OBRAS DEL MENSAJE


Háblale A La Peña
Owensboro, Kentucky, E.U.A.
53-1115A
1 Números… y quisiera hablarles unos cuantos minutos, tener su atención. Esta mañana tuvimos un servicio muy agradable en la iglesia del hermano Roger, una bienvenida muy calurosa. Y cuando nos fuimos, mi esposa me dijo, ella dijo: “¿No te hace eso recordar el tabernáculo cuando comenzamos?”
Y yo dije: “Claro que sí”.
Es exactamente de la manera como nosotros comenzamos, sólo un grupito de gente que tenía un pequeño—una iglesia pequeña, sin piso en ella. Nosotros ni siquiera teníamos un piso, y las ventanas antiguas. Recuerdo que el primer año vino una helada, y ahí venían las mujeres caminando por allí y la helada en el suelo cuando… hicimos una fogata y calentó todo y derritió el hielo, y el barro como así de profundo en los tobillos, y ahí venían ellas caminando a través del barro, Uds. saben, sacándolo. Sentados alrededor, con una pequeña estufa en la parte de atrás, y uno aquí, pero adoramos al Señor. Disfrutamos de un momento maravilloso.
2 Muchos de esos ya han cruzado al otro lado del alto mar, la división. Yo los observé al final del camino, los sepulté. Tan cierto como que existe un Dios en el Cielo, yo creo que, si vivo fiel a Él, algún día en una tierra mejor, yo estaré con ellos otra vez.
Así que eso es lo principal, después de todo ¿qué es la vida? Nosotros sencillamente no sabemos cuánto tiempo ella va a durar, quizás nos vayamos esta tarde, puede que esta sea la última vez que estemos juntos. ¿Sabían Uds. eso? Pero, ya sea que fuere así o no, nosotros no podemos perder, no hay manera de que los cristianos pierdan, ¿verdad? Uds. sencillamente no pueden perder sin importar lo que hagan. En el cristianismo no existe perdida. Si yo vivo gano, y si muero gano. Bueno, dije muero, pero yo no puedo morir. Mientras que yo tenga Vida eterna dentro de mí, no puedo morir. ¿Sabían Uds. eso? Uds. no pueden morir.
3 Para los cristianos no existe tal cosa como la muerte. No hay una sola Escritura en la Biblia que les diga a Uds. que un cristiano muere. Es todo lo contrario, todos nosotros estamos vivos. Jesús dijo: “El que en Mí cree tiene Vida eterna”. ¿Es correcto eso? ¿Cómo puede tener un fin si es eterna? ¿Ven?
“El que oye Mis palabras y cree en el que me envió tiene Vida eterna, y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a Vida”. Eso es verdad.
Así que, nosotros no podemos morir, y no podemos dejar de existir. Siempre existiremos. Hubo un tiempo cuando Ud. no era nada o algo, pero jamás habrá un tiempo en que Ud. no sea algo, y esté en alguna parte. Ud. estará en alguna parte después de esto aquí, por todas las edades incesantes, Ud. estará en alguna parte por toda la eternidad.
4 Así que ahora, sólo medito en eso a veces cuando las pruebas se tornan difíciles, y encuentro obstáculos en la vida como todo el mundo, algunas duras pruebas en las que tenemos que esforzarnos para salir adelante. Pero cuando lo tengo muy difícil yo sólo pienso en esto, bueno, ¿qué diferencia hace eso? La Biblia dice: “Todo ayuda a bien a los que le aman a Él”. ¿Es correcto eso?
Así que, quizás es por mi bien. Así que, yo simplemente sigo adelante y asumo la cosa de todos modos. Y no hay nada que lo pueda molestar a Ud. Ni aun la misma muerte le puede molestar. Pero cuando la muerte viene… El viejo apóstol, cuando ellos estaban construyendo un patíbulo allá donde cortarle la cabeza, pues, él dijo: “Muerte, ¿dónde está tu aguijón? Sepulcro, ¿dónde está tu victoria?” La muerte no tiene aguijón, ningún… “Pues, sepulcro, ¿dónde está tu victoria?”
El sepulcro dijo: “Dentro de poco te tendré. Te llevaré”.
Él dijo: “¿Qué puedes tú hacerme a mí?” Así es.
5 “Yo simplemente te apunto a ti hacia allá, al Hombre en el cual yo estoy, Jesucristo, Quien rompió todas las ataduras de ti y resucitó. Ahora, ¿cómo me vas tú a retener?” Así es.
La muerte dijo: “Te haré chillar y gritar”, cuando venga.
“Muéstrame que puedes hacerlo”. Lo único que yo sé que Dios hizo con la muerte, es que Él la amarró a una carreta. Lo único que ella puede hacer es llevar a un creyente a la Presencia de Dios. Así que ¿qué va ella a hacer? Ella no nos puede dañar. Así que, nosotros no tenemos nada de qué preocuparnos, ¿verdad?
Si la tinaja de harina está vacía, Dios prometió que Él la supliría. Tal vez Él quiso que se vaciara de vez en cuando. ¿Ven? Y quizás si algo más sucede, o si los niños no tienen suficientes zapatos, pues, para todos, pues, Ud. tenga que comprar un par este sábado y esperar dos sábados para comprar otro par… Yo sé lo que es eso. Bueno, Dios suplirá todo.
6 El hermano Bosworth habló acerca de estar en una reunión una vez. Él dijo: “Bueno”, dijo, “yo tuve una reunión”, dijo, “pagué mi pasaje para California”. Dijo: “Yo seguí teniendo reuniones”, dijo, “los otros hermanos que pasaban por allí, Smith Wigglesworth y ellos”. Todos ellos recogían ofrendas… y se iban. Dijo: “Yo no tenía ninguna ofrenda y endeudándome más”. Así que entonces cuando llegó la hora de irme a casa, dice que ellos recogieron su ofrenda, y esa noche él recogió ofrenda, dijo, “vaya”, dijo: “llovió tremendamente, y nadie asistió”. Así que él tuvo que pedir prestado dinero para irse a casa. Dijo, bueno, él le agradeció al Señor y se fue a casa.
Fue a otra reunión, y allí estaba. ¿Ven? Eso es. ¿No es Él un Padre amoroso? Todos nosotros le amamos a Él.
Ahora, en Éxodo donde estábamos, o mejor dicho en Números, donde estábamos leyendo en el capítulo 20, comenzando con el versículo 7.
Y habló Jehová a Moisés, diciendo:
Toma la vara, y reúne a la congregación, tú, y Aarón tu hermano, y hablad a la peña a vista de ellos; y ella… (Quiero que se fijen bien) ella dará su… (Miren, su es un pronombre personal, ¿ven?) Ella dará su agua, y le sacarás agua de la peña, y darás de beber a la congregación y a sus bestias.
7 Ahora, inclinemos nuestros rostros un momento.
Padre, Te damos gracias. Te damos gracias de lo profundo de nuestro corazón de que Tú estás aquí. Te damos gracias por estas personas. Por encima de todas las cosas Te damos gracias por enviar a Jesús a nosotros. Cuando éramos pobres gentiles llevados a los ídolos mudos, hace dos mil años, tan primitivos como podíamos serlo, viviendo allá sin ropa, comiendo todo lo que pudiéramos encontrar en el suelo. Cualquier cosa muerta, contaminada, nosotros nos lo comíamos de todas maneras—nuestros padres. Y ellos erigían ídolos y los adoraban. Y mientras nosotros éramos pecadores en esa condición, Dios en Su misericordia, sabiendo que éramos de Su propia creación, envió a Jesús para llamar a los gentiles al arrepentimiento.
Oh Dios, y ahora somos hijos e hijas de Dios, y el pueblo más altamente respetado de la tierra. Cómo Te agradecemos a Ti por esto, todo porque podemos llevar el nombre de cristianos. Oh, Te amamos, Padre.
8 Y ahora, hoy cuando me toca la suerte, y este es el pueblo que Tú enviaste para que escuchara, yo quiero hablarles a ellos acerca de Tu amor. Y ruego que Tú circuncides mis labios, mi corazón, mi mente, para que yo sólo diga y piense las cosas que son correctas, y hable las cosas que son correctas. Entonces abre sus corazones, Señor, para que ellos puedan recibirlo. Y que el Espíritu Santo tome las cosas de Dios ahora y las dé a cada individuo, según tengan necesidad, porque lo pedimos en el Nombre de Cristo. Amén.
Supongo que algunas de las personas nunca obtuvieron sus pañuelos. Creo que son los mismos que estaban aquí anoche, y probablemente ellos no los han recogido. ¿Cómo dice? Unos nuevos… Bueno, mientras que estamos aquí, antes de que se me olvide, oremos por ellos.
Señor, yo ruego que Tú los sanes. Oh, pensamos en la mujer Sunamita viniendo a Eliseo, y te pedimos ahora, así como aquel bordón fue llevado, y ellos tomaban del cuerpo de Pablo pañuelos y delantales, que estas personas sean sanadas en el Nombre de Jesús lo rogamos. Amén.
9 Amigos, es un día tan maravilloso en que vivimos, y yo sigo mirando aquí a la hermana Beeler. Si esta dama no es una perfecta hermana Hoover, yo pensé que ella era la hermana Hoover una docena de veces. Y la llamé así esta mañana. La escuché a ella en una reunión la otra noche, gritando. Me fui a casa y pensé: “Bueno, hermana Hoover, Ud. tuvo una mara…” Bueno, ella no estaba allí. Y yo nunca había visto dos personas que se parecieran tanto en mi vida.
Una dama que está en la… bueno, ella se queda en nuestra casa allá; ella es una mujer cristiana muy encantadora, y ella cuida a los niños y demás por nosotros, una persona muy encantadora. Y ella usa su cabello, se parece a ella, actúa como ella en todo sentido. Y así que, la Sra. Beeler está con mi esposa allí, yo estaba diciendo que había una… como atraen su atención a eso. Pero cada vez que yo miro hacia allá pienso… A veces yo miro hacia la audiencia para ver si veo a alguien que yo conozca personalmente.
10 Alguien dice: “Bueno, ¿no me vio Ud., hermano Branham. Yo estaba sentado justo enfrente de Ud.?” Y yo nunca los vi a ellos.
Yo voy por la calle, y mi esposa me dice: “Bueno, ¿no viste tú a esa persona?”
Yo digo: “No, no los vi”.
Bueno, yo no sé, me supongo que es porque soy tonto, pero yo sencillamente no miro alrededor para ver a la gente. Yo no sé si yo… Alguien pasa y si no levanto la cabeza, pues, perdónenme, simplemente atribúyanlo a mi ignorancia. Pero entonces yo trato de hacerlo en la reunión, he estado tratando de mirar alrededor para ver si podía ver a alguien que yo conociera.
11 Ahora, vamos a ir a la Escritura para leer sólo un poquito, y miren, hablaremos sobre esto sólo por unos cuantos minutos. Ahora, a mí me gusta pensar en… Y miren, si simplemente nos congregamos… Yo les prometeré a Uds. con la ayuda de Dios, yo… Trataremos de salir de aquí en los próximos cuarenta y cinco minutos si podemos.
Si Uds. oran conmigo ahora, y enfoquémonos de lleno en la Palabra. A mí me gusta la Palabra, ¿a Uds. no? Y uno estira la mano y agarra esas viejas perlitas y las pule un poquito y las mira; ellas son hermosas, y las cosas de la Escritura. Yo creo que todo el Antiguo Testamento fue un tipo perfecto del Nuevo Testamento. Fue sólo la sombra.
Ahora, si yo me metiera bajo ese sol allí, y fuera caminando hacia esa pared, y mirara mi sombra allí encima, yo tendría cierta idea de cómo fuera yo. Si es que yo fuera un animal de cuatro patas, o si yo tuviera alas como un pájaro, o cómo fuera yo.
Ahora, esa es la sombra. Y mientras que el sol se está ocultando a través del tiempo ahora, estamos viviendo a las sombras de la venida de Jesús, ¿no les parece a Uds.? Y estas cosas que vemos sucediendo son sólo una sombra de lo que está a punto de acontecer.
12 Oh, me imagino que le estoy hablando a una audiencia completa de gente llena del Espíritu Santo. Y saben una cosa, amigos, yo creo que estamos al borde de una de las cosas más grandiosas que el mundo alguna vez haya recibido o de la cual haya oído, simplemente… Estamos justo al borde.
Ahora, cuando el Ángel del Señor se encontró conmigo… La primera cosa, Uds. recuerdan, muchos de Uds. veteranos aquí que han estado en la reunión. Al principio cuando Él se encontró conmigo, Él me dijo que tomara la mano de la persona. Anoche, o en algún momento, o ayer en alguna parte, conocí a un niñito. Yo simplemente los tomaba de la mano para ver si, sí, todavía es igual. ¿Ven? Y entonces Uds. pueden observarlo cómo se moverá, verán con sus propios ojos cómo funciona la cosa.
13 Y entonces, Él dijo: “Entonces si tú fueres muy reverente, acontecerá que tú conocerás los mismísimos secretos de sus corazones”. Él dijo: “Si ellos no creen la primera, ellos creerán la segunda”.
Bueno, durante dos, o tres, o cuatro años, eso es todo lo que yo sabía acerca de cómo…Yo ponía mis manos sobre la persona.
Bueno, luego vino a suceder de esta manera. Entonces ahora, hay algo presionando que me dice que estamos justo en el… que el tiempo cuando algo más está a punto de manifestarse, que será mayor que cualquier cosa que hayamos oído hasta ahora. Y yo estoy muy agradecido por eso, y Uds. oren por mí para que Dios me permita vivir para verlo (¿Ven?), para verlo manifestarse. Y miren, yo ruego que Dios permita que todos Uds. vivan para verlo.
14 Nosotros sabemos que cuando pasemos al otro lado de ese… Imagínense todas las cosas que son misteriosas ahora. Cuando nuestros ojos se cierren y despertemos con Él, entonces no será misterioso. Todos los grandes misterios que no entendamos, sencillamente estarán allí cuando partamos de esta tierra. ¿No será maravilloso?
Oh, ¿cómo habría aguijón o temor de eso? Yo siempre he querido conocer más acerca de Dios, ¿Uds. no? Para eso es que estamos aquí hoy, para que sepamos más acerca de Dios. E imagínense que tan pronto como Él llame nuestra vida, vamos a conocerle a Él cara a cara en ese mismo momento. Oh, hermanos, ¿no es eso maravilloso?
Yo estoy tan contento de que soy salvo que no sé qué haría. A mí hasta pudiera darme una crisis y comenzar a gritar ahora mismo. ¿Ven? Porque yo sencillamente estoy contento de que soy salvo. Oh, el sólo pensar en que soy salvo, que tengo vida eterna y no puedo morir. No puedo… Nada puede sucederme para hacerme daño. Yo sencillamente voy a vivir para siempre. ¡Oh, hermanos!
15 Sólo pensar que un día de estos, estos hombros encorvados… Yo estaba mirando el otro día, peinándome lo que me queda de cabello. Entonces miré y pensé: “Oye, te estás poniendo canoso todo alrededor de los lados”. Miré hacia allá y vi a mi esposa, más joven que yo, y ella estaba más canosa que yo. Y pensé: “Bueno, mis hombros están encorvados, mira mis manos, están comenzando a verse como las manos de un anciano. Bueno, no fue sino hace como unas cuantas semanas que yo estaba jugando canicas afuera en la calle”.
Pensé: “¿Eso qué importa? Vaya, vaya, uno de estos días estos hombros se van a enderezar, y ese cabello estará negro otra vez”. Y entonces yo voy a estar de esa manera para siempre. Sí, señor. Yo puedo probar eso por la Escritura de Dios.
16 Si alguna vez vuelvo a tener una oportunidad, tal vez en la próxima ciudad, Uds. estarán allí de todas maneras. Así que, Uds. vengan, voy a tener una oportunidad para hablar sobre eso allá. Les mostraré en la Biblia que esa es la verdad.
Ahora bien, vamos a hablar acerca de una jornada, cómo es que Dios sacó a Su pueblo de Egipto para llevarlos a la tierra prometida. Un tipo perfecto de abandonar el pecado para entrar a la tierra del Espíritu. Ahora, hay tres etapas de esta jornada. Primero, Israel en Egipto, Israel en la jornada, Israel en Palestina, lo cual es un tipo perfecto de justificación por fe, saliendo; santificación después de que pasó por la sangre, y el bautismo del Espíritu santo. Es perfecto, las etapas de la iglesia. Allí es donde la Iglesia está representada hoy.
17 Ahora, la cosa que quiero que noten, es que ellos salieron bajo Martín Lutero. Ellos fueron santificados bajo Juan Wesley, llenos con el Espíritu Santo bajo Pentecostés. Ahora estamos en la tierra prometida aquí, simplemente matando filisteos y disfrutando de un momento maravilloso, tomando posesión. Aquí hay un lugarcito aquí donde dice: “Todo lo que pidieres en Mi Nombre será hecho”.
Hay demonios, parados todo alrededor allí, pero nosotros estamos entrando con la espada de Dios, sacándolos y tomando posesión. Es nuestra. Dios nos la dio. Dijo: “Allí está la tierra, Yo te la doy. Ve y poséela”. Así que, aquí hemos estado en nuestra jornada, ahora hemos llegado.
18 Ahora, mucha gente aplica Canaán a… estar en la tierra prometida como siendo un tipo del Cielo. No, no podría ser un tipo del Cielo. Son las etapas de la jornada de la iglesia. En Canaán ellos tuvieron guerras y de todo. Pero, Uds. saben, en el Cielo no hay guerras. Así que, ellos tuvieron muertes, y homicidios, y todo lo demás. Así que, ellos no tuvieron eso en el Cielo. Es el tipo del Espíritu Santo.
Si Uds. se fijan cómo es que Israel llegó allá, cómo es que José era un soñador, un vidente. Ahora, él no podía evitar ser un vidente, Dios simplemente lo hizo a él un vidente. Y ellos tuvieron sueños y él los interpretó, y Dios le dijo a él lo que iba a suceder. Y todos sus hermanos le tenían envidia.
19 Ahora, observen. Cuando él nació, él fue el hijo predilecto de todos los demás, ese fue Jesús. Jesucristo ha vivido en cada uno de los apóstoles, en cada uno de los profetas. Jesucristo ha estado en la iglesia desde el principio. ¿Creen Uds. eso? Ciertamente.
Miren a David cuando él fue destronado y subió arriba de la colina, Él era el hijo de David, Cristo. Y él subió sobre Jerusalén, después de que su propio pueblo lo quitó del trono. Y él subió arriba de la colina, subió allá y miró hacia atrás sobre Jerusalén y lloró. ¿Es correcto eso? Porque él fue rechazado como rey en la ciudad. ¿Es correcto eso?
Miren a Jesús, su Hijo, como quinientos años después, se paró sobre Jerusalén y dijo: “Jerusalén, Jerusalén…” Él fue rechazado, el Hijo de David: “Cómo quise juntarte como la gallina junta sus polluelos, pero no quisiste”. ¿Ven? Ese mismo… Y hoy vemos al Espíritu Santo, o lo sentimos dentro de nosotros llorando la misma cosa: “Cuántas veces…” ¿Ven Uds.? Es Jesucristo, todo el trayecto, exactamente.
20 Jesucristo estaba en Moisés. Jesucristo estaba en José. José fue un tipo perfecto de Cristo. Mírenlo a él allá mientras él representó, Dios lo hizo. Y la única manera que yo tengo… Yo sé que es tipología, pero ¿cómo puedo yo predicarlo sin educación, si no miro allá atrás? Y si yo sé cómo era la sombra, yo tendré una idea de cómo es lo real.
Yo miro allá atrás y veo a José, cuando él nació de su padre y fue amado por él, rechazado por sus hermanos. Y su padre le dio a él un manto de muchos colores, siete colores. Solamente hay siete colores, colores originales. Y su manto cubrió su cuerpecito, exactamente como el arco iris fue dado sobre Jesús después de Su muerte, sepultura, y resurrección. Cuando Juan lo vio, Él tenía un arco iris alrededor de Él y Su parecer era como de piedra de Jaspe y cornalina, y esas eran las piedras de Efraín, o de Benjamín y Rubén. Y cómo es que el primero y el postrero, el arco iris alrededor de Él, lo cual significaba un pacto. El pacto de la sangre que Jesús le dio a la iglesia como un pacto. Y el arco iris es siempre la señal del pacto.
21 Y José entonces, cuando él fue a ver a sus hermanos, él fue rechazado y supuestamente lo habían matado.
Ahora, eso fue lo que hicieron los judíos cuando Él vino a los Suyos, los Suyos no le recibieron. Ellos no gustaban de él. ¿Por qué? Porque él era un vidente. Porque él era un profeta. Porque él era más espiritual que los demás. Y ellos iban a matarlo y uno de ellos dio voces y dijo: “No lo maten, él es nuestro hermano”.
Pero ellos lo lanzaron a él en una cisterna. Y luego lo agarraron… él fue sacado de la cisterna y fue llevado a la ciudad más grande del mundo en aquel tiempo: Egipto, y llegó a ser la mano derecha de Faraón. Exactamente como Jesús fue rechazado por Sus hermanos, muerto y puesto en la cisterna, resucitado, y ahora está sentado a la diestra de la ciudad más grande en todas las eternidades: El Cielo.
22 Y nadie podía ir a Faraón, solamente a través de José. Y nadie puede venir a Dios, sólo a través de Jesús. Vean, es perfecto. Y otra cosa que notamos (tengo que darme prisa), pero estoy colocando la base aquí.
Pero, fíjense en su tentación cuando él estaba en la cárcel, a través del gran don que él tenía, había dos hombres. Y uno de ellos era un copero, y el otro el carnicero, o mejor dicho el panadero. Y uno de ellos se perdió, y el otro fue salvo. ¿Es correcto eso?
Y miren a Jesús en la cruz, hubo dos que vinieron a Él, y uno se perdió, y el otro se salvó, en la cruz. Simplemente perfecto, y luego me fijé en otra cosa, que cuando José fue rechazado por su propio pueblo, y le fue dado una novia de los gentiles. ¿Es correcto eso?
Faraón le dio una novia. Bueno, fue exactamente la misma cosa… que Jesús siendo rechazado por los judíos viene a la iglesia gentil y saca una novia. Y nosotros somos la Srita. Jesús en esta tarde. Eso es correcto. Amén. Me gusta eso. Ciertamente.
23 Ahora, hay muchas mujeres jóvenes aquí esta tarde, muchas muchachas bonitas. Miren, yo respeto a cada una de ellas, pero hay una sola Sra. Branham. ¿Ven? Esa es mi esposa. Y de esa manera es, hay muchas iglesias, hay mucha gente que va a la iglesia y demás, pero hay una sola Srita. Jesús. Eso es correcto.
Y ella está compuesta de cada denominación que es nacida de nuevo por el Espíritu de Dios y entra en el cuerpo de Cristo, ellos son coherederos con Él. Ellos están con Él y son parte de Él, una parte de Su cuerpo. Y de esa manera es una esposa para con un esposo, es una parte de él. Amén.
24 Oh, yo pienso en eso, pienso en eso allá en Génesis cuando Dios hizo el sol, e hizo la luna. Ahora, la luna es la esposa del sol. Ahora, cuando el sol se va la luna refleja la luz del sol. ¿Es correcto eso? Sobre la tierra.
Y ahora, cuando Jesús fue quitado, nosotros somos la novia la cual es la luna, para reflejar la luz del Evangelio, y no podemos reflejarla hasta que Él brille sobre nosotros. Amén.
Bueno, cuando el Evangelio comienza a brillar sobre nosotros, entonces nosotros lo reflejamos. Así que, envía la luz, Señor, es mi oración para que podamos reflejar la luz del Hijo de Dios, en Su poder, y en Su resurrección, y en Su plenitud. Cuán maravilloso.
25 Ahora, Dios hizo todo eso con un propósito allí. Finalmente, Uds. saben cómo José prosperó. Aquí hay otra perlita que quiero dejarles caer. ¿Se fijaron que cuando José murió, él le dio a esa gente mientras que ellos estuvieran allí, un memorial, de que algún día ellos iban a salir de ese lugar?
Ahora, yo iba a poner mi mano sobre su féretro no hace mucho allá en un gran museo en Ultramar, una gran cosa de plomo en la que se suponía que estaba acostado. Supuestamente era un féretro de Egipto. Y entonces ellos lo tenían en un museo británico. Y la silla en la cual ellos inauguran a los reyes, Uds. se sorprenderían cómo se veía aquello. Uds. tienen una mejor silla puesta allá en su poche trasero en alguna parte, hecha de fondo de nogal. Eso es correcto.
26 Era una cosa muy antigua.
Y esa piedra, ese pedazo de piedra sobre la cual José debía poner su cabeza, pues, a mí se me pareció a un buen pedazo de piedra de Bedford por aquí, sólo que no era así de grande. Pero esa es la Piedra “de Scone”, Uds. saben, que se robaron aquí no hace mucho, y todas esas cosas son sólo… Pero José, él fue el tipo que Jesús había de ser, y cuando él murió, él dijo: “Miren, no sepulten mis huesos, pero déjenlos aquí”.
Y cada hebreo que pasaba por allí y miraba esos huesos, no importa si su espalda era golpeada por los capataces, él miraba esos huesos y sabía una cosa: que el profeta había dicho que algún día esos huesos… “Llévenlos con Uds., y Dios ha prometido que nosotros vamos a salir, y lleven mis huesos con Uds.”.
Y ellos sabían que esa era una perfecta señal de que algún día ellos saldrían de debajo de esa esclavitud egipcia, porque los huesos de José debían ser sacados y sepultados. Y él fue un profeta que tuvo la Palabra de Dios, y ellos sabían que no podía fallar.
27 Qué consolación para cada hebreo, con una espalda golpeada, y sangrando, que pasaba por allí y los capataces… Miraban hacia allá y veían esa piedra vieja, ese viejo lugar allí, huesos tirados allí. “Uds. saben, algún día—algún día nosotros saldremos”. La misma cosa que hizo Jesús, Él dejó una tumba vacía.
Y uno de estos días cuando pasemos y le digamos a mamá allí, esa querida y dulce anciana, la que nos ha mecido sobre su regazo, y abrazado, y amado. Y tal vez nuestro pequeño bebé que hemos cargado en nuestros brazos, y mecido, y acariciado, y allí uno oiga al predicador decir: “Cenizas a cenizas, y polvo al polvo”. Uno los ve a ellos arrojar esos terrones amarillos encima del féretro, pero ¿qué hacemos nosotros? Nosotros cerramos nuestros ojos y miramos allá hacia Jerusalén. Hay una tumba vacía y algún día nosotros saldremos de aquí. Eso es correcto. Vamos camino a la tierra prometida. Sí, señor. Y José dejó la misma señal como lo hizo Jesús.
28 Ahora, quiero que se fijen en otra cosa. Y antes de que ellos salieran, el llamado a salir ahora, a los hijos de Israel se les dio una señal. Moisés salió y comenzó a predicarles, y nosotros conocemos la historia. Y cuando Moisés les predicó, hizo su señal de una vez, Dios se encontró con él, él no quería ir, pero Él le dio una señal a él para que la hiciera: la sanidad—la sanidad fue una de las señales. Lo siguiente fue para obrar un milagro con la vara. Y cuando eso fue hecho, ellos creyeron a Moisés y comenzaron la marcha. Muy bien, ellos no habían llegado muy lejos cuando se metieron en problemas.
Cada vez que Ud. comienza a dar un paso para Dios, tenga cuidado, Ud. va a tener problemas. El diablo va a estar allí a lo largo del camino para meter cualquier pie que él pueda meter. Él lo hará tropezar, lo trastornará, hará todo lo que es malo, él es un diablo. Oh, a mí me encanta darle a él duro con la Escritura, ¿a Uds. no? Sí, señor. Diga: “Está escrito en la Palabra del Señor”. Eso es correcto. Dios lo dijo.
29 El diablo me odia, y yo sé que él los odia a Uds. también. Y él es mi enemigo, pero mientras que Dios sea mi amigo yo no tengo temor de él. Yo sencillamente lo hago retroceder a él, tomo la Palabra de Dios y lo hago retroceder del lugar que él piensa que tiene posesión. Él no tiene ningún dominio, él está absolutamente y legalmente derrotado en todo lugar.
El diablo no tiene un solo derecho legal en lo absoluto, en ninguna parte. Él simplemente es un diablo, y un apodo, eso es todo. Él no tiene ningún derecho legal sobre ningún hombre que acepte la promesa de Jesucristo. Él está vencido. Sí, señor. Él está vencido en la enfermedad, él está vencido en las desilusiones, él está vencido en todo, él está vencido en la muerte. Él no puede asustarme a mí, no puede asustarlo a Ud. Eso es todo lo que él es: una sombra bien grande.
30 Así que, más vale que él siga de largo por la calle. Yo acabo de ver su luz roja pasar sobre la colina hace un rato, ¿Uds. no? Él está perdido. Sí, señor. Muy bien. Alabado sea el Señor. Yo comienzo a sentirme muy bien ahora mismo. Uds. saben, uno se pone un poco tieso y cansado. Supongo que me estoy poniendo viejo. Pero cuando yo comienzo a sentir Su presencia viniendo, entonces me olvido de que estoy viejo. Sí.
La primera vez que yo alguna vez oí a un predicador Pentecostal predicar, él comenzó a predicar, tenía como unos ochenta y algo años de edad, tuvieron que guiar al anciano para que saliera. Y cuando ese hombre comenzó a predicar, entró en calor predicando, él pegó como tres gritos, y saltó arriba en el aire y golpeó los tacones de sus zapatos. Se bajó de la plataforma y dijo: “Vaya, Uds. no tienen suficiente lugar aquí para que yo predique”. Yo pensé: “Oh, hermano, eso es lo que yo necesito”. Eso es correcto.
Si eso lo hará a él actuar de esa manera, ¿qué no hará con…? Pues, si eso hace que uno… que él se sienta de esa manera, él tiene ochenta años, creo. Un hombre bastante anciano, ellos tuvieron que guiarlo hasta la plataforma, pero no tuvieron que guiarlo al salir. Así que, esa es la diferencia: el poder de Dios.
31 Uds. han visto a un demonio posesionarse de una persona, un maníaco, se requerirán cinco o seis hombres para sujetarlo. Ese es el poder del diablo. Bueno, si un demonio pudiera hacer eso, ¿qué no hará Dios cuando Él toma el dominio? Amén.
Es por eso, por aquí de noche, yo veo a la gente en catres. Ellos simplemente se quedan sentados allí. No importa lo que Dios haga, ellos todavía se quedan allí: “Bueno, si Ud. viene y abre mi boca, y vierte algo allí que me cargue un poquito”. Abra su corazón, y Dios lo cargará a Ud. un poquito.
Yo vi a una mujercita cuyas piernas aquí arriba… La pequeña Georgie Carter de Milltown, Indiana, sus piernas no eran ni como así de grueso; había estado postrada allí nueve años y ocho meses, y no podía mover—no podía ni siquiera levantar un pocillo para escupir. Y esa muchacha, Uds. pueden llamarla por teléfono ahora mismo a expensas mías si lo desean. Ella ha sido mi pianista en la iglesia bautista de Milltown en los últimos ocho años. Postrada allí, y ¿cómo podía ella levantarse? Dios me dio una visión, dijo: “Ve y llámala”.
32 Yo jamás había estado en Milltown en toda mi vida hasta ese… Fui allá y le dije exactamente lo que Dios había dicho, y dije: “Levántate, Cristo te ha sanado”. Ella no le puso atención, ella escribió… Dijo: “¿Cómo puede ella levantarse si ella no se ha levantado en ocho años… o mejor dicho, en nueve años y ocho meses?” Y cinco minutos después ella estaba afuera en el patio caminando alrededor bendiciendo las hojas. Parecía un esqueleto, la gente se desmayaría al mirarla. ¿Cómo iba ella a pararse? Yo no lo sé, pero el poder de Dios la levantó. Allí estaba ella parada. Ella estaba parada bajo el poder de la resurrección de Jesucristo.
Cualquier otra persona que se atreva a tomar a Dios en Su Palabra, se parará. ¿Cómo pueden ellos? Es un poder sobrenatural que lo hace a Ud. ponerse de pie, lo levanta a Ud. allí. Quiten ese poder de ella, y ella se desplomaría como un montón de huesos. No, la única vez que ella ha estado en la cama desde entonces ha sido para acostarse en la noche para dormir. Ella es una pianista allá ahora mismo, en la iglesia bautista de Milltown, donde yo fui pastor. Muy bien. Eso es lo que sucede cuando Dios habla, todo el infierno se sacude, es decir todo, no puede permanecer en Su presencia.
33 Muy bien. Dios le habló a Moisés y le dijo: “He oído los gemidos de mi pueblo, y he bajado para libertarlos”.
Cuando él los sacó a ellos, qué tipo más hermoso fue ese del sacrificio del cordero esa noche: guardar un cordero por quince días. Ahora, éste tenía que ser un cordero macho sin defecto: tipo perfecto de Cristo. El primero de la oveja madre. Ahora, Cristo estaba en ese cordero, también.
Todo en la Biblia apunta a Cristo. Ud. no puede escoger una cosa en la Biblia que no apunte hacia Cristo. Y la primera madre, el primer cordero de la oveja madre. Y así que entonces, él debía ser… Lo guardaban por catorce días. Él debía ser examinado de que no hubiera un defecto en él. Y debía ser sacrificado en la tarde. ¿Se fijaron Uds.?
Cristo no fue inmolado en la mañana. Ellos se lo llevaron a Él en la mañana, y lo colgaron en la cruz a las nueve; pero fue en la tarde cuando Él murió. ¿Es correcto eso? Y observen, éste cordero tenía que ser matado por todo Israel, y los ancianos debían reunirse y ser testigos del sacrificio de este cordero. Perfecto tipo de Cristo de cómo es que todos ellos dijeron: “Fuera con Él, nosotros tomaremos a Barrabás. Nosotros soltaremos a Barrabás y mataremos a Jesús”.
34 Todo Israel colocó sus manos en Jesús. Él fue un Cordero perfecto. Él fue probado. ¿Fue Él probado? Sí, Él fue probado, todo lo probó a Él. Miren, hasta Sus enemigos tuvieron que testificar de Él. ¿Es correcto eso?
Bueno, por supuesto que Sus amigos testificarían: María, Juan, Santiago, todos ellos testificarían de Él. Pero miren lo que hicieron Sus enemigos, miren a Judas Iscariote, Su enemigo acérrimo. Cuando él devolvió ese dinero y lo arrojó delante del sumo sacerdote, él dijo: “He entregado sangre inocente”. ¿Es correcto eso? El romano que hirió con la lanza Su costado dijo: “Verdaderamente ése es el Hijo de Dios”.
Los cielos dijeron: “Él es el Hijo de Dios”. Todo testificó de que era el Hijo de Dios.
35 Miren a Pilatos parado allá, el gran emperador con esa cosa alrededor de su cabeza, parado allí, él era un juez. Ellos lo hicieron salir y él de por sí estaba todo enfadado, de mal humor al levantarse a esa hora de la mañana para sentarse en el tribunal de juicio. Pues seguro, alguien dijo… Y yo oigo a gente hoy tratando de hacer a Pilatos inocente. Él fue culpable. Ciertamente que fue culpable.
Leí la historia de su vida cómo es que él se lanzó a la muerte allí. Y hay una superstición hoy de que Uds. van allá… Miles de personas se reúnen en el estanque de agua donde él se suicidó. Que agua azul brota como a la misma hora del día, una vez al año donde él se lanzó a la muerte. Sí, señor. Él fue culpable.
36 Y todo hombre… Él estaba en sus manos, Él está en las manos suyas en esta tarde. Pilatos dijo: “Yo no quiero tener nada que ver con este Hombre justo”.
Entonces dijo: “Denme agua”, y él se lavó las manos.
El agua no limpiaría sus manos. No, señor. Y Ud. diciendo: “Bueno, yo pertenezco a una cierta iglesia, y esto es aquello”. Eso no limpia sus manos.
Si alguna vez Ud. ha visto el poder de Dios y conoce el poder de Su resurrección, Ud. nunca limpiará sus manos con agua. Hay solamente una cosa que limpiará sus manos, y es aceptar la Sangre de Jesucristo, y Ella lo limpiará a Ud. Eso es correcto.
Si Ud. alguna vez lo ha visto a Él en Su poder de resurrección, y Ud. anda por allí con algun credo, o con alguna u otra cosa así, salgase de ello. Eso es correcto. Y venga a Jesucristo.
37 Y yo puedo ver a Pilatos cuando él dijo: “Tráiganme un poco de agua, me lavaré las manos”.
Pero primero él estaba parado allí. “Pues”, él dijo, “danos una señal, déjame verte hacer un milagro. Tú eres ese obrador de milagros, ese sanador divino. Déjame verte hacer un milagro. Yo siempre he querido ver eso”. Algo así. Presentemos un pequeño drama aquí por un momento.
Oigo a alguien corriendo. ¿Qué es? Aquí viene un caballo a todo galope. ¿De dónde viene? Del palacio. Miramos, y un hombre joven, un guardia del palacio, salta de allí. Él se acerca corriendo, trae una carta en su mano, y él se postra ante el emperador, y le entrega la carta. Éste abre la carta, y comienza a leerla con su gran ataque de ira, leyendo esa carta de esa manera. Lo miro, y él comienza a palidecer, sus labios se ponen blancos, sus rodillas comienzan a temblar. ¿Qué pasa? Todas sus fuerzas se han ido de él.
38 Miremos por encima de su hombro y veamos de qué se trata. Su esposa pagana dice: “No tengas nada que ver con este Hombre justo, pues hoy he padecido muchas cosas en un sueño a causa de Él”. Sí, señor. El pagano testificando: “No tengas nada que ver con Él”.
Luego él pidió el agua, y trató de lavarse las manos. Pero ese cordero tenía que ser inmolado y todo Israel tenía que ser testigo de aquello, como un tipo perfecto del… o el anti tipo del tipo.
Cuando Israel salió de Egipto bajo el cordero del sacrificio, cuando ellos mataban el cordero, ellos debían colocar la sangre sobre la puerta, sobre el poste, y sobre el dintel. Ahora, nada aquí abajo, sino acá arriba.
39 No hace mucho yo estaba parado en Chicago donde mataron a ese famoso criminal. Allí estaba su sangre puesta en la calle. Uno veía a la gente donde él había sangrado en la calle, la gente pasaba y caminaba… se aseguraban de no pisar la sangre de su compañero. No, no, ellos no pisarían en sangre humana. Pero todos los días ellos beben y se comportan escandalosamente, y maldicen, y todo lo demás, pisoteando así la Sangre de Jesucristo. Eso es correcto. Sí, señor.
Es una vergüenza, es una desgracia la manera en que este mundo trata a Jesucristo. Y sin embargo, es un mundo religioso que lo está haciendo. Eso es lo que duele. Es la gente que se supone ser cristiana, y eso es lo que Cristo dijo: “El anticristo sería tan parecido que engañaría a los mismo escogido si fuere posible”.
Noten, entonces cuando el cordero era matado, la sangre era puesta en ese… Miren, un tipo perfecto de la cruz. ¿Ven? Y todo el que pasaba debajo de esa sangre debía quedarse debajo de ella, antes que se dieran las órdenes de marchar.
40 Yo no estoy muy a favor de una condición descarriada, ¿Uds. sí? No, señor. Permanezcan bajo la Sangre. Y todo el que se metía debajo de la sangre, y ellos permanecían allí hasta que vinieran las órdenes.
Puedo oír a algunas de las jovencitas allá… las muchachas, muchachas israelitas, ellas se estaban alistando. Las otras muchachas pasaban y decían: “Oigan, vengan, vamos a ir a una cierta cosa esta noche”.
“No, no, no podemos salir”.
“¿Por qué?”
“Estamos debajo de la sangre. No podemos salir. Tenemos que quedarnos aquí, estas son las órdenes”.
“Oh, esa religión anticuada a la que pertenece tu mamá y tu papá. ¿Qué tiene la sangre que ver con eso?” Tiene muchísimo que ver con eso. Marcaba la diferencia entre la vida y la muerte. Eso es verdad.
“Esa vieja religión que tiene tu mamá y tu papá, aléjate de ella”. Uds. han oído eso, jóvenes.
Déjenme decirles, si su mamá y su papá tienen el Espíritu Santo, y son un buen santo de Dios chapado a la antigua, Uds. escúchenlos a ellos. Eso es correcto.
41 Ellos estaban bajo la sangre. Y de repente, como a eso de la media noche, sobrevino una sensación muy extraña, y tranquilidad.
¿Alguna vez lo han notado Uds. entre la gente hoy? Oh, ellos no pueden permanecer tranquilos un minuto. No, la gente sencillamente no puede. ¿Ven? Ellos están muy inquietos. ¿Qué es? Pues, es perfecto: la venida del Señor.
Salga Ud. por aquí a la calle y hable con cualquier contrabandista de licor, o lo que él sea, en las calles de la ciudad, dondequiera que él pudiera estar, en donde sea, y todos le dicen a Ud. que algo anda mal. Si tuviéramos un… ellos lo saben, y Uds. escuchen mis palabras: no tardará mucho hasta que casi no quede un lugar tranquilo en una ciudad en esta nación. Eso es correcto. Vamos rumbo hacia eso, hermano.
42 Déjenme decirles que yo pasé al lado de la línea de la Cortina de Hierro, recientemente, y ellos bajaron las cortinas en ese tren. Un enorme guardia ruso parado allí con un arma apuntándome, así, mientras que nosotros pasábamos, para que no nos asomáramos para ver, allí en ese túnel humano de cien millas. Yo fui adonde estaba un pequeño oficial finlandés, él dijo: “¿No es eso terrible?” Él sabía hablar inglés.
Yo dije: “¿Qué es eso?”
Él dijo: “Uds. los americanos se enterarán muy pronto”.
Aviones de proporción a chorro debajo de la tierra, aviones salen debajo de la tierra de esa manera. Debajo de allí había bombas atómicas y todo ya listo para volar por el mundo entero, en poco tiempo, con bombas atómicas. Y ellos pueden enviar estos platillos por toda la nación, dejar caer una bomba, y en veinte minutos explotar la tierra entera. Si ellos no tuvieran temor de esa cadena de reemplazo, que pudiera detener esa bomba de hidrógeno, ellos estarían haciéndolo ahora mismo. Hermano, mientras que hay tiempo para arrepentirse, enmiéndese con Dios.
América… Yo hablaba con un hombre el otro día. Él dijo: “¿Me quiere Ud. decir que Dios permitiría que América fuera invadida?”
“Sí, señor”.
“Pues”, dijo: “en respeto a nuestros antepasados”.
43 Yo dije: “Dios nunca le dijo a América lo que le dijo allá a los judíos, los israelitas, pero cuando ellos se apartaron de la armonía que tenían con Dios, Dios los dejó ir”. Eso es correcto. Y yo le digo a Ud. mi hermano, lo que Ud. siembra eso va a cosechar.
Y no hace mucho, aquí se prohibía la venta de licores, y todo, intentaron… Pero fíjense cómo está ahora. No pudimos caminar sobre la senda recta y estrecha; y así como el cerdo vuelve al lodo, y el perro al vómito, así también vuelve la gente.
Y fíjense en la escena de hoy; nos toca algo terrible y ya está en camino. Y yo les advierto en el Nombre de Jesucristo, métanse en el Reino de Dios ahora mismo. Eso es correcto. No pierdan tiempo, esfuércense por entrar, porque viene el tiempo cuando Uds. llorarán y clamarán, queriendo recibir el bautismo del Espíritu Santo y no les será posible.
44 Pues yo creo que la reunión está a la mano ahora mismo, y eso le va a traer el Evangelio otra vez a los judíos en Palestina, y entonces los gentiles habrán llegado a su fin. Cuando los judíos reciban el Espíritu Santo otra vez en Palestina, Uds. los gentiles habrán llegado a su fin. Uds. gritarán, llorarán, harán lo que Uds. quieran, pero la misericordia habrá regresado nuevamente a Israel. Eso es correcto. Y los gentiles, ellos derribarán los muros hasta que la dispensación gentil haya llegado a su fin, y entonces la cosa habrá terminado para Uds.
Así que, Uds. enmiéndense con Dios ahora mismo. Asegúrense de que están bien. Y no le pongan atención a esas cosas debiluchas. Entren en los fuertes poderes del Espíritu Santo, que ha cambiado su ser interior y le ha hecho lo que Ud. no era por sí mismo.
Ahora, cómo es que la Sangre de Jesucristo es la única cosa que podía hacer eso. Moisés entonces dio la orden de que ellos permanecieran debajo de eso, y aquí llegó la hora de la media noche. Puedo oír la inquietud, y al muchachito, puedo verlo correr hasta su papá, y decir: “Papi, papi”.
“¿Qué es ese ruido tan grande? ¿Qué es eso…? Parece que toda la gente está alborotada”.
Él dice: “Hijo, Dios va a enviar juicio sobre esta nación”.
“Oh, papi, ¿vamos a ser matados todos?”
45 “No, Dios nos ha prometido que si estuviéramos bajo la Sangre, que no moriríamos”.
Esa es la promesa para hoy: “Cuando viere la Sangre pasaré de vosotros, bajo la Sangre”. Ahora, quiero que se fijen.
Entonces el muchachito, me imagino que se está haciendo un poco más tarde. Él dice: “Papi, ¿estás tú…?” Era el hijo mayor que iba a ser matado, Uds. saben. “Papi, ¿estás seguro que la sangre está en el quicial?”
Uds. saben, yo pienso que es tiempo de que nosotros los hogares cristianos nos examinemos en eso. ¿No les parece? Salga y mire la puerta y diga: “Sí, hijo, sí todo está allí”.
“Bueno, papá, ¿puedo descansar tranquilo?”
“Sí, sí. Dios nos dijo que mientras que estuviéramos bajo la Sangre, estábamos bien. Así que no hay nada de qué preocuparse”.
En eso, oigo algo comenzando un gran ruido. El muchachito se dirige hacia la ventana y mira. Él dice: “Oh, papi, mira lo que viene allá”. Y viniendo a través de la nación había dos alas negras moviéndose.
Puedo ver que desciende sobre una casa, no hay sangre, entonces entre. Enseguida hay gritería y llanto, y corren a las calles: el hijo está muerto. Y salen a las calles, comienzan a gritar y a llorar todos ellos. En eso estas enormes alas negras llegan a otra casa. Puedo verla descender. Cuando sale de la casa, hay muerte, lo que era, gritos y llantos en la casa. Muy bien, muerte en la casa. Pero entonces puedo verla moviéndose en la casa de ellos, nuestro grupo. Y nos fijamos que él dice: “Papi, aquí viene”.
46 “No te preocupes, hijo, no te preocupes para nada porque la sangre está allí, es lo que Él demandó”. Eso fue lo que Dios demandó. Y Dios demanda el Espíritu Santo, y poder, y Sangre hoy. ¿Entendieron eso? Muy bien, eso es todo lo que es necesario.
Esas grandes alas negras comienzan a venir, puedo ver al muchachito decir: “Papi, aquí viene, aquí viene”.
Puedo oír al padre anciano decir: “No te preocupes, hijo”. ¡Aleluya! “Todo está bien ahora. Sí, señor. Todo está bien”.
“Papi, ¿estás preocupado?”
“Claro que no, hijo. Yo le creo a Dios. Sí, señor. Yo le creo a Dios”.
Esas enormes alas negras descienden. Él dice: “Oh, papi, míralas, ellas están subiendo”.
“Seguro”. Amén.
47 Ahí va hacia aquella casa, y causa muerte, allí causa muerte. Entonces de repente, ellas pasan por encima de la casa. “Cuando viere la Sangre pasaré—pasaré de vosotros”.
Sí, señor. El ángel de la muerte está pasando hoy. Y déjenme decirles algo: está recorriendo la tierra en este día.
Escuchen, estas iglesias y cosas, están teniendo una apariencia de piedad, pero negando la eficacia de ella. Uds. se dan cuenta que ellos entran allí; no es una muerte natural; es una muerte espiritual. Una muerte natural no es tan mala, pero una muerte espiritual, siendo separados, apartados de Dios, pecaron a tal grado que ya no hay más gracia para ellos. Fueron allá y miraron y dijeron: “Son un montón de aleluyas, no le presten atención a eso”. El diablo está en el púlpito, tan cierto como que existe el mundo. Ciertamente.
48 Hermano, un hombre tiene que ser nacido del Espíritu de Dios, regenerado, lavado en la Sangre del Cordero, con el bautismo del Espíritu Santo, como el testigo divino de Dios en su alma. Eso es verdad. Sí, señor.
Dijo: “No te preocupes, hijo. Todo está bien. El ángel de la muerte se apartó”.
Puede que vengan las sequías; puede que vengan los tiempos difíciles. Puede que Uds. sean perseguidos, escarnecidos y todo lo demás, pero Vida Eterna reside allí mismo a pesar de todo. ¡Aleluya!
Que los vecinos digan lo que quieran. Que el ministro diga lo que quiera. Que el doctor diga lo que quiera. Eso no quita la Vida Eterna. Ella es el don de Dios que fue dado por el Espíritu Santo. No se puede ir. Es el Espíritu Santo Mismo viviendo en el individuo.
49 Oh, en su jornada, me doy cuenta, que tan pronto como llegaron al Mar Rojo, entonces Dios abrió el Mar Rojo y los pasó al otro lado. Y cuando pasaron, Uds. hablan acerca de una reunión chapada a la antigua. Moisés se volteó y extendió su mano así, y el Mar Rojo se cerró sobre los egipcios, por cuanto Dios dijo que lo haría. Y esos egipcios que los habían atormentado y los habían golpeado, y golpeado sus espaldas, y la hicieron sangrar, y todo, y los patearon, y los golpearon por todas partes, estaban allí en el Mar Muerto, perdidos para siempre. ¡Aleluya!
Yo pienso que cualquier hombre o mujer que reta al Espíritu de Dios, que tiene un vicio sucio de una u otra cosa, andando por allí en esos antros del infierno, y bebiendo, y fumando, y apostando, y con su nombre en el libro de una iglesia. Debería darle vergüenza, venga ante la Sangre roja de Jesucristo. ¡Aleluya! Pase a través de eso, allí hay un tipo del cordero y de la vida.
50 Ahora, déjenme decirles, todos esos capataces que los hicieron a Uds. hacer cosas que no querían hacer, los hacen mentir, y tomar cosas, y engañar, y robar, y todo lo que Ud. no debería hacer, beber y comportarse desordenadamente, e ir a lugares que Ud. no debería ir. Pase Ud. a través de la Sangre de Jesucristo y Ud. verá a cada uno de ellos muertos, flotando allí atrás en la sangre. Amén. Ella lo separará a Ud. Sí, lo separará.
Fíjense, puedo ver a Moisés tan pronto como él ve eso, él comenzó a gritar, levantó sus manos, y comenzó a cantar en el Espíritu. Y María, la profetiza, llegó a estar tan contenta que agarró un pandero y se fue por la orilla golpeando un pandero, y danzando. Hermano, es la misma cosa.
51 Ella se fue allí por la orilla tocando este pandero, danzando, y cantando en el Espíritu. Y todas las hijas de Israel la siguieron danzando, y gritando. Si esa no es una reunión chapada a la antigua, yo nunca vi una. Sí, señor. ¿Por qué? Todos los tormentos y cosas que los habían molestado a ellos estaban muertos en la sangre, perdidos. ¡Gloria! Sí, señor, ellos tuvieron una verdadera reunión a la antigua.
Dios prometió que Él supliría cada necesidad que ellos tuvieran. Ellos habían dejado todo lo que tenían. ¡Aleluya! Me gusta eso, se habían rendido por completo. Eso es correcto. Dejen todo, quemen los puentes detrás de Uds. Sí, señor. Aunque le cueste mamá, papá, aunque le cueste la esposa, el hijo, lo que sea, ríndanse. Eso es correcto, ríndanse.
52 Avancemos. De repente, cuando ellos cruzaron al otro lado del Mar Rojo y todas aquellas cosas habían perecido, Dios dijo: “Yo supliré sus necesidades”. Ellos ya habían comido ese poquito de pan que tenían encima de sus cabezas, y ahora ¿qué iban a hacer? Habían quedado solos, separados del otro lado. Eso es lo que Dios quiere que Uds. hagan.
Dios, cuando Él llamó a Abraham, lo separó de su pueblo, y lo hizo caminar en un país extraño. ¿Es correcto eso? Donde la gente hablaba en un idioma extraño. Amén. Todavía es el programa de Dios separar a la gente. Eso es correcto. Los aparto a solas con Él para que así ellos puedan caminar solos.
53 Sí, señor. Puedo oír a Moisés decir… Ahora, los niños llegaron corriendo y dijeron: “¿Qué vamos a hacer para conseguir pan, ahora? No tenemos pan”.
“Dios se encargará de eso”. Siempre y cuando Ud. salga, se pare en la promesa, Dios se encargará de lo demás.
“Bueno, ¿qué vamos a comer?”
“Dios se encargará de eso”.
“Bueno, tenemos un poco de hambre”.
“Uds. necesitan un pequeño ayuno”. Se acostaron esa noche y se durmieron, y cuando él se levantó a la mañana siguiente, había maná por toda la tierra, pan regado por todos lados. Esa es la manera como Dios lo hace, ¿no es así?
Así que, ellos salieron, lo recogieron y lo probaron. Dijeron: “Oh, ¿saben a qué sabe? Sabe a miel”.
54 ¡Oh, hermanos! Ese pan jamás dejó de caer mientras que estuvieron en la jornada. Todas las noches había una provisión nueva. Ud. sólo podía recoger lo suficiente allí para un solo día, al día siguiente tenía que recoger nuevo. ¡Qué tipo del Espíritu Santo! En nuestra jornada. Ellos en lo natural… Cuando nosotros salimos y nos separamos del mundo, Dios suple nuestros buenos tiempos. Él suple nuestro pan. Él suple todo lo que necesitamos. Amén.
Él les dijo a ellos en lo natural, que Él lo haría; y Él lo hará para nosotros en lo espiritual. Y caminaron alrededor esa… Miren, recuerden que ellos no podían guardar el pan para otro día. Si ellos lo guardaban le caía gusanos, Uds. saben, se contaminaba. Eso es lo que pasa con Pentecostés hoy. Uds. están tratando de… Tienen gusanos en la experiencia. Tratando de hacer algo que ellos tuvieron hace mucho tiempo. Lo que necesitamos hoy es una sacudida del Espíritu Santo a la antigua, y un nuevo bocado de maná. Eso es correcto. Se ha contaminado.
55 Sus experiencias se están envejeciendo, algo que Uds. tuvieron hace veinte años. ¿Qué son Uds. en estos momentos? ¿Qué significa eso hoy? No les estoy gritando, pero me siento bien. Miren. Eso es correcto. Uds. tienen que obtener un nuevo bautismo cada día, cada día, cada día, seguir marchando. No, no hay límites.
Ud. trata de decir: “Bueno, ahora miren, hace un mes yo tuve una experiencia maravillosa”. Ese testimonio no sirve. ¿Qué de hoy? Ahora mismo, uno nuevo ahora mismo. Dios lo hacía caer cada noche.
Y quiero que se fijen, había un poco de ello allí adentro… Miren, Dios le dijo a Moisés que le pidiera a Aarón que saliera y recogiera un poco de ello. Miren, él dijo: “Esto va a durar durante toda su jornada, hasta que entren en el Milenio allá”. Exactamente un tipo del Espíritu Santo hoy.
56 Cuando el Espíritu Santo vino el día de Pentecostés, ellos tuvieron que esperar diez días, eso es correcto, que viniera, pero nunca tuvieron que esperar desde allí en adelante. Cuando el corazón estaba listo, el Espíritu Santo estuvo allí. Eso es correcto. ¿Y hasta cuando habría de estar? Muy bien, nos daremos cuenta.
Miren, Moisés le dijo a Aarón: “Tú sal y recoge varios gomeres de esto, y tráelo y ponlo detrás del lugar Santísimo. Mira, allí atrás no se echará a perder”.
Y luego a través de todas las generaciones… Y cada vez que un hombre, cuando él estaba en el sacerdocio, y él tenía un derecho cuando entraba al sacerdocio, para entrar detrás… junto al lugar Santísimo y tomar un bocado de ese maná. Él lo probaba. “Mira, ¿qué es esto?”
“Esto es como lo que nuestros padres recibieron cuando comenzaron la jornada”.
“¡Oh! Mmm, mmm. Eso está bueno. Pruébalo”.
57 Cada sacerdote al entrar, podía entrar allí atrás donde estaban estos gomeres y coger un puñado de ello, y comerse un buen bocado. Y él lo masticaba. Oh, qué bueno estaba. Qué persona tan privilegiada era él, de comer un poco de maná original.
Bueno, eso es exactamente un tipo del Espíritu Santo. Cuando la iglesia comenzó su jornada, hace dos mil años, nuestra jornada hasta el Milenio. ¡Aleluya! Dios prometió que Él supliría nuestras necesidades.
Y la primera vez cuando ellos vinieron y recibieron el Espíritu Santo, y el poder de Dios comenzó a caer sobre ellos, ellos perdieron toda su timidez, toda su vergüenza. Ellos salieron corriendo a las calles y comenzaron a danzar en el Espíritu, y a comportarse de esa manera. ¿Es correcto eso?
58 Cada uno de ellos, las mujeres, los hombres, y todos actuaron como un montón de maníacos. ¡Aleluya! Díganme que esa no es la Escritura; seguro que lo es, la Palabra de Dios. Y ellos salieron allí y se tambaleaban como un borracho. ¿Alguna vez han visto Uds. a un hombre borracho? Él probablemente diría: “Hola, amigo. Bueno, todo está bien. Seguro, eso está bien. Seguro”.
Bueno, de esa manera es un hombre cuando él está ebrio en el Espíritu. ¡Aleluya! Lo que Dios dice es verdad para él. A él no le importa cuán lejos parezca; es la verdad para él. Sí, señor.
Entonces en los días de Pentecostés, cuando todos ellos estaban tambaleándose de un lado a otro, el Maná estaba cayendo del cielo, nuestro Maná. Muy bien, ellos dijeron: “¿Hasta cuándo va a durar esto, hermano?”
Pedro dijo: “Es para vosotros, y para vuestros hijos, y para los que están lejos, para cuantos el Señor nuestro Dios llamare, lo tendrán”. ¡Gloria a Dios!
59 Hermano, cada hombre o mujer que entra a este sacerdocio divino del Espíritu Santo, tiene derecho a recibir un genuino corazón lleno del bautismo original del Espíritu Santo que cayó en el día de Pentecostés. Las mismas señales, el mismo poder, la misma demostración, el mismo sentir, las mismas acciones. ¡Gloria! No algo que se parezca a ello, sino al original.
El Señor dijo: “Yo voy a almacenar una buena cantidad de esto, porque habrá muchas generaciones. Porque, cada vez que entre uno, Yo le voy a dar a él un gran corazón lleno de ello”. Amén.
Yo estoy tan contento que puedo decir que soy uno de ellos. Sí, señor. Miren, Pedro sencillamente perdió toda su dignidad y todo, saltó sobre una tribuna improvisada y comenzó a predicar. Oh, un predicador de la calle. Sí, señor. ¿Qué era? Él tenía el Espíritu Santo. Él estaba comiendo de ese maná santo. ¿Es correcto eso?
60 Y hoy tenemos la misma cosa. Estamos en la jornada, en lo espiritual, como ellos estaban en la jornada, en lo natural. Y caía para ellos cada vez que ellos lo querían, caía. Cae para nosotros de la misma manera. Dios tiene todo un Cielo lleno de ello. Eso es correcto. Es para vosotros y para vuestros hijos, para los que están en Owensboro, Kentucky, y para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. Es para cada uno de ellos. Para todos los que lo quieran. Dios lo tiene para Ud.
Aquí están ellos en su jornada… Quiero que vean otra cosa. Él dijo: “Sabe a miel”. ¿Es correcto eso?
Miel. El poeta dijo… Yo creo que David dijo: “Sabe a miel en la peña”. ¿Alguna vez lo oyeron Uds. a él decir: “Gustad y ved la bondad del Señor?” “Sabe a miel en la peña”. ¿Alguna vez lo probaron Uds.?
Oh, yo he visto cosas bautizadas por el Espíritu Santo, estar allí tan paralizados por el poder de Dios que no se podían mover, ellos hacen: “Mmmm, mmmm”. Dios bendiciendo sus almas a tal grado que ellos no podían hacer más nada. Lamiendo sus labios. Amén.
61 Sabe a miel en la peña. Uds. piensan que eso es tonto, pero esa es la verdad de Dios de Su Biblia. Correcto, sabe como miel en la peña.
David siendo un pastor, él tenía una experiencia. Uds. saben, los viejos pastores acostumbraban cargar una alforja en su costado. Y cada vez que ellos la llevaban allí, ellos estaban apacentando sus ovejas, y cuando una de sus ovejas se enfermaba, ellos tenían un poco de miel en esa alforja. Así que ellos tomaban esta miel, e iban a donde estaba una enorme piedra caliza, y agarraban esta miel y la untaban por toda la piedra caliza, y entonces llamaban a la oveja enferma. Y esa oveja enferma olía esa miel y comenzaba a lamer la miel. Y lo que hacía, no era la miel que la estaba ayudando tanto; a ella le gustaba la miel. Pero mientras lamía la miel, ella estaba lamiendo la cal de esta piedra y esto sanaba a la oveja enferma.
62 Ahora, yo tengo toda una alforja llena de eso, y la voy a poner sobre Cristo Jesús, y Uds. ovejas enfermas comiencen a lamer ahora mismo. Y se darán cuenta que Uds. sanarán, tan cierto como que existe el mundo. Correcto. ¡Aleluya! Correcto, Uds. obtendrán… Sí, señor. Yo no voy a ponerla en la iglesia metodista, no voy a ponerla en la iglesia bautista, no voy a ponerla en la iglesia pentecostal, yo voy a ponerla en donde pertenece: Jesucristo. No diga: “Yo soy un bautista”, Ud. está lamiendo en la iglesia bautista. No diga: “Yo soy pentecostés”, Ud. está lamiendo en esa iglesia. Pero, lama en Cristo, Él es la Roca de los Siglos. Allí es donde pertenece la miel: en Cristo. Amén.
63 Nada en contra de pentecostés, bautista, metodista, para nada, pero yo estoy hablando acerca de Cristo. Allí es donde pertenece la miel. Y un verdadero predicador la pondrá en Cristo, y dejará que las ovejas enfermas comiencen a lamer. “¿No ves tú que yo tengo un don de sanidad? Gloria a Dios, yo puse un hechizo sobre ti”. Eso es tonterías. Pero cuando Ud. comienza a decirles que Cristo murió por Ud., que Cristo lo sanó a Ud. allá atrás, Ud. está colocando la miel donde pertenece. Yo les garantizo que las ovejas sanarán, que laman también. Amén.
Si Ud. comienza a regocijarse y a sentirse alegre en la bendición, Ud. entonces está lamiendo miel. Pero mientras que Ud. está haciendo eso Ud. va a obtener un poco de la piedra caliza también, tan cierto como que existe un mundo. Sí, señor. Él lo sanará a Ud. Claro que sí. Oh, ellos dicen: “Ellos están emocionados”, pero de todos modos están sanando. Amén.
Oigan, me siento bien, tengo cincuenta millas de libertad de movimiento ahora mismo.
64 Fíjense. Sí, señor. Uds. saben, hay otra cosa con respecto a eso de lamer la miel en la peña. Una roca tiene algo que ver con ello, de alguna manera una roca tiene poder de sanidad. Con ella hacen hasta medicinas. Sí, señor.
Hace mucho tiempo cuando a un hombre lo mordía un perro rabioso, allá cuando nosotros éramos muchachos. ¿Saben Uds. lo que hacían? Ellos los mandaban lejos. Ellos tenían una piedra, una “piedra loca”. Y ellos tomaban a esta persona y los pegaban a esta piedra, y si ellos se pegaban a la piedra sanaban, si no se pegaban, morían.
Bueno, hermano, déjeme decirle que el peor perro rabioso que yo conozco es el diablo. Él ha mordido a todo el que puede morder. Pero yo sé en dónde hay una piedra. ¡Aleluya! Esa piedra es: Cristo Jesús, aférrese a Él. Agárrelo con ambos brazos, la Roca de la Eternidad, y diga: “Fuiste abierta para mí. Sé mi escondedero fiel”.
Aférrese de la mano incambiable de Dios, cuando todo lo demás esté fallando. Simplemente párese allí y aguántese. Si Ud. se pega de ella, le sacará adelante. Sólo aférrese a ella.
65 No hace mucho yo estaba allá en las montañas. A mí me encanta la cacería. Uds. saben eso. Esa es mi segunda naturaleza, yo soy un verdadero Kentuckiano, yo tengo un rifle para cazar ardillas. ¿Ven? Y a mí sencillamente me gusta ir de cacería. Yo estaba arriba en las montañas y estaba observando allá, mirando a través de los binoculares. En ese momento, yo no estaba cazando en ese momento, estaba apacentando ganado. Y yo he trabajado con ganado desde que era un muchacho, así que subí allá en los acorralamientos y demás, y estaba observando a través de una mira telescópica.
Vi una vieja águila madre y ella tenía un nido grande arriba en la roca. Era por allí en esos meses, Uds. saben, después que los pequeñitos habían empollado. Y todos estaban caminando alrededor en este nido, y yo espié ese nido. La vieja madre iba a sacarlos del nido, y ellos estaban caminando alrededor allí, Uds. saben, esos pobres pequeñitos. Y ella puso esas alas así en el suelo y ella [El hermano Branham hace un ruido como de un chillido.] hizo un chillido, y todos esos aguiluchos se acercaron, y con sus piquitos se agarraron de esas alas, apoyaron sus patitas y se agarraron de sus alas.
66 Ella los levantó y los sacó del nido, y se fue por la hendidura, bajó el valle. Y ellos no habían estado fuera de ese asqueroso nido nunca antes, disculpen la expresión, y descendió allá. En el nido… es el lugar más apestoso que Ud. haya visto, el nido de un águila. Y entonces ella los bajó. Y esos pobres aguiluchos salieron, y caminaron en esa hierba verde, qué bueno se sentía para esas patitas. Ellos estaban brincando de un lado a otro, comiendo un bocado de grama, y gorjeando.
Y la vieja madre voló nuevamente, bien lejos a la cima del pico más alto que ella pudo encontrar, ella erizó sus grandes plumas, y yo sentado allí arriba, mi caballo amarrado, observando esto acontecer. Yo vi a esta vieja madre allá observando a esos aguiluchos.
Me paré allí y comencé a llorar. Dije: “¡Gloria a Dios!” Pensé: “¿Qué pasa conmigo?”
Miré alrededor y pensé: “Sí, en una ocasión la iglesita estaba en un viejo nido asqueroso, y ella tenía que hacer esto, aquello, y lo otro. Unirse a la iglesia y hacer esto y las otras cosas. Pero un día el gran Maestro de la vida, quien con Su poder elevador del Espíritu Santo la levantó a ella, la sacó de esa cosa, y la puso en el suelo, como una vieja…”
67 Si esos aguiluchos no estaban disfrutando de una religión de aleluyas, yo no sé qué era. Ellos estaban tan despreocupados hasta más no poder, simplemente brincando alrededor. Sólo una reunión del Espíritu Santo chapada a la antigua. Ellos estaban agarrando un manojito aquí, corrían el uno hacia el otro y “gorjeaban, gorjeaban, gorjeaban”, y corrían alrededor de esa manera. Igual que una reunión del Espíritu Santo, tan despreocupados como Uds. pudieran estar. Amén. Sí, señor.
A mí me gusta observar a Dios así. ¿Y por qué estaban ellos tan despreocupados? Miré a esos animalitos, y esa era la primera vez que ellos estaban en este lugar. ¿Qué los hace a ellos estar tan despreocupados? Pero mire Ud. a uno, él levantará su cabecita, y mirará que allá arriba estaba sentada su mamá. Sí, señor.
68 Hermano, ella estaba vigilando sobre ellos. Y yo pensé: “Sí, nuestro gran Maestro, después de sacarnos de ese asqueroso nido del mundo, ha escalado los baluartes de la gloria, y está sentado a la diestra de la Majestad, vigilándonos a nosotros”. ¡Aleluya!
Dejen que un coyote salga hacia uno de esos aguiluchos, y miren la paliza que él va a recibir. Sí, señor.
Yo pensé: “Dejen que el diablo venga, si él quiere recibir una paliza. Estemos libres”. Amén. Simplemente disfruten de un momento glorioso. Muy bien.
Ella observó allí por un momento. Al poco rato, vino una tormenta, comenzó allí atrás, yo escuché el rugido de un trueno. Esa vieja madre, (yo la estaba observando a través de mis binoculares) ella volteó su cabeza y comenzó a mirar. Y ella olfateó esa tormenta viniendo, y los aguiluchos oyeron eso. Pues, ellos nunca habían oído algo así. Igual que la iglesia hoy, nosotros nos preguntamos de qué se trata todo este alboroto. Pero la primera cosa que ellos hicieron fue juntarse. Amén.
69 Eso es lo que nosotros necesitamos hoy: juntarnos. A mí no me importa si Ud. es esto, aquello, o lo otro, juntémonos como creyentes cristianos. No nos separemos, sino juntémonos.
Y de repente, esa vieja madre miró, cuando ella supo que el tiempo era correcto, ella soltó un chillido, y cuando lo hizo esos aguiluchos voltearon hacia ella. Ella voló bajando a ese valle de esa manera, extendió sus enormes alas. Y esos pequeñitos saltaron sobre esa misma ala. ¡Aleluya! Yo pensé: “Sí, señor. Eso es correcto”. Saltaron sobre esa misma ala, agarraron su pequeño pico, y se sujetaron de una pluma, agarraron sus pequeñas garras, y se engancharon en la otra pluma. Ella los levantó, arriba, arriba, arriba, penetrando esa tormenta, y dirigiéndose directo a la hendidura de la roca allá, y escondió a esos pequeños.
70 Yo pensé: “Gloria a Dios, el mismo Espíritu Santo que me levantó a mí sacándome del mundo y de las cosas del mundo, algun día yo me asiré de aquello más allá. En la hora de mi muerte, Cristo me levantará, arriba, arriba, arriba, bien alto y por encima de esta vida mortal a esas esferas seguras más allá. Que rujan las tormentas, a mí qué me importa mientras que Él esté vigilando sobre mí”. Estoy tan despreocupado a más no poder, sin condenación.
En una ocasión yo estaba pescando allá en Connecticut, o en New Hampshire, tenía una pequeña carpa levantada allí, Burt Caul y yo. Él había regresado al pueblo, y yo estaba e esta pequeña tienda, estábamos pescando. Y Uds. saben que yo soy… A mí me gustan los panqueques y la melaza. ¿A Uds. les gusta eso? A mí me encanta en el desayuno, y llevo un poco conmigo. Yo no las sé hacer muy bien, no como mi esposa y ellos, pero hago lo mejor que puedo. Algunas de las cosas ya mezcladas, así que a mí me gusta comprarla. Así que me agarré una cubeta bien grande de melaza, y yo verdaderamente soy un bautista, bautista, yo no las rocío, yo las bautizo. Yo verdaderamente las sumerjo. Así que, a mí me gusta aplicarles una buena medida.
71 Una mañana cuando yo no estaba, había ido al arroyo y regresé, y hay muchos osos negros en esa región, y uno de esos ositos se había metido en mi carpa, fue una madre y dos cachorros, y ella había hecho pedazos esa carpa. No es lo que ellos comen, sino lo que destruyen. Y todo había desaparecido, estaba destrozado y regado por todas partes. Yo pensé: “Bueno, ¡qué ocurrencia!”
Y la vieja madre me vio acercándome, y ella araña, Uds. saben. Así que la miré, y yo traía un hacha en la mano. El rifle estaba tirado en la carpa, y una pistola pequeña estaba en la carpa. Ellos la habían hecho pedazos. Entonces, la vieja madre le arrulló a sus cachorros, y se fue. Uno de ellos la siguió, y el otro no quiso seguirla. Él se quedó sentado allí, estaba de espaldas, así. Y yo pensé: “¿Por qué está él tan valiente?” Ninguno de los demás quisieron seguirlo. Así que, ella arrulló otra vez, y él no venía.
Así que, empecé a acercarme un poco más, y me preguntaba qué hacía que el pequeñito fuera tan valiente. Él estaba haciendo algo. Estaba sentado allí, Uds. saben. Yo pensé: “Bueno, ¿qué le pasa?”
72 Uds. saben, yo tenía temor de acercarme demasiado, tenía temor de que la madre me persiguiera. Así que, no quería tener que matarla, porque dejaría esos huérfanos en el bosque. Así que, me acerqué sigilosamente así para mirar a ese osito. Y dije: “¡Sal de allí!”
Y él me miró, y cuando lo hizo, él había agarrado mi cubeta de melaza, y le había quitado la tapa. Él tenía esa cubeta en sus brazos así, su manita allí adentro, y él agarraba y se llenaba la manita de melaza, y lamía… él era melaza desde la cabeza hasta las patas. Vaya, sus ojitos estaban todos pegados, llenos de melaza, él ni siquiera podía abrirlos así. Él simplemente me miró así, metió la mano y comenzó a abastecerse otra vez así. Y yo lo miré, y me reí hasta que me dolían mis costados. Y al poco rato, cuando comió lo suficiente, él puso la cubeta en el suelo y se fue caminando.
73 Yo pensé: “Si esa no es una reunión del Espíritu Santo chapada a la antigua, cuando tenemos la cubeta abierta y metemos nuestras manos hasta los codos, simplemente lamiendo melaza a más no poder, y la soltamos. No importa nada lo que el mundo diga. Es lo que estamos probando. Amén. Gustad y ved la bondad del Señor”. Eso es correcto.
Y Uds. saben, la cosa chistosa de esto, es que después que él terminó con toda esa melaza y esa… El otro tuvo miedo de venir a él. Entonces cuando él llegó allá donde estaba el grupo entero… los otros dos comenzaron a lamerlo. Amén. Así es la cosa, ¿no es cierto? Ellos comenzaron a lamer al otro oso, al que tenía la melaza, ellos comenzaron a lamerlo a él. “Gustad y ved la bondad del Señor”, dijo David.
¡Oh, hermanos! Yo medito en su jornada allá mientras él pasaba por el desierto. Miren, Dios dijo que Él supliría cada necesidad.
Aquí estoy yo ya pasado del tiempo. Miren, sólo un minuto y terminaremos.
74 Pero observen, en su jornada ellos habían pasado por allí. Bueno, Dios dijo: “Yo supliré tus necesidades”.
¿No es extraño? Uds. saben, yo quiero que se fijen en esto: Que el primer lugar adonde ellos fueron fue directo al desierto de Zin. ¿No es extraño que la senda de Dios conduce en esa dirección? Directo hasta el Mar Rojo donde el paso estaba cerrado, y luego saliendo a través del desierto de Zin, entrando a la tentación, simplemente dando vueltas por todos lados. ¿Es correcto eso?
Pero, Uds. saben, así es como Dios nos guía, ¿no es cierto? Algunos a través de las aguas, algunos a través de los ríos, algunos a través de las pruebas, pero todos a través de la sangre. ¿Es correcto eso? A través de cada zarzal, y tentación Su gracia me ha traído a salvo hasta aquí, la gracia me llevará hacia adelante. Eso es correcto.
A través de muchos peligros, trabajos, y trampas ya yo he pasado. Es la gracia la que me ha traído a salvo hasta ahora, y es la gracia la que me llevará adelante. Yo simplemente le creo a Él, no sé por qué. Lo que traiga el mañana, yo no lo sé. Pero yo sé quién controla el mañana. Eso es lo principal.
75 Así que, ellos iban por el camino, y de repente, ellos llegaron allá. Ahora, después de que ellos habían visto todos los milagros de Dios, ellos entonces comenzaron a murmurar.
¿No es eso muy parecido a la iglesia hoy? Después de que ellos habían visto el Mar Rojo abrirse, ya habían tenido una gran reunión del Espíritu Santo y todo, entonces el pueblo comenzó a quejarse diciendo: “Bueno, ¿adónde vamos a conseguir agua para beber? Nuestras almas tienen sed de agua”.
No sabiendo que el mismo Dios que los llevó a través del Mar Rojo podía suplirles agua. Pero, ellos murmuraron. Esa es exactamente la manera de como está la iglesia hoy. ¿No es correcto eso, hermanos?
Nosotros murmuramos por esto, y murmuramos por aquello. “Bueno, la Srita Jones dijo que si yo seguía yendo a esa iglesia de aleluyas que yo iba a…” Oh, hermanos. “Bueno, el doctor Jones vino a verme, también, y él me dijo que eso era sólo una telepatía mental y que esa gente solamente está emocionada”.
Allí está la cosa, y viendo los milagros de Dios, luego hacen así, Uds. merecen vagar por el desierto un rato.
76 De repente, miren, ellos habían dejado los grandes médicos jactanciosos de Egipto, para estar con el Gran Médico. ¿Es correcto eso? Y aun así se estaban quejando. Ellos dejaron gente que dijeron que las señales y milagros eran cosa del pasado. Que no había tal cosa como milagros, para estar con gente que creía todas las cosas, y creían señales… ellos tenían una Columna de Fuego por encima de ellos. ¿Es correcto eso?
Ellos dejaron a los egipcios, ellos no tenían nada así. Ellos no tenían milagros y señales entre ellos, aunque eran una gran nación aristócrata. Pero ellos los habían dejado para peregrinar acá, y ellos habían visto estas señales y tomado su lugar con el pueblo, y sin embargo se estaban quejando. Si así no está el cristianismo hoy, yo no sé cómo está. Siempre quejándose: “Bueno, si yo pudiera hacer esto”. Allí lo tienen… [Cinta en blanco].
77 Y de repente, miren todas estas cosas que ellos habían hecho. Ellos dejaron sus aguas lodosas de Egipto para beber acá agua de la roca, que era tan pura y limpia. Ellos habían dejado las ollas de ajo allá en Egipto para comer comida de Ángeles, y aun así se estaban quejando. ¿No se parece eso a la iglesia hoy? Así que, su condición carnal los llevó al desierto.
Y yo me temo que allí es donde nuestra iglesia pentecostal ha llegado: al desierto por causa del murmurar y quejarse, y de no aceptar al verdadero y genuino Dios Viviente, y avanzar. Yo me refiero a la iglesia en general, no estoy hablando de Uds., si Uds. están aquí, pues, esto es bueno para Uds. Estas son mejores vitaminas que las que Uds. compran en la farmacia. Muy bien. Sí, señor. Vamos, enderécense, vámonos; la Iglesia está avanzando.
78 Entonces de repente, ellos llegaron al desierto y lo que sucedió entonces. Allá estaban ellos ahí murmurando, y Dios les quitó el suministro de agua. Esa es la razón que la iglesia hoy está quedando tan seca y todo, murmurando, quejándose, y discutiendo, y peleando.
Y uno diciendo: “Oh, gloria a Dios, yo pertenezco a las Asambleas, esa es la más grande”.
Y el otro dice: “Bueno, yo soy de la Unidad, y déjame decirte, yo lo tengo”. Y esa es precisamente la razón de que su suministro ha sido quitado. Así es exactamente. Claro que sí.
Si Ud. se reúne, y a mí no me importa si él pertenece aquí, o adonde él pertenezca a qué, si él es un cristiano él es mi hermano. Aleluya. Eso es todo, y yo simplemente gritaré, y estrecharé sus manos y seguiré adelante. ¿A mí qué me importa? Si él dice que es un cristiano, está actuando como un cristiano, sus frutos prueban que él es un cristiano, yo me voy a asociar con él y seguiré adelante. Si éste individuo acá no lo hace, yo lo tomaré por el brazo y le diré: “Vamos, hermano, corrige tu vida y vayamos de todas maneras”.
Si dice: “Bueno, yo soy bautista”. A mí no me importa lo que Ud. sea, vayamos de todas maneras. Sigamos avanzando, vamos en camino. Aleluya. Sí, señor.
79 Ahora, quiero que observen otra vez sólo un minuto. Entonces cuando el suministro de agua les fue quitado, Dios le dijo a Moisés que saliera e hiriera la roca, y él hirió la roca. Ahora, quiero que se fijen que ese bastón que él tenía en su mano, esa vara, esa no era la vara de Moisés, esa la vara del juicio de Dios.
Miren, cuando él tomó esa vara, él extendió esa vara sobre Egipto y aparecieron moscas. Él la extendió sobre el agua, y ésta se convirtió en sangre. Él la puso sobre el agua, y vinieron ranas, sobre la tierra, vinieron piojos. Era la vara del juicio de Dios. Estaba en la mano de Moisés, la vara estaba en su mano, pero era el juicio de Dios. ¿Ven lo que quiero decir? Fue que sólo le había sido dada a Moisés. Los dones y cosas son dados a los hombres para la gloria de Dios.
80 Y ahora, observen sólo un momento. Y ahora, observen esto, aquí hay una hermosa historia que me viene a la mente. Cuando Moisés tomó esa roca, o esa vara e hirió la roca, y esa Roca era Cristo Jesús. ¿Es correcto eso? La Roca era Cristo. Y ellos pusieron una hendidura en el lado de la roca. Cuando Israel tuvo hambre, ellos fueron allí un día, y las abejas habían construido un panal allí, y ellos tenían todo un gran montón de miel destilando en la roca. ¿Es correcto eso?
Allí es donde nosotros vamos hoy cuando necesitamos algo de comer, nosotros vamos a la Roca. ¿Es correcto eso? Y ellos querían algo de beber, cuando ellos quisieron agua, ellos fueron a la roca. Dios le dijo a Moisés entonces, cuando el suministro del agua… Dijo: “Sal y háblale a la peña, y la peña dará Su agua. La peña dará Su agua, y le darás de beber a la congregación”. Un tipo perfecto: un pueblo moribundo, pereciendo allá en el desierto sin esperanza en lo absoluto, y la roca herida era los juicios de Dios sobre la roca, hirió la roca y dio agua.
81 Juan 3:16 es un tipo perfecto de esta iglesia hoy, para nosotros. Esa es la Roca herida, Cristo, los juicios de Dios. Siendo nosotros dignos de muerte, dignos de toda esta condenación, y los juicios de Dios hirieron la Roca, Cristo, y de Él salió agua Eterna, para que un pueblo que estaba pereciendo no pereciera, sino que tuviera Vida Eterna, viniendo de la Fuente Inagotable de Vida, que es Jesucristo, quien es el juicio de Dios, hirió al Inocente, para que nosotros gente culpable pudiéramos beber y viviéramos. Aleluya. Oh, cuán hermoso.
“Háblale a la peña”, dijo él, “y ella dará su agua”. Y ellos fueron a todos lados y no pudieron encontrar agua en ninguna parte. Y Dios les dijo: “Ve y háblale a la peña”.
Cuán ridículo, la mente carnal hubiera dicho: “Pues, ese es el lugar más seco en el desierto”.
82 La roca era el lugar de apariencia más seca. Y sin embargo, ellos habían buscado por todo lugarcito, donde debería haber agua, y no había agua. Fueron a este oasis, y no había agua. Fueron aquí abajo donde estaba el manantial, y no había agua. Y entonces Dios les dice que hagan lo ridículo: “Ve y háblale a la cosa más seca que hay, una vieja roca puesta allá sobre una colina. Ve y háblale a eso, y dará agua”.
“Bueno, ¿dónde está el agua? Bueno, si hubiera agua, sería aquí abajo en el valle, no allá arriba en la colina, no en esa roca seca”.
Pero allí es donde está la cosa hoy. Cuando el doctor ha hecho todo lo que él puede por Ud., Ud. ha pasado por el consultorio de todos los médicos, por cada hospital. Sin embargo, Dios dice: “Háblale a la roca”.
83 Ellos dicen: “¿Qué debo yo hacer, ir allá donde está ese montó de aleluyas? Bueno, esa es la peor iglesia en el mundo”. Pero, allí es donde Dios dijo. Amén. ¿No es extraño como Dios toma las cosas ridículas y las hace real? Aleluya.
Pues, él dijo: “Si Dios hubiera dado un don, éste vendría a través de una gran iglesia distinguida”.
Eso es lo que ellos pensaron en el principio. Pero miren adonde Él lo trajo: a través de un pesebre. ¿Es correcto eso? Él siempre lo trae a los humildes, a la gente humilde. Dios es un Dios de misericordia. Sí, señor. El lugar más seco en el desierto, allá es donde ellos tenían que ir para beber.
Ud. dice: “Si el doctor no puede hacer nada por mí, ¿cómo lo va a hacer algo más?” Bueno, simplemente háblele a la Roca y dese cuenta.
84 Moisés salió allá y le habló a la Roca. Y cuando él le habló a la Roca, las aguas comenzaron a salir y el pueblo comenzó a beber. Ahora, ¿está Ud. en comunión con la Roca hoy? Escuche, hermano, yo creo que es hora que le hablemos a la Roca. ¿No lo creen Uds. así?
Yo vi una mujer una vez en la Biblia que tenía un flujo de sangre. Los doctores habían hecho de todo. Ella había hipotecado su casa, había vendido todo lo que tenía. Y ninguno de los doctores pudieron ayudarla para nada. Y ella le habló a la Roca. Y la Roca dio agua. ¿Es correcto eso? Aguas sanadoras.
85 Hubo un anciano allá en la Biblia, llamado el ciego Bartimeo. Él había sido ciego por años. Puedo verlo parado en la puerta. Oh, hermanos, el tiempo ya está aquí para hablar. Yo creo que el tiempo está aquí para que nosotros hablemos, también. ¿No les parece? Yo creo que este es el tiempo en que la iglesia debería avanzar hacia adelante o retrocederá. Yo creo que este es el tiempo en que las señales de Marcos 16 deberían estar siguiendo al creyente. ¿No lo creen Uds.?
La Biblia dice que en los días postreros, que vendrían los tiempos cuando los hombres serían vanagloriosos, amadores de los placeres más que de Dios. Los tenemos. Los estadios de futbol están llenos esta tarde, y la iglesia de Dios está vacía; cumple las Escrituras exactamente. Sí, señor. Estamos en el desierto.
86 Ahora noten, quiero que se fijen en Moisés, Dios le dijo que fuera allá y hablara y que ellos tendrían agua. Yo me fijé en un hombre llamado el ciego Bartimeo, de quien yo estaba hablando hace un momento, yo lo veo a él venir a la Roca. La gente dijo: “Ahora, miren aquí, ¿qué es todo este problema? ¿Qué es todo este ruido?”
Uds. saben, generalmente donde Jesús está hay mucho ruido. ¿No es eso extraño? Ellos llegaron a la ciudad un día, y ellos estaban haciendo un montón de ruido y esos enormes sacerdotes de apariencia triste dijeron: “Pues, ellos me dan escalofríos, y fiebres”. Dijeron: “Haz que se callen”.
Él dijo: “Si estos se callan, las piedras clamarán enseguida”.
87 La Vida estaba viniendo. Sí, y allí estaban ellos parados allí afuera en esta gran condición triste. Y este Bartimeo, él estaba parado allí afuera, él era ciego y no sabía qué hacer. Y en eso él oye que dicen: “¿Quién es ese?”
Algunos de ellos dijeron: “Jesús de Nazaret va pasando”.
Oh, algunos de ellos dijeron… él dijo: “Oh, Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí—ten misericordia de mí”. Él estaba hablándole a la Roca.
La Roca venía pasando por la calle, y la gente gritaba y daba voces y todo. Ellos dijeron: “Miren, no molesten al Maestro, me imagino que Él tiene suficiente que hacer. Así que, no hay necesidad que Uds. traten de molestarlo, sólo guarden silencio”.
88 Pero eso no lo detuvo a él. Él quería hablar con la Roca. Y él gritó aun más fuerte: “Oh, Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí—ten misericordia de mí”. Y él era ciego. “Ten misericordia de mí”.
De repente, Sus oídos captaron el sonido. Él se volteó, la Roca había oído. Dijo: “Tráiganlo aquí”.
Vigilen. Miren, él tenía puestas sus vestiduras, tenía frío sentado allí, estaba temblando de frío. Él no miró donde puso sus vestiduras, él simplemente las arrojó a un lado. ¿Qué? Él había entrado en contacto con la Roca. Oh, hermanos. Él sabía que Esa era la Roca que estaba en el desierto. ¿Lo creen Uds.?
Yo creo que está aquí hoy, ¿Uds. no? El Espíritu Santo prometió regresar, la misma Roca que estaba en el desierto. No era esa piedra, era el Espíritu en esa piedra.
Esa es la misma cosa que está aquí con nosotros hoy. Y él le habló a la Roca, y Jesús se acercó y lo sanó.
89 Yo escuché una pequeña historia sobre Bartimeo. Él había estado ciego por años, y él tenía una muchachita, dicen ellos que como de diez, doce años de edad, y ella nunca había visto… él nunca la había visto a ella. Y una noche, ella se enfermó. Así que, Bartimeo… En aquellos días en vez de que un perro los guiara a ellos, como tienen los ciegos hoy, ellos tenían un cordero para que los guiara.
Ahora, escuchen atentamente. Y el cordero lo guiaba a él hasta la puerta, y él se sentaba allí con una pequeña taza. Y él tenía dos tortolitas, y esas tortolitas daban vueltas una sobre la otra y hacían piruetas, así, y esto atraía a los turistas. Ellos se detenían y miraban a estas palomitas, mientras que ellas hacían piruetas. Él tenía una vara con la cual las hacía hacer piruetas. Y entonces cuando él hacía esto, pues, ellos le arrojaban monedas y cosas en su taza, o pequeñas piezas de dinero. Y él… Así era como él ganaba el sustento para su esposa y su muchachita.
Una noche su muchachita se enfermó, y entonces él salió y oró. El doctor había dicho que no podía hacer nada por ella. Y así que él salió y oró. Él dijo: “Dios, yo no quiero perderla. Yo nunca la he visto a ella en mi vida. No quiero perderla, y yo no tengo nada que darle. Yo soy un pobre mendigo ciego. Pero, si Tú sólo… si Tú sanas a mi niña, yo te prometo que mañana llevaré mis dos tortolitas y te las ofreceré en sacrificio. Eso es todo lo que tengo”.
90 A la mañana siguiente la niñita estaba bien. Él llevó las palomitas y las ofreció. Una semana después su esposa se enfermó. No había nada que se pudiera hacer por ella. ¿No es extraño cómo es que las tragedias golpean las familias de los creyentes? Pero todo es para bien. Así que, ellos subieron, y él salió para orar esa noche.
Él dijo: “Señor, ya ni siquiera tengo mis palomas. El dinero que me dan no es mucho, porque no hay nada para atraer la atención. No tengo nada en el mundo que ofrecerte, sino mi cordero. Pero si Tú permites que mi pobre y amada esposa sane, yo te daré a Ti mi cordero”.
Y él entró nuevamente a la casa, tanteando su camino. A la mañana siguiente, su esposa estaba bien. Así que, era una mañana hermosa, él comenzó a subir la calle, el cordero guiándolo. Y el sumo sacerdote se paró en el barandal del balcón del templo.
Él dijo: “¿A dónde vas, ciego Bartimeo?”
Él dijo: “Oh, sumo sacerdote, yo voy a la sala de los sacrificios. Yo le prometí a Dios que, si Él sanaba a mi esposa anoche, que yo le daría a Él mi cordero”.
91 “Oh”, dijo él, “ciego Bartimeo, tú no puedes dar ese cordero”. Dijo: “Yo te daré un sacrificio, o dinero para que te compres un cordero en los puestos”, donde Jesús los sacó a golpes más adelante. Él dijo: “Yo te daré dinero para que compres un cordero”.
Él dijo: “Oh, sumo sacerdote”, dijo, “las bendiciones de Dios sean sobre Ud.” Pero, él dijo: “Yo no le prometí a Dios un cordero, yo le prometí a Él este cordero”. Eso es correcto. Allí es donde está la cosa.
¿Qué de Ud.? Ud. quiere que el mundo sea cristiano, pero Ud. le tiene temor al Espíritu Santo. ¿Ven? ¿Qué de Ud.? Muy bien.
Él dijo: “Ciego Bartimeo, tú no puedes dar ese cordero. Ese cordero es tus ojos. Tú no tienes ojos, sino ese cordero, ciego Bartimeo. Y tú has entrenado a ese cordero para que te guie”. Dijo: “Ese cordero es tus ojos, te guía alrededor. Tú no tienes ojos sino eso”.
92 Él levantó sus manos débiles y dijo: “Oh, sumo sacerdote, Dios proveerá un cordero para los ojos del ciego Bartimeo”. Y él ofreció el sacrificio.
Un día frío de noviembre, él está sentado allí con frío en ese viento. Él escuchó un ruido. ¿Qué era? Dios había provisto un Cordero para los ojos del ciego Bartimeo. Eso es correcto. Y Dios tiene ese mismo Cordero provisto esta tarde para cada persona sentada aquí. ¿Creen Uds. eso?
Él tiene un Cordero provisto para cada uno de Uds. Y Él está aquí para dárselo a Uds., Él les dará a Uds. el poder de Su bendición. Yo sé que Él está aquí. Yo sé que Su Espíritu está aquí. Y Él hará exactamente lo que le hemos pedido que haga. ¿Lo creen Uds.?
Nosotros estamos en nuestra jornada, Dios tiene Su Cordero provisto. La Roca ya está herida, las aguas están fluyendo libremente. Bebamos de Ella ahora mismo, ¿quieren Uds.?, todos los que tengan una necesidad de Cristo Jesús. Inclinemos nuestros rostros por un momento.
93 Extraño como parezca, con su rostro inclinado, el Ángel del Señor está aquí en la plataforma. Yo sé que Él está queriendo bendecirlos a Uds. Es extraño cómo Él me sacó de eso, ¿no es así? A mí nunca me había sucedido algo así. Ahora, aquí está esa Luz, parada aquí en la sala, ahora mismo. El Dios del cielo sea misericordioso.
La veo colgando sobre una muchachita ahora mismo aquí atrás. Acá a mi mano izquierda, ella tiene—ella tiene un problema de riñón. Su madre está sentada a su lado con un problema del hígado. El muchachito sentado allí, él tiene baja presión sanguínea.
Aquí viene Él acercándose a esta fila aquí mismo frente a mí. Colgando justo sobre esto aquí, tiene… Algo anda mal con esa dama sentada allí. Algo anda mal con su cabeza, ella está teniendo problemas de la cabeza.
La que está sentada al lado suyo tiene la misma cosa, y la dama allí al lado suyo. Y el hombre sentado allí tiene la misma cosa, Uds. tres. Y esa es la verdad, ¿no es así? Allí lo tienen, Uds. tres con sus manos levantadas, pueden irse a casa y sanar ahora. Eso los deja a Uds., y yo veo Luz todo alrededor de Uds.
94 Oh, cuán glorioso y maravilloso el Espíritu Santo… Ponga su mano sobre esa muchachita allí atrás, madre, con ese problema de riñón. Y el muchachito allí con esa baja presión sanguínea, ponga su mano sobre él, papá. Madre, Ud. también va a sanar.
Quiero ver lo que sucede. Sean reverentes, por favor, sólo un momento. Sí, señor. Está habiendo Luz alrededor… Oh, ¿no es maravilloso?
El Ángel de Dios, que guió a los hijos de Israel, esa misma Columna de Fuego, se está moviendo alrededor de este grupo de gente. Oh, amigos, qué tiempo tan maravilloso. El Cordero que guió al ciego Bartimeo, y aquí estamos sentado aquí, ni siquiera en una reunión de sanidad. Y aquí está Él, descendió así sobre mí. Cómo Él los amó a Uds., Él quiere que Uds. sepan que Él está aquí. Él los ama a todos. ¿No quieren Uds. recibirlo a Él?
95 Nuestro Padre Celestial, Te damos gracias por Tu misericordia. Oh Dios, que la gente se dé cuenta que ellos están en la… Que el mismo Ángel que los guió a ellos en lo natural nos está guiando a nosotros hoy en lo espiritual. Aquí está la Columna de Fuego, hasta el mundo científico le ha tomado Su fotografía. Está con nosotros. Nosotros lo amamos a Él, y sabemos que Él está aquí. Lo vemos con movimientos infalibles salir sobre la audiencia y realizar milagros y señales, mientras que la gente está sentada aquí en la audiencia, y siendo sanadas ahora mismo.
Oh, Maestro de vida, toca a cada uno. Dales de Tus bendiciones. Concédelo, Señor. Que todos sean sanados y bendecidos. Que los pecadores sean salvos. Que los descarriados regresen. Que dejen de vagar por allá en su propia senda, que vengan acá y salgan de Egipto. Que crucen el Maro Rojo hoy, y quemen toda senda detrás de ellos. Concédelo, Señor. Ten misericordia ahora, y sana a estas personas que están sentadas aquí, Te lo pedimos en el Nombre de Tu Hijo Jesús.
Y mientras tienen sus rostros inclinados, quiero que cada uno de Uds. permanezca encerrado con Dios por un momento. Y simplemente crean ahora que Dios está aquí para sanarlos.
Parece como que está allí otra vez. Aquí está Él parado aquí a mi derecha hacia el lado del balcón, parado sobre una pequeña madre con problema de la espalda. Dios le bendiga, madre.
96 Viene y se para sobre una dama, que es un poco corpulenta. Ella tiene algo en su costado. La veo siempre aguantándose su costado. Ella tiene problemas en su costado. Dios le bendiga, señora. Simplemente crea y Ud. será sanada.
Oh, déjenme decirles amigos, parece como que Uds. pudieran creer cualquier cosa ahora mismo, hay un silencio santo y quietud. Que el Señor les bendiga.
Hermano Bosworth, venga y diríjanos también en una palabra de oración, por favor. Quiero pararme aquí con Ud., mientras que está orando. Guíe a la audiencia aquí en oración otra vez.
Aquí está un buen hombre piadoso, quiero que se pare aquí cerca, hermano Bosworth. Puedo ver algo otra vez.
Hermano Bosworth, el mismísimo Dios que nos ha guiado y ha estado con nosotros, y nos ha bendecido, aquí está Él moviéndose alrededor sobre este grupito de gente. [El hermano Bosworth dice: “Amén”].
97 Cuando hay miles de personas allá en el mundo, y aquí está Él, Su gran Ser, moviéndose aquí mismo en la audiencia ahora mismo, sanando a la gente, dejándolos sanos. Miren, Sus bendiciones están aquí. Su Espíritu está sobre nosotros. Nosotros sabemos que Él está aquí.
Y yo lo conozco a Ud., hermano Bosworth, siendo un buen hombre piadoso. Ud. es el siervo de Dios. Ud. estaba predicando este mensaje antes de que yo naciera, hermano. Yo quiero que Ud. dirija a la congregación en oración mientras que yo me despido, si es tan amable. Y Ud. ore, por favor, por la congregación.
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