S.132 53-0609E  Haced En Este Valle Muchos Estanques 

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OBRAS DEL MENSAJE

Haced En Este Valle Muchos Estanques

Connersville, Indiana, E.U.A.

53-0609E

1 Estoy tan feliz de escuchar esas cosas. Y fíjense, después que me haya ido de aquí y que haya pasado mucho tiempo… Y Uds. ministros en sus iglesias, escucharán de gente que aparecerá diciendo: “Ud. sabe, eso simplemente se fue de mí”. Hay muchos de ellos que no puedo llamar. Veo Eso colgando sobre ellos. Y entremedio de aquí, cualquiera que se para aquí en la plataforma, es un lugar oscuro aquí entremedio.
Y algunas veces, veo el mover, pero no puedo ver a la persona, ¿ven? exactamente bien. Y especialmente cuando uno está bajo la unción, uno simplemente no lo ve. Y entonces, si no se actúa rápidamente, pues, se moverá a otra parte, ¿lo ve? Y entonces, cuando yo estoy parado aquí en la plataforma, lo siento mientras está aquí, y luego eso irá para allá. Yo lo veré, cuelga —obsérvelo, y colgará sobre alguien, ¿ve? y luego se abrirá una visión.
Y yo sé que ha habido mucha, mucha gente que ni siquiera ha estado aquí, o en alguna parte por esta línea, ha sido sanada aquí. Y ni siquiera los llamo desde la plataforma aquí. Yo solo comienzo… Normalmente, hasta el último servicio (parece a veces) simplemente cae una gran fe que se mueve por todas partes, ¿lo ve? Y hay muchos de ellos que lo aceptan, ¿ve?
Y en cuanto a su sanidad, pues, yo sé que Cristo sanó a cada uno cuando Él murió por ellos, ¿lo ve? Así que lo único, es solo su fe para creerlo.

2 Hace un rato, había un ministro que conducía cerca de donde me hospedaba. Y se presentó. Y él también ora por los enfermos. Y tiene un caso de una niña enferma. Ella está muy mal.
Yo dije: “Escápese, hermano, venga a la reunión”. Dije: “Hoy pueden repartir tarjetas”. Sin embargo, no las repartimos, esta tarde.
Y él dijo: “Hermano Branham, no queremos una tarjeta de oración. Solo queremos observar. Es la inspiración del Señor lo que nos trae a la sanidad”.
Ese hombre está correcto. Él tiene la idea. Es exactamente lo que se requiere, ¿lo ve? Es la inspiración que lo trae, lo trae a ese lugar donde Ud. ve lo que Dios está haciendo. Su presencia está allí.
Ahora, ¿sabe Ud. que Dios entra a ciertos lugares, y luego Él estará en otra parte, y estará en otra parte? ¿Sabían Uds. eso? No escuché muchos “amenes”, pero es la verdad, ¿ven? Y la presencia del Señor estaba allí para sanar a la gente. ¿Es eso correcto? Y el Señor se encontró con Moisés en el camino. ¿Se acuerdan? Se encontró con él en el camino, cuando salió.

3 Una dama en mi iglesia… El Hermano Beeler. La Sra. Webber, se estaba muriendo con tuberculosis. Se encontraba en un sanatorio en las fases finales. La mandaron a casa a morir. Dijeron que no se podía hacer nada por ella, la Sra. Webber en Jeffersonville. Ella vivía más allá del tabernáculo. Ella tiene como cinco o seis niñitos.
Así que, el Ángel del Señor vino a mí esa noche y dijo: “Ve y dile a la Sra. Webber… dile al Sr. Webber, más bien, que prepare las cosas, porque él se quedará con esos niños en sus manos, porque Su esposa se está yendo”.
Bueno, yo fui y le dije al Sr. Webber. Le dije a su niñita, la pequeña Jean Rose, que ahora es enfermera. Ella era una pequeñita en aquel entonces; ahora es una jovencita. De eso hace siete años, o más. Dije: “Ahora, Jeanie, tu madre se va a morir. Ella no puede vivir sino solo un poco más”.

4 Y dos días después de eso, o tres días, estaban unas damas de la oficina gubernamental, donde ella trabajaba, y entraron. Y Grace (La Sra. Webber) dijo: “Si tan solo pudiera tener al Hermano Bill para que ore por mí una vez más”. Ella dijo: “Vi cuando mi prima Opal fue sanada de ese cáncer. El doctor solo le dio de vida hasta la mañana”. Y su hija también es una enfermera.
Y las muchachas del gobierno donde ella trabajaba, dijeron: “No hay nada en ese tipo”. Dijeron: “Él no es más que un hipócrita”. Dijeron: “Es todo lo que es esa religión, solo un montón de fanatismo falso”.
Y entonces, la Sra. Webber dijo: “Mire. Me estoy muriendo y yo sé eso, pero no me quedaré quieta por eso”. Ella dijo: “Sé mejor que eso”. Ella dijo: “Yo he estado viviendo aquí mismo por esta ciudad, alrededor de ese hombre en todo momento. Lo he visto desde niño, creciendo”. Ella dijo: “Sé que Ud. puede llamarlo falso si quiere”, dijo: “Pero simplemente yo lo he visto demasiado, y he visto a Dios sanar a la gente”. Ella dijo: “Y yo conozco la vida del hombre, y sé que es la verdad”.

5 Y dio la casualidad que el Ángel del Señor escuchó eso. Y esa misma noche, estando sentado al lado de mi silla en la habitación, después que me levanté y fui por un trago de agua alrededor de las tres de la mañana. Y sentado en una silla, lo vi a Él entrar por la puerta. Él dijo: “Mañana (Domingo), que ellos van a recoger a la Sra. Webber, y la van a traer. Ella estará sentada en el lado derecho, muy atrás en el tabernáculo”. Dijo: “Yo la escuché a ella. Y dile que Yo la escuché —lo que ella dijo. Y dile a ella: Así dice el Señor, ella vivirá y no morirá”.
Allí lo tiene. Vayan allá y véanla, si gustan. Han pasado como siete años.
Muy bien, ¿ven? Su presencia estaba allí. Cuando ella estaba parándose por lo que era correcto, ¿ven?, Su presencia estaba allí, y Él la encontró. Así que Él vino y me dijo lo que ella había dicho —lo que ella le dijo a esas mujeres— y Él tuvo respeto por ella, porque ella respetó lo que estaba representado a Dios.
Así que, Dios hará lo mismo por Uds. No para respetarme a mí, pero para respetarlo a Él —a Cristo— Aquel que murió por su sanidad. Si Uds. solo le dan respeto a Él, y a Su Palabra, Dios hará la obra para ustedes. Eso es correcto.

6 Ahora, esta noche, quiero hablar un poquito de la Palabra. Y esta tarde, pienso que prediqué un tanto… [Ruptura en la cinta]… porque va a sufrir un ataque cardíaco. Vi a mi padre que vino y marcó su lugar, y me dijo en dónde estaba, y adónde iba. Yo tuve un sueño… No, parado, viendo estas cosas, estoy viendo estas otras cosas que sucedieron.
Y el muchacho estaba perfectamente fuerte, y saludable, y todo. Hace unas noches, cayó por la mesa con un ataque cardíaco, y estaba postrado en… Bueno, apenas está viviendo ahora, ¿ven? Y no hay necesidad de orar. Su tiempo está listo, y él lo sabe, y va a partir, ¿ven? Él es mi hermano.
Ahora, si yo fuera un sanador, iría a sanarlo, ¿no es así? Ese es mi hermano. Pero, yo no soy el sanador. Y si hay algún mensaje de aliento que yo le pudiera dar a él, me gustaría decirle que la única cosa que yo puedo decir es que se va a morir, porque eso es lo que Dios me dijo, ¿ven? Y él morirá. Eso es correcto.
Así que ahora, miren, si yo fuera un sanador, Dios sabe que de seguro iría a sanar a mi propio hermano. Sí, señor. Pero, no puedo hacerlo. Eso es todo. Y Dios aún ha… Lo único que sé, tal vez él, como Ezequías de la antigüedad, él se dio la vuelta hacia la pared, y lloró y le dijo a Dios lo que él haría. Y quizá Dios lo perdone de esa manera. Pero, eso yo no lo sé; eso es entre él y Dios. La única cosa que yo puedo hacer es entregar el mensaje, exactamente como Él me lo dijo.

7 Ahora, quiero leer algo de 2 de Reyes. ¿A quién le gusta escuchar la predicación directa chapada a la antigua, del tipo de pan de maíz y frijoles? ¿Les gusta? Solo el tipo chapado a la antigua. Bueno, ahora, yo no tengo mucho de predicador, pero yo solo… Me gusta a la manera antigua. Es la única manera que conozco. Esa me salvó a mí. Y déjeme decirle, será buena para Ud. Lo salvará. No lo pulirá demasiado. No le dará una blanqueada, pero lo lavará hasta quedar blanco. Sí señor.
Yo creo en una de esas religiones chapadas a la antigua, de atrás del desierto, tan azul como el cielo, que mata el pecado. Eso es correcto. Creo que nos hace a todos uno en Cristo Jesús. Hace que una de vestido de seda, y una de algodón se abracen, y se llamen una a otra “hermana”. Hará que uno con traje de esmoquin, y uno con overoles se abracen, y se llamen “hermano”. Eso es correcto. Nos hará a todos iguales.
Así que, salvó a Juan Wesley, y a Dwight Moody, y Sankey, y Finney, y Knox, y Pablo, y Pedro, y Jacobo, y Juan, y todos… Bueno, es lo suficiente bueno para mí. Eso es todo.

8 Ahora, en 2 de Reyes, el capítulo tres, comenzando con el versículo diez, para leer solo unas porciones de Escritura, aquí, o versículos, más bien. Y entraremos directamente en la línea de sanidad tan rápido como sea posible… o, no la línea de sanidad. La línea de sanidad está en el Calvario. Procederemos a orar por los enfermos.
Este fue un gran día en los días de Israel. Justo en el tiempo de decisión, casi como estamos hoy. Un montón de gente quebrantada y sin… descontenta. Escuchen:
Entonces el rey de Israel dijo: ¡Ah! que ha llamado Jehová a estos tres reyes para entregarlos en manos de los moabitas.
Mas Josafat dijo: ¿No hay aquí profeta de Jehová, para que consultemos a Jehová por medio de él? Y uno de los siervos del rey de Israel respondió y dijo: Aquí está Eliseo hijo de Safat, que servía a Elías.
Y Josafat dijo: Este tendrá palabra de Jehová. Y descendieron a él el rey de Israel, y Josafat, y el rey de Edom.
Entonces Eliseo dijo al rey de Israel: ¿Qué tengo yo contigo? Ve a los profetas de tu padre, y a los profetas de tu madre. Y el rey de Israel le respondió: No; porque Jehová ha reunido a estos tres reyes para entregarlos en manos de los moabitas.
Y Eliseo dijo: Vive Jehová de los ejércitos, en cuya presencia estoy, que si no tuviese respeto al rostro de Josafat rey de Judá, no te mirara a ti, ni te viera.
Mas ahora traedme un tañedor. Y mientras el tañedor tocaba, la mano de Jehová vino sobre Eliseo,
Quien dijo: Así ha dicho Jehová: Haced en este valle muchos estanques.
Porque Jehová ha dicho así: No veréis viento, ni veréis lluvia; pero este valle será lleno de agua, y beberéis vosotros, y vuestras bestias y vuestros ganados.
Y esto es cosa ligera en los ojos de Jehová; entregará también a los moabitas en vuestras manos.
Y destruiréis toda ciudad fortificada y toda villa hermosa, y talaréis todo buen árbol, cegaréis todas las fuentes de aguas, y destruiréis con piedras toda tierra fértil.
Aconteció, pues, que por la mañana, cuando se ofrece el sacrificio, he aquí vinieron aguas por el camino de Edom, y la tierra se llenó de aguas.

9 Inclinemos nuestros rostros solo un momento.
Ahora, Padre celestial, la fe viene por el oír, el oír por Tu Palabra. Y ahora, mientras leemos este gran evento en Tu Palabra, la gente se ha reunido aquí esta noche, Señor, creyendo que el mismo Dios que estuvo con los profetas de la antigüedad, que estaba con los Israelitas en la jornada, en el desierto, Daniel en el foso de los leones, los jóvenes en el horno de fuego ardiente; el Hijo de Dios con los apóstoles a través de la edades sigue siendo el mismo Dios esta noche.
Ahora, oramos por una bendición de Él, para que, mientras nosotros pobres e indignos, pero hijos necesitados nos paramos en Su presencia, confesando humildemente nuestros pecados que hemos hecho mal, y pedimos perdón. Y oro, Dios, que si hay cualquier cosa en nuestras vidas, o en nuestro camino, cualquier incredulidad que impedirá que esta reunión en esta noche sea un éxito, Dios, perdónanos ahora. Oramos que el Espíritu de Dios tenga la prioridad en la reunión esta noche, que bendiga a la gente, que los sane, salve a los pecadores, y recibe gloria del servicio en nuestro esfuerzo. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesucristo, Tu Hijo amado. Amén.

10 [Ruptura en la cinta]… el rey de Jerusalén en los tiempos de los judíos. Y el rey Josafat era el rey de Judá, el cual habían dividido.
Y cuando cualquiera, como las iglesias, mientras tengamos estas divisiones en la iglesia, nunca estamos unidos.
Los indios perdieron este Estados Unidos con los blancos, porque ellos no estaban organizados, estaban divididos. Estaban teniendo peleas tribales. Si se hubieran juntado, podrían haberse quedado con sus tierras.
Si hay una gente por la que siento pena, es el indio. Él es el verdadero americano. Nosotros no lo somos. Nosotros somos inmigrantes. Él es el americano que Dios hizo en América.
Recientemente tuve una reunión para ellos allá en Carlsbad. Discúlpenme, se me olvida el nombre de la tribu. Eran los Apaches de San Carlos, Arizona. Nunca olvidaré esa noche. Primera vez que yo había orado por algún indio. Dos de ellos pasaron, y el Señor reveló lo que estaba mal con ellos. Y yo dije: “Señor, si Tú los sanas, yo iré a la Reserva”. Y Él lo hizo. Y el misionero me ayudó bien con eso.
Así que, yo fui a la Reserva. Había aproximadamente, tal vez veinte mil, o más, se juntaron esa tarde. Tenían una pequeña plataforma, construida como esta, justo en frente de una pequeña iglesia, con reflectores. Y era la vista más hermosa que Ud. jamás haya visto al ver todos esos pequeños fuegos alrededor, los indios sentados en sus pequeñas cobijas, y con sus pequeños papooses alrededor (esos son los bebitos), y todos ellos. El anciano allí con grandes pipas largas, fumando, y ellos estaban hablando.

11 Y cuando yo comencé a hablar… Ahora, un indio es un hombre muy extraño. Ahora, él se quedará y lo escuchará a uno, pero no hace su decisión hasta que está seguro.
Billy Paul tuvo una experiencia con uno, hace un tiempo. Yo dije: “Billy, reparte esas tarjetas de oración, dáselas a personas realmente enfermas; no solo a un tipo con un dolor de cabeza, o dolor de muela. Y habiendo gente allí muriéndose de cáncer. Dásela a alguien que realmente esté enfermo”
Él dijo: “Muy bien”.
Él fue allá —y esto fue en Phoenix. Así que él estaba repartiendo las tarjetas de oración. Y llegó un indio. Él dijo… le dio una palmadita en la espalda, dijo: “Yo enfermo”.
Él dijo: “Bueno, ¿qué es lo que te pasa, Jefe?”.
Él dijo: “Yo enfermo”.
Bueno, él solo se dio la vuelta y se alejó de él.
El jefe se mantuvo siguiéndolo con las manos por detrás. Directamente… El jefe estaba observando esas tarjetas de oración que se reducían más y más. Así que volvió a tocarlo en la espalda.
Él se dio la vuelta y dijo: “¿Qué te pasa, Jefe?”.
Él dijo: “Yo enfermo”.
Él dijo: “Jefe, debo repartir estas a personas que realmente están enfermas”. Dijo: “¿Cuál es tu problema?”.
Él dijo: “Yo enfermo”.
Así que, continúo un poco más, y él lo atrapó de nuevo. Él tenía como dos, o tres tarjetas de oración. Él dijo: “Jefe, ¿cuál es tu problema?”.
Él dijo: “Yo enfermo”.
Billy dijo: “Entonces escribe en la tarjeta de oración: Yo enfermo —Ud. sabe, de esa manera: ”Yo enfermo“.
Él estaba enfermo. No quería decir qué le pasaba, pero la única cosa que sabía… Tal vez eso era todo lo que podía decir, alguien le dijo que dijera eso, Ud. sabe: “Yo enfermo”. Eso es todo lo que sabía.
Yo tuve uno que se convirtió en una ocasión. Él no sabía cómo gritar. Así que solo sabía dos palabras, y eso era “Julio”, y “Agosto”. Y él corrió tan fuerte como podía, gritó: “¡Julio Agosto! ¡Julio Agosto!”. Eso era todo lo que sabía hacer. Esas eran las únicas palabras que sabía decir, pero estaba gritando tanto como nosotros cuando estamos… Eso es correcto. Era para la gloria de Dios. Eso era todo lo que sabía decir.

12 Así que, en la reunión de San Carlos aquella noche, yo estaba hablando. Dije: “Ustedes, gente, lo lamento, pienso que es una mancha en nuestra bandera mandar dinero a Gran Bretaña, y alrededor de esa manera. Esa gente no lo recibe —los pobres”. Yo no soy ni Demócrata ni Republicano. Yo soy un Cristiano, ¿ven? Pero déjenme decirles, eso es pura tontería. Yo estuve allí mismo para verlo. Estuve allí mismo con… el Rey me mandó llamar, y yo fui. Estuve en su palacio, y por el estilo. Y fui para allá, y yo sé que esa gente está medio muerta de hambre. Ellos no reciben ese dinero. Rusia estará regresándoselos muy pronto a manera de explosión, así que solo… como lo hizo Japón. Así que hermano, debo mantener a América en América. Es adonde pertenece.
Déjeme decirle, amigo, cuando fuimos para allá, y nos fijamos en esos pobres indios acostados allí. Algunos de ellos, cientos de ellos, mueren cada año, porque reciben solo unos centavos al mes… o unos cuantos dólares al mes, de pensión. Y no pueden vivir con eso. Y luego llegaron. Estaban criando unas ovejas y ellos se las quitaron. Y, no sé lo que hicieron. Simplemente, la gente se congeló, murió de hambre, y todo. Y pienso que eso es una desgracia. Así es. Yo estoy a favor del indio.

13 Y así que yo dije: “Ahora, yo no puedo evitar eso. Solo soy uno de la gente”. Dije: “Nuestros padres los empujaron, y por el estilo, y les quitaron lo que tenían. Y tomaron las tierras de cacería de ustedes. Y el hombre blanco para comenzar es un asesino. Él salió y mató al búfalo, no solo por la carne, sino solo para ver cuántos podía matar.
Y esa es la prioridad. Yo fui un guardabosque aquí en Indiana durante siete u ocho años aproximadamente. Sé que es la verdad. El hombre blanco es… Cuando él no está convertido, no es más que un asesino. Él solo toma y mata todo lo que pueda tener en sus manos. Sólo por disparar para ver si puede disparar.
Eso profundizó bastante, pero hermano, este es el Evangelio del cual les estoy hablando aquí. Es la verdad. Está correcto. Si la ley dice que tome cinco ardillas, él tomará seis o siete, ocho o diez, si las puede conseguir. Eso es correcto. Y yo sé que esa es su naturaleza, pero un indio no. Si él agarra una, y hay una más grande allá, tiene dos de esas; él dejará a una libre, y se quedará con la otra. Él es un verdadero conservacionista.

14 Ahora… pero de todos modos, yo dije: “Ellos los empujaron a ustedes. Y es lo que han hecho con Uds.: Los empujaron, y empujaron. Recibieron un trato injusto, pero”, dije: “Yo no puedo evitarlo. Yo no establezco las leyes de esta nación, pero estoy tratando de decirles sobre Alguien, esta noche, Quien les dará el trato que es correcto —y ese es Jesucristo el Hijo de Dios”. Dije: “Él murió para salvarlos, igual como Él murió para salvar al resto de ellos”. Y dije: “Por supuesto, tienen el derecho de dudar eso, en este momento, me supongo, pero si Dios prueba que les estoy diciendo la verdad, bueno, entonces ya no hay manera en lo absoluto para que Uds. sigan dudando.
Entonces, llamé una línea de oración. Y normalmente, si uno llama la línea de oración sin tarjetas, Uds. saben lo que obtienen —una estampida. Así que entonces, yo no tenía tarjetas de oración. Así que, yo acababa de llegar unos minutos antes. Y dije: “No tenemos tarjetas de oración, por lo tanto, ¿cuántos quieren que se ore por Uds.? Levanten su mano”.
Había solo un intérprete allí. Nadie levantó su mano.
Yo dije: “Todos los que quieran oración, fórmense por este lado”.
Nadie se formó.
Bueno entonces, la misionera regresó a la iglesita, y trajo una mujer que ella tenía allí adentro. Y salieron todos.

15 Y Uds. mujeres, deberían ver a esos pequeños bebés indios, las cositas más lindas. Pero, lo que yo no podía entender, los tenían a todos colgando en ganchos y todos se miraban exactamente igual. Cómo podían diferenciarlos, no sabría decirlo. Una iba y tomaba uno, lo columpiaba en su espalda. El pequeñito nunca lloraba ni nada, solo se quedaba allí. Yo estaba jugando con uno de ellos.
La dama vino y, tan pronto como intenté hablar con ella por unos momentos, vi que tenía una enfermedad venérea. No porque fuera inmoral, la forma en que tenía que vivir. Así que dije: “Es una enfermedad venérea”.
Y la intérprete dijo… Ella volteó a verme, y esos ojos negros se abrieron de golpe. Ella miró de nuevo a la dama. Y la intérprete dijo: “¿Es eso correcto?”.
Sí, pero, ¿Cómo lo supe? Miren. Eso es lo que ella quería saber.
Yo dije: “Ahora, ella no es inmoral, ella es una mujer verdadera. Pero lo que sucede, es por la manera en la que tiene que vivir”. Pero era venérea.
Así que, ella quería que la intérprete me preguntara si Dios la sanaría.
Yo dije: “Sí, si Ud. lo cree”. Entonces, hice oración por ella.
El siguiente que iba pasando era… oh, el glaucoma es de los ojos, lo cual resulta muy familiar entre los indios.

16 Y el siguiente que pasó era una niñita, y ella estaba sordomuda. Yo dije: “Ahora, la niñita está sordomuda. Hace un tiempo tuvo fiebre, e hizo que quedara sordomuda.
Y la madre de la bebé… “Eso es correcto. Eso es exactamente correcto”.
Y yo dije: “¿Cree Ud. que Dios sanará a la bebé?”.
“Sí”. Ella lo creyó.
Así que le pregunté al Señor si sanaría a la bebé. Cuando yo terminé, hizo: “{snap}”.
Ella se dio la vuelta y me miró, la niñita.
Yo dije: “¿Puedes oírme?”.
Y la intérprete comenzó a hablar con ella. Y ella podía oír y podía hablar. Ella comenzó a murmurar de esa manera.
Yo dije: “Oh, ella hablará mejor después de un rato”.
Ella dijo: “Hmm. Su conversación ahora es mejor”.

17 Así que, el siguiente en la línea era un niño con los ojos bizcos. Cualquiera podía ver que era bizco. Nunca he visto que Dios rechace a un niño bizco, jamás.
Así que pienso que lo que ocasionó eso, yo tenía tal horror de ver eso. Cuando mi pequeña Sharon —mi pequeña bebé— se estaba muriendo en el hospital, hace muchos, muchos años, la pequeñita sufrió tanto, cuando llegué a ella, sus pequeños ojos azules se habían cruzado. Y eso simplemente me mata cuando veo a un niño bizco. Pienso en eso. Ud. sabe, algunas veces uno tiene que triturar una flor para sacarle el perfume, ¿no es así?
Allí, ese pequeñito me miró, con su cabellito grueso y como crines de caballo colgando. Él me miró, su carita roja. Y yo levanté al pequeño. Pensé: Ahora, si Dios hace eso delante de estos indios, eso dará gracia.
Recargué al pequeñito contra mí, y dije: “Querido Dios, por favor ten misericordia. Oro que Tú sanes al pequeñito. Y da gracia delante de esta gente, que pueda decirles sobre Tu Hijo amado”.
Por supuesto, la intérprete no estaba interpretando eso. Ellos solo estaban parados allí, observando y yo sabía que Dios había sanado a ese bebé.
Yo dije: “Ahora…”. Antes de quitarlo de mi hombro, dije: “Ahora, haga que todos miren hacia acá”. Y miraron hacia esa dirección. Yo dije: “Ahora, si Dios ha sanado a este niño bizco, ¿lo creerán?”.
Se estaban mirando unos a otros, Ud. sabe. No dijeron palabra.
Yo le di vuelta a su carita de esa manera, y sus ojitos estaban tan normales como los de cualquiera aquí.
¡Vaya! Si acaso se trata de hablar de una línea de oración. Yo tuve una, realmente, en unos momentos. Parecía como una estampida, con el polvo volando. Tuvieron que arrojar…
¿Cuántos conocen al Reverendo Jack Moore? Me imagino que algunos de Uds., y a Gordon Lindsay, y ellos estaban allá.
Y entonces, la línea de oración estaba viniendo.

18 La siguiente mujer india anciana, pasaron un tiempo terrible tratando de aquietarla. Ella tenía dos palos de escoba, o alguna clase de palos, y le tenían trapos en la parte de arriba para usarlos como muletas. Parecía que tenía unos setenta y cinco, u ochenta años de edad. Tenía largas trenzas colgando y cuero trenzado en el pelo. Y ella iba a ser la siguiente en la fila, pero se estaban amontonando y empujando, por lo que en esa plataforma, tomaron a un grupo de indios y los pusieron de pie allí para mantenerlos abajo.
Y entonces, había un joven indio que brincó a la plataforma, y brincó aquí arriba. Y él iba a ser el siguiente. Bueno, el Hermano Moore no podía decirle que se hiciera para atrás, así que el Hermano Moore es un tipo irlandés, pequeño y robusto. Él simplemente lo levantó por las costillas, de esa manera, y lo hizo retroceder, para dejar que esta mujer viniera. Ella era la siguiente.
Y así que, aquí venía ella. Y la pobrecita. Ella tenía estas muletas, y estaba… artritis, Ud. sabe, simplemente muy grave. Bendito sea su viejo corazón. Espero encontrármela en la Gloria un día. Cuando ella se me acercó, de esta manera, me miró, y esos grandes surcos en su rostro, una madre anciana. Y las lágrimas encontrando su camino por entre esos viejos surcos. Muchos días difíciles en ese desierto. Una madre anciana, probablemente había mecido a sus bebés muchas veces, y vivía de cualquier cosa que pudiera conseguir.
Ella me miró de esa manera, y sus labios estaban temblando. Ella como que sonrió, parpadeó sus ojos. Extendió su mano y tomó una de esas muletas, puso la otra en su mano, y me la dio. Se enderezó, se bajó caminando de la plataforma, así nomás.
¿Qué fue eso? No se oró por ella. No pidió que se hiciera. Dios la recompensó por su fe.
Solo una cosa más sobre esa reunión india antes de cerrar.

19 Duró mucho eran como las tres de la mañana Me fijé en los indios que pasaban. Estaban mojados, hasta aquí arriba. Yo dije: “¿Qué es lo que pasa?”.
La intérprete dijo: “Ellos pensaron al principio, que era falso, pero”, dijo: “Ahora están saliendo al desierto y están cargando a sus seres queridos. Y el vado está aquí abajo a unas veinte millas [32 Km. Trad.]. Y no están esperando a llegar al vado. Están viniendo directamente por el río con ellos, cruzando de esa manera”.
Así que entonces, yo miré, viniendo por la línea. Estaba un tipo grande parado allí. Un indio de apariencia robusta, con sus labios muy azules. El desierto se pone frío en la mañana de esa manera. Y él simplemente estaba temblando.
Yo miré. Él tenía una tabla grande y ancha con un palo atravesado por este lado, y un palo atravesado por aquel lado. Y un hombre indio anciano estaba acostado allí con sus manos cruzadas por este palo, y sus piernas cruzadas por el otro. Y el otro hombre lo estaba cargando. No había camillas, solo estaba usando eso como camilla.
Y yo dije: “¿Habla Ud. inglés?”.
Él dijo: “Poquito”.
Y yo dije: “¿No tiene miedo que le pegue neumonía?”.
“No. Jesucristo se encargará de mí. Yo traigo a mi padre”.
Dije: “Oh, eso es”. Yo dije: “¿Cree que si le pido a Jesús que sane a su padre, que Él lo sanará?”.
“Sí. Es por eso que lo traje”.
Yo dije: “Páselo por aquí”.
Y él pasó, y yo puse mis manos sobre el hombre anciano. Dije: “Querido Dios, un padre anciano y mayor, está aquí. Yace aquí, viejo, lisiado, temblando con la parálisis”, de esa manera. Dije: “Ten misericordia de él, Dios, y sánalo, yo oro, en el Nombre de Jesús”.
Dije: “Ahora, sigan adelante. Conforme a lo que cree, así le será hecho”.
Yo traje a otro, el que seguía. Tan cansado, yo casi no podía pararme allí. Escuché a alguien, gritando, comportándose de esa manera. Miré, y el hombre anciano tenía la tabla en su propio hombro, yendo por allí, saludando a todos, de esa manera. Simplemente caminando por allí.
Así de simple. Pero, Uds. tratan de averiguarlo todo —cómo sucede— y esa es la razón que se les pasa. Eso es correcto. Ellos simplemente creen.

20 Ahora, esa es la simplicidad de la fe. Pero Israel se había alejado de Dios en este tiempo, y la fe estaba muy escasa.
Así que, había un hombre, Josafat, que era un hombre justo, el rey de Judá. Y él subió. Y el rey Acab, ya saben lo malo que era. Y Elías, el profeta, había profetizado acerca de él, y sobre el jardín que había tomado. Jezabel había matado a Nabot, había tomado su viña. Y Elías dijo: “Los perros lamerán tu sangre”. Un profeta enviado de Dios le dijo que los perros lamerían su propia sangre. Por cómo lo había hecho con este hombre justo, y engañó, y tomó su viña.
Y entonces, aquí llegó su hijo, Joram, tomó el lugar de su padre, y era un hombre muy malvado. Todavía adorando los ídolos de su madre, Jezabel, una pequeña princesa egipcia. Casándose fuera de sus rangos, eso lo provocó. Lo hará también en su casa. Cásese entre incrédulos y vea lo que sucede. Ud. perderá su victoria allí mismo.

21 Observe.
Entonces, cuando ellos salieron, y Josafat… Una falta en él, al hacer alianza con tal persona como el tipo ese, un incrédulo. Se metió en el mismo problema que cometimos cuando hicimos alianza con Rusia, y los enviamos por todas partes con nuestros aviones, y cosas, durante la otra guerra. Ahora, los van a volar de regreso, y nos van a disparar, ¿ven? “¿Cómo pueden caminar dos juntos si no están de acuerdo?”.
No aceptamos la cruz de Cristo que fue predicada, y ahora tenemos una cruz doble. Eso es exactamente correcto.
La misma cosa sucedió allí. Y allí Josafat salió con el rey Joram, el rey de Jerusalén. Y ellos salieron a hacer guerra con los reyes de los filisteos, o moabitas, más bien. Y salieron siete días… Ahora miren, muy ocupados en los negocios. No se detuvieron a consultar a Dios.
Cuando vengan a la reunión esta noche… Si están enfermos, vinieron y dijeron: “Ahora Padre, voy a ir para allá. Te pido que tengas misericordia de mí, y deja que mi fe se eleve, esta noche, a un lugar donde yo pueda creer en Tu Hijo, y ser sanado”. ¿Pensaron en orar? Cuando escucharon que la reunión iba a ser aquí en Connersville, ¿oraron? ¿Fueron alrededor, tomaron a los vecinos, y tuvieron unas pequeñas reuniones de oración? Nos olvidamos de esas cosas, y es por eso que nos metemos en problemas.

22 Ellos salieron siete días al desierto; no consiguieron ninguna brújula. Y al darse cuenta, se metieron en problemas. Se fueron sin consultar a Dios, y todo el suministro de agua fue cortado.
Ese es el problema con la iglesia esta noche; el suministro de agua está cortado. Tratando de llevar a la iglesia sin lo sobrenatural. Tratando de llevar la iglesia en solo lo natural. Tratando de compararse con las otras iglesias del mundo y esa es la razón que no estamos teniendo las bendiciones que solíamos tener.
Alguien dijo: “Yo caminaría descalzo sobre adoquines, con tal de volver a otra vez a un avivamiento del Espíritu Santo chapado a la antigua”.
¿Qué pasa? ¡Dios todavía es Dios! Uds. no lo han consultado últimamente. ¡Oren! Esa es la única manera de hallar…
Solíamos cantar un pequeño canto: “Oren, oren, la única manera de alcanzar terrenos más altos. Oren, oren, la oración de fe hará bajar las bendiciones de Dios”. Es la única manera de hacerlo.

23 Muy bien.
Pero ellos se fueron sin consultar a Dios, y descubrieron que su suministro de agua había sido cortado. Estaban en medio de desierto, muriendo. Entonces, en uno de ellos tenía que haber suficiente religión para pensar en consultar a Dios, y ese era Josafat, el rey de Judá, un hombre justo. Él dijo: “¿No hay un profeta del Señor en algún lugar que podamos consultar sobre esto?”.
Un poco tarde para pensarlo entonces, ¿no? “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.
Dijo: “¿No hay uno en alguna parte?”.
Y uno de sus sirvientes vino y dijo: “Sí. Aquí está Eliseo, que vertió agua en las manos de Elías. ¡Vaya! Debió habérsele contagiado un poco, de vez en cuando.

24 Recuerdo que una noche, me amonestaron en eso. Yo dije: “Todos Uds. Cristianos se sientan dónde están los pecadores. Es como la viruela, les brotará a Uds. por todas partes”.
Como dos noches después de eso, en el mismo avivamiento de carpa, en el tiempo cuando yo todavía estaba en los avivamientos Bautistas; estaba una mujercita que se paró, con su cabello peinado muy liso hacia atrás, su rostro estaba brillando como una cebolla pelada. Ella dijo: “He escuchado a predicadores decir… me sentaré a tu lado, para contagiarme”. Ella dijo: “Bendito Dios, nunca se me contagió”. Dijo: “Yo pagué el precio, como lo hizo el resto de ellos, y lo tengo”.
Pensé: “¡Oh, vaya! Permíteme quedarme quieto.
Eso es correcto. No se contagia. Ud. tiene que estar dispuesto a recibirlo.

25 Pero Eliseo había vertido agua en las manos de Elías. Qué profeta tan maravilloso. Él tenía una doble porción.
Me gusta ese tipo de Elías y Eliseo. Vamos a tipificarlo un minuto. Miren. Elías, ese viejo profeta, representó a Cristo. Eliseo representaba a la iglesia, el profeta joven.
Ahora, cuando comenzaron, quiero que se fijen en su jornada. Cuando Elías encontró a Eliseo, él estaba trabajando en el campo. Él tomó su manto y lo echó sobre él, y dijo: “Sígueme”.
Y él mató un buey, hizo fiesta para los pobres, y siguió a Elías.
Y cuando Elías dijo. “Tengo que subir a Dotán”. Así que cuando empezó a subir, le dijo al profeta joven, dijo: “Quédate atrás”.
Él dijo: “Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré”. Me gusta eso. Permanezca con eso.
Y él subió. Y dijo: “Ahora, quédate aquí. Tengo que subir a la escuela de los profetas”. La segunda etapa de la jornada.

26 La primera etapa —la etapa de Martín Lutero— primera etapa de la jornada. La segunda etapa fue la escuela de los profetas. Elías subió allá y le dijo a Eliseo: “Ahora te ruego que te quedes aquí, porque Jehová me está llamando al Jordán”.
Pero Eliseo era realmente un profeta. Él dijo: “Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré”. Me gusta eso. La segunda etapa de la jornada vigente. Dios siempre ha hecho eso.
Noten. Entonces él dijo: “Voy a ir al Jordán”.
Y Eliseo… Algunos de los profetas allí en la escuela dijeron: “¿Sabes que se te quitará hoy a tu señor de sobre ti?
Y él dijo: Sí, yo lo sé; callad“. Él sabía que eso iba a suceder, así que lo siguió.
Y él descendió al Jordán, un tipo perfecto de la iglesia. La primera etapa de la jornada fue justificación a través de Martín Lutero —Dotán. La segunda etapa de la jornada fue Juan Wesley en la escuela de los profetas —santificación. Ahora, él se está yendo al Jordán —un tiempo de morir. Jordán significa “Muerte, pasar al otro lado”. Estamos entrando de todas las edades de la iglesia.

27 Yo sé que tengo Metodistas, Bautistas, y de todo, sentados aquí. No tengo ni una sola cosa en contra de Uds. Dios conoce mi corazón. Uds. son mis hermanos, igual como los demás. Y yo mismo soy miembro de la iglesia Bautista. Pero solo encontré algo bueno que intento contarles al respecto, algo que va solo un poco más profundo.
Usted dice: “¿Hay más profundo?”.
Ciertamente. Y aún más profundo por venir. No se cristalicen.
En la vieja jornada de los hijos de Israel, cada vez, observaron esa Columna de Fuego. ¿Es eso correcto? Y cuando se detuvo esa Columna de Fuego, ellos se detuvieron y construyeron debajo de eso. Estaban debajo del fuego. Y entonces, había miles de sacerdotes que observaban eso. Y cada vez que la Columna de fuego se movía —si eran las diez del día, las diez de la noche, mediodía, a la hora que fuera— tocaban esas trompetas, e Israel desarmaba el campamento y seguía la Luz. ¿Es eso correcto? Muy bien.

28 En todas partes de la etapa de la jornada iba la Columna de Fuego, Israel la siguió. Si se iba por este lado, ellos iban por ese lado. Si se iba por aquel lado, ellos se iban por ese lado. A mano derecha, o izquierda, iban siguiéndola.
Noten. Un tipo hermoso. En la primera reforma había un hombrecito llamado Martín Lutero, a quien se le abrieron los ojos a la Escritura. Y él sabía que el justo vivirá por fe. Y la Columna de Fuego empezó a moverse de esos mil quinientos años de Edades del Oscurantismo. Y Martín Lutero vio que la Columna de Fuego se estaba moviendo; él tocó la trompeta del Evangelio y salió junto con ello, edificó debajo de eso. Pero la cuestión fue que Lutero organizó una iglesia.
Esto va a doler. Bueno, hermano, igual como mi madre… Pienso que ella está aquí esta noche. Cuando yo era niño, teníamos que comer… solo tomábamos nuestros cueros de carne que conseguíamos en la tienda, y lo poníamos en un sartén y los hervíamos, y hacíamos manteca y le mezclábamos un poco de harina, y hacíamos panes de maíz. No sé si saben lo que es eso o no.
Lo horrible era, que cada sábado por la noche, teníamos que tomar una dosis grande de aceite de ricino. Yo casi ni puedo soportar decir el nombre. Yo me apretaba la nariz; me daban nauseas. Yo decía: “Mamá, no puedo tomar esa cosa. Eso me enferma mucho”.
Ella decía: “Querido, si no te enferma, no te hace ningún bien”.
Así que yo digo que es lo mismo esta noche. Si esto no los pone bien enfermos, no les ayudará, quizá.
Muy bien.

29 Dios nunca lidió con organizaciones. Dios lidia con los hombres. El Espíritu Santo nunca cae en organizaciones; cayó en hombres. Eso es correcto.
Noten. La primera iglesia organizada es la iglesia madre —la iglesia Católica. Las demás son descendientes de ella.
Ahora, pero la palabra iglesia significa: “llamados fuera, separados”.
Ahora, noten. Entonces Lutero —el patrón— él organizó la iglesia Luterana. Y un día, la Columna de Fuego se movió. Y la Luterana estaba tan organizada, y tenía sus rituales y cosas, que no pudo moverse con ello.

30 Así que estaba un hombrecito en Inglaterra llamado Juan Wesley. Él vio que se movió la Columna de Fuego, y se fue con eso, y predicó santificación. Lutero no podía predicar santificación, porque él predicó justificación. Así que Wesley comenzó a predicar santificación. Y fue avanzando. El fuego siguió adelante.
Bueno, entonces, de repente, Wesley se puso tan organizado. Ya sea que Ud. era de la Iglesia Metodista Wesleyana o Ud. no era nada, Ud. no estaba en eso. Eso es correcto. Y entonces, de allí salieron estos otros pequeños descendientes.
Y un día la Columna de Fuego comenzó a moverse, y el grupo Pentecostal lo vio. Así que, Wesley no pudo tomar el hablar en lenguas, y dones del Espíritu y cosas. Él tuvo que quedarse allí, enseñó en contra de eso. Así que, él estaba tan apretadamente organizado que no podía moverse. Y la Columna de Fuego se alejó de él, y el Pentecostés se movió junto con eso. Eso es correcto.
Pero ahora, aquí. Ahora la Pentecostés está tan apretadamente organizada, la Columna de Fuego se está moviendo de nuevo, y ellos no pueden moverse. Eso es exactamente correcto. ¡Amén! Pero, hermano, ¡el fuego de Dios se está moviendo de todos modos! [Ruptura en la cinta]… de todos modos.

31 Mire aquí. La iglesia organizada fue Moisés, el dador de la ley. Y Moisés el dador de la ley se glorificó a sí mismo en lugar de a Dios, y no se le permitió llevar a los hijos al otro lado del Jordán.
Y la iglesia hoy se está glorificando a sí misma. “Yo pertenezco a las Asambleas”. “Yo pertenezco a la iglesia de Dios”. “Yo pertenezco a esto, aquello o lo otro”.
“¿Qué son Uds. de todos modos? Eso es correcto. ¡Es la verdad!
Ahora, hay hombres buenos en cada una de ellas. Nosotros somos hermanos. Derriben esa cosa.
Pero, mire. Un hombre que había estado con ellos todo el tiempo, Josué, un tipo de las señales y maravillas. A él se le permitió. No al grupo de iglesia, no a la organización, pero Josué fue sacado, y llevo a los hijos de Israel al otro lado del Jordán. Eso es correcto. Amén.

32 Noten, de vuelta a mi Escritura… Siento que casi puedo predicar esta noche. Miren. Ahora, miren aquí. Cuando él se fue en el primer viaje… Cuando encontró a la iglesia, la primera etapa allá fue justificación, Juan Wesley… Quiero decir, la edad de Lutero. La segunda etapa: la escuela de los profetas —santificación— la edad de Wesley, escuelas y organizaciones y por el estilo. La tercera etapa: Pentecostés —cruzando el río.
Noten, cuando él llegó allá, allí estaba el Jordán frente a él. Él tomó su manto, golpeó el agua, y cruzó al otro lado. Y él dijo: “Ahora… (¡Oh, vaya!) ahora que has cruzado, mantén tu vista en mí. Ahora, después que hayas pasado, y separado de todo, habiéndote cercenado tú mismo, mantén tu vista en mí”.
Tenemos demasiados Cristianos bizcos (si quieren tomarlo de esa manera), con un ojo en Cristo, y el otro en el mundo. ¡Quítalo! ¡Miren solo a Él!
“Veré que dice mi vecino al respecto”. “Veré lo que dice este tipo”.
¿Qué te importa lo que ellos digan? Ellos no te salvan. Dios te salva. Mantén tu vista en Él.

33 Fueron y cruzaron el río. Dijo: “¿Qué pedirás?”.
Ojalá tuviéramos tiempo para ocuparnos de esto, la ley de adopción. Nació Pentecostés (eso es correcto) como el hijo, pero el mismo hijo que nacía en una familia tenía que ser adoptado también. Eso es correcto.
Allí es donde se les pasa por alto su llamado, amigos. Cuando llega el momento de la adopción, si el tutor que crió al niño encontró que el niño no era digno, absolutamente seguía siendo un hijo, pero se perdió su adopción. Pero, si fueron adoptados en la familia, entonces tenían una comunión plena con… Cualquier cheque que escribieron fue tan bueno como el que escribió su papá.
Ese es el problema hoy, hermano. La iglesia debería estar en adopción en este momento, entrando en todos los favores de Dios. Pero la cosa, estamos con altibajos, y entradas y salidas, y altibajos, y entradas y salidas, hasta que Dios casi no puede confiarnos nada.
“Un día yo pertenezco a las Asambleas, y siguiente día pertenezco a otra cosa, Y soy un Metodista al siguiente día, y un Bautista al siguiente día”.
Ustedes llevan su papel de una iglesia a otra iglesia. Y cada pequeño grupo del grupo al que entra: “Yo estoy en la Bautista ahora. Y de repente, alguien me hace enojar, el diácono se enoja conmigo, el pastor dice algo que yo no creo. Yo recojo mi papel, y me voy a la Metodista. Si la Metodista no los acepta, yo los llevo allá a las Asambleas, o voy a la Iglesia de Dios”. Han cargado su papel al punto que está gastado. Consigan que se escriba su nombre en el Libro de la Vida, y olvídense al respecto. Eso es correcto.
Yo he estado en la familia Branham durante cuarenta y cuatro años, y ellos nunca me pidieron que me uniera a la familia. ¡Yo nací en ella! ¡Soy un Branham por nacimiento! ¡Y Ud. es Cristiano por nacimiento! ¡Aleluya! Usted no se une a la familia de Dios, Ud. nace en la familia de Dios. Eso es correcto.
Muy bien.

34 Noten. Él dijo: “Pídeme lo que quieras, ahora, y yo te lo daré”.
Observe. Él no tenía miedo de pedir. Él dijo: “Quiero una doble porción de tu espíritu”. Amén. Me gusta eso. Pidan abundantemente. Pidan cosas grandes. Crean por cosas grandes. Dijo: “Una doble porción de tu espíritu”.
Dijo: “Cosa difícil has pedido, sin embargo, si me vieres cuando fuere quitado de ti, lo tendrás”.
¡Oh, vaya! Ya le digo, él tenía un solo pensamiento. Ese profeta no se apartó de su vista. Él se quedó con él, observándolo. Él partió. Él partió, subiendo la montaña, atravesando el valle; subiendo la montaña; atravesando el valle, pero él mantuvo su vista en ese profeta.
Después de un rato, ellos estaban en la cima de la colina, y descendiendo del cielo vino un carro de fuego, apartó a los dos. Y Elías brincó al carro, volteó a ver a Eliseo, se quitó el manto y se lo arrojó a él, y se fue al Cielo.
Eliseo tomó ese manto, y caminó hacia el Jordán, se paró allí. Y estaba allá la escuela de los profetas, mirándolo a él para ver lo que haría. Él tomó el manto, y lo dobló de un lado a otro, y golpeó el Jordán, dijo: “¿En dónde está el Dios de Elías?”. Y las aguas se apartaron a uno y a otro lado.
Un tipo hermoso de la iglesia, que ha venido a través de la edad Luterana, la edad Metodista, y a través de la edad de Pentecostés, y ahora está cruzando el Jordán.

35 Mantengan sus ojos puestos en Jesús.
¡Observe! Jesús era un tipo de la iglesia. Él estaba parado un día, y una mujer llegó corriendo, dijo: “Quiero que mi hijo se siente a un lado, y uno, al otro”.
Dijo: “¿Podéis beber de la copa que Yo bebo?”.
Ella dijo: “Sí Señor”.
Dijo: “A la verdad, podéis. Pero ¿podéis ser bautizados con el bautismo que Yo soy bautizado?”.
Dijo: “Sí Señor”.
Dijo: “A la verdad, podéis. Pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no es mío darlo, sino Mi Padre que está en el cielo”.
Ahora, Él los juntó allá arriba, y los bendijo antes que se fueran. Y Él dijo: “Quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto”. “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis, y mayores que estás haréis”. Una doble porción le fue prometida a la iglesia. Y déjeme decirle, ellos subieron al aposento alto, y se quedaron allí hasta el día que Jesús fue levantado. ¡Y el mismo bautismo del Espíritu Santo que tenía en Él cayó en la gente Pentecostal! ¡Aleluya! ¡Allí está su doble porción!

36 Pues, Uds., gente que reclama besar el borde de la copa de oro de las bendiciones de Dios, ¿quién se podría quedar quieto en tal día (¡Vaya!) cuando tienen una doble porción entre ustedes? ¿En dónde está el Dios que estaba con Jesucristo? ¿En dónde está Él? Aquel que sabía los pensamientos de la mente de las personas, Aquel que hizo esto, aquello o lo otro. Él dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”. “Con el bautismo que Yo soy bautizado, Uds. serán bautizados con lo mismo. ¡Y una doble porción vendrá! ¡Aleluya!
¿En dónde está el Dios que estaba en Jesucristo? Él está aquí en Connersville, Indiana, recorriendo sobre este edificio esta noche, el mismo Espíritu Santo. ¡El problema es, Uds. lo sienten, y saben que Su presencia está aquí, pero tienen miedo de soltarse a ello! ¡Amen!

37 “Sí”. Dijo: “Este tipo vertió agua en las manos de Elías. Es un profeta verdadero”. Sí, él lo era. Él había estado en buena compañía. Dijo: “Ve por él”.
Así que, se subieron a su carruaje, y se fueron: y se pararon frente a la casa del profeta. Él salió, y los miró un tanto enojado. Él miró todo alrededor. Él dijo: “¿Por qué no…?”. Le dijo a Joram: “¿Por qué no vas con los profetas de tu madre? ¿De vuelta a los ídolos de Baal? ¿Por qué no vas con ellos? ¿Por qué viniste a mí?”. Él dijo: “Si no tuviese respeto al rostro de Josafat, no te mirara a ti, ni te viera”.
El rey como que perdió su temperamento —el predicador lo perdió. Saben que ellos pueden hacer eso.
Él dijo: “Si no fuera… no te mirara a ti. Pero, no obstante, traedme un tañedor”.
Miren, se le había subido el temperamento. Él tenía que calmarse.
Ahora, Uds. personas que no creen en la música en la iglesia, ¿qué de eso? El tañedor comenzó a tocar, y el Espíritu vino sobre el profeta.
Si la música ayudó a traer el Espíritu sobre el profeta, ¡entonces hará lo mismo esta noche! Espíritu.

38 Ahora, yo no puedo hacer mucha música. Solo tengo un instrumento de diez cuerdas aquí, pero sí que puedo hacer lo mejor que puedo con eso. De esa forma.
“Bueno”, Ud. dice: “Yo no soy el profeta”.
Sea uno de los instrumentos, entonces. Haga un poco de música en alguna parte. ¡Haga algo!
Y el Espíritu del Señor vino sobre él. Y cuando vino el Espíritu, él comenzó a ver cosas. Llegó una visión. Y él miró alrededor, dijo: “Así dice el Señor, salgan allá y empiecen a hacer estanques. Porque no veréis viento, ni veréis lluvia; pero así dice el Señor, los estanques serán llenos de agua”.
Hermano, déjenme decirles, ellos empezaron a excavar. Allá afuera en ese desierto. ¿Cómo es que va a venir? No va a haber nada de lluvia. Es asunto de Dios encargarse de eso. Es negocio suyo excavar estanques. Eso es correcto.

39 Ellos empezaron a excavar. Alguien dijo: “Bueno, tengo la excavadoras…”. Entre más profundo excave, más agua va a tener.
Es lo mismo esta noche. ¡Empiecen a excavar estanques, para que el Espíritu Santo pueda viajar a través de eso!
Esa agua que vino de esa roca que estaba allá en el desierto, que había sido herida en los días de Moisés, ¡todavía está aquí! Todavía está aquí, esta noche. La misma roca de la cual bebieron los hijos de Israel. Él era esa roca.
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda”. Un pueblo pereciendo —de la roca herida— vivió. ¡Y Él es la roca herida, para un pueblo que perece! ¡La única esperanza de vida que existe! Un tipo perfecto. Allí estaba Él.

40 El problema es, Uds. empiezan a excavar… De repente, encajan la pala, dicen: “Pague el diez por ciento”.
“Unh-uh. No puedo hacer eso”. Ud. no recibe mucha agua.
Lo que sigue, ahora, si Ud. solo sigue excavando, hermano, y sigue cavando. Y saquen esas viejas dudas, esos viejos sartenes, y rocas, y piedras, y cosas como esas. ¡Excaven lo suficiente profundo para que lo saquen todo! Y consigan que fluya la suficiente agua allí para que pueda obtener un buen trago decente de vez en cuando.
El problema esta noche, Ud. tiene que excavar lejos de su iglesia, excavar lejos de esto, excavar lejos de aquello, y excavar en Cristo Jesús. ¡Aleluya!

41 La siguiente mañana, vinieron para enterarse, vieron un poco de agua. Los moabitas vieron y dijeron: “Se ve como sangre”. Y comenzaron a correr a… Dijeron: “Ellos pensaron que se habían matado entre sí. E Israel ganó la victoria, tapó todos los pozos por allí ese día, destruyeron cada ciudad, y ganaron una de las más grandes victorias de todas las edades.
Hermano, si Uds. excavan ese estanque en su vida esta noche, y tiran todas esas cosas asquerosas de su vida, y corazón, que no pertenecen allí. Tiren toda la vieja incredulidad, y lo que el Doctor Tal y tal dijo…

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