S.178 53-1204  En Tu Palabra 

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OBRAS DEL MENSAJE

En Tu Palabra

West Palm Beach, Florida, E.U.A.

53-1204

1 Gracias. Buenas noches, amigos. Estoy muy contento de estar aquí en esta noche en el servicio de nuestro Señor Jesucristo, y que Sus bendiciones reposen sobre cada uno de Uds., es mi oración.
Y sin duda estamos muy contentos de oír los reportes de las personas que están siendo sanadas, me vino la otra noche cuando el Espíritu Santo estaba parado sobre una mujer que estaba postrada sobre una camilla atada con artritis. Le dijo que se levantara y se fuera a casa y acabo de oír que está haciendo los oficios de la casa y trabajando por allí [palabras confusas]. Vean, si solo escuchan y hacen lo que Él les dice, siempre les irá bien. Nunca estarán equivocados cuando le sirven al Señor Jesús.
Quiero que lean algo de Su Palabra, esto se encuentra en el libro de San Lucas en el capítulo 5.
Y aconteció, que estando Él junto al lago de Genezaret, las gentes se agolpaban sobre Él para oír la Palabra de Dios.
Y vio dos barcos que estaban cerca de la orilla del lago: y los pescadores, habiendo descendido de ellos, lavaban sus redes.
Y entrado en uno de estos… barcos, el cual era de Simón, le rogó que lo desviase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde el barco a las gentes.
Y como cesó de hablar, dijo a Simón: Tira a alta mar, y echad vuestras redes para pescar.
Y respondiendo Simón, le dijo: Maestro, habiendo trabajado toda la noche, nada hemos tomado; más en Tu Palabra echaré la red.
Que el Señor añada bendiciones a Su Palabra mientras hablamos con Él en oración si así lo desean.

2 Nuestro Padre celestial Te agradecemos en esta noche por Tus misericordias y bondades que nos has otorgado sabiendo que somos indignos de estas bendiciones, más por la gracia las hemos recibido por medio de la fe en Jesucristo Tu Hijo amado.
Estamos muy contentos en esta noche de saber que una vez estábamos alejados de Ti, y nos acercasteis por medio del derramamiento de la sangre del Justo, el inocente por la culpa de nosotros, la culpa, pecadores indignos que han sido traído a Dios de tal manera que somos hijos e hijas Suyos por medio de la gracia de Jesucristo. Y luego estando muertos en Cristo tomando la simiente de Abraham, somos herederos de acuerdo a la promesa si caminamos en los pasos del fiel Abraham.
Cuánto Te agradecemos por la vida de Jesucristo. Cómo Él vino y tomó nuestro lugar como pecadores, no conociendo el pecado se hizo pecado por nosotros, y muriendo en el Calvario pagando la pena de muerte y tomando a estos con Él, su alma ascendió al infierno, más no era posible que Él fuera un sustentador de eso sino que Dios lo levantó al tercer día.

3 Fíjense, Él se sienta a la diestra de Dios, el Padre haciendo intercesiones por nosotros, y venimos esta noche en Su nombre, sobre Su Palabra que dice: “Cualquier cosa que deseareis cuando ores, creed que la recibes, y la tendréis”.
Ahora, creemos que recibiremos lo que pedimos por causa de nuestra confianza que está en Jesucristo quien habló estas palabras. Y ahora bendícenos a todos. Sana al enfermo, salva al perdido, trae de vuelta al descarriado, Señor, al reino de Dios.
Concédelo, Señor, y que el Espíritu Santo nos encierre en Su presencia y en Su gloria porque Te lo pedimos en el nombre de Jesucristo, Tu Hijo. Amén.
Siempre estamos más que felices de hablar con las personas por un momento. Sin duda que yo no soy un orador, pero me agrada hablar de las bendiciones de nuestro amado Señor Jesucristo y de lo bueno que Él ha sido.

4 Sobre la lectura de la Escritura en esta noche, antes de eso, viene a mi mente que tenemos dos noches más para estar con todos ustedes. Debo darme prisa para volar a Chicago, y solo Dios sabe a dónde después, tal vez en el extranjero. Estoy seguro que todos Uds. oran por nosotros.
Y noten, les amamos con amor cristiano imperecedero, lo más cálido del compañerismo cristiano. Yo hago eso. Siempre recordaré cuán fieles son Uds. el pequeño grupo que se quedó con nosotros todas las noches aquí en West Palm Beach.
Anoche yo estaba… bueno, yo no sé si llamarlo predicación. Yo estaba hablando acerca del Señor y supongo que eso es… como que yo estaba…. Eso me pone nervioso un buen rato—como en una condición estresante. Y luego algunas veces yo… Ellos me dejan continuar y hablar un poco o predicar, y eso como que me relaja, pero las visiones vienen constantemente, pues, eso me debilita.

5 Estoy seguro que los creyentes cristianos, no lo pueden entender. Yo tampoco, pero sabemos que es la verdad. Dios así lo dijo. Y nos damos cuenta que eso saca algo de usted. Es como Daniel, un profeta, en la Biblia. Él vio una visión. Dijo que lo perturbó eso en su cabeza por varios días.
En otras palabras, una visión lo pone a Ud. en dos mundos al mismo tiempo. Ud. está en este mundo aquí y ahora, y también está en otro mundo, y Ud. está hablando allí sabiendo que su voz es escuchada allá atrás. Una vez que Ud. esté allá, Ud. solo vea y espere lo que hará por Ud.
Luego muchas de esas… después de un tiempo la visión lo pone en un lugar donde Ud. no puede saber o decir si está aquí de este lado o está allá. Ud. solo… Y solo—es solo un lugar para mí solamente. Y eso como por seis semanas que constantemente estoy yendo. Más o menos mientras tengo servicios como estos por mucho tiempo.
Yo vengo aquí porque los amo a ustedes. Nunca vengo aquí porque tuve un montón de patrocinadores. No tenía ninguno. Y no me interesé cuán grande fuera el número de patrocinadores. Lo único que quiero hacer es venir para acá y hacer lo que pueda para la gloria de Dios y que Dios ayude a la gente. Yo sé que Él lo ha hecho, y sé que lo ha hecho por medio de la enseñanza del Evangelio y la obra del Espíritu Santo, cosas han sido hechas que pueden emerger en los años por venir. No sabemos lo que sucederá. Solamente Dios lo sabe.

6 Pero siempre es un regocijo estar entre los hijos de Dios, y creo que en esta misma ciudad, y justo en esta audiencia, Dios ha elegido a los hijos que están sentados aquí en esta noche, y tengo el privilegio de estar con ellos. Uds. saben que me hace sentir tremendamente bien el saber que estoy aquí con los hijos e hijas de Dios.
Y ahora vamos al texto solo por unos momentos. No los retendré pero solo un poquito. La lectura de la Escritura es acerca de Jesús. Dicen que el gentío se aglomeraba sobre Él para oír la Palabra de Dios.
¡Vaya! Eso muestra que estaban hambrientos; ¿no es cierto? Ud. no puede hacer que la gente se interese por la comida hasta que les da hambre, pero cuando les da hambre entonces verdaderamente pueden hablar acerca de la comida.

7 Y es de esa manera, si ellos no se… si Ud. no está interesado en Dios, Ud. no le puede hablar a las personas de Dios, pero cuando ellos tienen hambre y sed de justicia, Dios dijo: “ellos serán saciados”. Pero primero tiene que haber hambre y sed. Verdaderamente tiene que desearla.
Es como la sanidad, si una persona viene y ellos están confiando… Bueno, el médico dice: “Tal vez pueda sacarlo de eso en unas semanas”. Bueno, entonces ellos no confían mucho en Dios. Pero cuando el médico les dice: “Es el fin. Ya se hizo todo lo que se puede hacer”.
Entonces es cuando las personas comienzan realmente a orar, y comienzan a ponerse al día con Dios. Ud. va a derribar las supersticiones y los altares de otras clases, y comienza a arreglarse con Dios. Y entonces en esa última fase, esa es la manera que Ud. ve un milagro hecho, cuando las personas entran en una condición de desesperación.
Ahora, espero que nadie aquí entre en esa condición de desesperación. Espero que eso no exista en esta región. Espero que no exista entre estas personas, y yo estoy muy, muy contento.

8 Si no estoy equivocado, ¿No es esta la señora que estuvo sentada en una silla de ruedas por bastante tiempo? Me alegra que ya no esté en la silla, en esta noche. Si Dios sanara a esta otra señora sentada en una silla de ruedas, eso haría que todos se aparecieran en nuestro medio hasta donde sé, ¿ven?
Sillas de ruedas o camillas, o lo que sea que haya y no ha habido uno, hasta donde yo sé, que nunca me haya mencionado sobre ello, a no ser por la grabación que muestra que siempre ha estado en la plataforma. Ellos solo se sientan y oran y cuando lo hacen, Dios solo muestra donde está el problema y les dice que se levanten y se vayan. Eso es solo [palabras confusas]. Yo no podría sanar a nadie. Es Dios que ya lo ha hecho. Si ellos oran, entonces Dios mostrará lo que tienen que hacer. ¿No es eso maravilloso? Por eso lo amo a Él.
En lugar de tomar ese texto, quiero darles solo un poquito ahora porque estoy débil en esta noche, muy débil. Eso es… no físicamente débil. No estoy ni un poquito débil de esa manera sino que es otra debilidad de la que no puedo hablar. No sé lo que es, es algo que parece como que nos cansamos, y Ud. no puede pensar correctamente, más no sé qué clase de debilidad es, pero sin duda eso lo cansa.
Yo solo quiero hablar con Uds. algo sobre mi propia… Hablemos… Quiero hablar con Uds. de mi propia vida privada por unos momentos. Algo viene a mi mente de las reuniones.

9 Solo… hay muchas cosas que suceden, y Uds. lo saben, cada uno de ustedes. Hay cosas que solo Dios y yo sabemos, y es de esa manera en su vida. Eso es así en la vida de cada uno. Solo Dios y Ud. saben eso.
Y muchas veces he escuchado a la gente decir: “Hermano Branham, ¿Cómo ve Ud. las visiones? ¿Cómo hace esto?”
Bueno, tan pronto le diga a Ud., “¿por qué Ud. tiene los ojos azules?” “¿Por qué Ud. tiene los ojos marrones?” ¿Por qué Ud. tiene una oreja del otro lado de la cabeza?“, Ahora, esa es la misma pregunta.
“Dios lo puso allí” Ud. dice. Pues, es de esa misma manera, ¿ven? Es de la misma manera. Es solo que… no hay nada que Ud. pueda ponerse en Ud. mismo. Dios cuando Él… estamos en esta tierra, esas cualidades están en Ud. para distintas cosas. Como por ejemplo, esta mujer músico aquí, yo quiero que mi pequeña niña sea… haga lo mismo que hace esta señora aquí, que toque música. Bueno. Fíjese, si eso está en ella, ella lo hará. Si no lo está, no le hará ningún bien darle lecciones porque nunca lo va a lograr.

10 No hace mucho aquí yo estaba comprando para mi pequeña bebé uno de esos pianitos para navidad. Oh, creo que cuestan un dólar y veinticinco centavos o algo así. Es como de este tamaño y Yo estaba… tenía mi dedo tratando de agarrar una nota en el pianito, Uds. saben. Tenía teclitas y yo jalaba mi mano. Yo estaba tratando de tocar algo y mi esposa, ella sabe como dos acordes, entonces ella estaba intentando mostrarme cómo hacer ese acorde o algo similar. Yo estaba parado allí tratando de aprenderlo, y salió un muchachito. Oh, muy pobre, el pequeño con aspecto y con ropa andrajosa. Y él dijo… sus dientes salidos de enfrente y su cara necesitaba una lavada, y sus pantaloncitos estaban harapientos y sucios, y él me miró, dijo: “Señor, ¿Qué está intentando hacer?

11 Dije: “Bueno, hijo, yo me estaba preguntando”. Dije: “Estaba tratando de presionar esta tecla para formar un acorde aquí”.
Y él dijo: “déjeme ver cómo lo hace Ud.” Bueno, yo traté.
Y él dijo: “¿Me permite intentarlo?”
Yo le dije: “claro que si puedes”. Él puso allí ese aparatito y tocó una melodía tan bonita como nunca la hubiese escuchado en eso. Él sabía cómo tocarlo, y luego él me miró como sonriendo abiertamente y caminó hasta allá y había uno de estos pequeños saxofones, sabe, como de este tamaño, en esas pequeñas tiendas que tienen las cosas económicas para los niños. Entonces…
Y él agarró una de estas cositas aquí y tocó: Noche de Paz, simplemente tan bonita como nunca la había escuchado. Correcto, y yo dije: “bueno, hijo, ”¿Alguna vez tomaste clases de música?“ Él ni siquiera sabía lo que era eso.

12 Entonces, él agarró un tubo de gas allá atrás que el Sr. Rusher había cortado, y lo sopló y tocó: “Star Spangled Banner” [himno de Estados Unidos-Ed.] con ese tubo de gas. Ahora allí… Yo le dije al Sr. Rusher quien era de fe católica, yo le dije… Nosotros éramos compañeros de escuela. Yo dije: “Al, sabes de lo que estoy hablando. Ese muchacho no necesita lecciones de música. Él nació de esa manera. Es correcto, y él no necesita eso. Es sencillamente un don.
Y ahora Ud. escucha a estos cantantes que salen al aire. Estos sujetos todos diferentes. No quiero mencionar nombres en público, pero el hombre se hace millonario al cabo de una semana o dos solo cantando canciones en estos programas, y América se ha llenado de bombo y platillo, y toda clase de programas, y demás, al punto que las otras naciones se ríen de nosotros por nuestras tonterías.

13 Es solo que alguien cuenta chistes o canta alguna canción. Bueno, sin duda que estos sujetos, o mujeres, son buenos cantantes, y son personas con talento pero Uds. saben que Dios los hará responder por lo que han hecho con sus talentos. Es correcto, es mejor que lo estén usando para el reino de Dios. Es la verdad. Entonces solo tengamos… cualquier cosa que tengamos, usémosla para el reino de Dios, cada talento que tengamos, pongámoslo para el reino de Dios.
Fíjese, yo estaba pensando en una cosa en particular que me ocurrió una vez en una reunión. El hermano Bosworth estaba allí. ¿Hay alguien aquí en esta noche, supongo que no de Indiana, que estaba en la reunión de Fort Wayne? Supongo que no o alguien de aquí de la audiencia que estaba por allá, y que no fue anunciado por toda la nación. Entonces ellos estaban… de todos modos ellos tenían una maravillosa reunión, y todo estaba repleto y atestado de gente y todo en esta gran, maravillosa sanidad.

14 ¿Cuántas personas aquí pertenecen a las Asambleas de Dios? Veamos sus manos. Ud. leyó en el periódico un artículo de una niñita y, ¿cuántos leyeron este: “Nosotros el Pueblo”? Ese libro que es… es un libro internacional y en este aparecía: “Nosotros el Pueblo.”
Una niñita ciega había venido a la plataforma, y yo solo la cargué en mis brazos hasta que Dios le devolvió la vista, ella apareció en el periódico de las Asambleas de Dios. Y este aparecía en: “Nosotros el Pueblo”. Y también apareció en varias revistas.
Esa noche nos habíamos ido a casa y una señora de nombre Morgan, ahora ella vive en la Avenida Hendricks 411 o Avenida [Nombre confuso] mejor dicho, en Jeffersonville, Indiana. Ella es una graduada de veintiún años, una enfermera en la clínica Mayo. Ella pesaba cuarenta y siete libras de cáncer cuando llegó al lugar. La consumió y ella tenía ochenta [Palabras confusas] los tratamientos profundos de rayos X y se me olvida como se llama cuando todo el cáncer solo avanza. Ella estaba inconsciente y Jesucristo la sanó, hace ocho años, y ella está activa como enfermera.
Ellos se acaban de mudar allá, compraron su casa y se mudaron a Jeffersonville. Ellos la trajeron a Louisville, Ella estaba en la lista de los desahuciados. Solo vaya a Louisville para ver si hay un doctor presente, cualquier cosa. Ud. verifique la lista de los desahuciados con cáncer en Louisville y Ud. verá el nombre de la Sra. William P. Morgan. En la lista de los desahuciados publicada de hace ocho años.

15 Venga para Indiana y se la presentaremos. Es una mujer muerta por ocho años, pesaba sesenta y cinco libras [29 kilos aproximadamente-traductor] y está en perfecta salud [Palabras confusas] ni siquiera ha tenido un resfriado desde entonces. Ella estaba con nosotros en Fort Wayne, y cómo el Señor la ha bendecido, ella solo quiere seguir adelante y hacer que la gente se sienta cómoda cuando tuviéramos una reunión cerca y algo.
Ella está asistiendo a los enfermos ahora. Ella nació para ser enfermera, y ella sabe cómo manejar a los pacientes, y demás. Y puede imaginar cómo está su teléfono todo el día activo. Y es por eso que ella viene a las reuniones para asistir a los enfermos para que se sientan más cómodos en sus camas y demás.
Bueno, allí está un hombre, el Sr. Leinman quien era amigo del secretario privado de los reyes, y él tenía esclerosis múltiple. Y aquel hombre se parecía al esposo de ella. Y ella estaba tan… quería hacer algo por él. Y ella siempre me estaba diciendo cuando subiríamos al hotel.
¿Cuál era el nombre de aquel hotel donde nos estábamos quedando? Indiana—Hotel Indiana.

16 Y entonces solo tuvimos que… alguien allá en la puerta lo dejará entrar. Había una multitud de personas. De algún modo, yo le dije a la Sra. Morgan… Desde luego, no les pude—Pude tener algunas para darle a él una tarjeta de oración, pero no podía llamarlo a la plataforma a menos que su nombre fuera llamado. Eso es soberanamente, y eso depende de Dios. Yo dije: “Eso es todo lo que puedo hacer” Dije: “solo díganle que ore”.
Fue alrededor de, después de la noche pasada, diez años que él había estado limitado y el periódico tenía su fotografía, donde él estaba allí postrado en la cama con su máquina de escribir, y las demás cosas. Él era un hombre de negocios. Y junto a él estaba sentado un hombre tan lisiado con la artritis que ni siquiera podía mover las manos, de esta manera.

17 Luego al mismo tiempo cuando yo… Ellos habían intentado levantar al hombre, se suponía que lo se lo llevaría al día siguiente, y estaba postrado en la plataforma, y la gente que pasaba, estaba caminando sobre su camisa blanca y demás. Ellos lo habían llevado atrás y lo habían sentado en una silla.
Yo estaba hablando… Un bebito con pies deformes vino. ¿Recuerdan al bebé con los pies hacia afuera? Había visto en la visión lo que había causado eso… y que había sucedido.
Agarré de un lado al bebé, y les pregunté a los padres el secreto, lo que hacían en la línea de control natal y cosas que no estaban bien. Entonces hablé con ellos en privado. Y luego ellos… les pedí si harían determinada cosa y ellos dijeron que sí lo harían. Yo dije: “Ahora, quiten el brazalete del bebé”.

18 Y ellos se sentaron y cortaron esos retenedores del bebé y sus piececitos estaban tan normales como podían estar. Salió caminando. Entonces en la…
Durante este tiempo, este Sr. Leinman estaba mirando hacia afuera había visto una visión que vino sobre él, lo había visto salir a él y primero yo… esta estaba sobre el Sr. Leinman, pero el Ángel del Señor… no parecía ser el Sr. Leinman, este hombre era un agricultor, parecía que estaba en un tractor o algo así. Y luego volví a mirar, y luego vi al mismo tiempo al Sr. Leinman.
Entonces les dije a los dos que Jesucristo los había sanado, y el Sr. Leinman saltó sobre sus pies, y él estaba parado allí. No se había parado sobre sus pies en diez años. Estaba completamente paralizado [Palabras confusas] con la esclerosis y saltó sobre sus pies y comenzó a correr por el pasillo gritando a todo pulmón.
Y aquí este hombre postrado con artritis seguía llorando, y miré de nuevo para ver que quería él que yo hiciera, él me quería tocar. Entonces me bajé de la plataforma, y él solo tocó mi abrigo. Ahora, Uds. saben que no hay nada en un abrigo o un algún hombre, sino más bien era la fe de él. Eso es lo que… y él lo hizo, y Dios lo sanó.

19 Y recibí una carta de ellos, como un mes después de eso, que el Sr. Leinman salió y manejó su carro por la carretera. Y resultó que él miró hacia afuera en el campo, y vio a este hombre arando. Y el Sr. Leinman saltó de su carro y se dirigió hasta él, y él se bajó de su tractor rápidamente y se dirigió hasta el Sr. Leinman, y ellos se abrazaron el uno al otro y estaban gritando y chillando allá en el medio del campo.
Puede imaginarse lo que pensaron los vecinos, uno abrazando al otro y el otro agarrando a este. Uno postrado por años con artritis y el otro postrado con esclerosis múltiple en la espina dorsal y allá fueron sanos los dos.
Al día siguiente que ellos habían averiguado en qué hotel se estaban quedando, y donde estaba la gran reunión. Fíjese, Ud. como que tiene que mantener eso en privado, Uds. saben, porque tengo que tener tiempo para orar y así sucesivamente, y el pequeño botones subió y dijo: “Oiga, hermano,” dijo: “Ud. ni siquiera podrá salir por la puerta hoy”.
Y yo dije: “¿Qué sucede?”
Dijo: “Supongo que hay no menos de treinta y cinco o cuarenta personas paradas allí esperándolo a Ud. en el recibidor”. Bueno, él dijo: “Le diré qué hacer entonces”. Dijo: “Deme un tiempecito para que arregle una forma para que Ud. salga a desayunar”.

20 Y yo dije: “Muy bien”. Entonces la Sra. Morgan estaba en la otra habitación, y ella entró. Y entonces mi hermano había entrado y me había dado un buen regaño aquella mañana.
Y él dijo: “No te entiendo Bill”.
Y yo dije: “¿Qué sucede?”
Y él dijo. “Aquí adentro hay un hombre que vale cien mil dólares, parado allí intentando verse contigo, y tu escogiste a ese viejo vagabundo ayer [Palabras confusas]. Y él durmió contigo anoche”.
Dije: Claro que sí. “Eso es correcto”. Ellos le trataron de conseguir una habitación a él y no lo logró. ¿Ves? Esa era la idea“. Yo dije: ”Él simplemente—no pudo conseguir una habitación“. Dije: ”Aquel hombre se puede valer por sí mismo, pero este no, ¿ves?“
Entonces dije: “¿Están aquí arriba la madre y la Sra. Morgan?”

21 Dijo: “Sí”. Entonces el botones vino y me buscó, y bajamos. Llegamos al elevador, bajamos las escaleras hasta el sótano, escalamos sobre algunas cenizas, y demás, y salimos por un acceso secreto por allí. Salí en un callejón, y comenzamos a bajar por la calle. Y eso fue cuando este hombre de Canadá, supongo que hay algunos canadienses aquí, que son propietarios de ese lugar allá arriba.
En un momento les diré su nombre. No es el Hudson Bay. Es un… No me recuerdo del nombre del lugar ahora. Simplemente se me ha olvidado y… bueno, eso es extraño pero yo… Eran dos hermanos que… Y eran dueños de algo, algo como las tiendas de Sears y Roebuck que están por todo el Canadá. No me puedo recordar el nombre de las tiendas.
De todos modos, una mañana antes él estaba sentado en un pequeño restaurante, allá arriba donde yo estaba comiendo, y un caballero como él no dijo nada, pero cuando salí el desayuno ya había sido pagado. Y me encontré con él, y él tenía un problema del estómago. El Señor lo sanó. No hace mucho aquí se paró un gran Cadillac azul, se paró frente al lugar donde estaba y era él. Y él estaba visitando Estados Unidos una vez más y pasó por aquí y dijo: “Yo solo quería decir, hermano Branham, que puedo comer cualquier cosa que quiero”. Dijo: “Simplemente fui normal, perfectamente sanado”.

22 Y así que íbamos para el mismo lugarcito. Creo que es llamado, si no me equivoco, Yankee Doodle o algo similar. Era un lugarcito donde estábamos comiendo, e íbamos subiendo la calle. Y mientras íbamos subiendo a ese lugar algo me detuvo y dijo: “Gira a tu izquierda”.
Ahora, esta es mi propia vida privada. ¿Ven? Dijo: “Gira a tu izquierda”.
Y yo dije: “Vamos por esta vía”.
Y la Sra. Morgan dijo: “Hermano Branham hay un lugarcito al que vamos”.
Yo dije: “Algo me dijo que fuera por esta vía”. Y yo tenía mi abrigo levantado así, y giramos por esa vía“, y traía en mis brazos a mi niñita, ella, y yo, y mi esposa, y nosotros…
Y ella dijo: “Bueno, ¿hacia dónde vamos?”
Yo dije: “Yo no sé. Solo siga caminando”. Yo dije: “El Espíritu Santo me dijo que caminara por este rumbo.” ¿Cree Ud. que los hijos de Dios son guiados por el Espíritu de Dios? Desde luego, ellos son los mismos. Y entonces nosotros… Yo seguí caminando. Me detuve y allí había un lugar llamado la Cafetería de Miller. Creo que es una cadena. Las tienen por todo el país, y estaba justo en ese lugar.

23 Yo dije: “Bueno, entremos aquí, tal vez el Señor quiere que entre aquí”. Cuando entré, me senté a la mesa, y me trajeron pan tostado con mermelada y me senté. Y mi esposa trajo algo para el bebé y demás, y nos sentamos. Y justo cuando me senté oí a alguien decir: “Alabado sea el Señor”.
La Sra. Morgan dijo: “oh-oh. Ahora, está atrapado, ¿no es cierto?”
Y yo dije: “Yo no sé. Es algo. El Señor me dijo que entrara aquí”. Y en unos momentos ella se levantó, caminó para allá, y dijo… la señora. Ella dijo: “Ud. cree en la guianza del Espíritu, ¿no es cierto?”
Y dije: “Sí, señora.” Y tal vez esa mujer esté sentada aquí en esta noche, ¿ven?
Ella dijo: “¿Cree en la guianza del Espíritu?”
Yo respondí: “Si, señora”.

24 Ella dijo: “Somos de Texas”. Y dijo: “Hemos seguido cada reunión suya por los últimos cuatro o cinco meses”. Ella dijo: “En esta reunión,” dijo: “tuve que vender mi vaca para conseguir el dinero para venir.” Dijo: “Nunca pudimos conseguir una tarjeta de oración y entrar en la línea de oración”. Y ella dijo: “Se acabó nuestro dinero. Mañana por la noche es la última noche de la reunión,” dijo: “Yo oré toda la noche de anoche”.
Dijo: “Aquí está sentado mi pobre hermano. El médico dijo algo sobre el corazón [palabras confusas] diafragma o algo así.” Dijo: “Él simplemente ya no puede vivir más,” y dijo: “Yo tuve un sueño,” y dijo: “Soñé que podía venir a la cafetería Miller a las nueve en punto”.
Eso fue lo era. Ud. sabe lo que sucedió, ¿no es cierto?
Entonces, no quise mi desayuno. Me levanté después que el bebé comió, salimos. Y justo cuando salí de la puerta allí estaba parada la damita vestida de negro. Muchos de Uds. la conocen. Es una buena amiga del hermano Bosworth. Su esposo dirige una compañía grande de espagueti en Chicago. Su nombre es [palabras confusas] y todos Uds. están familiarizados con ella. Ella estuvo en la última reunión, y algunos hermanos que están aquí estaban en esa reunión. Ella viene a todas las reuniones cercanas que tengo por aquí. Y ellos tienen una compañía grande de espaguetis.

25 Entonces justo cuando salía, ella intencionalmente se postró en la calle y comenzó a gritar y decía: “Hermano Branham yo simplemente no sé qué decir”. Ella dijo: “sé que puedo pagar una operación, pero,” dijo: “Yo he estado en la clínica de los hermanos Mayo y ellos me desahuciaron”. Ella lo tenía salido así, cáncer maligno. Y dijo: “Ellos solo me dieron un tiempecito para vivir”.
Este gran tumor de cáncer salido así, y dijo: “Ya no puedo vivir más tiempo, hermano Branham. Algo tiene que ser hecho”. Dijo: “Simplemente me estoy asfixiando”. Y dijo: “¿Sabe qué?” Dijo: “Anoche soñé que debería venir y pararme esta mañana en frente de esta cafetería, y estar aquí diez minutos después de las nueve.” Y allí estaba. Ella… fíjese, esa es la manera que Dios dirige.

26 Y continuamos hasta la esquina, y a medida que a la esquina… fíjese, eso es la vida interna, no le digo eso a la gente. No hace ningún bien, ¿ven? Simplemente ellos ven, y dicen ver es creer. Y entonces ellos siguieron hasta la esquina. Y la esposa dijo: “Bueno, y ahora ¿Cómo vamos a regresar bajando por ese… pasando por ese montón de cenizas para entrar?
Y yo dije. “Bueno, yo puedo ir por aquella vía. Todos Uds. solo sigan en la vía del frente y díganle al joven que les abra aquella puerta, y yo entrare por este lado.” Porque nunca podrían salir. Tendrían una línea de oración todo a lo largo de la calle. Entonces después yo—al llegar la noche estarían demasiados cansados, y no podrían entrar a la reunión. Así que comencé a cruzar la calle y Algo me dijo: “Detente aquí”.

27 Yo dije: “Ahora, todos Uds. continúen. Solo sigan calle cuesta abajo”. Ellos siguieron hasta la farmacia y entraron allí y tomaron un librito para colorear para el bebé, porque tendrían que permanecer en la casa todo el día, o mejor dicho, en la habitación. Y pensé: “Bueno, Señor ¿para qué quieres que me detenga aquí?”
Me paré allí por un momentito, y nada sucedió, y me di la vuelta y me regresé y había visto personas mirándome, subí hasta aquí a este lugarcito donde decía artículos de pesca. Y a mí me gusta mucho la pesca, entonces pensé que llegaría hasta aquí y vería estos artículos, y nadie me estaría mirando así por ahí.
Y yo dije: “Padre celestial ¿Qué quieres que haga?” Me paré allí unos momentos, y fíjese, tal vez Ud. lo llame fanatismo. Yo no sé qué va a hacer Ud. con esto. Eso es entre Ud. y Dios, pero yo lo escuché tan claro como Ud. puede oír mi voz. Dijo: “camina cuesta abajo hasta la esquina”.

28 Bajé hasta la esquina, y me paré allí. Eso era todo lo que sabía. Me paré allí en la esquina. Ellos tenían un policía fornido afuera en la calle. Él hacía sonar el silbato y dejaría cruzar a los peatones y demás. Me detuve allí como por quince minutos, la gente iba y venía, pasando. Entonces pensé: “Bueno, yo no sé porque estoy parado aquí”.
Entonces me paré allí por un momento. Todos pasaban y hablaban y demás. Y me paré justo en la esquina. Salí hasta la orilla de la calle, y paré allí por un momento, después de un rato él hacía sonar el silbato y pasaban en grupo.

29 Entonces, aquí venía una damita cruzando con un vestido de cuadros, con una gorrita canadiense, puesta de lado en su cabeza. Ella tenía un libro de bolsillo en su brazo, y tenía su cabeza inclinada. Y ella estaba caminando de esta manera. Cruzó, y Algo me dijo: “Acércate a ella”. Bueno, caminé hacia ella hasta casi tropezar conmigo. Solo seguí derecho.
Bueno, pensé: “No entiendo”
Él dijo: “Acércate”. Ella caminó cierta distancia, oh, fue como dos veces la distancia del hermano Bosworth, ella se dio la vuelta y volvió a mirar.
Ella dijo: “Hermano Branham”.
Yo dije: “Buenos días, hermana”.
Y ella comenzó a llorar. Y ella corrió y tomó mi brazo. Y yo dije: “¿Qué sucede, hermana?”
Ella dijo: “Discúlpeme,” y ella sostenía mi brazo de esta manera. Ella dijo: “Siento que se me va el aliento”.
Y yo dije: “¿Qué sucede?”
Ella dijo: “Hermano Branham, ”¿tiene Ud. minuto?
Yo dije: “Oh, sí”.

30 Y ella dijo: Bueno. Solo tuve derecho a ciento cincuenta dólares un año en América“. Ella dijo: ”Ya lo gasté todo“. Dijo: ”Anoche dormí en el lobby del hotel. Me quedaron cinco centavos para tomar una taza de café en la mañana. Y desde aquí en adelante regresaré a Canadá pidiendo aventón“. Una joven mujer de treinta, treintaicinco años. Dijo: ”Iba a pedir aventón para regresar a Canadá.“ Y dijo: ”Iba calle cuesta abajo y allí Algo me dijo: Sólo cruza por esta calle,“ dijo: ”estaba lejos de la autopista, pero sencillamente no pude ir más lejos. Dijo: Gira por esta calle.“ Y ella dijo: ”Yo solo seguí hasta que resultó que me di la vuelta y lo vi a Ud.“
Yo dije: “¿Cuál es su problema?”

31 Ella dijo: “Es mi brazo”. Dijo: “Mire aquí,” y ella estiró el brazo, justamente parada allí, en la calle, y ella comenzó a llorar y a gritar.
Y el policía fornido comenzó a buscarla y dijo: “Yo lo conozco, hermano Branham”. Y entonces tuve una línea de oración allí en la calle, eso estuvo bien. Justo allí estaba a un lado de la calle. Y por eso nosotros… sencillamente es maravilloso ver como Él guía y hace las cosas.
Por aquí en Arkansas en algún momento, cuando recién inicié. Fíjese, yo estaba en… se me olvida el nombre del lugar que está por aquí abajo, sencillamente. No puedo… Jonesboro. Y ellos tenían una reunión y hubo un…el periódico dijo que hubo veintiocho mil personas en la reunión, venían de todas partes y se estacionaban a muchas millas.

32 Y fue por eso que salimos aquella noche… Fue allí donde cosas maravillosas sucedieron. Y seguimos hasta allá a la otra ciudad. Oh, El Dorado. Así que yo estaba en El Dorado. No, no era El Dorado, tampoco. Eso… no me acuerdo… Allí pasaba el Rio Wichita, Tal vez me recuerde en algunos momentos.
Si entienden de lo que estoy hablando ahora, la unción de aquello simplemente se está moviendo por todas partes. Ya he visto a dos personas sanas, desde que estoy parado aquí en la plataforma. Es correcto.
Y así que entonces en la reunión, cuando llegué allí, me llevaron a una pequeña iglesia, como esas iglesias pequeñas. Había predicado aquella mañana, y cuando comencé estaba lloviendo bastante fuerte, había dos policías, uno de ellos estaba frente a mí y el otro estaba detrás, me llevaban al carro. Las multitudes… tenían todas las calles clausuradas, todo allá adentro. Y comencé a oír a alguien dar gritos diciendo: “¡Misericordia!, ¡misericordia!, ¡misericordia!”

33 Bueno, pensé: “¿De dónde proviene eso?” Miré mientras estaba de pie, hacia atrás por un costado, allí estaba parado un hombre de color. Él era…oh, supongo que él estaba en sus cincuentas o sesentas, con el cabello muy blanco, y su esposa estaba parada allí. Él tenía su gorra en su mano.
Fíjese, en Arkansas ellos tienen una [Palabras confusas] ley que los blancos y los negros no se pueden sentar o estar juntos, por eso es que el hombre estaba diciendo: ¡Misericordia! ¡Misericordia!
Me detuve y Algo me dijo: “Ve hasta donde está él”.
Entonces, yo dije: “Espere un momento señor. Debo ir…”
Y él dijo: “Mire hermano Branham,” aquel policía hizo, dijo“ dijo: ”No quiero interferir con lo que Ud. está haciendo“. Él dijo: ”pero Ud. no puede dejar estas personas blancas, e ir a donde ese hombre de color“.
Yo dije: “pero el Espíritu Santo me dijo que lo hiciera”, ¿ve? Yo dije: “Debo ir con él”. Entonces comencé. Un grupo de ministros allí, ellos comenzaron a abrir el camino, y por eso nunca me olvido de eso.

34 Cuando el anciano vino hasta allí, él tenía su gorra en su mano, sosteniéndola en su mano de esta manera, él estaba diciendo: “¡Misericordia! Misericordia!”
Y escuché a su esposa decir: “Ese pastor viene hacia ti, cariño”. Y ella estaba parada allí. Ella también estaba llorando, y fue por eso que cuando me acerqué lo suficiente, el grupo de personas pusieron sus manos así, e hicieron un pequeño anillo, y para que las personas no se dieran prisa para entrar.
Entonces, yo subí hasta donde estaba el anciano, y él dijo: “¿Es-es-es Ud., pastor Branham? Y él comenzó a palpar todo mi rostro, y él dijo…
Yo dije: “Sí, señor.”
Él dijo: “Oh” él dijo: “Ud. es probablemente más joven de lo que yo pensaba”.
Y yo dije: “¿Qué es?”

35 Y él dijo: “Pastor Branham”, él dijo: “mi anciana madre tenía creencia como la que Ud. tiene.” (creencia“, dijo, muy sureño Uds. saben) Dijo: ”Mi mamá era muy fiel“.
Dijo: “Ella nunca me dijo una mentira en toda su vida”. Y ella dijo… y él dijo: “Ahora yo he estado ciego, y por varios años he recibido una pensión para ciegos”. Y él dijo: “Vivo como a doscientas millas de aquí, y anoche después de acostarme,” dijo: “me desperté.” Dijo: “Desde luego nunca he podido distinguir la luz del día de la oscuridad durante todos estos años”. Él dijo: “Pero me pareció ver a mi madre parada al lado de mi cama y ella dijo: Cariño, ve hasta Camden”, fue allí donde estaba, Camden. Dijo: “Tu ve hasta Camden y pregunta por alguien de nombre Branham, y haz que él ore por ti, y recibirás la vista”.
Dijo: “Pastor Branham, me levanté, me vestí y hace ratito el autobús acaba de llegar y me dijeron que Ud. estaba por aquí, y me paré aquí hasta que Ud. saliera”.
Ahora, Ud. nunca sabe cómo uno se siente… y puse mis manos sobre este pobre, anciano, de color, de rostro desgastado. Dije: “Padre celestial, yo no sé porque Tú has hecho esto, pero Te pido que lo sanes”.
Y solo sostuve mis manos sobre sus ojos. Dije: “Dios le bendiga, tío.” Y me di la vuelta.
Él dijo: “Gracias Señor, gracias”.
Su esposa dijo: “Cariño, ¿ves?”
Y él dijo: “Claro que si veo, cariño”
Dijo: “¿no quieres decir que ves?”
Dijo: “Sí, señor. Aquel carro rojo, ¿lo ves ahí con toda esa gente?”
Pues, ella comenzó a llorar, y ¡vaya! Luego hubo un colapso allí adentro. Esa es la manera como Dios dirige.

36 Una cosita más que me acaba de venir a mi mente. Yo estaba viniendo desde Dallas, Texas. Creo que había estado con el hermano Bosworth. Estoy casi…No, apenas no… no, no era él. El hermano Kidson estaba conmigo en esta reunión, yo había salido y estaba regresando a casa, y surgió una gran tormenta que obligó al avión a aterrizar en Memphis.
Y nos colocaron en un hotel, un hotel grande y famoso. Yo no podría costearme nunca para quedarme en uno así. Pero la aerolínea me puso por una noche. Ellos no podían despegar, las tormentas eran terribles. El hotel Peabody.
Y nos avisaron que nos llamarían la mañana siguiente y tendrían una limosina para llevarnos. Entonces yo estaba en mi habitación. Y un jovencito entró conmigo. Y… subió conmigo. Un jovencito de la Marina mercante que acababa de regresar de cruzar los mares.
Y tuvimos un pequeño compañerismo juntos allí. Y él subió a su habitación. Yo me levanté la mañana siguiente, y tenía algunas cartas, y salí y bajé para enviar por correo estas cartas. Y vi que tenía como una hora hasta que vinieran a buscarme. A las ocho y treinta, o algo así porque el avión iba a despegar, era una hermosa mañana, época de primavera en marzo o en abril.

37 Y entonces iba calle cuesta abajo para enviar por correo aquellas cartas. Tenía un montón de cartas en mi bolsillo. Había escrito aquella noche algunas de esas cartas y algunas tarjetas que tenía que responder para algunas personas. Y mientras bajaba por la calle, Algo me detuvo. Dijo: “Párate aquí un momento”.
Y me mantuve ahí por un minuto y nada sucedió. Yo había subido por el costado de un gran edificio, y me paré allí un momento, donde tenía colgados en la ventana vestimentas y cosas. Me paré y dije: “Padre celestial, ¿Qué quieres que haga?”
Y solo seguí parado allí, parándome allí. Después de un rato oí Algo decir como: “Camina”. Y salí caminando de allí, y solo seguí caminando. [Espacio en blanco en la cinta] siendo guiado por el Espíritu de Dios, la mayoría de Uds., desde luego, Uds. los que son cristianos hacen eso.

38 Y luego entonces, Él… yo solo seguí caminando, caminando, caminando, caminando. Y seguí caminando. Y caminé hasta salir de la ciudad. Yo iba bajando hacia el rio donde estaban aquellas casas donde vive la gente de color. Y yo… bueno, ya se me había pasado la hora para que el avión se fuera, pero parecía que yo quería seguir caminando.
Yo iba bajando allí y cantando este cántico pentecostal que Uds. cantan allí:
Ellos se reunieron en el aposento alto,
Y oraron en Su nombre,
Y todos recibieron el Espíritu Santo,
Y poder para servir llegó…
¿Recuerdan ese cántico?

39 Yo estaba intentando poner eso en mi mente. Bajando por allí cantando ese cántico. Y [Espacio en blanco en la cinta] crucé un portón allí. Y una típica tía Jemima, una señora de color. Ella estaba recostada sobre el portón de esta manera, ella tenía una camisa de hombre amarrada en su cabeza, una vieja camisa de trabajo amarrada en su cabeza, una vieja choza de riego blanco con algunas viñas a su alrededor.
Era una hermosa mañana, y yo caminaba a lo largo. Y ella me estaba viendo bajar por la calle. Y llegué así nada más. Ella… vi que ella estaba llorando. Ella tenía aquellas grandes mejillas, Uds. saben, y las lágrimas bajando, y ella estaba sonriendo.
Ella dijo: “Buenos días, pastor”.

40 Oh, yo había dejado de cantar cuando iba de regreso allá. De todos modos, yo estaba cantando para mí mismo. Entonces… y ella dijo… Yo dije: “¿Cómo sabía Ud. que yo era un pastor?”
Ella dijo: “Yo sabía que Ud. era un pastor”.
Yo dije… [Espacio en blanco en la cinta]
Ella dijo: “Bueno,” ella dijo: “Yo sabía que Ud. venía.” Ella dijo: “Yo sabía que Ud. iba a tener puesto un traje claro y un sombrero claro como ese”.
Y yo dije: “¿Cómo supo Ud. eso?”
Ella dijo: “¿Alguna vez escuchó la historia en la Biblia de la mujer Sunamita que era estéril y no tenía hijos, y el profeta la bendijo y ella tuvo hijos… un hijo y ese hijo se murió?”
Yo dije: “Sí, señora, estoy familiarizado con la historia”. [Espacio en blanco en la cinta] Entonces yo dije: “Bueno, ”¿y qué tiene que ver eso?“

41 Ella dijo: “Bueno, yo fui como esa mujer.” Ella dijo: “Yo le prometí al Señor, si me daba un hijo, que lo criaría para Él, y el Señor me dio un buen hijo.” Ella dijo: “yo crie ese muchacho a lo mejor de mi entendimiento, hasta que él se enredó con una mala compañía”.
Ella dijo: “Se enredó con mala compañía y tiene una terrible enfermedad.” Y dijo: “Él se descarrió de Dios.” Y dijo: “él está postrado aquí adentro y se está muriendo.” Y dijo: “Cuando vino el doctor su [Espacio en blanco en la cita] su sangre había hecho que… Era una enfermedad venérea (una enfermedad social, sífilis), y le ha carcomido los orificios en el corazón, y es por eso que él dijo: ”Ya no hay esperanza para él de ser curado“.
Y ella dijo: “Yo he orado toda la noche,” y dijo: “Yo… el doctor… él ha estado inconsciente por dos días ahora”. Y dijo: “El doctor dijo que no hay necesidad de regresar porque ya no se puede hacer nada”. Y ella dijo: “Yo he orado, y he orado y yo dije: ”Señor, no permitas que mi bebé muera de esa manera. Que sea salvo antes que muera“.

42 Ella dijo: “Yo oré”. Dijo: “Anoche pasé toda la noche con mis rodillas dobladas.” Y ella dijo: “Como a las tres de la mañana tuve un sueño,” y dijo: “El Señor me dijo que me parara en el portón que Él enviaría al pastor usando un traje claro y un sombrero claro.” Dijo: “Ya lo conocía a Ud.”
Dios obra en ambos extremos de la línea, Uds. saben. ¿Pueden imaginarse a Dios deteniendo un avión por una mujer de color que vive allí abajo? Eso demuestra la soberanía y el amor. Dios no hace acepción de personas. Desde luego que no. Y aquella pobre mujer de color conocía a Dios.
Le di una palmadita en su espalda, y su espalda estaba empapada. Ella había estado allá afuera en el rocío de aquella mañana. Ella estaba parada allí. Dijo: “No, señor. Yo no me fui. Estuve parada aquí mismo. Dios me dijo que Ud. venía”.
Yo dije: “Señora, mi nombre es Branham”.
Ella dijo: “Branham,” dijo: “Me alegra conocerlo”.
Yo dije: “¿alguna vez oyó de mí?”
Ella dijo: “No, señor. No creo que haya oído de Ud.”
Yo dije: “Yo oro por los enfermos”.
Y ella dijo: “Sí, señor”. Y ella dijo: “¿No va a entrar?”

43 Y amigos, yo he entrado en palacios de reyes, varios de ellos. Pero aquella mañana con aquella vieja punta de arado colgada sobre una cadena, para hacer peso para mover el portón, entré en aquella vieja casita allá, encalada. Entré en la puerta, y en una pequeña y vieja cama de hierro estaba puesta allí. Los pisos eran tan blancos a más no poder, limpiado del álamo amarillo. Un aviso sobre la puerta que decía: “Dios bendiga nuestro hogar”. Yo prefiero ver eso que todos los posters que Ud. pueda tener en todo el mundo, que todas las alfombritas lujosas, o lo que sea. Me sentí bienvenido en aquel hogarcito en aquella mañana.
Entré en aquel lugar y esa pobre anciana tía Jemima decía, ella dijo: “Entre”. Y entré y ella dijo: “Aquí está él”.
Y él tenía una…la sábana en su mano de esta manera. Y él hacía: “Hmm, hmm, hmm”. Un gran tipo de aspecto fornido, un sujeto joven, parecía que tenía como diecinueve o veinte años de edad. Y yo puse mis manos sobre sus pies, y estaba tan frío como pudiera estar, muy frío. Yo sabía que la muerte estaba sobre el muchacho. Eso era todo lo que estaba allí.
Y él… Yo dije: “¿No reconoce nada?”
Ella dijo: “No, señor” Ella dijo…
Yo dije: “Bueno, ¿desde cuándo está así?”

44 Ella dijo: “Bueno, él ha estado diciendo que está fuera en un gran océano oscuro, y no puede ver la luz”. Y ella dijo: “Pastor, no soporto ver morir a mi bebé de esa manera”. Y ella dijo: “El Señor quiere que Ud. ore por él, y Él luego salvará su alma antes que muera,” dijo: “yo sencillamente siento que Él lo hará.”
Y yo dije: “Bueno, sin duda que sí, hermana, lo creemos”. Yo dije: “Oremos, tía”.
Y ella dijo… Ella se acercó y le dio un beso en la cabeza. Ella dijo: “Dios bendiga al bebé de mamá”.
Yo pensé: “El bebé de mamá. Eso demuestra el amor de una madre, no importa cuán inmoral y corrompido, cuán viejo o cuán… o lo que sea, el amor de una madre puede sobrepasar eso”. Pensé: “Si el amor de una madre haría eso, ¿Cuánto más hará el amor de Dios?”
“Sí, una madre puede olvidar el sufrimiento de su bebé, pero Yo nunca los olvidaré. Porque sus nombres están escritos en las palmas de Mis manos.” ¿Es cierto?
Yo pensé… Luego ella lo besó y se arrodilló. Bueno, yo le pedí a ella. Yo dije: “¿Nos podría guiar en oración, tía?”

45 Y ella dijo: “Sí, señor”. Ella levantó sus manos. Y la oración… yo sencillamente lloré como un bebé. Sosteniendo aquel pie, aquel pequeño pie ahí, sobre aquella vieja cama allí, una pequeña vieja cama de hierro, Me sostuve en aquella cama, y lloré cuando aquella santa anciana derramó su corazón hacia Dios, nunca había oído algo como eso en mi vida.
Ella dijo: “Señor, he hecho todo lo que he podido. Sabes que he lavado en esta tabla de lavar para las personas blancas”. Dijo: “he intentado llevarlo a la iglesia, pero, él se enredó con la mala compañía. Y ahora, amado Señor, Te lo llevas a casa, pero no dejes que el muera como pecador, Señor. Déjame tener consolación en mi corazón que mi bebé es salvo y lo has vuelto a tomar”.
Ella dijo: “Tu pastor está aquí ahora,” dijo: “Señor, yo solo ruego que Tú obres.” De esa manera, y cuando ella dijo: “Amén” secándose aquellas lágrimas en aquellas grandes mejillas negras, se acercó a él y besó de nuevo al muchacho. Hermano, algo barrió por mi corazón. ¡Vaya! ¡Qué cosa! Ella lo abrazó en sus brazos de esta manera y le dio una palmadita en la espalda y dijo: “El bebé de mamá” ¿Escuchaste a mami?“
Y él siguió haciendo “Hmm, hmm, está tan oscuro, hmm, hmm”.

46 Dijo: “Él cree que está remando en un bote,” dijo: “y está allá fuera en algún lugar”. Ella dijo: “Oh, pastor,” dijo: “Ore a Dios para que no lo deje morir de esa manera”.
Y yo dije: “Muy bien, tía, oremos”. Puse mis manos sobre sus pies fríos, y miré hacia arriba a nuestro Padre celestial.
Yo dije: “Padre celestial, ya pasó de la hora que el avión partió, pero Tú dijiste: Camina. Yo no sé, porqué estoy aquí, pero Tú me has dirigido hasta aquí. Yo no sé qué va a suceder, pero Tú me has dirigido hasta aquí. Este es el lugar”.
Yo dije: “Te ruego que tengas misericordia de este amado muchacho. No permitas que él muera, Señor, si es posible que le escatimes su vida, si no, perdona su alma”. Yo dije: “Te ruego que lo perdones, y Te pido que lo dejes vivir, que él viva y sea un buen muchacho y Te sirva”. Solo continué orando de esa manera y directamente…
Él solo continuó haciendo, “Hmm” Él dijo: “¡Mami, mami!”

47 Ella se levantó. Ella dijo: “¿qué cariño?, (o amado o algo así) ¿qué quiere el bebé de mami?”
Dijo: “Se está aclarando aquí adentro”. Oh, ¡vaya! “Se está aclarando aquí adentro”. A los diez minutos, él estaba sentado al lado de la cama conversando con nosotros“.
Como seis meses más tarde, yo viajaba en tren para alguna parte, creo que para Phoenix. Yo iba pasando, y Ud. sabe cuándo Ud. entra a Memphis y el tren andando… Hay un pequeño restaurante y estaba sentado allí. Salí del tren. Iría a acostarme en Louisville y salir aquella mañana. Iba a buscar algo para comer, e iba caminando cuesta abajo para allá. Un mozo se paró y dijo: “Hola, pastor Branham,” dijo: “¿cómo está Ud.?”
Yo dije: “Buenos días, ¿quién eres?”
Dijo: “¿en verdad, no se acuerda de mí?”
Yo dije: “No”.

48 Y él dijo: “¿Recuerda una ocasión en que el avión no despegó?” Dijo: “Eso lo trajo hasta aquí”. Dijo: “Yo soy aquel muchacho” “Yo tenía [Palabras confusas] lo que Ud. llama,” dijo: “no solamente estoy sano sino que también ahora soy un cristiano”. Él dijo: “Estoy sirviendo al Señor”.
Oh, ¡qué cosa! ¿Y saben qué? El avión se retrasó una hora y algo para despegar. Yo llegué justo a tiempo para tomar el avión e irme. Oh, hermano, Ud. nunca sabe lo que es cuando llega allá y realmente se entrega a Dios. No use su propia mente. No use su propio pensamiento. Solo entregue sus maneras a Él y camine por el camino que Él le guía. Cualquiera que sea.
Si Él va por este lado, eso está bien. Algunas veces eso lo lleva a las aguas profundas, pero, Ud. sabe, como dice el cántico:
Algunos pasan por las aguas
Algunos pasan por las inundaciones
Algunos pasan por pruebas profundas
Más todos pasamos por la sangre“.
Dios siempre guía correctamente en el mar profundo, en el desierto, por arriba en las montañas, a través del desierto del pecado, y demás. Pero Dios lo sacará, si Ud. solo lo sigue a Él y no trata de usar sus propios pensamientos. Solo haga lo que Dios le dice que haga, y Ud. estará muy bien. ¿Lo creen?

49 Pedro dijo: “Señor, hemos remado toda la noche, y no hemos pescado un pez, pero,” dijo: “en Tu Palabra voy a echar la red”.
Fíjese, ellos eran pescadores, ellos conocían la temporada de la pesca. Ellos sabían cómo soplaban los vientos. Y solo medite, pescaron toda la noche y no habían agarrado ni un pez. Y Dios les dijo: “Echen la red” y en la misma agua que había pescado toda la noche, fíjese, “Echa la red y prepárate para la pesca que vas a obtener”.
Bueno, si digo: “No hay agua… no hay peces aquí. Hemos navegado por todos lados, y sabemos que aquí no hay peces”.
Él dijo: “Echad la red”. Y aquí está el secreto.
Pedro, “Ahora, yo sé que allá abajo no hay peces, Señor, más en Tu Palabra voy a echar la red”. Vean.

50 Ud. no sabe cómo va a levantarse de esa silla, y salir de aquí en esta noche. ¿Ven? Ud. no sabe cómo va a hacer esto, cómo se va a sanar de esas otras enfermedades, “más en Tu Palabra, Señor, yo voy a echar la red”.
“En Tu Palabra, Señor, yo voy a levantarme de aquí. Yo no sé cómo voy hacer esto, más en Tu Palabra, Señor”. Eso es todo. Tome a Dios en Su Palabra y la Palabra hablada de Dios debe… se materializará y producirá lo que ella dice exactamente qué hará.
Escuchen. La actitud mental correcta hacia cualquier promesa divina de Dios la traerá a cumplimiento. No me importa lo que sea. Si Ud. siembra, si quiere maíz, Ud. siembre maíz, échele agua, y deje quieto al maíz. Este producirá maíz. ¿Es cierto? el trigo producirá trigo.
La promesa de salvación producirá un cristiano. La promesa del Espíritu Santo lo traerá para usted. La promesa de la sanidad divina lo sanará a usted. Cualquier promesa divina de Dios, y la Biblia dice que la Palabra de Dios es una simiente. ¿Es cierto?

51 Jesús dijo que el sembrador sembró, si Ud. solo tomara eso en su corazón. No la excave todos los días para ver cómo va progresando. Solo deje que baje a su corazón y déjela allí. Eso es todo. Siga adelante. Dios se encargará del resto. Él está obligado a Su Palabra.
¿Sabe Ud. que todo lo que Ud. ve en esta noche es la Palabra de Dios materializada? ¿Sabía que su cuerpo es la Palabra de Dios materializada? ¿Sabía que los granos son la Palabra de Dios materializada? ¿Sabía que el concreto es la Palabra hablada de Dios materializada? ¿Sabía que toda la tierra es la Palabra hablada de Dios materializada? Habló y dijo: “Sea”, y Él creyó Su propia Palabra y la tierra vino a existencia. Si no fue así, ¿de dónde provino?
Bueno, Ud. dice: “Salió del sol”. Bien, ¿y quién habló para que viniera a existencia el sol? ¿Ven? Cada cosa es la Palabra de Dios. Los mundos fueron formados por la Palabra de Dios. Así lo afirma la Biblia. Dios solo lo habló, y Él creyó en Su propia Palabra y eso fue así.

52 Fíjense, Dios nos ha hablado Su Palabra. Solo crean en Él y vean lo que sucede. Noten, cuando Él declara algo… primero esto es inicialmente Su Palabra, y cualquier otra palabra que es contraria a esta, no es la Palabra de Dios. Esta tiene que venir de la Biblia.
Noten, esta es Su Palabra para las naciones. Fíjense, Él establece eso, en la iglesia establece apóstoles, profetas, dones de sanidad y otras maneras. Si un profeta, o un vidente hablaran una palabra, y no fuera de acuerdo a la Biblia, o entrara en esa moda, o contrario a la Palabra, no está correcta. Pero en primer lugar esta es la Palabra de Dios, y lo que Dios habla secundariamente, eso secundario es Su Palabra para el individuo.

53 Hace algún tiempo, eran como dos… un par de mujeres en la reunión. Una de ellas tenía un problema de estómago. Y cuando… en la plataforma el Señor… no sé si ella estaba en la plataforma o en alguna parte en la audiencia. De todos modos la Palabra fue declarada: “Así dice el Señor que Ud. está sana”. Eso le dijo a ella. “Vaya y coma cualquier cosa que desee”. Vigile cuando Él habla. Ese no fui yo. “Así dice el Señor”.
Y entonces la mujer se fue a casa para intentar comer algo, y cuando comía ella sentía morirse. Ella sencillamente era un caso terrible. Pasaron varios días. Y una mañana se sintió que una brisa fría pasaba entre ella. Semanas más tarde, ella comenzó a comer y ella estuvo muy bien.
Ella corrió calle cuesta abajo para decirle a su vecina, la que tenía una protuberancia en su garganta. Y el Señor le habló a ella y le dijo que “ella iba a estar bien, Así dice el Señor”. Y dijo… luego cuando ella salió a verla, ella se dio cuenta que su vecina estaba gritando a todo pulmón. La protuberancia había desaparecido de su garganta.

54 ¿Entonces, que sucedió? Esto fue lo que pasó. El Ángel del Señor quien había declarado la Palabra estaba pasando por el vecindario confirmando Su Palabra. ¿Ven? ¿Ven?
Algunas veces ellos no pueden llegar en el acto. Daniel oró y el Ángel dijo que pasaron veintiún día, yo creo, antes… ¿Es cierto? Antes que él llegara a él. Noten, debemos recordar que es Dios, más cuando Dios ha dicho algo, es la verdad. Agárrese de ella. Tiene que acontecer. Si se debilita, entonces la incredulidad entra y toma el control. Pero, Ud. quédese con la Palabra.
Inclinemos nuestros rostros.
Amoroso Padre, quien resucitó a Jesús, Tu Hijo, de entre los muertos, Te agradecemos por Tus misericordias y Tus bondades. Rogamos que seas con nosotros, y que nos ayudes en esta noche. Amamos testificar porque Tú dijiste: “Ellos vencen por la sangre del Cordero y por sus testimonios”. Y Te agradezco por la sangre del Cordero y por el testimonio.

55 Y ahora yo estoy testificando a estas personas en esta noche que Tú has resucitado de entre los muertos, y Tú eres el mismo de ayer, hoy y por los siglos. Y Te ruego que manifiestes Tu poder y amor en esta noche en este edificio, entre estas personas, para que sepan que Te has levantado entre los muertos.
Te estamos agradeciendo por la sanidad de esta mujer que está en sillas de ruedas, y la otra en una camilla, problemas del corazón, esa condición de cáncer, y por todos los otros casos, Señor. Estamos tan agradecidos por estas cosas, y por las muchas obras que has hecho.
Verdaderamente, Señor, sin una excusa. Ruego que manifiestes Tu amor, y Espíritu para estas personas que están aquí en esta noche. Porque ellos Te aman. Se han reunido aquí, sentados aquí, por muchas horas, deseando, orando. Y confío que harás felices sus corazones.
Y que cuando se marchen en esta noche, que puedan decir como aquellos caminantes de Emaús después de la resurrección de Cristo. Ellos decían: “¿No ardían nuestros corazones dentro de nosotros?” Ellos no conocían al hombre que estaba hablando con ellos hasta en el último momento. Ese era Cristo.
Y que Él nos hable, así en esta noche, en Su poder y en Su resurrección. Porque cuando Él estuvo aquí en la tierra, las cosas que Él hizo, cuando se fue Él dijo: “Las obras que Yo hago, vosotros también las haréis, y mayores que estas, porque yo voy al Padre”. Y Te pedimos que vengas a la escena en esta noche y que manifieste Su amor y presencia al pueblo, porque lo pedimos en el nombre de Cristo, el Hijo de Dios. Amén.

56 Billy estuvo retrasado, por lo que él tuvo que enviar a alguien después de mí en esta noche y yo… ¿Cuáles tarjetas repartiste? ¿Cuáles? A. Muy bien. ¿A la cien? Muy bien, él entró un poquito tarde. Tuvo que ir a cenar, o algo así me supongo, él entró un poquito tarde, tuvo que repartir las tarjetas un poquito tarde, y alguien vino, y no tuve oportunidad de preguntarle cuáles tarjetas de oración había repartido. Él dijo: “A” tarjetas de oración A.
Bien, tomemos los últimos de aquellas tarjetas de oración. Las últimas quince de aquellas. Digamos desde la 85 ¿Quién tiene la A-85? Allá. 86 ¿Quién tiene la 86? A-86. Dele la vuelta y Ud. verá la A, y un número. Tiene su nombre y su dirección al lado. A-86. 87 ¿Quién tiene la 86? No creo que lo tengamos. Podría ser. … ¿86? Muy bien. 87, 88, 89, 90 hasta la 100. Hagan la fila aquí misma si así lo desean.
Y ahora mientras ellos pasan, me pregunto si ¿hay alguien aquí adentro que no tiene tarjeta de oración? Pero que cree todavía que el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, les va a sanar. ¿Lo creen? Si entonces tienen fe. Ud. tenga fe y crea con todo su corazón y Dios le concederá a Ud. Su misericordia y las bendiciones.

57 A. Tarjeta de oración A. ¿Cuál fue el numero? ¿A qué? ¿Por cuál número comencé esta noche? 85, 85, 85, 86 hasta el 100 y el resto de Uds. miren hacia acá. Quiero que Uds. crean. Quiero que tengan fe. No duden. Solamente crean.
Ahora, cantémoslo. ¿Cuántos conocieron a Paul Rader? Déjeme ver sus manos. ¿Paul Rader? Fue un gran evangelista que escribió este cántico. Cuando él estaba muriendo en California, yo escuché su historia. Ellos contaron que cuando él estaba yéndose de esta tierra, él dijo: “¿Dónde está Lucas? Ellos llamaron a Lucas para que entrara, él sostuvo a Lucas, su hermano, por la mano, y le dijo: ”Hemos pasado juntos por muchas batallas, Lucas“.
Y él dijo: “Sí”.

58 Dijo: “Piensa en ello. A partir de ahora en cinco minutos estaré parado en la presencia de Jesucristo vestido en Su justicia”. Y él inclinó su cabeza y entregó su espíritu y salió su espíritu para estar con Dios. ¿No es esa una forma de morir?
Las vidas de los grandes hombres nos recuerdan
Que podemos sublimar las nuestras,
Y al partir tras de sí dejan
Sus huellas en las arenas del tiempo.
Huellas por las que quizás otro que navegue,
Por el solemne océano de la vida,
Un hermano náufrago desolado,
Al verlas, vuelva a recobrar la esperanza.
¿No es cierto? ¡Vaya! Sencillamente amo eso: el Salmo de vida.

59 Ellos están intentando hallar cuantos… si algunas veces las personas son sordas o no pueden levantarse. Tenemos a la damita en la silla de ruedas, es el único caso que tenemos en esta noche. ¿Tiene Ud. su tarjeta, hermana? Ud. no tiene una tarjeta. Muy bien. Ud. solo manténgase creyendo y mirando hacia acá. Dios la sanará y Ud. puede irse a casa y estar bien. Solo tenga fe. Ud. no necesita una tarjeta de oración. Ud. solo necesita fe. Eso es todo.
Ud. solo crea y Dios la sanará. Luego sirva a Él toda su vida. Yo soy Su siervo, ¿ve? Yo soy Su siervo y solamente hago lo que Él me dice que haga. Quiero su completa atención. Quiero que oren. Quiero que tengan fe. Crean con todo su corazón, y Dios manifestará Su amor, y demás para Uds. si solo lo hacen así.
Fíjese, yo no puedo hacer que Dios haga algo. Nadie puede. Lo único que podemos hacer es pedirle a Dios que sea misericordioso con nosotros. ¿No es cierto? Muy bien.

60 ¿Cuántos….? ¿Falta alguien? Número 88. Tarjeta de oración A-88 y ¿cuál fue el otro número? 100. Tarjeta de oración A-88. Todos vean al de lado. Él podría tener la tarjeta. Tarjeta de oración A-88. ¿Es aquel…? Mire al que está sentado a su lado, ¿ven? Puede ser que ellos sean sordos y no puedan oír el número que fue llamado. 88. ¿No está en el edificio? Muy bien. Tarjeta de oración 100. A-100 ¿Está en el edificio? Muy bien. Tal vez ellos… yo los llamé… Muy bien. El Señor sabe todas las cosas, hace todas las cosas, y están todas bien.
Ahora, si desea, amada hermana, quiero que haga algo por mí en esta noche. Lentamente allá atrás quiero que toque: Ahora el Gran Médico está cerca.

61 Las últimas dos noches, he estado hablando y el Espíritu Santo me agarraba y yo solo… lo primero Uds. saben alguien me estaba golpeando aquí el hombro, los ministros, o mi muchacho me estaba diciendo que era hora de salir del edificio. Yo solo estaba… y esta noche yo quería asegurarme de testificar, pasar tranquilamente donde pudiera llamar la línea de oración en las últimas noches. Muy bien.
Ahora, el Señor les bendiga, y que Él añada Sus fuerzas y alabanzas a cada uno de Uds. mientras que están orando y creyendo con todo su corazón. Estoy seguro que están creyendo con todo su corazón. ¿No es cierto? Muy bien, señora.

62 Fíjese, si alguien conoce (¿ven?) alguien aquí sabe que yo… y si hay algún desconocido en su primera noche. Yo no digo que soy un sanador divino, amigos. Yo solo soy un ministro del Evangelio, ¿ven? Yo soy su hermano como cualquier otro ministro, lo único es que yo tal vez no tengo talento lo suficiente para conseguir un título de Doctor o algo así. No recibí educación, pero el Ángel del Señor dijo, que nací en el mundo para que orara por los enfermos. Es un don divino, y viene por el poder de la resurrección de Cristo.
Ahora, ¿Cuántos saben que cuando Jesús estuvo aquí en la tierra no afirmó ser un sanador? ¿Cuántos saben eso? ¿Quién dijo Él que efectuaba la sanidad? Dios, Su Padre. Muy bien. Más Él dijo que no podía hacer nada por Sí mismo. ¿Es correcto? Más Él dijo que lo único que hacía era lo que el Padre le mostraba. ¿Es correcto?
En San Juan 5:19: “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada de Sí mismo, sino lo que viere hacer al Padre. Todo lo que Él hace, esto también hace el Hijo juntamente”. ¿Es cierto? Bien, luego el Padre alguna vez… un día Él estaba hablando con una mujer en el pozo, y Él le dijo: “Dame de beber”.

63 Y ella dijo: “No es costumbre”. Ud. conoce la conversación de San Juan 4. Luego que Él contactó el espíritu de ella, Él halló el problema, y era que… ella no estaba viviendo correctamente y Él le dijo dónde estaba el problema.
Ella corrió a la ciudad y dijo: “Vengan y vean a un Hombre que me ha dicho todo lo que he hecho”. Desde luego, ella estaba emocionada, ¿ven? Bueno, Él nunca le dijo a ella una cosa, sino que ella dijo: “Si no es este el mismo Cristo”.
Ella le dijo: “Me parece que eres Profeta”. Así que ahora, si Jesús resucitó de entre los muertos, viviendo en Su pueblo, hace la misma cosa. ¿No es cierto?
Ahora, cuando Felipe vino a Él. Él se convirtió y salió a buscar a un sujeto llamado Natanael, él dijo: “Ven, mira a quién he hallado. A Jesús de Nazaret, el hijo de José, de quien Moisés habló que vendría, el gran Profeta”.
¿Y saben lo que aquel hombre religioso dijo? Él dijo: “¿puede salir algo bueno de Nazaret?”

64 Y él dijo: “Ven y ve”.
Tal vez, Jesús tenía una línea de oración, Él estaba haciendo algo. Y de todas maneras, cuando Natanael subió hasta donde estaba Él, Jesús miró directo a él y dijo: “Pues, he aquí un Israelita en quien no hay engaño.” En otras palabras, como si dijera: “Aquí está un hombre honesto, un cristiano”.
Pues, eso lo aturdió a él, él dijo: “¿Cómo sabes que soy un Israelita y que soy genuino?”
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara cuando estabas debajo de la higuera, Yo te vi”.
¿Y qué dijo él? “Tú eres el Hijo de Dios” Tú eres el Rey de Israel. ¿Es correcto? Él dijo: “Por cuanto Te he dicho estas cosas, ¿ahora crees? Cosas mayores que estas verás”.

65 Ahora, Jesús percibió los pensamientos de ellos. Él sabía lo que ellos estaban pensando. Él había hecho lo que el Padre le acababa de decir. Ahora, si Jesús resucitó de entre los muertos, Él prometió que después de levantarse de entre los muertos, las cosas que Él hizo, dijo: “vosotros también las haréis”, ¿es correcto? y Yo estaré con vosotros, aun (¿qué?) en vosotros (¿hasta cuándo?) hasta el fin del mundo“. Haciendo a Jesucristo el mismo de ayer, hoy y por siempre”. Pues, eso es muy sencillo, amigos.
Lo que es. Ud. está buscando algo fuera de lo común más allá —de las supersticiones. Cuando el amoroso Jesucristo está justo a su lado. Eso es correcto. Él está sentado justo… Él es tan tangible como la luz en mis manos ahora mismo. Él es tan tangible en la habitación, simplemente es tan real. Él está aquí mismo al igual que…
Ahora, este espacio está lleno de electricidad, pero solo la bombilla está hecha para arder. Ahora como Dios tiene ciertos instrumentos en quien obrar. Por medio de la predicación, por medio de la profecía, por medio de percepción profética, por medio de los dones de sanidad y demás. Lo mío es una percepción profética y ahora quiero que Uds… es lo que… la forma en que trabajo para nuestro Señor.

66 Fíjense, esta mujer aquí, Dios en el cielo sabe, nunca la he visto hasta donde yo sé. ¿Somos desconocidos, señora? No nos conocemos. Somos desconocidos. Somos dos perfectos desconocidos. Muy bien. Probablemente nacimos a muchas millas de distancia y estamos parados aquí. Lo único que sé es que en alguna parte ella tomó una tarjeta de oración de alguien y su número fue llamado, y ella está aquí en la plataforma. Eso es todo lo que sé de ella. ¿No cree Ud.? Él… todo pedacito de comida que ella comió Dios se la dio a ella, Él me conoce y Él la conoce a ella.
Fíjese, Dios sabe todo lo que ella ha hecho. Bien, entonces si Dios, por medio del Espíritu Santo pudiera pararse aquí y decirle algo de su vida. Pues… como Él hizo con la mujer en el pozo, o algo similar. Le dijo a Felipe que era un cristiano, y de dónde venía y lo que hizo antes de venir a la reunión. Bien, si Jesucristo se reprodujera a Sí mismo de ese modo esta noche en este edificio, ¿cuántos dirán “bendito Dios, Jesús resucitó de entre los muertos”? Veamos sus manos levantadas. Bien, bendigan al Señor y a Jesús que resucitó de entre los muertos.

67 Ahora confío y ruego a Él que lo conceda, porque Dios en los cielos sabe que yo no sé hacer nada, yo solo dependo de Él. Eso es todo lo que sé. Él me dijo. Vino a mí cuando yo era un bebé, y desde entonces ha estado conmigo, Él me dijo eso y estoy aquí por comisión de Él. No por mi propio deseo, Su comisión, y que Él añada Sus bendiciones. Muy bien.
El gran Médico está cerca,
El compasivo Jesús.
[Espacio en blanco en la cinta] Ahora, por favor tengan fe en Dios. Ahora, ¿cree que Dios hizo lo que yo dije que Él ha hecho: resucitó a Su Hijo de entre los muertos, y Su unción del Espíritu está aquí? ¿Cree eso? Lo cree.

68 Ahora puedo decirle algo. Este no es su hogar, Ud. viene de un estado del norte donde es frio, y Ud. viene aquí para buscar trabajo, para ir a trabajar, y Ud. está trabajando aquí, y el problema que tiene es que algo se está saliendo de control en su cuerpo, es una clase de descontrol.
Ud. está planeando estar… Ud. tiene la presión arterial alta. Es una… lo veo a él con una cosa alrededor de su brazo. Eso le da un… Ud. tiene la presión alta, y Ud. está muy preocupada por otra persona. Es un… yo creo que son, son dos hombres. [“Amén.”] Uno de ellos es un hermano. [“Amén.”] Y el muchacho está mentalmente perturbado. [“Amén.”] Y el siguiente tiene…es un—es alcohólico. [“Amén.”] Y ellos viven en Chicago donde hay un lago que recorre alrededor de… viene por aquí solo un…
Dios Todopoderoso, ten misericordia, Tu Espíritu. [“Sí, Señor.”] Te ruego que la bendigas, amado Dios, mientras bendigo a esta mujer [“Sánalos, Dios.”] Y Te ruego que la sanes a ella y a sus seres queridos, que ellos estén bien. Te pido estas bendiciones en el nombre de Jesucristo. Reprendemos al diablo. Amén.

69 Ahora, mire, señora. Mire hacia acá. Al venir Ud. ha estado sufriendo con un dolor de cabeza. [“Amén.”] Ya ha desaparecido. ¿Ven? [“Dios le bendiga.”] Siga su camino [“Amén.”] ¿Ven? Ahora Ud. sabe que es la verdad, Ud. está sana y…
Digamos: “Gracias sean dadas a Dios Quien nos da la victoria por medio de Jesucristo, nuestro Señor”.
Ahora, solo sean reverentes. Todo lo que quiero que Uds. tengan es fe. Ahora, señora, quiero que mire hacia acá por un momento. Fíjese, yo soy…No. Yo solo quiero hablar con Ud. por un momento, porque Ud. es mi hermana en Cristo. [“Eso es correcto.”] Ud. es una cristiana. Y oh, yo… su problema está en la espalda. [“Eso es correcto.”] Yo veo que tuvo una lesión. Es una lesión en la espina dorsal. Y eso le causa que este débil y nerviosa. [“Eso es correcto.”] “¿No es esa la verdad?” [“Eso es correcto.”] Y eso fue hace tiempo. Ud. luce mucho más joven que lo que Ud.… hace varios años que eso sucedió

70 Espere un momento. Eso salió de mí. ¿Era esa la verdad? [“Sí.”] Esa es la verdad. [“Sí. Sí. Es la verdad.”] Bien, entonces Ud. sabe que algo está aquí para saber algo de la vida suya, o declararle cuál es su problema. ¿Es correcto? [“Si.”] Bien, si Dios sabe lo que Ud. ha sido, ¿sabrá Él lo que Ud. será? Si parte de eso es la verdad, si dijera Él algo más, sería la verdad, ¿no es cierto? [“Es correcto”].
Veo algo más. Hay un… espere un momento. Es una mujer que se parece a usted. Oh, es una hermana. Ud. tiene una hermana, y ella está sufriendo con… algún tipo de condición nerviosa. Ella tiene [Palabras confusas] o algo en su estómago. Ella está escupiendo su comida. Es un ácido en su estómago [“Eso es correcto”] ¿es eso…? ¿No es eso…? [“Es verdad”] venga para acá, madre.

71 Padre nuestro que estas en los cielos, santificado sea Tu nombre, venga Tu reino, sea hecha Tu voluntad en la tierra como en el cielo. Y Todopoderoso Jehová, en el nombre de Tu Hijo, Jesús, envía Tus bendiciones sobre ella a quien bendigo en Tu nombre. Y que ella salga de aquí esta noche, y que esté bien y concedas todas sus peticiones en el nombre de Jesucristo Te lo pido. Amén. Dios le bendiga, hermana. Vaya ahora. Que la paz de Dios esté sobre Ud.
Señora, ¿qué piensa Ud. de eso? Allá la que tiene puesto el vestido púrpura. Ud. es muy nerviosa, ¿no es cierto? Ud. está sufriendo de un nerviosismo. Ud. cree que Dios la está sanando… Sí, ¿no es cierto? Muy bien. Él la sanó entonces, y la damita sentada detrás de Ud. sufría de lo mismo. Ambas fueron sanadas al mismo tiempo. Aquella mujer allá está sanada. Dios le bendiga. Puede regresar a su casa ahora y ser sana. Que las bendiciones de Dios estén sobre Ud.

72 ¿La que está sentada allí cree que Él la sanó de esa artritis? ¿Cree con todo su corazón que Dios la sanaría? ¿Lo cree? ¿Cree que Él lo hará? Muy bien, quiero que acepte la sanidad ahora mismo y diga: “Señor, creo con todo mi corazón que Dios me va a sanar”. Ud. se pondrá mejor. Dios le bendiga. Acéptelo con todo su corazón, y Ud. puede recibir lo que pidió. Su fe le salva, señora.
¿Cómo está Ud.? ¿Cree con todo su corazón? [“Sí.”] Yo soy un desconocido para usted. Ud. es—Nosotros somos desconocidos. Yo no la conozco a Ud. nunca la he visto en mi vida hasta donde sé, pero Dios nos conoce a los dos. ¿No es cierto?

73 Tenga fe, hermano. Sí. ¿Le cree a Él? [“Le creo.”] Ud. está parada aquí por otra persona. Y ese hombre… es un hombre. Él está bebiendo. Lo veo parado en un bar y Ud. está arrodillado orando. Es un alcohólico. Es un hermano. [“Sí, lo es.”] ¿No es cierto? [“hermano único.”] Sí, señor. Su hermano. No es algo que Ud. hace con… ¿No es Ud. un predicadora o una ministra o…? [“Sí, lo soy.”] Bueno, Dios le bendiga. Venga para acá
Dios Todopoderoso, ten misericordia y concédele a ella su petición, a nuestra hermana, lo pido por medio del nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga, mi hermana.
Tenga fe. ¿Cree? Digamos: “Alabado sea el Señor.” ¿Ven? Eso rompe su nerviosismo.

74 Noten, ahora mismo, toda persona aquí adentro debería creer. No hay una interrogante sino… debería creer con todo su corazón ahora mismo.
Allá ¿cree que Dios la sanó de ese brazo, la señora que tiene la bufanda puesta? ¿Cree que Dios la sana? Lo cree. Entonces Él ya lo hizo, Ud. va a estar bien de ese brazo y el problema que ha estado teniendo. Ha tenido mucho problema con eso. Entonces Él ya la ha sanado justo ahí. Dios le bendiga
Oh, cuán maravilloso. Dios quiere bendecir a Su pueblo y darse a conocer a ellos.
¿Cómo está Ud. señor? Venga para acá. Tenga fe en Dios. No dude. Crea.

75 Muy bien, señor. Mire hacia mí. ¿Cree con todo su corazón? Supongo que somos desconocidos, hasta donde yo sé. Nunca lo he visto en mi vida. Ud. es solo un hombre que subió aquí a la plataforma, pero Dios lo conoce, y toda la comida que alguna vez ha comido, Dios se la dio a Ud. ¿Cree que Él está aquí ahora, que Ud. está en Su presencia (no la de su hermano) en la presencia de Él?
Debería creer. Ud. es un ministro y Ud. pertenece a una organización de la santidad… Es la iglesia de Dios. ¿Es cierto? ¿Y no es Ud. de por aquí abajo? Ud. viene de la costa. Ud. es de… Yo diría de Miami. [“Es correcto.”] Ud. tiene problemas en su lengua. [“Sí, señor.”] Eso es una úlcera. ¿Es cierto? [“Eso es correcto.”] Ud. va a estar completamente bien, así que no se preocupe por eso. Regrese a casa. Y que Dios le bendiga, y le sane completamente por medio del nombre de Jesucristo.
Tenga fe. Crea con todo su corazón y recibirá lo que pidió.

76 ¿Cree, señora? [La señora habla con el hermano Branham] Sé que lo está, pero si cree con todo su corazón. Ud. ha estado… Escuche, aquí hay algo que Ud. no sabe. Ud. está familiarizada con su artritis, Ud. sabe que ha tenido eso por algún tiempo, pero escuche. Ud. recientemente comenzó a debilitarse por espasmos, ¿no es cierto? Como que tenía una debilidad en esta tarde. La veo recostarse, tiene que sentarse en una silla. Ud. se debilita. Por la noche no descansa bien, vea Ud., por la noche. Eso es tuberculosis, Ud. no sabía que eso estaba en Ud., pero está. Entonces, venga hacia acá por un momento.

77 Dios Todopoderoso, aquí está satanás tomando la vida de esta mujer. Reprendo este diablo en el nombre de Jesucristo. Vete de ella. Muy bien, mire para acá, señora. Ud. ahora está completamente bien. Dios la ha sanado. Su artritis se ha ido. Ahora, la razón por la que le dije eso, es porque vi la manera como Ud. estaba actuando, y yo sabía que Ud. no estaba consciente de ello, pero si hubiera un doctor presente sentado aquí, él sabe que cuando se tienen los síntomas de la tuberculosis, la debilidad, la sudoración y demás. Pero ahora Ud. está curada. Ud. está bien. Baje de la plataforma y solo regocíjese y sea feliz diciendo: “Gracias, Señor”.
Venga, señor. Vea, ella estaba parada en Su presencia. Ella no se había dado de cuenta hasta que se bajó de la plataforma, entonces ella se dio de cuenta que estaba sana. Eso es [Palabras confusas] aquí mismo. Alguien alguna vez ha estado aquí, es de esa misma manera, cuantos hayan estado aquí saben que hay algo que saben cuándo está parado en la presencia de Algo, ¿Cuántos saben que han estado aquí arriba y saben que es la verdad?, ¿ven? ¿ven? Eso correcto. Ud. no puede soportarlo.

78 Bueno, ahora, yo no estoy leyendo sus mentes, me gustaría que se sacaran eso de la cabeza. Ponga su mano sobre mi hombro, señor. Cualquiera sabe lo que es telepatía mental. Yo… fíjese, si Dios me revelara aquí afuera, mientras estoy mirando del otro lado, lo que anda mal con Ud., ¿aceptará Ud. su sanidad? [“Sí, señor.”] Lo aceptará. Bueno, que el Señor se lo conceda, mi hermano es mi sincera oración. Nunca lo he visto, solo cuando lo llamé aquí cuando Ud. estaba parado o sentado o algo allá, y Dios sabe que eso es la verdad.
Pero lo veo alejándose de la mesa. Ud. tiene problemas del estómago. ¿Es cierto eso? Si lo es, levante sus manos. Muy bien. Vaya y coma lo que quiera. Dios le bendiga.
Tenga fe. Crea con todo su corazón.
Venga, señora.

79 Ahora, tenga fe. Crea y no dude. Si Ud. es… Jesús dijo… ¿quiere deshacerse de esa presión alta? Si cree, Dios quitará eso de usted. Ud. Él lo hará. Su presión bajará si Ud. lo cree. Solo puede ser sano por medio de la fe.
Yo sé que Ud. lo está intentando, hermana. La he observado por un largo tiempo aquí. Si Ud. solo pudiera sacar eso de su mente, porque su caso es muy difícil. Nada es difícil para Dios. Ud. es anémica, ¿no es cierto? [La hermana dice: “Sí.”] Crea que vamos ahora mismo para el Calvario, en la presencia de Dios para una trasfusión de sangre [“Oh, ¡Aleluya!”] Dios le bendiga, regrese, y Jesucristo restaurará su sangre.
Tenga fe. Crea con todo su corazón, y recibirá lo que pidió.

80 ¿Cómo está Ud.? ¿Cree que yo soy el siervo de Él? [La señora dice: “Sí.”] ¿Cree que se puede deshacer de ese tumor sin necesidad de operación? ¿Lo cree? Ud. puede. Dios le bendiga. Regrese y esté bien por medio del nombre de Jesucristo.
Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”.
Otra cosa más, alguien… muy bien. Tenga fe. Crea con todo su corazón. ¿Cree que la artritis se fue de Ud. cuando estaba sentada allí? Solo baje de la plataforma regocijándose y diciendo: “Gracias, Señor Jesús” Eso está bien. No tenga… Nunca tenga otro testimonio sino este.

81 Muy bien. Venga. ¿Cree Ud., señora? [La señora dice: “Sí, señor, con todo mi corazón.”] Debe hacerlo, porque es difícil librarse de un problema del corazón. [“Sí.”] Pero Ud. ya se libró de ese problema. Vaya por su camino. Dios le bendiga en el nombre de Jesucristo.
Venga señora, ¿Cree con todo su corazón? Ahora, Ud. pensó que tenía un problema del corazón, pero no era así. Ud. tiene un problema del estómago, el cual le está causando ácidos en su estómago para producir gases, y cuando se recuesta, su corazón empeora. ¿No es eso cierto? Ud. va a estar completamente bien. Vaya por su camino y regocíjese y sea feliz. [La señora habla con el hermano Branham.] Eso era lo que procuraba decir allí mismo, vea. Aléjese de eso. Solo haga lo que Él le dice que haga. Regrese por su camino y agradezca a Dios. Coma lo que quiera, y solo siga alabando a Dios, ¿ve? Eso originó todo el asunto, señora. Ud. está en una condición nerviosa que le trajo eso a Ud. aquí, ¿ve? causándole una úlcera gastroduodenal en su estómago, que causa que Ud. regurgite la comida y regrese de esa manera. Vea. Eso es…

82 Ahora, ¿cree Ud. que va a estar bien? ¿Ve? Fíjese, yo no la puedo sanar. Yo solo sé lo que Él me dice. Ud. sabe que eso es la verdad. Muy bien. Ahora, solo regocíjese. Fíjese, si Ud. fue sanada antes, Ud. sabe cómo aceptar su sanidad entonces. Regrese y regocíjese y diga: “Gracias, Señor”. Sea sana.
Venga, señora. Bueno, ¿cree Ud. ahora? Muy bien. Yo oro… creo que el corazón no le molestará más. Puede ir y ser sana. Dios le bendiga en el nombre del Señor Jesús.
¿Cree que esa sinusitis le dejó allí, señora, sentada justo acá atrás? ¿Lo cree? Si Ud. lo cree con todo su corazón, Ud. lo obtendrá.

83 Solo un… algo sucedió. Ahora, espere un momento. El Señor sea bendecido y alabado. Yo creo que estamos en Su presencia. Yo sé que estamos en Su presencia, y sé que Él está aquí para sanar y curar a todos Uds.
¿Lo creen? Veo venir un carro lentamente. Viene de la región del Norte. Alguien con un mensaje. Alguien en condición de muerte. Es un hombre que viene por su esposa. [Palabras confusas]. Allí está él. Su esposa… Ud. solo entra. Ud. viene del Norte. Cruzó el Rio Ohio en carro. Su esposa tiene cáncer. ¿Es cierto?
Venga aquí un momento. ¿Tiene un pañuelo? Esa fue su segunda cosa, lo que iba hacer. Por la fe Ud. obtuvo esto para que yo pudiera bendecirlo, y llevarlo hasta donde su esposa. ¿Es cierto eso? En el nombre de Jesucristo yo condeno ese cáncer. Jesucristo murió para que este cáncer se fuera. Y yo condeno en Su nombre este cáncer, y lo aparto de la mujer en el nombre de Jesucristo. Regrese a casa, y ponga el pañuelo sobre la señora, luego escríbame su testimonio. Dios le bendiga.

84 Ese problema del riñón se fue de Ud. mientras estaba parada allí, señora. Puede bajar de la plataforma regocijándose. ¿Están listos para ser sanados? Todos Uds. sean sanos. ¿Están creyendo?
Todos pongámonos de pie por un momento. Inclinemos nuestros rostros solo por un momento.
Misericordioso Dios, rogamos que estés cerca para bendecir. Viendo lo que Tú has dicho en Tu Palabra, debemos predicar el Evangelio por aquí, también. Y cómo la gente aquí ha comenzado a creer. Y, oh Padre, Te ruego que recuerdes esta audiencia en esta noche. Hay aquellos que están cerca… sin duda muy enfermos. Y yo Te ruego que sanes a cada uno de ellos. No sé hacer otra cosa más que hablar Tus Palabras a la gente. Tú has sido tan amable con nosotros al confirmar la Palabra con las señales que siguen al creyente.

85 Ahora, estas personas están paradas aquí, Padre, ellos están creyendo que Tú los vas a sanar. Y la fuerza ya se está yendo de mi cuerpo. Yo sé que muchos de ellos están siendo sanados ahora mismo. Y Te ruego, Padre, mientras estoy parado aquí que Tu Espíritu se mueva en cada persona en una forma divina, de modo que cada síntoma salga de sus cuerpos, de las enfermedades, y que ellos sean sanados.
Que el cojo camine, el ciego vea, el sordo oiga, o cualquier cosa que esté aquí, Padre. Creemos que ellos ya están siendo sanados. Y yo condeno a toda enfermedad en este edificio. En el nombre de Jesucristo conjuro a todo espíritu inmundo que procure enviar a estas personas prematuramente a la tumba, que salgan de las personas, y los dejen, por medio de Jesús el Hijo de Dios.
Y mientras tenemos nuestros rostros inclinados, limpia…

86 El Dios Todopoderoso está en nuestra presencia y alguien aquí afuera está siendo sanado. Dios se está moviendo. Veo a un hombre parado aquí atrás que está siendo sanado de hemorroides. Es un ministro del Evangelio predicando la Palabra del Dios vivo. La señora… Oh, simplemente se está moviendo por todo el edificio. Solo manténganse orando, apenas puedo ver por dónde está. Solo sigan orando. Fijen sus mentes en Dios. Uds. están siendo sanados.
Ud. señora, con esa presión alta parada a la derecha justo al final del pasillo. Dios la está sanando. Ud. está sana. Dios le bendiga. Es correcto.
Ud. aquí, señor, con el problema de la próstata, parado aquí atrás al final del círculo, levantándose por las noches, y corriendo… Ud. está sanado. Eso es correcto, mi hermano. Dios lo está sanando.
A cada uno de Uds.

87 Ud. aquí en la silla de ruedas, señora. Tiene… solo crea a Dios con todo su corazón. Si Ud. solo—si Ud. solo se deshace de ese pequeño hilo de duda ahora mismo, y Ud. será sana.
Cada uno de Uds. ponga su corazón en Él. Crean en Él con todo su corazón. Acepten su sanidad. Créanme. Si Dios ha venido en nuestro medio y Ud. se va dudando, una cosa peor de la que tienen vendrá sobre Uds. Váyase con fe, y que Dios sane a cada uno de Uds. Solo tengan fe. No duden. Crean con todo su corazón.

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