S.116 53-0511  Lo Hemos Hallado, Ven Y Ve 

Tiempo de lectura: 22 minutos

OBRAS DEL MENSAJE

Lo Hemos Hallado, Ven Y Ve

Jonesboro Arkansas U.S.A.

53-0511

1 Gracias, Hermano Reed. Lamento estar todavía un poco ronco esta noche, pero me imagino que yo simplemente predico muy duro. Pero la primera vez, intenté hablar así durante años, me imagino. Pero nuestro Señor conoce todas las cosas, así que Él obrará todas las cosas para bien, ¿cierto?
Me alegró que el Hermano Reed pudiera hablar en mi lugar esta noche. Y ahora, queremos que todos Uds. estén orando mucho. Estoy contento de que vinieran. Demuestra que aman a nuestro Señor, o no estarían aquí en una noche lluviosa como esta. E incluso algunas personas estaban afuera, por lo que muestra que aman al Señor. Y cuando llega el deseo a los corazones de las personas para servir al Señor de esa manera, ciertamente Dios no los abandonará. Dios ciertamente los bendecirá. Así que confío que esta noche será una gran noche, donde muchos de Uds. que están enfermos y sufriendo hallarán liberación en el Señor Jesucristo.

2 Gracias, Hermano Reed. Me acabo de dar cuenta de las cosas que principalmente me ponen ronco. Ya lo puedo notar. Mejor es que diga esto: Fue ese ventilador aquí atrás. No estoy acostumbrado. Ordinariamente una persona que está calva como yo… Un hombre que naturalmente es calvo tiene un cuero cabelludo grueso, los poros de la piel se cierran.
Un barbero me puso una cosa en mi cabello, me sacó el cabello, así que mi… Miren, mi piel blanda es tan blanda como puede estarlo, y todos los poros están allí. A la más mínima transpiración, ¡Oh, hermano! Eso me ataca rápidamente. El barbero me colocó algo para quitar la caspa. Y me la quitó, junto con el cabello. Así que, si los poros estuvieran cerrados, como sucede naturalmente, como lo haría la naturaleza, no me molestaría. Pero no es así. Los poros siguen allí.
Así que alguien me dijo: “Bueno, si acudiera al sistema Thomas, o algo, le darían un tratamiento”.
Yo dije: “Sí, ya me han puesto demasiados tratamientos”.

3 Así que, está bien. Entonces, anoche me di cuenta que… Cuando me quedo un rato quieto, y nunca nadie sabrá la tensión que está en uno, cuando esa unción desciende. Cada músculo… Estoy aquí parado, aún los calcetines en mis zapatos se pueden exprimir por el sudor, con solo estar parado aquí de esa manera. Esa es la tensión en la que uno se encuentra. Cada noche, cuando me voy a casa, usualmente, solo me quedo bajo la regadera un largo tiempo, así me recupero de nuevo. Simplemente se pasa por una gran tensión. Es un tanto difícil entender eso. No lo podemos entender. Solo tenemos que creerlo, eso es todo.
A Dios no se le tiene que entender, se le tiene que creer. No lo podemos entender. Solo lo creemos.

4 Nos quedan dos noches más, de acuerdo a lo programado, para estar con Uds., gente querida. Sé que el lunes por la noche es una noche difícil. Tal vez mañana en la noche, si el Señor lo permite, espero poder hablarles. Esta noche quiero leer una Escritura. Y en esta Escritura, quiero que presten mucha atención. Se encuentra en San Juan, el primer capítulo, comenzando con el versículo 44.
Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro.
Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret.
Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve.
Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño.
Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.
Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.

5 Inclinemos nuestros rostros solo un momento para una palabra de oración.
Nuestro Padre, sabemos que en Tu Palabra, como hijos creyentes, que a los que a Dios aman todas las cosas les ayudan a bien y son llamados conforme a Su propósito. Ahora estamos reunidos aquí esta noche con ningún otro propósito sino el de magnificarte, y para lograr que pecadores te busquen y claman a Ti mientras pueden; que, tal vez, Tú puedas tener misericordia de ellos, para salvarlos del pecado. Ese es nuestro motivo, en primer lugar.
En segundo lugar, muchos de Tus hijos están enfermos y afligidos. Muchos están desesperadamente en necesidad. Algunos están aquí esta noche, sin duda, con tales enfermedades como problema cardíaco, cáncer, tuberculosis, morirán muy pronto, si Tú no vienes a rescatarlos. Tus siervos, los doctores, han hecho todo lo que pueden hacer. Pero pareciera que no pueden detenerlo. Así como la serpiente de bronce tuvo que ser levantada en el desierto, cuando Moisés fue enseñado en toda la sabiduría de los egipcios. Doctores maravillosos.

6 Pero la serpiente fue levantada por una razón compuesta, para que ellos pudieran ser perdonados y salvos. Así que ayúdanos esta noche, Señor. Así como Tú lo hiciste aquí en la tierra: “Así como Moisés levantó la serpiente de bronce”, de la misma manera; sea levantado, el Hijo del hombre; la misma razón: perdón de pecados, sanidad del cuerpo. Entonces si la serpiente siendo la sombra tenía sanidad en ella, cuánto más lo tiene el antitipo: ambas salvación y sanidad.
Tú dijiste: “Como Moisés, así estaré Yo.”. Estamos tratando de señalarle ese punto a la gente.
Y ahora Tú has enviado a algunos a la iglesia, apóstoles; secundariamente, profetas, dones de sanidades, el obrar de milagros, maestros, muchos otros dones maravillosos que Tú… Cuando Tú subiste a las alturas, llevaste cautiva la cautividad, y le diste dones a los hombres. Y estamos agradecidos, Señor, de que has visto conveniente en estos días restaurarle estos dones a la iglesia, para que podamos desencadenar en el mundo incrédulo educado, como fue en los días de Noé, antes de la destrucción antediluviana. Qué inteligente. Cómo es que pudieron construir esas pirámides, la esfinge, embalsamar esos cuerpos que se ven tan natural hasta el día de hoy. Grandes cosas que podían hacer. Inteligentes. Pero por la locura de la predicación Tú salvaste a aquellos que iban a creer.
Dios ten misericordia esta noche. Ayúdanos a trabajar con cada herramienta que tenemos para salvar a la familia de la fe. Porque lo pedimos en el Nombre de Tu Hijo amado Jesucristo. Amén.
(Los pañuelos que están aquí para los enfermos…).

7 Me gustaría atraer su atención siendo que no puedo hablar mucho, solo un poco esta noche, pero me gustaría atraer su atención a los comentarios de este hombre religioso que vino a ver a Jesús de Nazaret. Cuando Felipe encontró a Natanael, tan pronto se convirtió Felipe, y al ver lo que Jesús estaba haciendo, fue al principio del ministerio de Jesús. Y cuando vio lo que Él estaba haciendo, salió a prisa en busca de un amigo suyo. Ahora, ¿acaso no es eso sencillamente igual a como es hoy? Cuando encontramos a Jesucristo, nos gusta contárselo a nuestros amigos.
Me pregunto si pueden escucharme bien en la parte de atrás del edificio. ¿Pueden escucharme por este micrófono? Gracias. Por allá, ¿pueden escucharme bien? Gracias.
Y cuando él fue con su amigo, su amigo era un creyente en Dios. Él era un hombre religioso, un hombre muy culto, Natanael. Jesús lo declaró cuando lo encontró. Pero él dijo: “Ven y ve a quien he hallado, a Jesús de Nazaret, el hijo de José”.

8 Pues, sabiendo Natanael qué ciudad tan contaminada era Nazaret, llena de ladrones, rateros, dijo: “¿De Nazaret puede salir algo de bueno?”.
Él dijo: “Ven y ve”. En otras palabras: “Solo ven y ve por ti mismo”. Esa es la mejor manera. Y pienso que si hombre se acercara Dios como lo hizo Moisés, quitándose los zapatos… lo que pudiera ser, en reverencia…

9 Amigos, creo que esta noche si un hombre viniera en este día… o, esta noche con reverencia ante Dios, y dijera: “Ahora, no voy a tomar ninguno de mis pensamientos, solo voy a abrir mi corazón a Ti, Dios. Y Tú mismo revélate a mí. Yo quiero verte”. Yo creo que Dios se revelaría a Sí mismo a personas que quieran encontrarlo. Él nunca ha decepcionado a nadie. Y entonces, ¿pueden fijarse en estos dos amigos, yendo por allí?
Puedo escuchar, tal vez, que Felipe le dice a Natanael: “Ahora mira, Natanael, este hombre está orando allá por los enfermos en este momento”. Porque Jesús… Su fama todavía no había crecido en la región. Él apenas estaba empezando. Y Él no reclamaba ser una gran persona. Él le daba toda la alabanza a Dios.

10 Él dijo: “No soy Yo el que hace las obras; es Mi Padre que mora en Mí, Él hace las obras”. Y Él dijo: “Ahora…”. Si se fijan en Él, Él era muy humilde, y un Hombre de dolores experimentado en quebrantos. Él no reclamó tener alguna escolaridad. Pero Su enseñanza tan simple confundió a los fariseos y eruditos de aquel día, porque ellos solo enseñaban como uno de teología; pero Jesús parecía ser capaz de tener el favor de Dios que confirmaba lo que Él estaba diciendo. Ahora, allí es cuando es verdad: cuando un hombre dice algo y Dios lo respalda.
Y cuando finalmente llegó con Jesús, parado en la línea de oración… Vamos a dar un pequeño drama. Digamos, Jesús estaba orando por los enfermos; muchos venían pasando, y Él estaba orando. Él vio que Natanael venía por la línea. Y Él dijo: “He aquí un verdadero Israelita, en quien no hay engaño”.
Si yo fuera a expresar eso también… digamos, me daría la vuelta y diría: “Este hombre parado aquí”, si nunca lo hubiera visto, diría, “Aquí está un hombre honesto, un creyente Cristiano, fiel”.

11 Bueno, eso como que lo asombró, al israelita, a Natanael. Se volteó y lo miró a Él. Él dijo: “¿De dónde me conoces, Rabí, o, Maestro?”. Rabí se interpreta como “Señor”, o un “Maestro”. Como decimos hoy día: “reverendo”, o “anciano”, o algo. “Rabí, ¿de dónde me conoces? O aquí, yo te soy un desconocido. ¿Cómo supiste que yo era un creyente? ¿Cómo supiste que yo era (como lo diríamos hoy) un Cristiano?”.
Pues, Jesús dijo: “Antes que Natanael te llamara, o antes que llegaras a la línea de oración, te vi debajo de aquella higuera”.

12 Ahora, traigámoslo a las condiciones de hoy en día. Ahora, ¿qué diría un erudito de hoy en día? “Bueno, ¿ese Hombre lee la mente? Eso es telepatía mental”, o algo como eso. Y en aquel día no lo hicieron mejor. Le colocaron la misma cosa a Él. Dijeron: “Él es Belcebú, el jefe de los adivinos”, o, los diablos, Ud. sabe.
Pero Natanael no. Natanael era un hombre justo. Cuando se dio cuenta que había algo con lo que nunca antes se había topado, dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”. Él se postró delante de Él.
“Pues”, Él dijo: “Natanael, ¿crees porque te dije que te vi debajo del árbol? Pues”, Él dijo: “Cosas mayores que estas verás”.
Y luego Jesús en todo Su ministerio, nunca en ningún momento se dio gloria a Sí mismo, ni dijo nada sobre Sí mismo que fuera grandioso. Siempre magnificó al Creador de Su ser.

13 Ahora, Jesús en carne era Deidad. Dios le hizo sombra a una virgen y creó una célula de sangre. Todos sabemos que el niño, o el… viene del sexo del macho. El germen de vida de cualquier cosa viene del macho. Como una gallina puede poner un huevo, pero si no ha estado con el pájaro macho, nunca empollará. Una vieja madre pájaro puede poner un nido lleno de huevos (en el tiempo de la primavera), pero si no ha estado con el pájaro macho, no son fértiles, nunca empollarán, no importa cuánto ella los caliente y revolotee sobre ellos. Ella se puede quedar en ese nido hasta quedar tan débil que no pueda volar. Pero nunca empollarán; se pudrirán.
Eso es lo que pienso que pasa con muchas de estas iglesias de hoy en día, amigos. Solo tenemos un nido lleno de huevos que nunca han sido germinados. Solo los estamos calentando y llamándolos miembros de iglesia y cosas. Necesitamos limpiar el nido y comenzar de nuevo. ¿No lo creen?

14 Si no han estado con el compañero Jesucristo y no han nacido de lo sobrenatural, no pueden creer lo sobrenatural. Y cuando un hombre nace del Espíritu de Dios… Dios es un Creador. Y cuando parte de Dios está… Yo soy una parte de Charles Branham. Él es mi padre. Él se parece a mí… o, yo me parezco a él, más bien. Somos casi del mismo tamaño. Y muchos de los rasgos, porque soy un descendiente de él. Y si yo llego a ser un descendiente de Dios en mi alma, entonces mi alma se asemeja a algo del orden de Dios. Cree lo sobrenatural. Cree por cualquier cosa. ¿Ven lo que quiero decir?
“Todo lo cree, todo lo espera”, ¿ven? Muy bien. Entonces si un hombre ha estado en algún momento en contacto con Dios y en verdad ha nacido de nuevo, empiece a decirle sobre sanidad Divina, por supuesto que él lo cree. Ciertamente. “¿Cree Ud. en milagros?”.
“Seguro”. Mire, él es parte de Dios, cree que puede pasar cualquier cosa con Dios, ¿ven? Y él no es supersticioso.

15 Pero un hombre que solo tiene teología, pues, él diría: “Oh, yo creo que los días de los milagros ya pasaron”. Lo empuja con una especie de gran tubo para canaletas para que salga de sus campos. Él no lo quiere. ¡Qué pena!
Bueno, Dios dijo que los tendríamos, y los tenemos. Ud. no puede detenerlo; la Biblia dice que los tendríamos. Así que aquí están, nos superan en cantidad. Pero si se fijan, cuando Jesús estaba aquí, ellos lo llamaron fanático, lo llamaron loco, y lo llamaron un diablo. Pues, Él dijo: “Si al padre de familia llamaron Beelzebú, ¿cuánto más a Sus discípulos?”. Pero observe Su vida cuando Él iba pasando.
Él habló un día con una mujer junto al pozo. Él le dijo exactamente en dónde estaba su problema. Ella fue y le dijo a alguien más lo que Él había dicho; porque toda una ciudad vino a Dios. Felipe fue a la misma ciudad, los bautizó, y tuvieron un tiempo maravilloso.
¡Obsérvelo a Él!

16 Lo veo a Él que pasa por el estanque de Betesda; lisiados, cojos, torcidos, gente ciega postrada allí. Caminó directamente por la multitud hasta que encontró a un hombre que yacía en un lecho, con diabetes o alguna dolencia. No le iba a hacer daño. Él llevaba treinta y ocho años con eso. Sanó a ese hombre y siguió adelante.
Pues, los judíos lo cuestionaron (San Juan 5:19). Él dijo: “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. Y mayores que la sanidad de este hombre les mostrará, de modo que vosotros os maravilléis”. ¿Ven lo que quiero decir? Ahora, Él dijo: “Las cosas que Yo hago, he aquí un poco”, escuchen atentamente: “Un poco y el mundo no Me verá más. Empero vosotros Me veréis”. ¿Quién? ¡Los creyentes! “Vosotros me veréis…”. ¿Solo eso? No. “Vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros, aún en vosotros hasta el fin del mundo”. El mismo Jesús.

17 Y yo, como Su siervo, y Ud. como Su siervo, y nosotros como hermanos y hermanas, descendientes de Dios en esta noche, les declaro que Jesucristo está en este edificio esta noche. ¿Se pueden imaginar el gozo en los corazones de esos discípulos que fueron a Emaús, después de hablar con Él todo el día, y sin embargo no lo reconocieron? Entonces de repente, Él se dio a conocer a ellos, por algo que hizo, de la misma manera que Él lo hacía. Y ellos se regocijaron y estaban felices. ¿Se pueden imaginar el gozo que tenían, viviendo con el Cristo resucitado en esa hermosa Pascua, tiempo de navidad?
Si Ud. no se encuentra en ese estado esta noche, está viviendo por debajo de los privilegios dados por Dios. Ud. tiene el derecho esta noche de disfrutar todas las bendiciones que tenían todos los apóstoles. Todo lo que estaba en la iglesia primitiva permanecerá en la iglesia, porque todo lo que estaba en la iglesia era Jesucristo. Y Él prometió Su Palabra. Y las cosas que Uds. ven que se hacen aquí noche tras noche, es solo para cumplir lo que fue hablado por Jesucristo el Señor: “Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo. Y las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis. ¿Crees esto?”.
¿Creen que esa es la verdad? Inclinemos nuestros rostros para una palabra de oración.

18 Gran Maestro de vida, venimos en el nombre de Jesús Tu Hijo para ofrecerte las gracias por Tu Palabra. Podemos pensar en los apóstoles, antes que se convirtieran en apóstoles. Pedro, pescando una noche; Andrés, los hijos de Zebedeo, y cómo habían trabajado toda la noche, y no habían agarrado nada. Estaban sentados en la ribera lavando sus redes, muy desanimados. Entonces miraron, viniendo por la ribera, y aquí venía una persona encantadora, unos cuantos hombres lo seguían a Él.
Puedo ver a las mujeres que dejaban de lavar, los hombres deteniendo el buey en el campo, viniendo a las riberas de Galilea para escucharle a Él. Había algo diferente en Él. Él tenía autoridad de Dios.
Y después que Él terminó de hablar, pidió prestada una de las barcas, la cual usaría como púlpito, una pequeña barca de pescar sucia y vieja, el más grande de los púlpitos. Allí Él le habló a las multitudes. Luego después que pidió prestada la barca, Él dijo: “Boga mar adentro, Simón, y echad vuestras redes para pescar”.

19 “¿Qué bogue mar adentro? Hemos trabajado aquí durante toda la noche. No hay nada aquí. Pero en Tu Palabra, Señor, echaré la red”.
Oh Dios, ¡allí está! “En Tu Palabra, Señor. Si no hay nada allí, la Palabra de Dios pondrá algo allí. Sabemos que eso es cierto, Señor. Tú no dirías que hay algo allí, a menos que pudieras realizar lo que habías dicho. Hay muchos hombres y mujeres aquí esta noche, Señor, sin duda, que han recorrido cada hospital y cada oficina de doctor que hay en la ciudad, y alrededor. Ellos han ido a todas partes tratando de encontrar ayuda. Están enfermos, Señor, se están muriendo. Demonios de enfermedades están comiendo sus vidas. El problema cardíaco los está matando. Ellos salieron a los cobertizos de carbón, salieron a los arbustos, estuvieron en el altar, orando. Tenían a su hermoso pastor, a diferentes ministros, para que oraran por ellos. Aun así, aparentemente, no pueden atraparlo.

20 Pero permite que esta sea la hora cuando ellos dirán como dijo Pedro: “En Tu Palabra, Señor, voy a echar la red. Voy a confiar en Ti esta noche. Esta es la noche. Este es el momento. A partir de esta noche, voy a confiar en Ti. Colocaré mis sentimientos en cosas de arriba. Sabemos que Tu Palabra dice que Tú eres el Sumo Sacerdote que estás sentado a la diestra de Su Majestad para hacer intercesiones en base a nuestra confesión. Lo que decimos que Tú has hecho, eso es lo que harás. Pero si no lo confesamos, si tenemos temor, entonces Tú no puedes ayudarnos”.
Así que, ruego, Dios, que Tú le des coraje a cada hombre y a cada mujer, niño o niña que está aquí esta noche, una convicción verdadera, que mirará hacia arriba y verá al Hijo de Dios sentado allá en Su Majestad. El poder de Su Espíritu moviéndose en Su iglesia, así que no tengan miedo. Digan: “Por Sus llagas he sido curado; me voy creyéndolo”. Entonces Tú eres el Sumo Sacerdote. Tú comenzarás a confesarlo en el Cielo, en el momento cuando lo confesamos aquí. Pero Tú no puedes hacerlo hasta que primero nosotros digamos que Tú lo has hecho. Puesto que es una confesión, y eso significa “decir la misma cosa”. Tenemos que decir lo que Tú dices al respecto. Ya hemos sido curados, así que lo aceptamos. Manda al Ángel de Dios, Señor, el gran Líder, el Espíritu Santo, para guiar a Tu iglesia a toda verdad esta noche.
Ayuda a Tu pobre siervo inútil e indigno que está parado aquí, Señor, mientras trato de representarte ante la gente, porque lo pido en el Nombre de Cristo. Amén.
[Ruptura en la cinta].

21 Entonces Él está aquí. ¿Es eso correcto? Él dijo: “Donde estén dos o tres congregados”, no importa qué tan pequeño sea el grupo, dos o tres, “Yo estaré en sus medios”. Cualquier cosa que pidan, lo recibirán. Ahora ya sea que eso está correcto o incorrecto.
Jesús dijo: “Si permanecéis en Mí y Mis Palabras en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho. Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis”. Observen el orden de la Palabra ahora. Ud. cree ahora, Ud. lo recibe, os vendrá, ¿ve? Él no puede hacer nada por Ud., hasta que Ud. crea primero, y diga que Él lo ha hecho. Permítame que eso penetre muy profundo.

22 ¿Cuántos lo entienden bien? Hebreos 3:1. No importa qué tan enfermo esté usted, acerca de eso. Usted tiene que creer primero que Él lo hace y luego confiese que Él lo ha hecho antes que Él pueda aún comenzar a trabajar en ello. ¿Cuántos saben eso? Cuando vienen al altar a orar por el perdón de sus pecados, no es porque lloran, no es porque lo confiesan. Es porque lo creen. Y cuando lo creen y se paran y testifican… ¡Ahora observe!
Usted se va para afuera después que aceptó a Cristo, la vieja multitud dice: “Usted no está diferente. No hay nada diferente”. Pero Ud. cree que está diferente.
Bueno, si Ud. empieza a decir: “No, me imagino que no lo recibí”, bueno, solo le espera otro viaje al altar.

23 Pero cuando cree que lo tiene, Ud. dice: “Sí, lo soy”. Entonces Ud. cree que es un Cristiano. Usted no puede mostrar nada que no es, pero Ud. cree que lo es. Cree que lo es. Y luego cuando confiesa que lo es, y cuando lo confiesa a Él, y Él lo confiesa a usted, Él es un Sumo Sacerdote ¿trabajando en qué? No en su llanto, no en su arrepentimiento, no en su fe; sino en su confesión. No importa qué tanta fe tenga Ud., nunca le servirá de nada, hasta que ponga obras con eso. Porque la fe sin obras está muerta. ¿Es eso correcto?
Igual que el cuerpo sin el espíritu, está muerto. Entonces cuando Ud. dice: “Yo creo en Cristo”, luego acéptelo, vaya diciendo así. Después cree que es un Cristiano, Ud. dice que es Cristiano, se comporta como un Cristiano, se asocia con aquellos que son Cristianos, y obra para justicia. Después de un rato todos saben que Ud. es un Cristiano, porque mantuvo su confesión. Usted se comporta de esa manera. Va por la calle, y no dice: “Bueno, yo solo… tal vez soy un Cristiano”. No, vaya diciendo: “Yo soy un Cristiano”. Usted es audaz con eso. Entonces Él es audaz con eso, ¿ven?

24 Él solo puede hacerlo en la medida que usted lo dice, porque Él es un Sumo Sacerdote de lo que Ud. confiesa. Y Él está allá delante de la presencia en la Majestad para hacer válido todo lo que Sus bendiciones redentivas requieren, Su sacrificio. Eso es por lo que Él pagó, y se quedó allí para hacerle válida cualquier cosa que Ud. dice que ha aceptado de lo que Él ha hecho. ¿Qué hizo Él?
Él fue herido por nuestras rebeliones. ¿Es eso correcto? Vamos a citarlo todos juntos: “Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él; y por Sus llagas fuimos nosotros curados”. ¿Es eso correcto?

25 Ahora, cualquiera de esas cosas, si Ud. está cansado, preocupado, inquieto, nervioso, enfermo, lo que sea, cuando Ud. acepta eso de corazón, empieza a confesarlo, y diciendo que es correcto, Dios está allí para arreglarlo cuando Ud. comienza a confesarlo. Pero si tiene miedo de decir eso, y miedo de actuar sobre su confesión, no importa cuántas veces se ore por usted, nunca se pondrá bien. Primero tiene que creerlo, ¿ve? Él es el Sumo Sacerdote de lo que Ud. confiesa que Él ha hecho por usted.
¿Cuántos entienden eso ahora? Levanten sus manos, ¿ven? Eso es correcto. Solo cuando usted lo dice así. Ahora, se ora por usted y usted dice: “Ahora yo creo. Sí señor”. Ahora, no puede decir que cree hasta que Ud. en verdad cree. Si lo hace, está haciendo algo que no es correcto. Ud. no puede decir que lo cree hasta que realmente en su corazón Ud. lo cree. Pero cuando Ud. ha orado profundamente y en verdad cree, entonces puede decir: “Yo creo”. Entonces puede aceptarlo. Y ahora, recuerde, Él está allí, para hacer válida cualquier cosa que Ud. cree en su corazón que Él ha hecho, y lo confesará. Entonces a todas partes que Ud. vaya, confiese de su sanidad. Dígalo así. Créalo así. Dígaselo así a otros.

26 Y amigos, nunca fallará. Yo he visto cáncer carcinomas que sanaron de eso. Y sé que… ¿Sabe lo que es un cáncer carcinoma? Muy bien. Tenemos decenas, sí, montones de cartas de esa manera, de ese tipo de cáncer. Archivos llenos de testimonios, declaraciones de doctores: lisiados, cojos, ciegos, carcomidos de cáncer. Todo lo que se puede pensar, a manera de enfermedad, siendo sanados. ¡Fe!
Ahora, el predicar la Palabra; esa es una forma. Luego, Dios tiene otros dones.
Ahora, que el Espíritu Santo venga, y les declare que ese mismo Jesús que resucitó de los muertos está aquí. Y que Él mande Su Ángel a Su siervo humilde para que les manifieste Su Divina presencia. Dios les bendiga.
Muy bien, hermana. [Espacio en blanco en la cinta].
… con todo lo que hay en mí, bendito sea Su santo nombre.
Bendice oh alma mía a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios:
Él es quien perdona todas tus iniquidades; el que sana todas tus dolencias;
…yo me alegré con los que me decían, a la casa de Jehová iremos.

27 ¿Es una decepción, madre? La vi sentada allí abajo. Su tarjeta de oración no fue llamada; ¿es por eso? ¿No estuvo en este número? [La dama habla] ¡Oh, no estuvo dentro de eso! Bueno, no tengo forma de saberlo, Ud. sabe. Le diré lo que haré. Si Ud. me cree que soy el siervo de Dios con su corazón, y acepta que le he dicho la verdad acerca de Jesucristo, Él la sanará.
Pobrecita… La vi que se regresó caminando con una cara de decepción, y se sentó. Ella tenía una tarjeta de oración, y algo hizo con ella. Pensé: Pobre mujer, tal vez siente que quizá la dejaron por fuera. No, no. ¡No! Dios no deja a nadie fuera. Estas personas que están aquí… Los que están en esa línea de oración, no es ni una señal de que alguno de ellos vaya a ser sanado, ni uno de ellos. No hay nada que se pueda hacer con esta audiencia aquí que no pueda hacerse… por estos aquí, que no pueda hacerse allá en la audiencia, ¿ven? Es para todos ustedes. ¿Creen eso?

28 ¿Qué si yo me paro aquí por el Espíritu de Dios y le digo lo que está mal con usted? ¿Lo creerá? ¿Estará usted…? Yo no la conozco. Pero qué tal si, por el Espíritu de Dios… Si yo estuviera ungido con el Espíritu de Cristo en este momento, el Ángel de Dios el cual Ud. ve aquí, Él conoce lo que está mal con usted. Si yo le dijera, ¿aceptaría su sanidad? ¿Lo haría? Usted tiene un problema estomacal. ¿Es eso correcto? Si eso es correcto, póngase de pie, solo para testificar y decir que eso es verdad. Ahora, puede irse a casa y coma lo que quiera.
No dude. Tenga fe.
Ahora, el Espíritu me pone… Y todos los espíritus que están aquí están sujetos a mí ahora, en el Nombre de Jesucristo.
Ahora, sean reverentes. (Muy bien, Billy. ¿Es este…?).

29 ¿Cómo le va? Somos desconocidos, dama. ¿Cree con todo su corazón? ¿Lo cree? Si hubiera algo que yo pudiera hacer para ayudarla, como ministro yo lo haría. Porque siento pena por la gente que está enferma. Pero la única cosa que yo podría hacer sería apuntarle al Señor Jesús. Él es Aquel que hace la sanidad. Ahora, si Ud. y yo somos desconocidos en esta vida, pero, sin embargo, yo sé que somos hermanos y hermana, puesto que Ud. es Cristiana. Eso es verdad, ¿no es así? Ahora, ¿Acaso no es eso como lo que nuestro Señor le dijo a Natanael? “¡Un verdadero israelita!”. ¿Entonces le puedo decir más? Como una Cristiana… No solo es Ud. Cristiana, sino que es una maestra haciendo Cristianos, una ministra. ¿Es eso correcto? La veo en el púlpito hablando la Palabra.
Usted está plagada con un espíritu maligno de nerviosismo, que le provoca tener muchos problemas, y le impide hablar. Bueno, le voy a decir lo que provocó eso. Usted tuvo un accidente en una ocasión, en un automóvil. ¿Es eso correcto? [“Eso es correcto”]. Eso provocó que el problema comenzara. ¿Cree que está en Su presencia? [“Sí”]. ¿Cree que este Mismo que habló con Natanael está parado aquí en alguna parte ahora? [“Sí, lo creo”]. Bueno, vaya en el Nombre del Señor Jesús. Se pondrá bien. [Palabras poco claras].

30 Buenas tardes. Me imagino que usted y yo somos también desconocidos. [“Sí”]. Lo somos. Yo no la conozco. Nunca la he visto. Pero, hay Algo que está cerca ahora, por cuya presencia se da cuenta que hay Algo cerca de usted que no es usted. Y Él es Aquel que conoce todo de usted. Él es Aquel que la alimentó durante toda su vida, y conoce todo de usted.
Usted también está sufriendo de nerviosismo, ¿no es así? [“Sí”]. Muy nerviosa. Una cosa, es el tiempo de la vida para que se ponga nerviosa. [“Sí”]. Menopausia. [“Sí”]. Eso es muy común en mujeres de su edad. Que el Espíritu Santo hable otra cosa que sería… que no sería tan natural, siendo que piensa psicología al mirarla y decir: “Bueno, a su edad sería eso”. Yo no capté eso por psicología. Usted sabe según entiendo [palabra poco clara]. ¿Es eso verdad?

31 Usted le teme a algo, porque tiene miedo de tener cáncer. [“Sí”]. ¿No es eso correcto? [“Sí”]. Por cierto, le hicieron una operación… Ha tenido muchas… ha tenido varias operaciones. [“Sí”]. ¿No es eso correcto? [“Sí, lo es”]. Veo que se regresa al hospital una y otra vez. Voy a decir que por lo menos cuatro o cinco veces, ha estado en el hospital. [“Cinco veces”]. Cinco veces.
Aquí está otra cosa. Usted tiene un crecimiento en usted ahora. [“Sí”]. La acaban de revisar. [“Sí”]. Ese crecimiento está en el recto, ¿no es así? [“Sí”].
Señor, ten misericordia de nuestra hermana. Bendícela, querido Dios. Que esto sea [Palabras poco claras] Que ella se vaya y sea sanada. Lo pido en el Nombre de Jesucristo [palabras poco claras]. Bendiciones, hermana. Vaya y [Palabras poco claras].

32 Sean reverentes. ¿Es este su paciente? Discúlpeme. Muchas veces cuando la reunión se está conduciendo hacia… Uds. no se dan cuenta, amigos, uno está en dos mundos, ¿ven? Y yo no estoy fuera de mí. Me encuentro bien. Sé lo que estoy haciendo. Pero simplemente le afecta a uno. No hay necesidad de tratar de explicarlo. Ud. no puede. Ahora, sean reverentes.
Usted es el hombre, ¿lo es, señor? Creo que somos desconocidos, ¿lo somos? ¿Me cree que soy el profeta de Dios? [“Sí señor”]. ¿Lo cree? Si yo soy Su profeta y Su Espíritu está aquí cerca ahora… Usted ha acudido a mí por ayuda. Y yo solo podría ayudarlo con lo que Él me dé para ayudarlo. En lo que respecta a sanarlo, Él ya lo hizo cuando murió por usted. Pero lo único que yo podría hacer sería ayudarlo a tener fe para creer. Algo que se pudiera decir o hacer, que le incrementaría su fe. ¿Es eso verdad?
Usted sufre con un problema estomacal. [“Sí”] ¿Es eso correcto? Lo veo rechazando diferentes comidas, mientras pasa frente a mí ahora. Y tienen algo alrededor de su brazo con un doctor… Oh, es presión sanguínea. En lugar de estar subiendo, está bajando. Ud. tiene baja presión sanguínea. Eso es verdad, ¿no es así? [“Sí señor”]. Eso se ha ido de mí. Aquí hay otra cosa. Una de las cosas más grandes que necesita ahora es a Jesucristo como Salvador personal. ¿No es eso correcto? Todavía no se convierte en un Cristiano. Mire, el mismo Jesús que le dijo a la mujer junto al pozo lo que ella había hecho mal, también Él le está diciendo a usted ahora.

33 ¿No quiere aceptarlo a Él ahora? ¿Lo hará ahora, como su Salvador? [“Sí”]. Para que sepa: su hogar… Aquí hay algo que veo… Para que pueda entender: ¿Acaso no tiene una esposa que tiene artritis? [“Sí”].
Ahora yo la veo… tome… Ella es de baja estatura, una mujer un tanto robusta. [“Sí”]. ¿Es eso correcto? [“Sí]. ¿Es eso verdad? [”Sí]. Y ella usa un traje de dos piezas que es gris. ¿Es eso correcto? [“Sí”]. ¿Es eso verdad? [“Sí”]. Tus pecados te son perdonados, amigo, mi hermano. Y vaya ahora y coma lo que quiera, y Dios sea con usted. [Palabras poco claras].
(¿Para dónde se fue el hombre…? [Palabras poco claras] hablar con usted [Palabras poco claras]. Ese hombre era un pecador. ¿No lo era él? Aquí, hace unos minutos, era un pecador. [Alguien habla con el Hermano Branham]. Oh, muy bien. Paciente…)

34 Buenas noches. También somos desconocidos, ¿no es así? Yo nunca la he visto. Pero ¿cree que está parada en la presencia de Su Majestad? No su hermano; Su Majestad. Yo solo soy Su siervo, como ese bulbo es el siervo de la corriente, ¿lo ve? ¿Lo entiende? Usted está muy angustiada, ¿no es así? Está preocupada, asustada, porque tiene un crecimiento, un crecimiento tumoral, y el crecimiento está en su seno. ¿Es eso correcto? Está en su seno izquierdo. ¿Es eso correcto? Venga aquí.
Oh, Señor, Creador de los cielos y la tierra, Autor de la Vida Eterna, Dador de todo buen don, manda Tus bendiciones sobre esta pobre mortal, que está ahora esperando sanidad. Lista para una operación. Oh Dios eterno, bendícela y ayúdala. Sánala. En el Nombre de Jesucristo lo pido. Amén.
Ahora, ¿cree ahora que va a vivir? Dios le bendiga. Así como lo ha creído, le será hecho. Él dijo: “Sobre los enfermos pondrán las manos, y sanarán”. Se torna con luz alrededor de usted. Yo creo que se va a curar. El Señor Jesús [Palabras poco claras].
¿Creen con todo su corazón? ¿Creyendo que Dios alivia a la gente que tiene fe en Él?

35 Usted tiene un crecimiento, también, ¿no es así, hermana? Ese crecimiento está en su cuello, ¿no es así? el de ella: la vida se acaba de ir de eso, y llamó, clamó por misericordia, y estaba colgando sobre usted allí, una nube de apariencia oscura. Yo lo vi… otro encima de usted, que se gritaban uno al otro. Ponga su mano en su cuello y diga: “Señor Jesús, acepto mi sanidad”. Y que el Señor tenga misericordia de usted, y le conceda su sanidad.
Sea fiel. Sea reverente.
Venga, señor. ¿Somos desconocidos? Me estoy poniendo muy débil. ¿Hará si…? Si el Señor Jesús me hablara algo y me mostrara algo, lo que está mal con usted, ¿aceptaría su sanidad, mi hermano? [“Sí”]. ¿Lo haría? Usted tiene diabetes. [“Eso es correcto”]. Ud. dijo que aceptaría su sanidad, ¿no es así? El Señor sea con usted, hermano.
¿Haría Ud. la misma cosa, dama? [“Sí”]. Tenía un problema cardíaco. [“Sí señor”]. Ahora vaya, el Señor le bendiga.

36 ¿Creerá la misma cosa, dama, si yo le digo lo que está mal con usted? Usted tiene un problema estomacal, ¿no es así? Vaya, y que el Señor le bendiga.
Digamos: “¡Alabado sea Dios!”.
Vamos a inclinar nuestros rostros y ofrecer oración, por favor, Señor Jesús, ven y ten misericordia de nosotros ahora. Perdona nuestras ofensas y pecados. Bendícenos, a cada uno, mediante el Nombre de Jesucristo. Amén.
¿Cree que Dios puede sanarlo? El Señor le bendiga ahora. Vaya, y que Él lo sane completamente. [Palabras poco claras]. Dios, quien conoce lo que está mal con usted, conoce lo que será el futuro. Muy bien.
Digamos: “¡Alabado sea Dios!”.
Por el niño, es que viene, hermana. ¿Cree con todo su corazón? ¿Quiere superar el asma? Solo baje y diga: “¡Gracias, Señor Jesús! [Palabras poco claras].

37 La hermana sentada allí mismo con bronquitis, sentada allá atrás, atrás al final de esa hilera; puede levantarse también, si quiere, y aceptar su sanidad. El Señor Jesús la sanó cuando sanó a este aquí con esa [Palabras poco claras].
Dios le bendiga. [Palabras poco claras]. Puede irse y ser sanada.
¿Lo cree, señor? Si Dios me revela lo que está mal con usted, ¿acepta su sanidad? Ud. tiene un problema de riñón. [“¡Alabado sea el Señor!”]. Muy bien.
¿Cree usted, hermana? Muchas veces ha pensado qué está mal con usted. Es un problema estomacal, y tiene palpitaciones en su corazón. Y muchas veces pensó que tenía un problema cardíaco, pero es el… Cuando se acuesta se siente peor, ¿lo ve? Son los nervios. El gas pasa por los tubos de su estómago… o, a su corazón, que la hace sentirse de esa manera. Es una condición nerviosa. Dios la ha sanado ahora. Vaya [Palabras poco claras].

38 Mi hermana, ¿quiere superar ese problema femenino? Vaya y acepte su sanidad.
Venga hermana.
Crea con todo su corazón. Si lo cree, puede recibir.
Yo dije: “¡Corazón!”. Usted se sintió rara, ¿no es así, al final de la hilera? Sí. ¿Quiere recuperarse de ese problema cardíaco? ¿Es así? Puede ponerse de pie entonces y aceptar su sanidad, ambas.

39 Usted, señor, usted también, sentado allí mismo. Ud. tenía un problema cardíaco también. Póngase de pie. Usted sanó al mismo tiempo, allí. Dios le bendiga. Eso es correcto. El Señor le bendiga, mi hermano.
Sea reverente. ¿Le cree a Dios?
Niñita, mira para acá [Palabras poco claras], querida. La otra niñita allí, mira aquí, cariño, solo un minuto. Vi que la Luz está suspendida sobre la pequeña… No, no lo estaba. Estaba en esa dama allí. Es usted. ¿Me cree que soy Su profeta? Usted tiene… La dama con el vestido que se ve blanco, casi gris. ¿Acaso no tiene algún tipo de erupción, o algo? Los doctores no saben exactamente lo que es, ¿cierto? Lo veo a él sacudiendo su cabeza y alejándose. Está en sus piernas, ¿no es así? Algo como eczema. Si eso es correcto, agite su mano. El Señor sea con usted y la sane. Tenga fe en Dios.
(Billy, ¿es está la dama?).
Dama, mire hacia acá. ¿Cree que soy Su profeta, Su siervo?

Mensaje extraido de Messagehub