S.1192 65-1031A  Liderazgo 

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OBRAS DEL MENSAJE

Liderazgo

Prescott, Arizona, E.U.A.

65-1031A

1 [Un grupo de niños canta, La religión antigua.—Ed.] Seguro que sí. Si es buena para Uds., también es buena para nosotros.

2 [Un hermano dice: “Ahora ellos le entregarán su regalo”.—Ed.] ¡Oh, qué tierno! [Los niños le dan un regalo al Hermano Branham.] Gracias. [Una hermana dice: “Solo es un regalito, Hermano Branham, los niños ahorraron sus centavos y monedas. Y…?…”] Gracias. Gracias, mi hermanito. Gracias, niños. Les doy muchas, muchas gracias. Y Dios los bendiga.

3 Saben, Jesús dijo: “Por cuanto lo disteis a uno de estos pequeñitos, a Mí lo hicisteis”. ¿Ven? Uds. son los hombres y las mujeres de mañana. Si hay un mañana, Uds. estarán allí.

4 Recibí el centavo. Muchas gracias, cariño. ¿Debo abrirlo? [El Hermano Branham abre el regalo y lee la tarjeta.—Ed.] Uds. lo han hecho tan bonito que es difícil… ¡Oh, vaya, qué tierno! El abuelo necesita sus lentes, Uds. saben: “Fe en… un grano de mostaza… Mensaje de Uds. …”. ¿Verdad que es dulce? ¿Ven? ¡Oh, vaya! No me gusta que me den esto. “Querido Hermano Branham: ¡Oh, Ud. es muy buen amigo! Esperamos que Ud.—Ud. sea bendecido con todas las cosas que ha encontrado. Nosotros lo amamos; con toda esa felicidad; y que el Señor Jesús lo bendiga ricamente”. ¡Oh, realmente es tierno! Gracias, cariño, y a cada uno de Uds. Es muy bonito. [Un hermano dice: “Hermano Branham, creo que Ud. estará de acuerdo en que tenemos una buena maestra de escuela dominical”.—Ed.] Seguro que sí. (Guárdame esto, Billy.) Ahora, está tan bien arreglado, tan bonito, que no quiero abrirlo. Es muy bonito. Apuesto que una de las mamás hizo este, ¿verdad que sí? [El Hermano Branham abre otro regalo.—Ed.] ¿Eh? Bueno, tengo… ¿No me va a saltar nada? ¡Oh, vaya! ¡Oh! ¡Oh, vaya! Qué dulce…?… nos iremos con eso. Leo se va a preguntar a qué familia pertenece. Él la empuja en cada foto. Eso está bonito. Pues, niños, ese es el cuerno de la abundancia, y tomaré y lo colgaré en nuestra nueva casa. Y supongo que mientras—mientras tengamos una casa, lo guardaremos como recuerdo de esta pequeña clase de escuela dominical, aquí de Prescott. Le doy gracias a Dios, le agradezco al Señor por todo; le doy gracias a Dios por niños y niñas tan finos como lo son todos Uds. Y porque han pensado en mí en este—este momento. Dios los bendiga a todos. Muchas gracias, sí, está muy bonito. Inspiración, era justo lo que queríamos, algo así. ¿Verdad que la queríamos? [Un hermano habla.—Ed.] Bien. [Un hermano dice que los cantos fueron planeados a último minuto.] Así es mejor. [Un grupo de hermanas canta: ¡Que bella historia!, luego la congregación se une.] ¡Oh, cuánto Le amo! ¡Y fiel Le adoro! Él es mi vida, mi Salvador, El Rey de gloria, vino a salvarme, Y a revelarme al Dios de amor. [Las hermanas continúan cantando el coro de ¡Que bella historia! Un Hermano dirige Solo creed.—Ed.] …solo creed, Todo es posible, solo creed; Solo creed, solo creed, Todo es posible, solo creed. Creo que ahora pudiera predicar cuatro horas, después de todo eso. Comenzaba a pensar que me estaba cansando. Con razón Uds. niñas pueden cantar tan bien, Uds. niñas y niños; escuchan cómo cantan sus hermanas mayores y sus madres, cantantes maravillosas. Es muy bonito. ¿Quién es esta jovencita que dirigió ese canto?, ¿no eres tú la jovencita que conocí allá? Realmente tienes una voz hermosa; todas Uds. Uds. simplemente… Creo que es el mejor cantar que he escuchado, aquí. ¿Practican Uds. esto todo el tiempo? [Un hermano dice: “No. Así es como cantamos”.—Ed.] Pues, les diré, Uds.—Uds. verdaderamente son bendecidos con muy buen cantar.

5 A mí me gusta el buen canto. Sencillamente me encanta el buen canto. Siempre he dicho que, cuando llegue al Cielo yo quiero llegar adonde están cantando, y escuchar. No me canso de escuchar los cantos.

6 Saben, cantar da valor. Uds. saben eso, ¿verdad? Los soldados cuando van a la batalla, ¿saben Uds. lo que hacen? Tocan música y cantan, y cosas para darles valor. Y cuando nosotros vamos en la batalla, cantamos, y—y nos da valor para continuar.

7 Yo les agradezco a Uds. pequeños por ese lindo regalo. Y es… la Sra. Branham y Rebekah y Joseph y Sarah, y de todos nosotros, les agradecemos mucho. Es difícil decir, cómo se les dice a esos pequeños: “No. Uds. ahorraron sus centavitos. Yo—yo no quiero recibirlo”. Uds. saben cómo me siento, yo no quiero recibirlo. Pero, miré aquí adentro y tenían un billete de diez dólares en esta tarjeta. Pensé: “¿Podré aceptarlo?”. Pensé: “¿Cómo puedo hacerlo?”.

8 Pero recuerdo una pequeña historia que quiero que Uds. sepan. Un día había una viuda, ella tenía muchos hijos, quizás su… el papá de esos niños ya no estaba; y ella solo tenía dos centavos. Y ella venía por la calle, una vez… Y era dinero de diezmo, solo algunos centavos como los que Uds. ahorraron, y ella lo arrojó al tesoro de Dios. Jesús estaba parado allí, mirándola. Y yo me he preguntado: “¿Qué hubiera hecho yo de haber estado parado allí?”. Probablemente me hubiera acercado rápidamente y dicho: “No, no, hermana, no haga eso. Nosotros—nosotros no, realmente no lo necesitamos; Ud. lo necesita para esos niños”. ¿Ven? Ahora, yo no le hubiera permitido a ella hacerlo; pero Jesús se lo permitió. ¿Ven?, Él le permitió hacerlo. ¿Por qué? Él sabe que es más bienaventurado dar que recibir. Él sabía lo que iba a hacer por ella, ¿ven? Así que les agradezco pequeños, con todo mi corazón.

9 Quiero agradecerle a cada uno por este buen tiempo de compañerismo, Hermano Leo y Gene. Estos realmente han sido tres días de adoración, para mí. Aun afuera en el bosque, cuando intento soltarme y pensar que estaba cazando, de alguna manera u otra los veo y los escucho hablar. Yo tuve el privilegio esta tarde de visitar sus hogares. Nunca había visto o entrado a alguna, le voy a llamar aldea, donde haya visto tantos hogares ordenados y limpios, y a personas con tanto respeto para Cristo y el Evangelio. Yo—yo no he visto eso en ninguna parte. Y Uds. realmente han empezado por el camino correcto, sigan adelante y Dios estará con Uds. Y pude ver a algunos de Uds. El otro día vi a estas hermanas, ni siquiera las reconozco, porque lo único que podía ver eran sus ojos y la nariz, estando detrás de una de esas capuchas. Y ahora creo que las conozco mejor, por la cortesía del Hermano Leo y Gene, quienes me llevaron a visitar sus hogares; y pude darles la mano a los—los pequeños, los profetas y profetisas de la edad por venir, si es que hay una edad por venir.

10 ¿Saben Uds. que Jesús ama a los niños? Saben, Él los ama. Y había un niño cierta vez, llamado Moisés, vamos a hablar un poco de él dentro de un rato. Y él era un muy buen… ¿Saben Uds. qué lo hizo, ayudó a hacerlo un buen muchacho? Él tuvo una buena madre que lo crio. ¿Ven?, eso fue. Ella le enseñó del Señor. Y Uds. niños y niñas tienen esa misma clase de madre para criarlos, enseñarles del Señor. Solo háganles caso.

11 ¿Saben cuál, saben Uds. cuál es el primer Mandamiento en la Biblia, el primer Mandamiento con promesa, que tiene una promesa? Tal vez sea un poco difícil que Uds. entiendan estos Mandamientos. El primer Mandamiento es: “No tener ningún otro dios aparte de Él”. Pero el gran Mandamiento… Y el primer Mandamiento con promesa, verán, es para los niños. ¿Sabían Uds. eso? ¿Ven?, Él dijo: “Hijos, obedezcan a sus padres, que tal vez alarguen los días sobre la tierra que el Señor su Dios les ha dado”. Hacer caso a sus padres y hacer lo que Uds. están haciendo, puede darles una vida más larga sobre la tierra que el Señor les ha dado, más tiempo para servirle a Él.

12 Espero que hoy esté viendo a un grupo de predicadores y cantantes y evangelistas del día por venir, si hay un día después del nuestro.

13 Y solo hay una cosa de este lugar, Uds.—Uds. matan a alguien con la bondad. Comí hasta que ya no podía comer más, y yo—y nunca me habían tratado tanto así. Si yo hubiera sido un Ángel que bajó del Cielo, no pudiera haber sido tratado mejor. Lo único que puedo decirles es “gracias”. Y cuando estén por Tucson, tal vez yo no pueda tratarlos tan bien a Uds. porque no sé cómo hacerlo; no tengo los modales para hacerlo, pero haré lo mejor que pueda. Vengan.

14 Hermano y Hermana Shantz, realmente quiero agradecerles. Y tuve el privilegio de conocer a su hija tan bonita y a su hijo esta tarde; y—y por permitirnos abrir esta casa aquí para adorar. Cosas así acontecieron en los días de la Biblia ¿sabían Uds.?, cuando el Evangelio… Yo sé que no suena como gran cosa. Nosotros, nosotros pensaríamos que no. Pero esto es como si Dios… para Dios, como para ellos en aquel día.

15 Recuerden, si pasaran muchos años, ellos mirarán acá y dirán: “¡Si yo tan solo hubiera vivido en esos días allá en Prescott! Si tan solo hubiera vivido…”. ¿Ven? Ahora nosotros estamos viviendo en ese día. ¿Ven? Luego llegamos al final del camino, entonces esperamos nuestra recompensa en ese gran Día.

16 Ahora vamos a abrir la Palabra de Dios y a leer. Pero antes de hacerlo, hablemos con Él solo por un momento.

17 Amado Jesús, no alcanzo a expresar mis—mis sentimientos ni mi gratitud con el Hermano Mercier, el Hermano Goad, y todas estas personas tan finas y sus pequeños, por la bondad que nos han mostrado desde que estamos aquí. La bondad sobrepasa cualquier cosa que esperábamos. Y sabíamos que ellos eran hermosos y tiernos; pero no sabíamos que nos tratarían de una manera tan genuina y leal. Y, Señor, oro que Tu Presencia esté siempre en este campamento de personas, que el Espíritu Santo llene cada corazón aquí, y que Tú les des la Vida Eterna. Y que nosotros, disfrutando ahora del día de hoy, que haya un Día sin fin cuando nos reunamos en la Presencia de Él a Quien estamos adorando y amamos, y le damos toda la gloria por estas cosas. Hasta ese momento, Señor, mantennos fiel a Él y a Su Palabra. En el Nombre de Jesús oramos. Amén.

18 Ahora, los mantuve tanto tiempo esta mañana que trataré de hacerlo algo breve esta tarde, y hablar de una forma que quizás los pequeños y los grandes también entiendan.

19 Quiero leer una—una Escritura aquí que se encuentra en el Libro de San Marcos, y quiero leer desde el versículo 17 del capítulo 10 de San Marcos, una porción. Al salir él para seguir su camino, llegó uno corriendo y, arrodillándose delante de él, le preguntó diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno, sino sólo uno, y es Dios. Los mandamientos sabes: No adulteres. No mates. No hurtes. No digas falso testimonio. No defraudes. Honra a tu padre y a tu madre. El entonces, respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto lo he hecho, obedecido, guardado (mejor dicho) desde mi juventud. Entonces Jesús, mirándolo, le amó a este joven, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoros en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz. Pero él, afligido por esa palabra, se fue triste, porque tenía muchas posesiones.

20 Ahora para los niños y los adultos y todos, quiero hacer este pequeño Mensaje lo más oportuno que pueda, y tan breve como pueda. Y quiero tomar como texto: “Sígueme”, y como tema quiero tomar: Liderazgo. Seguir y que alguien guíe; Liderazgo, y “sígueme”. Los jóvenes, la gente, el…

21 Recuerden que el primer paso que cualquiera de nosotros dio, alguien nos guió. Uds. las madres recuerdan el primer paso que dio junior y la niña, pues ellos ya no recuerdan. Pero alguien lo guió a Ud. en su primer paso. Yo recuerdo a Billy Paul cuando dio su primer paso, Joseph y todos ellos, cuando dieron su primer paso.

22 Normalmente es la madre que puede guiar a un niño en su primer paso, porque ella está en casa mientras que el papá se encuentra trabajando, buscando el sustento. Pero, es, ellos dan su primer paso. Y en la noche cuando entra el padre, él siempre está diciendo. “¡Oh, papá!” dice ella, “Juanito y María”, el niño o la niña “¡puede caminar! ¡Ven a ver!”. Y solo un paso, quizás la madre tuvo que sostenerlo; tenía que sostenerse del dedo de mamá, porque Ud. estaba algo débil y se iba de lado, Ud. sabe, y se caía un poco. Así que, Ud. se tuvo que agarrar de la mano de mamá, para dar el primer paso.

23 Ahora, alguien lo ayudó a Ud. cuando dio su primer paso. Y su—su último paso que dará en la vida, alguien estará guiándolo. ¿Ven?, correcto. Quiero que no lo olvide. Su primer paso, alguien lo guió; y su último paso, alguien lo guiará.

24 Nosotros tenemos que ser guiados. Saben, Dios nos comparó a las ovejas. Y ¿saben Uds. que una oveja no puede guiarse sola? Vagará y se alejará, y ella—ella no puede guiarse sola. Y ella necesita que alguien la guíe. Y a veces… El pastor debe guiar a las ovejas. Ahora esto fue allá en los días del Señor Jesús, Él era el buen Pastor que guió a las ovejas.

25 Pero hoy, vean Uds., estamos viviendo en otro día, todo ha cambiado y ha sido pervertido. ¿Saben qué usa el hombre hoy para guiar a las ovejas? Una cabra. Y ¿saben Uds. hacia dónde las guía esa cabra? Directo al matadero. Esas ovejitas no saben a dónde van, así que la cabra sube por un—un corral, allá en el matadero, y la oveja no sabe más que seguir a un líder, entonces las guía directo al matadero. Y luego la cabra salta la baranda, y las ovejas entran y son sacrificadas. ¿Ven?, la cabra, un líder equivocado.

26 Pero Jesús, el buen Pastor Quien guía a las ovejas, Él las guió a la Vida y las llevó de la mano. ¿Ven?, pero, alguien tiene que guiar a las ovejas.

27 Lo primero es la bondad de la madre, después la palabra del padre. Después que la madre le da a Ud. su primer paso, después Ud. mira a su papá, todos nosotros, buscando sabiduría, porque él es la cabeza de la casa. Y él normalmente… No es que sea más inteligente, pero solo es que él—él ha sido hecho para ser el líder de su familia, así que nosotros seguimos lo que nos dice nuestro papá. Cuando él dice: “Bueno, hijo, quiero que hagas tal y tal cosa”, entonces nosotros lo obedecemos porque es la sabiduría. Pero escuchen, vean, él ha aprendido bastante y nosotros tenemos que preguntarle, para ver lo que él ha aprendido, y después nosotros podemos beneficiarnos de su, lo que él ha aprendido. Él nos dice: “Ahora no vayas a hacer esto, porque yo hice eso. Mi padre me dijo que no lo hiciera, pero yo lo hice, y eso causó que me sucediera esto, algo malo”. Entonces (¿ven?), nosotros… Luego él, papá, nos dice qué hacer y cómo obrar correctamente.

28 Luego, después que mamá nos guía, hasta el momento en que tenemos que obtener un poco de sabiduría, para entender, de papá, entonces conseguimos otro. Conseguimos otro líder, y es una maestra, una buena maestra de la escuela. Ella trata de enseñarte y darte una educación, para prepararte mejor para la vida, para un lugar, una posición en la que puedas—puedas leer tu Biblia y puedas leer los cantos, y puedas aprender de Dios y leer por tu cuenta, ¿ves? Y luego, otra cosa, quizás tengas un asunto y alguien te escriba una carta, mamá, papá, alguien te escribe una carta, y tú no pudieras leerla. ¿Ves? Entonces la maestra, ella te tiene en ese momento, y ella te guía a—a—a aprender a escribir y a leer. Y es algo bueno, una buena maestra para que te enseñe bien. Pero, ahora después que dejas eso, tú, después que dejas a la maestra, una y otra maestra, desde un pequeño párvulo, del primer grado hasta que sales de la secundaria o sigues a la universidad. Luego cuando sales de la universidad, entonces la maestra termina de guiarte. ¿Ves?

29 Ahora, mamá te ha enseñado a caminar, ¿ves? Papá te ha enseñado a ser brillante y un buen joven amable, y cómo cuidarte y comportarte. La maestra te ha enseñado una educación, cómo leer y escribir. Pero ahora estás dejando a papá, estás dejando a mamá, y estás dejando a la maestra, ahora alguien tiene que guiarte de aquí en adelante. Ahora, ¿quién quieres que te guíe desde aquí en adelante? [Un niño dice: “Jesús”.—Ed.] Correcto. Jesús, para guiarte de allí en adelante. Ahora, esa es una muy buena respuesta, muy buena. Jesús te lleva de allí en adelante.

30 Ahora ¿ven a este joven del que estamos hablando?, él es llamado el joven rico principal. Ahora, este joven, él había sido guiado muy bien. Ahora, su madre le había enseñado a caminar. Y, verán, él aún era joven, quizás recién salido de la secundaria, y un joven muy popular. Y por el buen entrenamiento, quizás caminaba correctamente y todo eso, como su madre le había enseñado.

31 Y, de hecho, él había sido un—un joven exitoso, pues verán, él ya era rico. Y él apenas era un—un joven, quizás de unos dieciocho años, recién salido de la secundaria, y él era rico. Ahora, vean, él había tenido la maestra correcta para enseñarle a caminar correctamente. Y él había tenido la clase de maestro correcto, su padre; que aun siendo un joven era—él era rico en dinero, él había ganado mucho dinero. Podría haber sido un verdadero… Él era un principal, aun a esa edad, muy exitoso. ¿Ven? Y pues, él tuvo un—un maestro que le había enseñado, le había enseñado lo correcto, cómo hacer. Él recibió su educación.

32 Y luego, otro maestro que este joven había tenido, lo cual depende de cómo uno ha sido criado, pero este joven recibió enseñanza religiosa en su hogar.

33 Ahora, algunos niños, ¿sabían Uds. que hay muchos niños que no reciben ninguna enseñanza religiosa en sus hogares? Su padre y madre no creen en Dios. Y su padre y madre toman, fuman, pelean y se escapan el uno del otro en la noche, y esas cosas, y no cocinan las cenas para sus pequeños y pequeñas, y cosas. ¿No están contentos Uds. de tener buenos padres y madres genuinos que son Cristianos? Ahora, cuando Uds. tengan hijos, ¿no quieren Uds. ser el mismo tipo de padre y madre como su padre y madre lo son? ¿Ven? Ahora, pero todo eso es bueno.

34 Ahora, este joven había recibido y tenía enseñanza religiosa. ¿Ven?, eso era mucho más que lo que algunos de ellos tenían, porque no tienen enseñanza religiosa. Pero este joven había recibido enseñanza religiosa, porque (¿ven?), porque dijo que él había guardado los Mandamientos desde que era niño.

35 Pues Uds. también tienen buenos maestros religiosos, cada uno de Uds. Y Uds. niñas y niños adolescentes, Uds. han tenido buenos maestros: su padre y madre aquí en este campamento; han recibido todo lo que Uds.… toda materia que Uds. conozcan, que sea posible, para que Uds. sean muy buenos hombres y mujeres, un siervo de Dios.

36 Porque recuerden: Uds. morirán algún día o serán trasladados al Cielo. Y si tú mueres antes de Su Venida, tú serás arrebatado primero. ¿Sabías eso? Sabían Uds. que los que están muertos… Si mamá y papá mueren antes que tú y Jesús no viene en nuestra generación, ¿sabías que estos, papá y mamá, vendrán primero, glorificados, antes que tú? ¿Ven? La trompeta de Dios sonará y los muertos en Cristo se levantarán primero, y luego nosotros, los que vivimos y hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos. Seremos cambiados así. Debemos recordar, eso es lo más importante en la vida. ¿Entienden ahora? Eso es lo más importante en la vida que tenemos que hacer, estar listos para encontrarnos con Dios.

37 Ahora, solo tener religión no funcionará. ¿Ven?, aquí este joven rico, él dijo: “Maestro bueno…”. Ahora, recuerden, antes de que yo lo diga: Él había sido enseñado a caminar rectamente. Él tenía una buena educación. Había sido instruido en los negocios. Y él era rico y era un principal, y tenía la religión. Pero él se enfrentó a otro problema, y eso nos confronta a cada uno de nosotros: la Vida Eterna. La religión no nos da la Vida Eterna. La religiosidad es una cubierta, pero no nos da la Vida Eterna. Y aun él siendo enseñado por los mejores maestros que había, aún le faltaba algo. Y el joven lo sabía, porque dijo: “Maestro bueno, ¿qué puedo hacer para heredar la Vida Eterna?”.

38 Ahora, Uds., Uds. creen que Jesús es Dios, ¿verdad? Así que, Él conocía los pensamientos del joven, por tanto, Él dijo: “Guarda los Mandamientos”. Él fue directo a su religión, para ver lo que él diría de su religión. Pues, Él dijo, en otras palabras: “Cumple tu religión”.

39 Él dijo: “He hecho esto desde que era niño”, niños pequeños como Uds. “Mi mamá y mi papá y mi sacerdote me enseñaron la religión. Pero sé, por mi religión, que aun así yo no tengo la Vida Eterna”. ¿Ven?

40 Uds. pueden ser buenos: no robar; no fumar; no mentir. No mentirles a papá y a mamá. No digan esa primera mentira, porque si uno dice una mentira después es más fácil decir otra, ¿ven? Pero Uds. no deben hacer eso. No digan la primera.

41 ¿Sabían Uds. que su cuerpo no está hecho para mentir? Saben, ahora tienen un instrumento, va—va en sus nervios. Ellos pueden ponerles una pequeña banda aquí en la muñeca y ponerles una en la cabeza, y luego Uds. pueden decir allí, digamos que Uds. dicen: “Yo—yo—yo mentí acerca de eso, pero puedo decirlo tan suavemente que ellos—ellos creerán que estoy diciendo la verdad”. Y Ud. puede decir…

42 Ellos dirían: “¿Estabas tú en cierto lugar, por decir, estabas sentado en esa casa móvil del Hermano Shantz mientras el Hermano Branham predicaba, la tarde del domingo en este día?”. Y tú dirás: “No, señor. Yo no estaba allí. No, señor”.

43 ¿Saben Uds. lo que dirá ese detector de mentiras? “Sí, señor, Ud. estaba allí. Sí, señor, Ud. estaba allí”. Ud. dice: “Yo no estuve allí”. Eso dirá: “Sí, Ud. estaba allí”.

44 ¿Por qué? Porque una mentira es algo muy horrible. El cuerpo no fue hecho para mentir. Y es una cosa tan horrible que altera todo el sistema nervioso, cuando uno miente. ¡Fiu! Alterarse así les dará úlceras, crecimiento de hongos, pudiera matarlos. Así que, una mentira es una cosa mala, porque (¿ven?), uno no debe mentir, robar, ni hacer ninguna de estas cosas.

45 Ahora, entonces este joven probablemente había… él no había mentido, nunca robó, y estaba consciente de que aun así necesitaba la Vida Eterna. Entonces dijo: “¿Qué puedo hacer para obtenerla?”.

46 Y Jesús está mostrando aquí que la religión no lo hará. Entonces le respondió inmediatamente a él, y dijo: “Guarda los Mandamientos”.

47 Él dijo: “Maestro, esto he hecho desde que era un niño o de pequeño, cuando tan solo era un pequeño yo hacía esto”. Pero él sabía que no tenía la Vida Eterna. Entonces Él respondió enseguida: “Si quieres entrar en la Vida, la Vida Eterna, quieres ser perfecto, entonces ve a vender lo que…”.

48 ¿Ven?, ahora, está bien tener dinero. ¿Ven?, está bien tener dinero, ser rico. Y ser un principal, eso está bien. Pero es—es la forma en que Ud. actúa después de que llegue a ser eso, ¿ven?

49 Él dijo: “Ve y vende lo que tienes y regálalo a los pobres, aquellas personas que no tienen nada; luego ven, sígueme, y tendrás tesoros en el Cielo”. Pero el joven tenía tanto dinero que no sabía qué hacer con él. Ahora (¿ven?), él era muy popular, aquel joven.

50 Y él—él—él estaba bien preparado para la vida, en la manera en que su padre y madre y los sacerdotes y todos ellos lo habían preparado, pero aun así él sabía que le faltaba algo. Ahora estoy hablando con los adultos. Él, él sabía que le faltaba algo, y él no tenía la Vida Eterna. Él lo sabía. ¿Ven?

51 La religión no producirá la Vida Eterna. Las formas, las sensaciones, Ud. sentir algo; Ud.—Ud. podría asustarse y sentir algo. ¿Ven? Llorar, es bueno; gritar, es bueno; pero eso todavía no es el Asunto, ¿ven? Ud. se enfrenta a la Vida Eterna.

52 Ud. dice: “Bueno yo he sido un fiel bautista o metodista, o presbiteriano, o pentecostal”. Eso todavía no es el asunto.

53 Este joven también lo había sido, le había sido enseñada la religión del día, pero él aún no tenía la Vida Eterna; entonces, él quería saber qué hacer. Él había sido guiado exitosamente hacia Esto. Pero cuando se enfrentó con Eso, él rehusó ser dirigido a la Vida Eterna o ser guiado. Sus otros líderes habían tenido tal influencia sobre él que no quiso soltar eso. ¿Ven?

54 Ahora, esto es algo parecido a lo que el Hermano Branham está diciendo. Es un poco profundo para Uds., ¿ven?

55 La educación está bien, uno debe ir a la escuela y aprender. ¿Ven?, eso es bueno, pero no los salvará. Tener dinero en abundancia es bueno, Ud. podría criar a sus hijos, darles buena ropa y cosas; así como papá y mamá han trabajado para Uds., y todo eso. Eso es bueno, pero, con todo, eso no los salvará. ¿Ven? O, Uds. pudieran entrar en un laboratorio y aprender como mezclar diferentes cosas o dividir átomos, o lo que hagan ellos, y—y entrar en un—un cohete y—y llegar a la luna, pero eso no los salvará.

56 Uds. tienen que enfrentar una cosa: la Vida Eterna; y solo hay una Persona Quien se Las puede dar a Uds. Mamá no se Las puede dar; papá no se Las puede dar; su pastor no se Las puede dar; su líder aquí no se Las puede dar. Todo el que obtiene la Vida Eterna tiene que venir a Jesucristo. Él es el Único Quien puede dar Esa parte.

57 La maestra puede darle una educación, ella puede enseñarte; tú tienes que aprenderlo. Tu—tu madre puede enseñarte a caminar; tú tienes que aprender cómo caminar. Tu padre puede enseñarte cómo ser un hombre de negocios o lo que sea; tú tienes que aprender eso. Pero solo Jesús puede darte la Vida Eterna. ¿Lo ves?

58 Tu sacerdote, tu líder o el que sea, pueden enseñarte tu religión, tú puedes aprender el Mensaje que queremos enseñar, pero aún eso no te dará la Vida Eterna. Tu tienes que aceptar a la Persona, a Jesucristo. ¿Entienden esto, todos Uds.? Tienen que aceptar a la Persona, a Jesucristo, para tener la Vida Eterna. Ahora, pero a veces otros liderazgos nos influencian tanto que no sabemos qué hacer cuando llega este—este tiempo.

59 Ahora, qué cosa tan mortal es rechazar el liderazgo de la Vida Eterna, porque, vean, esta es la Vida que nunca puede terminar. Ahora, la educación, está bien, ella nos ayudará aquí. El negocio, eso está bien. El dinero, está bien. Ser un niño y niña buena, eso está bien. Pero, vean, cuando la vida termina aquí, hasta ahí llega. ¿Entienden? ¿Uds. adultos entienden? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] ¿Ven?, hasta ahí llega eso. Pero, entonces tenemos que aceptar a Jesucristo para la Vida Eterna. Solo Jesús puede guiarlos a Uds. a Eso.

60 Y vean, aunque este joven había conseguido todas estas cosas en la escuela y por sus padres y todo, él—él perdió lo más grande que pudiera haber tenido: el liderazgo del Espíritu Santo, pues Jesús dijo: “Ven, sígueme”.

61 Y para Uds. las niñas que apenas están saliendo de la escuela, probablemente se graduarán, algunas de Uds., pronto, y Uds. los jovencitos: el mejor liderazgo que hay es Jesucristo, porque ese es el Liderazgo para la Vida Eterna. Ahora, este Liderazgo enfrenta a cada ser humano, se les da la oportunidad de escoger.

62 Y es una gran cosa que tenemos en la vida, poder escoger. Algún día… Saben, papá y mamá, ellos escogieron tener un buen niño o niña, como Uds.—como lo son todos Uds.

63 Luego, tú—tú tienes el derecho, después de un tiempo, de escoger si quieres aprender del maestro o no. El maestro puede enseñarte, pero tú puedes ser un—un chico malo, tú simplemente no aprendes; una chica mala, no harás caso, para nada. ¿Ven?, Uds.—Uds. pueden escoger hacer eso, aunque sean pequeños. Y mamá dice: “¿Tuviste buena nota en tus calificaciones?”. “No, me fue muy mal”. ¿Ven?, ahora Uds. pueden…

64 Mamá dirá: “Bueno, tienes que estudiar”. Y entonces tienes que hacerlo, seguir estudiando como mamá te ha dicho, como papá te ha dicho. ¿Ves?, tú tienes que estudiar.

65 Pero tú tienes la decisión: puedes hacerlo o no hacerlo. Puedes decir: “Yo no quiero”. ¿Ves?, tú decides.

66 Después de un tiempo, Uds. tendrán que escoger con cuál muchacha se casarán, con cuál muchacho se casarán.

67 Uds. tienen que decidir durante la vida. Y luego, una vez más, Uds. tienen que decidir: si quieren vivir después de esta vida o solo ser una buena persona popular, una estrella de cine o una bailarina, o cualquier otra cosa.

68 Y miren aquí a estas niñas con esa voz bonita, hace un rato, cantando. Esa niña tiene, si cultiva esa voz, pues ella sería una cantante de ópera o alguna cantante. Escucho las voces de estos pequeños, de estos niños, podrían ser como un Elvis Presley, vender su primogenitura. ¿Ven?, pero Uds. no hagan eso. ¿Ven?, es un talento que Dios les ha dado y Uds. tienen que escoger a quién, si van a usar ese talento para Dios o si lo van a usar para el diablo. ¿Ven?

69 El Hermano Leo aquí, vuestro hermano (¿ven?), ahora él tenía un talento, de venir y guiar a la gente. Ahora, ¿qué hará él con eso? ¿Comenzará un negocio para hacerse millonario?; o ¿debería él venir aquí y hacer un hogar donde la gente que quiera se reúna y traerlos a todos Uds. niños? ¿Ven?, uno tiene que escoger qué es lo que va a hacer.

70 Cada uno de nosotros tiene que tomar una decisión. Y nos enfrentamos con eso. Pero todos nosotros nos enfrentamos a este asunto en particular: “¿Qué haremos en cuanto a la Vida Eterna? ¿Viviremos en el más allá o no?”. Entonces tenemos que venir a Jesús, para recibir Eso. La oportunidad de escoger es una cosa que Dios nos dio. Él no nos obliga a nada. Él solo deja que nosotros mismos escojamos. Así que Ud. no puede ser obligado, sino que uno mismo escoge.

71 Ahora, sigamos esto, adultos y todos, por unos minutos, y los niños, todos juntos. Sigamos a este joven y la decisión que tomó, y veamos a dónde lo llevó.

72 Ahora, estas niñas con esas voces bonitas, estos jóvenes. Pues tal vez Ud. pasa acá y tiene una voz para cantar. Ahora tomemos tan solo eso, Ud. pudiera, ¡oh!, Ud. quizás algún día tomar eso: “Yo…”

73 ¿Conocen a este muchacho llamado Elvis Presley? Uds. han escuchado mis cintas. Han escuchado como yo no degrado al muchacho, pero ese muchacho tuvo la oportunidad que todos Uds. tienen. ¿Ven?, y lo que él… Él vio que podía cantar. Y miren lo que hizo, lo mismo que Judas, Judas Iscariote, él vendió a Jesús. Jesús le dio a ese muchacho esa buena voz. Y ¿qué hace él? Se da vuelta y se la vende al diablo. ¿Ven?, él tiene que llegar al final del camino. ¿Ven? Él rehusó caminar con Jesús.

74 Ahora este joven aquí, este joven principal, él hizo lo mismo. Sigamos viendo qué hizo. Sin duda, siendo el gran hombre que era, probablemente un joven bien parecido, su cabello oscuro peinado a un lado, buena ropa. Las jóvenes pensaban: “¡Vaya, qué joven tan bien parecido!”. ¡Oh, seguro! Él tal vez las saludaba y ellas coqueteaban con él, y cosas.

75 Y él pensaba que era un gran individuo, persona (¿ven?), porque era bien parecido, él era joven. Él no estaba mirando allá al final del camino. Él solamente estaba mirando aquí: “Soy joven; soy bien parecido; soy rico. Puedo comprar lo que yo quiera. Puedo tomar a estas muchachas pues, ¡vaya, a todas les agrado! Y ellas saben que yo soy un gran hombre”. Y (¿ven?), él tenía todo eso. Él había seguido las instrucciones de su padre, y todo. “Y soy muy religioso. Yo voy a la iglesia”. Y pues él podía seguir eso, ¿ven?; era muy popular, rico y famoso. Y, y él…

76 Así como el día de hoy, como si Uds. tuvieran la oportunidad de convertirse en una estrella de cine (¿ven?) o algo así. La mayoría de los muchachos hoy, si Ud. habla con ellos, saben más de estas estrellas de cine que de Jesús. ¿Ven? Y miren, Uds.—Uds. niños están aprendiendo acerca de Jesús; ellos se sientan y algún drama sale en una película o algo, ellos conocen los actores y todo allí, todo lo que tiene que ver con eso. Ellos conocen todo eso más que Esto. Ud. les habla de la Biblia, ellos no saben nada de la Biblia. ¿Ven?, eso es escoger mal. Ahora, algún cantante que ha vendido su talento dado por Dios, ¡por la fama!

77 Luego lo vemos a él al final de la vida. Sigámoslo un poco más. ¿Saben Uds. lo que dice la Biblia acerca de este joven? Él obtuvo más éxito. Entonces, a veces el éxito no significa que Ud. haya tomado la decisión correcta. ¿Saben Uds. lo que hizo? Él salió y se divirtió, hizo grandes fiestas y gastó mucho dinero y todo, en las muchachas y todo. Y luego se casó y quizás tuvo una familia. Y—y él—él sencillamente creció tanto que tuvo que construir nuevos graneros y cosas. Y él dijo: “¿Ven?, yo no seguí a Jesús, ¡y miren lo que conseguí!”. ¿Ven?

78 Quizá Uds. escuchen a personas decir eso, y yo lo he escuchado: “Bueno, mire, Él me bendijo”. Eso no lo significa todo. ¿Ven?

79 Y después de un tiempo sus graneros se llenaron a tal grado que él aun dijo: “Alma, descansa; ¡tengo mucho dinero y mucho éxito! ¡Y soy un gran hombre! Yo pertenezco a todos los clubes. Y tengo las riquezas del mundo en mis manos. Soy dueño de mucha tierra y mucho dinero, y, pues, ¡vaya, a todos les agrado!, era una persona muy fina”.

80 Pero saben, la Biblia dice que esa noche Dios le dijo: “Vengo por tu alma”.

81 Luego ¿qué pasó? Ahora había un mendigo, un pobre anciano Cristiano que se acostaba allí junto a su portón. Y justo cuando ellos…

82 Arriba en Jerusalén, allá, ellos—ellos comen sobre la casa. Y las migajas caen así, y los pedazos de carne y demás llegan al suelo cuando se les caen. Y ellos no las recogen, porque todo en Jerusalén, la ciudad vieja, es—es…

83 ¿Está bien decir un pequeño chiste aquí? Ellos tienen f-o-b. ¿Saben qué es? Moscas en el pan, moscas en la carne, moscas en la mantequilla, f-o-b [Por sus siglas en inglés.—trad.], moscas en todo. Están por la calle, en las alcantarillas y todo, y luego vuelan y se le paran allí encima.

84 Entonces estas personas allá arriba, suben a la—a la terraza. Y comen y luego se les cae esto, y luego ellos barren eso de allí. Y los perros en las calles se comen las migajas. Y él permitía que este pobre anciano Cristiano se acostara allí en la calle y solo comiera las migajas que caían de su plato desde su cama o desde su mesa.

85 Y luego, cuando él llegó, pasado un tiempo, tenía llagas y él no tenía nada para poner en las llagas. Su nombre era Lázaro. Y los perros venían y lamían sus llagas para tratar de curarse.

86 Bueno, saben, después de un tiempo, pues, este hombre rico vio que tenía el dinero para comprar todo tipo de medicina si se enfermaba, podía tener todo tipo de médicos. Pero, saben, a veces los médicos no nos pueden ayudar, la medicina no nos ayuda, nada puede ayudarnos; estamos a la misericordia de Dios. Y él llegó al final del camino; los médicos no podían ayudarlo ni las enfermeras, la medicina no podía ayudarlo, y él murió. Y cuando su alma dejó su cuerpo (¿ven?), dejó todo su dinero, toda su educación, todo lo que él tenía, toda su popularidad. Ellos le dieron un gran funeral, quizás izaron la bandera a media asta, y—y el alcalde de la ciudad vino y ellos, y el predicador vino y—y dijo: “Nuestro hermano ahora se ha ido a la Gloria”, y todo eso.

87 Pero la Biblia dice que: “Él alzó los ojos en el infierno, en tormentos, y miró allí sobre el gran abismo y vio a ese mendigo que había estado acostado allí en su puerta, allá en el Cielo. Y él clamó: ‘Manda a Lázaro aquí con un poco de agua. Estas llamas atormentan’. Dijo: ‘¡Oh, no! ¿Ves?, tú escogiste mal en la vida’”.

88 ¿Ven?, ¡cuando él llegó al final del camino, para salir de esta vida! Él había sido guiado por la religión; él había sido guiado por la educación; él había sido guiado por la influencia de su—de su éxito. Pero (¿ven?), él no tenía nada que le diera la mano, esas cosas terminan allí. ¿Entiendes, pequeño? Uds. los adultos entienden. Lo que yo… ¿Ven?, él no tenía nada que lo sostuviera. Su dinero no podía sostenerlo. Ser amigo de los doctores no podía sostenerlo. La medicina no podía sostenerlo; su sacerdote, su religión, no podía sostenerlo. Entonces, ¡solo le quedaba una cosa! Él había—él había rehusado aceptar a Jesús, la Vida Eterna. Entonces, ¿qué tuvo que hacer? Hundirse en la muerte, al infierno. ¡Qué error tan fatal cometió este joven cuando rehusó caminar con Jesús, de ser guiado por Jesús! Él rehusó hacerlo.

89 Tantos jóvenes están cometiendo ese mismo error hoy, rehusando ser guiados por el—por el Señor Jesús. Ahora vemos qué cosa tan mortal es rechazar la Vida Eterna y ser guiados por Jesús, un Liderazgo, cuando Él dijo: “Ven, sígueme”.

90 ¿Vieron lo que este hombrecito bien parecido dijo esta tarde? Cuando Uds. salen de la escuela, cuando uno se va, uno necesita otro líder, entonces que sea Jesús. Y Jesús es la Biblia. ¿Lo creen Uds.? Esta es la Vida de Jesús y Sus Mandamientos para nosotros, en la forma de una carta. Entonces nosotros tenemos que buscar Aquí, para ver. Este es el plano. Este es el mapa que Él nos dijo que siguiéramos, para—para empezar la Vida Eterna. Y encontramos que este joven se perdió.

91 Ahora tomemos a otro. ¿Les gustaría?, ¿tienen tiempo para tomar a otro joven rico que hizo lo correcto? ¿Les gustaría oír eso? Muy bien, lo intentaremos ahora. Pues tomemos a otro joven rico que se enfrentó a lo mismo. Ahora vemos dónde terminó aquel muchacho que vivió una vida bastante buena, pero que murió y se perdió en el infierno. Y ahora aquí vamos a hablar de otro joven quien se enfrentó a lo mismo. Él era un hombre rico, un joven, y era un gobernante y, pero él aceptó el liderazgo de Cristo; como el muchachito nos dijo hace poco que deberíamos dejar que nos guíe. Él lo aceptó.

92 La Escritura para esto se encuentra, si quieren buscarla después que termine (¿ven?), está en Hebreos, el capítulo 11 y el versículo 23 al 29. Déjenme leerlo. ¿Está bien? Me tendrán un poco de paciencia, ¿verdad? No les molesta si a mí no, ¿verdad? ¿Ven? Así que, nosotros solo… Solo leeremos esto, luego Ud. dirá: “Yo escuché al Hermano Branham leer eso de la Biblia”. ¿Ven? Y entonces Uds. saben que está allí. No fue lo que yo dije, es lo que Él dijo. Ahora escuchen esto, lo que la Biblia dice aquí acerca de este buen hombre, ¿ven? Ahora miren. Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey. Por la fe Moisés, hecho…grande, rehusó llamarse hijo de la hija del Faraón, (escuchen) escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que sufrir los deleites temporales del pecado, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo…

93 Allí atrás en el tiempo de Moisés, aún era Cristo. ¿Ven? Él es el Único que tiene la Vida Eterna. ¿Ven?

94 “Teniendo por mayores riquezas el vituperio”, ser llamado un fanático, santo rodador o algo así, Uds. saben. ¿Ven? teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón.

95 ¿Saben lo que significa eso? Significa esto: que Moisés nació un niño pobre, muy pobre. El nombre de su padre era Amram. El nombre de su madre era Jocabed. Y ellos eran muy pobres, pero eran Cristianos. Ellos trabajaban duro. Estaban en esclavitud. Ellos tenían que hacer lodo, ladrillos y cosas para el viejo rey. ¿Saben algo? La hija de este rey bajó un día al río, donde la madre…

96 La madre de Moisés, Jocabed, lo había tomado y puesto así en una pequeña balsa allí en el río. Y los viejos cocodrilos se habían comido a todos los bebés; y ellos los mataban arrojándolos al río. Pero ella lo puso directamente allí. ¿Y saben cómo hizo ella para que se alejaran los cocodrilos de él? Hizo esta pequeña—pequeña arca donde lo puso, la hizo de brea. ¿Saben lo que eso es? Es trementina. Un viejo cocodrilo se acercaba y decía: “Hmm, un pequeño hebreo gordo, ¡me lo comeré!”; al escucharlo llorar así. Se acercaba allí, “¡fiu! ¡Qué olor! ¡Uff!”. ¿Ven? Miren, la madre fue guiada, para saber cómo proteger a su bebé. Entonces se alejaba, él no quería nada que ver con eso.

97 Y luego bajó allí por el río un poco más. Y su hermanita, llamada María, lo siguió por el río, veía lo que…

98 Y entonces la hija del Faraón salió y fue a buscarlo, Uds. saben, y ella lo sacó. Uds. saben, todas… Uds. saben, sus madres piensan que Uds. son el niño más hermoso del mundo (¿ven?), y ella debe hacerlo. Pero la Biblia dice que este niño realmente era bonito, un niño verdaderamente hermoso. Y, ¡oh, él estaba gritando y pataleando! Él extrañaba a su mamá, ¿ven? Y pues ¿saben lo que sucedió? Luego Dios puso en la hija del Faraón, la hija del rey, todo el amor que una madre podría tener para este bebé pequeño. Le robó el corazón. Ella dijo: “Este es mi bebé”.

99 Pero, saben, ella era una mujer joven. ¿Ven?, en aquellos días no tenían estos biberones con los que Uds. los bebés fueron criados, entonces tuvieron que ir a conseguir una madre que estaba, que había tenido a un bebé, y tenía, que podía dar pecho.

100 Entonces Maria estaba allí a la mano, ella dijo: “Yo iré y le traeré a la madre indicada”. “Bueno, ve por ella”.

101 ¿Saben a quién trajo Maria? A la propia madre de Moisés. Así es. Sí, fue a traerla. Esa sí que es sabiduría, ¿verdad? Y entonces ella fue y trajo a la propia madre de Moisés. Y ella dijo: “Yo tomaré y criaré al niño para Ud.”.

102 Ella dijo: “Sabe qué, le voy a dar trescientos dólares por semana para criar ese bebé. Y Ud. se puede quedar en el palacio”. ¿Ven cómo Dios lo hace cuando uno confía en Él (¿ven?), cuando uno está seguro de la fe? Ese bebé era un profeta (¿ven?), y ella lo sabía.

103 Entonces entraron al palacio y—y ella crio a Moisés, y la madre, la propia madre, pues recibió trescientos dólares por semana, para encargarse de todo. ¡Solo piensen en eso!

104 Y luego, saben, después de un tiempo, después de que esto siguió por un tiempo, Moisés empezó a tener la edad para leer y escribir. Ella le enseñó a leer y a escribir. Y luego ella le contó, le dijo: “Moisés, tú naciste un niño correcto. Tu padre y yo hemos orado. Dios nos ha revelado a nosotros que tú eres un profeta, y tú serás un libertador de la gente en los días que vendrán”.

105 Y saben, cuando creció, entonces ¿qué fue él? Él había sido adoptado en la familia del rey. ¡Oh, vaya! Él no tenía que…

106 Y él veía allá afuera a su propia gente, y ellos no tenían ropa. Ellos eran Cristianos, y estaban llorando. Y esos viejos capataces dándoles latigazos, y la sangre saltaba de sus espaldas. Sus—sus primos y tíos, papá y mamá, todos ellos recibiendo latigazos, allá en esos pozos de lodo. Y entonces, pero Moisés, con algo muy profundo en su corazón, él sabía que ellos eran el pueblo prometido de Dios. Él lo sabía.

107 Ahora, lo siguiente que haría es que él llegaría a ser rey. Él sería rey sobre todo, un hombre rico, ¡vaya, todo el dinero de Egipto! Y Egipto controlaba al mundo en ese tiempo. Pero, miren, la Biblia dice: “Él tuvo por mayores riquezas el vituperio”, ser un trabajador del lodo allá afuera, un Cristiano; siendo que se burlaban de ellos y se reían de ellos, los pateaban. Si respondían, ellos los mataban. ¿Ven? Pero Moisés escogió ir con ese grupo en lugar de ser llamado el hijo del rey.

108 ¡Miren eso! ¿Ven?, ¡porque él vio el tiempo del fin! ¿Ven aquel joven rico? Pero él vio a Jesús, como nosotros Lo vemos en visión, que en el tiempo del fin es que va a pagar. Ahora, y él aceptó el liderazgo de Cristo, y Moisés tuvo por mayores riquezas el vituperio.

109 Saben, en algún momento cuando Uds. niños estén en la escuela, los niños dirán malas palabras y van a querer que Uds. las digan. Uds. niñas, unas niñas dirán cosas malas y van a querer que Uds. las digan. Díganles: “No. Yo soy una Cristiana”.

110 Ellos dirán: “Ay, ¡gran afeminado!”. Uds. saben, comportándose así.

111 ¿Ven?, párense y digan: “Me da gusto serlo”. ¿Ven? Pues (¿ven?), eso es lo que hizo Moisés. Él tuvo el reproche de Cristo por mayores riquezas que todo Egipto. Ahora sigámoslo a él, guiado por Cristo, para ver lo que hizo.

112 Ahora, vean, este joven era rico, el primer joven, pero él no quiso a Cristo; no quería ser un seguidor de Jesús. Y vemos que fue muy popular, quizás llegó a ser una estrella de cine y grande en todo, en todas las—las cosas que él podía hacer, y en todo lo que él quería. Pero cuando murió, él no tenía a nadie que le guiara. Entonces su educación, fue buena; su dinero, fue bueno; pero cuando vino la muerte, hasta ahí le llegó, él ya no podía usarlo. Él no podía comprar su entrada al Cielo; y él no podía, por medio de su educación, él no podía llegar al Cielo. ¿Ven?

113 Pero acá este joven, él tenía todas estas cosas. Él también tenía educación. Él era inteligente. Él asistió a la escuela con su… Su madre le enseñó, y—y él tuvo una buena educación. Y él era muy inteligente, hasta podía enseñarles a los egipcios. Él le enseñó a su maestro, de lo inteligente que era. Miren lo inteligente que era. Pero, saben, por encima de toda esa inteligencia, por encima de todo lo que él tenía, el potencial que él tenía, aun dijo: “Lo dejaré todo, para seguir a Jesús”. ¿Saben lo que ellos hicieron con él? Lo expulsaron. Él se volvió un—un esclavo en el lodo como todos los demás.

114 Pero un día cuando llegó a ser un hombre adulto, él estaba pastoreando ovejas en la parte trasera del desierto. Y ¿qué sucedió? ¿Alguien me puede decir qué sucedió? ¿Qué fue? [Un niño dice: “Hubo un Fuego en la zarza”.—Ed.] Así es, hubo un Fuego en la zarza, y Eso atrajo su atención. Él se detuvo a un lado. Y ¿saben qué?

115 Uds. dijeron: “Enséñeles a los niños”. Ahora los niños se pondrán de pie a enseñarme a mí. [El Hermano Branham se ríe.—Ed.] Entonces, este muchachito aquí, él ha dado—dado exacto en el blanco. ¿Quién es tu papá? [El niño dice: “el Sr. Shantz”.] El Sr. Shantz es tu papá. Ese niño ha sido instruido, ¿no es así? Todos esos ojitos con el mismo brillo en la mirada, cada uno queriendo ganarle al otro, ¿ven?

116 Ahora, miren, él lo hizo, y esa—y esa—esa zarza encendida lo atrajo, y él dijo: “Iré para ver lo que es”.

117 Y Dios le dijo a Moisés: “Quita tu calzado, el suelo donde estás parado es santo. Yo te he escogido a ti para que vayas y liberes a Mi pueblo. Yo te doy poder; tú puedes afligir la tierra con plagas, puedes convertir el agua en sangre, puedes traer pulgas y piojos. Nada te hará daño. Yo te escojo”. ¿Por qué? Porque él escogió a Cristo. ¿Ven? Escojan Uds. a Cristo y Él los escoge a Uds. ¿Ven? Ahora Él dijo: “Tú Me escogiste a Mí, y Yo te he escogido para que vayas allá a Egipto”.

118 Y miren lo que hizo. Él guió a dos millones de personas, sacó a dos millones, su pueblo, y los trajo a la tierra prometida. Y luego, él siguió. Nosotros lo seguimos por todo el desierto; y Uds. niños han escuchado al Hermano Leo y al Hermano Gene, y a su papá y mamá contarles de lo que sucedió en el desierto, cómo él hizo caer pan del cielo y alimentó a la gente hambrienta, y todas estas cosas.

119 Y luego encontramos que ahora él es un viejito, está muy anciano, tiene ciento veinte años. Y él está en el desierto.

120 Y la gente ni así lo trataba bien. ¿Ven?, a veces las personas que dicen ser Cristianas no lo tratan bien a uno. Pero Jesús siempre lo trata bien a uno. ¿Ven? ¿Ven? Entonces vemos ahora que la gente se rebeló contra él, y a pesar de todo, él se quedó con ellos. Y él era el líder, y tenía que quedarse con ellos. Y los Ángeles del Señor le hablaban a él. ¿No les encantaría que eso les sucediera a Uds.? Entonces elijan correctamente y escojan a Jesús, y Él lo hará.

121 Ahora, entonces encontramos que al final del camino, él había envejecido mucho. Él ya no podía predicar y casi no tenía voz. Entonces bendijo a Josué, y subió a la colina para morir.

122 ¿Saben lo que pasó cuando él murió? Allí, ¿qué, qué pasó? [Un niño dice: “Se murió y luego Él lo resucitó”.—Ed.] Eso es exactamente correcto. Eso es exactamente correcto. Ahora Ud. dirá: “Y ¿dónde está eso?”.

123 Ahora, un minuto, el niño tiene razón, ¿ven? Él fue resucitado de los muertos. Ahora. (María, sé que Uds. ya lo sabían. Ajá. ¿Ven?) Pues miren. Él lo resucitó de los muertos. ¿Por qué? Porque ochocientos años después, aquí estaba él en Palestina, parado aún con su Líder, Jesús, quien tuvo el vituperio de Su Nombre como mayor tesoro que todas las riquezas de Egipto. Él tuvo por mayor… Su Líder estaba parado allí. Saben, Él fue llamado…

124 En la—en la Biblia, Uds. saben, había una Roca que iba con Israel. Y cuando Moisés estaba para morir, él se paró sobre esta Roca. Y esa Roca era Jesús. ¿Recuerdan Uds. cuando Jesús estaba hablando y… en San Juan, el capítulo 6? Pues, le dijo: “¡Nuestros padres comieron maná en el desierto!”.

125 Dijo, dijo: “Mi Padre les dio ese maná”. Él dijo: “Sí, ellos comieron maná; es correcto. Y todos ellos están muertos porque no quisieron seguir avanzando, ¿ven?”. Dijo: “Todos ellos están muertos”. Pero dijo: “Yo soy el Pan de Vida que vino de Dios del Cielo”.

126 “Nuestros padres bebieron de la Roca. Moisés hirió la Roca” y dijo, “y las aguas brotaron”. Él dijo: “Yo soy esa Roca que estaba con él”.

127 Y miren, cuando Moisés murió, él se subió sobre esa Roca. ¿Saben Uds. lo que pasó? La Biblia dice que “Ángeles” vinieron por él.

128 ¡Cuán diferente a ese otro joven! Aquel joven, vean, cuando murió él no tuvo a nadie que le diera la mano, así que solo se hundió en las tinieblas al infierno, y él está allí ahora, allá.

129 Entonces cuando Moisés dejó esta vida, cuando partió, él había escogido un Líder. Su mamá le guió correctamente, su padre le enseñó correctamente. Y cuando ya fue de edad, un joven, entonces dijo: “Yo veo la Vida Eterna si voy con este pobre pueblo despreciado y camino con ellos, porque ellos son el pueblo de Dios. No tengo que hacerlo. Yo pudiera ser un rey, pero no quiero ser rey. Puedo tener todo el dinero que haya en Egipto, porque seré el dueño. No lo quiero. Yo prefiero caminar con Jesús”. Y luego cuando él ya había caminado por la vida y luego comenzó a pasar de esta vida, allí estaba su Líder para tomarlo de la mano.

130 ¿No quieren Uds. ese Líder? ¿No queremos todos a ese Líder para tomarlo de Su mano?

131 Cientos de años después, él fue visto con su gran Líder. Él le había guiado. Él tomó la—él tomó la decisión desde su juventud y, por tanto, Dios lo tenía de la mano.

132 ¿Saben qué? El hombre rico está en el infierno, ese joven rico que rechazó. ¿Ven?, ahora recuerden, él tenía la educación, él tenía la religión, él asistía a la iglesia, él era un hombre bueno, pero él rechazó a Jesús. ¿Ven?

133 Y este joven, él era educado y tenía religión, pero él quiso a Jesús. ¿Ven?, Moisés hubiera sido un hombre mucho más rico que—que este otro joven, porque él solo tenía algo de dinero, probablemente granjas y cosas así, y quizás política y cosas así, pero Moisés iba a ser rey sobre la tierra. Y él dejó todo eso.

134 Y ¿saben qué, niños? Cuando no haya Egipto y cuando no haya tesoros, aún existirá Moisés, porque él escogió lo correcto. ¿Ven? Él escogió la cosa correcta para que lo guiara.

135 ¡Cuando ya no existan pirámides grandes! ¿Han leído Uds. de las pirámides de Egipto? Un día de estos serán polvo, bajo la bomba atómica. Toda la riqueza del mundo la gente la arrojará al aire y gritarán y dirán que son úlceras en su carne, y gritarán y aullarán. ¿Ven?, esas cosas pasarán.

136 Pero los que aceptan que Jesús los guíe, ellos nunca morirán; ellos tienen Vida Eterna. Aunque mueran naturalmente aquí, Jesús los resucitará.

137 Ud. debe escoger. Lo que Ud. escoja determina cuál será su destino eterno. Recuerden, Jesús nos pide a cada uno: “Sígueme si quieres la Vida”. ¿Ven?, liderazgo: “Síganme a Mí. Uds. tendrán la Vida Eterna”. Y estoy seguro, aun para nosotros los adultos, que nosotros también aprendemos algo de esto. Si Ud. quiere la Vida, Ud. tiene que aceptarla. Si Ud. quiere religión, Ud. la acepta. Si Ud. quiere… Lo que tiene que hacer, lo que Ud. acepta, eso es lo que recibe. Pero para mí y para Ud., y para estos pequeños, recuerden, Uds. tienen una invitación. Jesús dijo: “Síganme a Mí y reciban la Vida Eterna”. Eso es lo que queremos hacer para ellos, ¿no es así?

138 Ahora ¿cuántos de Uds. realmente quieren seguir a Jesús? Y dicen: “Pues, pues, cuando yo sea suficientemente grande y tenga la edad para escoger, y hacer lo que… A mí no me importa cuánto dinero tenga, lo pobre que yo sea, cuánto la gente se ría de mí ni todo lo demás, yo quiero seguir a Jesús. Yo quiero tomar la decisión de Moisés, no la del joven rico”. ¿Cuántos quieren hacerlo aquí mismo? ¿De verdad quieren hacerlo?

139 Yo quiero que se pongan de pie conmigo. Quiero que pongan la mano izquierda sobre su corazón y que levanten la mano derecha. Quiero que cierren sus ojos ahora y que inclinen su rostro, y solo digan estas palabras después de mí:

140 [La congregación repite después del Hermano Branham.—Ed.] Amado Jesús, yo rindo mi vida a Ti. Yo he escuchado este sermón en el cual dos jóvenes tomaron su decisión. Yo no quiero seguir el camino del joven rico. Pero sí quiero seguir el camino de Moisés. Aún solo soy un niño. Guíame, Amado Jesús, hacia la Vida Eterna. Amén. Ahora inclinen su rostro.

141 Amado Jesús, un día, en Tu peregrinación aquí en la tierra, ellos Te trajeron unos pequeños, así como a los que les he estado hablando en esta tarde. Y los discípulos dijeron: “El Maestro está demasiado cansado. Él predicó esta mañana. Él predicó esto y aquello, y Él está muy cansado; no lo molesten”.

142 Pero, Jesús, Tú dijiste: “Dejad a los niños venir a Mí, porque de los tales es el Reino del Cielo”.

143 Señor Dios, recibe hoy a estos niños y niñas aquí, en esta escuela de la justicia, aquí donde nuestro hermano se ha apartado a este lado del desierto, aquí para traer a las familias que desean separarse de las cosas del mundo, para peregrinar solo para Ti. Y ahora sus pequeños están aquí, viendo las vidas de su padre y madre, siendo nosotros—nosotros ejemplos en todo lo que hacemos. ¡Oh, Amado Dios!, Creador de los Cielos y de la tierra, guía nuestros pies, Señor, que nosotros no hagamos nada delante de estos pequeños que ponga tropezadero en su camino. Porque fue dicho que sería mejor que se le colgara al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiera en lo profundo del mar, que ofender a uno de estos pequeños. Tú dijiste: “Sus Ángeles ven siempre el rostro de Mi Padre que está en el Cielo”, el gran Ángel y el Ángel guardián, sobre cada una de estas pequeñas almas.

144 Ellos se han sentado en esta tarde con sus ojitos muy abiertos, mirando y respondiendo las preguntas, y escuchando las historias de bebés de la Biblia, de cómo estos dos jóvenes tomaron sus decisiones, y cada uno de ellos han dedicado sus vidas a Ti. ¡Oh, Jehová Dios!, guíalos, protégelos. Y que ellos encuentren a este gran Líder, Jesucristo, que los guiará cuando papá y mamá y las maestras terminen con ellos. Que Tú los guíes hacia la Vida Eterna, así como lo hiciste con Moisés, sus humildes cortas oraciones de niño han subido a Ti. Te los entrego, Señor, como Tu siervo, como trofeos y joyas para Tu corona. Úsalos, Señor, para honrarte a Ti en la tierra. En el Nombre de Jesucristo. Amén.

145 Y Uds. pequeños, amiguitos, pueden… ¿Se sienten ahora mejor al respeto? Uds. saben que Jesús les va a guiar. ¿Lo creen? Y Jesús los va a hacer a Uds. niños como a Moisés y a María, la profetisa y—y el profeta, Él hará grandes personas de Uds.

146 Ahora, nosotros los grandes que Lo hemos aceptado, ¿no queremos nosotros también que Él nos guíe adelante? Yo quiero que Él me guíe adelante, que guíe mis pies, me tome de la mano. ¿Ven? Y aun cuando llegue al río, yo—yo quiero estar agarrado de Su mano. Todos queremos eso, ¿no es así?

147 Amado Jesús, guíanos también, Padre. Ahora que nos vamos a separar. Yo debo regresar a Tucson. Debo prepararme para las reuniones que se aproximan. Dios, encomiendo este grupo de personas, al Hermano Leo y al Hermano Gene, y a todos los seguidores aquí, en Tus manos, que Tú los bendigas y los ames, perdonando todas sus iniquidades, sanando todas sus enfermedades, guardándolos siempre en amor y compañerismo, y animando aquellos que quizás… que estén cansados. Y en algún momento Satanás pudiera venir y causarles desánimo, pero no hay que olvidar: Tú pasaste por lo mismo, desánimo, ser abandonado por—por los hombres de esta tierra, y la gente. Y a veces por los amigos más queridos, hasta en las relaciones, somos abandonados. Pero hay Uno que hemos escogido, Él nunca nos dejará ni nos abandonará.

148 Guíanos, Señor, a la Vida Eterna. Oro que Tú concedas que podamos reunirnos muchas veces más en la tierra, y hablar de Ti y platicar de Ti. Y luego en aquel gran Día, cuando el mundo se haya acabado y todo el tiempo se haya desvanecido en la Eternidad, que podamos reunirnos en aquel gran Reino como familias completas, para vivir juntos para siempre. Concédelo, Señor. Hasta entonces, que podamos trabajar, laborar con toda nuestra fuerza mientras el sol aún brilla. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

149 Dios los bendiga a cada uno. [Cinta en blanco.—Ed.] Dios os guarde en Su santo amor, Hasta el día en que lleguemos; Un redil con nuestro buen Pastor. Al venir Jesús nos veremos, A los pies de nuestro Salvador; Reunidos todos seremos, (Gracias, hermano) Un redil con nuestro buen Pastor. Dios les bendiga a todos.

Mensaje extraido de La Voz de Dios