S.173 53-1129A  La Fe Que Ha Sido Una Vez Dada A Los Santos 

Tiempo de lectura: 80 minutos

OBRAS DEL MENSAJE

La Fe Que Ha Sido Una Vez Dada A Los Santos

West Palm Beach, Florida, E.U.A.

53-1129A

1 Buenas noches, amigos. Mejor dicho, buenas tardes. Siempre confundo eso. En Kentucky esto es noche. Espero que no haya nadie aquí de Kentucky oyéndome decir eso, pero estamos contentos de estar aquí en el servicio del Señor Jesucristo.
Es siempre un privilegio hablarle a la gente. A mí me encanta hacer eso. Mientras yo… [Cinta en blanco]… allí detrás del escenario, donde fue escrito este canto famoso. Paul Rader solía ser el pastor allí después del hermano Redigar. Yo estaba parado allí atrás, y fue justo después del servicio, y había tanta gente alrededor que yo no podía salir, así que ellos me estaban llevando para todos lados, de acá para allá en el edificio.
Y hubo un hombre que vino allí atrás, y dijo: “Oiga, hermano Branham”.
Yo dije: “Sí, señor”.
Él dijo: “Vaya, Ud. tiene una gramática terrible”.
Yo dije: “Sí, señor. Yo sé eso”.

2 Y él dijo: “Ud. utiliza algunas de las palabras más terribles”. Dijo: “Ud. hace pedazos del inglés”.
Y yo dije: “Sí, señor”. Dije: “Estoy consciente de eso”.
Él dijo: “Pues, la gente delante la cual Ud. habla”, dijo: “Ud. debería estar avergonzado de esa gramática”.
Yo dije: “Lo estoy, pero de nada me sirve. Yo sencillamente no sé otra cosa”.
Él dijo… “Bueno”, él dijo…
Yo dije: “Cuando yo era muchacho, mi padre murió. Yo tuve que cuidar de diez niños, y tuve que trabajar para sostener a mi madre y a los niños. Y desde que el Señor me envió al campo, pues, yo no he tenido la oportunidad”.
Y él dijo: “Oh, eso no es excusa ahora”. Dijo: “Ud. es un hombre”. Y él estaba empleando unas palabras tremendas. Yo no sabía de lo que él estaba hablando. Él entonces dijo: “Bueno, no hay excusas ahora”. Dijo: “Ud. debería mejorar eso ahora”.

3 Yo dije: “Bueno”, dije: “Yo sencillamente estoy tan ocupado orando por los enfermos y demás cosas”, dije: “Yo…”.
Dijo: “Haga un curso por correspondencia”.
Yo dije: “Bueno, eso es verdad pero”, dije: “Es que yo sencillamente no tengo el tiempo para hacerlo”.
Él dijo: “Son las palabras más terribles”. Dijo: “Aquí está una en particular que Ud. mencionó esta noche”. Dijo: “Ud. dijo, todas las personas que crucen por este pólpito ahora”. Él dijo: “Ud. no debería decir eso”.
“Yo no veo nada mal en ello”. Yo dije: “¿Qué hay de malo con cruzar el pólpito?”
Él dijo: “Su congregación lo apreciaría más a Ud. si Ud. dijera púlpito no pólpito”.

4 Yo dije: “Bueno, hermano yo quiero decirle algo a Ud. Eso está bien”. Yo dije: “A esa gente no le importa si yo digo pólpito o púlpito. Ellos quieren que yo viva la clase de vida correcta y que produzca aquello de lo cual estoy hablando. Eso es lo que ellos desean. Esa es la cosa principal”. Yo dije: “Ninguno de ellos es tan elocuente que no entiendan lo que yo estoy diciendo. Ellos lo entenderán de alguna manera”.
Así que Uds. perdonen mi gramática. No es muy buena, pero muchas veces en la Palabra… A mí me encanta hablar acerca de la Palabra. Yo no sé mucho acerca de Ella, pero me gusta hablar de Ella. Yo conozco Su Autor muy bien, así que esa es la parte principal, ¿no es así? Yo conozco al Autor. Así que Él es maravilloso para mí. Él me salvó por Su gracia, y yo estoy muy feliz por eso hoy.

5 Generalmente el domingo por la tarde, me dan para que hable y que predique o cualquier cosa que parezca bien hacer. Y yo no soy un predicador. Yo simplemente soy lo que Uds. llaman una “llanta de repuesto”. Uds. saben, Uds. usan esa cuando tienen un neumático pinchado. Ahora, nosotros no tenemos un neumático pinchado. Yo estaba tratando de ver en donde estaba el Dr. Vayle. No tenemos ningún neumático pinchado, pero yo todavía soy simplemente una llanta de repuesto.
Sólo para hablar un ratito sobre nuestro Señor. Yo lo amo a Él y los servicios de la tarde el domingo generalmente son dedicados a asuntos misioneros, ofrendas misioneras y demás, donde reunimos dinero, y tan pronto como tenemos lo suficiente regresamos a ultramar a la gente que está tan desesperadamente necesitada de Cristo, que nunca ha oído de Él una sola vez.

6 Hay miles de miles de niñitos pobres allá que no saben nada de Dios y están hambrientos, y ellos tienen el mismo derecho a oír acerca de Jesús como lo tiene mi niño y el niño de Uds. El mismo derecho. Jesús murió por ellos igual que Él murió por nuestros niños y… [Cinta en blanco]…
… padre amoroso en el Evangelio, que aun aquí a la edad de setenta y cinco o setenta y seis años y con todo eso desea pasar el resto de sus días en el campo de batalla allá en África. Un grupo de Chicago me llamó recientemente y me dijeron que si yo aceptaba, ellos comprarían el Tabernáculo Del Evangelio Chicago, le pondrían aire acondicionado, y lo reconstruirían todo, el interior y todo. Y que me comprarían una casa grande allá en Chicago Heights, si yo fuera el pastor allá que cuando yo regresara a la nación y si lo aceptara sería un pastor y haría que el hermano Bosworth me acompañara como mi pastor asociado.

7 Yo dije: “Hermano, ellos están por todo los Estados Unidos, pero con todo eso nosotros no podemos aceptar nada hasta que Jesucristo haya dicho que sí. Yo dije: ”Después…“ Y les tuvimos hablando al hermano Bosworth al respecto.
Él dijo: “¿Cómo puedo yo ser un pastor también, hermano Branham, cuando yo oigo ese llamado viniendo del otro lado de los mares?”
Ud. sencillamente no es el mismo si alguna vez llega allá y ve lo que es eso. Ahora, yo lo digo en serio, y soy un americano. Yo nací aquí en América. Yo tuve cuatro o cinco hermanos en la última guerra. Yo tengo un hijo aquí que va a ir ahora mismo, inmediatamente. Cuando yo estuve en Francia y Alemania, yo caminé sobre las tumbas de muchos americanos muertos, de Branhams mejor dicho, que dieron sus vidas al servicio de la bandera americana. Si yo tuviera que yacer allí por la causa, con gusto yo lo haría.
Pero si alguna vez hubo un lugar que necesita de misioneros es América. Correcto. Es verdad. Lo más apartado de Dios que yo sé es estos Estados Unidos. Yo digo eso con respeto como americano. Nosotros hemos sido tan educados y enseñados y nos han puesto tantas cosas fáciles que no sabemos cómo confiar en Dios. No sabemos nada…

8 Nosotros sencillamente… Y uno entra a una congregación. Este dice: “Bueno, [palabras confusas]”. Este grupito de gente, uno sentado aquí y uno siente viniendo por aquí y aquí y aquí y aquí, sencillamente por todos lados, gente, uno pensando esto y otro pensando aquello. Pues, yo sé lo que ellos están pensando. Seguro que sí. Dios lo revela, y uno de ellos diciendo: “Bueno, el Dr. Fulano de tal dijo que eso era telepatía mental”. Este acá dice: “Bueno, él es un espiritista”, y éste dice: “Es un diablo”. Esa es la razón que el Espíritu Santo no se puede mover. ¿Lo ven? Tiene que haber unanimidad. ¿Ven? Se tiene que estar unánimes y luego las bendiciones y el poder de Dios se derramarán sobre Su pueblo. Hasta que podamos entender eso, estamos peleando contra el aire. Ciertamente. Es muy difícil, muy difícil y casi lo mata a uno.

9 Ahora, al hablar yo normalmente no hablo más de cinco horas a la vez, así que no tomaré mucho tiempo, y algunos de ellos dicen que yo sencillamente comienzo a hablar y entonces no sé cuándo parar. Pero ahora, esta tarde si Uds. me disculpan por unos momentos, yo deseo tratar de tomar un texto y hablarles a Uds. sólo un poquito sobre el Evangelio.
Esta es la quinta semana de servicios constantes de este tipo. No hay necesidad de que yo trate de explicarles a Uds., mis amados amigos cristianos, cómo es que eso obra. No hay necesidad de… uno no lo puede explicar. Y mucha gente piensa que yo soy un aislacionista. Yo amo a la gente. Uds. no saben cuánto me gustaría tomar a cada individuo y sentarme y hablar con ellos una o dos horas. Yo no puedo hacer eso porque hay algo que sucede.

10 Cuando la unción comienza a venir al principio, a cada persona que uno le habla, allí está la cosa. ¿Ven? Y ahora, casi siempre al dejar la reunión cuando estoy parado aquí y eso está aconteciendo de noche, no está mal. En ese momento yo no sé mi propia fuerza, pero cuando salgo de ella, está bien. Pero la cosa es cuando uno está entre las dos, justo en medio, entrando y saliendo de ella, osea de la unción.
Permítanme explicarles. Permítanme mostrarles esto. ¿Se fijaron Uds. que siempre los profetas, poetas y etcétera son considerados neuróticos? ¿Sabían Uds. eso? El más grande poeta que América… que le dio a América sus más grandes canciones folclóricas, me supongo, fue Stephen Foster, ¿no fue así? Old Folks At Home, Uds. saben, Suwannee River, y todas esas.

11 No hace mucho yo estaba parado en My Old Kentucky Home. Yo nací no muy lejos de eso, y tenía mi mano puesta sobre el púlpito así. La inspiración vino a Stephen Foster cuando él escribió Old Kentucky Home. Yo vi su fotografía, y el ángel que supuestamente lo tocó y le dio su inspiración y demás. Y después que el guía hubo pasado, yo estaba sentado solo y pensé: “Sr. Foster, Ud. tenía la inspiración en la cabeza, no en el corazón”. Porque cada vez que él escribía, que recibía la inspiración para escribir la canción, luego iba y se emborrachaba. Y finalmente Uds. saben cómo él se quitó la vida; después de subir en esa inspiración, él bajó otra vez, llamó a un sirviente, y tomó una navaja y se suicidó; ese fue el fin de Stephen Foster.

12 Yo pensé en William Cowper. Uds. oyeron de él, que escribió ese himno famoso:
Hay una fuente llena de sangre,
Sacada de las venas de Emanuel.
Cuando los pecadores se sumergen debajo del raudal,
Pierden todas sus manchas de culpabilidad.
Hace como dos o tres años, yo estuve parado junto a su tumba en Inglaterra allí donde está su historia. Y William Cowper después de esa canción, cuando él estaba escribiendo bajo la inspiración, él fue considerado un neurótico, y cuando él salió de esa inspiración, él tomó un taxi e intentó encontrar el río para suicidarse. No sabía en dónde él estaba, qué estaba haciendo ni nada. ¿Ven? Él había estado arriba en alguna parte.

13 Miren, esos son los poetas. Miren a los profetas. Miren a Jonás cuando él iba camino a Nínive y tomó un barco para Tarsis. Él desobedeció a Dios, y fue lanzado fuera del barco y una ballena se lo tragó, y él fue traído de regreso a Nínive, y él dio su profecía, la ciudad era tan grande como del tamaño de San Louis, Missouri, con una población de más de un millón. Algunos de ellos ni siquiera conocían la mano derecha o la izquierda, pero ese profeta caminó por las calles voceando su profecía así y la gente se arrepintió de tal manera que vistieron de cilicio a sus animales.
Y luego cuando la inspiración lo dejó, él se sentó debajo de una calabacera y le rogó a Dios que le quitara la vida. ¿Es correcto eso? Vean, Uds. no lo entienden. Él estaba arriba en alguna parte, y mientras la inspiración estaba sobre él, muy bien, pero cuando eso lo deja a él ¿entonces qué? ¿Ven?

14 Miren a Elías, el profeta, quien se paró en el Monte Carmelo ese día e hizo descender fuego del cielo, hizo caer lluvia del cielo el mismo día, y luego cuando la inspiración lo dejó, corrió al desierto ante la amenaza de Jezabel. Corrió al desierto y anduvo vagando por allá en el desierto por cuarenta días y noches y Dios lo encontró. Él se había metido allá en una cueva en algún lado. ¿Es correcto eso? ¿Ven?
No hay necesidad de tratar de explicarlo. Es sencillamente una vida a solas. Cuando uno está allí adentro, no es malo. Cuando uno está afuera, pero es cuando se está en medio de eso. ¿Ven? Y allí simplemente… Uno no sabe en dónde está y qué está haciendo. ¿De qué habla eso? Habla de una sola cosa. Hermano, hay una tierra más allá del río. Nosotros nos elevamos y entramos a ella de alguna manera. Yo no lo sé. No puedo explicarlo, pero yo sé que algún día glorioso, cuando llegue al final de mi jornada, al cual tengo que llegar algún día de estos, me supongo, como un hombre viejo. Yo espero serlo si Jesús tarda.

15 La mayoría de los Branham, cuando ellos ya están bastante viejos, les da parálisis. Miren, mi abuelo por el lado de mi padre tenía noventa y ocho y mi abuela tenía ciento diez cuando ella murió. Y mi abuelo por el lado de mi madre tenía noventa y seis creo que era. Murió hace como tres años y mi abuela murió joven con [palabras confusas] cuando ella era sólo una mujer joven como de treinta. Pero de todas maneras cuando ellos envejecen, todos ellos tiemblan con parálisis. Ellos son nerviosos, Irlandeses, sumamente nerviosos, y me supongo que si yo vivo hasta ese tiempo, a mí también me dará parálisis cuando envejezca.
Pero algún día cuando yo llegue al final de mi camino, y sienta las grandes olas golpeando contra mí, y sepa que mi tiempo se ha terminado, y esté parado junto a las riberas del Jordán de muerte, y la sienta acercándose a mí, yo quiero quitarme el yelmo, colocarlo sobre la ribera, y quiero quitarme los zapatos del Evangelio y ponerlos en el suelo. Tomar la antigua espada y guardarla en la vaina de la eternidad. Levantar mi mano temblorosa y débil y decir: “Envía el bote salvavidas, Padre. Voy a cruzar esta mañana”.

16 Yo creo que Él me encontrará allí. Y luego cuando yo sea llevado arriba, deseo mirar atrás y ver por todos los zarzales, y cerros, y valles, y lugares malos, y lugares escabrosos, por donde yo he pasado enseñando que Jesucristo es el mismo de ayer, y hoy, y por los siglos. Y yo creo que Él me encontrará en aquel día. No solamente a mí sino a todos aquellos que cumplan sus requisitos en esta vida aceptándolo a Él como Su único Salvador personal. Que el Señor les bendiga.
Ahora, deseo leer una porción de la Escritura. Mis palabras fallarán. Pero la Palabra de Dios nunca fallará. Esa es la razón que en cada servicio yo trato de leer algo de la Palabra de Dios porque mis palabras son sólo las palabras de otro hombre, pero Sus Palabras son eternas para siempre. Ellas no pueden fallar.

17 Yo he predicado aquí antes y sobre un pequeño tema, pero hoy tengo una idea nueva, lo cual, viniendo para acá, pensé, creo yo… Yo estaba leyendo el libro de Judas mientras estaba esperando, y pensé que leería los primeros versículos de allí y hablarles a Uds. un poquito sobre ello. En Judas el primer versículo leemos esto:
Judas, siervo de Jesucristo, y hermano de Jacobo, a los llamados, santificados en Dios Padre, y guardados en Jesucristo:
Quiero que se fijen bien. Él está dirigiendo esto, no a pecadores, a los elegidos. ¿Ven? Esta carta no va enviada a los incrédulos. Ahora, escuchen.
Misericordia y paz y amor os sean multiplicados.
Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros acerca de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.

18 Y ahora, que el Señor añada Sus bendiciones a eso. Deseo hablar sólo unos momentos sobre: La Fe Que Ha Sido Una Vez Dada A Los Santos. Yo creo… ¿Cuántos cristianos hay aquí? Levanten sus manos. Por todo el edificio, cristianos. Muy bien. Este es un tiempo muy apropiado para eso. Yo pensé que los pecadores estarían por allá bañándose y en las apuestas, y así por el estilo, pero que los cristianos seguramente vendrían a la casa de Dios.
Padre nuestro, te damos gracias hoy por misericordia y gracia, y por Tu Hijo, Jesús, quien por Su gran sacrificio nos ha redimido de nuevo a Dios, el Padre. Amados en los lazos de Su sufrimiento, Él nos ha redimido, y un día nosotros pobres gentiles alejados, estábamos separados de Dios sin misericordia, sin esperanza, en el mundo, adoradores de ídolos yendo al infierno del diablo, y a la tumba de un pecador.
Pero a su debido tiempo, Cristo, el Amado, vino y tomó sobre Sí mismo la forma de carne humana y se hizo pecado por nosotros. ¡Oh, ese gran sustituto! El Hermoso por nosotros los feos. El Santo por nosotros, los impíos. El Justo por nosotros pecadores. Y Dios lo aceptó a Él tanto así que Él presenció con Su propia Voz: “Este es mi Hijo amado, a Él oíd”.

19 Y ahora nosotros que una vez estábamos alejados, hemos sido acercados por el lavacro del agua por la Palabra. Y ahora estamos cercanos a Dios aun para ser llamados hijos e hijas de Dios. Y aun no se ha manifestado lo que seremos al final, pero sabemos que tenemos un cuerpo como el Suyo pues le veremos tal como Él es.
Esa esperanza gloriosa reposa dentro de nosotros al saber que algún día no oraremos más por los enfermos. No habrá enfermos por los cuales orar. Jamás predicaremos un sermón de arrepentimiento por cuanto no habrá nadie allí que se arrepienta; todo será perfecto.
Dios, ayúdanos hoy mientras que es de día. Que prosigamos al blanco del supremo llamamiento en Cristo. Envía el Espíritu Santo ahora y toma unas cuantas palabras. Yo no sé qué decir, pero Tú prometiste: “Abre tu boca que Yo la llenaré”. Tú has cumplido esto en los últimos veinte años de mi vida, y ruego que Tú lo concedas nuevamente hoy. Yo no sé de lo que ellos tienen necesidad, de lo que yo tengo necesidad, pero Tú lo sabes, y yo lo estoy encomendando todo a Ti en el Nombre de Jesucristo para que Tú obtengas la gloria. Amén.

20 Ahora, me gustaría hablar sólo unos pocos, un ratito. Trataré de despedir a tiempo para que podamos regresar al servicio esta noche. Nos estamos esforzando mucho, y verdaderamente, amigos cristianos, yo sé que Florida es un lugar difícil para estar. Yo les estaba diciendo a ellos allí adentro. Yo realmente… Pero un día de estos no va a haber ninguna Florida. Ella va a ser hundida, y las cosas que Uds. adoran ahora perecerán.
Solamente el Dios eterno los puede salvar a Uds., así que si Uds. no están en donde piensan que deberían estar, o donde Dios dice que Uds. deberían estar, ese es el punto. “Hay caminos que al hombre le parece derecho mas su fin es camino de muerte”.

21 Ahora, como Su siervo, yo debo ser honesto y no conocer a ninguna persona sino a Cristo. Y luego como les dije, siendo analfabeta y no conociendo mucho de lo que nosotros llamamos sabiduría de este mundo, pero yo conozco a Aquél que me ha llamado y redimido de una vida de pecado. Y yo tengo mi compañerismo y comunión con Él. Y yo sí sé lo que Él requiere de un cristiano, así que por eso es que hoy, viniendo hacia acá yo pensé que hablaría sobre esto: Contendiendo Ardientemente Por La Fe Que Una Vez Fue Dada A Los Santos.
Ahora, ¿es cada uno de nosotros…? Ahora, nosotros estamos mezclados aquí – probablemente hay protestantes, católicos en este grupito de ciento cincuenta o los que habrían aquí: Protestantes, Católicos, Metodistas, Bautistas, y etcétera. Yo no tengo nada en contra de ninguna de esas iglesias, en lo absoluto, y Dios conoce mi corazón. Yo no pertenezco a ninguna de ellas. Yo simplemente salí, y sin embargo pertenezco a cada una de ellas.

22 No hace mucho yo estaba en Little Rock, Arkansas. Recibí la crítica más terrible que yo haya recibido en toda mi vida. El reportero escribió que un predicador bautista de estilo propio, sanando a los enfermos, había causado que tantas ambulancias bloquearan las calles y lo demás. Y que los tranvías y los autobuses no se podían mover a través de la calle. Ellos realmente me criticaron mucho al respecto.
Pero hubo un hombre anciano que fue sanado. Él había estado en muletas por muchos años. Había estado tieso, y al día siguiente él tenía un rótulo sobre esas muletas caminando por las calles: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”, simplemente gritando sin parar. Entonces cuando yo estaba predicando el domingo, y mientras predicaba él se levantó y dijo: “Oye predicador”.
Yo dije: “Sí, señor”.
Él dijo: “Tú sabes, yo no entiendo algo”.
Yo dije: “¿Qué es, papá?”

23 Él dijo: “Cuando yo te oí predicando, yo estaba seguro que tú eras un nazareno”. Él también era nazareno. Él dijo: “Yo estaba seguro que tú eras un nazareno”. Dijo: “Y luego vi a toda esa gente pentecostal, y pensé que tú seguramente eras pentecostal. Y ahora te oigo decir que tú eras bautista”. Dijo: “Yo no entiendo eso”.
Yo dije: “Eso es fácil, papá. Yo soy un bautista nazareno pentecostal”. Así que esa es la cosa. Nosotros simplemente representamos al metodista, bautista, a todos Uds., a todos. Todos somos uno solo en Cristo Jesús. Pero miren, cada uno de nosotros quiere pensar que nuestra iglesia es la iglesia. Uds. deberían hacer eso. Eso es exactamente correcto.

24 Ahora, siendo que yo los estoy representando a todos, vayamos atrás y averigüemos lo que es “la fe”. Mucha gente dice: “Bueno, yo no voy allí porque eso es en contra de mi fe. Mi fe no enseña eso. Hay solamente una fe. Hay solamente una iglesia, un cuerpo. ¿Creen Uds. eso? Hay solamente una iglesia, y a esa iglesia Ud. no se une en lo absoluto. Ud. nace dentro de la iglesia.
Yo he estado con la familia Branham este seis de Abril que viene, yo he estado en la familia Branham cuarenta y cuatro años, y ellos nunca me pidieron a mí que me uniera a ellos. ¿Ven? ¿Por qué? Yo nací un Branham. Yo soy un Branham por nacimiento, así que eso me convierte a mí en un Branham. ¿Ven? Yo no tengo que unirme a la familia por cuanto yo sencillamente pertenezco a ella, y de esa manera es.
Ud. no tiene que unirse a la iglesia. Ud. simplemente pertenece a ella. Eso es todo. Uno sencillamente nace en ella.

25 Y cuando Ud. nace del Espíritu de Dios Ud. llega a ser un hijo de Dios y una hija de Dios, y sin eso Ud. simplemente pertenece entonces a la iglesia. Pero cuando Ud. nace de nuevo Ud. pertenece a Cristo, y debemos nacer otra vez.
Hay una doctrina fundamental que yo creo. Esa es San Juan 3. Jesús le dijo a Nicodemo: “A menos que un hombre nazca del agua y del Espíritu, de ninguna manera entrará al Reino”. No importa cuán sincero. Nuestra sinceridad no tiene nada que ver. Vayan al Río Ganges, y miren a esas madres agarrar a sus bebecitos y lanzarlos al agua, sacrificarlos a los cocodrilos para apaciguar a los dioses del Nilo. Averigüe Ud. si esto… Intente la suya una vez. Vea cuán sincero es Ud. en comparación a la sinceridad de ellos.

26 Vaya a China y observe cómo ellos se rompen los pies y se desfiguran, y allá en India se traspasan la nariz con lancetas, y astillas a través de sus dedos, y se acuestan en camas de púas, y cortantes, algunos de ellos con sus manos levantadas así, y apretando sus puños a tal grado que sus uñas les crecieron por la parte de atrás de su mano, diciendo durante unos cuarenta años: “Yo no bajaré mi mano hasta obtener tranquilidad para mi alma”. Pruebe su sinceridad una vez y compárela con eso.
Toman un enorme tazón de fuego así y tienen que caminar a través de ese montón de fuego de esa manera, para agradar a sus dioses y etcétera. Compare su sinceridad con esa una vez. ¿Ven? Y se torturan y se atormentan ellos mismos.

27 Sinceridad no tiene nada que ver con ello. Existe una sola ley que Dios requiere, y es que Ud. debe nacer de nuevo. Correcto. Si Ud. no nace de nuevo, entonces Ud. no está allí. Eso es todo. Yo tuve que nacer para poder ser un humano, no importa lo que fuera, yo tuve que nacer. No hubo forma de hacerme a mí mismo mecánicamente. Yo tuve que nacer para poder ser un humano. Yo tuve que nacer para poder ser un cristiano. Eso es todo. Es un nacimiento, realmente un nacimiento. Un hombre es regenerado, una nueva alma entra.
Ahora, vayamos atrás. Si Uds. quieren mirar conmigo ahora a la luz de las Escrituras… Ahora, las Escrituras son absolutamente las verdades fundamentales de Dios.

28 Ahora, si vamos a tener que mirar esto… Ahora, yo quiero que Uds., por favor, escuchen atentamente ahora. Puede que yo no sea capaz de juntar esto bien. Yo solamente hablo por inspiración, e inspiración es sólo cuando uno lo encuentra aquí, uno lo agarra y lo da. Está acá; uno estira la mano y lo agarra y lo da. Puede que sea una manera antigua, pero les hará bien si Uds. la mantienen. Correcto. Se le pegará a sus costillas y lo sustentará a Ud. Ella me salvó a mí, y lo salvará a Ud.
No hace mucho alguien dijo cuando yo pasé casi por una crisis. Ellos me dejaron permanecer en el púlpito por ocho días y noches sin irme, orando por los enfermos. Yo dije que oraría por todos ellos. Había casi tres veces más, o quizás más, cuando terminé que cuando comencé. Una línea constante, pasando día y noche. Yo dormía recostado del púlpito. Bebía jugo de naranja, y demás, sentado al lado del púlpito y cuando salí, yo no sabía en dónde estaba, y estuve así como por ocho meses.
En eso, alguien dijo: “Hermano Branham, ¿mantuvo Ud. su religión durante todo ese tiempo?”
Yo dije: “Oh, no. Ella me mantuvo a mí durante ese tiempo”. Yo no podía haberla mantenido. Ella me mantiene a mí“.

29 Y de esa manera es con Jesucristo. Él nos guarda a nosotros. Nosotros no lo guardamos a Él. Él nos guarda a nosotros. No es si yo puedo resistir, es si Él resistió o no. Esa es la cosa principal. Es lo que Él hizo. Lo que Dios hizo por mí y Cristo es lo que yo soy hoy. Eso es lo que Ud. es por la gracia soberana de Dios.
Ahora, para… Si Ud. saliera aquí y mirara su campo, o un campo grande que estuviera todo arado y arreglado muy bonito, y hay algo sembrado allí. La única manera que Ud. va a saber qué está sembrado allí, es ir allá y levantar los terrones y mirar allí abajo, y ver qué semilla es. Ud. averiguará qué clase de cosecha tendrá por la clase de semilla que Ud. tenga plantada. ¿Es correcto eso?
Y nuestra Biblia dice que nosotros somos sembrados con la Simiente incorruptible de Dios, imperecedera. Ella no puede perecer. La Palabra de Dios no puede perecer. Miren, cada simiente producirá según su género.

30 Ahora, regresemos y veamos hoy en esta gran edad en que vivimos, una de las más grandes, fuera de las edades del oscurantismo, uno de los tiempos más oscuros de toda la historia que yo pudiera pensar según la historia que he leído. Estamos viviendo en ello ahora mismo.
Habiendo dos mil años de enseñanza cristiana, y si embargo hace dos años el mundo produjo trece millones de incrédulos. Piénsenlo. Piensen en eso. El tiempo más oscuro que jamás hemos visto.
Tenemos los mejores colegios que hayamos tenido. Tenemos las mejores escuelas que hayamos tenido. Tenemos algunos de los hombres más educados que alguna vez se han parado en el púlpito, y tenemos menos cristianismo que lo que el mundo ha conocido en años y años. Eso es verdad.

31 Igual que los doctores, tenemos los mejores doctores que hayamos tenido. Tenemos la mejor ciencia que hayamos tenido. Tenemos la mejor medicina con la cual hayamos practicado. Tenemos los mejores hospitales que hayamos conocido, las enfermeras mejor entrenadas, y tenemos más enfermedad que el mundo alguna vez haya escuchado, por cuanto tenemos más pecado e incredulidad, del cual el mundo haya oído. Esa es la pura verdad.
En el día de lo que llamamos civilización, llegamos a ser incivilizados. Tomamos el camino incorrecto al respecto. Yo he dicho muchas veces… No me refiero al grupo al cual le estoy hablando esta tarde; yo me refiero al mundo en general. Es mucho más fácil hablarle… Yo puedo tomar a un niño de ocho años de edad y hacerle ver a Jesucristo mil veces más rápido que a un hombre con dos títulos salido de algún colegio en alguna parte. Él es muy inteligente. Él sencillamente lo sabe todo, y uno no le puede decir nada, y él tiene su mente establecida, y no se humillará.

32 La salvación en Jesucristo, y el poder de sanidad, el poder de Dios, no es ningún gran misterio. Es algo que está allí al lado suyo. Pues, vaya. Es tan sencillo como uno, dos, tres. Simplemente créale a Dios. Eso es todo lo que se necesita. Es así de sencillo.
Ud. le dice a su niñita que Ud. le va a comprar algo. Ella simplemente lo cree. Eso es todo. Observen a los niños cuando ellos llegan al púlpito. Observen y vean si cada uno de ellos no es sanado, es porque ellos simplemente lo creen. Eso es todo. Obsérvenlos cuando ellos son llamados a la plataforma allí. No importa qué está mal con ellos cuando ellos son llamados. Obsérvenlos ponerse de pie de un salto sin importar si están lisiados, ciegos, lo que sea. Obsérvenlos recibir su sanidad en el acto. Pero los más ancianos se sentarán por allí y dirán: “Ahora, espera. Yo no me puedo mover. Yo no he movido este pie en mucho tiempo”. Un niño no pensará en eso; él simplemente se pondrá de pie de un salto en el acto.

33 Él lo hará, pero nosotros tratamos de calcularlo todo. Nosotros tenemos que calcularlo. ¿Qué si Pedro se hubiera detenido esa noche para calcularlo? “Mira, Señor, Tú me dijiste que caminara sobre el agua. Ahora, déjame ver ahora. Yo soy estrictamente un científico, y yo sé la fórmula del agua. Es H2O. Pues, ningún hombre puede caminar sobre el hidrógeno y el oxígeno. No hay necesidad de que yo intente eso. Bueno, Tú me pediste algo imposible”. Entonces Pedro nunca habría caminado sobre el agua. La única cosa… Él nunca calculó cómo era. Él simplemente tomó a Dios en Su Palabra y fue y caminó. Eso es lo que nosotros tenemos que hacer.
No trate de calcular cómo Dios está haciendo estas cosas. Simplemente acéptelo y siga adelante. ¿Qué tal si Moisés se hubiera apartado para ver la zarza ardiendo. Y que él hubiera dicho: “Esperen, déjenme arrancar algunas de esas hojas. Yo las voy a llevar al laboratorio para averiguar qué producto químico hay en esta hoja que no se quema. El fuego está bien?” Miren, él nunca se hubiera acercado a Dios, pero él se quitó sus zapatos y vino humildemente, y se sentó, y Dios le habló a él de la zarza ardiendo.
Así es como Ud. tiene que acercarse a Dios, humildemente, tomando Su Palabra. No importa lo que parezca. Allí Dios lo dijo, yo lo creo, y eso lo concluye.

34 Ahora, averigüemos hoy por qué tenemos esta cosecha de gente que tenemos. Ahora, si esto da un poquito de emoción… Yo siento algo subiendo, me estoy sintiendo religioso ahora mismo. Así que, algo me vino a la mente. Muy bien. Quizás el Señor nos bendecirá.
Ahora, vayamos a Génesis, y tomemos el principio. Nos daremos cuenta que todo lo que tenemos hoy se originó en Génesis. Génesis es el libro semilla de la Biblia. Todo comenzó en Génesis. Muy bien, porque Génesis… La palabra Génesis significa “el principio”. Y es el capítulo simiente donde Dios sembró la simiente de todo, y el maligno sembró su simiente, y Dios sembró Su simiente, y acá las cosechas están creciendo de la tierra. Exactamente de la manera que Dios lo dijo.

35 Tomemos por ejemplo la palabra Babilonia. La vemos aparecer en Génesis. Primero, fue llamada Las Puertas Del Jardín, creo yo, o Las Puertas Del Cielo. La siguiente cosa que fue llamada fue “confusión”. Y nos damos cuenta que Babilonia comenzó allá en el principio, y fue el primer lugar de idolatría. Nos damos cuenta que está en Génesis. Luego la encontramos por acá en la mitad de la Biblia, y después la encontramos allá en Apocalipsis apareciendo otra vez. Vean, sale de Génesis, Babilonia surge desde el principio. Sale y termina en Génesis.
Ahora, en Génesis tendremos que comenzar con dos muchachos. De allí fue que surgió la raza humana, de Adán y Eva, y de Adán y Eva… Por supuesto, ella tenía que tener hijas. Si ella no… Alguien se ha preguntado frecuentemente… la pregunta antigua fue ¿de dónde obtuvo Caín su esposa? Caín tuvo que casarse con su hermana. Él no pudo haber hecho otra cosa, por cuánto no había… La Biblia rara vez registra el nacimiento de una mujer. Es siempre hombres. Y la Biblia… Hoy, América…

36 Ahora, Uds. son mis hermanos. ¿Ven? Pero miren, hay un solo lugar en todo el universo que le da a un hombre su crédito; eso es que Dios se lo da a él. Hoy día el dios de América es una mujer. Ahora, eso es correcto. Desnude a una de estas mujercitas, y colóquelas acá en la playa en algún lado con sus trajes de baño puesto, y ella enviará más hombres al infierno que todas las licorerías que Uds. tienen en la ciudad. Correcto. Ella es el dios de América. Ella hace que los hombres caigan, cualquier cosa que ella desee.
El diablo sabía eso en el principio. Esa es la razón que él escogió a la mujer. Ahora, la mujer está redimida, y ella puede ser una hermana, y piadosa. Pero hermano, lo que necesitamos son más madres nacidas del Espíritu Santo, chapadas a la antigua, enviadas por Dios para que críen a los hijos correctamente. Se habla de delincuencia juvenil; pero es delincuencia de los padres donde radica el problema. Eso es exactamente correcto.

37 Se habla del analfabetismo de Kentucky. Algunos de nosotros que salimos de allí hablamos acerca del analfabe… de cuán tontos son ellos allá. Bueno, permítanme decirles algo. Si algunas de esas antiguas madres dejaran que sus… vieran a su hija salir, y comportándose de la manera que algunas de ellas lo hacen acá, en estas playas, hermano, ella no se levantaría de la cama en una semana. Ella no podría hacerlo. Ella arrancaría una de esas ramas de nogal y le quitaría a golpes la falda que ella tuviera puesta, o lo que quedara de ella.
Y yo pienso que, si nosotros practicáramos más eso en Palm Beach, y en el resto de los lugares por aquí, tendríamos una mejor posición social y una mejor moralidad en nuestro país. Amén. Puede que eso sea chapado a la antigua, y rústico, hermano, pero es la verdad viniendo de la Palabra de Dios. Yo creo que nosotros nos salimos de nuestros lugares y lo demás. Es la verdad.

38 Yo no estoy aquí para decirles cómo vestirse y qué vestir. Eso es entre Ud. y Dios. Pero escuchen, cuando una persona se enmienda con Dios, Dios se encargará de lo demás. Correcto. Yo no tengo ninguna regla que diga que Ud. tiene que hacer esto, y ponerse sus vestidos, y sus faldas, y que los hombres tienen que hacer esto. No hay ninguna regla.
Es como allá en mi región. Hay un roble, un roble pequeño, y este mantiene sus hojas durante todo el invierno. Cuando llega la primavera, Ud. no tiene que ir y arrancarle las hojas viejas para que las nuevas aparezcan. Sólo deje que la vida nueva suba, y las hojas viejas se caen. Y si un hombre y una mujer han nacido del Espíritu de Dios, el Espíritu Santo hace que la vida vieja se caiga y la vida nueva aparezca. Amén.

39 Oh, es una lástima tremenda ver la condición de nuestra nación. Ver cuánto estamos contaminados. No somos nosotros. Yo he dicho un millón de veces que yo no tengo temor de que Rusia alguna vez nos vaya a hacer daño, o cualquier otra nación. Algunas de las otras naciones están haciendo guerra contra nosotros. Eso no es lo que me asusta. Es nuestra propia podredumbre entre nosotros lo que nos está contaminando. No es el petirrojo que picotea la manzana lo que la daña. Es el gusano en el corazón de la manzana lo que destruye a la manzana. Es nuestra propia condición aquí. Lo que estamos haciendo ahora quiebra el espinazo de cualquier nación. Simplemente desmoralice a las mujeres y observe lo que nos sucede. Lean su historia y dense cuenta. Y allí está la caída de esta nación tan cierto como cualquier cosa en el mundo.

40 No hace mucho yo prediqué sobre ese tema allá en mi propia ciudad natal. Ellos tenían a toda esa gente allí, y yo prediqué sobre el derrocamiento del gobierno de los Estados Unidos. Y yo lo tomé de la Biblia, de allá de donde los espíritus malignos salieron, espíritus de mentira, y entraron en los profetas e hicieron que ellos dijeran una mentira y que convencieran a ese Acab allí para quitarle la vida.
Y yo dije: “Esos espíritus malignos de allá” – cuando yo fui a París, y a esos lugares allá, tan desmoralizados. Yo nunca pensé que los seres humanos pudieran caer tan bajo. Y cada moda que nosotros tenemos se origina allí mismo en París. Viene acá a Hollywood, a través de las pantallas y esas cosas. Todos Uds. se sientan y las miran. Las muchachitas y muchachos que van allí salen e imitan a esos actores, y algunos de ellos casados cuatro o cinco veces, y tres o cuatro esposos diferentes y esposas, y hacen de eso un ejemplo. Hermano, si hay algún ejemplo que nosotros debiéramos tomar es de la Biblia de Dios. Eso es exactamente correcto. Sí, señor. Allí es donde comenzó nuestra cosecha.

41 Miren allá atrás en el principio en el Huerto del Edén. Allá en el principio, hubo dos muchachos que salieron: Caín y Abel. Muy bien. Yo quiero que se fijen en ellos a medida que ellos vienen. Ambos muchachos después que ellos fueron expulsados en el Huerto del Edén el cual estaba situado al este del Edén.
Yendo por las calles en Palm Beach esta mañana, yo pensé que esto es hermoso, hogares bien grandes, así como en el Huerto del Edén. Hombres de Dios caídos los han construido. Sabemos que, si está en sus corazones, Dios tiene… [palabras inciertas]…, pero todos tendrán que morir y dejarlos, pero nosotros estamos yendo a uno algún día, aleluya, y que nunca más lo dejaremos. Estaremos allí para siempre.

42 Entonces, yo estaba pensando mientras pasábamos por allí, de esos pensamientos maravillosos, cómo debe haber sido el Edén. Y entonces cuando el hombre pecó – yo tengo mi idea, mi concepto de ello. Uds. pueden tener el suyo, pero Dios los expulsó a ellos. Un ángel se paró en la puerta, y empezó a guardar la puerta, y nadie podía entrar, o salir de esa puerta para mantenerlos alejados del Árbol de la Vida.
Ahora, el Árbol de la Vida, creo yo, era Jesucristo. “El que come Mi carne y bebe Mi sangre tiene Vida Eterna”. Él es el Árbol de la Vida. Dios lo estaba guardando con un querubín, un ángel con una espada flameante.
Ahora, entonces cuando Caín y Abel se dieron cuenta que eran seres mortales, y que algún día tenían que morir, ellos entonces vinieron para hallar gracia delante de Dios. Y cada uno de ellos… Caín fue labrador de la tierra. Abel fue pastor de ovejas. Y fíjense, cada uno de ellos vino para adorar a Dios.

43 Ahora, allí es donde yo deseo basar mi pensamiento por los próximos quince o veinte minutos. Ahora, aquí vinieron los dos muchachos. Ahora, uno de ellos era Caín, el de satanás. El otro era Abel de Adán el cual era de Dios. Mírenlos a ambos. Es un cuadro muy hermoso de las iglesias hoy en día.
Ahora, aquí donde Uds. comienzan… Yo voy a poner las señales y maravillas, viceversa, los fundamentalistas, y descubrir en dónde, cuán cierto es. Ahora, fíjense. Caín y Abel subieron para adorar a Dios. Ambos lo hicieron. Ahora, Caín trajo su sacrificio. Abel trajo el suyo. Ahora, ambos nacieron de la misma madre.

44 Ahora, Caín fue igual de sincero, creo yo, como lo fue Abel. Él nunca vendría. Él era igual de creyente como lo era Abel. Fundamentalmente, en adoración él era tan fundamentalista como lo era Abel. Ellos dos, ambos muchachos se dieron cuenta que estaban perdidos. Ambos muchachos querían hallar gracia con Dios. Ambos muchachos trajeron un sacrificio. Ambos muchachos adoraron. Ambos muchachos pertenecían a la iglesia.
Si una iglesia, sacrificio y adoración es todo lo que Dios requiere, y Dios condenó a Caín, Él es injusto al hacerlo. Correcto. Él sería injusto. Pues si adoración es todo lo que Dios requiere, Caín adoró igual que lo hizo Abel. Y quizás tuvo una adoración más hermosa que la que tuvo Abel.

45 Ahora, imagínense a Caín siendo el ungido de satanás, el hijo de satanás, quien descendió… Y me gustaría mostrarles un pequeño cuadro allí también en un momento de Caín y Abel. Cómo es que cuando ellos vinieron… Caín vino para traer su sacrificio, probablemente era más hermoso que el de Abel. Caín era un labrador de la tierra. Y él tenía lirios y cosas hermosas para adornar su altar.
Ahora, miren. Quiero que capten esto, y algún día delante del Dios Todopoderoso donde todos tendremos que pararnos, Uds. se darán cuenta que esto no está tan errado. Observen a Caín en su naturaleza. Él sacó la naturaleza de su papá, satanás. Y cuando él vino – yo quiero que Uds. vean que él hizo un sacrificio hermoso, quizás, adornado con lirios y todo como aquí en nuestra tierra.

46 Cada pascua, un ministro me dijo no hace mucho, de una cierta iglesia denominacional grande. Él dijo: “Hermano Branham, yo sencillamente no sé qué hacer”. Él dijo: “Cada vez que la gente viene en la pascua”, dijo, “yo les doy un Feliz Navidad y Feliz Año Nuevo, porque yo no los veré más hasta la próxima pascua, y ellos son miembros de mi iglesia”.
Yo dije: “Sr. Ud. no lo creerá, pero la razón que ellos no vienen, es que ellos no tienen nada allí que los atraiga”.
Hace algún tiempo, cuando yo era un muchacho, me estaba bajando de un poste. Yo trabajaba para la compañía de luz y había tenido que apagar luces eléctricas. Y yo fui allá, tenía que cobrar un recibo al otro lado de la calle. Había una muchachita allí, y yo toqué en la puerta, y ella vino a la puerta y dijo: “¿Quién es Ud.?”
Y yo dije: “Yo trabajo para la compañía de servicios públicos. Creo que el contabilista me dijo que Ud. había olvidado enviar…”
“Oh, sí”, dijo, “mi mamá lo envió”, y dijo: “mi mamá lo iba a enviar y lo dejó aquí”. Dijo: “¿Lo llevaría Ud.?”

47 Yo dije: “Sí, señorita”. Ella me dio el recibo. Yo lo marqué “pagado”. Comencé a entregárselo, y uno de estos bailarines, o lo que haya sido, salió por la radio con eso, tocando ese violín y haciendo alboroto, y tocando alguna clase de música bugui – bugui o lo que haya sido; y esa muchacha llevaba puesta una ropita allí lo suficiente como para cargar el cañón de una escopeta, y aquello era lamentable.
Escuchen. Yo tengo dos hijas, y ellos lo llaman “bronceado”. Si una de las mías, si Dios me permite vivir, ella obtendrá un “bronceado” si ella se pone tal cosa, por Charlie Branham, el hijo de mi papá le dará a ella ese bronceado con la tablilla de un barril tan fuerte como se lo pueda dar. Esa es la clase de bronceado que ella necesita. Absolutamente. Allí afuera de esa manera, con razón la corrupción que hay en el mundo. ¿Cómo pueden Uds. hombres y mujeres…? Uds. hombres…

48 Ahora, Uds. se van a enojar conmigo. Será mejor que comiencen, pero Uds. hombres que permiten que sus mujeres salgan y actúen de esa manera, y que fumen cigarrillos, y anden de acá para allá, eso muestra lo tanto de hombre que hay en Ud. Correcto. Un verdadero hombre genuino no permitiría semejante cosa como esa. Correcto. Hermano, puede que eso sea difícil de digerir, pero si lo es, tómelo porque es bueno para Ud. Amén. Eso es exactamente correcto. Déjenme decirles, un verdadero hombre de sangre caliente…
Puede que mi esposa lo haga alguna vez. Cuando ella lo haga, ese es el día en que ella dejará el hogar de los Branham. Eso es exactamente correcto. Yo no lo permitiría. Por la gracia de Dios, yo no podría permitirlo. Correcto. Y cuando hombres se ponen de pie… Discúlpenme. Ese micrófono tiene más fuerza de la que yo tengo. Pero miren. Yo no estoy emocionado. Yo sé en donde estoy. Sé de lo que estoy hablando también. Ahora, miren. Eso es correcto.

49 Esta muchachita salió por el piso, gritando: “Tudledii, tudledii”, y cuando esta… ella dijo que iban a tener alguna especie de baile campestre, o algo así, y ella se inclinó allí a la radio, y le mandó un beso a ese tipo por la radio – estaba tan emocionada que ni siquiera se dio cuenta que yo estaba a la puerta. Ella dijo: “Tudleii, cariño. Te veré allá esta noche”.
Y yo pensé: “Si, tú estarás allá. No hay duda en lo absoluto. Tú estarás allá”.
Y ella caminó allí, se fue por el piso gritando, Uds. saben, como que ella estaba bailando. Ella dijo: “Oh, discúlpeme”. Ella dijo: “Es que a mí me gusta bailar tanto”.
Yo dije: “Noté eso”.
Y ella dijo: “Oh, a mí sencillamente me encanta”.
Yo dije: “Yo creo eso”. Dije: “Aquí está su cambio”. Y regresé y me estaba bajando de un poste.

50 El doctor Brown vino… De otra iglesia grande. Él dijo: “Billy, yo sólo me pregunto”. Dijo: “Yo tuve tanta gente que vino a mi iglesia, y los hice firmar una tarjeta de que ellos prometerían venir a mi iglesia al menos a la escuela dominical seis meses del año”. Dijo: “Yo envié quinientas tarjetas. ¿Cuántos cree Ud. que respondieron este domingo?”
Dije: “Yo no sé”.
Dijo: “Dos”.
Yo le conté a él esa historia. Dije: “¿Piensa Ud. que el Sr. Clayton McMitchel tendrá que hacer alguna vez que esa mujer firme una tarjeta para estar allí en ese baile del granero esta noche?” No, señor, porque en su corazón hay un espíritu que se alimenta de eso. Y si un hombre es nacido de Dios, cuando suena la campana de la iglesia, Ud. no puede mantenerse alejado de ella. Hay algo en el interior de Ud. que clama, el abismo llamando al abismo. Uds. tienen que ir. Amén. Ud. tiene que venir aquí, hermano. Y si ese espíritu allí adentro aún está adorando al mundo, el amor de Dios ni siquiera está en Ud.

51 Si aborrece el mundo y ama a Dios, Ud. no tiene que firmar una tarjeta para ir a la iglesia, y hacer promesas. Ud. estará allí cuando la puerta se abra. Ud. no puede mantenerse alejado de ella. Algo por dentro de Ud. lo está halando. Ud. sencillamente no puede dejar de venir. Correcto. Es algo que acontece aquí adentro. Es un nacimiento. Y eso es lo que la iglesia necesita hoy. Hasta que ese viejo Adán carnal, esa naturaleza adánica sea matada en el hombre, él todavía es un pecador. Él pudiera ir a la iglesia de vez en cuando. Él pudiera poner su nombre en el libro. Pero mientras que esas cosas estén en él, él aun no está bien con Dios. Amén. Me siento muy bien.
Miren. Quiero decirle algo, hermano. Caín y Abel allá atrás en el principio, allí vino Caín y él adoró a Dios, se hincó sobre sus rodillas. ¡Oh, vaya! Él tenía todos estos lirios colocados alrededor como los tendremos en la pascua.

52 La gente gastará literalmente millones de dólares por todo el país para colocar lirios en el altar, para adornar el altar. Dios no quiere el lirio en el altar. Él lo quiere a Ud. sobre el altar. A Dios no le importa el lirio. Es Ud., el altar no fue hecho para un lirio. Fue hecho para Ud. Y todo lo que Ud. tiene y todo lo que Ud. es; Ud. debería colocarse a Ud. mismo sobre el altar y decir: “Dios, aquí estoy”. Amén.
Eso es lo que necesitamos. Eso es lo que este Palm Beach necesita esta tarde. No un nuevo alcalde, no una nueva fuerza policiaca. Ella necesita un buen avivamiento chapado a la antigua al estilo de San Pablo y el Espíritu Santo de la Biblia de regreso en las iglesias, y Uds. hombres y mujeres enmendándose con Dios. Entonces Uds. verán señales y maravillas volando como chispas en un yunque. Si tan sólo Uds. dieran inicio a eso. Hermano, hasta que Uds. lo hagan, estamos perdidos y nunca podremos tener un avivamiento.

53 América… Billy Graham no hace mucho estaba teniendo una cierta reunión. Él pasó y dijo que tuvo treinta mil convertidos, o veinte mil, creo que en seis semanas. Él regresó seis semanas después, y no pudo encontrar veinte de ellos. ¿Qué pasa? Es porque ellos se ponen de pie y dicen: “Yo acepto a Cristo como mi salvador personal”, y se sientan, entusiasmados emocionalmente.
Esa es la razón que no podemos tener un avivamiento. Uds. tienen que volver a la fe de Dios otra vez en la Biblia, donde hombres y mujeres son nacidos de nuevo y regenerados por el Espíritu Santo. Luego ese hombre no puede evitar ser un cristiano. Él es un cristiano por nacimiento. Correcto.

54 Uno no tiene que prometerle a él y darle tarjetas y visitarlo. Si él es nacido de nuevo, hermano, Ud. casi tiene que trancar la puerta para que él no entre. Amén. Ud. tiene la carreta delante del caballo, hermano. Eso es lo que pasa. Ud. tiene que tener a Cristo primero. En lugar de a la iglesia, Ud. tiene que poner a Cristo primero. Eso es lo que necesitamos hoy. Eso es lo que América necesita hoy. Es lo que toda la nación, el mundo entero necesita hoy, es un estímulo de avivamiento chapado a la antigua, un avivamiento enviado por Dios.
Caín, seguro que él era religioso, tan religioso como era el otro. La religión es una cubierta. Adán y Eva en el Huerto del Edén, cuando ellos se dieron cuenta que estaban desnudos, ellos se hicieron una religión. Se dio cuenta, tan pronto como Adán se dio cuenta que él estaba separado de Dios, en vez de tratar de encontrar a Dios, él trató de esconderse de Dios. Esa es la naturaleza del hombre hoy. Todavía es su naturaleza. En lugar de venir confesando, diciendo: “Yo he sido un miembro de iglesia por diez años. Yo no sé nada acerca de Dios. Tratamos de escondernos detrás del nombre de una iglesia. Correcto. Todos lo hacemos. Nosotros lo metodistas, nosotros los bautistas, nosotros los presbiterianos, nosotros los pentecostales, todos nosotros lo hacemos. Y somos culpables delante de Dios. Amén. Es la verdad. Sí, señor.
Ahora, quiero que se fijen bien. En vez de salir, y debiera haber sido Adán corriendo a través del Huerto, gritando: “Padre, Padre, ¿dónde estás Tú? Padre, Padre”. Era el Padre corriendo a través del Huerto gritando: “Adán, Adán, ¿dónde estás tú?”

55 Cuando él se dio cuenta que tenía que encontrarse con Dios, él se hizo un delantal de hojas de higuera. Cuán típico de hoy. Un delantal era una cubierta. Religión significa: “una cubierta”. Y él hizo su delantal de hojas de higuera. Él se la puso todo alrededor, y estaba bien mientras que Adán y Eva estaban parados atrás en la iglesita allí atrás hablando acerca de: “Ahora bien, cuando Dios llame otra vez, nosotros saldremos”. Pero cuando ellos tuvieron que darle la cara a Dios, ellos se dieron cuenta que la religión de hojas de higuera no sirvió. Y todo hombre y mujer que se esté escondiendo detrás de algún credo de iglesia se dará cuenta en el día de su muerte, que la religión de hojas de higuera no funcionará. Él dijo: “Oh, yo estoy desnudo”. Él lo supo cuando él tuvo que encontrarse con Dios. Dijo: “Yo estoy desnudo”.
Le dijo: “¿Quién te dijo que tú estabas desnudo?”
Oh, entonces ellos comenzaron a echarle la culpa el uno al otro, como es la expresión callejera. “La mujer que Tú me diste”, y esto, aquello, y lo otro.

56 Y Dios fue y buscó unas pieles y les dio delantales. Para obtener pieles Él tuvo que matar algo. Algo tuvo que morir como un sustituto. Y la única cosa en el mundo… No es la iglesia metodista, bautista o presbiteriana que cubrirá sus pecados. Dios mató algo: Su Hijo en el Calvario, y esa es su cubierta, la única cubierta que existe para el ser humano. Acéptela. No importa cuán radical parezca… La religión de Jesucristo siempre ha sido considerada fanatismo para el mundo. Les probaré eso en unos cuantos minutos. Correcto.
Fíjense en ellos ahora. Aquí están ellos allí afuera adorando. Ambos. Ambos sinceros. Ambos clamando a Dios, dándole a Él alabanza y todo. Caín estaba muy lejos de ser un comunista. Él era un creyente. Ahora, miren aquí. Si la única cosa que Ud. tiene que hacer es creer que Dios existe, entonces Caín era justo. Allí lo tienen. Voy a dejar que eso penetre un poquito, porque quiero que llegue abajo de la quinta costilla del lado izquierdo. ¿Ven?

57 Si todo lo que Ud. tiene que hacer es creer que Dios existe, y Ud. se arrodilla y lo adora a Él, Caín estaba justificado. La Biblia dice que hasta el diablo cree que esa es la verdad. Y el diablo confesó públicamente que Jesucristo era el Hijo de Dios. Eso no los salvó a ellos. Hermano, vale más que nos enderecemos. Va a haber un error uno de estos días. Alguien está correcto y alguien está errado.
Vale más que Ud. acepte lo que la Biblia dice. Ud. tiene que nacer de nuevo, no algo imaginario, pensar que Ud. ha nacido de nuevo, sino cuando el Espíritu de Dios mata absolutamente todo el mundo en Ud. Ud. llegará a ser regenerado, una nueva criatura en Cristo. Entonces Ud. sabe que las cosas viejas han pasado. Si Ud. todavía ama al mundo, o las cosas del mundo, la Biblia dice: “El amor de Dios ni siquiera está en Ud.” Amén. Eso estuvo claro, pero, hermano, no es encalado. Lo lavará a Ud. dejándolo blanco. Correcto. Discúlpenme por babear. Yo les dije al principio que no era un predicador. Yo he estado comiendo tantas uvas de Canaán que me hacen babear, pero estoy contento de estar en Canaán. Amén.

58 Oh, hermano. Lo que necesitamos hoy es un estímulo del Espíritu Santo otra vez. Hermano, eso tuvo que venir a mí antes de que Dios se manifestara Él mismo. Necesitamos que sea enviado otro viento recio soplando. Eso es correcto, como en el día de Pentecostés. Todos ellos eran religiosos y seguidores de Jesús, pero tuvieron que ir y recibir el bautismo del Espíritu Santo. ¿Es verdad eso?
Y escuchen aquí, mujeres. Uds. pensaron que yo las he estado chamuscando, escuchen esto: ¿Se dan Uds. cuenta que allí cuando todos ellos subieron, los ciento veinte para orar, que cuando ellos…? Ellos nunca hicieron como hacemos nosotros los bautistas: estrechan las manos y ponen el nombre en el libro y dicen: “Sí, yo soy nacido de nuevo”. Ellos no lo hacían de esa manera. No hay semejante Escritura como esa en la Biblia. Y nosotros gente católica que venimos, sacamos nuestra lengua y tomamos la santa eucaristía y decimos que tenemos el Espíritu Santo. No hay tal Escritura en la Biblia.

59 A nosotros los metodistas nos ponen a prueba por seis meses y no existe semejante Escritura en la Biblia. Pero la Biblia dice: “Cuando llegó el día de Pentecostés, vino un estruendo del cielo como de un viento recio que soplaba, y llenó toda la casa donde ellos estaban sentados”. Y el poder de Dios encerró tanto a esas personas y los ungió tanto que ellos salieron corriendo a las calles gritando, y danzando, y clamando, y actuando como un montón de gente borracha. Eso es la Escritura, “ASÍ DICE EL SEÑOR”.
Y escuchen, mujeres. La bendita virgen María tuvo que recibirlo de esa manera, y si Dios hizo que la madre de Dios tuviera que venir de esa manera, ¿cuánto más tiene Ud. que venir de esa manera? Lo que necesitamos es vida. No algo mítico, teológico… alguna teoría de hombres, necesitamos el bautismo del Espíritu Santo chapado a la antigua de nuevo en la vida humana para hacer nuevas criaturas en Cristo Jesús. Amén. Yo no estoy diciendo amén a mí mismo. Eso significa: “así sea”. No puedo evitar decirlo. Vigile, mi hermano.

60 Sí, Caín fue justificado si Dios únicamente requería eso, pero Dios lo rechazó porque su espíritu solamente miraba a través de las cosas temporales. Él tenía la naturaleza de su papá. Su papá quiso una iglesia enorme y hermosa en el cielo mejor que la de Miguel. Él fue echado del cielo por causa de eso. Aquí está su naturaleza en Caín, aquí abajo, embelleciendo el altar y aquí está aún hoy. Pues, ellos construyen grandes iglesias finas.
Uds. gente pentecostal están tan mal como los demás. Correcto. Uds. piensan que, porque tienen una gran multitud viniendo a su iglesia, la sociedad de la ciudad o algo así, que eso va a hacer alguna diferencia piensa Ud., más ovejas. Dios lo va a encontrar a Ud. en la esquina de la calle o en un callejón o en cualquier parte. Uds. estaban mejor cuando estaban en la misión. Amén.

61 ¡Oh, vaya! ¡Qué lástima! Qué vergüenza somos nosotros, que nos llamamos cristianos hoy, llevando el nombre de cristianismo. Algunos de nosotros no sabemos más acerca de Dios de lo que sabría un hotentote acerca de una noche egipcia. Amén. Discúlpeme, hermano. Sencillamente se requiere de más espacio para yo poder moverme, me imagino.
Fíjese, mi hermano. Pero yo soy sincero. Yo digo esto con todo mi corazón. Caín se arrodilló y adoró a Dios. Y Abel adoró a Dios, pero Abel tuvo una previsión. Caín dijo: “Las manzanas nos sacaron del Huerto del Edén”. Él ofreció frutos. Qué ignorante. La misma cosa sucede hoy. Hermosura… Él podía apaciguar a Dios con una iglesia hermosa y bonita y un altar. Qué ignorante. Es la misma cosa hoy. Él salió a su papá. ¿Ven?

62 Pero Abel supo que era sangre. Amén. Hermano, se necesita sangre para llevarnos allá atrás. Abel fue y buscó un corderito, lo amarró por el cuello con un bejuco. Yo no creo que hubiera algún bejuco en aquel día. Ahí llegó él, no hermoso, halando un corderito hasta el altar así, a una roca. Nada hermoso al respecto. Me hace recordar a nosotros la iglesia que nació libre, nada hermoso al respecto. Levanta el animalito y lo coloca sobre la roca. Toma una roca. Me imagino que ellos no tenían ninguna lanza. Toma una roca filosa, haló su cabecita hacia atrás y comenzó a cortarle su pescuezo.
¿Alguna vez oyeron Uds. a un cordero morir? La cosa más lastimosa que Ud. jamás escuchó en su vida, es oír a un cordero morir. Pero allí estaba ese corderito muriendo, sangrando, y balando, y la sangre volando así bañando su lanita. Dios miró hacia abajo y dijo: “Eso es correcto”. Ese hombre era espiritual. Él tuvo una visión de algo.

63 ¿De qué estaba él hablando? Mil novecientos años antes… [palabras inciertas]… eso hace como cuatro mil años. Después de eso el Cordero de Dios fue llevado al Monte del Calvario. Y camino allá ellos lo clavaron a Él a una cruz, lo golpearon en la espalda para la sanidad, azotaron Su cuerpo por todas partes, Su cabello ensangrentado goteando de Su hombro, salivazos de burla sobre todo Su cuerpo; clamando: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”
Adán no pudo entender el lenguaje del cordero. Él estaba hablando otra lengua. Y Jesucristo murió hablando en otra lengua. “Dios mío, Elí, Elí, lama sabactani” – un tipo perfecto, hermoso, santo, casi increíble. Allí estaba Él.
Cómo es que el pro y el contra. Observen allí: Ahí estaba Caín en toda su belleza, su gran altar fino, su gloriosa adoración. Vaya, tan pío y hermoso a más no poder.

64 Aquí estaba Abel: trajo allí su ovejita, no tenía mucho atractivo; no. Apenas una roca grande, puesta allí, y él estaba sacándole la vida a golpes, y ésta balando. Pero ¿de qué estaba hablando eso? Abel tuvo previsión. Él nació de Adán, el cual era un hijo de Dios. Y la iglesia hoy, que ha nacido de Cristo, el hijo de Dios, tiene la previsión y está mirando el galardón que ha de venir. A ellos no les importa lo que diga el mundo. Cuán anticuado seamos llamados. Cuánto esto, aquello o lo otro. Nosotros sabemos lo que Dios dijo, y eso es lo que estamos mirando. Amén.
Sí, señor. Que ellos sigan adelante y digan lo que quieran. Eso no importa nada. El pueblo de Dios siempre ha sido un pueblo peculiar.
Ahora, vigile. Quiero que se fijen en algo más. Nos daremos prisa. Yo quiero que vean esto.

65 Aquí viene Caín. Entonces él miró alrededor y vio que el sacrificio de Abel fue aceptado, y se puso celoso. Entonces encontramos mucho de eso hoy día. No se lo dicen a nadie, pero así es. Correcto. Celos: “Oh, ellos son unos mentecatos. Ellos no sirven para nada. Ellos ni siquiera tienen educación. Ellos no saben nada acerca de… ¿Cómo saben ellos? Nosotros tenemos nuestros títulos. Nosotros sabemos lo que estamos haciendo”. Bueno, sigan adelante. Si el ciego guiare al ciego, todos caerán en el hoyo. Correcto. Nosotros sabemos todo al respecto. Sí, señor. Y de repente él va allá, y lo que él hace es que se pone celoso. Él se enoja. ¿De dónde vino eso? Eso nunca vino de Dios. Eso vino del diablo, y él salió y mató a su hermano.

66 Quiero mostrarles una pequeña parábola aquí rápidamente. Mucha gente solamente vio tres cruces en el Gólgota. Hubo cuatro. Hubo cuatro cruces. La cruz era un árbol. ¿Es correcto eso? Aquí estaba Jesús, y el ladrón a la derecha, el ladrón a la izquierda. Ahora, acá estaba Judas el cual fue y se ahorcó en un sicómoro. ¿Es correcto eso? Fue una cruz igual a la cruz donde estaba Jesús. La Biblia dice: “Maldito el que es colgado en un madero”. Jesús fue colgado en un madero como la cruz para quitar – fue hecho maldición por nosotros…
Ahora, miren. Acá estaba el hijo de perdición que vino del infierno y regresó al infierno. Acá estaba el Hijo de Dios viniendo del cielo, y regresando al cielo. Perfectamente, Judas y Jesús la reencarnación. Judas y Jesús. Ambos hermanos. Uno era el pastor. El otro era el tesorero. Y éste ladrón a la izquierda, dijo: “Si…” El signo de interrogación en la Palabra de Dios. “Si Tú eres, sálvate a Ti mismo y a nosotros. Muestra Tú poder. Déjanos verte hacer un milagro ahora. Si Tú eres…”

67 Y éste otro dijo: “Señor, acuérdate de mí cuando entres en Tu reino”. Allí estaba Judas llevando con él, el pecador no arrepentido de vuelta al infierno.
Cristo llevando con Él al pecador arrepentido. “Hoy estarás conmigo en el Paraíso”. Perfecto. El predicador del Evangelio, la iglesia que cree. Dios retira la circunstancia. Ellos le creen a Dios de todas maneras y siguen adelante.
Ahora, fíjense. Nos daremos prisa porque no tenemos mucho tiempo. Tomemos un tiempito. Ahora vigilen.
De Caín y Abel aquí comienzan dos árboles. Ahora, obsérvenlos creciendo ahora. Aquí vienen dos árboles que comienzan allí mismo. Ahora nosotros estamos en ellos hoy. Quiero que capten esto. Justo en ellos hoy… Cuando uno menos lo piensa, eso comenzó a crecer. Siempre ha sido el pro y el contra. Ahora, si Ud. se fija en el arca, se dará cuenta que en la destrucción antediluviana había una paloma y había un cuervo. Ambos eran aves. Ambos estaban en el mismo lugar, la parte de abajo era para los reptiles, la parte del medio era para las aves. Y Noé estaba allí en esa misma categoría. Esa paloma… Él diría: “Bueno, yo tengo alas”.

68 El cuervo dirá: “Yo también”. Ambos eran aves, pero uno de ellos era de Dios y el otro era del diablo. Ellos soltaron uno, y esto es como ellos se diferenciaban: por el apetito. El cuervo estaba satisfecho volando de un cuerpo muerto al otro y comiendo. Eso es igual al hombre que puede confesar ser un cristiano hoy, y todavía fuma, bebe, y es mujeriego como antes. A mí no me importa cuánto pertenezca Ud. a la iglesia. Ud. todavía es un pecador delante de Dios.
Entonces cuando ellos soltaron esa paloma, ella no podía soportar esa hediondez. Ella tuvo que regresar. ¿Por qué? La naturaleza de esa paloma, la razón que la paloma no puede comer esas cosas, es que no tiene hiel. Ella no puede digerir esas cosas. Y así es un cristiano que ha nacido de nuevo, la hiel, la amargura ha sido quitada, y Ud. ya no puede digerir el mundo (¿ven?), o las cosas del mundo. Todo eso está muerto. Veamos unos más.

69 Allí está Esaú y Jacob. Tomémoslos sólo por un momento. Pues, Esaú era mucho mejor, más caballero, un hombre más cristiano como lo llamaríamos hoy, que Jacob. Pues, seguro que él lo era. Esaú cuidó de su papá anciano ciego. Él apacentó el ganado. Él salió a cazar y trajo unos venados y alimentó a su papá anciano. Y Jacob era apenas un hombrecito que se quedaba por allí en la casa, un poco holgazán.
¿Pero cuál fue la diferencia con Jacob? Jacob tuvo recompensa de Dios, la primogenitura. ¿Es correcto eso? Un tipo perfecto de hoy. Alguien dice: “Bueno, aquí está un buen hombre. Él va a la iglesia, y él va todos los domingos. Él es un buen contribuyente en la iglesia. Él pertenece a la mejor iglesia de la ciudad. Él educa a sus hijos. Él hace eso”. Eso está muy bien. Eso es bueno como ciudadano, pero, hermano, eso no tiene nada que ver con el cristianismo, para nada. Ud. puede ir a la iglesia, tener su nombre en cada registro de la iglesia que hay en Palm Beach o Florida. Eso no le servirá a Ud. de nada. Aunque el predicador pueda izar la bandera a media asta y decir que Ud. se fue al cielo, pero a menos que Ud. sea nacido de nuevo, Ud. está perdido.

70 Ahora, vale más aclarar esto y captarlo bien. Y fíjense. Luego de repente, Ud. sabe cómo Dios vindicó a Su siervo: Jacob. Cómo Él lo sacó, y probó por señales y maravillas que ése era Suyo. Ahora, Dios siempre ha vindicado a Sus creyentes. Bueno, tengan eso presente. Dios ha vindicado a Sus creyentes. No cuán fundamentalista sea Ud., nosotros no somos juzgados por fundamentalismo, aunque yo creo que el fundamentalismo está correcto. Pero no somos juzgados por ser, por cuán fundamentalistas seamos, cuán ortodoxos seamos a nuestra creencia. Nosotros somos juzgados por la elección y vindicación de Dios.

71 Fíjense. Aquí está un cuadro hermoso. Aquí viene Israel saliendo de Egipto. Israel, y ellos llegaron a la tierra de Moab, y cuando llegaron a Moab, bueno, allí vino… Ellos tenían un profeta, un predicador allá. Y él era un gran hombre que hacia grandes cosas. Entonces Balac dijo: “Mira, ven. Yo tengo mucho dinero aquí que te daré si tú vienes y maldices a este fanático, a este santo rodador, que viene saliendo de allá de Egipto, que va a cruzar a través de mi tierra. Ven y pon una maldición sobre él”. Bueno, ese… un hombre religioso. Pues, seguro. Balaam fue allá. ¿Y Uds. saben qué sucedió? La mula se dio la vuelta y le habló en lenguas, trató de hacer que él se corrigiera, pero él no lo hizo. Él fue para allá de todas maneras. Y cuando él llegó allá al lugar, pues, yo quiero que Uds. se fijen bien en lo fundamentalista. Miren, esos moabitas no eran incrédulos. Ellos eran creyentes.

72 Caín a la izquierda. Abel a la derecha. Obsérvenlos creciendo a través de la Biblia. Caín a la izquierda. Abel a la derecha. Ahora, vigilen. Aquí viene el profeta. Él dijo: “La primera cosa que tenemos que hacer… Tenemos que ser fundamentalistas acerca de esto porque Dios así lo requiere. Edifíquenme siete altares”. Eso es exactamente lo que Dios dijo que se hiciera. Fundamentalmente hablando él estaba correcto.
Dijo: “Quiero que pongan siete becerros allí”. Eso estaba bien fundamentalmente. Lo que la Biblia decía. “Y no sólo eso, sino que quiero que pongan siete carneros allí, por cuanto Jesucristo viene algún día, el Mesías. Tenemos que hacer un sacrificio para eso”. Hablando de la venida de Cristo. Eso es tan fundamentalista como la Biblia lo pudiera decir… [Cinta en blanco]…

73 Y ellos estaban aquí arriba, ese montón de grandes maestros fundamentalistas, y allí estaba Israel, allí abajo, teniendo la misma cantidad de sacrificios, los mismos sacrificios prometidos. Ambos estaban perfectamente y fundamentalmente correctos. Ahora, si la Palabra sola es lo que Dios requiere, uno estaba tan correcto como el otro. ¿Es correcto eso? Dios requirió siete altares. Dios requirió siete becerros. Dios requirió siete carneros, oh, es perfecto. Siete es el perfecto, el día de adoración, siete días y lo demás. Y siete mil años y luego el Milenio, de seis mil, siete en el Milenio. Y así todo en los tipos de la Biblia, y Uds. saben, en tres, sietes, doces, veinticuatros, y cuarentas, y cincuentas.

74 Muy bien. Y en esta adoración de sietes, Dios estuvo tan perfectamente satisfecho como fundamental… como estos fundamentalistas estaban enseñando igual como Él lo estaba con Israel. Pero aquí, vigilen, un grupo de creyentes parados aquí ahora, celosos de éste su hermano, Israel, y aquí estaba… ¿Por qué tenía él celos? Pues, ambos estaban haciendo escrituralmente la misma cosa: enseñando exactamente la misma doctrina. Amén.
Ahora, yo verdaderamente me siento religioso. Fíjense. Hermano, quiero que Ud. lo note. Yo estoy trayendo estos árboles. Yo lo voy a traer a Palm Beach, Florida, con la ayuda de Dios en breves momentos. Muy bien. Aquí estamos. Traeremos esto directamente hasta Palm Beach, Florida, y probaremos desde Génesis hasta acá, y terminando en Apocalipsis. Es la verdad. Aquí están ellos parados allí. Muy bien.

75 Estos creyentes acá arriba están celosos de estos creyentes. ¿Por qué? Dios está con esos creyentes. Esa es la razón. Y él dijo: “Ven y maldíceme entonces”. Así que él compone los sacrificios y altares, pone los becerros sobre eso, y con todas las grandes túnicas, miren, los príncipes, todos los grandes doctores, y obispos, y arzobispos, y todos ellos se pararon alrededor con sus túnicas… [Cinta en blanco]… alrededor de esos sacrificios humeantes. “Oh, gran Jehová. Nuestra tierra no quiere ser contaminada con ese montón de santos rodadores. Oh, no permitas que ellos vengan hacia acá”.
Alguien dijo: “¿Eran ellos santos rodadores?”
Seguro, ellos eran santos rodadores. ¿Eran ellos? Cuando ellos cruzaron saliendo del… No se enojen con eso. Cuando ellos salieron de Egipto, pasaron por el Mar Rojo que los separaba, representando la Sangre de Jesús, Miriam, la profetiza y Moisés, el profeta… Moisés llegó a estar tan lleno del Espíritu que levantó sus manos y comenzó a cantar en el Espíritu. ¿Es correcto eso? Y María llegó a estar tan contenta, que agarró el pandero y comenzó a tocar el pandero, comenzó a danzar, y las hijas de Israel la siguieron danzando en el Espíritu por las riberas del río. Si eso no es ser un santo rodador, yo nunca vi uno. Seguro, ellos eran santos rodadores, y ellos tenían sanidad Divina en sus servicios: santos rodadores.

76 Ellos tenían una roca herida, una serpiente de bronce, y ellos tenían una Columna de Fuego que estaban siguiendo: santos rodadores. Seguro que lo eran. Ellos tenían señales, y maravillas, y milagros entre ellos. ¿Es correcto eso? Pero fundamentalmente, este montón de fundamentalistas estaba tan fundamentalmente en la Palabra como ellos lo estaban, pero Dios estaba vindicando a Su pueblo. ¡Aleluya! Allí lo tienen. Oh, Dios, ten misericordia. Cuando yo pienso hoy cómo satanás tiene los ojos de los hombres tan cegados a lo que es la verdad, es una vergüenza.
Ahora, fíjense en esto mientras ellos vinieron, cuán diferentes. Luego ellos ofrecieron sus sacrificios, igual de píos. Bueno, si Israel hubiera llegado y dicho: “Esperen un momento aquí, yo les probaré a Uds. por la Escritura”, ellos no hubieran podido decir una palabra. Ellos se hubieran callado la boca rápidamente por cuanto ellos tenían la Palabra. Y el creyente fundamentalista hoy le callará la boca a Ud. Sí, señor.

77 “Yo tengo la Palabra. La Palabra así lo dice. Dios le bendiga”. Eso es verdad. Pero esperen, ¿ya Dios lo vindicó a Ud.? ¿Tiene Ud. señales y maravillas en su iglesia? Donde Dios vive siempre hay eso. Ud. ve señales y maravillas, porque Él es Dios. Él es un Creador, y Su pueblo le cree a Él de esa manera.
Dios hizo este mundo sobre el cual Ud. está sentado en esta tarde. La única cosa que Él hizo fue decir: “Sea”, y este mundo donde Ud. está sentado es la Palabra de Dios materializada. Uno cree cosas que no son como si fuesen, por cuanto Su propia Palabra dijo: “Sea”.
Y todo hombre que es nacido de nuevo del Espíritu de Dios, o un hijo de Dios, cuando Dios así lo dice, no importa cuáles sean las circunstancias, así es de todas maneras. A mí no me importa que todos los maestros y los doctores de lo que sea, y que el mundo diga esto, aquello, y lo otro, él cree que es la verdad por cuanto Dios así lo dijo.
“¿Cómo va a ser?”
“Yo no lo sé. Dios así lo dijo”.
“¿Cómo puede Ud. recibir el Espíritu Santo?”
“Yo no lo sé. Dios así lo dijo. Él me dijo que yo lo podía tener”.

78 Él dijo: “Estas señales seguirán a los que creen. En Mi Nombre echarán fuera demonios, hablarán con nuevas lenguas, tomarán en las manos serpientes, beberán cosas mortíferas, sobre los enfermos podrán las manos y sanarán”. Él dijo: “Estas señales seguirán a los que creen”.
Oh, nosotros decimos: “El creyente hoy es un hombre que asiste a la iglesia y paga sus diezmos. Él tiene su banca. Él pone una ventana en la iglesia. Él es un buen hombre”. La Biblia no dice una sola cosa acerca de que eso sea un creyente. ¿Ven cómo nosotros hemos tomado nuestras propias tradiciones y hemos invalidado la Palabra de Dios?
Dios dijo: “Estas señales seguirán a los que creen. En Mi Nombre echarán fuera demonios, hablarán con nuevas lenguas, si tomaren en las manos serpientes o bebieren cosas mortíferas no les hará daño. Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”.

79 No hace mucho hubo un jovencito que fue a un cementerio, o a un seminario. Son casi igual. Así que él fue para obtener su… Siempre un ministro del seminario… Yo no tengo nada contra eso. Yo tuve algo de ello yo mismo, pero siempre me recuerda a un pollo de incubadora, producido mecánicamente. “Pía, pía, pía”, y no tiene mamá a la cual ir. Todo lo que ellos aprenden es teología. Lo que necesitamos es el bautismo del Espíritu Santo. Es una vergüenza que hayamos adoptado la teología para que tome el lugar del Espíritu Santo. Amén.
Puede que yo los esté ensordeciendo, pero yo mismo estoy recibiendo una bendición. Muy bien. Si yo soy el único, me estoy hinchando. Fíjense. Oh, hermanos. Yo quisiera ver a todo este Palm Beach en esta tarde con sus manos alzadas a Dios, alabando a Dios en una reunión a la antigua. Les digo que el poder de Dios barrería este lugar. Este lugar estaría tan seco de licor en los próximos días, que aun un vendedor ilegal tendría que hacer el esfuerzo por media hora para conseguir la humedad suficiente como para escupir. Amén. Correcto. Lo que necesitamos hoy es una reunión del Espíritu Santo chapada a la antigua. Eso solucionará el problema. Amén. No lo digo como un chiste. Yo no creo en chistear en el púlpito, pero es la verdad. Amén. Sí, señor.

80 Fundamentalista. Seguro. Él era tan fundamentalista como cualquiera. Él estaba tan fundamentalmente correcto, pero ahora vigilen. Balac, el rey, dijo: “Ahora, mira por aquí”. Y él le mostró la última parte de Israel.
Yo me pregunto si acaso nosotros no hemos mirado a estas personas que predican sanidad Divina, que creen en las bendiciones de Dios como la última parte. Yo creo que él lo había hecho y dijo: “Este hombre se fugó con la esposa de este hombre”. Yo me pregunto si acaso nosotros los bautistas y metodistas no hemos hecho la misma cosa, simplemente lo mantuvimos callado. No me lo digan. Yo he estado con Uds. Correcto. Yo sé que esa es la verdad. Sí, señor. Seguro. Déjeme decirle, hermano, pecado es pecado, esté donde esté.

81 Como esa pequeña madre que envió a su hijo al seminario para que fuera un predicador. ¡Oh, hermanos! Eso está bien. Yo creo que es una cosa buena. Seguro que lo es, siempre y cuando sea un buen colegio espiritual; lo envió a estudiar. Pero cuando Ud. lo lleva a él a estas morgues viejas, frías y formales… Uds. saben lo que es una morgue. Cuando alguien está muerto y lo llevan allá y bombean algo dentro de él para mantenerlo muerto. Más o menos así es. Le sacan todo lo de Dios y le enseñan teología y lo envían de regreso a casa peor de lo que él estaba cuando llegó. Eso es correcto.
Aquí vino este pequeño… De uno de estos seminarios y la pequeña madre enfermó. Ella contrajo neumonía y pensó que iba a morir. Ellos le mandaron a decir a su hijo que viniera a casa, si ella no mejoraba en las próximas veinticuatro horas, él tenía que volver a casa. Bueno, de repente ella dejó de escribir. Unas cuantas semanas después de eso el muchacho tomó una vacación y volvió a casa. Ella escribió y le dijo que ella ya estaba bien. Él dijo: “Mamá, quiero hacerte una pregunta, madre querida”. Dijo: “¿Cómo fue que te pusiste bien tan rápido?” dijo: “¿Qué te dio el doctor?”

82 Ella dijo: “Oh, cariño, tengo algo que decirte que tú no sabes”. Ella dijo: “¿Tú conoces esa misioncita aquí en el centro donde adoran ese montón de fanáticos como Uds. los llaman?”
“Sí. Ajá”.
Dijo: “Tú sabes, esa mujer escuchó que yo estaba enferma, y ella vino aquí. Y el doctor ya me había dicho que no había nada que él pudiera hacer. Ambos pulmones estaban congestionados. Que tenía que soportarlo y que ellos no esperaban que yo pasara la noche viva, y ella pues escuchó acerca de ello y vino aquí y dijo: ¿Por qué no permite Ud. que nuestro pastor venga y ore por Ud.? Dijo: Él cree en sanidad Divina. Dijo: ¿No…?”
“Oh, dijo ella, Yo no sé nada al respecto”.
Dijo: “Deje que mi pastor venga y hable con Ud.”.

83 “Entonces el pastor vino. Él le leyó Marcos 3:6 – Marcos 3:16 a ella y dijo: Si hubiere algún enfermo entre vosotros, y así por el estilo y qué hacer, Y estas señales seguirán a los que creen. Sobre los enfermos podrán las manos y sanarán”.
Y dijo: “Tú sabes, él leyó eso de la Biblia y, yo dije, Bueno, si está en la Biblia, es la verdad. Así que él oró por mí y puso las manos sobre mí. Y cariño, a la mañana siguiente yo estaba completamente bien”.
“Oh”, dijo él, “Madre, tú sencillamente no sabes”. Dijo: “Esos fanáticos nunca van a la escuela”. Dijo: “Ellos no saben de qué se trata todo eso. Bueno”, dijo, “en el seminario nosotros hemos aprendido mejor que eso”.
“Oh”, dijo ella, “¿verdad?”
Dijo: “Sí, nosotros aprendimos en el seminario que Marcos 16, desde el 9 en adelante no es inspirado. Ni siquiera es inspirado”. Y la mujercita dijo: “Gloria a Dios. Aleluya”.
Él dijo: “Madre, pues, tú estás actuando como uno de ellos”. Dijo: “Qué ocurrencia”.
Y ella dijo: “Bueno, aleluya, hijo”.
Dijo: “¿Qué pasa, madre?”
Dijo: “Es que yo estaba pensando, que si Dios me pudo sanar con la Palabra que no está inspirada, ¿qué no podrá Él hacer con la que realmente está inspirada?”

84 Amén. Eso es correcto. Si Él pudo hacer eso con una no inspirada, ¿qué acerca de aquella que realmente está inspirada? Hermano, toda Ella está inspirada. Yo anclaré mi alma en cualquiera de Ellas. Es la verdad, pero el problema es que nuestra peresozidad no llenará el requerimiento de Dios en fe. Miren aquí. Luego quiero que se fijen antes de que yo termine ahora.
Aquí vinieron estos fundamentalistas. Oh, ellos iban a poner una maldición sobre éste, le mostraron la última parte. Y entonces el profeta se fue. Él tomó su parábola para encontrar al Espíritu, y cuando él encontró al Espíritu de Dios, Dios le dijo: “No digas nada sino lo que Yo ponga en tu boca”.
Dijo: “De acuerdo”, y él regresó a Moab. Él dijo: “Ahora, tú le mostraste a él lo feo que era el rey. Y lo malo que eran este montón de fanáticos allí abajo que creían en sanidad Divina, esa serpiente de bronce allí para sanidad”. Ellos la miraban cuando se enfermaban y se ponían bien. Sí. Ellos tenían bendiciones. Ellos iban a la roca cuando tenían sed y bebían y se regocijan. Ellos sencillamente se estaban comportando de una manera tremenda. Eso es correcto. La Columna de Fuego colgando sobre ellos. Las bendiciones de Dios se movían con ellos.
Él dijo: “¿Ves lo malo que son ellos?” Eso es correcto.

85 Pero cuando el profeta regresó, Dios empezó a hablarle al profeta.
Él dijo: “Yo no he visto iniquidad en Jacob. Yo no lo veo a él desde la última parte porque yo lo contemplé a él desde la cima del monte, y no he encontrado ninguna iniquidad en Jacob”. ¿Por qué? Su vindicación estaba allí. Su poder estaba allí. Había una Roca herida, una serpiente de bronce, una expiación yendo delante de ellos con una señal de Dios sobre ellos, con señales y maravillas. ¿Ven? La misma cosa de Caín y Abel. Ahora, no fundamental, fundamental, también, pero señales siguiendo al creyente. “Estas señales seguirán a los que creen”.
Siguió allí con Jesús. Mírenlo a Él por unos momentos. Oh, yo pienso en eso. Cómo es que cuando Él vino… Él fue fundamentalista en doctrina aunque eso no estaba de acuerdo con los sacerdotes de aquellos días. Y recuerden que aquellos sacerdotes no eran sin vergüenzas, ellos eran caballeros. Ellos eran santos y sin mancha. Eruditos, tan buenos como los que tenemos hoy. Correcto. Y ellos fallaron en reconocer que Jesucristo era el Hijo de Dios. Ellos fallaron en reconocerlo a Él, porque ¿qué hizo Él? Él hizo pedazos sus iglesias. Él hizo pedazos sus credos.

86 Él dijo: “Uds. han tomado sus tradiciones y han invalidado los mandamientos de Dios. Uds. son un montón de serpientes en la grama”. ¡Oh, hermanos!
“Oh”, ellos dijeron, “ahora, nosotros no podemos permitir eso. Si alguien va a escuchar semejante cosa como esa, que agarre los papeles de la iglesia y se vaya”. Eso no ha cambiado para nada. Las simientes siguen adelante. Los árboles siguen adelante igualitos. Ellos no le creyeron a Él, pero ¿por qué estaba Él correcto y los demás errados? Dios estaba con Él. Cuando, después que ellos le crucificaron a Él, en Hechos 2:4 – Hechos… Quise decir, 2:24. Dice esto: “Varones de Israel”, dice, “esto os sea notorio, Jesús de Nazaret, Varón aprobado por Dios entre nosotros con señales y maravillas y milagros, los cuales Dios hizo por medio de Él en presencia de todos vosotros”. Así es como ellos supieron que Él era un Hombre de Dios, porque Dios estaba con Él obrando señales y maravillas.
Ellos estaban sentados allá atrás diciendo: “Los días de los milagros han pasado. No existe tal cosa. Ese hombre es uno que lee la mente. Él es un fanático. No hay nada en Él. Él ni siquiera cree como nuestras iglesias. Él no pertenece a ninguna de ellas”. Gracias a Dios por eso. Él permaneció donde Dios lo quería. No le importó. Él predicó el Evangelio sin comprometerse. Él ponía, como Juan, el hacha a la raíz del árbol y que las astillas cayeran donde quisieran. Lo que necesitamos hoy es un predicador como Juan el bautista. Amén. Que ponga el hacha a la raíz del árbol, y ponga la cosa en la línea. Para que se alineen con la Palabra de Dios o queden fuera. Amén.

87 Si ellos se alinean, Dios lo vindicará con señales y maravillas espirituales tal como Él dijo que lo haría, pero hoy nosotros hemos aceptado teología. “Bueno, ahora sabemos un poquito más. Nosotros no somos esa clase de fanáticos y así que sencillamente esperaremos”. Vean, sencillamente lo descartaron con explicaciones, la sangre y todo lo demás, poder, señales, maravillas, y ya no tienen nada. No son más que una logia. Correcto.
Permítanme decir esto con reverencia. Yo pasé frente a una de sus grandes iglesias, esta mañana, aquí en la ciudad. Y allí estaba… A mí me pareció que la iglesia estaba llena, un veinte o treinta por ciento de los miembros estaba parado afuera fumando cigarrillos esperando entre los servicios.

88 Y yo escuché a un predicador bautista decir el otro día, el cual es un buen amigo mío, el Dr. Schafer, un querido, piadoso, hermano amado. Y no solamente estoy hablando acerca de los bautistas, pues lo metodistas tienen de esa clase también. El pastor asociado de mi iglesia es un metodista del Colegio Asbury, y es un hombre piadoso, nacido de nuevo lleno del Espíritu Santo. Sí, señor. Y el anciano Mordecai F. Hamm, y muchos de esos antiguos bautistas están llenos con el Espíritu Santo. Seguramente que sí. Dios tenga misericordia sobre nosotros…
Bueno, allá en Kentucky cuando nosotros recibíamos el Espíritu Santo, nosotros no hacíamos como hacen todos Uds. Todos Uds. pasan al frente y estrechan manos con el predicador, y son bautizados, y ponen su nombre en el libro. Nosotros nos arrodillábamos en el altar y nos golpeábamos el uno al otro en la espalda hasta que vencíamos. Nosotros teníamos algo, hermanos. Sí, señor. Correcto. Eso es lo que necesitamos hoy, más bautistas así.

89 Este predicador bautista dijo sentado aquí delante de mí, hermano, dijo: “Diez de mis miembros son borrachos completos, y miembros de esta iglesia, algunos de ellos viviendo con las esposas de otros hombres y todo lo demás”. Dijo: “¿Qué si yo trato de expulsarlos?” Dijo: “Uds. los miembros me expulsarían a mí”. Hasta ese punto ha llegado hoy. Las denominaciones están en quiebra. Dios está sacando a Su pueblo, alistando a una iglesia. ¡Aleluya! La mismísima palabra iglesia significa: “Los llamados fuera”.
“Salid de entre ellos, pueblo Mío. Apartaos dice Dios y Yo os recibiré”.
No es confiar en su denominación. La edad de la iglesia denominacional se parece un poco a Moisés. Falló en entrar. Moisés se glorificó a sí mismo en vez de a Dios, y falló, pero Josué estuvo con él todo el tiempo y llevó a Israel a la tierra prometida.
Y hoy la iglesia denominacional va pasando: “Quién puede obtener más miembros y quién puede hacer que este se una, y un millón más en el 44, y todos estos lemas distintos y cosas así, y ¿qué tienen Uds. cuando los obtienen? Aleluya, pero Josué – las señales, y milagros, y poder – eso ha estado con la iglesia todo el tiempo, y Uds. tienen temor de soltarlo. Esa es la cosa que se llevará a la iglesia a la gloria en el rapto. ¡Aleluya! No se asusten. Eso quiere decir: ”Alabanza a nuestro Dios“. ¿Ven? No, eso no les hará daño.

90 Fíjese, hermano. No hace mucho yo estaba en Columbia Británica cuando regresé de África. Hermano Bosworth, yo estaba tan cansado que difícilmente me podía mantener de pie. Ellos iban a llevarme a un viajecito allá. Yo iba a predicar en Dawson Creek para los indios y esquimales. Ellos sabían que yo era cazador y me gustaba cazar. Yo me internaría allá en las montañas. Yo estaría a solas con Dios, encerrado en adoración.
No hace mucho yo estaba en las montañas de Colorado. Yo estaba cazando alces y era a principio del otoño, y la nieve aún no había caído para hacer que los alces bajaran. Yo estaba sentado allá arriba, y oh, cómo mi corazón estaba ardiendo por Dios. Yo estaba como a treinta y cinco o cuarenta millas de la civilización, con unos cinco caballos empacados. Estaba allá solo, y estaba caminando. Y se levantó una tormenta. Llovía un rato, y soplaba un rato, y helaba un rato. El sol salía. Y Uds. saben cómo es en las montañas durante el tiempo de otoño.

91 Yo iba caminando por allí con mi rifle. Sobrevino un gran aguacero. Y me metí detrás de un árbol, un árbol caído, y esperé allí hasta que la lluvia pasó. Tuve que mantenerme de pie allí con mi cabeza inclinada, alabando a Dios. Yo dije: “Oh Dios, cuán maravilloso. Tú eres el Dios de la montaña. Tú eres el Dios del valle. Tú estás en todas partes”.
La tormenta se apaciguó. Al poco rato el viento estaba tan frío, que yo miré… El sol se asomó por las hendiduras de las montañas allá, y donde los siempre verdes se habían congelado un gran arcoíris cruzó por el valle. ¡Oh, vaya! Yo creo que Dios está en todas partes, ¿Uds. no? Yo miré hacia allá, y vi ese arcoíris. Dije: “Sí, Señor. Aquí estoy yo internado en las montañas. Yo te veo a Ti allá en aquel arcoíris. Seguro. Tú hiciste un pacto. Yo vi a Jesús en Apocalipsis 1, sentado, cuyo aspecto era como el Alfa y la Omega, el Primero y el Último, el arcoíris sobre Él, un pacto. Oh, yo empecé a regocijarme.

92 En ese momento escuché un lobo gris aullar allá arriba. Abajo en el valle una compañera le respondió. Mi madre es mestiza – una india. Hay lo suficiente en mí para hacerme amar escuchar al abismo llamando al abismo, en esa fauna. Y yo escuché la manada de alces acá abajo y el compañero respondiéndole por acá. Oh, yo empecé a gritar y a clamar: “Oh Dios, permíteme vivir aquí para siempre. Permíteme que me quede aquí. Esto es para lo que yo nací. Permíteme vivir aquí”. Escuché ese lobo aullando por allá. Algo en mí se conmovía. Yo pensé: “Oh, cuán glorioso, cuán maravilloso. Oh Dios, Tú vives aquí arriba en la cima de estas montañas”.
Casi en ese momento escuché a una pequeña ardilla de pino. Yo no sé si Uds. saben lo que ellas son. Un animalito como de este tamaño. La cosa más ruidosa del bosque. Ella estaba sentada sobre un tronco viejo haciendo: “Cháchara – cháchara – cháchara – cháchara, cháchara – cháchara – cháchara”, como que si me iba a hacer pedazos. Yo pensé: “¿Por qué estás tan alborotada, pequeñita?”.

93 Y en ese momento de debajo del caído, de ése árbol caído vino una enorme águila. Oh, qué ave tan majestuosa era ella. Y estaba sentada allí, y esos grandes ojos de tercio pelo mirando alrededor. Yo pensé: “Bueno, a eso era que ella le tenía miedo”. Pensé: “Ahora, Señor, yo, parado aquí adorándote a Ti, y escuchando los llamados de la fauna y adorándote a Ti, bueno, ¿cómo pudieras Tú ser alguna vez…?”
Yo creo que Dios está en todas partes. Uds. lo ven a Él adondequiera que deseen mirar. Él sencillamente está por todas partes. Él es tan tangible como esta luz que está en mi mano, aquí ahora mismo. Y pensé: “¿Por qué pondrías Tú esa águila frente a mí? Ella es un ave de rapiña y ¿por qué vendría esa águila aquí para interrumpir esto?” Yo pensé: “Bueno, Dios, yo voy a mirarte a Ti. ¿Hay algo bueno acerca de esa águila?”

94 Yo vi esa águila, parada allí. Ella me estaba observando. Pensé: “Oh, ella me tiene miedo”. Dije: “Oye, ¿tú sabes que yo pudiera dispararte?” Destelló esos grandes ojos y me miró. Ella no me tenía miedo, y yo sabía que ella no le tenía miedo a esa ardillita. Así que simplemente se mantuvo parada allí mirando de esa manera. Yo pensé: “Bueno, ¿qué te hace tan valiente? Yo no puedo entenderlo”.
Yo dije: “Dios, yo sé que Tú amas la valentía. A Ti te agradan los hombres que se paran sobre sus convicciones. Que se paran allí cuando saben que están correctos y allí se mantienen”. Y yo dije: “Yo sé que Tú amas la valentía. ¿Qué hace que esa águila sea tan valiente? Yo sé que ella es valiente”.

95 Yo dije: “¿Tú sabes que yo te pudiera disparar?” Pues, ella sabía que yo no tenía una posibilidad. Mi rifle estaba recostado contra un árbol. Yo puse mi mano sobre mi rifle así. La vi mirarme. Fijó esos grandes ojos. Yo pensé: “Bueno, ¿por qué está ella tan valiente?”
Entonces resultó que miré, y ella estaba moviendo sus alas constantemente. Ya entendí. Dios le dio a ella dos alas, y ella sabía que con esas alas y con un gran salto y un par de aleteadas, ella estaría fuera de mi alcance. Ella confiaba en esas alas. Ella sabía que esas alas la llevarían lejos de allí. Y mientras que ella pudiera sentir esas alas allí, a ella no le importaba cuánto yo pudiera poner mi mano sobre el rifle o cuánto esa ardillita del bosque le chillara allí. A ella no le importaba porque Dios le dio a ella dos alas y ella confiaba en ellas.

96 Yo pensé: “Y eso es verdad. No importa lo que el diablo diga, mientras yo pueda sentir al Espíritu Santo alrededor de mí, a mí no me interesa lo que ellos digan”. Aleluya. Dios bendiga su corazón. Dios me dio a mí el Espíritu Santo para escapar de todo, de todo y hasta la misma muerte no lo puede dañar a uno. Aleluya. Yo volaré algún día.
Yo me fijé en ella allí. Dije: “Alabado sea Dios por el aire”. Yo la miré así. Ella se cansó de esa ardillita sentada allí chillando. Ella sabía que yo era su amigo. Sabía que yo no le iba a hacer daño, y ella miró a esa ardillita. Se cansó de ella y dio un gran salto de esa manera y movió las alas como dos veces. ¿Saben lo que hizo? Ella simplemente fijó sus alas y de repente, ella comenzó a elevarse. Ella no movió sus alas. Simplemente fijó sus alas, y cada vez que esas corrientes de aire entraban sobre esa montaña, ella simplemente se elevaba. Subía.

97 Yo me paré allí llorando como un niño. Dije: “Oh Dios. Gracias, Señor. Alabado sea el Señor”. Si alguien hubiera estado ahí, hubieran pensado que allí estaba un demente que se había escapado del manicomio. Yo di vuelta y vuelta y vuelta alrededor del árbol tan rápido como podía gritando a voz en cuello. Bueno, a mí no me importaba lo que alguien pensara. Yo estaba adorando a Dios. Me daba igual. Uds. saben, a fin de cuentas, a mí de vez en cuando me da una pequeña crisis de jubileo, así, Uds. saben, adorando.
Y pensé: “Oh, miren a ese enorme animal”. Ella no aleteó, e intentó, y voló, y lo intentó como muchos de nosotros: “Pues, si los metodistas no me tratan bien, yo me iré donde los bautistas. Si los bautistas no me tratan bien, me iré adonde los pentecostales”, y Ud. sencillamente va llevando su carta de lugar en lugar. Ud. ya la ha desgastado. ¿Por qué no la pone en el cielo y se olvida al respecto? Correcto.

98 Pero ¿qué estaba ella haciendo? Ella no movió sus alas. Ella sabía cómo fijar sus alas y subir con el poder cuando ella venía. Yo pensé: “Oh Dios, danos fe para saber cómo fijar nuestras alas en Tu poder y sencillamente alejarnos de esta cháchara con dirección terrenal, esta cháchara que dice… Ardillita diciendo: ”Cháchara, cháchara, cháchara. Los días de los milagros pasaron. No hay tal cosa como la sanidad Divina. No hay tal cosa como… La edad apostólica terminó“. Ella simplemente subió y se alejó de aquello, no aleteando, simplemente fijó sus alas. Ella simplemente siguió subiendo.
Yo pensé: “Dios, si eso no es real, yo nunca lo escuché”. Alejarse de ello. Fijar sus alas. Cuando el poder de Dios viene, suba en él. Si el poder de Dios viene, suba en él. Cuando Ud. menos piensa, Ud. ni siquiera puede oír sus sonidos, diciendo: “Bueno, si tú no perteneces a nuestra iglesia, si tú no perteneces aquí tú no…” Ud. sencillamente se va alejando de ello, más y más y más y más. Oh, cuán maravilloso.

99 Bajando por la Columbia Británica, yo estaba cazando un gran oso pardo. Yo estaba a mil cien millas de una carretera pavimentada, y estaba bien adentro, y me desorienté. Yo pensé: “Conseguiré mi salida. Dame suficiente tiempo para… Y Dios es mi ayudador”. Yo me perdí allá, y se estaba oscureciendo.
Yo dije: “Bueno, yo sé en qué dirección ir. Tú tienes que encontrar un lugarcito”. Así que salí, y llevaba mucho retraso, y la luna salió, y yo pasé junto a un sitio quemado. Y pensé: “¿No es eso extraño?” Y la luna había salido, y de repente cuando pasé, miré… Se veía fantasmal, había árboles grandes, altos, achicharrados, pues el fuego los había quemado. En una ocasión fueron grandes pinos colosales. Pónganse el chaleco ahora. Grandes pinos colosales estaban en pie allí, vivos, y haciendo cosas, pero vino el fuego y los quemó a todos por completo. Y yo pensé: “Señor, ¿de qué se trata esto?”

100 Luego en ese momento, detuve mi caballo y lo amarré. Eran como las nueve de la noche. Miré alrededor, y la luna brilló sobre esos viejos árboles achicharrados. Me hace recordar a lápidas en un cementerio en algún lado. Y el viento comenzó a descender de los cielos soplando y haciendo el sonido más fúnebre: “Buuu”.
Yo pensé: “Oh, qué lugar tan fantasmal”. Miré alrededor así. Pensé: “Pues, vaya. Pues, mira eso. Ahora, ¿para qué me detuviste aquí, Señor?” Miré para todos lados.
Yo pensé: “Bueno, eso es correcto.
Recuerdo que Joel dijo: “Lo que dejó la oruga, comió la langosta. Lo que dejó la langosta, comió el revoltón, y lo que uno dejó se lo comió el otro”. Y así siguió hasta que se lo comieron por completo. Él dijo: “¿Volverá esto a vivir? ¿Se cumplirá esto?”
Yo pensé: “De eso era que Joel estaba hablando”, y pensé entonces…

101 Comencé a fijarme y ver. Entonces vino el viento otra vez y “Buuu”. Yo pensé: “De esa manera han llegado a estar nuestras iglesias. Hace años los metodistas y bautistas teniendo grandes avivamientos, y campañas de sanidad. Y Uds. metodistas, no me lo digan, pues yo leí la historia de Uds. Cuando los metodistas, cuando Wesley estuvo aquí, él no podía llegar a ciertos lugares. Él tuvo que tomar lugares como este también, en escuelas pequeñas donde él pudiera venir porque las grandes iglesias almidonadas ya se habían apartado de Dios.
Wesley tuvo un avivamiento. Y la gente que caía en el piso con el bautismo del Espíritu Santo, ellos les echaban agua en la cara, y los abanicaban. Ellos permanecían toda la noche en el suelo. ¡Já! Es una lástima que Uds. tenían el cántaro de agua. Uds. quizás hubieran vencido. ¿Ven? Y ellos le echaban agua en la cara y lo estremecían. “Oh, él se ha desmayado. Él se ha desmayado”. El Espíritu Santo trabajando en él. Sólo que aún no era la edad para saber estas cosas. ¿Ven? Y ahí estaba él.

102 Qué avivamiento tuvieron ellos, y nadie puede decir que ellos no tuvieron un avivamiento. Ellos sí tuvieron un avivamiento, y esas grandes iglesias hoy diciendo: “Yo soy una iglesia. No me lo digan. Yo estoy reconocida por el gobierno de los Estados Unidos”. Pero, ¿qué tienen Uds.? Uds. están muertos, achicharrados. Sólo las señales de lo que Uds. eran, y cada vez que Dios envía ese viento recio y fuerte del Espíritu Santo a través de la iglesia, entonces Uds. van y dicen: “Buuuu, los días de los milagros pasaron. No existe tal cosa como la sanidad Divina. Buuuuu. Eso es espiritismo. Eso es del diablo. Buuuuu. No vayan a escuchar esa cosa. Dios ya no sana a la gente. Los días de los milagros pasaron”.
Y la única cosa que el Espíritu Santo hace al soplar a través de ellos, es hacerlos mugir, gemir y comportarse así. Ooh, hermano, eso sí que caló profundo, ¿no es así? Yo sentí que eso llegó hasta el tuétano. Allí es donde yo quería que llegara. Muy bien.

103 Ahora, pero yo me pregunto entonces ¿qué puede uno hacer? Eso es todo lo que eso hace. Pero ahora, yo pensé: “Señor, Tú dijiste, Yo restituiré, dice Jehová en Joel. Entonces resultó que miré hacia atrás y creciendo debajo de esos árboles venía otro montón de árboles, unos arbolitos muy pequeños, creciendo así, arbolitos de pino y de todas las clases, y cuando ese viento bajó lo suficiente para pegarles, hermano, ellos no se quedaron tiesos y almidonados. Ellos simplemente cedieron con el viento, pues tenían vida en ellos, simplemente jugueteando y gozándose.
Yo dije: “Aleluya. Yo restauraré dice el Señor. Yo levantaré otra iglesia. Si ellos se vuelven almidonados y niegan el poder de Dios, Yo levantaré algo que lo reciba”. ¡Aleluya! ¡Fiu! Amén.
Uds. pudieran pensar que yo estoy loco, pero si lo estoy, déjenme quieto. Yo soy feliz así. Así estoy mejor que cuando estaba en el mundo, así que déjenme quieto. Yo estoy bien. Yo no le hice daño a nadie.

104 Escuche, hermano, si Ud. tuviera esto, sabría de lo que yo estoy hablando. Correcto. El Espíritu Santo soplando.
Ellos no son almidonados. “Pues, yo no creo en esa clase de cosas. Buuuuu”. Esos arbolitos estaban tan flexibles y sencillamente cedían con los vientos, y ellos estaban soplando. Ellos se estaban gozando y jugueteando. Yo dije: “Eso se parece a un buen avivamiento del Espíritu Santo chapado a la antigua. Así es. Creciendo por debajo de los metodistas y los bautistas y todo. Dios dijo: Yo restauraré dice el Señor”.
Vino un… Oh, hermano. Lo que la iglesia necesita hoy… no alejarse. Cada vez que una iglesia se aleja de lo fenomenal, se aleja de la fe que ha sido una vez dada a los santos, y Dios los coloca en el estante, va y toma a alguien más y sigue adelante. Exactamente.
Estudien la historia de la iglesia. Dense cuenta si alguna vez hubo un avivamiento en alguna edad que no tuvieran milagros, señales, sanidad Divina, poder de Dios. En cada avivamiento, y tan pronto como esa iglesia, o como vino un par de décadas o un par de vueltas de reformadores, ellos siguieron sus pasos, la iglesia se volvió formal. Dios la puso sobre el anaquel y levantó a alguien más. Así es, y aquí estamos hoy. ¿Qué es? Es que los árboles están creciendo. El árbol… Vaya, cuán ridículo se ve para la gente.

105 Sólo un comentario más si me perdonan por un momento. Algo me vino a la mente. Una vez Dios iba a liberar a unas personas allá en Egipto. Él tenía a un hombre anciano allá de ochenta años de edad, allá en la parte de atrás del desierto, llamado Moisés. Una mañana él iba caminando por allí. Él era un viejo… Él se había descarriado. Él fue por allá y se casó con una mujer etíope, y tuvo un par de niños.
Y así que él estaba allá atrás, apacentado las ovejas una mañana y alabando al Señor, y el Señor le mostró una zarza ardiendo. Él dijo: “Ahora, mira Moisés. Yo te voy a enviar a Egipto”. Las más grandes unidades mecanizadas en el mundo, el ejército más poderoso en el mundo. “Yo te voy a enviar allá para que tomes el mando”.
“Bueno”, dijo él, “Señor, yo no puedo ir. Yo no tengo nada con qué ir”.
Dijo: “¿Qué tienes en la mano?”
Dijo: “Una vara”.

106 Cuán pequeña. Cuán insignificante. ¿Qué está en su mano hoy? Puede que Ud. ni siquiera tenga una vara en su mano. Ud. puede testificar. Ud. puede cantar, o Ud. puede repartir tratados. Ud. le puede hablar a alguien al respecto. Lo que sea que está en su mano, salga y haga algo al respecto. Muévase. Pongámonos en marcha. Pongamos en marcha el avivamiento. Llenemos estos asientos. Hagan que la gente sea salva y llena con el Espíritu Santo. Hagan que las iglesias por aquí sean edificadas y estén en fuego. Todos los metodistas y bautistas y todos nosotros. Edifiquemos. Hagan algo para Dios. Sí.
Moisés dijo: “Es una vara, Señor”.
Él dijo: “Muy bien. Ahora, arrójala de tu mano”. Miren, en la mano de Moisés no era mucho, pero cuando estuvo en la mano de Dios, ésta se convirtió en una vara de juicio.

107 Un día aquel muchachito tenía cinco peces, en su mano no era mucho. Pero cuando estuvo en las manos de Jesús, eso alimentó a cinco mil. Lo que Ud. tiene en su mano no es mucho, pero déselo a Él una vez. El pequeño talento que Ud. tiene, déselo a Él. Dese cuenta lo que llegará a ser en Su mano. Sí.
Moisés dijo: “Muy bien, Señor, yo iré”. Y ¿pudieran Uds. imaginarse…? Hagamos un pequeño drama. Aquí llega la mañana siguiente. Un anciano de ochenta años de edad, con barba colgándole hasta abajo más o menos así, un cuerpecito delgado, con un palo torcido en su mano, guiando a una pequeña mula, con una mujer sentada a horcajadas sobre ella, con dos jovencitos en cada cadera… Un jovencito en… Ahí va ella hacia Egipto.
Oigo a alguien decir: “Moisés, ¿a dónde vas?”
“Gloria a Dios. Voy a Egipto a tomar el mando”.
“Tomar el mando. Tomar el mando. Ridículo”.
Ellos dijeron: “Bueno, ellos tienen un millón de hombres entrenados”.

108 “Eso me da igual. Dios me dijo que tomara esta vara y que fuera a tomar el mando. Dios así lo dijo. Yo voy a hacerlo”. Pues, parecía como ridículo, pero él lo hizo. ¡Aleluya! ¿Por qué? Dios toma lo ridículo para probar Sus poderes. ¡Aleluya! Eso es lo que yo creo. Dios tomas las cosas que no son, y reduce aquello que es, a nada. Amén. Seguro que Él lo hace.
Ud. dice: “¿Cómo va Él a hacer esto con esto?” Ese no es asunto nuestro cuestionarlo, lo nuestro es obedecer.
Sansón parado allá. Un día los filisteos lo persiguieron. Él sabía que él estaba ungido. Él sabía que él había tenido un nacimiento nazareo, y los filisteos estaban sobre él. Le dijeron: “Los filisteos sobre ti”. Él miró alrededor, y él… Bueno, él no era un guerrero. Él no sabía cómo usar una espada así que él simplemente encontró el hueso de la quijada de una mula, y él agarró esa quijada de mula, y el Espíritu de Dios vino sobre él, y él mató mil filisteos. Amén. ¿Qué? El Espíritu de Dios vino sobre él. Eso es lo que marca la diferencia.

109 En una ocasión yo estaba predicando en un estadio de futbol, y cuando entré, el lugar estaba atestado, y yo iba mirando. Había un pequeño rótulo sobre la puerta. Decía: “No es el tamaño del perro en la pelea. Es el tamaño de la pelea en el perro”. Esa es una buena idea. No es el tamaño del perro. Es el tamaño de la pelea.
Hermano, Uds. legalistas aquí quieren llamar eso indignación justa. Comencemos. Aleluya. Emocionémonos acerca de estas cosas y salgamos allá y digamos: “Dios, Tú eres real. Tú eres mi Salvador, y yo quiero servirte y no me importa lo que la gente diga. Yo voy a servirte de todas maneras”. Salga y haga algo al respecto. Sí.
Yo veo al pequeño Samgar allí en la Biblia. Muy rara vez uno sabe algo acerca de él. No se sabe mucho acerca de él. Ahí estaba él sentado allá arriba. Los filisteos habían venido y no había jueces en Israel y ellos sencillamente hacían cualquier cosa que quisieran. Así más o menos están las iglesias hoy.

110 Muy bien. Y de repente, los filisteos habían llegado y se llevaban lo que ellos tenían para comer. Y aquí está el pequeño Samgar parado allí afuera. Él año anterior ellos se habían llevado todo lo que él tenía, y aquí estaba él parado allí. Su pobre esposita parada allí, y sus mangas todas rotas, y sus niñitos descalzos. Puedo imaginármelo parado allí. Él había cosechado un poco de grano. Él había trabajado todo el verano. Dijo: “Bueno, querida esposa, supongo que quizás este invierno no nos moriremos de hambre si esos malditos filisteos no vienen. Tenemos suficiente trigo ahora. Podemos darle a los niños un poco de trigo, y un poco de pan, y aquí hay un poco de cebada. Tenemos gachas de avena para el desayuno. Y pienso que todo estará bien. Cariño, lo siento tanto. Tus pobres bracitos se ven tan mal, y tus ropas están acabadas. Tal vez yo pueda vender un poco y comprarte algo de ropa.

111 Enseguida oigo algo haciendo: “Tromp, tromp, tromp tromp”. Así le pasa a Ud. cuando piensa que Ud. tiene su iglesia ya iniciada en lo espiritual, aquí viene el diablo y envía algo. Así es como él lo hace. Correcto. No le presten nada de atención a él.
Ahí él se asomó por la ventana. Abrió la puerta del granero y miró, y ahí venían seiscientos hombres armados. Hombres grandes y gordos se acercaban con armas y escudos. Viniendo para tomar la comida de Samgar y llevársela. Él miró, y miró a su esposita. Puedo ver las lágrimas bajando por sus mejillas. Él miró alrededor. “Bueno si yo tuviera armadura y lanza… ¿Qué soy yo? Yo soy un agricultor. Yo no pudiera pelear contra ellos, y miren, ellos son más que yo. Son seiscientos contra mí solo. ¿Qué puedo hacer? Pero esperen un momento. Yo soy un israelita. Yo estoy circuncidado. Yo estoy en el pacto de Dios”. Aleluya.

112 Si las probabilidades están en contra suya en cuanto a la sanidad Divina, si las probabilidades están en contra suya en cuanto a la salvación antigua, ¿qué importa eso? Nosotros estamos circuncidados. El Espíritu Santo ha tomado al Espíritu de Dios y cortado el mundo.
Él miró hacia allá, y él vio eso, y se le subió su indignación justa. Él no era un guerrero. Él no tuvo tiempo para ir a la escuela y entrenarse para pelear contra estos filisteos. En primer lugar, él no sabía nada acerca de eso; así que él simplemente agarró lo primero que tuvo, o lo que encontró, y era una aguijada de bueyes. ¿Uds. saben lo que es una aguijada de bueyes? Es un palo grande con un pedazo de bronce en él. Con eso le quitaban las cosas al arado, cuando éste se atoraba, o para incitar al ganado, y hacerlos que pasen por el portón. Él saltó allí en medio del camino, con esto, sabiendo que él era un hijo de Dios. Él no era un guerrero. Él no era un predicador. Él no era esto, aquello o lo otro. Así como es Ud. hoy.

113 Ud. dice: “Que el predicador se encargue de la predicación. Que él traiga el avivamiento”. Ud. también tiene que hacerlo. Tenga una reunión de oración en su casa. Quemen esas cartas que Uds. están jugando. Saquen la cerveza de la nevera. Demos inicio a un avivamiento. Correcto. Sí, señor.
Él agarró ese palo, y saltó allí en medio del camino. El Espíritu de Dios vino sobre él, y él mató a seiscientos filisteos. ¡Aleluya!
Uds. me van a llamar un santo rodador después de esto, ¿no es así? Pero yo me estoy sintiendo muy bien. Si se requiere de eso para llegar al cielo, entonces yo quiero ser así. Yo no soy un santo rodador. No señor, y yo nunca he visto uno en mi vida. Yo he navegado los siete mares tres veces alrededor del mundo, y aún no he visto un santo rodador. Yo he visto gente que creía en santidad, pero no vi a un santo rodador. Nunca he visto uno en mi vida. En todas las reuniones que he estado y en las cuales he ministrado, yo me imagino que estoy familiarizado hoy, directa o indirectamente, con diez millones de personas, y no he visto un santo rodador todavía. No. Nunca he visto ninguna iglesia que fuera llamada, o mejor dicho que estuviera marcada aquí en el gobierno, había novecientas y pico, sesenta y pico de iglesias diferentes, y nunca vi un santo rodador marcado en ninguna de ellas. Ese es un nombre que el diablo le puso a la iglesia. Así es. Cuando un hombre obtiene salvación, ellos dicen que él es un santo rodador. La marca del diablo exactamente.

114 Ahora, fíjense en esto, amigos. Jesús fue rechazado. Muy bien. Entonces, miremos al gran San Pablo. Ahora, traigamos esta línea hasta arriba. Miren. Contendamos por la fe que fue ¿qué? Que fue primero dada a los santos: señales y maravillas. Dios vindicó Su iglesia desde el principio con ¿qué? No con membrecía, sino con señales y maravillas. ¿Es correcto eso? No con quién tiene la multitud más grande. No con quién es la más fundamentalista en doctrina; sino señales y maravillas. Allí es donde Dios ha estado.
Mírenla ahora. Allí está su simiente en Génesis. Mírenla ahora. ¿En dónde estamos nosotros ahora? Estamos en Apocalipsis. Se está extendiendo. En el capítulo 13 de Mateo dice: “El sembrador sembró trigo y unos sembraron cizañas”. Dijo: “Dejen que ambos crezcan juntos”.

115 Miren. Siempre estamos diciendo cuán malo está el mundo. Cómo es que las licorerías, y el whiskey y las bebidas legalizadas, y los juegos de azar, y la prostitución y todo lo que está ocurriendo. Siempre estamos hablando de eso, pero Uds. fallan en darse cuenta… Miren en dónde está la iglesia también. ¡Aleluya! Nosotros estamos avanzando. Señales y maravillas están apareciendo por todas partes. Ella está produciendo semillas también. Nosotros casi estamos allí. No se preocupen. Ya pronto será la cosecha.
Oh, gracias a Dios por la Iglesia. Sí.
“¿Cuál iglesia, hermano Branham?”
La nacida de nuevo.
“¿Es esa los metodistas?”
Esa es todos nosotros. Amén. Esa es la nacida de nuevo. Esa es todos nosotros. Metodistas, bautistas, presbiterianos, pentecostales, católicos, lo que seamos si somos nacidos del Espíritu de Dios, somos hijos e hijas de Dios. Nosotros creemos en lo fenomenal. Creemos en sanidad Divina. Creemos en el poder de Dios. Lo aceptamos. Lo vemos a Él obrando señales y maravillas.

116 Ahora, miren, el último comentario. Ahora, estamos en Apocalipsis, terminando. Escuchemos lo que Pablo dijo. “Sabed esto que en los postreros días (ese es el fin, ¿no es así?) vendrán tiempos peligrosos. Pues los hombres serán amadores de sí mismos”.
“Yo soy de la tal y tal”.
“Amadores de sus propias… soberbios, vanagloriosos, intemperantes, crueles y aborrecedores de aquellos que están tratando de hacer lo bueno”. ¿Ven?
“Oh, déjeme decirle a Ud. ahora, hermano Branham. Eso quiso decir comunistas”. Oh, no. Eso quiso decir fundamentalistas. “Teniendo una apariencia de piedad, pero negando la eficacia de ella. A los tales evitas, porque esta clase son los que van de casa en casa, y llevan cautivas a las mujercillas”, junto con toda clase de suciedades de puntadas y costura y hablan acerca de la Srita fulana de tal. Y hierven algun gallo viejo y lo venden y le pagan al predicador. Oh, Dios mío. Paguen sus diezmos y no tendrán que hacer eso. En todas estas otras cosas así… “Teniendo una apariencia de piedad mas negando la eficacia de ella. A estos evita”. Dios, sé misericordioso con nosotros.

117 Cristianos, yo no estoy tratando de hacerles daño. Estoy tratando de estimular su fe. No le presten ninguna atención a lo que alguien les diga si es contrario al “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Miren. Dios siempre, desde Génesis… Él puso la simiente allá. Miren aquí hoy. Miren a la gente que va a la iglesia. Mediten bien. Estoy terminando. Mediten bien.
Miren a través de la Biblia a estos dos tallos ahora. Aquí vienen ellos creciendo, los dos: Caín y Abel. Ambos eran adoradores. Ambos eran creyentes. Dios vindicó a éste, y rechazó a éste otro. No importaba cuán fundamentalista él era, Él lo rechazó, porque él no tenía señales. Así siguió viniendo a través de la edad israelita. Lo tenemos a los dos siendo fundamentalistas, ambos parados allí. El uno era tan escritural como el otro. Dios vindicó a éste por medio de señales y maravillas. Rechazó a aquel que era tan fundamentalista como este acá, pero Él lo rechazó por causa de señales y maravillas. Uds. pueden ver la elección y el llamamiento, siempre de Dios. Vino subiendo…

118 Miren el día de Jesús. Ahí vinieron ellos: Jesús fundamentalista también. También lo era el sacerdote ortodoxo, pero Él lo rechazó a ellos, aceptó a Jesús, lo vindicó a Él con señales y maravillas dice la Biblia. Así es como nosotros supimos que Él era un hombre de Dios. Lo fenomenal le seguía: señales y maravillas.
Ahora, el gran San Pablo. ¿Creen Uds. en su autoridad? Digan, “amén”. El gran San Pablo dijo: “Ahora, espera un momento. Yo estoy escribiendo esto en la Biblia. en el día postrero ellos van a ser igual de fundamentalistas, teniendo una apariencia de piedad, pero ellos van a negar el poder, este gran poder acá. Van a tener una apariencia de piedad. Ellos van a estar tan correctos en la Escritura como el resto de Uds. Ellos van a creer en Dios, en la segunda venida de Cristo. Ellos van a creer en todo eso. Ellos van a tener iglesias finas. Ellos van a tener la misma cosa que ellos tuvieron por acá, van a tener la misma cosa que ellos tuvieron aquí. Van a tener la misma cosa aquí. Van a tener la misma cosa allí, pero la misma iglesia que estuvo aquí, estuvo aquí y aquí. Y allí termina ella en la simiente en el fin”.
Bájese de esa vid hoy, hermano. Pásese para acá. Venga mientras que es de día. Dios ha preparado un camino para Ud. Dios lo ha bendecido a Ud.

119 No hace mucho yo estaba leyendo acerca del ciego Bartimeo. Él era un anciano. Una noche su esposa enfermó. Él tenía una palomita que hacía volteretas la una sobre la otra así para atraer a los viajeros que pasaban por allí. Y mientras ellos pasaban ellos miraban eso y se detenían. Ellos entonces le daban una moneda al ciego Bartimeo, y así era como él vivía. Así decía la historia.
Luego un día su esposa se enfermó. Él salió afuera. Él era un creyente. Él creía que Dios la sanaría. Él creía que Dios era real. Él dijo: “Señor Dios, mi pobre esposa, el doctor no puede hacer más por ella. Si Tú libras su vida mañana, yo tomaré estas tórtolas y las ofreceré a Ti como sacrificio”. Es difícil. Nosotros queremos hacer el sacrificio de… Bueno, algo fácil. ¿Ven? Eso no es un sacrificio. Es algo que hiere y corta, es lo que es un sacrificio.

120 Así que a la mañana siguiente su esposa estaba bien. Él tomó las tórtolas y las ofreció. No mucho tiempo después de eso, dicen que ellos tenían una hijita de pelo rubio como de ocho años de edad. Él no la había visto a ella nunca en su vida. Él era ciego. Ella se enfermó. Así que él salió y oró esa noche. Él dijo: “Señor, si Tú sanas a mi muchachita y no permites que muera, yo te daré mi…” Él tenía un cordero. En estos días ellos son guiados por un perro que guían a los ciegos. En aquel tiempo ellos tenían un cordero que guiaba a los ciego. Así que él tenía un corderito que lo guiaba hasta la puerta, y luego él se detenía y amarraba al cordero.
Entonces él dijo: “Si Tú sanas a mi muchachita y no permites que ella muera, Dios, mañana yo te daré mi cordero”. Bueno, a la mañana siguiente su muchachita estaba bien. Dios la había sanado. Así que ahí iba él subiendo.

121 Dice la historia que Caifás, el sumo sacerdote, se puso de pie y dijo… Ellos iban hacia los sacrificios. Él dijo: “¿A dónde vas tú, ciego Bartimeo?”
Él dijo: “Oh sumo sacerdote, yo voy a ofrecer mi cordero. Jehová Dios sanó a mi hija anoche. Yo le prometí a Él mi cordero”.
“Oh”, él dijo, “ciego Bartimeo, tú no puedes ofrecer ese cordero”. Dijo: “Yo te daré el dinero para que compres un cordero allá donde los vendedores”, dijo, “allá donde están las jaulas. Ellos te darán un cordero. Yo te daré dinero y tú cómprate un cordero”.
Él dijo: “Yo nunca le ofrecí a Dios un cordero. Yo le ofrecí a Él éste cordero”. Correcto. Éste cordero.
Él dijo: “Ciego Bartimeo, tú no puedes hacer eso”.
Él dijo: “Pero sumo sacerdote, yo le prometí a Dios que lo haría”.
Él dijo: “Pero ciego Bartimeo, ese cordero son tus ojos”.
Dijo: “Muy bien, sumo sacerdote, pero Dios proveerá un cordero para los ojos del ciego Bartimeo, si el ciego Bartimeo le obedece a Dios.

122 Bueno, como seis meses después en un día frío de noviembre, él se sentó frente a la puerta temblando. No había cordero que lo guiara. No había palomas que hicieran gracias. No había dinero para pagar la cuenta del carbón, pero él había obedecido a Dios. Y de repente él escuchó un alboroto viniendo por la calle. “¿Qué es eso?” Estaban gritando, y clamando, gritando. Donde Dios está siempre hay una clase de alboroto. Dijo: “¿Quién es ese que viene?” Dios había provisto un Cordero para los ojos del ciego Bartimeo. Aquí venía el Cordero.
Y ese Cordero es provisto en esta tarde para todo hombre o mujer que está ciega espiritualmente o físicamente. El Cordero ha sido provisto. ¿No lo aceptará Ud. mientras inclinamos nuestros rostros, por favor?
Nuestro Padre Celestial, a veces pienso en cómo… ¿Qué podemos hacer nosotros? ¿Cómo pueden ser estas cosas de que Tú eres tan bueno con nosotros? Bendícenos y ayúdanos. Somos indignos, y yo ruego por misericordia. Y hoy, mientras sabemos que está aquí ese mismo Cordero provisto que fue para los ojos del ciego Bartimeo, pasa por aquí, Señor. Abre cada ojo ciego espiritualmente, y hazle saber hoy que Tu iglesia es una iglesia viva con milagros y señales y maravillas. Concédelo Señor.

123 Y que muchos hombres y mujeres quienes aún no son nacidos de nuevo y llenos con el Espíritu Santo, sino que por tradiciones han sido desviados, que ellos humildemente en su corazón digan ahora: “Señor Jesús, yo ahora te acepto a Ti como mi Cordero para que me guíes. Mis ojos han estado ciegos. Yo nunca había tenido una experiencia de ser nacido de nuevo. Yo quiero que Tú me des el nacimiento ahora mismo. Yo quiero salir de aquí en esta tarde con un corazón feliz y libre de saber que mis pecados han sido borrados y de saber que soy lleno con Tu Espíritu, saber que señales y maravillas seguirán a mi vida también, que Tú aparezcas a mí en visiones y sueños, y que yo pueda salir a la calle y trabajar para Ti y testificar y llevar a cabo Tu obra.
Concédelo a cada hombre y mujer sentada aquí, Dios. Acepta estas pocas palabras, Dios, tan desarregladas y sin saber de lo que yo hablaría. Pero yo ruego que algún día Tú las juntes todas en Tu propia manera gloriosa y hermosa, y las presentes a los corazones del pueblo. Concédelo, Padre, para su propósito deseado. Tú sabes lo que yo quise decir con ellas.

124 Yo ruego que cada persona enferma sentada aquí escuche ese clamor hoy, del Cordero de Dios que va pasando. “¿Quién era?”
Sabemos que el incrédulo dijo: “Guarda tu paz”.
Pero él clamó mucho más fuerte: “Hijo de David, ten misericordia”. Él tenía una necesidad. Él sabía que Dios había provisto el Cordero.
Yo te ruego, Dios que ninguno se quede callado, sino que ellos puedan clamar hasta que el Cordero se detenga, diga: “¿Qué quieres que haga por ti?”
“Señor, que yo pueda recibir mi vista”. Él tocó sus ojos, y la vista entró en ojos que no podían ver.
Dios, concede hoy que el Espíritu Santo toque cada corazón hoy y cada ojo para que la vista tanto espiritual como física sea restaurada. Concédelo, Señor. Bendícenos a todos juntos. Ten misericordia.
Algún día glorioso, Señor, yo no sé cuando… Algún día yo tengo que predicar mi último sermón. Algún día estas personas tienen que escuchar su último sermón. Tendremos que pararnos en Tu Presencia. Yo veo esos grandes árboles creciendo. Yo los vi desde Génesis. Y Dios, yo lo veo aquí en este día.

125 ¿Qué puedo yo hacer, Señor? ¿Qué puedo yo hacer? Yo no sé qué hacer. Mi corazón está ardiendo. Mi alma está sangrando. Yo veo a hombres y mujeres allá afuera en tinieblas. Y yo no sé qué hacer, Padre. Si yo digo una cosa, ellos dicen esto, en contra. Y si digo eso, ellos dicen otra cosa, pero Dios, yo lo estoy encomendando a Ti ahora. Habla a cada corazón.
Mientras que tenemos nuestros rostros inclinados y nuestros ojos cerrados, nadie mire por favor, pero sólo permitan que el Señor y yo veamos esto… El piano o el órgano mientras que está tocando suavemente, yo me pregunto si alguien aquí… no creo que haya un rostro levantado que yo vea. Yo me pregunto si alguien aquí diría: “Hermano Branham, verdaderamente, en la Presencia de Dios, yo sé que no he recibido el Espíritu Santo. No hay necesidad de que trate de engañarme a mí mismo. Yo sé que no lo he recibido. No hay tales señales siguiéndome, y Jesús dijo: Estas señales seguirán, y ellas no lo están haciendo, y yo sé que no estoy… que no he recibido el Espíritu Santo. Ud. ore por mí, hermano Branham. Si Dios escucha sus oraciones para abrir los ojos de los ciegos, hacer que los sordos oigan, y vean, y que los paralíticos caminen, seguramente Él oirá a favor mío”.

126 ¿Levantará Ud. su mano y dirá: “Ore por mí, hermano Branham?” Dios lo bendiga a Ud., a Ud., a Ud., a Ud. Oh, hermanos. Mantengan sus rostros inclinados. Yo veo su mano. Treinta, cuarenta, cincuenta manos se levantaron. Oh Cristo. Por favor, Dios querido. Pudiera haber un paso más entre nosotros y la eternidad. No sabemos siquiera lo que traerá el mañana, pero yo ruego que ahora, ahora mismo, mientras que Tu gran Omnipotencia, la Presencia del Crucificado está aquí mirando maravillosamente, bendiga…
Yo ruego que Tú le des a cada uno de aquellos que levantaron sus manos el bautismo del Espíritu Santo. Que Él llene sus corazones con tal poder que tengamos una repetición de las bendiciones pentecostales que cayeron en el principio. Ellos están cansados y agobiados, Señor. Algunos de ellos eran ancianos y de cabello gris. El sol se está ocultando. La estrella del tiempo de la tarde está saliendo. Dios, concede que ellos reciban el Espíritu Santo.

127 Pobres madres y papás que luchan a través de la vida. Quizás ellos nunca tuvieron una oportunidad antes. Yo ruego que Tú se lo concedas a ellos ahora, y que la dulce y amorosa Paloma de Dios se pose en sus corazones, y los llene con el Espíritu de Dios, hasta que sus vidas estén llenas de poder. Grandes señales y maravillas estallarán, y esta ciudad dura aquí será quebrantada y hecha pedazos. Y la Presencia de Dios entrará a cada iglesia y habrá un avivamiento chapado a la antigua que se extenderá por todo el país, la noticia de eso desde esta ciudad. Concédelo, Señor.
Muchos no pudieron levantar sus manos. Quizás no estaban… Quisieron hacerlo, pero ellos simplemente… Sus convicciones no eran lo suficientemente fuertes. Dios, yo ruego que Tú los bendigas a ellos también. Dales a todos ellos el Espíritu Santo. Salva al que no está salvo. Sana a los enfermos, en el Nombre del Señor Jesucristo lo pedimos. Amén.

128 Levanten sus rostros. Voy a preguntarles algo. Disculpen mi manera áspera de hablar. Yo no sé ninguna otra manera, amigos. La única manera que yo sé es sólo hacer lo que Él me dice. Yo lo digo. Y yo soy como… Uds. saben. Yo sólo hago lo mejor que puedo. Uds. han estado acostumbrados a escuchar eruditos, eruditos pulidos que pueden mantener su texto. Yo no sabía lo que iba a decir cuando subí aquí. Yo simplemente tengo que decirlo en la manera que… pero yo sé que es la verdad porque proviene de Dios. Yo no lo escribí en papel. Y yo les amo.
Yo no los regañé para hacerlos que se enojen conmigo. Yo hago eso para su corrección. Cualquier padre verdadero corregiría a sus hijos, ciertamente que lo haría. Y yo sabía que Uds. estaban sentados aquí y cincuenta o más manos se levantaron que Uds. necesitaban el bautismo del Espíritu Santo. Hermano, hermana, sin eso Uds. perecerán tan cierto como que existe el mundo. No se queden sin eso. Miren, con mi Biblia sobre mi corazón, yo he tratado de ser sincero.

129 Ahora, si pudieran haber muchas cosas que yo no conozco, pero yo sí conozco a Jesucristo. Yo lo conozco desde lo profundo de mi corazón. Y algún día yo tengo que encontrarme con cada uno de Uds. en el tribunal de Cristo. Yo tengo que pararme allí. Correcto. Yo tengo que dar cuenta por lo que digo y hago. Así que, si yo estoy en error, es sincero. No es mi intención.
Pero, querido amigo cristiano, si Ud. no tiene el Espíritu Santo, yo me pregunto si Ud. quisiera recibirlo esta tarde, viniendo a un altar para orar. Me pregunto si Ud. quisiera venir aquí arriba, y si Dios en Su misericordia, si Él escucha la oración para sanar a los enfermos…

130 Yo estoy recibiendo cartas tras cartas de personas aquí que ya no tienen sus tumores y todo así está desapareciendo de ellos. Gente que estaba paralizada con artritis que aun pasaron por aquí y fueron y yo les dije que pusieran sus manos sobre sus esposas y sobre la gente. Y ellos dijeron: “Cuando yo llegué a casa y puse mi mano sobre mi esposa, ella se levantó de la cama. Todo ha terminado. Ella se está sintiendo bien”. Diferentes partes… En este pequeño grupito de gente. Vean, amigos, yo estoy tratando de decirles la verdad, y Dios está vindicando que yo les estoy diciendo la verdad. No soy yo. Es Él. Él es el que lo está haciendo.
Ahora, Él está aquí para sanar ahora mismo. Él sabe todo al respecto. Ahora mismo. Yo no tengo que esperar hasta que llegue la noche. Yo sé que Él está aquí mismo sanando ahora mismo. Ahora, yo sé… yo sé que alguien… Ahora mismo el Espíritu Santo está sobre mí, cambiando de la predicación, ahora, porque muchos de Uds. están aquí por sanidad, y yo lo siento moviéndose alrededor sobre mí ahora mismo. El Ángel de Dios cuya fotografía es esa que está en ese papel. Esa es la verdad.

131 Yo lo veo suspendido justo sobre mí ahora mismo. Suspendido justo aquí. Se mueve… Me parece como que… Oh, ojalá yo pudiera explicar esto. Yo sé que Uds. pudieran decir: “El hermano Branham es un fanático”. Bueno, no lo soy. Yo no soy un fanático. Yo soy su hermano.
Hay un soldadito parado allí. El jovencito parado allí, sentado allí orando. Sí. Tú estás enfermo. Tú necesitas sanidad, ¿no es verdad? Es algo en tu oído, ¿no es así? Sí, señor. Es un flujo en tu oído. No sana. ¿No es correcto eso? Pon tu mano sobre tu oído. Señor Jesús, te ruego que Tú quites eso de él ahora mismo y le sanes. Oh Dios, pobre hombrecito, sirviendo allí en el ejército. Sus oídos están enfermos. Quizás Tú lo querías a él sanado hoy. Esa es la razón que Tú haces esto. Yo ruego que Tú lo concedas ahora mismo en vindicación Divina. Jesús, después de predicar sanaba a los enfermos. Ahora Señor yo ruego como Tu siervo, yo pido la sanidad para mi hermano en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios te bendiga, mi hermano. Eso se va a detener ahora. Estará bien. Dios te bendiga.

132 ¿Alguien desea el Espíritu Santo? ¿Quiere Ud. venir aquí y pararse aquí mismo mientras cantamos: Casi Persuadido? ¿Lo haría? ¿Pudiera Ud. darnos, hermana un tono de eso, mientras que la audiencia…? ¿Vendría Ud. aquí? Dios le bendiga.
“Casi Persuadido” ahora para creer;
…[Cinta en blanco]… Ahora, no estamos tratando de sacarlos a Uds. de los metodistas, de los bautistas. Estamos tratando de hacer que Uds. reciban el Espíritu Santo y regresen a su propia iglesia (¿Ven?), llenos con las bendiciones de Dios. Su pastor apreciará eso. Oh, él estará tan contento de que Ud. haya recibido el Espíritu Santo. Hay más aquí que deberían estar parados aquí. ¿Qué tal si Jesús ahora mismo, que Uds. oyeran un clamor, y que Uds. miraran afuera, y los arcoíris destellaran a través de los cielos, el sol se ocultara, colgando allá en el oeste goteando como sangre negra? Entonces sería demasiado tarde.
Si Ud. no está seguro que está lleno con el Espíritu Santo, ¿no quiere Ud. venir ahora? Canten uno más por favor. Uds. madres y padres cantaban estos cantos antiguos hace años. ¿No vendrán Uds. ahora mientras catamos?…

133 …[Cinta en blanco]… Mientras el órgano está tocando… Hay otros que deberían estar parados aquí. No me lo digan. Yo sé que sí hay. Me siento dirigido a decir esto. Aquí mismo en el corazón de su ciudad una noche, me sentí dirigido a hacer esto. ¿Saben lo que hice? Salí del púlpito, y había una jovencita bautista, le dije: “El Señor te está llamando esta noche, hermana”.
Ella dijo: “Si yo quisiera que alguien me dijera algo así, yo conseguiría a alguien que tuviera algo de sentido, y no Ud.”
Yo dije: “Está bien. Muy bien”. Yo dije: “El Espíritu Santo me dijo que éste era su día, su tiempo”.
Ella respingó su nariz, una muchacha muy atractiva, salió por la puerta. Hay unas vides creciendo allá afuera. Cuando yo salí esa noche, ella me dio una hermosa reprendida.

134 Como tres años después, yo estaba en la misma ciudad, yendo por la calle. Ella pertenecía a una familia muy fina. Su padre y su madre eran ambos cristianos; pertenecían a una fina iglesia bautista.
Yo comencé a ir por la calle, y miré al otro lado de la calle en un vecindario muy malo, y allí iba esa muchacha. La falda le colgaba, se veía horrible. Yo seguí caminando por la calle para asegurarme que era ella. Ella se volteó y dijo: “Pues, hola predicador”. Con ese acento de borracha.
Dije: “¿Cómo estás?”
Dijo: “Ud. es el hombre que me llamó aquella noche en la iglesia, ¿no es cierto?”
Y yo dije: “Sí, señorita”.
“Já”. Ella metió la mano en su cartera y encendió un cigarrillo. Dijo: “Fúmese un cigarrillo”.
Yo dije: “Debería darle vergüenza”.
Ella dijo: “Tal vez a Ud. le gustaría beber un trago”. Ella sacó una botella de whiskey.
Dije: “Qué ocurrencia ofrecerle al siervo de Dios tal cosa como esa”.
Dijo: “Ya nada puede ocurrirme a mí”. Ella chupó su cigarrillo un poco, mariguana. Ella dijo: “¿Ud. recuerda predicador, que esa noche Ud. me dijo que Dios estaba haciéndome el llamado?”
Yo dije: “Sí, claro que sí lo recuerdo”.

135 Ella dijo: “Si Ud. alguna vez dijo la verdad, fue en ese momento”. Ella dijo: “Mi corazón ha estado tan endurecido desde esa mismísima noche”. Ahora, este es el comentario que ella hizo. “Yo pudiera ver el alma de mi madre freírse en el infierno como un panqueque, y reírme de eso”.
Se dio la vuelta y sopló ese humo y se fue caminando por la calle como una prostituta, borracha, drogadicta.
No rechace a Dios. Él tocará una vez por última vez.
Oremos nuevamente.
Señor, yo no sé porqué dije eso, pero lo dije, Padre por cuanto sentí que Tú querías que lo hiciera. Ahora si hubiere alguno aquí que te necesita, Padre yo encomiendo esto a Ti, y ruego que Tú los envíes a ellos a este altar en este momento, para que ellos reciban Tu Espíritu.
Si ellos no son salvos, sálvalos, y si ellos no están preparados para encontrarse contigo sin el Espíritu Santo, yo ruego que Tú les des a ellos el Espíritu Santo esta misma tarde en el Nombre de Jesús. Amén.

136 Ahora, mientras esperamos un momento, ¿tocaría Ud. eso otra vez para nosotros, hermana? Tóquelo hasta el final. Sean reverentes. Si Ud. siente que Dios quisiera que Ud. venga, venga y párese junto con nosotros.
Mientras están haciendo esto, ¿cuántos ministros hay aquí que creen que el bautismo del Espíritu Santo es para el creyente hoy? Levante su mano. Ministros del Evangelio. ¿Quisieran todos Uds. dar la vuelta y venir aquí con estas personas?
Ahora, para Uds. creyentes que están parados aquí buscando el bautismo del Espíritu Santo, yo estoy muy agradecido por Uds. Estoy agradecido de que el pequeño ministerio que el Señor me ha dado aquí ha sido efectivo, y que Uds. lo hayan creído. Dios ciertamente los bendecirá a Uds. por eso. Como un siervo humilde, yo he hecho todo lo que sé hacer para representar a mi Señor, y les digo a Uds. en el Nombre de Cristo Jesús, que Él está presente aquí ahora mismo. Y Él le dará a cada uno de Uds. el Espíritu Santo.

137 Ahora, la cosa que Uds. tienen que hacer… Es un don. No es una fe. Es un don. Él no viene… Ud. dice: “Bueno, yo creo que lo tengo”. Eso no funciona. No es eso. Es un don, un don no merecido, Dios simplemente se lo da a Ud. No porque Ud. lo crea, sino porque Dios se lo da a Ud., pero Ud. ha venido pidiéndoselo a Él. Y Él… “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia porque ellos serán saciados”. Dios le dará a Ud. el Espíritu Santo.
Yo quiero que Ud. abra su corazón y diga: “Querido Padre, yo soy un creyente. Yo soy Tu hijo, y yo quiero que el Espíritu Santo entre en mi corazón. Yo coloco todo lo del mundo sobre el altar. Yo coloco todo sobre el altar”.

138 Ahora, mientras Uds. están parados aquí, muchos de Uds. llorando, las lágrimas bajando por sus mejillas. Ése es el Espíritu Santo. Ése es Él sobre Ud. ahora mismo. Queriendo llenar su vida. Si la audiencia allá atrás sólo pudiera ver esta escena parada aquí. Jovencitas, jóvenes, ancianos, las lágrimas bajando por sus mejillas. El Espíritu Santo está cubriendo… Aquí está el Ángel de Dios parado justo… No está ni a cinco pies por encima de sus cabezas ahora mismo. El mismo Ángel que Uds. ven en la fotografía, parado aquí mismo arriba de ellos ahora mismo. Correcto. Listo para derramarse Él mismo en cada creyente.
Ahora, Uds. simplemente créanlo. Pídanle a Él, y simplemente acéptenlo. Digan: “Señor, yo te creo”, y luego Ud. sabrá cuando Él venga. Ud. sentirá el Espíritu de Dios derramándose en su corazón. Entonces cuando Ud. lo sienta, levante sus manos y dele gracias a Él por ello. Diga: “Gracias, Señor Jesús. Estoy tan agradecido que Tú me hayas dado el bautismo del Espíritu Santo”, y Ud. sentirá el poder de Dios moverse a través de su cuerpo. Ud. será una persona distinta desde ese momento en adelante.

139 Ahora, que toda persona aquí, incline su rostro por favor. Ahora, Uds. ministros parados aquí alrededor de estas personas acérquense a ellos, pongan sus manos sobre ellos. La Biblia dice que pongan las manos sobre ellos. Cada uno de Uds., ahora ponga su mano sobre el creyente. Eso es lo que estamos llamados a hacer. Ponga su mano sobre esos que están buscando el bautismo del Espíritu Santo… [Cinta en blanco]… El Espíritu Santo está entrando al corazón de ellos. Ahora, pongan sus manos sobre los creyentes y ahora pídales que reciban…
Ahora, Uds. allá en la audiencia sean profundamente sinceros. Muy bien. Oremos todos ahora. Todos Uds. oren. Hagan su propia oración.

140 Ahora, Padre, mientras yo oro, sabiendo que en esta mismísima hora millones de oraciones por todo el mundo están llegando a Tus oídos. Tú escuchas a cada uno de ellos. No hay manera que Tú falles, sino que escuchas a cada uno de ellos. Y ahora, Señor, estos queridos, hijos pobres que están viniendo, yo ruego por misericordia para ellos. Oh Dios eterno, envía Tus bendiciones, y que el Espíritu Santo que está sobre estas personas ahora, que Él caiga sobre ellos ahora mismo.
Que cada corazón lo reciba a Él, y que la gloria y el poder del Jesucristo resucitado venga sobre ellos ahora mismo. Que grandes señales y maravillas sigan la vida de ellos, y que ellos pierdan sus propios pensamientos y se vuelvan a Ti ahora mismo. Sin importar lo que diga la audiencia. Sin importar lo que alguien más piense, pero sabiendo lo que Tú has requerido.

141 “Recibiréis poder después que el Espíritu Santo haya venido sobre vosotros”. Y que el poder del Espíritu Santo caiga sobre cada uno de ellos ahora mismo mientras estos ministros están poniendo manos sobre ellos. Y que el Espíritu Santo les siga a ellos en señales y maravillas. Que grandes hazañas sean hechas. Y que esta pequeña reunión en esta tarde estalle convirtiéndose en una reunión del Espíritu Santo chapada a la antigua. Concédelo, Señor.
Ahora, satanás, tú has perdido tu autoridad. Tú has perdido tu poder. Y el Espíritu Santo está aquí para hacerse cargo, y bendecir a estas personas, y llenarlas con la bondad de Dios. Yo pido que el Espíritu Santo tome la preeminencia en los corazones en el Nombre de Jesucristo.
Ahora, sólo mantengan sus manos levantadas. Sigan alabando a Dios. Sigan dando alabanza y gloria. Cada uno de Uds. Simplemente dando gracias a Él. Digan: “Gracias, Señor, gracias, Señor, por la…”

Mensaje extraido de Messagehub