S.188 54-0217  Jesús En La Autoridad De La Palabra 

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OBRAS DEL MENSAJE

Jesús En La Autoridad De La Palabra

Wood River, Illinois, E.U.A.

54-0217

1 Gracias, Hermano Brewer. Pueden tomar asiento. Verdaderamente es un gran privilegio estar aquí esta noche en el servicio del Señor, para orar por los enfermos y afligidos, y ministrar en El Nombre de nuestro querido Señor Jesucristo, Quien nos amó, y dio Su vida para que nosotros, los indignos, podamos ser hecho partícipes de Su gracia y Su compañerismo en las Edades por venir. Y que Sus bendiciones y Su gloriosa Presencia nos unja ahora con Su Ser a cada uno de nosotros, y que no se vaya de ninguno hasta que salgamos del edificio, para que Él reciba la gloria.
Nosotros siempre estamos… Los servicios de sanidad suelen ponerme, quizás un poco nervioso, no exactamente en la forma en que sería estar nervioso como Uds. podrían pensar. Es la manera como obra en mí, ministrando a los enfermos.

2 Y la mayoría de las veces, las personas espirituales son consideradas raras o extrañas. Nosotros podríamos pensar en los grandes poetas que el mundo ha producido, por ejemplo, como Stephen Foster. Él fue considerado un neurótico. Él le dio a Estados Unidos algunas de sus mejores canciones folklóricas: “Old Folks At Home”, “Suwannee River”. Y después cuando se le iba la inspiración, él salía a emborracharse, y luego cuando… él finalmente llamó a un sirviente y tomó una navaja y se suicidó.
Y luego, William Cowper… quien escribió ese famoso canto antiguo:
Hay una Fuente llena de Sangre
Sacada de las venas de Emmanuel.
Donde los pecadores sumergidos en el raudal;
Pierden toda mancha de culpabilidad.
Este hombre famoso, William Cowper… Yo estuve en su tumba, hace poco, en Londres. Y después de que él recibió la inspiración para escribir ese canto, cuando salió de ella trató de encontrar un río para suicidarse.

3 No está mal mientras Ud. está allá arriba, es maravilloso o mientras está aquí abajo; pero es en medio del tiempo. Ud. no sabe dónde está. Ud. dice: “Bueno, esos son los compositores”. Bueno, los profetas, Jonás, como hablamos de él anoche; Dios le dio un mensaje para que fuera a decirle a una ciudad del tamaño de St. Louis de por aquí, que se arrepintiera. Y el profeta, después de entregar su mensaje, de arriba abajo por las calles a un millón de analfabetos, algunos de ellos no sabían cuál era la mano derecha o la izquierda, ellos se arrepintieron de tal manera, que incluso le colocaron a sus animales saco de cilicio.
Luego él se sentó debajo de una pequeña calabacera. Y después de que la inspiración lo dejó, él oró para que Dios le quitara la vida. Él no sabía dónde estaba. No lo entendía.

4 Elías, el gran profeta de la antigüedad, el gran testigo de Jehová, cuando fue al Monte Carmelo y llamó a Israel ante Baal para ver cuál era Dios; él dijo: “Si Baal es Dios, sírvanle; y si Dios es Dios, sírvanle”.
Cuando Dios lo ungió a él con inspiración, le dio una visión y le dijo cómo hacer las cosas, y él salió y llamó a todos los profetas de Baal y les permitió hacer un sacrificio. Ellos gritaban y se cortaban a sí mismos: no había ningún dios. Pero Elías mató un buey, lo puso sobre una roca, el altar, y dijo: “Señor, sea conocido que Tú eres Dios y yo soy Tu siervo”. Y dijo: “Por mandato Tuyo he hecho todas estas cosas”, mostrando que el Señor le había mostrado qué hacer.
Y cuando él cumplió la visión que el Señor le mostró, el fuego de Dios cayó del cielo y consumió el sacrificio. No había llovido durante tres años y seis meses. Él había cerrado los cielos, porque el Señor se lo había dicho así. Y él le dijo al rey que no habría agua, ni siquiera rocío, hasta que él lo pidiera. Luego él salió y se sentó, y oró de nuevo, y llegó un torrente de lluvia. Regó toda la tierra.
Y tan pronto como la inspiración se fue de él, corrió al desierto por la amenaza de una mujer y vagó durante cuarenta días y noches. Y cuando Dios lo encontró, errando por allí, se preguntó si él estaba fuera de sí; él se había arrastrado de vuelta a una cueva en alguna parte. Dios lo llamó.

5 ¿Comprenden lo que quiero decir? Otros, podríamos mencionar. Pero la gente… El Cristianismo y la manera que lo tienen hoy en día, es muy superficial. No es de extrañar que el incrédulo encuentre difícil creer en el Cristianismo, porque no es más que una forma. Pero el Cristianismo es real en su poder. Y si esto es solamente algo ceremonial, cualquier otra ceremonia tomaría su lugar.
No tengo nada en contra de las logias [agrupación de beneficencia—Traductor.], pero la Masónica, los Odd Fellows, o cualquiera de ellas, sería igual de buena, si se tratara de una ceremonia. Eso tiene su lado bueno y malo, al igual que la iglesia. Pero el Cristianismo es un Ser vivo en la humanidad, eso es una prueba de la resurrección del Hijo de Dios, que era Dios con nosotros.

6 Ahora, vamos a leer solamente una parte de Su Escritura y solo hablaremos con ustedes, por unos momentos. Y ahora, nos iremos directamente a orar por los enfermos. En estas reuniones algunas veces, no puedo comenzar a predicar.
Voy a intentar, si el Señor quiere, el viernes por la noche, tener una reunión misionera. Mi corazón está emocionado con las misiones. Les podría contar cómo yo vi a treinta mil paganos nativos que fueron ganados para Jesucristo en cinco minutos, donde ellos rompieron sus ídolos en el suelo, se acercaron y aceptaron a Jesús como Salvador personal: mahometanos, hindúes…
Yo tengo mucha hambre de llegar a Jerusalén. El hermano Pethrus, de la iglesia de Estocolmo en Suecia, la iglesia Filadelfia, que es la iglesia más grande de Suecia… han estado trayendo a unos Judíos de Yemen, y por el estilo. Todos Uds. han notado las fotos en el periódico. Una muy hermosa señal del fin de la edad de los gentiles. Dios va a volver a los Judíos ahora. La iglesia gentil será sellada, terminada y saldrá.

7 Esos Judíos nunca conocieron ni escucharon a Jesús en la tierra. Y ellos obtuvieron el Nuevo Testamento y comenzaron a leerlo y ver lo que Él era: cómo es que aquí, cuando Él estuvo en la tierra, realizó señales. Él no reclamó ser una gran persona. Él no reclamó ser un Sanador. Él solo dijo: “No hago nada, excepto que Mi Padre Me lo muestre”. Él dijo: “Cuando el Padre Me muestra una visión, Yo hago lo que Él Me dice que haga”.
Ellos dijeron: “Él se levantó de la muerte, dice el Cristiano, y prometió que las cosas que Él hizo, los Cristianos también las harían”. El Judío dijo: “Déjenme ver que eso suceda, entonces yo lo creeré. Veámosle a Él hacer la señal del profeta, y luego nosotros lo aceptaremos como el Mesías”.

8 “Los Judíos buscan la señal, y los Griegos la sabiduría”. Uds. conocen la Escritura. Bueno, a mí me gustaría reunir muchos miles, así como ellos se reunieron ahora… o se reunirán en Palestina para la reunión. Yo creo que el Judío una vez, de la misma manera que en sus Escrituras, se muestre que Jehová Dios se manifestó en carne. No son tres dioses; es el mismo Dios, manifestado en carne, tres dispensaciones. Eso es lo que lo hace tropezar. Y cuando él vea que eso es una realidad, lo aceptará.

9 Aquí no hace mucho, cuando John Ryan, había estado veinte años ciego, un Católico Romano, se sentaba en las calles mendigando, vendiendo lápices… o, (perdón) periódicos, cerca de Fort Wayne, Indiana. Y cuando él fue sanado, yo fui entrevistado por un Rabino.
Él me dijo: “¿Cómo abrió Ud. los ojos de John Ryan?”.
Le respondí: “Yo no los abrí”. Yo dije: “Jesucristo, el Hijo de Dios, le abrió sus ojos”.
Y él dijo: “Ridículo. Él no era Hijo de Dios. Y Él no era el Cristo”.
Y yo dije: “¿Por qué piensa Ud. eso, Rabino?”.
Él dijo: “Bueno…”. Él dio sus razones. Dijo: “Él no era…”. que el Mesías iba a venir en poder.
Yo dije: “Ud. estaba viendo Su segunda venida, señor. La misma Escritura habla de Su primera venida, el cegamiento de los judíos, hasta el cumplimiento de los tiempos”.
Él dijo: “Uds. gentiles no pueden cortar a Dios en tres pedazos y vendérselo a un Judío”.
Yo dije: “Ese es un error que no se aclaró en la reforma. Dios no está cortado en tres pedazos”.
Él dijo: “Uds. ni siquiera tienen sentido. Uds. dicen Dios el Padre y Dios el Hijo y Nuestro Dios. Entonces, ¿cuál de ellos es el Dios de Uds.?”.
Yo dije: “Solo hay uno en eso”.
“¿Pero cómo podría ser así? Si Dios el Padre es una persona, Dios el Hijo es la otra persona, Dios el Espíritu Santo. Entonces Uds. deberían decir Nuestros dioses. Eso los convierte a Uds. en paganos”.
Yo dije: “Eso podría ser, señor. Pero no es así”. Yo dije: “Jehová Dios estaba en la Columna de Fuego que guiaba a los hijos de Israel, se manifestó aquí en la carne para quitar el pecado, y regresó en la forma del Espíritu Santo. Son tres dispensaciones. Esa es la razón por la que ellos fueron bautizados en el Padre, Hijo, Espíritu Santo”, yo dije: “por las tres dispensaciones de Dios, el mismo Dios. Nosotros tenemos un Dios”. Las lágrimas comenzaron a caer de su barba y se dio la vuelta y se alejó. Yo dije: “Permítame solo un momento. Ud. me dijo algo hace unos minutos”.
Él dijo: “Yo le escucharé en otro momento”.
Le dije: “Yo quiero escucharle a Ud. ahora. Porque sé que Ud. cree que Él era el Mesías”. Y él no me respondía, se dio la vuelta y entró. Pero el tiempo de ellos está a la mano.

10 Quiero leer aquí de las Escrituras: San Lucas, capítulo 7.
Después que hubo terminado todas sus palabras al pueblo que le oía, entró en Capernaum.
Y el siervo de un centurión, a quien éste quería mucho, estaba enfermo y a punto de morir.
Cuando el centurión oyó hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, rogándole que viniese y sanase a su siervo.
Y ellos vinieron a Jesús y le rogaron con solicitud, diciéndole: Es digno de que le concedas esto;
Porque ama a nuestra nación, y nos edificó una sinagoga.
Y Jesús fue con ellos. Pero cuando ya no estaban lejos de la casa, el centurión envió a él unos amigos, diciéndole: Señor, no te molestes, pues no soy digno de que entres bajo mi techo;
Por lo que ni aun me tuve por digno de venir a ti; pero dí la palabra, y mi siervo será sano.
Porque también yo soy hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis órdenes; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.
Al oír esto, Jesús se maravilló de él, y volviéndose, dijo a la gente que le seguía: Os digo que ni aun en Israel he hallado tanta fe.
Y al regresar a casa los que habían sido enviados, hallaron sano al siervo que había estado enfermo.

11 Inclinemos nuestro rostro y hablemos con el Autor de esta Palabra. Nuestro muy bondadoso Padre Celestial, te agradecemos por enviar a Jesucristo, Tu Hijo amado, cuando nosotros estábamos alejados de Dios, gentiles, separados en el mundo, sin misericordia, sin Dios. Y a su debido tiempo Cristo murió por todos nosotros, juntando a todas las naciones, el pueblo creado de Dios, juntos en unidad.
Y hoy no hay ni libre ni esclavo, ni hombre ni mujer, sino todos somos uno en Cristo Jesús. Y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser al final, pero sabemos que tendremos un cuerpo semejante al Suyo, porque le veremos tal como Él es. Y te damos las gracias por esto.

12 Y ahora, bondadoso Padre, ¿nos bendecirás con Tu presencia de nuevo esta noche? ¿Entrarás Tú en medio de la gente, y que cada persona en las sombras de su corazón, sea sacada de cualquier escepticismo o incredulidad? Y que el Espíritu Santo lo haga a Su manera y tenga preeminencia en cada vida y corazón aquí esta noche, para que se pueda decir, cuando salgamos, que nuestros corazones ardían dentro de nosotros debido a Su Presencia. Concédelo, Señor.
Si hay incrédulos, que no han sido salvos, sálvalos, Señor, esta noche. Concédelo. Que algo se haga exactamente de una manera para que la gente sepa que Tú estás aquí. Circuncida los labios que hablan, los corazones que oyen. Y sana a los enfermos, Padre, esta noche.

13 Y leemos cuando Tú estuviste aquí en la tierra, que las cosas que Tú hiciste, le diste a Dios el Padre toda la gloria. Y te damos las gracias. Tú has dicho: “No soy Yo el que hace las obras, es Mi Padre el que mora en Mí”. Y esta noche somos hijos de Dios por adopción. Y no somos “nosotros” los que hacemos las obras, sino el Padre que mora en nosotros, Él hace las obras. Él nos salva del pecado, no nosotros mismos. Él nos sana, no nosotros mismos, pero Él nos sana por Su gracia. Te damos las gracias por ello. Y oramos ahora para que Tú hables y nosotros podamos escuchar. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús, Tu Hijo amado. Amén.

14 “Jesús En La Autoridad De La Palabra”. Solo voy a tomar unos momentos, si Uds. me dan su atención. Y deseo hablar solo un rato, mientras que las multitudes aún no son demasiado grandes. Y cuando empecemos a llenar el lugar, entonces pueden contarle a alguien más. Siempre sean reverentes durante el tiempo del servicio, especialmente cuando el servicio de sanidad está en marcha. Sean sinceros, de mente abierta. Simplemente digan: “Ahora, Señor, estoy aquí para aprender; Tú ven, enséñame”, ¿ven? Y el Espíritu Santo les enseñará a ustedes.
Si Ud. viene con una especie de crítica sarcástica, lo que sea que Ud. espere ver, eso es lo que verá. Si Ud. viene esperando una decepción, de esa manera… Uno recibe lo que espera, siempre. Si Ud. viene a recibir, estará con la expectativa de recibir, y recibirá exactamente lo que esperaba recibir. Dios siempre hace eso. Él ha jurado por su Palabra.
Y ahora, tal vez se podrían decir algunas cosas que serían un poco diferentes de sus enseñanzas religiosas. Puede ser que Ud. sea Católico o podría ser otra cosa, otra fase de la religión o algún Protestante que no cree en la sanidad Divina. Sea lo que sea, Ud. vea esto tal como es. Solamente mire desde el punto de vista de la Palabra de Dios.

15 Ahora, vamos a hablar solo unos momentos sobre “La Autoridad De La Palabra de Dios”. Ahora, cada palabra de Dios es una autoridad escrita y jurada. Es el derecho absoluto del creyente aceptar esto como la verdad infalible, porque es la Palabra de Dios. “Cielos y tierra pasarán, pero Mi Palabra nunca pasará”, dice el Señor. Eso debe cumplirse a su debido tiempo.
Ahora bien, muchas veces los Cristianos, y algunas veces incluso los hermanos que ministran, muchas veces se confunden un poco en esto. ¿Y quién soy yo para decir quién estaba equivocado? Porque yo estoy con el resto de Uds., y debería estar sentado escuchando al clero, en lugar de pararme frente a ellos.

16 Pero, mis hermanos, la Palabra de Dios… A veces la gente dice: “Bien, la Palabra dice esto. Tomemos exactamente de la manera que lo dice”. Eso es… Bueno, eso es correcto. Pero esa Palabra tiene que caer en un terreno determinado o no producirá nada, ¿ven?
Yo he escuchado de personas que fueron salvas. Dicen: “Ahora soy un Cristiano. El Señor dijo: cualquier cosa que yo pida en Su Nombre, la obtendré. Amén. Yo pediré esto”. Ahora, tal vez ese aun no sea el terreno correcto, ¿ven? Ud. no puede tomar un cactus y cultivarlo en el barro. Pone el cactus en un suelo muy rico, se morirá. El cactus crece en la arena. Y Ud. toma un pino y lo pone en esa arena en Arizona donde crece el cactus, se morirá, porque no hay suficiente humedad. Sin embargo, ambos están en un terreno. Debe ser la palabra correcta en el lugar correcto, y eso tendrá lugar.
Ahora, yo he orado por miles de personas, solo como una rutina de orar por la gente. Pero aun así, yo no sé lo que sucederá hasta que Él me muestre lo que sucederá. Entonces yo tengo el “ASI DICE EL SEÑOR”. Entonces el Señor ha traído Su Palabra en confirmación, entonces sé exactamente lo que Él va a hacer. Cuando Él me dice lo que va a hacer, entonces eso crea una fe perfecta.

17 Si se fija en Jesús, Él solo usó esas cosas a medida que Dios se lo permitía. ¿Recuerdan la lección de anoche? Él dijo: “No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre”. Porque todo lo que el Padre hace, le muestra al Hijo. Y “Mi Padre hasta ahora trabaja, y Yo trabajo”. En otras palabras, lo que la Palabra de Dios manifestó en Cristo, era lo que Dios le mostró que hiciera.
Cualquier profeta, cualquier hombre espiritual de cualquier edad, en cualquier momento, siempre fue exactamente igual. Así que, Ud. no puede saltar a conclusiones, decir “La Palabra dice esto; yo lo aceptaré y haré esto”. Ud. no puede hacer eso. Todavía no ha caído correctamente. Pero cuando el Espíritu Santo viene, y materializa eso, y le muestra a Ud. qué hacer, entonces Ud. puede hacerlo, porque no es Ud. haciéndolo. Esta es la Palabra de Dios escrita, el plan de salvación. Pero nosotros tenemos que tener cuidado de cómo nosotros lo manejamos.

18 Por ejemplo, muchas veces hay personas que vienen en la línea y yo oro por ellas. Yo nunca sé lo que va a pasar. Yo simplemente oro por ellos. Y hay un poder en la oración. La oración incluso cambiará la Palabra de Dios. (Eso fue un golpe fuerte, ¿no es así?) Pero es la verdad. La Palabra del Señor… ¿No le creerán a los profetas?
La Palabra del Señor vino a Isaías y él fue y le dijo a Ezequías, dijo que él no saldría de su cama, que iba a morir. Y Ezequías volvió su rostro hacia la pared, y lloró amargamente, y dijo: “Señor, yo te ruego. Yo he caminado ante Ti con un corazón perfecto”. Y deseó quince años más de vida, y el profeta no se había ido cuando la Palabra del Señor vino de nuevo al profeta. Dijo: “Ve y dile que Yo escuché su oración y que él saldrá de la cama en tres días”. La oración cambia las cosas.

19 Muchas veces veo que hay personas que están enfermas y que se van a morir, se torna oscuro alrededor de ellos cuando están de pie. Yo sé que es la pronunciación de la muerte. Yo no veo la razón, pero eso es todo; sé que decirles entonces. Yo solamente oro por ellos y dejo que sigan pasando y digo: “El Señor le bendiga”. O: “Que el Señor Jesús le sane”.
En Durban Sudáfrica, una mujer venía cruzando la plataforma, se miraba tan saludable como la mujer más saludable que está aquí en el edificio. Había cientos de miles de personas que se habían reunido allí. Y la mujer vino normal y saludable. Ella se paró allí y yo dije… la miré; le dije: “Veo que Ud. es Cristiana”.
Ella dijo: “Yo lo soy”.
Y luego me fijé otra vez; vi que iba a la iglesia y un grupo de personas con las que ella estaba. Yo dije: “Esta es la iglesia a la que Ud. pertenece”.
Y ella dijo: “Así es”.
Y miré de nuevo y la vi, se puso muy oscuro alrededor de ella. Y yo comencé a decir: “Bueno, lo único que ella tenía era un quiste en el ovario”. Ella había ido al médico. Yo le dije: “Su esposo lleva un traje gris y tiene un bigote negro. Él esperó en el pasillo mientras un médico la examinaba a Ud. hace unos días, era un hombre canoso que usaba anteojos”.
Ella dijo: “Eso es correcto”.
Y yo dije: “Él dijo que Ud. tenía un quiste en el ovario”.
Dijo: “Eso es correcto”.
“Él dijo que debería quitárselo”.
“Eso es correcto”.
“Él quería quemarlo con radiación”.
Ella dijo: “Eso es correcto”. Continuaba oscureciéndose a su alrededor.
Yo empecé a decir: “Ahora, el Señor le bendiga y la sane, mi hermana”, bájenla de la plataforma. Luego vi un cortejo fúnebre, que la llevaba a ella. Yo sabía que lo mejor era decírselo. Entonces estaba concluido.
Yo dije: “Señora, Ud. es una mujer de apariencia fuerte, no tiene muchas cosas mal. Pero prepárese para la muerte, porque Ud. no va a vivir sino por un corto tiempo”.
Ella dijo: “¿Señor?”.
Yo dije: “Eso es correcto, hermana”. Solo alístese para estar con Dios. Esté preparada“.
Ella bajó de la plataforma, se sentó y miró a su marido, dijo: “¿Qué sabe Ud. de eso?”, y cayó muerta allí mismo. Ellos la sacaron. Porque no se podía hacer nada. Yo había visto que se estaba llevando acabo el cortejo fúnebre. Y lo que Dios dice es verdad.

20 Ahora, esta es la verdad de Dios. Esa es la verdad. Cualquier cosa contraria a eso no es verdad. Pero eso es para las naciones, para las personas: el plan de salvación. Pero para el individuo…. Entonces algunas veces, después de que Dios envía Su Palabra de esta manera, y ministra para predicarla… Él establece en la iglesia, apóstoles, profetas, dones de lenguas, interpretación de lenguas; todo eso es para la edificación o para mantener limpia a la iglesia, uniendo a la iglesia, haciendo una separación.
Recientemente en la iglesia Metodista en New Albany (La persona puede estar sentada aquí ahora)… Antes de ir a África… Yo acababa de venir de California en uno de mis viajes. Solo para que puedan ver. Estaban entrando al edificio esa noche en California, al lugar donde estábamos teniendo el servicio, varios miles.

21 Y había alrededor de veinte o treinta sillas de ruedas alineadas de esta manera, y catres, y camillas, y demás en las gradas y todo. Y, mi hermano, como Ud. entiende, en esas reuniones, tengo que mantenerme alejado de las personas. Porque con esa unción, tan pronto como uno habla con una persona, en ese momento uno se contacta con su espíritu, ¿ve? Y cuando uno hace eso… Ud. entiende.
Así que yo me quedé en una habitación; dos hombres se quedaron en la puerta todo el tiempo. Y ellos vinieron a buscarme esa noche. Fui al edificio, y simplemente recuerdo haber entrado. Yo estaba parado al lado de los escalones. El administrador, uno de ellos, el Sr. Baxter, comenzaron a cantar “Solo Creed”, y yo salí ante la audiencia. Y yo estaba mirando para este lado, y llevaba ya varias noches, y me estaba poniendo muy débil. Las reuniones se vuelven más poderosas todo el tiempo. Por supuesto, uno entra más en el Espíritu.

22 Y yo estaba mirando de esa manera y vi a un niñito jugando en un pajar, justo enfrente de mí. Y él se cayó del pajar y golpeó un gran marco muy rudimentario con su… Lo golpeó con su espalda. Vi que un hombre lo levantó. Yo solo comencé a hablar; eso estaba justo enfrente de mí, como Uds. lo ven suceder todas las noches. Y se dijo exactamente lo que estaba sucediendo.
Vi a un médico que lo estaba atendiendo, y vi qué tipo de médico. Yo dije: “Lo veo perforar agujeros en el piso y poner su cama. Él ni siquiera puede soportar que la gente camine en el piso. Y ahora, lo tienen en una cama. Ellos le dieron vueltas o lo sacaron en esta cama. Pero él se convierte en un gran hombre”. Yo dije: “Ahora, él se convierte en un hombre más grande. Él está sentado alrededor de las bancas o algo así. Tienen una silla allí… lo trajeron hasta ahora. Y la gente está aplaudiendo sus discursos”. Y la visión me dejó.

23 Y yo miré. Y entrando… ellos acababan de bajar de un avión. Y aquí venía una silla de ruedas. Ellos acababan de entrar al edificio y eso comenzó a venir… Lo estaban llevando para colocarlo con las otras sillas de ruedas. Yo dije: “Ese es el viejo caballero ahora”. Era aproximadamente el doble de la distancia de este edificio. Dije: “Ahora, ese es el anciano”.
Y él estaba llorando tanto, así que yo seguí adelante y le dije a mi hermano que llamara la línea de oración. Y entonces comenzamos a formarlos, y entonces ocurrió lo siguiente, pues, ellos tenían un micrófono con extensión, y el Sr. Baxter dijo: “Hermano Branham”, dijo: “Ese anciano con el que Ud. estaba hablando es el Congresista de los Estados Unidos. Es William D. Upshaw”.
Yo dije: “No sabía quién era él”.
Él dijo: “Él quiere hablar con Ud. a través de este micrófono”.
Y él dijo: “Hijo mío, ¿cómo supiste que yo me caí y que me lastimé cuando era niño?”.
Yo dije: “No sé decirle, señor. Yo nunca he oído hablar de Ud. en mi vida. Lo siento”.
Y él dijo: “Bueno, yo era el presidente de la Convención Bautista del Sur”. Él dijo: “El Dr. Davis, el que te ordenó en la iglesia Bautista, fue quien me envió aquí para verte”.
Yo le dije: “Estoy familiarizado con el Dr. Davis”.
Él dijo: “Han orado por mí”. Dijo: “Yo he estado inválido en esta silla de ruedas durante sesenta y seis años”. Y dijo: “Tengo ochenta y seis años ahora”. Y dijo: “Yo he confiado en Dios desde que tenía diecisiete años cuando me operaron para sanar”. Dijo: “¿Cree Ud. que yo alguna vez seré sanado?”.
Yo dije: “No sabría decirle, señor”. Yo dije: “Solo puedo decir lo que veo”.
Él dijo: “Dios te bendiga, hijo mío”.
Y yo le dije: “Gracias, amable señor”. Y me di vuelta para este lado y, cuando lo hice, mi hermano, que era el jefe de los ujieres en las reuniones, estaba formando a la gente allí abajo.

24 Y yo miré hacia el otro lado y vi a un doctor joven con una de estas batas médicas con un cuello de esta manera, y él tenía algo aquí en frente de su cabeza. Un foco con que ellos reflejan la luz (y se me olvida el nombre del instrumento). Y él tenía los brazos cruzados, y usaba lentes con marcos de carey, y él estaba moviendo la cabeza de lado a lado.
Cuando la visión se materializó más, yo miré debajo de él. Había una niña pequeña de color, tal vez de unos seis o siete años. Y él le había sacado las amígdalas. Él no tuvo éxito y la paralizó.
Y cuando conté la visión que tenía frente a mí, muy atrás, a lo lejos, oh, varías veces el tamaño de este edificio, escuché a una típica “Tía Jemima”, soltó un gran grito y ella comenzó a subir allí, una mujer grande y robusta. Y ella estaba tumbando a los ujieres de derecha a izquierda jalando una camilla detrás de ella. Ella dijo: “Señor, ten misericordia. Esa era mi bebé”.

25 Y entonces, ellos tuvieron que alinear a un grupo de personas, porque se supone que no deben venir a la plataforma sin una tarjeta de oración. Porque esa es la forma legítima que nosotros tenemos de hacerlo. Es la única forma en que nosotros podemos hacerlo. Entonces los ujieres tuvieron que alejarla de la línea. Y ellos tenían que abrirse camino allí. Ella estaba gritando y comportándose de esa manera.
Ella dijo: “Pastor, esa era mi bebé”. Dijo: “¿Alguna vez ella será sana?”.
Yo dije: “No lo sé, Tía. Lo único que yo puedo decir es lo que veo”, ¿ven? Yo dije: “Eso fue…”.
Dijo: “Es exactamente como se veía el médico. Y eso fue hace unos dos años”.
Yo dije: “Esa es la misma niñita”. Ellos le habían quitado la sábana. Yo dije: “Esa es la misma niñita”.
Dijo: “Bueno, ¿está ella sanada?”.
Le dije: “Tía, yo no podría decírselo. Lo único que sé es lo que yo miro y veo”. Yo dije: “Es solo por medio de una visión”.
Y ella dijo: “Yo he orado, y he orado, y he orado por eso”.
Y yo dije: “Bueno, yo no lo sé, Tía”.
Yo dije: “Howard, ¿estás casi listo para que venga la primera persona?”.
Él respondió: “Sí”.

26 Una señora comenzó a acercarse. Yo me volví para mirar nuevamente a la audiencia para decirles que fueran reverentes. En eso vi, eso parecía, como una raya oscura en movimiento. Y eso seguía llegando de esta manera. Y lo que era, era una calle, o algo, o un camino. Y esta niñita de color iba caminando por el camino con una muñeca en sus brazos, meciéndola de aquí para allá de esta manera. Eso fue todo.
Ahora, esa es la Palabra del Señor manifestada, ¿ven? Ahora, sin importar lo que sucediera, todas las fuerzas del infierno podrían moverse en contra de eso. La mujer ni siquiera tiene que tener fe. Ella no tiene que tener nada, porque Dios lo ha dicho. Esa es la Palabra de Dios materializada. Entonces yo tenía el “ASÍ DICE EL SEÑOR”.
Yo dije: “Tía, tan reverente como Ud. lo ha sido, Dios le ha recompensado y su bebé está sanada”. Ella comenzó a gritar y besar a su bebé.
Ella dijo: “Oh, Pastor, ¿cuándo se pondrá bien mi bebé?”.
Dije: “Tía, ahora está bien”. Yo dije…
Ella dijo: “¿Puedo…?”.
Y la bebé dijo: “Madre, mira esto”. Y ella se levantó de esa manera. Y la pobre ancianita, ella cayó hacia atrás de esta manera, y comenzó a gritar, y las mujeres comenzaron a desmayarse y caer.

27 Y ellos las levantaron y tuvieron un alboroto allí por un momento. Y cuando ellos levantaron a la niña, y a la madre, ellas se tomaron de las manos, caminaron por en medio ante esas miles de personas: madre e hija.
El hombre que conducía la ambulancia estaba allí con una expresión tan quebrantada en su rostro. Y él tomó la camilla de vuelta. Yo dije: “¿Ve Ud. lo que el Señor Jesús puede hacer?”.

28 Y mientras yo estaba mirando, vi a ese anciano congresista, como una sombra, caminando de esta manera. Y él estaba sentado allí con un traje azul y una corbata roja. Solo en la visión tenía él un traje marrón, una especie de marrón chocolate con una franja blanca. Y yo dije: “Congresista, ¿tiene Ud. un traje marrón con una raya blanca?”.
Él dijo: “Hijo mío, acabo de comprar uno el día de ayer”.
Yo dije: “Ud. ha sido un hombre muy reverente y ha honrado a Dios todos estos años. Y al honrar a Dios y creer en Dios, Dios le está recompensando ahora, para que sus últimos días sean felices. Ud. puede caminar, Congresista. El Señor Jesucristo le ha sanado: ASÍ DICE EL SEÑOR”.
Él dijo: “¿Cuándo podré caminar, mi muchacho?”.
Yo dije: “En este momento, Congresista”. Y él saltó de esa silla, la arrojó a un lado… Él tenía muletas grandes que le subían por los hombros, cuando lo ponían de pie; era como el Sr. Roosevelt, de esa manera, en su espalda.

29 Y un hombre, cuando parecía que Dios lo hubiera sanado de joven (de diecisiete años) no esperaría hasta los sesenta y seis… u ochenta y seis años, más bien. Y su espalda, todos los huesos frágiles. Pero ese hombre por primera vez, de ochenta y seis años, siendo que él había sido inválido durante sesenta y seis años, se puso de pie.
Pues, por supuesto, Satanás diría: “Le vas a romper la espalda si se levanta de allí”. Pero eso es lo que dijo Satanás, pero Dios lo había dicho, ¿ven? Dios lo había dicho. Entonces la Palabra se manifestó, ¿ve? Y el hombre caminó normalmente y bien. Pasó por los Estados Unidos, Gran Bretaña, a través del mundo conocido, e incluso envió una carta a Joseph Stalin. Amigo personal de Churchill. Muchos de Uds. vieron al Congresista Upshaw, supongo, después de su sanidad. ¿Cuántos? Levanten sus manos los que lo saben, ¿ven?

30 Y ahora, ¿qué es eso? La Palabra hecha manifiesta. Si no está tomando mucho tiempo, quiero terminar de dar este testimonio en unos minutos. Camino a casa, volviendo a casa, yo entré y mi esposa me dijo, ella dijo: “Cariño, tu viejo amigo se está muriendo”.
Yo dije: “¿Quién?”.
“El señor Hall”.
Cuando la pequeña Georgie Carter había estado allá acostada en cama durante nueve años y ocho meses, treinta y cinco millas [56.32 kl] abajo en el Sur… Yo nunca había oído hablar de la ciudad en mi vida, un pequeño lugar. El Señor dio una visión. Fui allá y la sanó. Ella se levantó de la cama después de haber estado allí por nueve años y ocho meses, y pesaba treinta y cinco libras [15.8 Kg] Si Ud. desea escribirle, puede escribirle a ella. La señorita Georgie Carter, Milltown, Indiana. Ella es mi pianista en la iglesia Bautista de Milltown, ahora.

31 Y luego el señor Hall se había convertido, quien era un hombre muy, muy grosero. Y él se convirtió en esa misma reunión. Y él es el pastor en aquel lugar ahora.
Y entonces…. Ella dijo: “El Sr. Hall ha sido pronunciado con un cáncer de hígado”. Y dijo: “Él está acostado en la casa de su hermana, y su hermana se casó con el hermano del juez de la ciudad, y está en su casa. Ellos lo trajeron aquí. Él se está muriendo. Te ha estado llamando”.
Y yo dije: “Bueno, vamos a verlo”. Y fui a ver al Hermano Hall. Y él estaba tan amarillo como el color. Tenía cáncer en el hígado, eso comenzó con una esclerosis hepática y se convirtió en cáncer. Yo dije: “¿Quién es su médico, Hermano Hall?”.
Él dijo: “El Dr. Dillman”. El Dr. Dillman es un amigo íntimo mío.
Yo dije: “¿Qué está pasando, Hermano Hall?”.
Él dijo: “Bueno, Hermano Branham, me supongo que este es el final del camino para mí”. Dijo: “Me imagino que esto es todo lo que se puede hacer, a menos que el Señor se encargue de esto por mí”.
Le dije: “Bueno, voy a orar Hermano Hall”. Y nosotros oramos. Al día siguiente, regresé a verlo; él estaba peor. El segundo día él todavía estaba peor. Parecía que se estaba muriendo.
La Sra. Hall salió y dijo: “Hermano Branham, ¿sabe Ud. algo?”.
Yo dije: “Hermana Hall, yo le supliqué a Dios, con todo mi corazón”. La Palabra sigue siendo la Palabra de Dios. Pero simplemente no había caído en ese momento, ¿ve? No me había sido dado. No le había sido dado a él. Pero sigue siendo la Palabra de Dios, solo que no había anclado bien.

32 Así que nosotros volvimos a ir. La Sra. Hall dijo: “Hermano Branham, ¿hay algo que Ud. pueda hacer por él?”.
Yo dije “Ahora…”.
Dijo: “¿Conoce Ud. a algún otro doctor?”.
Dije: “Los doctores son como cualquier otra cosa, Ud. tiene que tener fe en ellos”. Yo dije: “El Dr. Sam Adair, aquí en la ciudad, es nuestro doctor”, un buen hombre. Yo fui a la escuela con él. Nosotros pescábamos juntos, cazábamos juntos, y jugábamos juntos, trabajamos juntos ahora. Y él envía a sus pacientes que no pueden manejar dentro de lo médicamente posible; él les dice: “Vaya a donde el Hermano Branham y vea…”. Y Uds. deberían ver lo que se ha hecho por él. Lo abordaremos un poco después, en algún momento.

33 Pero escríbanle a él y pregúntenle al respecto. Él es un especialista.
Yo llamé al Dr. Adair y le pregunté si iría a ver al Sr. Hall. Él dijo: “Voy a ir al hospital a leer las radiografías”. Él fue para allá. Me llamó de regreso y me dijo: “Sí, Billy. Él tiene cáncer”.
Yo dije: “¿Hay algún lugar donde Ud. pueda mandarlo?”.
Dijo: “Uds. podrían enviarlo a la Clínica Abel en Louisville, que lo revisen”. Lo llevaron para allá y sacaron una ambulancia. Él estaba casi muerto entonces. Lo llevaron para allá y no les daban el diagnóstico. Yo llamé al Dr. Adair. Y él me llamó; dijo: “Billy”,
“Sí”.
Dijo: “Tu amigo predicador saltará por la borda en cuatro días”.
Yo dije: “Doctor ¿Se va a morir?”.
Respondió: “Sí”.
Yo dije: “Oh qué cosa, ¿no hay nada que Ud. pueda hacer?”.
Él dijo: “Billy, uno no puede sacarle el hígado y que sobreviva”. Él dijo: “No se puede hacer nada. El hombre se está muriendo”. Dijo: “Él es un predicador. Debería estar listo”.
Le dije: “Oh, él está listo. Pero es un hombre joven”. Yo dije: “Él no tiene más de cincuenta y cinco años. Hay mucho trabajo que él podría hacer para el Señor”. Yo dije: “Por qué Dios se lo está llevando, yo no sé”.
Él dijo: “Bueno, Bill, eso es difícil de entender para cualquiera. Nosotros simplemente tenemos que aceptarlo”.
Yo dije: “Eso es correcto”. Así que eso era algo muy difícil de decirle a mi Hermana Hall.

34 Pero esa noche fui, y le dije: “Hermana Hall, el médico dijo que en cuatro días el Sr. Hall habrá partido. Él va a morir en cuatro días”. Y ella comenzó a llorar. Yo dije: “Ahora, hermana Hall, Ud. debe recordar: él es Cristiano. Él está listo para irse. Y si este tabernáculo terrestre se deshiciere, ya tenemos uno esperando”, ¿ve? Yo dije: “Él estaría mucho mejor. Por supuesto, Ud. se sentirá sola. A su edad, sin hijos”, yo dije: “Ud. se sentirá sola, por supuesto. Pero debe recordar, Dios sabe lo que es mejor y está obrando lo que es mejor”.
Ella dijo: “Hermano Branham, ¿alguna vez Dios le ha dicho una palabra acerca de eso?”.
Le dije: “Hermana Hall, Él no me ha dicho nada”. Dije: “Yo oré con todo mi corazón. Tal vez Él solo lo va a dejar morir”.
Dijo: “¿Cree Ud. que él va a morir?”.
Le respondí: “Sí, yo creo que es así. Creo que él va a morir. Porque todas las evidencias, todo está en su contra, Hermana Hall”. Y yo dije: “Y hasta donde yo sé, no se puede hacer nada. Esa debe ser la voluntad del Señor”. Yo dije: “No podría decirlo”.
Entonces ella comenzó a llorar, pobrecita. Y él apenas estaba viviendo. Él solo podía entender de vez en cuando. Él estaba inconsciente la mayor parte del tiempo.

35 Al día siguiente, yo tuve un día libre. Y a mí me gusta cazar ardillas. Así que, tenía un rifle viejo allí calibre veintidós. Iba a ir a cazar ardillas al bosque para descansar un poco. Normalmente salgo y me siento debajo de un árbol y me quedo dormido y duermo el resto del día. Porque de esa manera me alejo de las multitudes por un tiempo, porque Uds. saben cómo es allá alrededor de la casa.
A la mañana siguiente, muy temprano, terminamos con la multitud en la casa alrededor de las doce o la una en punto. Y programé la alarma para las tres. Yo me levanté muy temprano, y tomé mi pequeño rifle de ardilla y mi viejo sombrero y comencé a prepararme para salir a cazar ardillas. Me asomé a la entrada. No había nadie allí afuera, así que yo… Y cuando comencé a cruzar la sala, cuando entré al pasillo, allí había una pequeña y vieja manzana colgando en la habitación, de este tamaño de grande, y verde, nudosa comida por las lombrices Y yo pensé: ¿Para qué puso eso mi esposa en la pared? Eso se miraba como la cosa más horrible. Uds. han visto esas pequeñas manzanas viejas, como las de un árbol que no ha sido rociado, Uds. saben, simplemente muy costrosas y de aspecto duro.
Y entonces dije: “¿Para qué puso ella eso en la pared?”. Y yo comencé a pasar, y volví a mirar. Y eso no estaba en la pared; estaba suspendida en el aire. Y me di cuenta de que había algo en eso. Yo me arrodillé. Dije: “¿Qué quiere mi Padre Celestial hacerle saber a Su siervo?”.

36 Y yo miré y aquí había otra colgando a su lado. Y hasta cinco de ellas colgaban allí, aproximadamente… en forma de racimo, cinco de esas pequeñas manzanas nudosas. Luego, bajó una manzana grande con rayas rojas y amarillas. Y solo dio unas mordidas grandes, de esa manera, e hizo “Chomp, chomp, chomp, chomp” [ruido de mascar – Trad.], se comió a las cinco.
Y luego la manzana desapareció, y esta Luz (la que estaba en la imagen que todos Uds. han visto aquí), estaba colgando justo sobre ella, haciendo: “Fiuuuuuu”. Yo dije: “¿Qué quiere mi Señor que sepa Su siervo?”.
Él dijo: “Ponte de pie”. Y yo me puse de pie. Él dijo: “ASÍ DICE EL SEÑOR, ve y dile al señor Hall que no se va a morir sino que va a vivir”. Y eso fue todo. No hubo caza de ardillas ese día. Yo corrí de regreso y desperté a mi esposa y le conté sobre eso. Ella dijo: “Oh, ¿puedo ir contigo?”.
Yo dije: “Sí”. Y nos alistamos al amanecer. Fuimos para allá. El Sr. Hall estaba… Lo tenían de espalda, frotándole sus manos y esas cosas. Y yo entré. Y dije: “¿No se ha ido?”.
Él dijo: “No, él no se ha ido, Hermano Branham, pero se está yendo”. Él dijo: “Él está luchando”. Y tenía los ojos hundidos.
Yo dije: “Hermana Hall”.
Ella dijo: “¿Por qué se ve Ud. tan alegre?”.
Le respondí: “Tengo el ASÍ DICE EL SEÑOR.”. Oh, nadie nunca sabe lo que eso significa en ese momento.
Ella dijo: “¿Es algo bueno?”.
Le dije: “Sí”.
Dijo: “Oh, ¿qué es?”.
Y yo dije: “Solamente entren ahora. Reúna a todos alrededor de la cama”. Nos colocamos alrededor de la cama.
Los ojos del Sr. Hall se le estaban volteando de esa manera y estaba muy amarillo. Y él seguía gritando: “Alguien…”, frotaban sus manos.
Yo dije: “Hermano Hall, ¿puede oírme?”.
Él dijo: “¿Quién es?”.
Y yo dije: “Es el hermano Bill”.
Él dijo: “Oh, ¿todavía no me he ido, hermano Bill?”.
Yo dije: “Y no se va a ir en este momento, Hermano Hall”. Yo tengo el ASÍ DICE EL SEÑOR. Esta mañana vi, hace unas dos horas en una visión“, y le dije lo que era. Y le dije: ”Hermano Hall, Ud. va a vivir“.

37 Salí de la habitación, fui a casa, llamé al Dr. Adair y dije: “¿Dr. Adair?”. Yo dije: “¿Se acuerda Ud. de aquel hombre que iba a saltar por la borda en cuatro días?”.
Dijo: “¿Está muerto?”.
Y yo dije: “No, él no se va a morir”.
Él dijo: “¿Qué quiere decir?”. Yo dije… Él dijo: “¿Cómo va a vivir él con ese cáncer en él?”.
Respondí: “Yo no sé, pero él va a vivir”, dije: “Porque el Señor así lo dijo”. Esa es la Palabra de Dios: positiva, ¿ven? Ahí está. Está en el terreno correcto entonces, ¿ve?
Luego él dijo: “Pues, Billy”, dijo: “Nunca he querido dudar de ti”. Y dijo: “He visto que se han hecho muchas cosas. Yo nunca he dudado de ti en mi vida, pero el viejo doctor tendrá que ver eso”.
Yo dije: “Bueno, Ud. no morirá de viejo, hasta que lo vea”. Yo dije: “Ud. lo descubrirá”. Y yo fui a Erie, Pensilvania, y por allí e hice una gira de seis semanas, regresé por un día. Yo iba a ir al África después de eso.

38 Teníamos allí un gimnasio de la secundaria; con la capacidad de sentar a unas quinientas personas. Y algunos de Uds. probablemente estuvieron allí esa noche, hasta donde sé, incluso puede haber personas que estuvieron presentes. Tuvimos una noche en el gimnasio que… Había muchos allí adentro, tenían casi la misma cantidad en el exterior, y la policía tratando de mantener el orden, para esta única noche. Y cuando yo entré, la gente estaba amontonadas a tal punto que no se podía ver dónde estaban, simplemente en todas partes.
Y sucedió que yo miré, sentado frente a mí. Estaba el Dr. Balden, un buen amigo mío. Yo… Su esposa había sido sanada de asma, en mi casa. Yo dije: “Me alegro de verle, Dr. Balden”.
Él dijo: “Gracias, Billy”. Él se puso de pie.
Y miré hacia arriba y sentado en las gradas, y allí estaba el Dr. Dillman, de Corydon. Yo dije: “¿Cómo está Ud., doctor? Me alegro de verle aquí esta noche”.
Sucedió que al mirar, parado en la puerta, y allí estaba el Dr. Sam Adair. Él no podía entrar. Yo dije: “¿Cómo está Ud., doctor Adair?”. Yo dije: “Lamento que no tengamos un asiento para usted, pero”, yo dije: “que el Señor le bendiga”. Sí. Y de repente al mirar, sentando allí atrás, y allí estaba el Hermano Hall, habían quedado hasta atrás. Él me saludó de esta manera, Uds. saben.

39 Yo dije: “Dr. Dillman, ¿recuerda a un paciente que tuvo aquí hace poco, llamado William Hall?”.
“Sí”.
Yo dije: “Dr. Adair, ¿se acuerda de aquel hombre que Ud. dijo que iba a saltar por la borda en cuatro días y que el viejo doctor tenía que ver eso?”.
Solamente dijo: “Sí”.
Yo dije: “¿Quiere testificar, hermano Hall?”.
Él dijo: “Alabado sea el Señor, ¿Qué si quiero testificar?”. Y él se levantó y testificó allí. Ellos lo sacaron y lo revisaron esa misma noche, no pudieron encontrar ningún rastro de eso en ninguna parte. Él pesa ciento ochenta y cinco libras [83 Kg], una salud perfecta. Reverendo William Hall, Milltown, Indiana, por si desean escribirle.

40 Quedan seis minutos antes de empezar la línea de oración ahora. Tal vez un pequeño suceso más. “La oración de fe salvará al enfermo; Dios los levantará”. Ud. no puede basar la fe en la esperanza. Ud. tiene que… La fe es positiva. Cada persona que tiene su vista normal miraría mi camisa y diría que es blanca. Uno de los sentidos declara y dice que es blanca.
Ahora, si Uds. tienen fe para decir que van a ser sanados, eso es tan real y positivo como su vista dice que esto es blanco, entonces Uds. tienen fe. Va a suceder. Pero tiene que ser real… alguna declaración para demostrarlo.

41 Nosotros estamos tan cerca de Missouri; ese es el estado del “Muéstramelo” Ellos dicen: “Ver para creer”. Han escuchado eso, ¿no es así? ¿Cuántos han escuchado ese viejo dicho? Veamos qué tan absurdo es eso.
Venga aquí, Hermano Brewer. Párese aquí. Aquí está un hombre parado frente a mí con cabello oscuro, vestido con una corbata a rayas y un traje gris, entre gris y marrón. ¿Cuántos creen que es la verdad? Cualquiera que lo puede ver, lo cree. Ahora, solo hay una forma en que yo sé que ese hombre está parado allí; eso es por medio de la vista. Eso es ver.

42 Ahora, el hombre está allí y yo no puedo verlo. No hay forma de que yo lo vea, pero sé que él está allí. Yo sé que está allí tan real como si yo lo estuviera mirando. ¿Quiere discutir conmigo que él no está allí? Ahora, ver no es creer, ¿no es así? Yo tengo otro sentido y ese es el tacto. Yo puedo sentirlo a él allí. Él es tan real como él… como si lo estuviera viendo. Ver no es creer; ahora, palpar es creer.
Ahora, es imposible para mí sentirlo. No habrá un contacto con él para nada. Sin embargo, yo creo que él está allí, porque lo veo. Dese la vuelta, golpee ese piano con un (Gracias, Hermano Brewer) una o dos notas. ¿Cuántos escucharon eso? ¿Cuántos vieron esa música? ¿Yo pensé que ver era creer? Ver no es creer; la audiencia está creyendo allí. ¿Es correcto eso? ¿Lo vio? No. ¿Lo sintió? ¿Lo probó? ¿Lo olió? No. Ud. lo escuchó.
Ahora, la fe es la certeza de lo que se espera, la evidencia de las cosas que no se ven, ni se prueban, ni se sienten, ni se huelen, ni se oyen, ¿ven? Es solo un hecho positivo; Uds. lo saben, ¿ve? Y eso tiene que estar basado en alguna parte, no solo en mitos; eso tiene que estar basado en el “ASÍ DICE EL SEÑOR.” Entonces Ud. sabe dónde está. Entonces está correcto. Eso se hace positivo.

43 El Reverendo señor Johnson, hasta donde yo sé, él puede estar aquí ahora. Yo era un predicador Bautista, él era un Metodista, y nosotros solíamos tener avivamientos. Ambos somos de la misma parte de Kentucky. Él se mudó a Indiana, él era el pastor de la Iglesia Metodista de Main Street, una iglesia grande en New Albany. Yo tenía un pequeño tabernáculo en Jeffersonville.
Después que el Señor comenzó a bendecir las reuniones, que comenzaron a venir, él dijo: “Billy, deberías venir a darme una noche”.
Yo dije: “No para orar por los enfermos, hermano Johnson. Yo estoy en casa para descansar”.
Él dijo: “Bueno, solamente venga y predique para mí una noche”. Bueno, yo lo hice. Él dijo: “Le prometo que no le pediremos que ore por los enfermos”.
Yo dije: “No es que yo no quiera, pero la cuestión es, yo ni siquiera… yo he estado viviendo en mi casa durante cinco años, y nunca hemos comido ni una sola vez en mi casa sin las persianas de la ventana de la cocina cerradas”. La gente… Así es como pasa, solo yendo y viniendo. El hogar no es hogar. Pero mientras uno pueda ayudar a alguien, está bien, ¿ven?

44 Así que cuando todo se pone muy grave, entonces yo me voy, y subo a las montañas a alguna parte, y descanso una o dos semanas, y regreso. Entonces, cuando…
Al salir esa noche en la iglesia, ellos no pudieron… Ellos me llevaron a una ventana trasera. (Dos hombres se agacharon, me levantaron y me sacaron.) Él me dijo que bajara al pie de la escalera, dijo: “Billy, te pedí que no oraras por nadie… que no te lo pediría”. Pero dijo: “Tenemos una maestra de Escuela Dominical aquí, una jovencita encantadora, una mujer, una mujer joven, casada”. Dijo: “Ella está casi fuera de sí”. Dijo: “Ella es una neurótica”. Dijo “Si Ud. solo impone manos sobre ella”, dijo: “Creo que quedaría satisfecha”. Dijo: “Ha estado en todas partes, se ha orado por ella”.
Dije: “Está bien, Hermano Johnson”.
Y yo bajé. Yo pensé que iba a ver a una mujer con una camisa de fuerza. Una hermosa mujercita parada allí: parecía tener unos treinta años, una mujercita normal y dulce. Ella dijo: “¿Cómo está Ud., Hermano Branham?”.
Yo dije: “¿Es Ud. la paciente?”.
Ella dijo: “Sí”.
Yo dije: “Esperaba verle con una camisa de fuerza”. Le dije: “¿Qué pasa, hermanita?”.
Y ella dijo: “Yo simplemente no lo sé, Hermano Branham”.
Dije: “¿Cuánto tiempo ha estado eso en Ud.?”.
Ella dijo: “Alrededor de ocho años”. Y ella dijo: “Yo simplemente he hecho de todo”. Y dijo: “Sé que he perdido la mente”.
Yo dije: “No creo que sea así”. Yo dije: “¿Cree Ud. en el Señor Jesús?”.
Ella dijo: “Oh, sí señor”. Dijo: “Yo tengo una buena clase de Escuela Dominical para señoritas aquí en la Misión de la Calle Dieciocho. Yo tengo servicio allí el domingo por la tarde, y así sucesivamente., y le enseño a un grupo grande de niños”.
Yo oré por ella, salí. Y dos o tres días después, me encontré con ella en la calle (mi esposa y yo).

45 Así que cuando la encontramos, pues, ella entró en la tienda Fair Store… o, la Casa Blanca, creo que fue. Yo dije: “Allí está la dama”. Y dije: “¿Cómo se siente?” Ella estaba con dos mujeres.
Ella dijo: “Oh, Hermano Branham, en todo caso, yo estoy peor”. Ella dijo: “Yo solo… simplemente yo no sé lo que voy a hacer”. Ella dijo: “Creo que no puedo durar una semana más”. Y así que, ella estaba en una condición terrible. Y yo di un paso al lado y oré por ella, tan reverente como pude“.
Y yo dije: “Vaya ahora, crea”. Nosotros nos fuimos, nos habíamos ido por un largo tiempo antes de poder regresar. Y ella simplemente mantuvo el teléfono ocupado con mi esposa.
Ella dijo: “Cuando el Hermano Branham tenga otra reunión, donde él esté bajo esa unción,” dijo: “Tiene que haber algo que eche fuera ese demonio de mí”. Ella dijo: “Algo lo tiene que hacer”. Dijo: “Yo simplemente no puedo. Han orado por mí varios hombres de todo el país”. Y ella dijo: “Y los doctores no pueden hacer nada”. Ella gastaba diez dólares cada semana, llevaba haciéndolo por años, yendo a ese famoso psiquiatra en Louisville. Nada la podía ayudar.

46 Así que una mañana, cuando esta visión aquí (la tengo escrita, la cual vino a mí: la Palabra del Señor, que tendrá lugar en África y la India; se las voy a dar para que puedan escribirla. Vean si no sucede palabra por palabra como Él lo dijo). Esa mañana, Él vino a la habitación donde yo estaba. Y cuando mi esposa salió, dijo: “Bill, déjame llamar a esa mujercita primero, ¿quieres?”. Dijo: “La pobrecita”. Dijo: “Ella está en una situación muy difícil”.
Yo dije: “Muy bien. Puedes llamarla”.
Entonces, antes de que ella pudiera llegar allí, había otras personas allí. Y había un hombre de la iglesia Bautista de Walnut Street en Louisville, con un cáncer en el hígado. Han pasado tres… hace dos años, yendo para tres. Y ahora él es un miembro de mi iglesia, del pequeño tabernáculo. Él viene todo el tiempo. Así que el Señor le dijo lo que había hecho. Él solía ser un jugador de béisbol, y le dijo algo que había hecho que debía arreglar. Y él lo hizo. Él vivió.

47 Entonces, cuando entró la mujercita, ella se sentó. Yo le pedí a ella que la llevara al estudio. Yo dije: “Quiero que estemos nosotros solos”. Y nos sentamos; solo comencé a platicar con ella, como lo haría aquí en la plataforma. Y ella dijo… Yo dije: “¿Qué ocurre, hermana?”.
Ella dijo: “Hermano Branham, no lo sé”. Dijo: “Y solo… parece que todo acaba de desaparecer y siento que estoy caminando sobre la tierra; si de casualidad la sacudo, eso va a… yo sé que está suspendida en el espacio”, dijo: “que esto se va a hundir”.
Yo dije: “Oh vaya, Ud. no es tan pesada”. Así que simplemente era de esa manera.
Y ella dijo: “Pues, yo simplemente no sé cuál es el problema”. Dijo: “Sé que estoy loca. Sé que en realidad lo estoy”, dijo: “Estoy loca”. Y dijo: “Ellos me van a mandar a la institución para dementes”. Y cuando uno hablaba con ella, uno podía ver que algo andaba mal entonces.
Así que, yo dije: “Bueno, vamos a hablar usted y yo solo como, como de una Escritura o algo así”.
Y ella dijo: “Muy bien”. Ella se estaba retorciendo las manos, y quitándose el guante y enrollándolo de esa manera.
Y yo dije: “Ahora, yo solo voy a bajar su guante, hermana, y solo relájese”.
Ella dijo: “Oh, yo no puedo, Hermano Branham”. Ella dijo: “Ojalá pudiera”. Ella dijo: “Pero no puedo”.
Yo dije: “¿Es Ud… es Cristiana?”.
“Sí, todo”.
Yo dije: “El Hermano Johnson me dijo que Ud. era uno de sus miembros más famosos… él dijo, de los miembros más fieles”.
Y ella dijo: “Bueno, estoy agradecida por eso”. Y ella dijo: “Intento serlo”. Y yo seguía observándola. Y de repente vi que venía cruzando frente a nosotros, venía un pequeño automóvil negro. Y yo lo vi que entró en la sombra.
Yo dije: “¿Alguna vez sufrió Ud. un accidente automovilístico?”.
Ella dijo: “No, señor. No, yo nunca he tenido un accidente automovilístico”.

48 “… [Cinta en blanco]”… por galón. Ellos podrían ungirle a Ud. durante el día. Toda la gente puede pararse alrededor, y gritar, y pisotear, y clamar a voces y gritar“. Yo dije: ”Ese diablo se quedará allí porque tiene el derecho legal de quedarse allí.“. Yo dije: ”Ahora allí está su problema, es…“. Yo dije…
Dijo: “¿Qué debo hacer?”.
Le dije: “Vaya y dígaselo a su marido. Arregle eso”.
Ella dijo: “Oh, Hermano Branham, yo tengo dos hijos”. Dijo: “Eso destrozará nuestro hogar”.
Yo dije: “Ahora, eso es todo lo que sé, hermana”. Yo dije: “Ahora, todos los psiquiatras del mundo no podrían sacar eso de Ud.”. Nadie sabe eso, sino Ud. y ese hombre y yo. Y el Señor lo sabía, así que Él lo reveló“.
Y ella dijo: “Pues, yo simplemente no puedo hacerlo. No puedo hacerlo”.
Le dije: “Pues, ahora… por supuesto que eso…”. Yo empecé a retirarme.
Y ella dijo: “No, no. Espere un minuto, Hermano Branham”. Ella dijo: “No se vaya. No lo haga. Solo un minuto”. Y ella estaba llorando. Pobre jovencita, me dio lástima. Pero solo hay una… Esto de sentir lástima por alguien; y luego uno tiene que ser honesto con la gente. Ese es el problema hoy. Nosotros usamos demasiada simpatía mezquina. Eso es correcto. Ud. tiene que decir la verdad y Dios honrará la verdad.

49 Así que ella comenzó a salir… yo comencé a salir, más bien, y ella vino a mí, y yo me volteé para mirarla, y allí estaba ella parada en la habitación, parado justo a su lado, estaba un hombre alto con cabello negro ondulado, peinado hacia los lados. Yo dije: “¿Es su marido un hombre alto con el cabello negro ondulado?”.
Ella dijo: “Sí señor”. Y en ese momento, él me dio la espalda. Y cuando lo hizo, tenía Chevrolet escrito en la espalda.
Yo dije: “¿Trabaja él para una compañía de Chevrolet?”
Dijo: “Sí”. Dijo: “¿Lo conoce Ud.?”.
Yo dije: “No señora”. Pero yo dije: “Tiene lo mismo que confesarle a usted. Cuando él aterrizó en otro país, el lugar adonde fue…”. Y yo dije: “No hace ni tres días que su esposo estaba en un auto Chevrolet verde con una mujer que trabajaba en la oficina, vistiendo una… mujer de cabello negro con un vestido rosa, y le fue infiel a Ud.”.
Ella dijo: “Mi esposo no”.
Yo dije: “Sí”.
Ella dijo: “Él es un diácono en la iglesia”.
Yo dije: “No me importa lo que él es”. Yo dije: “No es de extrañar que el hermano Johnson esté pasando un mal momento allá abajo”, y yo dije: “con algo así”.

50 Esas son algunas de las cosas que son el problema con la mitad de las iglesias hoy. Si ellas se arreglaran, obtendrían cosas…
Y yo dije: “Ahora, nosotros tenemos cuatro teléfonos aquí”. Yo dije: “Llame a su marido y arregle eso. Y luego hablaremos con el Señor. Pero mientras eso esté ahí, no hay necesidad de intentar hacer algo”.

51 Y comencé a salir y Meda comenzó a hablar con ella. Ella fue y llamó a su esposo. La dama estaba con ella, se quedó en el auto. Fueron para allá y se encontraron. En unos pocos minutos, él se subió con ella al auto (la encontró en el camino). Ella dijo que tenía que confesarle algo. Entonces ella le contó todo lo que había sucedido de su parte. Y dijo: “Quiero que me perdones”.
Él dijo: “Yo lo haré”.
Y dijo: “Ahora, ¿acaso no sucedió hace un par de días?”. Dijo: ¿No estabas tú con esta…?“. Ella conocía a la mujer.
Y él dijo: “Bueno, eh… ¿Dónde has estado?”. Y ella… Él dijo…
Ella dijo: “¿Es eso cierto?”.
Él dijo: “¿Quién te dijo eso?”.
Ella dijo: “El Hermano Branham”.
Él dijo: “Cariño, eso es cierto”. Y dijo: “Si tú me perdonas, yo te perdonaré. Y volveremos a la iglesia y le pediremos a Dios que nos perdone a los dos. Y viviremos como deberían hacerlo los Cristianos. Y criaremos a nuestros hijos de la manera correcta”.

52 Mi esposa dijo: “¿Crees que van a regresar?”.
Le respondí: “Sí”. La gente seguía llegando. Después de un rato, llegó ella.
Ella dijo: “Ven aquí, Bill”. Yo estaba en la habitación con algunas personas más. Y aquí venían ellos subiendo los escalones abrazándose el uno al otro, las lágrimas caían por sus mejillas. [Espacio en blanco en la cinta].

53 Oh, Dios Eterno, Gran Jehová que tronó desde el Monte Sinaí y escribió los mandamientos, Quien tronó desde el Calvario, y dijo: “Consumado es”. La Palabra de Dios… ¿Qué se consumó? “Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. Consumado es.
Oh, miremos hacia el Calvario esta noche, en donde fue consumado, y vamos a aceptarlo. Porque por gracia somos salvos por medio de la fe, sabiendo que es Tu llamado y elección. “Ningún hombre podría venir”, Tú dijiste, excepto que Tú lo hayas llamado: “Ningún hombre puede venir a Mí, excepto que Mi Padre lo traiga”.

54 Viendo a Abraham allá atrás, como cualquier otro hombre, saliendo de la tierra de Caldea, de la ciudad de Ur, descendiendo a los valles de Sinar, quizás de Babilonia, un idólatra, pero Dios por elección soberana lo eligió a él. “Abraham, Yo te he salvado a ti y a tu simiente después de ti”. ¡Oh Dios! Le dijo que mirara el polvo de la tierra y que lo numerara, las arenas del mar y luego las estrellas del cielo: innumerables. Su simiente vendría del polvo a las estrellas.
Tu Espíritu Santo esta noche… Nosotros estando muertos en Cristo, tomamos de la simiente de Abraham y somos herederos según la promesa. Cuán agradecido estoy de estar sentado con los elegidos de esta noche. Y que ellos me llamen su hermano. Nosotros te llamamos nuestro Padre .Y estamos agradecidos.

55 Ahora, manifiesta Tu amor y Presencia a la gente. Y cuando Tú, aquí en la tierra, cuando hablaste con la mujer junto al pozo, Tú conociste su pecado. Tú hablaste con Natanael, un hombre justo, le dijiste lo que él había hecho antes de venir al servicio. Tú eres Jesús, el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Y Tú has resucitado de entre los muertos y ahora vives para siempre.
Ven, Señor Jesús, y unge a este pobre siervo inútil, y úsalo como un canal esta noche para emitir Tus Palabras a todo a aquel que Tú quieras. En el Nombre de Jesús lo pido. Amén… [Cinta en blanco]…

56 La Escritura dice que Él es el mismo ayer, hoy y para por los siglos: Hebreos 13: 8. Entonces Jesucristo dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis. Y un poquito, y el mundo no Me verá más, empero vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros, aun en vosotros hasta el fin del mundo”. ¿Es correcto eso?
Ahora, eso es… Si ese es el Evangelio, y esa es la verdad, entonces Jesucristo se manifestará a Sí mismo. Si esta no es la verdad, Él no era el Cristo y todo está mal. Nosotros solo podemos hacerlo bien o mal. Y si Jesús, cuando Él estuvo aquí en la tierra, las mismas cosas que Él hizo aquí en la tierra tendrán que repetirse o Él no… [Cinta en blanco]…

57 Un Judío muy verdadero famoso vino a Él de nombre Natanael. Después de que Felipe lo encontró y le dijo que había encontrado al Mesías. “Tonterías”. Él no podía creer eso. Él dijo: “Pues, entonces…”. ¿Por qué no podía creerlo? Cuando vino y vio quién era Él…
Jesús le dijo: “He aquí, eres un israelita, en quien no hay engaño”. (En otras palabras, un hombre honesto, recto y religioso).
Él dijo: “Rabí (o Maestro, Profesor, Reverendo), Rabí, ¿cuándo me conociste? Tú eres un desconocido para mí”.
Él dijo: “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol”.
Rápidamente, él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”. Él lo reconoció. Su nombre es inmortal esta noche.

58 Hoy, probablemente Uds. dirían: “Telepatía mental. Un brujo”. Los Judíos en esos días llamaban a Jesús, porque Él podía hacer eso, decían que era Belcebú. Belcebú es el jefe de los adivinos, el peor de todos los demonios. Pero Él no lo era. Él era el Señor Jesús, el mismo Jesús, el mismo Dios que estaba en el profeta.

59 Ahora, vamos a cantar: “Solo Creed”, solo unos momentos, por favor. Todos unánimes. Solo es un poco tarde. Lo siento. Uds. son una audiencia tan encantadora. Yo sigo hablando, y no debería hacer eso. Porque es….
Ahora, Uds. se dan cuenta… Cuántos vieron la fotografía anoche de la… ha sido tomada… La misma Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel a través del desierto, ha sido tomada ahora, y está colgada en Washington, DC: la misma Columna de fuego. ¿Qué es eso? Es el mismo Dios.

60 Se manifestó en un Hombre llamado Jesucristo. Se manifiesta hoy en Su iglesia, el mismo Dios, ¿ve? la misma Columna de Fuego. Y aquí está Él, tenemos la prueba del Antiguo Testamento por la fotografía. Y Uds. lo verán. Miren hacia acá. Ha sido visto por millones de personas en todo el mundo. Francamente, está a menos de diez pies [3 m] de donde estoy parado en este momento.
Y luego las señales del Mesías. Ahora, que el Señor conceda. Solo quiero mirar a lo largo de la línea. Hasta donde yo sé, no hay ni una sola persona aquí que yo conozca, excepto a mi propio hijo, que está parado aquí con los ujieres, y el Reverendo señor Brewer, sentado aquí, hasta donde puedo ver. Dios, quien es mi Juez, lo sabe. Yo no veo a nadie más que conozca. Todos Uds. son desconocidos para mí.

61 Si yo mirara a este pequeño bebé sentado aquí y dijera que él tiene una cabeza de agua [hidrocefalia – Trad.], bueno, eso no es algo misterioso. Ud. diría: “Claro, yo puedo ver eso”. Pero la persona que se ve saludable, esa es la persona. Ahora, ¿cuántos de Uds. no tienen tarjetas de oración y quieren ser sanados? Veamos sus manos, en todas partes. Levante sus manos, en todas partes, que quiera… Solo para que yo… Ahora, les voy a preguntar… Ahora, hay un noventa por ciento de Uds. que no tienen tarjetas de oración, porque solo hay una cierta cantidad de tarjetas de oración que fueron entregadas. Porque no pudimos conseguir más.
Pero miren, amigos, si Uds. miran hacia acá y creen con todo su corazón, solamente tengan fe, vean si Dios no se voltea a la audiencia como Él lo hizo con Jesucristo, y dice la misma cosa. Jesús percibió sus pensamientos en la audiencia, les dijo lo qué estaba mal, qué hacer. Es la misma cosa esta noche; es el Señor Jesús.

62 Ahora, Su Presencia siendo que está aquí ahora… Ahora, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, tomo cada espíritu en este edificio bajo mi jurisdicción.
(Ahora, quién es primero…) Ahora, queremos que sean reverentes. Y ahora, tengo que hablar con este hombre por un momento, solo para ver lo que el Señor va a decir.
Ahora, Jesús, cuando Él había llegado… Él tenía que subir por Samaria antes de ir a Jericó. Esa es una ruta fuera del camino. Pero el Padre lo envió allá arriba. El Espíritu que estaba en Él lo envió allá arriba. Y envió a los discípulos a comprar pan, carne. Y una mujer samaritana salió a buscar agua. Y Él dijo: “Dame de beber”.
Ella dijo: “No es costumbre que los Judíos les pidan a los samaritanos tal cosa, porque no se tratan entre sí”.
Él dijo: “Pero si conocieras con Quién estás hablando, me pedirías a Mí de beber. Y yo te daría agua que tú no vienes aquí a sacarla”.
Bueno, ella estaba sorprendida. Dijo: “No tienes con qué sacar el agua”.
Así que Él habló con ella unos minutos, y luego Él dijo… Fue directamente a su problema, dijo: “Ve, trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo ningún marido”.
Él dijo: “Eso es correcto. Tienes cinco”.
Ella dijo: “Señor, percibo que Tú eres Profeta”. Y ella corrió a la ciudad y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho”. Él nunca le dijo todo lo que había hecho, sino que le dijo en dónde estaba su problema Y si Él podía hacer eso, Dios podía mostrarle todas las cosas.

63 Jesucristo, es el mismo ayer, hoy y por los siglos. ¿Cree Ud. eso, joven? Lo cree. Yo soy un perfecto desconocido para usted. Yo no lo conozco. Nunca lo he visto en mi vida, no sé nada sobre usted. Pero Dios lo conoce a Ud. y Él me conoce a mí. Y Él nos ha puesto a los dos… Él nos da la vida. Y todo lo bueno que alguna vez recibimos, viene de Dios. ¿Cree Ud. eso? Entonces se da cuenta de que algo está pasando, hay… lo que está a su alrededor. Porque puedo verlo simplemente moviéndose como un remolino entre Ud. y yo. Ud. es un creyente, un hombre Cristiano. Ahora, ¿fue eso lo que Jesús le dijo a Natanael?

64 …[Cinta en blanco]… sentado allí de todos modos. Ud. es un hombre Cristiano. Y nosotros somos hermanos, espíritus afines. Entonces Ud. es un hombre, yo soy otro hombre. Ambos somos hijos de Dios. Tal vez hay algo mal, y Ud. no sabe nada al respecto. Tal vez hay algo mal que Ud. sí sabe al respecto. Dios le ama. Él me envió, entonces Él podría hablar a través de mí si yo soy Su vidente, y saber en dónde está su problema y qué hacer. Él puede no mostrarme; no lo sé. Pero yo sé que ambos estamos ungidos ahora. Y el mismo Ángel del Señor, esa Columna de Fuego, se está moviendo en medio de nosotros ahora.
Su problema lo tiene en los ojos. ¿Es eso cierto? Sin embargo, sus ojos se ven brillantes y buenos, pero no lo están. Se están debilitando, atenuando. Los nervios de los ojos se están muriendo. Es un problema nervioso que ha causado esto. Otra cosa que yo veo: Ud. tuvo un accidente. Y ese accidente le ha paralizado un lado o algo así; ¿No es así? Y aún no está bien. Ud. está teniendo problemas con eso. ¿Es esa la verdad? (Eso es verdad.) Es la verdad. Ahora, Ud. escuchó lo que se dijo, pero ese no era yo. Esa era mi voz, pero fue Él quien la usó. Y cada cosita de eso fue verdad. Venga acá.
Padre misericordioso, que levantó a nuestro Señor Jesús de entre los muertos y manifestó Su gloria a todos nosotros, y estamos viviendo aquí al final de los tiempos, en el cierre de esta gran edad… Las bombas atómicas están listas para estallar en cualquier momento y aniquilar al mundo entero. Ruego que Tú hagas creyentes y sanes a los enfermos, Señor, como señal de Tu amor hacia ellos.
Y ahora, yo pongo mis manos sobre mi hermano y pido por su liberación. En el Nombre del Hijo amado de Dios, Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga hermano. Vaya regocijándose, feliz. Muy bien.

65 Ahora, sean reverentes. Tengan fe. Crean. Uds. allá en la audiencia, oren y solo tengan fe.
De acuerdo, señor. ¿Es Ud. el paciente, señor? Ud. lo es. Supongo que Ud. y yo somos desconocidos el uno para el otro. Yo no lo conozco. Nunca lo he visto en mi vida. Dios lo conoce.

66 Señor, ¿fue Ud. por el que se acaba de orar? Quiero que me mire. Quiero decir con eso, así como Elías le dijo a Acab, dijo: “Si no tuviera respeto por Josafat, ni siquiera te miraría”. Pero él lo hizo. Si somos desconocidos, no hay contacto entre nosotros en absoluto, Dios tendrá que hacer el contacto, ¿no es así? Si Dios me permite saber algo acerca de Ud. que le ayudará, ¿aceptará Ud. a Jesús entonces como su Sanador? Si la sanidad es lo que Ud. necesita. Y eso es.
La sanidad es lo que Ud. necesita, porque es un problema estomacal que le está molestando. ¿No es así? Si eso es correcto, levante su mano. Es un estómago… Ha provocado una condición nerviosa. Hizo una úlcera, una condición péptica del estómago. Ud. ha tenido problemas con eso. Y Ud. no es de esta ciudad. Ud. condujo hasta aquí. Ha recorrido una larga distancia, de muy lejos. Yo veo eso… Yo diría entre cincuenta y cien millas [Entre 80 y 160 Km. Trad.]. Algo como eso. Ud. ha venido. Ud. está….
Hay algo extraño acerca de Ud. Sólo un momento. Es un… Ud. tiene un amigo, y el amigo tiene un problema cardíaco. Y creo que el hombre es Judío. Y él es un poco… no sabe acerca de Jesús. Él no se ha convertido en Cristiano, sin embargo, él quiere un… El hombre está aquí en este edificio. Está sentado aquí mismo; él está sentado aquí al lado de una dama, allí mismo. Mi amigo, Jesús el Mesías, el Hijo del Dios viviente… Acéptelo ahora como su Salvador y su problema del corazón se irá usted. Si puede creer, todo es posible.
Su problema estomacal le ha dejado. Vaya a casa y coma lo que Ud. desee ahora. Dios le bendiga.
Este es su momento, mi amigo Judío. El Mesías de Dios que conoció a Felipe, le conoce a Ud. y a su compañero. Y esta es su hora de decisión.

67 ¿Cree Ud.? ¿Con todo su corazón? ¿Cree que yo soy el siervo de Dios? Ud. tiene cáncer y problemas en la vesícula biliar. Tiene miedo de que eso sea cáncer, además, y sí es. ¿Cree Ud. que el Hijo de Dios, Su Espíritu, está aquí para sanarle? Ud. cree que es Él quien habla, no yo. Sino que Él está hablando por aquí. Entonces, si esa es Su voz que habla a través de mí, entonces Su Presencia está aquí. Él dijo: “Estas señales seguirán a los que creen. Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”. ¿Cree Ud. esto? Venga acá.
Oh Dios, Quien hizo los cielos y la tierra, creó todas las cosas por Jesucristo, el Hijo de Dios. Yo pongo las manos sobre la mujer agonizante y te pido que le des vida. Perdónala, Señor, y que el poder del enemigo se vaya de ella ahora. Yo lo reprendo en el Nombre de Jesucristo, que salga de ella.
Dios le bendiga, mi hermana. Vaya ahora, regocijándose, siendo feliz. Solo esté con verdadero regocijo y agradezca al Señor por Su bondad.

68 Y Ud. puede venir, señora. Si nuestro Maestro estuviera aquí en la plataforma en carne humana, como yo, vistiendo este traje que Él me dio, si es sanidad lo que Ud. anhela, Él le señalaría Su sacrificio en el Calvario. Él no puede hacerlo por segunda vez; Él ya lo hizo. Ud. tiene que aceptarlo. Entonces, al darnos cuenta que Eso está entre Ud. y yo, sabiendo que Ud. es Cristiana, una creyente, entonces digo que Ud. es mi hermana. Entonces nuestro Padre Celestial, en Su bondad amorosa, ha enviado a la iglesia, predicadores para predicar la Biblia, maestros para enseñarla, profetas para comprender el conocimiento previo de Dios, dones de hablar en lenguas e interpretación de lenguas para manifestar cosas en la iglesia. Él está lleno de amor.
Entonces, por la gracia de Dios, yo seré capaz de transferir el amor de Dios, por medio del Nombre de Su Hijo, Jesús, a usted. Ud. debería creer en la sanidad Divina. Dios le bendiga, señora. Ud. fue sanada antes. Fue sanada de un cáncer de estómago. ¿Es correcto eso? Y Ud. tuvo artritis y algunas cosas, otras, de las que fue sanada. ¿No es así?

69 Y usted misma ora por los enfermos. Sí señor. Ud. va por ahí orando por los enfermos. Entonces Ud. ha desarrollado como una especie de resfriado, eso le ha estado molestando. Y le han tomado una radiografía. Y dijeron que había una mancha en los pulmones. Entonces, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, yo condeno esa mancha, que se vaya de Ud. Y que Ud. sea sanada en el Nombre de Jesucristo. Yo condeno al diablo que quería tomar su vida. Las cosas de las que se está preocupando son oscuridad, cosas. Dios le bendiga, hermana. Vaya dándole gracias a Dios y regocíjese, sea feliz.
¿Puede Ud. creer? Todas las cosas son posibles, si puede creer.

70 ¿Cómo está Ud.? Somos desconocidos, supongo, el uno para el otro. No nos conocemos. Solo Dios nos conoce. Pero el sanarla a Ud., yo no podría. Pero su vida no se podría esconder. Dios está parado aquí. Él puede hacer que se manifieste. Ud. tiene artritis. Veo que a veces trata de moverse por la casa, se pone rígida. Yo veo un… Ud. está entrando a un lugar. . Es un… es un hospital o algo así. Es una… es una operación. Está en el costado. Le quitaron un cáncer del costado. Veo un cáncer. Lo veo escrito en una pequeña lista que tenía el médico. Un hombre como de baja estatura. Él escribió en la lista, cáncer. Y eso no está… eso todavía no está bien. No está bien. Ud. todavía está teniendo problemas con eso.
Pero Jesucristo está aquí para sanarla. ¿Lo cree? Venga acá. Amado Padre Celestial, que Tu misericordia venga a nuestra hermana. Y nosotros condenamos al enemigo ahora, y en el Nombre de Jesús, que eso se vaya, que sea sanada. Amén.
Dios le bendiga, mi hermana. Enviando…

71 ¿Cómo está Ud.? Ahora, Ud. dice “¿imponer las manos?” Sí. Eso es lo que el Señor dijo. ¿Por qué imponer las manos? Eso es lo que Él mandó. Oh, y por tanto yo creo que a la iglesia le falta. Uds. no se dan cuenta… Solo estoy descansando un momento. Las visiones me debilitan. Uno está viviendo en dos mundos. Uno está aquí, y luego está en otro mundo. Uno no puede evitar eso. Como cuando uno sueña un sueño con los ojos abiertos. Dios hace eso en gracia soberana. No porque uno lo pidió. Uno no podría pedirlo. Dios mismo lo hace.
Antes de que Ud. naciera, Dios puso eso en orden. Es su subconsciente, científicamente hablando. Como Ud. sueña un sueño. Esta consciencia está inactiva y esta se vuelve activa. Luego, cuando Ud. se despierta… Cuando Ud. está dormido, Ud. sueña cosas que hizo aquí. Luego, cuando Ud. se despierta, este está inactivo y este está activo. Entonces Ud. recuerda las cosas que soñó hace años. Una parte de usted se encontraba en alguna parte.
Algunas personas no sueñan. Su subconsciente está muy atrás. Un soñador no duerme profundamente. Y luego, él no puede evitar el soñar. Y en un profeta no es ni su subconsciente allá atrás ni aquí. Está justo aquí. Él no se duerme. Él pasa de un mundo a otro, de lo natural a lo sobrenatural.
El gran profeta Daniel vio una visión, fue turbado en su cabeza por muchos días. Eso debilita.

72 ¿Cree Ud.? Si Dios me revelara dónde está su problema, ¿será eso suficiente para Ud.? Ud. tiene asma ¿Es correcto eso? Ahora vaya. Sea sanado. En el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios.

73 Venga, damita. [Palabras poco claras]. Ahora, si Ud. solo creyera y tuviera fe y no dudare.
Permítame un minuto allí, dama. ¿Se acaba de orar por usted? ¿Acaba de ser sanada estando parada allí? ¿Acaba de ser sanada? ¿Es Ud. la dama que estaba aquí, por quien se acaba de orar? Sí señor. Yo vi esa Columna de Fuego colgando allí, y yo simplemente… No, está colgando en alguien más. Es una dama diferente. Ella está usando lentes. Y la mujer tiene una enfermedad de la piel. Ten misericordia. Y Dios le bendiga y le sane ahora. Crea con todo su corazón, Ud. puede recibirlo.

74 ¿Cree Ud., dama, sentada allí? También tenía diabetes. Así que solo tenga fe en Dios. Dios le sana. Ud. está abrazando a su pequeño acompañante con ese hígado ulcerado. ¿Cree que Jesucristo, el Hijo de Dios, le sanará, que se pondrá bien? Si Ud. cree…
Así como está parado allí con ese problema estomacal: Ud. lo tenía cuando subió, pero ya no lo tiene. Entonces Ud. puede salir adelante y ser sano.

75 Solo tengan fe. Creer es todo lo que les pido que hagan. Simplemente crean que el Señor Jesucristo existe y es galardonador de los que diligentemente le buscan.
¿Quiere superar esa artritis? Acepte su sanidad. Diga: “Creo en Dios con todo mi corazón.”. Ahora, vaya y nunca vuelva a decir que lo tiene. Se ha ido de usted. Tenga fe.
Solo un momento, señora. Algo sucedió allí mismo, en ese momento. Oh, ya veo: es el hombre sentado allí, tiene una condición asmática. ¿Cree que Jesús lo va a sanar, señor? Póngase de pie y acepte su sanidad. Deje de toser. Yo condeno esa enfermedad en el Nombre de Jesús, el Hijo de Dios.
Solo tengan fe, es todo lo que les pido que hagan.

76 Usted tiene diabetes, ¿no es así? ¿Quiere recuperarse? ¿Acepta a Jesús como su Sanador? Entonces vaya y los días de insulina terminarán para usted. En el Nombre del Señor Jesús, que lo reciba.
Tengan fe en Dios. No duden.

77 Oh, cómo Dios se está moviendo hacia usted. Ha estado terriblemente nervioso, ¿no es así? ¿Cree Ud. que soy el profeta de Dios? Sí señor. Durante un tiempo pensaron que Ud. tenía un problema cardíaco, ¿no es así? Un ataque de nervios, una especie de sacudida… [El hombre le habla al Hno. Branham.] Sí. Yo vi al doctor cuando se lo dijo: “Problemas del corazón”, eso lo sacudió. Si acepta a Jesús como su Salvador ahora, lo que Ud. ha querido hacer durante mucho tiempo… Ud. es un pecador y necesita a Jesucristo como su Salvador. ¿Lo acepta Ud. ahora como su Salvador? Vaya, está sanado, hermano, y sus pecados le son perdonados. Dios le bendiga.
¿Cree Ud. esto? ¿Está cerca el Ángel del Señor para sanar?
Venga.
Pobre madre anciana sentada allí con esa neuritis, ¿quiere Ud. que Dios la sane? ¿Cree Ud. que Él lo hará? Si lo cree con todo su corazón, puede tenerlo. Póngase de pie y acéptelo entonces. Está bien. Eso se ha ido de usted, madre.

78 Señor, ¿se da cuenta, usted que se está frotando la cara, allá arriba, que está a punto de morir con leucemia? ¿No es así? Póngase de pie solo un minuto. Dios tenga misericordia de usted. Padre, pido en el Nombre de Jesús por la vida del hombre, que él viva y no muera. Dios lo conceda.
Dios le bendiga hermano. Su amigo que está allí llorando, sentado a su lado, tiene problemas asmáticos muy graves, le gustaría ser sanado también. ¿Podría levantarse, señor, y aceptar la sanidad del asma? Dios le bendiga.
Señora, ¿quiere recuperarse de ese problema femenino? Simplemente vaya regocijándose, dándole gracias a Dios y sea sanada.

79 Venga. Damita, solo siga caminando, esa asma se fue de usted cuando se fue de ese hombre allá arriba. Simplemente siga moviéndose y diciendo “Gracias a Dios”.
¿Cuántos quieren ser sanados? El Espíritu Santo está aquí. Si Ud. necesita sanidad, ahora es el momento de recibirla. ¿Me creen como el siervo de Dios? ¿Qué más tendría que hacer Jesucristo para probar que Él es el Hijo de Dios que está aquí en vuestros medios?
Su hogar será un hogar feliz, señor.

80 Quiero que hagan esto por mí. Si creen que soy Su siervo, pongan sus manos el uno sobre el otro, y verán el reino de Dios entrar en ustedes. Pongan sus manos el uno sobre el otro.
En el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, yo condeno cada enfermedad en este edificio.

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