S.189 54-0220  Expectativa 

Tiempo de lectura: 49 minutos

OBRAS DEL MENSAJE

Expectativa

Wood River, Illinois, E.U.A.

54-0220

1 …y al hacerlo, eso nos relaja a todos, y algunas personas en el ministerio de este tipo, ellos comienzan a pensar, tal vez, que uno sería una especie de súper persona o algo así. Yo quiero que sepan que yo soy simplemente su hermano, vean, solamente un hombre, ¿ven? Solo un hermano. Simplemente… nada más que un ser humano, como todos nosotros lo somos. Y solo que Dios me da un pequeño ministerio para ayudar a alguien, así que hago lo mejor que puedo con eso, y eso es lo mejor que yo sé.
Así que, yo estaba pensando anoche, hablando de esos momentos con caballos y demás, y montando. Pues, se darán cuenta de que solo somos seres mortales cohabitando, tratando de hacer lo mejor que podamos para el reino de Dios y para la gloria de Su amado Hijo, Jesucristo.

2 Y sin embargo, ¡qué respuesta! Oh vaya, eso fue maravilloso. Yo pensé, realmente, las reuniones estaban preparadas para, eran solo para la predicación del Evangelio. Y luego, cuando uno llega a donde el… y menciona la venida… el Señor ha bendecido tanto la oración por los enfermos, hasta que la gente solo… Realmente, cuando ellos vienen, esperan una reunión de oración por los enfermos.
Ustedes pueden… A veces me bajo de un avión en algún lugar, o al viajar a algún lugar, habrá alguien allí saludando. Con una ambulancia estacionada afuera con alguien enfermo por quien orar, en el aeropuerto, cuando el avión va descender, o algo así. Así que, eso es muy bueno. Yo aprecio eso, que la gente tenga tanta fe en Dios, para creerlo. Eso es muy, muy agradable. Y así que, estoy agradecido por ello, y ruego que Dios bendiga.

3 Acabo de estrechar manos con un joven al entrar allí, un jovencito; si él está aquí, no es mi intención hacerlo un objeto de atención. Un joven excelente. Dijo: “Hermano Branham, yo fui criado en un hogar Cristiano”. Él dijo: “Había tomado el hábito de fumar y solía usar malas palabras”. Él dijo: “Hermano Branham, quiero estar bien con Dios. ¿Podría Ud. orar para…?”.
Vea, instruya al niño en su camino. Ellos se podrían descarriar entre estos niños que no tienen ese tipo de enseñanza, se alejan, pero no se preocupen; Dios los traerá de vuelta. Yo creo eso.

4 Un hermano sentado aquí dijo: “Hermano Branham, ¿no se recuerda Ud. en Phoenix, en el sótano del auditorio una vez, Ud. oró por mi esposa que estaba demente?”. (Recién me acordé). Dijo: “Ella está aquí con nosotros esta noche”. Dijo: “Ella está en su sano juicio”. Muy bien.
Me pregunto si la mujer está cerca, si se pudiera poner de pie. ¿Es este el ministro, yo creo, o en algún lugar por aquí? Sí, esa es su esposa, que fue sanada allá en Phoenix.
Me recuerda de esa vez en el auditorio Little Rock de Arkansas. Creo que ese fue uno de los peores casos de locura que he visto en mi vida. Y alguien testificó de eso en la reunión.

5 Yo acababa de estar… (Si Uds. quieren confirmar esto, pueden escribirle al presidente del comité, que era el Rev. G.H Brown, de Little Rock, Arkansas, 505 Victor Street, Rev. G.H Brown). Y nosotros estábamos orando, y era alrededor de… se había hecho tarde y yo estaba muy cansado; eso fue justo antes de que yo tuviera mi tiempo en el que ellos me dejaban tener… simplemente dejaban que me quedara hasta más no poder, como para morirme.
Entonces, yo estaba sorprendido esa noche. Había un anciano allí en la reunión, que tenía muletas como las del hermano aquí, con las que está parado. Él había estado lisiado durante mucho tiempo. Y durante el tiempo del servicio, el Señor Jesús lo sanó. Y al día siguiente él estaba caminando por la calle, sosteniendo las muletas delante de él, diciendo: “El Señor me libró de estas anoche”.
¡Oh, vaya! Los periódicos me hicieron un artículo. Decía: “Un supuesto predicador Bautista, bloqueo las calles con ambulancias y automóviles. Semejante fanatismo”.

6 Este hermano anciano… Yo estaba parado, hablando, de esta manera, y él se levantó y dijo: “Permítame, Hermano Branham, quiero hacerle una pregunta”. Todo fuera de orden.
Pero yo dije: “Está bien, hermano, ¿Cuál es?”.
Él dijo: “Yo estoy tan feliz, no sé qué hacer”.
Yo dije: “Bueno, eso está bien”.
Él dijo: “Ud. sabe, aunque es extraño”, dijo: “Cuando lo escuché predicar, yo estaba seguro de que Ud. era un Nazareno”. Porque él mismo era un Nazareno, Uds. saben, Él dijo: “Yo estaba seguro de que Ud. era un Nazareno”. Y luego, dijo: “Vi a todos estos Pentecostales por aquí, y alguien me dijo que Ud. era Pentecostal”. Y dijo: “Ahora, yo le oí a Ud. decir, hace un momento, que Ud. era un Bautista”. Dijo: “No puedo entender eso”.
Yo dije: “Eso es muy fácil”. Dije: “Yo soy un Pentecostal-Nazareno-Bautista”. [La congregación se ríe.] Todos somos uno en Cristo Jesús. Amén.

7 Esa noche, el Sr. Brown me dijo, dijo: “Hermano Branham, tan pronto esté esperando una pequeña pausa, descanse nuevamente…”. Ellos me permiten descansar unos minutos. Me pongo muy entumecido por todas partes; luego, me sacan y me dejan descansar unos minutos, y entonan unos cantos y un predicador, tal vez, predica un pequeño sermón. Descanso un poco y regreso. Así que, no he salido a orar por los enfermos entonces, durante unos, oh, dos o tres meses.
Entonces me sacaron y dijo: “Quiero mostrarle una escena que nunca ha visto antes”.
Yo dije: “¿Qué es?”.
Dijo: “Una mujer demente”.

8 Y yo bajé, estando de pie en los escalones, mientras iba, a la parte de abajo del auditorio. Ellos no podían oír allí abajo, solamente por medio de un sistema de sistema de sonido, y estaba tan lleno. Pero nadie estaba en ese lugar, en ese piso, porque no podían entrar allí debido a esta mujer. Y ella estaba tendida en el piso, y sus extremidades estaban levantadas de esta manera, brazos y piernas, y estaba sangrando por todas partes. Y su esposo estaba de pie en los escalones. Un hombre muy fino, un hermano anciano típico de Arkansas, parado allí con un overol puesto, descolorido. Él dijo…
Déjenme decirles, amigos, hablando sobre overoles y camisas azules: algunos de los mejores viejos corazones del mundo palpitan debajo de esos overoles. Eso es correcto. Eso es cierto. Y él me estrechó la mano. Él dijo: “Bueno…”.
Yo dije: “¿Cuál es su problema?”.
Dijo: “Es mi esposa, Hermano Branham”.
Y me fijé, y ella estaba acostada de esa manera. Yo dije: “¡Oh, vaya! Dije: ”¿Por qué está sangrando?“.

9 Dijo: “Bueno, Hermano Branham”, dijo: “Escuchamos ese testimonio de allá de Pinewood, de aquella mujer que trajeron de la institución para dementes y que fue sanada”. Dijo: “Nosotros pensamos que tal vez si pudiéramos traer a mi esposa…”. Él dijo: “Nos dieron permiso de sacarla por esta noche”. Y dijo: “Alrededor de ciento y tantas millas”. Él dijo: “La ambulancia no la quería tocar”. Y dijo: “Conseguí dos o tres hermanos para que vinieran conmigo, y la subimos a un automóvil Chevrolet”, y dijo: “Ella venció a todos esos hombres y pateó el cristal y rompió todas las ventanas, y eso fue lo que la cortó”. Ella estaba tan mal.
Yo dije: “Oh, vaya, es una pena”. Y yo dije: “¿Cómo sucedió eso, hermano?”.
Él dijo: “Bueno, Hermano Branham,”, dijo: “Sencillamente es el tiempo de la menopausia. El doctor la inyectó y eso la llevó a esta condición”.
Yo dije: “Bueno, eso sí que es grave”. Y yo dije: “Bueno, por supuesto, no fue su intención hacer eso; él hizo lo mejor sabía hacer”.

10 Y él dijo: “Pues, ella lleva dos años aquí en la institución para dementes”. Dijo: “Hermano Branham, ella es una buena mujer”. Dijo: “Yo tengo cinco niños pequeños”. Dijo: “Justo después de que pasó esto”, dijo: “Nació un bebé durante ese periodo de la menopausia”. Y dijo: “Ella está en un aprieto tan horrible”. Dijo: “Yo vendí mi granja y todo lo demás”. Dijo: “Y realmente”, dijo. “Me quedaba una yunta… yo estaba trabajando por allí”. Dijo: “Vendí las mulas para poder obtener algo de dinero para ayudar a traerla aquí esta noche”. Sus dos mulas, lo que él tenía….
Le dije: “Oh, hermano, eso sí que es una pena”. Dije: “Caminaré hasta allá y hablaré con ella.”
Él dijo: “Oh, no haga eso, Hermano Branham”. Dijo: “Ella podría matarlo”.
Yo dije: “Bueno, hablaré con ella”.
Dijo: “Pues, ella ni siquiera sabe su propio nombre; no ha dicho una palabra en dos años”.

11 “Oh”, yo dije: “Creo que puedo hablar con ella”. (Yo era como un niño en el ministerio. Yo no lo sabía entonces, no me daba cuenta en ese momento: que era mejor esperar y dejar que Dios lo dijera así) Así que, yo solo caminé por la habitación. Ella estaba parada allí, acostada sobre su espalda. Dijeron que llevaba dos años sin levantarse, solo estaba acostada de esa forma. Y ella tenía las manos levantadas de esta manera. Me acerqué, dije: “Buenas noches, hermana”. Solo se quedó allí con los ojos hacia atrás y mirando. Me agaché, dije: “¿Cómo le va?”, y le tomé la mano. ¡Oh vaya! Fue algo bueno el hecho de que Dios estuviera conmigo.
Cualquiera que esté poseído por un demonio tiene multiplicada su fuerza, Uds. saben. Ella solo agarró mi mano de esa manera, muy rápido. Y yo solía ser un boxeador. Yo tenía el título invicto del Campeonato de Peso Gallo de los tres estados, y sé lo que es un apretón.
Pero ella me agarró de esa manera y se agarró así, y cuando ella lo hizo, si yo no hubiera movido mi pie muy rápido y me hubiera agarrado con mis pies por su pecho para sostenerme, ella habría… Pues, ella probablemente me hubiera fracturado los huesos, allí mismo en el piso, cuando ella me sacudió de ese modo. Y ellos jalaron su mano y la soltaron de esta manera, y ella dejó escapar un gran resoplido como un… como un cocodrilo o algo así, soplando fuertemente, un ruido raro, [el Hermano Branham sopla en el micrófono] de esa manera.
Yo pensé: ¡Oh vaya! Y luego ella comenzó a darse la vuelta. Bueno, yo comencé a alejarme de ella. Y cuando ella lo hizo, comenzó a perseguirme, como una serpiente que se arrastra por el suelo; uno lo podía oír como arrastrándose, donde ella estaba… Y ella me persiguió hasta los escalones de esa manera. Y allí estaba ella, arrastrándose por el suelo. Y yo dije: “¡Qué cosa!”.

12 Ahora, es solo la gracia de Dios, o habría algunos así esta noche, algunas de Uds., mujeres, u hombres también. Vea, solo la gracia de Dios.
Y cuando ella colocó sus grandes y fuertes extremidades contra la pared esa manera, y ella retrocedió hacia la pared así, y pegó una patada grande, y cuando lo hizo, se cayó al piso y golpeó un banco que estaba puesto allí, y el lado de su cabeza… Una mujer bonita, atractiva, de unos cuarenta y cinco años. Y ella se golpeó la cabeza de esta forma, y el pelo… la sangre voló cuando se golpeó y quebró un pedazo del banco. Ahora ella tenía tanto poder en esas piernas para patear y lanzarse de esa manera. Y un pedazo del banco salió volando, y ella lo tomó en sus manos así, y lo lanzó. Apenas si falló en darle a su esposo, y simplemente arrancó el yeso de la pared.
Yo dije: “¡Oh, vaya! Ella está en una condición horrible”.
Él dijo: “Sí”. Él dijo: “Ahora, Hermano Branham, ¿tendrá que imponer manos sobre ella?”.
Le respondí: “Ojalá pudiera”.
Y él comenzó a llorar. Él dijo: “Ahora, yo no sé qué…”.

13 Yo dije: “Mire, hermano. Uh-uh, no soy yo; Jesucristo hace la sanidad”. Yo dije: “Si Ud. cree con todo su corazón que Dios sanará a esa mujer, y la historia que yo conté hace unas semanas, de ese Ángel que se reunió allá conmigo y diciéndome que saliera y fuera sincero cuando yo orara, que lograra que la gente me creyera”. Y yo dije: “Ellos no creerán”. Él dijo: “Te serán dadas señales, como se le dieron al profeta Moisés, dos señales”. Ud. recuerda la historia. Y dijo: “Si tú logras que la gente te crea, nada impedirá la oración”. Yo dije: “Señor, ¿Cree Ud. eso?”.
Y él puso su viejo brazo huesudo a mi alrededor y dijo: “Hermano Branham, lo creo con todo mi corazón”.

14 Me di la vuelta de esta manera y cuando lo hice, esa mujer se cuadró de la misma manera. Ella dijo: “William Branham, tú no tienes nada que ver conmigo”.
Y el hombre dijo: “Pues, son las primeras palabras que ha hablado en dos años”.
Yo dije: “Esa no es ella”.
Él dijo: “¿Cómo lo conoció a Ud.?”.
Yo dije: “Esa no es ella; es ese demonio que está gritando”, ¿ven? …[Palabras inciertas]… ¿ve Ud.? Yo dije: “Ese es Satanás”. Ella no sabría que yo era William Branham. Él dijo que reconoce que yo he dicho la verdad. Y si solo cree, verá la gloria de Dios.
Él dijo: “Tú no tienes nada que ver conmigo. Yo la traje a ella hasta aquí.”
Yo dije: “Tú podrías haberla traído aquí, pero Jesucristo la sanará”.

15 Y ella comenzó a arrastrarse hacia mí. Y yo dije: “Inclinemos nuestros rostros”. Y mientras inclinábamos nuestros rostros, y yo dije: “Padre Celestial, este pobre hermano trajo a su esposa aquí en esta condición. Tú eres el mismo Dios que… esos demonios y legiones Tú los echaste fuera”. Yo dije: “Tú eres el mismo Dios, así que pido en el Nombre de Jesucristo que los espíritus malignos salgan de la mujer”. Y solo me di la vuelta hacia el hombre y dije: “¿Cree Ud.?”.
Él dijo: “Con todo mi corazón, Hermano Branham”.
Yo dije: “Ahora vea, Él me dijo: si logras que la gente crea, y eres sincero, y hermano”, y dije, “Soy tan sincero como me es posible”.
Él dijo: “Gracias, Hermano Branham”. Él dijo: “¿Qué debo hacer yo con ella?”.
Yo dije: “Llévela de regreso a la institución”.
Él dijo: “De acuerdo.”
Entonces yo dije: “Deje que ellos le den de alta”.
Así que él se dio la vuelta, y después del servicio, la llevó de vuelta. Y la cuestión fue que no molestó a nadie de regreso, se quedó sentada muy relajada. Y regresó.
La pusieron en la institución la mañana siguiente. Y a la mañana siguiente después de esa cuando entraron a la celda, donde estaba ella, para alimentarla, ella estaba sentada. Y al tercer día ella fue dada de alta del sanatorio, enviada a casa, con su mente normal.

16 Unos dos meses después de eso, yo estaba en Little Rock… o, no en Little Rock, sino en Jonesboro. Y sentado… yo seguía viendo a alguien saludándome de esta manera, en la reunión. Yo pensé, bueno, no me acuerdo de esa gente, y yo estaba predicando. Y volví a mirar, yo pensé: Bueno… Y entonces la dama se levantó… o, el hombre lo hizo, más bien, y dijo… tenían a unos niñitos allí, dijo: “¿Nos reconoce, Hermano Branham?”.
Yo dije: “Creo que no me acuerdo”.
La señora dijo, (ella también se levantó) dijo: “Discúlpeme, Hermano Branham, pero”, dijo: “Ellos me dicen que yo estaba recostada sobre mi espalda la última vez que Ud. me vio”.
Y yo dije: “¿Fue sanada en alguna parte?”.
Ella dijo “Sí. Yo era la dama que estaba en el sótano de ese…”.
Yo dije: “¡Oh, vaya!”.
Y allí estaba ella, con sus cinco hijitos abrazándola, normal y bien, en su sano juicio.

17 ¿Qué es eso? Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos; hizo que el cojo caminara, que los ciegos vieran, que los sordos oyeran, que los demonios fueran expulsados, y la comisión continúa. Amén. Y eso tal vez se está haciendo en todo el mundo esta noche entre los fieles y miembros creyentes del cuerpo de Jesucristo; y la sanidad Divina no está solo en mí. Y cada uno de estos hermanos sentados aquí, sus pastores… Uds. no tienen que esperar hasta que ellos tengan un programa de sanidad Divina para ser sanados: cada uno de estos hombres tiene exactamente la misma autoridad que yo, o cualquier otra persona la tiene, para orar por los enfermos. Y eso es todo lo que podemos hacer, es orar por los enfermos.
Y no solo ellos, sino que si están en algún lugar lejos y no pueden llegar a Uds., esa buena hermana o hermano lleno del Espíritu Santo que vive al lado suyo tiene la misma autoridad. Así es, la misma autoridad. Eso es correcto, la misma cosa. Si Ud. no puede llegar a su pastor… La Biblia dice: “Si alguno entre vosotros está enfermo, llamen a los ancianos de la iglesia, que los unjan con aceite y oren por los enfermos. La oración de fe salvará al enfermo”. Y dice: “Dios lo levantará”. No el ministro—Dios lo levantará“. ”Y si hubiere cometido pecados, les serán perdonados. Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros“. ¿Es correcto? Unos por los otros recibiban oración, ¿ven? ”Para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho“.
Eso es todo lo que Ud. necesita: estar lleno del Espíritu de Dios. Y se sorprenderían si tan solo supieran de los dones que están en este edificio esta noche. Sí señor.

18 Ahora, si yo puedo conocer la enfermedad, de seguro puedo conocer los dones. ¿Es correcto eso? Eso es correcto. Entonces yo sé que en las reuniones, cuando me encuentro con personas Cristianas, están allí. Lo único que, uno tiene que observar cuando le dice algo a la gente, porque ellos se aferran a la palabra de uno; ellos dirán algo, y uno tiene que saber que viene directamente de Dios lo que se le va a decir a la persona. Esa es la razón… no decir esas cosas, ¿ven? Pero Ud. solo viva humilde ante Dios, no trate de hacerse algo. Solamente sea humilde. Dios se encargará del resto, ¿Lo ve Ud.? Él lo dará a conocer.

19 Ahora, mañana, para nuestra tristeza… En verdad, hubiera deseado, desde el fondo de mi corazón, que se hubiera programado la reunión por más tiempo, si la hubiéramos conseguido por lo menos otra semana más. Siento que podría tomar la semana que viene, unos cuatro días de predicaciones comunes del Evangelio y llamamientos al altar, sería difícil decir lo que acontecería. Después que la gente ya está dispuesta para el poder de la liberación de Dios, entonces estarían trayendo a su amigo pecador la próxima semana. Eso sería realmente… Entonces podríamos ganar almas para Cristo. Por lo general, en estas reuniones solamente vienen los Cristianos. Ahora, de vez en cuando entran los pecadores, pero generalmente, solo los Cristianos. Y luego el creyente ya cree, ¿ven?
Así que, solo confío que sea la voluntad de Dios que regrese pronto con Uds. Sí que tienen un buen grupo de hermanos, y finos… Yo nunca, en ningún momento y en ningún lugar, he sentido más cooperación en el Espíritu de Dios, que la que yo tengo aquí en este lugar. Eso es correcto. Es correcto. Eso es verdad.
Yo nunca había visto un lugar en el que haya estado antes donde los ministros se sentaran detrás de mí en la plataforma. La primera noche me molestó un poco porque yo estaba consciente de que ellos estaban allí, pero solo ese muro de fe allí; dije que solo los dejaran allí en paz. Eso está bien; ellos son mis hermanos. Eso es correcto. Eso es maravilloso, y estoy muy feliz por eso. Cuando Ud. tiene esa fe allí para creer, cualquier cosa puede suceder.

20 Ahora, les damos las gracias por todo. Y mañana por la tarde, si Uds. pueden… Creo que los servicios comienzan a las dos en punto. ¿Es correcto? Dos en punto. Eso me permite estar aquí a las dos y media, tal vez. Después hablaré un poco y luego voy a orar por los enfermos. Y entonces….
Ustedes han sido muy amables con su asistencia; y a pesar de las lluvias y las malas noches, han venido de todos modos. Y nos han ayudado con las finanzas para pagar las deudas. Creo que ya lo juntaron todo. El señor Brewer va a dárselo a mi hijo esta noche, y para pagar los gastos; y si no hay suficiente para pagar todos los gastos, se pagarán por la mañana. Si no, pues, después que se levante mi ofrenda de amor en la mañana, eso entrará y se pagará. Si no es así, lo cual yo creo que… más que pagado. Y si queda algo, sea lo que sea, no lo tomaré para mí mismo, lo pondré para las misiones en el extranjero, para enviarlo al otro lado del mar y haré todo lo que yo pueda. Si falta un poco, entonces de mi ofrenda de amor, yo lo compensaré, ¿Ven?

21 Y nos queremos ir sin deudas, todos sintiéndose maravillosos y bien, y glorificando a Dios. Nosotros tratamos de mantener ese estándar en todas partes. Y todos los ministros, y la gente de aquí…
Si están aquí y no pertenecen a ninguna iglesia, ¿por qué no se unen a la iglesia de estos hermanos? Si viven cerca de ellos, creen en este tipo de ministerio, bueno, únanse a las iglesias que creen eso. Vayan y únanse a las iglesias que respaldan eso, que creen eso, ¿ven? Y Uds. vienen y son sanados, y regresan a un grupo de personas donde esa atmósfera es que no creen en la sanidad Divina y las cosas, pues, Uds. estarán tan mal como siempre lo han estado, ¿ven? ¿Es correcto? Sacúdase de entre los incrédulos. Eso es lo que dice la Biblia. ¿Es correcto? Pero creyentes Y entonces, desearía que pudieran hacer eso. Y oro que lo hagan.

22 Ahora. Ahora, si su iglesia cree en la sanidad Divina y está creyendo en las bendiciones de Dios… Vea, su iglesia no lo salva a Ud. Jesús es su Salvador. Pero a Ud. le irá mucho mejor si anda entre gente… Y si Ud. cree en la sanidad Divina y está viviendo entre aquellos que no creen en la sanidad Divina, Ud. es un impedimento para ellos. Eso es correcto. Siempre dije… Uds. Saben, la gente dice: “Hermano Branham, ¿Tengo que dejar esto, si voy a unirme a las iglesias del Evangelio Completo? ¿Tendré que renunciar a espectáculos, bailes, y así sucesivamente? No. No tiene que renunciar a nada. A ninguna cosa.
Estamos aquí casi pura gente del Norte. Nosotros tenemos pequeños robles aquí; ellos mantienen sus hojas todo el invierno. Cuando llega la primavera, todos Uds. no tienen que salir y quitarle las hojas viejas para que las nuevas puedan brotar. Simplemente dejan que suba la nueva vida y las hojas viejas se van a marchitar de todos modos. Entonces usted no… No es necesario que Ud. tenga una vara de medir; solo meta una nueva vida allí, se las arreglará por sí mismo. Eso es correcto. Las cosas viejas simplemente se desvanecen y aparece la vida nueva.

23 En el Evangelio de Lucas, el segundo capítulo, el versículo 25, quiero leer solamente una pequeña porción de las Escrituras. Uds. son tan encantadores, que detesto dejar pasar una noche sin hablarles por unos momentos. Cuando regrese, vamos a tratar de agregar algunos de ellos, para que podamos tener algunos servicios por la tarde y solo predicar el Evangelio y pasar un momento maravilloso.
…Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.
…Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor.
Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley,
Él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo:
Ahora, Señor, ahora deja que…despides a tu siervo en paz, Conforme a tu palabra;
Porque mis ojos han visto Tu salvación,

24 Ahora, ¿podemos inclinar nuestros rostros solo un momento?
Amado Padre Celestial, te damos gracias esta noche por tener este acercamiento a Ti a través del Nombre de Tu amado Hijo, Jesucristo, Quien nos ha redimido del pecado.
Oh, pensamos, que en un tiempo estuvimos alejados de Dios; gentiles separados de Dios; alejados de la ciudadanía de Israel, guiados a adorar ídolos. Y a su debido tiempo, Cristo vino y murió: el inocente por los pecadores. Y por medio del derramamiento de Su Sangre santa y el derecho al Árbol de la Vida, nosotros, los gentiles, hemos sido hechos cercanos. De tal modo que somos llamados hijos e hijas de Dios. “Y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser al final; pero sabemos que cuando Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es”. Libres del pecado, libres de enfermedad, preocupación, problemas, vejez; todo habrá terminado entonces.
Oh ven, Señor Jesús, y ayúdame esta noche a difundir este Evangelio por todo el mundo para que Tú puedas venir. Tú no puedes venir, de acuerdo a Tu Palabra, hasta que todo el mundo haya escuchado el Evangelio. Yo oro para que Tú apresures el día, Señor, para que cuando todo el mundo escuche el Evangelio; el pecado y la angustia, el dolor y la muerte de este mundo cesen. Hasta entonces, danos gracia. Danos una visión, danos poder para llevarle el Evangelio a la gente.

25 Frente a mí esta noche, Señor, está una caja de pañuelos. Y mientras pongo mis manos sobre ellos… No hay nada dentro de Tu siervo para hacer esto, sino que es como un memorial, o una señal de la Palabra de Jesucristo, que dijo: “Estas señales seguirán a los que creen; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanaran”.
Y el gran San Pablo tomó de su cuerpo, pañuelos y delantales, y las enfermedades dejaban a las personas, y los demonios salían de ellos. Y ruego que Tú sanes a cada uno. Cuídalos, Señor. Que el Ángel de Dios vigile estos pañuelos, hasta que se hayan ido a su lugar correcto. Y que cuando sean colocados sobre los enfermos, que todos, sin dejar uno fuera, todos sean perfectamente normales. Concédelo, Padre, porque los enviamos en el Nombre de Cristo Jesús. Amén.

26 Le he pedido a Dios que los bendiga a todos. Deseo hablar solo un momento, y luego comenzaremos a orar por los enfermos.
Ahora primero, queremos pensar esta noche en este texto, si lo pudiera llamar un texto, solo por unos momentos. Y me gustaría usar estas palabras para ello: Expectativas. Como lo mencioné aquí la otra noche, generalmente Uds. obtienen lo que esperan, ¿no es así? Si Uds. vienen esta noche a la reunión, esperando ver algo para criticar acerca de la reunión, el diablo les mostrará mucho. Uds. volverás con muchas críticas, exactamente como lo esperaban.
Pero si vienen esta noche con expectativa, solo digan: “Señor, yo vengo a verte a Ti. Vengo por el beneficio de ser sanado. Vengo en beneficio de mi alma. Pues, tengo la expectativa que Tú me lo des, porque yo estoy aquí en este lugar dedicado para Tu gloria”. Y recibirán exactamente lo que esperan. Eso es correcto. Ud. siempre… Y Ud. nunca puede superar sus expectativas. Siempre tendrá que hacer eso.

27 Ahora. Con expectativa. Miren, vemos aquí que cuando Jesús nació en Belén de Judea, no había prensa, como tenemos nosotros la radio y la televisión, y por el estilo, como lo tenemos ahora. Entonces las noticias tenían que tomarse de labio a oído. Y luego…. (¿Puede oírme en la parte de atrás en el balcón allí arriba? ¿Está todo bien? ¿Pueden oír por allí?) Las expectativas.
Y luego, cuando nació Jesús… Por lo general, se canta cuando nace un rey. Así que no hubo saludos aquí en la tierra… personas para saludarlo a Él. Así que los Ángeles descendieron y cantaron, regocijándose, puesto que hoy en la ciudad de David, ha nacido Cristo el Salvador. La hueste angelical de Dios, que no podía entender el misterio de este nacimiento virginal, pero aun así, cantaba alabanzas a Dios en las alturas, paz sobre la tierra, buena voluntad para los hombres, cuando ellos cantaron en Su nacimiento. Qué maravilloso.

28 Luego notamos nuevamente, lejos en el Este, unos Magos u observadores de estrellas. Yo creo que ellos se fijaron en la profecía de Balaam, que una Estrella de Jacob se levantaría. Y estaban esperando que esa estrella se levantara. Y los historiadores nos dicen que los tres Magos… Vinieron de diferentes partes, no siguieron una sola estrella, como lo tiene la tradición Cristiana, sino que siguieron tres estrellas diferentes.
Y cuando ellos se encontraron en Belén de Judea, viniendo los tres del Este, viajando desde tres lugares diferentes, nunca se habían conocido hasta que ellos se encontraron. Y consolaron… se aconsejaron, más bien, unos a otros. Y uno de ellos era del linaje de Cam, el otro de Sem y Jafet: tres hijos de Noé. Y estas tres estrellas que siguieron, se juntaron y formaron una solo estrella grande que colgaba sobre Cristo. Jesús dijo: “Cuando este Evangelio sea predicado a los pueblos de Cam, a Sem y Jafet, entonces vendrá el fin”.

29 (De acuerdo) cuando se consolidaron y se unieron.
Ahora todos los observatorios que tenían en ese día, ninguno de ellos vio la estrella. Y, sin embargo, en cada ciudad había una torre, un observatorio, que observaba las estrellas. Ellos marcaban el tiempo con las estrellas. Los relojes y esas cosas no estaban en ese tiempo en aquel entonces. Así que, lo único que ellos tenían era un reloj de sol en el día y estrellas en la noche. Así que ellos cronometraban qué hora era, la primer hora, la tercer hora, o por el estilo, por las estrellas.
Noten, y aquí venía esta estrella pasando por encima de cada observatorio, y ninguno de ellos lo notó. Pues, la gente va a las reuniones y dice: “Yo no veo nada”. Ud. no estaba esperando nada, es por eso. Esas personas en el observatorio, tal vez, allá arriba en la torre de observación, no esperaban ver nada. Pero hubo alguien que estaba esperando que la Estrella de Jacob se levantara. Eso es correcto.

30 Él estará aquí una de estas mañanas, y solo aquellos que están esperando serán los que lo obtengan. Así es, solo aquellos que están vigilando. Solíamos cantar un viejo canto: “Estén vigilando y esperando para contemplar esa escena, Él viene otra vez”. Eso es correcto. Así que esté esperando, vigilando. Ud. no sabe a qué hora puede aparecer Él.
Así que, esta noche, estén vigilando y con la expectativa de levantarse de los catres y las camillas, las sillas de ruedas, donde sea que Uds. estén; estén esperando sentir la unción del Hijo de Dios, cuando Él se mueva dentro de Ud., para darle una nueva fe y vida, usted se pondrá de pie de un brinco. “¡Soy yo!” Yo estoy esperando, Señor. La primera vez que toques mi corazón, de la silla me estaré levantando“. La primera vez que Tú toques mi cuerpo, me levanto de aquí, ¿ven? Estén vigilando, esperando que algo acontezca.

31 Ahora, los Ángeles vinieron y les cantaron a los pastores. Los pastores fueron a la ciudad para descubrir esta cosa que había sucedido.
Después de ocho días, era costumbre de las tradiciones judías llevar al niño al templo, a todos los niños varones. Y ellos tenían que ser circuncidados, y tenían que ofrecer ya fueran dos tórtolas (que era la ofrenda del campesino), o un cordero (era la ofrenda de un niño rico), para la purificación de la madre y del niño.
Y así que cuando uno estudia el Antiguo Testamento y ve esas leyes para redimir, la ley de la redención. Oh, eso es algo hermoso. A mí me encanta el Antiguo Testamento porque es solo una sombra del Nuevo testamento. Si Ud. se alinea con el Antiguo Testamento, tendrá una buena idea de lo que significa el Nuevo, porque es una sombra de eso. Y al igual que en Apocalipsis 12 allí, donde se vio a la mujer con la luna debajo de sus pies (la ley) y el sol sobre su cabeza (el Evangelio), ¿ven? Doce estrellas, los doce apóstoles, y así sucesivamente.

32 Ahora, fíjese atentamente. Estaban esperando, estas personas, esperando ver a Dios. Tenían una expectativa en su corazón de ver que esas cosas sucedieran, y Dios se los concedió. Ahora, Uds. tienen que desearlo. David dijo en las Escrituras: “Cuando un abismo llama a otro a la voz de tus cascadas”. Ahora, antes de que pueda haber un abismo llamando aquí por dentro, en primer lugar, tiene que haber un abismo allá afuera, para hacer que este abismo aquí clame por eso, ¿ven? Un abismo llamando a otro abismo.

33 Yo amo el paisaje. ¡Vaya! Hace algún tiempo, yo estaba cazando en las montañas. No tanto por el juego de la caza; lo hacía simplemente para alejarme. A mí simplemente me encantan las montañas. Mi madre es mitad india, y eso es suficiente para que me encanten las tierras salvajes y no puedo evitarlo. Y así que, puedo ver un atardecer y llorar como un bebé.
Recuerdo estando allá arriba un día en la montaña, las manadas de alces andaban en las alturas ese año, no había nevado, y yo seguía subiendo, acercándome al límite de la vegetación. Y en el otoño del año, en octubre, llegan las tormentas. Tal vez nevará por un rato, luego lloverá un rato, luego saldrá el sol.

34 Recuerdo estando allá arriba un otoño, no hace mucho tiempo, andaba poniendo trampas, y vino una tormenta. Y yo me metí detrás de un árbol y me quedé así un rato, bajé mi rifle. La tormenta pasó… había un lugar arrasado por una anterior tormenta, de todas maneras. Y después de un rato, después de que cesó la tormenta, yo escuché. Estando de pie allí, yo pensé: “Bueno, ¿por dónde comenzaré ahora?”.
Yo comencé… bajé un poco. Me encontraba a una distancia de unas sesenta o setenta millas [96. o 112 Km], hasta donde yo sé, de un ser humano. De vuelta con dos o tres caballos de carga, y acampé. Así que yo estaba sentado allí… parado allí, más bien, mirando alrededor, y preguntándome qué camino tomar desde allí, sin poder ver rastros ni nada. Entonces pensé: ¿Qué voy a hacer?
Y en ese momento, muy atrás en otra cresta, la tormenta había dispersado a los alces. Y yo escuchaba el llamado de los alces machos. ¡Oh vaya! Lo escuché resonando en el valle. Entonces un abismo comenzó a llamar a otro abismo. De regreso aquí un viejo lobo gris comenzó a aullar, su compañera le respondía al pie de la montaña. ¡Mmmm! ¡Oh vaya! Es un abismo llamando a otro abismo. Yo pensé, oh Dios, seguramente Tú también eres el Dios de las montañas, aquí arriba. Si Ud. tiene a Dios aquí por dentro, puede ver a Dios donde sea que mire. Eso es correcto. Eso se moverá.

35 Luego yo me quedé allí un rato, el sol se asomaba por las grietas de las rocas, mientras se ocultaba en el Oeste, brillaba como el ojo de Dios, mirando, yendo de un lado a otro por la tierra, noté que brillaba contra esos árboles Y donde eso… hacía frío a esa altura, el hielo se había congelado en las siempreverdes [almácigos, árbol de hojas perennes – Trad.] haciendo un carámbano [iciclos, témpano, estalactita – Trad.] Y cuando eso pasó, salió un arcoíris atravesando el valle. Y estaba este lobo aullando aquí, y su compañera en la parte de abajo respondiendo. ¡Oh vaya! Y la manada de alces, y el arcoíris.
Yo tenía mi rifle recargado en el árbol. Salí corriendo y levanté las manos, y dije: “Oh, gran Jehová Dios, Quien desde los Cielos miras hacia abajo, Dios te dio esta lluvia… nos dio esta señal del arcoíris”. Yo dije: “Yo puedo ver otra señal de arcoíris en Apocalipsis 2, donde Jesús está sentado sobre un trono cuyo aspecto era semejante a piedra de jaspe y cornalina; Rubén y Benjamín, el primero, el último; con un arcoíris cruzando las siete edades de la iglesia, los colores. ¡Oh! El mismo ayer, hoy y por los siglos. Alfa, Omega: el Principio y el Fin. El que Era, que Es y que Ha de venir. La Raíz y el Linaje de David. La Estrella de la Mañana”. Sentado detrás de mí, siete colores; el pacto de Dios con la iglesia, y Él lo escribió con Jesucristo, Su Hijo, de una redención perfecta.

36 Yo empecé a gritar. Pues, si hubieran mandado a alguien allá arriba y al ver, hubiera pensado que tenían a una persona demente allí en el lugar. Dando vueltas y vueltas alrededor del árbol, yo corría tan fuerte como podía, saltando en el aire y gritando. A mí no me importaba quién me viera. Yo estaba adorando a Dios. No me interesaba lo que alguien pensara.
Ahora, vueltas y vueltas otra vez, y yo pensé: “¡Oh, vaya! Señor ¿por qué tengo que irme de aquí? ¿Acaso no es hermoso aquí arriba?”. Pero como “Hagamos tres tabernáculos…”. Pero había alguien abajo en la colina esperando para que se orase por él, por supuesto. Así que, yo pensé que sería mejor simplemente regocijarme un poco más. Y otra vez le di vueltas al árbol, sacudiendo los brazos y gritando muy fuerte: ¡Aleluya! ¡Aleluya a Dios! ¡Aleluya a Dios!“. Yo pensé: ¿No es esto maravilloso? ¡Oh, vaya! Yo estaba parado allí: ”Un abismo respondiendo a otro abismo, llamando, a la voz de tus cascadas“. Yo pienso: ¡Oh, qué cosa! ¿No es esto hermoso?

37 En eso escuché algo saltando, se escuchaba como un chirrée, chirrée, chirrée, chirrée, chirrée, una pequeña ardilla de pino. Un pequeño animalito, tanto así de alto, y él era lo más ruidoso que alguna vez Uds. hayan escuchado. Y subió allí de un salto sobre un tronco, y pues, por la forma en que él actuó, yo pensé que me iba a hacer pedazos. Solo tanto así de grande, Uds. saben. Yo lo miré, pensé: Ahora, Señor, Tú nunca pones nada ante una persona a menos que eso sea algo para Tu gloria. Y yo dije: “Ahora, ¿por qué dejaste que esa pequeña ardilla de pino chillara de esa manera?”. Y en eso me di cuenta de que el animalito estaba mirando hacia abajo y él no me estaba mirando a mí, sino que la tormenta había forzado a esta águila a bajar allí. Esta águila estaba saliendo de esta maleza… este matorral… Y yo miré, dije: “Oh, el águila es lo que te excitó. Y ese animalito, parecía que iba a partir a esa águila en pedazos. Así que el águila grande, saltó sobre una rama de esa manera.

38 Y yo pensé: Ahora, ¿por qué Dios desvió mi atención de ese arcoíris, y de ese lobo aullando, y todo lo demás, para algo como esto? Yo pensé: Bueno, Señor, Tú estás en Tu naturaleza, así que yo estaba pasando un momento tan maravilloso, ¿por qué hiciste eso? Yo pensé que lo estudiaría un minuto. Pensé: Bueno, ahora, esa águila, ella es un carroñero y no hay nada bueno en ella. Yo pensé: Bueno, ¿qué está haciendo ella? Había visto a esa gran ave mirándome. Yo pensé: Oh, yo entiendo. Ella es tan valiente, no me tiene miedo. Yo pensé: Voy a probar su valentía.
Yo dije: “Oye, ¿sabes que yo pudiera dispararte?”. Esos grandes ojos grises, acorralada, me miró, miró a esta pequeña ardilla. Ella no estaba asustada. Yo pensé: Oh, Señor, ya veo. Tú quieres a alguien que no tenga miedo.
Ese es el problema con la iglesia hoy: Uds. tienen miedo. Tienen miedo que, al pedir, no recibirán. Esa es la razón por la que Uds. no reciben. No tengan miedo. Pidan, luego crean que lo recibirán, Uds. lo recibirán. Dios se los dará.

39 Entonces yo pensé: Oh, ya veo: la valentía. Yo pensé: ¿Qué la hace valiente? Ahora, tiene que haber alguna razón para hacerla valiente. Y yo dije… yo agarré mi rifle de esta manera; dije: “La voy a asustar”. Y agarré mi rifle como si fuera a levantarlo de esta manera, y ella aleteó esas alas y me miró de nuevo, volteó. Yo pensé: Bueno ¿por qué eres tan valiente? Yo me fijaba en ella: seguía sintiendo sus alas, moviendo las plumas. Oh, ya veo. Dios te dio dos alas, ese es el poder otorgado por Dios, y tú confías en ellas.
Y yo pensé: si Dios le dio al águila dos alas para que salga del peligro, y ella tiene tanta confianza en sus alas, ¿qué debería hacer una iglesia bautizada con el Espíritu Santo? ¿Ven? Allí estaba moviendo sus plumas. Yo pensé: Oh sí, siempre y cuando ella pueda sentir esas alas, está bien, no le tiene miedo a nada. Yo dije: “¡Alabado sea Dios!”. Mientras Ud. pueda sentir al Espíritu Santo moviéndose, los demonios no pueden asustar nada (Eso es correcto), cuando el Espíritu Santo está cerca.
¡Qué maravilloso! No es de extrañar que Ud. pueda mantenerse en pie. No como el Peñón de Gibraltar, sino la Roca de las Edades. Ella se mantendrá después de que el Peñón de Gibraltar deje de existir.

40 Así que, yo pensé, ¿no es eso maravilloso? Bueno, entonces yo dije: “Me pregunto por qué ella…”. Ahora yo dije: “Ahora ese bosque no queda muy lejos y ella sabe que por allí puede escapar”. Antes de que yo pudiera llevar el rifle a mi hombro, y sobretodo poner la mira de mí rifle, ella estaría en ese bosque donde yo no podría dispararle, y lo sabe. Bueno, yo pensé, ¿no es eso maravilloso? Y yo comencé a gritar de nuevo. No sé si yo la asusté en ese momento o no.
Pero, de todos modos, ella miró alrededor un momento. Y pensé: yo te admiro, compañero. Yo no te dispararía. Si tú eres tan valiente, y yo amo esa valentía, y seguro que no te dispararía. Y ella se quedó allí un rato. Después de un rato, solo se dio un pequeño empuje de esa manera, con sus patas. Y ella se cansó de oír a esa vieja ardillita de pino con su: “Chacharear, chacharear, chacharear, chacharear, chacharear, chacharear”. Y yo pensé: Eso es correcto. Me hace pensar en algunas de estas personas de por aquí: “Los días de los milagros ya pasaron. No hay tal cosa como la sanidad Divina. El Espíritu Santo no es para este día. ”Simplemente salte lejos de eso, eso es todo. Eso es correcto. Simplemente aléjese de eso. Váyase lejos.
Y yo me fije en ella… Ahora, ella no hizo demasiados “aleteo – aleteo – aleteo – aleteo – aleteo” con sus alas. Ella solo dio un gran salto e hizo como dos “aleteos”, luego extendió sus alas. Y cuando ese aire venía, nunca movió una pluma. Simplemente sabía cómo elevarse en el aire; siguió elevándose, y elevándose más y más y más y más, hasta perderse de vista.

41 Yo me quedé allí. Lloré como un bebé. Yo dije: “¡Eso es, Señor! No es correr por aquí y correr por allá, y aletear aquí y aletear allá. Solo es: Extienda sus alas de fe en el poder de Dios, y cuando eso llegué, cabalgue hacia arriba. Vuele lejos de este dicho: Los días de los milagros han pasado, no existe tal cosa”. Elévese. No siga tratando de empujar y atropellar, solamente extienda su fe en el poder de Dios. Cuando las olas entren, cabalgue de esa manera. Eso es. ¡Amén!
Entonces un abismo realmente llamaba a otro abismo entonces. ¡Maravilloso! Un abismo llamando a otro abismo. A menos que haya un abismo… Antes de que un pez tuviera una aleta en su espalda, primero tenía que haber agua para que él nadara o no hubiera tenido una aleta ¿Es correcto eso? Antes de que hubiera un árbol que creciera en la tierra, primero tenía que haber tierra para que él creciera allí, o no habría un árbol. ¿Es correcto eso? En otras palabras…

42 Mire, yo leí hace un tiempo donde un niño pequeño se comía el borrador de un lápiz, y se comía el… y se comía el pedal de una bicicleta, un pedal de caucho. Y ellos no podían entender por qué el pequeñito se comía el caucho [goma, hule – Trad.] todo el tiempo. Así que lo llevaron a la clínica y lo examinaron, y el médico dijo: “Pues, su cuerpecito está deseando azufre”. Ahí está, ¿ven? Ahora, el niño había sido sacado de la tierra donde está el azufre, y mientras haya un anhelo de azufre ahí adentro, tiene que haber un azufre que responda a ese anhelo, ¿lo ve Ud.?
Ahora, ¿cuántos de los que están aquí creen en la sanidad Divina? Veamos sus manos. ¿El poder de Dios? Gracias. Vean. Antes de que pueda haber una creación, tiene que haber un Creador para crear esa creación. ¿Es correcto eso? Bueno, mientras Uds. estén con hambre de sanidad Divina y el poder de Dios, tiene que haber una fuente abierta en alguna parte. ¿Es correcto eso?
Si no hubiera sanidad Divina, Uds. no tendrían eso en su corazón. El Creador, Dios, tiene que crear eso en su corazón antes de que Ud. pueda pensar en tal cosa. ¡Aleluya! Entonces, Uds. quieren más de Dios; tienen hambre por más de Dios. Y por el hecho de que Uds. tienen esa hambre es una muy buena evidencia de que hay más de Dios para recibir. Y si Uds. anhelan la sanidad Divina, eso muestra que hay una Fuente de sanidad Divina en alguna parte o esa creación no estaría en sus corazones. ¿Entienden lo que quiero decir?

43 Rápidamente ahora, solo un par de minutos más. ¡Oh vaya, yo simplemente lo amo a Él, eso es todo! Simplemente no puedo evitarlo. Vean, ¡al pensar en eso! Cualquier ruta que Uds. tomen, desde donde quieran partir, Uds. verán a Jesucristo en Su poder. Eso es correcto. Cualquier camino que quieran tomar; dos naturalezas, dos atmósferas, dos señales, dos cosas de las que quieran, ahí está Jesucristo justo en el medio. ¡Amén! Sí.

44 Ahora, vean esto. Yo veo a Simeón, un anciano (un viejo sabio, como ellos los llamaban), pelo largo y blanco, de unos ochenta años de edad, así nos lo han enseñado; y barba larga. Él tenía una reputación. Él era un maestro en Israel. Y trabajaba con la gente en ese entonces, y demás; se pensaba bien de él. Pero un día, el anciano, tal vez, estaba orando en alguna parte, y el Espíritu Santo vino a él y le dijo: “Simeón, no vas a morir… eres un anciano, pero no vas a morir hasta que veas al Cristo de Dios”. Y él anduvo testificando, diciéndole eso a la gente. Ahora, él no tenía miedo de que eso fuera a perjudicar su reputación.
Me puedo imaginar a un individuo diciendo: “Mira a ese anciano. Pues, él está un poco mal de la cabeza, ¿ve?, porque, mira, ya casi está muerto en este momento. Y sin embargo, David buscó a Cristo, y tiempo atrás los profetas buscaron a Cristo, y eso está más lejos que nunca. Aquí estamos nosotros en todo este conglomerado y lo que nosotros somos ahora, y sin embargo, ese anciano dice que él no va a morir hasta que vea a Cristo. Hay algo mal con ese anciano. Él estudió demasiado”.
No, sino que el Espíritu Santo se lo reveló a él. Esa es una buena razón para testificar de eso. ¿Cierto? “El Espíritu Santo así lo dijo”.

45 Ahora, de repente, cuando nació Jesús… Simeón no sabía nada al respecto. Pero hagamos un pequeño drama aquí al final, con su permiso.
Yo me imagino que es lunes por la mañana en el templo. Y oh, qué cosa, la gente venía llegando; había alrededor de dos millones de Judíos en ese momento o más. Supongo, que tal vez, nacían cincuenta o cien bebés, o tal vez más que eso, todas las noches. Bueno, entonces, todas las mañanas habría una fila larga de madres allí paradas con sus bebés, algunas pobres, con tórtolas y otras con pequeñas ovejas, para la purificación y la circuncisión del niño, y todo lo demás, subiendo por el camino para llegar con el sacerdote para ministrar la orden.
Entonces, digamos que es lunes por la mañana ahora. Y, oh, ha habido un gran conglomerado alrededor de la ciudad y de todo, y todos están ocupados y están… todos los templos están llenos. Y Simeón tuvo un poco de tiempo, en el cuarto de oración, para orar un rato. Fue para allá.
Y solo me imagino que él estaba leyendo acerca de Isaías en el capítulo 40, cuando “Todos nosotros nos descarriamos como ovejas”. “Más Jehová cargó en Él el pecado de todos nosotros. Oh, Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. Yo puedo oír a Simeón decir: “Ahora, yo me pregunto quién podría ser más que el Mesías”. Y al mismo tiempo, el Mesías estaba en el templo, en los brazos de su madre.

46 Veamos, avanzando a lo largo de la línea ahora. Yo veo a estas damas elegantes con lindas mantas tejidas, rositas y azul arropando a sus bebés, y los están arrullándo en su mentón [barbilla – Trad.] y demás. Y, oh, cómo ellas estaban caminando. Y había una niña que tenía una mala reputación: ella tuvo un Bebé sin estar casada. Hmmmm. Pertenecía allí abajo por alguna parte de Nazaret. Oh vaya, allí está ella en el templo. Allí está el Bebé, había nacido fuera del santo matrimonio. María sabía a Quién pertenecía ese Bebé. Ella iba caminando con este Bebé. “Mantén tu distancia de ella. No permanezcas cerca de esa persona”.
Eso me recuerda a algunas de estas iglesias media-hermanas de hoy. Nosotros sabemos dónde estamos parados. Yo sé lo que este Espíritu Santo significa para mí: ¡Es la Vida! A mí no me importa lo que piensen los demás al respecto. Vida. Podría hacerme actuar de manera peculiar, eso es para el mundo.

47 Pero fíjense: Ellas mantenían su distancia. “Manténganse alejados de ella”. Ellos… evitándolos. Y cada vez… Ella sostenía al pequeño Bebé en sus manos. El resto de ellos con cobijitas finas, pero Él estaba envuelto en pañales.
Ahora, a mí me enseñaron que esos pañales eran trapos sudados tomados del yugo del cuello de un buey, cuando ellos aran con él. El Bebé nació en un pesebre, así que ellos solo le quitaron los… No tenían ropa para ponerle al pequeño. ¡Ud. habla de ser pobre! Y, sin embargo, era, ¡El Rey de la gloria! Y ellos desenvolvieron este paño sudado y lo envolvieron alrededor del pequeñito.
Y aquí estaba Él, un pequeñito, en los brazos de Su madre, una niñita de unos dieciocho años, veinte, viniendo, sosteniendo a este pequeño Bebé, arrullando, mirando Su rostro. A ella no le importaba. Eso no la sonrojo [ruborizó, avergonzó – Trad.] a ella cuando ellos la llamaron “fanática”, o algo así, o esto o aquello, si ella estaba en desgracia. Ella no le prestó atención; solo siguió adelante. Ella sabía dónde estaba. Ella sabía de qué se trataba todo esto. No hace ninguna diferencia lo que diga el mundo exterior. Recuerde lo mismo con su testimonio, si Ud. ha nacido de nuevo, déjelos que lo llamen fanático. No hay problema. Ud. sabe dónde está. El mundo conoce a los suyos. Dios también conoce lo Suyo.

48 Entonces, aquí viene ella con este Bebé, caminando. Yo puedo ver a la gente pasar, decir: “Me pregunto por qué se están alejando de esa muchachita. ¡Oh vaya! Mírala con esos pañales. ¡Vaya! ese debe ser un niño pobre. Bueno, nosotros somos refinados, así que vamos a una iglesia mejor, y no tenemos que tratar con nada como eso”.
Aquí estaba sentado anciano allí atrás. Oh, él estaba un poco sordo, aquí atrás. Lo puedo escuchar allí sentado leyendo las Escrituras. De repente, el Espíritu Santo… Ahora, vea. Si Dios le dio a Simeón… el Espíritu Santo le dio a Simeón esta promesa de que él no iba a morir hasta que viera a este Cristo de Dios, el Espíritu Santo está bajo la obligación de asegurarse de que él vea al Cristo, entonces. Eso es correcto. Él le hizo la promesa, está obligado. (Espero que Ud. esté leyendo entre líneas aquí… [Cinta en blanco]…
El Espíritu Santo está obligado a cumplir la Palabra. Dios está obligado a Su Palabra. Él ciertamente lo está. Yo estoy obligado a mi palabra, y Ud. estás obligado a su palabra. Y si su palabra no es buena, entonces Ud. tampoco. Si la Palabra de Dios no es buena, entonces yo no puedo adorar a Dios. Porque no creería que existe uno, si Él no respaldara Su Palabra. Esa es la verdad.

49 Así que entonces, yo la veo a ella avanzando. Aquí está Simeón, sentado allí leyendo. Y al mismo tiempo, el Cristo está en el templo. El Espíritu Santo le había dado a él la promesa. El Espíritu Santo lo sabía todo al respecto. Entonces, mire, Simeón está allí sentado leyendo. Entonces Él dijo: “Simeón, ponte de pie”.
Simeón dijo: “Sí Señor”. Él lo colocó allí. “Esa era la voz del Espíritu Santo”, puedo oír a Simeón decir.
“Levántate. Empieza a caminar”.
“¿Hacia dónde, Señor?”.
“Solo camina. Yo me encargaré del resto”.

50 “¿Cómo voy a caminar después de salir de esta camilla?”. Yo no lo sé. Él se encargará del resto. Ud. solo comience a caminar, ¿ve? cuando salga de allí.
“¿Cómo me voy a levantar de la silla de ruedas?”. Yo no lo sé, pero solo siga caminando. Él se encargará del resto.
“¿Cómo voy a recuperarme del cáncer, del problema cardíaco?”. Yo no lo sé. Solo tome Su Palabra y siga caminando. Él se encargará del resto. Vea aquí. Él está obligado a cumplir Su Palabra. Eso es correcto.
“¿Cómo voy a decirle a mi madre, si recibo el Espíritu Santo? ¿A mi papá? Ellos pertenecen a una iglesia diferente”. Simplemente recíbalo. Él se encargará del resto, ¿ven? Ud. no tiene que preocuparse por eso. Él se encargará de eso.
“¿Cómo enfrentaré a mis amigos de la escuela, mis compañeros de juego?”. No se preocupe. Solo siga adelante. Él se encargará de eso, ¿ven?

51 Simeón se levantó. Parte de aquí, sin saber a dónde va, solo va caminando. Pero el Espíritu Santo está dirigiendo sus pasos. ¿No creen Uds. que los hombres son guiados por el Espíritu de Dios? Los que son hijos de Dios son guiados. ¿Es correcto eso? Aquí viene, sin saber a dónde va. Pero él va guiado por el Espíritu de Dios. Él se acerca a esta línea de circuncisión que viene, estas madres. Aquí comienza él a caminar, sin saber a dónde va. El Espíritu Santo lo está guiando. Y el Espíritu Santo lo trajo directamente a esta pequeña madre despreciada, parada allí con este Bebé en pañales.
Puedo escuchar al Espíritu Santo decir: “Este es”.
Él se acercó y tomó al Bebé en sus brazos, lo tomó de los brazos de María, las lágrimas rodaban por su barba blanca. Dijo: “Señor, despides a Tu siervo en paz, conforme a tu palabra; porque mis ojos han visto Tu salvación”.
“Eso es correcto. El mundo lo rechaza, y ese hombre lo ama. Es lo mismo hoy. El mundo rechaza el bautismo del Espíritu y las obras del Espíritu Santo, pero hay corazones hambrientos que están llegando a ello, desplazándose hacia ello.

52 Ahora, vea. El mismo Espíritu Santo… No hay dos Espíritu Santo; sólo hay uno. Y el mismo Espíritu Santo que le dio esa promesa a Simeón es el mismo Espíritu Santo que lo trajo a Ud. hasta aquí esta noche. ¿Es correcto eso? Él le hizo a Ud. venir, hermana, a Ud. hermana, y a Ud., a Ud., a Ud., a Ud., cada uno de Uds. Él les trajo a Uds. hasta aquí. El diablo nunca los llevaría a un lugar como este. Se los garantizo. El Espíritu Santo le trajo a Ud. aquí. Si Ud. cree en la sanidad Divina, entonces el Espíritu Santo le trajo a Ud. a donde está la fuente abierta, tal como Él lo hizo con Simeón. Ud. acogió la promesa de Dios, así como lo hizo Simeón.
Y al mismo tiempo, en el templo, estaba una anciana llamada Ana. Y ella estaba ciega, se nos enseña. Y ella estaba esperando la consolación de Israel. Al mismo tiempo, el Espíritu Santo la tocó. Aquí venía esa vieja profetisa ciega, caminando entre la gente, sin saber a dónde iba. Tal vez ciega aquí, pero ella fue guiada por el Espíritu Santo. Llegó hasta al lado del Niño y alzó sus manos y bendijo a Dios, y todos los que esperaban la consolación de Israel.

53 Si el Espíritu Santo pudo guiar a esa mujer ciega a la promesa de Dios, ¿cuánto más lo guiará a Ud. y a mí a Su promesa?
Ella estaba con la expectativa y esperando la consolación de Israel, ese era el Cristo. Ella esperaba verlo a Él. Simeón esperaba verlo a Él. Y yo espero verlo a Él esta noche. Estoy con la expectativa de verlo a Él. Estoy con la expectativa de ver Su poder. Estoy con la expectativa de ver que algo se haga, porque me prometió que Él lo haría. Eso es correcto. Cualquier cosa que Ud. espere, eso es lo que recibirá. ¿Oramos?

54 Padre Celestial, en el Nombre de Jesús, Tu Hijo amado, como Simeón de antaño lo acogió en sus brazos, que nosotros con brazos fuertes de fe en esta noche, nos acerquemos y lo abracemos, tráelo a Él cerca de nosotros quienes estamos necesitados. Que Él venga a Tu pueblo esta noche. Salva a los perdidos, trae de vuelta a las ovejas errantes extraviadas: vagando por el país, sin iglesia propia, sin lugar a donde ir, como estrellas erráticas; que sepan que deberían estar en la casa de su Padre festejando y cenando las cosas buenas de Dios. Tráelos de regreso esta noche, Señor.
Ese pobre pecador que nunca ha comido en la mesa de Dios, las cosas buenas del Espíritu. Que él se dé cuenta esta noche, y deje ese bote de basura de donde ha comido, y se dirija a la mesa preparada con cosas benditas y santas. Concédelo, Señor.
Que los pobres, enfermos, lisiados y afligidos, con brazos de fe alcancen esta noche y acojan a Jesucristo como su Sanador.
Y ahora, Padre, cuando Él estuvo aquí en la tierra, Tú lo enviaste. Tú le dijiste a Él que debía hacer Tu voluntad; “He aquí que vengo, oh Dios, para hacer Tu voluntad, como en el volumen del libro está escrito de Mí” Y ahora, Él regresó a Ti después de hacer el sacrificio de Sí mismo, para poder traer muchos hijos a Dios.
Y ahora esta noche, Señor, yo, como Tu siervo, junto con estos otros siervos, estamos aquí para hacer Tu voluntad, oh Dios; como está escrito, por Él que dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”. Concédelo esta noche. Y que ese mismo poder que guio a Simeón, a Ana, a Juan el Bautista, a muchos otros y a todos los otros justos, que Él venga y nos guíe a profundidades más bajas y a alturas más altas de Tu amor y poder, porque lo pedimos en Su Nombre. Amén.

55 Discúlpenme por tomar tanto de su tiempo, pero solo siento… ¡Oh, qué buena audiencia de fe!
Ahora, si Ud. viniera esta noche y quisiera ver a Jesús, si Ud. quisiera ver a Jesús, ¿qué tipo de persona buscaría Ud.? ¿Un verdadero erudito? No. Pregúntele a alguien que sabe en qué estaba la escritura original de la Biblia: muy simple, ni siquiera con buena gramática, tal como se usa en la calle, la gente común, ¿ven? Ese es el tipo de persona que Ud. encontraría.
¿Dónde lo encontraría a Él? ¿Con los grandes de la clase alta? Oh no. Allá en el río, entre los pobres, los marginados, quienquiera que lo recibiría. Esos espíritus elegantes, tan religiosos como ellos pueden ser, grandes y bellas sinagogas. Recuerde, eruditos… Bueno, ¿quién podría ganarles en santidad a esos sacerdotes? Si ellos hacían algo mal, eran apedreados. Ellos debían ser santos, sin mancha. ¿Es correcto eso? Estudiosos de la Palabra, pero, aun así, ellos fallaron en ver a Dios. De esa manera es hoy.

56 Ahora, así como Dios tomó… se lleva a Su hombre, pero nunca Su Espíritu. El mismo Espíritu que estaba sobre Elías, vino sobre Eliseo, luego a Juan el Bautista, y está predicho que nuevamente en el último día. ¿Es correcto eso? Dios se llevó a Su hombre, pero… Él se llevó a Su Hijo, pero el Espíritu regresó, ¿ven? El diablo se lleva a su hombre, pero nunca el espíritu. Eso vuelve enseguida, muy religioso. ¿Acaso no dijo Pablo: “En los postreros días habrá hombres amadores de sí mismos, impetuosos, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita?”.
Ahora, todos nosotros estamos aquí. Eso es correcto. El pueblo de Dios está aquí; Satanás está aquí. El anticristo no es un comunista. El comunismo no es el espíritu del anticristo. La Biblia dice en San Mateo el capítulo 24, que, “El anticristo sería tan semejante a lo verdadero, de tal manera que engañaría, si fuere posible, aun a los escogidos”. Eso es correcto. Es religioso. Todo eso está en Apocalipsis 17: sentada sobre una bestia escarlata, y cómo ella tuvo hijas que salieron de ella. Ud. no está ciego, ¿ve? De acuerdo.
Espero un día solo cruzar el país enseñando el Evangelio, de la mejor manera qué sé hacerlo. Pero ahora es orar por los enfermos.

57 Cuando vemos a Jesús parado allí, ¿qué clase de Hombre era Él en ese entonces? Él Era un varón de dolores, experimentado en quebranto. Sin embargo, Él tenía una personalidad… Él podía decirles a ellos cuándo era necesario decírselos. Él tomó unos palos un día… o unas sogas y azotó a todos hasta sacarlos del templo. Entonces, si era necesario, Él lo podía hacer. Luego, si Él lo mira a Ud. y su corazón se derretiría, ¿ven?
Y ahora, ¿cómo lo recibió la gente? Aquellos que se acercaron a Él, (ahora observe) aquellos que se acercaron a Él como un amoroso y bondadoso Salvador, ellos sintieron virtud. A ellos les dijo lo que estaba mal en ellos, qué debían hacer ellos.

58 Pero un día ellos envolvieron Su rostro con un trapo, y le golpearon en la cabeza con un palo y le dijeron: “Ahora, Tú eres un vidente; Tú eres un profeta. Tú sabes lo que las personas están haciendo y todo. Tú les dices allá lo que ellos están pensando y lo que están haciendo”. Ahora, ellos lo golpearon en la cabeza y le dijeron: “¿Ahora dinos quién te pegó?”. Él no abrió Su boca y ni dijo una palabra, ¿ven?
Ustedes han escuchado a estas personas decir: “Déjenme ver que este sanador Divino que vaya a sanar a esta persona, y nosotros lo creeremos”. Solo recuerden que ese tipo esta poseído por el diablo, ¿ven?
Lo primero que hizo Satanás cuando conoció a Eva fue eso. Lo primero que él hizo cuando se encontró con Jesús, dijo: “Si eres el Hijo de Dios… Ahora, Tú tienes poder. Si Tú eres el Hijo de Dios, hazme un milagro aquí para que pueda ver cómo lo haces. Convierte este pan en… estas piedras en pan. Déjame ver que lo hagas ahora, y yo te creeré”, ¿ven?

59 Lo llevó al pináculo del templo y dijo: “Ahora, baja el pie o salta de aquí, allí mismo. Está escrito en las Escrituras. Dios te da las Escrituras para eso”.
Jesús dijo: “No tentarás al Señor tu Dios. Aléjate de mí, Satanás”. ¿Es correcto eso? Él nunca hizo payasadas para Satanás. Él solo hizo la voluntad del Padre.
Ahora vea. Él no reclamó ser un sanador, ¿no es así? Él dijo: “Yo no puedo hacer nada por Mí mismo”. Cuando Él pasó a lado de todos aquellos lisiados y demás, Él nunca sanó a ninguno de ellos. Él sanó a un hombre que tenía una enfermedad, algo así como la próstata o algo como eso, llevaba mucho tiempo con eso. Él dijo: “¿Quieres ser sano?”. Él nunca sanó a ninguno de los lisiados. Y los Judíos lo interrogaron. Él dijo: “De cierto, de cierto os digo. El Hijo no puede hacer nada en Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre”. ¿Es correcto? “El Padre Me muestra qué hacer y Yo voy y lo hago”.
Ahora, si Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos, murió y resucitó de entre los muertos, Él dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”. ¿Cierto? Esa es una promesa.

60 Por supuesto, Uds. saben que estoy haciendo algo. Ciertamente. Yo me estoy bajando de la unción de la predicación a esto, ¿ven? para la sanidad, ¿ven? Volviendo a… que la audiencia se aquiete. Sean reverentes.
Ahora, Él no reclamó ser un sanador, pero Él veía visiones de lo que… Jesús dijo: “Yo no hago nada”. Eso significa que Él no hacía ni una cosa sin que Dios primero se lo mostrara. Ahora, si Ud. quiere leer eso, vaya a San Juan 5:19 y vea si eso es correcto, ¿ven? “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; (¿ve?) Porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente”. Nunca se atribuyó el mérito; Él se lo dio a Dios, ¿ven? Ninguna carne humana puede gloriarse a los ojos de Dios. Entonces Él dijo que Él hacía lo que el Padre le mostraba. Él sabía en dónde estaba el pez, que tenía una moneda en la boca.
Pablo parado, predicando una vez, vio a un hombre que estaba lisiado, o tenía algo mal en él, estaba acostado en una camilla, o en un lecho, o algo así, dijo: “Yo percibo que tienes fe para ser sanado. Ponte de pie. Jesucristo te ha sanado”. Y él se levantó de un salto. Ese es el Evangelio.

61 Ahora, si Jesús regresará aquí esta noche, e hiciera las cosas que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra, si hiciera las mismas manifestaciones… Él llamó a la mujer junto al pozo y dijo: “Dame de beber”.
Ella dijo: “La bomba… el pozo es profundo y tienes…”.
Él habló un momento con ella y Él le dijo… fue directamente a su problema y le dijo: “Ve, trae a tu marido.”
Ella dijo: “No tengo marido”.
Dijo: “Bien has dicho. Porque tienes cinco”.
Ella pues, corrió a la ciudad y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho”. Pues, Él no hizo eso. Él solo le dijo una cosa. Pero si Dios le puede mostrar una cosa, Él puede mostrarle todas las cosas. Así que ella dijo: “¿No es este el Cristo?”.

62 Felipe vino a Él, fue salvó, salió y encontró a Natanael. Le dijo a Natanael: “Ven y ve a quién he hallado; Jesús de Nazaret, el hijo de José.”
Él dijo: “¿Podrá salir algo bueno de Nazaret?”
Dijo: “Ven y ve”.
Entonces, cuando Él, estando de pie en la línea de oración, orando por los enfermos, tal vez… lo que Él hizo con el sesenta por ciento de Su tiempo, o más, estaba orando por los enfermos. Sí, alrededor del ochenta por ciento. Orando por los enfermos
Y quizás Felipe se acercó a Él en la línea… o, Natanael. Jesús lo miró a él y le dijo: “He aquí un israelita en quien no hay engaño”.
“Pues”, él dijo: “¿Cuándo Tú…? ¿Cómo lo sabes?”. (En otras palabras: “Allí está un hombre Cristiano que es honesto”). Dijo: “¿Cómo supiste que yo era un hombre Cristiano y honesto?”.
Él dijo: “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, fue cuando Yo te vi”.
Felipe dijo… o, Natanael dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el Rey de Israel”.
¿Saben Uds. cuál hubiera sido la versión de 1944 de eso? “Eso es telepatía mental, un demonio, un adivino”, algo así, ¿ve? “El ciego guiando al ciego, ¿no caerán todos en el hoyo?”. Eso es correcto. No seamos nosotros como ellos esta noche. Seamos sinceros y recibamos a nuestro amoroso Señor Jesús en nuestros corazones.

63 … [Cinta en blanco]… por supuesto que yo no sabría si Ud. solo pasó por lo que nosotros solíamos tener, la vieja línea rápida, la forma en que la gente simplemente pasa tan rápido, y solamente los pasamos lo más rápido que puedan. Y yo me alegro de que Ud. haya mencionado eso, algo, para que yo puedo lograr un lugar por dónde comenzar a hablar con Ud.
Ahora, en lo que concierne a esta vida, ambos somos desconocidos el uno para el otro. Nunca nos hemos conocido el uno al otro. Pero Dios nos conoce a los dos, ¿no es así?
Ahora, ¿qué pasaría si nuestro Señor Jesucristo, nuestro Salvador, estuviera parado aquí esta noche, vistiendo este traje que Él me dio, y Él estuviera parado aquí, mirándole a Ud…? Ahora, Él conocería su problema. ¿Es correcto eso? Pero ahora acerca de la sanidad, ¿qué cree Ud. que Él diría? Pues, Él diría: “Hija, ¿no crees que Yo te sané cuando morí por ti hace mil novecientos años? ¿Podrías tú aceptar eso?”. Ud. diría: “Sí, yo puedo, Señor”. Bueno, si Ud. puede aceptarlo, entonces tal como Ud. lo crea, así será. ¿Es correcto eso?

64 Pero ahora, siendo el Rey de los profetas, Dios Emmanuel, Él sabría lo que estuviera mal con usted, y cuál sería su problema, y demás. ¿Es correcto eso? Pero, de lo contrario, Él no podría hacer nada por usted. ¿Es correcto eso? Bueno, entonces, si Él ha resucitado de entre los muertos y podría… Si Él pudiera entrar en mi cuerpo y tomar mi voz, ¿podría Él decir lo mismo que diría si Él estuviera aquí en carne? ¿Prometió Él hacer eso? Él lo hizo. Eso es correcto. Eso lo hace el mismo ayer, hoy y por los siglos. Y luego nosotros, los creyentes, podríamos verlo a Él. Él estaría con nosotros, en nosotros, hasta el fin del mundo. Eso es a través de todas las Edades, hasta el fin del mundo. ¿Es correcto eso? Eso lo hace a Él el mismo ayer, hoy y por los siglos. ¿Es eso cierto?
Ahora, Ud. está consciente de que algo está pasando, ¿no es así? Vea, ahora, justo entre Ud. y yo ahora, se encuentra esa luz.

65 Ahora, el sanarla a usted, yo no podría. Esconder su vida, Ud. no podría, ¿ve? Porque todo está en manos de Dios ahora, ¿ve? Eso es correcto. Oh, solemne, mucha pena y mucho peligro. Una cosa, Ud. está extremadamente nerviosa. Ud. tiene suficiente para estar nerviosa. Se está volviendo negro alrededor de donde Ud. está. Oh, eso es… Ud. tiene… es un problema cardíaco. Y eso es….
Pues, el médico la ha desahuciado, Ud. va a morir. Eso fue hace un mes o más. Y él dijo que había… que Ud. tenía dos agujeros, o fugas, o algo así. Él lo llamó de un nombre curioso. Yo simplemente lo escuché mencionarlo cuando lo dijo. Pero hay un nombre raro, sobre…. Pero lo que es, equivale a dos agujeros en su corazón; yo veo que la sangre gotea. ¿Son esas cosas la verdad?
¿Es el mismo Jesús que supo que Felipe estaba debajo del árbol, que pudo verle a Ud. bajo la condición de lo que…? ¿Es correcto eso? ¿Está Él parado aquí? ¿Es Él su Salvador? ¿Es Él su Sanador? Venga acá.

66 Ahora, yo me doy cuenta de que solo soy un hombre, hermana. Pero ahora, mientras eso está aquí… Yo soy su hermano y el siervo de Dios, ¿ve? Ahora, el poder de sanidad, ciertamente, está aquí, ¿ve? Pero yo solo puedo hacer con eso, si Él me lo permite. Yo voy a pronunciar una bendición para que Ud. viva y no muera. Y yo… ¿Le dará Ud. alabanza a Dios?
Nuestro Señor Jesús, yo pongo mi mano sobre esta mujer y pido que se le sea perdonada la vida. Y esto que los doctores no pudieron hacer, que el poder del Dios Todopoderoso lo haga, en el Nombre de Jesucristo. Yo la bendigo, mi hermana, para su sanidad en el Nombre de Jesús, el Hijo de Dios. Amén.
Ahora, me escribe su testimonio. Dios le bendiga.

67 El Señor sea bendecido Ahora, antes de que la unción me lleve hasta que yo no sepa dónde estoy, ¿cuántos creen que Jesucristo está aquí ahora? Ese es el mismo Jesús. Ahora, ese es Su poder. Esa es Su maravilla que nosotros dijimos que Él haría.
Ahora, sean reverentes, en todas partes. Estén con la expectativa que Dios haga por Ud. lo que Él hizo por ella. Solo créalo, es todo lo que tienen que hacer.
Ahora, sigan orando por ahí. Simplemente créanlo y vean si el Espíritu Santo no puede salir a través de la audiencia que está allí y sanarlos en el lugar en el que se encuentren, en las gradas o donde sea que se encuentren. Simplemente crean, eso es todo lo que les pido que hagan.

68 Venga, señora. ¿Cómo está Ud.? Desde luego Ud. está consciente de que algo está cerca. Pero nosotros somos desconocidos el uno para el otro. Yo no la conozco a usted. Yo nunca la he visto en mi vida, hasta donde sé. Supongo que Ud. nunca me conoció antes. No. Entonces nosotros nunca nos hemos visto antes. Esta es la primera vez en la vida en que nosotros nos encontramos cara a cara. Pero el Señor la conoce a usted, y Él me conoce a mí.
Ud. es una creyente Cristiana, porque su espíritu se siente tan bienvenido. Y sé que este es el Espíritu Santo que está aquí. Y sé que Él le da la bienvenida a usted.
Ahora, si Jesús nuestro Salvador, siendo el Salvador de ambos, y Dios el Padre de ambos, entonces nos convertimos en hijos de Dios. Entonces nosotros estamos aquí para ayudarnos unos a otros. Y si Dios me ha enviado para que la ayude a usted, entonces yo debo hacer lo que Dios me dice que haga. Entonces yo le pido a Ud. que crea en Él y crea que Él me envió con un don Divino, solo para hacer fe para usted.

69 Ahora, si nosotros nunca nos hemos visto antes, pues, tendría que haber alguna forma de… si Él me dijera algo acerca de usted. Si yo, probablemente cuando eso me impacte, sigo hablando con usted, esto solo seguiría hablando. Pero solo es algo… Por ejemplo, si Ud. está enferma, o si hay algo mal es usted, si Ud. ha hecho algo mal, si Él simplemente lo dice y se lo hace saber a usted, Ud. estaría dispuesta a aceptarlo, ¿no es así?
Le puedo decir, antes de que suceda algo, que Ud. realmente es una creyente. Su problema: Ud. está muy nerviosa. Y eso se debe al momento de la vida que está viviendo, la menopausia. Esa es la edad de una dama. Pero… Disculpe. Algo pasó. Ud. ha tenido un accidente. Yo vi un palo o algo que le golpeó a Ud. en la cabeza, ¿no es así? ¿Es correcto eso? Y eso le ha causado hemorragias dentro de la cabeza. ¿Es eso cierto? Venga acá.
Oh, Jesús, Hijo de Dios, yo bendigo esto, mi hermana, por su sanidad. Y ahora, enemigo, déjala. Yo reprendo este tumor. En el Nombre de Jesucristo, que salga de ella y que ella sea sanada para Tu gloria. Yo la bendigo, mi hermana, para la sanidad de su cuerpo. Dios le bendiga ahora Vaya regocijándose.

70 Tengan fe. No duden. Solamente mantengan la fe, sigan creyendo. Ahora, seamos reverentes, y solamente creamos con todo nuestro corazón ahora. Ahora, sean tan reverentes ahora.
¿Cómo está, señora? Yo digo, ¿cómo está? Nosotros somos desconocidos, me supongo, el uno para el otro. [La mujer habla con el Hermano Branham] Sí señora. Ud. estuvo en mi servicio, ¿dónde? [“En Evansville”] Disculpe. Yo no tengo problemas de audición, pero es solo… Ud. puede entender. Hace unos cinco o seis años. Oh sí. Él vino de, creo, de St. Louis, estuvimos allí una noche. Sí. Sí, Von Huesen, eso es; ese era el Hermano Von Huesen. Ellos tenían el mismo lugar, creo, yo estuve allí el otro día, allá, hace unas semanas o… ya veo.

71 Bueno, entonces, Ud. y yo somos desconocidos el uno para el otro, sin conocernos el uno al otro. ¿Pero cree Ud. que Jesucristo ha resucitado de entre los muertos? ¿Y cree Ud. que puede… por gracia soberana y elección, que envía gente aquí a la tierra y los aparta para predicar el Evangelio y hacer diferentes obras para Él? Usted lo cree, ¿verdad? Entonces, si nunca nos hemos encontrado en la vida, y si Dios dijera algo que estuviera mal en usted, usted sabe que yo no tengo forma de saberlo. Bueno, tendría que provenir de algún recurso Sobrenatural. ¿Cierto? Entonces, ¿lo aceptaría como Dios? Mire, Ud. tendría que hacerlo. Gracias.
Vea, es solo… Estoy tratando de sentir como lo está abordando. ¿Entiende lo que quiero decir? Porque es según cómo Ud. lo considere. No yo. Pero Ud. debe respetar lo que yo estoy diciendo o esto simplemente no pasara, ¿ve? Es solo como Ud. aborda a Dios. Esa gente… esa mujer tocó Su manto una vez y ella sanó. Pero otro lo golpeó en la cabeza y todo lo demás, ellos no pudieron sentir ninguna virtud. Es la manera en que ellos se acercaron a Él.

72 Sí. Ahora, la señora se está abriendo frente a mí, pero hay algo… yo veo que ella tiene… es un problema de vesícula biliar. Está en ella… está en su lado derecho. Y ella tiene… Hay algo mal en la garganta. ¿Es correcto eso? Y luego, también, yo la veo a Ud. cuando se pone de pie con ropa… Ud. tiene un crecimiento, y ese crecimiento está en el hombro derecho. ¿Es correcto eso? ¿Es eso…? ¿Fue eso verdad?
Ahora, lo que le habló a usted no era yo. Esa era mi voz, pero yo no lo estaba operando, porque yo no sabría qué decir. No. Pero era otra voz… era mi voz, pero algo estaba hablando con mi voz. ¿Es correcto eso? ¿Cree Ud. que ese fue Dios? Entonces venga acá.
Amado Padre Celestial, en el Nombre de Jesús, Tu Hijo amado, yo pido por la sanidad de mi hermana. Y yo la bendigo ahora, y condeno al enemigo, y yo la declaro sana. En el Nombre de Jesús, el Hijo de Dios. Amén.
Yo la bendigo, mi hermana, en el Nombre de Jesús para su sanidad. Amén. Dios le bendiga, mi hermana. Vaya, sea feliz, regocijándose. No dude. La Biblia dice: “Ve y no peques más (eso es incredulidad), para que no te venga alguna cosa peor”.

73 Ahora, sea muy reverente. Solo siga orando, [palabra poco clara]. Eso se ha parado encima de Ud. dos veces esta noche, ¿ve? Ahora, tenga fe. Yo sé cuál es su problema, pero yo no puedo decir exactamente qué es. Estaba sobre la otra dama, también, pero quiero verla a usted sanada, ¿ve? Entonces puedo decirle a Ud. que eso es un “ASÍ DICE EL SEÑOR”.
Ahora, sean reverentes por todas partes, por favor. Miren, cada persona es un espíritu. Mientras Ud. se mueve, eso… Solo créanme. Solo permanezcan en silencio, Uds. saben, solo sean tan reverentes como les sea posible.
De acuerdo. Dejen que el paciente venga.

74 La fe se está moviendo por todas partes. Ahora, sean muy reverentes. De acuerdo. ¿Cómo está Ud. señor? Ud. es un creyente. Ud. ya está ungido. Pero nosotros somos desconocidos el uno del otro, unos perfectos desconocidos, sí señor. Yo no sé nada de usted. Hasta donde yo sé, yo nunca lo he visto a Ud. en mi vida. Sino que solamente Dios lo conoce; yo no. ¿Alguien aquí conoce al hombre? ¿Alguien en el edificio conoce al hombre, lo conoce?
De acuerdo. Entonces aunque nosotros seamos desconocidos el uno para el otro, mi hermano, y nosotros no nos conocemos, y Dios nos conoce a los dos. Que Él nos ayude. Que Él me ayude como Su siervo, para ayudarle a usted, su siervo. Porque nosotros dos queremos vivir; nosotros queremos servir a Dios. Nosotros queremos hacer todo lo que nosotros podamos hacer por el reino de Dios. Sí señor.
Ahora, el hombre me está dejando. Ud. ha sido sanado, y eso fue… pero Ud. no estaba en una plataforma. Ud. estaba sentado en una audiencia. Y su esposa estaba siendo sanada en la plataforma. Y eso fue en algún lugar… ese era el Hermano Bosworth parado a mi derecha, sonriendo. Ese era el hermano Dilbert. Fue en Evansville, Indiana. Esa fue la verdad. ¿Fue eso verdad?
Aquí, esto se está moviendo de nuevo; solo un momento ahora. Ud… Oh, eran úlceras que Ud. tenía. Y Ud. está parado ahora por un hombre mayor; ese es su padre, y él no está aquí, y él tiene problemas renales. Vaya a casa, póngale las manos encima y crea en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios.

75 ¿Cómo está Ud.? Ahora, todos, solamente sean reverentes. Yo no estoy fuera de mí. Yo solamente tengo que orientarme, ¿ve? Las visiones son algo… Uno está en otro mundo. Y ahora, yo no puedo ver más allá de la audiencia, y tengo buena vista. Pero solo se ve como… yo sé que puedo escuchar a la gente. Yo puedo escuchar a la gente Y parece que es como una neblina amarilla colgando aquí. Nunca lo sabrán hasta que nos encontremos en el juicio.

76 Este es el paciente, ¿no es así? ¿Este es el paciente? Venga acá. Supongo que somos desconocidos, señora; no nos conocemos. Somos perfectos desconocidos. Pero solo Dios sabe. Y yo sé que Dios puede revelar y puede hacerme saber cuál es su problema… Yo no puedo sanarla a usted, solamente obedeciéndole a Él, imponiéndole las manos… Jesús dijo: “En mi Nombre echarán fuera demonios; sobre los enfermos pondrán las manos…”. ¿Es correcto?
Veo una mesa larga blanca. Hay alguien… hay médicos, hay algo sobre la espalda; es un… es un… Su… Oh, son cálculos renales en la parte posterior, y ellos están queriendo operar de inmediato. ¿Es correcto eso? Bueno, Cristo puede operarle ahora mismo. Si Ud. lo cree, y Él se lo quitará ahora. Venga aquí solo un momento.
Bondadoso Padre Celestial… [Palabras inciertas]… la mujer sea sanada. Que estas piedras se vayan… [Palabra incierta]… se puede ir a casa y ser sana [palabras confusas] en el Nombre de Jesús. Amén.
¡Alabado sea el Dios vivo! Tengan fe. No duden.

77 Venga, señora.
¿Quiere recuperarse de esa sinusitis? ¿La señora que está sentada allí? ¿Cree Ud. que Cristo puede sanarla? ¿Con todo su corazón? Si Ud. quiere aceptar su sanidad, póngase de pie. Diga: “Yo lo acepto”. Dios le bendiga. Vaya a casa y sea sanada.
Ahí está Él. Alabado sea el Dios viviente. ¿Quiere recuperarse de ese problema de próstata, el que sentado al final de la fila, señor? ¿Cree Ud. que Jesucristo le sanará? ¿Puede escucharme Ud.? Ud. estaba parado allí orando, ¿no es así? Póngase de pie. Jesucristo le sana del problema de la próstata. Vaya a casa y sea sano.
Había dos hombres allí de pie; uno con un traje gris, uno marrón. Un hombre sentado aquí, en algún lugar como ese; con la misma cosa; Ud. está sanado Vaya a casa. Cristo le sana.

78 ¿Cree Ud., hermana? ¿Con todo su corazón? ¿Cree Ud. que yo soy Su siervo? No es que yo tenga que hacer algo, hermana. Él me dijo: si logras que la gente te crea.
Yo dije: “Ellos no me creerán”.
Él dijo: “Toma su mano y diles lo que está mal en ellos”
Yo dije: “Bueno, entonces, ellos…”.
Él dijo: “Se te darán dos señales, como le fueron dadas a Moisés para realizar un milagro, dos milagros”. Y Él dijo: “Por esto ellos creerán”.
Y yo dije… Él dijo: “Tú sabrás lo que les pasa a ellos. Conocerás los mismos secretos de su corazón”.
Yo dije: “¿Cómo va a venir esto?”.
Dijo: “¿No conoces las Escrituras? ¿Acaso no prometió Jesús de Nazaret esto?
¿Cree Ud. eso? Esa es la razón por la que le pregunté si me creía. No me crea como siendo Él, sino que crea que Él me envió a ayudarle. ¿Lo cree así? Entonces vaya, coma su cena. Su problema estomacal le ha dejado entonces.

79 ¿Cree Ud. con todo su corazón? Tenga fe en Dios. ¿Sabe que puede ser sanado de la diabetes? ¿Lo cree? ¿Acepta Ud. su sanidad? Vaya a casa en el Nombre de Jesucristo y sea sano.
¿Cómo está, hermana? ¿Cree Ud. que Dios le sanó de ese problema femenino? ¿Lo cree Ud.? De acuerdo. Dios le bendiga. Vaya y crea.

80 Muy bien. Venga, señora. Sea reverente. Nuestro Señor está aquí. Ahora, dos demonios se gritan el uno al otro. Sea reverente. Viniendo de esta dirección. Hay algo mal en su espalda, ¿no es así? ¿Es correcto eso? Ud. también lo tenía, ¿no es así? Póngase de pie, señora. Ambas están sanadas, ahora; pueden irse a casa y ser sanas. Jesucristo las ha sanado a las dos. Digan: “Gracias a Dios”.
Muy bien. ¿Quiere recuperarse del problema del corazón? ¿Acepta Ud. su sanidad de Jesucristo? Dios le bendiga, mi hermana, y que sea sanada en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga.

81 Venga, señora. ¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Es Ud. creyente? ¿Cree Ud. que yo soy Su profeta…Su siervo? Tiene que combatir la cosa más malvada que existe. Alrededor del ochenta por ciento de esta audiencia sufre con la misma cosa. Está llegando de toda la audiencia. Permítame mostrarle. Voltee su rostro de esta manera. ¿Cuántos en la audiencia están sufriendo con nerviosismo? Levanten su mano, ¿ve? Ud. tiene sensaciones muy extrañas, está temerosa, preocupada, molesta, Ud. piensa que va a perder la cabeza. Satanás le dijo que le estaba pasando eso, pero él mintió. Ud. está sanada ahora. Vaya a casa y sea sana en el Nombre de Jesucristo.
Desde que yo [palabras poco claras], vaya a casa ahora y haga lo que Ud. desea. Dios le bendiga. Está sanada, vaya a casa gritando alabando a Dios.

82 Venga, señora. ¿Cree Ud.? Yo quiero hablar con Ud. por un momento. [El Hermano Branham le habla en voz baja a la dama.] ¿Es esa la verdad? Yo solo… Ahora, la audiencia… no hay nada malo con la dama, nada en lo inmoral y cosas; ella es una buena dama. Pero esto es algo que yo no podría decir ante una audiencia. Y solamente Dios conoce a la mujer. ¿Es eso correcto, señora? ¿Es esa la verdad? Solamente Dios estaba allí con usted, ¿es eso correcto? Cuando eso pasó. ¿Es correcto eso? Ahora Ud. se va a poner bien. Dios le bendiga. Permítame imponer manos sobre usted, solo un momento. En el Nombre de Jesucristo yo reprendo al maligno, déjala. Amén. Dios le bendiga.
Tuvo una sensación extraña hace un rato cuando hablé de esa señora aquí con ese problema de espalda, ¿no es así, señor? Uh huh. Sentado con su camisa abierta allí, sentado allí. ¿Es correcto eso? Sentado, allí mismo. Sí. Ud. también fue sanado de la misma cosa. Ud. tenía un problema de espalda. Ud. fue sanado. No se lo pude decir, porque yo no podía llegar hasta Ud. en ese momento.
¿Qué piensa, sentada allí, señora, orando? ¿Quiere deshacerse de esa artritis? Sentada justo aquí abajo. ¿Quiere deshacerse de la artritis? ¿Es así? Sí. Aja….

Mensaje extraido de Messagehub