OBRAS DEL MENSAJE


El Ministerio De Cristo
Connersville, Indiana, E.U.A.
53-0607A
1 Gracias, Hermano Bush. [Rotura en la cinta].
Buenas tardes, amigos. Muy feliz de estar aquí en esta tarde. Y de nuevo en defensa del Evangelio de Jesucristo, para traer las buenas nuevas, las buenas nuevas que Jesús resucitó de los muertos, está viviendo entre los hombres hoy, Su iglesia. El mismo Jesús que era ayer será hoy y por siempre. Él nunca falla.
Y ahora estamos muy agradecidos por el progreso de la reunión en estas últimas noches, y cómo el Señor ha estado bendiciendo. Y están llegando testimonios de toda clase de enfermedades, aflicciones, y por el estilo; están siendo sanados aún allá afuera en la audiencia. Aparte de aquí arriba, y las cosas, allá afuera. Algunos de ellos nos escribieron, dijeron: “Bueno, Ud. sabe que tenía un bebé, traía puestos unos aparatos ortopédicos, lo llevé a casa, le quité los aparatos, podía caminar”. Y solo… ¿ven? Muchas veces no alcanzo a mencionar todo lo que está pasando allá afuera; solo lo digo de vez en cuando.
Y me fijo que en esta parte de en medio, hay una Luz allí atrás, pero estando aquí, algunas veces la veo parada allá, pero no puedo ver exactamente quién es y en dónde está, así que solo me espero hasta que se mueve para alguna otra parte. Pero yo sé que la gente está siendo bendecida y estoy tan agradecido por eso.
2 Y ahora. Regularmente en nuestras reuniones, los domingos en la tarde, regularmente me toca hablar de la Palabra. No soy un orador, lo que Uds. llamarían un orador. Simplemente no tengo mucha escolaridad —muy, muy poca— pero yo le amo a Él y me gusta decir acerca de Él lo que sé que es la verdad.
Yo sé que están aquí muchos de mis amigos de Fort Wayne. Recuerdo una noche en la reunión de Fort Wayne, me encontraba en… acababa de entrar y estaba allí un hombre que sabía todos los ángulos, o, especialmente en gramática. Él me dijo, dijo: “Hermano Branham”, dijo: “Su gramática es muy pobre”.
Yo dije: “Sí, señor, yo sé eso”.
Y él dijo: “Vaya, Ud. comete algunos de los errores más horribles”.
Dije: “Sí, señor, lo sé”. Le dije: “Bueno, mi papá muriendo, yo con mi madre y diez niñitos”, dije: “Yo tenía que trabajar. He trabajado toda mi vida”, y dije: “No recibí una educación”.
“Oh”, él dijo: “Esa no es excusa; ahora Ud. es un hombre”.
Yo dije: “Sí, señor, eso es correcto”.
3 Él dijo: “Puede tomarla por correspondencia, o algo, pulir esa gramática”.
Y yo dije: “Sí, señor, me imagino que eso es correcto”. Le dije: “Pero después que comencé a salir en las reuniones…”.
“Pues”, él dijo: “Es una vergüenza, toda esa gente, y las miles de personas a las cuales Ud. le habla, y usa la palabra ”his“, y ”haint“, y…”. [Modismos Americanos y palabras mal pronunciadas.—Traductor].
Y dije: “Bueno, parece que ellos lo van entendiendo bastante bien”.
Él dijo: “Bueno”, dijo: “Déjeme decirle”, dijo: “Por ejemplo, esta noche usted cometió una terrible equivocación”. Dijo: “Me gustaría corregirlo”.
Yo dije: “Muy bien, señor”.
Él dijo: “Usted dijo que toda las personas que vienen a este polpit esta noche”.
Y yo dije: “Sí, señor, ¿no es eso correcto?”.
4 Él dijo: “No”. Dijo: “Debió haber dicho púlpito” Dijo: “La gente lo apreciaría más si Ud. dijera púlpito y no polpit”.
Así que dije: “Querido hermano, yo le amo, ¿ve?”. Pero dije: “Mire, esa gente que está allá no le importa si digo polpit o púlpito, ellos quieren que predique el Evangelio y ver que [Palabras no claras]”. Eso es correcto. Así que eso es todo.
Yo solía… recuerdo, cuando recién fui ordenado —en la iglesia Bautista. Usted sabe cómo es un predicador joven, especialmente en la Bautista. Espero que haya algunos aquí. Oh, colocábamos nuestra Biblia bajo el brazo, Ud. sabe, y éramos un Reverendo. Así que yo solía ir por la calle con mi Biblia y alguien diría: “¿Es Ud. un ministro?”.
“Oh, sí, señor”.
5 Así que, a mí me gustaba ese nombre. Luego, me hace recordar de una vez cuando… Mi papá solía ser todo un jinete; él se lastimó. Él domaba caballos y montaba en los rodeos; un jinete muy elegante y muy bueno para disparar las armas. Y así que él dijo… Recuerdo que un día, en casa, yo quería ser como mi papá. Y teníamos un caballo viejo de arado. Y, muchos de Uds. hombres de por aquí son de granjas, ¿no es así? Por tanto saben lo que es un viejo caballo de arado. Y yo araba con ese viejo amiguito; para empezar él es viejo. Y yo araba con él hasta muy tarde; papá quería que lo sacara para que yo no lastimara al pobrecito. Y yo tenía un pequeño viejo abrevadero allá, un tronco ahuecado. ¿Alguna vez han visto uno? Mire, entonces no soy el único muchacho de campo por aquí hoy, ¿cierto? Un viejo abrevadero y una vieja bomba con la que solíamos bombear el agua.
Y yo conseguía a todos mis hermanitos y los sentaba al lado de la cerca del corral. Y tomaba esto y lo llenaba completamente de agua, y después el viejo caballo bebía. Papá estaría trabajando en otra parte. Y yo entraba y tomaba su vieja montura y me conseguía un puñado de matorrales con espinas y los empujaba debajo de eso, jalaba la cincha y me trepaba sobre este viejo caballo.
6 El pobrecito tan viejo que no podía… y rígido y cansado, él ni siquiera podía levantar sus patas del suelo, así que solo se quedaba allí y relinchaba, Ud. sabe. Y yo me quitaba el sombrero y lo agitaba de un lado a otro; yo decía: “Soy un vaquero de verdad”. Y todos mis hermanitos sentados allí, Uds. saben. Yo simplemente había visto muchas películas, eso era todo.
Cuando yo tenía unos diecinueve años, le dije a mamá que iba a subir aquí a Indiana a una Reservación Boy Scout, en Greens Mill, para acampar. Yo huí y me fui al Oeste, fui a Arizona. Pensé: soy un verdadero jinete. Estoy en la quiebra en este momento; por qué no conseguirme dinero de verdad. Así que escuché que había un rodeo. Entonces me conseguí un par de Levis, fui para allá y miré alrededor. Encontré en dónde estaba el corral, en donde ellos estaban sacando los caballos. Miré, sentados a lo largo de esa cerca y había un montón de vaqueros desfigurados, con las piernas arqueadas y todo desgastado; y pensé: Por cierto, allí es donde pertenezco. Subí la cerca, y me senté allí.
7 Tenían un caballo que sacaron. La persona que anunciaba salió y dijo quién era y qué caballo tan famoso era para corcovear. Alguien lo iba a montar. Así que trajeron a un jinete famoso, y tenía que hacer todo lo que podía a medida que salía por la rampa. Así que cuando yo estaba parado allá, y vi a este hombre cuando se subió a la montura, un gran tipo de piernas largas, parecía que él podía ser un buen jinete. Tan pronto él tocó la montura, qué cosa, ese caballo dio como dos saltos, hizo un corcoveo, y el jinete y la montura y todo salió disparado. Y cuando él hizo… cuando él cayó, los vaqueros asistentes tomaron el caballo y la ambulancia vino por el jinete. La sangre salía de sus oídos y sus ojos, nariz, boca. Así que este tipo pasó a lo largo de la cerca donde estaban todos los vaqueros, los que eran supuestos vaqueros, estaban todos en fila. Dijo: “Le daré cincuenta dólares a cualquier hombre (durante la depresión), le daré a cualquier hombre cincuenta dólares que lo pueda montar por treinta segundos”.
Nadie… Todos se quedaron quietos. Él cabalgó justo frente a mí. “Señor, ¿es Ud. un jinete?”.
Yo dije: “No, señor”. Ja-ja-ja. Me di cuenta que ese no era mi viejo caballo del arado. Ja-ja-ja. Ese es diferente.
8 Cuando yo solía andar alrededor, Ud. sabe, y decía que era un predicador, un día yo estaba en San Louis, Missouri. Estaba un pequeño predicador Pentecostal allí llamado Rev. Robert Daugherty. Y ese hombre estaba en una reunión de carpa. Y él predicó hasta quedar completamente sin aliento, sus rodillas estaban dobladas y recobraba el aliento (uno lo podía escuchar a una cuadra de distancia), volvía predicando. Alguien dijo: “¿Es Ud. un predicador?”.
Yo dije: “No, señor”. Ja-ja-ja-ja.
9 Mis viejas y lentas maneras Bautistas simplemente no piensan en ello así de rápido, así que solo tengo que hacer lo mejor que puedo. Pero yo le amo a Él.
Y me encanta tener este tiempo en la tarde. En los servicios de la noche siempre es sobre los enfermos. Hablando, y es algo que hará… lidiando con las personas enfermas, y es otra unción, una unción diferente. Es un Ser Angelical que está parado cerca. Y rompe en otra dimensión.
Hoy iba entrando alguien al restaurante, me estaba diciendo que había sido sanado y qué enfermo y horrible habían estado y lo bien que estaban. Pues, yo no me acordaba de la persona. Otra persona me estaba diciendo sobre —él vino de una reunión en Houston, un hombre anciano— cómo es que había tenido esclerosis o algo mal en él; su hígado había estado mal durante treinta años. Él dijo: “Hermano Branham, esa misma noche, todo eso me dejó”. Y veo al anciano sentado por aquí ahora, eso es correcto. Él dijo: “Todo eso me dejó”. Desde entonces él ha estado bien. Dijo: “¿Se acuerda de mí?”.
10 Usted sabe se ve poca cosa cuando uno dice: “No sé”. Yo no quiero decir eso, pero simplemente no lo recuerdo. Si Ud. me lo empieza a contar, pues, me parece como si lo hubiera soñado. Ellos me estaban diciendo con respecto a una mujer paralizada que estaba allí acostada que fue sanada la otra noche. Yo sencillamente no lo recuerdo. Me parece como si soñé algo sobre ellos.
Ahora esta tarde, leeré un pequeño texto y solo hablaré un poquito de un tema conocido. Iba hablar esta tarde sobre: Contendiendo Por La Fe Que Ha Sido Una Vez Dada A Los Santos. Y siendo que me equivoqué, anuncié la reunión… Pensé que yo iba a estar aquí a las dos y media. Tal vez si nos quedamos para el siguiente domingo hablaré sobre eso: Contendiendo Por La Fe Que Ha Sido Una Vez Dada A Los Santos, si es la voluntad del Señor.
Y ahora, hoy quiero leer un poco, quizá en un lugarcito conocido aquí en las Escrituras, se encuentra en San Juan el capítulo 11, donde un hombre había muerto y fue resucitado de entre los muertos. ¿Creen que Jesús todavía es el mismo Señor hoy que resucitó a este hombre de entre los muertos? Él es, amigos; eso es verdadero. Él es el mismo Señor Jesús.
11 Y toda esta Biblia, en mi opinión, en su conjunto es una historia dramática; empezando desde el Edén, pasando por la puerta, al salir, el camino de la cruz guiando de nuevo de regreso. Todo un gran cuadro que Dios ha colocado en Su mente. Me puedo imaginar viendo a Dios antes que hubiera aún la fundación del mundo, antes que hubiera luna, estrellas, cualquier cosa, viendo a Él colocado allá en el espacio. Y en Su mente Él dibujó ese cuadro, lo que todo sería. Y todo Él solo lo habló y dijo: “Hágase así”. Y todo simplemente comenzó a colocarse en su lugar. ¿No es maravilloso? ¡Al pensar en eso!
¡Y luego viendo en Su gran amor soberano descender y salvar a pecadores perdidos como usted y yo! No puedo entenderlo. Con razón el poeta dijo: “¡Amor de Dios, cuán rico, cuán puro! ¡Insondable y fuerte! Permanecerá para siempre, canto de santos y Ángeles”.
Comenzando con el capítulo 11 y el versículo 18, leeré una Escritura:
Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios;
Y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano.
Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa.
Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.
Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. (¿No es maravilloso eso que está allí?
Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.
Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.
Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá.
Y todo aquel que vive y cree en Mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?
Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.
12 Inclinemos nuestros rostros solo un momento.
Nuestro Padre Celestial, estamos ahora parados aquí un día más de esté lado de la eternidad… o, la venida del Señor, debí haber dicho. Y sabiendo que quizá en esta audiencia todavía hay personas que nunca han aceptado a Tu Hijo amado como su Salvador personal.
Al pasar por los parques, viendo las piscinas llenas y jovencitas semi desnudas acostadas, tendidas en los parques, sin preocupación; y al darnos cuenta que ese cuerpo hermoso que están adorando tanto va a hacer que los gusanos de la piel se arrastren a través de él uno de estos días, y su alma tendrá que encarar a Dios en el Juicio. Ruego, Señor, que en esta tarde se haga algo que hará que la gente despierte y se dé cuenta de que estamos cerca del fin.
Te damos las gracias por lo que Tú has hecho por nosotros durante esta semana, por hacer que el sordo oiga, el cojo camine, y muchas señales poderosas y maravillas que Tú has obrado: verdaderamente indiscutible, inadulterada —el poder de Dios moviéndose entre la humanidad en este último día.
13 Esta gente se ha reunido aquí bajo esta marquesina el día de hoy para adorarte a Ti. Muchos de Tus hijos se están agotando Señor; ven a estos malvados prosperando. Que ellos puedan ver a David, cuando Tú le hablaste y dijiste: “Sí, vi Yo al impío que se extendía como laurel verde”. Pero dijo: “Obsérvelo al final, es cuando todo se determina”. Esa hora cuando entra el Ángel de la muerte a la habitación, la neblina comienza a flotar en la habitación y sabemos que vamos bajando por el valle. Entonces, ¿qué al respecto?
Dios, bendice a Tus hijos hoy, levántales su fe, bendice sus almas que puedan regocijarse en el Dios de nuestra salvación. Que los enfermos sean sanados; que muchos de los que están sentados aquí que están enfermos y afligidos capten el Espíritu Santo en sus corazones y su fe se ilumine hoy y se dejen llevar. Concédelo, Padre.
Ahora ayúdame a mí, Señor, Tu siervo inútil. Y habla como nunca antes a través de Tu siervo. Porque lo pedimos en el Nombre de Cristo. Amén.
14 Sé que empezarán a repartir tarjetas de oración alrededor de las seis en punto y tendremos que irnos lo más pronto posible. No tomará sino un poco hablarles, mientras Uds. oran.
¿Cuántos Cristianos hay aquí en esta tarde? Vamos a verlos. Bueno, eso es maravilloso. Oh, casi un cien por ciento. Ahora, nuestro texto, nuestra lectura esta tarde, se refiere al inicio del ministerio de nuestro Señor Jesucristo. Acababa de hacerse popular. Si lo notan, en su primer año fue muy popular, luego decayó en el segundo año y luego lo crucificaron.
Primeramente, todo era novedad, tenía oropel en ello, en todas partes. Todos venían a ver a este Hombre maravilloso que podía conocer los pensamientos de la gente y hacer cosas que el Padre le había mostrado que hiciera: hacer que los ciegos vean, que los sordos oigan. Ellos nunca habían escuchado tal cosa. Pero entonces los líderes religiosos del día declararon que Él era un diablo. (Pienso que estoy parado muy cerca de ese micrófono). Y ellos declararon que Él era un diablo. Y por supuesto, tal como a la gente se le enseña al respecto, así lo harán. (¿Así está bien, o mejor?) Muy bien, solo estaba pensando, no quiero dejarlos sordos.
15 Así que, se dieron cuenta entonces que sus líderes religiosos no creían en Él. Luego después Él llegó a ser muy impopular. Solo entre la gente de clase pobre, la común. La Biblia dice: “Y los que eran del común del pueblo le oían de buena gana”. Pero la clase que tenía gran condición social y abundantes cosas de este mundo y mucho dinero, no quería prestarle atención a Él. Bueno, el Doctor Tal y tal dijo que: “Él era un fanático, que era un demonio, y así que no había nada con respecto a Él”. Así que ellos simplemente se mantenían alejados de Él. Se fueron a sus propios grupos. Bueno, aves del mismo plumaje, eso es verdad.
Pero aquellos que creyeron en Él y lo amaron, estaban con Él. Y uno de esas familias era un muchacho que se llamaba Lázaro, y dos hermanas. Una de nombre María y la otra Martha. Ahora nos han dicho los historiadores que Lázaro era un escriba, que él escribía y reescribía copias de la Ley. Y si alguien sabe lo estricto que era eso, una palabra mal escrita significaría algo diferente. Así que tenía que ser perfecto, y tenía que ser una persona santa, honesta y de renombre que escribiera eso. Así que él tenía que ser de buen carácter, y de una buena postura religiosa.
16 Y Martha y María, se nos ha sido dicho, habían hecho trabajos de costuras, hacían tejidos para el templo y así sucesivamente. Y estando ellos solos en la tierra, sus padres ya no estaban. Y durante este tiempo el padre adoptivo de Jesús, me supongo, no estaba —José. Y Jesús había venido a habitar con ellos. Y Él se hizo tan famoso que Su obra se extendió a un punto que simplemente tuvo que irse.
Ahora, Él estaba viviendo… había llegado a una sazón. Todo llega exactamente en su sazón. ¿Creen Uds. eso? Todo… Ustedes plantan el trigo en el otoño del año, en la primavera del año produce su… o, Dios lo hace producir. Y Ud. planta el maíz en la primavera y en el otoño lo cosecha. Todo tiene su tiempo, igual como Su vida: tuvo su principio, tuvo su mejor parte, y tuvo su sombra a medida que Él cierra.
17 Nuestros ministerios llegan a ser igual, hermanos. Tiene lo mejor nuestro, nuestro principio, nuestra parte de en medio, lo mejor, luego el cierre. La vida de Ud. comienza como un bebé, luego en su adolescencia, después la mediana edad, luego se cierra. Igual como el sol se levanta en el Este, se pone en el Oeste; todo está comenzando y terminando.
Cada vez que Dios está listo para hacer algo en la tierra, Él siempre, primero, antes de enviar juicio, Él manda primero misericordia. Y cuando el hombre rechaza la misericordia, no queda nada sino juicio. ¿Es eso verdad? Si no aceptan la misericordia, entonces no les queda nada más sino juicio. Así que Dios, antes de hacer cualquier cosa, Él siempre se lo muestra antes a la gente. Si Uds. lo creen, yo creo que el que estemos aquí en Cornerville este día es algo que se vio anticipadamente. Dios no hace las cosas solo para ser un payaso, no lo hace. Él no da espectáculos. Él lo hace con un propósito; cada palabra va a su lugar. Ni una jota ni una tilde pueden fallar. Permanece para siempre.
Pienso en esa Escritura: “Para siempre, oh Jehová, permanece Tu Palabra en los cielos”. Nadie duda en el Cielo. Somos nosotros los mortales que la dudamos. Todo en el Cielo cree Su Palabra. Cuando Dios lo dice, eso lo concluye. “Tú Palabra está afirmada para siempre en el cielo”. Ya está afirmada.
18 Ahora, ¡noten! Luego justo antes de la venida de Jesús, lo cual había sido profetizada desde el Jardín del Edén, Juan el Bautista fue profetizado que vendría. Y Zacarías (ahora quiero que se fijen en la familia) un religioso, un hombre santo. Algo horrible había sucedido en su familia: ellos tenían un… querían un bebé. En aquellos días era una desgracia no tener bebés; hoy casi es una desgracia tener uno. ¡Cómo ha cambiado! La gente no tiene tiempo para criar hijos.
¡Ahora escuchen! Esta es la tarde que tengo para estar con el Señor aquí en los servicios. Yo solo digo lo que Él me dice que diga. Pero fue un día triste cuando crearon máquinas para lavar la ropa y para lavar los trastes y todo; le dio a las mujeres todo este tiempo para andar en bares y cosas y beber y fumar cigarrillos y correr por todo el país. Eso es correcto. Se hicieron entrometidas, ociosas, con tiempo suficiente, sin nada por hacer. Estarían mejor si tuvieran que restregar con el cepillo y regresaran al lavadero con esta clase de lavaderos, de la manera que mi madre solía hacerlo. Eso es correcto.
19 Ahora no estoy…. No solo eso, pero los hombres, tienen que ajustar el tiempo para poder salir y jugar golf o algo como eso. Hacer un poco de ejercicio, quitarse un poco de grasa. ¡Qué lamentable! Y el resto del mundo muriéndose de hambre. ¿Creen que no vamos a recibir condenación por estas cosas? Seguro, así será. He dejado a las naciones y a los niñitos pobres retorciéndose las manos y los ojos y llorando, así con sus caritas sucias, llorando por un pedazo de pan. En Estados Unidos, a veces, en la tarde, o a media tarde, un plato de ocho dólares, y la mitad de eso es rastrillado al bote de basura para alimentar a los cerdos. ¡No está bien! Y, hermano, se acerca el tiempo en que Dios también nos hará pagar por esas cosas.
Pero este hombre, Zacarías, y Elizabeth su esposa eran personas justas, santas; oraban todo el tiempo. Y ahora llegó el tiempo para que la profecía de Isaías se cumpliera, sin embargo había sido hablada ochocientos… o, setecientos doce años antes: “Habrá la voz de uno clamando en el desierto”.
20 Observen las ruedas proféticas de Dios: exactamente el tiempo cuando la profecía está lista para cumplirse, el otro llamado estará allí cuando ese llegue. Jesús estará aquí exactamente a tiempo. La iglesia subirá exactamente a tiempo. No fallará nada. Así como Dios lo ha ordenado, así será.
Ahora. Observe a esta gente. Dios descendió a la tierra, sin duda, para buscar alrededor un lugar que pudiera producir el cumplimiento de Su Palabra. Y Él encontró a un hombre que se llamaba Zacarías, quien era justo. Dios siempre espera para tomar al de abajo, y desfavorecido y desechado. Esa es la razón por la que yo le amo a Él: Él me recogió a mí. A los pobres de este mundo, que son humildes de corazón y que quieren aprender.
21 Y Él encontró a Zacarías, sin embargo fiel en su puesto del deber, agitando el incienso. Y cuando él fue este día a quemar el incienso —Zacarías siendo ahora un hombre de edad avanzada, su esposa había pasado la edad de dar a luz— el Ángel del Señor se paró al lado derecho del altar. Y cuando Zacarías volteó y lo vio, era Gabriel, el Arcángel. ¡Mire! Dios puede mandar muchos Ángeles. Todos nosotros tenemos Ángeles guardianes. Los hijos de Dios… Jesús dijo: “Mirad que no menospreciéis a uno de estos pequeños; porque os digo que Sus ángeles en los cielos ven siempre el rostro de mi Padre que está en los cielos”. ¿Es eso verdad? Tengan cuidado con lo que hacen en contra de Cristianos. Dijo que sería mejor que Uds. mismos se ahogaran en el mar con una piedra alrededor del cuello que ofender a uno de ellos. Tengan cuidado, ¿ven?
22 Ahora, Él manda muchos Ángeles, pero cuando Ud. escucha de Gabriel bajando de la gloria, no es algo menor, es algo mayor que está a punto de suceder. Gabriel… (Aquí está ahora) Gabriel anunció la primera venida de Cristo. Y Gabriel anunciará la segunda venida de Cristo. Amén. Él es el Arcángel, parado a la diestra de Su Majestad en gloria.
Y aquí está este sacerdote, parado allí, quizá orando y moviendo este incensario, mientras la gente estaba afuera orando. Y el miró, y allí estaba Gabriel. ¡Qué sensación! Pero él le dijo a Zacarías… dijo que él había hallado favor con Dios. Y dijo: “Ahora Zacarías, cuando te vayas a casa después de los días de tú ministración aquí —el altar— luego cuando subas a casa, de vuelta a Siloh”, él dijo: “Vas a estar con tu esposa, y ella va a concebir y dar a luz un hijo”. ¡Qué mensaje!
23 Ahora observe. Un hombre que estaba tan establecido en sus maneras eclesiásticas, sin embargo sabía que estaba parado en la presencia de un Ángel, dijo: “¿Cómo pudieran ser estas cosas?”. Pues, en otras palabras: “No pueden ser. Mi esposa tiene cincuenta o sesenta años. Pues, he vivido con ella desde que era una muchachita, diecisiete, dieciocho años, y ella pasó la edad de dar a luz. Estas cosas no pueden ser”.
¡Observe! Me gusta esto. Dios está determinado en cumplir Su Palabra. (El siguiente domingo voy a entrar a esa elección y llamamiento, allí). Noten. Él dijo: “Yo soy Gabriel, que estoy delante de la presencia de Dios, y mis palabras se cumplirán a su tiempo. Y por cuanto dudaste, serás mudo hasta el día que nazca el bebé. Llamarás su nombre Juan”.
24 ¡Vaya! Eso en verdad es algo, ¿no es así? Observe ahora. ¿Cree Ud. que ese Ángel está muerto? No, señor, él está escuchando esta tarde. Observe. Y luego lo siguiente que sabemos, hallamos que la gente se estaba preguntando el porqué él se estaba tardando tanto, así que vinieron para mirarlo, y lo encontraron haciendo señas con las manos. Percibieron que él había visto una visión.
Él se va a casa. Y así como Gabriel dijo, así fue. Elizabeth concibió. ¡Aleluya! La Palabra de Dios así lo dice, tiene que llegar a suceder. Entonces Elizabeth, siendo anciana, quizá hacía muchos años que había pasado la menopausia. Pero observe. Ese sacerdote dudó que fuera a acontecer así. Él tenía muchos ejemplos donde había acontecido antes. Pero sin embargo dudó en su propio caso.
Ahora Ud. dice: “Yo vi a este que fue sanado y a aquel que fue sanado, pero en lo que a mí respecta, no sé”.
Pues, ¡es para usted también!
Usted dice: “Sé que éste es muy feliz desde que recibió el Espíritu Santo, pero tengo miedo que mis vecinos se burlen de mí”.
25 Qué le importa lo que diga el vecino. Dios no hará de usted un payaso; ¡Él está haciendo un santo! ¿Qué dice Dios al respecto? No hace ninguna diferencia lo que el vecino diga; es lo que Dios dice. ¡Amén! Usted sabe, ya comienzo a sentirme religioso. Así es. El Espíritu Santo… yo creo que Él está aquí esta tarde para bendecir a Su pueblo.
Oh, pienso, de cómo veo a Zacarías entonces dudando eso, pero después de un tiempo Elizabeth concibió. Ella se escondió durante seis meses, porque había concebido e iba a dar a luz este niño. Y seis meses después… Vamos a mirar a otra parte, allá abajo a Nazaret, la ciudad más malvada en el mundo. Peor que Cornerville, Jeffersonville, o cualquiera de ellas. ¡Oh, era horrible!
26 Ahora noten. Vamos a dar una especie de drama aquí. Vamos a imaginarnos que es lunes. Ese es el peor día de las mujeres, normalmente. Era cuando yo estaba en casa; tenía que cargar el agua para lavar y todo. Creo que mi madre está aquí presente esta tarde. Vi a mi hermano por aquí hace unos minutos. Y me imagino que ella está presente.
Y cómo es que yo solía tener que cortar esas viejas ramas de acacia blanca y jalarlas y meterlas bajo el fuego y hervir el agua para lavar en una vieja… en una vieja tetera grande que estaba afuera. ¡Vaya! Recuerdo que ella solía cocinar las conservas. Y yo solía entrar allí; sudaba, Ud. sabe, en el verano, esos calabacines amarillos. Son bastante buenos, Ud. sabe, para hacer conservas. Se ponen entre dos panecillos calientes en una mañana fría. Déjeme decirles, están muy bien. Y ella las metía allí y yo diría: “Ah, mamá, ese fuego es lo suficientemente caliente”.
Ella decía: “Oh, todavía no es lo suficientemente caliente”. Y se estaban cocinando y haciendo vapor.
Yo decía: “Bueno, ¿Por qué no están lo suficientemente calientes?”.
27 Ella decía: “Tienen que empezar a estallar antes de estar listos. Estallando”. Dijo: “Solo sigue echándole leña hasta que empiecen a estallar”. Burbujeando, Ud. sabe, que suba el aire, estallando.
Yo pensé que esa era muy buena ilustración. Me recuerda de una buena reunión antigua del Espíritu Santo. Ud. está desenterrando algo de madera, solo sígala aventando al fuego hasta que ellos empiecen a estallar. Eso es correcto. Preparándose para un sellamiento entonces. Antes de que pueda tener el fierro caliente, preparándose para hacer algo más con ello, ¡usted lo tiene que calentar! Póngalo debajo del yunque, golpéelo hasta las chispas y déjelo que se vaya amoldando. Dios tiene que calentar la reunión primero; ¡Él tiene que lograr que sus corazones se vuelvan hacia Él! Después Dios puede empezar a hacer algo de ustedes y moldearlos a hijos e hijas de Dios en la fe pura e inadulterada.
28 ¡Ahora noten! Puedo ver a María llegando a casa con un (era un tipo oriental) con agua en su cabeza, viniendo de los manantiales vírgenes, subiendo por la calle, yendo por la calle. Ella dio vuelta por el callejón, quizá donde vivía, quizá una chocita al lado. Muy pobre, viviendo con su madre viuda. Y por el camino este lunes (el día para lavar), ella iba caminando, pero ella era una virgen. No importa qué tan malvada era la ciudad, ella era virgen; confiaba en Dios. Y de repente una gran luz aparece delante de ella. Y parado debajo de esta luz estaba Gabriel (¡Aleluya!) el Arcángel. ¡Amén! (No dejen que eso los asuste; “Amén” significa: “Así sea”. Muy bien, el Arcángel parado allí, y Él dijo: “Salve María, bendita eres tú entre las mujeres. Has hallado gracia delante de Dios”.
29 ¿Qué? ¿Yo? ¿De la ciudad más malvada en el país? ¿Una pobre muchachita que vive aquí atrás en el callejón? ¿Y sin embargo hallé gracia con Dios?
Dijo: “Sí, has hallado gracia delante de Dios”.
Eso asustó a la virgencita. La salutación de este Ángel, una Luz colgando sobre él. Y allí se paró en la Luz diciendo: “Salve”.
Eso lo asustaría a usted. Asustaría a cualquiera. Ahora quiero que miren, y lo observen a medida que está hablando con ella. Él dijo: “Has hallado mucha gracia delante de Dios, y darás a luz un Hijo y llamarás su nombre Jesús”.
“Pues”, ella dijo: “¿Cómo serán estas cosas?”.
Dijo: “El Espíritu Santo te cubrirá con Su sombra”. Amén. “Por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”. Ahora recuerde. ¿Creen eso? Dios es un Espíritu.
Hace un tiempo estaba hablando con un individuo, él dijo: “¿En verdad usted no cree que eso es verdad, predicador?”.
Yo dije: “Sí, lo creo”.
30 Él dijo: “Ahora mire, eso solo fue un pequeño desliz”, dijo: “José estaba yendo con esta mujer… esa muchacha”. Él era un viudo, con cuatro hijos. Y dijo: “Ahora mire, él estaba yendo con esa mujer, yo creo que solo fue un pequeño desliz, ¿no lo cree?”.
Yo dije: “¡No, señor! Yo creo que Él era el inadulterado Hijo de Dios, nacido virginalmente”.
Dijo: “¿Cómo podría ser?”.
31 Y me vine a dar cuenta, el hombre no creía en Dios. Y él dijo: “Va en contra de todas las reglas científicas, Hermano Branham; no puede ser”. Él dijo: “Mire. El trigo ni siquiera puede crecer sin un polen. Tampoco lo hará el maíz. No hay… se puede reproducir sin ambos, macho y hembra”. Él dijo: “Incluso los árboles tienen que perforarse y cambiar y así sucesivamente. Y el polen, por las abejas, que es traído de uno a otro, macho y hembra, o no crecerán”. Dijo: “Va en contra de todas las reglas científicas”.
Yo dije: “Pero esto es Dios, el creador de la ciencia”.
Él dijo: “Simplemente no puede ser”.
Yo dije: “Quiero preguntarle algo. ¿No cree que hay un Dios?”.
Él dijo: “No, señor”. Dijo: “Yo no creo que hubo un nacimiento virginal, y no creo que alguna vez haya existido tal cosa o que existirá tal cosa”. Dijo: “Ese hombre José fue Su padre”.
32 Yo dije: “Quiero preguntarle algo. ¿Me quiere decir entonces que es totalmente imposible que un hombre, que el gran Creador Dios…?”.
Él dijo: “No hay tal cosa”.
Yo dije: “Muy bien, solo sígame”. Dije: “Usted cree que es imposible que Dios el Creador traiga este Bebé… Usted admitirá que Él tenía una madre terrenal, yo también lo haré. Pero sería imposible sin que Él tuviera un…Bueno, digamos que Él tuvo un padre terrenal”.
Dijo: “Eso es correcto”.
33 Yo dije: “Le quiero preguntar entonces, ¿cómo llegó aquí el primer hombre sin padre o madre? Ya sea un renacuajo, una larva, un mono, lo que Ud. quiera llamarlo, ¿cómo llegó aquí? De acuerdo a su declaración, él tenía que tener ambos papi y mami, los dos”. Eso es correcto. Yo dije: “¿Quién fue el de él?”.
Él no me ha contestado hasta este día, y no puede. Dios creó este Niño. Sí, señor. Yo creo que la célula de sangre viene del sexo masculino. Eso es verdad, sabemos eso. Muchos de ustedes aquí son granjeros. Su gallina puede poner huevos durante todo el verano; pero si no ha estado con el macho, nunca empollarán. Eso es correcto.
Los pájaros están ahora haciendo sus nidos y la vieja madre pájaro puede hacer su nido allá en un árbol y poner un nido lleno de huevos y no estar cerca del macho, y ella puede sentarse sobre ese nido y empollar esos huevos y darles vuelta y darles vuelta, y quedar tan débil que ni siquiera pueda volar fuera del nido por estarlos manteniendo calientes. Pero a menos que ella esté con el pájaro macho, esos se van a quedar en el nido y se pudrirán. No son fértiles porque el germen de vida viene del macho.
34 Me hace recordar algunas de estas viejas iglesias frías formales que Uds. tienen aquí alrededor. Tienen un nido lleno de huevos, Uds. solo los acurrucan, los llaman diáconos y hermano, mejor debieran de destruir el nido y conseguir algo más. Ellos no creen en sanidad Divina, no creen en Dios. Nunca han estado con el macho para recibir un toque de vida, esa es la razón. Esa es la verdad. Bien podrían volcar el nido y empezar de nuevo. Eso es correcto. No importa qué tan diácono, y que tanto lo lustre y lo llame esto, aquello o lo otro, o le dé una palmadita en la espalda, o ponga sus nombres en el libro de la iglesia, ellos siguen estando muertos en delitos y pecados hasta que nazcan de nuevo. Sí, señor. Eso es verdad.
35 Ahora, noten. Regresemos rápidamente. Dios el Padre, un Espíritu, le hizo sombra a la virgencita; y Dios el Padre, el Creador de todas las cosas, creó una célula de sangre en el vientre de esa mujer y dio a luz al Hijo, Cristo Jesús, el tabernáculo de Dios en la tierra. ¡Amén!
Luego nosotros somos salvos no por sangre sexual, pero somos salvos por la sangre creativa por la propia sangre de Dios mismo. Él era la sangre que fue derramada en la cruz del Calvario. Es allí donde tengo fe en la salvación y la sanidad Divina, porque fue la propia sangre de Dios que fue derramada a través de las venas de Su Hijo en la cruz del Calvario. ¡Amén! Es por eso que podemos pararnos frente a la oposición y decir: “¡Es correcto!”. Uds. saben en dónde están parados si regresan a los hechos fundamentales para descubrir lo que era. Somos salvos por medio de la sangre de Dios.
36 Ahora, esta virgencita estaba muy emocionada. Noten. Aquí está lo que me gusta de María. Amén. En lugar de dudar como Zacarías, ese predicador, ella dijo: “He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a Tu Palabra”.
Ella no trató de averiguarlo todo como lo hizo él. “Pues”, él dijo: “Ahora mira, mi esposa está anciana”, y así por el estilo. ¡Tenemos bastantes ejemplos! Miren a Ana en el templo. Y miren a Sara. Muchas mujeres ancianas habían tenido hijos por las bendiciones de Dios sobre ellas. Y él tenía muchos ejemplos. Pero ella tuvo que creer algo que nunca había pasado.
Pero aquí está lo que me gusta de María, antes de sentir vida, antes de cualquier demostración física en el exterior, antes de que cesara una sola cosa en su cuerpo, antes que ella sintiera vida o algo, comenzó a testificar que iba a tener un bebé. ¡Aleluya! ¡Dios danos más Marías que tomarán a Dios en Su Palabra! Dios lo había dicho a través de Su Ángel. No hacía ninguna diferencia cualquier otra cosa que sucediera, ella iba a tener el bebé porque ella tomó a Dios en Su Palabra. ¡Amén!
37 Si tuviéramos ese tipo de personas aquí en esta audiencia esta tarde, no habría una persona enferma entre nosotros. Tomen a Dios en Su Palabra y comiencen a regocijarse. Ella salió diciéndole a todos alrededor: “Voy a tener un bebé”.
“¿Cómo sabes que lo vas a tener?”.
“Dios así lo dijo”.
Una virgen. ¡Aleluya! ¡Amén! Me gusta eso. Muy bien. Ella tomó a Dios en Su Palabra y comenzó a regocijarse. No podía quedarse quieta, ella le tenía que decir a alguien. Todos los que alguna vez entran en contacto con Dios tienen que decírselo a alguien más. Sí, señor.
Y ella se fue. El Ángel le dijo sobre Elizabeth. Y Elizabeth era su prima hermana. Ella tenía que ir en busca de Elizabeth. Así que subió a través de las calles de Nazaret y salió a Judea y subió por la región montañosa en busca de Elizabeth, para decirle sobre lo que le iba a suceder a ella. Así que ella sabía que Elizabeth ya estaba por ser madre —eran seis meses lo de ella. Y entonces ellas iban a tener un tiempo de regocijo juntas.
38 Y ahora miren, puedo ver a María llegando para encontrarse con Elizabeth, y allí salió Elizabeth para recibirla, ella vio que venía. Y ella salió corriendo, me imagino, y puso sus brazos alrededor de ella, y la abrazó y comenzó a besarla. “Oh, Elizabeth, estoy tan contenta de verte”.
Y: “María, estoy tan contenta de verte”.
Esa es la manera que ellas se saludaron. Tenían amor una por la otra. Uno ya no ve eso ahora. Casi todo ha desaparecido. Amor. Usted sabe, hermano, ¿no es horrible? A la gente ya no le interesa lo del otro. Pues, solía ser que cuando nosotros andábamos en el campo, teníamos una granja, y cuando alguien se enfermaba en el vecindario, pues, íbamos para allá y cortábamos su maíz y cortábamos leña y la metíamos, y hacíamos todo lo que podíamos para ayudarles.
Pero ellos ya no hacen eso. De la única manera que sabe que su vecino está muerto es cuando lo leen en el periódico. Uds. no saben nada al respecto. El amor fraternal ha cesado. ¿No es eso verdad?
39 Yo iba conduciendo con alguien el otro día y una mujer iba pasando por la calle y conocía a mi esposa. Y así que ella dijo: “Hola”.
Y yo dije: “¿Le hablaste a ella?”.
Ella dijo: “Sí”.
Yo dije: “No te escuché”.
Ella dijo: “Bueno, me volteé y sonreí”.
Yo dije: “Eso no es, una pequeña risita tonta”. Ellos pasan y hacen: “Hah”. No me gusta eso.
Yo iba saliendo de una reunión aquí en Miami —Hermano Bosworth— y había una Duquesa en ese lugar, se encontraba detrás de una de las pequeñas alas de la carpa. El Hermano Bosworth dijo: “La Duquesa que nos permitió tener este lugar quiere estrechar su mano, Hermano Branham”.
Yo dije: “Bueno, ahora, ella no es más que el resto.”, ¿ven? Dije: “Ella solo es una mujer”.
Él dijo: “Bueno, le dije a ella que no podía hablar con usted, pero que si pasábamos por el lugar de esa manera”, dijo: “Bueno, ella podía estrecharle la mano”.
Yo dije: “Bueno depende de usted”.
40 Así que después del servicio de la predicación ese domingo en la tarde, fui a la parte de atrás y ella traía suficiente ropa puesta que uno la podía meter en una caja de aspirinas. Y aquí venía ella. Traía un par de lentes en un palo, sosteniéndolo de esa manera. Ahora Ud. sabe muy bien, que nadie podría ver a través de esos lentes estando tan retirados así de ellos, sosteniéndolos de esa manera.
Y aquí salió ella con su cabeza levantada de esa forma, mirando a través de esos lentes. Con pulseras hasta arriba de sus brazos y aretes colgando como los estribos en la montura del diablo. Así que ella comenzó a caminar por allí de esa manera con esos lentes sobre sus ojos, y dijo: “¿Es Ud. el Doctor Branham?”.
Yo dije: “No, señora”. Dije: “Soy el Hermano Branham”.
Ella dijo: “Bueno, Doctor Branham, estoy encantada de conocerlo”.
Esa mano grande y gorda levantada de esa manera. Yo se la tomé; dije: “Bueno, bájela para que pueda reconocerla la próxima vez que la vea”.
41 ¡Y toda esa cosa puesta! No hay nada en eso. ¡Son tonterías! Seguro, ¿quién es Ud. de todos modos? Caminando alrededor con un saco de cincuenta dólares y la nariz levantada que si lloviera la ahogaría, ¡y piensa que es algo! Uds. son seis pies de tierra [182 cm. Trad.] ¡Su alma no está salva; está perdido! No hay otra salida. Pero ese es el mundo hoy. Oh, somos alguien, pertenecemos a alguna parte. Luego nos burlamos y llamamos a la gente santos-rodadores. ¡Oh, vaya!
Yo podía ver a María corriendo y tomando a Elizabeth y a ellas juntas, colocando sus brazos una en la otra. Y puedo escuchar a María decir: “Oh, Elizabeth, estoy tan feliz y encantada de verte”. Sabía que ella iba a ser mamá. Y ella dijo: “Escuché que vas a ser mamá”. Vamos a dramatizarlo un minuto, ahora.
42 Puedo escuchar a Elizabeth decir: “Sí, María, eso es correcto, pero estoy preocupada”.
“¿Por qué?”.
“Pues, es el sexto mes que está conmigo como mamá y aún no hay vida”. Ahora eso en su conjunto no es normal. Aproximadamente a los dos o tres meses. Así que ella dijo: “Seis meses y no hay vida, estoy preocupada al respecto”.
“Pues”, ella dijo: “Yo no estaría preocupada. Ahora escucha, sé que vas a ser mamá, porque el Ángel me lo dijo. Pero el Ángel se me apareció también a mí, y dijo que yo iba a tener un hijo, sin conocer hombre, y llamaré Su nombre Jesús”.
Y tan pronto como el nombre de Jesús salió por primera vez de labios de un ser mortal, ese pequeño bebé muerto en el vientre de la madre recibió el bautismo del Espíritu Santo y comenzó a saltar y brincar de alegría ¡Eso es correcto!
¡Hermano! Si hará que un bebé muerto en el vientre de una mujer, salte de alegría, ¿Qué debería hacerle a la iglesia nacida de nuevo? Ciertamente. ¡Cuando el nombre de Jesús se pronunció por primera vez a través de los labios de un mortal! ¡Amén! ¡Se trata de demonios gritando y saliendo, pecadores llorando! Ese Nombre, Ud. no puede lanzarlo y medio reverenciarlo y luego tener poder con él; ¡Ud. tiene que creerlo y reverenciarlo! Dios lo concederá.
43 Ahora, dijo: “Tan pronto la voz de tu salutación”, dijo: “Bienaventurada la que…”, el Espíritu Santo saltó en la madre. Dijo: “¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí? Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, ¡la criatura saltó de alegría en mi vientre!”.
Si acaso se trata de gritar algo nuevo, huh, pues, ¡es la religión más antigua en el mundo! La religión que grita. Pues, miles de años antes que el mundo fuera fundado, Dios le preguntó un día a Job, dijo: “¿Dónde estabas tú cuando Yo fundaba el mundo, cuando las estrellas del alba alababan juntas y los hijos de Dios gritaban de gozo?”. Hablan sobre algo nuevo, acabamos de recibir un caso nuevo del tipo antiguo, eso es todo. Ciertamente. ¡Gritaban de gozo! ¡Qué tiempo! ¡Vaya!
44 ¿Qué tipo de bebé sería este, cuando este Juan nació? ¡Vaya! Lo veo cuando salió del desierto… no con su cuello volteado en la espalda y teniendo pollo frito tres veces al día. ¡No, señor! Él tenía una vieja piel de oveja envuelta alrededor de él, con un cinto de piel de camello, ¡pero él predicó arrepentimiento! Y él agitó las regiones alrededor. El predicó a Cristo.
Y, hermano, cuando Cristo es predicado en su simplicidad, pero en su poder, agitará las naciones cada vez. Cuando Cristo el Dios viviente viene a ser una realidad para la gente. Ciertamente. Siempre ha sido. El poder de Dios siempre ha estado con Su pueblo a través de todas las edades. Anoche, al ir caminando, los hijos de Israel, pensé allí, cuando llegaron a un lugar, algunas veces nos desconcertamos. Cuando llegaron a Cades Barnea ellos estaban desconcertados. Dios hizo un camino para ellos. Cuando estaban en el Mar Rojo, Dios abrió el Mar Rojo.
45 Mírelos. Ellos salieron de ese país sin nada más que un sartén lleno de pan arriba de sus cabezas. Uds. no tienen que esperar hasta renunciar toda su maldad; vengan de la manera que están. Esa es la manera que Ud. quiere. Dice: “Bueno, cuando me deshaga de esto, y cuando esto o aquello, yo vendré”. Venga ahora, de la manera que está.
Noten. Cuando cruzaron al otro lado, se acabó el pan. Dios siempre provee una manera. Esa noche cuando se fueron a la cama, puedo ver al profeta salir y orar. La siguiente mañana cuando despertaron, miraron por todo el suelo, y había maná por todo el suelo, como escarcha. El sabor era como de hojuelas y miel. Y ellos salieron y comenzaron a levantarlo y a comerlo. Oh, era maravilloso —maná. Un tipo hermoso de nuestro maná hoy, toda la jornada por el desierto lo fue. Y mírelos. Dios suplió sus necesidades… o, maná. Y cuando ellos estaban… “Sabe como miel en la roca”, dijeron. ¿Alguna vez lo han probado? ¿El maná celestial que desciende de Dios del cielo? Más dulce que cualquier miel que yo haya probado.
46 Así que entonces, de repente; la gente pensó que no tendrían que ser racionados, así que salieron y recogieron suficiente para que les durara mucho tiempo. De esa manera la gente va a la iglesia: una vez en Pascua, piensan que tienen suficiente para el siguiente año.
Un pastor me dijo no hace mucho, en una cierta iglesia grande evangélica, él dijo: “Rev. Branham, yo siempre le ofrezco a mi gente una muy Feliz Navidad, un Feliz Año Nuevo, en la Pascua”. Dijo: “No los volveré a ver hasta la siguiente Pascua”.
¿Saben por qué? La gente trató de hacer eso allá. Pero se dieron cuenta que tenían que recoger una cesta nueva cada día. La clase que ellos recogieron y guardaron… Unas personas fueron y lo hicieron de todas maneras, y se dieron cuenta que se había contaminado. Le entraron los gusanos. No servía.
47 De esa manera es con muchas de nuestras experiencias hoy, aún en Pentecostés. Tiene muchas larvas. Es tiempo de deshacernos de la cosa. No lo que hicimos hace cuarenta años; lo que hacemos hoy. ¿Cuál es mi experiencia hoy con Dios? Contaminación. Dicen: “Bueno, hace veinte años tuve una hermosa experiencia”. ¿Qué de ahora? “Bueno, yo creí en Él hace mucho tiempo”. ¿Pero qué de ahora?
Ahora noten. Amo esto. Él dijo: “Sabe como miel”. Me recuerda de David. David era un pastor. Y los pastores de antes solían cargar una pequeña alforja al lado de esta manera. Y le ponían miel allí dentro. Ellos mismos comían de eso. Pero cuando una oveja se enfermaba, se iban a una roca caliza. Tomaban un poco de esta miel y la untaban por toda la roca. Y entonces la oveja enferma, la acercaban a la roca, y la oveja enferma empezaba a lamer esta miel para quitarle la miel, y lamía la cal de la roca y sanaba a la oveja enferma.
48 Solo me recuerda: Hermano, yo tengo una alforja llena de miel aquí esta tarde, y la voy a poner en la Roca Cristo Jesús y Uds. ovejas enfermas comiencen a lamer, y les estoy diciendo, Uds. encontrarán a Cristo. Amén. Ahora, no la voy a poner en la iglesia; la voy a poner donde pertenece, en Cristo Jesús donde pertenece su poder de sanidad y salvación. Y Uds. las ovejas enfermas comiencen a lamerlo rápidamente y vean si no sanan inmediatamente; en la Roca, Cristo Jesús. Ellas lamían, lamían, lamían, lamían, y entre más lamían… Hay algo sobre una roca que tiene una cura en ella.
49 En los viejos tiempos solían tener una piedra loca… Y cada vez que alguien era mordido por un perro, ellos harían… un perro rabioso, tomaban a este individuo y lo pegaban a la piedra. Si él se pegaba, se reponía. Si no se pegaba, él moría. Yo conozco una Roca, la Roca de las Edades, donde cada persona enferma de pecado o persona enferma físicamente puede venir a la Roca de las Edades y pegarse a ella, aférrense a ella. [Palabra no clara]. Dios está obligado a traerlos a las virtudes de sanidad del Calvario —fluye hoy a través de esa Roca Cristo Jesús — que sanará a cada persona enferma que haya. Sí, hace que cada pecador sea salvo, trae gozo al abatido, en Cristo Jesús.
Lo que necesitamos hoy día, hermano, alrededor de este país no es una reunión religiosa; tenemos muchas de ellas por todo el país ahora. Un cierto evangelista pasó por el país no hace mucho, muy reconocido entre las iglesias nominales. Él fue a Boston y a otro lugar allá arriba donde dijo que en un espacio de seis semanas tuvieron veinte mil convertidos.
50 Un grupo de laicos y ministros regresaron en busca de las tarjetas, y aproximadamente dos meses después no pudieron encontrar veinte que sobresalieran. ¿Por qué? Ellos no avanzaron lo suficiente. No se pegaron a ello. Ese es el problema. Lo que necesitamos hoy es un buen avivamiento de San Pablo chapado a la antigua, en la Biblia, donde el Espíritu Santo se predica de vuelta a la iglesia. Eso es correcto, mi hermano, hermana.
Me recuerda de cuando mi hermano y yo aquí. Un día nos hallábamos en un arroyo. Éramos niñitos. Y encontramos una de estas viejas tortugas de agua. Uds. saben lo que son aquí en Indiana. Un amiguito muy chistoso, Ud. sabe, de la manera que columpia sus patas y camina. Y nosotros pensamos que era la cosita más chistosa, así que nos acercamos a ella. Hizo: “Whew”. Se metió de vuelta a su caparazón.
51 Me recuerda de mucha gente que no cree en sanidad Divina. Deje que llegue la campaña a la ciudad, dicen: “Whew, no vayan a ir para allá. No hay nada en ese montón de santos-rodadores”. ¿Ven? Allí está.
Así que yo dije: “Espera, haré que se mueva”. Y corté una rama de un árbol y empecé a darle duro. Nunca le hizo nada. Uno no puede metérselo a golpes. Ellos simplemente no lo tomarán. Yo dije: “Me encargaré de eso”. Lo llevé al arroyo y lo metí en el agua. Salieron a la superficie unas cuantas burbujas y eso fue todo.
Hermano, Ud. puede bautizarlos de esta manera, aquella manera, cabeza primero, de espalda y abajo tres veces, cuatro veces, lo que Ud. quiera. Bajan como un pecador seco, suben uno mojado. Todavía un pecador.
52 ¿Saben lo que hice? Hice un pequeño fuego y puse al muchacho encima. ¡Entonces se movió! Lo que necesitamos hoy día no es unirnos a la iglesia y discutir sobre bautismo, es el Espíritu Santo y fuego que hará mover a cualquier iglesia. Pongan el Espíritu Santo de vuelta en la iglesia y los apóstoles y maestros y demás en su lugar, y dejen que el Espíritu Santo empiece a reinar en una iglesia como esa y vean lo que sucede. Señales y maravillas y milagros la seguirán. Seguro que lo hará.
Yo sé que Uds. piensan que estoy loco. Me van a llamar un santo-rodador después de esto, así que mejor es que empiecen de una vez. Tal vez lo soy. Pero si sintieran como me sentí, parado aquí, Uds. estarían haciendo la misma cosa.
Noten. Dios prometió bendecir a Su pueblo. Cómo es que pensé en ese maná… (antes que lo vuelva a dejar). Era un tipo. Todas las cosas de lo antiguo fue un tipo de lo nuevo. Y yo veo allí donde el Espíritu Santo llovió el maná. Eso era para que les durara. Ese maná nunca cesó durante todo el viaje.
53 Y ahora observe. El maná siguió cayendo. Ahora, Moisés le dijo a Aarón: “Sal y toma varios gomer llenos de eso y ponlo atrás en el lugar Santísimo alrededor del arca. Para que después de esto, para que cada sacerdote”, cáptenlo “cada sacerdote que venga según ese sacerdocio podía tomar un puñado de ese maná original que cayó en el principio”.
Ahora, nunca se contaminó allá atrás, estaba en el lugar Santísimo. Y cada sacerdote que venía según el sacerdocio, cuando él era ordenado sacerdote, ellos tomaban un puñado del maná y le daban a él un buen puñado. Y él probaba del maná original que cayó en el principio.
Qué tipo es ese del Espíritu Santo. Cuando Dios, un día en Pentecostés, derramó las bendiciones de la gente, ellos estaban encerrados arriba en un cuartito —unos ciento veinte— hombres y mujeres juntos, orando. Y de repente vino un sonido del Cielo como un viento recio y poderoso, llenó toda la casa donde estaban sentados. Lenguas de fuego se asentaron sobre ellos. Fueron llenos con el Espíritu Santo. Salieron a las calles, dando testimonio y alabanzas a Dios.
54 Ahora observe. Ese era nuestro maná que habría de llevar la iglesia del Espíritu Santo a través de la edad hasta que Jesús venga. ¡Aleluya! Noten. ¿Cuánto había de durar? Usted maestro que no conoce su Biblia. Pedro dijo… Cuando ellos comenzaron a tambalearse y gritar, afuera el evangelio completo eclesiástico fenomenal… o el mundo fanático se le acerca y le dice: “¡Estos hombres están borrachos!”.
¿Se pueden imaginar? Escuchen ustedes, amigos Católicos, y el resto de ustedes. ¡La bendita virgen María estaba entre ellos! Y si Dios no dejó ni siquiera que la madre del Hijo de Dios, entrara al reino de Dios hasta que ella estuviera tan llena del Espíritu Santo al punto que se comportó como una mujer ebria, ¿cómo van a entrar Uds. con algo menos? ¿Qué va a ser? Piénsenlo Uds. mismos. La Biblia dice que María estaba allí. ¡La misma madre de Cristo tuvo que ir a Pentecostés y quedarse allí en la ciudad de Jerusalén hasta que ella estuviera tan llena del Espíritu Santo al punto que se tambaleó como si estuviera borracha! ¡Amén! ¡Eso es verdad! Esa es la Biblia.
55 Cuando ellos estaba allá afuera, y Pedro, el pequeño cobarde, se paró en una caja de jabón después de haber sido lleno con el Espíritu Santo… o, un tocón o algo. Y todos ellos se estaban riendo, decían: Miren a ese montón de santos-rodadores. Mírenlos allá arriba; se comportan como si estuvieran borrachos, simplemente tambaleándose“.
¿Alguna vez estuvo en una de las reuniones? ¡Maravilloso! Eso es correcto.
Miren a Moisés, un tipo de ello. Cuando ellos cruzaron por el Mar Rojo, y en el otro lado Moisés miró para atrás y vio a todos los capataces ahogados. Justo el tipo de nosotros que venimos a través de la sangre de Cristo, limpios por un poder santificador, apartados del pecado. Al mirar atrás y ver todo el fumar, beber, fiestas de cartas, cines, todas las cosas bajas de la vida del mundo, muertas en la sangre de Cristo. Moisés levantó sus manos y comenzó a cantar en el Espíritu. Miriam, la profetiza, cogió el pandero y se fue por la ribera, saltando y tocando el pandero y danzando. Y las hijas de Israel la siguieron, sonando, cantando, danzando. Si acaso no es esa una reunión chapada a la antigua del Espíritu Santo, nunca he visto una. Amén. Cantando en el Espíritu. Danzando en el Espíritu. Amén.
56 Mire, hermano, cuando ellos estaban pasando este buen tiempo, y el último lado estaba escarneciendo, riéndose, burlándose de ellos, Pedro se paró en su caja de jabón, o tocón, dijo: “Varones de Judea, esto os sea notorio, y oíd mis palabras: Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día”, el bar ni siquiera estaba abierto. Dijo: “¡Pero esto es aquello!”.
Hermano, si esto no es aquello, me voy a quedar con esto hasta que aquello llegue. Amén. Dijo: “Esto es aquello, Mas esto es lo dicho por el profeta Joel: Y en los postreros días, dice Dios, derramaré de mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán; y de cierto sobre mis siervos y sobre mis siervas en aquellos días derramaré de mi Espíritu, y profetizarán. Y daré prodigios arriba en el cielo y señales abajo en la tierra, sangre y fuego y vapor de humo; antes que venga el día del Señor, Grande y manifiesto; y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo”.
Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron: Varones hermanos, ¿qué haremos?
Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.
¿Qué? El maná. Tenemos un sartén lleno de eso, lo vamos a colocar aquí arriba. Será para vuestros hijos y los hijos de vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos hoy quieran recibir el Espíritu Santo. ¡Tenemos el mismo maná!
¿Qué? ¡No recibirán algo que se parece al Espíritu Santo, pero tienen un bocado lleno y un corazón lleno del maná original que cayó en el día de Pentecostés! ¡Dios lo tiene guardado para cada generación! ¡Aleluya! ¡Amén! Trae los mismos resultados: tambaleándose como hombres borrachos, llenos con el Espíritu, señales y maravillas. Amén. ¡Whew!, me siento religioso.
57 Noten cómo Dios bendijo, prometió que Él estaría abajo. ¿Para quién es? ¡Para vosotros! “… para vuestros hijos, los hijos de vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. En Cornerville, Indiana, donde sea. Si Dios está todavía llamando, todavía se lo está dando a cada sacerdote. ¿Somos nosotros sacerdotes? Un real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, ofreciendo sacrificios espirituales. ¿Qué? El fruto de nuestros labios dando alabanza a Su Nombre. Estoy babeando mucho esta tarde.
¿Saben qué es lo que pasa? Acabo de ir a Canaán, estoy comiendo unas de estas uvas nuevas, me estoy emborrachando tanto como puedo estarlo. ¡Amén! Le provoca a uno babear. ¡Muy bien! ¡Oh, es real!
Oh, cómo es que veo el tipo de bebé que este debió haber sido. Saltó en el vientre de su madre antes de nacer y recibió el Espíritu Santo. Él no iba a ser ningún hipócrita; iba a tener de lo que estaba hablando. Así que él vino, predicó el Espíritu Santo.
58 Allí se paró él, y predicó… (Tendremos que darnos prisa, veo que mi tiempo se va tan rápido aquí. Ahora estoy comenzando a sentirme bastante bien) Pero mire. Me fijé allí por un rato…
Luego llegó Jesús. Todos conocemos de Su nacimiento, cuando Él nació, Su ministerio. Vamos a ir rápidamente al siguiente texto ahora. Obsérvenlo mientras viene.
De repente, Él comenzó a ser tan popular al punto que tuvo que alejarse del hogar de Lázaro. Y cuando Jesús salió del hogar de Lázaro, la tristeza y la enfermedad entraron. Y cuando Jesús deja su hogar, la tristeza y enfermedad empiezan a entrar. Ahora, en este caso, no fue porque a Él lo corrieran o expulsaran, Él había tenido una visión y Dios lo estaba enviando lejos.
Así que entonces Lázaro se enfermó. ¿Se pudieran imaginar entonces las críticas de Jerusalén? Decían: “Uh-huh, ¿en dónde está su amigo? ¿En dónde está ese sanador Divino?”.
“Bueno, lo mandamos llamar, y Él lo ignoró”.
59 ¡Oh, vaya! Mandó llamar al pastor; ignoró el venir. ¿Qué haría usted?“. ”Oh, bendito Dios, ya no voy a seguir lidiando con ese viejo pastor. Voy a ir por aquí y me uniré a las Asambleas, o me uniré a esta, o me uniré a esa“.
Esa es la razón por la que no pueden llegar a ninguna parte. Eso es correcto. Ahora, ellos nunca me dijeron que dijera esto, pero, hermano, si Uds. no pueden tener fe en su pastor, desháganse de él. Eso es correcto. Su pastor puede ayudarles hoy si Uds. tienen fe en él. Pero tienen que creer en él. Crean que él es un hombre de Dios. Algunas veces él no puede acudir cada vez que Uds. chasquean sus dedos, no debe hacerlo. Él está supuesto a seguir lo que Dios dice que haga. Eso es correcto.
60 Ahora, pero… Ellos dicen ahora… Volvieron a mandar. Y cuando volvieron a mandar, pues, Él solo se fue más lejos. ¡Vaya, qué condición! Lázaro en verdad que se enfermó, y murió. Ellos lo sacaron y embalsamaron su cuerpo. Se lo llevaron y lo colocaron en la tumba. Jesús supo entonces que él estaba muerto. Entonces, Él les dijo a Sus discípulos… Uds. están familiarizados con la historia. Aquí Él regresó a Jerusalén. Ahora, puedo escuchar a algunos de ellos decir: “Sí, escuchamos que ese santo-rodador viene en camino, ese sanador Divino otra vez. Pues, él ya se murió. Oh, si Él hubiera estado aquí, lo habría sanado”. Seguro.
Pero la pequeña Martha… a mí como que me gusta ella. Ella había sido dilatoria sobre cosas, pero se fijan, todo el tiempo mientras Martha estaba en hacer cosas, María se sentó a los pies de Jesús y escuchó. Ahora está valiendo la pena. Entonces, aquí ella sale…. Ella escuchó que Jesús vino. Entonces, aquí venía ella por las calles. Me puedo imaginar y ver a los críticos diciendo: “¿A dónde vas ahora? ¿De qué se trata todo en este momento? Va para verlo a Él, me imagino”.
61 Ella solo se abrió camino, nunca les prestó atención. Ella llegó hasta donde estaba Jesús. Ahora, naturalmente, ella tenía el derecho de reprenderlo, tal parecía, para decirle: “¿Por qué no viniste con mi hermano?”. Escuchen atentamente. “¿Por qué no viniste cuando te llamamos? Ahora, nosotros dejamos la iglesia, dejamos todo, dejamos a nuestro sacerdote, nos fuimos en contra de su voluntad, te tuvimos en nuestro hogar, te pagamos nuestro dinero, te alimentamos con nuestra comida, te dimos ropa; y cuando mi hermano estaba enfermo, te mandamos llamar y Tú nos diste la espalda y te fuiste”.
Cada cosita de eso hubiera sido la verdad. Pero, hermano, déjeme decirle algo ahora: es su actitud hacia cualquier don Divino, la manera que aborda esa actitud determina lo que Ud. va a recibir de ello. Usted solo vino a Dios de la manera equivocada. Jesús solo entró caminando a la ciudad.
Pero ella no hizo eso. Ella corrió a Él y cayó a Sus pies y dijo: “Señor”. Eso es lo que Él era. “Señor si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto”.
62 Oh, me gusta eso, ella sabía que ese era el Hijo de Dios. Ahora, creo que sé de dónde sacó ella eso, debe haber leído atrás en la Biblia donde hubo una mujer Sunamita en una ocasión. Y ella no tenía hijos y Eliseo la bendijo y ella tuvo un bebé. Y el bebé llegó a los diez o doce años de edad, y un día, (pienso que el pequeñito debió haber sufrido una insolación) alrededor de las once del día, y él vino gritando: “Mi cabeza, mi cabeza”. Y el padre lo mandó de regreso. Y él entró, y a medio día el bebé murió. Y ella había construido un lugarcito allí para que el profeta se quedara.
Y observe esa madre, qué apropiado. Ella tomó al niñito muerto, lo cargó al cuarto del profeta y lo colocó en la cama del profeta. Un buen lugar para acostarlo. Ella dijo: “Ensilla la mula ahora, ve adelante, y no te detengas a menos que yo te lo ordene”. Ahora, me gusta eso.
Muy bien. Su esposo dijo: “No es luna nueva ni sábado, así que el profeta no va a estar allá”.
Ella dijo: “Todo va estar bien”.
63 Ahora, Dios no le revela todo a sus profetas; Uds. saben eso. Así que, Elías estaba parado allá arriba al lado de su cueva, y él miró, le dijo a Giezi, él dijo: “Aquí viene la Sunamita”. Dijo: “Ella está llorando; algo está mal con ella. Y Dios me lo ha ocultado, yo no sé”. Miren, Él no tenía que decírselo.
Entonces, la Sunamita corrió directamente y Giezi corrió a ella, Elías dijo: “¿Está todo bien contigo? ¿Está todo bien con tu esposo? ¿Está todo bien con el bebé?”.
Ahora, aquí está lo que me gusta. Ella dijo: “Todo está bien”.
64 Allí estaba. Ella sabía que ese era el profeta de Dios. Ella sabía que si lograba llegar a ese hombre, que averiguaría por qué murió su bebé. Así que, todo estaba bien. Ella sabía que Dios estaba en Su profeta. Eso es correcto. Entonces, ella cayó a sus pies, y le reveló su secretó a él. Y él le dijo a Giezi: “Ciñe tus lomos, y toma mi báculo: si alguien te habla, no le hables: pero ve y pon este báculo sobre el bebé muerto”.
Ahora, allí es de dónde pienso que Pablo sacó el tomar los pañuelos de su cuerpo. Elías sabía que todo lo que él tocaba era bendecido. Ahora, si pudiera hacer que la mujer lo creyera. Pero su fe no estaba en el báculo, su fe estaba en el profeta. Ella dijo: “Vive Jehová, que no te dejaré, me quedaré aquí mismo contigo”.
65 Así que, Elías pensó que sería mejor ceñir sus propios lomos. Así que aquí va. Y Giezi se adelantó a él. Él regresó y dijo: “No hay vida en el bebé; está muerto”.
Entonces, Elías llega a donde… el bebé muerto allí tendido, estaban en el duelo y llorando. Fíjese en él. Él entra al cuarto en donde está el bebé. Él camina para arriba y para abajo en el cuarto. Me gusta eso. Uno: “Señor, ¿qué vas a hacer?”. Para arriba y para abajo en el cuarto. Todos están afuera chillando e histéricos, gritando y comportándose así. Él solo para arriba y para abajo en el cuarto.
Él fue y tendió su cuerpo… Un hombre… La Biblia dice que estamos sujetos a pasiones así como él lo estaba. Un hombre, no un Ángel; un hombre, un profeta. Y él tendió su cuerpo sobre el bebé muerto. Y se quedó allí un rato. Puso sus labios sobre sus labios, su nariz sobre su nariz, su frente sobre su frente, sus manos sobre sus manos, y se tendió allí. Elías, pienso, sería un hombrecito flaco; así que él se tendió sobre el bebé.
66 Él se levantó. Tienta al bebé; se estaba calentando. Él camina de un lado a otro. ¡Aleluya! Dios estaba en Su profeta. Entonces, él camina de un lado a otro otra vez. Él va y tiende su cuerpo sobre el bebé muerto otra vez, y estornuda siete veces. Dijo: “Toma al bebé y trae acá a la Sunamita”. El bebé volvió a la vida.
Ahora, ojalá tuviéramos el tiempo para entrar en esos siete estornudos, pero tenemos que darnos prisa. Miren, amigos, María… no, Martha, sin duda, había leído esa historia y sabía que si esa mujer Sunamita supo que Dios estaba en Su profeta, ¡seguramente Dios estaba en Su Hijo! Ella reconoció —la mujer Sunamita— reconoció el don de Dios del profeta. Y ella lo abordó a él correctamente. Y María estaba reconociendo el don de Dios en Su Hijo. Así que ella corrió a Él, se arrodilló, (Ahora, escuchen atentamente por un minuto), ella cayó a Sus pies y dijo: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.
67 El muchacho tendido allá, con cuatro días muerto, los gusanos de piel arrastrándose por su cuerpo. Contaminación: la nariz ya se había hundido en todo ese tiempo. “Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”.
Me imagino que hay gente aquí que ha estado con cada doctor que hay en la región aquí alrededor. Los doctores probablemente los desahuciaron, dijeron: “Usted es un caso perdido”. “Mas también sé ahora Señor”, todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará.
¿Podrían pensar eso? Eso cambia corazones. Él la miró a ella, dijo: “Tu hermano resucitará”.
Ella dijo: “Sí, Señor. Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero; él es un buen muchacho. Él resucitará en el día postrero, en la resurrección general”.
Obsérvelo a Él. Él no era muy atractivo de ver; la Biblia dice: “Sin hermosura para que le deseemos”. Probablemente un hombrecito delgado. Él enderezó Su cuerpecito; Él dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en Mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?”.
68 Ella dijo… obsérvelo, cada rueda está encajando. Una mujer deseando algo de Dios, parada delante de Él, plenamente ungido, y diciendo: “Sí, yo creo que Tú eres el Mesías. Creo que Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Señor de la mies. Yo creo que todo lo que le pidas a Dios, Dios te lo dará. Dios prometió hacer eso en el Mesías, así que te lo estoy pidiendo, y estoy aquí delante de Ti ahora mismo. ”Mas también sé ahora Señor“, todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”.
Obsérvelo. Él dijo: “Tú hermano resucitará”.
Ella dijo: “En el día postrero”.
Él dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en Mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?”.
Ella dijo: “Sí, Señor; yo he creído que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo”.
69 ¿Qué piensa Ud. con respecto a esto en esta tarde? ¿Cree que esto es el Espíritu Santo? Solo tome la misma actitud hacia ello. Dese cuenta de lo que sucede. Lo que sea que necesite, Dios se los dará si reconocen que Eso es el Espíritu Santo. El problema consiste, Uds. no saben que pensar al respecto. Vayan y rompan toda cadena y digan: “¡Es real!”. Sí, señor.
Ella dijo: “Todo lo que le pidas a Dios, Dios lo hará”.
Y Él dijo: “Tu hermano resucitará”.
Ella dijo: “Sí, Señor, en la resurrección”.
Ahora fíjese. Dijo: “¿En dónde lo pusieron?”. Y Él va.
Una persona me dijo hace unos años, dijo: “Hermano Branham, ¿me quiere decir que Ud. cree que ese Hombre era Divino?”.
Yo dije: “Sí, señor”.
Dijo: “Yo puedo probar que Él era solo un hombre”.
Le dije: “Él era más que un hombre”.
“Oh”, ella dijo: “Él era un profeta”. Estas son algunas de estas enseñanzas superficiales donde tienen a la gente metida hoy día.
Dije: “Hermano, Él era Dios o era un engañador. Él era un mentiroso”.
70 Él dijo: “Pues, Él no era Divino, Hermano Branham”, dijo: “Él no podía haber sido. Se lo puedo probar por la Biblia que Él no era Divino”.
Le dije: “Si Ud. me lo prueba por la Biblia, yo lo aceptaré”.
Ella dijo: “Muy bien”. Ella dijo: “En San Juan el capítulo 11, la Biblia dice que cuando Jesús estaba yendo a la tumba de Lázaro, que Él lloró”. Dijo: “Eso prueba que Él era un hombre; Él lloró lágrimas como un mortal”.
Yo dije: “Seguro Él lloró, pero Él era Dios-Hombre”. Dije: “Cuando Él fue a la tumba de Lázaro, pudo haber llorado como hombre. Pero cuando un hombre había estado tendido allí durante cuatro días, muerto y podrido, tendido en la tumba, y Él rodó la piedra y la peste salió por todas partes, y Él se paró allí —ese mismo Hombre había estado llorando— y habló y dijo: ¡Lázaro, ven fuera!. Y un hombre que había estado muerto cuatro días y su alma en un viaje de cuatro días en alguna parte, resucitó y se puso de pie, ¡Ese era más que un hombre! Ese era Dios hablando a través de Su Hijo. Él era Dios-Hombre”.
71 Seguro, Él era un Hombre cuando se paró aquella noche, toda la noche en la montaña ayunando y orando. Y a la siguiente mañana Él bajó, miró por todo ese árbol tratando de encontrar algo para comer, y no había nada allí que Él comiera: el árbol no tenía higos. ¡Él era un Hombre cuando tenía hambre! Pero cuando Él tomó cinco panecillos y dos pececitos y alimentó a cinco mil, ese era más que un hombre. Ese era Dios en Su Hijo. Correcto.
Él era un Hombre esa noche cuando se acostó en esa barca, después de haber estado predicando y sanando todo el día hasta quedar bien cansado. Me imagino que diez mil diablos del mar juraron que lo ahogarían esa noche. El viejo barquito allá en el mar como un corcho, el diablo dijo: “Ahora sí lo atrapamos”. Rebotaba de arriba abajo de esa manera, y Él tan dormido y agotado, ¡ni siquiera lo despertó!
Pero cuando Él… Los discípulos lo despertaron. Él era un Hombre acostado allí dormido, pero cuando Él puso Su pie en la proa del barco y dijo: “¡Calla enmudece!” Y los vientos y las olas le obedecieron… ¡Aleluya! ¿Crees esto? Sí, señor.
72 Él era un Hombre cuando estaba colgando en el Calvario, clamando y llorando por misericordia: “Dios Mío, Dios Mío, ¿por qué me has desamparado?”. Y cada músculo en Su cuerpo temblando, ¡sangrando la vida! ¡Él era un Hombre! Ellos lo enterraron y Él murió como un hombre. Pero cuando Él resucitó en una mañana de pascua, ¡Él era más que un hombre! ¡Él probó que Él era Dios! ¡Aleluya!
Una mujer tocó el borde de Su vestidura, fue completamente sanada. ¿Crees esto?
¡Yo creo que Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos! ¿Crees esto? Yo creo que las señales y maravillas que Él hizo en la tierra, se están haciendo aquí mismo día y noche. ¿Crees esto?
Yo creo que el Espíritu Santo está aquí mismo ahora. ¿Crees esto? Creo que todo lo que le pidan a Dios en este momento, Uds. lo recibirán. ¿Crees esto? ¡Aleluya! Uds. piensan que estoy loco. ¡Muy bien! Déjenme en paz, soy feliz.
73 ¡El Espíritu Santo está aquí! ¿Crees esto? Yo creo que cada persona enferma podría ser sanada ahora mismo. ¿Crees esto? Yo creo que cada pecador puede ser salvo. ¿Crees esto? ¡Jesucristo está aquí ahora! Si lo creen pónganse de pie, vamos a darle a Él alabanza ahora mismo. Todos. Cada uno ore.
Dios Todopoderoso, ven, Señor Jesús, manda Tu poder del Espíritu Santo. Bendice a la gente, en el Nombre de Jesucristo.
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