OBRAS DEL MENSAJE


La Fe Viene Por El Oír
Chicago, Illinois, E.U.A.
54-0320
1 Gracias, amigos. Pueden tomar asiento si gustan. Ciertamente este es un privilegio el estar de regreso aquí en Chicago, en la Iglesia Filadelfia otra vez esta noche para ministrar en el Nombre del Señor.
2 Nunca huyo de Columbus para regresar, pero estoy contento de estar de regreso aquí. Le dije al Hermano Boze, cuando fue a verme la otra noche… Él me llamó tan pronto como… Bueno, yo lo llamé a él, porque venía un grupo a Columbus, y solo sentí como que él me iba a pedir que regresara para acá. Y todos llamaron; pues, yo solo dije: “Bueno, estoy cansado. Voy a descansar”. Pero él me convenció (para regresar). Así que es su culpa.
Y yo dije: “Siento que voy a desgastar mi bienvenida con ese grupo encantador de gente en Chicago”. Y él dijo: “Bueno, hay demasiados en aquel lugar”. Hay alrededor de tres millones o… ¿Es eso correcto? Casi cuatro millones de personas en Chicago. ¡Vaya! Toda una aldea, ¿no es así? Las inmediaciones de mi ciudad, casi podrían ser. ¡Vaya! Creo que son catorce mil (No estoy seguro; algo como eso). Probablemente no conformarían una de las avenidas largas que tienen Uds. por aquí, en su conjunto.
3 Pero estamos muy felices de estar aquí, sirviendo al Señor Jesús. Y hemos tenido un gran éxito, por sus oraciones, ayudándonos en muchos lugares a través de la nación, desde que los vimos (Ha pasado un poco más del mes, me supongo), en Wood River, Illinois, bajando a Hot Springs, Arkansas, y de allí a Shreveport, Lousiana. De allí a Phoenix, Arizona, y simplemente tuvimos una reunión maravillosa y gloriosa.
4 Yo iba a ir a la Costa Oeste a una cierta denominación allá, una excelente iglesia con una gente excelente, pero me di cuenta que ellos estaban tratando de… la razón de ir allá, era para jalar a un grupo de personas de otra iglesia. Y la pequeña influencia que yo tengo, quiero usarla para la gloria de Dios y no para lastimar iglesias, ¿lo ven? Así que yo dije: “Bueno, siendo que las iglesias están teniendo este pequeño tiempo de esa manera, prefiero no estar en eso. Esperar hasta que eso termine, luego yo iré”. Dije: “Júntenlos a todos y siéntenlos juntos y digan que somos hermanos, unos de un lado y los otros del otro, y yo vendré”. Pero a mí me gusta la unidad, ¿a ustedes no? Amistad, compañerismo: no hay nada como eso.
5 Luego al regresar, yo mismo cometí el error; muchos de Uds. se estarían preguntando quizá o lo verán muy pronto —acerca de que nos fuimos de Columbus. No fue nada malo, pero solo fue un… Cuando llegué allí, iban a tener un coliseo, y los servicios serían con todos los ministros del Evangelio Completo y todos los ministros de todas las fases de la fe, tantos como pudieran cooperar, iban a estar. Y (yo como que hice esa política)…
Así que, Uds. saben, creo que Jacob cavó un pozo y los filisteos lo corrieron de allí. Y creo que él lo llamó “malicia” o algo. Ellos cavaron otro, y lo corrieron de ese. Él dijo que eso era “riña”. Y él cavó otro, y dijo: “Hay lugar para todos nosotros”. Por tanto, vengamos todos a beber, y luego… Me gusta beber de ese último pozo, Uds. saben, donde hay lugar para todos. Lugar para que beba el Bautista, y los Metodistas, y el Pentecostal, y todos nosotros, solo beber de la misma fuente. Como que me gusta eso.
6 Así que yo, eso fue… Cuando yo llegué allá, no había… era solo un hombre. Muchas de las otras iglesias estaban un tanto, oh, no lo sé… El hermano estaba bien para mí, pero solo estaba un poco mal representado para mí. Y yo no quería causar resentimientos entre las iglesias, así que él solo siguió adelante orando por los enfermos; y yo oré por los que estaban allí, luego me regresé.
Ahora, luego el fin de semana este, comenzando el siguiente domingo, si es la voluntad del Señor, viene siendo el domingo después de mañana, comenzamos en Louisville, Kentucky, y luego estaremos allá por unas cuantas noches hasta el siguiente domingo. Y luego de allí regresamos al auditorio en Shreveport, Louisiana, y luego de allí a Denver, Colorado. Y este Denver, Colorado, son los hombres de negocios de la ciudad que están patrocinando la reunión en un auditorio allí. Es un lugar agradable y grande, en Denver.
Y luego de allí con la gente noruega en… (Suecos y así sucesivamente) en Canadá. Vamos a Edmonton, Grand Prairie, Dawson Creek. Y siempre he querido regresar con esos amigos. Y mientras estoy visitando alrededor (bueno, eso es antes de ultramar), esa es mi oportunidad para conocer a la gente; y solo predicando, y solo darles la mano. Y yo intento eso en cada reunión, pero siempre es un servicio de sanidad antes de que eso termine. ¿Cuántos conocen a Jack Schuller? La mayoría de ustedes, me imagino, lo conoce. Él es un hermano bien reconocido y un hombre excelente (Hermano Metodista).
7 Cuando yo estuve en Phoenix… No lo he conocido, aún. Mi madre y demás lo conocen, pero… Así que, yo estaba en Phoenix. Me enteré que él estaba allí, también. Entonces, yo estaba en Madison Square Garden y él estaba en algún auditorio de escuela o algo. Así que yo lo llamé, y me contacté donde él se estaba quedando. Y uno de los administradores lo encontró (El Sr. Moore), luego él me regresó la llamada, de esa manera fue.
Él dijo: “¡Hola, muchacho!”.
¿Muchacho? Yo dije: “¿Cuántos años tiene que tener un hombre para ser un adulto en sus ojos?”. Creo que él tiene unos treinta años más o menos y yo… cumplo cuarenta y cinco en abril. Así que, yo era un muchacho.
Él dijo: “Dijo: ”Oiga, escuché que está arrasando en el lugar“. (Él tiene todo un sentido del humor).
Y yo dije: “Bueno, estamos teniendo un tiempo maravilloso”.
Él dijo: “Bueno, Hermano Branham”, dijo…
Yo dije: “No me presenté aquí para ser su competidor”.
Él dijo: “Si hay alguien que es un competidor, soy yo”. Él dijo: “Usted tenía los anuncios aquí primero”.
Y le dije: “Bueno, está bien, Hermano Schuller; hay suficiente espacio aquí”.
Él dijo, bueno, lo había pasado de maravilla. Él había tenido dos semanas e iba a salir antes de que yo llegara y luego él se quedó más de una semana, otra semana.
8 Y así que él era… él es un ministro; su padre es un ministro y su abuelo es un ministro. Y creo que el hombre anciano puede predicar más que los otros dos (el abuelo anciano). Eso está muy bien el tener una familia como esa, ¿no lo creen?
9 Yo espero, si Jesús tarda, que mi muchacho sea un predicador y que su muchacho sea un predicador y que solo continúe de esa manera. Prefiero que él sea un predicador a ser el Presidente los Estados Unidos. Sin embargo, es algo honorable ser el Presidente, pero prefiero que él sea un ministro del Evangelio, predicando la verdad. Aunque él fuera tan pobre que tuviera que beber agua del arroyo y comer galletas saladas, prefiero que él sea un predicador verdadero de Dios, enviado de Dios.
10 Pero, así que, él dijo… Yo dije: “Bueno, yo solo vine a predicar, Hermano Schuller”. Dije: “Pero parece que se va a convertir en un servicio de sanidad. Una noche lo intentamos y no lo conseguimos; hay demasiados casos (casos de ambulancia y cosas allí)”.
Él dijo: “Hermano Branham, no trate de esquivar eso”. Dijo: “Usted tiene que orar por los enfermos en cualquier parte que vaya”. Dijo: “¿Sabe que yo lo seguí en Fort Wayne?”. ¿Cuántos conocen al Sr. Billings del Templo? La mayoría de ustedes. El Sr. Billings era uno de sus patrocinadores. Y él dijo: “Tan pronto yo llegué allí”, dijo: “nuestros hermanos Metodistas comenzaron a quejarse de usted por haber estado allí, y esta gran multitud de gente reunida allí”. Nada sino sanidades, porque eso era todo lo que era, y así sucesivamente.
Yo dije: “Oh, eso estuvo errado, Hermano Schuller, usted sabe eso”. Yo dije…
Él dijo: “Bueno”, dijo (llamó a la dama por nombre), dijo: “la mujer había estado diez años en una institución para dementes”. Muchos de Uds. conocen a Romaine Redigar, fue la misma cosa. Y a ella la trajeron a la casa allí, y fue liberada allí mismo. El Señor Jesús la sanó justo allí y ahora es madre de dos niños. Y esa era Romaine.
11 Así que esta otra dama había estado en la institución, si no me equivoco, fue hace diez años. Ella tenía una fobia; cuando entraban a su habitación, la soltaban, y ella saltaba de las ventanas y cosas como esa. Ella saltó de una ventada de dos pisos y por poco pierde la vida. Así que todos ellos la conocían allí alrededor, entonces el Sr. Schuller dijo… o, el Hermano Schuller, más bien, dijo: “Yo fui y la traje y la subí a la plataforma para que testificara”. Él dijo: “Ahora, ¿conocen Uds. a esta mujer, de dónde era y saben quién es ella ahora?”. Dijo: “No quiero escucharlos decir ni una sola cosa más sobre el Hermano Branham mientras esté yo aquí”. Él dijo: “No fue ninguna otra cosa que se hizo, ha sido maravilloso”.
Entonces, él dijo: “Un hombre se encontró conmigo el otro día”, dijo: “Hermano Branham, le voy a pasar esto”. (Entonces, mientras no hay nadie más aquí sino solo los de casa, así que, solo me abriré y hablará con ustedes). Entonces, él dijo: “Le voy a pasar esto”. Él dijo… Sus sermones son puro drama, Ud. sabe, la mayoría. Oh, él es maravilloso en eso… añadiendo drama. Si alguna vez anda cerca para escucharlo, vaya a escucharlo. Él es un hermano maravilloso y dramatiza. Mi madre lo escuchó dramatizando El Retorno Del Hijo Pródigo.
12 Francamente, pienso que el Hermano Schuller estudió para ser un… Él fue al Colegio Bob Jones o a alguna parte para estudiar y ser un… tomó a Shakespeare o algo como eso. Y ellos dicen: “Nosotros le enseñamos aquí”. Pero él fue salvo mientras estaba allí. Así que, él iba a ser una estrella de cine o algo. Entonces, él pone sus sermones en un drama. Y él dijo…
Alguien dijo la otra noche, dijo: “Hermano Jack”, dijo: “¿Por qué no deja de dramatizar y solo se para y predica a Cristo y sigue adelante?”.
Dijo: “Sí que me gustaría hacer eso”.
Dijo: “¿Usted no, Hermano Branham?”.
Yo dije: “Sí que me gustaría”.
Pero dijo: “Ese no es nuestro ministerio, Hermano Branham”. Él dijo: “Este mismo hombre”, dijo: “Solo volteé a verlo y dije: ”¿Le gusta pescar?“.
Él dijo: “Sí”.
Dijo: “¿Qué usa como carnada, un filete de res?”.
“Pues”, él dijo: “no”.
Dijo: “¿Qué usa como carnada?”.
Le respondió: “Bueno, gusanos”.
Le dijo: “¿A Ud. no le gustan los gusanos, cierto?”.
Respondió: “No, pero a los peces sí”.
Él dijo: “Eso pensé”.
Dijo: “La gente está esperando que yo dramatice mis servicios”. Y dijo: “La gente está esperando que Ud. ore por ellos”. Dijo: “Nosotros estamos haciendo la obra del Señor, ningún otro hombre… [Palabras inciertas]”.
Así que yo pensé que eso estaba correcto. Pensé que esa era una pequeña respuesta ingeniosa. Es lo que la gente quiere. Eso es correcto. Es lo que el pez muerde. Y yo siempre he dicho: Uno nunca le enseña el anzuelo al pez; solo se le enseña la carnada. Él agarra la carnada y agarra el anzuelo.
13 Cuando un cierto hombre muy reconocido, y reconocido internacionalmente, un hermano encantador de la Costa Oeste, me habló un día al inicio de mis servicios en la Costa Oeste. Yo iba a estar en el mismo auditorio donde él estaba. Él dijo: “Hermano Branham, ellos no se irán tras ese fanatismo en este lugar: sanidad Divina”.
Yo dije: “¿Oh?”.
Él dijo: “¿Por qué no predica el Evangelio mientras está en la Costa Oeste?”.
Le respondí: “Eso es lo que estoy haciendo”. Dije: “Si no predicara sanidad Divina, no estaría predicando el Evangelio. El Evangelio no vino solo en Palabra sino en poder y demostración del Espíritu Santo”, ¿ven? Y yo dije: “No estoy para discutir con usted, hermano”. Dije: “Usted sabe más al respecto que yo, pero lo que yo sí sé, lo sé muy bien”. Miren. Yo dije: “Conozco esa parte muy bien”.
Él dijo: “Bueno, la gente en la Costa Oeste no lo recibe a usted”.
Yo dije: “Bueno, hermano, querido”, dije: “eso estará bien”.
Dijo: “Usted está rentando ese auditorio; ¿le va a costar cuatrocientos dólares el día?”.
Le respondí: “Sí, señor”.
Él dijo: “No va a haber nadie allí”. Dijo: “En primer lugar este Templo Angelus, ese montón McPherson, tienen afuera su anuncio: sanador divino”. Dijo, eso: “Todos los pentecostales, ese grupo radical, ellos tienen afuera su letrero: sanador divino.
Yo dije: “Sí, señor, eso puede ser cierto, pero yo no soy responsable por nada excepto lo que Dios me dice que haga y eso es lo que estoy haciendo”, ¿ven? Y por lo tanto…
Él dijo: “Bueno, venga, y asómese”.
Yo dije: “Lo veo después”.
14 Entonces cuando fuimos para allá ese día, aquí él tenía unas mil quinientas, mil ochocientas personas, y todos salieron muy bien, gente bien vestida. Él hizo el llamado al altar; una mujer vino, le dio la mano a él, aceptó a Cristo. Eso está bien. Pero aquí salió su multitud y aquí venía entrando la mía: sillas de ruedas, camisas de fuerza, muletas, camas, camillas. Bueno, es diferente cuando su fe tiene que contrarrestar eso, ¿ve? Eso es correcto. Él solo agachó la cabeza y se fue.
Pero allí lo tienen, amigos. Él me dijo, él dijo: “Hermano Branham, no predique sanidad Divina”. Él dijo: “Solo predique el Evangelio. Logre que las almas sean salvas”. Y yo pensé: mi querido hermano, no te das cuenta que yo tengo más convertidos a Cristo en un mes de lo que tú tienes en un año. Eso es correcto.
15 Acabo de dejar una reunión allá donde tuve dos mil esa tarde… como una semana antes de eso, y tantos como treinta mil al mismo tiempo. Solo que yo no hago sonar la trompeta al respecto. La quiero sonar allá arriba, donde pertenece allá arriba, solo dejar… El Señor dijo que las ovejas lo verían, no, Uds. saben, y así sucesivamente.
Pero, eso es, amigos, es… Dios puso a algunos en la iglesia para dramatizar, algunos para predicar sermones encendidos, otros para orar por los enfermos. Pero todos estos hermanos dotados, están en la iglesia con un solo propósito: eso es para unir el reino de Dios aquí en la tierra, la hermandad. Y eso es verdad.
16 Y nosotros simplemente amamos a nuestro Señor y todas nuestras pequeñas fallas Él nos perdona, y probablemente se ríe de nosotros, por nosotros, y así que… Solo estamos felices de saber que tenemos a un Señor Jesús como ese, ¿no es así? ¿No están felices de saber que tienen a uno esta noche que es considerado, y que nos conoce, y nos ama, y mira por sobre nuestras equivocaciones y así sucesivamente?
17 Creo que el Hermano José dio a conocer que íbamos a tener… Que iba a hablar mañana en la tarde (y mientras yo estaba parado allí), creo que a las cuatro en punto. ¿Es eso correcto? Ahora, eso será… eso será cuando se supone que debo venir a hablar… a las cuatro. Muy bien. Trataré de venir para hablarles una media hora. Los dejaremos salir a las cuatro y media, a tiempo para que tomen su cena y regresen para los servicios de mañana en la noche. El buen Señor les bendiga a todos.
18 Si hay una gente que tiene mucha paciencia y cree en la gracia, yo casi soy el pastor asociado aquí, creo. Simplemente vengo mucho. Pero su pastorcito aquí, el Hermano… Yo le llamo José, porque me gusta su nombre. Miren, al predicar el Evangelio, yo tomo que Abraham era elección, e Isaac era justificación, y Jacob era gracia, y José era perfección. No había nada en contra de José, así que…
¿Van a hacer como ese pequeño José, allá atrás? Muy bien. Eso está bien. Bueno, solo estoy contento de estar aquí para ver eso, solo este grupito de personas sentadas aquí de esta manera, donde uno solo se siente, Uds. saben, se siente como en casa. Ustedes saben cuando… cuando uno está aquí, tal vez uno siente a mil personas, o algo por el estilo, hay tanta incredulidad abarrotada al punto que uno siente el sacudimiento de eso. Y cuando uno llega aquí, solo como un grupito unido, en un corazón y unánime sentado de esta manera, es cuando llegan a suceder cosas, ¿no es así? Más como cultos de oración caseros… reuniones en casa, pero…
19 Deseo leer algo ahora, por solo unos momentos, quizás hablar hasta las nueve más o menos, para que podamos tener nuestra línea de oración. Y mi muchacho me acaba de dejar allá abajo, y dijo que repartió aquí unas cuantas tarjetas de oración. Y las vamos a llamar y orar con ellos, con el que sea que el Señor… Nosotros no sabemos, puede que sea con lo que se encuentre allá. No tienen que tener necesariamente una tarjeta de oración; solo tienen que tener fe.
Estoy un tanto, me imagino, casi… No sé cómo operar esto por aquí. Veo al hombre… [El Hermano Branham habla con alguien: “Oh, los dos están trabajando. Está bien”]. Estaba parado por un lado.
20 Ahora, en las Escrituras… Me encanta leer la Palabra, ¿y a ustedes no? Simplemente lo amo con todo mi corazón, porque es Su Palabra. Ahora, en Romanos, el capítulo diez, solo estamos poniendo… Y en el hotel hace unos momentos, descansando un poco después de conducir trescientas millas [482 km] el día de hoy, y yo estaba descansando, y pensé: Bueno, ¿qué debo leer esta noche, Señor Jesús? Y resulta que abrí la Escritura y leí aquí. Y pensé: Bueno, tal vez quizá para una cosita, si tan solo puedo hablar algo de Sus palabras… si yo puedo hablar Sus palabras, entonces sé que esa parte no fallará. Ahora, lo que yo diga, puede fallar; pero lo que Él dice, no falla. Estará bien, y para siempre. Está arreglado en el cielo para siempre, Su Palabra. ¿Es eso correcto?
En el capítulo 10 de Romanos y el versículo 11, deseo leer solo una porción aquí, por unos minutos.
Antes de leer esto, el Ángel del Señor me impactó justo entonces, porque hay alguien sentado aquí en el edificio ahora. Lo sentí y sé que Su presencia está aquí.
21 Ahora, amigos, Uds. de seguro me conocen muy bien. Muchos pudieran estar en desacuerdo conmigo en estas reuniones y cosas. Pero hay una cosa por la que estoy muy feliz: que nuestro Señor Jesús hizo esto. Él es Aquel Quien me envió a hacer esto. Yo nunca vine por mi propia cuenta, ¿ven? Y Él siempre por estos… ya casi son nueve años ahora, Él nunca me ha fallado ni una sola vez. Sino que siempre hizo exactamente lo que Él dijo que haría, ¿ven? Y yo sí conozco a mi Señor Jesús, tal vez no sea un orador elocuente, o tal vez no tenga mucha teología de la Escritura; pero sí conozco al Señor Jesús, y el perdón de mis pecados y aceptándolo a Él. Yo tengo Vida Eterna, y creo eso. Y sé que cuando Él habla, yo creo esas visiones. Nunca he visto que falle una y nunca fallará. Ahora, yo puedo decir algo, pero cuando lo escuchan a Él hablar, recuerden, eso es la verdad.
22 Hermano, hermana, yo pondría mi vida, en cualquier momento, en eso. Sé que es la verdad. Y desde que era un bebito pequeñito, lo primero que casi recuerdo fue una visión. Y, vean: “Dones y llamamientos son sin arrepentimiento”. Nos damos cuenta de eso. Dios pone estas cosas. ¿Cuántos creen eso? Solo digan: “Amén”. No les voy a pedir que levanten la mano. Bueno, eso es bueno. Estoy en un grupo Calvinista esta noche aquí, creo. Así que de todos modos, esto, miren, que Dios por gracia soberana y elección y previo conocimiento sabía desde antes de la fundación del mundo que estas cosas estarían sucediendo de la manera que están ahora mismo. Él lo ordenó de esa manera. Yo creo eso, ¿Uds. no? Dios, para poder ser Dios Él tuvo que conocer todo. Él tuvo que saber lo que era el fin desde el principio, o Él no hubiera sido Dios Todopoderoso.
23 Ahora, a Su Palabra, ustedes que lo tienen.
Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.
Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan;
Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?
¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!
Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio?
Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.
24 Ahora, inclinemos nuestros rostros, solo un momento. Bondadoso, Padre celestial, nos acercamos a Ti esta noche en el único… por el único mediador entre Dios y los hombres, Tu Hijo, Cristo Jesús. Y sabiendo esto, que lo que pedimos en Su Nombre, Él ha prometido: “Yo haré eso”. Ahora, sabemos que esa es la verdad, y no a través de la iglesia o a través de cualquier otra avenida sino a través del Nombre de Jesucristo, Él prometió que si te pedimos algo en Su Nombre, Él lo haría. Por lo tanto, Padre, te pedimos misericordia esta noche en el Nombre de Jesús, que Tú seas misericordioso con cada persona enferma que está en este edificio. Que sean sanados esta noche.
Y que cada persona que tiene su ser espiritual un tanto, igual que sus brazos espirituales colgando, que sean levantados esta noche. Que las cabezas que están agachadas se levanten en risa hacia los cielos, y regocijo. Se vayan de aquí esta noche, diciendo como aquellos que vinieron de Emaús: “¿No ardían nuestros corazones en nosotros a causa de Su presencia?”.
Que algo se haga esta noche que sea diferente. Que Tú nos partas el pan esta noche de una manera diferente de la que estamos acostumbrados a escuchar y ver. Que pueda hacerse de una manera diferente, a la manera que Tú lo hubieras hecho, para que la gente que está presente ahora sepa que no es el hombre; es Dios. Porque Él se está dando a conocer a Sí mismo por la revelación de Su Hijo, Jesucristo. Concede estas cosas buenas. Y ayúdame, ahora, Señor, a mí, sabiendo que estoy aquí sin ningún talento, sin nada, excepto que Tú me ayudes. Y oro que lo concedas para la gloria de Dios y para el beneficio de esta gente, para la edificación del reino de Dios. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesucristo. Amén.
25 Solo me gustaría hablar un momento en La Fe Viene Por El Oír, y entonces… Yo amo esta Palabra, y la palabra de “fe”. Ahora, pensamos en la fe, en lo que es. Pablo primeramente hablándole a los Romanos, los cuales habían sido paganos —idólatras— y acababan de entrar al Cristianismo. Y Pablo aquí es el más grande misionero que el mundo haya jamás tenido desde Cristo.
Y solo pienso en eso. Ese hermanito judío, él simplemente no se podía quedar quieto; sin embargo había miles en Jerusalén que no habían sido convertidos, pero él tenía que ir a otra parte y otra parte. Todo el mundo debía escuchar sobre el Evangelio, tan lejos como Pablo podía llevarlo. Y cómo él hizo lo mejor para traerlo. Y sus mensajes y sus escritos todavía viven en lo inmortal hoy, porque él habló de Jesucristo.
26 Él está enviando la carta ahora a los Romanos, poniendo a la iglesia en orden. Y él les está hablando sobre la fe. En el primer… en el capítulo 4 de Romanos él habla de Abraham siendo justificado por la fe. Luego en el capítulo 9 de Romanos, él está hablando sobre la elección de Dios: Cómo Dios llamó a Isaac… o, discúlpenme, llamó a Esaú, Jacob, y los ordenó; o Él dijo: “Por la elección Él eligió (por Su propia escogencia) escogió a Jacob en lugar de Esaú”. Aunque Esaú teniendo derecho a la primogenitura; luego Él escogió a Jacob en lugar de Esaú.
Y luego en el capítulo 10 de aquí, lo encontramos ahora dividiendo lo que es la fe. Ahora, la fe es musculosa. ¡Vaya, cómo me gusta pensar en la fe! Esperanza, fe y caridad… esas tres cosas. Y esperanza: ¡Qué cosa tan hermosa es la esperanza! Pequeña, tímida esperanza; hermosa y dulce como ella es, sin embargo, es la enemiga más grande que tiene la fe. Eso es correcto. El enemigo más grande de la fe es la esperanza. Porque una persona se pone tan esperanzada al punto que se alejan de la fe.
27 Ahora, la esperanza estará de acuerdo con la Biblia. La esperanza dirá: “Es verdad”. La esperanza dirá: “Yo creo cada pedacito de eso. Yo creo que esa es la Palabra de Dios. Y creo que Dios guardará Su promesa”. La esperanza cree todo eso. Pero la esperanza luego dice: “Ahora, yo creo que Dios va a sanar, pero mira mi condición”.
Ahora, la fe no mira eso. La fe llega: “No me importa nada sobre las condiciones. Dios así lo dijo y es mío”, ¿lo ven? La fe es musculosa. Como dije una vez: “La fe tiene pelo en el pecho. Cuando se para y saca sus grandes músculos, ¡todo lo demás se desvanece!”. Solo tome… se va volando. Cuando la fe realmente se aferra, ninguna otra cosa permanece.
28 Les estoy diciendo, la fe… Pero Uds. tienen que tener esperanza y caridad. Si tienen una fe verdaderamente musculosa y sin amor en ella, han arruinado su influencia ante la gente (si no tienen amor mezclado con eso), ¿ven? Miren personas, una musculosa, como lo diríamos (disculpen la expresión) una fe de Bulldog, para aferrarse, pero es tan rudo con eso. Entonces se dan cuenta que cuando hacen eso, no… no tiene la amabilidad aquí para moverse con eso. Así que lo que necesitamos es esperanza, fe y caridad. ¿No es eso correcto? Esperanza, fe y caridad, juntos. Dios ayude a nuestra iglesia a tenerlo así… para que la gente tenga esa combinación.
29 Pero si Ud. solo depende en la esperanza, le estorbará a la fe. Ahora, la esperanza busca algo, a lo lejos. Pero la fe lo reclama ahora mismo, ¿ven? La fe dice: “Dios así lo dijo y es mío”. Eso lo concluye, ¿ven? “No me importa si todavía estoy lisiado, todavía estoy ciego, si todavía estoy enfermo; eso no tiene nada que ver con eso. Yo lo creo de todas maneras. ¡Es mío ahora mismo! Dios así lo dijo y eso lo concluye”, ¿ven? Eso es fe.
Pero la esperanza dice: “Dios así lo dijo y estoy con la esperanza de recibirlo, algún día”, ¿lo ven? “Estoy esperando, un día”. Y mientras Satanás se los pueda posponer para otro día, mejor para él. Eso es correcto. Ustedes nunca lo recibirán. Solo crea que lo tiene ahora mismo; es su propiedad personal. “Fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que no se ven”. ¿Es eso correcto? La fe actúa ahora. Es positivo. No hay… ¡Oh, vaya! Déjeme decirle, la enfermedad y todo lo demás, cuando entra la fe, es como una bola de nieve en una estufa caliente. Solo se derrite. Toda se aleja de la fe. Porque la fe se para y toma el control. Cuando la fe habla, todo lo demás se queda quieto. Eso es correcto.
30 Esta pequeña vieja enfermedad, combatiendo alrededor. Y pequeñas cositas diciendo: “Bueno, los días de los milagros ya pasaron”, y esto, aquello o lo otro. Pero deje que la fe de un paso una vez, saque sus músculos, y diga: “¡Yo tomaré el control!”. Déjeme decirle, el resto se queda quieto cuando la fe hace eso. Ese es el tipo con el que queremos lidiar. ¿Es eso correcto?
Ahora, ¿cómo obtenemos fe? “La fe viene por el oír. ¿Oír qué? La Palabra de Dios”. Ahora, eso es correcto. Usted no puede basarlo en ninguna otra cosa sino en la Palabra de Dios. Tiene que tener… Ahora, Ud. simplemente no puede tener fe, solo decir: “Oh, bueno, si Ud. va allí y toca eso, eso lo va a sanar”. Ahora, toque el radio, o toque esto, aquello o lo otro“. No puedo ir con eso. No, señor. Tengo que tener algo que está fuertemente fundamentado, ¡y la cosa más fuerte que conozco es la Palabra de Dios!
31 A un viejo amigo de color una vez (Veo que hay gente de color sentada aquí), él dijo: “Yo prefiero estar parado en la Palabra de Dios que estar parado en el mundo”. Dijo: “Uh-huh, ¿qué de eso?”. Él dijo: “Es más fuerte que el mundo”. Dijo: “Yo me pararé en la Palabra de Dios cuando no exista el mundo”. Eso es correcto. Él dijo: “Porque cielos y tierra pasarán…”. ¡Oh! Él dijo: “Yo prefiero estar parado en la Palabra de Dios que estar parado en el cielo”, (así es como era), “que estar parado en el cielo”. Él dijo: “Porque cielos y tierra, ambos, pasarán pero la Palabra de Dios no pasará”. Así que, eso es correcto. Cuando Dios lo dice, eso lo concluye. Ahora, recuperando la base de su fe.
32 Ahora, admitiré que hay grandes dones poderosos en la iglesia, para influenciar y ayudar a la gente. Eso es correcto. Pero muchas personas predicando sanidad Divina, van por el país y dicen: “Bueno, ahora, el Hermano Tal y tal está en la ciudad. ¡Oh, vaya! Ahora, ¡yo voy a sanar!”. No, no. Ni un poco más… No es el Hermano Tal y tal en la ciudad; es Jesucristo en la ciudad, es lo que… ¿ven? Eso es. Ahora… ¡Y Su Palabra!
33 Ahora, yo he tratado lo mejor que puedo de hablarle a la gente de ese tipo de fe que… Ahora, esto es verdad, que yo admitiré que esto es… Siendo que somos poquitos esta noche, quiero decirles pequeños secretos y cosas a medida que avanzo. Ahora, hay cosas que… esto es verdad. Y todos Uds. han seguido mis reuniones de un lugar a otro y (muchos de ustedes) y nunca han visto ni una sola vez, sinceramente, en la plataforma que alguien haya sido traído hasta allí que no haya sucedido algo con ellos allí mismo. Exactamente correcto.
Yo nunca en mi vida, siendo sincero, le pedí algo a Dios, que no lo haya recibido. Eso es correcto. Tal vez no en la manera que lo pedí, pero lo recibí. He visto a personas levantarse de la puerta de la muerte (estando el doctor parado allí), con las luchas de la muerte en sus gargantas y ver a esa gente vivir una semana y luego morir, ¿ven? Dios haciéndomelo saber: “Yo escuché tu oración…”. Pero usted tiene que conocer la voluntad de Dios hacia cosas. Y así es el ministerio, la gente, ¿ven?
34 Cuando uno está parado ante la gente, y Dios muestra una visión, exactamente lo que va a suceder, entonces uno sabe lo que va a suceder, ya sea muerte o vida, o lo que ellos tienen que arreglar, o algo como eso. A veces yo solo veo que se torna oscuro alrededor de la gente; eso es muerte. Y yo no digo nada; sigo adelante. Pero cuando veo la procesión, sé que ya terminó, ¿lo ven? Entonces luego a veces uno escucha… Y solo vigilen el momento (ese no soy yo), pero observen en cualquier momento cuando Él dice: “Así dice el Espíritu Santo, o el Señor”, observen y vean si eso no es exactamente de esa manera. Será de esa manera.
35 Ahora, la fe primero tiene que estar basada en la Palabra. La Palabra de Dios produce fe. Ahora, si Dios lo dice, entonces yo lo creo. Lo creería con todo mi corazón. Ahora no es porque “Hermano Branham, Hermano… alguien más puso las manos sobre mí: lo creo por eso”. Eso no tiene que ser… Eso es obedecer órdenes. Pero la imposición de mis manos sobre usted no es más que las manos del Hermano José o de cualquier otro ministro, o cualquier miembro laico de la iglesia. Todo el que cree en la sanidad Divina y es Cristiano tiene derecho a orar por los enfermos. Eso es exactamente correcto. “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados”.
Ahora, es cierto que una gran persona de fe, un gran guerrero de fe, tiene más fe para pararse allí (esa fe musculosa) y quitar la cosa. Pero a menos que Ud. se pare allí mismo con esa misma clase de fe, eso regresará otra vez. Yo he tenido hombres (con esta Biblia) que han traído a la plataforma, que ni siquiera podían ver su mano delante de ellos y leer capítulos de esta Biblia, y regresar la siguiente noche tan ciegos como estaban en primer lugar, ¿ven? Porque, en primer lugar, están allí parados, ellos están bajo esa unción, y ¡oh, vaya! los cielos están encendidos con ellos.
36 Por cierto, (ella no está aquí) mi esposa estaba en la plataforma en Phoenix, Arizona, la otra noche (y hemos vivido juntos por once años ahora), y primera vez que ha estado parada allí cuando la unción estaba sobre mí. Ella no podía abrir su boca; ella se quedó parada allí. Y la gente diría… Yo le diría algo a ella; ella solo se quedó allí. Sus ojos se miraban muy extraños, y los bebés, mis dos pequeños… una niñita, de ocho; y el otro, de tres, ayer. Y ellos solo se quedaron pardos allí. No podían decir palabra, y se bajaron de la plataforma llorando. Y yo no lo había notado; ellos los llamaron. Ella es muy tímida (Uds. que la conocen). Y entonces, ella no vendría a la plataforma, como acabamos de decir.
Y Billy Paul allí atrás, mi muchacho, dijo después que yo había comenzado a orar (terminado de predicar), y la unción me había impactado, yo dije… Billy dijo: “Madre, ella prometió venir a la plataforma”. (Y ella tenía vestidos a los niños con su mejor ropa y así que estaban sentados allí abajo, Ud. sabe, para venir a la plataforma). Y los subimos allí. Y cuando ella lo hizo, solo se quedó parada allí. Y ella dijo, (yendo a casa), ella dijo: “Querido, yo no podía… No me pidas que suba de esa manera otra vez”. Miren, Uds. simplemente no se dan cuenta, ¿ven?
37 Hay una unción, una personal… Ahora, hay tal cosa como quizás, Uds. saben, como una vez estaba… ¿Acaso no fue Moisés que recibió la burla de su hermana y hermano una vez porque se casó con una muchacha de color, una muchacha etíope? ¿Y acaso no se burlaron? Y resultó que Dios estaba presente y lo escuchó. ¿Fue eso correcto? Él solo, estaba presente y lo escuchó. Eso es correcto. Y cuando Él lo hizo, dijo: “Tráiganlos para acá”. Él dijo: “¿No le temen a Dios? ¿Sabiendo… ven lo que Yo he hecho por ese hombre y que le mostré los favores?”. Él dijo: “Cuando haya entre vosotros espiritual o profeta, Yo Jehová le apareceré en visión, y así sucesivamente. ¡No así a mi siervo Moisés! Él dijo: ”Le hablaré a él de labio a oído“. Él dijo: ”. ¿Por qué, pues, no tuvisteis temor de Dios viendo que Yo he elegido a este hombre?“. Y a Miriam le brotó lepra. Eso es correcto. Y allí… Ella tuvo que quedarse fuera del campamento durante siete días, y Moisés se postró sobre su rostro y oró por ella.
Ahora, eso es correcto. Hay una unción. Eso es verdad. Pero el hombre no es un sanador. ¡Dios es el Sanador! Eso es correcto. Ellos solo pueden explicarlo, u orar, o unirse con Uds. en oración. Pero la sanidad viene por la fe al oír la Palabra de Dios.
38 Ahora, Abraham, cuando él fue llamado de Caldea, la ciudad de Ur, ¿Quién era Abraham? Solo un hombre saliendo allí, un día. ¡Oh, simplemente amo eso! Eso me hace sentir bien. Cuando pienso: La voz de Dios le habló a él, y dijo: “Abraham, sepárate de tu gente”. ¿No es extraño que Dios haga que nos separemos? Hoy el mundo quiere mezcladores, ¿es eso cierto? Pero Dios quiere separadores. Sí, el mundo dice: “Oh, bueno, no queremos a ese viejo pastor; él es un anticuado. Él no cree en dejarnos hacer esto, aquello o lo otro. Queremos a un tipo joven que sea un mezclador”. Pero Dios quiere separadores. Separaos a vosotros mismos. El Espíritu Santo dijo: “Sepárame a Pablo y Bernabé”.
Separación. Y Dios llamó a Abraham y lo separó. Ahora, la única cosa que él tenía que hacer era creer la Palabra de Dios. La fe viene por el oír. Todo razonamiento y conocimiento de los sentidos tenía que desaparecer, y él tenía que depender exactamente en el “Así dice el Señor”. Miren. Abraham tenía setenta y cinco; Sara tenía sesenta y cinco. Él dijo: “Abraham…”. Él le va a dar un hijo por Sara. Ahora, Abraham no podía decir: “Ahora, déjame ver, ahora, si pudiera haber tal cosa, déjame ir y preguntarle al doctor si Sara puede renovar su fuerza”, y así sucesivamente de esa manera. Pues, él no podía razonarlo. Pero él basó su fe en el “Así dice el Señor”.
39 ¿La fe viene entonces por qué? [La congregación responde: “Oír”]. ¿Oír qué? ¡La Palabra de Dios! La Palabra de Dios lo concluye. Abraham le creyó a Dios por fe porque la Palabra de Dios lo decía. Él nunca lo razonó, nunca lo cuestionó, solo creyó la Palabra de Dios. ¿Es eso correcto? Bueno, de esa misma manera recibimos la fe esta noche, es creyendo la Palabra de Dios. Eso es.
¡Oh! ¡Cuándo Uds. me muestran hombres y mujeres que van a basar su fe allí mismo! Ahora, no con sus esperanzas allí, ¿ven? Si Uds. solo tienen esperanza, dicen: “Oh, yo creo que Dios lo hará. Sí, señor. Yo lo creo”. Todavía está esperanzado. Pero cuando la fe realmente se aferra, ya está hecho. No hay nada que pueda sacudir eso. Es positivo. Solo hay… Usted solo dice: “Bueno, yo creo que Dios lo dice así. Yo baso mi fe allí. Yo creo eso”. Pero ahora, si usted está… Usted no puede alardear con eso. Dios no es uno que alardea. Y Satanás tampoco es uno que alardea. Él no tomará ese alarde suyo. Pero cuando Ud. realmente tiene fe, Satanás lo sabrá. Eso es correcto. Él sabe lo que está bien y lo que está mal. Él sabe en dónde yace la fe.
40 Miren eso allá… Muchas veces en la reunión, cuando Jesús se encontró con él, sabía quién… Él era más que un contrincante en ese momento, cuando se encontró con el Hijo de Dios. Cuando él se encontró con Moisés, dijo: “Ahora, sube tu temperamento Moisés, y quiebra esos mandamientos”. Él lo hizo. Pero cuando él se encontró con Jesucristo, Él dijo: “Escrito está, no tentarás al Señor tu Dios”, ¿ven? Entonces supo que Él era más que un contrincante entonces. Él no entendió ese nacimiento virginal (Satanás no lo entendió), no pudo entender eso. Pero esa fue una ocasión cuando Dios le ganó entonces, cuando tuvo el nacimiento virginal.
41 Ahora, luego llegó… Ahora, la única cosa que Sara tenía que hacer, era creer lo que Abraham, su esposo, dijo. Ahora, ella dijo… Abraham le dijo a ella, iba a tener el bebé. Qué cuadro hermoso allí (no quiero retenerlos mucho tiempo), pero qué cuadro hermoso está allí de la iglesia y Cristo. Ahora, Dios le habló a Abraham y le dijo a Abraham… y Sara era la novia de Abraham, esposa. Y Dios le habla a Cristo, y nosotros somos Su esposa, Su novia. ¿Es eso correcto? ¡Qué hermoso cuadro! Ahora, yo no lo entiendo (tampoco lo entendió Sara), pero Abraham escuchó la Palabra de Dios. Entonces, Jesús escuchó de Dios y Él nos dijo qué hacer, y nosotros le creemos a Jesús. ¿Es eso correcto? Y creemos las cosas que son imposible, irrazonables; lo creemos de todos modos, porque Cristo lo dijo. Si Dios lo dijo, eso lo concluye. Nosotros solo lo creemos.
42 Ahora, aquí viene Sara, y ella creyó lo imposible. No era fácil entonces para Agar cuando ella vino… Ana, más bien, en el templo, y ella entró un día. Me la puedo imaginar subiendo a Silo a adorar a Dios. Y cuando iba subiendo por el camino, puedo ver a todos caminando por allí. Las mujeres diciendo: “Bueno, miren eso. Mira, la Sra. Jones tiene puesto un sombrero nuevo. ¿No es hermoso?”. Otra dice: “Allí va la Sra. John Doe otra vez. Con ese mismo velo viejo que ha usado durante los últimos diez años”. Eso es más o menos lo que ellas… Pero Ana iba con otro propósito.
Dios nos ayude cuando estamos yendo a la casa de Dios no para ver cómo va vestido uno del otro o ver quién está allí. Pero al ir con un solo propósito firme: ese es encontrarnos con Dios. A ella no le interesaba quién tenía sombreros nuevos o quién traía ropa nueva, o al respecto. Ella subió allá porque la fe viene por el oír. Y ella era estéril, no tenía hijos. Ella había visto la Palabra de Dios donde Sara recibió un bebé después de haber pasado el tiempo de dar a luz. Así que, si Sara lo recibió, también Ana podía. Amén. Allí lo tienen; ellos tenían evidencia.
43 Ahora, vamos a detenernos aquí un minuto. Si el Sr. John Doe, aquí afuera, tuvo cáncer y fue sanado, también Ud. puede tenerlo y ser sanado, ¿ven? La fe viene por el oír. ¿Es eso correcto? Si este hombre estaba ciego y ahora puede ver, entonces Ud. puede ver si está ciego. Si esta persona está lisiada y no puede caminar, entonces usted está… usted puede estarlo. De esa manera el Congresista Upshaw (quién predicó, creo, de este púlpito), cuando él leyó de Florence Nightingale y su problema… Él había escuchado del zapatero de por aquí que había estado paralizado (un diácono Bautista), postrado en su silla durante diez años, empujándolo de un lado a otro en su silla para hacer su trabajo, su oficina en la iglesia Bautista. Y cuando apareció una visión sobre él, y sentado y atado en esa silla de ruedas por todos esos años con su espalda quebrada, y de arriba abajo en este lugar, tenía tablillas en su espalda, al punto que ni siquiera se podía mover; y el hombre fue completamente sano. El Congresista Upshaw dijo: “Si eso le puede pasar a él, me puede pasar a mí”.
“La fe viene por el oír. El oír por la Palabra de Dios”. La Palabra de Dios hecha manifiesta, ¿ven? Si Florence Nightingale, tendida allí muriendo de cáncer, pesando unas cuarenta libras [18 kg], pudo ser perfectamente sana y normal (pesa ciento y tantas libras hoy), perfectamente, normal y sana. También le puede pasar lo mismo a cada caso de cáncer que está aquí.
44 Si la pequeña Georgie Carter, en Milltown, acostada allí por nueve años y ocho meses ni siquiera podía mover sus manos, no podía levantar la taza para escupir, llena de tuberculosis. Desahuciada cinco años antes de eso, por los doctores. No había visto los árboles ni nada durante nueve años y seis meses. En un momento fue perfectamente sanada, hace ocho años. Es la pianista esta noche en la iglesia Bautista Milltown. Si ella puede ser sanada de eso (de tuberculosis), también puede usted, cada caso.
45 Ana dijo: “Mira aquí. Si Sara, siendo casi de cien años, pudo recibir simiente…”. (Ana tenía probablemente, oh, tal vez cuarenta, cincuenta, sesenta, algo como eso). Ella dijo: “Yo también puedo”. La fe viene por el oír. Aquí se va ella al templo. Ella va allá para adorar a Dios. No le prestó atención a lo que alguien más dijera; algunos de ellos iban hablando de esto, aquello o lo otro. Ella fue por una alternativa: eso era lograr que su oración fuera contestada. Si está Ud. de esa manera aquí esta noche, se va regresar con la misma clase de bendición que Ana tenía, con “Así dice el Señor”.
46 Miren. No importa lo que el predicador, lo que esto o aquello; usted viene a la casa de Dios con fe. Ana entró; ella corrió al altar, y se postró, levantó sus manos y comenzó a gritar al punto que interrumpió todo el servicio. Aun el sacerdote pensó que ella estaba borracha. Esa es la manera… Ella estaba bien. De esa manera es con mucha gente que se pone sincera. Simplemente son incomprendidos. Ella no estaba borracha; fue incomprendida. Y muchos hombres y mujeres que están desde el donde de su corazón, realmente rendidos completamente al Señor Jesucristo, ellos no están locos; son incomprendidos. Eso es todo. El mundo conoce a los suyos. También Dios conoce a los Suyos.
Y ella estaba orando. Y Elí salió y dijo: “Mujer, ¿hasta cuándo estarás ebria con sidra?”.
Ella dijo: “Mi Señor, yo no estoy ebria con sidra, sino que estoy orando que Dios me quite el reproche”. Ahora observe.
Él dijo: “El Señor te lo conceda. El Señor te bendiga”. Y eso era todo lo que ella quería saber. Allí estaba el sacerdote de Dios. El sacerdote de Dios pronunció la bendición de Dios sobre ella. Ella estaba en la casa de Dios.
Ahora, Dios podría haber puesto al bebé en sus brazos, si hubiera querido. Pero Él tiene una manera de hacer las cosas. No hizo ninguna diferencia si pasaba allí mismo o no. Ella tenía la Palabra de Dios que profundizó en su corazón; la fe viene por el oír, el oír por la Palabra de Dios. Ella lo aceptó allí mismo entonces, se fue a casa regocijándose. Alabado sea Dios, va a tener al bebé. Y a los nueve meses nació el pequeño Samuel. ¿Es eso correcto? ¿Por qué? Ella tomó a Dios en Su Palabra. Ella creyó. La fe viene por el oír, el oír por la Palabra de Dios. Ella vio cómo vino a Sara. Ella vio cómo iba a venir a ella.
47 Fácil fue para la pequeña María, entonces, cuando el Espíritu Santo se encontró con ella allá, hizo sombra sobre ella. Y el gran Ángel, Gabriel, se puso en el camino, y dijo: “Salve, María. Bendita eres entre las mujeres. Te voy a decir algo que nunca ha sucedido, va a suceder ahora”. Amén. Miren lo que ella tenía que creer. La fe viene por el oír, el oír por la Palabra de Dios.
Él dijo: “Vas a tener un hijo, sin conocer varón”.
Ella dijo: “He aquí, la sierva del Señor. Hágase en mí conforme a tu palabra”. ¡Amén! Comienzo a sentirme religioso aquí esta noche.
Fíjense, cuando uno piensa en eso, cómo esos hombres y mujeres, cualquiera que haya logrado algo en esta vida, han sido hombres y mujeres que han tomado a Dios en Su Palabra y la han creído. Eso es. No importa lo que diga el mundo, lo que diga mamá, lo que diga el pastor; ¡es lo que Dios ha dicho! Yo no tengo fe en lo que mamá dijo (Es mi madre, la tengo); tengo fe en mi pastor como pastor. Pero tengo fe en el “Así dice el Señor”. Eso lo concluye. La fe viene por el oír, el oír por la Palabra. Y yo lo creo.
48 No fue algo fácil para mí, cuando el Ángel se me apareció, me dijo estas cosas que iban a suceder. Pero, ¿qué hice yo? Pues aún el superintendente de la iglesia dijo: “Billy, tuviste una pesadilla. Mejor es que regreses a Jeffersonville”. Dijo: “Duerme para que se te vaya, muchacho”.
Yo dije: “Él era un hombre. Él se paró y habló conmigo”.
Él dijo: “Tú con tu educación de séptimo grado, ¿y vas a ir a predicar el Evangelio alrededor del mundo?”.
Yo dije: “Eso es lo que Él dijo”.
Él dijo: “¡Oh! Billy, mejor es que te vayas a casa”. Dijo: “Solo tuviste un buen sueño”.
Le dije: “Yo no aprecio eso. Y Dios lo hará de todos modos porque Él dijo que lo haría, y yo lo he tomado a Él en Su Palabra”.
Y he vivido para ver el día cuando Él ha callado a todos y ha hecho exactamente lo que Él dijo. Y Él lo hará cada vez. Él lo hará cada vez. No tengan prisa. Ustedes son los únicos que tienen prisa. Dios no tiene prisa. Si Él lo habló, Él lo hará. Amén. Él está obligado a Su Palabra. La fe viene por el oír, el oír por la Palabra de Dios.
49 Puedo pensar de una ocasión en el día de Jesús, cuando estaba un hombre que probablemente escuchó allá abajo que Jesús podía hacer que un hombre con parálisis, deje de temblar. Pues, unos tipos fueron allá por él, lo levantaron y lo pusieron en una camilla. Llegó a la casa de alguien, allá donde Él estaba teniendo un pequeño servicio de sanidad. Y pues, ni siquiera pudieron pasar por la puerta. Había probablemente tanta gente como la que está aquí; tal vez la chocita de uno de ellos que tenía allí en Palestina, parados alrededor. ¿Cómo podía él entrar? Pero, hermano, él dijo: “Súbanme al techo”; y ellos destruyeron el techo.
Y cuando Jesús, parado allí, y la tierra comenzó a caer alrededor. Me imagino que Él se preguntó: “¿Qué está sucediendo allí arriba?”. Lo primero, ellos arrancaron un montón de adoquines, (se pueden imaginar, bajar a un hombre por eso… y en una camilla) todo un hoyo en la casa. Pero ellos tenían una cosa… una cosa en mente: llevar a ese hombre a Jesús, y algo sucedería. Y hermano, hermana, cuando nosotros tenemos esa clase de fe: una cosa en mente: llevar al paciente a Jesús. Cosas sucederán. Eso es. Esa es la idea…
Y ellos arrancaron y abrieron el techo, y aquí venía bajando una camilla: un hombre sacudiéndose. Él dijo: “Tus pecados te son perdonados, hijo. Toma tu cama y sigue adelante”. Y él se fue, ¿ven? Cuando Dios está… La fe viene por el oír. Alguien le dijo que Jesús podía hacer eso y ellos lo creyeron. Y llevaron al hombre a Jesús, y la fe se agarró. Ahora, Jesús puede hacer lo mismo con cada persona que está aquí esta noche, ¿ven? La única cosa es: llegar a Jesús. Quiten toda su superstición. Quiten todos sus espantos y digan: “Señor, estoy aquí a Tu… yo lo creo”. Estoy tomando Tu Palabra ahora mismo“. Y eso lo concluye. Algo va a suceder. Sí, señor.
50 Y puedo ver a una mujer un día, sentada allá arriba tejiendo. Ella había gastado todo su dinero con los doctores, y llevaba años con un flujo de sangre y nada podía detenerlo. Y de repente, ella escuchó que Jesús… Esa pequeña barca vieja empujándose hacia los sauces allí abajo. Y ella se fue para allá. Puedo ver al hombre parado allí (el sacerdote del templo) diciendo: “Ahora, mira esto, hermana. Si te relacionas con ese fanático, cuando tu doctor te dijo que ya no hay nada que se pueda hacer, eso lo concluye. Ahora, los días de los milagros ya pasaron. Ese tipo no es otra cosa que solo un… Él es Belcebú. Él es un adivino. Y aquí te vas corriendo hacia una cosa como esa. Ahora, ya sabes, tendremos que expulsarte de la iglesia”. Ella solo siguió abriéndose camino.
Ella quería llegar a Jesús. Su fe era: si ella podía escucharlo a Él decir una palabra, o lo que sea, incluso si ella podía tocar Su vestidura, ella se iba a poner bien. Así que ella se fue por allí. Y ella fue para allá y lo tocó a Él, y retrocedió de esa manera. Y Ud. sabe, Jesús sabe cuándo suceden cosas. Puedo verlo a Él que se detiene, mira hacia Su audiencia. Algo le había tocado a Él. Él miró alrededor, dijo: “Tú”. Él todavía lo hace. ¿Es eso correcto? Él todavía lo hace. Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Él miró alrededor, a Su audiencia, y dijo: “Tú. Pues, tu fe te ha sanado. Tu fe te ha salvado de tu condición de flujo de sangre”. ¡Oh, vaya! La fe viene por el oír, el oír por la Palabra. La Palabra de Dios. ¡Qué maravilloso!
51 Me puedo imaginar al pequeño Moisés, cuando él estaba allá abajo, cuando lo criaron. Aunque lo llevaron a él allá al palacio de los egipcios, por los Faraones, y todos los eruditos, y el arte, y de todo. Y ellos eran médicos verdaderos. Todos Uds. saben eso; los egipcios. Algunas de sus cosas, sin embargo, no pueden compararse con nuestro día moderno de ciencia. Ellos todavía no pueden encontrar cosas como las tenían esos egipcios. Y no podrían entenderlo.
52 ¿Les gustaría averiguarlo? Miren a Moisés… tenía dos millones de persona allá en el desierto. Ahora, él tenía a ancianos, tenía lisiados, tenía a ciegos; tenía a bebés pequeños; tenía a madres jóvenes; tenía a mujeres viudas. Él tenía de todo allá afuera en ese desierto. Y él fue enseñado en todo el arte de los egipcios. Me gustaría mirar una vez a su botiquín y ver lo que él tenía para curarlos, ¿no les gustaría a Uds.? ¿Les gustaría mirar allí dentro? Se los voy a mostrar en unos minutos. ¿Les gustaría ver lo que Moisés tenía en su botiquín? Eso curaba toda ceguera. Eso curaba todo lo que tenían, y cuando ellos salieron del desierto, no hubo persona débil entre ellos. ¿Es eso correcto?
¡Oh! ¡Cómo a los doctores les gustaría echar mano de ese botiquín! Pues, es fácil. Solo se los abriré aquí y les mostraré. “Yo soy Jehová que sana todas tus dolencias”. Es exactamente lo que él tenía. Ese remedio: Salmos 103:3; es exactamente. “Yo soy Jehová que sana todas tus dolencias”. Ese era su… ese era su botiquín. Y Dios se encargó de cada cosita, y Él es el mismo Jehová Dios esta noche, vive y reina. Ese es Su botiquín. “Yo soy Jehová que sana todas tus dolencias. Perdona todos tus pecados y sana todas tus dolencias”. Él es el mismo Señor. Ese es Su botiquín. Eso es lo que Moisés tenía.
53 Cómo Moisés… ¿Cómo pudo él, después de haber sido adoctrinado allí abajo, y todas esas cosas que le metieron esos eruditos egipcios (cómo embalsamar el cuerpo, y cómo hacer esto, y comer ajo, y todo lo demás que tenían allá y todas las curas, y lo que se tenían que poner allá abajo en Egipto), cómo pudo él sacarse todo eso? ¿Saben por qué? Porque él tenía una madrecita piadosa que se lo ponía en su rodilla, en aquel lugar aparte de todos esos eruditos. Y decía: “Moisés, tú eres un elegido del Señor. Dios te dio a mí. Y tu promesa… Vemos a Dios en ti y un día, tú liberarás a tus hermanos”. ¡Aleluya! La fe viene por el oír, el oír por la Palabra de Dios. Y él lo hizo.
54 Cómo el pequeño Sansón… Me puedo imaginar viendo al pequeño Sansón allá afuera, con sus siete guedejas colgando. Oh, algunas personas lo visualizan como si él hubiera tenido hombros como las puertas allí atrás, un hombre grande bruto. No hubiera sido ningún misterio ver a ese hombre matando un león, o hiriendo a mil filisteos con una quijada de mula. No hubiera sido ningún misterio verlo tomar las puertas de la ciudad y alejarse caminando con ellas; un hombre de ese tamaño. Pero Sansón era un camaroncito pequeñito de cabello rizado. Como de así. Un hombrecito pequeño. Pero él era solo un hombrecito pequeñito. Lo llamaríamos un pequeño camarón hoy. Un muchachito afeminado. El pequeño de mamá con siete… pequeños rizos dorados colgando en su cabeza. Caminando alrededor, un hombrecito afeminado. Pero al verlo matar a un león. ¡Aleluya!
55 ¡Oh, hermano! No es el tamaño en el perro en la pelea; es el tamaño de la pelea en el perro. Eso es correcto. Eso es lo que se requiere. Es a alguien quien tiene ese coraje y fe en Dios para pararse allí y decir: “Así dice el Señor”. La fe entra y todo lo demás toma su lugar (Amén)… cuando entra la fe. La fe viene por el oír.
56 Puedo ver a ese camaroncito de cabello rizado caminando por allí, yendo a ver a su novia. Caminando por allí y sale un león. Él está indefenso. Y el Espíritu del Señor vino sobre él; él solo miró a león, lo hizo pedazos y lo aventó. ¡Oh, ese era el misterio! Sí, señor. ¿Por qué? ¿Qué hizo la diferencia en el hombre? El Espíritu del Señor vino sobre él.
57 Déjenme ver una vieja iglesia cobarde que tiene miedo de confiar en Dios, o una familia, y deje que el Espíritu de Dios impacte esa familia o a ese individuo, o a esa iglesia y observe lo que sucede. Hermano, déjeme decirle, los escépticos volarán como cucarachas en el verano cuando se les prende la luz. Exactamente correcto. Sí, señor. Todo se va. La fe entra, y “Yo soy el Jefe”, dice la fe. El resto se va. No hace ninguna diferencia lo que alguien diga. La Palabra de Dios es Eterna. Correcto.
58 Puedo escuchar a Sansón decir… Puedo escuchar a su madre decir: “Sansón, querido, yo sé que tienes… que solo eres un muchacho ordinario ahora, pero tú eres una nazareo para el Señor. El Señor desde antes de la fundación del mundo te ordenó para este ministerio”.
“¿Qué es eso, mamá, querida?”.
“Debes dejar que te crezcan tus siete guedejas”.
Y mientras Dios vea esas siete guedejas, Él ve Su promesa. ¡Aleluya! Ellos se las afeitaron una vez, pero volvieron a crecer. Cuando Sansón se paró allí y vio esas siete guedejas, sabía que Dios podía mirar abajo y ver Su promesa y Él estaba obligado a Su Palabra.
59 Ahora, yo digo esta noche que todo hombre o mujer que está aquí que tome a Jesucristo como su Sanador esta noche, o como su Salvador, y acepte la Palabra de Dios, entonces Dios ve Su promesa, Él la guardará. Amén. No me importa qué tanto el diablo lo golpee con enfermedad, con leucemia, con cáncer, con tuberculosis o si está lisiado, o lo que él haya hecho, Ud. solo tome la promesa de Dios (la Palabra de Dios) y diga: “Yo lo creo”. ¡Aleluya! La fe viene por el oír, el oír por la Palabra de Dios.
60 Porque Dios mira hacia abajo y ve esa promesa aplicada por la Sangre de Jesucristo, algo tiene que suceder. Sansón estaba allá moliendo. Él estaba ciego, se tocó arriba. Todavía no podía sentirlo. Él dijo: “Un día va a estar allí”. Sí, señor. Un día él se tocó arriba, dijo: “Allí está”. Amén. “Allí está. Dios verá mis siete guedejas otra vez”. Sí, señor. “Cuando Dios vea mis siete guedejas, verá Su promesa en mí”.
61 Y cuando Dios ve que Ud. acepta Su Palabra, sin adulteración, y dice: “Es Tu Palabra, Señor”. Entonces Dios verá Su promesa. Cuando Él dice: “Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. Les será concedido”. Hermano, Dios guardará Su Palabra.
62 Yo me he encontrado con toda clase de oposición, me imagino, que un ser humano pudiera hacer. Me he encontrado con maniáticos en la plataforma; me he encontrado con brujos; me he encontrado con adivinos, y toda clase de diablos y todo. Pero cuando me encuentro con eso, recuerdo que Dios dijo: “Yo estaré contigo”. Él Ángel dijo: “Yo estaré parado cerca”. Y nunca he visto una ocasión donde Dios no haya salido victorioso. Dijo: “Logra que la gente te crea y sé sincero cuando ores y nada impedirá tus oraciones”.
Esa es la razón que en la plataforma, ven que suceden esas cosas. Yo le creo a Dios. La fe viene por el oír. Él me dijo así, y yo lo creo. Y Él dice aquí mismo en la Palabra, que: “Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá. Si permanecéis en Mí, y Mis Palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”. Eso es correcto. “Todavía un poco, y el mundo no Me verá más; pero vosotros Me veréis; porque Yo estaré con vosotros, aun en vosotros, hasta el fin del mundo”.
63 Hermano, si los ministros no lo toman, Dios levantará piedras para que tomen el lugar de eso. Dios hará algo. Él haría que el… Él podría hacer que un pez predique el Evangelio. Amén. Eso es lo que yo creo sobre Dios. Él es Todopoderoso. Creo que los pájaros en el aire predicarían el Evangelio si el hombre no lo hiciera. Dios determinó que esto fuera así. Y cuando Él establece Su voluntad para que se haga algo, las piedras van a clamar o algo así.
64 Y cuando Dios vio Su promesa, Él vio que el cabello de Sansón había vuelto a crecer. Esa era la promesa de Dios a Sansón. Eso es correcto. Y cuando Dios vio a Sansón con Su promesa, Dios estaba obligado con Sansón. Él puso sus brazos alrededor de esos viejos pilares, y los jaló. Su fuerza había vuelto a él.
65 Y tal vez la enfermedad lo ha tumbado a usted a un lugar donde casi no le quedan fuerzas. Tal vez haya algo que Ud. simplemente no puede… Tal vez Ud. está tan ciego y casi no puede, no puede ver. Tal vez está tan enfermo que casi no puede levantarse. Pero solo aplique esa promesa: Así dice el Señor: “Tú dijiste que todo lo que pidiéramos, cuando oráramos, yo creo que lo recibo. Porque lo recibo y lo acepto como si ya estuviera hecho”. Lo creo ahora. “Porque tengo fe, y La fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que no se ven. Yo lo creo, Señor”.
Dios mirará directamente a su corazón y verá esa promesa, y las enfermedades se derretirán de un lado a otro. Los lisiados caminarán; los ciegos verán; los sordos escucharán; el mudo hablará. ¿Por qué? Ellos han tomado a Dios en Su Palabra. Sí, señor. “La fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios”.
66 Tengo que realizar un acto, si Dios lo concede. Ahora, en unos minutos, aquí mismo después de hablar de esta manera, Dios me prometió estas cosas. Dijo: “Conocerás los secretos de los corazones de las personas, harás estas cosas. Él pondría Su Espíritu…”. ¿Cómo lo sé? Aquí estoy parado hablando aquí. No sé lo que Él hará. Pero yo creo que Él lo hará. Porque Él dijo que lo haría. Eso es correcto. ¿Y qué es eso? Es Su gracia hacia ustedes. “Yo el Señor he hablado. Yo lo llevaré a cabo”. Y yo no tengo que preocuparme; ese es el negocio de Dios. El negocio de Dios es cuidar Su Palabra, cuidar Su Palabra para cada individuo. Y Él lo hará. Que el Señor les bendiga ahora mientras inclinamos nuestros rostros solo un momento.
67 Bondadoso Padre, puede que estemos hablando muy largo. Oro que Tu Espíritu se mueva ahora sobre esta audiencia; sintiendo que Tú estás aquí y estás cerca. Y yo oro ahora, que Tus grandes bendiciones reposen sobre toda esta gente.
Y que el Espíritu Santo venga ahora, y que Él solo confirme Su Palabra. Yo he intentado, Señor en mi pobre e ignorante manera, y con todo lo que sé, el decirle a la gente que la fe viene por el oír Tu Palabra. “Y en el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios. Y la Palabra fue hecha carne y habitó entre nosotros”. La Palabra regresó a los cielos. La Palabra regresó de nuevo en la forma del Espíritu Santo, y estará con nosotros para siempre. Él dijo: “Cuando Él, el Espíritu Santo haya venido, os recordará estas cosas y mostrará cosas por venir”. Señor, Tú lo prometiste y lo has hecho, y Tú guardas Tu Palabra. Y estamos agradecidos por eso esta noche, el estar parados aquí en esta pequeña iglesia.
Bendice a cada uno que está aquí. Que Tu augusta presencia, Señor, simplemente cargue cada corazón, oh, Señor, hasta que nuestros corazones se entusiasmen tanto al punto que no podamos guardar nuestra paz por más tiempo, y clamemos: “¡Aleluya al Cordero!”. ¡Oh, cómo Él nos redimió de una vida de pecado!
Pensando allá atrás en las Escrituras, cuando Tú viniste a la tierra, Tú creíste la Palabra de Dios. Tú sabías que Dios guardaría Su Palabra. Esa es la razón por la que Tu dijiste: “Destruid este templo. Yo lo levantaré en tres días”. Porque David había dicho: “No dejaré Su alma en el infierno, ni dejaré que Mi Santo vea corrupción”. Tú creíste la Palabra de Dios en esa sola promesa. Y bajaste a los calabozos de oscuridad, porque sabías que Dios guardaría Su promesa, porque David era un profeta. Y el profeta no mentiría bajo la inspiración.
Y te doy las gracias, Padre celestial, por poner el ejemplo. Y ahora, nosotros lo aceptamos esta noche y lo creemos. Y yo voy adelante para el reto, no como un espectáculo sino para la gloria de Dios. Que hombres y mujeres, y niños y niñas, que están sentados aquí en este pequeño grupo esta noche, puedan saber y creer que verdaderamente Tu resucitaste a Tu Hijo, Jesús, de entre los muertos y Él está vivo entre nosotros esta noche, un Señor Jesús vivo y resucitado. Y eso confirma la Escritura, que: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Concede estas cosas a través del Nombre de Jesús. Amén.
68 Disculpen, amigos, por tardar tanto. Yo dije… miré este reloj, y casi se me escapa. El Señor les bendiga. [¿En dónde está Billy? ¿Está él aquí?]. Muy bien. Tarjetas de oración. Vamos a formar a unos pocos de ellos. ¿Quién tiene la tarjeta de oración 1?
[Cinta en blanco].
69 … culto mañana, cuando sea que es. Asistan a su iglesia. Luego mañana en la tarde, si su iglesia no va a tener servicio, vengan a nuestro pequeño servicio aquí. Solo estoy aquí para la gloria de Dios, tratando de ayudarles, y orando y pidiéndole a Dios que los bendiga y los mantenga a todos saludables, y llenos de Su gloria y poder. Y yo sé que Él lo hará. Y así que… Saluden a sus pastores. No me importa si él es un Presbiteriano, o si es un sacerdote Católico. Lo que sea que él es, eso no me interesa. Si el hombre es nacido de Dios y cree en Dios, él es mi hermano. No importa cómo lo marquen, él es un Cristiano.
[¿Cuántos más puede meter en la línea allí abajo? Quiero decir, ¿cuántos tiene allí abajo? ¿Unos quince o veinte?].
[Cinta en blanco].
70 Tomando todo ese tiempo, también. No fue mi intención tomar todo ese tiempo de esa manera. Ahora, vamos como a cantar, por favor, solo un minuto. Veamos. Vamos a cantar: Qué Bella Historia… O, ¿alguien aquí se sabe el canto Qué Bella Historia? Me gustaría escuchar un solista cantándolo mañana en la tarde, si pudiera, para mí. Ese es uno de mis cantos favoritos. Muy bien. Solo Creed entonces, hermano, si gusta. Solo un coro, por unos momentos.
71 Ahora, que nadie esté preocupado, solo siéntense tranquilos ahora. Porque, vea, eso molesta… si todos están quietos. Ahora, ¿cuántos de Uds. que están en este edificio aquí que no tienen oportunidad de entrar en esta línea de oración esta noche? No sé qué tanto tiempo podemos orar. Tal vez hasta que oremos por todos los que están aquí, hasta donde yo sé. Pero Uds. no tienen que estar en la línea de oración. Pero Uds. que no tienen una tarjeta de oración, sin embargo están enfermos y quieren que Dios los libere, ¿levantarían su mano? Para que yo pueda tener como una idea general. Pues, es solo… Debe haber repartido tarjetas de oración por todo el edificio o dondequiera que esté la gente. Pero de todos modos. Dios sea con ustedes, ahora.
Ahora, ¿cuántos Cristianos hay aquí? Levanten su mano. Cristianos nacidos de nuevo. Oh, eso es hermoso. Yo creo que es un cien por ciento. Un cien por ciento. ¿No es eso maravilloso?
72 Ahora, ¿cuántos vieron alguna vez la fotografía del Ángel del Señor, que he tomado… Uds. saben, que fue tomada en aquel lugar? Tenemos unas aquí y Billy olvidó traerlas esta noche. Tal vez si me toca venir otra vez en algún momento, las traeré. No las venderemos en domingo. No. Eso no me beneficia de todos modos. Nosotros solo las compramos y las enviamos igual, ¿ven? Porque pertenecen a los Estudios Douglas de Houston, Texas. Así que yo solo las compro y se las traigo a la gente. Pero me gustaría que la gente las tuviera para que puedan mirar y ver que nuestro Señor es real.
Ahora, si Él no lo… si Él no está conmigo, por supuesto, yo… Yo soy más como un cuáquero, me imagino, vean; simplemente tienen que tener el Espíritu del Señor allí, o no se puede hacer nada. Ahora, en cuanto al Espíritu Santo, sí, señor, está aquí mismo ahora. Pero este es un don Divino, ¿ven? Eso es por lo que yo espero. Cada uno de Uds. está consciente, yo creo, que el Espíritu Santo está aquí. Está en el edificio. Estoy positivo de eso. Y en el día del juicio, se darán cuenta que eso es correcto, ¿ven? que el Espíritu Santo está aquí.
73 Pero ahora a este mensajero Divino, el cual es parte de Dios… Es un don de Dios. Y ahora, si Él viene… Ahora, ¿cuántos saben que cuando Jesús estuvo aquí en la tierra, que Él no reclamó ser un sanador? ¿Todos saben eso? Creo que yo he venido aquí muchas veces y se los he dicho. Él no reclamó ser un sanador. ¿Quién dijo Él que hacía la sanidad? [La congregación responde: “El Padre”]. El Padre. ¿Qué estaba en dónde? En Él.
74 La única cosa que Él podía hacer, cuando pasó por la puerta donde todas esas personas enfermas y lisiados y todo, por el estanque de Betesda (lisiados, cojos, ciegos, marchitos), Él no sanó a ninguno de ellos. Se acercó a un hombre enfermo acostado en un lecho, oh, tal vez, oh, un problema de próstata o algo o diabetes. No lo iba a lastimar y no lo iba a matar; él llevaba treinta y ocho años con eso. Y Él lo sanó a él y continuó con Sus negocios.
Los judíos lo cuestionaron a Él. ¿Se acuerdan de eso? San Juan 5. Ahora, observe lo que Él dijo. Presten atención. “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; también lo hace el Hijo igualmente”. ¿Es eso correcto? En otras palabras, Él dijo: “Yo no hago nada hasta que el Padre me lo muestra. El Padre hasta ahora trabaja, y Yo trabajo”. Eso está en San Juan 5:19, 20 y 21, ¿ven? “El Padre hasta ahora trabaja, y Yo trabajo. Yo no hago nada de Mí mismo; solo lo que Él me muestra, eso hago”.
75 Igual con la resurrección de Lázaro… todo eso. Lean las Escrituras. Dense cuenta. Es exactamente lo que… Antes de Él saber lo que iba a acontecer… Él estaba en la tumba. Él dijo: “Te doy las gracias, Padre, que Tú ya hiciste esto”, Uds. saben. “Pero por causa de estos que están alrededor, lo dije”. Lo ven.
76 Por lo tanto, todo es por visión. Nunca es por medio del hombre. Es por medio de Dios. Siempre. Ahora, el sanar a la gente, hasta donde yos sé… [El Hermano Branham pregunta: “¿En dónde está el primer paciente? No lo puedo ver. Oh, discúlpeme. Muy bien. Hay un… Pensé que tal vez Ud. era uno de los músicos aquí o algo. Discúlpeme”]. No hay nadie que conozca en esa línea; me imagino que todos somos desconocidos. Y hasta donde yo sé, en el edificio, no conozco a nadie. Solo veo a mi amigo de Louisville, acaba de subir. No pensé que vendría. El Sr. OBannon, un hombre de negocios, en Louisville, sentado allí. Estoy contento de verlo. Y creo que aparte de eso, de conocer, es la única persona que está aquí que conozco o recuerdo en este momento. Aparte del Hermano (aquí), el Hermano Joseph. Y son todos los que conozco. Pero ahora el Señor Jesús conoce a cada uno de ustedes. ¿Es eso correcto?
77 Ahora tenemos que… Puede que haya algunos de ustedes… No quiero herir sus sentimientos cuando digo, tal vez deba decir: “Bueno, he visto a ese pastor en alguna parte. Pero el saber quién es o lo que ellos… Yo no. Nunca los he visto, en ese sentido”.
78 Muy bien. Ahora, solo estemos en oración. Esperen ahora y vean lo que el Espíritu Santo nos dirá. Ahora, que Él bendiga. Le voy a pedir a la dama que venga para acá solo un momento. Y solo hablar con ella un momento.
Ahora, cuando nuestro Señor y Salvador habló con la mujer en el… Una mujer samaritana. Por cierto, ese sería un contraste perfecto; exactamente la misma cosa, más bien. Muy bien. La mujer samaritana, bueno, ella era una dama, como cualquier otra mujer. Pero Jesús era un judío y ella era una samaritana. Y ellos tenían una clase de asunto racial en aquellos días, que… Ella le dijo a Él…
Él dijo: “Dame de beber”.
Y ella dijo: “No es costumbre que los Judíos le pidan a los Samaritanos tales cosas como esas”. Vean, había algo allí, igual, como probablemente parecido, como una pequeña sensación, entre los de color y blancos hoy día. Pero Jesús le hizo saber rápidamente que eso no existía en la presencia de Dios. Nosotros somos de un solo árbol: ese es Adán. Eso es correcto. Y al nacer de nuevo, somos de un solo árbol: Jesucristo, Quien nos hace a todos iguales. Exactamente.
79 Y Él dijo: “Pero si supieras con Quién estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber. Yo te traería agua… o, te daría agua que no vienes aquí a sacar”.
Y la conversación continuó. Después de un rato, Él encontró en dónde estaba su problema. Él fue directamente y le dijo en dónde estaba su problema. Y ella dijo: “Bueno, percibo que Tú eres un profeta”. Y ella dijo: “Sé que cuando el Mesías venga, y Él nos dirá todas las cosas”.
Él dijo: “Yo soy Él”.
Y así que ella se fue a la ciudad y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me dijo todas las cosas que hice”. Ahora, Él solo le dijo una cosa. Pero si Él supo esa sola cosa, era tal misterio para… Bueno, entonces ella supo que Él sabría todo. ¿Es eso correcto?
Bueno, esa sería la misma manera entre nosotros. ¿Es eso correcto? Solo la misma cosa. Somos perfectamente desconocidos. Primera vez en la vida, me imagino, que nos encontramos. Y estamos parados aquí.
[Espacio en blanco en la cinta].
80 ¿Entiende la iglesia eso? Digan: “Amén”. Ahora, si está mujer aquí, una perfecta desconocida, nunca la he visto en mi vida. Ahora, si Él viniera y dice algo… No digo que Él lo hará. Pero si Él le dijera a ella, tal vez, en dónde está su problema (como la mujer junto al pozo), entonces eso probará que Jesucristo (a Quien estoy tratando de representar aquí) es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. ¿Es eso correcto? Eso lo hará a Él el Señor Jesús.
Ahora, Él prometió estas cosas. “Estas cosas que Yo hago, vosotros también las haréis. (¿Ven?). Y mayores que estas, porque Yo voy a Mi Padre”. Mayores, por supuesto, sería más de eso. Nadie podría hacer mayores. Él resucitó a los muertos, detuvo la naturaleza, hizo de todo, ¿ven? Pero ellos pueden hacer más de eso porque la iglesia está esparcida por todo el mundo, donde Él solo podía estar en un lugar.
81 Pero ahora, solo para hablar con usted. Y estoy esperando por Su unción. Usted sabe que me estoy tardando por eso, o algo. Y eso es lo que es: por Su presencia. Por supuesto solo estamos parados aquí de esta manera. Si acaso no es este un ejemplo perfecto… Solo estando parado aquí tan indefenso como puede ser. Nunca he visto a la mujer. ¿Quisieran Uds. ponerse en este posición una vez? Yo tampoco quisiera, amigo, si ese Ángel no se hubiera parado por mí, y me hubiera dicho que Él lo haría. Ahora, yo le creo a Él. Yo le creo a Él.
82 Si esta mujer está enferma y yo pudiera sanarla, sería un bruto si no lo hiciera. Pero yo no podría sanarla; Dios ya hizo eso, si es que ella está enferma. Si es otra cosa, pues entonces, Dios puede corregir todo lo errado. Si hay algo mal, Él puede arreglarlo. Si ella no es Cristiana, Dios lo sabe. Yo no. Si ella es Cristiana, Dios sabe. Yo no. Y ahora, Él está aquí.
En el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, tomo todo espíritu aquí bajo mi control, para la gloria de Dios.
83 Ahora, usted está consciente de que algo está sucediendo. Ahora, ¿es eso verdad? Ahora mismo. Si eso es correcto, levante su mano; a la gente. Algo está… Usted está en presencia. Justo lo que yo dije de mi esposa la otra noche, ¿ven? Usted sabe que algo sucedió justo entonces. Ese era Él. Ahora, eso está viniendo a mí, y Ud. es una creyente Cristiana. Eso es correcto. El Señor le bendiga. Su problema… su problema está en su estómago. Es una especie de crecimiento allí dentro. Un bulto en el estómago; un crecimiento, un tumor. Usted necesita una operación. Pero solo Dios puede hacerlo por usted. ¿Es esa la verdad? [La hermana dice: “Eso es verdad”].
Ahora, lo que sea que haya sucedido en este momento, lo que haya sido, está sobre mí ahora, conoce su vida. ¿Es eso correcto? Lo que sea que esté sobre mí ahora, la conoce a usted, y me conoce a mí. Y yo estoy tan sometido a Eso al punto que no tengo control de mí mismo. Eso me control a mí ahora. ¿Cree que ese es el Señor Jesús? [“Sí”]. Dios le bendiga. Entonces si Ud. está así de cerca y presente a Él, donde este milagro está ahora mismo llevándose a cabo… Ese fue un milagro. Yo no sé lo que eso fue. Pero vi algo y lo que sea que Él habló, es la verdad. Él solo usó mi voz para hablar Sus palabras.
Usted tiene un ser amado en el cual está interesado, también, o algo. Alguien tiene algo en su pie. ¿No es así? [“Sí”]. Es una clase de… Está en un yeso o algo. Es su esposo. Y él tiene… sus dedos están fracturados o algo en un… ¿No es correcto eso? Y veo una raya de oscuridad entre todos Uds. Ustedes están teniendo problemas domésticos. ¿No es así? [“Sí”]. Alguna clase de problema entre ustedes. Y Ud. está preocupada al respecto. Y, por cierto, todos Uds. están separados o algo. Hay algo entre ustedes. Que están separados. ¿Es eso verdad? [“Eso es correcto”].
Bueno, venga aquí. Ahora, Maestro de Vida, mientras estás Tú parado tan cerca y tan presente haz Tu gran obra milagrosa, yo bendigo a esta mujer que está parada aquí. Por cada necesidad que ella tiene necesidad, que se supla, esta noche. Yo pronuncio esta bendición bajo la unción de Tu Espíritu Santo, en el Nombre de Jesucristo, Tu Hijo, que nuestra hermana reciba lo que ha pedido. Amén. Dios le bendiga, hermana. Dios sea con usted y la bendiga, y ayude, y le dé todo lo que ha pedido, lo que necesite.
84 Ahora, que la audiencia sea lo más reverente posible. Porque les digo en el Nombre de Jesucristo, que están bajo la presencia del Espíritu Santo.
85 Dama, con la pequeña chaqueta roja, sentada allí, Ud. está orando para deshacerse de su problema de sinusitis que ha estado teniendo. Usted estaba orando entonces que Dios lo hiciera, ¿es eso correcto? Sí, señor. Eso es correcto. Eso la dejó entonces, ¿ve? Ahora, que su fe siempre sea de esa manera. Y que nunca sea molestada otra vez en el Nombre de Jesucristo. Que Dios conceda su sanidad.
86 Oh, si esta audiencia tan solo supiera. Desearía poder explicar esto, mi amigo Cristiano. No puedo. Cuando yo hablé eso, había otra damita lista para orar. Sentada allí con ese sombrerito blanco con un problema de sinusitis, también. ¿Cree en el Señor Jesús? ¿Cree que Él la va a sanar de sinusitis? ¿Lo acepta? Allí con sus guantes blancos, ¿la damita mirándome? Sí. ¿Cree que Él la sana ahora? Muy bien, diga: “Alabado sea el Señor por sanarme ahora”. Vaya a casa y sea sanada. Dios le bendiga.
87 Oh, si tan solo… Vean, solo tienen que tener fe. Ahora, este hombre sentado aquí con la corneta en su oído. Él impactó a Dios justo entonces. Ahora, solo esté en oración. Se movió sobre él, luego se fue. Tenga fe en Dios. Y que Dios lo sane.
88 ¿Cómo está, dama? ¿Cree con todo su corazón? Bueno, ese cáncer al cual le ha tenido miedo, mire, estando nerviosa y preocupada, con miedo de ese cáncer, se ha ido de usted ahora. Puede irse a casa, y ser sanada. Dios le bendiga, y sea sana. En el Nombre de Jesucristo.
89 Ustedes debieran de tener fe ahora, que el Señor Jesucristo… Yo he dicho la verdad. Les he dicho la verdad.
90 ¿Ven a ese hombre orando? Sus palabras han llegado al Padre Celestial, para que Dios lo sane. Él está sentado con sus manos dobladas; él está en oración. Él está tocando al Espíritu Santo. ¿Señor? Usted tiene hipertensión, ¿no es así? ¿No es eso correcto? Eso acaba de bajar en usted justo en ese momento. Póngase de pie. Él escuchó su oración. Dios le bendiga. Vaya a casa creyendo, ahora, y tendrá lo que ha pedido.
91 Muy bien, venga. ¿Cómo le va, señor? ¿Me cree que soy Su siervo? Lo cree. Bueno, yo soy un desconocido para usted pero Dios nos conoce a ambos. Tenemos que pararnos en Su presencia. ¿No es así?
Oh, mis queridos amigos Cristianos, el Señor Jesús quiere… Desearía tener este tipo de fe en cada reunión a la que voy. Solo deseamos que pudiera ser… Dios de seguro que va a bendecir a Chicago con otro avivamiento un día de estos. Seguramente, seguramente, Él lo hará. Con toda esta fe elevándose, oh, casi no puedo ver. Simplemente viene llegando de todas partes, de la gente.
Ahora… [El Hermano Branham pregunta: ¿Es este el paciente?]. Disculpe, señor, está una dama sentada aquí y ella estaba… ¿Me cree que soy Su siervo? Entonces si yo he dicho la verdad, entonces Dios conoce todo sobre usted. ¿Es eso correcto? Usted acaba de recibir una bendición de sanidad. Era alguna clase de problema de riñón. ¿No es así? Pero lo que quiere saber ahora, usted me cree, y siente que tiene un llamado al ministerio. ¿Es eso correcto? Y usted vino aquí, quiere que yo imponga manos sobre usted, para una bendición. ¿No es eso…? Venga aquí.
Padre Dios, que nuestro hermano reciba exactamente lo que él ha pedido. Y que él sea Tu siervo y sea usado en Tu servicio. Bondadoso Padre celestial, oramos por esta bendición en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga, mi muchacho. Que gane almas para Él en el reino de Dios.
92 ¿Cree, señor? ¿Con todo su corazón? Eso está muy bien. Me gusta escucharlo decir eso. Dios sea con usted, jovencito. Usted tiene un problema cardíaco, ¿no es así? tiene un problema de sinusitis también, ¿no es así? Ya veo. Y aquí está algo, también. En su pierna izquierda, hay un crecimiento en el muslo. ¿Es eso correcto? [“Sí”]. ¿Es eso verdad? ¿Cree Ud. que está en Su presencia? No en la presencia de su hermano, pero de su Hacedor. ¿Cree Ud. eso? Vaya, y que el Señor Jesús lo sane completamente, mi hermano, y lo sane para Su gloria.
93 Venga. Usted tiene un problema cardíaco también, ¿no es así? ¿Cree que Dios lo va a sanar de eso? ¿Cree que Él lo sanará? ¿Lo cree? Muy bien, póngase de pie y acéptelo. La dama allí con el vestido azul. Dios le bendiga.
94 ¿Por qué dijo usted: “Alabado sea el Señor”, que está justo detrás de ella? Usted fue sanada de un problema cardíaco al mismo tiempo. Ponga su mano sobre su esposo allí por el problema interno que tiene y Jesús lo va a sanar.
95 Su problema estomacal, puede ir a comer lo que quiera, hermano, si quiere. ¿Cree que Dios lo va a sanar? Vaya a comer su cena entonces en el Nombre del Señor Jesús y sea bendecido. Dios le bendiga.
Digamos: “Gracias sean dadas a Dios”.
96 ¿Cree Ud. que Él lo va a sanar, sentado allí? ¿Con todo su corazón? Él lo hizo. Puede seguir su camino regocijándose y diciendo: “Gracias sean dadas a Dios”.
97 Venga, dama. Muy nerviosa, ¿no es así? Y por el nerviosismo ha provocado que le pasen muchas cosas. Una de las principales que le está molestando en este tiempo presente, es su problema estomacal, una úlcera en el estómago. Pero si yo le digo que se va a poner bien, ¿lo creería? Usted lo está. Vaya, y que el Señor Jesús la sane completamente, y la bendiga.
98 Nervios, preocupación; problema cardíaco. Principalmente causado por una condición nerviosa, que es provocado cuando come; hace que se ponga peor cada vez. Vaya, acepte su sanidad ahora mismo y diga: “Jesucristo, te doy las gracias por mi sanidad”. Base su fe en Su Palabra, en Su revelación ahora mismo, y nunca le volverá a molestar. Dios le bendiga. Sea sanada.
99 Venga, dama. ¿Cree Ud.? Usted estaba orando por ese bebé, ¿no es así, dama? La vi venir aquí delante de mí justo entonces, con esta dama. ¿Quiere recuperarse de ese trastorno femenino que tiene? ¿Cree que Él puede sanarla ahora? Yo la bendiga, mi hermana, en el Nombre de Jesucristo. Que usted reciba su sanidad. Amén. Dios le bendiga, dama. Vaya regocijándose ahora, siendo feliz y agradecida, y Dios la va a sanar.
100 ¿Cómo le va? ¿Cree Ud. con todo su corazón? Si yo ni siquiera le digo algo a usted, solo pongo manos sobre usted, Ud. sabe que Su presencia está aquí. ¿Cree que Él la bendeciría? Porque yo estaría haciendo lo que Él dijo. Él dijo: “Estas señales seguirán a los que creen. Si ponen las manos sobre los enfermos, ellos sanarán”. ¿Cree Ud. eso? Entonces si yo pongo manos sobre usted, nunca se volvería ciego. Sus ojos comenzarían a mejorar ahora mismo. ¿Es eso correcto? Entonces en el Nombre de Jesucristo, que Ud. lo reciba. Amén. Vaya, agradeciéndole a Dios y siendo feliz, regocijándose.
101 ¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Quiere recuperarse de su problema de riñón, ser sanado? ¿Cree que fue sanado hace un rato mientras estaba parado allí? Lo fue, Dios le bendiga. Dios le bendiga. Puede irse y recibir lo que ha pedido, para la gloria de Dios.
102 ¿Cómo le va, jovencita? Nerviosa, preocupada; problema cardíaco. Es por eso que está nerviosa: el corazón es lo que lo ha hecho. Lo ha tenido durante años. ¿Cree que Él…? ¿Rendirá su vida completamente a Él y le servirá el resto de sus días con todo su corazón, alma y mente, si Él la sana? [“Lo haré”]. Acérquese. Padre, bendigo a esta jovencita a quien Satanás ha determinado quitarle la vida, joven. Oro por ella y la bendigo en el Nombre de Jesucristo, que ella pueda ser completamente sana. Amén. Dios lo conceda. Amén.
103 Qué linda es por esperar. Yo creo que nuestro Señor está aquí para sanarla esta noche. ¿Cree Ud. eso? Antes de ofrecer oración por esta mujer, quiero orar por algo aquí mismo ahora. Yo veo algo.
Bondadoso, Padre celestial, oro que en el Nombre del Señor Jesucristo, que Tú ayudes en este momento. Y Señor que la persona enferma que está aquí en esta audiencia ahora mismo, sepa que Tú eres el Hijo de Dios. Que Tú estás parado aquí y Tu presencia está cerca ahora, y puedes sanar a cada uno de ellos. Y querido Dios, puede que haya doscientos o trescientos aquí, que serán sanados esta noche. Y te pido, Padre bondadoso, que apartes toda sombra de duda. Haz retroceder a todos los espíritus de oposición para que el Espíritu Santo pueda tomar el corazón de la persona esta noche y déjalos ver la resurrección de nuestro Señor Jesucristo. Concédelo, Señor, en Su Nombre, te lo pido. Amén.
104 A menudo me he preguntado si algo sucederá una vez más, que sucedió aquí en Vandalia, Illinois. Ciertamente. Dios conoce a cada uno de ustedes, cada persona que está aquí. Él conoce todo sobre usted. ¿No es eso correcto? Ahora, no quiero que piensen que esto es como un espectáculo. No lo es… no es un espectáculo. Es el Espíritu Santo predicando el Evangelio, confirmando la Palabra que ha sido predicada antes, ¿ven? La Palabra que fue predicada antes, el Espíritu Santo está aquí confirmando que eso es la verdad.
Ahora, ¿qué podría hacer yo? ¿Qué puedo decir? Yo digo esto, mis amigos, a cada uno de Uds., en el Nombre del Señor Jesucristo, que cada persona que está aquí fue sanada cuando Jesús murió en el Calvario. Es su posesión. Les pedí que levantaran la mano, aquellos que eran Cristianos. Sus manos se levantaron por todas partes. Ustedes tienen el derecho legal a todo por lo que Jesús murió. Él murió Su muerte allí en la cruz, y dio Su vida para que Uds. pudieran tener el derecho legal a cada bendición redentiva por la que Él murió. Es suya. Ustedes solo tienen miedo a poseerlo. Tienen miedo a reclamarlo.
105 Miren. Cuando Dios le dijo a Moisés: “Ve a tomar la tierra; es tuya. Pero está cercada con filisteos”. Pero dijo: “Todo lo que pisare la planta de vuestros pies (Él le dijo a Josué) es tu posesión”. Ahora, ¿por qué no hacen eso esta noche?
106 Si una persona en este edificio… Una cosa sobrenatural pudiera pasar, eso confirmaría y probaría que la Palabra de Dios que yo he hablado es la verdad. Ahora… Y si yo he dicho la verdad en la predicación de la Palabra, seguramente Dios no dejaría que un hombre que fuera un engañador de la Palabra saliera e hiciera las mismas señales que el Señor Jesús hizo. Si él no le diera crédito al Dios Todopoderoso con toda su alma y corazón y dijera que es la resurrección de Jesucristo, y dijera la verdad, Dios no tendría nada que ver con eso. ¿Es eso correcto?
107 Entonces cuando yo les he dicho esto y Dios ha dicho que es la verdad, yo digo que cada persona que está aquí… Si hay pecado en su vida ahora, deshágase de eso, ahora. Pero acepte a Jesús esta noche como su propiedad personal, como Jesucristo (su propiedad personal), para sanarlo ahora mismo y no habrá una persona débil yéndose de este edificio. Eso es correcto. Cada uno de Uds. se irá a casa con una fe sobresaliendo aquí, no importa cómo se sienta. Se irá a casa bien porque Dios así lo ha dicho. Es suyo. “La fe viene por el oír, el oír por la Palabra”. Es suyo ahora mismo, para cada uno de ustedes.
¿Cómo más, amigos, podría hacer Dios? ¿De lo que Él ya hizo? ¿Hizo Dios algo más de lo que Él está haciendo aquí mismo? Primeramente, Él envió Su Palabra, Su Hijo, manifestado; lo envió de regreso, tomó Su Espíritu, lo soltó de Su alma, llevó Su cuerpo arriba… lo colocó a Su diestra, y mandó Su Espíritu de regreso aquí. El mismo Espíritu que estaba en Él haciendo las mismas obras, viendo las visiones, confirmando la Palabra, siguiendo las órdenes del Padre. Exactamente. Él dijo: “Todavía un poco y el mundo no Me verá más. Pero vosotros Me veréis porque Yo estaré con vosotros, aun en vosotros, hasta el fin del mundo”. ¿Cuánto más pudiera hacer un Padre amoroso y amable?
108 Ahora, traigan al paciente. ¿Cómo le va, dama? Me supongo que somos desconocidos el uno al otro. Sin conocernos el uno al otro, pero Jesucristo nos conoce a ambos. ¿Es eso correcto? Y si nosotros, usted y yo, siendo desconocidos el uno al otro, pero parado en Su presencia, Él está aquí. Si yo pudiera sanarle, ciertamente lo haría. Pero yo no puedo. Pero su vida, Ud. no pudiera esconderla ahora. Eso es correcto. No pudiera esconderla. No por causa de mí, sino porque es Él. Y Su promesa, Él me dijo que yo podía… haría esto. Así que, si Él me lo revela, entonces… Igual como si uno de esos hombres estuviera parado aquí y Dios se lo revelara a ellos, ellos podrían decirle exactamente, ¿ve? Pero Él tiene que revelarlo, ¿ve? Eso es exactamente correcto.
No estoy leyendo su mente. Solo estoy hablando con usted, como un Cristiano a un Cristiano. Pero Ud. es una mujer Cristiana con el bautismo del Espíritu. Y su problema está en su torrente sanguíneo. Es diabetes. ¿No es eso correcto? Usted tiene una condición asmática, también. Como una tos, yo veo. Usted está débil y agotada, nerviosa, preocupada; por supuesto, eso haría eso.
Ahora, Jesucristo está aquí para sanarla. ¿Cree Ud. eso? [La Hermana dice: “Lo creo”]. ¿Con todo su corazón? ¿Lo acepta ahora? Vamos al Calvario, ahora mismo, por fe. Vamos a subir usted y yo esta colina aquí, al Gólgota. Y allí, la sangre de Emanuel está derramándose del Calvario, tan fresca en la presencia del Padre, igual como en la hora que se llevó a cabo. Y yo la traigo como mi hermana a Él. Y digo: “Señor Jesús, esta es mi hermana aquí, siendo devorada por esta condición. Te ruego, Padre celestial, que Tu Espíritu venga sobre ella ahora, y que ella sea completamente sana. Que el Espíritu Santo entre en gran poder y se mueva en ella”.
Y todos estos otros que están jalando allá, diabetes allá, sintiendo que gritan y claman por misericordia. Señor, por favor ahora mismo sana a cada uno de ellos. Que el poder del Jesucristo se mueva en esta audiencia y sane a cada diabético aquí. Concédelo, Señor. Yo condeno esta enfermedad. Ahora mismo, de cara al Calvario, que Dios Todopoderoso sane a cada uno de ellos en el Nombre de Jesucristo, Su hijo. Amén.
Dios le bendiga. Vaya feliz, regocijándose. Dios sea con usted.
109 ¿Es el final de esa línea de oración? Muy bien. Ahora, les diré lo que haremos. Vamos a poner manos uno sobre el otro ahora, para esta oración, alguien. Ahora, solo sean tan reverentes como puedan. Ahora, mientras estamos orando, cada uno unánime… Ahora, quiero que repitan esta oración después de mí. Yo la repetiré… Yo la diré, y Uds. órenla de corazón.
110 Querido Señor Jesús [La congregación repite después del Hermano Branham], yo ahora creo con todo mi corazón que Tú eres el Hijo de Dios, resucitado de los muertos y viviendo entre nosotros esta noche. Y yo ahora acepto Tu sacrificio que diste por mí en el Calvario. Porque allí Tú fuiste herido por mis transgresiones, y por Tus llagas estoy sanado. Oh, Dios, concede eso ahora.
Yo oro, Padre, que mientras ellos han hecho esta confesión, diciendo: “Por Tus llagas, son ahora sanados”. Yo oro, Dios, que Tú sanes a cada uno de ellos. Que el Espíritu Santo domine tanto aquí adentro ahora, que cada sombra de oscuridad retroceda. Y escucha mi oración, Señor. Y escucha la oración de Tus siervos, Señor, mientras están orando por todas partes. Y solo una sombra de oscuridad colgando alrededor de aquí, tratando de hacer que esta gente descrea.
Pero ahora, Tú eres más que conquistador. Y yo vengo en Su Nombre creyendo que Tú ordenaste que este servicio estuviera aquí esta noche. Creyendo que estamos parados aquí en Su lugar. Y yo condeno la incredulidad y la disipo de este edificio en el Nombre de Jesucristo. Ese Dios Todopoderoso puede traspasar Su Espíritu en cada corazón aquí y que todos sean sanados en este momento. Dios Todopoderoso, haz esta bendición por Tu siervo, te lo ruego, en el Nombre de Jesucristo.
Y todos los que creen que están sanados, pónganse de pie y alaben a Dios y tendrán exactamente lo que pidieron. En el Nombre de Jesucristo. Muy bien, Hermano Boze.
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