OBRAS DEL MENSAJE


Háblale A La Roca
Jonesboro Arkansas U.S.A.
53-0512
1 Gracias, Hermano Reed.
Buenas noches, amigos. Muy contento de estar aquí otra vez esta noche, para ministrar en el Nombre de nuestro Señor Jesús. Estoy feliz de decir que Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Sus grandes poderes amorosos nunca fallan. Él sigue siendo el mismo como siempre lo fue.
Confío en que esta noche resultará ser una bendición para muchas de las personas que están sin Dios, sin Cristo, en el mundo, alejados, aislados. Confío en que vendrán a Cristo esta noche y se salvarán y reconciliarán con Dios. Y confío en que será una bendición para muchos que están enfermos y afligidos, para que puedan ser sanados. Que nuestro Señor conceda eso, es mi sincera oración.
2 El Hermano Reed es el que habla… Yo mismo estuve hablando la primera parte de la semana, y solo tenía la intención de quedarme unas tres o cuatro noches. Parecía que el Espíritu Santo quería que me quedara un poco más. Estaba predicando; me puse un poco ronco. Bueno, por lo general eso lo acompaña, hay tal…
Algo sucede. Usted… Es en otro mundo, que uno vive en dos mundos. No hay necesidad de explicarlo, porque uno simplemente no puede explicarlo. Usted tiene que creerlo. Dios no puede ser explicado, Él solo tiene que ser creído. Y cuando nosotros creemos en Dios, entonces eso es por fe. Creemos en Él, y Él nos sana, nos salva.
3 Y ahora, esta noche mientras hay… hay personas paradas, y el Sr. Reed, nuestro hermano aquí. Y yo estaba… he estado sentado un rato en el cuartito. Usualmente trato de llegar unos quince minutos antes de las ocho, o algo así, a las siete y media, cuando van por mí; llego y escucho una parte del servicio.
Y me gustó ese canto, hermano Ryan. Confío en que nuestro Señor me permita ser así de ligero cuando tenga setenta y tres años, si vivo para verlo.
Conozco al hermano Ryan desde hace algún tiempo y sé que es un Cristiano humilde. Cuando lo vi por primera vez, me preguntaba cómo podía usar el cabello hasta el hombro, y esa barba larga, ¿por qué era eso? Uds. tienen que conocer al Hermano Ryan para saber la razón. Si lo conocen, bueno entonces, sabrán el porqué. Dios solo hizo uno, ese es él. Nadie más puede tomar su lugar. Sin el cabello hasta sus hombros, y su… Ahora alguien dice: “Ese es cabello de mujer”. Eso no las elude a Uds. mujeres, a menos, digamos, que tengan el cabello hasta el hombro. Lean el griego concerniente a eso. El cabello femenino era hasta abajo; el cabello al hombro era cabello corto. Así que el hombre solía jalárselo, cortárselo, eso era cabello corto, pero las mujeres dejaban crecer el de ellas hasta muy abajo, muy abajo.
4 Así que esa es la razón. Jesús… Su fotografía allí muestra… Pero Él no tenía cabello largo, de ninguna manera; Él tenía cabello corto. Pero hoy día nosotros lo detallamos más corto.
El reino de Dios no es comida ni bebida, o llevar vestimenta. Es longanimidad, bondad, mansedumbre, paciencia en el Espíritu Santo: el reino de Dios.
Así que solo quiero leer una pequeña Escritura. Y luego voy a comenzar la línea de oración, y orar por los enfermos. Ahora, si el Espíritu Santo viniera ante nuestra presencia esta noche, para bendecirnos con Su gran Ser augusto, confío que Uds. que no son salvos sean salvos, y ustedes que están… están enfermos sean sanados. Si estuviere aquí algún rebelde, que Ud. pueda regresar a Dios esta noche. Ese es el significado de esto… que son estas reuniones. Lo primero es hacer que la gente se arregle con Dios en su corazón. Ese es el primer motivo. En segundo lugar, aquellas personas que están de caminantes puedan ser sanadas. Y luego lo tercero, es para que… para la gloria de Dios, para que los santos puedan refrescarse; observando, escuchando, al pendiente.
5 Ahora bien, el Evangelio no es del todo la Palabra… Esta es la Palabra de Dios, y todas las cosas deben basarse en esta Palabra. Si no es así, no es verdad. Esta es… Pero Jesús dijo: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura”. Ahora no dijo “Enseña la Palabra”; Él dijo: “Predica el Evangelio”. Entonces, el Evangelio consiste más que en enseñar la Palabra. Para Pablo, confirmando eso, dijo: “El Evangelio vino a nosotros, no solo en Palabra, sino en poder”. Demostraciones del Espíritu Santo vendrían y demostrarían el Evangelio, traerían la Palabra a una viva realidad.
Si Ud. solo recibe la Palabra por conocer la Palabra, eso no le hace ningún bien. “La letra mata, el Espíritu da vida”. Entonces Ud. debe nacer de nuevo, y entonces el Espíritu Santo vivifica la Palabra en usted. En otras palabras, como un grano de maíz. Si se queda en mi mano, es solo un grano de maíz; nunca será nada más. Pero entiérrelo, se contamina, se llena de moho, y entonces produce otro grano de maíz exactamente igual a ese.
6 Yo solía ver las flores. Simplemente me encantan las flores. No creo que haya alguien que pueda mirar directamente a una rosa o una flor, y decir (si está mentalmente equilibrado) que no hay Dios. Puesto que toda la ciencia en el mundo no podría hacer una pequeña cosa así, toda nuestra investigación científica. Pueden hacer que algo se parezca, pero no pueden hacer eso. Igual como no podrían hacer… Podrían hacer una de papel que se vea igual, pero no tiene vida. Eso tiene vida por dentro. Ese es el secreto: La vida. Dios es vida.
Observe las florecitas cómo es que ellas… Cuando es verano, Uds. mujeres de aquí alrededor, me doy cuenta algunas veces al pasar por Jonesboro, me doy cuenta que tienen muchas flores hermosas. Me encanta eso. Y en el otoño del año, algunas de ellas todavía son jóvenes. Uds. las plantan cuando el verano está avanzado y están las jóvenes, viejas, y de mediana edad. Pero cuando llega la helada, es muerte; las mata a todas. A las jóvenes igual que a las viejas, inclinan su cabecita y se someten ellas mismas a la muerte. Luego se les caen los pétalos, y se les caen las hojas, y de allí sale una pequeña semilla negra. Luego llevan a cabo una procesión fúnebre normal, Dios la lleva a cabo, para la flor. Él manda las nubes del otoño, y lloran. Y la lluvia cae y entierra la pequeña semilla debajo de la tierra. Y llega el invierno frío, la congela. La pulpa se revienta… la pequeña semilla explota, la pulpa sale. Toda la tierra está congelada con el hielo.
7 Bueno, ahora en la primavera del año, la flor se fue, el pétalo se fue, el bulbo se fue, la semilla se fue, la pulpa se fue… todo se ha ido. Pero ese no es el fin de la flor. Cuando el sol caliente comienza a bañar sobre la tierra, hay un pequeño germen de vida, en alguna parte, escondido, que ninguna ciencia puede encontrar. Eso reproduce la misma clase de flor que cayó.
Si Dios abrió camino para que la flor volviera a vivir, cuánto más lo hizo Él para que el hombre volviera a vivir. Todo el fundamento del Cristianismo se basa sobre los hechos fundamentales de la resurrección.
Ahora, si dejara caer esto al piso… ahora para levantar esto del piso, no sería resurrección. O levantar algo que se parece a eso, no sería resurrección. Resurrección es levantar la misma cosa que se cayó.
8 Ahora en diferentes partes del mundo, en la India y demás, hallamos que hay gente juiciosa, que cree en Dios, pero… Oh, ellos creen en… que regresamos como un ángel, y tenemos alas y volamos, pero eso está errado. Seremos hombres y mujeres igual como lo somos ahora. Ahora, lo único que no seremos viejos, porque cuando…
Yo veo aquí y veo a un hombre anciano y su esposa sentados aquí, tal vez, esposo y esposa; ellos están canosos. Muy bien, hace unos años, probablemente jóvenes, un hombre de buen parecer, y una jovencita, caminaron hacia el altar y se casaron; ambos con el cabello negro en aquel entonces, excelentes, robustos, jóvenes, saludables. Ellos vinieron de bebés hasta esa edad, de unos veintidós o veintitrés años de edad. Estaban en su mejor tiempo. Después, se empezaron a dar cuenta una mañana cuando la mamá salió para arreglar los platos en la mesa para el desayuno, empezaron a salir pequeñas arrugas bajo los ojos de ella y de papá. El cabello comenzó a tornarse canoso, los hombros de papá se encorvaron un poco. ¿Qué sucede? La muerte está entrando. Eso tiene que llegar a ustedes; tiene que llegar a ustedes. Puede que los clave en muchos lugares, y ustedes se escapen, pero finalmente les va a ganar. Eso se los va a llevar.
9 Pero luego cae, como el grano de trigo, cuando entra en la tierra. Pero entonces en la mañana de la resurrección, cuando eso resucita de nuevo, no resucitará viejo, y canoso, y con hombros encorvados. Pero será exactamente lo que fue antes que la muerte lo golpeara, porque toda la muerte será quitada de eso. ¿No es eso maravilloso? Algunos de nosotros seremos con el cabello negro, algunos con el cabello rojo, algunos rubios. “El Hermano Branham es ese… ”Sí, Dios no usa uniforme. Dios está sin uniforme.
Mire esto. Él hace árboles grandes, árboles pequeños, árboles delgados. Él hace flores blancas, y flores azules. Dios es un Dios de variedad. Y Él hace gente pequeña, gente grande, gente bajita, gente delgada. Esa es exactamente de la manera que lo seremos en la resurrección. Y nos conoceremos el uno al otro así como fuimos conocidos. Gracias sean dadas a Dios.
10 Mis hermanos y hermanas, durante veinte años desde que empecé a ser un ministro del Evangelio, he tratado de darle esto a los pobres mortales perdidos de este mundo, darles a conocer que tienen vida eterna, ahora mismo, al creer en el Hijo de Dios y aceptarlo como su Salvador personal. Así de simple. Jesús dijo…
Ahora escuchen, San Juan 5:24: “El que oye Mi Palabra, y cree al que Me envió, tiene (tiempo presente) Vida eterna; y no vendrá a condenación (o juicio), mas ha pasado de muerte a Vida”. Yo solo tengo Su Palabra.
“El que come Mi carne (San Juan 6) y bebe Mi sangre, tiene Vida Eterna; y Yo le resucitaré en el día postrero”. Maravilloso. Esa es Su Palabra. Yo no sé cómo va a ser, pero será así.
11 Ahora, quiero unos diez minutos más de tiempo. ¿Estaría bien, si puedo?
En el capítulo 20 de Números, leo estas palabras:
Y habló Jehová a Moisés, diciendo:
Toma la vara, y reúne la congregación, tú y Aarón tu hermano, y hablad a la peña a vista de ellos; y ella dará su (su es pronombre personal) su agua, y les sacarás aguas de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias.
12 Inclinemos nuestros rostros solo un momento.
Nuestro Padre Celestial, venimos a Ti esta noche como Tus hijos hermosos, aunque confesando que estamos… lamentamos profundamente nuestros pecados. Cuando pensamos del Calvario, y de Jesús, y lo que Él tuvo que hacer para redimirnos, nuestros corazones se derriten. ¿Por qué el Hermoso tuvo que caminar al Calvario, dejando una huella ensangrentada a lo largo de la ciudad de Jerusalén, colina arriba, allí con clavos horadados en Su mano, y una espada en Su costado, para morir en desgracia y vergüenza para salvarnos? Vemos al Calvario esta noche, y confesamos nuestras fallas. Lo lamentamos, Señor, perdona nuestras faltas.
Pero en lo profundo de nuestro corazón, allí yace felicidad, porque sabemos que estamos completamente seguros en Jesucristo. Tú le prometiste a Abraham que lo salvarías y a su simiente. Y nosotros estando muertos en Cristo, tomamos de la simiente de Abraham y somos herederos de acuerdo a la promesa, por el Espíritu Santo. Nueva vida, la vida entrando en nosotros, haciéndonos creer lo sobrenatural como lo hizo Abraham, tomando a Dios en todo Su valor, Su promesa. Te damos las gracias.
13 Ahora bendice a esta gente esta noche. Ante mí está un grupo de pañuelos. Bendice a la gente querida que mandó estos. Ellos leen en la Biblia donde tomaron del cuerpo de Pablo… ellos creen que Tú todavía eres el mismo Espíritu Santo en la misma iglesia. Y yo sé que no soy San Pablo, el apóstol, pero Jesús es el mismo Señor. Bendice estos pañuelos para el propósito que se tiene pensado. La gente que los use, que se alivien, Padre. Bendícenos a todos juntos, sana los enfermos, salva a los perdidos esta noche. Porque lo pedimos en el Nombre de Cristo. Amén.
14 Quiero enseñar algo esta semana. Pero si se fijan, cuando está… la multitud de pie, y por el estilo, es difícil. Uno de estos días, me gustaría regresar a Jonesboro, ir a rentar una carpa grande que tenga la capacidad de sentar a unas diez mil personas. Y colocarla por aquí y quedarnos unos dos meses, para que podamos tener un avivamiento de verdad.
Y después, si se fijan cómo Dios le prometió a los hijos de Israel que Él los sacaría de Egipto después de cuatrocientos años de haber estado allí. José había sido trasladado allá, uno de los patriarcas, murió allá, pero mencionó de la partida de Israel. Todos esos patriarcas esperaron el cumplimiento de la Palabra de Dios.
Qué simple cuando Ud. solo cree en la Palabra de Dios y lo toma a Él en lo que dice. ¿No es simple? Solo amar. Si Ud. le ama a Él, el amor en su corazón por Dios creará fe.
15 Si Ud. ama mucho a su madre, ama a su padre, ama a su esposo, o a su esposa, eso creará una fe. El amor por mi esposa, cuando yo la dejo, no tengo que tener…
El hombre siempre trata de hacer algo para salvarse a sí mismo. No hay nada que Ud. pueda hacer al respecto; Dios lo salva incondicionalmente. Él solo lo llama a usted, lo predestina para que sea salvo; y alguien está predestinado para perderse. La Biblia así lo dice. Hombres de la antigüedad, destinados para esta condenación.
Esaú y Jacob, ambos nacieron de los mismos padres, pues no habían aún nacido, (dice en Romanos 9), ni habían hecho aún ni bien ni mal, Dios dijo —para que la elección permaneciese— Dios dijo: “A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí”. Antes que cualquiera de ellos hiciera algo al respecto, ¿ven?
16 “Ningún hombre puede venir a Mí si mi Padre no le trae”. Usted dice: “Oh, yo busqué a Dios, yo salí a buscarlo”. No, no, Dios lo buscó a usted, no usted a Dios. La naturaleza humana prueba eso. Cuando Adán pecó, él no comenzó a buscar a Dios, se empezó a esconder de Dios. Y Jesús dijo: “Ningún hombre puede venir a Mí, si mi Padre no lo trajere”. Entonces Dios tiene que traerlo primero.
Cuántos de los que están aquí, pecador o santo, han dicho esto: “Yo he… sé que Dios me ha hablado, tratando de hacer que venga a Su Hijo, Cristo Jesús”. Veamos sus manos. Solo levanten su mano, pecador o santo, no importa quién sea.
¿Me quieren decir que solo una tercera parte de esta gente ha escuchado alguna vez a Dios hablándoles para que se conviertan en Cristianos? Yo debiera de cambiar mi texto y predicar el Evangelio y hacer un llamamiento al altar, ¿ven? Seguro. Si acaso no es… “Ningún hombre puede venir a Mí, si Mi Padre no lo trajere”, dijo Jesús. Miren. Ahora. “Luego todo aquel que viene a Mí, no le echo fuera, todo aquel que viene a Mí, Yo le daré Vida Eterna”.
17 Ahora eso no es solo de un avivamiento a otro, eso es Vida Eterna, por siempre, imperecedero. Estamos sembrados con la semilla incorruptible de Dios la cual no puede morir, ¿ven? Es incorruptible, no puede morir.
Y cómo es que Dios hizo Su promesa y cómo trajo a Su pueblo. José en aquel lugar cuando murió, hizo mención de sus huesos, que no lo fueran a enterrar allá.
Hay una pequeña semilla aquí. Me gustaría dejarla caer por un momento, si me toleran. Ahora esto está entre líneas.
Ustedes saben que la Biblia está escrita, y los eruditos… Como escuché a un hombre en la radio esta tarde negando la sanidad Divina, dijo: “Tráiganme un bebé pequeño para acá. Déjenme rasguñarle el brazo, dejen que venga uno de estos sanadores Divinos y lo alivien, entonces creeré en la sanidad Divina”. ¡Oh, vaya! Ese hombre necesita estar en una sala psicopática. Eso es correcto. Bueno, eso… Yo tengo un niño de seis años de edad que sabría mejor que eso. Pero sin embargo, allí lo tienen.
18 Pues, ciertamente. Ese es el mismo espíritu que dijo, cuando colocaron un trapo alrededor de los ojos de Jesús y lo golpearon en la cabeza, dijeron: “Ahora Tú eres un Profeta, dinos quién te pegó”. Es el mismo que le dijo a Él, colgando en la cruz, dijo: “Ahora, si eres Hijo de Dios, desciende y te creeremos”.
Jesús dijo: “Yo no hago nada hasta que el Padre me lo muestra. Y cuando el Padre me lo muestra, eso hago, de otra manera…”. Él no hizo payasadas para la gente. Este no es un escenario con un acto de espectáculo vodevil. Es el poder de Dios para salvación a todo aquel que cree. Ahora, pero déjenlos en paz. El ciego guía al ciego, ambos caerán en el hoyo.
Ahora, Jesús dijo, en las Escrituras declara, que Dios ha escondido el Evangelio de los ojos de los sabios y prudentes (así que nunca lo conocerán por teología), y se lo revelará a bebés que puedan aprender. ¿Es eso correcto? Así que solo recuerden, está escondido de la gente inteligente. Uds. nunca lo sabrán. Uds. no lo aprenden por su teología, por educación, Uds. lo saben por fe. Lo creen, y fe es algo que Uds. no pueden ver o aprender.
19 Miren esta cosita simple ahora, una cosa aquí. Pues, allá atrás, en mi pequeña cueva en Greens Mill, Cuántas veces el Espíritu Santo ha bajado revelando cosas, me siento allí y lloro. Algo que Dios menciona, difícil de ver. Uno no puede verlo con el ojo natural. Uno no puede verlo en la Palabra.
¿Alguna vez han leído…? ¿Cuántos de Uds. leyeron alguna vez una línea de su esposa? Cuando yo estaba en África, mi esposa me escribiría una carta, diría: “Querido esposo, estoy sentada aquí esta noche pensando en ti”. Yo la amo. Cuando dejé el hogar no tuve que decir: “Ahora, mira. No vayas a salir con nadie. Yo soy tu esposo. Y no vayas a salir por aquí, y no hagas eso”. Yo no tengo que hacer eso. Ella me ama y yo la amo a ella. Y yo digo: “Adiós, querida. Ora por mí”. Me voy. Ella simplemente sabe lo que tiene que… Ella solo lo hace. Así que yo hago la misma cosa, porque la amo. Ella me ama, así que solo es una relación amorosa.
De esa misma manera es con Dios. Solo tomo Su Palabra, y uno solo… nosotros… eso es todo. No importa qué, ¿lo ve?
20 Pero cuando ella me escribe una carta, quizá ella se detiene un poco, se abstiene. Y ella dirá una cierta y cierta cosa. Pero ahora, mientras está ella hablando en la carta… yo estoy leyendo esa carta, pero leo entre líneas, también. Sé de qué está hablando. Yo puedo leer entre líneas.
Ahora hay mucho de eso en esta gran historia de amor de la Biblia. Lea entre líneas. Ahí está la estructura de trabajo. La Biblia es la estructura, pero el Espíritu Santo está construyendo el edificio ahora. Ciertamente. Tiene que enmarcarse y verse así, y así, y así, pero el Espíritu Santo lo está armando.
21 Igual como el Templo de Salomón fue cortado por todo el mundo, un bloque fue cortado de esta manera y el otro de esta otra manera. Cuando los juntaron, cada bloque encajó exactamente en su lugar sin el zumbido de una sierra o el sonido de un martillo. La gran iglesia del Dios vivo nace de nuevo, piedras cortadas. Eso es correcto.
Uno de estos días, entrará la persecución. Un montón de estos eclesiásticos fríos e indiferentes se juntarán con la confederación de iglesia, y andarán juntos, se fundirán en una cosa en común.
Noten, ahora, como Job, cuando él era viejo. Él estaba sentado allá afuera, y él dijo… Su esposa le dijo, dijo: “Job, porque no maldices a Dios y te mueres”. Dijo: “Te ves miserable”. Sentado allí en la ceniza, rascándose con un pedazo de tiesto, rascándose sus llagas, que le brotaron por todas partes. Satanás lo había tentado, le había puesto llagas todo alrededor de él, mató a sus hijos, le quitó todo lo que tenía. Alguna gente pudiera decir, como lo hicieron entonces: “Ese hombre es un pecador horrible”. Pero Dios estaba lidiando con un santo, no con un pecador. Así que Job sabía en su corazón que no había pecado.
22 Así que entonces aquí venían sus miembros de iglesia, y se sentaron siete días dándole la espalda. ¡Qué consuelo! “Los días de los milagros ya pasaron, Job”. Pero Job, él sabía diferente. Él se estaba sosteniendo. Entonces Dios mandó a Eliú allá. Eli… No tenemos tiempo para entrar en esos nombres: Eli, Eli-ve, Dios representando, el representante de Cristo. Vino y él no acusó a Job de ser un pecador en secreto, pero le dijo a Job…
Y Job se fijó en los árboles que morían, y cosas, y que volvían a vivir… él dijo: “Mas el hombre morirá, y será cortado; Perecerá el hombre, ¿y dónde estará él? Sus hijos tendrán honores, pero él no lo sabrá”.
23 Y Eliú le dijo a él, en muchas palabras como estas: “Mira que la flor nunca pecó. El maíz y cosas, se reproduce por la vida aquí en la tierra, viene uno Justo, que se parará en la brecha entre Dios y el hombre, y pone Su mano sobre un hombre pecador, y un Dios santo, y abre una brecha. Entonces el hombre se levantará de nuevo”.
Entonces cuando Job se fijó en eso, él se levantó. ¡Oh, me encanta esto! Se levantó, se sacudió, los relámpagos alumbraron y los truenos rugieron. Un profeta entró en la línea correcta con Dios; algo sucede. Se puso de pie, dijo: “Yo sé que mi Redentor vive. Y al fin se levantará sobre el polvo. Y después de deshecha esta mi piel, aún he de ver a Dios en mi carne. Al cual yo veré por mí mismo. Mis ojos lo verán, y no otro”.
24 Noten, profetizando. Entonces. Permítanme dejar caer una cosita entre líneas aquí para Uds., solo un momento. Luego cerraremos; no tendré tiempo para llegar al texto. Noten, muy bien. Cuando Job murió, él especificó el lugar de su sepultura, y fue sepultado en Palestina. El libro más viejo en la Biblia es Job.
Más tarde vino Abraham después de la destrucción antediluviana, y así sucesivamente. Ellos salieron de Babilonia, de la torre de Babel, bajaron a Sinar. Allí a Abraham se le fue dada la promesa. Y después, cuando Sara murió, la esposa y querida de Abraham, él compró una parcela de tierra… No dejaron que se la dieran a él porque quería estar seguro.
25 Muy bien, pensadores de la Escritura, pongan su mente a trabajar en este momento. Observe esto. Él compró un pedazo de tierra en el mismo lugar donde Job fue sepultado, para sepultar a sus muertos fuera de su vista. Y Sara fue sepultada allí. Abraham, cuando murió, él durmió en la misma tumba con Sara. Abraham engendró a Isaac. Cuando Isaac murió, Isaac durmió con Abraham. Isaac engendró a Jacob y Jacob murió en Egipto. Cuando él murió, dijo: “No me entierren aquí. Llévenme de regreso a Palestina y entiérrenme”. Y él hizo que José pusiera su mano en su cadera, de donde cojeó toda su vida, o la mayor parte de su vida…
26 Mírenlo a él allá en el río. Un hombre grande, fuerte y saludable, por este lado; huyendo de Dios por el otro lado, un príncipe cojeando. ¡Oh, vaya! Cómo él dijo: “José, mi hijo, pon tu mano en mi cadera (el príncipe cojeando), y júrame por Dios que no me vas a enterrar aquí”. ¿Se preguntan por qué? Se lo llevó a Palestina y lo enterró.
José… y él murió, dijo: “No me entierren aquí”. ¿Se preguntan por qué? Dijo: “Tomen mis huesos y entiérrenlos en la tierra prometida, arriba en Palestina”. ¿Por qué? No está escrito en la Palabra, está entre líneas. Ellos eran profetas, sabían eso… lo que iba a acontecer.
Más tarde llegó Jesús, Aquel que Job vio, su Redentor… Y ellos querían ser sepultados de la misma manera que lo fue Job, en el mismo lugar que él estaba, de la misma manera que él estaba. Así que cuando Jesús llegó la mañana de la resurrección, cuando Él se levantó de la tumba, dijeron: “y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron; y saliendo de los sepulcros, vinieron a la santa ciudad, y aparecieron a muchos”, Abraham, Isaac, Jacob, Job. ¿Qué fue eso? Mire hermano. Ellos sabían que no había resurrección allá en Egipto; la resurrección era en la tierra prometida.
27 Así que es cuando yo digo hoy día, Uds. pueden llamarme un santo-rodador, si quieren. Llámenme fanático, si quieren. Pero entiérrenme en Jesús o en aquellos que están en Jesús, Dios los traerá con Él en la resurrección. Dejen que digan lo que quieran. Tal vez nos llamen fanáticos, cualquier cosa, pero aquellos que están en Cristo traerá Dios con Él. Así que hace una diferencia. Seguro que sí. Pónganme entre los fanáticos entonces, porque aquellos que están en Cristo… “Bueno, ¿son ellos fanáticos?”. Todos los que viven piadosamente en Cristo Jesús sufrirán persecuciones. Amén. Oh, entonces allí están ellos.
Dios trabajando con los hijos de Israel… Cuando Él llegó allá en el desierto, sacándolos, ellos comenzaron a murmurar. Qué tan rápido se olvidaron de todas las señales que Moisés había hecho. Cómo se olvidaron delo que Dios le dijo: “Ahora, Moisés, te estoy mandando allá abajo. Yo te estoy dando dos señales para que obres, y cuando lo hagas, ellos te van a creer”.
Moisés dijo: “Yo no puedo hablar muy bien, Señor”.
28 Él dijo: “Bueno, te daré dos señales, cuando hagas estas señales, ellos te creerán”. Y él hizo las señales una vez, y todo Israel lo siguió. ¿Y qué estaba con Moisés? Una Columna de Fuego“. ”Yo envío Mi Ángel delante de ti, para guardarte en tu camino. No solo eso, pero voy a dejar que Él esté allí para que la gente pueda verlo a Él“.
El mismo Espíritu Santo hoy, el mismo Ángel de Dios hoy. Señales y maravillas, exactamente de la misma manera. Un pueblo separado, llamado a salir fuera, de camino a la tierra prometida… Juan 14: “En la casa de Mi Padre muchas moradas hay. Yo vendré y os recibiré”. Vamos de camino.
29 Noten, y qué tan rápido se olvidaron de los milagros. Igual como la gente lo hace hoy en día, cuando llegan las pruebas. Entonces fíjense otra vez, las aguas comenzaron a secarse en los desiertos, y no podían encontrar nada de agua.
Y qué tan rápido la mente carnal captará esto. Dios le dijo a Moisés: “Ve, háblale a la roca”.
“¿Hablarle a la roca? Pues ese es el lugar más seco de todos los lugares secos”. Miren. Qué tan neciamente pensará la mente carnal. “¿Hablarle a la roca? Pues esa es la cosa más seca. Esa roca colocada allí está más seca que todo el resto del desierto. Y hemos estado en todas partes y no podemos encontrar agua, ¿Qué quieres decir con sacar agua de esa roca?”.
30 Esa es la manera como ellos piensan. Dicen: “Bueno, ese montón de fanáticos. Si Dios va a hacer algo Él…”. El lugar más seco, así se miraba. Pero Dios lo hizo de todas maneras. Y él le habló a la roca, y la roca dio sus aguas; salvó al pueblo que perecía.
Y hoy, esa Roca es Cristo Jesús que fue herida por usted. Háblele a Él. Quizá Ud. ha estado en todas partes, quizá lo ha intentado todo. Pero esta noche, háblele a la Roca. Dará sus aguas para salvación, para sanidad, para todo lo que estén necesitando. ¿Creen esto?
Que el Señor añada Sus bendiciones a ustedes, mientras inclinamos nuestros rostros un momento para orar, mientras la Hermana Reed, o alguno de ellos viene al piano, o al órgano, más bien.
31 Oh, vaya, esta noche, si estamos esperando ver a Jesús… Uds. se saben ese canto viejo: “Yo Quiero Ver A Jesús, ¿cierto? Bueno, ahora, Él está con nosotros. ¿Cómo irá a ser cuando le veamos? Él dijo: ”Un poquito y el mundo no Me verá más, empero vosotros Me veréis. Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo“. ¡Qué maravilloso! Ahora tengan fe. Crean con todo su corazón.
Ahora si Él está aquí esta noche, Su Espíritu va a estar trabajando con Su pueblo. “Yo estaré con vosotros”. La Biblia dice: “Cuando venga el Espíritu Santo, Él os recordará estas cosas que Yo os he enseñado, y les mostrará cosas por venir”. Esa es la obra del Espíritu Santo. Ahora Él está aquí“.
32 Y ahora un día, el Jesús que está trabajando por medio de estas pobres luces tenues que somos nosotros, como una pequeña lámpara al lado de una gran Luz de un millón de vatios que Él sería… Pero estas lucecitas, dejémoslas que le muestren al mundo a medida que Su poder está trabajando a través de nosotros. Un día, Él vendrá en forma de cuerpo visible; le veremos entonces.
Padre, hay gente necesitada sentada aquí, necesitada de Dios, necesitada de Salvación, necesitada del Espíritu Santo, necesitada en sus cuerpos. Tu Palabra es verdad, oh, Señor. Ahora la Palabra sin el Espíritu está muerta. Pero germina esa Palabra con el Espíritu, esta noche, y que pueda producir al ciento por uno.
33 Si Tú estuvieras parado aquí esta noche, nos dirías: “Yo no puedo hacer nada excepto lo que Mi Padre me muestre”. Tú sabes lo que esta gente está pensando allá. La Biblia dice que Tú percibías sus pensamientos. Tú sabías en dónde estaba el pez, que tenía una moneda en su boca. Ciertamente. El Padre te lo dijo, cuando llegaste allá, hiciste que Pedro fuera y pescara un pez. Tú solo se lo dijiste. Porque Tú dijiste, Tú mismo, Señor, que no hacías nada hasta que el Padre te lo mostraba. “Cuando el Padre Me muestra, entonces Yo trabajo hasta ahora”. Qué simple.
Cómo los incrédulos se levantaron en aquel día, y dijeron: “Dejen que Él haga esto, y dejen que sane a todos en Betesda. Dejen que Él haga esto o lo otro, y creeremos en Él. Baja de la cruz. Dinos quién te pegó en la cabeza”. No. Tú solo hiciste lo que el Padre te dijo. Y Tú dijiste: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis. Y si ellos llamaron al Maestro de la casa Belcebú, cuánto más los llamarán a ustedes. Pero bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia”.
Bendice a esta pequeña iglesia esta noche. Tú supiste los pecados de la mujer; sabes diferentes cosas. Tú supiste en dónde estaban unas mulas atadas un día, donde se juntan dos caminos.
34 Y yo oro, Dios, esta noche, que vengan en Tu poder. Y que el Hijo de Dios venga en la forma del Espíritu Santo y unja a todos los que están aquí. Y que el Espíritu Santo unja a tu siervo, Señor, que el poder y la Palabra de Dios pueda cumplirse. Cuando te vemos caminando por las riberas de Galilea, y por las calles de la ciudad, Tú solo podías hacer lo que el Padre decía que hicieras. Y que nosotros obremos la voluntad de Dios, esta noche, al hacer lo que el Padre dice que hagamos.
Bendice a la gente en todas partes, sana a los enfermos. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
35 El muchacho repartió tarjetas de oración esta tarde aquí en el edificio. Y él se las dio a las personas, U-1 al 100. Ciertamente esta noche estamos apretados por el espacio, pero veamos si podemos tener unas quince de esas. Hemos estado tomando unas quince a la vez. Veamos si podemos tener unos quince parados aquí. Empezar con el 50. U-50 al… Eso sería 50 y 10, 60… 65. De U-50 al U-65, que se paren primero.
Ahora volteen la tarjeta. Miren la tarjeta del vecino, si él tiene una, porque pudiera ser sordo y que no pueda oír. Tendrían que traerlo a la plataforma, si está sosteniendo una de esas tarjetas. Y si está acostado en un lecho, en una camilla en alguna parte, pues solo mírenla. Cuando se llame el número de su tarjeta, Ud. solo venga, agite su mano de esa manera, uno de los ujieres… Y entonces cuando su número sea llamado, yo le pediré al Padre aquí que le hable a la persona estando allá.
36 Y ahora, fórmense aquí a mi derecha, por favor. U-1… Me imagino que están esparcidas por todo el edifico porque solo están… U-50, ¿quién tiene la U-50? ¿U-50? Muy bien. U-51, 52, 53, 54, 55, hasta como el 60 o 65. Dejen que se paren primero, por favor. Aquí arriba a mi derecha, por favor, para la línea de oración.
Ahora, ¿Cuántos de los que están aquí están enfermos y necesitados y quieren que se ore por Uds., y no tienen una tarjeta de oración? Que quieren oración, levanten sus manos de esta manera, por todo el edificio. Es en masa, por todas partes.
37 Bueno, ahora miren y escúchenme ahora. Su fe, hago un reto en el Nombre del Señor Jesús. Ustedes miren hacia acá y crean que la historia que les he contado es verdad, y vean si el Padre Celestial no habla directamente por la audiencia y llega a usted. Cada persona que está aquí puede ser sanada esta noche. No hay necesidad de… Si tan solo pudieran entender. El Hermano Reed y demás hablaron sobre cómo recibir la sanidad, me imagino, y cosas, antes que llegara yo aquí, y de los grandes fundamentos de la sanidad Divina.
Ahora, esta es nuestra… Nuestro grupo está separado. El Hermano Bosworth está en Durban, Sudáfrica, preparando las reuniones, estableciendo el comité nacional. Estuvimos allá hace unos meses, y tuvimos treinta mil convertidos en un solo llamamiento al altar, en Durban, Sudáfrica.
Después vamos a ir a la India. El Barón Von Blomberg, un barón de Alemania, quien es uno de los administradores, se va el quince para hacer una cena con Nehru en la India. Y tengo una pequeña cena con Nehru, luego regresamos para cenar con el rey de Transjordania. Y entramos con los mahometanos.
38 Luego a Palestina, a los judíos. Oh, acabo de tener una visión aquí, que salió. Dios le va a dar a Su Hijo miles de almas durante ese tiempo. ¿Pueden orar por mí?
Y recuerden, en aquel gran día en el juicio, sus oraciones serán contadas tanto en aquel avivamiento, como mis esfuerzos de traerlo. Somos compañeros de trabajo juntos en Cristo Jesús. ¿Es eso correcto? Sus oraciones.
¿Recuerdan a Dwight Moody, lo que dijo cuando él se convirtió allá? Esa pobre mujercita lavandera había estado orando por él. ¿Quién recibió el reconocimiento? Esa mujer lavandera. Ella fue la que guió a Moody a Cristo. Juan Smith, Calvin, Knox, muchos de los grandes reformadores, todos vinieron por la oración.
39 Ahora mientras se están formando en la línea, me pregunto si pudiéramos ponernos de pie un momento, como para cambiar de postura, y solo cantar, Solo Creed, por favor. Vamos a cantar ahora, todos juntos ahora.
Solo creed, solo creed,
Todo es posible, solo creed;
Solo creed, solo creed,
Todo es posible, solo creed;
Ahora, vamos a cantarlo de esta forma ahora, con nuestras manos levantadas. ¿Cuántos creen que Jesús, el Hijo del Dios viviente, ha prometido estar con Su iglesia, aún en Su iglesia, hasta el fin del mundo? Bueno, si Él está aquí esta noche, como lo prometió, y como ha sido probado científicamente también y no solo eso, pero en la reunión, Él hará exactamente lo que hizo allá atrás. ¿Es eso correcto?
40 Ahora, Él dijo: (San Juan 5) que Él no podía hacer nada… Ellos lo estaban cuestionando, me supongo, sobre por qué Él no sanó a toda esa gente… lo vieron que pasó por el estanque de Betesda.
Me estaba fijando en ellos que están verificando aquí las tarjetas de oración de estos torcidos y afligidos tendidos aquí. No se preocupen. Ahora si algún incrédulo viene y dice: “Sana a ese hombre que está lisiado, torcido, entonces yo lo creeré”. Miren a Jesús pasando por el estanque de Betesda donde los lisiados, cojos, ciegos y paralíticos estaban tendidos. Nunca sanó a uno de ellos. Pasó al lado de cada uno de ellos, lleno de amor y virtud. ¿Es eso correcto? Y se acercó a un hombre que yacía en un lecho, y dijo… Puesto que Jesús sabía que él estaba tendido allí, el Padre se lo había mostrado. Y Él sanó a ese hombre, se fue.
41 Y los judíos lo cuestionaron a Él. Él dijo: “Yo no puedo hacer nada excepto lo que el Padre Me muestra. Y todo lo que el Padre Me muestra, eso hago”. ¿Es eso correcto? Ahora Él es el mismo Jesús esta noche. ¿Es eso correcto? Ahora vamos a creerlo y levantemos nuestras manos y cantemos. “Ahora yo creo. Vamos a hacerlo ahora.
Ahora yo creo, ahora yo creo,
Todo es posible, ahora yo creo;
Ahora yo creo, ahora yo creo,
Todo es posible, ahora yo creo.
42 Nuestro Padre Celestial, manda Tu Espíritu esta noche, y bendícenos aquí reunidos mientras esperamos en Ti para la parte que sigue del servicio. En el nombre amado de Jesús, Tu Hijo, lo pedimos. Amén.
Por supuesto, cualquiera se da cuenta ahora. Yo quiero que entiendan esto. Este es su hermano aquí, no reclama ser un sanador. Yo no soy un sanador, ningún otro hombre es un sanador. Dios es el sanador. Jesús no reclamó ser un sanador. Él dijo: “No soy Yo el que hace las obras, es Mi Padre que mora en Mí, Él hace las obras”. Miren. Entonces si Él no reclamó ser un sanador Divino, ¿Por qué debiera yo o cualquier otro hombre? No lo somos. Si Ud. es honesto, Ud. no lo es. No hay nada en mí o en ningún otro hombre que pudiera sanarlos, tiene que venir de Dios.
43 La única cosa… Nosotros tenemos dones que podemos apuntar a Dios por lo que Él ya ha hecho por Ud. Él salvó a cada pecador que está aquí ahora. Él lo salvó a Ud. hace mil novecientos años. Si Ud. lo acepta, esta noche, tendrá gracia perdonadora. Él lo sanó hace mil novecientos años cuando Él fue herido en Su espalda. Si Ud. lo acepta, tendrá su sanidad. La única cosa que nosotros hacemos es predicar o tener una vindicación de Su presencia por medio de dones divinos. Que el Señor conceda la bendición.
Ahora, deseo que sean tan reverentes como puedan durante unos momentos. Yo no los culpo por regocijarse, pero en esta clase… Es un asunto muy solemne. Así que solo sean lo más reverentes que puedan. Estén en oración. Uds. pueden mirarme, pero estén en oración, a menos que les diga que inclinen sus rostros. Luego cuando lo hacen, si algo acontece… Algunas veces, como la epilepsia, es algo muy difícil de lidiar. Y la cosa simplemente continuará. Algunas veces arroja a los pacientes en hechizos, y he visto de todo acontecer.
Ahora cuando les pida que hagan eso, entonces mantengan su rostro inclinado y solo sigan orando. Seguramente, los Cristianos saben cómo tomarse de Dios en esa hora. Muy bien.
44 Ahora, vamos a ver. ¿Es usted…? Las líneas están listas. Ahora aquel que está operando esta cinta… A medida que las reuniones continúan cada noche, la unción comienza a ponerse muy profunda, si lo entienden. Uno entra en otra dimensión, ¿ven? Algunas veces yo no sé qué tan fuerte estoy hablando. Solo imagínense estar parado aquí ahora, hablando, y algo que sucedió allá lejos hace cuarenta años, y en el espíritu, estoy allá con ellos, en dónde está pasando. Y sé que cuando estoy hablando, no sé en dónde mi voz… Yo sé que se supone que estoy aquí en este tabernáculo; yo estoy aquí, pero sin embargo allá lejos en alguna parte. Uds. no saben qué sensación da. No es de extrañar que Daniel dijera que fue turbado en su cabeza, y que ocurrieron cosas diferentes. Miren, igual como…
45 ¿Cuántos aquí han soñado un sueño alguna vez? Ahora Ud. no pudiera soñar un sueño. Yo les digo: “Suéñeme un sueño”. No podrían hacerlo. Ahora esa es su subconsciencia. Ahora, una persona normal sueña, porque su subconsciencia está así de lejos de él. Cuando esta consciencia se pone inactiva, esta otra entra. Y ¿cuántos recuerdan las cosas que soñaron hace años? ¿Qué hace que las recuerden? Ustedes estaban en alguna clase de condición, ¿no es así? porque todavía se acuerdan cuando esta consciencia llegó a estar activa.
Bueno ahora, algunas personas no sueñan en lo absoluto. La subconsciencia de ellos estará muy atrás, como, hacia esa pared. Ahora una persona… Uds. no pueden hacerse lo que son. Yo creo que los dones y llamamientos son sin arrepentimiento. Dios los da soberanamente según Su voluntad. Dios… Ud. no podría venir a Dios a menos que Dios lo llame. Es Dios llamándolo a usted, Dios quien les da, Dios quien los bendice en la iglesia, Dios quien hace todo. Es en Él que reposa todo. Eso es tan Escritural como puede serlo, y Uds. saben que eso es correcto.
46 Pero ahora, miren. Un vidente, su subconsciencia no está aquí atrás, tampoco está aquí. Está aquí mismo. Ud. no se va a dormir, solo se va de uno al otro, de uno al otro. Y cuando solo lo deja en paz, viene por su propia cuenta. Pero aquí está igual como levantándose para mirar por un agujero para ver algo. Ustedes están orando. Uds. están tomando una parábola, que son palabras que Dios me dio solo para saber.
Y uno guarda esto, repitiendo, entonces uno entra y ve a la persona a medida que están contactándolos para captar su espíritu. Eso se va a ellos. Entonces Ud. solo ve algo sucediendo quizá se cierra. Quizá Ud. vuelve a mirar, verá otra cosa que se cerrará. Pero, ahora cuando Dios lo da es solo por Su propia cuenta, Él solo, pareciera, que lo levanta a uno por la cerca, y lo deja ver toda la cosa, de qué se trata.
Ahora, estén orando. Quiero hablar con la mujer, y todos sean muy reverentes ahora. [El Hermano Branham habla con la dama: “Obsérveme. No se ponga muy cansada o débil [Palabras no claras].
47 Ahora aquí arriba, ustedes personas que están aquí arriba, está es la primera vez en años que haya tratado de trabajar con personas sentadas detrás de mí, ¿ven? Ustedes son espíritus, también. ¿Sabían eso? Ustedes son… Cada persona aquí es un espíritu, y uno natural. Así que su espíritu… Uno en realidad está mirando para este lado, y se siente por este lado, y uno lo siente por este lado, y uno lo siente por este lado, y se siente por este lado.
¿Cuántos han estado en nuestras reuniones grandes, en alguna otra parte donde tenemos reuniones grandes? Saben que no tenemos eso, ¿verdad? No hay nadie alrededor de la plataforma, nadie en lo absoluto, solo yo. Tal vez el administrador o alguien, los ujieres ayudándolos a subir a la plataforma, o algo. Pero no hay nadie allí. Yo capto a la persona individualmente.
48 Ahora aquí, tal vez yo esté hablando con esta mujer… Tal vez alguien con una fe muy grande allá, se levanta, me lanzará una visión aquí delante de mí. Y yo estoy hablando con esta mujer, sin embargo significa aquella mujer por allá. Pero hasta ahorita, en todo momento, Dios nunca me ha fallado en permitirme aclarar eso. Así que creo que Él hará… Él nunca ha fallado. No ha fallado ni una sola vez desde que nací. Ni una sola vez. Pídanle a cualquiera que lo averigüe. Y ni una sola cosa ha predicho que no haya acontecido exactamente de la manera que pasa.
Ahora por cuanto se ora por las personas aquí, eso no quiere decir que están sanadas. No, no. Cuando escuchan a ese Espíritu moviéndose, que dice: “ASÍ DICE EL SEÑOR”, entonces observe lo que dice. Yo solo oro por esa persona; es solo algo para estimular su fe. Pero observe, me he fijado…
49 Y mis muchachos me dicen, y (el Sr. Ryan y demás), que varias veces en la plataforma, Eso habla directamente a la persona y les dice exactamente lo que iba a suceder. Cuando Eso hace eso, anótenlo, u obténganlo de la cinta allí. Observe lo que sucede. Pongo mi vida en ello. Será exactamente lo que Eso dice, cuando lo escucha decir: “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Pero, si solo estoy orando, solo estoy orando igual como oro por usted, o alguien, o cualquier persona allá, donde sucederá.
Ahora, quiero que todos ustedes estén en… solo… no tienen que inclinar sus rostros, pero solo, solo manténganse reverentes, y sigan orando, por favor.
Ahora, la damita, desearía que se parara por este lado, por favor, hermana. No. Como por aquí, solo párese así y míreme directamente. Eso es. Ahora, me gustaría que hiciera eso porque como que eso me da más apertura de esa manera que aquí atrás.
50 Ahora, me supongo que usted y yo somos desconocidos. No me acuerdo de usted. ¿Cuál es su nombre? [La hermana dice: Myrtle Swaller“]. Slaughter [”Swaller“]. Swaller. Bueno, gusto en conocerla, hermana. Y confío que Dios hará algo por usted esta noche que la ayudará. Yo no sé por qué está Ud. aquí arriba, no sé nada de usted; nunca la he visto en mi vida. Pero Dios la conoce, ¿no es así? Él la conoce. Usted está consciente de que algo está sucediendo ahora, ¿ve? pero eso no la va a lastimar.
Ahora, si uno se fija en la paciente, una paciente realmente sincera… rápidamente… Ahora, esta mujer es creyente, ¿ven? El Espíritu ya me captó, y Eso la captó a ella, también. Ahora, no la conozco, pero usted… Veamos si esto es la verdad.
Usted se da cuenta de que algo está sucediendo. ¿No es así, hermana? Ahora si es así, levante su mano. Eso es correcto.
51 Ahora el Ángel del Señor, el cual ven en esta fotografía, está aquí mismo ahora. Ahora solo sean muy reverentes. Ahora, veremos lo que Él dice. Ahora, Él tiene que usar una voz humana, ¿ven? Él usa ojos humanos.
Ahora si Él… Esa luz allí, ese bulbo le dirá a ese vidrio de ventana allá: “Mira lo que puedo hacer. Yo puedo alumbrar en la noche”. No, no puede. Es la corriente que la enciende. Fue hecho un bulbo de luz, pero esa ventana da luz, también, del sol, ¿ven? Así que ninguno de ellos puede decir: “Mira lo que soy”. Es la luz que brilla a través de ellos, ¿ven? Así que ninguno puede decir: “¿Quién soy? Es ¿quién es Él? Él es el Hermoso.
Bueno, ahora, hermana, solo quiero hablar con usted un ratito, siendo Ud. la primera paciente. Y me imagino que piensa que yo le temo a eso, pero no es así, ¿ve? Es solo la unción del Espíritu que la atrapa a usted primero. ¿Ve lo que quiero decir? Pero Ud. sabe que Él está cerca, y es Su presencia, es Su presencia que hace estas cosas. Y luego Él es el Único que puede ayudarla o yo, cualquiera de los dos.
52 Pero ahora usted como hermana Cristiana, y yo como su hermano Cristiano, y Dios, es nuestro Padre, Quien mira sobre nosotros dos. Ahora Él la conoce a usted, Él me conoce a mí. Yo no la conozco a usted, ni usted me conoce a mí, pero Él nos conoce a ambos. Ahora hay algo mal con usted, y Él me ha enviado a ayudarla a creer en Él, ¿ve? Ahora eso, eso es… Ahora si Él hace eso, ¿lo aceptará a Él? Muy bien. Solo quiero… Estoy haciendo esto por un motivo, dama. Sí, señora.
Ahora usted está… Ha estado enferma durante un tiempo, yo sé eso, porque veo una raya larga oscura alejándose de usted ahora. Sí, usted ha estado muy… Tiene un problema cardiaco. Ud. tiene una fuga en el corazón. ¿Es eso correcto? Los doctores ni siquiera le dan esperanza. Dicen que Ud. no puede vivir sino solo un poco. ¿Es eso correcto? Ellos le dijeron eso. ¿Es eso verdad ahora? [“Sí, señor, dijeron que no sabían cuánto podría vivir, pero no podría vivir aunque no hiciera más que levantarme y descansar después”.]. Veo a un tipo de apariencia robusta, está allí hablando, platicando. Eso me ha dejado. Eso era una visión.
53 Usted está… Hay algo más que ha intentado… que tiene en mente. Usted está pensando en alguien más. Algo que… Oh, sí, Ud. tiene unos amigos aquí esta noche, también, que quiere ver que sanen. ¿Es eso correcto? [“Sí, señor”].
Usted tiene una dama amiga que está usted… No, es su esposo por el cual está preocupada. Y el hombre tuvo una embolia o algo, ¿es eso correcto? ¿Y acaso no es él un ministro? [“Sí”]. ¿Un predicador? [Sí, señor“]. Le dio una embolia. Y usted está… ha estado preocupada por ellos, pensando…
Ese es el hombre que está tendido allí. ¿No es Ud. un ministro, señor? La fe de él estaba jalando eso, así que pude decirlo. Ud. lo estaba mirando allí abajo, probablemente así fue como lo capté. Bueno, oremos.
54 Señor Jesús bendice a todos ellos. Tú conoces todas las cosas. Entonces que la mujer sea sanada, que el ministro se alivie, Señor. Bendice a Tu siervo allí, sana su cuerpo. Permite que salga de la embolia y que vuelva a predicar el Evangelio desde la plataforma, para la gloria de Dios, en el Nombre de Jesús. Amén.
Mientras va bajando, ponga su mano sobre el ministro, a medida que baja.
Digamos: “¡Gracias a Dios!”.
Mi hermano reverendo, eso es correcto, en el Nombre del Señor Jesús, que Dios sane al hombre. ¿Acaso él…? Él no tiene una tarjeta de oración, ¿es así? Él tiene una. Él no tiene… Está bien. Muy bien, muy bien.
55 Ahora todos reverentes. Por favor ahora, y estén en oración. ¿Creen que el Espíritu Santo está aquí?
[Espacio en blanco en la cinta] Es un problema en el hígado. Y le está afectando uno de sus pulmones, también. Los doctores no saben lo que está mal con usted. [Una hermana dice: “Eso es correcto”]. Su doctor le dijo que él no sabía lo que está mal con usted. ¿Es eso correcto? Allí mismo en la habitación ese día. Usted sabe qué estoy hablando aquí. [“Sí, sí”]. Quédese allí. ¿Y acaso no le quitaron la vesícula? [Sí]. Veo que le están sacando algo del lugar. [“Amén”]. ¿Es eso correcto? [“Amén”]. Amén.
Bueno, Dios sabe lo que está mal con usted. [“Sí”]. ¿Cree que si le pido Él permitirá que sea sanada? [“Sí”]. Venga aquí, hermana.
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea Tu nombre. Bendice a esta hija que viene, Señor, humildemente. Yo oro que Tú la sanes. Que ella pueda salir de este edificio esta noche, feliz y regocijándose. Maldita sea la enfermedad de su cuerpo, y que se vaya de ella en el Nombre de Jesucristo. Lo pido para la gloria y alabanzas de Dios. Amén.
Dios le bendiga, hermana. Vaya regocijándose, y que Él sea con usted. Tenga fe en Dios.
56 Ahora, solo un momento. Hay otra persona lista para una operación, aquí mismo. Es una dama joven. Ella tiene venas varicosas en sus piernas, creo, y está lista para una operación. Dios le bendiga, joven. ¿Es eso correcto? Tenga fe en Dios. ¿Se podría poner de pie otra vez solo un momento? ¿Acaso no están esas venas en su extremidad entre aquí y allí, venas varicosas? Es algo serio. ¿Acepta su sanidad ahora en Jesucristo? ¿Por qué Él me mostraría, y Ud. estando sentada allá atrás de la audiencia, si no fuera? Tenga fe en Dios.
El mismo Dios que supo en dónde estaba el pez que tenía una moneda en su boca, supo en dónde estaba usted sentada. Dios le bendiga, joven. Que Ud. se alivie y sirva a Dios todos sus días. Bendiga a Dios con todo su corazón, con toda su alma, con toda su mente, con toda su fuerza, y Dios lo traerá a cumplimiento.
57 ¿Cómo le va, señor? ¿Me cree que soy el profeta de Dios? [“Sí, señor”]. Nuestro Señor es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, señor. Él siempre está lleno de misericordia y lleno de compasión para aquellos que creerán en Su nombre. Y confío que Ud. hará eso, señor. ¿Cuál es su nombre, señor? [“Chapman”]. Chapman, Sr. Chapman. Gusto en conocerlo, y que el Señor le bendiga. Sí, señor. Usted es un hombre muy enfermo. Tiene una rara enfermedad en la sangre. ¿No es eso correcto? Es una condición tumoral en las células de la sangre, creo, si entendí en la visión lo que dijo el médico. ¿No es así?
58 Y, también, mi amigo, Ud. necesita a Jesucristo como su Salvador personal. ¿No es eso correcto? Usted es un pecador. ¿Lo aceptará a Él ahora? No, Ud. lo ha intentado varias veces, pero no ha llegado al punto donde esté… ¿Lo aceptará a Él ahora? Si lo hará, levante su mano.
Dios Todopoderoso, Autor de vida, Dador de todo buen don, manda Tus bendiciones sobre el hombre. Sánalo, Señor. No dejes que muera [Palabras no claras]. Déjalo ir, Señor, y que sea sanado y lleno con el Espíritu Santo. Que venga sobre él, y que sea un hombre salvo para salvar a otros de una vida de pecado. Concédelo, Señor, en el Nombre de Jesucristo, lo pido, Amén.
59 Si Dios, Quien supo su corazón, mi hermano, conoce todo sobre usted… Vaya en paz ahora, y reciba el bautismo del Espíritu Santo, y sea sanado. Dios le bendiga.
Usted sigue orando, ¿no es así, dama? Se cansa en la cabeza, ¿no es así dama? ¿No es eso correcto? Muy bien, póngase de pie y acepte su sanidad ahora, en el Nombre del Señor Jesucristo. Dios le bendiga. Alguna clase de flujo que viene de su cabeza, el doctor le dijo que es [Palabra no clara]. Tenga fe ahora, y se irá de usted.
Venga.
¿Están creyendo allá, todos ustedes?
60 La dama sentada muy atrás al final de ese pasillo, ¿le gustaría recuperarse de esa asma, hermana? ¿Le gustaría recuperarse de esa condición asmática, sentada allá atrás? Si es así, se puede levantar. Dios le bendiga. Vaya a casa ahora, y sea sanada. Quiero decir la dama atrás en la esquina. Es correcto. Si quiere aceptarlo de la misma manera, el Señor le bendiga a usted.
¿Cómo le va, dama? ¿Cree usted? Ahora así como esa gente allá en la audiencia… pero nosotros estamos parados lado a lado. ¿Cree que Su presencia está aquí? ¿Cree que el Espíritu Santo está aquí en la plataforma? Si Eso está y yo soy el profeta de Dios, Ud. no podría esconder su vida. Si hay algo mal con usted, Dios me lo dejará saber. Pero si Ud. está aquí solo como una engañadora, Dios me lo dejará saber. Pero Ud. no es así, usted es Cristiana. Y usted tiene tumores. Esos tumores están en su costado. ¿Es eso correcto?
Pareciera que tiene un corazón triste por algo. Sí. Hay alguien más en quien está Ud. interesado. ¿Acaso no es un niñito, un niñito de unos siete u ocho años de edad? Y él tiene fiebre reumática. [“Eso es correcto”]. ¿Es eso correcto? [“¡Gloria!”]. Venga acá.
61 Dios, bendice a esta mujer y a su niñito, y que ambos sean sanados a medida que los bendigo. Que ellos se puedan ir en el Nombre del Señor Jesús y sean sanados, para la gloria de Dios.
Dios le bendiga. Ahora, vaya a casa y que la gracia de Dios y paz sea sobre usted.
Tengan fe en Dios.
¿Quiere recuperarse de esa asma, sentada allá atrás? ¿La dama con ese pequeño vestido a cuadros aquí enfrente, mirándome de esa manera?
62 Si quiere recuperarse de eso, bien puede, si quiere aceptar su sanidad. La dama sentada al lado de usted allí, Ud. tiene una condición asmática, ¿no es así? Solo levántese y diga: “Yo acepto mi sanidad en el Nombre del Señor Jesús”. Dios le bendiga ahora. Vaya a casa y alíviese.
Señor, Ud. tiene un problema cardíaco, sentado allí mismo, ¿no es así? Ha estado orando. Estaba allí orando para ser el siguiente que yo llamara, ¿no es así? Dios me reveló su oración. Póngase de pie y acepte su sanidad, mi hermano.
Yo reto a cualquiera que ore y lo crea. Tengan fe en Dios.
63 Un tipo sentado allá al final de la hilera allá, sentado allá sufriendo con artritis, sentado allá mismo. El tipo allí, sentado al lado de él tiene hipertensión. ¿Es correcto? Levántese y sea sanado, en el Nombre del Señor Jesús. Acepte su sanidad.
Dios le bendiga, dama. La dama sentada allá atrás con una condición anémica, sentada allí mismo. Levántese, hermana, el Señor la sana ahora. Puede irse a casa y ser sanada.
¡Tengan fe en Dios! Muy atrás en la audiencia, oren. Todos los espíritus ahora están sujetos a mí por medio de Jesucristo. El Espíritu Santo se apodera de todos los espíritus aquí. Nada puede esconderse.
64 Traigan a la dama. ¿Cómo le va, dama? ¿Se da cuenta que está parada en Su presencia? Usted tiene una clase de desorden femenino. Es cáncer, y ese cáncer está en el vientre. ¿No es así? Ahora mire… se mira como una mesa… se está apartando de la mesa, rechazando la comida. Ud. tiene un problema estomacal. ¿Es correcto? ¿Cree que si yo pido…? ¿Cree que soy un creyente? Bueno, Él dijo: “Sobre los enfermos pondrán las manos, y sanarán”. ¿Cree Ud. eso? Venga aquí, entonces.
Oh, Dios, imponiendo manos sobre la mujer, en el nombre de Jesús, que pueda irse sanada. Amén.
Dios le bendiga, dama [Palabras no claras]. No dude. Crea con toda su alma que está dentro de usted.
¿Cómo le va? ¿Quiere recuperarse de ese problema cardiaco? Acepte su sanidad entonces, y vaya regocijándose, diciendo: “Gracias, Señor Jesús”.
65 Muy bien. Venga, dama. Tenga fe ahora. Si esta audiencia pudiera tan solo ver. Mire aquí, dama. ¿Me cree que soy Su profeta? ¿Cree que si Dios me dijera lo que está mal con usted, tendría la fe suficiente en Él entonces para saber que Él está parado aquí, y que yo he dicho la verdad? Y Él ya la ha sanado. Usted cree eso, ¿no es así? Ha estado sufriendo con un problema estomacal, ¿no es así? Ahora vaya y coma lo que quiera, si lo cree. Dios le bendiga. Tenga fe. Tenga fe en Dios.
66 ¿Cómo le va? ¿Cree usted? ¿Quiere recuperarse de su problema cardíaco, y estar bien? Muy bien, entonces vaya, y crea en Dios. Impongo mis manos en usted en el Nombre de mi Señor Jesucristo, que usted sea sanado. Dios le bendiga.
Tenga fe. No dude nada. Todas las cosas son posibles para los que creen.
Aparentemente, el Ángel del Señor se ha detenido en… Oh, es esa señora sentada allí, señora con problemas del corazón. ¿Quieres ser sanada, señora? Muy bien. Dios te bendiga.
Pensé que era una niña pequeña, pero estaba colgando en la dama.
Usted tiene hipertensión ¿no es así, señor, sentado detrás de ella allí? Su esposa tiene problemas con su respiración. Parece que su respiración no va y viene bien. ¿No es eso cierto? Muy bien. ¿Quieres aceptar su sanidad? Entonces levántense y sean sanados, los dos.
¡Lo que necesitan es fe!
67 Parece que veo a una gente de color sentada allá atrás. ¿Cuántos de Uds. están sentados allá atrás? ¿Cuántos? ¿Unos tres? Pónganse de pie. Jesucristo murió por ustedes. Miren hacia acá. ¿Me creen que soy Su profeta? Yo no puedo sanarlos, pero Jesucristo los sanó cuando murió en el Calvario. ¿Creen que si Dios me revela lo que Uds. son, y quiénes son, y de dónde son, algo sobre Uds., que aceptarán su sanidad?
El hombre a la izquierda no tiene nada, casi, mal con él; es un hombre bastante sano. El otro en medio tiene un problema cardíaco. O, no, él está ciego, ese hombre está ciego. Y esta mujer al lado, tiene problema cardíaco. ¿Es eso correcto? Si eso es correcto, levanten sus manos. Entonces el resto… Entonces vayan a casa y sean sanados en el Nombre del Señor Jesús. Tengan fe.
68 Venga, dama. [El Hermano Branham deja el púlpito para orar por un niña ¿Cree usted? Señor Jesús, te pido que bendigas a esta niña, que ella pueda irse a casa y estar complemente sana, yo oro en el nombre de Jesucristo. Bendita seas, querida. Vete creyendo. Y ve [Palabras no claras] que Dios la pueda sanar. Si hay algo que yo pudiera hacer para ayudar a la pequeñita… Solo tenga fe ahora. Dios la va a sanar. Nació de esa manera… Si solo siguen creyendo, ella estará bien.
Ven, mi niñito. Tú quieres… Bendito sea su corazoncito. Tiene un problema cardíaco.
Dios, ten misericordia de este querido niñito. Que Tu Espíritu venga sobre él ahora, y que pueda ser completamente sano, yo oro en el nombre de Jesucristo.
69 Dios te bendiga, cariño. Te vas a poner bien ahora, ¿no es así? ¿Amas a Jesús? Dios bendiga tu corazoncito, cariño. Un niñito muy dulce. Ahora ve y ama al Señor; te vas a poner bien. No se preocupen, padres del niño, el bebé va a estar bien. Dios aceptó su pequeña fe, y se va a poner…
¡Oh, qué maravilloso! El Señor Jesús está aquí para sanar a cada uno de ustedes. ¿Lo creen?
Papá, por supuesto, yo veo, Ud. está con un bastón. Cualquiera puede ver eso, que Ud. está con un bastón. Pero yo no puedo sanarlo, pero Dios puede sanarlo. ¿Cree usted, hermano? ¿Acepta su sanidad? Bueno, solo vaya y diga: “Gracias, Señor, Tú me has sanado”. Vaya ahora. Dios le bendiga.
70 Venga. Pobre madre anciana. ¿Cree usted, madre? Si ni siquiera le digo lo que está mal con usted, de todas maneras lo va a creer, ¿no es así? ¿No es así? Bueno, vaya y coma lo que quiera ahora, si quiere. Su problema del estómago la ha dejado. Dios le bendiga.
Tengan fe en Dios.
Venga, dama. ¿Quiere recuperarse de ese problema cardíaco? Vaya y diga. “Gracias, Señor, por sanarme el día de hoy”.
¿Qué de usted, dama? ¿Cree usted? Tuberculosis. Pero vaya y crea y será sanada. Un minuto. Algo gritó desde la audiencia. Solo un minuto, dama. Usted lleva un tiempo con esto, ¿no es así? Quiero captarla solo un momento. Una vida de tristeza. Hicieron todo lo que pudieron, pero está retardado, sin embargo Ud. quiere estar bien, ¿no es así? El Señor Jesús le bendiga ahora. Vaya y sea sanada. Que el Señor sea con usted.
71 ¿Cree usted, señor? Su problema está aquí arriba, como sinusitis o algo. ¿Es eso correcto? Por cierto, ¿acaso no es usted un ministro del Evangelio? Veo un púlpito que viene delante de nosotros. Vaya, hermano, y sea sanado en el Nombre del Señor Jesús.
Señor, tendido allí en el catre, Ud. sufre con tuberculosis, también, ¿no es así? ¿No es eso correcto? Cuando la mujer fue sanada hace rato, Dios tocó su cuerpo. Por qué no se levanta de allí, y se va a casa y se alivia. ¿Cree usted? Bueno, entonces póngase de pie, salga del edificio. Si tiene fe, y cree puede pararse, luego irse a casa y ser sanado. Si no lo hace, esa es su oportunidad. Usted nunca se irá.
72 ¿Creen Uds. en este edificio, todos ustedes en este momento ahora? El Señor Jesucristo está aquí para sanarlos, completamente, para sanar a casa persona en la Divina presencia. Si es así, quiero que hagan algo por mí. Quiero que miren hacia acá ahora, pongan sus manos unos sobre los otros solo un momento. Todos los enfermos y necesitados, pongan sus manos unos sobre otros.
Déjenme decirles, quizá no quieran creerme, pero hay docenas de ustedes sanados ahora mismo. Lo vi a Él. Algo sucedió. Uds. están ungidos con el Espíritu Santo ahora, y el don de Dios está en el edificio.
Oh, Dios, Tú que puedes hacer que los espíritus malignos se vayan, ten misericordia de esta audiencia esta noche. Manda Tu Espíritu Santo, reprende cada espíritu necio e incrédulo. Que el diablo deje a cada una de estas personas enfermas. Sal de ellos, Satanás. Sánalos, Señor Jesús.
Pónganse de pie. Levántense, acepten su sanidad, por todas partes en el edificio. ¡Denle a Dios alabanza! ¡Denle a Él honor y poder!
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