OBRAS DEL MENSAJE


Expectación
Phoenix, Arizona, E.U.A.
54-0228A
1 Gracias, Hermano Ballard. Buenas tardes, amigos. Me es un gran privilegio estar en Phoenix, el valle del sol, en esta tarde, predicando sobre el Sol, H-i-j-o, Jesucristo. [En el inglés, las palabras “sol” e “hijo” suenan igual. —Traductor]
Y así que he pasado mucho tiempo en la espera, y he estado en muchos lugares desde la última vez que los vi, a través de mares y sobre las aguas. El Señor ha hecho tantas cosas maravillosas que… Oh, desearía que tuviéramos solo una pequeña eternidad aquí para hablar al respecto.
Pero estamos esperando regresar aquí a Phoenix y llevar a cabo la misma cosa aquí que Él hizo allá y que hizo aquí antes, y esperando un gran tiempo en el Señor.
2 Yo estaba supuesto a estar en la India este mes, por una revelación… o, una visión, más bien, del Señor, Él me dijo que fuera en Septiembre, mientras… Ellos me preguntaron y yo tenía unos días desde ahora hasta mediados de agosto, y los hermanos que están aquí me llamaron y me escribieron una carta, así que les devolví la llamada y les dije que teníamos tiempo. Así que lo programaron.
Estamos felices de estar aquí, de ver a este excelente grupo de gente que está aquí en la plataforma, y a todo este grupo excelente de hombres. Noté muchos de los nombres en el papel que me dieron de los pastores que están cooperando —y de los otros que están con nosotros — y estamos muy, muy felices de saludarlos a todos en el Nombre del Señor Jesús.
Y pienso que llegué a Phoenix justo en el momento correcto. Es hermoso. El desierto apenas está comenzando a florecer. Allá en mi región hace un frío terrible.
3 Anoche en donde me estaba quedando, dijeron: “¿Tuviste frío?”. Tenían cobertores y cobijas.
Tengo a mis dos pequeñas esquimales conmigo, mis niñitas. Yo dije: “Sí, por poco nos asfixiábamos. Abrimos las ventanas y quitamos todo los cobertores de la cama”. Dije: “Arriba en el Norte, es solo un poquito más helado, y aquí sentimos como si estuviéramos en medio del verano”.
Ellos dijeron que habían pasado una noche muy fría anoche. Y yo pensé: “¡Vaya!
En verdad que me gustaría que fueran al Norte, pero me temo que sería mejor que se vistan con ropa bastante gruesa cuando vengan, porque hace frío. Acabo de escuchar que allá arriba en mi región hoy está con cuatro pulgadas [10 cm. Trad.] de nieve. Así que es un poquito diferente. Ojalá todos ellos estuvieran aquí en esta hermosa región soleada donde estamos en esta tarde.
4 En cualquier caso, lo principal es Jesucristo, el Hijo de vida, brillando en nuestras almas, dándonos esta eterna esperanza que tenemos en Él. Y esperamos ahora durante estos ocho días siguientes, estar solo llenos de la presencia de Dios. Y Dios quiere hacerlo más de lo que nosotros queremos que Él esté aquí. Él está más ansioso de vernos bendecidos, de lo que seremos bendecidos. Piénsenlo.
Ahora, solo hay una cosa que nos impedirá ser bendecidos entonces. Somos nosotros mismos. Si le estorbamos el camino a Dios, Él no puede… detiene la corriente, ¿verdad? El agua se desvía a otra parte. Así que solo quitémonos del camino, y vaciémonos y digamos: “Ahora, Señor Jesús, solo entra Tú, toma el control”. Luego vean lo que sucede. Entonces tendremos lo mucho más abundante, sobre todo lo que podríamos hacer o pensar. Sí, Señor. Dios nos lo dará.
5 Tengo muchas cosas que decirles sobre el extranjero, despuesito en los servicios. Y cómo el Señor nos bendijo en aquel lugar, y en las grandes reuniones que vienen: en una visión, lo tengo escrito aquí en la Biblia. En el momento que se los dé, quiero que traigan un pedacito de papel y lo escriban, y vean si no sucede justo palabra por palabra, de la manera que está aquí escrito, lo que Él dijo. Va a hacer maravillosa, algo maravilloso. Y días grandiosos están por delante de nosotros.
Y un gran día del cual estamos pensando es el rapto, cuando todos subiremos a casa. ¿No será ese un gran día? ¡Vaya! Y luego no tendremos ni siquiera… jamás una oración por los enfermos, ni predicación para los pecadores. Será un jubileo. Estoy tan contento de tener el seguro de estar allá, ¿ustedes no? Sí, señor.
6 Yo dije seguros. Bueno, está bien, me imagino: Seguridad o seguros, cualquiera de los dos.
Había un agente que vino a mi casa no hace mucho, y él dijo: “Billy, me gustaría venderte unos seguros”.
Yo dije: “Oh, yo tengo bastantes seguros”.
Y él dijo: ¿Con cuál compañía lo tienes?“.
Yo dije: “Bueno”, dije: “Jesucristo”.
Y él dijo: “Oh”, él dijo: “Esas cosas están bien”.
Yo dije: “Bueno”, dije: “Bendita seguridad, Jesús mío es. Oh, qué anticipo de gloria Divina”.
Y él dijo: “Eso está bien, Billy, pero”, dijo: “No te pondrá allá arriba en el cementerio”.
Yo dije: “Lo sé. Pero me sacará. No estoy preocupado de entrar allí”. No estoy tan preocupado de entrar allí, es de salir. ¿Es eso correcto?
7 Yo quiero decir, como Pablo de antaño: “Yo lo conozco a Él en el poder de Su resurrección”. Y cuando Él llame de entre los muertos, yo quiero salir. Hay un gran canal oscuro puesto delante de cada uno de nosotros… o, una puerta. Cada vez que nuestro corazón late, vamos un latido más cerca de eso.
Pero hay una cosa: cuando lleguemos allá, no entramos como un cobarde. Solo… Cuando llegue mi tiempo, quiero arroparme en el manto de Su justicia; entrar allí, sabiendo esto: “Yo lo conozco en Su resurrección”.
Con razón cuando Pablo se estaba muriendo dijo: “Pues, muerte, ¿dónde está tú aguijón? Sepulcro, ¿dónde está tu victoria? Él dijo: ”Pero gracias sean dadas a Dios que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo“. Oh, esa clase de esperanza reposa en cada uno de nosotros.
Ese día cuando todo lo viejo vuelva a ser nuevo, y los bebés lleguen a ser personas de una edad normal… ¿No va a ser maravilloso? Sin angustias, tristezas, o nada. Gracias sean dadas a Dios.
8 Ahora, queremos que oren mucho esta semana. Solo oren. Solíamos cantar un cantito, un canto de jubileo, y el pastor… cuando yo era pastor de una iglesia. Algo como esto:
Oren, oren…
La única manera de alcanzar terrenos más altos,
Oren, oren, la oración de fe,
Hará bajar las bendiciones de Dios.
Y eso es cierto, ¿no es así? Se requiere de una oración de fe para hacer bajar las bendiciones de Dios.
9 Y ahora, comenzamos en Chicago hace unas semanas… hace tres semanas. Y vinimos directamente de Chicago a Wood River, luego en Wood River una noche, y en Hot Springs. Y la siguiente noche en Shreveport. Dos noches después viniendo para acá. Y luego comenzando aquí durante estos ocho días. Y regresar directamente a Columbus, Ohio en el coliseo allá, en una gran reunión con cuatrocientos y tantos pastores patrocinadores.
Después nos vamos de allí de regreso a Louisville, Kentucky, hasta arriba a Canadá, a la parte de Des Moines, Iowa. Y después de allí a Nueva York, y luego a Durban, Sudáfrica, India, Bombay, Calcuta, arriba a Palestina, Luxemburgo, Frankfurt, París, Londres, luego otra vez a casa. Solo viajando para nuestro Señor Jesús. Estamos creyendo en el Señor para que nos dé medio millón de almas en esta próxima gira, para la gran causa de Jesucristo y las iglesias del Evangelio Completo del mundo.
10 Creemos que Dios lo hará. Y simplemente estoy positivo que Él lo hará.
Si no me equivoco, ¿es esta la Hermana Waldorf sentada aquí? Solo que no la he visto en tanto tiempo, estaba fijándome alrededor para ver si había gente que pudiera reconocer. Y pensé que la reconocí a usted.
Usted era una persona muy enferma la primera vez que vine a Phoenix, Hermana Waldorf. Recuerdo que ella yacía… alguien vino a mí y me dijo que tenían a alguien muerto en el edificio. Fue en una pequeña iglesia hispana por aquí, creo que fue.
Bueno, de eso han pasado ocho años, me imagino, Hermana Waldorf. Hace siete u ocho años, en cualquier caso. Siete años. Ella se ve un cadáver bastante vivo, ¿no es así? Sí, señor. Sí, señor.
Y la única cosa en ella que alguna vez morirá, es ese cuerpo. ¿Es eso correcto?
11 ¿Es este el Hermano Outlaw sentado aquí? Eso pensé. Solo estaba viendo a quién podía… Creo que fue enfrente de su casa, donde sucedió, Hermano y Hermana Outlaw allí. Sí, señor. Bueno, eso está bien.
Yo tengo uno de sus discos. Creo que de Ud. y su esposa cantando “Cielo”, creo que es, el pequeño disco grabado…o, alguien de su iglesia, uno de ustedes. Lo toco todo el tiempo. Cuando me siento muy solo, quiero escuchar de esa buena música pentecostal intensa y antigua, voy y pongo esa.
12 Le tenemos que dar a la gente pentecostal crédito por una buena cosa—por muchas cosas—pero una buena cosa, es por esos buenos cantos chapados a la antigua. Simplemente lo lleva a uno a algún lugar en la cuarta, quinta, sexta, séptima y octava dimensión: donde sea el lugar donde Dios vive.
Si fallo en ver a alguien que conozco de aquí de la iglesia, pues, perdónenme porque no soy muy bueno en recordar rostros, pero sí que los amo a todos. Y espero que Dios les bendiga y prospere. Él lo ha hecho conmigo y estoy muy agradecido.
La última vez desde que los vi, por supuesto Uds. sabían de mi problema: que yo me quedaba mucho tiempo en la línea de oración, bajo visiones. Y estuve inactivo durante ocho meses. El Señor Jesús me sanó; y nunca he pesado más de ciento veintiocho libras [58 Kg. Trad.] pienso, mi mejor peso. Ahora peso ciento sesenta [72 Kg. Trad.]. He subido un poquito.
13 Bueno, estoy agradecido y solo vigilo las reuniones con más atención. Y no llego… no voy tan duro. Sentía como si toda la carga estaba sobre mí, así que me di cuenta que Dios tenía a otros haciendo lo mismo. Así que estarían haciendo lo mismo. Intentamos hacerlo muy a prisa algunas veces y cometemos un error al hacerlo.
Ahora, el hermano aquí, el Hermano Ballard, yo estaba hablando con él. Él es uno de los que están en el comité. Y como que me gusta la manera como él organiza la reunión. Me gusta eso. Que es interdenominacional, todos están invitados y… Igual como el tercer pozo que Jacob cavó, dijo: “Hay lugar para todos nosotros”. Así que él dice… eso es muy bueno. Así que eso es…
14 Queremos que inviten a sus vecinos para que salgan. Y voy a llamar al hermano Schuller y le diré yo no he venido aquí para ser su competidor. Él está llevando a cabo una reunión aquí en la ciudad, y yo no sabía hasta que llegué aquí. Y me vine a dar cuenta que tienen dos semanas de reuniones, creo que él dijo. Y luego él solo se quedó una tercera semana. Probablemente él tampoco sabía que yo venía en ese momento.
Entonces, no estamos aquí para competir el uno con el otro. Estamos aquí para ser siervos de Dios para la gente. Eso es correcto. Eso es lo que… Estoy seguro de que el hermano Schuller siente lo mismo. Nunca lo he conocido. Mi madre lo conoció cuando él estuvo en Louisville, Kentucky. Un muy buen hermano Cristiano. Así que estamos felices de que esté teniendo una buena reunión.
15 Y así que dicen que el Hermano Roberts se acaba de ir de aquí con doce mil de audiencia. Dijeron que el Hermano Schuller podía sentar a unos tres mil, y nosotros probablemente podemos sentar a mil, o mil quinientos, y así que hay suficiente espacio para traer a los pecadores, y a los enfermos y afligidos, ¿no es así? Están por todos lados.
Y tengamos simplemente una reunión chapada a la antigua que sonará de un lado al otro lado de este valle, para la gloria de Dios. Eso es correcto. Jesucristo el Hijo de Dios, para que descienda en Su gran presencia augusta y bendiga todo este valle y cierre cada cantina y, vaya, que vuelva todas estas rutas de pecado en unas reuniones chapadas a la antigua a través de toda esta ciudad, y un “¡Gloria a Dios!” por todas partes. Sí.
16 Si tenemos que ir a la cárcel, sería algo bueno si ese fuera el caso, ¿verdad? Necesitamos otra vez unas de esas reuniones chapadas a la antigua, como… Pablo y Silas, creo, los metieron a la cárcel una noche y… Allá, habían echado fuera un pequeño viejo espíritu maligno de un adivino y ellos lo metieron a la cárcel. Ellos solo oraron hasta que la cárcel cayó. Eso es bastante bueno, ¿no es así?
Se fue a Éfeso y encontró a un montón de gente Bautista en aquel lugar, necesitaban el Espíritu Santo. Y ellos recibieron el Espíritu Santo y simplemente tuvieron un gran tiempo. Así que eso es… No tendremos que ir a Éfeso para encontrar eso, ¿no es así? Yo creo que lo recibiremos aquí en Phoenix, ¿no lo piensan igual?
Así que oren, y yo oraré, y solo haremos lo mejor que podamos esta semana para la gloria de Dios.
17 El hermano me dijo anoche, puesto que lo llamé… Normalmente en las reuniones, es un… repartimos… El Sr. Baxter o el Sr. Bosworth o uno de los administradores, ellos predican en los servicios cuando yo estoy… La mayoría de nuestros servicios siempre han sido servicios de sanidad. Así que nosotros…
El Sr. Baxter está en Canadá por el momento. El Sr. Bosworth está en la Florida. Y se están preparando para el extranjero y así sucesivamente. Mi co-ayudante, el Sr. William Paul Branham, mi muchacho, estamos juntos, viajamos juntos y solo trabajo evangelístico. Así que el Señor no lo ha llamado a predicar todavía, así que su padre tiene que hacer lo mejor que puede en estas reuniones, para llevar a cabo el servicio.
18 Entonces, le dijimos a los hermanos mientras organizábamos estas reuniones que las programaran solo bajo, bueno, solo servicios evangelísticos. Logramos eso en uno o dos servicios, y solo teniendo servicios de predicación cada tarde a las dos en punto.
Y luego cada tarde a las siete y media u ocho, pues, venimos y predicamos el Evangelio y solo tenemos oración congregacional para la gente de los enfermos, porque ellos van a entrar. Llamando a los pecadores al arrepentimiento y gente sin el Espíritu Santo para que venga y nazca de nuevo.
Y encontramos que eso tiene bastante éxito alrededor de las partes del país. Y luego cuando llegamos a nuestra última reunión en Wood River, hicimos el llamamiento al altar esa noche, y la gente simplemente se juntó alrededor del altar pero cuando comencé a salir, había aproximadamente, oh, me imagino, trescientos o cuatrocientos en el altar buscando salvación. Y luego cuando salí estaban mil quinientos o más parados en la línea para que se orara por ellos.
19 Por lo tanto, tuvimos que modificarlo allí, así que lo arreglamos y dejamos que los pastores, y los ministros que están cooperando, se turnen para tener los servicios de la tarde. Y los servicios de la noche, tienen listos los preliminares. Y yo vengo y hablo un rato, y luego tenemos las líneas de oración para los enfermos.
Casi todos conocen el calibre de las reuniones: es por visión. Y las visiones son… Es un poquito diferente que solo estar predicando, y luego continuando y teniendo la oración congregacional. Es entrando a otra esfera por un don Divino.
Y me tengo que mantener más como no me gusta estar, sino más como un aislacionista, apartado de la gente, y quedarme a solas y orar, y dejar de comer, y entrar en el edificio bajo la unción de eso. Hablar unos cuantos minutos y llamar la línea.
20 Ahora, eso es algo que ha sido parte de mi ministerio. Por supuesto, me doy cuenta que no hay nada que pueda sanar a una persona. Porque no hay nada en ningún hombre que pueda sanar a otro, ¿ven? todo es… Cada persona en el mundo ya está sanada. No hay uno que no haya sido ya sanado. No hay un pecador en el mundo que no haya sido ya salvo.
Jesucristo, cuando Él murió en el Calvario, pagó el precio allí mismo. Eso es correcto. Ahora lo único que tenemos que hacer es mirar allá, y aceptarlo, ¿ven? aceptarlo.
Ahora, Ud. dice: “Bueno, yo fui salvo hace dos años”. No. Usted fue salvo hace mil novecientos años; Ud. solo lo aceptó hace dos años, ¿ven? Él resolvió la pregunta cuando murió.
21 Y ahora, hay dos cosas que el hombre no puede hacer: perdonar pecados o sanar. No le es dado al hombre hacer eso. Nunca ha sido. Es dado… Fue solo en Jesucristo. Y allí, un hombre predicando de la Palabra puede apuntarles a eso, y Ud. puede aceptar su salvación o sanidad. Porque “Él herido fue por nuestras rebeliones, por Sus llagas hemos sido (tiempo pasado) sanados”.
Ahora, hay muchos de los ministros, tal como el Hermano Roberts y muchos de ellos quienes salen en el ministerio y toman la Palabra y la explican tan minuciosamente. El Hermano Bosworth, el Hermano Osborn, muchos de los hombres que han estado aquí en la ciudad con vosotros — que son eruditos en la Palabra. Ellos enseñan sanidad Divina por la expiación. Lo hacen tan simple y claro hasta que uno tiene que verlo, eso es todo. Entonces Ud. solo se levanta por fe y lo acepta. Esa es la manera de hacerlo.
22 Muchos de ellos ungen con aceite. Muchos de ellos imponen manos sobre los enfermos. Ese es el orden en el que Dios colocó todas esas cosas en la iglesia después que Él hizo todo esto. Y cada ministro en el mundo que cree en sanidad Divina tiene tanto derecho y autoridad de Dios para orar por las personas enfermas como cualquier otra persona en el mundo, ¿ven? Y cada miembro laico de la iglesia tiene la misma autoridad. “Confesad vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros para que puedan… Confesad vuestras ofensas unos a otros y orad unos por otros para que seáis sanados”.
Así que cada persona que cree en sanidad Divina tiene el derecho de orar por los enfermos. Esas son órdenes generales“. Eso es correcto.
23 Ahora, Dios ha (después de todo eso) en Su Palabra Él ha constituido en la iglesia a unos apóstoles, profetas, maestros, dones de sanidad, el hablar en lenguas, interpretación de lenguas, y todos los dones diferentes que puso en la iglesia para la edificación de la iglesia: Para juntar a la iglesia, para hacernos uno. ¿Es eso correcto? Eso es correcto. Para hacernos uno en Él. Una hermandad de un alma, un corazón, un cuerpo, un Espíritu.
Porque no fuimos bautizados en dos espíritus; un Espíritu. Un Dios, Padre de todos nosotros, a través de todo, en todo, sobre todo. Y allí estaban estos dones en la iglesia: algunos de ellos pueden hablar en lenguas, un don de hablar en lenguas. Otro tiene el don de interpretación de lenguas. Algunos son enviados a predicar.
24 Ahora, sabemos que personas que no creen en dones Divinos, y sin embargo son predicadores, ¿de dónde obtienen entonces su inspiración para predicar? Si no hay un don de predicación, entonces de acuerdo a eso, cada persona es un predicador. Pero la Biblia dice: “Dios ha constituido a unos… ”. Dios lo ha hecho. “Apóstoles, profetas, maestros, evangelistas”, y así sucesivamente, todo en la iglesia. Dios los ha constituido allí dentro. Y ellos están inspirados para un cierto trabajo.
Y luego algunas personas pueden poseer más de un don. Pero habrá por lo menos un don o más en una persona. Y luego todas estas cosas juntas, obrando juntas, para la edificación del cuerpo de Cristo, preparándola para irse.
25 En el Antiguo Testamento, había dos maneras de tener un mensaje. Uno de ellos era por medio de un soñador, y el otro por medio de un profeta. Y entonces ellos tenían el Urim y Tumim. Ustedes ministros saben de lo que estoy hablando, del Urim y Tumim, estaba en el pectoral de Aarón.
Y si un soñador soñaba un sueño y lo decía, y no destellaban esas luces en el Urim y Tumim, no estaba correcto. Y si un profeta profetizaba y las luces no destellaban en el Urim y Tumim, estaba errado. Pero si efectivamente destellaban, estaba correcto.
Ahora, desde que fue quitado el Urim y Tumim, la Biblia de Dios es el Urim y Tumim. Si un soñador sueña un sueño, o un profeta profetiza, y no está en la Palabra de Dios, déjelo en paz. Eso es correcto. Pero si está aquí. Dios está hablando. Eso es correcto. Este es el Urim y Tumim de Dios, es Su Palabra.
“Cielos y tierra pasarán pero Mi Palabra no pasará”.
26 Y este es el primero, y el fundamento, y el único fundamento para la verdad Cristiana, yace en la Biblia de Dios. Tiene que venir de allí.
Y en otros países, cómo los hallamos en sus ideas paganas, y supersticiones, y toda clase de demonología. Y no piensen que ellos no están allá para desafiarlo a uno también. Ciertamente que lo están. Así que, uno sí que tiene que estar seguro de saber de lo que está hablando, y a quién conoce, antes de adentrarse a esas tierras. Porque ciertamente es… Esos brujos y demás están allí mismo para desafiarlo a uno por todos lados.
Pero nunca tengan miedo. Servimos al único Dios vivo y verdadero. Eso es correcto.
27 Ahora, me pregunto, para poder como establecer algo en la reunión. Yo estoy aquí como su siervo, como su hermano. Y les amo con el más cálido amor Cristiano, esperando pasar la eternidad con ustedes en otra tierra. Y estoy aquí para hacer lo que pienso que es lo mejor.
Los hermanos, les pregunté qué clase de reunión pensaban que sería apropiada en este momento aquí en Phoenix. Ellos dijeron: “Solo de la manera que el Señor guíe”. Me gusta trabajar con hermanos así. “Solo de la manera que el Señor guíe”. En la multitud de consejeros hay seguridad“.
Entonces, solo me pregunto, en esta audiencia esta tarde, después que oremos, piénsenlo bien, en sus corazones, y pregúntense qué tipo de reunión… Si están aquí los enfermos, lo predominante está en la línea de personas enfermas por las que se tiene que orar, bueno, tendremos servicios de sanidad
Y si es para predicar servicios y salvación para las almas y solo oración congregacional….
28 Sin embargo, en cada servicio siempre hay… La sanidad Divina es solo la carnada, ¿ven? Ud. nunca le enseña el anzuelo al pescado; le enseña la carnada. Él agarra la carnada y recibe el anzuelo. Así que eso es… Como un noventa… un ochenta por ciento de las reuniones de Jesucristo fueron todas reuniones de sanidad Divina.
Pero Él sanó a los enfermos para captar la psicología de la gente, para captarlos hacia un lugar, y después les predicaba el Evangelio. Eso es correcto.
De esa manera fue en África, donde tuvimos treinta mil convertidos en una tarde. Treinta mil paganos nativos. El llamamiento al altar más grande, me imagino, que el mundo haya hecho. Y treinta mil paganos nativos, que se contaron dos veces una y otra vez, ¿ven?
Así que primero, sanidad Divina; y después el Evangelio directo a ellos.
29 Ahora, queremos servir al Señor en la capacidad así que oraremos en unos momentos y le pediremos a nuestro Señor. Y aquellos que les gustaría… sienten que el Señor nos permitirá tener un servicio de sanidad, para así poder anunciarlo y comenzar, un servicio de sanidad, comenzaremos. De lo contrario, comenzaremos de otra manera. Cualquiera que sea la voluntad del Señor, queremos que se haga.
Yo solo… normalmente… Yo solo tengo una visión por el momento; está escrita aquí en mi Biblia, y es para el extranjero. En esto es solo si es la voluntad del Señor.
Recientemente, estuve en una excelente reunión —el gran Auditorio Kellogg— y el lugar estaba atestado hasta el tope. Estuvimos allí dos semanas, y llevábamos allí unos cuatro días. Salí a un lago a orar una tarde. Y el Señor descendió, y escuché algo y miré a mi alrededor. Y yo estaba sentado en la parte trasera de un bote, subiendo por la corriente. Y el Ángel del Señor estaba cerca, y me dijo que me desviara en ese momento, y que fuera a Minneapolis.
30 Ahora, hacer que un montón de ministros entendiera eso, eso fue difícil. Pero tuve que partir inmediatamente. Y si alguno de Uds. conoce a Gordon Peterson en Minneapolis, Minnesota, y les gustaría escribirle y preguntarle si era la voluntad del Señor o no, averígüenlo. Cómo Dios lo hizo.
Ahora, entiendo que el Hermano Roberts va a estar aquí en enero próximo. Y ellos programan sus reuniones dos años con anticipación porque se conducen por otro liderazgo, ¿ven? Es el mismo Espíritu Santo, ¿ven? Ellos se sienten guiados a hacer eso. Esa es la manera… La mía es por visión. Lo que sea que el Señor me hable, en este momento, yo voy y lo hago inmediatamente, ¿ven? Lo que sea que es… Es difícil programar reuniones de esa manera.
Es como le dije al Hermano Ballard: “Voy a llevar a cabo estos ocho días, si es la voluntad del Señor ”. ¿Es eso correcto, hermano? Sí, señor. Solo, si el Señor… “Cualquier cosa que Ud. ponga en publicidad”, dije: “Yo soy responsable de ello”. Pero si el Señor…
31 Porque les contaré esta semana cómo Él lo hizo allá en África y el problema en el que me metí en un pequeño equívoco al dejar… El Señor me dijo que hiciera algo: Me mostró una visión. Y yo permití que ellos me convencieran de lo contrario, ¿ven? ¿Y si pagué por ello? Y así que, no quiero volver a hacer eso nunca más.
Así que ahora, solo queremos seguir la guianza del Espíritu Santo. Y luego… ¿Cuántas personas están aquí enfermas que van a recibir oración? ¿Les gustaría que se orara por ustedes? Levanten sus manos. Veamos sus manos, por todo el edificio ahora, personas enfermas que quieren oración. Muy bien.
¿A cuántos les gustaría solo…? No oración por los enfermos, solo una predicación del Evangelio chapada a la antigua, de esa manera. Veamos lo contrario… Ahora levanten sus manos solo para que yo pueda captar la idea. Parece que tendremos que tener un servicio de sanidad, ¿no es así? Muy bien.
32 Bueno, ahora si es la voluntad del Señor, lo combinaremos de la mejor manera que podamos. Y haremos todo lo que nos sea posible. Y ahora, para mantener a las personas alineadas, tenemos que repartir tarjetas de oración. Todos saben eso. El hermano Roberts, cualquier otra persona, que alguna vez ha tenido alguna experiencia en el campo al lidiar con multitudes masivas, pues, saben que tenemos que repartir tarjetas de oración.
Para poder hacer eso, no queremos interferir con los preliminares, y por el estilo. Y ustedes estén aquí en la tarde como a las seis en punto, si pueden. Tan temprano como les sea posible llegar aquí. Lleguen aquí a las seis de ser posible, no más de las seis y media, porque pienso que ellos comenzaran los servicios como a las siete o algo como eso. Y no queremos…
33 Cualquiera que venga, puede recibir su tarjeta de oración. Para así terminar con eso y no interrumpir los preliminares. Y el Señor les bendiga ahora. Y yo haré todo lo que pueda esta semana para hacer la voluntad del Señor.
Ahora, si todos están enamorados del Señor, digamos: “Amén”. [La audiencia contesta: “Amén”]. Oh, eso es maravilloso. Ahora, quiero leer solo un pequeño versículo de la Escritura aquí, por si falla lo que yo digo, esto no fallará. El capítulo 2 de San Lucas, el versículo 25. Y leeré dos o tres versículos aquí.
…Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.
Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor.
Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer por él conforme al rito de la ley,
Él le tomó en sus brazos, y bendijo a Dios, diciendo:
Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu palabra;
Porque han visto mis ojos tu salvación,
34 Que el Señor bendiga la lectura de Su Palabra. ¿Inclinamos nuestros rostros mientras hablamos con el Autor de esta Palabra?
Ahora, bondadoso Padre Celestial, venimos a Ti con toda la humildad de la vida humana para presentarnos a Ti como hijos creyentes de Dios. Y te pedimos que nos perdones de todo pecado, límpianos de toda injusticia y egoísmo. Y que el Espíritu Santo venga esta tarde y Sus bendiciones reposen sobre cada uno de nosotros. Concédelo, Señor.
Te damos las gracias por estos ministros y estas personas que están aquí en este hermoso valle de Phoenix, y ciudades circunvecinas. A aquellos que son Cristianos quienes están distribuidos por esta región, de diferentes iglesias.
Y ahora, Padre, venimos a un lugar en común para beber. ¡Aleluya! Señor, donde todos pueden venir y beber gratuitamente de la Fuente de Aguas de Vida. Y ahora, que Aquel que escribió esta Palabra venga e interprete la Palabra y la haga manifiesta.
35 Dios, durante esta semana que viene, que el lisiado camine y el ciego vea. Danos otro sacudimiento chapado a la antigua, que los ojos del ciego puedan abrirse, espiritualmente hablando, y ver la lluvia gloriosa del Espíritu Santo en este momento. Concédelo, Señor.
Bendice cada reunión. Bendice al Hermano Schuller allá en su reunión. Oramos que Tú estés con él. Manda muchas almas, Señor. Que él pueda ganar, literalmente, cientos de almas para Cristo esta semana. Bendice a cada iglesia en el valle. Y sencillamente que sea como un relevo de una iglesia a otra, hasta que un gran avivamiento barra por todo este valle aquí; que el ruido de eso se difunda por todo el mundo en un gran avivamiento del Espíritu Santo chapado a la antigua, que atraerá gente de todas partes del mundo, volando a este pequeño valle del sol, para ver la gloria de Dios.
Concédelo, Padre.
36 Dijo Tú eres una vela situada sobre un monte que no se puede esconder. Concédelo, Señor, que esta ciudad sea una de esas velas, ardiendo. La gente volando hasta aquí, cada iglesia reanimada. Compañerismo, el Espíritu Santo haciendo demostraciones, trayéndolo a cumplimiento, haciendo una realidad de la Palabra de Dios. Tráelo, Padre, oramos.
Y ahora, unge los servicios. Gracias por el edificio. Dios, bendice a la gente que nos permitió tenerlo y a los guardias y a los que están en autoridad. Y oramos, Dios, que Tú los salves, si no están salvos. Y que ellos tengan Vida Eterna y vida en el mundo que está por venir por medio de Jesús.
37 Y ahora, Padre, que Tú te encargues a partir de este momento y unjas el edificio. Lo dedicamos a Ti, en este momento. Que los Ángeles del cielo bajen por la escalera de Jacob, tomen su posición ahora como soldados en su puesto del deber. Sentados en cada lugar, cada esquina, y cada lugar, tomen su posición correcta, y que Ellos no se vayan de este edificio hasta que termine el avivamiento. Dios, concédelo. Que hablen a los corazones y que grandes señales y maravillas acompañen a la Palabra de Dios. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
Entre la gente al viajar, encontré dos tipos de personas. Una de ellas es la Pentecostal… o, del Evangelio Completo, más bien, la cual está conformada de diferentes tipos de gente del Evangelio Completo. Y la siguiente gente que encontré es la fundamental. Y la fundamental, posicionalmente, saben lo que son. Ellos saben que son hijos e hijas de Dios. (Gracias, hermano). Hijos e hijas de Dios, posicionalmente, por aceptar a Jesucristo.
Porque San Juan 5:24 dice: “El que oye Mis Palabras y cree al que Me envió, tiene Vida Eterna”. Pero no tienen mucha fe con ellos.
38 Luego encontré que la Pentecostal… o, la gente del Evangelio Completo, ellos tienen el poder, pero no tienen la fe para operarlo. Es como un hombre que tiene mucho dinero en el banco y no sabe cómo escribir un cheque. Y el otro puede escribir un cheque, pero no tiene dinero en el banco. Si Ud. alguna vez logra juntar a los dos, el Milenio estaría aconteciendo.
Ahora, en la Pentecostal… o, la gente en el Evangelio Completo alrededor del mundo, los hallé con una gran fe. Y la razón por la que tienen fe es porque simplemente subieron un escalón más arriba. Han nacido del Espíritu de Dios, lo cual es lo Sobrenatural.
Y mucha gente me dice: “Hermano Branham, a medida que envejece se parece a su papá”. Bueno, él es mi papá. Esa es la razón que me parezco a él.
39 Bueno, ahora, la misma cosa… Muchas cosas con las que hemos sido favorecidos por la línea familiar que pasan de uno a otro… Y luego en la línea de la familia de Dios, si hemos nacido del Espíritu de Dios, tomamos de la naturaleza de Dios, lo cual, entonces somos hijos de Dios.
Y es allí donde encuentro que las personas del Evangelio Completo han llegado a ser hijos e hijas de Dios. Ellos creen en lo Sobrenatural. Ahora, los otros nunca ha subido allá, así que no pueden creer lo Sobrenatural. No hay nada con lo cual creer, ¿ven?
40 ¿Cómo podría obtener agua de ese escritorio cuando no hay agua en él? ¿Lo ven? Miren, Uds. tienen que nacer de nuevo y luego Dios entra. Y Dios hizo el mundo de cosas que no eran. Él solo habló y dijo: “Que haya”, y Su Palabra se convirtió en material y se materializó. Y este mismo terreno el cual está Ud. sentado en esta tarde, es la Palabra de Dios hecha manifiesta. Eso es correcto.
Bueno, ahora, un hombre que tiene parte en eso… Ahora, Jesús dijo: “Yo les doy Vida Eternal”. Eternal: Esa palabra viene de la palabra Zoe, la palabra griega que significa “la vida de Dios”.
Ahora entonces, si nosotros tenemos la vida de Dios en nosotros, la nacida de nuevo, entonces tenemos la vida de Dios en nosotros, lo cual nos hace creer igual como Dios cree, que cualquier cosa que la Palabra diga, se materializará, ¿ven? Si dice: “Por Sus llagas hemos sido curados”, eso lo concluye. Dios así lo dijo. Y eso…
Cuando un hombre nace del Espíritu de Dios, él es un hijo de Dios, entonces él cree por cosas que son imposibles. Él aún lo cree. Porque, ¿por qué? Dios está en él por el Espíritu Santo y lo cree, ¿ven?
41 Ahora, si él no tiene el Espíritu Santo allí dentro, no tiene nada sino solo su mente en la cual reposar, así que simplemente no puede comprender las cosas de Dios. Él no las conoce. La mente natural no puede entender las cosas de Dios; le son tonterías.
Ahora, la Pentecostal… o, Evangelio Completo, ustedes están… Lo único que encuentro que es uno de los más grandes impedimentos entre nosotros, es que están tratando de colocar las grandes cosas de Dios como algo que aún está por venir, cuando Uds. están en medio de eso ahora. Eso es correcto.
Ahora, Ud. dice: “Espere solo un minuto…”. Bueno, eso será en el Milenio donde no necesitaremos ninguna sanidad y cosas. Esa es la siguiente edad en que se emitirá. Ahora nosotros estamos en la edad del Espíritu Santo. Ahora somos los hijos de Dios. Ahora estamos sentados juntos en lugares celestiales. No que será; ahora estamos, en esta tarde, ahora lo somos; hijos e hijas de Dios sentados juntos en lugares celestiales en Cristo Jesús. Allí lo tienen, ¿ven? Todas las cosas son posibles entonces.
42 Cuando esos pequeños grilletes y sombras oscuras se logren romper, entonces el Espíritu Santo puede entrar directamente y realizar milagros y, oh, lo que Él… No hay nada imposible con eso entonces. Pero solo esa pequeña duda sentada allí.
Igual como estaba hablando con un hermano esta mañana: un hombre cruzando el río.
La gente sube aquí a la plataforma muchas veces, dice: “Oh, Hermano Branham, yo tengo fe”. Bueno, ahora, ellos creen sinceramente eso. Como en las visiones y así sucesivamente. Por medio de los dones de Dios es posible entonces encontrar en dónde está la falla. Miren, porque Dios lo revela muchas veces.
Ahora, Ud. dice: “Yo tengo fe”. En primer lugar, tenemos que tener la base para la fe. Eso es la Palabra de Dios. Bueno, entonces, el hombre va a la escuela y aprende teología. Él lo lee, dice: “Dios así lo dice. Sí, yo creo eso”. Él lo cree aquí en su mente, ¿ven? Pero él tiene una subconsciencia, también. Y esa subconsciencia está en desacuerdo con esto. Porque cuando él comienza a hacerlo, está un poquito asustado de que no va a suceder, y no sucede. Eso es correcto.
43 Es parecido a cuando… Esa es la verdad, amigos. Yo llevo ahora de ministro veintiún años, y estudiando la Escritura de toda forma que sé hacerlo; y tengo que tener mucho cuidado con lo que digo.
Como un hombre cruzando el mar. El hombre cruza el mar. El verdadero hombre que maneja el barco, él nunca ve hacia dónde va. Él está abajo en las entrañas del barco. Él es el ingeniero. El hombre que está sentado aquí en cubierta, le da órdenes al hombre desde el hombre que está en la cofa de vigía. Él dice ahora… Él enviará una palabra: “Dos nudos a la izquierda”. Ahora, el hombre aquí abajo, no ve a dónde va; es solo el motor.
Bueno, ¿qué si él diera dos nudos a la derecha? Oh, ¿qué si él no los da en lo absoluto? El hombre aquí arriba dice: “Avanza”, y él lo pone en reversa, retrocede. Ellos jamás saldrán del puerto.
44 De esa manera es con la iglesia: Uds. están yendo por este lado, aquel lado, y por este lado y aquel lado. Ahora, cuando el hombre arriba en la cofa de vigía dice: “En línea recta hacia adelante”. El hombre en cubierta dice: “En línea recta hacia adelante”. Este hombre aquí abajo dice: “”En línea recta hacia adelante“. Se va a mover.
Cuando Dios dice: “Por Sus llagas hemos sido curados”, el hombre lo recibe en su corazón, dice: “Por Sus llagas hemos sido curados”. El subconsciente reacciona: “Por Sus llagas hemos sido curados”. Tenga cuidado. Algo va a suceder. Usted está avanzando. Nada puede detenerlo entonces. Ud. está en completa armonía. Y ni una ola… No me importa la clase de olas que venga, nunca será contrario a su fe. Uds. las atravesarán. Eso es correcto.
Miren, pero Uds. tienen que hacer que todo esté de acuerdo con la Palabra de Dios. Entonces seguimos adelante, cuando tenemos todo alineado y en acuerdo.
Luego si él dijera: “Bueno, el caso es muy difícil”, esto o aquello. Yo sé que Ud. intenta creer aquí arriba; pero es aquí abajo, Ud. tiene un pequeño temor al respecto.
45 Como le estaba diciendo a una dama esta mañana: cuando Ud. va a freír la carne para el desayuno, y un montón de grasa salpica en su mano, lo primero, la deja muerta de miedo. Usted toma su mano y “¿En dónde está el ungüento?”, tan rápido como puede. Esa es la razón por la que le quema. Eso es lo que… El susto es lo que… Yo se lo puedo probar. Es el susto que le quema a usted.
Usted tiene el Espíritu Santo; está operando en su cuerpo. Bueno, cuando esa vieja serpiente agarró la mano de Pablo, no había ni una pizca de miedo. Él miró esa cosa, y la sacudió en el fuego, y continuó, y tomó más palos. Eso no lo asustó. Mire, si Ud. no tiene miedo…
Jesús dijo: “¿Por qué temáis?”. Pedro vino caminando sobre el agua, haciéndolo bien hasta que vio las olas que eran contrarias; entonces él se asustó y comenzó a hundirse. Jesús vino, lo levantó, dijo: “¿Por qué tuviste miedo, oh, hombre de poca fe?”. Miedo. Tienen miedo de que no suceda. No tengan ni una pizca de temor; sigan adelante. Dios así lo dijo; eso lo concluye.
46 Y Ud. no puede hacer eso hasta que tenga amor. El perfecto amor echa fuera todo temor. Si yo quiero contribuir en algo en el éxito de mi ministerio entre la gente, es esto. Yo admitiré que a veces he destrozado las reuniones, porque simplemente no pude programarlas y llevar una rutina como lo hacen los ministros.
Y muchas veces he tenido que prometer esto, y devolver esto, y hacer esto, y hacer aquello. Porque Dios me haría hacerlo. Pero si hay una cosa, es porque yo he amado a la gente. Y la gente sabe eso.
Tome a un pequeño bebé de tres meses; él no sabe nada. Él tiene una mente, pero no está desarrollada. Él no sabe quién, o nada. Los doctores dicen que ellos pueden ver una luz, puede que vean su mano, pero solo pueden seguirla. Y él estará pateando sus pequeños tobillos, y gritando con todas sus fuerzas. Bueno, aquí viene alguna clase de mujer, viene pasando a su lado, dice: “Bueno, ya querido”. Él solo sigue pateando. Él no sabe quién es la mujer. Él no conoce a nadie.
47 Pero deje que esa madre se acerque, solo ponga sus manos en él. Eso lo concluye. Ahora, él no conoce a su madre, Pero su pequeño espíritu sabe que hay algo con respecto a ese espíritu allí, que nadie más puede inyectar ese amor de madre a él, no importa qué tanto la otra persona lo ame. No es el amor de la madre. ¿Es eso correcto?
Y ella pone sus manos sobre él, él se secará. Miren, él está listo. Porque esa madre, hay un amor con respecto a ella que va hacia le bebé, y el pequeño espíritu del bebé reconoce que eso es un amor que no es ningún otro amor.
Con razón Él ordenó que pusiéramos las manos sobre los enfermos. Tomen un caballo cuando él está molesto, saltando y sacudiéndose. Ustedes, los occidentales, deberían saber eso. Y solo deje que el maestro entre en el establo y probablemente diga: “¡Whoa, muchacho!”. Ponga sus manos sobre él, se calmará. Mire, es amor.
48 Y cuando amamos a Dios con todos nuestros corazones, almas, y mentes, y nos amamos unos a otros como a nosotros mismos a nuestros vecinos como a nosotros mismos— la gente puede en realidad sentir eso. Ud. no lo puede fingir. Ud. no lo puede manufacturar, porque ellos se darán cuenta.
Creo que Lincoln dijo en una ocasión: “Ud. puede engañar a alguna gente, durante algún tiempo, pero no a toda la gente, todo el tiempo”. Y eso es cierto. Y si Ud. tiene amor en su corazón por la gente, ellos lo sabrán. Ud. pudiera actuar indiferente o algo, pero aún ellos lo sabrán. Lo pueden sentir. Es otra dimensión, como lo llamaríamos, que inyecta en las personas un amor que ellos lo saben. Y lo creerán. Y es cuando Ud. puede ayudar a la persona: cuando Ud. lo cree.
49 Ahora, eso es lo que necesitamos hoy en Phoenix, como todo el resto del mundo. Y en nuestras ciudades americanas, donde hemos llegado a ser tan indiferentes hacia Dios… Y la razón por la que llegamos a ser tan indiferentes hacia Dios, es porque somos indiferentes el uno con el otro, ¿ven? Cuando llegamos a un mismo acuerdo, entonces Dios baja, ¿ven?
Cuando estábamos en África, y en la India, y en muchas de las islas, y así sucesivamente, uno se fija allá, solo un simple milagrito… Que la gente en esta tarde o en otro lugar mira: “Eso fue muy maravilloso. Alabamos al Señor por eso”. Se van a sus casas con la misma indiferencia.
50 Pero deje que eso suceda una vez entre los paganos y todo el país vendrá a Dios. Cada uno de ellos entrará directamente en el reino de Dios en ese instante. Ellos creen; son humildes. Y ahora, eso es lo que nosotros tenemos que hacer ahora. Simplemente rompamos todas las diferencias por todos lados, y nosotros mismos… Ahora, Uds. no lo pueden fingir. Tiene que venir desde el interior.
Recuerden: El Espíritu Santo lo sabe, si acaso está viniendo del interior. Simplemente quitemos todas las diferencias, salgan y digan: “Yo te amo Señor, y amo aún a mi enemigo”. Nunca vayan a… Si alguien dice algo de Uds., no dejen que eso los moleste en lo absoluto. No estropeen ese maravilloso sentir hasta que Dios… Vaya, solo siga adelante. Amelos de todos modos. Amén.
51 ¿De qué va a servir de todas maneras, que ellos se fastidien de las cosas? Solo amelos de todos modos. Amen a todos, porque ellos son la compra de la Sangre de Jesucristo. Ya sean pecadores, o santos, ellos son… Y luego Uds. podrán ganarlos para Dios porque ellos se darán cuenta que Ud. en verdad los ama, ¿ven? Eso es lo que necesitamos hoy día; ¿no lo creen? Sí, señor.
Un hombre vino a mí no hace mucho, un excelente hombre, dijo: “Hermano Branham, vengo a preguntarle cómo ser salvo”. Él dijo: “He estado intentando durante varios años ser salvo”.
Yo dije: “Sí”.
Él dijo: “Bueno, ahora, hay un orador muy destacado, el Sr. Billy Graham”. Dijo: “¿Lo conoce?”.
Le respondí: “Sé de él”, yo dije: “Un hombre excelente”.
Él dijo: “Bueno, fui a su reunión y él dijo: Todos los que quieran aceptar a Cristo y ser salvos, levanten sus manos”.
52 Dijo: “Hermano Branham, yo levanté mi mano lo más alto que pude”. Dijo: “Yo me paré y ellos oraron por mí”. Y dijo: “No hubo ninguna diferencia”.
Y dijo: “Luego fui a un lugar donde tenían una carpa chapada a la antigua, llamada Religión Antigua”. Y dijo: “Ellos me dijeron que me tenía que poner lo suficientemente feliz como para gritar”. Y dijo: “Yo oré allí hasta que grité”.
Él dijo: “Pero cuando regresé, yo estaba llorando y gritando, pero”, dijo: “Eso no me ayudó”.
Dijo: “Fui a la reunión de otro hombre destacado”, con el cual todos estamos familiarizados. Dijo: “Él me dijo que me tenía que quedar allí adentro hasta que me pusiera muy feliz y gritara y hablara en lengua”. Dijo: “Yo lo hice. Pero”, dijo: “Eso no me ayudó”.
Dijo: “¿Qué dice usted?”.
53 Yo dije: “Hermano, cada uno de ellos le dijo la verdad. Cada uno”. Eso es correcto. Yo dije: “Yo creo que Ud. puede levantar sus manos, aceptar a Cristo; ponerse feliz y gritar; hablar en lenguas. Todas esas cosas yo creo que es la verdad. Pero hermano, no es eso lo que Ud. está buscando. Mire, Ud. está buscando aceptar a Cristo”.
El aceptar a Cristo no es levantar sus manos, o estas cosas, es aceptando una Persona en el corazón, y luego los atributos salen. Primeramente, haga lo primero: Cristo en el corazón y eso dará testimonio. Yo dije: “Como el fumar, beber, apostar, cometiendo adulterio, esas cosas no son pecado”.
Luego yo dije que una noche y una buena madre anciana Metodista se levantó. Yo dije: “No es pecado el beber. No es pecado el fumar, apostar”.
Ella se levantó, dijo: “Entonces predicador, ¿me podría decir lo que es el pecado?”.
Yo dije: “Incredulidad”. Eso es correcto. Yo dije: “La razón por la que Ud. bebe, fuma, y se comporta de esa manera es porque Ud. es un incrédulo. Esos son los atributos de la incredulidad que causan eso. Si Ud. es un Cristiano, no lo hace. Y solo porque dejó de beber, fumar, masticar y cometer adulterio, eso no significa que Ud. sea un Cristiano. Usted puede hacer eso por sí solo”. Eso es correcto. Muy bien.
Lo principal es aceptando a la Persona de Jesucristo. ¡Amén! Entonces produce el fruto.
54 Igual como un grano de maíz, cuando se introduce a la tierra, no puede ser enredadera, un cardo espinoso, maleza, o un tallo de cactus. Por dentro tiene la vida de un maíz; producirá maíz.
Y si un hombre nace alguna vez del Espíritu de Dios, llega a ser una nueva criatura y no puede producir ninguna otra cosa sino un temor piadoso y un amor piadoso y los frutos del Espíritu. Porque Su vida… Somos sembrados con la semilla incorruptible de Dios, la semilla imperecedera de Dios. Tiene que producir exactamente de su género. ¡Amén!
Espero no estar hablando demasiado fuerte.
Noten, tiene su vida en él. Cuando un grano de maíz entra a la tierra, si es un grano amarillo, producirá un tallo de maíz amarillo… un grano amarillo de maíz. Si entra uno de trigo, producirá trigo. Uno de cebada, será cebada. Lo que sea que es producirá exactamente lo que dice.
55 Igual como, aquí todos Uds. levantan muchos pequeños cítricos en este lugar. Veo estos, los mejores en el mundo. Estas naranjas de ombligo y cosas. ¿Pero sabían Uds. que ese pequeño árbol de naranjas de ombligo que ponen allá apenas así de grande, que cada porción de naranjas que alguna vez estará en ese árbol ya se encuentra en él en este momento? Si no es así, ¿de dónde vienen? Quiero preguntarles.
Ud. dice: “Bueno, ¿cuántos…?”.
Yo no estoy muy bien relacionado con la agricultura pero… Yo no sé cuántas porciones de naranjas produce un árbol ordinario durante su espacio de vida —probablemente cientos de fanegas.
“Pero, predicador, ¿dónde podrían estar cientos de fanegas de naranjas en ese arbolito?”.
“Bueno, ahora, mi hermano, dígame Ud. a mí de dónde vinieron si no están en ese arbolito”. Se encuentran allí en ese momento.
56 Entonces la única cosa que Ud. tiene que hacer es plantar ese arbolito, y ponerle agua. ¿Es eso correcto? Y tiene que empezar a beber de esa agua. ¿Es eso correcto? Amamantando esa agua. Y cuando empieza a beber, y beber, hasta que empuja unas hojas, empuja unos brotes, empuja unas naranjas. Y lo único que hace el árbol es beber, y beber, y beber, y beber, hasta que empuja estas cosas que están en el interior de él. ¿Es eso correcto?
Y cuando un hombre es nacido del Espíritu de Dios, lleno con el Espíritu Santo, todo lo que necesita para la jornada en esta vida, está dentro de él en ese momento. Y la única cosa que él tiene que hacer es solo beber de la Fuente de Vida inagotable, lo cual es Cristo Jesús, hasta que empuja poderes de sanidad Divina de Dios. Él solo lo empuja por estar bebiendo de la eterna e inagotable Fuente de Vida, Jesucristo. Amén.
57 El texto rápidamente. Estamos lidiando en esta tarde con Expectaciones. Leyendo el texto… No quiero tomar mucho tiempo, para que puedan ir a casa y regresar otra vez. Pequeñas expectativas.
Ahora, quiero que en cada uno de nosotros ahora en nuestros corazones esté este pensamiento de: Expectaciones. Lo que sea que Ud. espera es usualmente lo que recibe.
Ustedes escucharon de la dama que oró para que la montaña se moviera y se levantó a la siguiente mañana, miró por la ventana, dijo: “Justo como lo esperaba; todavía está allí”. Bueno, esa es la razón: La expectativa que ella tenía. Eso es correcto.
Ahora, usted quiere tener una expectativa desde el corazón, alma, cuerpo y mente, que Dios nos va a dar un gran derramamiento del Espíritu Santo. Yo lo siento, que está cerca de nosotros. Y Dios está dispuesto y listo para dárnoslo.
58 Ahora, si tiene la expectativa, eso es lo que recibe. Si vino a la reunión diciendo: “Bueno, voy a ir para allá… Solo voy a… Voy a encontrar unas fallas en esa reunión. Voy a encontrar fallas en ese predicador. Les apuesto que yo puedo”. No se preocupe, las obtendrá. El diablo les mostrará bastante de ellas. Sí, señor.
Usted regresará, dirá: “Mm, hmm. Justo como lo esperaba. De esa manera fue. Uh-huh”. El mismo grupo encontró fallas en Jesús cuando Él pasó por el estanque de Betesda y todos esos lisiados acostados allí, cojos, paralíticos, ciegos, y secos. Pasó de largo a cada uno de ellos, no sanó a ninguno de ellos. Se fue y sanó a un hombre que yacía en un lecho. Se alejó. Esos judíos: “Uh-huh, ahora si Él es el sanador, que los sane a ellos”, ¿ven?
59 Según su expectativa, eso es lo que recibe. Pero Ud. viene a la reunión con la expectativa de ver la gloria de Dios moviéndose, el poder de Dios, pecadores siendo salvos, llenos del Espíritu Santo, las enfermedades siendo sanadas. Entonces observe lo que Dios le muestra. Sí, señor.
Mire, Ud. es creador dentro de Ud. mismo. Si Ud. está… ¿Cuántos han nacido de nuevo? Digan: “Amén”. ¿Sabían que cada uno de Uds. es un creador? Usted es una parte de Dios; Ud. es un hijo de Dios, un vástago de Dios, una hija de Dios. ¿Es eso correcto? Entonces Ud. es un creador.
Ahora, ¿alguna vez han visto gente, que era gente buena (Ahora, no estoy diciendo esto por alguien), gente buena, pero uno casi no puede soportar estar alrededor de ellos? Uds. saben eso, Gente amable. Es la atmósfera en la que se encuentran. Luego Uds. han visto a otras personas que uno simplemente anhela estar con ellos; ¿es eso correcto? Es la atmósfera que está alrededor de ellos todo el tiempo.
Ahora, mi esposa está sentada aquí atrás, ella no sabe esto pero… se supone que debe estar aquí en algún lugar. Y se pueden imaginar en nuestro hogar lo que sucede durante un día. Gente viniendo, yendo de esa manera. Y algunas veces entro, la pobrecita allí en la cocina llorando, ni siquiera una oportunidad para cocinarles a los niños algo para comer durante el día. Y allí está.
Y la pequeñita, la niña pequeña de unos dos años, la pequeña Sara, y Rebeca, y ellas están ahí y están llorando y comportándose de esa manera. Y mi esposa llorando, voltea, dice: “Bill, estoy casi por volverme loca. Simplemente no sé lo que voy a hacer”. Ella dice: “Yo…”. Y con su cabello canoso a los treinta y cuatro años.
Y entonces yo digo: “Bueno, ahora, es correcto, querida”.
60 Yo nunca… no discuto con ella, ¿ven? No. “Eso es correcto, querida”, ¿ven? “Está muy grave, pero mira estamos sirviendo al Señor, así que nosotros…”. Mire, lo que estoy haciendo todo el tiempo en mi corazón: Estoy tratando de crear una atmósfera diferente. Ellos están muy nerviosos y destrozados, ¿ven?
Ahora, yo estaba pensando en mi corazón: Oh Señor, manda ahora Tu presencia y Tu amor a mi pobre esposita destrozada. Y yo digo: “Sí, querida. Eso es correcto”. Digo: “¿Qué está sucediendo aquí?”.
“Oh, no hemos tenido nada de comer y…”.
Yo digo: “Bueno, probablemente no va a estar nadie más en las siguientes dos horas. Vamos a hacer algo de comer. Y yo te voy a ayudar”. Y me comienzo a remangar.
Ella dice: “Ahora mira, jovencito, pudieras ser capaz de ayudarme a lavar los platos pero tú no sabes cocinar”.
Yo diré: “¿Quién no sabe cocinar?”. De esa manera, usted sabe. Siguiendo así. Yo diré: “Bueno, tú aún no me has visto freír papas. Yo fui criado con ellas”. De esa manera… algo como eso. Y vería una sonrisita asomándose a su lado, usted sabe.
Y de repente, vengo y coloco mi mano en ella. Ella no sabe lo que estoy haciendo. Y digo: “Bendito sea tu corazón, querida. Te diré, te ayudaré a hacer esto”. Y dentro de mi corazón estoy diciendo: “Señor, manda mi paz… Tu paz que está en mí entre a ella ahora. Oh Dios, aquieta a mi familia, ahora. Yo soy Tu siervo, Padre”.
61 Y de repente, ella dirá: “Bill, ¿sabes una cierta cosa?”. Esos pequeños ojos negros estarán parpadeando otra vez, usted sabe. ¿Sabes algo?“.
“Sí”. Y yo miró al bebé, ella está allí, tiene sus bloques y los bebés están jugando juntos. ¿Qué es? Es creando una atmósfera. ¡Aleluya!
Hermano, déjeme decirle, hermano. La atmósfera es lo que lo logra. Es exactamente cierto.
Miren, no es la gallina la que empolla el huevo; es la atmósfera. Sí, señor. ¿Es eso cierto?
62 Coloque Ud. ese mismo huevo bajo un perrito; empollará al pollo de la misma forma. Póngalo en la incubadora; traerá al pollo de todos modos. Es la atmósfera. ¡Aleluya!
Lo que necesitamos es una atmósfera del Espíritu Santo. Correcto. Una atmósfera donde el poder de Dios se está moviendo, en un mismo acuerdo, en un lugar, reunidos juntos bajo esa atmósfera con la expectativa que Dios baje y haga señales y maravillas. Amén. Vamos a movernos a esa estructura de arriba. Un paso arriba en fe. Salir de estas tres dimensiones y entrar a la siguiente.
63 Diga: “Señor, simplemente creo que Tú vas a derramar de Tus bendiciones. Lo estoy esperando en este momento. Todas las cosas se están acomodando. Y estoy con la expectativa de ver lo mucho más abundante ahora. Estoy esperándolo”. Y cuando Ud. va…
Usted viene y dice: “Bueno, no sé al respecto”. Bueno, mire, Ud. está dañando a la otra persona.
Ahora, usted está sentado al lado de uno de ellos, Ud. diga: “Oh, Señor, solo derrúmbalo en este momento. Yo solo… Estoy con la expectativa de grandes cosas”, ¿ven? Y esa expectativa logrará esa unidad entre la gente.
Eso es lo que sucedió en el día de Pentecostés, lo que trajo el Espíritu Santo en primer lugar. Ellos subieron allá y se quedaron diez días y noches, y estaban… hasta que todos estuvieron en un mismo lugar, y unánimes bendiciendo a Dios por algo que no tenían. ¿Es eso correcto?
64 Estaban agradeciendo a Dios por el Espíritu Santo; el Espíritu Santo todavía no había venido. Pero lo tenían en forma de semilla. Como si yo dijera: “¿Me pregunto si un árbol de bellota crecerá aquí?”.
Usted diría: “Bueno, me imagino que sí”. Y yo les doy una bellota.
Yo diría: “Les daré un árbol de bellota”.
Y Ud. diría: “Muy bien, Hermano Branham, me gustaría intentarlo, ver si una bellota crecerá aquí en mi patio trasero”. Y yo les doy el… Ud. dice: “Lo voy a poner en la tierra correcta, igual como la que tiene usted en el Norte y voy a ver si puede crecer”.
Muy bien. Ahora, si Ud. pone esta bellota que yo les doy… Ud. dice: “Bueno, Hermano Branham, dijo que me daría un árbol de bellota”.
Yo digo: “Así es”.
“Bueno, cómo… Ud. me dio una bellota”.
“Ud. ya tiene el árbol. Está en forma de semilla”. ¿Es eso correcto? Usted ya tiene el árbol; está en forma de semilla.
65 Y de esa manera tenemos que llegar a estar: en forma de semilla. Todos unánimes, en un solo lugar. Ellos estaban bendiciendo a Dios por el Espíritu Santo el cual aún no había venido. Pero creyeron que así era porque Dios iba a guardar Su promesa. Y cuando ellos siguieron bendiciendo a Dios hasta que esa atmósfera llegó a ser la correcta, entonces vino un sonido del Cielo como un viento recio, llenó toda la casa donde estaban sentados, ¿ven? La atmósfera llegó a ser la correcta.
Bueno, ¿acaso no podemos entrar en una atmósfera aquí para que cada lisiado, cada ciego, cada persona enferma, todos, unánimes, creyendo hasta que los enfermos…? Pues, yo lo vi la semana pasado en Wood River, donde no quedó ni sola persona… Simplemente apilaron las muletas, las sillas de ruedas y las camillas. Yo estaba parado en la plataforma predicando de esta manera, y ellos simplemente comenzaron a levantarse, aventaron esas cosas a las esquinas. La atmósfera llegó a ser la correcta.
66 ¡Oh, hermano! Que Dios nos mande una atmósfera que nos hará estar unánimes, en un mismo lugar. Permita que el poder de Dios surja a través de aquí… Esa atmósfera se pone bien, abre cada… quita cada impedimento, todo. La ley de Dios lo moverá.
No hace mucho, tuvimos a un hombre… Por ejemplo, estas luces eléctricas. Thomas Edison fue el fundador de eso. Pero vamos a tomar primero… El mundo estaba lleno de electricidad desde que el mundo comenzó. Todo alrededor. Bueno, ahora, escuchen, quiero preguntarles algo.
Ahora, había un hombre al cual Dios estaba por darle la electricidad del mundo. Yo creo que cuando el programa de Dios está listo, todo tiene que acomodarse en su lugar, ¿no lo creen? Tiene que hacerlo. Preordenado a hacer eso.
67 Ahora, así que Benjamín Franklin se fue a pescar llevándose un cometa. Un rayo bajó por el hilo y él lo capturó, y comenzó a correr, gritó: “Lo tengo. Lo tengo. Lo tengo. Lo tengo”. Él lo tenía pero no sabía lo que tenía.
Bueno, ese es el problema con nuestra iglesia Pentecostal. Ustedes lo tienen pero no saben lo que tienen. Eso es. Es correcto. Tienen el suficiente poder para abrir los ojos del ciego, destapar los oídos del sordo, hacer muchas cosas. Pero vienen con una atmósfera retorcida. Lleguemos a estar unánimes para que el Espíritu Santo pueda derramar torrentes sobre la gente. En un mismo lugar, en un mismo acuerdo.
Después vino Thomas Edison; él dijo: “Escuchen, se va a encender”. Él lo intentó con miles de alambres. Él dijo que no estaba cansado. Se sentaba con una taza de café y un emparedado durante toda la noche. Él lo intentaba con este. Si la electricidad no… o, la electricidad no seguía ese alambre, lo ponía de lado y se conseguía otro. Intentaba con aquel. Hasta que finalmente, lo encontró. Y él le dio al mundo la electricidad.
68 Ahora por ejemplo, si Ud. estuviera por aquí detrás de alguna de estas grandes montañas oscuras esta noche, estuviera tan oscuro allá al punto que no pudiera ver por dónde va. Se pudiera caer sobre una roca o pisar una serpiente o sin saber lo que va a suceder; o uno de estos grandes monstruos de Gila o algo podrían estar allí.
Y sabe que la electricidad está alrededor de usted. Ud. podría gritar hasta quedar ronco: “Oh, electricidad, electricidad, enciende. Muéstrame cómo salir de aquí. Oh, yo sé que estás aquí. Sé que estás aquí, electricidad. Se ha probado científicamente que estás aquí. Yo sé que tú estás aquí así que enciende”. Usted podría gritar hasta quedar ronco, y nunca se encendería. ¿Por qué? La electricidad se encenderá si Ud. sigue las leyes de la electricidad. Pero tiene que seguir las leyes de la electricidad.
69 Si Ud. tuviera una fuente por este lado, un pozo artesiano brotando, y una siembra por este otro lado que está ardiendo. Ahora, usted puede decir: “Oh, agua, ven por aquí y riega mi siembra”. No lo hará. No. Pero si Ud. sigue las leyes de la gravedad, puede hacer que lo haga. ¿No es así?
Bueno, ahora, mire. Dios está aquí esta tarde. Ahora tenemos que seguir la ley de Dios. La ley de Dios es: “Unánimes; amaos unos a otros”. “El que permanece en amor, permanece en Dios”. “Cree, espera todo, confía todo, y hace todo…”. ¡Oh, vaya! Allí lo tiene. Unánimes. Todos bajo expectación que Dios va a derramar de Su poder.
Escuchen, Uds. saben que Él está aquí. Científicamente, Uds. saben que está aquí. Miren aquí. ¿Cómo podría estar sentada aquí la Sra. Waldorf después de morir con cáncer? ¿Cuántos alrededor del mundo, de los miles y miles de casos?
70 ¿Cómo podría usted, hace unas semanas era un borracho, o hace unos meses, y en esta tarde ser un caballero? ¿Cómo podría usted, una prostituta de la calle hace unas semanas, y en esta tarde ser una dama? Por el poder de transformación de Dios siendo transmitido por el Espíritu Santo a su corazón cambió su naturaleza y cambió su hechura. Lo hizo otra persona. Eso es correcto.
Tal vez Ud. no sintió… Yo no sé sobre eso. Pero está aquí de todos modos. Ya sea que lo sienta o no. Démosle gracias a Dios por ello, porque está aquí de todos modos.
Les puedo probar ahora que hay una radio pasando a través de Uds. Radio… Uds. no lo sienten. Pero saben que está allí. Hay imágenes de televisión pasando a través de usted en este momento. Pero Uds. no lo sienten, pero está allí de todas maneras. ¡Oh, vaya!
Ahora, si su cuerpo estuviera magnetizado a eso, como esa gran palabra, al decir: “Sí”, se extiende de esa ventana a esta ventana. Está recorriendo este edificio: “Sí” pasando a través de Uds. Alguien canta: “Sí” en la radio. Bueno, pasa a través de Uds. a medida que atraviesa esos poderes, electrónicos y por el estilo, a medida que pasa por su cuerpo.
Ahora, cuando golpea contra ese cristal en el equipo, simplemente lo capta de esa manera y Ud. lo escucha: “Sí”.
71 Ahora, si Dios allá arriba dice: “Por Sus llagas hemos sido curados”, el Espíritu Santo entrelaza… hace bajar eso por el poder de Dios. Su corazón está programado con eso. Jesús dijo: “Sí, por Sus llagas hemos sido curados. Dios, Tú dijiste en Marcos 11:24: Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. Señor, nosotros oramos por una reunión, hemos estado ayunando por una reunión, hemos estado llorando por una reunión. Sí, Señor. Yo creo que una reunión viene en camino”.
Entonces párese allí como… Oh, hasta que el poder de Dios descienda, cuando golpea, dice: “Sí”. El siguiente hombre dice: “Sí”. Mírelo, Ud. tiene doble poder, sí: “Sí”, triple poder, sí. Cuatro veces el poder, sí. De repente, se convierte en miles de poderes de sí, entonces el Espíritu Santo entra y confirma la Palabra de Dios con señales y maravillas siguiendo. Eso es. Eso es lo que necesitamos: Expectaciones.
72 Durante el tiempo del nacimiento de Jesús, era un día parecido a este cuando la gente se había alejado de Dios. No había… no tenían muchas maneras de mandar mensajes, radio, telegramas, y por el estilo como lo tenemos ahora, y televisiones. La única manera que tenían de mandar mensajes era de labio a oído. Rápidamente, escúchenlo a Él ahora.
Jesús nació en Belén de Judea. Se nos enseña en la Biblia que unos hombres sabios vieron la estrella cuando ellos se encontraban en el Este; la siguieron todo el camino a Palestina. ¿Es eso correcto? En aquellos días mantenían la hora por medio de las estrellas.
Cada ciudad tenía un pequeño observatorio en la cima de ella. Y ellos mantenían… El guarda se sentaba allá arriba, y decía la hora por las estrellas. Durante el día, decían la hora por medio del reloj de sol. Ud. sabe: “¿Qué hora es, guarda de la torre?”. Y le preguntaban la hora.
73 Ahora, ellos mantenían la hora y sin embargo eso (¡Aquí está! Quiero que lo capten) esa estrella pasó sobre cada una de esas ciudades y ninguno de esos hombres la vio. Pero nuestra Biblia declara que lo hizo. Y yo creo que lo hizo. “Hemos visto Su estrella en el Este y hemos venido a adorarlo”. ¿Es eso correcto? Y ellos se movieron, guiados por esta estrella moviéndolos.
Y está estrella más grande que todas las estrellas, la más grande de todas, pasó justo por el lado del mundo científico y ellos jamás la vieron. ¿Por qué? No la estaban esperando. Pero había unos hombres sabios quienes escucharon las profecías de Balaam: Se levantará Estrella de Jacob. Ellos estaban con esa expectativa. La estaban buscando. La encontraron. La siguieron. La estaban buscando.
Yo estoy en busca de algo. ¿Ustedes no? Mi alma está estimulada a lo sumo. Justo antes dela venida del Señor Jesús, para ver algo suceder que va a sacudir al mundo gentil antes que Dios la deje. Sí. Yo estoy con esa expectativa en Phoenix. Lo estoy buscando. Quiero que estén de acuerdo conmigo y lo esperen.
74 Estos hombres sabios, dijeron: “Un día, mi padre dijo… Aquí está escrito en la Biblia”. Su padre dijo, su padre dijo, habrá una Estrella de Jacob que se levantará. Cuando ellos vieron esa estrella cuando apareció… Ellos la estaban buscando. Ellos la vieron. El resto de ellos no la vio.
Alguien dijo: “¿No piensan que esa gente que llora y grita está emocionada y sugestionada?”. No, señor. No, señor. No lo están. “Hermano Branham, ¿no piensa que se está hablando de psicología?”. No, señor. Yo no creo. Ellos están con la expectativa de algo. Están esperando el maná del Cielo que alimente sus almas. Mientras están sentados allí bajo expectaciones, Dios está obligado a darles el maná del Cielo porque ellos lo están esperando.
Usted está esperando una reunión, Dios está bajo obligación de dársela.
75 Ahora, aquí venían ellos. Y luego vemos a los pastores que salieron y cantaron en las colinas de Judea. Porque siempre cantaban en el nacimiento de un rey. Ocho días después, encontramos a Jesús yendo al templo en brazos de Su madre. Otro pasaje: Había un hombre anciano allá arriba, un viejo sabio (Lo llamaríamos un predicador) barba larga, y cabello. Y él tenía una buena reputación entre la gente. Él era un hombre renombrado. Y tenía una buena reputación.
Y un día andaba fuera, el Espíritu Santo le dijo, dijo: “Simeón, no vas a morir hasta que veas al Cristo del Señor”. Y él lo creyó. Y él lo estaba esperando. Él andaba alrededor… A él no le importaba lo que el resto de las iglesias dijera; a él no le importaba lo que todo… su prestigio. Él dijo: “Estoy crey… No voy a morir hasta que vea al Cristo del Señor”.
Puedo a escuchar a algunos de ellos diciendo: “Sabes ese viejo anciano está envejeciendo. Él está un poquito, Ud. sabe, algo le pasa aquí arriba”. Usualmente dicen eso, Ud. sabe. “Esa gente tiene algo mal aquí arriba, ¿ven?”.
76 Bueno, ¿qué es lo que pasa? Él estaba esperando que Dios cumpliera Su Palabra. Tenía una buena razón, ¿verdad? “Bueno, ¿cómo sabes que lo vas a ver? David lo buscó, aún Adán, desde el pasado lo han buscado. Cuatro mil años han pasado y aún no ha habido una señal de ello”.
“A mí no me importa lo que ha pasado; el Espíritu Santo me dijo que lo voy a ver y yo lo creo”. Eso lo concluye. Esa es muy buena razón, ¿no es así?
¿Me quieres decir que estás aquí de ochenta años y con un pie en la tumba?“.
“No me importa la edad que tenga, pero yo voy a ver al Cristo antes de morir, porque el Espíritu Santo así lo dijo. Voy a seguir con la expectativa, dándole gracias a Dios por Su promesa porque voy a verlo a Él”. ¡Oh, vaya! Allí lo tienen.
Él estaba con la expectativa de ver al Cristo.
77 Muy bien, ahora llega el tiempo… Vamos a dramatizarlo aquí. Digamos que hay un cuarto de oración en el templo. Es lunes por la mañana. Y oh, había como dos millones, más o menos, de judíos en Palestina en aquel entonces. Probablemente muchos cientos de niños nacían durante la noche.
Y todos los días habría una fila de mujeres, formadas allá para la circuncisión del hijo varón, ofreciendo tórtolas o un cordero. Si era un campesino, tenían tórtolas. Y un cordero, una persona rica. Para la purificación de la madre, y la circuncisión del hijo y así sucesivamente. Usted sabe, las leyes judías.
Digamos que era lunes por la mañana. Muy bien, veo que el templo está ocupado, la gente yendo y viniendo, dando vueltas y vueltas. Todo está sucediendo. Después de un rato, veo una larga fila de gente, mujeres paradas. De arriba abajo por esa línea.
78 Y veo algunas de las mujeres allá con sus pequeños bebés en sus batitas rosas bordadas y pequeños chales y pequeños chales azules. Y cada uno está guiando un pequeño cordero. Las mujeres ricas… Oh, qué bonito.
Muy a lo largo de la línea, veamos. Veo a una damita parada allá con su cabeza inclinada. Solo una muchachita con un bebé en sus brazos. ¡Oh, vaya! ¿Pobre? Con dos tórtolas. ¿Ropa? Envuelto en unos pañales. Eran unos trapos que quitaban de la yunta de un buey, usted sabe, cuando está arando; evita que se frote los hombros. No había nada en el pesebre. Así que Él simplemente no tenía nada de ropa. Si hablar de pobreza se trata. No hay ninguna familia en Phoenix así de pobre. La caridad hará más por usted que eso.
Pero Él era el mismo Dios de la creación, que estaba aquí, nació en un pesebre. Vino por el camino de un pesebre y salió por el camino de la pena capital. “A lo Suyo vino, lo Suyo… En el mundo estaba y el mundo por Él fue hecho, pero el mundo no le conoció”. Y Él aquí estaba, acostado en los brazos de Su madre, envuelto en pañales.
79 Ella venía avanzando, puedo escuchar a una de ellas decir: “Oye, es esa muchacha. Usted sabe, es esa muchacha que tuvo el bebé sin estar casada. No te pares cerca de ella”. Ellas guardaban su distancia. Me recuerda a algunas de esas hermanas… la gente de hoy. “Un montón de santos-rodadores. No tengan nada que ver con ellos”.
La pequeña María sabía en dónde estaba parada. También la iglesia que es nacida de nuevo por el poder de Dios sabe en dónde está parada. No hace ninguna diferencia lo que Uds. digan. Uds. pueden decir: “Ellos están locos”, lo que sea que quiera, pero ellos saben en dónde están. No se preocupe. Solo siga adelante y dígalo.
80 Ella nunca abrió su boca. Ella mecía al pequeñito y tocaba Su mejilla. Él miró hacia arriba y esos pequeños ojos estrellados, como pequeñas estrellas, mirando a Su madre. Ella le daba palmaditas. Algunos decían: “Mira eso. ¿No es terrible?”. Y no sabían qué era aquello: el mismo Creador acostado allí en ese brazo.
Así que venía avanzando. Allí Él le estaba tomando la mano de esa manera. Y ella estaba dándole palmaditas al pequeñito, jugando con Él. Y puedo ver a las madres guardando su distancia de ella. Oh, allí estaba el Cristo del templo, en el templo, pobre, humilde.
Puedo ver a Simeón sentado allá leyendo Isaías: “Todos nos descarriamos como ovejas, y Jehová cargó en Él el pecado de todos nosotros. Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado”.
Puedo escuchar a Simeón decir: “¿Me pregunto quién escribió eso?”. ¿Creen todos Uds. en ser guiados por el Espíritu de Dios? Los hijos de Dios son guiados por el Espíritu de Dios. ¿Es eso correcto?
81 Ahora, el Espíritu Santo le dijo que él iba a ver el Cristo antes de morir. Y allí está él leyendo, usted sabe, y de esa manera. Y puedo escuchar al Espíritu Santo decir: “Simeón, ponte de pie”.
Simeón dice: “Sí, Señor. Sí, Señor”.
“Comienza a caminar, Simeón”.
“¿A dónde, Señor?”.
“Solo camina. Eso es todo. Solo sigue caminando”. ¡Oh, vaya! ¡Aleluya! De esa manera. “Solo sigue caminando. Yo te hice una promesa, Simeón. Tú no sabes nada al respecto en este momento, pero vas caminando directamente hacia eso”.
82 Simón sale caminando, Ud. sabe, de esa manera. “Bueno, nunca me sentí así antes”. Él dijo: “Hay algo que yo solo… simplemente una paz de alguna manera. ¿Es aquí, Señor?”.
“Solo sigue caminando”. Vaya hacia allá, y ve donde está la línea de mujeres.
“Bueno, creo que caminaré allá”. Y a medida que se acerca, Algo comienza a moverse en él. ¿No creen Uds. eso? Guiados por el Espíritu de Dios: hijos de Dios. La promesa está allí. El Mesías estaba en el templo, Aquel que el Espíritu Santo le prometió.
Él va caminando, ve a esta mujercita, él extiende su mano y toma al bebé de sus brazos. Lágrimas corriendo por su barba blanca. Dice: “Ahora, Señor, despides a Tu siervo en paz, conforme a Tu Palabra; porque han visto mis ojos Tu salvación”. ¡Oh, vaya! Guiados por el Espíritu Santo.
Sí, él estaba esperando verlo a Él. Y si tenía la expectativa de verlo a Él, Dios está bajo obligación de dejar que lo vea.
83 Allá en un rincón, una anciana profetiza ciega estaba sentada allá. Ella estaba con la expectativa también, de ver el reino de Dios, esperando la consolación de Israel, la venida del Señor.
La veo a ella sentada allá. Los teólogos cuentan la historia que ella era ciega. Y ella estaba sentada en un rincón. El Espíritu Santo dijo: “Levántate, Ana”. Aquí viene ella, zigzagueando por el templo, ciega, guiada por el Espíritu Santo, esperando la consolación de Israel. Aquí viene abriéndose paso alrededor de los Jones y todos ellos, hasta que llega y se para delante de Él, y levanta sus manos, y bendice a Dios, y profetiza. ¡Aleluya! El resto de ellos siguen pasando, sin saber nada al respecto. Igual como el hombre en el observatorio. Pero esta gente estaba con la expectativa. El Espíritu Santo lo reveló.
84 Y no hay dos Espíritu Santo. Solo hay un Espíritu Santo. Y la razón por la que está Ud. aquí hoy es porque cree en sanidad Divina. Y tan cierto como está Ud. aquí, el mismo Espíritu Santo que guió a Simeón lo ha guiado aquí hoy. Ud. no vino para ser visto. Es el Espíritu Santo que lo guió hasta aquí.
Y estamos con la expectativa de ver a Dios derramando de Su poder Divino. ¡Aleluya! David dijo: “Cuando un abismo llama a otro abismo”, lo he dicho muchas veces: “A la voz de Tus cascadas, Oh Señor”. Un abismo llamando a otro abismo. Antes que pudiera haber un abismo aquí dentro, tiene que haber un abismo que responda a eso. ¿Es eso correcto?
Antes de que haya una aleta en la espalda de un pez, tenía que haber agua para que él pudiera nadar o no habría ninguna aleta en su espalda. ¿Es correcto? Primero tiene que haber agua antes de que la aleta pueda estar allí. ¡Oh, vaya! Espero que entiendan esto. Lo siento venir por el aire.
85 Noten, antes de que existiera un palmera para crecer en la tierra, primero tenía que haber una tierra o no existiría una palmera para crecer. ¿Es eso correcto?
Si Uds. creen en sanidad Divina, el poder de Dios, antes que puedan… Algo creado que desea en su corazón. ¿Es eso correcto? Antes de haber una creación, tenía que haber un Creador que creara esa creación. ¿Es eso correcto? Allí lo tienen.
Y cuando el Espíritu Santo creó en su corazón un deseo de ver el poder de Dios obrando aquí en esta ciudad, tiene que haber un poder de Dios en alguna parte, que romperá los grilletes, y entrará con los poderes de Dios… se moverá donde sanidad, salvación, un derramamiento del Espíritu Santo sobre todos, de la manera que lo estamos esperando. Dios nos advirtió por el Espíritu Santo, que veríamos estas cosas, y estamos viviendo en los días para verlas. Estamos con la expectativa de verlo. Un abismo llama a otro abismo.
86 Hace unos días, leí donde un pequeño bebé se comió el borrador de un lápiz. Se comió el pedal de una bicicleta, el caucho. Revisaron su cuerpecito en la clínica. El doctor dijo: “Pues, el pequeñito está necesitando azufre”. Bueno, ¿qué?
El pequeñito fue hecho de la tierra de donde viene el azufre. Y si hay un deseo por dentro de azufre, primeramente tiene que haber un azufre allá afuera para crear ese deseo por el azufre. Si hay un Dios que da poder, si anhelamos por ese poder de Dios, y anhelamos sanidad, salvación, las glorias de Dios, la llenura del Espíritu Santo, esas cosas tienen que estar más allá o nunca tendríamos el deseo de recibirlas. ¿Ven eso? Allí está. Un abismo llamando a otro abismo.
Hace un tiempo, me encontraba parado arriba en las montañas. Y yo iba cabalgando hacia arriba para bajar un ganado; simplemente en unas pequeñas vacaciones. Y estaba observando la vista y tomé mis binoculares, amarré mi caballo, y miré abajo por el valle. Vi a un montón de águilas haciendo un chillido allá en la cima de la colina. Estaba una vieja madre águila a punto de sacar a sus bebés del nido por primera vez.
87 Y deberían haberlos visto preparándose para ese vuelo. Yo dije: “¡Aleluya, Señor!”. Yo sé de otro montón de águilas que se están preparando para un vuelo uno de estos días. La vieja madre estaba extendiendo sus alas. Ella los estaba arrullando. Usted sabe. “Coo, coo, coo”. Moviendo sus alas: “Coo, coo, coo. Coo, coo, coo”. Tratando de ponerlos en sus alas. Ella los subió a sus alas. Cómo estaba tratando de agarrarlos.
Ella alcanzaba a este y lo subía allí, y escuchándola hacer: “Coo, coo, coo”, y amándolos. Pensé: De esa manera el Espíritu Santo lo está haciendo en este momento. Se extiende y toma a este y lo sube. Y a este mientras ellos Coo, coo, coo. Vengan, vengan, el tiempo está casi listo. Saliendo de ese nido viejo que apesta… ¡Whew! ¡Vaya! Sí, señor.
88 Y una vez que ellos dejan el nido, nunca regresan. ¡Aleluya! Ella los tiene a todos bien apretados. Tienen sus pequeñas garras enganchadas en su ala. Toman su pequeño pico y se prenden de las plumas de esa manera. Ella extiende estas grandes alas. Sale del nido. Y se va. Dicen que si se le cae uno, puede simplemente ponerse debajo de ellos y retomarlos. Amén. Eso es correcto.
Ella se fue abajo a los pastos verdes. Las pequeñas águilas nunca habían estado allí antes. Nada sino solo ese viejo nido apestoso, así como está el mundo, en cualquier caso. Así que los llevó a todos allá abajo, los colocó en estos pastos verdes y regresó a la cima del pico más alto de las rocas que pudo conseguir. Se sentó allí y comenzó a mover sus grandes alas, mirando a su alrededor.
89 Y esas pequeñas águilas estaban teniendo una reunión del Espíritu Santo. Vaya, nunca había visto tal en mi vida. Estaban corriendo alrededor, tomaban en su boquita de la hierba y solo… Yo dije: “¿Acaso no es esa una bienvenida a casa chapada a la antigua, una reunión de los poderes de Dios?”. Sus pequeños pies no habían conocido nada sino ese viejo nido asqueroso y espinoso. Caminaban, ahora estaba caminando sobre un prado suave.
Ud. sabe cómo es cuando sale de ese viejo nido de Egipto, el nido del mundo, entra a los buenos poderes antiguos de Dios donde sus almas esparcen luz y la gloria de Dios está alrededor de ustedes. Ellos estaban caminando alrededor, recogiendo esto. Estaban teniendo un buen tiempo.
90 Es vieja madre voló de regreso. Se sentó en lo más alto que pudo, para poder ver a todas partes. Yo pensé: ¡Oh, vaya! Que venga un coyote ahora. Ella de seguro lo haría pedazos. Y yo pensé: Bueno, ¿saben algo? Estoy tan contento de que después de que Jesús me sacó del mundo, Él subió las murallas de la gloria, sentándose allá con Su Majestad en las alturas. Su mirada está en el gorrión y sé que Él me observa. El problema comienza, Él es mi escudo.
Bueno, ahora, pienso en Él, cuidándonos.
Y de repente la vi levantar su gran cabeza. Comienza a moverse. En la distancia venía una tormenta. Ella podía olerlo a millas de distancia. Y en Colorado llegan con rapidez.
91 Así que de repente, cuando ella vio la tormenta a la vista, soltó un gran grito. Esas pequeñas águilas estaban por todas partes en el pasto. Y ella dejó escapar un gran grito y corrió justo al centro de la pastura y simplemente se sentó como un gran avión. Cada una de esas pequeñas águilas conocía su voz. Y aquí venían. Y cada una volvió a tomar su agarre. Se agarró de sus plumas de esa manera. Ella despegó de la tierra. Justo en el momento cuando el viento venía bajando por el cañón, ella atravesó ese viento a casi sesenta millas por hora [96 Km/h] y voló hacia un agujero en la roca para buscar refugio.
92 Yo dije: “¡Alabado sea Dios para siempre! Nuestro glorioso Salvador subió las murallas del Calvario allá arriba, para velar por nosotros esta noche por medio de Su poder del Espíritu Santo y la resurrección de Su Ser. Y Él se está extendiendo sobre las alas del Espíritu Santo para sacarnos de las camas de enfermedades, de sillas de lisiados, (¡Aleluya!) a la Roca de seguridad más allá en el Reino de Dios”. Esperando por nosotros.
Vamos a creed. Un mismo lugar, en común acuerdo. Entre a la atmósfera correcta. Estén con la expectativa y Dios nos llenará con el Espíritu Santo y descenderá poderes. ¿Creen esto? Inclinemos nuestros rostros.
Bondadoso Padre Celestial, hoy nuestros corazones se han vuelto felices y ligeros a causa de Tu Presencia, porque sabemos que Él está aquí. Y estamos con la expectativa de grandes y excelentes reuniones. Que se manifiesten los poderes de Dios. Concédelo, Eterno, que Tu Espíritu ahora revolotee sobre este edificio. Extiende Tus grandes alas y que destilen gotas de misericordia sobre cada alma.
Quita toda indiferencia.
93 Si hay hombres o mujeres aquí, jóvenes o viejos, que tienen un agravio contra alguien, que en sus corazones ahora, lo arreglen. Digan: “Señor, he esperado en este valle seco de por aquí suficiente tiempo. Lo he querido, he orado, me he preguntado, he orado, he ayunado. Yo quiero ver un gran derramamiento de bendiciones del Espíritu Santo sobre la gente en este valle”.
Y ahora, Señor, creemos que Tú lo vas a enviar. Concédelo, Padre. Y ahora, que el Espíritu Santo tome a cada pecador por el corazón y diga: “Ahora, es el tiempo”. Y Jesús, al inicio de Su ministerio dijo, a Simón y a los hijos de Zebedeo: “Síganme. Yo os haré pescadores de hombres”. Concédelo, Señor. Que ellos se unan ahora mismo, y sean salvos.
94 Y mientras tenemos nuestros rostros inclinados, el pianista en el piano, me pregunto si hay alguna persona que no es salva el día de hoy, que pudiera levantar su mano y decir: “Hermano, recuérdeme a mí un pecador”. Dios le bendiga, mi hermano. ¿Alguien más? Dios le bendiga, mi hermana. Alguien más diga: “Recuérdeme, Hermano Branham, como un pecador; yo quiero ser salvo”. Dios le bendiga, hermano. Alguien más levante su mano, diga: “Recuérdeme a mí, Hermano Branham, yo quiero ser…”. Dios le bendiga, hermano. Muy bien.
Alguien más levante sus manos. Dios le bendiga, y Dios le bendiga. Dios le bendiga, mi amigo Indio. Dios le bendiga, hermano. Dios le bendiga. Voy a ir a la reservación en unos cuantos días. Muy bien. ¿Alguien más ahora? Levante sus manos, diga: “Recuérdeme a mí, hermano, como un pecador”. Dios le bendiga, hermana. ¿Cuántos de Uds. que están aquí ahora…?
95 ¿Son todos? ¿Hay otro pecador antes de terminar con este paréntesis? Otro… Dios le bendiga, y Dios le bendiga. Bien. ¿Alguien más? Dios le bendiga. Alguien más levante su mano y diga: “Yo quiero ser salvo, Hermano Branham”. Dios le bendiga, a usted, a usted, a usted, y a usted, a usted, y a usted. Dios sea con ustedes.
Vaya, qué tiempo. Escuchen amigos, ustedes verán esta semana la manifestación del poder de la resurrección de Jesucristo. Vengan ahora, dejen que su corazón se enrede con el amor de Dios. Déjense atrapar en esta red de Sus bendiciones Eternas que lo elevarán en Su red, fuera de esta vieja tierra, arriba a las tierras de gloria.
¿Cuántos de los que están aquí no tienen el bautismo del Espíritu Santo? Diga: “Hermano Branham, recuérdeme. Yo quiero el Espíritu Santo. Me doy cuenta que los días de los gentiles se está cerrando”. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Dios le bendiga, y a usted, a usted, a usted, y a usted, y a usted. ¡Oh, vaya! Por todas partes… manos levantadas por todas partes.
96 Amigo, sin el bautismo del Espíritu Santo… Me temo que no nos queda mucho tiempo. Me temo que la hora está cerca. ¿No vendrán ahora para que sean salvos y reciban el bautismo del Espíritu Santo? ¿No lo harán? Ahora mismo, en esta tarde, mientras tenemos suficiente tiempo. Ni siquiera son las cuatro de la tarde. ¿Y acaso no tendremos mucho tiempo para venir aquí y orar juntos?
Si Ud. tiene alguna cosita en contra de alguien, ha tenido una pequeña malicia en su corazón, diga: “Vengo ahora mismo, Hermano Branham, a este altar. Le voy a pedir a Dios que me perdone, porque creo que esta es la reunión que Dios va a derramar de Sus bendiciones y vamos a ver las grandes cosas de Dios suceder.
Ahora mientas tenemos nuestros rostros inclinados otra vez… Siga adelante, hermana, eso está bien. Eso es bueno. Oh, que la misericordia de Dios esté cerca de usted.
97 Ahora, Dios, que Tu Espíritu haga sombra sobre nosotros en este momento. Y que podamos concebir en nuestros corazones, la presencia de Dios Todopoderoso. Y que Él, por Su gran poder de transformación… Estos hombres y mujeres que están aquí hoy, muchachos y muchachas, quienes levantaron sus manos quieren recibirte a Ti, Padre, has probado por Tu Palabra que Tú estás con ellos en este momento.
Jesús, nuestro Señor, dijo: “Ningún hombre puede venir a Mí excepto que Mi Padre lo traiga primero”. Y Dios, Tú no los traerás a menos que tengas una razón para hacerlo. Sabemos que algunos nacieron para condenación. Otros nacieron para Vida Eterna. Y tal vez ellos han desperdiciado muchos años vagando alrededor. Pero hoy, por gracia soberana, Tú estás tocando otra vez en su corazón. Que ellos te acepten en este momento, querido Padre. Concede esta bendición.
98 Y ahora, con nuestros rostros inclinados, me pregunto ¿cuántos de los que levantaron su mano, podrían pasar aquí y pararse aquí en este altar solo un momento, para orar juntos, aquí mismo? Dios les bendiga, mis hermanos. ¿Alguien más que venga? Tome su lugar. Dios le bendiga y le dé Vida Eterna, mi hermano. Dios le bendiga, mi hermano. Eso es maravilloso.
Muy bien, hermanos ministros. Oh, qué maravilloso. Ese es el momento, hermano. Eso es correcto, pasen para acá, quienes están buscando al Señor. Dios le bendiga, hermano.
Salvador, Salvador,
Escucha mi humilde clamor; (Dios le bendiga, hermano)
Mientras a otros estás Tú llamando,
No me pases.
99 Está rompiendo… rompe el corazón. Que siga la música, por favor, suavemente. Mire a estos jóvenes, hispanos, indios; aquí está un querido hermano anciano hispano aquí, mexicano, con la cabeza un poco torcida. Su cuerpo envuelto, canoso. Quizá no es mucho en este mundo, en lo que concierne al mundo. Pero él ahora está llegando a ser un hijo de Dios. Lisiado, con sus brazos cruzados, arrodillado aquí, quebrantado, viniendo a Cristo.
Ojalá cada pecador viniera aquí. No permitan que les roguemos a la cosa más grande que hay en el mundo. ¿No vendrán en este momento? Uno más… o ¿hay más pecadores que quisieran venir? Arrodíllense y oren con nosotros. Dios le habló a usted.
Escuchen, les probaré este semana, por la Palabra de Dios, y Él ayudando, que cada uno de los ancianos que están aquí, como este hombre anciano, uno de estos días va a regresar a ser un joven otra vez. Yo se los puedo probar por la Palabra de Dios.
100 Que en esta gran resurrección, todo lo viejo llegará a ser joven para siempre. Lo que la muerte les está haciendo ahora, la muerte se acabará. Y lo que la vida era para usted cuando era un hombre joven o una mujer, eso es lo que Ud. será en la resurrección.
Oh, Uds. que perdieron a esos bebés pequeños allá lejos, tal vez un prematuro, o lo que sea, ellos estarán allá en la resurrección. Jesús viene pronto. ¿No vendrán ahora para prepararse… para prepararse para encontrar este gran evento que está a punto de acontecer? ¿Vendrán en este momento? Mientras los ayudantes personales caminan alrededor, si lo hacen ahora por favor, alrededor del altar con estas personas.
¿Un pecador más mientras cantamos ahora? Venga ahora.
Salvador,
Oh, escucha mi humilde clamor,
Mientras a otros estás Tú llamando,
No me pases.
Déjame en Tu trono de misericordia…
101 ¿No vendrán, amigos pecadores? Arrodíllense aquí con el resto. Ustedes que están buscando el Espíritu Santo, ¿vendrán a arrodillarse aquí alrededor? ¿No vendrán? Nos gustaría tenerlos aquí mismo ahora. Ustedes encontrarán favor con Dios. Esta es la manera de comenzar bien la reunión.
Ayuda mi incredulidad.
Salvador… (Venga aquí,
Quiero que Ud. lidere las tarjetas de oración)
… humilde clamor;
Mientras a otros estás Tú llamando,
No me pases.
102 Muy bien ahora, mientras estamos… Solo guarden silencio todos alrededor. Alrededor ahora… los ayudantes personales vayan con los que están buscando. Cada uno aquí ahora. Si Ud. tiene un ser querido con el que quiera arrodillarse y orar con él, pase directamente. Usted que está buscando el bautismo del Espíritu Santo, es difícil decir lo que sucederá aquí en los próximos minutos.
Ahora, entremos ahora en la atmósfera, de salvación. Ahora, cada uno de Uds. que está aquí, Uds. pecadores llorando por salvación, un hombre leyéndole la Biblia a otro, finos hermanos y hermanas aquí, tratando de hacer que estas personas sean salvas.
Ahora, Jesús prometió: “El que a Mí viene, no le echo fuera. No lo rechazaré”. Uds. van a tener Vida Eterna ahora mismo, y van a nacer de nuevo del Espíritu de Dios.
103 ¿Cuántos allá están interesados en estas almas? Levanten sus manos. Muy bien. Inclinemos nuestros rostros ahora. Y cada uno… los ayudantes personas, pónganse allí alrededor de estas personas ahora. Cada uno. Ahora, sea sincero. Que ninguno deje este edificio, no se vayan de aquí hasta que Dios los haya bendecido y dado el nuevo nacimiento. Muy bien.
Hermano Ballard, guíenos usted en oración mientras estamos parados aquí…
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