S.133 53-0611  Muéstranos Al Padre Y Nos Satisfará 

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OBRAS DEL MENSAJE

Muéstranos Al Padre Y Nos Satisfará

Connersville, Indiana, E.U.A.

53-0611

1 Contento de estar aquí y de saludarles con el más cordial amor cristiano, en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo, quien sufrió por nosotros, el Inocente por nosotros los culpables. Y estando alejados de Dios en una ocasión, ahora nos ha acercado a Él por medio del derramamiento de Su Sangre para que seamos llamados hijos e hijas de Dios. Aún no se ha manifestado lo que hemos de ser en el fin, pero sabemos que tendremos un cuerpo como el Suyo, pues le veremos tal como Él es. Eso lo vale todo, ¿no es así? Correcto.
Bueno, anoche yo estaba tan emocionado que mi corazón casi se detuvo cuando miré y vi esa carpa llena de gente buscando a Dios. Esa fue una emoción más grande para mí que cualquier cosa que yo haya visto en mucho tiempo. Es la primera vez que he hecho un llamamiento al altar, creo yo, desde que salí de África.
Uno… El llamamiento al altar allá consistió de treinta mil que fueron salvos de una sola vez; y luego… cuando ellos vieron la gloria de nuestro Señor. Y ese fue como el segundo llamamiento al altar de ese tipo que he hecho desde que yo salí de África.

2 Recuerdo que estábamos parados en Durban, y había como unos cien mil, cerca de eso, reunidos allí. No podíamos ver lo que estaba calle abajo por tres o cuatro cuadras. Y así que hubo muchos doctores y gente sentada alrededor. Y sobre una plataforma construida… En esta era un hipódromo, pero era mucho más grande que el hipódromo Churchill Downs. Durban tiene el segundo hipódromo más grande en el mundo. Londres, Inglaterra, tiene el primero, el hipódromo más grande, luego Durban, Sudáfrica. Yo creo que Churchill Downs está en el cuarto lugar, o tercero, o cuarto, quinto, algo así.
Así que el lugar sencillamente estaba atestado de gente por toda la pista en esta dirección y todo, y la tribuna fue construida bien afuera en el campo. Luego por tres cuadras, por cada pasillo ellos estaban sentados en las calles, y eso por tres cuadras. Ellos no pudieron acomodar a la gente adentro. Y muchos de ellos cargando pequeños ídolos de barro y reclamaron ser cristianos, yendo por allí, pero cuando…

3 Esa tarde el alcalde de la ciudad me sacó para afuera, y yo – hablando con un hombre, un hombre de color allí, él estaba simplemente… Yo dije: “¿Por qué están ellos cargando esas etiquetas?”
Dijo: “Eso significa que ellos son cristianos”.
Yo dije: “Bueno, allí está un hombre cargando un ídolo, ¿y todavía él es un cristiano?”
Dijo: “Oh, sí”. Dijo: “¿Le gustaría hablar con él?” Él dijo: “Él es Zulú; yo puedo hablar con él”.
Yo dije: “Muy bien”.
Ahora él, nosotros estacionamos el carro. Él dijo: “Simplemente llámelo Juan o cualquier cosa que Ud. desee llamarlo. Él le contestará a Ud.”.
Así que, y yo llamé al, por cierto, nombre; y entonces él por supuesto respondió por medio del intérprete. Y yo dije: “¿Es Ud. cristiano?”
“Oh, sí”. Él era cristiano. Y dije: “Bueno, ¿por qué carga ese ídolo?” Tenía sangre salpicada por todas partes, pequeñas figuras de barro. Oh, ellos tenían toda clase de cosas de aspecto raro.
Y yo dije: “Bueno, ¿qué es el…? ¿Qué acerca de los ídolos?”
“Bueno, ese también es dios”. ¿Ven?
Y yo dije: “¿Dios también? Solamente hay un Dios”. ¿Ven?
Y él dijo: “Oh, ese era dios”. Dijo que su padre lo cargaba.
Y yo dije: “Bueno, ¿para qué lo cargaba tu padre?”
Dijo: “Bueno, un día el león lo persiguió a él, y él hizo una pequeña fogata y dijo una oración, y el león se fue. Así que era un dios de poder”. Entonces él también lo cargaba. Si el Dios cristiano fallaba, entonces él iba a aquél. No hay mucho cristianismo en eso. ¿Ven Uds.?
Así que entonces, yo dije: “No hay nada en ese ídolo”.

4 Pero ese día, el primero en la plataforma, yo nunca lo olvidaré. Ellos no pudieron repartir tarjetas de oración; simplemente hicimos que los misioneros salieran y sacaran a tantos de cada grupo y que los trajeran a la plataforma. Y hubo…
Recuerdo la primera mujer que pasó por lo que ellos me dijeron, y al poner las cintas. Había una mujer que había tenido un problema femenino. Y ella era mahometana; ella tenía un punto rojo en medio de sus ojos. Había unos veinte o treinta mil de esos allá, bien allá a la izquierda (¿Ven?), en esa dirección: y mahometanos muy fieles. (El hijo de Mahatma Gandni). Según dijeron ellos. Ellos tienen un punto rojo; los sacerdotes lo ponen en medio de sus ojos; y eso significa que ellos niegan la existencia de que Jesús era el Hijo de Dios. Ellos creen en Dios, Jehová Dios, pero ellos creen que Mahoma era su profeta (¿Ven Uds.?), y no Jesús. Dicen que Jesús fue un buen hombre, pero que É no era el verdadero profeta que Mahoma era. En Jerusalén ellos tienen construida una pared, y en un extremo ellos tienen una pequeña, una torre pequeñita, eso—eso es adonde Jesús vendrá. Y ellos tienen una torre bien grande; allí es donde Mahoma va a venir. Uds. hablan acerca de supersticiones, este mundo ciertamente que las tiene.

5 Entonces cuando, esta mujer subió, pues ellos tenían que hablarle a un intérprete, y ellos dijeron, preguntaron… yo le pregunté a ella si ella creía. Ella dijo: “Sí”. Y entonces se le dijo acerca de cuál era su problema.
Ella me miró; dijo: “Eso es correcto”, (¿ven?) por medio del intérprete, por supuesto.
Y yo dije: “Su esposo estaba con Ud. cuando Ud. fue al doctor”.
Ella dijo: “Sí”.
Yo dije: “Él llevaba puesto un traje gris, ¿no esa sí? ¿No tiene él bigote?”
Dijo: “Sí”. Eso era correcto. ¿Ven?
Entonces yo dije: “¿Por qué vino Ud. a mí, y – por qué no fue Ud. al sacerdote en el templo?”
Ella dijo que ella creía. Y yo dije: “Bueno, ¿Ud. cree en Cristo?”
Y ella dijo: “Karishener”.
Y yo dije: “No en Karishener, sino en Cristo”. Karishener es un dios encarnado. Yo dije: “Karishener no, Cristo”. Y ella dijo… yo dije: “Ahora bien, ¿cree Ud. que yo soy Su siervo?”
“Sí”.
Yo dije: “Entonces si yo soy Su siervo, yo hablo de Jesucristo”. Yo dije: “¿Lo aceptará Ud. a Él como su Salvador?”
Ella dijo: “Sí”, que ella lo haría. Y entonces oramos por ella.

6 Entonces la siguiente que pasó fue una mujer con una cosa muy rara. La mujer casi no tenía, no recuerdo, sólo una cosita que no era mucho. Pero cuando la mujer estaba parada allí, alrededor de ella comenzó a ponerse muy oscuro. Y yo lo observé; se desvaneció; y yo los vi a ellos llevársela cargada. Ahora, muchas veces yo veo muerte en una persona, pero no digo nada al respecto; yo simplemente digo: “El Señor les bendiga”, oro por ellos y los despido. ¿Ven? Porque la oración pudiera cambiar eso. ¿Ven? Así pasó con Ezequías, ¿no es cierto? Ella lo cambió. Así que yo no les digo a ellos a menos que vea que ya está… Esta mujer estaba siendo cargada a la tumba.
Y yo dije, le dije a ella cuál era su problema, y ella dijo: “Eso es correcto”. Y ella era una mujer Afrikaans. Lo cual, un africano… Nosotros generalmente pensamos, nosotros pensamos en los africanos, él es un hombre negro, pero un Afrikaans es un hombre blanco. Un africano es un hombre negro, llamado Kafir.
Pero esta mujer, cuando ella pasó, y le estuve diciendo cuál era su problema, algo muy menor, pero yo dije: “Señora, Ud. prepárese para morir, pues Ud. no vivirá sino sólo un poquito”. Y en menos de veinte minutos ella era un cadáver. ¿Ven? Bajó de la plataforma y se sentó, comenzó a decir: “Bueno, ahora…” Ella estaba hablando con su esposo y ellos allí en la audiencia y dijo: “No puedo entenderlo; yo nunca he tenido ninguna enfermedad, sólo un – quizás un pequeño quiste, o algo así”. y a los pocos minutos ella estaba parada allí riéndose acerca de algo, y de repente cayó, y eso fue todo. Ella murió en el acto. Y ¿ven Uds.? Si—si yo hubiera sido un sanador, yo la hubiera sanado a ella. ¿Ven? ¿Ven? Yo no soy el sanador; Dios es el Sanador. ¿Ven? Así que yo solamente podía decir lo que Él me dijo a mí.

7 Y entonces, el siguiente en pasar fue un muchachito negro. Ahora, algunos de Uds. niñitos aquí, cuando Uds. salen aquí a esta fuente, y beben, y las muchas cosas que Uds. tienen, ¿Uds. saben cómo tienen que beber los niñitos africanos? Ellos se acuestan completamente y beben en cualquier parte que puedan encontrar un poco de agua; no importa si está lodosa o como sea, ellos tienen que beberla de todos modos; es que ellos no tienen más. Y cuando ellos comen, ellos simplemente buscan lo que puedan encontrar; ellos tienen que comerse eso; porque, pues, ellos no tienen más nada que comer. Y estos pequeñitos, cuando ellos tienen una vaca, ellos agarran una púa de puercoespín y se la meten en la garganta aquí, en su vena yugular y sacan lo que ellos llaman un jícaro, pero no es eso, está hecho de pieles de animales, una pequeña bolsa, como así, y hacen una torta como una chupeta. Eso es lo que ellos tienen. Y este pequeñito había comido su dieta. Y ellos no usan ropa, apenas una pequeña pieza de cuentas.
Y así que su pancita aquí estaba tan ensangrentada a más no poder debido a que él había comido su—su comida. Y él, el pobre pequeñito estaba bizco, y él estaba parado allí. Y yo dije: “Ahora, desde luego, cualquiera sabe que yo no pudiera sanar al niño”. Yo dije: “Uds. pueden ver que él está bizco”. Pero yo dije: “Dios es el Único que pudiera sanarlo”. Dije: “Yo no pudiera tener nada que ver con ello”. Dije: “En cuanto a su pequeña vida, cómo qué sucedió o qué hay si hay algún estorbo, Dios quizás me lo mostraría a mí”. Pero dije: “Ahora, sanarlo, yo no puedo, porque yo sólo soy un hombre”.

8 Y supongo que había veinte doctores o más sentados en la plataforma. La asociación médica me dio la diestra de compañerismo, por toda África. Dijeron: “Eso verdaderamente es sanidad Divina”. Y así que tuvimos eso en todos los periódicos, si alguien, si algún doctor resultara estar presente y le gustaría mirarlo, bueno, eso está perfectamente bien. ¿Ven? Estaríamos contentos de permitirle verlo.
Y así que ellos, este muchachito estaba parado allí. Y mientras yo lo estaba mirando, dije: “Pues, yo veo…” Dije: “El muchacho nació de esa manera”. Dije: “Él vino de esa manera”.
Y entonces, y el intérprete Zulú… Ellos tenían allí quince intérpretes distintos para quince diferentes tribus de gente. Así que ellos… El intérprete Zulú dijo eso, y la madre se levantó confirmando que esa era la verdad, el lugar estaba allí en un terreno plano. Y así que eso era correcto; ella levantó su mano. Y entonces mientras yo estaba mirando al muchachito… yo volví a mirarlo a él otra vez. Él provenía de una familia cristiana. Yo miré hacia atrás, y sus ojos estaban tan derechos como los míos o como los de Uds.
Entonces dije: “Bueno, desde luego que cualquiera sabe que él ya está sano”. Él estaba parado como hasta donde está esa silla de mí. Yo dije: “Él está sano. Allí están sus ojos; Uds. lo están mirando a él”. Y entonces dije: “Pasen al muchachito”.
Y el intérprete dijo: “Pasa”.

9 Y yo escuché un argumento aquí a mi lado, y me preguntaba qué era. Yo estaba mirando a alguien más, estaba a punto de orar por ellos. Y entonces sucedió que oí… Había un doctor tratando de acercarse hasta donde yo estaba. Y entonces el Sr. Baxter le dijo, dijo: “No, Ud. no puede hacer eso”. Y el Sr. Bosworth estaba tratando de apartarlo, y entonces ellos… Él seguía insistiendo; él quería venir de todas maneras.
Y entonces yo me volteé y dije: “¿Qué sucede, doctor?”
Él dijo: “¿Qué le hizo Ud. a ese muchacho, Rev. Branham? ¿Hipnotizó Ud. a ese niño?”
Yo dije: “Ciertamente que no, ciertamente que no. Yo no pudiera hipnotizarlo a él. (¿Ven?). Yo…”
Él dijo: “Bueno…”
Yo dije: “Si el hipnotismo hará que sus ojos se enderecen…” Dije: “¿Ud. me quiere decir a mí que Ud. tiene una licencia para ejercer la medicina y no sabe más acerca del hipnotismo que eso?” Dije: “Bueno, si el hipnotismo enderezaría el ojo de un niño, será mejor que comiencen a practicar el hipnotismo”. ¿Ven? Yo dije: “No fue hipnotismo; fue el poder de Dios”.
Y ellos tenían lirios hermosos y grandes en esa parte del país en donde nosotros estábamos. Tenían un montón de ellos colocados sobre la plataforma. Yo dije… Ellos… Él dijo: “Ahora, yo sé que Dios está en esos lirios”, dijo, “eso es cierto”. Pero dijo: “Ahora, pero que Dios esté visible aquí para hacer que los ojos de ese niño se enderecen, yo no puedo entender eso”.
Yo dije: “Ahora bien, la única cosa que Ud. tiene que hacer es… O Ud. puede tomar lo que yo dije, de que los ojos del muchacho…”
Él dijo: “Bueno, yo lo dejé pasar a él por el portón”.
Yo dije: “Entonces Ud. sabe que sus ojos estaban bizcos”.
Él dijo: “Seguro, yo estaba parado aquí mirándolo a él”.
Y yo dije: “Ahora bien, sus ojos están derechos, ¿no es así?”
Dijo: “Sí”.
Yo dije: “Jesucristo”, dije, “lo hizo. Así que ahora, todo está en…?…”
Entonces él dijo: “Espere un momento”. Y ellos empezaron a halarlo a él hacia atrás, el Sr. Bosworth, y él dijo: “Espere un momento”, y él caminó al micrófono y dijo: “Yo también quiero aceptar a Jesucristo como mi Salvador personal”.
Y luego un poco más tarde Dios concedió un gran milagro de un hombre lisiado, y fue allí que el milagro de Dios fue obrado, cuando en ese solo día treinta mil almas vinieron a Cristo.

10 Ahora, nosotros tenemos… Este es jueves, viernes, sábado, domingo; cuatro noches todavía, y el servicio del domingo por la tarde. Ciertamente aprecio que Uds. vengan aquí en estas noches frescas, y ellos están… Y una pequeña audiencia agradable para esta ciudad aquí, bien lejos de las otras ciudades y cosas. Uds. tienen que manejar, y esto son dos semanas. Uds. no saben cuánto aprecio yo eso, y cómo es que Uds. han sido una gran inspiración para mí. Yo digo eso de todo corazón.
Anoche, Dios comenzó a hablarme acerca de algo después de que me fui de aquí. Ahora, miren, yo no quiero decir eso, así como que Él vino a mí en una visión; yo soy muy particular acerca de eso. Y luego esta mañana otra vez, eso vino a mí nuevamente. Y, hermano Beeler, mañana en la noche, si es posible, yo le compraré a Ud. un carrete. Yo quiero que graben lo que yo diga mañana de manera que pueda enviarlo a la “Voz de Sanidad”, y a cada uno de los periódicos religiosos. Quiero que este artículo se publique, lo que yo diga mañana en la noche; si Ud. me hace eso. Es algo que yo he estado deseando; ha estado viniendo a mi corazón por algún tiempo. Yo quiero transmitírselo a Uds. mañana en la noche; es concerniente a la sanidad Divina; si Dios lo permite.

11 Esta noche, yo les prometí que iba a hablar acerca de un tema del Evangelio y… Vean, la sanidad Divina es, eso es la carnada en el anzuelo. Como dije la otra noche, Ud. nunca le muestra el anzuelo al pez, Ud. le muestra la carnada. Y así que nosotros… Eso es lo que la sanidad Divina… Jesucristo, aproximadamente el ochenta por ciento de Su ministerio fue sobre sanidad Divina. Pero en eso ellos observaron y vieron que lo que Él hizo era de Dios. Y luego Él les dijo a ellos la verdad, y eso es lo que los ganó a ellos para Dios. Eso es lo que es, para lo que es el ministerio. Para eso es que Dios quiere que sea.
Y ahora, esta noche… Miren, no olviden; mañana en la noche tengo un discurso especial que quiero dar previo, o mejor dicho antes de mi sermón. Y luego, yo prometí a cada uno de Uds. aquí, que vinieron, que nosotros íbamos a orar por todos aquí si nos fuera posible. Y Dios siendo mi ayudador, yo voy a cumplir eso. ¿Ven? Yo quiero orar por cada persona enferma que venga para que se ore por ella. Quiero hacer lo mejor que pueda para orar por cada uno de ellos, de modo que yo… antes de que yo parta de la ciudad. Y yo no pude pedir más tiempo. El alcalde de esta ciudad, y su junta directiva, etcétera, han sido muy buenos con nosotros. Les apreciamos, y los hombres de negocio, y a cada uno de la ciudad, todos los oficiales, por permitirnos utilizar este lugar, y nosotros estamos agradecidos con esos hombres. Y yo ruego que Dios los bendiga a ellos en todo aspecto. Que bendiga la pequeña ciudad en todo aspecto que pueda ser bendecida, y que Uds. crezcan y prosperen, y que Dios sea con Uds. en todo lo que hagan.
Yo confío que Uds. tengan un avivamiento chapado a la antigua para que todo pecador en esta ciudad se haga cristiano, es mi oración. Que él pertenezca a cualquier iglesia que él desee, ese es asunto suyo. Yo espero que cada persona venga a la iglesia y haga lo que es correcto. Eso es… Es el… [Cnta en blanco]…

12 … si les gustaría leerla conmigo, o… Pues, me encantaría que Uds. lo hicieran. Y miren, dice:
No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.
En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.
Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.
Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?
Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.
Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto.
Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta.
Ahora, que el Señor añada Sus bendiciones mientras que oramos.
Nuestro Padre Celestial, te damos gracias esta noche por la Sangre de Jesucristo, el Hijo de Dios, que nos limpia de todo pecado. Y sabiendo mientras inclinamos nuestros rostros al polvo de donde fuimos tomados, y sabiendo que algún día tenemos que regresar a ese polvo… Los átomos que mantienen a este cuerpo unido se desintegrarán uno de estos días mediante la corrupción de la carne. Ellos estarán sueltos en el aire en donde estaban antes de que ellos formarán este cuerpo, pero, Dios, Tú sabes en dónde estarán cada uno de ellos. Que cada hombre que es nacido del Espíritu de Dios tiene Vida Eterna y jamás vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a Vida. Y te damos gracias por estas cosas.

13 Señor, nuestros corazones esta noche, a medida que miramos por todo el mundo y vemos las grandes señales de la Escritura siendo cumplidas, y el mundo, por decirlo así, tambaleándose con una venda para el dolor de cabeza alrededor de él preguntándose qué es lo siguiente. Grandes armas atómicas y bombas de hidrógeno y todo en las manos de hombres pecadores, lo cual a un solo relé de eso pudiera explotar la tierra en pedazos… y sabiendo esto, que la Biblia ha hablado tan definitivamente acerca de los días postreros, cómo es que estas cosas serían…
Mirando alrededor y viendo la naturaleza de la gente, viendo que estamos en el espíritu de los últimos días… Ellos tuvieron que entrar en el espíritu del mundo antediluviano antes que ellos pudieran ser destruidos. Ellos tienen que estar en el espíritu de la guerra antes de que puedan tener guerra. Dios, permítenos estar en el Espíritu de Cristo esta noche de manera que podamos tener a Cristo. Permítenos estar en el Espíritu del arrepentimiento, en un Espíritu de fe. Danos esta noche, Padre nuestro, de estos grandes tesoros de la vida. Ellos son tan gratuitos, con tan sólo pedirlos. Y dándonos cuenta que las cosas más grandiosas de la vida, y que las únicas cosas verdaderamente duraderas son las que no se ven…
Y que Tu Espíritu venga esta noche y llene cada corazón. Rescata a todo descarriado y salva a todo pecador. Y que él, que ellos que están buscando el bautismo de Espíritu Santo, que Él pueda venir esta noche y llene cada corazón. Que los enfermos sean sanados, y que Dios reciba gloria. Pues lo pedimos en el Nombre de Su amado Hijo, Jesús nuestro Señor. Amén.

14 Quiero usar esto como tema: “Muéstranos Al Padre Y Nos Satisfará”. La palabra “bastar” significa “satisfacer”.
Ahora, ese ha sido el llamado (deseo) de la gente durante las edades: Ver a Dios. ¿A cuántos de Uds. aquí esta noche realmente les gustaría ver a Dios? Me gustaría ver sus manos. ¿Quisieran Uds. verlo a Él? Bueno, si por la Palabra de Dios, y con la ayuda de Dios yo puedo traer a Dios a esta reunión para que Uds. puedan verle, ¿lo aceptarán Uds. a Él? Eso es lo que quiero preguntarles, si Uds…. Bueno, hay una tercera parte de Uds. que lo aceptarían a Él, de todas maneras. El resto de ellos no lo verían, aunque lo vieran. [El hermano Branham se ríe]. Es que no creo que Uds. levantaron sus manos. Yo no creo que Uds. dijeron eso en serio.

15 Pero ahora, Dios es tan real como esta luz que está aquí en este salón. Ahora, queremos mirar a Dios en esta noche y ver si nosotros podemos ver a Dios.
Ahora, Tomás quería verlo a Él aquí, o mejor dicho Felipe. Él dijo: “Señor, muéstranos al Padre y nos satisfará. Si Tú me muestras a Dios, eso me satisfará”. Ahora bien, eso debiera ser una satisfacción para cualquiera. Si ellos pudieran… “Si Dios es tan grande, veámoslo a Él. Veamos cómo Él, y eso me satisfará si yo puedo ver Quién es Él y ver cómo es Él. Yo sabré a Quién adorar y lo que Él es”. Eso suena sensato y razonable, ¿no es cierto?

16 Ahora, veamos si nosotros podemos encontrar a Dios esta noche en nuestro medio ahora. Tomemos a Dios en más o menos tres o cuatro formas distintas y veamos si nosotros podemos encontrarlo a Él. Hablemos primeramente de Dios en Su universo; hablemos de Dios en Su Palabra; Dios en Su Hijo; y luego Dios en Su pueblo, y veamos si podemos encontrarlo a Él aquí esta noche. Ahora, voy a tomar esos cuatro temas allí y tratar de hablar sobre ellos sólo por unos pocos momentos para ver si nosotros podemos ver al Padre.

17 Todo hombre desde el origen del tiempo ha anhelado ver a Dios, ha deseado mirarlo a Él. Job dijo una vez: “Oh, si tan sólo yo supiera en dónde Él está…” En otras palabras: “Si yo supiera dónde ir y llamar a Su puerta, y que Él abriera la puerta, yo pues entraría y me sentaría y hablaría con Él…” Esa es la manera como la gente quiere ver a Dios, y sin embargo Dios estaba tan cerca de Job que Él le estaba hablando a él.
Y un poco más adelante Él dijo: “Ahora, ciñe tus lomos como varón que voy a hablarte”. Y Dios descendió en un torbellino y comenzó a hablarle a Job. Y Job empezó a ver las flores y la naturaleza.

18 Yo quiero hablar primero sobre Su universo, porque eso fue mi primera Biblia. Mi gente no era religiosa. Y yo… Mi primera Biblia fue el universo, observando a Dios. Yo no creo que exista algún hombre que tenga su mente cabal, o una mujer, que pudiera mirar cara a cara una flor y decir que no existe semejante cosa como Dios. Yo creo que eso mostraría que hay una deficiencia mental de parte de la persona, que pudiera mirar un grande y hermoso lirio de agua y decir que no existe tal cosa como Dios.
Pues, toda la ciencia que tenemos en el mundo no puede hacer ni siquiera una pequeña hoja de grama. Correcto. Ellos pueden hacer algo parecido, pero no pueden hacer la grama, porque ésta tiene vida en ella. ¿Ven? Cuán grande es Dios, y cómo la gente lo pasa por alto.
Yo pienso que si Uds. escuchan esto atentamente ahora esta noche, y enfocamos nuestras mentes en ello, la sanidad Divina será tan sencilla para Uds. después de que vean en dónde está Dios y Quién es Él.

19 Ahora, Job, él observó las flores y vio cómo ellas morían y se levantaban otra vez, y luego moría y se levantaba otra vez. Y él comenzó… En el capítulo 14 de Job él dijo: “Pero si, cuando un hombre muere, él entrega el espíritu. Sí, él se desvanece y sus hijos vienen a llorar su muerte, y ¿adónde está él?” Él desaparece. Nadie… Él no vuelve a levantarse. Pero él dijo: “Ahora, Ud. ve la flor cuando ella…” Aquí, Uds. mujeres acá con sus floreros, ellos son hermosos. Yo las admiro mientras paso por las calles y las miro. En un motel donde me he estado hospedando aquí, ellos tienen un hermoso jardín de flores. Y ahora, si Uds. se fijan, este otoño algunas de ellas estarán jóvenes y otras serán flores viejas. Pero cuando la helada le pega, es muerte, eso es todo, ya sean jóvenes o viejas.
Y así es la muerte para la raza humana. Le llega a jóvenes y ancianos de igual manera. No importa quién sea Ud., cuando la muerte llegue, se lo va a llevar a Ud. Ya sea Ud. un infante o si apenas está en la edad adolescente, la flor de la vida, o si Ud. es viejo, o lo que sea. La muerte no hace acepción de personas. Les llega a todos.

20 Bueno, cuando la muerte le pega a la pequeña flor, Ud. se fija que ésta inclina su cabecita, de lo más reverente. Los pétalos se caen, las hojas se caen, y una semillita negra se sale. Luego ellas tienen una procesión fúnebre. Las lluvias vienen y caen en la temporada de otoño y sepultan a la pequeñita.
Y entonces cuando menos lo espera viene el frío. Tal vez la semillita está como a esta profundidad debajo del suelo donde las lluvias la han sepultado. Y entonces después de un tiempo, llega la temporada bastante fría y esta se congela. Entonces la semilla se congela. La pulpa se revienta y se sale de ella. La semilla se abre y la pulpa se sale. Y entonces continúa el invierno a través de las tormentas de nieve, y tormenta tras tormenta de nieve.

21 Luego después de un tiempo, por allí como en febrero, a principios de marzo, el tallo ha desaparecido, la pulpa ha desaparecido, la semilla ha desaparecido, la pulpa ha desaparecido, el pétalo ha desaparecido, la flor ha desaparecido. Todo lo que hay allí ha desaparecido. ¿Es ese el final de esa flor? No, señor. Sólo deje que ese sol comience a calentar esa tierra otra vez y esa flor volverá a vivir. ¿Por qué? Hay un gérmen de vida en esa flor que ningún hombre puede encontrar ni ningún invierno puede aniquilar con su frío. Dios lo ha hecho en Su propia manera, y ese pequeño gérmen de vida es preservado en ese suelo, y esa flor vivirá otra vez.
Bueno, si Dios hizo una manera para que una flor viviera otra vez, ¿qué acerca de un hombre que es hecho a Su imagen? Hay una manera en alguna parte para que eso viva otra vez.

22 No hace mucho, yo estuve sentado con el Dr. Spurgeon, un anciano ministro metodista. Ahora, él es un hermano anciano muy bueno. Estábamos sentados, comiendo helado juntos. “La Hora de la Agricultura”, como un pequeño club 4-H ahora tiene una pequeña máquina que produce maíz. “La Hora de la Agricultura”, ellos la tenían. Y ese pequeño… Aquí hay muchos agricultores sentados que tal vez conozcan de esto.
Y esa máquina producirá un grano de maíz tan perfecto que Uds. pueden sacar un puñado del saco que fue producido por la máquina y un puñado del saco que fue cultivado en el campo y mezclarlos juntos, y Ud. no podría diferenciarlos si se viera obligado a hacerlo. Y éste acá que produjo la máquina será tan buen maíz como éste otro. Hará la misma clase de copos de maíz.
Agarre Ud. y ábralo y llévelo a un laboratorio, tal vez la piel allí encima, se vería así de gruesa bajo el microscopio. El corazón está en el lugar correcto. Póngalo bajo el análisis y tendrá la misma cantidad de potasa, la misma cantidad de calcio, la misma cantidad de humedad, exactamente igual. No existe forma alguna de diferenciarlos, únicamente de una sola manera: enterrarlos. El que hizo el hombre se pudre y hasta allí llega. El que hizo Dios tiene en él un gérmen de vida; se reproduce otra vez.

23 Escuchen. Un hombre puede pararse, ambos yendo a la iglesia y ambos profesando cristianismo, pero a menos que este hombre haya nacido de nuevo del Espíritu de Dios, ha llegado a su fin. Eso es todo. Y hay un gérmen de vida, éste entra en un hombre y por eso él vuelve a vivir, porque Dios ha germinado su espíritu por medio de Jesucristo el Hijo de Dios resucitado. Amén. Ciertamente. Observe a Dios en cualquier manera que Ud. desee hacerlo.

24 Job comenzó a preguntarse por qué era que el hombre moría y no se levantaba. Él no lo veía levantarse en la primavera, pero él veía la flor crecer en la primavera. Y pues, cuando Eliú vino a él y comenzó a hablarle, él dijo: “Ahora mira, Job, tú estás acusando mal a Dios”. Él dijo: “Ahora, mira. Esa flor no ha pecado. Ella se para exactamente de la manera en que Dios la hizo, y se reproduce ella misma otra vez de muerte a resurrección, de muerte a resurrección”. Muy bien. Él dijo: “Ahora, pero el hombre pecó, y eso lo separó a él de Dios y de resucitar”.
Y entonces él dijo: “Pero viene Uno justo”. Amén. “Viene Uno Justo Quien se parará en la brecha por este pecador, que pondrá Su mano sobre un hombre pecaminoso y un Dios Santo, y tendrá un puente en el camino”.
Oh, vaya. Job lo notó. Él era un profeta, sentado en las cenizas. Él se levantó y se sacudió. Él había estado rascándose la sarna. Y él se levantó y se sacudió y dijo: “Yo sé que Mi Redentor vive”. Esos relámpagos comenzaron a destellar, los truenos comenzaron a rugir. El profeta se alineó con Dios. ¿Ven? “Yo sé que Mi Redentor vive (vive es continuación), y en los postreros días Él se parará sobre la tierra; y aunque los gusanos destruyan este cuerpo, aun así, en mi carne yo veré a Dios, a Quien yo veré por mí mismo. Mis ojos le contemplarán y no otro”. Yo creo que él hizo eso en la resurrección.

25 Y en la resurrección, cada persona que es nacida del Espíritu de Dios, saldrá en la resurrección.
Yo creo que eso será así mismo como estamos aquí. Uds. serán hombres pequeños, hombres grandes, y pelirrojos, y de cabello negro, y lo que Uds. sean. Ahora, mucha gente piensa que es todo el mundo será, lucirán iguales. Dios es un Dios de variedad. Él tiene flores blancas, flores azules, flores rosadas; árboles grandes, árboles pequeños; montañas grandes, montañas pequeñas; llanuras. Él es un Dios de variedad.
Y el principio del cristianismo está basado sobre resurrección, no reencarnación, resurrección. Si esto debe estar aquí, este pedazo de papel, y yo dejo caer eso. Ahora, eso no quiere decir que agarre esto y lo coloque en su lugar. Eso no es una resurrección. No importa si se parece igual, pero eso no es. Resurrección significa bajar y agarrar eso mismo y levantarlo. El mismo Jesús que entró a la tumba, es el mismo Jesús que salió de la tumba. Correcto. Es una resurrección.

26 Dios hizo ángeles. Mi mamá solía decirme que yo sería un ángel cuando muriera. Yo descubrí que Dios nunca me hizo a mí un ángel. Él me hizo a mí un hombre, y yo seré siempre un hombre. Yo nunca seré un ángel. Dios hizo Ángeles, y Él hizo Serafines, y Él hizo árboles, y Él hizo al hombre, y nosotros somos… Es simplemente resurrección. Eso es lo que es, lo que Jesucristo probó.
Ahora, para los mahometanos y sus supersticiones, y lo que sea, sin embargo, Dios en Su universo nos prueba a nosotros que la religión cristiana es correcta, por cuanto está basada sobre resurrección. Observen todo lo demás, cómo resucita, toda Su creación.
Ahora, miren a Dios y vean si nosotros podemos mirarlo a Él.

27 No hace mucho, un muchachito estaba yendo a la escuela dominical en nuestra ciudad y era a una iglesia muy conocida. Y él escuchó tanto acerca de Dios a tal grado que le dijo a su madre, dijo: “Madre, yo quiero preguntarte algo”. Ella dijo… “¿Pudiera alguien ver a Dios?” Él dijo: “Él es tan grande, yo quisiera saber si alguien pudiera verlo a Él”. “Pues”, dijo ella, “hijo, pregúntale a tu maestra de la escuela dominical”. Entonces él le preguntó a la maestra de la escuela dominical y él… Ella dijo: “Bueno, yo no sé”. Dijo: “Será mejor que le preguntes al pastor”.
Entonces el pastor fue a visitarlos para almorzar en la casa y él dijo: “Pastor, yo quiero hacerle una pregunta”. Dijo: “¿Puede alguien ver a Dios?”
“Oh”, dijo él, “no, por supuesto que no. Pues”, dijo, “ningún hombre puede ver a Dios”. Dijo: “Nadie puede verlo a Él”.

28 Bueno, el pequeñito se sintió decepcionado. Y él acostumbraba quedarse allá en el río. Nosotros vivimos cerca del río Ohio, y él solía ir al río con un anciano pescador, un pequeño trecho hacia la isla Six Mile, a pescar todo el tiempo y un día después de una gran lluvia, como en esta época del año, él venía, halando los remos a través de las aguas, Uds. saben. Y cualquier barquero sabe cómo es el ritmo para… después que ha pasado la lluvia y las pequeñas olas en el agua, y deja que los remos se sumerjan a través del agua a medida que uno va deslizando el barco. Iba remando así. El anciano pescador tenía una barba larga y blanca. Él comenzó a mirar por encima de su hombro. Y donde el sol salió, donde la lluvia había caído, formó un arcoíris. Y él tiraba de los remos, Uds. saben, y volteaba alrededor y miraba. El pequeño notó que lágrimas bajaban por su barba blanca, a medida que caían. Él avanzaba un poco más con los remos y miraba hacia atrás. Y el…

29 Oh, el muchachito se puso… Él estaba sentado en la proa del barco, y entonces corrió a el—hacia la popa del barco. Él dijo: “Señor, voy a hacerle una pregunta que mi madre no sabe responder, ni mi maestra de la escuela dominical, ni mi pastor”. Él dijo: “Dios es tan grande”. Dijo: “¿Puede alguien verlo a Él?”
Y el anciano pescador colocó los remos sobre sus piernas, se llevó las manos al rostro así y lloró, agarró al muchachito y lo abrazó. Él dijo: “Dios bendiga tu corazoncito, hijito. Todo lo que yo he visto en los últimos treinta y cinco años ha sido a Dios”. Hay tanto de Dios por dentro, que Ud. puede verlo a Él por afuera, si Él está por dentro. El anciano estaba tan lleno de Dios aquí adentro, que en todo lo que él miraba veía a Dios en ello. Ud. tiene que tener a Dios aquí adentro para poder ver a Dios afuera.

30 ¿Ud. recuerda cuando al principio se convirtió? Oh, qué distinto se miraban las cosas. Los árboles se veían distintos y los pájaros tenían un sonido como nunca antes lo habían tenido. ¿Es correcto eso? Dios acababa de entrar aquí adentro; Dios está hablando en Su universo. Cuán maravilloso es Él.
Cómo me encanta observarlo a Él en Su naturaleza, Dios… Cómo es que Él provee cosas. En el tiempo de otoño, a veces yo subo a los bosques del norte para ir a cazar. Y me fijé allí arriba en los lagos, estos patitos suben desde el sur y van allá y hacen sus nidos en ese lago. Y ellos… Los patitos son criados allí; ellos son empollados.
Bueno, por allí como en septiembre hace frío, y la primera brisa baja a través de la montaña allí, y una brisa bien fría… Bueno, esos patitos, miren, nunca han salido de ese lago. Y hay uno de esos patitos en ese grupo que es un líder, un pato macho. Y cuando ese viento comienza a soplar bajando por todo eso allí, ese animalito saldrá corriendo al medio de ese lago, levantará ese pequeño pico al aire, graznará cuatro o cinco veces y cada pato en el estanque vendrá a él.

31 Y lo que él hará, él nunca ha estado fuera de ese lago; él nació allí en la primavera; es la temporada de otoño; él se levantará de ese lago e irá tan directo a Texas como él puede ir, al campo de arroz, sin tener una brújula ni nada. ¿Qué es? Dios obrando en Su naturaleza, obrando entre Sus animales.
Si Dios le dio a un pato el suficiente sentido para saber cómo salir del clima frío, ¿qué deberá hacer a un hombre que es nacido de nuevo del Espíritu de Dios? ¿Ven? Observen a Dios entre Sus patos, entre Sus animales.

32 Tomen, por ejemplo, como cuando Uds. leerán en el periódico y dice: “Mañana va a ser un día bonito”. Y Observan a esa cerda ir allá al otro lado de la colina, al lado norte, y traer esas cáscaras al lado sur y hacer su cama; no le pongan atención a lo que está diciendo ese periódico. Esa cerda sabe más al respecto de lo que el periódico sabría alguna vez. Va a haber un clima frío.
Vaya Ud. de cacerías y observe a esos conejos metiéndose debajo de esos refugios y cosas así. Espere que venga un clima lluvioso. ¿Ven? Dios obrando en Su naturaleza… ¿No creen Uds. que Él lo hace? Mírenlo a Él en Su atardecer. Fíjense en el atardecer.

33 No hace mucho, yo estaba allá en Colorado. Era a principio del otoño y estábamos cazando. Oh, cómo me encanta meterme en esas montañas. Vaya, después de todas esas reuniones difíciles, yo voy allá y me monto en un caballo, como a treinta y cinco millas de la civilización, allá en lo recóndito al otro lado de los picos rocosos a solas, sólo tomo un par de caballos de carga y me voy. Llego allá, no tanto para cazar los animales, sino para estar a solas con Dios, allí entre Su naturaleza, allí es donde yo lo veo a Él.
Y recuerdo que ese año, específicamente, había habido una temporada algo calurosa. La nieve aún no había caído arriba, para hacer bajar a los alces. Yo estaba bien alto, bien arriba casi como en el esquisto. Yo estaba caminando a lo largo de la vegetación siempre verde ese día. Y llovía un rato, y luego nevaba otro rato, y luego… el sol salía en el tiempo del otoño, allá arriba en las montañas.

34 Y vino una tormenta, una tormenta muy severa. Y me metí detrás de un árbol, y esperé allí un ratito hasta que pasó la tormenta. Y de repente, pasó el torbellino.
Y después de que cesó la tormenta, salí de detrás del árbol y me paré allí. Allá atrás en el oeste el sol comenzaba a pasar por las hendiduras de la roca, asomándose, ese gran ojo de Dios que todo lo ve bajando así. Y me fijé que donde se había congelado la vegetación siempre verde, donde había caído la lluvia, formó un arcoíris a través del valle.
Hermano, Ud. habla del abismo llamando al abismo. Yo miré eso; recargué mi rifle contra un árbol; levanté mis manos. Dije: “Oh, gran Jehová, cuán maravilloso”. Vi el arcoíris. “¿Pudiera uno ver a Dios en el arcoíris?” Cierto. Dios dio eso como un pacto; Él ya no destruirá el mundo con agua. Dios estaba en el arcoíris.
Luego yo lo veo en Apocalipsis 1, cuando el arcoíris estaba a través del Trono, donde Jesús estaba parado: Un pacto que Dios había hecho con el pueblo. Él era semejante a la piedra de jaspe y cornalina; el Primero y el Postrero; Él que era, que es, y que ha de venir; la Raíz y el Linaje de David; la Estrella de la Mañana. Y el arcoíris, las siete edades de la iglesia, el pacto hecho en Su propia Sangre de que Él salvaría al pueblo que invocara Su nombre.

35 Oh, cuán maravilloso. Yo miré aquello. Lágrimas comenzaron a bajar por mis mejillas. Escuché, y muy por acá… La manada de alce se había dispersado toda durante la tormenta. Los machos bramaban, Uds. saben, y se podía oírlos llamándose el uno al otro.
Mi madre es mestiza, mitad india Cherokee. Y sencillamente hay lo suficiente en mí para hacerme amar a la naturaleza, hay algo aquí abajo clamando. Ni siquiera mi conversión me quitó eso.
Miren. Entonces un lobo gris en la montaña comenzó a aullar y su compañera le contestó abajo en el valle. Uds. hablan acerca de llorar. Algo sucedió. Yo no pude mantenerme quieto. Aquello era Dios para mí, clamando a través de Su naturaleza. Sí, yo creo que Dios está en Su universo.

36 Me paré allí, y corrí alrededor, alrededor, alrededor del árbol gritando a voz en cuello. Si alguien hubiera pasado por allí, hubiera pensado que había un maníaco en el bosque. A mí no me importaba lo que ellos pensaran. Yo me estaba gozando. Estaba a treinta y cinco millas de un alma viviente, que yo sepa, y estaba alabando a Dios. No me importaba si había alguien. Yo estaba alabándolo a Él. Yo quería que Él supiera que yo lo amaba.
Y di vuelta, vuelta y vuelta alrededor del árbol. Me detuve, y sacudía mis manos y gritaba y lloraba; y di vuelta, vuelta, y vuelta alrededor del árbol otra vez. Yo estaba gozándome. Amén. Podía ver a mi Señor en Su universo. Yo vi Su arcoíris; vi Su gran sol, más allá. Yo lo miré a Él. Lo escuché a Él clamar por allá en el lobo. Lo escuché a Él contestar ahí abajo. Escuché al alce. Lo escuché a Él allí. Dios está en todas partes. Si Ud. simplemente mira alrededor, Él está por todas partes.

37 Ahora, resultó que escuché un ruido. Y miré allí adelante y había una pequeña ardilla de pino. Me imagino que Uds. no saben lo que es una de ésas, a menos que Uds. hayan estado en las montañas. Les llaman gatos monteses. Ellas son animalitos como de este tamaño, y es la cosa más ruidosa que hay en el bosque, le gritan a todo.
Ella estaba parada en un viejo tronco. Había un árbol caído allí. Ella estaba sentada sobre un viejo tronco haciendo: cháchara, cháchara, cháchara, cháchara, cháchara, cháchara, cháchara, cháchara. Yo pensé: “¿Por qué estás tan alborotada, ardillita?” Pensé que ella… que era porque yo estaba gritando y comportándome así. Entonces pensé: “No voy a hacerte daño”.

38 Pero sucedió que vi saliendo de debajo del árbol caído, donde los árboles habían caído hacía años, un árbol caído, había algunas cosas allí, y había una enorme águila americana que se había visto obligada a bajar durante la tormenta, y estaba debajo de ese ventisquero. Por eso era que el animalito estaba tan alborotado.
Así que esa gran águila saltó de allí, y se sentó allí y me miró. Yo la admiré. Y pensé: “Dios, ¿por qué me detuviste Tú aquí para mostrarme algo aquí?” Yo creo que Dios está en todas partes, si Uds. simplemente miran alrededor de Él. Yo creo que Él está aquí ahora mismo. Él está en todas partes, si Uds. simplemente miran alrededor. Y Dios está en Su universo.
¿Cómo pudiera ese mundo inclinarse y girar y todo, exactamente de la manera como lo hace, y girar al mismo tiempo a través del sistema solar? Vaya, Uds. no pudieran creer eso sin creer en Dios. Cuán grande es Él.

39 Yo me preguntaba por qué Dios llamó mi atención hacia esa vieja águila. Entonces la miré. Pues, pensé: “Ella es simplemente una vieja carroñera. ¿Por qué…? ¿Por qué sería yo atraído hacia ella?” Pero yo vi en ella una cosa, y era su valentía. Vaya, y pensé: “Bueno, a eso es que la ardillita le está ladrando; es a esa águila”.
Bueno, la miré. Ella miraba a esa ardilla, luego me miraba a mí; miraba a la ardilla, y me miraba a mí. Yo pensé: “Bueno, ¿estás asustada?” Y ella… Esos ojos enormes destellaron y me miraron, y miraba a la ardilla. Y pensé: “Bueno, Dios, hay una cosa, yo creo que Tú estás en el llamado de ese lobo; yo creo que Tú estás en el arcoíris; yo creo que Tú estás en esta vegetación siempre verde; yo creo que Tú estás en este viento que está silbando a través de estos árboles. Ahora, ¿en dónde estás Tú en esa águila?”
Pero yo me fijé en ella: era valiente. Allí es donde Él estaba. A Dios no le agradan los cobardes. Él quiere hombres que tengan espinazo en vez de una espoleta, alguien que diga: “La Palabra de Dios está correcta, y Dios es verdadero, y que todo lo demás sea una mentira”.
Como dijo Eddie Perronet…
¡Aclamen todo el poder del Nombre de Jesús!
Que los ángeles caigan postrados;
Saquen la diadema real,
Y corónenlo a Él Señor de todo.
Cuando todo a mí alrededor se derrumba,
Él entonces es toda mi esperanza y sostén;
En Cristo, la Roca sólida, estoy parado;
Todos los demás terrenos son arena movediza.
Eso es correcto. Dios quiere hombres y mujeres que tengan valor, y el valor suficiente para pararse allí y decirle negro a lo negro y blanco a lo blanco. Eso es correcto. Saquen esa espoleta y pongan un espinazo allí adentro, algo sobre lo cual Dios pueda moverse. Eso es correcto.

40 Entonces me fijé en ese animal, cómo es que ella estaba parada allí, cuán valerosa, tan valiente como pudiera ser. Yo la miré. Pensé: “Ahora bien, ella no le tiene miedo a eso. Ella me tiene miedo a mí”. Así que pensé: “Amiga, yo no te haré daño. Yo te admiro. Cualquier cosa con ese coraje, yo los admiro”.
Pensé: “Veré si ella me tiene miedo”. Y yo dije: “Oye, ¿tú sabes que yo pudiera dispararte?”
Me miró como diciendo: “¿Tú crees que sí?”
Así que agarré mi rifle así. Ella parpadeó esos enormes ojos. Me miró a mí otra vez. Mantenía sus ojos puestos en mí. Yo me pregunté: “¿Por qué ella no se va? ¿Por qué no vuela?” Bueno, seguí… “Bueno, ¿qué te hace tan valiente?” Y resultó que me percaté. Caí en cuenta. Dios me lo mostró. Sólo sigan mirando la naturaleza; Uds. lo encontrarán a Él. Sólo sigan mirando algo por allí. Uds. lo verán a Él.
Yo me fijé bien en ella. Ella se mantenía haciendo así con sus alas. Estaba inquieta, esas alas. Pensé: “Ya entiendo, Señor. Dios, Tú le diste a ella dos alas”. Dios le dio alas a esa águila, y ella tenía confianza en el don de Dios que le había sido dado a ella.

41 Después de un rato ella se cansó de mirarme allí, así que dio un gran salto así. Y movió sus alas como dos veces, y ya estaba lejos en ese bosque. Ella nunca movió sus alas otra vez. Simplemente fijó sus alas en el viento de esa manera. Y comenzó, cada vez que venía una corriente de aire, la elevaba. Y cada vez que venía otra corriente, la elevaba. Ella no estaba correteando aquí y correteando allá. Simplemente dejó que la corriente de aire se la llevara hasta que ya no se podía ver más. Yo me quedé parado allí y lloré como un bebé. Dije: “Oh Dios, hazme saber cómo fijar mis alas en Tu fe. Deja que las corrientes del Espíritu Santo me lleven, me lleven, me lleven, me lleven y me lleven. Aleluya. Sí, señor.
Ella dejó esa cháchara ligado a la tierra, cháchara aquí y cháchara, cháchara allá. Si nosotros tan sólo supiéramos cómo fijar nuestra fe en el poder de Dios y salir de aquí y dejar que esta gente parlotee, parlotee, diciendo: “Los días de los milagros pasaron; no hay tal cosa como sanidad Divina”. Vuelen y aléjense de eso. Aleluya. Navegue en cada corriente que venga. Simplemente suba y elévese más alto, más alto. Salgan.

42 Dios está en Su universo. Ciertamente que sí. Yo la observé hasta que la perdí de vista, y pensé: “Oh Dios, yo… Sencillamente es bueno estar aquí. Hagamos tres enramadas”. Observando a Dios en Su universo, observándolo a Él entre Su naturaleza, viendo lo que Él está haciendo. Dios se está moviendo en la copa de sus árboles.
David dijo una vez, él estaba acostado allí, estaba esperando. Y él dijo que escuchó el viento soplando entre las balsameras, y entonces él ya estaba listo para continuar. Déjenme decirles: Si alguna vez hubo un tiempo en que necesitamos un movimiento en la naturaleza y un movimiento en los hombres, es hoy. Correcto.

43 Observándolo a Él. Cómo Él… Una vez, no hace mucho, yo llegué a casa. Estaba tan cansado que casi no podía mantenerme de pie. Le había estado ministrando a la gente en Texas. Estaba tan agotado. Salí y me senté en un pequeño columpio que estaba en el patio de al lado. Y sucedió que me fijé, y había unas grullas de arena yendo, bajando así, y yendo hacia el río, hasta las cataratas. Todas ellas se reúnen allí de noche.
Yo estaba conversando con mi esposa, y llegó la hermana que toca el piano, la Sra. Gibbs. Ella llegó. Ella me miró sentado allí. Yo estaba agotado y había bajado como quince libras de peso. Y ella comenzó a llorar y puso algo sobre mis piernas. Yo dije: “Vamos, hermana Gertie”.
Dijo: “Ud. se ve tan mal, hermano Billy”. Y salió corriendo. Yo estaba sentado allí. Mi esposa y yo abrimos el sobre. Y yo miré eso. Era una fotografía, frente a una ventana donde el mar quedaba al nivel de la ventana. Y había un barco entrando, y el sol ocultándose, y una estrella saliendo. Y había un poema.
El atardecer y la estrella vespertina,
Y un llamado bien claro para mí;
Que no haya lamentos en el tribunal,
Cuando yo viaje al mar. (Uds. conocen el poema).

44 En ese momento, esas grullas de arena cruzaron, graznando una a la otra, reuniéndose todas. Allí abajo en las cataratas de noche ellas se reúnen con sus semejantes, para dormir durante la noche. Dios las había alimentado a ellas. Y cuando llegó la noche, Él tenía un lugar para ellas abajo en las rocas para proveer para ellas.
Y entonces dos de mis pájaros favoritos, los cuales son los petirrojos… Uds. muchachos no les hagan daño a mis petirrojos por aquí. Y ellos llegaron volando. Habían alimentado a sus crías todo el día, me cantaron una canción y se fueron a sus nidos. Yo me senté allí, y mi esposa, que está presente ahora, nos sentamos allí. Y las lágrimas comenzaron a bajar por mi rostro.

45 Ella dijo: “¿Qué te pasa, cariño? Me imagino que simplemente estás agotado”.
Yo dije: “No, querida. Yo estoy observando a Dios”.
Ella dijo: “¿Observando a Dios?”
Yo dije: “Sí. ¿Lo escuchas tú a Él allá en esas grullas de arena que van por allá?”
Ella dijo: “No, no creo”.
Yo dije: “¿Lo escuchaste tú a Él en ese petirrojo hace unos minutos?” Dije: “Él ha cuidado de ellos todo el día. Ya está llegando la hora de acostarse, y Él ha preparado un lugar para que ellos duerman toda la noche. Ellos habían alimentado a sus pequeñitos hoy. Y uno de estos días gloriosos, cuando yo también, cuando el sol de mi vida se esté ocultando, y el de Uds. también, yo creo que Dios tiene un lugar más allá en algún lado (¡aleluya!) donde nosotros nos reuniremos con Su pueblo”. ¿No creen Uds. eso? Dios hará una vía de escape.

46 Hace algún tiempo, hubo un ateo que cruzó por el país, oh, hace veinte, treinta años. Y él estaba haciendo pedazos las iglesias: un hombre listo, inteligente. Y él estaba haciendo pedazos las iglesias y diciendo que no existía tal cosa como Dios. Él fue a Inglaterra. Él era demasiado listo para ellos aquí. Y él se fue a Inglaterra e hizo convertidos allí. Su salud se vio afectada, y él regresó y se fue al oeste a descansar. Y un día… Él se había burlado de la Biblia. Cuando él habló acerca de cómo la destrucción antediluviana, cómo es que eso cortó los cerros y lo demás; él pensaba que aquello era tonterías.
Así que un día él tomó un paseo por un sendero. Y él comenzó a mirar, a oír los vientos bajando por las montañas. Y él miró esas grandes rocas colgando allí. Él dijo: “Oh, Sr. Roca”, dijo él, “¿Ud. realmente vino de la manera que yo pienso que Ud. vino o Alguien a quien yo no conozco lo puso a Ud. allí?”
Hermano, déjeme decirle, si los pecadores callan, las rocas clamarán. Ese ateo cayó sobre su rostro allí y entregó su corazón a Cristo. ¿Por qué? Los clérigos guardaron su paz, pero la naturaleza clamó en medio de todo eso.

47 Dios está en Su universo. ¿Por qué no? Él dijo: “Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras”. Dios en Su universo… Cómo Él se mueve entres Sus peces. Cómo Él se mueve entres Sus árboles, entres Sus pájaros. Cómo Él se mueve entre Sus atardeceres. Cómo Él se mueve entres Sus amaneceres. Cómo Él se mueve en toda la naturaleza. ¿Creen Uds. que Dios está en Su universo? Sí, señor. Entonces miren ese árbol allí afuera. Miren a cualquier lugar que deseen. Allí está Dios. Amén. Uds. no pudieran evitar creer que Dios está en Su universo. Ciertamente que Él está.

48 Miren el mundo, cómo gira alrededor. Gira así cada veinticuatro horas. Y cada trescientos sesenta y cinco días gira alrededor del ecuador. ¿Qué cosa lo sostiene allí? ¿Qué es? ¿Qué lo mantiene allí? Por cuanto Dios así lo dijo.
Él colocó la luna allá y dijo: “Luna, Yo quiero que vigiles sobre…” Yo he visto esas enormes olas del mar cuando he estado allí entre ellas a tal grado que serían casi tan altas como este edificio aquí, golpeando contra los barcos y demás. Y he visto lo furiosa que han golpeado contra la orilla y decir: “Yo pasaré al otro lado”. Y recuerden, dos terceras partes del mundo o más, son agua. Muy fácilmente podría barrer la tierra. Pero ¿saben Uds. por qué no lo hace? Porque Dios dijo: “Luna, tú vigila. Y Yo le he puesto límites que ella no puede traspasar”. Amén. Dios fija Sus límites.
¿Cómo sabe Ud. que su línea divisoria no está fijada esta noche para tomar su decisión por Cristo o rechazarlo a Él por última vez? Hay una línea trazada, una línea recta. Dios establece Sus límites. Dios está en Su universo. Dios en Su universo moviéndose entre Su pueblo. Dios se mueve. Nosotros lo miramos, y vemos y contemplamos cuán grande es la obra de Sus manos, lo que Él hace, cómo es que Él obra en Su naturaleza para traer la humanidad a Él. Yo lo he visto a Él en los tornados, lo he visto a Él en grandes cosas, cómo es que Dios se mueve.

49 Bueno, todos sabemos ahora que Dios está en Su naturaleza. Tendré que darme prisa. Yo pudiera pasar como hora y media en eso: Dios en Su universo, lo grande que Él es.
Ahora, veamos a Dios en Su Palabra. Todos estamos de acuerdo de que Dios está en Su universo. Muy bien, pongamos a Dios en Su Palabra. ¿Está Dios en Su Palabra? Sí, señor. Dios está en Su Palabra. Él cumplirá Su Palabra cada vez, en cualquier lugar. Como sea que Él la diga, Él tendrá cuidado de Su Palabra.

50 Cualquier hombre que alguna vez haya tenido algún… que alcanzó algún éxito en la vida, han sido hombres que han confiado en Dios y lo tomaron a Él en Su Palabra. Correcto. El hombre que no lo toma a Él en Su Palabra nunca llega a ser nada. Hemos tenido un George Washington y Abraham Lincoln y muchos más, pero los hombres más grandes que el mundo alguna vez ha tenido han sido aquellos que pusieron su fe sencilla en Dios.
Por todo el trayecto, si yo pudiera preguntarle a cualquier hombre esta noche: “¿Qué piensa Ud. acerca de Dios?” Si yo pudiera llamar a los profetas… La pregunta se hizo una vez: “¿De quién es hijo éste?” Y los griegos vinieron y Jesús les preguntó. Él dijo: “¿De quién es él hijo?” Y uno dijo una cosa y el otro dijo otra. Pero Dios estaba en Su Palabra, y Él estaba en Su Hijo, y Él está en Su pueblo.

51 Ahora, en Su Palabra, cada Palabra de Dios es una Simiente. Y cada Simiente producirá exactamente lo que es. Uds. agricultores saben que si Uds. siembran un grano o semilla, si es de trigo, crecerá un trigo, o lo que sea. Y cada Palabra de Dios…
Jesús dijo que un sembrador salió a sembrar Simiente. Y la Simiente, Dios dijo—Jesús dijo que era la Palabra de Dios. ¿Es correcto eso? Entonces la Palabra de Dios producirá cada promesa Divina que ha sido hecha aquí. Si Ella cae en la clase correcta de terreno, producirá exactamente lo que Él dijo que produciría.

52 Quiero que se fijen bien. Me di cuenta que Uds. tienen muchos árboles de manzanas por aquí, cultivadores de manzana, frutas (eso está bien), cerezas y así sucesivamente. ¿Saben Uds. que su pequeño manzano, cuando estaba como así de grande, ya tenía en él cada manzana que Uds. alguna vez obtendría de él. Cuando estaba como así de alto, quizás tenía… Quizás ese manzano producirá cien o doscientos, o trescientos almudes de manzanas. Y hay doscientos o trescientos almudes de manzanas en el árbol cuando está como así de grande, cuando tiene media pulgada de alto. ¿Sabían Uds. eso? Cada hoja que alguna vez estará en el árbol ya está en él en ese momento. Cada manzana, cada flor, todo lo que está en el árbol, que alguna vez estará en el árbol, está en él en ese momento. Si no es así, ¿de dónde viene? Está en el árbol en ese momento.
Ahora, la única cosa que Ud. tiene que hacer es plantar el árbol. Y entonces lo que éste tiene que hacer es comenzar a atraer. Y tiene que beber, beber y beber, hasta que bebe más de su porción asignada. Tiene que hacer… Tiene que beber hasta estar tan lleno que produce. Y produce hojas. Produce retoños. Produce ramas. Produce manzanas.

53 Ahora, así somos nosotros cuando se recibe el bautismo del Espíritu Santo, para Uds. las personas enfermas ahora. Para Uds. que han nacido de nuevo del Espíritu de Dios, cuando Dios lo plantó a Ud. en Cristo Jesús, el cual es la Fuente inagotable de Vida, todo de lo que Ud. tiene necesidad fue puesto en Ud. cuando Ud. recibió el Espíritu Santo para la jornada de su vida (eso es correcto), para su sanidad, para su salvación, para su gozo, para su felicidad.
Lo único que Ud. tiene que hacer es producir, beber, beber, producir, beber, producir. Aleluya. Todo está allí. Ud. simplemente tiene que soltarlo. Comience a producir; comience a beber; comience a agitar; comience a elevarse; a aguas más profundas, mayores alturas, todo está allí. Lo único que Ud. tiene que hacer, si ya Ud. está plantado en el Calvario (en Cristo), beba de la Fuente que nunca se seca. Aleluya. Vaya, oh, vaya.

54 Pienso en un antiguo… Hablando acerca de beber, yo solía adentrarme en las montañas. Recuerdo un manantial al cual solía ir, y cómo es que ese manantial era el manantial más alegre que yo haya visto. Pues, éste simplemente borboteaba, borboteaba, borboteaba, borboteaba todo el tiempo. Cada año cuando yo iba allí siempre estaba burbujeando.
Me senté un día para hablarle a ese manantial. Dije: “Sr. Manantial, ¿qué lo hace a Ud. tan alegre? ¿Será porque los venados beben por ti, de ti?”
Si él pudiese hablar, si él pudiese conversar, diría: “Pues, no, hermano Branham”.
Si yo dijera: “Quizás los osos beben de ti, y es lo que te hace tan alegre. Eso es lo que te hace borbotear”.
Él diría: “No”.
Si yo dijera: “Quizás yo vengo aquí cada año y yo te caigo bien, y esa es la razón que te está haciendo borbotear”.
Pues, él diría: “No. No soy yo borboteando. Es algo dentro de mí que me hace borbotear, me impulsa”.
Y así sucede con un cristiano antiguo nacido de nuevo. No es él siendo tan ruidoso. Es Algo dentro de él haciendo que él haga ruido, haciéndolo borbotear, empujándolo, impulsándolo, llevándolo a mayores alturas y a mayores profundidades en Cristo. Amén. Eso es correcto. No son ellos.

55 Yo observé un ruiseñor cuando se posó en el arbusto. Solía haber uno cuando yo pastoreaba allá en la iglesia bautista de Milltown. Yo llegaba a casa y me quedaba con el hermano Wright allí, hermano Wood. Y yo llegaba a casa de noche. Y ese ruiseñor, yo lo admiré. Se posaba allí todas las noches y cantaba a voz en cuello. Y yo pensé: “Oh, vaya. ¿No es eso maravilloso?”
Ahora, por allá donde yo vivo ellos casi le llaman Colina del Ruiseñor. Es que hay tantos ruiseñores. A mí me gustan. Ellos cantan toda la noche. Y yo me preguntaba: “¿Qué hace que ellos…?” Comencé a leer bien sobre el ruiseñor. Bueno, el ruiseñor, no importa cuán oscura esté la noche, él mirará alrededor. Y las nubes van pasando. Y cuando él puede ver una estrella, eso es todo lo que él tiene que ver. Él alzará la mirada directo hacia esa estrella y cantará a voz en cuello.

56 Yo pensé: “Oh, Señor, yo te veo a Ti allí, también”. Sí, señor. Bueno, ¿por qué? Mientras que yo puedo oír un buen “Amén”, o “Aleluya”, o “Alabado sea el Señor”, o un buen grito… Déjenme decirles, el ruiseñor, la razón que él canta así, es porque, es que el sol está brillando sobre la estrella. Si yo le dijera a esa estrella: “¿Qué te hace a ti brillar?”
Ella diría: “No soy yo brillando, hermano Branham. Es el sol brillando sobre mí”. Bueno, eso es lo que sucede con un antiguo… o así es como es un avivamiento de campamento del Espíritu Santo a la antigua, nacido de nuevo y chapado a la antigua. No es que esa gente esté emocionada. Es el poder de Dios brillando sobre ellos, y resplandeciendo, dando Luz.
Y les digo que hay ruiseñores en la iglesia del Espíritu Santo, que cuando ellos ven el primer rayo de Luz, ellos cantan las alabanzas de Dios. Aleluya. Él dijo: “Si estos callan, las piedras clamarán”. Algo tiene que acontecer cuando esos grandes y recios poderes de Dios pasan sobre la audiencia de Su pueblo. Aleluya.

57 Seguro, Dios está en Su Palabra. Dios confirma Su Palabra. Dios guarda Su Palabra. Sí, señor. El pequeño David, yo lo recuerdo a él guardando la Palabra de Dios. Cierto. Él estaba allá arriba un día y había tenido una batalla. Y la batalla estaba yendo mal. Así que él… Dios había venido a él por medio del profeta, y lo ungió, y le dijo lo que él iba a ser. Así que David estaba satisfecho. La Palabra de Dios estaba sobre él.
Él va allá, y allí venía un… Él fue a visitar a sus hermanos. Él les llevó unas pasas y algunas cosas frescas para comer. Y había un enorme gigante al otro lado de la colina llamado Goliat. Oh, hermanos. Qué jactancioso tan horrible era él. Se paró allí y dijo: “Oiga, cualquiera de Uds. allá que quiera pelear…” Él era casi cinco veces del tamaño de cualquiera del resto de ellos. Así hace el diablo cuando él piensa que le lleva la ventaja a Ud.; él ciertamente graznará como un viejo ganso.

58 Y él dijo: “Oh, si alguno de Uds. viene aquí y pelea conmigo”. Él dijo: “Yo les haré a Uds. una propuesta. Miren, dejemos… No hagamos pedazos a todo el ejército. Que uno—que uno de sus hombres venga a aquí y pelee conmigo. Y si él me vence, púes nosotros le serviremos a Uds., nosotros los filisteos. Pero si yo lo venzo a él, entonces todos Uds. me servirán a mí, servirán a este país”. Oh, cómo le gusta al diablo hacerlo de esa manera, Uds. saben, cuando él piensa que lleva la ventaja.
Él dijo: “Bueno, ¿en dónde están todos Uds.?” Y miren, ellos se quedaron como un ratoncito al otro lado. Todos se quedaron callados. Nadie decía una palabra.
Pero Dios tenía un muchachito por allá atrás con un saco de pastor el cual conocía a Dios y sabía que Dios guardaba Su Palabra. Eso es correcto. Sucedió que él estaba allí un día cuando Goliat hizo ese alarde. Él dijo: “Oiga, él hizo su alarde en el momento equivocado”. Sucedió que había alguien allí que le creía a Dios. Sí, señor.

59 Como dicen ellos: “Los días de los milagros ya pasaron. No hay tal cosa como la sanidad Divina”. Procuran sacarlo de las iglesias, el poder de Dios. “Esta gente pentecostal está toda emocionada”. Ellos hicieron su jactancia por última vez. Eso es correcto. Eso es correcto. Ellos dijeron: “Oh, eso finalmente morirá”. Sí, yo sé que ellos dijeron que eso moriría. Ajá.
Hace tiempo, cuando la iglesia al principio comenzó y Wesley llegó a estar todo atado allá, y todos estaban tan organizados que el Espíritu no podía moverse en la iglesia… Cuando ellos comenzaron, ellos dijeron: “Oh, Uds. allá en sus pequeños callejones en alguna parte, allá en un grupito pequeñito, pero ellos… Eso nunca llegará a nada”. Pero ellos olvidaron que el cabello de Sansón ha crecido ahora. Eso es correcto. Algo ha cambiado. Los colores han cambiado. Eso es correcto. Dijeron: “Oh, eso pronto se acabará. No hay nada en ello. Pronto se apagará”. Escuche, hermano, hermana, eso es correcto.
Cuando ellos, allá atrás, hace un tiempo, cuando algunos de Uds. estaban allí en una esquina de la calle con una vieja guitarra, preparando el camino para esta clase de reuniones… Allá atrás en la iglesia…

60 Todo cuadro famoso debe pasar primero por el salón de los críticos antes de que pueda ser exhibido en el salón de la fama. Y les digo que eso es lo que ha sucedido con la iglesia hoy. Ha pasado por los críticos. Pero una de estas mañanas Dios la va a exhibir a ella en un salón de fama aquí, tan cierto como que existe un mundo.
La gran Iglesia redimida, rociada por la Sangre del Señor Jesucristo, símbolo de la paloma que fue soltada con sangre sobre sus alas que clamó: “Santo, santo, santo es el Señor” … Cuando ella pasó al otro lado, ese símbolo de lepra lo cual era un tipo del pecado… Esa misma Iglesia va a ser arrebatada una mañana de estas, y exhibida en el salón de la fama, a medida que ella vaya cruzando por el aire más allá. Aleluya. Dios guarda Su Palabra.

61 Goliat salió y dijo: “Oigan, ¿alguien quiere pelear?”
David dijo: “Bueno, ¿quién es aquel hombre?”
Dijeron: “Oh, él es un filisteo. Él es un guerrero. Él es un hombre tremendo. Él nos tiene amedrentados a todos nosotros aquí”.
Él dijo: “¿Me quieren decir que Uds. permiten que ese filisteo incircunciso se pare allí y desafíe a los ejércitos del Dios vivo? Pues”, dijo él, “debería darles vergüenza”. Dijo: “Yo iré a pelear contra él”.
“Oh”, él dijo, “muchacho, regrésate y cuida tus ovejas”
“Pues, vaya”, dijo él, “yo no me quedaré tranquilo permitiendo una cosa como esa”.

62 Así que lo llevaron ante Saúl, y Saúl tenía siete pies de altura, Uds. saben. Así que, un hombre enorme parado allí, él dijo: “Ahora, mira hijo, yo admiro tu valor”, pero dijo, “ese hombre es un guerrero desde su nacimiento y tú no eres sino un joven. Pues, tú no podrías pelear contra ese hombre”.
Y a mí me agrada el pequeño David, él sabía de lo que estaba hablando. Él tenía un testigo. Él tenía un testimonio. Él dijo: “Un día tu siervo estaba por allá apacentando las ovejas y vino un león y agarró un cabrito y huyó con él. Y yo fui y lo agarré por la barba, y se lo quité de la boca”. Él dijo. “Un oso agarró un cordero, y se fue con él, y yo lo maté”. Él dijo. “Y el mismo Dios que me libró de las garras del oso y de la boca del león me librará de ese filisteo incircunciso”. Aleluya. Él sabía de lo que estaba hablando. Aleluya.

63 Hermano, el mismo Espíritu Santo que me dio a mí Vida Eterna me sanará cuando yo esté enfermo. Me llevará en el Rapto. Aleluya. Dios está tanto en Su Palabra en cuanto a la sanidad Divina como Él lo está en cuanto a la salvación. Si el mundo se está burlando de la sanidad Divina, ¿qué le importa eso a Ud.? Ellos se burlan del Espíritu Santo a quien Ud. sabe que lo tiene. Dios está en Su palabra. Sí, Él está en Su palabra.

64 Él dijo: “Ese filisteo incircunciso”. Ahora, quiero que vean cómo se aparta un hombre de Dios como lo hizo Saúl.
Él dijo: “Ven aquí, pues. Yo voy a darte cinco años de cementerio o de seminario”. Ambos son el mismo lugar, un montón de gente muerta. Yo siempre siento lástima por un seminario… Bueno, quizás será mejor que no diga eso. Yo siempre pienso en un predicador de seminario como un pollo de incubadora. Él simplemente pía, pía, pía y no tiene mamá a la cual ir. Eso es correcto. Cierto.
A mí no me interesa cuánta teología Ud. aprenda, a menos que nazca de nuevo Ud. está perdido. Aleluya. Eso es correcto. Es la verdad. Ud. tiene que conocer a Dios por una experiencia de ser nacido de nuevo.
Ese filisteo incircunciso, él pudiera haber sido religioso. Pero hermano, hay mucha diferencia entre ser religioso e incluso fundamental, y ser nacido de nuevo.

65 Ahora, entonces Saúl dijo: “Mira esto. Te pondré mi armadura”. ¿Pudieran Uds. imaginarse al pequeño David, con sus hombros como de este tamaño, y con estas grandes armaduras sobresaliéndoles como así, esa armadura de malla? Él se la puso.
Él dijo: “Quítenme esa cosa. Yo no puedo ir así”. Y cuando ellos lo atan todo a Ud. a esta clase de religión, Ud. debe decir: “Amén” de esta manera. Ud. debe hacer de esta manera y hacer sus reverencias de aquella manera… Saúl se dio cuenta que su enorme chaleco eclesiástico no le quedaba bien a un hombre de Dios. Nunca le queda. No, señor. Un hombre de Dios irá en el poder del Espíritu. A mí no me importa lo que la iglesia diga al respecto. Él siempre lo hará así. Sí, señor. Él se dio cuenta que ese chaleco de clero no le quedaba. Correcto.
Él dijo: “Quítenme esta cosa. Yo nunca la he probado. No sé nada acerca de esto”. De esa manera es. Ud. no sabe nada acerca de sus palabras elocuentes, y de cómo formar sus esto, aquello y lo otro, y de repetir la doxología, y decir: “Amén” como un becerro muriendo con los calambres. Pero déjeme decirle, hermano, lo que necesitamos esta noche es un hombre que tenga una experiencia y que sepa de lo que está hablando, que tenga el poder de Dios, que pudiera respaldarlo. Amén.

66 Discúlpenme. No debo tocar eso allí. Pero me siento bien. Muy bien. Déjeme decirle, hermano. Dios está en Su Palabra. Él guarda Su Palabra. Ciertamente que sí. Y puedo ver a ese pequeño David. Vaya, vaya.
Él dijo: “Bueno, ¿cómo vas a ir allá a pelear contra ese individuo? Míralo allá”.
Él dijo: “Bueno, yo voy a confiar en Dios. Ya Dios lo ha prometido. Y yo no sé cómo Dios va a preparar el camino, pero yo voy a ir”. Él salió a enfrentarse a este enorme Goliat. Y ahí venía él entonces. Se quitó el viejo chaleco, y de esa manera es hoy. Ud. no puede esperar hasta pasar y ver diez años de colegio, y diez años de esto, y obtener su licenciatura en letras, y todos estos D.D., D.D. A fin de cuentas, “D.D” quiere decir: “perro muerto”, así que dejen la cosa en paz. Vamos. Prediquen el Evangelio. Aleluya.

67 Ahí venía él. Ahí venía él por allí, Uds. saben, y sale a enfrentarse a Goliat. Y de repente Goliat lo miró y dijo: “Bueno, ¿quién es ese renacuajo que viene allí?” Y él salió. De esa manera fue cuando yo comencé al principio hace unos años; aunque me he encontrado con un montón de fanáticos que han seguido, eso es verdad. Pero déjeme decirle algo, hermano: Hay un verdadero y genuino artículo detrás de ello, todo el poder de Dios.
Ellos dijeron: “Tú no puedes probar la sanidad Divina y ninguna cosa como esa”. Y todo así. Dijeron: “La oposición es demasiado grande”, y cosas así. Pero ¿quién es ese filisteo incircunciso que pueda retar la Palabra de Dios? Eso es correcto. ¿Quién es él?

68 Muy bien. Ellos estaban teniendo un tiempo terrible. El pequeño David agarró esa honda. Dijo: “Yo sé lo que esta cosa hará. Yo la he probado”. Ahora, hermano, yo no quiero ningunas de sus experiencias de seminario. Yo no quiero nada de su esto, aquello, o lo otro. Pero la cosa que yo quiero, el mismo bautismo del Espíritu Santo que me salva a mí y me levanta, ese mismo Espíritu Santo me llevará a mí allá. Aleluya. Eso es lo que yo quiero conocer.
Pablo dijo: “Yo quiero conocerlo a Él en el poder de Su resurrección. Cuando Él llame, yo saldré de entre los muertos”. Esa es la cosa principal: en el poder de Su resurrección, o alguna doctrina fundamental de una u otra cosa; eso está bien, hermano. Pero la Verdad sin el Espíritu está muerta. Eso es correcto. Hay que tener el Espíritu detrás de ello. Eso es verdad.
Abraham le creyó a Dios, pero Dios le dio a él la circuncisión como un sello. Y el Sello de la promesa de que Ud. sí le cree a Dios, Dios le da a Ud. el Espíritu Santo como un Sello para probar de que Ud. sí le cree a Él. Y si todos Uds. apartan de su mente todas las supersticiones ahora, Dios los sellará a Ud. en Su reino por medio de Su Espíritu Santo. Amén. ¿Qué es eso? Eso es la Palabra de Dios. Él dijo que lo haría, como Él dijo que lo haría. Oh, hermanos. Me siento religioso esta noche.

69 Déjeme decirle algo, hermano. Eso es… Entonces veo a David agacharse allí, y él agarró, cruzó el pequeño arroyo y recogió cinco piedras.
Goliat dijo: “¿Me quieres decir que tú vienes…? Dijo: ”Pues, este día“, él dijo, ”¿sabes tú lo que voy hacer?“ Él dijo: ”Te levantaré con mi lanza y te colgaré para que las aves coman tu carne“.
Eso no asustó a ese hombrecito. Él sabía lo que quería decir “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Caminó hacia allá, sabía que aquel no estaba circuncidado, ni siquiera sabía de lo que estaba hablando. Dios prometió estar de parte de ellos, y él creyó que Él lo haría.
Dios prometió sanar nuestra enfermedad y yo le creo. Dios prometió darnos el Espíritu Santo y yo le creo. Dios prometió que Él nos llevaría a la gloria y yo lo creo. Eso lo concluye. Está en la Palabra de Dios y yo lo creo. Eso es todo y Dios está en Su Palabra. Él siempre la confirma.

70 De repente, yo me fijé. Y aquí salió este sujeto y dijo: “Yo haré todo esto”; él estaba haciendo su grande jactancia.
Miren al pequeño David. Él dijo: “Tú vienes a mí como un filisteo con armadura y espada, pero yo vengo a ti en el Nombre del Señor Dios de Israel”. Ah, allí hay algo diferente. Aleluya. Dijo: “Hoy te cortaré la cabeza de tus hombros”. Oh, qué expresión para un muchacho tan pequeño.
Él dijo: “Yo te enseñaré”. Y me imagino que apretó los dientes y ahí venía.
Y el pequeño David, miren, cinco piedras: J-e-s-ú-s. En la honda, envueltas en cinco dedos: f-a-i-t-h, fe en Jesús. Aquí venía él. Hermano, él fue allá. Él lanzó esa piedra y mató a ese gigante. Aleluya. Y ¿qué hizo él? Pues, los demás se armaron de valor y desenvainaron sus espadas y cortaron filisteos hasta los muros.
Lo que necesitamos hoy es un hombre o una mujer como David que tome a Dios en Su Palabra y se pare allí. Créanlo. Dios está en Su universo. Dios está en Su Palabra. Dios está en Su pueblo. ¿Lo creen Uds.? Oh, Él sí está. Sí, señor, Él sí está. Dios siempre ha estado en Su pueblo.

71 Hubo un viejo profeta llamado Elías que murió allá en el pasado. Cómo pudiéramos ir con la Palabra y tomar la Palabra por horas y horas. Cómo pudiéramos tomar el universo y continuar en ese solo tema el resto de la noche. Pero llevemos esto aquí a una conclusión por un momento.
Miren aquí, ahora. Lo vimos a Él en Su Palabra. Lo vemos a Él allá en Su universo. Lo vemos a Él ahora en Su universo. Lo vemos a Él en Su Palabra. Y ahora, mirémoslo a Él en Su Hijo, o en Su Palabra primero. Antes de que terminemos con Su Palabra yo quiero traer esto, cómo es que Dios está en Su universo, Dios está en Su Palabra, y Dios está en Su Hijo. ¿Creen Uds. eso? Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo. Así es. Cuando Él estaba…

72 Ahora, Él era más que un filósofo. Algunas personas dicen: “Oh, Él era un maestro”, los de la Ciencia Cristiana. “Él fue un maestro. Él fue un buen hombre”. O Él era Dios o fue un engañador. Eso es correcto. Él fue Dios Emmanuel: Dios se manifestó en carne y habitó entre nosotros. La Biblia dice que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo. Eso es exactamente lo que fue.
Allá en el principio… Tomemos un viajecito para ver Quién era Él, y Uds. podrán darse cuenta si Dios estaba en Su Hijo o no. Cerremos nuestros ojos, como quien dice, y tomemos un viaje unos cien millones de años antes de que hubiese una estrella en el cielo; allí estaba Dios. Dios estaba allí en aquel entonces.
Y ahora, al mirar allá en el principio, puedo ver ese gran espacio más allá. Y entonces el Logos salió de Dios, lo cual fue el Cristo, la unción que salió. Y miren, ningún hombre… Estamos parados sobre un pasamanos observando la creación venir a existencia, y miren, veamos si Él estaba en Su Hijo.

73 Y allí Él salió. No había nada. Y entonces aquí apareció el Logos. Eso parecía como un halo suspendido allá. Miren, ningún hombre ha visto a Dios, ojo a ojo. Y acá está el Logos. Parece como que es un Ser sobrenatural. Es un Halo. Ese es el Hijo de Dios. No un hijo eterno, porque las palabras no cuadran bien juntas. Eso es una doctrina católica, pero… Eterno, ¿cómo pudiera ser un hijo y ser eterno? Si Él es un Hijo, Él tuvo que tener un principio de tiempo. Eterno es para siempre. ¿Ven? Así que un hijo eterno, no existe semejante palabra para hacer que eso sea sensato.
Pero fue el Logos que salió de Dios. Y allá estaba Él jugando allí en el espacio igual que un niño frente a la puerta. Yo puedo verlo a Él dibujar el cuadro completo en Su mente del Reino y lo que habría de ser.

74 Y entonces de repente lo oigo a Él decir: “Sea la luz”. Y en eso se rompió un átomo por allá y el sol vino a existencia. Observo ese sol arder por millones de años. Luego de repente [El hermano Branham lo ilustra] salió un pedazo de lava porosa. Él se quedó parado allí y lo miró. Y éste se desprendió, cayó por unos cuantos millones de años y Él lo detuvo. Después se desprendió otro, y Él lo detuvo. ¿Qué? Él estaba formando el sistema solar. Él estaba escribiendo Su Primera Biblia. La primera Biblia fue escrita en los cielos. El hombre alzó la mirada sabiendo que Dios estaba arriba.
Miren el zodíaco. Comienza con la virgen y termina con el león: la primera venida y la segunda venida de Cristo. Todo en los cielos lo declara a Él. Todo en la tierra lo declara a Él. Todo lo que hay alrededor lo declara a Él. Su pueblo lo declara. Su poder lo declara. Su Hijo lo declaró a Él.

75 Ahora, mírenlo a Él allá atrás. Ahí estaba Él parado allí. Y entonces después de que Él tuvo el… Entonces este… Una vez que se desprendieron todos los pedazos de lava porosa y las estrellas y los meteoritos fueron formados, puedo ver a este Logos ir allí y suspenderse sobre esta tierra, calentarla, traerla aquí alrededor de este sol y empezó a romper el hielo alrededor de ella. Y enormes témpanos de hielo comenzaron a bajar; Texas y Oklahoma fueron formados. Ella entró al golfo de México allí abajo. Él estaba haciendo las acequias y las llanuras y lo que sea que Él hizo. La vegetación y demás cosas aparecerían después de un tiempo.
Entonces después que se derritió toda y el hielo salió y se hizo agua, entonces… Ahora, estamos en Génesis 1. Uds. pueden comenzar desde allí. En Génesis 1, la tierra estaba desordenada y vacía. Y el Espíritu de Dios se movía sobre el agua. ¿Es correcto eso? En el principio… Ahora, Él separó el agua, hizo salir la vegetación y todo.

76 Y cuando Él hizo todo que pareció agradable y bueno a Él, miren, Él dijo: “Hagamos (plural) hagamos al hombre (plural) a nuestra propia imagen”. ¿Qué era Él? Allí está un Ser sobrenatural. Allí está Aquel que no podía ser visto. Dios el Padre nunca fue visto, nunca será visto. Él es toda la naturaleza. Y allí está Él. Y ahora, aquí está el Hijo, lo cual es el Logos que salió de Él, hecho a Su imagen, un Ser sobrenatural que salió en el principio.
“Hagamos al hombre a nuestra propia imagen”. Después que Él hizo al hombre a Su propia imagen, Él hizo un ser sobrenatural. Claro que sí. Génesis 1:28, lean y vean si eso no es correcto. Y entonces cuando Él hizo al hombre a Su propia imagen, él se enseñoreó sobre las bestias. Él guió a las bestias en aquel entonces como el Espíritu Santo debe guiar a la iglesia hoy en día. Eso es correcto. Él guió a la iglesia y…
Y entonces Él dijo: “No hay hombre que cultive la tierra”. Así que Él creó al hombre del polvo de la tierra. Ahora, Él pudiera haberle dado a él una mano como de mono y un pie como de oso. Yo no sé lo que Él hizo, pero Él lo puso a él en cinco sentidos. Y Él puso a este ser sobrenatural que fue llamado hombre, la tercera Persona de la Trinidad, el Espíritu Santo, dentro de la humanidad (eso es exactamente correcto), ese hombre que Él hizo a Su propia imagen.

77 Y Él fue alrededor. Luego Él le hizo a él una ayuda idónea. Y de repente, el pecado entró al mundo. Y yo puedo mirar todo eso esa mañana cuando Dios se paró allí delante de Adán y Eva. Y cuando ellos pecaron… Por supuesto ellos trataron de hacerse una religión y evitar la cosa, pero de nada sirvió.
Dios dijo: “Adán, ¿dónde estás?” Y Adán contestó. Y él estaba cubierto con hojas de higuera, pero su religión de hoja de higuera no le sirvió de nada. Eso es correcto.
Y entonces cuando el… De repente, Dios salió y obtuvo unas pieles. Para obtener pieles, Él tuvo que matar algo. Y Él tenía que matar algo para hacer una religión. Y, hermano, sus credos fríos y formales no le van a servir de nada a Ud. Dios mató algo en el Calvario, a Su propio Hijo, para cubrir el pecado.

78 Y ¿pudieran Uds. imaginarse a Dios arrojando allí en esos arbustos un par de pieles de ovejas ensangrentadas? Aquí viene la mujer más hermosa que alguna vez ha vivido sobre la faz de la tierra, envuelta, su pelo rubio colgándole así por su espalda. Ni siquiera sabía que ella estaba desnuda, antes, con su piel de oveja ensangrentada alrededor de ella, la sangre corriéndole por su hermosa silueta. Y aquí salió Adán de la misma manera, con sus enormes hombros masculinos y esta piel de oveja alrededor de él. Él estaba… No pudo soportar más estar desnudo. Él estaba avergonzado. Yo tengo mi idea de lo que fue aquello. Uds. pueden tener la suya. Pero, muy bien.
Pero y de igual manera, ellos habían pecado y eso los separó de Dios. Y ahí estaban ellos parados allí delante de Dios. Y ahora miren. Él dijo: “Adán, por cuanto tú escuchaste a tu esposa en vez de a Dios, yo te he sacado del polvo y al polvo volverás”. Él dijo: “Maldita sea la tierra por causa tuya; espinos, y cardos, y todo eso te producirá. Y todos los días de tu vida te ganarás el sustento con el sudor de tu frente”.
Luego Él le dijo a Eva: “Por cuanto tú escuchaste a la serpiente en vez de a tu esposo, tú trajiste, sacaste la vida del mundo, tú traerás la vida al mundo. Y yo multiplicaré tus dolores. Tus deseos serán para tu marido”. Y así por el estilo.
Y Él dijo: “Serpiente…” Ahora, él no era un reptil en ese entonces. Él era el más sutil de todas las bestias. Y Él dijo: “Maldito eres tú”. Y Él le quitó las piernas y sobre su pecho se arrastraría todos los días de su vida. El polvo sería su comida, y él sería aborrecido. Allí es donde él está hoy día.

79 Pero entonces cuando veo, cuando la pobre Eva miró en el rostro de Adán y sabía que ella era la causante de la caída de la raza humana, ella puso sus brazos alrededor de él. Y Adán no fue engañado, dice la Biblia. Él salió completamente consciente. Eva fue engañada.
Así que él salió. Él vio que él no había sido engañado. Así que su esposa fue rechazada, y él puso sus brazos alrededor de ella. Y escuchen. Yo puedo oírlos a ellos mientras que comienzan a salir: Clump, clump. ¿Qué es eso? Las pieles de ovejas ensangrentadas golpeándoles contra las piernas.
Dios, el universo entero, yo puedo verlo comenzar a bajar como un remolino, bajar hasta convertirse en una sola cosita con cuatro letras: A-m-o-r. Él sencillamente no podía verlos a ellos. Él los amaba tanto que no podía verlos irse. Y Él dijo que pondría enemistad entre su simiente y la simiente de la serpiente. Y ese mismo golpeteo de esas pieles de ovejas, así de ensangrentadas, golpeando contra Eva y Adán mientras ellos salieron del huerto del Edén; esa misma Sangre del Hijo de Dios golpeó contra Sus piernas a medida que Él iba allá al Calvario con nuestros pecados sobre Él, y la Sangre que salía de Su cuerpo fue llevada allá al Calvario. ¿Creen Uds. eso? Dios estaba en Su Hijo; Él era Dios…

80 Ahora, miren. Cuando el hombre fue hecho a la imagen de Dios, él no cayó. Cuando él fue hecho a la imagen del hombre, él cayó. Cuando él fue hecho a la imagen de las bestias o del polvo de la tierra, allí fue cuando él cayó. Entonces para poder ser… La única manera que Dios podía hacer… Si Cristo fue un hombre individual distinto a Dios, entonces Dios no fue justo. No sería correcto para mí enviar a mi hijo a pagar una pena de algún castigo que yo había puesto sobre alguien más.
Si yo dijera: “Todo aquel que mire eso morirá”. Entonces de repente, el hermano Beeler allí lo mirara. Y yo dijera: “Hermano Wood, tome Ud. su lugar”. Yo no sería justo. Si yo dijera: “Billy Paul, ven aquí y toma su lugar”, yo no sería justo. Si yo le dijera a mi esposa: “Toma su lugar”, yo todavía no sería justo. Y Dios es Soberano y Justo. Y la única manera justa en que yo pudiera reconciliar a ese hombre sería que yo mismo tomara su lugar. Correcto.
Y Dios bajó; así como el hombre fue hecho a la imagen de Dios, entonces Dios vino a la imagen del hombre en Cristo Jesús, y habitó en ese tabernáculo de carne y tomó el lugar del pecador, y sufrió la muerte, y pagó la pena, redimiéndonos del pecado. Aleluya. Dios estaba en Su Hijo reconciliando consigo al mundo. ¿Creen Uds. eso?

81 Dios está en Su universo. Dios está en Su Palabra. Dios está en Su Hijo. Ahora, veamos si Dios… Cuando Él estuvo aquí en la tierra, ¿Uds. dicen que era Su Hijo? Sí, señor. Cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él dijo que Él era Dios. Él se pareció a Dios. Él actuó como Dios. Él sanó como Dios. Él murió como Dios. Él se levantó como Dios. Él fue Dios, Dios, el Hijo.
Cuando Dios el Padre bajó y habitó en Su Hijo, Cristo Jesús, y ellos eran Uno en unidad, eso es lo que ellos eran. Ese era Dios hablando.

82 Como dije la otra noche, cuando Dios estaba allá en ese barco aquella noche, la mujer dijo: “¿Por qué fue zarandeada esa pequeña barca así?” Era el Hombre que estaba durmiendo, pero fue Dios Quien pudo detener las olas. Era el Hombre Quien lloró yendo a la tumba de Lázaro, pero fue Dios Quien resucitó al muerto. El Hombre, Cristo Jesús murió. Él era un Hombre. Pero Dios que estaba en Él pudo hablar al muerto y éste volvió a la vida.
El Hombre que estaba en Cristo Jesús, Mismo, Él pudo tener hambre y desear algo de comer de aquel árbol. Pero el Dios, hombre que estaba en Él, pudo tomar cinco panes y alimentar a cinco mil.
Dios estaba en Su Hijo reconciliando Consigo al mundo. Él no va a permitir que nadie le diga a Ud. que Él era un filósofo, que Él era un buen hombre, que Él era un profeta. El era Dios. Exactamente es Quien Él era. Yo creo totalmente en Su Deidad.

83 Y me fijé, por otra parte, yo quiero que vean a Dios en Su pueblo. Oh, hermanos. Pienso en el viejo profeta Elías. Después de que él ya había muerto y su alma, o su espíritu había dejado el cuerpo… Ellos tenían un hombre muerto un día, lo iban cargando por allí. Y ellos colocaron a este hombre muerto sobre su cuerpo, y el muerto volvió a la vida, no porque fuese Elías, sino porque Dios aún estaba allí.
Fue Elías que aquel día cuando el niñito enfermó, que Elías tomó su propio cuerpo y se acostó sobre el niño muerto y éste volvió a la vida. ¿Es correcto eso? Era Dios en Su pueblo.

84 Y cuando ellos volvieron allá en el Día de Pentecostés y ciento veinte se habían reunido en el aposento alto, y ellos estaban tan asustados, y ellos mantenían las puertas aseguradas y las cortinas bajadas… Pero cuando Dios… habían estado afuera, pero cuando vino del cielo un estruendo como de un viento recio que llenó toda la casa donde ellos estaban sentados, y lenguas repartidas como de fuego se asentaron sobre ellos, Dios estaba en Su pueblo. Y salieron a las calles alabando, llenos del Espíritu.
Dios está en Su pueblo aun esta noche, el mismo que estuvo allá. Aquí, hace unos minutos, Uds. estaban sentados… Cuando nosotros… cuando yo subí aquí, Uds. estaban sentados aquí mirándose unos a otros. Y luego como cinco minutos más tarde Uds. estaban gritando y aclamando, algunos de Uds. llorando y secándose las lágrimas de sus ojos y estrechando sus manos. ¿Qué fue eso? Es que Dios bajó entre Su pueblo. Dios está aquí.

85 En el Día de Pentecostés cuando ellos salieron e hicieron señales y maravillas, hubo un hombre llamado Pablo que tenía tanto de Dios dentro de él que él tomó un pañuelo de su cuerpo y lo envió a una persona enferma, y ésta sanó. Dios en Su pueblo. Sí, señor.
Hubo un hombre llamado Pedro, no sabía ni escribir su propio nombre, o leerlo si estaba puesto delante de él. La Biblia dice que él era un hombre ignorante y sin letras. Él no tenía ninguna licenciatura en letras. Tan ignorante que ni siquiera sabía su propio nombre… La Biblia dice que él era ignorante y sin letras.
Él pasó por la puerta llamada la Hermosa. Él dijo: “No tengo plata ni oro”. Él ciertamente era un predicador de la Santidad. Él dijo: “No tengo oro y plata, pero lo que tengo te doy”. Aleluya. Gloria. Yo prefiero tener a Dios dentro de mí que toda la plata y el oro del mundo. Sí, señor.
“No tengo oro y plata, pero lo que tengo te doy”. Puso sus manos sobre él y le dijo: “En el Nombre de Jesucristo levántate y anda”. Y el hombre que había estado cojo en sus pies desde el nacimiento comenzó a enderezar sus pies, brincando y saltando y entró al templo corriendo, alabando a Dios. Aleluya. Eso es lo que dice la Biblia.

86 Dios estaba en Su Hijo. Dios estaba en Su pueblo. Es el mismo pescador, allá cuando él fue convertido teniendo un delantal de pescador todo grasiento alrededor de él, dando voces: “Pescado”. Tal vez medio chelín por un almud de ellos. Cuando él iba por allí, cuando él enmendó su corazón con Dios, esa gente vio a Dios moviéndose en ese hombre cuando Ananías y Safira salieron allí y el Espíritu de Dios los hirió de muerte. Y ellos vieron que él era un profeta. Ellos supieron que él era de Dios a tal grado que incluso… Miren, ese viejo pescador, ignorante y sin letras, su sombra pasó sobre la gente, y cada uno sobre la cual pasó sanó, porque ellos le creyeron a Dios.
Dios está en Su pueblo, ¿lo creen Uds.? Oh, Dios sea misericordioso amigo. Dios está aquí esta noche. El Espíritu de Dios se está moviendo sobre el pueblo. Dios quiere que Su pueblo le crea a Él. Dios envía Su mensaje, Él envía Su siervo. Miren aquí, noche tras noche, cómo el Espíritu Santo se mueve por todos lados sobre la audiencia, llamando a la gente, hablándoles, sanando los ciegos, sanando los enfermos, sanando los paralíticos.
Miren… miren aquí a Florence Nightingale, cómo es que ella fue sanada allá, Uds. escucharon esa historia; y todo acerca de cómo es que el congresista… Muchos, muchos centenares y centenares de personas han sido sanadas en todas partes; Dios entre Su pueblo. Cómo es que la gente ha salido de este viejo sendero de la vida, y salieron y recibieron el Espíritu Santo. Han nacido de nuevo, Dios obrando entre Su pueblo. Hay gente que dice: “Eso es tontería”. La Biblia dice que ellos estarían aquí: “Que tendrían apariencia de piedad, mas negarían la eficacia de ella; a estos evita”. Dios todavía se está moviendo entre Su pueblo, sí señor. Quiero continuar con eso el domingo por la tarde, si es que el Señor lo permite. Muy bien.

87 Ahora, Dios está aquí esta noche. Y algunos de Uds. dicen: “Ahora bien, hermano Branham, si yo alguna vez soy salvo, ¿me quiere Ud. decir que yo tendría que unirme con Ud.?” No tiene que unirse para nada. Lo único que Ud. tiene que hacer es ser salvo. Dios se encarga de lo demás.
Pues, una mujer me dijo no hace mucho, ella dijo: “Bueno, Rev. Branham”, dijo, “yo le creo a Ud., pero yo nunca… nunca me contaré entre ese grupo de santos rodadores analfabetas”.
Yo dije: “Señor, me hace recordar a un anciano de color allá en el sur una vez. Él siempre estaba contento y cantando. Y su patrón le dijo: ”¿Por qué estás tan contento, Rastus?“
Él dijo: “Yo tengo religión antigua, esa religión de corazón”.
Dijo: “No existe tal cosa”.
Él dijo: “Patrón, Ud. cometió un error. Ud. puede decir que no existe tal cosa hasta donde Ud. sabe”. Pero dijo: “Yo sé que no es así”.
Él… Un día estaba lloviendo; él dijo: “Oye, Rastus, ¿pudiera yo obtener algo de esa religión de corazón?”
Él dijo: “Sí, señor”.
Dijo: “Yo quisiera estar contento como tú todo el tiempo, cantando”. Él dijo: “Yo quisiera tener esa religión de corazón”.
Él dijo: “Bueno, Ud. puede obtenerla, patrón”. Dijo: “Es para Ud.”.
Él dijo: “Bueno, ¿dónde la puedo obtener?”
Dijo: “En cualquier momento que Ud. desee obtenerla”.

88 Él dijo: “Bueno, vamos pues”. Entonces el patrón lo llevó al granero, y allá él tenía paja puesta allí. Él dijo: “Esto es un…” Quise decir sacos. Él dijo: “Este es un lugar agradable”.
Él dijo: “Ella no viene aquí, patrón”.
Él dijo: “Muy bien”. Él lo llevó al henil, y estaba agradable y… allí arriba. Dijo: “Mire, está lloviendo afuera”, dijo, “quizás nos hincaremos aquí. Quizás Él vendrá y me dará religión de corazón aquí mismo”.
Dijo: “No, patrón. Ella no viene aquí”.
Él dijo: “Bueno, dime dónde viene”.
Dijo: “Vamos. Sígame”. Él entró en el chiquero de cerdos, con barro hasta sus rodillas. Él dijo: “Venga, patrón. Aquí mismo es donde ella viene”.
Él dijo: “Oh, yo no la quiero allí afuera”.
Él dijo: “Ud. no la obtendrá hasta que esté dispuesto a recibirla de la manera en que Dios la envíe”.
Amén. Así es. Eso es correcto. Ud. acepta las condiciones de Dios. Ud. cumple Sus condiciones, no las condiciones suyas. Dios no está obligado a cumplir sus condiciones, pero Ud. si está obligado a las condiciones de Él. Eso es correcto. Yo tomaré el camino con los pocos despreciados del Señor. Yo comencé a caminar con Jesús, oh Señor, llévame hasta el final.

89 Y yo estuve en esa misma situación no hace mucho. Dicen: “¿Durará ella?” Sí, señor. Yo estuve allí cuando mi propio bebé, hace como catorce años, quince, con mi propia bebita, tenía seis meses de nacida cuando yo estaba orando por ella, y ella murió y salió de debajo de mi brazo. Yo iba caminando por la carretera… Yo perdí a mi padre, mi madre, y mi esposa (Uds. conocen mi historia), sólo porque yo no quise unirme con Uds.
Mi suegra dijo que nosotros éramos demasiado buenos para estar con tales personas, dijo que ellos no eran sino un montón de basura. Y yo vine a darme cuenta que lo que ella llamó basura es lo mejor de la cosecha. Y yo digo eso con respeto. Eso es exactamente correcto. Miren, yo digo eso con el debido respeto para las otras iglesias. Pero déjeme decirle, hermano, bueno, yo dejaré eso para otra ocasión. Pero déjeme decirle que eso es verdad.

90 Y entonces yo iba por la carretera, subiendo por la carretera (yo había recibido el Espíritu Santo) llorando, subiendo por la carretera. Y el Sr. Issler, era nuestro senador del estado de Indiana, vino y puso su brazo alrededor de mí, detuvo su carro y se bajó (Dios bendiga su corazón) puso su brazo alrededor de mí y dijo: “Billy, ¿qué tal de esa religión del Espíritu Santo ahora?”
Yo dije: “Es tan buena ahora mismo como siempre lo ha sido, y hasta mejor”. Aleluya.
Ahora, él dijo: “¿Tú todavía le crees a Él?”
Yo dije: “¿Cómo podría yo no creerle a Él? Él es parte de mí, y yo soy parte de Él. Yo no podría negarme a mí mismo. Él es parte de mí”. Y eso es lo que Él es.
Oh, la gente quiere ir al Cielo en un lecho de rosas,
Mientras que otros pelearon para obtener el premio,
Y navegaron por mares tempestuosos;
Pero yo debo pelear si es que voy a reinar,
Aumenta mi valor, Señor.
Y susténtame con Tu Palabra. Eso es correcto. Permítanme tomar el camino con los pocos despreciados del Señor. Oh, cuando ellos regresaron regocijándose porque fueron contados… Ellos estaban contentos porque pudieron llevar el reproche de Su Santo Nombre.

91 No hace mucho, yo recuerdo a una mujercita, una muchacha. Allá en el campo ella se había ido, fue a la ciudad para asistir a la escuela, Uds. saben. Ella iba a aprender muchísimas cosas. Su hermano se había ido para ser un doctor. Fue un asunto muy extraño. Su madre anciana se enfermó mientras que el doctor estaba ausente y así que el doctor, o era… discúlpenme. Él no había ido para ser un doctor. Él había ido para obtener su título de doctor. Y cuando él…
Ella enfermó, y llamó al doctor, y el doctor no pudo hacer nada por ella. Ella tenía neumonía; pensó que iba a morir. Entonces había una mujer en la ciudad que tenía una, que asistía a una Iglesia del Evangelio Completo. Y ella llegó allí y dijo: “Señora”, “¿Ud. cree en orar por los enfermos?”
Dijo: “Bueno, yo nunca oí nada al respecto”.
Dijo: “¿Ud. cree en sanidad Divina?”
Dijo: “Bueno, nuestro pastor nunca dice nada al respecto”.
Dijo: “Bueno, nuestro pastor cree en sanidad Divina”. Dijo: “¿Permitirá Ud. que él venga y ore?”
Ella dijo: “Bueno, yo no sé”. Dijo: “¿Está eso en la Biblia?”
Entonces ella abrió en Marcos 16. Ella se lo leyó. “Estas señales seguirán a los que creen: sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”. Entonces el pastor del Evangelio Completo vino y la ungió con aceite y oró por ella; y la mujer sanó.

92 Y entonces cuando el muchacho volvió a casa, él dijo… Oh, él se estaba gozando con su madre, Uds. saben. Y dijo: “Oye, mamá”, dijo, “Ud. nunca me dijo cómo se mejoró”. Dijo: “¿Qué medicamento tomó Ud.?”
Ella dijo: “Oh, hijo, me alegra mucho que hayas mencionado eso”. Él había obtenido su titulo del colegio y lo demás. Él iba a ser un predicador. Y él dijo: “Me alegra mucho que hayas mencionado eso”. Ella dijo: “Hay una… ¿Tú conoces aquella misioncita por allá en el centro, allá en…?”
“Sí”.
Dijo: “Esa iglesia del Evangelio Completo”. Dijo: “Ese predicador vino y leyó la Biblia en Marcos 16”. Y dijo: “Él me ungió con aceite y oró por mí”. Y dijo: “Y ¿sabes que el Señor me sanó?”
Él dijo: “Oh, mamá”, dijo, “qué ocurrencia”. Dijo: “Pues, tú sabes que eso no es correcto”.
“Oh”, ella dijo, “cariño, está en la Biblia”. Dijo: “Marcos 16, él lo leyó”. Ella dijo…

93 Él dijo: “Mamá, nosotros aprendimos allá en el colegio que Marcos 16 desde el versículo 9 en adelante no está inspirado”.
La madrecita dijo: “Oh, aleluya. Aleluya”.
Y él dijo: “Pues, mamá. Pues es ridículo. ¿Qué le sucedió a Ud.?”
Ella dijo: “Cariño, es que yo estaba pensando. ¿Tú dijiste que Marcos 16 no está inspirado?”
Dijo: “No, no, no lo está”.
Dijo: “Si Dios pudo sanarme con Palabras no inspiradas, ¿Qué podría Él hacer con la que está inspirada?” Dijo: “Si Él pudo hacer eso, ¿qué podría Él hacer con la que está inspirada?”
Eso es correcto. Si Palabras no inspirada lo hará, bueno, ¿qué tal con la que realmente está inspirada? ¿Qué haría Marcos 11:24? ¿Qué haría eso? Oh, hermanos. Seguro. Dios está aquí y Él está con nosotros.

94 La damita que se fue a la escuela una vez, ella estaba… Eso me hace recordar a la gente que no le gusta cargar la cruz. Escuchen, amigos. Uds. deben estar dispuestos a servirle a Cristo. Uds. deben estar dispuestos a lo que sea, poner a un lado todo peso que los asedia y correr la carrera con paciencia.

95 Esta mañana temprano, al entrar, yo iba por la carretera conversando con mi esposita allí atrás. Yo sencillamente no podía… Yo estaba aguantando el volante, y las lágrimas bajaban por mis mejillas. Yo no podía evitarlo. Pensé: “Puesto que estamos rodeados de tan grande nubes de testigos, pongamos a un lado todo pecado, y el… todo peso y el pecado que nos asedia”. Miren, estamos corriendo una carrera con paciencia, mirando al Autor de nuestra fe.
Mirando allá atrás cómo ellos fueron atormentados y se burlaron de ellos y los encarnecieron, y fueron acerrados, y anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, en los desiertos, y pobres y angustiados. Oh, hermanos. Y la Biblia dice: “De los cuales el mundo ni siquiera es digno de tales personas”. Todos aquellos, y ellos están…
Y dice que ahora, miremos al Autor de nuestra fe el cual descendió, el Dios de Gloria, y se representó Él mismo con los santos rodadores. Correcto. Eso es lo que dijo Pablo: “En el camino que es llamado herejía (locura, ¿ven?), así adoro yo al Dios de nuestros padres”. Él estaba dispuesto a tomar el camino como un fariseo orgulloso. Él vino a tomar Su camino con los pocos despreciados del Señor.

96 Una damita fue al colegio aquí no hace mucho. Y cuando ella volvió a casa… Ella había aprendido tanto. Ella acostumbraba ir a la iglesia, pero cuando ella regresó, ella sabía tanto que no quería… Oh, ella era simplemente una sabelotodo. Eso es más o menos lo que muchos de ellos aprenden, también.
Así que cuando ella regresó, ella trajo a una jovencita con ella a casa. Y su madre estaba parada afuera en la rampa con un, para recibirla. Y cuando los vagones se detuvieron, y esta jovencita sabelotodo estaba con ella, miró hacia allá y dijo: “Oh, mira esa vieja tan horrible”. Y la pequeña María se avergonzó en admitir que esa era su madre.
Ella dijo: “Sí, ella se ve horrible, ¿no es cierto?” Y ella dio la espalda y se alejó.

97 Y entonces cuando ella se bajó del tren, su madre miró y ella reconoció a su hija. Y ella corrió, la abrazó y le dijo: “Amorcito”. Su rostro estaba todo encogido, y sus manos todas encogidas. Y ella… todo así. Y ella dijo: “Amorcito, bésame, bésame”. Y ella estaba tratando de besar a su hija, y su hija le dio la espalda y se alejó, avergonzada: y eso que era su propia madre.
Y un maquinista, el cual conocía el caso, se acercó y agarró a esa joven y la estremeció. Le dijo: “¿No estás avergonzada de ti misma?” Dijo: “Tu madre era hermosa una vez. Y cuando tú eras una bebita, arriba en las escaleras, la casa se incendió. Y ellos dijeron: Dejen eso así. Y tú te estabas quemando en esa casa. Y tu madre, sin preocuparse por su propia belleza, ella entró corriendo en esa habitación tan rápido como ella pudo, se arrancó su propia ropa de su cuerpo, te envolvió a ti en ella y te sacó. Y ella se chamuscó y se quemó de esa manera”. Dijo: “Y la razón de que tú eres bonita hoy, es porque ella fue afeada allá para que tú pudieras ser bonita”. Dijo: “Debería darte vergüenza”.

98 Y yo pienso en eso hoy, hermano, cuando Jesús estuvo dispuesto, a bajar de los palacios de marfil de la gloria y venir aquí y tomar un nombre vergonzoso, y humillarse a Sí mismo en carne humana, y ser llamado un santo rodador, o fanático religioso, y subir allá y sangrar y morir como una maldición en un madero, y Uds. se avergüenzan, que Dios tenga misericordia de Uds. Que tenga misericordia. Y Ud. está avergonzado de identificarse con Su pueblo.
Si Ud. no es nacido de nuevo, ¿por qué no viene y lo acepta a Él ahora? Deseo que esa dama vaya al piano, mientras inclinamos nuestros rostros. Piénsenlo bien. Piensen en Su humillación: Dios hecho carne. ¿Cómo pueden Uds. rechazar semejante amor? Dios bajó y se hizo Hombre; fue llamado un fanático, un demonio, fue golpeado, fue molido por el pecado de Ud.
Y aquí está Ud. sentado esta noche observándolo a Él en Su universo, observándolo a Él siendo predicado en Su Palabra, viendo Su poder moviéndose entre el pueblo, viéndolo a Él en cada manera que Él puede estar, y luego Ud. se avergüenza de tomar su posición por Él. Cuando al Calvario, al monte del Gólgota, subió Él, caminando con una dura cruz, tan dura sobre Sus hombros que le sacó la sangre y los huesos le sobresalieron. Y una gran iglesia fina donde Él pudo haber venido y tomado el mando y haber sido el Rey de la tierra, pero fue humillado por Ud. Y luego Ud. le teme a la humillación por reclamarlo a Él como su Salvador. Piense en ello mientras hablamos con Él.

99 Oh Cristo, el Amoroso, el Amado del seno del Padre, bajando de los palacios de marfil del cielo, se vistió en la forma de carne pecaminosa, se humilló a Sí mismo, nació en un granero, en un establo, ¿por qué, Señor? ¿Por qué? Es porque los corderos no nacen en las casas. Los corderos nacen en establos. Y luego lo guió a Él al Calvario, como una oveja al matadero: lo guió a Él, como Abel guió a su cordero. Y ellos lo guiaron a Él allá, humillado.
Mirando allá, ver a la gente y a ellos apostando y escupiendo sobre Él, Su rostro lleno de escupitajos de burla, pero Él estuvo dispuesto a soportarlo todo para que nosotros pudiéramos ser salvos. Y luego nosotros pobres gentiles, alejados, siendo llevados a los ídolos mudos y a las concupiscencias del mundo, viviendo aquí en este día justo antes de Su venida, y luego avergonzados de tomar nuestro camino con los pocos despreciados del Señor.

100 Dios, si hubiere un hombre pecador o mujer aquí esta noche que nunca haya nacido de nuevo, que ellos puedan sentirse avergonzados por la manera en que te han tratado a Ti, interesándose más por las cosas de este mundo que por Ti, rechazando fríamente a Cristo. Y aquí Él está… aquí afuera en este árbol esta noche. Aquí está Él en la grama y las flores. Él está en Su pueblo. Él está en Su Palabra.
Viene aquí en la forma de un Ángel y se mueve sobre la audiencia, probando Él mismo que Él es el Hijo del Hombre que se levantó de los muertos, haciendo las mismas cosas que Él hizo en los días pasados, y hombres se sientan aquí avergonzados de tomar Tu camino. Mujeres jóvenes y hombres jóvenes pensando más en las cosas de este mundo que en Dios, y no sabiendo que mañana en la mañana Dios pudiera llamar su alma a dar cuentas en el juicio… Dios, sé misericordioso. Ayúdanos, amado Dios, y que esto corte muy profundo dentro del corazón.

101 Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, yo me pregunto, con cada cristiano orando, por favor, ¿no está Ud. avergonzado por la manera en que ha hecho con Él? ¿Qué va Ud. a dar a cambio en aquel día? ¿Hay un pecador aquí que quisiera levantar su mano y decir: “Hermano Branham, yo estoy avergonzado por la manera en que lo he tratado a Él. Yo quiero que Él me perdone ahora mismo, por la manera en que he hecho con Él. Y yo quiero aceptarlo a Él como mi Salvador?” ¿Levantaría Ud. sus manos ahora mismo? Dios le bendiga a Ud., a Ud., a Ud. Oh, por toda la audiencia.
Miren, puede que parezca anticuado. Juan Wesley predicaba estos servicios así. Dwight Moody predicaba estos servicios, Finney, Sankey, Knox, Calvino. Nosotros sencillamente nos alejamos de ello. ¿Ven Uds.? Nos apartamos de la senda antigua; eso es todo.

102 Mientras que nosotros los cristianos estamos orando, si Ud. ha estado aquí en estas reuniones y Ud. cree que Dios me envió a mí a estas reuniones y Ud. aprecia a Jesucristo, y Ud. desea ser salvo, yo me pregunto, mientras que Uds. están con sus rostros inclinados, ¿cuántos vendrían y se pararían aquí delante de mí para que yo pueda poner las manos sobre Ud. y orar para que Ud. sea salvo, y quiere aceptar a Cristo? ¿Se levantaría Ud. de su asiento y vendría? Mientras que mantenemos nuestros rostros inclinados y cantamos este canto.
…mente y tiernamente Jesús está…
Dios le bendiga, damita. Yo vi a Dios lidiando con Ud. allí, esta Santa piadosa. ¿Vendría alguien más ahora a pararse al lado de ella?
…mí.
Vean, en los portales Él está esperan… (¿Está Ud. avergonzado de Él?)
Esperando por ti y por mí.
Ven a casa…

103 Dios le bendiga, señora. Dios le bendiga. Suavemente ahora, ¿vendrá Ud.? Amigo pecador, diríjase; venga aquí. Yo quiero pararme aquí mismo yo mismo y orar con Ud. Dios escucha mi oración para abrir los ojos de los ciegos, los sordos. Simplemente estén en oración, seguramente su alma será salva.
… llamando, llamando, oh, pecador…
Dios le bendiga, mi hermano. Así se hace. Otros están viniendo. ¿No vendrá Ud. también, amigo pecador?
… demoraríamos…
Dios le bendiga, hermano. ¿No se levantará Ud. ahora y vendrá? Dios le bendiga. Pase adelante, joven.
… ti y por mí;
¿Por qué deberíamos tardar y no escuchar Su misericordia?,
Misericordia… para…
Dios le bendiga, mi hermano. Sólo póngase de pie. Dios le bendiga, joven.
Ven a casa, (ven a casa), ven a casa…
Dios le bendiga, hermana. Así es como se debe venir, toda quebrantada.
“El que viene allí…?…”
… [Espacio en blanco en la cinta]…
Hogar…
El tiempo ahora se está yendo velozmente, los momentos…
Allá lejos, en otro mundo algún día, si su alma se va antes de que yo lo vea a Ud. otra vez, recuerde esto.
Viniendo por ti y por mí.
Ven a casa, (ven a casa), ven a casa.
Vosotros que estáis cansados, vengan a casa.
Ardientemente, tiernamente, Jesús está llamando,
[Cinta en blanco].

104 … con sus rostros inclinados… Recuerden que algún día Jesús viene. Y miren, ¿qué si Dios llama su alma antes de que Ud. tenga una oportunidad para enmendarse? ¿No vendrá Ud. ahora? El Despreciado y Rechazado, ¿va Ud. a poner su burla sobre Él al darle la espalda a Su invitación esta noche? Recuerde, puede que Ud. lo haga por última vez: “Mi Espíritu no contenderá para siempre con el hombre”. Y mire, puede que este sea el tiempo en que Dios está…
Yo siento que alguien más debería venir a este… Hay más pecadores que eso, seguramente, en esta audiencia. ¿No quiere Ud. venir aquí sólo un momento? Sólo párese aquí y diga: “Yo acepto a Cristo”. Venga aquí y ore, y yo me pararé aquí mismo y oraré con Ud., y hasta que Dios salve su alma del pecado. Quiero que aquellos que son pecadores, que vengan.
Intentemos… ¿Cuántos conocen el antiguo canto: “Oh, ¿Por qué No Esta Noche?” Denos el tono, hermana. Ud. lo sabe, ¿verdad? Muy bien. Quizás… Muy bien.
Oh, ¿por qué no esta noche?
Oh, ¿por qué no esta noche?
¿Quieres ser salvo?
¿Y por qué no esta noche?
Oh, ¿por qué (dime por qué), no esta noche?
¿No vendrá Ud.? ¿No vendrá? La mejor cosa que le ha sido ofrecida a Ud….
… ¿esta noche?
¿Quiere Ud.? (Dios le bendiga, dama, y a Ud. también)…
Y ¿por qué no esta noche?
Puede que mañana el sol nunca salga, para bendecir tu alma engaña…
…[Cinta en blanco]…

105 Yo estaba allá en un avivamiento en una iglesia bautista grande, y estábamos llevando a cabo una reunión. Y me sentí dirigido, en un llamamiento al altar, esa noche, a dirigirme a una jovencita. Sólo les estoy diciendo esto. Yo la encontré a ella aquí no hace mucho. Y dije: “caminé hasta ella” y le dije: “Hermana, yo creo que Dios te está llamando esta noche”.
Ella dijo: “Fíjese en esto, Rev. Branham”, ella dijo, “yo sé cuando Dios está llamando”.
Yo dije: “Muy bien, hermana, yo sólo he hecho todo lo que pude decir”. Ella era una jovencita muy fina de la ciudad allí, tenía un nombre bonito y todo. Y dije: “Yo siento…”
Y comencé a caminar hacia atrás otra vez; el Espíritu Santo dijo: “Haz ese llamado otra vez”.
Yo lo hice otra vez. Y dije: “Mire jovencita”, dije, “yo creo…”
Ella dijo: “Rev. Branham, si yo quiero que alguien me hable de esa manera, yo buscaré a alguien que tenga algo de sentido; no Ud.”.
Yo dije: “Muy bien. Yo he hecho todo lo que puedo. Recuerde, hermana, Si Ud. blasfema al Espíritu Santo, Ud. nunca será salva”.

106 Y así que, yo salí del edificio esa noche y me paré junto a la puerta. Una jovencita hermosa, y las rosas estaban floreciendo alrededor de la puerta, nunca se me olvida; y el viento estaba soplando, la luz de la luna. Ella se veía como un ángel, casi, parada allí. Ella estaba apenas en su juventud, unos diecisiete o dieciocho años de edad. Yo dije… Ella dijo: “Rev. Branham, Ud. me avergonzó en esa iglesia esta noche”. Y dijo: “Yo nunca olvidaré eso”.
Yo dije: “Sí, yo sé que tú nunca lo olvidarás. Tú no lo olvidarás”. En un lapso como de tres o cuatro años después de eso, yo pasé por la misma ciudad e iba caminando por la calle. Y miré. Yo iba caminando de la estación del ferrocarril, y miré: una jovencita pasó por la calle, sus faldas colgándole abajo. Y yo pensé: “Esa no puede ser aquella muchacha”. Y seguí caminando. Ella volteó y me miró, y siguió caminando. Yo seguí caminando detrás de ella. Y ella, de repente… Ella había esperado que yo la alcanzara. Ella dijo: “Hola, predicador…” hablando como mucho modismo, Uds. saben.
Y yo dije: “Bueno, yo diré…” Dije: “Tú eres la…”
Ella dijo: “Eso es… No más de eso ahora”.
Y entonces yo caminé hasta donde ella estaba. Ella se detuvo allí en un lugarcito. Ella dijo: “Pase”.
Yo dije: “No, señorita. Gracias”.
Y ella dijo: “Bueno, ¿no quiere Ud. entrar a mi apartamento?” Allí mismo de nuestro distrito de la luz roja.
Y yo dije: “No. No, yo no entraré. Gracias”. Yo dije: “Este… Joven, ¿tú me recuerdas…?”
Ella dijo: “Espere un momento”. Ella sacó un cigarrillo y lo encendió de esa manera. Dijo: “¿Quiere fumar un cigarrillo?”
Yo dije: “Tú sabes que yo soy un cristiano”.
Y ella dijo: “Bueno, ¿le gustaría beberse un trago?” Y ella sacó una botella.
Yo dije: “Debería darle vergüenza”. ¿Ven Uds.?
Ella dijo: “Espere, espere sólo un momento. Yo le voy a dejar, y voy a entrar aquí”, pero dijo: “¿Ud. recuerda esa noche, predicador, lo que Ud. me dijo, que Dios me estaba haciendo mi último llamado?”
Yo dije: “Sí”.
Ella dijo: “Es la verdad”. Ella dijo: “Y Ud. tiene el privilegio de decir esto adónde quiera que Ud. desee”. Ella dijo: “Pero yo estoy perdida para siempre”. Ella dijo: “Mi corazón se ha vuelto tan negro, que yo pudiera…” Esta es la declaración que ella hizo: “Yo pudiera ver el alma de mi propia madre freírse en el infierno como un panqueque, y reírme de ello”. Ese es el peligro de rechazar a Jesucristo. Mañana, en alguna otra ocasión, Ud. se vuelve tan duro y tan encallecido que ya Ud. no quiere nada con ello. Y allí es donde está este mundo hoy. Se está volviendo tan encallecido que ya no quiere a Cristo, tiene tantos lujos y cosas.

107 ¿No vendrán Uds.? Voy a hacer este llamado una vez más: “Oh, ¿Por qué No Esta Noche?” ¿No quiere Ud… ? ¿Vendrá Ud. ahora mientras que hago este llamado? Párese alrededor con el resto de estos pecadores penitentes aquí. Vamos a orar; Cristo los recibirá. Muy bien.
Oh, ¿por qué no esta noche?
[Cinta en blanco]
… el mundo. Aquí mismo. Almas… Venga, jovencita. Apenas en el cambio de la vida. Dios te bendiga. Tú estás dando el paso más valiente que alguna vez hiciste en tu vida. Que el Buen Señor te bendiga, mi hermana, y te conceda el deseo de tu corazón: Cristo, esta noche, para que te entronice y te bendiga a través de las edades por venir.
Aquí vienen unos más. Yo sólo estoy esperando. Difícilmente puedo cerrar esto. Yo nunca actúo así. Francamente, yo nunca tengo una oportunidad para hacer un llamamiento al altar de este tipo, pero es que sencillamente algo me dijo que lo hiciera. Anoche fue igual. Dios te bendiga, jovencita. Tú estás dando el paso más maravilloso que alguna vez diste en tu vida, hermana: abandonando las cosas del mundo, viniendo a Jesucristo, deseándolo a Él como Salvador personal. Que el Señor te bendiga, hermana; a las dos, pasen aquí al frente… [Cinta en blanco]…

108 … diez mil mundos. Ahora, si Uds. han juzgado bien de que yo he dicho la verdad, Dios ha venido aquí y vindicado que es la verdad; yo he dicho la verdad; Uds. creen la verdad que yo he predicado esta noche, de que Dios está aquí mismo en Su universo, aquí mismo en Su pueblo, aquí mismo en Su Palabra, aquí mismo entre nosotros esta noche, entonces Dios está aquí moviéndose, hablándole a su corazón.
Me pregunto si hay un hombre o mujer allá atrás, muchacho o muchacha, que diría: “Hermano Branham, yo no tengo el coraje para venir como estas otras personas. Yo, parece como que yo no estoy hecho de ese tipo de material con lo verdadero de hombre o mujer en mí para venir, pero yo levantaré mi mano y diré: Hermano Branham, ore por mí para que yo no vaya al infierno. Yo quiero ser salvo. Ud. recuérdeme en oración”. ¿Levantará Ud. su mano, en alguna parte en el edificio? Dios le bendiga, hermano. Muy bien, ¿alguien más? Dios te bendiga, jovencita. Muy bien, ¿hay otro que diga…? Dios lo bendiga a Ud., allá arriba, señor. A Ud., a Ud. también. Que Dios conceda que las llamas del infierno nunca se acerquen a Ud. Que Dios lo conceda, mi pueblo querido.

109 Uds. tienen hoy la oportunidad para venir. Lo único que tienen que hacer es venir aquí. Yo seré responsable en el Día del juicio si no les he dicho la verdad, de que Cristo recibirá a todo aquél que esté parado aquí. Eso es correcto. Esta gente que viene aquí, no porque ellos vengan aquí… Es porque ellos han actuado en obediencia. Ellos no pudieran venir…
Y sólo piensen: qué oportunidad. Yo sé de miles de personas esta noche, amigo. Hay gente en este mundo que Dios nunca, que nunca llamó a su corazón, ni llamará. Pero si Dios ha llamado a su corazón, Ud. es privilegiado. Ud. debería venir. Este debería ser el momento en que Ud. corra rápidamente al altar. Ud. es invitado a venir al Palacio del Rey esta noche, entrar a Su cuidado amoroso. ¿No lo hará Ud.? Yo les estoy ofreciendo a Uds. a Cristo Jesús.

110 Ahora, mientras… Si inclinan sus rostros por un momento, quiero instruir a estos que están parados aquí frente al altar. Hombres jóvenes, mujeres jóvenes, yo me paro ante Uds. como el siervo de Dios. Yo me paro para declarar la verdad de Dios que es en Cristo Jesús. Uds. han venido no por su propia decisión, Uds. han venido porque Dios llamó a su corazón y les dijo que vinieran, y Ud. lo siguió a Él.
Miren, Jesús dijo: “El que a Mí viene no le echo fuera”. Hay una sola cosa en el mundo que Ud. puede hacer más que esto en este momento, y es creerle al Señor ahora mismo. Crea que yo le he dicho la verdad.
Jesús dijo… el Padre lo trajo a Ud. aquí esta noche. Eso es lo que… Y Él dijo: “Ahora, el que a Mí viene, Yo no le echaré fuera”. Ud. arrepiéntase y dígale a Dios que está avergonzado por sus pecados y acéptelo a Él como su Salvador. Dígale que Ud. está arrepentido por la manera en que lo ha tratado a Él. Algunos de Uds. aquí son apenas unos niños jóvenes. Algunos de Uds. son de edad mediana. Algunos son viejos y tienen canas. Y tienen… Dígale que Ud. está arrepentido por sus pecados y pídale que Él le perdone. Y Él está deseando y queriendo hacerlo ahora mismo.

111 Y luego cuando Ud… Eso es lo único que Ud. puede hacer, es creerle a Él ahora mismo. Miren, cuando Uds. inclinen sus rostros aquí, quiero que estas personas que están paradas frente al altar repitan conmigo esta oración, mientras que el resto de Uds. mantienen sus rostros inclinados y en oración. Ahora, yo voy a decir las palabras, pero miren, Uds. díganlas de corazón mientras que inclinan sus rostros ahora. Miren, Uds. simplemente repitan después de mí, estos aquí frente el altar.
Dios Todopoderoso, [Los que están en el altar repiten después del hermano Branham] Yo vengo delante de Ti como un alma penitente. Estoy avergonzado de mi vida. Estoy avergonzado por la manera en que he tratado a Tu amado Hijo. Yo he menospreciado Su amor, y estoy avergonzado de ello esta noche. Y ¿me recibirás Tú, Padre, como Tu hijo penitente? Yo te prometo esta noche que abandonaré el pecado, y me allegaré a Ti mientras viva.
Ahora, de acuerdo con Tu palabra, y la palabra de Tu amado Hijo, Tú prometiste no rechazarme; y Tú eres Mi Padre; yo no puedo creer que Tú lo harías. Así que en base a los méritos de Jesucristo, yo estoy confesando mis pecados y aceptándolo a Él ahora como mi Salvador personal. Dios, guárdame y ayúdame a ser un Cristiano. Y llena mi vida con Tu Espíritu Santo, para que yo pueda vivir por encima del pecado en este mundo presente. Y en la hora de mi muerte recibe mi alma, Señor, en Tu reino. Estas cosas las pido en el Nombre de Jesús. Y lo acepto ahora como una obra consumada del Calvario. Amén.

112 Ahora, levanten el rostro. Uds. en el… ¿Uds. ahora, cada uno de Uds. aquí, realmente desde lo profundo de su corazón cree que Dios le ha perdonado de sus pecados y Ud. ahora lo acepta a Él como su Salvador? Si lo cree, levante su mano como un testigo. ¿Ud. hermana…?… ¿Qué acerca de eso, joven, cree Ud. que Dios le perdona? Muy bien.
Ahora, cada uno de Uds. son cristianos. Cada uno de Uds. son hijos de Dios. Si Ud. hubiese muerto allá atrás hace cinco minutos, Ud. se hubiese ido al infierno. Si Ud. muere ahora, se iría al cielo. Ahora, le diré lo que quiero que Ud. haga como mi hermano y hermana; yo les amo con todo mi corazón, pero antes de que vuelvan a sus asientos, quisiera que fuéramos allá al otro lado y tuviéramos una palabra de oración, simplemente arrodillarnos y orar juntos. ¿Harían Uds. eso junto conmigo? ¿Cada uno de Uds. estaría contento de hacer eso? Uh…

113 Algunos de los ministros comiencen justo desde el final allí y permitan que estos, todos estos aquí vayan al otro lado mientras que yo estoy haciendo otro llamado aquí, allá al otro lado. Yo voy a ir allá y oraré con Uds. Ahora, caminen al otro lado. ¿Cuántos allí arriba están contentos? Ahora, voltéense hacia esta audiencia primero antes de que vayan y digan esto a medida que se voltean: “Yo acepto a Jesucristo… (Repitan mis palabras) Yo acepto a Jesucristo [Los que están frente al altar repiten después del hermano Branham] como mi Salvador personal. Yo pido sus oraciones por mí”.
Ahora, si Ud. desea… ir a ayudar, orar y orar por ellos, levante su mano y diga: “Yo lo haré”. Dios les bendiga.
Ahora, yo quiero que Ud. ore Ud. mismo, personalmente a Dios, cada uno mientras va para allá al otro lado. Todos vayan allá al otro lado. Yo quiero estar con Uds. en breves…

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