OBRAS DEL MENSAJE


Lo Hemos Hallado
New York, New York, E.U.A.
54-0825
1 Gracias, amigos, y tal vez si solo nos ponemos de pie un momento. Nuestro bondadoso Padre Celestial, te damos las gracias esta noche por el privilegio que tenemos de venir delante de Tus amados hijos para orar unos por otros, como Tú nos comisionaste hacer. Te damos las gracias por estas personas que están aquí esta noche. Y que Tus bendiciones descansen sobre cada uno.
Y ahora a pesar del calor y la gran ola que estamos teniendo por la ciudad, te estamos agradecidos de que la gente esté saliendo a escuchar este glorioso Evangelio antiguo. Nunca envejece; permanecerá en todas las edades venideras. Esperamos escucharlo en la gloria, cómo Jesús murió por el pecador y sanó a los enfermos en Su muerte; resucitó para nuestra justificación; y ascendió a lo alto y mandó dones a los hombres, para manifestar Su amor al mundo.
2 Te damos las gracias por estas verdades del Evangelio. Te damos las gracias por estos hombres en el mundo hoy con corazones audaces que van y proclaman el Evangelio completo del Señor Jesucristo, sufriendo persecución, criticas, o lo que pudiera ser; nada los detiene. Su visión continúa, porque viene del Calvario. Y te damos las gracias por esto.
Y ahora escóndenos esta noche, Padre. Oramos que Tú harás… Si hay unos perdidos, sálvalos; cualquier pequeña indiferencia, tráelos a un conocimiento completo. Y si hay enfermos, sana a cada uno. Recibe gloria de los servicios; nos encomendamos a Ti. En el Nombre de Jesús lo pedimos. Amén.
Pueden tomar asiento.
3 Dios tenga misericordia de los necesitados esta noche. Le dije al Hermano Baxter, mi administrador, siendo que el tiempo… el calor es muy fuerte, y después que él ya habló una vez, no hay necesidad de que yo hable más; comenzaremos la línea de oración y la oración por los enfermos.
Les agradezco que vengan a estos cuartos calurosos. Esta noche estoy un poco nervioso. He tratado de cambiar mis reuniones de una forma u otra, para poder pasar a más gente por la línea y cosas, y… Uno se acostumbra de esta manera, a una rutina regular, con un espíritu diferente y así sucesivamente, y lo molesta a uno cuando uno trata de cambiar su programa. Así que, voy a comenzar la línea de oración, en solo unos momentos.
4 Y lo que sea que el Hermano Baxter les dijo esta noche, yo no sé. Nunca sé de lo que habla el hermano, o lo que sucede. Mi muchacho llega aquí alrededor de las seis en punto, siete, o lo que es, y reparte las tarjetas de oración. Él está en un cuarto y yo estoy en otro lugar donde nos quedamos.
Luego un hombre vino anoche por mí de alguna parte. Y esta noche otro hombre vino por mí. Ellos me traen para acá. Yo entro por la puerta unos cinco minutos antes. Luego le avisan al Sr. Baxter que yo estoy aquí. Ellos cantan: Solo Creed, y yo entro a la habitación. Solo vengo y comienzo a orar por los enfermos.
Ahora, es de mi interés que Jesucristo sea glorificado. Y es para eso que estoy aquí esta noche, es para intentarlo en mi humilde manera. Solo desearía que pudiera predicar como alguno de estos ministros, como el Hermano Baxter, Oral Roberts, Billy Graham, alguno de esos sobresalientes… Jack Schuller, alguno de estos hombres de esa manera quienes realmente son ministros que predican el Evangelio.
5 Qué fácil sería para mí ir y predicar el sermón del Evangelio, ir a casa, acostarme y olvidarlo. Eso no es así. Yo tengo un reto con cada demonio que está presente, enfrentarlo. Tengo a críticos sentados esperando que diga una palabra que saben que yo diría mal, se quedarían exactamente con eso… se colgarían de eso. Y luego se irían. Tengo que tener cuidado.
Por lo tanto al venir con la unción: Unas cuantas horas antes del servicio yo oro, le pido ayuda a Dios. Me quedo en la habitación hasta que siento Su presencia. Al venir, nadie me dice una palabra. No se habla ni una palabra, a menos que sea: “Buenas tardes”, o algo, hasta entrar al edificio. Luego el siguiente llamado es para subir aquí, porque no me gusta hablar con la gente. Si uno lo hace, las visiones comienzan y comienza a hablar con la gente, y eso simplemente me debilita.
6 Cada visión me pone más y más débil cada vez. De esa manera, amigos, no es… Mi ministerio no es un contacto personal con cada uno; es el exaltar a Jesucristo para que cada uno pueda ver Su presencia. Entonces Uds. miran y viven, cada uno de ustedes. Mirar y creer, es todo lo que es.
En África, y en diferentes países donde el Hermano Baxter y yo hemos ministrado en el Nombre del Señor, ha funcionado maravillosamente. He escuchado a gente decir después que termina el servicio, cuando veían al Señor llevar a cabo algo sobresaliente, quizá miles serían sanados al mismo tiempo. Literalmente miles solo se levantan de sus sillas, y camillas y catres.
7 Miren, no hay nada en un hombre que podría sanarlos de todos modos. Yo solo soy su hermano, Si hubiera alguna forma en la que yo pudiera sanar a alguien y no lo hiciera, yo sería un bruto de corazón… al ver pequeños niños sufriendo y gente con problemas cardíacos, y cáncer, tales cosas que los matarían inmediatamente. Tal vez el doctor ha hecho todo lo que sabía hacer por ellos y no hay nada que pueda salvar sus vidas. Ellos están clamando a Dios por misericordia.
La vida no es un lecho de rosas para mí. Yo tengo mis críticos, pero tengo que tenerlos, Jesús dijo que tengo que tenerlos. Jesús dijo que todos tienen que tener eso, los que lo siguen a Él. Él los tuvo y yo tengo que tenerlos. Pero desde el fondo de mi corazón, y Dios conoce la integridad de mi corazón, solo estoy haciendo todo lo posible para ayudar a la pobre humanidad sufriente, cuando su última oportunidad se ha ido, en lo que respecta al médico, para tratar de ayudarles a que estén bien.
8 Cuando sí logro tener la oportunidad de dormir en la noche, puedo acostarme con esto en mente: “He hecho todo lo posible. Hice todo lo que sé hacer para hacerle la vida un poco más agradable a mis conciudadanos, peregrinos, viajeros en el camino de regreso al cielo”. Y confío en que Uds. lo reciban de esa manera.
Ahora, deseo leer una pequeña Escritura en este momento. Y yo sé que mis palabras son las palabras de un hombre. Esta es la Palabra de Dios, la Biblia. Y toda doctrina Bíblica tiene que basarse en esta Palabra. Si es algo contraria a esta Palabra, entonces no está correcta. Tiene que salir de la Biblia. Y no importa quién venga a usted, profeta, sacerdote, potentado, si él habla contrario a esto, no está correcto. Esta es la Palabra.
9 Esta es la Palabra para las naciones. Pero Dios ha puesto en la iglesia profetas, apóstoles, maestros, evangelistas, dones, y así sucesivamente, para la edificación del cuerpo. Tal vez haya algo individual en su vida que solo necesita un poco de impulso para hacer algo; Dios tiene dones en la iglesia para hacer eso. Algunos de ellos son grandes oradores que pueden revelar la Biblia con un discurso muy contundente.
Esa es una manera. Otra cosa que Él tiene son los profetas en la Escritura, quienes pueden interpretarle el significado a esta persona: un vidente que ve lo que esta persona ha hecho en su vida. Siendo perfectamente un secreto para él, sabe lo que fue. Si él sabe lo que ha sido en su vida, usted sabe si acaso eso está correcto o no. Seguramente si él conoce lo que ha sido en su vida, si él le dice lo que será, si lo primero fue correcto, lo segundo será correcto. Miren, tiene que estarlo.
10 De esa manera aceptamos la Biblia. Cuando Moisés escribió la cronología, el principio, el Génesis y así sucesivamente, nosotros aceptamos lo que él dijo, sabiendo que era correcto por la manera que el mundo fue establecido. Luego creemos que su profecía que habría de venir sería correcta. Y hemos visto que la mayor parte se ha cumplido.
Ahora, en eso algunas veces Él tiene dones en la iglesia. Hemos hecho estragos, la iglesia lo ha hecho. Algunos de ellos han negado los dones por completo y lo han colocado en otra edad. Algunas personas han tratado de personificar los dones y lo han convertido en una desgracia. Eso todavía significa que hay un verdadero y genuino don de Dios. Si hay un dólar falso, solo muestra que hay un dólar verdadero a partir del cual lo hicieron. Si no es así, el falso es el verdadero.
11 Si toma un dólar y es falso usted sabe que un falsificador ha mirado un dólar verdadero para hacer ese. De la única manera que puede diferenciarlo es tomar la numeración y regresar a la Casa de la Moneda, y averiguar si está bien o no. De esa manera es cuando alguien habla acerca de Cristo, llévelo de vuelto a la Biblia y averigüe si está bien o no. Esa es la prueba final. Esta es la Casa de la Moneda.
Y que el Señor les bendiga esta noche mientras trato de ministrarles en la manera humilde que tengo, para tratar de traerles bendiciones a ustedes y ayudarles a ustedes peregrinos viajeros en su camino a la Gloria.
Parado detrás de la cortina hace unos momentos, cuando nuestro querido Hermano Baxter habló y dijo: “¿Cuántos están aquí esta noche que no tienen tarjetas de oración y que quieren ser sanados?”, manos fueron levantadas por todas partes. Mi corazón se hundió. Yo miré alrededor y dije: “¡Vaya! Oren por mí, estoy solo un poquito nervioso”. De ver a gente queriendo ser sanada, la presión. Es un mundo enfermo en el cual estamos viviendo. Eso es correcto.
12 Pero Jesucristo el mismo ayer, hoy y por los siglos ha producido y ha comprado la sanidad de ustedes en el Calvario. “Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él y por Sus llagas fuimos nosotros curados”. Es una obra terminada, igual que nuestra salvación.
Si Ud. es un pecador, miren arriba a Él esta noche y acepten su salvación por fe. Él no los salva esta noche. No hay un pecador en toda la ciudad de Nueva York esta noche que no haya sido ya salvo en el reino de Dios. Pero nunca les servirá de nada hasta que ellos acepten su salvación.
Ustedes no fueron salvos hace dos años, o diez años, o hace cuarenta años. Usted fueron salvos hace dos mil años, o mil novecientos y tantos años, cuando Jesús murió por ustedes. Ustedes creen eso. Esa es la enseñanza del Evangelio.
13 Ustedes fueron sanados allá hace dos mil años, cuando Jesús murió en el Calvario. Ustedes tienen que aceptarlo esta noche. ¿Cómo pueden saber de su salvación a menos haya un predicador enviado para señalarles el Calvario donde su salvación fue comprada? Lo mismo que sucede con la sanidad Divina. ¿Cómo pueden saber de la sanidad si Dios no hace algo o envía a alguien para señalarles la obra terminada del Calvario?
Y estoy aquí para hacer eso esta noche en humildad, de la manera humilde que tengo, es señalarles lo que Cristo hizo por cada uno de ustedes hace mil novecientos y tantos años esta noche.
En las Escritura, leemos algo de nuestro querido Salvador en este momento, que se encuentra en el primer capítulo de San Juan, comenzando con el versículo 44. Escuchen atentamente. Escuchen a nuestro Salvador, lo que Él fue en aquel entonces. Veamos si Él es el mismo esta noche.
14 Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro.
Felipe halló a Natanael, y le dijo: Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret.
Natanael le dijo: ¿De Nazaret puede salir algo de bueno? Le dijo Felipe: Ven y ve.
Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba, dijo de él: He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño.
Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Respondió Jesús y le dijo: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.
Respondió Natanael y le dijo: Rabí, tú eres el Hijo de Dios; tú eres el Rey de Israel.
Respondió Jesús y le dijo: ¿Porque te dije: Te vi debajo de la higuera, crees?…
15 Ahora, ¿oramos de nuevo? Padre te damos gracias esta noche por estas palabras. Son conmovedoras e inspiradoras para nuestros corazones, el saber que este mismo Jesús que le dijo a Natanael: “Te vi antes que vinieras a la reunión; estabas debajo de la higuera orando. Te vi”. Natanael estaba listo para recibirte de inmediato.
Y ruego esta noche, Padre, que Tu voluntad cumpla Tu Palabra esta noche, cuando Tú dijiste: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”. Y Tú prometiste… Y la historia de la Biblia, sabemos, se repite. Y ahora sabemos que estamos viviendo en el tiempo del fin, y proclamando al resucitado Señor Jesús, Quien ha estado vivo y con nosotros durante los últimos mil novecientos y tantos años.
Él está aquí esta noche. Y que Él haga algo esta noche que hará que la gente comprenda que Él todavía vive y reina. Él tiene el reino de todo corazón que se someterá a Él. Y oro, Padre, que hagas algo especial esta noche, que cuando salgamos de aquí esta noche para ir a nuestros diferentes hogares y lugares, que podamos decir como los que vinieron de Emaús: “¿Qué no ardían nuestros corazones en nosotros?”.
16 Pues, haz algo especial esta noche, Padre. Habla de una manera, tal vez, para unos que acaban de llegar, que nunca antes han visto. Haz algo para la gente. Recibe gloria del servicio. Y ahora, Padre, a Tu pobre siervo indigno, yo me someto a Ti, que me puedas usar esta noche, Padre, para ayudar a Tus queridos hijos. Me paro listo y esperando.
Circuncida sus corazones y oídos y ojos, que lo que ellos ven, sienten, y escuchan, que sea una lección para ellos de que Tú estás aquí esta noche, el mismo Señor Jesús. Y que ellos lo acepten sobre las bases de la fe, y lo crean como evidencia de Su resurrección. Porque lo pedimos en Su Nombre. Amén.
17 Muy bien, veamos. Creo que repartimos unas cien tarjetas anoche, y llamamos muchas de ellas. Creo que hasta el veinticinco, o cuarenta, o algo así. Vamos a comenzar esta noche en el cincuenta. ¿Quién tiene la tarjeta de oración cincuenta? No llamé la cincuenta anoche, ¿o sí? [Cinta en blanco].
Si un doctor puede curarlos, se fracturan el brazo, él viene a la casa y tiene que mejorarlos antes de irse. Él no hace eso. Él solo coloca el brazo; Dios lo sana. El número 52 falta. ¿Está el número… la tarjeta de oración 52? Muy bien, dama. ¿Cuántos tengo? ¿Cuántos… de dónde estaba llamando? ¿Del cincuenta al… del cincuenta al sesenta?
18 Muy bien, ahora, 61, 62. ¿Quién tiene el 61? ¿Levantaría su mano? 61, pónganse rápidamente de pie para poder darnos prisa. ¿61? Muy bien, 61, 62, 63. Vamos a subir hasta el 75; vamos a tomar el 75. Ahora, 61, 62, 63, 64, 65. [Un hermano le habla a la congregación tocante a la línea de oración].
Veamos si tenemos unos más. Cuando lleguemos a tener más espacio, llamaremos al resto de ellos. ¿Es suficiente por ahora? Lo que es, amigos: En la oficina de mi hogar, todo el tiempo me refieren esto y dicen: “Hermano Branham, yo estaba sentado allí. Yo era sordo. Mi número fue llamado. Ellos me dijeron demasiado tarde”. Bueno entonces: “No podía levantarme. Ni siquiera podía levantar mis manos”.
19 Miren las tarjetas del otro y vean si tienen alguno de esos números allí. Si lo tienen, mándelos para acá. Algunos de ellos dicen: “Yo ni siquiera podía hablar inglés, y nadie me dijo”. Miren la tarjeta de su vecino y vean si ellos… cuando sea llamado su número, tráiganlo, porque de esa manera estábamos supuestos a hacer esto.
Y luego vemos… luego no es mi culpa. Yo llamé los números, pero no puedo evitar cuando ellos… Pero Uds. en realidad no… Si Uds. solo tienen fe, eso es todo lo que necesitan, es fe en Dios. Eso es todo lo que tienen que tener.
Muy bien veremos si ellos tienen… Muy bien, muy bien, ahora veremos si nuestro Señor… Si nuestra hermana en el órgano, la organista allí, si por favor, querida hermana, sería tan amable de dar un acorde bajito: “Quédate Conmigo”, o algo por el estilo, ¿por favor? Si es tan amable.
20 Ahora le voy a pedir a cada uno de los que están aquí, desde lo profundo de nuestro corazón, que sean muy reverentes. Sé que está muy caluroso. Pero miren amigos… [Cinta en blanco].
Quizá no entiendan esto. ¿Cuántos están aquí por… que nunca antes ha visto una de mis reuniones? Veamos sus manos levantadas, en cualquier parte del edificio. Miren, ¿ven? casi la mitad de la audiencia nunca ha visto una reunión antes.
Ahora, cuando Jesús estuvo aquí, Él no reclamó ser un gran sanador o algo, ¿cierto? No, aquí está lo que Él dijo, en San Juan 5:19: “Yo no hago nada de Mí mismo; Solo hago lo que el Padre Me muestra hacer, eso hace el Hijo igualmente”. ¿Es esa la Escritura? Y Él dijo que no hacía ninguna otra cosa. Dijo: “De cierto, de cierto os digo, el Hijo no puede hacer nada de Sí mismo. Pero lo que ve al Padre hacer, eso hace el Hijo igualmente. Porque el Padre le muestra al Hijo lo que Él hace. El Padre trabaja, y Yo trabajo hasta ahora”.
21 Ahora, Jesús dijo: “Estas cosas que Yo hago, vosotros también las haréis”. ¿Es correcto? Dijo: “Todavía un poco y el mundo no Me verá más, empero vosotros Me veréis, porque Yo estaré en vosotros hasta el fin del mundo”.
Ahora, Jesús es Aquel Quien ha hecho todo por ustedes. No hay nada que yo pudiera hacer ni nadie más. Jesús ya lo hizo. Ahora Uds. solo tienen que mirarlo a Él y creerlo.
Y les voy a pedir que sean tan reverentes como puedan. Por supuesto, cuando la visión viene, después de uno o dos, me vuelvo subconsciente. Sin saber en dónde estoy, o lo que está sucediendo. Ellos me cuentan al respecto; yo nunca sé lo que sucedió en la reunión.
22 Ellos me cuentan después de la reunión, cuando lo captan en la… ¿Ven ese montón de grabadoras allí? Si quieren averiguar lo que sucedió solo pregúntenle a ellos. Allí es donde está, cada cosita, exactamente, cada palabra que se dice. Y observen cuidadosamente lo que Él les dice. No se estén moviendo. Y si en algún momento yo tengo que llamarles la atención, sean reverentes, estén quietos, inclinen sus rostros. Hagan exactamente lo que Él les dice que hagan, no importa lo que sea.
Y aquí está todo el secreto de todo: rindiéndose a sí mismos al Espíritu Santo. Es lo único que es. Uno nace para ciertas cosas, y entonces uno solo se rinde a sí mismo. Es como tener un sueño, solo que uno no está dormido. La consciencia de uno está junto a la subconsciencia, uno irrumpe de una a la otra. Uno no está dormido, se está bien despierto, y sin embargo uno ve visiones. El Señor les bendiga ahora. Y si los hermanos gustan, traigan a la dama.
23 Ahora en la línea de oración, a ustedes que están atrás en los cuartos, que están formados, si no creen con todo su corazón, no vengan en la línea de oración. Si tienen pecado que no quieren que se diga públicamente, mejor es que lo confiesen antes de venir por la línea de oración, ¿ven? porque será dado a conocer. Así que oren, tengan fe.
Cuando vengan para acá, solo manténganse quietos. Yo pudiera preguntarles… Si les pregunto algo, entonces respondan. Si no les pregunto y es Él hablando, no soy yo entonces, no lo hagan, que rompen la visión. Solo dejen que Él termine de hablar, entonces pueden escucharme a mí otra vez. Ahora, sean reverentes.
24 Ahora, a la audiencia que está allá afuera, aquí está la dama que está parada aquí delante de mí, una perfecta desconocida. Supongo que somos desconocidos el uno al otro. Yo nunca la he visto en mi vida, no sé nada de ella. Dios sabe eso. Ahora, si Jesucristo ha resucitado de los muertos, como creemos que Él lo ha hecho, ¿qué si Él estuviera parado aquí ahora? Ahora, Él dijo que haríamos la misma cosa que Él hizo.
Si ella está aquí tratando de conseguir algo, sea lo que sea, Él lo sabría si Dios se lo mostrara. ¿Es correcto? Y Él haría… No solo ella, sino que Él los conocería a ustedes allá en la audiencia. Si la fe de ustedes llega a un punto que pudiera tocar el borde de Su vestidura, como lo hizo la mujer al decir eso; sería lo mismo.
25 Ahora, probablemente la mujer está aquí por alguna causa, o ella no estaría aquí en la línea de oración. Hace unos minutos, tal vez le dieron… o, hace más o menos una hora, le dieron una tarjeta de oración. Solo dio la casualidad que ella fue llamada para estar aquí en la línea de oración.
Ahora, si hay algo en la vida de esa mujer, o algo que ella quiere, cualquier cosa que ella desea, o tal vez es enfermedad, tal vez algo financiero, tal vez… Yo no sé lo que es. Quizás tiene a alguien que partió… o, yo no sé. Pero ella viene a mí esta noche con algún propósito.
Si Jesús estuviera aquí en persona, en carne… Él está aquí en carne, pero es en la carne suya. A medida que nos rendimos a Él, morimos a nosotros mismos y Jesús toma el control. Ahora, Él le podría decir a ella cuáles eran sus problemas. ¿Es correcto? Eso es lo que Él hizo en la Biblia. Entonces si Él lo hace, y se reproduce a Sí mismo igual como lo hizo con Natanael aquí, cuando Él dijo que lo vio a él antes de venir al servicio, lo que él hizo, ¿creerán en Él todos Uds. con todo su corazón? Simplemente todos los que están aquí creen en Él con todo su corazón. Gracias. Ahora, que Él les bendiga.
26 Ahora, siendo el primer paciente, puede que hable con la mujer solo un minuto como nuestro Señor lo hizo con la mujer junto al pozo. Él habló con ella el tiempo suficiente hasta que Él captó su espíritu. Entonces Él supo en dónde estaba su problema. Ahora, la misma cosa, si Jesús estuviera aquí hablando con ella… hablando con usted esta noche, hermana… Ahora, solo quiero hablar con usted un momento para poder… Usted es solo… es una mujer, yo soy un hombre. Eso es todo lo que sabemos, parados aquí.
Y nacimos con muchos años aparte, millas aparte. Y primera vez que nos encontramos en la vida. Ahora, cuando nuestro Maestro, nuestro Señor se encontró con una mujer junto al pozo, Él comenzó a hablar con ella unos momentos. ¿Alguna vez pensaron, se preguntaron por qué habló Él con ella? Yo creo que Él estaba tratando de contactar su espíritu. Y cuando Él encontró en dónde estaba su problema, le dijo a ella dónde estaba su problema.
27 Y ella dijo, inmediatamente: “Percibo que Tú eres un profeta. Y sabemos que cuando el Mesías venga, que Él nos dirá estas cosas”. Ese es Jesús. Pero, ella no sabía de dónde lo obtuvo Él, que Él era un profeta. Y ella corrió a la ciudad y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho”, lo que ella había hecho.
Ahora, si Él está vivo esta noche, no muerto en la tumba, pero vivo esta noche, resucitado y viviendo en Su iglesia, Él está obligado a Su Palabra. Y entonces, si yo he hecho una confesión, y dije que Él me dijo estas cosas por el testimonio de un Ángel, lo cual ha sido confirmado alrededor del mundo, entonces yo creo que Él hablará con nosotros. ¿Creen ustedes? Y si Él me dijera algo sobre usted que sabe que yo no sé nada de usted, ¿lo aceptaría a Él, y creería que está parada en Su Presencia?
28 Ahora, allí está el Espíritu Santo. En el Nombre de Jesucristo el Hijo de Dios, tomo a cada persona que está aquí bajo mi control para la gloria de Dios.
Ahora, quiero que me mire solo un minuto, dama. ¿Se da cuenta de que algo está sucediendo? Ahora para que la audiencia pueda saber que algo cambió, estando aquí esté último momento, levante su mano para que ellos lo vean. Sí.
Ahora es una sensación como dulce, humilde. Usted sabe que es algo aparte de su hermano, ¿no es así? Su actitud hacia eso determinará lo que es. ¿Es Ud. creyente? Usted es una creyente, una mujer Cristiana. Y usted está… Ahora, usted se está yendo de delante de mí. Usted está… tiene algo, está en su sangre. Es una condición del torrente sanguíneo. Es como un… Necesita inyecciones, como insulina. Es diabetes, usted tiene diabetes. Usted tiene diabetes.
29 Y veo que es extremadamente nerviosa. Camina mucho y se le caen las cosas, y cosas. Es una condición muy nerviosa. Usted está… Veo que ha estado en la oficina de un doctor o algo, y la revisaron. Y veo que es alrededor de su cabeza aquí. Está… Él tiene a otro doctor, un hombre que se ve fuerte y él dice que tiene un tumor en el cerebro. Y está empujando contra el nervio óptico, lo cual la está dejando ciega.
Esas cosas son verdad. Ahora, ese no fui yo; ese fue Él. ¿Lo cree ahora? ¿Cree que Él está ungiendo? Entonces Él dijo: “Estas señales seguirán a los que creen. Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”.
30 Ahora Padre Dios, mientras Tu Espíritu está aquí para revelar, Tú has dicho el secreto mismo de los corazones de la gente, diste a conocer sus hechos. Oro con mis manos puestas sobre nuestra hermana que Tú condenes la enfermedad o dolencia de su cuerpo, lo que sea que fue que Tú le dijiste a ella, y que ella se vaya de aquí esta noche y sea sanada para Tu gloria. En el Nombre de Jesucristo hago este acto. Amén.
Dios le bendiga, hermana. Vaya regocijándose ahora, feliz, dándole gracias a Dios por su sanidad. Muy bien.
¿Creen en el Señor ahora con todo su corazón? Ahora los que están allá en la audiencia sin tarjetas de oración, que no serán llamados en la línea, quiero que miren hacia acá y crean con todo su corazón. Digan: “Señor, permite que Tu siervo me hable y diga cuál es mi problema o algo por estilo sobre mí. Yo te creo con todo mi corazón”. Ahora, hagan eso y vean lo que Él dirá.
31 ¿Cómo le va, señor? Ahora supongo que usted y yo somos desconocidos el uno al otro, señor. No nos conocemos el uno al otro. Solo Dios nos conoce a ambos. Él lo ha conocido a usted desde que estaba… antes de que naciera. Antes que el mundo comenzara, Él lo conoció y supo que Ud. estaría parado aquí esta noche. Dios sabía eso. Él lo ha alimentado a usted con toda la comida que ha comido.
Y somos unos perfectos desconocidos el uno al otro. ¿Cree que está en Su Presencia? No de su hermano, ¿sino en Su Presencia? ¿Cree que Él es capaz de decirme para lo que está usted aquí, o algo por el estilo que lo ayudaría?
El hombre se está yendo de mí. Su problema comenzó hace muchos años. Probablemente se ve unos quince años más joven o más de lo que está ahora. Es una condición nerviosa. Usted ha sido afectado con un problema de nervios. Veo que no puede dormir. Está caminando alrededor, inquieto. Es un nervio que causa… Usted no sabe lo que es. Los doctores no pueden localizar lo que es. Ellos no saben lo que es.
32 Pero aquí está lo que es. Siendo un niño estaba usted jugando cerca de los escalones de un sótano y se cayó. Y provocó que una vértebra se saliera un poco en la espalda. Allí está su problema. Escucho que usted es… usted no vino de esta ciudad. Usted vino de otra ciudad donde hay un río o algo que corre. Es New Jersey, Camden, New Jersey. Su nombre es Frank. Ellos le llaman Frank Zack. Usted está sanado, señor. Su fe lo ha sanado. Siga su camino. Dios lo ha sanado.
Crean en el Señor Jesucristo y pueden ser sanados o salvos, lo que sea que Uds. necesiten. Nuestro bendito Redentor hará esas cosas por ustedes. Muy bien, ¿traería a sus pacientes?
33 Dama, ¿cree con todo su corazón, sentada allí? Justo allí inclinando su rostro, mirándome con ese vestidito verde. Sí, usted. Póngase de pie. No, la damita justo detrás de usted, Hermana Brown.
Esa Luz cuelga sobre usted. Usted tiene eccema, está saliendo. ¿Cree que Jesucristo la sana ahora? ¿Acepta su sanidad? Dios le bendiga. Vaya a casa; se va a recuperar de eso ahora. Dios la va a sanar. Dios le bendiga.
¿Cómo le va? Discúlpeme. Ahora, sea reverente. Solo creed, tenga fe en Dios. Ahora, quiero que crea lo que sea que yo diga. Ahora, acepte su sanidad allí mismo donde está. Mire hacia acá, dama. Ahora, oh, la dama no puede hablar inglés. Usted está aquí para interpretarle a ella. Yo la voy a mirar a ella.
34 Dígale que yo dije: “Míreme”. Soy un desconocido para usted, pero Dios la conoce. Usted es una creyente. Usted es de los Bálticos. Está aquí por… no por usted. Está aquí por un ser querido, el cual es su marido. El marido tiene úlceras. Él está en un edificio, es un hospital. Están viviendo aquí ahora, como en White Plains o en alguna parte, White Plain, New York. De allí es que son.
Usted también quiere sanidad. Usted tiene artritis. Ella va a encontrar a su esposo bien, y usted está sanada de la artritis. Siga su camino regocijándose, Jesucristo los sana completamente por medio de Su bendito poder. Amén. Amén.
35 No tema, tenga fe en Dios. [El Hermano Baxter le dice al Hermano Branham: “Ellos van a comenzar a pasar, ahora”]. (Ahora, espere un minuto, solo un minuto, Hermano Baxter. Tengo que recuperar mi aliento solo un minuto. El Espíritu Santo se está moviendo en la audiencia de una manera muy profunda ahora. Solo un minuto. Solo deme un momentito).
¿Es esta la persona? ¿Cómo le va? Somos desconocidos el uno al otro. No nos conocemos el uno al otro. Dios nos conoce a ambos. ¿Cree usted eso?
La damita de color, sentada allí al final, estuvo orando durante los últimos minutos para que Dios la sanara de ese tumor. Él sí lo hizo, dama. Usted no tiene ninguna tarjeta de oración, ¿no es así? Así que puede ponerse de pie ahora. Su tumor se ha ido. Jesucristo la ha sanado. Amén.
36 Nosotros siendo desconocidos el uno al otro, el Señor sabe para lo que está usted aquí, ¿no es así? Veo que la están moviendo a alguna clase de edificio con una sábana sobre usted. Era un hospital. Y fue sometida a una operación en años recientes. Y ellos la cortaron por un problema en su interior. Y la cortaron a usted, la destrozaron completamente. Y Ud. está sufriendo ahora con un problema estomacal.
Y también, usted tiene… donde ellos la operaron cometieron un error y se ha abierto y usted tiene una ruptura en el lugar donde eso estaba. Esa es la verdad. ¿Cree Ud. que eso viene… la fuente de saber eso viene del Señor Jesucristo? Si es así y lo acepta así, seguramente Él Quien está parado aquí, Quien toma a un hombre como yo y sabe esas cosas, ¿lo acepta que es Jesucristo?
37 Entonces Él dijo esto: “Pondrán las manos sobre los enfermos y sanarán”. ¿Lo cree usted? Entonces yo pongo manos sobre usted, mi hermana, y condeno esta enfermedad en su cuerpo y digo: “Satanás, déjala. En el Nombre de Jesucristo que ella sea sanada”. Amén. Dios le bendiga. El Señor Jesucristo sea con usted ahora.
¿Cómo le va, señor? Supongo que usted y yo somos desconocidos. No nos conocemos el uno al otro. Esta es la primera vez que nos encontramos. Pero hay Alguien que está presente ahora que nos conoce a ambos. Esa es Su Majestad, estaremos en Su Presencia en el día del Juicio para rendir cuentas por todo lo que está en nuestras vidas.
38 Usted está sufriendo con un problema en los ojos. Y también tiene un problema estomacal. Ese problema estomacal es lo mismo que está causando lo de sus ojos. Es un problema nervioso. El astigmatismo por un lado, y otra cosa es una condición péptica en el estómago, provocándole… la úlcera péptica en su estómago. Usted ni siquiera puede comer bien. Y le provoca asfixia y de todo después de comer, sensibilidad en sus dientes.
Y usted tiene a un ser querido, es una mujer. Y está interesado en ella. Ella es su cuñada. Y ella está en una institución, una institución psiquiátrica. Usted es un ministro. Usted iba a venir anoche a la reunión y tuvo que predicar, esa es la razón por la que no vino. Vaya y crea en el Señor Jesucristo, y recibirá lo que ha pedido. ¿Le cree a Él? En el Nombre del Hijo de Dios, yo lo bendigo, mi hermano, para su sanidad. Amén.
39 Tengan fe en Dios. No duden. Solo un momento.
Deje de llorar, hermana. Él escuchó su oración. Por allá sentada con sus manos cruzadas. La dama mirándome, sentada al lado del final. Con el sombrerito rojo. Sí, dama, usted con sus manos. Usted ha estado sufriendo. Allí está, pareciera que cualquier ser humano pudiera ver esa Luz moviéndose sobre la dama; ese es el Señor Jesucristo.
Usted estaba sentada allí orando que yo pudiera llamarla. Si eso es correcto, mueva su pañuelo de un lado a otro. Usted está sufriendo con un problema nervioso, o lo tenía. Es debido al tiempo de la vida en el que se encuentra, la menopausia. Eso se va a ir de usted, y se pondrá bien. Se torna luminoso alrededor de usted. Se va a poner bien. Jesucristo la sana.
40 ¿Cómo le va, dama? Supongo que somos desconocidos el uno al otro. Un ejemplo perfecto de cuando nuestro Señor Jesucristo vino aquí a la tierra. Él habló con la mujer junto al pozo, lo cual era una Samaritana. Y Él siendo un judío. Solo diferencia en la raza. Y Él le dejó saber rápidamente que no había diferencia en las razas. Dios busca a tales que le adoren en Espíritu y en verdad.
Esta noche, siendo que Ud. es una mujer de color y yo un hombre blanco, parados aquí juntos, lo mismo vuelve a estar cara a cara otra vez.
(Hermano Baxter, estaba sobre usted justo entonces).
Señor, el segundo hombre allí, ha estado teniendo epilepsia. ¿Acepta su sanidad, ahora? Usted no tiene una tarjeta de oración. Me imagino que no tiene manera de entrar en la línea. Usted no necesita una tarjeta de oración. Usted ya tiene sobre usted lo que se necesita si lo acepta. ¿Cómo me tocó su fe estando yo aquí? Ese demonio de epilepsia se irá de usted si lo cree. Tenga fe en Dios y no dude.
41 Una vejiga caída también será corregida, hermana, si lo cree con todo su corazón. Jesucristo la sanará. Dios le bendiga. ¿Lo cree? Sí, muy bien, póngase de pie entonces, acéptelo. Dios le bendiga. Vaya a casa ahora y sea sanada.
Usted tiene un crecimiento. El crecimiento está escondido de mí, de mi vista natural. Pero esta vez hay Alguien mirando a través de mis ojos, que no soy yo. Ese crecimiento está en su seno. Y está en su seno derecho. Eso es correcto. Es un tumor. Venga acá. Oh, Señor Dios, Creador de los cielos y la tierra, permite que Tus bendiciones sean notorias esta noche. Tráele paz a esta mujer. Y que el demonio se vaya de ella en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga. Vaya regocijándose, siendo feliz.
42 ¿Creen ustedes? (Me estoy poniendo muy débil, ¿lo ven?) ¿Cree usted? ¿Quiere recuperarse de ese problema cardíaco, creer que Dios lo va a sanar? Levante su mano y diga: “Yo lo acepto”. Dejen que cualquier persona en el edifico que tiene un problema cardíaco se ponga de pie ahora mismo y sea sanado, en este momento.
Señor Jesús, oro con todo mi corazón, la oración de fe por el problema cardíaco. Satanás, estás expuesto. Sal de estas personas en el Nombre de Jesucristo. Que cada uno de ellos sea sanado. Amén. Dios le bendiga. Siga su camino y sea sanado.
Hermana, ¿cree usted con todo su corazón? En el Nombre del Señor Jesús que ella sea sanada para la gloria de Dios. Amén. (Muy bien, solo un minuto). Señor Dios, bendice a este hombre a quien yo bendigo en Tu Nombre. Que Tu Espíritu venga sobre él ahora y que sea completamente sano por amor a Jesús. Concede estas bondadosas bendiciones, mi Padre Celestial, mientras pido para Tu gloria. En Su Nombre. Amén.
¿Cree que sus ojos van a sanar? Señor Dios, Creador de los cielos y la tierra, bendice a esta mujer a la cual bendigo en Tu Nombre. Y que el poder de Dios Todopoderoso venga sobre ella y que sea sanada. Amén.
43 No estoy leyendo la mente de esa mujer. Dejen de pensar eso. Ponga su mano sobre mí, dama. ¿Cree que soy el siervo de Dios? La dama. ¿Cree que lo que yo le pido a Dios, Dios lo dará? ¿Cree que si Dios me muestra allá en la audiencia, sin estarla mirando, lo que está mal con usted, aceptará su sanidad? Vaya a casa, coma su cena entonces. Su problema estomacal la ha dejó en ese momento. Puede irse. Dios le bendiga. Vaya y coma su…
No es estar leyendo la mente. Es el poder de la resurrección de Jesucristo. Él está aquí para sanarlos. Muy bien, tengan fe y crean con todo su corazón.
¿Cree usted, dama? En el Nombre del Señor Jesús, que nuestra hermana sea sana. Amén. Vaya dándole las gracias a Dios y regocijándose.
Usted tiene que creer, hermana, si vive con eso. ¿Sabe Ud. eso? ¿Cree que Él la va a sanar? En el Nombre de Jesucristo condeno este demonio que está atando a nuestra hermana, para que se vaya de ella por medio de Jesucristo. Amén. Dios le bendiga, hermana. Vaya creyendo.
44 ¿Cree usted, hermana, con todo su corazón? En el Nombre de Jesucristo que Ud. pueda ser sanada. Amén. Dios le bendiga, hermana.
¿Cree usted, señor, con todo su corazón? En el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, vaya y sea sanado.
En el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, que nuestro hermano sea sanado.
¿Podemos tomar la audiencia solo un minuto? Amigos, ya no los puedo ver. Se puso borroso para mí ahora, pero quiero que todos se levanten en este momento y acepten su sanidad en Jesucristo. Padre, Tú estás aquí, el Señor Jesús. Mi fuerza se ha ido, Señor, pero Tú estás aquí. Y ahora yo condeno cada demonio que está en el edificio. Cada enfermedad, que deje a los enfermos. Estos pañuelos, y Dios oro que Tú los sanes a cada uno. En el Nombre de Jesucristo, pido por su sanidad. Amén.
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