S.146 53-0903  Expectación 

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OBRAS DEL MENSAJE

Expectación

Chicago, Illinois, E.U.A.

53-0903

1 Mientras inclinamos nuestros rostros por solo un momento. Nuestro Padre celestial, estamos seguros que escuchas la oración de fe. Y mientras estamos reunidos aquí esta noche, te agradecemos de antemano por Tus bendiciones, dándote las gracias por todo lo que Tú has hecho por nosotros, y estamos anhelando esta noche que Tu gran Presencia esté con nosotros.
Gracias por el mensaje que le diste a nuestro hermano. Y rogamos que se deposite profundamente en los corazones de las personas que están enfermas y necesitadas, para que puedan ser sanadas esta noche, y los que no son salvos puedan serlo. Y luego extiende la mano de Tu santo Hijo Jesús con señales y maravillas para que la gente pueda tomar aliento en este gran día oscuro en el cual estamos viviendo. Pedimos esto en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden tomar asiento.

2 Estoy muy feliz de estar aquí esta noche para saludarlos en el Nombre de nuestro Señor Jesús, como Su siervo para servirles trayéndoles el Evangelio por medio de la oración por los enfermos y trabajando en el campo de la cosecha en general.
Estoy feliz de ver a mi gente sentada alrededor que como… Me encontré con unos amigos de mi pueblo. Mi esposa y niñitas están conmigo esta noche, y estamos felices de que estén aquí.
Me estaba fijando en la audiencia para ver si encontraba a mi madre, pero pienso que no se encuentra esta noche. Y ruego que Dios les bendiga a todos, y que esta noche sea bien recordada por Su Presencia. Eso es lo que queremos: Su Presencia.

3 Ahora, deseo leer solo una porción de la Escritura. Tengo un anuncio que dar mañana en la noche sobre el sábado en la noche. Queremos que el sábado en la noche sea una reunión para contestar muchas peticiones. No hablando escrituralmente de lo que la gente me ha preguntado, sino algo que han querido que haga durante mucho tiempo, según sus cartas. Lo voy a intentar, si Dios quiere, para este sábado en la noche que viene. Mientras oran por mí…
Ahora, en las Escrituras… Yo no me atrevería a tratar de agregar algo a lo que nuestro hermano ya ha dicho. Pero caminando hacia la plataforma… La razón por la que hago esto, y especialmente esta noche… Mi esposa y demás acaban de llegar hace un rato. Y hace un momento salí a almorzar, y me topé con unos amigos y estaba hablando con ellos, y…

4 De la manera que quiero hablar un poco para así saber que el Espíritu Santo está presente antes de empezar a orar por los enfermos. Estoy seguro que me tolerarán un poquito. Está caluroso aquí esta noche, Pero está mucho mejor de lo que ha estado, y le damos gracias al Señor por eso. Y ruego que esa onda fresca venga para que podamos tener un tiempo glorioso en el cierre de estos servicios.
Ahora, en el Evangelio según San Lucas, el capítulo 2, quiero leer una porción de los versículos 25 y 26. Y creo que sigue bajando unos versículos más aquí que deseo leer. Pero comenzando con el versículo 25.
Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.
Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor.
Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley,
Él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo:
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, Conforme a tu palabra;
Porque han visto mis ojos tu salvación,
La cual has preparado en presencia de todos los pueblos;
Luz para revelación a los gentiles, Y gloria de tu pueblo Israel.
Y José y su madre estaban maravillados de todo lo que se decía de él.
Y los bendijo Simeón, y dijo a su madre María: He aquí, éste está puesto para caída y para levantamiento de muchos en Israel, y para señal que será contradicha.
(y una espada traspasará tu misma alma), para que sean revelados los pensamientos de muchos corazones.
Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad,
Y era viuda hacía ochenta y cuatro años; y no se apartaba del templo, sirviendo de noche y de día con ayunos y oraciones.
Esta, presentándose en la misma hora, daba gracias a Dios, y hablaba del niño a todos los que esperaban la redención en Jerusalén.

5 Que el Señor añada Sus bendiciones a la lectura de esta Palabra. Y aparentemente no sería una Escritura muy apropiada para leer en una noche de oración por los enfermos. Pero tomemos solo un pensamiento por unos momentos.
Como es de mi conocimiento, sentados aquí está noche, estamos sujetos a una audiencia mezclada de Metodistas y Bautistas y más. Pero todos estamos en Cristo Jesús, en Ese Espíritu Santo amoroso, que nos ama.
Ahora, algunas personas vienen a la reunión en sinceridad, algunos quieren ver y la curiosidad… Dios llamó a Moisés para que sintiera curiosidad en una ocasión para que se apartara y viera por qué una zarza ardía y no se consumía. Él lo atrapó a él. Así que algunas veces… Espero que la zarza arda esta noche, y algunos miren y vean que es Dios en Su zarza ardiente.

6 Tomemos un pequeño tema durante los próximos diez o quince minutos digamos, en la palabra: “Expectación”. Ud. sabe, regularmente uno obtiene lo que espera. Si vinieron a la reunión diciendo: “Bueno, voy air allá solo a ver qué puedo ver. En primer lugar ni creo en eso”. Bueno, el diablo le va a mostrar algo que Ud. no cree. Puede estar seguro de eso. Pero si vienen con la expectativa de recibir una bendición, Dios se encargará que la reciba. Es solo la actitud con la cual vienen —si están con expectación.
Ahora, yo estaba leyendo aquí hace un tiempo en la Escritura, donde David dice: “Un abismo llama a otro abismo”. Y al llamar un abismo a otro abismo, está obligado a haber un abismo que responda a ese llamado. Como he dicho muchas veces: “Antes de que un pez tuviera una aleta en su espalda, primero tenía que haber agua para que él nadara o no hubiera tenido una aleta”. Hermano Ryan, esa aleta no tuviera ningún uso. Así que él tenía que tener primero el agua, y esa es la razón que tenía una aleta.
Y lo siguiente que sabemos, eso… Bueno, veamos antes de que hubiera un árbol que creciera en la tierra, primero tenía que haber tierra donde creciera, o no hubiera ningún árbol. Porque si no hubiera ninguna tierra, no habría ningún árbol para crecer allí.

7 Leí un pequeño artículo hace tiempo en un periódico que decía que un niñito se estaba comiendo los borradores de los lápices; y él se comió el pedal de una bicicleta. Así que los doctores revisaron su cuerpo, y descubrieron que le estaba haciendo falta algo al cuerpo del niñito, y eso era azufre.
Ahora, mire, había algo aquí llamando por azufre. El niñito fue sacado de la tierra en primer lugar, de donde salieron nuestros cuerpos. El azufre se encuentra en la tierra. Estamos hechos… una parte de nosotros es azufre. Ese es uno de los químicos del cuerpo. Bueno, eso estaba faltando. No había azufre allí. Bueno, mientras no haya azufre allí, hay algo que está anhelando el azufre. Y si hay un anhelo por azufre, tiene que haber un azufre en alguna parte que ocasione ese anhelo. ¿Ven lo que quiero decir? Tiene que haber un abismo que responda al llamado de ese abismo. ¿Captan lo que quiero decir?

8 David otra vez hablando dijo: “Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por Ti, oh Dios el alma mía”. Y pienso en David siendo un cazador. Y sabiendo lo que es un ciervo herido cuando un sabueso lo está persiguiendo. El pobrecito está brincando tan fuerte como él puede. Él está sangrando. Y un venado herido, si consigue llegar al agua, tiene que estar gravemente herido o vivirá mucho tiempo. Ahora, el ciervo tiene sed por la corriente de agua, tiene que encontrar en alguna parte ese arroyo o morirá. El sabueso está justo detrás de él. Y tan pronto él lo atrape, eso termina con su vida.
Si él puede encontrar esa corriente de agua, él tomará mucha de esa agua, y eso lo revivirá de nuevo. Y él puede seguir durante horas, y hará un círculo, y pasará por este arroyo de agua nuevamente, y beberá, luego hará otro círculo, y volverá a este arroyo de agua y beberá.
Pero si no encuentra esta corriente de agua, simplemente morirá en poco tiempo. Y de esa manera es cuando cada alma empieza a tener sed de Dios. O Ud. comenzará a buscar a Dios o morirá. Entonces Ud. andará buscando a Dios.

9 Es cuando Ud. estará con la expectación de obtener algo de Dios. Cuando los doctores lo ven y dicen: “Bueno, eso es todo. Ud. tiene cáncer, y está en un lugar de suma importancia. No se puede operar. Ud. se va a morir. Le quedan unos meses de vida”. Entonces esa alma comienza a tener sed. Entonces empezarán a buscar. Y ese es el tiempo entonces cuando encontrarán la corriente de agua.
Porque un abismo llama a otro abismo. ¿Ven lo que quiero decir? En otras palabras, como eso: Antes de que pueda haber una creación en su corazón, tiene que haber un Creador para crear esa creación. ¿Es eso correcto?

10 Así que si no había nadie… Si las Escrituras no enseñaran sanidad Divina… Si el maestro… Si las Escrituras no lo enseñaran, y yo pudiera, en mi alma, pudiera sentar que existe la sanidad Divina —algo en mí que dijera que existe la sanidad Divina —yo lo creería de todos modos.
Miren a los indios cuando recién llegamos aquí. Pues, ellos estaban adorando al sol. Estaban adorando postes tótem y todo. Había algo en ellos que sabía que había un Hacedor en alguna parte. Todos los seres humanos saben que en alguna parte… Han adorado imágenes y bestias y todo, pero saben que hay un Hacedor en alguna parte. ¿Qué es? Ellos están sedientos de Dios. Está destinado a haber una verdad y un Dios en alguna parte para responder a esa sed.

11 No hace mucho cuando la iglesia comenzó a ponerse un poco diferente, formal y fría. Muchos de Uds. del Evangelio Completo, no soportaban eso. Empezaron a anhelar y a tener sed por más de Dios. Y si Uds. tienen sed por más de Dios, tiene que haber más de Dios que responda a esa sed, o nunca hubieran tenido esa sed.
Esa es la razón que Dios derramó Su Espíritu Santo sobre Uds., porque estaban sedientos de Dios. Y si Ud. tiene una sed así… Ahora, un abismo llama a otro abismo. Ahora, es como… Como dije hace un tiempo, había una gente que… La electricidad, por ejemplo. La electricidad siempre ha estado en el mundo. Desde que Dios hizo el mundo, estaba la electricidad. Los relámpagos destellaban y por el estilo. Me imagino que desde la destrucción antediluviana en todo caso. Pero siempre ha estado en el mundo.

12 Pero una vez había un hombre que se llamaba Benjamín Franklin que tomó una cuerda de pescar y la puso en un cometa y una llave. El rayó pegó en la llave y bajó y golpeó en la botella, y él tapó la botella. Y comenzó a gritar: “¡Lo tengo! ¡Lo tengo! ¡Lo tengo!”. Él lo tenía, pero no sabía lo qué tenía.
Y casi es de esa manera con mucha gente que fue salva y no sabe de qué se trata todo eso. Ahora, eso es tan lejos como han llegado. Bueno ahora, hay…

13 Y esa es casi de la manera que es hoy con mucha gente de iglesia. Ellos dicen: “Dios me salvó del pecado”. Ciertamente. Bueno, el Dios que los salvó del pecado puede darles su felicidad, y paz, y gozo, y sanar su cuerpo, y raptarlos a la gloria. Pues, Él es tan… Los poderes están allí para obrar.
Thomas Edison creyó eso. Y la gente pensó que estaba loco. Pero él sabía que estaba bien. Pero dijo que algo en él le decía que esa corriente se conduciría por un cierto cable. Y probó decenas de miles de ellos.
Él probaría uno, lo arrojaba a un lado, lo volvía a probar, lo arrojaba. Pero probó miles y miles y todavía no había corriente. Eso no lo desanimó. Él siguió probando los cables hasta que él encontró uno por donde se conduciría la corriente. Entonces cuando hizo eso, él le dio al mundo la electricidad.

14 ¿Qué era? Era Dios que iba alumbrar al mundo con Su propia electricidad. Ha estado aquí todo el tiempo. Todo el tiempo estuvo aquí. Pero simplemente no sabían cómo aprovecharla y hacer que funcionara para ustedes.
Bueno ahora, el mismo Espíritu Santo que cayó en el día de Pentecostés que sanó a los enfermos allá atrás, ha estado aquí en la iglesia durante todo el tiempo; pero la cuestión es, Uds. no sabían cómo hacer que funcionara para ustedes. Ahora, lo que lo hace funcionar es su fe para creer. Y cuando Ud. cree y lo toma a Él en Su Palabra, ese es el salvavidas. Y no puede fallar.

15 Ahora, si Ud. va en la mañana y enciende su plancha eléctrica, Uds. mujeres, y encienden la plancha. Y de repente, la plancha no enciende. Bueno, Ud. no andará por allí diciendo: “No hay tal cosa como la electricidad”. Hunh-uh. No, Ud. no haría eso. Simplemente hay algo mal; tiene los cables cruzados en alguna parte.
Ese es el problema con mucha gente que dice: “Bueno, oraron por mí. Yo no sané. No hay tal cosa como sanidad Divina”. Ud. solo tiene los cables cruzados. Mire a los otros que están siendo sanados, ¿ve? ¿Ve? Hay algo mal con usted, no con Dios, ¿ve?

16 Ahora, pienso en nuestro texto esta noche que era una ilustración muy bella —en los siguientes cinco minutos.
Ahora, en mi corazón ha habido algo en mi vida que me dice que hay una sanidad en alguna parte. ¿Cuántos de los que están aquí creen en sanidad Divina? Veamos sus manos. Ahora miren, amigos, no están aquí solo para ser vistos. Hay algo que les dijo que existe la sanidad Divina.
Hay mucha gente enferma aquí esta noche. Y tan seguro como está Ud. buscando eso, tiene que haber una fuente abierta en alguna parte. Tiene que haber. Mientras ese abismo este en su corazón llamando, tiene que haber un abismo que responda a eso en alguna parte. Tiene que haber una fuente de sanidad en alguna parte.

17 Ahora, volteemos a Simeón por unos momentos mientras cerramos. Leyendo de él en los días del nacimiento de Jesús. Ellos no tenían la prensa como la tenemos hoy. Y no tenían televisión, ni teléfonos ni nada por el estilo. De la única manera que llevaban el mensaje era de labio a oído, y tal vez un corredor llevaba una carta.
Pero las noticias no se esparcían muy bien. Bueno, había tres magos que habían estado esperando que apareciera la estrella. Balaam había profetizado que habría un… Esa gente Oriental en el Este… Él profetizó que habría una Estrella de Jacob que se levantaría. Ellos la esperaron durante años, y la siguieron y encontraron a Jesús.
Unos pastores estaban pastoreando ovejas y los Ángeles vinieron y les dijeron. Ellos se fueron a Belén a buscar la escena. Ocho días después…
Bueno, encontramos a Jesús en el templo. Ahora, había un anciano allí en el templo que se llamaba Simeón, un viejo sabio hebreo, con la barba blanca larga, tal vez en sus ochentas, de cabello largo. Él era un hombre justo. Él estaba esperando la consolación de Israel. Me gusta eso, ¿y a ustedes? Dios nunca en ningún tiempo se ha quedado sin un testigo, Alguien va a dar testimonio de Dios. Dios siempre ha tenido un hombre en el cual ha podido colocar Su mano y decir: “Ese es Mi siervo. Yo le puedo decir qué hacer y él lo hará”. Ahora, Juan el Bautista estuvo en aquellos días, y Simeón, y muchos otros. Pero Simeón, siendo un hombre de mucho prestigio, sin embargo el Espíritu Santo se lo reveló a él, que él no iba a morir hasta que viera al Ungido del Señor.

18 Ahora, ellos habían estado buscando al Cristo durante cuatro mil años. Y aquí estaba un hombre anciano, ochenta años de edad… La venida de Cristo estaba más lejana que nunca, al parecer, porque Jerusalén… bueno, los judíos estaban en cautiverio. El Imperio Romano los había capturado y eran gobernados por los Romanos. Y oh, un tiempo turbulento, frío e indiferente en el espíritu, y descarriado, y quebrantado, y todo… Tan mal como está ahora.
Y justo en medio de ese tiempo, este viejo sacerdote y profeta se levantó, andando alrededor diciendo: “Yo no voy a ver muerte hasta que vea al Ungido del Señor”. Bueno, se pueden imaginar lo que algunos de los maestros pensaron. “Pues, el anciano ha perdido la mente. Bueno, ese anciano… Pues, aún David lo buscó a Él y todos los profetas lo buscaron. Y aquí él tiene casi cien años de edad, está ahora listo para morir, y sin embargo dice que él no va a morir hasta que vea al Ungido del Señor. Bueno, yo creo que él está… Yo creo que él está loco”. Dijo: “Simeón, ¿por qué dices eso?”.
“El Espíritu Santo me lo ha revelado”. Eso es correcto. Esos eran sus terrenos. “El Espíritu Santo me lo ha revelado”.
Ahora, lo vemos a él.

19 Vamos a dar un pequeño drama aquí por un momento. Veo que es lunes en la mañana. Digamos lunes en la mañana o después del Sábado, lo que haya sido. Y ochos días después de Su nacimiento, Su madre vino al templo y ofreció un sacrificio de purificación. Usualmente la ofrenda del campesino son dos tórtolas; y un bebé rico, podían ofrecer un cordero.
Pero Él siendo un campesino… Veamos en el templo. Miles de personas se han reunido el lunes en la mañana, y el sacrificio estaba siendo ofrecido. Pero por aquí en esta línea está una fila larga de mujeres que… Oh, varios millones, había tres o cuatro millones de personas en Israel durante ese tiempo. Así que pueden imaginarse todos los bebés que nacían en un espacio de cada veinticuatro horas. Y por tanto habría una fila de madres diariamente, formadas allí para ofrecer la purificación, para circuncidar al niño.

20 Vamos a dramatizarlo solo un momento, mire a lo largo de la fila aquí esta mañana. Yo veo a una damita, a una muchachita, tal vez no tenía más de dieciocho años. Lo primero, ella tenía un nombre horrible para comenzar, porque… ella era una virgencita para comenzar, por supuesto. Pero ella iba a ser madre, y la gente pensaba que esto… su esposo justo, que ella fue madre antes del matrimonio. Bueno, así pensaban: ¡Qué cosa! esto es horrible. Y aquí estaba ella con un bebé en su brazo, sin estar casada, sosteniendo a este bebé en sus brazos, caminando por allí.
Ahora, ¿se pueden imaginar la dignidad de esas personas judías? Decían: “No te acerques a ella”. Exactamente como una pequeña iglesia de hoy que es despreciada y rechazada, porque en su corazón… Como María sabía en su corazón que ese era el Hijo de Dios. Y se pueden reír de la gente de hoy, y burlar de ellos, o cualquier cosa, mientras Ud. sepa en su corazón que está bien con Dios, ¿ve?

21 Y ella está sosteniendo a este bebé. Me puedo imaginar viendo que Él está envuelto en pañales, el Rey de la gloria, envuelto en pañales. Me dicen que eso es lo que le quitaban de la espalda a una yunta de bueyes, para evitar que se rozaran los hombros. Ellos le quitaron este trapo, y no había nada con qué envolver al bebé. Así que simplemente lo envolvieron con este trapo.
Y aquí está parada ella con dos tórtolas como ofrenda. La gente retrocede, haciendo espacio entre ella, como si ella fuera algo que los iba a molestar.

22 Pero el Espíritu Santo estaba allí en el templo esa mañana. Puedo ver a Simeón sentado allá atrás en el cuarto de oración en alguna parte, leyendo las Escrituras, tal vez como en Isaías: “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros”.
Ahora, si Dios le había prometido a Simeón, Dios está obligado a traer a Simeón a un lugar y ver la Persona que Él le prometió que vería. ¿Es eso correcto?
Ahora, puedo ver a Simeón sentado allí leyendo. Y de repente el Espíritu Santo le habla. Él salta y dice: “Sí, Señor”.
“Ponte de pie, Simeón”. Puedo ver a Simeón que empieza a caminar, no sabe a dónde va. Está saliendo del templo. Aquí sale por la puerta, camina a lo largo de allí, viene hacia un grupo de mujeres que están paradas, camina a lo largo de ese grupo de madres, hasta que llega a esta mujercita parada allí con un velo sobre su rostro, sosteniendo a un bebito en sus brazos de esa manera, extiende su mano, lágrimas corriendo por sus mejillas de esta manera y sobre su barba blanca, levanta al pequeño bebé, lágrimas corriendo por sus mejillas, diciendo: “Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a Tu Palabra; Porque han visto mis ojos Tu salvación”.

23 El mismo Dios que guió a Simeón, porque él tenía una promesa en su corazón, que vería al Cristo antes de morir, ese mismo Espíritu Santo… No hay dos Espíritu Santo. Solo hay un Espíritu Santo. Y ese mismo Espíritu Santo, porque algo en el corazón de Simeón le dijo que iba a ver al Cristo antes de morir, el mismo Espíritu Santo que lo guió a Ud. aquí esta noche. No hay dos Espíritu Santo, uno, lo guió a usted aquí, porque Ud. cree en sanidad Divina y Él le guió a la fuente que está abierta esta noche, sanidad gratuita. Eso es correcto. El mismo Espíritu Santo que lo guió a Ud. aquí.
¡Oh, ahora, piénselo! Y Simeón parado allí, y las lágrimas bajando por sus mejillas, diciendo: “Señor, despide a tu siervo en paz”. El Espíritu Santo moviéndose en él.

24 Allá en un rincón en alguna parte estaba una anciana ciega profetisa de nombre Ana. Se nos dice que era ciega. El Espíritu Santo la impactó, porque ella estaba buscando algo también. Y aquí viene la profetisa ciega, Ana, moviéndose entre la multitud, caminando a lo largo de la fila, hasta que se encuentra justo en frente de ese bebé, y levanta sus manos, y bendice a Dios, y profetiza. ¡Oh, vaya!
El mismo Espíritu Santo que podía guiar a una mujer ciega entre esas multitudes hacia la promesa, lo ha guiado a usted aquí esta noche donde está siendo predicado el Evangelio y la promesa es derramada sobre la gente. Y sanidad y salvación está fluyendo libremente esta noche bajo estas marquesinas de los cielos esta noche para todo aquel que quiera, que venga y crea. Amén.

25 ¡Qué maravilloso! ¡Oh, Dios, guíanos esta noche! Esa es mi oración. Guíame como a Simeón. Si Ud. está enfermo esta noche, Dios lo ha guiado a usted hasta aquí. Si Ud. es pecador esta noche. Dios lo ha guiado aquí para salvación y sanidad de su cuerpo.
Que usted, así como Simeón de la antigüedad, extienda su mano y lo tome a Él en sus brazos de fe, y lo abrace, y diga: “Ahora, Señor, toda duda me ha dejado; yo sé que recibiré esta noche lo que pida, porque abrazo Tu promesa en mi corazón”.
Padre, en el Nombre de Tu Hijo Jesús, que el Espíritu Santo venga ahora y traiga salvación de sanidad a muchos de los que están aquí enfermos y necesitados. Que no quede un descarriado sin venir de regreso a la manada esta noche. Que no quede pecador sin venir al conocimiento de salvación de Jesucristo. Oh, Dios, concede estas bendiciones que pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.

26 El Señor les bendiga. Ahora, creo que Billy me dijo (él se acercó) las “B”, ¿no es así? Él repartió las B-1 al 50 anoche, y del 50 al 100 esta noche. Vamos a intentar llegar a todas. ¿Quién tiene la B-50? ¿Tarjeta de oración B-50? Mire, dele la vuelta a su pequeña tarjeta de esta manera rápidamente ahora para que podamos… Muy bien, de este lado tiene su nombre y dirección; por allí tiene una letra y un número.
B-50, ¿quién la tiene? ¿Tarjeta de oración B-50? Levanten sus manos muy en alto para que pueda ver. Muy bien. B-51, 52, 53, hasta el 69 que sean los primeros en levantarse por favor. Vamos a ver si podemos llegar a ellas. Algunas veces si la gente está sorda no vienen, tenemos que decir el número y observar detenidamente, porque ellos no tomarán su lugar.

27 Muy bien. B-50 al 60 pónganse primero de pie y fórmense por aquí. Muy bien, por favor, un poco de música, hermana. Si Ud. solo… Vamos a tocar: “Quédate Conmigo”, ¿lo hará, hermana, por favor? Si Ud. [Palabra poco clara]. Muy bien, B-1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10. Muy bien. Del 60 al 70, B-60 al 70.
Algunos de los ujieres ayuden allí a Billy, por favor. B-60 al 70. ¿Tienes una tarjeta de oración, hijito, allí? Solo ten fe. B-60 al 70. Gracias, hermano Wood. 60 al 70, del 70 al 80, B-70 al 80. [Espacio en blanco en la cinta].

28 Muy bien. Vamos a… Mientras están mirando sus tarjetas y luego me llamarán en unos minutos. Ahora, vamos a hacer esto, todos unánimes ahora. Vamos a creer en el Señor Jesús.
Ahora, vamos a pensar solo un momento mientras el Hermano Boze está trayendo a la mujer. ¿Puede traerla, no es así, Hermano Boze?
Que sea conocido a todo hombre y mujer que está aquí, que yo no puedo sanar a nadie. No hay ningún otro hombre en la tierra, ningún hombre en la tierra que pueda sanarlos, ni siquiera un doctor. ¿Sabían eso? Dios hace todas las sanidades.

29 Permítanme mostrarles solo una cosita simple mientras están interrumpiendo, ¿ve? Mire, por ejemplo… Ahora miren hacia acá y escúchenme por solo un momento. Qué si yo me cortó la mano esta noche hasta el hueso de mi mano. No hay medicina en el mundo que pueda sanar ese corte de cuchillo, ninguna medicina. De todas las otras cosas, no hay nada que sane ese corte de cuchillo.
Oh, Ud. dice: “Hermano Branham, ellos pondrían penicilina allí”. Eso no lo sanaría. Nosotros le ponemos tintura de mertiolato, eso no lo curará. No hay nada que lo cure, porque no tenemos nada que sane un corte de cuchillo.
Si tuviéramos algo que sanara esa cortada, sanaría un corte de cuchillo en la parte de atrás de ese libro; sanaría un corte en este escritorio, o en mi saco. Sanaría un corte de cuchillo de la misma manera, si acaso sana un corte de cuchillo.

30 Pero Ud. dice: “Hermano Branham, la medicina no fue hecha para su saco ni el escritorio. La medicina fue hecha para sanar el cuerpo humano”. Bueno, por ejemplo, me corto la mano, y caigo muerto, y embalsaman mi cuerpo con fluido que me hará ver natural durante cincuenta años. Uds. me dan una inyección de penicilina cada día, la suturan, con los mejores doctores que hay en el mundo para suturarlo. Cada día ellos me ponen mertiolato, y pomada, y le ponen de todo allí. En cincuenta años a partir de hoy, esa cortada se mirará exactamente igual como se miraba cuando se hizo la cortada. ¿Es eso correcto? Bueno, pensé que Ud. dijo que la medicina era para sanar el cuerpo humano. Oh, Ud. dice: “La vida salió de mí, Hermano Branham”. Eso es [Palabra poco clara]. Eso es diferente“. Seguro.

31 Entonces si la medicina es el sanador, no necesita vida. Pero la medicina no desarrolla tejido. La medicina solo mantiene limpio mientras Dios desarrolla tejidos, ¿ven? Dios es el único. La medicina… Yo no tengo nada en contra de los doctores y su trabajo. Esa es la misericordia de Dios que se nos envió. Pero ellos no pueden sanar. No reclaman hacer eso. No reclaman sanar. Lo único que reclaman es asistir a la naturaleza. Dios es el que sana, ¿ven?
Yo me podría fracturar el brazo, y Ud. me acostarían y colocarían todos los huesos… dejarían que el doctor coloque cada hueso (Ahora, escuchen que tan simple), poner cada hueso en su lugar, y extender mi brazo de esa manera, eso es lo único que él puede hacer: colocarlo bien. Si Dios no lo sana y yo muero acostado allí, dentro de cincuenta años a partir de hoy, si aún queda algo de ese hueso, estaría fracturado en cada lugar exactamente igual como estaba.

32 Dios produce el calcio, la vida que repara de vuelta ese hueso. Así que Dios es el Sanador. ¿Es eso correcto? Yo no soy un sanador. Jesucristo no era un Sanador. Él no reclamó ser un Sanador. Él dijo: “No soy Yo el que hace las obras; es Mi Padre que mora en Mí, Él hace las obras”. ¿Es eso correcto? Ningún hombre puede gloriarse.
Ahora. ¿Qué hizo Jesús? Él era el Rey de reyes. Pero como Jesús mismo, Él estaba limitado a lo que Su Padre le decía que hiciera. ¿Es eso correcto? ¿Y cómo lidió el Padre con Jesús? Por medio de visiones. ¿Es eso correcto? Así es como Él lidia con todos sus profetas: por visión.

33 Ahora, miren en San Juan 5:19. San Juan 5, Jesús pasó por el estanque de Betesda, donde todos esos lisiados, y torcidos, y personas marchitas yacían. Él pasó al lado de cada uno de ellos, lleno de amor y compasión por ellos, sin embargo pasó justo al lado de ellos, sanó a un hombre acostado en un lecho, tenía una enfermedad retardada de treinta y ocho años. Pero Jesús sabía que él estaba allí.
Y luego, los judíos lo interrogaron a Él. Pues, Él dijo… Ahora, escuchen. Aquí están Sus palabras: “De cierto, de cierto os digo (Eso es: Absolutamente, absolutamente), os digo, el Hijo no puede hacer nada de Sí mismo sino lo que ve al Padre hacer”. (¿Es eso correcto?). Lo que sea que el Padre hace, Él se lo muestra al Hijo. Él les mostrará cosas mayores que la sanidad de este problema de próstata, o lo que sea que había allí. Él les mostrará cosas mayores que esa, para que vosotros os maravilléis.

34 Él dijo: “Mi Padre hasta ahora trabaja, y Yo trabajo”. ¿Es eso correcto? Miren, luego cuando Él se fue, dijo: “Ahora, las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis. (¿Es eso correcto?), y mayores (porque habrá más de nosotros, ¿ven? más lugares a la vez), mayores que estás, porque Yo voy a Mi Padre. Un poquito y el mundo no Me verá más, empero vosotros Me veréis (Ahora, el mundo es los incrédulos). Vosotros Me veréis (los creyentes), porque Yo estaré con vosotros, aún en vosotros hasta el fin de la edad”. ¿Es eso correcto?
Aquí estamos. Entonces si Él ha resucitado de los muertos, Él se paró en medio de la gente. Él percibió sus pensamientos, y les dijo lo que estaban pensando. “¿Por qué pensáis estas cosas en vuestros corazones?”. ¿Es eso correcto?

35 Él dijo exactamente lo que el Padre le dijo que haría. Él le dijo a Felipe cuando vino a la línea para ser… Felipe vino, estaba criticando… o, Natanael, más bien. Él dijo: “¿Podrá salir algo bueno de Nazaret?”
Él dijo: “Ven y ve”. Felipe lo hizo.
Y cuando encontró a Jesús, pues Él dijo: “He aquí un israelita en quien no hay engaño”. Ahora, si yo le dijera la misma cosa a esta mujer… Si acaso es ella Cristiana o no, yo no lo sé. Dios sí. Pero si me diera la vuelta y le dijera: “Bueno, he aquí está una mujer Cristiana, sincera, una buena creyente”. Eso sería la misma cosa.
Pues, ella me diría a mí: “¿Cómo sabe que soy una Cristiana?”.
Yo diría: “Bueno…”.
Ahora, Jesús le dijo a Felipe: “Antes de…”, le dijo a Natanael: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol”.
Él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios”. ¿Lo hizo Él?

36 Él habló con la mujer junto al pozo un día, hablando solo con ella. Después de un rato Él captó su espíritu. Encontró lo que estaba mal con ella. Él dijo: “Ve, trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo ninguno”.
Dijo: “Eso es correcto. Tienes cinco. Y el que ahora tienes no es…”.
Ella dijo: “Percibo que Tú eres un profeta. Sabemos que viene el Mesías, y Él hará estas cosas cuando el Mesías venga”.
Él dijo: “Yo soy Él, que habla contigo”, ¿ven?

37 Ahora, las cosas que Ud. hizo… Ahora, si Jesús ha resucitado de los muertos… ¿Todos Uds. creen de común acuerdo? Bueno, si Él ha resucitado de los muertos, entonces Él está obligado a producir Su vida en Su iglesia. ¿Es eso correcto? Eso es lo que Él dijo, que estas señales los seguirían hasta el fin del mundo.
Ahora, miren entonces, Él solo hace lo que el Padre dice. Ahora, que el buen Dios del cielo nos bendiga a cada uno.

38 Ahora, yo no podría sanar a nadie. Yo solo podría hacer lo que Dios me muestre que diga y haga. Para hacer esto, es una declaración profética del Espíritu que prevé lo que será, lo que ha sido y lo que es ahora. Eso es solo por gracia que Dios hace eso.
Ahora, dama, solo quiero hablar con usted. Si Ud. está bastante enferma, puede recargarse por aquí. Eso está bien. Me supongo que Ud. y yo somos desconocidos, ¿lo somos? Somos desconocidos. Sí. Yo nunca la he visto en mi vida, hasta donde sé. Tal vez Ud. me ha visto a mí, pero yo nunca la he visto a usted.
Pero si somos desconocidos, bueno entonces, tendrá que haber una forma para conocer algo el uno del otro. ¿Es eso correcto? Dios le podría revelar algo a Ud. de mí si Él quiere, o Él me podría revelar algo a mí de usted.

39 Ahora, si Él está aquí, y ha resucitado de los muertos, y yo estoy declarándolo… Ahora, un hombre puede decir cualquier cosa que quiera. Bueno, si él quiere ser verás, u honesto, o lo que… Pero eso es entre él y Dios. Pero si Dios testifica que ese hombre ha dicho la verdad, entonces Dios está testificando de Sus dones de acuerdo a las Escrituras. ¿Creen Uds. eso?
Usted es Cristiana. Eso es correcto. Yo solo estaba… Algo, tengo una manera de saberlo, Ud. entiende. Y Ud. está extremadamente nerviosa. Está sufriendo con una condición nerviosa. Hay algo mal en su pecho. ¿No es correcto? Ha tenido una operación. Pero esa operación fue en las partes bajas de… Fue… fue una operación femenina y… apendicitis. Le quitaron el apéndice. ¿Es eso verdad?

40 ¿Es eso verdad? Solo Dios… Por cierto, otra cosa: usted no es de esta ciudad. Ud. no es de esta nación. Usted es de Toronto, Canadá… o, de alguna parte arriba por Canadá. ¿No es así? Eso es correcto. ¿Cree Ud. ahora? Venga aquí.
Dios Todopoderoso, el Autor de la Vida, y esta pobre mujer enferma. Yo oro que Tú tengas misericordia de ella ahora. Y mientras impongo estas manos indignas sobre ella, solo es en conmemoración de Tu Palabra, que yo hago esto. Y pido que tomemos el lado de la iniciativa en este momento. Yo en fe, ella en fe, venimos a Tu encuentro en oración. Y yo le digo al maligno que ha atado su cuerpo, en el nombre de Jesucristo sal de la mujer y déjala. Y que el Dios del cielo la haga libre. Amén.

41 Ahora, hermana, lo que sea que Él dijo fue la verdad. Esa parte, lo que haya sido, eso fue correcto, ¿no es así? Ahora, ¿me cree si yo le dijera lo que será en el futuro? Tendrá el derecho de creerlo. ¿Es correcto? Ahora, ahora mismo, por supuesto Ud. está nerviosa por causa que ha estado afectada por ese tiempo de la vida, que la está poniendo así de nerviosa. Pero vaya y sea feliz. Ni siquiera le preste atención a eso en lo absoluto. Solo dele gloria a Dios, y se va a poner bien. Dios le bendiga.
Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”.

42 Todos inclinen su rostro solo un minuto por favor. Señor Jesús, yo pido en Tu Nombre que bendigas a esta mujer y la sanes. Que ella se vaya de aquí esta noche, con gozo, feliz, alabándote. Porque lo pido en el Nombre de Jesucristo. Que el enemigo la suelte. Amén.
Ahora, hermana, ¿se siente bien ahora? Usted está bien. Dios la ha sanado. ¿Me escucha bien? Solo baje de la plataforma regocijándose. La fe viene por el oír. Muy bien.
Venga, hermana.

43 ¿Cree que Jesucristo el Hijo de Dios ha resucitado de los muertos, y está en alguna parte en el edificio, el Invitado invisible, aquí está noche? Pero, Él se está manifestando a Sí mismo para hacerle saber a la gente que Él está aquí. ¿Es correcto?
Bueno ahora, si Él se manifiesta a Sí mismo a usted, entonces podrá decirle… Él sabrá su mente, lo que Ud. está pensando. ¿Es correcto? Porque Él conoce sus pensamientos. ¿Es eso verdad? Así que entonces Él podría revelarme cuál es su problema. Si Él lo hiciera, ¿sería esa suficiente vindicación para usted para aceptar su sanidad?
Ahora, usted se está alejando de mí todo el tiempo. Pero Ud. está sentada cerca de una mesa. Y está rechazando la comida. Sí, Ud. tiene un problema estomacal. ¿Es eso verdad? Vaya ahora y coma. Dios le bendiga. Crea con todo su corazón y recibirá lo que ha pedido.

44 ¿Cómo le va? ¿Cree con todo su corazón, alma y mente? ¿Cree que el Señor Jesucristo está presente para aliviarlo? Somos desconocidos el uno para el otro. ¿Le gustaría recuperarse de ese problema cardíaco? Que Dios lo sane. ¿Lo cree? Muy bien. Solo siga adelante crea que lo hará, y Dios tenga misericordia.
Digamos: “¡Alabado sea Dios!”.

45 ¿Me cree con todo su corazón? ¿Cree que Dios la va a sanar? ¿Cree que Él lo hará…? Si yo no digo ninguna palabra, sin embargo Ud. va a esperar su sanidad. ¿Es correcto?
Señor Jesús, oro que Tú sanes a la mujer. Que ella se vaya de aquí esta noche regocijándose y feliz, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Ahora, vaya y sea feliz, dándole gracias a Dios, y se pondrá bien. Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. Muy bien.
Oh, todos, solo crean. Qué más… Si no se dijera ninguna otra cosa esta noche, Jesucristo hará…

46 Ustedes dos que están allí juntas, ¿no es así, sentadas allí con los vestidos rosas? Ud. está orando. Le estaba pidiendo a Dios que me dejara verla. Yo lo hice. Y usted tampoco es de esta ciudad. Ud. es de una región que se pone muy fría en el invierno. Hay muchos gansos que vienen a la región; los veo en los lagos. Hay un gran edificio, veo, levantándose detrás de usted. Pues, es la Clínica Mayo. Ud. es de Rochester. ¿Es eso correcto? ¿Es eso verdad?
Usted está sufriendo con artritis. Usted sufre de debilidad. ¿Es correcto? Uds. no tienen tarjetas de oración, ¿cierto? ¿Ninguna de usted tiene tarjetas de oración? Bueno, no serán llamadas. Solo vayan a casa. Jesucristo las ha sanado.
Tengan fe en Dios. Están sujetos a saber que un Ser sobrenatural está en el edificio. Y ese es el Señor Jesucristo en Su poder para sanar.

47 Hijito, ¿crees que Jesucristo, el Hijo de Dios, está presente ahora? ¿Crees que el Hermano Branham es Su humilde siervo? ¿Haces eso? ¿Te gustaría recuperarse de esa condición asmática? ¿Crees que Dios te va a sanar? Bueno, déjame orar por ti. Señor Jesús, sana a este muchachito. Y que él se vaya de aquí esta noche y se alivie. En el Nombre de Jesús lo pido. Amén. Ahora, ve dándole gracias a Dios, hijito, y que seas sanado.

48 ¿Cómo le va, hermana? Ahora, mire, Ud. estaba sentada allí al final del asiento hace un rato. Y cuando yo estaba hablando sobre Simeón entrando al templo, Ud. dejó escapar un gran grito. ¿Es eso correcto? De lo que estaba sufriendo la dejó en ese momento. Ahora, vaya y coma lo que quiera, porque su problema estomacal la dejó sentada allí mismo.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.
¿Quiere recuperarse de ese problema cardíaco cuando se vaya a casa? ¿Cree que Él lo sanará? Entonces vaya a casa y sea sanado en el Nombre del Señor Jesucristo.
Digamos: “¡Alabado sea Dios!”.
Dios le bendiga. ¿Cree que Él lo va a sanar?

49 En el Nombre de Jesucristo, que pueda irse y ser sanados. Amén. Muy bien.
Digamos: “¡Gracias sean dadas a Dios!”.
La dama que acaba de gritar, cuando ella estaba sentada allí fue sanada aún antes de que empezara la reunión. Cuando antes… ¿ve? Ahora, ella va a estar bien.
Ahora, solo tengan fe. Todos los que están aquí pueden ser sanados al mismo tiempo, si tan solo creen. El Espíritu Santo impactó a la mujer; ella simplemente creyó lo que se estaba hablando al respecto, cuando yo dije: “El Espíritu Santo está aquí esta noche, y lo ha guiado a Ud. aquí con un propósito”. Y eso es lo que Dios ha hecho. ¿Creen Uds. eso?

50 Él está aquí para la audiencia entera, para bendecir a cada uno, y para darles el deseo de sus corazones. Ustedes solo tienen que creer. Tengan fe. Dios lo traerá a cumplimiento.
Muy bien. Traigan a la dama. ¿Cómo le va, hermana? ¿Cree que el Señor Jesucristo está presente para aliviar al necesitado? ¿Cree toda la doctrina evangélica de la Biblia?
Usted tiene varias cosas mal en usted. Desde niña, ha sido un poco miope. Cuando estaba leyendo su Bi… o, papeles cuando era una niñita, los mantenía muy cerca a usted. Siempre hacía eso. ¿Es correcto? Cuando estaba en la escuela, lo hacía. Ud. también sufre de cáncer. Ese cáncer está en el seno derecho. ¿Es correcto? Y usted me es una desconocida. Ud. viene de Des Moines, Iowa. ¿Es eso correcto? Ahora, regrese y sea sanada en el Nombre de Jesucristo.
¡Oh, Dios! Digamos: “¡Gracias sean dadas a Dios!”.

51 ¿Está creyendo, dama? ¡Vaya! ¿Cree que Él la va a sanar? Sus ojos se están afectando. Cada vez se ponen peor. Ud. tiene un problema cardíaco. Ahora, Jesucristo la ha sanado. Baje de la plataforma. Vaya creyéndole a Dios, dándole a Dios las gracias.
Venga, traigan al siguiente. ¿Cómo está, dama? ¿Cree con todo su corazón? Cuando yo le dije problema cardíaco a esa dama, Ud. tuvo una sensación rara. Muy bien. Siga adelante. Dios le bendiga [Palabras poco claras].
Digamos: “¡Gracias sean dadas a Dios!”.

52 ¿Cómo le va, hermana? ¿Cree con todo su corazón? Lo cree. Ahora. Ud. es una persona muy nerviosa. Mire, no en el nerviosismo de estar sacudiéndose y brincando. Pero en donde está su nerviosismo, es un nerviosismo mental, porque es alguien que piensa profundamente. Siempre está pensando y tomando los problemas de las otras personas. Ud. cruza puentes antes de llegar a ellos. ¿No es correcto? Esa es una vieja expresión. Esa es su naturaleza, su hechura. El problema de usted, tiene un problema estomacal. Y eso es exactamente lo que lo provoca. Es un estómago ulcerado, provocado por una condición nerviosa. Le ocasiona agruras y eructos, y de todo (¿Es correcto?), sensación de estar flotando, y nunca… se sofoca cuando se acuesta, y piensa a veces que tiene un problema cardíaco. Pero no es un problema cardíaco. Es el exceso de gas que sube por ese tubo a su corazón. ¿Cree que está sanada? Dios le bendiga. Su fe [Palabras poco claras].
Digamos: “¡Gracias sean dadas a Dios!”.

53 ¿Cree Ud. dama, con todo su corazón? ¿Le gustaría ser capaz de caminar otra vez, que esa artritis salga de usted? Baje de la plataforma, aceptando a Jesucristo [Palabras poco claras]. ¡Gloria a Dios!
¿Cómo le va, dama? Está preocupada por sus ojos y lo que les va a suceder. Jesucristo es su vista. Él es la Luz del mundo. ¿Cree Ud. eso? Vaya, reciba su vista en el Nombre del Señor Jesús. Su hermana, que ella reciba su sanidad en el Nombre de Jesús. Dios le bendiga.
Digamos: “¡Gracias sean dadas a Dios!”.

54 ¿Cree Ud. hermana? ¿Le gustaría recuperarse de esa rigidez, no es así, y ser sana de nuevo? Señor Jesús, oro que Tú le concedas esto a la mujer en el Nombre de Jesucristo. Amén. Vaya con gozo diciendo: “Gracias, Señor Jesús”.
Usted acaba de ser sanado, ¿cierto? Gracias a Dios.
¿Cree que su problema cardíaco lo ha dejado? Vaya a casa y sea sano.
¿Cómo le va? La espalda lleva un tiempo molestándole. Solo baje de la plataforma y acepte su sanidad en el Nombre de Jesucristo. Tenga fe ahora. Crea.
¿Cómo le va? ¿Quiere recuperarse de esa condición en su ojo? Solo acepte a Jesucristo como Su Sanador; Él le dará su vista. Ahora, tenga… Solo crea en Dios con todo su corazón, con toda su alma, con toda su mente.

55 Dama, usted tiene un… Allí está su pañuelo en su mano. Usted estaba orando, ¿no es así? Él la escuchó. Usted oró antes de venir aquí. Ud. pidió por una condición, algo mal con uno de sus ojos. Ud. tiene un tumor detrás del ojo derecho. ¿Es correcto? Sufre con alguna clase de rigidez también. ¿No es correcto? Muy bien. Puede irse a casa y ser ahora sanada. En… No tenía una tarjeta de oración, ¿cierto? ¿No tenía una tarjeta de oración? Ninguna tarjeta de oración. Muy bien. Siga adelante. Eso está bien. Muy bien.
Venga, dama.
Oh, el Señor Jesucristo es maravilloso, Su resurrección, Su poder. Los fariseos no podían entender. Lo que ellos podían ver… Él conocía sus pensamientos. Él sabía lo que estaban haciendo. Él solo podía saber a medida que el Padre se lo mostraba. Y lo que el Padre le mostraba, ellos vieron que eso fue perfecto cada vez. Así que no lo podían entender. Y por qué estaba Él sanando a las personas. Ellos dijeron: “Bueno, Él es Belcebú. Él echa fuera los demonios por el príncipe de los diablos”.
¿Y qué fue lo que Jesús les respondió? “Si Satanás echa fuera a Satanás, su reino está dividido”. Satanás no puede echar fuera a Satanás. Ciertamente que no. Solo Dios puede echar fuera a Satanás. ¿Cómo puede un hombre fuerte entrar a la casa de otro…?

56 Ahora, muchas veces [Palabras poco claras]… algunas veces solo habla una u otra cosa que está mal con las personas. Tal vez solo eso está mal. Tal vez hay otros. Pero el propósito es tratar de ver todo lo que está pasando con la gente, para hacer que crean. El propósito principal que Dios está haciendo, es tratar de hacerlo creer en Su Hijo, Cristo Jesús, que murió y resucitó de los muertos, y está viviendo entre ustedes esta noche, igual como si estuviera parado aquí visible, así como Ud. me ve a mí o a alguna de estas otras personas.
Si Ud. puede hacer eso, oh, eso lo concluye, ¿ve? Estas personas… La razón… Cuando llega ese pequeño impacto, que ellos saben que somos desconocidos… Yo no sé lo que hicieron cuando ellos eran unos niñitos y niñitas. Y bueno, ¿cómo es que yo lo sé? Pero márquenlo, cómo sucede, ¿ven?

57 ¿Qué es lo que hace? Yo no sé lo que será su futuro. Pero observe lo que Él dice. Revíselo en la cinta y vea lo que Él dijo al respecto. Entonces Ud…. Observe exactamente lo que Él dice. Eso es exactamente lo que será, exactamente. Vaya a cualquier parte del mundo donde ha estado en los años y años (desde bebé), y vea si alguna vez ha fallado. Hay docenas de personas sentadas aquí esta noche… no digo una docena, pero hay varios sentados aquí esta noche de Jeffersonville, de mi tabernáculo en casa. Mucha gente ha pasado por Jeffersonville, y pregúntenle a los oficiales de la ciudad, o lo que Uds. quieran, y vea si alguna falló una sola vez.
Jesucristo no puede fallar. Cielos y tierra pasarán, pero Su Palabra no puede pasar. Ahora, esta es Su Palabra inicial y correcta. Esa es Su Palabra. Pero si Él dice algo a través de mí, sería de manera secundaria. Pero seguiría siendo Su Palabra.
Pero si lo que Él dice a través de mí, o cualquier otro hombre, o cualquiera otra persona, sería de manera secundaria. Si eso no se compara con esta Palabra aquí, no está correcto. Eso es cierto. Este es el fundamento. Así que no es nada mítico. Es solo la verdad.

58 ¿Cree Ud., dama? ¡Vaya! Señora, Ud. en verdad sufre de una terrible condición. Tiene muchas cosas mal: complicaciones, muchas cosas. Lo primero, sus ojos, uno de ellos está casi apagado, el otro tiene cataratas. Y Ud. también… tiene un… El doctor simplemente no sabe qué hacer con usted. ¿Es eso cierto?
Veo un doctor, un hombrecito de baja estatura, mueve la cabeza y se aleja de usted. Ud. tiene un riñón que está flotando. Esa es una cosa. Ud. tiene un colon colapsado. ¿Es correcto? Eso es lo que él le dijo. Solo un minuto, no capté lo que le dijo. Y tiene un estómago caído, asma, artritis. ¿Es correcto? Bueno, Jesucristo está aquí para sanarla ahora mismo [Palabras poco claras]. ¿Cree Ud. eso?
Señor Dios, yo bendigo a esta mujer en el Nombre de Tu Hijo Jesucristo, el doctor no puede hacer nada: al trabajar en uno lastimó el otro, pero Señor, Tú puedes. Sánala en el Nombre de Jesús. Que el Señor le bendiga, hermana.

59 Muy bien. Venga. ¿Cree con todo su corazón? Ud. tiene algo que atemoriza a la gente. Es un nerviosismo, es solo ese tiempo de la vida. Jesucristo la sana. Vaya con gozo, feliz, diciendo: “¡Alabado sea el Señor Jesús!”.
¿Cómo le va, dama? Por supuesto, una mujer de su edad tendría muchas cosas. La peor cosa, y por la que quiere que ore es artritis. ¿No es correcto? Jesús, oro que la sanes, Señor, y que se levante y baje de esta plataforma, y vaya y viva el resto de sus días feliz y saludable, en el Nombre de Jesús. Amén. Ahora, vaya [Palabras poco claras]. Vaya, diga: “Gracias, Señor”. Eso es correcto. Amén. Muy bien.

60 Ahora, ¿cree con todo su corazón? ¿Cree que Cristo la va a sanar? Señor Dios, bendice a esta mujer a quien yo bendigo en Tu Nombre. Que ella se vaya de aquí esta noche feliz con gozo y sea completamente sanada. En el Nombre de Jesucristo. Amén. Ahora, vaya con gozo, diciendo: “Gracias, Señor Jesús”.
Muy bien. ¿Cree, dama, mientras viene? ¿Cree que fue sanada estando sentada allá? También yo. Amén.
Muy bien. Venga, dama. ¿Cree con todo su corazón? ¿Cree que Jesucristo puede sanarla? Si yo no digo nada al respecto… Cuando brincó entonces, su problema de espalda la dejó. Así que solo siga adelante [Palabras poco claras].
¿Es Ud. una creyente? ¿Me obedecerá como el siervo de Dios? Si le digo lo que está mal con usted, entonces sabrá que Dios es el que habla. ¿Es eso correcto? Ud. tiene artritis. ¿Es eso correcto? Ahora, levante sus manos. Diga: “Gracias, Señor”. Golpee fuerte con sus pies de arriba abajo. Diga. “Se ha ido de mí”. Ahora baje de la plataforma regocijándose. Porque es Cristo que la sanó.

61 Ahora, hermano Ud. tenía la misma cosa. Levante sus manos y diga: “¡Gloria a Dios, mi artritis se ha ido!”. Eso es correcto. Con gozo. Muy bien. Levante sus manos y diga: “Gracias, Señor Jesús, por sanarme”. Señor Jesús, sánalo lo ruego en el nombre de Jesús.
Digamos: “¡Alabado sea Dios!”. Amén. [Palabras poco claras]. Dios, oramos. ¡Oh, Él es real si Uds. solo creen que Él es real! ¿Es eso correcto?
Jovencito, te estoy mirando. Si solo elevas tu fe… Por supuesto cualquiera puede ver lo que te pasa, mira: tu condición paralizada. Pero mi corazón se compadece de ti. Yo tengo un muchacho allí por la línea de oración, parado allí repartiendo… o, trayendo a las personas a la plataforma, casi de tu misma edad. Yo quiero que seas sanado, hijo. Yo no puedo sanarte. Ojalá pudiera. Si pudiera, yo bajara de la plataforma y lo haría. Pero si solo dejas que tu fe se eleve a Jesucristo allí, te levantarías y te alejarías de esa silla de ruedas, ¿ves? Eso es correcto. ¿Lo cree, madre? ¿Lo cree con todo su corazón? Ahora, mantenga la fe. No traté de empujarse usted mismo. Simplemente crea. Y lo que Él me diga, se lo diré. Amén.

62 ¿Cómo le va, dama? Tenga fe en Dios. Crea que Dios está aquí.
La damita allí de Charlotte, Carolina del Sur, tenga fe en Dios. Esa vista se aclarará. Se pondrá bien. Solo siga adelante; créale a Él.
¿Cómo le va? Usted es el paciente, ¿lo es? Discúlpeme. Algunas veces las visiones me afectan, como en este momento. Lleva mucho tiempo con dolores de cabeza, ¿no es así, dama, unos treinta años o más? ¿Me cree que le estoy diciendo la verdad sobre Jesucristo? Ud. tiene algo mal con sus oídos también, y sus ojos. ¿Es correcto? Por cierto, usted también es de fuera de la ciudad. Viene de Texas. ¿Es correcto? ¿Cree eso? El Espíritu de Dios… Y por cierto, aquí hay otra cosa: Ud. ha estado… ha estado fuera del país. Ha estado en el extranjero. Ud. es una misionera, junto con su esposo. Sí. Todos Uds. han estado donde ellos… Creo que es Checoslovaquia o Alemania, uno de los dos. ¿Es correcto? ¿Es cierto? ¿Y acaso no era Bautista? Eso es correcto. Vaya a casa. Se va a poner bien. En el Nombre de Jesucristo. [Palabras poco claras].

63 ¿Necesita recuperarse de ese problema estomacal? Entonces vaya y coma su cena en el Nombre de Jesús.
¿Lo cree, dama? ¿Quiere recuperarse de esa condición femenina? Es un absceso. Vaya, crea que Jesucristo la va a sanar.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. Tenga fe en Dios. No duden. Crean.
Dama, ¿cree con todo su corazón? ¿Quiere recuperarse de ese problema cardíaco? Acepte su sanidad en el Nombre del Señor Jesús y sea sanada.
Jovencita, ¿cree que sus ojos se van a poner bien ahora? Amén. Entonces vaya y reciba su sanidad en el Nombre del Señor Jesús. Amén.
La damita de color, sentada allí, abanicándose; ¿no tiene una tarjeta de oración, dama, sentada aquí con el abanico? Ud. no tiene una tarjeta de oración. No. Yo vi algo. Mire, Ud. tiene un problema en su costado, ¿no es así? ¿No es correcto? Él la sanó justo entonces, así que puede… [Palabras poco claras]. Puede ser sanada. Tenga fe en Dios.

64 ¿Cree con todo su corazón? Esa damita sentada allí con el pañuelo en ella, ella tiene una fuga en el corazón. Dama ¿es eso correcto? Muy bien señor. Crea que Jesús la sanó justo en ese momento cuando yo le hablé. Muy bien. Puede irse a casa y sanar también. Tenga fe en Dios.
Hace un rato tuvo un gran impacto. Ud. pensó que algo le había sucedido. Yo creo que fue cuando sucedió. Amén. Crea con todo su corazón. Dios la va a sanar. ¿No puede creer eso?

65 Usted tiene un problema intestinal, sentada allá atrás, ¿no es así, dama? La tercera en esa hilera por allí. ¿No es correcto? Usted fue sanada en ese momento de una condición de colitis. Dios la sanó. Amén.
Oh, está por toda la audiencia. Cualquiera puede ser sanado.
Muy bien, ¿es Ud. el paciente? ¿Cree que lo que ha visto es la verdad? ¿Lo acepta con todo su corazón? Está sufriendo de un terrible nerviosismo, ¿no es así? Muy nerviosa. Tiene mucho de qué preocuparse, ¿no es así? Está estudiando ahora sobre algo. Tiene que ser un… es un hermano. Ud. ha jugado con él, en… Y él es un alcohólico, un bebedor. ¿Es eso correcto? Vaya y que Dios la sane y salve la vida de él.

66 ¿Están listos para recibir a Jesucristo? ¿Creen con todo su corazón? Si creen con todo su corazón, obedézcanme como el profeta e Dios a Su servicio. Pónganse de pie y digan: “Jesucristo, yo te creo y acepto como mi Sanador en este momento”. Mientras yo oro por estos pañuelos. Señor Jesús, bendícelos, y ruego que Tú lo concedas, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Muy bien, Levanten sus manos a Dios. Levanten sus corazones a Dios. Crean con todo su corazón.
Ahora, Cristianos, el Espíritu de Dios que cayó en el día de Pentecostés, está sobre ustedes. Su Espíritu está aquí para sanarlos. Ahora, tengan fe en Dios, mientras le pido a Dios que todo temor y duda se vaya de sus mentes. Dios está obligado a hacerlo.

67 Señor Jesús, bendice a esta gente a la cual yo bendigo en Tu Nombre. Y ahora, que Satanás, que ha perdido la victoria esta noche… Él está derrotado. Él está expuesto aquí en la plataforma y allá en la audiencia, y sabe que está peleando una batalla perdida. Así que, Padre, venimos como Tus siervos para echarlo fuera de todos los que están aquí. Satanás, sal de aquí en el Nombre de Jesucristo.

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