OBRAS DEL MENSAJE


Ver A Jesús
Chicago, Illinois, E.U.A.
54-0718E
1 Gracias. Gracias, oremos.
Nuestro Padre celestial, estamos agradecidos Contigo esta noche, por este privilegio que tenemos de pararnos delante de Ti, y de ministrarle a estos Tus queridos hijos en el Nombre de nuestro Redentor, el Señor Jesucristo, Tu Hijo. Y oramos esta noche, que una bendición especial repose sobre cada uno que está presente. Y recordaremos a aquellos a quienes les encantaría estar aquí esta noche pero que no pudieron por causa de aflicciones, y en los hospitales, y albergues. Oramos que Tú los bendigas a ellos, Padre. Que este sea también el tiempo de su liberación. Oramos para que santifiques este lugar para Tu gloria. Obtén gloria de todo lo que hacemos o decimos, y te encomendamos todas las cosas, porque te lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
Pueden tomar asiento.
2 [El Hermano Branham habla aparte con alguien].
Buenas tardes, amigos. Es un privilegio estar de regreso en esta gran hermosa ciudad de Chicago otra vez esta noche, para comenzar una campaña de ocho días de servicio para nuestro Señor. Y le estoy confiando a Él que extrañamente agite cada corazón, hasta que tengamos un verdadero avivamiento chapado a la antigua, como lo llamamos. Y que mucha gente sea salva durante esta reunión. Y que muchos sean llenos con el Espíritu Santo. Y luego que los enfermos y afligidos sean ministrados de tal manera que la fe se afiance por todas partes, y muchos pobres enfermos, mortales sufrientes se recuperen durante el tiempo de esta reunión.
Y nosotros ciertamente estamos felices de estar con el Hermano Joseph Boze, otra vez, y con este personal y trabajadores, y con todos Uds., nuestros amigos, alrededor de Chicago y lugares circunvecinos. Y que el Señor les bendiga ricamente es mi oración.
3 Este viene siendo, quizá durante el próximo año o dos, el cierre de este tipo de reuniones. Voy al extranjero de inmediato; estoy muy… Hace unos momentos venía caminando por aquí, un tanto de puntillas; para poder ir al extranjero, ellos no le permiten a uno abordar el avión sin tener suficiente cantidad de vacunas. Yo traté de hacerles entender y decirles que no las necesitaba, pero no me quisieron escuchar. Así que la Biblia dice: “Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios”. Y tuve que recibir un montón de inyecciones, y mis brazos están muy hinchados, y ojalá no tuviera que recibirlas, pero todos tenemos que hacerlo.
Recuerdo la última vez, yo traté de evitar recibir esa inyección para la fiebre amarilla, hasta que me fui directamente al aeropuerto, y ellos hiciéremos que me quedara y que la recibiera de todas maneras. Luego me dijeron que no podría aterrizar en África a menos que fueran diez días después de la inyección, pero el Señor hizo que hallara gracia con la Asociación Médica, y en la mañana del segundo día… Llegué una noche, y a la mañana siguiente me llamaron para que desayunara con ellos. Así que me dijeron que pensaban que estaría todo bien, así que les di las gracias, y fueron muy amables. Y no tuve que esperar diez días antes de comenzar a ministrar; comenzamos la misma noche que aterrizamos. Y el Señor hizo grandes cosas.
4 Y estoy confiando, y sé, que en la India en esta ocasión será la reunión más grande que el Señor me haya dejado ministrar en toda mi vida, hasta este momento. Y yo tengo la visión escrita aquí; creo, la cual la mayoría de las personas la tienen escrita en sus propias Biblias, y Uds. pueden ver si acaso va a ser de esa manera o no cuando termine. Y si no es de esa manera, entonces Uds. pueden decir que yo no hablé para el Señor… O, que Él no me habló a mí, más bien. Pero si sucede, entonces recuerden que Él me habló.
Y estoy muy feliz esta noche al saber que Jesús no ha abandonado a las personas en este gran día en que vivimos, bajo esta gran tensión en la que todos estamos hoy, sin embargo, nuestro Señor no nos ha abandonado. Él dijo: “No os dejaré huérfanos. Yo rogaré al Padre, y Él os dará otro Consolador, el cual es el Espíritu Santo, y para que esté con vosotros para siempre, aun el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir”.
5 Estoy muy agradecido que este Espíritu de verdad ha de estar con nosotros hasta el fin. Y ese Espíritu de verdad no es otro sino el Señor Jesús, Él mismo, en forma espiritual. Porque Él dijo: “Todavía un poco, y el mundo no Me verá más. Empero vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros, aun en vosotros, hasta el fin del mundo”. Y eso significa esta noche. Y donde sea que estemos, tenemos estas palabras de consuelo sabiendo que Jesús estará con nosotros.
Para muchos de ustedes aquí que van a iglesias pequeñas, no importa cuán pequeña sea la iglesia, Jesús dijo: “Incluso si están dos o tres congregados en Su Nombre, Él estaría con ellos”. Qué palabras tan confortantes es el saber, que no importa qué tan pequeña sea nuestra congregación, sin embargo, el Señor Jesús está con nosotros, y estamos felices por eso.
6 Y ahora, como orador, yo no soy muy buen orador. El Hermano Joseph es el que habla aquí, y pienso que el Hermano Moore va a estar aquí mañana en algún momento, el Hermano Jack Moore. El Reverendo Moore de Shreveport, Luisiana, estará con nosotros.
Y mañana en la tarde, si es la voluntad del Señor, quiero darles una conferencia o una plática aquí a las (Hermano Joseph, ¿es a las dos?) a las dos y media, mañana en la tarde, sobre lo que causa las enfermedades y el remedio para eso. Esa es la reunión de instrucciones. Allí es donde tratamos de repartir las tarjetas de oración a los que vienen, que escuchan esos servicios de instrucciones. Y en la noche, traemos a unos pocos, para así poder tener un poco de tiempo para ministrar las tarjetas de oración, las que llegan como emergencias. Durante el tiempo de los servicios, no podemos ministrar de esta manera a todos al mismo tiempo. Repartimos tarjetas de oración.
7 Ahora, allí llamamos, y cada día repartimos otra vez y tarjetas nuevas, lo que le da a todos una oportunidad de venir para recibir oración. Y hacemos eso y hemos estado conduciendo los servicios de esa manera.
Después de regresar del extranjero, si es la voluntad del Señor, voy a tratar de averiguar una forma para no tener que repartir tarjetas de oración, para mantener a la gente formada, si es la voluntad del Señor. Y así que dije que sería un cambio en mis reuniones después que regrese del extranjero. Y ahora, oro que Sus bendiciones reposen sobre todos ustedes.
8 Y ahora, deseo abrir Su Palabra, solo unos momentos, y leer una porción de esta Palabra. Después de todo, Sus Palabras son las Eternas. Mis palabras son como las palabras de otros hombres: ellas fallarán; pero estas palabras son de Dios.
Ahora, en el capítulo 12 de San Juan, y los versículos 20, 21 y 22, leemos estas palabras:
Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta.
Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús.
Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús.
9 Que Él añada Sus bendiciones a la lectura de la Palabra. Esta noche, me gustaría usar esto como tema, siendo que es la primera noche del servicio.
Ahora, mañana en la noche, si es la voluntad de Dios, deseo tomar unas enseñanzas de unas partes de la Escritura y enseñar al respecto unos minutos. Me gustaría darles, siendo que es el comienzo del servicio, un resumen de lo que son los servicios, y cómo tratamos de llevarlos a cabo, a lo mejor de nuestro conocimiento, para la gloria de nuestro Señor Jesús. Y ese es mi tema principal, y siempre ha sido el tema de mi campaña, se encuentra en Hebreos 13:8: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”.
Creo con todo mi corazón, que Jesús es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Yo creo que lo que Él fue ayer, Él lo es hoy, y lo será por siempre. Y creo que esa es la enseñanza de la Palabra.
10 Y ahora, el tema esta noche es: Ver A Jesús. Yo creo que toda persona viene aquí esta noche con buenas intenciones. Y creo que sus intenciones son para conocer algo del Señor Jesús. Ustedes no hubieran venido aquí si tuvieran una mente del mundo; probablemente Uds. estarían aquí, donde están teniendo placeres mundanos de algún tipo, bañándose en la playa, o en el museo, o en los parques, en alguna parte, en esa clase de cosas. Pero Uds. han venido esta noche exclusivamente porque quieren saber de qué se trataba todo esto. Tal vez Ud. es un Cristiano destacado. Y toda persona Cristiana anhela conocer más sobre el Señor Jesús. ¿No creen Uds. eso?
Y yo creo, si hubiera algo que toda persona aquí anhelaría ver esta noche, que quisiera saber, es ver verdaderamente al Señor Jesús aparecer aquí en la plataforma o en alguna parte en Persona. Y esa es nuestra gran anticipación de esperar Su venida. Un día Él regresará, y le veremos. Hasta ese tiempo, Él está con nosotros en forma de Espíritu, y Él solo tiene manos a medida que nosotros rendimos nuestras manos. Él solo tiene ojos a medida que nosotros rendimos nuestros ojos; una voz a medida que nosotros rendimos nuestra voz a Él. Y llegamos a ser vasos completamente rendidos; entonces el Espíritu Santo habla a través de nosotros.
11 Este micrófono aquí: está mudo a menos que haya una voz aquí que lo atraviese. Y de esa manera somos nosotros, la iglesia lo es: La iglesia está completamente muda a menos que esté sujeta al Espíritu de Dios, para dejar que el Espíritu hable a través de la iglesia según la voluntad de Dios. Y entonces se convierte en una voz para el mundo, siempre y cuando sea un enchufe. La iglesia es el enchufe de la voz del Señor Jesucristo para las personas del mundo.
12 Ahora, si hubiera una persona aquí, cualquiera, que pudiera decir… ¿Cuántos de los que están aquí les gustaría ver al Señor Jesús? Veamos sus manos alrededor. Todos, a todos les gustaría verlo.
Ahora, yo también tengo mi mano levantada. A mí me encantaría verlo a Él, y yo creo que esta noche… Ahora, ¿por qué no podemos verlo a Él? Eso es lo siguiente. Ahora, Él prometió que no se escondería de nosotros, que Él se revelaría a Sí mismo a nosotros, y que vendría a nosotros, y estaría con nosotros, y en nosotros; y Él sería el mismo en Su iglesia como lo fue cuando estuvo en carne; y Él continuaría de esa manera hasta que volviera otra vez en carne. ¿Es esa Su promesa? Todos sabemos que eso es verdad. La Biblia dice esto.
Nuestro Señor Jesús, antes de irse, Él dijo: “Todavía un poco, y el mundo no Me verá más”. Ahora, ese es el mundo. El mundo allí significa el —no el mundo— es el orden mundial, no el mundo, la tierra; es el orden mundial, la gente. “Todavía un poco, y el mundo no Me verá más, empero vosotros…”. Ahora, Él les estaba hablando a “vosotros”, no solo a esos individuos, porque observen, ¿ven? “Empero vosotros Me veréis. Ustedes Me verán”. Porque Él prometió que estaría con nosotros, aún en nosotros, hasta el fin del mundo. ¿Es eso correcto?
13 Ahora, habrá alguien que estará del lado de los “vosotros”. “Vosotros Me veréis, porque Yo estaré con vosotros”. Hay un lado del mundo que no desea verlo a Él. Bueno, por curiosidad, les gustaría verlo. Pero por lo demás, solo para pagar el precio y convertirse en Cristiano, bueno, eso es diferente.
Ahora, los “vosotros” que están aquí esta noche pueden tener el privilegio de ver al Señor Jesucristo, las personas que son los “vosotros”. Y oro que cada uno de ustedes sea el “vosotros” esta noche.
14 Ahora, estos griegos que vinieron a Jesús era un grupo deseoso de gente, lo cual quizá, aquí es donde hay muchos griegos en Chicago. Probablemente hay muchos griegos presentes ahora. Bueno, estos fueron sus padres los que vinieron, y la Biblia dice: “Los griegos buscan sabiduría, y los judíos buscan señales”.
Bueno, ahora, los griegos todavía buscan sabiduría, y los judíos buscan señales. Pero Pablo dijo: “Nosotros predicamos a Cristo crucificado, para los judíos ciertamente tropezadero, y para los griegos locura, pero para los que creen, Vida Eterna”.
15 Ahora, vamos a tratar de entregar esto de la mejor manera que sabemos hacerlo. Y ahora, quiero que se fijen a medida que tratamos de traer esto.
Ahora, el griego de entonces, no quería ver la sabiduría de Jesús; solo quería ver a Jesús. Él dijo: “Señores, quisiéramos ver a Jesús”. No saber Su sabiduría, aunque sabía que Él poseía sabiduría, pero ellos querían ver a Jesús. Ahora, eso era lo principal. El deseo de ellos era que pudieran ver al Señor Jesús. Y entonces, le dijeron a Felipe. Felipe fue y le dijo a Andrés, y ellos fueron y le dijeron a Jesús que estos judíos estaban deseando verle.
Ahora, ese es el deseo de nuestros corazones aquí esta noche, como les pregunté a cuántos les guaría ver a Jesús. Todos levantaron sus manos, hasta donde podía ver, que a ellos les gustaría ver a Jesús. Ahora, eso solo es el lado humano. Cada uno, en todas las edades, ha querido ver a Dios.
16 Job, el libro más antiguo en la Biblia, él dijo: “Si yo…”. En otras palabras, poniéndolo de una forma que aun los niños lo puedan entender aquí. “Si yo tan solo supiera en dónde vive Él y que pudiera ir y tocar Su puerta”, o algo como eso “y tener una conversación con Él”.
Y Dios le dijo a Job: “Ahora, cíñete. Cíñete los lomos, porque Yo voy a hablar contigo”. Y Dios descendió en la forma de un torbellino, y dijo: “¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra?”, y así sucesivamente. Él le habló directamente a Job, porque Él creí en Job, y Job creía en Dios. Y Dios dijo que Su siervo era un hombre perfecto. No había nada mal con Job, porque él creía en Su Dios.
17 Y así que, de esa manera es esta noche: Aquellos que desean ver a Dios deben venir con un corazón perfecto, dejando de lado todos los sentimientos extraños, dejando de lado toda malicia hacia su vecino, toda la malicia hacia otras iglesias, y otros individuos, y formas de adoración. Ustedes deben venir con ese corazón perfecto. “¿Pudiera yo verte, Señor Jesús? Ahora, voy a quitar todas mis supersticiones, y voy a buscar esta noche el ver al Señor Jesús”. Ahora, espero que esa sea su intención, de cada uno de ustedes.
Y yo creo que si Uds. vienen con esa clase de intención, que Dios está obligado a revelarse a Sí Mismo a ustedes. ¿No creen Uds. eso? Dios está obligado a revelarse a Sí mismo a ustedes aquí esta noche.
18 Ahora, no sería extraño para las personas si habláramos del Señor Jesús después de que Su promesa dice que Él mismo se nos revelaría. ¿No podríamos verlo a Él?
Alguien dijo no hace mucho: Un muchachito, se encontraba lejos en una escuela. Y le preguntó a su predicador, él dijo: “¿Podría alguien ver a Dios?”. Y el pequeño…
El predicador dijo: “Pues, nadie podría ver a Dios”. Dijo: “La Biblia dice que nadie puede ver a Dios y vivir”.
Y el otro dijo… Él se fue con su maestra de escuela dominical, y su maestra de escuela dominical dijo: “Pues, claro que no, hijito, nadie podría ver a Dios y vivir”. Y todos lo desanimaron, diciéndole que nadie podía ver a Dios.
Un día, mientras él estaba en el río, él estaba con un viejo pescador. Y el viejo pescador estaba jalando su barco y llorando porque él estaba viendo un arcoíris.
Él dijo: “Señor, ¿puede alguien ver a Dios?”.
El viejo pescador estaba tan lleno de Dios, hasta que él dijo: “Hijito, todo lo que yo he visto los últimos treinta y cinco años ha sido a Dios”.
19 Ahora, si nosotros llegamos a estar tan llenos de Dios, y tan inmune a las cosas del mundo, podemos ver a Dios en cada acto en cada movimiento de nuestra vida. ¿No creen eso? Si ponemos de lado todas las cosas del mundo…
Algunas veces venimos a la iglesia, por ejemplo, a una reunión como esta, decimos: “Ahora, voy a ir para allá. Yo no creo en tal cosa como esa. No lo creo, y voy a ir para allá, porque me voy a probar a mí mismo que no hay nada al respecto”. Bueno, exactamente de esa manera es como va a regresar: de la misma manera. Ustedes dirán: “Bueno…”. Porque Satanás les mostrará muchas cosas que… hay… Él les dirá que no hay nada al respecto. Pero ahora, si Ud. va con la intención de encontrar a Dios o de conocer a Dios, Dios se revelará a Sí mismo a Uds., porque Él está obligado a hacerlo así. Exactamente correcto, y Él lo hará.
20 Ahora, si Ud. viene con esa intención esta noche. Vamos a averiguar quién es Jesús de Nazaret. Y si descubrimos lo que Él fue en los días del pasado, pues, sabremos lo que Él es hoy. ¿Es correcto? Si sabemos lo que Él fue en los días que pasaron, sabremos lo que Él es hoy.
Ahora, si pudiéramos imaginar verlo a Él en aquel día, y alguien nos lo describiera, y dijera que Él era un hombre alto, o un hombre delgado, o un hombre robusto, o lo que haya sido, estaríamos buscando ese tipo de hombre.
La Biblia no dice cuál era Su estatura. Él dijo: “No había hermosura en Él, para que lo deseemos”. Me supongo que Él no era un hombre grande y atractivo, porque la Escritura dice: “Sin hermosura para que lo deseemos”.
21 Bueno entonces, si la Escritura dice eso, no podríamos buscar ese tipo de hombre. Pero la Escritura no da exactamente Su estatura. Pero la Escritura sí lo revela a Él, lo que Él es en Su poder y en Su manifestación, lo que Él es.
Ahora, si podemos leer en la Escritura y descubrir lo que Él fue entonces, pues, sabemos lo que Él es ahora. ¿Es eso correcto? Lo que sea que Él fue entonces, lo es todavía esta noche, porque la Escritura dice: “Él es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos”. ¿Es eso correcto?
22 Ahora, si podemos hallar ese tipo de persona, entonces hemos encontramos al Señor Jesucristo obrando en esa persona. Ahora, Jesús no salió ante la gente con un gran alarde y jactancia, y Él era: “Tráeme esto, y tráeme aquello, y Yo te mostraré lo que puedo hacer con eso”.
Jesús no era ese tipo de persona. Él le dio toda la alabanza a Dios Todopoderoso. Él dijo: “No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre”. Él nunca presumió lo que Él podía hacer. Y francamente, Él avanzó tanto como para decir esto, que Él no hacía ni una sola cosa, hasta que primero el Padre le mostraba qué hacer.
23 Ahora, Él era un Hombre humilde, un Hombre de dolores, experimentado en quebranto. Y lo observamos a Él en Su obra. Ahora hemos visto cuando Su ministerio recién comenzó, Él llegó a ser muy exitoso en la oración por los enfermos. Muchas obras comenzaron a acompañar Su ministerio. Hallamos que en esto, Él, de vez en cuando, hizo algo muy sobresaliente, que causó asombro en toda la multitud. Hubo muchas ocasiones en que las personas acudieron a Él buscando por curiosidad, y Él solo les dijo su curiosidad, en otras palabras, era lo más que podían lograr y los dejaba ir.
Los judíos vinieron, dijeron: “Ahora, haz una señal para nosotros”.
Y Herodes dijo: “Tráiganlo para acá, y déjenme ver que Él haga una señal”.
Satanás se encontró con Él. Y lo primero, Satanás se encontró… cuando él se encontró con Jesús (En San Mateo el capítulo 4), él dijo: “Si eres el Hijo de Dios…”. “Si Tú eres…”, el signo de interrogación en la Palabra de Dios. “Si eres el Hijo de Dios, déjame verte hacer un milagro manifiesto aquí delante de mí. Escucho que haces estas cosas por aquí, y por aquí”.
Esa es la misma clase de espíritu que estaba en la gente en Su propio territorio, Galilea. “Y muchos…”. Ellos dijeron: “Escuchamos que estás haciendo estos milagros en Capernaúm, y escuchamos que lo hiciste por aquí. Ahora, veamos que lo hagas aquí”.
Y Jesús se maravilló, y no hizo allí muchos milagros, a causa de la incredulidad de ellos. ¿Es eso correcto? Él se maravilló de eso. Y entonces Él dijo: “No hay profeta sin honra sino en su propia tierra”.
24 Y vemos a Satanás, le dijo a Él, dijo: “Ahora, si eres el Hijo de Dios, veamos que hagas un milagro para mí ahora. Yo te daré algo para hacer, y si Tú lo haces, creeré que Tú eres el Hijo de Dios”, en otras palabras. “Ahora, aquí estás con hambre. Ahora, Tú puedes convertir estas piedras en pan”. No había nada de malo en eso. “Tú las puedes hacer pan, y comer, sentarte allí y comer. Y convierte esas piedras en pan, y yo te creeré”.
Pues, Jesús podía haber hecho eso, yo creo. Pero Él dijo: “Escrito está, no solo de pan vivirá el hombre”. Él se acababa de dar cuenta, Satanás se dio cuenta, que no se estaba encontrando con Moisés en ese momento. Él dijo: “Escrito está, no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.
Entonces Satanás dijo: “Ahora, ese es un estudioso de la Biblia; Él sabe en dónde está parado, así que mejor es que le dé una Escritura”. Así que le puso a Él sobre el pináculo del templo, dijo: “Ahora, mira te voy a citar la Escritura, correctamente. Escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra”. Dijo: Ahora, esa es la Escritura“. Dijo: ”Ahora, solo salta desde aquí, y antes que toques el suelo, solo vuelve a subir de esa manera, y creeré que Tú eres el Hijo de Dios“.
Muy bien, Jesús dijo: “Sí, eso está escrito, efectivamente. Pero también está escrito: No tentarás al Señor tu Dios”, ¿ven?
Así que él se dio cuenta que se había encontrado con un estudiante mejor que él. Y entonces finalmente, él se lo llevo al pináculo del templo, y a la montaña, y trató de tentarlo de todas las maneras por medio de la Palabra. Pero Jesús no haría payasadas para Satanás, y todavía no las hace.
25 Jesús no sana para satisfacer la curiosidad de incrédulos. Jesús solo sana para glorificar a Su Padre. Eso es todo. Y lo hallaríamos a Él siendo ese mismo tipo de persona hoy. Si Ud. trae a alguien ante Jesús, dice: “Oye, déjame ver que hagas caminar a este paralítico, y yo creeré que Tú eres el Hijo de Dios”.
Él diría: “Apártate de Mí, Satanás”. Esa sería la Palabra: “Apártate de Mí, Satanás”.
Y entonces, cuando escuchan a alguien con ese tipo de curiosidad, diciendo: “Déjame ver que Él sane a esta persona, y yo lo creeré”, uno se da cuenta qué clase de espíritu tienen ellos, ¿ven? Ese es el mismo espíritu que estuvo allá atrás. Ese es el mismo espíritu que estaba en esos judíos, que dijeron: “Ahora, si eres el Hijo de Dios, clavado aquí en esta cruz, suelta Tus manos”. En otras palabras: “Baja, creeremos que Tú eres el Hijo de Dios”. ¿Ven ese mismo espíritu obrando? ¿Lo ven obrando a través de la teología moderna de hoy? ¿Lo ven obrando a través de lo que es llamada Cristiandad hoy? “Si Tú haces esto… Déjame ver que Él haga que este ciego recobre la vista”.
26 Ahora, si se fijan, Jesús no era ese tipo de persona para satisfacer la curiosidad de la gente que venía a escucharle. Jesús claramente dijo un día, cuando Él atravesó el estanque de Betesda… o, al lado del estanque de Betesda… Estoy citando de San Juan, el capítulo 5. Él caminó al lado del estanque de Betesda cuando grandes multitudes… Ahora, pudiera estar equivocado en mi entendimiento, pero me dicen los eruditos, que se necesitan dos mil personas para formar una multitud, y que haría… Eran multitudes.
27 Así que pueden imaginarse dos o tres veces la cantidad de gente que está aquí esta noche, tendida allí, cojos, ciegos, mancos, marchitos, esperando el movimiento del agua. Y Jesús, el Hijo de Dios, Dios Emanuel, la manifestación de Jehová en carne humana, caminando aquí en la tierra, Dios en Cristo reconciliando Consigo al mundo, caminando entre un montón de gente enferma, y ellos gritando, y suplicando…
Y muchas veces, los escritores nos han dicho, que ellos se apuñalaban el uno al otro tratando de entrar al agua antes que el otro. Y tal sufrimiento, anhelando, con el deseo de entrar en el estanque para ser sanados, porque solo sanaba uno a la vez. Tal vez, ellos tenían que esperar un mes más antes de que otro fuera sanado.
28 Pero al tratar de entrar en este estanque, este inmenso desastre de sufrimiento, y Jesús caminando directamente por en medio de esa multitud de gente, cojos, mancos, ciegos, y marchitos… Ese es nuestro amoroso Señor, lleno de compasión, caminando por en medio de esa gente ciega, esas personas enfermas, esa gente gritando, esa gente coja, esa gente paralizada, esa gente lisiada. Todos esos torcidos, y afligidos, y ciegos, sufriendo, un montón de humanidad tendida allí, medio muertos, desnudos, esperando que ese… Y lleno de misericordia y compasión, caminó por en medio de cada uno de ellos y se acercó a un hombre que yacía en un lecho, que tenía alguna clase de enfermedad; llevaba treinta y ocho años con eso; quizá era diabetes, o tuberculosis. Estaba retardado.
Caminó hasta ese hombre y dijo… Ahora observe, aquí es donde Ud. tiene que vigilar la Escritura. Jesús sabía que ese hombre estaba allí, y sabía que había estado en esa condición durante treinta y ocho años, y Él lo sanó, y siguió con Sus negocios, y dejó a todos esos miles tendidos allí: cojos, mancos, ciegos, marchitos.
29 Ahora, tomemos eso siendo Chicago esta noche, y digamos sentado por aquí estuviera un grupo…. Tal vez veinte, o treinta, o cuarenta sillas de ruedas. Y algún crítico entrara a la reunión y dijera: “Miren, déjenme ver a esas personas quienes creen que Jesucristo es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos. Y ellos afirman que el Congresista Upshaw y toda esta gente que ha sido sanada… Y hemos oído todos estos testimonios de los cojos, mancos, y piernas cortas siendo alargadas, y los muertos resucitados, y las declaraciones de los doctores sobre eso, y así sucesivamente, de esa manera…”. Déjenme verlos caminar por aquí y sánenlos“.
Ahora, ese sería el mismo espíritu que estaba en esa gente en aquel día. Ellos querían saber la misma cosa: “¿Cómo pudiera este Hombre caminar por allí, lleno de amor, lleno de compasión, y dejar a toda esa gente tendida allí?”.
Ahora, Jesús les contestó en San Juan, el capítulo 5, el versículo 19. Escuchen, Él dijo: “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre;… también lo hace el Hijo igualmente”. ¿Es eso correcto? Si ese fue Jesús ayer, ese es Jesús hoy. Usted no hace nada excepto que Dios le muestre primero qué hacer. Ahora, Jesús claramente dijo que Él no hacía nada excepto que el Padre se lo mostrara.
30 Ahora, allí estaba un hombre ciego, una vez, sentado en las puertas de Jericó, gritando y clamando por misericordia. La gente amontonada, y algunos de ellos, maldiciéndole, y algunos de ellos burlándose de Él, y algunos de ellos abucheándolo, y algunos de ellos animándolo, mientras pasaban por esta puerta. Y este pobre ciego pordiosero, mientras trataban que se quedará allí quieto, decían: “Él no podría escucharte”. Yendo por allí por las calles, que está bastante lejos de ese camino, Jesús dirigiéndose hacia el Calvario, Su rostro fijo en el Calvario, Su crucifixión puesta delante de Él. Y aquí va Él subiendo este camino. Y este pobre ciego pordiosero recargado contra la pared, presionado por la gente, pero él estaba clamando: “Jesús, ¡ten misericordia de mí! ¡Ten misericordia de mí!”. Y clamando por misericordia
Ahora, no era la voz del pordiosero que detuvo a Jesús en Su camino; fue la fe del pordiosero que detuvo a Jesús en Su camino. Él se paró, miró alrededor por Su audiencia, dijo: “¿Qué puedo hacer por… qué quieres que te haga?”.
Él arrojó de lado su vestimenta, y dijo: “Señor, que pueda recobrar mi vista”.
Él dijo: “Tu fe te ha salvado”. No: “Yo te sané. Tu fe”. En otras palabras, con la suficiente fe en Dios para sacar de Jesucristo… o detenerlo a Él, en Su marcha hacia el Calvario con las cargas de todos los seres humanos —toda muerte que alguna vez hubo en el mundo o que habría— descansaban sobre Su decisión en el Calvario. Y esas cosas presionando en Su mente, y liderando frente de una multitud, y ellos mofándose, burlándose de Él y todo, y el sacerdote gritándole a Él, y enfrentándolo; Él caminando directamente por el mismo camino que Elías y Eliseo caminaron juntos, con sus brazos uno alrededor del otro; el mismo por donde Josué guió a los hijos de Israel años antes, sobre esas viejas piedras mientras marchaban alrededor de Jericó, y gritaron y los muros cayeron. Ese mismo camino Jesucristo, el Hijo de Dios, iba al Calvario inmediatamente para ser crucificado. Y la fe de un ciego pordiosero lo detuvo en Su marcha. Él se dio la vuelta, miró alrededor, dijo: “¿Qué quieres que Yo haga por ti?”.
“Que recobre mi vista”.
Él dijo: “Tu fe es suficiente”.
Y puedo ver al ciego pordiosero parado allí, dice: “Oh, Él me dijo. Él me dijo. Él no me conoce, y mi fe lo detuvo a Él allá en el camino”. Puedo ver a la multitud pasando, burlándose, a medida que Él va yendo por el camino. Él, parado allí diciendo: “Yo sé que recobraré mi vista”. Después de un rato, él comenzó a ver. Sus ojos se abrieron. Aquí él se va siguiéndole a Él por el camino, cantando Sus alabanzas con todas sus fuerzas. Ese fue Jesús ayer. Ese es Jesús hoy.
31 Una mujer pasó por allí y decía en su corazón: “Yo no puedo hablarle a Él; no soy digna. Pero si tan solo pudiera tocar Su manto, yo creo que sería completamente sana”. Y ella se abrió camino por en medio de la multitud, y tocó el borde de Su manto, y se volvió a meter sigilosamente en la multitud, y estaba parada allá. Su fe tocó a Jesús.
Él se detuvo, miró alrededor a Su audiencia. Ella, viendo que no podía esconderse… Él dijo: “Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado”. Ese fue Jesús ayer, cuando Sus multitudes… en medio de multitudes podían jalar de las bendiciones de Dios, el testigo de Dios, el deseo de Dios, desde el corazón del Hijo de Dios. Y Jesús dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”. ¿Es eso correcto?
32 Ahora, vemos a un hombre que llegó en una ocasión, un poco curioso, y su nombres era Felipe… o Natanael, fue. Felipe fue y lo encontró debajo de un árbol, orando. Y llegó caminando, y se paró en la audiencia. Jesús lo vio venir, lo miró mientras se acercaba; Él dijo: “He aquí un israelita, en quien no hay engaño”.
Los Fariseos, parados a un lado, dijeron: “Él es Belcebú ahora, ¿ven? Él es un adivino, ¿ven? Él es el príncipe de los demonios. Mire, Él es un adivino”.
Él dijo: “He aquí un israelita, en quien no hay engaño”.
Y este israelita, un hombre verdadero, se dio la vuelta y dijo: “Rabí, ¿de dónde me conoces?”.
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, Te vi”.
Esa no era la actitud de este hombre, Natanael, llamarle a Él: Belcebú. Él cayó a Sus pies y dijo: “Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”.
33 Había una mujer en el pozo un día, mientras Jesús despachó a Sus discípulos a comprar víveres. Y mientras ellos estaban comprando los víveres… Era lo bastante extraño, pero Jesús estaba yendo a Jericó, y Él estaba yendo por un camino indirecto dándole la vuelta. Él subió por camino a Samaria, porque era necesario que Él pasara por Samaria. ¿Me pregunto por qué?
Me pregunto, por qué Él subiría a Samaria. Despachó a Sus discípulos, y estaba sentado allí cuando una mujer salió; Jesús dijo: “Yo no hago nada hasta que el Padre Me lo muestra”. Y yo creo que Dios le había mostrado que subiera allá. ¿No creen Uds. eso?
Y Él se sentó allá. La mujer vino. Ahora, Jesús sabía que Él estaba posicionalmente donde el Padre lo quería. Pero, ¿qué de esta mujer ahora? Ahora, vamos a ver a Jesús del ayer.
Ella llega para sacar un poco de agua, y el Espíritu le dio testimonio a Jesús que esa era la mujer. Así que Él dice: “Tráeme de beber”.
Y ella dice: “Pues, no es costumbre que Uds. Judíos tengan algo que ver con nosotros los Samaritanos”.
Él dijo: “Pero si tú supieras con quién estás hablando, me pedirías a Mí de beber”.
Y ella dijo: “El pozo es profundo”. Y la conversación continuó hasta que Jesús captó su espíritu.
Y él dijo: “Ve, trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo ninguno”.
Él dijo: “Eso es correcto. Tienes cinco, y el que ahora tienes no es tu marido”.
“Pues”, ella dijo: “Percibo que Tú eres un profeta”. Ella se va a la ciudad y le dice a los hombres: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será este el Cristo?”.
Ese fue Jesús del ayer. Ese es Jesús de hoy. Ese es el mismo Jesús. Jesús dijo: “Estas cosas que Yo hago vosotros también las haréis”.
34 En una ocasión llegó un hombre, un pescador de apariencia ruda quien probablemente tenía mucha determinación. Uno puede darse cuenta por sus escritos… o, él no podía ni escribir su propio nombre. Él era un hombre analfabeta. Su nombre era Simón Pedro. Y él llegó a la reunión, después que Jesús le había pedido prestado su barca y así sucesivamente, y él entró, y Él dijo: “Tú nombre es Simón, pero serás llamado Pedro a partir de hoy, lo cual significa: pequeña piedra”. ¿Cómo supo Él su nombre? Ese fue Jesús del ayer. Y ese es Jesús de hoy.
35 Qué diferencia era Jesús en la iglesia de aquel día, de lo que Él es de la iglesia de hoy. Él les enseñó como Uno con autoridad, de que Él sabía de lo que estaba hablando. Nosotros hablamos hoy como si: “Bueno, simplemente no sé si esto es así o no. Yo leo aquí, que ellos sanaron a los enfermos, pero yo simplemente no sé si eso es correcto o no”.
Jesús no. Él sabía dónde estaba parado. Él conocía Su autoridad. Él sabía que Dios cumpliría Su Palabra. Él les dijo: “Destruid este tabernáculo… o este… Destruid este templo, y Yo lo levantaré en tres días”. Él estaba hablando de Su cuerpo, sabiendo que una escritura en la Biblia, una escritura se había referido a eso, y David, un profeta, lo dijo así.
David dijo: “Veía al Señor siempre delante de mí; porque está a mi diestra, no seré conmovido. Y aun mi carne descansará en esperanza; porque no dejarás mi alma en el hades, ni permitirás que Tu Santo vea corrupción”.
36 Jesús, sabiendo que el cuerpo humano se empieza a corromper a las setenta y dos horas. Ahora, allí, Cristianos, es donde, algunas veces Uds. se preguntan por qué Él murió el viernes en la tarde, y ellos dicen tres días y noches. Él murió el viernes en la tarde, y se levantó el sábado en la mañana. Jesús sabía que dentro de tres días y noches, las células se romperían en Su cuerpo. Él empezaría a hincharse.
Pero David… ¡Oh, vaya! Ojalá, de alguna manera, pudiera colocar esto en el corazón de la gente, justo en el principio. Jesús sabía que la Palabra de Dios no podía fallar. No puede fallar. Jesús dijo: “Destruid este cuerpo, dentro de tres días, Yo lo levantaré de nuevo”. Porque una escritura en la Biblia había dicho que Yo no dejaré Su alma en el hades (lo cual Él ascendió al infierno con nuestros pecados, cuando Él murió), ni permitiré que Mi Santo vea corrupción“.
Y Jesús sabía que entre esos tres días y noches que Dios lo levantaría a Él de nuevo. Y Él murió, y no tuvo miedo de tomar a Dios en Su Palabra, diciendo que en tres días y noches: “Yo me levantaré”.
37 Oh, si nosotros esta noche, cuando unas seiscientas, o más, promesas de sanidad Divina en la Biblia, y tenemos miedo de confiar esas seiscientas y más por nuestra sanidad. Ese fue Jesús ayer. Ese es Jesús hoy que toma a Dios en Su Palabra.
Él se paró en Su audiencia, percibió sus pensamientos. ¿Es eso correcto? Él percibió sus pensamientos.
38 Ahora, Cristianos, muchas veces, y especialmente en los Estados Unidos, mi ministerio ha sido juzgado mal. Es por eso que, se me ha dicho por el Espíritu Santo, después de diez años alrededor del mundo… Estoy limitando mi ministerio a la predicación y luego solo pidiendo oración por los enfermos en los Estados Unidos. En el extranjero, será diferente.
Cuando es en el extranjero, cuando la manifestación del Espíritu Santo se llevó a cabo y un sermón…. O, palabras como estas fueron predicadas a la gente, treinta mil vinieron a Jesús en un solo llamamiento al altar de paganos. Y muchos de esos están trayendo miles a Cristo a la semana en África ahora mismo, que ni siquiera sabe diferenciar la mano izquierda de la derecha. Así es como el Evangelio está yendo a todo el mundo. El Evangelio es una demostración y poder del Espíritu Santo… o, demostrando el poder del Espíritu Santo.
39 Ahora, si Jesús que fue ayer lo es hoy, entonces si Él ha resucitado de entre los muertos, ¿creen ustedes, como creyentes Cristianos, que esto es una pequeña historia mítica que está escrita aquí, o es esto la verdad? Ahora, ya sea que es la verdad o es una mentira. Ahora, Uds. simplemente no pueden jugar con eso. Ahora, o Uds. lo aceptan como verdad o tírenlo y digan que es una mentira. Para mí, cada palabra es verdad, cada palabra de eso. Y yo no tengo miedo de retar cualquier palabra, o cualquier cosa contraria a eso, porque es la Palabra del Dios viviente, y nunca fallará o pasará. Cada palabra se cumplirá.
Si esta es la verdad, si Jesús, entonces, ha resucitado de entre los muertos, diciendo que: “Todavía un poco y el mundo no Me verá más, empero vosotros Me veréis. Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo”….
El escritor se da la vuelta y dice: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos”. Entonces si el Señor Jesucristo, en este último día, viene y se manifiesta a Sí mismo de la misma manera que Él fue aquí en este Libro, el mismo Señor Jesús, hace las mismas cosas, a través del mismo poder, a través de las mismas manifestaciones, ¿lo aceptarían a Él como Mesías y Salvador? El Señor se lo conceda a Ud. mi querido amigo Cristiano.
40 Oh, Chicago, Chicago, cuántas veces se te ha ofrecido un avivamiento. No has tenido un avivamiento desde que Moody estuvo aquí, un avivamiento arrasador. Yo ruego, Dios, que esto sea el inicio de otro avivamiento Moody, solo que muchas veces más poderoso, que arrasará por Chicago. Y ustedes, personas que están aquí esta noche, si nuestro Señor Jesús viniera y se manifestara a Sí mismo, como yo creo que lo hará, Uds. son responsables entonces por Chicago a partir de esta noche, como individuos, después de haber visto, y saber, y al revisar Sus palabras, no a través de algunas grandes palabras encantadoras, sino a través de la simplicidad de la Palabra misma desnuda presentada ante ustedes.
Ahora, quiebren toda superstición, gánenle al enemigo a llegar al lugar, cuando vean manifestaciones de Su poder dándose a conocer, entonces algunos de Uds. se van y dicen: “Bueno, eso es del diablo”. ¿Se dan cuenta que Uds. están blasfemando al Espíritu Santo? ¿Se dan cuenta que no hay perdón para eso en este mundo ni en el venidero?
Y la Biblia dice en Hebreos, el capítulo 10: “Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados”. Hebreos 10:47, creo que es: “No queda… el que pecare voluntariamente”. ¿Qué es pecado? Pecado es incredulidad. No hay otra respuesta para pecado.
41 Bebiendo, fumando, apostando, haciendo cosas malas: eso no es pecado; esos son los atributos de la incredulidad. Usted hace eso porque es un incrédulo. Si Ud. fuera un creyente, no haría esas cosas. Produce los frutos de gozo, paz, benignidad, bondad, paciencia, santidad. Esos son los frutos del Espíritu. Pero el fruto del espíritu maligno es duda. “El que no cree ya es condenado”.
Entonces si la verdad viene a usted de tal manera que Ud. tiene el conocimiento de eso, y luego rechaza recibirlo, no queda más sacrificio por el pecado, sino una horrenda expectación de juicio. Dios tenga misericordia, que no haya ni una sola persona así en esta audiencia esta noche, o en ningún otro lugar en el mundo, sería mi oración.
42 ¿Se da cuenta que en los últimos días, cuando este duelo de espíritus venga…? Yo no iba a decir esto, pero el Espíritu Santo lo está presionando en mí ahora. ¿Se dan cuenta que la Biblia enseña que en los últimos días, cuando los dos espíritus tengan la confrontación, que no será a través de alguna doctrina de iglesias o algo? La Biblia dice: “Los dos espíritu serían tan semejantes que engañarían a los mismo escogidos si fuera posible”.
¿Se dan cuenta que se enseñó que como Janes y Jambres resistieron a Moisés, también estos hombres, reprobados tocante a la fe, cómo ellos tratarán de resistir al Espíritu de Dios en los últimos días? Estamos viviendo en ese día.
43 Ahora, aquí estaba una señal. Dios le dijo a Moisés que realizara sanidad allá en Egipto. Ellos podían hacer toda clase de encantamientos —los magos podían. Ellos podían tomar sus… Moisés traería las pulgas; ellos traerían las pulgas. Moisés traería los piojos; ellos traerían los piojos. Moisés traería una cosa; ellos traerían la misma cosa. Pero ellos no las podían quitar. Ellos podían pronunciar una maldición, pero no podían quitar una maldición. Cuando él trajo las llagas, brotaron llagas en ellos, y no pudieron sanarse a sí mismos. ¿Pueden ver que la marca de Dios es sanidad Divina?
Lo primero que Dios… la primera palabra —en la que apareció fue: “Yo soy Jehová que te sana”. Quitando todas las enfermedades y cosas de ellos— Jehová-jireh… o, Jehová-rapha, más bien. Jehová-jireh era “el sacrificio provisto”, y rapha era “el Señor que te sana”. Dios es el sanador. Satanás no puede sanar.
Y cuando Uds. ven señales y maravillas, y algo por el estilo acompañando en la esfera espiritual, como percibiendo los pensamientos de la gente, rápidamente, el corazón no regenerado dice: “Espiritualismo”. Pero cuando Uds. ven la señal siguiendo a ese Espíritu de sanidad, y bendiciones de Dios, se dan cuenta que eso está viniendo de Dios. No lo juzgue mal. Juzgue a Dios correctamente.
Y que el Señor Jesús aparezca esta noche en este auditorio en el poder resucitado de Su Ser. Y si yo he hallado gracia en Sus ojos, solo por medio de misericordia, por medio de gracia, nada digno, muy indigno, yo me someto a Él esta noche para este servicio ahora, y el servicio que va a seguir; y si Él puede recibir alguna gloria de esta persona indigna, mientras me rindo a Él, para Su servicio, que Él lo haga así esta noche.
44 Y yo oro que cada corazón aquí esté tan sumiso a Él para que Él reciba gloria de usted. Y sea conocido, que cada persona, donde puedan, vayan por los enfermos y afligidos y tráiganlos para este cierre del servicio de sanidad en Chicago. Tengo uno más en California, y uno en Nueva York, lo cual cerrará estos servicios hasta que el Señor revele algo diferente.
Ahora, mientras está el agua agitada, entremos. Ahora, les pregunté al inicio de esta charla, que si querían ver a Jesús… He tratado de explicarles lo que Él era en aquel día. Y les he dicho, y la Escritura verifica lo mismo, que Él ha resucitado de entre los muertos.
45 Ahora, si Él es el mismo y ha resucitado de los muertos, está viviendo en Su iglesia, y Él dijo: “Estas cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”. ¿Es eso correcto? Porque Él iba al Padre. En otras palabras, Él dijo: “Yo vine de Dios; Yo vuelvo a Dios”. Jesús no fue otro que Jehová Dios. Él era Dios el Padre revelado en carne humana como el Hijo de Dios para quitar el pecado del mundo. Él era Dios Todopoderoso. Dios habitó en Él, como el Espíritu Santo habita en nosotros hoy. Y el Hijo de Dios era sumiso al Padre, y un siervo de Dios hoy es sumiso al Padre. ¿Es eso correcto?
Y entonces, ahora, si Jesús mismo dijo que Él no hacía nada… Ahora, en San Juan 5: 19 otra vez: “De cierto, de cierto os digo, el Hijo no puede hacer nada de Sí mismo, sino lo que el Padre le muestra”. Entonces Jesús no hizo milagros, hasta que primero Dios le daba una visión sobre qué hacer. ¿Es eso verdad? Y lo que el Padre le mostraba a Él…
46 Ahora miren, cuando Él se fue de la casa de Lázaro. Lázaro se enfermó. Jesús lo sabía, y siguió adelante, se fue de la casa, de sus amigos, justo antes de su enfermedad. ¿Por qué? El Padre le dijo así. Él se fue camino de dos o tres días, Lázaro se puso muy enfermo, ellos lo mandaron llamar. Él no se regresó. Él siguió adelante. ¿Me pregunto por qué? Lo mandaron llamar de nuevo, y Él siguió adelante. Entonces Él regresó; Él sabía que el tiempo era cumplido, la visión. Él dijo: “Nuestro amigo Lázaro está muerto y me alegro por vosotros, de no haber estado allí”.
Porque ellos hubieran estado diciendo: “Oh, Señor, ven y sánalo. Ven para acá y sánalo”. Y Jesús no hubiera ido. Él solo se fue.
Él dijo: “Y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, pero (escuchen), mas voy para despertarle”.
47 Noten, al venir al sepulcro, cuando Él se paró allí; este hombre muerto, hacía cuatro días que lo habían enterrado. Él dijo: “Padre, Padre, gracias te doy por haberme oído”. Él sabía lo que iba a suceder. Dios ya se lo había mostrado: “Vete del lugar. Y después de tres días ahora, él se va a morir. Deja que permanezca cuatro días en la tierra, y luego te van a llamar de regreso al lugar”. Porque Él dijo: “Yo no hago nada a menos que el Padre me lo muestre”. Y luego Él dijo: “Padre, gracias te doy por haberme oído. Tú lo sabes. Pero por causa de estos que están parados en…”, como un ejemplo.
48 Igual que Su bautismo: Él no tenía que ser bautizado. Él era el Hijo de Dios, pero Él lo hizo como ejemplo. Él no tenía que lavarle los pies a los discípulos; Él era Dios del cielo. Pero Él lo hizo como ejemplo. Él dijo: “Por causa de estos que están alrededor, Yo lo digo”. Y Él dijo: “¡Lázaro, ven fuera! Y un hombre que había estado cuatro días muerto se puso de pie y volvió a vivir, ¿ven?
¿Por qué no resucitó Él a toda la gente en Jerusalén que murió en ese tiempo? Él resucitó a tres. Tres es un testigo o confirmación. “Por boca de dos o de tres testigos se decidirá todo asunto”.
Él resucitó a Lázaro de la tumba. Él resucitó al hijo de la viuda de la tumba, y resucitó a la hija de Jairo de la muerte. Resucitó a tres personas de la muerte como un testigo de que Él era el Hijo de Dios.
Ahora, los críticos dirían: “¿Por qué no resucita Él a…? ¿Por qué no va Él al cementerio, si es el Hijo de Dios, y dice: Que toda la gente en la tumba, salga?”. Él lo podía haber hecho, si el Padre le hubiera dicho que lo hiciera. Pero el Padre solo se lo mostraba, y Él era sumiso al Padre.
49 Y las mismas señales que siguieron a Jesús… Las visiones diciéndole a Él qué hacer y cómo hacerlo, Jesús hacía eso, y dejaba que el mundo aullara, cualquier cosa que quisieran; Él andaba en los negocios del Padre. Ese mismo Jesús está aquí esta noche. ¿Lo creen Uds.? Si Él se manifiesta de esa manera, ¿quitará Ud. toda duda de su mente, y se iría de aquí esta noche y haría todo a su alcance para que vengan pecadores y sean salvos, y que gente enferma sea sanada? ¿Si Él llegara a venir (Él que está escuchando ahora), si Él viene y si Él viene y se manifiesta a Sí mismo? Veamos sus manos. De esa manera.
Levántense y digan: “Yo lo haré, haré todo lo que pueda, hermano, para ir y decirle a la gente que Jesús ha resucitado de entre los muertos, y nosotros lo hemos visto, lo hemos visto a Él en la manifestación de Su Ser”.
50 Ahora, la gente solo puede ver a Jesús en ustedes. De la manera que Uds. lo hacen, de la manera que se comportan, de la manera que viven, es como la gente conoce a Jesucristo. Que el Señor les bendiga.
Ahora, a Él que es capaz de guardarnos, y aquietarnos, mantener nuestros nervios quietos durante el tiempo de este servicio, que Él esta noche extienda Sus grandes alas de protección sobre todos ustedes.
Algunas veces los espíritus se escapan. Algunas veces ellos actúan mal en la plataforma cuando se hacen aquí presentes. Observen la expresión en el rostro de la gente a medida que vienen hacia enfrente al venir aquí, después que el Espíritu Santo toma el control. Observen cómo actúan. Y luego algunas veces en el espíritu, algunas veces caen, y se comportan de toda manera, quiero decir, especialmente como epilepsia. Y entonces, algunas veces ellos tienen los ataques más fuertes que hayan tenido, es cuando están viniendo. Eso no es anti Bíblico. Eso es Bíblico. Eso es lo que dice la Biblia. Y entonces, ¿leen Uds. esto en las Escrituras? ¿Lo leen de esa manera? Si es así, digan: “Amén”. Eso es correcto.
Cuando el epiléptico fue llevado a Jesús, tuvo el ataque más fuerte que haya tenido. Pero Jesús lo levantó como un hombre muerto, dijo que se pondría bien, y así fue. Su Palabra tenía que ser así; Él era Dios. Ahora, que el Señor les bendiga. Ahora, yo no puedo…
51 ¿Cuántas personas que están aquí desean que se ore por ustedes? Veamos sus manos, en todas partes en el edificio, con la intención que se ore por Uds., en el balcón y en cualquier parte. Dios les bendiga. Me imagino que unas dos mil personas, en eso, para recibir oración.
Si yo fuera a decir esta noche: “Muy bien, vamos a orar por dos mil”. Yo regularmente tomo a quince o veinte o algo como eso. Ahora, ¿quiénes van a ser esos quince o veinte esta noche? ¿Ven cómo es que tenemos que repartir tarjetas de oración? Solo podemos repartir tarjetas de oración y formar a la gente. Pero ahora, escuchen: si yo les he dicho la verdad sobre Jesucristo, Él les testificara a Uds. esta noche que yo he dicho la verdad.
52 Ahora, Uds. me conocen, que solo tengo una educación de primaria. Yo no sé nada de psicología. No sé nada sobre médicos. No sé nada sobre anatomía. Solo sé una cosa, yo amo al Señor Jesucristo con todo mi corazón. Eso es todo lo que sé. No tengo educación, un analfabeto, y no tengo habilidades propias, ni siquiera, una personalidad normal. Eso es correcto. Pero yo sé una cosa, y estoy agradecido por eso: Yo sé cómo someterme a mí mismo para que Jesús pueda trabajar a través de mí. Eso es lo… Yo prefiero tener eso que toda la educación que hay en el mundo. Yo prefiero saber cómo someterme a mí mismo al Espíritu de Dios, y decir: “Señor, aquí estoy”.
Yo prefiero tener ese secreto en mi corazón, que tener el secreto de cada bomba de hidrógeno y atómica que hay en el mundo, o que se pudiera hacer. Porque es más poderoso que todas las bombas atómicas que se pudieran pensar. Así que bajo Sus alas Eternas, tomo mi refugio esta noche, y en el Nombre de Jesucristo, ministro a los enfermos. El Señor les bendiga.
53 Ahora, vamos a tener a las primeras diez o quince tarjetas de oración. ¿Quién tiene la tarjeta de oración número 1? Vamos a comenzar con el número 1. ¿Tarjeta de oración número 1? Ni siquiera sé qué letra está escrita en ellas. Tiene una letra y un número. Tarjeta de oración número 1, levante su mano, donde quiera que esté. ¿Tarjeta de oración número 1? Venga para acá, dama. Número 1.
Número 2, ¿quién tiene la tarjeta de oración número 2? Muy bien. Número 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15… [Cinta en blanco].
54 Vamos a dibujar un cuadro mental ahora. Puedo ver bajando la colina allá lejos, a un Hombre de mediana edad bajando la colina, Su barba comienza a tornarse un poco gris, Su cabello poniéndose gris a los lados. Tres hombres están caminando con Él, un hombre anciano, dos jóvenes. Ellos habían estado allá arriba… Solo ellos saben lo que sucedió: Pedro, Jacobo y Juan. Él se había transfigurado allá arriba, se transformó delante de ellos. Él escuchó la voz de Dios decir: “Este es Mi Hijo amado: a Él oíd”.
Sus corazones se encendieron con gozo. Ellos habían estado teniendo una campaña de sanidad allá abajo en alguna parte. Tuvieron un muchacho con epilepsia, y no pudieron hacer nada al respecto, y el padre vio que Jesús venía. Él tomó al muchacho de la mano, y corrió hacia Él, dijo: “Señor, ten misericordia de mi hijo. Él padece mucho del diablo”. Dijo: “Algunas veces cae en el agua, algunas veces en el fuego, el diablo está tratando de destruirlo”. Esa es la epilepsia. Él dijo…
Jesús dijo: “Yo puedo, si tú crees. Porque todas las cosas son posibles para los que creen”.
El padre dijo: “Señor, yo creo. Ayuda, Tú, mi incredulidad”. Ese era Jesús de ayer. Ese es Jesús de hoy.
55 Ahora, mientras con humildad y en silencio, en oración… Y yo sé que Uds. Cristianos pueden apreciar la posición de estar parado aquí enfrente, quizá, tres mil o más personas. Y aquí adentro, por supuesto, tenemos críticos en cada reunión. Pero como hombre, no conozco a una persona en este edificio hoy. Miré sobre la audiencia durante el día, y vi a un anciano de nombre el Hermano Ryan. Lo llamamos John Ryan, de Dowagiac, Michigan. Lo vi sentado aquí, y vi a un hombre de nombre el Sr. Simms, de por aquí, alrededor de Zion, Illinois, estaba sentado aquí. Son las únicas dos personas que reconozco a parte de mis amigos ministros que están sentados aquí mismo, el Hermno Beeler de Jeffersonville. Es la única persona aquí que reconocí aparte del Hermano Boze.
Esta noche, ni siquiera veo al Hermano Simms o al Hermano Ryan. Al único que veo y conozco es al Hermano Beeler sentado aquí y al hermano Mattson.
56 Ahora, el Señor conoce a cada uno de ustedes. ¿No es eso correcto? El Señor Jesús conoce a cada uno de ustedes. Él conoce exactamente lo que Ud. ha hecho en su vida. Él conoce todo sobre usted; eso yo no lo sé. ¿Orarían por mí, le pedirían a Dios que me ayude, así como yo, como su hermano, trato de ministrarles a Uds. en el Nombre del Señor Jesucristo?
Ahora, y mientras lo hago, y oro, y Dios me ayude, seré capaz de ayudarles a Uds. Yo mismo no puedo ayudarles; no tengo manera de ayudarles. Soy un hombre. Pero si Dios quiere hablar, y si usa mi voz, bueno entonces, esa será una ayuda para Uds. ¿Cierto? Que les ayudará. Y si Él me dice lo que sucedió, algo atrás en su vida, sabiendo que es un secreto para mí, si Él me dice algo de la vida pasada de Ud., que sabe que fue verdad, igual como Él lo hizo con la mujer junto al pozo, u otra cosa, como Felipe. Entonces si Él dice otra cosa que va a pasar, tiene que ser verdad. ¿Es eso correcto? Si Él conoce lo que fue, seguramente sabe lo que será.
57 Ahora, si Ud. se va y no lo cree, por supuesto, usted no solo… se hace daño a sí mismo. Él dijo: “Ve, y no peques más, o alguna cosa peor vendrá sobre ti. Ve, no descreas más, o una cosa peor vendrá sobre ti”. Todos estén en oración, por favor.
58 La luz… No puedo ver. ¿En dónde…? ¿Está la línea de oración lista? Muy bien. ¿Están allí abajo, hermanos? ¿Está todo listo, Hermano Usher? Bien. Muy bien, tráiganlos. Ahora, todos con reverencia, y solo estén orando mientras nos humillamos delante del Espíritu de Dios.
Y ahora, la dama pasará al frente, por favor, aquí; la dama a la cual se le ministrará. Ahora, la dama, por supuesto, es una desconocida para mí. Yo no la conozco. Tal vez ella no me conozca a mí; eso no sabría decirlo. Pero Dios la conoce a ella.
59 Pero ahora, en este edificio en alguna parte cerca de esta plataforma (Siendo que yo tendré que rendir cuentas en el día del juicio) está parado el Ángel del Señor. Y hasta que ese Ser, cuando siento Su Presencia, se apodera de mi cuerpo, aun así no sabré nada de la mujer, ni de nadie aquí. Pero si Él se mueve hacia acá, al pararse a mi derecha, y viene y toma control de mi espíritu, y mi vida, entonces sabré sobre cada uno de ustedes, porque Él me lo revelará según Su voluntad.
¿Cuántas personas allá en la audiencia no tienen tarjetas de oración y quieren que se ore por ustedes? Veamos que levanten sus manos. Ahora, les pido esto en el Nombre de Jesucristo, Uds. miren hacia acá, y al creer con todo su corazón que las cosas que yo les he dicho son verdad, y aceptan a su hermano como Su siervo, y vean si acaso Él no los llamará desde la audiencia, y los sanará allí mismo.
60 Dejen que su como el hombre ciego… Dejen que su fe como la mujer que tocó Su vestidura, se quedó allá atrás mansamente… Ella tenía un consuelo; ella estaba en la reunión. Ella sabía que su fe lo había tocado a Él de alguna manera. Él se dio la vuelta, miró a la audiencia, dijo: “Tu fe te ha sanado. Tu flujo de sangre se paró”, en otras palabras, y ella fue sanada. Ese es Jesús hoy. Ese es Él hoy.
Ahora, vamos a cantar suavemente este canto: “Solo Creed”, una vez, si el organista nos puede dar el acorde. Muy bien. Oh, muy lentamente ahora.
Solo creed, solo creed,
Todo es posible, solo creed;
Solo creed, solo creed,
Todo es posible, solo creed…
Él está aquí ahora. En el Nombre del Señor Jesucristo, tomo cada espíritu bajo mi control para la gloria de Dios, y para la manifestación de la resurrección de Su Hijo. El Espíritu Santo está aquí. Sean reverentes y conózcanlo a Él Quien los conoce a Uds., y oren.
61 Ahora, hermana, quiero que se acerque un poco más a mí. Quiero hablar con usted. Quiero que me responda. A lo mejor de su conocimiento, desde lo profundo de su corazón, me imagino que usted y yo somos totalmente desconocidos el uno al otro. Yo nunca la he visto a usted en mi vida. Usted solo es una persona, subió aquí a la plataforma. Ud. tiene una pequeña tarjeta que tiene un número y una letra. Y usted solo… y ese número fue llamado. Eso es todo lo que fue.
Pero el Señor Jesucristo, tal vez, ¿qué pasaría si Él estuviera aquí? Él no haría… Él no podría sanarla, porque Él ya hizo eso. Cuando Él murió en el Calvario, compró su sanidad. Su fe tendrá que hacer eso. Pero si Él estuviera parado aquí, sería igual como cuando Él habló con la mujer junto al pozo. Él conocería algo sobre usted. Si Ud. fuera una Cristiana, Él lo sabría. Si Ud. fuera una incrédula, Él lo sabría. Si hay algo en su vida que no debiera de ser, Él le diría al respecto. ¿Cree Ud. eso?
62 Bueno, si Él ha resucitado de los muertos, y vive aquí en forma de Espíritu, entonces Él pudiera hablar eso a través de Su siervo. ¿Es eso correcto? Si Él me deja saber algo sobre usted, tal vez, lo que está mal con usted, o algo en su vida que Ud. sabe que yo no sabría nada al respecto, ¿aceptaría su sanidad entonces, creyendo que yo le he dicho la verdad sobre eso, si es sanidad, que está deseando? Lo que sea, aceptaría lo que sea por lo que Ud. está aquí. ¿Es eso correcto? Bueno, que Él lo conceda.
Usted está consciente de que algo está sucediendo, ¿no es así? ¿Está consciente de que está en Presencia de algo aparte de su hermano? Si eso es correcto, levante su mano. Usted está en Su Presencia.
63 Ahora, si la audiencia… El Espíritu Santo… Mañana en la noche, llegarán las fotografías de este Ángel que está parado aquí ahora, aquí mismo ahora.
Ella está sintiendo la presencia de Su Ser que está yendo hacia ella. Ella es una Cristiana, es creyente, una Cristiana llena del Espíritu, y ella está creyendo. Es por eso que está sintiendo la operación de ese Ser, parado cerca de ella. ¿No es eso correcto, dama? ¿Es usted una creyente? Eso es correcto, porque su espíritu es bienvenido. El Ángel del Señor, que está ahora entre nosotros dos, me está haciendo ver que su espíritu es acogedor.
64 Usted está aquí en angustia. Usted está teniendo algo… algo está pasando en su vida. Veo que tiene una especie de debilidad, de desmayos o caídas, le llegan estos episodios, y se apoderan de usted y ellos tienen que abanicarla durante un tiempo o algo. Usted tiene… es como un ataque, unos episodios de desmayos; eso es provocado por una condición nerviosa, un corazón nervioso. Está interesada en un ser amado. Es un muchacho de unos… alrededor de nueve o diez años de edad. Y él está seriamente enfermo con una clase de problema cardíaco. ¿Es eso la verdad? Ahora, deme su pañuelo que trajo aquí en su mano. Quiero que se acerque.
Nuestro bondadoso Padre celestial, Tú que conoces el secreto de cada corazón, y nada se esconde que no vaya a revelarse, y para la gloria de la resurrección del Señor Jesucristo, yo ahora maldigo esta enfermedad que está en su cuerpo. Que salga de ella, y la deje en el Nombre del Señor Jesús. Y mientras envió este pañuelo a su hijo, que el problema cardíaco se vaya, y que ella sea sanada y también el hijo, para la gloria de Dios. En el Nombre de Jesucristo. Amén.
Crea usted. Usted sabe que lo que se le dijo es correcto. Lo que se dijo será correcto. Vaya, no dude; se pondrá bien de los hechizos, y su hijo será sanado. Dios le bendiga.
65 Tengan fe en Dios ahora. Crean con todo su corazón; verán la gloria… Cada persona aquí debiera de recibir al Señor Jesucristo en este momento. Ahora, sean reverentes. No se estén moviendo. Recuerden, cuando se están moviendo, espíritus malignos que salieron de una persona se van a otra. ¿Cuántos saben que eso es Biblia? Lo es. Y se irán directamente a usted, tan seguro como cualquier cosa. Si Ud. no quiere resultar con problema cardíaco, o un cáncer, o algo, sea reverente, porque yo no puedo detenerlo, solo a medida que obedezcan.
Recuerden, en la Biblia, cuando un espíritu fue echado fuera de un hombre, ellos dijeron: “Déjanos ir y meternos en esos cerdos”. Ellos están sin poder hasta que tienen un lugar de morada. Unos muchachos fueron y pensaron que podían echar fuera demonios, y llamaron al diablo, y el diablo salió del hombre y se metió en los muchachos. Sean reverentes.
66 Ahora, me supongo, hermana, que Ud. y yo somos desconocidos el uno para el otro. Yo no la conozco, nunca la he visto en mi vida. Pero Ud. está segura que está en Su presencia. El estar únicamente en la presencia de su hermano no la haría sentir de la manera que está ahora. Porque entre usted y yo está algo nebuloso, brumoso, una condición que se ve blanca, por lo que sé que Ud. está recibiendo de Él. Porque Ud. viene, pidiendo algo, y la Escritura dice: “Pedid, y recibiréis”.
Si Dios me revela cuál es su problema, ¿aceptará lo que está pidiendo? ¿Lo hará? Oh, que Él lo conceda.
67 ¿Cree Ud. que Dios puede sanarlo de esa condición nerviosa, señor, sentado allá? ¿Cree que Él lo va a sanar? ¿Cree que Él lo hará? Con la camisa blanca, Ud. está sufriendo con una condición nerviosa. ¿No es eso cierto, señor? Sentado allí con lentes, tiene un reloj en el brazo. Levante su mano para que yo… Es usted. Ud. tiene una condición nerviosa. ¿No es eso cierto? Usted es un desconocido. Yo sé… Solo vino aquí y se sentó, eso es todo. ¿Es verdad? Pero Ud. está sufriendo con una condición nerviosa, y estaba allí justo en ese momento, tratando de creer con todo su corazón que yo era siervo de Dios. ¿Es eso correcto?
Y yo veo algo que viene… Esa dos personas que están sentadas allí con usted, a su lado. Sí, señor, eso es correcto. Usted está sufriendo el que… ambos sufren con un problema estomacal, sentados allí. Si creen que Dios lo va a sanar, ¿lo creen, ambos, con todo su corazón? Levanten su mano. Los tres pónganse de pie, solo un momento.
Dios Todopoderoso, su fe te ha tocado a Ti, que hizo que Tu atención se fuera de esta mujer en la plataforma hacia la fe de ellos. Que las enfermedades de sus cuerpos se vayan. En el Nombre de Jesucristo, lo echo fuera. Que ellos se vayan libres esta noche. Amén. El Señor les bendiga, a los tres. Se van a ir a casa para estar mejor. Su fe los ha salvado. Dios les bendiga. Amén.
68 Discúlpeme, dama. Era algo… el Espíritu Santo moviéndose que la dejó y se fue para aquel lado. Pero Ud. está parada aquí con respecto a otra persona. Y esa persona ha estado con un doctor de alguna clase, y tomaron algo de sangre, o… Es una condición de la sangre. Es otra persona. Y Ud. recibió un mensaje de esta persona recientemente, y esa persona marcó el sobre que Ud. está leyendo, vino de Nueva York. Es una mujer de Nueva York, está sufriendo con una condición en la sangre es por al que Ud. está aquí parada. ¿No es eso correcto? Muy bien, páseme su pañuelo que quiere poner sobre ella.
Padre Celestial, permite que cuando este pañuelo llegue a la mujer, que ella sea completamente sana, mientras lo envío en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga. Recibirá lo que ha pedido. Dios le bendiga.
69 Bendito sea el Nombre del Señor Jesús. El Dios del cielo que levantó a Su Hijo Jesús, Quien no nos ha dejado en estos últimos días sin un testigo de Su Ser. Que las bendiciones del Señor continúen. Muy bien, traigan el… Discúlpeme.
Yo no estoy afectado. ¿Se da cuenta lo que las visiones le hacen a uno? Hubo un hombre de nombre Daniel que vio una visión; él estuvo perturbado en su cabeza durante muchos días.
70 ¿Cómo está usted? Su hijo… ¿Cree que soy el siervo del Señor Jesús? ¿Cree que está parado en Su Presencia, no la mía, Su Presencia ahora? Si Dios Todopoderoso, a través de Su Hijo Cristo Jesús, el cual me tiene ahora ungido para hablarle en su beneficio… ¿Cree que si Dios me revela lo que está mal con este niño, y quién es este niño, aceptará la sanidad del niño, porque él es muy pequeño para hacerlo?
El niñito sufre con una especie de condición que lo hace toser. Es una tos asmática seca. ¿Es eso correcto? Ese es su hijo. Lo veo en su propia casa. Y ¡por cierto! Usted mismo es un ministro. Y usted está sufriendo. Acaba de tener una crisis de nervios, y Ud. vive cerca de un río, donde pasa un gran río. Creo que es el Río Mississippi, alrededor de Woodville, o algo como eso. ¿Es eso correcto, abajo cerca del río?
Muy bien, los dos, los envío a casa en el Nombre de Jesucristo. Lleva un tiempo fuera del púlpito, ¿no es así, por causa de la crisis nerviosa? Vaya a casa, Ud. regresara sano para que predique el Evangelio del Señor Jesús.
71 Tengan fe en Dios. Crean con todo su corazón, y recibirán lo que el Espíritu Santo revela, y serán sanados, cada uno de Uds. solo crean con todo su corazón. Recibirán lo que sea que Dios haya dicho. Ahora, crean ahora…
Muy bien. Que el paciente venga. Muy bien. Mientras viene, dama, venga creyendo. No tenga dudas en su corazón. ¿Acaso no tiene poca desconfianza? El Espíritu Santo no puede y no… Es un Ser muy tímido. Y quiero hablar con usted solo un momento antes que pida la oración.
Primeramente, para hallar lo que está pasando, y cuál es su condición. ¿Cree Ud. que Dios la conoce, y la conoce desde que nació? ¿Cree que Él podría revelarme lo que Ud. quiere, lo que desea de Él? O si Ud. ha venido aquí como un crítico, yo lo sabré, y Ud. verá lo que sucede.
72 Pero yo sé que Ud. no es un crítico, porque ha venido en sinceridad. Y Ud. ha venido de otra ciudad; Ud. ni pertenece a esta ciudad. Y Ud. lleva muchos años sufriendo; unos seis o siete años que ha estado sufriendo, y ha tenido una cirugía. Ha estado en el hospital. Ha estado dos veces en el hospital, y duró mucho tiempo en el hospital, y le están haciendo algo sobre la espalda. Es una condición de la columna. ¿Es la verdad? [“Correcto”]. ¿Cree Ud. que Él está aquí para sanarla, ahora? Si yo se lo pido, ¿se irán las miserias y Ud. regresará sana a casa? ¿Lo cree con todo su corazón?
Veo a un hombre; es su esposo. Su nombre es Harry o algo como eso. ¿Es eso correcto? Eso es correcto. Yo sé; él está sentado allí mismo, puedo sentir su espíritu jalando mientras hablo con usted. Él está creyendo ahora. Venga aquí, solo dé la vuelta por aquí.
73 Bondadoso Padre Celestial, mientras la mujer está buscando tener vida, y deshacerse de su miseria, tan solo parado delante de esta audiencia esta noche, yo oro por ella, Señor, con todo mi corazón. Y Tus siervos, los doctores, han tratado de aliviarla de eso, pero han fallado en hacerlo. Pero Tú no fallarás. Tú eres Dios, y no puedes fallar. Y Tú eres Aquel quien nos hizo esta promesa. Y te pido que lo lleves a cabo así mientras yo cumplo las palabras de nuestro Señor Jesús, diciendo: “Estas señales seguirán a los que creen: sobre los enfermos pondrán las manos, y sanarán”.
Y ahora, Satanás, tú que has atado a la mujer: te has escondido del doctor, pero no puedes esconderte de Dios. Sal de la mujer. En el Nombre de Jesucristo, te ordeno que dejes a esta mujer, y que salgas de ella. Amén.
Ahora, hermana, vaya con su esposo. Usted ya no está sufriendo ahora; el dolor… ¿Es eso correcto? Los dolores se fueron, y vaya con su esposo como una mujer sana para glorificar a Dios. [El Hermano Boze dice: “¡Aleluya! ¡Gloria!”]. Eso es “ASÍ DICE EL SEÑOR JESUS”. Sean reverentes, estén orando.
74 Muy bien, venga con el paciente. ¿Cómo le va? ¿Me supongo que somos desconocidos el uno para el otro, usted y yo? No nos conocemos, pero Jesucristo nos conoce a ambos, ¿no es así? Bueno ahora, yo he dicho la verdad, señora, a lo mejor de mi conocimiento, de acuerdo a esta Biblia. Y ahora, si yo he dicho la verdad, la Biblia dice que Dios testificará de Sus dones. ¿Es eso verdad? En el libro de Hebreos dice eso. Entonces Dios puede revelarme lo que es su enfermedad. Dios sabe todo al respecto. Yo no. Usted es solo una mujer que está parada delante de mí. Pero Dios la conoce, y si Él me revela su problema, ¿lo aceptaría entonces, y creería con todo su corazón? De algún modo, yo veo a una jovencita parada delante de usted. Es un… es extraño…
Audiencia, sean reverentes solo un momento. Ahora, mírenme a mí. Quiero decir con eso, solo como Pedro y Juan pasaron por la puerta, dijo: “Mírame”. En otras palabras, atraer la atención. Y yo no estoy leyendo la mente de la mujer, allá, tampoco, ¿ven?
75 No. Esto… Es esa muchacha de color que está sentada exactamente aquí abajo. Ella tiene una condición muscular. ¿Es eso correcto, jovencita? Póngase de pie. Usted no conoce a esa joven, ¿cierto? Nunca la ha visto en su vida. Ud. no conoce a esta dama, ¿cierto? Nunca la ha visto. Ustedes no saben nada una de la otra. Ni siquiera estaba pensando en ella. Así que está equivocada. No fue leer la mente de ella. Y Dios quiere exponer eso, ¿ven?
Usted tiene una condición muscular, ¿no es así, dama? Usted no es Cristiana, ¿cierto? Pero, si quiere aceptar a Jesús ahora como su Salvador, levante su mano, diga: “Yo acepto a Cristo como mi Salvador”. Entonces yo la sano en el Nombre de Jesucristo; la condición muscular se ha ido de usted. Vaya y no peque más. El Señor le bendiga. Amén. Ahora, que el Señor dé Sus bendiciones.
76 Ahora, aunque Ud. está aquí por una dama. No está aquí por usted. Es una dama. Ella es pariente de usted. Es una sobrina. Y ella está aquí en Chicago y tiene una cierta condición de la sangre o algo. Es una condición de la sangre que le preocupa. Y veo que hay otra dama que Ud. tiene, en la que está pensando, y es otra sobrina. Y ella está cerca de un río donde cruzan muchos ríos del Este al Oeste, y ella está en el hospital. Y es una mujer que tiene hijos. Ella no tiene esposo, y la mujer tiene diabetes, y está en una condición muy seria. Y está en un hospital, y ese hospital está en St. Louis. ¿Es eso correcto?
En el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, pongo mis manos sobre esta mujer, de una manera representativa, siendo que ella está representando al enfermo, y que ellas sean sanadas por medio de Cristo Jesús, el Señor. Amén. Vaya y encuéntrelo así, en el Nombre de Jesucristo.
77 Bendito sea el Dios del cielo, Quien resucitó a Su Hijo Jesucristo para mostrarle a este mundo moribundo, adultero e impío, el poder de resurrección del Hijo de Dios en estos últimos y viles días, cuando Su gloria será conocida. Todo hombre sabrá que Jesús es el Hijo del Dios viviente.
Muy bien, venga, señor. Sea reverente. Crea con todo su corazón. Dios se manifestará a Si mismo a usted en una manera milagrosa. Quiero preguntarle algo. ¿Somos desconocidos el uno al otro, me supongo que lo somos? ¿Cree Ud.? Y usted cree en Dios, Cristo siendo Su hijo, y yo como Su siervo. Entonces vaya y coma su cena. El problema estomacal se ha ido de usted. Dios le bendiga. Usted está sanado. Dios le bendiga.
78 ¿Puede venir? ¿Cree con todo su corazón? ¿Cree que Jesucristo es el Hijo de Dios? ¿Me cree que soy Su siervo? ¿Cree que si Dios… que Él podría mostrarme cuál es su condición? Por supuesto, Ud. está usando lentes, pero ¿podría Ud. creer que si hay algo secreto que yo no pudiera ver, si Él me lo revelara, aceptaría lo que yo le dijera esta noche, que Jesús ya murió para su sanidad? ¿Aceptaría entonces su sanidad? Si Dios me llega a revelar algún secreto de su vida, que yo no sé nada al respecto, aparte de sus ojos, ¿lo creería? Usted tiene diabetes. ¿Es eso correcto? ¿Ha aceptado Ud. su sanidad? Entonces la recibirá. Dios le bendiga, en el Nombre de Jesucristo, vaya y sea así como Ud. ha creído.
79 Digamos: “¡Bendito sea el Señor!”.
¿Cómo le va dama? ¿Cree con todo su corazón? Le gustaría volver a comer, y estar bien también, ¿no es así? Es una condición nerviosa que le causa esto. Usted ha estado más o menos nerviosa toda su vida, preocupada, siempre cruzando puentes, inquieta de cosas. ¿No es eso correcto? Ese tipo nervioso; le ha causado una úlcera en su estómago. Y cuando Ud. come, le agria su estómago y le provoca malestar. Usted tiene una condición muy nerviosa. La deprime durante la tarde. ¿Es eso correcto? Se pone tan nerviosa a veces, que casi no puede mantener la compostura. ¿No es así? Si yo le digo que está sanada en el Nombre de Jesucristo, ¿lo aceptará? ¿Lo hará? En el Nombre de Jesucristo pongo mis manos sobre usted, y de acuerdo a la Palabra de Dios, Ud. está sanada. Vaya, y que el Dios de paz sea con usted.
80 Tengan fe; no duden. Crean con todo el corazón. ¡Oh, vaya! ¡Cómo todos ahora se están poniendo unánimes! Esa es la manera de estarlo. Ahora, Uds. están llegando a un punto donde podrían ver la gloria de Dios manifestada sobre la audiencia.
Le daré este pañuelo. Otra vez, si en algún momento siente que le va a dar otra taquicardia, póngaselo en el corazón. Se ha ido de usted ahora. Jesucristo le sana. Amén.
Tengan fe. Crean con todo su corazón; recibirán aquello que han pedido. Tengan fe; no duden.
81 Muy bien. Venga, dama. Tuvo una sensación rara cuando yo dije eso, a ese hombre, ¿no es así? Eso es lo que está mal con usted también. Se ha ido de Ud. ahora. Vaya, Dios sea con usted. Nunca le volverá a molestar, mi hermana, en el Nombre de Jesucristo. Crean con todo sus corazones. Sean reverentes.
¿Me pregunto, hermana, si se da cuenta de la oscuridad que va caminando delante de usted? La muerte está en su camino. [La dama habla con el Hno. Branham]. Él lo ha hecho. El cáncer está muerto. Ahora, puede irse. Dios le bendiga, mi hermana. Su fe ha hecho eso por usted. Y se pondrá bien.
¡Oh, vaya! ¡Cómo debieran de creer! La muerte puede cambiar a vida por fe en Dios. Tengan fe en Dios. No duden.
82 Usted estaba un poco decepcionada hace un rato. Dama, sentada allí, sosteniendo su tarjeta de oración; ella comenzó a ir a la línea. Sí, hermana, es usted. Y ella pensó en meterse en la línea de oración, y no pudo. ¿Cree que la diabetes se fue de usted, hace un rato? ¿Está Ud. creyendo? Solo párese allí; está bien. No tiene que venir. Vaya, crea ahora. Puede dejar de tomar la insulina. Jesucristo la ha sanado, y sus ojos se pondrán bien también. El azúcar era el que estaba haciendo que sus ojos se pusieran de esa manera. Dios le bendiga ahora. Vaya a casa en paz. Dios sea con usted. Gracias sean dadas al Señor Jesucristo.
83 El joven que está sentado justo aquí al final. Está teniendo una dificultad espiritual, ¿no es así? Sentado aquí, el hombre me está mirando directamente, que ha estado orando durante los últimos minutos, sentado aquí con el saco blanco. Usted, señor. Póngase de pie. Allí mismo, sí. Está teniendo una especie de dificultad espiritual, sentado allá al final de la hilera. Sí, usted. No tiene una tarjeta de oración, ¿verdad? ¿No tiene una tarjeta de oración? Ud. tiene una dificultad espiritual, con lo que está teniendo problemas. ¿Es eso correcto? Se va a ir de usted ahora. Agite su mano arriba a Dios y diga: “Yo lo acepto”. Se ha ido de usted. Va a recibir lo que ha pedido. Vaya a casa, en el Nombre del Señor Jesús, y sea sanado.
84 ¿Cree que Dios lo va a sanar de esa hernia, señor, sentado allá al final de la hilera, mirando hacia acá? Ud. pensó que Él lo hizo hace un rato, ¿no es así? Eso es lo que Él hizo. Cristo lo sana. El problema del corazón se ha ido de usted, señor. Vaya y siga su camino regocijándose y sea feliz.
Y todo el grupo entero aquí puede ser sanado al mismo tiempo, si hacen lo que yo les diga que hagan. ¿Lo harán? ¿Lo aceptarán, lo que yo les pida que hagan? Póngase de pie, solo un minuto. Cada persona cite estas palabras. Sabían ahora que…
Quiero que hagan esto primero. ¿Creen ahora que el Señor Jesucristo está en este edificio? ¿Creen que Él se ha levantado de los muertos? ¿Creen que esto es Su Espíritu moviéndose por aquí? ¿Creen que es Él que está hablando a través de mí? ¿Creen eso? entonces aquí está Su Palabra tanto de la Biblia como de Su siervo: Jesús sanó a cada uno de Uds., cuando Él murió en el Calvario. “Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, por Sus llagas han sido curados”. Y cada persona que tiene la suficiente fe para creerlo, ahora mismo, puede ser completamente sana. ¿Lo creen? ¿Lo aceptan? Vamos a orar.
85 Dios Todopoderoso, bendice estos pañuelos que están colocados aquí para los enfermos. Y bendice a estos enfermos que están ahora aceptándote como su Sanador. Y que el poder de Dios Todopoderoso esté en esta audiencia, y sacude a esta gente a una fe de la resurrección del Señor Jesucristo, y que ellos sean sanados. Yo ahora, como Tu siervo, tomo autoridad sobre cada poder demoniaco que tiene a la gente atada en este edificio. Y digo: “Satanás, sal de aquí. En el Nombre de Jesucristo, estás derrotado”. Que los paralíticos caminen, que los ciegos vean, que los sordos oigan, que los enfermos sean sanados, por medio de Jesús el Hijo de Dios. Amén.
Mensaje extraido de Messagehub
