S.135 53-0613  La Manera Provista Por Dios 

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OBRAS DEL MENSAJE

La Manera Provista Por Dios

Connersville, Indiana, E.U.A.

53-0613

1 Amigo… Los saludos cristianos más cordiales para Uds. en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo, nuestro gran Rey que pronto aparecerá, creemos. Su iglesia se está aparejando para que sea hallada sin mancha o contaminación. Que el Señor bendiga a cada uno.
Ahora, hace unos momentos, pues, me imagino que me les escabullí a los muchachos. Mi hijo estaba conmigo, y lo dejé. Él entró para ver al hermano Wood, y para—para verificar y ver si las— si hay tarjetas de oración entre las personas para esta noche. [Espacio en blanco en la cinta.]
Después que comencé en la obra evangelística de esta manera para el—nuestro Señor, estaba en Corning, Arkansas. Y yo solía decirle a la gente: “Bueno, sólo traigan sus pañuelos aquí arriba, y yo oraré por ellos”. Ahora, mucha gente los unge. Eso está bien, eso es bueno, cualquier cosa que Dios bendiga, yo estoy a favor de ello. Y—pero miren, si Uds. se fijan bien en la Escritura, ellos no ungían los pañuelos, ellos simplemente llevaban del cuerpo de Pablo, pañuelos o delantales. Por lo tanto ellos estaban… Yo le dije a la gente, dije: “Ahora, si Uds. tienen un pañuelo, pues, oremos por él, y a veces, quizás, el bebé pudiera tener cólico o algo así – y estando por allá en estos matorrales y pantanos aquí afuera”.
Entonces, una noche, una señora había entrado y recibido un pañuelo. Yo dije: “Ahora, si Ud. no—si Ud. no va a usarlo en este momento”, dije: “Métalo en la Biblia en Hechos el capítulo 19 donde está—donde está la Escritura para eso”. Como un…?…

2 Entonces esta mujercita, ella lo metió en su Biblia, y—y yo tenía como, oh, creo que como unas seis semanas que me había ido de allí. Y me encontraba bien al sur cerca de Little Rock. Y una noche esta damita entró con un testimonio.
Miren, la—la gente de Arkansas no son la gente más elegante en el mundo, pero ellos son algunos de los mejores en el mundo. Ellos son humildes. No tienen mucho en cuanto a los bienes de este mundo. Yo he visto jovencitas de dieciséis años venir a la reunión, estando yo sentado allá atrás en alguna parte orando. Normalmente permanezco en oración antes de venir a la reunión. Las veo venir cargando sus zapatos y sus medias debajo de sus brazos. Y cuando llegan allí limpian sus zapatos, o mejor dicho sus pies, y se ponen sus medias y zapatos y entran a la iglesia. Tienen que hacer que ese único par dure mucho tiempo. Uds. saben. Me imagino que aquí hay gente que ha hecho lo mismo. Yo no tenía ninguno que—que—que ponerme para entrar.

3 Entonces recuerdo que una noche, una damita—ésta era la que tenía el pañuelo. Ella vivía por allá en el barrio rural, su esposo era un agricultor. Y ella estaba limpiando un viejo quinqué. ¿Cuántos alguna vez limpiaron un quinqué? ¡Vaya! Hermano, bueno, mire detrás de mí. Un quinqué… mi madre, ella solía… Ella estará aquí mañana, Dios bendiga su corazón.
Solíamos tener una que tenía una luna grande y un búho en ella. ¿Recuerdan Uds. esas lámparas con lunas y búhos? Yo tenía la mano más pequeña de la familia, así que tenía que limpiar esa bombilla, meter la mano a través de esta cosa y limpiarla. Oh, yo recuerdo eso muy bien.

4 Y esta dama estaba limpiando un quinqué, y ella quebró la bombilla sobre su brazo; se cortó las venas o arterias, o lo que era en su muñeca. Bueno, como la vieja superstición (Uds. saben), telarañas, ellos generalmente las agarran, y eso es sólo una superstición, como abrir un pollo por una mordida de culebra. Y entonces ellos pusieron la telaraña en la herida, y por supuesto, la sangre estaba brotando, y simplemente lavó la telaraña. Bueno, ella se envolvió la herida con algo, y con una sábana y ésta se empapó de sangre. Entonces ella se estaba debilitando, y su vecino más cercano estaba como a dos millas o más. Y su esposo se había ido a la ciudad para comprar unas cosas para su propia—para su mesa, y para los animales en la granja. Y ella se estaba desangrando, y sabía que iba a morir al poco rato, si algo no la ayudaba. Ella salió corriendo, y se acordó de ese pañuelo.

5 Ahora, esta es su historia. Yo no puedo decir esto. ¿Ven? Yo solamente—yo solamente estoy tomando su palabra. Pero ella corrió allí adentro y agarró aquel pañuelo, y dijo: “Amado Dios, mi vida está en Tus manos, si no me ayudas, yo—yo voy a morir. Y esto es—fue dado a mí para este propósito. Y ahora yo—yo lo pongo sobre mi brazo en el Nombre de—de Jesús, Tu Hijo. Y la sangre se detuvo.
Ella caminó como dos millas después que su esposo llegó a casa, usando esas botas grandes a través de los lodosos campos de arroz, y lo demás. Y ella colgó su linterna en un árbol y le hizo señas a un autobús de la línea Greyhound, y recorrió como cien millas y algo hasta Little Rock donde se llevó a cabo el servicio esa noche, entró sosteniendo en alto ese pañuelo, ni siquiera manchado, y mostrando el lugar donde tenía la cortada. “La fe viene por el oír, el oír de la Palabra”.

6 Recuerdo otro caso que sucedió esa noche, mientras que ellos estaban terminando con los libros en la parte de atrás. Nunca lo olvidaré. El Reverendo G.H. Brown les daría a Uds. este testimonio, y les dirá en cual clínica estaba la mujer.
¿Creen Uds. que los demonios todavía existen? Tan cierto como Dios existe, ellos existen. Y entonces, él me dijo, él dijo: “Hermano Branham, mientras Ud. está descansando…” Yo llevaba a la gente como lo estuve haciendo anoche, simplemente oraba por ellos, lo que sea que Dios me dijera. Yo decía eso y seguía adelante. Y él dijo: “Abajo en el fondo de este auditorio, aquí” pues, él dijo, “nosotros tenemos un caso lastimoso”. Dijo: “Ella casi venció a todo el mundo en el suelo: es una mujer demente”. Y dijo: “Ella está en el sótano”.
Yo dije: “Bueno…” Desde luego yo sólo era un joven en el camino en ese entonces. Yo había estado afuera en el campo de batalla de esta manera, aproximadamente, oh, creo que seis meses o algo así. Entonces pensaba que cualquier cosa que está… Bueno, es correcto; Dios puede hacer cualquier cosa. Entonces bajé al sótano, eran como las once en punto. Bueno, es—había un equipo de sonido, cornetas allá abajo. Las personas estaban apretujadas por todo aquel lugar… ¡Vaya!, los tranvías o las líneas de autobús tenían que detenerse para quitar a las ambulancias de en medio. Era verdaderamente – ellos vinieron a la iglesia allá.
Entonces el señor Brown… Si desean escribirle, es Reverendo G.H. Brown, 505, Victor Street, Little Rock. Él les indicará la clínica, el doctor, y pregúntenles acerca de este caso.

7 Y cuando bajamos los escalones, había un hermano típico de Arkansas parado allí con sus pecheras puestas, bien desgastadas. Y él estaba parado en los escalones, y yo comencé a bajar. Él estaba escuchando una megafonía de lo que yo había estado diciendo. Entonces el señor Brown dijo: “Este es el esposo de la mujer”.
Yo dije: “Me alegra conocerlo, señor”.
Nosotros sólo… Él dijo: “Mi esposa”, dijo, “está por allá”. Y yo miré, acostada en el piso… Quiero que escuchen atentamente. Allí estaba una mujer, me imagino que tenía como treinta o treinta dos años de edad. De contextura fuerte; sus manos levantadas así, acostada sobre su espalda, y sus extremidades paradas así, sus piernas así de esa manera, arriba en el aire.
Bueno, yo dije: “¿Qué le pasa a ella?”
Y él dijo: “Bueno, hermano Branham, yo acabo de sacarla a ella de la institución para dementes en…” Creo que Pineyville, o Pineville o de algún lugar allá. Que ella había salido de una institución. Dijo que ella había estado demente por dos años. Dijo: “Hermano Branham, yo la amo”. Dijo: “Yo tengo tres o cuatro niñitos allá en casa”.

8 Y dijo: “Ella—ella estaba – el doctor dijo que ella estaba teniendo una menopausia prematura. Y él le puso una inyección y eso es lo que ha sucedido”.
Yo dije: “Vaya, qué lástima”.
Él dijo: “Ella comenzó así en ese momento, unas pocas horas después de esa inyección, y eso es lo que lo causó”.
Yo dije: “Eso se ve muy mal”.
Él dijo: “La he llevado a todas partes”. Y hubo una mujer que fue sanada allá en – de Louisiana que había salido de la institución; los periódicos lo habían publicado. Entonces él dijo: “Yo vi eso, y pensé que era lo único que yo podía hacer, y mi única esperanza era traer mi esposa para acá. Tal vez el Señor la sanaría”.
Y yo dije: “Pues, hermano, si…”
Él—él dijo: “La—la ambulancia dijo que yo tenía que firmar papeles”. Y dijo: “Ellos… Ella ha estado en una celda acolchonada”. Dijo: “Ella no se levanta de su espalda; ella sólo se mantiene allí con sus pies y sus piernas levantadas en el aire y sus manos así”. Y él dijo: “Bueno, hermano Branham…”
Yo dije: “Iré y…”
El hombre dijo: “No vaya Ud. allá, hermano”. Dijo: “Ella lo matará a Ud.”
Yo dije: “Oh, no creo”.
Entonces él dijo: “Sí”, dijo, “hermano, ellos no la podían meter en una ambulancia – ellos no la pondrían a ella en una ambulancia”. Y dijo: “Yo contraté unos hombres para traerla hasta aquí”, y dijo, “ella – se requirieron cuatro hombres para sostenerla a ella en el asiento de atrás, y ella pateó todos los vidrios del carro del hombre; y ella casi hace pedazos la iglesia entera – un lugar allí, cuando intentábamos traerla aquí. Tuve que acostarla sobre su espalda aquí. Eso es lo único que ella – ella simplemente se mantiene acostada con su…”
“Oh”, yo dije, “eso…” Dijo – yo dije: “¿Es por eso que sus piernas están sangrando?” Ella-está toda cortada por aquí arriba“.
Dijo: “Esa es la razón por la que ella está sangrando; ella pateó los vidrios de ese carro”.

9 Yo dije: “Vaya, eso es una lástima”. Dije: “Bueno, tendré que acercarme a ella”. Dijo: “Hermano Branham, no haga eso”. Dijo: “Ella lo matará”.
Y yo dije: “Bueno, no creo”. Yo simplemente no sabía mucho como manejar estas cosas, así que caminé hacia el otro lado del piso. Me acerqué adonde ella estaba, ella estaba acostada allí, sus ojos estaban pestañando lentamente, mirando alrededor. Yo dije: “¿Cómo está Ud.?”
Y ella dijo: “¿Perdón?”.
Yo le dije: “¿Cómo está Ud.?” Y ella simplemente pestañaba sus ojos. Y dije: “¿Pudiera estrechar su mano?” Oh, hermanos, tan pronto agarré su mano, eso—su mano agarró la mía, y me dio un tirón tan terrible, que si yo no hubiera sacado mi pie hacia afuera, y la hubiera agarrado por aquí por su pecho con mi pie, pues, ella probablemente me habría lanzado por el piso con un—ese poder demoníaco.

10 Si alguien sabe… Si el diablo puede poner tanto poder así en una persona que está endemoniada, qué no haría el poder de Dios en un cristiano que es nacido de nuevo. Yo no… Así que, ella tiró de mi mano así—así, y ella… Yo—yo me tambaleé, y me arrojó de lado. La miré, y ella comenzó a hacer como una serpiente, haciendo un jadeo. Y aquí venía ella sobre su espalda como una serpiente, persiguiéndome, así para todos lados – hacía el ruido más horrible, arrastrándose, arrastrándose y arrastrándose. Y yo miré, y aquí venía esa mujer. Yo subí rápidamente los escalones donde estaba el hombre y me quedé parado en los escalones. Y ella seguía arrastrándose para todos lados sobre el piso. Y ella agarró sus enormes piernas, puso sus pies contra la pared, y se golpeó muy fuerte de esta manera. Había una banca colocada allí, y ella la golpeó así con la cabeza y le rompió un pedazo grande. Este cayó en el piso. Y ella soltó una risa horrible: “Ji, ji, ji, ji, ji, ji. [El hermano Branham lo ilustra] así. Y ella agarró este—un pedazo de palo así y lo lanzó por encima de su cabeza así, y golpeó arrancando el encalado de la pared al lado de su esposo.
Dijo: “Yo se lo dije, hermano…”

11 Dije: “Yo nunca había visto algo así en mi vida”. Y yo—yo lo he visto desde entonces, pero hasta ese momento no. Y aquí estaba ella como arrastrándose alrededor, y la sangre chorreando de su cabeza.
Pues, yo dije: “Señora, Ud. lanzó eso contra su esposo”.
Dijo: “Ella no me conoce”. Dijo: “Ella tiene dos años que no conoce a nadie”.
Y yo dije: “¿No es eso una lástima?” Y en ese momento ella se levantó. Yo dije: “¿Hermano, Ud. cree que Jesucristo…? Cuando yo testifico acerca de este Ángel de Dios, ¿cree Ud. que esa es la verdad?”
Las lágrimas bajaban por su rostro, por la barba en su rostro, él dijo: “Hermano Branham”, dijo: “Yo—yo vendí mi granja. Le dimos tratamientos de electrochoques; le hemos dado de todo”. Y dijo: “Todo lo que he podido hacer, he tratado de hacerlo”. Pero dijo: “Allí está ella”. Y dijo: “Yo vendí hasta las mulas”, dijo: “para obtener algo de dinero para que estos hermanos la trajeran hasta aquí”. Y él puso su brazo alrededor de mí. Sentí tanta lástima por el hombre que pude haber llorardo de ensequida.

12 Y yo dije: “Señor, lo único que puedo hacer por Ud. es pedirle a Dios. Ahora”, yo dije: “Ud. tenga fe y crea”. Él me dijo que si lograba que la gente creyera“.
Y él dijo: “Bueno, hermano Branham, yo creo”. Y ella levantó su cabeza hacia atrás así; ella dijo: “William Branham tú no tienes nada que ver conmigo”. Dijo: “Yo la traje a ella aquí”.
Bueno, su esposo miró para todos lados y dijo: “Bueno, esas son las primeras palabras que ha pronunciado en dos años”. Él dijo: “¿Cómo es que ella lo conoce a Ud. cuando ni siquiera me reconoce a mí, su esposo?”
Yo dije: “Esa no es ella, ese es el diablo que está hablando”. ¿Ven? Yo dije: “Ese es…” Dije: “Ese es quien es”. Y dije: “Él reconoce que algo está por suceder, y es por eso que él habló”.
Y “Pues”, él dijo: “ella lo llamó a Ud. por su nombre”. Y ella comenzó a reírse muy raro. Yo dije: “Mire, hermano, Ud. crea”. Y yo simplemente extendí mis manos. Dije: “Amado Señor, Jesús, yo vengo con todo mi corazón y con la fe sencilla como la de un niño. Y yo creo que el Ángel de Dios está aquí ahora mismo, Quien me ha comisionado para salir por este mundo haciendo estas cosas, para orar por los enfermos. Y yo pido, amado Dios, que Tú sanes a esta mujer”. Yo dije: “Satanás, tú—tú no me tienes miedo a mí, pero tú le tienes miedo a Aquel a quien yo represento”. Dije: “Y yo vengo como Su representante, confesando un don de sanidad Divina que fue ministrado por un Ángel y yo digo y te conjuro; en el Nombre de Jesucristo, sal de esta mujer”. Me di la vuelta hacia el hombre. Ella permaneció en la misma posición.
Yo dije: “¿Cree Ud.?
Él dijo: “Sí, señor, yo creo, hermano Branham”.
Yo dije: “Dios lo recompensará a Ud. conforme Ud. ha creído”. Me di la vuelta y subí los escalones.

13 Como, creo que como seis semanas después de eso, yo estaba en Jonesboro, de donde salí hace unas cuantas semanas. Y estaba sentado allí una noche, y vi que un hombre me saludaba, sentado allá atrás. Y pensé… Entonces, él sencillamente no pudo aguantar más, se tuvo que levantar. Dijo: “¿Se recuerda Ud. de mí, hermano Branham?”
Yo dije: “No creo que me acuerde de Ud., hermano”, y era muy temprano así—el servicio realmente no había comenzado aún.
Él dijo: “¿No se recuerda de mí? Yo dije… ”¿No se acuerda de mi esposa?“
Y yo dije: “No, señor, no creo”. Y ella tenía tres o cuatro niñitos junto con ella. Ella estaba sentada allí. Y yo dije: “No”.
Él dijo: “Mire. ¿Ud. se acuerda de la dama que se arrastraba sobre su espalda, la que estaba demente, de la institución mental?”
Yo dije: “Sí. Esa es ella, ¿no es así?”
Dijo: “Esa es ella”.
Ahora, él… Yo dije: “¿Cómo sucedió?”
Él dijo: “Bueno”, dijo: “Hermano Branham, esa noche”, dijo: “ella se mantuvo acostada así hasta que su servicio terminó. La levantamos y la metimos en un carro”, y dijo: “ella estaba—parecía estar bien. Ella no pateó, ni hizo nada, ni se portó mal mientras la llevábamos de regreso a la institución donde…”

14 Yo le dije: “Regrésenla. Dejen que el doctor le dé de alta”, ¿ven? Entonces, yo dije: “Si Ud. cree, tiene que suceder”. Y Él me dijo: “Si logras que la gente te crea y eres sincero cuando ores…” y yo sé que fui sincero, y él dijo que él creía. Y entonces, yo sé tan cierto como lo otro es cierto, que tiene que ser que si yo puedo lograr que el paciente crea eso.
Él dijo: “Y Ud. sabe, la mañana siguiente…” Dijo que él la había llevado a ella ese—ese día y esa noche; ella estaba como a una distancia de doscientas millas. Cuando ellos llegaron, la siguiente mañana, la mujer estaba sentada en las celdas cuando la enfermera vino a ella. Y al tercer día la examinaron. Y al cuarto día, la dieron de alta y la enviaron a casa perfectamente normal y sana.
Y aquí estaba ella con sus niñitos. Y hace como dos o tres años, yo estaba en San Bernardino, California dando un testimonio. Y ella y su esposo pasaron al frente, y dijo: “Aquí estoy yo todavía”. ¿Qué fue eso? La gracia de Dios. Eso es lo que es. “Si tan sólo puedes creer, todo es posible”. Ahora, tengan fe en Dios.
Y miren, amigos, mañana es… [Cinta en blanco]…

15 Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos.
Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro; fue menospreciado, y no lo estimamos.
Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.
Y ahora, sólo por un momento… (¿Terminó Ud., hermano Woods? Los libros… Gracias.) Inclinemos nuestros rostros por un momento, para orar ahora, mientras nos aquietamos ahora, todos, para el servicio.

16 Veo a dos niñitos afligidos sentados aquí en esta noche, un niñito y una niñita, sentados en una silla de ruedas. Otra niñita acostada en el regazo de su madre, con una manta sobre ella. Pidamos a Dios que Él tenga misericordia de estos en esta noche, junto con… Sí. También veo a un niñito afligido sentado aquí atrás, en los brazos de la madre, quizás.
Oh, veo a un hombre con sus muletas cerca de él. Miren, ¡qué escena! Hablemos con el gran Hacedor ahora, mientras mantenemos nuestros rostros inclinados.
Nuestro Padre Celestial, hemos venido esta noche con ningún otro propósito sino para la gloria de Dios, y como un testimonio de Jesucristo, Tu Hijo. Esta grande e histórica reunión, para esta ciudad, está comenzando ahora a llegar a su clausura. Fue en el cierre de la reunión un día, la fiesta… Cuando Jesús se levantó en medio de la gente y clamó: “Yo soy la Roca que estaba en el desierto. Vuestros padres comieron maná y están muertos”.

17 Y cómo Él exaltó a Dios delante de ellos, al decirles cuál era Su misión en la tierra. Padre, te rogamos que en estas últimas pocas noches Él se manifieste a nosotros como lo ha hecho. Y que en el futuro Él se manifieste incluso en una porción mayor.
Estamos leyendo aquí de Tu Escritura en esta noche de cómo Él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados. El castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas. Dios, ten misericordia de todos nosotros. Perdona nuestros pecados.
Ayúdanos en esta noche, Señor a poner a un lado todo peso de pecado que nos asedia, para que corramos con paciencia la carrera que está puesta delante de nosotros, puestos los ojos en el Autor y Consumador de nuestra fe, Jesucristo. Porque te lo pedimos en Su Nombre. Amén.

18 Ahora, sólo por unos momentos, no para predicar sino sólo como he estado haciendo—exaltando a Cristo. Quiero usar como tema esto: La Manera Provista Por Dios.
Uds. saben, hay dos maneras para todas las cosas. Ud. está consciente de eso, ¿no es cierto? Es su manera y la manera de Dios. Y Ud. no puede tener su propia manera y estar en la manera de Dios al mismo tiempo. Ud. tiene que salirse de su propia manera para que Dios tenga Su manera. ¿No es verdad eso? Ahora, o es derecha o izquierda.
Ahora, si Ud. está yendo a su manera, Ud. está fuera de la manera de Dios. Si Ud. desiste su propia manera, Ud. entra en la manera de Dios. Dios puede obrar a Su manera cuando Ud. desiste de obrar a la suya. Pero mientras Ud. esté obrando a su manera, Dios no puede obrar a la Suya. Así que Ud. tiene que ir en una o en la otra dirección. Así que dejemos a un lado nuestra propia manera en esta noche, y dejemos que Dios tenga la preeminencia. Dios tiene una manera.

19 Él comparó aquí… Él le dijo al profeta: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas”. Me agrada eso. Dios nos comparó con ovejas. Me pregunto ¿por qué? ¿Alguna vez alguien crió ovejas? Bueno, Ud. sabe que la oveja es la cosa más indefensa en el mundo cuando está perdida. No puede hallar su camino a casa en lo absoluto. ¿Es correcto eso, criadores de ovejas? Yo mismo he ayudado a criarlas, allá en las praderas del oeste. Y apacenté muchas de ellas.
Pero, ¡fíjense! Una oveja cuando está perdida… cuando ella está perdida, ella se queda parada y bala. Eso es todo. Los lobos vendrán y se la llevarán (Eso es todo.) a menos que un pastor venga a ella. Y así es con nosotros: Cuando estamos perdidos, estamos completamente indefensos a menos que el Pastor venga y nos busque.
Así que, estoy contento en esta noche de que Dios tiene Su Pastor sobre Su redil. ¿Uds. no? Que cuando nosotros clamamos, Él siempre oye. “Y todos nosotros nos descarriamos como ovejas”. ¿Ven?, eso es extraviarse. Mas Dios cargó sobre Él el pecado de todos nosotros.

20 Cómo es que la iniquidad de todo el mundo fue puesta sobre un solo Hombre. Todos los pecados, todas las enfermedades, todo lo que estaba mal fue puesto sobre esa sola Oveja, el Cordero provisto por Dios. Y Él lo llevó a Él al Calvario; Él lo crucificó a Él para que fuera el sustituto de toda nuestra maldad y nuestra enfermedad y nuestras rebeliones y todo lo que hemos hecho en contra de Dios y todo lo que hemos hecho en contra de nosotros mismos. Él fue el Sacrificio provisto por Dios para nosotros. La manera provista por Dios.
Ahora, Dios siempre ha tenido una manera. Él tiene una manera en esta noche. Y Dios siempre, antes de que Él envíe juicio, Él siempre provee una vía de escape. Y Dios provee una… antes de que Él envíe Su juicio, quiero decir que primero… antes de que Él envíe juicio, Él siempre envía misericordia.
Y si Ud. menosprecia la misericordia, no queda otra cosa sino juicio, y Ud. se ha juzgado a Ud. mismo, ¿ve? Ud. siempre ha hecho su propio juicio.

21 Ahora, en esta noche cuando Ud. venga por sanidad Divina, si Ud. dice: “Yo no lo creo”, pues, Ud. no pudiera ser sanado. No hay esperanza para Ud., ¿ve? Ya Ud. se juzgó a sí mismo. Y cuando Ud. rechaza a Jesucristo el Salvador y a Dios, Ud. no tiene que ser juzgado, ya Ud. es juzgado. Su actitud hacia la manera provista por Dios le ha juzgado a Ud.
No hay necesidad de que el hombre vaya al infierno. Dios no envía a nadie al infierno. Ud. mismo se envía al infierno. Dios ha hecho todo lo posible en el mundo, para evitar que Ud. vaya al infierno. Y Él deja que Ud. decida ir al infierno. Ud. batalla contra toda barricada que Dios le pone en el camino, Ud. sencillamente pasa por encima de ella. “Yo no creo en esto”. Y “yo no creo en aquello”. Y “yo no creo en esto”. Así de cabeza.
Ahora, hay una luz roja aquí en la ciudad, y se pone roja y verde. Eso le dice a Ud. cuando detenerse y cuando continuar, si Ud. se la pasa, bueno, no culpe a la ciudad. Ellos pusieron la luz allí para su protección. Pero si Ud. se la pasa, eso depende de Ud. Ud. ocasionó su propio juicio.

22 ¿Ud. recuerda cuando se fumó ese primer cigarrillo de hoja de maíz, cuando estaba parado detrás de la chimenea, detrás de la casa y fue y se comió un poco de café para que mamá no oliera su aliento? Y mamá dijo: “¿Has estado fumando?”
Y Ud. dijo: “No, mamá”.
¿Cuál fue la primera cosa? Esa conciencia dice: “No hagas eso muchachito; estás mintiendo”. Pero Ud. no le hizo caso a su conciencia. “No, mamá. Yo no lo fumé”. Allí estaba la primera manera provista por Dios para que Ud. se detuviera en el acto, es una luz de alto. “Detente. No digas eso. Dile la verdad. Aunque te castiguen, ve y di la verdad al respecto”.

23 Luego la siguiente cosa, Ud. va a la iglesia, y escucha los himnos siendo cantados, el Evangelio ser predicado. Algo… el Espíritu Santo comienza a hablarle a Ud. “Ven y arrepiéntete”. Y Ud. dice: “Oh, eso… Yo… Yo… Yo soy joven. Todavía tengo tiempo de sobra. Tengo esto. Tengo que hacer esto”. ¿Ve?, Ud. está rechazando la manera provista por Dios y se está juzgando a sí mismo.
Entonces, ¿cómo puede Ud. culpar a Dios? No puede. Ud. tiene que culparse a Ud. mismo. No hay ni una pizca de necesidad que alguien vaya al infierno cuando Dios ha provisto una vía de escape. Ud. no puede evitar ser un pecador. Ud. no puede evitar eso. Ud. nació pecador. Pero Ud. puede evitar permanecer como un pecador. Porque si Ud. acepta a Jesús en su lugar como… Él fue hecho pecado por Ud., la vía de escape de Dios. Entonces Ud. no tiene que ser un pecador. Ud. será un cristiano y será santo.
No su propia santidad, sino la santidad de Él. No lo que Ud. es, sino lo que Dios ha hecho por Ud. en Cristo Jesús, ¿ve? Sus propias maneras… Ud. puede dejar de mentir. Ud. puede dejar de robar. Ud. puede dejar de fumar. Eso no significa que Ud. es salvo. No, señor.
Ud. es salvo porque Dios ordenó que Ud. fuera salvo, y llamó a su corazón. Por eso es que Ud. es salvo. “Ninguno puede venir al Padre a menos… a Mí a menos que Mi Padre lo traiga”. Y Dios ha provisto una vía de escape ahora.

24 En los días de… y tuvo una manera provista para ello. Fíjense en los días de Noé. Jesús hizo referencia de eso—allá en el mundo antediluviano. Regresemos allá por sólo unos momentos y volvamos al pasado.
Ahora, nunca había llovido sobre la tierra. La tierra estaba en posición vertical. La razón por la cual hoy día está inclinada hacia atrás de esta manera… es el aire caliente y frío lo cual hace subir el vapor y eso es lo que forma las nubes y lo demás. Pero hasta ese tiempo nunca había llovido sobre la tierra. Dios la regaba por medio de manantiales y demás en los huertos—los manantiales debajo de ella. Nunca había llovido. Jamás había habido una nube en el cielo sobre esta tierra, hasta ese tiempo.
Y entonces Dios vio la maldad del hombre—cómo es que ellos pecaron. Y Dios es Santo, y Él no puede soportar el pecado. Y Él dijo que Él destruiría al hombre. Y Él le dijo a Noé que fuera a predicar un mensaje de misericordia antes que viniera el juicio Divino.

25 Ahora, ¿qué hicieron ellos en aquel día? Ellos se rieron y se burlaron de Noé. Dios tenía una manera provista para que toda la humanidad escapara si la aceptaban, pero el hombre la rechazó. Él no quiso esa manera. Y él pensó que Noé estaba loco. Puedo oírlo a él hablando allá en la ciudad, quizás en algunas de las ciudades de aquel día, diciendo: “Oigan ¿qué piensan Uds. acerca de esa historia de la lluvia de la cual está hablando aquel hombre? Y que va a caer agua de los cielos. ¿Alguna vez oyeron tal cosa? Yo no veo ninguna allá arriba”.
Pero si Dios dijo que iba a haber agua allá arriba, Él puede poner agua allá. Eso es correcto. Dios estaba dando una vía de escape. Él estaba proveyendo misericordia para la gente. Y ellos la rechazaron. Y Noé predicó ciento veinte años, tratando de hacer que la gente se reformara… no que se reformara, sino que se arrepintiera. Y que vinieran y entraran al arca.
Y él estaba todo el tiempo construyendo el arca. Él la hizo de cierta clase de madera, para la salvación de su propia casa y aquellos que vinieran. Había una puerta en el arca. Y cómo es que yo puedo mirar allá atrás y pensar ahora más o menos cuando Noé había terminado de predicar y toda la gente había rechazado, ellos se habían burlado de él y se rieron de él. ¿Creen Uds. eso?

26 Jesús dijo: “Como fue en los días de Noé… comían, bebían, se casaban, y se daban en casamiento, moral, inmorales, contaminación”. Más o menos como están hoy en día. Es igual. Y un mensaje que parecía ser un fanatismo para el mundo. ¡Aleluya! Eso es correcto.
Dios tiene una manera provista en esta noche y es llamada fanatismo. Pero es el mensaje de Dios. Hay una puerta del arca abierta y esa puerta es Jesucristo: La manera provista por Dios. Cualquiera que desee venir es bienvenido. Pero rechazarlo es morir. Eso es correcto.
Y recuerden, la misma lluvia que ahogó al mundo, salvó a Noé. La misma agua que destruyó al mundo, que trajo juicio sobre el mundo, fue la que salvó a Noé.
Y el mismo Espíritu Santo en esta noche del que Ud. se está burlando y menospreciando, y llamando a esa gente un montón de santos rodadores, ese mismo Espíritu Santo salvará a la iglesia, juzgará al mundo y lo condenará. Eso es correcto.

27 La iglesia será levantada. El mundo será condenado por el mismo Espíritu que ellos están escuchando esta noche. Eso es correcto. Rechazarlo es muerte. Recibirlo es vida. O es derecha o izquierda. Negativo o positivo.
Y como fue… Él dijo: “Así como fue en los días de Noé”. Pero Dios estaba determinado que algo sería salvo. Y ¡escuchen! Veamos un pequeño drama. A mí sencillamente me gusta.
Miren, cuando yo puedo oír allá en el pasado, Noé había terminado de predicar. Sus hijos creyendo, sus esposas y demás; ellos estaban listos. Nunca había habido ninguna lluvia. Y de repente, puedo oír el primer rugido de ese trueno salir. Puedo oír a alguien decir: “¿Qué fue eso allá en la ciudad?”
Oh, ellos estaban bailando, y, oh, comiendo y bebiendo, y disfrutando de un tiempo tremendo, y llenos de alegría. Exactamente como está el mundo hoy en día. Porque Cristo dijo que sería de esta manera. No puede ser de otra manera.

28 No hay necesidad de orar para que eso sea cambiado, no se puede cambiar, porque Dios ya ha dicho que no se sería cambiado. Lo único que hay que hacer es salvarse uno mismo de esta generación mirando a Jesucristo, aceptándolo, y nacer dentro de ella, en la manera provista por Dios, el bautismo del Espíritu Santo. Amén.
Escuchen. Él murió en la cruz. Y allí Él sangró. Él tomó sobre Sí mismo la forma de carne pecaminosa. Él murió en mi lugar. Él estaba igual que… Dios sacó del costado de Adán una costilla y le hizo una novia. Dios abrió el costado de Cristo y sacó agua, sangre y Espíritu como una novia para Sí mismo, para Cristo, ¡cuán hermoso!
“Y por un solo Espíritu…” No por una membresía de iglesia. “Por un solo Espíritu somos todos bautizados… (Amén) somos todos bautizados en un cuerpo y llegamos a ser miembros de ese cuerpo”. Y tan cierto como Dios levantó aquel cuerpo en lo literal, (del sepulcro) el cuerpo espiritual subirá en el rapto. Ciertamente.

29 Como fue en los días de Noé. El primer trueno… Vaya, yo puedo ver allá arriba y puedo oír a la ciudad comenzar a burlarse de ello. Diciendo: “¿Me pregunto qué fue eso? Hubo una explosión en alguna parte”. Pero miren.
Miremos incluso los animales. Puedo ver a la madre pájara posada arriba en un árbol. Ella está canturreando y el padre pájaro por allá, contento. Y de repente, pues, cuando ellos escucharon el trueno, la madre pájara dijo: “Eso fue exactamente lo que dijo Noé. Vámonos”.
Puedo ver a la madre camello afuera en la colina, y al padre camello. “Eso es, madre. Vamos. Eso fue exactamente lo que dijo Noé”.
Puedo ver al monito con su coco. Él lo suelta. Dice: “Vamos, madre. Vámonos”. Y se fueron. De dos en dos entraron al arca, déjenme decirles, algo tiene que escuchar el Evangelio. ¡Aleluya! Si el Espíritu de Dios sobre la vida animal, hizo entrar a los animales al arca, ¿cuánto más el Espíritu Santo debe ser para los hombres y mujeres de hoy en día, que le creen a Dios, y oyen la Escritura y oyen la Palabra y ven la manera de Dios? Cuán maravilloso. Sí, señor.
“Como fue en los días de Noé, así será en la venida del Hijo del Hombre”.

30 Moisés tomó la manera provista de Dios cuando ellos estuvieron allá en Egipto. ¿Cómo iban ellos a salir? Dios continuaba endureciendo el corazón del Faraón. Pero Él dijo: “Ahora, yo voy a proveer una vía de escape porque voy a enviar muerte sobre la tierra”.
Oigan, escuchen. Aquí hay algo impactante. Observen plaga tras plaga tras plaga, pero la última plaga que cayó fue la muerte. Justo antes de la liberación.
Nótelo. Cuán impactante es eso hoy en día. Jesús dijo: “Habrá… vendrán tiempos peligrosos. Los corazones de los hombres desfallecerían”. Cómo es que Él dijo que habría angustia entre las naciones. El mar rugiendo, olas gigantes de las cuales nunca se había oído antes, estrellándose en los mares. Cómo es que todas estas señales se estarían cumpliendo. Así como fue en los días de Noé, sucedería otra vez. Cuán maravilloso.
Pero recuerde: La última plaga que cayó fue muerte. Y la última cosa… Dios nos ha dado advertencia tras advertencia, advertencia tras advertencia. Ahora, la última cosa que ha venido es la muerte. Muerte espiritual. Las iglesias están muriendo, espiritualmente. Eso es correcto, amigos.

31 Hablamos acerca del avivamiento en América; nosotros no tenemos ningún avivamiento. Tenemos mucho de unirse a la iglesia, pero no tenemos ningún avivamiento.
Uno de los evangelistas famosos, no hace mucho, donde habían reclamado treinta mil en seis semanas… o mejor dicho veinte mil, creo que era. Como seis semanas después de eso, no podían hallar a veinte personas. La razón de esto amigos, es porque ellos simplemente hacen que la gente haga una confesión—sólo se levantan y se sientan. Eso es bueno. Eso está bien, hasta allí Uds. pueden llegar.
Pero, hermano, hay una experiencia más profunda que eso. Uds. tienen que llevar a esa persona adonde el Espíritu Santo tome control de esa vida por medio del bautismo del Espíritu Santo. Esa es la manera provista por Dios.
Igual a como fue en los días de Noé: Uno de ellos se levantó y dijo: “Ahora bien, miren. Si realmente sucede como lo dijo Noé, yo me buscaré un tronco grande de álamo y flotaré sobre él”.

32 La única cosa que flotará es la manera provista por Dios. Su popularidad no durará en aquel día. No permanecerá en aquel día. No me importa lo que Ud. tenga. Dios no tiene atajos. Ud. viene por medio de la cruz, nace de nuevo, es lleno con el Espíritu Santo, o Ud. está muerto. Ud. está perdido.
No hay atajos. Ud. tiene que venir a la manera de Dios. ¿Qué si yo saliera esta noche a casa y dijera: “Veamos ahora, la línea recta sería de esta manera?” Yo me quedaría estancado en el barro. Ellos han provisto una autopista. Yo tengo que tomar la señal y seguirla.
Y déjenme decirles, aquí está lo que Pedro dijo en el día de Pentecostés. Dijo: “Arrepiéntase, cada uno de vosotros, y bautícense en el Nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa es para vosotros y para vuestros hijos y para cuantos estuvieren lejos”, hasta para Connersville, Indiana. “Y para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”.

33 Y hermano, desde aquel entonces, Jesús dijo: “A menos que un hombre nazca del agua y del Espíritu, él nunca entrará”. Ellos han adoptados cosas diferentes, amigos, pero eso no es la Biblia de Dios. No existen atajos. Ud. tiene que venir por la vía escabrosa. Ciertamente.
Pienso en Naamán allá en el pasado, cuando él intentó tomar un atajo. El profeta le dijo: “Anda y sumérgete en el Jordán”.
“Oh”, dijo él, “las aguas de aquí son tan buenas—son tan buenas aquí como las de allá”. Bueno, él iba a seguir con su lepra. Pero el profeta le dijo que se sumergiera en el Jordán.
Y puedo verlo. Eso como que dañó su prestigio. Se bajó de la barca… o mejor dicho de su pequeño carruaje, salió allí y se aguantó la nariz, Uds. saben, y sumergió sus manchas. Eso podría dañarlo a Ud., pudiera ponerlo a Ud. todo molesto.
No hace mucho, un predicador me dijo… Mejor dicho, un maestro de escuela dominical en la ciudad donde yo vivo. Dijo: “Hermano Branham, ¿cómo puede Ud. predicar con toda esa gente diciendo: Amén y aleluya, y gritando y clamando?”
“Pues”, yo dije, “si ellos no estuvieran haciendo eso yo no podría predicar”. Hermano, eso es correcto.
Él dijo: “Eso me incomodaría tanto a mí”.
Yo dije: “A mí no. Si no hay nada aconteciendo, entonces yo sí me incomodo”.

34 Uds. saben, sus “amenes” no me perturban. Sus gritos y clamores no me molestan. Me hace recordar cuando yo solía ir de cacería. A mí me gustaba cazar de noche. ¿Alguna vez han hecho eso, Uds. nativos de Indiana aquí, cazar zarigüeyas?
Y yo tenía un perro viejo que no tenía sino un solo diente. Pero hermano, él tenía mucho valor. Y él atacaba cualquiera cosa menos a un zorrillo. Y cuando lo teníamos acorralado debajo de un matorral, lo único que yo tenía que hacer para hacerlo que fuera a atrapar al zorrillo era levantar el matorral y darle unas palmaditas en la espalda y decir: “Ve por él, muchacho. Ve por él, muchacho”. Y él atrapaba a ese zorrillo también.
Hermano, el peor zorrillo que yo conozco es el diablo. Es la cosa más apestosa que yo alguna vez… Ahora, Ud. sólo diga: “Amén” y eso es “Ve por él, muchacho. Lo acorralaremos”. Oh, yo quiero decirles, es “ponerlo a…” Eso es correcto.

35 Oh Dios, preparando una vía de escape. La manera provista por Dios. No intente entrar a su propia manera. Noé intentó entrar… La gente en el tiempo de Noé trató de entrar a su manera, la manera incorrecta. Pero Dios tenía una manera, la manera del arca.
Él tiene una manera hoy en día y es la manera del Calvario. Y Ud. dice: “Bueno, yo creo eso, hermano Branham”. Bueno, si Ud. lo ha creído y ha entrado por la puerta, Ud. tiene que recibir el Espíritu Santo. Ciertamente.
Cuán hermoso fue enseñado eso en la parábola de la Cena de las Bodas. Él encontró a uno allí que no tenía puesto un vestido de bodas. Pues, eso es muy típico. En los tiempos orientales, cuando ofrecían una cena o algo así, el novio tenía que proveer las vestimentas. Así es como es en este asunto también—la Cena de las Bodas a la que vamos.
Y entonces el novio contrataba a un hombre para que se parara a la puerta. Y todos lo que tenían una invitación venían a la puerta. Pobre o rico, cualquier clase, ellos les ponían esta vestidura. Una vez que ellos estaban adentro, todos se veían igual. Me agrada eso.

36 Hermano, no había grandes ni pequeños entonces, cuando Ud. entraba por la puerta. Y entonces Él encontró a un hombre allá atrás que no tenía puesto un vestido de bodas. Él entró de alguna otra manera, por los lados de la puerta. Y Jesús le dijo: “Amigo, ¿qué estás haciendo aquí?” Y él se quedó mudo.
Y si Ud. intenta subir por su propia escalera moral o por algún credo o alguna iglesia, hermano, Ud. se va encontrar de la misma manera. Todo hombre que entra por la Puerta va a recibir la misma vestidura, y esa vestidura es el bautismo del Espíritu Santo. Cada hombre paga el mismo precio.
Una dama me dijo, dijo: “Aquella mujer parada al fondo del edificio, gritando y llorando”, dijo, “bueno, yo simplemente… bueno, eso me preocuparía a mí”. Dijo: “Pues, me da escalofríos por la espalda oírla clamando, gritando”.
Yo dije: “¿De verdad?” Dije: “Si Ud. alguna vez es lo suficientemente afortunada como para llegar al Cielo, Ud. entonces se moriría de frío, cuando Ud. llegue allá y oiga toda esa gritería, clamores y aclamaciones allá. Pues, ellos claman Santo, Santo, Santo, delante de Él día y noche. Todo el tiempo”.

37 Ciertamente que Dios tiene una manera provista. Ud. dice: “¿Ud. tiene un poco de esa nueva clase de religión, hermano Branham?” No, señor. Yo tengo una nueva dosis de esa misma clase de religión antigua. Oh, pues, seguro.
Allá atrás antes que existiese un mundo, ellos tenían una religión de gritos. “¿Dónde estabas tú”, le dijo Dios a Job, “cuando Yo fundaba la tierra”, “cuando alababan todas las estrellas del alba, y se regocijaban todos los hijos de Dios?”Amén.
¿Tengo yo algo nuevo? No. Todavía es la misma. ¡Aleluya! Con razón cuando aquella piedra venía entrando a Jerusalén, todo el pueblo cantaba: “Hosanna, hosanna”. Y aquellos sacerdotes almidonados decían: “Háganlos callar. Oh, ellos me incomodan”.
Él dijo: “Si ellos se callan, las rocas clamarán inmediatamente”. Algo tiene que ocurrir. Sí, señor.

38 Puedo ver a Moisés antes del gran momento de separación. Antes que la muerte viniera a herir la tierra, Dios proveyó una vía de escape para aquellos que creyeron. Dijo: “Vayan y busquen un cordero macho. Guárdenlo por catorce días”. Un tipo perfecto de Cristo. El primogénito de la oveja madre. Debía ser un macho guardado por catorce días, para ser probado. No podía tener ningún defecto.
Cristo, igual. El primogénito de la madre—la virgen. Y Él fue probado. Aun Poncio Pilatos dijo: “Ningún delito hallo en Él”. Nadie pudo encontrarlo. Judas Iscariote dijo: “He entregado sangre inocente”.
Aquella esposa pagana, allá atrás, de Pilatos, tuvo un sueño, y envió al muchacho desde el palacio. Puedo ver a Pilatos parado allí, listo para pronunciar juicio sobre Jesús. Oigo a un caballo que viene corriendo, galopando allí. El muchacho se baja de un salto y corre, se postra al lado de su amo. Se levantó y le entregó un pedazo de papel. Él lo miró. Puedo ver su cara ponerse blanca, las rodillas comenzaron a temblarle. Miremos por encima de su hombro y veamos lo que dice.

39 Miren, esto provenía de una pagana. Decía: “No tengas nada que ver con este Hombre justo, porque he padecido muchas cosas hoy en un sueño, por causa de Él”.
Déjenme decirles, todo enemigo tuvo que testificar de Él. La luna, las estrellas apagaron sus glorias en aquel día. Ése era el Hijo de Dios. El centurión romano dijo: “Verdaderamente ése era el Hijo de Dios”. Judas dijo: “He entregado sangre inocente”. ¡Aleluya! Sí, señor.
Él es la manera provista por Dios esta noche. Todo hombre o mujer que haya hecho algo para Dios… han habido hombres y mujeres que han creído eso, que se han aferrado a eso, y lo han mantenido. Eso ha emocionado los corazones de los poetas a través de las edades.
Cuando pienso en Eddie Perronet allá en el pasado— “¿Qué piensas tú de Cristo?”—Eddie Perronet, cuando él escribió aquel gran canto que dice:
¡Todos alaben el Poder del Nombre de Jesús!
Que los Ángeles caigan postrados;
Traigan la diadema real,
Y corónenlo a Él Señor de todos.

40 Pienso en Hopkins, después de haber sido perseguido y todo eso, la manera como fue. Él dijo:
Cuando yo contemple la maravillosa cruz
En la que el Príncipe de Gloria murió,
Toda mi fama no es sino pérdida…
¡Oh, Vaya! Yo le preguntaré a otro. “¿Qué piensa Ud. del Cristo?” ¿Quién piensa Ud. que Él fue?“
Pienso en la ciega Fanny Crosby. “¿Qué piensas tú de Él? Tú eras ciega. Nunca vistes la luz del día en tu vida. ¿Qué significa Cristo para ti?” Si ella pudiera pararse esta noche, esto es lo que ella diría:
No me pases, no me olvides,
Oh tierno Salvador,
Muchos gozan Tus mercedes,
Oye mi clamor,
Fuente viva de consuelo,
Tú eres para mí,
¿A quién tengo en este suelo?
¿A quién sino sólo a Ti?
Eso es correcto.

41 Otro escribió:
En vida, Él me amó; muriendo, Él me salvó;
Sepultado, Él llevó mis pecados;
Resucitando, Él me justificó gratuitamente por siempre;
Algún día Él vendrá. ¡Oh, glorioso día!

42 Ciertamente. El Cordero provisto por Dios. El Sacrificio provisto por Dios.
Dijo: “Ahora espera, Moisés. Haré de ti un tipo”. Y Él tomó la sangre de este cordero. Lo mató en la tarde.
Noten. Todos los ancianos de Israel tenían que presenciar aquello. Y ellos presenciaron la muerte, exactamente como ellos lo fueron allá. Ellos dijeron: “Que Su sangre sea sobre nosotros”. Y Él murió en el tiempo de la tarde. Jesús murió a las tres en punto. Y ellos tomaron la sangre del cordero con hisopo y la rociaron sobre el quicial y sobre el dintel.
¿Se fijaron Uds.? No sobre el piso. No es para ser menospreciado. Era para ser admirado. Y fíjense. En el quicial y sobre el dintel. Perfecto: la cruz.
Allí estaba la sangre. Dios dijo: “Cuando Yo vea la sangre, pasaré, pasaré de vosotros. Cuando Yo vea la sangre”, la manera provista por Dios.
“¿Cómo vamos a escapar de la muerte?”
Él dijo: “Yo veré la sangre”.
Y allá aquella noche en… Hagamos un pequeño drama. Puedo ver que el padre va al… en el Antiguo Testamento, era el sacerdote de la casa. Ahora, él es un testaferro. Miren, él va y la pone sobre la puerta y el dintel. Y más o menos cuando llegó la noche, puedo ver a todas las jovencitas allá salir, decirles a las jovencitas Hebreas: “Vamos, vamos a ir al baile”.
Pues, ellas decían. “No podemos ir. Nosotras estamos bajo la sangre”. Qué tipo. “Nosotras estamos entrando en la manera provista por Dios”.
“Esa religión es tontería. ¿Quién ha pensado que esa sangre haría alguna cosa? Vengan, vamos a divertirnos”.

43 Pero ellas permanecieron bajo la sangre. Dios dijo: “Cuando pasen bajo la sangre, permanezcan allí”. Eso es correcto. No estén entrando y saliendo, entrando y saliendo. Permanezcan allí.
Al poco rato, llegó la media noche. Apareció una gran nube oscura, rugiendo. Puedo mirar que viene por allá atrás, y veo dos grandes alas negras extenderse por toda la nación. Ahí viene. Puedo oír al sacerdote de la familia, al padre, decir: “Allí está el ángel de la muerte pasando por la tierra ahora. Ya es demasiado tarde”. Y en eso, puedo verlo descender a un valle. Oigo un grito salir de esa casa. El hijo estaba muerto. Él se marchó. Luego aquí viene él, descendiendo a otra casa otra vez. Entra. Las grandes alas negras rodean la casa. Sale un grito: “El hijo está muerto”.
Puedo oír al muchachito decir: “Papá, echa otra mirada. Asegúrate que la sangre esté puesta allí”. Sí, señor.

44 Les digo, si alguna vez hubo un tiempo en que un hombre debe examinarse a sí mismo, es ahora mismo, hermano. ¿Está la sangre sobre la puerta? Observe y mire bien. Y entonces de repente, Ud. sabe, él seguía mirando eso. El pequeñito decía: “Papá, esas alas me ponen nervioso”.
Él decía: “Hijo, ten buen ánimo. Hay sangre sobre la puerta; esa es la manera provista por Dios. Nosotros estamos en Su manera”. ¡Aleluya! No importa lo que el mundo diga. Nosotros estamos bajo la sangre“. ¡Aleluya!
Asimismo es para todo aquel que es nacido del Espíritu Santo—bajo la sangre. No importa lo que el mundo diga al respecto. Que lo llamen a Ud. fanático si lo desean, con tal que Ud. sepa que la sangre está aplicada.

45 Muy bien. Él dijo: “No hay peligro”. Y de repente, estas grandes alas negras descendieron directamente hacia la casa. Pero Él vio la sangre y simplemente pasó de ella. ¡Cuán maravilloso!
Cuando ellos llegaron allá al río y no podían cruzar—y los ejércitos—Dios proveyó una vía de escape. Dios tenía una manera provista. Cuando llegaron al desierto, ellos no tenían nada qué comer, y Dios hizo que cayera maná. Él fue la manera provista. Cuando ellos se enfermaron, Él proveyó una serpiente de bronce. Proveyó una vía.
La gente… Puedo verlos reuniéndose. La gente venía a mirar la serpiente de bronce para ser sanados.
“Bueno, ¿qué hay en esa serpiente? ¿Qué tiene eso que ver con ello?” Algunos de esta multitud mixta subieron allí. Todavía los tenemos. Hay muchos de ellos. “Todo este fanatismo, no hay nada en ello”. Pero ellos miraban y vivían. Esa era la manera provista por Dios de sanidad Divina para ellos. Eso es correcto.

46 Un día en el estanque de Betesda, Dios tenía una manera provista para ellos. Un poco más adelante, hubo un hombre que pasaba por allí, y ellos se tendían a su sombra la cual era la manera provista por Dios. En esta noche Él tiene al Espíritu Santo aquí, el cual es la manera provista por Dios, probándolo. Eso es correcto. Separando del pecado, quitando todas las iniquidades, y sanando a los enfermos y afligidos. Dios está haciéndolo. La manera provista por Dios.
Noten, una vía de escape… Ahora, vayamos un poco más adelante. Un día ellos se quedaron sin agua. Ellos comenzaron a murmurar, a quejarse. La iglesia murmurando y refunfuñando, quejándose contra Moisés, quejándose contra Dios. Y Dios cortó el abastecimiento de agua.

47 Ese es más o menos el caso de nuestras iglesias Pentecostales hoy en día. Uno de ellos dice: “Gloria a Dios. Yo pertenezco a las Asambleas de Dios”. El otro dice: “Yo soy de la Iglesia de Dios”. Y el otro dice: “Yo soy de la Pentecostal Unidad”. “Yo soy esto, aquello y lo otro”. Uds. continúan refunfuñando y Dios les corta el abastecimiento de agua“. Eso es correcto.
Junten sus corazones. Eso es correcto. Las corrientes se abrirán nuevamente. Lo que necesitamos esta noche es un buen pozo surtidor chapado a la antigua, derramándose desde el cielo. Sí, señor.
Yo pienso en sus distintas separaciones. Jacob tuvo un tipo muy claro de eso. Él cavó un pozo, y los Filisteos lo corrieron. Él lo llamó “Malicia”. Ellos cavaron otro pozo y los Filisteos lo corrieron. Él lo llamó “Contienda”. Él cavó otro pozo; él dijo: “Hay lugar para todos nosotros”. Eso es correcto. “Todos, vengan a beber”.
Eso es lo que es en esta noche.
Lugar, lugar, sí, hay lugar…
Hay lugar en la fuente para toda persona aquí. Toda alma enferma de pecado, hay lugar en la fuente. Todo enfermo y afligido, hay lugar en la fuente.

48 Fíjense. ¡Oh, hermanos! Allí… “Háblale a la Roca y dará Su agua”. Dará Su (Su es un pronombre personal.) Háblale a la Roca y dará Su agua para que puedas beber. Tú y el pueblo y el…“
Observen. Pues, para la mente carnal eso era la cosa más necia que se pudo haber dicho. Exactamente como hablar del Espíritu Santo hoy en día. Para la mente carnal: “Pues, ese montón de gente está loca. Pues, es la cosa más loca que Ud. alguna vez haya oído”. Si su médico ya ha dicho que Ud. va a morir, ¿qué otra cosa se puede hacer? Pero Dios dijo: “Háblale a la Roca”. Amén.

49 “Pues”, él dijo, “hemos estado en cada hoyo de agua aquí. Hemos cavado donde estaba el agua. Hemos venido aquí y todo lugar está seco. Visitamos cada manantial y están secos”. Y la roca era el lugar más seco que había en el desierto. Cómo Dios toma las cosas necias de este mundo para avergonzar a los sabios.
Pues, yo diría, Ud. pudiera haber recorrido cada consultorio médico de la ciudad. No estoy hablando en contra del médico. Él hace lo que puede.
Hace un rato, antes de venir aquí, uno de los más grandes doctores allá en el sur del país estaba parado en mi casa diciéndome… No solamente eso, sino que trajo a un paciente que era incurable. Él dijo: “Yo sé dónde hay alguien que puede hacer la oración de fe y yo traje al muchacho”. Eso es correcto. Uno de los mejores cirujanos del Hospital Judío. Fíjense bien, entonces cuando él… Ellos son hombres como Ud. y como yo. Ellos tienen un alma. Ellos tienen que morir al igual que nosotros. El médico toma su propia medicina y muere. ¿Qué sucede? La medicina no es la sanadora, Dios es el Sanador. La medicina es una ayuda. La medicina está bien. Pero la medicina es una ayuda, no es una sanadora. La medicina no sana. Los médicos no dicen que sanan. Pero Dios la da aquí, sus remedios, y lo demás. La medicina es un remedio, Dios es la cura. ¿Ven lo que quiero decir?

50 Ahora, fíjense en esto. Cuando Moisés dijo… Él le dijo que le hablara a la roca y ésta daría aguas. Ahora, la mente carnal miró esa roca como el lugar más seco en el desierto. Más o menos igual a la Iglesia del Espíritu Santo hoy en día. “Pues”, ellos dicen: “Si Dios alguna vez usa alguno de los dones, Él sin duda no los enviaría a ese montón de fanatismo”.
No hace mucho, yo estaba hablando con una jovencita que era reportera. Ella vino. Yo no sé cómo ella averiguó donde yo me estaba hospedando. Fue allá en Oregón. Y ella trajo una caja de cigarrillos con ella. Y ella comenzó a sacar uno para fumar.
Y yo pienso que esa es la cosa más baja e inmoral que una mujer pudiera hacer. Y no tengo que disculparme por eso. Si Dios no tiene otro concepto de Ud. en el juicio que el Ángel de Dios que me habla a mí acerca de eso, Ud. tiene la más mínima oportunidad de alguna vez entrar así como la tiene cualquiera en el país. Eso es correcto. Sí, señor.

51 Y ella sacó un cigarrillo. Ella simplemente muestra sus colores, lo que ella es, cuando ella lo hace. Ahora, deje que su rostro se ruborice. Y Uds. los hombres que permiten que sus esposas fumen cigarrillos, eso demuestra quién manda en la casa. Eso es correcto. Les permiten acostarse por aquí con estas ropitas de playa y cosas. Se presentan aquí desnudas delante de los hombres.
Yo tengo una jovencita en casa. Ella quizás haya querido broncearse también. Pero hermano, si ella lo hace, ella va a obtener un bronceado. Será el hijo de Charlie Branham con una tabla de barril detrás de ella, trayéndola a casa tan rápido como yo pueda traerla. Eso es correcto. Yo le daré a ella la clase de bronceado que ella necesita. Sí, señor. Lo digo en serio. Uds. hablan acerca del analfabetismo de Kentucky aquí, donde algunas de esas mamás iban allá y criaban a sus hijos… Pues, eso haría que Ud. se avergonzara de sí misma. Luego dicen: “Ellas son ignorantes”. ¿Qué sucede con Uds.? Oh, es simplemente…

52 Bueno, será mejor que me detenga en eso. Porque, hermano, yo creo que el asunto o está correcto o está errado. No hay línea divisoria. O Ud. está adentro o está afuera. Y si Ud. hace esas cosas, eso demuestra que Ud. está afuera. “Si Ud. ama al mundo y las cosas del mundo, el amor de Dios ni siquiera está en Ud.”, dijo Jesús. Eso es correcto. Así que, por sus frutos los conoceréis.
Ahora, yo estoy parado detrás del púlpito; yo no me estoy dirigiendo personalmente a alguien, sólo estoy diciendo lo que Dios dijo. Yo soy responsable por predicarlo. Y Dios lo hace a Ud. responsable por la manera que Ud. actúa al respecto. Eso es correcto. Amén. Oh, es la verdad. Y entonces yo me fijé allá, que cuando él le habló a la roca, la roca dio sus aguas.

53 Un día hubo un hombre llamado Elías. El Señor le dijo: “Mira, Yo voy a proveer una vía de escape. Te voy a enviar allá a la montaña. Quiero que te quedes allá, porque no va a llover por tres años y seis meses”. Y ese viejo predicador llegó con paso firme allí delante de aquel rey y dijo: “Ni siquiera el rocío va a caer del cielo hasta que yo lo diga”.
¿Cómo hizo él eso? Él sabía que lo que Dios decía era la verdad.
Subió arriba del cerro y puedo oírlo decir: “Rey Acab”, dijo: “mira esto. Dile a Jezabel…” Su esposita de cara pintada, Uds. saben, con todo ese manicure sobre su rostro y… Uds. saben, las mujeres pentecostales también hacen eso. Hermano, no…

54 Escuchen, déjeme decirle algo. Será mejor que lo diga aquí. Hace mucho tiempo, hacer eso era malo. Pero ya no lo es. Cómo es que ellos tomaron al viejo Charlie Barleycorn con ese sombrero puesto de espantapájaros. Lo pusieron en jarros, latas, y lo metieron en la nevera. Lo disfrazaron un poquito, pero todavía es el mismo Charlie Barleycorn. Es el mismo pecado beberlo de un jarro como era beberlo de un barril hace mucho tiempo. Correcto.
Déjenme decirles algo, mujeres. Si Ud. es culpable de eso, escuche, le diré qué le hará tener mejor aspecto que cualquier otra cosa: Tome un poquito de este Evangelio en su corazón. Eso es correcto. Eso se encargará de lo demás.
Déjenme decirles, sólo hay una mujer en la Biblia que se pintó su cara para encontrarse con hombres. Y esa fue Jezabel. Y Dios la dio de comer a los perros.
Ahora, si Ud. ve a una mujer con mucha pintura en su rostro, diga: “Allí está la señorita carne de perro”. Eso fue lo que Dios dijo. Eso es exactamente correcto. Esa es la señorita carne de perro. Eso es lo que la Biblia… que Dios la dio de comer a los perros. Amén.

55 Hermano, lo que necesitamos es el poder del Evangelio de Dios, a la antigua, enviado por el Espíritu Santo, para que enderece a la iglesia y la ponga nuevamente en el cuadrilátero donde debería estar.
Que Dios ayude a estos predicadores. (No estoy hablando de estos).
Andando por allí con guantes de piel fina, temerosos que vayan a herir los sentimientos de alguien. Yo prefiero lastimar a todo hombre en el mundo y estar en amistad con Dios. Digan la verdad. Dios la honrará. Amén. Amén quiere decir: “Así sea”. No se asunten. Eso no les hará daño.
Ahora, mire, hermano. Elías subió allá y se sentó junto al arroyo y algunos de ellos dijeron: “Ese pobre analfabeta, sentado allá en la cima de esa colina”.

56 Bueno, cuando menos lo esperaron, todas las fuentes se secaron. Ellos no tenían nada de lluvia. Dijeron: “Bueno, me supongo que aquel anciano está a punto de morirse de hambre allá”. Dijeron: “Bueno, véanlo allá bien arriba en la cima de la colina”. Pero cada vez que él quería un trago de agua, simplemente se arrodillaba y bebía agua. ¿Es correcto eso? Y ellos lo llamaron loco.
Bueno, supuestamente los que estaban allá abajo eran los inteligentes pero se estaban muriendo de hambre. Un buen tipo del creyente nacido de nuevo en esta noche. Nosotros estamos sentados junto al arroyo, junto a la Fuente Inagotable de Vida: Jesucristo.
Si alguno de nosotros alguna vez necesita una bendición, arrodillémonos y bebamos. ¡Aleluya! “Yo le daré ríos de agua viva que borbotean en su alma, pozos surtidores saliendo”. Siéntense junto a Él una vez y hablen con Él. Vean si no es correcto.

57 Él estaba allá arriba enjugándose las lágrimas de sus ojos, simplemente gritando, y dando voces, y teniendo un tiempo maravilloso. Entonces ellos lo llaman loco a Ud. como lo hicieron con Elías. Pero él la estaba pasando mejor que ellos.
Ahora, Ud. dice: “¿Aquel anciano predicador sentado allá en el desierto?” Sí, señor. Él estaba tomando la manera provista por Dios para él durante el tiempo de la sequía. Él estaba sentado allá arriba…
Pues, él estaba en mejores condiciones que mucha gente en Connersville. Él tenía unos siervos de color. La Biblia dice que cada vez que él tenía hambre o algo, aquí venían unos cuervos con un emparedado. Se lo entregaban a él. Ud. no está tan bien así y luego lo llama loco a él. Pero él sabía lo que estaba haciendo. Él estaba en la manera provista por Dios. ¡Aleluya! Sí, señor.
No hace mucho me dijo un predicador (un hombre testigo de Jehová), él dijo: “Hermano Branham, ¿me quiere Ud. decir que Ud. piensa que eso era verdad?”
“Bueno”, yo dije, “sin duda que es la verdad”.
Él dijo: “¿Me quiere Ud. decir que esos cuervos le trajeron a Elías unos emparedados?”
Yo dije: “Sí, señor. Le trajeron carne y pan”.
Dijo: “¿Dónde cree Ud. que lo consiguieron?”
Dije: “Yo no sé”. Dije: “Lo único que sé, es que ellos se lo trajeron. Elías probablemente no lo sabía. Ellos se lo trajeron y él se lo comió”.

58 Eso es igual con el bautismo del Espíritu Santo. “¿Qué lo hace así?” Yo no lo sé. Dios lo envía. Yo lo bebo. Eso concluye el asunto. Siempre y cuando Dios lo envíe, esa es Su manera provista. Él lo envió por medio de un cuervo aquel día. Él lo envía por medio del Espíritu hoy. Así que, yo simplemente me siento, como y bebo y tengo un buen tiempo.
Ellos dicen que Ud. está loco. Siga adelante. Eso está bien. ¡Aleluya! Mientras que yo me esté quedando con la manera provista por Dios, mientras que me esté sentando a la Fuente, de manera que yo pueda comer y beber cuando tenga hambre. Amén. Oh, Vaya. ¡Cuán maravilloso!

59 Una vez hubo unas personas que estaban preocupadas acerca de que Jesús se fuera. Jesús dijo: “No se preocupen. Yo he preparado una manera para Uds. Un poquito y el mundo no Me verá más, empero vosotros Me veréis. Pues Yo estaré con vosotros, y en vosotros, hasta el fin del mundo”. “Bueno, ¿cómo es que vas a estar con nosotros y no en el mundo? Yo no entiendo”.
Dijo: “Les diré qué hacer. ¿Uds. quieren entrar en la manera provista por Dios?”
“Sí”.
“Simplemente vayan allá a Jerusalén y esperen allí hasta que el Espíritu Santo venga”.
“Bueno, ¿cómo va a venir el Espíritu Santo?”
“Yo no lo sé. Sólo vayan allá y esperen”.
“¿Cuánto tiempo vamos a esperar?”
“Hasta”.
“Bueno, ¿quieres decir dos horas?”
“Hasta”.
“¿Quizás una semana?”
“Hasta”.
“¿Hasta qué?
“Hasta que seáis investidos con poder de lo alto”.

60 Hechos 1:8 “Pero recibiréis el Espíritu Santo después que esto… Recibiréis poder después que esto… cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo. Me seréis testigos en Jerusalén, en Judea, en Samaria, y en Connersville, Indiana, y hasta los confines de la tierra”. ¿Cómo? ¿Después que llegue a ser un diácono? No. ¿Después que Ud. salga del seminario? No. ¿Después de que Ud. se convierta en un predicador? No. “Después de que haya recibido el Espíritu Santo, Me seréis testigos con poder a través del mundo entero”.
Todo testigo llamado por Dios debe ser investido con poder de lo Alto antes de que él pueda ser un testigo. Un testigo tiene que saber algo, ver algo, saber de lo que está hablando. Amén. Me siento religioso. ¡Vaya! Seguro que sí. ¡Cuán maravilloso es Él!

61 Oigan, tengo que tener una línea de oración en unos momentos, para orar por los enfermos. Terminemos rápidamente. No dejemos mucho tiempo a esa gente pentecostal en aquella habitación allá. Ellos estaban esperando descubrir cuál era la manera provista por Dios. Para ver qué clase de manera Dios tenía provista.
Así que, ellos estaban esperando allí y Pedro dijo: “Tú sabes, Juan. Yo estoy avergonzado por la manera como traté al Señor”.
Él dijo: “Bueno, tú deberías estarlo”. Ellos empezaron a conversar unos con otros. Uno de ellos dijo: “Bueno, yo era un Fariseo”. Y el otro dijo: “Yo era un Saduceo”. Bueno, ellos sacaron todo eso de sus corazones. Y cuando todos llegaron a estar unánimes, sentados en un solo lugar, de repente se les apareció la manera provista por Dios. ¿Es correcto eso?
Ahora, la manera en que a nosotros nos gusta criticar a los católicos… Bueno, esta es la manera como los católicos lo tendrían hoy en día: Aquí viene el padre por el camino con una cajita debajo de sus brazos. Él tenía el santo sacramento allí adentro. Y la gente saca la lengua y los sacerdotes se beben el vino. Y a eso lo llaman la santa eucaristía. Que eso es recibir el Espíritu Santo.

62 Pues, Uds. se ríen de eso. Pero tengan cuidado, Protestantes. Uds. no están en mejor condición. Miren, así es como lo hacemos nosotros hoy en día: El doctor fulano dio una buena conferencia esta mañana. Y la gente cambió su membrecía de la metodista a la bautista. Y ellos pasaron al frente y le dieron la diestra de compañerismo y se marcharon. Eso es tan inescritural como lo otro. Correcto.
Eso es correcto. Pero, hermano, la manera como lo dice la Biblia, ellos estaban todos en un solo lugar, unánimes. Ahora, aquí está la manera provista por Dios. No es estrechar la mano con el predicador, y dar la diestra de compañerismo, y escribir su carta a la iglesia. Eso está tan errado tanto como el catolicismo. Así que la olla no le puede decir “negro” al sartén. Eso es correcto.

63 Pero la manera como lo dice la Biblia, ellos estaban todos unánimes, en un solo lugar y de repente, no vino un sacerdote; no vino un predicador; sino que vino un viento recio desde lo alto. Y llenó toda la casa donde estaban sentados. Grandes llamas de fuego se asentaron sobre ellos. Todos ellos fueron llenos del Espíritu Santo y salieron al patio tambaleándose como ebrios. Ellos actuaban como maniáticos, ebrios.
Y escuche. La bendita virgen María estaba allí, amigo católico. Eso es correcto. La Biblia dice que ella estaba allí adentro. Y si Dios no la dejó entrar en el cielo sin recibir el Espíritu Santo, ¿qué de Ud.? Ud. nunca llegará allá… con algo menos. Es la manera provista por Dios.

64 “Yo soy la puerta del redil. Cualquiera que venga de otra manera, el tal es un ladrón y salteador”. YO SOY. Bueno, ¿quién es YO SOY? El que dijo: “El mundo no Me verá más, empero vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros y en vosotros hasta el fin de la edad”. ¡Aleluya! Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
Ud. pudiera pensar que estamos perdidos, pero nosotros sabemos en dónde estamos. Amén. Muy bien. La manera provista por Dios.
Por aquí salió un maestro de la radio el otro día. Dijo: “Yo puedo probar que la sanidad Divina es del diablo”. ¿Pudieran Uds. imaginarse, hermanos? Uds. dicen que los pentecostales se tragan cualquier cosa, ¿qué de esto? “En Hechos 19 dice que Apolos, ese bautista predicador allá, no conocía a Jesús”. Pues, él sí conocía a Jesús. Él estaba predicando y probando que Jesús era el Cristo porque él quería confirmar la Palabra. Él solamente conocía el bautismo de Juan.

65 Y así son muchos de mis buenos amigos bautistas en esta noche. Ellos solamente conocen el bautismo de la iglesia. Pero el bautismo que viene de Dios es el Espíritu Santo que viene como un viento recio. El mismo de ayer… La manera provista por Dios. Eso es correcto.
Pero él quiso sobrepasar eso. “¿Habéis recibido el Espíritu Santo”, dijo él, “cuando creísteis?” No, no. “Desde que creísteis”.
Otro hombre dijo el otro día… Uno de estos ministros de la radio, adonde Ud. paga todo su dinero para apoyar una cosa como esa. Y ellos vienen y blasfeman la religión por la cual Ud. está intentando vivir—llenos de debilidad. Muy bien.

66 Miren fíjense en esto. Ese hombre dijo que… (Porque él estaba tratando de sobrepasar el programa de sanidad Divina que estaba en el aire.) Yo sé que hay mucho fanatismo en ello, y sé que hay mucho fanatismo en lo otro. Así que, ambos son iguales. Eso es correcto.
Ellos dijeron: “Hermano Branham, desde que Ud. comenzó a tener campañas, todo el mundo es un sanador divino”. Eso es correcto. Miren a Billy Graham. Miren también a los Billy Graham por toda la nación. Miren al resto de ellos. Hermano, ellos también lo tienen, no se preocupen. Eso es correcto.

67 Pero vigile esto aquí, hermano. Déjeme decirle. Él dijo que Simón el mago estaba allá sanando a los enfermos y embrujando a la gente. Y eso es citarle mal la Escritura al público. Yo reto eso en el Nombre del Señor Jesús. Aquel Simón el mago no hacía ninguna sanidad y el diablo no puede sanar.
Cualquiera que diga que el diablo sana, demuestra que él tiene una deficiencia mental, o que no conoce su Biblia. ¿Cómo puede ser que Dios es el Único que sana todas tus enfermedades, y que el diablo sea Su socio? Pues, ¡vaya! Es absurdo pensar tal cosa.
El diablo no es un sanador. Y Simón el mago estaba embrujando al pueblo, no sanándolos. Fue Felipe que hizo la sanidad que hizo que un gran avivamiento barriera la ciudad. Felipe, por medio del Nombre de Jesucristo, echó fuera demonios y causó un gran gozo. Y ellos estaban gritando y dando voces y disfrutando de un tiempo maravilloso. Y aun así no tenían el Espíritu Santo. Y Pedro vino y puso las manos sobre ellos, y entonces recibieron el Espíritu Santo. Amén.

68 Oh, amigo. ¡Vaya! Nosotros prometimos orar por los enfermos. Simplemente siento… Yo creo que estoy viviendo en el mero canal esta noche donde el pozo surtidor está saliendo. Este es el primer avivamiento en que he predicado durante seis o siete años. Sencillamente me estoy sintiendo bien al respecto. Estoy fortaleciendo mi alma. Dios ha provisto una manera. Y esa es Su Hijo: Cristo Jesús.
Él murió por Ud. en el Calvario. Allí “Él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados. El castigo de nuestra paz fue sobre Él y por Su llaga fuimos nosotros curados”. (Fuimos- tiempo pasado.) Ahora, todo lo que Ud. tiene que hacer es recibir los beneficios de Su muerte.
A todo hombre nacido de nuevo le es dada una chequera. Y suficientes cheques allí para que les dure durante toda su vida. Para cualquier cosa que requiera la expiación, lo único que Ud. tiene que hacer es llenar el cheque y enviarlo. Todo creyente.

69 El Nombre de Jesús está firmado en la parte de abajo. “Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. Será dado a Uds.”. ¿Es correcto eso? “Todo lo que pidiereis, creed que lo recibiréis, y os vendrá”. ¡Qué promesa tan maravillosa!
Yo pienso acerca de una manera provista. Allá en el Antiguo Testamento ellos solían tener… (Miren, antes de concluir, escuchen atentamente; denme toda su atención.) En el Antiguo Testamento, ellos traían corderos, y palomas, y cosas así como sacrificio.

70 Yo escuché una pequeña historia una vez acerca de una caravana viniendo por las colinas de Palestina, bajando por las llanuras, entrando a Jerusalén. Y una palomita estaba inquieta. Ella iba subiendo hacia… Ella sabía que dentro de poco… Ella había sido capturada en una trampa, y sabía que dentro de poco le iban a arrancar la cabeza. Ella tendría que sangrar como sacrificio.
Y ella estaba inquieta tratando de salir por las puertas de la jaula. Por todas partes empujaba y arrullaba. El sol estaba saliendo. Los camellos iban caminando lentamente a medida que entraban, entraban para el sacrificio de la mañana; los vendedores y cambistas podían matar al animalito. Y ella estaba tan inquieta, tratando de empujar su cabecita a través de cada grieta.
Daba vueltas y vueltas, y vueltas por la jaula. Las demás estaban arrullando. Pero ese animalito estaba haciendo todo el esfuerzo por salir. Seguía intentándolo, intentándolo.

71 Uds. saben, a mí me desagrada ver algo enjaulado. Yo casi no lo soporto. Sé que estos canarios…. si Uds. los sueltan, ellos morirán. Pero yo sencillamente no soporto ver a uno de esos animalitos enjaulados. Miren, eso está bien. No… No estoy hablando acerca de su canario. Pero sólo digo cualquier cosa que esté en una jaula. Yo amo la vida silvestre.
Muchas veces yo he capturado lobitos domésticos. Cómo me encantan esos animalitos. Llevé a un osito al bosque aunque casi tuve que correr con él. Estando sentado allí, pienso: “Si me lo llevo a casa, tendré que amarrarlo. Pobre animalito”. Y lo suelto. Dejo que tenga su libertad.

72 No me agrada algo que esté atado, encadenado. Me hace recordar a la religión fría y formal que lo encadenan a uno y lo atan. Pero a mí no me agrada eso. Me agrada: “A quien el Hijo libertare, es verdaderamente libre”. Eso es correcto. Simplemente tomen su libertad.
Luego pienso… Entonces una vez, viendo eso… Cómo es que yo observé un águila bien grande que había golpeado su cabeza. Noche tras noche, se sentaba allí en esa jaula… Aquí en el zoológico de Cincinnati fue donde la vi. Uno mira hacia abajo a medida que uno llega a donde están los pájaros. Y yo veía aquella águila aletear contra eso. Ella golpeaba su cabeza. Y se levantaba de nuevo. Ella pegaba contra eso. Y volaba pero chocaba con la parte de arriba de la jaula. Y caía al suelo.

73 Y de repente, ella se había golpeado a tal punto que ya casi se le habían salido todas las plumas. Y se sentó allí de esa manera. Y sus ojos cansados hacia arriba, mirando alrededor. Y yo pensé: “Oh, Dios, esa es un ave celestial. Ella se remonta arriba en los cielos. Y aquí está atrapada. Ella cayó en una trampa. Está completamente indefensa. No puede librarse. Sus ojos cansados mirando alrededor. Yo sentí mucha lástima por ella. Ella no podía ayudarse a sí misma.
Y todo hombre que ha caído en el lazo del diablo está peor que ella. Ud. es un ser celestial. Ud. está llamado a ser un hijo de Dios. Ud. es libre, hermano. Ud. tiene la libertad en Cristo Jesús. Creyendo, amando a Dios, viviendo por Dios, libre de una vida de pecado, libre de la muerte. Eso es correcto.

74 Pero ahora el diablo lo ha atrapado y lo ha enjaulado con el cigarrillo, con la bebida, con toda clase de vida inmoral y pensando que Ud. es popular. Pensando que Ud. está logrando algo. Esa era la escena más horrible—ver a esa pobre águila destrozándose los sesos, casi, al golpear contra la jaula, tratando de ser libre.
Y Ud. está indefenso, tan indefenso a más no poder, a menos que alguien extienda Sus manos y abra la jaula. Y déjenme decirles en esta noche, que Jesucristo ha hecho eso al llamarlo a Ud. Eso es correcto. Abrió la jaula para dejarlo salir a Ud.
Esta palomita de la que estaba hablando anteriormente, ella intentaba e intentaba. Y estaba arrullando. Se estaba acercando más al templo. Y entonces dice el escritor que el pequeño animalito estaba arrullando y tratando de meter sus pequeños hombros. Y no podía hacerlo de ese lado ni del otro lado. Ella intentaba por todas partes. Se ponía cada vez más inquieta. Su pequeño compañero estaba esperando arriba de la colina; en sólo unos momentos sería sacrificada. Y ella estaba tratando de salirse de la jaula. Y al poco rato, se volteó así, y luego empujó. Fue distinto. Algo se deslizó.

75 ¡Oh, hijo de Dios! Ud. ha ido a iglesia tras iglesia, y a lugar tras lugar. Ud. ha intentado ser libre de esto, y ser libre de la enfermedad, y libre de esto, y libre de aquello. Y no puede lograrlo. ¿Por qué no se voltea hacia arriba en esta noche y mira hacia arriba así y luego empuja? Vea lo que sucede. Ud. sentirá un deslizamiento.
Ud. ha ido a los sanadores divinos y ellos han puesto las manos sobre Ud.; y han hecho esto y lo otro. Pero, ¿por qué no voltea y mira hacia el Calvario en esta noche y luego empuja? Sienta venir la liberación. Algo sucederá. Sí, señor.
Y de repente, ella dio otro empujón, y otro empujón. Y quedó libre. Y extendió sus alas así. Y se fue volando al otro lado de la montaña donde estaba su compañero vivo. Oh, qué diferencia.

76 El ciego Bartimeo… ¿Alguna vez leyó su historia? Aquí está una pequeña historia de él. Bartimeo había sido ciego por muchos años. Y él tenía una muchachita, según cuenta su historia… que él tenía una muchachita. Ella tenía como unos diez años de edad, una muchachita de cabellos rizados. Él nunca la había visto a ella en toda su vida. Y hoy en día, cómo es que los perros guían a los ciegos, pero en aquel entonces eran las ovejas que guiaban a los ciegos. Ellos tenían corderos que guiaban a los ciegos.
Y Bartimeo se sentaba a mendigar en la calle. Y él tenía dos tortolitas que hacían una pequeña atracción para los que pasaban. Y él mendigaba para su sustento.
Y una noche, dicen que su esposa se puso muy enferma. Y él fue a orar. Dijo: “Amado Dios, si Tú salvas la vida de mi esposa y no permites que muera, mañana yo ofreceré a mis dos tortolitas como sacrificio”. Y a la mañana siguiente su esposa estaba bien. Él pues fue al templo y ofreció sus tórtolas como sacrificio.

77 No mucho tiempo después de eso… Él no tenía los medios para llamar la atención de la gente, sólo él y su cordero, sentados en el frío, esperando que pasara alguien y le diera una moneda.
Y entonces una noche, su hijita se enfermó. Y el doctor pensó que ella iba a morir. Él salió tambaleándose en la noche, y se acostó. Él dijo: “Dios, no tengo más nada que ofrecerte sino mi cordero. Pero si Tú permites que mi hijita viva, yo Te prometo, Señor, que mañana iré al templo y ofreceré mi cordero como sacrificio”. A la mañana siguiente su hijita estaba sana.
Y aquí va él hacia el templo, temprano en la mañana, con su cordero. Y dice que Caifás, el gran sumo sacerdote, se asomó y dijo: “Ciego Bartimeo, ¿para dónde vas?”
Él dijo: “Oh, sumo sacerdote, yo voy al templo para ofrecer a mi cordero”. Dijo: “Anoche, mi hijita estaba enferma y yo le prometí a Dios que si Él sanaba a mi hijita, yo ofrecería mi cordero”.
Él dijo: “Ciego Bartimeo, tú no puedes ofrecer ese cordero”. Dijo: “Yo te daré dinero y ve y cómprate un cordero”.
Él dijo: “Oh, sumo sacerdote, yo nunca le ofrecí a Dios un cordero, yo le ofrecí a Él este cordero”.

78 Ese es el problema. Ud. intenta ayudar… ¿Qué de…? Dios lo quiere a Ud. sobre el altar. No la flor suya, no su dinero. Él lo quiere a Ud. Es Ud. sobre el altar. Ud. es la persona que ha hecho la ofrenda.
El sumo sacerdote dijo: “Ciego Bartimeo, tú no puedes ofrecer ese cordero. Ese cordero son tus ojos”.
Él dijo: “Es cierto, sumo sacerdote. Pero Dios proveerá un cordero para los ojos del ciego Bartimeo”.
Él siguió adelante y ofreció su sacrificio. Ahora estaba sentado allí sin una tórtola, sin un cordero. Y un día hubo un ruido que venía subiendo por la calle. Dios tenía un Cordero para los ojos del ciego Bartimeo. El cordero de Dios que fue inmolado desde antes de la fundación del mundo. Dios tenía un Cordero para sus ojos. Ese fue el Cordero provisto por Dios.

79 Y ese mismo Cordero ha sido provisto en esta noche para todo pecador; para todo muchacho o muchacha, hombre o mujer. Si lastimo sus sentimientos con la predicación, no es mi intención. Lo único que quiero hacer es decirle la verdad, mi amigo. No se moleste conmigo.
Escuchen. Para Uds. personas enfermas aquí, para los que están aquí sin esperanza e indefensos, el doctor ha hecho todo lo que él pudo hacer, pero Dios tiene un Cordero provisto para Uds. Él tiene una manera provista si Ud. está listo para recibirla. Inclinemos nuestros rostros por un momento.
Nuestro Padre Celestial, Te damos gracias en esta noche por la promesa que Tú nos has hecho, y por proveernos un Cordero inmolado desde antes de la fundación del mundo. Y ahora, Señor Jesús, yo te ruego que el balido de ese Cordero haga eco desde el Calvario hasta aquí en esta noche, en el corazón de todo pecador.

80 Piensen en ello: Aquel Cordero sangrando colgado entre los cielos y la tierra, muriendo, un sustituto inocente por un pecador culpable. Y nosotros menospreciamos Su amor. Dios, concede en esta noche que todo muchacho y muchacha rebelde, hombre o mujer aquí adentro, echen mano de esa manera provista, y que vengan y se unan en esta noche en el Calvario. Que sus almas y todo lo que ellos son, sus pensamientos, todo lo que son, que ellos lo pongan en el Calvario en esta noche, y digan: “Amado Dios, esto es todo lo que tengo. Yo vengo trayendo todo. Tú proveerás para mí. Porque te lo pido en el Nombre de Cristo”.
Y mientras mantienen sus rostros inclinados, yo me pregunto si hay un pecador, hombre o mujer, dentro del edificio en esta noche, que dirá: “Hermano Branham, yo soy un pecador, recuérdeme en su oración, ¿lo hará?” ¿Levantará Ud. su mano rápidamente, mientras que estamos limitados de tiempo?
Oh, hermanos, ¿por todo el edificio? Oh, yo sencillamente tengo que decir esto otra vez. Hay dos o tres docenas que han levantado sus manos. El Sacrificio provisto por Dios está aquí. El Espíritu santo de Dios, la tercera Persona de la Trinidad, el Espíritu Santo, se está moviendo ahora mismo por todo el edificio. ¿Qué lo hizo a Ud. levantar su mano, pecador? Es porque Dios lo está llamando. “Ninguno puede venir a Mí si Mi Padre no le trajere”, y el Padre está tratando de traerlo a Ud. al Sacrificio provisto, lo cual, uno de estos días, todo lo que Ud. tiene le va a ser quitado. Los átomos que están en su cuerpo regresarán al aire. El polvo que está en su cuerpo, donde fue creado, regresará al polvo. Y entonces ¿qué? Yo voy hacer una oración por Uds.

81 Señor, yo ruego que Tú traigas convicción a estos que son rebeldes y que están fuera del camino esta noche. Y que ellos reciban este Sacrificio ensangrentado: el Hijo de Dios. Concédelo, Padre.
Y mientras mantenemos nuestros rostros inclinados, yo me pregunto si alguno de Uds., ¿aceptarían ahora mismo a Cristo como su Salvador? Ahora, no hay nada que Ud. pueda hacer por sí mismo, absolutamente nada. Dios llamó a su corazón. [El hermano Branham toca en el púlpito.] Ese es Él que le dice: “Levanta tu mano mientras el predicador está llamando”. Ud. levantó su mano; Ése fue Él.
Ahora, ¿cree Ud. en Él y desea aceptarlo a Él como su Sustituto? Mire, Ud. no puede hacer nada, sólo acéptelo a Él y diga: “Yo te aceptaré, Señor. Yo no puedo llegar al cielo por mí mismo; no hay nada que yo pueda hacer; pero estoy acudiendo a Ti ahora para que me salves. Yo quiero que Tú tengas misericordia de mí en esta hora”. ¿Se pondría Ud. de pie, Ud. que desea hacer eso? ¿No es salvo y desea aceptar a Cristo como su Salvador personal? Dios le bendiga, hermana. Sólo manténgase de pie. ¿Alguien más? Dios le bendiga, señor. ¿Alguien más desea ponerse de pie, y decir: “Yo ahora acepto a Cristo?”. Dios le bendiga, joven. Sólo manténgase de pie, por favor. ¿Alguien más? Por todas partes del edificio, ¿se pondrían de pie, rápidamente? Estamos muy apretujados aquí. Dios le bendiga, señor. Sólo manténgase de pie. Dios le bendiga. Y Dios le bendiga. ¿Alguien más? Dios le bendiga, señora, sólo manténgase de pie por favor, sólo por unos momentos.

82 Ahora, yo voy a orar. ¿Alguien más, ahora? Mi amigo pecador, yo le amo con un amor imperecedero. Yo estoy haciendo lo mejor que puedo por presentarles la cosa más grandiosa que se les pudiera dar a Uds. en esta noche: Cristo Jesús. No lo rechacen. Él es el único Cordero que les puede guiar por el valle de la sombra de muerte. Él es el Único que puede ir con Ud. cuando los hilos quebradizos de la vida se estén rompiendo, y su alma esté caminando sobre ellos en esta noche, amigo. Ellos tal vez lo lancen a Ud. a una eternidad sin fin antes del amanecer. ¿No aceptará Ud. al Cordero de Dios en esta noche, para sus ojos ciegos, para que le guíe a través de este mundo pecaminoso y oscuro? ¿No tomará Ud. la manera provista por Dios en esta noche? Alguien más que desee ponerse de pie rápidamente, mientras estoy esperando.
De algún modo siento que debería haber uno o dos más que se pongan de pie. ¿Aceptará Ud. a Cristo como su Salvador personal? ¿Puedo yo persuadirlo? ¿Hay algo que yo pueda hacer para lograr que Ud. lo acepte a Él? ¿Hay alguien por acá a la derecha? ¿Por aquí atrás? ¿Allá en alguna parte del balcón? ¿En el balcón a mi izquierda? ¿Alguien aquí que desee aceptar a Cristo como su Salvador personal? Que quieren ser recordados ahora, en oración, y dirán: “Ahora yo deseo aceptar a Cristo”. Ministros, yo quiero que Uds. vean quiénes son ellos. Muy bien. Ahora inclinemos nuestros rostros, entonces.

83 Señor Jesús, Tú ves a estas personas paradas aquí. Ellos ahora están viniendo a Ti, oh Cordero de Dios. Ciegos, miserables, desdichados, pecaminosos, nacidos en este mundo; formados en iniquidad, vinieron al mundo hablando mentiras, Dios, sé misericordioso con ellos. Y que en esta noche, ellos puedan encontrar paz ahora mismo. Tú dijiste: “El que a Mí viene, Yo no le echaré fuera”. Ahora, ellos apenas están viniendo esta noche, Señor. Que ahora, así como ellos te han aceptado a Ti como su Salvador personal, yo sé que Tú estás testificando de ellos delante del Padre. Tú dijiste: “El que—el que me confesare delante de los hombres, Yo le confesaré delante de Mi Padre y de los santos ángeles”. Sabemos que la mismísima voz de Cristo hace resonar en el cielo esta noche en la Presencia de Dios los nombres de estas personas.
Y ahora, Padre, yo ruego que ellos no se detengan aquí, sino que avancen al bautismo del Espíritu Santo. Que nazcan de nuevo. Concédelo, Señor. Bendícelos a través de sus vidas. Y si no llego a estrechar sus manos o—o hablarles aquí en esta tierra, que más allá, cuando la vida haya terminado, y algún día cuando mis hombros estén completamente encorvados, y yo me incline al morir, oh Dios, yo quiero permanecer como estoy, conociéndote a Ti en el poder de Tu resurrección, que cuando Tú me llames de entre los muertos, yo oiga mi nombre y salga. Que estas personas que están parados aquí, estén entre ellos, en esta noche, Señor. Y que yo me encuentre allá con ellos, y entremos a Tu reino, y ellos recordarán estas reuniones en esta noche; la historia del ciego y cómo Tú pudiste proveíste un Cordero para aquellos allá y para éstos aquí en esta noche. Te pedimos que los bendigas, en el Nombre de Cristo. Amén.

84 Dios le bendiga, mi amigo cristiano. Cuando se sienten, Uds. los amigos cristianos a su alrededor, estrechen sus manos ahora, y denle la diestra de compañerismo, y díganles: “Dios le bendiga”.
¿Están todos Uds. contentos de que ellos hayan venido a Cristo? Si lo están, digan: “Amén”. ¿Cuántos les prometen a estos cristianos que esta noche antes acostarse, a estos que acaban de aceptar a Cristo…?
Ahora recuerden, Uds. simplemente aceptaron a Cristo. ¿Ven? Ahora, Dios les dará a Uds. el Espíritu Santo como confirmación de su fe. ¿Ven? Miren, vayan a una buena iglesia del Evangelio Completo y bautícense enseguida, y Dios está obligado a darles el bautismo del Espíritu Santo en el momento que sean bautizados, si vienen con un corazón genuino creyendo. Pedro dijo: “Sólo arrepiéntanse y bautícense y recibirán el don del Espíritu Santo”. ¿Es correcto eso? Miren, Dios lo prometió y Él confirmará todo.
Ahora, Uds. que prometieron que orarían por estos cristianos antes de acostarse esta noche, levanten sus manos, ¿quieren? Miren esto. Uds. los recién convertidos, miren aquí a los cristianos que estarán orando. Yo también. Quizás sea temprano en la mañana antes de irme a casa.
Yo tengo que dar media vuelta y regresarme otra vez mañana como a las diez para viajar todo el día mañana. Y luego el lunes, voy para Utica, Indiana, y luego a Shreveport, Louisiana, regresar a—a Kentucky, y luego tal vez de allí para Sudáfrica. No hay descanso, no, en lo absoluto. No estoy agotado. Yo lo amo a Él con todo mi corazón. A mí me encanta hacerlo. Sólo estoy tan agradecido de que Él me haya dado el privilegio de llamar a los perdidos y de orar por los enfermos.

85 Ahora, ¿dónde está Billy? Es… L-M-N-O-P. Oh, vaya, tenemos muchos de ellos. Muy bien. Veamos. [Espacio en blanco en la cinta.]
“… creen. Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”. ¿Es correcto eso? ¿Me han considerado Uds. un creyente? Muy bien, oremos.
Señor Jesús, ven ahora, yo… Aquí, Padre, Tú sabes todas las cosas. El hermano Baxter se ha ido y yo me he encargado de la predicación y de cada—así de esta manera. Tú lo sabes, y es tan difícil… Tú entiendes; estoy seguro. Y te ruego que me ayudes ahora en esta noche. Y que estas amadas personas que están enfermas, Señor, y—y ellos han oído la predicación del Evangelio y vienen ahora para ser sanados. Ahora, lo único que yo puedo hacer, Padre, Tú lo sabes, es apuntarlos a ellos a Tu amado Hijo, Jesús. Y ahora, como creyente, para unir mi fe con la de ellos, yo pongo las manos sobre ellos y pido por su sanidad. Y concede, Señor, que todo aquel que pase por este púlpito en esta noche salga de aquí y sea sano, porque ellos han creído en el Señor Jesucristo; porque te lo pedimos en Su Nombre. Amén.

86 Ahora, cada uno de Uds. únase conmigo en oración silenciosa mientras que yo hago la oración por las personas. Muy bien, venga señora. ¿Cree Ud.? Ahora, Ud. no tiene tarjeta de oración, no tiene nada. ¿Es correcto eso? ¿Ha estado Ud. anteriormente en las reuniones? ¿Ha visto Ud. cómo el Espíritu Santo supo lo que andaba mal con las personas y todo así? ¿Ud. ha visto eso? ¿Ud. lo cree? Yo sé que Ud. es una creyente. Ahora bien, Ud. —Ud. —Ud. fue llamada en esta noche sin tarjeta de oración, sin nada; Ud. simplemente subió aquí. ¿Es correcto eso? ¿Vino aquí para creer? Ahora, ¿cree Ud. que Él me diría lo que anda mal con Ud.? Pues sí, yo sé lo que anda mal con Ud. Pero yo no tengo que decírselo, ¿verdad? No. Ud. tiene diabetes, pero… ¿No es correcto eso? Si esa es la verdad, levante su mano. ¿Ven? Ud. tiene diabetes. Eso es correcto. Y Ud. ha tenido una vida de muchas preocupaciones, ¿no es cierto? Una serie de pesares. Pero ahora, mire, señora, ¿Ud. cree que Él la sanará? Venga acá. Todos en oración.
Señor Jesús, yo ruego que Tú bendigas a esta mujer y la sanes. Yo pido en el Nombre de Jesucristo que ella sane. Amén. Ahora, vaya creyendo, hermana. Eso es todo lo que yo puedo hacer, orar y pedir.

87 Muy bien, hermana. ¿Ud. quiere librarse de esa condición asmática? Hace que Ud… ¿No fue eso extraño? Ud. ha tenido eso; es como una tos constante. Y Ud. tiene un problema femenino desde hace algún tiempo, hace mucho tiempo que tiene eso. Pero mire, ¿no es eso la verdad? Y mire, ¿Ud. cree que Dios la sanará? Venga acá. Señor Jesús, yo te ruego que Tú sanes a esta mujer. Que ella salga de esta plataforma esta noche, una mujer normal y sana; yo la bendigo en el Nombre de Cristo. Amén. Mire, vaya creyendo ahora, con todo su corazón. No dude para nada; sólo tenga fe en Dios.
Muy bien, venga, señora. Ahora, ¿Ud. —Ud. tiene una tarjeta de oración? No tiene tarjeta de oración, Ud. sólo es una dama que entró de allá afuera. ¿Es cierto eso? No, yo no la conozco a Ud. Yo nunca la había visto en mi vida. ¿Ud. cree que Dios está parado aquí con nosotros? ¿Cree Ud. en el Ángel de Dios? ¿Cree Ud. en este don de Dios? Si yo… Si hay algo que anda mal con Ud., Dios tendrá que decírmelo, ¿es correcto eso? Y si yo—si yo le revelara a Ud. por medio de Su Espíritu, lo que anda mal con Ud.… Así como Jesús, Él fue directo a esa mujer en el pozo. Él dijo: “Ve y busca a tu marido”.
Ella dijo: “Me parece que Tú eres profeta”. ¿Es correcto eso?

88 Bueno, si ése mismo Jesús está aquí en esta noche, Él podría ir directamente a su problema; ¿es correcto eso? Es alta presión sanguínea, ¿no es así? ¿Es correcto eso? Muy bien. Entonces vaya y sea sana, en el Nombre del Señor Jesús. Crea ahora, tenga fe.
Muy bien, señora, si ni siquiera le dijera nada a Ud., Ud. creería de todas maneras. ¿Es correcto eso? Señor Jesús, yo ruego que Tú sanes a esta mujer. Que ella salga de la plataforma en esta noche feliz, regocijándose y sanada. En el Nombre de Cristo. Amén. Dios le bendiga, hermana. Vaya creyendo ahora, con todo su corazón.

89 Muy bien, venga. La señora que sigue, aquí. Venga, hermana. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Ahora, aquí está una mujer con un problema grave. La mujer tiene un nerviosismo mental. ¿No es cierto eso, señora? Reamente… Mire. Su peor problema es ya por la tarde, ¿no es así? Por allí hacia la noche, Ud. se pone deprimida y preocupada. Y se pone tan débil, que difícilmente puede ponerse de pie. ¿Es correcto eso? Ud. tiene que sentarse. Está toda nerviosa.
Ahora, la razón, señora, no es nada que la vaya a perjudicar. Es un prematuro cambio de la vida, la menopausia. Mire, venga acá. Es una sombra deprimente. Y no es nada sino una mentira del diablo, ¿ve? Y Ud. está bien; se va a poner bien. ¿Lo cree Ud.?
Señor Jesús, yo bendigo a esta mujer en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios. Ruego por su sanidad. Amén. Ahora, se puede ir… Mire. Si Él pudiera decirle cuál es su problema… Si yo hablara con Ud. unos minutos, le declararía su vida, pero no se tiene que hacer eso.
Mire, ¿hará Ud. lo que yo le diga que haga? Salga de aquí tan contenta como Ud. pueda. Él la tiene a Ud. toda deprimida y agotada. Ud. ha caído en este ciclo aquí abajo, cuando debería estar aquí arriba. Mire aquí arriba, crea aquí arriba y diga: “Gracias a Dios”. Y siga su camino y sea feliz, Ud. se pondrá bien. Si Ud. no lo hace, Ud. se está dirigiendo a muchos problemas. Muy bien. Vaya creyendo ahora.

90 Muy bien. Venga, señora. ¿Cree Ud. con todo su corazón? [La señora dice: “Sí”.] ¿Quiere Ud. librarse de ese problema del riñón? [“Sí”.] Muy bien, vaya y créale a Dios y se librará de eso entonces. En el Nombre del Señor Jesús.
Muy bien. Venga y crea ahora. ¿Ud. cree, señor? Si yo no dijera una palabra, Ud. sin embargo creería de todas maneras. ¿Es correcto eso? Señor Jesús, te ruego que Tú sanes al joven de este terrible demonio que está a punto de tomar su vida. Que salga de él en el Nombre de Jesús. Amén. Ahora, vaya creyendo, hijo, con todo su corazón. Crea que Dios lo está sanando.

91 ¿Cree Ud., señora, con todo su corazón? Venga aquí un momento. Señor Jesús, te ruego que Tú bendigas a esta mujer y la sanes en el Nombre de Jesucristo. Amén. Vaya creyendo ahora, con todo su corazón.
La razón que estoy tratando de darme prisa, amigos, es que tenemos tantos por los cuales orar. Uds. entienden, ¿no es así? ¿Están todos aferrándose allá en la audiencia, orando? Muy bien.
Venga ahora, señora. Por supuesto, Uds. ven que ella tiene una bocina de aire en el oído. ¿Puede Ud. oírme bien por medio de esto? [La señora dice: “¿Uh?”.] Un momento, veamos si podemos hacer que ella oiga mejor. Inclinen sus rostros por un momento.
Señor Jesús, ten misericordia de ella. Yo ruego que Tú la sanes. Quita de ella este espíritu de sordera, te lo pido en el Nombre de Cristo. Amén.

92 ¿Cree Ud. con todo su corazón ahora? ¿De todo corazón? [La señora dice: “Sí”.] ¿Por cuánto tiempo ha estado sorda? [“Oh, como diez años”.] Diez años. Saquemos esta bocina de aire sólo por un momento. Los dos oídos. Veamos… [El hermano Branham hace un sonido.] Ud. oye eso, ¿no es cierto? [“Sí”.] ¿Me puede oír ahora? Pues, entonces Ud. está sana, ¿ve? Se puede ir, Ud. está… recibió su audición, entonces váyase. Dios le bendiga. Muy bien.
Aquí está otro parado aquí. La misma cosa. Señor Jesús, yo ruego que Tú sanes a este hombre y destapes estos oídos. Espíritu de sordera, sal de él, en el Nombre de Cristo, sal. Amén.
¿Puede Ud. oírme? ¿Ud. cree con todo su corazón? ¿Puede oírme bien ahora? Diga: “Amén”. “Yo amo al Señor”. Ud. está sano. Dios le bendiga. Vaya por su camino regocijándose.

93 Pobre bebecito. ¿Cree Ud. que si yo le pido a Dios, Dios lo sanará? Nació en esta condición.
Señor Jesús, yo bendigo al pequeñito. No ha tenido una oportunidad en la vida. El nacimiento causó esto. Pero Tú, Oh Dios, puedes darle otro nacimiento. Concédelo, Padre, en el Nombre de Jesús. Que él sane. Amén.
Ahora, Dios le bendiga, madre. No se preocupe. Vaya creyendo y escríbame y cuénteme acerca de este bebé. Si Ud. recibe mis palabras como profeta de Él y cree que Dios ha hecho exactamente lo que yo dije que Él hizo en el Calvario, que murió por la sanidad de su hijo, ¿me escribirá Ud. una carta en los siguientes cuatro o cinco días y dirá: “Hermano Branham, hay una gran diferencia en mi bebé, no parece que es el mismo”. ¿Hará Ud. eso? Muy bien.
¿Cuál es su nombre? [La señora dice: “Presley”.] Presley. ¿De dónde es Ud.? [“Brookville”.] Muy bien. Estaré esperando esa carta

94 Muy bien, señor. Dios le bendiga. Muy bien. Desde luego, Uds. ven al hombre con un bastón y probablemente… con las piernas encogidas y demás. Hermano, ¿cree Ud. que Dios le sanará? [El hombre dice: “Lo creo”.] Muy bien. Yo sólo le pediré a Él y… de su fe.
Señor Jesús, ruego que Tú sanes a este hombre. Que él sane, Padre. Te pido esta bendición en el Nombre de Cristo Jesús. Amén. Dios le bendiga, hermano. Vaya ahora, creyendo con todo su corazón. Mire. Si Ud. puede observar una diferencia en Ud. mañana para mañana en la noche, ¿subirá aquí y me mostrará? Dios le bendiga.
Muy bien. Venga, señora. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Ahora, Ud. luce como una persona saludable. Aquel hombre, ¿ve Ud.?, está lisiado. Ud. puede ver que ese bebé allí es un espástico… o mejor dicho está deformado, el pequeñito. Y ese muchachito allí, ¿ve? Pues, seguro. Ud. puede ver eso. Pero Ud. se ve una persona sana.
No hay ningún misterio al decir: “Ese es un hombre lisiado”. “Ese es un niño lisiado”. Cualquiera ve eso. Pero en cuanto a Ud., Ud. se ve una saludable. Pero Ud. tiene un problema femenino; ¿no es correcto eso?
Quiero hablar con Ud. por un momento.

95 [Espacio en blanco en la cinta]… sabe eso sino Él. ¿Es correcto eso? Eso es correcto. Entonces Él está aquí, ¿no es así? Si yo le pido a Él, ¿Él le sanará? ¿Lo cree Ud.? Señor Jesús, yo ruego que Tú bendigas a esta mujer. Que salga de aquí en esta noche y sea sanada, en el Nombre de Cristo. Amén. Dios le bendiga. Vaya ahora. A medida que Ud. crea yo creo que Ud. sanará. Tenga fe. Muy bien.
¡Vaya!, esta es una niñita fina. ¿Cómo estás? Condición de la piel. Erupción en la piel, la piel sólo… ¿Es cierto eso? Aunque Uds. no puedan verlo, pero está en su cuerpo. ¿Es cierto eso? ¿Ama Ud. a Jesús? ¿Le cree Ud. al hermano Branham? ¿Sí? ¿Su hija? Ud… Ud. quiere servirle a Él, ¿verdad? ¿Quiere su esposo servirle a Él? Sí. Pero él tiene un vicio que quiere dejar, ¿no es así? ¿Ud. cree que Él sanará al bebé? ¿Lo cree? ¿A qué iglesia pertenece Ud.? ¿Es correcto eso? ¿Ud. cree que Él sanará al bebé entonces? Yo estoy probando su fe para ver lo que hará, para ver en dónde estaba Ud. Esta niña está bien. Ahora, yo la estoy probando a Ud. ¿Ve? Muy bien. Coloque su mano en este lado de ella; yo colocaré mi mano de este lado y oremos. Señor Jesús, yo ruego que Tú ayudes a esta pobre niñita. Dios, bendícelas ahora y que la pequeñita vaya a casa y sane, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Quiero hablar con Ud. por un momento.
Cantemos:
Oh, cuánto amo a Jesús,
[El hermano Branham habla con la señora mientras la congregación canta—Ed.] ( ¿Cuánto tiempo hace?…?…) [Espacio en blanco en la cinta.]

96 Alabado sea el Señor, Amén. Muy bien. Venga, señora. ¿Ud. cree con todo su corazón? Señor Jesús, ruego que Tú bendigas a esta mujer. Que ella salga de aquí esta noche y que sea sanada en el Nombre de Jesucristo, Amén. Dios le bendiga, hermana. Ahora, vaya y crea con todo su corazón.
Venga, señora. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Señor Jesús, ruego que Tú la bendigas y que ella salga de aquí regocijándose y contenta, y que sea sanada; en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, hermana.
Venga ahora. ¿Ud. cree, señora? Señor Jesús, ruego que Tú la bendigas y la sanes que ella esté bien en el Nombre de Jesucristo. Te pido esta bendición. Amén. Ahora, ahora, crea con todo su corazón.
Muy bien, hermana. ¿Ud. cree con todo su corazón? Señor Jesús, te ruego que quites esta aflicción de su cuerpo, y que ella vaya y sea sanada por completo, en el Nombre de Jesús. Amén. ¿Ud. —Ud lo cree…?…
Muy bien, señora, ¿cree Ud. con todo su corazón? ¿Cuánto tiempo ha estado con esa presión alta? Como tres o cuatro años ahora. Es causada por el nerviosismo, y eso la mantiene alterada todo el tiempo. ¿No es correcto eso? Eso es lo que Él dijo, de todos modos, su doctor dijo—le dijo que eso era una condición nerviosa entonces. ¿Es correcto eso? No estoy leyendo su mente, pero esa es la verdad. ¿Ve? Sí. Muy bien. Señor Jesús, te ruego que la bendigas y que esto salga de ella. Que ella regrese a casa y sane, en el Nombre de Jesús, Amén. Dios le bendiga, hermana.

97 Mire, venga creyendo. Venga aquí. Señor Jesús, ruego que Tú bendigas a nuestra hermana, y que ella salga de aquí en esta noche y sea sanada, en el Nombre de Jesús. Amén. Vaya creyendo ahora, hermana.
Venga, señora. ¿Ud. quiere ser sana? ¿Cree con todo su corazón? Lo que anda mal con Ud. son problemas femeninos. ¿No es correcto eso? Muy bien. Que Dios le bendiga y le sane, yo lo ruego en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga.
Muy bien, venga, señora. Mi hermana, ¿está Ud. consciente de que Ud. es una mujer que está muy enferma? ¿Ud. sabe que está muy enferma? Sí, así es, es cáncer. Muy bien, venga aquí. Señor Jesús, ruego que Tú sanes a esta mujer. Que ella salga de aquí en esta noche y sea sanada en el Nombre de Jesucristo. Amén. Ahora mire; no tenga temor. Vaya creyendo. ¿Cómo dice? Eso es lo que yo sé que es su—que—que..?… [Espacio blanco en la cinta]
Si yo hablara con Ud. un momento, ¿cree Ud. que Él me diría lo que anda mal con Ud.? Muy bien. Algo anda mal con Ud. que es difícil para Ud. levantarse por la mañana. Es—es artritis. ¿No es correcto eso? ¿Ud. quiere librarse de eso? Entonces acepte a Jesucristo como su Sanador, y vaya, y Ud. puede ser sanada; en el Nombre de Jesús. Amén.
Ahora, este es el—lo que [Espacio en blanco en la cinta].

98 “Sobre lo enfermos pondrán las manos ¿y qué?” [La congregación contesta: “Sanarán”.] Él nunca dijo: “Si oran por los enfermos…” “Si ponen sus manos sobre los enfermos…” ¿Es correcto eso? ¿Es esa la Escritura? Ajá. Señor Jesús, Te ruego que bendigas a esta mujer en el Nombre de Jesús mientras pongo mis manos sobre ella. Amén.
Dios, yo ruego que Tú bendigas a mi hermano. Y mientras pongo las manos sobre él, que él sea sanado, en el Nombre de Jesús. Amén.
Muy bien, venga señora. ¿Ud. cree con todo su corazón? ¿Cree que Dios le sanará? Ud. tiene una horrible plaga de nerviosismo, ¿no es así? Ha estado nerviosa por mucho tiempo, pero Dios le sanará. Señor Jesús, yo ruego que Tú la sanes, en el Nombre de Jesús. Amen. Dios le bendiga, hermana.
Dios, te ruego que bendigas a nuestro hermano y que él salga de aquí en esta noche mientras pongo mis manos sobre él en conmemoración de las Palabras de Jesucristo. Te pido por su sanidad. Amén. Dios le bendiga.
Venga ahora. La niñita… Dios, yo ruego que Tú bendigas a esta niñita y la sanes y sanes a la madre, Señor, y que ambas sean sanadas, en el Nombre de Jesús. Amén. Dios les bendiga.
Venga con esta niñita aquí. Ven, amorcito. Dios, yo ruego que Tú bendigas a esta niñita y que ella sane. Yo ruego, Dios, que Tú concedas esta bendición en el Nombre de Jesús. Dios te bendiga.
Señor, ruego que Tú bendigas a este hombre, y que él sea sanado, Padre; en el Nombre de Jesucristo te lo pido. Amén.

99 Muy bien, ¿podría pasar Ud., hermana, directo hasta…? Eso está bien. Señor Jesús, yo pongo las manos sobre ella. Sé que no hay nada en mis manos, Señor, que pudiera ayudarla, pero yo estoy haciendo esto en conmemoración de lo que Tú dijiste, Jesús. Tú dijiste: “Sobre los enfermos pondrán las manos y sanaran”. La gente ha visto Tus señales y maravillas, lo que Tú dijiste que se hiciera delante de ellos, y si ellos lo creyeran. Ahora, yo estoy poniendo las manos sobre ellos, en el Nombre de Jesús, para su sanidad. Amén. Dios le bendiga.
Venga, señora. ¿Ud. cree? Yo pongo mis manos sobre nuestra hermana, para su sanidad en el Nombre de Jesús. Amén.
Muy bien, ¿quiere Ud. venir, señora? Yo pongo mis manos sobre esta hermana en el Nombre de Jesucristo, para su sanidad. Amén. Dios le bendiga ahora. Vaya regocijándose.
Pase adelante, hermana. Yo pongo las manos sobre nuestra hermana, en el Nombre de Jesús, para su sanidad. Amén. Dios le bendiga. Ahora vaya directo…
Señor, yo pongo las manos sobre nuestro hermano, en el Nombre de Jesús, para su sanidad. Amén.
Padre, yo pongo las manos sobre nuestro hermano, en el Nombre de Jesús, para su sanidad. Amén.
Dios, yo pongo las manos sobre nuestra hermana, en el Nombre de Jesús, para su sanidad. Amén.

100 Ahora… [Espacio en blanco en la cinta.]
Señor Jesús [Espacio en blanco en la cinta] estés cerca. Tal vez el Señor se revelará a Ud. en esta noche, parado aquí. Cientos y cientos lo han visto a Él parado aquí en la plataforma. ¿Cuántos han visto la fotografía de Él, veamos sus manos? ¿En la fotografía? Pues, Él está aquí. Él está aquí mismo. Ahora, créanle a Él con todo su corazón, y Dios…
¿Ud. cree, señora? ¿Con todo su corazón? Sin duda que está teniendo una lucha, ¿no es así? Ajá. Pero tenga fe. Tiene que hacerlo. Simplemente créale a Dios, Dios lo concederá.
[Espacio en blanco en la cinta]… que Tú bendigas a esta niñita preciosa. Que ella sane, Padre. Yo ruego esta bendición, en el Nombre de Jesús. Que estos ojitos sean sanados. Amén. Dios le bendiga, hermana.
Padre, yo ruego que Tú bendigas a esta mujer y que ella sea sanada, pues te lo pido en el Nombre de Jesucristo. Amén. Vaya, creyendo ahora.
Señor Jesús, yo ruego que Tú bendigas a esta mujer; que ella vaya y sea sanada, te lo pido en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Venga, señora. ¿Ud. quiere librarse de esa condición de la espalda e irse y ser sanada?…?… Muy bien. Señor Jesús, yo ruego que Tú la sanes de este problema de la espalda. Que ella vaya y sea sanada, en el Nombre de Jesús. Ud. tiene muchísimo tiempo con eso, ¿no es así? Esa vértebra allí le ha ocasionado eso por mucho tiempo. Ya tiene años y años con eso. La razón es que cuando Ud. era una niñita, sucedió que allá…?… [Espacio en blanco en la cinta] …?… Diga: “Gracias, Señor”. Eso es correcto, así se hace. Amén.

101 Venga aquí. Señor Jesús, yo ruego que Tú bendigas a esta mujer y la sanes, en el Nombre de Jesús. Amen. Crea con todo su corazón.
Venga, señor. Señor, yo ruego que Tú sanes al hermano. Que él salga de aquí y sea sanado, en el Nombre de Jesús. Amén.
Venga ahora. Muy bien, venga, señora. Señor, yo ruego que Tú la bendigas y que ella sea sanada. Yo la bendigo a ella en el Nombre de Jesús para su sanidad…?…
[Espacio en blanco en la cinta]
El Ángel del Señor está parado aquí, ¿es correcto eso? Ud. tiene una condición asmática. ¿Es correcto eso? Tose muchísimo, y especialmente en la noche cuando se va a costar, Ud. casi no puede descansar. ¿Es correcto eso? Señor Dios, bendícelo y que él vaya y sea sanado, en el Nombre de Jesús. Amén. Él todavía está aquí. Él sólo-sólo—Ud. sólo créale a Él. Eso es todo lo que Ud. tiene que hacer.
Señor Jesús, yo ruego que Tú bendigas a esta mujer en el Nombre de Jesucristo. Amén. Quiero que vigile. Si Dios lo está haciendo, entonces Ud. debe creerle al Señor con todo su corazón.
Muy bien, venga. Ahora, yo te conozco, cariño, yo sé quién eres. [Espacio en blanco en la cinta]
Ruego que la Tú la bendigas. Oh, demonio repugnante, sal de esta mujer, te ordeno por medio de Jesús de Nazaret, que salgas de ella. Amén. Está a punto de comérsela a Ud, pero mire, hermana. ¿Vio Ud. la fotografía de Florence Nightingale en aquel libro? Ella sólo pesaba treinta y siete libras, y ahora ella está sana. Vaya y sane como ella, en el Nombre del Señor. Todo… [Espacio en blanco en la cinta].
Eso es correcto. Muy bien ahora, venga, sea—sea sanada. Señor, yo ruego que Tú la bendigas y la sanes, en el Nombre de Jesús. Amén.

102 Recuerden, amigos, yo no soy el don de sanidad. El Ángel de Dios es el don de Dios que Él ha enviado: ese es el don de sanidad. Yo sólo soy un hombre y—pero Él es el Ángel del Señor, y Él está aquí, parado aquí mismo ahora. En el día del juicio, Ud. se dará cuenta que el Ángel estaba parado aquí, muy cerca a mi lado ahora. Esa no es una creencia ficticia. Bueno, miren. Él—Él produce frutos para probar que es así. ¿Ven? Pero yo estoy tratando de lograr que se ore por la gente, por tantos como me sea posible.
Venga, hermana. Señor, yo ruego que Tú la sanes y le concedas bendiciones, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Vaya, tenga fe ahora; todo estará bien con Ud., hermana.
Dios, yo ruego que Tú bendigas a este hermano, y que él vaya y sea sanado, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga.

103 Venga… [Espacio en blanco en la cinta]… espíritu de sordera, sal de esta mujer; en el Nombre de Jesucristo, sal de ella. ¿Me puede oír? ¿Me puede oír ahora? ¿Puede oírme bien ahora? ¿Cuánto tiempo ha estado Ud. así? Venga aquí. Quiero que se dé cuenta de cuán sencillo. ¿Puede oírme? Diga: “Amén”. “Yo amo al Señor”. Vea, hermana, algunas veces, el espíritu de sordera lo único que puedo detectar es a un espíritu. Yo no sé cuán sordos ellos están, cuánto sea la dificultad de oír, o si están completamente sordos. Yo sólo soy un testigo que el espíritu de sordera se resiste fuertemente contra mí, así, cuando está la unción. Ahora, él se ha salido de Ud. Ud. está normal. Eso es correcto. Ahora, siga adelante y esté…?…
Muy bien, venga, señora. ¿Cree Ud. con todo su corazón? [Espacio en blanco en la cinta] como, ¿no estaba? Amén. Ahora, Señor, que ella sea sanada de este problema, en el Nombre de Jesús. El bebé, Dios lo bendiga. Muy bien. Ahora, Ud. Dios le bendiga. Ahora, vaya creyendo, Ud. sanará.
Venga, hermana. Señor, ruego que Tú bendigas a nuestra hermana, y que—que ella sane. Yo la bendigo a ella para este propósito, en el Nombre de Jesús. Amén. [Espacio en blanco en la cinta]

104 Dios, sana a este pobre bebecito afligido. Te pido esto, en el Nombre de Jesús. Bendice a la mujer, Señor, te lo ruego en el Nombre de Jesús. Igualmente con este pequeñito, Señor. Te ruego que los sanes a los dos, en el Nombre de Jesucristo. Veamos al niñito, ¿Ud. cree? [Espacio en blanco en la cinta]
¿Profeta de Dios? ¿Ud.? Levante las manos en el aire. Su artritis ha desaparecido. Vaya, sea sanada.
Muy bien. Dios, ruego que Tú sanes a nuestra hermana y hagas que ella esté bien; en el Nombre de Jesucristo te lo ruego.
Dios, yo ruego que Tú sanes a nuestra hermana y hagas que ella esté bien; en el Nombre de Jesucristo te lo pido. [Espacio en blanco en la cinta]
Yo ruego que Tú la sanes y hagas que ella esté bien, en el Nombre de Jesús. Vaya, regocíjese ahora, creyendo con todo su corazón que Ud. puede ser sana.
Muy bien, venga hermano. [Espacio en blanco en la cinta]… que Tú bendigas al bebé y a la madre. Que los dos sean sanados, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Venga creyendo ahora. Señor, yo ruego que Tú bendigas a nuestra hermana y que ella sea sanada; en el Nombre de Jesucristo te lo pido. [Espacio en blanco en la cinta]

105 Pongámonos de pie sólo por un momento. Yo creo que deberíamos levantar nuestras manos y dar gracias a Dios.
Padre Celestial, te damos gracias en el Nombre de Tu Hijo, Jesús, por Tus bendiciones y poder. Concede Tus bendiciones sobre todos ellos, en el Nombre de Cristo Jesús. Amén.

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