S.226 54-0719A  La Manera Provista Por Dios Para Sanidad 

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OBRAS DEL MENSAJE

La Manera Provista Por Dios Para Sanidad

Chicago, Illinois, E.U.A.

54-0719A

1 Buenas noches, amigos. Pueden tomar asiento. Ciertamente es un privilegio estar aquí esta tarde, para servir otra vez en el Nombre de nuestro Señor. Y solo antes que comencemos el servicio, veo a algunos de los hermanos sentados en la sección de grabación aquí abajo, con las grabadoras; y Billy Paul, mi hijo, le ha pedido al Hermano Wood, un amigo, si puede reunirse con él a la entrada del edificio, tan rápido como sea posible a la entrada, concerniente a los libros y las fotografías para el servicio.
Y con esta introducción que fue dada de manera tan gentil, como… Qué clase de persona… Yo tendría que vivir una vida bastante buena para estar a la altura de eso, ¿no es así? Pero eso es porque el Hermano Mattson me ama. Él es mi amigo del alma.
Y así que, estamos muy felices por este privilegio de estar aquí, y parece que comencé cosas en Chicago. De todos mis años en el ministerio, esta es la primera vez en todo mi ministerio, que alguna vez tuve un servicio por la tarde. En todo el tiempo en mi ministerio, que puedo recordar, que haya tenido una reunión de instrucción en la tarde. Y ahora, van como nueve años, creo, que he estado en los servicios. Y así que, comienzo de nuevo en Chicago otra vez, Hermano Joseph. Y así que, no sé de un mejor lugar para iniciar o comenzar cosas.
[El Hermano Joseph habla: “Bueno, yo solo debería decir una palabra, y eso es que pienso, personalmente, que el Hermano Branham pertenece a Chicago”]. Gracias. Gracias, Hermano Joseph. Gracias, queridos amigos Cristianos.

2 A menudo he pensado que un día, Dios nos dará un avivamiento en Chicago como en los días de Moody, cuando toda la ciudad se conmovería por Dios. Y Uds. no han tenido uno desde aquel día, y yo creo que está a la mano.
Y lo único que ha sido en mi ministerio, amigos Cristianos… Y yo sé que estas grabadoras están captando estas cosas, y serán esparcidas en los periódicos por todas partes. Así que tengo que vigilar las palabras que digo, y pesarlas, porque una vez que un artículo se publica, y una vez que su voz se capta en una grabadora, eso es todo. ¿Ven? Es eso.
Y así que ellos lo graban con el fin que la gente lo retome, muchas veces, que está en la línea. Si se fijan algunas personas pasan y dicen: “Bueno ahora, el Señor dijo, ciertas, ciertas cosas”. Bueno ahora, si solo tenemos la palabra de la gente, bueno, eso es todo lo que tenemos. Pero la grabación lo concluye, ¿ven? Cuando dijo, pues… Observen cuando Él les dice que hagan algo, observen el destino final, observen lo que Él les dijo en el momento… lo que Uds. han hecho, y observen el tiempo que Él les dijo que va a suceder. Y se darán cuenta que no falla ni una sola vez, sino que Dios hará exactamente lo que Él dice que hará cada vez ¿ven? Él lo hará.

3 Tengo cuarenta y cinco años, en Abril, y he visto visiones desde… Una de las primeras cosas que puedo recordar, parece extraño, pero recuerdo cuando todavía estaba gateando. En mis días cuando gateaban los bebés, tenían vestidos largos. Y recuerdo a mamá que había colocado un listoncito en mi vestido. Y yo estaba gateando en el piso de una vieja cabaña, muy adentro en las montañas de Kentucky donde nací. Y yo estaba comiendo nieve de los zapatos de algún hombre, siendo lo primero que puedo recordar. Y lo siguiente que recuerdo fue a Dios hablándome en una visión, y diciéndome que pasaría una gran parte de mi vida cerca de una ciudad llamada New Albany. Y los últimos cuarenta años, yo he vivido dentro de unas cuantas millas de New Albany, Indiana, la cual está a doscientas o trescientas millas [De 321 a 482 Km.] de distancia del lugar donde estaba. Y nadie de nuestra gente, hasta ahora, ha estado fuera del estado de Kentucky, hasta donde yo sé. Pero siempre, cada vez…
Vean, dones y llamamientos son sin arrepentimiento. Esas cosas son dadas primeramente por Dios. Esos oficios son puestos en la iglesia por Dios. Y en mi opinión, ahí es donde muchos de este día han cometido un error. Cuando decimos: “Ahora, iré y buscaré a Dios para que me haga esto, aquello”. Usted no puede hacer eso, ¿ven? Usted es lo que es por gracia, nada que Ud. pueda hacer por sí mismo. Dios da. Dios ha puesto en la iglesia apóstoles, maestros, profetas. ¿Es correcto eso? Dios ha puesto en la iglesia para la perfección… Entonces no que el obispo lo ha puesto, o el anciano lo ha puesto, o alguien más, sino que Dios lo ha puesto. Y ellos son… Ha puesto esos oficios en la iglesia.

4 Ahora, yo sé que los dones, como los nueve dones espirituales, son dones que operan en la iglesia entera. Por ejemplo, esta noche este puede profetizar y nunca volver a profetizar. Tal vez el espíritu de profecía estará en alguien más la siguiente noche. Pablo dijo: “Todos Uds. pueden profetizar, uno por uno”. Ese es el don de profecía, no de profeta, ¿ven?
Hay una gran diferencia entre el don de profecía y un profeta. El don de profecía tiene que ser juzgado por tres buenos jueces espirituales antes que la iglesia pueda recibirlo, conforme al escrito de Pablo en Corintios. Los jueces tienen que juzgar esto, tienen que juzgar la interpretación de lenguas, antes que la iglesia lo reciba, porque ellos no sabrían….
Pero ahora, tomen a una persona que sería un profeta como Isaías, Jeremías, Moisés. Nadie se paró ante ellos para juzgar si acaso eso era correcto o no. Ellos nacieron profetas en este mundo. La Palabra de Dios estaba con ellos. “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por Su Hijo, Jesucristo”. Y Él es el Profeta de la iglesia de este último día —es Jesucristo. Y la Biblia dice allá en el libro de Apocalipsis que el espíritu…o, el testimonio, de Jesucristo es el espíritu de profecía.

5 Y así, en estas cosas, todas estas grandes cosas, al ver la iglesia establecida… Cuando vi por primera vez al pueblo Pentecostal, y los escuché hablar en lenguas, yo había sido enseñado como un Bautista que eso era del diablo. Así que pensé: Ahora, miren esto… Y pensé: Bueno, una cosa, no me importa lo que diga la iglesia, la Biblia dice: “Hablarán nuevas lenguas”. Ahora, lo primero, tenía que tomar la iglesia o tomar la Biblia. Dije: “¿Qué voy a hacer?”.
Él dijo: “Que la palabra de todo hombre sea mentira (Ya sea un obispo, arzobispo, o quien sea), y Mi Palabra sea la verdad”. Y esa es la enorme diferencia entre el catolicismo y el protestantismo, ¿ven? Catolicismo, Uds. no pueden argumentar con un Católico sobre la Biblia. Porque después de todo, si la iglesia dice algo contrario a la Biblia, es la iglesia. Ellos dicen: “Dios está en Su iglesia”.
El protestante dice: “Dios está en Su Palabra”, ¿ven? Ahora, ahí está la diferencia. Así que Ud. no puede argumentar, porque si la iglesia dice cierta cosa… Pregúnteles de dónde sacan lo de no comer carne en viernes y todas estas otras cosas. Pues, ellos dicen que la iglesia así lo dice.

6 Y hace unos días, tuve una entrevista con un sacerdote; el sacerdote dijo… Yo le estaba haciendo algunas preguntas, ya que mi gente antes de mí era Católica. Y yo dije: “Quiero hacerle unas preguntas Escriturales”.
Y él dijo: “Solo un momento, Sr. Branham”. Él dijo: “Vea, nosotros los Católicos vamos a la iglesia y adoramos. Ustedes los protestantes se quedan en casa y leen la Biblia, pero nosotros vamos a la iglesia y adoramos”.
Yo dije: “Pero, ¿qué?”. Eso es lo siguiente. Pero, ¿qué?
Ahora, él dijo: “Mire, nosotros no observamos… Lo que la Biblia dice está muy bien, pero si la iglesia dice lo contrario, entonces la iglesia está correcta, porque Pedro fue el Papa, y el Papa sucede a Pedro; y lo que sea que la iglesia ha establecido ese es el orden. Eso es lo que pasa. Dios todavía se mueve…”.
“Bueno”, yo dije: “Por supuesto, está todo bien. Todo individuo… Eso es lo que hace a estos Estados Unidos: cada individuo a su propia creencia”. Pero yo creo que todo lo que Dios ha dicho… la Palabra de Dios no se altera. La Palabra de Dios no cambia: “Ni una jota ni una tilde pasará de la ley, hasta que todo se haya cumplido”.
Y yo creo que Pablo dijo: “Si un Ángel del cielo viniere y enseñare otra cosa diferente de lo que Uds. ya han sido enseñados en la Escritura, sea anatema”. Gálatas 1:8.
Así que yo soy un creyente fundamental en la Biblia. Lo que la Biblia dice, yo lo creo. Y yo creo que es la verdad, y estoy listo para colgar mi alma en cualquier fase de la Biblia, o cualquier oración, coma, todo lo que pudiera ser, de que la Palabra de Dios es la verdad Eterna. Está inspirada y escrita, y nosotros nos quedamos con Ella.

7 En el Antiguo Testamento, había tres formas en la que podían recibir un mensaje. Eso era por un profeta, por un soñador, o por la ley. Y ahora, si un profeta profetizaba… Y en el pecho de Aarón estaba el Urim y Tumim. Y si las luces destellaban sobre el Urim y Tumim, ese profeta estaba diciendo la verdad. Pero si la luz no destellaba en ese Urim y Tumim, entonces estaba errado. Si un soñador soñaba un sueño y contaba ese sueño, y no destellaba en el Urim y Tumim, estaba errado. El profeta, si él profetizaba y las luces no destellaban, él estaba errado.
Y el Urim y Tumim fue quitado de aquel sacerdocio, pero aquí está el Urim y Tumim del sacerdocio hoy: La Palabra de Dios. Si un soñador, o un profeta, o un predicador, o cualquiera que enseña contrario a esta Biblia, está equivocado. Sea anatema. Pero eso debe estar sólidamente edificado sobre esta Palabra, como “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Y si esta Palabra está colocada correctamente en orden, y es enseñada por el ministro, Dios está solemnemente obligado con Su Hijo a responder esa Palabra y cumplirla. Ahora, de esa manera yo creo esta Biblia. Yo creo toda palabra de Ella.
Ahora, pudiera haber ocasiones en que yo no pueda acomodarla. No creo que haya ningún mortal en el mundo que pueda unir correctamente cada palabra, pero nosotros solo podemos a medida que el Espíritu Santo nos inspira a hacerlo. Muchas veces, es contrario a nuestra enseñanza.

8 Mi esposa casualmente estaba parada afuera anoche. “Tan pronto como ellos”, ella dijo: “dos o tres pasaron a la plataforma”, dijo: “un grupo de personas se levantó y salió”. Dijo: “Uno de ellos miró al otro, dijo: ¿Qué piensas de eso?. Dijo: Ah, eso es poca cosa, no hay nada en eso. Y otro salió unos cuantos minutos después, dijo: Bueno, fue un espectáculo bastante bueno, ¿no es así, y sin tener que pagar para entrar?”.
Y esa es la opinión de la gente almidonada de este mundo, ¿ven? Esa es su opinión. Esa siempre ha sido su opinión. Esa fue la opinión… Sus padres tuvieron la misma opinión y hoy están en el infierno. Y recuerden, ¿qué si esta hubiera sido la verdad que ellos estuvieron escuchando anoche? Entonces ellos han blasfemado al Espíritu Santo, lo cual no tiene perdón en este mundo ni en el venidero. ¿Es correcto eso? Eso es correcto. Mejor es que se quede quieto si no está seguro. Así que el Señor les bendiga.

9 Ahora, esta tarde, mientras nos hemos reunido aquí con un propósito: eso es para instruir para los servicios de sanidad esta noche.
Cuando regrese del extranjero, Dios mediante, quiero comenzar mis servicios de una manera diferente. Acabo de hablar con uno de los administradores hace solo unos minutos, nuestro querido Hermano Moore, y le estaba diciendo lo que Dios está poniendo en mi corazón: venir a un lugar como Chicago, o alguna parte, y no solo salir a prisa, solo el venir por unas cuantas noches, y tomar… Eso me debilita de tal manera, que ellos tienen que sacarme.
Pero llegar al punto donde yo pueda traer la línea de oración, y solo seguir orando por las personas una tras otra, hasta que el Espíritu Santo tome el control de ese don para Él mismo operarlo (¿Ven?), de modo que si un pecador o alguien pasa por la plataforma sin arrepentimiento, le llamaría la atención, ¿ven? Pero de esta manera, por este don Divino y Su Presencia, solo unas cuantas veces y estoy casi acabado. Eso me debilita tanto, difícilmente puedo salir del edificio. Algunas veces me desmayó por completo bajo Eso mismo. Y una vez estuve fuera ocho meses y más. Así que Uds. recuerdan ese tiempo, muchos de Uds.

10 Pero al regresar, Dios mediante (como dije que estas grabaciones se están haciendo), voy a tratar de organizar reuniones durante un año después de regresar, y llegar a un lugar como Chicago, y solo quedarme ahí mismo en Chicago, donde sea que fuere, hasta que Cristo diga: “Ahora, quiero que vayas a otro lugar”. Y entonces, en eso, no tener todas las noches que cada vez… Solo traer mi… predicar el Evangelio, hacer llamados al altar, conseguir que la gente sea salva, llenos con el Espíritu Santo, y luego tener mi línea, orar por el enfermo después que eso termine. Y repartir tarjetas de oración, y entonces donde lo dejemos esta noche, la siguiente noche comenzar donde nos quedamos de esa manera, y entonces Uds. tendrán mucho tiempo.
De esta manera no podemos hacerlo así, porque solo estamos aquí unas cuantas noches, y tenemos que atender solamente a los que entran. De la otra manera, cada persona, si estuvo ahí y vio que faltaba mucho para sus tarjetas de oración, se puede ausentar cuatro o cinco noches, y regresar de nuevo a la reunión una o dos semanas después o lo que sea, ¿ven? Y podríamos atender a todos de esa manera. Y esa es mi visión para cuando regrese del extranjero. Y esperamos que Dios esté en eso, y para ayudarnos, y tener una gran reunión en los Estados Unidos.

11 Creo que durante casi nueve años he estado operando de esta manera, cuando el Señor ha confirmado que es la verdad, y una, y otra, y otra, y otra, y otra vez de nuevo, lo vemos de aquí para allá, de un lado a otro. Y así que, ahora creo que es el tiempo de predicar el Evangelio. No tengo mucho de predicador; yo no estudio sobre lo que voy a hablar; solo predico por inspiración. Y solo lo busco hasta encontrarlo, y lo alcanzo y lo recibo, y lo reparto. A veces es bien áspero, pero de esa manera lo recibo; es áspero. Entonces simplemente me gusta obtenerlo de esa manera; porque, después de todo, ¿quiénes somos nosotros? No somos un grupo de gente aristocrática de cuello almidonado. Somos un pueblo Pentecostal que ha nacido de nuevo, y lleno con el Espíritu Santo. Nuestros padres nacieron bajo esta inspiración. Ellos nacieron predicadores sin letras.
¡Nuestros padres! ¿Quiénes eran? Pedro, Santiago, y Juan. Eso es correcto. Cuando fueron y pasaron por la puerta llamada la Hermosa, sanaron a un hombre sentado ahí que estaba lisiado desde el vientre de su madre. Pues, ellos eran gente pobre; él dijo: “No tenemos plata ni oro”. Y entonces, la gente tuvo que reconocer que eran personas ignorantes y sin letras, pero que habían estado con Jesús. Eso es algo que ellos sabían. Así que eso es lo que nosotros somos. Esa es la clase de gente que somos.
Ahora, el Señor les bendiga, y cuando entremos en la instrucción ahora… Y si el Hermano Joseph, Ud. hágame saber a qué horas salen de aquí así yo… ¿A qué hora cierra esta clase de servicios normalmente? [El Hno. Joseph responde: “… [Palabras inciertas]…. Son las 3:30 ahora”. ¿Cómo a las cuatro en punto? [“No, 4:15”]. Muy bien, eso estará bien. [“O, 4:30”]. Todo eso, eso estará bien. [¿Pueden todos escuchar bien al Hermano Branham?]. ¿Pueden todos escuchar bien por allá, en la parte de atrás? Eso está bien. Gracias.

12 Ahora, antes que abramos este Libro… No hay hombre que pueda abrir este Libro. Yo pudiera darle vueltas a las páginas, y decir: “Leeremos un capítulo de aquí”. Pero Dios es el Único que puede abrir este Libro. Ustedes recuerdan, en el Cielo, el Libro estaba colocado sellado con Siete Sellos en la parte de atrás. ¿Recuerdan eso? ¿Y pensaron alguna vez que hemos venido a través de la justificación de Lutero, a través de la santificación de Wesley, a través del Espíritu Santo Pentecostal, y todavía estamos como confundidos? Hay algo más por revelar. No está escrito aquí; está en los Sellos.
Vamos a enseñar sobre esas cosas, si es la voluntad del Señor, cuando regrese.
Recuerden, Daniel oyó aquellas siete voces, que emitieron sus voces, y él comenzó a escribir; Él dijo: “No lo escribas”, ¿ven? “Será revelado en los últimos días”. ¿Es correcto eso?

13 Juan vio la misma cosa, y cuando él vio ahí, este Libro en la parte de atrás, después que ya se había enseñado hasta el final, en la parte de atrás tenía Siete Sellos. Y estos debían ser desatados cuando el misterio de Dios sería consumado. Estamos en ese tiempo, para que los siete misterios sean abiertos a la iglesia.
¡Oh, qué rica enseñanza produce esta Biblia! Pero nadie… nadie pudo siquiera tomar el Libro, mirarlo o desatar los sellos. Y ahí estaba un Cordero que había sido inmolado desde la fundación del mundo, vino y tomó de la mano de… el Libro de la mano del que estaba sentado en el Trono, y abrió el Libro, y desató sus sellos. Así que hablemos con Aquel que puede hacer esto, ahora, mientras inclinamos nuestros rostros.

14 Nuestro querido y amoroso Padre celestial, nos acercamos a Ti hoy, humildemente en el Nombre de Tu amado Hijo, el Señor Jesucristo. Y te agradecemos que Él se haya acordado de nosotros, para incluirnos allá antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Su Presencia en aquel día. Entonces, ¿de qué podríamos jactarnos? Nada que nosotros hayamos hecho, nada que podamos hacer, pero por gracia somos salvos por medio de la fe. Porque antes de la fundación del mundo, Él nos escogió en Cristo Jesús. Y ahora, Él nos ha dado el Espíritu Santo, un sello hasta el día de nuestra redención cuando seremos presentados al Padre, impecables, lavados en Su sangre.
Y ahora, que Él, que tomó el Libro de la mano derecha, venga y tome el Libro esta tarde y nos lo abra mientras hablamos de él.
Padre, ruego que Tú le des instrucciones a esta pobre gente enferma y necesitada. Muchos han conducido varias millas para venir aquí para que se ore por ellos. Y yo te pido, Padre, que le des Espíritu a Tu siervo, y conocimiento, no para sí mismo, sino para estas pobres personas enfermas y necesitadas, que están sentadas en este auditorio hoy. Y que Tú les des tal instrucción, que ellos sabrán perfectamente cómo agarrarse, y cómo creer Tus promesas, y cómo derrotar al enemigo —lo cual nos es dado: la palabra para derrotar aquí mismo en la Biblia. Y oramos que nos ayudes hoy a explicarla a Tus hijos y recibas gloria de los servicios. Porque lo pedimos en Su Nombre precioso, Jesucristo nuestro Señor. Amén.

15 Como una pequeña lectura de la Escritura, quiero leer de los Salmos. Los Salmos 103:1 al 3.
Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre.
Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.
Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias;
Y al cerrar el Libro, yo digo que hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros: bendito sea el Señor, porque Él perdona todas nuestras iniquidades, y sana todas nuestras dolencias hoy. La Palabra es hecha manifiesta hoy, de cómo Dios ha hecho una provisión. Y lo diré de esta manera: La Manera Provista Por Dios Para Sanidad.

16 Muchas personas buscan sanidad con una actitud errada, vienen con el motivo errado. Lo primero que debe hacer un Cristiano, o cualquier persona que viene para a ser sanada, debe asegurarse de que su corazón esté puro y limpio delante de Dios. Y luego, si esta enfermedad sigue quedándose, entonces debería recibir ayuda de algún lado.
Ahora, voy a decir algo que jamás he dicho públicamente en mi ministerio. Pero siendo que justo me viene en mente entonces, quiero decirlo. Y yo lo he evitado. Pero solo esta tarde, ya que veo que solo hay un puñado de nosotros sentados aquí esta tarde. Y vamos a, como decía, a quitarnos nuestros sacos ahora y empecemos a hablarnos directamente de corazón a corazón.
Ahora, he estado muy perplejo con la gente que dice, que oh: “Los sanadores de la… Estos sanadores Divinos…”. Y francamente, eso es lo que ellos son. Eso es exactamente lo que son, en términos Bíblicos. Ellos son sanadores Divinos, tanto como ellos son predicadores, tanto como ellos fueron apóstoles, y cuánto más. Es un don Divino dado a una persona para ministrar.

17 Ahora, nos gustaría colocar, digo, bueno, como predicar. Bueno, dejemos que John Doe o alguien más predique… Si John Doe no fue llamado absolutamente por Dios para ser un predicador, nunca será un predicador exitoso. Su madre podría haberle dicho que debería ser un predicador, y su papá podría haberlo enviado a un seminario, él pudiera tener los títulos y demás; pero él jamás será capaz de guiar a la gente a Dios hasta que el Espíritu Santo haya entrado en la vida de ese hombre y dado algo que… Él pudiera no ser capaz de hablar bien sus palabras; él pudiera no tener la gramática correcta; él pudiera no ser capaz de usar la psicología correcta; pero si él tiene el poder de Dios en su vida, la gente lo sabrá. Eso es correcto. Dios estará con él.
Bueno, la misma cosa: John Doe pudiera ser un hombre educado, con psicología y todo lo demás, pero él no puede producir el mensaje como ese pobre hombre analfabeta que es llamado por el Señor.
Ahora, nosotros sabemos eso. Bien podrían admitirlo, porque nuestros más grandes ministros han sido hombres de ese tipo. Por ejemplo, el último avivamiento en Chicago fue por —un gran avivamiento— fue por Dwight Moody, que era un hombre muy ignorante. Su gramática era tan pobre, era horrible. No era más que un pequeño viejo zapatero. Oh, Uds. leyeron sus libros, pero sí, esos fueron escritos por alguien más, y sus sermones los pulieron bastante. Dwight Moody era un hombre sin letras.

18 Y Pedro, y uno de los más grandes oradores de todos los tiempos, aparte de Jesucristo, uno de los más grandes escritores, ni siquiera conocería su propio nombre si estuviera escrito delante de él. Juan ignorante y sin letras, y así por el estilo, pero ellos habían estado con Jesucristo, y ellos tenían un mensaje que tenía poder.
Pedro citando a Joel unas cuantas veces ganó tres mil almas para Jesucristo en una ocasión. Piénsenlo: ignorante, sin letras.
Así que Uds. no tienen que ir a grandes pedagogías y extremos de esas cosas. Lo que Uds. tienen que hacer es conocer a Jesús, y Cristo dándoles la habilidad, por el Espíritu Santo, para hacer tal cosa.

19 Ahora, la sanidad Divina está en la misma base. Hay personas que de hecho pueden creer en sanidad Divina, y orar por la sanidad Divina, pero nunca ser capaces de tocar la sanidad Divina, porque simplemente no pueden hacerlo. No se les es dado. Ahora, hay tal…. Me fijo en la gente en la plataforma. Muchas veces antes que el Espíritu me tome hasta que la unción es demasiado tremenda, al punto que tienen que sacarme…
Ahora, cuando yo estoy mirando a la persona, algunos de ellos vienen, y muchas veces veo cosas que no les digo al respecto. Solo intento decir lo suficiente para conseguir la fe de la gente; veo que he captado su atención de esa manera, y luego oro por ellos, con el fin de llegar a otro. Entre más hable, pues, más vendría, solo constantemente; es solo… Uno simplemente está en ese canal entonces, y solo sigue avanzando.
Y así que entonces, al enseñar la sanidad Divina… Y viendo a las personas venir, ellos dicen: “Oh sí, hermano, yo tengo fe”. Ahora, ellos se imaginan que tienen fe, ¿ven? Ellos no tienen fe.

20 La fe es tan positiva como su vista o mis sentidos para saber que este escritorio está aquí. Uno no tiene que tener una educación. Francamente, sería bueno si Ud. fuera un poco más simple al respecto de lo que es en realidad. Eso es correcto. Uds. solo… Solo es algo que Uds. saben que va a ser. Eso es todo. Es solo un positivo… Pues, nada pudiera apartarlo de su camino. Usted sabe que va a suceder. Usted solo…
Nada puede impedirlo. Si el médico se para y dice: “Usted se va a morir dentro de una hora”, y Ud. sabía que se iba a aliviar… Él pudiera decirles que están todos cubiertos con cáncer y comidos por la lepra. Eso no les asustaría ni un poquito. No, señor. Ahora, eso es fe.

21 Miren cuando Pablo naufragó allá. Pues, él había perdido las esperanzas también. Toda esperanza de ser salvos, Pablo dijo, había desaparecido. El viejo barquito estaba anegado, y catorce días y noches sin luna, ni estrellas, ni nada, el botecito era sacudido en las aguas y todo, y Pablo dijo: “Bueno, me supongo que toda esperanza se ha ido”. Así que él no sabía.
Pero abajo en la galera esa noche, orando, una visión vino ante él. Y él vio al Ángel del Señor venir, dijo: “Pablo, no temas, pues vas a comparecer ante Cesar”. Eso es correcto. “Y he aquí, Dios te da… te ha concedido todos los que navegan contigo. Por tanto tened buen ánimo. Y sigue adelante y tened un buen ánimo”.

22 Y el Pablo ancianito, justo en medio de la tormenta, corrió afuera, sacudiendo sus manos y gritando con toda su fuerza, diciendo: “Tened buen ánimo, hermano, Porque esta noche ha estado conmigo el Ángel de Dios diciendo que no tuviera temor. Vamos a comparecer delante de César”. Dijo: “Ahora, les digo que no hay ni uno de Uds. que va a morir. Ni un cabello de vuestra cabeza va a perecer, excepto la nave naufragará en alguna parte. En la visión la vi asentada en la orilla, destrozada en alguna parte, pero nada nos va a hacer daño”. Dijo: “Tomemos algo y comamos”.
Y, oh, ellos estaban temerosos de hacerlo. Y Pablo fue y consiguió algún emparedado, y lo hizo, y comenzó a comer. Pues, él no estaba asustado. ¿Por qué? Dios ya lo había dicho así. Anclado en el corazón de Pablo…
A mí no me importa; el barco estaba inclinándose tanto como podía. Sin estrellas, sin luna, los días pasaron, no preocupó a Pablo ni un poquito. Me imagino: un emparedado tras otro, caminando de un lado a otro en la cubierta, diciendo: “Gloria a Dios, no estamos lejos de la tierra, hermanos”.

23 Ahí lo tienen: No importa qué tan oscuro se puso. La ballena pudo haber venido para volcar el barco, los tiburones siguiéndolos por los cientos, eso no perturbó a Pablo. No, señor. Él sabía lo que Dios había dicho. Él creía lo que Dios había dicho. Dijo: “Por lo tanto, hermanos, tened buen ánimo, porque yo le creo a Dios, de que será exactamente como Él me lo mostró”. Ahí está la fe.
Llegó a la isla allá, y recogió un montón de palos para echarlos al fuego, y el calor llegó a los palos, y una gran vieja serpiente, que cuando los muerde, uno solo vive un par de segundos después de picar. Debió haber sido como la mamba Africana. Creo que uno vive como dos o tres minutos después de la mordida. Es aproximadamente el tiempo que Ud. puede vivir, con suero o sin suero. Y lo agarró de la mano. Pablo la miró y dijo: “El Señor dijo que tengo que comparecer ante César. Pues, tú no me puedes dañar”. Se la sacudió en el fuego, y fue y tomó unos cuantos palos más, y se dio la vuelta y se calentó, y como si nada hubiera sucedido. ¿Comprenden lo que quiero decir?
Dios le dijo a Pablo: “Vas a comparecer ante César”. Y Pablo aún no había sido traído ante César, así que nada inquietó a Pablo. Él sabía que iba a continuar. Ahora, esa es fe. Usted tiene fijo su curso. Sabe exactamente dónde está parado. Ahora, cuando un individuo puede orar hasta que impacte ese lugar, hermano, no hay suficientes doctores en Chicago para decirle que Ud. seguirá enfermo. Eso es correcto.

24 Estaba mirando alrededor para hallar a una persona lisiada. Yo no… Creo que hay una muleta puesta aquí, de alguna dama lisiada, tal vez. Si el Espíritu Santo le revelara a Ud. ahora mismo, hermana, que Ud. va a salir de aquí esta tarde para tirar esa muleta allá en medio de la calle, y caminar a casa sin usarla ya más, y eso sería tan directamente entregado a Ud., Ud. probablemente besaría de despedida a la vieja muleta antes de siquiera levantarse de ahí. Usted se voltearía hacia la gente, diría: “Quizás, yo no he caminado por tanto o tanto tiempo, pero obsérvenme salir de aquí”, ¿ven? Usted lo sabría. No hay nada que pueda detenerlo.
Si el Espíritu Santo me hablara ahora, y dijera: “Esa mujer, la veo, por visión, saliendo por esa puerta”, no me daría más temor decirlo aunque hubiera cien millones de personas aquí: “Esa mujer ha estado lisiada durante mucho tiempo, o ella pudiera… o, yo sé lo que estaba mal con ella. Sea lo que sea, ella a salir de aquí”, yo diría: “sin ese palo para caminar o esa muleta que tiene bajo su brazo; ella va a salir normalmente”. Y Uds. lo verían sucediendo de esa manera. Pues, no habría temor, nada en absoluto, ¿ven? Eso es fe.

25 Pero ahora, cuando Uds. vienen y dicen: “Oh, yo creo que Dios es un Sanador”. Vean, hay dos hombres viviendo en Uds.; ¿Sabían eso? Una vez tuvimos a un indio convertido en una reunión, y le preguntaron cómo le estaba yendo después de recibir el Espíritu Santo.
Dijo: “Bueno”, él dijo: “ha habido dos perros en mí”. Dijo: “Uno de ellos es un perro malo, y el otro es un perro bueno”. Y dijo: “Ellos simplemente fastidian y pelean todo el tiempo”.
Y él dijo: “Pues, jefe”, dijo: “¿Cuál de ellos vence?”.
Jefe dijo: “Bueno, eso depende a cual jefe alimente más”.
Bueno, eso no es dando una comparación del diablo y el Espíritu Santo comparándolos a los perros, pero miren, hay bondad en Uds. y hay maldad en Uds. Y hay la creencia y la incredulidad. Depende de a cuál va a alimentar más (Eso es todo), a cual va a alimentar más.

26 Ahora, en Uds., aquí arriba… Toda persona aquí esta tarde, yo quisiera creer, cree en sanidad Divina, cada uno de Uds. Ustedes dicen: “Seguro, Hermano Branham, yo creo en sanidad Divina”.
Ahora, quizá quisieron decir eso con toda la inteligencia con la que pueden hablarlo. Uds. lo creen. Eso está en su cabeza. Pero recuerden, hay un subconsciente, allí abajo, que tiene que decir la misma cosa. Si no lo hace, jamás llegarán a ninguna parte. Uds. pudieran leer la Biblia, decir: “Bueno, aquí, Hermano Branham, la Biblia dice esto”.
Eso es verdad. Eso es exactamente correcto. Ahí es donde la gente dice hoy: “Bueno, yo creo que Jesucristo es el Hijo de Dios, y soy salvo”.
“¿Cómo sabe Ud. que Él es el Hijo de Dios?”.
“La Biblia así lo dice,” ¿ven?
Y yo digo: “Bueno, ¿cómo sabe Ud. que Él es el Hijo de Dios?”.
“Mamá lo dijo así. El predicador lo dijo así”.
Bueno, ellos están correctos. ¿Pero cómo sabe Ud.? La Biblia dice que Ud. no puede saberlo hasta que haya recibido el Espíritu Santo. Usted solo está tomando la palabra de alguien más. ¿Sabían eso? Eso no cayó muy bien. Pero es la verdad. Cítenlo: “Nadie puede decir que Jesús es el Cristo, solo por el Espíritu Santo”. ¿Es correcto eso? El Espíritu Santo en Uds. tiene que dar testimonio de la resurrección y de Jesús siendo el Hijo de Dios, o Uds. solo están tomando la palabra de alguien más para ello. Ustedes solo están tomando lo que la Biblia dice; la Biblia está correcta. O Uds. solo están tomando lo que el ministro dice; el ministro está correcto. O lo que alguna otra buena persona dijo; ellos están correctos. Pero ustedes como individuos no saben que Jesús es el Cristo hasta que el Espíritu Santo se los ha traído a Uds. Eso es correcto.

27 ¡Ahora noten! Y ningún hombre puede tener fe para sanidad hasta que el Espíritu Santo le revele que va a sanar. Uds. pudieran tropezar con eso. Uds. pudieran ir por la vida viviendo una buena vida Cristiana. Uds. pudieran pertenecer a alguna iglesia. Uds. pudieran tener una buena membresía. Uds. pudieran ser de un carácter moral, y todo eso, pero, hermano, eso aún no es Cristianismo. Cristianismo es cuando el Espíritu Santo ha tomado plena posesión de Ud. y Ud. es guiado por el Espíritu Santo. Sin importar cuán bueno, cuán moral, cuán buen miembro de iglesia… Caín era tan bueno como cualquier miembro de iglesia. También lo fue Esaú: un buen caballero culto. Así era Caín muy religioso, creía en Dios, hizo sacrificio, edificó un altar de iglesia, hizo todas las cosas que eran religiosas, y Dios lo rechazó. Nadie puede decir que Jesús es el Cristo, solo por el Espíritu Santo.
Pedro había sido justificado y creyó en el Señor Jesucristo. Él incluso predicó el Evangelio. Pero Jesús le dijo: “Después que te conviertas, entonces confirma a tus hermanos, ¿ven? ”Después que seas convertido…“.
Conversión es el Espíritu Santo que saca la vieja naturaleza, y la nueva naturaleza entra, la cual es el Espíritu Santo. Y cuando un hombre verdaderamente ha nacido del Espíritu de Dios, él tiene Vida Eterna. Jesús así lo dijo: “Él que oye Mis palabras, y cree al que me envió (Ningún hombre puede decir eso, sino por el Espíritu Santo)… El que oye Mis palabras, cree al que Me envió, tiene Vida Eterna, y no vendrá a condenación (o, juicio), mas ha pasado de muerte a vida”. Eso es lo que Él dijo. Yo le creo a Él, ¿Uds. no?

28 Así que alguien dijo no hace mucho, dijo: “Hermano Branham, yo creo que tenemos el Espíritu Santo. Yo creo que soy salvo”, y así sucesivamente. Bueno, ¿cómo puede Ud. creer a menos que tenga el Espíritu Santo? Usted no lo puede creer correctamente. Ahora, ahí está la falla. Allí está la cuestión por la que los Cristianos no suben más alto, ¿ven? Ahí está la cuestión por la que el enfermo no sube más alto, ¿ven? Hay una gran diferencia entre mirar la Palabra de Dios y recibirla. Cuando Uds.… Aquellos que reciben la Palabra —no aquellos que la revisan, sino aquellos que la reciben— Dios añadió a la iglesia, los que habían de ser salvos. Tres mil almas recibieron la Palabra.
Ahora, Uds. pueden escuchar la Palabra que se predica. Pueden verla y admitir que está correcta. Caín lo hizo; todos los otros lo hicieron. Pero justo donde la Palabra cayó, produjo… Aquellos que la recibieron, con gozo fueron bautizados, ¿ven? Recibiendo la Palabra.

29 Ahora, cuando Uds. reciben la inspiración de que Jesucristo murió por su enfermedad, es en ese mismo momento cuando ha llegado su sanidad. Eso es correcto. Cuando Uds. reciben del cielo que Jesús murió por sus pecados y Uds. lo han aceptado, no necesitan ninguna oración por Uds. entonces. Ya lo han aceptado. Está concluido.
Ahora, nosotros podemos predicar la Palabra, explicar la Palabra. Pero Uds. tienen que recibir la Palabra. ¡Oh, aleluya! Eso es lo que le prende fuego, hermano. Cuando Uds. la reciben —la revelación— algo se desprende del mundo invisible más allá, se viene rodando a través de un canal místico en alguna parte y entra a su alma, eso dice: “Ahora lo veo”. Sus ojos brillan; sus labios que colgaban, se enderezan y sonríen. Todo músculo en su cuerpo parece regocijarse. Algo va a suceder. Algo… Uds. no necesitan estar entonces en la línea de oración. Ustedes lo tienen entonces.

30 Ahora, ahí es donde… si todos en este edificio, en este momento, entraran en esa clase de actitud, toda persona sería perfectamente sanada. Ahora, ¿cómo hacemos que la gente se ponga de esa manera? Algunos pueden recibirlo. Algunos no pueden recibirlo. Pero aquellos que pueden recibirlo, lo miran, y lo aceptan, lo creen. Otros, tal vez en otra reunión. Ahora, esa es una de las maneras de predicarlo por la Palabra. Otra manera es, tal vez, alguien hable en lenguas, y dan una interpretación y revelan los secretos de su corazón. O tal vez, habría alguien que es profeta que se pondría de pie, y haría algo en lo sobrenatural que Uds. miren y digan: “¡Oh, ahí está! ¡Ahí está!”. Entonces algo les sucede a Uds., Pero Uds. se sientan ahí y dicen: “Uhm, eso es telepatía mental. Oh, yo sé, el Dr. Jones así lo dijo”. Hermano, Ud. está en un lugar peligroso. Ud. está en un lugar terrible. Uds. pudieran decir que todo es poca cosa, y así por el estilo. Pero Uds. responderán en aquel día del Tribunal de Juicio. Eso es correcto.
Y recuerden, cuando Dios está haciendo Su revelación, revelándose Él Mismo a Su pueblo… Ese es el beneficio de las reuniones. Para eso es que Dios dio los dones, para magnificarlo a Él, y para unificar al pueblo, y para juntar al cuerpo, y para ayudarnos a unir nuestros esfuerzos y nuestras oraciones.
Una persona sentada en un grupo como este, donde la fe está reunida por todos lados, eso les ayudará a sanar. Habrá personas que escuchen la Palabra que se está enseñando, que nunca estarán en la línea de oración, sin embargo ellos sanarán. Porque algo sucedió inconscientemente, quizás, ellos ni siquiera se dieron cuenta de lo que se trababa. Ellos sanarán. Alguien que está sentado y observa una de las señales del Señor aparecer, y él sanará, ¿ven? Es cuando la fe, cualquier cosa que pueda estimular esa fe…

31 Ahora, yo puedo ver el trigo colocado aquí en mi mano; reconozco que es trigo. Yo puedo decir que es trigo. Puedo mostrárselo a la tierra, y la tierra pudiera decir, diría: “Sí, eso es trigo. Yo creo que es trigo, cada palabra de ello”. Pero ese trigo jamás puede producir trigo hasta que este trigo caiga a tierra y muera. ¿Es correcto eso?
Ese el hombre mirando, fundamentalmente, diciendo: “Sí, yo creo en sanidad. Creo que está correcto. Creo que es la Palabra de Dios. Creo que es para el creyente. Y yo creo que tengo fe para recibirlo”. Pero hasta que Uds. lo reciban… ¿Entienden lo que quiero decir? Entonces cuando Uds. lo reciben, se regocijan. La Palabra está ahí; está finalizado; toda duda está muerta; toda la cascarilla se cae; y vida nueva ha surgido, creciendo en sanidad para Uds. mismos. Es cuando Uds. reciben su sanidad. De allí viene la sanidad. La fe viene por el oír, el oír por la Palabra.

32 Ahora, la fe no es sanidad. La fe produce la sanidad, ¿ven? Por fe sois salvos. Ahora miren, si aquí hubiera una barra de pan que cuesta veinticinco centavos. Creo que más o menos ese es el precio. Y yo tuviera veinticinco centavos. Ahora, veinticinco centavos es el precio para comprar el pan, pero yo tengo los veinticinco centavos, pero no he conseguido el pan.
Ahora, Uds. pueden tener fe para sanidad, y yo creo que muchos de Uds. tienen. Pero no pueden recibir sanidad hasta que compren la sanidad, por esa fe que tienen. Uds. dicen: “Oh, Hermano Branham, desearía tener el Espíritu Santo. Tengo fe que lo recibiré”. Bueno entonces, solo intercambien su fe por el Espíritu Santo, ¿ven? Eso es todo lo que tienen que hacer. Cuando tienen esa fe, nada puede quitarles eso.
Ahora, si Uds. solo manufacturan el creer, si están personificando, si solo están fingiendo, no funcionará para Uds. Pero si es una fe real, queda concluido. Dios lo hará ahí mismo. ¿Creen eso? Y cuando Uds. dicen: “Oh, sí, Hermano Branham, yo creo en sanidad Divina”. Muy bien, si creen en sanidad Divina, entonces tomen esa misma fe que tienen en la sanidad Divina y compren su sanidad, ¿ven? Y Uds. que lo reciben por la fe… Seguro.

33 Alguien dijo… Estábamos hablando acerca de recibir el Espíritu Santo. Claro, siendo criado y alimentado en los días de mi juventud en mi ministerio en una iglesia Bautista, y enseñando que Uds. reciben el Espíritu Santo cuando creen, conforme a la iglesia Bautista… Pero conforme a la Biblia, Uds. reciben el Espíritu Santo después que creen —después que Uds. creen. Uds. creen en el Señor Jesucristo, lo aceptan como su Salvador personal, y entonces reciben el Espíritu Santo. Y hasta que hayan recibido el Espíritu Santo, Dios nunca ha reconocido su fe. Eso es correcto.
Abraham, el padre de la fe, creyó a Dios, en un caso de sanidad y salvación. Por medio de la sanidad trajo salvación, porque eso trajo a Isaac, y a través de Isaac vino la salvación.

34 Ahora noten que Abraham le creyó a Dios. ¿Fue eso cierto? Y le fue imputado por justicia, y Dios le dio una señal de que Él había recibido su fe. Amén. ¿Lo entienden?
Miren, vean. Abraham dijo: “Señor, yo te creo”. Ninguna voz respondió. Yo no sé. Bueno, él dijo: “Señor, yo te creo”. Cuando ninguna voz regresó, Abraham no sabía.
Pero Dios respondió y le dio a Abraham una señal de que había recibido su fe. Él le dio la circuncisión como una señal. ¿Es correcto eso? En otras palabras, eso fue una confirmación de la fe de Abraham. Entonces cuando él recibió la confirmación, él dijo: “Alabado sea Dios, está terminado”. Él dijo: “Yo tengo fe, y Dios la reconoció.”
Cuando Uds. dicen: “Yo tengo fe”, y Dios les da el bautismo del Espíritu Santo, es una confirmación de que Dios ha recibido su fe. Amén.
Bueno, Uds. dicen: “¿Es el Espíritu Santo la circuncisión?”. Sí, señor. Amén. Es correcto. El Espíritu Santo es el sello del Dios viviente. Es el sello de la aprobación de Dios de su fe. Porque Efesios 4:30, dice: “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención”. ¡Aleluya!
Ahora, cuando Uds. dicen que tienen fe para sanidad Divina, y algo les impacta y dice: “Muévete”, esa es la confirmación que Dios ha recibido su fe para la sanidad Divina. Eso es correcto. Cuando Uds. reciben valor para poner su fe en acción. Pero cuando Uds. dicen que tienen fe y están temerosos de soltarla, su fe está muerta, ¿ven? Pero cuando Uds. tienen fe están dispuestos a liberarla, entonces Dios está confirmándola con las señales siguiendo y Uds. verán su sanidad. Eso es verdad. Cuando Uds. tienen fe…

35 Ahora, estas reuniones y la gente reuniéndose, eso es para lo que es; es para incentivar la fe, para incrementar la fe. Nosotros no podemos sanar. Ciertamente que no. Pero tenemos una parte en eso. Eso es predicar el Evangelio; eso es una parte que hacemos en eso. Otra parte sería hablar en lenguas. Eso es una parte, es por revelación. Y un don de profecía, esa es otra parte. Entonces las señales y maravillas, y todo son dones y demás en la iglesia para estimular a la iglesia, para mantener a la iglesia unida, para cada atributo de la vida Jesús, hasta que Él regrese otra vez en gloria. ¡Amén!
Ahora, su enemigo es el diablo. Y Dios en todos los sentidos, en todas las edades, siempre ha tratado de mantener a las personas sanas. ¿Creen eso? Dios jamás ha dejado a la gente en ningún momento, sin una manera provista de sanidad. Nómbrenlo en la Escritura, cuando Él lo hizo. Sin importar cuán oscuro, qué tanto se alejara la gente, Dios tuvo una manera de sanidad. Él siempre la ha tenido. Él ha tenido a alguien que lo creyó, además.
Miren, bien atrás en los días primitivos, Él tuvo una manera provista. En aquel entonces Él tuvo una serpiente de bronce, esa fue la manera provista de Dios para los hijos de Israel, allá atrás, saliendo de la tierra de Egipto. Cuando ellos comenzaron su marcha, Él supo que habría enfermedad, entonces Él simplemente… Bueno, Él proveyó una manera.

36 Yo estaba predicando aquí hace algún tiempo, en alguna parte, sobre Moisés siendo un doctor, el Doctor Moisés. No sé si Uds. lo creen o no, pero él fue un doctor. La Biblia lo dijo: “Él fue instruido en toda la sabiduría de los Egipcios”. ¿Es correcto eso? Así que ellos se jactaban de los médicos. ¡Oh, vaya! Y entonces, el Doctor Moisés… Y me imagino que a muchos médicos aquí en Chicago, les gustaría saber cómo Moisés mantuvo sanas y fuertes a dos millones de personas durante cuarenta años, y los sacó del desierto sin un débil entre ellos. ¿No sería eso maravilloso? Me gustaría tener algunos de aquellos remedios que él tenía; ¿a Uds. no? Me pregunto cuántos emplastos de higos y cosas usó allá en el pasado. Cuántas hierbas e inyecciones de penicilina tenía él.
El Doctor Moisés: Él tuvo a dos millones de personas que sacó de Egipto, aproximadamente, y los sacó de Egipto, llevándolos a Palestina. Y allí, ¿cuántos bebés nacerían en una noche? El Doctor Moisés tenía que hacer la visita. ¿Cuántas personas tenían dolor de estómago durante el día, comiendo lo que podían encontrar por el camino? ¿Cuántos llamadas tenía que hacer el Doctor Moisés cada noche? ¿Alguna vez pensaron de eso? ¿Y cuántas personas sobre esas rocas y cosas, se caían y laceraban sus piernas, y quizás, se rompían una pierna o algo por el estilo cada día? Claro, ellos estaban murmurando y descarriándose y cuánto más, así que se metían en dificultades. Y el Doctor Moisés…

37 ¿Les gustaría mirar a su botiquín y ver todo lo que él tenía? La Biblia lo da. ¿Sabían Uds. que la Biblia da cada pizca de medicina que Moisés tenía con él? ¿Sabían Uds. eso? Se los mostraré, dentro de un momento.
Ahora, solo vamos a mirar aquí en este botiquín, y ver lo que Moisés tenía, ahora, Éxodo, muy bien. Miremos, aquí está. Eso lo abre. “Yo soy Jehová tu sanador”. Esa es toda la receta que él tenía. Entonces cuando alguien decía que un bebé iba a nacer, la madre estaba en dificultades: “Yo soy Jehová tu sanador”. Si ellos tenían a un hombre con… algo sucedía, se sacaba uno de sus ojos: “Yo soy Jehová tu sanador”. Y cuando un hombre se caía y se fracturaba la pierna: “Yo soy Jehová tu sanador”. Si uno de los niños tenía neumonía: “Yo soy Jehová tu sanador”.
“Doctor Moisés, ¿qué tiene en el menú esta noche? ¿Qué trae esta noche? ¿Qué hay en la carta esta noche? Tenemos a un bebé enfermo por aquí”.
Moisés dijo: “Yo Jehová tu sanador”.
“Gracias, Doctor Moisés, iremos y lo usaremos. Señor, Tú dijiste que eras el Señor, tu Dios, que sana al bebé. Amén. Te creemos, Señor”. A la mañana siguiente el bebé estaba jugando. Eso es. “Yo soy Jehová tu sanador”. La única receta que Moisés tenía, y trajo a dos millones de personas durante cuarenta años por el desierto, y no hubo ni un débil, o lisiado, o ciego que saliera del desierto con ellos. ¡Aleluya!
Discúlpenme, eso simplemente tenía que explotar; eso es todo. Se había estado conteniendo allí durante casi media hora. Muy bien.

38 “Yo soy Jehová tu sanador”. Esa es la única receta que ellos conocían. Y eso funcionó muy bien. Denme hoy a un doctor que mantendrá sana a dos millones de personas durante cuarenta años, él ciertamente tendrá consulta. Él se hará de una reputación.
Bueno, les digo, la misma receta que Moisés usó está abierta para cada persona en el mundo hoy. Amén. “El que quiera, que venga y beba de las aguas de la fuen… las aguas de la vida gratuitamente. El que quiera, que venga”. Amén.

39 Ahora, allí es donde estamos llegando cerca de casa, ahora. Me siento religioso ahora. ¡Vaya! Esa es la receta. Ese es al que estamos tratando de presentarle al mundo hoy. Si Uds. pueden creer…. Jesús dijo: “Yo puedo, si tú puedes”.
“Señor, ten misericordia de mí”, dijo el ciego.
“¿Crees que puedo hacer esto?”.
“Sí, Señor, creemos”.
“Yo puedo, si tú crees que puedo”.
Él tocó sus ojos. Eso es lo que ellos querían, es imposición de manos. Dijo: “Ahora, conforme a vuestra fe os sea hecho”. Y recibieron lo que ellos decían tener. Sus ojos se abrieron, y glorificaron a Dios. Ahí estaba.

40 Un día, Él estaba sentado en una casa enseñando. Y de repente, cosas comenzaron a caer por el piso. Me lo puedo imaginar a Él mirando: “Me pregunto qué está subiendo ahí”. A los pocos minutos algo más comienza a caer. Ellos estaban removiendo el techo de la casa. Tenían a un individuo ahí; lo iban a traer para ponerlo delante del Señor.
Y ahora, este individuo que vino pudiera no haber tenido mucha fe. Así que ellos lo bajaron. Jesús, mirando al hombre, supo que él había pecado y hecho mal. Pero percibiendo la fe de ellos, Él creyó en la fe de ellos. ¡Aleluya! Él miró al hombre, conociendo los pensamientos de su corazón; Él dijo: “Tus pecados te son perdonados ahora. Levántate y anda”. ¡Aleluya! Eso es lo que estamos necesitando en Chicago y en todos lados hoy: Una revelación del poder de la resurrección del Señor Jesucristo, que por medio de hablar Su Palabra, tiene vida.
Jesús pasando junto al árbol un día, buscó en el árbol, y dijo: “No crezca fruto en ti. Nunca jamás coma nadie fruto de ti”. Prosiguió, nada sucedió. Al día siguiente, ellos regresaban como a las once en punto. Los habían echado del templo, los Fariseos y Saduceos mofándose y haciendo burla de Él. Él pasó por ahí, y Pedro, Uds. saben, siempre caminando al lado, Uds. saben, mirando todo. Él miró ahí y ese árbol comenzó a secarse.
Él dijo: “Señor, mira ahí; ese árbol que maldijiste ayer, ya está seco”.
Jesús se volteó y dijo: “Tened fe en Dios. Porque todo lo que deseen, cuando oren, crean que lo recibirán, y lo tendrán”. ¿Es correcto eso? “Cuando oren, crean que lo reciben”.

41 Ahora, ¿qué le sucedió a ese árbol? Jesús… ¿Cuántos saben que un árbol tiene un germen de vida? Todos lo saben. Si no lo tuviera, no viviría. Ahora, ahí estaba… Ahora observen, ¿de dónde murió el árbol? Las raíces. La Biblia dice que estaba seco desde las raíces. Ahora, la vida del árbol estaba en la raíz. Jesús no le habló a las hojas; tampoco le habló a las ramas. Él jamás le habló a las raíces, sino que le habló a la vida. Y la vida se fue del árbol. El árbol se quedó sin vida. Se estaba marchitando. ¿Es correcto eso?
Ahora, ¿sería más difícil para Jesús hablarle a un cáncer, que al árbol? ¿Es correcto eso? ¿Hablarle a un tumor, a una catarata? ¿Cualquier otro germen? ¿Cualquier otra vida? Él dijo: “Nunca jamás coma nadie fruto de ti”. Y el árbol comenzó a secarse al día siguiente. No tenía nada de vida. Si Él dijera: “No afectes más a este hombre”. Y Él dijo: “Si Uds. dicen (No Yo, no lo que Yo diga, lo que Uds. digan)… crean que sucederá, y la vida se irá de eso”.

42 ¿Qué es un cáncer? ¿Qué es una enfermedad? Vamos a tratar eso en los siguientes cinco minutos ahora. ¿Qué es un cáncer? ¿Qué causó esa cosa? Tomemos un cáncer, o cualquier cosa que Uds. deseen tomar: tuberculosis, neumonía, lo que quieran —cualquier enfermedad. Las enfermedades son gérmenes.
Permítanme decir algo aquí rápidamente, siendo que se nos acaba el tiempo. Escuchen, ¿Sabían que la Biblia predice que en los últimos días habrá una guerra de gérmenes? ¿Que las enfermedades se propagarán sobre la gente, y caerán sobre todos los que no tengan el bautismo del Espíritu Santo? Pero con el Ángel o quien tenía a cargo estas plagas se le dio la orden de no tocar a nadie en quien estaba la señal. ¿Qué clase de maestros tenemos que ser, hermanos, para conseguir que la iglesia esté preparada para estar en esa condición? Inmune.
En este momento me duelen los brazos, donde los doctores me han clavado agujas para tratar de inocularme de la fiebre amarilla y así sucesivamente. Les dije que yo no las necesitaba. Pero ellos no me escucharon. Pero yo les digo lo que Dios va a hacer. Dios tiene un suero, y es llamado el Espíritu Santo. Y cuando ese suero entra, eso los inoculará. ¡Aleluya! En los últimos días…

43 Recuerdo una ocasión durante la inundación del 37; todos tenían que ponerse vacunas para la tifoidea. Y entonces, yo estaba evitando la mía. Yo reparaba las líneas eléctricas, así que me iba y no estaba. Un compañero llegó y dijo: “¿Ya te pusiste tu vacuna?”.
Le respondí: “Oh, sí. Ya recibí mi vacuna”.
Él dijo: “¿Sí?” Dijo: “¿Te puso enfermo?”.
Yo dije “Oh, no”. Le dije: “No, claro que no”.
Él dijo: “¿Cuándo te pusiste tu vacuna?”.
Yo dije: “Oh, hace como tres años”.
“¿Tres años?”. Él dijo: “Bueno, tienes que ponerte otra”.
Yo dije: “Me pongo una casi cada hora”. Muy bien. Yo solo estaba jugando con él.

44 Pero miren, amigos, se acerca el tiempo, para que la iglesia sea levantada. Si no podemos tener fe para sanidad Divina, ¿cómo vamos a tener fe para el rapto? Tenemos que movernos, amigos. Tenemos que salir de esta vieja condición lenta de iglesia en la que estamos. Apretar el paso. Ponernos en marcha. Cortar las amarras, y salir a algún lado, donde Uds. pierden todo sentido de temor y duda, allá donde todas las cosas son posibles, hermano, tan libres como se puede. Ustedes tienen su vela dirigida hacia el cielo, y nada puede agitarlos de ninguna manera. Ustedes se dirigen hacia allá; eso es todo. Nada puede dañarlos.
Ahora, esa es la clase de iglesia que va a ser, uno de estos días, según la Biblia. Donde el Ángel derramó Su ira y estallaron enfermedades, y los hombres incluso se pudrieron en su carne donde estaban parados. Y las aves del cielo bajan y comen de los hombros, y comen la carne de comandantes en jefe, y hombres grandes, y presidentes, y guerreros, y diplomáticos, y potentados, y todo —coman. Pero se le mandó al Ángel: “No te acerques a nadie que tiene el sello de Dios en sus frentes”. Va a ser… Uno de estos días la sanidad Divina va a ser una gran cosa entre la gente. Así que pongámonos en condición. Dios nos quiere…
Ustedes dicen: “Bueno, Hermano Branham, Uds. dicen: Vamos a…”. Eso es lo que Dios está esperando…. Estamos esperando el regreso de Jesús, y Jesús nos está esperando a nosotros. Ustedes dicen: “¿Qué podemos hacer al respecto?”.
La Biblia dice que la hora ha llegado, y Su novia se ha aparejado (¡Aleluya!) se ha aparejado.

45 Enfermedades, cáncer, crecimientos, ¿qué son? Vamos a tomarlo, por ejemplo… Aquí está parada una jovencita, parece que está en la mejor condición de salud, fuerte, de apariencia saludable. Y quizás, en unas cuantas semanas comenzamos a notar que su salud se deteriora. Bueno, ellos se preguntan por qué. Van al doctor, tal vez. Y el doctor la mirará; él dirá: “Bueno”. De repente, él revisará su sangre o algo por el estilo, o le hará una revisión y descubrirá que hay un cáncer.
Ahora, por dieciocho o veinte años, ella estuvo en perfecta salud. Pero en ella viene otro crecimiento. Un crecimiento, antes que sea un crecimiento, es una vida. Ahora, aquí está lo que son las enfermedades. Escuchen con atención. Algunos de ellos no toman forma corporal, algunos van de otra manera. Igual como hay un demonio de eso, y hay uno de epilepsia, y hay diferentes. Algunos de ellos toman forma corporal.

46 Ahora fíjense. Hubo un tiempo cuando Uds. no eran nada o no estaban en ningún lugar, mas jamás habrá un tiempo cuando no sean algo o estén en algún lugar. Ahora, si se fijan en esto, solo un momento. Ahora, cuando Uds. comenzaron en este mundo, eran como de este tamaño… Bueno, Uds. eran más pequeños que cualquier cosa que el ojo humano puede ver. Y ese era un germen saliendo del macho, el padre. La madre es la incubadora. Allí entra este pequeño germen. Y lo primero que ocurrió, después que ese pequeño germen tomó su posición en el vientre, entonces una célula en esta pequeñísima célula se hinchó y se desprendió de un lugarcito, como un pequeño lugar hinchado en un hilo.
El germen de vida —yo lo he visto a través de cristales, por amigos médicos— parece un hilo pequeño, una pequeña pelusa, un pelo pequeño de algo, tan pequeñito. Pero ahí entonces, sale un pequeño… sale una pequeña glándula de esta glándula, comienza a hincharse. Y luego otra se hincha sobre esa, y otra sobre esa; comienza en la columna vertebral. Y se mueve; lo último es el cordón umbilical. Fíjense, entonces a medida que comienza a alimentarse a través de este cordón…
Ahora, lo primero, es como el tamaño de una uva, luego como un limón, después como una naranja, luego comienza a tomar forma. Y a los nueve meses, ha nacido el bebé. Se mantiene multiplicando células. Y eso sigue, si nada lo interrumpe, hasta que quizás sea un hombre de ciento setenta u ochenta libras, doscientas libras [De 77u 81 kg., 90 kg, respectivamente], o una mujer, así sucesivamente, lo que sea determinado por el Señor. Y ahí está ese bebé en…

47 Vamos a detallarlo otra vez ahora. Vamos a describirlo célula por célula. Sale el brazo, sale la cabeza, el cuerpo sale, baja hasta que es una pequeña célula. Allí es de dónde comenzó. Entonces esa pequeña célula cae hasta un germen. Bueno, ¿qué es ese germen? Ese germen es una pequeñísima célula visible, la más pequeña de las células. Ahora, ¿qué hay más allá de eso? Su espíritu, vida. La vida está en eso mismo, sobrenatural, mientras sale de lo sobrenatural, y lo cósmico, y demás, y el petróleo que hace que el cuerpo se hinche y se produce a sí mismo, saliendo; pero lo primero es una vida.
Ahora, pensemos en un cáncer. ¿Qué es el cáncer entonces? Un cáncer es otra vida. ¿Cuántos saben que eso es la verdad? Un tumor, cataratas, cualquiera de esas cosas, o los gérmenes son otra vida. Ahora, aquí llega a Ud. de alguna parte, otra pequeña vida. Normalmente un cáncer viene de un hematoma. Y todas las cosas de lo natural tipifican lo espiritual. Tal como en un nacimiento natural…

48 Ahora, no veo gente aquí que no sea lo suficiente mayor para entender esto, y tengo una congregación mixta. Esta sería una charla médica, y yo soy su hermano, entonces escuchen. En la vida, lo primero es un bebé, cuando es un parto normal, lo primero es agua (¿No es correcto eso?), sangre, luego espíritu. Eso tiene un tironeo de músculos, pero no tiene su vida hasta que nace. Ahora noten, pero… me refiero a vida que respira, Uds. saben lo que quiero decir.
Ahora observen, también lo es en el nacimiento espiritual. Lo primero, las cosas que salieron del cuerpo de Jesús, los elementos que salieron de Su cuerpo es lo que produce el cuerpo espiritual. Cuando Jesús murió, lo que vino de… ¿Qué salió de Su cuerpo? Agua, sangre, y Espíritu. ¿Es correcto eso?
Ahora, esas son las cosas que producen el nacimiento sobrenatural. Cuando un hombre nace de nuevo, él es… tres elementos por los cuales tiene que pasar: agua, sangre, Espíritu: justificación por la fe, creyendo en el Señor; santificación, esa vida siendo limpiada; y el bautismo del Espíritu Santo. No son tres obras de la gracia, es una gracia…
Fíjense, justificación por la fe, santificación por la sangre, y el bautismo del Espíritu Santo. Cuando un bebé nace: agua, sangre y espíritu. Cuando un bebé nace, un bebé recién nacido en el cielo, él viene a través de agua, sangre y Espíritu. Lo natural tipifica lo espiritual: todo sobre la tierra. Esa fue mi primera Biblia, al observar la naturaleza. Tipifiquen la naturaleza con Dios, y se darán cuenta que tienen las mismas cosas.

49 Fíjense aquí. Ahora, vemos de dónde vienen ustedes. Su padre y madre se casaron, por medio de una unión santa, prometieron a Dios que vivirían juntos y demás, y por medio de un santo matrimonio… Y entonces por medio del polen vinieron los hijos: “Id multiplicaos y llenad la tierra.” Era el plan de Dios, es de donde Uds. vinieron. Pero ahora, aquí están Uds. creciendo, y aquí está otra vida que entra en Uds., llamada cáncer. Ahora, ¿de dónde vino? No estaba ahí al principio, pero está ahí ahora. Ahora, ¿qué sucedió?
Ahora, un cáncer en las esferas naturales sería un carroñero, un buitre, come cosas muertas. Un cáncer viene de un hematoma. Una célula herida, normalmente es de dónde proviene. La célula es herida, toda aplastada. Y eso… en otras palabras, la célula está descarriada. Si sucede algo allí que no logra tener la función de la sangre a ella correctamente.
Y a través de eso, Satanás, el autor de la muerte —lo cual Dios es el Autor de la Vida— Satanás, el autor de la muerte, puso un demonio ahí, llamado un diablo, un demonio llamado cáncer. Su nombre no es cáncer. La ciencia médica solo le puso cáncer. La palabra cáncer viene de la palabra “Cangrejo”. Y entonces, eso quiere decir con piernas y cosas que se mueven. Y como otras enfermedades, les dan términos médicos. Entonces ese pequeño cáncer entra; lo primero es un espíritu. Después se convierte en una célula descarriada, o célula herida, o una célula que no está operando correctamente.

50 Oh, me gustaría predicar el Evangelio, ahora por cinco minutos, si tuviera el tiempo. Eso es lo que pasa en la iglesia. Cuando tienen a alguien que falla en operar con la iglesia, alguien fallando, y jalando, y se vuelve indiferente, eso es un cáncer en la iglesia. Es un demonio en esa persona. Eso es correcto. Y eso causa que la iglesia entera se enferme por eso. Lo mejor que puede hacer es someterse a una operación espiritual.
Ahora, pero en esto: La pequeña célula se descarría, y el cáncer entra. El cáncer yace ahí… lo primero es un espíritu. Entonces eso forma una célula pequeñísima propia. Y esta pequeña célula llega a ser su primer… No pudiera usar la palabra adecuada para eso, pero la primer forma de vida, es el cáncer, sin dolor. Nadie sabe que está sucediendo.
Y ahora, nace esta pequeña célula; debe alimentarse. Con el fin de alimentarse, tiene que alimentarse de su torrente sanguíneo. Igual como Uds. se alimentan del torrente sanguíneo en el vientre de la madre. Uds. se alimentan de la sustancia que ella come y demás. Así hace este cáncer se alimenta de la sustancia de su cuerpo. Es una pequeña célula. Entonces eso crece; se comienza a alimentar. Otra célula irrumpe; otra célula irrumpe; otra célula irrumpe, y después de un rato, célula sobre célula, célula sobre célula, tumor, catarata, lo que pudiera ser, crece más grande, más grande, más grande, más grande, más grande, esparciéndose, más células, más células.
Cuando de repente, eso comienza a absorber tanta sangre, hasta que esta damita se comienza a sentir enferma, ¿ven? ¿Qué es? También es veneno; es muerte. Eso va a cada pequeña fibra del cuerpo que puede, baja a los tejidos, estirando sus piernas hacia abajo, rompiendo como las raíces de un árbol, yendo a todos lados, envolviéndose a través de los intestinos, sube por la columna vertebral. El doctor viene, lo abre; no hay nada que se puede hacer. El hombre, a lo mejor de su conocimiento, está diciendo todo lo que él sabe. Ahí está. Sutura de nuevo al paciente; está terminado. Es todo. No hay nada que se puede hacer. Ustedes no pueden abrir a la persona por completo. De todas maneras no pudiéramos hallarlo todo. Allí está. El paciente está sin esperanza, sin ayuda, y entonces está acabado, en lo que respecta al médico.

51 Ahora, aquí está la sanidad Divina. Oh, me pasé del tiempo. Ahora, esperen un minuto. No debí haber dicho eso. ¡Fíjense! Dejemos que esto penetre, muy bien. Aquí viene el paciente. Ellos vienen avanzando; aquí está parado el Sanador, como lo podemos llamar en los términos, porque me imagino que todos aquí somos Cristianos esta tarde. Aquí está el que es como el predicador, el sanador, el profeta, lo que sea que pudiera ser. Aquí está parado Él. Él solo es un hombre, pero aquí desciende el Espíritu Santo y unge a esta persona. Entonces él no está por su cuenta; él tiene un secreto en su corazón que solo él y Dios conocen. Él se somete a sí mismo al Espíritu.
Como un predicador yendo al púlpito, se somete a sí mismo. Él tiene un texto aquí: “Oh, esto es sobre lo que tengo que predicar”. Pero de repente se da cuenta, que eso no funciona. Un genuino predicador lleno con el Espíritu seguirá al Espíritu cada vez. Si él intenta ese viejo sermón seco, él hará que su congregación se duerma. Pero si él sigue adelante y sigue al Espíritu, Dios lo dirigirá a aguas profundas con eso. Uds. saben que eso es correcto. Dios está tratando de transmitir un mensaje.
Bueno, aquí está el hombre de pie con su sanidad ahora. Él está ungido. Ahora, lo primero que Uds. saben, aquí viene acercándose un paciente. Con fe verdadera, aquí está el hombre ungido. A medida que el paciente comienza a elevarse, el hombre ungido —no el hombre ahora; él es solo un hombre —sino el Espíritu Santo que está sobre él… Jesús dijo: “No soy Yo, sino Mi Padre que mora en Mí”.

52 Aquí viene el paciente acercándose. Ahora, el sanador está de pie. Él está observando al paciente mientras viene. Su corazón debe conmoverse por el paciente. Él debe amar al paciente. Él debe estar dispuesto a hacer cualquier cosa para que el paciente mejore. Toda su alma humana tiene que ir a ese paciente en amor Divino, porque él sabe que está parado en lugar del Señor Jesucristo. Y sabiendo que en el día del juicio, él tendrá que responder por cada palabra. Usted debe darse cuenta de lo que está haciendo.
El paciente se acerca. De repente, ese cáncer en ese paciente comienza a moverse. ¿Cuál es el problema? No está reconociendo a ese hombre, está reconociendo ese Espíritu sobre el hombre. Me los han traído cuando están en camisas de fuerza, y gritan, vociferan, ni siquiera sabían sus propios nombres, dicen: “William Branham, tú no tienes nada que ver conmigo”.
Y la gente dice: “Pues, ellos ni siquiera saben su propio nombre”.
No eran ellos, era ese demonio que los había controlado de esa manera, que supo lo que era. “Tú no tienes nada que ver conmigo”.
Aquí vienen ellos ahora, ahí Ud. ve a su paciente, acercándose. ¿Qué va a hacer usted? Uno está indefenso. Uno se voltea a la audiencia. Un espíritu crítico llega allí; uno viniendo de aquí; uno viniendo de arriba aquí. Uno está ungido; uno puede sentirlo. Solo yendo como. “Wheww, wheww, wheww”. Uno puede sentir eso. Entonces, uno puede sentir y saber que este espíritu aquí… Si uno vigila su unción, ese sentir del Espíritu Santo, Uds. oirán a otro por aquí clamando. Es este aquí clamándole al otro pidiéndole ayuda, tratando de crear una incredulidad entre la gente, cualquier cosa que él pueda hacer.
Aquí está una persona poseída del diablo sentada allí, diciendo: “Ahora, miren, él solo les está leyendo su mente”. Si puede poner ese mismo espíritu en el que está a su lado, el que está a su lado, el que está al lado de él, forman una cadena. ¿Ven Uds.? Jesús, Él tomó a Pedro, Jacobo, y Juan, Él echó fuera a los incrédulos.

53 Cuando Jesús fue a sanar a un hombre ciego, ellos estaban parados alrededor criticando, Él lo tomó de la mano, lo sacó de la ciudad. Cuando Pedro fue a levantar a Dorcas, todos ellos estaban gritando y llorando y alborotando. Él sacó a cada uno. Eso es correcto. Quédense solos.
Aquí está el paciente, pero Ud. está aquí parado casi como en un espectáculo público. Oh, ¿qué va a suceder? ¿Cuál será la decisión de esta mujer parada aquí? La veo… Entonces lo primero que Uds. saben, el Espíritu comienza a ungir. Ella viene con buena fe, viene creyendo con todo su corazón. Aquí está Ud. parado de la misma manera. Aquí están estos poderes demoníacos trabajando entonces, por todo el lugar, tratando de conseguir la cooperación de donde sea posible.
Esa es la razón por la que Uds. dicen… me oyen decir: “Esta mujer aquí tiene ciertas, ciertas cosas. La mujer allá tiene la misma cosa. Aquel que está allá tiene la misma cosa. Aquel por allá…”. Cada vez es verdad. ¿Es eso correcto? ¿Qué es? Es ese canal ahí, esos demonios gritando. Pues en una visión, uno puede casi ver una franja oscura. Eso es correcto. Y es solo, como un jalón. Uno puede sentirlo. No les puedo decir cómo uno lo hace. Pero uno lo hace.

54 Ahora, lo que es eso, uno está tratando de ayudar al paciente. Ahora, aquí está el paciente. ¿Qué va a hacer uno? Yo diría: “¡Oh, vaya! Ahora, Señor, Tú dijiste que: Si eres sincero y logras que la gente te crea, y cuando ores, nada impedirá la oración”.
Dije: “Señor, ellos no me creerán”.
Él dijo: “Te serán dados dos dones como se le dieron a Moisés, y llevarás a cabo estas cosas. Y por esto, ellos creerán”.
Lo primero, eso… Lo principal es no… Eso no tiene nada que ver con la sanidad de la gente. Él me dijo que yo nací en este mundo para orar por los enfermos, y que si lograba que la gente me creyera y era sincero cuando oraba, nada impediría la oración. Eso es lo que Él me dijo. Y es la verdad. Eso es correcto. No es… ¿Ven?, esto no es la sanidad. Esto es solo para acumular una fe para creer en sanidad.

55 Ahí está parado el paciente. Ahora, yo me pregunto qué hacer. Me siento tambalear y que salgo. Parece que algo se va de uno. Está llevándose a cabo una guerra. Aquí está el Espíritu Santo parado aquí manteniendo Su terreno. La Palabra de Dios está correcta. Hay hombres y mujeres sentados allí, ungidos con el diablo, diciendo: “Es hipnotismo; es psicología. Es todo esto o eso. Está incorrecto; está mal”. Tratando de ungir al resto de la multitud. Y aquí está el Espíritu Santo tratando de hacer que crean. Aquellos que se juntan hacen una unidad. Eso es correcto. Reunidos, ellos mismos se atan…
Entonces, cuando puedo sentir que ese espíritu se posa sobre la gente, algo está a punto de acontecer. Miro a mi alrededor, pienso: “Ahora, Espíritu Santo, Tú me dijiste que yo conocería los secretos de su corazón. Y que por esto, ellos me creerían”. Yo digo: “Ahora, Señor, en mi corazón, déjame saber lo que ha hecho esta mujer, o lo que está mal con ella”.
Y luego de repente, es que irrumpo en otro mundo. Y oigo mi voz, pero yo no sé si estoy hablando. Sin embargo, estoy hablando con esta mujer, diciéndole lo que ella hizo. Ella estaba en la oficina de un doctor; ella hizo una cierta cosa. Él dijo que ella tenía cáncer. Cuando ella hizo cierta y cierta cosa. Y donde ella… La veo salir de una casa; miro hacia arriba y veo el número de la casa. Miro una calle, tal vez reconozco la ciudad, o veo un letrero, o algo. Ella tiene algo en la mano. O donde está de rodillas orando, o algo así. Luego de repente, eso se desvanece de mí. Y cuando lo hace, yo digo: “¿Cree Ud.? ¿Es eso verdad, hermana?”.
“Eso es verdad. Cada pizca de eso es verdad”.

56 Luego, miro de nuevo, siento que la batalla aún continúa. Entonces, ¿qué voy a hacer? No lo sé. Yo digo: “Bien, tenga fe en Dios”. Yo oro y dejo que continúen. Nueve de cada diez veces, la vida sigue pulsando allí mismo. Pero aquí viene otra igual que ella, se hace la misma cosa. Tan pronto como ella camina allí, y eso se le revela a ella, hermano, algo sucede aquí adentro. ¿Qué pasa? Entonces, siento que el espíritu está correcto; yo digo: “Satanás, sal de ella en el Nombre del Señor Jesucristo”. El mismo Dios que habló y sacó la vida de ese árbol, el mismo Espíritu Santo hablando, sacando la vida de ese cáncer que se está comiendo a esa mujer. ¡Correcto!
Ella se va rápidamente y se va a su casa, diciéndole a la gente: “Oh, Dios me sanó”.
Su esposo dice: “Ahora, ahora, te estás sugestionando”.
Ella va y le cuenta a su autoproclamado pastor: “Pues los días de los milagros han pasado. Ve a preguntarle a tu médico”.
El Doctor: “Pues, el crecimiento todavía está allí. No le crea a ese santo rodador”.
Pues claro, el árbol aún estaba allí parado. Pero la vida había salido de él. ¡Aleluya! Déjenla que siga diciendo: “Sí, yo lo creo. No me importa cuántas veces mi marido diga que no, si hay un crecimiento así de grande, aun así… Algo en mi corazón me dice que estoy curada”.

57 A veces una visión se desata; la veo años más tarde. Yo diré: “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Hermano, observe eso entonces. Ya sucedió. “ASÍ DICE EL SEÑOR, Ud. está sana en el Nombre del Señor Jesucristo. Ud. va a estar bien”. No hay suficientes demonios que salgan del infierno que puedan romperlo entonces. Eso es correcto. Esa mujer se irá a casa. Ella se sentirá bien por unos días; la vida se ha ido. Ahí está el cáncer todavía. Ella se sentirá bien por unos días, y ella continuará regocijándose; y luego de repente, esa corrupción (comienza a secarse desde la raíz)…
¿Qué era eso? Ese pequeñísimo germen que entró allí, primero, que causó ese cáncer, esa vida se ha ido. Echando fuera demonios. ¡Aleluya! Ese diablo se ha ido. Y cuando eso se va, el creyente lo cree. Y no fue mi fe; fue la operación del Espíritu Santo a través de mí lo que le dio su fe. Su propia fe es lo que la sanó. Entonces ella está sanada. Ahí va ella. Y no importa cuán enferma se ponga, ella todavía cree que no hay nada que pueda cambiarlo. Ella está firme; ella lo cree con todo su corazón.
Ella está sujeta a enfermarse. Esa cosa vieja comienza a hincharse. Lo primero que uno sabe es que eso empeora; ella se enferma. Ella tiene fiebre; decae. Seguro, eso se está muriendo, pudriéndose de inmediato. El paciente se pone bien. A veces se lleva a cabo un milagro; eso simplemente se desvanece. Pero, ¿qué es esto? Echando fuera demonios.

58 Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo, no solo lo de la higuera, mas si dijeres a ese monte: Quítate y no dudares en tu corazón. Sino creyeres que lo que dices, te será hecho…”.
¡Oh, gloria! ¡Oh vaya! Me gustan estas reuniones de la tarde, cuando nos juntamos así. Sí, señor. Sí, señor. Oh: “En Mi Nombre echarán fuera demonios”. ¡Aleluya! Eso es lo que Él dijo. Eso es lo que yo creo. Eso es: “ASÍ DICE EL SEÑOR”. En Mi Nombre, echarán fuera demonios, sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán“. Hay un demonio expuesto. Su cáncer con un pequeño nombre cariñoso llamado cáncer; él es un diablo. Esa pequeña vieja fiebre que le ha estado molestando, es un diablo. Sí, ciertamente.

59 Solía ser hace mucho tiempo, cuando la prohibición estaba en vigencia, tenían la vieja jarra de whisky llamada “John Barleycorn”, con un viejo sombrero grande de paja y unos ojos grandes y raros. Y él era una cosa horrible. ¿Saben qué? Quitaron al viejo John Barleycorn, y lo pusieron en pequeños botes de hojalata, en pequeñas latas. La gente puso todo eso en su refrigerador, todo pulido y en sociedad.
Pero, hermano, en el fondo sigue siendo la misma vieja bebida de licor, detestable y podrida que alguna vez haya existido en primer lugar. Él sigue siendo el mismo. Si él está en latas o en lo que sea que esté, sigue siendo el mismo viejo diablo. Y Ud. puede llamarlo, en este otro ámbito médico, puede llamarlo cáncer, puede llamarlo tumor, catarata u hongo, o lo que quiera. Pero sigue siendo el mismo viejo diablo que Jesús dijo: “Sal del hombre”. ¡Aleluya! “Yo soy el Señor, tu Dios, que perdona todas tus iniquidades, que sanas todas tus dolencias”. ¿Lo creen?

60 Nuestro Padre celestial, te agradecemos esta tarde por la reunión. Mientras la Palabra ha sido toda triturada, Señor, pero que el Espíritu Santo de alguna manera la divida directamente y se la dé a cada corazón. Que cuando estas personas vengan a esta reunión esta noche, que lleguen con una determinación tan firme que ya nada les molestará. Que la fe sea implantada en su corazón, hasta que los demonios del infierno no puedan sacudirlos de ninguna manera.
Y que este sea un tiempo de avivamiento, moviéndose entre la gente. Señor, que el cojo camine, que los ciegos vean, que los cánceres sean curados, los diablos expulsados. Que esta semana produzca tal avivamiento, que Chicago recordará por mucho tiempo. Y haz que esta reunión sea tan salada. Tú dijiste: “Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal solo tiene un aspecto, y no un sabor, de ahora en adelante no sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres”.
Y, Padre, oramos, que cada Cristiano tome su puesto del deber, llame por teléfono, llame a otros. Que haga todo lo que pueda. Salga al campo, arrastrándolos desde los vallados, las carreteras y los caminos. El cojo, el paralítico, el ciego, lo cual fue el último llamado que Jesús dijo que habría antes de la venida, la gran cena…
Concédelo, Padre, y te alabaremos en la eternidad cuando la batalla haya terminado, el sol caliente se termine, y nos sentemos a la sombra del árbol de hoja perenne, allí para descansar cuando la antigua guerra… los implementos de la guerra estén apilados. El último sermón predicado; el diablo derrotado, encadenado y enviado al infierno. Todos los demonios estén atados (¡Aleluya!), no más cáncer, no más enfermedades. Todo haya acabado, y Cristo es Rey, y Dios es nuestro Rey, y los santos vivan y reinen con Él para siempre. Hasta entonces, que el Espíritu Santo guíe a la iglesia y nos bendiga en el Nombre de Jesús. Amén.
Dios les bendiga, y los veré esta noche.

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