S.145 53-0902  Testimonio 

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OBRAS DEL MENSAJE

Testimonio

Chicago, Illinois, E.U.A.

53-0902

1 Gracias, hermano Boze, pudiera haber escuchado eso un rato. Eso está muy bien.
Lamento llegar tarde esta noche. El administrador me llamó y me dijo que viniera un poco más temprano esta noche, y olvidé todo al respecto. Solo seguía avanzando con la oración y resulta que miré y dije: “Vaya, faltan quince minutos, tengo que apurarme”.
Y ellos estaban aquí afuera parados queriendo encontrarse conmigo cuando yo entré. Ellos dijeron que me iban a anclar. Supongo entonces que eso está bien.

2 Bueno, estamos contentos en esta noche. Muy contentos y muy tristes que el clima nos tenga de esta manera. Pero entendemos que mañana o el día siguiente, va a aclarar de acuerdo con el reporte del clima. Espero que tenga razón, pero lo que sea, el Espíritu Santo se encontrará con nosotros de igual manera. Él nunca nos falla- Él siempre permanece igual.
Yo Le amo en esta noche, y sé que Uds. también, ¿Verdad que sí? [La congregación dice: “Amén” -Ed.] Por lo tanto, estoy muy contento que todos estén enamorados de Jesús, y Él está enamorado de todos nosotros. Esa es la parte buena, ¿No es cierto? que Él nos amó antes que nosotros le amaramos a Él.
Cuando tuvimos un comportamiento horrible y contrario a Dios, aun así Él nos amó. Eso suena muy mal, ¿no es cierto? el pensar en eso… Hermano Ryan, no sé hubiera podido soportar eso por mucho tiempo o no: Alguien siendo tan desagradable y distinto conmigo y aun así amarles.

3 Hace un tiempo aquí, no hace mucho tiempo yo tenía una reunión aquí en Ohio. Y oh, aquel gran estadio estaba repleto y nosotros solo éramos… yo tuve que mantenerme fuera del área en una cancha de turista. Y estábamos comiendo en el restaurante Dunkard.
Oh, eran las personas más agradables, y la gente era tan amable, y en verdad que les agradezco mucho. Y luego el domingo desde luego que cerraban. Teníamos que ir y cruzar la calle, cruzar la carretera e ir a un lugarcito. Era un lugarcito muy mundano, tenían una de esas rockolas donde todo el mundo pone música.
Hermano, el hombre que saque todo eso de la nación, yo votaré por él, seguro que sí. Y toda esa música loca alborotada en progreso. Apenas entré allí, lo primero que noté fue a un oficial de la policía parado con su brazo puesto alrededor de una jovencita, estaba jugando en la máquina tragamonedas.

4 Y es ilegal en Ohio jugar con las máquinas tragamonedas. Pero la ley… fíjese, lo siguiente que noté fue que allá atrás estaba una joven vestida indecentemente, sentada de un lado en la mesa, media embriagada, y algunos muchachos junto a ella…
Y miré a mi derecha, estaba sentada una señora mayor, supongo que como de sesenta y cinco años, y tenía una ropita puesta media desnuda, Ud. sabe. Y sus labios pintados de color azul, y las uñas de los dedos del mismo color. Pensé, oh, ¡Vaya! “Eso es terrible”.
Y comencé a pensar: “¿Mi pequeña Sarah y Rebeca van a crecer en un ambiente como ese? ¿Cuál será el resultado de eso?” Pensé: “Oh, Dios, ¿cómo puedes soportar y mirar eso? Ud. querría encender y hacer estallar al mundo”.

5 Y luego mientras estaba parado mirando aquello, yo estaba criticando a aquella mujer. En mi corazón yo estaba criticando a aquel oficial de la policía. Más nunca me habría sentado en aquella mesa. Y parecía como que algo me dijo: “hazte a un lado, quiero hablar contigo”. Ese era mi Jefe.
Cuando me paré a un lado, y comencé a pensar así. Y parecía que aquello venía- ante mí, no era una visión, yo lo llamaría sencillamente una visión mental.
Parecía como que podía ver el mundo, y alrededor del mundo estaba un arcoíris, y aquel arcoíris representaba la sangre de Jesucristo, y si aquella sangre alguna vez se fuera de allí, Dios no podría mirar al mundo por un segundo. Él lo destruiría. Esa sangre de Cristo es lo único que mantiene la ira de Dios alejada de nosotros en esta noche. ¿Sabían eso?
Si no fuera por eso, no habría más mundo en cinco minutos a partir de este momento. Dios no puede mirar el pecado en la cara, y la razón por la que Él no puede mirar el mundo es porque la sangre de Jesucristo está cubriendo el pecado.

6 Si Dios pudiera mirar allí adentro y ver una escena como esa, esto terminaría. Él- Él es demasiado Santo. Él no podría tolerarlo. Pero la sangre de Jesús…
Y esto es lo que me venía. Pensé ver la sangre de Jesús, y esta actuaba como un parachoques, como el de un carro. Este en lugar de golpear al carro, golpea al parachoques, y el parachoques protegerá al carro. Y pensé: “Eso es lo que significa la sangre de Jesús. Es un parachoques en contra de nuestros pecados que va delante de Dios, Él lo atrapa, es un parachoques”.
Y yo pensé: “Oh, ¡Vaya! Yo estoy aquí criticando esa mujer”. Tal vez yo no hice eso. Tal vez no me he comportado como el oficial de policía se estaba comportando. Pero aun así ante los ojos de Dios yo era un pecador, igual de malo como ellos, igual de malo como la mujer sentada allá. El pecado es pecado. Eso es todo. ¿Ven?

7 No importa cuán inmoral sea Ud., Ud. es un pecador. Ud. es sencillamente un pecador.
Y entonces pensé: “Sí, Dios me habría destruido si no hubiese sido por la sangre de Jesucristo, manteniendo mis pecados alejados de Su presencia”.
Luego algo vino a mí y me dijo: “Sí, yo te perdono, pero tú quieres condenarla a ella”.
Pensé: “Dios, es correcto, es correcto”.
Había visto mis pecados entonces, y un día me arrastré hasta Él, y yo viendo aquel libro antiguo yaciendo allá, tenían en la parte superior el nombre de William Branham con todos sus pecados escritos allí. Y dije: “Señor, lamento tanto que Te haya causado que sangraras por todo esto”.
Y Su rostro estaba sudando y la sangre escurriendo.

8 Y dije: “Yo fui el causante de eso,” ¿me perdonarás? Y Él tomó Su mano y mojó en Su costado y escribió en aquel libro antiguo: “Perdonado,” y lo lanzó detrás de Él en el Mar del Olvido. Para que nunca más fuera recordado en mi contra. Es correcto.
Fíjese, Él me perdonó y yo quería condenarla a ella. Eso cambió mi actitud. Caminé hasta donde la mujer, y le dije: “¿Cómo está Ud.?” Había dos hombres sentados con ella, y se estaban comportando muy mal. Luego ellos se hicieron a un lado, yo caminé y dije: “¿Me disculpa?”.
Y ella estaba bebiendo. Y ella dijo: “Sí, señor”.
Dije: “Me gustaría hablar con Ud.”. Dije: “Yo soy un ministro”.
Ella dijo: “¿Si?”
Dije: “Si, lo soy”. Dije: “Me preguntaba si podía hacerle una pregunta. ¿Por qué esto es así? ¿Es Ud. madre?”
Ella dijo: “Sí, señor”.
Dije: “¿Por qué estaría Ud. bebiendo y haciendo estas cosas? ¿Puedo preguntarle, si no me estoy metiendo en asuntos muy personales con Ud.?”
Bueno, si hubiese escuchado el relato de esta mujer, era un relato muy triste. Y ella dijo: “Yo fui cristiana una vez”. Dijo: “Si no me equivoco, ¿no es Ud. el reverendo Branham de allá?”
Dije: “Yo soy”

9 Le conté lo que acababa de ver. Dije: “Me paré aquí y la condené a Ud., y pensé que Dios tenía que entrar y destrozar todo el lugar, con todo este alboroto, pero cambié de opinión. Dios me perdonó. Y yo ni siquiera la perdono.”. Y justo allí en aquel asiento, la encaminé a Jesucristo. Amén.
¿Ven? Es su actitud hacia las cosas. No condene a otros, si cometen errores, de todas manera sean buenos con ellos, solo pase por alto esas cosas, porque Dios tuvo que pasar por alto muchas cosas por Ud. y por mí. Es correcto.
Dios nos ayude a tener siempre esa actitud en nuestros corazones. Oren por mí para que no vea a la gente más nunca de esa manera. No importa lo que estén haciendo, que siempre los admire, porque ellos son criaturas de Dios, Dios envió a Su Hijo para que tomara el lugar de ellos.
Y yo como ministro, estoy agradecido que Él me perdonó. Y yo quiero que Él también los perdone a ellos. Esa es la manera que debemos actuar.

10 En Isaías capítulo 53, leemos así:
¿Quién ha creído a nuestro anuncio? ¿Y sobre quién se ha manifestado el brazo de Jehová?
Y subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra seca: no hay parecer en él, ni hermosura: verlo hemos, más sin atractivo para que le deseemos.
Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto: y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.
Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados: el castigo de nuestra paz sobre él; y por su llaga fuimos nosotros curados.
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino: más Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.
Angustiado él, y afligido, no abrió su boca: como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.
De la cárcel y del juicio fue quitado; y su generación ¿quién la contará? Porque cortado fue de la tierra de los vivientes; por la rebelión de mi pueblo fue herido.
Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos fue en su muerte; porque nunca hizo él maldad, ni hubo engaño en su boca.
Con todo eso Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a padecimiento. Cuando hubiere puesto su vida en expiación por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la voluntad de Jehová será en su mano prosperada.
Que el Señor añada las bendiciones a la lectura de Su Palabra.
El profeta Isaías está recibiendo una visión de lo que fue Jesús, quien fue Él, y que haría, y qué ofrenda por el pecado había hecho.

11 Hace un calor espantoso esta noche, creo que en lugar de predicar como dije que haría… Mi predicación, no me considero un predicador. Yo solo soy uno de estos campesinos rústicos como decimos en Indiana. Ud. sabe. Así que Uds. son un pueblo muy bueno para tener que presionar en eso. Entonces solo les testificaré tal vez con algo de lo que el Señor ha hecho a lo largo de nuestra jornada.
Y ahora, quiero recordar algunos de mis días anteriores. Cuando me inicié la primera vez en las grandes campañas, las reuniones tenían mucho oropel para entonces. Desde luego que todos corrían de aquí para allá. Más ahora por supuesto que es distinto a como era en aquel entonces.
Pero el pastor Baxter, mi hermano, y yo estábamos hablando el otro día, pensando, dije: “Miren estas grandes cosas que han sucedido, y miren ahora como se han calmado”. Dios da una reunión y luego Él termina Sus asuntos.
Cuando recordamos a Jesucristo, cuando Él estuvo aquí en la tierra, los primeros años de Su ministerio, oh, el oropel que colgaba en todas partes. El segundo año de Su ministerio, ellos comenzaron a acusarlo y lo llamaron Belcebú y demás. El tercer año lo mataron.

12 ¿Ven? Siempre sucede de esa manera. Los primeros años de la iglesia Pentecostal, fueron maravillosos. Luego inmediatamente entró una persecución en el segundo año y los esparcieron por todas partes. El tercer y el cuarto año comenzaron a buscar a la gente, solo había unos cuantos grupitos como de cinco hombres aparte de las cuatro o cinco mujeres. Esa fue aquella iglesia.
¿Ven cómo es el asunto? Siempre es de esa manera. Dios manda la gran red del Evangelio, y la lanza… el reino de los cielos es como un hombre que fue al mar y lanzó una red. Y cuando sacó la red, él tenía toda esa revoltura en el mar -todo eso lo tenía en la red. Tenía peces, tenía tortugas, arañas de mar, tenía serpientes, tenía de todo.
Ahora, no es nuestro asunto como predicadores decir: “Este es el pez, y esto es esto”. Nosotros solo jalamos la red, y no pasa mucho cuando Ud. ve el avivamiento en progreso, mucha gente se salva y alaban al Señor. Pero vea, algunos de esos son peces. Y digamos que, algunos de esos son tortugas, no pasa mucho tiempo cuando Ud. dice: “Bueno, yo no creí, no había nada en eso después de todo.”
Y aquí va de nuevo corriendo directo al charco.

13 La araña de agua, Ud. sabe. Plop, plop, plop. “Te dije que eso no estaba bien después de todo”. Bueno, aquí va de regreso al agua.
Y la serpiente comenzará a silbar un poquito diciendo: “No me gusta la manera como ellos hacen las cosas”. Sss-sss. Se vuelve al agua. Pero allí también hay peces. Dios lo sabe. Ellos son peces por naturaleza; él es una araña por naturaleza; él es una serpiente por naturaleza.

14 Y Dios es quien hace la elección y el llamado. Y nuestro negocio es predicar el Evangelio. ¿Es correcto? Dios hace el llamado, uno planta y el otro riega, y Dios da el crecimiento.
Recuerdo que era bastante difícil cuando comencé predicando sobre sanidad divina. Oh, ¡Vaya! Recuerdo que el obispo de la iglesia me dijo. Pues, él dijo: “Billy, tuviste una pesadilla. Tu nunca has visto a un Ángel”.
Yo dije: “Hermano Davis, no aprecio ese comentario”. Yo dije: “No, señor. Eso… para mí eso es sagrado. Y significa mucho para mí”.
Y él dijo: “¿Quieres decir con tu gramática y educación escolar vas a orar por reyes y monarcas?”
Yo dije: “Eso fue lo que Él dijo, que sería de esa manera”.
Dijo: “Vamos, Billy”. Y así fue.
Yo dije: “Le voy a entregar mi tarjeta de compañerismo porque me temo que no la voy a usar más”.
Entonces él dijo: “No creo que sea de esa manera”.
Yo dije: “Más vale que la acepte.”. Yo dije: “Si Dios me está enviando, tiene que haber alguien allá afuera que lo va a recibir”. Eso es todo. Dios nunca obrará con algo aquí, sino que Él tiene algo allá que está obrando. ¿Creen eso? Absolutamente.

15 Yo estaba… yo estaba pensando hoy. Y un hombre en su corazón… porque cuál sea su pensamiento en su alma, tal es él. Entonces yo estaba pensando en el comienzo de las reuniones, después que inicié, algunos de los eventos que sucedieron, y de cómo la gente que tenía sueños venía a la reunión, y cuál era el avivamiento que estaba en su inicio y el revuelo que causaba, y ahora es solo un remolino que ha pasado, fuimos por todo el mundo y por todas partes. Y en esta noche, aunque muchas iglesias del Evangelio completo están condenando la sanidad divina al decir: “No hay tal cosa. Es hechicería y demás”.
Gente que debía pararse por los poderes de Dios. Pero, ¿Saben lo que hace Dios? Él pone a esa organización en el estante y continúa avanzando de la misma manera, eso no lo detiene ni un poquito. Siempre…
Todas las organizaciones finalmente terminan por allá en Babilonia, así como lo dice la Biblia que serán. Y Dios de todo ese montón… la palabra iglesia significa: “Llamado fuera”. “Salid de ellas, pueblo mío para que no seáis participe de sus pecados”. Eso es correcto.

16 Fíjese, recuerdo en una ocasión en Jonesboro, Arkansas. Una de las cosas más estremecedoras que viene ahora a mi mente. Esto sucedió una noche… Yo tenía los cultos en el auditorio, y había demasiada gente reunida allá afuera, que hasta el periódico dijo que teníamos unas veintiocho mil personas.
Bueno, si así lo afirmó el periódico, entonces eran todas esas. Cada uno de ellos. Y ellos estaban como a unas cuarenta millas cercanos a Jonesboro. Ud. ni siquiera podía obtener a una casa de hacienda. Ellos tenían carpas citadinas y demás cosas, para encargarse de todos esos alojamientos.
Cuando ellos comenzaron a ver la maravilla del gran poder de Dios revelar las cosas, todo eso era nuevo. Ellos solo se salieron. Pero ahora han visto demasiado al punto que: “Bueno, Señor, si eso es todo lo que tiene. Bueno, esperaré por algo nuevo” oh, ¡Vaya! Aquellas personas, ¿No es cierto? aquellas personas.
Recuerdo que no había visto a mi esposa como por dos o tres meses, y tenía una niñita, mi primera hijita, y ella, ellos estarán viajando hacia aquí mañana. Ella tiene siete años ahora, ella era solo una niñita chiquitita cuando salí de casa, y cuando regresé, ella ni siquiera me conocía. He perdido casi todo el cabello, he perdido peso como unas veinte libras, y los hombros encorvados, y su madre le decía: “Ese es tu papito” (con mi fotografía sobre el vestidor), decía: “Ese es tu papito”.

17 Y cuando entré en un día frio y entré al lugar…nosotros vivíamos en dos pequeñas habitaciones, mi esposa estaba allá adentro, estábamos hablando y ella… yo dije: “¿Dónde está la bebé?”
Dijo: “Está durmiendo en el siguiente cuarto”.
Entonces entré a la vieja cuna, y nunca olvidaré. La desperté. Y aquellos grandes ojos azules me miraron, Ud. sabe, ella estaba asustada por mí. Eso me dolió. Y yo… mamá la agarró y me la pasó. Ella dijo: “Ese es tu papito”. Ella se regresó. Ese no era su papito, ella miró la fotografía sobre el… no se parecía a su papito.
Fíjense, amigos, yo estaba predicando el Evangelio, yo estaba dando lo mejor de mí, al igual que en esta noche. Algún día glorioso será distinto allá del otro lado cuando lleguemos a casa.
Y yo estaba agotado. Me quedaba día y noche en la plataforma, en una ocasión me quedé como tres o cuatro días o más tiempo, sin salir de la plataforma orando por los enfermos. Y al final de la reunión había más gente, muchas veces había más gente que cuando comenzábamos, sencillamente no terminaba, orando por los enfermos.

18 Y grandes cosas estaban aconteciendo. Recuerdo una noche allá, hubo una señora que subió, ella tenía un pañuelo como este. Pensé que ella estaba llorando. Eran como las tres o cuatro de la mañana, y tan pronto le tomé su mano y estaba hablando con ella… pensé que estaba llorando con lamento.
Yo dije: “Oh, señora Ud. tiene cáncer – ¿no es verdad? ¿Sobre su nariz? Ella se quitó el pañuelo y luego se lo volvió a poner, y su nariz estaba toda carcomida. Y entonces… y yo dije: ”¿Cree que Jesús la sanará?“
Ella dijo: “Acabo de salir de Memphis”. Y ella dijo: “Los médicos me dijeron el otro día que no había esperanza para mí. El cáncer ya había comenzado de una manera agresiva, que ya ni el radio ni nada lo podía detener.

19 Y oh, pensé: “eso se ve muy mal”. Y un tiempecito después de eso, pues, yo oré por ella. Y como tres o cuatro meses yo estaba en Texarkana, en una reunioncita allá.
Y cuando Ud. menos piensa, vi a alguien que me estaba saludando con la mano allá atrás, y no sabía quién era.
Este joven saltó; él era un exterminador allá, y él se levantó, y él dijo: “Hermano Branham, ya no aguanto más”.
Y yo dije: “¿Qué sucede hijo?”
Y él dijo: “Esta es mi mamá. ¿La reconoce?”
Yo dije: “No, no la reconozco”.

20 Ella dijo: “Yo era aquella mujer que hace como tres meses no tenía nariz”. Ella tenía otra nariz. Dios la había sanado, le creció su nariz de nuevo. Tengo su dirección y su testimonio.
Y el problema…la cosa fue, el médico que la estaba tratando, ella regresó a donde el médico. Él dijo: Oh, ¡Vaya!
Ella dijo: “¿Qué tal luce ahora la nariz?”
Dijo, “pues,” él dijo: “¿Qué sucedió?”
Ella dijo: “Yo cambié de médicos”.
Dijo: “¿Y ahora con quién se consulta?”
Ella dijo: “Fui al Dr. Jesús”.
Y él dijo: “¿El Dr. Jesús?”. Déjeme ver ¿Dónde consulta Él? Dijo: “Yo no creo que yo…” ¡Vaya! ¿No es eso algo? Oh, ¡Vaya!
Muchas cosas sucedieron. Recuerdo allá otra noche donde algo sucedió. Yo estaba en Little Rock y allí había un. Reverendo Sr. Brown… si quiere el testimonio, solo escriba al Reverendo G. H. Brown, calle Victor 505, V-i-c-t-o-r, calle Victor, en Little Rock, Arkansas.

21 Habíamos estado orando. Y, oh, los periódicos me habían dado el más horrible artículo, diciendo que yo habría bloqueado la… tenían las ambulancias allá afuera. Decía: “Un predicador Bautista de estilo propio muy bien vestido.” Oh, Ud. nunca había oído tal cosa en su vida.
Ellos tenían los carros estacionados bloqueando las calles con las ambulancias. Yo había estado orando como por dos o tres horas.
Y el Reverendo Brown vino a mí, (él es uno de los patrocinadores de las reuniones), él dijo: “Hermano Branham. Cuando haya terminado allá abajo en el auditorio” él dijo: “Hay un caso nunca antes visto”.
Yo había estado orando por los enfermos como por tres o cuatro meses. Había visto demasiadas cosas en ese tiempo, y él dijo: “Cuando tenga una oportunidad y tome un pequeño receso…” De todos modos yo iba a orar por ellos toda la noche. Dijo: “Baje, quiero mostrarle algo nunca visto anteriormente”.
Y yo dije: “Muy bien”. Entonces después de un rato bajé las escaleras. Y fíjense amigos, cuando yo bajé…

22 Yo solo les estoy contando estas cosas para la gloria de Dios (¿Ven?). Para la gloria de Jesucristo, para que sepan algunas de las cosas que sucedieron. Oh, millones de cosas…oh, no diría millones, sino miles de cosas que sucedieron.
Y yo bajé al final de los escalones. Y allí estaba postrada una señora sobre el piso, ella estaba vestida con unos pantalones cortos. Y ella tenía las manos estiradas muy altas de esta manera y sus pies todos estirados, recostada sobre su espalda, postrada allí de esa manera.
Yo dije… había un hermano de edad, típico de Arkansas parado allí, y él…
Yo pregunté: “¿Es ella su esposa?”
Y él dijo: “Sí, hermano Branham”.
Yo dije: “¿Por qué están sangrando sus piernas de esa manera?”
Dijo: “Bueno… ella está en una institución mental”. Dijo: “Ella estaba pasando por la menopausia. Y tuvo un niño recién nacido, y eso la puso en una menopausia prematura. Y el médico le colocó algunas inyecciones y eso se le fue directo a la cabeza. Y ella se puso agresiva.”
Y ella había estado en la institución mental por dos años. Y él escuchó acerca de (por allá en Mississippi) la madre de un soldado que había sido sanada y sacada de la institución mental. Y él dijo: “yo la traje a ella”.

23 Dijo: “Hermano Branham, tengo cuatro niños pequeños en casa”. Y él dijo: “Hemos vendido la granja y todo lo demás”. Y dijo: “Para tratar que ella se mejorara. Ella está tomando tratamientos”.
Dijo: “Entonces hoy,” él dijo: “vendí mis mulas” él dijo: “Tuve que traerla hasta aquí”. Y dijo: “y ellos me dejaron que la sacara, viajando toda la noche.” Y dijo: “Ellos no pudieron conseguirle una ambulancia, y he llevado algunos hermanos allá. Y cinco de nosotros la sacamos y la metimos en el carro”. Dijo: “Fue allí donde pateó todos los vidrios del carro cuando viajábamos. Cinco hombres no podían sostenerla”.
Y cuando ellos la metieron allá en el edificio, el hermano Brown dijo que la acababan de sacar. Ella se les zafó a los hombres, y entonces cuando la dejaron entrar, ella se recostó sobre su espalda y estiró las manos y los pies de esta manera, sus ojos están fijos y muy puntillosos, y se quedó de esa manera.
Pues, yo dije: “Eso se ve muy mal”. Yo dije: “Saldré y la tomaré por la mano”.
Y él dijo: “Oh, hermano Branham, no haga eso”. Dijo: “Ella lo mataría”.
Oh, yo dije: “Yo creo que no” Y solo un jovencito en el camino. Así que, no tenía mucha experiencia lidiando con demonología.
Entonces él dijo: “Le advierto hermano Branham, no haga eso”.

24 Yo dije: “Hermano yo no creo que ella me lastime”. Bajé y di un paso por el escalón de esta manera, llegué hasta el piso. Y allí estaba ella postrada con sus manos estiradas. Le dije: “¿Cómo está Ud., hermana?” La tomé por la mano. Y justo cuando la tomé de su mano, ella simplemente la apretó de esta manera.
Y ella dio un empujón de esta manera. Y me jaló prácticamente fuera de mis pies. Ella me habría lanzado al otro lado del cuarto. Pues, ella pesaba como unos cien, me imagino que pesaba unas setenta u ochenta libras, y ese poder demoniaco…
¿Alguna vez han visto a una persona poseída con ese poder demoniaco? Ellos reciben cuatro veces de sus fuerzas. Bueno, si el diablo puede darle cuatro veces de su fuerza cuando está poseído, ¿Qué tal cuando está poseído por el Espíritu Santo? ¿Cuánto más poder puede darle Dios a Ud.? ¿Ven?

25 Y luego… esa es la razón por la que Ud. tiene miedo, Uds. los que están inválidos. ¡No tenga miedo! Arroje bien lejos esas muletas, levántense y arranque. Dios está con Uds. Si Él los ha ungido a Uds. Él se los concederá. Es correcto. Sean ungidos con el Espíritu Santo.
Y luego, cuando esta mujer, ella me estremeció. Y casi me caigo. Y lancé mí… pie de esta manera y la atrapé justo en su pecho de esta manera. Yo la agarré… y eso sacó mi mano de la suya.
Bueno. Yo corrí hacia atrás por los escalones otra vez. Él dijo: “Se lo dije, hermano Branham”. Y ella comenzó a hacer un ruido muy raro, moviéndose, “Jeeee—jee, hmmm—hmm. [El hermano Branham lo ilustra- Ed.]. Y ella comenzó a arrastrarse sobre su espalda como una serpiente, tan real… Ud. podía oírla arrastrándose, Ud. sabe, solo se arrastraba, se arrastraba, de esta manera al otro lado del piso, concreto, de esta manera.
Y ella se puso contra la pared, y puso sus grandes extremidades contra la pared, y pateó de esta manera. Y cuando lo hizo, ella golpeó un asiento y su cabeza se golpeó de esa manera. Es un asiento allí donde la gente se había estado sentando allá antes que la trajeran a ella allí.

26 Y rompió el asiento… la banca, eso era. Y salió de su cabeza el cabello y la sangre. Y comenzó a hacer un ruido muy raro, agarró la cosa que tenía en su mano y se la lanzó a su esposo, y removió el yeso de la pared cuando la golpeó por el lado derecho donde él estaba.
Dijo: “¿Lo ve, hermano Branham?” Dijo: “Se han desvanecido todas las esperanzas”. Dijo: “¿Qué puedo hacer?” Y el pobre individuo comenzó a llorar, puso sus brazos alrededor de mí de esta manera —viejos overoles de pechera puestos. Sentí lastima por el joven.
Yo dije: “Bueno, hermano… fíjese. Lo único que le puedo decir es que este Ángel me dijo que si yo era sincero con las personas y hacía que creyeran cuando yo orara, que Él sanaría al enfermo”. Yo dije: “¿Cree esto?”
La fe sencilla para creer que Jesucristo, el Hijo de Dios, echa fuera demonios. Él está ahora con el Padre, y ahora está aquí en la forma del Espíritu Santo“. Yo dije: ”Yo creo que Él es el mismo Jesús de hoy al igual que lo fue para aquel entonces“. Dije: ”Yo no tengo que decirle qué anda mal con ella, Ud. sabe lo que anda mal“.
Y él dijo: “Tiene razón”.

27 Yo dije: “¿Cree que si le pido a Dios, Dios obrará?”
Y él dijo: “Lo creo”. Y casi en el mismo momento que ella se volteó de su espalda.
Ella dijo: “William Branham, tú no tienes nada que ver conmigo. Yo la traje aquí”. Vino arrastrándose hacia mí.
Pues, su esposo se volteó y dijo: “¿Pues, qué es esto?” Dijo: “Esa mujer ni siquiera sabe su propio nombre”. Dijo: “Ella no ha pronunciado una palabra en dos años”.
Yo dije: “Esa no era ella. Ese era el diablo. ¿Ve? Ese era un diablo. Y él sabe que tiene que salir de la mujer si Ud. solamente cree en el Señor Jesucristo, ahora mismo”.
Y aquel diablo continuó diciendo: “Tú no tienes nada que ver conmigo. Yo la traje aquí”.
Entonces yo dije: “Ahora, concuerde conmigo.”
Y él dijo: “Muy bien”.
Yo dije: “Padre celestial en el nombre de Tu Hijo Jesucristo, haz que este diablo salga de la mujer”.
Entonces, ella no habló más. Él dijo: “¿Qué debo hacer?”.
Yo le dije: “Llévela de vuelta después que terminen los servicios. Si Ud. cree, tiene que acontecer.”
Y él dijo: “Muy bien”

28 Como tres meses después de eso, yo estaba por aquí en Jonesboro. Y resultó que vi a alguien por allá atrás saludándome ondeando con la mano. No sabía quién era, sentado por aquí a la derecha de esta manera. Y ellos me estaban saludando ondeando con la mano. Y era la mujer que estaba sentada por allá.
Ella dijo: “¿No me reconoce hermano Branham?”
Yo dije: “No, no la reconozco”. Ella tenía cuatro niñitos sentados por allá en alguna parte.
Ella dijo: “La última vez que Ud. me vio, me dijeron que yo estaba sangrando por todas partes, y que estaba fuera de sí”.
Y la… él había llevado de regreso a la mujer, y no tuvo ningún problema cuando la llevó de regreso, ella se sentó. Y el segundo día cuando ella estaba en la institución mental… yo dije: “Deje que le den de alta”.
Entonces el segundo día, se acercaron hasta ella, ella estaba sentada. El tercer día, la dieron de alta, y la enviaron a casa con su mente sana. ¿Ven? Es correcto. Jesucristo es el mismo de ayer, hoy y por los siglos.
En esa noche… Tengo tiempecito para dar otro corto testimonio.

29 Mi esposa nunca había visto una de las reuniones. Y la mandé a buscar. Yo estaba muy solitario. Entonces ella vino. Y el hermano Reed… esto fue en Jonesboro. Y T. Richard Reed, podría dar el testimonio de esto.
Y él es el pastor del Tabernáculo La hora de la Antigua Biblia Bendita, allá en Jonesboro, Arkansas, si les gustaría recibir este testimonio.
Luego, recuerdo que la noche cuando iniciamos la reunión, parado en tres cuadras de la calle, Ud. no podía… los policías estaban allí, haciéndolo pasar a medida que se apilaban de esta manera y bloqueaban los lados de la calle y la mantenían.
Y mi esposa dijo: “¿Cariño, todas estas personas vinieron a oírte predicar?”
Yo dije: “No, cariño. Ellos vienen a ver a Jesús”. Y la esposita se paró allá. Ella es muy tímida, sosteniendo mi mano, llorando. Y ella cantó este cántico:
Oh, ellos viene del este y del oeste,
Ellos vienen de cerca y de lejos
(Lo han oído)
Para tener una fiesta con el rey y cenar con sus invitados.
¡Cuán contentos están estos peregrinos!

30 Y ella estaba parada allí cantando para mí. Y luego vinieron los ujieres y dijeron: “Hermano Branham ellos han estado esperando”. Entonces… no supe qué pasó con ella.
Ellos me metieron al edificio. Y justo cuando entré allí, resultó que miré allá. Oh, había ambulancias con camillas y todo lo demás postrados allí. Había dos enfermeras con una niñita aquí. Ella tenía tuberculosis.
Yo podía sentir que algo estaba a punto de suceder justo en aquel lugar. Y mientras observaba, había un hombre parado de este lado con un uniforme azul que seguía moviendo su sombrero.
Yo dije: “¿Está intentando hablar conmigo, Señor?”
Y él dijo: “Sí, señor”.
Y él dijo: “Tengo un caso aquí afuera y es que ella se está muriendo. Yo creo que ya está muerta”. Dijo: “No puedo hallar a ningún doctor en ninguna parte”. Y dijo: “Teníamos un doctor allí, un doctor particular”. Dijo: “Yo creo que ella ya está muerta”. Y dijo: “¿podría acercarse a ella?”
Yo dije: “Hermano, allá atrás hay probablemente unas dos mil personas”. Dije: “No creo que pueda”.
Y como cuatro o cinco ujieres entraron allí y dijeron: “Bueno, lo ayudaremos a llegar allá”.
Salimos, saliendo hacia la ambulancia donde…oh, había como ocho o diez ambulancias en fila.
Y esta gran ambulancia.

31 El hombre me habló y dijo: “Hay un hombre que ha sido sano aquella mañana, ciego—había estado ciego por diez años. Y oraron por él, se le dijo que iba a recibir la vista. Y camino a casa aquella mañana, sus ojos se abrieron” Iba conduciendo un viejo Ford modelo T por aquellos caminos rústicos en Arkansas. Y comenzó a gritar. Ellos pararon saliendo del carro y él iba dando vueltas y vueltas alrededor del carro gritando. Él entró a la ciudad, Kennett o algún lugarcito por allá en Missouri, aquella colina que está al pie de Missouri.
Y él corrió y entró a la iglesia, a la iglesia católica, y comenzó a testificar, y ellos lo echaron, y él tenía su sombrero colgándolo sobre un bastón negro o blanco, mejor dicho, su sombrero negro, bajando por la calle gritando a todo pulmón. Solía ser allí un remendón de zapatos.
Y él venía bajando la calle, gritando y alabando a Dios. Él entró a la iglesia metodista, y de allí también lo echaron. Ellos no sabían…
Él estaba tomando la ciudad. Fíjese, déjeme decirle, él estaba… Y tenían a todos en el hospital queriendo que viniera para que orara.
Entonces el de la ambulancia dijo: “Tengo que regresar”. Y dijo: “Tengo que…” Entonces entramos allí y cuando él…
Yo dije: “Bueno, ahora solo abra la puerta”. Entramos, y era el viejo padre típico, con su sombrero cocido con doble costura, amarrado con cuerdas alrededor, Ud. sabe.

32 Aquellas personas de Arkansas son muy pobres. Pero hermano, debajo de sus viejas camisas azules palpitan algunos muy buenos y genuinos corazones llenos del Espíritu Santo. Sí, señor, yo preferiría tener a uno de ellos conmigo en cualquier momento, que un astuto de estos con su cuello volteado hacia su espalda. Yo no podría confiar en él, al estar fuera de mi vista. Verdaderamente que sí. En verdad que es así.
Solo… déjeme decirle esta religión antigua, ella lo endereza a Ud. Es correcto. Hará que un vestido de seda y se abrace con uno de calicó y se digan: “hermana”. ¿Es correcto? Hará que un traje de esmoquin y un par de overoles se abracen y se llamen: “hermano”. Eso es lo que eso hace. Hermano.
Eso lo limpiará a Ud. Eso no hará diferencia en Ud. eso quitará ese ego, lo almidonado y el orgullo que tenemos.

33 Y entonces, me recuerdo entrando allí y él tenía las suelas de sus zapatos desgatados. Él se arrodillaba y gritaba: “Oh Dios, devuélvemela, Dios”. Pobre hombre. Resultó que comencé a pensar en mi papá cuando él agarraba su sombrero de esta manera.
Dije: “¿Qué sucede papá?”
Y él dijo: “¿Quién eres?”
Y yo dije: “Yo soy El hermano Branham”.
Él dijo: “Oh, hermano Branham,” dijo: “mamá es una mujer tan dulce”. Y dijo: “Yo la perdí, desde luego”.

34 Yo dije: “Bueno, ¿Qué sucede?” Entonces la tomé ´por la mano y sus ojos estaban fijos. Pero no creo que ella estaba muerta. ¿Ven? Y sus dientes postizos se los habían sacado. Y postrada. Y parecía que salía agua lodosa de sus ojos. Y sus ojos estaban fijos hacia atrás. Una mujer muy mayor, no tan mayor, pero pasaba la edad media, yo diría que como unos sesenta y ocho o setenta o algo por allí.
Entonces ella estaba postrada de esta manera y dije… La sentí. Su frente estaba pegajosa y sudorosa. Y él dijo: “Ella acaba de dejar de respirar hace un momento, hermano Branham.” Dijo: “Oh, ella es una buena mujer”. Dijo: “Ella ha arado esos terrenos y me ayudó a ganarme el sustento.” Dijo: “Criamos un montón de niños.” Y dijo: “Ella se enfermó con este cáncer.” Y dijo: “El médico ha trabajado puntualmente, él ha hecho todo lo que ha podido”. Estaba alojado en las glándulas femeninas. Y dijo: “Y él no puede hacer más nada”. Dijo: “Vendimos los cobertores de ella para hacer que la ambulancia nos trajera hasta aquí”. Los cobertores que ella había hecho.

35 Pensé: “Oh, Dios”. Dije: “Bueno, hermano, oremos”. Y yo la tomé por la mano. Y dije: “Padre celestial…” yo iba a orar por consolación. Lo confieso. Pensé que la mujer se iba a morir.
Y entonces, mientras estaba orando sentí que algo me agarró la mano. El diablo me dijo: “Eso es solo la carne, tú sabes eso. Ella está muerta y los nervios se están estirando”. Y yo seguí orando por un poquito más. Y sentí el estiramiento otra vez. Miré. Seguí orando, más la estaba revisando.
Y el pobre hombre estaba en el piso llorando: “Dios, devuélveme a mamá”. Y yo le sostenía a ella las manos de esta manera, y resultó que la volví a mirar, y la piel de su frente estaba arrugándose.
Y ella me miró. Ella dijo: “¿Cuál es su nombre?” Y yo dije: “Soy el hermano Branham”.
Ella dijo: “Bueno, bajamos aquí para que Ud. orara por me”.
Y yo dije: “Si, señora”
Ella dijo: “Me siento muy bien”.
Yo dije: “¿Podría sentarse?”
Y para ese momento él miró, el pobre anciano me miró y gritó: “¡Madre, madre, madre!” Las lágrimas le corrían por aquellas pobres y viejas mejillas. Y él la agarró y ellos comenzaron abrazarse y besarse uno al otro.
Y Oh, tres o cuatros meses después, ella estaba en una reunión allá testificando, solo llenando los bosques con ese testimonio.

36 Así que, comencé a salir y el ujier dijo: “Pues, hermano Branham, Ud. no podrá salir”. Dijo: “Hay miles de personas que están sentadas aquí”.
Entonces yo dije: “Bueno, si Ud. hace como que se está quitando el abrigo, ellos no se darán cuenta y podré marcharme por este otro lado. Y Uds. envíenles ujieres alrededor. Nadie me conoce por allá atrás en el estacionamiento” Personas de pie allá afuera, está lloviendo. Está lloviendo justo en este momento. Ellos estaban de pie allá afuera de todas maneras, les están poniendo el periódico encima de los niños y cosas como esas. Han estado postrados allá afuera en la calle como por cinco o seis días seguidos de esta manera. Acostados debajo de los camiones que transportan algodón, cualquier cosa que consigan… Ellos aman al Señor. Ellos vienen a la iglesia, hermano, ellos Lo aman a Él y creen en Él.
Entonces yo estaba… fui por detrás del lugar de esta manera. Parecía un hipócrita al hacer eso, pero es que yo no podía entrar donde estaban todos ellos. Y los pobrecitos casi le dan a Ud. una estampida. Entonces él comenzó a quitarse el abrigo de esta manera. Y yo me deslicé hacia afuera por la puerta hacia arriba, por la fila de la ambulancia, me di la vuelta por detrás, y entré allí.

37 Grandes reflectores estaban por detrás de aquel lugar. Y tenían un montón de autobuses alquilados en fila de esta manera. Y yo caminaba abriéndome paso, empujando Ud. sabe, de esta manera. Y nadie me conocía; nadie me había visto todavía. Porque no podían llegar cerca del edificio.
Ellos se quedarían dentro del edificio, lo que sucedía allí adentro, es que mantenían sus lugares, ellos enviaban a alguien afuera para comprar sándwiches, o alguien guardaba sus lugares mientras salían y regresaban, Ud. sabe. Ellos guardaban sus lugares.
Luego yo pensaba a medida que entraba allá. Alguien seguía diciendo: “Dejen de empujar, dejen de empujar”.
Yo dije: “Discúlpeme.” Y continuaba, Ud. sabe, empujando. Empujé a un sujeto de alta estatura que estaba parado allí afilando su cuchillo. Yo empujé debajo de él de esta manera.
Y él dijo: “Dejen de empujar”.
Yo lo hice, porque tenía miedo que él fuera a empujar. Entonces le dije: “Disculpe señor”.

38 Yo me paré con mis manos debajo de esta manera. Él me miró con desprecio y algo sarcástico, Ud. sabe, y siguió afilando. Yo dije: “Lo lamento”. Él nunca dijo una palabra, solo siguió afilando. Yo dije: “Sí, señor,” lo observé y pensé: “Bueno, dentro de pocos momentos comenzaré a empujar otra vez cuando él se ponga a pensar en otra cosa”.
Entonces miré por todas partes. Después de un rato escuché a alguien gritando: “Papito, papito”. Me preguntaba de dónde venía eso. Sonaba como la voz de la gente sureña de color. Normalmente todos los sureños hablan igual. Y resultó que al mirar en medio de la gente venía saliendo, había más por aquí sentados, y personas paradas por allá atrás en el estacionamiento, era una jovencita de color.
Fíjense, por allá ellos tenían la ley de segregación: La ley Jim Crow. Los blancos y negros no se podían sentar juntos. Y entonces… no creo que esté correcto hacer eso. Pero eso está mal. No digo eso solo por hacer acepción de personas por nuestros amigos de color que están aquí en esta noche. No me importa si no se queda nadie aquí, pero eso está mal. Correcto.

39 Yo soy un sureño, pero aun creo que eso está mal. Yo soy de la manera de pensar de hombre de Abraham Lincoln. Yo pienso que Dios nos hizo a todos iguales. Es correcto.
Entonces… yo vi la muchachita acercarse, y vi que sus ojos estaban con cataratas, tan blancos como mi camisa. Nadie la ayudaba. Ella solo estaba empujando abriéndose paso en medio de la multitud gritando: “¡Papito, papito!”
Y pensé: “Pobrecita”. Pensé, me acercaré para que ver qué quiere. Nadie me conocía. Y yo estaba viendo aquellos ujieres acercarse a la esquina. Ellos intentaban abrirse paso en medio de la multitud. Y empujé para llegar lo más cerca de donde ella estaba. Y cuando comencé por este lado, llegaría al otro lado, entonces entraría directo donde está ella. Parecía horrible hacer eso.
Entonces ella se vino hacia mí y me golpeó. Ella dijo: “Perdón, señor”.
Y yo dije: “Si, señorita”.
Ella dijo: “Perdón, señor,” cuando ella escuchó mi voz que era la de un hombre.
Yo dije: “¿Qué sucede?”
Ella dijo:“ Señor, he extraviado a mi papito. No lo puedo encontrar.” Dijo: “Yo soy ciega, y no puedo encontrar a mi papito”.
Y yo dije: “Bueno, ¿De dónde eres?”
Ella dijo: “Yo soy de Memphis”.

40 Miré hacia allá, y vi un autobús alquilado estacionado por allá procedente de Memphis. Pensé. “No puedo llevarla hasta allá donde están los ujieres… si no puedo, haré que uno de ellos la lleve hasta allí.”
Y ella dijo: “Vengo de Memphis,” y dijo: “Extravié a mi papito”.
Yo dije: “Bueno, no veo a más personas de color en esta multitud de personas.”
Dijo: “¿Podría ayudarme a llegar al autobús?”
Y yo dije: “¿Con que propósito viniste aquí?”
Ella dijo: “Vine a ver al sanador”.
Yo dije: “¿A quién?”
Ella dijo: “Al sanador”.
Y yo dije: “¿Crees eso?” Pensé que probaría bien su fe, Ud. sabe.
Yo dije: “¿Crees eso?”
Ella dijo: “Sí, señor, lo creo”.
Y yo dije… Bueno, eso me hizo sentir pequeñito, Ud. sabe. Entonces dije: “Bueno, ¿Crees que en estos días con todos estos grandes y finos doctores y hospitales, Dios enviaría un Ángel a la tierra que sanaría a la gente?”
Ella dijo: “Sí, señor, yo lo creo”.
Yo dije: “¿cómo es que escuchaste de eso?”

41 Ella dijo: “Escuché esta mañana en la radio de un hombre aquí en Kennett, Missouri, que había estado ciego por diez años y él recibió su vista”. Él estaba testificando en la radio. ¿Ven? Y ella dijo: “Yo vine aquí. Formamos un gran comité, y venimos aquí en autobús”. Y ella dijo: “Y me han informado que esta es la última noche aquí del sanador”. Y dijo: “Yo ni siquiera me puedo acercar al edificio”. Dijo: “Yo extravié a mi padre. Yo soy ciega. Yo sencillamente no sé qué hacer”.
Pensé: “Pobre niña”. Ella no estaba… ella era una adolescente, diecisiete o dieciocho. Y yo dije: “¿Qué anda mal?”
Ella dijo: “Bueno, tengo cataratas”. Y ella dijo: “El médico me dijo que cuándo estuviesen más grandes, él podría quitarlas”. Pero dijo: “Ahora que ya están más grandes…” dijo: “él dijo que no las puede operar porque están envueltas alrededor del nervio óptico de mis ojos. Si él la sacara, él tendría que agarrar el nervio óptico con ello.”
Y yo dije: “¿Crees que el sanador te podría sanar?”
Ella dijo: “Sí, señor, lo creo”.
Y yo dije: “Ve a ver al médico”.
Ella dijo: “Ellos no me pueden ayudarme”.
Y pensé en aquel cántico de la ciega Fanny Crosby:
No me pases, no me olvides, tierno Salvador
Oye mi clamor;
Mientras llamas a otros.
No te olvides de mí.
Pensé en ese cántico. Yo dije: “Oh, Tú no crees en esa clase de cosas, ¿Verdad?” Y la volví a cuestionar.
Ella dijo: “Señor” Ella dijo: “Percibo que Ud. es un hombre blanco. Creo que Ud. es un hombre blanco.”
Yo dije: “Sí, señora”.

42 Ella dijo: “Si Ud. solo pudiera llevarme hasta está el hombre donde él está orando por los enfermos, después de eso, podré encontrar a mi papito”. Oh ¡Vaya!
Eso fue demasiado para mí. Pensé que había sido un hipócrita el tiempo suficiente. Yo le dije: “Mire jovencita, ahora manténgase… guarde su paz.” Yo dije: “¿Crees que ese sujeto es el sanador?”
Ella dijo: “Yo creo que Jesús es el sanador”.
Yo dije: “Eso es correcto.” Y yo dije: “Pero yo soy el hno. Branham.”
Ella dijo: “¿Es Ud. el sanador?”
Y yo dije… Ella me tomó justo por las solapas del abrigo de esta manera.
Ella dijo: “¿Es Ud. el sanador?”
Yo dije: “No, tu dijiste que Jesús era el sanador”.
Ella dijo: “Sí, señor, pero—pero -pero -pero -pero ¿Ud. es el Pastor Branham?”
Y yo dije: “Sí, señora”.
Ella dijo: “Oh, tenga misericordia de mí Pastor Branham”. Ella dijo: “Señor, ¿Cómo es que esto haya sucedido?”

43 ¿Ven? Allá afuera, ¿y cómo pudo suceder esto? Dios sabe cómo obrar. Y yo dije: “Bueno, si me sueltas el abrigo ahora”. Yo dije… y no pude empujarla. No, señor. Ella no iba a soltarme. No, señor. Ella me estaba agarrando muy fuerte.
Ella dijo: “No, señor.” Ella dijo: “yo podría perderlo a Ud. aquí”.
Y yo dije: “No, yo oraré por ti”. ¿Ven?
Y dije: “Permíteme tomar tu mano por un momento. Yo quiero sostener tu mano mientras oro por ti.” Dije: “Ahora inclina tu cabeza”. Y ella la inclinó. Yo hice una oración como esta.

44 Yo dije: “Oh, amado Dios, hace mil novecientos años una vieja cruz fue arrastrada por toda Jerusalén, arrastrando una huellas ensangrentadas de un portador. Camino al Calvario, era muy pesada, aquella enorme cruz sobre aquellos hombros debilitados, esa cruz lo frotó hasta que Él cayó sobre el peso. Entonces allí vino Simón el Cireneo, un hombre de color levantó la cruz y lo ayudó a cargarla.” Yo dije: “Señor Jesús, aquí está una de sus hijas en esta noche, tambaleándose en completa oscuridad y tinieblas. Ella no puede ver su mano frente a ella. Señor, Tú sabes lo que significó para aquel hombre quitar la carga de Tus hombros en ese día, y ayudarte a cargar esa cruz”. Yo dije: “Dios, llevaste la enfermedad de ella al mismo tiempo que llevabas la cruz más allá”. Dije: “Te pido ahora…”
Y en ese momento algo vino sobre mí: yo sabía que había sucedido. Supe que eso se había ido. Esperé por un momento.
Ahora, me pregunto si el hermano Baxter da las instrucciones aquí en la tarde. Cuando un demonio… Vea, un crecimiento es un demonio. Y vive, y construye células. Y la vida simplemente sale de él, pero este se encogerá. Después de un tiempo se hincha y se pone más grande que nunca. Pero cuando la vida sale de allí. Eso saldrá de Ud. ¿Ven?

45 Y si Ud. no sabe de esas cosas de seguro no puede… Ud. no entiende la sanidad divina, bueno, no hay necesidad de intentarla, porque es solo un intento de todos modos, ¿Ven? Si Ud. la está intentando de esa manera.
Porque si Ud. sabe lo que va a suceder, entonces su fe está centrada. Entonces Ud. tiene que estar enfermo antes de estar sano. Porque ese crecimiento dentro de Ud. y su torrente sanguíneo tiene que… Piense en un trozo de un crecimiento de este tamaño dentro de Ud. —bueno, en términos claros: corrompido. Una masa de carne como esa está dentro de Ud.… Desde luego, Ud. tiene fiebres y enfermedad y todo lo demás. Algunas personas dicen: “Perdí mi sanidad”. Bueno, esa es la mejor señal del mundo que Ud. la ha recibido. ¿Ven? Entonces yo estaba esperando que la merma saliera de la catarata para que ella pudiera ver. Ella tenía su cabeza inclinada. Yo dije: “Ahora, no levantes tu cabeza, y no hagas ningún ruido”. Dije: “Si haces eso, entonces…” yo estaba viendo que mis ujieres no habían llegado allí todavía.
Entonces dije: “Fíjate, a medida que levantas tu rostro, mantén tus párpados sobre tus ojos hasta que sencillamente estén a nivel de lo que tú crees que está mi rostro, y te diré cuando abrir tus ojos”.
Ella dijo: “Muy bien”, y le di tiempo, luego ella levantó su cabeza.
Dije: “Ya está casi nivelada. Ahora, ¿Crees?”
Ella dijo: “Sí, señor”. Ella dijo: “Algo sereno pasó dentro de mí”.
Dije: “Ahora puedes ver por un momento”.
Y ella dijo: “Oh, Señor”. Y las lágrimas comenzaron a bajar por sus oscuras mejillas de esta manera.

46 Dije: “Abre tus ojos. Has recibido la vista en el nombre del Señor Jesucristo”. Ella abrió sus ojos. Ella dijo… luz. Dijo: “¿esa es la luz?” Dijo: “¿Qué es esto?” ¿Ven? Eso no era demasiado delgado. Ella no podía diferenciar la luz del día de la noche. Sino que eso se contrajo, ¿ven? Cuando la vida salió de las cataratas.
Ella dijo: “¿Qué son aquellos puntos… son personas andando?”
Dije: “Es correcto”. Ella dijo: “Oh, Señor, yo una vez estuve ciega y ahora veo”. Y ella dio un gran grito y saltó de esta manera.

47 Y en ese momento los ujieres venían acercándose a la esquina. Yo comencé a regresar por este lado para encontrarme con él. Y un hermano anciano estaba parado allí, una de sus piernas estaba de esta manera. Él tenía en su mano un enorme garrote, había estado observando aquel drama. Y él estaba parado allí de esta manera, y dijo: “Hermano Branham, yo sé quién es Ud.” Él dijo: “Yo he estado parado en esta lluvia durante ocho días”. Y él dijo: “Tengo un montón de niños pequeños en casa,” dijo: “¿le pedirá a Dios que me sane?”
Yo miré su pierna. Dije: “¿Cuánto tiempo ha estado en esa condición?” Él dijo: “Un vagón me atropelló cuando yo era un muchacho”. Dijo: “Tengo que trabajar para mantener a mis niños”. Dijo: “He estado parado aquí en esta lluvia durante ocho días”.
Yo dije: “¿Cree con todo su corazón?”
Él dijo: “Creo con todo mi corazón que Ud. es un buen joven. Y cualquier cosa que le pida a Dios, Dios la concederá”.
Yo dije: “Deme esa muleta en el nombre de Jesucristo”. Y así como estoy parado aquí como un testimonio vivo delante de Dios, ese pie torcido se enderezó de esta manera, él saltó así como en el aire, gritando a todo pulmón. Sí, señor.
[Ruptura en la cinta].
Y mientras comenzaba a subir por allí…las mujeres para ese tiempo…Ahora, mi madre está sentada aquí. Mi esposa estará aquí mañana en la noche. Ella me regaña cuando digo esto.

48 Cuando comencé no tenía ni un traje ni ropa qué ponerme. Ahora, eso es cierto. Mi hermano, un jovencito, él tuvo un accidente; y él agarró un traje y lo rompió; se había roto en un accidente en un carro. Y él dio… para comenzar. Y yo tenía el viejo abrigo, y los pantalones estaban cortados en varias partes.
Y Meda y yo (esa es mi esposa) fuimos a la tienda de diez centavos y compramos algunos parches, Ud. sabe, Ud. lo plancha con una plancha muy caliente, ¿lo sabe? Nosotros planchamos algunos parches en los pantalones. El abrigo estaba roto en el bolsillo del lado derecho, roto de esta manera. Y me compré hilo y aguja, no me considero modista, pero lo cosí todo lo mejor que pude.

49 Y Ud. sabe, cuándo venían los ministros, muy bien vestidos y demás, y yo quería conocerlos. Ellos decían: “Hermano Branham este es tal y tal.”
Yo tenía temor de que ellos vieran aquel viejo bolsillo roto. Y yo ponía mi mano sobre él de esta manera, y les daba mi mano izquierda, y yo decía: “Discúlpenme, pero mi mano izquierda es la que está más cerca del corazón.”
Sostenía mi mano izquierda de esta manera, y aquel viejo abrigo andrajoso…
Pero mientras iba pasando por allí, esa gente pobre, con los bienes de este mundo…Sí, aquellos cosechadores de algodón, etc. parados allí… Pero eché un vistazo allí adentro viendo como Jesucristo revelaba los secretos del corazón. Vean como Él lo hizo… Ellos tenían fe.

50 Y ellos presionaban y agarraban a sus hijitos, y tocando aquel viejo y andrajoso abrigo con el fin de sanarse. Déjeme decirles, no era aquel que tocaba sino el que recibía sanidad. Fíjense, no era aquel viejo abrigo, hermano. Era la fe de ellos en Jesucristo que los curaba.
Ese mismo Señor Jesús que estuvo allá aquella noche está aquí mismo en esta noche en Chicago, Illinois, en esta noche, aquí en el tabernáculo del Evangelio de Chicago. Y un solo toque de Su vestidura, por medio de la fe, Él lo sanará de cualquier mal que esté en Ud. ¿Lo creen? [La congregación dice: “Amén”-Ed]
Nuestro Padre celestial, oh, cuando pienso en aquellos gloriosos días memorables, y cuán misericordioso y bondadoso fuiste con las personas. Y miles de ellos se reunieron y Tú los sanaste hasta que ellos amontonaron esos camiones de ganado llenos de sillas de ruedas, catres y camillas. La gente marchaba por las calles cantando: “Solo creed”.
Al otro lado del Jordán, algunos de estos días cuando nos sentemos allá, nos encontraremos con muchos de ellos, hablando de las grandes cosas que Tú hiciste aquí en la tierra. Y mi corazón se remonta en esta noche, pensando en aquella noche cuando aquella pobre jovencita de color parada allí recibió su vista, años más tarde, me encontré con ella trabajando como camarera…
Dios, cuán agradecido estoy en mi corazón que Tú eres el Jesús resucitado. Y en esta noche este viejo mundo sacudido a pedazos, problemas con toda la humanidad, el mundo entero está con nerviosismo, con las bombas atómicas, y las bombas de hidrógeno encima de nosotros.
Enemigos pavorosos, Señor, quienes -está justo en sus manos— podrían destruir toda la nación de la noche a la mañana. El mundo está tambaleándose…

51 Oh, Dios, pero Tú ves más allá. Tú moriste en el Calvario y nos has redimido y Tus bendiciones con nosotros. Y Dios, no podría haber una bomba atómica de fuego aquí afuera ahora mismo. En dos minutos estaríamos en Tu presencia. Parado en el más allá, hechos a Tu semejanza, los hijos e hijas Tuyos para vivir con Él a través de las edades incesantes. Nada nos podría lastimar. Todas las cosas ayudan a bien para aquellos que Te aman.
Y Padre, aquí en esta noche hay muchos de Tus hijos enfermos. Te ruego que los sanes a cada uno de ellos. Y cuando salgan de este edificio, que vayan regocijándose y felices y que sean sanos de sus enfermedades. Que no quede una persona débil en nuestro medio. Concédelo, Señor.
Que algo especial acontezca en esta noche. Algo allá afuera para que el Espíritu Santo caiga sobre las personas de tal manera que no puedan evitar recibirlo más, Señor. Concédelo. Que puedan tener un profundo entendimiento. Abre sus corazones y entendimiento, Señor, para que sepan que estas cosas son únicamente para la gloria de Dios, y para la edificación de la iglesia de Dios, la cual Jesucristo compró con Su propia sangre. Porque Te lo pedimos en Su nombre. Amén.

52 ¿Cuál es su tarjeta de oración, la B? Muy bien. No llegué a preguntarle a Billy en esta noche. Pero él y el hermano Baxter, los dos están parados allá afuera para agarrarme cuando entremos. Estaba retrasado. Él dijo que repartió las tarjetas letra B.
Muy bien. No pongamos a demasiados en la fila. Escuchen, si una persona en este edificio… La Biblia ha sido predicada. Eso es lo primero y lo inicial, aquí mismo. Tiene que ser ASÍ DICE EL SEÑOR. Y si Dios así lo dijo, eso lo concluye.
Recuerde, la Palabra de Dios derrotará a satanás en cualquier parte, en cualquier momento. Solo diga: “Escrito está”. Eso lo concluye. Satanás tendrá que huir de Ud.“
Ahora, ¿Quiere que le diga la primera cosa antes de llegar a… mientras nos acomodamos y hacemos que la línea de oración esté lista? ¿Quieren que les diga qué es lo que sucede en Chicago, qué es lo que sucede con la gente? Les diré justo lo que pienso. Creo que son un pueblo amoroso. Uds. tienen… este es uno de los más agradables…

53 Cuando comencé a orar por los enfermos, parecía haber una ribera de fe sentados allí mismo, tanto que, difícilmente puedo escoger a uno o solo cuando el Ángel del Señor… lo veo como una columna de fuego, que cuelga sobre una persona. Y yo veré lo que hará, y se abrirá, luego veré quién es, luego miraré y observaré qué anda mal con ellos, Luego veré quién es la persona. ¿Ven?
Yo mismo no puedo hacer eso, es Él el que hace eso. No es lo que yo digo, pero seguramente tienen una fe maravillosa. Puedo sentir eso, y yo lo creo. Pero aquí está lo que Ud. le tiene miedo, Ud. tiene miedo de desatar esa fe. Eso es todo. Ud. tiene miedo de actuar sobre su fe. ¿Ven? No haga eso. La fe sin obras es muerta.
Ud. solo diga: “Gracias, Jesús. Eso concluye el asunto. Yo sigo adelante creyéndote.” ¿Ven? Y luego… ahora, estas señales…
Yo sé que he sido acusado de ser un astrónomo, o un adivino, o un diablo, un… oh, ¡Vaya! Casi no hay nada en el diccionario que no me hayan llamado.
Muy bien. Pero no importa. Ellos llamaron al maestro de la casa Belcebú. Entonces puedo esperar eso. Pero, mis amigos cristianos, yo nunca he profesado ser otra cosa sino un siervo de Dios, Yo solamente soy eso un siervo de Dios, un pecador salvo por gracia. Eso es todo. ¿Ven?

54 No hay nada en el mundo que pudiera hacer para ayudarle. Solamente por medio de…la predicación puedo decirle qué dice la Palabra. El hermano Baxter hace eso. Y luego un… con un don divino, si Dios lo permitiera, ese don hará las obras que Jesús hizo.
Fíjense, Jesús no profesó sanar a las personas. Él dijo… Él solo hizo lo que el Padre le mostraba. Pero Él percibía sus pensamientos. ¿Es cierto?
¿Qué si yo le dijera que Jesucristo era un lector de la mente? ¿Cuántos creerían eso? Oh, solo unos cuantos, pues, si lo era. Oh, oh. Eso tuvo su oposición, ¿no es cierto?
Muy bien. La Biblia dice que Jesús, en varias citas, “percibió los pensamientos.” ¿Cuántos dicen que eso es cierto? ¿Puede alguien decirme la diferencia entre percibir los pensamientos y leer la mente? Si Él sabe lo que Ud. está pensando, ¿Qué hace Él? No uno de estos psíquicos lectores de la mente que el diablo tiene allá afuera para imitar, quiero decir algo para la gloria de Dios, sí, señor.

55 El Urim Tumin era que algo en lo que las luces alumbraban sobre el pectoral de Aarón aquí con las doce piedras mientras el Urim Tumin era puesto. Fíjese, el diablo fue y buscó una bola de cristal para examinar. ¿Ven? El diablo obtiene un modelo de todo lo que Dios tiene.
La Biblia así lo afirma. Sí, señor.
Entonces, Ud. mira allá afuera. “Por sus frutos los conoceréis”. El diablo no predica el Evangelio y hace que la gente se sane, y salve y acepte a Jesucristo y los bautice. Pues, sin duda que no. Si es así, él está con Dios en el negocio.
Jesús dijo: “Pues, si satanás echa fuera a satanás,” dijo: “entonces su reino está dividido” ¿Es correcto? Ningún hombre puede hacer un milagro en mi nombre, y puede hablar mal de mí“.
Cuando los discípulos dijeron: “Hemos hallado a uno que está echando fuera demonios pero él no nos sigue.”
Él dijo…Jesús dijo: “No se lo prohibáis. Porque ninguno hay que haga milagros en Mi nombre que luego pueda hablar ligeramente de él.”

56 Fíjese, yo sé que Él dijo, “Bueno, qué tal de aquellos en aquel día, muchos vendrán a mí diciendo: ”Señor, Señor, ¿no echamos fuera…?“
Sí. Ellos lo dijeron, más Jesús dijo: “si lo hicieron, no sé nada al respecto”. Esos son los aparentadores que Ud. encuentra, ¿ven? Solo están aparentando.
Jesús dice: “Señor, no eché fuera demonios y no profeticé en Tu nombre.” Predicadores y demás.
Él dijo: “Ni siquiera os conocí”. No sé nada al respecto. Ellos solo aparentaron hacer eso. Pero este hombre estaba haciendo el trabajo, que era echar fuera demonios. Él sí que en verdad estaba haciendo bien el trabajo. Entonces Jesús lo reconoció.

57 Estos solo dijeron: “Oh, yo hice esto, e hice aquello”, pero eso estaba errado. Ellos solo dijeron que hicieron eso. Jesús no reconoció eso. Pero hay poder en el nombre de Jesucristo.
Muy bien. Llamemos desde… Tomemos a los primeros veinticinco. ¿Quién tiene la tarjeta B-1? ¿Tarjeta 1-B? Solo levante su mano donde quiera que esté. Muy bien. B-1. Muy bien. B-2, B-3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, hasta la 25. Formemos… creo que fue allí donde nos paramos anoche.
Y fíjense, a medida que se desarrolla la reunión, vamos a tratar de alcanzar a muchos más y más, tanto como sea posible, para recibir más en el… Ahora, esa es la B, ¿Dijo B o D? ¿Fue la B? sí, la B. Discúlpenme. Desde la B-1 a la B-25. ¿Qué dice? Bueno. Muy bien. Ud… Muy bien, gracias.
Muy bien. Ahora, a medida que ellos hacen la fila… ahora, examine y luego él me hará saber en un momento. Comenzaremos la línea de oración.
Hermano Boze, traiga a la señora si desea.
[Ruptura en la cinta].

58 ¿Cuántos creen con todo su corazón? Señor, yo creo; ayuda a mi incredulidad. Padre misericordioso manifiesta Tu presencia y gloria en esta noche en este edificio, para que los hijos de los hombres salga de aquí diciendo: “En Verdad Dios ha resucitado a Su Hijo de entre los muertos, y mostrando las señales y maravillas en nuestros días para llamar a la novia Gentil por amor de Su nombre.” Pedimos estas bendiciones en el nombre de Jesucristo. Amén.

59 [El piano está tocando] Eso está muy bien. Me agrada eso. ¿Cuántos creen que hay poder en la música? Hay algunas iglesias que no creen en tener música en la iglesia. Bueno eso está muy bien. Eso es… no argumentaré sobre eso.
Pero fíjese, mi amado amigo, en una ocasión hubo algunos predicadores… o algunos reyes que salieron e hicieron una alianza, y salieron al desierto e iban a hacer una gran obra allá afuera y matar algunas personas, y ellos nunca buscaron a Dios. Así que, cuando menos lo pensaba, ellos bajaron hasta donde el profeta Elías para averiguar el asunto, y el profeta se enojó mucho. Él se enojó.
Elías era un hombre sujeto a pasiones como nosotros ¿Es correcto eso? Él tuvo sus altas y bajas, él no era un ser angelical. Era un hombre. Un sujeto grande de aspecto rudo, de cuerpo velludo, y su cabello parecía a uno de estos gusanos velludos, y su barba salida de esta manera, con un pedazo de cuero alrededor de su cuerpo. Si Ud… si él llegara a su casa mendigando, Ud. pegaría la carrera desde la puerta. ¿Ven? Pero debajo de aquella piel marrón palpitaba un corazón que era auténtico delante de Dios. Es correcto.
Y él miró a este otro y le dijo: “Si no fuera porque tengo respeto de estar en la presencia de Josafat,” el creyente, “ni siquiera te miraría.” ¿Es correcto? Pero él dijo: “Aun así, tráiganme un tañedor (tocador).”

60 Y cuando la música comenzó a tocar, el Espíritu de Dios vino sobre el profeta. Si eso ayudó a traer el Espíritu sobre el profeta, eso hará lo mismo en esta noche, ¿Verdad que sí? Es correcto.
Muy bien. Muy bien. Ahora, el Señor les bendiga. Y todos sean reverentes. Siéntese quietamente. Tengan fe. No se alteren y solo miren hacia acá. Y cuando Dios hace algo, crea con todo su corazón que Dios va a hacer lo mismo por Ud. Y si Uds. hacen eso, entonces Dios les bendecirá. ¿Creen eso?
Muy bien. Ahora, tengan fe. Ahora, se supone que Ud. es la primera señora en la fila, pues, Dios es… ¿Cree con todo su corazón que Jesucristo el Hijo de Dios, ha resucitado de entre los muertos? [La mujer dice “si”.] Si lo cree. ¿Y cree Ud. que todas estas cosas que estamos…? ¿Es esta su primera noche en la reunión? [Estuve aquí anoche] Ud. estuvo aquí anoche. ¿Vio cómo el Espíritu Santo revelaba las cosas?
Muy bien. Venga en un momento, ellos le dieron una tarjeta de oración y resultó que el número fue llamado, y ahora Ud. está en la plataforma. ¿Es cierto? [Si, así es.] Dios le bendiga. Yo creo que Ud. tiene fe.
Ahora, si Jesucristo está en el edificio, entonces Él podría… si Él estuviese parado aquí con el abrigo que tengo puesto, parado aquí, Él sabría lo que anda mal con Ud. [“Si”] Él probaría su fe para ver…Crea lo que él le dice. “¿Crees que Yo morí por ti en el Calvario para sanarte, o para quitar todas sus preocupaciones o cualquier cosa que ande mal contigo?” ¿Ve? ¿Más Ud. creería si Él le dijera eso? [“Si.”] Si, ¿ven? Entonces si Ud. cree lo que Él le diga, eso concluiría el asunto, ¿No es cierto? Fíjese, estas son las últimas palabras.

61 ¿Lee la Biblia? ¿Cuáles fueron las últimas palabras de Jesús cuando salió de este mundo? Aquí está lo que Él dijo mientras ascendía: “Estas señales seguirán a los que creen. En Mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán serpientes, beberán cosa mortífera y no les dañará. Y pondrán las manos sobre los enfermos y sanarán” ¿Es eso lo que Él dijo?
La primera comisión que Él les dio a los discípulos fue sanar a los enfermos, limpiar a los leprosos, resucitar a los muertos, echar fuera demonios. “De gracias recibisteis, dad de gracias.” [Mateo10: 8 -Ed.] La última comisión que Él les dio a los discípulos también fue sanar a los enfermos. Y Él está interesado en la sanidad, ¿No es verdad?
Fíjese, después que Él puso eso en Su Palabra, y Ud. siendo un cristiano. Bueno, entonces todas las cosas ayudan a bien, si Ud. es un cristiano. Bueno, si Ud. está enfermo, entonces tiene que haber algo de gloria. Tiene que ser para la gloria de Dios. No puede ser para otra cosa. ¿Ven?

62 Fíjese, tal vez fue para testimonio, para que Ud. pudiera testificar a su pueblo y contarles las grandes cosa que hizo Jesús. [“Eso es lo que yo deseo.”] ¿Es lo que Ud. desea? Dios bendiga su corazón, madre.
Ud. está muy enferma, Ud., ha sido examinada recientemente por el médico, y eso está en su espalda. Es un… es un cáncer, y está en la espina dorsal y en el recto. ¿Es correcto? Sí, ¡Vaya! Hermana… Oh, sí, ese es su muchacho el que está sentado allá, él también está enfermo, él tiene hemorragias en la nariz, lo veo parado en el patio limpiándose la sangre de la nariz. ¿Los dos quieren ser sanados? ¿Hijo, quieres ser sano? Muy bien, inclinemos nuestros rostros.
Señor Jesús. Tu Palabra dice que pondrían las manos sobre los enfermos y sanarían. Ahora, yo reprendo al enemigo, al diablo, a este demonio que está matando a esta mujer. Sal de ella en el nombre de Jesucristo. Y que el Espíritu Santo sane al pequeñito. Te lo pido en el nombre de Jesucristo. Amén.
Ahora, cuando baje allá, ponga sus manos sobre su muchacho y diga: “Gracias, Señor” Muy bien.
Digamos: “Alabado sea Dios” [La congregación dice: “Alabado sea Dios” -Ed]
¿Creen con todo su corazón? Gracias, Amén.
¡Aleluya! Yo creo que él nunca más tendrá otra hemorragia. Está concluido.

63 Esto es extraño para Ud. ¿No es cierto? Y de todos modos lo que la hace enojar, lo que la molesta es de alguna manera un nerviosismo. Ese es su problema, ¿Cree que Él quitará eso de Ud.? [“Si.”] Es su edad, y en este momento probablemente hay un único remedio para Ud. y ese es Cristo. Eso es una cosa terrible. Es el peor sentir que alguien pueda tener. No hay cosa peor que estar enfadado. ¿Ve? Pero Jesucristo puede sanarla.
Y recuerde no hay remedio en ningún libro de algún doctor para eso ¿Por qué? Es opresión. Es un demonio de opresión, es como una sombra colgada, siempre causa que Ud. esté de esa manera. Pero Él la puede sanar si tan solo puede creer. ¿Creerá? Inclinemos nuestros rostros.

64 Señor Jesús, Te ruego que sanes a la mujer. Que salga de aquí en esta noche completamente sana. Concédelo, Dios eterno, en el nombre de Tu Hijo Jesús. Amén. Dios le bendiga, señora. Ahora regrese agradeciendo a Dios, siendo feliz, y Dios le concederá eso.
¿Tienen fe? Ahora, recuerden amigos, es la fe de Uds. No hay nada que el hombre pueda hacer para sanarlo a usted. Un hombre ya ha sido sanado. Ud. solo tiene que creerlo. Ud. solo tiene que creer lo que Él ha hecho por Ud. ¿Ven?
Señora, ¿Cree? Muy bien. Hablemos entonces por un momento. Si Ud. es una creyente, yo creo que eso es verdad. Ud. tiene una maravillosa atmosfera. Pero Ud. está sufriendo. Ud. tiene—tuvo… su problema es muy grave Ud. solo ha ido al médico. Y veo que él está escribiendo o algo, es un… Oh, es un problema del corazón. Tiene problema del corazón, ¿no es verdad? [“Si.”] Y él tiene algo sobre su brazo; es la presión sanguínea. [“Si, es correcto.”] Y es un asunto muy grave, está la presión como a trescientos. [“Es correcto.”] ¿Es correcto? [“Es correcto.”] Lo veo mover su cabeza y retirarse, él cree que Ud. tendrá un derrame en cualquier momento. [“Si, él lo cree.”] Eso fue lo que él dijo. ¿Ve?
Ahora, ¿quién estuvo en el consultorio allá para oírlo a él decir eso y regresar aquí y permitirme ver eso justo aquí ahora delante de mí? Fue Jesucristo. ¿Es cierto? [“Es correcto.”] Entonces Él está interesado en Ud. ¿No es cierto? [“Yo sé que lo está.”] Ahora, Ud. cree que nunca tendrá un derrame, ¿cierto? [“No, no creo tenerlo.”] Dios le bendiga. Que la fe suya sea confirmada en el nombre de Jesús. Amén. Regrese creyendo con todo su corazón. Amén.

65 Digamos: “Gracias a Dios” [La congregación dice: “Gracias sean dadas a Dios” -Ed.] Crea con todo su corazón, y verá la… todos aquí adentro tienen que creer ahora mismo. Todos tienen que aceptar sus sanidades justo en este momento. Crean con todo su corazón.
¿Cómo está Ud. señora? ¡Vaya! Me agradan los jóvenes que tengan ese corte de cabello. ¿Ama al Señor? Lo ama. Bueno, creo que eres un jovencito muy fino, y cualquier jovencito que ame al Señor y ame a su madre y a su padre, creo que es un buen joven. Yo creo que no hace mal al hacer eso.
Ahora, ¿Qué tal si Jesús estuviese aquí en esta noche y tu estuvieses parado delante de Él como lo está el hermano Branham? Fíjate, Jesús sabría lo que anda mal contigo, y Él vendría y recogería a sus hijos, como Él lo hizo, pondría sus manos sobre ellos y los bendeciría para que se sanasen, ¿No es verdad? Es correcto. Tú te pondrás bien.

66 Desde luego que Jesús se ha marchado y ha enviado Sus dones a la iglesia. ¿Es correcto? Un joven fuerte para tener eso, hijo. Tiene tos, asmática en la garganta. ¿No es cierto? Tos asmática. Acostándose muchas veces, y tiene que levantarse; y esa tos molesta tanto. Eso es una cosa terrible. Dios te bendiga jovencito. Tienes un espíritu muy tierno.
Aquella sentada allá es tu mamá. ¿No es cierto? ¿Tú también crees? Aquella de allá también es tu hermanita. Ella tiene un problema de sinusitis, ¿Es correcto, cariño? Tu mamá tiene la fiebre del heno. ¿No es verdad? Ella también tiene hidropesía. Dios bendiga al jovencito con sus lágrimas rodando por sus mejillas. Que se levante la madre y que se levante la muchachita.
Mientras el Espíritu de Dios está aquí dócilmente, hermana ponga sus manos sobre la madre, y la madre sobre la niña.
Nuestro Padre celestial permite que Tus misericordias vengan a estas personas y que ellos salgan de aquí esta noche, y que todos ellos sanen. Concédelo, Señor. Reprendo a ese diablo que está atándolo a él, que salga de él en el nombre de Jesucristo. Amén.
Mira jovencito, ¿Cuál es tu nombre? Mira, tu condición asmática ha desaparecido. Si todo este polvo en el piso y cosas como estas, estuvieras tosiendo y agitando tu cabeza si lo absorbieras. Tú estás sano. Dios te bendiga, regresa y que Dios sea contigo.
Ud. cree señor, si yo tan solo pidiera a Dios y Dios le sanará. [El hombre dice: “Si, señor.”] En el nombre de Jesucristo que el poder sanador de Dios estremezca y lo sane. Amén. Ahora, regrese creyendo con todo su corazón diciendo: “Gracias Señor Jesús”.

67 Muy bien. ¿Podría pasar, señor? ¿Qué opina? Discúlpeme. Discúlpeme. ¿Cree con todo su corazón? ¿Le gustaría volver a su casa y comer su cena? [“Si.”] Muy bien. Adelante. Jesucristo le sanará. Dios le bendiga. Que Dios le bendiga. ¿Ahora va a servir a Él? [Verdaderamente que sí.“] ¿Toda su vida? [”Toda mi vida.“] Muy bien, Dios le bendiga. Muy bien.
Pase, señora, ¿Cree que Dios sanará sus ojos y será sanada? [“Si, señor”.] ¿Cree? ¿Aceptará su sanidad de parte de Jesucristo el Hijo de Dios? Señor, Jesús, Te ruego que le sanes a ella. Y que ella salga de aquí esta noche y reciba su vista en el nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios. Amén. Dios le bendiga, regrese creyendo con todo su corazón.
¿Podría pasar ahora? Si no le pronunciara a Ud. ni una sola palabra, ¿Creería que ahora mismo está en la presencia de Dios? Mientras está en este edificio, Ud. está en Su presencia ¿Es eso correcto? ¿Acepta su sanidad? Entonces ese problema femenino se ha ido de Ud. Muy bien. Ahora, puede regresar, y que la paz de Dios sea sobre Ud.
Digamos: “Alabado sea el Señor” [La congregación dice: “Alabado sea el Señor -Ed.]

68 ¿Cree Ud. señor? [El hombre dice: “Sí, señor. Soy un ministro y soy amenazado con un problema muy grave en el ojo que me incapacitado mi ministerio”—Ed.] ¿Ud. es un ministro y tiene un problema en el ojo? [“Si.”] Y ¿un problema del estómago? [“Si.”] Solo baje y vaya, coma su cena y alabe a Dios y predique el Evangelio. Amén.
Digamos: “Alabado sea el Señor” [La congregación dice: “Alabado sea el Señor”—Ed] Amén. Oh, gracias sean dadas al Señor. Mi alma clama y engrandece al Autor de mi vida y su vida. Él es el Autor de la vida eterna, el dador de todo buen don, dulce y amoroso para aquellos que le aman. Con razón Él es tan… Oh, amo derramar la adoración de mi corazón, es un gozo a Él. Es un gozo inefable y lleno de gloria para servirle a Él. No tengo un deseo sino el de solamente servir a nuestro Señor Jesucristo. Amén.

69 ¿Quiere librarse de ese problema del pie, hermano? ¿Verdad? Deje de fumar cigarrillos y sirva al Señor, Ud. puede recibirlo. ¿Lo hará? Muy bien. Dios le bendiga, regrese y luego mejore.
Amén. Las bendiciones de Dios reposen sobre todos Uds. ¡Aleluya! Algo me estremece y sacude mi alma cuando sé que Su presencia está cerca. Oh, ¡Qué sentir! Mis vestiduras me ajustan bien. Todo, cuando sé que Él está cerca. Ud. tal vez me llame un fanático. Eso estará bien, si se necesita del fanatismo para creer en Jesucristo, entonces soy un fanático. Amén. Yo amo a mi Señor. Y sé que Sus bendiciones están con nosotros, somos ovejas de Su prado. Entremos a los pastos verdes y comamos el deseo de nuestros corazones. Amén. Alabado sea el Señor.
¿Podría pasar, señora? Yo sé lo que anda mal. Ahora, Ud. solo tenga fe y solo crea allí con todo su corazón.

70 ¿Cómo está Ud. señora? Sí, esa es la señora de color de la que estaba hablando, allá hermano. Solo tenga fe. Jesucristo está presente aquí para sanarle.
¿Cree? ¿Con todo su corazón? Tomó tiempo para llegar aquí, ¿No es cierto? Mucho tráfico en el camino, ¿No es cierto? Cuando estaba detrás de aquel autobús, eso fue terrible, ¿No es cierto? Ud. es muy nerviosa, ¿No es verdad? Tiene ese temperamento que le causa ese nerviosismo. Ud. está procurando librarse de eso. Ud. también tiene muchos problemas domésticos que la están perturbando, ¿no es verdad? Que regrese su hijo, su hija —su hijastra— se fue con él. Ella tiene un espíritu vulgar, ella se fue con él, para alguna parte del país, donde se ven estos grandes árboles, enormes pinos. Eso está… está cerca de un lago o el mar u otra parte. Diría que es Washington o algo similar o en el estado de Washington. ¿Es correcto? [“Tacoma.”] Tacoma. Pensé que parecía como ese sonido Puget. ¿Cree que ella será sana? ¿Cree que su muchacho regresará? ¿Aceptará a Jesucristo que prometió que todas las cosas ayudan a bien? ¿Está lista para aquietarse y someterse a la voluntad de Él? Pase para acá. Oremos juntos.
Señor Jesús, ten misericordia de esta mujer y que Tu Espíritu venga sobre ella y que ella sea sana, Señor, concédele los deseos de su corazón. Concede estas bendiciones amorosas, nuestro Padre celestial, en el nombre de Tu Hijo Jesucristo. Amén.

71 Ahora, regrese creyendo, regrese regocijándose, estando feliz. Mire señora, si el Dios Todopoderoso puede revelar su vida delante esta audiencia, Él definitivamente… Si Él sabe qué era, Él sabrá lo que será. ¿Es correcto? Fíjese, no se preocupe, la preocupación no tiene un poquito de valor en esto. ¿Ven? ¿Le hará algún bien el preocuparse? Más la fe le hará bien. Entonces tenga fe. Dios le bendiga.
Muy bien. Venga señora. ¿Creen? ¿Quiere librare de esa asma? [La mujer dice: “Amén.] Muy bien, ¿solo acepta a Jesucristo como su Salvador? [¡Aleluya! Amén.”] ¿Con todo su corazón? [“Amén.”] Ahora lo que Ud. está pensando es: “¿Pondrá él sus manos sobre mí?” Sí, pase por aquí. Muy bien.
Señor Jesús, Tu dijiste: “De acuerdo a tu fe…” Te ruego que la sanes a ella en el nombre de Jesucristo. Amén. Ahora, regrese agradeciendo a Dios y librándose de eso y eso no la perturbará más.

72 Muy bien. Ahora tenga fe en Dios. Crea con todo su corazón y recibirá todas Sus bendiciones.
Amén. Fíjense, no les estoy leyendo las mentes a las personas, como están pensando algunos de Uds. allá afuera. Eso está mal. Aquí. Este hombre que está parado aquí. Nunca lo he visto a él. Señor, ponga su mano sobre mi hombro. ¿Puede Dios revelarme lo que está mal con Ud.? [El hombre dice: “Si, señor.”] ¿También quiere librarse de esa condición asmática? Así es. Muy bien. Nunca he visto el rostro de Ud. Entonces no podría leerle su mente. Ud. tiene asma. Ud. es nervioso. Baje de la plataforma y sea sano en el nombre de Jesucristo. ¿Ven?

73 Son las visiones, amigos, no es telepatía. Son las visiones. Tengan fe en Dios. Crean con todo su corazón.
Muy bien. Venga. Muy nerviosa, esa condición del ojo la está perturbando mucho, astigmatismo. ¿Quiere estar sana? [Una mujer dice: “Sí.”] Él ya lo ha hecho. ¿Lo cree? Muy bien. Eso concluye el asunto. Padre, gracias por la fe de ella, que ella salga de aquí y que eso no la moleste más en el nombre de Jesucristo. Amén.
Ahora, regrese regocijándose madre, agradeciendo a Dios y recibirá exactamente lo que pidió.
Maravilloso, maravilloso es Jesús para mí,
Consolador, príncipe de paz,
Poderoso es Él,
Salvándome, y manteniéndome alejado de la vergüenza y el pecado,
Maravilloso es mi redentor, ¡alabado sea su nombre!

74 ¿Cree? ¿Cree que esa artritis saldrá de Ud. ahora y va a bajar de la plataforma sana? Solo deje esa cojera aquí en la plataforma, marche con sus pies hacia arriba y hacia abajo. No se pare- siga. Continúe. Eso está bien. Amén.
¿Le cree a Él con todo su corazón? Muy bien. Pase. ¿Cómo está Ud.? ¿Cree? [La mujer dice: “Ciertamente, creo.”] Yo creo eso, madre. Su problema está en sus ojos, ¿No es verdad? [“Si.”] Cataratas sobre sus ojos. [“Si.”] Hay algo raro con Ud. ¿Cree que soy el siervo de Dios? [“Lo creo.”] Yo creo eso. Ud. ha sido una viajera, ¿no es cierto? Ud. es una misionera, eso es lo que Ud. es, Ud. ha estado en muchos lugares marítimos. ¿Es verdad? [“Si, por todo el mundo tres veces”] Ha viajado por todo el mundo tres veces. [“vivido en todos los campos misioneros.”] Por todos los campos misioneros. Dios sea con usted. Mi sentimiento va con Ud. y mi admiración va con Ud.

75 Ud. tiene algún…Ud. está relacionada con un oficial en una escuela, o algún yerno o algo, eso es en la Universidad Asbury. Es allí donde está. Ud. es metodista, ¿No es cierto? De Wilmore, Kentucky, ¿Es correcto? Dios le bendiga.
Oh, Dios concédele a esta mujer su vista. Te ruego que hagas morir esas cataratas y que esta mujer sea sana. Dios bendice a esta sierva Tuya, quien ha viajados por los mares. Y que ella sea sana en el nombre de Jesucristo. Pido al demonio de la oscuridad que nunca ciegue sus ojos, para que ella pueda ver para que glorifique a Jesucristo, en Su nombre lo pido. Amén. Dios le bendiga madre, regrese regocijándose y sea sana.
Digamos: “Alabado sea Dios” [La congregación dice: “Alabado sea Dios”—Ed]
Muy bien. Venga señora. ¡Aleluya! ¿Qué fue eso? ¿Qué era de ella? ¿Qué sucedió si otra cosa…? [Un hombre le explica al hermano Branham—Ed.] ¡Oh!

76 ¿Cómo está Ud.? ¿Desea librarse de esa condición nerviosa y regresar a casa sano, completamente sana? ¿Cree que Dios la sanará de ese modo? [La señora dice: “Si, lo creo.”] Señor Jesús que Tus manos de gracia y poder sean puestas sobre ella. Que ella salga de aquí esta noche curada, sana y salva. Te ruego que no falle su fe, en el nombre de Jesucristo. Amén. Ahora regrese regocijándose y diciendo: “Gracias Señor Jesús” Esa es la… Amén.
Muy bien. Venga señora. ¿Le cree con todo su corazón? [La mujer dice: “Si.”] ¿Cree que Dios la sanará? [“Si.”] Esa es la manera de creerlo.

77 Bendito sea el Señor Jesucristo. Una visión apareció aquí mismo. Es alguien que está sentado aquí adentro en alguna parte. No pude ver bien el rostro. Algo anda mal con sus manos, algo como una ruptura en sus manos. Aquí adentro en alguna parte. Veo a alguien que tuvo una… era algo en sus manos. Es una erupción sanguínea. Eso es. Una enfermedad sanguínea o algo que está causando. Está sentada allá adentro. ¡Oh, sí! Con razón yo… eso es… Dios le bendiga. Muy bien.
¿Desea librarse de ese problema del corazón? [Una mujer dice: “Si.”] Vaya regocijándose y diciendo: “¡Gracias Señor!” y mejore. Amén.
Digamos: “Alabado sea el Señor” [La congregación dice: “Alabado sea el Señor”—Ed.]

78 Ahora, ¿Cómo está señor? ¿Cree que Dios le sanará? [“Si.] ¿Se quiere librar de ese problema del corazón? ¿También tiene anemia? ¿Es correcto? ¿Cree que Dios le sanará? Escuché lo que el médico le dijo. Vaya y acepte a Jesucristo como su sanador y recibirá su sanidad. Dios le bendiga mi hermano, en el nombre de Jesús.
Digamos: “Alabado sea Dios” [La congregación dice: “Alabado sea Dios”—Ed.] ¡Aleluya! [La congregación dice: “¡Aleluya!”—Ed] Tengan fe ahora. Sean reverentes. Crean con todo su corazón.
Traigan al hombre. Ese es un lugar muy incómodo, ¿No es cierto? Es esa pequeña alfombra allí. Sí, señor. Muy bien. Somos desconocidos, señor, lo somos. No creo que nos hayamos conocido en esta vida. Más Dios nos conoce a los dos, ¿no es verdad? Sí, señor. Él nos conoce. Ahora. En cuanto a su sanidad, Jesucristo ha pagado el precio cuando Él murió en el Calvario. Yo soy solo Su siervo intentando ayudarle para que tenga fe. Ud. entiende eso, ¿no es verdad? Sí, señor.

79 Ud. está gravemente enfermo, señor, Ud. ha sido operado. Ud. fue operado de la vesícula. Sí, señor. Ahora. Eso es… mire allí las inyecciones. ¡Vaya! Quédese de este lado. Sí, señor. Durante la operación ellos hallaron otra cosa, ¿No es cierto? [El hombre dice: “Hallaron cáncer”—Ed.] Sí, señor. Y estaba ubicado en el tracto intestinal. [“Es correcto.”] ¿Cree que Dios le sanará de eso? Ud. cree. Si yo le pidiera a Él, y Ud. le cree., entonces Él… tendrá que suceder, ¿No es verdad?
Ahora fíjese, señor. Ud. se ha dado cuenta que tiene… el médico le dio seis meses de vida. ¿Es cierto? [“De seis meses a un año.”] Para vivir. Ud. sabe que dentro de unas cuantas lunas va a pasar al otro lado. Ud. solo tiene una esperanza, mi hermano. [El hombre dice: “No me importa si no me sano, me gustaría irme por la mañana—Ed.] Ciertamente. [”Estoy listo para irme.“] Pero, ¿qué haría Ud. si Él le permite vivir? ¿Testificará y le glorificará a Él? [”Iré a dondequiera que Él me envíe.“] Dios le bendiga, esa es la manera. ¿Es esa la manera, señor? Muy bien.
Ahora, oremos y pidámosle a Él. Señor Jesús, el Hijo de Dios, aquí está este hombre moribundo parado delante de mí, confesando que Te ha aceptado como su Salvador, él cree en Ti. Te ruego, Padre, que bendigas a este hombre y le sanes. Y que los médicos sean sorprendidos cuando lo examinen otra vez y digan: “¿Qué le sucedió a Ud., señor?” Entonces él Te dará la alabanza y gloria a Ti. Porque Te lo pedimos en el nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga, hermano. Dios le bendiga.

80 Quiero hablar con Ud. un momento retirado del micrófono. Es correcto. ¿Ve? ¿Va a parar eso? ¿Entregárselo a Dios? Dios le bendiga. ¿Ve? Dios tuvo que revelar eso. Dios le bendiga. Solo regrese regocijándose.
Digamos: “Alabado sea Dios” [La congregación dice: “Alabado sea Dios”—Ed.] Amén. Bendito sea el lazo que une nuestros corazones en el amor cristiano. ¿Cree con todo su corazón? ¡Aleluya!
El Señor le bendiga, mi hermana. Solamente crea. Tenga fe en Dios. Tiene un problema en la espalda que la está lastimando. Solo siga aferrada a Dios. Ud. estaba clamándole y orando, creyendo que Dios le sanará teniendo fe. ¿No es verdad?
Muy bien, señor. Él lo ha oído a Ud. Por lo tanto, no se preocupe más. La paz de Dios sea sobre Ud.
El que está sentado allá con el problema de estómago, el segundo allá atrás, si también desea ser sanado, solo crea a Dios. Dios le sanará. Él está suspendido justo sobre Ud. ahora. Y una mesa puesta allá donde yo sé que Ud. está rechazando la comida. Sí. ¿Cree que Él le sanará? Muy bien, señor.

81 ¿También la señora que está sentada junto a Ud.? Sí, ahora ¿Cree que Dios le sanará? Muy bien. Dios sea con usted. Es correcto.
Señor Ud. está por una causa justa. ¿Quiere dejar de fumar, ser sano y curado por Dios? Ud. está a punto de salir de la ciudad esta noche, ¿no es cierto? A punto de irse lejos. Dios está aquí para sanarle. Y despacharlo de aquí regocijándose y siendo feliz. Si solo le cree a Él con todo su corazón. ¿Le acepta a Él como su libertador?
Dios Todopoderoso, que Tu Espíritu venga sobre este hombre. Que él se vaya de aquí alabándote el resto de sus días. Dios, concédelo en el nombre de Jesucristo. Ahora, regrese regocijándose diciendo: “Gracias Señor”.
Cada persona aquí adentro en esta noche debe ser sana. ¿Ud. cree eso, aquel joven sentado en la silla de ruedas? ¿Cree eso? Lo cree, señor. ¿El que está sentado allá en la silla de ruedas? Cualquiera puede ver qué… lo que anda mal con usted. Ud. está inválido. Vean, el misterio de las cosas está en aquellas personas que se ven bien.

82 La damita, ¿qué piensa Ud. de eso? ¿Cree que Cristo la sanará? ¿Cuántas personas están enfermas aquí adentro? Levanten su mano y digan: “Yo creo que Cristo me sanará ahora mismo”.
Les quiero mencionar algo. Quiero hacerlo… La Unción no está impactando tan fuerte en este momento, porque omití a unos cuantos, no les dije nada o que vi alguna visión. Para poder hacer esto hasta el final de la línea.
En la Biblia habla de tres leprosos sentados en la puerta de ciudad de Samaria. Esta se encontraba rodeada por los sirios. Y ellos eran leprosos. Allá en la ciudad se estaban matando unos con otros, y comiéndose a los hijos, se comían toda la corteza de los árboles y el césped del suelo.

83 Y estos tres leprosos decían… Bueno, los sirios los tenían rodeados y estaban matándolos de hambre. Fíjense, ellos dijeron: “¿Por qué nos sentaremos aquí hasta que muramos? Fíjense, tenemos que hacer algo. Ahora, veamos, solo hay dos caminos.” Uno de ellos llevaba a la ciudad.
Ellos tenían tres cosas que podían hacer. Podían entrar a la ciudad cuando abrieran las puertas una vez más. O podían sentarse otra vez donde estaban. O descender hasta el campamento de los sirios. Entonces, ellos dijeron: “Si entramos a la ciudad, allá no hay alimento porque las personas se están comiendo los hijos de unos y otros. Allá no hay alimento. Y si no sentamos aquí, sin duda que moriremos. Solo tenemos una esperanza; y esa es descender hasta los sirios, si nos matan, de todas manera vamos a morir. Vamos a morir, si descendemos a los ejércitos de los sirios, si nos matan de todas maneras moriremos. Pero si ellos nos salvan, entonces viviéremos.” Fíjense, ellos solo tenían una sola oportunidad, y esa era descender a los ejércitos de los sirios.

84 Fíjense, Qué oportunidad era esa— al enemigo. Y ellos eran leprosos. Así que, Uds. no están en esa posición en esta noche. Pero, tal vez estén sentados en estas sillas de ruedas, con cáncer, el cáncer que se los está carcomiendo, la tuberculosis y demás. No hay nada en la tierra que se pueda hacer. La ciencia médica, ellos han hecho todo lo que han podido hacer. Si Ud. está sentado allá atado para morir en esa condición. Entonces, hagamos algo al respecto. Tenemos una oportunidad en esta noche. Y esa no es descender al campamento del enemigo, sino venir a nuestro amoroso Padre celestial que nos prometió sanarnos. Uds. de todas maneras iban a morir. Entonces creamos a Su Palabra.

85 Él pudiera salvarlos. No es que pudiera—Él lo hará. Él tiene que hacerlo. Él solo quiere que Ud. le crea y ejercite un poco la fe. ¿Pueden hacer eso? ¿Pueden creer en esta noche por cualquier cosa? Oh, mi hermano, mi hermana, si solamente pudiera agarrarse un poco más allá y decir: “Sí, Señor Jesús, yo lo creo.” Si lo cree lo suficientemente profundo en su corazón, no hay diablo en este país que lo aleje de ser sano en esta noche.
Los cielos y la tierra pasarán, más la Palabra de Dios nunca pasará.“ ¿Es correcto? Ahora, Él dijo: ”Cualquier cosa que deseares…“
Tengo que vigilar sobre la audiencia. Las personas están siendo sanadas sentadas allí mismos. Y después que me vaya de aquí semanas después, todavía oirán que las personas están siendo sanadas y diciendo: “Eso me dejó, eso se fue.” Está ocurriendo ahora mismo en el edificio, sucede todas las noches. Lo veo de esa manera.

86 Si voy y me acerco a mirar eso, entonces es solo de una visión a otra. Y me debilito tanto que apenas puedo terminar la reunión. Pero levantémonos y digamos: “Señor Jesús, me he sentado aquí en esta noche por un largo rato, vengo a Ti en esta noche creyendo con todo mi corazón que Tú vas hacer algo por mí.” ¿Lo creen?
Ahora, les digo lo que tienen que hacer, quiero que inclinen sus rostros donde quiera que estén. Ahora, voy a orar por Uds. Ahora, ¿creen la comisión del Ángel? Él dijo: “Si eres sincero, y haces que la gente te crea, nada se interpondrá delante de tu oración”.

87 Fíjense, amigos, piensen el en rey Jorge de Inglaterra, cuando él fue sanado de esclerosis múltiple, cuando hicimos una oración por él. Piense en Florence Nightingale (su bisabuela la fundadora de la Cruz Roja), ella pesaba como sesenta libras [Unos 28 kilos—Ed.], postrada con un cáncer en el duodeno del estómago, postrada allí muriéndose. Una pequeña paloma voló en el arbusto y allí el Espíritu Santo vino y dijo: “ASÍ DICE EL SEÑOR, ella vivirá.” Y ella pesa ahora ciento veinticinco libras y está en perfecta salud.
Piensen en el Congresista Upshaw, atado a sillas y a una cama año tras año, sesenta y seis años. Y justo en un momento en el tiempo él se paró sobre sus pies, corrió por todo el edificio, tocó los dedos de sus pies, fue curado, perfectamente normal.
Piensen en los miles y miles de personas que fueron sanadas. ¿Por qué sentarnos a morir aquí? Hagamos algo al respecto.

88 Ahora, si Dios hiciera excepción de una oración… Le estoy pidiendo a cada uno que no ore por Ud. mismo, ore por otra persona. No ore por usted. Yo voy a orar por Uds. y Uds. oren por otra persona. Entonces voy a ordenar al diablo y a reprenderlo para que salga de estas personas. Yo creo que cualquiera que crea en Jesucristo y le acepte a Él y a Su poder de resurrección, será sanado en esta noche aquí mismo. Uds. pueden aceptarlo y regresar a casa sanos.
Quiero que inclinen sus rostros. Señor Jesús, he procurado con todo mi corazón, Señor, estas noches de explicarles y llevarlos al amor de Dios, el cual Él tuvo por ellos cuando Él derramó allá el Espíritu Santo en sus corazones. Ellos son amorosos. Se han sentado en este edificio caliente todas las noches con el fin de escuchar.
Más Señor, me doy cuenta que hay una cosa mal: y es que satanás les está haciendo razonar, “Bueno, ¿estoy seguro que puede ser?” Te ruego, Señor que Tú les bendigas y les sanes y que Tu Espíritu esté sobre cada uno justo ahora. Y que el enemigo afloje su agarre, que las mujeres y los hombres, jovencitos y jovencitas, aquellos que están sentados ahora mismo en el edificio, en un solo acuerdo, Señor, Te miren a Ti a medida que oramos los unos por los otros.

89 Y Te ruego que rompas los enganches de satanás, al igual que ese enorme espíritu de incredulidad. Oh, Dios sabiendo que eso lo causa el enemigo. Él es el que hace que ocurran los defectos. Porque todo es posible para los que creen. Y cuando florece la incredulidad, entonces Dios no puede tener la preeminencia. Pero Padre, que el diablo huya en esta noche. Concédelo, Señor.
Y ahora, como Tu siervo, me paro aquí en representación entera de Tu sufrimiento sangrante y agonizante allá del Calvario; cuando Él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Su llaga fuimos curados…

90 Señor Dios, yo creo eso, y me paro delante de Tu pueblo como representante Tuyo. ¡Aleluya! Como Tu embajador. Y yo te digo a ti satanás en esta noche: No tienes el derecho de retener a estas personas por más tiempo. Ellos están creyendo. Sus corazones están fusionándose contigo, rindiéndose con Tu Espíritu. Y ahora, te reprendo satanás, tu diablo que estás haciendo sufrir a estas personas. Sal de ellos, en el nombre de Jesucristo.
¿Creen que están sanos? Si lo creen, levántense y den la gloria y alabanza a Dios. Pónganse de pie si creen que son sanos. Palmeen sus manos, digan: “Gracias Señor Jesús” Muy bien, hermano Boze. Dios les bendiga.

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