo por el estilo; Él entablaría una conversación con usted, igualcomo lo hizo con la mujer junto al pozo. Luego Él se iría directamente a dondeestuviera su problema y le diría. Él diría: “Bueno, Ud. está viviendo enpecado”, o “Hizo una cierta cosa”, “Tiene un tumor”, o “Tiene tuberculosis”, olo que pudiera ser. Él le diría lo que estuviera mal con usted. Después Éldiría…
Usteddiría: “Señor, ¿me puedes ayudar?”.
Él diría:“Yo puedo, si tú crees”.
Usteddiría: “Señor, yo creo”.
Él diría:“Ahora, conforme a vuestra fe, os sea hecho”. ¿Es eso correcto? Así es como Éllo hizo. Eso es correcto.
52 Así que, siÉl es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, Él solo se mueve en Sus siervosy hace las mismas cosas. Es el mismo Jesús. [Un poco más alto por favor. Soloun poco más fuerte que eso. Así está bien].
Hay algotocante a ese canto que le encanta al Ángel del Señor. He visto a la mujer treso cuatro veces, no hay respuesta, por ningún lado. Así que, Él todavía no estáaquí, para la unción. Ahora, vamos a hablar usted y yo solo un minuto. Yentonces, tal vez, Él nos hablará.
53 ¿Cree Ud.que Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos? ¿Y cree que Dios meharía saber su vida? ¿Cree Ud. eso? Ahora, Ud. sabe que yo no lo sé. Porque nocreo haberla conocido en mi vida. Somos desconocidos el uno al otro. Pero siDios me lo deja saber, y si Él lo hace, ¿la pondría feliz? Entonces esoconfirmaría… Si yo he dicho ahora… Mire aquí. Quiero que la audiencia capteesto. Esta mujer es una desconocida. Yo soy un desconocido. Ahora, si tan sololo pudieran captar, esta única mujer aquí mismo debiera de concluirlo para todala noche, si Dios lo hace. Puede que Él no le hable ni a uno. Yo no lo sé. Esodepende de Él. Pero si esta mujer… Voltéese para este lado. Dama, yo no conozconada acerca de usted, ¿cierto? Soy un perfecto desconocido para ella. Y soy undesconocido para todos ustedes que están allá. No sé nada de ustedes. Pero siel Espíritu Santo revelara aún una sola cosa, eso debiera hacer que estaaudiencia diga: “Gracias, Señor Jesús; yo te creo”.
54 Ahora, lapersona no tiene que estar aquí en la plataforma. Ustedes, personas que estánallá, todos Uds. sin tarjetas de oración ahora, miren para acá y solo crean contodo el corazón. Y solo comiencen a orar y a pedirle a Dios que les ayude, queles dé fe.
El Ángeldel Señor vendrá aún antes de que empecemos en la plataforma. Amigos, les hedicho la verdad de la Biblia. Sé que hay fe en la audiencia. Solo tengo queesperar hasta ver que algo se abra en… Todos somos de casa, porque la iglesiani siquiera se llenó esta noche, ¿ve? solo estamos aquí sentados esperando.
55 Quiero quealguien sin tarjeta de oración que ore, para que vean que no es una tarjeta deoración que tengan que tener para que el Señor les hable.
¿Qué piensaal respecto, dama? ¡Usted! ¿Cree usted? Bueno, la dama al lado de usted estáorando entonces. Yo hablaré con ella. Usted está orando, ¿no es así, dama? Ladamita allí con el vestido azul. ¡Sí! Yo estaba tratando de llegar con estadama allí, pero… ¿Tiene una tarjeta de oración? No tiene una tarjeta deoración. ¿Me cree que soy el profeta de Dios? ¡Sí! En realidad no hay nada malcon usted, pero está pensando en alguien más que está lejos de aquí. ¿Es esoverdad? Levante su mano. ¿Acaso no es una mujer que tiene complicaciones, tienemuchas; ella está nerviosa y preocupada y quebrantada? ¿Es eso correcto? Si esoes verdad, levante su mano. Una mujer como de mediana edad. Muy bien. Póngasede pie. Si esa es la verdad, agítele su mano a la gente. Ahora vaya a casa yponga esa misma mano en la mujer, y ella se va a poner bien.
56 ¡Ahora!¿Creen ustedes? Ahora el Espíritu Santo está aquí.
Ahora mirehacia acá, dama. ¿Cree Ud. que soy Su profeta? Sí. Sé ahora lo que está mal conusted. Ud. está sufriendo con cáncer. ¿Es eso correcto? [“Eso es correcto”].Ese cáncer es grave. Y ese cáncer está en el seno. [“Eso es correcto”]. ¿Es esocorrecto? [“Eso es correcto”]. Está en el seno derecho. [“Correcto. Eso escorrecto”]. Muy bien. Vaya, y sea sanada en el nombre del Señor Jesús. Tengafe.
Ahora elÁngel del Señor está en presencia de ustedes. Tengan fe.
¿Cómo leva, dama? ¿Cree que soy el profeta de Dios? [“Sí”]. ¿Cree que lo que he dichodel Ángel es la verdad? [“Sí”]. Ud. está estudiando sobre alguien, también. Esees su muchacho. Y su muchacho es un ministro. ¿Es eso correcto? Él está en unhospital, o sanatorio. ¿Es eso correcto? Usted está preocupada por él. Dios lebendiga.
NuestroPadre Celestial, oramos que bendigas al muchacho. Sácalo de allí. Sánalo,Señor. Bendice a su pobre madre anciana aquí. [Palabras no claras].
Tenga fe enDios.
57 Muy bien,dama. ¿Cree usted? [“Sí”]. ¿Cree en Dios? [“Sí”]. ¿Cree que Cristo era el Hijode Dios? ¿Cree que soy Su profeta? [“Sí”]. Usted tiene un tumor. [“Sí señor”].¿Es eso correcto? [“Sí señor”]. ¿Es eso correcto? [“Sí señor”]. ¿Y no está esetumor localizado en su oído, detrás de su oído izquierdo? ¿Es eso correcto? Nose ve desde aquí, pero está justo detrás… Allí lo tiene. Muy bien. Ahora, vayay sea sanada.
Tenga fe.No dude. Crea.
58 ¿Qué piensaal respecto, sentado allí con sus mangas de la camisa enrolladas, señor? ¿Creeque soy el profeta de Dios? Ud. está allí sentado llorando porque está en muy malacondición. Tiene hipertensión. ¿Es eso correcto? Si no sana, se va a morir muypronto de embolia cerebral. Ud. sabe eso, ¿no es así? ¿Por qué no se pone depie y acepta su sanidad entonces? Si Dios está aquí, lo jala de la audienciapara decir… Ahora, Dios le bendiga. Dios sea con usted.
Muy bien. YUd. se da cuenta que está al borde de la muerte, también, ¿cierto? Está lo másgrave que puede ponerse con su enfermedad. Ud. tiene el peor tipo de diabetes.¿Es eso correcto? [“Eso es correcto”]. Nada lo puede ayudar, sino Dios.¿Aceptará a Dios como su Salvador y Sanador esta noche? Quiero decir suSanador, más bien; Ud. lo ha aceptado de la otra manera. ¿Cree que Él será susanador ahora? Entonces en el nombre de Jesucristo que Ud. sane.
No dude.Tenga fe. Ahora ponga su fe allá arriba, hermano. Enderécese y empiececomportarse como si estuviera perfectamente normal y sano. ¡Aleluya!
59 ¿Lo cree?Usted tiene un desgarro, ¿no es así, señor, sentado allí al final? No tema,hermana, la vi orando por él. Yo no lo conozco, nunca lo he visto, pero esa esla verdad. Eso es correcto.
Estehombrecito sentado detrás de usted allí tiene mucho miedo; él no sabe… está muynervioso y preocupado. Él tiene un problema de próstata. Usted sabe que eso esverdad. ¿Quiere aceptar su sanidad, también? Muy bien señor, el Señor lebendiga. Dios le bendiga. Dios le bendiga.
60 Vengaseñor. ¿Cree usted, señor? Creo que encuentro un corazón verdadero en usted.¿Me cree que soy el profeta de Dios? Nunca lo había visto o escuchado de usteden mi vida. Pero no es para usted, es para este bebé. ¿Es eso correcto? [“Sí”].El bebé ha estado bajo cirugía, una operación, por un tumor. Tiene otro. Y esetumor está por dentro de su boca, está en la mandíbula. ¿Es eso correcto? ¿Yacaso no le ha estado escribiendo o correspondiendo a alguien sobre…? [“Síseñor”]. ¿No es eso correcto? [“Dr. Tobin”]. Es correcto. Sí señor. Y leaconsejaron que viniera para acá y que averiguara sobre la operación para elbebé. No estoy leyendo su mente, hermano, pero el Espíritu de Dios está aquí.
Señor Dios,Creador de los cielos y la tierra, bendice a este bebé y a este hombre[Palabras no claras], que la cirugía sea un éxito; que el bebé sea normal en elNombre de Jesucristo. Amén.
Tengan feen Dios. Cada uno de ustedes debiera de creer ahora mismo. Tengan fe en Dios.No duden.
61 Tenga fe yvenga, dama. ¿Quiere recuperarse de ese problema estomacal? Vaya a comer lo quequiera, entonces. ¿Cree Ud. eso? Muy bien, vaya a hacerlo entonces.
En algunaparte por allí, está una niñita con algo… veo… sigo viendo un par de niñitasparadas delante de mi aquí, en alguna parte, que tienen algo mal en sugarganta, como amígdalas, o algo. Está aquí arriba delante de mí, pero nodistingo en dónde están las niñas. Deben de estar debajo de alguien. Allíestán. Eso es correcto. Esas son las dos niñas. Vaya, no tema, madre.
El EspírituSanto está aquí. [Palabras no claras].
¿Quierenser sanados? Levántense y acepten su sanidad en el Nombre de Jesucristo[Palabras no claras]. Esa es la manera. Esa es una reunión Pentecostal chapadaa la antigua.
62 Allí,levántese señor, Dios lo sana de ese problema de vejiga, sentado allá atrás.¿Quiere recuperarse de ese problema de la vejiga, usted que está sentado alláatrás al final de la hilera? Si es así, póngase de pie y acepte su sanidad.Jesucristo lo sana.
¿Qué deusted? ¿Cuántos de los que están aquí quieren ser sanados ahora?
Mensaje extraido de Messagehub
