S.130 53-0608E  En Tu Palabra 

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OBRAS DEL MENSAJE

En Tu Palabra

Connersville, Indiana, E.U.A.

53-0608E

1 Buenas noches, amigos Cristianos. Es un gran privilegio estar aquí de nuevo esta noche para comenzar unas semanas de servicios. Y me imagino que el hermano les dijo que nos quedaremos una semana con el lugar. Y estamos agradecidos por eso. Queremos darles las gracias a los hombres aquí, a los pastores que están cooperando y a aquellos que se adelantaron para conseguirlo. Queremos agradecer a cada uno de ustedes por invitarnos a quedarnos. Por encima de todas las cosas, por supuesto, agradecemos a Dios por la promesa. Queremos darle las gracias al alcalde de la ciudad, y a los oficiales de la ciudad, por dejarnos tener este lugar. Que el Señor también les conceda Sus ricas bendiciones.
Y trataremos con la ayuda de Dios y de la mejor manera que sabemos ministrarle a los enfermos y necesitados esta semana, los que están necesitando salvación y la de sus cuerpos también, en el nombre de nuestro Señor, de la mejor manera que sabemos.

2 Es como una tarea nueva la que estamos probando ahora. Durante algún tiempo, he estado haciendo todo lo posible para dirigir las reuniones yo mismo… quiero decir, sin el administrador y demás. No hay nadie aquí sino mi pequeño hijo y yo —un muchacho de diecisiete años. Así que tengo que predicar y por el estilo. Y siempre he pensado que tal vez el Señor me ayudaría a hacerlo durante un tiempo y lo estoy intentando. Así que tengan un poco de paciencia conmigo.
Y normalmente yo me quedo en casa, no como, vengo a la reunión en ayuno, orando, me guía directamente a la plataforma y comienzo desde allí, a orar por los enfermos. Por supuesto, eso hace que la reunión sea mejor, yo sé eso, porque uno ya está bajo la unción. Pero ahora, me gusta venir y leer un texto, hablar un rato de la Palabra, y después orar por los enfermos. Así que, eso es lo que normalmente hacen los administradores. Ahora el Señor les bendiga. Les damos las gracias por su fina cooperación en todas partes.

3 Y anoche… o, ayer en la tarde, más bien… o, fue anoche, cuando levantaron aquí en la reunión una ofrenda de amor para mí. Quiero darles las gracias. No soy digno de que me la den. Yo no pensé al respecto hasta anoche cuando me la trajeron y dijeron: “Aquí está una ofrenda de amor para usted”. Pues, yo estaba muy feliz por eso.
Y le aseguro esto, amigo Cristiano, que cada centavo de eso, sé qué hacer con eso, lo daré para la gloria de Dios. Cualquiera es bienvenido, tan bienvenido como sea posible, de revisar lo que yo hago con el dinero. Cada centavo que no tengo que tener para mi familia, y lo que tengo que tener para mis gastos y cosas, se va directamente a la obra misionera. Y yo mismo llevo el Evangelio a otras partes del mundo, entonces así sé lo que es.

4 Yo nunca he levantado una ofrenda en mi vida. Nunca fui capaz de hacerlo. Recuerdo en una ocasión… Una de mi gente está sentada aquí de esa iglesia. Y recuerdo que no hace mucho, llegué a un punto donde ellos… ¿alguna vez le llegaron a un punto donde no podían lograr que les alcanzara? Yo prediqué allá en mi tabernáculo durante doce años sin un centavo de dinero. Yo era un guardabosque del Estado, también de este condado, del Estado de Indiana, durante unos años. Y patrullaba las líneas de alta tensión, y por el estilo, y trabajaba, ganando mi sustento. No tenía necesidad de… Siempre pensaba, si un hombre… si era joven y podía trabajar, ¿por qué no trabajar?“. Y luego yo predicaba aparte de eso.

5 Casi cada noche en la semana, caminaba por las líneas de alta tensión con mi uniforme puesto. Y encontraba a alguien que se arrepintió y lo llevaba al riachuelo y lo bautizaba y regresaba con las ropas mojadas. Eso es cierto. Granjeros y de todo allá en el campo les empezaba a hablar del Señor, y comenzaba a llorar y le entregaban su corazón a Dios. Yo los llevaba allá, se quitaba el sombrero de paja y bajábamos al riachuelo y lo arreglábamos allí mismo. Seguíamos nuestro camino con gozo. Lo he hecho cuando tenía que quebrar el hielo. Entraba allí, y la ropa se me congelaba y jamás pesqué un mal resfriado en mi vida.
Así que, me acuerdo que en una ocasión (Ahora, mi esposa está presente también, así que probablemente me lo refiera después del culto) llegamos a un punto donde no nos alcanzaba, así que le dije a ella: “Voy a levantar una ofrenda”.
Ella dijo: “Voy a ir a observarte”.
Entonces, fui al tabernáculo, yo dije: “¿Piensas que no lo puedo hacer?”.

6 Ahora no porque ellos no lo harían; esa gente querida estaría dispuesta de cortarse un brazo por mí. Pero simplemente yo no quería que ellos lo hicieran. Así que, siempre he sabido que esa es una de las debilidades de los ministros que usualmente los saca del arnés de Dios: es el dinero. Entonces “Porque raíz de todos los males es el amor al dinero”. Así llegamos aquí, todos los Branham son vagabundos y tan pobres como pueden serlo. Yo quería ser como el resto de ellos.
Hace un tiempo un hombre me iba a dar un carro Cadillac, lejos en California. Su esposa había sido sanada de cáncer y él dijo: “Bueno, Hermano Branham, le dimos a Avack un Cadillac”. Dijo: “Iremos inmediatamente y compraremos uno”.
Yo dije: “Gracias, hermano. Mi vieja camioneta Chevrolet está todavía en muy buen estado”.
Me dieron un Pontiac y yo solo seguía intercambiándolo cada vez, y así que ellos… Él dijo: “Queremos que tenga un Cadillac”.

7 Yo dije: “No se mirará bien, pasando por Arkansas ahora, un gran carro Cadillac y mi gente acercándose a mí, y pequeñas mujeres allí, media muertas, con problemas de espalda, problemas femeninos, jalando un saco de algodón por ese campo de esa manera; de unas cincuenta o cien libras de algodón, jalando detrás de ellas; tal vez con un poco grasa de tocino y pan de maíz de desayuno, y diciendo: ”Oh, allí va el Hermano Branham en un Cadillac“. Eso no me parece bien.
Ahora, si Ud. tiene un Cadillac, está bien, entienda, ¿ve?; pero yo solo lo estoy diciendo por mí. Recuerdo que fui a una convención, a una de las convenciones de la Voz de Sanidad. Me estacioné allí. Aquí estaba un tipo sentado con un Packard personalizado. Aquí estaba sentado otro con un Lincoln, y yo tenía un viejo modelo ´35 Chevrolet. Si acaso no se miraba ese como un pulgar adolorido en medio de esos carros grandes. Pero me llevó allí, igual de bien que a los otros. Yo estaba llegando allí de la misma manera.
Entonces, recuerdo que estaba levantando esta ofrenda. Fui con el hermano anciano Wisehart (Bendita sea su alma; él está en la Gloria esta noche), y un viejo diácono estaba allí, un hombre anciano, yo dije: “Voy a levantar una ofrenda. Quiero que usted… Tengo algo…”.

8 Y todos comenzaron a mirarme. Y el hermano anciano Wisehart (Muchos de los que están aquí del Tabernáculo se acuerdan de él)… Y así que él fue… Yo dije: “Tome mi sombrero, quiero pasarlo, esto es algo…”. Y todos, por supuesto, fueron… Estaba una mujercita anciana sentada allí enfrente… hace años, tiempos muy difíciles. Ella empezó a buscar en uno de estos pequeños monederos que cargan debajo del pequeño delantal, Ud. sabe, y el bolsillo está debajo de delantal. Así que sacó este pequeño monedero, tenía un broche de presión arriba. Ella lo abrió y comenzó a tomar unas monedas de cinco centavos. ¡Vaya! Yo no podía tomar el dinero de la pobrecita. Empecé a sentir que pesaba en mi corazón, poniéndose así de grande, yo dije: “Oh, solo estaba bromeando, para ver lo que decían”. ¡Vaya! Sentado allí de esa manera. Yo dije: “No quise decir eso”.

9 El Hermano Ryan, un anciano, creo que está sentado aquí en alguna parte. Usualmente uno lo ve sentado por aquí. Él tiene el cabello y la barba larga. Él viene de los alrededores de Michigan. Él había andado por allí en una vieja bicicleta y me la regaló. Él no podía hacer que funcionará, estaba descarriada. Así que yo la arreglé un poco y la pinté. La saqué y la vendí por cinco dólares y no tuve que levantar la ofrenda. Así que yo… El Señor abrió camino, de todos modos, ¿no es así? Por tanto, Él hará un camino. Ahora. Muchas gracias, amigos, sinceramente de corazón. Y con la calidez del amor Cristiano, les doy las gracias. Y por la gracia de Dios cuando nos encontremos allá en aquel gran día, se darán cuenta que hice lo mejor que pude. Que el Señor les bendiga.
Ahora, deseo leer una Escritura rápidamente y hablar un poco de la Palabra de Dios. Y después vamos a comenzar la línea de oración. Recuerden que los servicios continúan hasta el domingo por la noche, si es la voluntad del Señor. Así que queremos tomar unas noches para solo… Me gustaría que tal vez unas noches durante la semana quizá ver si podemos empezar con la línea de oración, y orar por todos los que estén presentes… [Espacio en blanco en la cinta].

10 …tal vez, pero si son Cristianos, lo único sería la falta de fe. Crean allí mismo. Y solo porque se le dijo, bueno entonces, si aun así rechaza arreglar eso, dejar su maldad y las cosas que está haciendo, no le servirá de nada, ¿ve? Así que, la sanidad es solo su fe en Cristo, siempre.
Ahora, en el capítulo 5 de San Lucas leo estas palabras.
Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. (Me gusta eso)
Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes.
Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud.
Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar.
Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red.
Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía.
Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían.
Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador.
Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él,
Y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres.
Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron.

11 Ahora, solo inclinemos nuestros rostros un momento para orar.
Nuestro Padre celestial, comenzando una nueva semana, con nuevas cosas por delante. Una semana en la historia; muchas señales, maravillas que Tú hiciste por nosotros. Estamos agradecidos. Padre, ruego ahora que nos ayudes durante esta semana que viene. Y que sea incluso mucho más y muchas veces más grande, solo para la gloria de Dios. Concédelo, Padre.
Que muchos enfermos sean sanados, los descarriados sean reclamados, y que pecadores nazcan en el reino de Dios. Que venga un avivamiento chapado a la antigua por toda esta región, Señor, que simplemente ocasionará que vengan miles de almas: los necesitados viniendo a Cristo para la salvación de sus almas, la sanidad de sus cuerpos enfermos. Porque lo pedimos en el Nombre de Tu Hijo Amado, Jesucristo. Amén.
Ahora, si quisiera tomar lo que yo llamo un texto, durante unos momentos, sería: En Tu Palabra. Me gusta leer la Palabra. Es una inspiración. La Biblia dice: “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios”. Eso es verdad. Cuando escuchamos la Palabra de Dios, entonces surge la fe.

12 Me gustaría ver esto esta noche siendo que… tomándolo… tal vez el lunes. El lunes, cuando el domingo todos escucharon un gran sermón, tal vez, y predicando, y Él iba por alla, no tenía lugares asignados, pero se reunía en la ribera. Normalmente, Él se tenía que alejar de la gente rica que tenía muchas cosas del mundo, así que andaba entre los pescadores, los campesinos, el tipo de personas de bajo nivel que era considerada de bajo nivel; personas que no tenían muchos bienes de este mundo, pero que era rica en fe. Yo preferiría ser así.
Así que, allí es dónde lo hallamos a Él, donde la gente le creía. Y allí es donde Ud. lo encuentra a Él esta noche. Es en donde la gente le cree. Es en dónde Él va a estar. Él siempre está donde Él… Y usted también, generalmente, donde es bienvenido.
Ahora, pensamos en Él mientras está reunido allí abajo; puedo verlo venir junto con algunos hombres que lo siguen. Y Él se detuvo a un lado de la ribera. Tengo una fotografía justo donde predicó este sermón, de la manera que es en estos días modernos. Todavía hay un pequeño puerto de barcos allí, donde jalan los botes. Y espero celebrar un servicio de sanidad allí en las próximas semanas, si Dios quiere.

13 Ahora, Él comenzó a hablar, y puedo ver a las mujeres a lo largo de la ladera, y a los hombres en el campo arando con su buey, y por el estilo; escucharon que ese famoso predicador que acaba de salir a la luz del mundo, estaba allá abajo predicando en el mar. Las puedo ver que dejan su lavado para ir, y que el buey se detiene y lo amarran, yendo a escuchar la Palabra de Dios. Oh, sí que me gustaría escucharlo a Él predicar, ¿y a ustedes no? Si hay algo que me gusta es escuchar una buena predicación, escuchar a un hombre predicando. Sin embargo, creo que de todas las predicaciones que he escuchado en mi vida, me hubiera encantado haberlo escuchado a Él cuando estuvo allí y dijo: “Venid a Mí todos los que estáis trabajados y cargados, y Yo os haré descansar”. ¿No les hubiera encantado haber escuchado eso? Me imagino que nunca escucharemos eso. Pero aquí hay una cosa que escucharemos si somos fieles: “Entra al gozo del Señor, bendito, que ha sido preparado para vosotros desde la fundación del mundo”. Han sido fieles sobre unas pocas cosas, Dios los hará gobernar sobre muchas.

14 Qué tiempo tan maravilloso en el cual pensar, aquella noche, cuando terminen todas las batallas y estemos sentados en esa gran Cena de las Bodas, ¿no va a ser maravilloso? Cuando mire a través de la mesa y de repente vea, sentado por allí, al Hermano Willets. Al ver a los distintos hermanos que están aquí: “Bueno, ellos estuvieron en la reunión en Connersville”. Ud. sabe, yo creo que simplemente tendremos que llorar un poquito, ¿no creen Uds.? Cuando me estiré al otro lado dela mesa y me fije a todo lo largo, viejos veteranos con cicatrices de batalla a lo largo de la mesa, sosteniendo la mano del otro, llorando de gozo. ¿Acaso no será eso maravilloso? Y puedo escuchar el anuncio del toque de las trompetas de plata y aquí viene el Rey en Su hermosura, con Sus vestiduras majestuosas alrededor de Él. Caminando a lo largo de la mesa, tomará Sus propias manos y limpiará todas nuestras lágrimas, y dirá: “No llores ahora; todo ha terminado”. Amén. Para ese día estoy viviendo. Es por eso que presiono y ruego y suplico por las almas perdidas y hago todo lo que sé para llevarlas al Señor Jesús. Después quiero sentarme a Sus pies y escucharlo como lo hicieron estas personas.
Él comenzó a predicar. Y la gente comenzó a creer, y las multitudes comenzaron a bajar de las colinas. Este Hombre nuevo estaba realizando milagros, haciendo señales y maravillas, Quien parecía saber cosas antes de que sucedieran. ¡Qué fenómeno! Y todos ellos vinieron a escucharle, comenzaron a abrirse camino hacia Él, a acercase a Él.

15 Ahora, cambiemos la cámara por solo un momento, en nuestra mente. Parado observando allí sobre un tocón, o un pedazo de tronco viejo al lado de la playa, yo veo a Pedro sentado allí arriba. Y Jacobo, Juan —los hijos de Zebedeo— sentados allí arriba, habían pescado toda la noche, están desanimados. Cualquiera de Uds. pescadores sabe lo que es pescar toda la noche y no atrapar nada. Eso es realmente desalentador.
Así que, ellos habían lavado las redes y las colgaron para que se secaran, y allí estaban, sentados en un tocón. Y uno de ellos dijo: “Bueno, aquí viene ese tipo, ese predicador, veamos qué va a decir”.
Puedo ver al viejo apóstol que toma ese pedazo de tronco y se sienta. Después de un rato comienza a escuchar; dice: “Hay algo un poco diferente en ese tipo”. Mueve este pedazo de tronco más cerca y se sienta. Después de un rato se encuentra parado recargado en Él. Hay algo tocante a Él que atrae a los hombres. Él todavía tiene el mismo poder. “Y Yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a Mí mismo”.

16 No importa qué tan simple sea el Evangelio, si Cristo está en él, atraerá a la gente. Él es el más grande imán, como dijimos esta tarde, que el mundo haya conocido: “… atraeré a Mí mismo”.
Luego cuando la multitud creció más, lo veo a Él mirando alrededor. Creo que Él sabía que esa barca estaba allí. Así que Él entró a la barca y dijo: “Pedro, apártala un poco de la tierra. Yo quiero predicar un rato”. Y mientras estaba Él parado allí, comenzó a predicarle a la gente, bueno, después que terminó (Él le pidió prestada la barca a Simón, y Él nunca pide nada prestado sin pagar por ello), Él dijo: “Ahora, Simón, boga mar adentro, y echad vuestras redes”.
Oh, si yo… me gustaría hablar de eso por un rato: Boga mar adentro. Ese es el problema con la fe de la gente en esta noche: Uds. tienen miedo de soltarla. Hay muchos de ustedes que tienen fe, pero tienen miedo de soltarla. Su fe sin obras está muerta. Así como el cuerpo sin el espíritu está muerto, ¿ven? Si Ud. tiene fe, muéstreme su fe por sus obras.

17 ¡Ahora! Mire, ahora, Pablo estaba justificando a Abraham por la fe. Santiago lo justifica por las obras. Pablo dijo que Abraham fue justificado (Romanos 4) por la fe. Y así que, Santiago viene y dice que él fue justificado por las obras. Ahora, ambos, uno confirma al otro. Ahora, Pablo estaba hablando de lo que Dios vio: su fe. Santiago estaba hablando de lo que el hombre vio: sus obras. Y si Ud. dice: “Yo tengo fe en Dios”, y tiene miedo de poner a trabajar su fe, entonces no le servirá de nada. Ud. tiene que lanzarse.
Ese es el problema con la gente hoy en este mundo: Muchos de ellos tienen fe, pero tienen miedo de lanzarse con ella. Uds. tienen miedo de aventurarse un poquito. Solo decir: “Bueno, yo puedo. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. ¡Amén!
¡Mírelo a Él! Dijo: “Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar”.

18 En otras palabras, puedo escuchar a Pedro decir: “Bueno, Señor, pues, somos pescadores. Pues, nacimos y fuimos criados en este mar. Pues, sabemos cuando la luna está exacta, y cuando todas las señales están exactas. Ni siquiera hay un pez en esa agua. Bueno, toda la noche hemos estado trabajando. Y sabemos cuándo las señales están exactas, y ni siquiera tomamos un solo pez. Nada hemos pescado. ¿Y luego Tú llegas y me dices que regrese a las mismas aguas donde he arrojado la red, y que las arroje allí y obtenga una barca llena de ellos? Pues, no puede ser”. Si él hubiera dicho eso, entonces no los hubiera obtenido.
Pero él dijo: “Señor, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en Tu Palabra echaré la red.”. Allí lo tiene. Allí está el secreto. ¡Tomando a Dios en Su Palabra!
Si no había ningún pez allí, Dios es capaz de poner peces allí. Él sí lo hizo. Esa misma red que pasó por esa agua durante toda la noche y que no pescó nada: pero mire cuando Dios dijo: “Bájala allí”.

19 Bueno, tal vez esta noche Ud. ha arrojado la red en todas las oficinas de los doctores que hay en el país. Tal vez ha estado en reuniones de sanidades y lo han ungido muchas veces. Pero esta noche: “En Tu Palabra, Señor, aquí voy”. De esa manera es. “En Tu Palabra, Señor, voy a bajar la red, porque Tú me dijiste que si pedía cualquier cosa en Tu nombre, Tú lo harías. Y yo creo que eso es verdad, y voy a bajar la red ahora mismo a Tu mandato”.
No tenga miedo, pida mucho. No tiene porque no pide. No pide porque no cree. Eso es correcto. “Pidan, y recibirán; busquen, y hallarán; toquen, y se les abrirá”. Esa es la Palabra de Dios.
Ahora vamos a echar las redes. Puedo ver a ese viejo apóstol haciendo un cerco con la red allá en el agua, preparándose. Y cuando empezó a jalar la red, jaló unas dos veces, no había nada. Después de un rato algo comenzó a tirar, comenzó a agarrarse. Solo bájela una vez e inténtelo. Al primer pequeño esfuerzo quizá no sienta mucho. Al segundo pequeño esfuerzo quizá no. Puede que le tome varios pequeños esfuerzos. Pero después de un rato sentirá un tirón. Algo quedó atrapado. Algo está al otro extremo de la línea.

20 Como el niñito que atrapó la electricidad en una botella. Él dijo: “Lo tengo, lo tengo”. Él no sabía lo que tenía, pero tenía algo. Crea en Dios, tómelo en Su Palabra. “En Tu Palabra, Señor, echaré la red”. Y eso es lo que él hizo, y atrapó una multitud de peces.
Incredulidad, de repente, habrá atrapado eso cuando Él dijo: “Echad vuestra red para pescar”, donde habían estado pescando. Qué necedad para la mente carnal.
“Bueno”, dijeron: “Allí no hay peces”.
Pero Dios puso peces allí por Su Palabra, porque Él ya lo había hablado: “Echad vuestra red para pescar”. Y si no hay nada allí con lo cual trabajar, Dios pondrá algo allí con lo cual trabajar, si Él así lo dijo. Si le cree a Él, tómelo en Su Palabra.

21 Y ahora, otra cosa: Habían trabajado toda la noche y no habían obtenido nada. Pero una vez tomando a Dios por Su Palabra, obtuvieron todo el pescado, y comenzaron a hundir sus barcas. Lo más extremo del hombre es una oportunidad para Dios. Cuando Ud. han ido lo más lejos que puede, cuando los doctores han hecho todo lo que podían hacer por usted, ese es el momento cuando Dios puede empezar a hablar con usted. Pero cuando Ud. tiene algo en que recargarse en lugar de Dios, Ud. lo hará. Y cuando se trata de lo último, entonces uno puede hablarle a la persona de su alma.
Conocí a un hombre no hace mucho: yo no podía hablar con él en lo absoluto. Yo decía… Él se burlaba de la reunión. Él decía: “Oh, Billy está mal de la cabeza”. Continuaba así y decía toda clase de cosas. Y él era un doctor, además, un pasante en el hospital.

22 Y la otra noche, hace unas semanas, yo estaba allá por una llamada de emergencia. Él me llamó a la habitación, él dijo: “Hermano Branham”, (un poquito diferente entonces), él dijo: “Me van a quitar el brazo”. Dijo: “Yo tengo cinco niños”. Dijo: “¿Qué haré?”.
“Bueno”, yo dije: “No lo sé”.
Él dijo: “Hermano Branham, conozco a una de nuestras enfermeras de aquí; la atendimos durante tres años de un problema en el pie”. Y dijo: “Ahora, ella fue allá una vez, oraron por ella y se encuentra normal y sana”.
Dije: “Yo la conozco, Margie Morgan”.
Dijo: “Hermano Branham, ¿piensa que Dios me va a ayudar?”.
Le respondí: “Si Ud. cambia su actitud y cree en Él”.

23 Y unos días antes de venir para acá, me dijeron que el doctor dijo: “No hay necesidad de operar el brazo del hombre”. Dios lo había sanado. Dios es capaz, y guardará Su Palabra cuando se toma a Dios en Su Palabra. El secreto es: Tómelo a Él en Su Palabra, si lo cree. Todo hombre que alguna vez llegó a ser alguien, fue gente que tomó a Dios en Su Palabra. ¿Creen Uds. eso?
Moisés estando allá atrás en una ocasión… ¿Cómo podía él ir e invadir a Egipto? Allí estaba él parado en el desierto. Él dijo: “Señor, soy un hombre tardo para hablar”. Él tenía un impedimento. Él dijo: “No puedo hablar”. Él comenzó a hacer toda clase de excusas. Pero cuando Dios terminó de hablar con él y de mostrarle Su gloria, en la Palabra de Dios, él se fue hacia Egipto.

24 ¿Se pueden imaginar…? ¿No era un cuadro chistoso de ver en ese día? Un hombre tomando a Dios en Su Palabra, un anciano, de ochenta años de edad… Ahora aquí hay algo para Uds. que son escépticos. Ese hombre tenía ochenta años, con una barba blanca colgando, el cabello largo blanco colgando en su espalda. Un cuerpecito delgado, un hombre de ochenta años. Y aquí venía cruzando el desierto con una vara chueca en su mano y una esposa sentada a horcajadas en una vieja mula con un niño a cada lado de la cadera.
“¿A dónde vas, Moisés?”.
“A Egipto a tomar el control”.
La invasión de un solo hombre, yendo allá. ¿Por qué? Él estaba tomando a Dios en Su Palabra. Eso es correcto. ¿Cómo lo sabes, Moisés, que vas a tomar el control?“.
“Dios ya me lo dijo, y voy para allá a tomar el control”.

25 Pues, esas unidades mecanizadas que tenían allá en Egipto: era la ciudad más grande del mundo en ese momento… o la nación más grande. Tenía al mundo derrumbado… con carruajes y jinetes. Y aquí iba un anciano guiando una mula con su esposa y dos niñitos, y con una barba blanca larga y un palo en su mano, yendo a tomar control de toda la cosa. ¡Y él lo hizo! ¡Amén!
Si Dios dice algo, ¡lo dice en serio!“. ”¿Cómo sabes que vas a hacer eso, Moisés?“.
“Dios así lo dijo, eso lo concluye”. ¡Amén! Me gusta eso. Un hombre que tomará la Palabra de Dios.

26 En una ocasión había un niñito, tenía un emparedado en su mano, unos cuantos pescados. Había todo un grupo… unas cinco mil personas sentadas alrededor. Jesús sentado en una roca les había estado hablando a las personas. Tal vez el niño había jugado a faltar a la escuela, hasta donde sé. (Lo llamamos en Indiana “ausentarse”, “escaparse”, como quieran llamarlo). Tal vez se fue a pescar, y vio a ese Hombre, hay algo tocante a Él, a él le gustaba escucharlo hablar. El pequeñito. Él llegó con su pequeño almuerzo bajo el brazo. Pues, la gente tenía tanta hambre que por poco se desmayaba. Dijo: “¿Tienen algo de comer?”.
Dijo: “Hay un niño aquí con cinco pequeños emparedados”.
Dijo: “Tráiganlo aquí”.

27 ¡Vaya! Me puedo imaginar viendo eso, solo a manera de drama puedo dibujarlo en mi mente. Puedo ver al pequeñito… Ahora, mientras el niñito tuviera… Lo que él tenía no era mucho; él apenas podía alimentarse a sí mismo con eso. Pero una vez… Lo que tenía se lo dio a Jesús, Jesús alimentó a cinco mil.
Quizá Ud. no tiene mucho, pero suéltelo una vez; deje que Él tenga lo que Ud. tiene. Si tiene tanto así de fe, ¡póngala en Él! Suéltela y vea lo que hará. Mientras estaba en su mano no era mucho, pero cuando llegó a la mano de Jesús, significó mucho. Eso solo lo alimentaría a él aquí, apenas si haría eso. Pero eso alimentó a cinco mil, levantaron cestas llenas después de eso. ¡Aleluya! ¡Vaya! Cuando pienso en eso, mi alma se sacude y tiembla. Dios en Su Palabra.
Él dijo: “Haz que todos se sienten”.
Puedo verlo a Él que mira hacia abajo a este niñito, dice: “¿Crees que puedo hacer eso?”.
Él dijo: “Sí, Jesús, estoy parado a Tu lado. Creo que Tú puedes hacerlo”.

28 ¡Eso es lo que Él está tratando de encontrar esta noche! Alguien con una fe de niño que se pueda parar y decir: “Jesús, ¡creo que Tú puedes hacerlo! Si Él puede conseguir a alguien que haga eso, Él lo hará. Pero si Ud. se hace para atrás y dice: ”Yo no sé. Solo tengo miedo. Sé que yo te creo, pero yo… no…“. Oh, Él no puede usarlo. Si algo es inservible, es una persona sin espinazo que reclama ser un Cristiano y tiene miedo de pararse en su convicción. Dios no quiere a cobardes como ese; Él no los puede usar.
Como el viejo Buddy Roberson, solía ser que me gustaba… estaba leyendo su libro. Él era todo un hombre. Él dijo: “Señor, dame una columna vertebral del tamaño de un tronco y dame el suficiente conocimiento en la punta de mi alma, y déjame pelearle al diablo mientras me quede un diente en la boca, después lo masticaré con la encía hasta que yo muera”.
¡Esa es la clase de fe y determinación que necesitamos! ¡Alguien que hará algo! “En Tu Palabra, Señor”. Sí, señor. “En Tu Palabra”. Él dijo: “En Tu Palabra, Señor”. “Todo lo que pidiereis en Mi Nombre, Yo lo haré”. Entonces: “En Tu Palabra, Señor, aquí vengo”.

29 Luego me puedo dar cuenta que un día, (como hablamos ayer), había un hombre que estaba muerto. Él se estaba pudriendo en el sepulcro —Lázaro, llevaba cuatro días muerto. Puedo ver a Martha y a María que se paran allí… o, Martha, dice: “Mi hermano está muerto, incluso él apesta en este momento. Pero en Tu Palabra, Señor, solo pídelo, dilo Tú, y así se hará”.
Eso es lo que se requiere, tomar a Dios en Su Palabra. Lo que sea que Dios dice, Dios es capaz de llevar a cabo. Dios a través de las edades. Puedo ver a los jóvenes hebreos aquella noche cuando vinieron al horno de fuego. Ellos estaban allá en Babilonia. ¡Qué condición, qué tiempo! Allá abajo en Babilonia. Esos muchachos estaban determinados que no iban a ser derrotados. Iban a tomar en eso a Dios en Su Palabra. Necesitamos más de ellos esta noche —Sadrac, Mesac y Abed-nego.

30 El rey hizo una proclamación, una declaración, y dijo: “Todo el que no se incline a esta imagen será echado al horno de fuego ardiente”.
Ellos dijeron: “Nuestro Dios puede librarnos del horno de fuego, pero sin embargo, si Él no nos libra, no nos inclinaremos a ti”. Me gusta eso, ¡esa determinación!
El rey dijo: “Entonces les voy a sacar un poco de esa religión a esos santos rodadores quemándolos”.
Así que calentaron el viejo horno, siete veces más caliente que nunca. Los veo con las manos atadas detrás de ellos. Ellos habían tenido un culto de oración durante toda esa noche. Y al día siguiente llegó la marcha de la muerte, colocaron una tabla larga [palabra poco clara]… un camino, lo que haya sido, un camino de piedra, hacia el horno, y los aventaron al horno. Puedo ver a esos hombres grandes y fuertes que el rey mandó y dijo: “Ahora veremos qué tan buena es su religión. Qué tanto… si tomarán Su Palabra o no”.

31 Pero ellos tenían una cuestión de parte de Dios: el no inclinarse ante imágenes. Tomar a Dios en Su Palabra. Puedo verlos mientras inician la marcha de la muerte, los viejos cielos están rugiendo rojos con el fuego. Dijeron: “¿Quieren retractarse?”.
Ellos dijeron: “No señor, nuestro Dios puede librarnos de eso, pero no nos inclinaremos a tu imagen”.
Así que siguieron el camino. Y mientras se acercaban… No se preocupen, tomen a Dios en Su Palabra y el diablo les encenderá el calor. No piensen que él no lo hará.
Y fueron subiendo por el camino. A medida que avanzaban, se empezaba a poner más y más y más caliente, puedo escuchar a Sadrac decirle a Mesac: “¿Estás seguro que oraste bien?”.
“Sí, todo está bien”.
“Vamos entonces”.

32 Adelante, subiendo directamente. Comenzaron a trastabillar por la intensidad del calor que salía de allí, al acercarse. Un paso más y van a entrar allí. Parece un cuadro bastante oscuro para un creyente, ¿no es así?
Vamos a voltear nuestra cámara. Siempre que está sucediendo algo aquí abajo, hay algo sucediendo arriba también. Vamos a mirar allá y ver lo que está sucediendo. Puedo verlo a Él sentado con Su gran vestidura sacerdotal colgando alrededor de Él, observando todo eso. Puedo ver a este gran Arcángel Gabriel que llega, saca su espada, desenvaina su espada y se para y dice: “Maestro, ¿has mirado allá abajo en Babilonia? Pues, hay unos hombres allá, tres personas, que tomaron Tu Palabra y ¡se están parando por ella! Y está mañana están a punto de quemarlos”.
Puedo escucharlo a Él decir: “Sí, Gabriel, los estoy observando”.
Puedo escucharlo decir: “Mira, yo me quedé a Tu lado. Déjame bajar, yo cambiaré la escena esta mañana”. Yo creo que él bien podía haberlo hecho.
Puedo escucharlo a Él decir: “Gabriel, tú has sido un buen Ángel. Desde que te crié has hecho exactamente lo que te he dicho. Pero mete esa espada de vuelta allí”.

33 La volvió a meter allí, Gabriel tomó su lugar a Su lado. Aquí viene otro Ángel, destellando rápidamente. Su nombre es Ajenjo; él tiene el control del agua. Puedo escucharlo decir: “Maestro, ¡mira allá abajo en Babilonia! ¿Has considerado a Babilonia? Pues”, él dijo: “Déjame bajar allá. En la destrucción antediluviana Tú me diste el poder sobre las aguas, yo rompí las fuentes e hice bajar las atmosferas, y lavé toda la tierra. Déjame bajar a ese lugar esta mañana. Lavaré a Babilonia de la faz de la tierra”. Yo creo que él lo hubiera hecho. Eso es correcto. Dijo: “¿Los has considerado?”.
Dijo: “Sí, los he observado durante toda la noche”. ¡Amén!

34 Su ojo está en el gorrión, y yo sé que Él cuida de mí. Canto porque estoy feliz. Él está observando a toda hora. Él sabe todo lo que Ud. está haciendo. Eso es correcto, Él dijo: “Los he observado toda la noche. Y Uds. Ángeles son grandes hombres, y han hecho lo que Yo les he dicho, pero no puedo dejarlos ir esta mañana porque Yo mismo voy a ir, es un trabajo que requiere la fuerza de un hombre”. ¡Amén! Él dijo: “Miren, ¡solo les quedan un paso más! Están entrando directamente allí”.
Algunas veces Dios se queda quieto y deja que lleguen hasta el último minuto. Uds. son los únicos que tienen prisa, Dios no. Él sabe lo que va a hacer. Uds. solo créanle a Él; Él está del lado de la respuesta.

35 Lo puedo ver a Él mientras viene bajando. Lo veo a Él que se levanta de Su trono, Sus vestiduras sacerdotales caen alrededor de Él de esa manera, gran Rey de Majestad, todo le obedece. Puedo ver un gran tormenta suspendida allá en el Norte. Puedo escucharlo decir: “Viento del este, viendo del sur, viento del norte y del oeste, ¡vengan aquí!”. Todo lo considera a Él; todo excepto el hombre. El hombre sabe más al respecto que Él, o cree que lo sabe.
Lo puedo escuchar a Él decir: “Ve a esa tormenta y tráemela aquí rápidamente. Tengo una misión para ti”. Los vientos y las olas le obedecen a Él. Todo lo demás le obedece a Él. Puedo ver a esa gran tormenta darse la vuelta allí, subirse a ella como un carruaje. ¡Vaya! Extiende la mano y toma un rayo que zigzaguea, lo estrella en los cielos para hacerles saber que Él está en el lado que escucha. ¡Aleluya! “Yo te estoy vigilando. Sé en dónde estás”. Rompiendo ese relámpago.

36 A medida que Él va cruzando, yo escucho a Sadrac decir: “Todo está bien. No se preocupen”.
Justo en ese momento puedo verlo a Él pasando al lado del Mar de la Vida y que recoge una palma del Mar de la Vida. En ese momento Sadrac, Mesac y Abed-nego entran al horno de fuego, hay Uno parado al lado de ellos abanicándoles el fuego. Hora tras hora de placer allí. El rey dice: “Abran las puertas y vean si están allí”. Él dijo: “Pensé que habían metido a tres. Yo veo cuatro, y uno parece el Hijo de Dios”.
¿Por qué? ¡Alguien tomó a Dios en Su Palabra!
En el día de Pentecostés, ciento veinte personas entraron al aposento alto, tomando a Dios en Su Palabra. “Bueno, ¿cómo va a ser? ¿Qué es el Espíritu Santo? ¿Qué quiere decir con: la promesa del Padre?”.
“Yo no sé cómo va a venir. No sé lo que va a hacer cuando venga, pero estoy tomando a Dios en Su Palabra”. ¡Amén!

37 Apartarlos de Jerusalén, usted no podría hacerlo. Ellos tenían una comisión de quedarse allí hasta que viniera el Espíritu Santo. ¡Aleluya! Ellos tomaron a Dios en Su Palabra. “¿Cómo va a ser?”. Esa no es la pregunta. Es “Id, quédense hasta que venga”. ¡Amén! “¿Cuánto tiempo?”. “Hasta que venga, quédense allí mismo”.
Y cuando el Espíritu Santo vino como un viento recio, la Palabra de Dios fue confirmada, y salieron a las calles, a todas partes. Es tiempo para que el pueblo de Dios tome la Palabra de Dios. Marcos 16 dice: “Estas señales seguirán a los que creen”. Tomen a Dios en Su Palabra“. ”Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán“. Dios les bendiga, ¿lo creen? Inclinemos nuestros rostros.

38 Señor Jesús, estoy pensando en los hombres y mujeres que te han tomado en Tu Palabra. Oh, Tú nunca nos dejas ni desamparas; Tú siempre estás a tiempo. Ven esta noche, Señor Jesús, manifiéstate aquí esta noche, y tal vez muchas personas enfermas están aquí que lo han intentado, y los doctores han hecho todo lo posible para ayudarlos; no lo pueden hacer. Tal vez hay algo atrás en sus vidas, y esa mordida de serpiente no puede curarse hasta que eso se arregle.
Pero que esta noche, que simplemente pongan todo de lado y digan: “Dios, en Tu Palabra, aquí voy. Te estoy tomando en Tu Palabra. He visto a personas siendo sanadas, he escuchado al respecto, he observado a otros, los he visto en mi vecindario que estaban paralizados y ahora están caminando, ciegos y ahora están viendo. Comidos de cáncer, el doctor los había desahuciado, y ahora están viviendo y bien y con salud. Y ahora, Señor, en Tu Palabra, vengo esta noche, también”. Concédelo, Señor. Y que Tu Espíritu esté aquí para responder. En el Nombre de Jesucristo lo pedimos. Amén.
Muy bien, si por favor [ruptura en la cinta]. Una media hora más, yo podría calentarme y hablar del Señor. Muy bien. [Ruptura en la cinta]… para que un incrédulo que está sentado entre gente que es creyente, cuando los demonios… Lo hablamos esta tarde. Ellos en realidad son seres que se sueltan entre la gente.
Aquí hace un tiempo en Calgary, Canadá, llegaron a ser visibles. Muchas veces yo los he visto. Ellos se ven, algunas veces, como una araña grande; como una gran sombra negra. Algunas veces… Yo vi uno, en una ocasión, de un epiléptico, parecía una tortuga, con patas largas. Bajó y giró, así, flotando alrededor.
Allí, en Calgary, Canadá, había unas veinte mil personas allí, y cada uno de ellos lo observó. Y uno no podía dejar caer un alfiler en ningún lado sin escucharlo, cómo esa gran sombra negra se movió sobre la gente. Y todos lo estaban viendo. Dio la vuelta, se salió del edificio.
No estamos jugando a la iglesia ahora, amigos, así que sean reverentes.
Aquí, hace un tiempo, un grupo de muchachos quería hacerme una trampa. Uds. escucharon de estos hipnotizadores, van a los campamentos militares, y hacen que alguien ladre como perro, y así sucesivamente. Uno de ellos se sentó en mi reunión. Así que, solo haciéndose el listo. Varios miles de personas estaban allí; y yo seguía sintiendo ese espíritu raro. Me fijé alrededor hasta que capté qué hombre era. Yo dije: “¿Por qué el diablo ha puesto en tu corazón el hacer eso?”. Dije: “Dios te recompensará”.
Él dijo: “No hay nada malo conmigo”.
Yo dije: “Tú eres un hipnotizador”. Y él comenzó a mirarse como… Yo dije: “Sí, lo eres. Y Dios te recompensará”. Y ellos lo tuvieron que sacar cargando de allí, y está paralizado esta noche.
No hagan eso. Sean reverentes, o no se queden. Ahora, eso depende de usted.
Muy bien. [Ruptura en la cinta]… acéptenlo allá en la audiencia. Eso… ¿Qué es eso entonces? Ese es Dios testificando de la verdad que ha sido dicho. Quiero que lo crean con todo su corazón. Y Dios sanará…
¿Cuántas personas han sido sanadas aquí en esta reunión, desde que empezaron las reuniones? Veamos sus manos levantadas, por todas partes, que han sido sanados. Miren esto. [Ruptura en la cinta]… lo miró en la Biblia, lo examinó, juzgó que era la verdad, puso su afecto en Dios, Dios los sanó. ¿Es correcto, alguna vez, quien sea que haya sido sanado? ¿Es así como lo hizo? Usted tomó a Dios en Su Palabra, y Él lo hizo. Esa es la única forma como Ud. puede hacerlo, es tomar a Dios en Su Palabra.
Ahora, creo que tenemos como a veinte en esta línea de oración, esta noche, pienso que así es. Queremos ver si tal vez algunos de ellos que no tienen sus tarjetas de oración, tal vez sean sordos o algo. Billy, ¿tienes a todos? Piensan que están allí todos. ¿Todo? Muy bien.
Hijo, ¿es este tu primer paciente? Muy bien, venga dama.

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