OBRAS DEL MENSAJE


La Resurrección
West Palm Beach, Florida, E.U.A.
53-1205
1 Gracias, hermano Vayle. Buenas noches, amigos. Mejor dicho, buenas tardes. Yo rara vez tengo el… El servicio, siempre es de noche, así que me he acostumbrado a decir eso.
Estamos muy contentos de estar aquí en el Coliseo esta tarde. Cada vez que miro por allí y veo esas cosas, esos cuadriláteros, pienso en cuántas – en qué diferencia cuando yo mismo solía salir y boxear en ellos, y ahora, estoy afuera peleando contra el diablo, simplemente dándole duro con todo lo que tengo.
Y Uds. saben, hubo un día que yo me di cuenta al boxear, algo que yo aprendí, era la técnica de defensa. Uno tiene que tener una defensa. Así que esa es una cosa buena. Y la mejor defensa que nosotros tenemos es la Sangre de Jesucristo, ¿no es así? Simplemente diga: “Es Así Dice El Señor. Satanás, aquí está escrito”. Eso lo logra.
¿Saben Uds. que la Palabra de Dios derrotará a satanás en cualquier lugar, en cualquier tiempo, noche o día, cualquier sitio, la Palabra escrita? Y Jesús derrotó a satanás por medio de la Palabra escrita, mostrando que podía hacerse. Eso trae la cosa hasta el cristiano que es un bebé. No importa qué tan pequeño, cuán pequeño, o lo que sea, Ud. puede decir: “Escrito está”.
2 Cuando satanás vino a Jesús, nuestro Señor, y él le dijo: “Si (ese es el signo de interrogación) – si Tú eres el Hijo de Dios convierte estas piedras en pan aquí. Tú puedes hacerlo si Tú eres el Hijo de Dios”.
Y ahora, Él dijo que: “Está escrito”. Él nunca utilizó Su poder, Él dijo: “Está escrito”. Estaba escrito dos veces en la Biblia, creo yo, en – allá en el Antiguo Testamento y en los Salmos. Y que: “No sólo de pan vivirá el hombre sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”.
Entonces nuevamente lo llevó a Él y le dijo: “Si Tú te postras aquí o saltas de este templo, pues…” Él sabía… Pues, si Él hubiera hecho eso sin que Dios le dijera que lo hiciera, Él se hubiera matado, ¿no es cierto? Claro que sí. Él era sólo un hombre. Así que Él tenía que hacer lo que Dios le dijera que hiciera.
Ahora, si Dios le dijera a Él que subiera allá y saltara del templo por medio de… ¿Cómo obraba Jesús con el Padre? ¿Por medio de qué? Visiones. Eso es lo que Él dijo: “Yo no hago nada a menos que el Padre me lo muestre”. Así que el Padre no se lo había mostrado a Él, y Él sabía que no podía saltar de allí, ¿no es así? Correcto. Y por eso Él no lo hizo.
3 Y luego él lo llevó a Él sobre el pináculo del templo, y después lo llevó de allí a la cima de una montaña. Y aquí está lo que nos escandaliza a nosotros. Y él le mostró a Él todos los reinos del mundo en un instante. Piensen en eso. En otras palabras, Él simplemente abrió la puerta y vio todos los reinos del mundo: Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña, todos ellos. Y dijo satanás: “Estos son míos”. Jesús sabía que eran suyos. Él dijo: “Y yo te los daré si postrado me adoras”. ¿Ven?
Pero Jesús sabía que Él sería heredero de ellos de todas maneras en el Milenio. ¿Qué son sólo unos cuantos años de espera? ¿Ven? Pues, Él sabía que eso iba a ser de Él de todas maneras. Así que Él dijo: “Escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y a Él sólo servirás”.
Así que satanás se cansó de eso pues Él simplemente se mantuvo dándole duro con la Palabra. Eso lo concluyó. Pero miren, ¿alguna vez pensaron Uds. que estas naciones son de satanás? (¿Qué respecto a eso, doctor?)
Ellas son… La Biblia dice que ellas están controladas por satanás. Esa es la razón que tenemos guerra. Pero allá en Apocalipsis dice: “Vosotros… Alegraos vosotros cielos y tierra, pues los reinos de este mundo han llegado a ser los reinos de nuestro Señor y Su Cristo”. ¿Es correcto eso?
4 Ahora, allí es cuando Jesús sabía que Él iba a tomar el mando. Y que Él gobernaría y reinaría por mil años. Entonces no habrán guerras, todas las espadas serán convertidas en rejas de arado (¿es correcto eso?) y en hoces. Y no tendremos más guerras. ¿No será eso maravilloso?
Y toda la gente anciana, en la resurrección, volverá a ser hombres jóvenes y mujeres jóvenes. ¿No es eso maravilloso? ¿Ven? Cuando Ud. está viejo, la mayoría de nosotros ya pasamos la flor de la vida… Cuando uno nace, Dios quiso eso. Y si nada interrumpe su vida, Ud. llegará a una estatura completa de hombre o mujer, lo que sea que Él quiso que Ud. fuera, si no hay alguna interrupción. Satanás sí lo interrumpe a Él. Entonces cuando…
¿Alguna vez pensó Ud. que el color del cabello que Ud. tenía cuando Ud. era una mujer joven de más o menos veinte años y Ud. era un hombre joven, se da Ud. cuenta que ese será el mismo color del cabello en la resurrección? Eso es correcto.
Sólo piense; si un grano de maíz amarillo cae en la tierra, un grano azul no sale en su lugar, ¿verdad? No. Vean, todo el principio cristiano está basado en resurrección. El mismo que cae es el mismo que se levanta. ¿Ven?
5 Y ahora, cuando Ud. tenía como dieciséis y, o veinte… Ud. más o menos estaba en su mejor forma, creo yo, era cuando Ud. tenía como veinte, veintiuno, y yo pienso que las células alcanzan su mejor momento. ¿Ud. recuerda la primera mañana en que Ud. se estaba peinando y de repente se encontró algo gris aquí en el lado? Ud. fue y dijo: “Mira, madre”.
Sí, yo tenía quizás como unos veinticinco. Y Ud. madre se fijó que esos ojos hermosos, así como de paloma… Arrugas están empezando a aparecer debajo de ellos, es extraño, como a los veinticinco. Y después de un tiempo esas arrugas comienzan a aparecer más y más. Ese cabello comienza a ponerse más canoso. Y luego esa carne comienza a estirarse, el agua entra. Ud. entonces empieza a retroceder. La muerte ha entrado. Ella la va a conquistar a Ud. Correcto. Dios le dijo que lo hiciera. Esa es la única vía por la cual Él lo puede sacar a Ud. de aquí. ¿Es correcto?
6 Entonces Ud. está lleno de vida hasta ese momento, y después Ud. comienza a morir. Ud. va regresando hasta el día en que ella finalmente lo conquiste a Ud., y sus células se deterioren regresen al polvo de la tierra. Pero Dios no pierde nada. Él sabe exactamente en donde Él las tenía en el principio. Si no es así, ¿cómo es que ellas aparecieron en Ud.? Nadie pegó eso en Ud. y lo hizo más grande. Ud. simplemente empujó e impulsó, y empujó hasta que ellas llegaron a ser de tamaño normal. ¿Es correcto eso? Entonces todo lo que la muerte puede hacer por Ud. es llevárselo de esta vida.
Un escritor dijo una vez, dijo: “La única cosa que la muerte pudiera hacerle a un creyente, es que Dios lo ató a una carreta, y ésta lleva al creyente a la presencia de su Hacedor (esa es una buena idea. ¿Es correcto?), simplemente lo hala hacia Dios. Entonces eso es todo lo que ella puede hacer.
7 Luego en la resurrección… Vea, todo lo que la muerte puede hacer es sacarlo a Ud. de esta vida. Luego hasta allí llega. Y en la resurrección entonces hay – la muerte no tiene parte en lo absoluto. Así que como Ud. era cuando Ud. estaba en su mejor forma, como Dios lo tenía a Ud., así es como Ud. será en la resurrección.
Si yo tuviera una oportunidad, o fuera a estar aquí por más tiempo, yo puedo tomar la Biblia de Dios y probar que esa es la verdad. Exactamente sin una – sin una sombra de duda, así exactamente como Él hizo allá en el Antiguo Testamento, y demás, y probarlo por la Palabra de Dios, de que Uds. serán igual a como eran cuando Uds. estaban jóvenes, y Uds. serán jóvenes para siempre.
Nosotros variamos de tamaño. Diferentes… Ahora, Ud. dice: “Oh, Ud…. yo creo que todos nosotros nos pareceremos”.
Bueno, Dios no es ese tipo de persona. Miren Su creación. Él tiene palmeras aquí, y Él tiene robles allá en mi región, y Él tiene pinos allá en las montañas. Él tiene montañas pequeñas, montañas grandes, árboles pequeños, árboles grandes. Él tiene desiertos, y selvas, y desiertos, y montañas, y llanos, y mares.
8 Dios es un Dios de variedad. Él tiene flores blancas, flores azules, flores rosadas, flores rojas. ¿Es correcto? Él es un Dios de variedad. Vean lo que ha hecho… vean lo que hizo en el principio; entonces Uds. pueden ver lo que Él es.
Cuando nosotros resucitemos, seremos de cabello rojo, cabello negro, y rubios, osea, exactamente lo que fuimos al estar aquí, pero en la resurrección de perfección. Oigan, eso debería producir un grito en todos nosotros los ancianos. ¿No es así? Debería producirlo por cuanto es la verdad. Eso es ASÍ DICE EL SEÑOR. Sí, señor. Y no fallará.
9 Así que entonces, si Ud. está anclado en Cristo, y por un Espíritu somos todos bautizados en una iglesia… ¿Uds. piensan que me van a perdonar esa? Já – Já – Já – Já. Por un Espíritu somos todos, no que nos unimos, sino que somos bautizados en un solo cuerpo, cuerpo de creyentes (¿ven?), fuimos todos bautizados, no que nos unimos sino que fuimos bautizamos. ¿Cómo somos bautizados? ¿Por una agua? No. ¿Por un lago? No. Por un Espíritu somos todos bautizados en un cuerpo, y llegamos a ser miembros de ese cuerpo. Oh, hermanos. Pensar en eso me hace sentir bien. Así que, ¿qué puede hacerles daño a Uds.?
Y entonces en ese cuerpo, cuando nosotros entramos, somos sellados, no de un avivamiento a otro, sino hasta el día de nuestra redención: Efesios 4:30, “No contristéis al Espíritu Santo de Dios con el cual fuisteis sellados hasta vuestra redención”.
Ahora, si Ud. sólo está teniendo altibajos, descarriándose para allá y para acá, y entrando y saliendo, y esto y aquello, y Ud. no sabe en dónde está parado, entonces Ud. todavía no ha sido sellado, ¿ve? Cuando un vagón de ferrocarril va pasando por aquí en la vía férrea, Ud. sabe, la primera cosa que ellos hacen es comenzar a empacar y a poner las cosas en su lugar. Bueno, entonces eso tiene que ser inspeccionado antes que sea sellado. El inspector se acerca, y si todo se va a estar moviendo durante el viaje, él hará que Ud. lo desmonte y lo cargue otra vez. Eso es lo que nosotros hacemos de un avivamiento a otro (correcto): limpiamos nuestras vidas y comenzamos de nuevo, simplemente regresamos y allí comenzamos otra vez.
Pero cuando Ud. realmente tiene todo empacado, y el Espíritu de Dios tiene la preeminencia y Ud. llega a ser un hijo de Dios, entonces la puerta es cerrada; un sello es puesto en esa puerta, y esa puerta no puede ser abierta hasta que llegue a su destino. ¿Es correcto eso? La obra va rumbo a su destino. Así que por lo tanto, nosotros somos sellados por el Espíritu Santo hasta el día de nuestra redención. Amén.
10 Hermanos, entonces ¿de qué tenemos que preocuparnos? ¿Por qué anda Ud. caminando por allí con una cara tan larga como que está comiendo avena en una lechera? Pues, oh, sonría. Nosotros somos felices, somos cristianos, y Dios nos ha ordenado así y ha dado a Cristo por nosotros. Y miren, ningún hombre pudiera venir a Él…
Ud. dice: “Pues, bendito sea Dios; déjenme decirle; yo me puse a buscar a Dios”. No, no fue así. Ud. nunca buscó a Dios. El hombre nunca buscó a Dios. No existe tal cosa como un hombre buscando a Dios. ¿Sabían Uds. eso? Dios busca al hombre. Correcto. Ningún [palabras confusas]. Ud. dice: “¿Eso es escritural?” Sí, señor.
Jesús dijo: “Ninguno puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere primero”. Toda su naturaleza está completamente en contra de eso. Y se requiere del Espíritu Santo para que primero ponga ese deseo allí para que Ud. busque a Dios. ¿Es correcto eso?
Y entonces cuando… “Todos los que vengan a Mi, Yo les daré vida eterna”. Allí lo tienen. Y entonces: “Yo le resucitaré en el día postrero”.
11 Así que, ya sea que vivamos, sea que muramos, sea que el mundo permanezca, o sea que no, sea que la gente piense esto o aquello, hay solamente una alternativa que nosotros deberíamos tener: Eso es adorar a Dios, y ser tan felices como podamos ser. Creerle a Él por todo lo que Él dijo. Porque la vida, ni la muerte, ni nada nos puede separar del amor de Dios que es en Cristo. Y allá nosotros estaremos con Él en Su presencia para siempre. Ud. dice: “Hermano Branham, eso suena muy calvinista”.
Bueno, yo creo en la doctrina calvinista siempre y cuando ésta se mantenga en la Biblia. ¿Ven? Si se sale de la Biblia, yo no la creo. Yo creo esto; yo creo que cada creyente la cree junto conmigo: que la iglesia tiene seguridad eterna. Dios ha prometido y dijo que estaría allí sin una mancha, tacha, o arruga. ¿Es correcto eso? Dios ya ha dicho eso, así que eso…
Ahora, si Ud. está en la iglesia, Ud. está seguro con la iglesia. ¿Es correcto eso? Ahora, eso no quiere decir metodista, o bautista, o pentecostal. Eso quiere decir la iglesia nacida de nuevo del Espíritu Santo, esa es en la que nacemos. Entonces Ud. está seguro mientras que Ud. está en la iglesia.
12 Este edificio ha sido construido aquí como seguridad del clima. Y siempre y cuando yo esté aquí adentro el clima no me va a afectar. ¿Ven? Aquí adentro no va a llover sobre mí, por cuanto hay un tejado sobre mí. Si Ud. permanece en la iglesia, Ud. tiene la protección de Jesucristo. ¿Es correcto eso?
Ahora, yo sólo… Hablando por un momento hasta que la gente se aquietara. Y ciertamente deseara que yo no hubiera hecho arreglos para otra reunión en alguna parte. Yo todavía creo que Miami y su gente pueden ser convertidas para Dios. Pero lo que se va a requerir es un mes… Es que los pocos fieles que están sentados aquí en esta tarde con tal hambre de hacer eso, o ver eso, al grado que Uds. no puedan dormir o comer… Cuando esa angustia por las almas venga sobre la persona, Sión dará a luz hijos; eso es seguro. Pero cuando Uds. lleguen a esa condición, entonces Uds. llegarán a alguna parte.
Yo confío que esta pequeña reunión nunca muera, sino que siga viviendo, y siga, y siga. Ahora, ha habido semillas que han sido plantadas. Ahora, Pablo dijo: “Uno planta, otro riega, pero Dios da el crecimiento”. Y yo ruego que Dios derrame el agua, y que el Espíritu Santo del crecimiento.
13 Ahora, esta tarde yo debo hablar, o predicar, o lo que sea que Uds…. como he dicho antes yo no me considero un predicador; yo soy lo que llaman una llanta de repuesto. ¿Ven? Y entonces cuando yo sólo predico alrededor…
Ahora, ahora la razón que digo eso, yo digo eso por causa del respeto… Ahora, yo amo a mi Señor; por supuesto que lo amo, verdaderamente que sí. Y yo lo amo a Él tanto como… yo no… Hermano, si el obtener una educación lo hace a uno amar más al Señor, yo me inscribiría en la universidad ahora mismo. Pero Dios no requiere una educación para Su amor. Él requiere un corazón sencillo, simplemente para creerle. Correcto.
Y muchas veces… Y yo digo esto con… Ahora, no estoy empleando esto para apoyar mi ignorancia, pero la educación ha sido el mayor obstáculo que jamás ha tenido el Evangelio de Jesucristo. Correcto. El mayor obstáculo que ha tenido el Evangelio de Jesucristo ha sido la educación. Correcto. La teología ha tomado el lugar del Espíritu Santo. Es la verdad.
14 Y ahora, yo recuerdo cuando era un muchachito… A mí siempre me han gustado los caballos, y yo vine acá con el muchachito más fino. Es el hijo del hermano Vayle que llaman Gray, creo que es su nombre. Y él es un muchachito excelente… Yo… Él me dijo: “Hermano Branham”, él dijo: “estas palmeras son para gente que vive aquí”. Él era un Canadiense. Él quería regresar al país de la nieve.
Así que, a él le gustan los caballos, y yo dije: “Déjame decirte; a ti no te irá mal mientras que ames a la naturaleza, porque Dios está en la naturaleza”.
Así que nosotros estábamos conversando, y yo estaba pensando que cuando yo era un muchachito eso era lo que a mí me gustaba. Mi padre era jinete, y él era un buen jinete. Él solía salir, y él era un buen tirador. Oh, hermanos, él tenía buena puntería con un revólver. Él tomaba estas grandes canicas de piedras, y las arrojaba así, y tenía dos pistolas, y disparaba una, y le pegaba a la canica en el aire, y reventaba la canica con la otra pistola antes de que ésta cayera al suelo. Yo no podía pegarle a una tina para lavar así, estando ésta inmóvil allí. Pero a mí me gusta la naturaleza. Y un jinete… Yo lo vi a él montar, al grado que honestamente yo estaría muerto de miedo, montando caballos salvajes.
15 Pero cuando yo era apenas un muchachito… Él conoció a mi mamá. Mi madre es de París, Texas. Mi padre era de Kentucky. Así que, mi papá estaba allá domando caballos cuando él, en un rodeo, cuando él conoció a mi mamá. Y así que él… Ellos se casaron, y mamá tenía solamente quince años cuando yo nací. Así que eso… Ella era apenas una niña, y papá tenía dieciocho años.
Pero a mí me gustaba ser como mi papá. Yo amaba a mi papá. Él no—no era cristiano sino sólo un poco antes de morir. Yo lo guie a él a Cristo. Pero él era irlandés de principio a fin, y un bebedor empedernido. Y no importa lo que él hizo, a mí no me importa lo que él hizo; él es mi papá de todas maneras. ¿Ven?
Y escuchen jóvenes, cuando Uds. lleguen al lugar en que Uds. tengan que llamar a su querida madre y padre, sin importar lo que ellos hayan hecho, cuando lleguen al lugar en que ellos no sean madre y papá, sino simplemente el viejo y la vieja, allí es cuando Uds. habrán tomado la más grande condición descarriada que Uds. hayan tomado. Uds. nunca sabrán lo que esa madre significa para Uds. y un padre, hasta que Uds. escuchen el sonido del féretro mientras va saliendo por la puerta. Uds. entonces se darán cuenta que no es el viejo. Uds. se darán cuenta que esas canas en su cabeza; Uds. ayudaron a ponerlas allí.
16 Y yo sé que mi anciano papá trabajaba por setenta y cinco centavos al día a tal punto que mi mamá tomaba las tijeras y cortaba la camisa en la parte de atrás para quitársela pues su camisa estaba pegada a su espalda debido a la insolación. Setenta y cinco centavos al día para mantenerme a mí cuando yo era demasiado joven para saber de qué se trataba, tenía cuatro o cinco años de edad. Sí, él aún es mi papá. La nieve probablemente está cubriendo su tumba hoy en Indiana, pero él es mi papá de todos modos. Sí, señor. Y yo lo amé a él.
Yo recuerdo que solía querer ser como él. Recuerdo una vez cuando él tenía una pequeña granja donde nosotros trabajamos. Yo tenía un viejo caballo de arar. Y papá me dejaba usar ése, porque él era manso y muy viejo. Y yo araba con él, y luego íbamos a donde estaba el viejo abrevadero, teníamos un tronco que habían convertido en un abrevadero. ¿Cuántos han visto una de esas cosas? Oigan, ¿para qué me puse yo una corbata aquí esta tarde? Nosotros somos gente del campo, ¿no es así? Porque vivamos en Palm Beach eso todavía no ha sacado el campo de nosotros, ¿verdad? Sí, señor. Un viejo abrevadero donde las abejas iban allí, Uds. saben, y zumbaban alrededor, le sacábamos el cabello de la melena, o una cola de caballo y la poníamos allí y hacíamos una culebra de cabello de caballo. ¿Alguna vez han visto Uds. una de esas células moverse? Nosotros solíamos hacer eso.
17 Y entonces, yo… Cuando yo llegaba a casa, yo llegaba un poco temprano y abrevaba mi caballo primero. Pobre papá, él seguía directo hasta que ya estaba oscuro, y teníamos que ordeñar la vaca. Mi hermano lo hacía, yo no pude ordeñar, nunca pude.
Así que entonces, yo llegaba allí, y le daba de beber al caballo, y tenía que hacer unas tareas más en la casa. Y yo salía allí, y mis hermanos se subían todos al lado de la cerca, y papá estaría allá en la parte de atrás del lugar trabajando todavía. Yo sacaba al viejo caballo, y miraba alrededor y me fijaba de que mamá ni ninguno de ellos estuviera observando, Uds. saben. Yo agarraba la montura de papá, y se la ponía al caballo, y me buscaba un puñado de abrojos, y los colocaba debajo de la montura así, y luego le apretaba bien la cincha, y me subía en él. Cualquiera aquí que alguna vez haya montado con un abrojo debajo de la montura, Uds. saben lo que… Pobre caballo. Oh, yo todavía me avergüenzo de eso.
El pobre caballo estaba tan cansado y viejo, demasiado enfermo para levantar las patas del suelo, y esos abrojos pinchándole, Uds. saben. Él simplemente se quedaba parado allí y berreaba y hacía así. Y yo me quitaba este sombrero y lo hondeaba de un lado al otro. Y yo era un verdadero vaquero. Déjenme decirles. Sí, señor. Todos mis hermanos sentados allí, palmeaban sus manos, Uds. saben. Oh, nosotros… Yo era un verdadero vaquero. Bueno, no era más que estar sentado allí en una silla y alguien meciéndolo a uno. ¿Ven Uds.?
18 Entonces, cuando ya yo tenía como dieciocho años de edad, yo estaba seguro que ellos me necesitaban urgentemente allá en el oeste para domar sus caballos. Yo sabía que ellos difícilmente podían arreglárselas sin mí, así que me fugué de la casa y me fui al oeste. Llegué a Arizona casi a tiempo de cuando tenía el rodeo, me compré un par de Levis, y fui allá, y pensé: “Ahora me voy a ir a casa en la montura plateada, y estoy seguro que voy a ganar bastante dinero”.
Así que me subí sobre la cerca del corral, Uds. saben, y ellos salieron, y ellos soltaron al caballo allí. Ellos iban a tener un jinete que iba a montar este caballo. Y hermano, ellos tenían a su… Cuando él salió de la casilla, lo pusieron en el corral de toros cuando él salió. Yo… Ese caballo hizo como dos corcoveos y un brinco, y la silla salió en una dirección, y el jinete salió por la otra. Los vaqueros agarraron el caballo, y la ambulancia se llevó al jinete, la sangre le estaba saliendo por sus oídos y nariz, tendido allí todo desplomado en el suelo.
Yo pensé: “Oh, ese no se parecía al viejo caballo de arado que yo había montado. Yo no sé si voy a tener una montura de plata o no”.
19 Así que entonces, el que llamaba pasó, y dijo: “Le daré a cualquier hombre aquí cien dólares que pueda montar este caballo por dos minutos”. Y él pasó a lo largo de todo ese montón de vaqueros que estaban en fila a lo largo de la cerca del corral, todos desfigurados, Uds. saben vaqueros de verdad. Aquí estaba yo sentado allí con mis pies extendidos tratando de parecerme a un vaquero, con ese sombrero puesto que me llegaba hasta las orejas. Y ese hombre se acercó directamente a mí, y me miró al rostro, y dijo: “¿Tú eres jinete?”
¡Ja!, yo dije: “No, señor”. Yo cambié de parecer rápidamente, porque yo no era un jinete. Ese no era mi viejo caballo de arar, y yo sabía que no me podía mantener sobre ése animal. Esa es la razón que hoy yo digo que no soy un predicador. ¿Ven?
20 Cuando al principio fui ordenado en una iglesia bautista, y tenía licencia de exhortador local, yo cargaba mi Biblia bajo el brazo, y cada vez que me encontraba con alguien que me decía: “Oye, ¿tú eres predicador?”
“Seguro. Sí, señor”.
Un día yo estaba en San Louis, Missouri, y había un hombre llamado Robert Daugherty, un predicador pentecostal. Y ese hombre, yo lo escuché a él en una reunión de carpa, y se suponía que yo iba a ayudar en esta reunión. Y ese hombre predicaba hasta ponerse tan rojo en el rostro, él perdía su respiración, y bajaba hasta doblar sus rodillas. Yo no creo… Y él agarraba su aliento; uno podía oírlo a él como a tres cuadras de distancia; él volvía a levantarse y seguía predicando. Alguien me dijo: “¿Eres predicador?”
Yo dije: “No, señor”. Mis maneras lentas de bautista no piensan en ello tan rápido así. Así que yo… Esa es la razón que soy un poco cuidadoso de decir que soy un predicador (¿ven Uds.?), especialmente cuando el doctor Vayle y muchos de estos hombres que están sentados alrededor que sí son verdaderos predicadores. Pero siempre que yo – siempre que yo hago esto, me gusta hablar acerca del Señor. Todos nosotros hacemos eso, ¿no es así?
21 Así que ahora, leamos una porción de Su Palabra y pidámosle a Él que nos ayude, yo quiero que Uds. ahora… Yo creo que la gente ya se aquietó y está toda aquí. Y confío que no les hablaré demasiado extenso. Y deseo leer una Escritura, pues yo sé que Sus Palabras nunca fallarán. Yo soy un gran creyente en la Palabra, ¿lo son Uds.? Sí, señor. Esto es Así Dice El Señor. Yo la creo. Anclo mi alma en cualquiera porción de Ella allí, digo que es verdad.
Ahora, ahora, Uds. pudieran haber dejado eso quieto sólo por un minuto más [palabras confusas]. Muy bien. En el capítulo 11 de San Juan, deseo leer… (Oh, yo realmente no quise decir eso tan en serio, pero gracias de todas maneras).
22 En el capítulo 11 de San Juan, comenzando en el versículo 18, deseo leer unas cuantas Escrituras aquí. Yo quiero hablar sobre La Resurrección. Oigan, qué texto para tomar entre un montón de gente que… Bueno, tal vez nosotros necesitamos una resurrección. ¿No les parece?
Una vez un ministro fue y predicó arrepentimiento una noche. La noche siguiente él regresó y predicó arrepentimiento. Él lo predicó una semana completa, y él comenzó la segunda semana sobre arrepentimiento. Algunos de los ancianos lo encontraron en la puerta y le dijeron: “¿No puede Ud. predicar más nada sino arrepentimiento?”
Él dijo: “Oh, sí. Dejen que todos ellos se arrepientan y luego yo cambiaré”. Así que eso es correcto. Nosotros estamos… Tan pronto como todos se arrepintieran, pues, entonces estaba bien comenzar algo más. Así que, esa es una buena idea.
Ahora, en el capítulo 11 y el versículo 18:
Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios;
Y muchos de los judíos habían venido a Marta y a María, para consolarlas por su hermano.
Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venía, salió a encontrarle; pero María se quedó en casa.
Y Marta dijo a Jesús: Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto.
Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará. (Me gusta eso, ¿a Uds. no?).
Jesús le dijo: Tu hermano resucitará.
Marta le dijo: Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.
Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que en mí cree, aunque esté muerto, vivirá.
Y todo aquel que vive y cree [Espacio en blanco en la cinta] no morirá eternamente. ¿Crees esto?
Le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo.
23 Ahora, pongamos a un lado nuestros cuidados sólo un momento ahora, por los próximos minutos, y hablemos con Él. Primero inclinemos nuestros rostros.
Padre, te damos gracias hoy por un corazón feliz y gozoso que es hecho posible solamente por Jesucristo. ¿Cómo podemos ser alguna otra cosa sino felices y saber lo que sabemos? Estamos tan agradecidos contigo por tener cuidado de nosotros, y por traernos a este gran compañerismo, y también a una relación contigo: compañerismo a través de Cristo, relación con Dios, por medio del Hijo de Dios. Te damos gracias.
Y ahora, rogamos que todos nuestros cuidados de esta vida puedan ser puestos a un lado ahora mismo. Lo que vamos a hacer mañana o al día siguiente no importa. Puede que ni siquiera llegue, pero ahora, vamos a hablar sobre Tu Palabra. Y yo ruego, Dios, no sabiendo qué decir, que Tú circuncides los labios de Tu siervo, y circuncides el corazón del oyente. Y que el Espíritu Santo tome estas cosas las cuales son de Dios y las coloque en el corazón del creyente y del incrédulo. Y que Él la riegue de tal manera con las bendiciones de poder, que produzca frutos para el Maestro.
Escúchanos, Señor, y que no quede ninguna persona enferma en este edificio en esta tarde. Que no quede un pecador en el edificio. Que los pecadores sean salvos y los enfermos sanados. Y que los santos estén llenos de poder y gloria, engrandeciendo a Jesucristo el Hijo de Dios, a quién pedimos estas bendiciones en Su Nombre. Amén.
24 Ahora, para… Queremos tomar nuestro pensamiento basándolo en el gran principio del ministerio de Jesús y lo que Él era. Y ahora, en éste texto en donde estamos en este momento, fue justo al comienzo de Su ministerio.
Ahora, si Uds. se fijan, el primer año de Su ministerio Él era, oh, Él lo era todo. Y el segundo año de Su ministerio, ellos comenzaron a criticar. Y un poco más tarde ellos lo crucificaron a Él. Así sucede con un avivamiento, crece y florece. Y luego tan pronto el oropel es quitado, empieza a establecerse. Y Jesús, en este momento que estamos hablando, era apenas el comienzo de Su ministerio.
Y cómo es que la gente venía de todos lados para verlo a Él. Y Él se estaba quedando con unos amigos: Marta, María, las cuales eran dos hermanas y el nombre de su hermano era Lázaro. Y yo he leído que Marta y María, para su sustento diario, ellas hacían tapices y cosas para el templo – bordados. Y Lázaro estaba entrenando para ser un escriba, los cuales escribían las cartas de la ley. Se requería de un hombre consagrado para hacer eso. Ellos no aceptarían a más nadie, sino a un escritor, un escriba.
25 Y Jesús había salido y llegó a Betania para vivir con ellos. Y Su ministerio estaba en su mejor momento allí mismo en Betania.
Y ahora, regresemos un poco para averiguar acerca del ministerio de Jesús. Dios siempre declara y advierte a la gente antes de que Él haga cualquier cosa. ¿Creen Uds. eso? Y yo digo esto con reverencia santa, que yo creo que las señales y maravillas que Uds. están viendo acontecer hoy, amigos cristianos, es una vindicación perfecta de un juicio que viene pronto. Amén. El juicio tiene que azotar al mundo; porque si la gente no recibe misericordia, no queda más sino juicio. La misericordia siempre anuncia el juicio. Lo hizo en la destrucción antediluviana. Lo hizo a través de Juan el bautista, y así es hoy, el anuncio de la misericordia. Y si Ud. menosprecia la misericordia, solamente queda una cosa, el juicio.
26 Como por ejemplo Ud. dice: “¿Se parará Dios y me juzgará en el día del juicio?”
No, no, su actitud hacia Él hoy, Ud. se está juzgando a Ud. mismo. Dios ya ha pronunciado: “El día que de él comieres moriréis”. Eso lo concluye. Eso es… Él tiene que atenerse a eso; Él no tiene que pronunciar más juicio. Su actitud hacia ello es la recompensa. Lo que Ud. piense de Su vía de escape, si Ud. rehúsa caminar en Su camino, entonces Ud. se está juzgando a sí mismo a medida que lo juzga a Él.
27 Ahora, antes de que Dios envíe un mensaje a la tierra, Dios a veces envía Ángeles como mensaje – mensajeros a la tierra para que traigan Su mensaje. ¿Creen Uds. en eso? Dios tiene Ángeles.
Ahora, hace algún tiempo alguien me retó en eso, y dijo: “Hermano Branham”, un gran hermano fundamentalista, él dijo, “hay una sola falta que yo puedo encontrar con su mensaje al pueblo”.
Y yo dije: “¿Cuál es esa, mi hermano? Si no es Escritural, entonces yo me desharé de ella y me arrepentiré”.
Él dijo: “Bueno, Ud. siempre se está refiriendo a un Ángel, y dijo, Que el Ángel de Dios se encontró con Ud. y le dijo esto y aquello”. Dijo: “Hermano Branham, ¿no sabe Ud., que Dios no usa Ángeles para dirigir a Su iglesia?” Dijo: “El Espíritu Santo dirige a Su iglesia”.
Yo dije: “Eso es verdad, pero Dios también tiene Ángeles, Espíritus administradores enviados de Dios”.
Y él dijo: “Oh, hermano Branham, eso era doctrina del Antiguo Testamento”. Dijo: “Ud. mezcla el Nuevo Testamento con el Antiguo.
Yo dije: “Uno es simplemente la sombra del otro”. Y dije: “Ud. tiene que tener al Antiguo Testamento. Eso es sólo una sombra del Nuevo. Y el Antiguo Testamento, y ambos juntos, confirman la actitud de Dios hacia el pueblo”.
28 Pablo dijo en Hebreos capítulo 12: “Siendo que estamos rodeados de tan grande nube de testigos, despojémonos de todo pecado, de todo peso, y del pecado que nos acedia”.
Ahora, él dijo: “Ahora bien, Daniel tuvo un Ángel, y lo demás”. Pero dijo: “El Nuevo Testamento no respalda seres angelicales viniendo a individuos una vez que el Espíritu Santo ha venido”.
Y yo dije: “Oh, hermano, yo no estoy de acuerdo con Ud.”. Dije: “Yo creo que el Espíritu Santo está aquí. Él es El que nos llena. Y nuestra vida no es de nosotros, sino es la vida del Espíritu Santo dentro de nosotros que nos hace cristianos”. Yo creo eso, que cada fibra del cuerpo de un cristiano es controlada por el Espíritu Santo. Yo creo que sus ojos lo son. Ud. no puede evitar mirar algo que es malo, pero si Ud. lo codicia, Ud. ya ha cometido adulterio. Ud. voltea su cabeza. El Espíritu Santo lo hace a Ud. hacer eso. ¿Es correcto eso? Ud. pudiera ser tentado. La tentación no es un pecado. Hacerle caso a su tentación es pecado. ¿Ven? Ud. puede ser tentado. Cristo fue tentado igual que nosotros, pero nunca pecó. Así que el Espíritu Santo es Dios el cual nos ayuda a confirmar la verdad de Dios, y nosotros somos epístolas leídas de todos los hombres.
29 Ahora, él dijo: “Mire, ¿qué acerca de los Ángeles en el Nuevo Testamento?”
Yo dije: “Pues, mire a la – María, la virgen, ella fue visitada por un Ángel”.
Él dijo: “Oh, pero eso fue antes de que el Espíritu Santo viniera”.
Yo dije: “Entonces me gustaría preguntarle esto. ¿Cree Ud. que Felipe tenía el bautismo del Espíritu Santo?” Todos nosotros creemos eso, ¿no es cierto? “Pues, cuando Felipe estaba en Samaria con un gran avivamiento aconteciendo, no fue el Espíritu Santo que vino y lo llamó al desierto de Gaza; fue el Ángel del Señor (¿es correcto eso?), el Ángel del Señor”.
30 Pues, todos nosotros creemos que Pedro tenía el Espíritu Santo, ¿no es así? Él fue el portavoz principal en Pentecostés en la inauguración de la iglesia, y nosotros sabemos que él tenía el Espíritu Santo. Pero cuando él estaba en la cárcel, y al día siguiente le iban a cortar la cabeza, y ellos estaban teniendo un culto de oración en la casa de Juan Marcos, ¿quién fue que fue allá a la cárcel y lo soltó? ¿El Espíritu Santo? El Ángel del Señor. Y estaba en forma de una Luz. ¿Es correcto eso? Entró por la ventana, lo levantó, le quitó las cadenas, y lo pasó junto a los guardias y abrió las puertas. Y Pedro pensó todo ese tiempo que él estaba soñando hasta que salió afuera. Oh, déjenme decirles, ser llevados bajo el poder de Dios significa algo. Ud. pierde su propio sentido y todo cuando Uds. es llevado por el poder de Dios.
31 Ahora, ése fue el Ángel del Señor. El gran San Pablo seguramente tenía el Espíritu Santo. Y él enseñó el Espíritu Santo. Y él dijo en Gálatas 1:8 “Si un Ángel del cielo enseñare alguna otra cosa, sea anatema”.
Y cuando Pablo estaba en alta mar, y catorce días y noches sin ver lunas ni estrellas, él bajó a la galera para orar y regresó moviendo sus manos. Yo puedo verlo a él gritando y diciendo: “Tened buen ánimo”. Oh, hermanos. ¿Qué le ha sucedido a ese hombrecito? Pues, él dijo: “El Ángel de Dios de quien soy siervo, estuvo a mi lado anoche y me dijo: Pablo, no temas. Es necesario que comparezcas ante César, y he aquí, Dios te ha dado a todos los que navegan contigo”. Él dijo: “Por lo tanto, señores, sed de buen ánimo, porque yo creo en Dios que será de la manera como me fue hablado: El Ángel de Dios de quien soy siervo”. Ahora, ése era el Ángel de Dios. El Libro de Apocalipsis fue escrito por un Ángel, y Dios sí tiene Ángeles.
32 Ahora, y antes de que Dios enviara a Jesús a la tierra, Él envió un Ángel. Y un Ángel vino a un hogar: Zacarías y Elizabeth. Ellos eran grandes creyentes de renombre, cristianos por así decirlo. Y esa es la clase de hogar al cual puede venir un Ángel.
Y ¿saben Uds. por qué yo pienso hoy, la razón de que no tenemos más visitaciones angelicales de las que tenemos? Nosotros que nos llamamos a sí mismos cristianos, jugamos cartas la mitad de la noche, leemos revistas de “Historias Verdaderas”, tenemos cerveza en la nevera. Y esa es la razón de que los Ángeles no nos visitan. Uds. no pueden mezclar el aceite y el agua.
Ahora, hermano yo soy sólo un predicador chapado a la antigua, rústico, del bosque, nacido la segunda vez del Espíritu Santo. Y yo creo en el pan de maíz chapado a la antigua, y chucrut, patatas, y frijoles. No es helado, pero se le pegará a sus costillas y lo sustentará a través de los tiempos.
Ahora, yo creo en la salvación antigua del Espíritu Santo que limpia el corazón de un hombre, y eso es todo lo que yo sé decir. Así que… Yo sólo pongo… Y simplemente pidámosle a Dios que lo derrame sobre nosotros ahora mismo. ¿Qué dicen Uds.? Que Él se haga presente en la forma de la antigua lluvia del poder de Dios.
Ahora, estos Ángeles venían a estos hogares cuando ellos eran hogares de renombre.
33 Y él salió… Un día Zacarías siendo sacerdote, haciendo un sacrificio, y su orden era quemar incienso. Y mientras él estaba quemando el incienso, el Ángel de Dios vino, Gabriel, a su lado derecho, y le habló, y dijo: “Zacarías”. Le dijo que cuando él se fuera a casa después de los días de su ministerio en el templo, que él iba a estar con su esposa, y que ella iba a dar a luz un niño. Y ella era una mujer anciana. ¿Ven cómo Dios siempre…? Él toma la cosa más ridícula para hacer lo que Él va a hacer. ¿Quién pensaría que Él tomaría a un montañés, o algo así, que difícilmente se sabía su ABC o algo para que fuera un ministro?
Cuando Él tomó a Pedro, Jacobo, y Juan, la Biblia dice que ellos eran hombres ignorantes y sin letras. Él no buscó ningún erudito. Él fue y tomó a un pescador allá que tenía puesto un delantal sucio de pescado, que casi no sabía su ABC, e hizo de él un santo de Dios, y le dio las llaves del reino. Amén. Muy bien. Así es como Dios obra. Y Él vino a lo más ridículo.
34 No hace mucho alguien dijo… Ahora, Dios les bendiga, mis queridos amigos católicos aquí. ¿Ven? Dijo: “Hermano Branham, si ese don hubiera sido dado, el papa de Roma hubiera sabido al respecto”. Él sabía casi lo mismo que sabía Caifás de que ése era el Cristo que había nacido.
Dios no lidia en grandes círculos así. Él ha venido al pobre y humilde, y toma al que no es nada para traer a cumplimiento que… [Espacio en blanco en la cinta] la misma locura de la predicación para condenar a los poderosos y sabios. Dios hace eso. Él siempre escoge lo más bajo para levantarlo.
Si aquellos apóstoles hubieran dicho: “Nosotros somos educados; somos inteligentes; tenemos todo tipo de título”. Ellos hubieran tenido algo en lo cual gloriarse, pero ellos eran hombres ignorantes y sin letras. Y Dios tomó aquello que no era, e hizo aquello que es. Aleluya. Oh, yo amo eso. Cuando pienso… Entonces todo el mundo tiene una oportunidad.
35 Ud. me dirá: “Un momento, predicador. Pablo era un hombre educado”. Eso es exactamente la verdad, y él mismo dijo que tuvo que olvidarse de todo lo que sabía para aprender de Cristo, y a diario él moría a todo eso.
Ahora, esa es la verdad. Y allí es donde nuestro mundo está – donde nuestras iglesias están fallando hoy. Estamos tratando de subir a nuestro pulpito… Uds. personas que están eligiendo a sus pastores, Uds. están tratando de buscar al más inteligente, al más nuevo, recién salido del seminario, que Uds. puedan encontrar; y algunas veces esa es la peor cosa que Uds. pueden hacer. Correcto. Lo que necesitamos hoy es un hombre con una experiencia de Dios que ponga el hacha a la raíz del árbol y que las astillas caigan donde caigan, y que predique el Evangelio no adulterado, aunque la iglesia lo expulse.
36 No hace mucho un individuo me dijo: “Predicador, si yo predico eso”, dijo él, “yo le estaría predicando a las cuatro paredes”.
Yo dije: “Yo preferiría estarle predicando a bloques de concreto la verdad de Dios (correcto), y tener favor con Dios, aunque tenga que comer galletas de soda, y beber agua del río, y estar predicando la verdad, que comer pollo frito tres veces al día, y tener mi cuello volteado al revés, y parándome por algo que yo supiera que es una mentira”. Amén. Amén. Eso es gratis. Eso es correcto. El Espíritu de Dios…
Lo que necesitamos hoy es un buen avivamiento chapado a la antigua al estilo de San Pablo, y el Espíritu santo de la Biblia regresando a la iglesia otra vez como una Luz de Dios.
37 Este sacerdote parado allí ofreciendo sus sacrificios, o mientras que ellos estaban ofreciendo sus oraciones, esperando, y oh, un hombre justo, un hombre piadoso… y a su derecha apareció este gran Gabriel, el Arcángel.
Dios siempre envía Ángeles menores, pero Gabriel anunció la primera venida de Cristo, y Gabriel anunciará la segunda venida de Cristo. Correcto. El Arcángel de Dios anunciará la segunda venida de Cristo.
Ahora, quiero que se fijen, hermosamente aquí. Y el Ángel le dijo cuando él se fue a casa, que él estaría con su esposa y que ella daría a luz un niño. Ahora fíjense, ese hombre erudito, quien tenía bastantes ejemplos que mirar, él dijo: “¿Cómo pueden ser estas cosas? Mi esposa es vieja”, quizás diez, quince años de haber pasado la menopausia.
Pero miren a dónde estaba Sara. Ella tenía cuarenta años de haber pasado la menopausia. Miren a Ana. Él tenía muchos ejemplos, que él debió ser capaz de haber leído en la Escritura y saber que esa era la verdad. Pero muchas veces él la leyó, pero él no la aplicó igual que Dios en ese momento, siendo el mismo Dios en ese entonces. Y eso es lo que pasa hoy, pensamos que los días de los milagros ya pasaron. Estamos fallando en ver que el mismo Dios que fue, es hoy, y siempre será.
38 Cuán fácil los judíos condenaron a Jesús, cuando ellos vieron… Pues, ellos habían caminado a través del mar rojo, osea sus padres, y en tierra seca. Y todos estos milagros y señales, entonces con todo eso no creían que ése era Su Dios el cual estaba haciendo la misma cosa. Así es hoy.
Es un fracaso de la iglesia cuando nosotros… La teología, la educación y demás cosas han tomado el lugar de la antigua banca del penitente. Nosotros solíamos tener una banca del penitente. Uds. llevaron eso al sótano. Nosotros ya no la utilizamos. Esa es la verdad. Y nosotros… Todo el fuego que teníamos en el altar, nosotros lo pusimos en la estufa. Lo que necesitamos hoy…
Ud. dice: “Bueno, hermano Branham, yo temo que Ud. obtenga un pequeño fanatismo, un pequeño fuego descontrolado”. Yo prefiero tener un pequeño fuego descontrolado que nada de fuego en lo absoluto. Seguro que sí. Yo puedo tolerar un pequeño fanatismo mejor que algo que está tan helado, y tieso, y almidonado e impío. ¿Cómo puede Dios entrar en un lugar así? Entrar a un lugar y el termómetro espiritual registrando cien grados bajo cero. Alguien dice: “Amén”, y todos estiran su cuello, y miran alrededor, para ver quién lo dijo. Y el predicador dice: “Ud. me interrumpe”.
39 Una vez vivía una mujercita en Kentucky. Su hijo se fue a Indiana y se unió a una iglesia grande y bonita. No era a la iglesia que yo pertenecía. Era una iglesia metodista, y yo era bautista. Y él fue allá a una iglesia metodista. Y ellos comenzaron… Era una iglesia grande y almidonada. Ella salió de una pequeña iglesia metodista fervorosa.
Ella fue allá esa mañana donde su hijo y ellos estaban yendo a la iglesia. Y ella entró. Pues, el hombre que estaba en la puerta ni siquiera quería dejarla entrar. Ella tenía puesto un vestidito de calicó, o guinga, o como le llamen, aquí arriba alrededor de su cuello así, y unos zapaticos de cordones, y mangas largas de esa manera. Y vino caminando lentamente como una pequeña mamá, Uds. saben, entrando a la iglesia, y el portero la miró de esa manera, como diciendo: “¿Quién es Ud.?” Y eso había avergonzado a su hijo. Já—já. Hermano, si Ud. tiene una mamá como esa, Ud. debería darle gracias a Dios por alguien… Lo que necesitamos hoy son más madres así chapadas a la antigua.
40 Ella estaba tan contenta de venir a la iglesia, y se sentó en la iglesia. El predicador dijo una u otra cosa acerca de la sangre de Jesucristo. Ella dijo: “Amén”. Y todos estiraron sus cuellos como una grulla para ver quién era. Y el predicador perdió su texto. Él dijo: “Hmm, hmm, hmm, hmm”. Él no sabía qué había sucedido. Y entonces, pues ella se quedó sentada allí simplemente… Ella no sabía que estaba fuera de lugar. Ella estaba sentada allí…
Miren. Escuchen. Hermano, ella pudiera no haber tenido su nombre en “Quién Es Quién”, así como este gran libro de “Quién Es Quién” que ellos tienen, pero yo… Ella tenía su nombre en el Libro de la Vida del Cordero. Y yo prefiero tener mi nombre allí, que en todos los libros de “Quién Es Quién” de este mundo. Ese es libro quién es, en mi opinión, Quién Es Quién. El Quién Es Quién de Dios. Yo estoy contento que mi nombre está en Él.
Uds. deben saber de ese famoso libro que se ha impreso, “Quién Es Quién”, de los cuatrocientos millonarios, etc., todos los dignatarios del mundo. Que este mundo tenga lo suyo. Nuestro nombre está registrado en el Cielo, en el Libro de la Vida del Cordero, y ésos son los Quién Es Quién de Dios. Quizás sea algo raro para el mundo, pero sus nombres están en el Libro de la Vida del Cordero.
Ella estaba sentada allí con sus brazos cruzados tan contenta como pudiera estarlo. Y al poco rato el predicador dijo algo más que ella pensó que era una [palabras confusas]. Ella dijo: “Amén”. Y todo el mundo… Y ¿saben qué? El ujier vino y la sacó de la iglesia. Ella estaba interrumpiendo al pastor; él no podía predicar su sermón. Hablar de caer de la gracia. Oh, hermanos. Eso simplemente muestra la diferencia. Sí.
41 Ahora, Sara, una mujercita entrada en sus ochenta, y ella tuvo el bebé. Ahora, ¿por qué no podía Ana tener…? Y Ana hizo lo mismo. Ahora, ¿qué acerca de Elizabeth? Pero Juan dijo, o no Juan, discúlpenme; Zacarías dijo: “Oh, ella no podría hacerlo. Ella es demasiado vieja”.
Miren. He aquí la soberanía de Dios. El Ángel dijo: “Yo soy Gabriel quién está en la Presencia de Dios. Y mis palabras se cumplirán a su tiempo. Y por cuanto tú has dudado mi Palabra, tú estarás mudo hasta el día que nazca el bebé”. Aleluya.
Cuando Dios dice alguna cosa, lo comisiona y lo envía a la tierra, todo el infierno pudiera explotar, pero eso nunca cambiará la Palabra de Dios. Así será de todas maneras. Dios ya lo ha hablado. Eso lo confirma. ¡Fiu! Oh, eso para mí lo concluye. Cuando Dios así lo dice, yo lo creo, ¿Uds. no? Así es. Muy bien.
42 Entonces nos damos cuenta, pues, que él estaba mudo, y él salió a donde estaba el pueblo y hacía señas. Ellos pensaron que él había visto una visión. Él se fue a casa a vivir con su esposa, y en efecto, ella concibió. Y ella se escondió por seis meses.
Seis meses después este mismo Ángel vino a Nazaret, una ciudad perversa donde una jovencita estaba teniendo un – quizás un “lunes melancólico”, o día de lavar. Ella iba caminando; ella estaba comprometida con un hombre, un viudo de cuatro hijos, llevaba ese cántaro de agua sobre su cabeza, caminando por la calle. Y de repente, una gran Luz destelló delante de ella, como una gran Luz parada allí. Y en medio de esta Luz estaba parado el gran Arcángel, Gabriel, y él dijo: “Salve, María”. En otras palabras: “detente”.
Esto asustó a la virgencita. Lo asustaría a Ud. Piensen en tal salutación como esa. “Salve, María. Bendita eres entre las mujeres, pues tú has hallado favor con Dios”. Oh, hermanos. “Tú has hallado favor con Dios”. Le dijo a ella lo que iba a suceder: que ella iba a concebir y dar a luz al niño, sin conocer varón.
Y ella dijo: “¿Cómo será esto?”
Él dijo: “El Espíritu Santo va a hacer sombra sobre ti”, Gabriel hablando. “El Espíritu Santo va a hacer sombra sobre ti, y tú vas a concebir. Y en tu vientre va a salir una célula de sangre, y se va a desarrollar convirtiéndose en el Hijo de Dios. Y tú llamarás Su Nombre Jesús”.
43 Y ahora, miren la diferencia entre María, y este anciano predicador encallecido. Sólo miren la diferencia. El predicador dijo… él tenía bastantes ejemplos allá en el pasado de mujeres que en verdad tuvieron hijos en la forma natural, tenía muchos ejemplos de aquellas, después de ellas haber pasado de esa edad; pero esta muchachita tenía que creer algo que nunca antes había sucedido. Ella tenía que creer por un nacimiento virginal. Y ella no cuestionó. Ella no dijo: “Espera, déjame ver lo que esto dice, o lo que eso dice”. Ella sencillamente tomó a Dios en Su Palabra. Ella dijo: “He aquí la sierva del Señor, hágase conmigo conforme a Tu Palabra”. Y el Ángel la dejó, después de haberle dicho acerca de Elizabeth y lo demás.
44 Ahora, aquí está lo que a mí me gusta acerca de María. Ella no esperó hasta que sintió vida para esto. Ella no esperó hasta que algo se detuviera. Ella no esperó hasta ver alguna señal natural o visible de ello en lo absoluto. Ella simplemente tomó a Dios en Su Palabra, y comenzó a testificar y a glorificar a Dios, de que ella iba a tener el bebé antes de tener algún resultado visible de lo que el Ángel le había dicho. Ella creyó que era la Palabra de Dios, y que Dios lo haría, por cuanto Dios lo había hablado. Y ella tomó a Dios en Su Palabra.
Y si nosotros alguna vez pudiéramos llegar a un lugar en que hombres y mujeres en este día serían así de sencillos, que simplemente tomaran a Dios en Su Palabra… No esperen para ver si yo puedo mover este pie o no, o este brazo o no, o si este cáncer parece como que ha desaparecido, o si este problema del corazón está mejor. Tomen a Dios en Su Palabra; tengan una actitud mental alegre hacia ello, y comiencen a regocijarse, diciendo: “Dios, Tú lo dijiste, y tiene que cumplirse… [palabras inciertas]…” Sí, señor. Ella no esperó hasta que estuviera segura. No, señor.
45 Luego ella oyó acerca de algo más. Ella oyó que un… su prima iba a tener un bebé. Oh, ella subió rápidamente a Judea para ayudarla a gozarse.
Mucha gente es salva, y – ellos dicen que lo son, y ellos se quedan sentados y dicen: “Yo ni siquiera le digo a nadie al respecto”. Pues, Ud. no ha sido salvo correctamente. Ud. pudiera tener alguna clase de perturbación mental aquí arriba. Pero hermano, cuando Ud. realmente es salvo a la manera antigua, hermano, y Dios entra en su corazón y lo hace a Ud. una nueva criatura, Ud. no se puede quedar tranquilo. Ud. sencillamente no puede hacerlo. El mundo entero tiene que saberlo. Ud. tiene que contarles a ellos al respecto.
46 ¿Pudieran Uds. imaginarse a Felipe allá, a Esteban, un hombre lleno del Espíritu Santo, dice la Biblia? ¿Cómo pudieran Uds. detenerlo a él? Pues, él era como una casa ardiendo en un tiempo seco en un día con mucho viento. Pues, Uds. no pudieran apagarlo a él si tuvieran que hacerlo. Ellos… La única manera en que ellos pudieran detenerlo a él era matándolo. Él estaba lleno del Espíritu Santo. Él no era predicador; él no era… Él era sólo un diácono, pero él estaba afuera en la calle testificando y glorificando a Dios. Ellos no lo podían detener a él. El Espíritu santo lo tenía a él tan envuelto, a tal grado que él no se pertenecía a sí mismo. Él solamente miraba a través de los ojos de Dios. Él solamente veía lo que Dios veía. Él solamente actuaba en base a lo que Dios decía.
Oh, Dios, si nosotros alguna vez pudiéramos tener un avivamiento así, Uds. verán la cosa entera quebrantada, y América tendría un verdadero regreso a Dios, cuando podamos tener gente que no piense sus propios pensamientos, que no tomen su teología. Pero que solamente tomemos lo que Dios dijo, y vivamos por eso. ¿Creen Uds. que eso es lo que necesitamos hoy?
47 Y ella va y sube las colinas de Judea para testificar, para hablar acerca de Él. Puedo ver a Elizabeth cuando ella mira hacia abajo y la ve viniendo; ella era amorosa; ella amaba a su prima. Así que ella sale a recibirla.
Ahora, Elizabeth se había escondido por seis meses. Entonces cuando ella vio a esta joven viniendo, ella salió corriendo. Y ella estaba tan contenta, que puso sus brazos alrededor de ella, la abrazó, y mencionó su nombre, y empezó a regocijarse. Y ella dijo: “Me alegra tanto de saber que vas a ser madre”.
Ella dijo: “Sí”.
Dijo: “Bueno, yo estoy muy contenta, pero estoy un poquito asustada, porque ya tengo seis meses de embarazo y aún no hay vida”, todo eso era anormal. ¿Ven cómo obra Dios? Siempre lo ridículo. Todo anormal, el pequeño bebé Juan tenía seis meses sin vida.
Y entonces, ella dijo… Y María dijo: “Bueno, tengo algo bueno que decirte. El Espíritu Santo me apareció a mí también, y me dijo que yo iba a tener un niño sin conocer varón. Y que yo llamaría su nombre Jesús”.
Y tan pronto como ese nombre, Jesús, salió por labios humanos por primera vez, el pequeño Juan recibió el Espíritu Santo y empezó a saltar en el vientre de su madre de gozo. Correcto. Y si el… si el nombre de Jesucristo hablado por un ser humano pudo hacer que un bebé muerto volviera a la vida, ¿qué debiera hacer a una iglesia que es nacida de nuevo del Espíritu de Dios? Debería atar a cada demonio, y sanar a cada persona enferma. Amén. Correcto. ¿Qué debería hacer a un pueblo que reclama ser nacido de nuevo?
48 El pequeño Juan en el vientre de su madre, seis meses de células desarrollándose y nada de vida. La Biblia dice que Juan el bautista nació desde el vientre de su madre lleno del Espíritu Santo. Amén. Oh, me gusta eso: Nació desde el vientre de su madre lleno del Espíritu Santo. Y él comenzó a brincar y a saltar de gozo.
Uds. saben, cuando el Espíritu Santo viene sobre Ud., algo tiene que soltarse. Si un bebé nace, y ese bebé…
Alguien dijo: “Bueno, yo soy nacido de nuevo”. Ud. suena como que lo es. Muy bien.
49 Ahora, si un bebé nace, y ese bebé no se mueve, ¿saben Uds. lo que sucede con ese bebé? El bebé ha nacido muerto. Y eso es lo que pasa con muchos niños que nacen en estas iglesias formales hoy. Uds. nacen muertos. Uds. tienen una concepción, pero nunca recibieron vida. Lo que hay que hacer con un bebé así, es levantarlo por los talones, y darle un pequeño estímulo posterior del protoplasma. Déjenme decirles, él vuelve a la vida rápidamente.
Y si hay algo que la iglesia necesita hoy, es un buen Evangelio chapado a la antigua, una nalgada del Espíritu Santo por la mano de Dios derramando Su poder. Eso hará que la iglesia vuelva a la vida. Amén. Puede que eso parezca rotundo, pero es la verdad. Sí, señor. Dele una pequeña nalgada, y él soltará un berrido, empezará a llorar.
Oh, hermanos. Puedo ver a Marta, o a María, cuando ella estaba allá, y Elizabeth salió a alcanzarla, y a agarrarla, y a abrazarla. Qué tiempo tan maravilloso.
50 Uds. saben, hoy día nosotros como que hemos perdido esa clase de sentir el uno por el otro. ¿No es correcto? Yo nunca olvido Miami. Si esa mujer está aquí, no es mi intención herir sus sentimientos. Hay una mujer que nos permitió usar un lugar muy grande allá; ella era supuestamente… ¿Qué son ellas? ¿Duquesas? Duques, duquesas, o alguna clase de mujer así. Y yo estaba llevando a cabo una reunión, y ellos la tenían a ella en un lugarcito. Ellos dijeron… El hermano Huckster dijo: “Hermano Branham”, dijo, “la duquesa quiere verlo”.
Yo dije: “¿La qué?”
Él dijo: “La duquesa”.
Y yo dije: “¿Quién es ella?”
Él dijo: “Pues, ella es la mujer más importante de por aquí”.
Yo dije: “Oh, ¿es ella nacida de nuevo?”
Dijo: “Bueno, yo no sé”.
Y yo dije: “Bueno, ¿qué es ella más que estas otras personas que están aquí afuera?”
Dijo: “Bueno, sólo háblele a ella cuando Ud. pase por la parte de atrás del pasillo”.
Yo dije: “Muy bien”.
51 Y cuando llegué allí atrás, allí estaba parada una mujer bien grande. Vestida con la suficiente ropa como para meterla en una caja de aspirina. Y esa mujer, ella tenía… Y suficientes joyas encima (ahora, eso… yo no me estoy burlando. Yo estoy diciendo la realidad, porque estoy en el púlpito) con las cuales ella hubiera alimentado a los niños pobres y pagado mi viaje misionero dos veces a África. Y ella tenía un par de espejuelos en su mano sobre una varilla extendiéndolos hacia adelante así. Ahora, Ud. sabe que esa mujer no pudiera ver por esos lentes así de lejos, sosteniéndolos así hacia adelante. Ella tenía sus manos tan llenas de joyas. Y ella estiró la mano [Espacio en blanco en la cinta] dijo: “Estoy muy encantada de conocerlo”. Estiró su mano hacia arriba así.
Yo estiré la mano sobre su mano gruesa y gorda [palabras confusas]. Dije: “Bájela aquí de modo que pueda reconocerla cuando la vuelva a ver”.
52 Lo que necesitamos hoy, hermano… Hay gente ostentando tanto, como lo llamamos en la expresión callejera. A fin de cuentas ¿qué es Ud. sin los seis pies de tierra? Dios tenga misericordia de Ud. A mí no me importa cómo Ud. pueda vestir, cómo Ud. pueda comportarse, en qué clase de hogar Ud. pueda vivir, qué clase de carro Ud. pueda manejar, si Ud. no es nacido de nuevo del poder y Espíritu del Jesucristo resucitado, Ud. está perdido, e irá al infierno tan seguro como un vencejo irá a su nido. Amén. Esa es la verdad. Oh, hermanos.
No hace mucho mi esposa y yo íbamos para el centro. Había una jovencita en la calle; ella dijo… la gente sencillamente se estaba apartando del amor. Y esa es la cosa principal que Uds. deben tener. Íbamos por la calle y yo estaba manejando… mi esposa. Una dama dijo: “Hola, hermano y hermana Branham”.
Yo dije: “¿Cómo está?” Y le dije a ella así, incliné mi cabeza hacia ella, y dije: “¿Cómo está Ud.?” Seguimos paseando por la calle, y yo dije: “¿Le hablaste tú a ella?”
Ella dijo: “Sí”.
Yo dije: “Yo debo estar quedando medio sordo”. Dije: “Yo no te oí”.
Ella dijo: “Oh, yo sonreí”.
Ahora, yo dije: “Una sonrisita tonta no tomará el lugar de hablarle a… [Palabras inciertas]… A mí no me gusta eso.
53 [Cinta en blanco]… Es un buen avivamiento chapado a la antigua enviado por el Espíritu Santo, y que los hombres regresen a creer la Palabra de Dios para que Dios tome cuidado de nosotros como Él lo hizo en los días antiguos, Él cuidará de nosotros hoy. ¿Creen Uds. eso? Dios cuidará de nosotros. Lo que necesitamos hoy es otra llenura, otra como la de los discípulos. Tres días…
Algunos de Uds. que están tratando de probar una experiencia, o de confiar en ella, en la que ellos tuvieron hace diez años. Eso está bien, ¿pero, qué de hoy? Uds. necesitan una hoy; hoy es el día, sí, una llenura. Los discípulos, más o menos tres o cuatro días después de que recibieron el Espíritu Santo, regresaron y se juntaron unánimes, y comenzaron a orar nuevamente unánimes, a tal grado que el Espíritu Santo estremeció el edificio donde ellos estaban sentados. Amén. Es lo que necesitamos.
54 Oh, hermanos. Apártense de toda esta cosa de dignidad. Yo puedo probarles a Uds. que la dignidad, el diablo es el papá de todo eso. En el principio él quiso algo más atractivo, y todo de lo que tenía Miguel. Él fue y se estableció un reino, y eso es lo que contaminó los cielos, si él se hubiera quedado allí, y Dios lo echó fuera. Él ha estado dignificando la iglesia desde entonces. Es la verdad. Dios no habita en dignidades; Él habita en corazones sencillos y sinceros. Aleluya.
Hermano, yo empecé a fijarme no hace mucho… Sucedió que yo estaba predicando en una pequeña iglesia bautista donde yo era el pastor, aún soy el pastor, la iglesia bautista de Milltown. Y yo acostumbraba a irme a casa de noche; yo miré y ahí estaba un ruiseñor que solía posarse allí en un pequeño arbusto de cedro. Yo me había quedado con unas personas allá como a veinte millas, afuera. Yo iba allá todas las noches sólo para estar a solas. Y subo al bosque y a veces oro… [palabras inciertas]… [Cinta en blanco]…
55 ¿Alguna vez se han levantado en la mañana y oyen a todos los petirrojos cantando, y todos los pajaritos tan pronto ralla el alba? Nosotros andamos de parranda toda la noche, y no podemos levantarnos sino como hasta la una el domingo, ni siquiera vamos a la iglesia. Se quedan por allí, y ellos levantan sus cabecitas en el aire y cantan, cantan, cantan. Ud. nunca escuchó de uno de ellos teniendo alta presión sanguínea. Ud. nunca vio uno con una muleta, ¿verdad? Dios cuida de ellos. Correcto. Ellos simplemente confían en eso, y encomiendan todo a Dios, y siguen adelante.
Ahora, yo he estudiado a los ruiseñores y yo me fijé unas noches cuando las nubes de tormentas se estaban acercando; él se aquietaba. Luego de repente él se soltaba otra vez y empezaba a cantar a lo máximo de su voz. Yo pensé: “¿Me pregunto qué hace eso?”
Ahora, la ciencia nos dice, o el – que ellos miran hacia los cielos, y si ellos no pueden ver estrellas o ninguna luz, ellos se ponen tristes y entonces no cantan. Pero si él puede fijar su ojo en una estrella, él sabe que el sol está brillando en alguna parte. Entonces él sabe que dentro de poco amanecerá, así que él simplemente canta a voz en cuello.
Y yo pensé: “Oh, Dios”. Eso es correcto. Si yo puedo juntarme entre gente que lo tienen, y Uds. dicen un pequeño: “Amén”, de vez en cuando, eso me hace saber que el poder del Espíritu Santo aún existe en alguna parte. Correcto.
56 Si yo pudiera salir hoy, y yo salgo esta noche y miro hacia arriba y veo esa gran estrella brillante, y yo dijera: “Estrella, ¿qué te hace brillar así? Tú estás tan bonita. ¿Qué te hace brillar y dar luz aquí abajo en la tierra?” Si ella pudiera hablar, ella diría… Ella diría: “Hermano Branham, no soy yo brillando. Es el sol brillando sobre mí. Eso es lo que me hace brillar”. Y eso es lo que hace a la gente…
Un doctor me dijo no – hace algún tiempo, dijo que estas personas que gritaban, y alababan a Dios, y trataban de actuar como que ellos estaban tan contentos, que ellos estaban emocionados. Pues, hermano, vale más que nos emocionemos, ¿no les parece? Emocionados.
Y dije: “Ahora, no, no lo es. No es eso. Es porque el Espíritu de Dios está brillando sobre ellos”.
57 Hace algún tiempo yo estaba bebiendo de una vieja fuente por donde yo acostumbraba pasar y beber todo el tiempo. Y siempre estaba borboteando, borboteando, borboteando, borboteando, borboteando constantemente. Yo pensé: “¿Qué te hace tan contenta borboteando de esa manera?” Pensé: “Tal vez porque los venados beben”. No. “Porque los osos beben”. No. “Tal vez porque yo bebo”. No.
Si ella pudiera hablar, diría: “Hermano Branham, no soy yo borboteando. Es algo detrás de mí que me empuja y me hace borbotear”. Y eso es para cada creyente que es nacido del Espíritu de Dios. Hay Algo detrás de él empujándolo, que borbotea y sale de Ud., fuentes de agua, saltando para Vida Eterna. Eso es lo que la iglesia entera necesita hoy, es un buen borbotear fresco chapado a la antigua. Sí, señor.
58 Solía ser cuando yo era un niñito, yo solía pensar en burbujear. Mamá solía… Yo acostumbraba tener que cortar barandas y cosas para meter debajo de la olla para lavar, afuera en el patio, en el cobertizo. Yo no creo que Uds. hayan hecho eso, una olla grande de tres patas allí afuera en el cobertizo, Uds. saben. Y mamá ponía su ropa allí con jabón casero. Y yo tenía que salir a cortar leña para poner fuego debajo de eso. Oh, hermanos. Yo pensaba: “¿Para qué tanto fuego? ¿Cómo…? ¿Por qué hay que ponerle tanta leña a eso?”
Ella decía: “Tiene que ponerse caliente antes de que pueda hacer el trabajo”. Y de esa manera es con la iglesia: Tiene que realmente ponerse caliente o Uds. no pueden hacer el trabajo. Uds. tienen que obtener algo.
Ella agarraba otra olla que ella tenía allí en, en el tiempo de embasamiento. Y ella envasaba estos pequeños tomates amarillos para hacer mermelada con ellos. La poníamos entre el pan caliente en una mañana fría, me caería bien ahora mismo.
59 Así que ella la colocaba allí, y yo notaba que ella le echaba azúcar. Y yo cortaba leña y la apilaba alrededor de esa cosa. Y yo… Oh, estaba tan caliente. El vapor salía de allí. Yo decía: “Mamá, ¿no está eso lo suficientemente caliente?”
Ella decía: “No, corta más leña”.
Yo decía: “Bueno, mamá, mira el vapor”.
Ella decía: “Tiene que empezar a burbujear, saltar. Y cuando se pone muy, muy caliente hace pop, pop, pop, pop, así, se acaramela cuando se está cocinando”. Ella decía: “Eso es lo que mezcla el azúcar y lo pone dulce”. Y decía: “No está listo para envasarse hasta que lo hagas saltar”.
Yo pensé: “Eso es correcto. Cuando una reunión chapada a la antigua… La cosa que tenemos que hacer es meterle leña del Evangelio hasta que ella esté lo suficientemente caliente que testimonios salten, salten, salten, salten, burbujeen, burbujeen, burbujeen, burbujeen, volteándose así.
Ella está quedando lista para ser envasada, sellada en el Reino de Dios. Amén.
Uds. piensan que yo estoy loco, ¿verdad? Bueno si lo estoy, yo estoy contento. Sólo déjenme quieto. Vean, yo estoy bien ahora. Yo me siento mejor de esta manera, de lo que me sentía de la otra manera. ¿Ven? Ahora, yo no estoy emocionado. Yo sé exactamente en dónde estoy. ¿Ven?
60 Ahora, oh, una buena reunión chapada a la antigua… No hace mucho yo estaba en Gary, Indiana. Yo estaba llevando a cabo una reunión cerca de allí. Y ellos me habían llevado a esas grandes fábricas de acero. Y el hombre me estaba mostrando el lugar. Él dijo: “Predicador, yo quiero mostrarle mi – este lugar”.
Yo dije: “Muy bien”. Ellos tenían un montón de bancas, como esos asientos que están allí. Y cada quien estaba trabajando en un torno y lo demás. Y al poco rato, sonó un pequeño silbato. Y cuando sonó el pequeño silbato, pues, toda la gente empezó a quitarse sus mandiles, y ese fue un silbato de cinco minutos. Y ellos barrieron todas las virutas hasta el medio del pasillo. Y de repente, pues, sonó otro silbato. Todos salieron.
61 Este hombre se quedó parado allí, y nosotros los observamos a todos ellos salir. Él habló… Yo dije: “¿Con cuántos hombres trabaja Ud.?”, y lo demás.
Él dijo: “Yo le mostraré, reverendo Branham, cómo nosotros limpiamos eso”.
Yo dije: “Muy bien, señor”. Él caminó allí, y oprimió el botón. Y yo escuché algo por allá atrás, haciendo: “Brrrrrrrrr”. Yo dije: “¿Qué es eso?”
Él dijo: “Sólo mire y vea”. Y de repente, aquí venía un enorme imán pasando por arriba, bajó así, desde esa altura, bajó por un canal, agarró velocidad al bajar. Bajó y se fue a lo largo de ese pasillo, y todas esas virutas, prácticamente todas ellas, saltaron pegándose de ese imán, siguió hasta el final, y fue allí adelante. Y ellos desmagnetizaron el imán, y todo eso cayó dentro de un horno bien grande para ser moldeados otra vez.
Aja. Yo dije: “Alabado sea el Señor”.
Él dijo: “¿Qué le pasa?”
Yo dije: “Oh, oh, nada”. Dije: “Yo simplemente estaba pensando”.
Él dijo: “Seguramente”.
Yo dije: “Yo quiero hacerle una pregunta”. Dije: “¿Por qué no subieron todas esas virutas?”
Y él dijo: “Pues, verá, reverendo Branham”, dijo, “algunas de ellas, ese imán no se las lleva”. Dijo: “No se pueden ir hacia el imán, porque no están magnetizadas a él. Ellas son de aluminio. Esas virutas de aluminio no se pegan a ese imán”.
Yo dije: “Aleluya”.
Él dijo: “¿Qué le pasa a Ud.?”
Yo dije: “¿Qué pasa con ese…? Hay hierro allí. ¿Por qué no subió?”
Dijo: “Reverendo Branham, está atornillado”.
Yo dije: “Gloria a Dios”.
Él dijo: “¿Qué le pasa a Ud.?”
Dije: “Yo estaba pensando. Allá arriba en los cielos hay un gran Imán llamado el Hijo de Dios. Hay gente siendo magnetizada aquí abajo”. Oh, Ud. pudiera ser una viruta o un miembro de iglesia, pero hermano, a menos que Ud. haya sido magnetizado a través del poder de la resurrección, y transformado por el poder del Hijo de Dios…
62 Un día de estos Dios oprimirá el botón, y algunas de estas personas que están encadenadas con deseos mundanos y placeres serán dejados aquí, y los miembros de iglesia fríos y formales se quedarán aquí. Pero aquellos que fueron nacidos de nuevo, aquellos que están en Cristo, traerá Dios con Él en la resurrección, yendo allá al gran fundidor. Y estos cuerpos viejos y débiles serán moldeados en Él y hechos a Su propia semejanza gloriosa.
¿Por qué no haría eso que un hombre grite? Pues, eso lo haría a uno pedazos. Correcto. Yo pensé en cuán glorioso. Cómo la gente se ha alejado de Dios.
63 Yo me fijé en estas… Volvamos a nuestro texto, cómo es que estas dos jovencitas (mujeres), estaban paradas allí, conversando. Y entonces la… Ella se quedó unos cuantos días, y ¿qué clase de hombre sería este varón, Juan el bautista? Cuando él nació… Y Uds. saben, él nunca fue a algún cementerio, o seminario. Y… Discúlpenme. Y él nunca fue allá, pero Dios se lo llevó al desierto. Qué seminario, el mejor que Dios alguna vez haya tenido aún.
Allá al seminario para que él no recibiera ninguna teología, sino que él recibiera rodillología, donde Dios pudiera lidiar con él allá. Y ahí, ese hombre permaneció allá desde que tenía más o menos ocho años hasta que cumplió treinta.
En aquellos días salió Juan el bautista, predicando en el desierto de Judea, y diciendo: “Arrepentíos porque el Reino de los cielos está a la mano”. “Pues este es el que fue dicho por el profeta Isaías: La voz de uno clamando en el desierto”. Allí estaba él.
Hermano, él no traía puesto un traje de smoking. Él no tenía puesto – su cuello al revés. Pero él tenía una vieja piel de ovejas envuelta alrededor de él, pero él predicó arrepentimiento, y él predicó a Cristo. Aunque su simplicidad había conmovido a todas las regiones en derredor. Lo que nosotros las iglesias bautistas, y todo el resto de Uds. necesitan hoy, es otro Juan el bautista.
64 Él predicó arrepentimiento. Él predicó a Jesucristo. Aunque en su simplicidad, él había atraído a todas las regiones. El poder de Dios ha sido la mayor atracción que el mundo jamás ha tenido. Ahí vino él predicando, qué maravilloso y cuán maravilloso. Qué verdadero hombre de Dios en manifestación era él. Y él predicó. Entonces Cristo vino a la escena.
Luego él dijo: “Es necesario que yo mengue, y es necesario que Él crezca”. Juan, a mí me gusta eso. Él no reclamó ser nada. Él dijo: “Yo no soy él”.
Pero Jesús dijo: “Sí, él sí es”. Dijo: “Nunca hubo un hombre nacido de varón tan grande como es ése hombre allí”. Correcto. Dijo: “Sin embargo el más pequeño del Reino del cielo es mayor que Juan. Pero nunca ha habido un hombre nacido de mujer tan grande como él”. ¿Por qué? Porque todos los otros profetas hablaron de Él, pero Juan lo presentó a Él al mundo. “Éste es… He aquí, el Cordero de Dios”. Él lo presentó a Él al mundo. Él fue el más grande entre los profetas – fue Juan.
65 Y fíjense. Quiero que capten esto ahora. A medida que ellos siguieron… Ahora, el ministerio de Jesús empezó a hacerse grande. Y Él se fue de la casa, la casa de Lázaro. Y cuando Él se fue, el pesar entró. Y déjenme decirles esto a Uds. cristianos, cuando Jesús deja su hogar, tengan cuidado. El pesar está en camino. El pesar está en camino cuando Jesús deja su hogar. Esperen problemas, tan pronto como Él se va. Si Ud. lo ahuyenta a Él con su manera de vivir pecaminosa, su vida atolondrada y despreocupada, el pesar viene camino a su casa. ¿No es correcto eso?
Ahora, fíjense. Pero en este caso, Él no fue corrido. Él se marchó porque Dios le dio a Él una visión, y le dijo que se fuera, y esperara tres días. Y de repente, ellos enviaron… Lázaro enfermó, así que ellos mandaron a buscar a Jesús para que lo sanara. Pero Él simplemente lo ignoró y continuó su camino. Hermano, déjeme decirle: si alguna vez Ud. manda a buscar a su pastor para que ore por Ud. cuando Ud. esté enfermo, y él no viene, Ud. seguramente dejaría la iglesia bautista o metodista, e iría y se uniría a la presbiteriana. O Ud. pentecostal se iría a la bautista o a alguna parte. Sí, señor. No, Ud. no pudiera soportar eso.
66 Entonces lo mandaron a buscar otra vez. Él lo ignoró y continuó su camino, porque Él sabía que la voluntad de Dios tenía que hacerse. Todo ayuda a bien para los que aman a Dios. ¿No es correcto eso? Mantenga su corazón bien con Dios y todo lo demás saldrá bien.
Ahora, Él siguió un poco más lejos. Y de repente, Lázaro se enfermó. Él se enfermó más y más. Los doctores vinieron y no pudieron hacer nada por él. Somos enseñados en la leyenda, quizás, yo no diría que sería correcto históricamente, que él murió de hemorragias en los pulmones. Muy bien. Pero como sea, cuando él murió, ellos lo sacaron y lo sepultaron. Embalsamaron su cuerpo y lo pusieron en el sepulcro. En ese entonces la manera de sepultarlo a él, es como hacen hoy en el oriente: cavan un hoyo, y simplemente le colocan una roca encima, donde ellos sepultan a sus muertos.
67 Así que, ellos lo pusieron a él en el sepulcro, y Él continuó adelante… Pasó el primer día. Oh, cuán triste estaba ese pequeño hogar. Entonces pasó el segundo día, o aun peor, el tercer día, hasta un cuarto día. Todas las esperanzas se habían perdido. Piensen en esa pobre y triste familia. La muerte había llegado al hogar. Esa fue la hora más triste que ellos jamás habían visto. La muerte estaba en el hogar. El Hombre que había estado allá predicando y sanando los enfermos, les había dado la espalda cuando su hermano estaba muerto – muriendo. Y ellos habían tenido fe en ese Hombre. Ellos creían que ese Hombre era un Hombre de Dios. Ellos habían renunciado a la iglesia porque cualquier hombre que creyera en Jesús tenía que salir de la sinagoga. Él era un santo rodador. ¿Ven?
Y así que, ellos tuvieron que salir de la sinagoga. Tan pronto como ellos creyeron esto, los excomulgaron. Y sin embargo ellos sabían en sus corazones que Él era el Hijo de Dios. Pero su teología los había atado, así que ellos no podían aceptarlo. Ellos tenían sus propios credos y sus propios credos de los apóstoles. ¿Alguna vez oyeron Uds. de semejante tontería?
68 Hoy nosotros tenemos el credo de los apóstoles. Yo reto eso según la Biblia. No existe tal cosa como credo de apóstoles. Si hay algún credo de los apóstoles en la Biblia, se encuentra en Hechos donde Él dijo: “Arrepentíos, cada uno de vosotros, y bautícese en el Nombre de Jesucristo para el perdón de vuestros pecados. Y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, para los que están lejos, para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”.
Eso suena más a un Credo de un Apóstol. “Ahora, yo creo en la santa iglesia católica y romana. Creo en la comunión de los santos”. Cualquiera que cree en comunión de santos es un espiritista. Así es. Los santos están muertos; ellos están en la Presencia de Dios. No existe mediador alguno entre Dios y el hombre sino Jesucristo. Amén. Correcto. Oh, cómo Ud. se enreda todo. Vaya, es una vergüenza…
69 Vean, yo no quiero culparlos a Uds.; son los púlpitos donde la cosa comenzó. Con razón esa es la condenación del país, cuando satanás se metió en el púlpito. Es la verdad. Fallando en predicar la Palabra de Dios sin adulteración, y la Palabra de Dios producirá exactamente lo que Ella dijo que produciría. Pero nosotros lo rechazamos todo con explicaciones. “Todo eso ya pasó. Fue para otro día”.
¿Pudieran Uds. imaginarse a alguien parado en la plataforma, diciendo que el bautismo del Espíritu Santo, la sanidad Divina, y que eso fue para otro día? Es como tratar de presentarle a un hombre que se está muriendo de frío, y pintarle algún fuego, y decirle: “Ese es un fuego”. Eso es lo que fue. Ud. no puede calentar con fuego pintado.
Eso una vez fue fuego, pero ¿qué del fuego hoy? El Espíritu Santo tuvo poder en Pentecostés a través de la primera edad, segunda edad, y así sucesivamente. Pero, ¿qué acerca de esta edad? Él es el mismo Espíritu Santo hoy. El mismo poder, las mismas señales, las mismas maravillas, los mismos milagros, si Él puede obtener la misma clase de fe entre la gente. Dios no cambia.
70 Allí, qué tiempo – hora tan oscura. La iglesia los había excomulgado porque ellos creyeron en Jesús. Y Él les había dado la espalda, aparentemente. Vaya, era una hora muy oscura. Pero exactamente en la hora más oscura, entonces Jesús aparece. Así es como Él generalmente aparece; exactamente en la hora más oscura Jesús llega a la escena.
Tal vez sea su hora más oscura, hermana, pero Jesús se hace presente. Quizás sea su hora más oscura. Ha habido mujeres sentadas allí esta semana en silla de ruedas, y han caminado. Ha habido aquellos que estaban en camillas; ha habido aquellos que habían estado atados por años y lo demás alrededor del mundo, en todas partes, y se han levantado caminando. Tal vez el caso suyo es problema del corazón, el peor enemigo que Ud. tiene, y alguna enfermedad. Quizás Ud. no pueda vivir unos días más, pero Jesús llegará. Él llega en la hora más oscura.
71 Ahora, cuando Él llegó, las cosas empezaron a cambiar. Marta, ella había sido un poco dilatoria y en todas las cosas del mundo, pero yo… en cuanto a la comida y preparando mesas. Pero Uds. saben, a mí como que me agrada ella ahora. Ella, tan pronto escuchó que Jesús vino, ella salió allí a verlo.
Ahora, yo la veo a ella pasar… Y dijeron: “Oye, me dicen que ese santo rodador… Já – já. Él no estuvo aquí cuando Lázaro murió, ¿verdad? Así que, vemos que Él está volviendo al pueblo ahora, después de que el funeral ya terminó”. Él sencillamente pasó de largo frente a ellos.
Ahora, yo creo que Marta tenía una Escritura en su mente. Y aquí está lo que yo pienso que ella tenía. Cuando la mujer sunamita en la Biblia, cuando Elías pasó por allí y ella fue bendecida y dio a luz un bebé. Y la mujer sunamita, cuando ella vio que su bebé había muerto, dijo: “Enalbárdenme una mula ahora, y sigue adelante, y no pares a menos que yo te mande. Vamos a ir donde el profeta”.
Y ella sabía que ése era el representante de Dios. Y si ella podía llegar ante el profeta, ella sabía que Dios estaba en Su profeta. Y si ella tan sólo pudiera llegar adonde ese profeta, ella averiguaría por qué había muerto su niño. Ella lo sabía.
72 Entonces el esposo dijo: “Oh, no es luna nueva ni día de reposo, y él no estará allá, en el Monte Carmelo”.
Ella dijo: “Todo estará bien”. Y se fue.
Cuando ellos llegaron… Dios no le había dicho nada al profeta acerca de eso. Él sólo le dijo a Giezi, dijo: “Ahí viene esa sunamita”. Él dijo: “Ahora, su corazón estaba afligido, y Dios no me ha dicho el motivo. Yo no sé qué le sucede a ella”. Él entonces gritó: “¿Está todo bien contigo? ¿Está todo bien con tu esposo? ¿Está todo bien con el niño?”
Ahora, aquí está lo que me gusta de ella. Ella dijo: “Todo está bien”. Eso lo concluye. El niño es un cadáver, su esposo está gritando como un loco, corriendo de un lado a otro, su corazón saliéndosele, pero: “Todo está bien”. Me gusta eso. ¿Qué era? Ella estaba—ella había llegado a la base donde ella sabía que averiguaría de parte de Dios cuál era la razón. Ella corrió a donde estaba el profeta, se postró y manifestó el caso.
Ella lo agarró a Él por los pies, desde luego Giezi la levantó, y cuidó de ella, lo cual nadie hubiera hecho tales cosas. Entonces Elías dijo: “Mira, Giezi, toma mi bordón. No te pongas a hablar con nadie por el camino, pero yo te voy a dar una comisión. Ve y coloca este bordón sobre el niño”.
73 Y miren, la mujer… Y eso hubiera funcionado bien si la mujer hubiera creído eso. De allí es donde yo creo que Pablo obtuvo la idea de los pañuelos. Giezi… Eliseo sabía que lo que él tocaba era bendecido. Así que no funcionó para ella porque ella no creyó eso. No, señor. Ella sabía que Dios estaba en el profeta. Ella no sabía acerca del cayado. Así que ella dijo: “Vive tu alma que no te dejaré”. Ella se quedó con él. Bueno, no había nada por hacer sino ponerse su abrigo e irse con ella.
Y ellos salieron para allá, y llegaron a la casa, me puedo imaginar viendo a todos en el jardín llorando y lamentándose, y ese muchachito de diez o doce años acostado en la cama. Y quiero que se fijen: ella lo llevó a la recámara del profeta, un buen lugar donde llevarlo, y lo acostó sobre su cama.
Entonces, Eliseo se acercó en donde estaba toda esa confusión, y alboroto alrededor. Él entró allí, y caminó de un lado a otro por el piso, colocó su cuerpo sobre el niñito muerto. Éste estornudó siete veces y volvió a la vida; levantó al niñito.
74 Ahora, sin duda que María, o Marta, había leído esa historia, y ella sabía qu,e si Dios estaba en Su profeta, seguramente Él estaba en Su Hijo. Así que ella sabía que, si ella podía llegar hasta el Hijo de Dios, ella sabría por qué ése bebé, o por qué había muerto su hermano. Así que ella se acercó hasta Él.
Ahora, cuando ella… Parecía como que ella tenía derecho de regañarlo a Él, reprenderlo, y decirle: “¿Por qué hiciste Tú tal cosa? ¿Por qué no viniste cuando te llamamos?” Pero cuando ella llegó a Él, ella se postró a Sus pies, y dijo: “Señor, si Tú hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto”. ¿Ven? Ella en ningún momento lo regañó a Él, diciendo: “¿Por qué Tú no viniste, y esto, aquello, o…?” Si ella hubiera hecho eso, el milagro no hubiera ocurrido.
75 Es la actitud suya hacia… Su actitud hacia una obra Divina de Dios, determinará lo que Ud. saque de ello. Si Ud. viene y dice: “Bueno, yo… Gloria a Dios”. Se para allí y masca su chicle, y dice esto: “Yo solamente voy a ir para ver lo que están haciendo esos aleluyas. Yo no vi nada”. Seguro. “Yo nunca los vi a ellos [palabras confusas] sólo un montón de maníacos, parecían…” Si Ud. viene a criticar, el diablo le dará algo que criticar. Si Ud. viene para encontrar lo bueno, Dios le mostrará algo bueno a Ud. Depende de lo que Ud. esté buscando.
Así que ellos llegaron. Ahora, yo puedo verla a ella entonces. Ella se acercó a Él, y se arrodilló, y dijo: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas ahora, lo que Tú le pidas a Dios, Dios te lo concederá”. Me gusta eso. “Lo que Tú le pidas a Dios, Dios te lo dará”.
76 Ahora: “Aunque él está muerto, Señor, él ha estado muerto por cuatro días. Él está corrompido. Su cuerpo está podrido; los gusanos se están arrastrando en su cuerpo; los insectos se lo están comiendo, allí en la tierra. Yo sé que él está muerto. Todas las esperanzas de esa manera están perdidas, mas ahora, Señor, lo que Tú le pidas a Dios, Dios te lo concederá”. Oh. Me gusta eso. “Mas ahora Señor, lo que Tú le pidas a Dios, Dios te lo dará”. Si Uds. en este edificio hoy que están enfermos y afligidos, si Uds. quitan su mente de los síntomas y la ponen en lo que Dios ha dicho, sucederá ahora mismo. Mas ahora, Señor“.
Yo pienso en Jonás. Si alguna vez hubo alguien en el mundo que verdaderamente tuvo síntomas, fue Jonás. ¿No les parece? Ese hombre iba camino a Nínive. Dios le dijo que fuera a Nínive, y él se descarrió y se fue a Tarsis para buscar un camino fácil.
77 Y por el camino hacia allá… Cualquier predicador descarriado va a causar problemas. Eso es lo que pasa con el mundo hoy. Así que, ellos… De repente, surgió un problema. Y Jonás dijo: “Miren, aten mis manos y mis pies, y arrójenme al mar, y todo estará bien”. Entonces ellos lo agarraron y lo arrojaron al mar. Y entonces, de repente, pasó un pez enorme y se lo tragó. El otro día yo estaba hablando con alguien acerca de eso.
Ellos dijeron: “Predicador, ¿Ud. realmente cree eso – que ese pez…? Pues”, dijo: “Yo puedo probar que una naranja no puede pasar por el cuello de una ballena”. Dijo: “Pues, no podría hacerlo”.
Yo dije: “Pero éste fue un pez especial que Dios preparó. ¿Ve? Éste era uno bueno. Éste podía tragarse a un hombre fácilmente sin ningún problema en lo absoluto”.
78 Esa historia me hace recordar a una muchachita que solía venir al tabernáculo. Oh, ella estaba – fue salva allá y llena con el Espíritu Santo. Su carita le brillaba. Ella iba por la calle y un anciano Dorsey allá que vivía en Utica, un incrédulo hasta la médula, él estaba parado allí afuera limpiando la hierba un domingo, Uds. saben limpiando su sembradío de tomates. Esta muchachita venía por la calle cantando:
Jesús me ama,
Yo lo sé.
Simplemente cantando a voz en cuello.
El Sr. Dorsey le dijo: “Oye, ¿qué estás haciendo?”
Ella dijo: “¿Cómo está Ud. Sr. Dorsey?” Dijo: “Alabado sea el Señor. Yo acabo de recibir el Espíritu Santo”.
Él dijo: “Tonterías”. Dijo: “¿A dónde has estado por allá? Billy Branham te va a volver loca”.
Ella dijo: “Bueno, yo sencillamente me siento muy bien”.
Dijo: “¿Qué tienes allí debajo del brazo?”
Ella dijo: “Es mi Biblia”.
Dijo: “¿Tú crees esa historia allí acerca del pez y la ballena, o de que la ballena se tragó a Jonás?”
Ella dijo: “Sí, señor”.
Él dijo: “¿Tú crees eso – que la ballena se tragó a Jonás?”
Ella dijo: “Bueno, si la Biblia dijera que Jonás se tragó a la ballena, yo lo creería”. ¿Ven? Como haya sido.
79 Ella dijo… Él dijo: “Tonterías”. Dijo: “¿Cómo lo vas tú a probar de alguna otra manera sino por fe que esa ballena se tragó a Jonás?”
“Pues”, dijo ella: “Cuando yo llegue al cielo le preguntaré a Jonás”. Así es.
Bueno, él dijo: “Entonces quizás, ¿qué si Jonás no está allá?”
Dijo: “Entonces Ud. tendrá que preguntarle”. Él estaría en el infierno, exactamente. Dijo: “Ud. tendrá que preguntarle”.
Esa es una buen—esa es una buena pregunta. Esa es una cosa buena. Dijo: “Si Jonás no está en el cielo, entonces pregúntele Ud. Porque él estaría a dónde él estaría”. Oh, eso es correcto, hermano.
Pero este Jonás, Dios lo arrojó a él – lo habían arrojado fuera del barco, y esta ballena se lo tragó. Yo lo creo… [Cinta en blanco]…
80 Uds. que viven aquí junto a la playa o… Tomen a su pez de colores, cuando ese pez se alimenta, él merodea por el agua hasta que encuentra su presa. Entonces cuando él encuentra su presa baja al fondo del mar, extiende sus aletas y descansa. Si el agua es demasiado profunda, y él está allá en el océano, él permanece en la superficie, por supuesto. Pero cuando él está abajo en el fondo, cuando él se está alimentando, él baja al fondo…
Ahora, esta ballena se había tragado a Jonás. Qué aprieto en el que se encontraba esa ballena. Tenía todo ese estómago lleno por causa del predicador descarriado. Eso es bastante para digerir. Y allí estaba ella en el fondo del mar. Y aquí estaba este predicador, con las manos atadas tras él, descarriado. Hablando de síntomas, él tenía algunos.
81 Miren. En primer lugar, él estaba descarriado. En segundo lugar, él estaba en un mar tempestuoso. Sus manos estaban atadas tras él; él estaba en el vientre de la ballena, y la ballena en el fondo del mar. Si él miraba hacia acá, era vientre de ballena. Si él miraba hacia allá, era vientre de ballena. A donde quiera que él mirara, era vientre de ballena. Hablar de síntomas, eso es estar peor que cualquiera de Uds. aquí esta tarde. Él tenía síntomas, es lo que quiero decir.
Pero ¿qué dijo él? Él se volteó en ese vomito allí abajo, se puso de rodillas, con algas envueltas alrededor de su cuello; él miró en el vientre de la ballena. Él dijo: “Yo me niego a ver el vientre de esa ballena. Ellas son vanidades ilusorias”. Él dijo: “Oh Señor, una vez más miraré hacia Tú santo templo”. Aleluya.
¿Qué? ¿Por qué? Cuando Salomón dedicó el templo, la Columna de Fuego vino y se posó tras él. Salomón oró. Él dijo: “Si en algún momento Tu pueblo se encontrare en problemas y mirare hacia este santo lugar, entonces oye desde el cielo”.
Y Jonás creía que Dios había escuchado la oración de Salomón. Y esa ballena se enfermó tanto del estómago, que vomitó al predicador exactamente en Nínive a donde él debía estar. ¿Es correcto eso?
82 Bueno, si Jonás bajo esas circunstancias… Amén. Aquí está. ¿Lo captan? Si Jonás bajo esas circunstancias, descarriado, con las manos atadas tras él, en el vientre de la ballena, en un mar tempestuoso, allá en el océano, si él pudo rehusar ver el vientre de la ballena y creer que Dios había escuchado la oración de Salomón, ¿cuánto más debiera Ud. y yo hoy escuchar a Jesucristo, Quien ha muerto y tomó Sus propias vestiduras ensangrentadas, y que está sentado a la diestra de Dios, intercediendo en base a nuestras confesiones? Lo que nosotros decimos que Él ha hecho, Él ha… Dios está allí para cumplirlo.
¿Cuánto más debiéramos nosotros rehusar a nuestros síntomas? Es tontería. “Yo no miraré mi mano lisiada. No miraré mí – acerca de mi oído sordo. Yo miraré hacia Tu santo templo, Señor, donde Jesús está parado a la diestra de Dios intercediendo en base a lo que yo confieso que es la verdad”. Amén. Oigan, me siento religioso ahora mismo. Déjenme decirles que sí.
83 Miren, sólo un poquito. Tengo que darme prisa pues se está haciendo tarde. Muy bien. Fíjense en esto. Entonces puedo ver… Marta, ella sale a recibir a Jesús. Ella se postra y dice: “Si Tú hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas ahora, lo que Tú le pidas a Dios, Él te lo dará”.
Ahora, miren. Allí estaba una mujer con un deseo en su corazón. Ella había venido exactamente de la manera que Dios le había dicho que viniera ante Su representante, lo cual Su representante en aquel tiempo fue Su Hijo, y hoy es el Espíritu Santo. Muy bien.
84 Ahora, el Espíritu Santo dará testimonio de la Palabra. Si no da testimonio de la Palabra, entonces no es el Espíritu Santo con quien Ud. está hablando, porque el Espíritu Santo se alimenta de la Palabra de Dios. “No solamente de pan vivirá el hombre sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”.
Ahora, entonces aquí está una mujer acongojada, toda perturbada, pero no obstante en su alma ella estaba tranquila. Ella llegó exactamente a donde sabía que podía obtener unos resultados. Ella dijo: “Si Tú hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas ahora, todo lo que Tú le pidas a Dios, Él te lo dará”.
Él dijo: “Tu hermano resucitará”.
Ella dijo: “Sí, Señor, lo sé. Él era un buen muchacho. Él resucitará en la resurrección general en los días postreros. Yo sé que él resucitará. Él era un buen muchacho”. Los judíos creían en la resurrección general. Dijo: “Él resucitará en los últimos días”.
Ahora, miren a Jesús, Él enderezó Su cuerpo. Dijo: “Yo Soy la resurrección y la Vida. El que cree en Mí, aunque esté muerto vivirá. Y todo aquel que vive y cree en Mí no morirá eternamente”. Dijo: “¿Crees esto?” Oh, hermanos.
85 Allí está la pregunta; aquí está la mujer, el lugar correcto. Los engranajes se están uniendo. Ella está parada junto al Representante de Dios. Ella tiene un deseo en su corazón, y ella tiene al Hombre correcto, el lugar correcto, la actitud correcta, y ella está confesando: “Tú eres exactamente lo que Tú dijiste que eras. Tú eres el Hijo de Dios que había de venir al mundo. Y yo creo que todo lo que Tú le pidas a Dios, Dios te lo concederá, porque Tú eres Su Representante”.
Hermano, algo tiene que suceder. Algo tiene que suceder.
Dijo: “Yo creo exactamente lo que Tú confiesas ser. Yo creo que eso es exactamente lo que Tú eres. Yo creo que Tú eres exactamente lo que Tú dijiste que eras”.
Él dijo: “Tú hermano resucitará”. Y ella cuestionó, le dijo a la resurrección… Y Él dijo: “Yo Soy la resurrección y la Vida. El que cree en Mí, aunque esté muerto vivirá. Y todo aquel que cree en Mí no morirá eternamente”. Y Él dijo: “Mientras que…” o mejor dicho: “¿Crees esto?”
Ella dijo: “Si, Señor, yo creo eso con todo mi corazón. Yo creo que Tú eres el Hijo de Dios que había de venir al mundo”.
Dijo: “¿En dónde lo sepultasteis?”
Dijo: “Ven y ve”.
La Biblia dice: “Jesús lloró”.
86 No estoy tratando de regañarlos, pero no hace mucho una mujer de la ciencia cristiana me dijo, dijo: “Reverendo Branham”, dijo, “sus mensajes están bien, pero”, dijo, “Ud. pone demasiado énfasis en Jesucristo. Ud. alardea demasiado acerca de Él”.
Yo dije: “¿Cómo pudiera yo hacerlo?” Yo deseo saber cómo pudiera yo alardear demasiado de Él.
Ella dijo: “Pues, bien, mire”. Dijo: “Ud. trata de hacerlo a Él tan Divino, y todo eso, cuando Él era un buen hombre, Él era un maestro”.
Yo dije: “Él era Dios”.
Ella dijo: “Él no pudiera ser Dios”.
Yo dije: “Si Él no era Dios, Él era el más grande engañador que el mundo haya tenido”. Correcto. Yo dije: “O Él era Dios, o no era nada”.
Ella dijo: “Bueno, Él no era Divino”.
Yo dije: “Él sí era Divino”.
87 Ella dijo: “Si yo se lo pruebo a Ud. por la Biblia, ¿lo aceptará Ud.?”
Yo dije: “Si fuera la Biblia que dijera que Él no era Divino, entonces yo lo creeré”.
Ella dijo: “Yo puedo probarlo”.
Yo dije: “Muy bien”. Y ella hizo referencia a esta Escritura.
Ella dijo: “Cuando Jesús fue a la tumba de Lázaro, la Biblia dice que Él lloró”.
Y yo dije: “¿Ud. me quiere decir que Ud. piensa que esa es la razón por la cual Él no era Divino?”
Dijo: “Pues, seguramente, Él lloró. Él era un hombre”.
Yo dije: “Él era un hombre, sí. Pero Él también era Dios. Él era un Dios Hombre”.
88 Y ella dijo: “Pues, Él no pudiera haberlo sido”.
Yo dije: “Él lo fue”. Yo dije: “Mire. Él era un hombre cuando estaba llorando yendo al sepulcro, estaba parado allí conteniendo esas lágrimas, de esos ojos azules. Él miró, echó su rostro hacia atrás, miró allí adelante, y allí yacía un hombre que estaba en la tumba muerto, su alma en alguna parte a cuatro días de camino, su cuerpo podrido: la nariz ya se le había hundido; las manos se le habían puesto negras, y los insectos se lo estaban comiendo. Parado allí, enderezó su cuerpo (por supuesto la Biblia dice que no había hermosura en Él para que le deseáramos), se enderezó a Sí mismo. Él no era una persona enorme de siete pies de altura; pero Él se enderezó. Y Él dijo: Lázaro, ven fuera. Y un hombre que había estado muerto por cuatro días se puso de pies y volvió a vivir”. Yo dije: “Ese era más que un hombre”. Ése era Dios hablando a través de Su Hijo. Dios estaba en Cristo, reconciliando consigo al mundo. ¿Creen Uds. eso?
89 Sí, señor. Esa fue una… Una vez Él bajó de la montaña, y tenía hambre, había estado en Jerusalén, habían estado discutiendo con Él, y todo eso. Él bajó y estaba buscando algo de comer. Él fue a un árbol. No había ningún fruto en ese árbol. Y Él no podía encontrar nada. Él tenía hambre como todo hombre, y Él no podía encontrar nada que comer.
Pero un poco después de eso, Él tomó cinco pececillos, y dos pedazos de pan, o algo así, y alimentó a cinco mil personas. Ése era un Hombre cuando Él tuvo hambre buscando algo de comer en el árbol, pero fue Dios que tomó esos peces y panes y lo partió y alimentó a cinco mil. Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo. Sí, señor.
90 Él era un Hombre allá en aquella barca esa noche, cuando ésta era lanzada de acá para allá como un corcho en el mar, cuando diez mil demonios del mar juraron que lo ahogarían a Él, estando Él allí dormido. Él estaba tan débil, virtud había salido de Él. Y Él estaba tan cansado de sanar y andar ese día, a tal grado que quizás el diablo dijo: “Aquí lo tenemos dormido, miren, lo ahogaremos”. Cuando Él estaba acostado allí atrás, y las olas ni siquiera lo molestaron, Él era un Hombre cuando Él estaba acostado en esa barca dormido. Pero cuando Él subió allí, cuando ellos lo despertaron, Él puso Su pie sobre la cargadera de la barca y dijo: “Calla, enmudece”. Y los vientos y las olas le obedecieron. Ése era más que un hombre. Ése era Dios hablando a través de labios mortales, Su Hijo. Aleluya.
Y lo que Cristo fue en aquel entonces, nosotros tenemos posicionalmente los mismos poderes hoy. Lo concedió en Cristo Jesús. ¿En dónde está la fe de la iglesia? “¿Crees tú esto?”
91 Él era un hombre cuando Él clamó en el Calvario por paz, o por misericordia de Dios. Él clamó: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” Él era un hombre cuando Él estaba clamando. Pero… Y cuando Él murió, Él era un hombre. Pero cuando Él se levantó la mañana de resurrección, Él rompió los sellos de la muerte y el infierno. Hermano, Él salió, puso Su pie sobre la garganta del diablo, y tomó las llaves de la muerte y el infierno, se levantó de la tumba y salió. Él probó que Él era Dios. Sí, señor.
Cuando Él estaba en la tierra, Él se parecía a Dios, Él actuaba como Dios, Él predicaba como Dios, Él sanaba como Dios; Él era Dios, Dios en la carne. Sí, señor. Ahora, yo creo que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. ¿Creen Uds. esto?
92 Creo que había una mujer una vez que gastó todo su dinero en doctores. Ella no pudo ser curada por ninguno de ellos. Pero en lo profundo de su corazón ella dijo: “Si yo pudiera entrar en contacto con ese Hombre, yo sería sanada”.
Una mañana como Uds. lo deseen así será, una pequeña barca entró por los arbustos, y allí estaba aquella mujercita, vino y tocó el borde de Su vestidura, y fue sanada de su azote. ¿Crees tú esto?
Yo creo—yo creo que un anciano mendigo ciego se paró en la calle tratando de pedir limosna. Y Jesús pasó por allí; Él le habló a él y le dio su vista. Yo creo que ese mismo Jesús que fue en aquel tiempo, es también hoy. ¿Creen Uds. esto?
93 Yo creo que ese mismo Jesucristo resucitado se manifiesta Él mismo aquí cada noche en poder, y señales, y maravillas. Yo creo que este gran alboroto que está yendo a través del mundo hoy, que es llamado herejía… Dicen: “Esa gente ha perdido la mente”. Este montón de gente que ha renunciado al mundo, que quemó cada puente tras ellos, y le están sirviendo a Dios, creyendo en señales y maravillas y milagros, y la iglesia grande y formal está diciendo que ellos están locos. Yo creo que eso es Jesucristo reencarnado en carne en la iglesia humana aquí en la tierra haciendo señales y maravillas. ¿Crees esto?
Yo creo que el día de Pentecostés Pedro dijo: “Arrepentíos cada uno de vosotros, y bautícese en el Nombre de Jesucristo para el perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para los que están lejos, para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. ¿Crees esto?
94 Yo creo que Él es el mismo Dios que fue allá en el pasado. El mismo Espíritu Santo que cayó el día de Pentecostés es el mismo Espíritu Santo que nosotros sentimos aquí hoy. ¿Crees esto?
Yo creo que el mismo poder por el cual Pablo predicó el Evangelio toda la noche, cuando un hombre se cayó y se mató y Pablo colocó su cuerpo sobre su cuerpo, y él recibió vida otra vez. Yo creo que ese mismo poder del Espíritu Santo está aquí para cautivar a un grupo de personas, que los hace sentarse horas tras horas en un auditorio caliente para escuchar el Evangelio glorioso de Cristo. ¿Crees esto?
95 Yo creo que Él es El que le da vista al ciego, y hace oír a los sordos, y hace hablar a los mudos, hizo caminar a los cojos. Yo creo que Él está aquí hoy, el mismo Dios que estuvo allá, el mismo poder que Él tuvo en aquel entonces. Yo creo que las mismas señales y maravillas que acontecieron allá están aconteciendo hoy. ¿Crees esto?
Yo creo que si cada persona aquí hoy dijera: “Jesús, yo te acepto ahora como mi Sanador”, yo creo que estas mujeres se levantarían de estas sillas de ruedas y saldrían caminando del edificio. ¿Crees esto?
Yo creo que todo hombre que tenga una bocina en su oído, y toda mujer se la sacaría y serían sanados; si Uds. lo aceptaran a Él en ese mismo poder de Su resurrección, probando Sus mismas señales. Uds. no se pueden quedar sentados medio muertos, y creer alguna clase de doctrina fría, y luego esperar recibir algo de Dios. Uds. tienen que creer que Él es, y que Él es Galardonador de aquellos que le buscan diligentemente. Yo creo que Él está aquí para obrar todo lo que Él prometió hacer. ¿Crees esto?
96 ¿Cuántos pecadores están aquí hoy? Yo creo que Dios les dará a Uds. el bautismo del Espíritu Santo ahora mismo. ¿Crees esto?
Yo creo que Dios quiere salvar a cada pecador, llenar a cada santo, y prepararnos a nosotros para el rapto. ¿Crees esto? Yo creo que Él lo haría, y yo creo que cada uno de Uds. lo cree. Ahora, quiero que vigilen. Quiero que lo crean con todo su corazón.
Jesús, cuando Él regresó otra vez, levantó a ese hombre muerto allí de nuevo a la vida. Su alma que ya se había ido, regresó otra vez, y vivió en la carne otra vez. Y mucha gente fue a ver a Lázaro después que él fue levantado de los muertos. Yo creo que eso solamente es una sombra. Yo estoy tan contento hoy que no sé qué hacer, el saber que yo he llegado a ser un amigo íntimo de Él. Uds. han llegado a ser un amigo íntimo de Él. Nosotros hemos tenido asociación con Él. Hoy estamos teniendo nuestro compañerismo con Él ahora mismo. Y nuestros nombres están escritos en el mismo Libro del cual Él llamó el nombre de Lázaro. Yo creo que un día de estos habrá una resurrección cuando todos esos otros muertos en Cristo traerán Dios con Él. ¿Creen Uds. eso? Entonces, hermano, ¿por qué no podemos nosotros tener una reunión del Espíritu Santo chapada a la antigua aquí en Palm Beach? Eso es lo que me pregunto. ¿Crees esto?
97 Yo creo que cada uno de Uds. ahora mismo después de ver lo que Uds. han visto, de oír lo que Uds. han oído, de ver Su poder y manifestaciones, yo creo que cada uno de Uds. puede irse a su iglesia y dar inicio a una reunión de oración Ud. mismo. ¿Crees esto?
Yo creo que Uds. pueden cambiar todo este lugar aquí y hacer que este pueblo esté tan seco de whiskey, que un contrabandista de licor tendría que esforzarse por media hora para conseguir la suficiente humedad para escupir. Yo creo que esa es la verdad. Yo oigo en la fuerza policiaca y todo, que ellos están contrabandeando whiskey en los carros de la policía, y demás cosas que ellos están trayendo aquí. En donde está el problema, es que ellos bajaron la guardia, y sus iglesias se han vuelto formales, y ellos [palabras confusas] todo lo demás, contaminan el país, y miembros de la iglesia, beben, fuman, apuestan, y viven como el resto del mundo. Eso fue lo que desató el comunismo en Rusia. ¿Crees esto? Yo he estado allí. Se de lo que estoy hablando.
98 Cuando ellos vieron a Dios obrar milagros, esos comunistas con lágrimas bajando por sus mejillas dijeron: “Nosotros aceptaremos a un Dios como ese. Nosotros creemos eso. Sí, señor”. Pero por cuanto la iglesia se apartó, se volvió formal, e indiferente, e impía, se alejó, negando la eficacia de ella, sólo teniendo una apariencia de piedad… La Biblia dice que ellos tendrían una apariencia de piedad pero que negarían la eficacia de ella. Yo creo que estamos viviendo en ese tiempo. ¿Es correcto eso? ¿Crees esto? Ellos serían – tendrían una apariencia de piedad, pero negarían la eficacia de ella.
Ahora, mientras que el Espíritu Santo se está moviendo aquí, moviéndose sobre esta audiencia, yo creo ahora mismo, que todo el que tenga una necesidad de Cristo, Dios se lo concederá a Ud. ahora mismo.
Sé que mi tiempo se acabó. El Espíritu Santo me sigue cortando, diciéndome que termine.
99 ¿Cuántos tienen una necesidad de Dios? Veámosle levantar su mano. Me pregunto si hay un hombre o una mujer aquí… Ahora, miren. Yo no soy uno de estos predicadores que creen en esto de ir por allí tratando de acariciar y mimar a la gente para que venga al Reino de Dios. Ud. lo que hace es un hijo ilegítimo. Si Ud. no puede venir bajo el fuego del Evangelio…
Hermano, Pedro, Santiago, y Juan, y ellos no jugaban con la verdad. Ellos predicaron así directamente allí y dijeron: “Oh, Uds. generación de hipócritas, y así por el estilo”. Juan dijo: “¿Quién les enseñó a huir de la ira venidera?”
Y hermano, ellos vinieron y fueron bautizados por veintenas. Tiene que llegar un tiempo en que Ud. deje de mimar a la gente. Ud. no los puede afeminar. Ese es el problema hoy. Los predicadores están manejando el Evangelio con guantes eclesiásticos. Ese es el problema de hoy. Lo que necesitamos hoy es un Evangelio crudo, duro que le diga a Ud. que es un pecador y que irá al infierno. Si Uds. no tienen el Espíritu Santo, Uds. están fuera del Reino de Dios. Correcto. Uds. no pueden creer lo sobrenatural por causa de que nunca han nacido de nuevo. Y cuando Ud. nace de nuevo, Ud. tiene que creer lo sobrenatural, por cuanto Ud. mismo es sobrenatural.
100 ¿Hay alguien aquí que sea pecador y desee ser lo suficientemente hombre o mujer para decir: “Predicador yo he estado en las reuniones esta semana. Yo he observado y visto. Yo estoy convencido de que soy un pecador, y quiero que Ud. ore por mí?” ¿Tiene Ud. la suficiente gracia como para levantar su mano? Dios le bendiga, dama. ¿Alguien más? Dios le bendiga a Ud., a Ud., a Ud.
Quiero que Uds. los predicadores miren. Uds. no tienen que andar mimando a la gente. Díganles la verdad. Eso es lo que permanecerá en pie en el día del juicio. Dios le bendiga. Y Dios le salvará si Ud. es sincero en eso.
Alguien por acá que diga: “Predicador, yo soy un pecador. Ore por mí. Yo quiero ser salvo”. Sólo levante su mano y diga: “Yo quiero ser salvo”. ¿Levantaría Ud. su mano? Muy bien. ¿En este lado? ¿En alguna otra parte? Muy bien.
101 ¿Cuántos que están aquí sin el bautismo del Espíritu Santo, dirían: “Hermano Branham, ore por mí. Yo quiero el bautismo del Espíritu Santo. Yo pertenezco a la iglesia. Eso sí es verdad. Y yo he aceptado a Jesús como mi Salvador, pero yo sé que no tengo el Espíritu Santo?”
Ahora, Ud. dice: “Bueno, yo creo que tengo el Espíritu Santo”. Eso no es. Ud. sabe cuándo Ud. tiene el Espíritu Santo. Ud. no recibe el Espíritu Santo con alguna emoción psíquica. El Espíritu Santo es un don de Dios.
102 Y a Uds., mis queridos amigos bautistas, Uds. han sido enseñados que Uds. recibieron el Espíritu Santo cuando creyeron. Eso es un error Escritural. En Hechos 19 Pablo le estaba predicando a un grupo de bautistas. “¿Bautistas?” Ellos eran bautistas. Ellos eran de Juan el bautista.
Cuando Él pasó por las regiones superiores de Éfeso, Él encontró a ciertos discípulos. Y les dijo: “¿Han recibido el Espíritu Santo desde que creísteis?” Ellos eran discípulos y seguidores.
Y miren, amigos, no sólo eso, sino que ellos estaban gritando y alabando a Dios y teniendo una reunión maravillosa y gozosa. Déjenme decirles. Allí es donde el mundo está tropezando ahora mismo. Miren. Ellos estaban teniendo una gran reunión. Apolos había estado allá, un abogado que había sido convertido y llegó a ser un predicador bautista. Y él dijo: “¿Habéis recibido el Espíritu Santo desde que creísteis?”
Ellos dijeron: “Nosotros no sabemos si existe algún Espíritu Santo.
Dijo: “¿Cómo fuisteis bautizados?”
Dijo: “En el bautismo de Juan”.
Dijo: “Juan solamente bautizó para arrepentimiento, diciendo que creyeran en los que habían de venir y – en El que había de venir”. Y cuando oyeron esto fueron bautizados en el Nombre de Jesucristo. Pablo puso sus manos sobre ellos. El Espíritu Santo vino sobre ellos. Ellos hablaron en lenguas y magnificaban a Dios. ¿Es correcto eso? Eso es la Escritura.
103 Yo no soy responsable por más nada sino por decir lo que Dios dice. Ahora, Ud. no recibe el Espíritu Santo cuando Ud. cree. Ud. recibe el Espíritu Santo después que Ud. cree. Ud. lo recibe después que cree. Y es un don de Dios. Ninguna fe, más nada se lo daría a Ud. Ud. no puede simplemente imaginarse que lo tiene; Ud. no puede simplemente aceptarlo por fe. Es absolutamente una obra de Dios que baja al corazón y da a conocer la Presencia de Jesucristo.
Y cuando Ud. recibe el Espíritu Santo, entonces Ud. cree en toda clase de milagros y señales. Y no solamente Ud. lo cree sino que Ud. las practica. “Estas señales seguirán a los que creen. Arrepentíos, cada uno de vosotros y bautícese, id por todo el mundo y predicad el Evangelio. El que creyere y fuere bautizado será salvo. El que no creyere será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En Mi Nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán en las manos serpientes, beberán cosas mortíferas, pondrán las manos sobre los enfermos y sanarán”. Esa es la señal del creyente. ¿Crees esto? Eso es lo que dice la Biblia, las últimas Palabras que Jesús dijo cuando Él dejó la tierra.
104 Ahora, si esas señales no les están siguiendo a, Ud., entonces Ud. simplemente se está imaginando que es un creyente. Porque Jesús dijo: “¿Estas señales tal vez seguirán? Estas señales seguirán”, son Sus últimas Palabras dirigidas a la Iglesia. Que Dios les ayude mientras inclinamos nuestros rostros sólo un momento.
Señor Jesús, de una manera anticuada, rotunda, sin rodeos, sin ninguna erudición, sin ninguna señal atada en las orejas, de una manera pobre y desparramada, pero el Espíritu Santo ha tomado esas palabras y las ha sepultado en los corazones de la gente aquí. Hay hombres y mujeres parados aquí en este auditorio que saben que son pecadores y desean ser salvos. Ellos me pidieron que orara por ellos, pues ellos han estado aquí en la reunión, y han observado señales y maravillas, y grandes cosas ocurriendo. Y nosotros sabemos que ellos están creyendo.
105 Y yo ruego, Padre querido, que Tú… Ahora mismo que ellos en su humilde corazón te acepten a Ti como su Salvador y sean salvos. Hay aquellos aquí, Señor, que pertenecen a la iglesia. Y Tú sabes en mi corazón, que no estamos tratando de decirles que dejen su iglesia. Solamente estamos tratando de hacerlos que entren en tal sinceridad profunda, al grado que Tú derrames el aceite de Galaad, el bálsamo, y los hagas tan llenos de Tu Espíritu, a tal grado que ellos sean tan saladitos, que los otros miembros de iglesia deseen ser como ellos, tan llenos de poder. Cuando ellos enfermen, que llamen para que ellos oren por ellos.
Oh, Dios, concédelo. Y cuando haya disputas en la iglesia, que ellos sean aquellos que se queden en el hogar, y oren, y busquen a Dios hasta que todo sea resuelto, cubriendo eso con oración, con un hambre en sus corazones de ver a la iglesia de Dios avanzar. Dios, concede estas bendiciones al pueblo. Sabemos que pronto habremos de pasar de esta vida. Tenemos que dar cuenta por nuestras vidas. Y yo te pido que seas misericordioso con estos.
106 Ahora, mientras tenemos nuestros rostros inclinados, me pregunto si aquellos que son pecadores quisieran aceptar a Cristo… Ahora, todo rostro inclinado; todo ojo cerrado. Permitan que esto sea el Espíritu Santo y mi persona. Me pregunto si Ud. se pondría de pie y diría: “Hermano Branham, yo he estado aquí esta semana y visto señales y maravillas mediante la oración: de sanidades, milagros. Yo he estado en las reuniones. Yo he visto estas grandes cosas suceder por todo el lugar. El sordo oír; el ciego ver; el mudo hablar. Yo quiero—yo quiero aceptar a Cristo como mi Salvador ahora mismo”.
¿Se pondría Ud. de pie, sólo ponerse de pie dondequiera que Ud. esté? Simplemente diga: “Yo deseo hacer un… Ahora digo en mi corazón, Dios conociendo mi corazón…” Ahora, después de que Ud. —de que Ud. cree que Él está allí… Ahora: “Mi Espíritu no contenderá para siempre con el hombre”. ¿Ven?
Ahora, si Ud. cree que Él está allí… Ahora, será dos veces tan difícil volver otra vez. Ahora, ¿se pondrá Ud. de pie y dirá: “Recuérdeme, hermano Branham. Yo me estoy poniendo de pie ahora. Estoy queriendo aceptar a Cristo ahora mismo como mi Salvador. Quiero darle la espalda al pecado, y desde hoy en adelante voy a tratar de servirle a Dios?” Pecadores que no conocen a Cristo, ¿se pondrían Uds. de pie?
107 Ahora, aquellos que tienen el… Gracias. Aquellos que tienen el Espíritu Santo – que quieren el Espíritu Santo, ¿quieren ponerse de pie? Diga: “Yo quiero aceptar el Espíritu Santo. Gracias, gracias. Eso es bueno. Por todo alrededor, tanto pecadores como aquellos que están buscando el Espíritu Santo… Muy bien. Yo creo que Dios lo va a conceder. ¿Hay alguien más que esté buscando el bautismo del Espíritu Santo y desee ser recordado en oración? Dios le bendiga, jovencito. ¿Pecador? Es correcto. ¿Ud. es un pecador? Es correcto. Dios le bendiga. Sigan de pie, por favor, sólo un momento.
Ahora, Señor, no permitas que uno de ellos perezca, por favor. Tú los ves a ellos; Tú los conoces. Y yo ruego que Tú no permitas que ninguno de ellos perezca, sino que ellos se familiaricen en esta tarde con ése Jesús que llamó a Lázaro de la tumba. Concédelo, Señor, ahora mismo. Que el Espíritu Santo, Quien está presente y es Todopoderoso para hacer esta obra, yo ruego que Tú lo dejes a Él ungirlos a ellos ahora mismo con grande fe que traiga los resultados a sus corazones. Lo pido en el Nombre de Jesucristo.
108 Ahora, mientras permanecen de pie… Ahora, aquellos que están enfermos pónganse de pie y digan: “Hermano Branham, yo necesito la oración por mi cuerpo”. Ahora, ¿se pondría Ud. de pie, Ud. que está necesitado de la oración por su enfermedad? Dios le bendiga. ¡Qué tiempo tan maravilloso! ¡Qué hora! Permanezcan así sólo por un momento.
Hermanos, yo quiero que miren sobre esta audiencia, hermano Vayle, hermano Bosworth, Jimmy. Yo quiero que me miren sobre esta audiencia. Quiero que suban aquí conmigo. Mantengan sus manos hacia la audiencia. (Ponga su mano…) Ministros aquí arriba, yo quiero que mantengan sus manos hacia esa audiencia. Ministros llenos del Espíritu Santo en todas partes, mantengan sus manos hacia la audiencia, en todo lugar.
109 Ahora, yo creo que les dije la verdad o un error. Yo tengo la Biblia aquí para respaldar – que me dice que yo dije la verdad. El Espíritu Santo está aquí. Yo creo que si cada uno de Uds. son sinceros en su corazón ahora, Uds. recibirán lo que piden.
Ahora, cuando Josué cruzó el río Jordán, ellos marcharon alrededor de Jericó, y cuando ellos soltaron un grito, los muros de Jericó cayeron, y ellos entraron y tomaron la ciudad. [Espacio en blanco en la cinta].
Todos los que desean esta tarde… ¿Ud. desea sanidad? Entremos y tomémosla. Si Ud. desea sanidad, es suya. Dios se la prometió a Ud. Es suya. Si Ud. desea salvación, es suya. Pero vayamos adelante y tomémosla.
110 Ahora, es cada quien, en su propia manera, con nuestro rostro inclinado, cada persona aquí en su propia manera, oremos ahora. Y Uds. oren mientras que yo oro. Oren a Dios en su propia manera.
Ahora, Padre Celestial, el Espíritu Santo está presente aquí para darle a cada una de estas personas los deseos más profundos de sus corazones. Muchos de ellos están aquí que desean salvación. Ellos levantaron sus manos y se pusieron de pie, mostrando que ellos deseaban salvación para sus almas, yo ruego, Dios, que Tú llenes a cada uno de ellos con Tu Espíritu Santo, perdón de pecado, y el bautismo del Espíritu Santo.
Y yo también ruego, Señor por todas estas personas enfermas, que están de pie ahora. Sabiendo que ellos están sumamente necesitados, y deben recibir liberación ahora. Y nosotros creemos que Tú estás aquí. Tú has ordenado este día; Tú has ordenado que nosotros estemos aquí. Y durante estos últimos ocho días, señales, maravillas, y milagros han acontecido.
111 Y ahora, Señor, que cada persona aquí se olvide de sus diferencias, y ahora te acepten a Ti, en este momento. Que ellos digan: “A mí no me importa lo que diga el mundo. No me importa si me llaman santo rodador, si me llaman un fanático religioso. Yo estoy ahora viniendo a Jesucristo en el poder de Su resurrección. Y ahora mismo estoy reclamando por fe mi sanidad, mi salvación. Y Señor, yo te voy a dar alabanza como ellos lo hicieron en Pentecostés. Yo me voy a parar allí y alabarte a Ti, y bendecirte a Ti hasta que Tú me des lo que yo estoy pidiendo. Yo ahora lo encomiendo a Ti, Señor”.
Y en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, que el Espíritu Santo ahuyente todo poder del diablo, y que cada persona sea llena con la Presencia de Dios en el Nombre de Jesucristo.
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