OBRAS DEL MENSAJE


Demonología
Owensboro, Kentucky, E.U.A.
53-1112
1 … y lo que han hecho, y demás. Él llamó sus nombres, dijo: “me pregunto ¿dónde estará eso en la Escritura?”
Yo la leeré por usted. El primer capítulo de San Juan, el versículo 24… el versículo cuarenta:
“Era Andrés, hermano de Simón Pedro, uno de los dos que habían oído de Juan, y le habían seguido.
Este halló primero a su hermano Simón, y le dijo: Hemos hallado al Mesías (que declarado es, el Cristo).
Y le trajo a Jesús. Y mirándole Jesús, dijo: Tú eres Simón, hijo de Jonás: tú serás llamado Cepas (que quiere decir, Piedra).“
No solamente esa, sino en otros lugares, muchas citas en toda la Escritura. Él conoce todas las cosas. Él conoce su nombre, su dirección, dónde vive, y todo lo que hace, ¿ve? Él solo lo revela como Él quiere.
Y por eso ahora, deseo traer, tal vez por unos momentos algo ante Uds. en esta noche. Creo que es mejor para mí continuar orando por los enfermos. Entonces, quiero traerles algo a memoria que tal vez, muchos de Uds. han leído, y tal vez, mientras estamos mirando eso, también quiero buscar una Escritura aquí.
¿Cuántos leyeron la última edición del mes de noviembre de Selecciones? ¿Ese artículo sobre sobre el milagro de Donny Morton, dónde fue sanado? ¿Algunos de Uds. de aquí lo leyeron? Solo veo a una señora, solo… dos o tres. Supongo que muchos de Uds. lo leyeron. Bien… aquí lo tiene.
2 Ahora, por favor quiero leer Hechos 2:22-23
“Varones Israelitas, oíd estas palabras: Jesús Nazareno, varón aprobado de Dios entre vosotros en maravillas y prodigios y señales, que Dios hizo por Él en medio de vosotros, como también vosotros sabéis;
A éste, entregado por determinado consejo y providencia de Dios, prendisteis y matasteis por manos de los inicuos, crucificándole;
Al cual Dios levantó, sueltos los dolores de la muerte, por cuanto era imposible ser detenido de ella.
Porque David dice de Él: Veía al Señor siempre delante de mí: Porque está a mi diestra, no seré conmovido.
Por lo cual mi corazón se alegró, y se gozó mi lengua; Y aun mi carne descansará en esperanza;
Que no dejarás mi alma en el infierno, Ni darás a tu Santo que vea corrupción.
3 Inclinemos nuestros rostros solo por un momento.
Ahora, amado Padre, Te amamos. Rogamos que perdones nuestras ofensas y ayúdanos en esta parte venidera del servicio, y también en la línea de oración. Concédelo, oh Señor Dios, que Tu Espíritu domine a tal punto en esta noche, que satanás no pueda retener ni una sola pizca de duda en el corazón del pueblo, sino que todos crean en una sola armonía. Y que haya un gran regocijo. Y que muchos que están sentados aquí, enfermos y afligidos, regresen a casa sanos. Que los pecadores vuelvan salvos a casa; que los descarriados vuelvan a casa en compañerismo nuevamente con Dios. Concédelo, Padre, porque Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.
Ahora, voy a procurar llegar aquí, solo un poquito, si me disculpan, quiero ver ese reloj, así… yo quiero comenzar la línea de oración a las nueve en punto.
4 Ahora, en la revista Selecciones, colocaron un muy buen artículo. Si todavía no lo ha recibido, solo escríbanles, y digan que quieren la última edición del mes de noviembre.
Y ahora, a medida que digo estas cosas, no quiero que se pongan muy nerviosos, y se salgan. Quiero que se sienten y escuchen todo, solo por unos momentos, para que puedan ver la narrativa…cómo se pone la gente y cuán débil puede ser.
Allí había un tremendo artículo. Fue bien redactado. Fíjense, cuando la reciban, busquen el tema: “El milagro de Donny Morton”. Yo estaba en Costa Mesa, California, cuando eso sucedió.
No me agrada testificar de mis propias reuniones, preferiría que otra persona hiciera eso. Porque yo no he hecho nada, amigos. Es lo que Jesucristo ha hecho en las reuniones. No soy yo. Siempre pensé que las Escrituras de los Hechos de los Apóstoles… Se llama: “Los Hechos de los Apóstoles”. Yo preferiría… en mi opinión, para el escritor de la Biblia —quien juntó a todos— los escritores primitivos, y ellos lo llamaron “Los Hechos de los Apóstoles”. Pero, yo creo que en realidad es: “Los Hechos del Espíritu Santo en los Apóstoles”, eso es lo que es, ¿ven? Los apóstoles nunca actuaron en el asunto. Fue el Espíritu Santo actuando en los apóstoles lo que hizo eso, fue el Espíritu Santo, pero… lo llamaron así, y por eso lo dejamos así.
5 Fíjese, el Selecciones lo escribe de esta manera. Y, es la historia más dramática, y la historia más especial que hayan leído en mucho tiempo, escuche como comienza esta historia.
Allá arriba en Saskatchewan, Canadá muy arriba casi en la tierra de nadie, tuve reuniones a los alrededores de Saskatoon y lugares cercanos, cuesta arriba hacia… no recuerdo el nombre del lugar allá arriba donde tuvimos a unos diez mil Indios y Esquimales en las reunión. Y, oh, y en varias ocasiones el lugar estaba más lleno que este, sencillamente estaba repleto. Ellos se sentaban en cualquier parte, y estaban de pie afuera, vinieron a la reunión los Indios y los Esquimales, y los blancos, allá en Prince Albert, Prince Albert, Saskatchewan. Y recordaba al tener la reunión allí.
De algún modo, allá adentro había dos sordo-mudos que habían venido de otra parte de otra provincia, y nacieron sordo-mudos. Y los dos fueron sanados y regresaron a sus provincias hablando y oyendo.
6 Y entonces, el pequeño Donny Morton, él tenía un tipo de enfermedad rara en el cerebro, y lo habían llevado para examinarlo, y en todas partes lo desahuciaban. Ellos trajeron el muchacho a mi culto. Fíjese, el primer médico dijo: “El jovencito debe morir” Los Mayo, Johns Hopkins, lo tuvieron aquí en los Estados Unidos, todos lo desahuciaban. No realizaron ninguna operación. Era imposible si operaban la cabeza del muchacho, eso lo mataría instantáneamente a él- decían los hermanos de la clínica Mayo.
Fíjese, desde luego, el Selecciones no se refirió a los hermanos Mayo, porque entonces la clínica Mayo lo buscaría. Ud. tiene que vigilar lo que Ud. escribe en la literatura pública.
Y entonces, pero Ud. puede leer entre líneas y ver lo que se dice y lo que significa.
7 Pero, nosotros tenemos la grabación de la cinta. Esa es la razón, en nuestras reuniones, vea Ud., grabamos todas las reuniones en cinta.
Si alguien dice: “Bueno, el Señor me dijo cierta y cierta….” Ponemos la cinta de nuevo, y averiguamos si es verdad o no, ¿ven? Entonces sabemos dónde hallarlo en la grabación.
Hace algún tiempo hubo una mujer que vino a mí y dijo: “El Señor dijo que cierta mujer iba a ser sanada justo entonces.”
Yo dije: “bueno, si Él lo dijo, eso es solo…”
Dijo: “Ella todavía no ha sanado.”
Yo dije: “Bueno, yo no sé”.
El hermano Hall estaba hablando con ella. Así que, él dijo: “Pondremos la grabación”.
Preguntaron en qué noche fue eso, regresamos y conseguimos la grabación y la pusimos a tocar. Bueno, el Señor nunca dijo alguna cosa al respecto.
8 La mujer vino a la plataforma, una perfecta incrédula. Ella era una mujer rica. Fue su criada la que la trajo, y ella la persuadió y le rogó que viniera. Y finalmente ella la trajo a la plataforma de esta manera. El Señor le dijo dónde había estado y quién era, y cuál era el asunto. Y le preguntó porque tenía tanta incredulidad en su corazón.
Y ella dijo, bueno, ella intentaría creer en eso.
Y entonces le fue dicho, después que terminó, yo dije: “El Señor la bendiga y la sane, mi hermana”. Ella se retiró de la plataforma.
Yo le dije, dije: “El Señor la bendiga y le sane”. Más, cuando Dios habla, y Ud. lo oye a Él, Ud. sabe quién es el que habla entonces. No es el predicador, es Él quien habla. Entonces es diferente. Lo que yo digo… es como cualquier hombre, yo quería que ella fuera sana, y oré por ella, pero eso fue todo lo que pude hacer. Más ella dice que el Señor dijo tal cosa. Ud. vigile lo que Él dice. Vigile lo que Él les dice. Entonces sabrán de qué depende.
9 Cuando el jovencito… fíjese, la manera como el Selecciones lo redactó. El jovencito había sido traído desde… ellos lo pusieron en un trineo o algo así y lo trajeron por tierra. Él estaba torcido, sus manitas estaban salidas en esta condición. Sus piernitas estaban debajo de él. Como de ocho años. Su cabecita puesta de lado. Sus ojos hundidos… uno, de un lado y el otro. Oh, tenía un aspecto lastimoso. Y el pequeñito se encogió de esta manera, y olía terrible.
Y el pobre pequeño Padre… el pequeño trineo casi se volteaba cuando los caballos lo traían por el camino —moviéndolos hacia afuera. Y él dándole palmaditas a la luz de la luna, y diciendo: “No temas Donny, querido. Todavía no estamos derrotados”. Dijo que conocía a dos personas que habían sido sanadas en mi reunión, y dijo: “si solo pudiera llegar a dónde está ese hombre, Dios haría algo por mi bebé”.
Ellos finalmente llegaron al aeropuerto— él y su esposa. No tenían suficiente dinero para que alguno de ellos viniera en avión. No tenían dinero suficiente para viajar por tren. Así que, solo pudieron enviarlo a él y él trajo al bebé. Ellos viajaron todo el trayecto desde Saskatoon, Saskatchewan hasta los Ángeles, California, y fueron a la asistencia de viajeros por ayuda.
10 Y luego, por supuesto, vea lo que dice el Selecciones. Dijeron que él estaba investigando…dijeron: “Un divino, ¿qué? —Un signo de interrogación. Me imagino lo que dirían.
Y ellos dijeron: “No importa. Este hombre cree que si el hombre ora por su bebé, él recibirá ayuda. Entonces veamos si la podemos recibir”.
Y ellos desprendieron el papel, pusieron un carro y lo llevaron todo el trayecto hasta Costa Mesa —cuarenta y algo de millas hasta los campamentos de las Asambleas de Dios, allí había una escuela enorme. Y yo les estaba hablando a los ministros. Y ellos lo hicieron entrar aquella noche. Y dijeron que había unas dos mil setecientas personas de pie en la línea de oración para que se orara por ellos cuando llegamos allí. Y, desde luego que todos necesitaban una tarjeta de oración.
Y yo estaba orando por las personas. Fíjense, aquí es donde comencé a saber. Lo había visto…él dijo que salió del carro, y todas esas personas paradas en la línea de oración, ellos se apartaron hacia atrás cuando vieron al pobre andrajoso padre, y al pequeño Canadiense con una gorrita puesta, caminando con este pobre bebito. Y al pasar… él no comió. Él tenía que cambiarlo, solo como un bebé—sus pañales, y todo. Y él no comió. Él no tenía tiempo para comer, él solo corría para buscar un poco de agua para beber, y buscarle a él algo de comer, y luego seguir. Oh, era una historia muy lastimosa.
Y entonces, él siguió diciendo: “Muy bien Donny, no estamos derrotados, cariño. Todavía no estamos derrotados”, y simplemente seguía así.
11 Y cuando la gente lo vio —parado en la línea de oración, por todo el campo— cuando vieron venir a este pobre hombre, se apartaron para darle paso.
Bueno, entonces cuando él llegó a la plataforma, Billy le preguntó por su tarjeta de oración, y desde luego que no tenía. Dijo: “Señor, ni siquiera sabía que tenía que tener una tarjeta de oración”.
Bueno, Billy y los ujieres tenían órdenes que la gente hiciera la fila. Eso es lo legal, eso es correcto. De esa manera es que tiene que ser.
Oí que él dijo: “Está bien, señor”. Dijo: “y ahora ¿qué debo hacer para conseguir una tarjeta de oración?”
Y yo dije: “¿Qué sucede?”
Él dijo: “Es solo un hombre que no tiene tarjeta de oración”.
Yo dije: “bueno, hagan que se ponga en uno de los lados”.
12 Y miré hacia atrás y vi al bebé, y algo me dijo: “llámalo ahora mismo. Nunca había visto al bebé.
Así que, el Selecciones redactó el artículo completo. Y subí al bebé, y dije… nunca le hice una pregunta, pero miré directo al rostro del bebé, y dije: “Ud. trae este bebé desde Canadá. Y vino por autobús —un Greyhound. La asistencia del viajero ayudó… y había estado allí como por cinco minutos. La asistencia de viajero le ayudó a llegar hasta aquí. Y el bebé había estado en la clínica de los hermanos Mayo y el hospital Johns Hopkins. Tiene una extraña enfermedad del cerebro. No había manera que ellos lo operaran. El bebé debe morir”.
Y él comenzó a gritar fuertemente. Y oré por el bebito. Él comenzó a llorar muy fuerte, y bajó de la plataforma. Él se dio la vuelta y dijo: “¿Qué hay de mii bebé?” ¿Se pondrá bien?“
Yo dije: “Eso no lo sé, señor”.
Y mientras estaba hablando con él, se abrió una visión. Y yo dije: “Sí, su bebé… en tres días a partir de ahora, Ud. se va a encontrar a una mujer vestida de color marrón (creo que lo llaman; ”abrigo de traje“. Ella tiene un abrigo y como una falda debajo, tiene el cabello negro, y ella le va a recomendar a un doctor del país que puede operar al bebé y Ud. no lo creerá pero esa es la única esperanza que Ud. tiene por la operación y por medio de la misericordia de Dios. Ud. deje que el doctor opere el bebé”.
13 Bueno, él se bajó de la plataforma llorando, y el día siguiente parecía estar muchísimo mejor después que oraron por él ya podía mover sus manitas. Bien, él se olvidó de todo con respecto a la mujer, él seguía por su camino, y entonces como dos días después de eso, él iba caminando por la calle cuesta abajo o saliendo para tomar un poco de aire, Uds. saben… o mejor dicho bajando por la calle, con el niñito en sus brazos. Y una señora le dijo: “¿Qué sucede con el bebé, señor?”
Y él dijo: “Bueno, es una enfermedad del cerebro. Él dijo: ”Una extraña enfermedad del cerebro“
Y ella dijo: “Sabe, yo conozco a un doctor que operó a un bebé en una ocasión así como ese y el bebé está completamente normal”.
Bueno, él dijo: “Pero, señora,” dijo: “Los hermanos Mayo dijeron que el…” Dijo: “Un momento, un tarje ligero color marrón, cabello negro”. Señora, dígame, “¿Dónde está ese doctor?”
Y el Selecciones dio la dirección y quién era el doctor. Y ellos llevaron al bebé allá. Y el doctor hizo la operación del todo exitosamente. Y el bebé salió de eso.
Y luego, tuvieron por allí al bebé. Y ahora puede correr, encontrarse con su papito y todo lo demás. Su papá volvió a sembrar su trigo de primavera, o alguna otra cosa. Fíjense, esto fue lo que la revista Selecciones no consiguió, ¿ven? No tenía todo el cuadro. Pero, debemos saber que hay detrás. Porque si fue así, el hospital demandaría al periódico. Y es allí donde estaría el asunto, el error.
Alguien dejó la ventana abierta una noche, y la corriente de aire entró y pasó por el bebé. Y el bebé se enfermó de pulmonía, vivió dos días con neumonía, y eso mató al bebé. El Selecciones lo publicó, luego de todos modos, el Selecciones hace una buena redacción sobre el milagro hecho.
14 Bueno, tres meses antes de eso, les dije una noche que hablaría sobre: “Demonología”. Y en los siguientes minutos quiero hablar sobre: “Demonología”. Lo siguiente… Estoy escribiendo un libro— si es que puedo, no sé si podrán leerlo o no cuando escriba —sobre demonología: mi contacto personal con los demonios.
Amigos, ellos son tan reales como ustedes. Los he visto muchas veces cuando salen de aquí mismo… He visto cuando salen de aquí mismo de la plataforma. Los veo, algunos tienen forma de murciélagos. Unos tienen aspecto como con cabellos largos colgándoles hasta las piernas. Pero un demonio epiléptico se parece a un toro con las patas redondas que le cuelgan de esta manera. Pero, normalmente un demonio de opresión se parece y tiene forma de una nube, es como una onda. Y eso produce un sonido muy raro, cuando Ud. está en esa otra dimensión para ver al espíritu.
Ud. puede creer que yo estoy errado, pero, algunos de estos días, Ud. se dará cuenta de eso. Si Ud. solo tomara un espejo espiritual, para que viera adentro en su alma, su duda, Ud. vería cual es el aspecto que tiene.
Y el diablo más grande, el jefe de todos los diablos es la incredulidad. Ese es el único pecado que existe. No hay otro pecado sino la incredulidad. Todas estas cositas y moralidades como: fumar, beber, apostar, y cometer adulterio; esos solo son atributos. Ud. hace esas cosas porque Ud. no cree. La incredulidad hace que Ud. cometa esas cosas. Si Ud. fuera un creyente, Ud. no haría eso. Es correcto.
15 Fíjese, es justo lo que pienso de los dones del Espíritu… los dones del Espíritu no son el Espíritu Santo, son los atributos del Espíritu Santo, ¿ven? Los dones de sanidad, hablar en lenguas, y todas las demás cosas son atributos, el fruto es lo que lleva el árbol, vean. El árbol es el asunto principal— el Espíritu Santo. Y el Espíritu Santo es Dios, y Dios es amor.
Pero lo extraño es; sobre las tres revistas… no estoy muy seguro. Tres meses antes que este artículo saliera… muchos de Uds. leyeron aquel artículo de la Sra. Pepper, la gran espiritista de Nueva York. ¿Cuántos aquí adentro leyeron el artículo de la Sra. Pepper? Salió hace como tres meses en la revista, antes que el mío.
Bueno, el mundo ha procurado pisotear a la mujer desde mil ochocientos noventa y cinco. ¿Cuántos cristianos hay aquí adentro? Levanten su mano. Creyentes cristianos, levanten la mano. Desde lo profundo de su corazón, quiero que digan: “Hermano Branham, yo soy un creyente”. La mayoría de Uds. lo son. Muy bien.
16 Fíjense, estoy hablando directamente a los cristianos para que vea los pros y contras— lo negativo y lo positivo. Cuando alguien le pregunta, entonces Ud. les puede dar una repuesta.
Ahora, todo lo que Dios tiene, el diablo tiene uno falso. Ud. va, y sea lo que Ud. haga: Ud. halla que aquellas danzas antiguas—eso es del diablo. Pero Dios tiene una danza santa para el pueblo. Así lo afirma la Biblia.
Yo era uno de los más grandes críticos de eso de lo que alguna vez Ud. haya visto hasta que Dios me dijo que hacer. Encontré que Miriam danzó en el Espíritu. David danzó cuando obtuvo la victoria. Oh, muchas veces… todo esto terminó… fue la victoria. Era una danza-una danza santa.
17 Por ejemplo, en la Biblia, si alguien soñaba un sueño o un profeta profetizaba, ellos tenían un pectoral que llamaban el “Urim-Tumin” que se lo colocaban sobre el pecho de Aarón, y cuando estaban frente a este pectoral, si cuando hablaban las luces destellaban sobre el pectoral, Dios lo aprobaría, que eso era la verdad. ¿Es correcto? Si no hablaba allí, entonces estaba errado.
Ahora, miren, el diablo venía con un patrón de ello —tomaba una bola de cristal, ¿ven? Todo lo que Dios tiene… todo lo natural tipifica lo espiritual. Yo sé que soy un tipólogo. Y creo que todo lo natural tipifica lo espiritual, ¿no es cierto?
18 Por ejemplo, como esto. Cuando Jesús murió en el Calvario, ¿cuántos…? ¿Qué elementos vinieron de Su cuerpo? Agua, sangre y Espíritu. ¿Es correcto? Fíjense, cualquier ministro o cualquier creyente sabe que eso es lo que constituye un nuevo nacimiento. ¿Es correcto? Eso constituye un nuevo nacimiento —San Juan 7:5. Porque tres son los que dan testimonio en la tierra: Agua, sangre y Espíritu. Cuando ellos traspasaron Su costado, salió agua y sangre. Él dijo: “En Tus manos encomiendo Mi Espíritu. Esos elementos salieron de Su cuerpo. Y se requieren esos mismos elementos para traerlo a Ud. al cuerpo de Él. Eso es lo que constituye el nuevo nacimiento.
Fíjese, ¿Qué es lo que constituye un nacimiento natural? Esta es una audiencia mixta, pero, escuchen. Lo primero es: agua, sangre y Espíritu, ¿ven? Todo lo natural tipifica lo espiritual juntamente.
Lo que… familiarícese con Dios, y Ud. verá cómo se mueve en la naturaleza. Ud. lo ve a Él en las puestas del sol, en las flores, y en todas partes. Ud. lo ve a Él en todas partes a su alrededor, porque Él está en todo su alrededor, eso le da confianza perfecta que Ud. está enamorado de Él, y Él está enamorado de Ud. Él le ama a Ud., lo predestinó, lo pre-ordenó antes que el mundo comenzara; lo trajo a Ud. aquí, lo salvó, lo limpió, y lo llenó con Su Espíritu. Oh, ¿Cómo podría Ud. tener duda?
Vea, eso le da un asentamiento perfecto de fe. Cuando Ud. sabe esas cosas, eso le da ánimo a Ud. y ¡vaya! Ud. sabe dónde está parado.
19 Ahora, de vuelta a nuestro tema: Esta mujer— ellos dicen que ella era una mujer común —ama de casa, la Sra. Pepper. Ud. busque el artículo. El Selecciones estará feliz de enviárselo a usted. Yo dejé uno, o diría que podría darle uno a Ud. El Sr. Baxter tiene uno- él es uno de los administradores. Y escribió como diez páginas allí sobre ella. Remontándose, como cincuenta años atrás, ella comenzó a caer en trances y hablaba con los muertos. Fíjese, eso es espiritismo, lo cual es del diablo.
Y luego. Ellos la llevaron a Inglaterra. Y ella dejó perplejos a los mejores de Inglaterra. Ellos la llevaron a Italia, a todas partes, y ella desconcertó a todo lo que ponían delante de ella, porque ella siempre hablaba con los muertos. Ellos bajaron hasta Italia, y buscaron a un hombre que podía hablar inglés, y trajeron a este a Inglaterra, lo vistieron como a un inglés, y lo presentaron como un inglés. Y llamó a uno de sus amigos que estaba muerto y le decía: “Pues, ¿recuerdas los grandes momentos que pasamos?” Y todo a dónde habían ido y lo que habían hecho, y todo lo demás de esa manera.
Entonces, el Selecciones dijo que fue probado no hace mucho que algún estadista pensó que había besado la mano del espectro de su madre en una sesión de espiritismo, pero la mañana siguiente se probó en una corte policial que él besó un trozo de tela de queso. Solo un truco.
20 Pero, ahí está una médium genuina. Ella es del diablo. Y hay un Espíritu genuino de Dios, de Jesucristo.
Fíjese, la Biblia… Jesús dijo que serían tan parecidos que engañarían si fuere posible a los elegidos. Y a la brevedad se publicó el artículo de la Sra. Pepper. Es la más… la revista con la más amplia publicación, la más grande en el mundo.
Y ¿no es extraño que esos dos artículos hayan sido publicados uno por un lado y el otro por el otro —solo así de separados?
Ahora, hablar referente a los predicadores del país que no conocían sus Biblias, cientos de ellos me escribieron: “Muy bien, hermano Branham, vemos exactamente dónde Ud. está parado ahora”.
Allí lo tienen. Allí esta esa Escritura. Ella todavía vive —tiene más de cien años- vive en Nueva York. Ahora, el Selecciones dice, que ella está perfectamente sorda, sentada allá atrás. Pero, el mundo científico cuida de ella, porque la usaron como conejillo de indias. Al final ellos tuvieron que decir eso: “Tenemos que decir que cuando la gente deja de existir aquí, ellos existen en otro lugar porque ella los invoca. Y ella ha estado en todas partes. Y la han probado con todo tipo de cosas. Ella invoca los espíritus de los muertos”.
Bueno, Ud. no tendría que hacer eso. Así lo afirma la Biblia. Pero eso es del diablo.
21 Luego, aquí los ministros, me bombardearon mi oficina con cartas. La secretaria las amontonó en cajas llenas: “Allí lo tiene, Hermano Branham. Eso muestra exactamente. Sabíamos que Ud. era espiritista”.
Entonces, me senté y escribí una forma de carta, ahora preste mucha atención, esto fue lo que yo dije: “Hermanos, si eso es todo lo que conocen de Dios, Uds. deberían retirarse del púlpito”. Eso es exactamente correcto, “Si eso es todo lo que conocen de Dios, entonces no necesitan estar detrás de un púlpito, porque satanás sencillamente hará cualquier cosa con Uds., y Uds. nunca sabrán nada al respecto”. Pues, es una desgracia.
22 Ahora, solo déjenme mostrarles algo muy sencillo, amigos. Ud. busque las dos revistas —lean los dos artículos.
Fíjese, la primera cosa es que si… si “Los dos espíritus”. Jesús dijo: “En los últimos días…” Desde luego esos demonios se están levantando. Seguro que sí. Siempre han estado aquí. Esos espíritus estarán hasta que Jesús venga. Y ellos viven aquí con la gente, y la gente no lo sabe, le dan entrada a espíritus inmundos, enfermedades y padecimientos y toda clase de… todo eso es causado por esos espíritus.
La sordera es un espíritu. ¿Sabía Ud. eso? El médico dice que los nervios están muertos, ¿Qué los mató? ¿Qué hizo que se murieran? La Biblia dice que cuando el espíritu de sordera sale del hombre, él puede oír“. ¿Es correcto? Entonces es un espíritu.
Un cáncer es un espíritu. Un tumor es un espíritu. Todas esas cosas son… la epilepsia es un espíritu. Jesús reprendió al diablo —el muchacho con epilepsia— y cayó al suelo y le dio el ataque más duro que alguna vez tuvo. Pero, cuando se recuperó de ese, había terminado con eso, ¿ven?
Muchos de ellos dijeron: “Bueno, él no sanó. Míralo. Ha tenido la peor crisis”. —-Pero eran todos ellos.
23 Noten. Ahora, la mujer… si a Ud. los hombres le diera aquí en esta noche un billete de un dólar, y dijera: “¿Es ese…? Digamos que le doy este sobre: ”¿Es este un billete de dólar?“
Pues, Ud. diría: “Desde luego que no”. El diablo es demasiado astuto para eso.
Pero Jesús dijo que: “los dos espíritus serán tan parecidos que engañarían a los escogidos, si fuere posible”. Luego, si les doy un billete de dólar, tendría que parecerse demasiado a un billete genuino, o Ud. lo reconocería de inmediato. ¿Es correcto?
Así es como el diablo se acerca, amigos. No es un comunista. Un espíritu comunista —es un anticristo, pero no es del anticristo que Jesús habló. Eso es cualquier cosa… El espíritu anticristo es muy religioso.
Caín, como les he estado diciendo referente a eso, era tan religioso al igual que Abel. Y esas cosas sucedieron allí mismo… Y ellos eran hermanos. Esaú y Jacob, todo ha sido… el Cristo y… Judas y Jesús.
Algunas personas solamente ven tres cruces en el Gólgota. Eran cuatro. Allí estaba Jesús, y un ladrón, y el otro ladrón. “Maldito es aquel que es colgado en un madero”. Y Judas se ahorcó en un árbol sicómoro: ¿Es correcto? Él estaba igual colgado en un árbol como lo estaba Jesús.
Fíjese, allí estaba el Hijo de Dios, que vino del cielo, regresando al cielo, tomando consigo al pecador arrepentido. Allí estaba el hijo de perdición del infierno, que vino del infierno, regresando al infierno, llevándose de vuelta al pecador no arrepentido. “Si tú eres…” Esa interrogante en la Palabra de Dios. “Si eres el Hijo de Dios…”
Bueno, este otro nunca intentó descifrarlo, él solo dijo: “Señor, acuérdate de mí cuando entres”. Vean.
24 Ahora, preste atención atentamente, aquellos pros y contras. Fíjese, si les diera un billete de dólar, si Ud. es inteligente, lo primero que Ud. haría con ese dólar, si luce… Y aquí, lo saca, se ve tan perfecto. Lo primero es que Ud. lo sostiene y lo siente. Un dólar genuino no es exactamente papel —es seda. Lo que hace a un dólar es el valor que está dentro de él.
Bien, note. Tomemos sencillamente esos dos. Tome a la Sra. Pepper de un lado, y por otro lado…. Por otro lado póngame a mí, representando a Dios. Ahora fíjense, todo el artículo, léalo, y vea como la gente puede perder su mente en eso. Por los pasados cincuenta años, en toda la experiencia de ella, en ningún momento ella mencionó a Dios, Cristo, la resurrección, la sanidad divina, nada de eso. Eso era, todo, algún tipo de alboroto sin sentido que alguien había hecho allá atrás, hace mucho tiempo. No tiene valor alguno. Sin ayuda para nadie.
Pero, vea este lado. Se predica constantemente el arrepentimiento. “Venga a Cristo” la sanidad divina, la resurrección, la segunda venida de Cristo. El valor de eso prueba lo que es. ¿Es correcto?
25 Y luego otra cosa, ¿y si Ud. todavía tiene un poquito de duda sobre el billete del dólar? Quítele el número, y vuélvalo a poner en la ceca [casa de moneda-Trad.], y vea si el número en ese dólar corresponde con la ceca. Si funciona, hay un dólar de plata esperando por ello. ¿Es correcto? Bueno, tome el trabajo de la mujer, y llévelo a la Biblia. Y tome la obra que yo hago para el Señor, y llévelo a la Biblia, y vea cuál está correcto. Esa es la ceca. Es la que prueba eso.
Si esto no declara a Jesucristo el mismo de ayer, hoy y por los siglos, y ella no es más que la bruja de Endor. Exactamente. Ambos están en la ceca, Ud. no sabe lo que son ellos. Pero, la holgura.
Ud. Dice: “¿Qué de…?”
Permítame darle mi pequeña expresión aquí, solo un momento. Si Ud. me disculpa un momento, mientras estamos en esto. Voy a parar un minuto, porque siento que debo decirle algo.
26 Aquí hay un canal, aquí mismo. No digo esto delante de las personas. Tengo muchos secretos en mi vida, desde luego, entre Dios y yo. Pero, mire aquí. Hay un canal como este, y es aquí donde viven los mortales- aquí adentro. Y es una conglomeración de bullicio, tinieblas y pecado. Cada cierto tiempo, Ud. verá un puntito blanco, o una luz.
Jesús dijo: “Uds. son la luz que se asienta sobre la colina”. No se enciende una vela y se coloca debajo del almud. Esos son los cristianos en esta conglomeración de… esta dimensión de mortales
Bueno, yendo por este camino, en descenso, la siguiente dimensión es de las almas de los injustos que murieron sin conocer a Dios.
La segunda es donde están los demonios. Y la tercera en la trinidad es el infierno. Las almas de los injustos, los demonios y el infierno. Hay una trinidad aquí. Cuando fui llevado al tercer cielo: la primera también es un espíritu—el Espíritu Santo. La segunda, es donde están los ángeles, la tercera es el cielo mismo.
Ahora, estos mortales en esta dimensión aquí son influenciados por una de estas, de aquí o de allá.
27 Ahora, ¿qué sucedió con aquella mujer?, ella entró en aquella dimensión como lo hizo la bruja de Endor. Ella llamó al espíritu de Samuel.
Fíjese, la Biblia… yo sé que mucha gente se enoja por eso, y dicen que fue alguien imitando a Samuel, pero, la Biblia dice que era Samuel. Y yo creo que era Samuel, porque así lo afirmó Dios en Su Biblia.
Ahora, Saúl, él fue al profeta. El profeta no pudo ver ninguna visión para él. Luego él le pidió al Señor un sueño. Él no le daría un sueño. Luego fue al Urim-Tumin y no reflejó ninguna luz para él. Así que, él mismo se disfrazó y se fue a meter donde la bruja de Endor, y dijo: “Llama al espíritu de Samuel para mí”.
Y ella invocó al espíritu de Samuel. Y cuando Samuel apareció, la bruja cayó sobre su rostro y dijo: “Veo dioses levantándose de la tierra” ¿Es correcto? “Veo dioses surgiendo de la tierra”. Y ella estaba asustada. Ahora, fíjese. Allí se paró Samuel con su manto de profeta. Y no solamente estaba parado allí, sino que reconoció a Saúl. ¿Es correcto?
28 Tal vez podría salirme un poquito de la doctrina del calvinismo aquí ahora mismo, pero creo que mejor me quedaré quieto.
Alguien me dijo, dijo: “Saúl se perdió”.
Cuando un hombre es verdaderamente nacido del Espíritu de Dios y se queda con Dios, él no está perdido. Él no puede estar perdido. Un grano de trigo nunca puede producir otra cosa sino trigo. Es correcto. Aquel hombre estaba descarriado, es la verdad, pero no estaba perdido.
Mire acá. Se lo probaré aquí mismo. Observe. La bruja invocó el espíritu de Samuel. Y Samuel reconoció a Saúl, y dijo: “¿Por qué has venido hasta mí, viendo que te has convertido en enemigo de Dios?”
Ahora, Uds. Bautistas deberían gritar “Amén” por mí en un minuto.
Fíjese, “¿por qué tú… por qué me has llamado viendo que eres enemigo de Dios?”
Ahora, observe. No solo era Samuel parado allí, sino que todavía era un profeta. Amén. Él todavía era un profeta. Y dijo: “Mañana vas a caer en batalla, y tu hijo caerá contigo, y a esta hora mañana por la noche, tú estarás conmigo”.
Entonces, si Saúl se perdió, también se perdió Samuel. ¿Es cierto?
29 Saúl nunca cometió suicidio, un Filisteo lo mató a él. Cualquiera de Uds. lectores de la Biblia que leen a fondo sabe eso. Un Filisteo lo mató, y David mató al Filisteo por hacer eso. Muy bien. Note. Saúl fue herido, es verdad, más fue un Filisteo quien lo mató. Y David mató al Filisteo, porque él dijo: “tú has tomado la vida del ungido de Dios”. Y el mismo Saúl era un profeta.
Ahora, pero… fíjense, mis amigos católicos, no esté en desacuerdo. Si Ud. difiere, es mediante la cordialidad ahora, ¿ven? Ahora, recuerde, mi gente también es católica. Pero, solo un minuto ahora.
Fíjese, la iglesia católica cree en la intercesión o la comunión de los santos —de muertos que mueren y siguen. Eso es plenamente una forma de espiritismo.
Y la iglesia protestante, justo allí en el propio Credo de los Apóstoles (tal cosa nunca se ha hallado en la Biblia), ellos dicen que creen en la santa iglesia Católica Romana. Y ellos creen en la comunión de los santos, lo que lleva el protestantismo al espiritismo. Luego, cuando ven el Espíritu de Dios moverse en una persona, ellos quieren afirmar que él sea un diablo, cuando ellos son la misma cosa —confesando en su propio credo.
30 Ahora esto… hermano, les digo que algunas veces necesitamos ser despellejados y restregados un poquito para ver dónde estamos parados. ¿No cree Ud.? Correcto a lo correcto.
Cualquier persona… si aquellos santos… Ahora, yo no estoy condenando a los santos católicos. Pero, fíjese, la razón por la que la bruja de Endor pudo invocar el espíritu de Samuel fue porque Samuel no podía entrar en la presencia de Dios. Él estaba en el paraíso. Porque la sangre de los toros y machos cabríos no quitaban el pecado. Pero desde que Jesús murió, él divorció al pecado, y quitó el pecado. Y el creyente entra ahora en la presencia de Dios, y él no puede regresar. Jesús dijo en San Lucas, cuando Él estaba hablando acerca del joven rico— él no puede regresar.
Entonces si Ud. está intercediendo con cualquier clase de espíritu de alguna persona que se ha ido sin Dios —Cristo, el único mediador entre Dios y el hombre— entonces Ud. está en el espiritismo llamado “Religión”.
Ahora, ¿dónde está el espiritismo? Así que tenga cuidado de lo que dice sobre el Espíritu de Dios, ¿ve? Comunicarse con los santos es espiritismo.
31 Ahora, note. Estas almas debajo del altar, aquí, estas almas, quiero decir… Jesús… Leí hace poco un texto aquí. David siempre lo vio previamente a Él, dijo: “Más mi carne reposará en esperanza, y no dejarás mi alma en el Seol, ni darás a Tu Santo que vea corrupción”.
Una mejor Escritura que esa se encuentra en Pedro. Él dijo: “Jesús, cuando Él murió, fue y predicó a las almas encarceladas en oscuridad, en prisión, esperando el juicio eterno… Ese Jesús, cuando murió en el Calvario, fue y predicó a las almas— las almas injustas que no se arrepintieron en la paciencia de los días de Noé”.
32 Captemos esto. Aquí Él se para sobre la tierra, el más glorioso… Ud. tiene que leer entre líneas muchas veces para captar la Biblia.
Pienso en el anciano Job, allí, cuando dijo… él estaba herido con sarna, y la gente venía y decía, su esposa dijo: “¿Por qué no maldices a Dios y te mueres?”.
Y él dijo: “Has hablado como una mujer fatua.” Y allí él estaba herido sentado sobre unas cenizas.
Yo prediqué sobre eso como tres o cuatro meses en una ocasión. Una mujer escribió, me dijo, dijo: “Hermano Branham, ¿cuándo Ud. va a sacar a Job de las cenizas?”
Él estaba rascando sus llagas. La mujer vino a la puerta y le dijo que debía maldecir a Dios y morirse.
Y él dijo: “Has hablado como mujer fatua. El Señor dio y el Señor quitó, sea bendito el nombre del Señor”.
33 Quiero que noten. Cuando Job murió, él detalló su sepultura. Vino Abraham… (Uds. lectores, vigilen y lean entre líneas. Esto no está escrito allí mismo en la Palabra, Ud. tiene que leerlo entre líneas. Está escondido de los sabios y los entendidos.) Cuando Job murió, él detalló el terreno de la sepultura. Vino Abraham, y cuando Sara murió, él compró una parcela de terreno -la compró, Uds. saben cómo lo hizo, con siclos de plata, cerca del de Job. Y cuando él murió, él fue sepultado con ella. Abraham engendró a Isaac. Cuando Isaac murió. Isaac durmió con Jacob… o con Abraham. Abraham engendró a Isaac, e Isaac engendró a Jacob.
Jacob murió allá en Egipto, pero él dijo: “No me sepulten aquí” ¿Por qué? “Llévenme de vuelta a Palestina y sepúltenme allí”. ¿Por qué? Sepúltenme con mis padres en la cueva“.
34 Jacob engendró a José—sabemos, el tipo perfecto de Cristo. Bien, cuando José estaba muriendo, él dijo: “No sepulten mis huesos aquí” ¿Por qué? Y él era un profeta. Él vio anticipadamente las cosas que el resto de ellos no vio. Y él dijo: “Llévenme a Palestina y sepúltenme con mis padres”.
Y Moisés, después de cuatrocientos años, tomó los huesos de José y los sepultó en Palestina. Me pregunto por qué.
Job dijo: “Yo sé que mi redentor vive. Y en los últimos días, Él se parará sobre la tierra. Y aunque los gusanos de mi piel destruyan este cuerpo, después de deshecha esta mi piel, aun en mi carne he de ver a Dios; al cual tengo de ver por mí mismo, Mis ojos lo verán, y no otro” —ese Dios se pararía sobre la tierra, y él lo vería a Él.
Abraham dijo: “Si Job lo va a ver a Él, entonces yo voy a estar sepultado justo allí con él, para que también pueda verlo. Yo sepultaré a Sara allí”. Sepultaré a todos allí, porque saben que las primicias de la resurrección no provenían de Egipto, sino que provenían de Palestina.
Y esa es la razón por la cual hoy, yo digo: “Tenga todo el alboroto que Ud. quiera con el mundo. Aquellos que están muertos en Cristo, Dios los traerá con Él en la resurrección, por eso que me sepulten con Jesucristo, porque sé que de allí vendrá la resurrección.
Llámeme como Ud. quiera—“Santo rodador”. Eso no hace ninguna diferencia para mí, yo sencillamente estoy sepultado con Cristo. Él me escondió del mundo. De allí es donde va a venir la resurrección— de los cristianos nacidos del Espíritu que están muertos para las cosas del mundo. Locura para el mundo, actuando ridículamente, esos son los que vienen en la resurrección como lo afirma la Biblia. Correcto. Lea entre líneas, hermano.
35 Noten. Mi esposa me escribe una carta. Ella dice: “Querido Bill, tal y tal…”
Yo leo lo que ella dice, luego yo leo entre líneas, porque yo la amo, y yo sé de lo que ella está hablando.
Enamórese de Él una vez. No intente argumentar sobre el asunto. Solo enamórese de Él, y Él se lo revelará a Ud. Lo escondió de los seminarios teológicos, y lo revela a los niños que aprenderán.
Se ha probado ser verdad. Ud. ha tenido dos mil años para probar su argumento, y ha fallado, aún dos tercios del mundo nunca han oído de Jesucristo.
Denme a quinientas personas nacidas del Espíritu de Dios, llenas con el Espíritu Santo y que estén encendidas por Dios, y haré más por el reino de Dios en un año que lo que ha hecho la iglesia entera en dos mil años (correcto), que creerán en señales maravillas y milagros y sean verdaderos… no manufacturados, pero nacidos verdaderamente del Espíritu de Dios. Es correcto.
Lo que necesitamos… ese es el programa de Dios. Muy bien. Solo un momento, ahora. Recibamos estas cosas.
36 Cuando Jesús murió, Él era el Hijo de Dios. Yo creo que Él fue el Hijo de Dios nacido de la virgen. Yo creo que Jehová Dios hizo sombra a aquella virgencita, creó una célula sanguínea en el vientre de María, no conociendo varón. Este se desarrolló, nació, era el Hijo de Dios, y Jehová descendió y habitó en Su Hijo. Dios estaba en la tierra morando con nosotros en la forma de un hombre— Su Hijo Jesucristo. Si Ud. no cree eso, Ud. está perdido. Correcto.
No hace mucho un ateo estaba argumentando conmigo, dijo: “Predicador, ¿Quiere Ud. decirme que una mujer pudo tener un bebé sin conocer a un hombre?”
Yo dije: “Sí, señor”
Dijo: “No puede ser”. Dijo: “Eso va en contra de todas las reglas científicas. El maíz ni siquiera se anclará, o nada más, sin un contacto real entre macho y hembra”.
Yo dije: “¿Es eso correcto?” Dije: “quiero preguntarle algo. ¿Admitiría Ud. que María…? Jesús tuvo una madre”.
“Sí, pero es imposible que Dios sea su Padre”. Dijo: “No hay tal cosa como Dios”.
“¿Ud. quiere decir que el gran Espíritu de la gran creación no pudo haber creado una célula de sangre?”
“No, no hay tal cosa. Ella tuvo una aventura amorosa con José, y solo fue un desliz como lo tenemos nosotros ahora. Y ellos comenzaron una religión con eso.
Yo dije: “Señor, entonces quiero preguntarle algo: ¿de dónde vino el primer hombre? Que él venga del renacuajo, mono, o lo que sea que él fuera que Ud. quiera decir. El primer hombre, ¿de dónde vino, y quién era su papá y su mamá? De acuerdo a su afirmación, él tuvo que tener un padre y una madre, antes de ser creados. Entonces, ¿de dónde vino el primer hombre? Dejemos que él sea cualquier cosa que quiera ser”. Es correcto.
Quince minutos después de aquello, debajo de un viejo pino donde yo y el hermano Woods pasábamos el otro día. Yo le guie a Cristo. Amén. Él no pudo responder. Desde luego que no. De acuerdo a sus afirmaciones, él tuvo que tener un principio en ambos padre y madre. ¿Quién era él? ¿Quién hizo al primero? Oh, allí…
Me agrada lo que dijo Billie Sunday acerca de la prohibición. Sus argumentos son más delgados que un caldo hecho de la sombra de un pollo que se murió de hambre. Fíjese, cuán delgado es eso. Correcto. Ellos no tienen patas dónde pararse. No, señor.
Es Dios, y un galardonador de aquellos que le buscan. Eso correcto.
37 Fíjese, note. Cuando Jesús murió en el Calvario. Él dijo… Todo en la tierra sabía que Jesús era el Hijo de Dios. Dios dijo que era Su Hijo. Él cerró los cielos. Había oscuridad sobre la tierra. Él no pudo ver a Su propio Hijo morir, aunque Su Hijo había dado Su sangre para la remisión por el pecado.
El Centurión Romano puso su mano sobre su corazón y dijo: “Verdaderamente era el Hijo de Dios”.
Judas Iscariote dijo: “He traicionado sangre inocente”. La tierra dijo: “Era el Hijo de Dios”. Eso hizo expulsar las rocas en un gran terremoto cuando Él murió. Todo reconoció que Él era el Hijo de Dios. ¡Oh, vaya!
No debería comenzar esto- vamos a tener la línea de oración, pero me siento realmente bien ahora mismo.
38 ¡Véalo a Él! Tenga paciencia conmigo, solo por un momento, si pueden soportar un poco de esta vieja melaza de sorgo, y jamón ahumado con nogal.
Miren. Descendiendo, condescendiendo, el Hijo de Dios dijo: “En Tus manos encomiendo Mi Espíritu”. Entregó el Espíritu. Y la Biblia dice que Él fue y predicó a las almas encarceladas. Amén.
¿Qué es eso? Estos sujetos de aquí están donde la Sra. Pepper irrumpió. Las almas encarceladas que no se arrepintieron en la paciencia de…
Dios, en los días de Noé, cuando el arca estaba siendo preparada, puedo verlo a Él. Dramaticemos esto.
39 Puedo verlo a Él descendiendo a esta primera dimensión de las almas perdidas. Toca la puerta, abre la puerta. Ese lamento masivo de mujeres hermosas— brujas miserables. Hombres—todos gritando y llorando, atormentados. “Oh, si tan solo yo pudiera salir de aquí”.
Él tocó a la puerta— la puerta se abrió completamente. Allí se paró el Hijo del Dios vivo en un cuerpo celestial. Dijo: “Yo soy el Hijo de Dios que dijo Enoc que vendría con diez mil de Sus santos. Yo soy Aquel del que Noé habló. Yo soy la Simiente de la mujer del huerto del Edén. Los cielos sencillamente testificaron de Mí. La tierra ha testificado de Mí. Judas testificó de Mí. El soldado Romano testificó de Mí. El Padre ha testificado de Mí. Ahora tienen que saber que Yo estoy aquí para cumplir la Palabra de Dios”. ¡Aleluya!
Todo demonio sabía que era Él cuando estuvo en la tierra. Ellos gritaron y clamaron: “Sabemos quién eres Tú- el Santo de Dios”. Ellos lo conocieron a Él— ni los predicadores lo conocieron. Los demonios sabían quién era Él.
Y entonces ellos vociferaron: “Déjanos salir”.
Él dijo: “¿Por qué no se arrepintieron?” Cierra la puerta fuertemente. Él descendió, aun a la región baja de los demonios. Allá abajo en esa línea de la demonología, ellos vociferaron y gritaron, y regresaron. Ellos sabían a dónde fueron.
Cuando Él expulsó los demonios de aquel hombre de Gadara, estos entraron en una manada de cerdos y se asfixiaron a sí mismos. Ellos habían visto la presencia de Dios que se aproximaba. Corrieron de un lado a otro. Ellos se escondieron como un montón de cucarachas cuando se enciende la luz en la época de verano cuando están carcomiendo el corazón de una manzana.
Me hace pensar en algunos predicadores, cuando Ud. enciende la luz del Evangelio, oh, ellos se dispersan. “¡No vaya para allá a escuchar tal cosa!” Me viene a la mente un montón de cucarachas en el verano. En la oscuridad, aunque a ellas les gusta estar picoteando, ¡pero encienda la luz una vez! Muy bien.
40 Lo siguiente que Él hizo, Él descendió a través de esa otra trinidad, bajó al infierno. Lo puedo ver a Él subir a la puerta [El hermano Branham toca—Ed.], satanás caminó hasta la puerta, dijo: “Oh, así que finalmente llegaste aquí, ¿no es así?”
“Sí, aquí estoy”.
“Pensé que Te tenía cuando maté a Abel. Pensé que Te tenía cuando tuve a Abel. Estaba seguro que Te tenía cuando lancé a Daniel al pozo de los leones. Pensé que Te tenía entonces, cuando decapité a Juan. Bueno, cuando estabas en la cruz, pensé que Te tenía, pero finalmente Has llegado”.
Jesús dijo: “Sí, he llegado. Y he llegado con un propósito. Tú has puesto temor y frialdad sobre la gente durante mucho tiempo. He descendido para tomar el control.” Es correcto. Él dijo: “Yo soy el Hijo de Dios nacido de la virgen. Oh, tengo que enderezar el pecado de Adam, más mi sangre aún está fresca sobre la cruz que ha pagado ese pecado.” Sí, señor. “Vine para tomar el control. Dame las llaves de la muerte y el infierno.”
Ellos – la iglesia, han dado las llaves del reino a Pedro. Sí, señor.
Él dijo: “Dame las llaves de la muerte y el infierno”. Si Ud. nota cuando Él resucitó, las tenía colgando en Su costado. Dijo: “Dame las llaves de la muerte y el infierno.” Alcanzó y agarró a satanás por el cuello, y lo lanzó abajo, puso Su pie sobre de él. Se estiró y tomó las llaves, dijo: “Tú has engañado a estas personas durante mucho tiempo. Regresa a donde perteneces,” y las colgó en Su costado. “Ahora Yo soy el jefe. Mi sangre ha sido derramada allá sobre la cruz para la remisión de pecados, y por la enfermedad. Ya no lo puedes retener más tiempo. Habrá un pueblo que creerá en Mí. No los puedes atar con la enfermedad. No los puedes atar con temor. ¡Ellos creerán!” ¡Aleluya! Las llaves de la muerte y el infierno.
41 Aquí viene saliendo, hermanos. Él viene cerca de la luz del día. Ya puedo ver la gran estrella de la mañana mirando por todas partes del sepulcro. Aquí viene en el tercer día. ¡Aleluya!
El primero…Espere, Él tiene a alguien más por aquí en el paraíso. Él no se olvidó de nadie.
No me pases, oh tierno Salvador
Oye mi humilde clamor.
Por aquí en el paraíso yacen algunas almas—Abraham, Isaac, Jacob, Sara, y todos aquellos que han sido fieles, creyendo la promesa de los profetas. Y ellos están puestos allí, esperando, solamente con la sangre de los toros y machos cabríos—una sombra o un tipo de Su propia sangre. Puedo verlo a Él subir al paraíso. [El hermano Branham toca], toca la puerta. Abraham abre la puerta. “¿Quién eres Tú?”
Él dijo: “Yo soy la simiente de Abraham”.
Puedo oír a Daniel decir: “¿Qué? Esa es la piedra que he visto ser cortada de una montaña no con manos”.
Puedo oír a Ezequiel decir: “Yo lo vi a Él viniendo con tanta rapidez, parecía una nube con polvo debajo de Sus pies” ¡Oh, vaya!
Puedo oír al profeta decir: “Yo luché con Él allí toda la noche hasta el rio antes de cruzar”. ¡Aleluya!
42 Y Juan, y los otros, lo reconocieron a Él.
Dijo: “Muy bien, hermanos, cíñanse sus lomos. La resurrección está cerca. Son como quince minutos antes de tiempo que ese sepulcro se vaya a abrir más allá. Mi sangre justa ha sido derramada más allá. Uds. estaban esperando por Mí bajo la sangre de los toros y machos cabríos—los cuales no los podían llevar a Uds. a la presencia del Padre. Pero Yo he vertido Mi sangre para quitar eso. Ahora estamos camino a casa. Vamos”.
Puedo oír a Abraham decir: “Vamos, Sara”—agarrándola por el brazo.
Puedo oír a Abraham decir: “Mi Señor”.
Y Él diría: “Mi siervo. ¿Qué desea Ud.?”
Dijo: “¿Podemos hacer una pequeña parada en Jerusalén? Quisiera darle una miradita a la vieja ciudad, el lugar que tanto recorrimos Sara y yo”.
“Desde luego. Voy a estar allí con Mis discípulos cuarenta días y cuarenta noches. Tengo que darles unas instrucciones más antes de irse— Muy bien. Vamos hacer una parada rápida”.
Y en ese momento, el Ángel de Dios removió la piedra. Hubo un terremoto sobre toda la tierra. Y la Biblia dice que muchos cuerpos de los santos que dormían en Él, resucitaron y salieron de las tumbas en cuerpos inmortales como el cuerpo glorioso de Él. ¿Qué?
43 Puedo ver a Caifás, parado, diciendo: “Sacerdote, ¿Qué fue todo ese ruido en esta mañana?”
El sacerdote dijo: “Yo no sé. Lo único, es que hay gente aquí apareciendo por todas partes de esta ciudad. Algunos afirman que son los antiguos santos que han resucitado”.
“Bueno,” dijo Caifás: “Yo no sé.” Dijo: “¿Quién es aquella pareja joven que viene allá?”
Yo creo que son Abraham y Sara que vienen caminando, y dijeron: “Mira allá, querida. ¿Recuerdas aquel lugar a donde bajábamos más allá de aquella colina?”
Sí, recuerdo ese lugar. ¿Qué…? Oh-oh, nos están observando“.
Ellos solo se desvanecieron. Justo como el cuerpo que Él tuvo, atravesó directamente por las paredes del edificio. Ellos ni siquiera sabían… Su propio cuerpo glorioso. Ellos estaban caminando sobre la tierra, apareciéndosele a la gente. ¡Aleluya! Sí. Allí tienen sus cuarenta días. ¡Aleluya!
Discúlpenme. No. No me disculpen. No quiero decir eso. No. Hermano. No hay nada formal. Dios es sin forma.
44 Déjenme decirles algo. Después de los cuarenta días, Sus pies comenzaron levantarse de la tierra un día. Él le dijo a Sus discípulos: “Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio. Aquel que crea y sea bautizado será salvo. Aquel que no crea será condenado. Estas señales seguirán a los creen. Uds. van a ser llamados adivinos. Van a ser llamados diablos. Los van a llamar de todo, pero Uds. echarán fuera demonios”. Amén. “Pongan las manos sobre los enfermos, y sanarán”.
Aquí Él asciende. Puedo ver a Sara y Abraham, todos ellos uniéndose con Él. ¡Oh, vaya! Aquí van ellos pasando la luna, las estrellas. Jesús a la cabeza, los santos del Antiguo Testamento detrás de Él, caminando, ¡Aleluya! Vienen del interior de la gran ciudad, más allá de ese edificio construido de cuatro esquinas, con portones de perlas. Puedo oír a los santos del Antiguo Testamento con su gran Vencedor caminando en frente de ellos, el gran conquistador. Oh, Él es un poderoso conquistador desde que rasgó el velo en dos.
45 Aquí va Él con los santos del Antiguo Testamento. Los puedo oír clamar: “Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria”.
Puedo oír a los ángeles decir: “¿Qué fue eso?”
“Alzad, oh puertas, vuestras cabezas, Y alzaos vosotras, puertas eternas, Y entrará el Rey de gloria”.
Puedo oír a los ángeles clamar: “¿Quién es este Rey de gloria? El Señor de los ejércitos, poderoso en batalla. Él es el Rey de gloria” ¡Aleluya!
Puedo ver a Gabriel salir allá afuera con su pecho echado hacia atrás, presionar el botón, abrir las puertas. Bajando por las calles donde Jesús iba, victorioso, con los santos del Antiguo Testamento, allí mismo pasando por las calles. ¡Aleluya! ¡Victoria! Caminando a la presencia del Padre y dijo: “Padre, aquí están ellos. Todos ellos murieron en la fe, anhelando aquella hora. ¡Aleluya!
Puedo oírlo a Él decir: “Bien hecho, Hijo mío. Sube acá, y siéntate a Mi diestra hasta que haga de Tus enemigos el estrado de Tus pies”. ¡Oh, Aleluya!
Oh, estoy retrasado como media hora. No quiero dejar esto así. Él está convirtiendo a los enemigos en estrado de Sus pies. Todos los demonios están bajo Sus pies. Toda enfermedad está debajo de Sus pies. Todo pecado está debajo de Sus pies. Y en Él—somos más que vencedores por medio de Aquel que nos amó.
46 Fíjese, cuando un creyente muere ahora, él va directo a la presencia de Dios. Juan en la Isla de Patmos dijo: “Las almas que están debajo del altar claman, ¿Por cuánto tiempo, Señor?”
“Solo un poquito más, hasta que llamen a unos cuantos más santos rodadores, y los timen por aquí y por allá, y sufran ellos lo mismo que Uds. sufrieron”.
Luego él miró allí, y los vio venir. Un gran número que ningún hombre puede… una multitud que ningún hombre podía contar. Con vestiduras blancas, palmas sobre sus manos, ondeando. Dijeron: “¿Quiénes son estos?”
Él dijo: “Ellos son los que han salido de la tribulación— las persecuciones. Subieron, y blanquearon sus vestiduras en la sangre del Cordero. Ellos estaban delante de Él día y noche”. Yo quiero ser contado con ellos, ¿Ud. no?
47 Quiero ver a Jesús, ¿Ud. no?
Eso es lo que quiero hacer. Cuando mi jornada terrenal haya terminado, mi último cántico, mi último sermón, y está vieja Biblia esté cerrada y puesta en alguna parte. Yo mire, parado alrededor de mi cama, y allí estén parados mi muchacho, mis muchachas, mi esposa— mis amados. Quiero levantar mis manos y cantar,
Día feliz, día feliz,
Cuando Jesús lavó mis pecados.
Él me enseñó como vigilar y orar
Y vivir regocijado todos los días.
Quiero salir de este viejo edificio, cuando haya una vía de escape por aquí adentro. Quiero salir de aquí,
Este manto de carne, lo soltaré y me levantaré
Y agarraré el premio eterno.
Y gritaré mientras voy pasando por los aires,
Adiós, adiós, dulce hora de la oración“.
48 Espero por la gracia de Dios que me pueda parar en Su presencia aquel día, y encontrarlo a Ud., a todos los que están aquí en esta noche. Y cuando me pare allá ante Su gran ser Augusto —en Su gran presencia—y la presencia de las huestes angelicales alrededor, de Aquel que conoce cada pensamiento que está en su corazón. Puedo caminar hasta Él y decir: “Mi Señor, hice lo mejor que pude, con lo que Tú me diste para hacerlo. Tú me diste un don divino siendo un vidente. Di lo mejor de mí. Prediqué Tu Palabra a lo mejor de mi entender, Señor, estos Te siguieron”. Oh, vaya. Pues, si tan solo pudiera tocar Sus pies, tal vez besar la tierra donde Él caminó—y moverme hacia atrás. Y si Él solo me edificara una pequeña cabaña en algún lugar allá más allá de los palacios de todos Uds., yo seré feliz.
Dios les bendiga. Él está aquí en esta noche. Yo declaro que Él es mi Señor. Él es su Señor. Él es mi Sanador, Él es su Sanador. Y yo sé de qué estoy hablando. Él está aquí. ¿Le creerán a Él? Inclinemos nuestros rostros.
(Hermana, ¿podría venir al piano, por un momento?)
No fue mi intención seguir predicando, amigos. Solo que es bastante difícil salir de eso.
49 Nuestro Padre celestial, bueno, perdóname, Señor. Tú fuiste mal entendido, por qué no seríamos malentendidos nosotros. Eso no nos molesta. Tú nos dijiste que seriamos mal entendidos, y lo somos. Y solo estamos agradecidos que podemos llevar el reproche— agradecidos que Tú nos has dado la oportunidad.
Y Te rogamos, ahora, que bendigas a estas personas. Muchos de ellos están enfermos y necesitados, Señor, no hay otra cosa que yo sepa hacer más que presentarles el Evangelio —decirles lo que Tú dijiste. Y entonces, con Tu don divino que me has dado, si Tú tan solo, en esta noche… Y si prediqué aquí—si lo hice erradamente, perdóname.
Te ruego que envíes al gran Ángel de Dios que se parará a mi lado, para ayudarme. El gran don: ángeles -espíritus ministradores- enviados de la presencia de Dios para ministrar la voluntad de Dios a través de Sus siervos. Tu dijiste: “Él da a conocer Sus secretos a Sus profetas”. Sus ministros son llamas de fuego.
Y Te ruego que Tú bendigas en esta noche. Anula toda oposición. Y que entre Tu Espíritu Santo, dulce y amoroso, y que nos bendiga a todos juntos, porque lo pedimos en el nombre de Cristo. Amén.
50 Quiero que sean reverentes. ¿Creen, que si hiciéramos una oración justo donde Ud. está sentado, que Dios sanaría a cada uno de Uds.? Me pregunto lo que, algunas veces, las audiencias piensan antes que comience la reunión. Yo sé lo que la mayoría de Uds. están pensando. Uds. quieren una línea de oración. Eso es lo que están deseando. Ahora, esa es la verdad.
Hermano Bosworth, eso simplemente no funciona en mis reuniones. Eso es todo lo que hay allí. Solo se requiere una línea de oración.
Fíjense, tan pronto mencioné eso, solo para ver lo que era, esa barrera simplemente bajó, ¿ven? Todos aquí adentro quieren la línea de oración—para que se ore.
Muy bien. (¿Repartieron las tarjetas de oración?) ¿Qué fue eso? U. ¿Cuántos? Del 1 a 100.) Muy bien. Tendremos que… No podemos llamar a todos. Solo tendremos que llamar a unos cuantos a la vez, y orar por los enfermos.
Fíjense, si Dios… normalmente en la predicación, pues, como que es otro tipo de unción. Quiero que me recuerden en sus oraciones.
Tarjeta de oración U. Tarjeta de oración… [Espacio en blanco.]
51 ¿Somos nosotros desconocidos, señora? Yo no la conozco a usted. Ud. no me conoce. No hemos tenido contacto en este mundo. [“Nunca le he visto antes.”] Nunca me ha visto antes. Muy bien. Eso nos hace unos perfectos desconocidos. Bien, ahora, si Ud. está enferma, entonces Ud. ha venido a mí para que la ayude. Y la ayuda viene de Dios. Pero, Ud. cree que yo soy su hermano, ¿no es cierto? ¿Cree…? ¿Ha leído Ud. este librito de la historia del Ángel del Señor y cómo me apareció? ¿Alguna lo leyó? Nunca lo ha leído, simplemente viene así. Bueno, entonces, Dios con certeza que la ayudará.
Fíjese, si nuestro Señor Jesús estuviera parado aquí… Él la conoce a Ud. ¿no es cierto? Él sabe todo lo que Ud. ha hecho, y por lo tanto, Él pudiera decirle. Bien, entonces, Ud. siendo una desconocida para mí, si Él a través de Su santa, soberana gracia, me permite saber algo de Ud.—como la mujer en el pozo, o con cualquiera que Él hablaba— entonces, Ud. aceptará su sanidad, ¿no es cierto? Ud. sabría que tendría que haber alguna clase de ser sobrenatural aquí que esté haciendo eso, ¿no es cierto? Ud. tendría que saber que eso vendría de alguna fuente sobrenatural.
Y luego sabría que vendría de algo sobrenatural, más luego es su actitud hacia eso lo que determinaría su sanidad. ¿Ven lo que quiero decir? ¿Cree que Dios aun es el mismo que siempre ha sido? [“Sí, señor”] Ud. cree que Él es el mismo.
Fíjese, Ud. tiene esa condición asmática que la está perturbando, y también tiene un desorden femenino y el examen lo ha probado. Creo que es un quiste, ¿Es correcto? ¿Es cierto? [“Es verdad, cada palabra de eso es la verdad.”] Bueno, entonces, si cada palabra de eso es la verdad, y yo no conociéndola a Ud., pero viendo y oyendo lo que el hombre le dijo a Ud., y viendo que Ud. estaba en casa, y demás, es un ser sobrenatural. ¿Es eso correcto? Entonces le digo que por el mismo Espíritu, si Ud. aceptara a Jesús como su Sanador ahora mismo, Ud. se irá a casa y sanará. ¿Hace eso? Dios le bendiga entonces. Déjeme orar.
Padre celestial, Te ruego que bendigas a nuestra hermana. Y que ella vaya a casa y esté bien en conmemoración de Tus grandes palabras las cuales dijiste: “Sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. Hago esto en el nombre de Jesucristo. Amén.
Ahora, hermana, vaya feliz regocijándose, agradeciendo a Dios por su sanidad.
52 Muy bien. Venga, señor.
Ahora, ¿Cuántos aquí adentro creen la primera vez con todo su corazón? Digan: “Yo creo, hermano Branham, que Jesucristo ha resucitado de entre los muertos”. Eso es suficiente para probarme ahora mismo que Él está aquí. ¿Levantará su mano, y dirá: “Yo lo creo”? Gracias, gracias. Eso es para los recién llegados, para todos Uds.
Ahora, el Señor les bendiga. Ahora, entiendan que yo no soy un sanador, amigos. Yo no podría sanar a nadie. Si pudiera, estoy seguro… yo sentado aquí miro a esta mujer que está paralizada. Desde luego bajaría y la sanaría. Yo sé lo que está mal con ella. Sé dónde está su problema. Sé que con esta mujer es lo mismo. Ambas son paralíticas. Es correcto. Tienen eso desde hace mucho tiempo. Sé que hay una pequeña sombra que cuelga allí detrás de usted. Si pudiera cruzar por esa sombra allí, Ud. se levantaría de ahí y saldría caminando del edificio. Es correcto. Si yo pudiera… Pero no puedo ponerla a Ud. sobre la sombra. Su propio espíritu tiene que elevarse de esta manera. Allí lo tienen. Es solo un pequeño… Ud. piensa: “Bueno, yo estoy en tal condición, yo solo…” Vea.
No piense así. Dios la puede sanar de eso mismo al igual que de un dolor de muela.
[Espacio en blanco en la cinta]… levántese de un paso. Muy bien.
53 Discúlpeme, señor. Lo lamento. Ud. es el paciente, ¿no es cierto? Muy bien.
Algunas veces hablando de esa manera, sabiendo que tengo una audiencia delante de mí, me hace sentir que yo… la unción. Si entro demasiado en ella, entonces eso me lastima, Uds. saben. Entonces la visión comienza a moverse, no sé qué hacer exactamente.
Ahora, Ud. es un creyente. Veo eso ahora, que—Ud. es un cristiano. Fíjese, porque yo sé eso, tan pronto capto su espíritu, su vida parece recibirlo positivamente. Ud. está muy consciente que algo está cerca. ¿Alguna vez ha visto la fotografía del Ángel en el periódico? Aquí la tenemos. Ellos la han probado científicamente. Eso es exactamente lo que está cerca.
Ud. es un ministro. Ud. es un ministro. Y Ud. es un predicador Metodista. ¿Es correcto? Su nombre es O´Banion, ¿Es correcto? Ellos lo llaman a Ud. Howard, ¿no es cierto? ¿Hermano Howard? Ese es su nombre. Y Ud. está sufriendo con una clase de problema allí adentro del colon. Y por eso le ha salido un sarpullido en su… alguna clase de brote. ¿No es eso cierto?
Ud. tiene una esposa que tuvo una operación hace algunos años o hace algún tiempo, era de la vejiga. ¿Es correcto? eso le causó una mala infección, y ella tiene asma del corazón. ¿Son ciertas estas cosas, señor? [“Sí, señor”] ¿No es cierto? [“sí, señor. Eso es cierto.”] Es la verdad. Muy bien. Algo aquí sabía eso. ¿Es cierto? Eso es el Ángel del Señor, ¿ve? Él lo puede sanar, mi hermano.
Nuestro Padre celestial, Te ruego que bendigas a nuestro hermano. Sánalo, amado Dios. Y que sus problemas, sean los que sean, que desde esta noche en adelante terminen, porque Él ha venido reverentemente, y ha creído en Tu Hijo Jesucristo —que resucitó de entre los muertos como Él lo ha prometido, y está viviendo en Su iglesia esta noche. Dios bendiga a mi hermano, a quien bendigo en el nombre de Jesucristo para su sanidad. Amén.
Dios le bendiga, mi hermano. Vuelva por su camino. Que Dios esté con Ud.
54 Muy bien. Billy… o, hermano Woods, ¿es este el paciente?
¿Es Ud. una creyente, hermana? ¿Cree que yo soy Su profeta? ¿O Su predicador, o…? Yo capto eso. Es el Espíritu que dice eso, vean Uds. Yo mismo, no me importa decir eso, ¿ven? Pero ¿cree que Dios está aquí para ayudarlo? [“Lo creo.”] No puedo ayudarlo ya más sino por medio de la revelación de Dios, o por una visión. Y al hacer eso, pues, tal vez podría ayudarle.
Hay muchas cosas que andan mal con usted. Una es que tiene artritis, lo otro es que tiene problema del corazón, tiene un problema del estómago, también tiene problema del riñón. ¿Es cierto? [“Sí.”] Veo que está hablando con un doctor o algo. No pude verlo perfectamente. Solo por un momento, quiero hablar con Ud. otra vez. Allí sucedió algo que no vi. Quiero hablar solo por un momento con Ud. nuevamente, como hablando con la mujer…
Oh, aquí está Él, algo anda mal con su… algún tipo de asfixia en su garganta. Eso lo causó una vieja condición de bronquitis que tuvo hace mucho tiempo… hace algún tiempo—¿Es correcto?— hace mucho tiempo. Y está concluido… ¿Cree ahora? Vea, más visión, eso simplemente me debilita más. ¿Acepta su sanidad? [“Sí.”]
Señor, sánala, Padre. Te ruego que tengas misericordia de ella. Y que ella salga esta noche y sea completamente sana. Te lo pido en el nombre de Cristo. Amén.
Dios le bendiga, hermana, sea cual fuere fue la verdad, ¿No es cierto? Es la verdad ahora, vaya y sea sanada, en el nombre de Cristo.
55 Muy bien. Venga, señora. ¿Cree con todo su corazón? ¿Cree que Dios me envió para ayudarla?
¿Por qué está llorando, señor?, está llorando. ¿Quiere que Dios lo sane de ese problema de la próstata? ¿Lo cree? Póngase de pie. Ahora, acepte su sanidad, vaya a casa, ese problema de la próstata se fue de Ud. en el nombre del Señor Jesús.
¿Cree que yo soy el siervo de Él? ¿Lo cree con todo su corazón? Ud. tuvo un accidente. Y Ud. se lastimó… es su cuello, y su pierna. Ud. se cayó de un registro, o algo. ¿No es cierto? Hace mucho tiempo…Ud. se lastimó. Su problema está exactamente en su espalda, es una tensión del nervio que está causando eso aquí, y aquí debajo.
¿Fueron ciertas esas cosas? [“Sí.”] Si quisiera, ¿le dará a conocer a la gente esto? ¿Es eso la verdad? [“Exactamente.”] ¿Cada detalle? [“Sí.”] Bueno, lo que Él le haya dicho a Ud., ese no fui yo. Esa solo era mi voz, pero yo estaba en otra parte, viéndole a Ud. en alguna otra parte. Me parece—no estoy seguro— pero me parece que alguna cosa le sucedió. ¿Fue eso correcto? ¿No se cayó, o cae, o cayó en algo? [“Sí, hace trece años.”] Eso es la verdad [“Sí.”] Entonces es Dios confirmando que le he dicho la verdad. Y aquí está lo que es la verdad. Jesús le sanó a Ud. cuando Él murió en el Calvario, ¿acepta eso? [“Sí.”] Venga aquí.
En confirmación de Tu Palabra, Oh Dios, para cumplir lo que dijo Tu Hijo Jesucristo, pongo mis manos sobre mi hermana, quien tiene la confianza que ella está parada en la presencia, no de su hermano, sino en la presencia de Jehová Dios. Y Te ruego, Dios, que la bendigas por su fe, y que ella se vaya sana. Porque lo pedimos en el nombre de Tu Hijo Jesús. Amén.
Dios le bendiga, hermana. Vaya y testifique ahora, y déjenos escuchar lo que pase.
56 Venga hermana.
Ahora, sean lo más reverentes que puedan. Las visiones—eso lo hace tener un sentir extraño. Mis labios los siento como que están así de gruesos, y por todas partes sobre mí. Ahora, por favor no se muevan. Siéntense quietamente por un momento, manténganse en oración, para poder volver en mí mismo, alrededor, un poquito.
¿Están creyendo? El Señor Jesús está aquí confirmando Su Palabra. Y oro que la crean. Si Él no puede hacer que Ud. crea, ¿de qué vale que yo esté intentando hacer algo?
Hermana, míreme un momento hasta que pueda verla. Solo sea reverente. Yo tan solo quiero hablar con Ud., solo… Vea, Ud. es un ser humano como lo soy yo. Yo debo captar su espíritu para poder saber y ver. Pero Ud. está aquí por alguien más. Es su mamá. Es una mujer anciana y no puede venir a la reunión. Y hay algo que anda mal con su estómago. Oh, el doctor… es un cáncer. La mujer se está muriendo, ella le pidió a Ud. que viniera y: “Párate por mí”, la veo a ella mientras lo dijo, cuando Ud. salió y pasó por la puerta, y dijo que se parara en su lugar. ¿Es verdad, señora?
Nuestro Padre celestial, envía a ella Tus bendiciones. Cualquiera que sea su petición, Señor, por sanidad, concédelo a ella mientras yo bendigo a esta pobre mujer, porque lo pido en el nombre de Tu Hijo Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga, hermana, regrese y que le sea concedido así como cree, será de esa manera. Dios le bendiga.
Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”.
57 Venga, señora. Tenga fe. ¿Está creyendo con todo su corazón? Muy bien, señora. Quiero que vea para acá por un momento, hacia mí. ¿Cree que yo soy el siervo del Señor? —Indigno de decir eso. Estoy avergonzado de mi vida, avergonzado de mi ser, aun de afirmar que soy Su siervo. Pero aun, por medio Su gracia, Él me ha hecho Su siervo. Y mis manos para representar… ¿Cómo es que mis manos pueden representar las Suyas, viendo que mis manos no son santas para representar las santas manos de Él? Pero, ¿las manos de quién podrían ser santas? Todos nacimos en pecado, formados en iniquidad; viniendo al mundo hablando mentiras.
Ahora, solo por un momento. Hay un demonio en la audiencia gritándole a esta mujer. Está sobre aquella mujer, allí mismo. Ud. tiene asma, ¿no es cierto, señora? —asmática. Muy bien. Póngase de pie. Correcto. Levántese, la señora que tiene puesto el abrigo negro. Es correcto. Vayan a casa, Uds. dos, ahora, son sanadas. Dios les bendiga. Regresen en el nombre de Jesús.
Digamos: “Alabado sea el Señor”. Muy bien. Yo sentí eso, son demonios llamándose unos con otros.
58 Venga, señora, crea con todo su corazón. ¿Quiere deshacerse de ese problema del riñón e irse a casa y estar bien? Diga: “gracias, Señor Jesús, por sanarme.” [“Gracias, Señor Jesús, por sanarme”].
Dios, bendícela, sánala, Te lo ruego en el nombre de Jesucristo, que Tú lo concedas, Padre. Amén y Amén.
Venga, señora. ¿No fue algo extraño, cuando le dije a ella: “problema del riñón”? Bueno, Ud. tiene lo mismo. Solo continúe, y diga: “Señor, gracias por mi sanidad”. Lo pido en el nombre de Jesús. Amén.
Muy bien. ¿Cree con todo su corazón, señora? ¿Cree que yo soy Su siervo? [Salto en la cinta] Menonita. Y Ud.… muy amorosa. Agradezco su fe en Jesucristo. En Fort Wayne, Indiana, muchos de Uds. estuvieron allá y fueron sanados. Un ministro Menonita me casó. Se agradece su lealtad. Y Ud. sufre, veo, especialmente en una habitación de noche, hay algo que toma… Oh, sí. Ud. está tosiendo bastante fuerte. Es una condición asmática. ¿Es cierto? Al dormir en la noche, Ud. difícilmente puede dormir, eso es tan terrible—¿no es cierto eso?—en una habitación que tiene para Ud. Ahora, Dios sabe que eso es la verdad. ¿Cree que va a estar bien, ahora? ¿Puedo pedirle a Dios que la ayude, hermana, mientras Ud. avanza?
Dios Todopoderoso, creador de los cielos y la tierra, bendice a esta mujercita a quien bendigo en Tu nombre, y que ella sea sanada esta noche y que lleve este mensaje a su gente, que Jesucristo resucitó de entre los muertos y es un gran sanador, que sana todas las enfermedades de ella. Te pido esto en Su nombre. Amén.
Dios le bendiga, mi hermanita. Vuelva por su camino regocijándose, creyendo y siendo sanada.
59 Muy bien. Venga, señora. Ese es un demonio terrible. La pone a Ud. con mareo y molesta todo el tiempo. Es azúcar, la diabetes, ¿ve Ud.? Pero Dios puede sanarla de eso. Parado aquí entre Ud. y yo, ahora, está goteando así— sangre blanca. Esas son inyecciones de insulina, y las cosas que tiene que hacer para mantenerla controlada. Yo ruego a Dios que la sane. ¿Lo aceptará ahora, acepta su sanidad?
Oh, Jesús, Hijo de Dios, que esta pobre alma venga al Calvario ahora mismo, y reciba una transfusión de sangre de esa santa sangre allá en el Calvario, y que nunca tenga necesidad de otra inyección mientras ella viva. Oh, ruego esta bendición para ella en el nombre de Jesús. Amén.
Dios le bendiga, hermana, regrese regocijándose, vaya feliz. Si quiere regresar, o a donde desee ir. Muy bien.
60 Venga, señora. Si Dios hablara y dijera qué anda mal con Ud., ¿aceptará su sanidad? ¿La aceptará? Prométame eso. Ud. tiene problemas con sus ovarios, eso es un problema femenino, que le causa un flujo. ¿No es cierto? Muy bien. Regrese ahora y sea sanada. Solo dé la vuelta y diga: “Gracias, Señor Jesús”. [“Gracias, Señor Jesús.”], salga por este lado, o por donde quiera irse. Diga: “Gracias”.
No fue algo extraño cuando le dije a ella eso, porque Ud. sufre de lo mismo. Eso le dejó a Ud. al mismo tiempo que salió de ella. Dios le bendiga. Vaya, y sea sana.
Digamos: “Gracias a Dios”.
Cosa extraña, Ud. tenía lo mismo, señora. ¿Es eso correcto? Un desorden femenino. Solo continúe. Ud. también ha estado nerviosa por un tiempo, ¿no es cierto? No se preocupe por eso. Eso fue lo que causó, vea Ud., eso pudo causarle una menopausia prematura, pero, solo siga agradeciendo a Dios. Allí adentro estaba una úlcera, pero ahora se fue. Vaya creyendo a Dios y Ud. sanará.
Digamos: “Gracias a Dios”.
61 Venga, creyendo con todo su corazón. Deshágase de esa diabetes, y demás. Regrese a casa y sea sana. ¿Le cree a Dios con todo su corazón? ¿Cree que Él le va sanar ahora mismo? Déjeme poner… Quiere que ponga las manos sobre usted. Eso está bien.
Señor, Jesús Te ruego que la sanes. Que ella vaya en el nombre de Jesús, y sea sana.
Dios le bendiga, hermana.
Muy bien. Venga señora, venga, con todo su corazón, señor. Desde luego, veo que está usando lentes, lo cual es por causa de sus ojos. Cualquiera puede ver eso. Tal vez hay algo más que anda mal que Dios me revelará para que… La gente dice: “Bueno, desde luego, sabemos que sus ojos están mal,” de esa manera. Y viendo esos discos sobre sus ojos. No hablaremos de eso, porque Uds. saben eso, pero tal vez hay algo más que está mal. Dios lo revelará. Sí, señor.
¿Cree con todo su corazón? Ud. también tiene un problema del corazón. ¿Es correcto? Muy bien, siga adelante ahora. ¿Cree Ud.? Dios le bendiga. Vaya y sea sano en el nombre de Jesús.
62 Venga, señora. Crea con todo su corazón a medida que pasa. ¿Cree que si Dios pudiera ayudarla aquí…? Si Dios me revelara cuál es su problema, ¿creerá que Él le sanará? [“Seguro.”] Ud. crea eso con todo su corazón. Manténgase quieta por un momento.
Sí, es aquella señora que está sentada allí mismo. Ud. tiene un problema del estómago, ¿no es cierto, hermana? ¿Problema del estómago?
Ud. también tiene problema del estómago, ¿no es cierto? Las dos son sanas. Regresen a casa y coman lo que deseen.
La señora sentada a dos de Ud., allí, ella también tiene problema del estómago. Justo abajo… Aquella otra señora, también, sentada allá abajo, también tenía un problema de estómago. ¿Cree con todo su corazón? ¿Lo cree? Es una condición ulcerada que está causando úlcera péptica. Vaya a casa y coma lo que desee. Dios le bendiga.
La señora sentada justo en medio de Uds. tenía una hernia. ¿Es cierto, señora? ¿Lo cree? Vaya a casa.
¿Cuál es el problema, señor? ¿Cree con todo su corazón? Muy bien. Ud. tenía un problema del corazón, y reumatismo. Crea que Dios lo sanará justo allí. Si lo cree, puede levantarse, Él lo…
Ud. tiene un problema con la vejiga, el que está sentado junto allí—problema de la vesícula. ¿No es cierto, señor? Muy bien. Ud. también puede levantarse, y aceptar su sanidad e irse a casa. Ud. se puede ir siendo sano. Dios le bendiga. Eso es. Vaya a casa, Ud. es sanado.
Ud. estaba parado aquí anoche intentando creer, ahora su fe lo ha sanado. Dios le bendiga, vaya a casa, Ud. está bien, y estará completamente bien.
Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”.
63 Venga, señora. Venga, Ud., señora. ¿Cree que yo soy Su profeta—Su siervo— con todo su corazón? Ud. tuvo un momento difícil esta mañana al levantarse, ¿no es cierto? Esa artritis la perturba tanto de mañana. ¿Qué si le dijera que ya se fue, lo creería? Baje de la plataforma, camine como una jovencita. Siga adelante y sea sana en el nombre de Jesucristo.
Tenga fe en Dios. Oh, lo que el Espíritu Santo pudiera hacer ahora mismo.
Venga, señor, ¿Está creyendo? Si Dios me revelara cuál es su problema, ¿aceptará su sanidad? Ud. tiene diabetes, su sangre. Dios le sanará. [“Alabado sea el Señor.”] Vaya, créalo. Dios le bendiga, hermano.
Digamos: “Gracias Dios”.
Venga, señor. ¿Cree con todo su corazón? ¿Qué lo hizo saltar cuando dije: “problema del corazón”? Porque su corazón es lo que lo está perturbando. ¿No es cierto? Ahora, regrese a casa y sea sano. Si cree de todo corazón, Jesucristo le sanará.
Padre, Te ruego que sanes al hombre, porque sabemos que, sin esto, él moriría pronto. Te ruego que Tú lo ayudes. Amén.
Dios le bendiga, mi hermano. Dios sea con Ud.
Muy bien. Digamos: “Gracias a Dios”.
64 Dios le bendiga, hermana. ¿Cree Ud. por el muchachito? [“Sí.”] Problema femenino y este jovencito aquí… ¿cree que él se deshará de eso? [“Sí”] ¿Que él renunciará a tenerlos [“Sí, señor”]—esos espasmos? Es epilepsia [“Sí, señor”] Ud. viene de fuera de la ciudad. [“Sí, señor”] Ud. viene de una región alomada. Hay mucho… ya iba a decir Carolina o Virginia, uno. Yo diré Virginia [“Sí”] ¿Es correcto? [“Sí, señor”].
Ahora, esta es epilepsia. Quiero que todos inclinen sus rostros. Tráiganme al bebé.
Ven aquí, hijo.
Ahora recuerden, esta es de la clase que se escapa. Quiero que toda madre con su hijo, se pare cerca. No soy responsable. Recuerden. Si algo sucede… Si Ud. es crítico, este es el momento para que se vaya. La epilepsia es una de las cosas que causa más problema que nada. No digo que yo pueda. Pero con la ayuda de Dios, creo que puedo hacer que se vaya de él. Pero, recuerde, eso estará en el edificio. Ahora. Inclinen sus rostros y no los levanten hasta que yo les diga.
Mira para acá hijo. Jesucristo el Hijo de Dios murió por ti, querido, para que tú fueras sano; y que esta cosa salga de ti. Bien. Si Jesús te sana, ¿le servirías a Dios toda tu vida, y Le servirías, y seas un joven si Dios te deja vivir? Si Él te llama para predicar el Evangelio, ¿predicarías lo que Él quiere? ¿Harás eso?
Dios Todopoderoso, quien trajo a Jesús de la tumba, este diablo ha robado a este joven aquí, viendo que allí yace un futuro para él en su vida, yo creo. Es por eso que tomo a este muchachito bajo esta consideración. Te pido que tengas misericordia de este niño.
Ahora, tu demonio que te llamas epilepsia, en el nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, te conjuro por el Dios vivo, sal del muchacho. Déjalo. Sal de este edificio y a nadie más atormentes. En el nombre de Jesucristo, te ato y te lanzo fuera de este niño, por la autoridad del vicario y sufrido Jesús, el Hijo de Dios en el Calvario, te pido que te vayas de este niño.
Mira para acá, hijo. Ya salió de él ahora., madre. Se ha ido. Solo siga creyendo, y no regresará más. Dios te bendiga, cariño. Dios te bendiga. Siga adelante. Su problema también se terminó, hermana. Vaya. Dios le bendiga
Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”.
Ahora, levanten su rostro. Levante su rostro. Ahora. Yo pensé que iba revelarse. Yo creo que ese muchacho tiene un futuro. He visto algo. No podía entender lo que era, porque estoy tan débil en este momento, pero creo que algo se mostró para el muchacho.
65 Ahora, sean reverentes. Tengan fe en Dios. Crea en Él con todo su corazón.
Veo a una damita sentada allá, orando. El Espíritu está colgando sobre ella—un halo. Hay algo mal con su cintura. Ud. está sufriendo de una condición nerviosa. Ud. estaba orando para que yo le hablara. ¿Es cierto, señora? —cuando su oración estaba en progreso. La damita de blanco allá. ¿No es cierto? La veo. Muy bien. Ud. va a sanar, ahora. Ud. va a ser completamente sana.
Hay un pobre sentado allá con una muleta en su brazo. Mire para acá, señor. ¿Me cree…? Eso está bien. ¿Me cree que yo soy el profeta de Dios? Lo cree. Muy bien. Ud. tuvo recientemente una embolia que lo dejó en esa condición. Y eso debe haber sido… Ud. tenía las mismas ropas puestas. Ha sido en el último día o el segundo, Ud. visitaba al doctor, y el doctor le está poniendo algo… está en su corazón, y él dice que Ud. tiene un problema del corazón, él movió su cabeza, y dice que Ud. no puede vivir, pero solo un poquito. ¿Es esa la verdad, señor?
Yo aceptaría a Jesucristo como mi sanador, pondría esa muleta en mi hombro, y saldría de aquí glorificando a Dios, si yo estuviera en su lugar. Dios le bendiga. Tenga un poco de agallas, como aquellos con la convicción del Espíritu Santo chapado a la antigua, y salga. Dios le bendiga. Ahora, póngase esa muleta sobre su hombro y siga, Ud. está curado.
66 Digamos: “Alabado sea el Señor” ¿Ahora creen? ¿Cuántos creen? Levanten sus manos. Ahora, inclinen sus rostros.
Padre celestial, Te ruego en el nombre de Tu Hijo Jesús, que eches fuera a todo espíritu inmundo, a todo diablo que está en este edificio. Que se vayan todos, y cada uno esté perfectamente sano.
Oh, Dios, Tú quien te paraste aquí hora tras hora, y has confirmado Tu Palabra con las señales que siguen. Cuánto más tiempo las personas de este mundo no te creerán, Señor. Oh, Dios, concede que cada espíritu de incredulidad, y toda duda sea alejada de las personas ahora mismo. Y que el poder de Tu Hijo resucitado tome su lugar, y les de fortaleza y poder. Y que cada persona que está aquí adentro sea sanada, ahora mismo.
Señor, que los lisiados caminen. Que todo aquel que está en muletas, salga caminando, y se pongan las muletas sobre sus hombros. Que los paralíticos salgan caminando de aquí en esta noche, que empujen esas sillas de ruedas delante de ellos, y que todo corazón salga regocijándose, todos sanados, Señor. Yo condeno a todo diablo, por el sufrimiento de Jesucristo en al Calvario, donde Él obtuvo la victoria. Yo digo que todo demonio está derrotado en el nombre de Jesucristo. Les pido que salgan de las personas. Amén.
Dios Todopoderoso que levantó a Su Hijo de entre los muertos, Oh, sana a cada uno, en esta hora. ¿Están creyendo? Si están creyendo, pónganse de pie, boten las muletas. Levántense y salgan de sus lugares. Y Dios lo sana a cada uno.
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