S.122 53-0602  La Autoridad De La Palabra 

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OBRAS DEL MENSAJE

La Autoridad De La Palabra

Connersville, Indiana, E.U.A.

53-0602

1 … nombre de Cristo. Amén.
Si la gente pudiera tan solo creer, tener fe para todas las cosas. Hoy, lejos por la autopista, a muchas millas de aquí, casi en Jeffersonville, me detuve en un lugarcito a comer un emparedado, llevaba a mis hijos y esposa a casa. Y yo estaba comiendo, y sonó el teléfono. Y muy lejos desde otro distrito, alguien vio el carro que iba por la carretera con el anuncio colocado en él. Y me detuve en el restaurante para ir a orar por una mujer que estaba cercana a la muerte.
Y mientras le estaba ministrando a la dama, qué lástima, yo pensé que ella estaba tan cerca de ser sanada, y sin embargo esta pequeña partecita de fe estaba bloqueada para que no pudiera recuperarse. Oh, si ella tan solo lo hubiera visto, estaría sentada aquí esta noche. El Espíritu Santo allí, perfectamente dispuesto, queriendo hacerlo, ya lo había hecho.
Todo lo que se puede hacer ya fue apropiado para cada uno. Su salvación ya está completa. Cristo murió en el Calvario; eso lo concluye. Su sanidad se completó el mismo día que lo fue su salvación; si tan solo puede creerlo.
Ahora, yo aprecio una cosa en la mujer: que era sincera. Ella no dijo que lo creía cuando sabía que no era así. Fue honesta al respecto. Ella dijo: “Simplemente parece que no puedo agarrar la fe”.

2 Ahora miren, la fe no mira ningún síntoma. La fe no ve nada sino la victoria. La fe ya está apropiada, y no se necesita hacer nada más. No importa, si Ud. estuviera postrado agonizando, y media docena de doctores estuvieran parados diciendo: “Su presión sanguínea está descendiendo, su corazón fallando”, eso no lo colocaría ni un poquito en una situación. Si Ud. cree que va a vivir, no importa lo que suceda, Ud. lo sigue creyendo, ¿ve? Eso es fe. Si tan solo logra llegar a eso. Eso es lo que necesitamos esta noche, es esa clase de fe.

3 Ahora, este centurión: Un centurión es un hombre que está sobre… Creo que la palabra correcta sería sobre una centuria, lo cual sería cien hombres. Y él mismo se colocó en segundo plano. Ahora, quiero que Uds. hagan eso. Manténganse a sí mismos en segundo plano. Nunca sea alguien que no es.
Muy a menudo me he cuestionado, cuando el trigo estaba creciendo en el campo, uno puede ver el pequeño trigo que se levanta, y simplemente se siente que es tan… el complejo de inferioridad. No hay nada en esa cabeza. Una cabeza pesada se inclina. Una cabeza llena se inclina. Un corazón lleno se inclinará. “Señor”, ¿ve? “No soy digno”.
Pero este hombre pensó que no era digno. Él dijo: “No soy digno de que entres bajo mi techo”. Él dijo: “Y yo no me tuve por digno aun de venir a Ti, así que envié a alguien más”. Pero dijo: “Señor, yo soy hombre bajo autoridad. Y le digo a este hombre Ve, y él va. Y le digo a este: Ven, y él viene”, porque él tenía autoridad. En otras palabras, si él le decía a ese hombre que fuera, él tenía que ir, porque él estaba sobre él; él es superior a él. Y él debe obedecer a su señor.

4 Ahora, noten. En su propia línea de acción, él vio quién era Jesús. Él dijo: “Yo sé que si le digo a este hombre Ve él va, a este hombre Ven y él viene. Ahora, Señor, no soy digno que entres bajo mi techo, pero solo di la palabra”.
Allí lo tiene: la autoridad. Él sabía que Jesús tenía todo poder sobre toda enfermedad y dolencias, sobre la muerte, el infierno. Y él sabía que todo lo que Jesús tenía que decir era… hablar la palabra. Eso lo concluye.
Ahora, Jesús estaba dispuesto a entrar y poner Sus manos sobre el muchacho, reprender la fiebre. Así que, eso lo asombró a Él. Él dijo: “Pues, no he hallado fe como esa… tanta fe como esa, no en Israel”. Eso era para creyentes. Él no había visto una fe como esa entre ellos. El solo saber que Su Palabra, que era… un poder de testamento es poder de autoridad.
Y, amigo Cristiano, esta noche Su Palabra es poder de autoridad. Lo que Él dice, eso será. Independientemente de lo que usted o yo pensamos, va a suceder de todos modos.

5 Él habló que estos días estarían aquí. Alguien dijo: “¿Estás orando por esto o aquello? ¿Qué vamos a hacer con toda la inmoralidad del mundo?”.
Yo dije: “Tiene que ser así, no hay nada que yo pueda hacer al respecto. Dios dijo que sería de esta manera; igual como fue en Sodoma y Gomorra, así sería”. Por tanto, Ud. no puede hacer nada al respecto. Solo puede predicar el Evangelio, y dejar que los que quieran, vengan. Y ningún hombre puede venir a menos que Dios lo traiga. Así que, todo le pertenece a Dios. Y si Dios lo ha llamado a usted y le ha dado un llamado para venir a Él, Ud. debiera de estar muy, muy feliz.

6 Ahora, esa es la Palabra de Dios. Esto es primero —siempre. Y cualquier doctrina religiosa que no está basada en la Palabra de Dios —por de toda la Palabra de Dios— yo le tengo miedo. Ud. puede hacer que la Palabra diga cualquier cosa torciéndola, pero tiene que ser probada que es la verdad.
Y ahora, si yo vengo y les digo que puedo sanarlos, estaría haciendo algo contrario a la Palabra, porque la Palabra no lo enseña de esa manera. Yo no puedo hacer ni una sola cosa que Jesús ya hizo. Él los sanó cuando murió por ustedes. Esa es Escritura. Él fue herido por nuestras rebeliones; por Sus llagas hemos sido curados.
Y así como Moisés levantó la serpiente de bronce en el desierto, así debe ser levantado el Hijo del Hombre. Moisés levantó la serpiente de bronce por una razón compuesta: para sanidad, y perdón de pecado. Los hijos habían murmurado en contra de Dios y en contra de Moisés, y la serpiente tuvo que morderlos. Así que, eso sanó a sus enfermos y perdonó su pecado. Y así como la serpiente de bronce fue levantada, así debe ser levando el Hijo del Hombre por la misma causa.
Allí lo tiene.

7 Entonces, lo que Él ha hecho, yo no puedo hacer, ni nadie más. Pero ahora, si Ud. puede apropiar la fe… tener fe para creer que Él lo hizo y que es para usted, individualmente, entonces la sanidad estará allí. No fallará. Así que tengan fe en Dios.
Dios ha puesto predicadores en la iglesia. Estos pastores aquí, a través de las regiones, hombres maravillosos de Dios, ungidos de Dios. Ellos tienen tanto derecho de orar por los enfermos como lo tengo yo, o cualquier otra persona. Y no solo el pastor, pero cada miembro de la iglesia tiene el derecho de orar por los enfermos. El don de sanidad obra en la iglesia —la iglesia entera— no solo en el pastor. Dijo: “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho”. Yo le creo a Él.
Ahora, quiero que hagan esto por mí esta noche: Tengan fe en Él. Luego, después de eso, Él manda dones en la iglesia, tales como profecías, y otros dones, maestros, y pastores y así sucesivamente, que Él ha colocado en la iglesia, todo para la perfección de la iglesia, para lograr que la gente tenga fe en Su obra terminada en el Calvario.

8 ¿Podemos inclinar nuestros rostros de nuevo?
Señor, en quien nos deleitamos invocar, nuestros corazones simplemente se derriten con amor cuando pensamos en Tu gran gracia que has tenido hacia la raza caída de Adán. Cómo el Padre dio a Su Hijo como un rescate, allá en el Calvario, para quitar los pecados del mundo, y para sanar a los enfermos y afligidos. Y cómo, a través de la edad, cada vez que ha habido una sacudida en la iglesia, han estado sanidades, y milagros y señales. Cómo a través de todas las edades, por donde Tú viniste, hubo milagros, y señales y maravillas.
Te damos las gracias por personas que todavía creen el día de hoy. Tu propio Hijo querido hizo la pregunta—no cuando Él viniera a la tierra que si habría gente santa, si habría gente justa —sino que Él dijo: “¿Hallarás fe?”. ¡Qué preciosa esa fe hoy!
Dios, ayuda ahora nuestra incredulidad. Y bendice a los enfermos y necesitados esta noche, y al pecador, hombre y mujer. Que encuentren gracia en sus corazones. En el nombre de Cristo lo pedimos. Amén.

9 Así que, mañana en la noche, voy a tratar de llegar a la historia del Ángel del Señor, y tendremos aquí la fotografía de eso.
Ahora, vamos a llamar de… Veamos. Vamos a llamar del 85. Comenzando con el 85 y hasta el cien, y veremos si podemos poner a esos en la línea, y que… El traerlos aquí es solo para que inicie la unción para la gente, para que puedan…
Ahora, recuerden, amigos, este no es un escenario de espectáculos. Estamos lidiando bajo la gracia soberana de Dios. Quiero que sepan que es por ningún otro propósito. Dios, quien es mi Juez solemne, sabe que es para la gloria de Dios, y para alabanza de Jesucristo. Y estas cosas son hechas para que pueda cumplir aquello que fue dicho por nuestro Señor: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”.
¿Quién tiene la tarjeta de oración 85? [Ruptura en la cinta].
[Eso no se ve… ¿Es esa…? Vea si tiene… Son todos ellos. Cuéntelos. Si no están, entonces ellos… Algunas veces alguien sale. Y luego, si están afuera, entonces yo no sé qué hacer, ¿lo ve?] [Ruptura en la cinta].

10 [Palabra poco clara]. Dios, oro por Tu Divina guianza esta noche. Y ahora, cuando Jesús de Nazaret, Tu Hijo amado, estaba aquí en la tierra, Él le habló grandes cosas a la gente. Él nunca reclamó sanarlos. Él dijo: “Yo solo hago lo que el Padre me muestra”.
Y luego, Señor, para que pueda cumplirse —Su preciosa Palabra— en este día que estamos viviendo… grandes horas oscuras de problemas, ruego, Dios, que tengas misericordia, y sanes a todos los que están aquí necesitados esta noche, tanto aquí en la plataforma, como afuera en la audiencia, o en cualquier parte. Aún en esta ciudad, en los lugares, los hogares de convalecientes, u hospitales, o lo que pudiera ser, mucha gente está sufriendo; nuestro corazón se compadece de ellos. Que Tu gracia les sea mostrada esta noche. Dios, concédelo. Ayúdanos ahora. Danos una gran reunión, un gran avivamiento de la ciudad. Que cada iglesia, por causa del avivamiento, se llene de gente, mientras termina el avivamiento, viniendo y tomando sus lugares en las iglesias. Concédelo, Señor, porque lo pedimos en el nombre de Cristo. Amén.

11 [Ruptura en la cinta]… es su subconsciente. ¿Es eso correcto? Se nos enseña eso. Ahora, miremos para este lado. Aquí está su primera consciencia. Aquí está su segunda consciencia. Ahora, ¿cuántos tuvieron un sueño hace mucho tiempo, y todavía lo recuerdan? Veamos su mano. Ahora, ¿en dónde estaba usted? ¿Qué parte de Ud. andaba por esos lugares? ¿Se acuerda lo que hizo en otro lugar, cuando estaba acostado en su cama dormido? ¿Ve? Es su subconsciencia.
Ahora, cuando esta conciencia se inactiva, esta conciencia se activa. Muy bien. Luego cuando esa conciencia se activa cuando esta está inactiva, entonces Ud. sueña cosas que hizo cuando estaba en esta conciencia. Y después, cuando se despierta, se acuerda en esta conciencia que de lo que soñó en esta conciencia, ¿ve?

12 Ahora, noten. Ahora, los hombres… Algunos de Uds. que están aquí, una cantidad de ustedes, no levantó sus manos, lo cual es… que Uds. no lo hacían. Mucha gente no sueña nada en absoluto. Yo he visto a miles de personas que jamás soñaron un sueño. Bueno, ¿por qué? Vamos solo a ilustrar esto ahora. Observen atentamente, ahora. Ahora, aquí está la primera conciencia. Aquí, un hombre normal… Normalmente, la mayoría de los hombres, su subconsciencia está así de retirada de él, lo cual, solo como una parábola. Bueno entonces, el hombre que no sueña nada en lo absoluto, su subconsciencia estará aquí atrás tan lejos como esa columna allá, o donde…
Ahora, miren, cuando él se queda dormido, duerme profundamente. Y el hombre que sueña no está profundamente dormido. Sus sueños solo son un segundo, pero es solo… Usted no regresa a eso. Ahora, él no lo puede evitar.

13 Ahora, qué si yo le dijera: “Suéñeme un sueño”, a ustedes personas que sueñan. Ud. no podría hacerlo. Lo que sea que lo hace soñar un sueño no podría hacerlo, sino que Ud. no lo puede hacer.
Ahora, observe. Ese hombre allá atrás no puede evitar porque él no sueña un sueño. Este hombre no puede evitar porque él sueña un sueño.
Ahora, un vidente, o un profeta, su subconsciente no está ni aquí atrás ni tampoco aquí; está aquí mismo. Él no se queda dormido. Él solo se abre de una dimensión a otra, ¿ven? Y él ve cosas cuando se para con sus ojos bien abiertos. Ahora, él no puede evitar eso. No es nada que él haya hecho al respecto. Está en Dios.
¿Cuántos creen que los dones y llamamientos son sin arrepentimiento? La Biblia así lo dice. Jesucristo era el Hijo de Dios desde el mero principio. Desde el Jardín del Edén, Él era la simiente de la mujer (¿Es eso correcto?) que iba a herir la cabeza de la serpiente.

14 Moisés, cuando él nació, nació el hijo adecuado. Dios lo trajo aquí. Moisés no tuvo nada que ver con eso. ¿Es eso correcto?
Juan el Bautista: 712 años antes de que naciera, él era la voz de uno que clama en el desierto.
Jeremías… Jeremías 1:4. Dios le dijo a Jeremías, dijo: “Antes que te formase en el vientre de tu madre te conocí, y te santifiqué, te ordené profeta a las naciones”. ¿Cómo podía él evitar eso? Mire. “Los dones y llamamientos son sin arrepentimiento”. Usted es de esa manera porque Dios lo hizo de esa manera. “¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?”. Pues trata de imitar algo cuando usted… cuando solo lo está… Bueno, Ud. solo está haciendo algo que no está bien. ¿Ve? Si tiene ojos cafés, nunca se los pondría azules. Son cafés. Ud. no puede añadirle a su estatura un codo más o menos.

15 Ahora, en esto, Ud. se da cuenta que si esta gente está parada aquí y se le está hablando, tiene que ser algo que sucede aquí que me lleva a mí mismo a esta persona, o lo que sea que es, o allá afuera, a su vida, y abre su vida. Por supuesto, entre más habla uno con ellos, eso comienza a moverse; uno comienza a ver más. Hable más, y más se abre. Ahora, eso es cuando uno casi se abre camino hacia eso. Tome una parábola, palabras. Nadie sabe sino solo Dios y yo. Y eso entra en esa dimensión.
Ahora, estén orando. Oren por mí. Yo oraré por ustedes.

16 ¿Cómo le va, dama? Me imagino que somos desconocidos. Yo no la conozco. Y no estoy aquí para hacerla un ejemplo público ante esta gente. Y, si Ud. está enferma, o tiene algo mal, Dios lo revelará. Si no es así, Dios lo revelará. Y confío que Ud. venga con sinceridad. Y yo creo que así es.
Aquí, hace un tiempo, un hombre vino a la plataforma. Él pensó que era telepatía mental. Él dijo… escribió en su tarjeta de oración, dijo: “Yo tengo tal y tal cosa, y tal y tal cosa”, allí, cuando vino. Era una mentira. Dios lo descubrió. Y las cosas que tenía escritas en la tarjeta de oración, vinieron sobre él en la plataforma. Él se está muriendo con eso hoy.
No jueguen con Dios. No es estar jugando. Y él era un ministro, además. Es para creyentes.

17 Ahora, mi hermana, solo quiero hablar con usted para poder llegar a su vida e individualizarla del resto de todos los que están aquí. Para poder hacer eso, como nuestro Señor Jesús… Es Él. No seré yo. Y yo solo soy un hombre, ni siquiera con una educación de primaria, solo hasta el séptimo grado. Por tanto, yo no sé nada de sus palabras grandes y de lo que ellos hablan al respecto. Lo único que sé, yo amo al Señor Jesús, y Él me ama a mí. Y eso es… Ni siquiera sé mucho tocante al Libro, pero estoy familiarizado con el Autor. Eso es lo mejor. Eso es correcto. Preferiría conocer al Autor que Su escrito. Eso es correcto.
Pero percibo ahora, al hablar con usted que es una mujer Cristiana. Usted es una mujer de una gran fe. Y ahora Ud. ha comenzado a hacerse pequeña y a alejarse de mí, ahora. Y ese sentir que está ahora sobre usted no la va a lastimar. Se da cuenta que está en la presencia de Algo. ¿Es eso verdad? Es verdad. Sí, señora. Pero ese es el Ángel del Señor.
Se ha dado cuenta que siempre al orar, yo me volteo para este lado, porque Él siempre llega por mi lado derecho. Nunca ha dejado de venir por ese lado. Yo traigo a la gente por este lado para que Su presencia pueda estar con ellos a medida que vienen conmigo.

18 Ahora, hace solo un momento, comenzó a desmayarse, y luego volvió en sí. Yo sabía que era una Cristiana, porque la vi orando. Estaba arrodillada, orando en alguna parte. Usted estaba orando por esta reunión. Y dijo que si acaso lograba llegar aquí a la plataforma, en su oración —pidió que si podía estar— que Ud. fuera sanada. ¿Es esa su oración? Ahora, mire, Dios puede revelar su oración.
Usted sufre con… Es un tumor. Ud. tiene un tumor. Y el tumor está en el estómago. ¿Es eso correcto? Está causando… Luego usted también… tiene alguna clase de ataques, parecidos, creo que es la vesícula, o algo. Se pone muy enferma, de esa manera, veo. ¿No es eso correcto? [“Eso es correcto”]. ¿Es eso verdad? [“Eso es verdad”].
Usted es una persona que está en contra de la ayuda médica. Usted no se relaciona con doctores, ¿cierto? Usted solo confía en Dios. ¿No es eso correcto? [“Eso es correcto”]. Puedo ver su… Yo vi eso.
Ahora, ¿está convencida que Jesucristo ha resucitado de los muertos, y que está aquí esta noche dándose a conocer a Sí mismo para sanarla? [“Claro que sí”]. ¿Cree eso? No tendrá que decir nada más, pero solo pedirle a Él ahora. Y usted cree, ¿es correcto? [“Sí, yo creo”].
¿La audiencia cree eso? Ahora, ahora mismo, yo no sé lo que le dije a la mujer… lo que le fue dicho a la mujer. Fue una visión, pero yo… Me dirán después que termine el servicio, lo que sucedió, ¿ve? Pero sé que algo sucedió.
Ahora, lo que escuchó, Ud. escuchó mi voz, pero no era yo hablando, porque yo estaba en otra parte. Y lo que haya sido… Yo estaba en otra parte en algún lugar. Pero, ¿fue eso verdad? [“Esa es la verdad”]. Si cada… ¿Fue eso verdad? Si lo fue, levante su mano… [“Eso es verdad”]. Muy bien, entonces. Él dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”. Y eso es lo que Él hizo.

19 Ahora, algo en la esfera sobrenatural le ha hablado esta noche a través de labios mortales (¿Es eso correcto?), revelándole su vida, lo que haya sido y lo que estaba mal. Ahora, ¿cree que el Señor Jesús me envió para orar por usted? [“Sí, lo creo”]. Venga aquí.
Nuestro Padre Celestial, mientras nos inclinamos humildemente en Tu presencia como hombres y mujeres, nuestro corazón se compadece profundamente por los enfermos y necesitados, Y, Dios, en medio de las críticas y de todo, Tú nos has pasado por cada tormenta, Señor. Y en ese gran día cuando nos paremos allá, queremos mostrar cicatrices de batalla, que hemos estado en el campo de batalla.
Ahora, nuestra hermana está parada aquí, necesitada. Tú conoces su condición. Tú conoces lo que está mal con ella, Señor. Nosotros no. Tú lo sabes, y le has revelado cosas de su vida. Y yo oro que Tú la sanes.
Ahora, esta es Tu Palabra. Tú dijiste: “Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”. Y la oración eficaz del justo puede mucho“. Ahora, no somos justos porque estamos sin pecado. Pero, un hombre justo es aquel que confiesa sus pecados a un Dios justo y santo, y cree por fe. Yo pido por su sanidad en el Nombre de Tu Hijo, Jesús. Amén.
Dios le bendiga, hermana. Ahora, mire. Si Dios le pudo revelar lo que estaba en su vida, puede revelar lo que será en su vida, ¿es eso correcto? Se va a poner bien. Así que vaya ahora, y crea con todo su corazón.

20 ¿Cómo le va, dama? Me supongo que no nos conocemos el uno al otro. [“Yo lo he visto a usted, pero no lo conozco”]. Sí, señora. Bueno, solo sé que nunca la he visto a usted. Y solo quiero hablar con usted, solo un momento, como su hermano. Y sin duda que Ud. está en necesidad, o no estaría aquí arriba. Y, si está aquí arriba, confío que Dios la sane. Y yo haría todo lo posible. Puedo orar por usted, pero creo que nuestro Señor Jesús, cuando me habló hace muchos años —hace como siete años— y me dijo que fuera y orara por la gente enferma, y que lograra que me creyeran que nada estorbaría la oración. Bueno, eso se ha confirmado muchas veces alrededor del mundo, científico y de todo.
Hay una pequeña diferencia. Ud. ha tenido un problema, o acaba de estar con el doctor, o algo. Veo que estaba… ha tomado una especie de tratamiento, o algo… Viene con una aguja. Es una inyección. ¿No es eso correcto? Y se ha puesto varias de esas. Creo que es SR Penicilina. ¿Es eso correcto? Lo escuché cuando lo dijo. Y es una especie de infección en los riñones. ¿No es eso correcto? Veo en los riñones.
¿Y acaso no tiene también una condición femenina, un problema? ¿No es eso correcto? Y eso está programado para operarlo. ¿Es eso verdad? [“Sí”]. Ahora, ¿es esa la verdad? [“Sí. Eso es verdad. Eso es lo que el doctor… Fui con dos doctores distintos, y eso es lo que los dos me dijeron”]. ¿Cree que si le pedimos a nuestro Señor Jesús, yo mismo, y todos estos Cristianos creyentes, esta noche, que Dios permitirá que sane, hermana? [“Sí, creo”]. Muy bien. Venga aquí, solo un momento.
Nuestro Señor, venimos a Ti en el Nombre del Señor Jesús por esta pobre mujercita que está parada aquí en necesidad. Tú puedes sanarla. Y solo Tú puedes hacer esto. Nosotros no somos suficientes, Señor. Lo único que podemos hacer es traer el Evangelio. Y el Evangelio es la Palabra, más el poder. El Evangelio vino en poder y demostración del Espíritu Santo.
Señor Dios del cielo, Creador de todas las cosas buenas, ruego de Tus bendiciones para esta mujer. Y a medida que pongo mis manos sobre ella como un creyente, significando que yo creo que ella es digna de las bendiciones que estoy pidiendo por ella. Oro que su fe se acumule. Y que ella sea sanada. Que ella se alivie y viva una buena vida larga para Tu gloria, lo pido en el nombre de Cristo. Amén.
Dios le bendiga, hermana. Vaya, ahora. Y que el Señor Jesús la acompañe.

21 Yo no la conozco. Creo que podemos ser desconocidos. Somos desconocidos. Sí, señora. Bueno entonces, su vida es… [Ruptura en la cinta]… ¿Dónde, dama? Bueno, son estas personas que están sentadas aquí, la dama… Está aquí mismo. Usted ama al Señor, ¿no es así? ¿Acaso no está en necesidad, también, de oración? ¿No hay alguna clase de…? Algunas veces su cuerpo se inflama (¿no es eso correcto?) o algo. Es como una especie de hidropesía. ¿No es así? Una afección cardíaca. ¿No es así? ¿Quiere aceptar su sanidad? ¿Cree que Jesús la sanará? Sí cree. Solo póngase de pie un momento. Póngase sobre sus…
Vamos a inclinar los rostros.
Padre, oro que Tú la sanes. Viendo que el Espíritu del Señor se movió para ese rumbo hacia esta pobre mujer, tal vez ella está más necesitada de lo que pensamos. Y yo oro que Tú tengas misericordia de ella, y que la sanes. En el Nombre de Jesús, yo oro. Amén.
Dios le bendiga, hermana.

22 Simplemente sentí compasión por la mujer. Sí. Está bien que Ud. hiciera eso, que el Señor le bendiga.
Todavía hay una cierta conexión con esta mujer y esa mujer que se acaba de sentar por allí. Parada aquí, hay… Permítame hablar con usted, solo un momento, por favor. ¿Cree que las cosas que ve que se están llevando a cabo vienen de Dios? Tiene que ser, ¿no es así? Oh, sí. Ud. tiene una infección, también. ¿No es eso correcto? ¡Uh, huh! ¿Esa mujer tenía…? ¿Tenía Ud. una infección, o algo, allí? Allí es donde estaba. Mire, la dama fue sanada. Y el demonio que estaba haciendo eso estaba gritando, ¿ve? por misericordia. Este aquí estaba clamando por la misma cosa, ¿ve? Es como Uds. tienen que tener una fe colaborativa.
Jesús sacó a las personas que no creían. Donde hay incredulidad, uno no puede hacer nada. Uno ni siquiera puede predicar el Evangelio. Uno casi ni puede hablar donde hay incredulidad. Se requiere de fe. Y ellos tratan de unirse, y se llaman el uno al otro. Y eso es lo que es.
Usted también ha tenido una condición nerviosa, ¿no es así? ¿Acaso no ha tenido una crisis, o algo como eso, una crisis nerviosa… una crisis? Veo que ha estado muy… Por cierto, ¿no es algo como un…? Es una especie de predicador, ¿no es así? Un tanto… Sí, sí lo es. Y ¿no es con alguien como el Ejército de Salvación, o algo como eso? ¿No es eso verdad? Y su esposo tiene alguna clase de posición allí. Como un… Usted lo respeta. Algo como un oficial en las filas. ¿Es eso correcto? El Señor le bendiga. Venga aquí. [“Hemos laborado juntos durante cuarenta y nueve años”].

23 Señor Dios, Creador de los cielos y la tierra, que mandaste a Tu Hijo Jesús a la tierra. Y ahora lo has resucitado de entre los muertos después que los crueles pecados del mundo lo crucificaron. Y Él aparece aquí con nosotros esta noche, en la misma revelación que siempre ha estado. El Padre le muestra a Él; Él obra, y Él obra igualmente. “Un poco”, Él dijo: “y el mundo no Me verá más, empero vosotros Me veréis. (Oh, Dios, hazme uno de los vosotros) Vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo”.
Bendice a esta mujer, a quien yo bendigo en el Nombre de Tu Hijo. Que ella se vaya a casa y sea sana y feliz, y te sirva todavía durante muchos días, en el reino. Por causa de Jesucristo lo pido en Su nombre. Amén.
Hermana, ahora, no recuerdo exactamente cuál era su caso, pero en la oración, me fijé que Ud. se va a poner bien. Ahora, solo siga adelante… Haga así como le digo, y se va a poner bien. Váyase de aquí esta noche, tan feliz como pueda estarlo. Y solo sea feliz y testificando. Mire, Él es el Sumo Sacerdote de su confesión. Él quiere que Ud. lo crea. Acepte su sanidad ahora. Hágalo.
Y entonces, váyase testificando. Diciendo: “Gracias Señor por mi sanidad”. Siga adelante. Simplemente se irá de usted, y desaparecerá, ¿ve? [“Él me dio una promesa el domingo. Él dijo: ”He escuchado tus oraciones, y he visto tus lágrimas, y Yo te sanaré“]. Dios le bendiga, mi hermana. [”Y yo dije: Si logro llegar a la reunión del Hermano Branham, y que ore por mí, yo creo que me pondré bien“]. Amén. Esa es la razón por la que su fe ha hecho eso. Dios le bendiga, hermana. Que Él le ayude y la bendiga, ahora. Solo vaya como si nunca hubiera tenido nada mal con usted, y solo bendiga a Dios, y sea agradecida.

24 ¿Cómo está señor? ¿Cree que el Señor Jesús está aquí para sanarlo, y para aliviarlo? [“Desde el fondo de mi corazón”]. Yo creo eso. Si lo cree con todo su corazón, la diabetes lo dejará. ¿Lo cree? Dios le bendiga.
Y Señor Jesús, que él se vaya esta noche, y que esta condición diabética deje su cuerpo. Y que él sea un hombre sano por causa de su fe. Lo pido en el Nombre de Jesús. Amén.
Dios le bendiga, mi hermano. Vaya, sea feliz, regocijándose, ahora. Y dándole las gracias a Dios por Sus grandes bendiciones. Muy bien señor.
¿Están creyendo? Entonces mantengan fe en Dios.

25 ¿Cómo le va señor? Solo somos desconocidos el uno para el otro, ¿lo somos, señor? ¿Cree que las obras del Señor deben manifestarse en todas las edades? ¿Que Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos? ¿Que Él en verdad resucitó de los muertos, y vive entre los hombres esta noche? ¿Cree Ud. eso? Y antes que el mundo fuera formado, Él ordenó que sucedieran diferentes cosas. Y algunas de ellas, Ud. ve que se están haciendo esta noche. ¿Es eso correcto, señor? ¿Cree usted eso?
Usted está muy, muy abatido. Su salud está quebrantada. Hay muchas cosas que están mal con usted. Yo lo veo, mi hermano, parece que está tosiendo demasiado, algo está mal. Está en su garganta. No, es una condición asmática. ¿Es eso correcto? ¿Acaso no tiene un montón de hijos? Los veo en su… Como cinco, o seis, pequeñitos. [“Seis”]. Seis. Y su esposa es una mujer enferma, ¿cierto? Ella tiene un problema de riñón, algo está mal en sus riñones, me fijé. ¿Es eso verdad? Mire. ¿Tiene fe para creer que soy el siervo de Dios?
Ahora, aquí está su problema, hermano. En un tiempo Ud. solía ir a la iglesia, era un hombre Cristiano. Y Ud. se alejó de eso, ¿no es así? ¿Es eso correcto? Le dio la espalda a Dios. Si Él lo sana y a su familia, ¿promete que le servirá a Él, y que regresará a la iglesia? [“Seguro que lo haré”]. Venga aquí conmigo.
Padre, yo oro por misericordia para este nuestro hermano que está en necesidad. Y te pido que tengas misericordia de él, que sanes su cuerpo, alívialo. Mándalo por el camino con regocijo, ahora. Como Tu siervo, pongo manos sobre él en conmemoración a la Palabra de nuestro Señor. Las últimas palabras que cayeron de Sus labios sagrados a medida que dejaba el mundo, Él dijo: “Estas señales seguirán a los que creen; en Mi Nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”. Dios, concédeselo a nuestro hermano, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios sea con usted, hermano. Vaya regocijándose, y feliz.

26 ¿Crees tú? Bueno bendito sea tu corazoncito. ¿Te gusta ir a la Escuela Dominical? Eso está bien. Has estado teniendo algo de problemas, ¿no es así, cariño? ¿Acaso no está en la cabeza? Una condición del cerebro. ¿Está un pariente de la niña aquí cerca? ¿Entiende de lo que estoy hablando, dama? Eso es verdad, ¿no es así? Bueno, Ud. entiende que yo sé; y ha estado con el doctor, y algunas cosas han estado sucediendo. Y la niña necesita ayuda Divina de Dios. El doctor está haciendo todo lo que sabe hacer. Dios lo bendiga por lo que él ha hecho, y por el conocimiento que tiene para hacer eso, pero tendrá que venir ahora de un poder mayor que su conocimiento. Tenga fe. Yo creo que la niña se va a poner bien. Ven aquí, dulzura.
Señor Dios, Creador de los cielos y la tierra, mientras sostengo en mi seno a esta querida bebé, a quien Satanás ha determinado hacerle esta maldad, escucha la oración de Tu siervo. Señor, esta bebé está todavía muy joven. Su fe sería pequeña, por supuesto, ahora es un bebé. Pero, Padre, con la fe de Tus siervos que están aquí, ayúdala, querido Dios, para tener poder sobre este maligno.
Y, Satanás, en el Nombre de Jesucristo, deja a la niña. Tú te podrás esconder del doctor, pero no te esconderás de Dios. Él sabe en dónde estás. Y deja a la niña, y sal de ella. Te lo ordeno por Jesús, el Hijo del Dios viviente, que te apartes de la niña.
Yo te bendigo, mi hermanita. Como siervo del Señor Jesús, te bendigo en Su nombre, que te alivies, y sirvas a Dios todos los días de tu vida. Ahora, quiero preguntarte algo, querida. ¿Crees ahora que te vas a poner bien? Así será. Dios te bendiga.

27 [Ruptura en la cinta]. Hay algo… Oh, sí. Ahora, por lo que está aquí es sencillamente para que se eleve la fe, ¿ve? Ahora, su condición es nerviosismo. Y se está desmoronando, y deprimiendo todo el tiempo. Y yo le pedí a Él… Si acaso no estoy equivocado, Ud. estuvo aquí hace unas noches y se oró por usted. [“Yo estaba en una camilla, y solo me levanté. Y Ud. dijo: Póngase de pie. Y Ud. dijo: Va a estar bien. Yo debiera creer por un…”] [Ruptura en la cinta].
Como su hermano… Usted también es una madre, ¿no es así? Ahora, ha venido aquí desde lejos para que se ore por usted. Y lo único que puedo hacer es pedir. Ahora, quiero que haga esto: Es de seguro que morirá si permanece en esas condiciones que está ahora. No puede vivir sino solo un poco. Y ahora, eso es conocido. Aún su doctor sabe eso.
Ahora, tiene que hacer esto, dama. Tiene que subir por encima de eso, ¿ve? Su manera de pensar… Mire, Ud. está aquí abajo pensando que está partiendo, pero tiene que levantarse aquí arriba donde Ud. piensa que se va a quedar, ¿ve? Tiene que subir por encima de eso. “Como un hombre piensa en su corazón, así es él”. Ahora, eso no… Si lo quiere llamar “psicología” o lo que quiera decir, es la verdad. Bueno ahora, la cuestión es esta, Ud. no puede subir aquí a menos que tenga fe en algo que la hará subir aquí. Eso es correcto.

28 Ahora, mire. Como los leprosos que estaba en la puerta, dijeron: “¿Para qué nos estamos aquí hasta que muramos? Si entramos a la ciudad, vamos a morir. Si nos quedamos aquí, vamos a morir. Pero, si vamos con los samaritanos, si ellos nos matan, de todas maneras vamos a morir. Así que, si ellos nos salvan, viviremos”. Entonces. Se levantaron y fueron allá a ese campamento. Y Dios recompensó su fe. ¿Es eso correcto? Y no solo se salvaron a sí mismos, salvaron a toda la ciudad de Samaria, ¿no es así?
Ahora, Ud. no está invitada esta noche a ir al campamento del enemigo; está invitada a venir a la casa del Padre, donde Él la está esperando. ¿Lo va a creer? Aquí. Dama, es su vida, ¿lo ve? Yo solo puedo, como Su profeta, le puedo decir cómo inició eso, pero no puedo… Se torna oscuro frente a mí. Mire, está colocado… es de acuerdo a su fe. Yo no puedo tener fe por usted, como tampoco… siempre y cuando mi don prosiga a lo que estoy diciendo. Pero se requiere de su fe individual, como cualquier otra persona, su fe en la gracia salvadora, cualquier cosa. Pero puede ser sanada si avienta todo a un lado y se esfuerza.
¿Lo cree? [“Sí”]. ¿Cree que si yo le pido a Dios que ese maligno la deje, que se irá de usted? ¿Y Ud. se irá a casa y estará bien, y se levantará fortalecida? Bueno, he visto a personas a las cuales uno mira grandes, fuertes, mujeres saludables —el tamaño de ellas— y comidas por el cáncer; ahora están viviendo, porque tuvieron fe en Dios.

29 Ahora, inclinen sus rostros, por favor. Es un nerviosismo mental. [“¿Debería de creer cuando siento que me estoy muriendo todo el tiempo?”]. Mire. Tiene que creer independientemente de cualquier cosa, ¿ve? Ud. nunca va a sus sentimientos; usted va a su fe, ¿ve? Allí es donde está la falta, hermana querida. Quiero que esté bien, ¿ve? Pero mire, es una perturbación mental todo el tiempo. Ud. tiene que seguir diciendo: “Gracias, Señor, por mi sanidad. Gracias, Señor”.
“¿Cómo se siente?”.
“Maravillosa. Gracias a Dios por mi sanidad”. Y solo siga de esa manera. Se pondrá bien. ¿Ve lo que quiero decir? Allí es donde Ud. sube sobre las olas. Es una batalla. Ud. tiene que pelear antes de tener la victoria, ¿ve?
Señor Jesús, bendice a esta mujer sobre quien pongo manos, y le digo a este espíritu maligno: “Estás expuesto. Dios te reprenda, en el Nombre de Su Hijo, Jesucristo. Que dejes a la mujer. ¡Sal de ella!”. Y que ella se vaya y sea sanada. Dios en el cielo, concede esta bendición en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Mire. Póngase sobre sus pies, ahora. Diga: “Gracias, Señor”. Levante su mano, diga: “Gracias Señor. Ahora me estoy sintiendo bien”. Mire, eso está bien. Ahora, solo baje de la plataforma. Camine usted misma. Siga adelante.
Vamos a darle las gracias a Dios. Algunas veces los espíritus malignos quieren aferrarse, pero si usted… Ya solo depende de la fe de la gente. Tienen que irse en la Presencia. Eso es verdad. Pero, cuando se van, ellos regresan, ¿lo ve? Si el paciente puede tener suficiente fe para alejar la cosa, mucho mejor. Muy bien.

30 ¿Quiere recuperarse de esa condición anémica? Diga: “Gracias, Señor”. Ahora, baje de la plataforma, regocijándose, diciendo: “¡Alabado sea Dios!”.
Dama, ¿quiere recuperase de ese problema cardíaco? Diga: “Gracias, Señor”. [“Gracias, Jesús”]. Esa es la manera.
Solo un momento. La dama que está sentada allí tenía un problema cardíaco también, sentada allí mismo. Tiene un problema cardíaco, y junto con eso un problema estomacal. ¿No es eso correcto, dama? Sí. ¿Es eso correcto? Fue sanada al mismo tiempo que ella. Ambas, fue provocado por una condición estomacal. En realidad no es problema cardíaco. Lo que es, es gas en el estómago. Cuando se acuesta, es peor que nunca. ¿Es eso correcto? Palpitaciones, y sigue así, en ambas. ¿Es eso correcto? Mire, es un problema estomacal con las dos era lo que lo estaba provocando. Y el diablo gritó por misericordia.
La dama sentada allí al lado suyo tiene un problema de sinusitis, también, ¿no es así, dama? ¿Quiere aliviarse de eso? Dios le bendiga.
Veo que sentada detrás de ella, está una dama sentada allí que sigue sosteniendo el lado de su seno. Tiene un dolor y un ardor en su seno. ¿No es eso correcto, dama? Que está tratando de ser… un demonio entró allí. ¿Acepta su sanidad ahora? Levante su mano y diga: “Yo acepto mi sanidad”. Eso es correcto. Dios le bendiga, entonces. Vaya a casa y sea sanada. ¡Amén!

31 ¿Quiere recuperarse de esa artritis, sentada allá recargada en ese poste, dama? ¿Cree que Dios la va a sanar de la artritis? Si lo cree, puede ser sanada, si lo acepta. Si lo hace, Dios la va a sanar.
Aquí está sentada una dama por aquí, que tiene un problema de vesícula, sentada allí. ¿Quiere superar esos ataques de vesícula, sentada justo al final de la hilera? ¿Quiere? Muy bien. Puede obtenerlo. Dios le bendiga.
Se está moviendo por todo el edificio ahora, en todas partes.
La dama que está sentada al lado de usted tiene un problema nervioso. ¿Es eso correcto? Acéptelo. De esa manera es sanada. Dios le bendiga. Crea.
Venga, dama. ¿Quiere superar ese problema nervioso, lo mismo que ella tenía allá atrás? Ud. fue sanada mientras estaba sentada allá, allí mismo en la silla. Siga adelante, sea sanada. ¡Alabado sea el Señor! ¡Gracias Señor!

32 Venga aquí, dama. Venga aquí conmigo, solo un momento. ¿Quiere superar la artritis y ser sanada? [“Seguro. ¡Alabado sea el nombre de Jesús!”]. Pise fuerte de arriba abajo. Eso es. Baje directamente por el piso….
¿Por qué no reciben su sanidad ahora? Está por todo el edificio, listo para Uds., todo. El Espíritu del Dios viviente se está moviendo.
Venga, traiga a la dama. Venga, dama. ¿Quiere también recuperarse de esa artritis? Problema femenino y artritis. Muy bien. Sacuda sus pies de arriba abajo, diga: “Gracias, Señor Jesús, por mi sanidad”. Ahora, baje de la plataforma simplemente regocijándose, y feliz, diciendo: “¡Alabado sea Dios!”.

33 ¿Quiere recuperarse de sus enfermedades? Solo pídale a Dios, y Dios se lo dará ahora mismo.
Mire aquí, jovencita. ¿Quiere recuperarse del problema estomacal? Si Ud. lo hace, diga: “Yo…” Vaya a casa, y coma lo que quiera. Está sanada, ahora. Siga adelante, crea en Dios.
Digamos: “¡Gracias sean dadas a Dios!”.
¿Quiere recuperarse de ese problema cardíaco? Solo vaya, diga: “Gracias, Señor por mi sanidad”.
¿Quieren sanar todos ustedes? Dios está aquí para hacer que cada uno de ustedes se alivie. ¿Lo creen? Pónganse de pie.
Dios Todopoderoso, manda Tus bendiciones sobre esta gente. Sánalos, a cada uno. Yo echo fuera el espíritu maligno de este edificio lejos de esta gente. En el Nombre de Jesucristo, ¡sal fuera, Satanás!
Levanten sus manos, ahora, alaben a Dios. Agradézcanle Él por su sanidad.
Venga aquí, predicador.

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