S.140 53-0829  El Testimonio De Jesucristo 

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OBRAS DEL MENSAJE

El Testimonio De Jesucristo

Chicago, Illinois, E.U.A.

53-0829

1 Permanezcan de pie mientras inclinamos nuestros rostros solo un momento, por favor.
Nuestro Padre Celestial, es con corazones agradecidos que nos acercamos a Ti esta noche, en el Nombre de Tu Hijo amado, Jesús. Pensar que una vez nosotros, pobres gentiles, estábamos sin Dios, alejados de la ciudadanía de salvación, dejándonos llevar por ídolos mudos. Y en su debido tiempo, Cristo murió en lugar nuestro.
Aquel que era el más hermoso se hizo feo y desfigurado en el Calvario, para que nosotros a través de Su sufrimiento pudiéramos acercarnos a Dios. Y esta noche, tenemos este grandioso privilegio de ser llamados hijos e hijas de Dios. Qué felices somos.

2 Somos indignos de tal bendición. Y confesamos nuestros pecados y nuestra indignidad. Pero felizmente, estamos tan felices de anunciarle a la gente que Jesús hizo esta cosa tan maravillosa por nosotros.
Y es nuestro deber esta noche, mientras vamos por este peregrinaje, clamar a la derecha y a la izquierda, para que extranjeros vengan a la cruz y sean salvos.
Rogamos Dios, que esta noche, que muchos puedan encontrar esta gracia salvadora. Mucha gente que está descarriada y apartada del camino, pueda reconciliarse con Dios esta noche, mientras miran al Calvario y ven ese supremo sacrificio que fue hecho allá en favor nuestro, el inocente por el culpable.

3 Bendícenos estando aquí juntos. Sana a los enfermos y necesitados. Muchos están sufriendo. El clima está caluroso. Mucha gente está enferma. Pero Tú eres Jehová-jireh. Por tanto, oramos que Tú Mismo te manifiestes en todos Tus poderes de redención esta noche. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesucristo, Tu Hijo. Amén.
Pueden sentarse. Como el Hermano Baxter se acaba de dar cuenta, uno de nuestros amigos visitantes: Es un privilegio esta noche, tener al hermano Osborn, quien ha sido un amigo muy cercano. Solo nos hemos encontrado unas dos o tres veces en la vida, pero un amor de David y Jonathan ha existido entre nosotros desde la primera vez que nos conocimos.
También, el Hermano John Sharritt, me encontré con él hace un momento, otro amigo íntimo mío de Phoenix, Arizona.

4 El Reverendo Sr. Beeler, uno de nuestros pastores allá en el Tabernáculo, y el Sr. McDowell también, un amigo, acaba de llegar en un vuelo, de la iglesia de Jeffersonville, que está con nosotros esta noche. Y estamos contentos de tenerlos.
El Hermano y la Hermana Woods han estado durante todo el tiempo aquí. Uno está llevando las cintas, sentado aquí. El Hermano Woods en el estante de los libros. Mi madre, muchos otros amigos, estoy feliz de estar con Uds. esta noche, y estar congregados en este edifico esta noche.

5 Aunque bajo el calor del clima, sin embargo el glorioso Espíritu de Jesucristo está en el edificio, y listo para sanar a los enfermos, y hacer que los necesitados queden satisfechos, para suplir todo lo que necesitamos. Su Padre celestial sabe que Uds. tienen necesidad de cosas aún antes que se lo pidan. Qué maravilloso es Él para nosotros.
Deseo leer Su Palabra en este momento, solo para seguir con unas palabras que tal vez ya se leyeron. Esto se encuentra en San Juan el capítulo 10, comenzando con el versículo 22. Y deseo leer esta parte antes que oremos por los enfermos.
Celebrábase en Jerusalén la fiesta de la dedicación. Era invierno,
Y Jesús andaba en el templo por el pórtico de Salomón.
Y le rodearon los judíos y le dijeron: ¿Hasta cuándo nos turbarás el alma? Si tú eres el Cristo, dínoslo abiertamente.
Jesús les respondió: Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ellas dan testimonio de mí;
Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.
Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,
Y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.
Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre.
Yo y el Padre uno somos.
Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle.
Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis?
Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios.
Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois?
Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada),
¿Al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy?
Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis.
Mas si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.
Procuraron otra vez prenderle, pero él se escapó de sus manos.

6 Que nuestro Señor añada Sus bendiciones a Su Palabra. Dios en la confirmación de Su Palabra, del testimonio de Jesucristo, estaba declarándole a la gente que era el Hijo de Dios.
Una vez hablando con un hombre, él dijo: “En ninguna parte de las Escrituras dijo Jesús alguna vez que Él era, abiertamente, dijo que Él era el Hijo de Dios”. Hay varios lugares donde Él dijo que era el Hijo de Dios. En San Juan 4, Él dijo que era el Hijo de Dios. Y también aquí Él dice que era el Hijo de Dios.
Y la gente que creyó en Él, reconoció que Él era el Hijo de Dios, porque las señales de Dios siguieron a Su Hijo. Y Su Hijo ha resucitado de los muertos, vive entre nosotros esta noche. Y el mismo Jesús que Dios vindicó ese día, vindica a Su iglesia esta noche, con Sus creyentes. Porque Jesús dijo: “Un poco y el mundo no Me verá más. Empero vosotros Me veréis, porque Yo”, pronombre personal: “Yo estaré con vosotros, aún en vosotros hasta el fin del mundo”.
Ahora, no alguien más, sino Jesús mismo.

7 Él ha resucitado de los muertos, está viviendo en Su iglesia, y Él dijo: “Las obras que Yo hago, vosotros también haréis; y aun mayores haréis, porque Yo voy al Padre.”.
Ahora, la gente no podía entender como Él siendo un hombre, se iría al Padre y sin embargo volvería a entrar. Pero Él dijo: “Yo vine de Dios, y vuelvo a Dios”. Él salió del Espíritu a… salió de eternidad a tiempo, para quitar el pecado. Pasó por el tiempo, regresó a la eternidad. Por tanto, era Dios.
Y Él está con nosotros, resucitado de los muertos. Y las cosas que Él hizo en los días de Su carne, Él las está haciendo esta noche, y las ha estado haciendo desde que resucitó de entre los muertos.

8 Cuando los discípulos salieron, la Biblia dice que salieron predicando por todas partes, el Señor obrando con ellos, confirmando la Palabra con señales siguiendo.
Estaba leyendo un folleto el día de hoy, probablemente lo repartieron en esta iglesia, concerniente a cisternas rotas. Era un folleto bastante sobresaliente. Me gustó mucho. Es verdad que hemos sustituido al Espíritu Santo, con teología humana. Y no funciona. Y no lo hará.
El Espíritu Santo es el gobierno de la iglesia. Para el mundo, es necedad, pero para aquellos que creen, es salvación.

9 Estoy contento esta noche de ser contado con esa iglesia. Aunque quizá mañana, o mañana en la tarde, he de predicar aquí en el tabernáculo, si es la voluntad del Señor. Estaba pensando en predicar sobre un tema que prediqué aquí no hace mucho: “¿Por qué Soy Un Santo-rodador?”.
Les diré por qué. ¿Por qué me cuento entre los que salieron de la iglesia Bautista que llaman santos-rodadores? Porque es la Escritura. Y es por eso que soy contado entre ellos. Estoy tan feliz que Dios me dio el privilegio de hacer eso.
Sin desacreditar a la Bautista, Metodista, Presbiteriana o cualquier otra iglesia. Los creyentes nacen de nuevo, sin importar a qué iglesia asistan. Si son nacidos de nuevos, ellos son Cristianos no importa de qué iglesia sean. Pero quiero decir, de iglesias que se paran por lo fenomenal, los grandes poderes de Dios.

10 Miren, si un hombre no tiene el Espíritu Santo, no puede creer esas cosas. Porque cuando un hombre nace del Espíritu de Dios, él llega a ser un hijo de Dios. Y su naturaleza es comparada con la de Dios. Esa es la razón por la que Jesús dijo: “¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois?”. Porque Uds. son atributos de Dios.
Y entonces Dios mismo… todas las cosas son posibles. El mismo mundo donde estamos sentados esta noche —este mundo donde estamos ahora viviendo sobre la corteza de eso— no es nada en el mundo sino una Palabra de Dios hecha manifiesta. Dios habló el mundo a existencia.
¿Cuántos creen eso? Esta es la Palabra de Dios hecha manifiesta —este púlpito, esta madera, todo lo que hay aquí, todo lo que los ojos ven fue manifestado porque Dios lo habló a existencia.

11 Entonces si un hombre nace del Espíritu de Dios, él no escucha razonamientos en lo absoluto. Dios no puede razonarse. A Dios se le cree. No conocemos a Dios por teología. No conocemos a Dios por educación. No conocemos a Dios por razonamientos. Conocemos a Dios por fe. Va más allá del razonamiento. Ud. no puede razonarlo. Eso es lo que lo hace tan real a nosotros creyentes. Nosotros vemos lo que no se ve; las cosas que no vemos, eso es lo que vemos.
Tal vez tengo tiempo para un testimonio, si es que no les molesta demasiado. Muchas veces en mi hogar… Me quedan todavía diez minutos, según el reloj, antes de que comencemos la línea de oración. Sábado por la noche…

12 Muchas veces en el hogar, alguien… Un joven en un restaurante hoy dijo: “Me imagino, Hermano Branham, que es importunado por la gente”.
Yo no pensaría que estoy siendo importunado. Le dije a nuestro hermano joven, quien es un fino hermano, hambriento y sediento de Dios, yo dije: “No, la gente querida que viene, el noventa y nueve por ciento de ellos es muy sincera y honesta, están tratando de sanar o encontrar paz interior.
Así que muchas veces me agota; tengo que salir por un rato. Yo amo a la gente. No puedo quedarme en un cuarto y dormir cuando hay bebés enfermos en el porche. Y algún padre con su esposa, y ella muriendo con cáncer y queriendo un vaso de agua, y yo tratando de dormir una hora. Noche tras noche, algunas veces ni me quito la ropa. Luego cuando se pone tan mal que no puedo soportarlo, me tengo que ir a otra parte.

13 ¿Pero qué es eso? Es el anhelo de la gente. Cada hombre anhela ver más allá de la cortina del tiempo. En los primeros siglos, cuando el rey de Inglaterra, cuando recibieron su nombre… Primeramente fueron llamados anglicanos porque era gente blanca y cabello largo rubio. El rey era… justo antes de su bautismo, él estaba sentado en un lugar una noche, donde estaba ardiendo un gran fuego. Y un pajarito voló a la luz del fuego y salió volando. Él dijo: “¿De dónde vino y a dónde se fue?”.
Eso es como los seres humanos. ¿De dónde vino él? ¿A dónde va él? Venimos al mundo, nos vamos. Y cualquier hombre que pueda encontrar cualquier cosa que le declare algo detrás del velo que toda persona tiene que atravesar, está interesado en saber algo al respecto.

14 No hace mucho, un gran ministro Presbiteriano le estaba preguntando a un hermano, en la Costa Oeste, dijo: “Nosotros solíamos tener grandes iglesias de arriba abajo por la Costa Oeste, pero la Ciencia Cristiana las destruyó”.
El hermano se dio la vuelta y dijo: “Si Uds. se hubieran quedado en la voluntad del Señor, no hubiera habido necesidad de la Ciencia Cristiana”. Eso es correcto.
La iglesia empieza a bajar la guardia, alejándose de lo fenomenal, y el hombre sigue siendo hombre. Él es un ser sobrenatural, y está buscando a un Dios sobrenatural que hace cosas sobrenaturales.
Acabo de regresar de California donde el Congresista Upshaw… Muchos de Uds. han escuchado de su sanidad, estoy seguro. Yo vi una visión de un hombre jugando… un niño pequeño en un pajar, y así sucesivamente. Han escuchado… leyeron la visión. Él había estado inválido durante sesenta y seis años. Y él fue sanado instantáneamente mientras estaba sentado atrás en las hileras, en una silla. El Señor Jesús vino, mostró la visión, le dijo exactamente lo que había sucedido. Le dijo que se levantara, él fue sanado. Él obedeció y fue sano hasta el día que dejó el mundo.
Años después, no… Lo lisiado no lo mató a él; él solo llegó a… se estaba yendo, casi noventa años de edad, así que solo murió de edad avanzada.

15 Yo llegué a casa; mi esposa me dijo, ella dijo: “Billy, tengo malas noticias que contarte”. Dijo: “Tu buen amigo William Hall”, el cual era uno de mis convertidos en la Iglesia Bautista Milltown, “se está muriendo con cáncer”.
Yo dije: “¿De seguro no el Hermano Hall?”.
“Sí”. Dijo: “El Dr. Dillman de Cordon le ha dicho que ya no puede vivir más; se está muriendo”. Dijo: “Él lo trajo aquí arriba a New Albany. Él está ahora allá con algunos de los suyos, se está muriendo”.
Yo fui a verlo esa noche. Él ha perdido unas cincuenta libras [22 Kg. Trad.] está muy amarillo. El cáncer estaba en el hígado, muy grave. Tuve una oración por él al siguiente día. Yo regresé, y él estaba todavía peor. Tuve una oración por él otra vez esa noche; regresé y casi se había ido. Volví a tener oración por él.

16 La Sra. Halll, quien es una buena amiga mía, (yo he vivido en el hogar de ellos) ella dijo: “Hermano Billy, ¿hay algo que Ud. pueda hacer?”.
Le respondí: “Una cosa puedo hacer, Hermana Hall, es pedirle a Dios”.
Ella dijo: “Bueno, ¿hay algo… conoce algún médico?”.
Le dije: “Bueno, ahora mire, los doctores son como los ministros o cualquier otra cosa. Uno tiene que tener confianza en ellos”. Por supuesto, mi pequeño amigo el doctor Adair aquí“. (Estuvimos juntos en la escuela de niños, y siempre hemos sido amigos muy apegados), ”Pienso que con respecto a la ciencia médica, él es el mejor“.
Dijo: “Me pregunto si vendría a ver al Sr. Hall”.
Yo dije: “Le voy a preguntar”.

17 Llamé al doctor y él dijo: “Bueno, Billy”, dijo: “Yo podría ir allá”. Pero dijo: “Solo iré a ver los rayos-x”. Dijo: “Si le han sacado rayos-x, el cáncer está allí. Es todo lo que pudiera hacer y solo causarle más gasto”.
Él fue y miró los rayos-x. Dijo: “Sí, él tiene cáncer”.
Yo dije: “¿Hay algo que Ud. pueda hacer?”.
Él dijo: “Bueno, lo podemos enviar con Abel, en Louisville”, que es una clínica, una gran clínica del cáncer en Louisville. Así que le dije a la Sra. Hall. Ellos lo prepararon. Lo envolvieron y lo pusieron en una ambulancia. Lo llevaron allá y lo revisaron, regresó. Él dijo: “Bueno…”.
Le dijeron al Dr. Adair. Y el doctor me llamó, dijo: “¿Billy?”.
Y yo dije: “Sí, doctor”.
Él dijo: “Bueno, tu amigo el Sr. Hall”, (Ahora aquí está el comentario) dijo: “Él va a saltar por la borda en los próximos cuatros días”.
Yo dije: “Detesto escuchar eso doctor. ¿No hay nada que Ud. pueda hacer?”.

18 Dijo: “Billy, no podemos sacarle el hígado al hombre y que él viva”. Dijo: “Solo con lo que tiene, sigue viviendo”. Dijo: “Su tiempo ha llegado”. Y él dijo: “Si él es un ministro, debe estar preparado para morir”.
Yo dije: “Oh, él está preparado para morir”. Pero yo dije: “Él es bastante joven aún. De unos cincuenta y seis, cincuenta y ocho años de edad. Él podría hacer mucho trabajo para el Señor. Detesto escuchar eso, Dr. Adair”.
Él dijo: “Pero él va a partir”. Dijo: “Abel vio la misma cosa que nosotros vimos. Y lo revisamos y él esta canceroso. Su hígado está completamente carcomido por el cáncer.
Yo dije: “Sí, señor”. Dije: “Bueno, muchas gracias”. Dije: “Le voy a pagar”.

19 Por supuesto, él nunca recibía paga por algo que le hiciera a un Cristiano… o, creyente, ministros. Y así que yo dije… Yo fui para allá, y le dije a la Sra. Hall, dije: “Bueno, Sra. Hall, le daré el mensaje, salga usted”. Y yo dije: “El doctor dijo que estará muerto en cuatro días”. Y ella comenzó a gritar. Dije: “Ahora, Hermana Hall, tantas veces como el Hermano Hall y yo nos paramos en el púlpito y predicamos juntos, y hemos hablado del hermoso Jesús…”.
Dijo: “Oh, pero no sé qué voy a hacer sin él”.
Yo dije: “Bueno, tal vez Dios lo esté llamando al hogar, Sra. Hall”. Yo dije: “Vamos a ir y orar”.

20 Y mi secretaria y mi esposa, mi suegra y muchos de nosotros, fuimos a orar. Él estaba casi inconsciente. Tan amarillo como podía estarlo, y alguien le estaba frotando sus manos. Y sus ojos estaban muy hundidos hacia atrás, muy amarillo. Una condición del hígado, Ud. sabe, el cáncer. Así que me fui a casa y a la siguiente mañana tenía que irme a Toledo, Ohio; Erie, Pennsylvania; viniendo a casa para estar un día; teniendo una noche en el gimnasio de la secundaria en Jeffersonville. Y luego iba a salir para África después de allí.
Y nunca lo olvidaré. Yo nací en Kentucky. Mi conversión nunca evitó que me gustara cazar ardillas. Todavía me gusta cazar ardillas. Así que pensé que saldría temprano a la siguiente mañana, si nadie estaba allí; y la casa quedó vacía alrededor de las doce del día. Y yo tomé mi pequeño rifle .22 y lo coloqué en la esquina, y mis viejos overoles; y me iba a preparar para salir a cazar.

21 A las tres en punto sonó el despertador. Me levanté y me puse la ropa, y me asomé a la entrada… o al estacionamiento, más bien, y no había nadie allí. Así que pensé: Bueno, estará bien que salga ahora. Y no iba tanto para cazar como para solo estar alejado y descansar un poquito.
Así que empecé a ir al baño; y mientras iba por el pasillo, había una pequeña manzana verde, así de grande, y estaba muy fea; y con gusanos por todas partes, parecía que comiendo le habían hecho agujeros. Estaba colgando, yo pensé: Bueno, ¿por qué puso mi esposa eso en la pared? Pensé: Eso sería horrible. Solo una pequeña manzana vieja, verde y de aspecto agrio colgada en la pared.

22 Bueno, pensé: ¡Vaya! Yo hubiera puesto algo diferente en la pared. Y estaba sorprendido de eso, porque la luz en el pasillo estaba alumbrando, yo simplemente me estaba fijando en la esquina mientras pasaba.
Y de repente miré: Se estaba moviendo de arriba abajo. Y no estaba en la pared. Estaba colgando justo en el aire. Así que supe que algo estaba sucediendo. Me escabullí a la esquina, bajé mi rifle, me quite mi sombrero grande y viejo. Me arrodillé. Dije: “¿Qué quiere mi Padre que Su siervo sepa?”.
Y yo solo me fijé. Vino bajando otra igual a esa y se quedó al lado. Y luego otra y otra, hasta que cinco de esas se quedaron allí. Y luego vino bajando una manzana grande, como de apariencia amarilla con rayas rojas en ella. Y solo dio una mordida grande y se tragó a una, dos, tres, cuatro, cinco. Y después la manzana se fue. Y justo arriba estaba esa Luz que Uds. ven en la fotografía que tomaron, estaba encima de eso. Lo cual es el Ángel del Señor, que hace todas las cosas que Uds. ven en la noche.

23 Él estaba parado allí arriba. Hace un tanto… como que empieza a hacer: “¡Whew, whew!”, arremolinando, de esa manera. Y yo dije: “¿Qué quiere mi Señor que Su siervo sepa?”.
Él dijo: “¡Párate!”. Yo me puse de pie. Él dijo: “Ve a decirle al Sr. Hall: ASÍ DICE EL SEÑOR, él no va a morir, sino vivir”. No hubo cacería de ardillas ese día.
Me apresuré tanto como pude. Volví a entrar al cuarto y desperté a mi esposa. Yo dije: “¿Querida?”.
Ella dijo: “¿Te vas a ir de cacería?”.
Yo dije: “No, querida. Me acabo de encontrar con el Ángel del Señor allá en la puerta y Él me dijo que le dijera al Hermano Hall que Él decía que él no iba a morir”. Y ella empezó a llorar. Y yo me cambié de ropa rápidamente y fui con el Sr. Hall y yo entré. Estaba amaneciendo. Y todos ellos solo… casi se había ido. Y ellos lo levantaron. Él estaba un poco semiconsciente.

24 Y yo corría hacia… Ellos dijeron: “¿Cómo le va, Hermano Branham?”.
Yo dije: “¿Hermana Hall? Todos reúnanse, todos entren al cuarto. Tengo el ASÍ DICE EL SEÑOR”. Nada va a parar eso. No importa lo que sea. Todos los diablos que Satanás pudiera enviar fuera del infierno, eso no tiene nada que ver al respecto. Absolutamente nada.
Cuando escuchen que se dice Eso aquí en el edificio, sobre alguien, solo observe lo que sucede. O cualquiera aquí que lo haya escuchado en alguna parte, a través de toda la vida de su siervo indigno. Si alguna vez escuchan que sale Eso, observe lo que sigue. Siempre es perfecto.
Y yo dije: “Él no va a morir sino que va a vivir”. Y comenzaron a gritar y a gritar. Y yo salí afuera.

25 Al día siguiente me fui. Me encontré con el Hermano Baxter en Toledo, Ohio. Tuvimos los servicios en el camino de regreso. Yo entré esa tarde. Iba a tener dos reuniones esa noche.
Creo que el Hermano McDowell, Ud. me ayudó a entrar, creo, esa noche —usted y el Hermano Morgan— a la habitación. El auditorio solo tenía capacidad para cuatro mil. Había aproximadamente cuatro mil adentro y cuatro mil afuera.
Entonces cuando yo llegué a la plataforma, estaba observando. En eso vi sentado justo frente a mí al Dr. Baldwin. Un excelente doctor. Muchos de Uds. que están aquí de Jeffersonville lo conocen. Su esposa fue sanada de asma en mi cuarto, después que había sido operada y todo y nada lo detuvo.

26 Él puso sus brazos alrededor de mí y solo lloró. Él dijo: “Billy, la he revisado y todo. Ella no tiene ni una pizca de eso en ninguna parte”. Y ella fue sanada.
Y entonces yo dije: “Estoy feliz de verlo aquí esta noche, Dr. Baldwin”. De casualidad me fijé, sentado del lado de la fila de las gradas, y allí estaba el Dr. Carl Dillman, de Corydon, quien era el doctor del Sr. Hall. Yo dije: “gusto en verlo, Dr. Dillman”. Parado en la puerta estaba el Dr. Sam Adair, nuestro doctor. Yo dije: “Gusto en verlo, Dr. Adair. Lamento que no tengamos asientos”. Y en eso me fijé, sentado por aquí. ¿Quién estaba sentado en primera fila? Estaba el Hermano Hall, mirándome.

27 Yo pensé: Bueno. Pensé: Gracias, querido Padre. Miré al Hermano Hall. Yo dije: “¿Dr. Dillman? ¿Se acuerda que Ud. desahució al Sr. Hall con el cáncer, aquí no hace mucho?”. Asintió con la cabeza. Yo dije: “Dr. Adair, usted sabe que…”.
Y a propósito, se me olvidó decirle, llamé al Dr. Adair a la siguiente mañana… la misma mañana. Dije: “Doctor, ese hombre que Ud. dijo que iba a saltar por la borda, va a vivir”.
Él dijo: “¿Qué dijiste, Billy?”.
Le respondí: “Él va a vivir”.
Él dijo: “¿Cómo va a vivir con ese cáncer en su hígado?”.
Yo dije: “No lo sé. Pero él va a vivir”.

28 Bueno, él me ha enviado muchos casos; pueden llamarlo esta noche. Observen lo que él… El Señor le dijo exactamente en dónde sería construida su clínica, allá en mi cuarto. Le dijo que… Él dijo: “No puede ser Billy; no pueden construir una clínica allí”. Dijo: “Lo acabo de revisar por la ley, y ellos ni siquiera pueden tocar ese terreno en veinticinco años”.
Yo dije: “Vi una visión y es un edificio de ladrillo rojo”.
Él dijo: “Esa es la descripción de lo que quiero construir”.
Y yo dije: “Está asentada en la esquina de Maple y Market… Quiero decir, en la Calle Wall y Market”.
Él dijo: “Billy, no puede ser, cariño”. Dijo: “No quiero discutir tu palabra, pero”, dijo: “No puede ser”.
Yo dije: “Doctor, no discuta lo que Dios ha dicho. Ud. solo siga adelante y escuche”.
Él dijo: “Bueno, sí que espero que Ud. esté en lo correcto”.

29 Y a la siguiente mañana él me llamó y dijo: “Mire, me están recorriendo escalofríos por todo el cuerpo”. Dijo: “Sabes que tuvieron una reunión anoche en Boston, y ya compré ese terreno esta mañana”.
Él dijo: “Nunca te he dudado”, pero dijo: “el viejo doctor tendría que ver eso suceder”. Él dijo: “¿Cuándo va a suceder?”.
Yo dije: “No lo sé. Pero”, dije: “Él me dijo que él no iba a morir. Él va a vivir”. Y yo dije: “Apuesto mi vida en eso, y digo que va a ser de esa manera”.
Él dijo: “Bueno, el viejo doctor tendrá que ver eso”.
Dije: “Bueno, Ud. no morirá de viejo hasta que lo vea”. Dije: “Porque va a ser”.

30 Y esa noche, yo le dije a él, dije: “¿Se acuerda de aquel hombre que iba a saltar por la borda en tres días… o, cuatro días?”.
Él dijo… asintió con su cabeza: “Sí”.
Yo dije: “¿Quiere testificar, Hermano Hall?”.
Él dijo: “¡Gloria a Dios!”. Él dijo: “¿Qué si quiero testificar?”. Él dijo: “Hermano Branham, en estas seis semanas he ganado casi cuarenta libras [18 Kg. Trad.] de peso”. Dijo: “Míreme”. De esa manera.
Entonces, el doctor lo sacó esa noche, y ellos se lo llevaron al hospital, y lo revisaron para comprobarlo por sí mismos. No hay ni rastro de eso. William Hall, estará predicando mañana en la iglesia Bautista de Milltown. Él pesa ciento ochenta y cinco libras [83 Kg. Trad.], en perfecta salud. De eso hace tres años. ¡Alabado sea Dios por Su bondad!

31 Ahora, les quiero preguntar algo, amigos Cristianos. ¿Tuve yo algo que ver con su sanidad? Ni una sola cosa. Aun cuando oré por él, no parecía tener efecto. Era su fe en Dios. Yo solo tomé un mensaje, lo que Dios me dijo que le dijera.
Muchos de Uds. están leyendo estos libros. No somos vendedores de libros. No es nuestra intención ser eso. Yo mismo compro estos libros. Otro hombre los publica, quien está en el edificio esta noche. No este; este es por Gordon Lindsay.
Pero el otro, yo lo compro a cuarenta por ciento menos. Consigo a alguien que los venda por mí y los lleve a las reuniones. No es por el dinero, Uds. ven eso. Es solo que pienso que le podría ayudar a alguien. Y si yo no pensara que vale lo que ellos piden por eso, seguro no lo conseguiría en el mercado. Pero yo creo que ayuda a la gente porque tengo miles de testimonios de eso. Y estoy feliz de tenerlo.

32 Y se pudieran decir miles de testimonios, ¿pero qué es eso ahora? Para nosotros, hay otras personas enfermas sentadas aquí esta noche. Hay muchos otros, tal vez casi tan graves como estaba el Sr. Hall, acostado muriéndose. El tiempo no alcanzaría… Si yo pudiera pararme y testificar durante esta semana y la siguiente, nunca terminaría testimonio tras testimonio de lo que nuestro Señor Jesús ha hecho.
Él es maravilloso. ¿Por qué nos sentamos, amigos Cristianos? ¿Por qué nos sentamos y solo… tan indiferentes? Seamos sinceros. Vamos a creerle a nuestro Señor. Apreciemos Su muerte en el Calvario. Apreciemos esas llagas en Su espalda esta noche.
Veámoslas ahora. En ese día frío, cuando Pedro se estaba calentando en el fuego del enemigo. Y Él se daba vuelta y retorcía, y la sangre bajaba por Su espalda. No puedo negar eso.
Cuando esos grandes latigazos le golpeaban Su espalda, al punto que Sus costillas se dejaban ver, ¿cómo podría yo decir…?

33 Yo veo que subiendo al Calvario, veo a alguien pasando a través de Jerusalén. Él tiene puesta una prenda sin costuras. Me pregunto por qué pequeñas manchas rojas están por todas partes. Después de un rato, comienzan a hacerse más y más grandes. Todas esas pequeñas manchas finalmente corren juntas. Es una sola prenda grande sangrienta. La escucho golpeando alrededor de Sus piernas.
¿Qué es eso? Era el Cordero de Dios que iba subiendo al Calvario para ser sacrificado. Él tuvo que morir, porque solo de la muerte viene la vida. ¿Escucharon eso? Solo de la muerte… “Si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo”; pero si muere, produce vida“.

34 Jesús tuvo que morir para producir Vida Eterna. Y ahora, escuchen atentamente, amigos Cristianos. A menos que Uds. mueran a sí mismos y a sus sentimientos, y actúen en la Palabra de Dios, nunca tendrán vida. Olviden sus sentimientos. Solo tomen lo que Dios dice. Y planten esa semilla en esa vida de su propia muerte, o en su propia muerte, y vida saldrá de allí y Ud. vivirá.
Mire y viva, mi hermano, viva.
Mire a Jesús ahora y viva.
Porque está registrado en Su Palabra,
(¡Aleluya!)
Es solo que Ud. mire y viva.

35 [Espacio en blanco en la cinta]… ¿inclinamos nuestros rostros?
Padre, recíbenos esta noche en los lazos del Calvario con Tu Hijo. Mientras renunciamos a nuestras propias vidas y a todo lo que somos, la renunciamos siendo nada. Ni siquiera podríamos respirar sin que Tú hagas latir nuestros corazones, bombeando nuestros pulmones. Seríamos nada.
No hubiéramos podido venir a este mundo sin Ti. Padre, estamos confesando que te hemos tratado mal. Cuando vemos lo que Tú has hecho por nosotros, nuestros corazones están… Estamos avergonzados de nuestras vidas. Estamos avergonzados de nosotros mismos y de nuestra poca fe. Perdónanos ahora.
Y que el Ángel de Dios, que vino aquella mañana y dijo acerca del Hermano Hall; quien ha hecho todas estas cosas en el trayecto de esta vida que yo he vivido. Yo oro que Tú lo mandes a Él esta noche a esta plataforma.

36 Y que cada uno que viene, o ya sea, en cualquier parte del edificio, que ellos sean sanados esta noche por Su poder. Que su fe solo se suelte y miren allá y crean. Y digan: “¿Qué más pudiera hacer Dios para hacernos creer?”. Y que todos los pecadores sean salvos. Que los descarriados regresen a Dios.
Escucha la oración de Tu siervo, Padre. Porque lo pido en el Nombre de Jesús, Tu Hijo. Amén.
Lamento haber tomado mucho tiempo. Me estaba fijando también, que mi buen hermano, el Hermano Sharritt, fallé en ver a su madre sentada allí. Hermana Sharritt, estamos contentos de tenerla. Y creo que la pequeña Ruth está en algún lugar. Todavía no la veo, pero ciertamente estoy contento de verlos a todos ustedes.

37 Y, Billy, no tuve oportunidad de preguntarte… ¿Repartiste algunas tarjetas? Billy estaba fuera hoy y no regresó. Y yo me encontré con el Hermano Sharritt y demás cuando llegué allá, y los amigos de Jeffersonville, olvidé preguntarle si repartió tarjetas. ¿Qué tarjetas repartiste? ¿V? ¿Cuántas? ¿A partir de dónde? Del uno. Muy bien.
Las personas con las tarjetas de oración V. Las acaban de repartir hace un rato, me imagino. ¿Quién tiene la tarjeta de oración V-1? ¿V-1? Muy bien. ¿V-2? Miren en la parte de atrás de su tarjeta de oración. ¿V-2? Por la parte de enfrente va a estar su nombre y dirección. En la parte de atrás estará un número y una letra. ¿La tarjeta de oración V-2? Alguien fíjese bien, porque podría estar sordo, usted sabe. ¿V-3? 3, V-4, 5, 6, 7,8, 9, 10. Muy bien, V-10. Vamos a… V-1 al 10. Discúlpenme.

38 (¿Qué de…?… Hermano Baxter. Oh, ya veo) Oh, ya veo. Muy bien. Del 10 al 20. V-11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20. Ahora, miren alrededor y vean si alguien con usted tiene la tarjeta de oración como esa. Alguien que esté sentado cerca de usted que esté sordo o algo, o incapaz de moverse.
Veo un caso allí en una camilla. Observen y vean qué tarjeta de oración tiene ella.
¿Cuántos están enamorados de Jesús? Veamos sus manos. ¡Oh, vaya! ¿No es Él maravilloso? Tan dulce, y amable, y amoroso, y considerado, y perdonador. Y oh, yo solo… Usted sabe, el conocer a Jesucristo es conocer vida. ¿Es eso correcto? Y es más que solo un asunto mental. Es en verdad un amor.
Oh, cuando Ud. lo ama a Él, Ud. simplemente le cree a Él para cualquier cosa entonces.

39 Muy bien, vamos a ver ahora. El veinte tiene… 21, 22, 23, 24, 25 al 30. V…. Vamos a ver cuántos podemos meter en la línea y luego…
Lamento que esté tan caliente aquí. Eso de seguro daña nuestra reunión esta semana, pero muchos están siendo sanados. Y Dios está siendo glorificado, por tanto estamos muy agradecidos por eso. Les damos las gracias por su paciencia también, y consideración al estarnos esperando.
Muy bien, ahora. Hasta el 30, V hasta el 30. Cualquiera con la tarjeta de oración V hasta el 30. Ahora, del 30 al 40 vengan. V-30 al 40. Alguien consiga una silla para el hombre lisiado que está allí, por favor. Muy bien. Del 30 al 40. V-30 al 40, no fueron muchos los que subieron aquí. Tarjeta de oración V-30 al 40.

40 Ahora, miren alrededor a su vecino. Pudiera ser la de él o la de ella y ellos tal vez sean sordos o no puedan venir. ¿Están verificando la tarjeta de oración? ¿Qué número es el de la dama allí? ¿Tiene usted…? Allá en la camilla. Muy bien. Del 40 al 50. Tarjeta de oración V-40 al 50.
Debieran de tener una silla allí abajo para algunos de ellos, Hermano Boze, que está allí atrás. Algunas de esas personas están rígidas y paradas. Oh, ella no tiene… No es una tarjeta de oración entonces.
Muy bien. A ver si puedo llegar tan lejos. No quiero que estén parados demasiados al mismo tiempo, ¿ven?
Muy bien. Solo fórmenlos ahora y vean si están todos allí. Después vamos a ver si nos hace falta alguien. Si es así, entonces vamos a verificar de nuevo y ver si todos tienen sus tarjetas.

41 Y ahora, ¿cuántos están en un muy buen terreno de oración con Jesucristo? Veamos. Estoy feliz de tener al Hermano Osborn aquí atrás esta noche y al Hermano Boze, sentados aquí atrás como guerreros de oración, ayudándome a orar por los enfermos esta noche.
¿Cuántos? Disculpe. 49 al 50. V-49 y 50 no estaban en el último llamado. V, miren su tarjeta de oración. V-49, 50. Miren a sus vecinos. Todos tienen tarjetas de oración con la V. Cualquiera que tenga una tarjeta de oración V, levante su mano. Entonces quizá la podamos traer. Si alguien tiene una tarjeta de oración con la V. V ahora, como en Victoria.
¿Es esa la dama que la tiene? Ya veo. ¿Muy bien ahora? ¿Las tenemos todas? Muy bien, excelente.

42 Muy bien ahora, ¿cuántos están aquí que no tienen tarjetas de oración y quieren que se ore por ustedes? Levanten sus manos y digan: “Dios ten misericordia de mí, estoy enfermo”. Muy bien. Dios les bendiga, a cada uno. Que Él les bendiga.
Ahora, tengan fe y crean. Ahora, vamos todos a…. Ahora, si alguien conoce… Hay cincuenta personas que están sentadas, paradas, recargadas. Dios en el cielo sabe, hasta donde yo mismo sé, nunca he visto a uno de ellos en mi vida.
Ahora, si yo pudiera sanar a una de esas personas, ciertamente lo haría. Si pudiera sanar a cualquiera, yo lo haría. Pero no puedo. Y no hay otra persona en la tierra que pueda hacerlo. El Único que puede hacer eso, es Dios Todopoderoso. Eso es todo.

43 Ahora, podemos apuntarle a la gente la piedra de sanidad. Y en el Antiguo… Hace años, solían tener una piedra loca. Cuando a una persona la mordía un perro rabioso, se la llevaban y la pegaban en esta piedra. Si se quedaba pegada, vivía. Si no, moría.
Ahora, la Piedra a la cual Ud. debe pegarse esta noche es a la del Calvario. Solo venga y péguese a ella, y aférrese a ella, hasta que Jesucristo confirme la fe en su corazón y Ud. sea completamente salvo.
Ahora, ¿cuántos creen que si Jesús ha resucitado de entre los muertos…? Ahora, ¿cuántos creen eso con todo su corazón? Maravilloso. Estoy tan feliz de saber eso.

44 Ahora, si Él ha resucitado de entre los muertos, Él prometió en Su resurrección que Sus discípulos harían las mismas cosas que Él hizo. ¿Es eso correcto? Y mayores.
Ahora, la palabra mayores, pienso, no pertenece a nada en calidad, pero significa en cantidad. Estaría por todo el mundo. La iglesia es una iglesia universal, por todas partes.
Muchas más cosas harían porque Él estaría con ellos y en ellos y… seguro ellos las harían. Pero, ¿qué hizo Él…? ¿Era Él un Sanador? Tengan cuidado. ¿Era Él un Sanador? No. Él dijo: “Yo no puedo hacer nada… Yo no hago nada de Mí mismo. Es el Padre que mora en Mí, Él hace las obras”. ¿Es eso correcto? Él era el que hacía las obras… el Padre.

45 Ahora, Jesús dijo en San Juan, cuando pasó por el estanque de Betesda (allí estaban tendidos los lisiados, y ciegos, y personas acostadas allí torcidas y cojas), Él no sanó a ninguno de ellos. Pasó de largo hasta que encontró a un hombre que yacía en un lecho. Tal vez tenía un problema de próstata o algo. Y Él lo sanó a él, se fue y dejó a toda la multitud. Y sin embargo me dicen que Él estaba lleno de misericordia y compasión por la gente.
¡Vaya! ¿Se pueden imaginar a una persona llena de misericordia y compasión, caminando al lado de torcidos, y cojos, y ciegos, y secos, tratando de entrar al estanque; y solo pasar al lado de ellos y se fue a un hombre que Él sabía en dónde estaba él? ¿Sanarlo a él y dejar a toda la multitud?

46 Miren cómo se veía eso. Tal vez el pobre padre anciano estaba parado allí lisiado con artritis diciendo: “Que alguien me ayude a entrar en el estanque. Que alguien me ayude”. Y Jesús pasó al lado de él. Emmanuel, con vestiduras llenas de virtud. Y Él sanó únicamente a este hombre y se fue inmediatamente, y dejó a toda la multitud postrada allí. Esas eran miles de personas.
Y los judíos lo cuestionaron (en el versículo 19 del mismo capítulo). Escuchen a Sus palabras: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. Mi Padre hasta ahora trabaja, y Yo trabajo“. ¿Es eso correcto? De acuerdo a Su propia Palabra, Él vio visiones de lo que el Padre estaba haciendo.

47 Ahora, muchos fueron sanados. Unos hombres ciegos en una ocasión le siguieron a Él por la calle. Y ellos entraron a la casa y Él no les prestó atención. Luego Él les tocó los ojos diciendo: “Conforme a vuestra”, (¿qué?) “vuestra fe, os sea hecho”. Sin visión.
Una mujer tocó el borde de Su vestidura; Él se dio la vuelta y dijo: “Yo nunca la sané. Nunca vi una visión de ella”, ¿ven? “Pero tu fe te ha salvado”. ¿Es eso correcto? La mujer con la criatura poseída del demonio y todo… estaba de esa manera.
Muy bien ahora. Si Jesús es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, Él está viviendo en Su iglesia, haciendo la misma cosa. ¿Es eso correcto? “¿Por qué dice eso, Hermano Branham?”. Para hacerle saber a la gente que estamos basando esto absolutamente en el “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Es la Escritura.

48 Ahora, hay muchas supersticiones, y cosas, y pequeños movimientos psíquicos y así por el estilo que no se basan en los cimientos. Pero esto es Escritura, mi querido amigo, en la Palabra de Dios. “Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos”, ¿ven? Muy bien.
Ahora, yo no soy Él. Él está en el edificio. Él está en cada individuo aquí. ¿Cuántos han visto esa fotografía en el libro? Veamos sus manos. O, la fotografía del Ángel del Señor. Bueno, tendré que darles la historia de eso una noche. Y tal vez traer algunas de las fotografías para acá.
En mi opinión, la misma Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel de Egipto a Canaán. “Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos”. Ambos Padre, Hijo y Espíritu Santo. Él es exactamente el mismo. Dios no es tres personas. Es una regla de tres pies que ustedes colocan allí. El mismo Dios el Padre fue manifestado en carne, y ahora en el Espíritu Santo. Así que esa es la razón que el bautismo es en el nombre del Padre, Hijo y Espíritu Santo, ¿lo ve? La trinidad. La trinidad, no tres dioses sino tres personas en un Dios. Una persona en tres dispensaciones, ¿ven?

49 Muy bien. Él se manifestó en carne para quitar el pecado. Él solo se estaba develando a Sí mismo de una luz sagrada sobre la gente, bajando a un cuerpo santo para redimir a personas. Luego a creyentes nacidos de nuevos. ¿Ven lo que quiero decir? El mismo Dios.
Así que hoy, si Jesús es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, es el mismo Padre, que viene trabajando de la misma manera. Muy bien.
Traigan a la dama, por favor. Ahora, esta dama viene aquí esta noche. Ahora, solo un momento. Si empezamos a orar por mucha gente, lo hemos hecho durante las primeras noches, tomando a cada persona y escudriñándolas muy bien, para ver si hay algún pecado o algo que pudiera impedirles de ser sanados.

50 Si hubiera, no importa qué tanto aceite Ud. vierta sobre ellos, ese diablo se quedará allí. Les pudiera contar historias de esas cosas que los impactarían. Pero miren, lo que uno quiere hacer, uno tiene que tener cuidado. Si Dios ha puesto una maldición en alguien, y Ud. viene y se lo quita sin que esa alma se arrepienta, ¿ven? Habrán hecho como Moisés lo hizo cuando hirió la roca en lugar de hablarle, ¿ven?
Ahora, esa es la razón… Pero muchas veces solo oramos por la gente, se lo dejamos a su fe. Lo que sea que ellos crean, pues, eso depende de ellos. Eso es lo que hemos estado tratando de hacer. Porque después de estas cuantas noches yo me pongo muy débil y cansado. Si tan solo supieran, las dos últimas noches, he dormido como cinco minutos en cada ocasión, ¿ven? Simplemente me pone en un lugar, tan tenso.
Su pequeña pianista aquí se encontró conmigo en el pasillo anoche y dijo: “Hermano Branham”, dijo: “¿Por qué está tan tenso?”. No hay necesidad de tratar de explicarlo porque no hay manera de hacerlo.

51 Venga dama. Me supongo que somos desconocidos, ¿lo somos? [La dama responde]. Oh, ¿ha estado antes en la línea de oración? ¿En dónde? [“Hammond”]. Hammond, Indiana. ¿Por qué? ¿Nerviosismo? [“Uh-huh”]. Bueno, eso está bien. Muy bien. Entonces no seríamos exactamente desconocidos. Oh, no lo recuerdo, de eso hace mucho. No sabría nada al respecto. ¿Pero eso la dejó, su nerviosismo, me supongo? [“Sí”]. Eso es bueno. Eso está bien.
Ahora, entonces Ud. está aquí esta noche con algún otro propósito. Y usted cree que eso… Por supuesto, si Ud. ha visto a Jesucristo descender y quitarle la condición nerviosa, entonces ese mismo Señor Jesús puede quitarle lo que sea que esté mal con usted ahora. ¿Es eso correcto? Él puede sanarla. Y ¿cree usted entonces que Él ha resucitado de entre los muertos y que vive en Su iglesia hoy? ¿Cree Ud. eso? Muy bien.

52 Por supuesto, Ud. sabe que yo no sé lo que está mal con usted ahora. Solo Dios conoce eso. Pero Él me lo puede revelar, ¿cree eso? [“Sí”]. Y no pensará que es telepatía mental o… [“No”]. No. Ud. creerá que fue el Espíritu de Dios. ¿Es eso correcto? [“Sí”]. Es por eso que está Ud. aquí. Gracias.
Mire, estoy hablando con usted ahora. Este es un caso perfectamente igual como cuando Jesús estuvo hablando con la mujer en Samaria. Ella dijo: “Ahora, pues, Tú siendo judío y me pides a mí siendo samaritana”, dos clases de razas de gente, “¿por un favor? Nosotros no tenemos tal trato”.
Él dijo: “Pero si tú supieras con quien estás hablando, me pedirías a Mí de beber”.
Ahora, ¿qué estaba haciendo Él? En mi opinión, Él estaba contactando su espíritu, ¿ven? Usted es un ser sobrenatural igual como es un ser natural. La vida sale de usted. Nadie ve que se va, pero se va. Ud. ya no opera. Ese es su espíritu.

53 Ahora, esa es la cosa que —por el Espíritu de Dios— tengo que contactarla a usted, ¿ve? Entonces Jesús, después que habló con ella, vio exactamente en dónde estaba su problema. Y Él le dijo en dónde estaba su problema. Y ella corrió a la ciudad diciendo: “Venid, ved a un hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho”.
Pues, Él no le dijo todo lo que ella había hecho. Solo le dijo cómo estaba viviendo. Pero Él podría haberle dicho, si el Padre se lo hubiera mostrado; ¿es eso correcto? Eso es correcto.
Ahora, esto es exactamente una repetición de ese caso, ¿ven? Nosotros estando aquí juntos esta noche. Dos nacionalidades de gente, parados y hablando. Pero si se fija, Cristo no hacía acepción de personas.
Hace años, estaba una vieja cruenta cruz pasando por Jerusalén, arrastrando las huellas del que la cargaba. Subiendo la colina, Su pequeño cuerpo débil cayó. Simón de Cirene llegó, le ayudó a cargar la cruz. Él se acuerda de eso. Él lo sabe.

54 Usted tiene algo que se ve muy oscuro alrededor de usted porque está sufriendo con una clase de opresión: la está molestando un demonio. ¿Es eso verdad? [“Perfectamente correcto”]. Está siendo perseguida. Es como que algo la está cazando todo el tiempo. La volvería loca si pudiera.
Aquí está otra cosa, dama. Lo que Ud. en realidad necesita es a Jesucristo. Usted cree en Él. Tiene confianza en Él, pero en realidad nunca ha venido directamente para poseerlo a Él de la manera que debería. ¿Es eso verdad? [“Sí, eso es verdad”]. Mire, ahora, el sanarla, yo no puedo; pero su vida, Ud. no la puede esconder. Eso estuvo muy cerca. Pero puedo ver la manera que el Espíritu de Dios se está moviendo. ¿Es eso verdad? [“Lo es”]. Es la verdad.
Ahora, ¿lo aceptará a Él en este momento como su Salvador personal ante este grupo de gente, y promete que con la ayuda de Dios a partir de este momento, que vivirá para Él a lo mejor de su conocimiento, el resto de sus días? Si lo hace, con la ayuda de Dios, yo haré que el diablo la deje, y que nunca más regrese. [“Sí, lo prometeré”]. Ud. lo prometerá. Venga aquí.

55 Ahora, inclinen su rostro. Ahora, este es un caso extraño. Ahora, si Uds. no quieren tener ese mismo sentir, mantendrán sus rostros inclinados hasta que me escuchen llamar.
Ahora, Señor, el Creador de los cielos y la tierra, el Autor de Vida Eterna, y Dador de todo buen don, ten misericordia de esta pequeña mujer que se para aquí esta noche. Arrepentida en humildad ante esta audiencia de gente, ha confesado su error. No se puede esconder del Espíritu de Dios que está aquí, que conoce todas las cosas. Pero ella humildemente lo confesó.
Y ella lamenta que Tú permitiste que fuera sanada de la otra enfermedad y luego nunca se volvió completamente a Ti. Y ahora, ella está peor de lo que estaba entonces. Porque escrito está: “Ve y no peques más, o una cosa peor vendrá”.

56 Y ahora ella viene y confesó sus pecados y te aceptó como su Salvador. Y ahora, Dios Todopoderoso, que resucitó a Jesucristo de entre los muertos y prometió estar con los creyentes a través de la edad, yo vengo en Su Nombre. Ayúdame, oh Dios.
Y, Satanás, tú que has atado a la mujer en estas cadenas de tormento, la habrías puesto en la institución y dejado que se golpeara la cabeza contra una celda acojinada. Pero has perdido tu victoria. Vengo en el nombre representativo de Jesucristo que murió en el Calvario, quien te conquistó y a todos los tuyos. Yo te ordeno por el Dios vivo y por medio de Jesucristo el Hijo de Dios, que salgas de la mujer y la dejes en paz.

57 Mire acá, ahora, Ud. está libre. Puede levantar su rostro. ¿Se siente bien ahora? ¿Se ha ido? Ahora mire, Ud. tenía una sensación de ser perseguida, ¿no es así? Todito de eso se ha ido. Si es la verdad, levante su mano a la gente. Usted está sana y salva. Vaya y no peque más. Dios le bendiga.
Digamos: “Gracias sean dadas a nuestro Señor Jesucristo”. Esta audiencia entera, unánime, debiera de creer en el Señor Jesucristo, ahora mismo. Un ministro, cerca de donde la dama vive, debiera ir a ver a la mujer. Ahora, la siguiente cosa que ella necesita es el bautismo del Espíritu Santo, ¿ven?
Ahora, no habría razón para que alguna persona aquí lo descrea. Ahora, para poder… ¿Ven todo el tiempo que se necesita? En solo unos cuantos, y yo estaría tan débil que no podría seguir. Vamos solo a orar por unas cuantas personas. ¿Estaría eso bien?

58 Ahora, venga, dama, por favor. Ahora, así como la dama acaba de pasar al lado… Muy bien, si Dios no me muestra una cosa concerniente a usted, ¿le creería a Él de todos modos si yo orara? [La dama dice: “Sí, señor”]. ¿Lo haría? ¿Y aceptaría a Jesús ahora como su Sanador? ¿Es eso correcto? [“Sí”].
Ahora, esto es lo que está mal con usted. Veo que se acerca a una operación para un tumor. ¿Es eso correcto? [“Eso es correcto”]. Pero eso la dejará ahora, si lo cree. ¿Cree que Su pres…? Quiero preguntarle algo. Justo cuando le dije eso, una sensación extraña la impactó. [“Eso es correcto”]. Fue entonces que la dejó. Dios le bendiga. Ahora, Dios le bendiga. Vaya a casa. Amén.

59 Ahora, si yo no dijera palabra, solo le pido a Dios y oro por usted. Usted creerá que se va a poner bien de todos modos, ¿no es así? Ahora, Padre, pido que ella sea sanada, en el Nombre de Jesucristo, Tu hermoso Hijo. Amén. Ahora, vaya creyendo. No dude. Crea con todo su corazón. Dios se lo concederá.
¿Cree usted, dama, mientras viene? ¿Con todo su corazón? Señor Dios, Creador de los cielos y la tierra, manda Tu paz sobre la mujer, y que ella sea sana en el Nombre de Jesucristo lo pido. Amén. Ahora, vaya creyendo con todo su corazón y Dios lo hará por usted.
Muy bien. Ahora, si cree con todo su corazón, no se volverá ciego. ¿Cree que Él lo va…? ¿Que Él…? [El Hermano dice: “Sí creo”]. En el Nombre de Jesucristo, que este espíritu de ceguera que está tratando de apagar los ojos de este hombre, que este demonio de nerviosismo y opresión, se vaya de él en el Nombre de Jesucristo. Amén. ¿Acepta su sanidad ahora, de Jesús? [“Sí, lo acepto”]. Dios le bendiga. Vaya, y que la paz de Dios sea con usted.

60 ¿Cree usted, hermana? [“Sí”]. Oh, Dios, Autor de vida, Dador de todo buen don, manda paz y misericordia sobre la mujer y sánala, yo oro en el Nombre de Jesucristo. Amén. ¿Acepta su sanidad ahora? Dios le bendiga. Vaya y crea con todo su corazón.
Venga, señor. ¿Cree con todo su corazón? Ahora, Señor Jesús, el gran pastor de las ovejas, manda misericordia sobre este hombre. Y permítele ser sanado. Y que el espíritu de enfermedad lo deje. Que su vista regrese normal, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Crea con todo su corazón. Muy bien.
¿Cree usted? Señor Jesús, oro por misericordia que Tú la sanes. Que ella se vaya de la plataforma esta noche feliz y regocijándose. En el Nombre de Jesucristo. Amén. ¿Cree con todo su corazón ahora? Muy bien. Vaya y regocíjese.

61 ¿Cómo le va? ¿Cree usted? [“Sí creo”]. ¿Con todo su corazón? [“Con todo mi corazón”]. Así es. Mientras caminaba aquí arriba, hay un sentir raro. Lo que es: Ud. está nervioso, afectado, ¿ve? Ahora, Jesucristo puede quitarle eso, si lo acepta ahora mismo. ¿Lo acepta? [“Sí”]. Provoca que todo el tiempo esté perturbado, y cosas. Y arruinará su vida. ¿Cree que lo entregará ahora mismo y lo colocará en el Calvario y se irá, aceptando la petición de Jesucristo por usted?
Oh Dios, Autor de vida, manda misericordia sobre mi hermano, y que él se vaya de aquí esta noche sanado. Y que el maligno lo deje, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Ahora, vaya diciendo: “Gracias”. Dios le bendiga. Eso es correcto. Ahora, vaya creyendo con todo su corazón y toda su alma. Amén. Muy bien.

62 Venga, dama.
¿Están todos creyendo con todo su corazón ahora? Ahora, aquella gente, independientemente de lo que se les diga, ellos van a sanar de todos modos. ¿Creen en eso? Miren, uno puede hablar con la persona solo unos momentos —visión. Cada una muestra lo que está mal en ellos. Pero uno no tiene que decírselo a la gente. Ahora, por favor, sean tan reverentes como puedan, mientras estamos orando.
Ahora, ¿Qué piensa, hermana? ¿Cree con todo su corazón? ¿Cree que soy Su siervo? ¿Cree que Dios manifestará Su gloria aquí esta noche? ¿Lo hará?
Hay un caso extraño sobre el suyo. Usted está preocupada de alguien más. Está preocupada de… es un soldado o algo. Es un muchacho, un joven. ¿No es eso correcto? Ahora, solo un minuto. Míreme otra vez, por favor. Sí. Él es un muchacho.

63 Oh, ahora no es soldado. Él lo fue. Y se fue para el extranjero y se fue como un Cristiano. Y algo sucedió en el extranjero. Él tuvo un accidente… No, había alguien más. Oh, su compañero murió en sus brazos o fue asesinado o algo por el estilo. Y luego él regresó y ha estado… Veo a una jovencita, algo así, parada… O, es un problema. Y ahora, el muchacho está simplemente casi acabado mentalmente.
¿Es eso correcto? [“Sí”]. ¿Es esa la verdad? Si es así, levante su mano. ¿Quiere liberación para ese muchacho? ¿Lo acepta esta noche? Lo hará. Dios Todopoderoso, ten misericordia de la mujer. Dale el deseo de su corazón. Como aquella mujer que vino una vez y le dijo a nuestro Señor Jesús: “Mi hija en casa es gravemente atormentada por un demonio”.
Él dijo: “No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos”.
Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos“.
Él dijo: “Ve, y como creíste, te sea hecho”.
Y, oh, Jesús, para confirmar Tu Palabra, ayúdame esta noche. Y que ella vaya y encuentre así como ha creído, en el Nombre de Jesucristo. Amén. ¿Acepta ahora la liberación de ese muchacho? ¿Y su salvación de vuelta a Jesucristo? Vaya y que lo encuentre así. Dios le bendiga.

64 ¿Cómo le va, hermana? ¿Cree con todo su corazón? ¿Cree que Dios la va a sanar? ¿Sanarla de ese problema en el riñón y que se ponga bien? ¿Cree usted eso? Señor, yo oro que Tú la sanes. Que eso se vaya de ella esta noche y sea sanada. En el Nombre de Jesucristo lo pido. Amén. Dios le bendiga ahora. Vaya y…

65 Muy bien, venga. Señor, ten misericordia de este hombre y sánalo, yo oro. Concede Tus misericordias sobre él y echa fuera este maligno, en el Nombre de Jesucristo. Amén. ¿Cree usted? [“Sí”]. ¿Con todo su corazón? [“Con todo mi corazón”]. Vaya en paz. Dios sea con usted.
Venga. ¿Cree con todo su corazón? Eso de estar ronco… ¿Acaso no es eso un demonio? Simplemente la atormenta día y noche, y no tiene paz, no descansa ni nada. Está inquieta por la noche. Sin dormir. Solo un minuto.
Hay una dama sentada justo detrás de allí, mirando para este lado. Ella tiene la misma cosa: inquieta, sin dormir por la noche. Sentada allá atrás en aquella sección donde cruza allá atrás. ¿Quiere aceptar su sanidad también, la dama allá atrás?

66 Sí es así, y lo va a creer con todo su corazón, puede ponerse de pie, y ser sanada junto con ella. ¿Cree con todo su corazón? ¿La damita sentada allí con la condición nerviosa? Si lo cree y quiere aceptarlo, puede tener su sanidad al mismo tiempo que Ud. tiene la suya.
¿Cree que se va a poner bien? [“Sí, lo creo”]. Oh, Señor, que Tus misericordias vengan sobre esta mujer y que ella sea sanada en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Ahora, mire, dama, Ud. está sanada. Vaya y siga su camino regocijándose, dándole gracias a Dios por Sus bondades.
Tenga fe en Dios.

67 ¿Cómo le va? Si ese corazón volviera a latir bien otra vez, usted sería una mujer feliz, ¿no es así? ¿Cree que así será? Señor Jesús, ruego que la ayudes, Dios. A medida que ella humildemente se inclina y que Tu Espíritu la sane completamente. Y mientras impongo manos sobre ella, como un creyente, con estos cientos de Cristianos orando, pedimos misericordia para ella, en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, hermana. Vaya, que la paz de Dios sea con usted.
Hermano McDowell, se parece a su madre, ¿no es así?
Padre, yo oro que Tú sanes a la mujer. Que ella se vaya de aquí esta noche feliz, con regocijo y sana, en el Nombre de Jesucristo lo pido. Amén. Dios le bendiga, hermana. Vaya regocijándose, siendo feliz.

68 Muy bien señor, venga ahora. ¿Cree que se pondrá bien si le pido a Dios por usted? Señor Jesús, ruego que lo sanes completamente. Ten misericordia de él, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
¿Cuántos años tiene? [El hombre dice: “Setenta y tres”]. Setenta y tres. Ciertamente no se ve de setenta y tres. Bueno, está bien. ¿Ama Ud. al Señor Jesús? Uh-huh. ¿Cree que Él lo ha sanado? ¿Quiere aliviarse de esa epilepsia? ¿Cree con todo su corazón que Dios lo va a sanar? ¿Lo cree? Póngase de pie. Cuando Él lo sanó a él, lo sanó a usted al mismo tiempo. Póngase de pie joven. Dios le bendiga. Ahora, vaya y que la paz de Dios sea con usted.

69 ¿Cree usted? Señor Jesús, yo oro que Tú la sanes. Que ella se vaya esta noche y sea sana, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga, hermana. Vaya y que la paz de Dios sea con usted.
¿Cree con todo su corazón? Señor Jesús, oro que Tú la sanes. Que ella se vaya de aquí esta noche con regocijo y feliz, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Vaya creyendo ahora, con todo su corazón.
¡Amén! Ahora, todos por favor sean muy reverentes como puedan serlo. Porque, miren, los espíritus gritan y claman por misericordia. Quiero que entiendan eso. Ellos claman por misericordia.

70 Uno llamará al otro. Y uno llamará… Es como los Cristianos, cuando nosotros oramos, eso junta algo parecido a una barricada. Cuando Uds. están orando y creyéndome. Jesús no pudo hacer muchos milagros en Su propia ciudad por causa que la gente no creía en Él. Y de la única manera que yo puedo ayudarles, o el Hermano Osborn o cualquiera, es cuando Uds. tienen fe en nosotros, como ministros de la Palabra de Dios. Ustedes tienen que creernos.
Y cuando esos demonios, están llamándose el uno al otro, de esa manera, y gritan y jalan. Oren allá y dense cuenta si acaso no es eso correcto. Seguro. Dios les bendiga. Muy bien.
Venga, dama. Dios le bendiga. Veo que Ud. está muy nerviosa, preocupada. ¿Cree que Jesucristo es el Hijo de Dios? ¿Me cree que soy Su profeta? Sí lo cree. Ahora, estoy diciendo eso con humildad, porque el Ángel dijo que si logras que la gente te crea y eres sincero.

71 ¿Somos unos perfectos desconocidos, dama? Yo no la conozco, y Ud. no me conoce a mí. Pero Dios nos conoce a ambos. Toda la comida que hemos comido y el aire que hemos respirado, Él nos lo dio. ¿Es eso correcto? Ud. debe tenerlo a Él ahora o morir. Ud. sabe eso, porque tiene cáncer. ¿Sabe eso? Ese cáncer está en el seno, ¿no es así? Y está en el seno derecho. ¿Es eso correcto?
Ahora, solo un momento. Allí está otra vez. Hay otros casos de cáncer aquí. ¿Cree Ud. con todo su corazón? La dama sentada allí mismo tiene cáncer en la garganta, ¿no es así, dama? Póngase de pie. Dios le bendiga. Que las dos puedan irse y ser sanadas. ¡Satanás, sal de ellas, y déjalas en paz, tú espíritu maligno! ¡Te lo ordenamos por el Dios vivo, puesto que somos la iglesia de Dios y tú no tienes acusación en contra de ellas! Sal de ellas, en el Nombre de Jesucristo. Dios le bendiga. Vaya y que la paz de Dios sea sobre usted.

72 Tengan fe.
Dios le bendiga, mi hermana. Ahora, póngase de pie, porque su artritis la ha dejado ahora. Pise fuerte con sus pies de arriba abajo. Allí lo tiene. Ahora, usted está… Amén. Amén. Muy bien.
¿Cree en Él? ¿Cuánto tiempo lleva de esta manera? [La dama responde]. Un año. ¿Cuál? ¿Cree que si Dios le da su vista y la vuelve normal [Palabra no clara]? Señor Jesús. En el Nombre del Señor Jesucristo, que el diablo deje a la mujer. Que ella se vaya a casa y sea sana, en el Nombre de Jesús. Amén.
Ahora, se preguntarán por qué hable con esa mujer. Esa mujer vio en una visión que ella iba a venir y que se arrodillaría aquí en esta plataforma y sería sanada. ¿Qué de eso, dama? De su artritis. Usted tenía una promesa de eso, que si venía y se arrodillaba aquí, que sería sanada. Es exactamente correcto. Amén.

73 Dios todavía es Dios. Jesucristo, quien resucitó de entre los muertos y Él vive entre Su pueblo hoy. ¿Creen esto? Tengan fe en Dios. Yo digo: “Tengan fe en Dios”.
Venga, dama. ¿Cree usted? Señor Jesús, mientras Tu Espíritu está ungiendo a la gente, que cada uno sea sanado. Concede que esta mujer esté incluida, en el Nombre de Jesús. Amén. Vaya agradeciéndole a Dios. Solo vaya regocijándose y feliz.
¿Está Ud. creyendo, hermana, mientras viene? Dios misericordioso, oro que Tú la sanes. Que el maligno la deje mientras maldecimos eso como la Iglesia del Dios viviente, en el Nombre de Jesús. Amén. Vaya dándole gracias a Dios. Eso es correcto. Siendo feliz.
¿Cree usted? Señor Jesús, maldito sea el diablo que ata a nuestra hermana. Que salga fuera, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Vaya regocijándose. Siendo feliz. Amén.

74 ¿Están creyendo, por todas partes? Ahora, todos están orando también, yo creo. Y sé que estos ministros aquí están orando. La gente está siendo sanada. Dios se está moviendo. Y su fe es elevada y cualquier cosa puede suceder ahora.
¿Cómo le va, dama? ¿Qué piensa acerca de esto? Usted tiene una pequeña cruz en su pecho allí. ¿Cree en esa cruz, que Jesús tomó su lugar allí en el Calvario? Sí lo cree. Usted está muy preocupada también. Tiene una clase de condición que la hace toser. Es asmática. ¿Es eso correcto? ¿Quiere aliviarse de eso? Diga: “Yo acepto a Jesús como mi Sanador ahora”. Y que la cosa maldita se vaya de ella, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Vaya alabando a Dios. Y recupérese.

75 Muy bien. Venga, dama. ¿Está creyendo con toda su alma y mente que puede ser sanada? ¿Es eso correcto? Usted tiene la peor enfermedad, la enfermedad que mata a más personas que cualquier otra cosa: problema cardíaco. Pero mire, hubo un corazón que fue atravesado con una espada un día para sanarla a usted. ¿Lo acepta? Vaya y que la paz de Dios sea con usted y que la sane. Muy bien.
Venga. Muy bien. Una niñita en sus ojos. ¿Cree que Jesús te va a sanar? Jesús, bendice a esta niña a quien yo bendigo en Tu Nombre. Y que sea sanada para la gloria de Dios, en el Nombre de Jesús. Amén. Dios te bendiga, cariño. Dios te bendiga.
Padre, oro que bendigas a esta madre y que ella se vaya y que la paz de Dios sea con ella, en el Nombre de Jesús. Amén. ¡Alabado sea el Señor!
Muy bien, venga, hermano.
Tengan fe en Dios, todos. No duden. Solo creed, todo es posible, solo creed. Ustedes creen eso, ¿no es así? Muy bien. Eso es todo lo que tienen que hacer, es tener fe en Dios.

76 ¿Cómo le va? Veo que está temblando con paralipsis. Cualquiera puede ver eso. Vamos a hablar con el Señor solo un minuto y ver lo que Él dirá al respecto. Lo veo temblando. Ha estado de esa manera, probablemente, durante un tiempo. También está sufriendo con un problema estomacal. ¿Es eso correcto? Eso es correcto. Es una úlcera provocada por una condición nerviosa, le causa ardor y así por el estilo en su estómago.
Ahora, la gente puede ver que Ud. está temblando, así que solo pensé si había otra cosa mal, Dios lo mostraría. Así que ellos no lo vieron. Ahora. Dios que puede verlo en su casa, y conoce todo acerca de usted, lo sanará si Ud. acepta a Su Hijo, y rechaza seguir teniendo eso. Y vaya a comer lo que quiera y extienda sus brazos y diga: “No voy a seguir temblando”. Y vaya a casa, y se pondrá bien. ¿Lo cree? [“Sí, lo creo”]. ¿Lo acepta? [“Sí, lo acepto”]. En el Nombre de Jesucristo, que el diablo sea maldito. Amén. Corra por la plataforma regocijándose ahora. Muy bien.
¡Tengan fe en Dios! Amén.

77 ¿Creen todos de manera unánime? ¿Con todo su corazón? ¿Con toda su alma? ¿Con toda su mente? ¿Con toda su fuerza? Tengan fe. Yo digo: Tengan fe en Dios“.
Muy bien, venga, señor.
Solo Dios quien es capaz de hacer estas cosas quiere que Uds. tengan fe en la resurrección de Su Hijo, Cristo Jesús, Quien vive en Su iglesia hoy. Y cada vez que Dios puede pronunciar una bendición, si Ud. se aferra a ella, tiene que llegar a suceder.
Por supuesto, yo casi… no podría decirles lo de uno u otro… Lo captó en las cintas que están aquí abajo, lo que está siendo dicho. Muy bien. Ahora por supuesto, yo tengo que ser… La unción del Espíritu Santo me tiene bajo… Ahora, es algo que no puedo explicar. Parece que está sobre este edificio colgando aquí —a medida que comienzo a despertar— pareciera que es una neblina lechosa por todo el edificio.

78 Eso está en otra dimensión —hay mucha gente que sabe muy poco al respecto. Pero Dios vive en ese lugar. Y lo único que Ud. tiene que hacer es no pensar en sus sentidos, en cómo se siente. Solo crea lo que Él dice, porque la Escritura no puede ser quebrantada. “Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis”, (tiempo presente) “y os vendrá”, (tiempo futuro). (San Marcos 11:24).
Tengan fe en Dios, y Dios lo traerá a cumplimiento. Nosotros no podemos sanar. Solo podemos declarar que Jesucristo ha resucitado de entre los muertos. Él lo sanó a Ud. cuando murió. Él resucitó para su justificación. Y cuando Ud. cree en Él, está justificado a los ojos de Dios. Entonces crea que Él ha resucitado de entre los muertos. Su expiación fue para cada uno de ustedes. Cada persona… cada persona enferma fue sanada cuando Jesús lo puso en el depósito en el Calvario. Amén.

79 ¿Cree eso, señor? [“Sí, lo creo”]. ¿Con todo su corazón? [“Amén”]. Me supongo que somos desconocidos, ¿no es así? No nos conocemos el uno al otro, pero Dios nos conoce a ambos. ¿No es eso correcto? [“Sí, señor”]. ¿Y cree que Jesucristo, el Hijo de Dios está presente hoy, [“Amén, sí”] para darle el deseo de su corazón? [“Eso es correcto”]. ¿Puede creer que Él me lo revelará, como dijo que Él lo haría después de Su resurrección, las cosas que Él hizo, las haríamos nosotros también? ¿Cree eso? [“Sí”].
Hay algo extraño… No, usted tiene un… Creo que es un desgarro. Es un desgarro doble. [“Eso es correcto”]. ¿Es eso verdad? Y a propósito, Ud. mismo es un predicador. [“Eso es correcto”]. Usted pertenece a las Asambleas de Dios. [“Eso es correcto”]. Ud. viene de Wisconsin. [“Eso es correcto”]. ¿Es eso cierto? Entonces vaya a casa y sea sanado. Que Jesucristo lo sane. Muy bien, señor.

80 Venga y crea, ¿Es así, dama? Con todo su corazón… ¿Cree que Dios la va a sanar? Dios Todopoderoso, ten misericordia de ella y alíviala, en el Nombre del Hijo de Dios, Jesucristo. Amén. Muy bien.
Muy bien. Venga. Señor, si solo toma a Jesucristo como su Salvador… quiero decir, como su Sanador, nunca quedará ciego. ¿Cree que Él lo hará? Entonces diga: “Acepto a Jesús para la sanidad de mis ojos”. ¿Es así? Venga para acá. La Biblia dice: “Estas señales seguirán a los que creen. Sobre los enfermos pondrán las manos, y sanarán”. Que la ceguera de sus ojos sea maldita, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga. Vaya. Y así como cree ahora, lo recibirá.

81 Ahora, hermana, ese problema cardíaco la dejará, y latirá normalmente y otra vez bien si lo puede creer. ¿Lo cree? En el Nombre de Jesucristo, que lo reciba. Amén. Vaya y que la paz de Dios sea con usted ahora. Vaya. Ahora, está bien. Solo vaya agradeciéndole a Dios, creyendo con todo su corazón y con toda su alma.
Muy bien. ¿Quiere deshacerse de esa artritis que la está lisiando? ¿Cree que Dios la va a sanar? Ahora, mire, dama. Usted ha estado de esa forma, y Dios sabe que se va requerir fe para hacer eso. Pero ahora mire, ¿por qué usted…? Usted no puede curarse con los doctores. Ellos la han desahuciado.

82 Así que solo vamos a creer usted y yo ahora mismo y acéptelo, y siga adelante en fe. ¿Lo creerá? Maldito sea el diablo que ata a esta mujer. Que se vaya de ella en el Nombre de Jesús.
Ahora, ¿me creerá como el siervo de Dios? Levante sus pies de arriba abajo. No tema. Levante sus pies de esa manera. Ahora, vamos a bajar de la plataforma usted y yo como si estuviéramos… Vamos a hacerlo a prisa. Sí. Ahora, solo levante sus pies muy en alto ahora. Ahora, venga para acá y agradézcale a Dios. Muy bien.
¿Cree con todo su corazón, dama, a medida que viene? En el Nombre de Jesús, el Hijo de Dios, que el enemigo deje su cuerpo. Amén. Vaya creyendo ahora. No dude nada. Y crea con todo su corazón.

83 Ahora, hermana, nunca más se verá afectada por esa opresión del demonio, si tan solo cree en Jesús. ¿Lo hará? En el Nombre de Jesucristo, que el diablo deje a esta muchacha. Vaya, en el Nombre del Señor Jesús.
Ahora, solo un momento. Algo sucedió. ¿Qué había en esa grabación? ¿Qué estaba mal con esa mujer? Nerviosa, nerviosa, ¿Nerviosa? ¿Fue nerviosismo? Sí. Fue algo que impactó en alguna parte, allá… ¡Oh! Es un hombre sentado con problema de próstata, sentado por allí. No… ¿acaso no tenía un problema de próstata, señor? Muy bien. Se ha aliviado ahora, levántese. Jesucristo lo sana. Amén.
¡Oh, el diablo es conquistado en el Calvario, en el Nombre de Jesucristo! Amén. Amén. Tenga fe en Dios.

84 ¿Cree usted, sentada allí, dama? ¿Al lado de él? Usted tiene algo en su sien, lo tiene cubierto. Pero es un crecimiento. ¿Es eso correcto? ¿Acepta su sanidad ahora, de Jesucristo? Muy bien. Así como ha creído, le sea hecho. Amén.
Muy bien. ¿Cree, señor, mientras está viniendo? [“Sí”]. ¿Viene a mí como siervo de Dios? [“Sí”]. ¿Cree con todo su corazón? [“Sí”]. Entonces [“Estoy aquí en respuesta a la indicación de un Ángel”]. Muy bien, señor. Entonces está aquí para deshacerse de fumar cigarrillos. [“Correcto”].
[Espacio en blanco en la cinta, el hermano da testimonio de un Ángel mandándolo con el Hermano Branham para ser liberado de fumar cigarrillos].
[Espacio en blanco en la cinta]…

85 …estar con ustedes tan pronto como… Dios les bendiga. Amén. Inclinen sus rostros solo un momento, un sordo.
Oh, Dios, Autor de Vida, Dador de todo buen don, manda Tu paz sobre este hombre. Has que salga ese espíritu sordo que lo está atando. Oh, Cristo, el Creador de los cielos y la tierra, que Tus bendiciones reposen sobre él. Y que este demonio que le ha provocado que esté de esta manera, lo deje esta noche. Y que a partir de esta noche, le sea otorgada la misericordia de Dios, lo pido en el Nombre de Jesucristo.
Ahora, con la audiencia con sus rostros inclinados, por favor. Satanás sal del hombre. Tú, espíritu de sordera, en el Nombre de Jesucristo, te lo ordeno como un siervo de Dios.

86 ¿Me escucha? [“Sí, lo escucho”]. ¿Me puede escuchar? ¿Escucha? Diga: “Amén”. [“Amén”]. Pueden levantar su rostro. El hombre está sanado. Diga: “Amén”. [“Amén”]. Yo amo al Señor. [“Yo amo al Señor”]. Está sanado. Quiero preguntarle algo. ¿Me cree como Su siervo? Si pudiera ver esto que está colgando en usted, aquí. Solo algo para ver, porque es llamado sordera. Vamos usted y yo a hablar solo un momento.
¿Cree usted que soy Su profeta? ¿Como un siervo? Sí. Tendría que hacerlo. Su aparato auditivo está apagado y Ud. está aquí parado escuchándome hablar de esta manera. Estoy hablando en voz normal. Y me está escuchando. Ahora, sí. Sí, hubo un tiempo que Ud. fumó cigarrillos. Pero lo dejó. ¿Es eso correcto?

87 Y escuche, tuvo una especie de operación. De la garganta o algo. ¿Es correcto? Y no ha sanado bien, o no fue exitosa. ¿Es eso…? Se ha ido ahora [Palabras no claras]. Dios le bendiga. ¡Aleluya!
¿Creen con todo el corazón? Solo un momento.
Dama, acostada en la camilla. ¿Cree que soy el siervo de Dios? Dama, Ud. que está sentada al lado de ella, mire para acá hacia mí. Usted que está hablando con ella. Mire hacia acá. Vamos a ver lo que está mal con ella. Muy bien. Tenga fe en Dios.
Usted… es hipertensión. Y también es artritis que la tiene atada. La circulación en su cuerpo no viaja correctamente, tampoco. ¿Es eso cierto? Si lo es, levante su mano. Si eso es verdad. La dama sentada al lado de usted, si ella… El rebote se está regresando. Ella no puede escuchar. Lo veo sobre ella. La han cuidado por… Muy bien.

88 ¿Hermano Boze? Muy bien. Dígale que yo dije que si ella me cree como el siervo de Dios, que se levante de esa camilla y que se vaya a casa. Y sea sanada.
¿Está creyendo con todo el corazón?
Tómela de la mano, la artritis la dejará. Si Ud. tan solo hace… Si cree con todo su corazón. Muy bien.
¿Están creyendo con todo su corazón? Allí viene ella después de estar atada, la metieron con artritis. Allí está ella perfectamente normal y sana. Tome su cama, vaya a su casa, dama. Jesucristo la ha sanado.
Vamos a darle a Dios alabanza, (¡Aleluya!) de quien todas las bendiciones…

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