S.134 53-0612  Oruga, Saltón, Revoltón, Langosta 

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OBRAS DEL MENSAJE

Oruga, Saltón, Revoltón, Langosta

Connersville, Indiana, E.U.A.

53-0612

1 Saludos en el Nombre de nuestro Señor Jesús. Es un gran privilegio estar aquí en esta noche, para ministrar nuevamente en Su amado y precioso Nombre. Y ahora… [Espacio en blanco en la cinta]…
Padre Celestial, te damos gracias desde ya porque Tú oyes nuestro—nuestros deseos cuando los damos a conocer, y nuestro corazón, Tú conoces aun los pensamientos de nuestro corazón. Nuestro hermano está muy enfermo, puede que yo nunca lo haya conocido a él en mi vida, pero Tú lo conoces. Yo estoy enviando ese pañuelo en el Nombre del Señor Jesús; y ruego Dios, que cuando sea puesto sobre su cuerpo, que la oración de fe salvará al enfermo y que Dios lo levantará. Concédelo, Señor, líbralo esta noche. Te lo ruego en el Nombre de Cristo. Amén. [Espacio en blanco en la cinta.]
Ha habido varias cosas que me han estado molestando; y eso por algún tiempo. Y yo—yo no conozco un mejor lugar en mi vida dónde comenzar que desde Connersville, Indiana para hacer lo que estoy a punto de hacer, (¿Ven?), eso es correcto. Es un poquito… probablemente mi último avivamiento antes de ir a ultramar. Y ellos están haciendo los preparativos ahora, y yo no sé exactamente cuál sea el tiempo. Estoy un poquito sobresaltado. El hermano Beeler aquí… [Espacio en blanco en la cinta.]
Yo—yo no… Yo sabía que el hombre tenía un gran nombre, y me metí detrás de una máquina dispensadora de coca colas para orar por él. Él me oyó confesarlo la otra noche cuando él estaba sentado aquí. Y entonces regresé a casa, y ellos volvieron a llamarme, dijeron: “Venga”. Así que fui allá, y sólo me arrodillé y mientras estuve arrodillado allí nuestro Señor Jesús detuvo la hemorragia y no la ha tenido desde entonces. ¿Ven? Él estuvo perfectamente normal y sano desde allí en adelante. Él sigue las reuniones, y es un hermano muy fino.
Y mientras que estábamos sentados conversando con el hermano Beeler aquí… Ha estado haciendo grabaciones aquí, un evangelista, un veterano de la guerra mundial, sufrió un desastre, y se hirió una de sus manos y tuvieron que amputársela. Y Dios… Si Uds. oyen su historia, si Uds. están en el campo evangelístico… deseando un evangelista, yo recomendaría al evangelista Beeler, como uno de mis amigos íntimos, y colaborador conmigo en el Tabernáculo de Jeffersonville. Y él está aquí, él nunca me dijo que dijera eso, pero yo lo dije porque me sentí guiado a decirlo, y es un hermano muy amoroso. Y mientras estábamos sentados, comiendo juntos, yo comencé a decirle algo al Dr. Cauble, y comencé a hablarle al hermano Bosworth el cual estaba sentado justo delante de mí; y él está en África, ha estado allí casi un año, organizando las reuniones. Y entonces cuando vi al hermano Bosworth, él estaba viniendo en esta dirección, hacia mí. Y yo le estaba hablando a él, al hermano Bosworth, y el hermano Cauble y el hermano Beeler miraron alrededor. Y ¿por qué le estaba yo hablando al hermano Bosworth mientras les hablaba a ellos? Y aquí venía él cruzando las aguas de esa manera. Yo no sé lo que eso significa, lo único que puedo decir es que eso es lo que era.
Hay algo que ha sucedido en alguna parte recientemente. Yo iba paseando una tarde yendo por la carretera, hace como cinco o seis meses. La casa había estado atestada todo el día, y—y yo le dije a mi esposa: “Si puedes esperar sólo un poquito, déjame… no dejes que nadie más entre hasta que yo pueda descansar tan sólo un poquito. Es que estoy a punto de arrancarme mi—mi cabello”. Y salí y fui bajando por la carretera, e íbamos paseando en el carro y de repente vi algo, el parabrisas comenzó… Yo miré y algo sucedió. Y—y vi que el hermano Bosworth venía caminando hacia mí, y él se cayó y unos doctores lo levantaron y lo acostaron en una cama, y que él estaba llorando y llamando mi nombre.
Y yo—yo escuché a mi esposa diciendo: “¿Qué sucede?” Dijo: “Tú te quedaste muy callado por cinco minutos”. E iba pasando por acantilados muy empinados en una carretera rural así, y no sabía ni siquiera que yo iba manejando. Entonces me detuve y dije: “Cariño, algo le ha sucedido al hermano Bosworth, vamos a orar. El Señor quiere que yo ore ahora mismo”. Y empezamos a orar, y en sólo veinticuatro horas, nosotros chequeamos el tiempo, yo estaba sentado en la casa con varios amigos; y sonó el teléfono y era un cablegrama desde Durban, Sudáfrica. Que cuando él se bajó del tren las glándulas prostáticas se cerraron y él fue llevado a un hospital, y él me estaba llamando para que orara por él. Y exactamente, el Ángel del Señor se había adelantado a ese cablegrama aquí unas veinticuatro horas. Eso—fue en ese instante que yo empecé a orar. Y luego, inmediatamente después de eso le hicimos una llamada, y para ese momento él ya estaba recuperado y andando otra vez. El Señor ya había escuchado y respondido la oración. Ahora, ¿no es eso maravilloso? Y Dios en el cielo sabe que eso fue cierto, y cómo es que Él—Él ha sido maravilloso.
Cuando el Ángel del Señor…Yo recibo mucha crítica. Yo—yo espero que Uds. crean que yo soy una persona honesta. Yo—yo trato de ser honesto. Yo—yo trato…quiero ser un hombre de honor, y un hombre de honor será verdadero y honesto. Y yo—yo me he esforzado por servir al Señor. Y yo… cuando yo… lo que voy a decir ahora es sólo… sólo por unos momentos, si Uds. quieren captarlo ahora, yo quiero que salga en las revistas.
Y ahora, para esta audiencia aquí esta noche, y una—una confesión. Al principio de mi ministerio… Cuando un niñito nació en las colinas de Kentucky, esta Luz que Uds. ven aquí en esta fotografía que tenemos aquí esta noche; y que ellos han estado vendiendo en la reunión, sólo a… lo que ella… Nosotros tenemos que enviar, comprarlas nosotros mismos, está patentada. Esa misma Luz entró en esa cabañita y se posó sobre la cama, una camita de cáscara de maíz, donde yo nací era una cabaña en Kentucky, el 6 de abril de 1909. Y siendo un muchachito muy pequeño como de dos años de edad, supongo, fue la primera vez que recuerdo que Eso me habló a mí. Y me dijo que yo viviría cerca de una ciudad llamada New Albany, Indiana.
Bueno, eso es donde yo viví. Yo estaba… Eso estaba como a ciento ochenta o ciento noventa millas arriba en Kentucky, cerca de Burkesville, Kentucky.

2 Ahora, eso es… A través de toda la vida Eso continuó siendo extraordinario. Me mostraba cosas, me decía cosas que iban a suceder. Y yo, hasta esta noche, me gustaría preguntarle a cualquier persona en este mundo (y estoy dispuesto a ser expuesto por cualquier comentario), y si alguna vez Uds. Lo oyeron decir una cosa que no haya sido absolutamente la verdad, y que todo lo que Él dijo se ha cumplido hasta el momento, que yo sepa, excepto esta visión acerca de África y la India. Y así será. Él dice cosas que serán, y cosas que han sido, y cosas que han de suceder. Yo mismo no lo puedo hacer. Él lo hace. Y yo he procurado ser honesto.
Y cuando el Ángel del Señor se encontró conmigo, yo… Primero, la gente me dijo, los ministros… Mi pastor y el hombre principal de la iglesia, los oficiales y demás, me dijeron que eso era del diablo. Que solamente el diablo haría cosas así. Bueno, desde luego, aquello me atemorizó. Por años y años, yo rehuí de eso.

3 Pero una noche, aquí arriba en Indiana, yo estaba orando en un viejo campamento de pesca, donde yo acostumbraba ir a pescar. Yo iba muchas veces allá para orar. Y Él había venido a mí. Debajo de esta Luz, se paró un Hombre, de aproximadamente seis pies de alto, de cien – de doscientas libras, de brazos grandes, cabello oscuro hasta Sus hombros. Y Él estaba parado bajo esa Luz. Y Él me dijo que yo había nacido en este mundo para orar por la gente enferma. Ahora, eso es lo que Él me dijo.
Y dijo: “Y tú has de ir a ser – a orar por gente alrededor del mundo, por reyes y monarcas y demás…” ¿Cómo podía yo creer eso con una educación de escuela primaria? Y yo le dije: “Señor, yo habito entre mi pueblo el cual es pobre, y yo no tengo educación, por lo tanto yo no podría hacer esto”. Él dijo—yo dije: “Ellos no me creerían”.
Y Él dijo: “Así como al profeta Moisés le fueron dadas dos señales, también te serán dadas a ti. Dos señales como vindicación de tu ministerio”.
Y—y yo dije: “¿Yo? ¿Orar por reyes?” Y Él dijo que eso era lo que yo habría de hacer. Muy bien.
Y entonces, Él dijo… Yo le pregunté y Él me dijo que – lo que sería. Cómo es que yo diría… oraría por la gente. Y dijo que por sanidad Divina. Y luego dijo: “Tú conocerás los mismísimos secretos del corazón de ellos”.
Y yo dije: “Eso es para lo que yo estaba aquí orando. Ellos me dijeron (mis ministros y ellos) me dijeron que eso era del diablo”. Y Él me dijo que era de Dios y me mencionó estas Escrituras a las cuales yo hago referencia, de Jesucristo cómo es que Él conoció los pensamientos de las personas – de la mujer junto al pozo y lo demás.

4 Bueno, yo le dije que iría. Y eso hace seis años atrás, sí, casi siete. Durante ese tiempo, yo he visitado los palacios de tres reyes, los cuales me han llamado para que orara por ellos. Y doctores y grandes hombres, congresistas y todo lo demás han sido sanados a través del mundo entero – estadistas y demás.
Les diré lo que yo he hecho, mi amigo cristiano, como una confesión. Yo digo esto sin amargura. Digo esto con la sinceridad de mi corazón, delante de Dios quien es mi Juez solemne. Yo creo que he hecho mal en un sentido. Yo creo que he dependido demasiado de ese discernimiento de espíritu en vez de orar por la gente.
Ahora, Él nunca me dijo que fuera y que le dijera a todo el mundo; que les hablara. Él dijo: “Ora por los enfermos”. Para eso fue que yo fui enviado… Y aquí está lo que Él dijo: “Si tú eres sincero cuando ores y logras que la gente te crea, nada será estorbo para tu oración”. Muchos de Uds. han leído esa historia, ¿no es así? ¿Cuánto han leído la historia de mi vida sobre eso? Supongo que todos aquí. ¿Ven?

5 Ha sido publicado en diecisiete idiomas diferentes alrededor del mundo. Y esta noche, por la gracia de Dios, esto ya tiene siete años, apenas un pequeño predicador bautista local aquí en Jeffersonville, y esta noche por la gracia de Dios y Su ayuda, yo he tenido contacto, de manera directa o indirecta, con alrededor de diez millones de personas, y esto ha enviado muchas grandes campañas por todo el mundo.
En mis propias campañas, han habido casi medio millón de convertidos. Y yo no sé lo que ha producido allá en los demás.
Y ahora, yo estoy muy agradecido por eso. Pero aquí está lo que pienso que he hecho. Yo pienso que al traer a la gente a la plataforma… Si yo pudiera mostrarles en mi oficina, sólo durante el año pasado yo he guardado cartas que dicen: “Hermano Branham, yo le amo a Ud. como un hermano cristiano. Pero yo he estado en tantas, como catorce o quince de sus reuniones, y yo nunca logro subir allí para que Ud. ore por mi”. Bueno, luego recibo otras.

6 Aquí el otro día, un hombre en Arkansas me hizo una muy buena… una buena crítica amistosa. Yo aprecio eso. Algunas veces eso me ayuda. Ayudará a cualquiera, una buena crítica. Él dijo: “Hermano Branham, yo he ido a todas las reuniones, las reuniones de sanidad Divina a través del país”. Él dijo: “Yo pienso que las suyas son las mejores”. Él dijo: “Yo lo aprecio a Ud. en todo aspecto. Pero”, dijo, “yo creo que Dios levantó a Oral Roberts para tomar su lugar, pues hay algo malo con Ud. y es que Ud. no ora por la gente”. Eso me cortó; eso me hirió. Dios bendiga al hermano Oral Roberts. Él es mi hermano. Si Dios lo escoge a él para que salga y…
Él dijo: “Mientras que Ud. ora por tres personas, Oral Roberts ora por quinientas”. Ahora, así es. Él simplemente los va pasando a ellos. Uds. han estado en las reuniones de Oral. ¿Cuántos han estado alguna vez en las reuniones de Oral? La mayoría de Uds. Oral es uno de mis convertidos, no en la sanidad Divina, porque él creyó en ella desde el principio. Pero él vino y se sentó a observar lo mío en Kansas City, teniendo una reunión en una carpa pequeñita, con una docena o dos allá al otro lado de la ciudad.
Y él vino allí y dijo: “Hermano Branham…” Esa noche allí detrás de las cortinas donde nos tomamos la fotografía parados allí. Uds. la han visto en la Voz De Sanidad. Él dijo: “Hermano Branham, ¿cree Ud. que Dios escucharía mi oración por los enfermos?”
Yo dije: “Él escuchará la oración de cualquiera que sea sincero”.
Él dijo: “Aquí voy yo, para orar por los enfermos”.
Yo dije: “El Señor Dios te bendiga, mi hermano”.

7 Tommy Osborn, yo pienso que es el hombre más estable que hay en el campo en cualquier lugar. Si alguien conoce a Tommy Osborn… yo pienso que no hay un hombre en el campo o en alguna parte en las campañas de sanidad Divina, que sea más estable. Él no hace ningún tipo de grandes espectáculos o jactancias. Él predica el Evangelio. Él nunca pone sus manos sobre una persona. Pero él lleva a cabo la mayoría de sus obras allá en los países extranjeros.
Y él va allá y simplemente explica la sanidad Divina de una manera tan sencilla que la gente sencillamente se levanta, y acepta a Cristo y es sanada, y se marcha. Él no hace afirmaciones locas. Él únicamente reclama que él conoce… Cuando él vino a mí, nosotros estábamos sentados afuera en el porche. Él había visto a aquel maníaco allá. Uds. lo han leído en el libro aquí. Tommy cuando él fue convertido, era apenas un hermanito allá, tenía como una docena de gente en su misión.
Él estaba sentado allí esa noche y vio a aquel maníaco correr a la plataforma. Y hermano, Ud. no debe fanfarronear cuando Ud. se enfrenta a algo así. Ud. debe saber de lo que está hablando. Una demencia…

8 Y así que, él vio lo que sucedió. Él se encerró en un cuarto por tres días, se afirmó y luego vino a mi casa. Y él dijo: “Hermano Branham, mi corazón está emocionado. ¿Cree Ud. que Dios me ha dado a mí un don de sanidad Divina?” Yo lo miré. Él era un joven prometedor. Y dije… Muy nervioso. Él simplemente… Uds. saben cómo es él. Un hombrecito pequeño y… Yo dije: “Hermano Osborn, mira. Tú no entiendes lo que es un don de sanidad, hermano. Un don de sanidad es fe en sanidad”. Yo dije: “Lo que tú crees. Si tú lo crees, desde luego, eso es correcto. Es todo por fe”.
“Pero”. Yo dije, “hermano Osborn, tú eres un hombrecito prometedor. Y yo veo que tú eres… Yo creo que tú eres un maestro de la Escritura de buen nivel”. Dije: “Déjame hacerte una pregunta. Si tú quieres tener éxito en la vida, no reclames nada que tú no tienes. Al poco tiempo se mostrará de todas maneras de que tú eres falso”. ¿Ven? Yo dije: “Simplemente sé honesto delante de Dios y sigue adelante”. Dije: “Tú sabes… ¿Tú crees que la Biblia enseña la sanidad Divina?”
Él dijo: “Sí, hermano Branham”.
Yo dije: “Enseña eso. Dios te hizo un predicador. Sal y simplemente predica la Palabra”. Dije: “¿Ves tú al viejo roble?” (Lo cual, ese era el hermano Bosworth). Yo dije: “Ve con él y quédate con él como por un año. Deja que él te enseñe todos los ángulos”. Dije: “Él ha estado predicando sanidad Divina antes de que yo naciera. Él estaba predicando sanidad Divina y efectuando reuniones”.
Y el hermano Osborn se quedó con él como un año y medio, y él es uno de los hombres más sólidos en los campos.

9 Ahora, aquí está lo que esto ha causado, amigos cristianos. ¿Cuántas personas del Espíritu Santo hay aquí esta noche, nacidas de nuevo? Miren, veamos sus manos bien en alto, ¿gente pentecostal? Muy bien. Es a Uds. que les voy a hablar. Y les voy a hablar desde lo profundo de mi corazón, lo cual esto va a salir en revistas ahora. Saldrá en muchas revistas por todo el mundo (¿ven?), lo que yo voy a decir.
Es una lástima que el cristianismo y que la gente cristiana no pueda establecerse verdaderamente en la verdad acerca de las cosas. Lo es, ¿ven?

10 Ahora, les diré algo. Yo he procurado seguir la guianza del Espíritu Santo. Al principio cuando comencé a orar por los enfermos, yo salí y la gente – todos ellos buscan maravillas y señales. Yo diré como dijo Martín Lutero, en sus notas al pie de página en uno de sus sermones. Él dijo: “La gente va en pos de los dones en vez de en pos del Dador”. Eso es verdad, ¿ven? Ellos van tras las señales en vez del Dador.
Ahora, eso es muy parecido a nosotros. Yo estoy contento que Uds. me permitan llamarme uno de Uds. esta noche, entre uno de sus grupos. Allí es donde está el problema. No solamente nuestros grupos pentecostales, sino allá en las filas fundamentalistas también, hay una imitación carnal, amigos. Yo digo esto con amor. Pero se ha llegado a un punto en que la gente ve que algo es hecho, entonces todo el mundo trata de imitar esa misma cosa. Y cuando ellos hacen eso, no es la verdad, hermano. Ellos traen cosas que no son Escriturales.

11 El otro día, un hombre llegó… un hombre condujo todo el trayecto desde California hasta mi casa con una jovencita como de dieciséis años de edad. Y cierto hombre dijo: “Yo tengo el Espíritu así también”. Dijo: “Yo tengo un espíritu de discernimiento”. Dijo: “Oh, esa muchacha tiene cáncer”. Y casi mata a la jovencita del susto. Ellos condujeron desde California. Y esa joven no tenía más cáncer así como este muchachito que está aquí no es bizco. ¿Ven? Ni un poquito más.
La joven estaba bien. Centenares de personas venían a la reunión. Y aquí alguien le escribió a mi secretaria el otro día, la Sra. Cox. Y dijo: “Yo también tengo el espíritu de discernimiento”. Él dijo: “Por supuesto, yo conozco al hermano Branham, pero” dijo, “Ud. tiene cálculos en la vesícula, Ud. tiene esto y Ud….” Pues, una lista de cosas como así de larga. Dijo: “La razón de que Ud. está viviendo en una casa que tiene una corriente de agua que pasa debajo de ella”. Amigos, con razón este mundo se burla de la sanidad Divina.

12 El otro día, yo vi a una persona que tenía a un anciano en una sábana. Yo fui a lo que llaman un servicio de sanidad. Ellos estaban sacudiéndolo a él para arriba y para abajo así. Y el pobre hombre tenía problema del corazón. Y una mujer agarró un palo, y corrió alrededor golpeando así, diciendo: “Sal diablo. Shuu, shuu”, de esa manera – hablando de sanidad Divina.
Y yo fui a una reunión… Un hombre muy conocido. Dijo: “Yo tengo sanidad en mi mano derecha”. La puso sobre una persona, y dijo: “¿Sientes eso? ¿Sientes eso?” Y yo llamé al hombre detrás de su carpa, y dije: “Es una mentira”. Eso es correcto. Yo dije: “Ud. puede salirse con la suya. Seguro, la gente creerá cualquier cosa que Ud. les dice. Pero”, “algún día Ud. tendrá que dar cuentas por eso delante de Dios”.

13 Y aquí la otra noche, parado aquí mismo… No cabe duda que el hombre me está escuchando ahora, un hombre muy fino. No conozco su nombre. Yo estaba conversando con él ayer. El hombre probablemente me está escuchando en estos momentos. Él se paró allí y me estaba hablando acerca de gente que llegaba por allí.
Dijo: “Aquí está lo que lo hace difícil para la sanidad Divina”. Él dijo: “Yo he observado acerca de sus ofrendas, hermano Branham”, ¿ven? Él dijo: “Yo me he fijado que Ud. nunca presionó en cuanto a ofrendas”.
Yo dije: “No, señor. Verdaderamente que no”.
Y él dijo… Y muchas veces, mis administradores han dicho: “Hermano Branham, no tenemos suficiente dinero para cubrir los gastos. Tenemos que poner un poco de presión en la reunión”.
Yo dije: “No. Uds. nunca pondrán presión en ninguna reunión que yo esté predicando, por dinero. No, señor. Yo nunca vine para eso. Yo vine para ayudar a la gente”. Eso es exactamente correcto. A veces los recursos se ponen tan bajos, que tenemos que ir y quizás pedir dinero prestado de alguna parte para cubrir eso. Y a veces nuestras reuniones – quizás en los miles – no llegarán a un promedio de más de medio centavo por cada persona. Pero nosotros nunca permitimos que ellos pidan dinero. No, señor. Eso está en contra de las reglas.

14 Y este hombre me estaba diciendo, dijo: “Yo estaba en una campaña aquí no hace mucho”, y dijo: “¿Ud. sabe lo que sucedió?” Él dijo: “El hombre se puso de pie”. Y él dijo: “Después de que él recogió una ofrenda, él bajaba y decía: ¿Quién me dará diez? y ¿Quién me dará cinco? y así”.
Ahora, hermano, que Dios tenga misericordia de mi. Si yo alguna vez tengo que llegar a eso, entonces yo regresaré a casa, y me acostaré sobre mi estómago y beberé agua del río, y comeré galletas de soda, y aunque casi me muera de hambre, yo predicaré el Evangelio de Jesucristo antes de hacer una cosa como esa. Dios siendo mi ayudador. Eso es correcto. Eso es correcto. Sí, señor. Dios es capaz.
Él le dijo a un par de agricultores, dijo: “Miren, Dios va a enviar una tormenta por aquí y destruirá sus haciendas si Uds. no depositan un par de cien dólares”.
Ahora, esa es una mentira. Y eso es lo que desanima tanto a la gente en cuanto a la sanidad Divina y en cuanto a la verdad. Pero, hermano, en medio de todo eso – para Uds. gente fundamentalista que están sentadas aquí – hay un Dios verdadero y genuino que sana a los enfermos. Y hay un verdadero y genuino… Eso es correcto.

15 Yo fui a la reunión de una dama, hace algún tiempo. No mencionaré nombres. Pero simplemente para mostrarles. La dama se puso de pie y dijo: “El Señor me dice que hay alguien aquí que tiene un problema de riñón”. Oh, seguro. Hay probablemente una docena o dos sentados aquí que tienen problemas de riñón. “El Señor dice que hay alguien aquí que está descarriado, y Él les está hablando a ellos ahora mismo”. Bueno, probablemente eso sea correcto. Si el Evangelio está siendo predicado, le está hablando a cada descarriado. ¿Ven? Eso es verdad.
Eso es psicología, amigos. Eso es pura psicología. Y eso es todo. Y ahora, yo soy sincero con Uds., y voy a decirles algo. ¿Ven?

16 Yo fui a una reunión aquí recientemente, y un hombre muy conocido (un hermano bautista estaba sentado conmigo), y él se puso a… Y Uds. se preguntan por qué yo no estoy en La Voz De Sanidad. Esa es la razón. Todo marchando de esa manera. Pues, hermano…
Hubo una cierta persona allí que dijo (ellos estaban sentados en el cuarto orando), y dice que Dios el Padre envió dos ángeles y que lo levantaron a él y lo llevaron a la presencia de Dios. Y que le dijo: “Hijo mío, yo te estoy dando a ti el don de sanidad Divina”.
Ahora, eso está errado. No existe tal cosa. Hay “un” don, pero no “el” don, ¿ven? Y que fue llevado ante Dios el Padre, cuando ningún hombre ha visto a Dios y lo ha mirado a Él al rostro de esa manera. Y dice que… los ángeles… y dice que: “Él dijo: Hijo mío, Yo te estoy dando a ti el don de sanidad Divina. Y te estoy enviando de regreso a la tierra y dándote poder para que abras los ojos de los ciegos, para que destapes los oídos de los sordos”, y así por el estilo. Y la gente leyendo eso, gritando. Hermano.

17 Ahora, esto es algo fuerte en esta noche. Pero escuchen. Esto es lo que les hará… Uds. tal vez no gusten de mí ahora, pero, hermano en el día del juicio Uds. verán que yo les he dicho la verdad y que he sido un hombre que es sincero con Uds. Eso es correcto.
Ahora, eso es tan inescritural a más no poder. Y cuando este hermano bautista llegó, él dijo: “Hermano Branham, yo tengo su periódico”.
Yo dije: “No es mi periódico”.
Él lo puso allí y dijo: “Mire esto. ¿Qué piensa Ud. de esto?”
Yo no tengo nada en contra de La Voz De Sanidad. Pero el problema con la Voz De Sanidad… Aquí está el por qué me aparté de ello: porque glorifica al hombre en vez de a Cristo. Es a Cristo que queremos glorificar. Este hombre tiene una carpa y ellos tienen más cupo que este. Y este tiene más cupo que aquel. ¿Quiénes son estos hombres? ¿Quiénes somos nosotros? No somos nada sino seis pies de polvo por la misericordia de Dios. Si tuviéramos lo que merecemos, estaríamos en el infierno. Eso es exactamente correcto.
Es a Jesucristo que estamos tratando de exaltar y apuntar. Y no si uno tiene media docena o diez mil. Eso ¿qué importa? Si Ud. anda buscando números, pues, la iglesia católica ya nos ha ganado tanto… Y el mundo ya nos ha ganado del todo.
No son los números. Dios no habita en multitudes. Él habita en corazones sinceros. Cristo: ¿Cómo piensa Ud. que el grupo de Cristo se hubiera comparado con el de Caifás si se hubiera convocado a la nación? Su pequeño grupito de tres o cuatro, con cinco mil a la vez cuando ellos se reunían y la gente, allá en el día de Cristo. Pero Caifás podía haber juntado tres o cuatro millones. Así que allí lo tienen. No, no es en multitudes, amigos. No metan eso en su mente.

18 Pero esta persona dijo (este doctor en divinidad) dijo: “Hermano Branham, ¿hizo Dios eso?”
Yo dije: “Yo no le voy a ganar a Ud. en ello. Ahora, yo no puedo decir si Él lo hizo o no. Yo no soy el juez. Pero yo le voy a decir antes de que Ud. me diga: Permítanme verlo a Él probarlo”, ¿ven? Eso es correcto. Déjenme ver que sea probado, entonces yo lo creeré. ¿Ven?
Si Dios le dio al hombre poder para abrir los ojos ciegos, eso no le pertenece más a Dios. Le pertenece al hombre. Si Ud. me da a mí el dinero para comprar un traje, y me dice: “Tenga hermano Branham, aquí está el dinero para que se compre un traje”. Ya no es suyo. Es mío.
Si yo soy un sanador, entonces yo puedo sanar. Si Dios me dio a mí el poder para abrir los ojos ciegos, entonces yo puedo abrirlos. Ese entonces es mi negocio; me pertenece. Pero Dios nunca le dio eso a ningún hombre. Él no me lo ha dado a mí. Y yo no creo que haya ningún hombre viviendo hoy que lo tenga. Y no va a haber. Por cuanto eso reside en el Calvario, y ya ha sido hecho. Lo único que cualquier hombre puede hacer es apuntarlo a Ud. a lo que ya ha sido hecho por Ud. en Cristo Jesús. Eso es correcto. Él es Jehová—Jiréh. Él es el Sacrificio Provisto por Dios. Y todo de lo que Ud. tiene necesidad, está en Él.

19 Parado allí la otra noche, una dama pasó al frente. Este hombre dijo: “Me huele a un espíritu de enfermedad”. Ahora, el sentido del olfato declarando a un ser sobrenatural, Uds. saben que eso no es correcto. Y sin embargo, cinco o seis mil personas sentadas allí. “Yo… Olfateo, olfateo [El hermano Branham lo ilustra.] Me huele a una enfermedad. Olfateo, olfateo [El hermano Branham lo ilustra.]. Está aquí en alguna parte”. Ahora, Uds. saben… Yo no estoy criticando al hombre. Yo solamente estoy… Yo les pregunté a Uds. primero si Uds. eran gente pentecostal. Estoy tratando de traer algo a Uds. que es la verdad.

20 Y hermano, mire, yo voy a hacer una confesión. Yo creo que soy la causa de una gran parte de ello. Ahora, eso es correcto. Yo le pido a Dios que me perdone. Si yo hubiera mantenido mis sentidos correctamente y no hubiera escuchado a un montón de administradores para tratar de simplemente hacer pasar a todos y esto, aquello, y lo otro. Y hubiera continuado y hecho lo que Dios me dijo que hiciera, yo estaría en mejores condiciones esta noche así como también la iglesia entera. Eso es correcto. Es verdad.
Ahora, esa es la pura verdad. Seguro, eso es una señal. Absolutamente. Yo le daré a cualquiera… Vayan a mi ciudad; tomen cualquiera de mis libros; vayan a dondequiera que deseen y vean si una sola cosa que alguna vez fue predicha, algo… Y si yo estuviera muriendo aquí mismo en esta plataforma en esta noche, y con mis manos puestas sobre la Biblia aquí mismo delante de mi Señor Jesús, Él es la Luz sobrenatural que Uds. ven. Yo lo he visto a Él.
Yo lo he visto a Él allá en la audiencia, parado, con mis ojos bien abiertos, mirándolo a Él. Él ha venido a mí y me ha dicho cosas. Y ese don de discernimiento para saber cosas que habrían de suceder y cómo es que Él lo revela, es sin una sola tacha, es la pura verdad. Ahora, eso es correcto. Eso es…

21 Y eso no fue hecho a… Moisés, cuando él hubo tomado sus señales, él no fue allá y dijo: “Ahora, miren aquí. Yo voy a sanar mi mano de lepra. ¿Ven Uds.? Y yo voy a tomar esta…” Él lo hizo una sola vez. Y luego dijo: “Vamos. Síganme”.
Pero eso ha estado errado. Todo el mundo se ha congregado para ver el don funcionar. Todo el mundo se ha congregado para ver esto obrar. Y cada persona que ellos piensan… Si Dios no les dice a ellos qué hay en su vida y cómo va a resultar la cosa, ellos no pueden dar un paso en fe. Ha—ha llegado a ser una cosa tan tremenda, como lo fue la serpiente de bronce, en estos días. El profeta corrió allí e hizo pedazos la cosa. Esa es la verdad. Ahora, yo me estoy predicando a mí mismo. Y ¿qué tiene eso…? Si yo estoy errado, estoy errado. Y yo hice mal en hacer eso.

22 Cuando miles de personas han venido a la reunión, yo debería estar trayéndolos a través de la plataforma y orando por ellos, lo que Dios me dijo que hiciera. ¿No creen Uds. que esa es la verdad? Así que, por la gracia de Dios y la ayuda de Dios, y si Él me concede gracia para hacerlo, yo quiero con Su ayuda… Seguro, esas señales, ese don, siempre acompañará mi vida – eso siempre estará – mientras yo esté aquí en la tierra. Eso seguirá igual. “Dones y llamamientos son sin arrepentimiento. Dios lidiará conmigo por la manera en que yo lo use. Pero es sin arrepentimiento. Eso siempre permanecerá allí. Eso es verdad.
Y si yo hubiera proseguido como comencé al principio… Yo sólo traía a la gente a lo largo de la línea, y oraba por cada uno de ellos. Y cuando algo me mostraba que algo andaba mal, o que había algo que yo debía decirle a una persona, yo los detenía y les decía qué hacer. Luego yo proseguía y oraba por otro. Yo oraba por cien, o quizás por ciento cincuenta, doscientos a la noche, quizás más de esos. Y la gente llegaba en multitudes de todas partes.

23 Pero ahora, lo que ha pasado; son pocas las personas, pero tengo que parar aquí. Si yo permito que la visión ocurra a su tiempo, eso no me afecta. Es un don Divino, y como parábola yo debo hacer la obra que Él me encomendó y así avanzar a lo que venga. Luego vean, es que uno se está forzando a algo. ¿Ven a lo que me refiero?
Pero ahora, hay—hay gente… Incluso hay gente sentada aquí desde que he estado hablando, lo sé muy bien, estaban sentados aquí mismo y vieron al Ángel del Señor pararse sobre ellos en una visión, saber lo que está mal con ellos, parados aquí mismo en la plataforma, en donde yo estoy parado en este momento. Ahora, esa es la verdad. ¿Ven?
Pero yo—yo simplemente no digo nada al respecto, sólo continuo adelante y oro por los enfermos. Y pienso que eso es lo que voy a hacer con la ayuda de Dios. Eso es correcto. Ir por allí y comenzar a orar por los enfermos. Y si Dios dice que haga algo, bueno, entonces yo lo haré. ¿Ven? Y si Él no me dice, entonces yo simplemente seguiré adelante y oraré por los enfermos y seguiré así. Depende de Uds. creerlo.

24 Y ahora, miren. A través de eso… Todos han visto las reuniones. Cuando yo comencé al principio, había mucho oropel en ello. Cuando al principio comencé, pues, había decenas de miles de personas que se aglomeraban en todas partes. Luego todo el mundo comenzó a… Tres o cuatro de estos grupos de pentecostales, uno de ellos dijo: “Venga, vaya con nosotros. Nosotros somos el grupo más grande”.
El otro dijo: “No. Nosotros tenemos la gente más espiritual”.
Yo me paré en la brecha y dije: “Nosotros somos hermanos”. No lo que éste grupo era, y lo que ése grupo era. Nosotros somos uno en Cristo Jesús; y dejen de discutir acerca de quién es éste y quién es aquel, ¿ven? Uds. se están volviendo igual de formales como el resto de las iglesias por medio de ello, ¿ven Uds.? Y desde luego, así será. Y finalmente serán puestas en el anaquel; igual que las demás.

25 Pero, hijos de Dios, Uds. que están en la iglesia, no permitan que sus iglesitas caigan de esa manera. Quédense en ella, y permanezcan espirituales. Y miren al otro hombre al otro lado de la calle y reconózcanlo como su hermano. Sí, señor. Eso es correcto. No importa a qué iglesia él pertenezca.
Si él es un Metodista y tiene el Espíritu Santo, estréchele la mano y dígale: “Hola, hermano”. Bautista, Presbiteriano, o Católico Romano, no importa lo que él sea, si él pertenece a la Iglesia de Dios, las Asambleas de Dios, la Iglesia Pentecostal Unida, o lo que sea que ellos fuesen. Todos somos hermanos en Cristo Jesús cuando nacemos de nuevo del Espíritu de Dios. Eso es correcto. Y no existe ninguna diferencia en nosotros. Dios puso a algunos en la iglesia para ciertas cosas. Pero no hay ninguna diferencia en el cuadro total. Amén. Muy bien.

26 ¿Uds. creen eso? Digan: “Amén”. ¿Orarán por mi y—y por el triunfo, para que Dios me ayude? Y por medio de mi… Amigos, si yo tengo algo que considero que está errado, yo voy a confesarlo aquí mismo, no voy a esperar llegar allá. Yo lo voy a decir aquí mismo. Eso es correcto.
Y yo he sido honesto con Uds. Y estoy tratando de ser honesto. Yo—yo quiero ser honesto. Y yo – si yo soy honesto con Uds., seré honesto con Dios. Pero si no soy honesto con Uds., no puedo ser honesto con Dios. Eso es correcto. Por cuanto Uds. son la compra de Su Sangre.
La manera en que yo los trato a Uds., esa es mi actitud hacia Dios. Frecuentemente me he preguntado qué haría yo si tuviera un pequeño plato que tuviese dos gotas de la sangre literal de Jesús que cayó en el Calvario. Cómo yo abrazaría eso y cómo caminaría yo tan cerca con eso, para que no se me cayera o algo.
¿Saben Uds. que delante de Dios, yo tengo algo mayor que eso aquí delante de mí esta noche? Yo tengo la compra de Su Sangre. Él los amó a Uds. más de lo que amó Su propia vida. Él dio Su vida por Uds. Así que, ¿cómo debo yo tratarlos a Uds.? Yo debo ser honesto y sincero. Y pienso que tal vez sólo comenzaremos…

27 Y Uds. hombres y mujeres aquí, simplemente prediquen el Evangelio. No reclamen nada que Uds. no puedan respaldar. Porque satanás va a traer eso a un reto. Eso es exactamente correcto. Eso es correcto.
Es como la gente que trata de imitar al Espíritu Santo. Muchos de ellos salieron y hablaron en lenguas y reclamaron tener el Espíritu Santo e hicieron de todo lo imaginable. Eso es correcto. Para comenzar, ellos no tenían el Espíritu Santo. Correcto. Pero ellos simplemente estaban tratando de imitar algún… actuar como alguien más.
Ud. simplemente sea lo que es. Y que Dios nos ayude a ver el día en que cada quien sea lo que son. Exactamente. Si hay algo que yo desprecio es a un hipócrita. Eso es correcto. Dios odia lo mismo. Sería mejor para un incrédulo… tendría más posibilidad de llegar al cielo que el hipócrita. Ahora, Uds. saben que esa es la verdad. Un ateo es sincero en su corazón y no pudo verlo. Yo creo que esa es la verdad.

28 Ahora, seamos sinceros. Y seamos exactamente lo que somos. Si yo no estuviera a favor de Cristo esta noche, yo estaría en contra de Cristo. Yo estaría en contra de Él. Pero yo estoy—yo estoy a favor de Él. Estoy dispuesto a morir por Él ahora mismo. Porque yo le creo a Él.
Y yo creo la sanidad Divina, y sé que está correcta. Y es por eso que estoy aquí declarándola. Si yo no la creyera, yo ciertamente no estaría aquí tratando de decir algo en lo que yo no creyera. Yo estaría aquí declarando exactamente lo que yo pensara que es correcto.
Si yo me uniera con los grupos fundamentalistas y digamos que con la Iglesia de Cristo y los – muchas de las otras que no creen en sanidad Divina… Y—y la manera de ellos, si yo pudiera creer que esa fuese la verdad, yo estaría con ellos en esta noche. Exactamente.
Pero yo no creo que ellos estén bien Escrituralmente, así que yo creo que la Palabra de Dios aquí prueba la sanidad Divina. Yo creo que el Espíritu Santo… El movimiento se demuestra caminando. Miren lo que Dios está haciendo. ¿Ven? Y yo sé que es la verdad y esa es la razón de que estoy con este grupo en esta noche. Es porque yo creo que ellos tienen el verdadero y absoluto encanto del amor de Dios en sus corazones. Yo lo creo.
Yo creo que ellos necesitan mucha buena enseñanza sólida, pero creo que ellos tienen el Espíritu Santo. Yo creo eso. Esa es la razón de que estoy con ellos. Esa es la razón de que ellos patrocinan las reuniones, porque ellos creen en lo sobrenatural. Y ese es el grupo…

29 Un hombre muy importante… Bueno, les diré quién era entonces. Era el Dr. Sandon, el maestro de ciencias de Billy Graham. Él estuvo sentado en mi casa hace algunas semanas. Firmó su libro. Él dijo: “Hermano Branham, esa es la cosa más maravillosa”. Él se sentó allí, y Dios le reveló su vida, le dijo lo que había hecho en el pasado cuando él era un niño y lo demás.
Él dijo: “Esa es la cosa más maravillosa que yo haya visto”. Dijo: “¡Vaya!” Dijo: “La única cosa, hermano Branham, es que Ud. anda mucho…” Dijo: “Me dicen que casi la mitad de sus grupos o más son Pentecostales”.
Yo dije: “¿Qué tal si yo voy a Wheaton? ¿Ud. la patrocinaría?”
Dijo: “Bueno, desde luego…”
Yo dije: “Eso es lo que yo pensaba”. Ajá. Bueno, por supuesto. Es la gente Pentecostal que lo cree. Y dondequiera que esté el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas. Exacto. Eso es correcto. Dios nos ayude. Nos envíe maestros que enderecen… que derriben esas paredes intermedias de separación, para que podamos ser uno solo en Cristo Jesús, y así el Rapto nos lleve a casa y así terminemos con esto. Amén.

30 Tengo ganas de predicar unos cuantos minutos justo ahora. Amén. Leamos algo en Joel ahora. Luego pasaremos directo a la línea de oración, luego de unos pocos comentarios.
En el libro de Joel… Hace un rato yo estaba sentado aquí afuera al lado de la carretera. Billy y yo habíamos llegado, y él había entrado para traer los libros y demás.
Y oigan, a propósito, si Ud. sabe de alguien que quiera libros, recuerden que mañana en la noche es la última noche. Yo respeto el día de Dios. No vendo los domingos. No hay literatura ni nada que sea vendida en nuestras reuniones ni nada los domingos. No, señor. Ella cierra el sábado en la noche. Si Ud. no obtiene un libro ahora, y ha estado pensando: “Yo lo obtendré como el domingo en la noche”, obténgalo mañana en la noche. Se lo agradezco.
Yo no soy un vendedor de libros. Yo no vendo libros, amigos. Si yo no pensara que eso lo ayudaría a Ud., yo no diría una sola palabra al respecto y ni siquiera lo mandara a publicar o permitiría que fuese publicado. Y además ellos no son mis libros. Yo los compro con un cuarenta por ciento de descuento, los traigo aquí y se los vendo a Uds. (exactamente) para manejar los gastos.
Ese libro le pertenece a Gordon Lindsay. El otro le pertenece a Julius Stadsklev. Y yo sólo envío y los compro por grupos así, y luego los reparto… y me dan el cuarenta por ciento de descuento, luego los envío de esa manera. Y se los reparto a la gente. Esa es la verdad.

31 Y en cuanto a la fotografía, yo simplemente la mando a imprimir. Y eso que se cobra son apenas los gastos, exactamente. Saco un permiso para que se imprima cierta cantidad y entonces así las enviamos. Ni una sola cosa…
Y, amigos, esa es la verdad esta noche. Yo he tenido tanto como un millón quinientos mil dólares dados a mí en una ocasión. Y si en esta noche yo tuviera que aparecer con algo más que… Si yo tuviera que aparecer con más de quinientos dólares en esta noche, de mi propio dinero, tendría que recibir el tiro si—si eso fuera lo que se requiere.

32 Alguien en Calgary, Canadá me dio suficiente dinero – veintiocho mil dólares – para construir una casa. Y aquí mismo está mi gente de la iglesia, que lo sabe. Y aquí están los síndicos. Algunos de ellos sentados aquí mismo que están en la mesa directiva ahora mismo.
Y cuando ellos construyeron esa casa, yo la miré. Una casita muy bonita de seis habitaciones allá y yo pensé: “Eso es hermoso”. Y dije: “Yo no merezco eso, Señor”. Y se la pasé al Tabernáculo. Y le pertenece a ellos, no a mí. Yo no he traído nada a este mundo; no me llevaré nada sino mi alma delante de Dios. Y yo quiero estar limpio y puro cuando llegue en aquel día.

33 Y yo no he tomado dinero de nadie. Así es. Y pudiera haber sido un millonario esta noche, si yo hubiera tomado el dinero. No que yo lo pidiera, sino lo que la gente ofreció darme. Y yo no quise aceptarlo. No, señor.
Y de esa misma manera me siento en esta noche. Yo digo la verdad delante de Dios. Dios lo sabe. Yo no codicio el dinero de ninguna persona y ninguna cosa que ellos tengan. Lo único que yo quiero es el favor de Uds., de manera que yo pueda hablarles acerca de Jesucristo y Su gloria. Esa es la verdad.

34 Muy bien, Joel 1. Leamos unos cuantos momentos ahora acerca del profeta. Y luego vamos a hablar sólo por un momento, y luego entraremos directo al servicio y llamaremos a un gran grupo de personas aquí esta noche. Y yo creo que Dios va a hacer mucho más abundantemente de lo que nosotros podemos pedir o pensar. ¿Uds. creen eso? Muy bien.
Ahora, antes de que abramos Su Libro, inclinemos nuestros rostros y hablemos con Él por un momento.

35 Padre Celestial, Te damos gracias en esta noche por la promesa del Espíritu Santo. Yo ruego que Tú bendigas este grupito. En estos próximos breves momentos que voy a hablar, que el Espíritu Santo… Nosotros no somos capaces de abrir esta Palabra, Señor. Juan vio eso allá, Uno sentado en el Trono. Y Él tenía el Libro, y no había nadie que fuera capaz y digno de abrir el Libro o de desatar sus Sellos: nadie en el cielo, nadie en la tierra, ni nadie debajo de la tierra. Oh, él lloraba mucho.
Pero luego él oyó a un Cordero balando. Y él miró, y era un Cordero como si hubiera sido inmolado desde la fundación del mundo. Y Él era digno. Y Él fue y tomó el Libro de la mano derecha de Aquel que estaba sentado en el Trono. Y desató sus Sellos y abrió el Libro.
Y, oh Cordero de Dios, ven esta noche. Y mientras yo volteo estas páginas, abre la Palabra a nosotros, Señor. Desata cada Sello, y que el Espíritu de Dios se mueva en este edificio en esta noche. Redarguye a pecadores de sus faltas. Redarguye a aquellos sin el Espíritu Santo para que ellos lo reciban. Convence a los incrédulos de que ellos están en error. Y sana los enfermos. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

36 Joel 1, comenzando con el versículo 4, quiero leer una pequeña Escritura. No tengo tiempo para más. Y hablaremos como unos quince minutos, y luego tendremos como treinta minutos para ver por cuántos podemos orar. Y mañana en la noche, igualmente, si el Señor lo permite.
“Lo que quedó de la oruga comió el saltón, y lo que quedó del saltón comió el revoltón; y la langosta comió lo que del revoltón había quedado.
Despertad, borrachos, y llorad; gemid, todos los que bebéis vino, a causa del mosto, porque os es quitado de vuestra boca.
Porque pueblo fuerte e innumerable subió a mi tierra; sus dientes son dientes de león, y sus muelas, muelas de león.
Asoló mi vid, y descortezó mi higuera; del todo la desnudó y derribó; sus ramas quedaron blancas“.
Dios bendiga Su Palabra. Y que Ella haga como Él dijo, que no vuelva a Él vacía, sino que haga aquello para lo que fue enviada.

37 Durante este tiempo de la profecía de Joel aquí, la iglesia estaba en una condición terrible: descarriada, justo antes de la venida del Señor, la primera vez. Y cómo es que el Espíritu vino sobre este profeta y él—él previó cosas. Y él vio la—la condición de los judíos. Y él vio la condición de la Iglesia en este día.
Ahora, esta profecía, por supuesto, al igual que todas las otras profecías, tiene un significado compuesto. Una profecía a veces tiene un significado natural. Luego tiene también un significado espiritual. Ahora, por supuesto, el significado natural de eso, incluso el Dr. Scofield, en sus notas a pie de página (yo no soy un Scofieldita) pero—pero sin embargo, en sus notas allí, él explica que eso fue cuando los sirios vinieron e invadieron. Eso es verdad.
Pero ello también tenía un—un significado de—de los días postreros, hacia el Armagedón, el advenimiento de los días postreros, la condición de la Iglesia espiritualmente en los días postreros.

38 Y mientras yo estaba sentado afuera esta tarde leyendo, pensé… Por casualidad abrí en Joel y pensé… El Señor me habló, algo acerca de Joel allí y esa oruga, revoltón, langosta y saltón. Y cómo eso había desnudado el árbol.
Ahora, ese árbol fue representado nuevamente en Mateo 24, cuando Jesús habló del árbol. El árbol es siempre… La iglesia judía siempre ha sido la higuera. Ese el árbol doméstico y el árbol silvestre. Que nosotros éramos el árbol silvestre que fue injertado en el árbol doméstico.
Y Jesús habló de eso en Mateo 24: “Cuando veáis el olivo… o mejo dicho la higuera, echando renuevos, sabéis que la primavera está cercana”. Asimismo, ¿ven?, cuando Uds. ven a los judíos regresando a Palestina, en otras palabras sepan que el tiempo está cerca, a las puertas.

39 No hace mucho, yo estaba hablando con un ateo en la calle. Y él dijo: “Predicador, yo puedo probarle a Ud. que la Biblia es una mentira”.
Yo dije: “Ud. no puede. Yo sencillamente no creo…”
Él dijo: “Ella se contradice”.
Yo dije: “Quiero que me lo muestre”. ¿Ven? Yo dije: “No está allí”.
Él dijo: “Si yo le pruebo a Ud. que ése Jesús de Nazaret dijo algo que no era verdad, ¿lo creería Ud.?”
Yo dije: “Yo no creo que Ud. pueda hacerlo. Cualquier cosa que esté probada está probada. Pero”, dije: “Yo no creo que Ud. pueda hacerlo”.
Él dijo: “Yo se lo probaré por Sus propias palabras”.
Yo dije: “Muy bien”.
Él dijo: “Fíjese en esto, Jesús de Nazaret…” Él estudió para ser un sacerdote romano y se volvió reacio en contra de la cosa. Y se fue al mundo y se convirtió en un perfecto ateo. Y estaba parado… Yo estaba en una esquina predicando, él estaba arriba en el pequeño lote allí en New Albany, afuera en el parque, con una Biblia puesta allí. Dijo que: “Ese era el Libro más vil que alguna vez fue escrito. Que no debería ser puesto en… en literatura pública, afuera entre la literatura pública y demás”. Dijo que: “Oh, era tan engañosa. Era…” Todo lo que él la llamó. Y yo estaba abajo en la otra esquina, predicando el Evangelio.

40 Él llegó allí con una grande mascada de tabaco en su boca, él dijo: [El hermano Branham hace un sonido como escupiendo.] casi escupió sobre mis pies. Dijo: “¿Me quiere decir que Ud. cree que existe un Dios?”
Yo dije: “Sí, señor”.
Y él dijo: “Si yo le pruebo a Ud. que no existe tal cosa como Dios, ¿Ud. lo aceptará?”
Yo dije: “Sí, señor”.
Y yo era, pues, apenas un niño en ese entonces. Y yo—yo no conocía mucho acerca de la Escritura. Así que, él… Yo todavía no conozco mucho esta noche. Pero yo conozco al Autor de Ella; esa es la cosa principal. Así que entonces, él dijo: “Bueno, ¿cuántos sentidos hay en el cuerpo humano?” Y él era un hombre inteligente.
Y yo dije: “Bueno, Ud. lo sabe”.
Y él dijo: “Yo quiero que Ud. lo diga”.
Yo dije: “Cinco”.
Él dijo: “Nómbrelos”.
Yo dije: “Vista, gusto, tacto, olfato y oído”.
Dijo: “Muy bien. Mire, si Él era un Dios humano, como ellos afirman que Él era, Él fue manifestado aquí entre nosotros. Entonces uno de estos cinco sentidos humanos debiera declararlo a Él”. Y él dijo: “¿Es correcto eso?” Bueno, una multitud de gente, el ateo y el predicador juntos. Así que, Uds. saben lo que causó. Ahí llegó todo el mundo corriendo. ¿Ven Uds.?

41 Y él estaba parado allí con algunos comestibles debajo del brazo. Y yo acababa de salir de una tienda, de comprar unos emparedados. Y él dijo: “Bueno, ¿no es correcto eso?”
Yo dije: “Bueno, eso suena razonable, ¿por qué?”
Él dijo: “Muy bien. ¿Alguna vez vio Ud. a su Dios?”
Yo dije: “Pues, sí, señor. Una noche…”
Él dijo: “Ahora, déjame verlo a Él”.
Y yo dije: “Bueno, por supuesto, Ud. está perdido”.
Dijo: “No estamos hablando acerca de fe. Yo quiero… Mi sentido de la vista es igual al suyo. Y si Ud. lo ha visto a Él, déjeme verlo”.
Yo dije: “Bueno, yo lo vi a Él por medio de una visión”.
Él dijo: “Bueno, déjeme ver la visión”.
Y yo dije: “Bueno, Ud. no…”
“Oh”, dijo, “mire, no creer. No, no. No me desvíe el punto”. Él dijo: “Ud. realmente nunca lo vio a Él. Ud. nunca lo sintió a Él”.
Yo dije: “Oh, yo sí lo sentí”.
Él dijo: “No… Bueno, si Ud. lo sintió a Él, déjeme a mí sentirlo”. Dijo: “Mi sentido del tacto es tan bueno como el suyo. Y es el mismo sentido”. Dijo: “Tráigalo a Él aquí, déjeme sentirlo a Él aquí, y yo le creeré a Él”. Dijo: “Ud. dijo que lo sintió a Él”.
Yo dije: “Yo lo sentí a Él en mi corazón”.
Él dijo: “Bueno, déjeme sentirlo a Él de esa manera”.
Yo dije: “Bueno, si Ud. se arrodilla y cree…”
Él dijo: “No. No su psicología. Yo quiero saber la verdad”. Y él estaba sosteniendo…

42 Bueno, yo supe que no me estaba enfrentando a ningún muchachito. Y él mascó ese tabaco, Uds. saben, y escupió en el suelo así. Y yo dije: “Bueno, no escupa en mi pie, señor”.
Y entonces, él dijo: “Bueno. ¿Ve?” Dijo: “Bueno, Ud. está todo amarrado aquí, ¿no es cierto?” Él dijo: “Ud. nunca lo vio a Él, lo sintió a Él, lo gustó a Él, o lo olió a Él. Y por lo tanto, si ninguno de los cinco sentidos lo declaran a Él, entonces es porque no existe tal cosa, y pare esa tontería por aquí, engañando a la gente”.
Yo pensé: “Oh, vaya”.
Él dijo: “Ahora, si él es un Dios humano…” Dijo: “¿Ud. cree que Él era humano?”
Yo dije: “Sí, señor. Yo creo que Jesucristo era humano”.
“Y que Él resucitó de los muertos y que Él está entre los hombres para…”
“Sí, señor. Yo creo eso”.
“¿Él resucitó en ese cuerpo?”
“Sí, señor. Eso es correcto”.
“Muy bien. Ahora, déjeme verlo a Él. Déjeme ver que uno de los sentidos lo declare a Él”.

43 Y oh, él tenía un argumento bastante difícil. Yo pensé: “Oh, Señor”. Yo había estado predicando como por tres meses en ese entonces. Pensé: “¿Qué voy a hacer?” Yo dije: “Señor, Tú me dijiste que no me preocupara por lo que hubiera de decir. Tú dijiste que Tú lo darías en ese momento”. Y pensé: “Señor, ¿qué puedo hacer?” Yo estaba orando en mi corazón. Empecé a ver algo. Uds. saben, ellos dicen: “Dale suficiente cuerda a una vaca y se ahorcará sola”. Así que, eso es correcto. Entonces, yo empecé a ver algo moviéndose, el Espíritu Santo moviéndose. Yo dije: “Eso es verdad”. Dije: “Yo ciertamente… Yo creo que Ud. tiene…”
“Oh”, dijo él, “Ud. está comenzando a volver en sí, ¿no es cierto?”
Yo dije: “Tal vez sí”. Dije: “Déjeme decirle; Ud. realmente es un hombre inteligente”. Dije: “Ud. tiene una mente muy buena, amigo”.
Él dijo: “Bueno, mi madre nunca crió tontos”. Y él escupió así.

44 Y yo dije: “Bueno”, dije, “Ud. realmente es un hombre inteligente. Ud. tiene una mente muy buena”.
Él dijo: “Sí, yo tengo una mente buena. Mire, aléjese de todo ese tipo de cosas”.
Yo dije: “Espere un momento. ¿Dijo Ud. que tenía una mente?”
Él dijo: “Pues, sí”.
Yo dije: “No lo creo”.
Y él dijo: “Pues, ¿cuál es el problema con usted? Debe haber perdido eso que Ud. tuvo.”
Y yo dije: “No.” Dije: “¿Es esta una mente humana?”
Él dijo: “Pues, sí.”
Yo dije: “Ahora, dígame. Yo fui caballero con Ud.; sea Ud. caballero conmigo”. Dije: “Ud. quiso avergonzarme. Ahora, dígame. ¿Era una mente humana?”
Él dijo: “Pues, sí”.
Yo dije: “Si es una mente humana, entonces uno de los sentidos humanos debería declararla”. Dije: “¿Cuántos sentidos hay en el cuerpo?”
Él dijo: “Bueno…”
Yo dije: “Ud. nómbrelos. ¿Cuántos hay?”
Él dijo: “Cinco”.
Yo dije: “¿Cuáles son ellos?”
Él dijo: “Bueno, nosotros sólo…”
Yo dije: “Ud. dígalos como yo lo hice”. ¿Ven?, yo le estaba presentando a él mi punto.
Él dijo: “Vista, gusto, tacto…”
Yo dije: “¿Alguna vez vio Ud. su mente? ¿Olió su mente? ¿Gustó su mente? ¿Tocó su mente? ¿O escuchó su mente?”
“No, señor”.
Yo dije: “Entonces Ud. no tiene mente”. Es correcto. Ud. solo está absolutamente…“
Él dijo: “Pues, yo sé que tengo una mente.”
Yo dije: “Yo sé que tengo un Dios, también”. Y esa es la pura verdad. Amén.
Uno de los muchachos que estaban parados allí tenía una rosa prendida con un alfiler en su solapa. Y yo saqué el alfiler así. Yo pensé que me divertiría un poquito con él entonces. Me acerqué adonde él estaba. Y dije: “Ahora, ¿ve Ud. lo que yo quiero decir?” Y lo pinché en el brazo.
Él dijo: “¡Epa!”
Y yo dije: “¿Sintió Ud. eso?”
Él dijo: “Sí”.
Y yo dije (en ese momento él iba a abofetearme), así que él dijo… Yo dije: “Yo no lo sentí”. Dije: “Yo no lo sentí”.
Él dijo: “Déjeme pincharlo”.
Y yo dije: “Eso es lo que yo pensé”.
Eso es correcto. Acepte Ud. al mismo Cristo que yo acepté, y entonces Ud. lo sentirá a Él de la misma manera en que yo lo siento. Exactamente. Dejen que el alfiler pinche en el otro sentido.

45 Es posible que Ud. pueda estar sentado aquí (cada uno de nosotros tiene los mismos sentidos) y Ud. puede tener un dolor de cabeza tan terrible que casi no puede quedarse quieto. Y yo no tendría ningún dolor de cabeza. ¿Cómo sé yo acerca de su dolor de cabeza?
Es algo lidiando individualmente con Ud. y cómo es que el Espíritu de Dios puede bajar en un grupo de gente y puede bautizar a esa persona de tal manera que el poder de Dios los lleva adónde ellos no saben ni siquiera adónde están parados. Y la otra persona está sentada cerca de ellos, y no sabe nada al respecto. Eso es correcto.

46 Un doctor me dijo no hace mucho, dijo: “Billy, ¿no crees tú que esa gente, esa gente Pentecostal, lo que está es emocionada?”
Yo dije: “No, señor. No lo creo”:
Él dijo: “Bueno, ¿qué los hace…? Eso es nerviosismo, porque ellos gritan y claman y hacen bulla”.
Yo dije: “Doctor, ¿Ud. me quiere decir que los nervios pueden ser estimulados sin que algo los estimule? Algo tiene que estimularlos”.
“Y entonces, ¿qué es eso?”
Yo dije: “La fuerza invisible del Espíritu Santo moviéndose entre nosotros. Estimula a ese Espíritu nacido de nuevo”. Correcto. Trae una emoción a ese Espíritu. Es el poder de Dios bajando. La fe viene por el oír. El Espíritu Santo toma la Palabra y la esparce sobre el pueblo para que la capten, con un poder, esa vida regenerada nacida de nuevo. Algo tiene que clamar. Correcto.

47 Joel vio venir el día cuando eso sería cambiado. Cuando ellos adoptarían… Y este es el día cuando ellos han venido y adoptado la teología en lugar del bautismo del Espíritu Santo. Este es el día en que ellos quitaron los diezmos de la iglesia e hirvieron un gallo viejo y duro y lo vendieron a cincuenta centavos el plato, para recoger dinero para pagarle al predicador. Es una vergüenza.
Este es el día cuando Uds. sustituyeron el aposento alto por un aposento para cenar. Este es el día. Eso es correcto. Lo que necesitamos hoy es un buen avivamiento chapado a la antigua al estilo de San Pablo en la Biblia donde se predique el Espíritu Santo en Su poder y simplicidad.

48 No hace mucho, yo estaba pensando. Yo estaba allá en Canadá, e iba cabalgando una noche. Yo había estado bien adentro, como a unas cuarenta o cincuenta millas – mil millas de una carretera pavimentada – el otoño pasado. Estaba por allá cazando. Y yo iba cabalgando a la luz de la luna, y llegué a donde había habido un gran incendio. Y había un gran montón de pinos bien altos e imponentes. Y la luna estaba brillando sobre ellos. Parecía un cementerio, un lugar de apariencia fantasmagórica.
Y vino un viento bajando. Y el viento comenzó a pegarles y ellos hacían: “Muuuu”, un sonido fúnebre.
Me paré y miré aquello un rato. Y pensé en esta Escritura aquí mismo. Sí, señor. Esos árboles me recuerdan a algunas de estas grandes y finas iglesias de campanarios que hay por aquí, pero tan muertas como un clavo de puerta. Incluso la oruga le ha comido toda la corteza y todo lo demás. Las pruebas de fuego han quemado todo el Espíritu de ella y no queda nada sino una gran estatua, tan muerta a más no poder.
Y cuando el viento recio y fuerte viene desde el cielo, lo único que ellos pueden hacer es crujir, y hacer ruido, y decir que “No es así” (eso es correcto), difícilmente sabiendo algo. Eso es correcto. Ellos dicen: “Los días de los milagros pasaron”. Cada vez que Dios envía un avivamiento, y señales y maravillas comienzan a aparecer, y suceden entre la gente, y cosas así, ellos dicen: “Oh, los días de los milagros pasaron”.

49 Lo que dejó la oruga, lo comió la langosta. Lo que dejaron los Metodistas, lo comieron los Bautistas. Lo que dejaron los Bautistas, lo comieron los Presbiterianos. Lo que los Presbiterianos dejaron, lo comieron los Pentecostales. Hasta llegar a un lugar en que Dios… Pues, Uds. han despojado al árbol de todo lo que tiene. Todo el poder, todo el gozo, todas las cosas buenas que Dios le dio a Su iglesia en el día de Pentecostés, ellos lo han sacado. No quedó nada sino el nombre de una iglesia grande. Jaaa. ¡Aleluya!
Hermano, déjeme decirle que lo que este mundo necesita en esta noche es un [palabra confusa-Trad.], una iglesia. Miren, el viejo árbol muerto está parado allí. Oh, seguro. “Nosotros tenemos un nombre”. Seguro. Uds. eran un árbol en una ocasión, pero ¿qué de hoy? Eso también es con la iglesia pentecostal. La crítica más dura que alguna vez yo recibí acerca de la sanidad Divina, fue de parte de un hombre de Las Asambleas de Dios. Eso es exactamente correcto. Me dijo que él…

50 Conseguimos una armería allá en Hot Springs, Arkansas, y no podíamos tener suficientes asientos. Teníamos varios miles de personas. Él tenía un lote bien grande de asientos. Él dijo… Y cualquiera que creyera en sanidad Divina, no podía ni siquiera sentarse en sus asientos. Oh, hermanos. Qué vergüenza.
¿Qué es lo que pasa? Observen la misma cosa. Es que Uds. han tomado la misma ruta del árbol muerto. Lo que dejó la oruga, lo comió la langosta. La Bautista le quitó el gritar a la Metodista. Y una comió esto, y una comió aquello, y despojaron por completo a la iglesia a tal grado que los tienen sentados allí tan muertos como un clavo de puerta (correcto), no hay Espíritu, no hay gritos, no hay gozo, no hay paz, no hay sanidad, no hay nada. ¿Cómo? Oh, hermanos. Lo que dejó la Metodista, lo comió la Bautista. Lo que dejó la Bautista, lo comió la langosta, o alguna otra iglesia. Y ésta comió esto, y ésta quitó eso, y ésta quitó aquello. Y Uds. no tienen nada sino simplemente un credo de iglesia. ¡Aleluya! Uds. saben que esa es la verdad. Esa es la verdad.

51 Lo que dejó una, lo comió la otra. A tal grado que Uds. no tienen nada sino un gran árbol muerto. Y cada vez que Dios envía una gran corriente de gloria, Uds. simplemente se quedan sentados allí y crujen, y dicen: “Yo no lo creo. Eso es psicología. Es esto. Es aquello. Es esto. Es aquello”. Ni siquiera se pueden mover. Están muertos desde las raíces para arriba: dos veces muertos, arrancados por las raíces. Es un día de aspecto triste.
Cuando Joel miró eso y vio eso, él dijo: “Pero Dios dijo, Yo restauraré, dice el Señor”. ¡Aleluya! Si eso no estuviera allí, yo no sabría cómo predicarlo. “Pero Yo restauraré, dice el Señor”.

52 Yo pude mirar aquello allí esa noche cuando ese viento iba pasando, lo tieso y almidonado y muerto que estaba el árbol, estaba allí crujiendo y gimiendo. No tenía vida para cimbrarse con el viento, no había corteza en él para hacerlo flexible. Sólo estaba allí crujiendo y gimiendo por causa del viento. Já. Qué cosa, hermano. “El Dr. Fulano de tal dijo esto y aquello”. ¡Oh, vaya!
Pero me di cuenta que allí debajo de eso, había maleza creciendo, unos arbustos pequeños como así. Ellos tenían vida dentro de ellos. Cuando ese viento comenzó a pegarles, ellos estaban torciéndose, y moviéndose, y gritando, y disfrutando de un momento glorioso. Déjeme decirle, hermano, Dios va a levantar una generación de gente de entre toda esta cosa muerta, que va a restaurar, dice el Señor.
Dios va a levantar un pueblo que cree en señales y maravillas, va a levantar un pueblo que tiene gozo inefable y lleno de gloria. Y cuando viene el viento recio, éste cede fácilmente, y se goza, danza, y glorifica a Dios. ¡Aleluya! Las hojas verdes batiendo las manos y disfrutando de un momento maravilloso. ¡Qué fiesta estaba teniendo esa maleza! Pero ese viejo árbol parado allí, sólo crujía y gemía: y era el mismo viento.

53 ¡Miren! El mismo viento que estaba haciendo a uno crujir y gemir, estaba haciendo que el otro se gozara grandemente. Y yo me puse a pensar: “Bueno, ¿qué está esto haciendo?” Y cada vez que ese arbolito se torcía, ¿qué hacía? Tiraba de las raíces y aflojaba la tierra (eso es correcto), de manera que éste pudiera profundizarse más y agarrarse mejor. ¡Aleluya!
Y cada vez que Dios envías Sus bendiciones sobre un hombre o mujer nacida de nuevo, eso únicamente afloja las raíces para que se profundice más, mejor, para que se sienta más libre y glorifique a Dios. “Pero Yo restauraré, dice el Señor”
Donde estaba ese árbol quemado, el otro va a crecer tan cierto como que existe un mundo. Amén. Si alguna vez hubo un tiempo de necesidad, es ahora mismo. Hombres y mujeres están esperando… yendo allá lejos en alguna parte. Esa es la razón por la que estoy intentando de entrar a África.

54 Ellos toman a un hombre y le enseñan el idioma del nativo. Ellos lo llevan como unos diez años al colegio. Y le toma a él diez años por allá. Y cuando sale, si él va a los campos extranjeros, él tiene que usar un bastón para caminar pues ya está muy viejo.
Hermano, lo único que Ud. necesita es un bautismo del Espíritu Santo y un corazón honesto. Amén. Uds. saben que esa es la verdad.
No espere por nada. Si Dios lo llamó a Ud., póngase en marcha. Salga a la calle y háblele a alguien. Necesitamos a otro Esteban el día de hoy. Cuando Dios envió a Esteban allá, ellos trataron de matarlo y todo lo demás, pero él era como una casa quemándose en un día de mucho viento. Apáguenlo si pueden. Entre más Uds. lo abaniquen, peor se pone. ¡Aleluya! Es la verdad.

55 Oh, yo sé que Uds. piensan que estoy loco. Sigan adelante, eso está bien. Pero yo soy feliz así. Déjeme decirle, hermano. Sí, de verdad. Si alguna vez hubo un tiempo en que necesitamos ponernos en marcha, es hoy.
Yo pienso acerca de allá en aquel tiempo, allá en el pasado cuando Moisés… Yo estaba hablando acerca de él la otra noche. Cuando Dios dijo… Uds. dicen: “Bueno, espere que me prepare”. Cuando Dios llamó a Moisés, él no tenía nada en su mano sino una vara.
Dios le dijo: “¿Qué es eso que tienes en tu mano?”
Él dijo: “Una vara”. No era mucho.
Pero le dijo: “Toma eso”.
“¿Cómo voy yo a derrotar a aquel ejército?”
“Bueno, ¿qué tienes allí en la mano?”
“Una vara”.
“Toma eso y ve allá. Lo que esté cerca de ti, recógelo y ve”. Y allá fue Moisés, la invasión a manos de un solo hombre para conquistar Egipto con una vara en su mano. Dios le dijo que tomara lo que él tenía.

56 No hace mucho vi… Yo estaba teniendo una reunión en un estadio de futbol. Y cuando entré, leí un pequeño letrero. Siempre me impresionó. Allí decía: “No es el tamaño del perro en la pelea, sino es el tamaño de la pelea en el perro”. Eso es verdad. Amén.
Es lo que Ud. tenga dentro de Ud., de lo que Ud. está hecho. Sí, señor, hermano. Yo admiro a un pequeño Airedale. Él no es muy alto, pero él es todo un perro. Me gusta eso. Me agrada un hombre cuando él es nacido de nuevo, no importa qué tan pequeño, o qué tan poco educado, o lo que él sea. Él es todo un hombre. Él es todo Dios. Él está allí por la cosa que él defiende. Amén. Eso es lo que a mí me gusta. Un pueblo, no importa qué tan pequeño sea Ud., cómo le llamen santo rodador, un desechado, lo que sea, párese firme. ¡Aleluya!

57 Puedo ver el tiempo allá en el pasado cuando Sansón estaba allá, él tenía una bendición de Dios sobre él. Y un montón de filisteos se le vinieron encima. Mil de ellos empezaron a caerle encima. Él no tenía nada. Miren, y todos esos filisteos parados allí.
¿Qué si él hubiese dicho: “Ahora, espera hasta que yo salga y aprenda cómo entrenar? Espera hasta que aprenda a cómo hacer esto. Espera hasta que aprenda a pelear, sepa cómo pelear a duelo y demás. Tal vez yo pueda conseguirme una espada y regresar. Quizás en sólo un ratito, tal vez yo venga y derrote algunos de esos filisteos”. ¡Já! Así no. Lo único que había cerca de él era la quijada de una mula. Y él recogió eso, y el Espíritu de Dios vino sobre él, y él mató a todo un grupo de filisteos.
Lo que necesitamos hoy es salir y hacer algo. Hay una emergencia. No tenemos tiempo para estar por allí y discutir acerca de cosas. Pongámonos en marcha.

58 Pienso en Samgar durante el tiempo de los jueces allá en Israel. Pues, él estaba allá y cada quien hacía lo que mejor le pareciera. Y los filisteos llegaban, y tomaban todo lo que ellos tenían, y se iban con ello. Israel cultivaba sus cosechas y las almacenaban en el granero. Y los filisteos llegaban…
Así obra el diablo. Lo despoja a Ud. de todo. Algunos de Uds. pastores fundamentan su iglesita, más o menos donde Uds. piensan que es correcto. Y llega un viejo diablo por allí diciendo: “Pues, no existe tal cosa como esa religión del Espíritu Santo. Yo ni siquiera creo en semejante cosa”. Hermano, déjeme decirle, si Ud. no cree en enojarse en ese momento, deje que se le suba su indignación justa. Eso es correcto. A lo negro dígale negro, y a lo blanco blanco. Eso es verdad…

59 Veo a Samgar parado allí. Él había guardado su…todos estos… Él dijo… No se escribió mucho acerca de él en la Biblia pero lo que fue escrito es suficiente. Él estaba parado allí afuera. Tenía sus graneros todos arreglados y todo estaba marchando bien. Y él estaba parado allí mirando y pensó: “Bueno, esos filisteos ya han venido todos los años. Ellos quizás no vendrán este año. Y yo veo que toda mi familia se está muriendo de hambre, y ellos lucen tan mal y delgados. Pero ahora…”
Y mientras que él estaba parado allí, escuchó un ruido. Levantó la ventana y miró viniendo por el camino. Ahí venían seiscientos filisteos armados. Ese sería el fin de sus cosechas. Lanzas y armaduras… Esos pies enormes y pesados con esas armaduras hacían: “Tromp, tromp, tromp”, eran hombres entrenados, guerreros desde el nacimiento, traían lanzas en sus manos, espadas colgándoles al lado. Seiscientos: “Aquí venimos, Samgar. Tú tuviste una buena cosecha este año. Nos alegra que hayas trabajado para nosotros”. Allí venían acercándose de esa manera. Así es como obra el diablo: le quita todo lo que Ud. tiene si puede. Así es él.

60 Samgar lo miró y pensó: “Oh, aquí vienen otra vez”. Él se paró allí y pensó: “Bueno…” Miró a su pobre esposita, su carita hundida, quizás, y sus hijitos. Las manguitas de ellos estaban harapientas. Sus ropas estaban desgastadas. Su pobre esposa estaba casi muerta del hambre. “¿Cómo estará el invierno esta vez?” Allí lo tienen.
“Ahora, todo el…ellos han venido año tras año. Y aquí vienen otra vez. Yo soy sólo… El año pasado casi nos morimos de hambre. Ahora, ellos se llevarán lo que yo tengo ahora. ¿Qué haré? Sólo lo poco que pueda espigar en el campo”. Él se quedó parado allí; pensó: “Aquí. Aquí vienen, acercándose más y más”. Tromp, tromp, tromp, esos filisteos.

61 Al poco rato, ellos estaban… Si Uds. no creen en enojarse, entonces dejen que la indignación justa se suba. Él comenzó a sentirla subiendo en él. Él dijo: “Mira, yo soy un judío. Yo estoy circuncidado. Yo tengo un derecho, pues esta tierra nos pertenece”. Y déjenme decirles, él no era un guerrero; él no podía esperar hasta que aprendiera cómo pelear. Él era un agricultor, él no era un combatiente. Pero él sabía que tenía… La promesa de Dios estaba con él. Y él estaba circuncidado.
Y si cada hombre aquí esta noche pudiera darse cuenta que las cosas que Uds. tienen, sanidad divina y todo lo demás, Dios se las dio a Uds. en el Calvario. Cada hombre nacido de nuevo está circuncidado por el Espíritu Santo. Ud. tiene derecho a cada bendición redentora. No permita que el diablo se la robe.
Samgar no tenía espada. Él no sabía nada de eso si tuviera una. Él no tenía un escudo. Y si hubiera tenido un escudo, él no hubiera sabido cómo usarlo. Pero él estiró la mano y agarró una aguijada de bueyes. Eso es una vara que tiene un nudo de bronce en la punta; con eso ellos dirigían al buey en el corral. Y él saltó por esa ventana allí en medio de ese camino para enfrentarse a seiscientos filisteos armados, y los mató a todos. ¡Aleluya!

62 ¿Qué era? El Espíritu Santo vino sobre él. ¡Aleluya! Había una necesidad; había una emergencia. Algo tenía que hacerse. Él no podía esperar hasta que obtuviera una educación, hasta que aprendiera a cómo pelear, y ser un guerrero, y entrenar. Él tuvo que tomar lo que tenía en la mano y salir y hacer algo con ello.
Y, hermano, ¿qué es eso que está cerca de Ud. esta noche? Ud. cuando menos tiene el bautismo del Espíritu Santo. Todo este grupo aquí, Uds. que levantaron sus manos. ¿Qué es eso? El arma más grande que Uds. puedan poner en sus manos, con la Palabra de Dios tras ello para respaldarlo. No permitan que ellos lo roben a Ud.
Lo que dejó la oruga, lo comió la langosta. Pero este árbol crecerá otra vez. Cómo, vaya, nosotros reclamamos ser cristianos. Cómo reclamamos ser guerreros de la fe.

63 Yo recuerdo una vez, estaba leyendo esta historia donde César iba a hacer un gran desfile. Y muchos iban a seguirlo. Y ahí iba él sentado en su silla, pasando por la calle en su carruaje. Y en eso, él se detuvo allí y dijo: “Yo quiero que todos mis oficiales se encuentren conmigo aquí mañana. Y quiero que el hombre más destacado esté a mi lado en este gran desfile mañana”.
Y todos sus oficiales, ellos arreglaron sus plumajes, y pulieron sus escudos y todo. Y arreglaron sus grandes etiquetas en ellos y lo demás. Y ellos iban pasando junto a César, cada uno con sus grandes y finos plumajes, caminando derecho y firme mientras pasaban. César los miró, y sentado allí…
Y al poco rato, pasó un pequeño infante, uno de esos soldados rasos. Y él estaba todo cortado, y rasguñado, y con cicatrices, y golpeado. Él pasó, y simplemente inclinó su rostro, y empezó a irse, él se sentía tan avergonzado parado delante del gran emperador. Y él empezó a irse.
Y en eso el emperador le dijo: “Espera un momento”. Dijo: “¿Quién eres tú?” Dijo: “Ven aquí”.
Él dijo: “Sí, señor mío”. Se acercó hasta él y se postró de esa manera. Y se levantó.
Le dijo: “Vaya, tú estás terriblemente cortado”. Dijo: “¿Dónde recibiste todas esas cicatrices y cosas?”
Él dijo: “Allá en el campo de batalla, peleando por mi señor”.
Él dijo: “Tú sube aquí arriba y siéntate. Tú eres el que lo merece”. Eso es suficiente sobre todos sus D.D.D.s [sus doctorados – Trad]. Yo quiero mostrar unas marcas del poder del Evangelio de Jesucristo cuando yo pase al frente. Sí, señor.

64 Tome su posición. Sí, señor. Muestre algunas cicatrices. Ud. todavía no ha tenido ningún testimonio; Ud. no ha hecho nada. Salga y haga algo para Dios. Haga algo.
No hace mucho, yo estaba leyendo acerca de Jack Coy, un guía indio de allá del oeste. Y un día él se había perdido. Y no podía encontrar cómo regresar. Y él había estado perdido y su caballo estaba para morirse. Él estaba respirando con dificultad. Toda el agua se había terminado. Él estaba en el desierto. Y él lo estaba guiando, tambaleante. Un hombre cristiano, él sabía que no pasaría mucho tiempo para que la muerte se los llevara.
Él iba caminando y después de un rato, ellos encontraron un sendero de búfalo, en donde los animales habían estado pasando. Y así que, él intentó subirse al caballo. Entonces él pensó que quizás ellos encontrarían agua, así que él se subió al caballo, y empezó a bajar. El caballo casi no podía caminar, ni él tampoco podía. Así que, él se bajó.

65 Y después de un rato, el sendero se separó. Y uno iba por esta dirección y el otro por esta otra dirección. Bueno, el que iba por esta dirección sólo tenía unas cuantas huellas. Pero el que iba por esta otra dirección, estaba bien marcado. Y así que, Jack jaló su caballo para salir en esta otra dirección, y el caballo no quería ir en esa dirección. Él quería regresar a la otra dirección. Así que, Jack intentó espolear a su caballo. No se movía. Él continuaba jalando, procurando regresar a la otra dirección.
Y él se enojó mucho, y lo espoleó. Y él lo cortó al grado que la sangre le estaba corriendo, de esa manera. Y él empezó a temblar. Se iba a caer. Él se bajó de él, y pensó: “Él me cargó por todo este desierto. Ha sido muy bueno conmigo y cómo él… Ahora, él cree que el agua está en la otra dirección. No hay mucho sendero yendo en la otra dirección”.
Y así es esta noche, amigos. No hay mucho sendero que guía en esta dirección. Pero es un sendero de Vida.

66 Él pozo… el camino allí está marcado, sólo pertenezca a todo lo que Ud. quiera, y continúe, mientras Ud. ponga su nombre en el libro de la iglesia. Pero recibiendo el Espíritu Santo después que Uds. creyeron no está muy bien marcado en esta noche. Escuche, y yo pienso que…
Jack se acercó, él dijo y puso la… su cabeza… Le dio palmaditas y dijo: “Bess, perdóname por haberte hecho eso”. Él dijo: “Tú has sido fiel en cargarme hasta aquí, y yo estoy dispuesto a arriesgar mi vida. Yo he oído que los caballos tienen instintos para saber en dónde hay agua. Animales…” Dijo: “Si tú me has cargado hasta aquí… Yo hubiera muerto hace mucho si no hubiera sido por ti. Pero yo voy a tomar tu ruta. Yo me agarraré de ti. Yo voy a tomar tu ruta. Si morimos, los dos moriremos juntos”.
Yo pienso que… (No comparando a mi Señor con un caballo). Pero Él me ha cargado a mí hasta aquí; esta buena religión antigua del Espíritu Santo me ha traído seguro hasta aquí. Y en la hora de mi muerte, yo me abrazaré del Calvario, ¡aleluya!, y diré: “Tú me cargaste por toda enfermedad, y durante lo oscuro y sombrío de la vida, y por las partes amargas del infierno. Yo confiaré en Ti en la hora de mi muerte”. Sí, señor. No en alguna teología, sino en el Espíritu Santo, en la Palabra de Dios. En Cristo la Roca sólida.

67 Él no había recorrido más que un pequeño tramo de esa dirección, y el caballo empezó a intentar trotar. Él estaba tan débil y sangrando en el costado. Él no recorrió más que un pequeño tramo más adelante en el camino, cuando ellos se sumergieron en un gran pozo de agua allí.
Él dijo que brincó al agua, él y el caballo, ambos. Y ellos bebieron y él le lavó a él las narices. Y él le dio palmaditas y ellos gritaron. Y él le dio gracias a Dios, y levantó sus manos y lloró y gritó, y todo de esa manera. Dijo que él estaba disfrutando de un momento maravilloso.
En eso, él oyó a alguien riéndose. Y parados al otro lado, vio que estaba un montón de buscadores de oro borrachos. Él cruzó hasta allá, y ellos dijeron: “¿Quién eres tú?”
Él dijo: “Yo soy Jack Coy, de la reservación india”.
Dijeron: “Bueno, ven Jack”. Dijeron: “Tenemos algo para comer. Tenemos algo de carne de venado aquí”.

68 Entonces él se encaminó allá y vio que estaban bebiendo, así que él comió la carne de venado con ellos. Y después de un rato, ellos dijeron: “Muy bien, Jack, tú eres…”
Dijo: “¿Qué día es hoy?”
Dijeron: “Estamos celebrando el cuatro de Julio”.
Él dijo: “Bueno, estamos en Octubre”.
Todos ellos estaban borrachos y habían estado allí por mucho tiempo, ellos no… Pero habían encontrado oro. Y estaban en su camino de regreso. Y a ellos no les importaba. Ellos estaban teniendo un gran tiempo. Y ellos pensaron que se divertirían con él.
Así que, ellos dijeron… Ahora, uno de ellos se encaminó a él tambaleándose, un sujeto pequeño de apariencia desfigurada. Él dijo: “Muy bien, Coy”, dijo, “¿qué dices de beber un trago de nuestro buen licor?”
Él dijo: “No, gracias, amigos, yo no bebo”.
Él dijo: “Ah, ¡cómo es eso!” Uds. saben cómo es un borracho. Dijo: “Sí, bebe. Tú beberás un trago”.
Dijo: “No, amigos. Gracias”. Dijo: “Yo no bebo”.
Dijo: “Ahora, espera. Si nuestra carne de venado es lo bastante buena para comer, entonces nuestro whiskey es lo bastante bueno para beber”. Dijo: “Mira, tú vas a beberte un trago”.
Y el otro hombre dijo: “Eso es. Díselo. Nosotros te apoyaremos”.
Él dijo: “¡Tú vas a bebértelo o morirás!”

69 Entonces él agarró su rifle calibre 30—30 y le metió una bala. Si alguien sabe lo que eso significa allá en el desierto. Cuando ellos apuntan ese Winchester calibre 30—30, eso significa que algo va a suceder.
Así que él apuntó el 30—30 de esa manera, y dijo: “Ahora mira, Jack”. Dijo: “Ahora, si nuestra carne de venado es lo bastante buena para que tú te la comas, entonces nuestro whiskey es lo bastante bueno para que tú lo bebas con nosotros. Si tú eres tan santurrón y no quieres beber nuestro whiskey, pues bien”, dijo, “tú puedes pagar. Dejaré que tus huesos se blanqueen en este desierto”.
Él dijo: “Esperen un momento amigos, antes que Uds. hagan eso”. Dijo: “Yo aprecio su carne de venado. Yo les pagaré”.
“No queremos que tú nos pagues. Queremos que bebas un trago y seas sociable”. Uds. saben cómo son los borrachos, así de esa manera.
Él dijo: “Amigos, esperen un momento”. Dijo: “Yo no voy a beber, pero antes que tú apuntes ese rifle” (cuando él estaba para apuntarlo) dijo, “yo quiero preguntarte algo”.
Él dijo: Aquí está, tú toma este jarro, y bebe, o yo le apretaré el gatillo a este rifle“.
Él dijo: “Espera un momento, antes que tú aprietes el gatillo, permítanme darles mi testimonio”. Él dijo: “Yo vengo de la región del pasto azul [género de hierba sedosa y azulada típica de una región del estado de Kentucky, EE.UU.- trad.] de Kentucky”. Él dijo: “Hace años”, él dijo, “yo estaba en la esquina, una mañana, de una pequeña litera. Mi papá había muerto. Mi madre estaba acostada allí”, dijo, “la luz de la mañana estaba iluminando todo el pequeño piso raso”.

70 La misma clase de lugar en el cual yo me crié. Sin—sin madera en el piso, sólo la tierra. Nuestra mesa de cocina era un tronco con patas en él. Y así que entonces… Cortado de un bloque de madera y sólo puesto así. Eso es lo que—lo que era nuestra mesa de cocina. Algunos de nosotros comíamos sentados en la cama. Los otros comían sentados en una silla, construida de una tabla del granero. Y entonces hay…
Él dijo: “Había una luz iluminando todo ahí”. Dijo: “Dios se estaba llevando al hogar a la persona más dulce del mundo, mi madre”. Y dijo: “Yo un muchachito descalzo corriendo por ahí sin saber a dónde ir”. Dijo: “Me encaminé a la puerta para salir y ella dijo, ¿Jack, cariño? Ven aquí”.
Y dijo: “Yo corrí para ver lo que ella quería”. Dijo: “Ella me abrazó”. Dijo: “Su cabello canoso cayéndole en el rostro”. Dijo: “Jack, tú sabes que tu padre murió aquí en una cantina con sus botas puestas. Él era… murió de borracho. Y Jack, tu madre se está yendo”.
Y dijo: “Aquí está la Biblia, puesta aquí”, dijo, “prométeme, Jack, que tú nunca beberás un trago”.
Y dijo: “Yo besé a mi madre moribunda, en la frente”. Y dijo: “Sus brazos me apretaron, y ella me abrazó hasta que el aliento se fue de su cuerpo, yo tuve que sacar mis manos de entre las de ella para retroceder y cruzarlas en su pecho de esta manera, como a una madre muerta”.

71 Dijo: “Y allí… yo nunca he bebido mi primer trago desde ese momento hasta éste. Ahora, si tú quieres disparar, dispara”. Y dijo que en ese momento una—una pistola disparó y el jarro explotó en la mano del hombre. Y saliendo del cañón, estaba un vaquero pequeñito, con lágrimas rodándole por sus mejillas, sus dos pistolas grandes en sus manos, dijo: “¡No te muevas! Espera un momento”. Dijo: “¡No vayas a disparar!” Dijo: No, señor“.
Él dijo: “Yo también, Jack vengo de la región lejana, de allá de la región del hermoso pasto azul”. Dijo: “Mi madre era una mujer cristiana con esa religión antigua”. Y dijo: “Yo le prometí a ella en el lecho de su muerte que yo no bebería. Pero”, dijo, “lo siento que haya quebrantado eso muchas veces. Pero” dijo, “los grandes cañones del Cielo escucharon mi pistola cuando disparé hace un rato. Yo sellé un juramento con Dios, que yo nunca beberé otra gota desde este momento en adelante. Eso me recuerda a la religión antigua que mi madre tenía”. Dijo: “Yo nunca beberé”.
Y allí esos hombres juntos, convirtieron a todo ese montón de borrachos al Señor Jesucristo.

72 Yo creo en esta noche, que lo que la langosta dejó allá atrás, lo comió la oruga. Pero yo creo que esa misma religión antigua del Espíritu Santo vive en el mundo hoy y está dispuesta a salvar a cualquiera de una vida de pecado. Amén. Veamos… ¡Oh, hermanos! Inclinemos nuestros rostros.
Nuestro Padre Celestial, Te damos gracias en esta noche, de que la maleza está creciendo. La higuera está reverdeciendo nuevamente. Oh Dios, envía la lluvia, la lluvia temprana y tardía juntas para que los árboles puedan crecer, oh Señor, creciendo en este mundo maldito, con ampollas, condenable por el pecado, que sea hecho para cumplir lo que fue dicho por el profeta Joel. Yo creo que Tú lo harás. Dios, yo ruego esta noche que Tú bendigas de una manera maravillosa a este pueblo. Que la Palabra de Dios se ancle profundamente en el corazón de alguien, alguien que tuvo una madre anciana, o padre, que Te conoció a Ti. Pero hoy, cuán triste, la religión de esa madre es burlada y mofada. Ellos dicen que eso era para gente antigua. Dios, es el mismo Espíritu Santo hoy. Sí, ellos fueron y ampollaron la corteza de sus iglesias y árboles y sacaron la vida de ello; toda la religión sincera; todos los gritos, todas las alabanzas; todo el gozo; todos los poderes de sanidad; todo de lo que habla la Biblia, igual que una logia. Van allí y regresan, y hacen las mismas cosas del mundo. Dios, haz brotar la maleza, rápidamente Señor; envía la lluvia. Trae convicciones a los corazones en esta noche, que están necesitados aquí; que ellos encuentren a Cristo como su Salvador. Porque lo pedimos en Su Nombre.
Y mientras tienen sus rostros inclinados, yo me pregunto esta noche, sentado aquí; si Ud. puede recordar a una madre anciana, papá, hace años cuando Ud. dijo: “Madre, yo te veré al otro lado”. Ud. recuerda cuando Dios se llevó al bebé del hogar, Ud. dijo: “Señor, yo—yo Te serviré”. Pero Ud. falló en hacer eso. ¿Está Ud. aquí y desea recibir a Cristo como su Salvador y quiere ser recordado en oración, levantaría Ud. sus manos, rápidamente?
Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga. Dios le bendiga a Ud. y a Ud. Alguien a mi derecha que quiera decir: “Hermano Branham, recuérdeme en oración. Yo—yo necesito a Cristo como mi Salvador. Yo creo en la religión antigua y sincera. Yo creo que la cosa…” Dios le bendiga, allá atrás, señor, le veo. ¿Alguien más que desee decir: “Recuérdeme, hermano Branham”, aquí en los pasillos del centro? ¿Quisiera Ud. decir: “Recuérdeme?” Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga, señora, la veo. Alguien más diga: “Recuérdeme, hermano Branham, yo necesito a Cristo como mi Salvador personal”. Levanten sus manos y digan: “Yo quiero ahora aceptar a Cristo”.
Me pregunto mientras tenemos nuestros rostros inclinados, estamos muy limitados de tiempo. Yo prediqué un poco largo, pero sentí que el Espíritu Santo quiere que yo haga esto. Ciertamente Uds. lo respetarán como la Palabra de Dios. Me pregunto mientras la hermana nos da un tono en el piano, si aquellos que desean aceptar a Cristo como su Salvador personal, no hay tiempo para venir al altar, pero Ud. quisiera ponerse de pie y decir: “Hermano Branham, yo ahora me paro como un testigo de que abandono el pecado y acepto a Cristo como mi Salvador. Ore por mi ahora”. Levántense si lo desean, sólo como una señal de que Ud. quiere aceptarlo a Él, y entonces yo oraré por Ud. aquí mismo, y Ud. párese allí mismo en donde está, y acéptelo a Él. ¿Lo hará Ud.? Póngase de pie por favor, simplemente diga: “Yo me estoy poniendo de pie ahora como una señal”.
No deje que esa persona sentada al lado suyo le saque del camino. Dios le bendiga, señora. Dios le bendiga, señor. Sólo permanezcan de pie. ¿Alguien más que desee recibirlo a Él?, levántese. Dios le bendiga, señor. Dios le bendiga. Sólo permanezca de pie. ¿Alguien más ahora? Dios le bendiga, hermana, permanezca de pie. Dios le bendiga a Ud., allá atrás, le veo. ¿Habrá alguien aquí atrás que diga…? Dios le bendiga, señor, permanezca de pie. ¿Alguien más? Diga: “Yo quiero aceptar a Cristo como mi Salvador personal”. Dios lo ve a Ud. Él lo ve a Ud. allí mismo, igual que Él lo ve a Ud. aquí. Dios le bendiga, señorita, la veo. Esa es una acción valiente de Ud. Dios le bendiga, hermana, la veo. Alguien aquí abajo… abajo en esta dirección, diga: “Yo quiero ponerme de pie, hermano Branham”. Simplemente diga: “Yo ahora quiero aceptar a Cristo, en la manera antigua, yo quiero…” Dios las bendiga a Uds. dos, damas. Sólo permanezcan de pie, por favor.

73 Ahora, ¿hay alguien más, antes de que terminemos ahora? Vamos a orar por estas personas. Ahora, allá en la parte de atrás, le veo con su mano levantada. Yo sé que Dios lo ve a Ud. también. Él conoce su corazón. ¿Habrá uno más que desee aceptar a Cristo? La veo a Ud. hermana, con el bebito en sus brazos, eso está bien. Ahora, alguien más, ¿quisiera Ud. ponerse de pie rápidamente ahora? Diga: “Yo quiero…” Dios le bendiga, hermano, lo veo. Dios le bendiga, hermana, la veo. Eso está bien. Sólo permanezcan de pie. Dios… Dios le bendiga, jovencita, la veo a Ud. también.
Alguien más, sólo póngase de pie y diga: “Yo quiero aceptar a Cristo ahora mismo, hermano Branham. Yo creo con todo mi corazón que la religión antigua que Juan Wesley predicó aquel…?… Allá en los días de Calvino y Knox”. Sólo piensen en—en George Whitefield, él predicaba tan fuerte y tan alto, que ellos podían oírlo a dos millas de distancia, predicando el mismo Evangelio que Uds. están escuchando ahorita. Pero ¿qué es lo que pasa? Las grandes y finas iglesias no lo predican más.
[Espacio en blanco en la cinta.]
¿Cuántos van a creer allá en la audiencia ahora, con todo su corazón? Muy bien, ahora. Sean reverentes. Esta es la cosa más difícil de hacer. Si Uds. únicamente supieran, amigos, cómo es moverse de una cosa a la otra. Es como correr en una carretera y agarrando hacia otra. Todo es el Espíritu Santo. Todo es Dios, pero diferentes ministraciones.
Ahora, yo no soy un predicador, no… Yo soy una llanta de repuesto. Yo simplemente, cuando el predicador no está aquí, yo trato de ocupar su lugar. Pero yo—yo amo al Señor. Pero mi don Divino de Dios es de orar por la gente enferma. Eso fue lo que Él me comisionó que hiciera, orar por los enfermos. Pero yo estoy tratando de tomar el lugar del predicador y también esto, también.

74 Así que, moverse de una a la otra se hace difícil. Son dos unciones. Una unción lo está bendiciendo a uno. Oh, uno se siente maravilloso. Y la otra le está cortando la vida a uno. Está sacando de uno. Una le está añadiendo a uno, y la otra le está quitando. ¿Cuántos entienden esto? Levanten sus manos. Digan: “Yo creo que lo entiendo, hermano Branham”. Virtud y cosas que salen de uno, la fuerza de su vida siendo sacada. Visiones, lo que ellas hacen.
Ahora, sean lo más reverentes que puedan en todo lugar. Y yo voy a hacer todo lo que pueda para orar por cada persona. Trataré lo mejor que pueda de orar por cada persona que venga aquí para que se ore por ella antes de dejar la ciudad. ¿Ven? Y sólo manténgase allí y sean reverentes.
Si Ud. no es sanado antes de ese tiempo, yo intentaré lo mejor que pueda de subirlo aquí y orar con Ud. antes de que nosotros—antes de que nosotros dejemos la ciudad.

75 Pero traten de creer la Palabra de Dios. Simplemente tomen Su Palabra al respecto. Ahora, si yo testifico de algo, y Dios no da testimonio de ello, entonces yo he dicho una – algo que no es la verdad. Pero si yo testifico de la verdad, y Dios ha dado testimonio de que eso es la verdad, entonces Uds. no—Uds. no deben dudar de Dios. Uds. deben creerle a Dios.
Ahora, Jesús… ¿Está alguien aquí por primera vez? Este es un grupo pequeño esta noche. Bueno, sólo miren allí, por vez primera. ¿Quieren Uds.? Vaya. Eso es lo malo (¿ven Uds.?), lo que lo hace difícil, cuando uno se da cuenta que la—que la gente casi no sabe qué hacer.
Ahora, esta es la razón de que yo me mantengo citando esto. Vean, amigos, el Espíritu del Señor—el Espíritu del Señor, cuando Él estuvo sobre Su Hijo, Jesucristo, Jesús no reclamó ser un sanador Divino. Él reclamó ser simplemente lo que Él era: El Hijo de Dios. Pero Él dijo: “Yo no puedo hacer nada sin que Mi Padre me lo muestre primero”. ¿Es esa la Escritura? San Juan 5, cuando Él pasó junto a todos aquellos inválidos, y ciegos, y cojos y rencos y gente lisiada, y Él no sanó a ninguno de ellos, sino fue y sanó a un hombre, que quizás tenía un problema de la próstata o algo así.
¿Cómo siguen los nervios, hermano, mejor? Bueno, yo espero que este sea el momento en que Ud. reciba su sanidad. Muy bien. Ud. viene de Virginia, ¿no es así? ¿De algún lado allá en esa área? Muy bien. Eso es West Virginia. Muy bien, señor. Muy bien. Ahora, sólo tenga fe. Él está aquí: (ajá) el Ángel del Señor.
Y ahora, Él dijo, cuando ellos lo interrogaron a Él, cuando Él pasó junto a toda esa gente y sanó a este hombre que tenía diabetes o algo, ellos—ellos trataron de preguntarse cuál era el problema. Así que ellos interrogaron a este Jesús. Y Él dijo: “De cierto, de cierto, os digo, el Hijo no puede hacer nada en Sí mismo sino lo que Él viere hacer al Padre. Todo lo que el Padre hace, Él se lo muestra al Hijo, y el Hijo hace lo que Él… el Padre obra y Yo obro hasta ahora”. ¿Es correcto eso? Entonces Él no hizo una sola cosa a menos que Dios se lo dijo que la hiciera y Le mostró cómo hacerlo. Sus Palabras son verdad.
¿Uds. creen que eso está inspirado? Claro que sí: San Juan el capítulo 5. Algunos tratan de sacar Marcos 16, pero ¿qué acerca de San Juan 5, entonces? ¿Ven? Muy bien. Ahora, tengan fe y crean.
Ahora, Él dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”. ¿Es correcto eso? Ahora, Él—Él conocía los pensamientos de los corazones de la gente. Cuando Él estaba entre multitudes, Él le hablaba a la gente. Cuando Él le habló a una mujer una vez en el pozo, Él dijo: “Ven aquí. Dame de beber un poco de agua”.
Ella dijo: “No es costumbre que los judíos le pidan a los samaritanos tal cosa, porque nosotros no tenemos tratos”.
Él dijo: “Pero si tú supieras con Quién estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber; y Yo te daría a ti agua que tú no vienes aquí a sacar”.
Pues, ella dijo: “El pozo es profundo”.
Y ellos siguieron con una larga conversación. Al poco rato, cuando Él descubrió cuál era su problema, Él fue directo al grano y le dijo, dijo: “Ve y busca a tu marido”. ¿Es correcto eso? Bueno, entonces, si Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, este Espíritu aquí… Si Uds. consideran que yo estoy en lo correcto, yo—yo seré un Espíritu de Dios o un espíritu del diablo. Uds. no pueden ser dos al mismo tiempo. No hay pájaros negros blancos; hombres borrachos sobrios; pecadores santos. O Ud. está correcto o… O Ud. es un cristiano o no es un cristiano. O es el Espíritu de Cristo, o no es el Espíritu de Cristo. De una misma fuente no sale agua amarga y dulce. “Por sus frutos los conoceréis”.
Yo he vivido en Indiana por casi cuarenta años. Estoy en mi tercer viaje alrededor del mundo. El mundo científico y todo lo ha probado, y tenemos… Creo que ellos tienen las fotografías aquí esta noche. ¿Obtuvieron todos Uds. una – pudieron ver una, del Ángel del Señor? Los hermanos la tienen aquí.
Ahora, no es sólo una foto, una fotografía; eso está en Washington DC: el único—único Ser sobrenatural en toda la historia del mundo que alguna vez fue fotografiado. Eso es lo que dicen los científicos. George J. Lacy, en su periódico Uds. lo verán allí; y Uds. tienen una copia fotostática de su firma allí.

76 Ahora, aquí está parada… La mujer es una desconocida para mí. Yo no la conozco; nunca la había visto en mi vida. Dios sí la conoce; yo no. Si algo anda mal con la mujer, Dios lo sabe; pero yo no lo sé. ¿Somos desconocidos, señora? Sí somos desconocidos. Ahora, si Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos (miren, le estoy hablando a los nuevos; los viejos lo entienden) entonces, si Él es el mismo… Él dijo: “Un poquito y el mundo no me verá más; empero vosotros me veréis; porque Yo estaré con vosotros, y en vosotros hasta el fin del mundo”. ¿Es correcto eso? Entonces si Él es el mismo, Él hará la misma cosa aquí esta noche que Él haría si estuviera aquí en carne. ¿Es correcto eso? Ahora, en cuanto a salvarlos a Uds., Él no podría hacerlo si Él estuviera parado aquí en esta noche. Él ya lo ha hecho. En cuanto a sanarlos a Uds., si Él estuviera parado aquí en esta noche, Él no podría hacerlo. Él ya lo ha hecho. Él ya ha hecho todo lo que puede hacerse. La única cosa que Él pudiera hacer, es venir y representarse Él mismo por medio de la predicación, o alguna clase de don Divino para apuntarlos a Uds. hacia eso.
Pero ahora, si esta mujer es una desconocida para mí, y yo para ella, si Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, Dios pudiera revelarme a mí, como Él lo hizo con la mujer en el pozo, en dónde estaba el problema de aquella mujer. ¿Es cierto eso? O Él…Como Él le dijo a Felipe cuando Felipe vino a Él, Él dijo: “Aquí viene un Israelita que no conoce engaño”.
Dijo: “¿De dónde me conoces?” Dijo: “Cuando…” Es decir, Natanael dijo.
“Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te vi”. ¿Es correcto eso?
Ahora, que el Señor Jesús le bendiga. Yo sé que Él está cerca, pero quiero que crea ahora con todo su corazón, y se aquiete un poco, y comience a ver hacia acá. Tenga fe.
Y Uds. allá en la audiencia que no tienen tarjetas de oración ni nada, Uds. simplemente crean con todo su corazón. Y ahora miren. Si yo les he dicho la verdad, que Jesús los sanó a Uds. hace mil novecientos años, cada uno de Uds. que tenga suficiente fe para creerlo, su sanidad está completa en Cristo. Entonces si esa es la verdad, Dios hablará a través de aquí y dirá que es la verdad. Eso es justo, ¿no es así?
Ahora, quiero hablarle sólo un momento, señora. Ud. simplemente… Siendo el primer paciente, quiero hablarle unos cuantos momentos solamente para hacer que el Espíritu del Señor empiece a moverse. ¿Ve Ud.? Así que, yo tengo que tener algo que me crea. ¿Ve Ud.? Y si Él no viene, bueno, entonces yo estoy totalmente indefenso.
Pero, Ud. ha estado sufriendo bastante. Y el padecimiento proviene de los órganos femeninos; es cáncer. ¿Es correcto eso? ¿Ud. cree que Él le sanará? Venga aquí sólo un momento.
Ahora, Padre, en el Nombre de Tu Hijo Jesús, yo pido por la vida de esta mujer, sabiendo que este enemigo la ha atrapado, yo Te pido que Tú lo apartes de ella. Como Tu humilde siervo, yo ruego que Tú lo concedas. En el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga, hermana. No dude. Vaya, creyendo.
Tengan fe ahora. Todos crean con todo su corazón. Muy bien.
Sean reverentes. Muy bien, señora. ¿Somos desconocidos? No nos conocemos el uno al otro. Ud. simplemente tomó una tarjeta de oración hace unos minutos allí. Y llamaron su nombre, y Ud. subió a la plataforma. Eso es hasta donde la vida—hasta donde nos hemos visto el uno al otro o nos conocemos. ¿Es cierto eso? Entonces solamente Dios conoce su corazón. Yo no lo conozco. Pero Ud. —Ud. sabe que algo está cerca. Ud. sabe que el Espíritu del Señor…
Ud. tiene una cosa extraña. Ud. está—Ud. está—Ud. está deseando tener hijos. ¿No es correcto eso? Bueno, Simeón estaba sentado en el templo de antaño—o Elí, mejor dicho, dijo: “El Señor te bendiga, Agar”. Y ella dio a luz un bebé. Ud. ha estado estéril. Acérquese por un momento.
Padre Celestial, en un día tan malo como hoy, y aquí está una mujer deseando un pequeñito. Dios, bendícela, así como Tú has bendecido a muchas miles a través del país. Y sánala de esto y que ella abrace a este ser querido que ella desea. En el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga, hermana. Vaya y recíbalo en el Nombre del Señor Jesucristo.

77 Ahora, no hace mucho, una damita vino a mi casa un día. Pueda que ella esté aquí esta noche, que yo sepa. Ella había estado queriendo tener un bebé por años. Yo había orado por ella, y la dama tiene el bebito varón más encantador… ¿Cuántos conocen a Richard… T. Richard Reed de Jonesboro, Arkansas? Bueno, el bendito y viejo Tabernáculo La Hora Bíblica. Él es el pastor allí. Su esposa (hace muchos años) había sido estéril por años.
Y una mañana yo salí del cuarto… Ella estaba tomando inyecciones que el doctor le había mandado y todo lo demás, lo cual casi hace que ella perdiera la mente. Y no le hizo ningún bien. Un día saliendo del cuarto, yo dije: “Hermana Reed, yo la veo a Ud. cargando un bebito varón en sus brazos. Ud. lo tendrá. Dios le ha recompensado”.
Y ella estaba tocando una canción antigua favorita para mí. No es una canción cristiana. Es “Hogar En La Cordillera”. Yo pienso que suena tan pacífica. Y dije: “Dios va a traer paz a su familia, y Él le va a dar el bebito varón”.
Y cinco años después de ese año, ella abrazó a un bebito varón. Y yo lo estaba cargando hace dos o tres semanas en mis manos, haciéndolo trotar de un lado a otro por los pasillos del lugar allí mismo donde aquello fue dicho. El Señor Dios lo concedió. Ese es uno de los centenares de casos.

78 Uds. pudieran preguntarse por qué yo le estoy diciendo una cosa a la gente y lo dejo pasar así. Es porque entre más uno le habla a la gente, uno sabe más acerca de la gente, a medida que las visiones continúan abriéndose. Pero yo quiero intentar de atender a tantos como pueda. Uno puede pararse y hablarle a alguien, y sigue moviéndose, sigue yendo, sigue moviéndose, hablando.
Ahora, señora, ¿cree Ud. las cosas que ve? ¿Ud. cree que es la verdad? Sí. Bueno, quizás yo sólo le hablaré un poquito. ¿Somos desconocidos? ¿Somos desconocidos, señora? Yo no creo que la haya visto a Ud. en mi vida. Entonces si yo soy un desconocido y Ud. es una desconocida, ninguno de nosotros nos hemos conocido en esta vida anteriormente, y esta es la primera vez que nos encontramos, levante su manos para que la gente sepa que esa es la verdad.
Yo no había visto a la dama en toda mi vida, no sé nada acerca de ella. Dios sí. Ahora, si Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, si yo pudiera hablarle a esta mujer, y si sería Su Divina voluntad, Él pudiera revelármelo a mí. Pero es Su voluntad; yo no puedo hacerlo. Él incluso podría hablarle a esa mujer, lo que está mal con ella, o algo acerca de su vida, o lo que ella ha hecho, o qué la está estorbando. O, si ella tiene otra cosa, Dios le diría a ella al respecto.

79 Uds. saben cómo es eso. Si hay pecado en el campamento, ciertamente será expuesto. Eso es correcto. No pasará por alto el pecado sin confesar. Si Uds. lo vigilan, siempre capta ese pecado sin confesar. ¿Cuántos saben que esa es la verdad? Lo observo aquí en la audiencia cada noche. ¿Ven? Ciertamente que sí. Capta el pecado sin confesar.
Pero ahora, yo quiero hablarle a la mujer. Quiero que todos sean reverentes. Ahora, hermana, si nuestro Señor Jesús… Yo sé que Él la ama a Ud., porque Él murió por Ud. Y—y si yo soy Su siervo, entonces – y Ud. Su -ser Su siervo, habría algo acerca de Ud., si hay enfermedad, entonces hay algo aquí, y siendo nosotros dos seres humanos… Es tratando de hacer que su fe mire hacia algo. De eso es que estoy hablando. Y cada palabra que yo estoy diciendo, yo – Dios tiene que darme palabra, o yo ni siquiera estaría parado aquí, yo estaría muerto. ¿Es correcto eso? Y parado aquí con esta Biblia sobre el escritorio sagrado, el púlpito, el lugar más cercano al cielo en la tierra. Ciertamente.

80 Ud. —Ud. ha venido de una distancia aquí. ¿Es correcto eso? Ud. vino en un autobús, ¿no fue así? Yo la vi a Ud. subiendo a un autobús y bajándose de un autobús.
Ahora, espere un momento, eso me dejó. Oh, sí. Eso es correcto. Y Ud. tiene algo que está en el—está en el hígado. ¿No es correcto eso? Cáncer en el hígado. ¿Es esa la verdad? Ahora, si esa es la verdad, deje que la gente lo sepa.
Ahora, Ud. oyó que eso estaba hablando; ese no era yo. Esa—esa era mi voz. Pero yo—yo podía oírme a mí mismo. Ahora, hablemos un poco más y veamos si Él… ¿Cree—cree Ud. que yo soy Su profeta? Ud. cree eso. Yo le creo a Ud. también, con todo su corazón. Dios le bendiga.

81 Ud. tiene otras tristezas en su corazón también. Ud. está preocupada por alguien. ¿Es correcto eso? Es un muchacho. ¿No es correcto eso? Y ese muchacho tuvo una operación hace algún tiempo. [“Eso es correcto”.] Fue en la columna. Y eso lo paralizó. Lo único que él puede levantar es su mano izquierda. Y dos dedos en esa mano izquierda. Yo lo veo moviendo los dedos. ¿Es correcto eso? ¿No es él un gran amante del deporte, tal como la pesca y la cacería y así? ¿No es cierto eso? Dios le bendiga, venga aquí.
Nuestro Padre Celestial, sé misericordioso con esta pobre mujer parada aquí desamparada, inútil sin Ti. Dios, concede las bendiciones que ella desea. Tú conoces todo acerca de ella. Yo no puedo recordar en este momento, pero Tú conoces todas las cosas. Y yo ruego que Tú la bendigas y le des a ella el deseo de su corazón, sanándola en el Nombre de Jesucristo. Amén.
¿Hermana? Con su fe… Sí. Hay algo acerca de Ud. que simplemente se sigue moviendo. Veo… Ud. se está desvaneciendo enfrente de mí otra vez. Ahora, Ud. va a sanar. Así que Dios le bendiga. Ud. va a sanar. Dios le bendiga. Dios le bendiga.

82 Maravillosa fe. Yo deseara que todos aquí tuvieran fe como esa. Señora, espere un momento. ¿No cruzó Ud. un río para llegar aquí? Ud. vino desde Kentucky, ¿no fue así? ¿Es correcto eso? Yo pensé que vi ese autobús cruzar el río cuando miré alrededor esa vez. Dios le bendiga.
Pero quiero preguntarle algo más. ¿Está ese muchacho con Ud.? Él no está con Ud. Pero él estaba con Ud. ¿Es correcto eso? Yo lo vi a él con Ud. también. Dios le bendiga, ahora. Se puede ir regocijándose. Oh, si Uds. pudieran tener fe así, cualquier cosa podría suceder. Créanle a Dios.

83 Señor, Ud. ha estado observándome a mí todo el tiempo, cada noche y todo. Yo sé cuál es su problema. Pero Ud. estaba sentado allí hace un rato, Ud. estaba orando. Ud. estaba orando que Dios hiciera algo por Ud. o que le hablara esta noche. ¿Es esa la verdad?
Yo no estaba leyendo su mente. Pero yo—yo sé lo que Él estaba diciendo. Y yo sé en dónde está su problema. Y yo creo que si Ud. está dispuesto a tomar mi palabra como profeta de Dios y acepta que lo que yo le digo es la verdad, Dios le sanará. ¿Ud. cree que pueda hacer eso?
Ud. tiene un problema del corazón, ¿no es así, señor? ¿Es correcto eso? Ahora, póngase de pie y diga: “Señor Jesús, yo te acepto a Ti como mi Sanador”. Dios le bendiga, hermano. Ahora, vuelva a casa y sea sano. Dios le bendiga. Muy bien.

84 Yo creo que la conozco, señora. ¿No es Ud. la dama de Chicago con algo así como—como un caso de cáncer una vez. Sanada de can… Señora? Sanada de cáncer. Ud. es la dama que estaba afuera de ese lugar esa mañana, cuando yo salí de ese… Un amigo de Ud. que fue sanado de algo allí en la audiencia, en aquella gran reunión que se estaba llevando a cabo en Fort Wayne. Yo pensé que recordé su rostro.
Oh, sí. Ya sé. Discúlpeme. Ud. es la Sra.… Su—su esposo es… Yo la conocí a Ud. en Florida una vez. Y su esposo tiene una compañía de espagueti o algo así. ¿Es correcto eso? Es correcto. Muy bien. Vea, Ud. entonces entiende lo que está sucediendo, si Ud. ha estado anteriormente en las reuniones. Es algo… Yo sé que Ud. es mi amiga. Pero quiero preguntar…

85 No, no es su propia condición. Es por un ser querido, su hija con problema del corazón. ¿No es verdad eso? Parece como que vi dos niños aparecer allí. ¿Es correcto eso? Dos nietos, y uno de ellos está a punto de tener una operación: la nariz, o algo anda mal con la nariz, un problema. ¿Es correcto eso? Sí. Y el otro tiene un problema del riñón. ¿Es correcto eso? Y Ud. quiere pedir bendiciones para ellos. Volvamos nuestros rostros hacia Dios ahora mismo.
Señor Jesús, rogamos que Tú ayudes a estas personas que están paradas aquí, esta pequeña madre en esta noche, quien ha estado presente y ha visto Tus grandes y poderosas manos moverse.
Ahora, yo pongo mis manos sobre ella en representación de las manos de nuestro Señor, y pido que todas sus peticiones sean concedidas en esta noche. Y que le sean dados los deseos de su corazón en estos asuntos. En el Nombre de Jesucristo, lo pido. Amén.
Dios le bendiga, hermana. Vaya y déjeme oír… Esos niños estaban al otro lado de las aguas, ¿no es así? América del Sur. Muy bien.
¿Cree esto? Entonces tenga fe en Dios.

86 Se siente diferente ahora, ¿no es así, hermano? Yo pensé que si Ud…. Sólo un empujoncito para hacer que Ud. lo recibiera, ¿ve Ud.? Anoche, Ud. lo intentó tremendamente. Ud. estaba sentado en alguna parte del edificio. Yo lo observé a Ud. anoche. Yo sé que otra persona aquí está enferma, muy enferma, y lo ha estado intentando las últimas dos noches. Yo creo que ellos van a ser sanados pronto. Yo lo he visto a Él ir a él ya dos veces esta noche.
Venga, señora.
Tengan fe ahora, todos, en Dios. Créanlo con todo su corazón, y Dios hará que suceda.

87 ¿Cómo está Ud., hermana? ¿Cree Ud. todas estas cosas? ¿Ud. cree que la predicación de la Palabra es la verdad? Sí. ¿Y Ud. cree que la fe viene por el oír, oír la Palabra? ¿Y Ud. cree que lo que le pedimos a Dios recibiremos, porque creemos que obtendremos lo que pedimos? ¿Y creerá Ud. conmigo? Y para que su fe… ¿Ud. cree que Dios me puede decir lo que anda mal con Ud.? Él pudiera hacerlo. ¿Ud. cree que Él lo hará?
Ud. tiene un pequeño susto, porque Ud. ha tenido un cáncer. Y el cáncer estaba en la cabeza… o en la oreja, diría yo, en la oreja. Y Ud. teme que el cáncer le haya entrado en el oído. ¿Es correcto eso? Y eso está en el oído derecho. Allí es que veo que ellos estaban examinando, mirando ese oído. ¿Es verdad eso? Muy bien, venga aquí por un momento.
Señor Jesús, yo bendigo a esta pobre mujer anciana. No cabe duda en lo absoluto, Señor, que esta pobre manita vieja y débil que yo tengo agarrada aquí ahora ha pasado muchos días lavando, ha limpiado las lágrimas del niño llorando mientras ella lo mecía.
Ha sido una madre, pero, oh Dios, se requiere de alguien ahora, de una mano marcada por clavos para quitar los temores y las lágrimas aquí. Concédelo, Señor. Que ella vuelva a casa y que todos los temores se vayan y que ella sane, y viva muchos días más feliz. Yo la bendigo a ella para este propósito, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga, hermana. Vuelva ahora, siendo feliz, regocijándose y… Dios le bendiga. Así se hace. Muy bien.

88 Pobre madre anciana.
Ahora, si Uds. pueden creer, todas las cosas son posibles.
Ahora, señor, ¿somos desconocidos Ud. y yo? Somos desconocidos. Y yo no sé nada acerca de Ud., sólo que Ud. está parado aquí delante de mí. Entonces yo le estoy diciendo a Ud. que Jesús murió por Ud. hace mil novecientos años para salvar del pecado, para sanar de la enfermedad. ¿Cree Ud. que esa es la verdad? Bueno, si yo estoy diciendo la verdad, Dios vindicará la verdad.
Y yo digo que Su actitud hoy hacia los enfermos, es como era cuando Él caminó sobre el mar de Galilea. Él no podía sanar; Él solamente podía hacer como el Padre le dijera. ¿Es correcto eso? Pero si Dios me revela a mí su problema, ¿ayudaría su fe para creer?

89 Bueno, Ud. es un tipo de persona nerviosa – le causa un problema del riñón, levantándose de noche. Pero otra cosa, una de las cosas principales que anda mal con Ud…. Oh, sí, Ud. es un caso de artritis. Lo veo tratando de levantarse de la cama. Ud. está engarrotado (¿es correcto eso?) con artritis. ¿Cree Ud. que Dios se la quitará ahora?
Dios Todopoderoso, que este diablo sea reprendido en el Nombre de Jesucristo. Y que salga del hombre, y que él regrese ahora y sea sanado. En el Nombre de Jesús. Amén.
Levante sus manos y alábelo a Él ahora. Diga: “Gracias, Señor”. Ahora, váyase de la plataforma regocijándose. Mueva los pies para arriba y para abajo. Ud. ya no la tiene.
Ahora, el hombre tenía un caso muy malo de artritis. Yo pude verlo a él en la visión cuando apenas podía caminar. ¿Alguien lo conoce? Veamos si ellos saben que esa es la verdad. Levanten sus manos. Eso es correcto. La gente allá en la audiencia. El hombre está sanado. Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”. Dios puede hacer todas las cosas para nosotros. Muy bien.

90 ¿Crees tú., jovencito? Si Dios revelara cuál es el problema, ¿lo creerías? ¿Quieres librarte del cáncer? ¿Te gustaría librarte de tu condición cancerosa? ¿Sí? ¿Aceptarás a Jesús como tu Sanador?
Señor Dios, bendice a este hombre y que ese demonio de cáncer lo deje a él ahora mismo. En el Nombre de Jesucristo, que él se vaya. Dios te bendiga ahora. Vaya, regocijándose, hermano, siendo feliz. Dios lo concederá. Muy bien.
¿Cree Ud., señora? ¿Cree Ud. que las cosas que Ud. oye son la verdad?
Ahora, hay algo con esta dama que alguien tiene, sentada allí en alguna parte de la audiencia. El Ángel del Señor se movió allí. Es esa dama sentada allí mismo con alta presión sanguínea. Ud. está sana, hermana. Ud. tiene diabetes, y es sanada. Así que, Uds. dos pueden irse regocijándose. Era una condición de la sangre. Dios le bendiga. El Señor sea con Ud., hermana.

91 Muy bien. Venga, señora. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Espere un momento. Dé la vuelta por acá sólo un momento, señora. Espere un momento. Ahora, el Señor Jesús puede hacer mucho más abundantemente (¿cree Ud. eso?) de todo lo que nosotros pudiéramos hacer o pensar. ¿Cree Ud. eso? Problema estomacal. Eso es correcto, ¿no es así, señora? Muy bien. Ud. tiene problema estomacal también. Muy bien, ambas han sido sanadas ahora. Uds. pueden irse regocijándose y siendo sanadas.
Así se le cree a Dios. Tengan fe en Dios. Tengan fe ahora; no duden.
Venga, señora. ¿Ud. quiere librarse del problema del corazón? ¿Cree que Dios le sanará? Señor Jesús, bendice su pobre alma, Señor, y dale gran fe. Y que este problema del corazón la deje en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga, hermana. Dios le bendiga.

92 ¿Cree Ud., señora? Oh, sí. Ahora, la unción está presente… Yo hablé con Ud. en alguna parte, algo así. Yo la he visto a Ud. antes en alguna parte. Oh, fue esta tarde. Yo la encontré a Ud. en la carretera. ¿Es correcto eso? Muy bien. Me alegra que haya llegado aquí. Ahora, puede irse, y regocíjese, y sea feliz, y créale a Dios con todo su corazón, Ud. se pondrá bien.
Señor Jesús, Te ruego que la bendigas, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Tengan fe en Dios. Esperen un momento. Créanle a Él con todo su corazón. Yo espero que Uds. entiendan cuando yo… Cada persona aquí es un espíritu. Uds. entienden eso. Y cada uno de Uds. que está sentado allí, como una pared sólida de fe, creyendo. Y esto se está moviendo, primero en un lugar, luego en otro, ¿ven Uds.? Yo sencillamente no puedo decir adónde va.
Cuando una visión comienza a abrirse, se materializa delante de mí, y yo tengo que mirar y ver si puedo ver a la persona. Hubo una visión que se abrió aquí mismo en ese momento. Yo no sé. Aquí mismo donde… Parecía un hombre.

93 Sí, pero no sé en dónde está el hombre. Pero yo creo que es este hombre sentado aquí orando. Creo que es alguno de sus familiares que tiene un problema de la espalda, algo que no está bien en su espalda, y un problema estomacal. Un hermano, creo. ¿Está eso… aquí mismo? Justo allí. Yo vi un hombre… No puedo… Está sentado por allí en alguna parte.
Tiene un problema estomacal y un problema de la espalda. Es un hombre; él es como un hombre joven. Vi otro parado junto a él, se parecía mucho a él, pero él desapareció. Él estaba parado allí mismo. Allí sobre la parte de arriba de esa cerca. Hay tanto jaloneo y movimiento que no puedo ubicar a la persona.
Sólo manténganse orando. Tal vez yo pueda encontrarlo. Está por allí en alguna parte. Yo vi un hombre parado así, y se fue de mí. He mirado por todo esto aquí y no puedo ver a nadie que se parezca a él. Vi a un hombre orando allí, y pensé que quizás era… o, algún familiar de él.

94 Muy bien, sean reverentes. Tengan fe en Dios.
Muy bien, traigan a la dama.
¿Ud. quiere librarse de esa sinusitis, sentada allá en la parte de atrás? ¿Ud. quiere, sentada allí al final de la fila? Simplemente crea y tenga fe en Dios. Dios lo concederá a Ud. Muy bien.
¿Cómo está Ud., señora? Quiero hablar con Ud. por un momento, para discernir su vida. Vea, hay tanto de ese lado, que a veces es difícil captarlo. Ud. ha tenido unos problemas, ¿no es así? Y Ud. ha tenido una operación, ¿no es cierto? Eso es correcto. La ha dejado a Ud. con debilidades. Ud. está teniendo una debilidad. ¿No es cierto eso? ¿Es correcto eso? Fue una operación de cáncer. Eso es cierto, ¿no es así?
¿Y no está Ud. preocupada por un ser querido? Es un esposo, ¿no es así? Eso es correcto. Él tenía alguna clase de problema rectal, hemorroides, cáncer. ¿No es cierto eso? Bueno, vuelva a casa. Dios le bendiga. Yo creo que Uds. dos van a sanar.
Señor, yo ruego que Tú la bendigas a ella. Y que ella y su esposo vivan juntos vidas largas y felices. Concédelo, Señor. En el Nombre de Jesucristo, lo pido. Amén. Dios le bendiga, señora. Vaya, regocijándose.

95 ¿Le creen Uds. a Dios? Tengan fe en Él ahora. Si Uds. creen con todo su corazón, Dios lo hará suceder. ¿Lo creen? Muy bien.
Esa dama tiene problemas de sinusitis, sentada allí mismo, y hay algo que anda mal con su seno, un dolor en su seno. Pero si Ud. cree, puede ponerse bien. ¿Ud. cree eso? Dios le bendiga. Entonces puede levantarse y aceptar su sanidad.
Ud. también tiene sinusitis, sentado justo detrás de ella allí, también. El hombre, ¿es correcto eso? ¿No es esa la verdad? La dama sentada allí a su lado, también está enferma. Ella ha tenido una cirugía de alguna especie. Veo una cama de hospital estando… Ellos están trabajando en sus piernas. No, era una vena varicosa. ¿Fue eso correcto? Y ahora Ud. está tomando alguna clase de tratamientos con agujas para ello. ¿No es verdad eso? Póngase de pie, Jesucristo le sana. Amén.

96 ¿El resto de Uds. quieren creer en este momento? ¿Uds. quieren… Uds. creen ahora? Jesucristo es la Insignia. Muy bien. Ahora, esperen un momento. Pongan sus manos unos sobre otros. Ahora, hagan esto como yo se los pido, ¿quieren? ¿Creen Uds. que Dios ha dicho la verdad aquí? ¿Creen Uds. con todo su corazón? Digan: “Amén”.
Ahora, si Uds. creen, crean estas palabras, como Su profeta yo lo digo. Que Jesucristo ha sanado a cada uno de Uds. por todo el edificio. Cada uno de Uds. está sano, fue sanado hace mil novecientos años. ¿Pueden Uds. aceptarlo? Si pueden, pónganse de pie y digan: “Gracias, Dios amado”.
Padre, yo ruego que Tú los sanes a todos y que los espíritus malignos se vayan, y sana a esta… a todos, estos pañuelos, en el Nombre de Jesús. (Muy bien, hermano…)

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