OBRAS DEL MENSAJE


Un Testimonio Mayor
Owensboro, Kentucky, E.U.A.
53-1115E
1 Gracias, Hermano Bosworth. Gracias. Buenas tardes, amigos. Con el gran corazón del amor de Dios, yo vengo en esta noche del cierre de este avivamiento de Owensboro, Kentucky, para agradecer a todos y cada uno de Uds. por su amabilidad, y todo lo que hicieron por nosotros aquí, lo apreciamos profundamente. Apreciamos el gran compañerismo de los ministros —la cooperación de cada persona. Por todas las finanzas con las que Uds. nos han ayudado también, nosotros apreciamos eso.
Nosotros no pedimos… solo para pagar nuestras cuentas, y las pequeñas ofrendas de amor que tomamos para los hermanos. Lo que tenemos… si nos sobran cincuenta centavos, eso iría a misiones en el extranjero. Así que, por lo tanto, Ud. sabría que su dinero es para tratar de traer paz, el Evangelio, a las tierras paganas del mundo. Yo estoy seguro de que Uds. nunca podrían invertir en nada mejor que en eso, para tratar de hacer eso.
2 Una vez, hace años, yo solía… cuando yo dejaba una ciudad, tendríamos mucho dinero en ese entonces. Uno solo pasaba el plato de las ofrendas dos noches y eso pagaba todos los gastos. Y luego, si ellos tenían una unidad de la Cruz Roja, o algo así, una especie de campaña, campaña contra la poliomielitis, o algo así, procedíamos y le ayudábamos a esa gente. Hacíamos una ofrenda en nuestra iglesia y se la dábamos a la gente. Y luego, a veces, simplemente se lo entregábamos a la ciudad.
Y eso llegó a un punto, amigos, que eso se convirtió casi como en… Bueno, uno no salía de la ciudad, cuando ya estarían diciendo que nosotros éramos un montón de santos-rodadores. Y yo solo soy una persona que no cree en financiar, a menos que sea algo que realmente signifique para Dios.
Yo vi a un hombre que iba por la calle en donde nosotros pusimos ese dinero —un gran carro elegante, fumando un cigarrillo y usando un gran anillo de diamantes. Esa gente pone eso para niños pequeños y cosas, que realmente están en necesidad. Así que yo pensé: Bueno, aquí hay una cosa. El dinero que Dios me da, yo soy el administrador de eso, y Dios me hará responder en el día del juicio, lo que yo hago con eso.
Así que yo sé esto: si yo tomé lo que pude, y tomé para mí mismo y salí a las naciones y cosas, y traté de predicar el Evangelio, cuando yo responda en aquel día, yo diré: “Señor, hice lo mejor que sabía”.
Y estoy seguro de que las personas apreciarían—todo aquel que es salvo— apreciaría que alguien más sea salvo y sano. ¿No es así? Así que, eso ha estado en mi corazón, tratar de hacer eso. Yo lo he hecho desde entonces. Y eso es lo que estoy tratando de hacer ahora: tratando de ayudar a alguien.
3 Yo no descanso demasiado aquí en la tierra. Cuando estoy en casa, es un constante jala y arrastra —constantemente, todo el tiempo. Ha sido así año tras año. Este tipo de vida no dura mucho. Uds. lo saben. Se desgastan rápido. Juan el Bautista solamente vivió seis meses después de haber entrado en su ministerio. Cristo estuvo tres años y seis meses en Su ministerio —ellos lo crucificaron.
La vida se desgasta en poco tiempo. Es una tensión tan tremenda. Hay una cosa que quiero hacer, Cristianos, es hacer que mi vida —cada onza de ella— cuente para Jesucristo mientras estoy aquí.
Este mensaje que yo predico, lo creo con todo mi corazón. Dios sabe si estoy diciendo la verdad o no. Cada onza de mi ser cree todo lo que yo hablo. Si no fuera así, no lo hablaría. Estoy haciendo todo lo posible para ayudar a alguien.
4 Y cuando yo me acuesto por la noche, aunque no estoy libre de críticas… Claro, yo las tengo, pero yo le agradezco al Señor que son mínimas. Y la gente sí critica y dice: “Bueno, él es simplemente esto, aquello”.
Bueno, por supuesto, yo espero eso. Tengo que tener eso. Todos los demás lo tienen, entonces ¿por qué debería yo ser inmune a eso? Tengo que tener eso, también.
Pero, en esto tengo un consuelo cuando puedo encontrar unos minutos para dormir. Cuando hago mi oración antes de acostarme, yo sé esto: por la gracia de Dios, yo he hecho lo mejor que he podido para hacerle la vida un poco mejor a mis semejantes. Y al hacer eso, yo oro que un día, cuando esto se acabe, y yo llegue a Su puerta y toque a la puerta, que Él no me rechace.
5 Si Ud. llega allá antes que yo, cuéntele a Él sobre mí y dígale que yo le amo a Él, ¿lo hará Ud.? Y dígale que yo simplemente lo amo a Él con todo mi corazón. Y pregúntele a Él… Dígale que yo estoy haciendo lo mejor que puedo. Y cuando yo llegue, si Ud. me escucha tocando, pues, dígale a Él… pídale que me deje entrar, ¿lo hará? Porque yo estoy haciendo todo lo que puedo por ustedes.
Y yo creo que, por la gracia de Dios, que todos nosotros nos encontraremos allá. Y le oro a Él, ahora, aunque yo no conozco a muchos de Uds. aquí —solo con los que me he familiarizado— muy pocos. Yo oro para que la puerta se abra de par en par para cada uno de ustedes. Y si mis oraciones a Dios les ayudan algo, yo simplemente le pido a Él que abra la puerta de par en par para cada uno de Uds.
6 Y a medida que yo voy a diferentes partes del mundo, si Dios me lo permite, y cuando yo estoy allá en el… Bueno, a veces se pone muy oscuro. En ocasiones me ha tocado cuando no he sabido qué dirección tomar. Curanderos, demonios, de todo por todos lados. No es algo fácil. Uno está ahí parado representando a Jesucristo, lo más santo de todo el mundo. Y uno está parado allí y cada demonio haciendo todo lo posible para presionar. Y cuando uno está lidiando en otro mundo, uno debe recordar, un reproche a Su Nombre haría más que todo el bien que alguna vez se pudiera hacer. Satanás simplemente está vigilando por una oportunidad. Oren por mí, ¿lo harán?
Y cuando las noches son tempestuosas y oscuras en África, los vientos estén aullando, los brujos estén desafiando; los traga fuego y cosas de la India estén desafiando; y cada trabajador demoníaco que exista esté en ese lugar, yo estaré pensando en Owensboro —hay un grupo de gente orando por mí. Yo sé que Uds. lo estarán haciendo. Y yo sé que si Uds. le piden a Él, Él me ayudará. Voy a depender de ustedes.
7 Y oren por mí, a donde sea que yo vaya, que Dios me ayude. Yo he hecho todo lo que sabía para poder representarles a nuestro Señor Jesús de una manera simple. Él no me confiado con demasiado, porque yo no sé… yo no sabría cómo cuidar demasiadas cosas, me supongo. Él solo me da según Su voluntad, pero lo que yo tengo lo doy libremente para glorificarlo a Él y a Su iglesia.
Yo solo estoy aquí para tratar de representarlo a Él por medio de un don Divino. Al igual que si Él me da una mano, yo quiero usar esa mano lo mejor que yo pueda. Si Él me da ojos, yo no quiero mirar las cosas malvadas. Yo quiero mirar Su Biblia. Yo quiero ver las cosas que son correctas. Si se topan con cosas malas, yo quiero voltear mi cabeza, mirar hacia otro lado, ¿ven? porque Él me da mis ojos.
8 Recuerde que yo una vez fui un hombre ciego, prácticamente. Bueno, ellos me guiaban alrededor, así que, prácticamente. Y ahora, mis ojos son 10/10. Eso es dos grados mejor que lo normal, 20/20. Yo puedo leer la letra de un periódico a cinco pies [1.5 m] de distancia de mí. Así que, estoy agradecido por eso.
Yo le estaba mostrando a mi esposa, anoche, aquí en mis cuarenta, yo puedo tomar esta hermosa Biblia, y sostenerla así de cerca de mí, y leerla; o colocarla en cualquier lugar a cinco pies de distancia de mí, y leerla. Y pensar que, una vez con grandes anteojos gruesos bifocales, y era llevado alrededor por el brazo.
Oh, es sublime gracia. Qué bueno es Él. Yo le amo. Aunque Él me condene al final, yo todavía le amo.
9 Ahora, este puede ser nuestro último encuentro, Cristianos. Yo no sé lo que depara el mañana, pero este puede ser nuestro último encuentro. Si es así, yo digo, como diré cuando nos volvamos a encontrar en la gloria —confío en que todos nosotros estaremos allí. Yo diré esto con un corazón honesto y sincero, yo he intentado representarles a Jesucristo de la mejor manera que sé y puedo. Yo le amo a Él.
Nuestra próxima reunión comienza justo al otro lado del río aquí en Evansville. Y se me olvida el nombre de ese tabernáculo. Es un tabernáculo Bautista, aunque la gente del Evangelio Completo lo está patrocinando. Es un lugar con capacidad para unas cuatro mil personas, yo creo, algo así. Si Ud. tiene un tiempo libre en su propia iglesia, venga y acompáñenos. Nosotros estaremos felices de tenerles.
10 El Hermano Bosworth y yo hemos acordado tres cosas que yo he querido… o, una cosa que nosotros queremos intentar, durante las primeras tres noches. Yo quiero intentar, si puedo, esta noche, llamar a tantos a esta plataforma para visiones como pueda subirlos aquí. Y no me importa si mi esposa e hijo tienen que sacarme cargando del edificio. Yo quiero dar lo mejor de mí.
Y mañana por la noche en Evansville, yo quiero abordarlo de una manera diferente. Quiero tratar de leer la Biblia y explicar qué es la sanidad en la Palabra de Dios. Y luego, las tarjetas de oración, solo llamarlas, solo dejar a Dios, según Su voluntad, dar las visiones, y solamente orar por los enfermos. Y venir a estas personas que quizá tengan algo mal en ellos y preguntarles si están bien con Dios.
Incluso si yo veo la visión, yo ni siquiera digo algo al respecto, ¿ven? Solo sigan adelante, y solo traten de, en las promesas legales de Dios, solo párense allí, cara a cara con el enemigo y luchen por eso con él. Eso es correcto. Y orar por todos lo que pueda traer a la plataforma que vengan por oración. Y solo pedirle al enemigo que se vaya de la gente. Luego, yo les daré setenta y dos horas para averiguar qué ocurre. Entonces, si no es así, yo me daré vuelta al otro lado, y tomaré un día de ayuno y le pediré ayuda a Dios.
11 Luego, yo quiero ver el mensaje principal que el Ángel de Dios me dio —el cual ha sido confirmado alrededor del mundo. Él dijo que yo nací para orar por los enfermos. Ahora, lo que yo creo que Él quiso decir con eso, es la oración masiva. De esa manera es como yo lo entiendo. Yo lo cuestioné a Él y dijo que yo no tenía ninguna habilidad. Y Él me dijo que este mismo don, y las cosas que sucederían, serían una vindicación de ello.
Ahora, lo que yo pienso, y siempre he pensado, lo que Él quiso decir con eso, si yo pudiera pararme aquí en la plataforma, en este momento, y mirara a esta audiencia, y Dios le dijera algo a alguien, o de una manera sobrenatural, eso debería hacer que toda la audiencia crea que la Presencia de Dios está aquí.
Eso debería hacer que cada uno de ellos, al mismo tiempo, acepte su sanidad, sin importar… Si Ud. pecó, ahora, Ud. arregle eso; pero Ud. debería aceptar su sanidad. Si Ud. no se siente ni un poquito diferente en un plazo de seis semanas a partir de hoy, aún debe aceptarlo en este momento, y quedarse allí mismo con eso, y agarrarlo como de su propiedad personal. Eso es correcto. Quédese allí mismo con eso.
Ahora, eso es lo que Él quiere. Y de esa manera obra maravillosamente, en cualquier lugar menos en los Estados Unidos. Eso es correcto. En cualquier lugar menos en América.
12 Pero nosotros lo tenemos… Uds. no pueden culpar al pueblo estadounidense. A ellos se les ha enseñado sobre la imposición de manos y la rutina regular del ministerio. Bueno, eso es justo en lo que ellos creen. A ellos se les ha enseñado a creer eso. Y por lo general…
Al igual que, muchas personas dicen: “Bueno, él es Católico”. Si alguna vez pensaron que tal vez ese niño fue criado desde la cuna como Católico. Eso es todo lo que él conoce. “Este es un Bautista”. Bueno, tal vez él solamente fue criado como Bautista. Eso es todo lo que él conoce. “El otro es un Metodista”, o qué… Ellos simplemente fueron criados de esa manera. Eso es todo. Ellos fueron criados de esa…
Y si al pueblo estadounidense se le enseña la imposición de manos sobre los enfermos, eso es Escritura, ¿ven? Pero, tal vez mi ministerio no estaba solo en el marco de los Estados Unidos; sino que era para otras naciones, porque es a donde Él me sigue jalando, ¿lo ven? Allí es en donde ha tenido el mayor de los éxitos.
13 ¿Se dieron cuenta de que el llamado al altar en Durban fue, creo, treinta veces más grande que Pentecostés? ¿Se dieron cuenta de eso? Eso fue treinta veces más grande que en el día de Pentecostés. Treinta mil almas fueron salvas al mismo tiempo. Había solo cinco mil en Pentecostés. Tres mil al día siguiente, así que… Vean cuán grande hace las cosas Dios ahora, porque estamos en los últimos días. ¿No lo creen?
Gracias de nuevo. Es hora de que yo ore por los enfermos, ahora. Quiero empezar temprano, porque quiero llegar a tantos como pueda en la plataforma. Pero, primero, ¿puedo leer un poco de Su Palabra? Porque yo sé que mis palabras fallarán con seguridad, pero la Suya no puede fallar.
14 Ahora, antes de leer esta Palabra, yo quiero toda su atención, solo un momento. Y si hay algo a lo que le hayan prestado atención, de lo que yo he dicho, escuchen lo que yo les estoy diciendo ahora: que, en lo que respecta a su sanidad, en presencia de Dios, no hay ninguna otra cosa que se pueda hacer. El resto depende de usted. Jesucristo ya ha sanado a cada persona enferma en la faz de la tierra esta noche, si tan solamente lo creen. Él salvó a todos los pecadores que hay en la faz de la tierra cuando Él murió, si ellos tan solo lo creen, y lo aceptan. ¿Entienden eso?
Y no hay ningún don que yo tenga, ni lo tiene ningún otro hombre, que pueda sanarles; porque, ¿cómo podemos hacer lo que Jesús ya ha hecho por Uds.? Si yo pudiera sanarle, yo podría salvarle. “Porque Él herido fue por nuestras rebeliones; por Su llaga fuimos nosotros curados”. ¿Es correcto eso? Así que, yo no podría hacer nada al respecto.
Ahora, otros hombres pueden señalarlo en la Palabra, otros… Dios puso dones en la iglesia de diferentes maneras. Y esos dones, y todo, si es un don verdadero de Dios, señalará a esa única cosa: Jesucristo.
15 Y yo no creo en construir el Evangelio de Jesucristo alrededor de un individuo. Yo no creo que se construya alrededor de una denominación. Yo creo en construirlo alrededor de Jesucristo. Exactamente. Y todos los individuos, y todos los hombres son iguales. Y todos estamos mirando a un Redentor: ese es Jesucristo. Y yo creo eso con todo mi corazón, alma y cuerpo, que eso es verdad. Y eso es lo que queremos…
Ahora, Uds. siempre se han dado cuenta que yo nunca he dicho: “Oh, la gran iglesia Bautista”, o “la gran iglesia Pentecostal” o “la gran…”. Yo nunca he dicho eso a sabiendas, no lo he hecho.
Yo siempre dije que pensaba esto: que la gente Pentecostal era la más espiritual. Ciertamente. Eran los puntapiés de otras iglesias. Y ellos tuvieron que ganarse cada pequeña pulgada que obtuvieron. Y eso los hizo espirituales, porque tenían que arrodillarse y orar por ello.
Solo dejen que se levante una pequeña persecución en los Estados Unidos y vea a la iglesia unirse. Véalos ponerse espirituales entonces.
16 Bueno, en Corea, donde está ocurriendo el avivamiento, los Metodistas, Bautistas y Presbiterianos están teniendo grandes servicios de sanidad, hablando en lenguas y todo. Uds. dicen: “¿Son todos estos Pentecostales?”. No hay ni un solo Pentecostal entre ellos. Todos son Metodistas y Bautistas y cosas. Pero es solo un tirón y una tensión, ellos simplemente tuvieron que comenzar a orar. Y cuando Uds. se pongan espirituales, Dios se encargará del resto, ¿ven? El resto de eso simplemente llega automáticamente, ¿ven? Lo principal es comenzar a orar. El resto de ello estará bien.
Si Uds. Bautistas están aquí esta noche, y Uds. Metodistas, solo comiencen en su iglesia. Solo oren y haga que toda su iglesia ore. Uds. ministros hagan lo mismo. Solo hagan que la gente ore realmente bien. El resto se resolverá por sí solo. Dios se encargará del resto.
17 Y yo aprecio su amabilidad y todo lo que Uds. han hecho. Y ahora, el Señor les bendiga.
Y aquí está lo siguiente que yo quiero decir, es esto: que no esperen por una campaña de sanidad en su ciudad para ser sanados. Su pastor, o su vecino que es Cristiano, tienen tanto derecho legal de parte de Dios para orar por Uds. como cualquier persona sobre la faz de la tierra. No tienen que esperar hasta que alguien llegue con una campaña de sanidad. Esos hombres solo estimulan la fe. Dios nunca tuvo la intención de todos estos grandes… estas campañas yendo por toda la nación. Él esperaba que eso estuviera en cada iglesia, en cada pastor.
La Biblia dice: “Si está alguno enfermo entre vosotros, llame a los ancianos de la iglesia”. Ahora, el anciano en realidad es… Nosotros lo llamamos en Pentecostés, lo llamamos diácono, o algo así, pero un anciano es un “ministro”. “Que llamen a los ministros de la iglesia, y oren por ellos, ungiéndoles con aceite. Y la oración de fe salvará al enfermo. Confesaos vuestras faltas, uno a… y orad unos por otros”, todos oren los unos por los otros: “para que seáis sanados”. ¿Es correcto eso?
18 Y comparó a cada uno con Elías. Dijo: “Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses”, ¿ven? Eso es.
Ahora, recuerden eso. Cuando Ud. se enferme, llame a su pastor. Si su pastor no cree en la sanidad Divina, llame a otro pastor que sí lo crea. Si Ud. no puede encontrar ninguno en su vecindario, busque a esa buena y anciana madre Cristiana que vive por allí, que ora todos los días, o a ese padre anciano allá, con un viejo pañuelo rojo saliendo de su bolsillo, y tal vez esas manos tan callosas como podrían estarlo, con una vieja camisa azul remendada. Voy a decirles algo, algunos de los corazones más verdaderos que palpitan, palpitan bajo una vieja camisa azul. Eso es exactamente correcto. Sí señor.
Yo prefiero tener la compañía de él, muchas veces, que la de embaucadores, a veces andan con su cuello volteado, o algo; o le dan una palmadita a uno en la espalda y lo llaman “Hermano Branham”, se alejan y dicen algo de Ud. que arruinará su carácter. Yo prefiero tener a alguien que sea honesto conmigo, ¿Uds. no? Eso es correcto. Yo quiero a alguien honesto.
Solo sea lo que Ud. es. Dios ayude el día cuando podamos venir, cuando podamos ser lo que nosotros somos. Eso es correcto. Ser simplemente lo que nosotros somos. Y Dios les bendiga, ahora, mientras yo leo Su Palabra.
19 Y ahora estoy leyendo esta noche en el libro de San Juan, y el capítulo 5, y el versículo 36. Yo quiero leer esta pequeña Escritura, para que Su Palabra sea para Uds. como una lámpara a sus pies, para guiarles esta noche a Sus bendiciones que Él ha preparado para Uds.
Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado.
También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí.
20 ¿No es eso hermoso? Jesucristo diciendo: “Ahora todos Uds. le creyeron a Juan. Él era un profeta. Él solo siguió predicando. Todos Uds. fueron y le creyeron. Y Uds. saben que él era un profeta, aunque nunca hizo un milagro. Pero él fue el profeta más grande que jamás haya vivido”, dijo Jesús, hasta Su tiempo. Dijo: “Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista”. Él nunca hizo un milagro, y solo vivió seis meses. ¿Pero por qué fue él tan grande? Porque él dio testimonio de Cristo.
Y cuando Ud. ve a alguien dándole gloria y alabanza a Dios, entonces puede darse cuenta de que esa persona viene de Dios. ¿No es eso…? Dándole gloria a Dios. Eso es correcto.
Y Juan dijo: “Es necesario que Él crezca, pero que yo mengüe”.
Ellos dijeron: “¿Eres tú el Mesías?”.
Él dijo: “Yo no soy nada”.
Pero Jesús llegó y dijo: “Oh, sí, él lo es. Él es el mayor entre los que nacen de mujer”.
Eso es mejor, ¿no lo creen? Dejen que alguien más lo diga. Viva de tal manera que alguien más lo diga. Esa es la manera de hacerlo. Haga lo correcto… alguien. Dios dará testimonio de Ud.
21 Ahora, él dijo: “Mas Yo tengo mayor testimonio que el de Juan”, dijo “porque, las mismas obras que Yo hago, dan testimonio de Mí, que el Padre Me ha enviado. Y el Padre mismo da testimonio de Mí por las obras que Él hace a través de Mí”.
Ahora, eso es hermoso. ¿No es así? Pedro, en Hechos dos, veinticuatro, creo—veintidós, o veinticuatro, dijo: “Varones israelitas, oíd estas palabras”, dijo: “Jesús nazareno, varón aprobado por Dios entre vosotros con las maravillas, prodigios y señales que Dios hizo entre vosotros por medio de él, como vosotros mismos sabéis”.
Ahora, Jesús, cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él no reclamó ser alguien grande. Él era solo un hombre —un hombre ordinario. Si Ud. lo viera en la calle, Él no se vería diferente al resto. Él caminó entre los hombres que ni siquiera sabían quién era Él. Él no se vestía diferente. Él solo caminaba como un hombre humilde. No era un hombre grande. Probablemente era un tipo delgado. La Biblia dice: “No había hermosura en Él para que le deseemos”. Entonces, Él solo iba caminando, vivía entre los hombres —comía y bebía, y dormía con ellos. ¿Y con quiénes estaba Él? Con los más pobres de los pobres. Los pescadores allá en el río.
22 Yo me imaginaría a Pedro con ese viejo delantal grasiento de pesca envolviéndolo, de esa manera. Y Jesús dijo: “Tú eres Simón. Así que, sígueme, y Uds. se convertirán en pescadores de hombres”. Yo prefiero escuchar eso que cualquier otra cosa que sé. Solo “Sígueme”.
Ud. dice: “Ahora, espere un minuto. Ud. no tiene su licenciatura”. Él no necesita ninguna licenciatura. Él solo quiere seguir a Cristo. Eso es correcto. Solo “Sígueme”. Él ni siquiera sabría su propio nombre aunque lo tuviera enfrente.
La Biblia dice que él era ignorante y sin letras. No solo sin letras, sino que él era ignorante. Tanto ignorante como sin letras, pero cuando él pasó por la puerta llamada La Hermosa, y le dijo a ese hombre: “Mírame”. Él dijo: “No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el Nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda”.
Alguien en la iglesia comenzó a jugar el papel de un hipócrita. Ellos entraron en la línea una noche, una cierta y cierta cosa. Él dijo: “¿Por qué llenó Satanás tu corazón para que mintieses a Dios?”. El hombre cayó muerto, Ananías. Safira entra, lo mismo otra vez. Cómo Dios…
23 Y luego esa gente miró a ese viejo pescador. ¿Y saben Uds. lo que ellos hicieron? Si él hubiera tenido una gran licenciatura en la cual basarse, hubiera tenido algo en que gloriarse, pero Dios tomó lo que no era nada e hizo algo de eso. Así es como lo hace Dios. Simplemente toma lo que es nada para hacer algo.
Y cuando Ud. puede llegar a ser nada ante sus propios ojos, entonces Ud. se está convirtiendo en algo a la vista de Dios. Y siempre recuerden esto, amigos: Para subir hay que bajar. “El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”.
Así que simplemente ámelo a Él con todo su corazón, y olvide todo lo que alguna vez sabía sobre otras cosas, excepto a Jesucristo. Solo siga adelante y ámelo a Él, y trabaje para Él, sírvale a Él. Si Él quiere que Ud. sea el tapete, bueno, usted solo sea el tapete. Lo que sea que Él quiera que Ud. haga, hágalo. Dios les bendiga, ahora.
24 ¿Qué pasaría si Él estuviera aquí esta noche en una persona visible? Tan cierto como que Él caminó en el Mar de Galilea, Él está aquí mismo. Él prometió estarlo. ¿Y qué hizo Él? ¿Qué dijo Él que haría después de resucitar de entre los muertos? La Biblia dice: “Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos”. ¿Es cierto eso? Bueno, si Él es el mismo, Él hará la misma cosa.
Ahora, Él no sanó a nadie. Muy al contrario —Él afirmó que no sanaba. Él dijo: “No soy Yo. Yo solo hago lo que el Padre me muestra. Cuando el Padre me muestra una visión, Yo hago lo que Él me dice”. En otras palabras: “Yo no hago nada hasta que Él me lo diga”. San Juan 5:19 dice: “El Hijo….”. Después de que Él pasó junto a todas esas personas lisiadas, y ciegos, y paralíticos, y cojos —no sanó a ninguno de ellos. Él sanó a un hombre que yacía en un lecho, porque Jesús sabía que él estaba en esta condición. Por supuesto. El Padre se lo había mostrado. Todas estas cosas —solo era de esa manera.
25 Y luego, Él resucitó de entre los muertos. Él dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis. Y aun mayores que estas”. Eso es más, por supuesto, no mayores. Miren las cosas que Él hizo. “Aun más que estás haréis, porque Yo voy a Mi Padre”. Y cuando Él resucitó de entre los muertos, Él dijo: “Yo estaré con vosotros, aun en vosotros, hasta el fin del mundo”. Él estuvo con su bisabuela y con su bisabuelo. Él estuvo con su abuelo y su abuela. Él estuvo con mamá y papá. Él está con Ud. y conmigo. Él estará con la próxima generación por venir, si es que hay una. El mismo ayer, hoy y por los siglos.
26 La iglesia ha crecido. Ha crecido de justificación, a través de santificación, al bautismo del Espíritu Santo. Ahora en la restauración de los dones llegando al brote. Y aquí estamos nosotros, listos para la cosecha ahora. Dios vendrá un día, y nosotros le veremos a Él, le amaremos. Y en ese día, cuando todo lo de la vida haya terminado, y ya haya terminado de predicar mi último sermón, haya orado por mi última persona enferma, la Biblia esté cerrada, sabré que habrá llegado mi hora.
Y yo sé que puesta delante mí, como con todos los mortales aquí esta noche, está una gran puerta negra, que está allá lejos. Y cada vez que ese corazón late, usted se acerca un paso más a ella. Es llamada “muerte”. Una vez que su corazón late, es una vez menos que volverá a latir. Y nosotros vamos en ese rumbo. Yo no sé cuándo va a detenerse, pero cuando yo entre allí, yo no quiero ir como un cobarde. Yo quiero envolverme en Su justicia, entrar en ese canal de muerte sabiendo esto: que estoy persuadido de que lo conozco a Él en el poder de Su resurrección, porque Él me ha resucitado de una vida de pecado y me ha hecho Su siervo. Y yo lo conozco a Él de esa manera. Y sé que cuando Él llame, yo saldré de entre los muertos. Yo quiero eso como mi testimonio. Dios les bendiga.
27 Yo no vivo demasiado lejos de este río aquí. Soy su vecino. Vengan, toquen la puerta. A menudo yo he dicho: “La noche nunca está muy oscura, la lluvia nunca cae demasiado fuerte, que no pueda venir a ustedes”. Ojalá yo pudiera, pero amigos, simplemente hay miles de llamadas en todas partes. Uno solo se da cuenta lo que representa un solo día.
Mi esposa está sentada aquí. Muchas veces nosotros nos hemos dado cuenta, a veces, yo he contado las llamadas telefónicas, solo las de larga distancia, y nosotros hemos tenido, en promedio, tantas como sesenta y cuatro por hora, día y noche, de larga distancia. No es solo aquí en Owensboro, es en todo el mundo, ¿ven? Millones y millones de personas, ¿ven? Y se pueden imaginar lo que es eso.
Pero, les diré esto, amigos. Si alguna vez yo puedo serles de ayuda, y llegar a ustedes, o cualquier cosa, yo estaré encantado de venir. Oren por mí, y yo oraré por ustedes. Dios les bendiga, ahora, mientras inclinamos nuestros rostros.
28 Ahora, Padre, aquí están estos pañuelos delante de mí. Bendícelos, Padre, para los enfermos y necesitados. Por todo el país, la gente está esperando estos pañuelos, tal vez muchos están sentados aquí. Y Tú puedes sanarlos a todos, y oro que Tú lo hagas.
Y ahora, Señor, ruego que Tu Espíritu se asiente sobre esta compañía de personas, esta noche, con gran reverencia. Y que Tu Ángel, el cual yo sé que está parado aquí en la plataforma en este momento, que Él pase adelante, tome este pobre y viejo cascaron indigno en el que yo vivo aquí. Usa estos pobres ojos indignos para mirar a través de ellos y estos labios para hablar a través de ellos. Dios, usa esos corazones allá para una concepción. Y que la recepción del Espíritu de Dios se mueva allá y confirme la Palabra de Dios con señales siguiendo.
Concédelo, Señor. Sana a todos los enfermos y afligidos. Salva a los perdidos y moribundos. Concédelo, Señor. Perdónanos todos nuestros pecados. Y que no haya ni una sola persona que está en este edificio, esta noche, que se pierda. Que ellos, cada uno, estén presentes en ese día para recibir coronas de gloria de nuestro amoroso Salvador. Porque nosotros lo pedimos en Su Nombre. Amén.
29 Estos pañuelos son cosas maravillosas. No para obtener sus direcciones postales. No, amigos. Nosotros solo respondemos las cartas. No lo queremos para la dirección postal, o para hacer cualquier cosa fuera de su iglesia. Nosotros queremos que ustedes… Nuestro propósito es que Uds. sean fieles a la iglesia de su elección. Eso es lo que yo quiero que Uds. sean. Pero si Uds. necesitan un pañuelo, solo escríbanme. Yo se los enviaré. Absolutamente gratis, nosotros enviamos miles y miles de ellos.
Aquí recientemente, una mujer en Alemania recibió uno; lo puso en su seno. Ella estaba sentada con artritis en una silla de ruedas. Ella dijo: “Ahora, demonio, sal de este edificio”, —se levantó y se fue caminando.
30 Yo estuve en Arkansas recientemente. Algunos… recientemente, hace algún tiempo. Muchos de Uds. aquí son de Arkansas. Esto es cuando yo estaba en Jonesboro. Veintiocho mil personas, decía el periódico, estuvieron en la reunión. Y yo le dije a la gente: “Solo traigan sus pañuelos y permítanme orar por ellos. Póngalos ustedes en su Biblia. Si alguna vez los llegan a necesitar, pues, muy bien”.
Había una mujercita que tomó uno y lo puso en Hechos 19 en su Biblia, donde yo le había pedido que lo hiciera. Semanas más tarde, ella vivía en el campo, y ella estaba limpiando el viejo tubo de la lámpara. Y ella se cortó a lo largo de su mano. Y la sangre simplemente comenzó a brotar. Uds. han escuchado la vieja superstición de tomar telarañas. Ella cogió un montón de telarañas y se las puso allí. Por supuesto, la sangre simplemente quitó las telarañas. Y luego ella probó otros pequeños remedios, pero eso no se detenía.
31 Ahora, este es su testimonio. Yo no puedo decir que sea… Lo único que yo sé, es que ella es una mujer Cristiana. Yo creo su testimonio. Y ella dijo que se estaba poniendo tan débil, se envolvió con funda alrededor del brazo y se empapó de sangre. Y luego ella consiguió una sábana, y se mojó igual. Ella estaba perdiendo tanta fuerza, ni siquiera podía ponerse de pie.
Y estaba muy lejos de un vecino, un pequeño cultivador de algodón, muy lejos. Su marido había ido a la ciudad para conseguir comida para la mesa, y algo de heno, o material de ovejas, y cosas para su ganado, y cosas, en una carreta. Ella dijo: “Señor, me estoy muriendo. ¿Y qué puedo hacer?”. No había ningún médico en millas y millas de distancia.
Y ella hojeó la Biblia, y recordó eso. Y ella tomó este pañuelo. Ella dijo: “Querido Dios, confío en Ti para salvar mi vida”. Y ella se lo puso allí.
Esa noche, casualmente yo todavía estaba en Arkansas, en Little Rock. El reverendo G.H. Brown es un testigo. Ella llegó allí con un par de botas. Esa noche ella caminó tres o cuatro millas [6 km] con un par de botas y cargando una linterna. Se quitó las botas, y sacó sus zapatos del bolso que ella traía, y se los puso en sus pies. Le hizo señas a un autobús de Greyhound y recorrió cientos de millas hasta Little Rock, donde yo estaba teniendo una reunión. Ella entró allí, colgó su linterna en un árbol, para ella poder encontrarla cuando se regresara, y volver a través del barro y cosas en los arrozales. Y ella entró allí y mostró ese pañuelo, ni siquiera estaba manchado de sangre. Y la cicatriz en su brazo, donde estaba allí a lo largo, donde Dios lo había detenido y le había salvado la vida. Ella dijo: “Yo siento que se lo debo a Dios”.
32 Una mujer una vez puso uno en un pequeño bebé —de pie deforme. Su hermana se lo había enviado, y ella lo mantuvo en ese bebé durante semanas. Ella dijo… [Cinta rota.]
Dios le bendiga hermano. ¿Cree Ud. que la madre se va a poner bien? ¿Lo cree Ud., madre, con todo su corazón? Dios le bendiga. Dios se lo conceda.
Estas dos mujeres han estado aquí las últimas dos o tres noches. Por supuesto, yo creo que algunas de ellas me dijeron que el Espíritu Santo les dijo lo que estaba mal con ellas, y todo al respecto. Yo solo observo, ¿ven? Por supuesto, alguien que está, por ejemplo, lisiado, eso es… Claro. Todos saben que ellos están lisiados. El caso es cuando una persona se ve bien, y luego algo está mal en ellos. Esa es la parte misteriosa Pero, no se preocupen.
Usted lo ha intentado mucho, ¿no es así? Dios le ayudará. Solamente acéptelo ahora. Y a Ud. también, hermana. Ambos ancianos y canosos, y que Dios sea con Uds. y les ayude. Dios le endulzará la vida, madre. No le preste atención a su enfermedad, ahora. Cuando el Ángel del Señor comience a ungir, usted solo acéptelo con todo su corazón.
33 Ahora, miren esto amigos. Si yo fuera un sanador como dicen los periódicos: “Hermano Branham, el sanador”. Si yo fuera un sanador, y viera a ese pobre hermano mayor sentado allí, y sus viejas manos callosas, y su vieja camisa abotonada alrededor de su cuello, y el polvo en sus zapatos. Esa pequeña madre acostada allí probablemente sea su querida desde hace años y años, postrada allí. ¿Cree Ud. que yo me pararía aquí y la dejaría postrada allí? No si yo fuera un sanador. Yo bajaría hasta allí y ellos saldrían caminando de aquí como novios otra vez. ¿Creen que yo dejaría a esta pobre madre que ha estado sentada aquí noche tras noche? ¿Cree Ud. que yo la dejaría allí acostada? No señor. Ciertamente yo no lo haría. Yo sería un bruto si lo hiciera.
Ahora, aquí está lo único. Lo único es esto. Miren a esta pequeña madre sentada aquí. Estos dos muchachos que vienen de New Albany, trayéndolos, con mucha fe. Muchachos, yo no… Yo sé que ellos no quieren que yo diga esto, pero ellos me hicieron un favor recientemente. Y Uds. no saben cómo mi corazón, todas las noches, y yo he estado en la habitación orando por esa pequeña madre. Oh, cómo acabo de orar para que Dios me permita ver algo. Si fuera mi propia madre sentada allí, yo no podría hacerlo. Pero yo sé una cosa, sucedió aquí, hace una o dos noches. Algunos de ellos me dijeron que el Ángel de Dios estaba tan cerca de eso, que algo le aconteció a ella, yo lo sé. A medida que su fe suba a esa altura, eso vendrá.
34 [El Hermano Branham habla a un lado.] ¿Qué dice? B, yo creo. Yo llamé a… No sé. ¿Al 10? De acuerdo.
Muy bien. Llamemos 10-B, 10. Yo quiero obtener una línea. ¿Puede alinearlos Ud. allí? De acuerdo. Está bien. B-10 al 15. B-10, 15. B-10, 20… hasta el 20. Veamos cuántos van a ser. B-10 al 20. De acuerdo. 25. Eso debería ser suficiente. Dejen que la gente permanezca así de largo mientras nosotros estamos pasando.
[Cinta rota]…
35 …solo sánalos. Muchos, muchos, muchos más son sanados allá que aquí. Debido a que la gente que está en la línea aquí, eso no significa que ellos sean sanados. Si su fe no está bien con Dios, seguramente se les pasará. Miren, no hay nada que yo pueda hacer; es lo que hace su fe en Dios. Esto aquí es solo una vindicación de la Presencia de Dios.
Ahora, ¿qué pasaría si nuestro Señor estuviera parado aquí esta noche con este traje que Él me dio, aquí, en adelante, y estas personas paradas en la línea de oración? Ahora, hasta donde yo sé, mirando por la línea, yo no veo… Ud. no está en la línea, ¿verdad, hermano? No. Oh, solo está con… Yo conozco al hermano predicador aquí, pero esa es la única persona que yo noto en esa… reconozco en esa línea. Me imagino que todos son desconocidos para mí. Yo no conozco a ninguno de ellos, pero…
36 Yo no conozco a nadie en la audiencia, pero estos dos hermanos, y esa madre sentada allí, el Hermano Beeler, y este otro hermano sentado aquí. Y yo creo que ese es… y a mi esposa sentada allí, y a la Sra. Damico. No estoy seguro, yo creo que veo al predicador Metodista, al Hermano Junior allí. ¿No es así, hermano, de…? Eso es correcto. Me da gusto tenerle aquí, esta noche, desde el sur de Indiana. Y el hermano sentado allí, que recién está llegando a ser un ministro, sentado a su lado. Esto también es bueno para los Metodistas, Uds. saben, los ayuda a todos. Seguro que sí.
Muy bien. Hasta donde yo sé, esa es la única gente en la audiencia que yo conozco en este momento. Pero el Espíritu Santo conoce a cada uno de Uds. Él sabe todo sobre Uds. Y Él puede hacer por Uds. lo mucho más abundantemente. ¿No es así?
Muy bien.
37 Ahora, me imagino que los sacó, directamente por el camino afuera, ¿cómo? De acuerdo. Está bien. Pero, vamos a intentar, ahora. Dejemos que esta reunión sea esto esta noche: les quiero preguntar algo. ¿Me obedecerán ustedes, como Su siervo, ahora? Solo como su siervo, no como… obedezca. No me refiero a eso. Pero, Uds. obedezcan lo que Él dice a través de mí.
Ahora, yo voy a desafiar a cada uno de ustedes, esta noche, terminando estas noches, aquí en esta reunión. Muchos de Uds. han estado sentados alrededor. Y yo he estado observando, viendo, si el individuo, uno por uno. Pero, déjenme decirles lo que Dios hará esta noche. Si Uds. lo hacen tal como yo se los estoy aconsejando, no habrá una persona débil entre nosotros cuando nosotros salgamos, si Uds. solamente creen esto, ahora, que les he dicho, y dicen: “Dios, yo lo creo con todo mi corazón. Y ahora yo lo estoy aceptando sobre esas bases”.
Y cuando alguien sea sanado aquí en la plataforma, Uds. digan allá en la audiencia, digan: “Yo lo acepto para mí. Ese soy yo también. Dios sabe exactamente lo que está mal en mí, si Él sabe lo que está mal en esa otra persona”. Y déjeme decirle, que en el Nombre de Jesús, encontrarán que cada persona aquí será sanada. Y el Espíritu Santo se moverá allí mismo, en la audiencia, y sanará…
¿Cuántos están allá para ser sanados que no tienen tarjetas de oración? Levanten sus manos en todas partes. De acuerdo. Eso es bueno. Se me pasó este balcón. ¿Cuántos allá arriba, levantan sus manos, que quieren ser sanados, no tienen tarjetas de oración? De acuerdo. Ahora, seamos muy reverentes, todos, y oremos.
38 Ahora, si estas personas vienen aquí en la línea de oración… Si Jesús estuviera parado aquí, ¿ocurriría lo mismo que Él le dijo a Felipe cuando Él vio que Felipe venía a Él? Ahora, Él le dijo a Felipe, que él era Cristiano —un creyente. Y le dijo que Él lo había visto y sabía dónde estaba él antes de venir a la reunión. ¿Es cierto eso?
Él habló con una mujer. Él dijo: “Ahora, tú problema es que tienes cinco maridos”. Y ella admitió que eso era correcto. Y ella lo reconoció a Él, que era un profeta. Y dijo que el Mesías estaba por venir. Él dijo: “Yo soy el Mesías”.
Y Él sabía dónde estaban atadas dos mulas en el recodo del camino. Él dijo: “Un hombre va a venir y te va a preguntar algo. Le dices que el Maestro lo necesita, y los dejaron”, ¿ven?
Y él sabía dónde estaba un pez —tenía una moneda en la boca.
Pero recuerden, ahora esa era gente que creía. Pero cuando lo capturaron a Él… o Él se entregó a ellos, le pusieron un trapo alrededor de Sus ojos, y tomaron un palo, y le pegaron en la cabeza, y dijeron: “Ahora, tú que profetizas, profetiza y dinos quién te pegó. Y nosotros te creeremos, si Tú nos dices quién te golpeó en la cabeza con ese palo”.
Él no abrió Su boca ni dijo una palabra, ¿no es así? ¿Ven? Él no hizo payasadas para las personas, Él hizo la voluntad de Dios, ¿ven? Probablemente Él ni siquiera supo quién lo había golpeó en la cabeza. Dios no se lo dijo. Dios no les dice todo a Sus profetas; ni siquiera le dijo a Su Hijo. Su Hijo ni siquiera sabía cuándo Él volvería. Él dijo: “Ningún hombre sabe, solo el Padre, solamente”. ¿Es eso correcto? Así que, nosotros reconocemos lo mismo.
39 [El Hermano Branham habla a un lado.] Había alguien aquí que supuestamente debía ver a Billy Paul. Un hermano de Indiana. Él dijo que le dijeran que lo encontrara en la habitación de al lado, si él podía, si el hermano está presente. Y si el hermano va por ahí, Ud. siga adelante y deje que la dama venga aquí.
Venga aquí, señora, por favor. ¿Cree Ud. con todo su corazón como un individuo? Yo digo: “¿Cree Ud. con todo su corazón que Jesucristo, el Hijo de Dios, está aquí para ayudar?”. Sí lo cree.
Ahora, mientras está usted en la línea, amigo, muchas veces, la dejo a un lado. Y cuando están en la audiencia, estén listos, orando. Y tan pronto como Eso habla, cáptenlo rápidamente. Atrápenlo. Porque… Permítanme decir esto antes de que la unción caiga sobre mí, ¿ven? Esto es causado por, como yo lo veo, no puedo explicarlo, (No hay necesidad de intentarlo), pero es una Luz. Y Uds. han tenido la fotografía aquí. Uds. han visto la fotografía. Y, es un fuego, más o menos así. Hay una fotografía —una fotografía científica— cuelga en la sala de arte religioso de Washington, DC como el único Ser sobrenatural que se ha probado científicamente y que ha sido fotografiado. Y está aquí.
40 Ahora, yo no puedo verlo cuando estoy parado como lo estoy ahora, pero cuando el Espíritu de Dios unge bastante y es sobrecogedor, entonces yo lo veo. Y Eso se mueve aquí en la audiencia, y lo único… Yo no veo al individuo, solo veo la Luz, y yo la observo. Y luego, mientras estoy observando esa Luz, eso simplemente se abre, y veo que algo acontece. Luego, cuando eso se va, yo trato de mantener en mente lo que eso fue. Luego miro y veo si puedo ver a esa persona —dónde estaba. Luego yo digo, algo como, yo veo a una persona que va a un hospital —le sacaron un riñón, o algo.
Tal vez está una mujer. Yo la vi salir y ella estaba tan enferma, o tal vez algo como eso. Y después de un rato, yo miro por casualidad, y allí está la mujer, sentada allí. Yo digo: “¿Estuvo Ud. en el hospital recientemente, le quitaron un riñón o algo?”.
“Si eso es”.
Bueno, tal vez eso es todo lo que sé, ¿ven? Pero, lo que sucede es que, ella está orando; y Dios sabe todo. Él tiene todo grabado en la cinta desde el momento en que Ud. nació. ¿No es eso correcto? Y si Él quiere mostrármelo, eso depende de Él —una parte de ello— lo que sea que Él haga, ahora, para sanar.
41 Ahora, si Dios hace eso, entonces eso prueba que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Entonces, cada persona debería creer. ¿Es eso correcto? Toda persona debería creer, y al mismo tiempo, ser sanada, porque Ud. lo acepta.
No espere y diga: “Bueno, yo lo creo ahora mismo, pero si yo me sintiera mejor…”, —usted nunca se pondrá mejor, ¿ve? Ud. tiene que aceptarlo primero y luego mejorará después de que Ud. lo acepte. Vea, acéptelo primero. Todos los que entienden eso digan “Amén”. Acéptenlo primero.
Ahora, no importa, madre, qué tan mal se siente, qué tan mal se siente, qué tan mal Ud., Ud. o Ud. se siente, solamente acéptenlo, y luego, Dios… Depende de Él ocuparse del resto. Muy bien.
42 Ahora, hermana, usted… voy a jalar esto para acá, este micrófono, para que alguien, o por supuesto, lo vigile. Ahora, yo solo quiero hablar con usted, ¿ve? Y ahora, ¿alguna vez leyó suficiente de la Biblia? ¿Lo ha hecho? Y, ¿alguna vez leyó allí en San Juan, como en el capítulo cuatro creo que fue, donde Jesús subió y se sentó junto a un pozo, y Él envió a Sus discípulos a la ciudad para conseguir algo de comer? Y mientras ellos lo hacían, una mujer salió, y ella iba a sacar agua. Y yo creo que Jesús tuvo una visión de que ella vendría. Pero, Él no sabía qué estaba mal con ella. Él sabía que esa era la mujer. Así que, Él dijo: “Dame de beber”.
¿Qué quería Él hacer? A mi manera de pensar… Yo no podría probarlo por las Escrituras, pero en mi manera de pensar, Él tenía que tener algún contacto personal con la vida de esa mujer. Luego, mientras Él hablaba con ella, pues, Él dijo… Él le dijo, dijo: “Quiero un… Dame de beber”.
Ella dijo: “Pues, ustedes, los judíos, no tienen nada que ver con nosotros, los samaritanos. ¿Por qué pues me pides a mí que te dé de beber?”, —tantas palabras.
Y Él dijo: “Pero, si supieras con Quién estabas hablando, tú me pedirías a Mí de beber”.
Y ella dijo: “Pues, el pozo es profundo”.
Él dijo: “Ve, llama a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo marido”.
Dijo: “Eso es correcto. Tienes cinco, y el que tienes ahora no es tu marido”.
Pues, rápidamente, ella dijo: “Tú eres un Profeta”. Ella dijo: “El Mesías ha de venir”.
Él dijo: “Yo soy Él”.
Entonces, ella corrió a la ciudad, muy emocionada, y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todo cuando he hecho”.
Bueno, Él nunca… Él solo le dijo una cosa. Pero, si Dios podía revelarle esa sola cosa a Él, Él podía revelarle todo a Él. ¿Es correcto eso?
43 Bueno, entonces, las cosas que Él hizo, Él dijo que nosotros las haríamos también. ¿Es correcto eso?
Bueno, entonces, usted cree que Él ha resucitado de entre los muertos, ¿no es así? Y Él está entre nosotros. Bueno, entonces, Él puso a algunos en la iglesia para ser videntes, algunos para ser predicadores, algunos para ser maestros, y así sucesivamente —los gobiernos de la iglesia. ¿Es correcto eso?
Bueno entonces, si el Cristiano, entonces, se enferma, y ellos quieren una manifestación de algo para elevar su fe en Dios, ellos van a la iglesia y oyen al predicador predicar. Si eso no funciona, tal vez un mensaje vendrá de otra manera, o tal vez haya un profeta en el país que pueda ver y saber algo que causó el problema, o algo que decirles. Entonces ellos simplemente tienen fe, Dios hace el resto. ¿Es correcto eso? Eso es correcto.
44 Yo creo que Ud. es una persona honesta. Es difícil captarla en su interior. Ud. es del tipo distante de eso, porque Ud. está deambulando en este momento, ¿lo ve? Si Ud. solo se permite ser sumisa, y solo sepa que Dios está aquí para ayudarle… No hay nada en el mundo que yo pueda hacer, solo decir lo que veo. Y es difícil. Por supuesto, una cosa, yo estoy débil, pero…
Usted ha estado… algo sobre un automóvil —un carro— un choque, un accidente o algo así. Yo le veo a Ud. chocar. Solo un momento. Solo quiero hablar con Ud. de nuevo. Sí. Yo veo que se llevan a la mujer de allí —muy conmocionada, muy mal, herida. Y Ud. aún no se ha recuperado de eso. Parece que hay algo mal con una de sus extremidades. Hay un…. No. Es un crecimiento de algún tipo que está en peligro de ser canceroso, maligno.
Y hay algo acerca de alguien que está en silla de ruedas, paralítico. Debe ser su esposo que tienen que empujarlo. Y es un…
Ahora, solo un minuto. ¿Fue eso verdad? Todo lo que se dijo fue verdad. ¿Es correcto eso? Entonces, ¿cree Ud. que Él le va a ayudar ahora? Venga aquí, solo un momento.
Dios Todopoderoso, el Creador de los cielos y la tierra, el Autor de la Vida Eterna y el Dador de toda buena dádiva, envía a esta, nuestra hermana, Tu bendición. Y yo ruego que Tú la sanes. Dios, concédele el deseo de su corazón. Y que este sea uno de los momentos más felices de toda su vida. Que ella salga de aquí esta noche, feliz, regocijándose y alabándote, y dándote gracias y alabanza, y que sea sana en el Nombre de Cristo, lo pedimos. Amén.
Dios le bendiga, hermana. Tan simple como parece, son solo las pequeñas cosas simples las que significan más. La oración ahora, solo crea que Dios escuchó. Ahora, lo que Él le dijo a Ud. que ha sido en la vida, Ud. sabe que es verdad, ¿ve? Entonces, Él le prometió ayuda Divina, ahora. Entonces, si eso fue así, esto otro será también así, ¿cierto? Vaya, y que Dios le bendiga. Dios sea con Ud.
45 Ahora, venga, señora. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Muy bien. ¿Cree Ud. que Dios existe, y que es galardonador de aquellos diligentemente le buscan? ¿Con todo su corazón? Sí, señora. ¡Oh, vaya! Qué maravilloso… Esta es la mejor unción. Hay todo un banco de fe sentados aquí, ahora. La mejor que ha habido en cualquiera de las reunión. Ahora mismo. Yo quiero decirles eso antes de llegar a un punto donde… no entienda.
Yo quiero que sean tan reverentes… Siéntense, sean reverentes. Miren hacia acá, y oren, y escuchen. Y crean con todo su corazón, y regocíjense con muy grande gozo. Dios es un objeto de adoración. Dios quiere ser adorado en Espíritu y verdad.
46 Ahora, discúlpeme, hermana. Yo solo le estaba mencionando a la gente, ¿lo ve? para yo saber, así podría llegar… Yo… como si fuera otro mundo, Ud. sabe, uno como que entra en esto aquí. Uno sabe que tiene una audiencia frente a uno. A veces las visiones llegan a ser tantas, que uno no puede diferenciar la derecha de la izquierda, o en dónde está, o qué está haciendo. ¿Lo ve?
Pero, Ud. cree que yo soy Su siervo, ¿no es así? Y nosotros somos desconocidos, no nos conocemos el uno al otro, pero Dios nos conoce a los dos, ¿no es así?
Ahora, Ud. ha venido de un lugar lejos de aquí. Y Ud. ha venido de un lugar que tiene muchas regiones con praderas. Y Ud. ha venido… Era un avión. Un avión viene dejando atrás una región con pradera. Es la ciudad de donde Ud. ha venido. Está en una pradera. Y es un… Ud. ha pasado por inmigración, o… Ud. es de Canadá. De allí ha venido, yo diría, de Regina. ¿Es correcto eso? Y su avión aterrizó en una ciudad que se encuentra abajo cerca de un río. Hay una ciudad a cada lado del río. Yo diría que fue Cincinnati, o algo por el estilo. Pero luego, Ud. llegó aquí en un automóvil. Y fue en la noche. Las luces… se confundió en algún lado.
Y Ud. ha tenido… su problema es… Oh, Ud. está con amigos. Veo eso. Usted se está regocijando con alguien. Pero Ud. ha sido sometida a una operación. Ud. ha tenido dos operaciones. Y las operaciones fueron aquí, en el seno o en el pecho, y es cáncer. ¿Es eso cierto? [“Todo es verdad”].
Luego, veo que se está oscureciendo, señora. Debe ser que Ud. no va a vivir, tal vez. No, esto es lo que es. Ud. tiene necesidad de Jesucristo. Ud. no es Cristiana. Ud. necesita a Cristo ¿Es correcto eso? [“Sí”]. ¿Por qué no tomarlo a Él y vivir? ¿Es eso verdad? [“Eso es verdad”]. ¿Lo acepta Ud. a Él ahora como su Salvador? ¿Ahora mismo? [“En este momento”]. ¿Abandona todo el pecado? [“Sí, señor”]. Si Dios le deja vivir, ¿va a vivir para Él el resto de sus días? Venga.
Dios Todopoderoso, Quien resucitó a Jesús de entre los muertos, esta mujer moribunda, parada aquí sobre sus pies, ahora ha vuelto a la vida. Yo te agradezco, Señor, por Tu Espíritu que la ha sanado. Dios, ruego que Tú quites el pecado, y todo, de ella. Y que ella vaya a su casa, feliz, regocijándose y completamente sana. Yo le pido a esta enfermedad que deje su cuerpo en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Mi hermana, Ud. se está regresando una persona diferente. Ud. es Cristiana, ahora, sus pecados están perdonados. Con todo mi corazón, yo creo que Ud. vivirá, porque hay una luz, está muy alumbrado a su alrededor ahora, donde yo estoy parado. Y yo creo que Ud. estará bien. Ud. también siente eso, ¿no es así? [“Sí”] Sí, señora. Ud. es Cristiana y vive para Cristo ahora. Dios le bendiga. [“Alabado sea Su Nombre”.] Dios le bendiga.
47 Alguien debería ver el…. No… Ahora, Eso cuelga aquí en la esquina. La pequeña dama sentada allí con un bolso rojo. Está justo sobre ella. ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración, señora? ¿No tiene una tarjeta de oración? ¿Cree Ud. que yo soy el profeta de Dios? ¿Lo cree? Ud. tiene algo mal aquí también. Es un cálculo biliar. ¿No es así? Eso se ha ido de Ud. ahora. Puede irse a casa y recuperarse.
Tenga fe.
Señor, ¿lo cree Ud. con todo su corazón? [“Sí, señor”]. Muy bien. Quiero que solo crea con todo su corazón. De acuerdo. Ahora, si el Señor Jesús está presente, Su manifestación de Su Espíritu para dar vida, perdón de pecado… ¿Es igual de fácil decir que tus pecados te son perdonados, como decir que has sido sanado? Bueno, ¿Quién hace cualquiera de las dos cosas? Dios.
Hay algo acerca del pecado en su vida, pero Ud. es una persona desobediente. Ud. es un predicador, además [“Es correcto”.] Sí. Sí señor. Y Ud. tiene algún tipo de dermatitis, una piel sobre su cuerpo que está mal. Y Ud. falló en hacer lo que Dios le dijo que hiciera. Bueno, eso es pecado. Eso es correcto. Pero, Ud. es un ministro del Evangelio. Y Ud. tiene una esposa enferma. Y ella tiene algún tipo de problema aquí. Es una condición asmática y una sofocación… Es su corazón. Ella tiene asma del corazón. ¿Es correcto eso?
Usted, ahora, pídale a Dios que le perdone su desobediencia. Yo quiero que Ud. regrese con su esposa, ponga las manos sobre ella y vuelva a predicar el Evangelio.
Dios, en el Nombre de Jesucristo, haz que el hombre sea perfectamente normal. Sana a su esposa. Y que esta sea la hora de horas para él, y quita eso de él. Yo reprendo al enemigo en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Solo un momento, señor… ministro. Quédese ahí solo… Dé la vuelta otra vez, por favor. Ahora, vuelva a mirarme. Ud. ha estado en algún momento o por el estilo en mi tabernáculo. ¿No es así? Yo le he visto a Ud. salir por la puerta, de esa manera, por la puerta de mi tabernáculo. ¿No es eso cierto? Bueno, Dios le bendiga. Siga adelante. Yo acabo de verlo. Mi tabernáculo vino delante de mí, y lo vi a Ud. saliendo por la puerta, y yo supe que Ud. había estado allí, en alguna parte. Muy bien. El buen Señor bendice… Dios le bendiga, hermano. Muy bien.
48 ¿Le creen a Él con todo su corazón? Muy bien.
¿Cree, señora, con todo tu corazón? Soy un desconocido para usted, señora, pero no para Dios. Yo me doy cuenta de que Ud. es Cristiana. No porque Ud. dijo: “Oh, Jesús”, porque cualquier pecador haría eso, si estuviera, especialmente, en Su Presencia. Pero, Dios le conoce a usted. Y, si Él está conmigo, entonces Él me dejará conocerle a usted, también, para Su gloria. ¿Cree Ud. eso?
Usted ha estado… ha tenido algunos problemas —algunas operaciones. Y eso ha sido… Ellos le quitaron órganos internos. ¿No es eso cierto? Yo no puedo entender. Hay algo sobre una carpa, en alguna parte. Una carpa o algo. Ud. tiene una carpa o Ud. está… Oh, Ud. es la esposa de un predicador. Eso es lo que pasa. Ud. es la esposa de un predicador. Y él… una carpa, sobre una reunión de carpa, o algo así. Y eso es la Asamblea de Dios.
Y ahora, si no me equivoco, en la visión, yo vi a un hombre con un lugarcito aquí en sus dientes, que es el Hermano Vivert. Ud. tiene algo que ver con el hermano Vivert, o algo así. ¿Es correcto eso? Bueno, Dios le bendiga. Venga acá.
Padre Todopoderoso, oh, sé misericordioso, Dios. Ahora, ve y toca a nuestra hermana. Y que ella vaya y sea sanada. Dios, la mando por su camino en el Nombre de Tu Hijo, Jesús, para que quede absolutamente sana. Amén.
Dios le bendiga, mi hermana. Vaya, y que Su Presencia esté con usted. Amén.
49 ¿Hubo alguien que sanó, por aquí mismo? Oh, ¿era usted, señora? Aunque la visión no se parecía a usted, ¿es usted? La dama… Ahora, todos ustedes tolérenme, solo… Nosotros estamos sirviendo al Señor Jesús con todo nuestro corazón. Eso se ha ido de mí. Yo no sé a qué se refería el Señor, a menos que fuera solo una bendición para la dama, sentada allí.
Usted ya ha estado aquí arriba, ¿no es así, señora? Oh, Ud. estuvo aquí arriba. Muy bien. De acuerdo.
Muy bien. Traigan al siguiente.
50 Aquí está un hombre sordo. Inclinen su rostro, en todas partes. Tan pronto como eso se movió, yo sentí que el Espíritu se movió sobre él. Ahora, mantengan sus rostros inclinados hasta que me escuchen hablándoles a ustedes.
Oh Dios, Quien resucitó a Jesús de entre los muertos, Satanás ha atado a este pobre hombre. Él no tiene el privilegio de escuchar el Evangelio, por lo tanto la fe no la recibe él por el oír. Yo te ruego, Dios, que Tú disculpes esto, ahora, y hagas que este demonio lo deje, para que él pueda escuchar.
Ahora, Padre, siendo que él no puede, yo te ruego que Tú me des el poder sobre este demonio para echarlo fuera. Y Señor, si hay algo mal, entonces Tú puede hablarle a Tu siervo. Pero, yo te ruego, ahora, Señor, que este demonio no pueda pararse frente a Tu siervo, para que este hombre pueda ser sanado. Un hombre joven, aquí, justo en la flor de la vida, y el diablo le ha hecho este mal.
Ahora, Padre, escucha mi oración. Satanás, tú que ataste al hombre, tú, espíritu sordo, tratando de llevártelo a una tumba prematura; yo te conjuro por Jesucristo, el Hijo de Dios: “¡Sal de él!”. [El Hermano Branham le habla al hombre sordo]. ¿Puede Ud. oírme? ¿Qué tal ahora? ¿Puede escucharme ahora? ¿Puede escucharme ahora? Yo apenas estoy susurrando. Muy bien. Levanten sus rostros. Escuchen esto. Diga en voz alta lo que yo le susurro. Voy a poner mi mano sobre esto, porque esto es real en vivo. Amén. [“Amén”]. Yo amo al Señor. [“Yo amo al Señor”]. Alabado sea el Señor. [“Alabado sea el Señor”].
Ahora, observe esto: Alabado sea el Señor. [“Alabado sea el Señor”]. Yo amo a Jesús. [“Yo amo a Jesús”].
Yo apenas estoy susurrando. Dios le bendiga hermano. Cristo le ha sanado y le ha restaurado. Ahora, vaya, no peque más. Todo estará bien.
¿Cree Ud. que yo soy su profeta ahora? [“Sí, señor”]. ¿Me ama Ud.? [“Sí, señor”] Yo le amo a usted. Quiero preguntarle algo. ¿Hará Ud. lo que yo le digo que haga? [“Sí, señor”]. Ud. tiene un mal hábito [“Sí, señor. Lo tengo”]. Eso es fumar cigarrillos. [“Sí, señor”]. Deje eso. Vaya, y nunca lo vuelva a hacer. Dios le ayudará. Dios le bendiga. Dios le bendiga.
51 Tengan fe.
¿Cree usted, señora, con todo su corazón? ¿Cree Ud. que yo soy Su siervo? Ahí está. Oh sí. Es una dama sentada al lado de esta mujer aquí. Ud. tiene una alergia, ¿verdad, señora? ¿No es así? Oh sí.
Eso lo hizo sentir bien también, ¿no es así, papá? Muy bien. Ud. tuvo problemas con el colon también. ¿Es correcto eso? Muy bien. Pongan sus manos el uno sobre el otro. Dios les bendiga ahora. Pueden ir a casa y ser sanados, ambos.
Satanás trató de salirse con la suya. Bueno, yo sabía que Dios estaba trabajando en ese movimiento allí mismo. ¡Aleluya! ¡Oh, cuanto le amamos a Él!
52 ¿Cree usted, señora? Si yo solo le dijera cuál es su problema, con la ayuda de Dios (Las visiones me debilitan tanto), pero, ¿me creería usted? Yo veo una cosa. Ciertamente Ud. ha tenido muchos problemas. Ud. tiene una experiencia desgarradora, en este momento, que está atravesando. Es concerniente a unos niños que están en el mundo, pecando. Y Ud. sufre con problemas cardíacos. Dios le bendiga. Venga acá.
Dios, a través del Nombre de Tu Hijo Jesús, ayuda a esta pobre pequeñita —muy parecida a mi propia madre. Y ruego, Dios, que le quites todo el poder del diablo de su vida. Y que ella pueda irse, y que todo lo que ella desea, pueda venir a ella. En el Nombre de Jesucristo, yo lo pido. Amén.
La bendigo, mi hermana. Y que todo lo que yo pueda pedirle a Dios que le dé, que Ud. lo reciba. ¿Cree usted que así Ud. lo recibe, ahora? Dios le bendiga. Continúe su camino, feliz y regocijándose, y diciendo: “Gracias a Dios”.
53 ¿Le cree Ud. a Él con todo su corazón? Hay alguien aquí mismo. Espere.
¿Quiere Ud. superar esa diabetes? ¿Cree Ud. que Dios le va a sanar? ¿Lo acepta ahora mismo? Venga aquí.
Señor, sana a esta querida madre. Yo oro que Tú le quites todos los problemas esta noche. Y que ella se mejore en el Nombre de Jesús. Amén.
Dios le bendiga, hermana. Vaya, regocijándose, agradecida. Y Dios le bendiga, hermana. Muy bien.
Ahora, reverencia. El Ángel del Señor se está moviendo sobre esta audiencia. Está justo ahí. Y hay algo que está igual de mal con eso, es con esta señora, aquí. ¿Acaso no tiene Ud. tuberculosis, sentada a la derecha…? Eso es correcto.
[Cinta rota]… Ahora, Él está detrás de ese hombre otra vez. Hay una dama sentada allí, hay algo mal con su espalda. Su hija, está sentada a su lado, ella tiene algo mal en la cabeza. ¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Cree Ud. que Dios la va a sanar? ¿Lo acepta usted, señora? ¿Uds. dos, usted y su niña, ambas? ¿Lo aceptan? Dios les bendiga. Pongan sus brazos una sobre la otra.
Dios, haz que ellas seas sanadas en el Nombre de Jesús.
54 Señor, Ud. se estaba riendo, sentado por allí. Ud. también tiene algo mal con su espalda, ¿no es así? ¿Es correcto eso? Esa es su esposa sentada a su lado, y ella tiene algo mal en la cabeza. ¿No es así?
Y vea, señor. Ud. no es Cristiano. Ud. necesita aceptar a Cristo ¿Es eso cierto? Yo veo que se está oscureciendo… ¿Lo acepta Ud. como su Salvador ahora, para que Él pueda sanarlo a usted y a su esposa? ¿Lo cree Ud. y lo aceptará como su…? Póngase de pie y diga: “Yo lo acepto a Él como mi Salvador”. Dios le bendiga. Póngase de pie y Ud. puede ser sanado. Levántese. Solamente póngase de pie, levántese con él, hermano. Dios le bendiga. Uds. dos pueden irse a casa y ser sanados, en el Nombre de Jesucristo.
Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. El Señor Jesús está aquí si Ud. solo lo cree.
55 Ahora vea, dama. ¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Cree Ud. que yo soy Su profeta? ¿Su siervo, más bien? Con todo su corazón, ¿lo cree usted?
Ahora, solo un momento. Aquí está Él de nuevo. Esa es la manera de creer, audiencia. Esa es la forma de obtener algo de Dios. Ahora está llegando de muchos lugares diferentes.
Vea aquí, hermana. Ud. tiene problemas estomacales. Todos Uds. con problemas estomacales, pónganse de pie, en este momento. ¿Ve eso, lo que yo le dije? Allí están ellos. Inclinemos nuestros rostros.
Oh Señor Jesús, estos demonios están gritando, jalando, ellos saben que ha llegado su hora. Ellos saben que no pueden escaparse con estas cosas. Ellos saben que su fin está aquí, porque la gente está ahora comenzando a creer.
Ahora, yo reprendo a cada demonio que está sufriendo… haciendo que estas personas sufran con este problema estomacal. ¡Sal de ellos! En el Nombre de Jesucristo, déjalos.
Dios le bendiga. Tome mi palabra, vaya a casa y coma lo que Ud. quiera en su cena, y Ud. también, dama. Dios le bendiga.
56 Ahora, permítame solo un momento. Yo le he visto a Ud. en alguna parte. Oh, aquí está, parado justo aquí.
Señor, Ud. sentado allí con ese niño pequeño en su regazo, Ud. también tenía problemas estomacales, ¿no es así? Él le sanó a Ud. en ese momento. Su pequeño niño está ciego, ¿no es así? Pónganle las manos encima y pídale a Dios que lo ayude, que le dé la vista. En el Nombre de Jesucristo, que así sea.
¿Cree usted, hermano? Ud. tiene problemas en los riñones, ¿no es así? ¿Cree Ud. que está sanado? Baje de la plataforma, gritando y alabando a Dios.
Hace un rato, cuando esa señora habló de tener tuberculosis, Ud. estaba parado allí en los escalones. Ud. fue el que también fue sanado, porque Ud. tenía tuberculosis, y la tuvo durante mucho tiempo. Eso se ha ido ahora. Vaya a casa, regocijándose y dándole gracias a Dios por Su bondad.
57 Muy bien.
Venga, señora. Ud. sabe que su problema cardíaco la dejó cuando se puso de pie allí y creyó con todo su corazón. Solo siga adelante y diga: “Gracias, Señor Jesús”, y sea sana.
Usted también, hermana. ¿Cree Ud. con todo su corazón que eso se ha ido de usted? Dios le bendiga.
Señor, sánala y restáurala en el Nombre de Jesucristo. Amén.
¿Acaso no tiene Ud. problemas de colon, sentada allí, señora? ¿No es así? Ud. estaba llorando en ese momento. Ud. se estaba preguntando cuándo llegaría su hora. Este es su momento ahora. Dios le bendiga. Muy bien.
Usted que le da palmaditas, Ud. la ama a ella, ¿no es así? Ud. que está sentado aquí al final, Ud. tiene complicaciones —todo está mal. ¿No es así? Muy bien. Su tiempo es ahora, también. Dios le bendiga. Vaya a casa y sea sano. Dios bendiga, amigo.
Tengan fe en Dios.
Sí, Ud. fue sanada con el problema estomacal. Ud. se está preguntando en su mente, sentada allí, esa dama, sentada allí mismo. Ud. fue sanada. Dios le bendiga. Sí, se acabó. Sí, señora.
Digamos: “Gracias a Dios”.
58 Venga, señora. ¿Cree Ud. que yo soy Su profeta? [“Claro que sí”].
Ahora, aquí está el jalón. El niño pequeño, sentado allí al final, Ud. está vestido como con una pequeña camisa de aspecto amarillo. Ud. tiene algo mal con un ojo. ¿No es eso cierto, hijo? Eso viene de… un niño arrojó una baratija. Ud. estaba de pie alrededor de un poste, o algo así, y un niño arrojó una baratija, y te golpeó en el ojo—lo apagó. Pero, eso cambió. Ud. llegó a tal punto para que pudiera ver. Entonces eso le dejó de nuevo. Ud. estaba leyendo una especie de librito viejo. Una especie de pequeña revista de historietas. ¿Es correcto eso? Eso se fue de usted. Ahora, Ud. está ciego nuevamente.
Usted no debería hacer eso, hijo. Ud. tiene otro hábito de usar tabaco, fumando y cosas. ¿No es así? Levántese y acepte a Jesús como su Salvador, y que Dios le sane y le restaure.
Tenga fe.
59 Hermana, Ud. sufre de nerviosismo. Toda esta audiencia está plagada de nerviosismo. Todos los que tienen nerviosismo, pónganse de pie ahora mismo y sean sanados al mismo tiempo que esta mujer. Ahí está. ¡Aleluya!
Señor Jesús, yo ruego que Tú encuentres a cada demonio. Saca estos demonios de estas personas, Señor. Que el poder de Dios se extienda sobre este edificio ahora mismo, y reprende a todos los demonios de nerviosismo aquí adentro. Que salgan fuera y queden completamente sanos, en el Nombre de Jesús.
Mientras se está aumentando el Espíritu de Dios, yo quiero que todos se pongan de pie en este momento. Eso es. Este es el tiempo. ¡Démosle alabanza y gloria a Dios, todos! Todos Uds. que están lisiados, ¡levántense! Todos ustedes, gente coja, ¡levántense! ¡Los sordos pueden oír, los ciegos pueden ver!
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