S.139 53-0800  El Profeta Del Siglo XX 

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OBRAS DEL MENSAJE

El Profeta Del Siglo XX

Jeffersonville, Indiana, E.U.A.

53-0800

1 ¿Me permite presentarle a mi esposa? Querida, este es el Hermano Leroy y Paul Kopp de Los Ángeles California.
[La hermana Branham dice: “Nos alegramos de tenerlo en nuestro hogar, Hermano Kopp”].
[El Hermano Kopp dice: “Hermano Branham, en sus dos grandes campañas en Los Ángeles, en el Templo Calvario, notamos que el Señor Jesucristo obró con usted en una manera muy especial con estos dones maravillosos: discerniendo los pensamientos de los corazones de los hombres como también la enfermedad de sus cuerpos, y las señales de sanidad y milagros que fueron hechos. Pensamos que fue maravilloso.
[El Hermano Kopp dice: “Estamos interesados Hermano Branham, en escuchar más sobre este ministerio único que Dios le ha dado”].

2 Muy bien, Hermano Kopp. Regresemos al mero principio. Yo nací en el Este de Kentucky, en una pequeña cabaña de madera cerca de Burkesville, Kentucky. Mis padres me han dicho que la mañana de mi nacimiento, hubo una Luz que entró a la habitación y que colgaba sobre mí.
Mi familia no era gente religiosa. No asistían a ninguna iglesia. Por supuesto, esto provocó un alboroto entre ellos. Me ha seguido todos los días de mi vida. Recientemente, en el mundo científico tomaron una fotografía de Eso como aquí se puede ver. Probablemente tienen conocimiento de esta fotografía. Fue comprobado por la ciencia que fue el único Ser sobrenatural jamás fotografiado científicamente.
En mi opinión, es el mismo Ángel de Dios que siguió a los israelitas desde Egipto hasta la Palestina. Usted bien sabe cómo maestro, que ese fue el Ángel del Pacto, y que no fue otro sino nuestro Señor Jesucristo. Y mientras aquí en la tierra, manifestado en carne, Él no reclamó ser una gran Persona. Él dijo: “El Hijo no puede hacer nada, solo lo que el Padre le muestra”. Él…

3 En San Juan el capítulo 5, quizá conocen esta escritura, Jesús pasó cerca del famoso estanque de Betesda. Allí halló a mucha gente lisiada, ciegos, mancos, cojos, esperando el movimiento del agua. Fue extraño que Él le haya ministrado solo a uno, pero si se fijan, Él sabía en dónde estaba esa persona. Él Padre se lo había mostrado. Él lo sanó. Probablemente no estaba lisiado. Simplemente está acostado en un lecho, pero Jesús lo sanó.
Y luego más adelante en el capítulo, hallamos como en el versículo 19, que Él fue interrogado por los judíos. Quizá sería la misma pregunta hoy. ¿Por qué Dios pasaría por en medio de un lugar donde había gente coja, manca y ciega, y no los sanaría a todos? Pero aquí yo citaré Sus Palabras. Él dijo: “De cierto, de cierto os digo, no puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; esto también lo hace el Hijo igualmente”.

4 Entonces de acuerdo a Sus Propias Palabras, Su ministerio se basaba en visiones de parte de Su Padre. Entonces no es algo tan extraño que Su ministerio fuese conocido así como Él le prometió a Sus discípulos. “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis. Mayores que estas haréis, porque Yo voy a Mi Padre”. Él dijo: “Un poquito y el mundo no Me verá más, pero vosotros Me veréis, porque estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo: Este es Jesucristo el mismo de ayer, hoy, y por los siglos”.
Yo creo que es una confirmación en este último día de la resurrección de Jesucristo, viviendo entre Su pueblo, haciendo las mismas señales y maravillas que Él hizo cuando estaba aquí en la tierra.
A la edad de siete años, nos mudamos de Kentucky para Indiana, un poco más adelante donde vivimos ahora. Entonces traíamos el agua de un pozo, como a una cuadra (me supongo) detrás del hogar campestre. Una hermosa tarde del mes de septiembre mientras venía del pozo con un poco de agua, pasando cerca de un majestuoso árbol, un álamo, que estaba como a mitad del camino entre el pozo y la casa.

5 Mientras yo pasaba por allí había un viento en el árbol, lo que llamamos aquí un torbellino. Pues no era nada raro para esta época del año en esta parte del país. Pero allí permaneció en el árbol. No se fue. Yo me detuve para ver de qué se trataba. Y una Voz procedió de allí y dijo: “Nunca vayas a fumar, ni beber, ni corromper tu cuerpo de ninguna manera, pues habrá una obra para ti cuando tengas mayor edad”.
¿Asustado? Esa palabra no lo define. Corrí rápido a la casa diciéndole a mi madre que un hombre me habló desde un árbol. Bueno, ella pensó que yo estaba nervioso y me acostó en la cama. Pero desde entonces las visiones comenzaron a venir. Y cuando esto viene sobre mí, produce una visión. Entonces estoy en capacidad de decirle a la gente qué problemas tienen, y lo que deben de hacer en la vida, y también los pecados que tienen ocultos en su vida.
A la edad de treinta y siete años, una noche yo estaba orando en mi habitación, y cuando me levanté, noté que había una Luz sobre el piso. Y cuando miré alrededor para ver de dónde procedía, vi que venía de arriba. La Columna de Fuego estaba detenida allí, y estaba esparciendo Luz sobre el piso. Oí que Alguien venía caminando. Miré; entrando al cuarto, y pasando por esta Luz, venía un Hombre. En figura humana él pesaría como unas doscientas libras [90 Kg.] Tenía cabello oscuro hasta Sus hombros, y era de complexión morena. Estaba descalzo.

6 Por supuesto, yo estaba temeroso, y Él me dijo: “No temas”. Y al oír esa voz, supe que era la misma voz que siempre me había hablado, pero esta era la primera vez que lo veía en forma humana. Él dijo: “Yo soy enviado desde la Presencia de Dios para decirte que debes orar por los enfermos. Grandes señales y maravillas acompañarán tu ministerio, y orarás por reyes y monarcas y demás personas”.
Yo le dije que era un hombre pobre. No tenía educación. Y que no sería posible llevar a cabo esta obra. Él dijo: “Así como le fueron dadas a Moisés dos señales para confirmar su ministerio, a ti también te serán dadas dos señales. Una sería la de orar por los enfermos, los milagros, la otra sería para conocer los mismos secretos del corazón de la gente”.

7 Yo le dije que había estado orando al respecto, y que la gente me había dicho que era del diablo, el ministerio. Él me refirió a varias Escrituras, como por ejemplo cuando Felipe halló a Natanael, y Natanael vino a Jesús. Pues, Jesús le dijo en dónde había estado, donde estaba debajo del árbol cuando Natanael lo halló. Y muchas otras Escrituras, como la mujer junto al pozo, cómo fue que le reveló sus pecados, cuando Jesús le dijo que tenía cinco esposos. Ella corrió a la ciudad y dijo: “Este es el Cristo”.
Me refirió muchas otras Escrituras. Yo le dije que iría. Él me dio la seguridad que estaría siempre conmigo, como Ud. sabe, Hermano Kopp, y el mundo sabe, de las grandes cosas que han estado ocurriendo en el ministerio.

8 Estábamos pensando de estas visiones que si yo las recordaría. Hace algún tiempo que yo tuve una, hace exactamente cuatro años, de un niño muerto al lado del camino, habiendo sido atropellado por un automóvil. Y él debía ser resucitado. Pues, yo se lo comenté a todos, fue profetizado por todo los Estados Unidos y Canadá. Estaba apuntado en miles de Biblias entre sus páginas que esto llegaría a suceder.
Un día mientras celebrábamos campañas en los países escandinavos, pasamos a través de Finlandia, desde Kuopio. Y había un grupo de gente reunida en la orilla del camino. Y estaban inclinados sobre cierta forma en la calle. Nos bajamos para ver. Allí estaba el muchachito, la escena, todo parecía ser exactamente como me había sido mostrado.
Yo le dije al Hermano Moore: “Busquen en Sus Biblias y vean si esta no es la escena”.

9 “Si”, él dijo. Me arrodillé y le pedí al Señor Jesús que confirmara Su Palabra que me había mostrado, y que me dijo que llegaría a acontecer. El muchachito fue vuelto nuevamente a vida por nuestro Señor Jesús. Hoy día él está vivo y sano.
Hermano Kopp, estas son solamente algunas de las cosas que nuestro Señor está haciendo hoy en el ministerio que me ha encomendado a mí. A mi humilde opinión, es para confirmar Su Palabra. Estamos viendo el cumplimiento de las cosas que Él dijo que acontecerían en este día.
Ahora, con respecto a las campañas en Israel, Hermano Kopp, estaré encantado de servir a nuestro Señor en Israel. Yo creo que mi ministerio será muy efectivo con los judíos, porque la Escritura dice: “Los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría”.

10 [El Hermano Kopp dice: “Nosotros creemos que muchos judíos y otros en la tierra santa, llegarán a creer que el Señor Jesucristo es el Mesías, cuando vean a un Cristiano dando cumplimiento a la profecía de Joel del Antiguo Testamento”].
Sí, Hermano Kopp, estoy seguro que Ud. se refiere a la profecía de Joel en el Antiguo Testamento, Joel 2:28, cuando él profetizó, diciendo que en los últimos días Él derramaría de Su Espíritu sobre toda carne. Los hijos y las hijas profetizarían. Los ancianos soñarían sueños, y los jóvenes verían visiones.
[El Hermano Kopp dice: “Bien, Hermano Branham, pienso que por hoy tendremos que decirnos adiós. Ciertamente ha sido un gran placer y de mucha edificación. Nos tenemos que marchar. Pero Dios mediante, nos veremos en Chicago dentro de unos días”].

11 Pues, caballeros, ha sido un placer tenerlos en nuestro hogar esta noche. Estaremos orando juntos por el éxito de las reuniones en Chicago. Y con la gracia de Dios, espero verlos allá en los próximos días.
[La hermana Meda Branham dice: “¿Desearían un poco de té antes de irse?”].
[El Hermano Kopp dice: “Oh, muchas gracias, Hermana Branham. Estará muy bien”. El Hermano Leroy Kopp y su hijo, Paul Kopp, dicen: “Gracias”].
Gracias querida.

12 [La porción que resta es de una línea de oración de la campaña en Chicago].
Ahora, para ustedes que creen, el Ángel de Dios, que me ha sido enviado para ayudarles a ustedes a creer en Jesucristo, está a menos de dos pies de donde estoy parado ahora. Si Uds. creen que soy Su siervo, tomarán mi palabra. Yo no puedo hacer que Uds. lo crean. Solo tienen que… ¿Ven? Pero Él está aquí ahora en la plataforma.
Ahora, el Señor les bendiga, mientras hablo con esta dama. Todos estén en oración. Hay gente enferma. Ahora, si esta dama dice que me es desconocida… Nunca la he visto en mi vida. Y no hay manera de conocerla, por ninguna vía. Ahora, yo no puedo sanarla como tampoco puedo salvarla; y Uds. saben que yo no puedo hacer eso. Pero Jesucristo ya hizo todo eso cuando Él murió en el Calvario.

13 Pero Él envió dones a Su iglesia. ¿No es correcto? Si lo es, digan: “Amén”. [La congregación dice: “Amén”]. ¿Para qué son los dones? Para edificar a la iglesia. ¿Es eso correcto? En otras palabras, si hay creyentes… si vienen incrédulos, y dicen: “Verdaderamente…”. La Biblia dice: “Si todos hablan en lenguas, y entran incrédulos, entonces, les dirán que estáis locos. Pero si hay uno que profetiza y revela los secretos del corazón, entonces esos incrédulos se postrarán sobre sus rostros y dirán: Verdaderamente Dios está con vosotros”. ¿No es correcto? Sí, es exactamente. Muy bien.
Crean ahora con todo el corazón que Jesucristo, el Hijo de Dios, está aquí ahora para hacer las cosas que Él prometió que haría.

14 Señora, yo solo deseo hablar con usted… en el… La razón por la que hago esto es para contactar su espíritu. ¿Creerá Ud. con todo su corazón? Y si Dios me revela lo que le sucede, ¿lo aceptaría como su Sanador? Lo hará. Ahora, somos desconocidos me supongo, ¿no es así? ¿Nunca nos hemos visto en ninguna parte? Pero Dios sabe lo que usted tiene, ¿no es correcto? Uno de los grandes males suyos es que Ud. es anémica. ¿No es correcto? ¿Cree Ud. que Dios la sanará?
Señor Jesús, yo te ruego que sanes a la mujer. Sánala, Padre. Que ella salga de aquí completamente sana, en el Nombre de Jesucristo te lo pido. Amén.

15 Ahora váyase gozosa. Ore. Ahora, de acuerdo a su fe, hermana. Vea, Él no me ha dicho nada. Solo dijo qué mal tenía usted. Observe lo que Él dice. ¿Ve? Lo que Él le diga, eso haga usted. Ahora, eso depende de usted. ¿Ve? Usted créalo. Ud. dijo que lo aceptaría. Él tomó su palabra. Usted tómelo a Él ahora en Su Palabra. Vaya testificando lo mismo y sanará. Amén. Digamos: “¡Gracias a Dios!”. Amén.
Yo siento que Dios los está bendiciendo ahora a tal grado que ustedes no pueden dejar de creer. Sería un… un… un pecado no creer ahora. Después que Dios envió a Su Hijo, y ha hecho esta cosa que dijo que haría y ha hecho, y todas estas señales, y usted… y ha enviado Su Biblia, Sus predicadores, Sus dones, y usted no le cree, nada queda sino una condenación en el fin. ¿Es correcto?

16 La única cosa que esto debe hacer es glorificar a Dios y revelar a Jesucristo, que… Cuando Él estuvo aquí en la tierra, hizo la misma cosa. Los que leen la Biblia y creen eso, digan: “Amén”. [La congregación dice: “Amén”]. Y Él dijo: “Cuando Yo me fuere, vendré otra vez. Un poquito y el mundo no Me verá más [Esos son los incrédulos), pero vosotros Me veréis (¿Quiénes? Los creyentes), porque Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo”. ¿Es cierto? Entonces es pecado no creer. “Vete y no peques más (no seas más incrédulo) para que no te venga alguna cosa peor”, dijo Jesús. ¿Es verdad? Entonces debemos creer. Tenemos que creer o perecemos.

17 Si yo fuera Dios, si pudieran tomar mi palabra, asunto arreglado. Pero la gente no toma la palabra, aun cuando señales y maravillas son añadidas en la Iglesia, como Jesucristo prometió hacerlas. Y yo creo honestamente, creo que Él está terminando ahora con los gentiles, y que regresará inmediatamente con los judíos. Y los gentiles serán dejados en sus dogmas y cosas que tienen, y sus credos, y denominaciones formales y frías. Y la Iglesia será raptada y llevada. Y el Evangelio se irá a los judíos. ¡Amén! “Amén” significa “Así sea”. Muy bien.

18 Discúlpeme, hermana. Tengo que descansar mi mente un momento. Ahora, somos desconocidos, Veo que Ud. es completamente extraña para mí. Usted es de afuera de aquí. Viene de otra ciudad. Y usted tiene muchos problemas en su corazón. Y Ud. sufre del corazón para comenzar. ¿Es correcto? Hay muchas tinieblas, Veo una manta negra que la sigue. Oh, es una mentira. Alguien dijo una mentira de usted, y ese fue un hombre que profesaba sanidad Divina. [La hermana dice: “Sí, señor”]. Él le dijo que Ud. era una bruja. [“Sí”] ¿Es eso verdad? [Sí señor“]. Y usted… en su iglesia se armó un lío o algo por el estilo por eso. ¿Es correcto? Su pastor está enfermo ahora. Él tiene poliomielitis. ¿Es correcto? [”Sí señor“]. Hermana, no le ponga atención a lo que esa gente le dice. Están mintiendo. El único problema con su corazón es esa condición nerviosa, que le ha afectado su corazón. Vaya a casa en paz, y Dios le bendiga. Usted está sana. Dios le bendiga. Usted no es una bruja.

19 ¿Lo cree con todo su corazón? ¿Cree que Dios la sanará de ese cáncer? ¿Cree que Él la sanará si yo se lo pido?
Señor Jesús, oro que sanes a esta mujer. Y que sea completamente sana. Te pido esta bendición en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Siga su camino, regocijándose, diciendo: “Gracias, Señor”, y sanará.
Venga dama.
Dios Todopoderoso, Autor de la Vida, dale a esta mujer perfecta salud en el Nombre de Cristo Jesús. Amén.
Dios le bendiga. Solo un minuto. Algo sucedió con usted. Usted sabe eso. Se da cuenta de eso. ¿No es correcto?
Pues, está por todo el edificio, y toda persona puede sanar ahora mismo si lo cree. ¿Creen esto? [La congregación dice: “Amén”]. Tengan fe en Dios.
¿Es usted uno de los ujieres, señor? Muy bien señor.

20 Esa dama sentada allí mismo, está enferma del corazón, la que tiene el vestido de puntos. Párese dama. Él la acaba de sanar de ese problema del corazón. ¿Lo cree con todo su corazón? Muy bien.
Allí está sentada una dama con su pañuelo arriba, llorando, el otro día tuvo un derrama cerebral. Tiene un dolor de cabeza que lo causa. ¿Es correcto? Párese y acepte su sanidad en el nombre de Jesucristo. Amén.
¿Cuántos más de ustedes quieren aceptar su sanidad? Jesucristo está aquí ahora mismo para sanarle. ¿Cree Ud. eso? Todos los que desean ser sanados, pónganse de pie ahora mismo. Toda persona en el edificio que desee ser sanada, póngase de pie. Levanten sus manos así a Dios.
Dios Todopoderoso, Autor de la Vida, el Dador de toda buena dádiva, por cuanto Tu Espíritu está aquí esta noche, yo te ruego que sanes a cada persona en el edificio. Tú estás aquí. El Espíritu Santo está aquí. Y lo sé, como Tu siervo juntamente con estos otros siervos, conjuro toda enfermedad que está aquí. Que Jesucristo el Hijo de Dios sane a toda persona que está aquí.
Satanás, deja a esta gente en el Nombre de Jesucristo.
Ahora, los que tienen sus manos en alto digan. “¡Gloria a Dios!”, y váyanse con gozo, dándole las gracias a Dios… [La congregación dice: “¡Gloria a Dios!”].
Muy bien, Hermano Boze.

1 ¿Me permite presentarle a mi esposa? Querida, este es el Hermano Leroy y Paul Kopp de Los Ángeles California.
[La hermana Branham dice: “Nos alegramos de tenerlo en nuestro hogar, Hermano Kopp”].
[El Hermano Kopp dice: “Hermano Branham, en sus dos grandes campañas en Los Ángeles, en el Templo Calvario, notamos que el Señor Jesucristo obró con usted en una manera muy especial con estos dones maravillosos: discerniendo los pensamientos de los corazones de los hombres como también la enfermedad de sus cuerpos, y las señales de sanidad y milagros que fueron hechos. Pensamos que fue maravilloso.
[El Hermano Kopp dice: “Estamos interesados Hermano Branham, en escuchar más sobre este ministerio único que Dios le ha dado”].

2 Muy bien, Hermano Kopp. Regresemos al mero principio. Yo nací en el Este de Kentucky, en una pequeña cabaña de madera cerca de Burkesville, Kentucky. Mis padres me han dicho que la mañana de mi nacimiento, hubo una Luz que entró a la habitación y que colgaba sobre mí.
Mi familia no era gente religiosa. No asistían a ninguna iglesia. Por supuesto, esto provocó un alboroto entre ellos. Me ha seguido todos los días de mi vida. Recientemente, en el mundo científico tomaron una fotografía de Eso como aquí se puede ver. Probablemente tienen conocimiento de esta fotografía. Fue comprobado por la ciencia que fue el único Ser sobrenatural jamás fotografiado científicamente.
En mi opinión, es el mismo Ángel de Dios que siguió a los israelitas desde Egipto hasta la Palestina. Usted bien sabe cómo maestro, que ese fue el Ángel del Pacto, y que no fue otro sino nuestro Señor Jesucristo. Y mientras aquí en la tierra, manifestado en carne, Él no reclamó ser una gran Persona. Él dijo: “El Hijo no puede hacer nada, solo lo que el Padre le muestra”. Él…

3 En San Juan el capítulo 5, quizá conocen esta escritura, Jesús pasó cerca del famoso estanque de Betesda. Allí halló a mucha gente lisiada, ciegos, mancos, cojos, esperando el movimiento del agua. Fue extraño que Él le haya ministrado solo a uno, pero si se fijan, Él sabía en dónde estaba esa persona. Él Padre se lo había mostrado. Él lo sanó. Probablemente no estaba lisiado. Simplemente está acostado en un lecho, pero Jesús lo sanó.
Y luego más adelante en el capítulo, hallamos como en el versículo 19, que Él fue interrogado por los judíos. Quizá sería la misma pregunta hoy. ¿Por qué Dios pasaría por en medio de un lugar donde había gente coja, manca y ciega, y no los sanaría a todos? Pero aquí yo citaré Sus Palabras. Él dijo: “De cierto, de cierto os digo, no puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; esto también lo hace el Hijo igualmente”.

4 Entonces de acuerdo a Sus Propias Palabras, Su ministerio se basaba en visiones de parte de Su Padre. Entonces no es algo tan extraño que Su ministerio fuese conocido así como Él le prometió a Sus discípulos. “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis. Mayores que estas haréis, porque Yo voy a Mi Padre”. Él dijo: “Un poquito y el mundo no Me verá más, pero vosotros Me veréis, porque estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo: Este es Jesucristo el mismo de ayer, hoy, y por los siglos”.
Yo creo que es una confirmación en este último día de la resurrección de Jesucristo, viviendo entre Su pueblo, haciendo las mismas señales y maravillas que Él hizo cuando estaba aquí en la tierra.
A la edad de siete años, nos mudamos de Kentucky para Indiana, un poco más adelante donde vivimos ahora. Entonces traíamos el agua de un pozo, como a una cuadra (me supongo) detrás del hogar campestre. Una hermosa tarde del mes de septiembre mientras venía del pozo con un poco de agua, pasando cerca de un majestuoso árbol, un álamo, que estaba como a mitad del camino entre el pozo y la casa.

5 Mientras yo pasaba por allí había un viento en el árbol, lo que llamamos aquí un torbellino. Pues no era nada raro para esta época del año en esta parte del país. Pero allí permaneció en el árbol. No se fue. Yo me detuve para ver de qué se trataba. Y una Voz procedió de allí y dijo: “Nunca vayas a fumar, ni beber, ni corromper tu cuerpo de ninguna manera, pues habrá una obra para ti cuando tengas mayor edad”.
¿Asustado? Esa palabra no lo define. Corrí rápido a la casa diciéndole a mi madre que un hombre me habló desde un árbol. Bueno, ella pensó que yo estaba nervioso y me acostó en la cama. Pero desde entonces las visiones comenzaron a venir. Y cuando esto viene sobre mí, produce una visión. Entonces estoy en capacidad de decirle a la gente qué problemas tienen, y lo que deben de hacer en la vida, y también los pecados que tienen ocultos en su vida.
A la edad de treinta y siete años, una noche yo estaba orando en mi habitación, y cuando me levanté, noté que había una Luz sobre el piso. Y cuando miré alrededor para ver de dónde procedía, vi que venía de arriba. La Columna de Fuego estaba detenida allí, y estaba esparciendo Luz sobre el piso. Oí que Alguien venía caminando. Miré; entrando al cuarto, y pasando por esta Luz, venía un Hombre. En figura humana él pesaría como unas doscientas libras [90 Kg.] Tenía cabello oscuro hasta Sus hombros, y era de complexión morena. Estaba descalzo.

6 Por supuesto, yo estaba temeroso, y Él me dijo: “No temas”. Y al oír esa voz, supe que era la misma voz que siempre me había hablado, pero esta era la primera vez que lo veía en forma humana. Él dijo: “Yo soy enviado desde la Presencia de Dios para decirte que debes orar por los enfermos. Grandes señales y maravillas acompañarán tu ministerio, y orarás por reyes y monarcas y demás personas”.
Yo le dije que era un hombre pobre. No tenía educación. Y que no sería posible llevar a cabo esta obra. Él dijo: “Así como le fueron dadas a Moisés dos señales para confirmar su ministerio, a ti también te serán dadas dos señales. Una sería la de orar por los enfermos, los milagros, la otra sería para conocer los mismos secretos del corazón de la gente”.

7 Yo le dije que había estado orando al respecto, y que la gente me había dicho que era del diablo, el ministerio. Él me refirió a varias Escrituras, como por ejemplo cuando Felipe halló a Natanael, y Natanael vino a Jesús. Pues, Jesús le dijo en dónde había estado, donde estaba debajo del árbol cuando Natanael lo halló. Y muchas otras Escrituras, como la mujer junto al pozo, cómo fue que le reveló sus pecados, cuando Jesús le dijo que tenía cinco esposos. Ella corrió a la ciudad y dijo: “Este es el Cristo”.
Me refirió muchas otras Escrituras. Yo le dije que iría. Él me dio la seguridad que estaría siempre conmigo, como Ud. sabe, Hermano Kopp, y el mundo sabe, de las grandes cosas que han estado ocurriendo en el ministerio.

8 Estábamos pensando de estas visiones que si yo las recordaría. Hace algún tiempo que yo tuve una, hace exactamente cuatro años, de un niño muerto al lado del camino, habiendo sido atropellado por un automóvil. Y él debía ser resucitado. Pues, yo se lo comenté a todos, fue profetizado por todo los Estados Unidos y Canadá. Estaba apuntado en miles de Biblias entre sus páginas que esto llegaría a suceder.
Un día mientras celebrábamos campañas en los países escandinavos, pasamos a través de Finlandia, desde Kuopio. Y había un grupo de gente reunida en la orilla del camino. Y estaban inclinados sobre cierta forma en la calle. Nos bajamos para ver. Allí estaba el muchachito, la escena, todo parecía ser exactamente como me había sido mostrado.
Yo le dije al Hermano Moore: “Busquen en Sus Biblias y vean si esta no es la escena”.

9 “Si”, él dijo. Me arrodillé y le pedí al Señor Jesús que confirmara Su Palabra que me había mostrado, y que me dijo que llegaría a acontecer. El muchachito fue vuelto nuevamente a vida por nuestro Señor Jesús. Hoy día él está vivo y sano.
Hermano Kopp, estas son solamente algunas de las cosas que nuestro Señor está haciendo hoy en el ministerio que me ha encomendado a mí. A mi humilde opinión, es para confirmar Su Palabra. Estamos viendo el cumplimiento de las cosas que Él dijo que acontecerían en este día.
Ahora, con respecto a las campañas en Israel, Hermano Kopp, estaré encantado de servir a nuestro Señor en Israel. Yo creo que mi ministerio será muy efectivo con los judíos, porque la Escritura dice: “Los judíos piden señales, y los griegos buscan sabiduría”.

10 [El Hermano Kopp dice: “Nosotros creemos que muchos judíos y otros en la tierra santa, llegarán a creer que el Señor Jesucristo es el Mesías, cuando vean a un Cristiano dando cumplimiento a la profecía de Joel del Antiguo Testamento”].
Sí, Hermano Kopp, estoy seguro que Ud. se refiere a la profecía de Joel en el Antiguo Testamento, Joel 2:28, cuando él profetizó, diciendo que en los últimos días Él derramaría de Su Espíritu sobre toda carne. Los hijos y las hijas profetizarían. Los ancianos soñarían sueños, y los jóvenes verían visiones.
[El Hermano Kopp dice: “Bien, Hermano Branham, pienso que por hoy tendremos que decirnos adiós. Ciertamente ha sido un gran placer y de mucha edificación. Nos tenemos que marchar. Pero Dios mediante, nos veremos en Chicago dentro de unos días”].

11 Pues, caballeros, ha sido un placer tenerlos en nuestro hogar esta noche. Estaremos orando juntos por el éxito de las reuniones en Chicago. Y con la gracia de Dios, espero verlos allá en los próximos días.
[La hermana Meda Branham dice: “¿Desearían un poco de té antes de irse?”].
[El Hermano Kopp dice: “Oh, muchas gracias, Hermana Branham. Estará muy bien”. El Hermano Leroy Kopp y su hijo, Paul Kopp, dicen: “Gracias”].
Gracias querida.

12 [La porción que resta es de una línea de oración de la campaña en Chicago].
Ahora, para ustedes que creen, el Ángel de Dios, que me ha sido enviado para ayudarles a ustedes a creer en Jesucristo, está a menos de dos pies de donde estoy parado ahora. Si Uds. creen que soy Su siervo, tomarán mi palabra. Yo no puedo hacer que Uds. lo crean. Solo tienen que… ¿Ven? Pero Él está aquí ahora en la plataforma.
Ahora, el Señor les bendiga, mientras hablo con esta dama. Todos estén en oración. Hay gente enferma. Ahora, si esta dama dice que me es desconocida… Nunca la he visto en mi vida. Y no hay manera de conocerla, por ninguna vía. Ahora, yo no puedo sanarla como tampoco puedo salvarla; y Uds. saben que yo no puedo hacer eso. Pero Jesucristo ya hizo todo eso cuando Él murió en el Calvario.

13 Pero Él envió dones a Su iglesia. ¿No es correcto? Si lo es, digan: “Amén”. [La congregación dice: “Amén”]. ¿Para qué son los dones? Para edificar a la iglesia. ¿Es eso correcto? En otras palabras, si hay creyentes… si vienen incrédulos, y dicen: “Verdaderamente…”. La Biblia dice: “Si todos hablan en lenguas, y entran incrédulos, entonces, les dirán que estáis locos. Pero si hay uno que profetiza y revela los secretos del corazón, entonces esos incrédulos se postrarán sobre sus rostros y dirán: Verdaderamente Dios está con vosotros”. ¿No es correcto? Sí, es exactamente. Muy bien.
Crean ahora con todo el corazón que Jesucristo, el Hijo de Dios, está aquí ahora para hacer las cosas que Él prometió que haría.

14 Señora, yo solo deseo hablar con usted… en el… La razón por la que hago esto es para contactar su espíritu. ¿Creerá Ud. con todo su corazón? Y si Dios me revela lo que le sucede, ¿lo aceptaría como su Sanador? Lo hará. Ahora, somos desconocidos me supongo, ¿no es así? ¿Nunca nos hemos visto en ninguna parte? Pero Dios sabe lo que usted tiene, ¿no es correcto? Uno de los grandes males suyos es que Ud. es anémica. ¿No es correcto? ¿Cree Ud. que Dios la sanará?
Señor Jesús, yo te ruego que sanes a la mujer. Sánala, Padre. Que ella salga de aquí completamente sana, en el Nombre de Jesucristo te lo pido. Amén.

15 Ahora váyase gozosa. Ore. Ahora, de acuerdo a su fe, hermana. Vea, Él no me ha dicho nada. Solo dijo qué mal tenía usted. Observe lo que Él dice. ¿Ve? Lo que Él le diga, eso haga usted. Ahora, eso depende de usted. ¿Ve? Usted créalo. Ud. dijo que lo aceptaría. Él tomó su palabra. Usted tómelo a Él ahora en Su Palabra. Vaya testificando lo mismo y sanará. Amén. Digamos: “¡Gracias a Dios!”. Amén.
Yo siento que Dios los está bendiciendo ahora a tal grado que ustedes no pueden dejar de creer. Sería un… un… un pecado no creer ahora. Después que Dios envió a Su Hijo, y ha hecho esta cosa que dijo que haría y ha hecho, y todas estas señales, y usted… y ha enviado Su Biblia, Sus predicadores, Sus dones, y usted no le cree, nada queda sino una condenación en el fin. ¿Es correcto?

16 La única cosa que esto debe hacer es glorificar a Dios y revelar a Jesucristo, que… Cuando Él estuvo aquí en la tierra, hizo la misma cosa. Los que leen la Biblia y creen eso, digan: “Amén”. [La congregación dice: “Amén”]. Y Él dijo: “Cuando Yo me fuere, vendré otra vez. Un poquito y el mundo no Me verá más [Esos son los incrédulos), pero vosotros Me veréis (¿Quiénes? Los creyentes), porque Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo”. ¿Es cierto? Entonces es pecado no creer. “Vete y no peques más (no seas más incrédulo) para que no te venga alguna cosa peor”, dijo Jesús. ¿Es verdad? Entonces debemos creer. Tenemos que creer o perecemos.

17 Si yo fuera Dios, si pudieran tomar mi palabra, asunto arreglado. Pero la gente no toma la palabra, aun cuando señales y maravillas son añadidas en la Iglesia, como Jesucristo prometió hacerlas. Y yo creo honestamente, creo que Él está terminando ahora con los gentiles, y que regresará inmediatamente con los judíos. Y los gentiles serán dejados en sus dogmas y cosas que tienen, y sus credos, y denominaciones formales y frías. Y la Iglesia será raptada y llevada. Y el Evangelio se irá a los judíos. ¡Amén! “Amén” significa “Así sea”. Muy bien.

18 Discúlpeme, hermana. Tengo que descansar mi mente un momento. Ahora, somos desconocidos, Veo que Ud. es completamente extraña para mí. Usted es de afuera de aquí. Viene de otra ciudad. Y usted tiene muchos problemas en su corazón. Y Ud. sufre del corazón para comenzar. ¿Es correcto? Hay muchas tinieblas, Veo una manta negra que la sigue. Oh, es una mentira. Alguien dijo una mentira de usted, y ese fue un hombre que profesaba sanidad Divina. [La hermana dice: “Sí, señor”]. Él le dijo que Ud. era una bruja. [“Sí”] ¿Es eso verdad? [Sí señor“]. Y usted… en su iglesia se armó un lío o algo por el estilo por eso. ¿Es correcto? Su pastor está enfermo ahora. Él tiene poliomielitis. ¿Es correcto? [”Sí señor“]. Hermana, no le ponga atención a lo que esa gente le dice. Están mintiendo. El único problema con su corazón es esa condición nerviosa, que le ha afectado su corazón. Vaya a casa en paz, y Dios le bendiga. Usted está sana. Dios le bendiga. Usted no es una bruja.

19 ¿Lo cree con todo su corazón? ¿Cree que Dios la sanará de ese cáncer? ¿Cree que Él la sanará si yo se lo pido?
Señor Jesús, oro que sanes a esta mujer. Y que sea completamente sana. Te pido esta bendición en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Siga su camino, regocijándose, diciendo: “Gracias, Señor”, y sanará.
Venga dama.
Dios Todopoderoso, Autor de la Vida, dale a esta mujer perfecta salud en el Nombre de Cristo Jesús. Amén.
Dios le bendiga. Solo un minuto. Algo sucedió con usted. Usted sabe eso. Se da cuenta de eso. ¿No es correcto?
Pues, está por todo el edificio, y toda persona puede sanar ahora mismo si lo cree. ¿Creen esto? [La congregación dice: “Amén”]. Tengan fe en Dios.
¿Es usted uno de los ujieres, señor? Muy bien señor.

20 Esa dama sentada allí mismo, está enferma del corazón, la que tiene el vestido de puntos. Párese dama. Él la acaba de sanar de ese problema del corazón. ¿Lo cree con todo su corazón? Muy bien.
Allí está sentada una dama con su pañuelo arriba, llorando, el otro día tuvo un derrama cerebral. Tiene un dolor de cabeza que lo causa. ¿Es correcto? Párese y acepte su sanidad en el nombre de Jesucristo. Amén.
¿Cuántos más de ustedes quieren aceptar su sanidad? Jesucristo está aquí ahora mismo para sanarle. ¿Cree Ud. eso? Todos los que desean ser sanados, pónganse de pie ahora mismo. Toda persona en el edificio que desee ser sanada, póngase de pie. Levanten sus manos así a Dios.
Dios Todopoderoso, Autor de la Vida, el Dador de toda buena dádiva, por cuanto Tu Espíritu está aquí esta noche, yo te ruego que sanes a cada persona en el edificio. Tú estás aquí. El Espíritu Santo está aquí. Y lo sé, como Tu siervo juntamente con estos otros siervos, conjuro toda enfermedad que está aquí. Que Jesucristo el Hijo de Dios sane a toda persona que está aquí.
Satanás, deja a esta gente en el Nombre de Jesucristo.
Ahora, los que tienen sus manos en alto digan. “¡Gloria a Dios!”, y váyanse con gozo, dándole las gracias a Dios… [La congregación dice: “¡Gloria a Dios!”].
Muy bien, Hermano Boze.

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