S.1205 65-1212  Comunion 

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OBRAS DEL MENSAJE

Comunión

Tucson, Arizona, E.U.A.

65-1212

1 Conmovedor el mensaje que el Hermano Pearry nos acaba de dar, de la Palabra de Dios. ¡Cuán cierto es que “Limitamos a Dios y le ponemos tiempo a Dios; y Él es Eterno, no podemos hacer eso”! Y esta noche tenemos ahora otra cosa por delante, la comunión.

2 Tres años esperé para que llegara una iglesia a Tucson, pero aquí está. Sí, estamos—estamos aquí. Y le damos gracias al Señor, Él permitió que esperáramos hasta ahora que podemos apreciarlo.

3 Ahora, quiero decir algo antes de comenzar con la comunión, y es lo siguiente: que creo que hemos visto lo suficiente en nuestro día en que vivimos, que realmente debemos dar (cada) toda porción de nuestro ser a Dios. Nosotros—nosotros deberíamos verdaderamente servir a Dios. Yo creo que Él nos ha bendecido con la respuesta directa de la Escritura. Como lo dijo el Hermano Pearry hace unos momentos, que nosotros—estamos—estamos en ese tiempo. No estamos ciegos, se—se—se ve que estamos aquí, hemos—hemos llegado.

4 Y también podemos mirar alrededor y ver cómo la gente está perdiendo el entendimiento humano, que, no—no podemos quedarnos aquí por mucho tiempo, estaríamos todos en una institución para dementes, el mundo entero lo estaría. ¿Ven? Así que, estamos—estamos en el tiempo del fin.

5 Ahora, como concluyó allí el Hermano Pearry: viendo que estas cosas son ciertas, al ver que son verdad, no son un mito; no es solo alguna imaginación nuestra. Son cosas que nos han sido dadas directamente por la Palabra de Dios y manifestadas públicamente delante de nosotros, por lo cual sabemos que estamos aquí. Y no—no sabemos cuánto más ahora, porque de nuevo, regresamos al atalaya, ¿ven?, vigilando la hora. Pero estamos… sabemos que estamos—estamos aquí, estamos en ese momento. Ya sea el tiempo de Dios, me imagino que…

6 Alguien hizo el cálculo una vez que decía que si Dios lo soportara a él, conforme… si Él asignara tiempo, unos—unos mil años solo sería un día. Por tanto, si un hombre viviera setenta años, serían solo unos minutos del tiempo de Dios. ¿Ven? Bueno, y dijo que unos cuarenta años, que escasamente alcanzaría para que Él pudiera pestañear. ¿Ven? ¿Ven?, así de rápido es, todo el asunto, si se le asignara tiempo; pues, en Él no hay tiempo. Así que, Él simplemente es Eterno.

7 Creo que Sarah allí atrás… o, no, fue Joseph, la otra noche, nos dijo a mí y al Hermano Pearry. Dijo: “Papá, ¿dónde, cuándo apareció Dios en la escena? ¿De dónde vino?”. ¿Ven? “Él tuvo que tener un comienzo, ¿verdad? Tenía que empezar, ¿verdad?”.

8 Le dije: “No. Todo lo que tiene un principio tiene que terminar, pero lo que no tuvo principio no tiene fin”. Por supuesto, él tiene diez años, eso fue algo—algo difícil de entender para él. ¿Ven? Y ¿cómo pudiera él recibir eso, sabiendo que algo nunca empezó? No solo para él, lo es para mí. Ahora, ¿ven?, es algo tremendo para mí, cómo fue que comenzó.

9 Ahora estamos a punto de celebrar algo aquí que es muy sagrado.

10 Me llamaron hace unos días, donde unos caballeros, muy buenos Cristianos que—que nunca han participado de esto, y él había entendido que tomamos la comunión literalmente. Ellos toman lo que llaman “comunión espiritual”. Y, pues, en cuanto a la comunión, yo diría que está bien, porque comunicar es “hablar con”, ¿ven? Y el hermano me dio esta Escritura, dijo: “Hermano Branham, pues ¿no cree…”.

11 Ahora, la razón por la que digo esto… ¿Estará bien, Hermano Pearry? [El Hermano Pearry Green responde: “Seguro”.—Ed.] Vean, la razón por la que digo esto, es para que Uds. entiendan lo que están haciendo. Uno no… Si Ud. se mete en algo a ciegas, no sabe dónde, lo que está haciendo. Ni siquiera se puede tener confianza si uno no sabe lo que está haciendo. Pero uno debe entender lo que está haciendo y por qué lo está haciendo.

12 Él dijo: “Ahora, si tomamos la Palabra de Dios, ¿no es a Dios que estamos tomando?”.

13 Dije: “Exactamente, señor, es verdad. Pero leemos aquí que ellos en realidad… Pablo enseñó que tomaran la cena del Señor literalmente. ‘Esto haced en memoria de Mí’, dijo Jesús. ‘Todas las veces que la bebiereis, en memoria de Mí, la muerte del Señor anunciáis hasta que Él venga’”. ¿Ven? Pues, debemos tomarla.

14 Entendemos que San Pablo fue quien ordenó esto en la Iglesia, siendo el profeta del Nuevo Testamento. Pedro, Santiago, Juan, todos ellos, escribieron (bueno, Mateo, Marcos, Lucas) lo que hizo Jesús, como escribas. Pero Pablo lo puso en orden, él era el—él fue el profeta del Nuevo Testamento. Así como Moisés fue al desierto para recibir la inspiración para escribir los—los cinco Libros de—de… los primeros cinco Libros de la Biblia, bueno, así también Pablo fue al desierto y recibió inspiración de parte de Dios, para colocar en orden la Iglesia del Nuevo Testamento y tipificándola con la Antigua.

15 Bajo aquello, ellos tenían el cordero expiatorio, que Israel guardaba como un memorial. En realidad se usó una vez, saliendo de Egipto. Pero después lo practicaron como un memorial a través del tiempo. Bueno, “¡la ley siendo una sombra de las cosas por venir!”, ¿lo ven?

16 Ahora, yo en verdad creo que la comunión (lo que ahora llamamos “comunión”,) es para… es “la cena del Señor”.

17 Ahora, solo tenemos tres ordenanzas Divinas físicas que nos dejaron: una de ellas es—es la comunión; lavamiento de pies; bautismo en agua. Solo esas tres cosas. Ahí está la perfección, en las tres, ¿ven? Y esas son las únicas tres ordenanzas que tenemos. Y vemos que ese fue el tema que San Pablo entregó en el Nuevo Testamento.

18 Ahora, si dijéramos que “la comunión debería ser solo tomar la Palabra”, yo no creo que alguien tenga derecho a tomar la cena del Señor hasta que haya recibido la—la Palabra del Señor en su corazón. ¿Ven? Porque voy a… les leeré algo en unos momentos y verán. Ahora, fíjense. Entonces, ¿por qué entonces vamos—vamos a…?

19 Sobre esa misma base podríamos justificar plenamente al Ejército de Salvación. Ellos no creen en ninguna forma de bautismo en agua, han dicho: “No lo necesitamos”. Y, si no necesitamos el bautismo en agua, ¿para qué nos bautizan? Dicen: “El agua no puede salvarlo a Ud., la Sangre lo salva”.

20 Estoy de acuerdo con eso. Que—que es cierto, la Sangre lo salva a uno, no el agua. Pero debemos tomar el agua como una emoción externa de que una obra de gracia interna ha sucedido. ¿Ven? ¡Así también debemos hacer con la comunión!

21 Cuando hemos tomado al Señor, nuestro Sacrificio, dentro de nosotros, como un asunto de Nacimiento espiritual en nosotros, y Su Cuerpo, vivimos por Él por la Palabra, también deberíamos simbolizarlo porque es un mandamiento. “Arrepentíos, cada uno y bautícese en el Nombre de Jesucristo para perdón de vuestros pecados”.

22 Pablo dijo: “He recibido del Señor lo que también os he entregado: ‘Que el Señor Jesús, la misma noche en que fue entregado, tomó pan, lo partió y lo dio a los discípulos, y—y dijo: “Tomad y comed, haced esto en memoria de Mí”. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, Su muerte anunciáis hasta que Él venga’”. Ahora, vemos que en cuanto a eso, ellos tenían personas que venían y…

23 Un precioso hermano, un hermano muy querido, vino y dijo: “Yo nunca—yo nunca la he tomado, Hermano Branham, no entiendo lo que es”. Dijo: “Me enseñaron lo contrario”.

24 Le dije: “Pero recuerde, aceptamos que San Pablo estableció esa ordenanza en la Iglesia Cristiana primitiva. Iban de iglesia… de casa en casa, partiendo el pan con sencillez de corazón, y demás. Ahora” le dije, “él lo estableció en la Iglesia. Gálatas 1:8, él dijo: ‘Si un ángel del Cielo viene y dice otra cosa, sea anatema’, ¿lo ve?, ¿ven?, el mismo que hizo que ellos se volvieran a bautizar del bautismo de Juan, a ser bautizados en el Nombre de Jesucristo”.

25 ¿Ven?, hay tres cosas que debemos—tres cosas que debemos hacer como símbolos: la cena del Señor, el lavamiento de pies, bautismo en agua. ¿Ven? Hay…

26 Ud. dice: “Bueno, el…”. Pues, el Ejército de Salvación se basa en este punto: “El ladrón moribundo, cuando murió, no se bautizó, sin embargo, Jesús dijo que él estaría en el Cielo”. Esa es la pura verdad. Así exactamente. Pero, ¿ven Uds.?, él—él—él solo reconoció a Jesús allí mismo en la hora de su muerte. ¿Ven? Esa fue la única—fue la única oportunidad que tuvo. Él—él era un ladrón, estaba apartado, estaba afuera. Y él, tan pronto vio esa Luz, La reconoció: “Señor, ¡acuérdate de mí!”. Y Jesús… Así fue.

27 Pero para Ud. y para mí que sabemos que debemos bautizarnos y rechazamos hacerlo, eso entonces queda entre Ud. y Dios. ¡Y lo mismo con la comunión!

28 Ahora, cuando tomamos esta comunión, la cosa no es solo decir: “Voy a pasar acá arriba a comer un pedacito de pan, y voy a creer que soy un Cristiano”. Pero, si se fijan, la Biblia dice: “El que coma y beba indignamente será culpable de la Sangre y el Cuerpo del Señor”. ¿Ven? Ud. tiene que vivir una vida que—que… delante de las personas, que… y delante de Dios y las personas, que muestre que Ud. es—que Ud. es sincero.

29 Ahora, solo un momento más. Bueno, en el Antiguo Testamento, cuando el sacrificio se convirtió en un—un estatuto o una ordenanza; pues, así también el bautismo en agua es una ordenanza; así también el lavamiento de pies es una ordenanza; así también la cena del Señor es una ordenanza. “Bienaventurado es aquel que guarda todas Sus ordenanzas, guarda todos Sus estatutos, todos Sus mandamientos, para que pueda tener derecho a entrar al Árbol de la Vida”.

30 Ahora, entonces fíjense en esto: que en eso primero, cuando era una ordenanza de Dios traer un sacrificio a la iglesia y, al templo y, al altar, y ofrecer su ofrenda, y—y por sus pecados, el sacrificio de un cordero. Bueno, puedo imaginarme ver a algún hermano judío que viene por el camino, sabiendo que era culpable, y va al altar; o trae su buey gordo o un becerro, o lo que tuviera, o un carnero, cordero, algo. Él lo traía por el camino con toda la sinceridad que podía, se acercaba allí, cumpliendo la ordenanza de Dios con toda la sinceridad que podía.

31 Luego le ponía las manos encima, confesando sus pecados, y el sacerdote colocaba esto (sus pecados) sobre el cordero, y degollaban al cordero, y—y luego moría por él. Estando allí tendido, el corderito pateaba y sangraba, sus manos llenas de sangre, y esta lo salpicaba todo a él, (el corderito balaba, muriendo), él se daba cuenta de que había pecado y que algo tenía que morir en su lugar. Por esto, él estaba ofreciendo la muerte de este cordero por su muerte. ¿Ven?, el cordero moría en su lugar. Y el hombre lo hacía con sinceridad, desde lo profundo de su corazón.

32 Finalmente, así siguió una y otra vez, una y otra vez, continuó así, hasta que finalmente se convirtió en una tradición. El mandamiento de Dios se convirtió en una tradición para el pueblo. Y entonces aquí venía él: “Bueno, veamos, hoy es tal y tal fecha, será mejor que vaya. Sí, más me vale ofrecer un—un becerro”. Él va allá: “Bueno, Señor, aquí está mi becerro”. ¿Ven?, sin ninguna sinceridad, sin nada de entendimiento.

33 Bueno, no debemos tomar comunión de esa manera. Así mismo ha llegado a ser en la mesa del Señor.

34 Isaías 35… No, perdón. Isaías 60… Déjeme corregir eso. Yo—yo—yo creo que es Isaías 28, donde encontramos esto. Estoy bastante seguro que ese es el capítulo correcto. Él dijo: “Mandato sobre mandato; y línea sobre línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; retened lo bueno. En lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablaré Yo a este pueblo. Y este es el Reposo”.

35 Él dijo: “Todas las mesas del Señor se han llenado de vómito. ¿A quién puedo enseñar Doctrina? ¿A quién puedo hacer entender?”. ¿Ven? Creo que esa era la Escritura, Isaías 28. “¿A quién puedo hacer entender Doctrina”? ¿Ven?, “las mesas”.

36 Ahora, hoy vemos que esta gran cosa que estamos por hacer esta noche, en conmemoración de Su muerte y Su Cuerpo, el cual creemos que comemos a diario, o, que acabamos de comer como nos predicó nuestro hermano. Recibiendo la Palabra de Dios, nosotros La creemos con todo nuestro corazón. La vemos manifestada; La vemos en nuestras manos; La vemos vindicada; La sentimos en nuestras vidas. Y debemos venir a esto profundamente conscientes de lo que estamos haciendo, no solo porque sea una ordenanza.

37 Ud. va a una iglesia, y muchas veces reparten cualquier galleta de soda o algún tipo de—de algo, la parten, y es pan leudado o—o algo así, y—y lo parten; y gente que fuma, bebe, y todo lo demás, porque son miembros de la iglesia vienen y toman la cena del Señor. Bueno, ¡eso es inmundicia delante de Dios!

38 Aún del sacrificio, dice: “Tus días santos y tus sacrificios han llegado a ser una hediondez en Mi nariz”. Sin embargo, Él les había ordenado que hicieran ese sacrificio. Pero lo trataron de tal manera, que se convirtió en una hediondez, un hedor a Su nariz (Sus fosas nasales), el propio sacrificio que Él ordenó.

39 Y así es como tomamos la Palabra de Dios, demasiados (así llamados) Cristianos hacen eso hoy en día. Nos paramos aquí y enseñamos esta Palabra, y decimos: “Jesucristo no es el mismo ayer, hoy ni por los siglos”, y enseñamos las cosas que Él nos prometió que honraría, y decimos: “¡Oh, bueno, eso fue para otra cosa!”, nuestra adoración solemne se convierten en un hedor a Su nariz. Él no la recibirá, de ninguna manera. Esa es la razón: ¡por nuestras costumbres tradicionales!

40 Uno no toma la cena del Señor por una tradición. Uno la toma porque es el amor de Dios en su corazón, al guardar los mandamientos de Dios. ¿Ven?, por eso uno la toma.

41 Y si Ud. no la toma en sinceridad, solo es una tradición: “Pues, nuestra iglesia celebra la comunión una vez cada domingo, o una vez cada mes, o dos veces al año”, y Ud. pasa, dice: “Bueno, es mi turno” y—y luego toma la comunión, pues, ¡es un hedor para Dios! ¿Ven?, eso tan solo es una tradición.

42 Como para todas las cosas, es necesario que Ud.—Ud. sea sincero. Dios quiere que venga desde el fondo de su corazón. Recuerde: el mismo Dios que lo trajo a Ud. aquí a la tierra es Aquel que Ud. está sirviendo. ¿Ve?

43 Ud. está haciendo esto porque Él lo dijo, porque es una ordenanza Suya. Entonces debemos venir con profunda sinceridad, sabiendo que por la gracia de Dios hemos sido salvos. Y nosotros—nosotros Lo amamos y hemos sentido Su Presencia, y vemos—vemos como Eso cambia nuestras vidas. Todo nuestro—nuestro ser cambia; somos—somos—somos personas diferentes. No vivimos como antes, no pensamos como antes.

44 Como aquí en el Libro, y el lugar donde hablábamos de que los—los dos Libros son Uno, el Libro de la Vida. El primer Libro de la vida que sale, fue cuando Ud. nació, ese fue su nacimiento natural. ¿Ve? Pero, entonces, una vez, allí muy en el fondo había un pequeño grano de Vida, como les estaba explicando a algunas de las hermanas jóvenes esta tarde en la casa. ¿Ven?, hay un pequeño grano de Vida allí, que uno se pregunta: “¿De dónde vino? ¿Qué—qué son estas cosas extrañas?”.

45 Estaba diciendo esto, aplicándolo para mí, como si uno dijera: “William Branham, bueno, hace cuarenta años, ese William Branham, no es el mismo esta noche”. Alguien de ese entonces diría: “William Branham, era un tremendo pícaro” ¿ven?, porque yo nací de Charles y Ella Branham. Y por su naturaleza, yo era un pecador, vine al mundo como mentiroso, y todas las malas costumbres del mundo estaban en mí. Pero allí abajo, también, había otra Naturaleza presente, ¿ven?, predestinada, puesta allí por Dios. En este mismo cuerpo, ¿ven?, dos naturalezas allí dentro.

46 Bueno, yo solo atendía a una. Cuando crecía, yo balbuceaba como un bebé: “Pa-pá”. Y antes de darme cuenta, ya era un mentiroso, vine a ser todo lo que es un pecador, porque crecí de esa manera. Pero allí en el fondo había un granito de Vida todo el tiempo.

47 Solía recordar, de pequeño… (Espero no estar demorándolos demasiado. Pero sabiendo…) Sentado en la… a—a la orilla del arroyo, pues me sentaba allí a mirar en la noche. Papá y mamá, ya han pasado a su descanso. Y en esos días ellos eran pecadores, no había Cristianismo en nuestros hogares, en lo absoluto. Y, ¡oh, vaya!, se bebía, y las fiestas, y mal comportamiento; me desagradaba, yo tomaba mi—mi lámpara y mi perro y me iba al bosque, a pasar toda la noche. En invierno cazaba hasta que la fiesta terminaba, tal vez hasta el amanecer. Venía a casa, y si no había terminado, me acostaba sobre un cobertizo a dormir, esperando que amaneciera.

48 Y recordaba cómo en momentos, estando allá en el verano, tomaba unas varas y las ponía para hacer un pequeño rompe viento, en caso de que lloviera; me acostaba allí y tenía la caña de pescar clavada en el agua, pescando; mi fiel perro caza mapaches echado allí. Yo decía: “Miren esto. Saben, el invierno pasado acampé aquí mismo una noche, hice una fogata aquí mismo cuando estaba esperando que mi perro hiciera subir algo a un árbol, y tenía una fogata aquí. Estaba congelado a doce centímetros de profundidad en el suelo. Pero, pequeña flor, ¿de dónde vienes?”. ¿Ven? “Bueno, y ¿de dónde vienes? ¿Quién vino aquí y te plantó? ¿Y de qué invernadero te sacaron? O—o ¿cómo fue?, ¿de dónde saliste?”. ¿Ven? Esa florcita, yo decía: “Pues, estaba congelado y todo, y encendí un fuego aquí arriba. Además del elemento congelante, hubo un elemento caliente aquí sobre un gran tronco viejo donde te quemé. Y aún así, aquí estás, y estás viva. ¿De dónde vienes?”.

49 ¿Qué era? Había otro William Branham. ¿Ven? Un pequeño granito de Vida Eterna allí abajo, de—de—de los genes de Dios, la Palabra de Dios que fue puesta allí. Cada uno de Uds. puede recordar cosas similares. ¿Ven?, Eso estaba obrando.

50 Entonces miraba hacia los árboles, y pensaba: “Hoja, te vi caer el año pasado, y ¿por qué estás de nuevo allí? ¿De dónde vienes? ¿Qué te trajo aquí?”. ¿Ven?, era esa Vida Eterna trabajando en el cuerpo.

51 Y, luego, un día mientras yo caminaba, esa Voz hablando: “Nunca fumes, bebas, ni nada así”. Y los jóvenes y todos nos hicimos mayores. ¿Ven?, había Algo moviéndose.

52 Pero de repente levanté la mirada, y dije: “No soy el hijo de Charles y Ella Branham. Hay algo que me está llamando”. Como mi aguilucho: “Yo no soy una gallina. Hay Algo allá arriba, en algún lugar. ¡Oh, Gran Jehová!, Quienquiera que seas, ¡abre! Quiero venir a casa. Hay Algo en mí, llamando”.

53 Entonces nací de nuevo. Esa pequeña Vida estaba allí, Le fue derramada el agua de vida, entonces comenzó a crecer. Ahora, esa vieja vida fue perdonada, puesta en el mar del olvido de Dios, para nunca más ser recordada en mi contra. ¿Ven? Ahora estamos justificados (como si nunca hubiéramos pecado) en la Presencia de Dios.

54 Entonces cuando venimos a la mesa del Señor, debemos venir en reverencia, amor y respeto, considerando “Miren dónde hubiéramos terminado si no hubiera sido por Él”. ¿Ven? Miren dónde hubiéramos…

55 Así que, Pablo, creo yo, al decir esto: “Cuando os reunís a comer, esperaos unos a otros”; es decir, en otras palabras: solo esperen unos minutos, oren, examínense. Y si Ud. sabe que un hermano está allí a punto de hacer algo incorrecto, o algo, Ud. ore por él también. ¿Ven? ¿Ven?, “esperaos unos a otros”, esperen un minuto, oren. Si hay algún resentimiento entre Uds. o algo, no—no la tome—no la tome, vaya arregle eso primero. ¿Ven? Vaya y enmiende eso primero, porque queremos venir aquí tan puros como podamos, en nuestro sentir el uno por el otro y por Dios, y para con cada uno, y luego venimos en comunión alrededor de la mesa del Señor. ¿Ven?

56 Y hacemos esto porque estamos dándole gracias a Él, y en presencia del uno con el otro. Comiendo el pan el uno con el otro, bebiendo el vino los unos con los otros, como Su Sangre y Su Carne.

57 “Si no coméis la Carne del Hijo del Hombre, y bebéis Su Sangre, no tenéis Vida en vosotros”. ¿Ven? ¿Ven?, eso es lo que dice la Biblia. Si no lo hacéis, no hay Vida. ¿Lo ven? Ud. entonces está mostrando como que se avergüenza de identificarse como Cristiano, por la vida que Ud. vive. Y entonces esto en realidad es la confrontación. Pues si Ud. no lo hace, no tiene Vida. Y si lo hace indignamente, Ud. es culpable del Cuerpo del Señor.

58 Es lo mismo con el bautismo en agua. Si decimos: “Nosotros creemos en Jesucristo, Él nos salvó del pecado, y somos bautizados en el Nombre de Jesucristo”, ¡oh!, y traemos—le traemos desgracia a Él, hacemos cosas que están mal y tenemos—tendremos que pagar por eso. Y otra cosa, cuando lo hacemos, queremos profesar una cosa y hacer otra.

59 Ese es nuestro problema hoy. Lo que creo… y digo “nosotros” yo, y la iglesia a la que el Señor Dios me ha permitido hablarle en estas últimas horas, y creyendo que estamos en el tiempo final. Creemos que Dios nos ha dado un Mensaje. Ha sido ordenado por Dios, ha sido probado por Dios, ha sido mostrado por Dios. Ahora nosotros debemos venir a Él con reverencia y con amor, y con—con pureza de corazón, y mente y alma.

60 Saben, pronto llegará la hora cuando—cuando justo en medio nuestro estará… el Espíritu Santo hablará como lo hizo con Ananías y Safira. Recuerden, ¿ven?, esa hora ya viene. ¿Ven? Y estamos… Ahora, no lo olviden, ¿ven?: que Dios va a morar entre Su pueblo. Eso es lo que Él quiere hacer ahora.

61 Podemos recibir el Mensaje, como por decir… Si yo fuera un joven y—y estuviera buscando una esposa, y pudiera encontrar una esposa, diría: “Ella es perfecta; es Cristiana; es una dama. Ella es todo esto, tengo confianza”. No importa cuánta confianza, cuánto yo crea que ella es agradable, yo tengo que recibirla a ella, ella tiene que recibirme a mí, ¿ven?, es en base a estos votos.

62 Bueno, encontramos que es lo mismo con el Mensaje. Vemos que está correcto. Vemos que Dios vindica que está correcto; está perfectamente correcto. Año tras año, año tras año, aún es correcto, aún es correcto. Todo lo que dice, sucede exactamente como Él lo dijo. Ahora, nosotros sabemos que es correcto, pero, vean, no lo hagan desde un punto de vista intelectual. Si Ud. hace eso, tiene una religión de segunda mano. ¿Ve? No queremos una religión de segunda mano, algo que otra persona ha experimentado y nosotros estamos viviendo de—del testimonio de ellos.

63 Como creo que Jesús le dijo a Pilato, algo, una palabra que estaba pensando, y Él dijo allá hace unos momentos: “¿Quién te dijo eso?”. O, “¿Te fue revelado? ¿Cómo supiste estas cosas?”, en otras palabras. No sé ahora cuál era la palabra, hace mucho que la leí, pero: “¿Cómo—cómo lo supiste? ¿Qué? ¿Cómo? ¿Quién te lo reveló?”; acerca de que Él era el Hijo de Dios. “¿Quién te lo reveló? ¿Algún hombre te lo dijo? O” como dijo Jesús, “¿será Mi Padre en el Cielo el que te lo ha revelado?”. ¿Ven? ¿Ven? “¿Cómo lo aprendiste?, ¿de segunda mano? o ¿será una revelación perfecta de Dios?”.

64 ¿Será esta comunión algo que solo paso a tomar, una ordenanza, diciendo: “Pues, los demás la toman, yo también lo haré”? Es una revelación de que yo soy parte de Él y soy parte de Uds., y yo los amo y lo amo a Él, y compartimos esto juntos como un símbolo de nuestro amor a Dios, y nuestro amor y compañerismo el uno por el otro.

65 Ahora quiero leer algo de la Escritura. Y luego, supongo que… Dónde… Como el Hermano Pearry desee hoy. Desearía que lo leyeran conmigo, si tienen su Biblia. Primera de Corintios, el—el capítulo 11, y comenzando con el versículo 23.

66 Y también, en nuestro tabernáculo, siempre hemos cumplido esto y el lavamiento de pies, siempre, porque van de la mano. Creo que el hermano anunció que “el miércoles por la noche” debido a las multitudes y que no hay suficiente para… espacio para acomodar a la gente para el lavamiento de pies, van a hacer—hacerlo este miércoles en la noche.

67 Ahora, el versículo 23 del capítulo 11 de Primera de Corintios, ahora escuchen a Pablo. Ahora recuerden y tengan esto en mente, Gálatas 1:8: “Si nosotros o un ángel del cielo les predica otro evangelio diferente”, (que no sea este Evangelio que él había predicado) “que sea anatema”. ¿Ven? Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió,…dijo: Tomad y comed: esto es mi cuerpo, que por vosotros es partido: haced esto en memoria de mí.

68 Ahora, permítanme detenerme aquí para decir que: tomar el cuerpo del Señor Jesucristo en esta comunión, no significa que esa comunión sea el cuerpo literal de Cristo. Eso es católico. Yo no creo que eso sea correcto. Yo creo que solo es una ordenanza que Dios hizo con nosotros, ¿ven?, no es el cuerpo real. Es… Ahora, realmente es un pequeño pedazo de pan kosher. Solo es una ordenanza.

69 Tampoco creo que el bautismo de Jesucristo (en el Nombre de Jesucristo) en agua perdone sus pecados. No creo que uno… yo creo que se podrían bautizar todo el día… Ahora, sé que tal vez hay personas sentadas aquí que vienen de la iglesia Apostólica, quiero decir, o de la Iglesia Pentecostal Unida, en donde, ellos enseñan eso. Pero, vean, yo—yo no creo que el agua perdone los pecados. Pues, si así fuera, entonces Jesús murió en vano. ¿Ven? Yo creo que solo es una ordenanza de Dios, ¿ven?, para mostrar que Ud. ha sido perdonado. Pero ser bautizado para la regeneración, no, yo—yo—yo no creo eso; no creo que el agua perdone los pecados.

70 Tampoco creo que este pan y vino tengan nada que ver con uno, solo es en cumplimiento de una ordenanza que Dios nos ha ordenado hacer. ¿Ven? Así es. Yo creo que es igual con el bautismo en agua. Creo que es muy apremiante que lo hagamos, habiéndolo Él hecho todo para nuestro ejemplo. Y Él lo hizo para darnos ejemplo; y lavó los pies para darnos ejemplo.

71 Ahora, “Asimismo también”, el versículo 25: Asimismo tomó también la copa, y después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto, todas las veces como la bebiereis, en memoria de mí. Así, pues, todas…(¡No olviden ahora!)…Así, pues, todas las veces que comiereis este pan y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. (¿Hasta cuándo? “¡Hasta que Él venga”! ¿Ven? ¿Ven?) De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.

72 Voy a detenerme solo por un minuto. La razón por la que dijo esto, lo ven en otro versículo aquí, otro capítulo, que él dijo: “Entiendo que cuando—cuando Uds. se juntan están comiendo, aun emborrachándose en la mesa del Señor”. Ellos lo entendieron mal, ¿ven? Comían en glotonería, ¿ven? Como la gente hace hoy en día, vive cualquier tipo de vida y la toma. ¿Ven? Él dijo: “Uds. tienen casas dónde comer, ¿ven? Pero, esta es una ordenanza que debemos cumplir, ¿ven?”. Ahora: Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así del pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. (¿Lo ven?)

73 ¿Qué es Ud.? Ud. es un Cristiano, Ud. vive delante de todos como un Cristiano. Y si la toma y no vive como Cristiano, Ud. no está discerniendo el Cuerpo del Señor. Ud. está poniendo un obstáculo en el camino de los demás, ¿ve?, ya que lo ven queriendo hacer eso y luego no viviendo lo que se supone que Ud. debe vivir. ¿Ve?, Ud. no está discerniendo el Cuerpo del Señor. Ahora mire lo que… la maldición de esto: Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos duermen. (La traducción correcta de esa palabra, Hermano Pearry, es: “muertos”. ¿Ven? ¿Ven?, “muchos están muertos”.) Si, pues, nos—si, pues, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; (¿Ven?, si nos examinamos a nosotros mismos, no seremos juzgados. ¿Ven?) mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo. (¿Lo ven?, sin ataduras al mundo.) Así que, hermanos míos, cuando os reunís a comer, esperaos uno al otro. (¿Ven?) Si alguno tuviere hambre, coma en su casa, para que no os reunáis para juicio. Las demás cosas las pondré en orden cuando yo fuere. (¿Ven?)

74 Ahora, en otras palabras, no venga a tomarla solo como un… Como dije hace un rato, acerca de los judíos, su sacrificio, ellos… Fue maravilloso, fue dado por Dios, pero llegó al punto donde no lo hacían con sinceridad y en reverencia y en orden, entonces solo se convirtió en un… se convirtió en—en hedor a Su nariz.

75 Ahora, así mismo es cuando nosotros venimos a tomar la cena del Señor, debemos venir sabiendo lo que estamos haciendo. Así como cuando Ud. va al agua para ser bautizado en el Nombre de Jesucristo, Ud. sabe lo que está haciendo, Ud. está añadiendo a la iglesia lo que Dios ha puesto en Ud., a Cristo.

76 Cuando participamos de esto, le muestra a la iglesia, que: “Yo creo toda Palabra de Dios. Yo creo que Él es el Pan de Vida que viene de Dios del Cielo. Yo creo que cada Palabra que Él dice es la Verdad. Y conforme a Eso vivo, según mi conocimiento, siendo Dios mi Juez. Por lo tanto, delante de mis hermanos, delante de mis hermanas… yo—yo no juro, no maldigo, no hago estas cosas, porque yo amo al Señor, y el Señor lo sabe y me da testimonio. Por lo tanto, delante de Uds., tomo la porción de Su cuerpo, para saber que no estoy condenado con el mundo”. ¿Ven?, ahí lo tienen, entonces es una bendición.

77 Y, recuerden, yo pudiera dar muchos testimonios de esto, donde he tomado eso y lo he explicado en un cuarto de enfermos, y los he visto curados.

78 Recuerden, cuando Israel tomó el tipo de esto, ellos viajaron cuarenta años por el desierto y sus ropas ni se desgastaron, y salieron sin un solo enfermo, uno—ni uno entre ellos, con dos millones de personas como un tipo de esto. Bueno, ¿qué hará el Antitipo? Si el cuerpo de un animal expiatorio hizo eso por ellos, ¿qué hará el Cuerpo de Jesucristo, Emmanuel, por nosotros? Seamos reverentes cuando vengamos. Seamos tan reverentes como podamos, al venir.

Mensaje extraido de La Voz de Dios