S.184 53-1213M  ¿Qué Pensáis Del Cristo? 

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OBRAS DEL MENSAJE

¿Qué Pensáis Del Cristo?

Chicago, Illinois, E.U.A.

53-1213M

1 Aquel que aquietó los vientos esa noche en el mar, y paró el rugido de las olas, que Él pueda venir al rescate de este barco donde están allí miles de vidas en peligro. Que Él pueda calmar el mar. Que Él mandé misericordia, perdón de pecado o alguna cosa. Y que Su Espíritu venga ahora a ellos y los consuele y mande rápidamente rescate y que ninguna vida se pierda. Pedimos esto en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios les bendiga. Buenos días a ustedes mis amigos. Que las bendiciones de Dios sean con ustedes. Mi… La gente siempre ha dicho que cuando yo… que cuando yo estoy hablando siempre duro mucho hablando. Haré lo mejor que pueda esta mañana para no hacer eso. Simplemente colocaré mi reloj aquí y tal vez pueda vigilarlo, unos quince minutos.
Siempre es un placer poder estar aquí en esta Iglesia Filadelfia, y entre sus miembros; y estar con su pastor. He considerado al Hermano Mattsson Boze como uno de los mejores amigos que tengo en esta tierra, al igual como en el… entre los ministros. Me es un hermano muy querido. Y yo le amo a él y amo a su gente y, porque son el pueblo de Dios.

2 Y acabo de tener el privilegio de conocer al Hermano Stonewell, el científico convertido. Y ojalá toda la iglesia tuviera la carga en sus corazones por las almas como la tiene el Hermano Stonewell en este momento.
Solo estaba pensando mientras hablaba con él, de esa pequeña inocencia infantil, y cómo su corazón anhelaba y ardía. Sentados hablando, las lágrimas en sus ojos, y cómo el pecador tan endurecido es… es derribado por el poder de Dios a ese lugar. Si tan solo todos pudiéramos tener esa actitud.

3 Yo dije: “Hermano Stonewell, nunca pierda ese algo hermoso que… Es la crema encima de la leche”. Y oro que Dios mantenga a ese hombre de esa manera, y lo bendiga porque él es un espíritu maravilloso, él tiene un… No porque él esté sentado aquí en la plataforma. Pero yo… Eso es verdad.
Y yo dije: “No importa lo que digan los demás, lo que digan los grupos de personas, solo mantenga su mente puesta en Él, ¿ven? Y usted… quizás ellos lo acorralen, se mira tan negro que Ud. casi no puede ver por encima de eso, solo no se preocupe, Él nos puede levantar por encima de las sombras y cruzarnos al otro lado”. Su poder atrae. Él dijo: “Y Yo si fuere levantado, a todos atraeré a Mí Mismo”.

4 Y ahora, esta noche es el servicio que tenemos que tener esta noche para, por supuesto el servicio del cierre. Acabamos de tener los dos, y yo hice esto por el Hermano Boze y por Uds. gente querida que está aquí alrededor. Y entre más escucho el amor que Uds. le tienen a Cristo, por supuesto, más los amo yo. Eso es correcto. Y yo creo que estamos viviendo en la edad más maravillosa que jamás haya existido en la tierra.
Vamos a… uno… Un día allá en el gran Milenio, solo vamos a pensar: “Oh, si tan solo hubiera sabido que iba a ser de esta manera, lo que habría hecho yo”. Vean. “Oh, cuánto más habría hecho si tan solo hubiera sabido lo que iba a ser”.
Bueno ahora, uno no lo sabe pero por fe actuamos. “La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. ¿Es eso correcto? Fíjense. La fe no ve, no lo hace con estos ojos, ve con los ojos del interior, ¿ven? Toda la armadura del Cristiano, toda la armadura del Cristianismo es Sobrenatural. No hay nada que se vea. Es… La persona por entero lidia con lo Sobrenatural.

5 Miren la armadura Cristiana, amor, gozo, paz, longanimidad, benignidad, mansedumbre, bondad, paciencia. ¿Es eso correcto? Miren. Todas esas cosas son la armadura Cristiana, ¿ven? Ese es el hombre interior que por fe mira a través de estos ojos y ve las cosas que no son.
Abraham era un hombre que siendo anciano y su vida estaba… torrente estaba muerto dentro de él, y Sara su esposa casi tenía cien. “Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios”. Vean. Porque él se mantuvo viéndolo a Él Quien era invisible. Él no tuvo que ver lo natural, todo el tiempo vio lo Sobrenatural. De esa manera lo queremos hacer, ver lo invisible.

6 ¿Qué es lo invisible? Bueno para la sanidad, Dios le prometió a Ud. sanidad. Dios dice que está allí. Ahora usted… ¿Cuántos creen que esa es la verdad? Digan: “Amén”. Solo me gusta escuchar… La palabra amén significa: “Así sea”. Acaso Uds.…. Cuántos dirían: “Me gustaría tener un árbol de bellota, un árbol de roble en mi patio de enfrente”. Y alguien le da a usted una bellota.
Ahora Ud. tiene un árbol en forma de semilla. ¿Es eso correcto? Bueno Ud. bien podría alegrarse porque tiene el árbol. ¿Es eso correcto? Usted solo lo tiene en forma de semilla pero hará… eso producirá. Y Ud. toma esta bellota y la pone en la tierra, en una cajita en alguna parte y la coloca dentro de la casa y la mantiene regada. De repente, aquí viene saliendo un árbol de roble. ¿Es eso correcto?

7 Después Ud. lo transfiere al patio y simplemente sigue creciendo. Pero Ud. puede alabar a Dios tan pronto reciba la bellota. ¿Es eso correcto? Porque Ud. ya tiene el árbol. ¿Es eso correcto? Ahora cuando Dios dice: “Yo soy el Señor que te sana”. Solo comience a alabar. Ud. lo tiene, lo tiene en ese momento.
Usted dice: “Bueno, no veo ningún resultado pero eso no hace ninguna diferencia, lo tiene de todos modos, ¿ven? Porque la Palabra de Dios es una semilla. ¿Es eso correcto? Y nosotros estamos plantados con la semilla incorruptible de Dios, ¿ven? No puede perecer, es incorruptible. Y yo… Aquí está una declaración que generalmente hago en los servicios de sanidad: ”La actitud mental correcta hacia cualquier promesa Divina de Dios la traerá a cumplimiento“, ¿ven? Porque es una semilla. Tiene que hacerlo.

8 Y la actitud mental correcta, Ud. solo tome la actitud mental correcta hacia cualquier promesa Divina, obsérvelo materializarse, ¿ven? No importa cómo se ve, si acaso se ve imposible, si Dios así lo dijo, Él lo hace posible… [Palabras inciertas]… maravilloso.
Muy bien, ahora, yo le dije a Billy esta mañana… Él dijo: “Ahora papi, los vas a tener allá hasta que ellos no logren recibir su cena ni nada más y nosotros tenemos que salir de este hotel a una cierta hora”. Dijo: “Tú empiezas a predicar, te conozco”.
Yo dije: “Consigue un asiento y siéntate. Dame quince minutos”. Él consiguió su asiento. Me está observando. Y aquí estoy ya entrado en los quince minutos. Aunque de esa manera pasa, ¿no es así?

9 Pero, bueno, les digo, es tan real. Miren, yo tengo una comida que como que el mundo no sabe nada al respecto. Y el espíritu de Uds. que viene a mí en fe creyendo que lo que les estoy diciendo es la verdad es la comida de la que dependo. Esa es mi vida eterna. Si yo no alimento este hombre natural, morirá. Y si no alimento a este hombre spiritual, morirá.
Ahora nuestro hermano científico que está sentado aquí sabría que aquel que no come mucho y continúa con dieta, y dieta, se le encoge el estómago. Y luego si Ud. comienza a comer mucho, su estómago… usted necesita más. Yo sí que soy un glotón en esto, déjenme decirles. En verdad requiero mucho de ello. Porque yo… mi capacidad simplemente no tiene límites.
Muy a menudo he dicho: “Si tan solo fuera un poco más grande me podría sentir mejor”. Usted sabe y… Si así fuera yo no sé cómo podría contenerlo. Creo que tendremos que tener un cuerpo inmortal para contener… pienso de… Amigo, ¿qué de eso?

10 Ahora todos somos de casa aquí, ¿no es así? Así que ahora… Qué… Cuando termine la batalla, se haya disparado la última bala y las armas estén apiladas, se apague completamente el humo, y nos sentemos para la Cena de las Bodas: ¡Vaya! ¿Podrían imaginarse eso? Yo solo puedo pensar en ello. Mirar a través de esa gran mesa preparada allá de cientos de millas.
Yo miro por allí y veo al otro lado y aquí está Mattson Boze sentado junto aquí. El Hermano Stonewall, todos estos hermanos sentados allí a lo largo. Yo los escucho a ellos decir: “Allí está el Hermano Branham, él lo logró”. ¡Oh, vaya! Usted sabe, obligadamente habrá unas lágrimas corriendo, ¿no es así?
Yo miro a través de allí y pienso: “Oh, mira allí, allí está mi anciano padre. Allí está mi madre, allí está mi esposa, mis hijos. Bueno, todos estamos aquí”. Y las lágrimas empezarán a bajar por nuestras mejillas. Los seres angelicales parados atrás y sonando una suave música angelical. ¡Qué mañana, hum!
Luego puedo ver a medida que nos miramos uno al otro a lo largo de la mesa, y mirando por allí viendo todos los que están allí. Las lágrimas corriendo por nuestras mejillas mientras nos saludamos del otro lado de la mesa y nos tomamos fuertemente de esa manera por la mesa.

11 Luego puedo escuchar a los Ángeles retroceder e inclinar sus rostros. Veo que viene caminando allá desde atrás de esas puertas, aquí viene Él, el Rey de reyes, Señor de señores. Caminando a lo largo de la mesa y enjugando las lágrimas de cada uno y poniendo Su brazo alrededor de ellos y decir: “Ahora no llores, todo ha terminado ahora”, ¿ven? “Todos ellos están aquí. Ninguno de ellos está ausente, todos están aquí. Ahora entra en el gozo del Señor”.
¡Oh, mi corazón salta cuando pienso en eso! Esto no es una de esas historietas ficticias de Papá Noel. Eso es: “ASÍ DICE EL SEÑOR”, ¿ven? Esa es la semilla que ahora mismo se está materializando en este momento, está entrando.
El Señor les bendiga. Ahora vamos a tener una palabra de oración, y después entrar directamente al servicio por solo unos momentos. Padre, te amamos y nuestros corazones están sangrando para Ti. Y ahora le ha tocado a este pobre siervo inútil el tiempo de hablar solo unos momentos. Y yo oro que Tú nos ayudes, sin saber qué decir, pero sabiendo que Tú has dicho: “Si abrieres tu boca, Yo pondré las palabras”.

12 Así que Tú dijiste: “No os preocupéis por cómo o qué hablaréis, porque no sois vosotros los que habláis, sino vuestro Padre que mora en vosotros, Él es el que habla”. Y yo creo que esa es la verdad. Yo sé que es la verdad porque así Tú lo dijiste. Y Tú eres toda verdad, la Fuente misma de la verdad. No sale nada contaminado de Ella, nada errado, nada que pueda mentir. Tiene que ser el recurso de toda verdad. Y de allí Tú dijiste estas palabras.
Ahora Dios, bendícenos hoy. Bendice a esta pequeña iglesia. Bendice a este pastorcito humilde aquí, nuestro hermano, y a todos los hermanos nuevos y al Hermano Stonewell y los desconocidos dentro de nuestras puertas. Y haznos a todos una bendición para Tu reino hoy, y bendícenos a cada uno. En el Nombre de Jesucristo lo pedimos. Amén.
Yo pudiera ser capaz de abrir las páginas de la Biblia, pero solo hay Uno Quien puede abrir la Escritura. En el libro de Apocalipsis dice que había un libro sellado con siete sellos. Y ningún hombre en el Cielo, ningún hombre en la tierra, o ninguno debajo de la tierra era digno de venir y tomarlo y abrir el libro y desatar sus sellos.

13 Y luego Juan vio un Cordero que había sido inmolado desde la fundación del mundo, y vino y tomó el libro y abrió los sellos y el… todos los seres angelicales clamaron: “Tú eres digno, porque fuiste inmolado desde la fundación del mundo”.
Y eso es… Yo pudiera darle vuelta a las páginas de esta manera, pudiera por alguna teología ser capaz de darles mis puntos de vista de eso, pero solo hay Uno que puede abrirlo, y ese es el Cordero que fue inmolado desde la fundación del mundo. Y que Su Presencia pueda venir ahora y tomar la Palabra de Dios y colocarla en cada corazón justo donde tiene necesidad. Ruego que Él lo haga, mientras leo algo de la Palabra… de la Biblia.

14 En el capítulo 22 de San Mateo comenzando con el versículo 41. Deseo leer incluso hasta el versículo 46. Ahora yo… Como todos saben yo no soy un predicador, a lo que llamaría un predicador. Yo soy como dije un… un neumático de repuesto. Y uno solo usa el neumático de repuesto cuando se tiene un neumático ponchado. Pero no tenemos un neumático ponchado esta mañana, pero solo resulta mi tiempo para hablar unos momentos. Y Uds. oren conmigo mientras les hablo sobre este texto.
Y estando juntos los fariseos, Jesús les preguntó,
Diciendo: ¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es hijo? Le dijeron: De David.
Él les dijo: ¿Pues cómo David en el Espíritu le llama Señor, diciendo:
Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies?
Pues si David le llama Señor, ¿cómo es su hijo?
Y nadie le podía responder palabra; ni osó alguno desde aquel día preguntarle más.
Que Él añada Sus bendiciones a esa Palabra. Y ahora por unos cuantos momentos me gustaría tomar esto si lo pudiera llamar un texto: ¿Qué Pensáis Del Cristo? Después que Uds. han visto todas estas reuniones y demás, ¿qué pensáis del Cristo? ¿De quién es Hijo?

15 Esa ha sido la vieja disputa a través de los años, a través del científico, y a través de los evolucionistas y así sucesivamente. ¿Qué era Cristo? ¿Quién era Él? Y es tan simple como… La pregunta es, ¿cuál fue primero, la gallina o el huevo? Ustedes han escuchado eso, la gallina vino del huevo y ¿qué fue primero, la gallina o el huevo?
Pues la gallina lo fue. Dios hizo a la gallina y la gallina puso el huevo. Eso es tan simple como cualquier cosa pero ellos siempre me preguntan: “La gallina salió del huevo, así que cómo hizo… ¿cuál fue primero, la gallina o el huevo?”. Así que Dios hizo a la gallina, y la gallina puso el huevo. Entonces primero fue la gallina.
Y ahora eso es lo mismo con respecto a la investigación científica de la línea de sangre de Jesucristo. Todos nosotros sabemos que Cristo era el Hijo de Dios nacido virginalmente. Y muchos incrédulos hoy tratan de negar que la mujer pudiera tener el bebé sin tener primero un deseo sexual de… nacer de sexo por el macho.

16 Bueno, ellos dicen que una gallina no pudiera poner un huevo sin… si no podía estar fértil, por supuesto, si el ave macho… Ella puede poner un huevo, pero si ella… el huevo no empollará a menos que haya estado con el macho, ¿ven? Y un científico me dijo una vez… No estoy hablando del científico porque mi hermano está aquí, pero había un científico que una vez fue a cazar conmigo al Oeste. Y yo me encontré con él y era el tipo más rudo que había visto.
Él dijo: “Me quiere decir”, cuando yo le dije que era un predicador él dijo: “Usted se ve demasiado inteligente para ser eso”.
Y yo dije: “Bueno”, yo dije: “Bueno, sin discutir sus palabras, señor, pero yo creo que esa es una marca de inteligencia”.
Y él dijo: “Bueno cualquiera que creería una historia como esa”.
Y yo dije: “Bueno, ¿a qué se refiere?”.
Y él dijo: “Pues eso del nacimiento virginal”. Él dijo: “Usted sabe mejor que eso”.
Yo dije: “No, señor. Debo admitir que no sé nada mejor”. Dije: “Eso es todo lo que sé, ¿ve?”.

17 Y Él dijo: “Bueno, me quiere decir que esa mujer podía tener un bebé sin estar…”. Dijo: “Ese fue José, ese hombre con el que ella andaba, fue un pequeño desliz, como siempre los hemos tenido”.
Yo dije: “Oh, no. Dios no comete deslices. Ese fue absolutamente el Hijo de Dios”.
Él dijo: “Bueno no existe tal cosa”.
Yo dije: “¿Me quiere decir que no hay un Creador Quien hizo los cielos y la tierra?”.
Él dijo: “No, claro que no”. Él dijo: “Oh, es psicología”.
Yo dije: “Bueno, ¿cómo fue que llegó el mundo aquí?”.
Dijo: “Estaba aquí cuando yo vine aquí”.
Y yo dije: “Sí, eso es correcto. Y la habitación donde usted nació estaba aquí cuando Ud. llegó allí. Y estaban acomodados los muebles, pero una inteligencia tuve que acomodarlo de esa manera, eso es exactamente…”.
Pues si… Sería tonto si yo dijera: “Bueno, ¿cómo vino ese reloj?”. Bueno, es solo un reloj eso es todo, da la casualidad que es un reloj. Bueno, ahora la sincronización, las joyas y todo, cualquiera con… que está mentalmente bien balanceado sabría que alguna inteligencia hizo ese reloj. Tuvo que ponerlo a la hora, y regularlo, y ponerle el extensible, y las joyas y la operación.

18 Bueno, entonces ¿cuánto más grande es el cuerpo de Uds. que ese reloj? Miren, porque fue un hombre el que hizo ese reloj. Y alguien tuvo que hacer al hombre. Así que si una persona dice que estamos aquí por casualidad, eso muestra que hay una deficiencia mental en alguna parte. Eso es correcto, es…
Entonces él dijo: “Bueno, ahora”, comenzó a decirme las éticas de Darwin y así sucesivamente sobre cómo vino a existencia la evolución. Cómo el mundo y el sol y la luna, probablemente Uds. lo han leído, tuvieron un amorío y salió un pedacito y voló y eso hizo al mundo.
Y el primer hombre fue una esponja y llevaba una pequeña verruga de este lado y salió un brazo. Y luego cuando él decidió que quería un pequeño brazo del otro lado, así que se enrolló unos cuantos miles de años por ese lado, salió otro brazo.

19 Yo dije: “Mire, compañero, yo soy un tanto débil en fe”. Dije: “Yo no creo eso, no puedo creerlo”. Dije: “Yo solo creo de la manera que Dios dijo que fue”. Dije: “De la única manera que Ud. puede probar eso es por fe. No puede probarlo de ninguna otra manera”. Y yo dije: “Mi fe es demasiado débil para eso”. Dije: “Yo solo… Yo no tengo tanta fe así. Yo solo creo que Dios lo hizo de la manera que Él dijo que lo hizo”.
Y Él dijo… yo dije: “El…”. Él dijo: “Oh”, sobre el nacimiento virginal, él dijo: “está probado, Rev. Branham, ese maíz, todo lo demás tiene que tener polen. El polen del maíz y de los árboles y cómo las abejas lo trasportan y todo tiene que tener propiamente macho y hembra”.
Yo dije: “Seguro, había un macho concerniente a esto”. Yo dije: “Ese fue Dios”.
“Bueno, ¿es Dios un hombre?”.
Yo dije: “Dios es Espíritu”.
“Oh, imposible que contactara realmente al ser humano, tiene que ser la parte sexual”.

20 Yo dije: “Oh, no”. Dije: “Ahora mire, ¿me admitirá, lo hará, que la mujer tuvo al bebé? Diremos que eso fue correcto, la mujer tuvo al bebé, y Él era Jesús”.
“Sí, que… que… yo iré con usted hasta allí porque hay una especie de algo sucediendo por el mundo y al venir por la historia y así sucesivamente que hubo Uno aquí llamado Jesús, pero Él no fue uno que nació virginalmente”.
Yo dije: “Entonces admitiremos que Él tuvo una madre natural”.
“Sí”.
“Ahora Él… En su estimación Él tuvo que tener realmente un padre, un hombre terrenal aquí para que fuera Su padre o Él no podía haber nacido”.
Él dijo: “Eso es exactamente correcto”.
Yo dije: “¿Se va a mantener con eso, Sr. Jeffries?”.
Él dijo: “Lo haré”.

21 Yo dije: “Muy bien, le quiero preguntar algo entonces. Si esta mujer tuvo al bebé, y usted dice que eso era imposible, tenía que tener un padre natural, tenía que tener un padre terrenal igual como tuvo una madre terrenal”.
Dijo: “Eso es exactamente cierto”.
Yo dije: “Entonces, ¿cómo llegó aquí el primer hombre sin padre o madre?”. ¿De dónde vino él? Digamos que fuera un renacuajo o un mono, lo que sea que él quisiera ser. De acuerdo a la ciencia tenía que tener un padre y una madre, ¿es cierto eso? ¿Quién fue su padre y su madre?“.
Bueno, desde entonces no volvió a hacer más preguntas. Usted… Simplemente lo concluyó, eso es todo. Él no tuvo… Oh, permítanme decirles, su argumento está más diluido que el caldo hecho con la sombra de una gallina que se murió de hambre. Ya les digo, ellos simplemente no tienen un… no tienen una pierna en la cual pararse.
No, señor, Jesucristo era el Hijo de Dios. Yo creo eso con todo mi corazón. Y el gran Espíritu Santo hizo sombra sobre la virgen y dio a luz al Hijo de acuerdo a la Palabra de Dios. Porque decía: “Una virgen concebirá y parirá un Hijo, Su Nombre será llamado Emanuel”. Y yo… Él era Dios con nosotros, yo creo eso.
Y no Dios que va a estar con nosotros por un espacio, sino con nosotros para siempre. Nosotros somos Sus hijos, viviendo en Su Presencia ahora.

22 Y la debilidad de la iglesia hoy es una de las razones principales por las que no vemos más aconteciendo en la iglesia. Lo primero que pienso es porque no hay suficiente deseo en el alma para poner a la persona en contacto con su Hacedor.
Y otra cosa es, es la persona que sí encuentra a Dios, no se da cuenta quién es Él después que encuentra a Dios. Miren. Si tan solo se dieran cuenta que Uds. están sentados ahora con Cristo Jesús. Que mucha de la gente está tratando de posponer eso para alguna otra edad y toda la sanidad para el Milenio y así sucesivamente. Y todos los milagros para el Milenio.

23 ¿Para qué vamos a necesitar milagros en el Milenio, cuando somos seres Sobrenaturales? Vean. ¿Cómo vamos a necesitar esas cosas…? Ahora, la Biblia dice: “Ahora somos los hijos de Dios”. No… Ahora es… acaso no es ahora tiempo presente. “Ahora somos los hijos”. No que seremos, lo somos ahora. Lo somos esta mañana, lo somos en este instante. “Ahora somos los hijos de Dios sentados juntos, colocados juntos en lugares celestiales en Cristo Jesús”. Ahora.
En este preciso minuto estamos sentados juntos en lugares celestiales en Cristo Jesús. Cada hombre, porque por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un Cuerpo. Llegamos a ser miembros de este Cuerpo por el bautismo del Espíritu Santo. Y ahora estamos sentados juntos en lugares celestiales en Cristo Jesús.
Libres de juicio. No podemos nunca ir a juicio. ¿Cómo podemos ser juzgados dos veces? Por… Usted… Dios juzgó a Jesucristo y Él puso nuestro juicio sobre Cristo y Cristo pagó nuestro juicio en el Calvario. Si estamos en Cristo, estamos seguros en Cristo. Por… ¿Cómo entramos en Cristo? “Por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un Cuerpo”. ¿Es eso correcto?

24 Estamos dentro de ese Cuerpo de Jesucristo, y mientras estemos allí adentro, hemos aceptado Su castigo en nuestro lugar. “Él, que no conoció pecado, sin embargo se hizo pecado por nosotros”. Y luego Él llevó nuestras enfermedades, Él llevó nuestros pecados. Y nosotros entramos en Él, somos libres de estos juicios.
Dios no me puede juzgar a mí o a usted justamente por segunda vez si Él ya nos aceptó en Cristo Jesús, y castigó a Su propio Hijo por nosotros. ¿Cómo puede Él castigarnos entonces cuando Él ya hizo que Cristo pagara nuestro precio?
Si yo voy a la casa de empeño y tengo algo… Eso es solo como la vida humana, el diablo nos puso en la casa de empeño. Eso es correcto. El diablo nos puso en la casa de empeño por causa de nuestra transgresión. Pero si Ud. tiene algo empeñado y va allá con el… y saca eso del empeño, y obtiene un recibo de eso, usted tiene el derecho de sacarlo.
Ahora no es necesario intentar ir allá… Si yo tuviera mi reloj empeñado y Ud. fuera allá y lo sacara por mí, no es necesario que yo trate de pagarlo de nuevo. Yo no puedo pagarlo otra vez porque ya está pagado. ¡Oh, cuándo pienso en eso, algo en mi interior, bajo la quinta costilla del lado izquierdo, salta más alto que el cielo!

25 Porque yo sé que el diablo en una ocasión me tenía en la casa de empeño, debido al pecado y la transgresión, pero Jesucristo me sacó de la casa de empeño y me redimió de nuevo a Dios. Eso me hace Su hijo esta mañana. Y no está aquí lo que… no se ha manifestado lo que he de ser al final. Pero sé que tendré un cuerpo semejante a Su propio cuerpo glorioso, porque le veré tal como Él es, libre de enfermedades, libre de pecado.
Bueno, seguro que Él era el Hijo de Dios. Ha sido la vieja antigua pregunta, el hombre buscando y con hambre de Dios. Si yo llamara esta mañana y encontrara algunos de Sus amigos. Por supuesto ahora tomaremos a Sus enemigos por un minuto. Vamos a preguntarle a alguien por medio de la autoridad Escritural.

26 Podríamos seguir, y seguir y seguir. Pero vamos solo a act… obtener alguna autoridad Escritural de quién era Jesucristo. ¿Qué pensáis de Él? Si yo… Por supuesto Sus amigos, Ud. dice: “El Hermano Branham testificará de Él”. Vamos a preguntarle a Sus enemigos sobre Él entonces. Veamos qué dice su enemigo. El diablo mismo sabía que era el Hijo de Dios.
Pues, los predicadores allá atrás, ellos no sabían que Él era el Hijo de Dios. Ellos dijeron: “Él es un principal que lee la mente. Él es Belcebú, el príncipe de los demonios”. Pero el diablo dijo: “Nosotros sabemos quién eres, el Santo de Dios. ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo?”. Allí el diablo dijo que Él era el Hijo de Dios. ¿Es eso correcto?

27 Miren al más vil, al enemigo más sucio que Él haya tenido que fue Judas Iscariote. Cuando Judas Iscariote se dio cuenta de lo que había hecho y vio al inmaculado Hijo de Dios colgando allá lejos entre los cielos y la tierra, sufriendo, sangrando, Su cuerpo… Tomó la plata que había comprado, treinta piezas de plata, la arrojó ante el sumo sacerdote y dijo: “Traicioné sangre inocente”. Eso es correcto.
Su enemigo más bajo testificó que Él era el Hijo de Dios. Cuando Él murió, los cielos y la tierra se tornaron negros, negro tiznado. Dios testificando de ello. El centurión romano puso su mano en Su corazón que traspasó Su costado y dijo: “Verdaderamente, ese era el Hijo de Dios”. ¿Es eso correcto?

28 Veamos al viejo Pilato parado allá malhumorado. Se levantó temprano en la mañana cuando lo llamaron al tribunal y le puso una guirnalda alrededor de Su cabeza y lo colocó allí. Despertándose después de una gran fiesta la noche anterior, tal vez, y sentado allí y todo disgustado con esos judíos de todas maneras. Y lo estaba condenando a Él y todo lo demás.
Y yo escucho a un caballo que viene galopando por la calle. ¿Qué es eso? Es el mensajero del palacio que va entrando. Y él corre ante el emperador y se postra delante de él. Y le presenta una nota de su esposa. Vamos a mirar a Pilato parado allí, y él está todo destrozado y apretando los dientes. Comienza a leer esta nota, sus manos comienzan a temblar, las rodillas comienzan a golpearse una con la otra, se pone pálido.

29 Vamos a ver por encima de su hombro y ver lo que está leyendo: “No tengas nada que ver con este Hombre justo, porque he sufrido muchas cosas hoy en sueños, a causa de Él”. Una esposa pagana escribiéndole una nota a su esposo pagano: “No tengas nada que ver con este Hombre porque hoy he sufrido muchas cosas en un sueño”.
Pilato dijo: “Tráiganme un poco de agua. Yo no hallo delito en Él”. ¿Qué era? Sus enemigos testificando. Eso es correcto. Dios hace que todo tiemble y se sacuda ante ese Nombre, Jesucristo. Hermano, allí es donde la iglesia hoy ha perdido la solemnidad de ese Nombre, el poder de ese Nombre.
Cuando Moisés bajó a Egipto, si esas personas… Él tenía un bordón que cargaba con él. Qué ridículo. Vea a ese anciano allá afuera, muy viejo, ochenta años de edad, la barba blanca larga de esta manera, y cabello blanco colgando en su espalda. Y aquí va él con su esposa montada en una mula y con un niño a cada lado de la cadera.
Aquí va Moisés simplemente alabando a Dios, caminando de esa manera. Y la gente dice: “¿A dónde vas, Moisés?”.
“Voy a Egipto a tomar el control”.

30 ¿Se pueden imaginar? Tonterías. Un hombre anciano de ochenta años de edad con una esposa y dos hijos y un burro, y una vara frente a él yendo a tomar control sobre la unidad más mecanizada en el mundo. No había… Pues, Egipto había conquistado al mundo. Pero él dijo: “¿Cómo sabes que vas a tomar el control?”.
“Dios así lo dijo y yo lo creo”. Eso es correcto. Eso es correcto, Dios así lo dijo. Y él lo hizo. Amén. Porque él tomó a Dios en Su Palabra. Cuando Dios dice lo que Él hizo concerniente a Cristo, yo creo que es la verdad. Pero si en algún momento esos egipcios hubieran podido quitarle aquella vara a Moisés de la mano, lo habrían derrotado.
Ese no era Dios… esa no era la vara de Moisés, esa era la vara de juicio de Dios. Esa fue la que golpeó la roca. Esa es la que él extendió. Si ellos hubieran podido quitarle la vara, lo habrían derrotado. Pero él guardó aquella vara con su vida.

31 Y si hoy la gente pudiera tan solo considerar el Nombre de Jesús que se le dejó a la iglesia. Él dijo: “Todo lo que pidieres al Padre en Mi Nombre, Yo lo haré”. Él le dio a la iglesia Su Nombre para casar, sepultar, bautizar, todo en el mundo que hacemos. “Todo lo que hagáis de palabra o de hecho, hacedlo todo en el Nombre de Jesucristo”.
Pero nosotros perdimos lo sagrado de ese Nombre. Lo usamos en vano y en chistes y tod… Usted no puede sacar agua dulce y salada de la misma fuente, amigo. Uds. tienen que llegar a un punto donde reverencien ese Nombre y lo crean, y lo conozcan, y lo usen, exactamente bien.
Ahora, si yo llamara esta mañana a uno de Sus amigos como testigo, qué si llamara a Noé el día de hoy. Y dijera: “Noé, desciende de los cielos y ven aquí solo un minuto. Quiero que le testifiques a esta audiencia en esta mañana. ¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es Hijo?
Pues Noé diría: “Es el Hijo de Aquel que me llamó ese día a salir al campo y dijo: Construye un arca para la salvación de tu casa”. Noé reconocería rápidamente que era Él.
Qué si yo pudiera llamar hoy al profeta Isaías. Yo diría: “Isaías, desciende esta mañana de las grandes esferas de la Gloria y testifícale a esta audiencia ¿de quién crees tú que es Hijo Él?”.
Isaías diría… [Cinta en blanco]… “Una voz que me habló diciendo: Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado; y se llamará Su Nombre Consejero, Príncipe de Paz, Dios fuerte, Padre Eterno”. Pues, él sabría de inmediato que ese era el Hijo de Dios. Pues él era profeta, y bajo inspiración.

32 Si yo llamara a Job, le diría. “Job, tú eras un hombre viejo. Te brotaron llagas, perdiste todo lo que tenías. Tus hijos murieron. Tu esposa casi se puso en contra tuya y dijo: ¿Por qué no maldices a Dios y mueres?. ¿Qué pensáis del Cristo? Job, ¿de quién es Hijo?”.
Él diría: “Yo estaba en angustia, estaba sentado sobre cenizas. Los miembros de la iglesia me dieron la espalda durante siete días tratando de darme consuelo. ¡Qué consuelo! Mientras yo estaba allí rascando mis llagas, llegó un hombrecito llamado Eliú y comenzó a explicarme sobre Dios. Y cuando yo lo hice, vi una visión. Y dije: Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo, después que los gusanos destruyan este cuerpo, aun en mi carne he de ver a Dios, al cual veré por mí mismo, mis ojos le verán y no otro”. Ciertamente.
Qué si yo pudiera traer a Ezequiel, decir: “Ezequiel, ¿quieres abrir las puertas de Dios y venir aquí en esta mañana a la iglesia Filadelfia? Quiero que testifiques. Ezequiel, ¿qué pensáis del Cristo?”.
Él diría: “Cuando yo lo vi a Él viniendo, las nubes eran como polvo bajo Sus pies”. ¡Qué testimonio! ¡Vaya!

33 Yo le pediría a otro que viniera. Le diría: “Daniel”, ese gran profeta: “¿Qué pensáis del Cristo? Ven aquí solo un minuto, Daniel y dale tu testimonio a esta iglesia Filadelfia esta mañana. ¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es Hijo?
Puedo escuchar a Daniel decir: “Pues, yo estaba parado un día escribiendo mientras el Espíritu Santo estaba sobre mí, y yo lo vi a Él como una piedra que fue cortada de la montaña, que rodó hasta Babilonia y aplastó los reinos del mundo”. Sí, señor. Lo puedo escuchar a él decir: “Y otra cosa, un día para mi testimonio ellos me arrojaron al foso de los leones. Mientras yo estaba parado allí, y lo primero que vi fueron leones. Escuché sus acolchadas y suaves pezuñas acercándose, o sus patas más bien. Y casi podía sentir su aliento sobre mí. Yo sabía que era… En aquel oscuro calabozo, en cuestión de minutos yo sería despedazado. Pero de repente Algo conmovió todas las fibras de mi cuerpo. Sentí algo hormigueante, mi cara se puso caliente y me recorrieron escalofríos. Y vi donde los leones… los ojos de estos acercándose. Y de repente, ellos comenzaron a voltear la cabeza y se alejaron. Y cuando esa sensación me dejó yo miré, parado en el rincón, y allí estaba Aquel Quien es el Hijo de Dios, parado allí. Dios envió a Sus Ángeles para liberarme”. Lo puedo escuchar decir eso: “Ese poder estaba sobre mí. Mis músculos estaban simplemente temblando. El poder me estaba recorriendo, las lágrimas bajando por mis mejillas. Él es el Hijo de Dios”. Sí, señor.

34 Estaban otros hombres allá abajo en una ocasión de nombre Sadrac, Mesac y Abed-nego. Vamos a llamarlos esta mañana y pedirles que testifiquen de quién es Hijo. Vamos a obsérvalos cuando Sadrac, Mesac y Abed-nego… “¿Qué pensáis de Él? ¿De quién es Hijo? Ahora Uds. vivieron años antes que Él naciera”.
Bueno él diría: “Fue un día allá en Babilonia, ellos hicieron una proclamación, la hizo el rey, y la selló de manera que no fuera quebrantada. Cualquiera que no sirviera a los dioses e ídolos de ellos y así sucesivamente y que no fuera popular con el resto del grupo sería arrojado a un horno ardiente. Pero nosotros nos propusimos de corazón en una reunión de oración una noche, que no nos contaminaríamos con esos manjares y que nos íbamos a parar por la Palabra de Dios sin importar lo que el resto del mundo dijera”. ¡Amén! Me siento un tanto religioso en este momento. ¡Piénselo, hermano! Yo pienso, sí, señor: “Nos propusimos en nuestro corazón que no nos vamos a contaminar con el resto del mundo”.

35 Muy bien, y llegó el fuego. ¡Oh, vaya, esa mañana! Solo piense lo que fue. “Allí ellos calentaron el horno siete veces más de lo que alguna vez se hubiera calentado. Y tuvimos que entrar al horno ardiente. Pero sabíamos que algo dentro de nosotros nos movía y un espíritu que nos testificaba que éramos los hijos de Dios, que Dios nos iba a liberar del horno ardiente. Pero sin embargo, no nos inclinaremos ante su imagen. Luego en esa gran mañana cuando comenzamos a caminar con nuestras manos atadas detrás de nosotros subiendo esa rampa para caminar hacia el horno ardiente. El rey Nabucodonosor retrocediendo dijo: Ahora simplemente vamos a quemarles un poco de esta religión de santos-rodadores”.
¿Se podrían imaginar quemándole el Espíritu Santo a un hombre? Cuando el Espíritu Santo mismo es fuego. El fuego combate al fuego. Sí, señor. ¿Se podrían imaginar algo como eso?
Aquí vienen caminando de esa manera, entraron al horno ardiente. ¡Vaya, qué tiempo! Puedo escuchar a Sadrac que le dice a Mesac: “Hermano, ¿oraste bien?”.

36 “Todo está concluido”. Amén. “Sigamos adelante”. ¿Qué pensáis del Cristo? Y luego Él llegó hasta el borde de donde ellos iban a saltar dentro del horno ardiente y allí era la hora más oscura que habían visto. Avanzando hacia este horno ardiente y justo en el momento cuando se preparaban para entrar…
Démosle vuelta a nuestra cámara esta mañana y miremos allá lejos arriba en el cielo, rompiendo esta dimensión y mirando allá arriba. Cuando las cosas se ven muy sombrías aquí siempre hay algo sucediendo en otro mundo. Eso es correcto. Sí, señor.
Puedo verlo a Él sentado como un Príncipe colocado allá y Sus grandes vestimentas cuelgan alrededor de Él. ¡Aleluya! Daniel lo vio también a Él una vez, y él dijo: “Él vino como el Anciano de días, cuyo cabello era blanco como la lana”.
Mientras estaba Él sentado allí en Su trono, yo puedo ver y un Ángel fue hacia Él de nombre Gabriel, con Su espada desenvainada. Y dijo: “Señor, ¿has mirado hacia abajo esta mañana en Babilonia? Pues están a punto de quemar a tres creyentes allá abajo. El fuego está realmente encendido. Sí, señor. Y están a punto de quemar a tres creyentes. ¿Te has fijado en ellos?

37 Puedo escucharlo a Él decir: “Los he observado durante toda la noche”. ¡Aleluya! “Su ojo está en el gorrión y yo sé que Él cuida de mí”. Él cuide de usted, Él cuida de mí. Sí, señor. “Su ojo está en el gorrión. Yo canto porque soy feliz, canto porque soy libre. Pues Su ojo está en el gorrión, y yo sé que Él cuida de mí”.
Él está parado allí, dice: “Sí, Gabriel, sé que tú eres un buen Ángel. Tú podrías bajar allí y destruir esa cosa. Pero Yo los he observado durante toda la noche. Yo oí su culto de oración. Yo sé que ellos Me creen aunque nunca me hayan visto, sin embargo ellos Me creen de todas maneras”.

38 Puedo ver a otro Ángel que llega y Su nombre es Ajenjo. Él destruyó con aguas al mundo antediluviano. Él tiene el control sobre las aguas. Él va a hacer algo con ellas en los últimos días, las tornará amargas.
Así que, puedo escucharlo a Él que corre a prisa y se postra ante Su Majestad y dice: “Oh, Señor, ¿has mirado allá abajo?”. Los Ángeles están preocupados con respecto a lo que nosotros creemos de Cristo. “¿Has considerado lo que pasa allá abajo? Están a punto de quemar a tres creyentes. Yo tengo el control de las aguas a Tu mandato. Solo déjame descender y borraré a Babilonia de la faz de la tierra”.
Yo creo que Él bien podía haberlo hecho. Sí, señor. “Déjame ir allí abajo, yo cambiaré el cuadro esta mañana. Están unos hombres que creen en Ti. Ellos son mortales y sin embargo creen. Ellos nunca han visto, pero saben que Moisés dijo: El Señor vuestro Dios os levantará profeta como yo. Ellos sabían que Él venía por fe esperaron la venida del Hijo de Dios”.
Escuchémoslos testificar diciendo yo… Luego vuelvo a mirar y lo veo a Él. Él diría: “Ajenjo, Tú eres un buen Ángel. Tú me has obedecido. Haz hecho exactamente lo que Yo te he dicho. Pero no te puedo dejar ir, porque este trabajo es de tamaño de Hombre. Yo Mismo voy a ir”.

39 Lo puedo escuchar a Él alcanzar allí y decir: “Ven aquí viento del Este, viento del Oeste, del Norte y del Sur”. Déjenme decirles que todo lo que hay en el sistema solar y en los cielos le obedecen a Él y voltean a Su mandato. Pero el corazón del hombre piensa que sabe más que Dios y que Él no puede tocar el corazón de piedra del hombre.
Cómo pienso esta mañana que Él pudiera decir: “Que el invierno cambie a verano, el verano a invierno”. Le obedecería a Él así de rápido. Él pudiera decir: “Marte, ven por aquí, Júpiter, ve por allá”. Le obedecería. Sí, señor. Él lo hablaría. Allí está Él en Su Majestad. Cuando el hombre falla en reconocerlo a Él. Cuando Él se paró allá lejos: “Quién, qué es el hombre para que tengas de él memoria”.
Cuando Él se paró allá y en el espacio cuando no había ninguna otra cosa, antes que hubiera aún una estrella en los cielos, antes que hubiera un sol en los cielos. Él sopló de Su mano [El Hermano Branham hace el sonido de soplar], y estrellas, lunas, y mundos, y sistemas vinieron a existencia por Su Palabra hablada. ¡Aleluya!

40 ¡Vaya, cuando pienso en eso, ese es mi Dios! ¡Aleluya! Y una parte de Él vive en mí ahora. Porque es ahora que yo tengo Vida Eterna. Y todo hombre y mujer que está aquí tiene Vida Eterna por la Palabra creativa de Dios Quien habló las cosas a existencia. ¡Aleluya! Sí, señor. No piensen que estoy emocionado, yo sé en dónde estoy.
Mire hermano, cuando… Ya les digo, cuando pienso en eso lo lleva a uno a otro mundo que el mundo no sabe nada al respecto. Allí lo veo a Él parado en Su Majestad. Él dijo: “Ven aquí viento del Este, Norte, Sur, ven aquí. Metete debajo de ese gran trueno allá, esa gran columna de nube allá lejos. Te voy a conducir esta mañana como caballos”.

41 Lo veo a Él levantándose de Su trono, Sus vestiduras caen alrededor de Él, sale y se sienta en esta nube grande, este trueno allá lejos. Extiende Su mano y toma el rayo zigzagueante y lo quiebra a través de los cielos de esa manera. Él va a conducir esos vientos como caballos. ¡Amén!
¿Por qué? Ellos estaban en problemas. En ese momento Sadrac se fija y dice: Dios te bendiga, Mesac, Abed-nego, estamos caminando en el Nombre del Señor“. El fuego está encendido, el horno está caliente. Ellos están dando el último paso y justo cuando entran al horno ardiente ese carruaje se viene del Cielo como un viento recio y poderoso, entra al horno ardiente con un abanico en Su mano que abanicó todas las brisas apartándolas de ellos. Se paró allí y habló con ellos.
El rey dijo: “¿A cuántos pusieron allí adentro?”.
Dijo: “A tres”.
Dijo: “Yo veo a cuatro, y el Otro es semejante al Hijo de Dios”.

42 ¡Aleluya! Ese rey infiel, incrédulo e impío, ¿tuvo que reconocer Quién es Jesucristo? Él es el Hijo del Dios viviente. ¡Amén! ¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es Hijo? Seguro, Él es el Hijo de Dios.
Vamos a preguntarle a Juan el Bautista. Vamos a llamarlo que baje esta mañana, que su testimonio resuene aquí con nosotros. Juan, ¿qué piensas de Él? Pues el… Tú recibiste el Espíritu Santo seis meses antes que nacieras. Sí, señor. Tú recibiste el bautismo del Espíritu Santo. Estabas muerto en el vientre de tu madre y cuando el Nombre de Jesucristo se habló por primera vez, ¡vaya! y esa pequeña madre María fue allá con Elizabeth, su prima, puso sus brazos alrededor de ella y la abrazó.
Ella iba a ser madre, Juan ya tenía seis meses y no había visto… todavía no había recibido vida. Ella dijo: “Estoy asustada por la condición del bebé y así sucesivamente”.
Y una pequeña madre María dijo: “Bueno, yo también voy a tener un bebé”. Y cuando ella dijo cuál era Su nombre, el pequeño Juan recibió el Espíritu Santo y comenzó a saltar y saltar de alegría en el viento de la madre.

43 Y María dijo… Martha dijo: “¿Por qué viene… por qué se me concede que la madre de mi Señor venga a mí? Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.
Y yo pienso que si la primera vez que el Nombre de Jesucristo fue pronunciado por labios mortales trajo a vida a un bebé muerto, ¿qué debiera hacer Eso a una iglesia nacida de nuevo? ¡Vaya! Que está llena con el Espíritu Santo. ¡Amén!
Note mi querido amigo… Billy, mis quince minutos son… [Palabras inciertas], pero todavía voy bien. Déjame solo unos minutos más. Muy bien, cuando pienso en eso, de cómo… ese poder de Dios allí adentro.
Si yo le preguntara a Juan, yo diría: “¿Quién es este Hombre? ¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es Hijo?”.
Juan diría: “Cuando yo estaba… recibí el Espíritu Santo en el vientre de mi madre, según me dicen. A los nueve años me fui a”, no al seminario, no se fue a alguna escuela. Él se fue al desierto para vivir con Dios. ¡Qué cosa! Allí… ese es el seminario que todos nosotros necesitamos hoy.
No tanto sobre genealogía pero un poco de rodillas, eso resuelve la pregunta.

44 Allí cuando él tenía treinta años de edad, salió del desierto, no con un traje o con el cuello volteado, llamado Reverendo, Doctor, Padre, o algo por el estilo. Sino que él salió del desierto con una piel de oveja envuelta alrededor de él y predicó arrepentimiento hasta que… [Palabras inciertas]… las regiones alrededor.
Hermano, él fue lleno con el Espíritu Santo. Él no anduvo con rodeos. Él colocó el hacha a la raíz del árbol. Y todo árbol que no dio frutos fue arrancado. Eso es lo que nosotros necesitamos el día de hoy, es más de Juan el Bautista lleno con el Espíritu Santo, a la manera que no andará con rodeos, sino que dirá la verdad sin importar a quién lastime. El eclesiastisismo, lo manejan con guantes. Quítense los guantes y manéjenlo con las manos desnudas.
Allí está Juan, le dijo: “¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es Hijo?”.

45 Él dijo: “Él es Aquel que me dijo en el desierto: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ese es el que bautiza con el Espíritu Santo y fuego. Su aventador está en Su mano, y limpiará Su era, y recogerá el trigo en su granero y quemará la paja en fuego que nunca se apagará”.
Qué testimonio de Juan el Bautista. Vamos a llamar a Su madre. Si hay alguien que debiera saber quién fue él, su madre debería saber de quién es el Hijo. ¿No lo piensan así? María baja de la Tierra de Gloria solo unos minutos y testifícale a la iglesia Filadelfia esta mañana. ¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es Hijo? Ahora tú eres Su madre, deberías de saber“.

46 Ella dice: “Yo no conocía varón”. ¡Aleluya! Yo no conocía varón, pero un día en lunes cuando era día de lavar, tenía el agua en mi brazo, en mi mano, yo iba subiendo al pozo de los manantiales vírgenes. Y yo iba por allí y una gran Luz voló frente a mí y allí estaba parado el Arcángel Miguel. Dijo: Salve María, bendita tú entre las mujeres porque vas a tener un bebé sin conocer varón. Le dije: “Señor, ¿cómo pueden ser estas cosas?”.
Ella dijo… Y el Ángel respondió: “El Espíritu Santo hará sombra sobre ti, y lo santo que nacerá de ti será llamado Hijo de Dios”. ¡Amén! Yo creo que el testimonio de María es correcto. ¡Correcto! ¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es el Hijo?
A mí no me interesa cuántos ateos se levanten, cuánto esto, aquello o lo otro, Él todavía es el Hijo de Dios nacido virginalmente. Sí, señor.
Ella dijo: “Yo no conocía varón pero él me dijo: Ve… que allí… eso… que el Espíritu Santo me haría sombra y sería llamado el Hijo de Dios”.

47 Qué si yo pudiera llamar esta mañana… Qué si yo pudiera llamar a E. Howard Cadle, un viejo amigo mío con el Tabernáculo Cadle, era un borracho tan ahogado tirado allá, y las moscas volaban en su boca y el vomitar en la cantina y un… ¿Qué piensan si yo pudiera ir a las esferas celestiales de la Gloria y llamara a Cadle a que bajara esta mañana para testificar? Ustedes han escuchado su transmisión durante años por aquí.

48 Un amigo íntimo mío de Milltown, Indiana, donde yo pastoreé una pequeña iglesia Bautista en aquel lugar. Yo diría: “Hermano Cadle, lo quiero esta mañana, frente a la iglesia Filadelfia, dígame usted, ¿quién piensa que es el Hijo de Dios?”. ¡Aleluya!
Si él pudiera bajar esta noche, él diría: “Yo era un borracho ahogado. Yo yacía allá borracho y… [Palabras inciertas]… y muriendo. Y una pequeña madre detrás de un granero en alguna parte orando en el Nombre de Jesucristo. Cuando Él envió a Su Ángel para liberarme y me hizo un ministro que ha enviado miles de almas a la Tierra de Gloria”.
Y yo le diría a ese pequeño viejo zapatero de Boston, Dwight Moody: “¿Qué pensáis del Cristo?”.
Si él se pudiera levantar de los muertos esta mañana, él diría: “Él es el Hijo de Dios”.

49 Qué diría yo esta mañana si llamara a la pequeña Georgie Carter, mi pianista de la iglesia Bautista Milltown quien estuvo acostada de espaldas durante nueve años y ocho meses, solo pesaba treinta y seis libras [16 kg], con tuberculosis. La invadió por completo. Su iglesia, la Iglesia de Cristo no creía en sanidad Divina. Ella escuchó un testimonio. Y si ella pudiera pararse aquí y testificar esta mañana.
Un día allá, donde yo nunca la había visto a ella, no sabía nada de ella. Y el Ángel del Señor vino a mí y dijo: “Ve a Milltown”. Yo ni siquiera sabía dónde estaba. Y fui para allá y hoy, después de ocho o nueve años, ella es un testimonio viviente del poder de Dios.
Ella diría: “Jesucristo es el Hijo de Dios que resucitó de entre los muertos y Él mismo se reprodujo encarnado. Él ha aparecido a manera de visión y perdonó mi pobre vida”.

50 Qué si yo pudiera ir a Londres, Inglaterra esta mañana y llamara a Florence Nightingale, y la trajera aquí para que testifique en esta plataforma esta mañana. Ella diría: “Yo estaba tendida con cáncer en el… [Palabras inciertas]… del estómago. Y no había esperanzas. Yo pesaba alrededor de treinta o cuarenta libras [Entre 13 y 18 kg]. Y allí ese día Hermano Branham, cuando Ud. estaba arrodillado orando, Dios envió una pequeña paloma de prisa por los arbustos, y vino y se sentó allí en la ventana. Y cuando la voz de Dios vino y dijo: Yo viviría, y yo viví por la gracia de Dios y por el poder de la resurrección de Su Hijo”.
¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es Hijo?
Usted dice: “Predicador, ¿qué piensa Ud. de Cristo? ¿De quién es Hijo?”. ¡Oh, hermano, mi corazón no me permitiría expresarlo! Él es la Rosa de Sarón, el Lirio de los Valles, la Estrella de la Mañana, el Alfa y Omega, El que era, El que es y El que ha de venir. ¡Aleluya! El Hijo del Dios viviente, mi Salvador, mi Sanador y mi Rey. ¡Oh, Su estado presente ilumina mi alma y quema cada fibra de mi cuerpo con Su gloriosa Presencia!“.

51 Cómo podría yo hablar o encontrar palabras para decir lo que Él era. . Cuando Isaías se enredó por completo, y dijo: “Él es el Padre, el Padre Eterno, Príncipe de Paz, Dios poderoso, ¡cuán grande era Él!”. Él dijo: “Él es maravilloso”. Él ni siquiera podía hablarlo, ¿cómo podría decirlo yo?
Todo hombre o mujer que llegó a ser algo en esta vida son hombres y mujeres que creyeron que Él era el Hijo de Dios. Cada poeta, cada autor, todo lo demás que alguna vez llegó a ser algo creyó que Él era el Hijo de Dios.

52 Vamos a llamar unos cuantos poetas por solo unos minutos. Podríamos tomar poetas, podríamos tomar profetas, podríamos tomar autores. Llamemos a algunos poetas por unos minutos. Pienso en Eddie Perronett uno de mis favoritos. Cuando él fue perseguido… Uds. conocen su historia, el gran compositor de cantos.
Y cuando estaba en su persecución más oscura, la gente decía que era un neurótico, que estaba mal de la cabeza. Y él está parado… Él dijo: “Yo estaba en el escritorio un día…”. Si lo pudiéramos llamar de la tumba esta mañana, y allí estaba parado él y las lágrimas corriendo por sus mejillas, él captó una visión. Y Dios se encontró… [Palabras inciertas]… mensaje. Y el… [Palabras inciertas]… de la iglesia, cuando agarró la pluma y escribió:
¡Aclamen todos el Poder del Nombre de Jesús!
Que los Ángeles postrados caigan;
Traigan la diadema real,
Y corónenlo a Él Señor de todo. [Palabras inciertas].
Otro: “¿Qué pensáis de Él?”. Él dijo:
Al contemplar la maravillosa Cruz,
Donde murió el Príncipe de Gloria,
Toda mi fama no es sino pérdida vana.

53 ¡Oh, vaya! cuando pienso en la ciega Fanny Crosby, vamos a llamarla a ella, ver lo que ella piensa de Cristo: “Mujer, tú nunca has visto la luz del día en tu vida, ¿qué piensas de Cristo?”.
Aquí está lo que ella dijo:
No me pases, oh gentil Salvador,
Escucha mi humilde clamor,
Mientras otros te invocan,
No pases de mí.
Tú, el Torrente de todo mi consuelo,
Más que la vida para mí,
¿A quién tengo en la tierra aparte de Ti?
¿O en el Cielo sino a Ti?
¡Aleluya! ¡Oh, una mujer ciega!
Otro dijo:
Viviendo, Él me amó; muriendo, Él me salvó;
Sepultado, Él llevó lejos mis pecados;
Resucitando, Él me justificó gratuitamente para siempre:
Un día Él viene, ¡Oh, glorioso día!
¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es Hijo? Yo creo que Él es el Hijo de Dios resucitado e inmortal que está viviendo entre nosotros aquí esta mañana. Yo creo que esto que sentimos en este momento es Su Presencia. ¿Lo creen Uds.?

54 ¿Qué pensáis del Cristo? Ustedes escucharon la predicación del Evangelio, sintieron Su poder, han visto Sus obras, ¿qué pensáis del Cristo? ¿Cuántos de Uds. creen que Él es el Hijo de Dios? Levanten su mano. ¡Amén! Vamos a ponernos de pie. Todos pónganse de pie y quiero que el pianista nos dé un acorde. Todos démosle a Él alabanza.
Yo le alabaré, yo le alabaré,
Alaben al Cordero inmolado por los pecadores.
Denle gloria todos los pueblos,
Porque Su Sangre ha lavado toda mancha.

55 ¿Le aman a Él? ¿Qué pensáis del Cristo? ¿De quién es Hijo? Vamos a decirlo juntos: “Él es el Hijo del Dios viviente”.
Muy bien vamos a cantar ahora. Muy bien, denos un acorde. “Yo le alabaré”. ¿Cuántos se saben ese canto? Levanten la mano. Muy bien. Muy bien, denos un acorde de eso por favor hermano.
Yo le alabaré, yo le alabaré,
Alaben al Cordero inmolado por los pecadores.
Denle gloria todos los pueblos,
Porque Su Sangre ha lavado toda mancha.
Ahora vamos a subirlo un poco y cantarlo de nuevo. Vengan ahora, levanten sus manos.
Yo le alabaré, yo le alabaré,
Alaben al Cordero inmolado por los pecadores.
Denle gloria todos los pueblos,
Porque Su Sangre ha lavado toda mancha.
Sigan tocándolo. Sigan tocando.

56 Ahora vamos a inclinar nuestros rostros solo un momento. Me pregunto si hay uno aquí esta mañana que no conoce a Jesús como su Salvador, que diría: “Ahora yo creo que Él es el Hijo de Dios. Yo quiero aceptarlo como mi Salvador personal”. ¿Levantaría su mano? Diga: “Recuérdeme, Hermano Branham, yo quiero aceptar a Cristo como mi Salvador”. Levante su mano.
Dios le bendiga, dama. ¿Alguien más? Arriba en el balcón, en cualquier parte, y diga: “Yo no soy Cristiano, Hermano Branham, pero creo que Él es el Hijo de Dios. Recuérdeme en una palabra de oración”. ¿Lo hará, mientras levanta sus manos en la audiencia?
Dios le bendiga, señor. Alguien más diga: “Recuérdeme, Hermano Branham, ahora yo creo y aceptaré a Jesús como mi Salvador”.

57 ¿Cuántos no tienen el bautismo del Espíritu Santo? Diga: “Yo quiero Su presencia en mí. Creo que Él es el Hijo de Dios. Yo quiero el Espíritu Santo. Estoy levantando mi mano, Hermano Branham”.
Levante su mano, que Dios mire hacia abajo ahora y llene cada uno de sus corazones de Su Presencia. ¿Cuántos están enfermos está mañana? Diga: “Yo lo acepté a Él. He nacido de nuevo y lo quiero a Él ahora como mi Sanador. Y el Cordero de Dios inmolado por los pecadores lave todos mis pecados y me sane. Estoy levantando mi mano para sanidad”.

58 Levante su mano. Dios le bendiga. El mismo Dios que hizo sombra sobre María, está haciendo sombra sobre esta iglesia esta mañana con Su augusta Presencia. Y yo sé que Él está aquí. Muy bien, mientras tienen sus rostros inclinados ahora, todos ustedes, vamos a cantarlo suavemente ahora: Yo le alabaré. Muy bien.
Yo le alabaré, yo le alabaré,
Alaben al Cordero inmolado por los pecadores.
Denle gloria todos los pueblos,
Porque Su Sangre ha lavado toda mancha.
Ahora con sus rostros inclinados, tarareando.
Guíenos Hermano Boze.

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