S.175 53-1130  ¿Solamente Por Moisés Ha Hablado Jehová? 

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OBRAS DEL MENSAJE

¿Solamente Por Moisés Ha Hablado Jehová?

West Palm Beach, Florida, E.U.A.

53-1130

1 …hacer que la comunidad sea un poco más tranquila para vivir bien. Es un poco duro… [Cinta en blanco]… en el norte de África, donde Él dijo que habría miles y el doble de miles más de lo que había en Sudáfrica… [Palabra incierta]… porque ellos han tenido tantos problemas en Sudáfrica. Pero en el norte de África se parecía como en todo el mundo, en todas partes hay un llamado entrando constantemente.
Quiero leer una Escritura que se encuentra en el capítulo 12 del libro de Números.
María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita que había tomado; porque él había tomado mujer cusita.
Y dijeron: ¿Solamente por Moisés ha hablado Jehová? ¿No ha hablado también por nosotros? Y lo oyó Jehová.
(Ahora, aquel varón Moisés era muy manso, más que todos los hombres que había sobre la tierra).
Luego dijo Jehová a Moisés, a Aarón y a María: Salid vosotros tres al tabernáculo de reunión. Y salieron ellos tres.
Entonces Jehová descendió en la columna de la nube, y se puso a la puerta del tabernáculo, y llamó a Aarón y a María; y salieron ambos.
Y él les dijo: Oíd ahora mis palabras. Cuando haya entre vosotros profeta de Jehová, le apareceré en visión… en sueños hablaré con él.
No así a mi siervo Moisés, que es fiel en toda mi casa.
Con él yo hablo de cara a cara… Yo hablo [Disculpen]. Cara a cara hablaré con él, y claramente…

2 Ahora, queremos dirigir nuestra atención solo un momento a la actitud de María y Aarón. Ellos pensaron que Moisés había hecho mal. Ellos querían corregirlo. Dios les estaba hablando a ellos, ciertamente, pero Él dijo: “Cuando haya entre vosotros profeta, Yo lo visitaré en milagros o visiones, y le apareceré en sueños, y demás. Pero a Moisés, Yo he hablado cara a cara con él”. Y María fue herida de lepra de inmediato, y Aarón entró corriendo, porque María era la propia hermana de Moisés. Así que no conviene hablar del siervo de Dios, ¿verdad?
Y por tanto, Dios le habló a Aarón aquí y le dijo: “Viendo lo que he hecho por medio de Moisés”, dijo: “¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de hablar contra mi siervo Moisés?”.
Y entonces Aarón corrió hacia Moisés y le dijo que su hermana estaba herida, blanca con lepra, por supuesto, y dijo: “¿La dejarías morir?”. Y entonces Moisés intercedió ante Dios y rogó por ella, y María estaba herida con lepra, sin embargo. Ella tuvo que quedarse, e Israel detuvo su viaje siete días según la ley hasta que pudieran sacarla del campamento nuevamente.

3 Dios nunca cambia. Su poder es el mismo como lo fue antes de la creación del tiempo. Dios hizo y habló, y en el principio era la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Eso es en el principio: la Palabra. La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. La Palabra regresó de nuevo al Espíritu y está viviendo entre los hombres esta noche, el mismo Dios viviendo a través de las edades.
Y Su Palabra esta noche es tan efectiva en el corazón del creyente como lo fue cuando fue hablada al principio. No varía de su curso. Seguirá adelante. Es un relevo constante, una cadena que siempre… Y a través de todas las edades, Dios siempre ha tenido a alguien en quien Él podía confiar y a través del cual obrar. Dios siempre ha tenido una ruta de escape en la tierra, siempre. A veces se reduce a unos pocos, pero Él nunca ha estado sin un testigo, alguien al cual Él pueda dar testimonio.

4 Y yo estoy tan contento esta noche en mi corazón que en este pequeño grupo aquí en esta ciudad, hay alguien a quien Dios puede dar testimonio. Eso me alegra, que a Uds. les guste escuchar el Evangelio y amar a nuestro Señor Jesús lo suficiente como para venir, escuchar, ser reverentes y muy amables.
Estoy confiando que Dios no dejará a ninguna persona enferma entre nosotros cuando termine el servicio. Muchos han sido sanados. Yo tengo testimonios. Y estoy seguro de que algo sigue sucediendo. Esa es la razón por la que de alguna manera yo estoy aquí ahora, esperando palabra. No sé qué decir, pero yo sé bien que, o el poder de Dios tiene que permanecer cerca, o la muerte lo hará, dentro de poco. Así que yo no sé lo que Él va a decir.
Pero hoy en día no podemos esperar que el Evangelio de Cristo sea popular. Ahora, el Evangelio—esto no es todo el Evangelio. Esto es parte del Evangelio. Pablo dijo: “El Evangelio no vino a vosotros en palabras solamente, sino también en poder y manifestación en el Espíritu Santo”. ¿Es correcto eso? El Evangelio no es la Palabra solamente. La Palabra es solo una letra muerta. Tiene que tomar la letra y vivificarla, darle vida y llevar a cabo lo que la letra dice que hará. Ese es el Evangelio.

5 Jesús dijo: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda nación”. Ahora, escuchen para que vean si es correcto o no. Predicad el Evangelio a toda nación. Eso es Estados Unidos y a todo el mundo, y “El que creyere y fuere bautizado será salvo, y el que no creyere, será condenado; y estas señales seguirán a los que creen: En mi Nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán serpientes, si bebieren cosas mortíferas, o impondrán sus manos sobre los enfermos, no les hará daño”.
Ahora, para poder… Él no dijo vayan a enseñar la Palabra. Él dijo: “Id, predicad el Evangelio”. Él no dejó la comisión de: “Id, enseñad la Palabra”. “Id, predicad el Evangelio”. Y la Palabra es el comienzo o el precursor del Evangelio. La Palabra sale, y el Evangelio del poder de la demostración de Dios sigue a la Palabra—hace que la Palabra se manifieste. Ese es el Evangelio. Y para que los hombres puedan predicar el Evangelio, la última palabra…

6 Tal vez podría haber alguien que no cree en la sanidad Divina. Me pregunto qué pensaría Ud. de esto: la primera comisión que Jesús le dio a la iglesia fue sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia. La primera comisión que fue dada a los apóstoles, a la iglesia.
No solo los apóstoles. Ud. dice: “Eso fue solo para los apóstoles”. Discúlpenme, pero había setenta de ellos, no solo apóstoles.
Alguien dijo el otro día: “Ese poder solo vino a los apóstoles”. Fue dado a todo aquel que quiera, el que cree, no a los apóstoles. Hubo setenta enviados que no eran apóstoles.
Felipe no era apóstol, y él descendió a Samaria, y echó fuera demonios, y sanó a los lunáticos, y tuvieron gozo y gritaban y clamaban y comportándose así allá en la ciudad, y él no era apóstol. Él era un diácono. Él ni siquiera era un predicador, y él tenía señales siguiendo su ministerio. Para demostrar que el poder de Dios es predicar el Evangelio.

7 Ahora, id todo el mundo y demostrad el poder del Evangelio. Las primeras palabras que Él le habló a Sus discípulos, la primera comisión era sanar a los enfermos y echar fuera demonios. Las últimas palabras que salieron de los labios de Jesucristo de acuerdo con esta Biblia fueron para sanar a los enfermos, Marcos 16. Mientras Él iba ascendiendo, Él dijo: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura”. El que creyere (no a todos), el que creyere y fuere bautizado, ese será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Y (y es una conjunción) y estas señales seguirán (no a Ud.) a los que creen; en Mi Nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera…, sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán“.
Y esas fueron las últimas palabras que Jesús dijo en esta tierra. Las últimas palabras que los mortales escucharon que salieron de Sus labios en la ascensión, Él los comisionó para sanar a los enfermos y echar fuera demonios. Eso es correcto. Ellos dijeron que esa sería la señal de que se estaba predicando el Evangelio.

8 Ahora, yo quiero colocarlo ante ustedes, amigos. ¿En dónde se predica el Evangelio? ¿Dónde está?
Jesús dijo, estos… Le dije a una iglesia muy fina… No hace mucho tiempo, yo estaba teniendo una pequeña reunión, dije: “¿Cuántos creen?”. Oh, había trescientas o cuatrocientas personas allí. Yo dije: “¿Cuántos creen que estas palabras son verdaderas? Jesús dijo: Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo. ¿Cuántos creen que el que creyere y fuere bautizado, será salvo? Levanten la mano”. Todos levantaron la mano, como lo harían Uds. aquí, en todas partes. ¿Cuántos creen eso? Levanten su mano. Lo voy a intentar en esta audiencia. De acuerdo. El que creyere y fuere bautizado, será salvo. El que no creyere, será condenado. ¿Es correcto eso?
Ahora, yo dije: “¿Todos creen que eso es obligatorio?”.
“Por supuesto”.
Yo dije: “Entonces Él dijo: Estas señales seguirán a los que creen. En Mi Nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán serpientes, beberán cosas mortíferas… pondrán sus manos sobre los enfermos, y sanarán”.
Dije: “¿Cuántos de Uds. creen eso?”. No hubo manos levantadas, ¿ven? Oh, el solo decirlo siempre y cuando no se esté requiriendo nada, siempre que ellos puedan reclinarse y hacer lo que ellos deseen, y seguir adelante y pertenecer a la iglesia, pues, está bien, pero cuando llega el reto, eso es diferente.

9 No hace mucho un cierto hombre religioso que tiene una transmisión maravillosa a nivel internacional… Yo estaba en una gran ciudad aquí en Estados Unidos, y estaba celebrando una reunión, y ellos tenían un pequeño lugar, y la gente estaba realmente hambrienta. Ellos estaban hambrientos. No se puede alimentar a las personas a menos que tengan hambre. Ud. no podría hablar…
Si un hombre se acaba de sentar y se come un buen filete grande de res, o algo así, quedando tan lleno que tendría que dejar el pastel y el helado en la mesa, a él no le podría interesar que le hablen sobre algo de comer. Él no lo quiere. Ese es el problema con Estados Unidos hoy. Ellos no lo quieren. No tienen suficiente hambre. ¿No es así?
Ellos quieren que los entretengan, una gente loca por el placer. Ellos solamente quieren comodidad, y lujos y cosas por el estilo, y no saben que los juicios se les están viniendo encima todo el tiempo. Ellos no logran ver eso, pero no lo quieren.

10 Ah, a ellos les gusta la filosofía y alguien que pueda salir en la radio y contar algunas bromas, obscenidades y algo así, y ellos encenderán las radios, y toman sus televisores, y se quedan en casa, y dejan que la iglesia se quede vacía. Eso es lo que ellos tienen en su corazón. Eso es lo que hace… eso es lo que ocasiona. El diablo sabe cómo meter su programa.
Él les enseño a todas Uds. personas de la santidad: “Pues, Uds. no deberían ir a ver películas”. Uds. se lo enseñaron acá a sus hijos no hace mucho, pero el diablo les hizo una jugada. Simplemente les metió las películas en su casa. Es verdad. Eso es correcto. Dijo: “Oh, ¿oh, qué tiene de malo?”.

11 Ustedes saben que antes decían que el diablo pasó de moda, pero él no abandonó el negocio. Es cierto. Él todavía está en el negocio, y simplemente es mucho más astuto de lo que solía ser; a medida que las personas se vuelven astutas, él también; y sigilosamente él lo mete allí, ¿ven?
Hermano, le diré que si va a buscar un escondedero, hágalo ahora, eso es correcto. Métase usted bajo la Sangre de Jesucristo. Es una desgracia cómo todas estas cosas que tenemos y nuestro mundo en esa condición hoy, el ochenta por ciento de eso viene de Hollywood, y sin embargo ese es el ejemplo del mundo. Es lo que marca el paso para todo el mundo moderno, lo que sale de Hollywood.

12 Ahora, yo no digo que todo en Hollywood esté contaminado. Yo tuve algunos hombres en mi casa, no hace mucho, la Westminster Film Company, ellos vinieron para hacer una película. Cuando ellos me pidieron permiso para poder hacerlo, y vinieron a la reunión, ellos lo pusieron en la pantalla, lo llamaron el “Profeta del siglo XX”, y ellos van a ir a Palestina para organizar la reunión allá. Y esos hombres que conocí son del grupo que hizo esta película de: “Sansón y Dalila”, y así sucesivamente, y todos ellos eran… Lo primero que hicieron cuando entraron, antes de hacerme las preguntas, ellos dijeron: “¿Podemos arrodillarnos y hacer una oración?”. Un grupo de caballeros.
Yo hice la pregunta y dije: “¿Y todos Uds. son de Hollywood?”.
“Sí, señor”. Y se presentaron.
Yo dije: “Bueno, ¿qué les trae por aquí?”. La casa estaba llena de gente por la que se iba a orar.

13 Ellos dijeron: “Reverendo Branham, solo venimos a entrevistarlo”, y ellos comenzaron a presentar su problema y lo que querían. Tenían todos esos camiones, luces y cosas, casi como para darle un susto de muerte a mi esposa cuando vio todas esas cosas llegando allí de esa manera.
Ellos entraron y querían maquillar a todos. Mi esposa nunca ha usado maquillaje en su vida, así que ella no quería nada de esa cosa. Entonces yo dije: “Bueno, tome las fotografías si quieren. A mí me da igual”.
Dijo: “¿Y qué de las remuneraciones?”.
Yo dije: “Diríjanlas para las misiones en el extranjero, cada parte de ellas, y dénselas a los misioneros para que ellos vayan al extranjero o algo así. En lo que a mí concierne, yo no quiero nada de eso”. Dije: “Yo no lo recibiría”.

14 Ahora, la cuestión es que a cualquier parte que Ud. vaya, va encontrar lo bueno y lo malo. No me importa a dónde vaya, lo va a encontrar. Ud. puede ir a, sugiero, un bar-restaurante al lado de la carretera o donde Ud. quiera ir, Ud. encontrará lo bueno y lo malo; pero lo que pasa, es que ellos están caídos, el género humano. Nosotros no queremos ver a nadie perdido, pero ellos están caídos, y no se quedan quietos para escuchar la gracia de Dios que puede levantarlos, porque…
¿Sabe Ud. dónde comenzó eso, amigo? Ahora, mis hermanos ministros, todos Uds. disculpen esta expresión. No me estoy refiriendo a ustedes, pero lo que tiene a la nación en el lugar donde está hoy, comenzó desde el púlpito. Ellos bajaron la guardia.

15 Nosotros solíamos tener un viejo predicador Metodista, solía venir, el viejo hermano Kelly y la hermana Kelly, ellos solían cantar un pequeño canto: “Bajamos la guardia; bajamos la guardia; cedimos ante el pecado. Bajamos la guardia; las ovejas se salieron; pero ¿cómo entraron las cabras?”. Ustedes bajaron la guardia, es por eso que las cabras entraron. Exactamente.
Ustedes empiezan a admitir cualquier cosa en la iglesia que esté bien vestida, y que pueda pagar bien en la iglesia, y Uds. los aceptaron y los pusieron en el libro de la iglesia. Uds. dejan que las mujeres comiencen a desvestirse y a imitar a Hollywood, y a cortarse el cabello y ponerse la manicura en la cara o lo que sea esa cosa, y se pintan la cara, y todo eso, y luego se hacen llamar Cristianas y siguen viviendo de ese modo.

16 Y el viejo John Smith cuando él predicó su último sermón, él predicó un sermón muy corto: cuatro horas. Tenía ochenta y nueve años. Ellos tuvieron que cargarlo y ponerlo en la silla; él dijo: “Nomás de pensar que las hijas de la iglesia Metodista se han contaminado incluso para usar anillos en sus dedos”.
¿Qué diría él hoy al ver a los miembros del coro en pantalones cortos? Eso es cierto. Escuchen, mis hermanas, no estoy para decirles qué hacer. Yo solo estoy diciendo esto. Arréglense Uds. con Dios, y Dios se encargará del resto.

17 Yo recuerdo que no hace mucho tiempo cuando las mujeres comenzaron a fumar cigarrillos. Eso fue algo terrible. Yo no estoy aquí para predicar la moral de estas cosas. Estos ministros deben hacer eso, pero ¿quieren que les diga algo? Yo creo que eso es lo más bajo que una mujer puede hacer. Es verdad. Uds. saben lo que eso provoca. Yo tengo una estadística del gobierno que muestra que las madres, estas madres jóvenes… Y Uds. madres aquí que tienen jovencitas, enséñenles. Pues, ellos han declarado que las mujeres…
Ahora, ya tomaron estas pruebas y cosas y Uds. lo han visto en la revista Selecciones y en todas partes: “Cáncer en cada cartón”. Yo creo que es aproximadamente el noventa y ocho o el noventa y nueve por ciento del cáncer de garganta y pulmón es causado por fumar cigarrillos. Eso es correcto.
Y una mujer que fuma cigarrillos y da a luz a un niño tendrá que darle leche de vaca porque si amamanta de ella, tomará la nicotina de su propio torrente sanguíneo, o de su vida, y el bebé promedio no vivirá más de dieciocho meses, por intoxicación con nicotina.
Hablando sobre la quinta columna. Nosotros lo legalizamos justo aquí en los Estados Unidos.

18 Unos minutos antes de ir a cenar, yo creo, o algo así, escuché una transmisión de radio, decía, se me olvida cuántos millones, había quinientas mil empresas de cigarrillos en Estados Unidos—cuántos venden al día“.
Denme el dinero que en Palm Beach se gasta en cigarrillos en un día, y yo enviaré misioneros por todo el mundo durante un año, en esta pequeña ciudad. Calcule cuánto es. ¿Qué acerca del whisky, la cerveza y todo como eso? Luego Ud. habla de… [Palabra incierta]. Esa es la situación.
Bueno, que Dios me perdone. No es mi intención llegar a ese punto. Voy a dejar que estos hermanos hagan eso. Regresando al Evangelio. Ese es el Evangelio, también. Eso es correcto. Es una pena que nos descuidamos en eso.

19 Eso es muy, muy malo, y comenzó desde el púlpito. Vean, no los estoy condenando a ustedes. Yo estoy condenando a estos aquí arriba. Comienza desde el púlpito. Miren, de la manera que lo hacen, y sigue entrando gradualmente, entrando gradualmente, calmadamente hasta que se mete en eso, y él los atrapa.
¿Cuántos recuerdan hace mucho tiempo cuando las mujeres antiguas se vestían decentemente y usaban ropa que se miraba natural y parecían damas? ¿Recuerdan eso? Ahora uno no puede distinguirlas.
Yo me subí a un autobús aquí hace poco con una mujer. Yo no sabía que ella era mujer. Yo me senté allí. Yo era un guardabosque. Eso fue durante el tiempo de la guerra.

20 Ella llevaba un par de overoles, una gorra de soldador, un cigarrillo al lado de la boca, y yo estaba sentado allí y mi brazo sobre ella de esta manera; y veníamos muchos en el autobús. Ella estaba maldiciendo como marinero, y estaba maldiciendo como hombre y todo. Y yo seguía mirando el cigarrillo. Yo la vi. Ella seguía hablando de esa manera, y dijo: “Oh, querido”.
Yo pensé: “Me pregunto si podría ser una mujer”. Y yo la volví a mirar y le dije: “Señor, ¿en dónde está trabajando?”.
Ella dijo: “Yo estoy trabajando en el astillero”.
Yo dije: “Sí, señor”.
Ella dijo: “Yo no soy un señor”.
Le dije: “Le ruego me disculpe”. Yo dije: “Uno no podría diferenciar eso a simple vista”.

21 Y ella dijo… Tan parecido a… simplemente estaba vestida como un hombre y saben que la Biblia dice que una mujer que se pone una prenda que se parece a la de un hombre es una abominación para Dios. Uds. saben que la Escritura dice eso. Esa es la verdad.
Y vean, señoritas, si Uds. evitan esas cosas, se verán mucho más bonitas. Eso es correcto. Solo tomen un poco de Santiago 5:14 y mezclen un poco de Juan 3:16, y junten todo y mézclenlo; ese es el mejor maquillaje que tendrán. ¿Es correcto eso? Es verdad.
Déjenme decirles algo, jovencitas, conforme van creciendo. Si su madre lo hace, vergüenza le debería de dar. Pero vea. Hubo una sola mujer en toda la Biblia que se pintó. Y Uds. no se pintan para ver a Dios. Uds. se pintan para presentarse ante los hombres.

22 Yo puedo probar por la Biblia que cualquier mujer que se corta su cabello existe un derecho legal a la vista de Dios, para que su esposo se divorcie de ella. Esa es la Escritura. Ahora, si no lo creen, pongan la pregunta aquí mañana por la noche, y yo se los mostraré. Así es, es cierto, ¿pero qué hacemos nosotros? La Biblia dice que es algo pecaminoso que una mujer ore con el cabello cortado corto. Eso es correcto.
Y sin embargo, Uds. se ponen todo este maquillaje, pero ¿qué sucede con eso, amigos? Solo hay una mujer que hizo eso, ¿y saben lo que Dios le hizo a ella? Se la dio a comer a los perros. Entonces, si Ud. ve a una mujer usando eso, diga: “¿Qué tal, señorita carne de perro?”. Eso es exactamente lo que ella era. Dios se la dio a comer a los perros: Jezabel. Ud. sabe que no quiere ser de sus hijas, pero yo no la culpo. Es porque es una tradición. Eso se ha estado transmitiendo y es una desgracia.

23 Ahora, esas cosas se permitieron desde el púlpito. No es de extrañar que uno no pueda enseñar la sanidad Divina y cosas parecidas… ¿No es así? No es de extrañar que uno no pueda. Es una lástima. Es verdad. No es de extrañar que ellos simplemente… Dios quería amor. Dios quería santidad, amor, cooperación, pero hoy nosotros nos sentamos, defendiéndonos. “Mi iglesia no cree en esto. La mía hace esto, y la mía hace aquello”.
No hace mucho tiempo, había una joven en nuestra ciudad… Nosotros tuvimos una jovencita allá en el Tabernáculo. Ella era como una joven que se veía chapada a la antigua, me imagino. Ella se peinaba hacia atrás tan liso que su rostro brillaba. Ella era una dama, y había otra joven que pertenecía a una iglesia muy famosa, y hermano, ella era bastante salvaje. Y ella salía a los bailes y comportándose de esa manera todo el tiempo.

24 Y ella acostumbrada a encontrarse con esta pequeña dama—venía a la iglesia y dijo: “¿Sabes cuál es el problema contigo?”. Dijo: “Es ese predicador loco que tienen allá. Eso es lo que pasa”. Dijo: “Él cree en todas esas cosas”. Dijo: “Yo no le prestaría atención a eso”.
Ella dijo: “Ese no es mi predicador; es mi Señor que está en mí que me dice que no lo haga”, ¿ven?
Y ella dijo: “Pues, tú simplemente eres”, dijo: “él es de mente cerrada. Eso es todo”.
Y ella dijo: “¿Quieres decir que mi Señor es de mente cerrada?”. Ella dijo: “No importa lo que diga mi predicador”, ella dijo: “Mi Señor en mi corazón me dice que las mujeres deben vestirse con ropa modesta”, ¿ven? Y ella dijo… Y esta muchacha se burló de ella, y en la escuela siempre se burlaba de ella. Luego, esta jovencita de la otra iglesia se convirtió en una chica muy destacada en su iglesia.

25 Francamente, ella se convirtió en maestra de Escuela Dominical, y resultó que la niña de mi primo iba a esta Escuela Dominical; lo que les daban en la mañana era la fecha de la noche anterior y así sucesivamente, a los quince minutos ellos tenían que salir.
Entonces la muchacha salió con un joven que llevaba una pequeña botella en el bolsillo. De repente ella empezó a salir y se enfermó. Los doctores lo detectaron demasiado tarde.
El Sr. Perkins, que trabaja para la Compañía Funeraria Coots, es un buen amigo mío. Ahora él trabaja para Vissing Motor Company en Jeffersonville. En ese entonces trabajaba para la funeraria Coots. Él era un embalsamador.

26 Esta muchacha se enfermó de gravedad. Ellos llamaron al médico y el médico no pudo hacer nada por ella. Ella tenía una enfermedad venérea, y estaba demasiado avanzada. No se podía hacer nada, etapa cuatro, acabada.
Así que entonces, todos de su pequeña clase se reunieron para ver como los Ángeles bajaban y se la llevaban a casa. Ahora, esto es verdad. Ellos se la iban a llevar a casa, los Ángeles vendrían. Así que estaban todos reunidos, cantando cantos—su pastor, caminando de un lado al otro a lo largo de un pasillo afuera con un cigarrillo en una boquilla, caminando de un lado a otro, de arriba abajo, esperando que llegara el último minuto para la muchacha.
Y ella estaba lista. Ya le habían arreglado el cabello y las cosas para su funeral y todo estaba allí esperando, y le sobrevino la muerte. Cuando la muerte le sobrevino, la agonía comenzó a llegar, y ella comenzó a decir: “¡Estoy perdida! ¡Estoy perdida!”. En lugar de que vinieran Ángeles, ella estaba perdida. Ella dijo: “¿Dónde está esa muchacha del Tabernáculo? Llámenla”. Lucille McCortney, espero que su gente no… Si ella estuviera sentada aquí, está bien. Dijo: “¿Dónde está Lucille McCortney? Tráiganmela de inmediato”.
Todas las jóvenes corrieron y trajeron al pastor. Dijeron: “Vamos a ir por el pastor”.

27 Ellos lo llevaron allí de prisa. Él entró y dijo: “Ahora, cálmate, cálmate”.
Ella dijo: “¡Estoy perdida! ¡Estoy perdida!”.
“Oh”, él dijo: “Llamaré al médico y te pondrá una inyección”. Dijo: “Estás delirando”.
Ella dijo: “Tú, engañador de hombres”. Ella dijo: “Yo estoy perdida y voy al infierno, y es por tu culpa”. Ella dijo: “Díganle a esa muchacha que yo dije: Ven aquí”.
Fueron en busca de Lucille, pero ella no llegó allí. La muchacha murió, y cuando el Sr. Perkins fue a embalsamar el cuerpo, colocó los tubos, dijo que él seguía bombeando el líquido—una jovencita—y se fijaron en el líquido. Había puesto un galón o más, y el líquido seguía saliendo y se dieron cuenta que cuando ellos la abrieron, había un gran agujero que se había formado en el cuerpo de ella: sífilis. Ella se había ido.

28 Ahora, hermano, déjeme decirle algo. Yo digo que si el predicador detrás del púlpito se hubiera quedado con el Evangelio chapado a la antigua, y Dios mantenido la cosa recta, nosotros no tendríamos tanto de esta delincuencia juvenil, y todo lo demás que tenemos hoy, y el problema que tenemos. Dios todavía desprecia eso.
¿Y cómo puede Ud. predicar sobre la sanidad Divina y el poder de Dios, cuando Ud. se asocia con algo así? Ud. no puede hacerlo. El aceite y el agua no se mezclan. Tiene que ser de una u otra forma. Ahora, yo no soy un legalista, y yo no soy esto, aquello. Yo soy un legalista, y no soy un legalista; soy un Cristiano. Eso es correcto, ¿ven? Y no estoy tomando partido, sino que estoy diciendo lo que dice el Evangelio.

29 Y vean. Es una pena que la iglesia haya perdido su visión del poder resucitado de Jesucristo, donde Él dijo—en los tiempos de antaño cuando Él se les apareció, y dio visiones y entendimiento, Él hace lo mismo hoy.
Me recuerda un pequeño caso de un hombre muy sobresaliente que fue sanado recientemente. ¿Y cuántos han oído hablar de la sanidad del congresista Upshaw? Muchos de Uds. que están aquí.
El congresista Willie D. Upshaw… Sucedió en California no hace mucho. Nosotros estábamos teniendo la reunión, y mi hermano había venido a buscarme. Yo llegué tarde esa noche, así que él tocó varias veces a la puerta, y volvió a salir, y se consiguió una malteada y volvió a entrar. Él tocó la puerta de nuevo y se dio cuenta que yo estaba orando. Estaba pasando algo. Yo no podía obtener una… Igual como hace rato.
Así que entonces yo vine al servicio, llegué. Miles de personas estaba allí abarrotadas. Llevábamos allí cuatro o cinco días. Supongo que al llegar a la plataforma hubo algo que impactó. Yo miré por todo el lugar. Dije: “Yo veo…”.

30 Ahora observe, y verán ahora cuáles son los resultados. Me fijé de esa manera. Yo dije… Y Dios, quien es mi Juez, él sabe que nunca había oído hablar en mi vida de Willie Upshaw y yo dije: “Yo veo un pajar y hay un niño jugando en él”. Él estaba vestido muy extraño. Él se cayó y se golpeó la espalda. Lo llevaron con un médico que tiene anteojos un poco abajo así y un bigote blanco, pero no hay nada que se pueda hacer“.
Yo dije: “Veo que al pequeño se lo llevan a casa. Él está creciendo y se pone tan mal a tal punto que perforaron agujeros en el piso porque él no podía soportar la vibración que produce caminar por el piso”. Yo dije: “Ahora, él se convierte en escritor o algo así, y está haciendo algún tipo de trabajo. Él llega a ser un gran hombre. Ahora, él es aún más grande, y está en una cama que hacen rodar—en sillas de ruedas y cosas así. Él se puede poner de pie, pero él tiene unas muletas sobre los hombros y a los costados, y tiene que caminar de esa manera”. Y eso me dejó.

31 Ahora, justo en ese momento, ellos lo habían bajado de un avión, o algo así, lo acaban de traer, lo venían rodando por la puerta. Yo dije: “Allí está el anciano ahora”. Ochenta y seis años en ese momento, y así que él escuchó eso. Uno de ellos corrió uno de estos pequeños micrófonos con extensión hasta atrás donde él se encontraba, y yo le dije a Howard: “¿Qué tarjetas de oración repartiste? Y él me dijo, y yo dije: ”Bueno, llama a partir de un cierto número“, como regularmente lo hago”, “y fórmalos”.
Y en ese momento el Sr. Baxter vino a verme, el administrador, y dijo: “Hermano Branham, ¿sabe Ud. quién era esa persona con la que habló?”. Y yo dije… “¿quién es el de la visión que vio?”.
Y yo dije: “No, señor”.
Él dijo: “Ese era el congresista Upshaw”. Dijo: “Él quiere hablar con Ud. a través de este micrófono”.
Y yo dije: “Yo no lo conozco”.
Y así que su esposa estaba arrodillada y estaba llorando y él también. Él dijo: “Hijo mío, ¿cómo supiste que me caí cuando yo era niño?”.
Yo dije: “Señor, yo no… Lo único que puedo decir es lo que veo en la visión”.
Y él dijo: “Bueno, eso es exactamente lo que sucedió”. Él dijo: “Yo soy William Upshaw”.

32 Y él fue senador estatal de Georgia y fue congresista por diecisiete años, y se retiró del congreso de los Estados Unidos. Había sido totalmente un inválido durante sesenta y seis años, un inválido en una silla de ruedas y muletas y cama y así sucesivamente.
Y él dijo: “Yo era presidente (creo que fue) de la Convención Bautista del Sur”. Dijo: “El Dr. Roy E. Davis que lo ordenó a Ud. en la iglesia Bautista me dijo”, dijo: “Han orado por mí cientos de veces, pero él fue quien me aconsejó venir aquí para que Ud. interceda ante Dios por mí”.
Y él dijo: “Yo hubiera sido presidente (y creo que en 1926 o algo así cuando él se postuló), pero dijo: ”Debido a mis convicciones, que yo no creía en la venta y legalizando del whisky, me opuse a ello“, y dijo: ”Y si tuviera que postularme de nuevo hoy, yo todavía estaría en contra de eso. El Partido Demócrata me habría elegido si tan solo me hubiera postulado“, y dijo: ”si hubiera estado en contra de la prohibición“. Y dijo: ”Yo tomé mi postura en contra del whisky, por mis convicciones como hombre Cristiano“, él dijo: ”Yo estoy en contra de eso“.
Yo dije: “Dios le bendiga, señor”.

33 Y él dijo: “Mi muchacho, ¿seré sanado en algún momento?”.
Le respondí: “No sé decirle, mi hermano”. Yo dije: “Lo único que sé…”. Él estaba sentado el doble de la distancia de este edificio, como este, aún hasta atrás de la congregación, y con las sillas de ruedas recargadas por todas partes, y yo dije: “No sabría decirle, señor. Yo no lo sé. Solo puedo decir lo que veo”.
Él dijo: “Pues…”. Y su esposa dijo: “Oh, si Dios será misericordioso”.
Yo dije: “Él es misericordioso”. Yo dije: “No que Él lo será; Él lo es”. Y entonces yo me volteé de esta manera. Dije: “Bueno, Howard trae a…”.

34 Una señora iba a subir. Así que empezaron a traerla. Y mientras ella venía, yo miré para este lado. Yo vi a un médico, un hombre joven, parecía tener unos veinticinco años. Él tenía los brazos cruzados, y si hay un médico presente, yo no sé cómo llamarlo, esta cosa que se ponen en la cabeza: tiene una luz aquí, para ver la garganta. Y llevaba una pequeña chaqueta, y estaba apretada alrededor del cuello, y tenía los brazos cruzados y miraba hacia abajo, haciendo… Él estaba desanimado, y yo seguía mirando al pequeño doctor, y a medida que la visión se materializó, él había operado a una niña pequeña de color, le sacó las amígdalas y eso la dejó paralizada. Ella estaba acostada paralizada.
Yo dije: “El médico ha operado a una pequeña niña de color de unos cinco o seis años, él le retiró las amígdalas y eso la dejó paralizada”. Y en ese momento escuché un grito en, oh, muy al fondo, en el lado derecho, muy atrás, en algún lugar, y el polvo levantándose, y aquí venía una típica antigua Tía Jemima, una mujer de color grande y obesa, con una camilla en la mano, una camilla de ambulancia, y ella tenía ese brazo grande extendido simplemente aventando a los ujieres por todas partes. Era su bebé—gritando con toda su fuerza.

35 Bueno, de la única forma en que podían mantenerla fuera de la plataforma era alinear a un grupo de ujieres por aquí, y ella dijo: “Señor, ten misericordia. Ese era mi bebé, y ese es el mismo tipo de hombre que operó a mi bebé”. Y yo dije… Ella dijo: “Pastor, ¿va a ser sanada mi bebé?”.
Yo dije: “Tía, yo no lo sé”. Yo dije: “No sé decirle. Lo único que yo puedo decir es lo que veo”. Yo dije: “Oh, podría decirle que yo lo creo, orar por el bebé, pero decir que va a… yo no lo sé”. Dije: “Seguramente…”.
Solo piense en una pobre mujer de color, analfabeta, sentada en la última hilera de allí, y Dios Todopoderoso moviendo una visión aquí preocupado por ella. ¿Se lo pueden imaginar? Dios no hace acepción de personas. Él respetará un corazón sincero. No me importa dónde esté. Eso es correcto.

36 Y aquí estaba ella parada allí. Ella simplemente se estaba comportando de esa manera y los ujieres trataban de calmarla. Entonces la primera dama subió y yo todavía no había hablado con ella sobre su caso.
Y yo vi que algo se movía de nuevo, y miré alrededor, y justo sobre la audiencia de esta manera vino como una raya oscura, y comencé a ver esa raya, y eso se materializó en un camino o una calle o algo así. Y por la calle iba esa niñita de color con una muñeca en el brazo, meciendo a esa muñeca.
Hermano, eso fue todo. Yo lo sabía. Todos los diablos del infierno no podían detenerlo entonces. No, Dios ya lo había dicho. Eso lo resuelve. Yo sabía lo que iba a suceder, y pensé: ¡Oh, alabado sea el Señor!

37 Le dije a esta señora, yo dije: “Disculpe”. Yo dije: “Tía, Ud. es Cristiana, sin duda”.
Ella dijo: “Yo he sido criada desde que era un bebé para ser Cristiana”, dijo. Ella dijo: “Señor, mi bebé”.
Yo dije: “Ahora, póngase de pie un minuto”. Yo dije: “No llore”. Yo dije: “Jesucristo ha escuchado su oración y ha sanado a su bebé”.
Y ella dijo: “¿Se va a poner bien mi bebé?”.
Yo dije: “Ya está bien”.
Y ella dijo: “Ud. se refiere a mi…”.
Y la niñita dijo: “Mami, mira esto”. Y ella saltó allí, y la pobrecita, y las mujeres sentadas allí se desmayaron. Y ella se levantó de un salto, y esa niñita la tomó de la mano y pasando… Hizo que guardaran silencio y atravesaron la audiencia tomadas de la mano, alabando a Dios, saliendo por la puerta. Yo me quedé quieto, mirando. La gente lloraba mientras ellas salían por la puerta.

38 Yo empecé a voltear hacia la mujer. Miré que entre la audiencia iba pasando ese anciano congresista. Ahora, él estaba vestido con un traje azul y una corbata roja (si alguno de ustedes lo conoce, esa era su forma de vestir), pero esta ocasión traía puesto un traje café, café claro con rayas blancas. Y él traía uno de estos sombreros como los que yo uso. Francamente, él es quien me los envía. Así que él traía uno de esos sombreros puestos, el sombrero sureño, el pequeño Stetson, y él iba caminando, tocándose el sombrero con está hospitalidad tan sureña, Uds. saben, inclinando el sombrero muy caballerosamente como yendo por la calle de esa manera, caminando entre la gente.
Yo sabía que Dios lo había hecho. Cuando eso ocurre, hermano, hay… Al igual que esta reunión en la India y la que se va a llevar a cabo en África, no hay nada en el mundo que pueda quitarme eso. Yo sé que va a ser. Cuando Dios lo dice, nunca falla, y no puede fallar. Es Dios. Eso no es fe. Eso es hacer solamente lo que Él dijo que se hiciera.

39 Yo sabía que ese hombre estaba sanado. Yo miré de nuevo. Pensé: “Ahora es el momento”, y yo dije: “Congresista”.
Él dijo: “Sí, hijo mío”.
Y yo dije: “Me gustaría hacerle una pregunta”.
Él dijo: “Sí, señor”.
Yo dije: “¿Tiene Ud. un traje café rayado?”.
Él dijo: “Sí, señor, mi hijo, yo lo compré antes de ayer”.
Yo dije: “Bueno, mi hermano en Cristo, a pesar de que ha pasado sesenta y seis años con muletas, sillas de ruedas y camas, y en apuro, y ha creído en la sanidad durante toda su vida”.
“Eso es correcto”.
Yo dije: “Y se ha parado en contra del mal, rechazando a convertirse en Presidente, porque Ud. escogió lo correcto, Dios le ha honrado y Jesucristo le ha sanado”.
Él dijo: “¡Alabado sea Dios, hijo mío!”. Él dijo: “Si Jesucristo me permite caminar sin muletas y estas cosas otra vez”, dijo: “pasaré el resto de mis días, que son muy pocos, yo lo sé, los que me quedan, los usaré para Su gloria”.
Yo dije: “Congresista”, y yo sentí desmayarme en ese momento. Ya me habían agarrado. Yo dije: “En el Nombre de Jesucristo póngase de pie. Dios lo ha sanado”.

40 Y ese hombre que había estado inválido durante sesenta y seis años, el congresista de los Estados Unidos se puso de pie, corrió hacia la plataforma, se inclinó, se tocó los dedos de los pies, se levantó de nuevo y estuvo perfectamente normal todo el tiempo que vivió. Eso es correcto. Fue a ver a Churchill, lo visitó, estuvo a tiempo para la reunión de Billy Graham allá en los escalones de la Casa Blanca y cantó ante esos congresistas: “Apoyándome En Los Brazos Eternos”.
Dios… El hombre vivió mucho. Él vivió más años después de eso. De eso hace unos cuatro años. El Hermano Bosworth ha estado con él. Nosotros hemos estado en las reuniones. Él cruzó el país. Yo tomé mi propia ofrenda de amor y muchas cosas para dárselas a él y lo ayudé a comprar un automóvil. Él cruzó el país testificando desde escuelas y lugares, en todas partes, del poder del Dios viviente.

41 Pareciera que si Dios hubiera querido sanarlo, lo habría sanado cuando él era joven y sus huesos eran flexibles, suaves. Pareciera que Él no se hubiera esperado hasta que sus huesos se pusieran viejos y quebradizos, y su espalda se rompiera como el Presidente Roosevelt, pero ese hombre que había estado inválido durante sesenta y seis años en sillas de ruedas y camas rodantes, y que podía caminar con el apoyo de las muletas a su espalda, se puso de pie en un momento y fue sanado por completo por el poder de Jesucristo resucitado.
Él estaba familiarizado con casi todos los reyes y potentados de las naciones, que lo conocían por ser un congresista. Él incluso tuvo la amabilidad de pedirme que firmara mi nombre en una carta que le enviaron a Joe Stalin. Eso es cierto, y él habló con él, y le contó de su sanidad, de cómo Dios lo había sanado y le dijo que si él venía de este lado de la Cortina de Hierro que se lo probaría. Él tenía todo un sentido del humor—el congresista.

42 Por tanto mis amigos Cristianos, yo les digo esto esta noche. Yo no soy un hombre viejo, sin embargo, no soy un muchacho; pero si yo tuviera una vida, y Dios descendiera y dijera: “¿Cambiarías esta experiencia Cristiana que tienes de Mi poder de resurrección para redimir y sanar…?. Y su hermano que está parado aquí esta noche, en una ocasión fue ciego.
Yo era guiado por los brazos de esa manera con anteojos grandes y gruesos, y tenía tanto astigmatismo a tal punto que mi cabeza se sacudía de esta manera, hasta que me tardaba una hora para que el barbero me cortara el pelo. Y en un instante, la gracia amorosa de Jesucristo me quitó esos anteojos grandes y gruesos. Yo puedo leer la letra de un periódico a cinco pies [1.5 m] de distancia de mí.

43 Y hoy… Hace unas semanas, no, ya pasó casi un año, yo fui a Louisville a ver a un excelente especialista que iba a arreglar mis anteojos para hacerlas anteojos de sol para… en África y en diferentes lugares. Yo iba a ir a la Columbia Británica en los bancos de nieve allí en un viaje de cacería, después de venir de África… Y un pequeño doctor amigo mío que es vecino, a unas puertas de mi casa, el Dr. Sam Adair, dijo que pensaba que tal vez fuera… dijo: “Ud. tiene cuarenta años, Billy. Sus ojos se están poniendo mal. Esa es la razón…”.
Yo uso cualquier tipo de anteojos y eso me hace enfermar. Yo dije: “No, es el color”.
Él dijo: Vaya para que le revisen los ojos. Y él me envió con este especialista; esa era la voluntad de Dios. El hombre ahora quiere ir a África conmigo y realizar operaciones de cataratas durante seis meses sin cargo para los nativos. Él es un hombre Cristiano.
Vea cómo Dios trabaja. Por supuesto. Y cuando él revisó mis ojos, esto es lo que dijo: “Mi visión 20/20, es buena. Él lo probó desde 20/20 hasta 15/15 y luego hasta 10/10 y mi visión es 10/10. Yo canto ”Sublime Gracia del Señor, que a un infeliz salvó“.

44 Ahora, de este tipo de testimonios, Dios, que es mi Juez sabría esto, y yo lo digo, y si estoy exagerando, Dios me perdone. Yo creo que podría pararme aquí, si fuera posible, y durante las próximas quinientas horas dar testimonio de cosas que sé que nuestro Señor ha hecho, y no lo abarcaría, las cosas que superan los miles que volúmenes de libros no lo pondrían en detalle, de lo que nuestro Señor Jesús ha hecho, que yo mismo lo he visto a Él hacer. Amigos, simplemente han sido cientos de veces por cientos de cientos de todo.
Usted dice: “¿Por qué yo no lo escuché? ¿Por qué yo no me enteré al respecto?”. Eso es lo mismo que pensaron muchos judíos después que Jesús fue crucificado o por el estilo. Muchos de ellos dicen: “¿Por qué no me tocó? ¿Por qué no me tocó?”. Es su privilegio ahora creerlo ahora y aceptarlo. Este es su día.

45 Ustedes podrían pensar: “Hermano Branham, ¿está Ud…?”. No lo digo porque estoy llevando a cabo esta reunión aquí. Yo no la estoy llevando a cabo, es Dios. Si Él me hablara esta noche y dijera: “Ve para otra parte”. Yo iría de camino ahora mismo. Entonces eso es… Yo nunca… No soy yo. Yo no podría hacerlo. Es él. Yo siento que este lugar necesita el Evangelio de Jesucristo y Su poder. Es verdad.
Conozco lugares por aquí que esta noche están llamando donde tienen hasta quince mil personas que pueden estar desde la primera noche que nos reunamos. Eso es correcto. Quince mil personas. Yo conozco lugares donde al menos ciento cincuenta mil se reunirían desde el primer momento. Eso es correcto.
Pero no es en las multitudes en las que estoy pensando. El Evangelio debe ser predicado en esta ciudad, y en esa ciudad, y en todo el mundo como testimonio, entonces el Señor vendrá. No se debe predicar la teología, sino el poder y la demostración del Espíritu Santo deben demostrarse en todo el mundo como testimonio. Entonces el tiempo vendrá.

46 Dios les bendiga. Esta es su hora. Recíbanlo a Él. Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea Tu Nombre. Padre, oramos esta noche, que en nuestro pequeño clamor de humildad aquí, nosotros oramos para que de alguna manera, sabiendo que somos indignos, pero que Tú unjas esta noche, porque Tú no tienes más manos que las nuestras, ni labios sino los nuestros. Nuestros ojos son Tuyos.
Nosotros somos los pámpanos de la vid. Oh Padre, te pedimos que produzcas esta noche a través de la vid, a través de los pámpanos y dé fruto. Concédelo, Señor.

47 Y nos mantenemos humildes y sumisos a Tu voluntad Divina. Tú sabes sobre el Sr. Upshaw, que durante todo el resto de sus años caminó perfectamente, caminando, brincando, saltando como un niño, y ahora esta noche en la vejez Tú te lo llevaste a casa, casi de cien años, y ahora él está en Tu reino esta noche como un joven, regocijándose con una gran hueste de seres celestiales.
Te damos las gracias por ello, y oramos ahora esta noche, Señor, ya que somos nosotros los que quedamos que aún tenemos que hablar de este Evangelio mientras estamos viviendo y la luz del día está brillando. Dios concede que las grandes luces del cielo se enciendan en cada alma aquí esta noche, y se puedan hacer grandes señales y maravillas.

48 Y ahora, Tú que levantaste a Tu Hijo, Jesús, Tú fuiste el que lo trajiste a Él aquí en la tierra al hacer sombra sobre una virgen, dio a luz a este maravilloso Jesús. Y cuando Él estuvo aquí en la tierra, Él era un hombre humilde que caminaba como carpintero. Él fue despreciado por la iglesia del mundo, pero aun así Tú estabas con Él.
Y Él dijo: “Yo no hago nada. Lo que el Padre me muestra a hacer, eso hago”. Y Él fue sumiso a Ti y Te dio la gloria. Y lo que Tú le mostraste, Él lo hizo. Y ahora, Padre, cuando Él se fue, hizo una promesa y dijo: “Estas cosas que Yo hago, vosotros también las haréis. Yo estaré con vosotros, aun en vosotros hasta el fin del mundo”.
Y Padre, le estoy declarando a esta audiencia aquí en West Palm Beach, Florida, esta noche, que Tú resucitaste a Tu Hijo de entre los muertos, y Su Espíritu está obrando en Su iglesia esta noche, tratando de encontrar un medio a través de algunos corazones para sanar a los enfermos, para que el ciego vea, el cojo camine, el sordo pueda oír, el pecador se abstenga de seguir pecando y acepte a Cristo como su Salvador, y sea lleno del Espíritu de Dios, y sea enviado al campo para hacer igualmente la obra.
Confirma Tu Palabra ahora Señor con las siguientes señales porque te lo pedimos en el Nombre de Jesús, Tu amado Hijo. Amén.

49 Creo que Ud….. ¿Era la letra A? Muy bien. Ellos repartieron las tarjetas de oración hoy, y Billy me dijo hace un rato que eran las tarjetas de oración con la letra A que repartió. Que los primeros diez o quince se alineen aquí a la derecha para que se ore por ellos. Muy bien. Mientras el resto de nosotros cantamos “Solo Creed”.
Voltee su pequeña tarjeta. Tendrá su nombre y dirección, y en la parte de atrás está la letra A 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10. Creo que cada noche hemos estado llegando a unas 15 aproximadamente.
Si se fijan, amigos, vean. Siempre están criticando porque no llegamos a una gran cantidad. Vaya a alguna reunión y vea cómo… Hay aproximadamente quince o más aquí en esta línea, quizás quince o veinte en esa línea.
Averigüe de alguien que ora por los enfermos que atienda a más de treinta o cuarenta por noche y al resto simplemente impone las manos lo más rápido que pueden. Es todo el tiempo que uno tiene. Uno no puede hacer más. Eso es correcto.
Pero vea. A lo que estoy tratando que Uds. lleguen, no es que tengan fe en las manos de alguien, sino que tengan fe en Jesucristo, el Hijo de Dios. ¡Amén! ¿Lo creen? Entonces tengan fe en Dios.

50 De acuerdo. Vamos a cantar “Solo Creed” ahora con mucha reverencia mientras todos cantamos. Venga ahora. Denos una palabra.
Solo creed, solo…….
Todo es posible, solo creed,
Solo creed, solo creed,
Todo es posible, solo creed.
Vamos a cantarlo así:
Creo, Señor, creo, Señor.
Todo es posible, creo, Señor.
Creo, Señor, creo, Señor.
Todo es posible, creo, Señor.

51 ¿Me pregunto si podríamos tararear eso? Nosotros tenemos… ¿Cuántos están afuera? ¿Falta alguien? Número 4. Tarjeta de oración A-4. Dele vuelta a sus tarjetas. Alguien tal vez sea sordo o… Vea al lisiado o en algún lugar que no puedan… Número de tarjeta de oración 4. Falta la tarjeta A-4. Quizá una persona sorda o alguien que no pueda levantarse. Vea la tarjeta de su vecino mientras nosotros cantamos nuevamente y averigüe si alguien tiene la tarjeta. Si es así, levante la mano. Tarjeta de oración número 4, A-4. De acuerdo, cantemos de nuevo ahora, todos.
Solo… (Así es. Mire la
tarjeta del vecino). Solo creed,
Todo es posible, solo creed.
Solo creed, solo creed,
Todo es posible, solo creed.
¿Aparecieron? De acuerdo ahora quien sea que haya sido está perdiendo su turno en la línea de oración. ¿Ven? Cuando yo llegue a casa, alguien escribirá una carta y dirá: “Bueno, nadie me dijo que mi tarjeta de oración fue llamada una noche”. ¿Ven? Pero esa es la razón por la que les pido que vean su tarjeta, si alguien es sordo y no puede escuchar, ellos no me pueden escuchar llamándolos. ¿Ve Ud.? Tarjeta de oración 4, A-4. Muy bien.

52 Ahora, el Señor tenga misericordia y bendiga, y que Su gran y justo Espíritu Santo brille sobre cada uno de nosotros, es mi oración. Ahora, por favor, manténganse en sus asientos, sean reverentes.
Ahora, yo quiero llamar a la dama. Venga acá. ¿Disculpe? Oh, número 4. Está bien. Está bien. Tráigalo para acá y póngalo en su lugar, por favor. Gracias a todos los que lo vieron, el hombre tal vez es sordo y él no pudo oír. Entonces tráigalo aquí, póngalo en su lugar aquí, si los ujieres lo hacen.
De acuerdo. Ahora, yo quiero que Uds. miren hacia acá y crean con todo su corazón, que Jesucristo, el Hijo del Dios viviente, está aquí para sanar y que se recuperen. ¿Lo creen Uds.? De acuerdo. Me gusta escuchar esa palabra “Amén”. Amén significa “así sea”, y eso es lo que nosotros queremos. Muy bien.

53 Billy, aquí está tu… De acuerdo, está bien. Esta es la paciente Ahora, señora, si hubiera alguna forma en el mundo de sanarla, Dios sabe que yo lo haría. Yo lo haría con mucho gusto, pero yo no podría sanarla. Ud. sabe eso y ¿cuántos de los que están aquí están conscientes de que yo no podría sanar a la mujer? Pues, claro que no. Yo no puedo hacer lo que Jesucristo ya hizo, ¿cierto?
Ahora, su sanidad ya está completa. Jesús la sanó hace muchos años cuando Él murió. Pero ahora, algo tiene que suceder para hacer que acepte su sanidad (¿es eso correcto?), algo que la haga a Ud. aceptar su sanidad. Muy bien.
Ahora, quiero que mire hacia acá, hermana, y crea con todo su corazón. Si Ud. cree que yo soy el siervo de Dios… Ahora, la razón por la que yo digo esto… Permítanme solo un momento. ¿Es un mensaje importante? La razón por la que yo digo esto… Y quiero que la audiencia antes que la unción me impacte, quiero que sepan esto.

54 La razón por la que a veces me escuchan decir, que hago que la gente diga que: “Cree en mí”, ¿ven? Ahora, la razón por la que yo digo eso no es para que me crean a mí como Él. Ciertamente que no, seguro. Es para que crean que yo les he dicho la verdad de que Él me ha enviado a hacer esto. Ahora, mire, cuando ese Ángel se encontró conmigo, dijo: “Si logras que la gente te crea”, ¿ven? “Si logras que la gente…”.
Pedro y Juan pasaron por la puerta llamada La Hermosa y dijeron: “Míranos”. ¿Es correcto eso?
Y Elías, cuando todos habían acudido a ese lugar, él dijo: “Si no fuera por el respeto que le tengo a este hombre justo, a Josafat, ni te viera”, ¿ven?

55 ¿Cuántos saben que Uds. podrían enviar su alma al infierno con un don Divino? Seguro que pueden. Uds. tienen que vigilar lo que están haciendo. ¿Cuántos creen que Moisés era el profeta de Dios? Digan: “Amén”. Él era el profeta de Dios, pero ¿saben Uds. lo que él hizo? Dios le dijo a él que fuera allá y le hablara a la roca. La roca ya estaba herida. ¿Es correcto eso? En lugar de que Moisés hiciera lo que Dios le dijo que hiciera, fue y golpeó la roca nuevamente. ¿Es eso correcto?
Bueno, eso partió absolutamente toda la Escritura en dos, allí mismo. Cristo no fue herido dos veces. Fue herido una sola vez. Nosotros solamente le hablamos a Él partir de ahora. ¿Es correcto eso?
Pero cuando Moisés golpeó la roca, eso rompió el programa completo de Dios y él había hecho exactamente lo que Dios le dijo que no hiciera, ¿ven? Pero él podía hacer eso de todos modos, ya fuera la voluntad de Dios o no. Eso parece extraño, ¿no es así? Pero no era la voluntad de Dios, pero él era un profeta. Él podía hacer lo que él quisiera y lo que su poder le permitiría hacer.
Pero, ¿qué hizo Dios después? Él lidió con Moisés y no le permitió pasar a la tierra prometida. ¿Es correcto eso? Él lo llevó arriba a un monte y dijo: “Aquí está”. Le permitió mirar la tierra prometida, lo hizo desmayar, dejó que los Ángeles se lo llevaran y lo enterraran.

56 Usted tiene que… Vea a Eliseo. Ese joven profeta era calvo, y los niños pequeños se burlaban de él por ser calvo. Decían: “Tú, calvo. Tú, calvo. Por qué no…”.
¿Saben Uds. lo que él dijo? Ese profeta se dio la vuelta y maldijo a esos niños y dijo: “Malditos sean”, supongo que en el Nombre del Señor, y antes de que esos niños regresaran a la ciudad, dos osas mataron a cuarenta y dos de esos pequeños niños inocentes. ¿Es eso Escritural? Pobres niños inocentes, pero un profeta enojado. Mejor tenga cuidado con lo que Ud. está haciendo. ¿Ven? Eso es correcto.
Así que de esa manera es aquí. Yo quiero ver lo que Ud. está haciendo antes de poner en una maldición de enfermedad. ¿Qué pasaría si Dios le puso algo a una persona, o le permitió a Satanás hacerlo, y Ud. y yo viniéramos con un don Divino y lo echáramos fuera antes de que se cumpliera la voluntad de Dios? Entonces Dios lidiara conmigo ¿Ven? Se tiene que ser cuidadoso.

57 Ahora, quiero que sepan que al mirar a la persona, al decirles que miren, se los pido para atraer su atención, ¿ven? Mírenme. Créanme. Hagan esto porque yo les estoy representando a Dios.
Ahora, quiero que hagan eso. Al igual que la mujer junto al pozo, Jesús dijo: “Dame de beber”, y comenzó a hablar con ella. De esa misma manera lo hago con Uds., es solo para ver lo que Dios va a decir. Hasta que Su Espíritu venga, yo soy igual que su esposo o cualquier otra persona. Yo no tengo nada en absoluto que pueda hacer. No hay nada que yo pueda decir ni nada. Yo simplemente tengo que dejar que Él lo haga.
Nosotros somos desconocidos el uno para el otro, y yo no la conozco, pero Dios la conoce. Él la conoce a usted, y yo sé que Ud. es Cristiana, porque si no lo fuera se tornaría oscuro alrededor de usted, pero en cambio es luz.

58 Pero oiga, Ud. acaba de ser sanada. Ud. fue sanada. Ud. ha sido sanada en esta reunión, de artritis o algo así, Ud. tenía eso y fue sanada.
Pero yo veo a alguien lejano. Ud. recibió una carta de alguien. ¿No es eso cierto? Y esa carta era de Indiana, mi estado natal, y se trataba de una mujer, una amiga suya, que tiene una… Es una mujer que tiene un problema cardíaco, y tiene algo que ver con la iglesia o algo así… No, es la esposa de un predicador, eso es lo que es… Es la esposa de un predicador. ¿No es así? Y esa mujer ha estado en mis reuniones. Veo el lugar abarrotado, pero ella no pudo conseguir una tarjeta de oración, y le escribió usted para que viniera y se parara en su lugar. ¿Es verdad eso?

59 Y Ud. tiene otra preocupación en mente. Permítame solamente un minuto. Sí, se trata de un niño o una hija, una hija, una niña de la escuela que tiene algún tipo de problema intestinal o estomacal. Ella es una persona nerviosa y alterada. Son espasmos en los intestinos, es lo que está pasando. Todo se va a poner bien. Todo va a estar bien.
Señor, en Quien habita el poder de visión, solo Tú puedes hacer estas cosas, y yo creo que esta noche, en un acto muy Cristiano esta mujer está representando a su amiga. Tú nos representaste a nosotros como un amigo. Dios conceda la petición. ¿Lo harás, por favor?
Atravesando el país, donde sea que esté la mujer, yo maldigo esa enfermedad de su cuerpo en el Nombre de Jesucristo y les pido a ellos, a sus seres queridos y amigos que ella está representando, sean sanados, y que el poder de Dios, que se conoce en cada parte del mundo y que puede estar en todas partes en cualquier momento; yo oro que a esas personas les sea confirmado en esta misma hora en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Ahora, hermana, yo he orado la oración de fe, y con todo mi corazón cuando yo estaba orando se tornó muy brillante, y yo creo que Ud. va a recibir exactamente lo que pidió. Dios sea con usted. Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”.

60 Ahora, eso es todo. Yo quiero que Uds. adoren a Dios. Yo no quiero que Uds. solamente mantengan su paz y todo. Yo quiero que Uds. sean reverentes cuando haya una visión, porque si Uds. no lo hacen, eso se mueve, pero quién puede negar la existencia de Jesucristo.
Yo ahora, como siervo de Dios, tomo la jurisdicción sobre cada espíritu. Nada, nada en el poder de la fe podría permanecer en su Presencia, y cada uno de ustedes, sentados en la audiencia que están enfermos, doy un solemne desafío por el mandato del Señor Jesucristo para que crean en Su Nombre y Él los sanará a cada uno de ustedes. Eso es correcto.
Si yo estuviera hablando por mí mismo, sería un mentiroso. Yo hablo de Jesucristo Él es la verdad. Si yo doy testimonio de mí mismo, daría algo errado, pero yo no doy testimonio. Dios da testimonio de mí de que yo he dicho la verdad, y les estoy diciendo la verdad de que Jesucristo los ha sanado a cada uno de ustedes.

61 Y cada uno de ustedes en este momento si tienen pecados que no han sido perdonados, confiésenlos y arréglenlo, y Dios los sanará, pero Él no puede sanarlos con un pecado que no ha sido perdonado. Satanás todavía tiene jurisdicción sobre Uds.
Ahora, tome mi palabra. Yo les estoy diciendo la verdad y Dios está dando testimonio de que es la verdad. Ahora, Uds. en la audiencia que no tienen ninguna tarjeta de oración, quiero que empiecen a orar… [Cinta en blanco]… que crean con todo su corazón mientras yo estoy hablando aquí en la plataforma.

62 ¿Cómo está, hermana? Ud. parece ser una personita muy amable. ¿Cree Ud. con todo su corazón que Jesucristo, el Hijo de Dios, ha resucitado de entre los muertos, que está viviendo en Su iglesia? Yo creo eso, y creo que Ud. lo cree. Ud. tiene algún tipo de problema de la sangre. La sangre está obstruida en… [Cinta en blanco]… pídale a Él, Dios se lo concederá. Dios le bendiga. Incline su rostro.
Dios que envías Tu poder, Tú dijiste: “Estas señales seguirán a los que creen. Si ponen sus manos sobre los enfermos, ellos sanarán”. Y esta pobre mujer, parada aquí esta noche sabiendo que cualquier segundo podría provocar una embolia. Su médico sabe lo mismo, pero Tú, oh Dios, has traído poder redentor, y yo reclamo un don Divino que me ha sido ministrado por un Ángel enviado de Dios, y ahora pido que este coágulo de sangre se disuelva en el Nombre de Jesucristo. Que eso la deje y que el médico no tenga que operar. Yo te pido esto en el Nombre de Jesucristo, creyendo que a través del poder de Dios a través de mi cuerpo, viene Su poder para hacer que esta mujer sea sana por medio del Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga, hermana. Vaya, y la paz de Dios sea sobre usted.

63 Sean reverentes. ¡Vaya! si tan solo pudiera quitar a esos críticos. Si Uds. me hacen daño, yo tengo una buena razón para llamar su nombre. No hagan eso. Uds. están obstaculizando a Dios. Dios les herirá con algo, tan seguro como estoy parado aquí en la plataforma. Uds. están obstaculizando a otros.
De acuerdo, hermana, mire hacia acá. No es mi intención referirme a estar molesto. ¿Cree Ud. que yo soy Su profeta? Ud. tuvo algún tipo de problema. Ud. tuvo un… es un problema renal. Ud. ha tenido una operación y creo que los veo quitando ese riñón. En la operación, ellos movieron un riñón, ¿no es así? ¿Hmm? Ud. también tiene algo aquí. Justo a lo largo… eso causa enfermedad, y cólicos, y escupe… es un problema de la vesícula biliar. ¿Es correcto eso?
Póngase de pie de esta manera solo por un momento. Hay un contacto con Ud. y esa niña parada allí. Esa es su hija, ¿no es así? Eso es correcto. De acuerdo. Siga su camino. Dios esté con Ud. y Dios le bendiga y la sane. Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”. Amén.

64 ¿Qué está pensando, hermana? ¿Le cree a Él? Este pequeño niño, sufres con algo mal en tus ojos, ¿no es así? El niño pequeño, yo veo gotas de sangre volando rápido. Él es alguien que sangra. ¿No es así? Ponga su mano sobre él.
Dios Todopoderoso, que levantó a Jesús de los muertos, Quien se paró en esta tierra como un hombre, vistió como un hombre, miró a la audiencia y supo exactamente lo que ellos estaban haciendo, lo que ellos estaban pensando. Él resucitó de entre los muertos, está viviendo entre los hombres esta noche, Dios sánalos. Yo ruego por esta bendición y la envío con el poder del Espíritu Santo en el Nombre de Jesucristo. Amén. Reciba su sanidad, hermana, ambos, Ud. y su bebé.

65 Señor, ¿cree Ud. que se va a recuperar de esa ruptura? ¿Lo cree? Problema de vesícula biliar, fue cuando Él lo hizo. Ya se terminó ahora. Puede irse a casa y Dios le bendiga.
Lo único que Ud. tiene que hacer es ingresar a ese canal. Él hará que… Él le sanará a usted. Eso es todo. Tenga fe en Dios. Bendito sea el Señor
¿Cómo está, señor? ¿Cree Ud. que yo soy el siervo de Dios?
¿Cree Ud. que esa hipertensión se fue estando Ud. allí, señora? ¿Al darle la mano, creyendo que Él le ha sanado y restaurado? Si Ud. lo cree, puede recibirlo. Dios le bendiga.

66 ¿Cree Ud. con todo su corazón, mi hermano? ¿Cree Ud. que yo soy el siervo de Dios? Ud. ha leído de mí y quería conocerme. Yo quiero darle la mano. Dios le bendiga. Ahora, míreme, ya que ha esperado por este momento. Si Ud. ha hecho eso, Dios tendrá que tener algún punto de contacto para usted. Si hay un abismo llamando, tiene que haber otro abismo respondiendo. Esa hora ha llegado para usted. Dios le bendiga. La vida no ha sido un lecho de rosas para usted.
Su problema está en sus intestinos. Yo veo que Ud. ha tenido algún tipo de operación o un corte, un absceso. Un médico cortó y lo veo mirando alrededor. Él quiere operarlo, pero Ud. ha orado y ha creído.
Yo veo que Ud. tiene algunos problemas en su casa también. Ud. tiene una esposa que tiene algo mal en la espalda. Es una vértebra deslizada. ¿Es correcto eso? Y yo veo a una mujer más joven que tiene una inflamación de alguna manera. Es su hija… es su nuera. ¿Es correcto eso? Y ella no pertenece a la Iglesia de Dios. Vaya a casa, hermano. Dios lo ha visitado y… Dios le bendiga.

67 ¡Aleluya! Amén. Sublime gracia de nuestro Señor Jesucristo. Uds. pueden llamarme un fanático si quieren, pero ¿cómo puede Ud. mantener la calma cuando el gran Dios Quien creó los cielos y la tierra y sostiene nuestras almas en Sus manos está en nuestra presencia? Estamos en Su Presencia ahora, trabajando: “Si hay uno entre vosotros que es profeta, Yo me revelaré en visiones. Y si lo que dijere aconteciere, entonces óiganlo”. Y déjenme decirles, Jesucristo está en el edificio ahora, el Señor Jesús ha resucitado para sanar a cada persona, salvar a cada persona, llenar a todos con el Espíritu Santo, dar cualquier bendición redentora por la cual Él murió en el Calvario. ¡Amén!

68 ¿Cómo está usted? Discúlpeme, solo quiero hablar con Ud. un minuto, ¿ve? Dios bendiga su corazón, hermano. Usted en verdad que quisiera verla a ella mejorar, ¿no es así? ¿Cree Ud. que ella lo hará? A usted le estoy hablando. Ud. no tiene ninguna tarjeta de oración para ella, ¿no es así? ¿No recibió una tarjeta de oración? ¿Cree Ud. que yo soy el profeta de Dios? Si Dios no la sana, ella no se puede quedar aquí mucho tiempo. Ese es un problema cardíaco. Ella está muy grave. ¿No es así? Veo que se mueve, su suéter saltando de esa manera, pero Dios puede sanarla. Créalo con todo su corazón ahora. Quiero que ponga su mano sobre ella. Ponga su mano, Ud. mismo, sobre su cabeza.
Dios, sé misericordioso. No la dejes morir, Señor. Ruego por esta bendición para nuestra hermana que está sentada semiinconsciente, la muerte está tocando a la puerta. Padre, en este momento, no sé lo que has dicho que haga. Yo solo sé lo que está mal con ella, y estoy intercediendo por ella en el Nombre de Jesucristo para que Tú le perdones la vida. Amén. Dios le bendiga hermano. Dios sea Jumalan rauha.

69 ¿Cree Ud. con todo su corazón? Ud. trajo a su bebé aquí, por una parte. Ella es muy dulce. Yo tengo una pequeña en casa así como ella está noche, más o menos de esa edad. ¿Cree Ud. que Dios puede revelarme acerca de ese bebé? ¿Cree Ud. que Dios escuchará mi oración? Y ahora, si Jesús estuviera aquí en la tierra en un cuerpo de carne, Ud. acudiría a Él. Ciertamente, Ud. lo haría. Ud. llevaría a su bebé. Bueno, entonces, por supuesto, Su cuerpo ha sido recibido en el cielo, pero Su Espíritu está aquí, y ahora nosotros somos Su cuerpo, y esa es la razón por la que Ud. la trajo a mí.
Ahora, si Él está en mí como yo afirmo que lo está por el Espíritu Santo, obrando a través de un don Divino (Esa es la salida), entonces Él puede hablar a través de mí y decirme lo que está mal con ese bebé. ¿Es correcto eso? Y si Él lo hace, entonces Ud. aceptará la sanidad del bebé. El bebé sufre con un problema estomacal. ¿Es correcto eso? Se trata de secreciones de más de ácido y sus riñones le afectan. ¿No es así? Es provocado por una condición nerviosa.

70 Y Ud. también—lo heredó de usted, y Ud. es una persona nerviosa, y tiene un trastorno femenino, que es un absceso, y eso está en el lado izquierdo, y eso causa un flujo. ¿Es eso correcto? De acuerdo. ¿Cree Ud. que yo soy Su profeta? Deme a su bebé
Satanás, tú que ataste a este niño, yo como siervo de Dios, lo sano de esta condición en el Nombre de Jesucristo hago esto bajo la autoridad del Dios Todopoderoso que envió a Su Hijo Quien lo prometió. Amén.
Señor, yo pongo mis manos sobre ella, mi hermana, para sanarla de esta condición, no mis manos, sino representando las Tuyas, y en el Nombre de Jesucristo, yo maldigo la enfermedad. Y Satanás, tú estás expuesto. Sal de ella en el Nombre de Jesucristo. Amén. Tome a su bebé y vaya a casa ahora. Van a estar bien. Dios le bendiga.
¡Oh, gracias sean dadas a Dios que nos da la victoria por medio de Jesucristo, nuestro Señor! ¿Cree Ud. que yo soy Su siervo, señora? Ese bocio la dejó entonces, señora. ¿Lo cree? Ud. tuvo problemas con la garganta sentada justo al lado de ella también. ¿Acepta Ud. su sanidad? Dios le bendiga. Eso la impactó durante un rato, ¿verdad? Pero ha terminado. Dios le bendiga.

71 Oh, Dios es tan misericordioso. ¿Cree Ud. ahora? Ud. es diabético ¿Cree Ud. que Cristo le va a sanar? Ciertamente Él lo hará. Él es su transfusión de sangre del Calvario. Este no es su hogar. Ud. ha venido del Norte. Ud. tiene un marido en un hospital que tiene problemas cardíacos. ¿No es así? Quiero que Ud. vaya también y le imponga las manos, que él se recupere en el Nombre de Jesucristo.
Tengan fe en Dios. Si Uds. pueden creer… ¿Están creyendo todos? ¿Están unánimes? ¿Creen Uds. que el Espíritu Santo va a hacer esto ahora por cada uno de Uds.?

72 Muy bien. Venga, señor. Problema cardíaco y artritis, pero Dios lo ha sanado. Puede bajar de la plataforma. Diga: “Gracias a Dios”. El hombre es callado, pero él tenía una fe solemne.
¿Creen Uds. que Él va a hacer que todos Uds. sean sanos? Acabo de mirar a alguien… De acuerdo, señora, venga. El problema del riñón la dejó mientras Ud. estaba parada en la línea hace un rato.
¿Quiere sanar de ese problema de vesícula biliar, señora, sentada allá atrás? Sí, Ud. que volteó la cabeza y miró hacia atrás. Póngase de pie y diga: “Yo acepto mi sanidad” y sea sana. Dios le bendiga. Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”.

73 ¿Cree Ud., señor? Muy bien, venga acá. Ud. tiene varias cosas mal, muchas complicaciones. También no oye bien, pero Ud. ya no está así. Aquí, yo le mostraré. ¿Puede escucharme? ¿Me escucha? Cuando Ud. estaba sentado ahí mismo, una sensación muy rara vino sobre usted, ¿no es así? Ahí fue cuando Ud. fue sanado, ¿ve? [El hermano habla.] Eso también está sanado. Dios le bendiga. Sí señor. Baje de la plataforma regocijándose, agradeciendo a Dios.
Venga. Ud. era la pequeña niña que su madre, o algo que yo vi, su madre o alguien hace un rato. ¿Es correcto eso? Usted no parece, pero Ud. está anémica. ¿Es correcto eso? Pero Jesús le va a sanar ahora. ¿Cree Ud. eso? Me gustaría bendecirla en Su Nombre. Venga acá.
Señor Jesús, Tú dijiste: “Todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo”. Esas fueron Tus palabras, Señor, y en el Nombre de Jesucristo, yo desato a esta niña de esta condición en la sangre. Amén. Vaya, hermana. Ahora, Ud. se va a poner bien, y quiero que siempre recuerde eso, querida. Es posible que tengas una pelea más adelante en la vida. Pero quiero que recuerdes eso cuando vayas a la escuela y donde sea que vayas, testifica de la gloria de Dios. Dios le bendiga. Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”.

74 Si Ud. lo cree, podría incluso ver sin sus anteojos, e ir a casa, ser sanado. ¿Cree eso? De acuerdo. Dios le bendiga y Jesucristo lo sane. Amén. Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”.
Yo vi a alguien presionando su costado. Es una dama con los lentes puestos, mirándome, sentada justo en la esquina de este poste. Ud. sufre con vesícula biliar, ¿no es así, hermana? Crea con todo su corazón, Ud. puede sanar ahora mismo e irse a su casa y eso nunca más la molestará. Dios le bendiga.

75 Venga, señor. La razón por la que eso actuó sobre ella de esa manera es por usted. Ud. tiene un problema estomacal ¿Lo ve? Y mucho de eso se debe a un trastorno de la vesícula de lo que Ud. no sabe nada al respecto, eso provoca espasmos en el estómago. Ud. está sanado. Vaya a casa y coma. Dios le bendiga. Ud. es un buen creyente Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”.
Tengan fe. No duden. Yo creo que cada persona que está aquí puede ser sanada ahora mismo. Pero yo sé que Ud. está sanado. ¿Cree que está sanado antes de venir? Ud. no tendrá más artritis entonces. Baje de la plataforma regocijándose, diciendo: “Gracias, Señor Jesús”, y sea sanado. Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”.
Muy bien. Está bien, venga, señora. ¿Cree Ud. señora, con todo su corazón? Quiero que ponga su mano en mi hombro. Ud. desea recuperarse de esa diabetes y ser sanada, e irse a casa. ¿No es así? Simplemente avance y siga por este camino, y solamente diga: “Gracias al Señor”.

76 ¿Cuántos de Uds. quieren ser sanados? Levanten la mano y digan: “Yo quiero ser sanado”. Ahora, mientras tienen las manos levantadas, colóquelas uno sobre el otro. Eso es lo que yo quería que hiciera, ponga su mano sobre la niña… [Cinta en blanco].
No sé por qué. Yo veo a una mujer con un vestido de aspecto verde. El Espíritu de Dios está alrededor de la mujer, pero ella volteó la cabeza. Ella tiene las manos levantadas de esta manera. Yo no lo sé. Algo está sucediendo. La mujer está en profunda sinceridad. Inclinemos nuestros rostros.

77 Oh Dios, nuestro Padre, en Cuya Presencia ahora se nos permite estar, nosotros estamos en deuda contigo, oh Dios. Somos indignos de poder pararnos en este día del mal. Parece que todo el mundo se está cayendo a pedazos, y en esta hora tan oscura poder ver a nuestro Señor Jesús en Su poder resucitado, manifestándose a Sí mismo a través de señales y prodigios.
Padre misericordioso, si Tu siervo ha hallado gracia delante de Tu ojos, te ruego que Tú seas misericordioso esta noche para responder mi oración, y que estas cosas que pido puedan cumplirse. Concédelo, Señor. Tú eres Dios eterno… [Palabras inciertas]… Tu Hijo Cristo Jesús. Tú estuviste con Tus apóstoles… [Palabras inciertas]… Ángel estuvo allí [Palabras inciertas] y Tú estás aquí esta noche. Y dentro de poco, te veremos cara a cara. Oh Dios, ten piedad de nosotros. Suplicamos misericordia. Somos pecadores indignos que Tú has salvado por Tu gracia, ahora, estamos muy agradecidos de ser Tus hijos, y yo te pido que sanes a todos los mortales que están aquí esta noche.

78 Que el Espíritu del Señor Jesucristo baje, se establezca, venga sobre esta audiencia, y que la penumbra del temor, la duda y la incredulidad se alejen. Señor, yo creo que Tú nos darás… [Palabras inciertas]… solo un toque de Tu presencia, ellos lo recibirán. Solo mueve esta penumbra lo suficiente como para que sus ojos espirituales se abran para ver lo que está parado aquí en el edificio esta noche, para ver Tu presencia que es Omnipotente.
Oh, Señor, en Tu misericordia, oro Dios que Tú lo hagas; haz retroceder los poderes del enemigo. Tú, Satanás, quien ha hecho este mal a los hijos de Dios. El Señor Jesús te maldice, y en el Nombre de Jesucristo deja a cada uno de ellos. Sal de ellos y vete a la oscuridad exterior. Todos los espíritus del mal que están aquí se sujeten a este mandato. Como siervo de Dios, te lo ordeno por el Dios viviente, que te apartes de todos aquí y que el cojo camine, que los ciegos vean, que sean sanados los problemas del corazón, que sean sanados los cánceres, que todo aquí se resuelva en el Nombre de Jesucristo , el Hijo de Dios, lo pido. Amén.

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