OBRAS DEL MENSAJE


Quisiéramos Ver A Jesús
Binghamton, New York, E.U.A.
54-1205
1 Buenas noches, amigos Cristianos. Ciertamente es un privilegio estar aquí otra vez esta noche, en esta ocasión para ministrar a los necesitados, las bendiciones del Señor Jesucristo. Y estoy muy feliz de verlos a todos de nuevo. Y después de dos noches de hablar en los servicios, pues, solamente predicando el Evangelio a lo mejor de mi conocimiento, entonces esta noche, habremos de tener oración por los enfermos, en los servicios de sanidad.
Y confío que Uds. orarán por mí ahora. Y esta es la primera vez desde que llegué… En mi última reunión de un servicio de sanidad, tuvieron que meterme y sacarme, allá en la India. Y mi ropa casi estaba desgarrada, y todo, donde más o menos quinientas mil personas se reunieron.
Y es algo maravilloso conocer al Señor Jesucristo en el poder de Su resurrección y Su amor para con nosotros.
Ahora, antes de comenzar a orar por los enfermos, desde luego que deseo las oraciones de todos Uds. por mí, esta noche. Y quiero tomar el tema regular de siempre de nuestras campañas, es Hebreos 13: 8 de: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos”. Y ese es el tema que usamos, que creemos que Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos.
Y ahora, para una pequeña lectura de las Escrituras, me gustaría que leyeran, tal vez no ahora, pero cuando Uds. puedan, en el capítulo 12 de San Juan y los versículos 20 y 21 y 22. Me gustaría leer esto, porque yo, siendo un hombre, mis palabras fallarán. Pero cuando yo leo Sus Palabras, no puede fallar; es la Palabra de Dios. Y creemos que son Sus Palabras. Y entonces si sé que no se llevará a cabo nada más que la lectura de Su Palabra, Dios bendecirá Su Palabra. Él dijo que no regresaría a Él vacía. Hará aquello para lo que fue enviada.
2 Ahora aquí, leemos esto comenzando con el versículo 20.
Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta.
Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida de Galilea, y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús.
Felipe fue y se lo dijo a Andrés; entonces Andrés y Felipe se lo dijeron a Jesús.
Y ahora, vamos a inclinar nuestro rostro un momento mientras hablamos con el Autor de esto, por favor.
Nuestro bondadoso, Padre Celestial, con corazones agradecidos llenos de seguridad que Tú escuchas las oraciones de Tus hijos. Venimos acercándonos esta noche sabiendo que Tú eres el mismo ayer, hoy y por los siglos. Y que Tus hermosos caminos y Tu actitud hacia la gente en los días cuando estuviste aquí en carne, es la misma esta noche; porque Tú eres el mismo.
Y yo ruego que Tú les manifiestes Tu amor esta noche, al pecador, al descarriado, y a los impíos, a los enfermos, a los necesitados, a los lisiados, a los afligidos, a los ciegos, a todos. Y que esta sea una noche, Padre, que cuando terminemos los servicios, al retirarnos, podamos decir como aquellos que vinieron de Emaús: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros, debido a Su Presencia?”.
Dios, oramos que Tú nos lleves esta noche como lo hiciste en Emaús. Ahora, Padre, Tú eres todo amor y amas a Tus hijos en todas partes. Pero cuando lograste que los discípulos se quedaran solos y se cerraron al mundo exterior, Tú estabas en una habitación a solas con ellos. Luego Tú hiciste algo un poco diferente del hombre promedio, aunque Tú les habías predicado todo el día. Y ellos aún no te reconocían. Pero, por la forma en que Tú hiciste algo, ellos se dieron cuenta de que solo Tú podías hacerlo de esa manera. Y entonces todos ellos supieron que eras Tú.
Padre, nosotros hemos cerrado la puerta de nuestros corazones a las cosas del mundo, a todos los pensamientos escépticos. Queremos estar encerrados Contigo esta noche. Dios, concede esta noche que harás algo un poco diferente a la ocasión promedio; para que la gente sepa que Tú los amas, y que estás aquí, y que quieres sanarlos y perdonarlos de sus pecados. Concédelo, Padre.
Y ahora, como Tu siervo humilde, sometiéndome a Ti, y a esta iglesia también, para la obra del Espíritu Santo, pedimos estas bendiciones en el precioso Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios. Amén.
3 Solo por un momento para irnos como familiarizando, yo quiero hacerles una pregunta. Y vamos a hablar al respecto por unos momentos si Dios quiere.
Esos griegos eran un tipo de gente curiosa. Ellos… La Biblia dice, Pablo, yo creo, dijo: “Los griegos buscan sabiduría. Los judíos buscan señales”. Y estos griegos cuando vinieron a preguntar sobre Jesús, no deseaban exactamente ver Sus milagros. Ellos solo querían ver a Jesús. Y yo creo que esa sería la actitud de cada griego que está aquí, no solo griegos, sino de todas las demás nacionalidades que están aquí representadas, de las naciones y tribus de la tierra, ya que los Estados Unidos viene siendo el molde, donde todos nosotros venimos de diferentes nacionalidades. Yo creo que ese es el deseo de todos los hombres que alguna vez han leído la Biblia, o que alguna vez pensaron que había un Dios del Cielo. Su deseo ha sido ver a Jesús. Y yo sé que todos lo verán algún día. Y toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Él es el Hijo de Dios.
Pero, yo quiero preguntar esto: ¿tenemos que morir para verlo a Él? No, no tenemos que hacerlo. Y ahora, el tema de las Escrituras dice que Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Y si Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos, por lo tanto, cuando Él murió, Él solo estuvo muerto por unas pocas horas, pero Él resucitó.
Y lo que he contendido en la iglesia Cristiana hoy, más allá de los ámbitos de teología, mi contienda es que Jesús está vivo entre el pueblo Cristiano tan real como siempre lo ha sido, manifestándose a Sí mismo en Su Deidad y poder para perdonar pecados y sanar a los enfermos, hacer que el cojo camine, que los ciegos vean, y llevar a cabo todo lo que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra; Él lo hará aún ahora. O eso es verdad o la Biblia está equivocada.
Y para mí, si yo no creyera que la Biblia es la verdad completa y la Palabra de Dios, de seguro yo no estaría aquí en Nueva York esta noche tratando de presentárselo a la gente. Yo tengo una esposa y dos bebés pequeños en casa. Y mi esposa va a ser madre nuevamente en cualquier momento. Y Uds. saben cómo me necesitan ellos en casa.
4 Pero estoy aquí porque sentí que Dios quería que yo viniera a Binghamton, Nueva York. Y estoy aquí para hacer todo lo que yo pueda, para ayudar a todos los que pueda. Porque me doy cuenta que no hay persona aquí, ni en ninguna parte, que quiera perderse. Y que cada Cristiano quiere acercarse más a Dios; y entre más sabemos de Dios, o vemos de Dios, más lo amamos a Él, y más le creemos.
Y ahora, quiero preguntarles algo, Cristianos, y también a los que no son Cristianos. Si esta Escritura es verdad esta noche, que Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos, y si Él entrara en este edificio, tan real como Él lo fue en los días cuando estuvo aquí en la tierra, ¿lo aceptaría cada uno de Uds. a Él siendo el mismo ayer, hoy y por los siglos? ¿Le creerán a Él y lo amarán y rendirán sus vidas? Que Él se lo conceda.
Ahora, ellos querían ver a Jesús. ¿Cuántos de ustedes quieren verlo a Él, entonces? ¿Quisieran verlo a Él? Seguro. Yo sí. Dios sabe que eso es cierto. Yo quiero verlo a Él. Bueno, si Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos, ¿por qué no podemos verlo a Él? ¿Por qué no podemos? Ellos lo vieron en aquel entonces. Y si Él es el mismo hoy, el mismo en principio, el mismo en compasión, el mismo en poder, el mismo en amor, el mismo en manifestación, ¿por qué no podemos verlo hoy, como lo hicimos entonces?
5 Ahora, si fuéramos a Binghamton esta noche, si nuestro Señor Jesús estuviera aquí esta noche—yo digo esto con reverencia—tal vez sería rechazado por el noventa y nueve por ciento de los miembros de la iglesia de Binghamton esta noche. En la forma en que Él vendría, en la forma que, en nuestra teología, de la manera que se nos ha sido enseñado que Él es, y así sucesivamente, si Él entrara, vestido como un hombre ordinario, y comenzara a enseñar; quizá muchos de ellos no lo harían bienvenido y lo sacarían de la iglesia, porque Sus normas serían muy diferentes. Porque si Jesús es el mismo, la gente religiosa del mundo es la misma.
Vean, amigos, Dios nunca quita Su Espíritu de la tierra. Dios se lleva a Su hombre, pero no Su Espíritu. El Espíritu que estaba sobre Elías, vino sobre Eliseo, luego vino sobre Juan el Bautista. Y se predice que vendrá de nuevo en los últimos días, ¿ven? Dios no quita Su Espíritu; Él se lleva a Su hombre. Él se llevó a Cristo, pero el Espíritu de Cristo regresó a la tierra. El diablo se lleva a su hombre, pero nunca el espíritu.
Y las mismas sectas religiosas de ese día —altivos, clásicos, educados, académicos— los mismos espíritus viven hoy en día; el mismo tipo de personas son atrapadas por la misma influencia de los maestros.
Cuando Jesús venga hoy, probablemente tampoco será bienvenido así como no lo fue en aquel entonces, porque Él ciertamente no aprobó sus iglesias ni su teología. Y resultó amargura, porque sus sacerdotes y ministros no le creyeron a Él. Ellos dijeron que Él era un diablo, porque Él hacía las obras de Dios, que la Biblia decía que Él haría.
Ahora, si nosotros estuviéramos en Binghamton, o en alguna de estas ciudades, esta noche buscando al Señor Jesús, Uds. probablemente lo encontrarían entre la gente común. ¿Creen Uds. eso? Solo sean personas comunes y humildes, como las que hay aquí esta noche, tal vez serían la clase de personas que estarían donde el Señor Jesús estaría. “Porque, en ese día, los que eran del común del pueblo le oían de buena gana”, dijo el escritor, Lucas.
6 Ahora, ¿estaríamos buscando a un hombre vestido de una manera un poco diferente del hombre ordinario, si estuviéramos buscando a Jesús? No, estaríamos buscando a un hombre vestido como el hombre común que camina en la calle. Jesús caminó entre los hombres, muchas veces caminó justo entre ellos, y ellos buscándolo por todas partes y no podían verlo, porque Él era solo un hombre ordinario. Él no se vistió de manera diferente. Él no se vistió con ropa de clérigo para hacerse a Sí mismo diferente. Él solo traía ropa agradable, cuidada y limpia, vestido como el hombre promedio que caminaba en la calle en aquel día; hablaba el mismo tipo de lenguaje.
Era tan simple, Su lenguaje lo era, si tan solo supieran la verdad, ahí es donde se confunden sus eruditos, ¿ven? Su lenguaje era interpretar el griego y el hebreo, y así sucesivamente, y ellos tratan de interpretar en términos de su muy alta escolaridad y manera de hacerlo. Y Él solo usó un lenguaje común como lo haríamos nosotros, ¿ven? Y de esa manera es que están completamente confundidos en eso.
Ustedes difieren con eso; no empiecen a pensar en esas cosas. Les puedo decir ahora, ¿ven? Así que, eso es correcto, pero esa es la verdad, lo que fue.
7 Ahora bien, cuando Él estuvo aquí, ¿esperaríamos que Él fuera un gran teólogo, un gran orador? No, Él no lo era. Él solo era un hombre común y corriente. Y ¿estaríamos buscando que todas las iglesias lo patrocinaran, diciendo: “Este es el gran hombre; este es el individuo?”. No, estarían en contra de Él. Habría solo unas pocas personas comunes que lo habrían escuchado.
Bueno, ¿sería Su discurso tan, un discurso con tal elocuencia que Él simplemente hubiera podido conquistar a la gente con Sus grandes palabras pomposas? No, Él no sería ese tipo de persona.
Bueno, ¿qué tipo de persona buscaríamos si tuviéramos que buscar a Jesús, esta noche? Tomemos Su ministerio. Ahora la Biblia dice: Él es el mismo hoy que fue en aquel entonces.
8 Ahora, lo primero, cuando comenzó Su ministerio, había un hombre llamado Felipe que se convirtió. Y tan pronto como él se convirtió, salió en busca de su amigo Natanael; era una buena y verdadera señal de que él se había convertido. Cuando un hombre, está una vez con Jesús, él quiere que todos sepan acerca de Jesús.
Así que, Felipe va a buscar a Natanael y lo encontró debajo de un árbol. Y entonces, él dijo: “Ven y ve a Quien yo he hallado, a Jesús de Nazaret, el hijo de José”.
Entonces Natanael, un hombre un tanto curioso, un hombre justo, se levantó y dijo: “¿Jesús de Nazaret? ¿Podría salir algo bueno de Nazaret?”.
Felipe le dio la verdadera respuesta. “Ven y ve”. Esa es la mejor manera de descubrir si algo es real o no. Vaya a verlo. De esa manera Moisés descubrió acerca de la zarza ardiente. Él se hizo a un lado para echarle un vistazo, ver por qué estaba ardiendo.
9 Así es como Uds. llegarán a cualquier parte. Si están en el camino del viaje de la vida, sin Dios, sin Cristo, háganse a un lado esta noche. Echen un vistazo y vean lo que Dios les dirá. Quítense los zapatos, también, cuando pisen tierra santa y sean reverentes al respecto. No vengan a criticar. Sean reverentes. Crean. Y luego escuchen lo que el Espíritu Santo hablará en su corazón. Sean humildes. Ábranse y dejen que Dios haga las cosas a Su manera con ustedes.
Ahora, cuando Felipe se dio cuenta que Natanael regresaría con él, tal vez, Jesús estaba parado en la línea de oración. No sé en dónde estaba. Él, tal vez, estaba en la línea de oración. Es posible que Felipe se haya acercado a Él en la línea de oración, o que haya estado parado en algún lugar de la audiencia. Pero cuando Jesús se dio la vuelta y fijó sus ojos en Felipe, Él dijo: “He aquí un israelita en quien no hay engaño”.
Ahora, si el Espíritu Santo repitiera lo mismo esta noche, diría: “Aquí hay un Cristiano, un hombre veraz y honesto”, ¿ven?
“He aquí, un israelita, un creyente, en quien no hay engaño”.
Eso pues, asombró al israelita. “¿Cómo sabía ese hombre quién era yo? ¿Cómo supo Él que yo era israelita, primeramente, y cómo sabía Él que yo era veraz y honesto, y sin engaño?”.
Él dijo: “¿De dónde me conoces Rabí (o, reverendo, amo, maestro), cuándo me conociste?”.
Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te vi”. ¿Qué si eso se llevara a cabo en Nueva York esta noche? ¿Saben lo que pasaría?
Ellos dirían: “Ese tipo es un adivino. Eso es telepatía mental. Él es un brujo. Yo sabía que Él era un adivino”. Miren, esa es la razón por la que no llegan a ninguna parte.
¿Saben Uds. lo que hizo Felipe? Felipe no retrocedió y dijo: “Ahora espera un momento. ¿Cómo hizo eso…? ¿Es Él un adivino?”.
Felipe corrió y se postró junto a Él; él dijo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”.
Jesús dijo: “Porque te dije eso, ¿crees? Si él es un creyente”, Él dijo: “Cosas mayores que estas verás. Si tú crees”.
Ahora ese fue Jesús de hace mil novecientos años. ¿Acaso no sería ese Jesús esta noche? ¿El mismo Jesús?
10 Un día, en Su viaje, Él pasó por… tuvo que subir por Samaria. Me pregunto por qué. De Jericó… Él iba a Jericó. En Su camino desde Jerusalén hay un camino directo a Jericó, pero Él subió alrededor de Samaria. Me pregunto por qué. Y Él despachó a Sus discípulos. Eran aproximadamente las once en punto y ellos fueron a buscar algo para comer. Y cuando se habían ido, Jesús estaba sentado junto al pozo, y salió una prostituta, una mujer. Quizás, ella había estado fuera toda la noche, y se acababa de levantar así de tarde, o tal vez no podía salir con el resto de las mujeres, avergonzada de estar en compañía de ellas. Pero de todos modos, ella salió, siendo una samaritana, y bajó su tetera para sacar agua.
Deberían ver cómo lo hacen en el Oriente. Y ellos bajan su tetera para sacar agua. Y cuando ella llegó al pozo, Jesús dijo: “Mujer, dame de beber”.
Y ella dijo: “Pues no es costumbre que Uds. judíos le pidan tal cosa a los samaritanos. Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí”. En otras palabras, era un asunto de raza, como entre los blancos y los hombres de color hoy. Dijo: “Pues, no tenemos trato uno con el otro”.
Jesús le dijo: “Pero si supieras con quién estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber y Yo te daría agua que no vienes aquí a sacar”.
Pues, ella lo miró. “Bueno”, dijo: “el pozo es hondo y no tienes con qué sacarla”.
Él dijo: “Pero el agua que Yo doy, son aguas de Vida, saltando, como un manantial en tu alma, Vida Eterna”. ¿Se dan cuenta de lo que Él estaba tratando de hacer? Ahora esto es lo que yo pienso, que Él estaba tratando de contactar su espíritu; porque Él poseía con todas las cualidades de Dios. Pero, primero con esta mujer, Él debe hablar con ella, captar su mente, ponerla directamente en línea. Y entonces para captar su espíritu Él tuvo que seguir conversando.
Y luego, cuando Él captó su espíritu, vio algo que era importante en su vida, Él dijo: “Ve, trae a tu marido”.
Ella dijo: “No tengo ningún marido”.
Dijo: “Eso es correcto. Tienes cinco”. Pues, ella lo miró a Él.
11 Noten. Ella dijo: “Bueno, percibo que Tú eres Profeta”. Ella dijo… (Ahora, observen con atención) Ella dijo: “Sabemos que el Mesías viene, y cuando Él venga, estas señales estarán con Él. Pero siendo que Tú eres un Profeta… Tú debes ser un Profeta, para tener estas señales Mesiánicas”.
Noten. La señal de un vidente era la señal Mesiánica. Ella dijo: “Sé que cuando venga el Mesías, Él hará estas cosas” Pero, ¿quién eres Tú? Debes ser un Profeta“. Dijo: ”Pero cuando el Mesías venga, Él hará esto“.
Él dijo: “Yo soy, el que habla contigo.”. Ahí lo tienen. Ese fue Jesús ayer. Ese fue Jesús hace mil novecientos años. Ese es Jesús esta noche. ¿No creen eso? Ciertamente lo es. Es el mismo Jesús.
Bueno, ella corrió a la ciudad, muy emocionada. Y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho”. Bueno, Él no hizo eso. Él solo le dijo una cosa. Pero si Dios podía revelarle una cosa a Él, podía revelarle todo si quisiera. Así que ella sabía que Él estaba facultado con Dios para ver su vida y ver quién era ella. Bueno, Dios estaba con Él. Y Él afirmó ser el Mesías. Así que ella dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el Cristo?”.
Entonces ellos salieron y lo trajeron a Él a la ciudad. Y Él comenzó a hablar con ellos. Y cuando Él estaba hablando, se dieron cuenta de que Él era diferente de los clérigos comunes que tenían en ese día, porque Él hablaba como si supiera de lo que estaba hablando. No era de alguna teoría… o, teología; Él solo hablaba de lo que sabía que era la verdad, sin miedo ni titubeos. Él sabía dónde estaba.
Ahora, ese fue Jesús hace mil novecientos años. Ahora, vamos a dar una cosita. ¿Creen Uds. que Él estaba lleno de misericordia? ¿Lleno de compasión? ¿Lleno de amor? Muy bien. No estoy tratando de atraparlos en algo, sino que quiero mostrarles algo ahora, siendo que estamos hablando de la manera que somos.
Él vino al estanque de Betesda. La Biblia dice…. (Eso está en el capítulo 5 de San Juan, Uds. que quieran leerlo.) Y vino al estanque de Betesda. Y en este… alrededor de ese estanque, yacían grandes multitudes de personas. Era un portal… tenía cinco portales, donde ellos… El lugar para lavarse, y demás… las puertas de las ovejas. Y ellos estaban… Allí yacían grandes multitudes de personas. Porque Dios siempre ha tenido una manera de sanar. No importa de qué se trate, desde el comienzo del mundo, Dios hizo camino para sanar a Su pueblo.
12 Ahora, y allí adentro, había un Ángel que bajaba cada cierta temporada, tal vez una vez al mes. Y Él agitaba el agua. ¿Saben Uds. lo que son las aguas agitadas? Al vivir cerca de este río, Uds. debieran de saberlo. Es cuando el río viene bajando por este camino, fluyendo, y el viento sopla para el otro lado, lo sacude. Es agua muy peligrosa. Y cuando esta agua, sin que la corriente estuviera circulando por ninguna parte, pero sin embargo la sacudía y agitaba de esta manera. Un Ángel bajaba y agitaba el agua. La golpeaba de arriba a abajo. Y el primer hombre que entraba en ella, con fe, se sanaba de cualquier enfermedad que tuviera. Primero él tenía que creerlo.
Los escritores nos dicen, que era un cuadro muy patético al punto que ellos se apuñalaban unos a otros para ver quién podía entrar primero. Y aquí venía Jesús, yendo a este estanque. ¡El mismísimo Emmanuel! Una mujer acababa de tocar el borde de Su vestidura. Él no oró por ella. Ella solo tocó Su vestidura. Él se volteó y dijo: “Tu fe te ha salvado”. Y aquí venía Él, Emmanuel, caminando por ese estanque.
Vamos a dibujar un pequeño cuadro dramático en esto. Aquí está una madre con un bebé con hidrocefalia, suplicando que la dejen entrar primero. Aquí está un padre anciano con artritis, encogido de esta manera. Aquí está un ciego pobre que no ha visto en años. Todos ellos clamando por misericordia: Déjenlos entrar primero, si el Ángel viene al agua. Por cada vez que alguien entraba en el agua y se llevaba a cabo una sanidad, la virtud sacaba al Ángel del agua. Y ellos esperaban durante meses para que el Ángel volviera a venir, cuando el Ángel venía de nuevo. Todas las veces que llegaba una temporada determinada, que era cuando entraba.
Pero la sanidad del paciente sacaba la fuerza del Ángel del agua, y se iba de nuevo. Ahora, Uds. no se cuestionarán acerca de la debilidad entonces, ¿cierto? ¿Ven? Muy bien. La virtud se iba del agua con la primera sanidad.
Ahora aquí viene Jesús, Dios mismo, encarnado en Su Hijo, Cristo Jesús, tabernaculizado para quitar el pecado. Y la enfermedad es un atributo del pecado. Toda enfermedad se originó del pecado. Correcto. Antes de que nosotros tuviéramos alguna…. Si alguien pudiera predicar la salvación del alma y no predicar la sanidad Divina, yo no veo cómo podría ver sensatamente la Biblia.
13 Por ejemplo, si un dragón o un reptil me tuviera con su pata esta noche, jalando de mi lado, yo no tengo que cortar su pata para deshacerme de él. Solamente golpearlo en la cabeza; eso mata a todo el cuerpo. Y la enfermedad es un atributo del pecado. Antes de que tuviéramos el pecado, no teníamos ninguna enfermedad. Y la enfermedad viene a causa del pecado. ¿Lo ve Ud.? Así que no pueden lidiar con el pecado en ninguna medida a menos que estén lidiando con la enfermedad, la preocupación y cada atributo que produce el pecado. ¿Ven lo que quiero decir?
Ahora, aquí viene Jesús, la expiación por nuestra enfermedad y pecado, caminando por el estanque… o, alrededor del estanque, y allí yacen hombres y mujeres por todos lados en esa patética… A mi parecer, era para que Él hubiera dicho: “Cada uno de ustedes, levántense y váyanse. Están sanados”. Si Él estaba lleno de amor y compasión, ¿por qué no lo hizo? ¿Alguna vez se han puesto a pensar acerca de eso? Ese es un enfoque un poco diferente, tal vez, de la manera que usted lee la Biblia, ¿ven?
¿Por qué no dijo Él: “Todos ustedes, enfermos, levántense y váyanse a casa ahora”? ¿Si Él los amaba y sentía lástima por ellos? Pero, Uds. saben, el Jesús de hace mil novecientos años, caminó directamente a través de ese estanque donde grandes multitudes, (y se necesitan dos mil para hacer una multitud) multitudes de personas postradas. “Cojos”, dice la Biblia: “cojos, paralíticos, ciegos y secos”. ¿Es eso correcto? ¡Qué cuadro tan lamentable! Y aquí, Emmanuel caminando alrededor de ese bebé con hidrocefalia, caminando alrededor… El Hijo de Dios, lleno de amor y compasión, caminando alrededor de ese pequeño papá anciano y ciego, caminando alrededor de este hombre con artritis, y no dijo ni una sola palabra acerca de su sanidad. Es extraño, ¿no es así? ¡Estando lleno de amor y compasión! Pero esa es la Escritura. San Juan 5. Léanlo. Es el Nuevo Testamento.
Y Él se acercó a un hombre que yacía en un lecho. Nosotros las llamamos “tarimas” en el Sur. Yo no sé, solo había algo allí, él estaba recostado sobre eso. Yacía en un lecho. Tal vez, él tenía, oh, problemas de próstata. O podría haber tenido tuberculosis. Lo que sea que tenía, llevaba treinta y ocho años con eso. Eso estaba retardado, no lo iba a matar. Él lo había tenido durante treinta y ocho años. Él no estaba lisiado. Tampoco estaba ciego, cojo o paralítico. Él podía levantarse y caminar. Él dijo: “Cuando yo voy, alguien llega antes que yo”. Llevaba padeciéndolo treinta y ocho años, y probablemente de esa edad o más cuando él tomó esa enfermedad, por lo que tal vez era un hombre de sesenta o setenta años. Pero él estaba acostado allí. Estaba enfermo y afectado, estaba acostado en este lecho.
14 Y Jesús, rodeando a todos los lisiados, torcidos y ciegos, ¿qué piensan que Él haría esta noche si pasara por Nueva York y pasara junto a esas personas? Lo mismo que dijeron allá atrás, justo lo que ellos dijeron: “Déjenme verlo sanar a este, y yo lo creeré”. Dios no sana bajo esas condiciones. No. “Déjenme ver que sane a estos. Déjenme verlo a Él….”.
“Bueno”, ellos dijeron: “Bueno, ahora si Tú eres Emmanuel, por qué no levantas Tus manos y dices: Todos Uds. váyanse a casa. Están sanados”.
Yo creo que si Él hubiera hecho eso, todos ellos se hubieran ido sanos a casa. Pero Él no lo hizo. ¿Yo me pregunto por qué? Ahora, Él decía, que Él estaba lleno de amor y compasión, ¿por qué Él no lo hizo?
Él se acercó a este hombre, no estaba en muy mal estado, no estaba en mal estado en lo absoluto. Él se acercó a él, Él dijo: “¿Quieres ser sano?”.
Y el hombre dijo: “Señor, no tengo quien me meta al agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo”. En otras palabras: “Un joven no los quita del camino, y así sucesivamente, hasta que yo pueda meterme al agua, si se apuñalan unos a otros con cuchillos y cosas para meterse. ¿Cómo puede un viejo adelantarse a esos jóvenes?”. Dijo: “No tengo a nadie que me abra camino”, en otras palabras “para que me meta. Entre tanto que yo voy, alguien ya me ganó a entrar”.
Jesús dijo: “Toma tu lecho y vete a tu casa”. ¿Es esa la Escritura? Y luego, en lugar de darse la vuelta, decir: “Todo el resto de ustedes, hagan lo mismo, Uds. que están en los catres y las camillas, y los ciegos y los cojos, y todo; todos Uds. hagan lo mismo”. En lugar de hacer eso, Él se dio la vuelta y se alejó y los dejó a todos ellos allí postrados. Lleno de amor y compasión
La cuestión es, amigos: la mente humana de hoy, sin la inspiración del Espíritu Santo, no sabe lo que significa compasión. Tampoco saben lo que significa amor.
Vean en 1 Corintios 13. ¿Cómo interpretaría Ud. qué sería “amor” en 1 Corintios 13? “Aunque yo tenga todos estos hermosos dones”, dijo Pablo: “aunque yo entregue mi cuerpo para ser quemado como sacrificio para el Señor Jesucristo, aunque yo entregue todos mis bienes para alimentar a los pobres”, y todo. ¿No es eso amor? Pero eso no es amor Bíblico, ¿ve? Ud. está hablando de afecto natural en lugar de revelación Divina de la voluntad de Dios.
15 Jesús se alejó y dejó a cada una de esas personas postradas allí. Ese fue Jesús hace mil novecientos años. Ellos encontraron a este hombre cargando su lecho en su espalda. Él se levantó y se fue. Jesús le dijo que él había sido sanado. Él lo creyó. Si él hubiera dudado de Él, se habría quedado allí mismo tendido.
Y luego, cuando los judíos atraparon a este hombre, ellos lo interrogaron e interrogaron a Jesús. Ahora aquí está, entiéndalo, atentamente, así Ud. nunca lo olvidará, en el versículo 19 del capítulo 5 de San Juan. Léalo todo cuando vaya a casa. Ellos cuestionaron a Jesús.
“¿Por qué?” Él dijo: “De cierto, de cierto, os digo…”. Escuchen. “De cierto, de cierto os digo que el Hijo no puede hacer nada en Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre”. Pues, todo lo que El Padre hace, se lo muestra al Hijo. ¿Es correcto eso? “El Padre trabaja y yo trabajo hasta ahora”.
En otras palabras: “Yo no puedo hacer nada como el Hijo de Dios”. Y los hombres reclamando ser sanadores Divinos. Cuando incluso el Hijo de Dios no reclamó ser un sanador Divino. Él dijo: “Yo no puedo hacer nada”. Él no reclamaba ser un sanador. Dijo: “No soy Yo el que hace las obras. Es Mi Padre que mora en Mí, Él hace las obras”.
Entonces, si nosotros somos hijos de Dios hoy, con el Espíritu del Padre en nosotros, ¿qué pasa con eso? El mismo Espíritu, la misma mente, las mismas obras, el mismo poder.
Ahora, Él dijo: “Yo no puedo hacer nada excepto que mi Padre me lo muestre”. En otras palabras… Escúcheme atentamente ahora. Esto puede sorprender un poco. Pero, Jesucristo, el Hijo de Dios nunca realizó un milagro sin ver primero una visión de ello, o Él dijo algo equivocado allí. Él dijo: “El Hijo no puede hacer nada en Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre”. ¿Es eso cierto? Ese fue Jesús hace mil novecientos años.
Nuestro tiempo se acabará pronto. Debemos dar un tiempo para orar. ¿Ven, personas, lo que significa la Escritura?
Ahora, Jesús dijo que Él no hacía nada. Ud. dice: “Bueno, ¿qué de aquel ciego que lo siguió un día en la calle; Él no tenía visión de él?”. Él estaba gritando: “¡Ten misericordia! ¡Ten misericordia!”. Y los discípulos lo hicieron para atrás. Y Él entró a la casa y se sentó. Después de un rato, el ciego entró de alguna manera; alguien lo metió. Él se acercó a él, le tocó los ojos y dijo: “Conforme a vuestra fe os sea hecho”. ¿Es eso correcto?
16 Un día, Él estaba pasando por Jericó. Y allí, en medio de la multitud, las grandes masas gritaban y clamaban a gran voz, y algunos se burlaban de Él y de todo. Su rostro estaba puesto hacia el Calvario. Él iba moviéndose hacia el Calvario. Y muy lejos entre las sombras, en el frío oscuro, un limosnero ciego, pobre y viejo, tan harapiento como él podía estarlo, comenzó a clamar: “¡Hijo de David, ten misericordia de mí!”. Por supuesto, Él no podía oírlo con todos esos gritos y comportamiento que tenían. Y Él iba caminando, sabiendo que Él iría… las cargas de todo aquello que alguna vez vivió, o que alguna vez viviría en la tierra, estaban sobre Sus hombros. Él había puesto Su rostro hacia el Calvario. Pero la fe de ese limosnero ciego lo detuvo. Y Él se dio la vuelta.
Una mujer, una vez, presionó a través de la multitud. Ella tocó el borde de Su manto, porque ella decía, su fe, decía dentro de su corazón: “Si tan solo toco Su manto, yo seré sana”. Y ella se arrastró bajo los pies de la gente, tal vez, y se escabulló y tocó Su vestimenta, se regresó y se escondió entre la audiencia de esa manera. Jesús comenzó a sentirse débil. Él se dio la vuelta; miró a la audiencia hasta que la encontró. Dijo: “Tu fe te ha salvado. Yo nunca te sané. Tu fe te ha salvado”. El Padre no le dio una visión, pero su fe atrajo a Jesús hacia ella, entre toda esa multitud. ¿Es correcto eso? Ese fue Jesús hace mil novecientos años. ¿No sería ese Jesús esta noche?
¿Es posible eso? Ahora observe. Jesús dijo: “Las cosas que Yo hago, vosotros también las haréis, y mayores”, lo cual la interpretación correcta es más, “más que estas haréis, porque Yo iré a Mi Padre”. ¿Es cierto eso?
17 Ahora rápidamente, mientras terminamos.
Él dijo: “Un poco y el mundo”, cosmos, la palabra significa: “orden mundial”. “Un poco y el mundo no Me verá más”. El mundo viene siendo el incrédulo, el amador se sí mismo, el ególatra, el impetuoso, el infatuado, amadores de placeres más que de Dios. “Ellos ya no Me verán más, empero, vosotros Me veréis”. Van a haber unos “mundo”. Van a haber unos “vosotros”. “Vosotros Me veréis”, el creyente: “porque Yo”, pronombre personal: “porque Yo estaré con vosotros, aun en vosotros”, ¿hasta que los apóstoles se hayan ido? No señor. “Hasta el fin del mundo”. ¿Es correcto eso?
“Yo me voy. Pero vendré otra vez”. ¿Es eso correcto? “Y Yo estaré con vosotros, aun en vosotros, hasta el fin del mundo”. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos.
¡Ningún Evangelio más claro! Yo no conozco ningún Evangelio más claro.
Entonces, aquí está el desafío. Ahora, si Él viniera, ¿cómo lo haría Él? Jesús no tiene manos en la tierra hoy, sino sus manos y mis manos. Él usa mi boca y su boca, mis ojos y sus ojos. Y todo es sometiéndose Ud. mismo al Espíritu Santo de Dios y Dios trabaja a través de los individuos. ¿Creen Uds. eso?
Que el Señor les bendiga.
Ahora, si Jesús viniera a la escena. Muchos de Uds. conocen mi ministerio. Han leído los libros. Yo soy su hermano. No hay más gracia para mí que la que hay para el borracho que fue salvo hace cinco minutos, ¿ven? Dios nos ama a todos igual. No estamos uno por encima del otro. Todos somos iguales. Nosotros somos hijos.
Yo tengo dos niñas y un niño. Yo no hago ni una onza de diferencia entre ellos; todos son iguales. De esa manera lo hace Dios. Si Ud. es un ama de casa, o si Ud. es un predicador, o un diácono, o lo que sea que Ud. es, a los ojos de Dios todos somos iguales. Solo somos hijos. Cada uno tiene un trabajo que hacer. Y hagámoslo con todo nuestro corazón.
18 Y ahora es mi oración sincera esta noche que Dios Todopoderoso a través de la visitación del Espíritu Santo venga y envíe a Su Hijo, Cristo Jesús, y que yo me pueda someter completamente al Espíritu Santo, que Él venga y haga las mismas cosas que el Señor Jesucristo hizo, para que Ud. se pueda ir guardando su palabra esta noche: “Yo creo que Él resucitó de entre los muertos”.
Ahora si Él está muerto, Él no puede hacerlo. Si Él está vivo, Él está obligado a Su Palabra. ¿Es correcto eso?
Oremos.
Padre, ruego que en el Nombre del Señor Jesús, el Hijo de Dios, que Tú vengas esta noche con gran poder y fuerza, y amor, y te manifiestes a cada corazón que está aquí. Querido Dios, Tú conoces mi vida, mi alma, mi corazón, y sabes que yo no conozco a nadie aquí, excepto a este ministro, o dos que yo he conocido. Tú los conoces a todos y Tú sabes de qué tienen necesidad. Y oro, Dios, que Tú la suplas.
Y que Tú envíes al Ángel de Dios que vino a mí esa noche allá en Greens Mill. Y así como Él prometió que haría estas cosas, que Él pueda venir y manifestar al Señor Jesús esta noche en todo el poder y Deidad que Él era cuando estuvo aquí en la tierra, para que se cumpla Su Palabra. Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Concede estas cosas, en Su Nombre, lo pedimos. Amén.
Esto es para que una línea de oración, para llamar la línea de oración, quiero que sepan amigos, esto va a ser algo difícil. Cada persona tiene un espíritu. En una reunión como esta, yo dije que no las tendría más aquí en los Estados Unidos, porque ellos simplemente no lo entienden.
En los países asiáticos, y por el estilo, en África, India, se lleva a cabo una sola cosa y todos se emocionan y alarman. Ellos simplemente se levantan y se van a su casa sanados, miles de miles de veces; y cada pecador allí viene a Cristo a la primera vez, ¿ven? Pero en América, nos alejamos rascándonos la cabeza, diciendo: “Bueno, puede haber algo al respecto, yo no lo entiendo. Ese tipo puede que sea un espiritista. Él podría estar equivocado. Creo que soportaré”. Esa es la razón por la que no se pueden hacer las cosas aquí (eso es correcto) es la actitud.
19 Recuerde amigos, la manera que abordan cualquier don Divino determinará lo que Ud. recibirá de ello. Qué hubiera pasado si Marta, ese día, cuando ella vio a Jesús, si hubiera salido, y lo hubiera reprendido y dicho: “¿Por qué no viniste cuando te llamamos?”.
Jesús había visto una visión sobre Lázaro. ¿Cree Ud. eso? Por supuesto. Vea, antes de que Lázaro se enfermara, Jesús se fue. Ellos mandaron por Él. Él simplemente siguió adelante. Ellos enviaron de nuevo y Él solo siguió adelante. Bueno, si ese hubiera sido su pastor, Ud. nunca volvería a hablar con él. Pero vea, Él estaba obrando la voluntad de Dios. Luego, cuando Él se fue, después de un rato Él se detuvo, y dijo: “Bueno, nuestro amigo duerme”. Él sabía exactamente cuántos días sería. El Padre se lo había dicho. Dijo exactamente cuántos días pasaría antes de que Lázaro volviera a vivir.
Él dijo: “Nuestro amigo Lázaro está muerto. Y me alegro por vosotros de no haber estado allí; porque hubieran estado insistiendo que lo sanara. Mas, Yo voy a despertarlo”.
Pero, cuando Marta se encontró con Él, miren su actitud. Ella fue para allá. Parecía que ella tenía derecho de reprenderlo. Pero ella no lo hizo. Si ella lo hubiera hecho, la historia no se hubiera contado. Ella se postró a Sus pies. Ella dijo: “Señor, (eso es lo que Él era) si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora, aunque él murió hace cuatro días: los gusanos de la piel ya se arrastran dentro; la nariz se le ha caído, y así sucesivamente Si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto, más también sé ahora, que cualquier cosa que le pidas a Dios, Dios te la dará”. Esa es la manera de venir, ¿ven? Con humildad.
Él dijo: “Tu hermano resucitará”.
Dijo: “Sí, Señor. Él fue un buen muchacho. Él se levantará en el día postrero en la resurrección general”.
20 No había parecer en Él. La Biblia dice: “Mas sin atractivo para que le deseemos”. Tal vez era un tipo flaco. Pero cuando Él se enderezó, hizo una declaración que nadie pudiera hacer, o nunca haría, o puede hacer en lo sucesivo. Él dijo: “Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá. Todo aquel que vive y cree en Mí no morirá”. Dijo: “¿Crees esto?”.
Ella dijo: “Sí, Señor, yo he creído que Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, que has venido al mundo”. Allí lo tienen. Hay una mujer con el corazón roto queriendo algo, pacientemente parada frente a un Dueño de las circunstancias, y diciendo: “Toda esperanza se ha ido, pero en Ti, no hay nada perdido. Tú eres el Hijo de Dios. No me importa cuántos se estén burlando de Ti, o lo que sea, yo creo Tú que eres el siervo de Dios, Su Hijo”.
Yo creo que ella había leído la Biblia y había visto donde esa sunamita fue a Elías, cayó a sus pies, porque ella sabía que si lograba llegar con ese profeta… Y ellos trataron de obligarla a que se fuera. Y él dijo: “Ve y pon este báculo (como Pablo poniendo pañuelos), pon este báculo sobre él”.
Pero, ella dijo: “Vive Jehová, y vive tu alma, no te dejaré”. Ella se quedó allí. Ella sabía que Dios estaba en Su profeta, y que Él era la voz de Dios allí en la tierra, porque Él era el profeta de Dios en ese día. No había nadie como él en la tierra. Y ella se quedó allí mismo con él. Entonces él fue, y ella consiguió lo que había pedido. Ella podría no haberlo sabido… Lo único… quería saber por qué el bebé estaba muerto. Solamente que dijera, ella… sobre perder al niño. Ella odiaba hacerlo, pero ella quería saber por qué. Y Elías no pudo decirle, así que él fue con el niño; él nunca oró por el niño. Él solo colocó su cuerpo sobre el niño, y el Espíritu de Dios que estaba en ese profeta, vino al niño. Y él estornudó siete veces y se puso sobre sus pies.
Ahora, me supongo que Marta dijo: “Si Dios estaba en Su profeta, ¿cuánto más está Él en Su Hijo? Así que yo iré en humildad y reverencia y me arrodillaré”.
21 Miren a Jesús en la tumba. Si acaso no saben si fue una visión o no. Él Lo había visto de antemano. Él dijo: “Padre, gracias te doy por haberme oído. Pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor”. Luego Él se compuso, y con una voz que habló en el más allá, cuando la corrupción conoció a su Maestro. Y un hombre que yacía allí muerto, y la piedra removida, Él dijo: “¡Lázaro, ven fuera!”. Y un hombre que había estado muerto durante cuatro días se puso de pie y volvió a vivir“.
Oh, Él todavía es Jesús. Ciertamente lo es. Él vive hoy. Y lo diré con humildad, y sabiendo que Dios me juzgará: yo he visto prácticamente, no llevaban tanto así de muertos, pero yo he visto a tres personas declaradas muertas por médicos, tendidas y todo, que volvieron a la vida por la causa de la resurrección del Señor Jesucristo Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos.
Ahora, creo que el muchacho vino y repartió algunas tarjetas de oración hace un rato. ¿Y a partir de dónde repartiste, del uno al cien? Bien, empecemos. ¿Quién tiene la tarjeta de oración número 1? ¿Alguien con la tarjeta de oración número 1? ¿Quién la tiene? Solo tenemos que observar.
22 Ahora, tome solo una pequeña tarjeta, tiene mi fotografía, detrás de ella, tiene un número y una letra. ¿Cuál fue la letra? B… ¿B? Eso es bueno para Binghamton. De acuerdo. ¿Quién tiene la tarjeta de oración B número 1? ¿Ud. allá atrás, señor? ¿Ese es el número B-1? Está bien. Venga para acá.
¿Quién tiene el numero B-2? Alguien con el numero B-2, levántese, si Ud. puede. Si Ud. no puede, solamente levante su mano. Algunos de los ujieres lo ayudarán a traerlo aquí cuando se llame su número de tarjeta. Numero B-2, ¿quién tiene esa? ¿Alguien con la tarjeta de oración numero B-2? Seguramente se repartió. ¿Numero B-2? Está bien, ¿lo haría?… Ese ha de ser el número 2, señora, venga aquí. Número 2 y párese aquí.
Número 3, ¿quién tiene el tres ahora? Vean sus tarjetas inmediatamente así nosotros podremos encontrarlos rápidamente. Número 3, levante su mano. ¿Numero 3? De acuerdo, señora. Número 4, ¿quién tiene el número 4, número B-4? Número B-4, levante su mano. ¿Número 4? De acuerdo. El número 5, quien tiene el número B-5, levante su mano. ¿Tarjeta de oración número B-5? ¿Dónde? 5, está bien, la señora arriba de ella. 6, ¿quién tiene la tarjeta de oración B 6? ¿6?
De acuerdo, 7, ¿Quién tiene…? Vemos que tenemos que hacer esto legítimamente, amigos. Una multitud, uno diría: “Todos los que quieran oración, vengan aquí”, uno tendría un terrible congestionamiento. De acuerdo. Número (¿Dónde me quedé?) Siete, número de tarjeta de oración 7, ¿quién tiene la tarjeta de oración 7? Está bien. Pequeña niña.
23 Número 8, ¿quién tiene el número 8, de tarjeta de oración numero 8? La dama de azul, ¿lo tiene Ud., hermana? La dama aquí. ¿Tiene Ud. tarjeta de oración 8, señora? 8. ¿9? Levante su mano para que yo pueda ver dónde está Ud., número 9, número de tarjeta de oración 9; levante su mano, por favor; la tarjeta de oración número 9. ¿Se me está pasando…? De acuerdo. Número 9. Número 10, ¿quién tiene el 10? ¿10?
Muy bien, 11, ¿tarjeta de oración 11? ¿Está ahí? ¿11? De acuerdo, tarjeta de oración 12, levante su mano, tarjeta de oración número 12. Correcto, 12. ¿Trece? Tarjeta de oración número 13. ¿Ud., señor? 14, ¿quién tenía el número 14, tarjeta de oración 14? Levante su mano para que nosotros podamos ver. Tarjeta de oración 14, ¿está aquí? Tarjeta de oración 15, ¿no está aquí? Bueno, nosotros nos detendremos en eso. Está bien. Esperaremos un momento, hasta que oremos por estos entonces.
Ahora si el 14 o 15 no están aquí, o si Uds. están aquí y no se pueden levantar… Oh, ya veo, número… ¿Cuál es su… dama? ¿15? Venga aquí. ¿Está el 14 aquí, la tarjeta de oración 14? Entonces… Puede ser alguien sordo y que no puede escuchar, Uds. saben, y vean la tarjeta de su compañero al lado. ¿Es el 14? Está bien. Tráiganla aquí alrededor.
Ahora vamos a esperar un minuto, porque no quiero poner de pie a muchos al mismo tiempo. Muy bien.
24 ¿Cuántas personas hay aquí que no tienen tarjetas de oración, y desean ser sanados de todas formas? Levanten su mano, por favor, en cualquier parte del edificio, independientemente de dónde se encuentren, quién sea Ud., simplemente levante su mano. ¡Oh, vaya!
Ahora, Ud. no tiene una tarjeta de oración, y no hay forma de que Ud. suba aquí esta noche, porque tenemos que llamarlos por tarjeta, les voy a preguntar algo. Si Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos, ¿Acaso no puede su fe llegar a un punto? Y si Él viene aquí, no su hermano, pero si Él me unge con Su Espíritu, para que Ud. pueda ver que Su presencia está aquí, ¿acaso no puede su fe tocarlo a Él como la mujer junto al pozo? Él se daría la vuelta como con ella que tenía un problema de sangre y diría: “Tu fe te ha salvado”. ¿No creen eso? ¿Cuantos han visto eso en mis reuniones? Déjenme ver sus manos. Pues, por supuesto, Uds. lo han visto. Miles de miles de veces.
Ahora estas personas que están paradas aquí, eso no significa que vayan a sanar. Eso significa que yo solo hablé con ellos, para ver si el Espíritu Santo… Lo único que es, es ponerlo en operación. Ahora, vea, no soy yo. Yo solo soy un hombre.
¿Cuántos alguna vez han visto Su fotografía? Déjenme ver sus manos. ¿No es una pena? Si me fuera a quedar aquí unos días… Está aquí en Washington DC, con derechos de autor del American Fotogr… Es una Luz. Está aquí mismo ahora. No está lejos de… No está ni a diez pies [3 m] de donde yo estoy ahora. Si Ud. vigila y es reverente, Ud. la verá cuando se mueva hacia acá, ¿ven? Es una Luz. Y yo tengo la fotografía de eso. Se fue a la Asociación Americana de Fotógrafos. George J. Lacy, el jefe del FBI en huellas digitales y documentos, la examinó. Tomó las cámaras y fue a todas partes. Él dijo: “Eso no es psicología. La luz pegó en el lente”.
Estuvo suspendida sobre mí cuando yo era un bebé pequeño, recién nacido, no habían pasado más de dos minutos de haber nacido. Allí estuvo suspendida sobre mi pequeña cuna. Mi madre estaba gritando y todo. Yo nací allá en las montañas, ellos no sabían lo que era eso. Mi gente era católica, antes de mí. Y así que ellos no sabían lo que eso significaba. Mi padre y mi madre no iban a la iglesia en absoluto. Y ellos no sabían qué era eso.
25 Y lo primero que puedo recordar en la vida fue ver una visión. Y siempre ha sido… Cuando me convertí en ministro, mis hermanos Bautistas y demás me dijeron que eso era el diablo. Y que yo estaba fuera de… durante años luché con eso, estaba tratando de deshacerme de eso. Diciendo: “Dios, no permitas que eso me pase a mí otra vez. Tú sabes que yo te amo, Señor Jesús”. Y aquí venía alguien caminando por el piso, esta Luz arriba de Él. Él era un gran hombre fuerte, con los brazos cruzados así, se puso a mi derecha“. Y dijo: ”Vas a estar orando por reyes, potentados y monarcas por todo el mundo“.
Yo dije: “Señor, yo habito entre mi gente. Soy pobre”. Yo estaba muerto de miedo. Y me estaba comiendo las uñas. Ud. también lo estaría. Sí, Ud. lo estaría. Y Él ha venido cientos de veces a mí desde entonces.
Y Él dijo: “Si tú consigues que la gente sea sincera, y sea… Si tú logras que la gente te crea y eres sincero cuando tú ores, nada impedirá tu oración”.
Y yo dije: “Ellos no me creerán, Señor”. Yo dije: “Yo no tengo educación. Si envías a alguien más…
Él dijo: “Como al profeta Moisés se le dieron señales para vindicar su ministerio… o su llamado”, dijo: “así se te han sido dadas a ti”. Y dijo: “Tú conocerás los secretos de sus corazones”, y así sucesivamente.
“Oh”, yo dije: “Es por eso por lo que estoy aquí orando, Señor”. Él me hizo saber lo equivocados que estaban los ministros. Y dijo: “¿No te das cuenta de que exactamente eso hizo nuestro Señor Jesús en la tierra?”. Es Su Espíritu Santo de regreso.
Ahora, les voy a preguntar, amigos: si Uds. son críticos y no creen, yo no me quedaría en la reunión por más tiempo, ¿ven? Porque recuerden, las enfermedades son demonios, y pasan de uno a otro: incrédulos, ¿ven? Porque yo he visto que pasan cosas horribles en las reuniones. Y Uds. saben de lo que estoy hablando, ¿ven?
26 Pero si Ud. es Cristiano y es creyente, yo soy responsable. Ahora, es difícil aquí, porque, ¿ven? Aquí, véalos a ellos sentados aquí, estas personas estando tan cerca, y por aquí, detrás de mí. Es espíritu en todas partes, ¿ven? Espíritu, donde sea que yo me pare es un espíritu. Y vea, cada una de esas personas, tal vez tengan algo mal, pero son seres humanos.
Ahora recuerden, cada uno de Uds. es un espíritu. Y luego, cuando ese espíritu suyo comienza a entrar, entonces empieza a venir de todas partes, y es difícil decir exactamente en dónde está de esa manera. Usualmente yo estoy arriba en una plataforma muy lejos. Miles de personas sentadas allá, no hay nadie a mi alrededor en absoluto, y yo me paro allí. Entonces tengo al individuo solo para mí. Pero a veces eso se rompe, alguien está sentado allá orando, aquí estoy mirando a alguien, aquí la visión se abre y solo se ve y uno lo ve. Uno ve lo que está pasando. Y Uds. no se dan cuenta en qué condición lo pone a uno.
Ahora si Él viene… Recuerden, ellos probablemente me sacarán del edificio, como ellos lo hacen. Mi hijo, está al pendiente para observar cuándo ya ha sido suficiente. Eso me cambia por completo, entro a otro mundo. Solo piensen. Estando parado aquí hablando con una persona, puede ser que me vaya cuarenta años atrás, y estar allá viendo lo que él ha hecho. Hablando y sabiendo que mi voz está saliendo aquí, sin embargo, yo estoy cuarenta años atrás en la línea. Y tal vez vaya años más allá de esto y les diga lo que sucederá en el futuro.
Recuerde, observe cada palabra, porque “ASÍ DICE EL SEÑOR”, ¿ven? Cuando escuchen eso, probablemente se esté grabando en una cinta. ¿Hay una allí? Y si alguien pregunta acerca de lo que Él dijo, reproduzca la grabación y Ud. lo tendrá.
27 Recuerden, cuando vean algo que Él mismo está hablando, y diciendo: “ASÍ DICE EL SEÑOR”, anótenlo rápidamente. De esa manera es, ¿ven? Esa es la manera. Y si Dios sabe… puede decirle lo que Ud. era, y lo que está mal y en dónde está Ud. y todas estas cosas allí, lo que había en su vida, y Ud. sabe si eso es cierto o no, de seguro, Ud. puede creer que lo que Él dice que sucederá en el futuro será cierto. ¿Es correcto eso? Eso es correcto.
Ahora, si Él viniera y reprodujera esa vida, ¿creerán ustedes? Cada uno de Uds. crea con todo su corazón y salgan y digan: “Sí, Jesús resucitó de entre los muertos”.
Ahora, el Señor les bendiga. Podría la organista lo más suave que pueda, hermana, el pequeño canto: Solo creed, si lo hace para mí. Ese ha sido el canto que me ha llevado a la plataforma en cientos y cientos de idiomas diferentes. Y hay algo sobre eso que me gusta. Solo creed.
Ahora que nadie esté saliendo o moviéndose; manténganse sentados hasta una pequeña entrevista o al hacer una pausa. Si la línea dura mucho, yo no lo sé, o si Él viene, yo no lo sé. Pero, si eso sucede, ¿supongo que tendremos reunión aquí mañana por la noche otra vez? Él lo anunciará, hasta donde yo sé. Pero vea Ud. a Aquel que muestra las cosas, Él es Aquel que me dirige y envía.
Ahora sean reverentes. Si los bebés pequeños o algo así, o un caso de epilepsia… A veces eso es lo más difícil con lo que yo tengo que lidiar. Yo los he visto tirar asientos al piso, demonios y todo lo demás. Y Uds. han oído hablar de eso, Uds. saben. Así que solo mantengan… todos en silencio. Si algo comienza a actuar mal, Uds. solo quédense sentados muy quietos. Recuerde, yo soy responsable ante Dios, ¿ven?
Pero si Ud. es un crítico, yo no soy responsable ante Dios. Así que téngalo bien seguro, por las leyes estatales, yo tengo que decir eso primero, ante una reunión, ¿ven?
Ahora que el Señor les bendiga mientras nos inclinamos para orar.
28 Querido Padre Celestial, deja que Tu amor descanse ahora sobre esta, la congregación del pueblo. Y Tú me das testimonio, mi Padre, de que yo le he dicho a esta audiencia que es Tu gracia para ellos, y es enviada para que ellos puedan creer que Tú eres Dios y Jesucristo es Tu Hijo, y que Tú los amas, y han sido redimidos con Su Sangre para Ti mismo, un pueblo peculiar; pero glorioso a Tu vista, para que tengan el coraje de seguir creyendo.
Y, Padre, solamente, ese es mi clamor, y creyendo que Tú permites que estas cosas sucedan así, para glorificarte a Ti. Así que yo avanzo ahora, pidiendo que Tú envíes a ese Ángel que me habló esa noche y unge a Tu siervo, porque yo solo soy un hombre, para que sea conocido que Tú eres el mismo ayer, hoy y por los siglos. Yo sigo adelante ahora por la causa de la gente y del Evangelio de Jesucristo para encontrarme con el enemigo en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Ahora, si todos son reverentes por un momento. Y no… Solo permanezcan… Solo en silencio en oración. No tienen que inclinar su rostro a menos que yo se los diga. Observen, lo que sea que Él diga, háganlo, porque siendo solo un hombre, yo no sé lo que Él va a hacer. Yo sé una cosa, que Él está aquí. Acaba de entrar justo ahora por mi lado derecho aquí.
Y en este momento, después de sentir Su unción y sabiendo que el que ha estado conmigo desde que yo era un bebé, yo tomo todo espíritu aquí bajo mi control, en el Nombre de Jesucristo para la gloria de Dios.
Ahora sean reverentes. Y ahora, para el paciente, esto… ¿Es Ud. el paciente, señor? Siendo un paciente y, quizá, el primer paciente, quiero hablar con Ud. un momento. Siendo completamente desconocidos el uno para el otro, me supongo. Y en cuanto a conocer a alguien en este edificio en este momento, Dios en el Cielo lo sabe, yo ni siquiera veo a mi propio hijo. Él está aquí en alguna parte, pero sé que… algunos de estos hombres aquí mismo, sentados justo detrás de mí. Yo no conozco a ninguna persona por ahí. Eso es correcto. O a nadie en la línea de oración. Oh, ahora veo a mi muchacho, sentado aquí. Yo soy completamente desconocido. Nosotros estamos aquí en esta tierra, pero recuerden, Dios los conoce a todos Uds. Él sabe todo acerca de Uds.
Y ahora, si Jesús estuviera parado aquí, como Él lo hizo con la mujer junto al pozo, Él hablaría con ella unos minutos para captar su espíritu. Y eso es lo que yo tengo que hacer, si Su unción está sobre mí ahora. Yo tendría que hacer lo mismo, señor. Y luego, si Él pudiera reproducir Su vida nuevamente, a través de mí, Su siervo, entonces Él sería el mismo ayer, hoy y por los siglos. ¿Cree Ud. eso? Lo cree.
29 Ahora, una cosa que yo puedo percibir sobre Ud. ahora, señor, Ud. es un creyente Cristiano, porque su espíritu llega bienvenido. Y yo sé que Ud. es un creyente en el Señor Jesucristo.
Una cosa que está mal en Ud. es una alergia. Y luego Ud. tiene un problema en el tracto intestinal, está en el colon, creo que él dijo; era un colon caído, dice su médico. Ud. no es de por aquí. Ud. viene de la parte de arriba de Nueva York. Ud. es un ministro, un predicador Bautista, en eso. Stewart, el nombre. Ud. vive en el número 80 de Pleasant Street, Brunswick, Nueva York. Ud. Tiene una esposa. Yo la veo a ella de pie a su lado. Ella es una mujer pequeña. Ella está nerviosa. Ella tiene como unos pequeños ataques. Ahora su espíritu se está moviendo. Ella está teniendo una condición nerviosa de malestar. Es ella sentada allí. Eso le viene espasmódicamente, esos ataques de nervios. Vienen y luego… Ud. está queriendo caminar más cerca con Dios. Ud. está deseando entrar de lleno en el ministerio, el Evangelio completo y predicarlo en su poder y demostraciones.
Amado Padre celestial, sé misericordioso ahora. Y en Tu presencia aquí, bendice a quien yo bendigo. Tú has dicho, lo que sea que hagan, haciéndolo en Tu Nombre, para que Tú lo reconozcas. Y ahora, por la gracia de Dios a través de Jesucristo, el Hijo de Dios, yo condeno a todos los enemigos de su vida y pido su liberación en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga, señor.
En este momento, no recuerdo lo que fue eso, pero sea lo que sea, es verdad, ¿correcto? [“Sí, así es”]. Levante su mano si esa es la verdad. [“Eso es correcto”]. Dios le bendiga. Vaya regocijándose ahora y sea sano. Dios le bendiga.
Ahora sean reverentes. ¿Creen con todo su corazón?
30 ¿Es este el paciente? Yo no estoy… Yo no estoy fuera de mí, pero Ud. entiende. Ud. es… ¿Cree Ud. en el Señor Jesús? [“Seguro”]. ¿Cree Ud. que yo soy su siervo? [“Ciertamente”]. Y Ud. está consciente ahora de que está parada en la presencia de Algo además de su hermano, porque ahora se está moviendo entre nosotros. Es una Luz. Es un sentir sobre Ud. ahora que Ud. no ha sentido. ¿No es así? Una cálida sensación de bienvenida. [“Seguro”].
Usted está preocupada, alterada, afectada, porque Ud. se dirige a un hospital. Eso es de lo que Ud. tiene miedo. Sí. Y tiene miedo de que tenga cáncer cuando llegue allí. Yo no estoy leyendo su mente, señora. Ud. no podría ocultar su vida ahora si tuviera que hacerlo. No, Ud. no… No es cáncer. Ud. Tiene una femenina… es un órgano femenino caído [“Verdad”] ¡Uh-huh! Complicaciones, y así sucesivamente. [“Verdad”]. ¿Es eso cierto? [“Sí, cada palabra”].Bueno, si el Señor Jesús está aquí, y Ud. está parada, tal vez, más cerca en Su presencia de lo que alguna vez Ud. lo estuvo en toda su vida. Él dijo: “Estas señales seguirán a los que creen. Pondrán sus manos sobre los enfermos y sanarán”. ¿Lo cree Ud.? [“Sí”]. Venga aquí, mi hermana.
Inclinemos nuestros rostros.
Nuestro bondadoso Padre Celestial, sintiendo la presión y el poder del Espíritu Santo moviéndose aquí ahora, que conoce el secreto de cada corazón, nada puede hacerte frente a Ti ahora. Aquí está esta pobre mujer, sufriendo. En obediencia a la comisión del Señor Jesucristo, yo pongo mis manos sobre esto, mi hermana, y condeno al enemigo de su cuerpo, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Dios le bendiga, hermana. [“Gracias, Dios le bendiga”].
Está intentando creer, ¿no es así, señor? ¿Cree Ud. que el agua se irá de sus pulmones si le pidiera a Dios que deje ir eso? ¿Cree Ud. que Dios lo haría? ¿Quitar el agua de sus pulmones? Póngase de pie y acepte su sanidad. Dios le bendiga, en el Nombre del Señor Jesucristo. Ud. no use el pañuelo. Vuelva a ponerlo en su bolsillo. Está bien. Ahora vaya, y el agua ha dejado sus pulmones ahora. Jesucristo lo ha sanado. Amén.
Tenga fe en Dios. Cada demonio está derrotado. Su majestad, el Rey, está en nuestros medios esta noche. Él está aquí. Nada, nada, en ninguna parte… Crea con todo su corazón.
31 ¿El paciente? ¿Cómo está Ud., hermana? Pequeña dama encantadora. Ud. tiene un buen espíritu. Ud. es Cristiana [“Amén”.] Dios le bendiga. Ha tenido muchos problemas, ¿no es así? Ud. está afligida. Está aquí para que yo ore por Ud. Está en su cabeza. Ud. está teniendo problemas con su cabeza. Ud. sufrió una caída una vez que le provocó una conmoción cerebral [“Correcto”], y la ha lastimado. Ha tenido problemas desde entonces, ¿no es así? ¿Cree Ud. que eso se ha ido ahora? Venga acá. Ud. quiere que yo ponga mis manos sobre Ud.
Oh, Dios Padre, en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús, yo condeno a este enemigo que la enviaría a una tumba prematura. Que el demonio salga de ella, y que ella vaya y sea sanada, por medio de Tu Hijo, el Señor Jesús. Amén. Dios le bendiga, madre. Vaya dándole las gracias al Señor Jesús. Amén. Amén.
Oh, esto está en todas partes ahora. Su fe se está moviendo maravillosamente. Si tan solo tienen fe, sus enfermedades se irán de ustedes en este preciso momento. Eso es todo lo que tienen que hacer. No tienen que tener una tarjeta de oración. No tienen que estar aquí arriba; solo tengan fe en Dios. Eso es todo lo que les pido que hagan. Solo creerle a Él con todo su corazón. Amén.
32 ¿Cómo está Ud., señora? ¿Cree Ud.? ¿Con todo su corazón? Nosotros somos desconocidos el uno para el otro, señora. Yo no la conozco a Ud., yo nunca la había visto en mi vida. ¿No es cierto eso? No sé nada acerca de Ud. Ud. lo sabe. Nosotros nos acabamos de encontrar aquí, eso es todo. Dios la conoce a Ud. ¿No cree Ud. eso? Ud. es Cristiana, creyente. Y nosotros estamos aquí como hermanos. Dios parado aquí es nuestro Padre.
No hay duda de que hay algo mal en Ud. Eso yo no lo sé, pero el Padre lo sabe. Y Él me dio un don, que yo pudiera venir a ayudarla, mi hermana. Y solo puedo hacerlo si Ud. cree que yo soy Su siervo. Yo tengo confianza en Ud., como mi hermana, en el Señor. ¿Me cree Ud. a mí, como su hermano? Y Dios es su Padre Y crea que Dios me envió como su hermano. ¿Cree Ud. que yo soy Su profeta… o, ministro, vidente, lo que sea? Ud. sabe que está viniendo de algún lado. Ud. está consciente de que algo está sucediendo en este momento. Eso es correcto.
Yo le pido a la audiencia que observe la cara y las expresiones de las personas. Cuando ellos caminan por aquí, saben que están en presencia de Algo. No es su hermano parado aquí. Uds. saben eso. Es su Salvador Quien ha resucitado de entre los muertos, vino a ayudarles. Su problema está en su cuello. Ud. tuvo un accidente y se le deslizó una vértebra en el cuello.
Cuando venía de camino esta noche, cuando venía; es en doble dirección. Ud. viene de la ciudad de aquí abajo. Trajo algunos amigos con Ud. Ellos quieren ser sanados, también. Uno de ellos está en silla de ruedas. Y él sufre de esclerosis múltiple. ¿Es cierto eso? [“Cierto”]. Venga aquí.
Inclinemos nuestro rostro.
Bondadoso Padre Celestial, muestra misericordia esta noche y concede la sanidad a nuestra hermana, siendo que sabemos que Tu Espíritu, está bautizando y moviéndose a través de esta audiencia. Y mientras estamos en Tu presencia, Dios, yo obedezco los mandamientos de Tu Hijo, el Señor Jesús. Lo último que Él dijo al dejar la tierra, dijo: “Pondrán las manos sobre los enfermos y sanarán”. Eso, creo yo, Señor, y haz este acto de fe para mi hermana, y yo condeno la enfermedad, lo que sea que haya sido, Señor, Tú sabes. Yo no lo recuerdo en este momento, pero Tú sabes. Y yo ruego para que Tú la sanes en el Nombre de Jesucristo. Amén.
Ahora mire, hermana. Yo no sé lo que fue, pero lo que se dijo era verdad. ¿Es correcto eso? [“Cada palabra de eso”]. Cada palabra de eso—y nosotros desconocidos. De alguna manera… Por supuesto, cuando esto me abandona, yo no sé. La única forma que lo sé es escuchando mañana las cintas, averiguar de qué se trata. Pero Ud. sabe si eso fue cierto o no. Ahora Ud. sabe que está cerca de Algo, ¿no es así? [“Eso es correcto”]. ¿Cree que es el Señor Jesús? Todo lo que Él dijo, ¿cree Ud. en el sermón que yo prediqué o de lo que yo hablé, que Él vendría y se manifestaría? ¿Cree Ud. que eso es cierto? ¿La audiencia cree eso con todo su corazón? Entonces Él está aquí. Dios le bendiga, hermana.
33 Hermana, Ud. está tratando de orar. Va a ir al hospital ahora para una operación de cálculos biliares. ¿Cree Ud. que el Señor Jesús podría sanarle sin estar en…? Sí, señora. ¿Cree Ud. que Él lo haría, que la sanaría y que la pondría bien? ¿Lo cree? ¿No está Ud. enfrentando una operación? Sí, sí. ¿Cree Ud. que Dios le va a sanar? Levante su mano.
Señor Jesús, yo condeno a ese demonio. Al ver la cosa blanca sobre su rostro trasladándose al hospital. Pero pido que Jesucristo se pare a la puerta y lo reprenda. Que eso la deje y salga de ella en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios. Amén. Dios le bendiga, hermana. Su fe le salva de la muerte misma.
Crean. Eso es todo lo que deben hacer, es tener fe en Dios.
¿Cree Ud.? Usted debe creer o también irá al hospital. Ellos la cubrirían a Ud., le cubrirían alrededor de su cuello y le operarían de la cabeza en busca de un tumor. El tumor está en la cabeza. Oh, que Dios detenga eso. Que tenga Ud. el derecho de vivir. Jesús murió para que Ud. pueda vivir. Yo soy un desconocido para Ud., pero soy su hermano. Pero ahora, yo también soy Su siervo. ¿Cree Ud., si yo obedezco lo que Él dijo mientras esta unción aquí está en mí, cree Ud. que si yo pusiera mis manos sobre Ud. y le pidiera a Dios, eso se iría de Ud.? ¿Pasaría aquí adelante? ¿Podrían las personas inclinar su rostro?
Bondadoso Padre Celestial, mientras mi hermana está parada aquí sabiendo que dentro de muy poco tiempo, y una cosa horrible sucederá. Satanás, tu cosa malvada No puedes retenerla. Yo te conjuro, por el Dios viviente en el Nombre de Jesucristo, que la dejes y su vida le sea perdonada. Por medio de Jesucristo, el Hijo de Dios, yo bendigo esto, mi hermana, por su sanidad. Amén. Dios le bendiga, señora.
Tengan fe en Dios. Si creen, todas…
Hermana, Ud. enfrenta una operación, también. Eso haría llorar a cualquiera. Ud. tiene cálculos biliares, también, sentada justo al final de la fila, allí atrás, sentada allí llorando. Yo quiero decirle que eso la dejó hace unos minutos. Su fe la ha sanado, señora. Póngase de pie. Ud. está sanada ahora. Vaya y la paz de Dios sea con Ud. ¡Alabado sea Dios!
34 Su problema de corazón, señor. Ud. tuvo problemas cardíacos. Eso le ha estado molestando por mucho tiempo. Continúe su camino regocijándose, diciendo: “Gracias, Señor Jesús, por la sanidad”.
Tenga fe. No dude. Sea reverente. Amén.
¿Es este el niño? Hola cariño. Parada frente a mí está una niñita. Y ella es pequeña, una niñita bonita, pequeña niña pelirroja con trenzas largas. Yo tengo una niña pequeña en casa y su nombre es Rebeca. Y ella está tratando de tener trenzas largas, también. Y ella dijo: “Papá, ¿tienes que irte?”.
Y yo dije: “Sí, debo irme”. Ella no quiere que me vaya. Ella teme que viaje por los caminos y vuele por el aire, porque ella me ama. Pero tú sabes, Jesús vino recorriendo todo el camino desde la gloria y murió por el mismo propósito.
Y yo dejé a mi pequeña niña esta noche, para venir a orar por ti. Si Jesús estuviera aquí en la tierra, en un cuerpo de carne, Él vendría a tomar niñas como tú y pondría manos sobre ellas y las bendeciría. Si Él lo hiciera de esa manera contigo, tú te pondrías bien, ¿no es así, cariño? ¿Crees que Jesús envió al Hermano Branham, siendo que Él se fue, que Jesús envió al Hermano Branham de regreso para que yo orara por ti y pusiera…?“.
Ahora, si Jesús estuviera aquí, Él te conocería, ¿no es así? Él sabría todo sobre ti. Él sabría lo que estaba mal en ti, ¿no es así? ¿Puede Jesús decirle al Hermano Branham lo que está mal contigo? ¿Y entonces creerías tú que Jesús me envió a orar por ti? Tú tienes problemas en los riñones, ¿verdad, cariño? Si eso es correcto, levanta tu manita. Ahora ven aquí solo un minuto.
Querido Dios y Padre, mientras esta niña encantadora, pequeña, inocente y tierna se encuentra aquí, y Tú has dicho en Tu Palabra: “Dejad a los niños venir a Mí, no se lo impidáis porque de los tales es el reino de Dios”. Yo oro para que Tú seas misericordioso con esta niña. En ausencia del cuerpo, hablando carnalmente, del Señor Jesús, pero su Espíritu está aquí, yo le digo al enemigo del cuerpo de esta niña, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, yo vengo a desafiarte, en este duelo de fe, y tú no puedes retener a la niña por más tiempo. Nosotros representamos el sufrimiento vicario y la muerte de Jesucristo en el Calvario. Y tú fuiste derrotado allí, y sal de la niña en el Nombre de Jesús, el Hijo de Dios. Amén.
Déjame tener tu mano, solo un minuto. Todo está bien. Ahora te vas a poner bien, cariño. Tú estarás sana y bien. Ve a la escuela dominical y ama al Señor Jesús, y solo sigue sirviéndole, estarás bien.
35 Venga, señora. Ud. es una desconocida para mí, ¿verdad? En la comisión del Señor Jesús, cuando Él me dijo esa noche en el molino, Su Ángel, Él dijo: “Dos señales le fueron dadas a Moisés”. Y Moisés con la señal de su mano, él hizo una señal, y con un palo, él hizo la otra señal. ¿No es así?
Ahora una de las mías era tomar la mano de la gente, conocer los secretos de su corazón. ¿Cree Ud. que está parada en Su presencia, no en la de su hermano? ¿Lo cree Ud.? Porque Ud. tiene buena fe. Enfrentando una operación por un tumor, pero Ud. sabe… Ud. tiene fe. Déjeme mostrarle algo, hermana. Ud. también ha estado realmente nerviosa, ¿no es así? Y especialmente tarde en la noche, Ud. se debilita y no puede hacer bien su trabajo; Ud. se sienta. No estoy leyendo su mente, pero eso es verdad. Especialmente en la tarde, Ud. se sienta. Cuando se enteró que se acercaba este servicio, Ud. pensó que sería… Yo… Eso es exactamente. Y Ud. le oró a Dios para que la trajeran aquí, y aquí está Ud. esta noche. ¿No es cierto? ¿Quién conoce su oración sino solo Dios?
Déjeme tomar su mano solo un momento. Yo quiero que Ud. mire mi mano, aquí mismo. Solo la mano de un hombre ordinario, ¿no es así? Quiero que ponga su mano aquí en mi mano y observe el efecto que tiene eso en mi mano. Ahora véalo hincharse. ¿Ve esas pequeñas cosas blancas corriendo allí por mi mano?
Yo quiero que Ud. quite esta mano y ponga la otra mano encima. Ahora no está allí, ¿no es así? Sin hinchazón, nada. Ahora, yo le quito la mano y pongo mi mano. No lo afecta ni un poco, ¿verdad? Ahora yo pongo esta mano aquí, ahora vea lo que ocurre. Ahora véalo. ¿Es eso correcto? Pequeñas cosas blancas corriendo arriba de ella, de esa manera, como vibraciones. Eso muestra que hay un enemigo llamado tumor en Ud. Eso tiene una vida. Y la vida de esa cosa, siendo que estoy ungido ahora con Su Espíritu, está retrocediendo, y está dando un efecto físico, que Ud. puede ver lo que está sucediendo. Eso tiene vida, igual como Ud. tiene una vida. Está creciendo como Ud. crece. Pero es… Usted fue puesta aquí por Dios; el diablo puso eso en usted.
36 Ahora la sanidad Divina lo quita. Ahora solo mueva su mano, Ud. misma, quítela de mi mano. Solo póngala… Levante se mano. Quítela de mi mano. Ahí. Ahora mire mi mano ahora, ¿ve Ud.? Ahora solo ponga esta otra mano para que Ud. pueda estar segura. No hace nada, ¿verdad? De la misma manera. Ahora quite su mano otra vez y póngala de nuevo allí y observe lo que ocurre. Ahora véalo. ¿Lo ve hinchándose, volviéndose oscuro, y las cosas blancas saltando sobre eso? Ese es su tumor Ahora esa es una demostración física que Ud. misma ve. ¿No es así? Para esta audiencia, si eso es cierto, levante su mano.
Ahora, ¿cree Ud. que Jesucristo puede quitar esa vida de esa cosa? Él puede.
37 Nuestro bondadoso Padre Celestial, mientras venimos a Ti, acercándonos a Ti en el Nombre de Jesucristo, concede que el poder de este enemigo deje a la mujer. Y que ella se vaya de aquí esta noche y sea sana. Concédelo, Padre, en el Nombre de Jesús, lo pido. Amén.
Ahora cree Ud. ahora que Ud. es… Déjeme ver de nuevo. Bueno, lo siento, no fue así. No se fue. Ahí está igual. Veamos. Yo lo veo. Ahora vea. Mi propia fe en Dios le quitará eso a Ud.; pero, no se mantendrá así a menos que Ud. tenga la misma… Vea, no solo venga con verdadera reverencia, solo no… Solo sea normal y diga: “Dios, Tú lo prometiste y yo soy Tu hija”.
Ahora observe. Para que pueda ver a lo que me refiero. El noventa por ciento de las personas, hermana, noventa y nueve y nueve décimas que vienen diciendo: “Oh, yo tengo fe”. Ellos tienen esperanza en lugar de fe. La fe es positiva. Cuando esto no está en mí, mi fe es débil también. Pero ahora, yo quiero que Ud., para que la audiencia… Ahora audiencia, este es un caso obstinado. No me ha tocado ver ni una sola vez que yo le haya pedido a Dios con sinceridad, nunca he visto el caso donde Él no lo haya hecho entonces. He visto a hombres totalmente ciegos pararse en la plataforma, leer la Biblia y bajar de nuevo a la audiencia, y regresar dos días después y estar tan ciegos como lo estaban en primer lugar. Pero el diablo no me tiene que reconocer a mí, sino lo que está aquí ahora. Él tiene que hacerlo.
38 Yo quiero que Uds., siendo que esto está siendo obstinado, que inclinen su rostro. Pero quiero que la dama observe mi mano. Ud. tiene el tumor Ahora por favor, amigos, esto es obstinado. Si sale, se irá a algún lado. Solo mantengan su rostro inclinado.
Ahora, hermana, observe mi mano, esta mano. Ahora Ud. lo está viendo. ¿Ve esas pequeñas cosas blancas corriendo por allí? Ahora obsérvelo. Ahora Ud. puede seguir mirando mientras yo oro.
Ahora, bondadoso Padre Celestial, para nada, Dios, tenemos que ver milagros para ser creyentes. Pero esa pequeña mujer aquí, sabiendo que ella está en peor condición de lo que realmente se da cuenta. Y, Padre, para que puedan saber que Tú eres el Hijo de Dios, yo te pido que Tú seas misericordioso con la mujer. Y ahora, sánala, Dios. En el Nombre de Jesús lo pido.
Ahora, con sus rostros inclinados. Ahora, hermana, eso todavía no se ha detenido. Todavía lo puedo sentir sin abrir mis ojos. Eso es correcto, ¿no es así? Todavía se está moviendo. Si es correcto, diga “Sí”. [“Sí”]. Sí, todavía se está moviendo. Ahora mantenga mi mano puesta exactamente donde está. No se mueva en absoluto, para que vea que eso en realidad se fue.
39 Ahora, Señor, ayúdame, querido Dios. Yo he venido aquí a Nueva York por un propósito para obedecer el sentir de Tu Espíritu. Y ahora que estas personas puedan saber que Tú eres el Hijo de Dios, y yo estoy diciendo la verdad, vindica Tu Palabra, Señor, así no sea nada más. Deja que Tu Palabra sea conocida esta noche mientras que esta mujer está mirando mi mano. Yo te ruego, Padre, que tengas misericordia y unge a Tu siervo. Y protégenos a todos ahora, mientras entramos en este desafío.
Satanás, tú, espíritu malvado, ¿crees que puedes retener a esa mujer? No puedes. Tú estás seguro de ese Ángel de Dios quien está parado aquí. Y yo tomo la jurisdicción sobre ti por la autoridad de Jesucristo, en Cuya presencia yo me paro. Sal de ella. En el Nombre del Señor Jesús, déjala.
Ahora con sus rostros inclinados, la dama está observando mi mano. Nunca la quitó, pero, señora, mi mano se ha vuelto a la normalidad, ¿no es así? La dama… ¿Se ha vuelto a la normalidad y otra vez está blanca? [“Sí”].
Ahora pueden levantar su rostro, amigos. Antes de mirarla yo mismo, mi mano apoyada en este escritorio, volvió a la normalidad… ¿No es eso cierto, señora? Si es así, levante su mano. [“Las manchas blancas se han ido. Se ve hinchado] Dígale a la gente de aquí. [”Las manchas blancas se han ido, pero se ve…“].
Parecía hinchado; se ha ido ahora. Eso está normal ahora, ¿ve? Eso estaba levantado; ya no lo está ahora. Ahora ponga esta mano aquí. ¿Está tan hinchado como…? Está normal, ¿no es así? Ahora vuelva a poner esta mano aquí. Algo ha sucedido, ¿no es así? ¿Es correcto eso? ¡No hay manchas blancas! ¡No está hinchado! Ahora mire. Ponga mi mano sobre eso. Está igual, ¿no es así? Esta mano está igual. Ahora esta mano está igual; ¿es correcto eso? [“Sí”]. Entonces Ud. está sanada, ¿ve? Ud. misma lo ve. Eso se ha ido de usted. Dios le bendiga. Siga su camino regocijándose. Pequeño problema femenino, también, pero no…
¡Bendito sea el Nombre del Señor Jesucristo que hizo todas las cosas para Su gloria y bendición! Él es el Alfa, el Omega, el Principio y el Fin. El que era, que es, y ha de venir, la Raíz y el linaje de David, la Estrella de la Mañana. Él iluminará el camino a través del valle de sombra de muerte. El miedo es quitado de Su pueblo.
Que se puedan dar cuenta en esta noche, personas, que están parados en Su Divina presencia, la majestad del Rey del Cielo, el Señor Jesucristo. Y no es su hermano; es Su Presencia
40 ¿Me cree, señor, como el profeta de Dios? Ud. tiene un estómago ulcerado. Vaya a comer su cena ahora. Eso se ha ido de Ud. Ahora puede comer como solía hacerlo. Su fe le ha salvado y sanado.
¿Cree Ud. que el problema del corazón le abandonó cuando Él subió los escalones? Entonces siga su camino regocijándose y siendo feliz.
Tengan fe en Dios. Crean con todos sus corazones. ¡Amén!
¿Cree Ud. que ese problema bronquial se irá de usted, hermano, allí sentado? ¿Cree Ud. que Dios lo va a sanar? ¿Lo cree Ud.? Ud. estaba allí orando hace unos minutos, ¿no es así? Ud. quería saber si Dios lo iba a sanar. Si eso es correcto, levante su mano. Yo no estoy leyendo su mente, pero esa es la verdad. A Ud. le molestan los problemas bronquiales. ¿Cree Ud.? ¿Aceptas su sanidad ahora? Si es así, mueva su mano de esa manera a Jesucristo. Dios le bendiga. ¡Vaya! Dios sea con Ud.
¿Qué piensa al respecto, sentada allá con problemas en los pulmones? ¿Cree Ud. sentada allá, cariño, cree que Dios también la va a sanar a usted? Usted que me está mirando, sentada allá. ¿Cree que Dios la va sanar? Acéptelo. Agite su mano a Dios, diga: “Yo lo creo y Dios me sana”. Vea, Ud. no necesita su tarjeta de oración. Lo único… No tienen que tener tarjetas de oración; tienen que tener fe en el Hijo de Dios. Y Él está aquí para manifestar y hacer exactamente lo que Él dijo que haría.
Tuvo una sensación extraña cuando le dije “problema del corazón” a ese hombre hace un rato, ¿no es así? Eso es correcto. Ud. fue sanado al mismo tiempo. Puede seguir su camino, regocijándose, diciendo: “Gracias, Señor Jesús”.
¿Cree Ud., hermana, que Dios la sana? ¿Cree Ud. que Dios le da sanidad, ahora mismo? Eso es exactamente lo que Él hace. Vaya a regocijándose, diciendo: “Gracias, Señor Jesús”.
41 Digamos: “¡Alabado sea el Señor!”. ¡Oh, sublime gracia del Señor, que a un infeliz salvó!
¿Se dan cuenta que es el Señor Jesucristo aquí con Uds. esta noche? ¿Están creyendo con todo su corazón? Yo creo que el poder todo suficiente de Dios se mueve sobre este edificio en este momento, y puede sanar a cada persona que está aquí. ¿Creen Uds. que soy Su profeta? Si es así, entonces, obedezcan lo que les digo que hagan, y serán sanados en este momento.
Pongan sus manos el uno sobre el otro. Pongan sus manos el uno sobre el otro. ¡Oh, vaya!
Dios le bendiga hermano. Ese viejo problema del corazón se ha ido, puede bajar de aquí, regocijándose, feliz.
42 !Dios Todopoderoso!, Autor de la Vida, Dador de toda buena dadiva, envía Tus bendiciones sobre este pueblo.
Y ahora, Satanás, tú, cosa fea, que tiene atadas a estas pobres queridas personas, tú estás expuesto aquí esta noche. Tú estás derrotado. Ha llegado tu hora. Sal de esta gente. Yo te conjuro en el Nombre del Señor Jesucristo que salgas de cada una de estas personas, y déjalas que se recuperen, en el querido Nombre de Jesucristo. Yo lo pido para la gloria de Dios Amén.
Mensaje extraido de Messagehub
